Relatos Eróticos de Incesto


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Morbo de Sobrina Josefa en Verano, PARTE 1

2019-10-10


Era verano del 2010, y como de costumbre la familia apenas terminaban las clases, todos se trasladaban a la costa, mi tío y mi abuelo tenían casas, y toda la familia se acomodaba en esas 2 casas a medida que iban llegando. yo en aquel entonces era un joven de 25 años, soy un hombre no tan alto, de peso promedio, pelo castaño y algo torpe aun a esa edad, se me era difícil encontrar pareja, la novia que tenia había terminado conmigo solo unos meses antes de ese verano, por lo que llevaba meses sin tener sexo y me urgía buscar alguien en esa playa para desahogar mis bajos instintos todo el verano si fuera posible jajaja lo que jamas imagine, es que esto ocurriría con alguien muy cercano. Ya habíamos pasado un par de días en la costa, cuando empezaron a llegar mas familiares a las casas, nosotros nos quedamos en la casa del abuelo, fuimos los primeros en llegas, así que ocupamos un par de habitaciones de las 5, por lo que aun quedaban 2 sin contar la de mi abuelo. mi tío octavio fue el primero en llegar, tiene 2 hijos; Juan de 12 años e ignacia de 20 (la cual esta bastante bien) y su esposa maribel, todos ellos dicieron quedarse en casa de mi tío, el cual le sobran 2 habitaciones cuya casa queda a solo un par de minutos a pie de la de mi abuelo. ese fin de semana terminaron de llegar todos, llego mi tía florencia desde el extranjero y llego con novia(es lesbiana), y finalmente llego mi tía martina, con su hijita camila de 5 añitos y josefa de 10, las cuales al no tener otra opción se quedaron con nosotros en casa del abuelo, al llegar todos hicieron fiesta para celebrar el inicio del verano como todos los años al llegar todos, todos mis tíos empezaron a beber y yo ya al tener edad, empece a beber con ellos. mi nueva tia lesbiana me pareció muy interesante para charlar, así que me senté al lado de ella a beber junto a tía florencia, ambas me contaban como se habían conocido, la verdad es que la tipa me pareció una lastima que fuera lesbiana porque era un mujeron, una rubia alta de caderas anchas y unos ojos azules espectaculares, me imagine a mi tía y ella dándose duro toda la noche jajaja con esa imaginación, como que despertaron todos los bajos instintos que hay en mi, y decidí invitar a mis tías a la discoteca, para ver si podía conseguir algo para mi pene esa noche jajaja ya motivado, nos fuimos a una discoteca cerca y si, conseguí bailar con alguien, hasta unos besos le robe, pero lamentablemente al salir del edificio, una amiga se la llevo, y quede con las manos vacías, todo derrotado, decidí solo ir a casa y dormir ya que mi tia y su lesbiana decidieron seguir por ahi, y como salimos en su auto me dejaron en casa y se fueron. al entrar a la casa de mi abuelo, noto que aun quedan resegados bebiendo alcohol, la verdad que mis tios y mi abuelo son de los que beben toda la noche, salude a todos y me fui a mi habitación, pero antes pase al baño a orinar, cuando siento que entran al baño corriendo, era mi sobrina camila, me sorprendió con mi pipi afuera, ella necesitaba con urgencia usar el inodoro, puesto que se había enfermado del estomago, me apresure en esconder mi pene y ella me grita que salga, yo sorprendido, subo mi cierre y salgo para que ella pueda vomitar, pero me quedo afuera para ver si esta bien, en eso josefa y me dice que no puede dormir, le pregunto por su madre y me dice que ella se tuvo que ir a la capital urgente porque su abuela había caído al hospital grave y agarro el primer vuelo que encontró y se fue, y que los adultos con sus ruidos de ebrio, no la dejaba dormir, le pregunte a camila si estaba bien y me responde que si, al salir me dice que algo que comió le cayo mal pero que ya se sentía mejor, las acompaño a su dormitorio y me dicen que por favor les cuente un cuento para dormir, a lo cual accedo sin antes fijarme en el pijamita de verano de josefa, estaba durmiendo con un camizon largo pero sin ropa interior, se le marcaba todo, para tener 10 añitos era bastante formada, no tenia pechos pero tenia un culo enorme para su corta edad, eso provoco mucho morbo en mi en accedí al cuento, busque en Internet uno y fui leyendo, pero el morbo era mucho y les dije que me hicieran un hueco en sus camas y obvio elegí al lado de josefa, a la mitad del cuento, camila se durmió profundamente (hasta roncaba) pero josefa estaba muy despierta y me dijo que continuara igual el cuento hasta el final y al pedirlo se me acurruco en mi pecho y con su rodilla rozo accidentalmente mi miembro, acción terrible que despertó todos lo demonios en mi, eran muchos días sin novia, sin seo y mi pene no podía mas, y se puso grande enseguida, yo me acomodo para que ella no lo note y sigo contando el cuento de la princesa en el castillo, pero con el morbo en mente, empece a cambiar un poco el final del cuento, y la princesa ya no era rescataba, sino que el principe empezó a desvestirle, la dejo en paños menores y empezó a tocarla con cariño..., mi sobrina al escuchar eso me abrió unos ojos de curiosidad y le dije que el cuento no podía seguir porque era para mayores y ella era muy pequeña jajaja ella me dice que no sea malo que siga con el final, ella vuelve acercarse a mi para abrazarme y vuelve a rozarme y y esta vez nota el bulto, pero disimula y deja su rodilla apoyada en mi pene que a esas alturas estaba a punto de estallar. mi sobrina no podía mas de curiosidad y me pide por favor que continué, que ella ya sabe todo sobre sexo que no hay problema en entender jajaj, al escuchar eso, me libere y le conté con lujos de detalles el acto sexual de dicha princesa y el principe, ella al no poder creer todo, comienza a preguntarme, tio, que es la eyaculacion? que es el glande? y yo ya estaba ardiendo y le dije que podía mostrarle, ella abrió sus ojo de terror, y le digo que en vídeos porno jajaja, ella se pone a reír y me pregunta si yo veía mucho porno, y le confieso que si porque ya no tenia novia, estábamos en eso cuando entra mi tío, todo ebrio y me dice que ya quería dormir que me fuera a mi habitación, yo le el beso de buenas noches a Josefa y a camila que aun roncaba y me fui a dormir, pro en realidad me fui al baño a correr una paja tremenda pensando en mi sobrinita y su pijama con culito marcadito. al día siguiente desperté y ahí estaba ella mirándome, si, josefa había estado mirándome hasta que despertara, buenos dias tio!, esperaba que despertaras!, al fijarme en ella, llevaba un bikini ajustado, y se veía increíble, mi pene estaba erecto como todas las mañanas y creo ella lo noto al estar espiándome dormido, disimulo el bulto y la saludo, me dice que me apure en desayunar que nos vamos a la playa a nadar, yo me duche y me hice otra paja pensando en el bikini de mi amada josefa jajaja al llegar a la playa nos metimos enseguida con mis tíos y sobrinos al agua, el bikini de josefa me tenia vuelto loco, me sumergía solo para ver su culito, ella noto lo que hacia y se sumergía conmigo, y me miraba mi bulto cada vez que yo me distraía, y nuevamente me entro el demonio y de modo de juego, empece a abrazarla y a jugar a tirarnos agua, mi pene no podía mas de duro, y ella lo sabia, porque en una se tira encima mio dentro del juego y con su mano y no se si accidentalmente ella agarra mi pene por unos segundos, cosa que me dejo fuera de si, le agarro su trasero suavemente e igual disimulo estar jugando, en ese momento me sumerjo y me empiezo a tocar bajo el agua, ella se sumerge y ve lo que hacia con una mirada provocativa y se acerca a mi y me dice al oído que que estaba haciendo bajo el agua, y yo le respondo que jugando que porque me hacia esa pregunta, me responde que me vio jaja y yo sin decirle nada me sumerjo y ella hace lo hace al mismo tiempo y bajo el agua me mira el bulto se acerca a mi y lo toma con la mano y lo frota con fuerza mirándome a los ojos, no sabia como reaccionar a eso, era una niña de 10 años!!, me decía a mi mismo, pero el morbo y la calentura era mucho y le respondo con mis manos en su traserito fueron unos 10 segundos que hicieron que mi pene estuviera a punto de estallar, salimos a la superficie y no lo podía creer, ella me miraba risueña,con ganas de mas y yo ya no podía parar, nadie nos miraba así que me sumergí nuevamente y libere mi miembro para que lo apreciara, ella al surmergirse queda boca abierta al ver mi pene erecto, me empecer a tocar y ella se acerco y empezó a tocar mi glande con sus dedos, eso fue terrible, la agarre dela cintura y la di vuelta, apoye sus manos en mi cuello y acomode mi pene en su culito maravilloso, fue un roce mortal para mi pene que estallo a los segundos, liberando el semen en el agua, ella al salir del agua seguía mirándome, y yo seguía disimulando jugar con ella y nadando, mi menta no podía creer lo que había pasado. es fue el primer fin de semana en familia, y lo nuestro con Josefa continuó todo el verano... CONTINUARÁ

Autor: Alejandro G Categoría: Incesto

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La tetona de papi

2019-10-10


Yo le dije a mi hija que cuando cumpla 18 años le iba hacer un regalo, cuando los cumplió me dijo que era lo que quería y lo que deseaba era que le pagué la operación de busto y yo le dije que piense en otra cosa porque no le iba a pagar una operación. Luego entre la madre y ella me lograron convencer a que le pague la operación y al final como estaba dentro de los gastos que yo podía pagar se lo regalé. Mi hija se fue de mi casa con unos pechos normales y volvió con unos melones dulces que con tan solo verlos se me ponía dura la poronga. Además es un poco ancha de cintura y con esos melones nuevos era un camión. Cuando regresó a mi casa yo me encontraba trabajando y ella me empezó a enviar fotos de cómo le habían quedado y yo me hice tremenda paja en el baño y eso que solo me mostró como se veían con la blusa que tenía puesta. Cuando llegué a casa me abrazo para decirme gracias y sentí como me apoyaba esos melones en mi pecho. Luego ella se fue a su habitación y yo al rato fui a buscarla para que me cuente como fue la operación. Entre a su habitación y nos pusimos hablar sobre la operación, si le dolió, de cómo se sienten y ella en un momento me pregunto si quería ver la cicatriz y yo le digo que sí, entonces ella se levantó un poco la blusa y me dejo ver por debajo de sus senos la cicatriz que le dejó la operación, yo con ver esa parte me excite pero quería ver más así que agarró y le digo me dejas ver lo grande que son y ella me responde diciendo "cerra la puerta que te muestro" y yo salte de la cama hacia la puerta como un loco. Cerré la puerta y ella se levantó toda la blusa y me dejo ver esos impresionante pechos con esos pezones en punta que se veían deliciosos. Le digo "puedo" queriendo tocarle los pechos y ella me dice "bueno" entonces uso la dos manos para tocarles las tetas y eran lo mejor que había tocado en este puto universo. Ella me dice "bueno ya está" y se baja la blusa tapándome esas delicias pero yo quería seguir tocándosela así que agarró y le digo "déjame tocártelas, yo te las pague" y ella se volvió a levantar blusa y yo volví a colocar mis manos en esas tetas y luego me puse a chuparle y a morderles los pezones sin pedirles permiso alguno ya que eran mías. Yo me descontrole porque mientras le chupaba las tetas me baje el cierre del pantalón y me empecé a hacer una paja hasta que le pedí que me la chupe, así que me recosté sobre la cama y deje que chupara por unos minutos y luego para terminar coloque mi pija sobre esos melones y me hice tremenda paja hasta que sentí que me venía y le llene los pechos de leche.

Autor: Stevensegal Categoría: Incesto

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Hermanos divorciados

2019-10-08


El hermano divorciado, la hermana separada, vuelven ambos a la casa de sus padres... ya no soy los jovencitos salidos que vivían allí. Pero aún así las necesidades y el deseo les llevan a una situación límite y se conocen mucho mejor ahora que son los suficientemente maduros como para admitirlo. Después de mas mas de diez años de casado llega el divorcio. Como mi trabajo no da para mantener dos casas me he tenido que refugiar en el piso de mis padres. Menos mal que ellos ya no están, han pasado a mejor vida, no pienses mal, un apartamento en la costa donde disfrutar sus años dorados. Pronto me adapté a vivir en mi antigua habitación, no me parecía bien ocupar su cama de matrimonio. A no ser que consiguiera un ligue o me trajera una prostituta a casa. Que no es que ese fuera el caso con frecuencia. A los pocos meses mi hermana, Sandra se vio en una situación similar. Una enorme pelea con su novio y se presentó con dos maletas a la puerta del piso donde yo me había refugiado. Con la intención de quedarse en su antigua habitación donde todavía estaban colgados en las paredes los posters de los cantantes que le gustaban de adolescente. Nunca nos habíamos llevado mal del todo, para ser hermanos. Tuvimos nuestras peleas pero en general nos manteníamos como amigos. Y no es por que no nos echáramos buenos vistazos. Desde que le empezaron a crecer las tetas estaba buenísima. Había desarrollado un culito redondo y firme y unos pechos cónicos y duros como piedras. Y sus muslos que podría decir de ellos, interminables. Era la envidia de todos mis amigos. Su melena negra como ala de cuervo enmarcaba una carita dulce de ojos azules. Era alucinante verla cruzar del baño a su habitación solo con unas braguitas. Material para pajas que me duró años. En esa época yo salía con la bici y a nadar, bueno sigo haciéndolo pero menos. Y mantenía un cuerpo que era la envidia de mis amigos. Ella también me miraba a mí sobre todo cuando mi polla dura se marcaba en la mallas de ciclista o en mis bañadores tipo slip de natación. Podía ver como sus ojos me seguían por la habitación. Y se que algunas de sus amigas también me miraban y no sólo eso. Conseguí pasarme por la piedra a algunas de ellas. Fue una época divertida. Pero maduramos, pasó el tiempo y nos liamos con otras personas. Así que esas ligeras tendencias incestuosas pasaron a la historia. Pero ahora volvíamos a coincidir viviendo juntos en el mismo piso. Y ambos estábamos solos en esta ocasión. La mentalidad de los dos había evolucionado. A mí me encantaba el sexo y por la ropa que ella usaba parecía que también le hacia cogido cierto gustillo. Sus mallas parecían aplicadas con pintura en spray sobre un culo que no había cambiado ni un ápice en veinte años. Las minifaldas y shorts que habían salido de esas dos maletas descubrían sus piernas tan cerca del culo que menos mal que esas braguitas que recordaba se habían reducido a tanguitas por que si no las iría enseñando. Los tops y camisetas que usaba mostraban buena parte de unas tetas que habían crecido bastante con los años. Sandra con treinta y siete estaba cañón. Así que en general descubrí que mi hermana me ponía mas palote a mis cuarenta años que cuando tenía veinte. Y encima no parecía que lo hiciera adrede, era una actitud natural. Yo había seguido practicando algo de deporte con lo que mantenía a raya la panza cervecera y el resto de mi cuerpo aunque no le estaba sacando tanto partido como me gustaría. Al fin y al cabo tampoco tenía otra cosa que hacer en mi tiempo libre. A pesar de su indumentaria sexi ella también parecía estar en un período de sequia y por lo menos no tenia que aguantar el interminable desfile de chulitos que la seguían como perrillos falderos cuando era adolescente. Claro que yo tampoco podía presumir de llevar una conquista femenina o incluso masculina cada noche a casa. Un sábado que Sandra había quedado con una antigua amiga se me ocurrió contratar una scort que viniera a darme una alegría. Estuve dudando si elegir una travesti preciosa, en las fotos de su web tenía unas tetas como obuses apuntando al frente. Y una polla que si no era muy grande si parecía tener una buena dureza, no iba a ser el primer rabo que me comiera. O una dulce morenita de poco más de veinte años que tenía un extraño parecido con mi hermana. De hecho ellas eran mas similares entre sí que Sandra conmigo. Lo pude comprobar cuando la tuve frente a mí a la puerta de casa con el vestido palabra de honor de lycra mas corto y ajustado que había visto en mi vida. Sus pezones se marcaban en la fina tela como si no llevara nada sobre ellos. No pude evitar pensar por un segundo que me encantaría ver esa prenda sobre el cuerpo de Sandra. De inmediato la invité a pasar y le puse una copa de alcohol de verdad, no de zumo de manzana que es lo que le habrían puesto en un burdel. Al poco estábamos comiéndonos la boca sentados en el sofá. Y mi mano se deslizaba sola por su muslo debajo de la escasa falda hasta acariciar su coñito depilado por encima de un minúsculo tanga de encaje negro. Ella misma se bajó el escote del vestido a la cintura dejando sus durísimas tetitas al alcance de mi hambrienta boca. Me pasé un buen rato besándolas, lamiéndolas, baboseándolas, mordisqueando sus pezones con suavidad o paseando la lengua por sus costillas que se le marcaban o por las suaves axilas sin que me importara su sudor. -¿nos damos una ducha? Le propuse y de pie frente a mí terminé de desnudarla sacando vestido y tanga por sus delicados pies. Yo apenas tenía que sacarme unas bermudas e incluso me ayudó a ello acariciando mi dura polla por el camino. Dejando las prendas en el sofá la conduje al baño donde nos enjabonamos el uno al otro hasta los rincones mas ocultos de nuestros cuerpos. Sentía sus dedos abriendo y limpiando mi ano con cuidado y ternura, juguetona. Sin salir de la ducha se arrodilló detrás de mí para comérmelo y clavar su lengua follándome el culo con ella. Se lo agradecía con mis gemidos y suspiros. A veces metía la cabeza entre mis muslos para chupar mis huevos o coger la polla y tirando de ella meterla en la boca. Yo también me dediqué a lamer su suave piel. Sus pies me habían llamado la atención y estuve chupándolos mientras el agua caía sobre nuestros cuerpos. Por fin la llevé a la cama de mis padres y dejé que ella se ganara el dinero que ya había guardado en su bolso cabalgándome. Apretaba mi polla enfundada en uno de sus condones con los músculos de su vagina como si quisiera exprimirla. Mientras se movía arriba y abajo sacando hasta el ultimo ergio de energía de sus largos muslos. Mis manos parecían pegadas a sus pechos con cianocrilato mientras los amasaba y le miraba a sus dulces ojos pardos nublados por el placer. Era su trabajo pero o era muy buena actriz o no parecía pasarlo mal del todo. Cuando por fin me corrí dentro de su duro culito en el condón había disfrutado con ella todo lo que pretendía cuando la contraté esa tarde. Vi con placer como se volvía a enfundar en el vestidito dejando el tanga como detalle colgado de una lámpara de pie. También le di una generosa propina por sus esfuerzos. Solo con las bermudas la acompañé hasta la puerta. Justo en ese momento, casi las dos de la madrugada, se abría la puerta del ascensor y salía Sandra con un top poco mas grande que un sujetador, un short corto por el que asomaban parte de los cachetes de su prieto culo y unas botas mosqueteras por encima de las rodillas. Como dos gatas en celo se echaron largas miradas de arriba abajo mientras se cruzaban por el pasillo. Dos preciosas y sexys mujeres evaluándose, comparándose viendo lo parecidas que son, dándose cuenta con una sonrisa de algo que yo apenas había sospechado. Por algo ellas son mas inteligentes que nosotros. -¡valla con mi hermanito!¡Que buen gusto tiene! Me dijo al cruzar la puerta de nuestra casa mientras la del ascensor se cerraba tras el firme culito de la meretriz. Sandra se decidió a tomar el toro por los cuernos, algo a lo que yo no me había atrevido desde que volvíamos a vivir juntos. -Aunque esa chica me recuerda a alguien. -¿Como? Dije asombrado. -que sí. ¡Joder! Si hasta llevaba mi peinado de antes. -No me tomes el pelo. No se parecía tanto a ti. -¡No! Si en realidad me halaga. En ese momento se fijó en el regalito que había dejado la joven y lo descolgó con dedo. Hizo algo que no me esperaba en absoluto, lo llevó a la nariz y aspiró el aroma del coño de la chica. -parecía excitada, a juzgar por su olor. ¿Usarías protección? Seguro que llevaba los muslos mojados en el ascensor. Sentada en el sofá, con las piernas cruzadas aún enfundadas en sus botas altas me parecía adorable. Me hubiera lanzado sobre ella en ese instante, tanto había llegado a provocarme. Pero mi autocontrol aún era firme, mas que el suyo por lo que vendría después. -¿Es una amiga? O ¿Le has pagado?. -¡Joder! Sandra no tienes pelos en la lengua. -me los quitó el burro de mi ex. Pero tú no me has contestado a la pregunta. Y a juzgar por la cara que llevaba la zorrita salía contenta de aquí. -si que la he pagado, no tengo amigas tan guapas. Y según creo eso parece ser un cumplido tanto para ella como para ti. -pues creo que la has dejado satisfecha. -bueno. No era a lo que venía, sino a dejarme satisfecho a mí, pero me gusta hacer disfrutar a las chicas. Intento que se lo pasen bien aunque tenga que pagar. -¿aún esta desecha la cama de los papis? -no me has dado tiempo a cambiar las sabanas. -Sacate la polla y enséñamela. Hace mucho que no la veo o por lo menos que no la sospecho en esos bañadores que solías usar. Me soltó a bocajarro. Y si que era verdad que últimamente no me había puesto las mallas de ciclista o un bañador frente a ella. Así que contraataqué. - -¿Así? En frio. Tendrías que enseñar algo tu. Seguro que merece la pena. -¿Que quieres ver que no te haya enseñado ya? -podemos empezar mas despacio. Quitate el top. Sé que no llevas sujetador. Sin cortarse un pelo, con la misma actitud que traía de la calle esa noche cruzó las manos bajo sus pechos y tirando de la prenda se la sacó por la cabeza. Sacudiendo la melena como un caballo sus largos cabellos apenas cubrirán las aureolas. -ves mis pezones? -no he dejado de mirarlos. -puedo cogerte la polla ahora?. -es toda tuya ponla donde quieras. Y mientras lo decía me iba bajando las bermudas bajo las que no llevaba nada. Dejaba mi polla que empezaba a endurecerse al ver sus tetas ante su lujuriosa mirada. -¿Solo la polla?. -no, todo mi cuerpo es para ti. Pon tu culo y tu coño en mi boca. -eres un guarrete tato. Quieres comerme el xumino. -ese lindo coñito y el culo también, tal y como lo llevas ahora. Separa esos bonitos muslos y siéntate en mi boca y en mi cara. Dejate las botas. -Me las dejo, pero ayúdame con el short. Levantó el culito del sofá lo justo como para bajar el pantaloncito al ras de sus nalgas. Y así pude tirar de él con cuidado de que las botas pasaran por las perneras. Solo con eso y el microscópico tanga me parecía una diosa en una pose erótica. Abierta de piernas en el cómodo sofá donde hacía años le metía mano a sus amigas. Con dos dedos hizo el tanga a un lado mostrándome al fin los labios sin vello de su dulce vulva. Me arrodillé entre sus muslos y mirándola a los ojos me eché sus piernas a la espalda y empecé a pasar la legua por todos los rincones que alcanzaba. Sus labios dejaron paso libre a la punta de la húmeda y enseguida alcancé su clítoris que me desafiaba erguido fuera de su capuchón. Bajé por el perineo en busca del agujerito de su culo ensalivando toda su piel por el camino. Volvía al coñito intentando penetrarlo solo con la sin hueso o lamía todo su depilado pubis. Tenía la mirada perdida, los ojos vidriosos no podían concretarse en nada, perdida la mirada en el infinito mientras se limitaba a disfrutar de mis caricias. Sus orgasmos eran deliciosos, silenciosos, jugosos y pude saborear al menos dos antes de que ella tirara de mí para poder besarnos al fin. El tanga volvió sólo a su sitio cuando lo soltó mientras escalaba sobre su cuerpo. Mi polla quedo encajada entre los labios de la vulva sobre el encaje negro pero pude alcanzar su boca con la mía. En mi lengua pudo saborear sus propios jugos lo que parecía gustarle. Nuestras lenguas se cruzaban. Nos lamíamos la cara y mezclábamos nuestras salivas. Lascivos, desatando unos deseos que llevábamos años reprimiendo, pero que últimamente estaban aflorando. No dejaba de besarla, de mordisquear sus sensuales morritos mientras ella me lo devolvía con creces, parecía que me buscaba la garganta con su lengua. -¡Dame saliva! Me dijo y dejé caer un hilo de baba en su boca. -!y me llamabas guarro a mí!.¿Esta bien todo esto? Le pregunté un poco sobrepasado por los acontecimientos. -no lo sé y no me importa. Solo sé que lo deseo, que te necesito hermanito. Dentro de mí. Vamos a la habitación. Caminando sobre los tacones de las mosqueteras se dirigió al dormitorio de nuestros padres donde las sabanas aun estarían calientes de mi anterior encuentro con la prostituta. Su culito se meneaba lado a lado manteniéndome hipnotizado mientras la seguía. Se tumbó boca arriba en la cama estirando una pierna para que le quitara la bota. Lo hice y me llevé su lindo pie a la boca. Estaba sudado pero no me importó. Lamía la planta, pasé la lengua entre sus dedos oyéndola gemir mirando al techo, estirando su fino cuello en alguna parte allá arriba. Chupaba cada uno de sus cuidados deditos. Y lamía el empeine, empezando a subir por la bien formada pantorrilla. Me paré el tiempo suficiente como para sacarle la otra bota y dedicarle parecidas atenciones al otro pie. -ya me tienes muy caliente, no pierdas mas tiempo. ¡Follame! Me lo decía mientras arqueaba la espalda y doblaba las rodillas para sacarse lo ultimo que separaba nuestros cuerpos, el tanga. Mi polla seguía dura como el hierro desde que había empezado a provocarme nada mas entrar en casa. Pero me había olvidado de ella mientras me dedicaba a darle placer a Sandra. Ahora mi pene reclamaba atenciones que mi hermana parecía dispuesta a otorgarle. La cogió con su manita suave pero firme para conducirla directamente a su coñito mientras yo trepaba sobre ella. Me recibía con los muslos bien abiertos y una expresión de pura lujuria, probablemente espejo de la mía. Su vulva ardía y chorreaba y mi pene entró en ella como un cuchillo caliente en mantequilla. Me sentía apretado y húmedo en su interior, en el cielo. Ni siquiera quería moverme solo necesitaba sentirme unido a ella por nuestros sexos mirándonos a los ojos. Por fin ella hizo un movimiento con la cadera que me indicó que era hora de empezar. Lo hice suave al principio sincronizando nuestros movimientos, poco a poco fuimos acelerando pero sin separar nuestras bocas, nuestras lenguas. Sus manos me tenían bien cogido por las nalgas y tiraba de mí hacia ella. -no la saques por nada, no me vas a dejar embarazada. Y seguí sus órdenes, continué empujando todo el tiempo que aguanté, pero llegó el momento de dejarme ir. Me corrí como un adolescente, derritiéndome en su xoxito. No fue simultaneo pero ella también se corrió o eso me dijo al menos. Y como pensaba repetir supongo que era verdad. Me dejé caer a su lado en la cama y ella se refugió en mi pecho en el hueco de mi brazo con sus duros pechos clavados en el costado de mi torso. -hemos tardado mucho en hacer esto. Deberíamos haber follado mucho antes. -no quería que me tomaras por un salido y un depravado. -yo estaba tan salida como tú. No sabes los celos que tenía de mis amigas cuando te las follabas y luego venían corriendo a comérmelo. No sabes la de de veces que me quedé con las ganas de arrancarte el bañador y comerte esa polla tan rica. ¿Por que crees que me paseaba por casa en bragas?. -¿Para provocarme?. Y yo que me creía un santo por no saltar sobre ti y comerte entera. Mientras hablábamos besaba mi hombro o la axila o intentaba llegar a mi cuello. Con su mano tocaba con ternura mi polla y mis huevos. Yo acariciaba su cabeza jugando con su larga melena y con la otra mano pellizcaba suave sus pezones. A veces inclinaba la cabeza buscando sus labios su lengua. Era tarde. Relajados como estábamos nos quedamos dormidos uno en los brazos del otro, desnudos. Desperté descolocado, no era mi cama y tenía una bella morena cortando la circulación de uno de mis brazos. Ya era media mañana. Pero mi polla tenia una erección mañanera difícil de ocultar desnudo como estaba. Desperté a Sandra besándola en la frente suave. -despierta Bella Durmiente. Me sonrió, una preciosa sonrisa y estiró la mano para agarrar mi erección. Demostrando que no se arrepentía de nada. -¿No tuviste bastante anoche? -en absoluto. Y además tu ya venias cansado de estar con esa chiquilla. Ahora pareces más recuperado. Acariciaba mi dureza con suavidad. O arañaba mis huevos con sus uñas manteniendo mi excitación. Toda la habitación olía a sexo, a los fluidos que tres personas excitadas habían derramado allí durante la noche. -además anoche no llegué a comerte la polla y siempre he tenido ganas de hacerlo. Uniendo acción a la palabra se fue subiendo sobre mí. Sin prisa, frotándose con mi cuerpo. Piel sudorosa con piel sudorosa. Hasta que noté su lengua remojando mis huevos. Subiendo lentamente por mi tronco. Pasó una de sus rodillas sobre mi cabeza y puso su depilado coñito al alcance mi lengua. Como la noche anterior estaba muy caliente y húmeda. Sus jugos resbalaban directamente a mi lengua que pasaba una u otra vez por sus labios, por su clítoris. Pronto sentí como Sandra se tragaba mi polla todo lo que podía. Su cabecita subía y bajaba pero sus manos no dejaban de acariciame. Los huevos, el perineo, los muslos y bajando más las nalgas y con un dedo el ano. Así que mi hermanita se había levantado juguetona. Si ella quería jugar con mi culo yo no me iba a privar del suyo. De su coñito me estiraba para alcanzar su ano, para lamer todo lo que alcanzaba de ella entre sus duras nalgas. Ya no paró hasta que me descargué en su boca. Me estaba corriendo con ella como en mis mejores polvos de joven. No se conformó y se giró para besarme, para mezclar nuestros fluidos en las lenguas con nuestras salivas. Tumbada sobre mí, con sus pechos esponjosos sobre mi torso y su pubis sobre mi polla que empezaba a perder su dureza seguíamos besándonos lascivos, jugando con nuestras lenguas. -No vas a volver a contratar una prostituta. ¿Verdad? En esa situación ¿como iba a negarle nada? -¡Jamás! -a no ser que la elijamos juntos para jugar los dos con ella. Claro. Lo decía con su mas pícara sonrisa. Teníamos un hambre de lobos después de la noria de sentimientos de la noche y del ejercicio físico realizado. Desayunamos desnudos con el mismo deseo que habíamos tenido todos esos años el uno por el otro y que no nos habíamos atrevido a materializar hasta esa noche. Desde luego tendríamos que empezar a cerrar por dentro no tuviéramos una visita inesperada de nuestros padres y nos pillaran desnudos. Nuestra relación había cambiado para siempre ¿Quien me iba a amar más que mi hermana? Y yo a ella claro. Y ¿Quien me iba a dar tanto placer como Sandra, mi dulce pervertida? ([email protected])

Autor: pern Categoría: Incesto

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El día de nuestra boda. (Sandra II)

2019-10-07


Esta historia es anterior al primer relato de esta serie la cual consta de diez partes, y cuenta sobre el día en que mi hijo y yo, nos hicimos marido y mujer como Dios manda, por lo que el relato precede a mi etapa de embarazada. No importa el orden en que se lean las historias, cada una, aunque relacionadas, se puede disfrutar por separado. Les dejo también la: primera parte En una de esas tardes en que mi adorado hijo y yo habíamos estado cogiendo como perros, nos encontrábamos descansando en la cama, el acostado de espaldas y yo apoyando mi cabeza sobre su torso y acariciándole su verga con una mano, esperanzada en que esta reaccionara lo más rápido posible para poder seguir disfrutando de sus embestidas en mi dulce coñito, por lo reducido del colchón de la cama de mi hijo, perdí el equilibrio y estuve a punto de caer al suelo, mi pequeño, atento ante el descuido de su mami rápidamente me abrazo y apretó contra su cuerpo mientras reíamos a carcajadas, “ten cuidado mi amor, no quiero que te hagas daño” me comento. “Si me hago daño tú me cuidarías como tu perra que soy” le dije, él me beso tiernamente “no lo dudes mami” acomode mi cuerpo para que no estuviera tan orillada en el colchón, pero era imposible ante lo reducido de este. “Mami, hasta el día de hoy, hemos cogido en todos los rincones de la casa, en el baño, en la cocina, en la sala, en el interior del carro, el único lugar donde no te he cogido, y donde quisiera estar contigo, es en tu cama, en tu habitación, deseo dormir contigo, que vivamos como la pareja que somos”. Yo estaba emocionada ante la petición de mi hijo, hasta ahora no sé por qué no habíamos tenido relaciones en mi cama, así que estaba dispuesta a compartir el lecho con mi hijo, pero no se lo pondría tan fácil, en ese momento mi mente pervertida viajo más rápido que la luz, y una fantasía empezó a originarse en mi cabeza. “cariño, si lo que quieres es compartir mi lecho, y vivir conmigo como pareja, tendremos que hacerlo bien, como se debe, es decir, no voy a compartir mis aposentos contigo así nada más, imagínate que dirían, que soy una cualquiera, una puta, no, no, no, así que, si tu intensión es realmente vivir así conmigo, tendrás que pedirme la mano, tendrás que casarte conmigo y llevarme de luna de miel”, solo de imaginármelo, mi coño recién cogido empezó a chorrear nuevamente, la reacción de mi hijo fue de lujuria, su mirada cambio, y el deseo de poseer a su hembra se reflejó en ella, no sé qué se estaba imaginando, pero se me aventó como un lobo hambriento sobre una pequeña niña, esa tarde recibí una ración extra de verga como no se pueden imaginar. Una vez pasada la calentura del momento, empecé a imaginar cómo llevaríamos a cabo esta locura, necesitaría un vestido, y un ramo de novia y zapatillas y ropa interior, sin darme cuenta estaba emocionada imaginándome como me vería vestida de novia, la verdad es que estaba ilusionada de poder realizar una ceremonia de boda con la persona que más deseaba. Empecé a realizar los preparativos de mi boda, así que, en colaboración con mi hijo empezamos a detallar los pasos que seguiríamos, lo primero y más difícil, fue ponerlo a él en cuarentena, es decir no habría nada de mami para el hasta no estar debidamente casados, el trato de objetar pero termino cediendo ante el morbo que esto ocasionaba, serian dos semanas terribles para ambos sin poder darnos caña como nos gustaba, el siguiente paso era visitar varias tiendas de novia, lo cual hice como colegiala emocionada hasta que encontré el vestido perfecto, de igual manera me encargué del menú del día y de un pequeño pastel para celebrar nuestro compromiso, mi hijo se encargaría de adornar el lugar, de conseguir un par de argollas para su futura mujer, fueron un par de semanas intensas, que se me fueron como agua, deseaba que todo saliera a la perfección, hasta que por fin el gran día llego. El domingo por la tarde me puse un vestido veraniego, luciendo lo más hermosa y jovial posible, subimos las maletas al carro y cual pareja de novios tomamos rumbo felices y entusiasmados hacia el destino que sería testigo de nuestro enlace matrimonial. La ceremonia la realizamos en una casita a orillas de la playa que rentamos para esa ocasión, esta casa estaba hecha de madera y pintada de blanco, contaba con una recamara principal con su propio baño, y una sala comedor además de una pequeña cocina, estaba orientada hacia la playa, y desde su terraza podías observar el mar sin ningún problema, la principal ventaja es que no había vecinos muy cerca que pudieran estar de entrometidos, y tampoco estábamos lejos de la población más cercana por si algo llegaba a pasar, en resumen era el paraíso perfecto para que un par de novios pasarán su luna de miel. No sé cómo sería con las demás, pero en ese momento me sentía la novia más nerviosa del mundo, me metí a dar un baño con agua tibia, para relajarme y empezar a arreglarme para mi boda, no deje parte de mi cuerpo sin lavar minuciosamente, sabedora de que más tarde, cada centímetro de piel seria degustada por mi pequeño hijo, para ese entonces mi esposo, con esta idea en la cabeza empecé a calentarme y mi chochito a escurrir, una mano se introdujo en mi rajita y sentí ese jugo rodar por mi muslo, como pude me contuve de masturbarme, tenía que aguantar, ya que en unas horas más me entregaría completamente a mi macho, así que debía de llegar lo más pura posible. Termine de bañarme y salí envuelta en una tolla, mi hijo no se encontraba en la habitación, habíamos acordado que yo la ocuparía para arreglarme, y el estaría ocupando la salita de la cabaña, perfume todo mi cuerpo con una crema aromática que unte por toda mi piel, me puse unas media blancas de seda y un coqueto liguero de encaje, completaba esa envoltura del regalo una tanguita diminuta de encaje blanco, como toda novia que se precie de serlo, me coloque en el muslo derecho una liga de color blanco la cual tenía una par de flores de encaje blanco y al centro una de color azul, por ultimo me puse mi brazier que apenas podía contener mis magnificas tetas y , las cuales sin ser demasiado grandes, si son generosas en tamaño, y debido a esto y a lo reducido del brazier, lo cual fue a propósito, se insinuaban de manera traviesa las aureolas de mis pezones, las cuales eran de color más oscuro contrastando con el blanco de mis pechos, me mire al espejo y me sentí encantada con lo que veía, me sentía una perra en brama, estaba feliz con el resultado, cabe mencionar que como consecuencia de la relación incestuosa que había iniciado con mi hijo, ya tenía tiempo de estar asistiendo a un gimnasio de manera regular, por lo que mis piernas se había tonificado, mi abdomen aplanado y mi trasero endurecido y respingado, estaba realmente fascinada con el resultado que se reflejaba en el espejo, nuevamente un calorcito se originó en mi entrepierna al pensar en el manjar que estaba a punto de comerse mi niño. Con sumo cuidado saque el estuche que contenía mi vestido de novia del armario, lo colgué en el perchero, baje el cierre y lo extraje del estuche, era un vestido blanco, precioso, antes de ponerme el vestido, puse gran esmero en maquillarme y peinarme, use tonos rosas para maquillarme, en las sombras de mis ojos y un color similar pero más intenso para mis labios, como no tenía ayuda de ninguna persona por obvias razones, trate de hacerlo de manera sencilla pero femenina, para mi peinado elegí llevar el pelo semi recogido con una cola de caballo sujeto por un tocado de flores discreto y con mechones sueltos en forma de bucles, me veía natural, inocente y candorosa, nuevamente quede maravillada con el resultado, venia una de las partes más emocionantes, ponerme el vestido por lo que mis nervios se acrecentaron. Saque el vestido completamente del estuche y lentamente me lo fui poniendo, metí primero una pierna, y luego la otra, lo subí a la cintura con delicadeza y dando un respiro termine de colocarme hasta los hombros, el vestido se ajustó como un guante a mi cuerpo, nuevamente me vi al espejo y una sonrisa de felicidad ilumino mi rostro, estaba ante mí un ángel vestido de blanco, el cual, antes de terminar el día, estaría abierta de piernas recibiendo la tranca de su hijo. El vestido tenía un diseño con corte de princesa muy elegante, sin tirantes y sin mangas, poniendo énfasis en mis pechos, los cuales se esforzaban por salir de su hermosa prisión, el corte de la falda era acampanado ajustándose a mi cadera y con discretos bordados de flores a su alrededor y una cola discreta, me puse el velo para coronar mi vestimenta, sujeto a mi cabello por medio de una diadema finamente adornada, me llegaba un poco más debajo de mis hombros y lo coloque enfrente de mi rostro, me sentí toda una princesa, una niña inocente y pura, termine de colocarme mi zapatillas plateadas, y tome mi ramo de rosas blancas, nerviosa empecé a respirar agitadamente, el momento había llegado. Toque tres veces la puerta del cuarto como había acordado con mi hijo para avisarle que estaba lista, espere unos segundos, me arme de valor y abrí la puerta, mi pequeño hizo sonar la marcha nupcial tocada en piano desde la laptop que tenía, empecé a recorrer el camino de pétalos de rosas blancas que iba desde la habitación hasta el centro de la sala, lo hice pausadamente debido a que me temblaban las piernas ya sea de la emoción o de la calentura del momento, la salita estaba adornada con varios arreglos de rosas blancas, y en el centro al final del camino de rosas, estaba una mesita con un mantel blanco, y a sus pies un arreglo de rosas rojas que contrastaba con todas las demás flores blancas, sobre la mesa, una cajita dorada y una carpeta igual dorada, al lado de la mesa mi hijo vestido con un traje negro, camisa blanca y corbata roja, mi machito había crecido y se había convertido en todo un hombre, ahora era mi hombre, mi macho y en unos minutos más seria mi esposo, me contuve para no aventarme sobre él y comerlo a besos, desnudarlo y cogérmelo como se debe, seguí mi recorrido hasta llegar a su lado mientras aún se escuchaba la dulce música entonada por el piano. “mamá, luces preciosa, te ves divina” me dijo al tiempo que alzaba mi velo y lo dirigía hacia atrás de mi cabeza, esboce una sonrisa de malicia y mis ojos reflejaron mis intenciones, pero fue el quien las pronuncio, “no sabes que ganas tengo de cogerte, ya deseo montarte como la perra que eres”, habían sido muchos días de abstinencia, y la tensión sexual se notaba en el aire. La música cambio y se escuchaba música instrumental de fondo, la ceremonia dio inicio con mi hijo abriendo la caja dorada para que intercambiáramos nuestros anillos de bodas, hicimos nuestros votos, prometiéndonos estar juntos como esposos, cogiendo como perros, fornicando a cada momento, le dije que toda yo estaba dispuesta para cuando él lo deseara, que era su esclava y podía hacer conmigo lo que quisiera, por su parte, él prometió tener mis hoyitos siempre llenos, satisfecha para estar siempre bien cogida, sin la necesidad de buscar en otras partes lo que tenía en casa de sobra, nos pusimos las argollas uno al otro, mientras una lagrima de emoción caía por mi mejilla, tomo la carpeta y la abrió, apareciendo una hoja blanca con un texto escrito que empezó a leer, era nuestra acta de matrimonio, en la que se plasmaba todo lo que nos habíamos dicho unos minutos antes de viva voz, al final de leer el texto hizo la pregunta definitiva, “ Tu, Sandra, aceptas a tu hijo como tu esposo, como tu macho, y a estar siempre dispuesta como un perra en brama cada que él te desee coger” con una voz mustia y delicada dije “si acepto”, por mi parte dijo, “ yo te acepto mamita hermosa como mi hembra, mi princesa y mi ángel, como mi esposa y mi puta, y prometo hacerte siempre feliz, cogiéndote cada que tú lo desees”. Yo no podía aguantar el llanto de la emoción, el tomo delicadamente mis mejillas con sus manos y me dio un tierno beso, firmamos el acta que sellaba nuestro compromiso, éramos oficialmente al menos a nuestro ojos, marido y mujer, hembra y macho, para estar siempre juntos, me volvió a besar de una manera más lujuriosa introduciendo su lengua en mi boca, buscando la mía en un frenesí de intercambio de saliva, se separó unos centímetros y dijo, ahora si mamita ya eres mi esposa, mi puta y como tal te voy a tratar, me tomo en sus brazos mientras yo me carcajeaba de la emoción, y me llevo cargando a nuestra habitación recorriendo en sentido opuesto el camino de pétalos blancos que hace unos minutos yo había seguido, me deposito con ternura en la cama mientras nos besábamos dulcemente, pronto ese beso se transformó en una batalla por tratar de devorarnos, su lengua se enroscaba con la mía tratando de ser solo una, me dejo recostada en la cama apoyada en mis codos, y se dedicó a subir un poco mi vestido, mis piernas enfundadas en las medias aparecieron y el tomo una de ellas para besarla desde los pies hasta el interior de los muslos, recorriendo cada centímetro de ellas, cada caricia, cada beso era electrizante, mi chochito se encendía cada vez más, de una pierna se pasó a la otra hasta llegar cerca de mi hermoso coño, empezó a besarme por encima de mí ya húmeda tanguita, de los besos pasa a los lengüetazos, yo me retorcía de placer con cada caricia recibida, se apartó para retirarme mi tanguita, me acomodo el vestido de manera que tuviera acceso total a su delicioso tesoro, mientras tanto, yo, abierta de piernas enfundad en mi hermoso vestido blanco de novia, recibía las caricias de mi hijo, quien con su mano abría los labios de mi hermosa flor, para poder introducir su lengua al interior de mi vagina, la lengua se movía incesantemente en el interior de su madre, y con la otra mano, su pulgar e índice pellizcaban suavemente mi pepita, era una zorra envuelta en placer, gemía como perra debido a las atenciones recibidas, era tal la excitación que babeaba como un animal, mi cuerpo empezó a tensarse y el primer orgasmo vino a mí, mientras mi dulce niño había dirigido su lengua hacia mi pepita y en mi huequito del amor la sustituían dos dedos que frenéticamente me perforaban bañándose en mis pegajosos jugos, estuvo así varios minutos llenándome de placer, para después alzarme las piernas de donde las tenía al lado de su cuerpo quedando mi apretado culito expuesto a su alcance, se lanzó como niño a un dulce y empezó a lengüetearlo mojándolo con su saliva, mimándolo y besándolo, un escalofrió me recorrió completa mientras mi esposo me mamaba el culo, se ensalivo un dedo y lo introdujo lentamente, solo alcanzo a entrar la punta, la cual metió y saco en un par de ocasiones, yo lo separe suavemente, “eres un niño malo, mamita aun es virgen por ese hoyito, pórtate bien y ven aquí” le dije, se separó de mi culito y se acercó a mi rostro nos besamos carcajeándonos de placer, y locura, mientras con una mano me bajo la el vestido de mis pechos a la cintura, lo cual no tuvo complicaciones debido a que el vestido no tenía tirantes. De mi boca paso a mis senos, enroscando esa lengua en cada uno de mis pezones, paso de uno a otro seno mamando con la intención de extraer la leche tan deseada, yo le decía “eso mi bebé, así mámalas, son tuyas mámame las tetas como lo hacías de niño, comételas termina de alimentarte con mis ubres”. Una de mis manos busco su entrepierna y se asió a su enorme verga la cual estaba completamente dura y goteando, empecé a subir y bajar mi mano por encima de ese pedazo de carne una y otra vez, mientras, mi niño seguía llenándose la boca de mis ubres, no me quería quedar con las ganas, ya que yo también tenía antojo de mamar, así que lo jale de la verga y la lleve a mi boca, tragándomela sin miramientos, mis movimientos eran como de una perra que se alimenta tratando de extraerle toda la leche a su macho, estuve chupando verga y lamiendo huevos un buen rato, mi hijo bramaba como toro con cada chupada que su mamita le daba, mi bello rostro y su hermosa verga brillaban por la escandalosa gran cantidad de saliva que me escurría, nuevamente vi la lujuria en sus ojos, se puso de pie y tomándome de los brazos me arrojo sobre la cama donde quede de espaldas con el torso levantado mientras con temor y placer veía que un cachondo y pervertido animal, enloquecido por el deseo se aproximaba hacia mí para enterrarme su vergajo en mi dulce florecita. Tanto la verga como mi puchita estaban mojados chorreando tanto saliva como jugos del amor, por lo que la estocada fue suave certera placentera y hasta el fondo, sentí toda la barra de carne dura de mi hijo en mi interior durante unos segundos, en los que me daba un tierno beso, para después empezar un mete y saca sin piedad que me hizo voltear los ojos y agarrarme a su espalda con las uñas, en ese momento no era yo, me había convertido en un una perra que solo buscaba su propio placer, era la zorra de mi hijo, “así mamita, así, me gusta cogerte, tenerte abierta de patas para mi recibiendo mi verga” decía, después de un buen rato en que mi hijo me estuvo bombeando sin piedad, me dijo “ponte en cuatro patas zorra, quiero tomarte como la perra que eres”, me di la vuelta ante la orden recibida, y me puse en la posición de perra para que mi esposo me montara, me subí la falda de mi vestido a la cintura para facilitarle el acceso a mi macho, mi senos colgaban y se veían más grandes, sentí la verga partirme en dos, mientras, mi niño abría mis nalgas con sus manos y dejaba expuesto mi tímido culito, el cual fue acariciado con uno de los dedos de mi hijo, la verga entraba y salía y yo no dejaba de jadear y de salivar aguantando las estocadas que me daba mi hijo, los sonidos que de mi garganta emanaban eran tan graves que parecían los de una perra ladrando, siendo salvajemente violada por un demonio, sus bolas chocaban contra mí y se oía ese chapoteo característico de una cogida salvaje, estaba sujetando mi vestido con una mano a la altura de mi cintura, pero ante el ímpetu de mi amor, no pude aguantar y lo solté para apoyarme completamente con las dos manos, aun así, fui vencida y caí de bruces sobre el colchón, mientras mi culo se empinaba para permitir una penetración más profunda a mi hijo, quien ante el excitante panorama, lanzo un escupitajo justo sobre mi negro culito, sentí la saliva escurrir hacia los lados para llegar a mi pequeña vagina que estaba siendo violada tan salvajemente y se mezcló para confundirse con los jugos que emanaban de ella. “Que puta eres Sandra, ¿te gusta que te coja tu hijo verdad?”, “que te de verga hasta cansarse, verdad mamita”, “si hijo me encanta sentir tu verga en mi interior, que me llenes de leche el chocho, sentir como me montas como mi macho que eres”, “me vengo mami, me vengo”, grito mi hijo, y soltó un chorro de leche caliente que llego hasta lo más profundo de mi útero, me perdí en ese momento, ya que al igual que el había alcanzado el orgasmo, un chorro de jugos emanaba por mi chochito, haciendo que pareciera un lago profundo y caliente, y una corriente eléctrica recorría todo mi cuerpo llevándome a un placer indescriptible, mi hijo esposo cayó sobre mi sin fuerzas, con todo su peso sobre mi ser, yo aún seguía en el viaje al que el orgasmo me había llevado, al reaccionar bese a mi hijo a la altura de la sien, en forma de felicitación y aprobación por el excelente trabajo que había realizado. Me lo quite de encima como pude, y quedo de espaldas sobre la cama, me incorporé, subí mi vestido nuevamente a la cintura y monte a mi hijo de forma que mi coño estuviera sobre su verga, frotando suavemente mi pepita sobre ese vergón que tanto placer me había dado, al mismo tiempo lo besaba y lo llenaba de mimos, y palabras dulces, “De ahora en adelante eres mi macho y yo tu hembra, yo soy tu esposa y tu mi esposo, soy tu perra y tu mi perro, cogeremos como animales y seremos felices tu y yo, por eso deberás tratarme como lo que soy hoy y siempre”,” si mi vida” respondió él “te tratare como la princesa que eres, y te respetare como mi amada esposa, y cuando cojamos serás mi puta y te comportaras como tal”, seguimos un buen rato en esa posición hasta que caí sobre el para descansar un momento. Pasados unos minutos de estar en esa posición, me levante y mi niño conmigo, “déjame quitarte el vestido mi vida o se te maltratara” me dijo, así que delicadamente me bajo la cremallera para que el vestido cayera de mi cintura hacia mis pies, fue en ese momento que pudo apreciarme con la lencería nupcial que había elegido para él, estaba ahí parada, con mis zapatillas plateadas y tacones de diez centímetros, mi vestido a mis pies, mis piernas enfundadas en la medias de seda blancas, la liga con dos flores blancas y una azul en mi muslo derecho, mi liguero de encaje, la tanguita había desaparecido siendo la primera en perecer en esa batalla, por lo que se veía mi hermosa vagina delicadamente rasurada, mi brazier aun en mi pecho, estaba movido de su lugar dejando ver mis preciosas chiches que habían recibido tanto cariño de mi hijo unos momentos antes, y para rematar mi velo blanco sobre mi cabeza con mi tiara de princesa, el peinado se había alborotado pero aún se apreciaba como debía ser, “estas preciosa mama, eres todo un ángel”, su verga reacciono y volvió a estar tiesa como una barra de metal ante tal visión, su mirada de lujuria apareció nuevamente, “ y tu un demonio lujurioso cuando pones esa mirada” dije en tono juguetón y eche a correr por la habitación gritando y el tras de mí, “¿no hijo que haces, que me vas a hacer?, ¿porque quieres meter ese enorme pedazo de carne en tu madre?, me vas a lastimar”, el me seguía el juego persiguiéndome por la habitación, haciendo como que me agarraba y yo como que me escapaba, tome de paso una botella de champagne que estaba abierta sobre un mesa y seguí corriendo, vacié sui contenido sobre mis pechos mientras mi hijo me alcanzaba y me arrinconaba contra una pared, “vas a ver mama que cogida te voy a dar”, yo aún juguetona, le dije “no, hijo mi marido se puede enterar y creer que soy una puta, no lo hagas, respeta a tu mami”, y se abalanzó hambriento sobre mis tetas mojadas de champagne para degustarlas minuciosamente, mientras me decía “desde ahora yo soy tu marido”, “tu esposo, tu hijo, tu único macho y también seré el padre de tus hijos”, yo ya estaba bramando como puta una vez más por las caricias recibidas así que no puse atención al último comentario, me levanto e introdujo su verga en mi coñito mientras me mantenía en el aire, sus brazos me sujetaban por debajo de mis pierna, las cuales, abiertas le rodeaban la cintura, la verga entre juguetona en su amado agujerito, lo reclamo y perforo una y otra vez, nosotros no dejábamos de comernos con nuestros labios, por segunda ocasión fui cogida esa tarde noche por mi pequeño hijo, pero no sería la última vez ya que la noche aún era larga y esa era, nuestra noche de bodas…

Autor: sandrine Categoría: Incesto

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Un día con mi niño (Sandra I)

2019-10-07


Sandra nos relata como es un día en su vida después de haber iniciado un relación incestuosa con su hijo. Mi nombre es Sandra, tengo 35 años y soy originaria del estado de México, en este momento me encuentro embarazada de 6 meses de mi segundo hijo, el primero lo tuve a la edad de 18 años debido a una calentura prematura con un noviecillo mayor que yo, el cual, al enterarse de que estaba en cinta decidió escapar a provincia con ayuda de su familia, para evadir la responsabilidad, desde entonces no he tenido relaciones serias con ningún hombre, lo que ocasiono que estuviera sola durante mucho tiempo, así que me dedique a mi hijo, gracias a mis padres pude estudiar una carrera y pude salir adelante hasta el día de hoy, lo interesante de este relato es que mi pareja actual es mi propio hijo, no relatare en este instante como es que empezamos nuestra relación de pareja, sino que les contare un día cualquiera en nuestras vidas. Me levanté esa mañana a las siete como todos los días, me puse mi bata, me dirigí al baño para darme una ducha y así empezar el día, disfrutaba cada momento mientras el agua recorría mi cuerpo, mis senos estaban creciendo debido al embarazo por lo que ahora se me veían enormes, como dos melones a punto de madurar, rellenos de néctar dulce y blanquecino, lave a conciencia cada parte de mi cuerpo, mi pequeña barriga la cual ya era notoria debido a mi embarazo, y mis piernas que aunque no eran muy largas debido a mi estatura, eran firmes y duras, puse especial atención a mi conchita y mi culito, frotaba minuciosamente mis labios vaginales los cuales eran de un color más intenso que mi piel morena, eran perfectos, ni muy grandes que llegaran a intimidar, ni muy pequeños que no se pudieran apreciar, tenían el tamaño adecuado para ser besados y mamados a placer, al terminar la ducha seque mi cabellera negra y ondulada y me envolví en la toalla para que se absorbiera el agua que aún se mantenía en mi cuerpo, sabía que mi hombre estaba en la planta baja, y como era costumbre estaba preparando el desayuno para consentir a su mujer, me vestí con un baby doll transparente color rosado, sin sujetador y una tanguita blanca que apenas cubría el poco vello que coronaba mi clítoris, para completar, unas zapatillas de color negro que provocaban que mi hermoso culo se parara y quedara más firme. Mientras bajaba las escaleras, me fui transformando, dentro de mí se encendía un fuego que me quemaba por dentro, una sensación de calentura que no se podía calmar con nada, me estaba convirtiendo en una hembra, en una puta que era capaz de fornicar con su propio hijo para apaciguar esta sensación, lo vi de espaldas recargado sobre la mesa de la cocina terminando de preparar algún alimento, llevaba puesto una camiseta y su pantalón del pijama, en ese momento mi transformación fue completa y la perra en celo que vive en mi interior salió apoderándose de mi cuerpo y mi voluntad, era en esos momentos cuando no tenía conciencia de mi misma y era capaz de todo por satisfacer mis deseos carnales, así que, cual perra que era, me puse en cuatro patas desde el recibidor, y me acerque a mi hijo que aún no se percataba de mi presencia, me dirigí hacia él contoneando mi trasero de manera sensual, sintiéndome segura de lo hembra que era al lucir mi panza de embarazada, llegue hasta donde estaba mi hijo y me le restregué en las piernas ronroneando como gata en busca de las atenciones de su macho, el cual no tardó mucho en responder a las peticiones de la hembra, me puse de rodillas y con la mano empecé a frotar la entrepierna de mi niño, buscando ese garrote que tantas veces me había hecho feliz, y el cual ante mis caricias empezó a hincharse hasta alcanzar un tamaño considerable, lo libere de su prisión de tela, y cual animal rabioso, se irguió frente a mi orgulloso de su tamaño y de la lujuria que me provocaba, casi me golpea la cara debido a sus proporciones, lo contemple hipnotizada unos segundos mientras lo sobaba con las dos manos, sentía mi chochito arder y escurrir jugo como una manguera de agua. Lo lleve a mi boca, siendo mi lengua la primera en recibirlo para delicadamente probar su punta, saboreando el jugo que empezaba a salir por la enorme cabeza, mi mano subía y bajaba la piel de ese garrote, y empecé a lamerlo a todo lo largo tratando de no dejar un solo centímetro sin recibir mis caricias, entonces lo solté sin perderlo de vista, coloque mis manos en mis rodillas, mientras mi pequeña panza de embarazada descansaba sobre mis muslos, y con hambre de verga dirigí mi boca hacia ella tragándomela completa y empezando a mamarla como becerra a su ubre, tratando de exprimir toda la leche que escondía en su interior, la verga entraba y salía de mi boca una y otra vez, con mis ojos entrecerrados, alce la vista y vi como mi hijo hacía gestos de placer mientras se recargaba sobre la mesa para no perder el equilibrio , oía sus gemidos y como pedía que continuara con la mamada, “eres tan puta mama” me dijo, “me encanta que te comportes como una perra”, “que ordeñes mi tranca como si fueras una cachorra hambrienta” yo no alcance a decir nada, con la boca llena como la tenía, solo alcance a balbucear algunos sonidos, mientras, me seguía afanando con esa enorme verga. Después de unos minutos, de saborear esa verga tan deliciosa, mi hijo me tomo del brazo para levantarme del suelo, me beso tiernamente, primero las mejillas y luego los labios, para después empezar a comerse toda mi boca tratando de arrancarme la lengua, “¿quieres sentir mi verga?”, pregunto mi hijo, “¿deseas que te meta mi tranca en ese coño mojado?” “que te coja una y otra vez hasta que te vengas en mí?”, “¿te gusta que te trate como a una perra en brama?”, “¿qué te haya preñado como si fueras una cualquiera?”, me separe de él unos centímetros, y poniendo mi mirada de lujuria, al tiempo que me mordía los labios, le comenté que me encantaba que me tratara como a su perra, que deseaba que me cogiera sin parar, alce mi mano y alcance el tremendo tolete para empezar a masturbarlo. Él, delicadamente, prestando atención a mi hermosa panza donde llevaba a su propio hijo, me tomo en sus brazos, y me llevo hacia la sala, para depositarme suavemente en el mullido sofá, me quito la braguita blanca, que se encontraba totalmente empapada y pegajosa, se la aproximo al rostro, donde descaradamente hizo una respiración profunda para poder percibir y disfrutar del olor que emanaba del hambriento coño de su madre, olor de perra, me abrió las piernas, y el coñito pareció sonreírle cuando los labios vaginales debido al movimiento se separaron levemente, como intuyendo que era el momento de disfrutar de una buena cogida, la verga se acercó a ellos, los cuales gustosos y totalmente empapados se abrieron para abrazar ese garrote tan deseado, sentí un escalofrío al sentirme penetrada nuevamente por mi hijo, arquee la espalda por la sensación y disfrute de la verga entrando y saliendo suavemente de mi caliente coño, “toma perra, la verga que tanto deseabas”, “te gusta que te coja?”, “eres una perra preñada dejándote coger por tu hijo”, “ ¿te gusta que te meta mi verga puta?”, me preguntaba mi hijo, quien por una lado me trataba como la puta que era, pero al mismo tiempo tenia delicadeza por mi condición de mujer embarazada, de perra preñada como él me decía, al tratar de no sobrecargar mi pequeña panza mientras me penetraba una y otra vez. Ahí estaba yo, caliente, lujuriosa, hambrienta de verga, toda una perra en celo, tumbada en el sofá, con las piernas levantadas apoyadas a cada lado de la cabeza de mi pequeño hijo, sintiendo como su verga profanaba una y otra vez mi delicado coño, mis manos se sujetaban con fuerza a la tela del sofá tratando de arrancar pedazos de este con cada estocada recibida. “Ven acá perra” dijo, mientras me incorporaba para sentarse esta vez él en el sofá, me pare y me senté sobre el insertándome su tranca yo misma, la cual entraba como cuchillo en mantequilla debido a lo mojada que estaba, empecé a cabalgar sobre el sintiendo con cada embestida la dimensión del palo que se estaba tragando mi pequeño coño, mis tetas y mi panza botaban rítmicamente cada vez que yo bajaba y subía sobre esa barra de carne, él se prendió a mis ubres lamiendo los pezones con la lengua, y succionando con los labios cada uno de mis hermosos y blancos senos, sentía que un escalofrió recorría todo mi cuerpo al sentir como era cogida por mi hijo al tiempo que mamaba con frenesí mis pezones completamente duros, de los cales empezaba a brotar el néctar sagrado que serviría para amamantar a mis dos niños, “así bebe” “mama las ubres de tu perra”, mámame como cuando eras mi bebe”, “toma tu lechita calientita”, “ tú me haces sentir la perra más caliente que te puedas imaginar, sigue mamando no pares”, ”mámame bebe, mámame”, gritaba yo con placer mientras sentía como se aproximaba el orgasmo a mi ser, me aferre a él y encaje mis uñas en su espalda con todas mis fuerzas, el placer inundo mi cuerpo, y mis ojos se pusieron en blanco mientras ese orgasmo recorría todo mi ser, a lo lejos oí a mi hijo gritar que estaba a punto de correrse, “me vengo mami, me vengo” decía, “córrete dentro quiero sentir una vez más tu leche caliente”, sentí cada chorro de esperma llenar mi útero preñado por mi propio hijo, sentía mis entrañas quemadas por esa deliciosa lefa, mi piernas se mojaron aún más, ya no solo por mis jugos producto de mi corrida sino por la lecha caliente de mi niño que salía de mi vagina y escurría por mis piernas, caí sofocada sobre él, mi panza pegada a su abdomen, y mi coño aun lleno por su hermosa verga. Lo bese suavemente en los labios demostrándole mi amor, estuvimos así besándonos y lamiéndonos durante varios minutos hasta que me pare de encima de él y agotada caí sobre el sofá, mi hermoso hijo se paró hacia la cocina y me dijo, el desayuno está listo mamita. Me arreglé el pequeño babydoll que apenas cubría mi pancita, me puse mi tanguita blanca en mi coño aun mojado por el semen de mi hijo, y me dirigí a la cocina a desayunar con mi pequeño, “gracias por todo hijo” le comenté guiñándole un ojo. Desayunamos tranquilamente, pero la perra en mi aún no estaba satisfecha, quería seguir sintiendo esa verga en mi interior, como machacaba mi coño una y otra vez, nuevamente mi panocha empezó a mojarse deseosa de ser cogida una vez más, me acerque a mi hijo por su espalda y empecé a lamer y besar sugerentemente la oreja de mi hijo, “quiero mi postre” le comente. El me pidió que me calmara, ya que tenía que apurarse para llegar a la escuela, yo suplique por mas verga, le pedí que me cogiera una vez más, le dije que estaba como perra en caliente debido al embarazo y solo él podía satisfacer mis calenturas, ante mis suplicas, me permitió volver a mamarle la verga debido a que tenía prisa, así que yo gustosa y rápidamente antes de que cambiara de parecer me volví a arrodillar, saque su verga de su pantalón y me la metí inmediatamente a la boca, empecé a comerme ese pedazo de carne caliente que tanto me enloquecía, mi legua se enroscaba sobre su cabeza como una serpiente con vida propia, alternaba lamidas a tolo lo largo del garrote con mamadas para extraer su leche, ante tal trabajo, mi hijo me aviso de su inminente corrida por lo que acelere la mamada, cuando el primer chorro de leche toco el fondo de mi garganta saque el hermoso garrote de mi boca y lo apunte a mi cara, los chorros siguientes se estrellaron sobre mi rostro, la abundante leche escurría de mi cara hacia mi cuerpo, mi hijo salió de su catarsis, “te amo mama”, me dijo, y subió corriendo a su habitación a cambiarse por que ya se le había hecho tarde, me quede ahí en el piso de la cocina con la cara escurriendo leche de mi pequeño, con mis tetas y mi panza impregnadas de semen, al tiempo que chupaba un dedo de mi mano izquierda y con la derecha me frotaba el clítoris para terminar de satisfacer mi calentura. Me sentía feliz, completa me sentía toda una hembra, me sentía una gran perra en celo. Me la pasé ese día solo pensando en mi niño, y en esperar su próximo regreso para poder disfrutar nuevamente de nuestras muestras de cariño, pensé en consentirlo y mimarlo como el hacía conmigo, así que prepare la cena para mi hombrecito, se lo merecía, ya que no solo era mi hijo, era el padre del hijo que está esperando, era mi macho, y por el yo me había convertido en su hembra.

Autor: sandrine Categoría: Incesto

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Hermanos con derecho a roce

2019-10-06


Las primeras veces eran por tonterías, pero Nuria venía todos los domingos a la mañana a mi habitación. Tu “puti hermana” la habían bautizado mis amigos cuando hace tres años mi vieja de casó con su papá y se vinieron todos a vivir a casa, en la que, por suerte, hay lugar de sobra. Y de toda la movida a mí lo único que me había perturbado un poco era la llegada de Nuria. Una morocha con cara de putona y un culo que era el único tema en el vestuario después de los partidos. Tenía los pómulos ampulosos y una boca grande, carnosa. “Debe chuparla como los dioses”, me repetían en fila mis amigos cada vez que la veían en casa o se la encontraban en algún lado. Nuria siempre usaba minifaldas o jeans super ajustados. Tenía una cintura fina y un culo paradito, trabajado en el gimnasio. Debo reconocer que alguna que otra vez se me paró la pija cuando la veía haciendo sentadillas en bikini en la pileta. Se le balanceaban las tetas y el culo era asesino. Era jujeña y en sus rasgos se lucían sus antepasados milenarios. Igual yo nunca le di mucha cabida porque tengo 18 años y ella 26. Yo me la paseaba boludeando con mis amigos y Nuria por ahí no estaba por dos o tres días porque se quedaba a dormir en lo de su novio, un rugbier grandote que no daban muchas ganas de acercarse, con cara de pocos amigos y pura fibra. Eran una parejita de revista, aunque a Nuria la vendía un poco la cara de puta. Otro espectáculo era cuando bajaba a desayunar en musculosa y sin corpiño. Le explotaban las tetas y tenías los pezones bien parados. Era un minón infernal pero yo no podía hacer nada por miedo a complicar a mi vieja y además porque Nuria ni me registraba. Bueno, eso es lo que creía yo…. De pronto hace como tres meses un domingo a la mañana se metió en mi habitación. -“No tengo señal en mi cuarto, me puedo quedar un rato acá”, me dijo. .. Obvio, no hay problema le contesté en calzoncillos y un poco al palo como me levanto cada mañana cuando tengo ganas de ir al baño. Pasé por delante de ella y no me importó que se notara la erección, al fin de cuentas ella estaba en mi cuarto y todavía yo no entendía bien qué es lo que hacía ahí. Noté que un poco siguió con la mirada mi pija y eso me calentó un poco, pero se me aflojó meando. Cuando volví al cuarto se había tirado en la cama, en un costado. “Te jode si me quedo un rato, estoy rota”, me dijo y le contesté que no había drama, que se quedara todo lo que quisiera que yo tenía fútbol. Era mentira, pero su presencia me perturbaba. Tenía las piernas largas y unos mulsos bien marcados. Me dieron ganas de tirarme en la cama para apreciar en primer plano ese culo divino. Pero otra vez sentí que no podía hacer ninguna locura. Pasaron los meses y siempre Nuria venía a mi cuarto los domingos a la mañana por alguna excusa. “Me podes sacar fotos lindas para armar un perfil en Tinder, el pelotudo de mi novio me tiene medio aburrida”, me dijo y estaba producida como para la guerra: Un top blanco con unos diminutos pantalocitos de jeans que le marcaban bien el cuerpazo que tenía. Juntaba los brazos para sacar tetas y ponía la boca como bebota y a mí la pija automáticamente se me ponía como un palo. “Vos creés que levanto algo con esto?”, me disparó a quemarropa y traté de salir con elegancia. “No necesitás Tinder para levantar, sos la mujer que muchos desearían tener”, le dije mientras le sacaba la última foto y le devolvía el celular. Mis palabras la habían perturbado, había aflojado el ceño ya no parecía la mujer inalcanzable con novio patovica. Era un caramelo a mi alcance, pero había que ser inteligentes y cuidadosos. Un sábado que la había visto salir con un vestido corto pegado al cuerpo y unas botas de cuero largas tuve que contenerme para no masturbarme. Yo tenía una novia, cogíamos de tanto en tanto, pero no como a mí me gustaba realmente. Pensaba en eso mientras Nuria se metía la cinta de la cartera entre las dos tetas y no había manera de no estar mirándoselas todo el tiempo. Era una yegua. “Vos no hacés nada hoy? ¿Necesitarías un poco más de acción?”; me dijo y me pellizcó el culo. Me calentó al instante, me dieron ganas de empujarla contra la pared, abrirle bien las piernas y penetrarla así de parado, en el palier de la casa, pero tenía miedo de quedar como un pendejo pajero. “Lindo culo tenés”, agregó y me dejó los labios con rouge marcados en una de mis mejillas. Tenía una boca comestible… pero era mi hermana. Una hermosura que vivía en mi casa desde hace tres años. Decidí hacerle una trampita ese domingo a la mañana. Me acosté sin remera y con un bóxer de esos que la pija se escapa por adelante cuando te movés para alguno de los dos costados. Suelo despertarme con erecciones tremendas, sobre todo cuando me acuesto así de caliente. Cuando escuché que hacía ruido con la puerta me puse de costado en la cama, me hice el dormido pero con la pija bien al palo, afuera y no le dejé opción de que no la viera porque no había otro lugar en mi cama para sentarse que enfrentada con mi verga hinchada y venosa. “No me podés hacer esto, con lo caliente que estoy”, sentí que decía en voz baja para saber si estaba despierto. “Es muy bueno saber que hay una pija tan linda en la familia” y me la acarició con su mano, comprobó su grosor y le corrió la piel para dejar la cabeza afuera. La miró y amagó a masturbarla, pero la dejo cuando advirtió que yo me estaba moviendo. Cuando abrí los ojos me cubrí el miembro con el calzoncillo y la guardé. “Interesante”, me dijo. “Al parecer a mí nadie me quiere coger”, se despachó y se tiró al lado mío en la cama. Se puso a llorar. Le acaricié la cabeza. Estaba hermosa, con el rímel corrido de una noche larga. “Tengo un novio forro”, me dijo y pude advertir que estaba un poco suelta por las copas y por el sueño. “Vos no te cogés a tu novia?”; me pregunté. “No tengo, así que en esa no te puedo ayudar”. “A lo mejor me podés ayudar igual”. Se quedó un rato mandándose mensajes con el celular y se fue a preparar algo para desayunar. Yo seguía acostado y ella dejó su celular, en la cama, mientras bajaba hasta la cocina. Me apuré a agarrarlo para no tener que recurrir a ninguna clave de bloqueo y estaba abierto en Tinder. El diálogo venía súper caliente. Nuria le decía a un flaco que tenía una pija de foto de perfil: “Me encanta que me besen los pezones y se metan todo mi seno en la boca mientras que me meten los dedos a la boca o en la vagina para dedearme suavemente. Te chuparía todo. Desde el prepucio pasando mi lengua por el tronco... Y luego la metería toda en mi boca para succionarte moviendo la cabeza mientras me agarras del pelo y me decís que estas por eyacular en mi boca y que me la coma toda... O en mis pechosss. De igual manera me pasaría los dedos y me los metería en mi boca para tragarme toda tu leche calentita. Me encanta sentir la suavidad del glande rozando mi garganta y los espasmos del pene cuando acaban dentro de mí. Me encanta. Soy un poco bizarra, me excito más si soy así. De más está decir que mientras hago sexo oral no dejo de gemir y tocarme el clítoris”. Me encanta tu pija parada. No sabes cómo me la comería toda hasta la raíz, te succionaría con mis labios el glande y la lengua te la llevaría por todo el tronco y meter en mi boca tus testículos. Es algo que me enloquece... Que me dominen y ser sumida... Ser tu putita”. La pija se me puso como una piedra. Algo tenía que hacer. Me apuré y me acerqué a la puerta para chequear que no volviera. “Me gusta que me pongan contra la mesa, me bajen la bombacha y me coman la cola, la vagina y me penetren en esa posición. Ahora estoy en llamas. Así que tendré que pedirle a alguno de mis amigos que me haga el favor y me apague el fuego, que me estoy quemando. Hace mucho no me mojaba así”. Y agregó: “Que ganas tengo de que me cojas fuerte. Me gusta el sexo salvaje. Que me den nalgadas y me digan cosas bizarras. De chuparte, comérmela toda y tragármela calentita”. Leí bastante más, pero me apuré a dejar el celular en el mismo lugar en el que estaba. Quedé caliente y estupefacto, tenía mucha información que no podía desperdiciar. Por el horario del mensaje cuando escribió ese último estaba contemplando mi pija sentada en mi cama. Podría ser mi oportunidad. Dejé el teléfono y me acosté otra vez con la pija asomando. Al ratito volvió Nuria con una bandeja y un desayuno. Me hice el dormido para que me despertara. Dejó la bandeja en el escritorio y se acercó a la cama. Se acercó a la cama y me apoyó las tetas en la espalda, las tenía calentitas, ella parecía caliente también. Me di vuelta y mi pija quedó erecta, frente a sus ojos. “Vos necesitas ayuda”, me dijo y la agarró suavemente y empezó a masturbarla. Yo le empecé a acariciar las tetas y ellas las aflojó del vestido para que se las pudiera chupar mientras me seguía acariciando el miembro y los huevos. “Que pija interesante que tenés, la puedo probar”. Y envalentonado con lo que había leído en su celular la agarré de la nuca y la obligué a metérsela toda en la boca, la apreté todo lo que puede hasta que con su nariz rozaba mi pelvis y con la otra mano le sobaba las tetas. Empezó a chuparla con desesperación, iba y venía con su lengua y volvía a metérsela toda en la boca hasta sentir que la tenía toda. “Quiero la leche”, me dijo y empezó a chuparla con más intensidad. Yo no tenía intenciones de aguantar y le volví a apretar la cabeza contra la pija y empecé a eyacular cuando la tenía hasta la garganta. Ella gemía y se desesperaba por la leche. Con la otra mano se tocaba el clítoris y pude sentir como acababa cuando mi chorro le llenó la boca. “Qué rica leche hermanito, me encanta, tenés una pija hermosa”. Se acomodó el vestido y fue a buscar la bandeja. “Ahora que estás más relajado, vamos a desayunar, en este caso primero la leche, después el café”, me dijo con esa cara de puta que tanto elogiaban mis amigos. “Me tengo que ir a ver a mi novio a jugar al rugby, nada más aburrido”. Me dio un pico y se fue. En la semana era casi imposible cruzarnos por la casa, así que le puse todas las fichas al domingo. Recordaba las cosas que había puesto en sus mensajes y no me quedaba más remedio que hacerme la paja. “Me encantaría sentarme arriba y moverme fuertemente. Mientras me decís las chanchadas que se te ocurran. Soy bastante putita. Me encanta el sexo y disfruto muchísimo. Si no me dan unas nalgadas siento que algo falta. Es súper importante. Y comerla bien, para que este bien al palo y me rompas la colita... Y me cojas por la cola en diferentes posiciones. Me encanta cambiar de posición cuando me cogen por la cola. Sentada encima. De frente, de espalda arriba. Boca abajo, y que besen el cuello los bombos mientras me la rompen. De costado pero por la cola también me encanta. Creo que me gusta más el sexo anal que el vaginal... Porque término y hago squirt”, decía ese último mensaje que le había leído aquella mañana. El domingo me puse el despertador a las 4. Ella llegaba a esa hora más o menos cuando la dejaba el novio. Se había ido a un casamiento vestida para matar y yo sabía que podía ser mi oportunidad porque nuestros padres se habían ido a la Costa el fin de semana por unos torneos de tenis. Cuando escuché el auto, la pija me empezó a latir, estaba muy caliente con mi hermanita y me la iba a coger, como a ella le gustaba. Cuando sentí que había cerrado bien la puerta con llave me le acerqué de repente y le besé el cuello y con la otra mano le di una fuerte palmada en el culo. Ella siguió el juego y se levantó un poco el vestido. Sabía que sólo ella y yo estábamos en la casa y que no había peligro de nada. Le apoyé bien la pija mientras le mordía el cuello y la manoseaba toda. Tenía un lomazo, un culo y unas tetas de modelo. Y unos labios gruesos, carnosos que la convertían en una morocha infernal. “Dale unas nalgadas a tu hermana mayor por putita” y me senté en el sillón del living con ella boca abajo y su culito al aire. “Dale lo que se merece a esta putita”. Y le empecé a dar palmadas. A cada palmada gemía, se retorcía y se mordía los labios. Se puso en cuatro y me dejó la cola parada. Y le empecé a comer el culo y la vagina mientras con dos manos le apretaba fuerte las nalgas y le daba golpecitos para excitarla más. Tenía la pija hinchada y muy caliente y se la empujé primero en la vagina para lubricarla más. Con mis dedos le dilataba el agujerito del culo que se dilataba cada vez que se la enterraba hasta los huevos. Cuando sentí que estaba acabando se la saqué de golpe y me quedé con la cabeza apuntando entre su vagina y su ano. “Dámela hermanito por favor” y se la metí de un solo movimiento en el fondo del culo. Empezó a temblar y a pedirme que le metiera las manos en la boca. Me chupaba los dedos como si fueran pijas y me daba golpes con su culito redondo para que se la metiera más. Empecé a cogerla fuerte, con toda la calentura que tenía acumulada y le llené la cola de esperma caliente. Ella acabó también y se apretaba más a mi miembro para que no se lo sacara. “Dejala adentro, dámela toda”, me dijo y empezó a gemir más fuerte mientras le daba más y más besos en el cuello con la pija adentro de su culo y con mis dos manos sobándole las tetas. “Yo sabía que me podías ayudar”, me dijo y me llevó con ella hasta el baño. Abrió la ducha y empezó a enjabonarme suavemente por todo el cuerpo. Se bañó ella también y cuando me secó me dio otra divina mamada como la de la mañana del desayuno. “Somos hermanos con derecho a roce”, me dijo y se fue a ver al novio jugar al rugby.

Autor: Ulpidio_Vega Categoría: Incesto

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Acogí a mi nuera con amor

2019-10-06


No preví que mi nuera aceptara irse a vivir conmigo pero su situación anímica y económica era tan penosa que vio en mi ofrecimiento un mal menor y por eso al salir del hospital, se mudó a mi casa. Todavía recuerdo con espeluznante precisión esos primeros días... Con cuarenta y ocho inviernos creía que mi vida ya estaba cuesta abajo y nada me podría hacer revivir mi añorada juventud. Y cuando digo inviernos y no primaveras se debe a que después de tantos años trabajando con único propósito de crear un patrimonio con el que pasar mi vejez con mi mujer y tantos esfuerzos para criar a mi único hijo, resulta que por un cáncer de mamá me abandonó mi esposa en un abrir y cerrar de ojos, y antes que me diera cuenta mi hijo se había emancipado con su novia… me vi solo. A raíz de ese suceso, estaba hundido. Cada mañana me resultaba un suplicio el tener que levantarme de la cama y enfrentar un nuevo día sin sentido. Con dinero en el banco, la casa pagada y un negocio que marchaba a las mil maravillas todo era insuficiente para mirar hacia adelante. Por mucho que mis amigos me trataban de animar diciendo que me quedaban al menos otros cuarenta años y que la vida me podía dar una nueva oportunidad, no les creía. Para mí, el futuro no existía y por eso decidí vivir peligrosamente. Asqueado de la rutina comencé a practicar actividades de riesgo, quizás deseando que un percance me llevara al otro barrio y así unirme a María y a José. Sí mi hijo conducía ebrio cuando se salió de la carretera y se precipitó por un terraplén de 20 metros sin poder contarlo ¡Dios! ¡Cómo los echaba de menos! Nada era suficientemente peligroso. Me compré una moto de gran cilindrada, me uní a un grupo de Ala Delta donde aprendí a surcar los aires, viajé a zonas en guerra buscando que la angustia de esa gente me hiciera ver que era un afortunado rescatando a Sirios en el mar Mediterráneo cerca de Grecia y después en Libia… Desgraciadamente la adrenalina no me sirvió para encontrar un motivo por el que vivir y cada día estaba más abatido. Pero curiosamente cuando ya había tocado fondo y mi depresión era tan profunda que me había llevado a comprar una pistola en el mercado negro para acabar con mi vida, la enésima desgracia me dio un nuevo aliciente por el que luchar. Hoy me da vergüenza reconocer que estaba sondeando el quitarme de en medio cuando recibí la llamada del mejor amigo de mi hijo… -“Fernando disculpe que le llame a estas horas pero debe saber que Jimena ha intentado suicidarse. Se ha tomado un bote de pastillas y si no llega a ser porque llamó a mi mujer para despedirse, ahora estaría muerta”. Confieso que, aunque había estado coqueteando con esa idea, el que mi nuera hubiese intentado acabar con su vida me pareció inconcebible, porque al contrario de mí, ella era joven y tenía un futuro por delante. Sé que era una postura ridícula el escandalizarse cuando yo estaba tonteando con lo mismo, pero aun así pregunté dónde estaba y saliendo de casa, fui a visitarla al hospital. Durante el trayecto, rememoré con dolor el día que mi chaval nos la había presentado como su novia y como esa cría nos había parecido encantadora. La ilusión de ambos con su relación confirmó tanto a mi mujer como a mí que nuestro hijo no tardaría en salir del nido. Y así fue, en menos de un año se casaron. Su matrimonio fue feliz pero corto y desde que la desgracia truncara nuestras vidas, no había vuelto a verla porque era un doloroso recordatorio de lo que había perdido. Sabiendo a lo que me enfrentaría, llegué hasta su habitación. Desde la puerta, comprobé que estaba acompañada por la mujer del chico que me avisó, eso me dio los arrestos suficientes para entrar en el cuarto. Al hacerlo certifiqué la tristeza de mi nuera al ver lo delgadísima de su figura, observando las ojeras que surcaban sus anteriormente bellos ojos. «Está hecha una pena», pensé mientras me acercaba hasta su cama, Jimena al verme sonrió dulcemente pero no pudo evitar que dos lagrimones surcaran sus mejillas al decirme… – Fernando, siento causarle otra molestia. Suficiente tiene con lo suyo para que llegue con esta tontería.El dolor de sus palabras me enterneció y cogiendo su mano, contesté… – No es una tontería. Comprendo tu tristeza pero debes pasar página y seguir viviendo. Cómo eran los mismos argumentos que tantas veces me había dicho y que no habían conseguido sacarme de mi depresión, no creí que a ella le sirvieran pero aun así no me quedó más remedio que intentarlo…. – Lo sé, suegro, lo sé. Pero no puedo. Sin su hijo mi vida no tiene sentido.Su dolor era el mío y no por escucharlo de unos labios ajenos, me pareció menos sangrante. «Mi nuera compartía mi pena y mi angustia». María, su amiga, que desconocía que mi depresión era semejante a la de ella, creyó oportuno decirle… – Lo ves Jimena. Fernando sabe que la vida siempre da segundas oportunidades y que siendo tan joven podrás encontrar el amor en otra persona. La buena intención del discurso de esa mujer no aminoró mi cabreo al pensar por un instante que Jimena se olvidara de mi hijo con otro. Sabía que estaba intentando animar a mi nuera y que quería que yo la apoyara pero no pude ni hacerlo y hundiéndome en un cruel mutismo, me senté en una silla mientras ella comenzaba a llorar. Durante una hora, me quedé ahí callado, observando el duelo de esa muchacha y reconcomiéndome con su dolor. “¿Por qué no he tenido el valor de Jimena?”, pensé mirando a la que hasta hacía unos meses había sido una monada y feliz criatura. Fue el mejor amigo de mi hijo quien me sacó del círculo autodestructivo en que me había sumergido al pedirme que le acompañara a tomar un café. Sin nada mejor que hacer le acompañé hasta el bar del hospital sin saber que eso cambiaría mi vida para siempre… – Fernando, dijo el muchacho nada más buscar acomodo en la barra. – Cómo habrás comprobado Jimena está destrozada y sin ganas de seguir viviendo. Su mundo ha desaparecido y necesita de su ayuda… – ¿Mi ayuda? interrumpí escandalizado sin ser capaz de decirle que era yo el que necesitaba auxilio. – Sí, contestó ese chaval que había visto crecer. – Su ayuda. Usted es el único referente que le queda a Jimena. No tengo que recordarle qué clase de padres le tocó, ni que desde que cumplió los dieciocho huyó de su casa para no volver… Era verdad, ¡No hacía falta! Conocía a la perfección que su padre era un alcohólico que había abusado de ella y que su madre era una hija de perra que, sabiéndolo, había mirado hacia otra parte al no querer perder su privilegiada posición. Aun así todos los vellos de mi cuerpo se erizaron al oír que seguía diciendo… – Jimena, siempre envidió la relación que tenía con su hijo y vio en usted un ejemplo al que seguir. Por eso quiero pedirle un favor… Aunque sea por el recuerdo de José, ¡Usted debe ayudarla! – No comprendo, respondí asustado por la responsabilidad que estaba colocando sobre mis hombros… – ¿Qué cojones quieres que haga? Mi exabrupto no hizo que el amigo de mi hijo se quedará callado y con tono monótono, me soltó… – Fíjese. Mientras usted ha enfrentado con valentía su desgracia, su nuera se ha dejado llevar, ha perdido su trabajo, la han echado del piso que tenía alquilado y para colmo, ¡Se ha intentado suicidar! Si usted no se ocupa de ella, me temo que pronto iremos a otro entierro. Me sentí fatal al no saber las penurias que había estado pasando mi nuera y con sentimiento de culpa, pregunté al chaval cómo podía arrimar el hombro. – Mi esposa y yo hemos pensado que… ¡Debería irse a vivir con usted! En ese momento esa propuesta me pareció un sinsentido y así se lo hice saber, pero el muchacho insistió tanto que al final, creyendo que mi nuera no aceptaría esa solución, acepté diciendo… – Solo pongo una condición a todo esto…, Jimena debe de estar de acuerdo. No preví que mi nuera aceptara irse a vivir conmigo pero su situación anímica y económica era tan penosa que vio en mi ofrecimiento un mal menor y por eso al salir del hospital, se mudó a mi casa. Todavía recuerdo con espeluznante precisión esos primeros días en los que Jimena no hacía otra cosa que llorar tumbada en la cama. No le deseo ni a mi mayor enemigo que algún día sufra lo que sufrí yo viéndola apagarse consumida por el dolor. Era tan profunda su depresión que llamé a Manuel Vergara, un amigo psiquiatra para que me recomendara qué hacer. – Lo primero es obligarla a levantarse, no puede estar acostada. Y lo segundo tráemela para que yo la evalúe. Ni que decir tiene que seguí sus instrucciones al pie de la letra, y aunque se negó en un principio tras mucho insistir conseguí que fuera a ver a ese loquero. Mi conocido después de verla le diagnosticó una severa depresión cercana a la neurosis y después de mandarle una serie de antidepresivos, me dio una serie de pautas que debía seguir. Pautas que básicamente era mantener una permanente supervisión y forzarla a ocupar sus horas para que no tuviera tiempo de pensar. Por eso conseguí convencerla de inscribirse en unas clases de dibujo y acudir después al gimnasio. A partir de entonces me convertí en una especie de niñero que todas las mañanas… la despertaba, la llevaba hasta la academia y al salir del trabajo tenía que pasar por el local donde hacía aerobic. De esa forma, muy lentamente, mi nuera fue mejorando pero sin recuperar su estado anímico y físico previo al accidente donde murieron mi hijo y mi mujer. Pequeños pasos que hablaban de mejoría pero a todas luces insuficientes. Una pregunta con la que salió un día de su encierro, una sonrisa al día siguiente por un comentario… Aun así era raro el día que la veía en mitad del salón llorando al recordar a su marido. « Tengo que darle tiempo», repetía cada vez que retrocedía hundiéndose nuevamente en la tristeza. Otros detalles como su insistencia en que saliéramos a cenar a un restaurante o que en vez de en coche la llevara en moto, me iban confirmando su recuperación sin que yo los advirtiera a penas. Pero al cabo de dos meses, un día me llegó con una extraña petición del psiquiatra que me dejó muy confuso. – Suegro, Don Manuel me ha pedido que tiene que ir a verle. Me ha dicho que quiere hablar con usted. Que mi amigo usara a mi nuera como vehículo, me resultó cuando menos curioso y por eso aproveché un momento que me quedé solo para llamarle…. – Manolo, ¿Qué ocurre? Advirtió en el tono de mi pregunta mi preocupación y por eso me aseguró que no debía preocuparme pero insistió en verme. Porque lo que tenía que plantearme era largo y que prefería hacerlo en persona. Cómo comprenderéis su respuesta no me satisfizo y por eso al día siguiente cuando me presenté en su consulta, estaba francamente nervioso. Al sentarme, mi amigo decidió que de nada servía andarse con circunloquios y tras describirme los avances de mi nuera durante esas semanas, me soltó… – Todo va bien, mucho mejor de lo que había vaticinado pero hay un problema y quiero ponerte en guardia… – ¡Tú dirás! Respondí más tranquilo. – Tu nuera ha tenido una infancia terrible y cuando ya se veía feliz con tu hijo, sufrió un revés… Lo sé, interrumpí molesto porque lo me recordara – ¡Dime algo que no sepa! Manolo comprendió que mi propio dolor era quien había hablado y por eso sin darle mayor importancia, prosiguió diciendo… – Gracias a tu apoyo, ha descubierto que tiene un futuro y por eso te aviso ¡No puedes fallarle! Porque de hacerlo tendría unas consecuencias que no quiero ni imaginar, la seriedad de su semblante me hizo permanecer callado. – Para Jimena eres la única persona en la que confía y de perder esa confianza, se desmoronaría. Comprendo, mascullé. – ¡Qué vas a comprender! Indignado protestó. – En estos momentos, eres su sostén, su padre, su amigo, su compañero e incluso su pareja. De sentir que la rechazas, entraría en una espiral de la que nunca podría salir. – ¡Tú estás loco! Para mi nuera solo soy su suegro. – Te equivocas. Aunque no lo ha exteriorizado, Jimena está enamorada de ti y temo el día que se dé cuenta porque no sé cómo va a reaccionar. – Me he perdido, reconocí sin llegármelo a creer pero sobretodo confundido porque yo la veía como a una hija y no albergaba otro sentimiento. – Cuando Jimena se percate del amor que te tiene, si no conseguimos que focalice ese cariño bien, buscará en ti esos mismos sentimientos. – ¿Me estás diciendo que intentará seducirme? – Desgraciadamente, no. Jimena considera un hecho que tú también la amas y se considerara tu mujer antes de qué tú te des cuenta. – No te creo, contesté riendo aunque asustado en mi interior y tratando de dar argumentos en contra, le solté de sopetón… – Coño, Manolo, ¡Si me sigue tratando de usted! – Tu ríete. Yo ya he cumplido avisándote.El cabreo de mi amigo incrementó mi turbación de forma que al despedirme de él, le dije… – Gracias, tomaré en cuenta lo que me has dicho pero te aseguro que te equivocas. – Eso espero,contestó mientras me acompañaba a la puerta. Al salir de su consulta, os tengo que confesar que estaba acojonado porque me sentía responsable de lo que le ocurriera a esa cría. Sus negros pronósticos no tardaron en hacerse realidad. El resto del día me lo pasé en la oficina dando vueltas a la advertencia de Manuel. Por más que lo negara algo me decía que mi amigo tenía razón y por eso estuve durante horas tratando de encontrar si había sido yo el culpable de la supuesta atracción de la que hablaba, pero no hallé en mi actuación nada que hubiese alentado a mi nuera a verme como hombre. Más tranquilo, me auto convencí que el psiquiatra había errado con su diagnóstico y cerrando mi ordenador, decidí volver a casa. Ya en ella, Jimena me esperaba con una sonrisa y nada más verme, me dio un beso en la mejilla mientras me decía… – He pensado que me llevaras al Pardo.Esa petición no era rara en ella porque como ya os he dicho solíamos salir frecuentemente a cenar a un restaurante pero esa tarde me sonó diferente y por eso quise negarme pero ella insistió diciendo… – Llevo todo el día encerrada, creo que me merezco que me saques a dar una vuelta. Esa respuesta me puso la piel de gallina porque bien podría haber sido lo que me dijera mi difunta mujer si le apetecía algo y yo no la complacía. Asustado accedí… – Claro que sí preciosa, te mereces eso y mucho más… así cambio de aires yo también. De forma que tuve que esperar media hora a que Jimena se arreglara. Me quedé de piedra al verla bajar las escaleras, enfundada en un traje de cuero totalmente ajustado a su cuerpo, pero más cuando con una alegría desbordante, se exhibió diciendo… – ¿Te gusta cómo me queda? He pensado que como siempre vamos en moto, me vendría bien comprarme un mono de motorista. Aunque cualquier otro hombre hubiese babeado viendo a esa muñeca vestida así pero no fue mi caso. La perfección de sus formas dejadas al descubierto por ese tejido tan ceñido, lejos de excitarme me hizo sudar al ver en ello una muestra de lo que me habían vaticinado. «Estoy exagerando», pensé mientras encendía la Ducatí, « no tiene nada que ver». Desgraciadamente al subirse de paquete, se incrementó mi turbación al notar que se abrazaba a mí dejando que sus pechos presionaran mi espalda de un modo tal que me hizo comprender que bajo ese traje, mi nuera no llevaba sujetador.« ¡Estoy viendo moros con trinchetes!», maldije tratando de quitar hierro al asunto. « Todo es producto de mi imaginación». Los diez kilómetros que tuve que recorrer hasta llegar al restaurante fueron un suplicio por que a cada frenazo sentía sus pezones contra mi piel y en cada acelerón, mi nuera me abrazaba con fuerza para no caer. Una vez en el local fue peor porque Jimena insistió en que no sentáramos en la terraza lejos del aire acondicionado y debido al calor de esa noche de verano, no tardó en tener calor por lo que sin pensar en mi reacción, abrió un poco su traje dejándome vislumbrar a través de su escote que tenía unos pechos de ensueño. Durante unos instantes, no pude retirar la mirada de ese canalillo pero al advertir que mi acompañante se podía percatar de mi indiscreción llamé al camarero y le pedí una copa. “La chica es mona”, admití pero rápidamente me repuse al pensar en quien era, tras lo cual le pregunté por su día. Mi nuera ajena a mi momento de flaqueza, me contó sin darle mayor importancia que en sus clases la profesora les había pedido que dibujaran un boceto sobre sus vacaciones ideales y que ella nos había pintado a nosotros dos recorriendo Europa en moto. Os juro que al escucharla me quedé helado porque involuntariamente estaba confirmando las palabras de su psiquiatra… Será normal para ella el veros como pareja. La premura con la que se estaba cumpliendo esa profecía, me hizo palidecer y por eso me quedé callado mientras Jimena me describía el cuadro… – Pinté la moto llena de polvo y a nuestra ropa manchada de sudor porque en mi imaginación llevábamos un mes recorriendo las carreteras sin apenas equipaje. Sus palabras confirmaron mis temores pero Jimena ajena a lo que me estaba atormentando, se mostraba feliz y por eso siguió narrando sin parar ese supuesto viaje, diciendo… – Me encantaría descubrir nuevos paisajes y conocer diferentes países contigo. No levantaríamos al amanecer y cogeríamos carretera hasta que ya cansados llegáramos a un hotel a dormir. El tono tan entusiasta con el que lo contaba, no me permitió intervenir y en silencio cada vez más preocupado, esperé que terminara. Desgraciadamente cuando lo hizo, me preguntó mientras agarraba mi mano entre las suyas… – ¿Verdad que sería alucinante? ¡Tú y yo solos durante todo un verano!Recordando que según su doctor no podía fallarle, respondí… – Me encantaría. La sonrisa de alegría con la que recibió mi respuesta fue total pero justo cuando ya creía que nada podía ir peor, me soltó… – Entonces, ¿Este verano me llevas? «Mierda», exclamé mentalmente al darme cuenta que había caído en su juego y con sentimiento de derrota, le aseguré que lo pensaría mientras cogía una de las croquetas que nos habían puesto de aperitivo. Mi claudicación le satisfizo y zanjando de tema, llamó al camarero y pidió la cena. El resto de esa velada transcurrió con normalidad y habiendo terminado de cenar, como si fuera algo pactado ninguno sacó a colación el puñetero verano. Con un sentimiento de desolación, llegué a casa y casi sin despedirme, cerré mi habitación bajo llave temiendo que esa cría quisiera entrar en ella como si fuera ella mi mujer y yo su marido. La realidad es que eso no ocurrió y al cabo de media hora me quedé dormido. Mi sueño era intermitente y en él no paraba de sufrir el acoso de mi nuera exigiendo que la tomara como mujer. Os juro que aunque llevara sin estar con una mujer desde que muriera mi esposa para mí fue una pesadilla imaginarme a mi nuera llegando hasta mi cama desnuda y sin pedir mi opinión, que usara mi sexo para satisfacer sus deseos. En cambio ella parecía en la gloria cada vez que mi glande chocaba contra la pared de su vagina. Sus gemidos eran puñales que se clavaban en mi mente pero que ella recibía gustosa con una lujuria sin igual. Justo cuando derramé mi angustia sobre las sabanas un chillido atroz me despertó y sabiendo que provenía de su habitación sin pensar en que solo llevaba puesto el pantalón de mi pijama, corrí en su auxilio. Al llegar, me encontré a Jimena medio desnuda llorando desconsolada. Ni siquiera lo pensé, acudiendo a su lado, la abracé tratando de consolarla mientras le preguntaba qué pasaba… – He soñado algo terrible, una pesadilla. – No te preocupes solo es un sueño… – Soñaba que me dejabas…,consiguió decir con su respiración entrecortada. – Tranquila pequeña, era solo un sueño… sigo aquí. Volví a repetirle como si a un bebé se tratara sin importarme que ella llevara únicamente puesto un picardías casi transparente que me permitía admirar la belleza de sus tetas. Mi nuera posando su melena sobre mi pecho sin dejar de llorar y con una angustia atroz en su voz, me preguntó… – ¿Verdad que nunca me vas a echar de tu lado? – Claro que no princesa… qué razón tendría, contesté como un autómata aunque en mi mente estaba espantado por la dependencia de esa niña. Mis palabras consiguieron tranquilizarla y tumbándola sobre el colchón esperé a que dejara de llorar manteniendo mi brazo alrededor de su cintura. Una vez su respiración se había normalizado creí llegado el momento de volver a mi cama pero cuando me quise levantar, con voz triste, Jimena me rogó… – No te vayas. ¡Quédate conmigo! Su tono venció mis reticencias a quedarme con ella y accediendo me metí entre las sábanas por primera vez. En cuanto posé mi cabeza sobre la almohada, mi nuera se abrazó a mí sin importarle que al hacerlo su gran escote permitiera sentir sobre mi piel sus firmes tetas clavándome sus pezones. «Pobrecilla. Está necesitada de cariño», pensé sin albergar ninguna atracción por mi nuera pero francamente preocupado. Mis temores se incrementaron cuando medio dormida, escuché que suspiraba diciendo… – Gracias, mi amor… CONTINÚA... ([email protected])

Autor: TrovoDecimo Categoría: Incesto

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La amorosa y cariñosa tía Laura me perturbó

2019-10-05


Crecí mimado por muchos en la familia, pero en especial por mi tía Laura que siempre supo manifestarme su inmenso cariño con besos, abrazos, y regalos, siempre me llamo: “Mi amor hermoso” lo que me hacía sentir muy especial, pero al pasar los años por alguna razón esa cantidad de afecto comenzaba abochornarme, no tenía claro porque al principio, pero poco a poco fui descubriendo que mi tía Laura me atraía y no era para menos porque era una mujer de 38 años, alta de 1.74 cm, figura delgada armoniosa, de ojos verdes, cabello largo castaño, pero lo que más me atraída eran sus pechos suntuosos, y sumamente llamativos por su gran volumen, y forma esférica que no pasaban desapercibidos fácilmente, a no ser que ella usara un abrigo o algo así. Mis confusiones me llevaron a desahogarme con mi amigo Francisco, pero este lejos de aconsejarme bien me empujo a caminar por el filo de la lujuria, pues palabras más palabras menos decía irónicamente: “Déjese consentir de su tía Laura y disfrute!” Entonces mi paso a mi adultez fue despertada por la musa de mi tía Laura, cada beso me derretía, y cada abrazo donde podía sentir sus pechos llenos me excitaba, esto me llevo a tener una que otra fantasía sexual con ella que en más de una oportunidad me hizo sentir tan culpable que me deprimí, por lo que me llevo a comer más de la cuenta, llegando a mis 22 años y 1,85 cm, a tener un peso de 130 kilos, lo que no demoro a tener el señalamiento de gordo, manteca, cerdo, y otros muchos apodos siendo el único decente de Germán Monster el de la seria de Tv “Los Locos Adams” Y aunque ningún apodo me hacía fácil mi vida, por lo menos este último apodo me hizo popular. Los días pasaron y junto con mi familia tome la opción de recluirme en un centro de adicciones no solo por mi adicción a la comida, sino a la pornografía pasaba horas pegado en el computador en sitios web donde pagaba por servicios de Sex-show, por supuesto desde que puse un pie en el Centro de rehabilitación “El Renacer” las cosas no solo cambiaron, sino fueron difíciles. El tratamiento fue de asilamiento y de abstinencia total, lo que entre en una etapa de mucha ansiedad y en algunos casos perdía el control alterándome por el desespero de querer comer o ver porno. Y lo único que tenía permitido para desfogar mi energía, en este encierro era hacer deporte en el gimnasio o en el parque, tampoco tenía contacto con casi nadie. Solo escasamente con Psicoterapeutas y uno que otro paciente, que también tenía su problemita. Por lo que casi no nos dejaban compartir, solo en las terapias de grupo y tal cual juego de integración. Así transcurrieron dos meses para cuando recibí la primera visita de mi familia, sin embargo esta visita fue restringida solo podíamos caminar en grupo 20 minutos, pero esta visita no me callo nada bien, no solo por la tristeza de verlos partir, sino que al ver a mi tía Laura despedirse me decía: “Mi amor hermoso te vas a poner bien. Pronto!” Y mientras me lo decía dulcemente me abrazaba cariñosamente, mi cuerpo se estremecía al sentir sus exuberantes pechos contra mi cuerpo y medaba un besote en la mejilla. Esa noche tuve una crisis que no indique a mi psicoterapeuta. En realidad ese tema de que me gustaba mi tía Laura, no lo había tocado, no lo había afrontado y solo se lo había confesado a mi amigo Francisco, que curiosamente me decía para entonces que mis problemas de adicción acabarían si me daba la oportunidad de cogerme una mujer, y que para eso estaban las putas de la calle, si tenía mucha necesidad de dejar de ser virgen. Y si! A mis 22 años estaba quedado. No había tenido la oportunidad de saber que era comerse una mujer y es que imagen de Germán Monster no me había ayudado para conseguir una noviecita, por eso es que Francisco me insistía que fuera donde las putas, que no había mejor Psicoterapeuta para mí que ellas. Pero yo nunca lo tome en serio, aunque ya lo estaba contemplando. Porque me estaba echando para atrás en el tratamiento desde que vi a mi ti a Laura, solo pensaba en masturbarme en su nombre, ni las duchas frías o extenuante ejercicio me quitaba de la idea de cogerme a mi tía Laura cada día me sentía más necesitado, por lo que decidí confesarle mi situación a mi terapeuta: Yo (Julio): Charly Tengo que confesarle algo que no le había contado Charly (Terapeuta): Si cuénteme Yo (Julio): Tengo el permanente deseo de cogerme a mi tía Laura Charly (Terapeuta): Entiendo y este deseo como te hace sentir? Yo (Julio): Mal! Por eso se lo cuento para que me ayude a controlarlo Charly (Terapeuta): Entiendo Julio pero tu respuesta me indica que no has perdido el control y que eres consciente de que no es correcto, como no es correcto muchas otras cosas como lo es ingerir descontroladamente alimentos o ver pornografía permanentemente y por eso estas aquí. Al finalizar la sección con Charly, sentí que no era importante lo que sentía por mi tía Laura casi que el resultado fue el mismo que al hablar con mi amigo Francisco, estaba por creer que yo era el que estaba exagerando todo, y por consiguiente me preguntaba: “Que hago aquí?” “Sera que voy más bien donde las putas?” Entonces pedí mi salida del centro y así como había entrado voluntariamente, también tenía la opción de salir voluntariamente, por lo que para el Viernes mi familia vino por mi todo estaba normal, hasta que vi a mi tía Laura que estaba más que hermosa, Provocativa! Sería la forma correcta de describirla, tenía puesto una falda negra de pliegues hasta arriba de la rodilla y una blusa blanca que sombreaba su brasier, lo que me permitía deducir que tenía una brasier blanco, también traslucía claramente el tamaño de sus tetas, lo cual me abrió el apetito literalmente por auscultarla, por lo que aprovechando delas circunstancias le pedía mi tía Laura que me ayudará ir a mi habitación por mis cosas, lo cual ella acepto, al llegar mis manos templaban tanto que me costaba trabajo tomar mis cosas, por lo que mi tía Laura se dio cuenta de mis nervios que estaban totalmente alterados: Laura: Estas bien mi amor? Yo (Julio): Si Tía Y mientras le contestaba solo le miraba sus pechos, por lo que ella se sintió aludida y me dice: Laura: Que te pasa mi amor porque me miras así? Porque miras mis pechos? Yo (Julio): Tía es que…. Ya no solo temblor en mis manos, no me dejaba contestar claramente, sino también respiraba agitadamente, y comenzaba a tener sudoración Laura: Que pasa Amor? Y me abrazo mi tía Laura, tratándome de tranquilizar pero provoco lo contrario, mi corazón comenzó a latir desbocadamente y mi respiración se intensifico. Sentir su cuerpo me puso así de perturbado. Laura: Amor que pasa estas muy ansioso! Para ese entonces no dejaba de mirar los pechos de mi tía Laura, teniendo el impulso de tocarlos, suavemente hice una leve presión con mis yemas de mis dedos, ella inmediatamente se percató de mi interés y aunque dejo de abrazarme, no se retiró del todo de mi lado solo me dijo: Laura: Julio que pasa? Y aunque escuchaba perfectamente su pregunta, mi mente como mi mirada estaba clavada en los pechos de mi tía Laura, por lo que balbuciendo solo respondí: Yo (Julio): Pu… edoo…? Y con mi mano izquierda aun temblorosa, me animaba a meter uno de mis dedos entre la blusa abotonada ella solo pregunto: Laura: Quieres tocarme Julio? Es eso lo que te pasa? Yo (Julio): Quiqui… erooo..! Y no sé qué pasó si fue un acto de compasión o lastima pero me respondió: Laura: Si te dejo tocar mi pecho Amor, te calmas? Y moviendo mi cabeza afirmativamente. Sólo comencé a tratar de desabotonar la blusa de mi tía Laura, pero mi mano temblaba aun como gelatina, por lo que ella misma desabotonó un botón por donde ingrese mi mano temblorosa, con tal premura que abusivamente parte de mis dedos se metieron dentro de su brasier, tal vez había ido más lejos de lo que ella misma pensaba, porque al ver mi entusiasmo, quiso detenerme diciéndome: Laura: Amor ya eso no! Se incomodó al ver que mi mano, prácticamente se había metido entre su brasier recubriendo su teta derecha, por lo que me dio la oportunidad de no solo espichar su teta, sino con mis dedos jugar con su pezón. Lo que provoco que ella tomara mi muñeca deteniendo mi mano diciéndome: Laura: Julio ya basta! Pero esto fue tan delirante para mí que fue como haber probado la droga. Ahora solo quería mas! Creándome una necesidad imperiosa por consumir las tetas de mi tía Laura, por lo que como un adicto loco me arroje sobre ella encima de mi cama, de inmediato a la fuerza hice que totearan todos los botones de su blusa, quedando al descubierto sus poderosos atributos solo aun cubiertos por su brasier mientras ella decía: Laura: Julio CÁLMATE! Para soy tu tía! Pero yo poseído por el deseo de usufrutuar las tetas de mi tíaLaura como una fiera puse mis garras en sus tetas, arranque su brasier trato de cubrirse, pero yo estaba sentado encima de ella por lo que se me hizo fácil tomarla de los brazos firmemente sobre la cama, para así contemplar plenamente sus tetas voluptuosas, solo basto unos segundos de acariciarlos para darme cuenta de su suavidad y abundancia abriéndome el apetito, por lo que no aguante más y de inmediato me sumergí en sus tetas chupándolas y besándolas encarnizado mamando sus pezones grandes. Verdaderamente sus tetas eran más que generosas, estaba siendo muy glotón al consumir sus tetas en mi boca. Para ese momento mi tía Laura entre su consternación solo me decía: Laura: Julio ya está bien, Suéltame! Suéltame ya! Pero NO! No estaba en capacidad de razonar, solo le estaba dando rienda suelta al deseo, por lo que en contra de sus reproches fui sacando mi verga, lo que provocó una fuerte reacción de mi tía Laura que me decía: Laura: No te atrevas a violarme! Suéltame! Para ya con esto!! Pero en realidad solo quería una paja-rusa por lo que le explique: Yo (Julio): Solo quiero una rusa! Laura: Que? Yo (Julio): Una Paja-rusa o una cubana, tu sabes! Y te suelto. Laura: Estas Loco Julio. Porque me tomas? Para ese momento estaba tan agitado, tan desencajado de mí mismo que transpiraba exageradamente, por lo que dijo mi tía Laura: Laura: Relájate Amor! Cálmate hablemos!! Yo (Julio): No! Quiero mi paja rusa! Dame mi rusa!!! Laura: Estas muy ansioso… En ese momento al verme tan alterado y fuera de control, mi tía Laura cambio de opinión: Laura: Bueno acabemos con esto ya! Y me sueltas? Y sin responderle. Vorazmente acomode mi verga erguida en medio de su pecho, y comencé a friccionar mi verga con sus abundantes tetas, que se podía decir que abrigaban plenamente mi verga, poniéndola muy rígida casi como sacándole filo, logrando un trabajo tan espléndido de satisfacción llevándome al clímax. Lo que me hizo perder la cordura. Yo (Julio): Que buenas tetas tiene esta mujerzuela! Laura: Que me dijiste? Cállate! Le dije. Y muy bruscamente decidí ultrajarla por lo que cambie mi postura y a las malas forcejeando con mi tía Laura me metí entre sus piernas, y medio de su lucha había arrancado su panty, solo era cuestión la embestir, pero mi tía Laura seguía poniendo resistencia y comenzó a gritar desesperadamente: Laura: Auxilio! Ayúdenme!!! Para Julio por favor no sigas!!! Y logro zafarme de encima de ella, alcanzando a llegar a la puerta donde la tome de su cabello gracias a su peinado (Una cola de caballo) Que literalmente al agarrar tire como si fuera un lazo, lo que me facilito retomar nuevamente el control, empujándola boca abajo sobre la mesa del cuarto, en donde rápidamente solo fue cuestión de levantar su falda para arremeter contra mi tía Laura con todo los bríos, pues sabía que lo rudo era entrar la punta. Y así fue con presión entro pero luego se hundió suavemente en mi tía Laura mi verga, de ahí en adelante solo fue cuestión de pujar y pujar, siendo tan intenso que no la dejaba ni hablar, Laura solo resistía el castigo no pronunciaba palabra, pero en ese momento entro el Psicoterapeuta junto con otros funcionarios no sé cómo se imaginaron el hecho y cuando trataron de quitarme Laura solo dijo: Laura: Déjenlo acabar! Déjenlo!! Su beneplácito solo facilito las cosas para que terminara eyaculándola, dejándome sumamente agotado y aferrado al cuerpo de Laura que recibía todo mi sudor. No sé por qué quiso que terminara si fue por consideración conmigo, o porque le había gustado. Pero al final fue mía! Me pareció sentir por un instante que hubo conexión, no solo porque tomo mis manos con fuerza, sino por un leve quejido que escuche casi podía decir que fue su gemido. No lo sé! Porque al final me recluyeron unos días más, solo que no hubo más visitas! Pero yo me sentía más tranquilo, menos ansioso, creo que tenía razón mi amigo Francisco solo que no hubo necesidad de ir a donde las putas.

Autor: ALEJOGOMEZ6991 Categoría: Incesto

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Los amigos de mi padre

2019-10-04


Historia de como acabé siendo la putita de los amigos de mi padre, y de mi propio padre Pues la historia de éste relato ocurrió hace ya unos cuantos meses.... Bueno, para los que me leáis por primera vez contaros que me llamo Laura, soy rubia, ojos azules, piel blanquita, delgadita... y cuando esto ocurrió tenía 20 años justos.... Pues era un sábado normal, como otros muchos, yo había salido a hacer unos recados, y mi padre, como cada sábado había quedado a tomar los vinos con sus amigos. Mi padre es un hombre de 54 años, con barbita, alto, y tiene un poco de barriga cervecera jeje. Él y mi madre se separaron cuando yo era pequeña y como mi madre se fue a vivir a otro país, pues yo me quedé con él y vivimos juntos desde entonces. Bueno, al lío. Cuando volvía ya para casa a preparar la comida recibí un mensaje de mi padre, diciéndome que si quería, que me pasase por el bar donde estaba con sus amigos, y así ya íbamos luego juntos para casa. Así que me fui para allí. Al entrar ya los vi en la barra, estaba mi padre y 4 amigos de él, de los cuales yo solo conocía a uno, Antonio, un señor mayor que mi padre, andará por los 60 años, gordito, sin pelo en la cabeza, pero con bastante por el pecho jejeje (lo se porque es de los que suele llevar la camisa bastante abierta), la verdad que tenía pinta de llevar ya unos cuantos vinos encima, estaba hasta sudoroso. Bueno, todos tenían pinta de que ya no era el primer vino que se tomaban jeje. A los demás me los presentó mi padre, eran Andrés, y Julio, también de cincuenta y pico de años, con sus barrigas cerveceras, y Julio con una barba bastante espesa. No es por que sea mi padre, pero creo que es el más guapo de todos jeje. Ese día hacía bastante calor, y yo llevaba unos shorts vaqueros y un top de tirantes, y no pude evitar fijarme que me miraban bastante. Después de las presentaciones fue Antonio quien me dijo que me pidiese yo un vino también, y así lo hice. Ellos estaban en corro, y al ir a recoger mi vino yo me quedé en el medio, pero enseguida Antonio me pasó su brazo por mis hombros y me arrimó contra él. Así quedamos, yo justo delante de Antonio con su brazo sobre mi, mientras ellos seguían hablando de sus cosas. No se bien que que iba su conversación, lo que si sé es que al poco empecé a notar como el brazo de Antonio ya no solo descansaba sobre mi hombro, si no que su mano ahora también descansaba sobre mi teta derecha. No le di mucha importancia, pensé que era simplemente fruto de la postura, nada a propósito, pero el asunto es que cada vez que se reía por algo, me la apretaba un poquito. Cuando acabamos los vinos, yo pensaba que ya nos iríamos para casa, pero decidieron pedir aún otra ronda más. Cuando el camarero sirvió mi copa, Antonio me dijo, “vete a cogerla” al tiempo que me daba un cachete en el culo. Yo le dije que creía que se le estaban subiendo un poco los vinos, pero se lo dije sonriente, porque tampoco quería que se lo tomase a mal. No quería malos rollos con los amigos de mi padre, y menos estando él delante. Al acabar todo el jaleo de coger de nuevo nuestras copas yo procuré no acabar cerca de Antonio. No es que me molestase lo que hacía, pero no sabía muy bien como reaccionar y eso me ponía nerviosa. Si hubiese sido otro hombre, y no hubiese estado mi padre delante, pues igual me dejaba llevar sin más. Pero estaba mi padre justo allí, y él era amigo suyo, no se... Al final acabé justo entre los otros 2, pero donde yo me creía a salvo, resulta que fue peor sitio aún. Andrés: -Oye, te llamabas Laura, no? -Si -Y me has dado 2 besos al presentarte? No me acuerdo -Jaja, creo que si, pero bueno, nos los podemos volver a dar si quieres Nos damos los 2 besos Julio: -Oye, no te aproveches de la chiquilla, con razón su padre la tenía bien escondida, no hay más que verla. Si yo tuviese una hija así también la escondería de vosotros jajaja Antonio: -De ti es imposible que saliese una cria así jajaja Andrés: -Yo creo que es la ropa que llevan ahora, con esos pantaloncitos y esos tops, cualquiera se resiste. Antonio: -Bueno, pero esta no es solo la ropa, ya tiene una carita que... Yo: -Oye!! Papá, diles algo Mi padre: -No te preocupes cariño, no lo dicen por mal, lo que pasa que vamos ya algo contentillos, pero lo que quieren decir es que te ven guapa, eso es bueno. En ese momento Andrés me abraza desde detrás y me dice al oído “no te preocupes cariño, que solo somos una pandilla de viejos, no nos lo tomes a mal, pero es que te vemos y ya la sangre no nos llega a la cabeza”, y justo después de decirme eso me da un beso en el cuello, y se queda abrazándome desde detrás. Entonces se me acerca Julio, y diciéndome que no me preocupe se pone a hacerme cosquillas, así que yo no puedo evitar retorcerme y separarme, pero todos menos mi padre empiezan a reírse a hacerme cosquillas, pero al tiempo que me las hacen y me retuerzo, también noto manos que me tocan el culo, las tetas y hasta el coñito, todos riéndose. Cuando paran yo miro a mi padre, esperando que les diga algo, pero él está sonriente, tomándose su vino como si tal cosa. Todos se van calmando y siguen hablando de sus cosas, pero yo, ponga donde me ponga, siempre el que está mas cerca aprovecha para ponerme la mano encima y acariciarme, ya sea el culo desde detrás, o pasármela por el hombro y tocarme una teta. Y todo eso delante de mi padre, que bien los ve, pero no les dice nada. Yo ya, como no se que hacer, simplemente me dejo estar. Por fin acabamos de nuevo el vino, y es mi padre quien dice de irnos ya para casa. Nos vamos mi padre y yo solos, ellos aún se quedan en el bar. De camino a casa él me preguntó que me han parecido sus amigos, pero antes de que yo pueda responder nada me dijo: -Estaban algo borrachillos, son buenos tipos, pero claro, entre el alcohol que llevaban, y al verte a ti con ese pantaloncito y el top, pues se les iban un poco las manos, es normal. Los hombres de nuestra edad no tenemos fácil eso de estar con mujeres guapas, y claro a veces no nos controlamos. -No pasa nada, papi, no te preocupes, me cayeron bien tus amigos, me parecen graciosos jeje. -Pues genial porque les he dicho que esta noche se vengan por casa a ver el partido Huy, eso si que no me lo esperaba, ahora iban a venir a casa también... El resto del día pasó normal, sin nada reseñable que contar. Pero cuando se acercaba la hora del partido mi padre vino a mi habitación. Yo estaba tirada en cama, con un pantalón de chandal viejo y una camiseta que uso a veces para estar en casa. Y me dijo: -No creo que tarden mis amigos, no te vas a cambiar ni nada? -No vale como estoy? Total, vamos a estar en casa -Ya mujer, pero a ellos les gustaste al mediodía, si te ven ahora así igual se decepcionan un poco, y no quiero que decepciones a mis amigos, son los únicos que tengo. -Bueno vale, me pondré unos shorts también y algún top mono -Gracias hija, eres un sol...ah, y puedes maquillarte un poco también ya que estás -Vale papi Así lo hice, me puse otra vez los mismos shorts vaqueros que al mediodía, pero con otro top diferente, y me maquillé y me peiné un poco, para estar presentable. Nada más acabar llegaron ellos, y por las pintas que traían parecía que no habían pasado por casa, seguían con la misma ropa del mediodía, y venían oliendo a vino y sudados. Habían estado bebiendo toda la tarde. Llegaron montando bastante jaleo, y al verme enseguida vinieron todos a darme 2 besos. Venían cargados de botellas, y tan pronto se acomodaron en el salón, le dijeron a mi padre que empezase a beber, que ellos le llevaban ventaja y tenía que alcanzarlos, así que mi padre se puso también a beber. Yo entre tanto les preparé unos sandwiches en la cocina, para que comiesen algo mientras veían el partido. La verdad que a mi el futbol no me interesaba mucho, así que mi idea era llevarles los sandwiches y volverme a mi habitación. Pero tan pronto los dejé en la mesa, Antonio me agarró del brazo y me dijo que me sentase a su lado, entre él y Andrés, y que viese el partido con ellos. Así que sin más, me quedé. El partido empezó, y ellos lo veían bebiendo y sobre todo animando a mi padre a beber para alcanzarlos, por lo que mi padre bebía 2 copas en el tiempo que ellos se bebían una. Bueno, y yo también bebía, aunque a un ritmo mucho menor jeje. Al rato, nos fuimos poniendo todos más cómodos, yo me descalcé, ellos se recostaban en el sofá... Y claro, la mano de Andrés fue a parar a mi muslo. Antonio al verlo no quiso ser menos, y también puso la suya en el otro. Me lo acariciaban, y cada vez se acercaban más a mi entrepierna. Antonio se giró hacia mi, y me cogió de la barbilla con su mano y me dio un beso en la boca, casi cariñoso, y al separarse me dijo: -Me encanta como sabes, Laura. -Gracias -Nosotros ya estamos borrachos, pero mira a tu padre, se ve que pronto nos va a alcanzar jeje Miré hacia mi padre y estaba mirando a la tele, pero con la mirada ya medio perdida, y media copa en la mano, se le notaba ya borracho jeje entonces Antonio cogió mi copa y me dijo que bebiese yo un poco más, llevándome él la copa a mi boca, e inclinándola. Pero la inclinó tanto que no di tragado y se me cayó por el top. Antonio: -Vaya, lo siento, te he manchado Andrés: -Jajaja, eres un torpe, mira como la has puesto Yo: -No os preocupéis, no pasa nada Antonio: -Vale más que te quites el top, no vas a quedarte mojada y manchada Y él mismo según decía eso me tiraba del top hacia arriba para quitármelo, así que me quedé en sujetador. Antonio: -Anda, mira que sujetador más bonito, te queda mejor que el top Andrés: -Pues a mi no me gusta, no me gustan los sujetadores, creo que oprimen las tetas, no se como podéis estar a gusto con ellos, deberías de quitartelo Yo: -No es para tanto, son cómodos, jeje Andrés: -Si, pero más cómoda estarías sin el, o no? Yo: -Ya, pero no me voy a poner en tetas delante de todos, que diría mi padre? Antonio: -Yo creo que tu padre ya ni se entera, jajaja mira como va Mi padre en ese momento estaba ya muy borracho, no creo ni que pudiese andar bien Andrés: -Venga, va, además, tu padre también es un hombre, y a todos los hombres nos gusta ver unas tetas bonitas Al tiempo que decía esto, él mismo me desabrochaba el sujetador y me lo quitaba. Mi primer instinto fue cubrirme las tetas con las manos, pero ellos enseguida me agarraron las manos y me las apartaron. Antonio: -No te tapes mujer, si tienes unas tetas preciosas, me encantan. Mira Julio, que tetas bonitas Julio, que llevaba un rato mirando toda la escena desde lejos -Si, están bien, pero yo tendría que ver si están duritas o no para decidir si me gustan Andrés: -Pues a que esperas, comprueba Julio se levantó, y empezó a apalpar mis tetas, diciendo que si, que eran geniales Yo estaba algo nerviosa, pero la situación me gustaba, además me decían cosas bonitas. Miré para mi padre y él ni siquiera que estaba enterando de nada, estaba con la mirada perdida en el partido, aunque dudo que se enterase tampoco del partido. Al segundo los 3 amigos estaban manoseandome las tetas, y cuando me quise dar cuenta, también Andrés me había desabrochado los shorts y me estaba acariciando el coñito por encima de las braguitas. Yo estaba cada vez más excitada. Julio agarró mis shorts y las braguitas al tiempo y me los quitó, dejándome totalmente desnuda entre ellos. Y Antonio había llevado mi mano a su entrepierna, y yo se la estaba acariciando, se la notaba muy dura y bastante gorda. Ellos no paraban de sobarme por todos lados y yo me retorcía de placer al notar tantas manos sobre mi. Aunque fuesen de cincuentones borrachos y amigos de mi padre, pero eso, a esas alturas me daba igual. Andrés empezó a chuparme una teta, al tiempo que Antonio me besaba, metiendo su lengua en mi boca y llenándome de babas. Yo cerraba los ojos, y unos dedos, no se de quien se metían en mi coño, haciéndome soltar un gemido. Fue en ese momento que escuché la voz de mi padre -Pero que hacéis? Julio: -No te preocupes, solo nos estamos divirtiendo un poco Antonio: -Mírale la cara, no puede esconder que es una guarra jaja Mi padre: -Pero es mi hija, locos Antonio: -Venga, que con lo buena que está seguro que te has hecho pajas con ella Andrés, sacándose la polla y poniéndomela en la cara -Venga putilla, enséñale a papi como usas esa boca A mi me daba algo de miedo la reacción que podría tener mi padre, así que empecé a darle besitos en el capullo, muy suavemente. Pero él de repente me la metió entera en la boca, y ya empecé a mamar. Pronto noté golpecitos en mi mejilla, cuando abrí los ojos era la polla de Antonio, así que agarré un con cada mano y me puse a mamar, mientras julio se había arrodillado y me estaba comiendo el coño. La verdad que estaba en la gloria así, me encantaba. Luego Andrés se fue de mi lado, pero su sitio lo ocupó Julio, y él ocupó el sitio de Julio, pero en lugar de comerme el coño, empezó a frotar su polla contra él, y en una embestida me la metió entera, haciéndome pegar un grito. Empezó a darme una embestida tras otra, follandome fuerte, y a pelo. Yo estaba muy excitada. Al rato escuché como Antonio se reía y decía “ves como te encanta?” Y me fijé, y allí estaba mi padre, sentado, mirando como me follaban, y con los pantalones bajados y su polla en la mano. Y creo que fue el mismo Antonio quien me dijo: “putita, yo creo que deberías de agradecerle a tu padre todo lo que ha hecho por ti” y todos rieron. Yo seguí a lo mío, como si no hubiese escuchado. Pero ellos se apartaron. -Que quieres que haga?, dije yo Antonio: -Véte a junto de papi y hazle una buena mamada, venga Yo: -No, estáis locos, es mi padre, como voy a hacer eso? Papá: -Venga, follarla vosotros, que a ella le gusta Andrés: -Vamos Juan (mi padre), confiesa, que seguro que has fantaseado más de una vez con que te hacía una buena mamada. Mi padre: -Bueno, si, pero ella no quiere, soy su padre Antonio: -Vamos putilla, ya ves que tu padre quiere probar tu boca, y tu deber como buena hija es atenderle Yo estaba un poco sin saber que hacer, pero despacio me fui acercando a mi padre, que lejos de separarse, iba abriendo las piernas para que yo me metiese en medio. Él estaba sentado y yo a 4 patas entre sus piernas. La verdad que tenía buena polla, pero no me atrevía a mirarle la cara, solo miraba su polla. Todos me animaban a mamarla, y poco a poco me fui acercando y empecé a metérmela suavemente en la boca. Intenté no pensar que era su polla, pensaba que era una cualquiera, pero me costaba. Cuando empecé a mamarla todos aplaudieron y rieron. Poco a poco me fui soltando más. Al fin y al cabo me gustaba mamar, y con no pensar mucho a quien se lo hacía ya estaba. Pero no me duró mucho eso. Andrés empezó a decir que una buena putilla siempre tenía que mirar a los ojos a quien se la estaba mamando, y me mandó mirar a mi padre. Así que ya no pude usar la imaginación, simplemente estaba allí en medio de la sala, chupando la polla de mi padre. Y la cuestión es que me estaba excitando más de lo que incluso quería, y creo que a él también. Pronto empecé a notar que alguien se colocaba detrás de mi, y me empezaba a follar desde atrás. No se quien de los 3 era, pero me daba igual, yo no apartaba la vista de mi padre, ni él de mi. Fue pasando el tiempo y fueron turnándose los 3 en follarme, mientras yo seguía mamándosela a papá. De repente me agarraron del pelo y me separaron de mi padre. Era Julio, me dejó sentada en el suelo y con su polla delante de mi cara. Abrí la boca pensando que quería metérmela para que se la mamase, pero lo que hizo fue empezar a correrse, me empapó toda la cara y se separó. Yo me quedé sentada. Antonio me agarró del brazo y me ayudó a levantarme, me dijo que me tumbase en el sofá, lo hice, y entonces mi padre, sin que nadie le dijese nada se acercó y se puso sobre mi, metiéndome su polla por mi coñito, y empezando a follarme fuerte, como si quisiese hacerme daño con cada embestida, y me apretaba contra él, estaba como fuera de si. Y los demás le jaleaban y se reían. En un rato empezó a gritar como loco, y noté sus espasmos y como su semen me llenaba toda por dentro. Se quedó como aliviado y me miró a la cara sonriendo. Se separó y fue entonces el turno de Andrés, también se puso encima y empezó a follarme, estuvo un rato dándome, pero antes de correrse en mi coño la sacó, y me la metió en la boca, me apretó fuerte contra él, y empezó a correrse directamente en mi garganta. Yo casi me atraganto, pero me apretaba tanto que no podía separarme. Cuando se quitó entendí que era el turno de Antonio, pero me dijo que ya tenía demasiado semen en el coño, y me mandó ponerme a 4 patas, empezó a meterme un dedo por el culo, y luego 2, me escupió en él, pero sin dilatar más me empezó a meter su polla. A mi me dolía mucho y gritaba, pero él seguía empujando hasta que la tuvo toda dentro. Y empezó a follarme el culo, a mi me dolía pero parecía que eso le daba igual, él estaba a lo suyo, me agarraba fuerte las tetas desde detrás, me tiraba del pelo, incluso me agarraba de la boca y me la estiraba. En un momento, con sus manos directamente agarrando mi cara, empezó a gritar y a correrse dentro de mi culo, me lo dejó lleno. Luego sacó su polla y me la puso en la cara, me dijo que tenía que limpiársela porque estaba manchada de caca y eso era culpa mía por ser una guarra. No me quedó otra que chupársela así sucia, aunque sabía a caca si. Cuando paré pensé que ya todo había acabado, yo estaba con semen por todos lados, el coño, el culo, la cara... entonces el propio Antonio me volvió a agarrar del brazo y me llevó al baño, los demás nos seguían. Me dijo que me metiese en la bañera y que me tumbase, lo hice, y los 4, mi padre incluido se pusieron uno al lado del otro, con sus pollas apuntando para mi. No pasaron ni 5 segundos y un chorro de pis me dio directamente en la cara, yo cerré los ojos, y empecé a notar mas chorros, no podía ver. Me mandaron abrir la boca y así lo hice, y me meaban directamente en ella, yo tragaba un poco pero no podía con todo. Acabé toda empapada en meos. Cuando dejaron de mearme mi padre me dijo que me duchase, y todos se quedaron en el baño mirando como yo me duchaba, y comentaban que si era una guarra, que si tenía cara de viciosa, que si tendrían que follarme todas las semanas... incluso Antonio le dijo a mi padre que podría explotarme y sacar algún dinero de mi. Y mi padre lejos de rechazar la idea le dijo que se lo pensaría. Cuando acabé de ducharme salimos todos del baño, ellos empezaron a vestirse de nuevo, pero a mi me dijeron que les preparase unas copas, lo hice. Y vimos el final del partido juntos, yo desnuda entre ellos, y ellos acariciándome. Cuando acabó el partido se fueron y me quedé yo sola con mi padre. Me mandó recoger todo, y cuando acabé me dijo que esa noche quería dormir conmigo, y así lo hicimos. Ya en cama me volvió a follar, y me volvió a encantar esa sensación de ser follada por mi propio padre. Todavía hoy me gusta, y sus amigos todavía vienen cada semana y nos divertimos todos juntos. Me encanta caerles tan bien a los amigos de mi padre. Por cierto, se que estáis todos muy intrigados por esto...... el partido era un Madrid-Barça y quedaron 0-1 creo jajajajaja ([email protected])

Autor: Laury Categoría: Incesto

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Mi novia no, pero mamá sí

2019-10-03


Isabel Torres sintió la familiar presión en la vejiga cuando se despertó. Giró su cabeza y vio que el reloj del buró marcaba las 12:47 am, se deslizó de la cama muy lentamente para no despertar a su esposo. Descalza y en completo silencio inició su recorrido hacia el baño. Hizo sus necesidades a media luz, saliendo del baño algo captó su atención, por el resplandor en las paredes de la sala de tv supo que ésta estaba encendida y por las ocasionales risitas supo que su hijo no estaba solo. Isabel consideró las opciones en su mente. Por un lado, confiaba en su hijo, sabía que Rafa no sobrepasaría los limites, estaba segura de que Karla, su novia, se daría a respetar en casa de los padres de su novio; aparte imaginaba lo embarazoso que sería si era sorprendida espiándolos. Por otro lado, se puso a pensar, si realmente quería ver hasta donde llegarían allí en la sala. La curiosidad la estaba matando, casi salivaba por enterarse de los hechos. Lenta y cuidadosamente bajó escalón por escalón hacia donde se encontraba la tv. Cuando Isabel finalmente pudo ver la silueta de la pareja, estaba claro que ninguno la había escuchado. A Karla y a Rafa los bañaba el brillo de la televisión, y desde donde estaba parada Isabel podía ver la parte superior de ambos, contemplo a Rafa algo estirado y con las piernas separadas. Isabel captó cada detalle, la blusa de Karla estaba corrida hacia un costado y desabotonada hasta la mitad, quedando así uno de sus senos a la vista y siendo acariciado por Rafa; Karla estaba girada en dirección a su novio, ligeramente inclinada, también movía el brazo repetidamente, se dio cuenta que indudablemente a su hijo se la estaban jalando. Karla se mordía el labio y se le veía bastante concentrada en su labor, tenía algo de sudor en la frente mientras tanto Rafa mantenía su cabeza hacia atrás en el sillón soltando pequeños gemidos por su boca. El corazón de Isabel latía rápidamente, sentía como si lo tuviera atascado en la garganta y quisiera salirle por la boca, sus pezones se endurecieron y chocaban contra la delgada tela de su bata; era incapaz de irse del lugar, sus dedos estaban aferrados a la esquina en la pared, desde donde se estaba asomando. Nunca había visto a su hijo en una situación como esta. Se comparó con Karla y vio que no eran tan diferentes; Isabel con el cabello negro y de huesos anchos, la novia con cabello castaño claro y con un cuerpo más delicado, pero en los demás aspectos eran casi iguales, estaban generosamente proporcionadas en caderas y pechos, un culo amplio y de nalgas grandes, ambas tenían labios carnosos que invitan a ser comidos, y tenían el mismo tipo de mirada. La mamá de Rafa vio como la mano de su hijo pasaba de su pecho a la parte trasera del cuello de Karla, frotándolo después moviéndola hacia abajo, acariciando su espalda y posteriormente bajó aún más, perdiéndola de vista su madre. Karla le sonrió apenada, el movimiento de su brazo siguió, “Hey, ¿qué haces?” Rafa la miró a los ojos, “Mmm, amo estos pantalones de licra cielo, son de fácil acceso… para cogerrr.” Karla movió sus caderas tratando de escapar del manoseo “Oye, sabes como me siento al respecto.” “Si, es solo que…” Rafa sonó molesto, “Digo, ¡coño! Tienes un culo buenísimo, y sabes, solo quería sentirlo y...” “Mira, ya te lo he dicho Rafael!” Karla apartó la mano de el con la que tenía libre y continuó calmada, “A ver, ¿cuál es el problema?, ya hemos tenido relaciones antes, ¿no? Solo deja que te masturbe hoy, y, en la primera oportunidad que tengamos, podremos tenerlas otra vez. Solo, amm, saca de tu mente lo del sexo anal, ¿ok? ¿a poco no estoy haciendo un buen trabajo con mi mano?” su brazo seguía moviéndose. La pareja en el sillón se quedó en silencio una vez más, excepto por los gemidos que hacia Rafa. Karla se detuvo un momento, escupió sobre su palma, y prosiguió con su trabajo. Después de algunos minutos Rafa dijo, “Entonces, cuándo cojamos otra vez, ¿no habrá nada de anal?, anda, que sea mi regalo de cumpleaños, solo faltan un par de semanas” Ella lo miró fijamente a los ojos y negando con la cabeza, salió de su boca un “No.” Rafael se hundió en el sillón un momento, y repentinamente se levantó en un rápido movimiento. “Sabes algo, a la mierda con esto. Jódete, yo puedo jalármela mejor viendo porno.” Se paró, en un punto Isabel quedó atorada en la penumbra, esperando quedar oculta ante la vista de su hijo que se abrochaba el pantalón, Isabel escucho las últimas palabras, “Te llevaré a tu casa Karla, siempre me dejas caliente, esto no me basta, yo creo que esto se terminó.” Escondida en las sombras, Isabel escucho pequeños quejidos, convirtiéndose en llanto y después la puerta de la entrada cerrarse con fuerza, la mamá de Rafa optó por regresar a su habitación rápido, no fuera a ser que su hijo regresara por algo y la descubriera. Un par de días después: Rafa estaba fumando un cigarro afuera de su escuela cuando su celular sonó. Se disculpó con sus amigos y sacó su teléfono. Vio que era su madre quien le hablaba. “hola, ¿qué pasó mamá? ¿Estás bien? Dijo Rafa. “hola hijo, nada es solo que, mira platiqué con mi amiga Carmen, la mamá de Karla y me dijo que está destrozada, que Uds. Habían terminado y que ella lo está pasando muy mal, Carmita está muy preocupada porque su hija no quiere comer ni salir de su cuarto, ni le dice el motivo del rompimiento, y pues yo quería pedirte que si no había manera de que consideraras regresar con ella, que tan malo pudo haber pasado para que terminaran, aparte ella es una chica encantadora, es muy educada, respetuosa y decente y chicas así ya casi no hay, ahora la mayoría de las mujeres son unas fáciles y trepadoras, y tu sabes también cuanto cariño le tengo a ella, es mi ahijada y, su familia, nos conocemos de años, creo esto podría afectar nuestra relación de amistad.” Dijo Isabel, aunque claro está ella ya sabía el motivo de la ruptura. “mira mamá, Karla es una chava joven, se repondrá, y lo de nosotros no tiene por qué afectarlos a ustedes, aparte mamá, nada de lo que hagas o digas, podrá hacer que vuelva con ella.” Rafa colgó la llamada molesto, sin darle tiempo de responder a su madre. Pasaron algunos minutos y sonó el teléfono de Rafa nuevamente, solo que esta vez era un mensaje de texto y era de su madre. “Yo creo saber que quieres Rafa y, se por qué rompiste con Karla.” Rafa se quedó viendo el mensaje y enseguida contestó, “según tú ya sabes que es lo que quiero, que vas a hacer al respecto?” Isabel leyó y respondió el mensaje “Se de algo que querías que Karla te diera para tu cumple, yo puedo dártelo cielo.” Rafa se quedó pensando, dudando si su madre sabía realmente cual era el regalo que deseaba que Karla le diera. “mamá no se trata de un obsequio común, no es un iPod o algún videojuego, no creo que puedas darme este regalo.“ Contestó con un poco de ansiedad. Su madre vio el mensaje y se quedó pensando un instante, sabía que lo que contestara a partir de ahora cambiaría la relación de ambos por siempre, pasaron un par de minutos y contestó. “Sé que es algo poco usual cariño, pero estoy dispuesta a darte ese obsequio.” Rafa creyó que ya no le contestaría, y al escuchar su teléfono abrió el mensaje rápidamente, se le puso la boca seca, no sabía si de verdad su madre sabía lo que decía, ni si se imaginaba que era lo que tanto deseaba. “Bueno, a ver ¿qué es lo que quiero? ¿Y seguro tú me lo vas a dar? jajaja” escribió nervioso. Pasó un minuto y llego la respuesta y a los cinco segundos llego otro mensaje. A Rafa le empezaron a temblar las manos cuando leyó el mensaje. “Si cariño, yo estoy dispuesta a dártelo, con la única condición de que regreses con Karla y la trates bien, como se merece.” “y se, que lo que tanto deseas es…” “SEXO ANAL” A Rafa le empezó a temblar el cuerpo, le sudaban las manos y sintió un latigazo en su pene, no se imaginaba que tanto cariño le tuviera su madre a Karla, tanto como para estar dispuesta a darle eso, y más aun siendo su propia sangre, se cuestionaba como se había enterado, y apuradamente contesto. “¿cómo sabes eso?, ¿quién te dijo?” Pasó un momento, le llegó la respuesta y leyó. “olvida eso bebé, ¿no entiendes lo que te estoy ofreciendo? ¿Vas a dejar ir está oportunidad de tener lo que finalmente has deseado? Rafa se quedó pasmando por un momento, nunca había pensado en su madre de ese modo, es cierto que tiene muy buen cuerpo de hecho se parece al de Karla solo que el culo de su mamá es mucho mejor y un poco más grande, después de pensarlo unos minutos contesto. “ok ok, si quiero mamá, solo que no se, es irreal que seas tú la que me quiera dar eso, y de todas formas cuando sería o como estoy seguro de que no es una broma.” Isabel se sentía rara, excitada y no supo cómo se atrevió a decirle eso a su hijo, no sabía en qué momento había decidido todo aquello, pero también pensó en el bienestar de todos, de su relación con su amiga, en la salud de su ahijada, en el futuro de Rafa y que lo mejor sería que se relacionaría con una buena chica, por lo menos por ahora, y que si tenía que hacer un sacrificio por que todo estuviera bien, lo iba a hacer. Sonó el celular de Rafa una vez más, “mañana es sábado y tu papá y tu hermana van a ir a Villa al mediodía y no volverán hasta el domingo en la tarde, así que mañana después de mediodía, nos ocuparemos de tu regalo, mientras tanto, no se diga nada más sobre esto.” Rafa estaba sin palabras, por su cabeza ya no pasaba nada, se limitó a contestar una breve respuesta confirmando y se dispuso a perderse en su mundo. ************************ Eran las 12:15 del sábado y Rafa regresaba a casa después de ir a realizar unos pendientes, entre ellos hizo una compra especial para la ocasión y la traía en su mochila, entró por la puerta al recibidor. “hola hola” grito al entrar, su madre le contestó desde la sala de tv, “acá estoy hijo, no hay nadie en casa, tu papá y tu hermana se fueron hace media hora.” Rafa avanzó por el pasillo, estaba ansioso, nervioso y excitado a la vez, entró a la sala de tv y se encontró con su madre, vio que estaba vestida con unos zapatos bajitos, unos jeans holgados y un blusón negro. Su cabello negro y ondulado, le caía por los hombros, aunque el fleco le quedaba a la altura de los ojos. Ella se incorporó y con los brazos cruzados miro fijamente a su hijo. “¿Eso es lo que piensas usar?” dijo Rafa. “Mmm, si.” Contestó algo confusa. “digo, no vamos a salir a ninguna parte, o si hijo?” “No, pero esto no va a funcionar así. Empecemos por los zapatos, enséñame los tacones más altos que tengas, vamos a ver que escogemos.” “Oh. Ok, supongo que tu eres el jefe hoy, ¿verdad?” Ella sonrió ligeramente. Isabel giró y empezó a subir por las escaleras, a la mitad del camino volteo su cabeza y vio sobre sus hombros que su hijo la seguía. La mirada de él se perdía en el trasero de su madre. Las grandes y redondas nalgas se bamboleaban mientras ascendía por los escalones. Ella lo introdujo en la habitación. Las paredes eran color crema, los muebles y decoración eran sencilla pero de muy buen gusto. Isabel se dirigió hacia el closet, lo abrió y le mostro el estante lleno de zapatos. Rafa los examino detenidamente. Sacó un par de zapatos negros, abiertos, con tacón y se abrochaban alrededor de los tobillos, eran de 13 cm de alto. “¿estos son los más altos que tienes mamá?” Isabel aclaro su garganta y dijo. “Ss-si.” “Está bien, servirán perfectamente.” Después se dirigieron a los cajones de ropa. Rafa sacó un par de shorts amarillos. “No he usado esos en años,” dijo ella, “Creo que ni si quiera me van a entrar.” Rafa los lanzo a lado de los zapatos, y continuaron con el cajón de la ropa interior, en donde escogió una tanga tipo hilo dental con un triángulo pequeñísimo al frente y dos hilos a los costados que se unían en la parte trasera con otro, era de color negra, era la pieza más sexy y atrevida que tenía Isabel, y que solo se la había puesto para probársela, más nunca había usado en realidad. “Ahora, recoge todo mami” dijo el, “Vamos al cuarto de mi hermana” Isabel recogió la ropa mientras miraba a su hijo sin comprender. “Necesitamos un top para ti,” dijo Rafa. En el cuarto de su hermana, Rafa buscó algo, como si supiera que buscar. Finalmente encontró una pequeña camiseta con el logo de Led Zeppelin al frente. Se le escapó una leve sonrisa a Isabel, “oh, tu hermana no se ha puesto eso en años, desde que estaba en su faceta de rock. Le quedaría apretada incluso a ella ¿no crees?” Rafa colocó la camiseta sobre las cosas que su madre cargaba, “Eso es bueno, así no le importara que tus grandes tetas estiren la tela mami jejeje. Ponte todo esto y NADA más por favor. Sabes a lo que me refiero mami, sin bra.” Pasó a un lado de ella dirigiéndose a la salida y dijo, “estaré en el patio ma, cuando estés lista baja,” La casa está construida a desnivel así que una parte de la sala de tv da hacia el patio trasero. Rafa se paró afuera, recargado sobre la pared a un lado de las ventanas corredizas de la sala de televisión, varios minutos después escuchó el característico taconeo y la voz vacilante de su mamá. “Estoy lista hijo.” Isabel asomo su cabeza fuera hacia el patio y busco a Rafa, él la miró y se asomó por la ventana, la escaneó de arriba abajo. Ella sintió los ojos de el recorriendo su cuerpo, retrocediendo unos pasos hacia adentro, su hijo la siguió. Ahí estaba ella, su bien proporcionada madre, con un cuerpo voluptuoso, de piel un poco pálida pero suave e invitadora. Sus pies enfundados en unos tacones estilo suecos con abertura al frente, que se amarraban sensualmente por los tobillos, y muy altos, más de lo que acostumbraba a usar normalmente, después sus piernas desnudas con unas fuertes pantorrillas y muslos que llevan un poco más arriba hasta topar con su apretado short, que deja expuesto todos sus muslos, están tan apretados sobre su trasero, y le quedan tan cortos que ni siquiera cubren la parte baja de sus nalgas; incluso las tiras de la tanga sobresalen por la parte superior del short, incrustándose ligeramente en las caderas de Isabel, aún más arriba se encuentra su vientre descubierto, tiene un poquito de panza pero eso le da un toque más natural. Antes de llegar la apretada y negra camiseta de rock que parecía se había puesto a presión, el diseño del logo al frente se distorsionaba de una manera obscena debido a la forma de los sustanciosos senos, el material se adelgazo de lo estirado que estaba en algunas partes que su piel pálida y sus oscuros pezones eran claramente visibles. Su rostro tenía una mirada impaciente, y Rafa notó que ella se había retocado el maquillaje, y sus labios brillaban con un rojo intenso mientras la sombra de sus ojos era algo más cargada. “Eres una mujer realmente hermosa y estás buenísima mamá.” “Gracias hijo, pero creo que por hoy puedes llamarme Isabel.” Él la miró un segundo, “Creo que me gusta más decirte mamá, me parece más excitante.” Isabel asintió con la cabeza y sonrió. Rafa puso una mano en el vientre desnudo probando la suavidad de su piel, la deslizó lentamente hasta llegar a la altura de su vagina y la acaricio suavemente sobre el short, después la recorrió hacia arriba hasta llegar a posarla sobre un pecho, dándole un suave apretón mientras la miraba a los ojos. “oh sí, me gusta cómo se siente,” dijo él. El situó ambas manos en los pechos de su madre, recorriéndolos, apretándolos, jalándolos con algo de rudeza. Isabel solo emitía pequeños gemidos, sus parpados se agitaron de sorpresa al sentir que sus rodillas se debilitaban. Rafa posó sus manos sobre las caderas de Isabel y la empujo hacia un pequeño sillón que se encontraba en la sala de tv, “mami, súbete sobre el mueble.” Isabel se subió y se sentó, quedando de frente a su hijo, sus muslos separados hacia fuera, sus pechos danzando al ritmo de su agitada respiración, mientras sus brillosos ojos lo miraban. “no no no mamá,” dijo el, y la giro 180 grados de una manera gentil pero firme, Isabel quedó con las rodillas apoyadas en el cojín, esto la obligaba a tener el culo en pompa, y con las manos sujetó el respaldo para no irse de boca. “Quiero mirar esas nalgas colgando y de cerca.” Él puso sus manos en la espalda de su madre, “Arquéala y saca esas nalgotas, ahora reclínate en el respaldo, yeahhh.” Isabel descansó sus antebrazos sobre el respaldo, se inclinó hacia delante, arqueo su espalda tanto como su maduro cuerpo le permitió, sintiendo su culo colgando en la orilla del sillón. Ella sintió las manos de Rafa recorrer su trasero, dándole unas pequeñas nalgadas. “De puta madre, este es un culo increíble.” Su voz se escuchó un poco grave. Isabel miró hacia atrás sobre su hombro y vio una nueva mirada en ellos, su vista estaba fija en su grande culo que se empinaba hacia fuera. Rafa dijo, “voy a disfrutar esto” y entonces bajo su cara al nivel de su trasero. Isabel gimió y empezó a jadear al sentir la cara de su hijo haciendo presión en su culo a través de la delgada tela de su short. Su caliente hijo enterraba su rostro entre sus nalgotas, dentro de ese culo que muchas veces se había apenado ella de tener por su gran tamaño. Sintió su aliento cálido de su hijo en la raja, algo de saliva caía de la boca de Rafa hacia sus nalgas y muslos, y escuchó los sonidos guturales que estaba haciendo. Ella se sintió la reina del mundo, empujó su culo con fuerza hacia la cara de su hijo y lo sacudió rítmicamente. Rafa finalmente sacó su rostro de ahí abajo, y miro hacia arriba, la sexy vista de su madre en el sillón con sus grandes nalgas sobresaliendo de este y colgando sobre su cara. Rápidamente se desabrocho los pantalones y se sacó la verga, empezando a estimularse mientras besaba la espalda de su madre, su mano libre la rodeo hasta llegar a una de sus tetas, tirando la camiseta hacia arriba y sintiendo completamente esos pechos. “Eres tan sexy, lo sabías mami. Con un cuerpo maduro tan macizo, un grande y sabroso culo, unos fuertes muslos, y unas tetas por las cuales mataría.” Ella solo gimió en respuesta, “Mmmmm.” “Me vas a dejar entrar en tu hermoso culo, verdad mami? Déjame metértelo hasta el fondo, bombearte el ojete, tu anillo de carne, déjame reventarte el ano, abrirte el esfínter,” él estaba exhalando, cada vez más caliente, “… penetrarte analmente, déjame enculartee!!!” Ella volteó a verlo, tomó su barbilla con la mano, beso sus labios, “encúlame mi niño, quiero sentir el pene de mi niño ahora.” Rafa se levantó y la ayudo a pararse del mueble. Isabel vio el tamaño y el grosor del pito de su hijo y se sorprendió alegremente, “dios mío, tienes un pene hermoso mi amor.” Fue la primera vez que el joven se sintió intimidado por las palabras de su madre, se agachó rápidamente detrás de ella, desabotono el short de su madre y lo deslizó hacia el suelo, la tanga se quedó en su lugar, bien metida en la raja del culo. Rápidamente se despojó de sus pantalones y su bóxer, estaba arrodillado detrás de ella otra vez, con la verga bien parada, dura y palpitante, mientras separaba las nalgotas de su madre con las manos, y con la lengua recorrió la raja trasera cubierta solo por la fina tira de tela unas cuantas veces, antes de jalar el delgado hilo hacia un lado y sumir su lengua en la hendidura maternal. “Ahhh,” dijo ella y se inclinó una vez más, volteando hacia atrás para ver a su hijo, sus ojos bajaron hasta la juvenil verga. “déjame chuparte un poco el pito amor, déjame probarlo, dejarlo listo y húmedo para que me la metas.” Isabel tenía a su hijo completamente desnudo y recostado sobre su espalda en el suelo. Rafa había planeado hacer todo esto en el sofá de la sala, o tal vez en el comedor, o incluso en la cama de sus padres, pero todo estaba sucediendo tan rápido que no querida detenerse ni un momento. La madura ama de casa se corrió la tanga hacia un lado, asegurándose que quedara bien sujeta por una de sus carnosas nalgas, la camiseta seguía levantada arriba de sus macizas tetas y después bajó y posó su sustancioso culo sobre la cara de su hijo, para después inclinarse y acariciar la dura verga. “ohhhh mi amor, asíííí bebé!!!” gritó mientras sentía la cara de Rafa adentrarse entre sus nalgas, la lengua de su hijo se centraba en su agujero y comenzaba a penetrarlo con la lengua. “así mi cielo, vas a poder seguir bombeando mi culo siempre y cuando sigas saliendo con Karlita, no seas un patán con ella, trátala bien y seguirás disfrutando de mi apretado agujero.” Una parte de su ser estaba sorprendida por las palabrotas que había soltado, y después pensó que lo mejor sería hacerse para delante y colocar su boca sobre la joven verga. Rafa gimió dentro del culo de su madre al sentir esos carnosos labios apretando su pito y empezar la mamada, ella continuó agrandando y humedeciéndola mientras sus manos bajaban a las bolas de su nene, sus cálidos y suaves tetas presionaban su torso. El alcanzó con su mano la mochila que había quedado cerca, y revoloteo dentro de ella hasta que encontró una botella pequeña. “MMM,” aulló Isabel y comenzó a mamar con más fuerza al sentir como su hijo esparcía lubricante sobre su culo, metiéndolo dentro del esfínter con un dedo y después con dos. Aplicó más sobre las nalgas, dándole brillo a esos grandes y maduros globos. La madre se irguió y volteo hacia atrás tomando el lubricante para después ponerle un poco a la verga de Rafa. “no puedo aguantar más,” dijo la maciza madre, “te necesito dentro.” Isabel se levantó y caminó contoneándose sensualmente, a cada paso firme que daba las inmensas posaderas maternas vibraban en un erótico compas, llegó a la parte más inmaculada de toda la casa… el bar, se acercó uno de los altos bancos de la barra y comenzó a subirse en él. Mientras Rafa había tomado de nuevo el lubricante y se colocó un poco más sobre su herramienta, al mirar hacia donde se encontraba su madre solo pudo decir, “dios mío, pero que buena estás mamasota!” Y no era para menos, su madre se había sentado sobre el banco, una pierna a cada lado, descansando los tacones sobre los pedestales, sus muslos se posaban en el asiento, haciendo que el culo le quedara colgando, sus hermosas tetas quedaban sobre la barra del bar, tenía la espalda arqueada y los brazos hacía atrás, ya que con sus dedos incrustados en la piel se abría y cerraba las rollizas y vibrantes nalgas, poniendo al límite de la excitación a su hijo. “Mira mi amor lo que va a ser tuyo” decía Isabel mientras separaba sus montañas traseras, Rafael se apresuró a acercarse y colocó una de sus manos en el coño de su madre, frotándolo lentamente, sintiendo la humedad y calidez, y con su otra mano se acariciaba la verga. “mamá tu sabes que este bar, es el orgullo de papá.” Isabel soltó una risilla picara y dijo, “si, lo sé” y volvió a reír. Rafa nalgueo a su madre con el pito un par de veces y dijo, “¿no te gustaría que te cogiera el coño primero?” “puedes cogerte el coño de Karlita cuando quieras hijo, así que ponla en mi pinche culo ya… o no será que te estas retractando cielo?” “Cállate zorra!,” Rafa gruñó al comenzar a empujar su gordo glande contra el lubricado ano de su madre. La cabeza entró, después tomó a su mamá por las caderas y empezó a penetrar el fibroso túnel rectal. Ninguno de los dos dijo nada por un rato, solo se limitaban a gemir y jadear mientras la gruesa cabeza se desplazaba dentro y fuera, abriendo y estirando el esfínter más y más, su mamá empujaba hacia atrás su grande culo al igual que el empujaba dentro de ella. Rafael hizo su cabeza hacia delante, descansando su frente en la espalda de su madre, tenía los ojos cerrados y gemía, mientras su verga seguía bombeando el apretado agujero materno, “ohhh dios mío, estas buenísima mami.” La cabeza de Isabel estaba algo inclinada, ella bufaba y su cabello caía hacia el frente cubriendo su rostro, solo se concentraba en las sensaciones, de vez en cuando se pellizcaba sus pezones. “Siii, mi vida, sigue enculandomee, sigue ensartándome el culo, por favor quiero que seas sucio conmigo, por favor mi amor.” Siguieron culeando, Rafa algunas veces se estiraba para agarrar sus tetas, después se hacía para atrás y le azotaba el culo. Ella seguía pidiéndole que se la cogiera más duro y más profundo, Isabel agarraba la barra con sus manos, mientras el lugar estaba lleno del sonido del trance sexual, plas! plas! plas! Se escuchaba al chocar las nalgas de la madre con el vientre de su hijo. “ohhh mami, tu culo es demasiado bueno, vas a hacerme derramar toda mi leche.” Se quitó el cabello de la cara y mirándolo sobre su hombro le preguntó su mami, “ohh ¿yo haré eso? Y seguido de esto empezó a mover el culo contra su verga con más intensidad, las sudadas y ricas nalgas seguían sonando con cada embestida. “ohh, ¿voy a hacer que mi niño se venga?” Rafa se tensó, estaba tratando de aguantar lo máximo pero no pudo más, hundió su verga hasta el fondo y explotó, sintió el orificio apretar su pito mientras bombeaba chorro tras chorro en ella. Isabel lo observó hacia atrás y tomo su mano mientras se vaciaba en su culo. Ella notó gotas de sudor en su rostro que comenzaban a resbalar hacia abajo. Se quedaron quietos por un rato, en lo que el pito de Rafa se ponía flojo dentro del recto materno. Después de algunos minutos la juvenil verga se endureció otra vez y el hijo comenzó a realizar movimientos copulatorios. Su madre lo miró con una sonrisa, y dijo, “mi espalda me está doliendo un poco cariño.” “ohhh perdón ma!” respondió el, y sacó su verga del culo de su madre. Rafa miro su esfínter abrirse y cerrarse un poco, la abertura estaba llena se semen. El la ayudo a bajarse del banco. “perdón mamá, tal vez debimos haber ido a la cama, solo que no podía aguantar tanto.” Ella se paró a un lado de él, lo tomó de la barbilla y lo besó, “no te preocupes corazón, estuviste maravilloso.” Se besaron una vez más, su húmeda verga presionaba contra el costado de su nalga, mientras sus manos sobaban las tetas a conciencia. “Tal vez debamos ir al piso de arriba, como dijiste antes.” Isabel tomó un trapo de la barra y se limpió los restos de los fluidos. Después comenzó a andar hacia las escaleras, su hijo la seguía por detrás, dejando sus ropas pero tomando su mochila. La mamá de rafa aun vestía sus altos tacones, el top y la tanga. El aprovechaba para mirar su fabulosas nalgazas mientras caminaba, ella hacia los movimientos más exagerados, su cuerpo se sentía lleno de erotismo. Cuando su madre empezó a subir por las escaleras, con ese caliente y recién cogido culo frente a su rostro, tuvo un ataque de lujuria. A medio camino en las escaleras, posó sus manos en las caderas maternas. “Mierda, detente ahí mamá, y empínate.” Ella empezó a gemir al sentir la cara de su hijo incrustada entre sus húmedas y sudadas nalgas otra vez, sentía la lengua hurgar en su estirado esfínter. Isabel empujaba el culo hacia atrás mientras con una mano tomaba a su hijo por el cabello jalándolo hacia delante. “Así mi amor, dame lengua duro, si papi. Niño sucio y cachondo. Me encanta.” Sacudió las húmedas posaderas sobre el rostro de su hijo mientras Rafa penetraba su culo con la lengua. Él estuvo haciendo esto unos cuantos minutos y después se deshizo de esa posición. Su cara sudada miraba a su madre. “Ya mamá, podemos continuar, disculpa, pero tenía que hacerlo. Espero no pienses que soy demasiado raro. O ¿sí?” Isabel se le quedó mirando por un momento y después soltó un sonoro “jajaja! Tienes mucho que aprender amor.” Ella caminó el resto de las escaleras para después entrar en la sala de estar. “¿quieres ver algo de tv? Se subió a uno de los grandes sofás, recostada sobre su costado con su enrojecido culo colgando de lado, justo en donde Rafa se terminó de sentar. Ella alzó una ceja y preguntó. ¿Qué tienes en esa mochila amor? No la sueltas casi, para nada.” “Ahh, tengo unas pelis porno, con mis escenas favoritas, obviamente todas anales. Pensé que podríamos ver unas mientras ANALizamos jejeje.” “Pon la película.” Dijo Isabel apuntando hacia la pantalla que estaba empotrada en la pared. Rafa colocó el DVD y se volvió a ubicar en el sofá, acto seguido le puso play con el control remoto. En unos instantes la pantalla estaba llena de imágenes de hermosas jóvenes siendo culeadas analmente, de una manera dura y salvaje, por grandes y gruesas vergas, tanto blancas como negras. Miraron silenciosamente mientras los grandes miembros las enculaban fuertemente, sacando las vergas únicamente para que fueran chupadas un momento, estirando y desbordando los esfínteres de las actrices lo suficientemente hermosas como para ser modelos, hasta que expandían sus culos para la cámara. Algunas veces introduciendo dos de esos masivos penes en un hoyo al mismo tiempo. Isabel se sentó cerca de su hijo y se inclinó hasta acariciarle los testículos. “Así que, fue suficiente nuestra sesión anal para que salgas algunas veces con Karlita? O ¿deberíamos hacerlo nuevamente? Solo para estar seguros.” Su mano se movía a lo largo de la verga de su hijo, apretándola suavemente. “Ummm…” Rafa sintió como miembro se endurecía más y más. “Me parece una fantástica idea mamá.” Ella puso su mano libre en la nuca de Rafa y jaló su cabeza hasta que estuvo sobre una de sus tetas, mientras seguía masturbándolo con la otra mano. Isabel gimió al sentir la húmeda y cálida boca succionando. “Ohh, si. Hijo, te encantan estas grandes y calientes tetas verdad?” el gimió afirmando. “Sabes, la mamá de Karla también tiene unas tetas grandes como las mías.” Rafa siguió chupando y de repente despego sus labios del pezón, y miró a su madre hacia arriba un momento. Isabel sintió como la verga de su hijo se endurecía más en su mano. “oh mamá!, eres tan cerda y caliente!” Isabel lo empujo contra el respaldo del sillón, después se situó en el suelo entre sus rodillas. Ella le sonrió, “Wow, estoy sorprendida cielo,” la madre soltó una carcajada, para después abrazar con los pechos la verga de su hijo, y empezar un movimiento de arriba hacia abajo. Al asomarse el gordo glande por arriba, la mamá aprovechaba para pasarle la húmeda y ardiente lengua, llenándolo de saliva. “Alguna vez te has fijado en la mamá de Karla amor? Preguntó ella mientras seguía el movimiento de pechos. “¿Qué? Ah, mmm…” Rafa miro a su madre hacia abajo viendo lo que le estaba haciendo. Ella apretó los suaves y cálidos pechos más duro sobre su verga. “Dime cielo, di la verdad.” “Siii… maaaa… lo he hecho. Por favor no pares!” Ella le sonrió con mucha malicia, “Quizá, un día, podamos juntarnos, tu, Carmen y yo. Veamos una de tus películas porno y… practiquemos algunas escenas A... NA… LES…” Lo último lo dijo con la mayor lujuria posible. Isabel se rio escandalosamente al ver la expresión de su hijo y se paró, apretando el miembro de Rafa con su mano, “ok, creo que estás listo, un poco más y te hubieras venido. También necesito algo de placer.” La madre giró dándole la espalda a su hijo y de cara a la tv, quedó bien situada entre las piernas de Rafa, sostuvo la verga mientras flexionaba sus rodillas, descendía los muslos y sentaba las tremendas nalgas sobre él. Rafa solo miraba hacia el frente y gemía tratando de no venirse mientras veía como, el grande, redondo, maduro y maternal culo bajaba sobre su erecta verga. Esas sudadas y carnosas nalgas se partían por el medio mientras la gruesa verga se mantenía firme y comenzaba a introducirse en el esfínter de su madre una vez más. Gracias al trabajo con la lengua que había hecho Isabel, el enorme glande se abrió paso con facilidad y resbaló dentro el apretado y húmedo agujero. Isabel se concentraba en simplemente bajar y subir el culo sobre la vergota de su niño, usando sus muslos y pantorrillas para esto. Se podía escuchar hasta la entrada el escandaloso ruido que producían las tremendas nalgas al rebotar. Cada vez que descendía con fuerza sobre el duro pito de su hijo, y a la vez novio de su ahijada. –plas! plas! plas!- Rafa solo contemplaba como las nalgas vibraban después de cada rebote y sentía como el anillo de carne le ordeñaba la verga cada vez más. Ella puso una mano sobre su coño y empezó a frotarlo salvajemente mientras observaba en la tv como un negro le perforaba el culo a una latina, mientras una rubia agachada sobre sus rodillas le comía el coño a la morena. “mmm deliciosamente obsceno!” Isabel gruñó y frotó aún más duro los labios vaginales, mientras ella misma se empalaba rápida y salvajemente por el culo, cuando la verga tocaba fondo, Isabel contraía rápidamente el ano. Rafa estaba extasiado, recostado con la espalda en el respaldo del sillón, con los ojos entreabiertos, jalándose el cabello y haciendo cuanta cosa para no venirse tan rápido, a la vez que las húmedas, sudadas y brillosas nalgotas de su madre temblaban. Era toda una sensación prohibida que el estrecho y caliente culo de su mamá le apretara la verga. Rafa miro los costados de los grandes pechos de su madre bamboleando de un lado a otro mientras ella subía y bajaba. También se percató de que su madura madre iba a hacerlo venirse más rápido que cualquier chica anteriormente, de verdad estaba teniendo problemas para manejar tal cantidad de culo y tetas en una mujer. El comenzó teniendo el control de la situación, pero en algún punto fue ella la que se convirtió en la agresora. De repente se le vino un pensamiento a Rafa, al ver la pasión y el salvajismo con que su madre se empalaba, se imaginó que ella sería del tipo, que estarían tocando en su habitación a media noche demandando una sesión brutal de sexo. “Oh mierdaaa!!” Isabel se estrujó el coño como queriendo arrancárselo y azotó el culo hacia abajo furiosamente sobre la gruesa verga de su hijo, manteniéndolo allí, con las nalgas aplastadas sobre los muslos de Rafa, y haciendo pequeños círculos con las caderas mientras un increíble orgasmo la invadía, para después comprimir y relajar el recto, luego siguió con un movimiento frenético hacia delante y atrás. Rafa sintió las paredes de la cavidad anal contraerse alrededor de su verga y ya no pudo aguantar más. Comenzó a expulsar chorro tras chorro de caliente semen dentro de ella. Mientras el orgasmo de Isabel se desvanecía, recargo su espalda sobre su hijo, aun sentía su verga escupiendo esperma en su recto, las manos de rafa la rodearon, apretando sus pechos mientras los transpirados cuerpos se frotaban uno contra otro, se buscaron con la boca, y la tv aun reproducía una escena anal tras otra. Pasaron unos minutos en esa posición, la verga de Rafa estaba endureciéndose otra vez y su mamá comenzaba a hacer ligeros movimientos con la cadera. Estaban comenzando una nueva sesión de duro sexo anal y el celular de Rafa sonó de repente. Rafa lo tomó y se quedó sorprendido. “Mamá, es Carmen.” Continuará?... [email protected]

Autor: Otacon666 Categoría: Incesto

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