Relatos Eróticos de Heterosexual


Desayuno entre semana

2021-12-01


Llevo semanas pensando en sorprenderlo por la mañana. Alguna vez, mientras estaba de viaje, me envió un mensaje por celular en el que decía lo mucho que anhelaba una buena cogida por la mañana. Cuando no viaja por cuestiones de trabajo, despierta a las 6 de la mañana. En cuanto se levanta, va directo a la ducha. Aunque hoy es mi día de descanso, me levanto también y me dirijo a la cocina. Un par de tostadas con mermelada de manzana, café, un poco de fruta. Desayuno ligero. Regreso al tocador para lavarme los dientes, recogerme el pelo en una coleta y quitarme la ropa interior. Me quedo vestida sólo con una camiseta XL negra. Carlos ya ha salido del baño y está alistándose en el vestidor. Alcanzo a verlo a lo lejos mientras se arregla. Me encanta cuando viste de traje. Camisa color lila y pantalón negro. Se amarra las agujetas de los zapatos, se abrocha el cinturón. Abre una puerta pequeña del armario y después se coloca frente al espejo para anudarse la corbata. Levanta el cuello de la camisa para poder colocarla alrededor. Dirige su vista al reflejo y sonríe en cuanto descubre que lo observo desde la puerta. -“Qué haces despierta? Hoy es tu día libre. Aprovecha para dormir.” Me da un beso en la frente y me deja de lado para dirigirse a la cocina. Yo voy detrás suyo por el pasillo. Abre la puerta de la alacena y toma una taza para servirse café. Le da una mordida a la tostada que he dejado sobre el plato. Sigo observándolo sin decir nada, ahora sentada sobre la mesa de la cocina. Carlos se pone nervioso. Frunce el ceño mientras pregunta extrañado: -“Qué pasa? Todo bien? Hice algo?” Me levanto para acomodarle el nudo de la corbata mientras le doy un beso en la boca. Otro beso más. Y otro. Y otro más. Carlos deja la taza de café sobre la mesa y me abraza por la cintura para darme un beso lento, sin prisa. Yo meto mis manos para desabrochar su pantalón. Intento bajar el cierre de la bragueta pero me detiene antes de lograrlo. -“Nena... tengo que llegar a tiempo.” Beso su cuello despacio mientras toco su pene por encima de la tela. Carlos se deja hacer, pero su respiración es más agitada que de costumbre. Intuyo que no sabe qué hacer: quedar mal en el trabajo o quedar mal conmigo. Me acomodo de rodillas en el piso y desabrocho el cinturón con prisa. Apenas bajo un poco el pantalón hasta liberar su pene. Comienzo a chuparlo despacio. Le doy lengüetazos largos sin despegar mi mirada de la suya. Aún no está duro del todo. Me lo meto a la boca, recorriéndolo con mis labios sin prisas, saboreando cada centímetro de su piel. Poco me importa el regaño de su jefe. Siento cómo va creciendo poco a poco dentro de mi boca, el sabor de la humedad que va saliendo de su pene. Carlos comienza a empujar con su cadera para que yo lo trague todo y tira de la coleta para que lo mire de nuevo a los ojos. Con mis manos lo masturbo sin dejar de chupar la punta. Él apenas se puede mover con los pantalones a medio culo. Carlos decide dejarse llevar y me jala del pelo para ponerme de pie. Me coloca al filo de la mesa. Con sus manos busca por debajo de mi camiseta y se ríe cuando descubre que no traigo nada más de ropa. -“Aaaaah! Pero si ya lo tenías planeado. Tanto es tu antojo por coger?” Me dice mientras me besa el cuello desesperado y su pene se acerca a mi entrada. Carga mi pierna derecha colgándola en su brazo y se mete de golpe en mi interior. Yo me vuelvo loca cuando siento su pene duro e hinchado acomodarse dentro de mí y llenándome toda. Cada embestida me abre de nuevo, creando una presión deliciosa en la entrada de mi vagina. Carlos hace a un lado la taza de café para recostarme sobre la mesa. Me abre las piernas con sus brazos y sus movimientos se vuelven más lentos. Su mirada está perdida observando cuando entra y sale, una y otra vez. Yo comienzo a frotarme el clítoris para aumentar el morbo. Repito su nombre y le pido que mantenga el ritmo a punta de gemidos. Mi espalda se arquea mientras mi cuerpo entero se funde en un orgasmo intenso aprisionando el pene de Carlos en mi interior. Él me coge más despacio para darme un respiro antes de continuar. Después de unos segundos comienza a bombear más fuerte, dejando caer su peso sobre mí. Amasa mis senos por encima de la camiseta y los aprieta con fuerza en el momento en que se corre. Nos besamos y sus gemidos se ahogan en mis labios. -“Eres una loca. Por eso te adoro.” Alcanza una servilleta de papel. Con mucho cuidado sale de mí para que no se manche el pantalón. Se dirige al baño para serenarse y arreglarse de nuevo. Horas más tarde recibo un mensaje por el móvil. Es Carlos: -“Creo que mi jefe se dio cuenta. Llegué sonriendo y enseguida insinuó la causa de mi alegría... y la verdad es que sí. Qué rico.”

Autor: Anónimo Categoría: Heterosexual

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Cómo termine manándosela a mi sobrino

2021-11-29


Hola que tal empezare por contarles mi relato . Primero me presento no diré mi nombre por seguridad pero diré como soy físicamente soy un chavo de 22 años moreno alto 1.79 cm fornido nalgo y con una verga de 19 CM . En ese entonces yo tenía 16 años y mi sobrino es mayor que yo el tendría como 25 . Vivo en un rancho aka pegado a Pachuca y ya antes había tenido sexo con muchos chavos heteros de aquí de mi rancho pero mi sobrino jamás pensé que me fuera a coger dado que es muy macho esa vez recuerdo que como mi casa y su casa están pegadas solo nos separan un enorme huerto de naranja y de plátano . El baño de su casa pegado a unos árboles de naranjo y tenía un enorme hoyo enfrente que fácil se podía mirar cuando hacían del baño . El chiste que una vez yo bajé y me dio curiosidad por mirar quien hacía del baño me metí entre los naranjos y como erade noche no se miraba y que empieso a ver qué alguien se la jalaba . Esa escena me calentó muchísimo y me masturbe también . Cuando termine me salí cuidadoso para que nadie me viera . Al otro día volví a ir y a la misma hora y volví a ver a esa persona haciendo del baño tocándose la verga me fui Acercando más y vi a mi sobrino que hacía del baño y luego veo como empiesa a tocarse más asta que se le para y se empieza a masturbar de nuevo . Estaba tan caliente mirando que moví unas ramas y hice ruido el luego salió y me vio yo le dije que iba para casa de una tía y que quería irme por ahí . El primero lo dudo luego me preguntó que si en el huerto había naranjas y yo rápido supe que el quería otra cosa porque ya era de noche y como para meterse entre los naranjos es porque algo quería así que le dije que si y me dijo voy a ver y me fui con el estuvimos entre el monte a oscuras el mide 1.70 fornido velludo muy pero muy nalgon ese día traía una piyama y como hacia frío un suéter. Ahí empezamos a platicar y me empieso a preguntar si era gay . Yo le dije que no y me dijo quien de aquí sabes que sea gay y yo le dije tal vez Sergio un chavo que es muy femenino y que si se le hecha de ver aunque lo niege y me dijo y crees que le guste mamarla y le pregunté no sé porque quieres UE te la mame el y me dijo si quiere el mamarmela si y le dije pues dile . Luego se empieso a sobar la verga entre la piyama y me dijo ya con el frío de me está parando y yo le dije pues no se ve y me contestó mírala y al verla respondí o si me dijo no quieres tocarla así que accedí y me dijo chupamela y me baje a chuparla me encantó saborear esa verga que no estaba tan grande pero si gorda y parada asia arriba como chueca poco q poco la mamaba y el estaba al mil se quejaba de exitacion y eso me encantaba asta que me dijo que ya pronto terminaría y acabo en mi boca . Me dijo desde aquí en adelante me la vas a mamar y te voy a coger las veces que quiera y así paso siempre se la mamaba y siempre me cogía asta que se fue a USA

Autor: Desconocido Categoría: Heterosexual

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La chica del banco

2021-11-08


La conocí en la sucursal bancaria. Detrás de una gran mesa allí estaba mi agente comercial, la que me tenía que asesorar en los trámites obligatorios tras la última ley de protección de los pequeños inversionistas. Era nueva en el puesto y se la veía algo nerviosa. Me atendió muy profesional y educadamente. Quedé muy satisfecho con la gestión. Otra cosa muy distinta es mi opinión sobre su físico. No es precisamente lo que los chicos buscan en una mujer para pasar un buen rato. Apenas tiene apenas curvas, no es guapa, ni tampoco parece tener ningún interés en ser más atractiva. Tiene un cuerpo menudo, muy delgada, vistiendo un pantalón que cuelga de su cintura y apenas le marca el culo. Un jersey de cuello que apenas denota el bulto de su pecho completa el vestuario. Esto seguro que le gusta más revisar un estado de cuentas que salir a divertirse con los amigos. Definitivamente no es mi tipo. Hace unos días salí a correr. Después de casi una hora, volvía a casa bastante sudoroso y cansado. Ya con muchas ganas de llegar iba algo distraído y casi arrollo a una mujer que salía de un portal. Tras las primeras disculpas la reconocí como la chica del banco. Ella también se acordaba de mí, y ahora fuera del entorno laboral ya no parecía tan sosa, incluso parecía bastante interesada en mirar con descaro mi cuerpo musculado y en ese momento algo sudoroso. Yo no paraba de moverme para no enfriarme, pero ella tenía ganas de conversación y no me dejaba ir. Por un instante pensé que le gustaba verle “revolotear a su alrededor” mientras ejercía el control sobre mi. Era como en el banco, pero en otro escenario. A ella le gustaba ser la que dirigía la conversación. Después de unos minutos me sorprendió con una propuesta sorprendente. - “¿quieres subir a tomar algo?”, me suelta con toda naturalidad. Ya he comentado que la chica es poco agraciada y tiene un cuerpo muy delgado, casi parece enfermizo y eso no me seduce. Por lo que hemos hablado no puedo deducir que se trate de una invitación de carácter erótico, pero tampoco le veo otro motivo. Dudo, ella insiste. Me trato de excusar. Ella vuelve a insistir y al final acepto. Mientras subimos en el ascensor ella me sonríe cual una colegiala sin saber que decir. La noto inquieta y la seguridad que mostraba minutos atrás se ha diluido en segundos. Me hace pasar a su apartamento. Vive sola. Todo está muy ordenado y limpio, con una decoración minimalista, muy sobria. Vaya como es ella. Mientras me ofrece un refresco se lanza a contarme cosas sobre su vida que no me interesan demasiado pero que ella considera que me las debe contar. - “Tuve un novio a los dieciocho durante dos años pero me dejo por otra. Luego estuve saliendo durante un tiempo con un hombre mayor que yo que me hizo sufrir mucho porque me humillaba. Después de eso, he tenido algunas relaciones, nada serio, y que han durado muy poco. Ninguno me ha sabido comprender ni tratar como yo quería”. En esta última frase ella pone mucho énfasis para destacarla del resto del discurso. Después de un rato he comprendido lo que me está pidiendo y voy a darle satisfacción. Para romper el hielo y su timidez le propongo un juego de niños. - “Confía en mí. Vamos a probar algo, si no lo ves claro lo dices y lo dejamos inmediatamente” - “Tienes un pañuelo de cuello? Tráelo, por favor” - “Vamos a hacer una cosa. Me pones el pañuelo sobre los ojos y me haces un buen nudo para que no se caiga”, “…y luego nos vamos conociendo poco a poco” Con los ojos cubiertos por el pañuelo me quito la camiseta, ligeramente húmeda tras el paseo anterior. Le tomo ambas manos y las dirijo sobre mi pecho. Las guio unos instantes para que recorran mis pectorales, mis hombros y mis brazos. Luego le digo que acaricie tal como ella quiera, como más le guste. Al principio con timidez pero ganando confianza de forma gradual, me manosea todo el torso, desde el cuello hasta el vientre, la espalda, hombros y bíceps. Noto que al llegar al borde del pantalón se paraliza y vuelve enseguida a zonas menos conflictivas para ella. Una de las veces, le tomo la mano y se la llevo hasta mi glúteo duro y musculado. Rehúye el contacto pero poco a poco se agarra fuerte. Hago que ponga sus pulgares entre el pantalón y mi cadera. Antes de que pueda retirarlos acompaño sus manos a lo largo de mis muslos arrastrando hacia abajo el pantalón. Con éste alrededor de mis tobillos, destaca mi paquete envuelto en un bonito slip negro con motivos rojos. Mi polla empieza a estar morcillona, ganando volumen, pero sin estar erecta. Siento su respiración acelerada muy cerca de mi entrepierna. Le tomo la mano y se la coloco sobre mi vientre y el slip. Espero a ver que hace. Parece pegada como una ventosa y no se mueve ni arriba ni abajo. Le ayudo y le hago desplazar la mano hasta colocarla sobre el paquete. Ahora si que empieza a manosear y acariciar muy delicadamente con mimo con parsimonia como si fuese un gatito. Como no creo que se atreva a más, meto parcialmente mis dedos y le muestro lo que debería hacer para liberar mi polla. No me sigue, pero yo no la voy a dejar así. Hago caer el slip hasta los pies y quedo completamente desnudo ante ella. Lamento no poder ver la expresión de su cara. Permanezco de pie, desnudo y con los ojos vendados para que ella pueda contemplar de cerca mi cuerpo y que pueda tocar sin reparos aquello que mas le apetezca. Muy tímidamente su mano se va desplazando sobre mi piel. Mi polla está a media erección. La invito a contemplar como va creciendo al tiempo que ella me acaricia. La percibo agachada muy cerca de mi, su respiración esta acelerada. Con mucha timidez empieza a palparme entre los muslos para subir después al encuentro de mis testículos. Después de una detenida inspección sus dedos se posan sobre la polla y la recorren desde su nacimiento hasta la punta. Su timidez la tiene atenazada y no progresa. La ayudo cogiéndomela con dos dedos , estiro del pellejo hacia atrás y le muestro el capullo que ya está bien inflado. Ella toma el relevo a mis dedos y hace unos cortos movimientos de sube y baja a modo de paja, pero que apenas causan efecto en mi. Creo que nunca ha hecho una paja a un hombre. La dejo actuar a su ritmo y más adelante la acompañaré para que aprenda y coja confianza. De momento es mejor que ella va descubriendo mi cuerpo por si misma, las sensaciones que puede provocar y si a ella le gusta o no ser la “jefa” de la operación. Me sorprende cuando toma la polla y se la mete en la boca. Siento la sensación fresca de su saliva pero nada mas pues ni chupa ni lame. Supongo que con romper el tabú ya es un gran logro. La dejo juguetear un buen rato. Ya tengo una muy buena erección y ella parece haber vencido su timidez y va ganando mucha destreza. Siento como sus manos pequeñas y delgadas me acarician, que rico! De repente se separa de mí y oigo como se desnuda. Permanece en silencio, y no sé qué pretende que yo haga. Muy despacio me quito el pañuelo y la contemplo. Permanece echada sobre el sofá, con la espalda apoyada sobre el reposabrazos, y un pie sobre el asiento y el otro en el suelo. La expresión de su cara lo dice todo: “Ha llegado el momento. Aquí me tienes, Vamos a jugar, tómame.”, parece decirme. Acepto su invitación con gusto y me acerco exhibiéndome con mi polla bien armadao para que ella lo disfrute. Contemplo su rajita, apenas un discreto surco en la entrepierna coronado por una zona de vello oscuro bien delimitada. Con delicadeza paso mi dedo índice por encima de la raja, y con este simple toque ella ya se estremece y se pone en guardia. Vuelvo a tocar y noto un bulto que investigo separando cuidadosamente los labios de su chochete. Aparece su clítoris que no es un pequeño guisante, ni tampoco un garbanzo… es grande como una judía. Con la yema del dedo lo rozo ligeramente y ella se revuelve ansiosa dejando ir un contenido gemido y también con un cierto temor conocedora de su extremada sensibilidad. Estoy delante de una frágil y sensible piedra preciosa que habrá que aprender a tratar. Con sumo cuidado le separo los labios y acerco mi boca. Saco la lengua y con la punta lamo suavemente su clítoris hasta conseguir humedecerlo por completo. Ella me acompaña con sus suspiros y gemidos. Ahora ya sabe que puede confiar en mí, que la voy a tratar con cariño, con lo que poco a poco se tranquiliza y se deja llevar por las placenteras sensaciones que parten de su entrepierna. Lo que antes era temor y recelo se ha convertido en confianza y familiaridad. Creo que un clítoris tan abultado en un cuerpo tan delgado no le han ayudado a encontrar la mano adecuada que le asista con la ternura y mimos adecuados. Esta va a ser mi empresa durante un buen rato. Le como el coño despacio, centrándome en lamer y chupar su abultado clítoris que es extremadamente sensible. Seguro que las sensaciones que le proporciono con el juego de mi lengua y la yema de mis dedos es una primicia para ella que so esperaba, ni tan siquiera imaginaba que pudiera darle tanto gusto. Me tiene puestas ambas manos sobre la nuca como tratando de evitar que me vaya y la deje a medias. Sus dedos juegan con mis cabellos de forma cariñosa pero sin darme oportunidad de separar mi boca de su ardiente sexo. Cada vez que atrapo entre mis labios su alargado clítoris y lo envuelvo con la lengua se retuerce de gusto y gime como si la estuviese matando. Busco por dónde meter mi mano hasta que logro poner el dedo índice en la entrada de su vulva. Después de mojarlo bien en sus fluidos lo introduzco hasta el fondo sin dejar de chupar. Instantes después se produce una erupción en su vagina. Me separo rápidamente pero no puedo evitar que un chorro de líquido caliente me moje la cara y el pecho. Ha tenido su primer orgasmo con corrida incluida y yo he sido quien le ha dado este regalo. Me separo satisfecho de lo que hemos conseguido juntos. Ella inmóvil parece dormida y poco a poco recobra el aliento. Lo que viene a continuación os lo cuento en otro relato que este se está haciendo un poco largo.

Autor: Anónimo Categoría: Heterosexual

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Los baños del instituto Parte 1

2021-11-06


De niño fui muy bien estudiante. De adolescente, no tanto. Y para cuando tenía 18 años me dedicaba a pirarme las clases del instituto para ir a los billares con mis amigos Jose y Marimar. Jose y yo repetíamos COU. Marimar tripitía tercero de BUP. Era una chica dura. Los profesores le tenían miedo. Los compañeros, ni se diga. Ella y yo nos entendíamos muy bien. Habíamos crecido en barrios parecidos, éramos rebeldes, nos importaba todo tres cojones. No nos gustaba que nos tocaran las narices. Ella a menudo tenía que escuchar insultos por su forma de vestir bastante masculina y su pelo corto, pero no los dejaba pasar. El que la llamaba “bollera” o “marimacho” solía pagarlo con un ojo morado o un par de dientes rotos. Jose era más tímido, pero era mi mejor amigo desde años atrás. Teníamos los tres, 18 años, y muy poco interés en un porvenir que no veíamos nada claro. Un buen día, así sin más, Marimar me preguntó si había follado alguna vez. Pensé en mentirle, pero para qué. Había confianza. Nos los contábamos todo. Así que le expliqué que alguna cosa había hecho con mis primas, pero follar, lo que es follar, no. -¿Y te gustaría? -Claro. -¿Quieres follar conmigo? La pregunta me pilló de sorpresa. Nunca nos habíamos liado. Ni un beso siquiera. Éramos amigos. Colegas. No supe qué decir. Luego, Marimar no es que fuese una belleza. Tenía unos bonitos ojos azules, eso sí, y un culazo grande y gordo. Pero iba siempre en chándal, llevaba el pelo más corto que yo y prácticamente no tenía pecho. Aunque, claro, una oferta para follar así, tan fácil... -¿Quieres o no quieres? -¿Ahora? -No, animal, ahora no. Un día de estos. ¿Quieres o no? -Sí, vale. Y así quedó el tema. Pasaron los días y no volvimos a hablar del asunto. Creí que mi amiga me había gastado una broma y no le di más vueltas. Un día, para sorpresa de todos, Marimar vino a clase en falda. No es que se hubiese cambiado mucho el aspecto, sencillamente en lugar de llevar un pantalón de chándal con la camiseta de los Maiden, llevaba una falda. Cuando salíamos camino de los billares en un cambio de clase me agarró del brazo y me llevó aparte. -Vamos al baño. -Pero no íbamos a... -Vamos a follar. Le dije a Jose que fuera yendo él a los billares, que ya le alcanzaríamos. Y aprovechando la algarabía del cambio de clase, nos colamos en los baños de chicas de la segunda planta y nos metimos los dos en un cubículo. Cuando todo quedó en calma ella se sentó en la taza del váter y me bajó la bragueta. Me sacó la polla, me la sacudió ligeramente y me miró a los ojos, relamiéndose. Luego me pegó un lengüetazo por todo el rabo, de abajo a arriba, y se metió mi capullo en la boca. Yo me agarré a las paredes del cubículo y contuve un gemido. No quería que nos pillaran. Su boca subía y bajaba por mi polla y su saliva iba resbalando por el tronco hasta llegar a mis huevos. Era una gozada. Como a los dos minutos ella interrumpió la mamada, se puso de pie, se levantó la falda, se bajó las bragas hasta los tobillos y me dio la espalda, apoyándose en la pared. Yo me quedé unos segundos como un idiota. -Venga, metémela. -Pero, ¿y el condón? -Tengo una enfermedad de los ovarios, no me puedo quedar preñada. Venga, date prisa. Yo no sabía muy bien qué hacer. Me la agarré y me acerqué a ella. Incluso sin agacharme podía sentir el olor a mar de su coño. Traté de empitonarla así, a lo bruto, pero no atiné. Mi capullo resbaló por su entrepierna y mi polla quedó atrapada entre sus muslos. Ella echó una mano hacia atrás, me la agarró y me ayudó a dar con el agujero. Me sorprendió lo húmedo y lo caliente que estaba. Así y todo, me costó un poco meterla entera (lo cierto es que calzo un buen pollón), y como no sabía bien qué hacer con las manos, agarré los cachetes del culo de Marimar. Eran suaves, firmes, redondos, muy grandes. No me había imaginado nunca que tocarlos fuese tan agradable. Empecé a moverme hacia adelante y hacia atrás, saboreando la sensación de las paredes de aquel chocho cálido y jugoso rozando mi polla. Ella jadeaba muy bajito, y yo hacía esfuerzos por no hacer ruido. Su culo temblaba al ritmo de mis empujones, y los rizos que cubrían su vulva me acariciaban los cojones con un delicado cosquilleo cada vez que entraba a fondo dentro de ella. Traté de subir mis manos por su torso para tocarle las tetas, pero ella me las bajó de un manotazo mientras echaba el culo cada vez más hacia atrás, ensartándose en mi polla con fuerza, como si quisiera que le metiese las pelotas también. -Más fuerte-me susurraba-más fuerte... Yo la agarré de las caderas y me dejé llevar. Se la metía a ritmo frenético, y notaba que la humedad de su conejo me iba empapando las bolas. El roce de su coño era sublime, y yo ya no podía más. -Me corro...-susurré -Así, lléname de leche Y con un espasmo de placer empecé a largar chorretones de semen dentro de su chocho. Me corrí tanto que la lefa le rebosaba del coño y le caía por la cara interior de los muslos. Segundos después fue mi polla, convertida en un pingajo blanducho y pegajoso la que salió de dentro de ella. Suspiré. Estaba como ido. Me sentía en el paraíso. Mis expectativas con lo de follar eran inmensas, y habían sido ampliamente superadas. Ella se limpió con papel rápidamente y se recompuso la ropa. Yo estaba como extasiado. Tanto que miré sus profundos ojos azules y le dije suavemente: -Creo que te quiero. -No digas gilipolleces. Y vístete, no nos vayan a pillar. Desde aquel día, cada vez que Marimar quería que echáramos un polvo llevaba falda, y nos íbamos a alguno de los baños del instituto a aliviarnos los bajos. Lo hacíamos deprisa, para no ser sorprendidos, y teníamos que inventarnos excusas absurdas para guardar las apariencias frente a nuestro amigo Jose. Eran polvos rápidos y urgentes, pero con magia. O será que uno idealiza los recuerdos de la juventud. Algunas veces, además de follar, yo le chupaba un poco su raja peluda y sabrosa. Algunas veces conseguía robarle algún beso, aunque a ella lo de los besos le parecían “mariconadas”. Así estuvimos casi todo aquel curso. Acabaríamos compartiendo nuestro secreto con nuestro amigo Jose. Y acabaríamos siendo sorprendidos. Pero eso ya son otras historias...

Autor: er diablo Categoría: Heterosexual

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Una noche en un bar

2021-11-06


Fuimos al bar a disfrutar ……. Es noche de viernes y ya quiero verte, enfilo el auto para ir por ti pensando en verte, las ansias me comen por ir contigo, llego a tu casa y te marco, –ya estoy aquí, –voy dices apresurada, sales por la puerta mientras te espero fuera del auto te ves divina enmarcada en ese vestido azul, que enmarca tu cuerpo tu cabello amarrado por detrás roza el arco de tu espalda y ese escote en v me parece simplemente divino, te ves etérea angelical, te acercas y de dices –hola sabrosito ya te esperaba, mientras te acercas y me das un beso apasionado, me dejas sin aliento y consigo reaccionar, –ya quería verte, te abro la puerta del auto y subes, subo y comienzo el trayecto, –a donde vamos?, vamos a bailar a un lugar que me recomendaron, seguimos sobre el boulevard hasta un bar, entramos y los hombres no paran de mirarte te ves fabulosa!, tomamos una mesa el lugar se ve bien luces tenues poca gente aunque hay muy buen ambiente, pedimos algo de tomar y comenzamos a charlar, reímos y platicamos de como nos fue en la semana y de anécdotas pasadas, la música comienza a ser un poco más movida, se escucha la bachata y nos paramos a bailar, nuestras miradas se juntan picaras mientras pegamos nuestros cuerpos de nota en nota me acerco a besarte se sienten tan bien tus labios, me acerco mas a ti para sentir tu cuerpo cálido tu notas que mi mirada cambia y se torna mas profunda, no dejamos la pista acercándonos, dando pequeñas caricias entre paso y paso, y besándonos al ritmo de la música, el calor se apodera de nuestros cuerpos y te digo, vayamos a tomar aire, nos enfilamos al balcón, se encuentra vacío por completo, te acercas al barandal para sentir el aire refrescante del mar, me acerco por tu espalda pongo mis manos sobre tu cintura y beso tu nuca, de inmediato siento como tu piel se eriza al sentir mis labios, volteas y me besas con eso labios deliciosos, los besos se vuelven más y más apasionados, como si no hubiera nada mas en el mundo, la música se escucha a lo lejos y te acerco por la espalda más a mí, tu me tomas del cuello y me besas como si no hubiera mañana, una de mis manos acaricia lentamente tus senos y al sentirla brincas de la sorpresa, –espera aquí no, dices entre balbuceos yo no dejo de hacerlo viendo que nadie nos observa. Continuamos perdiéndonos entre besos tan deliciosos con sabor a miel, nos alejamos un poco nos vemos profundamente y regresamos a la mesa, seguimos tomando unos tragos mientras que los degustamos nuestras lenguas también se encuentran de vez en vez, por debajo de la mesa acaricio tus piernas delicadamente sintiendo tu piel suave, me levanto me acerco a tu oído y te digo despacio, –creo que es momento de irnos, salimos del lugar avanzada la noche nos dirigimos al auto abro la puerta y cuando entras a el te beso como si no hubiera mañana, y respondes besándome de igual modo, y entre palabras cortadas me dices, –vámonos ya, tomo ruta y llegamos a mi casa, abrimos la puerta azotándola por que no dejamos de besarnos, y así besándonos te llevo al tálamo. Te sientas sobre la cama mientras mi boca disfruta la tuya, y comienza a bajar a tu cuello, besándolo y viendo como tu piel se eriza, mis manos comienzan a acariciar tus senos hermosos y bajo tu vestido descubriendo un bra negro de encaje, que lindo, nos recostamos sobre la cama mientras no dejo de besarte, ahora mis manos abren ese bra por enfrente y dejan libres tus tersos y deliciosos senos, mis manos se apoderan de ellos al igual que mi boca y sintiendo como si fuera un bebe hambriento me aferro a ellos, te escucho gemir diciéndome, –asi, asi agghhgg, subo a tu boca y nuestras miradas se cruzan, y veo ese resplandor en tus ojos como si fueras una leona te beso y vuelvo a tu cuello, pasando por tus hombros y de vuelta a tu pecho tan terso. Mientras continuo besándote mis manos comienzan a acariciar tus piernas tersas y torneadas, me encanta sentirlas al tacto, mis dedos rozan tu sexo por arriba de tu panty de encaje y suben para acariciar tus senos, si dejar de besar tu cuello y tu boca, comienzo a bajar poco a poco, pasando por tus hombros, tu pecho, tu ombligo, bajo tu vestido por completo y veo ese panty de encaje negro se ve tan delicioso, beso tus muslos tomándolos con las manos y en ese momento mi lengua se posa en tu sexo, se siente caliente y húmedo a través del panty, lo hago a un lado para disponerme a saborearte, poso la punta de mi lengua en él y veo cómo te estremece y te hace reincorporarte por un instante como un reflejo, comienzo a saborearte mientras escucho como gimes, tus manos se posan en mi cabeza como para no dejarme ir, mi lengua tibia recorre tu sexo sintiendo tu sabor, estas tan húmeda y me encanta tu sabor que me excitas a mas no poder. Te escucho decir, –así amor, así me gusta, no pares mi lengua te recorre mientras mis manos aprietan tus senos, y sigo mientras que mi lengua se encuentra con ese botoncito y comienza a jugar con él, la punta de mi lengua lo acaricia de un lado a otro y siento como tus manos aprietan mi cabeza contra él, y te devoro con muchas mas ganas, tus caderas se mueven anunciando un orgasmo yo tomo tus muslos con mis manos para no despegarme y te escucho gemir más y mas y de pronto veo como arqueas tu cuerpo y en un grito ahogado llegas por completo, em encanta disfrutarte en mi boca y saborear ese rico néctar, escucho como tu respiración y corazón están agitados, me incorporo y te beso despacio pero apasionadamente, en ese momento me volteas cobre la cama y con mirada de leona salvaje comienzas a besar mi pecho bajando hasta mi sexo y mirándome salvajemente comienzas a besarlo, uffff se siente tan delicioso sentir tus labios y tu lengua en el y sin dejar de mirarme lo disfrutas. Continuas besándome y lamiendo mi sexo, disfruto tanto que mi placer te provoca más y más, y sigues y sigues, por momentos siento que no aguanto mas y me tienes tan excitado, me incorporo diciéndote, –ven, tu te acercas y te beso delicioso, te jalo hacia mi y siento como comienzo a entrar en ti, gimes y me dices, — ya lo deseaba, házmelo sabrosito, así muy rico, me encanta sentir tu calor envolviéndome mientras me montas, eres mi amazona y comienzas a moverte mientras veo como lo disfrutas tanto te siento tanto y me encanta como te mueves y me haces tuyo, el vaivén se hace mas y mas fuerte mientras comienzo a notar como tu piel se eriza, gimes más y más fuerte me tomas del pecho para apoyarte mejor tus caderas no dejan de moverse y de un grito llegas y me mojas por completo y el frenesí se convierte en silencio y te mueves muy muy despacio, en ese momento me quito de debajo de ti. Y me hinco sobre la cama, tu te pones de espalda hacia mi y te penetro firme, duro, estoy tan excitado que no me contengo y comienzo a hacértelo de forma frenética mis embates se sienten fuertes veo como tomas las sabanas entre tus manos apretándolas gimes y disfrutas tanto que yo desfallezco de placer, –así dámelo más, mas no pares, y sigo haciéndotelo fuerte mientras mis manos toman tus caderas atrayéndote hacia mí, araño tu espalda y gimes de placer siento que no puedo, sientes como dentro de ti comienza a hincharse mi sexo y dices con voz entrecortada, –dámelo todo, yo no puedo contenerme y siento como comienzas a apretarme más y más, nuestros cuerpos se entregan y juntos se acercan al final y siento que en un instante tu cuerpo y el mío se congelan, gimes mientras yo grito y juntos llegamos al final, es delicioso nos dejamos caer sobre la cama sin fuerza te recuestas en mi pecho nos besamos tiernamente mientras recobramos fuerzas y nuestros corazones se alienan como notas, como cuando bailamos, como cuando nos besamos, como cuando nos miramos, notas, música y baile…

Autor: ATZA Categoría: Heterosexual

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Mi excompañera de trabajo

2021-10-27


Yo soy un chico normal de ciudad pequeña y tuve que trasladarme por motivos de trabajo a 100 km de mi casa a trabajar en una gran fábrica, como es normal allí hay gente de diferentes lugares de toda España. Me tocó una zona en la que la verdad se trabajaba con bastante libertad y sin estrés como en otras zonas, al lado de mi zona estaba ya el final de una de las líneas de montaje donde estaba la chica en cuestión de esta historia...no es un bellezon pero si muy guapilla de cara, bajita como de 1,60m y de unos 55kg. Desde el primer día nos cruzábamos miradas, sonrisas, y gestos varios ya que la distancia y el ruido no permitían mucho más, a partir de ahí empezamos a charlar, tomar un cafe, salir a respirar,etc....hasta que llegó el día en que mi contrato temporal terminó y me fui a despedir, ella puso cara triste y de inmediato me dio su teléfono y me dijo que le apuntara mi número, así lo hice y dándole dos besos para despedirme. Después de 15 días de repente me llegó un wasap y yo no me imaginaba que pudiera ser ella pues yo no me había quedado con su número, estuvimos charlando de esto y de aquello, pero con el pasar de los días ella wasapeaba con más confianza y con indirectas hasta que un día nos pusimos un poquito tontos y empezamos a medio hablar de sexo de lo que nos gustaba y esas cosas y así de repente me saltó con una frase "a mi me gusta ser una dama en la calle y una perra en la cama".....puffff eso me encendió vivo; y yo le contesté que eso tendría que demostrarmelo, pero me dio a largas y ahí quedó la cosa... Pero todo cambió un sabado por la mañana que yo había ido a la peluquería y me había estado arreglando por que por la noche tenía una cena que hacemos los colegas casi todos los años cuando cada uno regresa de su aventura trabajadora en distintas ciudades. Me llegó un wasap a eso de la una del medio día "Hola wapo, que tal estás, que haces", yo le respondí contándole lo anterior y me dijo "vaya que pena que estés tan ocupado si no podríamos vernos", a lo que me quedé un poco perplejo pues ella es de otra ciudad a 100km de la mía. Le pregunté donde estaba y me dijo que entrando en mi ciudad , le envié la ubicación y allí apareció.....y madre de dios, la ropa del trabajo no le hacía justicia, traía unos leggins de esos brillantes y una camiseta de tirantes que madre mía que escotazo, vaya par de gemelas...ella notó mi reacción enseguida y se puso más coqueta y picara.....nos dimos un paseo por la ciudad la lleve de tapeo y así comer y poco a poco nos íbamos rozando, mirando pero nada más, solo calentón...pero de repente se me encendió la bombilla y cerca de donde estábamos tengo un localito y allí tengo guardadas las dos motos que tengo y le dije que si le apetecía ir a verlas y incluso si se terciaba dar una vuelta ya que sabía que a ella le gustaban....accedió gustosa....pero al entrar en el local yo iba detrás de ella para volver a cerrar la puerta y de repente se paró en seco de espaldas a mi con el consecuente tropezón mío con ella ....y claro yo iba ya morcillon de todo el rato y al agarrarle para no tirarla y no caerme....ese fue el detonador de la situación....y se me puso el rabo como una piedra , la agarre las tetas por detrás y le empecé a comer el cuello como si no hubiera comido nada en días....ella solo gemía y se dejaba hacer así que metí las manos por debajo de la camiseta y del sujetador y le empecé a sobar las tetas a placer y pellizcar los pezones, ella seguía igual solamente suspiraba y gemía así que dejé una de sus tetas y me fui con mi mano a buscar su coñito ,primero pase la mano por encima del leggin el cual encontré inusualmente mojado pero mi sorpresa fue que cuando metí la mano entre el leggin para ir a su coñito....sorpresaaaa....no había ropa interior, estaba el coñito rasurado y muy mojado....así que me acerqué a su oreja y le dije " mmmmm pues si que está mojada la perrita" a lo cual ella dio un respiro como de un calambre al oír mis palabras...así que sin más dilación me saque la polla del pantalón , tiré de sus leggins para abajo hasta la altura de sus rodillas le di un azote y la apolle sobre una de las motos y se la meti de un solo golpe...ella solo dio un respiro y un suspiro de placer y sorpresa....y así la estuve bombeando un rato hasta que se corrió....después se la saqué y le di la vuelta para que me mirara y verle la cara , ella me dio un beso en la boca, agarró mi polla y se agachó y me la empezó a comer entera, después de un rato así se levantó relamiendose y se volvió a dar la vuelta como pidiendo que se la volviera a clavar....pero miré a mi alrededor y vi un colchón que tenía allí en el local...lo cogí lo tiré en el suelo, la naciste encima y me puse sus tobillos en mis hombros y se la volví a meter hasta el fondo y empecé a bombear otra vez hasta que ella volvió a correrse....entonces sin dejarla ni respirar la agarre le di la vuelta y la puse a cuatro patas en el colchón...le agarre las tetas y se las pellizque...la agarre del pelo y tiré hacia atrás y le dije al oído "ahora te voy a follar como la perra que dices que eres en la cama" y se la clavé hasta el fondo y me la folle bien duro dándole algún azote y diciéndonos palabras guarras como "follate a tu perra cabron" " en serio?que bueno" y yo le decía lo perra que era y como me estaba gustando la follada....pero como soy un poco guarrete quise saber que tioo de perrilla era y segun me la estaba follando me chupe el dedo gordo de la mano derecha y se lo metí en el culo....ella pego un gemido más alto de lo normal y ahí si que se pegó una corrida de campeonato a lo que mi polla al ver esa reacción suya empezó a querer correrse y se lo eché todo encima de las nalgas....después le di unas toallitas para limpiarse ....y como se hacía tarde para mi reunión me acerco hasta donde yo había quedado y ella se volvió a su ciudad.

Autor: Anónimo Categoría: Heterosexual

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Ardor en el extranjero

2021-10-27


Era mi tercer año en la universidad, mis padres habían insistido demasiado en que fuera a una de esas universidades donde con un fajo de billetes no necesitas cerebro y que a parte de una sonrisa te dan tu nuevo uniforme. Si, ese polito y esa faldita que con un poco de suerte evitas que toda la universidad aprecie tus queridas partes. Pues bien, ahí estaba sobreviviendo entre pijos y arrogancia. Luc, mi mejor amigo no paraba de tener aventuras, eso sí, con tíos. No podía comprender como le atraían tanto esa panda de idiotas. “Es necesidad, si veo que puedo follar no lo voy a desperdiciar” me decía. En fin, yo solía ser la rarita de clase, básicamente porque mi asocialidad cada vez crecía más. Y si no enfocabas tu atención en ellos, estabas fuera. Cansada de todo esto, decidí echar una beca para irme a estudiar fuera el último año. Y con otro fajo de billetes, me aceptaron. No soy de esas chicas que se aprovechan del dinero de Papá y Mamá pero esta era mi necesidad. El esperado día llegó. Me encontraba en el aeropuerto con mi maletón, como de costumbre esperando en la eterna cola para facturar. El tío que estaba delante de mí, me parecía bastante mono pero quizás no era momento de fantasear, ¿o tal vez si? El morenazo me echó una mirada y yo no pude esquivarla, o más bien no me salió de los ovarios hacerlo. Al compartir unas sonrisas me dijo que si se podía tomar ciertas libertades, yo asentí casi sin pensar. Segundos después tenía su mano correteando por mi cintura. Miré a todos lados para ver si alguien nos veía, pero mi maletón ocultaba la zona más importante. Primero sentí esas caricias que hacían que se me erizara la piel. Jugó con la goma de aquel pantalón que solía utilizar en viajes o, debido a su fácil acceso, para ciertas situaciones. Noté como sus dedos fueron bajando de forma cautelosa hasta llegar al botoncito mágico. Comenzó a masajear con bastante arte. Noté como mi cuerpo se iba poniendo rígido y nervioso, inconscientemente mis piernas se abrían más y más. Agarre su cazadora y apoyé la cabeza. Estaba a punto de soltar un gemido cuando… ¿Hola? Perdone, es su turno. Me gustaba demasiado soñar despierta y además no se me daba nada mal. Tras unas horas, puse mis pies en ese nuevo país, donde pasaría los próximos nueve meses. Fui directamente al piso que había alquilado. Les pedí a mis padres que me dieran la libertad de al menos escoger mi alojamiento. Después de una larga deliberación accedieron. Al llegar, descubrí que no tengo un don para esto. Era el piso más cochambroso que había visto en mi vida. Éramos veinte en aquel piso, de los cuales, dos chicas eran mis compis de habitación. En el salón no había más que una silla, una mesa enana y dos baños que eran el lugar perfecto para pillar alguna venérea. A la semana había adquirido dos nuevas joyas en mi nueva ciudad, se llamaban Carlos y José dos compis de la uni, los cuales alegrarían hasta mi último día. Me pasaba cada minuto con ellos, descubriendo cosas y cotorreando sobre lo interesante que era el profe de Psicología. Pasábamos sus clases con cara de atontados mirándolo. Carlos y José no eran gais, pero decían que tenía un no sé qué que claro… -Totalmente entendible-. Uno de estos días vi a José por los pasillos vestido con el atuendo de colegio pijo. Al menos a él le permitían llevar pantalón. -¡Hola! ¿Qué pasa? -Hola, ¿cómo vas? -Bien bien, oye ¿has visto a Carlos? -Hoy no viene, al parecer algo le sentó mal. Me aventuré con José a esta maravilla de clase. Al terminar, el profesor pidió a José que si se podía quedar después. Al parecer estaba preocupado por si no la entendía bien. Mi amigo de piel blancucha y cuerpo escuchimizado tenía frio, por lo que nuestro Romeo no dudó en ponerle la chaqueta por encima seguido de una caricia en el hombro. Yo, como buena española estaba cotilleando desde la puerta de atrás, básicamente me resulto extraño ese motivo y no voy a mentir, por curiosidad pura y dura. Estuvieron hablando un rato. Observé la sonrisa que le salía al profesor y como su mano derecha acariciaba sus mejillas. Podía ver como su otra mano, que estaba apoyada en la mesa, se escondía debajo de esta. José, dio un pequeño bote de susto, pero pronto se tranquilizó. Vi como bajó la cabeza mientras que el profesor hacia un movimiento continúo con su mano izquierda. Sí, la tenía bien agarrada. José no pudo evitar ese momento de placer por lo que decidió relajarse y disfrutar. Desde la puerta podía ver el movimiento, como subía y bajaba y como se detenía de vez en cuando en el glande. También podía escuchar el ruido por tal acto. Cuando me di cuenta estaba empapada. Sin dejar de mirar aquella escena, introduje mis dedos. Por una vez esas ridículas faldas servían para algo. Continúe y continúe, íbamos a la par, subíamos y bajábamos nuestras manos, aquellos ruidos de fluidos inundaban mi mente, nuestros intentos de gemidos se unían en el eco de la sala, todo iba a más intensidad cuando… ¡Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! Algún graciosillo tocó la alarma de incendios, cortando el orgasmo que estaba en camino. La vida en ese piso sacaba lo peor de mí. Nunca imaginé que tendría que ducharme con chanclas y bikini en mi propia casa. El zorreo que se veía ahí era increíble, eso sí, a veces las cosas no les iban demasiado bien y era gracioso tener que ver las malas caras por los pasillos. Yo no me había animado, no me parecería del todo coherente tener que a ver a mi polvo de la última noche cada día. Además, con mi imaginación y giros inesperados tenía bastante. Pero supongo que un día te miran unos ojos y cariño… ¡Has caído! Hay cosas que pasan porque sí y personas que conoces del palo y luego os hacéis súper amigas. Pues bien, eso me pasó a mí. Conocí a Noelia una mañana de una forma casual, comenzamos a hablar y me invitó a unirme con ella y unos amigos al día siguiente. Accedí, ¿por qué no? Me presenté en la plaza donde supuestamente estaban. De lejos veía como unos cuatro chicos estaban jugando al básquet y otro estaba sentado en una especie de esterilla junto con Noelia que al verme me hizo una señal. Me acerqué un poquito tímida a aquella esterilla y sin más dilación me senté en medio de los dos, saludándoles. Comenzó el típico cuestionario de cuando conoces a alguien “¿De dónde eres?” “¿Que estás estudiando?” “¿Enserio? ¡Que guay!”. Al poco rato se acercó el resto y ahí fue, cuando sin saberlo en aquel momento, unos ojos me harían perder la cabeza. Los tíos parecían los típicos golfillos que intentaban impresionar a toda hembra. Nada interesante. Entre ellos, había otro más sencillo a simple vista y más calladito. Aprovechando una partida de básquet me acerque y hable con él. - Hola, ¿tu nombre era…? - Samuel, y tu… Marta ¿verdad? - ¡Acertaste! - Bueno y… ¿qué te trajo por aquí, te está gustando? - Necesitaba cambiar un poco mi forma de vida y parece que si, después de varios meses puedo decir que elegí bien el lugar. - Guay, esta noche vamos a ir de fiesta, ¿querrías venir? Noelia se apuntará seguro. - Sí, claro. -Como desperdiciar tal oportunidad- Hablaré con ella. La noche llegó, iba en el bus de camino al club, aunque quedé con Noelia unas calles antes. Cuando bajé ahí estaba, con un escote imposible de esquivar y unos pantalones bien apretaditos. Al parecer se quería tirar a unos de los chulitos del básquet. Yo en cambio, siempre he sido más sencilla. Era una chavala que no llamaba la atención, estatura media, castaña, ojos marrones y eso sí unas buenas curvas, pero controladas. Unos vaqueros y cualquier camiseta dos tallas más grande que la mía solía ser mi atuendo normal, pero esa noche, unos pantis negros acompañados de una falda roja que empezaba debajo del pecho y terminaba a unos dos centímetros debajo del culo me definían. También opté por un top negro que permitía que se me vieran unos centímetros de carne. La falda privaba del resto. Al entrar en aquel lugar mis ojos solo buscaban a una persona. Pero ella me encontró a mí. “¡Hey! Estáis aquí, venid que estamos todos.” La noche no transcurrió de la forma que yo esperaba. Uno de ellos no paró de darme la brasa “Ven, que te enseño a bailar nuestra música” y entre baile y baile hacia el intento de bajar su manita al culo, cosa en la que fracasó. Mientras tanto el querido Samuel, ni se me acercó. Ya por el final de la noche, decidí hacerlo yo, ya que le vi solo en los sofás. -Hola, ¿qué haces aquí? -Estoy cansado -¿No quieres bailar? -Pensé que estabas con Miki -Que va, solo intentaba quitármele de encima. –Hizo una mueca- A los pocos minutos, Noelia apareció con los labios corridos de la mano de su conquista proponiendo irnos los cuatro al súper apartamento de Samuel a ver las vistas. No seáis mal pensados, es lo que hicimos. Al llegar, subimos a la azotea y apreciamos el barrio pijo donde nos encontrábamos. Al parecer Samuel venía de una familia bastante adinerada. Bajamos al apartamento y comenzó la aventura: Indiana Jones. A mitad de la peli, la parejita se aburrió y se fueron a un sitio con más intimidad. Mientras tanto Samuel y yo seguíamos en aquel sofá. La tensión se podía palpar. Pero ninguno de los dos quitábamos la mirada de aquella pantalla. Finalmente, Samuel puso su mano sobre mi rodilla, sintiendo la textura del panti. Iba subiendo poco a poco con timidez, luego retrocedía. Empecé a notar ciertas palmadas, y no, no procedían de nuestras manos. Se me pasó por la mente hacer lo mismo, pero sin retroceder una vez que mano estuviera arriba, aunque quizás era demasiado atrevido. Paré su mano con la mía. Él me miró, en silencio. Nuestras bocas se fueron acercando hasta al fin unirse. Por desgracia no hubo más que cuatro besos tontos cuando había amanecido .Entonces me llevó a casa. - Qué pasa, ¿no me vas a dar tu número?-Me dijo mientras salía del coche-. - Aquí tienes. Respondí. Ya en el apartamento recibí un mensajito: “Beso” No recibí noticias suyas hasta las siguientes dos semanas que nos encontramos en la fiesta de uno de sus amigos. -Hey Marta, cuanto tiempo. -Hola –Le hice un intento de sonrisa- -¿Por qué no me escribiste? -¿Por qué no lo hiciste tú? -Bueno mira, me gustaría seguir en contacto contigo, ¿te podré llamar la próxima semana? -Venga va. Todo fluyó rápidamente, en menos de lo que pensaba estaba pillada por aquel tío. Durante tres meses todo fue alegría y algún que otro orgasmo. Me recogía de la uni y me llevaba a algún lugar donde me dejasen entrar con mis pintas de hippie. Escuchábamos música en el coche a todo trapo mientras me decía: “ Daaaaaaaale” y gritábamos como locos viendo los partidos de fútbol. Durante estos meses, no creáis que olvidé a mis dos joyas. Seguíamos disfrutando cada día en la uni de esos sándwiches raros pero deliciosos que hacían en la cafetería. Nunca se habló de aquel día, lo respete, además yo también tenía cosas que esconder. Ellos no conocían a Samuel, supongo que eran personas “non gratas” por no ser de su “rollo” -sí era un capullo en muchos sentidos- Pero a ninguno nos importaba. Siempre he sido una gran defensora de separar amigos y pareja. A una semana de abandonar aquella ciudad, uno de los flipaillos del básquet montó una fiesta en su casa, obviamente nos podías encontrar a todos allí. La conquista de Noelia, no paraba de mirarme y de sentarse o ponerse a mi lado. Fue algo extraño pero no lo di importancia. Pasadas unas horas, íbamos todos un poco pasados cuando Edu, -la conquista- se me sentó encima e hizo el intento de darme un beso. Hacía tiempo que no hacia una cobra tan precipitada. -¿Qué haces? Le dije -Darte un beso, ¿No puedo? En ese momento Noelia apareció enterándose de todo el percal, enfadada le dio una bofetada a Edu y le dijo a Samuel: “¿Qué pasa? ¿Es que te da igual?” A lo que éste contestó: “Compartimos todo desde niños.” Noelia se piró súper mosqueada. Y ahí estaba yo en medio de todo con la cabeza dándome vueltas y flipando en colores. Volví a la fiesta sin saber muy bien dónde meterme. Hablé con unos y con otros hasta que apareció Samuel, me cogió de la mano y me dijo: “Vámonos”. Me subió a una habitación donde por sorpresa, o no tan sorpresa había otro acompañante. Empezamos a besarnos hasta que caminando, sin mirar las pisadas nos juntamos con, quien ya os imagináis, Edu. Yo estaba consciente del todo, pero era uno de esos momentos donde todo te da igual. Cambié de boca mientras unas manos me desabrochaban el sujetador por debajo de la camiseta. En dos segundos esto había sido lanzado a algún rincón de la habitación y sentí como me tocaban los pechos. Yo, celosa, no quise ser menos por lo que busqué algo a lo que agarrarme. Para esto, primero toque el torso de uno de los dos y fui bajando hasta toparme con el pantalón. El dueño cogió mi mano y me la colocó en su polla por encima del pantalón. Eso estaba más duro que su impresionante abdomen. Bajé esa bragueta y comencé un movimiento suave. Las luces estaban apagadas. En la habitación había un par de ventanas no demasiado grandes. A través de una de ellas, se podía apreciar la luz reflectante de una farola situada debajo de esta. La pequeña luz era suficiente para reconocerlos, aunque no siempre fue así. Tras unos minutos de pie, supongo que era momento de probar la cama. Sentí un empujón hacia atrás que me dejo tumbada en ella. Noté como una lengua que empezó en mis pechos iba bajando hasta que paró en un punto clave. Mi boca estaba ocupada por la misma razón. Tenía a Edu abajo y a Samuel comiéndole la polla. El cosquilleo provocado por la lengua de Edu era cada más potente. Le cogí del pelo y lo subí para arriba. Me saqué la polla de la boca y le pegué un morreo. Él no dudó en metérmela. Nuestros gemidos estaban camuflados por la música de la fiesta. Decidí cambiar de postura y me puse encima, cogiendo a Samuel del cuello y proponiendo que se besara con Edu. Noté que dudaron, pero al segundo me di cuenta que en esa sala no quedaba ni una gota de inocencia. Nuestro goce continuó, hasta que uno de ellos se corrió. Me junte con Samuel y unimos nuestro cuerpo y sudor. Notaba como la corrida de Edu iba bajando por mis muslos. Nuestros latidos se aceleraban. Yo subía y bajaba mientras le ponía su cara en mis tetas. Me cogió del pelo descubriendo mi cuello. Tras unos besos respondí con el mismo acto. Representábamos con fuertes apretones la cercana explosión. “Me corro” dijo mientras mi boca se abría y mi lengua acariciaba el glande. No me solía gustar que se corrieran en mi boca, pero como ya dije, era una situación especial. Así acabó, los tres sin respiración y mi corazón partido en dos. Con un “Te quiero” y un “Adiós”.

Autor: Anónimo Categoría: Heterosexual

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El hombre que no puede acabar

2021-10-14


Siempre fui timido y la verdad me costo hablarle a las mujeres, claro estudiaba en un colegio de varones y era casi imposible hablarle a las niñas. Conforme creci me di cuenta que le gustaba a las mujeres mayores, decian que era guapo y que habìa crecido mucho cuando me veìan el bulto entre mis piernas. Una vez, en una clase extracurricular de ingles en la universidad, una señora alta de cabello negro, con buena figuara, fue mi compañera de conversacion en ingles. le dije que mi pasatiempo era coleccionar llaveros, solo por responder algo. me dijo que ella tenia varios de diferentes paìses y que me los podrìa dar para mejorar mi coleccion. Pensè que solo era cuestión de practica de clase, pero al terminar la clase me recordó que tenia que pasar por los llaveros a su casa, le dije que si pero que tomaria un transporte colectivo porque no tenia vehiculo en ese momento. Ella sonriente me dijo, yo te llevo, mi casa queda en el camino a la tuya, y yo tengo auto. ya mas comprometido decidí ir con ella. en el camino hablamos de la clase y otras cosas que no recuerdo, cuando noté que se le veían unos pechos redondos y firmes debajo de la blusa, la cual habia soltado un par de botones. me empezó a decir que los llaveros los tenia porque su esposo viajaba mucho y que quedaba mucho tiempo sola, y que en ese momento su esposo estaba de viaje. Al llegar queria esperar afuera inocentemente, pero me hizo pasar, me sirviò una bebida de cola y subió en busqueda de los llaveros. Pronto regreso y eran realmente bonitos, asi que le agradecí y estaba dispuesto a irme cuando me dijo que estaba muy guapo y que se notaba que estaba bien dotado. le pregunté a que se refería y me dijo que no podia dejar de verme, que tenia un cuerpo espectacular y que su marido ya tenia un mes de no tocarla, y se abalanzo sobre mi, me beso tierna y profundamente por un largo rato, y empezò a tocar mi cuello espalda, pecho y me puso una mano en mi trasero, y le dije si me toca la voy a tocar y no se si le gustará; por que no pruebas a ver que tal te va insistió, y le tome por el trasero, estaba firme, y suspiró como deseando cada vez mas, mi pene se empalmó, y subió su muslo a mi cadera y empezó a frotarse la vulva contra mi pene, me decía que sabrosa se siente, quiero probarla, dámela que te la voy a mamar. se hincó frente a mi me saca el cinturón, abre mi pantalon y saca mi pene, Que pene mas hermoso, exclamó, esta tan limpio que pareciera que nunca lo han aprovechado. efectivamente era virgen, lo empezó a besar, que largo y grueso me decía, me gusta tu verga y tus huevos y los quiero para mi. Empezó a comerse mis 17 cm de verga, sentia delicioso, nusnca habia sentido la boca de una mujer en mi pene, conforme me comía me desvestía y yo le tomé de la cabeza para empujar un mete saca exquisito, mi pene estaba mojadísimo asi pasó unos 10 minutos y ella esperaba por mi semen virgen, pero este nunca llegó pero mi pene seguía erecto. al pararse le saqué la blusa, el bra y el pantalon y le bese y chupe los pechos freneticamente, olia y sabía delicioso, y toqué por primera vez una vulva que estaba muy humeda, con un olor a mar delicioso, goteaba y goteaba la vagina y el pene de esa pareja entregada al sexo del joven por primera vez. Le quité la tanga y le bese la vulva, un sabor diferente, embriagante, esa vulva se hinchaba conforme la besaba, ella me dirigió hacia su clítoris y me decía que rico, que rico lo haces, quiero mas, dame mas, y empezó a tener contracciones involuntarias, su respiración se aceleraba y jadeaba hasta que gritó voy a acabar en tu boquita papito, y dio un grito de placer. En un momento se acuesta en el sofa y me pide que se la mete que esta insaciable. me acerco a ella y en la emocion le pego un roce al su ano y me dice, goloso, te voy a dar todo lo que quieras, sacó un condon y me lo puso con la boca, apunté mi pene tipo lápiz a su vagina y dejé que se acostumbrara a mi glande, sacandole gemidos de placer. deje que la vagina me imvitará a seguir entrando, no queria parecer un virgen, asi que lo empece a hacer suave y empezó a moverse en circulos usando la verga como eje, y con cada movimiento tocaba su punto g. no necesitaba de todo el pene dentro de su vagina, yo trate de empujar, pero ella decia, asi esta rico no te movás, que dura la tenés. que increiblemente dura y gruesa la siento, que sabroso, ella me disfrutó por quince minutos y tuvo una explosión de orgasmo acompañado de gritos y gemidos, diciendo que verga mas buena, la quiero toda metemela toda, y obedeciendo se la empuje lo mas que pude hasta que topé con su utero, y tuvo otro orgasmo por el utero. respiraba y jadeaba, yo habia sentido delicioso pero aun no tenía orgasmo, ella me quitó el condon y se fijo que no habia leche, y me preguntó que se habia acabado y le dije que no que esta muy sabrosa, pero que aun no habia terminado. viendo mi pene erecto se lo volvió a comer queriendo ordeñarme, pero no lo lograba, me acostó y me cabalgo como loca por veinte minutos, tenia orgasmo tras orgasmo, se separo de mi y me la volvio a mamar para ver si había eyaculado y se empezaba a frustrar porque yo no podia acabar. Me sentó nuevamente en el sofa, y empezó a bailar, sacando un lubricante de un estante, y saco una cantidad generosa y me dijo, tenes una verga perfecta para el sexo anal, ¿ya lo has probado? hoy es mi primera vez el dije, y me lubricó mi pene, y decia es un tesoro esta verga, es mi tesoro, me ha dado mucho placer y aun esta erecta y sin acabar, por eso te dare el premio de mi ano. se sienta en mi verga, la toma y hace circulos con el glande en su ano, lo coloca en el centro, y empieza a penetrar, ese anillo me hizo vibrar, era tan apretado que me hizo sentir algo diferente, empecé a sentir delicioso, corrientes electricas desde la punta de la verga hasta mi cabeza y pies, algo espectacular, empece a moverme mas y al fin tuvo el pene hasta la raíz, cabalgó y cabalgó por 10 minutos ya se empezaba a cansar cuando tuvo orgasmo anal y yo me derramaba en su interior una cantidad espectacular de semen de mi verga virgen, cuando al fin sintió que me derramaba sacó el pene de su culo, me quita el condón y empieza a chupar mi leche, diciendo que dulce y sabrosa tu lechita, sos todo un semental. y quiero ordeñarte siempre. le bese los pechos y le tocaba la vulva y me mostraba su ano abierto y me decia, siempre te daré el ano para que puedas acabar. siempre los sabados despues de clase y siempre que no estuviera me llevaba para que le llenara todos sus agujeros, siempre le duraba 2 horas. luego se tuvo que mudar y no la volvi a ver pero me transformó esa mujer en el hombre que no podía terminar.

Autor: Io Categoría: Heterosexual

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La esposa de mi compañero de trabajo.

2021-10-07


Relato erótico con la esposa de mi compañero de trabajo. ¿[email protected] no hemos conocido a las parejas de nuestras amistades y quedado [email protected] por su personalidad, físico o atención? Pues eso es precisamente lo que me pasó al conocer a la mujer que tiempo después se convertiría en la actual esposa de mi compañero. Yadira, tiene 28 años de edad, es chaparrita, morena clara, ojos grandes y unos labios carnosos y muy provocativos. Tiene unas nalgas gruesas y bien carnosas, unos muslos gruesos y pechos bien acomodados. Cada que tenía oportunidad de verla, no perdía detalle de su personalidad, entre seria y coqueta, poco a poco fui logrando acercarme a ella y así, poder platicar de cualquier cosa, con el pretexto de ponernos al día de alguna cosa. Yo noté que no le era indiferente en lo absoluto, ella notaba que la veía y me veía también, eso fué lo que me animó a seguirla en Instagram. Veía sus fotos y me imaginaba cosas, pero al verla en persona, se veía muy tranquila. Jamás imaginé que tenía un fuego enorme en su interior y algunas fantasías en la cabeza. Al tiempo me armé de valor y la saludé, enseguida obtuve respuesta e iniciamos una amena conversación, después de todo, ella era casada. Pasaron los días y nuestras charlas se fueron tornando algo más de confianza, ella me platicaba que se sentía enfadada de estar en casa, que sentía que se estaba envejeciendo y yo la animaba diciéndole que ella se veía muy bien, que no pensara en eso. Al tiempo le dije que tenía una foto en la cual se veía muy bien, que en todas salía bien, pero en esa salía muy muy bien. Ella de inmediato me preguntó cuál foto era y al mostrarle la foto de me dijo, si me gustaba como se veía en verdad. Obviamente no dudé un segundo en decirle que sí y a ella pareció gustarle. Desde esa vez, ya no paramos en hacernos comentarios sobre nuestro físico y de ahí pasamos a tener una especie de relación, hasta el día en que nos citamos para vernos en persona, todo fue nervios pero nos animamos, de verdad estar solos, frente a frente, fue algo sexual desde el principio.. las miradas eran llenas de fuego, era deseo puro, el calor se desbordaba por los ojos y las manos no pudieron permanecer un segundo más en su lugar.. todo estaba en silencio, pero parecía que los latidos de nuestros cuerpos eran imanes atrayendo uno al otro y sin más, nos fundimos en profundos besos y caricias desenfrenadas. Estar disfrutando de una mujer que no era libre, fué un detonante mayor a cualquier cosa que antes hubiera imaginado.. su boca tenía un sabor a prohibido que sacaba mi calor como nada lo había hecho. Saqué sus senos y comencé lentamente a lengüetearlos, primero en los pezones y después trataba de absorberlos, ella gemía de placer y me acariciaba el cabello mientras yo mamaba y sobaba fuerte. Después, ella quiso mamar mi verga, la acarició hasta que fue creciendo dentro de su boca, lo hacía suave y con ritmo, movía su cabeza de una forma magistral, ¡uff! ¡Que mamadas! Sentí que no podía más y le pedí que me dejara probar el sabor de su sexo, al bajarle el pantalón, pude admirar una pequeña tanga de encaje, ¡se veía diminuta en medio de semejantes nalgas! no me resistí y separé suavemente las nalgas de Yadira recorriendo con mi lengua desde su clítoris hasta su ano, ella no paraba de gemír y yo de lengüetear, ella me dijo que no parara, que se vendría con mi lengua recorriendo su ano y vagina y así fué, lanzó un gemido fuerte y apretó su cuerpo muy intensamente hasta quedar agotada. Había llegado mi turno y no iba a perder la oportunidad de intentar penetrar ese lindo manjar, pero el ano ya lo tenía dilatado por tanta lengua que le dí.. se veía tan rico, chiquito entre inmensa carne de las nalgas que no dudé y lo estimulé con la cabeza hinchada de mi verga. Lentamente pude introducir la cabeza gorda por tanta excitación, se sentía apretado y se veía muy rico. Suavemente bombee poco a poco y así fué entrando más y más hasta llegar al fondo. Sentía tan presionada mi verga, ¡como nunca se había sentido! comencé a tomar mayor ritmo y poco a poco pude darle con mayor intensidad, sentía que me iba a venir como nunca antes y ella me decía que se los echara, que quería mi leche adentro de su ano. Al escuchar esas palabras, no pasó mucho para que mi verga explotara y arrojara ¡todo el semen que tenía preparado para esa mujer! pero de lo apretado que estaba, la leche no salía libremente, así que el placer fue más duradero y sentía que se me saldrían los ojos, ver a aquella mujer con mi verga clavada en su ano, diciéndome que quería leche anal me hizo tener la mejor venida de mi vida. Jamás olvidaré el momento tan especial que tuvimos en nuestro primer encuentro, ¿Quieren saber que pasó en los demás? Será en el siguiente relato..

Autor: Anónimo Categoría: Heterosexual

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Mis Mejores Amigas Parte 1

2021-10-06


Me llamo Flint y les digo que esta historia es totalmente real, paso por ahi del 2003, tendria yo como unos 18 años y mi polla media unos 18 cm, estaba en Estados Unidos, estaba intentando entrar a la universidad, y estaba viviendo con Los Anderson, la familia de unas amigas. una de ellas a la que llamare Felicia tenia pechos un poco pequeños, y un trasero grande, tenia 17 años y es pelirroja. La otra a la que llamare Lily es rubia, de pechos grandes, un trasero normal para una mujer, (no se si me explico...) y era un año menor que Felicia (osea tenia 16 años). Bueno, una noche a dos semanas antes de Navidad estaba nevando a lo loco, había muchísimo frio y entonces me acoste en mi cama, tenia mucho frio asi que me tape muy bien con mi manta, me quede dormido como 2 minutos después, al dia siguiente llego lily y me desperto saltando en mi cama y diciendo: !DESPIERTA! !DESPIERTA!- abri mis ojos para ver que pasaba y cuando vi le estaban rebotando los pechos, me exite bastante por esa vista, Yo: Qué pasa lily. Lily: Mi madre dice que ya esta el desayuno Yo:Esta bien, llego en un rato. Cuando ella salio, me cambie de ropa y cuando me puse los pantalones, me fije en que mi ereccion aun no se habia calmado y dije para mi:Maldicion, no dejare que me vean asi. Entonces me fui al baño y me empece a masturbar pensando en ella. Para mi eso fue raro, nunca habia encontrado atractiva a lily, pero ese dia fue diferente, me parecio como una angel inocente, que posiblemente no habia notado que para un hombre es exitante ver como los pechos de una mujer rebotan una y otra vez. Cuando termine de jalarmela, baje a comer, todos habian terminado ya, y la mama de lily me dijo: Sra Anderson: Alfin te despiertas, Felicia y lily salieron con su papa por unos adornos mas para la casa. Yo: ok, yo debo ir a ver a unos amigos, estamos estudiando para los examenes de admision. Sra Anderson: No pasa nada, aqui te esperamos. Yo: vale, adios. Me dirigi a la puerta para salir y justo cuando estaba saliendo la señora Anderson me dijo: Sra Anderson: Flint, hay algo que queria preguntarte, es sobre Felicia... Yo: asi? que pasa? Sra Anderson: Eh visto como te mira, ella parece enamorada de ti, asi que, si algun dia te pide que salgan juntos... dale una oportunidad porfavor, es una buena niña. Ante esta declaracion me quede atonito pero respordi: Yo: a... es-esta bien Sra Anderson. Me fui corriendo, no sabia que pensar, "Felicia?... YO?... ella y YO?!... como asi no entiendo... No podia pensar en algo mas raro que eso, ella era una amiga, no... no podia ser. Esa Tarde llege a una cafeteria, ahi estaban mis amigos y una tercera amiga (quien no tiene que ver en esta historia) Nos divertimos estudiando, cosa que para mi fue raro, y finalmente nos despedimos. Estaba pagando lo mio cuando la tercera chica se me acerco y le dije: Yo: Oye... esto suena raro pero... t-tu crees que Felicia esta enamorada de mi? Ella: Jaja, hablas enserio, ahora que lo veo... es posible. Yo: no te creo... bueno gracias, adios. Al dia siguiente me desperte pero esta vez senti algo caliente, habia algo encima de mi, abri despacio los ojos... y vi a Felicia, abrasandome... estaba dormida. Ante esto mi polla se puso dura, se miraba muy linda, decidi hacerme el dormido, pero no sin antes poner mi mano en su trasero. Fui moviendo mi mano lentamente a su trasero, finalmente logre poner mi mano encima de ella. Eso no ayudo mucho con mi ereccion. Trate de dormirme pero no funciono y en eso escuche: Felicia: Eres un pequeño travieso Flint... Yo: Enserio? Pues lo dice la niña traviesa que entro a mi habitacion y se subio a mi. Felicia: Vaya... eso es peor que verle las tetas a mi hermanita? Yo: N-no se de que hablas... Felicia: Ayer en la mañana vi como mi hermana te estaba despertando... pude ver en tu cara que mirabas sus pechos. Yo:P-pues no fue mi culpa... si fueras hombre- Felicia:Me hubiera quedado dormido... pero veo que eres un pervertido... mira abajo y dime que tienes ahi. Mire abajo y vi que mi polla estaba tremendamente dura y para mas... Yo: !FELICIA PERO QUE HACES?! Felicia: SHHHHHHHH Yo:Que estas haciendo! Felicia:Dime que pare... suplicame que pare si enserio quieres que me detenga... Felicia me estaba pajeando. Mire a las ventanas y vi que era todavia de noche... nadie nos escuchaba. Yo: y-yo... Felicia... y-yo... para felicia... Felicia: P-pero Flint... Yo:N-no felicia, basta... detente!... FELICIA!! dijiste q-qu-e.... FELICIA!!!! AAAHHH!!! Me acababa de correr, trate de evitarlo, pero mi amistad se habia pasado al pasado... Yo: ah... ahhh... F-Felicia... dijiste que---- Felicia acababa de saltar hacia mi cara... ME ESTABA BESANDO! Yo: Felicia... basta... mmm Felicia estaba loca no me dejaba... mi polla se habia vuelto dura otra vez... Felicia: ah... listo para otro Round? Jiji, esta vez yo disfrutare tambien, los dos lo haremos, Juntos... Yo no podia hacer nada, no entendia lo que pasaba... mi sueño con lily se habia vuelto realidad pero con Felicia... ella se quito su pantalon y sus bragas... me miro con una mirada de lo mas tierna y... Felicia: AAAAHHH!!!! Yo: SHHHHHHHH Felicia: AHH Flint!!! TE AMO FLINT!!! No habia vuelta atras... se la habia metido... habia perdido mi virginidad... y por lo visto ella tambien. Pequeños rios de sangre corrian por sus piernas... No sabia si desmayarme... o Disfrutar y cerrar los ojos. Yo: Felicia...ah... y-yo... estas bien?? Felicia: Si...ah... y-yo estoy...ah...mejor q-que nunca... Ella estaba llorando... no se si lloraba de placer o lloraba del dolor inicial, pero la deje tranquila Felicia: Te amo Flint... tu me...ahh...a-amas?... Yo: Te amo Felicia...ahh... siempr-pre lo... ah... hise. Se la metia y sacaba... aun no entiendo como podia mover su cadera de arriba para abajo... minuto... yo tambien lo hacia sin esfuerzo... Yo: F-Felicia... Y-yo...ah... M-me...corro! Felicia: Yo tambien...n-no te atrevas a sacarla! AHHHHHHH!! No podia creerlo, queria que me corriera dentro! por un momento pense: "Estoy LOCO!? quedara embarazada! Que demonios HICE!!!! pero luego pense: Ella Tiene la CULPA... m-me dijo que me corriera dentro... ademas no podia sacarla... ella estaba encima de mi. Felicia: ah... e-eso fue... ah... muy bueno... Yo: yo...ah...me senti...ah... bien... Felicia solto una risita nerviosa. Felicia:ah...Te Amo...ah Yo: T-te amo...ah... tem amo mas que a nada... Felicia: Mas que a lily?...ah... Yo: Nunca ame a lily... Me mentia a mi mismo... de hecho siempre me gusto pero en ese momento... amaba a Felicia... Felicia: Gracias...ah...por amarme. Yo:Siempre... Al dia siguiente me desperte... lily no habia llegado a despertarme como siempre... tampoco escuchaba nada. Felicia:Buenos dias Flint. Jiji Yo: B-buenos dias. aaaa oye, donde... donde esta todo mundo? Felicia: Les dije que fueran a comprar la estrella para el arbol. De seguro lily quera comprar un monton de cosas mas. Yo:oye... sobre ayer... Felicia:si... eso... yo ayer estaba cansada... no pense bien todo y... perdon si te asuste o algo... se que fue tu primera vez... Yo:y la tuya tambien Felicia:S-si... lo disfrute... se sintio rico... Yo: Quieres intentarlo denuevo?... Felicia: ahora?... digo... SIII! :D Me le acerque y la bese... con todo y lengua, luego , sin dejar de besarla, procedi a llevarla a mi cama... la tire, me quite la camisa... y me subi a la cama... la segui besando... le quite su camison... otro beso... luego le baje su braga... otro beso... y... lleve mi cabeza hasta sus piernas... Felicia:ah...que rico...ah Empece a besarle su concha... luego a lamerla... y finalmente... le meti mi lengua... Felicia:AHHH...SIII...NO PARES...AHH... Sabia... no se si era mi imaginacion... o enserio sabia a fresa... o a cereza... no lo se... pero era a mi parecer muy rico...levante mi cabeza... la bese en la boca... lengua otra vez... Yo:La meto ya?... Felicia:ah...siii...ah Yo: aqui va! Felicia:AHHHHH!!!!.SIIIIII!AHHHHHH Se sintio aun mejor que ayer... talvez porque no me habia dado una sorpresa explosiva... o talvez porque miraba bien su cara oooo era porque estaba arriba XD Yo: Ohhh SIIIII...ah...si...te AMO! Felicia: TE AMO FLI.... clac... Eso no puede ser... Yo: RAPIDO!.... shhh Alguien habia entrado a la casa Lily: HOLA!!! HAY ALGUIEN!! JAJA, POR SUPUESTO QUE HAY ALGUIEN!!, FELI!!! FLINT!!! Yo: HOLA Lily... ahh... B-bajamos en u-un momento! Lily: Que hacen?! Yo: Limpiando m-mi...ah...habitacion! Lily: voy para alla!!! Yo: (susurro) Nononono Felicia!... quitate! Felicia por alguna razon no se me quitaba de encima ... Lily venia y ella no se quitaba... mas bien me abrazo y me beso... NONONONO!! NO SE QUITA DE ENCIMA!! Lily: HOLIS!!... a... uh... a que estan... Felicia: (susurro)Lo Siento... Continuara... Por favor si son amables comenten que les parece mi vida! y que harian en mi lugar... y si lo leyeron XD

Autor: Flint Categoría: Heterosexual

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