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Mi hija y mi mejor amigo. Primera parte.

2023-02-04


Desde hace 5 años mi mejor amigo me ayuda a cuidar a mi hija que actualmente tiene 10 años, sin embargo, hace unos días descubrí algo que me hizo cambiar por completo la forma en que veo la relación de mi hija y mi mejor amigo.. Me llamo Ramiro y vivo en una ciudad al occidente de México junto con mi hija Carla de 10 años. Desde hace 5 años soy viudo, por lo que he tenido que desempeñar durante todo este tiempo el rol de padre y madre, una tarea que no ha sido fácil, pero que he podido sortear gracias a la ayuda de mi mejor amigo Juan, quien desde la Universidad me ha ayudado en los momentos más difíciles para mí. Juan conoce a Carla desde que nació, ya que es su padrino, y desde que falleció mi esposa, me ofreció cuidarla, ya que su trabajo es muy flexible, por lo que podía ir a recogerla a su escuela, llevarla a su casa, en donde le daba de comer y la cuidaba, hasta que yo pasaba por ella en la noche al salir de trabajar. Esta situación era lo más normal para mí, ya que confiaba completamente en mi amigo, empero, eso cambió hace unos días, ya que descubrí algo que me hizo cambiar por completo la forma en que veo la relación de mi hija y mi mejor amigo. Resulta que hace unos días, Juan dejó por error su teléfono celular en mi casa, aspecto que no me sorprendió mucho, ya que se caracteriza por ser descuidado. Cuando tomé el celular para guardarlo y poder regresarlo, noté que no tenía código de seguridad y algo dentro de mí me hizo desbloquearlo. Al deslizar la pantalla hacía arriba y desbloquear al celular, me sorprendí al ver que estaba abierta la aplicación de la galería, en donde estaban desplegados muchos álbumes, llamando mi atención el titulado como “Carla”. Sin pensarlo mucho, decidí abrirlo, ya que quería ver si tenía fotos de mi hija mientras crecía, y de los cuales que me había perdido por el trabajo, y para mi sorpresa y horror, este álbum estaba repleto de fotografías y videos de mi hija y Juan cogiendo. Con algo de terror y morbo reproduje el primer video de la galería, el cual duraba aproximadamente 8 minutos. En este, se podía apreciar a Carla completamente desnuda y bocarriba, jugando con un condón, como si de un globo se tratase. Mientras se veía a Carla recostada, la cámara comenzó a moverse, enfocando el pene erecto de Juan apuntando hacía la vagina de Carla. Sin embargo, su pene no se dirigió a la vagina, sino que apuntó hacía el ano de mi hija, quien no dio mayor protesta, ya que al irlo insertando simplemente pujó y se quejo muy levemente con un ¡AY!, para luego soltar una risilla. Una vez introducido por completo el glande de Juan en la cavidad de mi hija, esta continuó jugando con el condón, inflándolo y desinflándolo y metiéndoselo en la boca imitando una felación. Por su parte Juan comenzó a meter y sacar su pene, emitiendo ciertos gemidos y expresiones de afirmación a los comentarios que Carla hacía, ya que según lo que pude apreciar, esta acción era más bien un juego para Carla. Lo que me impresionó del video, es que Carla estaba completamente acostumbrada a ser penetrada, ya que no emitía sonidos de dolor, más que unos esporádicos ¡Ay! que se presentaban cuando Juan metía hasta el fondo su glande. Ya casi para finalizar el video, Carla comenzó a inflar el condón y a seccionarlo en bolas, para después decirle a Juan. – Mira yo también tengo bolas, y son más grandas que las tuyas (acto seguido se puso a reír) -. A lo que Juan reaccionó diciéndole que no le dejaba concentrarse. Después de esta breve interacción, Juan comenzó a acelerar sus estocadas, hasta que sacó su pene y comenzó a eyacular sobre la vagina de mi hija, quien al verlo comenzó a reírse, diciéndole que había terminado muy rápido, para luego preguntarle, que por donde le gustaba más ¿por la vagina que por el culo? Pero antes de poder contestar la pregunta, el video terminó, y una vez más estaba en la pantalla cuadriculada de la galería, en donde muchos más videos me aguardaban. Sin embargo, antes de seguir, revise la fecha de producción del video que acababa de ver, y para mi sorpresa había sido grabado un par de días antes. Por lo que me pregunté desde cuando habían mantenido este tipo de relación mi mejor amigo y mi hija. Para resolver esta duda comencé a bajar para buscar el video más antiguo, encontrando uno que se remontaba a hace 3 años. En este corto video que no duraba más de 20 segundos, se podía observar a mi hija, de unos 7 años, cabalgando de espaldas el pene de Juan, pero lo que más morbo me generó, fue el hecho de ver sus calzones de princesas hechas a un lado, como si de una tanga se tratase. Sin embargo, el video fue muy corto. Junto a este video había varias fotos, en donde se podía ver a Carla haciéndole una felación a Juan, mientras sonreía y miraba a la cámara. Estas fotos estaban completadas por un pequeño video de unos 15 segundos, en donde Carla besaba el pene de Juan y se reía. Otras fotos la mostraban acostada bocarriba y con semen en su abdomen y en su cara, o en posición de perrito, con semen en sus nalgas. Uno de los videos más morbosos que encontré, duraba unos 45 segundos, en donde mi hija y Juan se encontraban en pleno acto sexual, en donde Carla se encontraba en posición de perrito, mientras que Juan estaba posicionado detrás de ella, sin embargo, su cara no aparecía en el video, ya que esta se encontraba apuntando a Carla. Durante el video, la cámara apuntaba directamente al rostro de Carla, quien pujaba con cada una de las embestidas de Juan. Al resistir las estocadas, mi hija movía sus manos y cabeza, con el fin de despertar sus extremidades entumecidas por el cansancio de estar en esa posición. Sin embargo, parece que el cansancio la termino por vencer, dando una cabeceada que llevo su rostro al colchón. Ante esta reacción de Carla, Juan posó su mano en la parte superior de la cabeza de Carla y con un leve movimiento, la levantó, para así reenfocar su rostro hacía la cámara mientras la penetraba. Tras ver este video, decidí que debía copiar los videos a mi laptop, para así analizarlos con más detenimiento y, para mi sorpresa los videos pesaban unos 80 Gb, por lo que el estimado que la computadora hizo para copiar todos esos archivos del celular de Juan a mi laptop era de unas 4 horas como mínimo. Sin embargo, esto no me preocupó, ya que no era la primera vez que Juan olvidaba su celular en mi casa, por lo que ya sabía que en estas situaciones mi amigo siempre esperaba al día siguiente para ir por él o en su defecto, que yo se lo llevase, cuando fuese a dejar a Carla. Mientras se copiaba la información, Carla me llamó, ya que tenía hambre y quería preguntarme que íbamos a comer. Esta llamada me sacó de mis pensamientos, y al ver la angelical cara de mi Carla, sentí una horrible sensación en el estómago, ya que después de haber visto los videos y las fotos, no podía dejar de imaginarme las escenas que había visto, predominando la escena en donde la cara de mi hija estaba cubierta en semen. Continuara.

Autor: PAPILLONSNOW Categoría: Heterosexual

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Sin esperar se me cumplio estar con el chico que deseaba y sus amigos mas

2023-02-04


Sin esperar que el chico que me deseaba me llamara nos quedamos de vernos sorpresa venia con dos amigos y me los comi. Estaba yo viendo la TV unos videos pornos gay Cuando resibi una llamada era un número que no estaba guardado entre mis contactos y pregunté quie. Hablaba y me dijo que era Roberto el hijo de Marlen sotelo una amiga de la infancia. Me sorprendió porque la última vez que hablamos me dijo que ya no le enviara mensajes se había agitado pero me estaba llamando de nuevo por su propia cuenta, y nos empezamos a platicar me preguntó que hacía que sí donde estaba lo qué le respondí estoy en gmchil y me dice le se que estabas e. Costa Azul y le dije que no, Entre mucha platica me dije que si venia a visitarme que igual y se me hacía que me lo comiera porque el sabia que lo deseaba, pero cuando yo le desia no quería pero aquí hay que decir que las cosas cuando van a ser tuyas solo llegan, Pero total me dijo que si quería que le transfiriara parq para la gasolina de la moto y para comprar algo de comer que porque su mamá se había ido al panteón y lo dejó sin nada que comer, Le transferí 200 pesos y a paso de una hora aquí esta , pero sorpresa venía Con dos más, y me preguntaron sumi podían fumar. Lo que yo les dije que si, Entoncws nos subimos a la segunda planta y se fumaron mota, Estábamos los 4 sentados todos de frente y ellos fumando y agarrándose la verga como ofreciéndome la y se les terminaron los papeles para hacer porros y yo baje a la cocina a buscar el papel de las tortillas y les subí unos pedazo para eso, me dijeron que les comprara una pizza a los que les dijo aquí tengo unos camarones se los cosí y eso comen y ellos encantados. Después de comer dijo jesus un moreno de 20 años y dice que ahí qué hacer y le dije lo qué quieras pues me dice de una vez y nos fuimos a mi cuarto, Llegamos se acostó en lo que llegaba se sacó la verga y cuando llegue yo solo me arrodille y el acostado en la cama se la mame por unos 15 mi juntos de ahí le puse el condon y me. Sente en ella, De una me la metí toda y el nada más gimió y yo me queje porque me dolió pero que rico me encantó meterme la de una que rico hacía ya meses que no le metía una verga y aunque fue la más. Pequeña de los tres eso lo supe ya que me cogieron los tres y regresando al relato, Me la metió varias veces lo cabalgue y de ahí el dijo que ya me la quería meter y la metió y de ahí duró como 5 minutos y se vino, le mame la verga hasta que se la deje reluciendo, salió del cuarto y entró otro de los amigos del que me había llamado. El segundo se llama Cristian entro se acostó con la verga de fuera no vi bien el tamaño porque era una poca luz que había en el cuarto solo tenía la luz del celular pero supe como estaba cuando entró en mi boca se la mame como 10 minutos y baje al la cocina por el lubricante, regresó y sigo mamándo me la metía toda de una y el se retorcía de placer y le pregunté te gusta y me dijo es o que más le gusta comete la toda me desia y así lo hize y el gemia y gemia después de tantas veces que me la metía hasta la garganta se levanto de una Y me dijo volteate me acosté boca abajo con el culo parado a la altura de la verga de el, Y me la presentó en la entrada y sin decir nada solo la metió, Después de unas minutos de estarme la metíendo sentía que me la metía hasta adentro cuando sentí su verga inchada dentro de mi y sentí los chorros conté 6 o 7 chorros de semen, solo sentí los chorros que quedaron en el condon, la sacó y se salió del cuarto dando espacio al tercero y el tercer chico era el protagonista de este relato es el que más deseaba Roberto, lo quería desde hace más de 10 años y se me haría el sueño realidad entró al cuarto se acostó y no lo creía, pero le quite la camisa o bese, desde el cuello después a las tetillas baje por todo el abdomen le empecé a desabrochar el pantalón se la empecé a mamár con el boxer puesto hasta que la tenía bien dura y la saque la verga le bese la punta la pase la lengua por toda la orilla de la cabeza del pene hasta que me la metí de una hasta que me tocó la garganta era una verga más grande pero delgada del tronco y lo disfrute como no se imaginas, se éxito de una y me dijo pasame el condon se lo di y me dijo porte en 4 patas yo le dije tus deseos son ordenes me puso lubricante en el culo y el a su verga y esa era la más grande me la metió de una también y que rico después de que me la metió yo me levante porque me ardía pero me arquee de la espalda y el tenia la punta de la verga e. La pura entrada de mi ano y me sente de una y me entró hasta el tronco lo que el pego un grito de lo rico que sintió, Me cogio y me cogio y se vino, Termino se puso la ropa ya los otros chicos estaban listos y se fueron a angostura porque son de allá. Fue una y la mejor de las experiencias que he tenido en mis 40 años de vida el escribir y recordar esta experiencia en estar con tres chicos de 20 años y yo 40 me excita solo de recordárlo y me dan mas ganas de repetir,. Perdón por la mala redacción no soy muy bueno en eso menos siendo algo tan íntimo pero lo quise compartir su una experiencia super rica que ya quiero Soy de angostura sinaloa México y tengo 10 años leyendo esta página y apenas hoy me atreví a escribir una experiencia

Autor: ESAERU41FISH Categoría: Heterosexual

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Juego de Niños 3

2023-02-03


La primera vez de Vivi.. Juego de Niños 3. La primera vez de Vivi. Unos días después de haber tenido mis primeros orgasmos con Vivi y Pame, la señora fortuna me sonrió nuevamente. A eso de las 3 de la tarde, llegaron Vivi, Vale y su mamá a mi casa. Vale debía ir al médico y su mamá quería dejar a Vivi en nuestra casa, para evitar que tuviera que acompañarlas. Dado que vivíamos en una ciudad pequeña, los especialistas atendían en la capital regional, que se encontraba a 70 Km aproximadamente. Era un viaje de casi una hora y media en transporte, solo de ida. Por ello, se tardarían toda la tarde. Mi madre no tuvo ningún problema. Nuestras familias acostumbraban a dejarnos con los vecinos, cuando era necesario. Vivíamos en una villa, donde todos nos conocíamos y nuestras familias tenían un lazo de amistad especial. Cuando su madre y hermana se fueron, mi madre nos pidió que jugáramos en el patio o en la pieza, pero que no hiciéramos ruido. Ella estaba algo ocupada revisando pruebas y preparando material para las clases. Ella es profesora y trabajaba media jornada en un colegio cercano a nuestra casa. Junto a Vivi salimos al patio. Nuestras casas no eran muy grandes, pero si lo eran los patios, lo que les daba la oportunidad de construir a los dueños, en la medida que las familias fueran creciendo. Nuestro patio tenía mucha vegetación. Un gran parrón con uvas de diferentes variedades y colores. Además, había un manzano, ciruelos, entre otros. Pero lo mejor, eran 2 higueras al fondo del patio. Eran grandes y daban mucha sombra, por lo que mis padres tenían unas sillas y una mesa de terraza bajo ellas. A esto se sumaban unos biombos que se usaban para tapar el sol de la tarde que se filtraba por debajo de las ramas. Siempre que Vale y Vivi venían a nuestra casa, nos íbamos al dormitorio de nuestros padres a jugar a las cartas sobre la cama o salíamos al patio y nos entreteníamos jugando a lo que fuera. Pero esta ocasión era distinta. Los juegos de niños habían evolucionado entre nosotros y ya no nos interesaba jugar a las cartas o a pillarnos. Por mi cabeza, lo único que pasaba en ese momento era la visión de Vivi con mi pene entre sus labios. Una vez bajo las higueras nos sentamos cada uno en una silla, sin hablar. Ni siquiera nos mirábamos. Ambos estábamos azorados y no sabíamos como romper el hielo. Ella fue la primera en hablar. – El otro día no dijiste quién había ganado. ¿Ganó Pame o yo? – Me preguntó. Sabiendo que esta pregunta iba a llegar, había pensado bastante como iba a responder. Si daba por ganadora a una de ellas, lo más probable es que la otra no quisiera hacerlo de nuevo. Y obviamente, yo no quería eso. – No puedo decidirme aún. Ambas estuvieron muy bien – Le respondí, esperando que eso le bastara. – Dejé que acabaras en mi boca. Y eso Pame no lo hace. Le da asco – Me dijo en tono de reproche. Me quedó claro que ellas se contaban todo. O casi todo, ya que al parecer Pame no le dijo que me había entregado su culito. – Pame me dejó metérselo – le dije. – Eso no es verdad. Ella siempre dice que quiere llegar virgen al matrimonio. Por eso, cuando está con un chico sólo se lo chupa y no …. – Repentinamente se quedó callada. – ¿Se lo hiciste por detrás? – Me preguntó con cara de molestia. – No te puedo decir. Quedamos de acuerdo en que no podíamos contar nada a nadie más. – Claro que lo hizo – dijo Vivi como hablando consigo misma. – Ya lo hizo con Manuel, cuando él le pidió tener relaciones. – Quieres probar tú también – Aventuré. – Me da miedo que me duela. Pame me dijo que las primeras veces fue muy doloroso – Dijo con cara de afligida. – ¿Y si lo hacemos por delante? – Seguí tentando a la suerte. – No quiero perder mi virginidad. Después nadie querrá casarse conmigo – La ingenuidad de ella, y la mía también, en ese momento no me dejó rebatir lo que decía. – Cuando lo hicimos con Pame, ella se echó crema atrás. Y también me echó mucha crema a mí. Y no le dolió nada – Aseguré yo. No quería perder la oportunidad. Vivi estaba insegura, pero tampoco dijo no, por lo que le insistí. – Si quieres, voy a buscar una crema que tiene mi mamá en el baño. La usaba en mi hermana cuando estaba más chica – Le dije con ilusión. – ¿Seguro que no me va a doler? – Me dijo con cara de miedo. No lo contesté. Corrí a la casa a buscar el pote que había visto. Al entrar al baño, busqué dentro del mueble y lo encontré. Vaselina líquida. Metí el pote en la cintura del pantalón y lo cubrí con la camiseta, por si acaso mi mamá me veía. Salí al patio nuevamente y corrí hacia las higueras. Vivi me esperaba nerviosa. – ¿Y si tu mamá sale y nos ve? – Me preguntó preocupada. – Nos podemos colocar detrás del biombo. Ahí no se ve nada desde la casa. Si mi mamá sale al patio, la veremos y nos vestimos. Si pregunta algo, estamos conversando de la serie Roboteck. (ambos veíamos esa serie animada). – ¿Quieres poner la crema tú misma o lo hago yo? – Pregunté ilusionado. – Hazlo tú. Yo no sé cómo hacerlo – Respondió. Me acerqué a Vivi y le pedí que se diera vuelta. Una vez de espalda a mí, la hice hincarse en uno de los asientos y echar el cuerpo hacia adelante. Subí su vestido y ahí tenía el blanco trasero de Vivi. Redondo y firme. Cubierto por un calzón con flores, el cual comencé a tomar para bajarlo. A estas alturas, yo ya estaba empalmado y me urgía el poder penetrarla luego. Tras dejar sus nalgas al descubierto, tomé la vaselina de la mesa y me puse una generosa cantidad en la mano. Luego, comencé a untarlo en su cola. La falta de experiencia me hice echarle en las nalgas más que el ojete. Después de eso, saqué un poco más de vaselina y me apliqué en el pene. Como les mencioné, si bien ya había tenido sexo anal con anterioridad con Pame, fue ella quien se untó y me untó la crema. Así que hice los que ella había hecho. Metí uno de mis dedos en su cola. Lentamente, pero sin pausa. Vivi se quejó un poco, pero aguanto bien la intromisión. Luego, metí un segundo dedo que sacó un nuevo quejido de Vivi. Me pidió que parara. Así lo hice, pero sin sacar los dedos de su interior. Tras unos momentos, con mi otra mano tomé mi pene y comencé a posicionarlo en la entrada de su culo. En la medida que iba sacando los dedos iba metiendo mi pene. Empuje, pero mi pene se salía. Intenté nuevamente, presionando la entrada, pero no lograba hacerlo. Vivi me pidió que me detuviera. Se dio vuelta y se sentó en el mismo asiento. Yo tomé sus piernas y las levanté para poder tener acceso a su cola. En esta posición podía ver las caras que ponía Vivi. Cuando puse nuevamente mi pene en la entrada, ella cerró los ojos y respiró profundo. Tras un nuevo embiste, la cabeza entró. Poco a poco, comencé a moverme y a presionar, para poder seguir penetrándola. Al mirarla, su cara se había relajado. Al parecer no sentía dolor, por lo que seguí presionando hasta que me pene se perdió completamente entre sus nalgas. Fue una grata sorpresa darnos cuenta de que su esfínter era muy elástico. Al mirarla nuevamente, tenía los ojos abiertos y una sonrisa se dibujaba en su cara. – ¿Te duele mucho? – Le pregunté. – Solo siento raro. Casi no me duele. Me acerqué a ella para besarla. Un beso ardiente, en el que nuestras lenguas se acariciaban. Mis manos se posaron en sus senos por sobre la ropa y comencé a masajearlos. Mientras, mi cadera comenzaba con el vaivén. Vivi comenzó a dar pequeños quejidos. Lo estaba disfrutando. Su mano comenzó a acariciar su vulva. Lo hacía de manera circular, rozando tanto sus labios como su clítoris – Tu trasero es más suave que el de Pame – Le dije. – Se siente muy rico – Ella tomó mi cara con su mano libre y la acercó a la suya para besarnos. Yo ya estaba a punto de acabar, por lo que los embistes se hicieron cada vez más rápidos y fuertes. Vivi estaba con los ojos cerrados y su cara estaba sonrojada. – No pares – Me pidió. Ya era evidente que lo estaba disfrutando mucho. Tomó uno de mis brazos y me apretaba hacia ella cada vez que la embestía. Parecía querer que fuera más profundo, a pesar de que me pene ya estaba todo dentro de su cola. Seguí moviéndome a toda velocidad, durante un par de segundos hasta que sentí que iba a acabar. Y se lo dije. – Sácalo. Termina afuera. No quiero quedar embarazada – Me dijo. Sin pensarlo mucho, así lo hice. Y comencé a tirar lechazos al suelo. Ella se bajó de la silla y se hincó rápidamente al lado mío. Tomó mi pene y se lo metió en la boca. Esto me recordó la vez anterior, por lo que tomé su cabeza y comencé a cogérmela por la boca, mientras las últimas gotas de semen eran recibidas por su lengua. Ella seguía con su mano acariciándose cada vez más fuerte. Nuevamente sentí que mis piernas flaqueaban, por lo que me senté en la misma silla que momento antes usaba Vivi, sacando mi pene de su boca. Ella, al ver mi movimiento, se acercó nuevamente a mi y volvió a meterlo en su boca. Su lengua jugueteaba con el glande y, siempre son lo ojos cerrados, seguía chupando. Al parecer quería sacar hasta la última gota de semen de mi cuerpo. Tras unos segundos o minutos, no sé cuánto tiempo pasó, sentí como ella me soltaba. Se paró y recogió su calzoncito que estaba en el suelo y se lo puso. Ordenó un poco su vestido y se sentó en la mesa, frente a mí, mirándome con cara de felicidad, de tranquilidad. – Se sintió muy rico – Me dijo. Aún no lo sabía, pera acaba de nacer una fanática del sexo anal.

Autor: VETERANO_FOREVER Categoría: Heterosexual

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Asesora de Hogar

2023-02-03


Contraté a una extrajera de 19 años para hacer las labores del hogar. Asesora de Hogar. A los 40 años y después de la muerte de mi esposa a muy temprana edad, debí hacerme cargo sólo de mis 3 hijos pequeños. A pesar de sus edades 5, 7 y 11 años, ellos eran bastante independientes. Se bañaban solos, hacían sus camas, la ropa la dejan en la lavadora, etc. Cosas pequeñas, pero que, en suma, ayudan mucho. Desde mucho antes de la muerte de mi esposa, habíamos contratado una señora de unos 50 años que se encargaba de las tareas del hogar. Por ello, cuando ella falleció, las labores de la casa siguieron realizándose sin cambios. El problema surgió cuando ella me avisó que iba a dejar de trabajar, ya que había conversado con su ex marido y había acordado vivir juntos nuevamente, para cuidarse mutuamente. Así, compartirían gastos y no sería necesario que ella trabajara más. Se iría al final del mes. Me alegré mucho por ella, pero esto me trajo un gran problema. Debía buscar una nueva persona para que se hiciera cargo de la casa. Buscar alguien de confianza, que tuviera experiencia y fuera honrada me puso en un aprieto. Primero pregunté a conocidos si sabían de alguien que me pudieran recomendar, pero nadie me pudo ayudar. Por ello, tuve que poner un aviso en un sitio web en donde se hacen compras y ventas de artículos y además se ofrecen y piden personas para trabajar. A penas subí el anuncio, comenzaron a llegarme mensajes y llamadas ofreciéndose, por lo que hice una agenda para recibir a las postulantes, en los horarios que estuviera en casa. En mi país, Chile, hace ya varios años que llega mucha gente extrajera a buscar mejores condiciones de vida. Por ello, más de la mitad de las llamadas eran de extranjeras. Una de esas llamadas me llamó la atención, y que fue de un hombre. De nacionalidad haitiana, me preguntaba por el trabajo. Le comenté que necesitaba una “asesora de hogar”. Él entendió de inmediato y me dijo que llamaba por el puesto, pero para su hermana. Cuando realicé las entrevistas y tocó la de Islande, que era la chica haitiana, me volvió a sorprender, ya que llegó con su hermano Javier. El mismo con el que había hablado por teléfono. Los hice entrar y les comencé a explicar en que consistía el trabajo, pero era sólo él quien hablaba. Le pregunté el motivo y me contó que su hermana llevaba recién un mes en Chile y que aún no conocía bien el idioma. Podía entender bastante, pero casi no hablaba español. Obviamente le dije que ese sería un problema serio ya que necesitaba poder comunicarme con ella, sino como le podría decir que hacer y como hacerlo. Él me dijo que, frente a cualquier situación, ella o yo podíamos llamarlo a él. Pidió que le diera la oportunidad ya que él estaba trabajando, pero no le alcanzaba el dinero para mantener a ambos. Tenía serias dudas, pero debo reconocer que lo que definió mi decisión fue la apariencia de ella. Era una morena de 19 años en ese momento. Su cara era muy bonita y su piel tersa. Pero lo que llamaba la atención era su cuerpo. Debía medir 1,7 m, tenía un par de senos de tamaño mediano, que apuntaban al cielo, desafiando la gravedad. Una cintura muy pronunciada y un culo, como se dice en mi país, “hecho a mano”. Sus piernas largas, eran bellísimas y se movían con gracias. Verla caminar era un deleite, sobre todo cuando estada de espalda y balanceaba su hermoso trasero, redondo y respingado. Acordamos probar por un mes y ver como andábamos. El lunes siguiente, pedí en mi oficina poder hacer teletrabajo para poder indicar a Islande donde estaban las cosas del aseo y poder supervisarla. Mis hijos estaban en el colegio, con jornada escolar completa (clases en la mañana y la tarde), por lo que el almuerzo debía estar listo a las 13:30 hr, ya que debían volver a las 14:30 hr al colegio. Yo siempre los he ido a buscar al colegio a medio día y los llevo a almorzar a nuestra casa. El comienzo fue algo complicado ya que ella, si bien entendía gran parte de lo que le decía, no lográbamos comunicarnos ya que ella casi no hablaba español y no sabía cómo pedirme las cosas. Fueron varias llamadas a Javier para que hiciera de intérprete. Una vez que la dejé con todo a mano, me fui a mi dormitorio, en donde tengo un escritorio y podía trabajar de manera remota. A eso de las 12:45 hrs, fui a la cocina para ver cómo iba con el almuerzo y la encontré muy complicada. Yo le había escrito la receta de como hacer el plato que debía preparar, pero al no conocer bien los nombres de todos los ingredientes, se había tardado mucho y casi no tenía ningún avance. Tuve que ponerme a armar la comida rápidamente y dejar cocinando, mientras iba a buscar a mis hijos. Islande se quedó detrás mío durante todo el tiempo que estuve cocinando. Traje a los niños a almorzar y luego volví a ir a dejarlos al colegio. De vuelta hacia la casa, tenía pensado conversar con Islande para decirle que debía apurarse más con la comida, ya que, si no mis hijos se podían quedar sin almorzar. Al llegar a casa, mi fui directo a la cocina, ya que escuché que estaba lavando los platos. Al entrar y verla frente al lavaplatos, nuevamente mis ojos se fueron a sus nalgas. Todo lo que venía pensando se borró de mi cabeza y sólo me quedé ahí disfrutando de la vista. Estaba con un vestido corto que le llegaba a la mitad del muslo, por lo que dejaba a la vista una gran porción de sus largas y bellas piernas. Las ganas de acercarme y agarrar ese culo con ambas manos eran enormes. Pero me calmé y, tras aclararme la garganta, le hablé. – Islande. Necesito que te preocupes más del almuerzo. No puedes atrasarte, ya que mis hijos deben almorzar a las 13:30. Le dije de manera calmada, pero seria. Ella, sin darse vuelta, bajó la cabeza y sólo dijo: – Disculpe señor. El tono de su voz me dejó ver que estaba llorando. Me acerqué a ella, hasta estar a sólo unos centímetros y le dije que se calmara. – Tranquila. No es para que te pongas así. Sólo debes tratar de organizarte mejor con los tiempos. – Le dije. Ella se dio vuelta y se acercó hasta apoyar su cabeza y sus brazos en mi pecho, con su mirada hacia abajo. Me quedé sorprendido, ya que no pensé que ella se acercaría de esa forma. No nos conocíamos ni teníamos la confianza para hacerlo. Al no saber que hacer, la rodeé con mis brazos por su espalda y le dije que se tranquilizara. Sin embargo, ella no se apartó de inmediato, lo que hizo que tomara conciencia de la situación. La cercanía de su cuerpo y la vista de su trasero hace apenas unos segundos atrás, hicieron que sintiera algo en mi entrepierna. Me vinieron las ganas de abrazarla y apretarla contra mi cuerpo. Quería sacarle ese vestido y poder disfrutar de ese cuerpo que se notaba apretado y suave. Sin pensarlo mucho, la abracé suavemente, poniendo mis manos en su espalda. Una a la altura de su cuello y la otra en su cintura. La sensación fue muy placentera y mi pene comenzó a reaccionar. Bastó solo un momento para que estuviera duro, pidiendo salir del boxer. Al estar concentrado disfrutando del momento, su voz me sorprendió. – Por favor señor. Necesito este trabajo. – Dijo mientras levantaba la mirada y me veía directo a los ojos. Su cara preciosa con ojos llenos de lágrimas me hizo enternecer, pero a la vez me enardecieron más. Fue más bien instinto que otra cosa, pero con la mano que estaba en su cintura la atraje hacia mí, restregando un poco me pene en su vientre. Noté que se puso rígida, pero no dijo nada ni se alejó. Esto me dio la valentía de seguir, por lo que mi siguiente paso fue bajar un poco la mano y ponerla al final de su espalda, casi comenzando sus nalgas y comencé a sobajearla. A esta altura, la apretaba contra mi cuerpo con ambos brazos. Ella al tener sus brazos en mi pecho intentaba alejarme, pero sin mucho entusiasmo. Creo que tenía miedo de mi reacción si me rechazaba. Sintiéndome dueño de la situación y con la calentura ya desatada, bajé la mirada e intenté besarla, pero ella corrió la cara. Lo intenté nuevamente, y ella nuevamente me evitó. Esto me enojó, lo que me llevó a hacer algo de lo que aún siento vergüenza. La tomé de los hombros y le dije: -Si vas a trabajar acá, harás lo que yo te diga. Si no estás de acuerdo con eso, toma tus cosas y vete. Te doy el pago por el día de trabajo y te puedes ir a buscar trabajo en otro lado. Ella seguía llorando y temblaba y me suplicó que no la echara. – Por favor. Con el dinero de mi hermano no nos alcanza para vivir los dos. Necesito trabajar. Le suplico que no me eche. Haré lo que me diga. Era lo que estaba esperando. Como aún la tenía tomada de los hombros, la di vuelta para que quedara de espaldas a mí. La tomé con mi mano izquierda de la parte posterior del cuello y la hice reclinar el cuerpo hacia adelante, apoyando sus manos en el lavaplatos. Con la derecha levanté su vestido y comencé a acariciar sus nalgas. Este culo me tenía loco de calentura y al tacto, su suavidad y firmeza confirmaron las apariencias. -No, por favor. – Me suplicó. Pero eso me enardeció aún más. Ya estaba fuera mí. La lujuria me controlaba. -Tranquila. Esto te va a gustar. – Le dije. Con mi mano arranqué su ropa interior y, tras ponerme un poco de saliva en los dedos, comencé a abrir y lubricar sus labios vaginales. Primero uno y luego dos dedos fueron introduciéndose en ella, para comenzar con un meta y saca que sacaron un par de gritos no muy fuertes de parte de ella. Saqué mi mano de entre sus piernas y me llevé los dedos a la boca. Quería saborear sus jugos. Eran deliciosos. Me arrodillé tras ella y comencé a saborear sus jugos. Pasaba mi lengua con avidez por sus labios. Mis manos abrían sus nalgas para poder introducir la lengua lo más profundo que pudiera en su vagina. Continué saboreándola, mientras con mi derecha rodeé sus caderas y fui en busca de su clítoris. Una vez lo encontré, comencé con caricias circulares sobre él. Tras unos segundos, pude escuchar su primer gemido. Estaba comenzando a disfrutar. Escucharla fue la señal que necesitaba. Me puse de pie y saqué rápidamente mi pene, el cual puse en la entrada de su vagina. Sin esperar la penetré de un solo impulso, lo que provocó un nuevo gemido de Islande. Ella continuaba sollozando, pero cada vez eran más frecuentes sus gemidos. Puse una mano en su cadera y con la otra presioné su espalda para que la bajara más, de manera que su culo quedara levantado, en esa posición que es tan bella en una mujer que está en cuatro. Ella ya estaba entregada. Bajó la espalda lo más que pudo mientras sus manos seguían apoyadas en el lavaplatos. Yo, ya con ambas manos en sus caderas, comencé con movimientos fuertes. -Oooh. Qué rica que estás- Le susurré. Mi vientre golpeaba ese culo levantado. La sensación era extraordinaria. Su vagina, ya muy lubricada, me apretaba tanto, que me tenía al borde del orgasmo. Era muy estrecha, casi perecía virgen. Bastaron un par de embestidas más para que me derramara. Antes de hacerlo, saqué la verga y la puse entre sus nalgas. Varios lechazos saltaron a su espalda y mancharon su vestido, los últimos quedaron entre sus nalgas. Yo seguía moviéndome, disfrutando del roce de su piel. Solté sus caderas y mis manos fueron a su vestido, al cual le abrí el cierre de la espalda para bajárselo hasta la cintura. Mis manos fueron a apoderarse de sus senos. Duros y suaves. Con pezones parados y pequeños al tacto. Los apreté y acaricié hasta que la última gota de semen salió de mí. Estaba exhausto, mis piernas temblaban y mi respiración estaba agitada. Lentamente me fui retirando hacia atrás hasta que mi verga salió de ella. Luego, sin decirle nada me fui al baño a lavarme. Ella se quedó en la cocina. Una vez en el baño, me metí a la ducha. Mi cabeza daba vueltas, pensando en lo que había hecho. ¿Qué pasaba si me denunciaba? Temí que, al salir del baño, no la encontrara y que su hubiera ido a la policía. Me duché rápidamente y salí en dirección a la cocina. Allí estaba ella. Con el vestido puesto nuevamente, lavando la loza que aún quedaba sucia del almuerzo. ¿Qué hacer? ¿Pedir disculpas? ¿Continuar con el papel de macho dominante? Me acerqué a ella por detrás y tomé la decisión más acertada. Le di una nalgada y luego, tomándola del pelo, di vuelta su cara y la besé. Mi lengua se metió dentro de su boca, la cual encontré dulce. Ella se quedó quieta y dejó caer sus brazos a los lados. Mi beso se hizo más profundo. Mis manos fueron nuevamente a su espalda y abrí nuevamente su vestido, descubriendo sus senos. Mi boca se apoderó de uno de sus pezones y comencé a succionarlo. Ella gimió. Una mano amasaba su otro seno mientras la otra iba nuevamente en busca de su sexo. Mis dedos la penetraron sin problemas, ya que los jugos de su vagina aún chorreaban por sus muslos. Tras un par unos minutos de chuparla y penetrarla con mis dedos, sentí su mano en mi nuca, entrelazando los dedos en mis cabellos y presionando para que le succionara más fuerte. Esta negrita estaba comenzando a disfrutar y, por ende, a cooperar. Me levanté, la tomé de la mano y la llevé a mi dormitorio. Lo que le hice en la cama, lo dejaremos para el siguiente relato.

Autor: VETERANO_FOREVER Categoría: Heterosexual

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Mi vida universitaria.

2023-02-01


Cuando decidí entrar a la Universidad, tuve que trasladarme de mi pueblo natal a la capital de mi Estado, lugar en el que conocería a esa hermosa niña llamada Nadia, quien transformó por completo mi vida universitaria…. Cuando decidí entrar a la Universidad, tuve que trasladarme de mi pueblo natal a la capital de mi Estado, en donde había estudiado la preparatoria años atrás. Sin embargo, esta vez no quise llegar con mis familiares, ya que durante mi estancia en el bachillerato tuve muchas dificultades al tener que adaptarme a una familia que no era la mía, ya que, si bien mis tíos y mis primos me trataron muy bien, no terminaba de sentirme incomodo cada vez que estaba junto a ellos. Por ese motivo le roge a mis padres que me dejaran alquilar un cuarto, en una de esas casas compartidas para estudiantes. Mis progenitores al inicio no se mostraron muy convencidos, sin embargo, yo ya había hecho mis investigaciones previas, con el fin de tener buenos argumentos con los cuales justificar mi petición. Gracias a mi preparación y mis argumentos (los cuales no incluiré en esta narración para no hacerla tediosa), conseguí la autorización de mis padres. La residencia en donde me quedaría los próximos 5 años de mi carrera, era administrada por Marta, una madre soltera de mediana edad, la cual tenía una pequeña hija de unos 7 años, llamada Nadia. Ambas eran sumamente hermosas, lo cual me consoló, al saber que habría una presencia femenina en la residencia, ya que aparte de mí, había otros dos residentes, también masculinos, llamados Julián y Martín (Por cierto, mi nombre es Ramiro). Durante los primeros meses de mi residencia, me fui acostumbrando a esta nueva vida lejos de mis parientes, por suerte para mí, todos mis nuevos compañeros de hogar eran bastante amigables, lo que nos llevó a hacernos amigos rápidamente. Por su parte, la señora Marta era sumamente amable y nos trataba como miembros de su familia, ya que, dentro del costo del cuarto, venían incluidas las 3 comidas y la limpieza de nuestros cuartos y el lavado de nuestra ropa, por este motivo para mi fue una vida sumamente placentera. Ahora bien, pasados estos meses, me fui acercando aún más a mis compañeros Julián y Ramiro, a tal grado que comenzamos a compartir nuestros gustos más íntimos. Claro que como es normal, cada uno tenía intereses muy distintos entre sí, por ejemplo, a Julián le encantaban los videojuegos, mientras que Martín prefería la lectura. Sin embargo, había un interés que nos unió a los tres de una manera inesperada. Este interés, era Nadia. Resulta que una de nuestras platicas con alcohol incluido, surgió el tema de lo hermosa que era Nadia, y como era de esperarse en una situación que incluye bebidas alcohólicas, nuestras lenguas se soltaron y terminamos diciendo cosas de más, como el hecho de que los tres deseábamos cogérnosla. Sin embargo, sabíamos que esto sería muy difícil, por lo que hicimos un acuerdo, en donde de manera oculta, le tomaríamos fotos sugerentes a Nadia, mientras estuviese en el baño, o cambiándose. De esta manera empezó nuestra obsesión por Nadia. Para poder compartir nuestras fotos, nos reuníamos al final de la semana para intercambiar las imágenes, y aunque sabíamos que era más fácil mandárnosla por correo electrónico o por medio de una aplicación de mensajería, decidimos que era más morboso comentar las fotos entre nosotros (situación que, a la vista de un tercero, nos hace ver como unos simples pervertidos, pero para nosotros se había vuelto una competición por ver quien tomaría la mejor fotografía de Nadia). En una de nuestras reuniones en el cuarto de Julián, este dejó su puerta abierta por error, por lo que, sin darnos cuenta, Nadia entró y nos vio compartiendo sus fotos. Sin embargo, en vez de alarmarse simplemente nos preguntó acerca de lo que estábamos haciendo. Al escuchar su voz, tanto a Julián como a mí se nos heló la sangre. El único que mantuvo la calma fue Martín, quien le dijo a Nadia que estas fotos eran nuestro mayor tesoro, ya que el simple hecho de verla nos daba mucha fuerza. Nadia nos miró con curiosidad ante esta respuesta, para inmediatamente reclamarnos por no haberle dicho antes, ya que, de haber sabido, ella hubiera posado para nosotros. Fue entonces que Martín le respondió que, si quería, podíamos tomarle fotos en ese instante, y hacernos muy felices a los tres. Nadia se emocionó de inmediato, ya que pensó que era un nuevo juego, por lo que empezó a brincotear esperando las instrucciones para posar. Como estaba haciendo mucho ruido, fue una vez más Martín quien le dijo que tenía que bajar la voz, ya que era muy noche y no queríamos despertar a su mamá o a los vecinos. Acto seguido, Nadia se calmó y le preguntó a Martín acerca de lo que debía hacer a continuación. Fue en ese momento en que Julián habló por primera vez, diciéndole a Nadia, que nos encantaría tomarle fotos en su traje de baño. Y antes de que pudiera decir más nada, Nadia salió corriendo a su habitación, para cambiarse, reapareciendo unos momentos después con su bikini de dos piezas de color azul marino, el cual estaba acompañado de un short del mismo color, el cual tapaba su parte inferior. Para ser sinceros, se veía divina, no podía creer la suerte que tenía de poder verla así. Rápidamente y sin perder más tiempo, Martín comenzó a indicarle a Nadia que poses hacer, como ponerse de rodillas y mirar a la cámara, ponerse en cuatro e imitar un gato, etc. Conforme se fueron calentando las cosas, Martín le pidió a Nadia que se quitase el short, para así poder tomarle mejores fotos. Una vez con su parte inferior del bikini expuesta, a mi se me formó una gran erección, la cual no pude ocultar, y al voltear a ver a mis amigos, pude notar que estaban pasando por la misma situación que yo. En un momento dado, Julián dijo que quería salir en las fotos con Nadia, por lo que la sentó en su regazo, momento en el que Nadia notó su erección. Esa sensación la extrañó, lo cual la hizo preguntar acerca de lo que tenía Julián en su pantalón. Al escuchar esta pregunta, mi amigo no supo que responder, por lo que yo le dije a Nadia, que lo que estaba sintiendo era su pene, el cual se había puesto muy feliz al verla en su hermoso traje de baño. Ella se quedó extrañada, y antes de que pudiera reaccionar, decidí sacarme el pantalón y mostrarle miembro erecto a Nadia, quien habría los ojos como platos al ver mi falo. Al hacer esto Julián también quedó perplejo, pero ante mi sorpresa decidió imitarme. Por lo que con gran destreza quitó a Nadia de su regazo, para luego quitarse la parte inferior de su vestimenta, liberando así su miembro. Nadia al ver ambos falos frente a su cara, se les quedó viendo con curiosidad e incluso tocó mi pene, para luego reírse al sentir lo baboso del liquido preseminal. Yo en ese momento me encontraba como en un sueño, el cual fue interrumpido por Martín, quien sugirió que participásemos en la sesión fotográfica, por lo que rápidamente nos pusimos en posiciones sugerentes, en donde nuestros falos apuntaban a la cara de Nadia de una forma muy erótica. No pasó mucho tiempo, para que le pidiera a Nadia que tocase nuestros miembros, para así ayudarnos a tener muchísima fuerza durante la semana. Nadia aceptó y comenzó a tocarnos con bastante delicadeza, mientras se reía y decía que nuestros miembros se sentían resbalosos y calientes. Por mi parte, al sentir aquella pequeña mano, me estremecí de inmediato, ya que sentí un placer que nunca había experimentado. Después de un rato de estar tocando nuestros miembros, volteó a ver a Martín, para después invitarlo a unirse. Martín la volteó a ver con su cara seria y le dijo que no se podía unir, ya que tenía sus completamente ocupados, pero que, si en verdad le quería dar fuerza, podía usar su boca. Nadia se sorprendió y pregunto con incredulidad si el falo de Martín cabría en su boca, a lo que mi amigo le dijo que no se preocupara, que, si cabría, pero que cuidase de no morderlo. Fue así que los tres nos arremolinamos alrededor de la cara de Nadia, cada uno concentrado en las fabulosas sensaciones derivadas del contacto entre pieles con aquella hermosa niña. Llego un momento en que los tres nos sincronizamos y eyaculamos sobre la cara de Nadia, quien quedó completamente sorprendida y exhausta, a la vez que algo molesta, ya que no le gustó la sensación y el olor del semen sobre su cara y pelo. Pero antes de reclamarnos, los tres le dijimos que nos habíamos sentido increíble, que había hecho un gran trabajo. Sin embargo, esta primera eyaculación no había sido suficiente, por lo menos no para Julián, quien rápidamente le pidió a Nadia que también le permitiera meter su pene en su boca. Para nuestra sorpresa, Nadia dijo que si, que no había problema. Mientras tanto Martín se dedico a tocar todo el cuerpo de Nadia, concentrándose en especial en sus tetitas. Por mi parte, yo dirigí mi mano involuntariamente a su vagina, la cual empecé a tocar sobre la tela del traje de baño. Empero, justo cuando comencé a acariciar su vaginita, Nadia me dijo que sentía cosquillas y que sentía que se había orinado. Yo le dije que no se preocupara, que yo le quitaría el calzón y la limpiaría. Pero al ver su hermosa vagina completamente lisa, y sin rastro de un solo vello, comencé a meter mis dedos en su agujerito, el cual se sentía calientito y húmedo, por lo que controlado por la lujuria le pregunte a Nadia si me permitiría meter mi pene en su agujerito, a lo cual ella contesto con un ¿eh? Al ver su reacción, los tres le dijimos que, si no quería, no tenía porque hacerlo, ya que no queríamos hacer nada que la lastimase, pero que, si me dejaba, yo iba a sentir muy rico e iba a tener mucha fuerza al día siguiente. Nadia dudó durante un instante, para luego decirme que, si eso me ayudaría a tener fuerza, que podía hacerlo. Yo solamente hacerte a darle las gracias, para luego dirigir mi pene a su entrada vaginal. Por su parte Julián volvió a introducir su glande en la boca de Nadia. Al poner mi pene en su entrada vaginal, sentí algo de presión, y noté que la cabeza de mi glande no entraba, por lo que empecé a hacer presión torpemente, lo cual ocasiono que Nadia diese un brinco y soltase un chillido de dolor, sin embargo, en vez de detenerme, esto me excito más y de un solo movimiento ejercí mayor presión y logré meter tres cuartas partes de mi glande, empero, al hacer esta presión, sentí algo de dolor alrededor de la cabeza de mi pene, aspecto que se vio reflejado en la cara de Nadia, quien tenía los ojos cubiertos en lágrimas. Pero a pesar de esto nunca pidió que me detuviese, sino que siguió comprometida con la felación del miembro de Julián. Por mi parte, yo comencé a mover torpemente mis caderas, y para ser sinceros no duré mucho hasta que eyaculé la mayor cantidad de semen en mi vida dentro de su vagina. Momentos después Julián y Martín también eyacularon, para después caer rendidos junto a Nadia, quien se encontraba en una especie de trancé tras tremenda cogida que había recibido. Después de un rato, se recuperó y nos reclamo al vernos cansados, diciéndonos que esto no había servido para darnos energía, sino que nos había cansado más. Al escuchar esto, Martín le dijo que esperara al día siguiente y vería la cantidad de energía que nos había dado, tras esto, se la llevó al baño, en donde según luego me comentó, limpió a Nadia a consciencia, para después arroparla en su cama y darle un beso de buenas noches. Al Día siguiente. Al día siguiente me levanté muy temprano, cosa extraña en mí, ya que siempre me despertaba con mucha dificultad tras tres alarmas de mi despertador. Una cosa que noté que mi cuerpo es sentía completamente descansado y con mucha energía, por lo que me dispuse a bajar a la cocina para desayunar, habitación en donde me encontré a mis dos amigos ya despiertos y desayunando con la señora Marta, quien no salía de la sorpresa al vernos levantados tan temprano. Por su parte Nadia se levantó tarde, cosa poco usual en ella, ya que era ella quien se despertaba primero, y al ver que no nos levantábamos iba a tocar nuestra puerta. Al vernos en el comedor, se sorprendió mucho, tanto que con incredulidad nos preguntó que como nos habíamos levantado tan temprano. Pero luego nos volteó a ver con una gran sonrisa y decirnos que lo había logrado, sin embargo, antes de proseguir, la señora Marta le interrumpió, para decirnos a los 4 que debíamos apresurarnos o de lo contrario llegaríamos tarde a la escuela. Ese día yo tenía que hacer algunas actividades extraescolares junto con Martín, por su parte la señora Marta iba a salir a comer con unas amigas, por lo que los únicos en la casa ese día serían Julián y Nadia. Esto me generó una sensación indescriptible de celos, ya que yo quería estar a solas con Nadia, pero los asuntos extraescolares eran más urgentes. Cuando llegamos a la casa Martín y yo, nos recibió Nadia, quien tenía el pelo mojado ya que recién había salido del baño. Sonriente como siempre, nos saludo a los dos, para luego enseñarnos una tasa con forma de conejo que le había regalado Julián. Cuando agarré la tasa, noté que Julián nos veía con una sonrisa de oreja a oreja, gestó que entendí de inmediato, ya que no era de extrañar que él hubiese aprovechado su tiempo a solas con Nadia, para recobrar “fuerzas”. Después de esta ocasión, pude notar como Nadia se apegó cada vez más a Julián, lo cual me hizo sentir bastantes celos. Sin embargo no dije nada y simplemente salí de la casa con molestia. Durante el resto del día no pude concentrarme en mis clases, por lo que, decidí saltarme las clases de la tarde y regresar temprano a la casa. Al ir de regreso y pasar por la escuela de Nadia, me topé que justo estaban saliendo de clases. Al verme, Nadia corrió para saludarme, yo me sorprendí por haber coincidido con su salida de la escuela, y más, por el hecho de que estaba sola, ya que según sabía ella se regresaba con unas amiguitas que vivían cerca de la casa, siendo acompañadas estas veces por la madre de alguna de ellas. Al preguntarle él porque estaba sola, Nadia me dijo que sus amigas se habían quedado jugando en el patio de recreo, y que ella no quiso esperar y por se fue, y para que la dejaran salir, le dijo a la maestra que uno de sus hermanos mayores iba a pasar por ella a la salida, fue en ese momento en que una de las maestras salió y me preguntó si yo era su hermano mayor, a lo cual respondí afirmativamente. Después de esto, Nadia agarro mi mano y nos dirigimos a la casa. Sin embargo, en el trayecto Nadia vio un gatito y al querer agarrarlo, este salió corriendo, por lo que ella se puso a perseguirlo. Yo obviamente la seguí, la verdad es que para su edad era bastante rápida, por lo que en cuestión de minutos terminamos en un callejón bastante oscuro y lejos de la calle principal. Nadia perdió de vista al gatito y se puso a buscarlo en cuclillas, por lo que pude ver sus nalgas infantiles contoneándose frente a mí. Y antes de darme cuenta y por reflejo, yo también me agaché y me puse encima de ella, para luego posar mis manos en su pecho, lo cual la sorprendió, preguntándome que qué pasaba. Mi mente en ese momento no estaba funcionando, ya que solo podía imaginarme que es lo que Julián y Nadia habían hecho estando solos. Por lo que al salir de trance con la pregunta de Nadia, le dije que ella solo debería darle energía a alguien a quien realmente quisiese, y que si ella no quería hacerlo con alguno de nosotros, solo tenía que decirlo. A lo cual ella me volteó a ver extrañada, diciéndome que ella me quería muchísimo, y también a Julián y, a Martín y, a su mamá y, a su maestra, etc. Ya que su mamá le había dicho que debía querernos a todos por igual. Al escuchar esto me sentí algo culpable, pero también estaba excitado, ya que al tocar su pecho se me había formado una erección. Por lo que algo temeroso le pedí a Nadia si me podía dar algo de energía. Y antes de que me pudiese contestar la puse de pie y le quite sus pantalones y calzones, para acto seguido ponerme a lamer su vagina lampiña. Ella obviamente se sorprendió por mi acción y trato de quitar mi cabeza y subirse de nuevo los pantalones, ya que le daba pena estar así en plena calle. Yo le dije que no se sintiera apenada, ya que nadie sabría que estábamos ahí si no hacía ningún ruido. Ella se calmo y se concentró en no hacer ningún ruido, yo por mi parte pude saborear aquella deliciosa vagina, la cual tenía un sabor predominante a orina, sin embargo, su sabor era embriagante y no pude parar, hasta que por fin Nadia comenzó a temblar y empezó a orinar. Por suerte logré apartarme a tiempo, aunque si me alcancé a mojar algo los pantalones. Después de haberse orinado, Nadia cayó de rodillas, momento que aproveche para ponerme de pie y sacarme la verga del pantalón, para luego pedirle que me la chupara como el otro día. Nadia me miró algo extrañada al principio, para momentos después empezar a lamer torpemente mi miembro. Cada una de estas lengüetadas se sentían asombrosas, sin embargo, le tuve que pedir que tratase de metérselo en la boca. Cuando por fin empezó a introducir la cabeza de mi glande en su boca, pude sentir una calidez muy reconfortante, pero lo que casi me hizo venirme, fue voltear a ver la cara de Nadia, quien se estaba esforzando por meter lo máximo posible de mi glande en su boca. Aspecto por el cual tuve que detenerla, ya que quería eyacular dentro de ella. Por lo que aparte su cabeza de mi verga, para después pedirle que me dejara metérselo por su colita. Ella estaba como ida, por lo que no me respondió, hecho por el cual decidí mejor actuar, poniéndola en cuatro, para luego introducir mi glande en su vagina, para la lubricación aproveche la saliva de Nadia que había quedado en mi verga. En cuanto empecé a introducir la cabeza de mi glande, pude volver a sentir esa calidez y estrechez tan magnifica que había experimentado el otro día. A su vez, con la intrusión de mi glande, Nadia por fin reacciono, volteándome a ver, para luego empezar a soltar pequeños gemidos. Fue así que empecé a meter más de mi glande, y aunque planeaba ser tierno con ella, mi lujuria me ganó y por lo tanto, en cuanto metí tres cuartas partes de mi miembro, comencé a bombearla bastante rápido. Ante esta acción, Nadia comenzó a emitir más gemidos, hasta que pasados unos minutos, volteó una vez más su cabeza hacía mí, para preguntarme con una voz entrecortada si me estaba dando energía. Esta pregunta me excito muchísimo y comencé a embestirla con mayor velocidad, llegando a emitir de vez en cuando el tan característico sonido de aplauso que se produce cuando los glúteos de la mujer chocan con la pelvis del hombre, acto seguido eyacule dentro de ella. Al terminar de eyacular, Nadia cayó rendida al suelo, y yo sin dejar que se recompusiera, me acerqué a su cabeza, para luego levantarla con las dos manos y dirigirla a mi verga. Para mi sorpresa, Nadia abrió su boca y comenzó a limpiar mi glande. Una vez limpió, me senté junto a ella y esperé un rato a que se recuperase. Pasados unos minutos, limpie su entrepierna con papel higiénico que tenía en mi mochila, para luego ponerle sus calzones y su pantalón. Después de eso la cargue en mi espalda, y nos dirigimos a la casa. En el camino, Nadia me pidió perdón por no poder caminar, a la vez que me preguntaba que si no estaba muy pesada. Yo le dije que no pesaba nada, y que no se debía preocupar. Además, aproveche para preguntarle que como se sentía. Ella me respondió entre risas que se encontraba bien, aunque algo cansada de las piernas, además de que e había raspado las rodillas y le dolían un poco las manos, las cuales también estaban rojas por haber estado tanto tiempo en contacto con el suelo. Y antes de que le pudiese decir algo más, escuchamos a un vendedor ambulante de helados, por lo que, decidí comprarle un helado a Nadia, quien rápidamente bajo de mi espalda y recobrando sus fuerzas fue a pedir una nieve de vainilla. Una vez el señor nos dio nuestros helados, le dije a Nadia que no le dijera a su mamá que se lo había comprado, ya que aún no comía y si se enteraba nos iba a regañar. Después de ese día, todo volvió a la normalidad y deje de sentir celos de Julián y de Martín, ya que como me había dicho Nadia, comprendí que ella nos amaba a los tres por igual. Aunque me prometí a mí mismo que haría todo lo posible para que Nadia solamente me amara a mí. Por las noches Nadia comenzó a hacer una rutina para darnos fuerzas a los tres. Cada noche le tocaba a uno de los tres, por lo que una vez que su mamá estaba dormida, Nadia se escabullía al cuarto del suertudo, para así darle energía. Una vez terminábamos, debíamos limpiar y arropar nuevamente a Nadia. Lo sorprendente de esta rutina, es que su mamá nunca se dio cuenta, ya que tenía un sueño bastante pesado. En las noches que me tocaban a mí, yo aprovechaba para besar y lamer el cuerpo entero de Nadia, para concluir con el acto de penetración, el cual en mi caso, era en la posición de perrito, ya que adoraba como ella se retorcía debajo de mí, mientras que trataba de ocultar sus gemidos mordiendo una almohada. Por su parte, Julián me comentó que a él le encantaba que le diera una mamada, siendo la parte que más le excitaba, el ver como ella volteaba a verlo a los ojos, para después abrir su boca llena de semen y esperar a su autorización para tragarlo. Martín por su parte, me comentó que a él le encantaba por el culo, por lo que desde la primera sesión que tuvo con ella, comenzó a dilatarle el ano con distintos ejercicios y juguetes. Esto último nos abrió muchas posibilidades, ya que con el fin de ayudarnos entre nosotros, tanto Julián, como yo, comenzamos a utilizar los juguetes anales de Martín con Nadia, con el fin de que alcanzara la dilatación apropiada para la penetración. Esta tarea nos llevo un mes y medio, pero cuando al fin se logró, Martín nos comentó que había llegado al paraíso, ya que su estrechez, calor y humedad, eran maravillosos. Así pasaron los años, en donde cada uno de nosotros aprovecho la inocencia y generosidad de Nadia al máximo, según supe después, había ocasiones en donde Julián y Martín se juntaban para tener una sesión conjunta con Nadia, ocasiones en donde intentaban penetrarla al mismo tiempo. Yo por mi parte, prefería pasar mi tiempo a solas con Nadia, ya que no me gustaba mucho el ver como era cogida por mis amigos. Hasta aquí quiero dejar este relato, agradecería si pueden retroalimentar mi escritura, y en caso de que quieran conocer más de mis experiencias con Nadia, simplemente déjenmelo saber en los comentarios.

Autor: PAPILLONSNOW Categoría: Heterosexual

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Mi vecina Jackelyn (3)

2023-01-31


Continuo la tercera parte de las Confesiones de un hombre que termino perdidamente enamorado de una linda jovencita… no olviden comentar si les gusto. asi me animan a continuar con mis relatos… continuamos .. los días siguientes fueron situaciones similares. Besos ocasionales y uno que otro beso apasionado, coqueteos, abrazos por la espalda, Pero, sobre todo. Buscando oportunidades para poder mirarla y platicar con ella. Poder verla a los ojos y besarla, abrazar su cuerpo y disfrutar de esos encuentros, cabe comentar que sus besos aun eran torpes, pero no dejaban de ser apasionados. Sus platicas en ocasiones algo interesantes otras triviales, pero sobre todo conversaciones de una niña caprichosa. De la vida cotidiana, La confianza entre nosotros aumentaba, a niveles inimaginables yo le contaba de mi vida, De mi familia y ella de sus crisis existenciales juveniles. Que terminaba en alguna sugerencia, consejo u opinión de mi parte. Fueron varias semanas así. Sin pasar a más que solo besos apasionados, abrazos. Hasta que sucedió. Un día sin previo aviso ella tomo el siguiente paso. ¿Se preguntarán como sucedió? mi estimado lector. Bien se los platicare. Seré lo más veraz posible. Fue una tarde de invierno, lo recuerdo bien porque ese día llovía afuera. Como era costumbre ella hacia sus quehaceres mientras ocasionalmente me abrasaba o besaba de pasada por mi lugar de trabajo. Esa ocasión creció la frecuencia de los encuentros donde nos besábamos y la duración de estos, fue de lo acostumbrado a mayor intensidad. Me encontraba muy excitado. Ya perdía la razón, deje de pensar las cosas y pase a bloquear la mente con un delirio de pación por poseerla, le dije que dejara de hacer sus cosas y que nos fuéramos a la sala y comencemos a nuestro ya habitual juego de preguntas, ella asentó con un si.. ¡excitado y estimado lector! Yo había pensado que pasarían meses, años acaso, antes de que me atreviera a pasar de simples besos; pero a las tres de la tarde estábamos jugando, y a las tres y quince ya éramos amantes… Inicio la primera pregunta. -quisiera recalcar querido lector que ya para estas alturas las preguntas ya iniciaban algo subidas de tono, pero no llegamos a personalizarlas, es decir. eran preguntas en tercera persona, como por ejemplo ¿tendrías sexo con un hombre mayor? En vez de preguntar: ¿tendrías sexo conmigo? Retomando el relato, inicio nuestro juego de preguntas, pero ahora le propongo cambiar un poco las reglas. “Verdad o reto”. O “pregunta o reto” ella encantada acepta y asi mi puerta a una fantasía de muchos hombres se vuelve realidad. Una de las preguntas que subió de tono fue precisamente esa. ¿Aparte de besarnos, que otra cosa te gustaría hacer conmigo? Esa fue mi pregunta Su respuesta fue: ¿no sé, hay muchas cosas más que pudiéramos hacer, pero pienso, que no creo animarme o no sé si usted quisiera hacerlo? Eso me puso a volar, mi éxtasis lo disimulaba todo con suavidad, En seguida su pregunta fue: ¿y usted que tanto haría conmigo? Mi respuesta como tal fue y seguirá siendo: -Hasta donde tu quisieras llegar. Llego yo. reto!! Repentinamente le digo yo: – dar un beso que no sea en la boca. Ella sonrió y me abrasa y planta sus labios en mi mejilla los hunde tan fuerte que dejo rojo y marcado mi cachete izquierdo. Reímos después de eso. El juego continuo. Ella me dice: reto. -quítate una prenda -. Yo sonrió, me paro y me retiro la sudadera, Me toca le digo yo . ¿Qué has hecho aparte de besar? Fue mi pregunta. Ella sonrojo y me dijo: intente hacerlo con un muchacho pero no pude, Yo le pregunté: ¿como que no pudiste? -no, me dolió cuando lo quiso meter y me hice para atrás, Fue porque no estaban preparados le dije. En esta parte de esta historia usted estimado lector quizá ya se imagina lo que sigue… ¿Te gustaría hacerlo? Eso fue lo que salió de mi boca, mi cuerpo temblaba. No de frio, de algo que no se explicar, quizá sea nerviosismo o miedo. Solo sé que temblaba Como aterrorizado desvié mi mirada, aquella niña me miraba directo a los ojos, como si mirara directo al cielo, ella aun sonrojada dijo si, Si quiero, pero tengo miedo. ¿Miedo a que? Le pregunte, ¡A quedar embarazada! Contesto. Hay maneras de cuidarte, tengo condones, ¿los conoces? Le pregunte. Si. Pero nunca e visto puesto uno, sonrió. Para mi fue suficiente, no hay mas que decir, su curiosidad es mas que entendible, supuse que el pacto era, Yo le enseno como se ve un condón puesto en un pene y ella me muestra como es amar a una señorita. ¡Oh, cuánto había cambiado toda esta situación! La mire fijamente, Su cutis era el de una linda adolescente desaliñada que se aplica cosméticos con dedos sucios en la cara sin lavar y Su lozanía suave y tierna había sido tan encantadora en días remotos, cuando yo solía hacerla reír por alguna broma. Y ocasionalmente ponía su cabeza despeinada sobre mi regazo después de un apasionado beso… Pero esta circunstancia reemplazaba ahora aquel inocente juego de preguntas, una situación acalorada había pintado de rojo llameante las mejillas en su cara., me acerqué ociosamente a ella Dejé que mi mano se apoyara sobre su tibia rodilla, que se deslizó mecánicamente por el lado interno de sus piernas desnudas, muy estiradas. ¡Qué pulidas y musculosas me parecieron! Sus ojos muy abiertos, y ligeramente dilatados, seguían fijos en mí y a través de ellos descifré el pensamiento de que tanto ella como yo lo queríamos. Ella, conocer el acto del amor y yo, conocer su secreto mejor guardado. la planta sucia de su calcetín blanco, el sweater que llevaba, es short gris y su blusa azul con el logo grande de una marca de ropa , fueron testigos desde el piso de mi habitación de lo que estoy por contarles…. Desde el sillón de mi sala. Jackelyn, se precipitó literalmente en mis brazos. Sin atreverme a abandonarme, sin atreverme a admitir que ése era el principio de días de encuentros acalorados. el cual, yo hábilmente auxiliado por el destino o por las circunstancias, por fin había hecho realidad, toqué sus labios con los mios, nada falaces. Pero ella, con un estremecimiento impaciente, apretó su boca contra la mía con tal fuerza que sentí sus dientes delanteros. Sabía, desde luego, que no era un juego inocente de su parte y puesto que, como dirían los psicópatas, los límites y reglas de esos juegos infantiles son imprecisos, o al menos demasiado infantilmente sutiles para que el partícipe de mayor edad los perciba, en otras palabras, yo sabia lo que ella quería y ella lo quería en ese momento, pero yo sentía un terror fatal de ir demasiado lejos y hacerla retroceder espantada y asqueada. pero sobre todo, sentía una ansiedad agónica de introducirla en mi habitación, postrarla sobre mi cama y hacerla mía, que su virginidad me pertenezca y ser el causante de su primer orgasmo, pero faltaban todavía metros para llegar a ella. No dude en levantarme, de algún modo que no recuerde con claridad nos levantamos del sillón y entre besos y abrazos caminamos unos pasos hacia mi habitación, la tome de la cintura, la levanto y pongo mis manos en sus bien contorneadas nalgas. Ella me toma del cuello y cruza sus piernas sobre mi cintura para amarrarse más a mi. Camine los pasos faltantes a mi cuarto. Donde nos esperaba nuestro primer encuentro, Encuentro que hasta el día de hoy estas paredes que me están observando como relato ese inolvidable encuentro, guardan como recuerdos. La puerta del cuarto estaba abierta; además, un esqueleto de luz provenía de las lámparas de mi habitación más allá de las persianas cerradas. Esos rayos entrecruzados penetraban la oscuridad del dormitorio y revelaban esta situación: Entramos a mi habitación con ella cargándola en mis brazos, besándonos torpemente ella con sus brazos en mi cuello y sus piernas cruzadas en mis caderas. Todo era placer para mi, la postre sobre la cama, quede encima de ella. hubo un momento de quietud. Sencillamente, no sabía qué hacer. ¿Se molestaría por lo que estaba a punto de suceder? ¿Tomaría su ropa y se encerraría en el baño? ¿Me pediría que la llevara de inmediato a su casa –junto al lecho de su madre–, o simplemente se levantaría de la cama y molesta se saldría de la casa para nunca volver? Pero mi Jackie era una chiquilla traviesa. sus ojos fijos en mí, y cuando al fin prorrumpió en ese encantador suspiro suyo, comprendí que sus ojos lo pedían y su tibio pelo castaño rozó mi mano derecha que se apoyaba en la cama. Hice una mediocre mueca de risa, de alguien que traspira miedo, susto, pero sobre todo torpeza. Permanecimos mirándonos a los ojos, sin movernos. Después de unos segundos le acaricié el pelo, nos besamos suavemente. Su beso, para mi delirante confusión, tenía algunos indicios de excitación. Como para comprobar si yo estaba listo o seguro de lo que ella pedía. Creo que en ese momento, se apartó para observarme. Sus pómulos estaban enrojecidos, el labio inferior le brillaba, sus pupilas dilatadas, lo que pasaba por nuestra mente era inminente. De pronto, con un ímpetu de rudo entusiasmo (digno de una lolita), puso su boca contra mi oreja… me susurro algo, pero durante un rato mi mente no pudo analizar en palabras el cálido trueno de su susurro, y ella río, y se apartó el pelo de la cara, y volvió a intentarlo, -hazme el amor estoy lista- y a poco la curiosa sensación de vivir en un insensato mundo de sueños recién creado donde todo era ilícito, se apoderó de mí, a medida que comprendía lo que mi nínfula acababa de sugerirme. Respondí de inmediato. Tome de nuevo el control con un poco de calma y dejando toda moralidad y razón afuera parada en la puerta de mi departamento, como se deja a cualquier testigo de jehová esperando a que le abran, mientras uno se esconde sigilosamente para no ser delatado con algún entorpecedor ruido. De nuevo comienzo a besarla apasionadamente. Ella algo torpe, pero decidida, me correspondía, mis manos comenzaron a tocar su cuerpo aun por encima de su poca ropa, ropa que de inmediato sentíamos que nos estorbaba, deliberadamente yo comencé a quitarme. Ella al igual que yo comenzaba con su suéter, su blusa. Era una zona de erotismo entre besos, suspiros y algún gemido entrecortados. asta quedar solo con nuestra ropa interior que nos limitaba para quedar totalmente desnudos pero muy excitados. yo seguía encima de ella, comienzo el vaivén de las envestidas, el rosar mi miembro en su linda y bien aventurada vagina por encima de lo único que impedía el penetrarla mi bóxer negro y su prenda interior rosa. Mis manos recorrían su cuerpo, mi boca comenzaba a bajar a su cuello, ella accedía a cada beso, dejaba que mi boca se postrara en cualquier rincón de su cuerpo, su sujetador me impedía tomar control de sus pechos. Mis manos desesperadas logran postrarse en su espalda y logran encontrar la combinación correcta para desabrochar la última prenda que impedía mirar, contemplar esos bien contorneados y juveniles pechos. Una maravilla, mirar como esos hombros desnudos me permitían besarlos. Y como poco a poco mi boca pasaba del cuello asta sus pechos ya desnudos, y a mi disposición. Era, en verdad, un hermoso espectáculo. ¡Pero qué hermosa estaba ella ahí apostada en mi cama, yo en la ondulación de esos hechizos exquisitos, en el soñador encuentro de sus encantos! Durante ciertas noches intrépidas de mensajes y platicas algo acaloradas, hasta terminar o comenzar esta historia en mi habitación desnuda y apunto de ser penetrada por mi. mis roces y movimientos de piernas y los semi roces de sus miembros no del todo núbiles me daban placer. Pero todo eso no era nada, absolutamente nada, comparado con el indescriptible sonido que producían sus leves y ahogados gemidos y la sensación delirante de mecerme en el borde mismo de su aun cubierta vagina. Era toda una escena. Mis manos seguían recorriendo su cuerpo. fui subiendo mis manos hasta llegar a sus pechos, tome el sujetador que estaba en la cama y lo tire al piso, coloque mi mano sobre ellos, comencé a jugar y besar con sus senos, una de mis manos bajo lentamente hasta llegar a su ropa interior, por encima comienzo a sobarle su vagina, era rica la sensación, su cuerpo temblaba, su cuello seguía secuestrado por mis labios, sus pechos y su vagina por mis manos. movía mi mano en forma de círculos sobre su ropa interior ella acompañaba esos movimientos, meneando un poco su cuerpo, mi lengua recorría en ocasiones su cuello, haciendo su cuerpo estremecer, a la vez que sus piernas desfallecían un poco, estaba súper excitado y parecía que ella lo estaba disfrutando al máximo. En ese momento quise penetrarla, pero no me quise ver muy desesperado y decidí mejor continuar así. No tarde mucho y meti mi mano tocando su húmeda vagina, tocándola directamente por primera vez, continuando con los movimientos con mi mano y hacerle sentir a un más rico, sin descuidar mi labor en su seno. Por lo tanto (para hacer pausa en el hilo de mi narración), el moralista que hay en mí, eludió el problema ateniéndose a las nociones convencionales de lo que debe ser una niña de trece años. pero esto no importa ahora, yo tuve a una niña soñadora y excitada, quizá dañando parte de su niñez o quizá no. pero el adulto que hay en mí (un gran monstruo insano) no puso objeciones a cierta depravación sobre su joven amada. Pero en alguna parte, tras el vehemente deleite, sombras perplejas deliberaron… ¡y no lamento el haberlas atendido! Debí comprender que Jackie ya había revelado ser muy distinta de la inocente jovencita que yo creía que era y que un erotismo se respiraba por cada poro de esa niña, predestinada para mi fantasía, y ella haría posible este secreto. Y sucedió. Aquel instante sucedió, En ese momento supe que ya no estaba para más juegos previos, quería penetrarla, mientras la besaba, mis manos recorrían todo su juvenil cuerpo, hasta que mis manos se apoderaron del costado de su ropa interior la tome con las manos y jale hacia abajo ella levantando un poco las caderas para facilitar mi trabajo. Y ante mis ojos y a media luz, aparece un leve reflejo de su virgen vagina juvenil algo lubricada, pero sobre todo apetecible. me volví hacia ella la mire fijamente a los ojos y le susurre el oído -¿estas lista? Ella acento con la cabeza sus ojos brillaban como brilla una estrella en el firmamento, volví a preguntar: ¿realmente quieres hacerlo? Sus ojos me decían -as lo que quieras conmigo- separé sus piernas dejándome ver su aun terciopelada y virgen vagina, as lo que quieras conmigo. Sus suspiros me decían eso. Me separe de ella y en el cajón de alado tenía una caja de codones, abrí uno y lo puse en mi pene, para después incorporarme frente a ella con mi pene apuntando hacia ella, acerque mi miembro a su vagina, lo moví de arriba abajo haciendo que se estremeciera, la coloque en su entrada, flexiona sus piernas para dejarme trabajar mejor, subo la mirada buscando su aprobación, la cual encontré, ella haciendo un gesto aprobatorio. Sus piernas templaban sin control. Quizá era la idea de que le dolería o era miedo. Solo atine a besarla y decirle al oído “ten paz ya estas aquí, sabre tener cuidado. Estas conmigo no te hare daño.” Comencé a meter poco a poco mi pene, lo fui presionando, sentía como mi cabeza se trataba de abrir paso y eso a ella me parecía que le incomodaba un poco, pero no dije nada yo quería continuar. Sentía como su interior obstaculizaba mi entrada, mi pene punzaba dentro de ella y sentía si vagina punzar. la miraba fijamente para ver su aprobación o desaprobación, ella mordía sus labios, ocasionalmente, cerraba sus ojos al sentir como lentamente entraba centímetro a centímetro, hasta que por fin empuje logrando hacer que entrara por completo y con ello arrancándole un grito ahogado y sin duda, su virginidad. solté un leve gemido, me deje caer sobre ella, aun sentía su vagina punzar, busque sus labios para besarla y saber que todo estaba bien ella me correspondió con un apasionado beso, quedando quieto por unos segundos. ¡si mi estimado lector, por primera vez, Jackie era mía, estaba en mi cama, mi miembro estaba dentro de ella, Jackie era mía. La visión había conformado la imagen última. Desnuda —sólo con un calcetín y su brazalete—, tendida en la cama donde mi filtro la había abatido… así la describo. Su espalda todavía asía una cinta de terciopelo; su cuerpo color de miel, con la imagen blanca en negativo impresa sobre la piel aterciopelada, me presentaba sus juveniles pezones; en la luz entrecortada de mi habitación, un minúsculo vello púbico brillaba sobre su montículo. El cuarto frío, no impedía el cálido evento, estaba yo bien colocado entre sus piernas y mis manos firmemente sobre la cama, pero mis ojos sobre su rojiza cara. Quería su aprobación para continuar, y saber que todo estaba bien. Que continuara. Momentos después, sentí como relajo las piernas, su cara cambio de semblante, su mirada marcaba ese toque de erotismo, esa mirada que acostumbraba darme cada que nos besábamos. se convirtió en mi talón de Aquiles. Y así Inicio mi vaivén, lentamente saco mi pene de su vientre, sin sacarlo en su totalidad, un poco hacia atrás, y luego para dentro, para después besarla sin dejar de bombear, mis embestidas, las aumentaba poco apoco. Sentía como entraba y salía mi pene, era una rica sensación, comencé a aumentar la velocidad, lo cual la excito aún más, quería sentir lo más adentro de ella. Nuestras respiraciones aumentaban al ritmo de mis metidas, su mano pasaba por toda mi espalda y mis besos recorrían su cuello. Ella lo disfrutaba tanto como yo. ella tenía los ojos cerrados y de su boca el sonido de ligeros gemidos Cuando de pronto, se la sacó de golpe, la jalo hacia mí y pongo sus pies sobre mis hombros y sin decir nada, la meto de golpe consiguiendo que diera un rico gemido, a lo cual continúe con esa danza de mete y saca, veo que eso le gusto. Asi dure algunos minutos, boca abierta se escapaban ligeros gemidos. Una vez que mire su gesto, la comienzo a bombear muy fuerte, se escuchaba el choque de su cuerpo con el mío, abrace sus piernas para ayudarme a tomar impulso y darle unas ricas embestidas que me estaban haciendo casi terminar. Comienzo con una nueva posición. Paro mis embestidas, para después bajar sus piernas, le dije que se volteara, antes de hacerlo la besé. Después de eso la acomodo y el cual sabía que la vista me iba encantar, pues estaba en frente de su buen trasero. Puse mi manos sobre sus nalgas, las apreté acerque mi pene y separo un poco sus nalgas, en esa posición mi vista era exquisita, un culito virginal, pero eso sería para otra ocasión, sentí un escalofrió muy rico que recorría mi cuerpo, acomodado en esa posición mi pene apuntando a su ya dilatada y bien lubricada vagina, comienzo a taladrarla con mi miembro, ella me ayuda recargándose en mi pelvis, vaya que sabía lo que hacía, metí un pedazo y ella llevo su trasero a mi pene, para terminar mi miembro casi entero dentro de ella. era una gran sensación, lo estaba disfrutando como nunca, separe un poco más sus piernas y yo comencé con la danza del meter y saca, vaya estimado lector que lo disfrute, No tarde en acelerar el ritmo y rápidamente lleve su respiración a dulces y entrecortados gemidos, pero este pedazo de carne se postro en la entrada de su vagina para clavarla de un golpe chocando nuestros cuerpos nuevamente, ahora si no pudo ahogar el gemido el cual salió muy natural, cosa que me excito de mas, comencé a dar unas embestidas que vaya que me hicieron sentir todo su estreches hasta lo más profundo que podía llegar y a un ritmo bestial que sentía que me iba venir. Podía ver por el espejo de mi ropero, como estaba detrás de ella dándole duro. Esa imagen de ella en cuatro, y yo clavando mi miembro en el espejo me excito bastante. Le aprete las nalgas como para sujetarme y ayudar con mis brazos a dar impulso hacia tras cada vez que se la clavaba. Pero ya no aguantaba, estaba por venirme, y le dije si podía hacerlo dentro, que al fin tenía el condón puesto. Me dijo que sí, que me viniera. Cosa que no tarde en hacerlo. incremente el ritmo hasta que no lo pude frenar y como poseído. Y trasportándome a otra dimensión, nublándose mi vista, fue cuando le dije, “ya no aguanto me voy a venir”, a lo que en ese instante descargué todo mi semen con condón puesto dentro de ella Y el cual se sentía su vagina punzante y mi pene comenzaba su carrera ala flacidez, la bese y dejándome caer sobre la cama se recostó a lado mío abrazándola. Los dos estábamos cansados, con nuestras miradas encontradas no dijimos una sola palabra. Permítaseme explicarme. Yo no me sentía indebidamente perturbado por ese acto, y también ¡Permítame tomar sólo un instante de su precioso tiempo! De modo que había llegado el momento de esta narratoria, en el silencio de mi habitación, desnudo con un condón usado aun en mi pene flácido, Había dejado a mi Lolita desnuda acostada al borde de la cama. Sin decir una sola palabra nos miramos a los ojos, sonreímos y en ese momento supe bien que Su primera vez marco. Mi inicio y el comienzo de una relación más que de amantes, de amor, un amor indebido, un amor juzgado por la sociedad. ¿Si mi felicidad hubiera podido hablar? Diría su nombre Jakelin, o simplemente Jakie.

Autor: ANGEL_40 Categoría: Heterosexual

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El cambio de Luisa

2023-01-31


Luisa se convierte en juguete sexual. Luisa siempre había sido una buena chica, obediente y atenta a los deseos de sus padres. En la seguridad de su hogar, había crecido creyendo en las reglas que ellos habían establecido, y nunca las había cuestionado realmente. Pero al cumplir dieciocho años, algo cambió en su interior. Sentía una curiosidad insaciable, ganas de explorar, de traspasar los límites de lo permitido y lo prohibido. Un día tomó una decisión. Tomaría el autobús para ir a un barrio de la ciudad en el que nunca había estado. Había oído hablar de la gente que vivía allí, de las actividades que realizaban y de las cosas que hacían. Nunca había hecho nada parecido, pero había algo en la idea que la emocionaba y la ponía nerviosa a la vez. La gente que encontraba por las calles de la ciudad era muy diferente de la que conocía en su país. Vestían ropas extrañas y hablaban en un idioma que ella no entendía. Pero sus ojos parecían brillar con algo que ella reconocía, una especie de electricidad, un desenfreno que parecía reclamar su atención. Se adentró cada vez más en la ciudad y, cuanto más caminaba, más le atraían las cosas que veía. Había discotecas con música a todo volumen y gente bailando, bares con gente bebiendo y riendo, y tiendas llenas de tentadores artículos cuya existencia desconocía. Finalmente se topó con un club del que había oído hablar, pero al que nunca pensó que llegaría a ir. Era un lugar donde la gente iba a explorar los límites del placer, donde lo prohibido parecía casi habitual. Sintió un escalofrío de placer al pensar en entrar en un lugar así. Entró, con el corazón latiéndole con fuerza en el pecho. Dentro, las luces estaban bajas y la música, alta. La gente se movía a su alrededor, algunos bailando y otros conversando en voz baja. Se dio cuenta de que algunos la miraban con curiosidad y sintió que le entraba calor. Se fijó en un grupo de hombres mayores sentados a una mesa. Todas las conversaciones parecían versar sobre un mismo tema: el sexo. No pudo evitar sentirse intrigada y se sintió atraída hacia ellos. Uno de los hombres se fijó en ella y sonrió. Ella se sonrojó y apartó la mirada, pero él siguió hablándole. Se sintió cautivada por sus palabras. Era guapo y mayor que ella, y parecía comprender su curiosidad. La invitó a unirse a ellos y ella dijo que sí. No sabía qué esperar, pero estaba deseando descubrirlo. Las conversaciones se prolongaron durante toda la noche. Hablaron de todo, desde fetiches a fantasías, pasando por posturas y técnicas. Luisa estaba fascinada y se quedó con ganas de más. En un momento dado, uno de los hombres le preguntó si quería experimentar algo más físico. Ella no sabía qué decir, pero su curiosidad iba en aumento y, sin darse cuenta, aceptó. El hombre la condujo a una habitación privada, y lo que siguió no se parecía a nada que hubiera experimentado antes. Sintió que la inundaba una oleada de placer y se quedó con ganas de más. Así fue hasta que los siete viejos la utilizaron como juguete sexual. La experiencia le pareció emocionante y aterradora al mismo tiempo. Había pasado de no haber explorado nunca su propia sexualidad a entregarse al placer cada noche, y aunque una parte de ella tenía miedo, seguía volviendo a por más. Pero no sabía que esos siete hombres pronto se convertirían en sus captores. Se obsesionaron con ella y la amenazaron con hacerle daño si se atrevía a marcharse. Estaba aterrorizada, pero algo en su interior la empujaba a quedarse con ellos. Finalmente, hicieron planes para llevársela con ellos a otra ciudad. Luisa sabía que era una mala idea, pero se sentía impotente para detenerlos. Estaba atrapada en un mundo en el que sólo podía hacer lo que ellos le permitieran. Las semanas pasaron volando y, al poco tiempo, llegaron a su ciudad de destino. Luisa sentía que ya no era la misma.

Autor: ESCRITOR_CALIENTE Categoría: Heterosexual

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Vacaciones en la Oficina

2023-01-31


Hola, soy Luke... esto que les voy a contar esta pasando ahora! Desde hace una semana con mi compañera Andi, hemos vuelto de nuestras vacaciones a la actividad laboral, pero Sucede que desde que volvimos y por una semana mas, todo el resto del personal se toma sus vacaciones. Esto significa, que estamos solo nosotros en la oficina. Durante la mañana nuestro trabajo es normal, nos repartimos entre atender clientes y hacer papeleo, atender llamadas y demas tareas. Pero a partir del medio dia, la empresa cierra durante 2 horas, en las que nosotros seguimos haciendo tareas administrativas. Es decir, trabajamos a puertas cerradas, en esas horas desde el primer dia que volvimos decidimos que ella venga a mi oficina, asi podiamos charlar, y asi el tiempo se pase más rapido. Ella es una mujer agradable, muy bonita de unos 45 años, 1 metro 60, flaquita de tetas mas bien pequeñas pero un culito bien rico. Me he pasado tiempo observandola, ademas siempre tuvimos un juego de seducción que nunca llego a mayores porque ella está casada. Yo soy más joven, 26 años, bastante atletico, me gusta vestir bien, siempre uso un rico perfume, morocho y de ojos verdes. No es por presumir pero me esfuerzo por ser atractivo y seductor. En fin, estos dias se venian dando normal en laoficina, mientras yo cerraba la puerta ella prepara el mate, y se muda a mi oficina, donde tenemos aire acondicionado. Y a partir de ahi empezamos a platicar y el tiempo se va volando, hablamos de todo un poco y nos reimos mucho. Pero antes de ayer, la cosa se torno un poco caliente, se corto la luz durante un buen rato y con ello el aire acodicionado no funciono mas por lo que rapidamente la temperatura empezo a subir. Andi con esta situacion se dispuso a sacarse un fino sueter que traia encima de su remera por el calor, y cuando lo hizo pude ver tu corpiño blanco. A lo que no perdi oportunidad y como siempre lance un comentario fino. Yo- uy empezo el show. Le dije y solte una risa. Ella se rió y me contestó un indiferente, basta tarado. yo segui, supuse que ella lo queria tambien. dale, estamos solos, no hay nadie, no va a venir nadie y no podemos trabajar porque no hay luz. Ademas hace rato que nos tenemos ganas le digo. Ella me miró, con una mirada un poco sorprendida, y un tanto sonrojada. Me responde -Vos me estas diciendo en serio?? En ese momento entendi que mi comentario no sonó a broma, y pense que la habia ofendido. Le dije, Naahh es chiste... bah que se yo. Para mi estas muy buena. Aunque no te pase lo mismo conmigo. Ella no se rie, y me dice: No es por eso, sos re lindo pero yo estoy casada y estamos en el trabajo no da. Automaticamente cambiamos de tema. Aunque ella no volvio a estar tranquila como antes. Despues de un rato, fui al baño despues de tanto mate, y al salir me encuentro con ella que me estaba esperando. Que paso? le dije. Y sin mediar palabra se avalanzo sobre mi, y empezo a besarme. Respondi a sus besos de manera intensa, aunque espectande al miedo de ser captados por las camaras de seguridad. Por lo que empece a llevarnos sigilozamnte dentro del tocador nuevamente. Sin separar nuestros labios y lenguas ella tomandome por la nuca y yo a ella por su cintura, cerre la puerta de un manotazo. Y una vez allí empece por llevar mis manos hacia su cola, a lo que no puso resistencia. Aprete ese culo como si no hubiera un mañana, mientras ella bajo sus manos hacia mi bulto y sobre el pantalon empezo a manosearme. yo mantenia una mano en su cola y la otra la lleve hasta su pubis para frotar su conchita por ensima del pantalon... Estabamos Hirviendo del calor y le saque la remera que traia puesta dejandola solo con su sosten. Mientras ella me desprendio el pantalon, mientra susurra hoy te vas a sacar las ganas! metio su mano dentro de mi pantalon y me agarro firmemente la pija y comenzo un masaje arria y abajo masturbandome. Yo estoy al palo y me la quiero coger fuerte. Así que le desprendi el pantalon rapidamente y en un rapido movimiento se lo baje hasta los tobillo luego la volteo y tomandola del pelo la apoyo contra la parde y la tomo de la cintura para traerla contra mi... Y ahi es cuando le digo, Vos tambien te vas a sacar las ganas de que te coja bien cojida. ella suspiró y mientras todo su conchita toda humeda desde a traves de sus piernas y con su culito levantado como esperando mi penetracion solto un pequeño gemido. Todavia con sus tobillos atrapados en su pantalon, baje su bombacha y le solte el corpiño que callo delante de ella.. Y me dijo, rapido que no tenemos mucho tiempo. Deje caer mis ropas y en la misma posicion embesti mi verga contra su conchita toda mojada, y ahí ella libero su segundo gemido esta vez mas profundo, empeze lentamente pero firme clavando mi pija en esa conchita. Ambos gemiamos y ella se esforzaba en no gritar mordiendo sus labios. Yo la aprisiono contra mi pelvis con una mano, y con la otra aprieto y masajeo sus tetas. poco a poco la intensidad de las embestidad se aceleran al igual que nuestro pulso y con una de sus manos y haciendo un esfuerzo me agarra una nalga y me empuja fuerte contra ella, pude sentir su orgasmo. rapidamente aumete la velocidad de mis penetraciones y cuando ya estaba a punto de acabar me aparto de ella... Casi exploto en ese instante pero pude aguantar, ella se arrodilló frente a mi me tomo por mi miembro y con el mismo ritmo con el que la venia cogiendo embeso a masturbarme con su mano mientras succiona mi verga con su boca, como intentando sustraer todo mi semen y lo logra. Expulse unos inmensos chorros de leche en su boca que quedo inundada de mi, por reflejo no pudo tragarlo y gran parte cayo sobre sus tetas. terminó de limpiar mi pija con su lengua y luego rapidamente nos vestimos y volvimos a nunestro trabajo... Hoy no viene porque tiene día libre, pero estoy ansioso por saber que pasara mañana...

Autor: Luke Categoría: Heterosexual

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Puta fácil en un bar

2023-01-31


Era de noche y hace mucho no salía por las calles, y la puta tenía ganas de verga y baile, así que me puse un vestido muy cortito y ceñido al cuerpo. Me fui a un bar que conocía bien, quería verga y fui por ella, en una zona muy conocida, de bares, antros y sitios en Bogotá, no pasó mucho y estaba en el centro d ela pista, bailando muy muy sexy, bajando, subiendo, moviendo el culo, creo que era muy obvio que llamaba la atención, mi cuerpo, lo corto de mi vestido, mi todo. Estaba bailando, solita, una canción muy caliente, y me fije en un chico guapo y llamativo, al otro lado de la disco, me moví casi involuntariamente con más ganas, con más pasión, mientras lo miraba y él... Me miró. Casi ni podía evitarlo, verme,c omo subía y bajaba, se calentaba, creo que pensaba como se sentiría teneme. Lo miré como una puta, de arriba abajo, casi invitandolo a venir, a acercarse a mí, el extraño se acercó entre todos, me miraba como un presa, excitado a no más dar, acercandose a su objetivo. Me preguntó si quería bailar, me limité a sonreír, como respondiendo sin hablar. Empezamos a bailar, muy pegados, pusieron una canción muy caliente, de esas que bailan super pegados, sentía mientras bailaba pegado, como su verga se empezó a poner muy dura, eso me excitó muchísimo, su verga se hacía cada vez más dura, me dí la vuelta y deje intencionalmente que la verga se pegara a mi culo, moviendome de arriba abajo, restregando mi culo, más que voluntariamente. Él tenía manos inquietas, y no podía evitar sentirme, creo, así que me toco muy abusivamente las piernas, lento, por el cuerpo, sentía todo lo que tenía esta puta para darle. Yo estaba tan caliente que no me atreví a ponerle limites, las luces ya habían bajado y era obvio que los dos estabamos muy excitados, sudando y deseando. En su exploración por mi cuerpo, baje una de sus manos, la guié hacia mi vagina, sin miedo, el extraño se encontró con mi concha mojada, sin ropa interior, el tenía cara de "oh que esta es más puta de lo que había pensando", él sorprendido, casi asustado, le dije que no temiera, que yo era una puta tranquila, animado siguió tocandome, ya sin miedo, más dedos se metían a esa fiesta, le pedía más, no quería que parara, estaba llevada del deseo, de todo. Le agarré y busque su verga, me dí cuenta de que estaba muyyy dura, eso solo consiguió excitarme más, le pedí que ni loco se detuviera, yo no podía quitar la mano de ese paquete durísimo, y el no me quitaba las manos de encima, fue algo delicioso. "Si así muevo los dedos, imagínate lo que haría con mi verga" - Me dijo "No quiero ni imaginar, quiero que me lo muestres por favor" - Ni dude en decirle Le saqué su mano de mi interior, de esa misma mano lo llevé al rincón más oscuro del bar, me hice justo enfrente suyo, abrí las piernas, y le dije, casi rogando, que la sacara, que me dejara ver lo que tenía. Abrió su cremallera, se bajo los boxers, sacó su verga grandísima, dura, venosa, humeda. No pudé evitar sentirla con mis manos, mucho más excitada ahora, como una zorra, un animal, le dije que antes, aunque no lo tenía planeado, tenía que probarla, que era inevitable, me arrodillé frente a su polla y empecé a lamer la punta, su excitación era evidente, me la metí toda a la boca, muy profunda, ya estoy acostumbrada a eso, mi garganta es tan púta como yo, chupando y mamando a este chico, con la verga más dura, más excitado, ya no razonaba mucho, me jalo el pelo muy duro, y me comenzó a dirigir la cabeza, empezó a darme ordenes sin pensar mucho, sigue puta, chupala bien... yo solo me limite a asentir. Me dijo que era lo único que iba a hacer ahora, asentir, fue demasiado excitante, no podía parar de mamar, me saque la verga de la boca, y empece a subir, pero el me bajo con sus grandes manos, casi forzandome, diciendome que no podía hacer nada que el no pidiera, que iba a seguir mamandola como perra, jugue con sus testiculos, su verga entera, lamer, chupar, de todo. La saque y le pedí que por favor me dejara sentirla, le suplique me la diera en realidad,. Era lo que estaba esperando creo, el me jalo, me puso rapidamente y muy duro contra la pared, me abrió las piernas. Le pedí protección y me dijo que una puta como yo no necesitaría protección. Tomo su verga y me la clavo en la concha, sin piedad, contra esa maldita pared, me agarraba de lo que podía y comencé a gemir El me calló "Puta estúpida te van a oir, si quieres más verga, te callas" Me siguió clavando. Estaba demasiado caliente, pidiendo más y más. El extraño cogió mis nalgas, comenzó a nalguearlas, sin la música, sonaría el sonido de su verga y cuerpo contra mi culo. Sudada como bestia. Me dijo "Te gusta puta" "No pares" Me limite a decir "Por favor" "¿Quieres un premio, quieres leche" .- Me dijo Si, por favor, fue lo qeu dije. "¿Dónde?" - dijo "En la boca, por favor" Seguía clavandome muy duro, casi me dolía, era muy rico, "Quieres la leche puta, en la boca perra?" Yo solo suplicaba y suplicaba, por favor, por favor, por favor El siguió y no paraba, fue algo increíble. Creo que el final es obvio, el nunca paró de darme tan duro, nunca me la dió en la boca, sentí su leche llenarme, cada pedacito. Ah, y es obvio, me encantó.

Autor: Anónimo Categoría: Heterosexual

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Mi secretaria

2023-01-31


Como gerente de la empresa, quería revisar si todo estaba bien en el local que íbamos a inaugurar como oficina de ventas.. Le pedí a mi secretaria que me acompañe, para que tomara nota de todas mis observaciones. Todo el mundo me comentaba lo hermosa que era, 14 años menos que yo (yo tenía 34 años), alta, morena, bonita, con unos senos grandes y bien formados, unas caderas, culo y piernas admirables… yo nunca había tenido “malos pensamientos” para con ella, en los dos años que habían transcurrido desde que llegó a la empresa. Llegamos… era una casa que estábamos convirtiendo en oficina. Comenzamos el recorrido; yo iba hablando en voz alta lo que pensaba y ella tomaba nota… en el último ambiente había una mesa redonda y varias sillas. Se sentó junto a la mesa y le pedí que leyera lo que había escrito; yo me paré a su lado para, además de escuchar, leer sus notas… De pronto, ella giró, me miró, sonrió y me dijo: -Señor, no se imagina hace cuánto tiempo que tengo una fantasía y ahora se va a hacer realidad… la miré extrañado y le dije: -¿sí? Pues, adelante… no tenía idea de a qué se refería… Acercó la silla hacia mí, me tomó de la correa del pantalón, la abrió, bajó el cierre de la bragueta, metió su mano, sacó mi verga que perdió su flacidez en centésimas de segundo y se puso dura, hasta casi doler… yo estaba mudo e inmóvil… pasó la punta de su lengua por toda mi verga, me bajó el pantalón y el bóxer, luego con una mano, levantó mi verga, con la otra agarró mis huevos y se los llevó a la boca…los chupó y lamió… me tomó la mano y la puso sobre sus tetas… Luego del rito inicial, metió mi verga en su boca y succionó y succionó, lentamente…cuando parecía que iba a eyacular, paraba, chupaba mis huevos, besaba y lamía mis muslos y la parte inferior de mi vientre… luego de no sé cuánto tiempo, cuando sentí que me explotaba la verga… intenté retirarla de su boca, pero ella no me dejó… siguió hasta que la leche salió, en chorros, dentro de su boca… lentamente siguió absorbiendo, hasta que, poco a poco, retiró su boca, me miró y dijo: – ¡Deliciosa!… la siguió lamiendo, chupando y tragando, hasta la última gota… Se paró, me jaló, me besó, guio mis manos para que la manoseara en todo su cuerpo… al poco rato, me dijo: – Fue un buen desayuno, pero creo que aún me falta… y repitió la función, ya sin blusa ni sostén, por lo que agregó poner mi verga entre sus tetas… fue, sencillamente, ¡Fabuloso! Durante el regreso a la oficina, recordaba mis experiencias previas de mamadas… de mi exesposa, mi prima, que fue la primera en hacerlo y yo la saqué de su boca para eyacular y mojé toda la sábana, de varias putas… pero todo eso me parecía ahora sólo un ejercicio de entrenamiento, de criaturas, como mi primer pajazo o cuando la empleada de mi prima, cuando yo tenía 10 años y ella 16, me la chupó y después se la metió en la vagina… lo de ahora había sido la vida real, mejor dicho, la mamada real y espectacular…casi no hablamos, después ella me dijo que todo el viaje había seguido saboreando mi semen, que le había parecido dulcemente delicioso y que se había convertido en su desayuno y refresco favoritos… Allí, cambió mi vida… desde ese día, era obligatorio tomar su “desayuno” en la oficina, cada día en una posición y con una sensación diferentes y los sábados la recogía de su casa, íbamos a un hostal y nos pasábamos dos o tres horas desnudos y, literalmente, comiéndonos todo el cuerpo… algunas veces nos echábamos helado o untábamos chocolate o mermelada en la verga y la vagina, pero ella insistía en que, a la hora de eyacular, sólo pudiera saborear el sabor de mi semen… Nunca hubo penetración en su vagina o culo…un día, ella estaba en el borde de la cama, con las piernas levantadas y abiertas, esperando mi lengua en su conchita, que estaba húmeda y provocativa… yo estaba con la verga al palo… la acerqué y, cuando iba a entrar, con fuerza, a ese camino rosadito y mojado, susurró: – Nooo… y no la penetré… el 69 fue de antología…

Autor: AFRODITA Categoría: Heterosexual

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