Relatos Eróticos de Incesto


¡PRUEBA LA NUEVA WEB: EROTISMOSINTABÚ!


La cabrera y su hermano

2019-09-26


Ya era tarde. La puse sobre mis rodillas. Pataleaba cómo una gata. Era igual, le levanté el vestido, le bajé las bragas y le calenté sus duras nalgas. Hace 50 años tener sexo en las aldeas gallegas cuando eras un adolescente era casi tan difícil cómo caminar sobre las aguas, y si eras de la acera de enfrente ya era un milagro. Los chavales tenían bien callada su orientación sexual si no querían acabar en un reformatorio, donde. ¡Oh, sorpresa!, les acababan dando por culo... Y los mayores por que acababan en la cárcel, donde sin sorpresa ninguna les rompían el culo, y a las lesbianasas ya las apedreaban directamente. (Lo que pasó a continuación me lo contó mi amigo Javier, y yo lo cuento en primera persona) Mi prima Carmiña era una chavala rellena, con tetas medianas y un buen culo. Estaba sentada al lado de una roca donde daba la sombra vigilando a sus cabras. Yo iba acoger un saco de piñas. Pasé a unos diez metros de ellos. Carlota, me dijo: -¡Ven aquí un momento, Quique! No le hice caso. Era una puñetera santurrona y a mí las cosas religosas no me iban. -En otro momento será. Mi respuesta le sentó cómo un tiro. -¡Vete a la mierda! -Mejor voy a las piñas. Era una tarde del mes de Julio y el sol apretaba. Pero a mi me apretaron las ganas de otra cosa. Me metí entre dos grandes rocas, y a la sombra, saqué la polla, ya empalmada, pues cuando se me pasaba por la cabeza hacer una paja la polla ya se me ponía dura. Esa paja iba a caer pensando en Carmiña. Meneando la polla pensé que la besaba en mi cama. Que le quitaba aquel vestido azul que llevaba puesto y que se quedaba con las tetas al aire, las imaginé grandes, duras y con gordos pezones, se las comía mientras mi mano bajaba y se metía dentro de sus bragas. Encontraba su coño mojado y le metía un dedo, ella me cogía la polla y me la meneaba. Ya la palma de mi mano estaba mojada con el líquido preseminal. Le quitaba las bragas y le comía el coño, ella gemía, le comía el culo y aún gemía más... Ya a punto de correrme imaginé que se la metía en el coño. Apreté la polla con mi mano derecha, la sacudí más aprisa, se me cerraron los ojos y de mi polla salió un tremendo chorro de leche, y luego otro, y otro, y después la leche bajó por mi polla y me pringó la mano. A acabar, y cuando me iba a limpiar con el pañuelo, miré para arriba y vi las piernas y las bragas de Carmiña. Me había estado espiando. No se cortó un pelo. Mirando hacia abajo, me dijo: -Así que es así como tiráis la pera los chavales, cómo si le estuvierais dando cera al mango de un sacho. Cortado y guardando la polla, le pregunté: -¿Cuanto tiempo llevas ahí? -Desde que la sacaste. -¿Y ahora qué? -Ahora vienes a jugar a las cartas conmigo. Por ver si se cortaba un poco, le dije: -Te estoy viendo las bragas. Abrió más las piernas. -Ya lo sé. -¿Y no te importa? -No, yo a ti te vi la picha. -Polla. -Polla, picha, carallo, que más da cómo la llames, el caso es que te la vi y que vi cómo echaba leche. ¿Se lo contaré a tu madre? -Cabronaza. ¿Y tú eras la que no decía tacos por que era pecado? -Todos tenemos dos caras, perero. Poco después, al lado de la roca donde estaba antes mi prima, sentados sobre la hierba, Carmiña, daba cartas a la brisca. Con una chulería que tiraba para atrás, me preguntó: -¿Que nos vamos a apostar? Creí que le iba a dar donde le dolía. -¿Un beso? Me iba a sorprender. -Eso es poco. Si ganas te dejo que me chupes las tetas. -¿Y si pierdo? -Le dejas a mi hermano que te chupe la picha. ¿Hay trato? -No, si gano me dejas que te comas las tetas y el coño. -Vale. Aquel vale, y la sonrisa que se dibujó en sus labios me decían que algo no iba bien. Estaba muy segura de que me iba a ganar. Media hora más tarde perdiera seis a cero. Con unos aires de superioridad que me incomodaron, me dijo: -Vete a coger el saco de piñas y vuelve aquí que mi hermano no tarda en llegar. -¿No me das la revancha? -Te la doy, pero si pierdes le tienes que poner el culo a mi hermano. Ni loco iba a jugar. -Voy a llenar el saco de piñas. Cogiendo las piñas me comía el coco. ¿Cómo haría para coger casi siempre los ases y los treses? Solo podía haber una manera. Tenía las cartas marcadas. Al volver le iba a pedirle la baraja y mirar. Y si estaban marcadas le pondría el culo morado. Con el saco lleno de piñas volví al lado de Carmiña. Su hermano aún no había llegado. Me dijo: -Acabaste pronto. ¿Jugamos otra partida? Iba a saber si las cartas estaban marcadas o no. -Jugamos. Carmiña me dio la baraja, barajé y fui mirando. Vi un puntito rojo en la esquina una carta, le di la vuelta y era un as. Otra carta tenía un puntito azul, le di la vuelta y era un tres. Mire para Carmiña. La chavala se dio de cuenta de que la había pillado. Nerviosa, me dijo: -No es lo que parece. -Sí que lo es, apuesto lo que quieras que todos los ases y los treses tienen puntitos rojos y azules. Entregó el equipo. -¿Cómo arreglamos esto? -Hazme una oferta. -¿Te gustaría que te la chupara yo también? Lo digo para que no te resulte tan violento que te la chupe un hombre. Me puse serio. -¡No me la va a chupar ningún maricón! Se asustó -Aun no es tade para... Ya era tarde, la puse sobre mis rodillas. Pataleaba cómo una gata. Era igual, le levanté el vestido, le bajé las bragas y le calenté sus duras nalgas: -¡¡Plassssssss -¡cabróóoóóóón! -Plasssssss, plasssssss, plasssss, plassssss -¡ayyyyyyyyy¡-. Plasssssss, plasssssss, plasssssss, plassssss -¡desgraciadooooo!-. ¡¡Plassssssss, plassssss!! -¿A quién quería engañar tú, pardilla? Carmiña se subió las bragas y el vestido, se sentó sobre la hierba, y llorando me dijo: -¡Si fuera un hombre te daba de hostias, abusón! -Eso te pasó por tramposa. Se fijó y vio el bulto en mi pantalón. Se endemonió aún más de lo que ya estaba. -¡Encima te empalmaste! ¡¡Te pone cachondo pegarle a una mujer, desgraciado!! -No fue por eso, fue al ver tu culo. Tienes un culo precioso. Estaba realmente furiosa. -¡Maricón! -Si tú lo dices... No paraba de llorar. Me senté a su lado, le di un beso en la mejilla, y le dije: -¿Me perdonas? No pensé que te iba a doler tanto. Me dio un empujón. -¡Aparta, abusón! Le di otro beso. Me gustaba besar su mejilla, las lágrimas le daban un sabor saladito. Le supliqué. -¡Anda, perdóname! Limpió las lágrimas con el dorso de su mano derecha, y me dijo: -Solo si dejas que te la chupe mi hermano. -¡Qué obsesión! ¿Te gusta ver cómo un chico se la chupa a otro? -Es una fantasía que tengo. Me eché encima de ella y le sujeté las muñecas con las manos. -Te voy a hacer las tres cruces. Se revolvió debajo de mí. -¡Déjame! ¡¡Tú sí que eres una cruz!! La besé en la frente, en el mentón, en la comisura de los labios y después la besé en los labios. Carmiña me escupió en a boca. La volví a besar, esta vez con lengua, después de besarla, me dijo: -¡Me das asco! La besé en el mentón, en el ombligo, en los pezones de las tetas y de nuevo en la boca y con lengua. -¡Esa no fue una cruz, cabrón! Me volvió a escupir en la boca. Le solté las muñecas, la besé en el ombligo, en el coño y después las caderas. Carmiña cerró los ojos y estiró los brazos a lo largo del cuerpo. -¡Que sepas que me estás forzando! -¿Quieres que pare? -Si, hombre, para que me pegues por no dejarte. -No te voy a pegar. Sí... Carmiña ya tenía ganas de guerra. -Si no me amenazas no me dejo. -¿A que te pellizco las tetas? La bese con lengua. -Esa no es una amenaza. La volví a besar con lengua. -¡A que te vuelvo a calentar el culo! -Esa tampoco es una amenaza. Ya me estaba cansando. -¡A qué te mando a tomar por culo, Carmiña! -Esa si que es una amenaza. Le bajé la cremallera del vestido. Se puso de lado, y le quité el sujetador. Estaba colorada y los pelos de sus brazos se erizaron. Se puso boca arriba y cerró los ojos. Le bajé el vestido hasta la cintura. Volví a hacer las cruces. La besé en la frente, en el mentón, en la comisura de los labios, la besé en la boca y le metí la lengua dentro, Carmiña me la chupó. Luego besé su mentón, su ombligo, los pezones de sus tetas y volví a besarla con lengua. Carmiña me la volvió a chupar. Después le eché las manos al vestido, Carmiña arqueó el cuerpo para facilitar que se lo quitara. Quité el vestido y las empapadas bragas de un tirón... Le besé el clítoris, el ojete, moví mi lengua hacia los lados dentro de su coño y después se la metí dentro. Carmiña levantó la pelvis, y dijo: -Me corro. Pensé que lo decía en broma, pero comenzó a jadear y a temblar y supe que se estaba corriendo... De su coño salieron babitas en cantidad. Al acabar de correrse, me dijo: -Me forzaste, cerdo. -No digas tonterías, te dejaste. -¡Por que me amenazaste! Sentí la voz de su hermano Carlitos, un chaval de mi edad, delgadito y muy guapo: -¿Forzaste a mi hermana, Quique? Lo miré, y le dije: -¡Qué carallo iba a forzar! Carlitos miró para su hermana, para sus tetas, para su coño peludo y le preguntó: -¿Te dejaste? Carmiña se enfadó con su hermano. -¡Carlitos! -Te dejaste -bajó la cabeza-. Habías dicho que serías solo mía. Carmiña y su hermano eran novios, amantes o que sé yo lo que eran, pero follar follaban. Le dije a mi primo: -Me voy para casa, y tú, maricón. A ver cuando aprendes que las cosas de casa se quedan en casa. Carmiña no me quería dejar marchar. -¿Me cumples la fantasía, Quique? Yo dejé que jugaras conmigo. -Ahora me dejaste. Te la cumplo, pero después me dejas que te folle. -Me lo pensaré. Carlitos, le preguntó a su hermana: -¿Que fantasía es esa? -¿No me dijiste mil veces que te morías por chuparle la polla a Quique? Carlitos me miró y me preguntó: -¿Me dejas? -El que algo quiere algo le cuesta. Carlitos comenzó a dar saltitos y a mover las manos cómo las mueven los maricones al estar ilusionados. Vino a mi lado, se arrodilló, me quitó la polla, la metió en la boca y al momento se me puso dura. Carmiña, desnuda, se agachó detrás de mí y me pasó la lengua por el culo. Joder con mis primos. ¡Qué vicio tenían! ¡¡Y qué peligro!! Poco después. Carlitos, se levantó, rodeó mis brazos con los suyos y me metió un morreo que me hizo latir la pola. Sus labios aún eran más tiernos que los de su hermana, y su lengua era deliciosa. No sé que me pasó pero me dejé llevar. La lengua de Carmiña entrando y saliendo de mi culo y la de su hermano dentro de mi boca me pusieron de un cachondo subido, por eso cuando Carlitos se dio la vuelta y su hermana le bajó los pantalones ya no me puse ninguna barrera. Vi cómo le comía el culo a su hermano mientras me meneaba la polla. Luego me la llevó a su ojete, la puso en la entrada y ¡Zassssss!, le metí la cabeza. Carmiña, en cuclillas entre los dos, me tenía la polla agarrada y no la dejaba entrar más. Me lamió las pelotas y me peló la polla con la cabeza dentro del culo. Me cogió una mano y la llevó a la polla de su hermano, se la agarré y se la masturbé, Carlitos giraba la cabeza y nos comíamos la boca. Por fin soltó mi prima la polla y se la clavé hasta el fondo del culo. Ella se agachó delante de él y se la chupó. Al ratito, sentí cómo Carlitos se estremecía y se corría en la boca de su hermana. Yo le agarré el pecho y me corrí dentro de su culo. Al acabar de correrme saque la polla del culo. En ese momento me di cuenta de que me gustaban tanto los culos cómo los coños. Le dije a Carmiña: -Ahora te toca a ti. Estaba demasiado cachonda cómo para hacerse de rogar. Se echó boca arriba sobre la hierba y le dijo a su hermano: -Vigila por si viene alguien, Carlitos. La voz de Carlitos sonó lastimera. -Yo también quiero jugar contigo, Carmiña. -Tú y yo lo podemos hacer cuando queramos. Vigila. Carlitos, se resignó. Iba a echarme encima de Carmiña. Me dijo: -Desnúdadate que te quiero ver en pelotas. En nada estaba desnudo. Vi que a Carlitos se le volvió a poner la polla dura, pero no me preocupé, lo que tuviera que ser, sería. Me iba a hartar de tetas y de coño, pero no del modo que y había imaginado. Me eché sobre Carmiña, y cuando la iba a besar me dio la vuelta y se puso ella encima. Puso su coño sobre mi polla, la aplastó contra mi cuerpo y lo frotó despacito desde la base al glande. Su coño se deslizaba hacia arriba y hacia abajo dejando mi polla empapada de jugos vaginales. Me dio un pezón a chupar, el pezón, ya que cuando quise mamar la teta me la quitó de delante, hizo lo mismo con la otra teta sin parar de masturbarse con mi polla. Después me puso el coño en la boca, y me dijo: -Saca la lengua. Saqué la lengua e hizo lo mismo que estuviera haciendo con la polla, acariciar lentamente con ella sus labios vaginales, su clítoris y ahora también su ojete. Así estuvo más de diez minutos. Sus gemidos hacían latir mi polla. Llegó un momento en que no pudo más, y me dijo: -Abre la boca. Guardé la lengua y abrí la boca. Carmiña frotó el clítoris con celeridad y con dos dedos, y al correrse, me dijo: -¡Bebe, cariño! Se corrió soltando una pequeña cascada de leche más espesa que la mía. Sentí como una mano cogía mi polla y la mamaba. El cabrón de Carlitos se estaba aprovechando. Estaba tan cachondo que le llené la boca de leche. Carmiña ni se enteró de lo que hiciera su hermano. Al acabar de correrse, puso mi polla en la entrada de su coño y metió el glande. Le entró muy apretado. Me dijo: -Ahora te voy a follar hasta que te corras. Me dio las tetas a mamar, esta vez enteras. Me harté de tetas mientras mi glande entraba y salía de su coño. Al final ya entraba y salía produciéndole un placer inmenso, lo mismo que a mí, ya que lo que me follaba era la corona. Me dijo: -¡Eres duro! Mi hermano ya se hubiese corrido. Cuando sentí que me iba a correr, le di la vuelta, se la clavé hasta el fondo y le di caña brava: -En nada, pero en nada, exclamó: -¡¡Me corroooo!! Carmiña echó sus manos a mi cuello y me comió la boca. Me había olvidado de Carlitos. Sentí su polla (la tenía delgada) entrar en mi culo. Me excité tanto que me comencé a correr. La quise quitar pero no pude. Tenía un pulpo encima de mí. Me corrí dentro de Carmiña, que al sentir mi leche dentro de su coño chupó mi lengua de tal forma que parecía que me la quería arrancar. El hijo puta de mi primo me llenó el culo de leche. Después de eso, conversando sobre el polvo, me vestí, cogí mi saco de piñas y volví a casa. Por si te lo preguntas, no, Carmiña, no quedó preñada. Quique. ([email protected])

Autor: Quique Categoría: Incesto

Leer relato »

La viuda alegre. Mi madre

2019-09-26


La muerte prematura de mi padre dejó una viuda madura, lo suficientemente joven para retraerse en su pena obviando la calentura de coño que se tiene cuando rondas la cuarentena..., más cuando posees un cuerpo hecho para el pecado. Esa era mi madre, una viuda dispuesta a probarlo casi todo. La muerte de papá fue algo que nos sorprendió a todos en mi familia, a pesar de sus 45 años tenía varios problemas de salud que los mantenía a raya dado que era un tipo que se conservaba en buena forma. Un viernes a eso de las 11 de la noche mi madre, Sofía, recibió una llamada, mi padre había tenido un accidente de tráfico y estaba muy grave, de inmediato salimos al hospital. Al llegar el médico nos recibió con la peor noticia, mi padre había muerto a causa de un trauma cerebral producido por un choque contra un poste. La noticia nos dejó helados, no supimos cómo reaccionar ante la situación y mi madre se puso a llorar…quedé en shock, ¿qué más se podía hacer en ese momento? Cuando nos vimos un poco recuperados, mi madre se dispuso a llamar a todos nuestros familiares y amigos, que al igual que nosotros quedaron sorprendidos con la noticia. Me dolió bastante la perdida, porque naturalmente era mi padre y había vivido con él durante mis 18 años de vida, pese a que la relación padre e hijo estaba rota desde hacía varios años por su comportamiento indecente, egoísta y desaprensivo para conmigo y sobre todo con su esposa…mi madre. A pesar que siempre me apoyó económicamente y me brindó la mejor educación académica, en nada más se preocupó por mí… sentí siempre que me faltaba afecto por su parte, nunca tuvimos una charla o me dio un abrazo, siempre salía temprano y llegaba muy entrada la noche, los fines de semana siempre prefirió pasárselo bien bebiendo con sus amigos, a tal vez salir con su familia a algún sitio y disfrutar con ello…, pero a pesar de la ausencia de una figura paterna, el resquemor que tuve con él no fue solo por eso, sino por un par de sucesos específicos. Uno cuando dejaba de ser un niño y ya entendía muchas cosas y otra fue ya en la adolescencia. El primer suceso ocurrió un sábado por la tarde, mi madre había salido con sus amigas y yo me había quedado solo en la casa jugando en la Play Stations. Estaba tranquilo hasta que escuché a alguien entrar, era mi padre y sus amigos que habían ido a casa a ver un partido de fútbol, no le di mayor importancia y seguí con lo mío. Alrededor de una media hora después, bajo a la cocina para ver qué había en la nevera para tomar. Estando allí escucho que Pedro, uno de los amigos de mi papá, estaba mencionando algo sobre mi madre por lo que sigilosamente me acerqué a una ventana que tenía la cocina con una cortina translucida, y que daba directo a la sala, desde allí podía oír mejor la conversación sin ser visto y entrever sus figuras. – Tu mujer tiene un buen culo, ya me gustaría a mí tener una así, seguro se lo rompes todos los días, dijo Pedro. -Sí, tiene un buen culo, pero yo no soy el que se lo revienta a esa puta, decía mi padre hablando tan despectivamente de su esposa…, estaba sorprendido de cómo hablaba de mamá, – Tiene el ojete bien abierto pero me dice que no le gusta por detrás, cree que soy tonto. Sé que le han dado por el culo… – Pero debes entender al otro, yo no me resistiría con semejante caballo, también te pondría los cuernos jajaja, dijo interviniendo Jairo, otro de los amigos de mi padre, e incluso también amigo de mamá, mientras todos reían a carcajadas la gracia tratando a mi madre como una fulana. Lo que había escuchado me dejó pasmado, nunca imaginé que mi padre y sus amigos se pudieran referir así respecto a mi madre, una persona muy educada y respetuosa, ese hecho hizo que dejaran de agradarme los amigos de papá y fue la primera decepción que tuve con él. En sus palabras y gestos ante sus amigos demostraba el poco cariño y respeto que le tenía a la mujer que me había dado la vida. Mi madre se llama Sofía, una mujer, de 40 años de mediana estura sobre los 1.68 metros, con un vientre no muy plano pero sí en buena forma para alguien que no hacía mucho ejercicio, tetas medianas y unas caderas con un culo grandes en la proporción 7/10, que le da ese realce perfecto que a los sementales tanto nos atrae de las hembras para engendrar con ellas, nalgas redondas y respingonas. Siempre había visto que era muy guapa, no para llegar al punto de tener erecciones y pajearme pensando en ella ya que respetaba el hecho de que era mi madre, pero ya entrado en la pubertad comencé a ver a la mujer, sus curvas y sus prominentes tetas. El segundo suceso fue más reciente, un miércoles en la mañana, ya era un adolescente. Estaba siendo un día normal de clase, cuando un incidente con la tubería de agua provocó que se inundaran los baños y varios salones, por lo que fue necesario que a todos los estudiantes se les enviara a casa temprano. Para ese entonces yo ya era un adolescente de 17 años, a esa edad uno ya es persona que entiende mejor muchas cosas que pasan a tu alrededor. Llegando a casa, escucho ruidos en el segundo piso, pensé que tal vez podría tratarse de ladrones, pero a medida que iba subiendo las escaleras, me di cuenta que eran gemidos y que provenían de la habitación de mis padres. Se me hizo raro ya que parecían de una mujer pero no de una que se me hiciera conocida, porque mi madre no gemía de esa forma cuando la follaban. Decidí seguir caminando sigilosamente hasta llegar a la puerta, se encontraba casi cerrada por completo, pero había un hilo por el que podía ver un poco a pesar de la oscuridad. La imagen que pude observar me dejó completamente petrificado, había una mujer de espaldas que estaba cabalgando sobre ¡mi padre! Me sentí completamente asqueado por esa escena, recordaba que había tratado a mi madre de puta y de estar con otros pero él hacía lo mismo… algo hizo que siguiera mirando la escena. Lo poco que pude ver de la mujer con la que mi padre le estaba poniendo los cuernos a mamá, es que era delgada y con cabello ondulado, no me pareció conocida, nunca la había visto. Estando ahí parado tuve una erección, nunca había estado ante una escena así, solamente lo que había visto en el porno, todavía era virgen, incluso recordaba escuchar a mis padres hacer ruidos así entre gemidos y chirriar de las costuras de la cama, pero por la inocencia jamás me había imaginado de qué se trataba hasta bien entrada en mi pubertad. Estuve en el lapso de un par de segundos así, hasta que desperté viendo el bulto que tenía en mi pantalón, por lo que decidí ir hasta mi habitación que está al lado de la de mis padres, en completo silencio. Al entrar a mi habitación procuré cerrar con seguro, se podía escuchar perfectamente lo que ocurría al otro lado, el gemir de la chica, mi padre insultando y gimiendo, y el golpe de los choques de sus cuerpos con cada sentón que ella daba, yo me empecé a acariciar el cipote por encima del pantalón mientras escuchaba cómo acababan de gritar de placer. Supuse que ya habían acabado y entonces desabroché mi pantalón sacando mi polla y empecé a hacerme una paja acabando rápido. Después no pude evitar sentirme mal por lo que había visto y por hacerme una paja pensando en ello, tal vez lo mejor hubiera sido haberle dicho a mamá lo ocurrido, pero no tenía el valor suficiente para romper su matrimonio, y ser yo el damnificado. Todo lo anterior fue lo que derivó en que naciera el rencor que le tuve durante estos años y hasta tal vez fue lo que me ayudó a no sufrir tanto por su perdida, aunque como mencione, sí me dolió. Pasaron varios días del accidente en el que los agentes de la policía investigaron lo sucedido, la gente de la funeraria organizaran todo para el funeral como correspondía, hasta que llegó el día del funeral tres días después. Para ese día llegaron muchos familiares que vivían en lugares lejanos y los diferentes amigos de mi padre, muchos de ellos me caían bastante mal por razones ya mencionadas. El funeral se realizó en horas de la tarde, como es natural muchas lágrimas menos las mías que no brotaron en todo el tiempo. Ese día estuve junto a mi madre casi todo el tiempo apoyándola anímicamente, ella se puso en vestido negro ajustado que le llegaba hasta un par de centímetros arriba de la rodilla, con cuello en V y mangas cortas, también unos tacones que la hacían ver mucho más esbelta, estaba muy guapa. Al finalizar me acerqué a saludar a un tío y unos primos. Varias personas se acercaron a mi madre para darle el pésame, una de esas personas era Jairo, uno de los amigos de papá, que le dio un muy largo abrazo mientras ponía su mano en la parte baja de la espalda y amagaba a tocarle el culo, vale destacar que era un tipo casado. Acabando el eterno abrazo, la agarró de la mano y se acercaron a mí, él me dio el pésame con un abrazo muchísimo más breve. Se ofreció a llevarnos a casa, a lo que sin rechistar mamá aceptó en nombre de los dos. Ella se hizo en el asiento del copiloto y yo atrás, durante el trayecto hablaron de varias anécdotas y recuerdos de mi padre. Al llegar a casa, mamá invitó a Jairo a pasar a tomarse algo, él no se hizo de rogar y aceptó. Jairo se acomodaba en el sofá mientras les avisaba que me iba a mi habitación a descansar, mi madre me rogo para los acompañara un rato, por lo que terminé aceptando. Ella se fue a la cocina mientras que Jairo y yo quedamos en la sala, él me empezó a preguntar sobre mis estudios y un par de cosas sobre mi vida, yo le respondía amistosamente. Pronto llegó mamá, con una botella de whisky y tres vasos. – Pensé que prepararías un café o un zumo, le dije. – Ya eres un hombre… un poco de alcohol no te hará daño, respondió ella, y tenía razón, un trago no me haría daño, desde hacía un año había empezado a tomar cerveza y calimochos, aunque todavía no me había acostumbrado al whisky. Ella se sentó al otro extremo del sofá donde estaba Jairo, quedando completamente frente a mí, de modo que al cruzar sus piernas podía ver perfectamente sus hermosos muslos, aunque trataba de mirar hacia otro lado, no podía dejar de echar un vistazo de vez en cuando, algo que generaba cierto morbo en mí y me estaba provocando una erección, por lo que también tuve que cruzar las piernas y poner mi mano con el vaso para tapar el bulto. La charla primero se centró en Jairo, su vida personal y otras cosas. Mencionaba que su esposa no pudo acompañarnos al funeral puesto que se encontraba de viaje y que él se encontraba libre durante un mes. Luego empezaron a hablar de cosas aburridas, yo era un simple espectador que reía con algún comentario gracioso o simplemente asentía con la cabeza. La charla ya me empezó a aburrir, junto al cansancio de esos días tan agitados y a que ya íbamos con varias copas… empecé a sentir sueño, por lo que me dejé llevar y me dormí en el sillón. Al despertar estaba un poco desorientado, miré el reloj que había en la sala, había pasado poco más de media hora desde la última vez que lo observé. Al girar la mirada hacia mi madre y Jairo, pude observar que ya estaban un poco más juntos, incluso Jairo tenía la mano sobre su rodilla. Además mi madre estaba riendo, lo que hacía unas horas lloraba ya lo había olvidado, tal vez se debía al efecto del alcohol, que por cierto, el contenido de la botella de whisky se había reducido considerablemente. – Parece que el whisky te ha noqueado, dijo Jairo al ver mi mirada perdida con los ojos entre abiertos. – Y parece que vosotros le habéis dado como se debe al whisky, respondí yo haciendo un gesto amistoso. – Bueno, creo que me iré a dormir, mañana debo ir al instituto, despidiéndome de ellos. En ese momento iba por el pasillo un poco mareado y con dolor de cabeza, yendo directo hacia las escaleras. Me dieron ganas de ir al baño antes de acostarme, por lo que obviamente fui a orinar. De vuelta, me senté unos minutos en la escalera, no había ingerido mucho alcohol pero el poco me había hecho daño, por lo que decidí ir a la cocina a tomar un vaso de agua a ver si eso me ayudaba. Entrando a la cocina los escuché riendo a ambos…evité encender la luz para no alertarlos y espiar un poco por la ventana, quería saber de qué hablaban y qué les causaba tanta risa, gracias a la cortina translúcida y a que la luz de la sala estaba encendida, no sabrían que estaba allí viéndolos. Al principio me percaté que Jairo ya había metido su mano más adentro de lo decente… no la tenía en la rodilla de mamá, sino en su pierna llegando al muslo por debajo de su falda, acariciándola mientras ella emitía risitas, él le decía… – Julián era un tipo afortunado, tenía semejante hembra y prefería ir a buscar a otro lado, mi madre solamente se limitaba a mirarlo a la cara con una cara risueña un poco ebria quizás. Él intentó meter su mano un poco más, pero mi madre lo detuvo de seco. Para mis adentros pensé que esa acción estuvo bien, siempre la vi a ella como una dama y en este caso no sería la acepción, pero lo que dijo después terminó por cerrarme la boca de una bofetada en toda la cara. – ¡No! No hagamos esto aquí, mi hijo podría bajar y vernos. Le apartó la mano con velocidad. – Vamos, hace años no hemos estado juntos y te tengo muchas ganas de hacer cosas contigo. Metiendo otra vez la mano debajo de la falda. – ¡Te digo que no! Mi hijo está arriba y podría vernos en esta situación, prefiero que esto suceda otro día. Mientras nuevamente le alejaba la mano pero esta vez con más calma. – Tu hijo no podía ni sostenerse, además dijo que tenía mañana clases, por lo que ya se habrá dormido, debe estar fundido. Esta vez pasando su brazo por atrás dándole un abrazo. En ese momento ella no respondió, el silencio duró un par de segundos ella preguntó… – ¿Estás seguro que no nos escuchará ni bajará? Se notaba con ganas de que ese tipo se la follara. – No lo creo, te digo que está totalmente fundido, respondió él mientras le agarró la cara acercándola a la suya para darle un largo beso. En ese momento quedé estupefacto, más que las otras veces en las que estuve en situaciones así. Lo de “hace años no hemos estado juntos” y el hecho de que ese mismísimo día habíamos enterrado a mi padre me dejaron completamente desconcertado, por primera vez puse en duda el hecho que mi señora madre fuera decente y en realidad sí fuera una puta como había escuchado en esa conversación de hace años. Seguí viendo como todavía se seguían besando, pero mi madre esta vez era la que tenía la mano en su pierna y la subía lentamente hasta llegar hasta que llegó a su bulto, allí estuvo un rato largo sobando por encima del pantalón la daga de ese tío. Él dejó de besarla y se recostó sobre el extremo del sofá, ella se abalanzó sobre su parte baja abriendo la cremallera de su pantalón, metiendo la mano y sacando su rabo de un tamaño promedio aunque un poco curvo. Ella con sus dedos apretaba su glande mientras lo apreciaba con una mirada libidinosa, después empezó a pasarle su lengua lentamente. En ese momento yo sentía demasiada rabia y decepción, pero también excitación, no podía evitarlo y el resultado se vio reflejado en mi erección, no pensaba pajearme aunque la ocasión la ameritara, sentía un poco de vergüenza al tocarme mi polla mientras a unos metros mamá chupaba uno tan grande como el mío o más pequeño. No pude evitarlo y tuve que empezar con una paja lenta. – Uffff ¡Qué rico! Así, así… Expresaba él lleno de delectación, mientras agarraba por la cabeza a mamá subiéndole el ritmo y de vez en cuando penetrándole la garganta lo más profundo que podía. Después, ella se paró un poco ahogada echando grandes cantidades de saliva por la boca, que le chorreaban por la quijada y le llegaba a las tetas ensuciando su vestido. Se dio la vuelta mientras él también se paró y posándose detrás de ella, empezó a bajar la cremallera de su vestido llegando hasta el final y dejándolo caer al suelo. Su ropa interior era bastante diminuta, un tanga negro que se perdía entre su buen par de nalgas, se dio la vuelta nuevamente y dejó ver que el tanga apenas le tapaba su depilada vulva hinchada como una almohadilla, ella se lo quitó junto con el sostén, en tanto él se despejaba del pantalón y el bóxer quedando ambos desnudos. Mi madre se recostó sobre el sofá boca arriba y dejando las piernas abiertas, él se puso por encima y acomodando su verga en la boca de su coño empezó a penetrarla, al principio lentamente, iba subiendo el ritmo lentamente mientras ella empezaba a gemir fuerte y las inserciones eran cada vez más profundas, por lo que se puso las manos en la boca para tapar los sonidos que emitía. En esa postura estuvieron por un par de minutos. Luego cambiaron de postura…mamá se puso boca abajo sacando el culo hacia arriba, Jairo se levantó poniendo un pie encima del sofá y volvió a poner su polla en la entrada de la vagina volviendo a empujar y elevando el ritmo nuevamente, mi madre ya no se tapaba la boca sino que mordía el sofá. Si te interesa saber como acaba este relato visita la web de mi perfil. Los sonidos de la penetración empezaban a tornarse húmedos, los gemidos de Jairo ya se empezaban sonar cansados. Después de unos minutos de constante mete y saca, Jairo saca su estoque y se dispone a descansar unos segundos, para luego incorporarse pero esta vez subiéndose completamente al sofá y apoyándose sobre la cintura de ella, ¡le empezó a penetrar por el culo! Yo a esa altura ya no podía aguantar más, por lo que tuve que buscar entre la oscuridad papel de cocina o algún trapo, que finalmente pude encontrar. Aumenté el ritmo y me corrí expulsando mi esperma en el trapo. Mi madre a pesar de estar mordiendo el cojín, se le escuchaban los gemidos de zorra en celo. Posteriormente metió su mano por debajo y empezó a frotarse el clítoris como una puta con mucha bravura, tras unos minutos lanzó un par de chorros a la par que se encogió temblando y convulsionando con fuertes esténtores…la muy perra comenzaba a tener un glorioso orgasmo el mismo día del entierro de su esposo… y al parecer era de los buenos, porque gimió bastante fuerte, tanto que ni la tela del sofá no logró ahogar. Jairo siguió invadiéndola y luego en un momento dado gruñó como un verraco, gimió con una voz grave deteniendo notoriamente el ritmo de las embestidas. Era su clímax…también estaba teniendo un orgasmo y se estaba vaciando todo su contenido seminal dentro del culo de mi madre. Al finalizar, se echó para atrás y pude ver que su polla ya estaba algo flácida, se tiró sobre el extremo del sofá mirando al techo, en tanto mi madre soltaba una risa de placer, para terminar… – ¡Ha estado espectacular! Expresando esto mientras le sobaba una palmada en la nalga. – Sí, pero ahora me toca limpiar todo esto y borracha, supongo que no me ayudarás, respondió mi mamá reincorporándose nuevamente y subiéndose encima de él para darle un beso. Yo aproveché ese instante para rápidamente salir de la cocina e irme a mi habitación. Allí me volví a hacer una paja, esta vez más relajado, pensando en lo que había acabado de ver, por un momento sentí un poco de remordimiento por toda la situación, pero estaba demasiado caliente. Luego volví a dormirme de lo cansado que estaba. Al día siguiente me levanté temprano, me duché y traté de lavar el trapo como pude. Me preparé lo necesario para pasar el día de clase y me fui al instituto, al salir de casa pude ver bien todo el desorden que había quedado de la faena de la noche anterior, Jairo se quedó durmiendo en el sofá, abrigado con una manta… el olor a sexo todavía se sentía. En el transcurso del día y del resto de semana pude plantearme con mente fría, muchas preguntas de todo lo que había sucedido, ¿Todo el rencor que le había tenido a mi padre fue en vano? ¿Mi madre era una soberana PUTA? ¡¡Qué mal estaba que mi madre follara con otro el mismo día que enterró a su marido!! ¿Era ético que estuviera en una relación con un hombre casado? Lo que sí es cierto es que Jairo no siguió frecuentando a mamá a la vista de su hijo, pero eso no evitó que no tuviese moderación a la hora de follar con mi tío Ramón, que yo me enterara y otros tipos… ¡Yo sabía para qué eran sus visitas! CONTINUARÁ... ([email protected])

Autor: TrovoDecimo Categoría: Incesto

Leer relato »

Semana Santa en la finca de mis suegros

2019-09-25


De nuevo por aquí para contar los últimos acontecimientos de mi vida, el relato que viene a continuación me ocurrió la semana santa pasada. Aprovechando que era semana santa, mis suegros quisieron hacer una reunión familiar en la cual estarían la mayor parte de sus seres más allegados. Yo por mi parte me puse feliz pues hacía mucho tiempo no iba a Medellín y aunque lo más lógico era que tendría que interactuar con mi cuñado Luis, no le vi mucha importancia pues era obvio que lo que pasó entre los dos no volvería a pasar. La reunión familiar se llevaría a cabo los días jueves, viernes y sábado santo, pero mi esposo y yo quisimos aprovechar desde el lunes para visitar con más calma y aprovechar el aire puro de la finca donde vivían mis suegros. La finca es más bien una casa campestre muy hermosa y grande, la cual cuenta con muchas habitaciones una zona de baño enorme y es el sitio donde decidió mi suegro don Carlos, irse a vivir después de una vida de negocios en el sector ganadero. Él es un hombre de 60 años que a pesar de su edad se conserva muy bien, alto y vigoroso, y aunque la verdad casi no hemos tenido tiempo de dialogar por su carácter fuerte y sus ocupaciones me ha parecido un tipo algo machista y algo malgeniado, nada que ver con mi suegra doña Adriana una mujer abnegada y muy elegante pero sumisa, la típica mujer de hogar tradicional, la cual para sus 55 años ya se veía algo disminuida y la cual se encontraba en silla de ruedas debido a un tratamiento que recibía por una cirugía de cadera. Preparamos maletas, y viajamos el lunes a primera hora, llegando a la ciudad de Medellín y de allí abordar transporte y llegar de sorpresa a casa de mis suegros. Al momento de llegar solo estaba doña Adriana con su enfermera particular, (muy joven y bonita por cierto) y Gladis la señora encargada de las labores de la casa y que llevaba más de doce años trabajando con ellos. La felicidad de mi suegra no se hizo esperar, de inmediato no instalo en una de las mejores habitaciones y pidió a la empleada a preparar una deliciosa bandeja paisa. Estuvimos charlando mucho rato luego yo subí a mi habitación a ducharme y ponerme un poco más cómoda, mi esposo hizo lo mismo y bajamos de nuevo y en ese momento llego mi suegro el cual se mostró muy efusivo al ver a su primogénito. -Pero que sorpresa hijo, que alegría, Daniela como estas, veo que el llano les ha sentado muy bien. -Si papa las cosas nos han salido como las planeamos y afortunadamente la fortuna y la dicha están de nuestro lado. -Si suegro, pero ustedes también están muy bien y la finca está mucho más hermosa. Esa piscina se ve deliciosa jajajaja. -Claro Danielita está a tu disposición. Estuvimos hablando mucho rato los cuatro, de todo tipo de cosas, de la cirugía de mi suegra de lo bien que se conservaban ambos etc. Luego, cenamos y decidimos ir a descansar para el día siguiente continuar la charla. Ya mi esposo y yo subimos al cuarto y desempacamos y acomodamos nuestra ropa y nos dispusimos a dormir no sin antes tomar mi sagrado vaso de agua. Al día siguiente nos levantamos a eso de la 8 am y bajamos ya la empleada estaba sirviendo el desayuno y aprovechamos para hacerlo juntos los cinco con la enfermera. Luego nos fuimos las mujeres de compras y a hacer un poco de mercado y a que mi suegra se des estresara. Mi esposo aprovecho y salió con su padre a ver un ganado y unos caballos que tenían en las pesebreras. Estuvimos casi todo el día, en la ciudad recorriendo cuan centro comercial vimos, llegamos a la finca eso de las cuatro y los señores aun no llegaban mi suegra llego algo agotada y se acostó y yo me quede en el corredor hablando con la enfermera la cual genero mucha química conmigo. A eso de las 6 llegaron algo pasados de trago pero era algo normal en dos personas que no se veían hace mucho, cenamos mi suegra medio comió algo y pidió los calmante y se fue a su habitación a descansar, al rato mi suegro hizo lo mismo, yo acompañe a mi esposo a la habitación él se durmió sin ducharse y decidí bajar a charlar con Mónica la enfermera. Estuvimos como una hora hablando. Luego subí a mi habitación me duche y me puse de pijama un short cachetero rosado y un top blanco. Baje tome mi vaso de agua y cuando me iba a acostar y me disponía a tomar mi celular para escribirle a mi hermana recordé que lo había dejado en la habitación de Mónica. Baje y me dirigí a su alcoba, la puerta estaba entreabierta y de imprudente entre sin decir nada y fue mi peor error, allí estaba ella de rodillas haciéndole un oral a mi suegro, no se cual cara fue la peor la de él la de ella o la mía. -ayyy pe-perdón es que deje mi celular. Fue la única estupidez que se me ocurrió decir mientras Diana se ponía en pie y don Carlos acomodaba su erecto pene que era algo fuera de lo normal por su tamaño. De inmediato salí de espaldas y cerré la puerta, pero no subí a mi cuarto sino que me quede en la sala muy apenada y sin saber qué hacer. Pero a los pocos segundos llego mi suegro, con cara de vergüenza sin camisa ya con su pantalón acomodado pero sin poder ocultar su erección y con mi celular en la mano. -Aquí está tu celular Danielita, y disculpa por lo que ocurrió no pensamos que alguien fuera a entrar. Yo tenía mi cara roja de la pena y mi cabeza agachada estire la mano para recibir mi móvil y le dije: -No suegro la culpa es mía por imprudente y no se preocupe que por mi parte no ocurrió nada. -Eso espero mi niña, eso espero. Me dijo que no tenía por qué estar apenada, que lo dejara como un secreto entre los tres. Yo lo mire y aun nerviosa no pude decir nada pero mi vista me engaño y se dirigió a su bulto, el tomo mi mentón con una de sus manos me alzo la cara y me dijo: -¿es un secreto? -Siiiii señor claro que si. Medio sonreí y el me miro de arriba abajo llevo su mano a mi cintura y me entrego mi celular. -Ahora ve a dormir Danielita, que te puedes resfriar, está muy descubierta. Yo me mire y ver mi ropa y su mirada me puso más nerviosa de lo que estaba y solo pude decir hasta mañana suegro, y salí a paso ligero rumbo a mi habitación. Ese noche casi no dormí por lo incomodo de la situación y al día siguiente no sabía que iba a hacer y con qué cara iba a ver a mi suegra mi suegro y a diana, pero cuando llegue donde ellos estaban reunidos conversando y organizando la reunión que se aproximaba, note que ellos estaban actuando como si nada y la enfermera me saludo con beso en la mejilla. Luego cuando tuvo la oportunidad de hablar a solas con migo, pude ver su angustia, la cual calme diciéndole que por mi parte eso no había ocurrido, pues la verdad no soy quien para criticar y juzgar a nadie. Las cosas siguieron normalmente y poco a poco fue empezando a llegar la familia, llegaron hermanos de ambos señores sus hijos etc. La parte más incómoda para mí fue ver llegar a mi cuñado Luis el cual vino con su novia, su saludo fue muy efusivo hacia mi e incluso con una de sus manos alcanzo a acariciar parte de mis nalgas sin que nadie lo notara. Ya para el jueves santo estaba reunida la familia en su totalidad, pero yo me la pasaba con mi esposo, diana, y mi suegra evitando ver a la cara a mi suegro y quedarme a solas con mi cuñado. El día era caluroso y decidimos ir a la piscina a tomar el sol y jugar un rato en el agua, yo me puse un bikini algo pequeño de color negro y las mujeres que había en la casa aprovecharon también para darse una soleadita. Pero no llevábamos ni media hora cuando la mayoría de hombres ya están metidos en el agua, la verdad empecé a sentirme incomoda con tantas miradas pero para no hacer un desaire convencí a diana que fuéramos nadar un poco y así entre el agua evitar tantas miradas. Mi esposo por su parte prefirió irse a leer el periódico y a descansar pues no era alguien a quien le gustaran ese tipo de planes, ya en la piscina resultamos jugando voleibol hombre contra mujeres y todo fue diversión, pero al mucho rato cuando diana tuvo que ir a continuar con el cuidado de mi suegra yo decidí salir del agua e irme a ducha duchar y cambiar en los baños de la alberca para no mojar el piso de la casa, pero justo cuando me estaba a punto de empezar a cambiarme sentí como me tomaron por la cintura, era mi cuñado Luis. -Que haces Luis suéltame hay mucha gente y cualquiera puede venir. -Shittt, tranquila cuñada ellos están en lo suyo y mi novia está muy entretenida, estas muy rica cuñadita. De inmediato empezó a besar mi cuello y sentí como su pene crecía en mi cola, yo trate de calmarlo pero él estaba muy caliente y me metió a una de las duchas, me volteo me recostó contra la pared mientras ponía su mano en mi entrepierna e intentaba besar mi boca. -Nooo Luis nooo, para. -Ya deja el drama cuñadita, yo sé que tú quieres, no entiendo como mi hermano te deja tanto tiempo sola. Acerco su cuerpo al mío y yo traté de separarlo pero fue inútil, el continuo besando ya mi cuello y parte de mis senos mientras con su mano abría paso entre mi tanga de baño y mi vagina, apoderándose de ella con sus dedos, luego y al ver que yo ya estaba a punto de ceder se separó un poco y bajo su pantaloneta dejando su pene listo para metérmelo, corrió mi tanga a un lado yo abrí mis piernas para que me lo metiera más fácil, pero cuando lo estaba acomodando, escuchamos voces y pasos, él se retiró rápidamente y yo acomode mi tanga. -Ves lo que pasa Luis quédate aquí y no salgas hasta que yo no me vaya. Salí de ahí me metí a la ducha de enseguida me puse el short y sin ducharme salí, topándome el pasillo con unas primas de ellos. El reto del día trascurrió con calma y la noche paso sin inconvenientes. Al otro día, viernes la reunión se llevaría a cabo en horas de la noche y todo estaba dispuesto para fiesta familiar empezaron a llegar meseros etc. Mi suegra estaba feliz pues al fin estaba reunida toda la familia en mucho tiempo y era digno de celebrar, las horas fueron pasando el patio de la casa estaba adornado de tal forma que todos pudieran tomar, bailar y comer con tranquilidad. Todos empezaron a reunirse en la sitio destinado vestidos de forma muy elegante yo me puse un vestido rojo con un escote amplio y una abertura a un lado de la pierna sin sostén y una tanga del mismo color del vestido, baje con Carlos y nos hicimos en la mesa donde estaban mis suegros y diana junto con unas hermanas de doña Adriana eran las 7 pm y ya se empezaban a ver personas pasadas de trago pero a eso de la 8 empezó el baile yo baile unas cuantas piezas con mi esposo, con los tíos, también estaba ya algo pasada de tragos, mi suegro por su parte estuvo muy amable y servicial con todos , a las 10 pm y cuando los tragos y la música hacían ya estragos en muchas personas, mi suegra llamo a su esposo y le dijo. -Amor porque no sacas a bailar a diana y a Danny mira que la mayoría de hombres ya están borrachos y se van a aburrir las niñas, Luis esta pasado de tragos y esta además concentrado en la nueva novia. -Jajajaja -todos los que estábamos en la mesa nos pusimos a reír, mi suegro miro a Diana y la sacó a bailar, ella me miró con algo de vergüenza y yo hice como si nada, mientras ellos bailaban yo me tome un par de tragos más y ya el sereno y el licor me estaban golpeando, mi marido ni hablar prácticamente estaba doblado en la mesa junto con sus tíos y primos al poco tiempo llego mi suegro y dianita, descansaron un par de canciones y luego don Carlos empujado por su mujer me saco a bailar, yo estaba ya algo más que mareada, pero no tanto como para no aceptar. Salimos, recuerdo que era un merengue algo viejo. -¿Si estás bien Daniela? -Si claro suegro un poco mareada pero no como para caerme jajaja. -Jaja, tranquila que no te dejo caer, está muy bonita mi niña, ese vestido te queda muy bien. -Gracias suegro ahí se hace lo que se puede jajaja. -Mira que todos no han parado de mirarte, que fortuna la de mi hijo, lástima que sea tan descuidado con trigo, ¿o me equivoco? -Por qué lo dice suegro, él es así pero, está muy pendiente de mí. Es todo un caballero. -Pero yo siendo él no me emborracharía y te dejaría sola jajaja yo a su edad no me perdía nada, jajaja. -Jajaja, que cosas dice suegro, además usted no esta tan viejo, y por lo visto no se pierde aun de nada jeje. El me miro, y sonrió. -¿Lo dices por lo del otro día, Daniela? -Nooo nooo suegro, eso no fue, que pena. .Jajaja no te preocupes, al contrario haz guardado muy bien el secreto. -Tranquilo suegro yo no tengo por qué contar nada de lo que vi. -Eso está muy bien, pero mira, se acabó el disco sigamos con el otro. -Si claro don Carlos. -Y a propósito ¿qué fue lo que alcanzaste a ver ese día? -Ayy suegro como me pregunta eso jaja. Me puse algo nerviosa y trastabille un poco, el me tomo por la cintura y sonriendo me dijo. -No te asustes solo es por bromear jajaja. -Jaja yo se suegro. Y para no dejarme apenar más por el lance una frase al aire refiriéndome a lo que paso ese día. -Igual pude ver dos cosas ese día, bueno tres jajaja. -Siiii, ¿y cuáles si se puede saber y no te da pena? -Para nada suegro, la primera que diana estaba algo atragantada jajaja, la segunda tenía por qué estarlo, y la tercera que usted estaba muy mirón esa noche jajaja. No sé si fue por el efecto de los tragos que dije eso pero cuando reaccione a la metida de pata ya era tarde y no me iba a retractar. -Jajaja, ¿te parece que tenía por qué estar atragantada? Pero si hablamos de mirones tú también lo estabas jajaj , pero no voy a negarlo Danielita, quien no va a mirar tremendo ejemplar como tú. Y más como estabas esa noche. Bajo un poco su boca a mi oído y me dijo. -En parte tu tuviste la culpa de que mi erección tardara en desaparecer esa noche, y mírate hoy estas hecha toda una hembra. No sé qué fue lo que paso pero, sus palabras lejos de enojarme y apenarme hicieron fue ponerme un poco nerviosa e inquieta. -Vea pues suegro, y se va a terminar la canción y la charla esta amena jaja -Podemos seguir con la otra, no le veo problema mi niña. Yo agache la mirada, y le respondí -ningún problema suegro. -Muy bien mi niña, ¿y Diana te ha mencionado algo? -La verdad, hablamos del tema, pero no lo volvimos a tocar para evitar. -Ese día se encerró y no me quiso abrir más la puerta, jajaja -¿Cómo así suegro usted la busco después de eso? -La verdad Danielita y espero que no te incomodes con lo que voy a decir, pero después de verte así como estabas mis ganas de hacer el amor aumentaron, y fui a buscar a Dianita de nuevo. Pero al no abrirme, pensé en ir a tu cuarto, jajaja eso fue broma. Yo me puse muy nerviosa pero al ver su risa, me calme un poco. -Ayyy suegro que cosas dice me va a hacer dar más vergüenza de la que me dio ese día. -Jajaja, en verdad te dio vergüenza se te notaba, pero no debiste ponerte así, mira que yo lo tome con calma y eso que me cogiste con los pantalones abajo literalmente jajaja. -Jajaja y bien abajo suegro. La canción termino y yo muy sutilmente dije que quería algo de tomar pues tenía calor y fuimos a la mesa. Allí estuvimos hablando y tomando unos tragos más hasta que a doña Adriana le dio por ir a descansar y le pidió a diana que la llevara al cuarto, mi suegro por su parte decidió ir a ayudarla, pues la enfermera estaba también algo mareada, yo le hable a mi esposo para ver si nos íbamos a descansar pues ya era tarde y la mayoría estaba ya o borracha o con sueño, él ya estaba tan borracho que solo paro su cabeza y la clavo de nuevo en la mesa. En ese momento llego un primo de ellos ya muy ebrio y me invito a bailar y yo por no hacer un desplante acepte. Pero, empezó a decirme un poco de cosas, mientras bailaba que me empezaban a indisponer. -Mi primo, si tiene mucha suerte, ¿Daniela, es que te llamas? -Si Daniela ¿y por qué dices que tiene suerte? -Pues mira que mujer más buena la que tiene, cuando quieras te invito a mi finca y la pasamos bien rico. -Creo que este muy pasado de tragos y lo mejor es que te vayas a sentar. Intente zafarme y dejarlo ahí parado e irme a mi mesa, pero me apretó contra él y bajo su mano a mi cintura. -¿Qué hace? ¡Suélteme! -Tranquila, no te alborotes y relájate. Bajo su mano hasta mis nalga y me apretó más contra él, yo muy asustada pero, mucho más enojada le la mano y le dije que me respetara, lo deje ahí parado y me fui a la mesa. Para tratar de disipar las cosas y e insistirle a mi esposo para que se levantara, pero fue inútil, ya las tías y la demás gente de mi mesa se había retirado y solo quedamos mi marido y yo. Pensé irme y dejarlo ahí de lo enojada que estaba, pero, sería muy mal visto. Por lo que me senté y tome otro trago, pero el dichoso primo no hacía más que mirarme y me empezó a incomodar, pensé llamar a mi cuñado pero, eso sería peor, por lo que opte por ir a ver si mi suegro me ayudaba a subir a Carlos. Entre a la casa, en dirección de la habitación de mis suegros pero me topé con el saliendo de su cuarto. -Suegro, que pena venir a buscarlo, pero es que su hijo está totalmente dormido, ¿me ayuda a subirlo al cuarto? -Claro, mi niña, pero yo pensaba seguir la reunión ¿ya te vas a dormir? -Pues si es que ya todos están o borrachos o dormidos y hasta cansones. -Ahhh, pero yo estoy bien mi niña y tu estas aún muy sobria o no. -La verdad estoy algo mareada don Carlos. -Vamos y estamos un ratico más yo despacho los músicos y ya te ayudo a entrar a mi hijo, para que duerman, si es que lo dejas jajaja. -Pues ese ya se durmió hace rato suegro, será dormir yo también. -Ese muchacho nunca fue bueno para el licor mi niña, espero que si para lo otro, jaja -¿Y qué es lo otro suegro? -Jajaja para el sexo mi niña. -Ahhhh jajajaja si claro que sí. -Bueno contigo cualquiera lo seria, es más si yo fuera mi hijo te llevo a algún lado, alzo tu vestido corro tu tanga y jummm. Jajaja Yo pare lo mire y no sé por qué no reaccione igual que con el otro tipo, al contrario algo contrariada y sorprendida pero, con voz picara le respondí. -Jummm suegro pero que imaginación, la suya y además quien le dijo que llevo tanga puedo tener un short o algo mas jaja. Seguí caminando y él se quedó callado. Me senté a esperar el despacho los músicos meseros etc. Todos los demás se fueron a sus cuartos, Luis con su novia los tíos los primos en fin. Mi suegro me pidió el favor que mientras el llevaba a mi esposo viera que los meseros medio organizaran para al día siguiente vinieran por todo. Menos mal ya tenía casi todo listo y cuando el bajo de nuevo ya se estaban despidiendo. Yo estaba ya recostada contra la baranda del corredor tomando un vaso de licor y viendo ir el carro con los meseros, y mi suegro me hablo, listo Danielita, allá quedo tu galán. Yo me gire y le dije. -Gracias suegro ahora si a dormir. -Jaja, si señorita, tomate el trago vamos jajaja. Yo lo mire y por molestar le dije que a donde. Él se rio y respondió que a salir de una duda. -¿Cuál duda suegro? -La que me dejaste hace unos momentos. -¿Cual? -Me dijiste que tal vez no llevabas tanga y pues me quede muy intrigado. Se alejó un metro y apago las luces del pasillo, y solo iluminaba la luna y una que otra lámpara del jardín. Mientras se me acercaba de nuevo yo me quede quieta esperan que me dijera que era broma, pero en lugar de eso se me acerco como a 30 cm tomo el vaso de mi mano se dio un sorbo y me lo dio de nuevo, se agacho un poco y me dijo. -¿Que llevas bajo el vestido? -Ayyy suegro que pregunta. -Solo dime mi niña. -Eso se lo dejo a la imaginación. Hazle mi vaso y tome el resto de licor, él se rio, y en forma de susurro me dijo. -pues lo voy a averiguar. Y mientas me dijo eso poso su mano en mi cintura y entre besos y mordiscos en mi cuello me preguntaba… -¿Me deja averiguar? -No suegro que hace, mejor váyase a su alcoba. El omitiendo mi respuesta, bajo su mano a la abertura de mi vestido tomo mi pierna y comenzó su ascenso, mientas su boca se apoderaba más y más de mi oreja y su otra mano de mi cintura ya sobre mis nalgas, al llegar con su mano a mi cadera por debajo del vestido sintió el hilo de mi tanga, la cual levanto y deslizando toda su palma se apoderó de mi entrepierna, metiendo luego su dedo del medio entre mis labios vaginales causándome una escaramuza y un pequeño. -Auuuush, don Carlos ¿qué hace? Mmmmm -Lo que no te hizo mi hijo Danielita. -Nooo por favor suegro no sigaaa -Shiiiit calmate que ya estas mojadita. Yo puse mis manos en su pecho fingiendo sepáralo pero ya sentía el placer de sus dedos en mi cosita el con su otra mano bajo las tiras del vestido en mis hombros dejando mis senos expuestos a él, luego los manoseo y posteriormente me los empezó a chupar y lamer mientras mi empapada vagina sentía sus dedos cada vez más adentro, después saco su mano de mi entrepierna y zafó su correa, su pantalón y su bóxer para dejar ver ese pedazo de carne que me había dejado inquieta unas noches atrás, yo lo mire. Y me mordí los labios, el levanto mi vestido a la cintura y abriendo mis piernas se posiciono entre ellas. -ves como se hace mi niña. Metió su mano y corrió mi tanga a un costado, yo levante una de mis piernas e incline mi cadera hacia su pene, él lo tomo con una mano y lo llevo a la entrada de mi vagina, sentí como su glande rosaba mis lubricados labios, el intento metérmelo de un golpe pero su tamaño no se lo permitió. .No suegro esto es una locuraaa. Le dije mientras me acomodaba, habría más mis piernas y con una de mis manos corría más mi tanga para que me lo metiera más fácil, apoye mis codos sobre la baranda y el tomo con ambas mano mi nalgas y me levanto, yo acomode mis piernas a su alrededor y sentí como ese enorme pene se abría paso entre mi vagina sintiendo como me recorría centímetro a centímetro causándome un grito de placer el cual tuve ahogar mordiéndome los labios. -Ahhhh mmmmm por dios suegro ufff. -Te gusta mi nuerita rica. Ahora vas a saber que es un pene de verdad. Y sin más ni menos lo saco hasta la mitad y lo clavo con más fuerza chocando con fuerza mi pared pélvica, para luego meter su lengua en mi boca y ahogar de nuevo mi grito de placer incontenible, el cual era más placentero con cada embestida que me daba. -Mmmm mmmm mamacita que rico metértelo mi niña. -Que rico que me lo mete usted suegrooo. -Lástima que estén todos los cuartos ocupados mi niña o si no te daría clavo toda la noche. Yo empecé a sentir contracciones y aumente el movimiento de mi cadera y apreté su pene con mis labios vaginales lo que causaba en él un placer similar al mío, solo que yo no pude aguantar más y deje estallar mi orgasmo. -Ahhh ahhhh mmmm siiii que deliciaaa don Carlooos. El continuaba sus embestidas aceleradas cada vez más hasta que un minuto más tarde dejo salir una enorme cantidad de semen que lleno mi interior. -Que buen polvo mi niña espero que te haya gustado, -Suegro me encanto, pero eso estuvo mal. Le respondí mientras lo besaba. -Tienes razón mi niña la próxima ves lo hacemos en una habitación y mucho más tiempo. Yo me baje acomode mi tanga, mi vestido y le respondí. -De usted depende suegro, ahora me voy a dormir. -Así será mi niña. Me dio una nalgada y yo me retire sonriendo. Subí a mi cuarto me limpie y me acosté al lado de mi marido solo con mi tanga manchada con el semen de su padre. A las diez de la mañana del me levante, desperté a mi esposo, u cuando bajamos casi todos ya estaban en la piscina, el día era hermoso y soleado lo cual hizo que convenciera a Carlos de que fueranos un rato a nadar y tomar el sol. Subí a la habitación tome un vestido de baño azul pero este era de dos piezas, solo que no era tanga si no cachetero pues no quería llamar mucho la atención. Llegamos, allí estaban todos, hasta mis suegros pero ellos estaban en un kiosco junto con la mayoría, tomaban algún aperitivo, otros estaba tomando sol en las banca, Carlos y yo fuimos a la piscina y nadamos un rato allí estaba dianita y uno que otro niño. Yo me puse a charlar con ella y al rato salió mi esposo y se fue donde su hermano a tomar una cerveza el cual estaba con su novia y otros primos. Luego mi suegra le hizo señas a Diana para que fuera y yo me quede esperado que regresara con mis codos sobre el bordo mirando al kiosco donde estaban ellos. Al momento de estar sola sentí que alguien nado hasta mi lado y cuando salió y se hizo cerca de mí, pude ver que era el primo borracho de mi marido, que la noche anterior se había querido pasar de listo conmigo. -Hola casi cuñada, que pena lo de anoche, pero estaba algo tomado. -Algo, yo diría que muy tomado y muy pasado mmmm ¿Cómo es que te llamas? -Andrés, casi cuñada jaja, -Si eso Andrés que mal rato el de anoche. El me miro algo enojado pero con una sonrisa algo irónica, y con voz arrogante me dijo. -¿A qué mal rato te refieres, al que te hice pasar yo o al que pasaste con mi tío, tu suegro? Yo me impresione de tal manera que sentí como mi rostro cambio de mal humor a un nervosismo que me dejo sin aliento. -¿aaa que se refiere? No se dé qué me habla. Pues sucede que ayer cuando todos se acostaron yo decidí salir a fumarme un porro y cuando estaba a punto de prenderlo me encontré con una escena que me quito las ganas de fumar. Tu sabes de que hablo ¿Daniela es que te llamas? Definitivamente había visto lo que paso con mi suegro la noche anterior, yo me puse algo nerviosa pero, fingí que todo era producto de su borrachera. -Ahhh ya, o sea que ¿que viste? Definitivamente estabas muy borracho. Y además fumado. -No te hagas la tonta, tú sabes muy bien de que hablo, pero no discutamos eso aquí. En 10 minutos me voy a ir a mi habitación te espero allá más o menos en 20 minutos, para que charlemos de lo que paso anoche entre mi tío y tú. -Ni loca voy a caer en su juego, haga lo que tenga que hacer y no me joda. Estaba que me moría del miedo y la angustia, pero trataba de disimular mi terror. -Está bien casi cuñada ya queda en tus manos, no creo que a mi tía Adriana le caiga muy bien la noticia o a mi primito Carlos. Tú decides Yo, lo mire con ganas de darle un golpe, pero agache mi cabeza, y luego mire al sitio donde estaban todos sin saber que decir. El aprovechando mi desconcierto y que en la piscina solo estábamos él y yo y algunos niños, y la posición en la que estábamos para meter una de sus manos en el agua y acariciar mis piernas por detrás y llevarla a mis nalgas y darles un apretón. -¿Qué hace, suélteme? Le reproche mirando el piso para que nadie notara mi cara de frustración. -Lo que no me dejaste hacer anoche, ¿Daniela es que te llamas? ese culo esta de infarto, ahora ya sabes en 20 minutos te espero en mi habitación, es la que esta enseguida de la tuya. Y palmoteando mi cola, salió de la piscina y se fue hacia la casa. Yo me quede allí como 5 minutos muy confundida y sin saber qué hacer, pensé en contarle a mi suegro, pero no quería tocar el tema, salí del agua y estuve unos momentos al lado de mi marido pero prácticamente sin decir nada, pensé no ir pero el estúpido sonaba muy seguro de contar. Y cuando ya habían pasado los 20 minutos, me incorpore y le dije a mi esposo. -Amor voy un rato a mi habitación, tengo mucho dolor de cabeza, creo que es migraña. -Te acompaño, mi vida vamos. -No amor pues como quédate con tus padres, además tu sabes cómo me pongo de mal genio, más bien voy me tomo algo y me recuesto un momento sí. -Está bien mi vida, si me necesitas me escribes al cel. -Si amor, no vemos ahorita. Le di un beso y salí a ver como convencía a Andrés para que guardara silencio, entre a la casa subí las escalas y entre a mi cuarto para ponerme un short y una blusa antes de ir donde estaba el maldito, pero cuando buscaba en el closet sentí que abrieron la puerta, y al mirar vi a Andrés parado allí. -Hola casi cuñada, pensé que no vendrías, y escuche ruido y mira eres tú. -Si Andrés, pero, por favor podrías salirte que antes debo hacer algo. Además alguien podría venir y verte acá. El me miraba de arriba abajo, con una sonrisa burlona -Pero, igual Danielita, eso tiene solución, es mas ya que no has ido a mi cuarto y como ya paso el tiempo que te di, entonces voy a hablar con mi tía. Dio la vuelta y sin decir más empezó a caminar. -Esperaaa, está bien, hablemos, vamos a tu cuarto. Él se detuvo, se paró de nuevo en la entrada de la puerta, y respondió. -Así está mejor, pero pensándolo bien podríamos hablar aquí, o ¿tienes algún problema? -Nooo, para nada, ¿pero, si viene alguien? -Eso tiene solución Danielita. Entro a mi alcoba, cerró la puerta y puso pasador, yo lo mire asustada y solo le dije. -Dígame de una vez que quiere o cuanto quiere y listo. -Tú sabes que yo no quiero dinero mujer. -¿Entonces qué quiere que haga? Pero rápido porque no me puedo demorar Él se fue acercando a mí y yo retrocedía con cada paso que el daba, mirándolo de arriba abajo con miedo y desprecio, ese cuerpo escuálido y mal cuidado solo cubierto por su pantaloneta de baño, y blanco como la leche, esa cara de drogadicto y mirada depravada. Que con cada paso se acercaba más, yo solo retrocedía hasta quedar recostada en la pared y el a mi frente a escasos 30 centímetros. Tu sabes que es lo que quiero, y si estás aquí es porque me lo vas a dar, no te hagas la inocente que yo se lo puta que eres. Puso una de sus manos en mi entrepierna acariciando mi vagina y subiéndola por mi vientre hasta mis senos, allí tiro mi sostén hacia abajo dejando al descubierto mis pechos. -Ves que ricas tetas tienes, termina de quitarte ese sostén. -No, por favor así no, acá no. -¡Que te los quites! Yo lo saque por mi cabeza dejando libres mis senos, él puso ambas manos sobre ellos y empezó a pellizcar mis pezones, luego corrió a besarme pero yo gire mi cara, el beso mi mejilla, mi cuello y bajo hasta mis tetas y pezones los cuales se empezaban a poner duros por su manoseo. Yo solo cerré mis ojos y gire mi cara, puso sus manos en mi cintura y empezó a bajar mi cachetero de baño abruptamente dejándomelo casi sobre las rodillas. Me tomo por la cintura y me tiro sobre la cama, dejando solo mis pies sobre el suelo se arrodillo termino de sacar mi short cachetero y me abrió las pierna, yo imagine que me iba a penetrar al instante y pensé que pronto acabaría, pero en lugar de eso clavo su cabeza en medio de mis piernas, y empezó a lamer y chupar mi vagina, dándome unos lengüetazos que me hacían estremecer, con su lengua lamia mi clítoris para luego chuparlo con sus labios, yo ya me mojaba de placer. -mmmm ssss no mas masss Le decía mientras movía mi pelvis y agarraba las sabanas con mis manos, a ese momento mis piernas estaba ya más abiertas y mis pies sobre la cama, subió sus manos a mis senos y los masajeo mientras me chupaba desde mi huequito hasta mi clítoris, yo ya me retorcía de placer y justo en ese momento mi esposo intentó abrir la puerta, y al ver que no abría toco y me llamo. -Amor, Dany ¿estás bien? Ábreme. Yo me asuste, pero al tiempo sentí adrenalina, intente pararme pero, no me dejo, el seguía llamando. -Amorrr amorr Andrés saco su cabeza y se puso de pie, bajo su pantaloneta dejándome ver su pene de tamaño normal pero, a punto de reventar y húmeda. Se arrodillo sobre la cama en medio de mis piernas y poniendo sus manos a ambos costados de mi cabeza se agacho y me dijo. -Dile algo para que se vaya. Yo en medio del susto, del placer y la adrenalina le hable a mi esposo. -Amor deja el ruidooo, que muero de la migraña, déjame solaaa. -Está bien amor lo siento. Mientras yo le hablaba su primo besaba mis tetas y mi cuello y con la punta de su pene rosaba mi vagina y cuando mi marido en medio de su terquedad me pregunto que si quería una pasta para el dolor de cabeza y yo le iba a responder Andrés se acomodó y metió su pene de un solo golpe causando que mi respuesta sonara con un quejido de placer. -Nooo oh dejemee solaaa El tapo mi boca con una de sus manos, mientras empezaba su mete y saca, mi marido se alejó, y yo abrase con mis piernas su cadera para empezar a moverme al rimo de sus penetraciones, él se deleitó con mis senos mi cuello y logro al besarme y ser correspondido, a pesar de que no era el hombre físicamente más agradable y me estaba chantajeando había logrado calentarme con sus artimañas y sus penetraciones, pero el clímax aumentaba con cada clavada que me daba y palabra que me decía. -Que puta más rica eres, ahí mamacita, ¿te gusta cómo te lo meto? Dime pues. Pedazo de puta deliciosa. Sus palabras en lugar de ofenderme me calentaban más, al punto que de tanto decirme todo tipo de vulgaridades al ritmo de sus lamidas, besos y penetradas, yo tome el control y me gire quedando sobre él, e inicie un galope mientras le respondía. -Siiii, me encanta, esto es lo que querías ya soy tu zorraaa. El mientras magreaba mis senos empezó a realizar espasmo y a acelerar su respiración y sus quejidos, -Uffff siiiii casi cuñada te voy al llenar esa cuquita de mi semen, Y diciendo eso dejo salir sus chorros de semen en mi interior, algo que no me importo y en cambio hizo que yo acelerara mis movimientos y venirme también, luego de terminar me baje y me puse en pie. -¿Contento Andrés, ya tuviste lo que querías? Espero que estés satisfecho, no estuvo mal verdad. Ahora por favor ponte tu prenda y sal de mi habitación. De pronto vuelve Carlos y es mejor que no sospeche, Él se puso de pie, se me acerco y mirándome toda de arriba abajo, sonrió y respondió. -Que rico culeas Danielita, si yo fuera el primito te daría verga todos los días. Tomo su pantaloneta del piso y me paso la mano por mi vagina. -Ufff esta tan rica que toca repetir. Y salió del cuarto como si nada aun desnudo y con la pantaloneta en la mano, yo medio sonreí y de inmediato organice todo, me di un duchazo, me puse un short de jean y una blusa blanca y baje a la piscina para pasar el resto del día con todos. Ya más calmada y sin la presión del chantaje y la calentura, no podía creer que hubiera tenido sexo con un sujeto tan desagradable, el cual no tenía nada que ver con el resto de la familia pues su aspecto era de drogadicto. El resto del día paso con total normalidad, luego la noche y al día siguiente, casi todos se despidieron y se marcharon, solo quedamos en la casa, mi esposo y yo, mi cuñado y su novia Andrés y su madre y por supuesto la enfermera, la empleada y mis suegros, ya era domingo ya al día siguiente saldríamos para nuestra casa, todo iba bien yo vestía lo más recatado posible para no llamar la atención y no me despegaba de mi esposo y mi suegra, ese día estuvimos descansando pues la rutina había sido pesada, y más para mí. La noche llego y los que quedamos no pusimos a jugar cartas y otros juegos de mesa para matar tiempo, ya a las 9 de la noche todos mostraban signos de cansancio por lo que la mayoría se quiso ir a dormir a excepción de mi suegro, Luis, Andrés y mi esposo que quería seguir jugando una partida más al compás de unas cervezas. Las mujeres nos fuimos a acompañar a mi suegra a su habitación para luego irnos a dormir ya que los hombres pretendían seguir en su juego, estuvimos charlando mientras ella se dormía y luego salimos cada una para su habitación y allí yo me duche y me puse una pijama color salmón, de short cachetero y la blusa de tiras. Me recosté a chatear un rato con mi hermana, mientras subía mi esposo, como a las tres horas llego haciendo mucho ruido, demasiado ebrio y con ganas de hacer el amor, yo le pedí que se duchara pues estaba muy brusco y sudado lo que hizo que se enojara y saliera del cuarto. -¡Me voy a dormir en la sala, así no te incomodo! -Espera amor solo te pido que te duches y ya. Salió y cerró la puerta de un golpe, yo espere en mi alcoba algo enojada y preocupada por su actitud, pero a los pocos minutos salí a buscarlo y cuando llegue estaba totalmente dormido en un mueble, trate de despertarlo pero fue inútil, por lo que decidí por lo menos traerle una manta para cubrirlo del frio, subí a mi cuarto y tome una y la baje, lo cubrí y subí en busca de mi dormitorio, pero en mitad del pasillo me topé con Luis y Andrés quienes bajaban de la terraza en un estado de alicoramiento igual o peor que el de mi esposo. -Hola cuñadita, ¿Qué haces levantada a esta hora? Yo me puse algo incomoda al ver cómo me miraban ambos, por lo que les medio respondí que ya me iba a dormir que hicieran lo mismo. -¿Mi primo esta acostado ya? -Me pregunto Andrés. -Obvio si, y con permiso que me voy a dormir. -Pero que genio cuñada, ¿más bien por qué no nos acompaña a tomarnos el último trago en la sala? -Como se te ocurre más bien deja la bulla que vas a despertar a todos. -Shitttt, si primo deja la bulla que tu cuñada te pega. -Jajajajaja Ambos se rieron y yo ya enojada le respondí. -No seas ridículo Andrés, y ya váyanse a dormir. Su cambio totalmente y paso de la risa al enfado y de forma irónica y manipuladora me dijo: -Pero que cambio de actitud Danielita, si antes habías estado muy complaciente. Yo lo mire algo asustada, y Luis me miro de una forma extraña y me pregunto: -¿Cómo complaciente uyyy eso sí? quiero saberlo jajajaja -Jajajaja -respondió Andrés. -Si ella estaba muy formal con nosotros, ahí ya se estas en tus días. La conversación se me estaba complicando por lo que decidí cambiar de tema y no complicar más las cosas, pero fue peor. -Ayy no chicos ya en serio dejen la bobada, más bien ya que están aquí ayúdenme a subir a mi esposo que está dormido en la sala. -¿En la sala, mi hermano está en la sala, pero si el subió a buscarte? Ah ya se por eso estas levantada. Pero sabes que te ayudamos si brindas con nosotros, ¿qué dices? -Está bien suban a mi esposo y luego brindamos, los espero. Me entre a la habitación a esperar que subieran, pero a los pocos minutos subieron ellos solos de nuevo. -¿Y Carlos que paso, no lo trajeron? -No Danielita esta privado, pero mira trajimos la botella. -No, el trato era que lo subían. -Pero no se pudo cuñadita, así que a brindar. -No chicos en serio no está bien. -Ya, es solo un trago y nos vamos. Mi cuñado me tomo de los hombros y me sentó en la cama, mientras el primo ajustaba la puerta. Luego sirvieron las tres copas de aguardiente y me pasaron una, yo no me la quería tomar pero ellos insistieron hasta que lo hice. -Listo chicos ya, ahora si por favor salgan. -Pero deja el afán cuñada. -Si Dani, deja el afán, además es temprano son las 12 apenas. -No chicos en serio, no es muy bien visto que ustedes estén aquí en mi habitación y mi esposo durmiendo en la sala, así que o salen ustedes o salgo yo. Pero, al ver que ellos ni se inmutaron, decidí ponerme en pie y salir del cuarto en busca de mi esposo, y cundo iba en mitad de la habitación Andrés me dijo: -No espera no es para tanto, baja la guardia, solo queremos charlar un rato y todos se durmieron tu eres la única despierta, y si te parece incomodo que estemos aquí pues vamos a la sala con Carlitos. ¿Qué dices? -Si cuñadita además mira que mañana ya cada quien toma su rumbo y no hemos tenido tiempo de compartir. ¿O es que en serio te incomoda tanto nuestra presencia? -No, no es eso es que por donde lo miren está mal visto, e ir a la sala es casi lo mismo, y a eso le agrego que ustedes se metieron a mi cuarto y yo en esta pijama. -Pero por mí no hay problema cuñadita esa pijama te queda hermosa, ¿o tú le ves algún problema primo? -No, yo no le veo ningún problema, el problema es que no dejo de ver el problema, jajajaja Ambos se rieron y yo en medio de la charla también sonreí y al ellos ver mi sonrisa me dijeron. -Ves que no tiene nada de malo, es más tomémonos de a cinco copas y te prometemos que nos vamos, ¿Qué dices? Yo los mire con algo de incredulidad, pero, para no causarme más problemas y no parecer tan grosera acepte. -Listo está bien, pero dejamos la puerta abierta y hablamos de cosas serias. -Listo cuñis trato hecho, abre pues la puerta y hablemos de política. Jajaja -No, tampoco de política pero si de economía – dijo Andrés. Yo abrí la puerta y riéndome respondí -Jaja no hablemos de religión, jajaja -Si está bien de religión, ¿Luis no te parece un sacrilegio que Carlitos este en la sala dormido pudiendo estar al lado de esta diosa? -Jajaja, totalmente de acuerdo. Yo los mire y sonreí. -No sean cansones en serio. Más bien tomemos la segunda porque si no, no acabamos. Luis se paró tomo la botella de la mesa de noche y nos sirvió, yo me senté de nuevo en la cama y tome el trago junto a ellos. -¿Oye Dany tú tienes cirugías? – me pregunto Andrés. -Si claro, de nariz. ¿Por qué parece que tuviera más? -No, solo curiosidad. -Qué curioso ¿y quieres saber algo más? -Mmmm ¿Qué te gusta usar más tanga o cachetero? – pregunto Luis. -Tanga- le respondí. -¿Y qué tienes puesto en este momento? - Dijo Andrés -Ahh no esas preguntas están muy pesaditas jaja es como si yo les preguntara lo mismo a ustedes. -Pues yo tengo bóxer blanco. -Dijo mi cuñado. -Y yo no tengo - replico el primo. Mi cuñado y yo nos reímos - ¿en serio no tienes? - No casi no me gusta usar, ahora respóndenos tu Dany. Yo los mire y con algo de maldad les dije. -Tanga. -¿De qué color? -Dijo Luis -Adivinen jajajaja. -No seas mala Dany -¡Ah quieren saber adivinen! -Está bien pero si adivinamos nos muestras. -Jajaja, está bien. Respondí segura que no adivinarían pues eran color aguamarina. De inmediato empezaron a decir colores, rojo, negro, azul, rosado etc. Pero no pudieron adivinar. -Ninguno así que perdieron jajaja. -No seas así por lo menos dinos el color. -Está bien son de color agua marina. -¿Aguamarina ese color no existe. -dijo mi cuñado -Además que nos garantiza que si sea ese color jajaja -Yo se los garantizo -les dije -¡Y como es ese color? -Dijo el primo Yo solo los miraba y me reía y ellos seguían insistiendo así que tome las copas y serví de a trago. -Este es el tercero, solo faltan dos -les dije mientras me lo tomaba de un sorbo. Luego me puse de pie fui y medio ajuste la puerta, regresé me pare frente a ellos tome un lado de la pretina de mi short cachetero y lo baje dejando ver una parte del hilo de mi tanga. -Este es el color agua marina jaja ¿contentos? -Pues, más que contentos encantados jajaja.- dijo el primo -Bueno chicos, no más preguntas, tomémonos los dos últimos y a dormir. -No seas así, sigamos con las preguntas.- dijo Luis -No señorito. No ves que se pueden acalorar jajaja -Pues nos desacaloramos – dijo Andrés. -Jajaja. Es que te vas a meter a la piscina? Le conteste yo. -Jajaja, no es mala idea, si nos motivas nos metemos a la piscina. - dijo Luis. Yo me reí, pues me pareció divertido hacerlos meter a esa hora en la helada piscina, pero no quería seguir con ese jueguito, que de hecho ya estaba saliéndose de control, entonces les respondí. -pues me gustaría verlos tirarse a la piscina con ropa y todo, pero no veo como más motivarlos por lo tanto dejemos así. -como que no tienes más como motivarnos? Si eso te sobra cuñadita, hagamos algo, nos quieres ver metidos en la piscina, entonces te damos dos opciones. -a ver cuáles serían las opciones? Según tú! -pues mira es muy sencillo, te hacemos una pregunta y si nos la respondes nos metemos a la piscina pero, si no la quieres responder pues te damos la opción de hacer otra cosa. -Mmmm ya, otra cosa? tan fácil pata ustedes jaja. A ver y cuál sería la pregunta? ya que, los veo tan curiosos. -yo hago la pregunta -dijo Andrés. -A ver casi cuñada pero respondes solo con la verdad, te dejarías comer de nosotros dos? -uuuhhh, que pregunta más pasada primo, jajaja pero, esta buena. Responde cuñadita. Jajaja Yo me puse súper nerviosa y alterada dije que no respondería ese tipo de preguntas. De inmediato Luis sirvió la cuarta copa, y me la pasó. -está bien Dany si no quieres responder entonces aceptas la segunda opción? -qué cosa tendría que hacer? -pues o respondes o nos dejas echarte un trago de aguardiente en tu ombligo y en tu cuello y nosotros lo lamemos? Su propuesta me dejo sin palabras y a la vez me hizo sentir un poco de morbo. Yo tome el trago entero de nuevo y este me hizo efecto dejándome un poco mareada. Los mire y sonreí. -ustedes están muy pasados jaja, pero, el agua de la de la piscina los va a calmar. Acepto pero por favor sin sobre pasarse. -listo, entonces no se diga más yo me pido el ombligo por lo tanto a ti Andrés te toca el cuello. Acuéstate Dany. -shit habla más bajo Luis vas a despertar a todo, además no veo por qué me tenga que acostar. Por fortuna el resto de los habitantes estaban tan agotados por los anteriores días de trasnocho que nadie se percataba de lo que estaba pasando. -Dany, pues es que sobre acuestas no se te va a regar el licor ni en tus senos ni en tu tanga, jaja tú decides aunque si quieres con gusto te limpiamos? jajaja. -Mmm está bien, pero solo con la boca. Me acosté sobre la cama y ambos se arrodillaron al lado, me subí un poco la blusa para descubrir mi ombligo y me cogí el pelo para que no se untara de licor, luego sentí como Luis dejo caer un poco en mi ombligo y Andrés en el huequito de mi cuello haciéndome sentir un placer y un pequeño escalofrío en mi cuerpo, placer que aumento al sentir los labios y la lengua de ambos lamiendo mi cuello y mi ombligo, ellos por su parte empezaron solo con su boca pero a los pocos segundos sentí como una mano de mi cuñado acariciaba mi muslo y Andrés ya no solo lamia el huequito de mi cuello si no que subía hasta la parte inferior de mi mentón. Aunque ese no era el trato yo permití que continuaran un poco más, pues se sentía rico. Pero, luego empecé a sentir como la mano que tenía mi cuñado en mi muslo empezaba a levantar una de las mangas de mi short y tocaba el triángulo de mi tanga, y el primo por su parte llevaba su lengua a la parte superior de mis senos, y con una de sus manos corría la tira de mi blusa por uno de mis hombros. Mi placer aumentaba con cada movimiento que hacían, pero cuando la mano de Luis ya rozaba la parte interior de mi tanga y tocaba mi vagina la boca de Andrés ya estaba a punto de apoderarse de uno de mis pezones. Yo reaccione y de inmediato me retire y quede arrodillada sobre la cama y acomode mi pijama. -ven como son pasados, pero ahora si a bajar esa calentura en el agua. -en serio Dany? Sigamos Jajaja no, ese era el trató y hasta se pasaron. Bueno los quiero ver pues yo, ya les cumplí. Ellos se pusieron de pie y su erección era evidente. -tienes razón, vamos a la piscina y allá nos tomamos el último trago. -si primo vamos, primero las damas. Yo me puse unas sandalias y salí sin hacer ruido, ellos salieron detrás. Llegué a la sala, mi esposo dormía profundamente le di un beso y salí rumbo a la alberca. -bueno los veo. Patos al agua Jajaja. Ellos se miraron y antes de lanzarse al agua, me dijeron. -pero aún falta una copa y una pregunta. -si yo sé, pero primero lo primero. Sin dudarlo se tiraron a la fría piscina, yo solo me reía al verlos en medio del agua y emparamados de frío. Se acercaron a la orilla y me invitaron a meterme con ellos. Yo sólo tome la botella serví las tres últimas copas se las entregue, y les dije que me hicieran la última pregunta, a lo que Luis respondió. -está bien, si no respondes la pregunta te metes con nosotros al agua. -ok, pero hazme la pregunta. -te gusto la forma como te lamimos ahorita? -Jajaja, y si no respondo tendría que meterme al agua? -si cuñadita, pero siendo considerados contigo, te vamos a dejar quitar el short. Jajaja. -no pues tan considerados. Tome el último trago el cual ya me tenía muy mareada, los mire y lentamente baje mi short hasta mis tobillos, me los saque, lo tome en mis manos, mientras ellos solo miraban y tragaban saliva. Me les acerque y estando al borde de la piscina Sonreí y les dije: -si me gusto, pero ya este era el último trago, así que ahí los dejo. Jaja. Di la vuelta y me fui a la casa, subí a mi cuarto, me puse el short, cerré la. Puerta con seguro y me acosté algo mareada y excitada. A los pocos minutos sentí cuando subieron e intentaron abrir mi habitación, pero no pudieron yo solo reía y sentía algo de ganas de dejarlos entrar. Pero decidí dejar las cosas así. Al poco tiempo me quede dormida, y desperté a las 6 am, me levante me duche y me puse un jean azul descaderado y una blusa ombliguera de color rojo, unas tangas blancas y un sostén del mismo color, baje y desperté a mi esposo para que mis suegros no lo encontrarán ahí, él se levantó muy apenado con migo, subió se ducho y bajo, pues aunque el vuelo de nosotros saldría a las 5 pm, queríamos dejar todo listo y estar relajados el resto del día. Era un día muy soleado y el calor era fuerte, a las 8 de la mañana bajaron todos a desayunar, yo miraba a Luis y al primo y me reía, ellos cuando nadie nos veía me miraban de forma picara. Mónica y la novia de Luis sugirieron que sería bueno tomar un poco de sol y disfrutar de la piscina, me convidaron para que fuéramos y mi esposo buscando la forma de disculparse con migo, dijo que si, que sería chévere que fuéramos. A pesar de que él no es de sol. Desayunamos y esperamos a que pasara un poco y fuimos a tomar un poco de sol, yo aproveche para estrenarme otro vestido de baño que aunque era más pequeño de lo normal estaba perfecto para broncearme un poco. "en mi foto de perfil lo tengo puesto." Las chicas también se pusieron unos trajes muy pequeños lo que causo admiración hasta en mi suegra. -miren que ramillete de flores tan lindo. Dijo mi suegra mientras mi suegro la llevaba en la silla rumbo al el kiosco de la alberca. Llegamos nos aplicamos la crema bronceadora y nos acostamos mi suegro le dijo a Carlos que si jugaban parques entre los cuatro y el ahí mismo se fue a jugar. Luis y Andrés aparecieron al ratico con unas cervezas micheladas y nos dieron a todos. -¡chicas vamos a jugar un ratico voleibol en el agua! -Nos dijo Andrés. Yo la verdad no estaba muy animada por lo que les dije. -no muchachos gracias, pero a ustedes dos como que les encanta meterse a la piscina, jajaja Ellos me miraron y se rieron, las chicas no entendieron pero igual se rieron. Y mientras mi esposo y mis suegros jugaban parques y tomaban cerveza yo me asoleaba y los demás jugaban, estuve un buen rato ahí y al ver que ya había obtenido un bronceado parejo me metí al agua, pero ya el juego había terminado. Por lo que pude nadar un poco mientras los demás tomaban cerveza en una esquina de la alberca, luego me les uní y nos pusimos a conversar de bobadas, hasta que las chicas quisieron salir a tomar sol a lo que Luis dijo. -pero, si estamos pasando bueno amor, quédense un rato. -no amor ya tenemos frío y además mira que Dany ya está morenita mientras que nosotras nada, más bien queden se acompañándola mientras Mónica y yo nos bronceamos. -dijo la novia de mi cuñado mientras ella y Mónica se retiraban a las camas de sol. Yo me quede ahí algo incomoda, pues estaba sola con ellos. -oye Dany, y te nos escaparte anoche. -Dijo Andrés. Yo me estaba tomando un trago de cerveza y solté la risa. -que cruel eres cuñada como te vas a quitar el short y dejarnos ahí metidos y parados, jajaja. -ahh, el trato era cinco tragos y cumplí. O no? -si casi cuñada, pero no puedes negar que la pasabas bueno, y querías seguir. O no? -dijo Andrés Los mire me reí y me fui nadando hacia el otro lado de la piscina, al llegar allá recosté mi espalda en la pared y me apoye con los codos sobre el bordo de la piscina, ellos llegaron al instante, y se ubicaron cada uno a mi lado. -te gusta jugar, verdad Daniela? -a que te refieres con jugar Andrés? -pues que siempre nos dejas con la duda y te vas. Jaja -ummm, pues es que esas cosas no se preguntan. Más bien por qué no vamos a jugar con los demás? -no cuñadita, tengo una mejor Idea porque no jugamos aquí y ya? -y a que jugaríamos cuñadito? -a que tú, te quedas quieta. Y de pronto sentí como la mano de luis tocaba mi vientre, y la de Andrés sobaba mi pierna. -que hacen, nos van a ver? Tranquila cuñadita aquí no nos pueden ver, mira que te metiste en la boca del lobo, yo gire mi cuerpo para ver donde estaban mi esposo y mis suegros, y evidentemente de donde ellos estaban solo nos podían ver del cuello para arriba. -ves no hay por qué temer. Jaja Sentí una mano ahora en mi cola y la otra metiéndose por debajo de mi sostén de baño. -no más chicos por favor! Intente salir del agua pero, Andrés me tomo por la cintura. -quédate quieta ese es el juego, mamacita. Luis levanto la tira del bikini que se metía entre mis nalgas y acaricio Mi vagina mientras. Yo miraba a donde estaban los demás, metió uno de sus dedos en mis labios vaginales y empezó a meterlo y sacarlo, por su parte Andrés acariciaba mis pezones. -ahhh shhhh ya chicos no sean así, paren. Les decía. Mientras abría mis piernas y paraba mis nalgas. -Mamacita deliciosa te lo quiero meter ya. Qué tal si hacemos sándwich contigo mmm? -Acá no por favor. Por fortuna aunque no veían lo que pasaba dentro del agua, si podían notar los movimientos extraños y eso hacía que Luis y Andrés se contuvieran de penetrarme ahí. La mano de Andrés bajo por mi vientre levanto mi tanga y se adueñó de mi clítoris. Yo intentaba no moverme pero era imposible y movía mi cadera de una forma más acelerada cada vez más. -ves como disfruta primo? -si, pero ya quiero clavarte Dany. De pronto mi cuñado saco sus dedos de mi cosita y los llevo a mi huequito Del culo y comenzó a hacer círculos en él y a intentar meterlo suavemente, yo estaba a. Punto de reventar con un orgasmo, sintiendo como Andrés masajeaba mi clítoris y Luis tocaba mi culito. -Me van a hacer venir acá chicosss parennn, ustedes ganan. Ellos con cara de satisfacción se miraron y aceleraron sus movimientos, causándome un orgasmo que me hizo retorcer de placer. Mire hacia donde estaban mis suegros, mi esposo y la empleada y solo les podía ver parte de su cabello, pues estaban tan entretenidos jugando que ni se acordaban de nuestra existencia, las chicas estaban prácticamente dormidas acostadas boca abajo sobre la banca de sol. -ves como estas de caliente cuñadita, te gusta? -si obvio si, pero aquí no es peligroso. Andrés se metió en medio de mi y la pared de la piscina, quedando frente a mi, subió sus manos por mi vientre y subió mi sostén y se adueñó de mis senos. -que haces Andrés nooo. Le dije en vos baja mientras él tomaba mis pezones, yo solo miraba muerta de susto a donde estaban los demás. -ya deja el drama que lo estas disfrutando en tus ojos se ve que estas hecha una perra en celo. Sumergió su cabeza y con su boca se apodero de mis tetas, y empezó a chupar mis pezones hasta donde más podía aguantar su respiración, Luis se paró justo detrás de mi puso ambas manos en mi cintura tomo ambos lados de las tiras de mi tanga de baño y la bajo hasta mis rodillas. Yo muy excitada pero, al mismo tiempo muestra del susto intente tomar mi tanga pero Luis toma mis manos y no me lo permitió, luego metió su mano de nuevo entre mis nalgas, acaricio mi huequito mi vagina y metió nuevamente esta ves dos dedos en mi culito, causando un gemido de parte mía. - Ahhhhh. Andrés dejo de chupar mis pezones y acerco su boca a mi rostro, lamió mi cuello y metió su mano en mi entrepierna diciéndome. -mucho miedo casi cuñada? Yo, ya hecha una zorra, metí mi mano entre su pantalonera de baño tome su pene y lo jalé a mi vagina, con mis pies acabe de sacar mi tanga la cual floto a mi costado, abrí mis piernas guíe su pene a la entrada de mi vagina y le respondí. -después del gusto que venga el susto. Y mientras decía eso bese su boca y me deje caer sobre su pene, el algo sorprendido por mi reacción empezó a bombearme lentamente, mientras Luis sacaba sus dedos de mi colista y colocaba su pene en la entrada de mi culito para empezar a meterlo puso sus manos en mis hombros y me penetro con fuerza conllevando a que los tres diéramos un gemido al unísono. -Ahhhhh. -uffffff -mmmmhhh Yo estaba empalada y llena de placer y mientras ellos me bombardeaban yo me dejaba llevar por el placer olvidándome del reto del mundo, los tres estábamos tan excitados que el primero en acabar fue Andrés, seguido de Luis quienes dejaron mis orificios llenos de su semen. -rico el rapidito! -Dijo el primo mientras subía su pantalonera. -delicioso, lástima que te vayas hoy cuñadita. Yo los mire aun con ganas de mas, y les dije que, era una Lasta que hubieran acabado tan rápido. Me acerque al oído de Luis y le dije algo. Tome mi tanga me la puse y salí rumbo al kiosco. Aunque lo que había ocurrido momentos antes en la piscina sucedió en minutos. Yo lo había disfrutado, pero también había pasado los límites del descaro y me sentía una mujer sucia y fácil. Le dije a mi esposo que me iría a preparar mi equipaje pues ya estaba algo cansada, el solo me dijo que si, que al rato me alcanzaba. Salí hacia mi habitación y me quite el traje de baño me metí a la ducha y me bañe, pero cuando estaba aplicándome el jabón líquido se abrió la puerta de la ducha y entraron los chicos totalmente desnudos. -nadie vio que venían? -no cuñadita Me arrodille y tome el pene de ambos y empecé a chuparlo uno a uno hasta que al poco tiempo estaban duros y firmes, me puse de pie y bese mi cuñado, Andrés se arrodillo y abrió mis nalga y empezó a lamer mi cola, mientras Luis disfrutaba mi boca mi cuello y mis tetas yo me sentía en el paraíso. Luego con mis manos baje a Luis hasta mi vagina y ambos quedaron arrodillados a mis pies y lamiendo y chupando toda mi zona genital. -siiiii siii que rico, lo hacen ahhhh. Soy su puta. Y diciendo esto deje que mis fluidos llenaran la cara de Luis. Ellos se lucieron de pie me llevaron a la cama y mientras yo me acostaba sobre mi cuñado y era penetrada por mi vagina, Andrés me perforaba esta vez por mi cola y tomaba mi cabello y con cada embestida, halaba mi cabello, Luis india su pene en mi vagina y chupaba mis senos allí acabamos los tres en un nuevo orgasmo. Yo quede exhausta tirada sobre la cama llena de semen y ellos bajaron para disimular. Al rato me puse en pie y me organicé para salir a tomar el vuelo rumbo a Villavicencio.

Autor: Dann_arte Categoría: Incesto

Leer relato »

Abuelos perversos

2019-09-25


Una casa con costumbres muy ardientes... La abuela Tita y el abuelo Pocho habían tenido cinco hijos. Hijos varones. A su vez los hijos habían tenido hijos e hijas de variadas edades. Todos habíamos crecido en la casa grande de los abuelos. En aquel pueblo tranquilo y alejado del mundo al menos eso es lo que nos parecía a nosotros los nietos y nietas, al menos lo que yo creía realmente. Pasábamos los días chocándonos entre todos. Nunca entendí bien la situación de nuestros padres, de mis padres, a las mujeres parecía no molestarles que los abuelos se metieran en todo y prácticamente decidieran por la vida de todos. Eso es algo que nunca soporté demasiado. Pero a mi padre nunca le molestó o yo nunca me entere de nada. La cosa es que fuimos creciendo en aquel lugar, que era apacible. Tranquilo. Nos proveíamos de todo, ya que había animales y quintas, que debíamos cuidar y trabajar para mantenerlas en estado, limpias. Allí había lugar para plantas de naranjas, mandarinas, ciruelas, duraznos, frutales que en verano sobretodo despuntaban con sus olores y colores. Años atrás había sido un bullicio, todos correteando por la casa, los gritos, una especie de anarquía brutal manejaba aquella casa. Yo no era el mayor. Pero era uno de aquellos mayores. Eran mas grandes que yo Pedro y Luisa. Luisa ya estaba en otra ciudad, decían que estudiando. Luego venía yo, Bruno. Pedro y Luisa eran primos míos. Los padres se iban bien temprano a las quintas y los corrales. Nosotros nos quedábamos en casa con los más pequeños. Y con los abuelos. Los más grandes teníamos que ordenar la casa, limpiar, ayudar en la cocina, teníamos unas cuantas tareas que realizar. Amén de ir a la escuela en distintos turnos. Pedro iba de mañana. Yo de tarde. Juan y Fabián, hermanos, iban de tarde también. Juana y Laura, hermanas iban de mañana. Siempre andábamos todos cruzados. Una tarde de tantas, regresé temprano a la casa, ya que la profesora se había retirado descompuesta. Había silencio general. Sabía que los adultos, salvo los abuelos, no estarían en la casa. Camine despacio con los libros en l mano, escuchando. En la sala un rumor. Despacio me asomo a través de la puerta. Escucho. __¡Abuelita, creo que estoy empachado!__ decía Pedro restregando su panza, parado en medio de la sala en penumbras. __¡Eres un chico glotón!!__ le contesto abuela Tita. __¡Quieres sacarme el empacho como la otra vez!!!__ pidió Pedro __¿Tu quieres? __¡Sí abuelita! __¿Te sentirás mejor?__ preguntó la abuela con una sonrisa en la cara __¡Seguro!__ dijo mi primo __¡Pero esta vez nos ayudara abuelito!¿Quieres? __¿Te parece? __¡Si no te avergüences!¡Te hará muy bien! __¡Lo que tu digas abuelita!!__ dijo Pedro bastante inocentemente. En eso de las sombras, mi abuelo Pocho apareció de la nada, como si todo estuviera armado, yo casi ni respiraba, esperando ver, que pasaría allí dentro. __¡Hola Pedrito! __¡Abuelo! __¡Sácate la remera!__ el chico se quitó la remera al instante. Abuelo Pocho acarició el pecho de Pedro, este suspiro alterado y nervioso, tenso. El abuelo se acercó a las tetillas y paso su lengua, me sobresalté. Chupo fuerte. Pedro gimió, pensé que de dolor. Pero al rato supe que no era de dolor. __¡Mira voy a quitarte esto!!__ dijo la abuela y bajo el pantalón de Pedro que casi no se movía de su lugar. La abuela Tita acarició el aparato que salió de la somnolencia. Estaba muy duro aquel pedazo de Pedro. Era grande o al menos se notaba grueso desde donde yo observaba. __¡Pero mira a este chico!! __¡Es tan lindo!__ decía el abuelo besando el cuello de Pedro que gemía. __¡Voy a meterlo en la boca, para sacar tus males!!__ dijo la abuela y arrodillándose metió aquel pedazo en su bocota. Pedro grito y tiro su cuello para atrás. El abuelo siguió chupando sus pectorales. Mi primo gemía y sacaba su culo para atrás, en tanto la abuela como loca se metía aquella morcilla en su garganta. Al cabo el abuelo Pocho bajo por la espalda de Pedro, mordió las nalgas de mi primo. Les paso la lengua, acariciándolas con las manos, las pellizcaba. La abuela ahora le comía las bolas al chico que gruñía y miraba para abajo, observando aquellas bocas que lo estaban comiendo. El abuelo Pocho abrió las carnes de Pedro, que lo dejo hacer, entiendo yo de la calentura que tenía, dicho sea de paso yo estaba al palo y me acariciaba la chota a través de la tela del pantalón. La lengua del abuelo llegó al agujero de Pedro que casi sollozaba gritando quedamente. Vi que el abuelo hundía un dedo en la cola de Pedro este se hamacaba, se sacudía, se contorsionaba, mientras llenaba la boca de la abuela que trataba de tragar la leche del nieto que era espesa y abundante. __¡Ohh pero mira la abuela te ha sacado lo que tenías dentro ahora te sentirás mejor!!__ dijo el abuelo poniéndose de pie nuevamente. __¿Te sientes mejor?__ pregunto la abuela tragando todo. __¡¡Sí, si abuelita!! __¡Ya volveremos a tu sanación!!__ dijo sonriendo el abuelo. Tuve que correr al baño a encerrarme allí y hacerme una paja feroz para largar la calentura que me había llevado ante aquella visión. Desde aquel día empecé a observar a los abuelos. Juana y Laura aparecieron aquel día de tarde por la habitación del abuelo que estaba en cama. Yo había escuchado remotamente un murmullo. Algo de que el abuelito estaba mal, vayan a verlo chicas, había dicho la abuela Tita. Seguí a mis primas, espiándolas, me sonó raro el pedido de abuela Tita, aparte de que ya conocía sus palabras encantadoras y sus pedidos extraños. Me escabullí por detrás de un ventanal amplio que daba a la habitación donde mis primas se dirigían. No era la habitación de los abuelos, pero la abuela mandó a las chicas allí. El abuelo Pocho estaba tirado en su sillón muy grande que había en aquella habitación semi en penumbras. __¡Hola abuelito!!__ saludo Laura __¡Abuelito!¿Qué te sucede? abuela Tita dijo que estabas mal… __¿Podemos ayudarte? __¡Oh mis chicas, claro que pueden!!__ dijo el viejo zorro tapado con una liviana sábana. __¡Miren!!__ dijo sin pudor y corriendo la sábana apareció el garrote del viejo muy duro y erecto. Las chicas se sonrieron y Juana lo atrapó sin remordimientos y sin dudar. El abuelo Pocho estaba desnudo por completo. __¡Tienes una gran inflamación!! __¡Oh si mi chiquilla! __¡Necesitas expulsar tus líquidos!!__ exaltó acariciando la vara, Laura. Los dedos la rozaban en tanto la hermana apretaba aquella manguera. La sacudía. Mis primas le daban un masaje a la poronga del abuelo que ya gemía. Se retorcía como un poseído y yo me meneaba la verga parada y dura. Las chicas parecían demonios trepadas sobre la humanidad del abuelo. El le acariciaba las tetitas a Laura. Juana en tanto., había metido en su boquita la poronga del abuelo que gruñía como un animal. La saliva de Juana bañaba aquel fierro y yo me meneaba la pija ardiendo y sudando de calentura, casi tanta calentura como estaría sintiendo el abuelo Pocho, que ahora veía como metía un dedo en el culito de Laura que gemía y lloriqueaba muy caliente. __¿Te gusta perrita?__ decía el abuelo __¡Si abuelito escarba mi culito!!__ en tanto Juana tragaba y tragaba la tranca muy dura del abuelo. Igualmente yo no salía de mi asombro, con las cosas que sucedían en la casa. Las disfrutaba, sí, pero como es que nadie se percataba de tales hechos. En fin, está bien que en esa hora no había nadie en aquella casa, pero, nadie sospechaba o todos sabían. La cuestión es que ahora Juana estaba montando al abuelo sin ningún prurito, ni desdén. Con golosa disciplina y experiencia. __¡Me encanta que me la des por el culo abuelito!! __¡Claro que sí, buena putita resultaste!¡¡Ahhhh!!!__ decía el abuelo , mientras Laura le comía los huevos. Los saboreaba. El abuelo estaba a punto de correrse, seguramente y yo también no aguantaba aquella visión. __¡La tienes toda adentro hermanita!¡Como te gusta por el culo!! __¡Me encanta!¡Es que tiene tan buena pija, el abuelo!!! __¡Deja algo para mi!!__ dijo Laura __¿La quieres?__ preguntó Juana __¡Claro!! __¡Dame tu lengua, ven!!__ pidió Juana. La hermana se acercó y la muy turra le chupó la lengua por unos cuantos minutos, para terminar en un beso profundo y de una temperatura que pudo hacer estallar a cualquiera. Luego salió del lugar y le cedió la poronga. Laura se sentó lentamente, pero fue por la conchita mojada. También lo cabalgó al abuelo. Ahora era Juana quien chupaba las bolas de Pocho que era un vivo grito de satisfacción. Mi semen caía por todas partes, sintiéndome a la vez, vacío y deseando tener contacto con aquellos que le hacían levantar tanta fiebre y calentura. El abuelo abría el culito de Laura y le metía los dedos. Laura sacaba su cola y Juana aprovechaba para pasar la lengua por allí. El abuelo gemía más fuerte y me di cuenta que empezó a llenar a Laura. Está se sacó de su interior la manguera y las bocas de las chicas se comieron todo lo que manaba de aquel poderoso pomo. Salí raudo del escondite más caliente que antes. Creía que enloquecería de un momento a otro. Escuchó ruidos en una sala cercana al comedor. Me acercó con el corazón galopando en mi pecho, al punto de salirse. __¡Oh así Fabi, despacio!!¡Ohhh Juan!! ¡Ahhhh!__ la abuela Tita abierta de par en par y mis primos Juan y Fabián metiendo sus lenguas en la concha de la abuela que estaba largando jugos por todos lados. Chorreaba. Se contorsionaba y jadeaba con su culo contra la mesa, mientras que mis primos casi de rodillas y con sus largas pijas duras chupaban ruidosamente la almeja de la abuela que gozaba delirando. __¡Oh mis queridos como me hacen gozar!! __¿Lo hacemos bien abuelita?__ preguntó Juan mientras un hilo de jugos le chorreaba por la barbilla lampiña. __¡Si, ahh, si, pero ahora abuelita les sacara todo el juguito de ustedes!!__ diciendo así la abuela cayó de rodillas en medio de los dos nietos. Acarició las vergas endurecidas, levantadas. Besando una, masajeando la otra, luego metió en la boca la otra sin dejar de menear la de Fabián. Se escuchaban los gemidos de mis primos totalmente entregados y calientes. A la abuela le meneaban las grandes tetas con los enormes pezones parados. Saltaban aquí y allá. Mientras su boca tragaba las porongas de mis primos que se tensaban cada vez más, gemían y empezaban a largar su leche sobre las tetas de la abuela Tita. Los gemidos, gruñidos y resoplidos se iban aplacando mientras la crema resbalaba por las lindas y hermosas tetas de la abuela. __¡Bueno, ya saben lo que deben hacer, para terminar la curación!! __¡Sí abuelita! __¡Sí si quiero ese manjar!!__ y los dos se pusieron a chupar las tetas de la abuela Tita, mientras comían los restos de su propio semen. La abuela gemía y volvía a retorcerse sin fin como una serpiente herida. Mi calentura no daba para tanto y tuve que correr a mi cuarto a hacerme una paja descomunal. No fue sino hasta el domingo en donde todos se iban al río a pescar que mi abuela dijo __¡Ustedes vayan, nosotros iremos más tarde con Bruno! __¿Hice algo malo?__ pregunté sin saber y al mismo tiempo me puse rojo como un tomate. La abuela acarició mis cabellos, mientras todos los demás ya se ponían en marcha sin darle la menor importancia a lo que pasaba. __¡No temas Bruno, ven con tu abuelita!!__ dijo sonriendo y mientras me tomaba de la mano. Nos dirigimos a su habitación. En la cama tapado hasta la cabeza estaba el abuelo Pocho. __¡Pero mira quien está aquí!__ dijo moviendo las sabanas. __¡Si, nuestro nieto Bruno! __¡Una belleza de chico! __¡Claro Tita, amor!!__ dijo el abuelo en tanto se besaban, descaradamente. __¿Abuelos, he hecho algo? __¡No cariño, no es eso! __¡Solo debemos curarte! __¡Sacarte lo que te hace daño! __¡Pero me siento bien!__ dije como un tonto sabiendo donde iba todo eso __¡Pero te sentirás mejor!__ dijo abuela quitándose sus ropas. __¡Pero!¡Yo!!__ balbucee __¿Te gusta lo que ves? __¡Sí, sí claro abuelita! __¡Ven cariño, acércate!__ me acerqué casi al contacto con sus grandes y hermosas tetas. Ella me tomo de los hombros y me apretujo con toda intención. __¿Te gustan mis tetas? __¡Claro abuela! __¡Tócalas!__ sin más las acaricie´ como había visto que lo hacían. Ella suspiro y sus pezones enseguida se pusieron muy duros y parados. __¡Muy bien Bruno!__ casi gemía abuela Tita __¡Se ve que le gusta cómo se las acaricia Bruno!__ comento el abuelo mientras se movía en la cama y casi quedaba sentado. __¡Bésalas amor, anda!__ me arrimé a sus pezones y los lamí suave. Una y otra vez. Pasaba mi lengua. Hasta que me prendí chupando y succionando ruidosamente. Demás está decir que mi verga explotaba dentro del pantalón. __¡Oh que chico mas hambriento!¡Ahh, eres encantador! __ seguía prendido a sus tetazas además de amasarlas y casi estrujarlas con mis manos, totalmente caliente. __¡Ohh me haces gozar,..así…ahhh!__ gemía la abuela trastornada __¡Porque con un dedo no acaricias su conchita Bruno, hazlo!!__ propuso el abuelo, entonces baje una de mis manos, y mi dedo empezó a jugar con su botoncito, y a lo largo de sus pliegues, abrí la flor de abuelita que ahora gemía más ruidosamente y se movía de un lado a otro. Sin darme cuenta hundí mis dedos en su vulva y ella explotó en sollozos y jugos que luego chupó de mis dedos con una amplia sonrisa. __¡Ven, cariño, quitemos tu ropa!__ dijo dulcemente la abuela Tita. Me quitó la ropa. Haciendo una seña subí a la cama y quedé en medio de los dos. Se corrieron las sabanas y el abuelo me enseño una enorme erección. Abuela tomo una de mis manitos y la llevó hacia el garrote. Lo apreté. Lo empecé a masajear. Abuela me miraba la cara y pasaba su lengua por mis labios. Por fin su mano fue hasta mi verga endurecida y caliente. Al sentir ese escalofrío apuré los masajes en la poronga de Pocho que gemía más fuerte. __¡Oh si, si con calma, despacio Brunito, ohh, gózala!!__ decía el abuelo. La boca de la abuela comenzó a comer mi pija y mis músculos se tensaron de locura. Su lengua me hacia entrar en otro mundo, creí enloquecer y las hormigas empezaron a subir. __¡Oh abuela, abuela!!__ alcance a decir y largué mis jugos en la boca de la abuela que tragó mi leche con placer y lujuria. sin que se le escapara una gotita. __¡Oh tu miel es tan sabrosa Bruno!! __¡No fue muy rápido!¡Estoy tan caliente!__ abuelo giró mi rostro y me besó profundamente cruzando su lengua con la mía. Mientras largaba su néctar en mi mano. Sentía la pegatina y me sentía todavía más caliente que antes. Ese hombre me estaba besando y mi abuela terminaba de limpiar mi verga. Dejándola sin rastros de semen. Besaba mis bolas un poco mas desinfladas. El abuelo Pocho en tanto no dejaba mi boca, acariciaba mis tetillas ardientes y duras. __¡Bien, bien, Bruno, ahora quiero que te des vuelta! __¿Cómo?__ pregunté- __¡Pon tu culo para arriba…tu panza sobre las sabanas!!__ gire mi cuerpo desnudo. Las manos de abuela acariciaban mi espalda. __¡Relájate amor!!__ dijo besando mis orejas y el cuello. Restregando sus tetas en mi espalda desnuda. La piel erizada, sentía infinitas sensaciones cruzando por mi cuerpo a merced de aquellos abuelos. Abuela mordió mis nalgas. Las lamio. __¡Ven Pocho, es un manjar!!__ abuelo se sumo a las caricias. Podía distinguir los dedos gruesos y rústicos, de los dedos delgados y suaves de abuela. Una lengua de pronto se poso en mi ojete. Vibré. Me contraje y me expandí todo a la vez. __¡A este chico le gusta todo Pocho! __¡Has visto, es un ejemplo de voracidad! __¿Te gusta cariño?__ preguntó la abuela __¡Ay sí, abuela, si, me gusta mucho!!__ decía yo tan caliente como al principio. Las lenguas se siguieron abriendo camino. Se hundieron unos dedos en mi hoyo que estaba dilatándose de manera gradual, mi verga había empezado a crecer otra vez. Sentía que me besaban en la espalda y me mordían las orejas, no podía distinguir quién era, pero ya nada me importaba. Una crema ayudó a mi calentamiento. Estaba como una roca, mientras mis abuelos jugaban conmigo. No sé quien estuvo un rato lamiendo mis bolas aplastadas contra el colchón. Mis gemidos retumbaban en la casa vacía y solitaria. Algo grueso rozó mis nalgas. Adiviné que era la poronga del abuelo. Rozó mi agujero. __¿Quieres probarlo Brunito?__ preguntó desquiciado __¡Oh sí amor déjalo al abuelito que te hunda su daga! __¡Me haría tan feliz!!__ gemía el abuelo sacado y caliente. __¡Despacio, no me hagas doler!__ dije entrecortadamente como una súplica __¡Oh, cariño nadie quiere hacerte daño!!__ decía la abuela besándome en la boca. Poco a poco el garrote se hundió en mi. Sentí un mínimo dolor. Pero el placer era enorme. El abuelo se movía despacio. __¡Estas tragándote todo el garrote de abuelito!! __¡Es un chico glotón!!¡¡Ahhh que placer, que rico!! __¿Te gusta Bruno?__ preguntaba la abuela __¡Ah, ah, sí, dame tu poronga abuelo, sí, clávala!!¡Ay, ay me gusta!!__ los resoplidos de mi abuelo Pocho se metían en mis oídos. La abuela no paraba de masajear mi espalda, de besarme el cuello. En un momento el abuelo se tensó mucho más, apuro las embestidas, sentí que iba a desmayarse y empezó a soltar tremendas bocanadas de leche en mi ojete un poco adolorido pero grande y abierto. Una vez que llenó mi ojete el abuelo se dejo caer por completo en mi espalda unos momentos. Luego me dieron vuelta y me besaron y acariciaron tanto que hicieron que me acabara otra vez. Está vez dentro de la almeja de abuela Tita que gritaba como marrana, mientras yo la llenaba de líquidos. Así fue que crecí en casa de los abuelos. Todo lo aprendí de ellos y la verdad es que me gustaron sus enseñanzas.-

Autor: pocker123 Categoría: Incesto

Leer relato »

Dos, y tres

2019-09-25


Descubriendo la sexualidad entre hermanos. En casa somos cinco, mis padres, mi hermana Juani y mi hermano Manolo y yo, David. Somos mellizos y un año mayores que ella así que hemos crecido muy unidos. Mi padre es camionero, hace rutas nacionales y a veces alguna internacional. Mi madre trabaja de secretaria en la misma empresa y suele hacer bastantes horas extras. Se conocieron allí cuando él entró. El más apuesto de toda la plantilla de conductores y ella una pequeña belleza. Siempre nos cuentan que lo suyo fue un flechazo de los de amor a primera vista y siguen igual de enamorados. Al año de conocerse se casaron y como todos los de su generación se hipotecaron en un piso. Nueve meses después nacimos Manuel y yo y al año lo hizo mi hermana. Sorprendentemente para la época, aunque mi madre dejó el trabajo cuatro años para estar con nosotros, el día que quiso volver el puesto le estaba esperando. Siempre dicen que no era lo que habían pensado pero los gastos de criar a tres niños eran superiores a lo que mi padre podía traer. Después de muchas vueltas volvió a trabajar, incluso en desacuerdo con el resto de la familia, que no veía con buenos ojos una madre trabajadora que dejaba “desatendidos” a sus hijos. Mi abuelo, su padre, se encabezonó pero finalmente mi abuela lo convenció para ayudar así que ellos fueron los que realmente nos criaron. La verdad es que nos nos podemos quejar entre los cuatro abuelos estábamos en la gloria y mis padres podían permitirse el trabajar sin estar pendientes de con quien estaban sus hijos. Cuando crecimos, nos mudamos a un chalet fuera de la ciudad. Con los dos sueldos y sin haber gastado apenas en nuestro mantenimiento o alimentación habían ahorrado lo suficiente para dar el salto. Para nosotros fue un cambio absoluto, de repente nos quedamos sin los amigos de siempre, en un nuevo colegio y alejados de todo. Al principio estuvimos encantados con el sitio. Astutamente, mis padres decidieron mudarse al inicio del verano y nos lo pasamos metidos en la piscina y explorando con las bicicletas los alrededores. Lo malo fue el inicio del curso, no conocíamos a nadie, el colegio estaba lejos y echábamos de menos todo. Nos pasamos el primer trimestre enfurruñados y los días de calor dejaron paso a tardes lluviosas, cada vez más frías y largas. No teníamos nada que hacer. Al principio mis abuelos se quedaron con nosotros pero cuando pasó la Navidad se volvieron a la ciudad. Aunque en el campo, no estábamos en absoluto aislados. Sin llegar a ser las urbanizaciones que se ven ahora, la zona estaba salpicada de casas como la nuestra, con familias que habían dado el salto desde la ciudad en algunos casos o que veraneaban y pasaban los fines de semana en otros. Una zona habitada pero con mucha intimidad. Eran tardes largas después del colegio. Volvíamos siempre juntos con una vecina que llevaba a Laura, su hija pequeña. Mis padres le pagaban una pequeña cantidad mensual por el favor y solo teníamos que andar un trecho por un camino casi privado hasta llegar a casa, aunque la mayor parte de las veces nos dejaba en la puerta. Siempre hemos sido bastante responsables y teníamos las tardes bien organizadas entre los deberes, la merienda, la ducha y finalmente juegos. Si el tiempo lo permitía salíamos a jugar a la pelota, a pillar, buscábamos bichos... si hacía mal tiempo nos quedábamos dentro y sacábamos el parchís o algún juego de mesa hasta que llegaban mis padres. A veces veíamos la tele pero nunca nos llamó la antención, a riesgo de parecer pretenciosos, nos llamaban más los libros. Mis padres siempre han sido unos grandes lectores y casi lo primero que pusieron en la casa fue una enorme biblioteca con un gran surtido. Desde Jack London hasta filosofía. No había casi ningún libro infantil pero sí bastantes de aventuras y estábamos acostumbrados a la lectura. En resumen, después de algunos meses de enfado nos habituamos al sitio y nos acomodamos. Aun así, a veces nos podía el aburrimiento y como se dice, es lo que trae los malos pensamientos. En el nuevo colegio ya estábamos integrados y teníamos un pequeño grupo de amigos que invitar a la piscina en cuanto llegase el calor. A diferencia de nuestros antiguos compañeros, estos eran más espabilados, o quizá coincidió con el cambio hormonal por la edad. Empezamos a descubrir nuestros cuerpos, aprendimos sobre la masturbación y la curiosidad por el sexo. En la intimidad de nuestro cuarto comenzamos a toquetearnos, los miembros duros. Finalmente comenzamos a masturbarnos y todas las noches lo hacíamos al mismo tiempo. Los pantalones del pijama en los tobillos y las manos subiendo y bajando al unísono. Creo que se nos ocurrió al mismo tiempo y un día acabamos masturbándonos el uno al otro. Nos gustaba sentir el tacto, apretar fuerte y sacudir hasta que llegaba la eyaculación. Teníamos mucho cuidado con el ruido y nos abrazábamos para evitarlo, las manos ocupadas. Pero no era una postura cómoda y tras varios intentos acabamos por hacerlo tumbados. Con los días, fuimos cambiando la posición y terminamos tumbados al contrario, las caras contra los genitales del otro. Era mucho más comodo aunque alguna vez el semen nos salpicaba. De la forma más natural, un día me la introduje en la boca, fue algo sin pensar. Estaba masturbándolo y sin pensarlo incliné la cabeza y sentí el sabor de su miembro. Me gustó y lo succioné, mi cabeza se movíó acompasada y la lengua lo recorría. Manuel se había quedado quieto, supongo que sorprendido, pero una humedad y algo blando acariciándome me indicaron que hacía lo mismo. Nos corrimos casi al mismo tiempo, primero él. No me avisó y descargó en mi garganta directamente, pero no me desagradó, sabía bien y lo tragué todo; al poco fui yo quien lo hizo. Con su pene aún en la boca me corrí, mis manos amasando sus nalgas y la pelvis subiendo para meterlo entero en su boca. Ostras David, mola más así que con las manos. No veas y está bueno, me gusta cómo sabe tu polla. Y a mí la tuya. Cuando me has tocado el culo he notado más gusto. Mañana me lo haces y aprietas más. Pues yo no me he enterado de eso pero me gusta cómo sabe tu corrida. Házmelo mañana a mí tambien a ver si me pasa lo mismo. Al día siguiente repetimos la jugada y efectivamente, cuando manoseé con fuerza el culo de mi hermano descargó una fuerte corrida. Intercambiamos la postura y me puse encima, así tenía libre acceso a mi trasero. Igual que le hice la noche anterior, me succionó y amasó las nalgas pero no era ahí donde me gustaba. Le guié la mano y me acarició el ano, en cuanto hizo el segundo círculo con el dedo me corrí en su boca. No dejé que quitara los dedos y tumbado sobre él me metió uno. Noté un gusto como nunca hasta entonces, mi pene se hinchó aún más y el suyo me llegó a la garganta. Aunque nos acabábamos de correr un nuevo orgasmo nos sobrevino y nos derrumbamos agotados. Cómo mola. Te has corrido a tope cuando te he metido el dedo. Me gusta. Si el dedo mola tu polla tiene que ser la hostia. Ufff ¿Quieres que te la meta. Y si nos pillan? Claro, si nos pillan chupándolas no pasa nada pero si me la estás metiendo... Bueno, vale. Mañana te la meto, pero si te gusta después me lo haces tú. Hecho. Mañana follamos. Nos pasamos el día cuchicheando. Hasta Juani nos preguntó qué pasaba y cuando llegó la noche estábamos ansiosos. Esperamos un rato a que todos durmieran, desnudos y excitados. Nos costó una enormidad no masturbarnos mientras disimulábamos. Va, David. Ya están dormidos. Vale, ¿cómo lo hacemos? No sé, ponte de cuatro patas y te la meto. ¿Así? Va, métela. Apuntó y trató de meter la punta pero claro, estaba cerrado y me dolía. Tras varios intentos terminamos con un 69 y los dedos dentro del otro. Nuevamente lo intentó y esta vez consiguió atinar. El dolor era agudo pero aguanté y poco a poco fue entrando. Al rato estuvo entero, no me lo podía creer, la tenía entera dentro de mí. Me gustaba la sensación, me sentía lleno y mejor aún cuando nos empezamos a mover. Me la agarró mientras bombeaba y al momento noté su leche caliente en mis intestinos, me encantó la sensación. Me gustaba tenerlo dentro. Repetimos la operación con él y aunque me gustó prefería ser pasivo, a los dos nos gustaba más y tuvimos que aprender a esperar y complacernos mutuamente. Desde ese momento, rara era la noche que no lo hacíamos antes de dormir. Nos toqueteábamos en cualquier oportunidad. Fuimos discretos en el colegio pero en casa nos relajábamos y estábamos menos pendientes; más de una vez nos enzarzamos en una felación mutua o nos sodomizábamos mientras entreteníamos a Juani con cualquier cosa. Ese exceso de confianza fue el que finalmente hizo que nos pillara una tarde que la habíamos mandado a recoger bichos. Le dijimos que cada uno iría por un lado para coger más pero en cuanto se perdió de vista nos abalanzamos y terminó bombeandome desesperado. Estábamos absortos cuando nos preguntó qué hacíamos. Hala, estais follando, como los mayores. Por eso me estais dejando sola todo el rato. ¿Qué haces? Vete a buscar bichos. Ya, claro, para que podais follar tranquilos. Me aburro yo sola, quiero estar aquí con vosotros. No me importa que lo que esteis haciendo, me quedo aquí y no os molesto. Nos quedamos parados. Estábamos muertos de vergüenza y aun así las erecciones no remitían. Manuel continuaba dentro y mi pène apuntaba al ombligo. Un hilicho de líquido preseminal me colgaba de la punta. Mi hermana alargó la mano y me la agarró con cuidado. Nunca había visto ninguna. Está muy dura y caliente. ¿Tú también se la metes? Quiero verlo. ¿Puedo estar con vosotros, os gusta, os duele cuando la meteis? Mis amigas dicen que la primera vez duele, que se lo han dicho las mayores, pero luego no. Pero no sé si por el culo también duele. ¿Me lo vais a hacer a mí? Yo quiero estar igual, si no me aburro sola. Jolin, Juani. Quédate si quieres pero cállate. Luego hablamos. Ahora queremos acabar y nos has cortado. Vale, me callo. Me siento aquí y no hablo. Continuamos con lo que hacíamos, ahora con un público atento. No me la había soltado y con el movimiento me estaba masturbando. Curiosa, se agachó para verla mejor e, igual que nosotros cuando comenzamos, se la introdujo en la boca con un movimento natural. Parecía que los genes nos predisponían a hacerlo. Rápidamente inició una felación que me provocó la eyaculación. La tragó toda sin hacer ascos ni retirarse, de hecho, me apartó y me sacó el pene de Manuel del culo. Sin dudarlo se la metió hasta la garganta, casi con arcadas recibió la descarga de su hermano. Nos las estuvo relamiendo un rato en silencio y finalmente se levantó. Qué bueno está. No me extraña que os guste. Tampoco es tanto. Tú parece que no es la primera que te comes. Pues sí, son las primeras que he visto empalmadas y me gusta el sabor. Para ser las primeras lo has hecho muy bien. - Dije. Será la genética. A vosotros también os gusta comer polla. Claro, pero son las nuestras. Contestó Manuel. Porque sois dos. Yo estoy sola y no tengo con quien comparar. No me llego al coño para comérmelo. Bueno, si quieres te lo comemos nosotros... Fue la respuesta de los dos. Vale, estoy muy cachonda. Os habéis corrido pero yo estoy igual. Vamos a casa y me lo hacéis. Volamos a la casa y en dos segundos estábamos los tres desnudos. Admiramos a Juani, le estaban creciendo los pechos y estaban hinchados, en la entrepierna una mata de pelo claro nos medio ocultaba su sexo. Nos extrañó el color por la diferencia con el de la cabeza pero no le dimos mayor importancia cuando se tumbó en la cama con las piernas abiertas. Va, yo os la he chupado hasta que os habéis corrido, ahora me toca a mí. Quiero correrme con vuestra boca. Manuel se abalanzó sobre el coño expuesto abarcándolo con la boca. Ante su ano abierto no pude reprimirme y de una estocada se la metí. Se quedó quieto un momento pero enseguida continuó, aceptando gustoso mi intrusión. Se la agarré y empecé a masturbarlo mientras me movía. Quería ver más de cerca el coño de mi hermana. Era el primero que veía y no quería perderme detalle pero tampoco salirme de mi hermano. Mientras tanto, mi hermana gimoteaba sujetándose las piernas abiertas. Así cabrón, así. Cómetelo todo. MMMMmmmhhh. DIOS!. Qué gusto! Eso es, así, más fuerte, más arriba, ahí, ahí, sigue... Me corro!. MASSSS. ME VOYYYYYY! Un chorro de lo que parecía orina salió despedido y Manuel se apresuró a aplicar la boca y no desperdiciar nada. Después nos hemos enterado que es un tipo de eyaculación femenina, no muy normal pero tampoco extraña. Juani jadeaba en la cama, espatarrada con su hermano aplicado de nuevo. Parecía que tuviera convulsiones hasta que lo agarró de la cabeza y lo apartó de un tirón. Quiero una polla. Métemela ya, quiero una polla dentro.Vamos, fóllame. De repente saltó de la cama y salió corriendo. Nos quedamos paralizados. La verdad, pensé que se había arrepentido pero volvió al momento con un trapo viejo, de los de limpieza y lo extendió en las sábanas. Soy virgen y voy a sangrar. No quiero que se note nada. Venga, métemela. Culebreó situándose debajo. Se la agarró y de una estocada ella misma se empaló. Nos quedamos quietos los tres, sorprendidos por su acción. No por el hecho de tenerla dentro sino porque sabíamos que era virgen y le iba a doler. Se le crispó un instante el rostro pero rápidamente inició un vaivén empotrándosela. Qué bueno, como me gusta. Así, con una polla dentro, vamos, fóllame. Quiero correrme, vamos. Intentamos movernos al compás pero era imposible, enseguida perdíamos el ritmo. Opté por salirme y quedarme observando. Manuel me recriminó: No la saques, yo también quiero que me folles. No puedo seguiros, me salgo y nos equivocamos. ¿Porqué no te mueves tú que estás enmendio y así llevas el ritmo? - Contesté. No. - Terció Juani. - Ahora solo yo. Luego folláis vosotros pero ahora para mí. Asentimos y nos concentramos en ella. Mientras mi hermano se afanaba los rodeé y se la metí en la boca. No rechistó sino que enseguida comenzó a mamar, con la boca llena jadeaba, se notaba que le costaba respirar pero ni aún así se retiró. Un largo gemido nos indicó que se acababa de correr. Manuel continuó bombeando hasta correrse también. Agotado, se tumbó a un lado y me apresuré a tomar su lugar. Entre la excitación y los restos de semen entré sin resistencia y continué. Estuvimos un rato más, apenas nos dió tiempo a limpiar y disimular cuando llegó mi padre del trabajo y pronto nos fuimos a la cama. Estábamos muy excitados y cuchicheamos un buen rato antes de dormirnos. El día siguiente trascurrió normal hasta la tarde, cuando llegamos a casa nos pusimos con la rutina de los deberes pero mi hermana había decidido que quería otra ración de sexo. No podemos ahora, primero los deberes, luego lo hacemos. - Le contestó Manuel. Pero yo quiero ya, estoy muy caliente, llevo todo el día esperando para que me folléis. Seguro que anoche lo hicísteis otra vez en la cama. No, estábamos cansados – Dije – Primero hacemos los deberes, luego merendamos y lo hacemos, te lo prometemos. ¿De verdad, no os vais a rajar? - Respondió. De verdad. Va, los hacemos rápido y vamos. Vale, pero luego me folláis y hoy también quiero por el culo, como vosotros. Hicimos los deberes y merendamos, con el último bocado ya estábamos desnudos. Tras unos momentos de desacierto descubrimos que la técnica del trenecito, no la llamábamos así, era la mejor para los tres. Mi hermano o yo en medio manejando el ritmo y mi hermana teniendo un orgasmo tras otro. Así, qué bueno, más fuerte, hasta dentro. - Era todo lo que decía. Después de un rato nos pidió descansar. Me duele la ingle de tener las piernas abiertas. Ahora me la metéis por el culo, como vosotros. Pero te va a doler. Contestamos. Bueno, también me dolió ayer y me aguanté y luego me corrí varias veces. Esto duele más. Vale, me aguanto y ya. ¿Cómo me pongo, a cuatro patas, así? Por nuestra experiencia sabíamos que le iba a doler si no la dilatábamos antes. Estuvimos un rato jugando con la lengua y los dedos en el ano y esta vez fui yo el encargado de desvirgarla por detrás. Intenté hacerlo lo más suave posible pero a Juani le va el sexo duro, siempre le ha ido, y sin pensarselo demasiado ella misma se penetró cuando estaba a mittad. Un largo quejido se le escapó y se quedó rígida durante un minuto, sujetándome con fuerza para que no me moviera. Poco a poco ella misma inició un lento vaivén, me cogió las manos y me las puso sobre el coño. Hazme una paja. Ordenó. Espera, - dijo Manuel – mejor te la meto y te follamos los dos. Nos pasamos el resto de la tarde igual. Por suerte ese día mis padres llegaron más tarde de lo normal y no nos pillaron porque se nos pasó la hora y tuvimos que limpiar a toda prisa. Con esta rutina fuimos pasando el invierno, largas tardes de deberes y sexo. Practicamos todas las variantes que se nos ocurrió, terminábamos embadurnados de semen o cualquier otra secreción. Cuando llegaron los días más largos y con ellos el calor estábamos más unidos que nunca, y también más abiertos... Pero esa es otra historia.

Autor: consombrero Categoría: Incesto

Leer relato »

Hermanas compitiendo por el amor de papá

2019-09-24


Luego que los padres de Wanda y Zaira se separan, ellas deciden demostrarle a su padre que son mejores que su nueva novia... A veces el amor el odio se parecen, y aunque parece que la familia se pelea en realidad se aman profundamente… a veces demasiado. Wanda Y Zaira no podían creer que los padres se hubieran peleado, y que él estuviera saliendo con una mujer tan joven. Ellas estaban decididas confrontarlo, no es que lo odiaran, sino que lo amaban tanto que les daba envidia que estuviera con alguien más, cuando es mucho mejor cuando la familia está unida. Muy unida, perversamente unida. Las hermanas planificaron cómo iban a llevar a cabo el plan. Sabían cuales eran los punto débiles y lo que a su papá le gustaba. La hermana mayora Wanda es una rubia muy pulposa, pese a ser madre se mantiene con mucho gym y algunas cirujías, va vestida con un remera muy ajustada sin corpiño, una mini, y unos zapatos con tacos aguja, y un collar de cuero bien apretado a la garganta. La hermana menor Zaira es una morocha esbelta. No tiene el busto de su hermana, pero tiene una cola perfectamente redonda que es su parte favorita de su cuerpo. Cuando su hermana la pasa a buscar en el auto, está vestida con un piloto que solo permite ver los zapatos de taco aguja. Apenas sube al vehículo le dice a su hermana: –– Estás lista? Veo que me hiciste caso con la ropa. –– Si … y vos ¿Por qué estás vestida así? –– Ya vas a ver, es una sorpresa. Bueno, repasemos el plan… Zaira le hace decir a Wanda en voz alta lo que piensan hacer, y le tiembla la voz al pronunciar esas palabras. La morocha lo nota, y se acerca a su hermana, le pone la mano justo donde termina la mini –– Te calienta a idea?? –– Si, mucho. –– A ver si es cierto Con gran habilidad mete la mano en la mini, comprueba con satisfacción que no tienen bombacha, y acaricia la concha de su hermana, mientras besa el cuello. –– Ahhh. Pará!! me vas a hacer chocar! –– Decime que te gusta. –– Me encanta! Frenan en un semáforo y se miran y se dan un beso, no un piquito, sus lenguas luchan y entrelazan, Wanda quiere meter la mano adentro del piloto, pero su hermana no la deja. –– Te dije que era una sorpresa!! dale, manejá que ya llegamos. . . . Cuando llegan a la casa, las hermanas se despiden con otro beso incestuoso mientras se miran con deseo. Solo Wanda baja a hablar con el padre y Zaira espera su momento para entrar. En la casa la charla familiar rápidamente se torna en una pelea (o casi) Wanda está caliente (pero de la mejor manera): –– Como vas a salir con una pendeja que podría ser mi hermanita? –– No veo qué tiene de malo. Ella es madura y me da lo que necesito –– Queeé? es una nena, no sabe nada… además que es lo que tanto necesitas? –– Alguien que sepa complacerme, la verdad que tu madre nunca pudo. –– ¿De qué estás hablando? espero que no sea de lo que yo pienso. –– Hablemos en serio Wanda: SEXO, estamos hablando de sexo!! –– Dejate de joder pá, esa piba que va a saber, vos tenes que ir a una profesional… –– Yo ni en pedo voy a una puta! además imaginate que pasa si se enteran los programas de la tele me destrozan. –– No me dejaste terminar: no hace falta una puta, si las mejores las tenés en casa. –– ¿Qué decís hija? La mira con cara de sorprendido ¿cómo podía ser que una charla de padre e hija se convirtió en esto? Es cierto que sus hijas eran muy lindas, y verla vestida así le encantaba, y aunque trataba no podía sacar la vista de ese escote, y esas piernas. Wanda lo sabe, y decide dar la estocada final: sensualmente se acerca a su padre, apoyando su pecho voluptuoso acerca su boca al oído y susurra: –– Digo que si querés sexo, no hace falta buscarlo afuera. La mano de la mujer pasa por el pecho, bajando hacia su bulto. Si, el padre se estaba excitando con las caricias de la hija, y nada podía hacer para evitarlo. Es cierto que no hay nada mejor que amor familiar, pero quién imaginaría algo tan morboso y prohibido… Wanda sigue acariciando el paquete, no puede esperar a abrirlo. Acercando los labios a la boca del padre, pero sin besarlo le dice: –– Además a vos te hacemos precio especial… –– ¿y de cuanto estamos hablando? Te doy lo que quieras. –– Por supuesto que me vas a dar lo que quiero. Te puedo hacer la especialidad de la casa, un oral. Vas a ver que soy la mejor. Como las mejor de las escorts guió a su “cliente” hasta frente a un sillón, aún parados le masajeó la entrepierna y comprobó que las caricias lograban el efecto deseado. Los cuerpos de padre e hija estaban pegados en un abrazo que podía haber parecido familiar sino fuera porque las manos de ella frotaba la entrepierna y las de él agarraba la cola redonda de una manera descarada. Así juntos, se besaron por primera vez en la boca con pasión. Andrés ya ni pensaba que estaba besando a su hija y se dejó llevar. Wanda era perfectamente consciente de lo inmoral de lo que estaba haciendo y eso la excitaba mucho más, todo iba acorde al plan. Sin dejar de acariciar a su padre le fue bajando los pantalones y boxers hasta que cayeron a la altura de los tobillos. Dejó de besarlo, y con un suave empujón lo hizo caer sobre el sillón. Entonces aprovechó para sacarse la remera y la mini, haciendo un pequeño striptease que terninó poniendose en cuatro patas y gateando de manera seductora hacia su objetivo. –– A ver si tu noviecita puede hacer esto... Le pasa la lengua de punta a punta y haciendo círculos en la cabeza, cambia a pequeñas y suaves lamidas, con la mano le acariciaba los testículos, y va alternando estas técnicas que hacen temblar a su padre. Pero está decidida a mostrar todo su “arsenal”: usa sus enormes tetas para atrapar la pija, las aprieta y las mueve de arriba a abajo. Deja de hacer la turca y poniendo las manos en cada rodilla abre las piernas y de un solo movimiento se traga todo. Su padre casi grita, pero no emite ningún ruido, solo queda boquiabierto, mientras su hija, sin parpadear lo mira y se la saca de la boca por un segundo, toma aire y vuelve a meterse la pija. Incluso saca un poco la lengua y toca las bolas para aumentar el placer de su cliente. Pero decide bajar un poco el ritmo, porque si Andrés acaba ahora se va a perder el plato principal. Se saca la pija de la boca, y la pajea suavemente mientras y dice: –– No querés agrandar el combo? –– Eh? Agrandar el combo??? –– Si salis con una pendeja que podría ser mi hermanita?,no querés también a mi hermanita? Vuelve a poner la boca en la pija, pero jugando con la lengua sobre la cabeza, mientras con una mano alcanza el celular, escribe unas pocas palabras y envía un mensaje. Su padre no entiende a qué se refería con esa frase hasta que ve a Zaira entrar en la habitación, vestida con un piloto largo, y sin dejar de caminar hacia ellos se lo saca para quedar solamente con el conjunto de lencería más provocador que este hombre hubiera visto en persona, su hija parecía una modelo de catálogo, a nadie le podía quedar mejor. –– Hola Pá! Si querés podés hacerme la cola, pero te va a costar… Pará un poco Wan!!! dejame algo para mi!!! Wanda se saca la pija de la boca, sonriente le dice al padre: –– Esta se hace la santita pero es mas puta que yo. –– Vos callate y ocupate de mantenerlo duro, pero no lo hagas acabar que quiero que me meta esa pija en el culo. . . . Andrés tiene enfrente a sus hijas, la rubia arrodillada a sus pies chupando su pene y la morocha con lencería erótica ofreciéndole la cola. Si a esta altura le costaba pensar, lo siguiente iba a destruir todo límite. Zaira se acerca al sillón, se da vuelta para mostrarle la cola, que para su sorpresa no tiene bombacha, pero un buttplug brilla como una joya en ese cuerpo perfecto. Wanda sabe lo que tiene que hacer, va hacia su hermana y acaricia la famosa “sorpresa”, besa un cachete, después el otro, y finalmente un ruidoso chupón en el medio, y pasa la lengua alrededor del plug. –– Dale, lubricame bien, no quiero que papito me lastime –– Si, ama. –– Estás sorprendido papi? Wandita es mi esclava sexual. Ningún hombre se satisface lo suficiente, y ella siempre está dispuesta a venir a sacarme la calentura. Si, seguí así! Ahhh! Wanda demuestra lo que puede hacer con su boca, atrapa el plug con su boca y lo saca con un fuerte Plop!! Lo deja caer en el piso, para dedicarse a un frenético mete y saca de la lengua en la cola, cada embestida hace gemir a Zai, y cada vez que aleja la cabeza, se acomoda para asegurarse que su padre pueda no se pierda ningún detalle. –– Viste qué bien entrenada Ahhh! la tengo … por fin encuentro Ahhh! algo para que lo que es buena … Ohhh! La morocha se arrodilla en el sillón, apoyando sus manos en el respaldo, dejando su cola asomar de manera tentadora. Su esclava ayuda al padre a pararse del sillón, le da una lamida a la pija para asegurarse de estar lubricada y la guía hasta su rosado objetivo. Se apoya suavemente y Wanda se asegura que vaya entrando suavemente. Andrés no puede creer lo fácil que entró. –– ¿Está bien así, mi amor? –– Si, así papí, que gorda y caliente la tenés… uffff! Seguí … si … así. Poco a poco tomó confianza y empieza a penetrarla con cierto ritmo. Mientras una hermana disfruta del sexo anal, la otra se sienta al lado y se masturba viendo el espectáculo. Cada vez menos tímido el padre bombea con ganas, haciendo que su hija tenga que poner las manos y la cabeza en el apoyabrazos del sillón para sostenerse. Y no solo eso, también alcanza a estirar el brazo y tocar la concha de la otra hija, que se abre de piernas y deja que le metan dos dedos. Los tres gritan de placer descontroladamente. Zaira tiene un orgasmo anal, se convulsiona, y le tiene que pedir al padre que vaya más despacio. Wanda no tarda tampoco en empapar los dedos de su padre, que ya siente dolor en las piernas. Cambian de posición, el hombre se acuesta cómodamente en el sillón, Zaira se sienta sobre la pija, y Wanda sobre la boca. Él deja que lo usen como juguete, se dedica a lamer tratando de no ahogarse con ese manjar. Mientras tanto las hijas se miran con satisfacción, se acercan para darse un nuevo beso, entrecortado por gemidos de placer, chocan sus tetas y dejan que los pezones se rocen entre sí. Con tanto placer no tardan en tener un nuevo orgasmo juntas. –– Miralo a viejo, tenía aguante, yo pensé que no iba a durar el pete. –– Yo no pensé que iba a aguantar al verte vestida así. –– Vamos a darle el premio que se merece. Andrés se sienta derecho en el sillón, y ve nuevamente a sus hijas, dos hembras insaciables que se sientan cada una en un costado, y se dedican a chupar de nuevo. Como si juega un juguete, la van compartiendo, cada una lame una parte, por momentos al mismo tiempo desde el tronco hasta la punta, donde la lenguas chocan y se besan. –– Te gusta papito? –– Nos vas dar la leche? –– Si me prometen que se la van a tomar to… aaaah!!! Entre las bocas de las hijas salen varios chorros de semen, la mayoría caen en la cara de Zaira, así que Wanda se dedica a lamer la cara como una aspiradora humana. Terminan en un beso con la lengua hundida en la boca de la otra, mezclando los fluidos de los tres en el proceso. Están agotados pero muy felices, esto era el principio de una nueva etapa para la familia: un nuevo familiar ahora formaba parte de este secreto. Ahora era cuestión de tiempo para encontrar la debilidad de la novia de papá. Fin. por Fake Famosas ([email protected])

Autor: Juan Faker Categoría: Incesto

Leer relato »

En el cine

2019-09-24


Un hijo mete en compromiso a su madre metiéndole mano, aprovechando que ella no puede hacer nada... Os voy a contar un relato de una mujer que me comentó lo que le pasó con su hijo que conocí en un chat y la cual sigo hablando con ella casi a diario, lo pongo tal como me lo contó. Me dijo que ella nunca pensó que le sucediese algo parecido ni muchísimo menos. Ahí os va..... En principio teníamos las entradas para ir mi marido y yo, pero al final se torcieron la cosas, tuvo un problema en el trabajo y me llamó para decirme que llegaría tarde, y que le dijese a Carlos nuestro hijo si quería ir conmigo. Al principio pensé que no le interesaba pero dijo que sí todo contento. Cuando salgo me gusta ir guapa, así que me acicale como si fuese con mi marido, puse una faldita por encima de la rodilla y una blusa ceñida blanca, suelo desabrocharme algún botón por lo que se me ve un poco el nacimiento de mis pechos, la verdad que me gusta ir sexi aunque soy madre y esposa y además a mi marido le gusta que vista así, debí de darme cuenta de algo cuando vi como me miraba mi hijo, pero no lo pensé. Era otoño, no hacía mucho frío pero estaba lloviendo, me acuerdo como si fuese ayer mismo, tengo que decir que tuve a mi hijo de 21 años ahora tengo 39 y no es por nada pero me conservo muy bien, bueno a lo que vamos. Nos sentamos en el medio de la sala, estaba casi llena, me saqué el abrigo y lo puse en encima de mis piernas, se me subíó un poco la faldita pero no me importo porque no se me miraba nada, aunque soy madre también soy mujer y me gusta lucirme porque yo lo valgo y se que estoy muy buena, ya se que no está bien decirlo por mi parte pero que caray......, es la verdad. Al poco rato noté como Juan mi hijo, ponía una mano encima de mi rodilla. En principio no me extraño que la pusiera por debajo del abrigo, pero no hice caso. Pero al cabo de un rato, empezó a acariciármela poco a poco, con tanta suavidad, que apenas notaba como sus dedos recorrían mi pierna, y que no vi mal en ello, hasta me gustaba su contacto, ya que notaba cierto calorcillo reconfortante y pensé que me lo hacía por cariño. Seguí viendo la película sin darle más importancia hasta que pasado unos minutos, empecé a sentir sus dedos más y más pesados y el recorrido se hacía mayor en mi pierna ya no estaba en un sito solo, aunque seguida encima de mi faldita. Pero al poco rato enseguida me dí cuenta que su mano ya no estaba encima de mi falda si no que me tocaba la piel, primero con un dedo, después y ya con toda la mano y poco a poco iba subiendo, tarde un poco en darme cuenta de todo. Me puse algo nerviosa me dije: seré tonta, si es mi hijo y lo único que hace es darle cariño a su madre, pero al mismo tiempo seguía notando como su mano pesada subía centímetro a centímetro,empezaba a sentirme incomoda y más nerviosa. Se estaba acercando demasiado a mi braguita. Entonces le retiré la mano y baje mi falda . Y me dije a mi misma bueno fue una tontería que pensara mal de mi hijo, el lo hizo sin darse cuenta, nada más. es eso lo que pasó, pero no podía dejar la mano que siguiese así,porque sin darse cuenta me estaba tocando ya demasiado arriba pensé ingenuamente. Me sentí mal por haberle retirado la mano así de golpe cuando no había nada malo en ello, las mujeres siempre estamos alertas y a veces pensamos cosas que no son, y aun más si estás buena, ya que piensas que los tíos solo quieren estar contigo para follarte. Quise dejar a un lado todo eso y seguir viendo la película, pero al poco rato volví a notar su mano, ya más pesada que al principio, al mismo tiempo me subía la falda y esta vez con mayor intención ya que lo hacia con descaro y sin pararse. Su palma estaba totalmente encima a mi muslo, notaba su calor, me acariciaba e iba yendo más al centro para llegar con ella en medio de mis muslos. Se la volví a retirar de nuevo, esta vez me había enfadado bastante y se la retire con rabia y de malos modos, no era una tontería eso era algo más, es como si quisiera meterme mano, eso estaba claro, no era una caricia sin malicia de un hijo a una madre, como yo quería pensar. Tener que retirar la mano de mi hijo que pretendía meterme mano por segundo vez fue lo más humillante de mi vida. Joder, dije entre dientes al cabo de unos minutos, esta vez no había fallo volvía a la carga por tercera vez, y sabía que lo hacía lascivamente, me estaba tocando de nuevo. Pero por que lo hace, me preguntaba soy su madre. Esta vez tuve que hacer mayor fuerza para retirarla, ya que parecía que no quería dejar de tocarme. Tenia que ser más contundente y más directa, me acerqué a su oreja - ¿ pero que te pasa, estas tonto? le dije, ¿por que me tocas?, soy tu madre, haz el favor de quedarte quietecito con tu mano ¿ vale?, si no me voy a tener que enfadar contigo. Ya no me enteraba de la película, tenia una rabia y una frustración encima que no me aguantaba, al poco rato note la mano de nuevo pero esta vez la subió sin parar y más rápidamente desde mi rodilla, recorriendo mis muslos con la palma, noté un cosquilleo en la pierna mientras me lo hacia , y lo hizo tan rápido que cuando reaccione estaba tocando ya mi braguita por el medio de mis piernas, justo en el pubis. Al notar su mano como me tocaba ya tan cerca de mi sexo, instintivamente cerré las piernas de golpe y me incorporé en el asiento como si me pincharan. Tenía un tío al lado que al notar mi movimiento brusco se fijo en mí, entonces hice como que me estaba acomodando en el asiento, tenía miedo y vergüenza que notara que mi hijo me estaba metiendo mano. Así que puse bien el abrigo en mi regazo cubriendo las piernas, hice como que no pasaba nada. Mi hijo se aprovecho de ese movimiento para llegar con su mano más abajo, entre mis muslos, noté como me palpaba apretando su mano caliente contra mi pubis, notaba como empujaba con fuerza y me tocaba con ganas con sus pesados dedos. Yo veía de reojo para el señor de mi lado y no me atrevía hacer nada. Sabia que si me movía se daría cuenta de que algo pasaba. Se fue aprovechando de mi pasividad, ¿pero yo que podía hacer?. Tenía miedo a que alguien se diese cuenta si me movía demasiado, y mi hijo no paraba de tocarme, mis piernas estaban cerradas pero aún así su mano estaba entre mis muslos haciendo fuerza hacia abajo y empujando contra mi sexo todo lo que podía, por que no habré puesto pantis o un pantalón, me dije. Su mano no paraba de tocarme, me acariciaba y me apretaba por encima de mi braguita le pellizque la mano, pero tampoco se inmutó. le agarré por un dedo para apartarla, pero nada, parecía que la tenia pegada a mi entrepierna como una ventosa. El seguía con su mano entre mis muslos, y la movía en el poco espacio que yo le dejaba entre mis piernas, apretaba su mano en mi muslo y empujaba hacia mi empeine una y otra vez,notaba el calor de su mano ya en mi sexo y sus dedos recorrian de arriba a bajo mi raja hundiéndolos todo lo que podía por encima de mi braguita, me toco mi bultito e hizo presión con su dedo, tuve que contenerme para no dar un salto en el asiento, notaba sus dedos recorrer mi raja aunque lo hacia por encima de la tela . Puedo parecer una salida, pero me fue poniendo cachonda con tanto toqueteo, por otro lado no me sentía a gusto, y me enfadaba también con migo misma ya que me gustaba, pero me estaba dando placer aunque luchaba por que no fuese así. Poco a poco me fui relajando, pensando en que ya no iba a luchar más con él y que se cansaría, puse mi mano entre mis muslos mientras desplazaba su mano para evitar que me tocase el sexo . Así que siguió y claro y sucedido lo que nunca pensé que sucedería, empecé a estar cada vez más cachonda, notaba como se me humedecida mi coñito, en contra de mi voluntad, trataba de pensar en mi hijo de pequeño y cosas que no me hiciesen sentir lo que estaba sintiendo . Dije tratando de tranquilizarme, total nadie se va a enterar, y esto se va a quedar aquí, es una diablura de adolescente que con una buena reprimenda todo se aclararía, si claro, me dije, va a tener una buena reprimenda y yo voy a tratar de no sentir nada y que el tampoco se entere de que me da placer si ese es el caso como si que estaba siendo. Su mano trataba de apartar mi mano y mis muslos , para que abriese las piernas y así tener más espacio entre ellas y llegar con su mano mejor a mi coñito ya muy húmedo por cierto. Aún así yo hacia fuerza cerrándolas y apretaba más mi mano para evitarlo, no quería que me llegase a mi sexo tan fácil, con un dedo como ya lo estaba haciendo por entre mi mano iba más que sobrado, hasta tenia vergüenza que lo notase tan húmedo y que supiese que me lo había puesto él así, que le estaba dando placer a la salida de su madre, pero eso duró solo algún tiempo, deje de evitarlo y al final me dí ya por vencida, el placer que estaba sintiendo me embargaba cada vez más. Poco a poco fui dejando de hacer fuerza, y mi hijo con su mano me sujetó el muslo derecho y lo atrajo hacía si , trataba de separarme las piernas , se las fui abriendo ya no hacia fuerza para evitar nada, yo le estaba ayudando, mientras su mano bajaba centímetro a centímetro entre mis muslos. Por fin llegó a mi vulva con mis piernas abiertas por encima de mi mojada braguita, retiré mi mano de mi entrepierna, tenía ya la falda levantada, solo me ocultaba mis muslos el abrigo . Notaba cada vez más calentura y humedad en mi coñito, sus dedos trataban de entrar torpemente por debajo de mi braguita, Después de luchar torpemente con ella, no sé por que lo hice pero levanté un poco la pierna mientras las abría más y entonces al estar mejor, ya me retiro la tela hacia un lado . Noté sus dedos nerviosos encima de mi coño, ya por debajo de mi braguita, al notar el contacto su mano por encima de mi sexo desnudo, me hizo sentir como una adolescente, una oleada de placer y ganas de sexo me inundo ya no me acordaba de sentir algo así. Su dedo bajó por mi rajita hundiéndolo entre mis húmedos labios vaginales, empezó a recorrer con su dedo por todo mi húmedo surco vaginal.Iba con sus dedos de arriba a bajo, una y otra vez, apretaba su dedo con fuerza contra mi coño, y lo notaba como resbalaba con suavidad, por lo que tenía que tener el coño completamente mojado, no se si por causalidad se encontró con mi clítoris, que me hizo estremecer de placer y tuve que aguantarme para no dar saltitos en mi butaca y morder los labios para no pegar un grito de gusto. - estáte quieto, cielo, le dije al oído por varias veces ya que el placer era muy intenso, pero él no contestaba y yo me mordía los labios que casi hacia sangre en ellos, por no poder gemir de placer como una zorrita. Luchaba para que no me gustara, no quería sentir tanto placer y me repetía a mi misma que era mi hijo una y otra vez, que eso no estaba bien, que era una aberración, pero no me valía de nada, ya que sentía cada vez más gusto mientras me estaba metiendo mano, a mi que era su madre. En un momento de cordura traté por enésima vez de retirarle la mano pero ya sin mucho convencimiento por mi parte, ya que una parte de mi, la más viciosa y más difícil de superar, quería sentir más, hice un poco de fuerza y tengo que decir que me alegré mucho que siguiese metiéndome mano y con condescendencia le deje caer mi mano encima de la suya no para separarla de mi coñito, si no para notarla, la acaricie varias veces y notaba sus movimientos, para darme placer y como aún metía más el dedo en mi raja húmeda,mis dedos acariciaban los suyos. Me dí cuenta entonces que era una batalla perdida, mi hijo no iba a dejar de tocarme y yo con toda mi alma tampoco quería que no lo hiciese y lo mejor seria dejarlo hacer, ya no podía aguantar más, me estaba gustando, quería correrme, que caray. Tampoco podía consentir que alguien se diese cuenta. Luego tendría una conversación muy seria de madre a hijo, me decía, después cuando estuviésemos solos, no podía dejarlo así, pasó esta vez y ya está. Ya digo no quería disfrutar con ello, ya que era una aberración, pero sabía que no podía dejar de sentir gusto ya que me estaba tocando en mi sexo y quieras o no eso te hace sentir placer . El no querer disfrutar os puedo asegurar que es muy difícil, cuando te meten mano en un sitio tan delicado y no puedes hacer nada para evitarlo, poco a poco te vas calentando hasta llegar a sentir mucho gusto, y te entregas sea quien sea el que te lo haga, aunque sea tu hijo querido. Terminas queriendo correrte como una putita salida, para liberarte del placer que te ahoga, aunque sea tu propio retoño, porqué es algo que no puedes evitar. Si esto lo hubiese tratado de hacerlo en otro sitio sin el temor a que alguien se diese cuenta, os puedo decir que nunca hubiese sucedido jamás, no lo hubiese consentido, incluso le hubiese dado un bofetón, pero las circunstancias eran distintas, no podía hacer nada sin que la gente se enterara y por eso pasó. Al cabo de un rato ya no pensé más en ello y empecé a disfrutar, movía las piernas nerviosa mientras disfrutaba del placer, que me estaba dando mi hijo, yo me masturbo claro aunque me folle mi marido, pero que te toquen, ahg.... que te toquen es mucho mejor y más si es prohibido. Mientras me tocaba con su mano izquierda, cruzó la mano derecha por debajo del brazo que me estaba tocando y me toco el pecho derecho poniendo toda su palma encima, me lo acariciaba, me lo apretaba suavemente, mientras buscaba mi pezón, yo le acaricié, con mi mano que tenía libre ya que con la otra la tenía encima de la suya mientras me metía mano en el coño, para así notar mejor sus movimientos. Noté el aliento caliente de mi hijo en la nuca, me dijo al oído,-¿ te gusta mamá? yo ni le conteste, aunque noté como se me erizaba el bello del cuello y me entraba un calor de golpe en todo mi cuerpo. Empezó a tirar de mis braguitas, pero claro no pueden salir al estar sentada y con una mano es bastante difícil. Lo intentó varías veces, cada vez con mayor fuerza, pensé que me las iba a romper, aunque estaba quieta y lo dejaba hacer era imposible. Al ver que no salía metió de nuevo su mano en mi rajita. Que placer sentí de nuevo al tocarme en mi sexo, era donde quería que me tocase- ¿no te vale así? ya me estas tocando, le dije con una voz que apenas conocí llena de pasión y sensualidad, me gustaba que me tocase, seguía entretenido en mi coño y pellizcándome el pezón por encima de la blusa, yo tenia los ojos cerrados disfrutando de ello, volvió a intentar bajarlas de nuevo, pegaba tirones de ella, al ver que tampoco podía me dijo al oído - mama, quítatelas anda. La verdad no se que me pasó, ni como le hice caso, la cabeza yo no me andaba bien, debía de tener toda la sangre del cerebro en el clitoris ja,ja. Sin que me dijese nada más empecé a quitárlamelas despacio, poco a poco muy disimuladamente, me cubrí mejor las piernas con el abrigo, subí poco a poco lo que faltaba por subir de la falda, lo hacia todo casi sin que se notara ningún movimiento muy despacio como en cámara lenta , hasta que quedo por encima de mi culo y poco a poco fui bajándolas, ayudada también por mi hijo que tiraba de ellas con ganas. Cuando llegaron un poco más debajo de las rodillas las dejé caer al suelo y les dí una patada para separarlas de mí . Notaba el textil de la butaca en contacto con mi culitito y con mi coño desnudo. Entonces me dije.¿ pero yo que coño hice? Estoy mal de la cabeza, me quité las putas bragas en el cine porque mi hijo me lo pidió, no lo entendía, ¿como había pasado?. Su mano se apodero enseguida de mi entrepierna, ya me daba todo igual, las abrí más y empuje mis caderas hacia delante, noté su mano en mi sexo desnudo y yo no hice nada para evitarlo. Empezó a hurgar en él ya hacia tiempo que ya no tenía ninguna oposición por mi parte. Había dado con mi clítoris, que estaba gordo y durito, tal como lo notaba yo mientras me lo tocaba y me lo estaba apretando y moviéndomelo hacia los lados, me daba como unas pequeñas descargar allí abajo uf, en mi vida tuve que contenerme tanto para no empezar a gemir de placer.- estas muy mojada mami, me dijo de nuevo con una voz muy sensual que nunca se la escuché. Apretaba los labios para no gemir, seguía dando vueltas en mi punto más sensible. Mi hijo notaba mis movimientos abajo, como abría y cerraba mis muslos apretando su mano contra mis piernas y empujaba con el pubis hacía delante, estaba ya muy salida,- déjame hijo anda no seas malo conmigo, que me estás poniendo como una moto, si quieres te dejo que me lo hagas después, dentro de mi cabeza abotargada quería salir de ahí y que me follase como a una zorra y quería hacérselo saber sin decírselo abiertamente . No me hacia ni caso seguía jugando con mi botoncito apretándolo moviéndolo para todos los lados- quiero que te corras, mamá. me dijo, esas palabras me llenaron más de deseo aún. Yo apretaba los dientes y aguantando como podía, me tenía que contraer las piernas y todo el cuerpo del gusto que me estaba dando - oooh ,cielo como sigas así voy a gritar, mi voz, pegada a su oído salió de lo más sexy y sensual sin quererlo, pero ya era mucho placer el que estaba sintiendo quiero hacerte correr mama, me relajé, vale, vale, me dije que me haga correr, quería tener un orgasmo. Me cogió la mano y me la metió por debajo de su cazadora que también la tenía en sus piernas. Noté enseguida algo duro caliente y suave, era su polla fuera del pantalón. Me la hizo agarrar, estaba dura como una piedra, y era bastante grande más que la de su padre y con un cabezón bien gordo, uf menuda polla tiene mi hijo, la deseo, la quiero toda para mí, me dije. Sin darnos ni cuenta teníamos las cabezas arrimadas uno contra el otro- ¿ pero que es esto cielo estas empalmado, que quieres que te haga? le dije susurrándole, aúnque sabía lo que quería - hazme una paja, mami. No hizo falta que me lo dijese dos veces, empecé acariciarla y cerré mi mano es su gran mástil palpitante duro como una piedra. la apretaba con fuerza parecida una barra de hierro, pensaba ya como sería tenerla toda dentro de mí. Que gusto será tener ese pedazo de polla en mi coño, me dije para mis adentros, apenas la agarre cuando estuve a punto de pegar un grito de placer en un momento. – oooh, ooooh cielo, le dije, no me toques más ahí por favor, no puedo aguantar y si me haces correr voy a empezar a gritar y se va enterar todo el mundo, en el clítoris no, por favor, yo siempre lo tuve muy sensible y enseguida me vuelvo loca,- ya se mamá ya te tengo escuchado cuando follas con papa, me dijo. Tenía que hacerlo correr ya que cada vez estaba más salida -Mi mano empezó moviéndose de arriba abajo por su polla. oh, que ganas me entró de metérmela en la boca saborearla y comérmela toda, que se corriese en mi boca mientras me tragaba toda su lechita caliente, la lechita de mi niño. Me retiró los dedos de mi clítoris pero sin dejar de acariciar los labios lubricados de mi vagina, que los recorría de arriba a bajo con sus dedos, y me los metía en el coño. Me seguía dando gusto pero ya no era tanto como para tener un orgasmo tan intenso como estuvo a punto de hacerlo antes. Empecé a pajearlo, mi mano se aferraba con fuerza a su enorme miembro, iba de arriba abajo, subiendo y bajando su suave piel, notaba un liquido pegajoso y muy lubricante saliendo de su pollaza – dále un poco más fuerte mamá por favor, cuando lleguemos a casa te voy a follar toda, tengo ganas de penetrarte hasta el fondo, me dijo. Joder, eso me puso ya más a cien todavía, mi hijo quería follarme con esa preciosa y joven polla. Se la agarre con fuerza y empecé a darle con más rapidez. Yo estaba a cien, ya no me acordaba cuando era una adolescente y le hacía las pajas a mi marido pero la polla no era tan grande ni gorda como la de nuestro hijo . mi hijo se estaba desahogando y también el a su vez metiéndome mano y me quería penetrar, joder de locos , pero empezó él y para mí que el muy cabronazo escogió el momento en que yo no podía hacer nada. Al poco rato note como, su polla se hinchaba en mi mano y empezaba a palpitar rítmicamente, saliendo unos cuantos chorretones y se mojaba mi mano y todo lo que había al lado de un liquido pegajoso y caliente. caray cuanto semen soltó, tenía la mano completamente llena de su lechita - me acerque a su oído- ¿ te corriste cielo?- si mamí, gracias,- ¿ te gustó? – si me encantó,. Tengo la mano chorreando, cielo, caray hijo ¿cuanto semen tienes ahí? , tuve que coger un pañuelo para limpiarme, dejé un poco en mi mano. Disimuladamente la llevé a mi nariz y note su olor fuerte con deleite, luego la lleve a mi boca metí los dedos pringosos dejando dentro una pequeña porción de su semen, que lo saboree como el más rico de los manjares. Una vez que hubo terminado quitó su mano de mi sexo dejándome con el coño completamente empapado y yo más caliente que unas ascuas. Aún estuve esperando un poco para ver si seguía tocándome, ya que estaba muy caliente pero no fue así, termino la película y no pasó nada más, tuve que dejar las bragas en el suelo, le dí con el píe las metí debajo de la butaca que estaba delante, quedé muy frustrada, yo seguía muy caliente y no me había echo correr. Cuando nos levantamos, no me atreví mirar a nadie, quedé con la cabeza baja, aunque no sabía si alguien se había dado cuenta de todo. Al caminar notaba mi coño muy mojado y como la humedad me bajaba por los muslos. Me sujetó por la cadera y fuimos andando hasta el parking, tenia que decir algo ya que los dos íbamos callados- ¿ te pasaste un poco hijo, no crees? el se reía, bueno puedes reírte le dije sonriendo también -me has metido mano , he perdido unas bragas y encima te hice una paja, jajaja.- Me encantó mamá - si claro no me extraña tu descargaste y yo me quedé con las ganas hijo, llevo el coño completamente mojado, aparte de tu madre soy una mujer y tuve tu polla en mi mano dándote placer ¿ como crees que me siento?. Yo quería que mi hijo supiese, que también soy una mujer. que siento como cualquiera y que estaba caliente, tenia ganas de sexo, él me había puesto a cíen y no se me iba de la cabeza esa enorme polla de acero que tenía entre sus piernas, y eso que yo al principio, estaba que casi me saltaban las lágrimas de la impotencia y vergüenza, cuando me empezó a meter mano y no podía hacer nada para evitarlo, durante unos minutos pasé el peor momento de mi vida. Estaba metiendo las llaves en el coche cuando me atrajo hacía él y empieza a besarme apasionadamente, abrí la boca y metío su lengua hasta el fondo y empezó a moverla sin parar para luego continuar comiéndome a besos, le metí la lengua dentro de su boca y empezó a chuparmela, noté un bulto debajo de su pantalón y me pegué aún más a mi hijo. Hacía un montón de años que nadie me hacia sentir de esa manera, con tanto deseo de sexo. - déjame cariño nos pueden ver, le decía pero sin convencimiento, mientras nos besábamos como dos locos enamorados y él me metía mano por debajo de la falda. Me costo dios y ayuda librarme de mi pasión para poderme meter en el coche, casi estaba apunto de que me follase ahí mismo- aquí no cielo, aquí no, mi amor. le dije. Y todo pasaba sin que lo previniese, y todo venía de parte de la persona que menos hubiese esperado, mi propio hijo. Tenia ganas de que me follase, ¿está mal?, puede ser, pero creo que si es algo consentido y sientes placer, no puede ser tan malo. - mami te dije en el cine que en casa te iba a follar y te voy a follar. Yo no sabia que decir, solo tragaba saliva y estaba como un flan, rezaba para que mi marido no estuviese en casa y poder acostarme con mi hijo. Mientras iba conduciendo me iba metiendo mano, por las tetas por el coño yo no era capaz de decirle nada, tenía ganas de sexo, de sexo con mi hijo. Al llegar al ascensor me echo contra la pared, me levanto la falda y me acaricio mi chorreante coño, mientras nos besábamos como locos- que buena estás mami, te voy a follar toda, tengo ganas de romperte el coñito a polvos- eso ya me lo rompiste mi vida hace ya muchos años, je, je- si pero esta vez con mi verga, yo se la acariciaba y apretaba. Me dejé llevar a su cuarto, yo ya no tenía voluntad propia, no pensaba que podía entrar mi marido y nos podía ver, como lo hacia un cornudo con su propio hijo, los dos cometiendo incesto. Me bajó la falda y tiro de mi blusa hasta rasgarla y romperme los botones, noté su atracción bruta y no me importó, me iba a follar y era lo que más deseaba en ese instante, me quitó el sujetador, tiró de la falda hacia abajo y quedé completamente en pelotas delante de mi hijo, me miró de arriba abajo- que buena estás mamá, menudo polvo tienes, me dijo, y me tiró en la cama con fuerza, iba como un animal, y a mi me gustaba. Se desnudo y vi por primera vez la enorme polla de mi hijo apuntando hacia arriba como si fuese un misil, que la deseaba con todas mis fuerzas. Yo lo esperaba acostada tal como me había echado él en la cama y lo estaba viendo con deseo.Se echo con fuerza encima de mi aplastándome contra la cama, yo lo recibí con las piernas abiertas y me penetro sin más, metiéndola hasta el fondo de mi ser, de golpe. La noté toda dentro, notaba como se escurría por las paredes de mi vagina lubricada toda hacía dentro, nunca había sentido de esa forma una polla tan apretada contra mi coño, parecida que me lo llenaba todo- OOOh cielo,grité de placer, que gustooo, menuuududa polla tienes miii vidaaaa, me estaba penetrando con fuerza una y otra vez, la cama se estremecía y tocaba el cabecero contra la pared, toc, toc, toc- si, si, folla a tu mami, dame, dame placer . Yo casi estaba a punto cuando me sujeto por las caderas y sin decirme nada me dio la vuelta poniéndome a cuatro patas, estaba haciendo de mí lo que quería, me trataba como si fuese un juguete o su putita, no era nada en sus manos, notaba su fuerza y lo peor de todo que me gustaba, que me tratase con fuerza, mi marido siempre me trató delicadamente, y las fantasías que había tenido que me poseyeran salvajemente, se estaba cumpliendo con mi hijo. - dame, dame con fuerza mi amor, rómpeme el coñito, como dijiste. Estaba como ida, ni yo me reconocia, y decía cosas que nunca había dicho Cuando me tuvo por detrás me penetro con tanta fuerza que casi doy con la cabeza contra el cabecero, chat, chat, chat, escuchaba su cuerpo contra él mío, mientras toda la cama se movía y hacia ruido, mis pechos se movían en todas direcciones como locas.- follame, follame, follame, le decida a cada embestida. AAAY, AAAAY, cielo me voy me vooooy daleee, daleee mi vidaaaaa oooh, oooh. oooh. así mia mor, asi mi amoooor Tuve un orgasmo como nunca antes lo había sentido así. El seguía follandome y yo notaba su polla como entraba una y otra vez golpeando con fuerza, me dio de nuevo la vuelta se puso enfrente de mí, - quiero ver tu linda cara mientras te follo, me dijo. Me levantó las piernas haciéndome subir las caderas y me volvío a penetrar de nuevo, a cada investida me hacia mover como un títere con mis piernas encima de sus hombros y no me tiraba porque me sujetaba por las caderas con fuerza entre sus manos, volví a tener otro orgasmo enseguida. El lo notó mientras me follaba y miraba a mi cara, correte mamí, correte, yo también me voy a correr dentro de ti mami, te voy a llenar de leche tu preciso coño, me dijo, noté como su cara cambiaba de color se movía más rápido y de repente una oleada de semen caliente inundaba el interior de mi vagina. Tengo que decir que ese día me dejo el coño completamente dolorido y yo al ser bastante blanca y tener una piel muy fina, me dejó varios cardenales y algún que otro dedo marcado en mi piel, y las caderas, se veía como unos dedos habían estado ahí sujetándolas por detrás, menos mal que no era verano y al ir tapada pude disimularlo. También esa misma noche mi marido quiso hacer el amor y volví de nuevo, noté un poco de dolor pero enseguida me pasó para notar de nuevo placer. Mientras me follaba recordaba como nuestro hijo y yo habíamos cometido incesto. Y esta vez ya no me importaba que nos escuchara nuestro hijo. Hasta mi marido dijo; nena que nos puede escuchar nuestro hijo,pero yo quería que me escuchase que supiese que me estaban follando de nuevo- joder nena como estás hoy, me dijo.

Autor: ELMISMO Categoría: Incesto

Leer relato »

Que no se entere tu madre

2019-09-23


Andrea tenía 16 años cuando Stella y yo nos fuimos a vivir juntos en una casa de un barrio cerrado por las afueras de Buenos Aires. Estaba terminando el colegio y pensaba estudiar medicina, como yo. Stella no es médica, pero trabaja como recepcionista en una clínica. Ahí nos conocimos hace diez años y hace seis que vivimos juntos. Andrea ahora tiene 22 años y le falta uno para recibirse y empezar con la residencia. Hizo una carrera ejemplar, con un promedio de 9 y una dedicación envidiable. Ni yo, que era bastante estudioso, le había dedicado tanto tiempo a los libros. Era muchísimo más alta que Stella, medía 1.75, tenía las piernas largas y unos muslos torneados perfectos, como de revisa de moda. Tenía los pómulos ampulosos y una boca carnosa que cuando se pintaba los labios la convertían en una fruta prohibida. Andrea era delgada pero tenía una espalda y unos hombros esbeltos que terminaban en un cuello fino. Desde chica le había gustado usar el pelo corto, se vestía con jeans y remeritas cortas y su ombligo era apenas un punto en un abdomen plano. Tenía unas tetas chicas pero que le caían con gracia porque casi nunca usaba corpiño. Yo casi estaba convencido de que le gustaban las mujeres y no los hombres porque no la había visto salir con ninguno en los casi seis años que nos conocíamos. En todo ese tiempo, salvo algún comentario de alguna película que veíamos en familia, con Andrea casi nunca habíamos tenido demasiado diálogo. Se fue haciendo más frecuente cuando llegó el momento de la especialización y de los consejos para las residencias. “¿Es verdad que las guardias son un descontrol, que se pasan cogiendo entre todos?”, me preguntó una vez a quemarropa después de tomarse un par de cervezas con un bikini infernal. Tenía un culo durito, bien parado que instantáneamente me hizo endurecer la pija. Me dio un poco de pudor, pero nunca jamás le dije nada fuera de lugar. “Lo que pasa en la guardia, queda en la guardia”, le respondí con una sonrisa cómplice que fue correspondida por ella. Desde ese día el nivel de picante de algunos comentarios de Andrea empezó a excitarme y en mi cabeza se instaló la idea de cogérmela, aunque fuera la hija de mi mujer. La idea se convirtió casi en una obsesión la noche que llegué de una urgencia a las tres de la mañana y escuché los gemidos de Andrea desde el pasillo porque tenía la puerta abierta y prendida la luz del baño. El espejo me daba un espectáculo magnífico. Andrea estaba en cuatro patas, con el culo levantado y la cara contra las sábanas. Con una mano se metía y se sacaba un juguete de buen tamaño en la vagina y con la otra se frotaba el culo y se metía uno o dos dedos. Por el espejo pude advertir cómo mordía la almohada cuando llegó al orgasmo. Era una perra caliente. Quedó exhausta y tardó varios segundos en recuperarse. Yo me fui en silencio y tuve que masturbarme. Tenía ganas de morderle las tetas, pasarle la lengua por el agujero del culo hasta que me pidiera por favor que la penetrara. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de una paja y todo gracias a Andrea, mi nuevo objetivo para la cama. Desde esa noche empecé a ver a Andrea con otros ojos y a tratar de evitar situaciones embarazosas como quedarnos solos en la pileta o ver películas de Netflix en el mismo sofá como habíamos hecho infinidad de veces, con ella y su madre. Los domingos empecé a desayunar un poco más temprano porque solía bajar en corpiño y bombacha a buscarse un café para volver a la cama. Pero lo que yo pensé que era evitable se tornó inevitable. Ese sábado Andrea estaba feliz porque había aprobado Pediatría, que parecía iba a ser su especialidad, con un 10 y todos los honores. “Podemos ver una peli esta noche que hace un montón que no miramos”, nos dijo mientras cenábamos. Yo me iba a excusar, pero Stella me primerió: “vean ustedes si tienen ganas, yo me voy a dormir porque estoy destruida”. Mientras cenábamos también advertí que se había tomado una de esas pastillas para dormir que la planchaban y no la despertaba nada hasta el otro día. “Dale, no seas malo, veamos una peli para festejar la materia”, me imploró con voz de bebota y las manos juntas como cuando uno pide. Asentí con la cabeza y me fui a servir un whisky. Andrea subió hasta su cuarto y bajó con un pijama de esos que vienen con pantalón y saco. Me pareció que no tenía ropa corpiño y la tanga era un triángulo con una cinta diminuta que le dejaba mucho más paradito el culo. La pija se me hinchó al instante. Tuve que cruzar las piernas para que no se notara y le pegué otro sorbo al whisky para distenderme. Andrea se sentó al lado mío con las piernas cruzadas en posición de yoga. La rajita de su concha se marcaba en el pantalón de algodón del pijama y en su tanguita diminuta. Por sus piernas largas, sus muslos hacían contacto con los míos. Sentí un calor intenso en el lugar que sus piernas se cruzaban con las mías. Esta nena estaba hirviendo. “Me convidás un poco de whisky, nunca tomé y me gustaría probarlo”. Me dijo apoyándome sus tetitas en la espalda. Sus pezones estaban duros, los sentía a través de mi remera. Le serví un vaso con una buena medida de uno de los escoceses más ricos que tenía. Le puse dos hielos y le dije que intentara saborearlo. “Que no se entere tu madre”, le dije en broma. Y ella me respondió: “lo que pasa en el whisky queda en el whisky”, me dijo guiñándome un ojo. Con el correr de los tragos Andrea se fue aflojando. Me contó que había debutado en el viaje de egresados y que había tenido varias experiencias no tan positivas con los hombres. “Soy muy fea papi”, me preguntó poniendo los labios como para dar un beso y tuve que contenerme para no comerle esa boca carnosa. Le dije que no fuera tonta que ella sabía que era una mujer hermosa y que ya iba a encontrar el indicado. Mientras podía le iba sirviendo traguitos de whisky y yo tomando a la par. Me recosté en el sofá y ella se acostó con cabeza en mis muslos. Casi instintivamente empecé a acariciarle el pelo y pude notar que le gustaba por los pequeños suspiros y la piel de gallina. El culito le brillaba, tenía unos muslos perfectos y unas piernas largas y finas. Una muñeca, casi en bolas, mirando una película conmigo los dos borrachos. Nada podía terminar mal… Mi pija había quedado a centímetros de su cara. Ella tenía un mano entre su cachete y mi muslo y sus dedos a milímetros de mi pene. Con la otra mano me acariciaba las pantorrillas. Noté que sus dedos iban ganando terreno, centímetro a centímetro fue acercándose hasta la cabeza de mi pija que estaba hinchada y caliente. A punto de explotar dentro de la bermuda. Por instinto bajé con una de mis manos acariciando su espalda hasta llegar a su culo. Ella aprovechó ese movimiento para hacer contacto con mi pija y en el momento que lo hizo le apreté una nalga, con fuerza. Andrea largó un suspiro y metió su mano por debajo de la bermuda para agarrarlo. “Está caliente, late”, me dijo y con su manu suavemente empezó a masturbarme. A esa altura mi mano ya estaba dentro de su pantalón y pude sentir su vagina estaba empapada, chorreando un flujo tibio. Empecé a jugar con mis dedos por arriba de la bombacha, siguiendo la línea de sus labios abiertos. Ella empezó a frotar con más intensidad mi pene y a gemir con el movimiento de los dedos. Corrió la bermuda para arriba y la cabeza de mi miembro quedó al descubierto. Andrea le dio un piquito y me dijo. - “Me la puedo comer? Me dejarías probarla? Tenés una hermosa pija papi”. Y se metió toda la cabeza en su boca y empezó a jugar con su lengua. “Vos me podrías ayudar?” Me preguntó y suavemente me desabrochó las bermudas. Levanté el culo para que cayeran hasta los tobillos y quede sentado con Andrea observando mi miembro casi con ojo médico que me la hizo poner más dura todavía. Estaba hinchada, se le marcaban todas las venas de la calentura. Había tomado tanto whisky que estaba dispuesto a llegar hasta el final. Andrea se prendió a mi pija y empezó a chuparla como una experta. La recorría de arriba abajo con su lengua y cuando llegaba se la metía hasta la garganta. Le pedí a ella se recostara en el sofá para poder jugar con mis dedos. Sabía que eso la calentaba y estaba a punto de llenarle la boca de leche. “Qué rica, la quiero toda hasta la garganta, quiero sentir cómo me llenás la boca. Es mucho más suave y mucho más caliente que mi juguete. Nunca me había comido una pija así Raúl, pero sabía que alguna me iba a gustar, papi”. Y se prendió de nuevo a mi pija como desesperada. Gemía y me pedía que le metiera los dedos por la vagina y por el ano. Lo tenía lubricado y empecé a jugar primero con uno y después con dos dedos. Con la otra mano le apretaba la cabeza contra mi pija hasta que la nariz rozaba mi pelvis. Eso la ponía loca. “Ahogame de nuevo, ahogame de nuevo con tu pija”, me pidió y antes de que terminara la apreté hasta que hizo presión para arriba. Por la vagina largó unos chorros calientes y estaba más putita que al principio. -Quiero esa leche, Raúl, dásela a probar a tu bebota – me dijo y el morbo me calentó de tal manera que le lancé un chorro caliente de semen cuando la tenía bien metida en el fondo de su boca. Andrea empezó a temblar con mis dos dedos metidos hasta el fondo de su culo y no dejó de chuparla hasta que mi pija se había puesto blanda. Buscó rastros de leche en mi bello púbico y paso la lengua para volver a metérsela hasta el fondo. Me secó los huevos con tremenda mamada y quería más. “Yo te hago todo lo que quieras, pero que no se entere tu madre”, le dije y me arrodillé en el piso. Le abrí las piernas y empecé a chuparle la concha. La tenía empapada. Era de un rosa suave y la tenía toda depilada. Era dulce, rica, me dieron ganas de meterle la lengua hasta las entrañas. Andrea se retorcía en el sofá. Se tapaba la boca para no gritar fuerte. Con mis dedos le daba pequeños pellizcos en los pezones y empecé a lamerle la flor rosa y dilatada de su ano. Le metí la lengua hasta donde pude y con la nariz le oprimía el clítoris para calentarla más. Me agarró de la nuca y me apretó contra su concha empapada y empezó a dar pequeños gritos mientras sentía las descargas eléctricas del orgasmo. “Me gusta tu lengua Raúl, nunca me habían chupado así, me gusta que me comas el culo”, me dijo y se dio vuelta para ponerse en cuatro patas en el sofá. La imagen me volvió a calentar. Así la había visto esa noche mientras se metía un chiche y se frotaba el culo. Era mucho más lindo de cerca. Le pedí que separara más las piernas y ella paró más su culo. Le abrí los cachetes con las dos manos y le enterré la lengua. “¿Te gusta mi culo?”, “¿Lo querés?” Me paré y le apoyé la cabeza de mi pija entre la la concha y el culo. La tenía dura como una piedra. Tenía piernas largas y sus dos agujeros quedaban perfectos para mi 1.80 me de altura. “Dónde la querés, por adelante o por atrás”, le pregunté mientras se arqueaba como rogando que la penetrara. “Por los dos” me dijo y con una mano se lo acomodó en la rajita empapada como cuando la había visto meterse el juguete y se la enterró hasta los huevos. “¿Me cogés fuerte Raúl? ¿Me la metés bien hasta los huevos papi?”, me dijo y empezó a golpear con sus nalgas mis muslos mientras la pija se le enterraba hasta el fondo y salía empapada de sus jugos calientes. Con las manos empecé a darle nalgadas, primero más espaciadas y después más intensas. “Se lo merece tu hija putita Raúl, pégame más fuerte”. Le hice caso mi pija casi no entraba en su cueva de lo gruesa que se me había puesto. Andrea tenía rojos los cachetes del culo y se mordía los nudillos entre gemido y gemido. Sentí que acababa porque todos sus líquidos me lubricaron la pija que iba y venía sin ninguna resistencia. “Ahora la quiero por el culo papá”, me dijo y no la hice esperar. Me mojé bien los dedos con saliva con la pija todavía adentro de su vagina y le metí dos dedos hasta el fondo. Lo tenía completamente dilatado y pedía pija. “La quiero hasta el fondo Raúl, quiero que me llenes el culo de leche”, me imploró mientras con sus dos manos se abría las nalgas y el agujero del culo se le dilataba más y más. “Nunca tuve una pija ahí, quiero sentir como es”, me dijo y se la metí suavemente, pero sin pausas, hasta que su culo duro y juvenil quedó contra mi vientre. Se la había enterrado hasta el culo y ella gemía y gemía. Lentamente, empecé a moverme, fui levantando la intensidad hasta que tuve que taparle la boca por miedo a ser descubierto por su madre. “Dámela toda, la quiero”. Y le descargué un chorro de leche que le llenó el culo. Ella acabó también, “Qué rico, qué rico”, decía y me apretaba el miembro con sus nalgas. Cuando le saqué la pija, un chorro de leche se le derramó por los muslos y ella instintivamente lo frenó con sus dedos y se lo llevó a la boca. “Es muy rica tu leche papi, como para andar desperdiciándola”. Nos sentamos en el sofá y amagamos con seguir viendo la película. No sabía ni qué hora era ni me importaba nada. Me había cogido a la hija de mi esposa en mi propia casa y me había gustado. “Tenemos que ver películas más seguido. Y tomar whisky juntos”, me dijo Andrea mientras le daba un trago al puchito de whisky que le había quedado entre los hielos”. Se levantó y cuando le iba a decir que por favor no le dijera nada a su madree, me dio un beso apasionado, me acarició de nuevo la pija, se la volvió a meter en la boca y después de chuparla un ratito más, me dijo. “Lo que pasa en el sofá, queda en el sofá”.

Autor: Ulpidio_Vega Categoría: Incesto

Leer relato »

Liberate me (I)

2019-09-23


Hola, soy Claudine y esta es mi historia… Hace aproximadamente un año que mi único hijo, René, se vino a vivir conmigo tras divorciarse de su mujer Desirée. No entendí qué les pasó, hacían tan buena pareja que cuando me lo dijo no podía creerlo. Más tarde me enteré del porqué de su separación porque ella misma me lo contó, confirmando mis sospechas. Al principio me dio mucha pena por ellos, porque se llevaban tan bien, pero a mi edad sabía que estas cosas pasaban, tras seis años de matrimonio su relación pasó por altibajos, como todas, pero esta se fue deteriorando hasta llegar al inevitable final. Los primeros días me costó adaptarme a tenerlo en casa, pues estaba ya muy hecha a vivir sola y verlo en casa en calzoncillos con el torso descubierto me daba cierto pudor. Así como al salir de la ducha e ir a vestirme a mi cuarto, había perdido la costumbre de cerrar la puerta, lo que provocó algún encuentro inesperado mientras él pasaba por el pasillo y yo me estaba vistiendo. O igual estaba arreglándome para salir en el baño y él entraba y como si tal cosa se ponía a hacer pis, lo que me incomodaba, pues soy de naturaleza tímida y reservada. René llevaba en paro ya más de dos años y estaba deprimido, casi no comía y se pasaba todo el día en el gimnasio o en su habitación, viendo videos en el ordenador. Por las noches, la escena se repetía, se levantaba de la cena y se metía en su cuarto. Yo me quedaba viendo un poco la tele y luego me iba a acostar. A los pocos días de llegar empecé a oír los gemidos, al principio eran casi imperceptibles, pero poco a poco se fue confiando y terminé por escuchar los vídeos que veía. ¡Todos porno! Horrorizaba escuchaba como seguía viendo este tipo de contenido hasta la madrugada, tuve que comprarme tapones para los oídos para poder dormir y a la semana me senté con él y le dije que no podía seguir así, ¡yo tenía que dormir! — René, tenemos que hablar —le dije sentándome con él en el salón una noche. — Bueno pues dime. — Es que verás, por las noches oigo los vídeos que ves en el ordenador y no puedo dormir. — ¡Oh, lo siento madre, es que a veces me quedo dormido y siguen reproduciéndose! —dijo el excusándose. — Pues ten más cuidado por favor, además me da vergüenza que la vecina pueda oírlos también, tú ya me entiendes —le dije en referencia al contenido de estos. — Bueno, ¡esa vieja lo mismo se pone cachonda! —me soltó escandalizándome. — ¡Cariño, esa vieja es mi vecina desde siempre y tiene mí misma edad! —dije yo horrorizada—. Que luego me tengo que cruzar con ella en el portal. Él se quedó callado y luego asintió. — Está bien, tendré más cuidado con el volumen. Yo me quedé más tranquila pensando que todo se resolvería, así que decidí interesarme por qué veía tantos vídeos “de esos”. Pero entonces él reaccionó de forma airada. — ¡Los veo porque me da la gana! ¡Que ya soy mayorcito! — Está bien René, sólo lo decía porque hombre entiendo que veas alguno de vez en cuando ahora que estás solo pero tanto rato y todos los días —especifiqué. — ¡Pues bueno, compraré unos auriculares y así no te molestaré! ¡Contenta! —dijo visiblemente enfadado. A continuación, se levantó y se metió en su cuarto. Yo creía que ya estaba arreglado y en parte esa noche bajó el volumen, pero en el silencio nocturno yo podía seguir oyendo de vez en cuando un gemido y esto terminó por perturbar mi descanso. De repente me noté excitada, hacía años que no sentía algo así, desde que falleció mi marido fatalmente me había consagrado a ayudar a los demás y a trabajar limpiando la casa de los novicios y casi sin darme cuenta me había ido desentendiendo de esa parte de mí. Además, a mis cincuenta y cuatro años la menopausia me había llegado tempranamente y mi apetito sexual prácticamente era nulo. Hasta esa noche… Suavemente me exploré con mis dedos bajo mis bragas y descubrí mi incipiente lubricación entre mis labios arrugados. Metida entre las sábanas profundicé entre mis surcos con mis yemas y el fluido se extendió por mi surco como por arte de magia. Y a ni me acordaba de la última vez que me había masturbado, pero aquella madrugada me descubrí, como una adolescente que se entrega al placer sin prisas, pero sin pausa. Mis dedos entraban y salían de mí con fluidez, tremendamente lubricada terminé por quitarme las bragas y me entregué al goce y al disfrute, mientras con una mano me penetraba con dos de ellos, con la otra me frotaba el clítoris en círculos y frenéticamente a ratos, hasta aproximarme al clímax, entonces paraba y me relajaba, para a continuación acelerar el ritmo y acercarme una vez más al exquisito placer. No sé el tiempo que estuve entregada a mi cuerpo, pero sé que fue mucho, extenuada y cansada me corrí sintiendo que los fluidos me corrían por los muslos mientras todo mi cuerpo, hasta la última fibra temblaba. Por la mañana me descubrí en medio de un charco de fluidos, algo que ya tampoco recordaba que me pasase, pero que efectivamente, en los orgasmos más intensos conseguía. Un poco avergonzada tiré las sábanas al suelo y me duché. René no se levantaba hasta el mediodía, así que no me lo encontré por el pasillo. Me horrorizaba que me hubiese podido oír, pues sé que cuando me corro profiero toda clase de gemidos y alaridos que trato de contener pero que escapan de mi garganta. ([email protected])

Autor: Zorro Blanco Categoría: Incesto

Leer relato »

Mi hijo me come el culo antes de dormir

2019-09-23


Mi hijo me complace con su boca antes de que ambos nos vayamos a dormir. Hola a todos, mi nombre es Isabel, y el día a de hoy quiero platicarles sobre lo último que me sucedió. Tengo 45 años, y aunque ya estoy algo mayor, hago lo mejor posible para mantenerme en buena forma. Como en todos mis relatos, menciono que los fines de semana hago ejercicio, cuando puedo claro. En cuanto aspecto, soy de complexión delgada, tez blanca, pechos de tamaño mediano y trasero en buena forma. Gracias a los ejercicios lo mantengo redondo y levantado. No compro ni fajas ni jeans que levantan el trasero afortunadamente. Soy de cabello ondulado y color negro. Tengo dos hijos. Carolina y Jorge. Ella tiene 20 y él 25. En cuanto a mi esposo, viaja demasiado así que ya se imaginarán. En fin. Este último día de la semana, día viernes, pasó algo inesperado y vaya que lo necesitaba. El trabajo y los clientes cansan. Pero bastante. Es una de las razones y diría la principal por la cual me he ausentado algo de tiempo de la página. Este viernes qué pasó, mi día fue muy agotador por lo que al llegar a la casa que fueron como las 8:30, estaba a punto de desmayarme. Al entrar a la casa, me olvidé de mis hijos y me dirigí a mi recamara. Caminando muy agotada al llegar a la cama, me aventé. Dios, fui un alivio tan exquisito que quería quedarme allí y no moverme hasta el otro día. Pasaron cuando mucho 20 minutos y me levanté para cambiarme. Me desmentí y busqué algo para dormir. Un short blanco de algodón y una blusa gris. Me puse mis sandalias y fui a la cocina. Al no oírlos, los llamé de un grito. Carolina respondió con un, “ahora voy”, mientras que de Jorge no recibí ninguna respuesta. Al ver a mi hija le pedí que me ayudara a poner la mesa mientras que yo les hacía la cena. Al tener todo listo, nos sentamos las dos. ¿y tu hermano? me dijo que volvería tarde. No me mandó un mensaje, ¿a dónde fue? Iba al cine. Vaya, y yo preparándole. Bueno, lo guardo y ya mañana que se lo coma. Al terminar de cenar, lavé unos trastes y me despedí de Caro. Miré la hora. 10:40. Él aún sin llegar y ya era tarde. Abrí la aplicación de WhatsApp y le envié un mensaje. “¿te falta mucho por llegar? Dejé el teléfono y arreglé mi cama. Me acosté y encendí la tele. Mientras cambiaba canal por canal, sonó un mensaje. “no mucho, ahora llego” no tarde, vente con cuidado. Te amo” te amo, hermosa. Una sonrisa se formó en mi rostro. Al ser ya tarde para mí, programé la tv y me acomodé para dormir. Un ruido de una puerta hizo que abriera los ojos y pensé en Jorge. Miré la hora y marcaban las 12:15. De la nada se encendió la lampara que estaba junto de mí. Afortunadamente mi rostro no estaba frente a ella. llegué, me avisaba Jorge enterrando su cara en mi cuello. ¿porque tan tarde?, le pregunté medio dormida. Había un choque y avanzaban poco los carros. ...está bien. sin apartarse de mi cuello y yo acostada boca abajo, aprovechó para tocarme la espalda y la cintura. hueles rico, mamá. ¿...si? Si. Me preguntó si así olerá de rico tu trasero. No creo. ¿Quieres que lo revise? No, Jorge. Hoy no. ¿...porque? ...Porque no creo que huela bien. Fui al baño en el trabajo y no me bañé al llegar no importa, yo te lo lavo sin ningún problema. Sin dejar más tiempo, quitó la sábana que me cubría toda la parte de arriba y besó mi espalda por encima de mi blusa. Me gusta tu aroma, me alagó. Mientras respiraba y me besaba, fue bajando al mismo tiempo. Sus manos acariciaban mis muslos. No quería sentirme nerviosa, pero lo estaba, y más cuando estaba por llegar a mi trasero. Sus manos apretaron ligeramente mis muslos y los fue subiendo lentamente hasta meterlos en mi short. Subió hasta tocar mis glúteos por encima del panty. al llegar al resorte de mi short sentí que apartó su cara. Dos segundos después y sin imaginarlo, la enterró en mi trasero dando un profundo y fuerte respiro. que rico te huele. Que bueno que no te bañaste, dijo al apartarse. ...No digas eso, dije Sacó sus manos de mi short y lo empezó a bajar enganchando sus dedos en el resorte. Al jalarlo, la cintura del short rosó mis redondos glúteos. Tragué un poco de saliva de lo nerviosa que estaba por lo que él quería hacer. Sin duda lo permitiría, me encanta que lo haga, solo el no estar muy limpia me hace sentir un poco incómoda. Al atravesar mi trasero, lo siguió bajando acariciando mis muslos y mis piernas. Levantó mis pies y me lo quitó por completo. Al no tenerlo todo el día, era obvio que no tenía mal olor. que lindo culo, dijo plantando sus manos en uno cada de mis glúteos y enterrando la cara para respirarlo por segunda vez. Dios, hacerme eso, me excitaba mucho. Tener su cara metida en mi trasero es una de las cosas que más disfruto, y que no tenga problema con mi olor, mucho más. Que rico, mamá. Sacó su carota para luego empezar a quitarme el panty lentamente. Dios, aunque me sentía en confianza, me sentía aún nerviosa. Ese trapo delgado que cubría mi culo, rosaba mis glúteos descubriéndolos por completos. mira esto, dijo con un tono suave. Di un respiro y esperé a que hiciera lo que fuera a hacer. Mi panty había llegado a mis muslos. Se detuvo y tomó mis nalgas para frotarlas. Apretaba delicadamente. Masajeaba mis glúteos. Al hacerlo, los separaba dejando que sus ojos vieran toda mi zona íntima. dios, que rico culote tienes, mamá. ¿...si? Pero...huele mal. Sentir su respiración sobre la blanca piel de mi trasero, me decía como se acercó para olfatearlo. no huele tan mal. Y así fuera que importa. Olería con todo gusto hasta lo que te sale por aquí. Las cosas que me decía eran tan repugnantes, pero sin duda aumentaban más mi excitación. Seguía masajeando mi trasero formando círculos con mis glúteos. me encanta como se abre y se cierra tu agujero. Al separar mis nalgas, lo hizo tan fuerte que a podía sentir como mis esfínteres se estiraban más haciendo que mi ano se estrechara. Tiene tiempo de no comerme este culo, mamá. ¿...quieres hacerlo? Si tu me dejas, si. ¿Aunque este sucio y huela mal? claro. Sin duda deseaba que lo hiciera. Lo que había hecho con anticipación había encendido lo que en realidad soy. solo déjame olerlo un poco más, dijo excitado. Sin soltar mi trasero, metió nuevamente su rostro plantando su nariz en mi sucio ano y lo respiro fuertemente. No podía creer lo sucio que era. No tenía ningún problema con mi olor sin duda. Al contrario, me cerró la boca y me demostró lo mucho que le encanta. espera. ¿Que pasa?, preguntó sin apartarse. solo saca la cara. ¿Porque? ...porque...porque me quiero tirar un gas. Tíratelo. Pero quítate y luego sigues, por favor solo hazlo, quiero olerlo. por dios, no. No me voy a sentir cómoda. Vamos, hazlo. Tíratelo. Dios mío, no me sentía a gusto. Me daría mucha pena hacerlo con él aunque esté de acuerdo. No tenía otra opción, así que me relajé lo más que pude y dejé que saliera. Mi estómago gruñía. vamos, mamá, hazlo. ya va a salir. Apreté los labios y el ano para pujar un poco. dios, dije justo cuando salió haciendo ese ruido peculiar. Que rico te huelen, dijo mientras se dedicaba a oler. Paró de hacerlo y subió sobre mí recargando su pecho sobre mi espalda y me susurró: me fascinó ese rico aroma, mamá. ¿...si? Si. ¿A que olía? A tu rica mierda. La forma en cómo me lo dijo fue tan linda, que lo amé más de lo que ya lo amo. Al tener la cabeza sobre la almohada y mirando hacia la derecha comenzó a besarme ese lado. Besó mi oreja, mi mejilla, mi mentón la comisura de mi labio. Mientras hacía eso, uno de sus dedos comenzó a rascar mi ano. Usaba su yema y su uña para acariciar mi agujero. Después de 10 segundos de rascar ese lugar, comenzó a empujar metiendo su dedo lentamente. Di un profundo respiro y apreté mi trasero. tranquila, Relájate. Me calmé y lo obedecí. Su dedo siguió adentrándose más rosando mis paredes anales. Sabiendo en ese momento que era su dedo medio, aún faltaba por meterlo por completo ya que la mitad estaba dentro de mí. ¿te gusta?, preguntó con un tono cariñoso. ...si, contesté con los ojos cerrados disfrutando de cada segundo que pasaba. Siguió empujando. aaahhh, solté un ligero jadeo. que linda te oyes, mamita. ¿ah? Estaba hundida en el placer que me generaba su largo dedo. ...no lo metas tanto, ¿si? ...¿porque no? ...porque estoy sucia...y no quiero mancharte. pero yo quiero que lo hagas. Contestarme eso me dejó sin palabras y aumentó mi lujuria aún más. ...no digas eso ¿cuál es el problema? ...Que me gusta y...me excita. Que hermoso, ¿no? Sin verlo venir, penetró más el dedo hasta meterlo por completo. dios!!!, dije en voz alta. Que rico agujerote tienes. Ojalá mi lengua pudiera llegar a dónde estoy ahora. ...si...que rico, a completé muy excitada. Su boca vagaba por el lado derecho de mi cuello. Olía y besaba. Lo lamía te amo, mamá. Eres increíble. ...te amo, mi amor. Me encanta todo esto. Creí que no si. Mientras nos alagábamos, su dedo rascaba el interior de mi culo. Escarbaba muy rico. ¿...te gustó oler mi culo? Me fascinó, hermosa. ¿...y lo otro? Mucho más. ¿...te gustaría olerlos más seguido? ¿Tu quieres? Me excitaría mucho que lo hicieras. Dios, mamá, te amo, te adoro. De la nada sacudió su dedo y su mano fuertemente haciendo temblar mi trasero. sii!! Así!! ¡¡Que rico!!, dije. Tu culo, mamita. Lo tienes súper rico. ¡¡No pares!! ¡¡Hazlo más fuerte!!, le pedí. Dios, mientras más fuerte lo hacía más se metía su largo dedo. Jorge!! Sii!! Así, mi amor!! Te vez hermosa, mamá!! Sácalo, saca tu dedo!! ¿Para que? Quiero!! Quiero chuparlo!! Claro que si!! Hazlo, hazlo!! Lo sacó en menos de un segundo y lo subió a mi cara. huélelo, primero, me ordenó untándolo en los orificios de mi nariz. Lo excitada que estaba bastó para que yo aceptara y lo complaciera, pero sobre todo para que disfrutara aún más. Sin duda olía a mierda, pero me gustaba. ¿te gusta cómo huele? ...si. Huele rico. Tomé su mano y llevé el dedo a mi boca. eso, pruébalo. Cerré los ojos y lo empecé a lamer. Lo limpié con mi lengua. Tenía un sabor amargo y ácido. Retiró su dedo y acercó su boca a la mía para besarme. Al estar acostada giré lo más que pude la cabeza para disfrutar de su lindo beso. Metió su lengua y la rosó con la mía. Acarició mis dientes superiores. Combinamos nuestra saliva muy a gusto. Se apartó lentamente y al soltar mi boca, solo le dije: métela así en mi culo ¿si?, ¿eso es lo que quieres? ...si. Descubrió mi hombro derecho y lo besó. Regresó a mi cuello y empezó a subir mi blusa desnudando poco a poco mi espalda, mi estómago y mis pechos. Al subirla hasta mis axilas, lo ayudé a sacar mi brazo izquierdo y luego el derecho y a lo último la cabeza. Aventó la blusa aun lado mío y volvió a besar mi hombro empezando un camino con su boca hacia la parte central de mi cuerpo. Besó mi espina dorsal y comenzó a bajar en ella. Cada beso era un rose de caricia que me hacía sentir deseada y segura de lo que sentía por mí. me encanta tu piel, mamá. ¿Mucho? Muchisimo. Al llegar a mi cintura sus manos tomaron mi trasero y lo abrieron. Paró de besarme. mira que ricota estás Un segundo después de admirar mi trasero, resbaló su lengua lentamente sobre mi sucio agujero. ...que rico, dije te sabe riquísimo, mamá. ¿Si?, hazlo otra vez, anda, le pedí. todas las veces que quieras, hermosa. Cerré mis ojos y acomodé mi cabeza sobre la almohada para dedicarme sólo a disfrutar de su rica lengua. Lo hacía tan bien. La pasaba una y otra vez. Levanté un poco el culo. eso, levántalo. no te detengas. Para nada. Separó con fuerza mis dos nalgas haciendo que mi entrada se estrechara. Estiré el brazo derecho y recargué mi mano sobre su cabeza, diciéndole: come mi amor!! cómele el culote a la puerca de tu mami!! claro que si!! ¿te gusta mucho? ¿Te gusta cómo apesta? Sii!!! ¡¡Me encanta tu sabroso aroma!! ¿Y mis pedos? Aaahh!!! sii!! ¡¡Que rico lames!! me fascinan!! ¡¡Huelen muy rico!! ¿Si? ¿Quieres oler otro? Me excitaría, mamá. Claro que si. Dios, estaba tan excitada que me disponía a hacer cualquier porqueria. Que oliera el aroma de mi culo y le gustara me dio la confianza de ser más pervertida. quiero tirarme otro. Hazlo, si. Pero no pares de chupar. Sigue. No, mamá. Hazlo, vamos. Apretaba y pujaba ligeramente. No sabía que tanto iba a ser. Apreté el ano, y dije: aquí va Sin desagrado ni nada, seguía pasando su lengua. Sólo pujé y liberé ese aire. que rico, aroma. ¿Te gustó?, pregunté riendo. Mucho. Quité la mano de su cabeza y junto con la otra las llevé a mi trasero para ahora yo abrírmelo. déjame ayudarte para que estés más cómodo. Eres increíble, mamá. mete tu puta lengua, anda. No lo dudó para nada y lo hizo. aaahhh!!! ¡¡Que rico!! ¡¡Métela más!! La endureció y la empujó. te amo, mi amor. Métela no la saques. Santo dios, me fascinaba tanto como la metía. Mi propio hijo me penetraba el culo con la lengua. soy tan afortunada, dije. Prefirió seguir dentro de mi trasero que contestarme, y eso me encantó. ..jorge Sacó su lengua. dime, mamá. Quiero tirarme otro. tírate los que quieras. ¿si? Claro ...sólo una cosa. ¿qué pasó? Hacer tan poco pero muy pervertidas cosas, me incitaron a probar algo más. quiero que metas toda tu lengua y no la saques ...siempre y sea dentro de tu ricote culo, cuando quieras. Sonreí de lo enamorada que me tenía. Apoyó sus manos sobre las mías e insertó la punta de du lengua en mi agujero. aaahhh!!! ¡¡Que rico la metes!! sabes tan rica, mamá. Te la metería todo el tiempo. si, quiero eso. Hazlo cuando quieras, mi amor, dije muy excitada. Su rica lengua se introducía en mi culo una y otra vez. Disfrutaba de mi sabor. no te detengas, síguela metiendo más!! Apreté el culo para evitar que ese aire saliera antes. quédate ahí, no la saques. Esperé unos segundos y puje haciendo que mi sucio y maloliente aire chocara con su lengua haciendo ese peculiar sonido. La retiró y dijo: que rico, mamá!! Dame un beso, le pedí. Subió sobre mí y me besó metiendo su lengua recorriéndola por todos lados. Su beso tenía un sabor amargo, pero lo disfruté. Soltó mi boca y regresó a mi culo para abrirlo. puja, me ordenó. Sin pena lo obedecí. Justo cuando lo hice tapó mi entrada con su boca y succionó con fuerza. ¡¡¡Dios santo!!! Jorge!!! Hizo algo totalmente inesperado, pero demasiado rico para mí. Succionó mi trasero como si quiera absorber lo que tuviera dentro. que rico!! ¿quién te enseñó a ser así?, le pregunté Paró y me Respondió tú, mamá. Atrapó nuevamente mi trasero con su boca y succionó por segunda vez. aaahhh!!! ¡¡Que rico lo haces!! ¡¡Pero... no lo hagas tan fuerte!! ¿porque? ...porque...me saldrá eso. No importa. Que salga. ...estás loco. Hablarme como lo hacía, me volvía loca. Que se atreviera a succionar eso me causaba mucha repugnancia, pero me generaba mucho placer. ¿te gusta mucho el culo de tu mami? sii!! ¡¡Me encanta!! me encanta como me lo comes!! Aaahhh!!! En cada succión que daba, pujaba. Apartó su boca y lengüeteó mi estrechó ano parando a la vez para decirme lo siguiente. que mal....que...ya....es....tarde ¿porque lo dices? se detuvo. porque debemos dormir. Se aparto por completo de mi trasero y me tapó nuevamente dejándome totalmente desnuda y húmeda de su saliva. Se arrodilló aún lado mío y enfrente de mi lámpara. no te vayas, le rogué. vengo cansado, mamá. Pero te lo compensaré. eso espero, le contesté mirándolo a los ojos y con la cabeza recostada sobre la almohada. Se acercó y plantó su boca sobre la mía. Toda su cara tenía ese aroma de mi trasero, pero sin duda su boca era la que olía más hueles a trasero, le dije. dormiré así, no quiero lavarme la boca Sonreí. te amo, dije. te amo, mamá. Descansa. tu igual. se enderezó, apagó la lampara y salió de mi recámara.

Autor: Isabel Categoría: Incesto

Leer relato »

¡PRUEBA LA NUEVA WEB: EROTISMOSINTABÚ!