Relatos Eróticos de Incesto


Mi querida prima

2021-10-14


Hola, mi nombre es Eduardo ,somos un a familia numerosa , entre hermanos tios y primos, recuerdo ya hace algunos años unos 20 quiza, yo tendria unos 18 años , viviamos todos repartidos entre el terreno de mis abuelos paternos, siempre tenia por costumbre bañarme como a las 5 de la tarde y l uego salia al patio de mis abuelos, me gustaba mucho caminar entre los árboles frutales, esperando que se hiciera de noche para ir a cenar, cierto día serian casi las 6 de la tarde y mientras hacia mi recorrido, escuche un ruido al fondo del terreno donde mis abuelos tenian un horno de pan ,como ya anochecia entre asustado y curioso me fuí acecando, cuando vo que estaba una hamaca colgada amarrada entre los postes que sostenian el techo del horno y al acercarme vi a una prima mia que era unos años mayor que yo tendria unos 22 años , ella estudiaba enfermeria, de pronto ella saltó de la hamaca y m e dice: "Primo, que susto me diste" , a lo cual yo sin aliento, le conteste, "Pues tu tambien a mí" , y me contestó estaba yo estudiando aquí , que la próxima semana tengo examenes y me quede dormida y mira ya pronto va anochecer, al quedar sentada ella pude ver que traia una bata blanca, con botones en el cuello, tambien pude mirar que su bata se habia levantado tanto que se podia ver sus panties blancos y unas hermosas y gruesas piernas muy bien torneadas, su bata se transparentaba y se lograba ver unos erectos pezones, unos senos no muy grandes pero bien erguidos y hermosos, cuando la mire me quede extasiado y me dice, ya deja de mirarme , mira sientate aquí y me hizo un lado en la hamaca, yo nervios me senté y recuerdo que le dije: "Prima, perdoname pero que hermosas piernas tienes, comod e concurso" , y me contestó , te parece?, le contesté, "Sí" , "Tanto que me dan ganas de acariciarlas" , s em quedó mirando sorprendida y luego me dice: "Tocalas para que se te quite la tentación" y diciendo eso y tomo mi mano y la puso en su pierna, pasé las yemas de mis dedos en sus piernas muy suavemente , y ella sonriendo , me dijo, "Jijiji, ay , me haces cosquillas", yo ya muy exitado deslice mas mi mano y acarice encima de su panti su vagina y ella lanzó un hondo susupiro, y me dijo: "Oh , noo, yaa" , pero yo no le hice caso enloquecido por sentirla, hice aún lado su panty y hundi uno de mis dedos muy suave, le acaricie el techo de su vagina con la yema de mi dedo y ella se estremecio, lanzando un gran suspiro, "Aaaah, nooo,yaaa, no maaas" , sin poder contenerme le dí un beso suave en los labios, a lo cual ella respondió abriendo su húmeda boca y sacó su lengua para jugarla con la mia, la recosté en la hamaca y levante su bata hasta descubrir sus pequeños pero hermosos senos, los cuales estaban erguidos y sus pezones erectos, ella temblaba, mi boca húmeda se abalanzó sobre ellos y los lamí como un bebé ella suspiraba ,jadeaba , arqueaba su cuerpo y me decia, "Lalo, me estas matando, pero sigue, no pares", no pude contenerme y me saque el pene , que ya amenazaba con reventar mi short de lo exitado que estaba yo, lo saque y se lo puse encima de panty, mi pene no es muy grande, sólo que es grueso, mide unos 17 centimetros , pero lucia poderoso, erguido, que cuando ella lo miró, se asustó y me dijo: "Que vas hacer,noo, no soy virgen" ,yo , hice a un lado su panty y lo comence a mover en su estrecha y cerrada vagina, ella temblaba, le temblaban las piernas ,pero sentí como se abandono aflojo las piernas y echó su cabeza hacia atrás, abrí su hendidura y fuí hundiendo mi pene poco apoco, sintiendo como la cabeza de mi pene hiba abriendo su estrecha morada, ella lanzó un hondo suspiro y para evitar que se escucharan sus gritos, la bese rápido en los labios mientras mi pene se hundia una y otra vez en su estrecha vagina, a poco tiempo sentí como su cuerpo se estremecia , arqueando su cuerpo, tuvo su primer orgasmo, poco tiempo después yo senti que ya no podia durar mas y saque mi pene y sin decirle nada se lo hundi en la boca, tragandose todo mi semen, ella seguia muy exitada y temblorosa, que me baje a su cuevita y la lamí una y otra vez, hasta que sentí en mi boca todo su orgasmo, no terminabamos bien , cuando de pronto escuche los gritos de mi tia, llamandola, como pude la ayude a incorporarse y medio arreglarse y yo salí corriendo por la otra puerta del cuarto donde estaba el horno , escuche como mi tia le decia, que si no se habia dado cuenta la hora que era, y ella le contestó que se habia quedado dormida.

Autor: Eduardo Categoría: Incesto

Leer relato »

Mi hijo al igual que su amigo me desea...

2021-10-14


Hola, mi nombre es Martha Mireya, soy de México. Lo que les redactare sucedió hace tres años. Tenía 30 años y mi hijo doce. Para entonces el tenía un amigo de nombre Andrés, tres años más grande que él, el chico era de mi total agrado pues se miraba muy bien educado además de que, mi esposo trabaja como transportista y rara vez está en casa y cuando lo hace es solo por una o dos semanas y pienso que un juego entre hombres no es lo mismo que con una mamá, así que yo estaba encantada de que mi hijo tuviera este amigo para distraerse. Todo esto cambio una tarde que llegue del trabajo muy cansada. Fui hacia la habitación de mi hijo y ahí están ambos frente a la pantalla jugando algún juego de fútbol de video. Después me dirigi a mi habitación y para relajarme se me ocurrió meterme a la ducha, sin más así lo hice. Justo voy saliendo de la regadera cuando escucho que se abre la puerta, era Andrés que sin percatarse de mi presencia entra bajándose el cierre del pantalón. Ambos pegamos un grito al mirarnos. – Disculpe señora tenía muchas ganas – dice el chico apenado. Sin embargo por el pudor trate de cubrirme retrocediendo, pero al hacerlo resbale y por inercia deje la toaya que me cubría y está callo al piso. Andrés corrió hacia mi para sostenerme. Estaba desnuda frente al amigo de mi hijo, apenas recobre la conciencia y me percate que Andrés me estaba inspeccionando de los pier a la cabeza. – Volteate por favor – dije avergonzada. Apenas un segundo después André pregunto. – ¿Puedo voltear señora? – No, aún no – le conteste mientras me agachaba por la toaya – espérame a qué me cubra. – Es que quiero verla. Me sorprendió su respuesta y por inercia pregunté – ¿Por qué quieres verme? – Es que nunca he visto una mujer desnuda y usted se ve muy hermosa, bueno, lo que alcance a ver. Tenía la cabeza hecha un lío y solo se me ocurrió decirle – Si, está bien, pero ni una palabra a nadie por favor. Solo te voy a dejar verme para que no le digas a nadie sobre esto, ¿estamos? – si señora, de acuerdo. Nuevamente Andrés me miró desnuda, por un minuto, quizá más o menos. El salió y luego yo me dirigi a mi habitación. Al llegar ahí, me percate que me encontraba excitada, «¿como podía ser posible que aquella situación me pusiera así?» Trate de olvidarlo, aún que por momentos pensaba que sería una pequeña travesura que se podría repetir entre Andrés y yo, pues si bien me parecía una locura tampoco olvidaba que llevaba mucho tiempo sin tener relaciones sexuales. Antes de dormir puse una película para ver con mi hijo. Al terminar le dije. – Bueno, ya se acabó la película, vete a tu habitación que nos tenemos que dormir para mañana levantarnos temprano. – Si, má – fue su respuesta si embargo, no se movió para nada. – Ya, a tu habitación que me tengo que meter a la cama para dormir. Mientras se lo decía me empecé a quitar el suéter. Al empezar a desabotonar mi blusa me percate de que solo me quedaba mirando. – ¿Pasa algo? – No, nada má. – ¿Entonces? Ya a tu habitación que también te tienes que parar temprano mañana. – Si má, ahorita ya voy. – ¿Que esperas, corazón? – Es que quiero verte. Si respuesta me dejó helada, pues fue la misma de Andrés, sin embargo tal como sucedió con él, también le pregunté. – ¿Que quieres ver? – Quiero ver cómo te desnudas. Era posible que José viera como su amigo me veía desnuda o quizá el mismo se lo dijo a mi hijo. Los labios me temblaban, no sabía que responder, pero me parecía hipócrita, decirle un «no», cuando su amigo me había visto completamente desnuda, así que sin más seguí desabotonado mi blusa hasta que está cayó al piso, seguí con mi pantalón tipo jean, lo empecé a bajar descubriendo mi ropa interior ante la vista espectante de mi hijo. Me empecé a sentir incómoda, pero, pensar que estaba ante mi hijo, me calmó, pues me dije a mi misma. «Calma, debes de tenerle más confianza, es tu hijo». Termine de bajar mi pantalón hasta sacarlo de mis piernas. – Bueno, ya, ¿algo más que quiera el jovén para que se valla a dormir? – No má, ¿Te digo algo? – ¿Que cosa? – Te ves muy hermosa y tienes unos calzones muy bonitos má. Agaché la cabeza para mirar mi calzón, este era color beige, de encaje con escepcion del puente de la entrepierna, por la naturaleza del material se miraban los vellos púbicos atravez de él. – Gracias cariño – dije un poco apenada – Ahora ya vete a dormir. – Si – dijo contento mientras se daba vuelta y se marchaba a su habitación. Estando ya acostada un pensamiento me llegó a la mente. «Que tonta pensar en hacer eso con Andrés, cuando tengo a mi hijo y se mira que le gusta verme o tiene la inquietud». Después de todo, si me había gustado mostrarme a alguien, por qué no mostrarme a mi hijo. Al día siguiente fui a su habitación tal cual dormí, es decir solo en calzones y una camisón que transparentaba mis pechos. – Cariño, ya despierta, se te va hacer tarde. – Si, má. Miéntras se vestía, de la nada le pregunté – cariño ¿Ayer te gustó verme en ropa interior? – Si má, me encantó. – ¿Te gustaría que anduviera así por la casa o te incomodaría? – Si me gustaría, pero solo cuando estemos nosotros dos. – Ha! Pues si. Sera solo en algunos momentos, por ejemplo cuando me cambie de ropa, tú podrás entrar a mi habitación sin llamar antes. Ante la aceptación de mi hijo procedimos a ir a dónde nos correspondía, él a la escuela y yo al trabajo, no sin antes advertirle que no podría decirle a nadie pues la gente no lo vería bien. Al terminar la tarde llegué a casa y en la puerta me recibió mi hijo. – ¿Que milagro que sales a recibirme? – le dije – ¿Y Andrés, lo dejaste jugando solo? – No má hoy no vino a jugar. – Bueno ¿y como te fue en la escuela? – Bien, mami ¿y a ti como te fue? – Bien, cariño, hoy fue más relajado que ayer. – ¿Entonces hoy no te balatas temprano? – No, hoy me bañare más tarde, además tengo que hacer un poco de quehacer y la comida antes de bañarme, pero si me pondré algo más cómodo – advertí sin pensar en que mi hijo esperaba ese momento para verme en calzones nuevamente. – Entonces ahorita regreso voy a dejar mi bolso y a cambiarme. – Si má. Me dirígi hacia mi habitación y me deshice del saco y la blusa, apenas empezaba a quitarme la falda cuando veo que se abre la puerta. Entra mi hijo y se sienta en la cama, no le digo nada puesto que yo se lo había propuesto en la mañana. – Má, ¿Tienes muchos vellos ahí? – dijo señalando mi vulva. – Nuevamente había logrado ponerme nerviosa con su pregunta. – Lo normal – le contesté – ya verás tu en cualquier momento te empiezan a salir y consideraras si es mucho o poco. Después de terminar de vestirme fuimos a hacer los deberes. De esta manera por varios meses me estuve mostrando ante mi hijo hasta que se volvió algo normal, que es me viera semi desnuda y en algunas ocasiones que entrara a mi habitación mientras me subía los calzones, en otras ocasiones le pedía que me los alcanzará y me llevaba los que el considerará, también así fue la primera vez que me vio sin ellos, en esta ocasión no me escandalice para nada, lo vi como algo que tarde o temprano sucedería en igual que antes me dije en mis adentros, «es mi hijo y debo tenerle la confianza». Teniendo en consideración su sentir, le pregunté si se sentía cómodo mirándome, a lo que él me contestó que si, por el contrario, a él le gustaba mirarme desnuda. Fue esa confección, que en parte ya sabía, que me animo a seguir mostrándome a él, además de que me sentía liberada pues podía estar totalmente cómoda sin el temor de antes de mostrar de «más». Sin embargo esto llegaría a más. Un sábado fuimos a una fiesta en la casa de una vecina a un par de calles de casa, por la cercanía me di la libertad de beber algunas copas hasta marearme, al término de la reunión regresamos a casa, mi hijo me pidió permiso de dormir conmigo con la escusa de cuidarme, me pareció tan lindo su gesto que no le pude decir que no. Por el mareo dormir rápido sin embargo entre sueño sentí cosquilleos en mi pubis, desperté despacio y vi como mi hijo tenía la cara cerca de mi entrepierna y los dedos de su manos surcaban los vellos que cubren mi intimidad. – ¿Que haces? – le cuestione. El, muy nervioso me contestó – nada má, es que tenía curiosidad. Perdón. Quizá por las copas que había tomado pero lo tome de una manera muy a la ligera y pensé ya me había visto tantas veces que era normal su curiosidad y en lugar de reprenderlo era mejor educarlo. – ¿Curiosidad de que? – Quería ver cómo es tu conchita. – A ver mi amor, no se llama conchita. Me senté en la cama y le expliqué. – está parte del cuerpo de una mujer se llama vulva, abrí las piernas y apartando el vello le mostré los labios vaginales mayores y menores y así se lo hice saber, al abrirse ligeramente mi orificio vaginal me preguntó. – ¿por ahí orinan las mujeres? – No mi amor, esa es la entrada de la vagina. – ¡A..! ¿Por ahí se hacen los bebés? – Así es, es ahí donde los hombres tienen que meter su pene para embarazar a una mujer o simplemente para darse placer. – ¿Entonces no es solo para tener hijos? Se me escapó una pequeña risita y luego continúe diciendo – No cariño, hay veces en las que la gente lo hace para demostrarse amor o simplemente por diversión o por placer y nada más. Mientras le decía eso recordé a Andrés. La mano de mi hijo recorriendo mis vellos me saco de mis pensamientos. – ¿Te gusta acariciarme ahí? – le pregunté. – Si – contestó con cierta timidez. Esa timidez no me gusto, debo confesar, pienso que Andrés no la tendría, así que le tome la mano y la empecé a frotar contra mi vulva. – ¿Te gusta que te acaricie ahí? má – Si mi amor, me gusta que tú me acaricies ahí. Pensé que eso sería todo lo que sucedería, sin embargo mi hijo deseaba algo más y me lo hizo saber. – Mami, me das permiso de meterte mi pene. Una vez más pensé en Andrés y sabía a qué hubiera llegado las cosas con él, así que mi respuesta fue abrir mis piernas, mi hijo entendió rápidamente que le estaba cediendo permiso. Rápidamente se desvistió y por primera vez, después de seis años volví a ver su pene está vez duro aún que no de gran tamaño pero para mí era el mejor pene. En unos instantes ya tenía a mi hijo encima de mí. – Abrázame mi amor – le dije con sumo cariño. Así lo hizo él, nos abrazamos como muchas veces antes, pero en esta ocasión ambos estábamos desnudos, su pene se aplastaba contra mi pubis, su torso contra el mio, mis redondos pechos contra el de él y su rostro cerca del mío. – Besame mi vida – le pedí mientras acercaba mis labios a los suyos y el correspondió uniendolos. Mientras el beso seguía entre los dos, metí mi mano entre nuestros cuerpos, tome su pene erecto, lo fui guiando hacia la entrada de mi intimidad y poco a poco se fue introduciendo, me estaba entregando a los deseos de mi hijo, aún que yo también lo estaba disfrutando. – Ahora solo mueve la cadera hacia al frente y hacia atrás para que me cojas. – Si mami, me dijo tiernamente. ¡Dios! Mi hijo me estaba dando placer y él también lo está disfrutando, así me lo hizo saber. – ¡Que rico se siente mami! – ¿Te gusta? – sí, mucho. – Ya sabes, si quieres que esto se repita no debes de decirle ni una palabra a nadie. – Si mami, no te preocupes. En verdad que no lo podía creer, mi hijo me deseaba y yo feliz de haber decidido entregar mi cuerpo a él en lugar de a su amiguito Andrés. Aquella ocasión mi hijo termino dentro de mí y controle la situación comprando la pastilla del día siguiente. Poco a poco mi hijo ha ido tomando confianza a la hora de cogerme. De poner su mano sobre mi sexo con timidez a dedearme sin reparó, de pedirme permiso para besarme a sujetar mis mejillas para meterme su lengua en mi boca, de mirar sutilmente a tocar mis partes intimas con descaro y sin previo avisó, de ser su madre a convertirme en su mujer o en su juguete sexual. Durante el día, como todo niño, juega con sus amiguitos, aún que como ya se imaginaran los juegos de videos son su preferencia, si va algun lugar donde me encuentro, por ejemplo mientras lavó, él pasa y me da una nalgada, mi respuesta es solo sonreírle. Por las noches, cierro bien las ventanas y la puerta, pues se que el en algún momento me dirá. – mami abre tus piernas – o – acomodate – esto para que yo me ponga en cuatro. O aveces simplemente empezá a meter su mano dentro de mi calzón para dedearme. No me puedo negar a sucumbir a su deseo, pues ahora además de ser mi hijo es mi macho. Lo admito, aveces se me hace raro. Esta vez, como hago en los últimos días bañe y seque mi cuerpo para ponerme el calzón negro de encaje, me metí a la cama, en pocos minutos llega él, se encontraba en su habitación con sus 45 minutos de videojuegos. Se acuesta a lado mío y me dice. – Hola mami – mientras mete su mano debajo de las cobijas en busca del borde superior de mi calzón, este no le impide el paso por mucho tiempo y llega a primeros vellos a su paso, sus dedos los surcan hasta que el dedo medio llega al principio de mi vulva para empezar a acariciar. Mi vagina empieza a lubricar y mi hijo ya sabe que significa la humedad, así es la parte más íntima de su madre espera por él así que se detiene, quita las cobijas y toma mi calzón y lo baja hasta mis pies y lo deja aun lado. – Acomodate má – me dice con su dulce voz y yo obedezco su petición. Bajo de la cama y encima del tapete pongo las rodillas separadas, los brazos y el rostro pegadas al piso y las nalgas bien paradas. Le va atrás de mí, un par de nalgadas antes de acomodar su pene entre mis labios vaginales y luego me la ensarta, me toma de las caderas y empieza el vaivén. Como una poseída empiezo a decir entre gemidos. – Que rico se siente tu vagina, mami. – ¿Te gusta metermela? mi amor – Si. – Disfrutala corazón, es para que tú la disfrutes papito. Mi hijo paso sus manos a mis nalgas y mientras me la seguía metiendo me las acariciaba y en momentos me propina una nalgada. – Que ricas nalgas tienes mami. – Son para ti hijito. – le contesto entrecortado, pues no puedo dejar de gemir. Lo confieso, me encanta sentir sus manos en mi culo. Sus manos sueltan mis nalgas y toma mi cabello, lo junta y la sostiene en la izquierda mientras la derecha se sostiene en mi espalda sometiendome a su placer, convirtiendo mi cuerpo en una especie de balero, pues con cada envestida me arroja hacia al frente solo para que en segundos, por inercia regrese a clavarme en su verga. Ese es el juego preferido de este mi niño, clavarme su verga una y otra vez hasta llenar con su semen lo más íntimo de mi ser. Como dije hace algunas líneas, aveces se me hace raro, abrir las piernas para mi hijo, que apesar de que hombres apuestos, fornidos me ofrezcan una noche de romántica pasión, sea un niño quien me someta y apenas baste con clavarme su verga para que yo me vuelva una muñeca a la cuál él puede tratar a su antojo, apenas bastaría con gritarme y reprenderlo, pero en cambio es él quien me nalguea y aveces deja su mano entre mis nalgas para meter su dedo en mi culito, otro niño tomaría la mano de su mamá para hacer algún berrinche, pero el me toma la cara para meter su verga a mi boca y yo complaciente se la empiezo a mamar. Aún y cuando me es raro que un niño sea mi macho, lo disfruto y me gusta que él lo disfruté pues es mi hijo.

Autor: Anónimo Categoría: Incesto

Leer relato »

Perdí mi virginidad con mi primo hace 5 años

2021-10-14


Hola a todos, este es mi primer relato y les contaré sobre la ves que perdí mi virginidad con mi primo hace 5 años, y cómo hasta el día de hoy me sigue usando para darse placer. .. Me llamo Mateo y esta historia ocurrió hace casi 5 años. Cuando yo tenía 14 años, era un niño muy blanco, cabello castaño claro, bastante alto pero muy flaquito, y sin ningún conocimiento sobre sexo o la homosexualidad, esos temas no estaban presentes en mi vida para nada. En una ocasión, mi familia y yo fuimos a casa de mi tía a celebrar su cumpleaños y llegamos bastante temprano, así que aun no llegaba nadie, mis papás comenzaron a hablar con mi tía, y ella me dijo que fuera al cuarto de mi primo a jugar con él, así que fui. Daniel es el típico primo galán que todos tenemos, el que se la vive en el gym y tiene ligues en todos lados. En ese entonces, Daniel tenía 17 años, y era un clásico puberto calenturiento, mas o menos de 1.80m de estatura, muy guapo, un cuerpo bastante definido por el gym y una piel morena (como de un buen bronceado). Retomando lo que les estaba diciendo: Me dirigí al cuarto de Daniel que estaba en el segundo piso, abrí la puerta, y alcancé a ver cómo Daniel estaba acostado y hacía un rápido movimiento para cubrirse con las cobijas de la cama, se le notaba muy agitado (ahora me doy cuenta de que mi primo se estaba masturbando en su cama, pero en el momento yo ni sabía que era eso), así que pregunté: -¿Qué estás haciendo? -Nada, estaba durmiendo. -No te creo. Parece que estabas corriendo, estas todo sudado. -No estaba haciendo nada. -Anda, ya dime. -Estaba haciendo cosas de adultos, tu no entenderías eso. -Sí entiendo, dime. -No. -Pero quiero saber. -En serio quieres saber? -Siii. -Bueno, pero no le digas a nadie, es cosa de adultos que tu no deberías saber. -Está bien, pero dime. -Cierra la puerta para que te diga. *Yo cierro la puerta de tras de mi. -Ya dimeee. *En ese momento Daniel se quita la cobija de encima, dejando al descubierto sus ricos abdominales, ya que solo llevaba puesto un holgado short en el que se marcaba su pene. -Estaba jugando con mi verga, es algo que hacemos los grandes. -Cómo? -Ya te dije que es cosa de grandes. -Pero yo ya soy un niño grande, enséñame. -Está bien, pero no le digas a nadie. Daniel se sacó su verga erecta del short y comenzó a masturbarse, y es así como vi por primera ves en mi vida a un hombre desnudo. Tenía una herramienta, venuda , muy gruesa y realmente grande, yo calculo que le medía unos 19 o 20cm, una locura. Lo único que se me ocurrió decir fue: -Wow, lo tienes muuuy grande, -Tu crees? -Sii, el mío está bien chiquito. -A ver, enséñamelo. Así que procedí a bajarme el pantalón para dejar al descubierto mi pene, realmente no era tan pequeño para mi edad, solo que nunca lo había tenido erecto (hasta ese momento). Y mi primo me dijo: -Se te está parando verdad? -Qué es eso? -Es cuando se te pone duro, así como el mio? -No se. -Ven, acercate. -Para que? -Para enseñarte lo que hacemos los niños grandes. Me acerqué a el, ya sin el pantalón, y Daniel se sentó en la cama para comenzar a acariciar mi verga. Hubo un buen rato de silencio, mientras mi verga se paraba sintiendo las manos de mi primo. Así que me dijo: -Mira, ya se te paró. -Creo que si, verdad?. -Si, y no está tan chiquita. Nunca habías hecho esto? -No, está bien raro. -Tienes que esperarte un poco, yo se que te va a gustar. Después de un rato de estar así, él me dijo que mi pito estaba muy seco, y que así era mas difícil, así que se lo metió a la boca y me dio una buena mamada. Yo ya estaba disfrutando mucho eso, y Daniel se daba cuenta por mi cara de placer, así que me dijo: -Nunca te la habían chupado? -No. -Cuando tengas novia, ella te la va a querer chupar antes de que le hagas el amor, sabes?. -Si? -Si, tu ya sabes como hacer el amor? -No, como es? -Para que quieres saber? -Pues para cuando tenga novia. -Bueno, si quieres te enseño, para que sepas que hacer cuando llegue el momento. -Siiii. -Bueno, vamos a hacer de cuenta que tu eres la mujer, va? -Va. -Voltéate e inclina la espalda hacía adelante. *Lo hice. -Asi? -Si, nada mas no hagas ruido, ok? -Si. Entonces Daniel se levantó de la cama y embarró mucha saliva sobre su enorme verga, después escupió sobre mi hoyito virgen. Con una mano me tapó la boca, y con la otra agarró su verga para colocarla sobre mi hoyito, y me dijo: -Ahí va, no vayas a hacer nada de ruido porque nos van a escuchar y te van a regañar. Inmediatamente y sin mayor aviso, empujó su verga sobre mi hoyo con todas sus fuerzas dejando salir un gemido, mientras yo intentaba gritar y separarme de él, porque me estaba sintiendo el dolor mas fuerte de mi vida (lógico, ya que me acababan de desvirgar sin siquiera haberme estimulado un poco el ano antes). Daniel no me dejaba separarme, colocó su mano sobre mi estomago y me jalaba hacía el mientras me decía que me callara porque nos iban a escuchar. Así estuve un par de minutos, pegado a mi primo y con su verga metida hasta el fondo de mi culo, hasta que dejé de llorar y le supliqué que me dejara irme, a lo que me contestó: -No que querías hacer cosas de adultos? -Pero duele mucho- digo llorando. -Ni modo ahora te aguantas, por andar de preguntón. *Y comienza a meter y sacar lentamente su vergota de mi culito. -Nooo, ya por favor, ya no quiero. -Aguántate carbón, qué no eres hombre?, además ahorita se te va a quitar el dolor y te va gustar. Yo ya no dije nada, solo me quedé parado, dejando que mi primo me usara para satisfacerse. Es cierto que después de un rato ya casi no me dolía, y lo estaba comenzando a disfrutar, hasta que de pronto, él paró de cogerme y me dejó la verga adentro y le pregunté: -Qué pasó? Ya? -Me voy a venir. -Cómo que te vas a ven… Y sentí como la verga de mi primo tenía espasmos, mientras sentía también un liquido caliente adentro de mi, pensé que estaba orinando en mi culo y me quité rápidamente, provocando que se callera al suelo una parte del semen, así que le dije: -Qué es eso? -Son mis mecos, a los hombres les sale eso de la verga cuando acaban de hacer el amor. Y por tu culpa ya se cayó todo. -Perdón. -Cómo que perdón?, no puedes dejar eso ahí, lo tienes que levantar con la lengua y comertelo. -Por qué? -Pues porque eso no se puede desperdiciar. Así que me agaché a lamer el semen de Daniel con un poco de la sangre de mi culo, mientras él recogía mi ropa y la hacía bolas. Cuándo me levanté del piso, Daniel me dio mi ropa y me empujó hasta la puerta, la abrió, me dio una nalgada, y cerró la puerta atrás de mi. Es así como me dejó a medio corredor, solo, desnudo, y con el culo lleno de leche y sangre. Fui corriendo al baño a limpiarme los mecos que se me escurrían del culo, me vestí rápido, y bajé a presumir con mis demás primos, que yo ya era un niño grande. La siguiente ves que fui a casa de mi primo, el no dudó en preguntarme si quería volver a practicar para hacer el amor. Yo inmediatamente le respondí: -No, duele mucho y no me gusta. -Pero eso es solo la primera ves, te prometo que ya no te va a volver a doler. -No. -Te da miedo?, pues que no eres hombre? -No me da miedo. -Entonces vamos. Y de nuevo fui hasta su cuarto, esta vez efectivamente no me dolió nada comparado con la primera ves y también me gustó mucho mas. Después de ese día, cada ves que nos veíamos, el aprovechaba para hacerme pedazos mi culito. Esto se repitió durante los últimos 5 años. Hoy en día tengo 19 años, y cada ves que mi primo está triste, estresado, enojado o feliz, me dice que va a ir a mi casa para que lo ayude a controlarse. Yo se que eso significa que en cualquier momento va a llegar a mi cuarto a meterme la verga sin preguntar, así que debo esperarlo desnudo recostado en la cama, para que en cuanto llegue, él pueda cogerme rápido. Probablemente él piensa que sigo siendo un niño inocente del cual se aprovecha. Pero la realidad es que yo ya se perfectamente lo que pasa, y lo disfruto mucho, me excita mucho mi primo, tiene una piel perfectamente bronceada, un cuerpo increíblemente sexy, una verga de casi 24cm, además tiene toda la pinta de un fuckboy, y dice ser «hetero».

Autor: ZAPATAFLORES Categoría: Incesto

Leer relato »

Una madre desquiciada por su hijo

2021-10-14


Por fin me había liberado de mi marido, ahora sería mi ex, un hijo de puta que por suerte no tendría que ver más. Vivo con mi único hijo, se peleaba constantemente con mi marido, hasta que se dejaron de hablar, yo siempre apoye a mi hijo y tenía razones para hacerlo, me defendía de lo violento que era su padre, varias veces me había pegado y con mi hijo llegaron a las trompadas. Por suerte esta relación enferma quedo atrás. Los días habían cambiado para siempre, ahora los dos vivíamos en armonía, mi nombre es Laura y tengo 38 años, mi hijo se llama Leandro y ya cumplió 19, es todo un hombre, termino la escuela y está buscando trabajo, la mayor parte del día se la pasa en casa, yo trabajo dos días de la semana en una oficina y los demás días desde casa. Leandro hace dos años está de novio y aunque su novia es media posesiva, yo me llevo relativamente bien con ella, tampoco me gusta molestarlos, prefiero que hagan su vida. Pero todo cambio de una manera inesperada. Un día temprano por la mañana me preparo para ir a la oficina, voy al baño y cuando abro la puerta del mismo, estaba mi hijo afeitándose frente al espejo, como lo hace todos los días, pero esta vez fue diferente, estaba completamente desnudo, como lo veo de espaldas veo su culo perfecto, duro, musculoso, como el de una estatua. -Perdón, perdón -Hola, Ma, está bien, no pasa nada, me estoy afeitando. -No, nada, termina que sólo quería hacer pis. -No hay problema ya termino, pasa si quieres. -No, está bien Lean, puedo aguantar. -Dale pasa que no miro. No digo nada, entro en silencio y me levanto el vestido, me bajo la ropa interior y me siento en el inodoro. No pude aguantar girar la cabeza y mirarle el pene por un instante. No podía creer lo que le colgaba entre las piernas, que tamaño impresionante, nunca imaginé que le haya crecido tanto. Rompo el silencio con el ruido del chorro de orina que expulsé con fuerza en el inodoro, las cerámicas del baño parecían que amplificaban los sonidos y ese pissss parecía interminable. Con total naturalidad me dijo. -Menos mal que te deje entrar sino ibas a inundar el pasillo. -jajaja no seas tonto, dale termina de afeitarte. - ¿Cómo me quedará si me afeito? - ¿la cara? Si siempre estas afeitado -No, la pija. -El pene ¿Por qué? Yo trataba de no mirar mientras me hablaba, pero siguió hablando del pene que le colgaba entre sus piernas. -Por Leila (la novia), vos sabes cómo es ella. - ¿Pero que le molesta? -Le molestan los pelos. Ya me había secado, así que me empiezo a subir la ropa interior y bajar el vestido. Yo mostraba cierto apuro en terminar, aunque era lo que menos quería en ese momento. La conversación siguió. -Pero no le hagas caso, es muy caprichosa. -No puedo negarme, hice que se depilase toda, yo se lo pedí y me hizo caso. -Bueno, está en vos darle el gusto. Él ya estaba terminando de afeitarse, mientras yo estando a su espalda, no podía alejar la vista del culo, me daba unas ganas incontrolables de morderlo. -No es eso, es que me quiere depilar ella y la verdad no quiero que lo haga, me puede lastimar con la hoja de afeitar y menos que lo haga con cera, ni loco. -Bueno, vas a tener que ir de una depiladora, si quieres te paso el número de la mía o sino que te diga Leila donde va ella. -No, ni loco. ¿Por qué no me depilas vos? - ¿Quién, yo? Ni loca, esas son cosas tuyas y de tu novia. -Dale, Ma, mira como la tengo toda llena de pelitos, jajajaja -Salí, de acá Se da vuelta, se toma la pija con una mano y la empieza a mover para todos lados, como si fuera una maraca, yo salgo del baño y el amaga a que me corre con la pija en la mano pero se queda en el baño. Yo acelero la marcha hacia mi habitación, para terminar de cambiarme y poder ir al trabajo. En la habitación me miro la cara en el espejo y estaba toda colorada, un poco por vergüenza y gran parte por excitación, no podía quitarme la sonrisa de la boca, necesitaba ponerme seria para parecer enojada, pero me era imposible, meto la mano en la tanga y estaba toda mojada, me la saco y me pongo una limpia no podía ir a trabajar así. No podía creer lo que me había excitado la situación. Me termino de cambiar y tratando de hacer el menor ruido posible salgo rápido, casi corriendo en puntas de pie, por el pasillo hacia el trabajo. Pocas veces me había pasado estar tan excitada, en el auto camino al trabajo, lo veía a mi hijo desnudo, tomando con su mano la enorme verga, mi imaginación no me dejaba concentrar en el camino, casi no veía los colores de los semáforos, varias veces sonaron las bocinas para que avanzara. En la oficina estaba más distraída que de costumbre, me hablan y respondía con monosílabos, el morbo me había sacudido de tal forma la cabeza que estaba en otro mundo, me sentía flotar. Era cerca del mediodía cuando recibo un mensaje por Whatsapp, miro de reojo el aviso, era mi hijo. --“Hola Ma, te está esperando” --“¿Quién?” --“mi amigo, quiere un corte de pelo” --“¿Tu amigo?” --“Si, éste” No lo podía creer, me envía una foto de su pene erecto y en su cabeza le había dibujado dos ojos con un lápiz de labio, seguramente mío. Me puse roja como un tomate, enseguida miro para los costados para ver si había alguien cerca, no quería que nadie me viese en la oficina mirando ese pene inmenso, por un instante no sabía que contestar, me templaban las manos pero le contesto. --“Ya te dije que no, no soy peluquera, dile a tu amigo que se busque otra peluquera” --“Dale Ma, se pone triste” Y me manda otra foto, ahora al pene le dibuja una boca para abajo, como triste. Le contesto. --“no, ni soñando, ahora déjame seguir trabajando” Le dije una mentira, ya no podía trabajar más, no podía dejar de mirar esas fotos, a escondidas miraba el teléfono a cada rato, seguí así hasta que llegó la hora de volver a casa. No sabía qué hacer, que decir, que actitud tomar cuando llegue a casa, si enojarme o mejor seguirle la corriente. Decido seguirle corriente, tal vez se olvidaría. Llego a casa alrededor de las cuatro de la tarde, no veo a Leandro, así que voy directo a mi habitación a cambiarme, luego me doy una ducha, lo necesitaba más que nunca, necesitaba bajar mi calentura. Ya relajada voy a la cocina a prepararme un té, mientras lo estoy tomando entra Leandro, en pantalón corto sin nada arriba. -Hola Ma. -Hola, porque me mandaste esas fotos, estás loco, mira si las vieran en la oficina. -Que tiene de malo, se las hubieras mostrado a tus amigas, seguro que alguna me ayudaría con la depilación. -Estás, loco ¿Cómo les voy a mostrar la pija de mi hijo? Seguro que alguna se ofrecería a depilarte, sé que son todas putas. -jajajaja bueno, no te hagas problema, si vos no me quieres ayudar, ya sé que hacer. - ¿Qué vas a hacer? Le vas a decir a Leila. - No, mejor, mañana viene la abuela y le voy a decir a ella, hoy le mando las fotos. - ¡No! ¡A la abuela no! - Pero ella me va a entender, tampoco es tan grande tiene menos de 60 años, no se va a asustar como vos, no es tan conservadora. -Yo no me asusto y tampoco soy conservadora. - Entonces decidí, si me depilas vos o la abuela. - Bueno… te depilo yo. -Listo, vez que era fácil. Agarro las cosas y voy a tu habitación que es más grande, te espero. No pude decir nada más, termino de tomar el té y quedo en manos del extorsionador de mi hijo. Estaba agitada y nerviosa, tomo coraje y voy a mi habitación consciente de la situación. Abro la puerta y ahí estaba Leandro tirado, desnudo, sobre la cama, pero tenía una pequeña toalla de manos sobre el pene. En una bandeja de desayuno había dejado una máquina de afeitar descartable, como la que usa todos los días para su barba, un vaso con agua y espuma de afeitar. - ¿Estás listo? - Si, cuando quieras. Se puso las manos detrás de la cabeza y me observaba con una sonrisa, el desgraciado lo estaba disfrutando, yo también, pero trataba de no demostrarlo. Llegó el momento de poner, literalmente, manos en el asunto, me siento a un borde de la cama, acomodo la bandeja y retiro la toalla que cubre el pene. Quedo con la boca abierta, era inmenso, estaba completamente erecto, le llegaba hasta el ombligo, de un grosor alucinante. De inmediato acerco la mano, decidida, sin demostrar miedo o vergüenza, lo tomo con firmeza, estaba duro como una roca y caliente, casi podía sentir sus latidos. -Sí quieres, te puedes relajar. -No puedo, tiene vida propia. -jaja Empiezo a pasar la crema de afeitar por todo alrededor del pene y los huevos, se los masajeo con una mano mientras sostengo el falo con la otra mano, no quería terminar más, el parecía cada vez más agitado, ya no me miraba, cerraba los ojos, perecía que hacía su mayor esfuerzo para no eyacular. Dejo de manosearlo, tampoco quería que acabara y pierda su rigidez, entonces empiezo a afeitarlo, con cada pasada iba quedando más limpio, más lampiño, como un mástil erguido y lubricado. De repente y sin haber terminado, el silencio y la tensión sexual del ambiente se corta, se escucha un ruido en el pasillo. - ¿escuchaste? -Sí, debe ser la abuela. Me dijo que iba a venir a la tarde. -y ¿Por qué no me avisaste? ¿No era que venía mañana? -No, avisó que venía hoy, te mentí -Pero hoy… espera que te sec… No termino de completar la frase, veo que gira el picaporte de la puerta de la habitación y se abre la puerta de par en par, era mi madre que asomaba la cabeza. -Hola, estaban acá… ¿Qué le pasó al nene? ¿se lastimó? -jajaja no abu, me está depilando. No me dio tiempo de soltar el pene, todavía lo abrazaba con mi mano derecha, era como si se lo estuviese mostrando a mi mamá como un trofeo. Con la velocidad de un rayo de luz se acercó a mi lado y con la mirada clavada en el pene de Leandro me dice. -Que grande que lo tiene, es hermoso, gigante. - ¡Mamá! Es tu nieto - Pero mira, es monstruoso. ¿lo puedo tocar? - ¡No! ¿Estás loca? - Dale Ma, deja que lo toque la abuela, no tiene nada de malo. - No me digas abuela, decime Marta, no soy tan vieja tengo 59 - Bueno, hagan lo que quieran, si quieres tocarlo, toma tócalo Le paso la posta a mi mamá y la toma con entusiasmo. No podía creer como lo miraba, cada vez le acercaba más la cara, para verlo de cerca. Mi hijo no podía disimular su alegría. Pasaron unos segundos que parecían una eternidad, no pude aguantar más, creo que estaba celosa y le digo. -Bueno, ya está, deja que termine de depilarlo -Pero mira lo duro que lo tiene, está por explotar. -Dale, ya está, déjalo. -como lo vamos a dejar así, pobrecito, porque no lo ayudamos y le hacemos una paja. Una abuela descontrolada le empieza a hacer una paja a su nieto, delante de su mamá. No puedo reaccionar, al contrario, no quería reaccionar, mientras mi hijo lo disfrutaba, mi madre recorría el pene de mi hijo de abajo hacia arriba con su mano, con un ritmo constante, hipnótico. Era lo más excitante que había pasado en la vida, estaba por acabar antes que él. Seguía con la paja hasta que agacha la cabeza y se lo mete en la boca, empieza una mamada profesional, recorría el glande con la lengua y se la volvía a meter entera. Con la pija en la boca levanta la vista y me mira, entonces se la saca de la boca para tomar aire y me dice. -vamos a ahora te toca a vos. Tal vez me tendría que haber negado, enojarme, insultarla, pero no dije nada, no pude resistirme a mi madre, ella sostenía el pene y me lo ofrecía. Me llevo la cabeza del pene a la boca y succiono, apenas me cabía, mientras mi madre me acompañaba lamiendo el pene en todo su largo. Las dos habíamos perdido el control, nos turnábamos la mamada, una chupaba mientras la otra succionaba, mi hijo gemía de placer. No me di cuenta cuando pasó, pero mi madre ya estaba desnuda y mi hijo había metido su mano debajo de mi pollera y trataba de buscar, con el dedo, la entrada a mi culo, lo pasaba de arriba abajo presionando hasta que logra meter la punta del dedo. En el momento en que siento que su dedo penetraba el ano, Leandro eyacula en mi boca, el semen entra con tanta fuerza y cantidad que chorrea por mis comisuras, lo que aprovecha mi madre para chupar y tragar. Entre mi hijo y mi madre me desnudan con violencia, me tiran sobre la cama, ya no era dueña de mi cuerpo, era su esclava. Su pene pasó, en sólo unos pocos segundos, de flácido a una erección plena. Los tres habíamos perdido la cabeza, mi madre se abalanza sobre mi vagina y me la empieza a chupar, mis flujos y su saliva se derraman sobre la cama. La posición de mi madre la dejaba arrodillada sobre la cama y con el culo bien en lo alto cosa de la que se aprovecha Leandro, no pierde un segundo y la ensarta por el culo, pega un grito del dolor, pero el placer era mayor, me siguió chupando la vagina mientras gemía. Mi hijo arremetía a su abuela con mucha violencia y le gustaba, pero tal era la fuerza que en un momento no puede aguantar más y queda acostada a mi lado. Cuando saca el pene estaba erecto y rojo, por la violencia de sus embestidas, ahora era yo la que lo necesitaba dentro de mí. Me pongo en posición de perrito sobre la cama y le ofrezco el culo, él sin esperar un segundo se tira sobre mí, me toma de la cintura y ensarta su gruesa verga en mi culo, siento como si me estuviera partiendo al medio con un garrote, suelto un grito de dolor y eso lo anima a empujar más fuerte sobre mi cuerpo y lo mete hasta el fondo, casi me quedo sin aire, pero él era imparable, seguía y seguía empujando con fuerza, mi madre mientras nos miraba, se masturbaba con una mano y con la otra me tocaba las tetas. De repente saca la pija con apuro y nos avisa que va a acabar, las dos empezamos a chupar la verga con fuerza, la pasábamos de una boca a otra hasta que empieza a disparar su esperma en nuestras bocas y caras. Quedamos los tres acostados uno al lado del otro, mirando el techo, mi hijo en el medio, los tres estábamos fatigados, cansados, sólo se escuchaba el sonido de nuestra respiración agitada, parecía revotar en el denso aire de la habitación. Primero se levantó mi madre y le dio un beso a Leandro, dijo que se iba a ducharse, dio unos pasos contorneando su hermoso culo, pero mi hijo salto de la cama para seguirla y me dijo que la acompañaba, yo casi no podía moverme de lo agotada. Mi hijo la alcanza cerca de la puerta y mientras salen de la habitación le empieza a tocar al culo hasta que desaparecen de mi vista. Me quedo un minuto acostada, no quería pensar, pero no paraba de pensar, era una locura lo que estábamos haciendo, pero era puro sexo animal. Me paso la mano por el culo y con el dedo me toco el ano, me ardía, estaba mojado y dilatado, como nunca lo tuve, la verga de mi hijo hizo estragos, o, mejor dicho, un muy buen trabajo. No quiero esperar más y me levanto, me visto con la bata de todos los días, pero sin nada abajo, necesitaba tomar algo, estaba sedienta y transpirada. Cuando voy caminando por el pasillo, escucho el sonido del agua caer de la ducha del baño, eso no es todo, escucho los gemidos de mi madre que eran casi gritos. La puerta del baño estaba abierta así que sin pensarlo miro, ahí estaban los dos bajo el agua, los dos de pie, mi madre de espaladas mientras mi hijo se la metía por atrás, parecían animales, los dejo a que terminen y sigo mi camino. Me siento en la cocina para tomar algo, los sigo escuchando gritar hasta que acaban, habrán sido unos diez minutos, los que parecieron una eternidad, después pasaron algunos minutos más y llegan los dos desnudos abrazados y se sientan a mi lado. Les ofrezco algo de tomar y quedamos los tres mirándonos en la mesa. Yo decido romper el silencio. -Esperemos que esto haya sido sólo una calentura, no quiero que se repita, esto que hicimos está mal. -jajajaja Laura, que tiene de malo el sexo, acaso lo pasaste mal. -No, no es eso, él no nos puede sacar nuestras calenturas, no lo podemos someter a nuestras necesidades. -pero Ma, ustedes no me someten a nada, yo las violaría todos los días, sin dudarlo, se las chuparía cuando lo necesiten, que más en la vida quiero. -Pero Leandro, esto no puede pasar, estas de novio y ella te puede dar lo que necesitas. Nosotras te hacemos mal. -Hija, casi tengo 60 años y en todos estos años nadie, ni tu padre me la metió en el culo como tu hijo, tiene un pene enorme y no es para una sola mujer. Tenemos que sentirnos alagadas que lo quiera compartir con nosotras, tal vez vos consigas algún hombre y te vuelvas a casar, pero yo no, tampoco tengo ganas, hay que vivir la vida que es una sola. Ahora vamos a pensar en otra cosa, me cambio y voy a ver a mi amiga, prometamos que vamos a hacer lo que nos haga disfrutar, sin cuestionamientos. -Quiero que los dos me prometan una sola cosa, que será un secreto entre nosotros tres. -Prometido. -Prometido. Mi madre se fue a vestir al igual que mi hijo, luego nos besamos y se fueron uno a ver a su amiga y el otro a su novia, quede sola y mientras me duchaba no paraba de pensar y masturbarme. Como cualquiera podría pensar, que fue una locura de un momento, algo pasajero y único, pero no fue así. Ese día fue en quiebre en nuestras vidas, tal vez fue un límite que al cruzarlo uno no puede volver atrás, por lo menos eso es lo que nos pasó. Al día siguiente me levanto a la mañana como lo hago todos los días en los que trabajo desde casa, pero es día fue diferente. Estaba preparando el desayuno en la cocina, cuando siento que entra Leandro, sin decir nada se arrodilla a mis espaldas, me levanta la bata con la que ando por casa y me empieza a chupar el culo con desesperación, la lengua parecía un dedo lubricado que buscaba mi ano. No lo pude impedir, fue más fuerte que mis prejuicios, sólo lo dejé hacer, ser un objeto, ser su cautiva. Me penetro por el culo como a una puta, casi una violación, se ponía ciego, como un animal que no se podía controlar, pero yo necesitaba ese pedazo de carne dentro de mis entrañas. Desde ese día y casi todos los días me penetra de todas las formas posibles. Con mi madre no volvimos a tener un trío, pero Leandro muchas veces se queda a dormir con su abuela, no les pregunto nada, no necesito saberlo, me imagino que a las dos nos dilata el ano de la misma forma y con las mismas ganas. Para el afuera somos una familia como cualquier otra, Leandro ya cambio de novia dos veces, mi madre nunca se queja de su nieto, hasta lo lleno de regalos como si fuera un gigolo al que mantiene. La única que me pregunto algo fue mi ginecóloga, conocedora de mi cuerpo, vio lo dilatado que tengo el ano, pero fue sólo curiosidad entre mujeres o envidia, se me ocurrió mentir sobre un amante misterioso y bien dotado. Espero al igual que mi madre poder seguir disfrutando de mi bien dotado hijo, por el mayor tiempo posible o hasta que la pija no se pare.

Autor: tranque Categoría: Incesto

Leer relato »

Chantajeada por mi hermanito

2021-10-14


Buenas, me presento, mi nombre es Florencia, tengo 19 años, soy delgada, pelo negro y rulos, de tetas algo pequeñas y un culo bien redondo que le encantaría a cualquiera. En este relato les vengo a contar cómo de un simple favor a mi hermano pasó a ser la pesadilla de mi vida. Mi hermano se llama Lucas y tiene 11 años, con el cuerpo normal de un niño de esa edad, pero es la persona más pesada y promiscua que conocí en mi vida. Lo único que hace es gritarle a los juegos de la computadora, comer y hacerse la paja, ya lo descubrimos muchas veces viendo porno y masturbándose pero no le importa, y nuestra madre ya lo regaño miles de veces porque siempre deja la ropa y las toallas manchadas de su asqueroso semen. Todo empezó una tarde en la que llovía, no había internet ni cable entonces no sabía qué hacer. Estaba escribiéndome con mi novio y en un momento me pides nudes, no tenía nada mejor que hacer y además estaba un poco caliente. Empiezo a sacarme fotos frente a mi espejo, estuve así unos 10 minutos pero note algo, la puerta estaba entreabierta y había algo detrás, era el mocos de mi hermano con su celular en una mano y la otra en su verga. Abrí la puerta y empecé a insultarlo como nunca, el se quedó mirándome fijamente sin decirme nada, estaba tan enojada que olvide taparme, tenía un primer plano de mi cuerpo desnudo. Luego de taparme comencé a insultarlo de nuevo -¡Eres un imbécil no puedes estar espiandome así! -No es mi culpa estar pasando y verte desnuda… -Me estabas sacando fotos con tu celular, no quieras hacer como que fue una coincidencia idiota. -Tampoco es mi culpa que estés tan buena y no quiera tener algún recuerdo jeje. -¿Qué mierda haz dicho? Soy tu hermana asqueroso de mierda. -¿Y eso que? ¿Crees que no te escucho tener sexo cuando viene tu novio? Siempre que te escucho gemir se me paraa verga y tengo que pajearme. -Ya cállate de una vez esto es asqueroso, ¿Por qué me cuentas todo esto? -Porque me calientas desde que tengo memoria, no te imaginas cómo me pongo cuando te veo en bikini o en ropa interior, y ahora que tengo estas fotos me podré pajear hasta que me canse. -Ya quisieras, será mejor que borres esas fotos o mamá se enterará. -Si le dices a mamá entonces todo el mundo tendrá estas fotos y veran lo puta que eres así que será mejor que hagas lo que te digo. -No te atreverías a ser tan mierda… -¿Que no? No puedes decirme que hacer mientras tenga estas fotos jaja -Que es lo que estás buscando ya dilo de una vez. -Quiero que me hagas lo que yo te digas y no te niegues a nada. -Te daré dinero solo deja de ser un mocoso malcriado. -No quiero dinero, quiero otra cosa… -¿Y que es lo que quieres? -Quiero que me des esas bragas que estás usando. -¡¿QUE!? -Lo que oíste, ¿eres sorda? Dije que quiero tus bragas. -¿Estás hablando en serio? -¿Parece que estoy bromeando? Con todo el odio y el asco del mundo hago lo que me dice, pero no iba a darle tanto placer, asique me tapo con la sábana de mi cama así no me ve y me saco mis bragas. -Aqui tienes… Lucas las agarra y enseguida se las lleva a su cara. -Mmmm que bien hueles hermanita, esto es todo lo que quiero por hoy. Se va de mi cuarto y cierra la puerta. Pensé toda la noche en como un pendejo de 11 años me estaba chantajeando a mi, a su propia hermana. No podía dejar que se salga con la suya, ¿pero que podía hacer? Tampoco quería que toda la ciudad me va desnuda. Tenía que pensar en algo. Al otro día a eso de la tarde mientras mi mamá trabajaba y yo estaba en mi cuarto mi hermano abre la puerta. -Oye idiota toca antes de entrar. -No le hables así a tu dueño. -¿Perdón? Quien te crees que eres, solo eres un mocoso de 11 años. -Un mocoso de 11 años y con unas buenas fotos en su celular jeje. -Como sea, ¿que quieres ahora? -Nada, solo vengo a devolverte esto. Tira sobre mi cama las bragas que le di ayer, pero me las devolvió llenas de su asqueroso semen. -Eres un asqueroso de mierda, que te ha e pensar que las quiero de nuevo y más en este estado??? -De ahora en más quiero que todos los días me dejes en mi cuarto tus bragas antes de bañarte, sino sabes lo que pasará… -No puedes hablar en serio. -Ya tuvimos está conversación hermana, voy muy en serio. -Eres una mierda, está bien, si eso ha e que me dejes en paz lo haré, ahora vete de aquí. Por el resto de la semana hizo lo que el me dijo, le dejé mis bragas usadas en su habitación para que hiciera sus cochinadas. El muy asqueroso siempre me las devolvía llenas de semen y las tenía que lavar enseguida. Continuara..

Autor: incestlover Categoría: Incesto

Leer relato »

Mi primo y yo

2021-10-14


Yo tengo una historia que no le he contado a nadie y creo que por el hecho de no conocernos les me siento más cómoda para contarlo. No recuerdo cuantos años tenia, entre los once y los trece...yo pasé toda mi niñez y adolescencia con mis dos primos hombres, por esa razón fuimos descubriendo el mundo del sexo juntos. Un día un primo mayor nos mostró un video porno, ninguno había visto nada así, por lo tanto nos dejó asombrados y claro, curiosos. Lo que pasó fue solo con uno de mis primos, ya que era con el que solía pasar más tiempo durante las tardes. Antes de que todo sucediera yo empecé a notar ciertas cosas en mi casa, ya sabiendo sobre el sexo, note que mi padre tenía guardadas unas revistas porno de dibujos, note que luego de cierto tiempo las desechaba así que en una de esas veces yo me adueñe de varias. Lo primero que hice fue mostrárselas a mi primo, las vimos a escondidas y bueno, fue la primera vez que sentí una exitacion sexual. Nuestra primera experiencia pasó un día o dos después de ver la revista. Queríamos practicar algunas de las cosas que habíamos visto, pero no podíamos librarnos de nuestras primas, así que las convencimos de jugar al doctor. Mi primo y yo nos encerramos en el baño y justo como decía en la revista el me dio mi inyección. Me baje los shorts y el calzón, el se saco la verga y luego de que me inclinará el se froto en mi vagina. Su erección rozaba mi vagina y bueno, al sentirnos excitados nos asustamos un poco así que eso no duró tanto. El juego se repitió muchas veces más, a veces solos, a veces con nuestras primas fuera del baño. Lo siguiente que siguió fue hacerlo, pero de misionero. Pasamos las tardes frotándonos y disfrutando hasta que un día lo dejamos de hacer. El tiempo paso y ya no volvimos a hacer nada así, si había roces, a veces me pegaba su erección durante las pijamadas o cuando estábamos en la piscina nos tocábamos... Debo decir que nunca hubo penetración, pero juro que las ganas de algo más no se me sale de la cabeza, ya sabemos que es algo incorrecto ante la sociedad así que nunca nos quedamos a solas en ningún lado

Autor: Vale R. Categoría: Incesto

Leer relato »

Una incestuosa relación

2021-10-14


Tengo (Carlos) 33 años y mi pareja (Mónica) tiene 21 años. Les cuento algo real que me sucede ahora, volví a mi departamento temprano porque mi futuro suegro llego en la mañana a visitarnos, entre a la sala al comedor y al dormitorio no los encontré a mi pareja y a su padre escuche a algo que cayó en el baño fui a haber la puerta estaba abierta y no podía cree lo que ella estaba encima de su padre en el piso, ella moviéndose cómo una puta profesional hasta que el viejo eyaculo dentro de ella y yo congelado. Ella voltio y me vio se puso a llorar decía que ella me amaba y me contó que desde que su madre falleció cuando ella tenía 11 años, estando solos en casa y a esa edad ella veía en internet porno hasta que el padre la descubrió luego comenzaron a tener relaciones sexuales lo veían como una forma de cariño. Yo no podía creer la historia ella decía que amaba a ambos esa noche no dormimos juntos. Fui al trabajo no podía borrar la imagen de satisfacción cuando su padre se la follo en el baño, en mi mente quería dejarla pero ella es buena en la cama. Llegué a casa ella me espera con una falda mini y una blusa ajustadita, se levantó la falda y no traía ropa interior no pude resistir y me la folle por la vagina y luego por el ano mientras su padre se hacía una paja en el baño. Le dije que la perdonaría si ella cumple mi fantasía sexual, ella dijo si le propuse hacer un trio con su mejor amiga (lucia) y ella para mañana. Al día siguiente lucia y ella se vistieron como yo les avía indicado (una falda cortísima sin ropa interior) me senté en el sofá les dije que me hagan una mamada las dos comenzaron a comerme el pene lucia es más baja que Mónica la levante a la puse de cabeza para probar su vagina y ella me chupar el pene, luego ella se puso encima de mí y comenzar a montar como una loca Mónica se enfadó porque ella quería que le comiera la vagina y la penetrara, ella llamo a su padre para que le coma la vagina, este no solo le comió la vagina sino se puso debajo de su hija y ella empezó a montarlo deje a lucia en el sillón y aproveche que el ano de Mónica estaba libre y la penetre, estaba más estrecho que el día anterior porque tenía dos penes dentro y no resistí y me corrí en su ano y el viejo en su vagina, y dijo que sacaran penes despacio para no perder ninguna gota de leche puso sus manos en su ano y vagina y recogió la eyaculación de los dos y se lo trago. A la mañana siguiente hablamos los tres sobre lo ocurrido ella (Mónica) quiere sexo entre los tres y nadie más, además, ya no es amiga de lucia, pero yo no quiero ver follar con su padre, no puedo dejarla es muy bella pero no perfecta…

Autor: calenturiento Categoría: Incesto

Leer relato »

III - Ricardito (Final).

2021-10-13


Capitulo tres y final: —Tía … tú le diste un beso a la Juani … al parecer a ella le gustó mucho … —Sí, es cierto … le gustó … ¿a qué viene esa inquietud, mi niño? … —Tía, yo le quiero dar un beso, pero ella no me deja … siempre me trata de “pendejo” … —¡Ay! mi niño … ella es tontita … no sabe lo lindo que eres tú … —Tía … ¿no será porque yo no sé besar? … porque no me enseñas a besar, tiíta … —Esta bien, mi niño … a todas las mujeres nos gustan los besos, eso como primera cosa, pero no nos gusta que no ahoguen y no nos dejen respirar, por lo menos no al principio, así que lo más recomendable, mi niño … es que le des un poco de autonomía a ella … —Pero la Juani no deja que la bese poh, tía … ¿cómo ella me va a besar a mí? … —Tienes razón, mi niño … mí hija no la consideres, piensa en general a las mujeres … todas queremos besitos del chico que más nos atrae, en este caso piensa que yo soy la chica a la que tú más quieres … —La Juani tía … la Juani … —¡Ay! ¡pero tú te pareces a todos los hombres! … se obsesionan con una sola mujer y después que la han tenido la engañan … ¡no tienes que ser así! … —Esta bien tía … ¿y entonces cómo? … —¡Bueno! … ¡ya! … imaginemos que soy la Juani y quiero que me beses … —¡Uy! … ¡que rico tía! … —¡Ya! bésame antes que te de un palmetazo … Me acerqué a mi tía Norma y le di un piquito y me alejé rápidamente: —¿Y eso sería un beso? … así tan rápido … ¿Por qué escapas? … —Porque si le doy un beso a la Juani, seguro que ella me pega un combo poh, tía … —¡Ay! niño por dios, te entiendo … y eso que no has escuchado nunca hablar de la viuda negra que se come a su amante … —¿Qué tiene que ver una viuda con nosotros, tía? … ¿Me estas metiendo susto tía? … —¡No!, mi niño … no, pero un día entenderás … sigamos con lo del beso … digamos que yo soy tú y tú eres la Juani que quiere un besito … ¿entiendes? … —¡Sí! tía, yo quiero ese besito, tía … Mi tía se acercó, me tomó de los hombros y sus cálidos labios se unieron a los míos, yo con mis ojitos cerrados pensaba en el rostro de mi prima besándome apasionadamente, por alguna extraña razón mi cosita se empezó a poner rígida, no dije nada, me gustaba sentir esos labios sobre los míos, sobre todo pensando fuese la Juani, la lengua de mi tía hizo presión en mis dientes y entro en mi boca, nunca había sentido una lengua que buscaba mi lengua, era algo desconocido, pero no desagradable, me empecé a preocupar porque como que me faltaba el aire, retiré un poco abruptamente mi boca, la tía me miró con sus bellos ojos y un poco divertida: —¡Ves! … al principio es rico y se siente bien … pero si el beso es muy largo la atosigas, no la dejas respirar y el beso hermoso se transforma en algo desagradable … un beso tiene que ser mesurado al principio … lo mejor es varios besitos no muy largos … —Entendí tía … ¿te puedo dar más besitos, tía? … —¡Sí! mi niño … ven y dame más besitos … Me acerqué bien a ella y comencé a darle besitos cortos, besitos largos e iba variando la duración de estos, sentía sus senos en mi pecho y su respiración que se agitaba, de un momento a otro era ella que me estaba besando: —Con lengüita, mi niño … méteme tú lengüita … Mi tía jadeaba mientras nuestras lenguas se habían trenzado en una batalla de estocadas deliciosas, mi pene se puso rígido y ella se enteró de inmediato y comenzó a acariciarme sobre mis shorts, mis manos encontraron sus senos que subían y bajaban con su respiración agitada, mi mano paso por detrás de su cuello y mis labios presionaron más los suyos, su mano se metió por el elástico de mis shorts y mi pene erecto y duro como piedra quedó expuesto y su mano se aferró a mi asta enhiesta, nuestros labios continuaban unidos y yo me tragaba la saliva de mi tía y ella engullía mi saliva, la cara de mi tía se había enrojecido, yo sentía mis mejillas ardiendo, seguros que mi rostro lucía parecido al de mi tía, ella hábilmente se había bajado su vestido y desabrochado su sujetador, una de mis manos refregaban entre mis dedos sus pezones. —Muérdeme las tetas … despacito … muérdemelas … —¡Sí tía! … Pensé que mi tía se detendría de un momento a otro, pero ella se inclino a besar mi pene y luego comenzó a pajearme sobre sus tetas: —¡Sobajéame mis tetitas y pellízcame los pezones! … —¡Sí tía! … La estimulación de sus manos y la caliente piel de sus tetas, me tenían a mil, sabía que no iba a durar mucho, ya me salían gotitas de semen que iban poniendo los senos de mi tía más brillantes y lustrosos, ella colocó mi pene entre sus senos que aprisionaron mi verga dura y comenzó a moverlos arriba y abajo, deteniéndose a besar mi glande, eso fue demasiado, exploté en sus pechos jadeando y boqueando, mis glúteos endurecidos hacían presión a mi zona pélvica para expulsar más y más chorros de esperma sobre las tetas de mi tía, mi tía mantenía en sus manos mi pene que no atinaba a ablandarse, seguía duro como el acero, ella me chupo los últimos restos de semen y luego se levantó y se quito sus bragas, me hizo recostar en la cama y a horcajadas sobre mí, se enfilo mi pene en su ardorosa panocha, luego mantuvo sus senos con sus manos y se puso a cabalgar mi verga, por cerca de diez minutos mi tía me cabalgó incansablemente, repentinamente se aferró de mis hombros y comenzó a mover su pelvis en modo salvaje y se corrió junto conmigo que apenas respiraba después de esta maratónica follada, había acabado dentro de la almejita de mi adorada tía y me había gustado la sensación y las contracciones que su chocho hacía a mi verga, era algo nuevo y muy rico de sentir, ya me preguntaba como sería hacerlo con la Juani: —Tía … ¿puedo hacerlo con la Juani? … —¡Pero ella es virgen, mi niño! … —¿Es religiosa? … —¡No!, mi niño … quiero decir que ella no lo ha hecho todavía con nadie … —Pero si ya tiene tetas y es más grande que yo … ¿Por qué no puede hacerlo? … —Porque las mujeres somos diferentes, mi niño … —Sí, ya sé que no somos iguales, tía … porque yo tengo un pito y ella una almejita … pero tú también y mi pito puede entrar en tú almejita … ¿Por qué no a la Juani? … —Porque nosotras las mujeres tenemos como una cosita que cuando recibimos un pito por la primera vez … este se rompe y nos sale un poco de sangre … a veces es un poco doloroso … —¡Uy! tía … no quiero que a la Juani le duela y le salga sangrecita de su almejita … —Lo sé mi niño que tu quieres a la Juani y no le quieres causar del mal … además, tu pito es grande y le va a doler … —Pero la Juani dijo que era chico poh, tía … —Sí, porque ella todavía no conoce nada de pitos … no sabe cuando es chico ni cuando es grande … ya veremos cómo lo hacemos mi niño … tú no te preocupes, déjamelo a mi … —Tía … ¿tú le dirás a la Juani que lo haga conmigo? —Sí … ya te dije … déjamelo a mí … No seguí preguntando nada más, yo sabía que, si la tía decía que ella se encargaría de todo, podía confiar en ella y más luego que tarde, finalmente haría que mi pito probara la almejita de la Juani, la tía me dejo en su pieza y se fue a hacer sus cosas. El tiempo pasaba y seguíamos esporádicamente jugando los juegos que la tía nos hacia hacer, yo quería hacerlo con la Juani, ella ya había cumplido dieciséis y yo alcanzaría mis catorce en unos meses más, en tanto Mercedita seguía siendo la más pequeña, pero al parecer la más caliente, ella siempre quería jugar al “Doctor” para que yo la revisara y verificara que su chochito gozaba de excelente salud, mi lengua era el instrumento científico para todo ello, ya no creíamos en todo lo que nos decía la tía pues habíamos crecido, pero nos gustaba que ella nos dirigiera en los juegos eróticos a los que nos tenía acostumbrados, nos habíamos habituado a coger entre nosotros y a gozar los placeres sexuales que de ello derivaba. Pronto me di cuenta de que a la Juani le gustaba hacer la parte de la “Doctora” con Mercedes y le chupaba su almejita hasta que la chicoca se corría demencialmente, yo le había pedido a la tía de dejarme hacerlo con la Juani, pero ella todavía no me dejaba, hasta que un día … después de haber follado por largo rato el chocho de mi tía, ella me señaló a su hija que tenía la cabeza perdida en los muslos de mi hermana: —Mira lo que le gusta a la Juani … parece que tengo una hija que disfruta la tortilla … —¿La tortilla? … ¿y a quien no le gusta? … ¡es rica la tortilla! … —¡Ay! mi niño … no te puedo explicar todo … ¿quieres a la Juani? … —¡Uy! sí, tía … la quiero tía … —Juanita … cuando termines con la Mercedita, tienes que revisar a Ricardito, mi niña … —¿Y no puedo hacerlo otro día, mami? … —No mi niña … tiene que ser ahora … en cuanto termines de jugar con la chicoca, ven a hacerlo con Ricardo … te está esperando … —¡Ufa! … pero mami … —Nada de peros mi niña … si no, no te dejaremos jugar de nuevo con la Mercedita … —Tía, a lo mejor ella no quiere … —Tú no te preocupes … yo soy su madre y yo decido con quien tiene que jugar … anda lavar tu pito … prepárate para hacerlo con tu primita … Me fui a lavar inmediatamente, había llegado la hora de hacerlo con la Juani, mi amor eterno, cuando volví ella estaba al lado de mi tía y me miraba con un poco de resquemor —No me mires así … tu mami decide quien juega con quien, no yo … Dije precipitadamente, tratando de que ella no me culpase por los acontecimientos y encontrara modo de no jugar conmigo —Así es, mi niño … ya juanita, juega con Ricardito … —Esta bien mami … pero yo quiero que él acabe en mis tetas … mira como han crecido … están suavecitas y duritas … mira mi pezón, mami … es casi tan grande como el tuyo … —Sí mi niña … son lindas, pero también tu almejita tiene que ponerse linda y Ricardito probará a que se ponga tan hermosa como tus senos, ya veras … ya te han crecido vellos, estás pronta para que pruebes también tú … Como siempre, la Juana se arregló sus cabellos a cola de caballo y puso sus manos en mi pene que se encontraba un tanto flácido, sus maravillosas manos hicieron el milagro de hacerlo endurecer rápidamente, la Mercedes había venido a mirar de cerca, quería ver la primera vez de la Juani, ella viendo que mi tía se acariciaba su conchita también hizo lo mismo, ahora la Juani me mamaba y mi tía y mi hermana se masturbaban —Ricardito, acuéstate en la cama … así la Juani podrá montarte a caballito … Finalmente, la Juani arrodillada sobre la cama no cesaba de chupar mi verga, la tía se había puesto arriba al lado mío y me daba a chupar sus duras tetas, Mercedes en tanto estaba al lado contrario de la Juani con sus ojos muy abiertos y tocándose esas tetitas suyas que todavía no crecían y una manito en su chocho lampiño, tres mujeres desnudas alrededor de mí, díganme si no es el paraíso. Una pequeña manito aferró mi pene, luego sentí un chillido, mi tía se enderezó, la Juani estaba mordiendo su labio inferior sentada en sus tobillos y la que estaba ensartada en mi verga era mi hermanita, no se movía, pero jadeaba … sollozaba y hacía ruidos de niña, no levantaba su rostro como avergonzada de lo que había hecho, mi tía le dio una dura mirada a la Juani, esta se encogió de hombros y se desentendió de lo que estaba sucediendo —¡Oh! mi niña pequeñita … ¿estás bien? … —Sí tía … estoy bien, pero me duele y me arde un poco … —¿Te quieres levantar, mi niña? … ¿te ayudo a sacártelo? … —No tía … quiero jugar con mi hermano … él es mío … —¡Oh! que linda que eres … quieres a tu hermanito … —Sí tía … yo primero que la Juani … ahora cuando yo termine es el turno de la Juani … —¡Oh! mi niña estás celosa de tu primita … que dulce que eres … esta bien, yo te ayudare a que lo hagas bien, si te duele mucho me avisas … Mi tía se agachó a ver la profunda penetración en la pequeña vagina de mi hermana, vio la pequeña mancha de sangre que salía del desvirgado coño de Mercedes, acaricio sus diminutos glúteos y la ayudo en el movimiento de subir y bajar sobre mi pene que venía apretado por el estrecho coño de mi hermana, la Juani le tocaba sus piernecitas y poco a poco sus dedos rozaron su clítoris y la hizo correrse, mi pequeña hermanita convulsionó hacia atrás y mi tía la mantuvo mientras temblaba y experimentaba un potente orgasmo, mi pene continuaba duro como una roca cuando resbaló fuera de la chuchita Mercedes —Juani … es tú turno ahora … Ricardito está listo también para ti … —Pero mami … —Nada de peros … aprende de Mercedita, que lo hizo sin tanta alaraca … —¿Y si me duele mami? … —¡Te lo aguantas! … ya viste a Mercedita … nada le paso a ella … es chiquita, pero muy valiente … La Juani a regañadientes se puso a horcajadas y comenzó a deslizar su panocha sobre mi pene que más duro se había puesto, sus ojos estaban mezclados a lujuria y temor … —Yo te ayudo, prima … Era Mercedita que pellizcaba los pezones de la Juani y se alternaba a acariciar su clítoris, la tía se puso detrás de ella y poco a poco la empujo sobre mi verga, la Juani no ofreció ninguna resistencia, ella después de haber chillado cuando mi glande atravesó su himen, se puso a gemir y a sollozar, la Mercedes le restregaba su clítoris con todos sus deditos como si fuera una guitarra, la tía había encontrado uno de sus juguetes y se penetraba con eso gimiendo al lado de su desvirgada hija … —¡Uy! mami … aaahhh … ooohhh …ssiii … umpf … ssiii … La Juani se había corrido en mi verga y yo todavía no acababa, la tía rápidamente ocupó el puesto de su hija y cabalgándome velozmente, se corrió junto conmigo, mi pene semi erecto expulsaba chorritos cálidos, cuando mi tía se lo metió en su boca para no perder ni una sola gota. Nos quedamos largo rato sin mucha actividad, mi tía espalmaba semen de su chocho a sus tetas, de tanto probaba con su lengua el sabor de mi esperma y sus fluidos, la Juani tocaba la conchita de Mercedes mirando a su madre … —Mami … échame un poquito a mí en mis tetas … —¿Y porque no me sacas un poco tú misma y te frotas tus senos con eso? … —¿Puedo, mami? … —Sí mi niña … pero sácame de bien adentro … méteme la manito como te he enseñado … —Sí mami … Así la Juani comenzó a meter toda la mano en la chuchita de su mamá y la sacaba bañada para refregarla en sus propias tetas, la tía se contorsionaba sobre la cama y cada vez abría más sus muslos y cada vez empujaba más adentro de su panocha el brazo de su hija, el espectáculo me estaba haciendo endurecer mi vergota —Richi, ¿quieres que juegue contigo? … Era Mercedes que me acariciaba mi muslo derecho y miraba mi erección que estaba llegando al máximo —Juega con tu hermanita Ricardito … juega con ella … —Pero yo quiero jugar con la Juani poh, tía … —No seas así … la Mercedes esta ahí contigo … juega con ella … —Tía … ¿puedo revisar a la Juani mientras la Meche juega conmigo? … —Ya … esta bien … siempre y cuando ella no se detenga en su juego conmigo … Una vez más nos habíamos coordinado … mi tía recibía el brazo de su hija en su chocho, yo me arrastré hasta alcanzar la enrojecida almejita de la Juani y limpie su coño con mi lengua, mientras la Mercedes se había metido mi polla en su boca y me chupaba con deleite, mi hermanita autónomamente y sin previo aviso me monto y sentí una vez más el apriete y la tibieza de su angosto chochito —¡Bravo, hijita! … cabalga a tu hermanito … —Sí tía … se siente rico … —¿Ves Juani? … así debes hacerlo tú … aprende de la Meche … La Juani estaba gimiendo y disfrutando mi lengua, sentí su estremecimiento, sentí sus muslos apretando mis mejillas, sentí sus jadeos y engullí la rica esencia sabrosa que fluía de su panochita. La tía se había corrido con anterioridad y la Mercedes me cabalgaba casi con la misma destreza con que lo hacía mi tía Norma, era increíble ver a la pequeña con los ojos cerrados disfrutando mi verga, cuando me corrí dentro de ella, ella abrió sus ojos y los clavó en los míos comenzando a correrse con la boca abierta y lastimosos gemidos lascivos —¡Que rico, hermanito! … ¡que rico! … Bese a mi pequeña amante hermana, ella se quedó sobre mi pecho hasta que mi pene resbaló fuera de su estrecha vagina, ya había probado su primer pene y nadie más la detendría, Mercedes creció y se transformó en una bellísima mujer, con un cuerpo armonioso y muy parecida a mi tía en cuanto a su voraz apetito sexual. La Juanita también se desarrollo como una chica muy guapa, gracias a mi tía, copulamos muchas veces más, pero ella tenía una preferencia sexual orientada más hacía las mujeres, le conocí varios novios, pero no duraba mucho con ellos, en cambio siempre tenía alguna amiga del alma. Mi tía Norma con sus sesenta y tantos años, sigue siendo una hembra atractiva y finalmente encontró una pareja que aguantara su libido siempre pronta a “jugar” sus lascivos y calientes juegos eróticos. Yo siempre agradecido de ella, también encontré mi zapato a la medida y mi esposa me acompaña en todo ya desde hace un par de décadas, con el tiempo le he ido contando casi todo lo que hacíamos con mi tía y ella no lo aprueba, pero lo toma como cosas de niños malcriados y nuestros retoños ni siquiera saben del juego del “Doctor”, ni del “Papa y mamá”, siempre con sus teléfonos y tabletas en manos o sentados frente a la computadora con sus juegos informáticos. Juegos diferentes para generaciones diferentes. Espero lo hayan disfrutado. ----- ----- ----- ----- ----- ooo ----- ----- ----- ----- ----- Los comentarios vuestros son un incentivo para seguir contando historias y relatos, vuestra opinión es siempre invaluable, negativa o positiva, es valiosa y relevante, todo nos ayuda a crecer como escritores y narradores de hechos vividos o imaginados, comenten y voten, por favor. [email protected]

Autor: Juan Alberto Categoría: Incesto

Leer relato »

Bajo mi pequeño short

2021-10-10


Bueno ahora soy un hombre casado pero les voy a contar un pedazo de mi historia por algo en mi interior mi sexualidad se vio muy despierta a muy temprana edad. entonces ya hace algunos años cuando me encontraba solo en casa con mi hermano menor viendo televisión me percate de algo extrañó, yo siempre me ponía en medio de la sala una colcha para poder ver la televisión acostado boca abajo y por comodidad me ponía un short un poco flojo yo siempre e tenido conflexion delgada y soy moreno claro pero siempre me comentaron que estaba nalgon y que tenía buena pierna pues ese día decido a ser algo que me tenía intragado ya que descubrí que mi hermano manoseaba a mi hermana igual que yo pero ella puso su distancia por qué mi mamá la sorprendió en la movida con mi hermano y la mando a vivir un tiempo con una de nuestras tías a un ranchito y pues a mí me encantaba acariciarme mis propias piernas y pompis imaginando que alguien me manoseaba pero no imaginaba a nadie en específico, pero ese día me sorprendió algo que note cuando estaba recostado boca abajo en la sala mi hermano estaba intentando ver en los espacios de mi short para ver mis pompis o mis calzoncitos eso fue lo que yo pensé y entonces me arme de valor y le dije directo oye me ayudas es que me duelen mis piernas de ayer que anduvimos corriendo, me podrías poner un poco de crema ? A lo que el me contesto rápido si estaba bien. Entonces yo le había puesto todo en la mesa para que me manosear si el quería, en lo que el fue por la crema me levanté me acomode el pene hacia arriba para que no se me fuera a salir por abajo del shorts y el me pudiera tocar como el quisiera me subí los calzoncitos lo más que pude tanto que de un lado se me metió entre mis pompis y me subí el short hasta que donde pude igual me puse boca abajo y espere a que regresara, tardo un poco pero regreso y sentía como me miraba supongo dudando que haría pero después de unos segundos empezó a masajearme las piernas y como pensaba fue un placer increíble yo tenía mis piernas juntas lo que hacía que mis pompis se vieran más respingaditas y sentía como las rosaba con sus dedos y yo estaba muy exitado entonces me pregunta oye te puedo bajar el shorts para ponerte bien en esta parte me estorba un poco a lo que yo accedí sin voltear a verlo yo seguía viendo la tv cómo si estuviera muy distraído con el programa que estaban pasando y tratando de finjir que no sabía nada pues le ayude yo abajarme el short de la parte de enfrente para que no me tocará el pene y me deje tapadas las pompis para que me baja el short como el quisiera de hecho le dije tu bajamelo hasta donde quieras y si te estorban mis calzoncitos hazlos a un lado y yo estaba súper excitado me bajo el short hasta donde termina la pompi y me estaba viendo mientras escuchaba como se apretaba el pene por fuera del pantalón yo seguía finjiendo no saber nada entonces me dice no te molesta traer el calzon metido y le dije que no que si le estorbaba el otro también me lo hiciera a un lado y pues comenzo a masajearme las pompis y me terminó de bajar el short hasta las rodillas y sentía sus manos muy calientes despues de un pequeño rato me dice te puedo bajar también los calzoncitos y le dije que estaba bien yo estaba ya muy exitado y me baje igual el calzon de la parte de adelante y mi pene ya estaba muy caliente lo volví a poner como pude manera que no lo viera y el me bajo los calzones muy lento hasta la mitad de las piernas y cuando pensé que seguiría el masaje me besó las pompis y sentí algo increíble y terminé viniendo muy rico entonces le dije que tenía que ir al baño y me pare me subí mis calzoncitos y mi short y corrí al baño hay estube un rato y para mi suerte llegó mi mamá justo en ese momento. Ese fue el primer encuentro que tuve ya no hubo nada hasta la noche por qué dormíamos juntos pero eso será para otra ocasión.

Autor: Mitchell Categoría: Incesto

Leer relato »

Mi sobrina y su regreso a casa

2021-10-10


Aprovechando que mi sobrina me tenía ganas, no podía dejar pasar la oportunidad. Hace días me pasó algo curioso, no pensé que mi sobrina Amelia estuviese interesada en mi, fue algo que me sorprendió y me dió gusto a la vez. Yo, vivo con mi esposa y tenemos una relación muy especial, acordamos que podemos hacer tríos pero respetando hacerlo siempre juntos, conocemos alguna chica interesada, hacemos una cita y la pasamos bien los tres. Al menos es algo que hemos mantenido fuera del conocimiento de la familia, incluso hemos hecho algunos vídeos que hemos subido a páginas de ese estilo, pocos amigos, solo los más allegados saben eso… El lunes pasado mi esposa salió a trabajar y mi hermano que vive en el edificio de al lado, el mayor de todos, mi madre siempre lo puso por encima de todos y le tenemos cierto recelo por eso. Resulta que se quedó sin gas y me pidió usar mi cocina para terminar el almuerzo, mientras llegaba el camión del gas, y yo accedí, igual no tenía la cocina ocupada, vino con su hija, mi sobrina que estaba de visita, ya que vive con su madre en otro punto de la ciudad, una niña de 14 años, hermosa, cabello ondulado y castaño, ojos color miel, muy linda y bien proporcionada, caderas llamativas y un culo redondo bien marcado, ella pocas veces viene de visita, su madre es muy estricta en no dejarla venir seguido a ver su padre. Lo curioso fue que por ahí tipo 6 de la tarde me tocan la puerta y, al abrir, mi sorpresa es ver a mi sobrina con una mochila de oso parada en la entrada de mi apartamento y me dice -puedo pasar- yo miré detrás suyo esperando ver a mi hermano y le dije que pasara, esperando que mi hermano llegara en un momento, tal vez el camión del gas no pudo pasar y necesitaba nuevamente la cocina. Ella me dice -cierra la puerta tío- pocas veces me dice así, solo cuando quiere pedirme algo. -mi papá no va a venir, yo me despedí de él y se supone que voy camino a mi casa, mi madre aún se demora una hora en llegar y debo llegar después de ella- yo le pregunté si necesitaba algo, tal vez q yo la llevara a su casa, le diera dinero o le ayudase con algo y me dijo -no, solo quería aprovechar la oportunidad, he venido algunas veces y siempre que te veo he querido acercarme más a ti, hoy cuando vine te vi de cerca y la verdad no aguante las ganas de pasar antes de irme, aún tengo tiempo antes de llegar a mi casa y quiero estar contigo- acto seguido se me acerca y busca besarme, yo mido apenas 1,67″ y ella como 1,60″ porque apenas era un poco más baja que yo. La verdad siempre me han excitado mucho las niñas y ésta ya estaba en bandeja de plata, además no era señorita, lo comprobé justo después, con el beso me excité muchísimo, le una agarré su culo firme, estaban duras sus nalgas así como se veían, en pocos segundos abrí su blusa y chupé su senos, tan suaves y firmes, fue una sensación tan rica, hacía ya unos 10 años que no tenía una jovencita así en mis manos y, en menos de 2 minutos estaba solo en un cachetero azul cielo y yo en bóxer, con la verga muy dura, baje su cachetero mientras aspiraba su aroma juvenil y de una vez le di una mamada, todo esto paso aún en la sala de mi apartamento, no quería perder tiempo, la excitación me llevaba, era su primera mamada y se excitó demás, casi no me dejó hacerlo, pero al sentir mi lengua en su cavidad húmeda se deleitó de placer, ya había estado con su novio, pero él no le había hecho eso, no sabía aún lo que era un orgasmo, me lo dijo entre suspiros agitados y voz entrecortada, entonces ahí si me esmeré un poco más, la lleve a mi cama, quité si brasier, era la única prenda que le quedaba puesta, baje mis boxer y me los quité, su mirada tenía algo de asombro al mirarme, yo estaba muy mojado y duro, solo tengo 18cm, pero por su cara, su novia debía tenerla más pequeña, la tenía debajo de mí, la besaba suave y apasionadamente, la masturbé un poco y la penetre suavemente, intenté hacerle el mas que sexo, quería hacerla sentir un hombre de verdad, la puse de espaldas y no podía dejar de apretar esas bellas nalgas mientras la penetraban suave pero profundamente, la levanté hasta quedar de perrito, así le dolió un poco, estaba aún estrecha, eso era una sensación de locura, la puse de lado y sentía que mi erección no se iba a bajar nunca, gemía muy rico y si cara inocente me tenía extasiado, lo disfrutamos mucho, no pudo llegar al orgasmo, estaba pendiente de la hora para irse, yo terminé eyaculando en su abdomen, el cual recorrió desde sus senos hasta su ombligo, me dijo que lo había disfrutado mucho, que no sentiría a su novio igual, pero que volvería, estaba decidida que fuera yo quien la hiciera tener su primer orgasmo. Espero tener más tiempo y estar solo nuevamente cuando vuelva. Sólo me invade el sentimiento de culpa, rompí el pacto con mi esposa y recordé mis días cuando estuve con mis hermanas, y mis primas, casos que relataré en otra ocasión.

Autor: FAMILY_ALL Categoría: Incesto

Leer relato »



Todo relacionado con: Relatos Incesto, Relatos Incesto Gay, Relatos Incesto XXX, Relatos Incesto Madre E Hijo, Relatos Insestos, Relatos Incesto Padre E Hija, XXX Relatos Incesto, Historias De Incesto, Cuentos Eroticos Incesto, sexo sin tabues incesto, Real, Gratis