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Robert X

2023-02-04


Un interno de un psiquiátrico con cierto privilegio. . – El es Robert X. A partir de hoy se integra a nuestro ya agrandado grupo de internos. Nadie debe saber de él ¿de acuerdo? – Si doctor Nelson. Contestó la jefa de especialistas del lugar. Robert X. Es un hombre un poco musculoso, de piel blanca, cabello recién cortado, con un vigote bien cuidado. Por su aspecto no pareciera ser un interno más. El doctor Nelson, director del psiquiátrico, mostraba especial interés sobre él, a tal grado que pidió no estar con la población, ni que ninguna persona lo visitará sin previa autorización. ¿Quien rayos es este hombre y porque tanto misterio? Solo les quedaba a las cuidadoras seguir instrucciones. Al paso de los meses, solo tres personas estaban a cargo de su cuidado. La asistente de enfermería y dos vigilantes. Alice. La asistente de aquella enfermería, hablaba con el señor «X» como ya acostumbraba. Él no hablaba, ni la volteaba a mirar. Con torpes movimientos tomaba su charola con comida, para ir a su cama. A ella le llamaba la atención que él solo se aseara, se peinara y que nunca había visto que le dieran las medicinas o calmantes que les daban a los internos. Nunca había escuchado de algún problema con Robert. La joven de escasos 26 años, piel blanca, de rubio cabello, delgada, pechos medianos, cadera ancha y trasero de menor tamaño. No podía evitar el fantasear teniendo sexo con algún paciente. Y Robert no era la excepción. Con la total confianza que la asistente no corría peligro estando con el señor X. El guardia aprovechaba para ver a su novia en la enfermería. Alice sabía de esto, pues hablaba bien con él personal ahí presente. Ella también aprovechaba para hablarle, tratar de ayudarle en algo, apesar que Robert era independiente. En una de esas visitas, hallo al señor X orinando. Alice contempló su miembro de un tamaño conciderable. Él. Al darse cuenta, no se inmutó a tener pena alguna. Por lo que siguió su rutina con normalidad. Los días siguientes fueron de descanso para la chica, quien no dejaba de pensar en aquel trozo de carne. El cual le era muy apetitoso. A su regreso. Alice no aguantaba las ganas de tener esa parte del señor X en ella. Por lo que iba decidida a disfrutar. Como Alice era también encargada del aseo de la habitación. Aprovecharía cada momento a solas con él. Dejando la charola de comida, más retirada que de costumbre, la joven le dijo a Robert que necesitaba orinar. Él siguió sentado en su cama, sin hacer nada como ya se sabía. Al intentar seducirlo. Alice levantó muy arriba su falda, mostrando unas bragas blancas en conjunto con su liguero blanco, abriendo en su totalidad las piernas, al momento de bajar su prenda íntima, haciendo ver a la perfección una vulva semi depilada, con labios rosas. El señor X miraba atentamente, aún teniendo la mirada perdida. – ¿Te gusta lo que ves? Dime. ¿Has visto a una mujer desnuda? Decía la asistente al desabotonarse su camisola, mostrando sus pechos aun cubiertos por su brasier transparente. Dejando su ropa exterior en el suelo. Se acerco a él, poniendole de pie, hechan do un vistazo a su entre pierna. – Definitivamente no te soy indiferente. Si lo que estás viendo te gustó, te prometo que lo que sentirás más te va a gustar. Hincandose, le alzó la bata, bajo su truza. Finalmente observó el tamaño de aquella parte. Lo pajeo un poco y lo llevó a su boca, besando el glande, recorriendo con la lengua desde el inicio del tronco, hasta sus huevos. Alice chupaba gustosa aquella carne. Masturbaba y mamaba al paciente, que seguía sin dar señal de sentir placer. Al tener totalmente desnudo al señor X. La chica se abalanzó a besar sus pectorales, su firme abdomen, su cuello, los pezones eran lamidos como si estuviera con otra mujer. Al acostarlo, se puso encima y lentamente fue metiendose el gran falo que su vagina devoraba gustosa. Con movimientos circulares, sube y baja, la chica gozaba sin igual. Ahora coloco sus pechos en la cara del hombre. Los frotaba, ponía sus pezones en sus labios, hasta que se animo a besar al hombre bajo su cuidado. – Ahora te voy a enseñar otra rica posición bebe. Puso su vulva en la cara del señor X, para simular que se la mamaba. Y ella terminó de hacer el 69. Luego se acostó al lado de él, para probar sus propios jugos en la cara de X, tomó su mano, dejando un dedo al aire y lo metía en su vagina, acariciando su clitoris. Como último acto lo cabalgo de nuevo, para después sentir su orgasmo cargado de líquido, el cual hizo que tanto él como Alice quedarán escurridos. Lo terminó de limpiar, aún estando desnuda. Levantó su uniforme del suelo diciendo: – Estuvo rico, pero me hubiese gustado que me hubieras hecho gozar. En eso Robert la tomo de la mano. Girandola hacía él y golpeandola con un beso lleno de lujuria. Alice se aterrorizó al ver al señor X entrar en acción. – No te voy a hacer daño. Solo deja que te de vuelva el favor. La acostó en su cama y devoraba su vulva y su clitoris con euforia. La chica tenía que apagar sus gemidos para no ser descubiertos. Quitándole el sostén. Robert disfrutaba de esos jóvenes pechos, que ahora sí de gustaba. Alice rodeaba con sus piernas a Robert, para que no frenará. Por su parte él fundia su boca con la de su cuidadora. Estando boca arriba, X la alzó como si estuvieran de carretilla, cada vez arremetiendo más su grosor en la chica. Con las piernas al hombro. Alice tuvo uno de sus mejores orgasmos hasta el momento, pero Robert tenia su descarga aún guardada. Volviendo a montar al señor X, este le chupaba los senos. Aferrado a su cintura, ambos se movían casi frenéticamente sobre aquella cama individual. Robert, ahogo los gemidos que estaban apunto de salir. Juntó su boca con la de Alice, quien volvía a tener otra convulsión debido a la descarga de ambos. – ¿Fingiste todo este tiempo? Decía Alice al vestirse. – Lo hice por seguridad. Realmente nada de esto fue planeado. Maté a un hombre en una pelea de bar y este resultó ser hermano de un narcotraficante. Nelson es mi primo; por lo que de él fue la idea de internarme aquí, con muchas restricciones como ya lo sabrás. – ¿Cuánto tiempo te quedaras? – No mucho. Ya dieron con el paradero de este hombre y no tardarán en ir por él. Mientras yo, esperare tranquilamente. Dicho esto. ¿Seguirás viniendo a verme? – ¿Tu que crees precioso? A partir de hoy serás mío. – Bien. Será un placer. Así el señor X dejó de ser un desconocido. Por lo menos para Alice. Y siguieron con los encuentros furtivos. Vladimir escritor.

Autor: VLADIMIR ESCRITOR Categoría: Fetichismo

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Los pies de mi prima

2023-02-03


Todo comenzó hace ya 10 años cuando mi prima Leidy tenía 18 y yo Arón 17 mi prima Leidy es morenita media llenita muy linda pero lo que más me llamaba la atención de ella eran sus pies gorditos hermosos resulta que al cumplir los 18 sus padres la mandaron a vivir conmigo y mis padres porque se iban a vivir para Europa. Mi prima y yo siempre nos llevamos bien y yo siempre buscaba cualquier pretesto para toparle los pies cuando se quedaba dormida iba a su habitación y me masturbaba viendo sus pies hasta que un día se dio cuenta de lo que hacía pero no me dijo nada solo que desde ese momento empezó a pedirme masaje de pies y a preguntarme qué color sería más bonito para sus uñas etc… Un día mis padres se van a su fiesta del trabajo en eso de las 8 de la noche mi prima y yo nos ponemos a ver películas como a las 12 de la noche me dice ella vamos a ver películas XXX y le digo vamos cuando entramos a la página ella escribe en el buscador footworship y yo me pongo nervioso porque era de lo que yo más buscaba y me dice ella te gusta este tipo de porno o pongo otro? Y yo le digo está bien cualquiera esta bien y pone un video de un hombre comiendo los pies a una chicha y me dice que rico debería de sentirse eso yo estaba hasta sudando y con una ereccion que no aguantaba y ella me sube los pies encima de mis pierna y me dice son bonitos mis pies? Los chuparías así como el video? Y yo lee respondí que si que son hermosos suaves y que se los chuparía toda las veces que quiera en ese momento ella se ríe y me dice chupa mis pies que te e visto todos los días me hago la dormida solo para ver como te masturbas mirando mis pies y eso me excita en ese momento empecé a chupar esos pies como loco chupaba los dedos lamía las plantas waooo que pies más suaves más ricos ella gemía levánteme pero mi pene estaba al explotar de la excitación así que ella me dice sácalo y me empezó a masturbar con sus ricos pies no aguante mucho y como a los 3 minutos embárrenlos 2 pies de Leidy de mi leche y ella excitada se subió un pie a la cara y lo lamió hasta dejarlo limpio luego el otro pie hasta dejarlo sin una gota de mi leche. Luego de esa noche mi prima y yo empezamos a hacer muchas cosas que seguiré diciendo en otros relatos más adelante

Autor: Aarón Categoría: Fetichismo

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Noche de negocios

2023-02-01


Sí me negaba hacerlo, ella publicaría mis videos, no podía exponer a mi hijo a vivir esa vergüenza, no tenía más opción, tendría que aceptar que me tratara como una puta callejera.. Indignada y Complaciente Después de esa tarde en la que la Dra. Barranco me hizo entretenerle con Max, salió nuevamente de viaje, pero esta vez decidió llevarse a sus caninos consigo, así que me quede sola en su casa, sabía que ella me observaba por las cámaras y que no podría hacer mucho para buscar esos videos, me limite solo a continuar con mis actividades de mucama. Las noches se me hicieron eternas, dormía sola en mi recamara, extrañaba el calor de aquellos caninos que me hacían compañía, paso cerca de un mes, en el que no tenía permiso para salir de casa, todos lo víveres los traían repartidores, tenía que portarme bien, si intentaba ausentarme y salir, la Dra., me llamaba de inmediato a reprenderme, me sentía como una niña a la que su mama la tiene vigilada, fue cuando una tarde poco antes de que llegara a casa me llamo. Me indico que ya venía en camino, pero que tendría que hacer algo diferente, ya que en la noche la visitaría un socio empresario que estaba apoyándola, al igual que a ella, su socio tenía el mismo fetiche, le gustaba el entretenimiento visual y en vivo, por lo que me tocaría dejarme ver tener relaciones sexuales, por supuesto que yo no estaba a gusto con la noticia, pero que podía hacer, tendía que obedecerla, sé que la Dra., interpretaba mi silencio y resistencia ante lo que me pedía, pero no tenía más que hacerlo. Apenas ella llego, me dio indicaciones, me hizo saber que era importante, imperativo que por ningún motivo hablara, solo debía obedecer lo que su socio pidiera, dicho esto debía subir a su habitación de juegos y prepararme, debía usar un vestido de noche, por lo escotado no usaría brasier, el collar que llevaba en mi cuello era notorio gracias a la prenda que por cierto se ceñía y ajustaba a mi silueta, mi abdomen abultado de mamá se notaba bastante, pero sabia gracias a mi amplias caderas las miradas se desviarían a esa zona, la tela rojo cereza de algodón era suave y cómodo al contacto con mi piel, me puse unas medias con ligas color negras y sandalias de tacón rojo que hacían juego con el vestido, solté mi cabello el cual trate de esponjarlo un poco con mis manos, me pinte los labios de rojo carmesí y por ultimo me hizo colocarme un antifaz negro, que portaba una pluma en uno de los laterales. Por un momento pensé que tendría que tener sexo con él, pero no era así, al igual que el entretenimiento que debía proporcionarle solo involucraba el que tendría que sostener relaciones sexuales con la mascota de su socio a como diera lugar, ya que era importante para que este le siguiera apoyando y mantenerlo feliz, yo estaba muy nerviosa, me sentía rebajada y sé que no iba a ser algo que disfrutará, la barrera de la intimidad no existía, estaba seca y nerviosa. Me quede en medio de la habitación esperando, me sujete mis brazos con ambas manos, cubriendo mi pecho, y esperando de pie con miedo, en breve empezó a sonar música disco por las bocinas de la habitación, nerviosa esperaba que llegaran la Dra., su socio invitado y su mascota, me preguntaba que mascota seria, seguramente era algo raro y denigrante para mí. Finalmente llegaron, el Socio de la Dra. Barraco, un tipo alto y gordo, calvo y de traje, el cual portaba joyería en manos y muñecas, me sentí intimada por aquel sujeto, la Dra., entro junto con él, charlaban sobre su viaje, mientras se dirigían a servirse un trago, yo como niña pequeña me quede inmóvil en medio de la habitación, cerca de la cama que había en el lugar. Esta es tu mascota Alejandra? – Pregunto el tipo gordo aquel. – Ja, vaya que tienes gustos raros Alejandra… Pero sé que es perfecta para mi mascota, ja ja… Vamos a cruzarte con mi macho, ja ja Aquel sujeto se me quedo mirándome morbosamente, recorriéndome de arriba abajo, me sentí avergonzada y violentada, inconscientemente solo agache la cabeza y me encogí de brazos. Andando!… Entra ya estúpido, quiero que mires a la que perra que te vas a coger – Grito con desdén aquel tipo desagradable. Entro a la habitación un hombre, se veía muy joven era un poco más alto que yo, bastante delgado, el cual portaba una máscara de Lobo que cubría la mayor parte de su rostro, solo su boca quedaba al descubierto y una trusa negra de licra ajustada que se ceñía a su delgado cuerpo, por lo esbelto y textura de su físico, pude deducir que era bastante joven, seguramente tendría la mitad de mi edad, se miraba cabizbajo, nervioso e inseguro. No sabía que pensar, por un lado me sentía algo aliviada de ver que su mascota era alguien que físicamente no presentaba un riesgo, creí que sería alguna bestia que me lastimaría, pero aun con mi baja estatura seguro pesaba más que aquel muchacho, la Dra., y su socio estaban sentados y atentos, aquel desagradable sujeto le grito que era momento de coger, así que su “mascota” se acerco a mí, apenas y podía acariciarme, sentí sus manos recorrer mis brazos. Intentaba darme besos por varias partes del cuerpo, uno de ellos fue en mi antebrazo izquierdo, donde tengo un tatuaje que me había hecho hace poco, un par de Búhos, uno grande detrás de otro pequeño, que representaban a mí como madre y a mi hijo, de igual forma note en su desnudo cuerpo que tenía un tatuaje de una cabeza de Lobo en su brazo izquierdo. Sé que el trataba de calentarme besándome el cuerpo y de igual forma buscaba excitarse él, pero no estaba dando resultado por lo que veía, no parecía notarse su erección en su trusa ajustada, no sabía qué hacer, me sentía extraña, pero también sabía que debía cooperar o me metería en problemas así que lo primero que se me ocurrió fue acabar rápido con esto. Por lo que con mi mano empecé a frotar el bulto frontal de su entrepierna para incitarlo a que tuviéramos sexo, pero por lo que sentí no parecía surtir efecto, aquel tipo le grito – Vamos Lobo, quítate la trusa y muéstrale tu verga a tu Caperucita – por lo que este le obedeció, pero su pene rasurado estaba flácido, yo al verlo sin bellos más me parecía un muchacho que un hombre, nuevamente con insultos aquel tipo estaba molesto, pues su mascota por los nervios no podía conseguir tener una erección, y yo podía entenderlo, ya que la presión era igual para mí. Maldita sea muchacho, y así quieres que te permita mantener tu empresa?! – Gritaba furioso el socio de la Dra. – Mírate, no puedes siquiera poner tu verga dura, “lobo”?… A mí me parece que eres un puto “Lobito”… Puta Madre!, voy a dejarte en la calle estúpido, voy a quitártelo todo, eres un bueno para nada, no sirves ni como hombre, mírate, eres un perdedor! – Continuaba gritando y maldiciendo aquel tipo, Aquel que llama Lobito, solo agacho su cabeza, yo al estar cerca de él alcance a escuchar como trataba de tragarse el llanto, por lo que entendí, el pobre muchacho de alguna forma estaba en manos de aquel gordo despreciable, y debía satisfacer el fetiche de este, al mirarlo me sentí mal, y escuchar todas aquellas despreciables cosas que le gritaba, me dio lastima y ternura mirarlo así. Por lo que me hinque ante Lobo, con mi mano tome su flácido miembro y lo lleve a mi boca, comencé a succionarlo con delicadeza, sintiendo la suave textura del prepucio de su pene, con mi otra mano sobre sus bolas, y en breve empecé a sentir que mi trabajo cobrara fruto, su pene se iba erectando con cada succionada que le proporcionaba, fue que logre sacarle un tímido gemido, en cuanto su pene se puso algo duro, continúe con mi mano masturbándolo hasta conseguir por completo esa erección, lo había logado. Eso!…, mira, ya te ayudo la gata de mi socia, vamos inútil, ahora es tu turno, lámele su concha, seguro sabe rica – Grito aquel horrible tipo, yo no quería, no me sentía lista, pero al verse erecto con mi ayuda el “Lobo”, le hizo caso y me aventó contra la cama, caí boca arriba, con fuerza me levanto las piernas. Yo con los nervios de punta, paso por mi pensé que haría algo brusco y me lastimaría, pero no fue así, solo se agacho, acerco su cabeza a la vagina, la cual en ese momento estaba seca, fue cuando sentí su lengua empezar a frotar contra sexo, aquel individuo estaba lamiendo con intensidad toda mi vagina. Empecé a sentir placer, mi cuerpo se empezó a relajar, ahí fue cuando mi concha se mojo, su lengua frotando mi clítoris me hacía sentir placer, gracias a su máscara que tenia descubierta la boca pude disfrutar de un placer oral, mis manos en automático se fueron a su cabeza, acariciando su cabello y con mis piernas abiertas de par en par, dejando a ese Lobito que me mamara mi vagina caliente. Era muy pronto como para querer llegar al orgasmo, pero sabía lo que continuaría después de esa mamada que había recibido, pues aquel joven con máscara de Lobo se ergio y me miro directo a los ojos, fue cuando nuestras miradas se encontraron y por unos segundos nos quedamos mirándonos, mi pecho estaba algo agitado por el previo placer oral. Eso es mi cabrón, ya estas creciendo… Ahora cógetela, quiero que te la cojas a esa perra, pinche Lobito – Grito el socio de la Dra., mientras alcance a ver que se desabrochaba el cinturón de su pantalón y sacaba un trozo gordo, era su pene el cual estimulaba con su mano para erectarlo. Aquel joven Lobito esbelto y flacucho no dudo en abalanzarse sobre mí, llevando con su mano su virilidad erecta a las puertas de mi templo de placer, logre sentir el calor que emanaba esa rígida verga que previamente había ayudado con mi boca a poner dura, levanto mis piernas y dejo ir su dura cosa dentro de mi sin previo aviso, ya que aun con lo mojada que me había puesto por sus mamadas, no estaba del todo lista. .. – Gemí, no de pacer sino de dolor, pues él se había encargado de abrirme mi cavidad interior, desabotonándome con su entrada brusca Sí, eso, vamos cógetela duro, quiero que la hagas gemir a la puta – Expreso aquel gordo infeliz. Pronto todo cambio a placer, los movimientos de cadera que me daba aquel Lobito estaban gustándome, mi sexo finalmente abrazada su cálida verga que frotaba todo mi interior, sentí como se fue poniendo cada vez más dura y fue adquiriendo grosor con el vaivén que a ritmo me iba penetrando. Ahh… Ahh… Mm… Ahhh – Ahora si gemía de placer, fue cuando aquel Lobito se recostó sobre mí, su cabeza a un lado de la mía, dejo caer el peso de su cuerpo sobre el mío, sentí su calidez, lo delgado que estaba, un cuerpo no musculoso pero si firme y viril, sabía que debía ser mucho más joven que yo si tenía ese cuerpo. Nuestros jadeos y gemidos se fueron mezclando, y en un momento de arrebato sin pensarlo, acerque mi boca a la suya, el me correspondió, nuestras lenguas se tocaron, y empezaron a bailar al mismo rito que él me penetraba, nuestras salivas se hacían una, por alguna razón que yo desconocía, estaba disfrutando muchísimo a aquel joven Lobito, me sentía excitada como nunca antes con algún hombre. Ahhh Ahhh… Ahhhh… Si… Si… Ahhh… Ohh… Ohhh… – El solo tenía permitido jadear y emitir, no podía decir una sola palabra pues su dueño se lo había prohibido, al igual que yo, no podía hablar ni emitir otra emoción que no fuera gozo. Ohh si eso es Lobito, deja que esa hembra te convierta en alguien maduro cabrón, Ja ja ja… – Reía aquel tipo mientras se masturbaba mirándonos tener sexo La Dra. Barranco nos miraba excitada, pero trataba de mantener la compostura, pues sabía que este era más un espectáculo para su socio que para ella, a los pocos minutos, el socio de la Dra. Ordeno que cambiáramos de posición, quería que me diera de a perrito, así que me puse en cuatro y expuse mis caderas y nalgas abiertas aquel joven Lobito. Yo impaciente quería seguir sintiéndolo dentro de mí, no sabía que me pasaba, solo deseaba que siguiera poseyéndome y cogiendo, aquel joven que hace poco estaba nervioso, me toco por la cintura y me jalo de las caderas hacia su sexo, metiéndolo con facilidad y haciéndome gozar, mi vagina apretaba con ganas y gusto su verga dura, y yo se la mojaba con mis fluidos, estaba disfrutando de todo. Ahhhh… Ahhhh… Mmmm… – exclame con un gemido apretado, pues llegue al orgasmo, me di cuenta que el hecho de que nos estuvieran mirando coger me excito muchísimo y me ayudo a llegar. Los movimientos de mete y saca que me daba aquel joven Lobo estaban siendo placenteros, escuchaba sus gemidos y jadeos de excitación, sabía que lo tenía a punto de terminar, era cuestión de un poco más. Sí, eso es, ya me puse muy caliente, Ja, ja – Apenas exclamo eso aquel tipo detestable y mire por los espejos que se abalanzo sobre su mascota. Se coloco detrás de él, con una mano lo sujeto de la boca tapándosela y con la otra me alcanzo a sujetar de las caderas, jalándome con fuerza, haciendo que yo misma empujara aquel joven esbelto contra él, no podía creerlo, pero aquel gordo clavo su verga erecta en la del otro joven, lo sodomizaba mientras aun estaba dentro de mí. Aun que el joven Lobito trato de evitarlo, no lo consiguió, la fuerza de aquel tipo era mayor, solo escuche un gemido ahogado, y ahora los movimientos bruscos que sentía, era provocados por ese gordo cogiéndose aquel joven que lo hacían empujarse contra mí interior. No opongas resistencia hijo de la chingada!, recuerda que si quieres conservar tu negocio vas a hacer lo que te ordene, así que sigue cogiéndote a esta vieja puta, solo voy ayudarte Ja, Ja – Continuaba riendo el desgraciado, mientras se lo ensartaba y de paso hacia que el joven siguiera ensartándome a mí. No le quedo mas de otra que dejarse y seguir cogiéndome, pero al ritmo que aquel sujeto marcaba, no sabía cómo sentirme, por un lado sentía pena de ver como trataba aquel muchacho y por lo que dijo, su negocio dependía de que obedeciera aquel sujeto, y por el otro estaba disfrutando de las arremetidas de verga que me daba el muchacho. Así seguimos los tres, por varios minutos, yo miraba por los espejos de la habitación como ese gordo nos estaba zanganeando en un ritmo brusco de vaivén, pero las fricciones del sexo de ese joven estaban haciéndome gozar, aun que él tenía que soportar las embestidas en su culo que aquel sujeto nefasto lo daba con fuerza, yo podía sentir, supongo que era peor para aquel Lobito. Agggg… Aggg… – Gimió finalmente aquel muchacho, ya no pudo aguantar más, sentí como derramo su orgasmo en mi interior Sí!… Agggg… Oggg – De igual forma aquel sujeto llego al orgasmo y se derramo dentro del culo del pobre muchacho. – Muy bien, eso es cabrón, sigue así, me demostraste que no quieres perder tu negocio – Exclamo aquel tipo mientras se separa del joven Lobo y se levantaba y abrochaba el pantalón – Da gracias de que no te ordeno a que me limpies la verga con la boca, Ja, ja, ja – Reía con maldad y burla el socio de la Dra. Cuando se despego de mi aquel Lobito, pude notar en su semblante que se sentía avergonzado y humillado, agacho la cabeza y se levantaba de la cama, me sentí mal por lo ocurrido, aun que yo había disfrutado del momento, también podía imaginarme como debía sentirse aquel joven, ambos teníamos que obedecer o tendría consecuencias. De alguna forma también me sitia avergonzada, fui apresurada al baño de mi cuarto a bañarme, al salir del baño la Dra. Barranco estaba esperándome, finalmente su socio se había retirado junto con su “mascota”, ella me dijo que no debía preocuparme de que aquel joven se hubiera venido dentro de mí, ya que su socio le dijo que era estéril, así que no tendría de que preocuparme, esperaba no ocurriera de nuevo otro evento así, pero de ser necesario tendría que cooperar como hoy. Y no paso mucho tiempo, para que nos volviéramos a encontrar, a las pocas semanas fue igual, él con su máscara de Lobo y yo con mi antifaz negro, llegue a tener sexo con aquel joven un par de ocasiones más, por alguna razón, el me hacía llegar al orgasmo, no sé qué era, pero había algo en él que me gustaba, me atraía con fuerza, y aun que no podíamos hablar en nuestros encuentro, mi única forma de poder identificarlo sería por el tatuaje de cabeza de lobo en su brazo, pero que probabilidades habría de que lo hallara y me cruzara con él. Pero bueno, lo mío en realidad era ser hembra de mis machos caninos, ellos me hacían llegar con más facilidad al orgasmo y múltiples veces, pero no lo hacía nada mal ese Lobito.

Autor: ESME Categoría: Fetichismo

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Los secretos de Mandy

2023-01-31


Mandy siempre obtiene lo que quiere y luego de saciarse hasta el cansancio con peluche, decide jugar con un cachorro más grande… . Los secretos de Mandy (2) Con esta historia puedes imaginar morbosamente lo que quieras si tienes imaginación, no voy a ser muy detallista como quisiera pero es mejor así… No volví a ver a Mandy hasta después de unas semanas. Se la pasaba encerrada después de hacer sus tareas, y cada vez que había podido quedarse sola en casa, había metido a «,peluche» para jugar con ella en su cuarto. Yo me imaginaba más bien que Mandy no volvería a jugar con Peluche de ese modo si ya había encontrado en mí a un hombre que podría satisfacerla, pero al parecer me había equivocado. Lo que esa niña linda pero extraña sentía por Peluche se había hecho más fuerte que un impulso y curiosidad sexual de la menor. Yo había obtenido todo lo que quería de ella, pero siempre pasaba por mi mente volviendo del trabajo y encontrandola dispuesta a juguetear con los dos, como un trio interracial o Inter especies o como se llame. Pero cada vez que tenía tiempo libre, no me la encontraba en el parque ni en el patio de su casa. Creía que había sido castigada o peor aún, que sus padres habían descubierto todo respecto a Peluche y ella… algunas veces cuando volvía temprano del trabajo hasta Peluche parecía aburrido cuando lo encontraba solo en su casita sin nada que hacer. Una noche recibí la inesperada y extraña visita del padre de Mandy. Un hombre serio, canoso, que aparentaba ser más el abuelo de Mandy. Yo me quería morir en ese momento pensando que su hija le había contado todo con respecto a mi abuso pervertido e ilegal. Y que al fin de cuentas todos reciben lo que merecen, aunque en realidad no todos reciben lo que merecen, pero que el karma existía, no tenía dudas… Luego de que aceptara sentarse en el sofá de la sala y no me agarrara de trompadas supuse que era otro el asunto. Me pidió amablemente que si aún no había vendido a Peluche, que él se lo compraría como regalo de su hijita que estaba por cumplir los once adorados años. Pensé que había sido su hija la que lo había engañado e informado mal diciéndole que estaba queriendo deshacerme de mi mascota, pero lo cierto, en ese momento me daba igual lo que le pasara a Peluche. Pasaba la mayor parte del día fuera de casa, y cuando estaba en casa no me daba tiempo de sacar a mi mascota al parque u otro lugar. Creo que estaba bien deshacerme del animal ahora; además de que sabría donde estaría, y con quién y sobre todo, que es lo que haría exactamente en cuanto los padres de Mandy estuvieran fuera de casa. El morbo que sentí en ese momento fue grande y aunque me hubiera venido bien ese dinero, preferí dejárselo gratis como regalo a la niña, y que más bien su padre debería comprarle algo más como un juguete u otra cosa que la niña quisiera. El aceptó ello, me prometió decirle a su niña que lo del regalo de Peluche era un presente mío, y que él le compraría unos patines nuevos. <> Cuando salía rumbo al trabajo me la encontré en la acera frente al parque, llevaba ropa deportiva. Vino hacia mí y me lo agradeció con un beso en el rostro, solo cuando echó a correr a su casa vi a peluche ir tras ella. Parecian tan felices juntos que los odié en ese momento. ++++++ Pasaron unos años después de eso, no podía imaginar cuánto sexo habian tenido Mandy y mi ex mascota en todo ese tiempo. Pero Mandy ya se veía más buena y sexy que antes. Cerca a sus catorce años parecia ser ya toda una mujer, en todo el sentido de la palabra. Ella sabía que yo sabía todo acerca de peluche y ella, pero no había prueba alguna de ello, y nunca quise tirar rumores y que ellos me los devolvieran a mí. Hasta que una noche recibí la visita de Mandy, y me pidió que me deshiciera de Peluche porque ya no lo quería, ni lo satisfacía como antes. Y que sí lo hacía podría volver a tenerla por toda una noche. Yo acepté casi de inmediato, solo que me había sorprendido su petición, sin duda aquella niña, era una perra perversa. Me había contado que tenía una amiga que quería regalarle un perro más grande de raza siberiano y que no tenían mucho espacio en casa para dos perros. Por ello necesitaba de su ayuda, y yo se lo daría también como regalo de sus próximos cumpleaños número 14. En la siguiente noche metí a Peluche en la camioneta vieja de mi padre y lo llevé lejos de ahí. No quería matarlo, no tenía el valor ni la cabeza para ello. Sólo conduje mucho y lo dejé en otra ciudad alejada de donde vivíamos. De inmediato cuando volví en medio de esa madrugada, me encontré con Mandy sentada en el umbral de mi entrada, esperándome. El calor del verano me la había traído a mí mostrándome esos bellos atributos juveniles en crecimiento y que solo serían para mí y ella misma parecía ansiosa de volver a hacerlo con un hombre. No pude más que dejarme hacer por ella, a pesar de ser una pequeña adolescente tenía más experiencia que este humilde servidor, sentía que tocaba el cielo, fue incluso mucho mejor que aquella vez cuando la encontré abotonada a mi mascota. Aquella noche debo haberme corrido tanto que quedé seco y no pude moverme todo el maldito domingo. Ella se tragó mi semen, ella me dió el beso negro, ella me baño con su lluvia dorada. Mandy follaba como toda una actriz porno, ella me la mamaba entera y se dejaba follar la boquita hasta sentir arcadas. Ella se metió mi polla por su ojete lubricado por su flujo vaginal. Mandy me cabalgó como toda una vaquera del infierno, y me hizo desear haber sido Peluche esos tres años sucios en las que folló con el can… Aunque después me hubiera desechado. Porque sabia que de esa noche no pasaría, y que en un abrir y cerrar de ojos, volvería a su vida zoofilica con otro perro más grande y robusto de lo que había sido Peluche. Después de esa noche pensé que debía adoptar un perro enorme, con una gran pieza que pudiera llamar la atención de mi vecina, y así ésta vendría con excusas de su nuevo perro, pasaríamos el rato, y hasta podríamos coger si había suerte. En eso era lo único que pensaba realmente, en cogerme a Mandy de nuevo, por tercera vez y última vez. ++++++++ Saludos desde Lima, Perú (Mc Ghost)

Autor: VANFREAK Categoría: Fetichismo

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Claudia y su fetiche

2023-01-31


Claudia una linda chica le gusta ser violada. Claudia siempre había sido una chica atrevida e independiente. A menudo asumía riesgos que otros no se atrevían y se encontraba en situaciones que, cuando las recordaba, la hacían estremecerse de miedo y excitación. Como estudiante no era diferente, y le gustaba sobrepasar sus límites cuando se trataba de explorar su sexualidad. Una de las formas en las que a Claudia le gustaba desafiarse a sí misma era explorando el acto de ser violada en la calle. Para ella era una forma de sentir la emoción del peligro sin perder el control. A menudo salía por la noche, vestida para seducir, y esperaba a que alguien se interesara por ella. Cuando lo hacían, dejaba que su atacante la tomara y encontraba placer en la sensación de sentirse abrumada y violada. Claudia encontraba una extraña forma de liberación en el acto de ser violada. Nunca era la víctima, sino que se deleitaba en el poder que tenía para manipular la situación a su favor. En cierto modo, le parecía una especie de terapia. Le gustaba poder explorar sus fantasías más profundas y, al permitir que otra persona la controlara, encontraba una forma de liberarse de sus inhibiciones y escapar de la rigidez de una sociedad que la juzgaba por sus deseos. El acto de ser violada también permitió a Claudia explorar cuestiones más profundas dentro de sí misma, como su atracción por el poder, la violencia e incluso la humillación. Descubrió que le daba la oportunidad de explorar sus miedos y deseos más oscuros y aceptarlos en un entorno seguro y controlado. Era una forma de poner en práctica sus fantasías en un entorno seguro, sin riesgos ni peligros reales. Claudia también descubrió que el acto de ser violada le daba una sensación de control en su vida. Nunca fue una víctima indefensa, sino que controlaba la situación y manipulaba a su agresor para conseguir lo que quería. En cierto modo, le daba una sensación de poder y disfrutaba de la sensación de dominio que sentía sobre su agresor. Claudia descubrió que el acto de ser violada en la calle también le permitía explorar su propia sexualidad de una forma nueva y excitante. Le gustaba la idea de tener una pareja anónima y poder explorar sus deseos sin ser juzgada ni temer represalias. Para alguien que siempre había sido tímida e inhibida, ésta era una forma de expresar su sexualidad de un modo que le resultaba seguro y cómodo. Por último, Claudia disfrutaba de la sensación única de ser violada en un espacio público. La idea de ser violada sexualmente en un lugar público le parecía estimulante, y la emoción del peligro que conllevaba era algo que ansiaba. Era una forma de explorar sus deseos más ocultos sin tener que hacer nada. En general, Claudia descubrió que ser violada en la calle era una forma excitante, liberadora y segura de explorar su propia sexualidad de una forma nueva. Le permitió explorar sus deseos y fantasías más íntimos y tomar las riendas de la situación de una forma que la empoderó. Para Claudia, ser violada en la calle era una forma de explorar sus fantasías y deseos más profundos, sin perder el control y sintiéndose segura. Esto no cambió ni siquiera cuando se quedó embarazada varias veces como resultado de su exploración. Estaba decidida a seguir explorando su sexualidad de forma segura y controlada, sin permitir nunca que su embarazo interfiriera en ello. Claudia aceptó el acto de ser violada en la calle como una forma de expresarse y explorar sus fantasías más profundas.

Autor: ESCRITOR_CALIENTE Categoría: Fetichismo

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Parafilias familiares

2023-01-31


Una joven va con su abuelo a visitar a sus tíos adonde una vez su abuelo tuvo una vida feliz, y se encontrará con unos primos y tíos un tanto extraños, quizás ella también lo es…. Parafilias familiares… En el verano de 1987, mi abuelo paterno «Toño» por Antonio, me llevó a conocer la bella ciudad blanca de Arequipa. La tierra donde había nacido, y crecido. Pero en esas tierras aún estaba viviendo mi tía Elsa, y que era la hija primogénita de mis abuelos paternos. Pero yo no sabía las razones que llevaron a mi abuelo a abandonar la tierra donde había sido tan feliz y que lo había plagado de tantísimos recuerdos. Aunque creo que fue más, el repentino e inmenso dolor de su corazón roto, y que no supo resistir su perdida por lo que se fue a vivir a Lima con nosotros. Lo cierto era que eso había pasado cuando yo era aún una niña, hace más de diez años y casi no recordaba la gran casa de dos plantas de barro y madera. Sin mencionar el amplio patio y los árboles que rodeaban la casa de construcción antigua, que no parecía necesitar se mantenimiento por el momento. Ya estaba por cumplir los dieciocho, y mi abuela en sueños me había pedido que la visitara. Fue una sensación extraña nomás, no había visto su rostro, pero eran sus formas y también su voz. Me era complicado recordar su rostro a menos que la viera en una pintura antigua en la que había sido retratada cuando recién se había casado con abuelo. Mi abuelo no se había negado para nada, él mismo no viajaba hace muchos años a la ciudad blanca, y quería visitar la casa donde había sido muy feliz. Sólo que más tarde nos daríamos cuenta, sobre todo yo, que mi tía no estaba muy feliz con la presencia de mi abuelo en casa, y más lo veía como una carga. Cuando llegamos nuestros tíos nos recibieron bien, nos invitaron a beber chicha de maíz morado, y a comer un rico rocoto relleno. Nos instalamos esa misma noche con la ayuda de mis dos primos, que podrían parecer casi idénticos aunque Pedro era un año y medio mayor que Javier; aunque se parecían mucho por fuera, por dentro eran como el agua y el aceite; aunque después, en las semanas siguientes recién con horror lo descubriría. En la noche de mi cumpleaños, Pedro llegó en la noche a casa en compañía de una joven hermosa de nombre Casandra. Tenía un vestido rojo caramelo que la entallaba a la perfección. Sus pechos eran medianos, y su trasero bien parados, en esas caderas anchas que lucían bien en su cintura delgada y estómago plano. Celebraron mis cumpleaños, y me cantaron el «Happy Birthday». Ya Cuando se fueron todos, subí a mi habitación, e intenté dormir. Pero cuando me dieron ganas de hacer pis bajé al primer piso, y lo que vi me dejó atónita. La novia y mi primo estaban tendidos en el sofá, desnudos y en la posición que llaman 69, dándose el placer oral que nunca había visto antes en mi vida. Me quedé pegada en la esquina del umbral antes de cruzar la sala hacia el baño, y vi como su novia se tragaba toda su polla que me parecía era grande a comparación de la de mi abuelo. Se la chupó tanto que mi primo jadeó como un animal extasiado, expulsando el semen en su boca. Y se la tragó toda la leche, y creo que dijo algo como: – Qué buena está… y no sé qué cosas más. Aquello me dejó realmente excitada por primera vez. Era virgen y quería guardar me para el hombre indicado después del matrimonio. Pero después de lo que había visto esa noche casi madrugada de mi cumpleaños, me dejó pensando en lo que sería bueno hacer con mi virginidad, si de todos modos no conseguía a nadie que valiera la pena. En mi cuarto a solas no pude evitar tocarme, y pensaba que era mi padre el que entraba de improvisto sin tocar y me cogía con el uniforme de colegio levantado sobre mi barriga, mientras yo me dedeaba como una viciosa. Aquel pensamiento obsceno y prohibido me hizo correr como una loca. Aquello no podía ser ya, mi padre había fallecido, y mis épocas de secundaria habían culminado. Pero era la primera vez que me masturbaba de esta manera. La primera vez que siendo honesta, lo disfrutaba, y no quería parar. Después de ello casi ni pude dormir. Y me levanté con unas ojeras terribles. Lo bueno que aún eran vacaciones, y no pasaba nada. Al otro día, estuve un poco molesta porque no encontraba del colguedero donde lo había puesto a secar, mi ropa interior de corazones rosa. Su perdida no significó una gran perdida para mí, así que decidí no hacer un escándalo de ello. Pero no sé porque pensaba que unos de mis primos se lo había cogido para hacer con ella lo que le vendiera en gana. Un viernes Pedro volvió a casa con su novia muy de noche. Yo estaba en la cocina haciéndome un sándwich, y planeaba seguir leyendo una novela de misterio. Mis tíos ya habían subido a su recámara hace más de una hora, y no iban a volver a bajar, porque tenían un baño privado en su pieza. Estuve leyendo sentada y apoyada en la mesa de la cocina, cuando de repente empecé a oír unos gemidos. Era un gemido conocido, me asomé un poco y vi a mi primo Pedro comiendo las tetas de Casandra con gran maestría. Se besaron apasionadamente, y luego cuando Pedro se sentó en el sofá, su novia se dejó sentar sobre y de espaldas a él inicio un subebaja de película XxX. ¡Qué verga! ¡Qué caliente me sentía! Quería ser aquella que estaba cabalgando con locura a mi primo, y ambos estaban disfrutando en su mundo sin percatarse de nada alrededor. Yo metí mis manos entre mis pantis y me masturbé mientras ellos follaban y follaron como una hora eterna. Me corrí, con dos dedos dentro de mí, y luego de ello me arrastré por el pasillo hasta llegar a las escaleras para subir al segundo piso. +++++ Una tarde, mi tía me mandó a buscar a Javier para hacerle saber que bajara a cenar. A este primo no lo veía muy seguido, era más un friki de los videojuegos y se la pasaba mayormente encerrado. Sólo que esta vez no respondía a los gritos de mi tía, y ésta se había puesto de mal humor. Cuando estuve frente a su puerta la noté entreabierta, por lo que me entró una gran curiosidad e intención de chismear. Pero lo que vi me sorprendió como si estuviera viendo a alguien más y no a mí primo. Se estaba masturbando el pobre, y su buena polla había envuelto con un calzón rosado o eso creía que era. No lo podía distinguir bien, puesto que el cuarto estaba a media luz. Pero casi estaba segura que aquello era mi calzón perdido. Desde afuera llamé, y grité que bajara a cenar antes de que se le enfriara la cosa. Lo raro que al día siguiente apareció ese calzón perdido pero olía muy fuerte como a sucio y a semen. Y también había desaparecido otro calzón mío, uno de color blanco. No quedaba duda de que era Javier el maldito fetichista que solía masturbarse con las bragas de su prima menor. ++++++ Esperé a que saliera, y cuando lo hizo aquel domingo, porque supuestamente le rendían culto a Dios. Javier, Pedro iban al templo junto a su madre. Pero mi tío se quedaba haciendo papeleos, y alguno que otro arreglo en la casa. Me metí al cuarto de Javier y busqué arriba a abajo mi braga de solo una puesta de color blanco. Pero por más que busqué, no la encontré por ningún lado. Me sentí frustrada luego de media hora, así que renuncié. Pero sabía que debía ser él. Tal vez hasta lo había guardado dentro de sus bolsillos del terno azul marino, o tal vez había ido con ella puesto el muy bastardo. Pero me las iba a pagar. +++ Una noche bajé al sótano, siguiendo a mi tía, y pude ver con lujos de detalles, a mi tío atado de pies y manos a la pared y amordazado. Mi tía se ponía un traje de cuero, donde dejaba a la vista sus tetas y vagina. Tenía un látigo de cuero con el que empezó a azotar a mi tío hasta hacerlo sangrar en el pecho. Luego se la mamaria y acercándose de espaldas a él, se introduciría su verga en su ojete. Waoh síii… Qué rico… Síiii. Empujaba su cola hasta que golpeaban la pared, en su vagina se metía un consolador y al mismo tiempo se maseajaba el clítoris. A mi tio apenas se le escapaba unos bufidos casi mudos, y en cambio mi tía solia disfrutar mucho. No podía quitarles ojos, pero como estaba tan excitada, empecé a masturbarme e introduje un par de dedos a mi vagina. Cuando me corrí, decidí dejar de ver porque me sentía muy incómoda y temia ser descubierta. Faltaban pocos días para irme y no quería que hubiera rencillas entre nosotros por ser una tonta voyeur que no podía espiar con astucia. ++++ —Javier, ¿viste mis bragas?–. Le pregunté directamente cuando lo vi venir del patio trasero. El ruborizado lo negó aún cuando en esos momentos estaba segura de que había tomado uno de color negro. —Tal vez lo dejaste debajo de la cama–. Dicho esto se alejó sin siquiera mirarme a la cara. Y con ese, era ya la sexta que tomaba para masturbarse. Yo más lavaba bien, aunque no sé porque creía que aún olían a semen, y aquello en vez de ponerme furiosa, y obligarme a tirar los a la basura. De algún modo me excitaban, y me los volvía a poner después de todo. Pero volví a encontrar la braga anterior manchado de semen, como me había dicho él, debajo de la cama. Le hubiera dicho algo a mi tía pero pronto me iría de ahi, y no quería causar problemas a mis primos ni que mi abuelo se fuera molestó también. Pero aún así, no sé porque en esos momentos de inconsciencia me dió por probar los restos de su corrida, y de olor por un buen rato ese olor fuerte y hediondo que tenía. Aquella fue la última braga que tomaba mi primo Javier del colguedero del patio, y esa noche también fue la última vez que espie a mi otro primo Pedro teniendo sexo con su novia pero esta vez en el patio… Mi abuelo me sacó de esa casa al día siguiente al atardecer. Debíamos arreglar unas cosas para iniciar mis estudios en una universidad de Lima. Y además, unos tíos de parte de mi madre en Lima querían conocerme bien antes de decidirme de ir a vivir con uno de ellos. Mi abuelo por su parte prefería hacer su vida solo, en aquella casa donde había estado viviendo antes de la muerte de mis padres. Yo me despedí de mis tíos y primos con la promesa de que un día iba a volver a visitarlos, aunque sea solo por un ratito, ya que los estudios me tendrían casi totalmente ocupada. Por supuesto no pensaba regresar sola, y mi abuelo no quería volver más; ya que mi primos ni siquiera parecían quererlo ni se molestaban fingir algún tipo de respeto por abuelo. Esa casa de noche se veía muy tenebrosa y se veía muy grande desde fuera del portón de metal que lo protegía. Fueron casi mes y medio ahí, y lo único que habían hecho esa casa y sus anfitriones era sembrar en mi mente un campo de perversiones. Y no podía imaginarme a que cosas terribles podía llegar si hubiera decidido quedarme ahí a estudiar por toda una temporada, y sin un abuelo que viera por mí… +++++ J.L

Autor: VANFREAK Categoría: Fetichismo

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Oliendo y fotografiando el culo de Karen

2023-01-31


Todo sucedió una calurosa tarde de verano del día domingo 25 de enero de 2009, en esa ocasión yo estaba prestando servicio transitorio de conserje de un condominio de Santiago de Chile, mis funciones era recibir toda la correspondencia de los residentes, verificar la entrada y salida de cada uno de los inquilinos y sus visitas, prácticamente estaba todo el días en el hall del edificio. Muchas veces llegaban personas por avisos de arriendos y preguntaban. En esa tarde llega una joven señorita a preguntar por arriendo, ella es Karen es una estupenda y atractiva mujer dueña de un formidable culo con forma de pera es muy voluminoso “Es un filete femenino de primera categoría” dueña de una escultural cuerpo atlético, no tiene muchas tetas es como pequeña, su trasero están moldeado y esculpido finamente por las manos de los dioses hasta ser un culo perfecto su glúteos son alargados y los muslos robustos. Lo cual su calzón de hilo dental ajusta delicadamente sus par de nalgas y se vean deseable. Karen en una señorita con esos típicos modales con una voz aguda que pareciera ser el indicador de estatus. Que más tarde a cualquier cosa que verbalizan le ponen tres tonos por sobre cualquier soprano. Hablan fuerte, agudísimo y arrastrando sílabas, y cuando algo les parece malo o feo no dudan en gritar que vivenciaron algo “terriiible”. Su jerga latifundio al que pronuncia la “tr” como “thr”: “Es athró, el gordo está con mucho thrabajo”. Y la “r” como “rh”: “En la casa de la Nené comimos arhoz”. A que ella utiliza bastante el movimiento de las manos, pero ella es muy simpática y jovial. Ella debe tener 25 años, estatura media, es muy guapa bella, su rostro es alargado y nariz larga su piel blanca como la leche, luminosa como el sol, y suave como la seda, sus labios son pequeños pero son sensuales, su largo cabello lacio con movimiento rubio muy pegado a su cabeza que le llega a sus hombros. Ella estaba vestida con una ajustada polera negra que se apreciaba su corpiño, y un ajustado jeans elastizado al que contenía esa aquella maravilla “Es muy atractiva y a la vez muy deseadora. Le dije a Karen que tomara apunte en anotar de unos arriendos, mientras ella llenaba unos datos, tuve deseo de satisfacerme con ella, la señorita estaba muy linda, con un culo muy redondito se le marcaban muy bien sus nalgas en esos jeans, me acerco detrás de ella, pero antes me aseguré que nadie me viera y así fue, me inclino de rodilla y saco fotos con mi celular y mi cara estaba a escasos centímetros de su gran culo que se apreciaba poderoso envuelto en ese jeans. Me fui acercando poco a poco a su culo y comencé a oler la parte central de sus nalgas snifffff, snifffff despedía un fuerte olor agridulce con notas de lirio, iris y vainilla su perfume es jeans cosmetics es muy agradable, rico y excitante. Luego me puse contemplar su nalgas protuberantes y moldeadas con forma de pera que no podía despegar mis ojos, por segunda puse mi nariz en sus nalgas y comienzo inhalar snifffff, snifffff nuevamente siento ese atrayente olor como agridulce con notas de lirio, iris y vainilla, de su perfume “Jeans cosmetics” estaba muy excitado. La Karen me hace una pregunta ¿Tienes otros arriendo? Le di otra recomendación y ella comienza anotar, mientras nuevamente me acerco detrás de ella esta vez me inclino de cintura y comencé oler el canal que separa su nalgas y apoyo mi nariz justamente en el ano siento otra vez ese fuerte olor, no me refiero el olor a excremento, sino al perfume jeans cosmetics, así que no me arriesgo a que alguien me viera, me aleje por un rato. Ella seguía escribiendo mis recomendaciones de arriendo, vuelvo a inclinarme de rodilla fui más audaz y descarado y comienzo oler su culo snifffff, snifffff todo para adentro, le olí cada uno de sus rincones me encanto indudablemente. Tuve deseo oler su sexo, pero antes me asegure que nadie me viera, me inclino apoyando mis rodilla al suelo, giro un poco mi cabeza, trato de acomodar mi nariz en su entre su perineo y entrepierna, “Fui muy cauteloso para que ella no levantara sospecha” mi nariz estaba en su vagina y comienzo inhalar despedía su olorcito a orina mezclado con notas de lirio, iris y vainilla de su perfume jeans cosmetics, una mezcla perfecta, su vaginita Ufff huele rico. Ella sin saber le olí su sexo, no me arriesgue más de ser pillado, me alejo de su trasero, pero ya había olido su culo sintiendo sus olores que me encanto. Ella sabe que calentaba a los hombres con su gran culo embutido en jeans y más, y si vieran lo delicioso olerlo se enloquecería, como yo por respirar su fragancia. Llego el momento de retirarse, ignorando ella lo que sucedió con su trasero de ser olido y fotografiado, se coloca su gafa de sol, se despide pero antes le pregunto su nombre y me responde: Karen. La fui abrir la puerta sin dudar le agarré el culo, le hundo con mi puño cerrado con fuerza en la parte central de las nalgas, lo tiene apretadito, durito y calentito, le siento la tela de su jeans. Ella se voltea me observa, pero no me dice nada y se va. Posteriormente ingreso al baño de conserjería, me bajo los pantalones y comienzo a masturbar por lo sucedido, llegue como 3 veces.

Autor: Camboyano69 Categoría: Fetichismo

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La Cualquiera

2023-01-24


Una historia de vida de una chica normal, con gustos no tan normales.. El siguiente es el primer capitulo de una mini serie que estaré publicando de manera esporádica, la cuenta una joven que vive en el exterior y estará el resto del mes en mi ciudad, por lo que voy a aprovechar para publicar su historia aquí a medida que me la va redactando poco a poco, no hace falta decir que es bajo su consentimiento así que sin más les dejo la historia. La Cualquiera Prologo: Siempre supe que aparentar ser una chica normal era solo la máscara de mi verdadera personalidad. Me di cuenta que había algo diferente en mi, algo no era igual con las demás chicas porque yo tenía costumbres diferentes y sabía que nadie lo hacía, por la situación de mi familia todo esto era mi secreto guardado a 7 llaves y absolutamente nadie supo hasta que decidí abrir el juego. Desde muy pequeña conocí el concepto de sentir placer, como desde los 6 años me masturbo a diario, recuerdo que bañándome sentía que al lavarme la vagina sentía una sensación rara y la curiosidad me llevó a tocarme cada vez más, de todas formas no fue hasta los 9 o 10 años que sentí el impulso por meterme cosas. Empecé con un cepillo de dientes como normalmente pasa en esos casos, creo que por su forma, tamaño y grosor. Cuando eso ya no fue suficiente para hacerme llegar, empecé a buscar un nuevo juguete y pude encontrar el consuelo a mi necesidad en un utensilio de cocina que sirve para servir la pasta, es como una cuchara pero es más ahuecado y tiene como dientes arredondeados en el borde, el mango por otra parte era propicio para el uso que quería darle por lo que pasó a dejar de estar en la cesta de utensilios culinarios a estar debajo de mi mesa de luz. Cada noche cuando tocaba la hora de dormir podía darme placer bajo las sábanas, así fue por mucho tiempo cada noche me hacía caricias a mi misma hasta llegar al orgasmo y luego de quedarme agotada, ponía mi juguete bajo la almohada y me dormía satisfecha, al despertar lo guardaba celosamente bajo mi mesa de luz y allí se quedaba hasta la noche siguiente. De esa manera me di placer desde los 6 hasta los 13 años, y un dato curioso es que no pensaba en hombres ni nada, es más en mi mente una cosa no tenía ningún vínculo con la otra, no fue hasta empezar la secundaria cuando las hormonas por mi desarrollo me hicieron sentir deseo por los chicos, pero ya no era como en la escuela que quería tener un noviecito sino que me llamaba la atención el físico en los varones, fue cuando supe que los mismos tenían pene y saber su forma automáticamente me dio toda la información necesaria para poder comprender como todo funcionaba. Debo aclarar que soy hija única, a lo que nunca tuve hermanos pequeños para ver su sexo y saber que tenían pito, por mi mente nunca pasó que los hombres tenían geniales diferentes, por otro lado nunca tuve acceso a contenido adulto, mi familia es muy religiosa por lo que nunca tuve ningún tipo de contacto, ni en la tele porque era muy controlado lo que veía, ni de ninguna otra manera ya que al día de hoy tengo 26 años muchos podrán intuir que en mi época no era tan fácil el acceso a la pornografía. Cuando llegó mi primer periodo a los 11 años no sabía nada de pq estaba sangrando, pedí para ir al hospital y todo, podía haberme lastimado por meterme cosas y eso me dio miedo ya que no sabia que decir, junte coraje para hablar con mamá que estaba herida y quería ir al doctor que tal vez me había golpeado ella me vio y supo que pasaba por suerte yo no dije nada, me explico de la manera ortodoxa que pasaba que la mujer estaba maldita por lo del paraíso, que Eva desobedeció y bla bla bla, de esa manera me dijo que eso pasaría todos los meses y me enseñó a usar adherentes para no ensuciarme. Como pueden notar estaba todo propicio a que yo fuera una ignorante en ese sentido a lo que se dieron las condiciones adecuadas para que no supiera nada con respecto al sexo hasta llegar a las clases de educación sexual y fue en ese periodo donde descubrí mi sexualidad de verdad, pq pude saber lo que quería y pasé a desearlo, de masturbarme con la mente en blanco pase a hacerlo pensando en los chicos que me parecían más atractivos y eso me generaba mucho placer a la vez que me hacía tener los orgasmos de manera más espontanea. Estaba todo claro yo ya era una pequeña ramera y lo sabía, cosa que me dejaba orgullosa de mi misma y me volvía muy segura a la vez. Capítulo 1: Sintiendo el aroma El conocimiento obtenido en las clases de educación sexual en secundaria, me decía como todo se sucedía, mis colegas se reían de todo y se la pasaban bromeando en esa media hora de clase, que a mi se me hacía extremamente corta yo estaba realmente atenta a todo, no me gustaban las interrupciones porque se perdía el hilo de la clase y yo quería saberlo todo pero no me animaba a preguntar nada, por lo que tenía que descubrirlo a medida que la clase avanzaba. Las clases eran una vez a la semana a lo que esperaba ansiosa toda la semana para poder tener esa materia por media hora. Fue en una de esas clases que la pedagoga mencionó el tema de los olores corporales, y eso fue un tema que me causó demasiada curiosidad, porque nunca había pensado que los aromas te harían sentir más deseo o excitación, ella mencionaba que tanto el hombre como la mujer tienen sus fragancias características, que cada persona tenía una diferente y por ende a cada uno se le podía sentir diferentes matices que le podían agradar a la pareja del individuo/a. Yo estaba tomando notas mentales de todo y como siempre fui buena en almacenar información, no fue difícil recordar cada parte, a medida que ella seguía hablando yo me imaginaba todo eso y de manera inconsciente estaba tocándome por encima de la ropa, me di cuenta a tiempo antes que nadie me viera, yo me sentaba casi al fondo ya que mi apellido comienza con la letra P y nos sentábamos por orden de lista así que yo estaba casi al fondo, sentada al lado de la pared que no tenía ventanas ya que al otro lado de la misma estaba el corredor que daba al patio. Me detuve y me puse algo paranoica con miedo de que alguien me hubiera visto, miraba a todos lados y después de notar que nadie me estaba viendo me sentí más tranquila. La clase terminó con unas explicaciones sobre higiene íntima para evitar infecciones, malos olores y otras cosas que vienen de la mano de la correcta o errónea limpieza de esa zona. Nada más toco el timbre me fui al baño pq sentía muchas ganas de orinar, me senté y orine un chorro fuerte, no lo supe en ese momento pero yo me había excitado mucho en esa clase al punto de tocarme, como nunca el saber algo me había puesto así eso era nuevo para mí. Pase a sacar papel higiénico de la mochila y cuando me limpié pude notar que venía acompañado de un líquido viscoso, yo sabía que cuando hacía mis trabajitos en casa solía mojarme lo que ayudaba a lubricar mi herramienta para posteriormente darme placer de manera más adecuada. Pero nunca me había mojado así, me volví a limpiar y esta vez salió menos ya que a la primera pasada habría salido bastante líquido, una bombilla se encendió encima de mi cabeza y pensé: Si lo huelo?. Eso hice metí mi dedo índice para deparar me con que estaba mucho más húmeda de lo que creía, saque el dedo lleno de mis flujos y lo pasé a examinar, era transparente pero viscoso, se podía comparar con la viscocidad del acondicionador de pelo, puede que parezca una comparación vaga pero fue la única que pude encontrar en ese momento. Lo acerque a mi nariz y lo olfatee, tenía un olor muy rico que yo jamás habría pensado explorar, como les digo jamás fue una posibilidad en mi mente, pude comprobar que la profesora estaba en lo correcto y si me sentía bien al oler esa esencia que venia de mi vagina, no pasó mucho antes de que decidiera probar su sabor, me dio algo de asco pero todo fuera por experimentar… Los seres humanos tenemos esa mala costumbre de juzgar el libro por la tapa, creer que no nos gusta algo solo por su apariencia u origen, por lo que muchas veces estamos completamente equivocados ya que no tenemos el don de la adivinación y si bien en casos como la vainilla el aroma se compara con el sabor que tiene casi al 100%. En mi caso era diferente, al meterme en dedo sobre la lengua pude sentir el sabor salado al principio, lami todo lo que había en el dedo y al sacarlo de la boca, seguí explorando los sabores, de salado paso a sentirse algo ácido pero no lo suficiente para ser desagradable, al final de ese pude sentir otro matiz, algo de dulzor hasta que los líquidos de mezclaron por completo con mi saliva que no era poca para ese momento y ya no pude sentir más nada que fuera diferente, me traje la saliva que tenia sobre la lengua y me dieron muchas ganas de tocarme ahí mismo, estaba fascinada con el nuevo descubrimiento, pero faltaba poco para acabar el recreo que es de 10 minutos y solo te da para ir al baño, comprarte algo para merendar o estirar las piernas cada 2 horas de clases. Yo tenía hambre entonces me levanté la ropa y fui donde la tienda de la escuela para comprarme algo. Al llegar me compre una croqueta de papa con carne y queso, para acompañar un vaso de gaseosa sabor naranja. El timbre volvió a sonar y pase a la próxima clase, no recuerdo si era matemática o literatura. Como se habrán dado cuenta no era muy sociable, si me hablaban respondía y si me invitaban a algo participaba pero no era jamás la que iniciaba un diálogo o invitaba a alguien para hacer algo, el último timbre sonó y yo me retire del edificio hacia a donde mi padre me estaba siempre esperando en el auto, ya que mi casa estaba lejos de ahí y no habían paradas de colectivo, la más próxima estaba como a 1km, por lo que mis padres siempre me iban a buscar, me sobreprotegían siempre y en todos los sentidos. Abro la puerta del coche y mi papá estaba hablando por teléfono con uno de sus colegas, (toda la vida el trabajó como técnico en reparación de lavarropas, aire acondicionado y microondas, oficio que le enseñó mi abuelo y el se especializó yendo a la universidad). Me senté a su lado y le di un beso, salimos de ahí y yo iba mirando hacia el paisaje citadino, mientras pensaba todo lo que había pasado, estaba como en las nubes y trataba de procesar todo lo que dimos en la clase junto con lo que yo había hecho en aquel baño. Mi estado de concentración se vio interrumpido por el toque de mi papá en mi hombro. *Papá: Ale estas bien?. *Yo: Si papi, porqué?. *Papá: Te estoy hablando y no me respondes ¿estas distraída o que?. *Yo: No pa, es que dimos un tema que me llamó mucho la atención. *Papá: Que tema? Contame a ver. Me asusté mucho, como le iba a decir eso a mi padre, me matarían si supieran algo, inmediatamente improvisé y compare lo que había pasado con alguna cosa que se me iba ocurriendo, a lo mejor el sin saberlo me daba una opinión que me ayudara a entender todo a la vez que el ignoraba todo. *Yo: Es que en la clase de literatura, hablamos sobre que cada persona tiene un gusto diferente con respecto a que tema le gusta consumir, hay gente que le gusta el drama, otros el romance y así, la profe nos dijo que cada uno tiene gustos únicos y que nos gusten cosas diferentes es bueno, yo siento mucha curiosidad por la filosofía y me quede pensando en eso, que opinas? *Papá: Me parece bien mi amor, me agrada que estés interesada en tus estudios, aunque prefiero que leas la biblia, de ella siempre puedes aprender algo diferente. Mi padre al igual que mi mamá siempre ponen su religión ante todo, son de esas personas que siempre están hablando de dios, agradeciéndole y creyendo que sus vidas son regidas por el. No se si te diste cuenta pero ya en ese momento yo solo seguía la corriente, no me gustaba ser religiosa en lo más mínimo, pero no se los hacía saber. Yo: Si papá ya lo se, solo que me quedé con eso y bueno me distraje un poco. El resto del camino fuimos hablando de cosas familiares, de mi tía que iba a venir a quedarse en casa unos días y que vendría acompañada por mi prima Jenny, que me lleva 3 años. Cuando de pronto el demonio de la curiosidad una vez más se hizo presente, pasamos por el puesto a cargar combustible y había un sujeto en una moto de esas todo terreno, me llamó la atención su ropa, estaba con una bermuda verde y una física celeste que dejaba verle los brazos un poco musculosos, fue inevitable en ese momento imaginar su pito, nunca me había pasado pero esa fue la primera vez que en mi mente sexualice a un hombre. El cerro el tanque de la moto, la arrancó y se fue, yo lo vi cuando se fue, otra vez mi trance se vio interrumpido por la voz de mi papá, que le pagaba al muchacho de la gasolinera. Aquí fue cuando uní los cables, y pase a ver a mi papá, es un hombre grande, yo siempre fui baja de estatura por mi mamá, pero el mide como 1.90 trate de detenerme a mi misma, pero el demonio anteriormente mencionado no me permitió, mire abajo y esta vez me puse a imaginar a mi papá, podía ver el bulto en sus jeans, pero miraba disimuladamente para que no se fuera a dar cuenta. Subió el vidrio y retomamos el camino, el cual fue muy incómodo porque me iba condenando a mi misma por haber pensado en eso a la vez que algo en mi me decía que siguiera, el resto del recorrido fui evitando hacer contacto visual, solo miraba por la ventana. Llegamos a casa ya pasadas las 19:30, mi mamá había hecho unos canelones de carne con salsa, cabe mencionar que es una de mis comidas favoritas, cenábamos temprano por lo que me saque el uniforme y fui a la mesa, mi papá por haber trabajado todo el día fue a bañarse y quede con mi mamá hablando en lo que el venia a comer, charlábamos sobre mi tía y que irían por ella a la terminal de buses a las 5 de la mañana por lo que cuando llegarán me iban a llamar para saludar y eso antes de irme a estudiar otra vez, era un jueves a la noche por lo que ese viernes luego de volver de clases tendría todo el fin de semana para estar con mi prima. Papi bajo ya aseado y se sentó a comer, se había perfumado y todo, siempre uso la misma fragancia, pero jamás le había prestado tanta atención como le ese día, no podía dejar de tener pensamientos sucios de como sería verlo desnudo y como era su miembro viril. Mis padres agradecieron como de costumbre antes de cada comida, cerré los ojos esperando que terminaran de una vez, al terminar dijimos Amén y cenamos. Termine mi comida, me levante y lavé el plato junto al vaso que había usado para tomar licuado de frutas. Luego les dije buen provecho y subí a bañarme, normalmente me baño y me voy a mi habitación, allí me quedaba mirando la tele y o haciendo alguna tarea pendiente de la escuela después de haberme duchado. Veo mi ropa de dormir, siempre era ropa vieja que no usaba fuera de casa, un short amarillo y una blusa violeta que me quedaba algo floja por lo que era muy cómoda, yo para dormir no usaba brasier ya que en ese entonces estaba en desarrollo apenas eran visibles mis senos, por lo que me quedaba más cómoda sin ellos apretando mi busto. Entre al baño y me saqué la ropa, siempre me baño con la ropa interior puesta, al final del baño me la saco y la lavo bien, para dejarla semi limpia la canasta de la ropa, es una costumbre que me inculcaron desde muy niña. Me bañé como siempre me encantaba quedarme ratos bajo la ducha cosa que hoy en día ya no hago por cuidar el agua, me sequé y fui a poner mi ropa en el cesto, abro la tapa y el planeta se detuvo, quede lo que tal vez fue un segundo mirando pero sentí como si el tiempo mismo se hubiera detenido, allí estaban los calzoncillos de mi padre, unos boxers marrón claro, no pude pensar en otra cosa, lo tomé y me cuestione sobre lo que iba a hacer en ese momento, puse mi ropa dentro de la canasta y me senté en el inodoro con los bóxer de mi padre en las manos, mil cosas pasaban por mi mente yo estaba ahí con la ropa interior usada de un hombre, poco me importó que fuera de mi padre, por lo que la lujuria se apoderó de mi. Tome la pieza de ropa con las dos manos y me la llevé a la cara, di una esnifada profunda y pude sentir todos los aromas mencionados por mi profesora, era increíble el olor al sudor del macho, mezclado con un poco de olor a orina que normalmente se queda en una parte específica de la prenda, pude recorrer todo el perímetro de esos boxers dando vueltas sobre los mismos lugares, donde había estado su pene ya que era donde estaba la marca característica a su vez al estar al lado opuesto de la etiqueta y tener ese olor anteriormente mencionado que era maravilloso, por su parte donde pude intuir que había estado su culo por ser el lado de atrás también me daba gusto ese aroma a sudor de culo limpio, no se si me explico pero era muy rico… Me acomodo para levantarme y note algo diferente, me había puesto muy mojada como antes en la escuela, pero seguramente en mayor cantidad porque pude ver la ropa interior manchada y eso no era normal, me estaba babeando la vagina como un perro hambriento esperando su comida, me puse de pie y coloqué los boxers sobre el lavatorio, me abrí de piernas e hice a un lado mi bombachita, pasé dos dedos por mi sexo y los saque empapados ni si quiera lo pensé, lleve los dedos a la boca y saboree mis jugos, para después volver a introducir mis dedos para sacar más y más, estaba adicta a mi propio líquido vaginal, supe en ese momento que podía usar esos bóxers para algo más que mojarme como la calentona que era. Puse los boxers dentro de la toalla y me fui a mi cuarto, los saqué de ella y los puse bajo la almohada, volví al baño para dejar la toalla y bajé al comedor, mis padres aun estaban en la mesa, haciendo cuentas ya que estaban pensando cambiar de auto y un conocido tenían un semi nuevo a buen precio. Los acompañe un ratito pero en mi cuarto la energía de mi demonio emanaba llamándome al placer, les dije a mis papis que me iba a dormir ya, porque quería estar despierta cuando llegara la tía Nanci. Me dieron un beso de buenas noches y me fui casi corriendo, pero a la vez disimulaba, algo me decía que podían darse cuenta…. Abrí la puerta de mi cuarto, encendí el aire acondicionado y apague la luz, solo la luz del televisor iluminaba el cuarto de manera suave lo que hacía una penumbra agradable, me baje el short hasta los talones, levante la mesa de luz sacando mi objeto y saque los boxers de abajo de la almohada, tenía uno en cada mano y no podía creer lo que estaba a punto de hacer, rápidamente la realidad me llamó y fui a hacer algo más. Me subí los shorts y puse mi mochila tras la puerta para de alguna manera frenar la entrada de mis padres en caso que decidieran entrar a la habitación. Volví a la cama y esta vez estaba muy segura, me saque la ropa por completo quedándome totalmente desnuda, me acomode y volví a oler aquella pieza de ropa, tocándome me di cuenta que solo la expectativa me había hecho mojarme como antes, tome el utensilio y me lo metí sin dar vueltas, con la mano dominante me lo introducía, con la otra sostenía los calzoncillos en mi cara, cada vez me excitaba más, y de manera proporcional me metía más rápido ese objeto, lo saque y pude ver como el líquido hacia un hilo al salir de mi vagina, me lo puse todo en la boca y volví a introducirlo en mi. Estaba casi corriéndome cuando vi mis senos, tenía los pezones duros, nunca me había pasado, y si pasó no le preste atención, sin dejar de meterme aquel objeto, puse los boxers en mi cara, tapándola y con la otra mano me toqué el pezón derecho descubriendo que tenía otro punto para darme placer, así me quedé metiendo un utensilio culinario por la vagina, oliendo los boxers usados de un macho con todo su sudor impregnado y tocándome ya ambos pezones, la excitación era enorme. Faltaba poco para llegar al orgasmo, cuando pasó por mi mente una locura, que el objeto fuera el pene de mi padre. Que maldito morbo! Solo el pensarlo me hizo venirme, di un gemido largo para detenerme en seco creyendo que podían haber oído algo mis padres, oculté todo y me hice a la dormida, pero pasados unos instantes nada pasó me relajé por completo tirándome en la cama, ese orgasmo sin duda había sido el más intenso al que yo había llegado, me senté en la cama y sentí las nalgas frías, me levante y note que había mojado toda la cama dejando una mancha de jugos en el centro, limpie el utensilio y lo guardé en su lugar, deje los boxers en sobre la almohada y pensé que podía hacer, se me ocurrió una brillante idea, me arrodillé y con la lengua limpie todo lo que pude saboreando una vez más los líquidos producidos por mis orgasmos. Me quedé de rodillas unos segundos sintiéndome muy bien y satisfecha, me puse la ropa y fui al baño con los boxers bajo la blusa, entre, abrí la tapa para ponerlos bajo mi ropa para que no se dieran cuenta y jale la descarga del inodoro para parecer que había ido a mear, salí del baño y no vi a mis padres, caminé a mi cuarto, me acosté y quede un rato largo pensando en eso, terminando la noche con otro orgasmo causado solo con mis dedos recostada sobre mi lado derecho, ya que aún estaba caliente por todo. Así fue como descubrí el verdadero placer y gusto por los hombres, diría que desde ese día fue cuando me descontrolé por completo y pase a ser lo que soy hoy, esa noche fue cuando murió una niña ignorante y nació una mujer insaciable sedienta de placer. Continuara….. Dejen sus comentarios con respecto a que les parece, estoy preparando los próximos capítulos, esta serie será corta por lo que no tendrá demasiados, recuerden que su calificación me ayuda a mejorar y traerles más historias, sin más un fuerte abrazo.

Autor: OYENTE IMPARCIAL Categoría: Fetichismo

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La gordita de los chorros de placer

2023-01-24


Hola soy Mike mi historia empieza hace varios años yo trabajaba en una paquetera de esas multinacionales mi trabajo eran separar los paquetes aéreos a los terrestres los acomodábamos por destinos en esa bodega trabajábamos como 30 gentes si había mucha rotación por lo demándate que es por que siempre estas contra reloj y la presión es mucha pero ahí ya había yo pasado varios cortes de personal igual mi compañera Hortensia una gordita simpática de unos 20 años yo tenia 24 hicimos buen equipo de trabajo siempre que había un exceso de envíos nos hablaban para coordinarlo. una tarde mientras estábamos acomodando paquetes platicamos de planes a futuro ahí estábamos bien cada uno tenia su equipo de trabajo ya éramos lideres de grupo y teníamos capacitaciones que dar por lo que ganábamos bien yo recién casado parecía por un lado ya tener a nuestra corta edad el camino hecho pues pero ahí fue que le pregunte porque no tenia novio si era una mujer muy trabajadora sin vicios y muy alegre. la verdad yo cree que ella tenia trauma solo de su sobrepeso. pero tenia otra trauma que me platico que el ultimo novio la insulto por que lo mojo todo en el sexo ella era super sensible y no podía controlar sus orgasmos que eran mas que húmedos que literalmente parecía una fuente. Yo con conocimiento de causa le dije que ese para nada era un defecto que es ex novio no sabia nada. fue cuando le enseñe desde mi celular las paginas web de ese fetiche que hasta cuanto pagaban por tener lluvia dorada o squert en sus caras. ella no lo podía creer. me pregunto como sabia yo eso le dije yo era un fan de ese fetiche. así quedo la platica ese día por que nos tuvimos que apurar los camiones tenían que partir a sus destinos. a los varios días me comento que ya había visto y leído del tema y ya cambio su colchón que temía echar a perder por uno de agua se contacto con una pagina de esas que hacen shows web y se suscribió compro un equipo ósea cámaras luces sonido y esas cosas y ya había hecho sus primeros shows tubo éxito y buenos depósitos . mas que todo su autoestima subió hacia el cielo ya había galanes cortejándola , nadándole flores y regalos. y antes de comprometerse con uno me dijo que por agradecimiento me iba incluir en un video. yo le dije que aunque me gustaba mucho la idea pero tenia una esposa e hijo en su vientre que proteger. estuvo de acuerdo sin video pero podremos hacerlo sin que nadie nos vea. así fue la primera vez saco todas las cámaras de su recamara y me dice seamos compañeros de trabajo a la vista de todos pero amantes a escondidas ahí me di cuenta que ella no solo lo hacia por agradecimiento si no sentía algo por mi desde antes yo lo comprobé cuando me beso y solo dejémonos llevar. le bese el cuello y ella ya estaba entregada al placer ya no le importaba conservar las apariencias solo dejo fluir sus instintos eso me éxito mucho ver sus ojos volteado como se mordía el labio y decía lo que sentía sin tapujos su morbo que siempre había guardado solo para su mente. desnudos los dos hicimos un 69 ella desde las primeras lengüetadas empezó a escurrir solo me decía con ansias que yo era de su propiedad se puso como en canclillas mi cabeza abajo de su gran vagina me agarro de los pelos y me hiso hacerle el oral hasta que sus chorros me mojaron todo hasta tome de ellos así empapados los dos continuamos ella es multi orgásmica solo era de pompear tantito y volvía abetar sus chorros mi fetiche mi falacia por fin era cumplida acabamos los dos completamete mojados entre sudor, saliva lluvia dorada y esquert y lluvia blanca de mi parte. asi fue el inicio. de un compañerismo a la luz yo con una feliz familia y ella con su esposa adinerado pero lo que nadie sabe es que ella tiene sus club de fans que le pagan muy bien por su videos y mas por su chorros de su vagina.. pero una ves por mes nos amamos y bañamos en placer

Autor: topo76 Categoría: Fetichismo

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Los calzones de mis hijas 2

2023-01-20


Siguiendo el consejo de una lectora me atrevo a pasar al siguiente nivel en mis perversiones.. Los calzones de mis hijas 2 Hola. Cómo les comenté en mi anterior relato, tengo el fetiche de oler y masturbarme con los calzones de mis hijas adolecentes. Mientras lo hago fantaseo con su aroma e imagino como sería lamerles sus coñitos y lo rico que sería tallarles la cabeza de mi pene por sus vaginas hasta llevarlas de copiosa esperma, blanca y espesa. Siempre debo ser muy discreto en mis perversiones ya que mi esposa es la que mete la ropa a la lavadora y la que hace el colado de prendas en cada uno de los lavados. Pero el destino aveces nos da oportunidades que uno no puede desaprovechar y así pasó. Mis suegros son separados hace algunos años y mi suegro enfermó gravemente necesitando cuidados especiales, por lo que mi esposa y mi suegra se turnarian para cuidarlo en su casa. Así fue que mi esposa debió partir dos semanas a la capital para atender a mi suegro y yo debía preocuparme de las cosas de casa entre mi trabajo y el colegio de las niñas. La primera noche me puse a ordenar y al llegar al cuarto de lavado, ahí estaba la ropa de mis hijas. Dos tanguitas recién usadas con olor a coñito fresco. No lo dude, tomé las prendas y las lleve a mi habitación, bajé mis pantalones y mientras olía una con la mano izquierda, envolvía mi polla con la otra y me masturbaba con mi mano derecha. Así fui haciendo cambios hasta que las puse extendidas sobre la cama y derrame dos grandes chorros de semen sobre cada una y las llevé nuevamente al lavado. Al otro día mis hijas salieron temprano al colegio y me dispuse a recoger un poco los dormitorios y ahí estaban en el dormitorio de la menor sus calzoncitos usados durante la noche, en el suelo y en el de la mayor, enrollados sobre la cama. Quise tomarlos y llevarlos para pajearme y dejarlos en la lavadora, pero recordé lo que me comentó una lectora de mi anterior relato ( Wendy ) y desidia pajearme y dejarles mi leche para que lo notarán. La idea desde que leí el comentario me calentaba, así que experimentarlo me calentó mucho más así que tomé el calzon de mi hija menor y me pajié con todas mis ganas hasta derramar mi semen que se veía muy espeso y blanco en esa tanguita roja, me estruje bien la verga y los dejé caer al piso bien llenos y salí en dirección al dormitorio de mi hija mayor, tomé sus calzones morados, los envolví en mi verga e hice lo mismo. Me causaba mucha exitación lo que hacía ya que estaba por primera vez, dejando una prueba de mis perversiones en los calzones de mis hijas así que nuevamente me corrí llenando de semen aquella prenda y dejándola sobre la cama. Por la noche al volver del trabajo vería como me fué en esta primera incursión. Les seguiré contando… Los leo en los comentarios.

Autor: DADDYCOOL Categoría: Fetichismo

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