Relato Erótico de Sexo Lésbico: Mi apasionante vida

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Fecha: 2022-07-31


Mi apasionante vida


Autor: SCLAVASISSYPET

Categoría: Sexo Lésbico

Fuimos a vivir con mi suegra después de casarnos por civil y termine siendo lesbiana. Ella había quedado viuda hacía un par de años. Era una mujer distinguida. Muy bella. Alta, Fuerte. De larga cabellera renegrida. Era de cuidarse mucho. Digo cuidar su figura. Nosotros con su único hijo, nos casamos por civil hace apenas un año. Hubo una gran fiesta. Todo muy lindo. Ella siempre fue muy comprensiva y casi diría compinche conmigo . Desde que me conoció. Desde un principio, hacía ya varios años ella siempre me trato muy bien. Como dije una mujer muy bella con unas tetas impresionantes, que siempre quise ver y nunca pude, a pesar de que varias veces nos habíamos cambiado de ropas muy cerca, pero ella evito siempre, o a mi me pareció, llegar a ese punto de intimidad. Yo soy una chica alegre, muy caliente. Siempre he tenido una vida sexual activa. Hace mucho tiempo, antes de terminar la escuela secundaria, tuve una historia con una amiga de aquellos años. Luego nunca más tuve encuentros con mujeres. Bueno ella quedó viuda. Y yo un día de esos descubrí que mi esposo, su hijos., me era infiel. Quedé descolocada, por el brumador dolor que provoca siempre una infidelidad. No podía creerlo. Siempre habíamos hablado de blanquear cualquier relación. Pero bueno. Me sentí triste, tal vez mas por eso, que por el acto en si. Una tarde de tantas, penas me había enterado, sollozaba en mi habitación. Estaba sola en la casa, mi suegra Mica, había salido por unos trámites y mi esposo andaba de viaje de trabajo según el, aunque yo lo dudaba. Golpearon a la puerta suavemente y abrieron. __¿Que sucede muñeca?__ preguntó Mica asomada en el marco de la puerta __¡Nada Mica!__ dije yo mostrando mis húmedos ojos celestes. __¡No muñeca, a mi no, soy una mujer mayor que tu, vamos!__ dijo acercándose a mi lado y pasando su brazo por mi espalda. Estábamos una al lado de la otra. Ella como consolándome. __¡Dime, dile a tu suegra, que sucede cariño!__ tenía una voz seductora, un vaho de lujuria se cruzó por mi mente y enseguida bajo al torrente sanguíneo y se metió en medio de mis piernas. __¡Es que…tu hijo..es un idiota!! __¡Ya lo creo…para hacerte llorar a ti es un idiota como la mayoría de los hombres preciosa!__ dijo ella y acarició mi mejilla. Luego la beso suavemente. Sentí una patada en el vientre. Un cosquilleo en mi vagina. Una especie de descarga eléctrica en el centro mismo de mi ser. __¿Qué ha hecho ese hijo mío…te ha engañado mi preciosura?__ esa voz me envolvía como la araña en su tela imantada. Como una hechicera. Parecía que en la habitación una densa niebla cubriera todo y yo me arrastrara al mejor de los infiernos. Me sentí desfallecer cuando ella con su traviesa mano empezó a subir y bajar por mi espalda hasta casi llegar a mi cola redonda y firme. joven. Caliente. Sentía su cliente aliento chocar con mi mejilla y el calor subía, iba creciendo en mi interior y supongo ahora que en su propio cuerpo también. Volvió besar suave en mi mejilla, y note que gemía de forma ardiente. Resoplando por la nariz que se ensanchaba como la mí. __¡Tu sabes que eres muy especial para mi! __¡Si Mica, tu también eres especial! __¡Deja que ese hijo mío haga lo que quiera…tu no sufras..yo te ayudaré!¡Estaré contigo siempre, no lo olvides vida mía! __¡Lo sé Mica, eres adorable, y hermosa! __¡Así que te parezco hermosa!__ dijo casi gimiendo __¡Muy…!!__ dije gimoteando más tranquila y noté que una de sus manos subía por mi muslo desnudo, porque estaba con mi camisón corto de dormir. Sin nada debajo, como acostumbraba dormir. Sentí sus frágiles dedos acariciar. Entreabrió la boca, lo noté, y beso de pronto mi cuello. Yo gemí cliente, e instintivamente abría las piernas. sentí mi humedad creciente. Un chorro de flujo caía entre mis muslos de la ardiente calentura que tenía encima. Ella besaba suave mi cuello y yo sentía como golpeaba mi cuello con su vapor. __¡Ya no pienses en dolor…disfruta…te hare disfrutar…si tu quieres podemos…pasarla muy…muy bien!!__ gemía en mis oídos alertas y convulsionados. Si alguna vez había fantaseado con mi suegra, no lo recordaba, pero se sentía tan bien. Ella frotaba sus senos enormes en mi hombro. Lentamente pasaba los dedos por el lado interno de mis muslos. __¡Ohh la nenita no usa ropa interior…ahhh…que belleza de piel…eres tan joven y bella, tan llena de deseo!!!__ creo que tuve un orgasmo allí mismo y con la intensidad fogosa de esas pequeñas, pero ardientes caricias. Me sentí su puta. Ella hablaba de una forma tan sensual, tan hipnótica y yo estaba tan sacada, tan hambrienta, tan caliente. Echaba espuma por la boca y llamaradas por mi entrepierna. Las abrí más y ella cómodamente se instaló en mi conchita profundamente húmeda y resbaladiza. __¡Ahh te gustan las caricias de mami, ohh si eres mi putita, siempre lo pensé…desde la primera vez que te vi…supe que eras caliente y muy muy putita, tanto como yo, ohhh, amorcito, eres divina!! ¿Te gustan los deditos de mami?¿Si bebe? __¡Ohhh Mica…eres tan…tan puta, ohhh como me calientas, yegua, zorra, ahhhhh!!! Luego los llevó a mi boca, los metió allí haciendo que yo los chupara para volver a clavarlos sin piedad en mi vulva mojada y totalmente abierta, acto seguido comió mi boca con la suya, chocando su poderosa lengua con la mía, a la vez que con su dedo pulgar frotaba mi clítoris y yo tenía un orgasmo tras otro. __¡Oh mi niña como te gusta mi dedito, putita de mamá,!!__ caímos en la cama. Nos tiramos largo a largo, y yo tenía el camisón en la cintura, sus dedos dentro de mi. Ella ayudó a quitarlo, quede desnuda para ella y con su boca devoradora y sagaz metió mis tetas para morderlas y saborearlas a gusto. Mis gemidos tronaban sin demora. Seguía vibrando, y temblaba de placer con aquella mujer madura que me llevaba al paroxismo. Me fue besando porción a porción. Se fue quitando la ropa observándome estirada en la cama, sonriente. __¡Eres tan hermosa, y mírate desnuda, eres un ángel, ohhh como me pones!!__ decía ella solo mirando mientras quitaba todas sus prendas, dejándolas caer por todas partes. Apareció su monumental figura de mujer. Su conchita depilada. Con algunas gotitas de humedad a punto de caer. Se colocó a horcajadas de mi y la fue acercando a mi boca. Como si fuera una fuente para beber. Metí mi lengua en aquella cueva caliente y húmeda. Ella se tensó y largo un largo quejido, casi un sollozo. Hundí mi lengua en su caverna deseada. __¡Ahhh que golosa mi niña, come está rosa fresca para ti, ohhh amor, cuanto deseaba, tu boquita en mi concha, ohhh, sí, así, así, dame tu lengua, ay, ay, ahhh!!!__ gemía ella vibrando y casi saltando en mi cara, ahogándome. Yo tragaba sus líquidos. Ella tenía un orgasmo. Luego otro. Saltaba sobre mi cara. Yo le metía lengua y lengua. Gritaba. Aullaba y me mojaba el rostro con sus jugos. Cayó a un costado de mi cuerpo, ronroneando como gata. Beso mi boca y mezclamos saliva y flujos. Me ofreció sus enormes y ricas tetotas. Mordía sus pezones y ella pedía más. Me estaba mostrando su lado más salvaje. Su lado erótico. Sexual. Ella era una amazona. Fue corriéndose luego por mi vientre hasta llegar a mi vagina. Allí jugueteó dando vueltas alrededor, y sacándome otros orgasmos, estaba tan caliente, metió por fin su maravillosa lengua. Se hundió, se regodeó en mi cueva. Yo me sacudía abriéndome un poco más, como una flor del desierto. Jugaba con mi botón que vibraba a cada lengüetazo. Me sacudía. Golpes eléctricos que me contorsionaban. Aullaba de lujuria y deseos. __¡Ohh mami, Mica…ohhh me vas a hacer acabar otra vez, ay, si, como me gusta tu lengua…eres un amorcito!!!__ gemía como puta y ella no segaba en su ardor de hacerme acabar una y otra vez. Luego de un rato de tenerme así, abierta como flor, giró mi cuerpo y levantando mis nalgas, las corrió como cortina, y su lengua feroz se detuvo en mi orificio, mi ojete empezó a babear enseguida y me cogía el ojete, yo seguía explotando de calentura. Chorreaba por mi cola. Me abría bien las nalgas. El agujero se fue ensanchando y abriendo. Su lengua se movía, pasaba, repasaba, empujaba y entraba en mi ojete plácido y dispuesto, luego fue un dedo, mientras mordía las nalgas, luego fueron dos dedos, y finalmente tres, allí estuvo un rato dándome placer, un placer que nunca había tenido hasta ese momento. Luego nos colocamos en sesenta y nueve y volví a disfrutar de su conchita sabrosa. Nos debatíamos en orgasmos, uno tras otro, insaciables. Nos amamos hasta entrada la noche. Los días pasaron y pasaron los meses y finalmente mi esposo se marchó dejando la casa de su madre para vivir un romance. Me quedé con Mica un año y otro y ya no me fui nunca más de su lado. Ahora estamos por unirnos en matrimonio y es mas, estoy por ser madre. Eso no ha apaciguado nuestro deseo de sexo, es mas hemos experimentado un montón de cosas juntas. Estamos esperando, ahora mismo, a que llegue una amiga para hacer un trío.


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