Relato Erótico de Incesto: Secretos de familia

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Fecha: 2022-06-17


Secretos de familia


Autor: JOSEP 24

Categoría: Incesto

Esta es la continuación de «Con mi tío mientras los demás dormían». Como ya saben mi nombre es Joseph; apenas un adolescente de piel clara, ojos cafés algo rasgados y cabello oscuro. Anteriormente conté mi primera vez con mi tío Carlos y las veces subsecuentes: apenas antier fui follado por mi papá de nombre Bayron. En fin, muy temprano salimos de casa y ya íbamos los cuatro en el auto; Antonio estaba dormido en medio del asiento trasero de mi lado derecho, mi tío Carlos dormía igual pero en el asiento del copiloto dejando a mi papá conduciendo. Aún me preguntaba como es que mi tío Carlos había convencido a su hermana; ósea la mamá de mi primo para dejarlo venir. Cuando salimos me dormí inmediatamente al entrar al auto por lo que no noté cuando pasamos por el rubio. Tenía unos minutos de haber despertado; íbamos por la carretera a gran velocidad y podía ver los altos pinos pasar; estaba un poco nublado a pesar de ser las 09:00 de la mañana. Vi a mi papá: su cabello rubio más claro que el de mi tío se movía por el viento fresco, por el retrovisor pude ver sus ojos azules pendientes de la carretera. Venía él con un pantalón de tela algo grueso color crema y una chamarra de mezclilla que le quedaba muy bien. Yo venía de pantalón mezclilla color negro, con una camiseta bajo la sudadera color vino. – Oye papá, cuanto falta?_ él me vio enojado, era la tercera vez que le preguntaba. Suspiró apagando la radio. – Ya te dije que un par de horas hijo. Trata de dormir un poco más, debes estar listo para lo de hoy_ dijo amablemente, era un hombre muy atractivo. Me preguntó porque no saque sus rasgos. – Porque? Que me harán?_ dije riendo un poco. Él sonrió mostrando sus dientes blancos. Viendo por el retrovisor. – Aparte de cojerte.. caminaremos un buen tramo, la cabaña está a un día y medio caminando. Por lo que acamparemos la primera noche y la última._ dijo para luego tomar agua de su botella, luego de un rato trate de dormir… . Desperté una hora después, vi como estábamos estacionados en el pie de una montaña. A mi lado estaba Antonio ya despierto. – Que bueno que despiertas primo, en unos minutos empezaremos a subir. Espero que no sea tan pesado_ dijo indeciso. Vi el sendero que seguramente subiriamos, apenas se veía el inicio ya que los árboles tapaban el resto. Luego de unos minutos llegaron mi papá y el tío Carlos sacando un par de mochilas muy grandes del porta equipajes, yo y Antonio sólo llevamos unas mochilas con cambios de ropa así como algunos productos de limpieza personal. Luego de una hora ya íbamos caminando por el sendero de tierra húmeda; me gustaba el olor, era un día excelente: ya el sol estaba sobre nosotros pero era muy cálido. Los dos adultos platicaban y discutían en ratos; contando anécdotas de cuando eran niños así como de más grandes. Mi primo Antonio me contaba algo curioso; al parecer había tenido una experiencia sexual con uno de sus amigos del colegio hace unos días. Yo le conté lo que había pasado aquella vez con mi papá y mi tío: así la pasamos hasta llegar a un claro a lado de un pequeño lago, era un lugar de descanso. Todos dejamos las mochilas y nos sentamos un momento. Mi primo y yo nos alejamos para orinar, mientras los adultos preparaban algo de comer; aún podía verlos a unos metros, libere mi pene sintiendo el alivio. Vi el pene del rubio a mi lado; muy similar al mío sólo que tenía él los genitales más pequeños. Iba a decirle algo cuando frente a nosotros apareció un par de personas. Nos asustamos por ser vistos apresurados guardando nuestros penes. – Hey. Perdón por asustarlos chicos, no pasa nada; tenemos lo mismo jaja_ dijo un hombre bastante alto de cuerpo musculoso, de piel bronceada y corte militar: bastante atractivo en realidad, más tarde me enteraria que se llama Roberto. Junto a él estaba un chico de un par de años mayor que yo, delgado y pelo rubio muy corto. – Esta bien, no se preocupe_ dije amablemente. Antonio parecía avergonzado parandose tras de mí. – Vienen con sus padres? Él es mi hijo Samuel_ dijo sujetando una mochila grande tras él con una mano, su mirada me hacía sentir nervioso; eran cafés o tal vez verdes. – Así es, están por allá. Ya tenemos que irnos_ dije sonriendo para no sonar grosero, empujando a mi primo. Ellos no dijeron nada aunque noté que siguieron nuestros pasos, obviamente descansarian igual donde nosotros. Mi papá fue el primero en ver a los dos extraños. – Buenas tardes, mis hijos no le causaron algún problema o si?_ dijo serio, viéndome enojado; el hombre rió con voz gruesa. – Para nada, veo que no soy el único en traer a mi hijo de campamento. Ya conocen bien los alrededores?_ dijo sentándose en los troncos que rodeaban la fogata; escuchaba como platicaban animadamente los tres hombres mayores, aparentemente él era extranjero pero como era militar no tenía miedo de perderse en el gran bosque. Comí tratando de relajarme: no era bueno para entablar conversación con extraños, pero finalmente el chico mayor se acercó junto a mí y Antonio. – Ambos son hermanos?_ nos dijo tomando de un termo, yo estaba en medio de ambos. – Si. Bueno somos medios hermanos_ dije ya que me era más sencillo mentir que explicar la situación tan peculiar; poco a poco fui tomando confianza, él era un chico con actitud dominante pero era amigable y muy educado. Pasamos la comida en un ambiente bastante agradable. Al terminar, los tres: Samuel, Antonio y yo nos alejamos un poco entre pláticas y risas, rodeando el lago sin alejarnos demasiado. – Entonces Ángel, tienes novia o novias? Me imagino que se pelean por ti las chicas no?_ dijo sonriendo, creo que me puse un poco rojo por la forma que lo dijo y su expresión; era muy guapo. – En realidad… Me gustan los hombres_ dije en voz baja, Antonio me vio sorprendido; seguramente creía que diría nuestro secreto. – De verdad? Je, no lo parece; quiero decir que no te ves afeminado o algo así. Te gusta morder la almohada no?_ dijo riendo un poco burlón, no estaba seguro si se burlaba o era en juego. – La verdad si_ dije sin inmutarme. Él me vio con una leve sonrisa, deteniendose. Los tres veíamos el agua azul; sentía muchas ganas de lanzarme a nadar ahora mismo. Los pinos nos rodeaban por todos lados incluso ya ni siquiera veía a mayores. – Y que hay de ti? Antonio no? Te gustan los hombres también?_ se acercó al rubio más bajo, muy cerca dejándolo pegado a un tronco. – Éso creo_ dijo él apenas audible, viendo hacia arriba al rostro de Samuel. Pensé que besaria a mi primo pero se separó con expresión seria. – Bueno en realidad a mí no me interesa si les gusta la pinga o no, yo soy bisexual pero sólo me gusta dar_ luego de eso retomamos una plática más trivial, vi como Samuel se quitaba la playera blanca y su bermuda; tenía un cuerpo ligeramente tonificado. – No vienen? Hace un calor que te cagas_ dijo riendo para quitarse los calzoncillos y saltar desnudo al agua. Yo reí, empezando a hacer lo mismo. – Oye Joseph, yo no se nadar_ me dijo Antonio enojado, de brazos cruzados por sentirse ignorado. – No está profundo, puedes pegarte a mí_ dije ya desnudo sin ninguna pena que ambos me vieran. Salte haciendo el agua chapotear, luego de un momento el rubio también se metió pero como vi que se asustó me apresure a abrazarlo. Samuel se acercó riendo al vernos. – Están bien? Vamos, quiero ver que hay más abajo_ dijo sumergiendo en el agua, pude ver sus nalgas lampiñas y redondas al hacerlo. Parecía no tener vergüenza tampoco de que viera su paquete. Persuadi a mi primo de hacer aquello también, estuvimos jugando en el agua unos minutos más. En algún momento tuve una erección al sentir la piel desnuda de mi primo a mí; no se si el mayor lo notó pero no dijo nada. Al salir nos vestimos y regresamos con mi papá. No me sorprendió ver que reían como si fueran amigos de toda la vida; mi papá tenía ese don, ni siquiera preguntaron a donde habíamos ido. Un par de horas más seguíamos caminando, el plan era acampar en tiendas la primera noche y luego nos quedaríamos en una de las cabañas que rentaban pero lo malo que estaban lejos. Inesperadamente los dos extraños habían venido con nosotros: intuía que así sería más entretenido para todos. Samuel me agradaba cada vez más, era algo tosco pero no me molestaba en lo absoluto; tenía varios amigos así. Ya estaba algo cansado de los hombros por la mochila, por suerte no hacía tanto calor como pensé. – Quieres que te ayude hijo?_ me dijo mi papá notando mi respiración agitada, el terreno inclinado no me ayudaba. – No papá, gracias pero aún puedo_ dije sin dudar, aunque más que nada para no quedar mal con los otros. Voltee viendo a mi primo más atrás incluso más cansado que yo. Samuel lo notó, esperándolo; sonreí al ver como le decía algo y el menor parecía negarse pero luego éste ya venía en la espalda de Samuel. – Así que chiste_ dije con sarcasmo; ellos rieron y seguimos caminado. Justo cuando pensé que me desmayaria; los tres hombres mayores se detuvieron. – Ya llegamos: ahí acamparemos hoy_ dijo mi tío Carlos adelantándose; avanzamos otros cinco metros viendo otro lugar como el de hace rato a diferencia que no se veía más que los árboles. Por fin pude descansar viendo a mi papá haciendo la tienda de campaña y a mi tío prender la fogata. Entonces Roberto se acercó con su hijo, sonriendome. – Oye nos acompañas? Iremos por algo de leña_ dijo amable, me levanté sacudiendo el polvo de mi pantalón. Nos alejamos lo suficiente para perder de vista a los otros, me sentía algo incómodo al verlos platicar animadamente. – Sólo lleva la que puedas… oye, entonces te gustan los hombres?_ me dijo el hombre mayor, su hijo estaba a unos metros sin prestarnos atención. – Samuel le dijo no? Pues así es_ dije serio creyendo que me molestaría por eso. Él traía una camisa blanca muy delgada que dejaba ver su abdomen duro y los bíceps marcados en ella. – Entonces como te gustan?_ dijo en voz baja algo curioso, me sorprendí pero contesté. – Como usted_ dije dudando aún; su porte daba miedo para un adolescente delgado como yo. – Así? Jaja sólo no me pongas caliente o no respondo_ dijo divertido aunque no sabía si bromeaba, luego seguimos en lo que hacíamos. Los tres regresamos con los otros que ya estaban sentados esperando que la cena se calentara; justo ahora me ponía a pensar en el objetivo principal de ese viaje: me preguntaba como le haríamos para cojer si estaba Roberto y su hijo Samuel con nosotros. La noche llegó rápidamente, ambas tiendas de campaña estaban a unos cuantos pasos. Me empecé a aburrir de la plática de los mayores, sabía que tardarían en irse a dormir cuando mi tío Carlos sacó una botella de vino de sus cosas. Convencí a Samuel y Antonio de meternos a una de las casas; platicando y contando historias de terror, Antonio era quien más parecía asustado pero igual me ponía nervioso con cada ruido del exterior. El chico más alto parecía divertirse cada que nosotros saltabamos asustados. Vi en mi celular que ya eran las 11 de la noche, los tres estamos ya acostados juntos; Samuel seguía hablando pero ya tenía sueño y Antonio ya estaba dormido a mi lado. Escuche los pasos de alguien afuera, mi corazón se acercó pero luego vi a mi papá asomarse. – Que hacen chicos? Ya es hora de dormir. Ven Joseph, llevaré a Antonio._ dijo él tomando a mi primo entre sus brazos, saliendo de la casa de campaña. Me despedí de Samuel y de Roberto para meterme en nuestra casita que era bastante grande: todavía más que la de los otros dos. – Estás cansado sobrino? Ya tu primo se durmió jaja y eso que aún no me lo cojo_ dijo mi tío Carlos algo borracho, mi papá lo regaño por hablar tan fuerte. Sinceramente no creí que se atreverían a hacer eso estando tan cerca de los otros dos. Me quite los tenis y cambiandome por un short ligero y una camiseta. Me acosté al lado del menor, cerrando los ojos. – Que haces Joseph? No que querías verga?_ me dijo mi tío apoyado de un codo, pasando su enorme mano por el estómago de Antonio quien se quejó en sueños. – Pero.. no nos oirán?_ dije nervioso, no estaban ni a dos metros de nosotros. – Por eso debes callarte, si no gritas no pasará nada_ dijo mi papá susurrando mientras se empezaba a quitar la ropa; quedando en boxer y cerrando el cierre de la puerta. Mi tío Carlos igual empezó a desnudarse, su enorme verga saltó entre sus boxer; incluso percibí el olor de ésta. Fui despojado de mi short por mi papá y mi primo igual pero con cuidado de no despertarlo. – Tranquilo hijo, no se darán cuenta; todo el día estuve aguantandome, tengo los huevos llenos de leche para ambos_ dijo subiendo sobre mí, besando mis labios él ya estaba desnudo así que sentí claramente su polla caliente y dura frotarse contra mis piernas; al mismo tiempo que pellizco mis pezones. – Ey.. Antonio, despierta pequeño_ volteamos viendo como mi tío Carlos susurraba y metía la cara al cuello del menor: besando despacio y lamiendo. Antonio se despertó confundido, antes de decir algo su boca fue tapada.. – Vamos, es hora de cojer; no te negarás o sí_ vi como pasaba las manos por las piernas desnudas y el pequeño pene del chico, éste suspiraba cerrando los ojos. Gemi al sentir como mi papá trataba de meter un dedo en mi ano, aunque sin nada de lubricar. – Ponte esto, para que no hagas ruido_ metió mi calzón en mi boca, me alzó las piernas abriendolas mientras pasaba su largo pene entre mis nalgas. Me levanto la cadera; quedando con el culo al aire y él lamiendo mi entrada, bolas y pene. Trataba de no gemir muy alto pero su lengua me hacía estremecer. A un lado de mí, Antonio estaba sobre mi tío con la verga de éste dentro de su boca y el mayor comiéndose las nalgas blancas y el ano rosa. – Te gusta Joseph? Pronto tendrás la verga de tu padre abriéndote el culo_ dijo subiendo en mí con la misma posición, metiendo su gruesa lengua en mi boca mientras masturvaba ambos miembros juntos. Pasé las manos por su espalda y bajando para apretar esas nalgas duras, se separó sólo un centímetro: – Que caliente resultaste ser jaja lo heredaste de mí_ dijo juntando nuestras bocas de nuevo, en momentos se separaba dejando correr saliva a mi boca mientras hurgaba mi oyito con sus dedos. – Estás listo? Luego de ti me follare por fin a tu primo_ dijo sonriendo; ambos volteamos a ver como el mencionado era penetrado lentamente: Antonio estaba boca arriba con las piernas abiertas en el aire y mi tío Carlos entre ellas tapando la boca del rubio. Gracias a la fogata de afuera podía ver claramente su enorme pene entrar en ese apretado hoyo. – Ya está? Trata de no herirlo Carlos_ dijo mi papá en voz baja, tocando con sus dedos del ano estirado del menor. – Jaja mi sobrino la aguanta muy bien, verdad?_ Antonio asintió aunque parecía dolerle, mi tío empezó a moverse; cogiendo tranquilamente al menor. – Bueno ya me dejaron caliente esos dos_ dijo mi papá acostándose a mi lado izquierdo, viendo a su hermano. Me hizo voltear igual hacia ellos, pegandome a su pecho marcado y ya con un poco de sudor. – Querías esto no hijo? Dejaré que tu mismo te comas mi verga_ dijo pegando su mandíbula a mi cabeza; su vos grave en susurro me ponía más deseoso de él. Pasé mi pierna tras las suyas, agarrando la gruesa polla caliente; ubicandola en mi entrada, me empuje hacia él pero no entraba. Mi papá me ayudó abrazando con ambos brazos mi abdomen y precionando con fuerza. Gemi sintiendo como su polla me abría de a poco, mi boca fue cubierta con su mano mientras cada centímetro se deslizaba hasta quedar completamente dentro de mí. – Aaa… no hagas ruido, te cojere despacio_ dijo en mi oído, afuera se oían los grillos y uno que otro búho. De esa forma podía ver como mi primo Antonio era follado por mi tío Carlos, ahora estaban en la misma posición que nosotros volteando hacia acá. – Ufff que rico jaja verte cojer a tu hijo me pone a mil, mira este nene_ le dijo mi tío a mi papá, dando nalgadas un poco fuertes a Antonio quien apretaba los ojos. – Cállate, recuerda que no estamos sólos. Ambos siguieron con sus movimientos, me gustaba la sensación de ser penetrado por mi papá; su cabello rubio estaba revuelto y me hacía cosquillas al frotar mi cara, se acercó besando mis labios y juntando nuestras lenguas. – Aaa tu hijo tiene un culo muy apretado no Bayron? La primera vez que me lo cogí parecía querer ordeñarme jaja_ mi papá no respondió, se separó saliendo de mí. – Acuestate boca abajo y abre las piernas, te voy a montar_ su forma de hablar me ponía los vellos de punta, hice caso pasando un sueter acolchado bajo mi cintura. Sentí como escupió más saliva en mi ano, metiendo el dedo índice para que entrará la saliva. Como dijo se subió penetrando de golpe y follando despacio para no hacer ruido, mi tío nos imitó: dejando al rubio menor boca abajo. De un momento a otro sentí las embestidas más fuertes, incluso creía que se oirian los golpes de piel. Trate de decirle empujando con una de mis manos su vientre; parece que entendió porque bajo la intensidad pero entonces oímos unos pasos fuera de la tienda. Ambos hermanos se detuvieron al notarlo. – Todo bien ahí?_ escuchamos la voz de Roberto, seguramente había ido a orinar o algo así; sentí mi corazón acelerado por miedo de que nos haya oído. – Si! Todo perfecto_ dijo mi papá cubriendo mi boca con fuerza, no parecía alterado. El otro permaneció en silencio un momento para luego hablar. – De acuerdo, hasta mañana_ dijo sin más, mi papá y el tío Carlos se vieron con una sonrisa divertida. – Le hubieras dicho la verdad jaja tal vez nos presta al hijo.. – Con mi hijo y Antonio tenemos, no seas tan ambicioso Carlos_ dijo papá, empezando a moverse muy lentamente. Cerré los ojos disfrutando de la sensación de tener ese cuerpo musculoso sobre mí, ya la polla enorme entraba naturalmente. Luego de un momento se detuvo, ambos se cambiaron de lugar: ahora mi tío Carlos fue quien se ubicó tras de mí. En esta ocasión me puse en cuatro arqueando la espalda al ser penetrado de nuevo, sus grandes manos tomaban mi pequeña cintura y en ocasiones apretaba con fuerza mis nalgas. A mi lado observé como Antonio se sentaba en la polla de papá, con ambas piernas a sus lados y apoyándose con las manos en las rodillas del mayor. Me puso caliente cuando se inclinó para besarlo de forma candente: sacando las lenguas ambos y frotando entre sí. – Aa hasta que vuelvo a sentir tu culito Joseph, se que te gusta más como te cojo yo; mi hermano es demasiado amable con tigo_ dijo tras de mi metiendo su gruesa polla, precionando con mucha fuerza contra él; me queje al sentir como jalaba mi pelo con fuerza y daba fuertes embestidas. – Shht, que te calles Carlos.. Mi tío no hizo caso, mi vientre dolió para luego venirme con fuerza; apreté la mandíbula para no hacer mucho ruido. Varios minutos después me encontraba boca arriba con las piernas casi pegadas a mi abdomen siendo sujetadas por el mayor, mi primo estaba de la misma forma pero quedando invertidos; su cara quedaba junto a la mía. – Oye Bayron, que dices de un beso entre hermanos? O te da miedo que te guste?_ dijo el mayor de ellos, papá se detuvo de penetrar a Antonio. Pasando su cabello rubio hacia atrás. – Me parece bien, apuesto que lo hago mejor que tu_ dijo para mi sorpresa, desde abajo vi como ambos adultos juntaban sus bocas; besándose muy calientes, incluso una gota de saliva calló en mi mejilla. Voltee tomando los cabellos rubios de Antonio, obligándole a basarnos igual, su saliva era muy dulce. Mordiendo un poco su labio, me separe al sentir como la verga de mi tío Carlos volvía a arremeter contra mis nalgas. Con mi mano me estimule la erección viendo como los mayores parecían acercarse al final. Me tape la boca al venirme y sintiendo como mi recto se inundaba de semen. – Aa Aa.. aaaa – Valió la pena esperar todo el día.. aaa, que rico jaja_ escuche al tío Carlos antes de lamer y succionar mi cuello, yo trataba de recuperar la respiración. A mi lado Antonio tenía la boca abierta, mi papá le dejó caer saliva en ella para luego lamer la lengua del menor. Ya más tranquilos: los cuatro limpiamos el semen y acomodando las mantas, me recoste sólo en calzoncillos. Quedando entre mi papá y Antonio, luego mi tío Carlos. – Duerme hijo, tal vez te despierte más tarde_ me dijo quedando el boca arriba con las pierna abiertas aún desnudo, pase mi brazo por su fuerte abdomen durmiendo por fin.


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