Relato Erótico de Zoofilia: Entre los árboles

¡PRUEBA LA NUEVA WEB: EROTISMOSINTABÚ!



Fecha: 2022-06-03


Entre los árboles


Autor: SEXYBOTON

Categoría: Zoofilia

Una tarde de verano salgo a caminar y me encuentro con una placentera sorpresa. . Buenas noches a todos, ahora que dispongo de un poco de tiempo voy a narrarles otra de mis experiencias. En esta, doy con la suerte de cruzarme con un callejero cerca del río el cual terminó dándome una hermosa cogida al aire libre. Hace unos meses, en las últimas semanas de verano decidí ir a un río que se encuentra a unos 20km de mi casa. Anteriormente ya había estado ahí dado que es un lugar que suelo visitar con amigos los fines de semana. La idea original era ir con ellos, pero como estaban muy ocupados con sus cosas lo dejamos para otro día. Pero yo, que venía de una semana muy estresante necesitaba salir a caminar, ver algo de verde y respirar aire puro, por lo que decidí ir solo. El sábado por la mañana transcurrió con tranquilidad, preparé la mochila con una termo con agua y algo rápido para comer, me puse ropa cómoda y salí a tomar el transporte que me dejaría cerca del río. El día por suerte ayudaba, no llegaba a los 30° y estaba soleado por lo que estaba muy entusiasmado. La zona del río que visito está en el medio de un pequeño pueblito, que a su vez está rodeado de campo y una autopista, es un hermoso lugar para ir a relajarse y despejar la cabeza, muy tranquilo de verdad. Así que ni bien llegué, comencé la caminata que en algunos tramos cruza al río y al mismo tiempo posee ramificaciones hacia el interior de un bosquecito que corre en paralelo, todo transcurría con normalidad hasta que decidí sentarme a descansar. Eran cerca de las 13:00hs cuando apareció El, un perro sin raza en particular, de estatura media, de pelo blanco corto y atigrado con el morro grueso y negro. Simpática fue la sorpresa ya que, más allá de que lo que me gusta hacer con los perros machos los animales en general me gustan (soy vegetariano, tengo un gato y una perra de mascotas que son como mi familia) y siempre que me cruzo uno por la calle los saludo y si tengo algo a mano, les doy de comer. En base a esto, la primera reacción que tuve con este perro fue saludarlo amistosamente, él, muy descarado, se acerco a oler mi mochila dado que ahí llevaba un sándwich de verduras y queso, así que decidí darle un pedazo. Luego de comer su parte, el se echo casi en frente mío y del lado derecho; hasta ese momento no se me había «prendido» el chip con este perrito, además no supe su sexo hasta que se posó en el suelo. Después de estar unos minutos sentados, pasó algo muy chistoso y excitante al mismo tiempo, el muy cabrón comenzó a lavarse las bolas, ahí pude descubrir que era macho, para mis adentros me quedé eclipsado cuando hizo esto, ya que lo interpreté como una señal, era demasiado casual por lo que evoqué una pequeña risa y me dije a mi mismo «Y bue, me los está ofreciendo en bandeja». Acto seguido, me levanté y comencé a mirar hacia mis alrededores ya que no quería parecer muy sospechoso frente a la poca gente que había. A continuación me agaché un poco, le acaricié la cabeza , le dí un pedazo más de sándwich y comencé a caminar hacia un lugar que sirviese como nuestro nidito de amor, estaba dispuesto a que ese animalito me cogiese. Pasados unos minutos de caminata, asegurándome de que nadie me siguiese me interné en un sendero abandonado, ahí estaba el perrito siguiéndome, yo ya estaba muy nervioso, me temblaba todo, la cola me palpitaba porque ya intuía lo que venía. Seguí caminando un poco más adentro hasta encontrar una especie de claro pero que al mismo tiempo lo rodeaba una densa vegetación, ya el río se había perdido de vista y conociendo el lugar sabía que por ahí no circulaba mucha gente. Pensándolo ahora, creo que fui muy imprudente pero en ese momento la calentura me pudo más, así que me saqué toda la ropa y quedé completamente desnudo frente a quien sería mi macho esa tarde. Me agaché en el suelo cubierto de hojas y comencé a acariciarlo, yo estaba muy caliente pero debía contenerme algo aunque sea, por lo que primero lo hice con su cabeza, lentamente y en silencio, a el no parecía molestarle así que seguí con su pecho (como me gusta a mí) hasta que me detuve en su pija y sus bolas, poco a poco frotaba mi cuerpo desnudo con el de él, amasándole la hermosa verga que le colgaba entre las patas. Una vez que el manoseo se convirtió en masturbación el hermoso perro reaccionó y saltó sobre mí, tratando de montarme por todas partes, yo en voz baja le decía «tranqui, no seas bruto bebé, esperá que me ponga en 4». Así que me puse lista y dispuesta, como una buena perrita, el se montó sobre mí y al principio daba picotazos rápidos y húmedos, estaba con muchas ganas hasta que con la mano derecha lo guié y zas, mmmmmff, que rico cuando un perro te da bien duro por atrás. Ahí estaba yo, en cuatro y parando lo más posible mi colita desnuda y afeitada solo para que mi perro macho de turno se sacase todas las ganas. Quería gritar como una puta en celo, pero no me animaba por el lugar, así que luego de hacer el esfuerzo de mantener la cola erguida me tape la boca y apoyé mi cara sobre las hojas y el pasto que se hallaban en el suelo, llegué a morder mi toalla por el placer que me estaba dando ese perrito callejero. Por momentos se mezclaban los sonidos de la cogida, los jadeos de mi macho, el rose de su cuerpo con el mío, en conjunto al viento entre los árboles y algunos pájaros, siempre había deseado que un perro me cogiese entre los árboles y completamente desnudo, era una experiencia salvaje de verdad. El placer era enorme y este aumentó todavía más cuando el perrito aceleró su taladrada y me abrió el culo con un hermoso botón del tamaño de una mandarina, que continuó con una inyección de leche caliente. Yo estaba en éxtasis, sucio, transpirado y con una pija de aproximadamente 23cm bien dura y caliente bombeando semen sin parar. El perro giró, apretándome la próstata y haciéndome acabar de forma explosiva e instantánea. No tomé el tiempo de cuanto estuvimos abotonados pero luego de un rato se liberó con el clásico «plop» que fue secundado con un río de leche escurriéndome desde mi colita abierta que el atendió con su babosa y caliente lengua. Me recompuse, giré y me acosté de lado sobre el suelo mientras yo miraba con admiración a mi amante limpiarse la pija, en un momento volteé hacia mi cola que todavía chorreaba y le dije «que rica cogidota me diste, te mereces un premio» entonces me acerqué a el caminado en cuatro patas como la perra que soy y poco a poco lo fui acariciando con la intención de saborear su verga. Mientras el se limpiaba, traté de darle un beso de lengua a lo que el asintió de forma deliciosa hasta que volvió a su verga, ahí yo aproveché para ayudarlo con su trabajo, como me encantaba recorrer la verga de ese perrito, media salada, con un gusto metálico, estaba tan caliente que se podía sentir el calor que emanaba, también pude saborear sus bolas, que eran de pelo corto, calientes y con un sabor a tierra, era un callejero de verdad ♥. Ni bien su pija volvió a estado de reposo el se quedo descansando, estaba agitado y hacía calor por lo que le dí un poco de mi agua mientras me vestía y limpiaba un poco. Así que terminé de ordenar mis cosas y disponía a irme cuando sentí que me escurría algo tibio por la cola, era la leche de mi macho, inevitablemente volví a calentarme, por lo que me dije a mi mismo «tengo tiempo y por acá no pasa nadie ¿por qué no intentar un segundo round con mi nuevo amiguito?». Acto seguido hice un rodeo de nuestro nidito para asegurarme de que nadie anduviese cerca, así que otra vez me saqué toda la ropa y me acosté junto a él a darle besos y frotar mi cuerpo desnudo al suyo. Estuvimos un rato acostados, yo le acariciaba todo el cuerpo, con mi mano izquierda le rascaba la cabeza mientras que con la derecha recorría su espalda, pecho, lomo y por supuesto, su paquete que se estaba poniendo duro. De esa manera mis caricias tuvieron efecto, lo que hizo que mi amante se parase en cuatro patas poniéndose inquieto otra vez, listo para un segundo polvo. Ni lento ni perezoso me fui poniendo en cuatro nuevamente mientras el trataba de montarme hasta que se bajó para comerme el culito de una forma exquisita, además como ya había quedado un poco abierto de la cogida anterior su lengua entraba más profundo, lo que me daba un infinito placer. Luego de lamerme se subió y por suerte esta vez no hizo falta la mano guía, como mi colita ya estaba dilatada de un envión muy fuerte me la enterró hasta el fondo. Fue tal la fuerza con la que me poseyó que logró empujarme contra el piso mientras yo sostenía mi cola con fuerza para sentir el bombeo intenso que me estaba dando mi macho. Con este perro pasó algo que nunca me volvió a ocurrir, cuando el me clava su verga y empuja mi cara contra el piso el cabrón posó sus patas delanteras sobre mi espalda, ejerciendo algo de presión y llenándome de rasguños, eso me calentó todavía más ya que adoro cuando un perro es dominante. Mientras tanto, yo podía escuchar el paff, paff, paff,paff, paff, paff fruto de la terrible cogida que me estaba dando, yo mordía la toalla otra vez. Esta vez me cogió alrededor de 30 segundos y dado que mi culo ya estaba dilatado el abotonamiento duró poco y con un ¡plop! se salió de mi cola, por suerte logré correrme muy rápido ya que explotaba de la calentura. Después caí rendido y el se quedó parado, jadeando mientras la verga le colgaba, todavía largando chorritos de leche caliente. Estaba sucio, dolorido, rasguñado, con olor pero satisfecho porque me había sacado todo el estrés de encima jajaja. Ya no tenía energías para chuparle la pija de nuevo por lo que comencé a limpiarme (la ropa estaba limpia porque la había colgado de una rama) un poco con la toalla y el agua que me quedaba, mi cola todavía estaba abierta y latía de las tremendas cogidas que me había pegado ese perro callejero, ni hablar de que todavía me escurría juguito de amor. Por lo tanto, tomé un pedazo de papel higiénico y lo puse para que contuviese lo que chorreaba. Una vez vestido, me aseguré de que no hubiese nadie cerca y salí caminando seguido del perrito, la verdad que lo hacía medio raro pero trataba de disimularlo jajaja. De camino a tomar el bus para volver a mi casa el perro se separo de mi en una calle diferente y lo perdí de vista, me encantó la forma en la que me trataba, como una perra más, de las tantas que seguro se había cogido. Antes de abordar mi transporte, tuve que pedirle el baño a un comerciante local ya que una vez más debí cambiarme el papel higiénico que contenía la semilla del macho que me había poseído esa tarde. Esta tarde/noche ni bien llegué a mi casa fui a masturbarme dado que todavía sentía la sensación en mi cola, me había dejado bien abierto así que con facilidad entraban tres dedos. Finalmente, luego de darme un baño me fui a dormir bien temprano porque ese hermoso macho me había dejado agotado y dolorido, pero satisfecho y feliz como hace rato no pasaba. Espero que les haya gustado, perdón si me extendí demasiado pero por temas de trabajo tuve que escribir este relato en varios días. Espero que lo disfruten y hasta luego a todos.


¡PRUEBA LA NUEVA WEB: EROTISMOSINTABÚ!


¿Qué te parece el relato?