Relato Erótico de Infidelidad: Susana juguetona, ¿buena o mala?

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Fecha: 2022-04-29


Susana juguetona, ¿buena o mala?


Autor: Anónimo

Categoría: Infidelidad

Me contacto a través de una página de contactos esta mujer que tenía 3 años menos que yo pero realmente como toda mujer tenía más experiencia en la vida. Lo hizo a través de un mensaje en donde me decía que deseaba que la conociera, tanto para saber si era buena o mala, aunque todo hay que decirlo, me encantan las mujeres que aun teniendo pareja desean experimentar su lado oscuro y provocador para deleitar su sexualidad al máximo. Bien es cierto que cuando una mujer contacta con un desconocido lo primordial es primero el respeto y luego la discreción y como ella y yo necesitábamos ambas cosas, pues la respondí que yo era malo jugando pero muy bueno entre sus piernas, a lo que ella me respondió con otro mensaje para que quedáramos y viéramos si el juego de ser malos o buenos nos llevaba a divertirnos y así comprobar que nos atrae en temas sexuales, aunque ella ya lo ponía bien claro en su perfil, nada de dolor pero si mucha sensualidad y mucho sexo. Susana (que no es su nombre real ni el de su nick) es una mujer en todas sus letras y cuerpo, rubia, pechos pequeños pero muy sensibles, un precioso culo y unos labios sin nada de pelo, vamos que tenía su coño para ser comido sin molestia de vello púbico y siempre húmedo al menos cuando quede con ella, que venía con un vestido holgado y sin nada debajo, solo unas medias que se unían a un body abierto justo entre su cueva y su culo. Lo que yo siempre digo sutilmente “una mujer preparada para que la follen en cualquier momento y circunstancia sin impedimento de ropa íntima”. Quedé con ella cerca de la estación de autobuses de su ciudad, que es muy conocida, sobre todo porque al lado está un centro comercial con la estación del tren de alta velocidad y siempre que he visitado su ciudad me he alojado en un hotel cercano, por tanto, no es que me conozcan, es que soy cliente habitual por temas de trabajo. Reservé una habitación y tras tomarnos una cerveza a medio día que era cuando ella podía quedar, antes de la hora de la comida, le dije si deseaba que fuéramos a follar o que diéramos un paseo hasta llegar a la playa que está a una media hora andando de donde nos encontrábamos. Realmente yo quería follar con ella, y Susana deseaba sentir mi miembro en su boca por lo que me dijo que lo del paseo mejor para otro día, que ya le había follado suficientemente la mente como para dejarlo en un simple encuentro de conocimiento y poner cuerpo a nuestros mensajes, por lo que pague la consumición que nos tomamos y nos fuimos para la habitación, tranquilamente, charlando. Cuando llegamos fue directa al grano. Se agacho casi en cuclillas y abrió la cremallera de mi pantalón sacando de dentro de mi bóxer ya mi polla dura y con ganas de entrar en algún agujero caliente, por eso la miro, me dijo que no sabría si le cabría en su boca y en un ademán de abrir todo lo que podía su boca, metió solo el capullo. Hecho bastante saliva para poder lubricar y yo notando que seguía insistiendo por tragarse todo, le agarré de su melena y cabeza y empecé a bombear lentamente como follando su boca, cosa que aunque no lo crean a muchas mujeres no les gusta, pero a la que le pone perra es algo casi mejor que meter en su coño. Susana empezaba a gemir y a mover su cadera mientras yo le follaba su boca que, aunque no tenga una herramienta de veinte centímetros si es cierto que el grosor da más placer sobre todo cuando conseguí meter al menos la mitad de mi tallo en su boca. De su boca salía bastante saliva que bañaba parte del tronco que faltaba por entrar dentro de su boca y parte de mis huevos, por lo que ya me tenia hecho un traje de saliva a modo de condón, así que solté su cabeza de mis manos, saque un condón para ponerlo y cuando le quite la polla de su boca para enfundarlo, ella se levantó y me dijo que si tardaba mucho en correrme podríamos hacerlo al principio sin nada, aunque realmente ella tenía ganas de que la inundará un hombre con aguante, pero en las primeras citas con mujeres casadas o divorciadas (que son con las que suelo quedar) siempre pongo protección por mi parte, así que metí mi polla de pie, Susana contra la pared, abriendo con sus manos su culo, y deslice mi polla por sus labios que estaban mojados pero con la saliva que me había dejado en mi falo pues humedecí más esa entrada. Me aparte, me puse el preservativo y cuando estuve listo, apunte a su entrada bastante abultada, agarre de su melena con una mano y con la otra a su cadera, y empecé a taladrar su coño con una fuerza que casi la hago que se empotrara en la fría pared de la habitación, con su vestido subido por ella a la cintura y oyendo como mi cuerpo chocaba contra su gran culo. Eso hizo de inmediato que ella se corriera, casi chillando, y mal diciendo por haberla puesto tan caliente y haber conseguido lo que muchos otros hombres no lo habían hecho, el correrse tras ser penetrada. Estuve un buen rato en dicha posición hasta que ella me suplico que nos fuéramos a la cama, que deseaba cabalgar encima mía, por lo que nos quitamos de camino a la cama toda la ropa. Yo seguía con la polla dura por lo que en cuanto me tumbe, ella se puso encima mía, y se clavó literalmente mi estaca de carne y suspiro de nuevo por cómo se introdujo dentro de ella, lentamente, notando cada milímetro de mi polla barrenar su coño recién corrido y altamente sensible, por lo que poniéndose en postura de “te voy a cabalgar hasta que te corras” y sujetando sus manos a mi pecho, empezó una de las maravillosas pajas que me suelen hacer las mujeres experimentadas en labores sexuales, que no es otra que empezar lento para ir subiendo el grado de aceleración, pero tanto Susana como otras mujeres amigas mías que tienen la manía de sentir el placer sexual conmigo es que aunque me gusta y excita mucho esa postura, realmente me deleito y tardo más en llegar a mi orgasmo, por eso cuando su vagina empezó a vibrar y ella a gemir y acelerar sus movimientos, cayó encima de mi pecho, besándonos con lengua, ojos cerrados, y yo agarrando con mis manos su culo para así notar como su coño temblaba, sus muslos eran una tiritona total y su cueva volvía a escupir su liquido blanco a través de las paredes del condón, por lo que la deje que descansara un poco, para que estando en dicha posición pudiera sentir el grosor de algo que le encanta a toda mujer, un hombre duro dentro de ella, con ganas de darle más sexo del bueno y encima esperando a que ella se recuperara de sus orgasmos bestiales que tenía. Me salí de su vagina y la dejé tumbada boca abajo. Quería realmente romperle el culo pero ahora lo que hice fue azotar su precioso trasero suavemente, para no hacer que se enfriara su pasión sexual, y con los azotes suaves pero subiendo el grado de dolor en sus dos caras del trasero, la oí que volvía a gemir y a maldecir por no dejar que descansará, y abriendo su piernas con mis rodillas deje que su coño se aliviará un poco del calor interno que manaba de su volcán para así meterle no mi polla que le había quitado el condón, sino para meter mi mano. Bueno, primero empecé con dos dedos y noté como entraban muy bien, para empezar a follar rápidamente. Al estar Susana muy excitada y muy mojada, ayudó a que metiera un tercer dedo, mientras con la otra mano mía le masturbaba su clítoris y ya note como su cuerpo empezaba a moverse como si estuviera siendo follada, por lo que aceleré la entrada y salida de mis dedos en su volcán ardiente, por lo que notando que sus músculos vaginales se dilataban, metí un cuarto dedo, que ya notaba una buena presión, pero ella no paraba de decirme que no parará de follarla, cosa que no iba a hacer, y follando con mis cuatro dedos su coño rápidamente mientras la masturbaba con mi otra mano, ella se agarró a las sabanas de la cama, casi mordiendo la almohada y yo seguía en mi labor de sacar a la perra caliente que había dentro de ella, por lo que en cuanto estuvo a punto de tener su orgasmo, fue cuando metí mi dedo pulgar y de un solo empuje conseguí que hasta mi muñeca fuera tragada por su dilatado coño. Susana no podía hacer nada, solo gozar, solo chillar, solo gemir, y su cuerpo empezó a vibrar, a temblar, a no parar de moverse, sabía que le había producido uno de los orgasmos más bestiales en su vida. Por lo que poco a poco fui sacando mi mano, oprimida por su cavidad vaginal, sus músculos que estaban en plena tensión por su fuerte orgasmo encadenado. Y la dejé que recuperará un estado tranquilo, mientras me deleitaba viendo como su cuerpo, todo, temblaba. Al cabo de un rato, ella ya estaba recuperada pero destrozada y me dijo si esto lo hacía con todas las mujeres con las que tenía encuentros, por lo que le dije que no todas las mujeres aceptan que le metan una mano, y que solo lo hago con las perras que sin decirme nada quieren comprobar de que son capaces con un hombre por sorprenderlas y por follarlas bien. Susana me indico que nadie la había metido nunca una mano y que la verdad, le encanto, pero que necesitaba recuperar un poco la sensibilidad entre sus labios, porque la había destrozado literalmente, por lo que vio mi polla sin el condón y rápidamente se lanzó hacia ella para intentar hacerme una mamada, lo que realmente hizo fue ponerme muy dura y con ganas de follar de nuevo, para llenar su coño de mi leche. Estuvimos más de dos horas follando fuerte ya que a mí me provoco hacerlo así y a Susana le encantó que fuera duro y salvaje, pero a la vez atento a sus necesidades sexuales. Nos hemos visto más veces, pero no han sido como en esta ocasión ya que siempre la primera vez hay que dar nuestro lado bueno y malo, para saber si nos gusta o no.


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