Relato Erótico de Infidelidad: Mi madre y su nuevo marido

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Fecha: 2022-04-26


Mi madre y su nuevo marido


Autor: NERON6280

Categoría: Infidelidad

Madre enviuda y se vuelve a casar. Esto sucedió en el año 2017 Me llamo Efraín vivía con mis padres Manuel y mi madre Carmen en ese entonces tenía 47 años , un día a mi padre le dio un infarto en la empresa que trabajaba era director de ventas en la empresa pero cuando fue ingresado en hospital comenzó la historia mi madre lo cuidaba en el día y en la noche la hermana de mi padre mientras yo lo visitaba por los estudios de universidad algunas veces pero un buen día que entre a mi casa escuche unos ruidos en la habitación de mi padres así que me quite los zapatos en la puerta para no hacer ruido y al subir estaba abierta la habitación tenía la luz prendida. Pude ver a mi madre en cuatro patas con un hombre detrás de ella. Al detenerme lo más cerca que me pareció prudente la escuché decir “me vine”. El hombre se separó de ella. Ambos se acostaron. Él prendió un cigarrillo (algo prohibido en casa por mi padre) y me di cuenta que había un cenicero en el velador de su lado. Mi madre se recostó sobre su pecho y ambos estuvieron un rato, quizás unos 15 minutos sin hablar. Luego comenzaron a hablar sobre la empre sale dijo Raúl eres socio de mi marido así que quiero que te hagas cargo de ese puesto por el momento ya que mi hijo está en la universidad y por ahora no creo que tenga tiempo y yo lo cuido durante el día ya veremos estos días que sucede, ahí me entere que el socio de mi padre era amante de mi madre. Pensé que todo había concluido y cuando estuve a punto de retirarme con igual sigilo, escuché que él le decía “chúpala puta”. Mi madre, le respondió sumisa “si mi amor”. Recién en ese momento, cuando él se la cogió, indicándole a mi madre que empiece, me pude dar cuenta del tamaño de la verga. Ya se encontraba erecta, sin que ella use sus labios y lengua. Una verga enorme diría, incluso hoy tantos años después del incidente puedo afirmarlo. Mi madre se puso en perrito y comenzó a chupársela y si bien no veía los detalles de la chupada, si podía verle el culo moverse rítmicamente mientras lo hacía. Mientras ella mamaba esa poderosa verga, él le decía que era una puta, que era una perra. Que era una zorra infiel y ella sólo mamaba sin responder. Luego él le dijo que la iba a coger por el culo y le preguntó – ¿Puta de quién es tu culo? – Tuyo mi amor, sólo tuyo. – Quien te lo abrió perra. – Tu mi amor, aquí en mi cama Raúl se acomodó muy rápidamente sobre ella y sin ningún preámbulo, se la metió. Supongo todos los 20 o más centímetros en una, pues mi madre gimió de dolor y empezó a decir “me duele mi amor, me duele .Le decía tranquila que esto apenas empieza. Mi madre gemía y él comenzó también a gemir y era obvio que el inicial dolor se había transformado en placer anal. Tras un par de minutos o menos, la colocó en perrito. Todo ello sucedía en perpendicular a mí, ambos sobre la cama. . Felizmente ya había anochecido y yo me encontraba en la penumbra. Luego la acomodó al borde de la cama, justo mirando hacia donde yo estaba. Él salió de la cama, se puso de pie y siguió cogiéndola por el culo, con mi madre con la cabeza enterrada en la cama. Por momentos la levantaba y podía apreciar su cara perdida de perra culera. Comenzó a gemir y decir “me vengo mi amor, me vengo” y tuvo un orgasmo con el rostro levantado que nunca olvidaré. Comenzó a decir “soy tu puta, tu puta, eres mi macho y él siguió culeándola. La volvió a cambiar de posición al borde la cama. Ella boca arriba, con sus piernas al hombro de su amante. Posición en la que se comería hasta el último centímetro de esa enorme verga y se lo dijo “mi amor, me va a entrar toda” . Raúl le respondió “si puta” y de un solo movimiento se la empujó hasta el fondo. Mi madre volvió a gemir con algo de dolor, pero fue un instante. Pronto tuvo un segundo orgasmo y luego un tercero. Supe que era el momento de irme. En silencio retrocedí. Bajé las escaleras, abrí la puerta de la calle y salí. Mi madre sería cogida toda la noche. Así que me fui a pensar a ver que ibas hacer. Luego en unos días después iba a confrontar a mi madre pero recibimos la noticia que mi padre había fallecido así que deje eso quieto. Pasaron dos meses y Raúl ya no aparecía por la casa pero una noche de nuevo al regresar a mi casa escuche de nuevo los ruidos en el cuarto de mis padres pero esta vez estaba la puerta cerrada y se escuchaba como Raúl le decía a mi madre. ¿Quién es mi puta?, ¿quién quiere que la folle toda la noche como una zorra?. Yo cariño, yo soy tu puta ¡Aaaahhh…, aaasí papi…, así…, me tienes caliente…!. Y le seguía diciendo mi madre. Hasta el día de hoy, el único pene que había yo tenido, era aquel de mi esposo, pero…, de manera increíble, de tan solo mirar tu pene un placer que había yo contenido por mucho tiempo, por años. El pene de mi esposo era delgado, no largo y…, hasta ese momento yo había creído que todos eran iguales, pero no: este pito ¡Así Miguel, así…, qué delicia…, mételo y destrózame…, por favor…!. Seguí mi camino hacia mi habitación y llorando en mi cama, me quede dormido, mientras escuchaba los gritos de mi madre y de Miguel. Al día siguiente, me desperté tarde. Al mes me dieron la noticia que mi madre estaba embrazada y que se iban a casar así que me hice cargo del puesto de mi padre ya que mi madre tomo una licencia ya que trabajaba ahí. Durante los días que mamá estuvo de licencia, cogidas como esta se repitieron diariamente. Mi madre nunca volvió a ser la misma, su vida la consagró a complacer a Raúl y a criar a mi hermanito. Veo a mi madre los fines de semana. Ella tiene otra familia, mientras estoy disponible ya que me mude a a mi apartamento y me hago cargo del puesto de mi padre.


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