Relato Erótico de Infidelidad: Mi esposa, su sobrino y yo

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Fecha: 2021-11-26


Mi esposa, su sobrino y yo


Autor: Anonimocornudo

Categoría: Infidelidad

En una borrachera fui cornudo y me gustó. Hola amigos voy a relatarles como me convertí en cornudo, somos una pareja en los cuarentas yo tengo cuarenta y cinco y mi esposa cuarenta yo nunca e Sido muy potente en el sexo tengo un pene de trece centímetros y además soy precoz, al inicio de mi matrimonio tuvimos muchos problemas por esa razón pero al final como que mi esposa se resigno y ya llevamos veinte años de matrimonio, hace tiempo llego a vivir con nosotros un sobrino de ella por qué le resultaba más cómodo vivir con nosotros por qué le quedaba cerca de su trabajo y además podía llegar a tiempo para tomar sus clases en línea, el tiene veinte años estudia la universidad y trabaja es muy buen muchacho, educado atento y cariñoso con su tía, mi esposa es una señora de cuarenta años la clásica gordibuena, nalgona tetas grandes y bonitas piernas, el caso es que desde que llegó a vivir con nosotros su sobrino yo lo noté muy cariñoso y mi esposa también muy cariñosa con el pero no lo mire mal, pasaron los meses y todo normal asta el día que fue su cumpleaños número veinte decidimos festejarlo pero solo nosotros tres por cuestiones de la pandemia, así que ese día hicimos un asado y fue la primera vez que le permitimos tomar una cervezas con nosotros. Serían como las once de la noche cuando ya andábamos muy tomados y más el porque no estaba acostumbrado, el caso es que entre mi esposa y yo lo ayudamos a llegar a su recamara y mientras yo le quitaba los zapatos ella le quitaba la camisa, en determinado momento mientras ella trataba de sacarle la camisa y por la borrachera ella callo encima de él y el medio dormido la abrazo poniendo su mano sobre las nalgas de mi esposa, ella llevaba una minifalda de mezclilla y el empezó a meter la mano bajo su minifalda pero el estaba más dormido que nada, ella entre risas me dijo - mira este? Quien sabe que estará soñando! Yo rei también y le dije - pobrecito no está acostumbrado a tomar. Ella - no pero mira como me mete mano? Si me descuido aquí mismo me anda cogiendo delante de ti! - no creo que lo haga - que apuestas a qué si? -haber... Dije yo entre exitado y divertido Ella se le repego el escote en la cara mientras masajeaba su pene por encima del pantalón el empezó a buscar sus pechos con la boca, ella misma los hizo salir de su blusa sin brasier para que el de inmediato se apoderará de un pezón y empezó a mamar sin dejar de acariciar las nalgas de ella por debajo de la minifalda, después de un momento ella desabotono el pantalón de él y bajo el zipper para hacer salir aquel pene que casi media lo doble del mío y de inmediato lo empezó a acariciar para después mamar con verdadera pasión, yo permanecía de pie mirando aquella caliente escena lleno de exitacion también, después de un rato ella se montó encima de él, levantó su falda, hizo de lado su tanga y ella misma guío aquel enorme pene a su lubricada vagina y poco a poco dejo caer su peso asta que desapareció aquella barra de carne durísima, ella arqueó la espalda se aacaricio los pezones y soltó un gemido de placer al sentir aquella enorme verga dentro, y empezo a cabalgar empalada mientras yo me había abierto el pantalón y acariciaba mi pequeño pene. No sé cuánto tiempo paso asta que el se empezó a venir dentro de ella, el semen escurría a chorros por las piernas de mi esposa y ella se volvía loca de placer, cuando por fin aquel pene se puso flácido ella se bajó de él y se recostó a su lado, yo le quite la ropa y me subí encima de ella para follarla en la clásica posición del misionero casi al instante de penetrarla ella comenzó a tener un orgasmo creo que fue la primera vez que logré hacerla tener un orgasmo y al los pocos minutos yo también empecé a eyacular, en seguida caí exausto a su lado y nos quedamos dormidos, por la madrugada entre sueños escuché que ellos estaban otra vez follando, solo medio me desperté y les dije que me dejarán dormir y me voltie hacia la pared,ella entre gemidos puso su mano en mi hombro y me dijo - si mi amor duérmete! Mientras el me dijo - discúlpeme tío trataré de no hacer gritar tanto a mi tía! Y continuaron en lo suyo y así entre chasquidos de sexos húmedos y gemidos me volví a quedar dormido. Al día siguiente me desperté como a las nueve de la mañana, mi esposa estaba acostada de lado frente a mi y enseguida me di cuenta que su sobrino se la estaba cogiendo de ladito, abrí los ojos y les pregunté, -otrq vez están cogiendo? Ella se mordió el labio inferior y después me dió un beso mientras el me respondió. - si tío es que las nalgas de mi tía están riquísimas y me ponen la verga dura en todo momento, yo me levanté y me metí a bañar, cuando salí ellos ya habían terminado, en seguida se metió a bañar ella y después el y desayunamos en la cocina como si nada. A partir de ese día ellos follan a cada momento y yo no sé porque no siento ni celos ni coraje ni nada, al contrario me siento feliz de que mi esposa esté disfrutando lo que yo no podía hacerla disfrutar, y cuando yo tengo nesesidad de sexo siempre me atiende sin problemas, no sabía que ser cornudo era tan rico y me gusta


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