Relato Erótico de Fetichismo: Nuestra historia, el sexo y el placer nos unen cada vez más

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Fecha: 2021-11-01


Nuestra historia, el sexo y el placer nos unen cada vez más


Autor: ByL

Categoría: Fetichismo

Hace algo más de cuatro años que nos conocemos, y desde el principio de nuestra relación, el morbo, el sexo, la lenceria y el crossdressing, el nudismo, el vicio y el porno, es nuestro día a día. Mi novia travesti siempre está vestida de mujer en casa y convertida en una auténtica puta y yo la trato como tal. De hecho es toda una mujer, que es lo que quiere ser. Y la verdad es que es casi lo que más me gusta de él/ella… el poder tener esa dualidad hombre/mujer para mí, porque es mi puta particular, y a las dos nos encanta, porque en el fondo yo también lo soy, soy otra puta, siempre lo he sido, me apasiona el sexo y me paso el día cachonda y empapada, y si puedo pasarmelo follando, mejor. Siempre he sido muy libertina y exhibicionista. Somos tal para cual. Almas gemelas al 100%. Estábamos predestinadas a encontrarnos y a estar juntas. Hace ya bastantes años, tuve un novio que se vestía también de mujer y con quién tenía una relación puramente sexual, y me encantaba, pero acabó dejándome por otro tío al que se follaba sin yo saberlo. Pero se que mi putita sólo me quiere a mi y yo solo la quiero a ella. Lo demás son rollos sin más, amantes incluidas, porque tenemos una amante que compartimos y que nos follamos juntas y disfrutamos un montón cuando hacemos tríos. Cuando nos conocimos, trabajábamos juntas en la misma empresa y lo veía como un hombre, pero cuando empezamos a liarnos y descubrir lo mujer que era, y después de siete u ocho meses jugando y follando en hoteles como lesbianas, me invitó a pasar un fin de semana a su casa, y se convirtió en un fin de semana totalmente sexual. Lo hacíamos a cada rato en todas partes de la casa, follábamos cuatro y cinco veces cada día y no salimos de su casa en todo el fin de semana. Un maratón sexual que disfrutamos enormemente. Follabamos sin parar, nos vestíamos como putas y nos maquillábamos como zorras, y al rato ya estábamos otra vez follando en el salón, en la cocina, en el baño, en la ducha, en el pasillo, en la cama… por todos lados. Le encanta que sea yo quien la feminize y que luego la folle con el arnes, que le diga toda clase de guarradas y burradas, que sea el sexo más duro y guarro posible, y a las dos nos encanta así, lo reconozco. A mi me encanta que lo haga igual cuando me lo hace ella y me apasiona cuando me folla analmente. Además, tenemos una televisión sólo para ver porno y se pasa encendida casi todo el tiempo, a las dos nos encanta y nos excita mucho. Después de estar unos meses de su casa a la mía y viceversa, además de a hoteles, tomamos la decisión de irnos de la empresa y vivir juntas. Vendimos las dos casas y compramos un chalet mucho más grande y fuera de la ciudad. Está a casi 50 kilómetros y estamos en mitad del campo, lo cual nos da una libertad y una intimidad fenomenal para nuestras pasiones más carnales que ponemos en práctica cada día y casi cada hora de las 24 horas del día. Si no estamos en lencería, estamos completamente desnudas, pero siempre con medias y tacones, como mínimo. La verdad es que la ropa, nos dura puesta muy poco... Nos encanta hacer sexo al aire libre, en nuestro jardin y en la piscina. Pasear desnudas y en tanga, y nos encanta grabarnos follando y fotografiarnos desnudas y en lencería con nuestros ligueros y luego vernos mientras nos masturbamos. Tenemos una colección brutal de material porno nuestro, pero es sólo para nuestro disfrute, y para el de alguna amiga que viene de vez en cuando a nuestra casa y que ya es nuestra amante fija. Normalmente en verano, en nuestra piscina tomamos el sol siempre desnudas, y habitualmente estamos cachondas como perras deseando follar o masturbarnos para corrernos gritando de placer, cosa que muchas veces sucede ahí mismo. Igualmente tenemos localizadas varias playas nudistas y desiertas donde sabemos que podemos follar ahí mismo y bastantes veces vamos a ellas A veces mi putita se pone sus pequeños bikinis tanga en casa y en las playas nudistas. Si son pequeños en el tanga, en los sujetadores lo son aún más, y le encanta pasearse con ellos en topless, y exhibiendo su culo de guarra con esas pequeñas tetas naturales que tan bien acogen sus sujetadores y que sé que le gustaría que fueran más grandes. Y yo la verdad, es que disfruto viéndola con el bikini puesto. y con las marcas en el culo y en sus tetas. Me gusta mucho y llego a masturbarme pensando en ello. Me excita mucho esa visión de su cuerpo desnudo de mujer con las marcas del bikini minúsculo... A veces, paseando en lencería en casa, acabamos así en la piscina. Nos da especial morbo nadar así y salir con todo mojado y transparentandose más de lo que suele transparentar. Incluso a veces hemos estropeado más de unos tacones de esa forma… nos excita mucho bañarnos así. De vez en cuando también hacemos salidas nocturnas las dos juntas. Nos vestimos muy sexy y disfrutamos de salir juntas vestidas con nuestra ropa provocativa y de nuestra lencería. Solemos hacerlo no muy lejos de nuestra casa, pero estar así en la calle, pasearnos casi enseñándolo todo, nos provoca especial morbo, aunque no haya mucha gente en los alrededores, es lo de menos, aunque a veces nos gustará que nos viese alguien. Nos hemos introducido en la bisexualidad. Me atraen mucho las mujeres y a la puta de mi novia travesti le gustan las pollas, Me vuelvo loca cuando me como el coño y las tetas de una tía, mientras nos morreamos, pero sobre todo me encanta verla a ella comerle la polla a un tío y que luego se la folle y la reviente como la zorra que és. Me quedo mirándola disfrutar y me corro casi sin tocarme solo mirándola. Las dos disfrutamos muchísimo. Y cuando organizamos alguna orgía en nuestro sitio privado ahora participamos siempre juntas. De vez en cuando hacemos sesiones de lo que nosotros llamamos “sadosex”, donde una es sumisa y la otra dominante, y por juegos de dominación y sumisión, acabamos teniendo sexo sujetas, con esposas o cuerdas y vendadas, pero con un placer tremendo mientras podemos azotarnos, ponernos pinzas, usar consoladores y vibradores y cosas así, pero con poco dolor placentero y en ningún momento violencia. Una vez yo hago de sumisa y ella de dominante, y a la siguiente, cambiamos los roles y hago con ella lo que me apetece, y lo disfrutamos enormemente. Hace poco, hemos montado un club liberal “clandestino” de lujo. Al que sólo se accede por invitación expresa y con unas reglas muy específicas. Está en un lugar apartado y para nada se sabe lo que es desde fuera. Lo llevamos entre los dos y ya hemos organizado alguna mega orgía y nos encanta. Somos así y no podemos, ni queremos, remediarlo. Más bien todo lo contrario. Siempre buscando formas de tener placer y de innovar en todos los sentidos sexuales como las dos putas que realmente somos, y que nos encanta ser. Buscando siempre el placer y el disfrute de nuestros cuerpos, y de otros.


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