Relato Erótico de Incesto: Gym Unisex

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Fecha: 2019-08-17


Gym Unisex


Autor: TrovoDecimo

Categoría: Incesto

En el plano sexual, Adriana era muy distinta a Verónica… más bien cercana a mis gustos. Podía percibir, como se sentía a gusto siendo sumisa, cada vez más por mi parte, descubría en mí una parte nueva, me sentía cada vez más seguro de mi mismo…, me gustaba aquello de llevar el mando. El secreto de papá conmigo era difícil de demostrar por Dámaris, al fin y al cabo era su palabra contra la nuestra porque no tenía pruebas de los hechos, aún así necesitábamos asegurar su silencio con algo que la pusiese en evidencia…esa misma noche comencé a leer ávida por saber los secretos más íntimos de Dámaris, “El diario de una princesa”, en principio eran relatos sin mucho interés hasta que me encontré uno titulado… Mi primera vez con un madurito Me emociona escribir cómo fue mi primera vez… hoy con el frío que hace y bien vestidita recordaré cómo perdí mi virginidad y por fui una mujer feliz. Antes que nada, quise aprovechar la casa sola para vestirme y tomar muchos selfies. Hoy decidí darme una ducha y depilarme toda, me encanta ver mis piernas depiladas, me puse una tanga rosa con flores, muy coqueta, un sujetador color lila con encaje que hace que mis tetas se realcen y luzcan bonitas, a pesar del frío tengo puesta una mini falda ya que quiero aprovechar la depilación, todo esto lo combiné con un blusita azul y alisé mi cabello rebelde con un planchado, me encanta tenerlo lacio. Pero ésta historia no se basa en cómo estoy vestida el día de hoy sino en cómo por fin me animé a estar con un hombre. Yo tenía la edad perfecta para poder dejar de ser virgen, en mi cabeza siempre rondó esa idea, al menos desde que empecé a vestirme para dejar ser virgen a esa edad como una señorita. He de confesar que me daba miedo porque estaba confundida, ahora sé que me encanta. Ya llevaba un tiempo de con mensajes de email con un chico que resultó no ser tan chico, 55 años para ser exacta… No me importó que fuese guapo, pero era alto, fuerte, amable… el único que me conquistó del todo… siempre me han atraído los hombres maduros. Un día, por fin me decidí ir a verlo…cuando lo vi me quedé patidifusa, aquel hombre con quien llevaba meses tonteando vía email era el abuelo de Cata, quise darme la vuelta pero él tenía fotos comprometidas que me dejaría en mal lugar, además estaba decidida a ir por todas fuese quien fuese. Como buena niña no tenía nada de nada sexi que ponerme, pero él como todo un caballero me llevó de compras. Yo tenía clases en el instituto, pero dije “es ahora o nunca” y lo vi en la Zona ajardinada del centro comercial y nos metimos en ZARA para escoger lo que me pondría. Debo confesar lo nerviosa que estaba porque era mi primer encuentro con un hombre y se me salía el corazón de tan solo estar parada ahí, nos quedamos en ver a las 10 de la mañana y fue puntual, estaba de espaldas y sólo sentí una mano en la cintura diciéndome “Dami” lo cual me hizo sentir “Woooooow”. Nos saludamos, algo nerviosa pero me tranquilicé, escogí una mini falda negra muy corta pensando que me la levantaría y jugaría conmigo, una blusa morada escotada, medias negras y unas braguitas coquetas, negra con un moñito al frente… El camino a Versus fue raro, la verdad hablamos poco pero él en todo momento me tranquilizó y tomaba mi mano para calmarme, eso de verdad lo sigo recordando agradable. Por fin llegamos y la chica que me atendió me hizo sentir cómoda, segura y sobre todo guapa, ya que me dijo que me veía bonita sin siquiera haberme maquillado. Aún faltaba mi sujetador porque una nena no puede andar así sin él, ahí había uno con efecto push-up…, me dejó ahí para irse a comer mientras me maquillaban y la aventura continuaba. Subí para comenzar con mi transformación… Bajé las escaleras y comenzó a maquillarme, la conversación la verdad fue muy amena con la chica que me maquilló, no paraba de decirme que me veía como niña, en realidad, siempre me lo han dicho que tengo carita de cría inocente de 8 años, pero a veces me es difícil creerlo. Por fin terminó, al verme frente al espejo, creo que quería llorar de emoción, por fin mi sueño de verme bien maquillada, arreglada y lista para salir con un hombre maduro, se me había cumplido. Pasó a por mí y aún recuerdo su cara de asombro, se acercó, me tomó de la cintura, me plantó un beso, mi primer beso con un hombre que no era de mi familia… sentí mariposas, sentir sus labios, sus manos rodeando mi cintura y tocando ligeramente mi culo… ¡Woooow! Me abrió la puerta del coche, subí y yo lo que quería era pasear con él un poco, pasear como nena de su hombre, tomar un helado, qué sé yo, pero el camino hizo que nos desviáramos ya que había mucho tráfico y “curiosamente” dimos con un hotel cerca del malecón, antes de irme mi amiga me dijo “usa condón para que no pase nada” era mi primera vez y las primeras veces una chica no se queda preñada, así que prescindí de la gomita… necesitaba que me follaran a pelo y me llenaran de leche…era mi estreno y debía de ser así completo…solo te desvirgan una vez. Preguntó si deseaba entrar…y no dude ni un segundo, lo besé…– “Es lo que he estado esperando desde que te vi”, mentí un poco, porque esperaba a alguien mucho más joven, maduro pero no tanto. Mi respuesta no sé si lo excitó pero aceleró para conseguir una habitación. Aún recuerdo la cara del señor del hotel al verme tan niña con un viejo. Por fin entramos en la habitación y empezó a besarme, aún recuerdo cómo sus besos erizaban mi piel, al principio tenía miedo pero al sentir sus besos, descubrí que un hombre es lo que quiero en mi vida y no sólo eso, sino ser su princesa. Cabe mencionar que cumplió mis sueños de ser una dama, señorita, nena, putita o zorra…me hizo sentir mujer. Notaba cómo se excitaba y su polla se endurecía, fue una rara sensación pero a la vez agradable. No dejó de besarme, al mismo tiempo que me tomaba de la cintura diciéndome… – “qué hermosa te ves” NOTA: ¡CHICOS, es lo que nos gusta, que nos traten como nenas! Le quité la camisa dejando a mi hombre en jeans y ¡Se veía tan fuerte, tan macho, tan excitante! Se acercó a mí, me giró y puso mi espalda contra su pecho al tiempo que sobaba su verga erecta contra mis nalgas, aún disfruto eso con cada chico con el que estoy. Me besó el cuello, la espalda, los hombros, no dejaba de besarme y por fin hice lo que una chica debía de hacer… voltearme, ponerme de rodillas y besar ese miembro que tienen los hombres y nos vuelve locas a las mujeres. Me arrodillé, le bajé los jeans, le bajé el bóxer y al ver su cipote en mi cara me excité más, por fin sería esa chica de las películas porno chupando una buena verga de su macho, ¡por fin me entraría esa masculinidad en mi zorra boca, por fin! Me lo metí en la boca como niña con juguete nuevo, lo besé, lo acaricié, lo chupé con todas mis ganas, siempre había querido probar una polla dura, siempre había querido metérmela y disfrutarla al sentirla palpitante. La primera sensación fue… su rico sabor salado, mi zorra boca tenía miedo de probar y que le gustara, se equivocó un poco, ¡¡ME ENCANTA!! Él me acariciaba la cabeza haciéndome disfrutar de la gorda tranca que portaba el macho, por fin me dijo las palabras mágicas… – “Quiero follarte nena”, me levanté como un rayo, me pidió que sacara un condón y no traía, OMG me quería morir, sin condón no hay follón. Sin embargo se portó como lo haría un buen semental que folla para preñar a su hembra y me espetó… – “No te preocupes, así nos gustará más a los dos”. Esas palabras me llenaron sin habérmela metido… Creo que fue la primera vez que me sentí tan zorra porque le dije… – “¿Quieres tocármelas?” Al tiempo que le ponía la mano en mis piernas hasta llegar a mi culo, esas nalgas que estaban cubiertas por una mini falda que hacía lucir mis esbeltas piernas…mi hombre acostado, con el mástil empalmado esperando a su princesa, no aguanté más. Se puso de rodillas sobre mí, enfiló su ariete en mi coñito y le pedí que me la metiera con cuidado porque sabía que dolería. ¡Puedo asegurar que es el hombre que mejor me la ha metido! Noté su glande entre mis labios vaginales, encontramos la boca del coño y me fue dilatando hasta que por fin me penetró…, entró su ancho cipote en mí, acostada, mirándonos a los ojos me dijo… – “¡Te va a doler pero te va a gustar nena!” y entró esa dura polla en mi vaginita, ¡¿Dolió?! Sí, un poco justo cuando me rompió el himen, pero duró solo cinco segundos… mucho menos de lo que siempre me habían contado, hasta que llegó el placer, ¡¡Muuuuucho placer!! Cambiamos de posición, se acostó y me monté sobre él y me movía como loca, traía su verga entre mis nalgas y lo que alguna vez me daba miedo en ese momento se volvió puro placer, me movía como una loca, al menos él decía… –“Pensé que nunca habías follado y te mueves como toda una zorrita…, se ve que te encanta” (al tiempo que me daba nalgadas) Cambiamos de nuevo de posición y quería quitarme la mini falda, le pedí que no lo hiciera y me pusiera a cuatro patas y me la metiera así, se colocó detrás y comenzó a metérmela de nuevo al tiempo que me masturbaba, tener a un hombre jodiéndote como una perra me encanta, ahí perdido entre mis nalgas y mi aroma follándome el coño sin cesar. Después de un tiempo no aguantaba más… – “me voy a correr nenita”, aumentó el ritmo de las clavadas… me excité tanto que me corrí yo antes. Saber que di tanto placer a mi macho me encendió…, de pronto entre mis convulsiones él también se corrió dentro de mí. No sé lo que notaba, pero me hallaba en el cielo tras el orgasmo y la llenada de mi coño con su rica leche fue lo más emocionante que había vivido hasta ese momento en toda mi vida ¡Me sentí llena de esperma! Me dio un beso diciendo… – “Follas de miedo cariño” Creo que hasta ahora naaaaadie se puede quejar de mis folladas. Nos vestimos de nuevo y me llevó a casa…iba emocionada y triste porque quería más pero para ser la primera vez no estuvo mal. Me esperó como todo un caballero nos emplazamos para otro encuentro posterior. Llegué a clase tarde…algunas compañeras me veían rara y en tono de broma decían… – “Nena, parece que te acaban de follar”, tanto se me notaba con una sonrisa permanente en la bocay si, así fue, acababan de darme la follada que jamás olvidaría, mi primera vez, que a la postre sería el inicio de una serie en mi vida, casi siempre de hombres maduros y más atractivos. El abuelo de Cata, aun probó mi coñito varias veces más esa primavera, la última cas acabando el curso en junio… y ya no lo volvimos a hacer. Ahora no pierdo la oportunidad de follarme a un madurito… sé que ellos se pierden por la nenas calientes como yo, más siendo mulata y exótica. Mi primera vez con Scooby. No es fácil estar soltera sin tener sexo después de la aventura con el profe de mates, se ha acabado el curso y estoy pasando unas vacaciones aciagas. Siento en mi cuerpo estilizado y apetecible pidiendo sexo a gritos, pese a mis quince años. A falta de una buena polla, vivo masturbándome en la cama, en la ducha, en el salón de casa y hasta en el mismo jardín de mi casa, cuando tomo el sol casi desnuda los sábados por la tarde. Fue justamente un fin de semana cuando me dejan sola, cuando me di cuenta que la solución a tanta calentura acumulada, estaba en casa… Mi padre hacía tres años que había comprado un pequeño Gran Danés que llamamos Scooby, por los dibujos animados “Scooby Doo”, con los años ha crecido y es un enorme perro de color canela. Lo compró para que me hiciera compañía, debido a que pasaba gran parte de su tiempo viajando por negocios. Pese a ser cachorro a sus tres años, inspiraba respeto y temor a cualquier desconocido cuidando de la casa, aunque en verdad, es demasiado dócil y juguetón. Papá quería hacerme responsable, y mi Gran Danés me ha hecho madurar… hoy no me arrepiento de aquella decisión… Sucedió un sábado caluroso. Como era costumbre, desplegué mi toallón sobre la grama, apliqué un poco de protector solar a mi piel y me eché desnuda a disfrutar del agobiante sol de julio…a pesar de ser mulata, me gusta broncearme un poco más. A los pocos minutos, cuando estaba comenzando a dormitar debido al relajante calor, una gran sombra se acercó a mí. Al principio me tomó por sorpresa, pero luego me tranquilicé al comprobar que era Scooby, mi Gran Danés, quien se acercaba juguetonamente. Con su enorme cabeza empujaba mi cuerpo, como invitándome a jugar con él. Giré, porque estaba de espaldas al sol, y allí con mi cabeza apoyada en la verde grama, a escasos centímetros del animal, tuve una visión espectacular que hasta el momento no había tomado a buen recaudo… “La gruesa y larga verga de Scooby”, coronada en su base por un par de huevos grandes y redondos, que seguramente, acumulaba una abundante cantidad de leche virgen en cada uno de sus morados testículos… el pobre aún no se había montado a ninguna hembra y debía tenerlos a reventar prestos a inseminar. Como Scooby seguía empujándome con su cabeza, un poco temerosa, aproveché mi posición para acariciarlo y jugar con él. Le pasé la mano acariciando el musculoso vientre y, poco a poco acerqué mis dedos al mástil de dura carne de mi joven Gran Danés… el animalito estaba muy excitado sin saber la razón de ello. Me dio pena que sufriera por no tener a una perra a la que meterle esa polla inconmensurable. Se veía un poco nervioso, más de lo que acostumbraba por su juventud, así que pensé que debía de ser su estado de celo…nada diferente a lo que le ocurre a los hombres. De ahí deduje que con una paja se quedaría aliviado. Me acerqué allí tumbada, y una vez que pude asirlo delicadamente con mi mano, comencé a practicarle un suave masaje fálico bajándole la piel despacio, y descubriendo una punta roja carmesí que brillaba por la humedad. A Scooby parecía no disgustarle el suave frote que le propinaba a su verga, ya que le crecía e hinchaba a ritmo desenfrenado…, si al principio me pareció grande, después era tremenda casi doblando en tamaño a cualquier polla humana que hubiese visto o disfrutado hasta la fecha. Ahora, un poco más cómoda debajo del animal, se podía oler su sexo cargado de testosterona canina. ¡Me hallaba fascinada por la vara roja de unos 20 centímetros que ya asomaba de su peludo capullo de piel, su prepucio! Esta situación terminó por humedecerme la raja de mi coñito…, que a esa altura, manaba flujo caliente entre mis muslos. Scooby seguramente olió las feromonas de mi chocho en celo que se derramaba sin poder evitarlo. Sin esperarlo me propinó una lengüeteada en la raja, me asusté pero conociendo la inocencia de Scooby, me despatarré para que llegase mejor y continuó un largo rato hasta que me hizo llegar al orgasmo en menos de dos minutos. Su larga y áspera lengua lamía mis calientes labios a lo largo de toda la raja, los apartaba con destreza y se metía en el fondo de mi coño, causándome un placer indescriptible…. Al mismo tiempo, noté que Scooby, como buen semental, comenzó a moverse con el clásico vaivén de los perros cuando montan a una perra en celo. Esto sin querer, aceleró la paja que le estaba haciendo con mi mano y, cuando quise darme cuenta, Scooby empezó a vaciar su caliente y espeso esperma de su enorme barra de carne en chorros de lefa abundante. Era curioso como eyacula un perro con infinidad de chorros, así como el capullo del perro, algo diferente a la de un hombre, pero en instinto igual. Seguramente fue la calentura acumulada de meses sin probar una polla, que me impulsó a hacer algo que jamás hubiese imaginado. Viendo la esperma que bañaba parte de mis tetas y cara, agarré la verga de Scooby, le corrí la piel hasta su bulbo e hice desaparecer esa manguera de semen en mi boca…comencé a chuparle su capullo cerrándolo con mis labios mientras no paraba de correrse. A los dos minutos me pareció haber mamado medio litro de leche, de la sabrosa tranca de mi adorable Gran Danés, la cual seguía latiendo y regando mi paladar. Luego, notando que Scooby seguía inquieto agitándose de aquí para allá frenético sin encontrar una gruta caliente donde montarse y clavar su verga, me puse a cuatro patas como la perra más en celo que pudiera encontrar mi mascota… empiné mi cintura hacia arriba, dejando ante la vista del perro mi culito con mi coñito depilado abierto, oliente y sudado segregando las hormonas del placer… una profunda raja fielmente lubricada y deseosa de carne. El perro reaccionó por instinto al segundo y casi me tira de boca al césped cuando quiso montarme, pesa tanto como yo, pero tiene el doble de fuerza. Su enorme verga seguía erecta, como una lanza en ristre de caballero andante, como si no hubiese vaciado ya un torrente de semen, y en su desesperada calentura junto con la mía, se montó sobre mi grupa y tras tres intentonas fallidas, le así el badajo y me la introduje de lleno en la raja, haciendo que mi perro empujase bestialmente insertándola de una sola embestida. Scooby me encajó los 20 cm de verga hasta la pelotas… me cabalgaba como buen animal, a un compás que ningún hombre podía igualar en frecuencia de entrada y salida de mi coño. Introducía su barra de dura carne hasta el fondo mismo de mi útero, sintiendo como su bulbo, a punto de meterse también en mi sudada cueva del placer, golpeaba mis mojados labios vaginales deseando expandir mi coño…. En un momento pasó por mi cabeza el miedo de quedar preñada de mi Gran Danés, pero de manera más inmediata el de quedar "abotonada", como les ocurre con las perras. Esa idea me impulsó a graduar con la mano sus embestidas, evitando que su redondo bulbo como una pelota de tenis, ingrese a mi raja. De pronto, mientras comenzaba a deleitar mi segundo orgasmo, sentí latir el caño de carne de Scooby dentro de mí, y en el fondo de mis entrañas, recibí el chorro más potente y caliente de leche de toda mi vida…durante minutos continuó inseminándome con chorros más débiles pero acompasado. Una vez que Scooby terminó su tarea, y temiendo que algún vecino haya escuchado mis gemidos y presenciado el espectáculo más singular de su existencia, llevé a mi Gran Danés hasta el dormitorio, lo acosté con suaves caricias en mi cama y limpié con mi lengua, los vestigios de leche que habían quedado en su ya flácida verga. Bebí hasta la última gota, exprimiendo sin reparo la manguera de semen de mi joven Gran Danés. Desde ese día, Scooby no duerme más en el jardín. Tiene un lugar reservado en mi dormitorio. Y más allá de haber aprendido a lamer el coño de maravilla, tengo la oportunidad de follar casi a diario en la intimidad de mi cuarto, sobre mi cama con un semental súper dotado. Todas aquellas revelaciones eran increíbles y suficientes para contrarrestar el chantaje al que nos tenía sometidos a mi hija y a mí…. Que ahora por extensión también podría salpicar a su hermanastro Gabriel e hijo mío. Así que buscaríamos el momento de presentarnos ante Dámaris y zanjar el asunto, entre tanto ese jueves por la tarde Adriana y yo nos encontrábamos en casa sin nada que hacer… así que planeamos un fin de semana para los dos. Un fin de semana antes de revelar la verdad a Dámaris… A través de mi pequeña hija reviví algo que no pensé volvería a mí…enamorarme de una mujer. Sin llegar a convivir con un hombre en muchos años, solo con su madre, las cosas le iban saliendo mal hasta cohabitar con su padre. Ella estaba y está entregada a mí pero yo era incapaz de amarla en el mismo sentido que amé su madre, sin embargo todo aquello hizo que Adriana me quisiera aun más. Yo tenía 36 ella 16 años, rubia alta madura para su edad, solvente económicamente, por su trabajo produciendo videos tutoriales en Youtube. Se parece tanto a su madre, la única mujer que me subyugó que me rindió…, Adriana es muy atractiva, nada más tengo que salir con ella para darme cuenta como la desean, sin embargo, era al revés de lo que había vivido con su madre. En el plano sexual, Adriana era muy distinta a Verónica… más bien cercana a mis gustos. Podía percibir, como se sentía a gusto siendo sumisa, cada vez más por mi parte, descubría en mí una parte nueva, me sentía cada vez más seguro de mi mismo…, me gustaba aquello de llevar el mando. En esa parte de nuestra relación, Adriana siempre conseguía tener dos o tres orgasmos, aquello para mí era lo máximo, más que tenerlos yo. Con Verónica no sé cómo explicarlo, me era tan difícil que lo consiguiera, se podría decir que terminó por hacerme inseguro a pesar de mi aguante y no estar para nada mal dotado, e intentar buscar situaciones morbosas. Ahora me encontraba en la parte contraria con la persona que tenía a mi lado… mi hija estaba coladísima por mí hasta unos extremos insospechados…, sin embargo yo seguía sin reaccionar, viviendo en el pasado en parte. Creo que hay un momento en la vida, en el que sabes cuando de verdad te has enamorado… a mi me ha ocurrido dos veces, la primera con Andrea la madre de mi hijo, y no creí me volviera a ocurrir hasta que apenas llevé unas semanas conviviendo con Adriana. Planifiqué un puente de fiesta, saldríamos el viernes volveríamos el lunes… Casa rural senderismo, piragüismo montar a caballo, todo en la sierra apartado de todo, en pequeños aparta-hoteles rurales, como pequeños búngalos ideal para la soledad. El viernes noche, aún cansado nada más llegar hicimos el amor. El sábado lo dedicamos a hacer de todo y comer de lo típico del lugar, íbamos tan agotados que nos dormimos sobre las cuatro de la tarde tras una mañana agotadora desde las siete. Nos levantamos casi para cenar, no quería ir al pueblo cercano ni al restaurante que tenía el pequeño complejo, había comprado carnes chorizos y vino, lo hice en la pequeña chimenea preparada para el uso, con una pequeña parrilla, en el pequeño salón. Tras comer y recoger, en vez de ir a la cama disfrutamos el amplio sofá, y nos pusimos a ver la tele, comencé a tontear a su oído, el vino y la situación me hizo decirle cosas que en otro momento no le había dicho, Adriana a cada frase mía se iba calentando más y más. Le contaba lo que quería hacer con ella, y terminamos haciéndolo. Adriana en braguitas y sujetador, y casi sin darnos cuenta terminé sentado con los pies en el suelo, ella puesta sobre mi regazo como una niña…, comencé a golpear sus duras y redondas nalgas, primero con suavidad, acompañada de caricias, pero viendo su reacción y la mía, deseaba darle más fuerte. A cada nalgada con mi mano… terminé dándole bastante fuerte ella gozaba más, viendo como sus dos nalgas, divididas por la pequeña tela de sus braguitas tenían señaladas los dedos mis manos. Adriana, a cada golpe daba un grito, sus ojos cerrados su cabeza ladeada, para después jadear con un enorme deseo, cuando tras el golpe acariciaba sus nalgas…, paré mi mano sobre su enorme melena cogiéndosela y la bajé al suelo. Adriana, bajo su cabeza y comenzó a lamer mis pies, su cuerpo en esa postura realzaba sus glúteos. Al tener toda su melena en mi mano podía ver como su lengua pasaba por mis pies… le quite el sujetador, le hice erguirse de rodillas ante mí la acerqué todo lo que pude, le di de abajo a arriba con la palma de mi mano en su redonda teta lejos de un grito soltó un gemido… volví a darle más fuerte, ella ahora gritó, finalizando con un largo suspiro mirándome retadora a los ojos, volví a darle en una y otra teta con parsimonia tomándome mi tiempo. Entre caricias a sus tetas cerraba los ojos interiorizándolo, pellizqué de uno de sus pezones erectos y durísimos como nunca, hasta que gritó…, en ningún momento decía que parara, entonces la hice colocarse a cuatro patas. Yo seguía sentado al borde del sofá sin levantarme pase mi mano por su braguita de atrás hacia adelante, ella suspiro sentí en mi mano la tela húmeda, la fui pasando una y otra vez, Adriana gemía más y más…era la situación morbosa más impresionante de mi vida. Me levanté tirando de su pelo, la hice levantarse, Adriana estaba irreconocible. Quedé tras de ella con su culo pegado a mi dura polla, mi mano paso por delante pegándose a su mullido coñito sobre sus bragas, la otra no soltaba el cabello como si de unas riendas se tratase…, apenas froté su clítoris un poco más sobre las bragas… mi niña Adriana se corrió. Gemía y gritaba corriéndose de forma que antes nunca había visto, dando gritos. Sentí como su cuerpo se aflojó, mi mano ahora pasó por toda su cintura al notarla desfallecer, dejando todo su peso sobre mi brazo tenso, aguantándola, sus piernas no la mantenían temblaba hasta que por fin comenzó a reaccionar. Había vivido unos momentos sublimes de delirio, pero la nena quería más…. Yo no podía parar, la hice caminar como la tenía hasta entrar en el baño. La obligué a arrodillándose frente a mí… me desnudé quedando mi polla frente a ella no le sorprendió al verla tan gruesa y rígida, agarré de nuevo su cabeza con una mano y con la otra mi polla, le di en su cara con ella…, primero suavemente después cada vez más fuerte. Ella se quedo simplemente inerte recibiendo mis pollazos, gustosamente sumisa… a su vez disfrutaba de aquello. Mis ganas de mear no me la retuve… solté un buen chorro sobre sus tetas y Adriana, entonces reacciono agarrando con su mano la manguera… la guió a su cara, bañándose con mi meada. Le agoté la meada en su cuerpo diciéndole que era una guarra, una perra y una niña muy puta. Cuando terminé de mearla se metió la polla en la boca sin pensarlo dos veces… mi hija se la comió con ansias saboreándola. Terminamos bajo la ducha… la coloqué de pie inclinada dándome el culo… se la metí rabioso creyendo que me corría dentro de ella, sin importarme lo que ella sintiera…, pero apenas mi polla entró en su coño, este se hizo fluido entre gemidos desbordantes… fueron aun más fuertes. Los empellones eran duros y profundos a toda máquina le bombé encarnizadamente durante dos minutos… se corrió de nuevo impresionantemente… tuve que parar de follármela o moriríamos. Le abrí el agua de la ducha para asear su cuerpo. Extendí rápido una toalla grande, me recosté en ella sin soltarla del pelo en ningún momento y le hice cabalgar en mi polla consiguiendo un orgasmo atroz fundiéndose los gritos y reconociendo lo PUTA que era… – “Sí soy tu perra y deseo más que nada tu leche en su coño”. Terminamos agotados sudando tras eyacular en largos y copiosos chorros de lefa espesa dentro de su cérvix. Tras refrescamos otra vez bajo la ducha volvimos al sofá a relajarnos tumbados. Con apenas 15 minutos transcurridos después de tumbarnos, estaba yo de nuevo golpeando sus nalgas, provocándole con ideas más fuertes que al principio… se excitó tanto que terminó comiéndose mi polla largamente. Bajo mis órdenes follé a Adriana cumplidamente de manera salvaje acuchillando su coño sin compasión alguna, tanto en el sofá como en el suelo…, la hice parar a mitad para que lamiese mis huevos, mi polla y continué hasta que logré que se corriese ella al volver a montarla. Lo dejaba para golpear sus tetas de nuevo y sus nalgas, volví a montarla y se volvió a correr. La obligué a tragarse mi polla, tirando de sus pezones. En el esprín final volví a follármela a cuatro patas diciéndole lo puta y perra que era. Agachada recibiéndome sumisa y perra tras haber conseguido tres orgasmos, hizo correrme explotando a chorros dentro de su coño…, esta vez si nos dormimos. La mañana siguiente fue especial, montamos a caballo e hicimos piragüismo los dos, pero era como si nos hubiéramos conocido la noche anterior, Adriana no se separaba de mí, me besaba por lo más mínimo, yo sentía como una mínima caricia mía la hacía temblar todo su cuerpo. Esa noche la até, la tuve más de media atada follándomela a mi antojo, atada la colocaba en el sofá o en el suelo, la tenía abierta de piernas el tiempo que se me antojaba, acariciaba su coño abierto a mi capricho, me comía el clítoris recibiéndome con sus ojos vendados… se corrió dos veces en esa media hora. Cuando decidí soltarla y mandarla a la ducha, allí volví a mearle el coño en tanto ella lo hacía lo propio sentada en el váter uniendo los chorros en uno solo. Después de mamármela saboreando mi salado y ácido glande, le metí en la boca las braguitas, llevándola de nuevo al salón donde la volví a follar por el coño y una vez me había corrido volví a follarla seguidamente…, Adriana terminó suplicándome que no podía más, tras volverse a correr, cayendo desfallecida…. Mi descubrimiento de los gustos de Adriana, cambió totalmente mi vida y la de ella…, mi hija no sabía lo puta que era y cuanto la gustaba la dominación del macho y semental que la hace sumisa. En esos días terminé por enamorarme perdidamente de ella, como ella lo está de mí. Acabó por hacerme olvidar a su madre completamente. Despertaba viendo a la persona que tenía ante m… Una mujer que sobretodo es una gran persona, enamorada de mí, que de verdad me quiere, que se ha entregado totalmente desde el primer momento, algo que yo no había hecho con ella, hasta ese momento. Hoy la comparto con su hermano Gabriel y la madre de éste, Andrea… ambas están preñadas y esperamos a nuestros hijos como locos. Mi niña me ha hecho ver que puedo tener un buen recuerdo de Verónica o incluso tenerle cariño, por el tiempo vivido juntos y la hija que compartimos, pero amar no, amar ahora sé lo que es y amo profundamente a Adriana por encima de todo. El lunes volvimos a la rutina de los gimnasios y se presentó el día de la grabación… El caso de Dámaris quedó liquidado con el diario y su amenaza de publicarlo entre los familiares y conocidos, último relato fue clave. Nunca más supimos de la mulata y a partir de ahí Gabriel y Adriana se encargarían de los Youtubes. Y como los cambios no vienen solos, Andrea y nuestro hijo se vinieron a vivir al nuestro chalet, en tanto se firma el divorcio consentido y compartido. A Scooby lo he hecho mi amante Mi nombre es Dámaris, aunque mi familia, y algunas amistades, me llamen Dami, no me agrada mucho la idea de que me nombren en diminutivo… pero por costumbre me llaman así. Bueno después de mi estreno con mi profe de mates y mi reestreno con Scooby, encontré un filón con mi Gran Danés ya no tan cachorro como llegué a pensar. A mi semental lo tengo disponible las 24 horas del día, solo para mí en la intimidad de mi hogar sin que nadie pudiera sospechar que yo, gozaba como perra de sus 20 cm de dura verga rojiza y brillante… …En mis ratos de ocio, busco relatos de sexo con maduros… sí bien al principio de leer los primeros, consideraba que todos eran inventados, o que eran narrados por depravados, pues muchas cosas de las narradas eran inimaginables para mí, recuerdo que cuando entre a la sección de zoofilia, y leí uno que me recordaba a mi actos impúdicos con Scooby… me vinieron a la mente muchas imágenes que me excitaban, era un mundo nuevo para mí, la mano con la que sostenía el mouse me empezó a temblar, y al momento empecé a sentir una serie de pensamientos que nunca habían aflorado en mi mente. A mi miedo de quedar preñada o rota por la gran vera de mi mascota, tenía miedo a ser contagiada por una enfermedad de mi perro… con el tiempo me enteré que solo te puede contagiar dos enfermedades, la rabia y la leptopirosis, ambas se previenen con vacuna, y preguntando al veterinario de la familia, actualmente es raro se presenten estas enfermedades en lugares urbanos, mucho menos mi cuidado perrito al que cuidamos de cualquier riesgo de enfermedad o parásitos. En un principio pensé en ponerle un condón, pero no tenía acceso a tales preservativos, mucho menos del tamaño de mi Gran Danés. La primera "sesión" de ese día solo me puse en cuatro patas y dejé que me lamiera mi anito y mi vulva, se sintió súper bien, acto seguido y rápido me fui a mi patio que tiene muros altos lo que hace que ningún vecino pueda asomarse o algo y césped inglés que está muy bien cuidado y hace agradable el patio trasero, tanto que uno se siente sobre él como en una cama mullida y fresca. Me desnudé, el sol calentaba en plena canícula… golpeaba mi piel morena. Esta vez use miel como leí en un relato, me la coloqué en mi anito y me cubrí mi coñito también…, me puse a "cuatro patas" y levanté mi trasero, entonces el perro lamió mi culo metiendo la lengua áspera y gruesa hasta mis profundidades. En solo tres minutos muy agradables y deliciosos diría para ser precisa, las piernas me temblaban por la novedad y la excitación. Después el perro trato de subírseme o de "montarme" pero no lo dejé, noté su falo salido por completo y cada vez se ponía más grueso, me giré y abrí las piernas, flexione las rodillas enseñándole todo mi coño ardiente a Scooby… con mi mano izquierda abría mis labios menores y con la derecha me acariciaba y me pellizcaba los pezones que se pusieron más rígidos. Mi mascota y amante no tardo ni cinco segundos en ver lo que quería y comenzó a lamerme mi entrada vaginal, fue al principio de algo divino… me hizo hacer la cabeza hacia atrás de placer. Empezó a meter su lengua muy adentro cosa que me asustó, pero lo controlé con mi mano izquierda cerrando los dedos y negándole la entrada de su larga lengua. Él continuaba oliéndome y tratando de lamerme metiendo cada vez más su babosa en mi vaginita, yo permití que continuara pero de una forma controlada, o sea dejaba que me metiera su lengua hasta donde yo quería, también controlaba los lapsos en que lo hacía, así estuve un tiempo prolongado… ¡Obtuve mi primer orgasmo del día con mi nuevo amante! Fue sublime y no sé si fue por tanta excitación reservada o por lo que me provocaba verme a mí misma en esa circunstancia, iniciándome en lo que siempre creí algo "anormal". Sentía el roce del viento y el sol sobre mi cuerpo totalmente desnudo, pero lo que mejor percibía era esa lengua entre mis piernas y el roce de su hocico en mis muslos produciéndome cosquillas y más excitación. Lo separé de mí con las dos manos, tomándolo del hocico, y me preparé para la siguiente fase de la acción fornicadora. Marché desnuda hacia dentro de casa para ponerle calcetines, por eso que te rasguñan la espalda, me costó un poco de trabajo ponérselos y sin más preparativos me puse en posición a cuatro patas como su "perrita", la adrenalina del momento me dio valor para seguir mi plan, me puse mostrándole todo mi trasero levantándolo lo más que pude, flexionando mis brazos para no cansarme, quedé con la cara a unos centímetros de la hierba…, entonces, mi Gran Danés trató de montarme…, cuando lo tenía sobre mí apuntilló hasta que le tomé su cipote y lo dirige a mi coñito… ¡Me lo metió todo de un solo envión!, era fantástico. Sentí que me desmayaba de placer al iniciar la follada moviéndose súper rápido. Scooby ya pesa mucho, así que tuve que apoyar mi cabeza en el césped, cosa que me excitó más pues me sentía completamente dominada, entrando una y otra vez en mí coño a una velocidad sorprendente, y yo estaba babeando de lo que gozaba. Su verga rojiza empezó a engrosar expandiéndome las paredes vaginales, más y más arremetiendo con ahínco…sentí su bola, al principio no entraba hasta que la coló… aquello era signo que comenzaría a eyacular en breve. Una vez dentro no era tan molesto como se dice, pero una vez comenzó la excitación canina crecía dentro de mí, y al sentir esto tuve otro orgasmo, creo que fue por quedarme expectante a como engrosaba su bola dilatándome el coño. Así duramos un buen rato hasta que sentí su semen en mi útero… como siempre una cantidad desmedida y abundante para un animal de solo 40 kg… también muy caliente, creía notarla hirviendo…dejo de moverse pero no dejó de eyacular. Percibía cada chorrito rellenarme el fondo de mi coño, quise desabotonarme pero no pude. Con más de media hora desnuda sobre el patio gozando en estos placeres, comencé a pensar si alguien de mi familia llegaba. Tras unos cinco minutos abotonados, mi Gran Danés me inseminaba a conciencia…me consideraba su perra y me llenaba con todo el enorme contenido seminal que sus par de huevazos producían. Pensé que tardaríamos mucho abotonados, pero no fue así, el perro pasó su pata sobre mí y se puso de espaldas, estábamos trasero con trasero, y se sentía bien la nueva postura con el miedo a que alguien me viera así, hice un esfuerzo, y en menos de 30 segundos forzando pude desabotonarme. Me gustaba disfrutar de la situación en que me encontraba pero el miedo y los nervios me ganaron… Scooby se puso a lamerse su polla latente aún, soltando algún chorrito de semen todavía. Rápida, entré a bañarme y sentí como un pequeño reguero de leche canina manando de mi raja, deslizándose por las piernas. Templaba no sé por qué, supongo que por las emociones nuevas y también por nervios. Me puse otra muda de ropa, me peiné, y en eso recordé que a las 16:00 tenía clase de inglés y ya eran las 15:20. Así me aliste rápido y llegue cinco minutos tarde, pero no puse atención en nada de la clase porque solo pensaba en mi nuevo amante "Scooby". Es una experiencia que recomiendo ampliamente, si estás bien informada puedes disfrutar muchísimo de esta categoría erótica, que era practicada, hasta en la antigua Grecia, y si no deseas tener relaciones totales por no perder tu himen, en el caso que seas virgen, pues ya ves que tu mascota disfrutará igual de tu ano… pronto probaré a que me dé por el culo también. Gabriel se despertó como le sucedía usualmente, con una tremenda erección. Se vistió con un pantalón corto deportivo y calzoncillos corrientes, tiró su camiseta favorita encima de su cabeza, y se calzó unas zapatillas también corrientes. Verificando su apariencia en el espejo, satisfecho con su imagen caminó hacia el vestíbulo y salió por la puerta de su dormitorio. Cuando pasó frente al cuarto de Adriana, tuvo el impulso repentino de tocar a su puerta y despertarla. Las cortinas dibujadas del cuarto de Adriana estaban abiertas, inundándolo de una luz matinal muy cálida, cuando él abrió la puerta. Acercándose a su cama, vio que ella todavía dormía, estaba tendida de espaldas y con el pelo sobre la cara. Gabriel la miró, y notó de nuevo cómo es de caliente y sexy su nueva hermana. El pensamiento de ser su novio se disparó tanto en su mente como en su verga, que creció dura y larga en los calzoncillos. La camiseta que ella usaba para dormir solo le alcanzaba la cima de sus muslos, cubriendo su culito apenas… Gabriel acarició muy suavemente los muslos lisos de su hermana dormida… Inclinándose intentó vislumbrar algo entre sus piernas… Con gesto muy suave, le separó las piernas y levantó poco a poco su camiseta hacia la cintura. Él miraba su cara cuidadosamente para confirmar que ella no se despertase… Logró su misión, él miró fijamente las bragas de encaje blancas, que cubría el coñito de Adriana. Lamiendo sus labios, Gabriel se acercó y olfateó, él pensó que podría oler indefinidamente el aroma sensual de coño caliente y se acarició su vara lujuriosamente por sobre la ropa. Adriana se agitó y se acomodó de lado, Gabriel sentía su verga endurecer en su pantalón. Ahora podía ver el culo firme de su hermana. Su respiración se agitó más aun, cuando él vio que sus bragas estaban metidas en el hermoso canal del culo de Adriana, una línea de algodón blanco entre las redondas nalgas. Adriana cambió de nuevo de posición al tiempo que abría los ojos. Gabriel, estaba de pie, mirándola fijamente. Ella se estiró y bostezó, le sonrió él, había estado soñando con él… Adriana observo la verga impresionante de su hermano que la sostenía en su mano y tirando de ella…, extendiéndola con la mano, moviendo el prepucio de arriba abajo encima del glande…ella acarició el tronco suavemente con sus dedos. Gabriel la miró fijamente y entonces empujó sus pantalones y calzoncillos por debajo de las rodillas… Adriana se levantó y se arrodilló en la cama, se acercó para tomar el hinchado capullo de Gabriel en su boca, su lengua se extendió para lamer la gota de rocío que brillaba en la punta. Gabriel miró con los ojos muy abiertos como Adriana tomaba el tronco palpitante y duro y lo hundía en su boca, empujó su verga dentro de la boca de su hermana. Tomando su cabeza en sus manos, Gabriel empezó a entrar y sacar la polla de la boca de Adriana. Él miró la cabellera rubia casi albina de su hermana y vio como se perdía en la boca su tronco venoso. Los dedos de Adriana ahora jugaban con las pelotas sin vello que se balanceaban en el aire bajo le robusto ariete fálico… Él se corrió demasiado rápido, empujando casi hasta la garganta de Adriana y en recompensa ella se tragó toda su leche caliente… Después que él hubiese terminado, soltó su cabeza y la vio sonriéndole… – “Buenos días. Gracias por la leche caliente”, Gabriel, casi de un solo movimiento se quitó las zapatillas, la camiseta, y los pantaloncitos junto con los calzoncillos… empujó a Adriana acostándola en la cama y movió su cuerpo desnudo entre sus piernas, su estómago se apretó contra el coñito apenas tapado por las bragas blancas, cuando él le sacó su camiseta de dormir y tomó ambas tetas que llenaban sus manos y las apretó. Su boca chupó y lamió a su vez cada pezón duro… Subiendo su cuerpo, él acercó su boca a la de ella y por primera vez en su vida probó su propia lefa mezclada con la saliva de su hermana. Adriana lo empujó diciéndole… – “Permíteme cepillarme primero”. Gabriel la soltó y la siguió con la mirada cuando ella caminaba hacia el baño, más bien siguió el candente movimiento de su culo. Vio sus dedos acomodar las bragas, quitándola del surco de sus nalgas. Gabriel verificó la puerta rápidamente y entonces se echó de espaldas en la cama y esperó, su mente ya planeaba lo que él y Adriana harían luego. Adriana surgió desnuda del baño, a Gabriel le parecía perfecta la figura de su hermana y lamió sus labios. Éste era un sueño hecho realidad. Ciertamente esta muchacha ya había sido follada antes por su padre, el padre común de ambos. Las imágenes de Patricio gruñendo encima del cuerpo jadeante de Adriana, encendió su mente y desaparecieron cuando él miró sus tetas firmes desafiantes a la fuerza de la gravedad, la delicada tira de vello púbico casi inapreciable al ser rubio. Cuando Adriana se extendió al lado de él, él se levantó, y se tendió entre sus piernas, apretando su verga ardiente contra la rajita infantil de su coñito… – “Siempre he soñado con esto” dijo Adriana… – “¡Revienta mi coño! Ponme tu verga caliente en mi conejito hambriento” Gabriel fue a trabajar sobre sus tetas, sobando y apretando, amamantándose de sus pezones…. – “¿Quieres la verga de tu hermano?” Él preguntó calurosamente. –“¿Debo reventar tu culo también? ¿Quieres que te llene con mi leche caliente?” –“¡SÍ SÍ! Adriana gritó presa de un ataque descontrolado de lujuria, sus piernas se envolvieron alrededor de la cintura del chico y sus pies se pegaron a las nalgas de Gabriel, cuando ella gimió a gritos… – “¡Fóllame duro! ¡Lléname con tu leche!” Rodaron e hirvieron en una única pasión lujuriosa, los dedos de Adriana se hundieron en las nalgas de Gabriel cuando ella movió su coño contra su verga caliente. –“¡CLÁVEMELA!” Rogó ella a Gabriel, pero su hermano no tenía ninguna prisa arrastró los besos hacia abajo en su cuerpo, él empujó su cara finalmente entre sus piernas abiertas y lamió el clítoris de la niña… sus manos empujaron sus piernas abriéndolas al máximo cuando él empujó su cara contra el coñito de Adriana. Susurraba algo como te quiero, lo quiero así, sí… o algo parecido, casi no se entendía o él estaba a otras cosas. Se levantó y acercó sus labios a los de ella y se dieron un intenso beso…, sus lenguas se encontraron y se besaron frenéticamente con lascivia y deseo lujurioso. Se quedó tendida, exhausta, complacida aunque supongo que no del todo, la mujer siempre necesita ser terminada con una buena penetración. Lo miró y buscó sus brazos para acurrucarse en el cuerpo de Gabriel en clara señal que deseaba llegar más lejos. La besó, ella abrió sus piernas y se colocó en la posición del misionero listo para follarla, puso su verga en la entrada de su vagina y lentamente empujó abriendo sus carnes…, ella reaccionó con un… – “¡Oh! No la metas muy fuerte que me duele, la tienes muy grande y yo tengo una vagina estrecha”. Sus labios callaron su boca con un suave beso e intentó nuevamente perforarla, ella se abrazó fuertemente como una gacela indefensa, tímida y temerosa… la miró, observando a un animalito en pleno sacrifico. Ella por su parte, se hizo hacia atrás para que la penetración se hiciera aún más profunda. Le introdujo la lengua y succionó la suya, se tragaban la saliva del otro. No sabían si estaban en el cielo o en el infierno, pero gozaban el uno al otro. Entonces la giró, abrió sus piernas y la penetró salvajemente, de un solo tirón, ella aguantó el golpe y comenzó el mete y saca pero esta vez mucho más rápido y fuerte. Ella resistía los embates de su duro cipote mañanero jadeando igual que él. Chupaba sus tetas, sus labios, mordía sus orejas, su cuello… agarraba brutalmente su culo y siguió haciéndola suya insertando la tranca endurecida a más no poder dentro de su tierno estuche. Sudaban de tanta acción física empujándola sin cesar hundiéndola en el colchón de visco-elástica que no sonaba como los de muelles, gracias a ello pudieron gozar salvajemente de una follada tremenda que ambos deseaban con pasión sin levantar sospechas. Ella le abrazaba y él la besaba en todos los lugares que su boca alcanzaba, se la comía sin dejar de perforar su gruta uterina. No pudo aguantar más de diez minutos calzándosela cuando comenzó a sentir una sensación electrificante que le recorrió todo el cuerpo, culminando en una gran corrida en su fondo vaginal, muy dentro de ella. La clavó hasta los huevos, percibiendo inundar su interior con el esperma de su hermano. Chorro a chorro notaba la presión en su glande rellenándola. Se le ocurrió decirle que al fin era mi mujer y él su hombre…, – “el macho que ella necesitaba” añadió ella. Se besaron exhaustos y contentos, habían conseguido hacerlo después de varios intentos frustrados. Cuando Gabriel se despertó, una hora después, Adriana estaba acurrucada sobre su pecho también dormida. Él bostezó y rascó su pelo púbico sintiendo los pelos todos pegados en una mezcla de su propia leche y sudor. Él sonrió cuando recordó la forma en que penetró a Adriana. Su verga ahora estaba flácida luego del desenfreno lujurioso llevado al máximo soportable junto a su hermana… Él se desenredó de Adriana y caminó despacio al baño, desnudo. Adriana se animó cuando su hermano se levantó, sus ojos soñolientos observaron su culo camino del aseo…su mirada se dirigió a sus nalgas duras… Su coño se sentía condolido por los placenteros golpes que Gabriel le había dado. La verga le había estirado e irritado el coño tras el continuo mete saca. Ella oyó el sonido de la salpicadura de la meada de Gabriel en el inodoro y rápidamente salió de la cama directa al baño, Gabriel se volvió y miró a Adriana cuando ella entró. Adriana se acercó a él mirando fijamente su verga, se arrodilló al lado del inodoro, consciente que Gabriel la miraba confundido por sus acciones, extendió la mano y le tomó la verga. Gabriel miró a Adriana preguntándose qué estaba haciendo, ella había asido la maza en su mano antes de que él hubiera tenido una oportunidad para sacudirla La chica se llevó la verga a su boca, degustando el agridulce sabor que la sazonaba, chupó el prepucio de su hermano que le encapuchaba la verga, Gabriel abrió la boca, su carne de hombre endureció de repente cuando vio que Adriana chupaba y lamía su verga limpiándola y en parte se bebía las últimas gotas del largo chorro de esa meada, mamando golosamente el glande de su hermano… A ese punto su padre la había viciado sumisa en esas prácticas de undinismo con la lluvia dorada. Gabriel vio la mano libre de Adriana entre sus piernas frotándose la ahora abierta raja de su vaginita, y la alzó de los hombros poniéndola de pie. Él la abrazó en un abrazo caliente y apretó sus labios a los de ella. Ellos se chupaban ansiosamente, de pronto ella se sentó en el váter y comenzó a evacuar su meada mañanera ante la atenta mirada de su hermano, cuando esta acabó, Gabriel movió a Adriana contra la pared y arrodillándose, lamió su coño desagraviando lo hizo con su polla…favor por favor. Se bañaron juntos. Cada uno enjabonó y lavó el otro con sus manos. Gabriel prestó atención especial al culo de Adriana. Sus manos jabonosas se movieron entre las profundas nalgas para lavar y sondear su ano. Movió su mano entre las piernas, mientras la besaba desde atrás lavándole el chochito con su mano suavemente enjabonada. Adriana sentía desaparecer el mínimo dolor que minutos antes le había causado su follada a todo trapo durante media hora. Su coñito ahora parecía a gusto y su sonrisa le dijo a Gabriel que ella se sentía muy feliz por la buena follada que le había dado. Gabriel se había arrodillado por detrás de Adriana, y amorosamente lamió su agujero. Su lengua se hundió dentro de su culo y ella apretó su cara contra la pared de la ducha y suspirando, gimió… – “Esto se siente grande” después de eso Gabriel se paró y besó a Adriana en la boca, llenándole de saliva la boca. Para entonces él le había levantado suavemente una de sus rodillas y allí, con la ducha descargando una tibia lluvia sobre ellos, empujó su verga desde atrás en su coñito y la folló hasta correrse dentro de su hermana, llenándola nuevamente de su leche caliente haciéndola gemir de placer… Por entonces, Patricio se había marchado para su oficina del gimnasio centro. Él no había visto a Gabriel para hacer running juntos como era de costumbre, pero no dio mayor importancia y mientras leía el periódico, solo se preguntó si Gabriel estaba enfermo. Una historia en la página local lo atrajo separándolo de sus pensamientos sobre Gabriel. Un juzgado local declaró culpable a un hombre 56 años por incesto después de que su hija de 25 años había confesado que sus dos hijos, eran de hecho del padre y no su marido. La historia contaba además que el hijo del hombre también había confesado haber follado con su hermana e insistió que él era sin duda el padre de los niños. Al parecer el marido vio a su esposa teniendo sexo con su propio padre una noche, y a la mañana siguiente lo denunció a la policía… Para Patricio era lógico que no se hubiera informado que el marido disfrutó del show consentido por este, en el que se masturbó viendo como su esposa tomaba la verga de su padre para meterla muy profundo en su coño. Patricio estaba duro como una barra de hierro cuando pensó de nuevo en su hija Adriana en tomarla sobre la cama y meterle su verga en la apretada vaginita que no paraba de llenar desde hacía meses… Se frotó la verga y leyó la historia de nuevo… Andrea dejaba su cuarto cuando vio a Gabriel salir del de Adriana. Ella no pensó nada más sobre él, hasta la hora del almuerzo cuando Adriana y Gabriel parecían estar mirándose fijamente muy felices. Andrea se notó celosa e inquieta… ¿Gabriel y Adriana follando juntos sin condones? Ella supo de inmediato que fue lo que pasó, pero nunca pensó que pasaría de nuevo…Cuando ella pensó más detenidamente sobre el hecho se volvió a encolerizar… Adriana había sido follada por Gabriel. Seguro que a Adriana le había gustado sentir la verga de su hermano dentro de su coñito, quizás en su boca y seguro también lo había disfrutado… Entonces su enojo se volvió celosa… – “¿Por qué Adriana debe ser la única que puede tener a Gabriel?” Ella tenía más derecho sobre él que Adriana… ella le había dado vida. Esa tarde lo postuló para ella… – “Gabriel, me olvidé de algo. Saca el coche y por favor ven conmigo…” Gabriel, inseguro de donde iban, condujo calle abajo con su madre al lado. Andrea, con el corazón latiendo aceleradamente y con la boca seca, había decidido tomar el asunto en sus propias manos con Gabriel. Ella llevaba una camisa de muselina delgada, dejando su sostén de encaje blanco muy claramente visible a través del tejido delgado. Ella sintió una emoción como de alegría a través de su cuerpo maduro, cuando notó la manera que Gabriel astutamente espió sus tetas cuando ellos dejaron la casa. Ella intencionalmente, ajustó su escote para permitirle una vista más clara de sus grandes ubres tentadoras para Gabriel, visible a través de su camisa… – “¿Dónde te llevo mamá?” Gabriel preguntó cuando ellos se detuvieron en un semáforo. Su verga latía en sus pantalones a la vista de las tetas de su madre. Increíblemente, a pesar de haber follado con Adriana esa mañana, él estaba muy caliente todavía. Había planeado ir furtivamente al cuarto de Adriana durante la siesta y darle otra follada más, le tenía carencia por la novedad, pero la madre había encontrado cosas para hacer, que por cierto era una lista larga. Andrea puso su mano de repente sobre el muslo de Gabriel y lo miro, a la vez que la movió, directamente sobre la protuberancia en sus pantalones. Gabriel la miró y sonrió… – “Mamá ¿Estás segura de hacer esto?” Él apretó su mano aún más contra la protuberancia en sus pantalones. Andrea cabeceó afirmando… lamió sus labios con lascivia. Echando una mirada alrededor rápidamente, Gabriel vio una calle lateral despoblada. Una vez estacionado en una parte oscura del camino, Gabriel extendió la mano audazmente y apretó las mamas llenas de su madre. – “¿Estamos seguros aquí?” Andrea preguntó. Gabriel contestó desabotonando uno a uno los botones del frente de su camisa y movió su mano dentro para tocar sus tetas. Gabriel asintió con la cabeza y jugueteó con la mano por encima del sostén y le apretó los pezones. Las manos de Andrea acariciaban su verga a través del pantalón y lo besó en la boca. Ella pensó de repente que los labios que ella estaba besando habían besado y habían gustado a Adriana… Ella no entendió por qué pero la encendió… Gabriel se desabrochó el cinturón, desabotonó sus pantalones, y abrió la cremallera, mientras alzando sus nalgas los bajó un poco, dejando al aire libre su monstruo palpitante y tomando a su madre por la parte de atrás del cuello, bajó su cabeza hasta su verga. Andrea cooperó totalmente, ella vio muy poco de su verga en la penumbra de la calle pero lo había sobado muy bien con las manos. Sus dedos fueron entre sus piernas para sentir las pelotas llenas de su hijo, cuando su boca se abrió y metió la verga de hombre dentro de ella. Usó su boca simplemente como lo hacía con su padre. Ellos eran casi similares en el tamaño…, Andrea podía decir después de años de comerse la verga de Patricio, que Gabriel era una copia de su padre. Sus orificios nasales aspiraron el aroma sudado de sus pelotas y a ella le gustó los débiles latidos de la cabeza de su verga. Su cabeza meneada de arriba abajo cuando Gabriel gimió y movió sus manos encima de su cabeza para hundirle hasta la garganta su verga chorreante. Los dedos de Andrea apretaron más profundamente entre sus piernas buscando tocarle el ano. Gabriel se movió un poco para permitir el libre acceso a los dedos de su madre hacia el ano. Él sentía los dedos de su madre seguir su canal hacia la apertura anal entre sus nalgas duras. – “¡Joder! Nadie nunca me tocó allí”. Cuando la boca de su madre se ahogó con su verga en el interior, meneó su tronco gordo de arriba abajo. Él sentía el toque en su ano. Sus uñas largas y afiladas raspaban su piel sensible cuando ella forzó aún más el dedo índice en el interior del ano… La sensación era inimaginable… entró en un orgasmo violento, mojado, caliente, su verga explotó en un volcán de lefa que se convertía con la saliva en un jugo blanco pegajoso en la boca de Andrea quien se lo tragó todo. Su saliva mezclada con el jugo agridulce y espeso de su bebé, de su hijo… y llenando su estómago de tan delicioso néctar. Cuando ella arrancó su dedo suavemente del interior del culo de Gabriel, alzó la cabeza mirándolo, Gabriel la levantó contra él y chupó su boca. Andrea sintió escurrir los flujos de su coño cuando saboreó el aroma salino y ácido con textura gelatinosa del esperma espeso de su hijo… Gabriel era tan caliente y viril como lo era su padre Patricio. Era una mujer muy afortunada… pero ella sabía que su juventud le infundía mayor aguante y necesitaba follárselo, o más bien su coño exigía una buena regada. La polla de Gabriel es enorme. Había soñado con ella en más de una ocasión ayudada por las fantasías de su marido, pero creo que no se la había imaginado tan grande la primera vez que la gozó. Andrea no era de esas mujeres que prestan importancia al tamaño de las pollas pero en aquella ocasión no le quedaba más remedio que hacerlo. Fundamentalmente por lo que ya pueden imaginar. Ella ya había decidido metérsela, pero sobresalía tanto por delante de su coño, y estaba tan hinchada que no sabía cómo arreglármelas para poder llevarla al interior de su vagina, sin tener que levantarse descaradamente arriesgándome a que alguien se diera cuenta de lo que ocurría en aquel rincón dentro del coche. Gabriel se percató de sus intenciones y se hizo para atrás cuanto pudo. Su madre se inclinó más incluso sobre la parte delantera. En el momento en que metió mano bajo su culo para asirla directamente y oír un suave gemido de Gabriel, el cual hizo un movimiento brusco y logró colocar su polla en la entrada del coño. Justo en ese momento Andrea se incorporó hacia atrás y sintió como el rígido mástil se deslizaba suavemente por su interior. La penetración no era su ejercicio sexual favorito, pero aquella situación estaba marcando un antes y un después en su vida sexual con su hijo. No pudo reprimir un gritito por lo que preguntó si me estaba corriendo, pensando que sólo estaba jugando a los roces. Sin embargo, la conoce lo suficiente para saber cómo respondía a los estímulos… le dijo que lo disfrutara pero que disimulara para que no se diera cuenta nadie que pasara por la acera de enfrente. Gabriel, sin embargo ignoraba lo que pasaba en el exterior situándose en las nubes con los ojos cerrados. Llevó las manos a mis tetas y palpó los pezones durísimos que tantas veces había mirado con deseo y, estoy segura que tantos celos habían provocado en multitud de ocasiones en su novia. Ya sabéis que las chicas jóvenes odian a las mujeres que tenemos pezones muy pronunciados con grandes tetas, pues sabido es que es una de las imágenes que más cachondo pone a cualquier hombre. Apretándome los pezones Gabriel empezó a mover ligeramente las caderas, al tiempo que ella hacía lo mismo encima de él, mientras con una mano se acariciaba el clítoris y con la otra jugueteaba con la boca de su hijo, que no hacía más que chuparle los dedos del mismo modo que ella le chupaba a él la polla. Gabriel no pudo aguantar más y empezó a tener espasmos dentro de su madre. Andrea se reclinó hacia delante arreciando sus frotaciones en el clítoris, al tiempo que le asió los huevos a mi hijo masajeándolos y apretándoselos. Ambos se corrieron simultáneamente, sin cortarse en nada. Cabalgó sobre Gabriel y sobando con fuerza la polla de su hijo y su cuello. En aquel momento ya llevaba todo el vestido abierto por delante con las tetas fuera. Con dificultad por las estrecheces me costó sacarme la polla que llevaba en mi coño. Su hijo paró de follársela y a los pocos segundos abrió la puerta, entonces su madre se incorporó lentamente…según se iba levantando sacaba de su coñito aquella enorme polla, aún dura, dándose cuenta que el semen de su hijo resbalaba por sus muslos. Gabriel hizo lo que pudo para guardársela aún tiesa. Según puso un pie fuera del coche, sujetándose la falda para que no se dieran cuenta de su desnudez, no pudo evitar lanzar un pequeño gemido de placer al notar el vacío de mi coñito y pronto las piernas empapadas de un reguero de semen. Volvieron a casa. Patricio había gastado la mayor parte del día pensando sobre la historia del periódico que él había leído. Lo había tenido distraído todo el día. Cada vez que él leía y releía la noticia pensaba en lo afortunado del “bastardo”, si le habrían dado una oportunidad antes, él habría follado con su hija Adriana, así como el padre de la noticia se follaba a su hija… para su moral aquello no tenía razón de ser dentro del delito. Cómo habrá hecho él para darle una follada…se preguntó. ¿Él habría hecho que le chupe la verga…? ¿Habría Tragado su leche…? ¿Él habría tomado su virginidad…? ¿La tenía tomada por el culo cuando se la follaba…? ¿Él habría le hundido su verga en el culo…? Cada pregunta atravesó en su mente como relámpagos y le vino a la cabeza a Adriana haciendo cada acto a la vez, chupándolo, tragando su leche, y tomando su verga en su coño y en su culo… Cuando él estaba en camino a casa 30 minutos después, su verga estaba dura como piedra y latiendo muy enojadamente en sus pantalones. Él había oído cuando Andrea le pedía a Gabriel que la acompañara… Sólo se sentó en el sofá de tela de la sala para tomar un descanso mientras miraba algún programa por la TV, bebiendo a sorbos una taza de té verde. Adriana se unió y besándolo en la boca… – “¿Dónde están todos?” – “Gabriel y Andrea están fuera” Sus ojos miraron como Adriana se sentaba con las piernas en cruz sobre la alfombra. Apoyándose contra el sofá, Patricio comprendió de repente que él y Adriana estaban solos en la casa. Su hija aún vestida con leggins short ceñido de algodón, y tenía el pelo sin peinar, Patricio miró fijamente sus tetas, su verga latió con ganas de desnudarla. Adriana bostezó y miró la TV sin interés. Ella sentía los ojos de su padre en ella y sonrió, él siempre estaba mirándola fijamente esos días. Era obvio que él tenía ganas de follar con ella a todas horas, ella no menos… La chica se volvió y sonrió a su padre…. Él no era en absoluto un hombre mal parecido. Su pelo con unos brotes de canas agregaba algo de distinción a su apariencia. Él era un hombre de buena salud, musculoso y en muy buena forma…un papá que toda nena quisiera follarse. Sintió mojarse de repente entre sus piernas, sus pezones endurecieron por la fuerte atracción física hacia su padre. Ella se puso de pie y lo miró a los ojos, preguntó una vez más… – “¡¿Estamos solos papá?!” Patricio asintió con la cabeza. Sus ojos vieron algo llamativo en los de ella, con el mismo brillo acuoso de cuando tiene ganas de follar, pero no estaba demasiado seguro. Adriana caminó hacia su padre y se sentó en su regazo. Llevó los brazos alrededor de su cuello y dijo – “¡Te amo papá!” Los brazos musculados de Patricio la abrazaron, su verga ya amenazaba con reventar los pantalones. Adriana besó a su padre en la boca otra vez pero con mayor detenimiento, y cuando sus labios se abrieron, ella empujó su lengua dentro y gimió. Patricio también gimió. Éste era ya un sueño recurrente hecho realidad… la putita de su hija caliente besándolo. Ella acariciaba su pelo, orejas y cuello con sus manos suaves y los dedos delgados. Él la agarró de una nalga con una mano y la apretó duro contra él. Besando y gimiendo ellos cayeron hacia la alfombra dónde Patricio quedo encima de Adriana entre sus piernas. Adriana envolvió sus piernas alrededor de la cintura de su padre cuando él besó su cara, boca, y cuello y frotó su dura verga contra su coño… – “¡PAPÁ, FÓLLAME!” Ella le cuchicheo al oído. – “Rápido. Antes de alguien vuelva” Su boca chupó fuertemente de las tetas de la niña cuando él oyó estas palabras, se quito rápidamente los pantalones y la ropa interior… apretó su verga desnuda contra l


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