Relato Erótico de Transexual: La mano del bus (I)

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Fecha: 2019-10-28


La mano del bus (I)


Autor: ANITO

Categoría: Transexual

Me llamo Carlos y tengo 20 años, soy hijo único y muy cuidado, y engreído por mis padres, ellos están atentos a todos mis gustos y preferencias, confían mucho en mí y siempre me dan mis caprichos; soy muy mimado. Hace algún tiempo miraba mi cuerpo y note que me estaba saliendo cinturita, y eso a mi me agradó, pues iba aclarando mi sexualidad ya que nunca había probado una chucha ni tampoco una verga, no sabía si era hombre o mujer, pero me gustó notar en mi cuerpo esa característica, mis pezones se volvieron muy sensibles así como mi piel, que tenía un color muy bonito, por la calle a veces volteaban a mirarme, creo que mis nalgas son agradables y más de uno me mira en donde estudio, yo estudiaba todo el día en un instituto técnico, y tenía pocos amigos, como yo era muy tímido me costaba empezar amistades nuevas; salía del instituto y no paraba hasta llegar a mi casa. La movilidad era muy complicada para mi, siempre los buses iban muy llenos y apretujados. Un día salí un poco tarde del instituto, espere largo rato el bus, y cuando este llegó venia cargado de mucha gente, me acomodé al centro del vehículo, no podía ni moverme ya que estaba muy apretujado, sentía el calor muy fuerte, más o menos a mitad del viaje, sentí que una mano empezó a tocarme el culo, yo no podía ni alejarme, tampoco voltear hacia atrás, era tanta la gente que ni eso se podía, y tuve que aguantar, esa mano recorría mis nalgas de arriba y abajo; las apretaba rico, su dedo del centro empezó a tocarme mi ojete, era mi primera caricia a mi culo y… eso me estaba gustando, me dejé hacer todo lo que viniera de esa mano; cuando la gente empezó a bajar, la mano desapareció, yo miraba a quien pudo haberme hecho eso, pero no tuve éxito, cuando me toco bajar, hice una última mirada, pero tampoco; al llegar a casa encontré una nota de mis padres que iban a llegar tarde; yo estaba arrecho, un olor a putito que no podía, fui al cuarto de mama escogí una tanga y me la puse quería sentirme putito. Al día siguiente estuve muy atento en el bus, al salir de mi casa observé y venia casi vacío, me senté tranquilo; al terminar las clases y cuando ya estuve en el paradero, era muy difícil saber quién era el pervertido; subí y me acomode al centro, no sé si quería encontrar a quien hacia esas cosas o si quería sentir de nuevo esas manos; pero ahí me puse; cuando se llenó más el bus, volví a sentir esa mano fuerte, enérgica y arrechante, yo ya no intente saber de quién era, solo quería sentirla, y ese día venia sin trusa, sabía que lo iba a sentir, y empezó su trabajo de arriba abajo, y creo que se dio cuenta que no traía nada, que se esmeró en sus apretaditas de nalga, su dedo del centro se puso más duro y quería meterse por la tela del pantalón, lo sentía muy arrecho, yo paré el culo y él me ajustó su manaza, que ricooo… eso duró poco ya que la gente empezó a bajar y se hacía notar, me quedé con más ganas, así llegué a casa muy arrecho, allí estaban mis padres, los saludé y me fui a duchar, cené y a dormir soñando con esa mano o su verga de qué tamaño seria; tenía ganas de verga, me di cuenta que me gustaban las pingas y no las chuchas. Esa noche desarrollé los trabajos del instituto, hasta muy tarde, cuando fui al baño note que la puerta del cuarto de mis padres estaba entreabierta y fui a cerrarla cuando veo que mi madre le mamaba la verga a mi papá, si que era una verga grande y gruesa, y la mía chiquitita. Papa: déjame meterla a tu ojete. Mama: No me duele mucho, y tú la tienes muy grande… Ellos estaban en ese dilema hasta que papa gano y la puso de a perrito, le echo gel al culo y zas se la enchufó de un solo golpe… Mi culo se estremeció y la verga de papa gozaba con el culo de mama y ella de tanto mete y saca empezó: ‘más mas mas quiero más, métela más adentro’. Je je yo me sonreía, el placer lo acompaña al comienzo el dolor pero después viene lo rico… Me fui a la cama a soñar como sería mi primera vez y mi primera verga en mi culo. Al día siguiente al ir al instituto, observaba a la gente en el paradero y después en el bus, me senté tranquilo, no había muchos pasajeros; cuando llegue fui a mi aula, estuve con los amigos y al terminar las clases, fui al baño y me saqué la trusa, y como fui con buzo deportivo muy suelto, quería como el día anterior sentir más caliente esa mano del bus; salí al paradero siempre mirando, pero no había nada raro, me subí en el más lleno, me coloqué al centro donde estaba más apretado, cuando de pronto sentí que algo se apretaba a mi cuerpo, no era una mano, era una pinga, gruesa y caliente, tuve un poco de temor, no quise voltear por eso, pero me gustaba sentirla sobre la ropa, estaba tan rica que inconscientemente me bajé el buzo un poco, lo suficiente para que me meta la mano, pero no fue la mano, fue una pinga descomunal, recta y larga, caliente y venuda; me la puso entre las nalgas y sus manos en mi cintura apretándome a su cuerpo; yo me dejé quería pinga mucha pinga, el bus hizo el resto nos movíamos a su ritmo… De pronto oigo su voz en mi nuca: ‘Vamos a bajarnos, dame tu mano, ven…’ Yo hice lo que pidió, estábamos a dos cuadras de mi casa y recién pude verlo y era un tipo de raza negra, muy negro y corpulento, y atractivo; me gusto y lo seguí Yo: donde me llevas El: a mi cuarto y hace tiempo te tengo ganas putito. Nos fuimos y al llegar a su cuarto él empezó a besarme la boca, metía su lengua como culebra hasta mi garganta yo: sigue besándome esta rico… Él: me gustas mucho mariconcito y te va a gustar lo que vas hacer esta noche conmigo. Yo: no puedo quedarme toda la noche solo un rato. Él: me llamo Félix y tú? Yo: Carlos, pero sígueme besando, sácame la ropa y cáchame. Félix: Si toma mi verga y chúpala. Era una pinga negra muy negra y larga y ancha, no era cabezona pero rica, era mi primera verga que chupaba; él empezó apretar mis nalgas y sus dedos entraban y salían de mi ojete… que rico era todo eso; con su otra mano apretaba mis pezones y los chupaba… Mas ricooo. Hasta que yo no pude más y le dije Yo: Félix ya métela muy dentro muchooo dentro. Él no se hizo de rogar y sus 32 cm. de verga entraron en mi virginal culo… despacio… despacio… muy despacito y cada centímetro que entraba abría mis pliegues y yo los gozaba era mi primera pinga en mi culo… ‘sigue mete mete más…’ pedía yo y cuando ya estuvo toda dentro empezó a moverla en círculos y saca y casa y mete y mete muy rápido, demasiado rápido que perdía la noción donde estaba y yo buscaba su boca, su geta inmensa, el metía hasta su lengua, su mano apretaba mis pezones y sus cadera mi culo, sus piernas aprietan mis muslos era un experto cachando y yo quería que me cache mucho… hasta que me vine y su mano agarro mi leche y la paso por mi cuerpo, pero él no llegaba todavía y siguió moviéndose con un ritmo increíble, volví a correrme y nuevamente mi leche la rego en mi cuerpo, y de repente… ‘yaaa me corrooo que rico culo…’ se venía y me llenaba las tripas de leche… termino en mi culo y espero que se desinfle un poco y cuando la saco y si que era enorme… Yo: me gustó Félix. Félix: te volveré a cachar otro día. Yo: ya no ya, solo una vez contigo y nada más… Me vestí y así me fui, oliendo a leche de negro y la mía, llegue a casa y encontré una nota de papa ”Hijo nos fuimos al cumpleaños de tu tía no venimos hasta mañana” Yo de haber sabido me hubiera quedado con el negro. Me fui a mi cuarto. Me fui arrecho a mi ducha y luego a dormir… Mañana será otro día.


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