Relato Erótico de Infidelidad: La panzita de otro

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Fecha: 2019-08-10


La panzita de otro


Autor: Anónimo

Categoría: Infidelidad

Con solo veintiocho años de edad, Manuel, mi hombre, se fue aventurar para probar suerte fuera del país para un futuro mejor. Me quedaba esperando en la casa de una prima el regreso de Manuel. Al poco tiempo cuando estaba sola comencé a descubrir que el esposo de mi prima era un fiestero de marca donde todos los fines de semanas era de pura bebedera de licor donde los amigos del esposo de mi prima se reunían a montón. Honestamente no era mi estilo cuando observe que me miraban con ganas de cogerme más y cuando descubrían que estaba sola. Yo era la necesitada y no podía reclamar nada a mi prima del ambiente fiestero de su casa. Poco a poco comencé ayudar a mi prima haciendo bocadillos para los bebedores que llegarían ese fin de semana cuando un hombre llego a muy temprana hora a la casa de mi prima...Rafa. Rafa me miro y desde ese momento su mirada no se despegaba de mi mirando mis nalgas. Se acercó a mí y con educación me preguntaba mi nombre "Vilma" le decía yo. Comenzó a platicar conmigo y me estudiaba con todo respeto físicamente todo mi cuerpo. La atención de Rafa era buenísima hacia mí. Comencé a platicar con Rafa con mucho respeto y de pronto sentí ganas de ir a orinar. Al regreso Rafa me esperaba y me decía en tono de broma que yo traía mis barbas mojadas al referirse a los pelos de mi panocha. Me resultó gracioso su ocurrencia, pero no lo celebre para que él no continuara bromeando así. Pasaba un año y Manuel parecía que se lo había tragado la tierra. Ya había experimentado noches con ganas de coger, pero tenía a Manuel y pasar noche con ganas de coger no era cosa fácil. Parece que Rafa comenzó a poner interés en mi cuando me insinúa a coger con él, pero yo lo rechacé, aunque me dejaba con las bragas bien mojadas. Comenzó a estudiarme más cuando lo encontraba en el mercado reciso cuando yo compraba verduras. Nos saludamos y me ofrecía llevarme de regreso a casa en su carro. Pero antes me invitaba a comer un helado y me miraba con esas ganas que me recordaba de Manuel cuando me iba a coger. Llegamos a la casa y no había nadie en la casa y Rafa me decía que todo estaba a nuestro favor y en la cocina comenzó todo cuando descubría que yo estaba hambrienta de verga y me la dejaba meter toda. Rafa e cogía con todas sus ganas y yo a él se lo daba de la misma forma que se lo daba a Manuel hasta que nos corrimos a una sola vez. Rafa me decía que me había dejado las barbas bien empapada de leche. Recogía mis bragas del piso y me las ponía antes de que alguien apareciera por la casa. Quedé bien satisfecha y comencé a coger más con Rafa hasta que mi prima se enteraba, pero ella no me reprochaba nada de lo que hacía con Rafa siempre y cuando no se hiciera escándalo en el barrio. Llegaba el tercer año y Manuel no aparecía, así que lo tome como perdido y me entero que estoy preñada y una carta recibo de Manuel que viene en camino de regreso a casa. Manuel llego a casa preciso cuando tenía tres meses de preñada y la panzita ya ha comenzado a notarse. Manuel me encontró con panzita y le confesé todo de mí. Le vi un poco pensativo y una noche que estamos en cama me miro desnuda con la panzita y me dice algo que me dejaba perpleja "Te ves bien bonita y más deseada... no te pongas nada y quédate desnuda que te voy a zingar (coger) pensé que me quería hacer una maldad en venganza y acepté siempre atenta a cualquier mal gesto de Manuel. Me acomodo bien y me la metía con todo cuidado hasta sentir que el polvo era real... riquísimo. Me cogía de lado hasta hacerme correr y le preguntaba si le gustaba cogerme así "Me encanta como te hicieron esa panzita y me la estoy deleitando a lo grande...Vilma, nunca pensé que una panzita como la tuya me excitaría tan locamente" me decía Manuel. Tres meses más tarde Manuel se regresaba al país donde residía y me daba palabra en llevarme con él, pero no le creí. Aparecía Rafa y como era el papá de lo que llevaba dentro de mí... me dejaba coger de él. No lo niego, me había gustado coger de esa manera que me sentía contenta estar a dos vergas. Un año más tarde recibía un sobre de Manuel donde me enviaba pasaje para irme a donde él. Me despedía de Rafa con una culeada y se lo advertía que era la última vez. Por más que evite a que no me la metieran mientras estuve en casa de mi prima... siempre habrá más de alguno que intentara a como sea bajar las bragas de uno de mujer y preciso lo agarran a uno cuando una más necesita echar un buen polvo. Jamás olvidare ese polvo en la cocina de la casa de mi prima cuando Rafa me prensó.


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