En la cabaña

2019-08-08


A pesar de mi corta edad me estaba volviendo adicto a la verga de mis dos culiadores. Desde lejos vi a mis dos amigos platicando sentados en las vías cerca del arbusto donde tanto placer había recibido, Me dio gusto verlos y sentí que se me hacia agua el culito. Al estar junto a ellos creí que nos meteríamos a nuestro escondite pero Paco nos invito a su casa que estaba por ahí cerca. Caminamos unos 15 minutos mas y al ver una vereda que partia y se alejaba de las vías nos dijo,-Es por aquí, mas adelantito esta mi cabaña. Llegamos a una pequeña casa y entramos, era nada mas un gran cuarto que tenia una mesa con dos sillas, una estufa unos trastos y en el otro extremo una cama y una comoda con cajones.Paco y Juan llevaban unas bolsas de papel de donde sacaron una botella de licor y unos refrescos sacaron unos vasos desechables y se sirvieron medio vaso de ron con coka y un poco de agua mineral a mi me ofrecieron un refresco de naranja que acepte. Juan me dijo, -Mira mijo te traje esto para que te pongas, Yo vi lo que saco de otra bolsa de papel y vi que era un vestido de mujer, mas bien de niña ya que estaba muy chico. Me desnudaron y ya que me tenían bien encueradito Juan me ayudo a ponerme el vestido, me quedaba muy apretado de arriba y de abajo nomas me cubria hasta media nalga, Ellos estaban felices con ese espectáculo. Me dijeron que caminara por todo el cuarto y yo bien obediente camine moviendo mis nalguitas para que ellos me vieran y se calentaran. Seguían tomando sorbos a sus tragos y festejando el espectáculo que les daba al caminar por toda la habitación, Uno le dice al otro, -Mira que bonita se le ve la verga levantando el frente del vestido, baje la mirada para mirarme y vi mi verguita bien paradita, apuntando hacia enfrente y levantando el vestidito con mi cabecita asomándose, mientras por atrás el vestidito me tapaba nada más la mitad de mis nalgas. Paco me dice,- Ahora parate de espaldas a nosotros y agachate hasta agarrarte con las manos tus tobillos, Me agache y asi lo hize, voltie hacia ellos y ya estaban desnudos jalándose las vergotas ricas que se cargaba cada uno. Ahí estaban mis dos culiadores sentados en la cama y jalándose cada uno su chilote, viendo como les ofrecia mi casi recién desquintado culo de chamaco. Paco volteo a verle la verga a Juan y le dijo, -Que gorda la tienes, me dejas tocártela a lo cual este accedió ofreciéndosela, Paco la tomo con una mano y se la empezó a chaquetear, Juan hizo lo mismo y se la agarro a Paco asi que ahora se estaban puñeteando la verga uno al otro. Yo seguía en la misma posición, agachado, ofreciéndoles mis nalgas con mis manos en los tobillos. Juan me dice, -Ven Mijo, acércate a nosotros y soltando la verga de Paco me sienta en una de sus peludas piernas y me da un buen bezo en la boca para luego seguir besándome el cuello y las orejas, El otro nomas veía esto casi con la baba de fuera y también se une a nosotros besándome atrás de mi cuello para luego bajar por mi espaldita hacia mis nalgas para besarlas también. Yo me sentía en la gloria, me estaban besando todo, incluyendo mi verga y mis huevitos, Que rico sentia todo eso!. Me acomodaron sobre la cama con los brazos y las piernas bien abiertas y después de turnarse mamandome el culito, Mi desquintador Juan se acomodo detrás de mi y procedio a meterme la verga, me la hiba metiendo centímetro a centímetro y yo sentia como se me habría mi ano pero ya no sentia dolor, ya la quería adentro completita y asi se fue llendo hasta que sentí que me llegaba hasta el estomago. Me tenían bien empalado pero eso es lo que yo quería desde hacia varios días y eso es lo que me estaban dando.

Autor: rulisdtj Categoría: Tabú

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Mi prima y mi tía

2019-08-08


Todo empezó cuando siempre iba a casa de mi tia, a estar ahi viendo a mi prima q siempre llevaba tangas, con lo cual me ponia la polla dura, un dia cuando iba a casa de mi tia, yo iba siempre al baño recien duchado de mi prima y buscaba la ropa interior para olerla todavia caliente al haberselo quitado hace poco, asi un dia y otro. Hasta q un dia dije hoy voy me me masturbo oliendo sus tangas, pues ese dia yo entre despues de q mi prima se duchara y comence a masturbarme pero no contaba q mi prima regresaba a por el secador de pelo y me voy pero con lo cual fue mi sorpresa q en vez de enfadarse me digo primo q haces oliendo mi tanga si me quieres oler dímelo y me comes mi vagina. Al principio creia q era broma pero ella me miraba y cuando veia mi verga me decia me gusta puedo ya q tu no te decides, y comenzaba a lamer mi glande a la vez q yo iba buscando con mi mano su vagina, hicimos un 69 me corri con tantas ganas q ella empezaba a tragar. Me dio un beso y se fue diciendo la proxima vez me lo pides y no huelas mis bragas, pero un dia cuando fui a casa de mi tia yo q iba buscando a mi prima escuche la ducha, yo pensando q era mi prima abri la puerta con la sorpresa q era mi tia, vi a mi tia con esos pechos enormes y esa vagina peluda q me gustaba tanto, me daba la vuelta de verguenza pero la sorpresa mia fui cuando me dijo - Te vas? por cierto ya me he enterado lo de tu prima y tu- yo no sabia q decir, ella de repente comenzaba a bajar y comenzo a lamerme mi verga yo exitado empeze a tocarle los pechos q tanto habia deseado de repente se detuvo diciendome quiero un 69 y cuando te vayas a eyacular te paso un poco y te lo comes, esa me exito aun mas, mi tia se corrio con tantas ganas q pense q se habia orinado me exito tanto q me eyacule ella corriendo cogio mi semen y me lo paso a mi y besandonos me lo trague, y me fui a casa, mi siguiente reto es hacer un trio con mi tia y prima.

Autor: 19polla Categoría: Incesto

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Comida con mi novio

2019-08-08


Era un viernes a mediodía cuando llegue a casa de mi novio para comer juntos. Todo muy tranquilo llevaba puesto un pantalón de licra pegadito de esos que enloquecen a mi novio, terminamos de comer y mientras el recogía la mesa yo empecé a lavar los trastes cuando él se acercó lentamente y me dio un beso en el cuello mientras apretaba mis caderas y repegaba su verga dura en mis nalgas. Yo seguí lavando los trastes fingiendo que no me prendía entonces el rozo muy sutilmente mi coño con sus manos mientras llegaba a mis tetas, mis pezones ya estaban duros de imaginar la cogida que me esperaba entonces metió su mano y saco mis tetas por encima del sostén, llevo su dedo a su boca y empezó a tocar mis pezones con sus dedos mojados al mismo tiempo que metió sus piernas entre las mías para abrirlas bruscamente entonces empezó a rozar mi coño con una mano mientras la otra seguía acariciando mis tetas yo podía sentir su verga dura rozando contra mis nalgas y mi coño que estaba mojado y listo para recibirlo, metió su mano debajo de mi panti y empezó a acariciar mi clítoris muy despacio, intente voltearme pero me tomo del pelo y me inclino hacia enfrente, junto mis piernas y me quito el pantalón y la blusa y el también se deshizo de su pantalón y su bóxer. Me tomo del pelo y me puso frente al sillón donde me inclino hacia enfrente, beso mi espalda hasta llegar a mis muslos, se puso de rodillas, separo mis piernas y mis nalgas y empezó a lamer mi coño mientras yo acariciaba mis pezones yo estaba tan excitada que sentía como salía jugo de mi coño, entonces se levantó, me tomo del pelo y de una sola me metió la verga un par de veces luego me volteo y me puso de rodillas y empezó a coger mi boca una y otra vez sentía como llegaba a mi garganta pero no me importaba, estaba tan rica que quería más y más cuando estaba a punto de terminar me levanto y me acostó en el sillón boca arriba para empezar a lamer mi coño, oh por dios me encanta como me lo hace!! De repente, de un solo jalón metió sus dedos dentro de mí y yo grite de placer sin importarme si nos escuchaban sus vecinos paro de repente, se levanta, me da la vuelta y me puso en cuatro, sabe que me encanta que me coja por atrás, metió su verga en mi coño húmedo varias veces muy despacio mientras su dedo entraba por atrás muy despacio, saco su dedo y metió su verga por mi culo despacito y enredo mi cabello en su mano cuando por fin entro toda me empezó a coger como si el mundo se acabara, entonces apretó mis nalgas y supe que había terminado, que se había venido adentro de mí, me volteo y metió sus dedos de nuevo, esta vez muy brusco y rápido mientras me besaba y metía su lengua con sabor a mi dentro de mi boca, él no se detuvo hasta que termine en sus manos.

Autor: Fannylu69 Categoría: Sexo Oral

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Grata y negra sorpresa

2019-08-08


No sé por dónde comenzar, la verdad. Digamos que la vida me prestó una de esas casualidades que nunca hubiera imaginado, pero que pensándolo ahora, me apetece recordar, y muy gratamente por cierto. No os diré mi nombre, pero sí os diré que soy una mujer de 44 años, morena, guapa (eso me piropean mi marido y amigos), de media melena, ojos oscuros, buenas caderas con un culito bastante respingón y un pecho generoso talla 100. Me gusta hacer deporte, algo que sin duda ayuda a mantener firme mi cuerpo. Llevo casada 18 años con quien es mi marido, un tipo majo, agradable, algo más alto que yo y bien parecido. Podemos decir que llevamos una vida normal junto a nuestros dos hijos y respectivos trabajos. Trabajo como enfermera en un Hospital muy cercano a Barcelona. Un día mi padre me pidió que lo acompañase al traumatólogo. Recientemente lo habían operado de una mano, no podía conducir y tenía que estar en la consulta a primera hora de la mañana. Tras acabar mi turno de noche pasé por su casa a recogerlo y nos fuimos hacia el centro que le correspondía. Esperamos un buen rato, yo estaba muerta de sueño y sonó el nombre de mi padre por la vetusta megafonía de la sala de espera. Nada más entrar me quedé sorprendida por el médico de mi padre: un hombre negro de complexión fuerte, atlética, 1,90 y terriblemente guapo. Llevaba la cabeza rapada y una ligera perilla, corta y por el aspecto que ofrecía muy arreglada. Se me quedó mirando de inmediato, a mí y a mi escote, para posteriormente regalarme una sonrisa esmaltada repleta de unos dientes perfectos. “¡Virgen Santa!”, exclamé para mis adentros. Me estrechó la mano a la vez que se presentaba para, posteriormente, saludar a mi padre. La visita se me hizo muy corta. El médico no paraba de sonreír y mirarme de forma cómplice. Aprovechaba cualquier circunstancia para introducirme en la conversación, buscaba mi opinión e interactuaba conmigo de un modo afable y atento. Sin duda se trataba de una persona muy educada y con saber estar. Al despedirnos volvió a saludarme mientras recomendaba a mi padre que la próxima vez volviese “tan bien” acompañado. Al meternos en el coche mi padre me soltó algo relacionado con la muy atenta visita que me había proporcionado su médico. Intenté no hacerle más caso, pues en realidad estaba muerta de sueño y deseando llegar a casa para ducharme y meterme en la cama. Debo decir que durante un par de días tuve al médico en la mente, no de forma constante, pero sí me venía a la cabeza de tanto en tanto. En el fondo no dejaba de ser un hombre que se había mostrado muy atento conmigo, había flirteado con la hija de un paciente suyo y con el que no volvería a tener ninguna relación, aunque debo reconocer que nunca me había fijado en un hombre de raza negra, pero éste sí me había impactado como hombre. Era un tipo guapo y bien plantado, al que seguro no le faltarían seguidoras entre tanta mujer de nuestra edad. Un par de semanas más tarde volví a hablar con mi padre y tenía nuevamente hora con el médico. Volvimos a acudir a la visita y reconozco que fui “inquieta”. Iba algo nerviosa. El recuerdo de estar de nuevo frente a aquel hombre tan atractivo y que cultivaba tanto el halago, sabiendo tratar a las mujeres y cuya mirada y sonrisa eran arrebatadoras me hacía alentar las ganas de visitarlo. Eran unas ganas de jugar, coquetear, sentirme mirada, deseada y atendida por aquellos ojos profundos y compañía tan agradable. Debo decir que mi vida matrimonial no es mala. Mi marido, como dije antes, es majo, atento y agradable, pero eso no quita que los años hayan traído ese punto de monotonía con el que casi todas las parejas conviven y el médico me aportó esa chispa de pimienta en un momento en el que mi cocina andaba un tanto dejada y olvidada. Nunca había engañado a mi esposo. Tampoco soy una mojigata en la cama. He disfrutado con el sexo siempre y junto a mi marido hemos congeniado muy bien en ese sentido, aunque un poquito más de ardor no me habría desagradado. Entre él y yo podría decirse que soy más caliente… Nos tocó entrar de nuevo. Esta vez me había encargado de acudir sin la responsabilidad de salir de trabajar. Me había arreglado e iba más ceñida con unas sandalias de tacón y unas medias de red muy fina. Al entrar, estaba él de pie y observé cómo sus ojos se clavaron en los míos primero, para repasarme poco a poco después. Aprecié como saboreó mis pechos y mi trasero. Esta vez no había juego cómplice, todo era más directo: la mirada, cómo estrechó mi mano y hasta su forma de dirigirse a mí. Me preguntó mi nombre mientras presentaba sus excusas por no haberlo hecho el último día. Una de las veces se levantó para buscar los documentos relacionados con la intervención de mi padre, según él metidos en alguna carpeta del escritorio, y no pude más que fijarme en su tremendo culo y anchas espaldas de atleta. Estaba muy bueno. Terrible y peligrosamente bueno. Pero se fue pasando el rato y, antes de salir, le pidió el teléfono a mi padre para llamarlo próximamente y comunicarle los resultados de las últimas pruebas radiológicas (así se ahorraba ir expresamente para ello). Mi padre no llevaba el móvil encima, así que saqué el mío y le di su número, momento en el que aprovechó para pedirme mi número con la excusa de que mi padre no pudiera atenderlo cuando éste lo llamase. Guapo, atento, educado… y canalla. Pasaron los días y me fui olvidando del tema (otra vez). En el fondo pensaba “¡qué haces coqueteando con ese tipo. Ni que tuvieras 20 años ahora!” Una semana más tarde recibí una llamada de un número que desconocía. Era él. Me explicaba que sin prisa debería volver con mi padre un último día para retirarle el material y poco más pues las pruebas habían salido bien. Dos horas más tarde volvió a sonarme el teléfono. Era otra vez él y me decía que si lo deseaba pasase por la consulta a recoger la tarjeta sanitaria de mi padre y el último informe médico, olvidados durante la última visita. Sin duda me estaba llamando para que fuera a verlo otra vez. Me ruborizaba solo de pensarlo. Y allí estaba de nuevo, pero esta vez a solas. Nada más entrar me sorprendió su manera de saludar. Se me acercó y cuando alargaba la mano para el típico saludo protocolario una de sus manos se posó en mi cintura y me estampó dos besos en las mejillas. Me quedé un tanto parada, confundida y aislada del mundo por unos instantes, aunque sí recuerdo el fuerte aroma de su piel combinado con su perfume que me dejaron tremendamente excitada. Además, pude sentir el grosor de sus labios en mi cara y tener más cerca esa sonrisa tan blanca y perfecta. Buscó los documentos olvidados en la anterior visita y de paso me hizo saber que era mediodía, la hora del aperitivo y quedaba invitada. Entre un “este…” y un “no sé…” estaba boqueando y aceptando de forma ridícula su ofrecimiento. Sinceramente no sé cómo había ocurrido. De recoger algo olvidado estaba teniendo una cita con un hombre amable, educado y terriblemente guapo que además me ponía cachonda perdida. Por unos momentos se me pasaba por la cabeza “¿pero, qué haces aquí? Levanta y lárgate a tu casa que tienes a tu marido esperando y cosas que hacer…” Charlamos de todo un poco, muy atento en todo momento hasta que llegó la hora de marchar y así se lo dije. Se ofreció encantado para acompañarme hasta mi casa en su coche particular, algo que decliné, pero insistió y tuve que hacerle ver que no podía llegar hasta la puerta de mi domicilio en un coche con un hombre. Mi marido podría pensar mal y luego estaban las explicaciones. Lo entendió y me dijo que me llevaba y me dejaría un par de calles antes de llegar y asunto arreglado. No llevábamos 10 minutos de trayecto cuando buscó mi mano y la rozó suavemente. Sentí un latigazo por todo mi cuerpo. Mis pezones se erizaron y en mi coño se movían hormigas. Yo, estupefacta, lo oía hablar: “me gustas mucho, desde el otro día que viniste a la consulta con tu padre me dejaste prendado, eres preciosa, me gustaría tener una cita contigo, invitarte a cenar, tomar una copa…” Estaba flipada y no daba crédito. En un instante volví a la realidad y le contesté todo lo cortésmente que mi mente y boca lograban articular palabras, que lo sentía, pero que no era de esa clase de mujeres que iban teniendo aventuras por ahí y que no buscaba nada fuera de mi matrimonio, yo nunca hice esto, bla, bla, bla… Justo nos despedíamos pasó su brazo por mis hombros y me besó en los labios primero y a continuación inundó mi boca con su poderosa lengua. Fueron unos segundos en los que sentí su empuje, aliento y todo mi coño empezaba a mojarse. Sacó su lengua y acarició con ella mis labios antes de mirarme y decirme un escueto “hasta otra”. Salí del vehículo y me dirigí a mi casa como un robot. Solo recuerdo que durante el recorrido hasta mi domicilio un cosquilleo en el estómago y un calor tremendo en mi coño. Llegué, saludé y me dirigí hasta el aseo donde me desnudé y me senté en el bidé para acabar con aquel calor. Me masturbé durante un buen rato. Me corrí tres veces por lo menos y el cuerpo me pedía más. Pasaron unos días y fantaseaba con él. No dejaba de imaginar cómo sería el sexo, qué haría, posturas, de qué modo me follaría o le gustaría tenerme mientras me metía su polla hasta el fondo… Hasta que un día me llegó un mensaje. Me citaba en una dirección para “charlar y tomar una copa, sin compromiso…” Era todo un macho dominante y sabía atraer a las hembras. Se arrimaba, dejaba su sello y luego era la mojada dama la que acudía buscando al semental. Dudé mucho en proseguir con aquello, no sabía qué hacer ni cómo reaccionar ante su ofrecimiento. Finalmente, y tras un par de días deliberando, acepté su ofrecimiento pero esta vez iba decidida a pararlo todo y dejar claro que no era una fulana hambrienta de rabo, Llegué a la dirección y pensaba que sería un bar, pero resulta que se trataba de un bloque de pisos. Dudé. Ensimismada en darme la vuelta y acabar con aquella situación escuché que me llamaban desde un balcón. Era él y con la mano me invitaba a subir. Accedí. Subí hasta un segundo piso. Era amplio, decorado con gusto y a los cinco minutos estaba sentada en un sofá con una copa servida delante. Le pedí hablar para explicarme y dejar claro cuál había sido el auténtico fin de mi visita. A la tercera frase entrecortada por los nervios acariciaba mi cara con una de sus manos y me besaba con un ardor frenético. Nuestras lenguas se enroscaban de forma viciosa, saboreaba su saliva, sus gruesos labios mojados por la mía, pero me dejé caer hacia atrás y ahí me di cuenta que iba a ser follada por aquel poderoso hombre. Desabrochó mi camisa, sus manos volaban sobre mis tetas, pellizcaba mis pezones, tomaba posesión de ellos con su boca y los envolvía haciendo que gimiera como una perrita en celo. Le ayudé a quitarse su camisa y pude (por fin) acariciar aquel poderoso torso de macho, un pectoral cuidado de gimnasio y unos brazos como bloques de piedra. Dos minutos más tarde estaba desnuda, estirada en el sofá y con las piernas abiertas mientras su cabeza se metía entre mis piernas. Su lengua era un ciclón en mi coño, rebuscaba entre mis labios, chapoteaba con mi flujo, entraba y salía de mi vagina y aprisionaba mi botón con rudeza. No podía para de gemir y gritar mientras me corría salvajemente sobre su boca. Sin apenas retirar su boca de mi coño introdujo uno de sus dedos en él. Lo dejaba dentro unos instantes, salía, volvía a entrar, todo muy cadencioso y acompasado. Dios, qué placer sentía en mi encharcado chochito. Pero volvió a poner su lengua sobre mi clítoris sin sacar su dedo de mi interior. Ahora me acariciaba doblemente. Jamás me habían sometido a tal sufrimiento, y bendito sufrimiento. Un minuto después descargaba sobre su boca mientras mis manos empujaban su cara contra mi ardiente coño. No podía más. Tenía hambre, quería follármelo, sentirlo que me pegase la follada de mi vida. Su pantalón mostraba una tremenda erección. Se puso de pie y sentada en el sofá frente a él lo acerqué para desabrochar y liberar aquella inflamación. No es que sea una experta, pero tenía ante mí la polla más hermosa de mi vida. Gruesa, circuncidada y grande. Más de veinte centímetros. Sus huevos eran gordos y muy grandes también. Pasando mi mano por ellos comprobé que estaban rebosando de leche, estaban duros y muy calientes. Se sentó junto a mí y guió con sus manos mi cara hacia su polla. Empecé a saborear su glande brillante y grueso que me entraba con alguna dificultad. Retiraba mi lengua y notaba un ligero sabor dulce en mis labios. Sus primeras gotitas de esperma brotaban y las relamía junto a mi saliva. Lo masturbaba mientras acompasaba mi boca subiendo y bajando a lo largo de toda su verga. Cada vez se endurecía más. Me retiró y su cara me decía que de continuar me hubiese llenado la boquita de leche. Me sentó sobre su pollón y creí morir al sentir como su rabo se abría paso dentro de mis entrañas. Agarró mis nalgas y me empezó a penetrar con más fuerza, logrando así meterme su polla cada vez más adentro. Sentía chorrear mis flujos a lo largo de aquel mástil que me provocaba el placer más fuerte de mi vida. Empecé a gritar que me corría y me sujetó con firmeza mientras se me iba la vida por la boca. Me notaba llena de carne. Mi boca no paraba de pedirle que me follase. Me puso a cuatro patas y pude notar su polla aún más profunda. Diez minutos duró por lo menos aquel maravilloso martirio. Sus huevos chapoteaban contra coño abierto de par en par. Incrementaba la velocidad a medida que mis gritos eran más fuertes. Sentí como sus manos apretaban con más fuerza mi culo y empezó a gruñir llenando mi coño de calor y leche. No exagero, pero conté alrededor de diez eyaculaciones y su polla palpitando en mi interior. Se salió y los grumos de su leche chorreaban por mi coño. Era la corrida de todo un semental. Se sentó en el sofá y me dediqué a limpiarle la leche con mi boca. Era dulce, espesa y deliciosa. Agarró su polla y se masturbó para mí. Su polla volvió a crecer y me la puso en los labios cuando iba a correrse de nuevo. Abrí la boquita y sentí su caliente leche dentro de mi boca. Pese a ser la segunda corrida lo hizo de forma bastante abundante y pude tragar aquel néctar que trasladé a través de mi garganta. Pasaron los días y mantenía el calor de su boca y el sabor de su leche en mi pensamiento. Había sido follada por un hombre, un semental negro que había cambiado mi percepción del sexo para siempre. Lo buscaba. Nos reuníamos de tanto en tanto y me hacía sentir una mujer completa. En casa hago el amor, fuera tengo sexo y me encanta que ser follada hasta saciarme y quedarme sin aliento. Qué le vamos a hacer…

Autor: zenete Categoría: Sexo Interracial

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La perra perdicera

2019-08-08


Mi primer experiencia con una perra... Ya habiendo recorrido bastante el mundo zoo,mas cuando estas en plena adolescencia y el pene esta duro como roca ,las ganas de coger estan al salto. Mayo,temporada de caza. Un grupo de ingenieros constructores,trabajaban en una zona cercana ,llegaban con sus 4 x 4 a realizar su cacería de perdices. Mañana de mucho frío y preparando todo lo necesario para el raid. entre lo necesario tres perros de presa,olfateadores y marcadores formaban parte de la partida,entre ellos una perra. Sultana se llamaba. Carácterística de estos perros,pelo leonado corto y manchas blancas a te con leche. muy vergudos,por consecuente la perra muy cajetuda. Demás esta decir mi interés por esa concha grande,colgando carnosa como invitando a mi pija. Pasó el día,volver a la casa y reunión de cazadores. (ellos reunidos,yo esperando que la reunión se acabe y cada uno a su cama jajajaja) Una de la mañana mas o menos,frío tremendo,a oscuras salgo hacia un cobertizo donde los perros estaban durmiendo,despacio entre y cerré la puerta tras de mi. Sultana fue la primera en acercarse,confianza de haberla tratado bien en el día sirvió para tenerla conmigo,me eche a su lado y comencé acariciarle su panza,se echo boca arriba y ali fui directo a su cachucha gorda y carnosa. mi mente volaba a mil,ya anticipando la entrada a esa hermosa raja. Saliva,dedo entrando despacito para no asustarla,no obstante pareció haber estado conforme y posiblemente a días de entrar en celo. Mis pantalones quedaron a la altura de mis rodillas,mi pene erecto y duro ya con abundante liquido preseminal se fue acercando a esa concha deliciosa. ensalive bien y de apoco comencé a entrar. nunca había cogido a una perra,asi que su calor interno,su apretada raja me hicieron acabar a los dos minutos. saque mi verga palpitante y el semen corría por esa fisura gorda hacia el piso. me quedé un rato acariciando a uno de los perros que se acercó,tomé su trozo en la mano y comencé a moverlo lentamente,un tremendo garrote apareció tras esos movimientos,y eso me volvió a incentivar. Acomodé nuevamente a Sultana,ensalive bien su gorda y esta vez ya deslechado con el polvo anterior, fue magnifico,toda adentro,toda. hasta los testículos,se sentía apretada,mi glande gordo hacía que esa concha al salir despacio el glande,se estirase hacia atrás,volvía a enterrarlo despacio,disfrutando de esa concha que nunca había visto y sabiendo que al día siguiente se iría con sus amos. Nunca intente chuparla,se que muchos zoos lo hacen,yo no llegue nunca a hacerlo. pero era algo que seguramente los que lo hacen hubieran disfrutado. Digo que lo hubieran disfrutado,como hoy disfruto de libar una linda concha femenina ,soy muy exquisito en eso,me gustan las cajetas gordas,de labios bien gruesos. Pero esa es historia para otro foro.

Autor: AlexisIII Categoría: Zoofilia

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A los pies de mi ex

2019-08-08


Mi relación con Paula me condujo al desastre. En menos de dos meses, Sonia, mi legítima mujer, tenía fotos de un detective privado que demostraban mi infidelidad y había conseguido que me echaran del trabajo gracias a sus contactos de alto nivel, por ser de familia bien. Me había vaciado la cuenta bancaria y mi llave ya no entraba en la cerradura de mi casa, que era la suya. Paula regresó con su marido, que había consentido en ser cornudo a cambio de una recomendación mía para un ascenso en la fábrica donde había sido gerente hasta mi cese. Obtenido el puesto para su marido, Paula, mi secretaria, pasó a ser amante de mi suegro, el mayor accionista. Mi traje de mil euros se fue desgastando en despachos a donde acudí a pedir trabajo sin ningún resultado. Agotado el subsidio de desempleo, aspiraba tan sólo a empleos modestos de peonaje, pero, al verme las manos finas y sin callos, los empleadores me rechazaban automáticamente. Cuando ya no pude ni pagar la pensión miserable en que pernoctaba, tome la dirección del chalet de Sonia dispuesto a humillarme lo que hiciera falta a cambio de su perdón. Allí llegué con los zapatos rotos, los calcetines con tomates y mi único traje raído y decolorado. -¿Donde te has metido estos dos años?-me preguntó en la cancela de la finca, sin dejarme pasar- Los papeles del divorcio te están esperando. Ella misma me los trajo a la cancela con un bolígrafo para que los firmara. Le suplique que me sacara de la indigencia a cambio de firmar nuestra ruptura. Ella dio media vuelta y se fue hacia el chalet, pero a medio camino regreso y me abrió la cancela. -Pasa y siéntate en el porche. Puede que tenga algo para ti. Al porche salió un joven elegante y atlético, seguido de Marta, la criada y de Elisa, amiga íntima de Sonia que vivía en el chalet de enfrente. Sonia me presentó al joven, Carlos, como su novio y sustituto mío en la gerencia de la empresa. Guapo, listo, con dinero, de buena familia, estaba claro que mi posibilidad de retomar algún día mi relación con Sonia era una quimera. -Si te diera dinero no te solucionaría la vida, ¿verdad?-me preguntó y asentí cabizbajo- Pero si te diera trabajo y techo estarías dispuesto a todo, ¿no es así? Repetí mi gesto de humilde afirmación. -Debes saber que las cosas han cambiado en esta casa en los últimos tiempos-prosiguió-. No te asombre por tanto que Elisa y yo seamos amantes o que formemos tríos con Carlos. Tampoco te asombrara que Carlos se desfogue con Marta, que es joven como él, puesto que a ti también te hacía tilín la criada, a juzgar por lo duro que se te ponía el rabo cuando te servía el café. Seguro que me follabas a mí pensando en ella. Guardé un silencio culpable, porque cuanto decía de mí a propósito de Marta era cierto. Por otra parte nunca antes Sonia me había hablado tan claro y tajante, con las cartas boca arriba. Nunca antes le había visto tan firme y segura de tenerme a su merced y, debo reconocer, aquella situación me excitaba. Incapaz de mirarle a la cara, mi vista se clavaba en sus hermosos pies de cuarentona calzados con lustrosos zapatos negros de tacón de aguja. Si los hubiera calzado siendo mi esposa, pensaba, jamás me habría fijado en otra mujer y no habría provocado mi desgracia. -Como las cosas están tan claras, no voy a andarme con rodeos. Necesito otra criada porque, como ves, las obligaciones de Marta han aumentado desde que Carlos está conmigo. No me interesa un criado, porque para hombres ya tengo a mi futuro marido que, por cierto, la tiene mucho más grande que tú, la maneja mucho mejor y, si yo quisiera, podría follar de seguido a todas las mujeres de la urbanización dejándonos satisfechas, a diferencia de ti, que ni como amante de tu secretaria das la talla. Ya me dijo Paula lo que tuvo que fingir para que recomendaras a su marido, lo poco que aguantabas cuando se la metías y el ridículo hilito de semen que te salía cuando te corrías. Pero no me recrearé en vengarme, aunque lo merezcas. Si quieres ser mi criada, firma el contrato besándome los pies. Si no, márchate inmediatamente o Carlos te echará a puntapiés. Al límite de la humillación, de rodillas ante mi exmujer y delante de esos testigos de excepción, con la cámara de video que Elisa puso en marcha para el evento, besé uno a uno los adorables pies de mi nueva ama. Lo que aún no sabía era que Marta sería mi instructora y mi vecina la supervisora de mi aprendizaje como chica de servicio. Así que todos se fueron menos la criada que, camino de su cuartucho me fue dictando las primeras normas. -Deja tu ropa de varón en el porche y entra desnudo en casa. Debo enseñarte algunas cosas que no son nada divertidas para las mujeres, pero que quizá tú les llegues a sacar gusto, como depilarte el cuerpo entero, hacerte un moño o coleta o caminar sobre tacones altos. Si les sacas algún placer, procura que no se te note en la entrepierna o me vería obligada a ponerte un arnés de castidad. Pasamos a su cuarto de ducha y aseo. Allí me dejé depilar hasta los huevos y la barba, peinarme y recogerme la melena que tenía porque últimamente no podía gastar nada en peluquería y ponerme una faldita vieja de Sonia y unas zapatillas de cuña de Marta donde mis pies entraban malamente. Con tanta novedad, no lo pude evitar: me empalmé. Marta fue comprensiva. "En el fondo sabía que mi señor tenía alma de mujer. Ahora que va a ser mi ayudante, igual descubro que también tiene alma de criada…O de esclava". Sentado en el taburete de su toilette, mi instructora metió mano bajo mi falda y me empezó a masturbar. Dijo que lo hacía para que no se me levantara en la presentación ante mi ama Sonia. No tardé en correrme en su mano y, tras lavarme el pene, Marta me condujo al salón donde aguardaban Elisa, Sonia y su novio. -¿Se te ha resistido?-preguntó mi ama a su criada. -Se ha dejado hacer, mi señora, pero he debido quitarle el peligro a mano, siguiendo el manual de mi superiora en la instrucción de criadas no femeninas. -Bien hecho –felicitó Elisa a su subordinada-. Mañana iré a la ciudad para buscar un uniforme de su talla y un arnés de castigo. Entérate –me dijo-, las criadas no tienen pene y, si lo tienen, no es para su placer sino para el de sus amos. Es un peligro que entre en erección sin permiso, porque te hace pensar como el macho que ya no eres y rebelarte ante tu nueva condición. El arnés te ayudará a someter tus deseos a los de tu señora. Con el tiempo, agradecerás que te lo pongamos y hasta tú misma te lo ceñirás para evitar castigos mayores. Era la primera vez que alguien se dirigía a mí como si yo fuera mujer. Era muy humillante todo lo que concernía a mi nuevo empleo, desde servir de chacha a la que hasta hacía unas horas, sin papeles de divorcio por medio, era mi esposa, hasta ser la sumisa alumna de mi vecina, pasando por ser la asistente de mi antigua criada en lo que había sido mi chalet. La situación, de modo involuntario, me producía morbo y de ninguna manera quería que cambiara, al menos hasta saber qué daría de sí. Por un momento pensé en forzarla preguntando por mi salario. -¿Tu salario?-se rió Sonia- Si quieres echamos cuentas. Me debes más de cien mil euros de un préstamo que te hice para una de tus necias aventuras empresariales. Cuando lo considere cancelado te lo haré saber y, mientras, confórmate con un anticipo. Carlos se levantó y con una llave de arte marcial me colocó boca abajo, sobre las rodillas de mi señora, Marta me levantó la falda ofreciendo mi culo al castigo. Sonia me propinó veinte azotes por nalga, algunos con uno de sus zapatos de tacón de aguja. -¿Cuánto cobras al mes, Marta?-preguntó. -Nada, mi señora, salvo la felicidad de servirle. -¿Te enteras?- me dijo tirándome de sus rodillas al suelo. -Sí, mi señora. Mandó que me retirara a cenar y descansar. Marta me dio un bocadillo de mortadela y un vaso de agua. En su cuartucho, a los pies de su cama dispuso de una manta vieja donde me hizo acostar. Elisa supervisó la operación e hizo que me atara de manos y pies a un radiador próximo para inmovilizarme acostado. Pasé una noche de perros como un perro. De nuevo, Marta se apiadó de mí meneándomela con sus preciosos zapatos en un shoejob inolvidable. -Debes dormir –me dijo-. Mañana te espera un día muy duro. Si quieres adelantar trabajo, puedes limpiar el semen que has dejado en mis zapatos con la lengua. Sentí asco y me lo notó."Tú verás, pero en seco puede saberte peor y cuesta el doble lamerlo". Su observación me pareció convincente y dejé lustrosos sus zapatos de charol con mi lengua. Marta se desnudó y se puso de rodillas ante la cama. "¿Rezas?", le inquirí. "No –respondió-. Al señorito Carlos le gusta que le reciba así". Más de una hora después Carlos entró con la verga fuera de su bragueta, tan grande y dura como aseguraba mi ama. Sin mediar palabra con la criada, se la ensartó en el ano y refociló a gusto con su culo hasta que se corrió. Marta se la chupó después para lavársela y él se retiró dejándola agotada sobre su catre. "¿Es siempre así con el señorito?", le pregunté irónico. "Es una pasada. Me he corrido tres veces seguidas –me dijo-. Quizá algún día se encapriche de tu culo y puedas gozar como yo". Sin duda, la siguiente jornada me tendría muchas emociones preparadas.

Autor: Anónimo Categoría: BDSM

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Convencí a mi esposa de coger con otro

2019-08-08


Somos una pareja mdura es nuestro 2o. matrimonio y todo empeso cuando fuimos una noche a bailar ya con algunas copas encima nos confesamos con cuantos habiamos cojido. Ya cachondos por la conversación y como una fantasía que he tenido siempre le dije que me gustaria verla cojer con otro, por logica ella de inmediato se puso a la defensiva y me dijo que eso no lo podria hacer que si cojio con otros fue antes de conocerme y que ella no me sería infiel, yo le fije que una infidelidad se da a partir de un engaño que si yo se lo que esta haciendo entonces no sería infifelidad por el contrario estariamos actuando con la mayor honestidad, la empese a abrazar y con discreción meti mi mano en su pierna y la fui subiendo hasta tocarle su tanga, notando que estaba muy mojada le dije al oido quieres que nos vallamos al hotel y me dijo que si que la conversacion la habia exitado y necesitaba tener una verga adentro de su Conchita. Salimos del bar y nos enfilamos al hotel y pedimos una habitación con tubo para pooldance entramos y le pedi que me bailara en el tubo a lo que accedió y poniendo musica cachonda se fue quitando las prenas poco a poco yo tambien ya estaba super caliente por lo que sin quitarse su brasier y su tanga se acercó y se agacho para bajarme el sierre sacarme la verga y darme una mamada como nunca lo habia hecho. Poco despues me sente en el potro del amor se quitó las dos prendas que le faltaban e hicimos un rico 69 comiéndome sus jugos que salian a chorros, cambiamos de posicion y se sento de frente a mi para mamarle sus tetotas y ensartarle mi verga en el chocho húmedo y caliente fue cuándo le dije nuevamente si me complacia con mi fantasia de verla cojer con otro y por la calentura me dijo que si que lo que yo quisiera pero que estuviera mas vergon que yo y más joven para que valiera la pena fue tanta la calentura que tuvo 3 orgasmos seguidos, nos seguimos en la cama y la puse en varias posiciones jasta que consigui otro 2. o 3orgasmos le saque mi verga y se la meti a la boca logrando venirme de inmediato tragandose toda mi leche.

Autor: El cachubis Categoría: Fantasías Eróticas

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Cartas de amor

2019-08-08


Mi amor, te echo mucho de menos ya van muchos días sin verte, sabes te quería contar un pequeño sueño que tuve contigo mi amor, fue tan bueno que casi lo sentí real, te cuento: Soñé que estabas sentada frente a tu computador, vestida con tu camisa de dormir, entonces entraba yo y nos saludábamos con un apretado, largo y lindo beso, así seguíamos besándonos, entonces yo te tomaba por la cintura haciendo un lado lo que estaba sobre el escritorio te ponía sobre él, sentada frente a la silla, yo siempre tomado de tus caderas seguía besándote mientras me sentaba en esa silla donde tú siempre estás cuando estamos juntitos. Yo acerqué la silla a ti, mientras tú abrías tus piernas poniendo una a cada lado de mi cuerpo. Con mis manos comencé a acariciar tus piernas, mientras iba subiendo tu camisola acerqué mis labios a tus piernas y di un beso en cada rodilla, luego fui metiendo mis manos más arriba hasta que logré ver tus calzones, eran blancos de algodón tipo bikini los que a mí me gustan mucho, eso y la sensación de calidez y suavidad que sentía al acariciarte y besarte las piernas me excitaron cada vez más. La verdad es que con sólo tocar tus labios con los míos fue suficiente para lograr sentir esas cositas tan ricas que sentimos cuando estamos juntos, mi pene ya estaba creciendo. Y la verdad es que lo estoy sintiendo ahora mientras te escribo porque me acuerdo de ello, entonces seguí besando tus piernas ahora iba trepando por ellas, tu camisa de dormir ya estaba hasta tu cintura, tenía a la vista todas tus piernas y los calzones en los que se marcaba tu sexo, seguí besándote las piernas ahora ya iba por los muslos por la parte interna de ellos, tenía mi cara entre tus piernas, y tú las habías abierto más aún, era una vista de ti maravillosa sentada sobre el escritorio. Hasta que llegué a tu entrepierna sintiendo ese maravilloso olor a tu excitación, puse mis labios en tu calzón sobre tu vagina, estaban húmedos, calientes te di un beso hundiéndome en tus labios vaginales, mientras mi nariz rozaba tu clítoris, tú reaccionaste apretándome con tus piernas y tus manos sobre mi cabeza y lanzando un calido gemido, yo ya estaba muy caliente por lo que tuve que acariciar mi pene sobre el pantalón. Me puse de pie y tú comenzaste a desabrochar y sacar mi camisa, mientras yo desabrochaba mi pantalón, sacamos mi camisa y me besaste en el pecho, luego seguí con mi pantalón lo bajé y saqué completamente quedé en calzoncillos y mi pene estaba muy erecto sobresalía por sobre el elástico del calzoncillo, tomé éstos últimos y los saqué quedando todo mi duro pene a tu vista, me miraste, suspiraste y gemiste de maravillas mientras pasabas tu mano por sobre tu vagina, entonces me volví a sentar y me fui a tu entrepierna besándote con más calor, tomé tus calzoncitos por los costados y los tiré hacia abajo sacándolos completamente, los tomé y los llevé hasta mi nariz y mi boca poniendo la parte que cubría tu vagina sobre mi boca pasé la lengua sobre ellos ¡¡¡haaaaaa!!!, sentí el olor y ese sabor maravilloso, mi pene daba respingos, palpitaba por ti, lo mismo pude ver en tu clítoris, estabas muy caliente querías sentirme sobre tu vagina, así que me fui lamiendo tus piernas hasta llegar con mi lengua y mis labios a sentir los de tu sexo, besé tu clítoris ¡mmmmm! Qué delicia empecé a pasar mi lengua haciendo círculos sobre él, palpitaba estabas muy excitada, metí mi lengua entre tus labios y fui recorriendo toda tu vaginita, qué hermosa y caliente que estaba, seguí lamiéndote por un rato, luego llegaba hasta tu ano, metía la puntita de la lengua en tu culo, regresaba a tu vagina y metía bien adentro mi lengua sacando y saboreando los líquidos de tu hermosa vagina. Ya no aguantaba más, mi pene estaba muy parado y duro con el glande bien rojo y mojado con liquido preseminal, lo tomé con mis manos y me acerqué a ti hice rozar mi glande a lo largo de toda tu vagina, especialmente apretando en tu clítoris, ah qué placer me hacías sentir haciéndote eso mi amor, es que te amo tanto, luego te tomé de la espalda y tu culito y te acerqué a mí abrazándonos y besándonos fuertemente y haciendo rozar nuestros sexos, tú bajaste una mano y tomaste mi pene acomodándolo en tu vagina para que te penetre, entonces mi glande quedo ahí rodeado de tus labios sintiendo la humedad y el calor de ti y comencé a empujar metiéndote mi pene despacio y muy sabroso, ¡ha! Qué cosa más deliciosa, mi pene se iba metiendo dentro de ti, hasta que de un solo empujón te lo terminé de meter todo, quedó todo mi pene dentro de tu vagina, mis testículos pegados a tu nalgas. Así comenzamos a movernos, metiendo y sacando mi pene de tu vagina, ¡haaaa! Adentro y afuera, tú te movías me tomabas de mi espalda de mi culo, seguimos así por un buen rato hasta que comenzamos a sentir los estertores de nuestro maravilloso orgasmo, ¡¡¡haaa!!! ¡¡¡haaa!! ¡¡¡haaa!!!, ¡mmmmm! Qué delicia, venían esas cosquillas esas sensaciones fuertes y placenteras que nos estremecían enteros, ¡uff! ¡Haaa! Muy rico amor, ¡hooooo! Nos susurrábamos cosas calientes al oído con nuestra respiración muy agitada, amor tanto que te quiero, cómo me haces falta, fue un orgasmo intenso fuerte, llené toda tu vagina con mi semen, nos quedamos así, unidos por nuestros sexos, por un buen rato disfrutando de nuestro calor de la suavidad de nuestra piel. Después como siempre regaloneamos el uno con el otro, nos dimos besitos y cariñitos, nanais tiernos. Fue un muy, pero muy lindo y cálido sueño, me gusta tanto disfrutar contigo mi amor, que me haces sentir estas cosas, espero a ti te pase lo mismo, amor juntémonos hoy te quiero tener, voy a estar en todas partes esperándote, sólo buscame ¿Ya?. Te quiero mucho Besitos Hola mi amor, anoche me quedé dormido, o más bien dicho antes de quedarme dormido, estuve pensando en ti, como tú me lo dijiste y te hice el amor en mi mente y lo hacía sentir acariciándome, cosa que me resulta muy rico. Lo que pensaba mientras lo hacía era que estábamos en una habitación con un gran ventanal con vista a un jardín, entonces yo estaba sentado frente a ti, tú estabas de pie y te acercabas a mí despacio mirándome, te parabas justo enfrente de mí, entonces yo te abrazaba por la cintura y ponía mi cara sobre tu estomago, estábamos vestidos, luego yo empezaba a sacar tu blusa, besaba tu ombliguito, tu ayudabas desabrochando tu sujetador que luego caía al suelo dejando tus senos desnudos frente a mi cara, yo los empezaba a besar les pasaba mi lengua por alrededor de tus paraditos pezones, mi pene reaccionaba y ya estaba bastante duro bajo del pantalón, luego mordisqueaba uno y luego pasaba al otro pezón, te acariciaba tus tetitas con mis manos las apretaba delicadamente, mientras tú reaccionabas tomándome de la cabeza y dando unos lindos y suaves gemidos, tu respiración comenzaba a agitarse. Luego bajé mis manos abrazándote y acariciando tu culo, llegué con mis manos hasta tu parte delantera y comencé a desabrochar tu pantalón, saqué el botón luego bajé el cierre y tomé tu pantalón por los lados y comencé a sacarlo, ahora sólo estabas en tus colaless, tu pubis estaba justo frente a mí, yo estaba muy excitado, cada cierto rato llevaba mi mano a mi entrepierna para acariciar y darle un apretón a mi pene que estaba ya muy duro por ti amor, luego metí mi mano entre tus piernas acariciando tu vagina por sobre la tela del calzón, al tocarte lo sentí húmedo, tu respiración se aceleraba cada vez más, todo eso hizo que unas intensas cosquillas recorrieran desde mi estomago hasta la punta de mi pene. Luego tú comenzaste a desabrochar mi camisa y la sacamos entre los dos, luego saqué mi pantalón y mis calzoncillos quedando desnudo y con mi pene bien parado, tus ojos se clavaron en mi erección, querías sentirla entre tus manos, yo me volví a sentar enfrente de ti y te tomé por tu culo metiendo mis manos entre tus nalgas y recorriéndolas hasta llegar al borde de tu vagina, ¡¡¡huuu!!! Qué rico se sentía estaba mojada, caliente, sonrosada por tu excitación, comencé a besar tu pubis todo el sector depilado de tus bellos y fui bajando, luego llegué al borde de tu vagina, donde nacen tus labios y tu clítoris, ya podía sentir ese olor y calor maravilloso de tu cuerpo, ¡¡¡ haaaaa!!! Realmente estábamos muy excitados, muy calientes. Después comencé a apretarte contra mí, mientras tú me tomabas de mi cabeza apretándome contra tu pelvis, comencé a besar tu vagina, a rodear tu clítoris con mis labios y a pasar mi lengua alrededor y a lo largo de él, tu gemías y dabas grititos de placer mientras yo te chupaba tu caliente sexo, ¡¡¡mmmm!!! Qué delicia era hacértelo amor. Mientras te metía mis manos entre tus nalgas y apretaba tu culo, tu clítoris palpitaba, comencé a meter mi lengua entre los labios de tu vagina y te recorría de atrás hacia delante. Tú abrías tus piernas y yo metía más mi cara entre ellas, comencé ha hacerte el amor con mi lengua, la metía y la sacaba de tu vagina, yo estaba muy caliente con todo esto así que con una mano también tomaba mi duro pene y me masturbaba al ritmo que metía mi lengua dentro de ti, mi glande estaba todo mojado con el liquido preseminal que salía por su punta, sacaba parte de ese liquido con mis dedos y lo pasaba por tu vagina y luego te los acercaba a tu boca, tú me chupabas los dedos con mucha pasión. Cada vez que metía mi lengua dentro de tu vagina te acercabas más y más a tu orgasmo, ya lo podía sentir en ti, tu respiración y tus gemidos así me lo indicaban, además, tenías tu vagina muy mojada, yo te chupaba y tomaba tus jugos tan calientes y deliciosos, de repente empiezo a sentir tus jadeos más fuertes y cómo empiezas a apretarme con tus piernas, estabas iniciando un orgasmo fuerte e intenso, disfrutabas como nunca, sentía cómo dabas saltos con cada contracción, a todo esto yo movía la piel de mi pene de arriba abajo tapando y destapando mi glande y como sentí cómo te llegaba tu orgasmo el mío se dejó sentir junto al tuyo, tiré de la piel hacia atrás y saltó un fuerte y exquisito chorro de mi espeso semen que fue a mojar toda tu vagina, tu metías tus manos y restregabas el semen por todo tu pubis y vagina, ¡¡¡haaaa!!! Qué delicia sentíamos los dos sintiendo nuestros orgasmos, a cada bajada de mis manos por mi pene seguían saliendo chorros de semen tú te agachaste y lamiste mi glande con tu lengua sacando los restos de semen y terminado de masturbarme con tu boquita, qué delicia, mientras con tu mano la metías entre tus piernas metiendo tus deditos dentro de tu vagina terminando de masturbarte como yo lo hacía, disfrutamos como nunca o mejor dicho como siempre, fue maravilloso, luego nos recostamos y quedamos abrasaditos regaloneando el uno del otro, hasta un ratito más en que empezamos de nuevo con mutuas caricias, pero esto lo dejaremos para otra carta. Espero te haya gustado mi sueño despierto contigo, en esto pensaba mientras me masturbaba, lo pasé muy bien con tigo anoche amor, espero disfrutes leyendo esto, y ojalá te excites pensando en mí. Te quiero mucho y te deseo igual Tu príncipe Besitos besitos.

Autor: Anónimo Categoría: Fantasías Eróticas

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Elena se masturba

2019-08-08


Andaba aburrido. La tarde pasaba lenta en el trabajo. Quería llegar a casa y verme con Elena. Abrazarla, besarla, desnudarla. Pero faltan 3 horas para salir y, maldita sea, el reloj andaba lento. Escribí un whastapp a Elena. A esa hora de la tarde debía seguir en casa pues sus vacaciones terminaban en 4 días y se pasaba el día mirando películas o series en Netflix. ―Hola amor, que lástima que estás aburrido. ―Las horas pasan lento, amor, quiero salir de aquí pero ya. ―Espera, te ayudaré. No pasó ni un minuto para recibir en mi teléfono una foto de Elena desnuda. En medio de la sala, sentada sobre el suelo, con las piernas abiertas, el cabello hacia atrás y el rostro sonriente. Su coñito rosado me hizo temblar. Lo tenía depilado. Sus senos firmes y pezones rosados que tantas veces he devorado me despertaron el deseo de tenerla ante mí y penetrarla salvajemente. Elena tiene pequitas en el nacimiento de sus pechos. Un detalle hermoso que la naturaleza le regaló. ―¿Y qué dices, amor? ¿Mejor? ―No sabes cómo me estás animando, amor ― respondí. ―Estoy desnudita para ti, mi amor. Estoy sobando mis muslos. Estoy tentando acariciar el interior de ellos hasta llegar a mi conchita. ―Hazlo, mi amor ― le respondí. Ver a Elena masturbarse es excitante. Pero incentivarla y guiarla desde la distancia mientras se toca es simplemente la gloria. Es uno de nuestros ejercicios favoritos. Lo hacemos cuando sea. Mientras trabajamos, mientras cada uno sale con sus amistades, mientras estamos en el banco o en el carro. ―No sé, amor. Sin ayuda no sé si puedo hacer que mi vaginita chorree los jugos que tanto te gusta saborear. Me encanta que se haga a la disforzada. Nunca se sabe con ella, puede durarle unos instantes o un buen rato. Siempre pone a prueba mi capacidad para excitarla. ―Es una lástima que no estés aquí. Mi conchita está preguntando por tu verga y mi culito por tus dedos. Aún me acuerdo de como me cogiste la otra noche. Me penetrabas los dos agujeritos tan deliciosamente que me descoloqué. Ya sabía lo que Elena buscaba. Hacernos pasar un buen tiempo. Ambos ganaríamos. Yo ya tenía la verga dura, formando un bulto difícil de ocultar. Me quedé sentado y empecé a escribirle: ―Ve al dormitorio, cariño. Mantente desnuda. Cierra las persianas y que el silencio llene la habitación. ―Sí, mi amor. Lo que tú quieras. Tú sabes que me calienta cuando me escribes. Mi cuerpo se guiará de tus órdenes. Ya estoy sintiendo mi conchita mojándose. Me acomodé en la silla, mire a los lados y mis compañeros seguían en lo suyo. Unos jugaban al solitario y otros visitaban facebook. Empecé a escribir: Me imagino a ti, Elena, mi amor, desnuda, tendida en la cama, boca arriba, acariciando el lado izquierdo de tu vientre, yendo furtivamente a tu monte de Venus, con los senos sintiendo la brisa que te endurece los pezones. Me imagino tu otra mano acariciando tu rostro, rozando tus labios, tocando con la yema de un dedo tu clítoris, abriendo lentamente tus piernas, acariciándote el cuello, cerrando los ojos, tu cabello esparcido en la cama. Te imagino toda expuesta, vulnerable, excitada, ansiosa y deseosa. Mordiendo tus labios, pasando los dedos por entre tus senos. Recorriendo con los dedos índices la parte inferior de cada seno. Sitiendo las cosquillas que te provoca. Sintiendo un escalofrío recorriendo tu espalda, deseando ser tocada, arañada, sometida. Deseando que te coman los pechos, que te muerdan los pezones y que te aprieten los pechos. ―Ay, mi amor, me los estoy tocando, sigue por favor. Me imagino que son tus dedos tocándome las tetas. Elena me envió otra foto. Sus pezones estaban erectos, duros. Quise meterme a la fotografía y empezar a chupar esas tetas. Continué escribiendo: Te imagino, Elena, usando dos dedos para masajear tus labios vaginales. Formando una V y llevándolos de arriba a abajo. Presionando ligeramente, logrando que tu vulva palpite y deseando ser penetrada. ―Sí, mi amor, quiero tu verga. Tengo el deseo ardiendo. Quiero tener un orgasmo y que me inundes la vagina con tu semen como la otra vez. Elena, haz círculos en tu clítoris. Estimula tu hinchado y rosado clítoris. Imagina que son mis dedos, imagina que mi lengua está cerca y que dentro de poco sentirás la humedad de mi lengua y como golpea tu clítoris, como penetra tu vagina, como te lame el perineo y recorre el hoyito de tu culo. Presiónate el clítoris como yo te presiono con mi lengua cuando te como la concha. ―Mi amor, quiero tu lengua. Quiero que me la comas ya. Estoy ardiendo. Mira lo hinchada que está. La foto de su clítoris era tan nítida como verla en directo. Mi verga se hinchaba. Yo no sabía qué hacía ahí. Me paré como pude ocultando la erección y me dirigí al baño. Continúe: Penetrate con los dedos, Elena. Metete el dedo medio. Métetelo bien al fondo. Sácalo y métetelo despacio. Siente tu cuerpo invadido. Siente que tu concha no te pertenece. Acelera progresivamente. Disfruta tu masturbada, mi amor. Elena me envió un mensaje de voz por whatsapp y tuve que colocar los audífonos para escucharla mejor. ―Ay, mi amor, no sabes lo mojada que estoy. Quiero tu verga. Quiero que me destroces la vagina. ¿Dónde estás, amor? ¿Por qué no vienes a follarte a tu novia? Carajo, quiero que me abras las piernas y me cojas violentamente. Me excité sobremanera con ese mensaje. Quería masturbarme también. Bajé mis pantalones y mi boxer y decidí continuar escribiendo para llevarla al orgasmo. Voltéate, amor. Eleva el trasero, abre las piernas, exponte. Ponte en 4. Ábrete las nalgas y mueve las caderas. Mueve ese rico culito de arriba a abajo. ―¿Así, mi amor? La nueva foto que me mandó retrataba lo bien que había seguido mi orden. Llegó luego un mensaje de voz. ―Deseo tu verga. La deseo tanto. No sabes como me pone estar así. Mis dedos no son suficiente. Quiero que me rompas la concha. El mensaje de voz revelaba lo jadeante que estaba. Su respiración entrecortada me excitaba. Sí que necesitaba una buena cogida. Sigue moviendo la cadera. Mueve tu trasero como un a****l en celo, sepárate más las nalgas. Quiero que te quedes así y te metas dos dedos a la vagina. Fóllate la concha con los dedos.Pega tu cabeza a la almohada, gime solo como tú sabes hacer. Gime como la puta ninfómana que eres. ―Ay, mi amor, que rico. Quiero… quiero… quiero que me folles. Sigue en 4, chúpate los dedos simulando que es mi pene y no pares de penetrarte la vagina. Juega con tu clítoris. No te reserves los gemidos. Exprésate. Grita. Quiero que me digas cuánto deseas ser follada. ―Follame. Fóllame. Fóllame. Su nuevo mensaje de voz revelaba más que el anterior. No le faltaba mucho para alcanzar el orgasmo. Siente el estremecimiento, Elena. Siente esas ricas cosquillas. Siente tu interior invadido. Mueve los dedos en tu vagina en círculos. Sé que eso te encanta, putita. Muevelos y presionalos. Vuelve a poner boca arriba, pegas los pies a la pared, métete tres dedos a la vagina y con toda la furia que tienes, con todo el deseo y toda la calentura, mastúrbate hasta llegar al orgasmo. Algo nuevo llegó, un breve video de 10 segundos. ―Fóllame, carajo fóllame. Destrózame la concha. Ven y rómpeme la concha. Miraba como arqueaba la espalda, como seguía metiéndose los dedos, como se mordía los labios y lo pegada que estaba sus pies a la pared, estaban rojos de la presión. Sí que lo disfrutaba. Elena estaba tan jadeante y agitada como cuando follamos. Agarré mi pene y empecé a menearlo. Estaba tan hinchado y caliente que de seguro no me tomaría mucho acabar. Conozco a Elena, ella también estaba por acabar. Escribí: Regresa a chuparte los dedos con la otra mano Hazlo por un rato. Siente tu orgasmo cerca, aumenta tu velocidad y ahora saca esos dedos de tu boca y llévalos a mover en círculos tu clítoris. Mándame tu orgasmo en un mensaje de voz. ―Ya. Ya. Sí. Sí. Sí. Amor, amor, amor… Ah. Ah. Ah!!! Elena estalló y escuchando eso, descargué todo el semen que tenía acumulado. Nos sentíamos más liberados, más relajados. Nos sentíamos mejor. Elena se quedó tumbada. Disfrutando los segundos que duró su orgasmo. Me envío una foto de sus dedos con los que se mastrubó. Estaban muy mojados. ―Gracias por tan rico orgasmo, mi amor. Ahora dormiré un rato así desnuda deseando que la siguiente sea una follada y no una masturbación. Y a ver si cuando vienes me rompes el culito, eh. La tarde ya no era aburrida

Autor: Nuklear_kid Categoría: Masturbación

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Mi primera relación sexual

2019-08-08


Bueno eh leído bastantes historias y creo que toca contar mis aventuras para no ser egoístas, empecemos. Tenía solo 14 años vivía con mis padres y una hermana menor, faltaba poco para mi cumpleaños número 15, mis padres preparaban todo para aquel día con anticipación, por otra parte mis compañeros del liceo me decían que tendría otra fiesta la próxima semana, pero mas informal y en confianza, ya que yo era el típico hijo educado de buenas notas, pero que no conocían el lado travieso, oscuro y morboso de mi persona mis padres y familiares. Llego aquel día festeje con mi familia y conocí a una amiga de mi compañera, era mayor por solo un año, no podía dejar de verla disimuladamente, era una chica muy desarrollada para su edad, su ojos ya eran preciosos pero a la vez su senos ya eran muy grandes y no se quedaba atrás con sus nalgas no eran enormes pero si bien parada, teníamos la misa estatura 1.70 (m) en ese entonces su pelo castaño y ese perfume exquisito por su piel blanquita uff, no dude un segundo y partí donde ella, aproveche mientras mis tíos tomaban cervezas al fondo en el patio con mis padres y mis compañeros y amigos jugaban en los videojuegos y las chicas lucían sus celulares y hablaban cosas de chicas creo.Le dije: -Hola como estas, no recuerdo haberte visto en las clases ? y cómo te llamas ?ella: -No soy de otro curso solo vengo con mi amiga, estaba aburrida en la casa y me llamo Danielayo: -Daniela te gustaría tomar un trago, si es que tomas, ya que tengo unos escondido arriba en cuartoDaniela: -No quiero, esta fiesta es muy aburrida, además yo quería bailar y tomar libremente Bueno no pude nada con ella se alejaba a cada rato de mí, terminado el cumpleaños todos se despedían como todo un caballero un apretón de manos con los amigos y un abrazo, a las damas un beso cordial en la mejilla y chao, pero cuando se acercó Daniela, le di un beso en la mejilla acompañado del roce de la punta de mi lengua, la cual moví rápidamente para que la sintiera, todo bien disimulado, ella reacciona y solo expreso una risa coqueta y se marcho Paso una semana y no había visto Daniela en liceo, me habían dicho que se fue de viaje por una actividad familiar, pensé que no la vería en la fiesta que prepararon mis amigo, que era en un Restaurante de buen tamaño, del hermano de mi mejor amigo, el cual nos consigo tragos, cigarrillos, y todo lo demás como debía ser. Mis amigos reparten las cervezas y me ponen sobre una mesa donde todos cantan el feliz cumpleaños y yo como tradición me tome su buena cerveza al seco, dije unas palabras y “que empiece la fiesta! Que tenemos hasta las 4 la mad**gada para festejar mis compadres y amigas sexy presente”…. Baile, tome, me las di de asadero, conté chistes morbosos, pero de re pronto la veo a ella entrar con un tipo, pensé que era su pareja y ya la daba por perdida mi oportunidad, se acercó y me saludo con un abrazo y un beso en la mejilla, entre el ruido de la música me dijo: “quiero bailar contigo y que me des algo mejor que tu lengua en mi mejilla hueon”; le respondí: “espérame en el sofá”, el otro tipo, que venía junto con la Daniela, me saludo y se presentó como el hermano de la Daniela, el era de mi edad, yo lo salude y sonreí como nunca, mi al cielo y dije gracias entre mis pensamientos. Fui donde ella esta con otras chicas, la mire y con la mirada le dije que fueranos al bar, la espere con una cerveza helada, ella vestía un escote muy sensual el cual muchos miraban depravadamente como yo , además tenía unos Jean ajustados que hacían que esa colita se viera más chica como la última vez que la vi, tomamos nos reímos, le tire unos chistes con doble sentido y ella se reía bastante, bailamos bien juntos entre tanto baile con el juego de luces no podía quitar la mirada a ese par enorme, ella con un solo dedo levanta mi cara y me lleva al sofá, ahí en ese instante la bese, y sentí esos labios y esa lengüita solo por un instante, ya que se preocupaba por que la viera el hermano, pero yo sabía que él se había marchado a fumar con unos compañeros que le gustaba la marihuana. La pesque de la mano y le dije: “tengo un mejor lugar para los dos”; ella se dejó llevar, la lleve donde la oficina que estaba escondida al fondo detrás de bodega y refrigerios Estando ahí los dos, la devore a besos, sentía como me apretaba el bóxer por lo excitado, ella me devoraba mi oreja y eso me ponía más caliente aun, entre mi mente solo sabía que esta sería mi primera vez y debía aplicar lo que solo había visto en películas y revistas, así que le quite ese escote y por su brasier transparente, se veía que tenia unos pezones enormes que estaban duritos, dignos de tremendos senos, apretaba y acariciaba ese par con mi mano mientras la seguía besando y me deja sentir su agitación en cada beso apasionado, yo me desprendo de mi polera y empiezo a bajar su brasier, no se lo quito, para que salgan esas dos tetas blanquitas y se la devoro mientras las apretó con mis dos manos, en eso dirijo una de mis manos a sus jeans la desbrocho e intento forzadamente llegar hasta su vaginita, me sorprendí al sentir que ella estaba muy mojadita , froto su clítoris hinchadita y siento que sus quejidos son más expresivos, es me excito y seguí frotando, después metí dos deditos sentí su orgasmo y esa retorción de su cuerpo. Me desvestí completamente mientras ella hacia lo mismo, me masturba enfrente de ella y eso provoco que se acercara y me diera un buen sexo oral, era mi primera vez me aguante como pude para no terminar, sin duda ella demostraba mucha experiencia, yo por mi parte solo disfrutaba de aquel momento, asi que la recosté sobre el escritorio abrí sus piernas y penetre con suavidad, sentí ese calor interno, una sensación que provoco un lujuria que empecé a moverme más rápido ella solo gemía y decía “ooh si, que rico.. mmm mas sigue” y al ver como sus grandes senos se movían al compás de cada penetración, hacían que retomara fuerzas inhumanas y penetrara mas aun hasta sentir como mis testículos llegaban a sonar con su vagina, retiro mi pene y en un acto de instinto me arrodillo y empiezo a lamer su vaginita, ese olor y calor que se dejaban sentir provocaban que lamiera toda su vaginita mientras frotaba su clítoris, ella solo me pesco de mi cabello y hacia que devorara toda su humedad, sentía como unos juguitos salían de ella, ese néctar era como un viagra para mi, recobre mis fuerzas y una erección a full nuevamente. Le pedí que se pusiera en 4 o en forma de perrito, me acomode y empecé a penetrar nuevamente le decía: “te gusta (mas una palmada en su culo), eres mía solo mía (y otra palmada en ese culo rico)”; Ella: “si soy tu putita..mmmm sigue amor”; pesque de su cabellera y penetraba mas duro y a su vez abusa de culo de tanto golpes con mis manos, sentía que estaba preparado y en eso con mis dos manos agarro de su cintura y penetro bien adentro, ella en un acto de resistencia, aprieta con fuerza una de mis manos tratando de librarse, en ese momento libero todo mi semen, ese calor espeso dentro de ella, mientras la escucho gemir y derramar sus jugos de igual manera, me quedo paralizado unos segundo sin quitarle mi pene de su vagina disfrutando de tal placer, ya una vez sacado mi pene veo como derrama la mezcla de sus juguitos con los mios por sus vagina recorriendo sus muslos hasta mojar el piso. Nos sentamos los dos en el sofá y nos vimos con cara de cansancio y satisfacción, la abrace y solo le daba unos besos, ella me decía que sin duda eh tenido experiencia, por que disfruto mucho y se sintió excitada como nunca, yo solo reía, nunca le dije a Daniela que ella es mi primera vez mi primera mujer en la intimidad. Volvimos a la fiesta ya algunos se habían marchados otro estaban ebrios de tanta cerveza, su querido hermano se había marchado con otros, ya era hora de cerrar y sacar a la gente. Ella se quedó conmigo hasta el último al igual 2 de los 4 mejores amigos que me ayudaron a ordenar un poco, la deje en la puerta de su casa pero al despedirme le di un beso y apretaba ese culo despacio ya que le dolía por haberle pegado fuerte con mis manos………….Siempre uno recuerda su primera vez sin duda algunaESPERO QUE TE HAYA GUSTADO Y PERDON SI NO FUI MUY DETALLISTA O TENGO ERRORES ORTOGRAFICOS

Autor: darknigthxxx Categoría: Primera Vez

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