Peruana muy caliente ardiendo de deseo con estas fotos caseras

2019-08-30


Hola chicos, esta es mi segunda entrega de fotos xxx, tenia tantas ganas de publicar mis fotos para el deleite de todos ustedes. Soy una esposa peruana muy caliente y estoy ardiendo de deseo. Un beso a todos.

Autor: Salome Peruana Categoría: Sexo con Maduras

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Le gusta estar sola, pero se masturba mucho!

2019-08-30


Es mi novia, me gusta que se la pase lindo cuando no está conmigo pues como ella sabe que soy un tipo muy ocupado, el trabajo y esas cosas, además ella siempre ha sido de las mujeres que disfrutan de su soledad, pensar y meditar, en silencio por supuesto… me gusta eso de ella porque luego piensa mejor las cosas y tomar mejores decisiones, aunque me he dado cuenta que le gusta tocarse el anillito, el papo rico que me chupo siempre, le gusta masturbarse. El otro día me lo dijo, piensa que puede estar pasándose de la raya con eso de la paja, le dije que no debería preocuparse, si su raja le pica pues se la debe rascar… solo espero que no sea señal de que me le cojo mal! ↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓ SIGUE BAJANDO HASTA EL FINAL DE LA PÁGINA PARA VER LAS FOTOS ↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓

Autor: Anónimo Categoría: Masturbación

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Le gusta tener mi pene en la cara

2019-08-30


Mi novia está muy linda y no crean que solo le gusta hacer sexo oral, ella también ama hacer otras cosas como poner el culito levantado para poder meterle rico el guevo, pero últimamente sí que ha estado insistente con eso de sacudirme la pinga, chuparla. Mamar es su especialidad o al menos ella quiere que así sea, pero por momentos la mujer descansa y me pide que le ponga el pene en su cara, justo en medio, lo olfatea, lo lame, bueno ya se pueden imaginar. Es linda, eso me encanta de ella y sobre todo trabaja mucho, así que... ¿por qué negarle algo así? Además después ella adora poner sus tetas en mi jeta, qué delicia… las tiene suavecitas! ↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓ SIGUE BAJANDO HASTA EL FINAL DE LA PÁGINA PARA VER LAS FOTOS ↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓

Autor: Anónimo Categoría: Sexo Oral

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Fotos porno de mi culona esposa

2019-08-30


Hola amigos y amigas, aquí unas fotos porno del antes y el después de un anal a mi esposa rica, culona, peruana, arriendo compartir fotos, sólo gente seria. Esta es nuestra segunda aportación de fotos para la página. ↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓ SIGUE BAJANDO HASTA EL FINAL DE LA PÁGINA PARA VER LAS FOTOS ↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓

Autor: El Cangri y La Cangri Categoría: Sexo Anal

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Adicta a tu semen

2019-08-30


Tu orgasmo en mi garganta, un momento perfecto. Acostado, abandonado al placer que mi boca pudiera darte, con tu hermoso miembro frente a mi ansiosa lengua que quiere probarte todo. Te huelo,siento tu aroma particular activa aun mas el morbo en mi, suspiro dejando que las sensaciones embarguen mi cuerpo. Mis pezones se endurecen, mi boca se hace agua, mi lengua se pone ansiosa, mi entrepierna se inunda toda. Empiezo mi camino en tus huevos, los envuelvo con mi lengua y los beso.Tu piel se eriza con el contacto de mi boca en todo tu miembro. Soy tu perrita caprichosa , doy lamidas largas y suaves por el cuerpo de tu falo que ahora está más grande y mas duro, gimes y me excitas mas. Envuelvo con mi boca alrededor de la cabeza de tu pene, chupo tu capullo, le doy lamidas largas y suaves. Abro toda mi boca para tragarlo completo, mi garganta se alegra de tenerte de invitado, mi saliva te lubrica. Subo y bajo mil veces por tu pene y siento como si estuvieras penetrándome mi vagina,bajo una de mis manos y me toco el clítoris mientras te pajeo con la otra mano y mi boca lame la cabeza de tu huevo rosado hermoso que me brinda gotas divinas de liquido preseminal que me embriaga de ti aun mas. Estoy muy excitada,te veo a los ojos y observo tu placer,tu perversión y tus ganas lo que hace que me vuelva loca y me lleva a sentir un orgasmo mientras te lo mamo. Mi clítoris estalla entre mis dedos...esbozas una sonrisa y me preguntas si acabé. Afirmo con la cabeza mientras engullo todo tu tronco con movimientos cada vez mas rápidos y profundos. Siento que ya se aproxima tu orgasmo, se que viene mi premio, te contraes y palpitas, los gemidos ya no lo puedes aguantar más. Tus manos en mi cabeza apoyadas, se aferran a mi cabello mientras sientes que ahora eres mi semen y yo tu adicta, lo siento salir en mi lengua, pero no lo dejo escapar, cada gota que sale llega a mi garganta y me la trago como si de una ambrosia única se tratara, cada gota es saboreada y disfrutada...es mi momento perfecto.

Autor: LCA Categoría: Sexo Oral

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Puta sumisa (parte IV)

2019-08-30


Durante la semana hablamos por whatsapp cada día por la mañana y por la noche. El sábado a las 6 de la mañana me sonó el móvil y lo cogí sin mirar quien era. -Diga… -Perra, ¿son formas de contestar a tu amo? -Oh, lo siento Señor. ¿Sabe qué hora es? -Hora de ponerse en marcha. Espero que hoy no tengas planes porque yo sí, nos vamos a Burgos. -Burgos??Allí vive mi tio, ¿qué cojones…? -Uy, no lo sabía, tranquila que no vamos a ser muy visibles, será poco probable que lo crucemos. Ponte guapa pero no recargada y lleva una chaqueta larga porque a la noche refresca, mejor calzado cómodo. Como siempre: rasurada, culo limpio y sin bragas. A las 8 de la tarde en la plaza de la semana pasada. Colgó sin dejarme mediar palabra. Tenía todo el dia para arreglarme, tiempo suficiente. Comí algo ligero y empecé por rasurarme bien hasta quedar suave, me entraron ganas de masturbarme pero lo tengo prohibido… A continuación me puse el enema y metí un dedo en el culo para comprobar que no quedaban restos. Me calcé en un vestido negro ceñido hasta medio muslo y con escote palabra de honor. Con lo sensibles que tengo los pezones, enseguida se me marca que no llevo sujetador. Con unas sandalias planas decidí ir hasta la plaza caminando en vez de coger el bus. 7:55 esperando en el sitio acordado. Puntual, se me acercó un coche familiar con cristales tintados y bajó un poco la ventanilla; ahí estaba mi amo con el pelo engominado, camisa blanca y amplia sonrisa. -Buenas tardes, Amo. -Hola perra, ¿todo en orden? -Sí Señor. -¿Y dónde está tu chaqueta? -Oh no, se me olvidó, lo sieeento.-dije con cara de pena. -Mal mal, voy a tener que castigarte -exclamó meneando la cabeza. Salimos de la ciudad y se metió en un área de servicio. -Hora del castigo, súbete el vestido hasta la cintura y abre bien las piernas. Los brazos por detrás del asiento. Obedecí al instante con miedo por lo que vendría, estaba realmente serio. Salió y cogió algo del maletero. Entró igual de serio con una regla pequeña y estrecha en la mano. -Voy a ponerte el coño al rojo vivo, para que no vuelvas a olvidarte de mis órdenes. Si cierras las piernas sigo con las tetas y pararé cuando me salga de los cojones, ¿entendido? -Sí Amo.-contesté a punto de llorar. Recostó mi asiento para acceder mejor a mi zona intima y el primer golpe no se hizo esperar, directamente sobre el clítoris pero no muy fuerte. Me retorcí un poco por el dolor pero no tenía escapatoria y quería aguantar para agradarle. Otro golpe más fuerte, y otro, otros en el interior de los muslos, en el pubis. Dolía mucho y empecé a llorar y suplicar que parase, que lo sentía mucho, por favor,... Tenía todo el coño rojo e hinchado y no aguantaría mucho más. Los quejidos pasaron a gritos aferrandome fuerte al asiento para evitar tocarme o pararlo. Cuando le pareció que ya era suficiente, cesaron los golpes y me hizo besar su mano y la regla. Me recompuso el vestido y continuamos la marcha en silencio. 105 km de radio entre los dos, tiempo suficiente para calmarme y aceptar que me merecía ese castigo por estúpida. Se hizo de noche y al salir del coche comprobé lo que me temía, hacía frio. Aparcamos en un parking de las afueras de la ciudad y me llevaba de la mano a paso ligero entre callejuelas de casas viejas. El frío se agradecía en mi dolorido coñito pero me ponia los pezones más duros que puntas de clavos. Llegamos a un local que parecía un caserío, un restaurante de lujo. Nada más lejos de la realidad, dentro la luz era tenue y era una sala con pequeñas mesitas con su lámpara, una gran barra de bar y un pequeño escenario al fondo donde una chica bailaba en una barra vestida con un tanga con algún billete colgando y embadurnada de aceitosa purpurina. Lo más llamativo eran las camareras, todas con el mismo atuendo: un diminuto mandilito de distintos colores tapando el pubis, zapatos de aguja y una bandeja atada a la cintura sujeta con cadenas a sus tetas, con pinzas tirando de sus pezones, una mordaza de aro mantenía sus bocas abiertas y se movían por la sala de forma mecánica y sin parar. La imagen era increible, nunca había estado en un puticlub. Los clientes eran de todo tipo, hombres solos, parejas, mujeres, grupos de chicos… eso sí, todos vestían bien, con aire distinguido. Mi amo me había traído a tomar algo a un selecto sitio, vaya. Una mujer de mediana edad salió a recibirnos. -Bienvenidos, venid conmigo para que pongamos cómoda a la mercancía. ¿Mercancía? Pasamos a un despacho y sin mediar palabra mi amo me despojó del vestido. -Posición de inspección, ya! -dijo secamente Me coloqué con piernas abiertas, manos tras la nuca y mirada baja. Algo me decía que no íbamos a cenar precisamente. -No está mal aunque las tetas son algo pequeñas. Me decía en el correo que en unos días le toca la menstruación, bien, así le dolerán más. ¿Y este coño tan rojo? -Tuve que castigarla en el camino, ahora será más dócil. -Hora y media, precio según mercado. -De acuerdo, espero que esté a la altura, es una novata pero tiene potencial. Hablaban de mi como eso, como mercancía. Estaba entre cachonda y acojonada. -Bien perra -me decía la señora-, van a ser 30 minutos de camarera, tu color de mandil será el naranja y esas mesas atenderás, llevarás un plug vibrador en el culo que se activará cuando una de tus mesas requiera tu presencia, su lamparita parpadeará, tienes prohibido hablar con ellos y ellos tocarte, los clientes pedirán e irás a la barra a decírselo a nuestros camareros de barra, te lo pondrán en la bandeja y se lo llevarás, las manos siempre pegadas a la cintura, ellos pondrán o cogerán las cosas de la bandeja. A la media hora será tu tiempo de descanso, se te quitarán las pinzas y la mordaza y pasarás al muro de gloryhole. Allí esperarás frente al agujero a que aparezcan las pollas, si llevan condón te la metes por el coño hasta que se corran, si no lo llevan les haces una mamada y la lefa siempre en la cara. A la media hora volveremos a ponerte el uniforme de camarera otros 30 minutos y os podréis ir. ¿Alguna pregunta? -Estooo -estaba flipando con todo- ¿y si se me cae alguna consumición? -Jajaja buena pregunta. Será mejor que tengas cuidado porque el castigo es que te follen todos tus clientes en el escenario. ¿Algo más? -No, Señora. Bien, amo ponga a su perra a disposición. Mi amo me cambió las sandalias por los zapatos de aguja, apenas podía mantenerme en pie. Me ató el pequeño mandil que era más decorativo de lo que tapaba. Colocó el aro en mi boca abierta, probé a articular palabra y sólo conseguí babarme, a lo que mi amo por fin sacó esa risa que tanto adoro. Escupió sobre el pequeño plug vibrador y me lo encajó de una vez en el culo, se sentía apretado pero cómodo. Con la bandeja fue más complicado, ajustó la correa a la cintura y la primera pinza ya estaba en el pezón izquierdo, luego el derecho, se alejó para ver que tal quedaba y volvió para apretar las pinzas un poco más con las rueditas. Aaauch. -Lo siento, tendrás que sujetar peso y no quiero que armes el espectáculo en el escenario -dijo guiñando el ojo-, vamos fuera. Las pinzas estaban realmente apretadas y mis tristes tetas muy estiradas, no sé si podría soportar más tensión. Le seguí despacio porque con aquellos taconazos era difícil caminar. Ya en la sala pude fijarme al detalle en las mesas, estaban por colores pero distribuidas aleatoriamente de forma que las chicas tendríamos que pasearnos por todas las zonas. Cuando me estaba aclimatando al dolor de las tetas, el culo me empezó a vibrar, y no sólo eso sino que además giraban unas bolas por dentro masajeando la zona y se iluminaba poniendo los glúteos rojo fosforito, ¡peazo invento!. Vi la mesa naranja parpadear y fui a cumplir con mi trabajo, quise caminar demasiado rápido para acabar con el suplicio del plug y casi me caigo, si llevo a tener algo en la bandeja...ufff, caminé entonces más despacito deleitando a los clientes que me cruzaba, incluso una de las putas que me miró como si no estuviera ella en la misma situación. (¿Qué miras, puta?-pensé-, uy, si yo también soy…). En la mesa estaban dos hombres de unos cuarenta y tantos, trajeados y ya con unas copas vacías. Ambos me miraron de arriba a abajo y uno sentenció con desprecio mientras posaba con poco cuidado sus copas en mi bandeja: -Otros dos mojitos, nueva zorra. Efectivamente poner más peso en la bandeja y de esa forma abrupta hizo que me dolieran los pezones como si me los arrancaran, teniendo que soltar un quejido ahogado. Y me sentí tratada de forma vulgar, no me lo esperaba en ese ambiente. De camino a la barra el plug seguía funcionando, al parecer no se apagaba hasta servir la mesa. Le intenté vocalizar al camarero lo de los mojitos y me costó un rato y varios hilos de saliva por culpa del gag. Al menos me quitó las copas vacías aunque tardó una eternidad en preparar los mojitos, a mi gusto con demasiado hielo. Mierda, así pesaban más! Ufff, sí que pesaban, de vuelta a la mesa despacio para no derramar nada y con las tetas estiradas al máximo, dolía horrible. Al volver a la barra en vacío observé a mi amo al fondo tomando un chupito mirándome con cara de cachondo perdido. Al menos alguien lo pasaba bien con todo esto. Una segunda mesa parpadeó al fondo (¿no podía ser más lejos?), allá que fui como antes, sorteando mesas y otra chica de grandes ubres (tan estiradas que tocaban su bandeja). Mi nueva clienta era una mujer de mediana edad, hacía pequeñas anotaciones en una libreta y me mandó dar dos vueltas sobre mi misma, inspeccionando cada poro de piel, y el plug activo (pide yaaa!). Quería un refresco de cola, fácil y rápido, se serví y volví a mi sitio. ¿Cuánto tiempo llevaría? Me dolía todo horrible y me costaba mantenerme en pie. Al rato la primera mesa me llamó de nuevo, querían la cuenta y me pusieron de vuelta los vasos vacíos. Esta vez fue el otro quien los posó con fuerza y ambos se rieron a carcajadas, con mi cara a punto de llorar o echar a correr y mandarlo todo a la mierda. Les llevé la cuenta y pagaron en barra pero metieron una propina en el mandilito, levantandolo antes para ver mis labios pelados y carnosos. La mujer que mandaba me hizo gesto para que me acercara, la media hora había concluido, en el muro gloryhole había dos puertas: clientes y putas. Quedaba claro cual era la mia. Dentro, una sala luminosa y un tipo con cara de segurata me señaló mi agujero, me quitó el gag y al quitarme las pinzas el dolor de las tetas fue como si me las atravesaran con una gran aguja. Me arrodilló frente al agujero y tocaba esperar. Minutos más tarde (por fin) apareció una polla, o debería decir un pequeño pene gordito y corto. Sin condón así que quería una mamada, bien, se la agarré y masajeé y hasta el fondo en la boca. Ahí descubrí que al apoyar lasd tetas en la fresca pared, relajaba el dolor, entonces me amorré al pequeño falo y me folló la boca un pequeño rato hasta sentir un chorro (qué poco aguante) y el resto por la cara. A esto ya me estaba acostumbrando. Tiempo de espera y de golpe un largo y hermoso pene coronado por un glande rosado...y un condón bien puesto. Mierda, tocaba follar y yo sin calentarme. Me puse culo a la pared y poco a poco la metí al fondo de mi coñito estrecho, con mayor dificultad porque el plug continuaba en mi ano. El tipo comenzó a bombear y me toqué el clítoris, a lo que el segurata me negó con la cabeza (tampoco podía correrme?joderr!). Me dejé hacer, este duró unos minutos, cambiaba el ritmo y la profundidad, se deleitaba el muy cabrón. Al final se corrió y se fue. Me sentí usada, follada sin poder disfrutar ni un poquito. Al momento otra polla apareció, gordita y juguetona, muy parecida a la de mi amo (sería el? Ay sí!). Sin goma, me esmeré en una buena mamada pero se guardó sin acabar y era porque… reapareció con su brillante preservativo. Mi coño aún estaba resentido del anterior pero de pensar que sería mi amo, me puse a tono y fui yo quien me meneaba en follar tan rico trozo de carne. Se corrió y se fue. No dio tiempo a mucho más y la madame me volvió a poner la mordaza y la bandeja con las pinzas. ¡Joder como dolían esta vez! La mujer apretó todavía más que mi amo y la bandeja parecía más pesada a pesar de ser la misma. Una mesa parpadeó y el plug hizo su trabajo. En ella, un chaval joven pidió un café con hielo. Entre la taza y el vaso del hielo, aseguro que pesaban como dos toneladas. De seguido la mujer de antes pidió la cuenta y también dejó propina, rozando un poco mi coño (pero si no podian tocarme!). Y sin dejar mi culo descansar, otra mesa pidiendo, esta vez dos parejas que querían ¡una botella de champán y sus cuatro copas!, ¿pero tú sabes lo que pesa eso y el equilibrio que hay que mantener?. Mucho, mucho mucho. Caminaba quejandome sin parar y mi amo descojonado con la escena. Mis pobres tetas no tenian la culpa de que sea tan puta, uff qué dolor. Al menos luego pasó un rato sin llamarme nadie. El chico pidió cuenta pero no dio propina y por suerte antes de recoger la mesa del champán, los 30 minutos se acabaron y me quitaron todo el atuendo de tortura. Lo malo fue poner de nuevo el vestido, tan ceñido y mi pecho tan sensible. -No hay nadie por la calle, saca las tetas al aire. -Aaah, con el frio se ponen tiesos y duelen más. Mierda! Aaah. -Qué? No te lo has pasado bien? Es un sitio de élite, de casualidad no te follaste un famoso. Jajaja -Bien? Me duele todo! Ha sido humillante y me han usado sin dejarme sentir nada. -Bueno, ahora voy a follarte yo, a lo mejor dejo que lo pases muy bien, te has portado como la zorra que esperaba. -No me has follado ahí? -Yo? Nooo, los que traemos mercancía no la usamos. No me digas que había una polla como la mia y pensaste… Jajaja, así salió aquel viejo de relajado y feliz. -Oh no, por favor, ¿a donde vamos? Dos calles más al centro estaba el hostal donde nos íbamos a alojar. La habitación era bastante cutre, con una cama pequeña y una silla de jardín como todo mobiliario. -No es gran cosa pero está limpio. Desnúdate mientras voy a mear y ponte a cuatro patas sobre la cama. No tardó mucho ni yo en colocarme. Esperaba recibir mi premio esperado, su polla y mi orgasmo. Sus dedos expertos acariciaron mi espalda, mis gluteos y ya se hacían camino en el coño. Uno y dos, tocando mi punto G, nunca había lgado tan rápido al límite. -Aaah, gracias Señor, permiso paraa aaah Antes de recibir la confirmación, me corrí como una perra en celo. -Aah, lo siento, Señor, gracias graciaaas. -mis entrañas seguían palpitando. -Por esta vez no pasa nada, te lo has ganado. Pero quiero más. Cabalga sobre mi, ¡vamos! Me encantaba cabalgar, botando sobre la polla tiesa de mi amo, dura y venosa, acariciado su pecho, enredando mis dedos sobre sus pelos y besándolo como dos amantes recién conocidos. Él, me marcaba el ritmo agarrando mis caderas y dando palmadas en las doloridas tetas. Volví a llegar al climax. -Por favor Señor… -Córrete para mi, guarra, que te vea temblar de gusto. -Aaaah, diooos, siiii. Un nuevo orgasmo gracias a quien hacia un momento me había vendido como vulgar puta, y yo entregada en cuerpo y alma. Casi al instante, salió de mi, se quitó el condón y se corrió en el fondo de mi garganta. Ummm, delicioso. -Ahí tienes tu leche caliente, ahora soy yo quien tiene hambre. Me situó boca arriba y bajó hasta mi entrepierna para hacerme una lamida magistral. No me lo podía creer, quería que me volviera a… -Aaah, siii, joder, que pasada, graciaaas amooo Otro nuevo chorrazo de placer. Me dio agua de beber y quedé medio desmayada. Me manejaba sin saber qué hacía y cuando me quise dar cuenta estaba atada de pies y manos a la cama. Tan exhausta que no quise ni quejarme. -Tal vez tarde un poco en volver, voy a por algo de cena, ponte cómoda, jajajaja. Se vistió en un momento y se fue.

Autor: Astursumi Categoría: BDSM

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Puta sumisa (parte III)

2019-08-30


No sé el tiempo que pasó pero me había echado una siesta reparadora. Seguía desnuda en la cama de un hotel con mi recién estrenado amo al lado, viendo en la tele el típico concurso de sobremesa. El teléfono de la habitación sonó y él contestó: -Sí. Sí, de acuerdo, vale, todo en orden, vamos. -Querida perrita, ya tienen todo listo para tu bukkake. Vamos a ponerte los zapatos, la capa y la venda en los ojos. Preciosa, van a gozar de lo lindo. Después de la interesante sesión de iniciación con mi amo, de la siguiente sesión humillante con aquellos tipos donde me había “ganado” un bukkake sorpresa (en vez de una horrible noche bdsm en un puticlub), ahora caminaba por el pasillo del hotel cubierta únicamente con una capa negra con capucha que me cubría hasta las rodillas y tapada con un antifaz de terciopelo negro. No negaré que estaba nerviosa porque yo nunca había estado con dos hombres a la vez y...no se, varias pollas juntas no sabía si lo aguantaría. Cogimos el ascensor y subimos unas cuantas plantas. -Perra, pórtate bien y obedece, me juego mucho contigo. ¿De acuerdo? -Sí, Señor. -¿Tienes miedo? -Un poco, Señor, yo nunca… -Tranquila, estaré allí todo el rato, eres mi juguete y voy a cuidarte. Frente a la puerta de la habitación, tocó de una manera curiosa, como un código y la puerta se abrió. -Tenga, coloque esto a la perra. -dijo un hombre sin ningún otro saludo. Sentí como me colocaban un collar al cuello, tenía un aro por delante y por él me tiraron para que entrara en la habitación. Sentí aplausos de varias personas. -Hostias! Es la tia de las bragas de antes, os lo dije tios, una puta zorra! Al parecer al menos unos de los asistentes eran los chavales que me vieron desnuda y atada a la puerta de mi amo antes de la primera sesión. Qué vergüenza! -Cálmense señores -siguió hablando el que había abierto la puerta-, les voy a recordar las normas sobretodo por los nuevos. En esta sesión sólo podréis follar a la perra por la boca, podéis tocarla todo lo que querais, azotarla, pellizcarla, abofetearla, meterle dedos...pero follarle el coño y culo sólo su amo aquí presente. ¿Entendido? (Silencio de unos segundos) -Bien, muestre la mercancía. Mi capa cayó al suelo quedando desnuda frente a no se cuantas personas, causando risas y algún aplauso. Mis pezones se pusieron tiesos por la vergüenza y por instinto traté de taparme el coño totalmente depilado, con lo que conseguí ganarme un sonoro azote que me puso en mi sitio, con las piernas ligeramente abiertas y los brazos separados, como me enseñó mi amo para las inspecciones. -¿Alguno de ustedes conoce a la perra de hoy?-dijo el hombre- (silencio)¿Sí? Qué sorpresa!!¿de qué? (Silencio) Oh, excelente, pues por norma debo hablar con la perra. -Perra, aquí hay un señor que dice conocerte y tú a él, ¿deseas continuar con la sesión? ¡Mierda! ¿Quien sería? ¿Un amigo, un familiar, un vecino, un amigo de mis padres, un cliente de la oficina? Esto ya me estaba exponiendo demasiado. -¿Qué pasa si no quiero? -Que tu amo queda expulsado de nuestra sociedad y generaría una bonita deuda. Además, si ya te está viendo todo el potorro, ya sabe que eres una puta barata, chuparle la polla no será mucho peor, que hoy ya has hecho cosas bien cerdas. -Oh, entiendo.-pensé en sus palabras en el ascensor, no debía defraudarlo-. Vale, supongo que debo continuar y obedecerles. -Buena chica. Según las normas de la casa, la perra continuará la sesión con los ojos vendados para mantener la privacidad de este cliente. Es una pena que no disfruten de sus ojos verde aceituna, tal vez al final él quiera esconderse o taparse para que os corrais en toda su cara de puta. Así mismo y para romper el hielo, él será su primer follador. Perra, ¡de rodillas!. De un tirón del collar me pusieron de rodillas y sentí en los labios una polla ya algo húmeda en la punta. Abrí la boca y despacio se fue introduciendo hasta causarme una arcada. La sacó de golpe y me propinó una bofetada. No sé si me dolió, me asustó o me sentí humillada. Volvió a meterla como antes y traté de aguantar la arcada. Era un falo más gordo por el medio que por la punta o la base. Entonces empecé a sentir varias manos tocandome por todas partes, me estrujaban las pequeñas tetas, tiraban y retorcian los pezones, un dedo entró en mi coño que empezaba a estar húmedo de la emoción, el culo no paraba de recibir caricias…y aquella polla de mi “conocido” se cambió por otra. Esta era más delgadita y con el glande redondo como una seta, jugué con la lengua en esa punta goteante hasta que otra ocupó su lugar. Y otra. Y otra… Alguna todavía flácida me la frotaban por la cara, otros me daban golpes con ella como tortazos. Todos reían y comentaban lo guarra que era y que todavía tenía buenas carnes para mi edad. A mis 32 años aún estaba delgada con las curvas adecuadas y las carnes sin colgar. Había una voz que me sonaba de algo, sería mi conocido y me tranquilizaba que no era muy muy conocido, al menos no era un vecino ¡o mi padre!, pero quién carajo sería!? Colocaron una correa al collar y me hicieron pasear a cuatro patas por la habitación, cruzando entre sus piernas, sentía sus huevos chocar en mi cabeza, la espalda… Algunos me daban patadas en el culo, otros se sentaban encima para que les paseara al grito de “corre yegua”, o me daban golpecitos en las tetas para que se balancearan. La habitación era amplia, tal vez fuera la suite, me tuvieron así un rato disfrutando de mi humillación, meneando el culo e incluso metiendome dedos en el coño y el culo. Cuando se cansaron de los paseos me acercaron a la cama donde me empotraron la cara contra un culo, ¡un culo sudoroso y peludo!. -A lamer, guarra! Los huevos y el culo relucientes! Me dio mucho asco y quise quejarme pero mis lamentos quedaron ahogados entre las nalgas de aquel señor. Con la punta de la lengua acaricié su ano como mejor supe y sus huevos colganderos apoyados en mi cara dejaban bien claro a lo que había ido, no era un simple bukkake, era un bukkake de sumisa. Del culo pasé a succionar esa bolsa escrotal que me ofrecía meneando frente a mi, pareció gustarles y otro se cambió en su lugar. Este no era tan peludo y me resultó menos desagradable. En ello estaba cuando me empezaron a dar azotes en el culo con las manos, unos más suave, otros sin miramientos, casi podía adivinar quien tenía callos o las manos suaves. Anos, huevos o pollas me iban follando la boca y el culo empezaba a picar bastante; me retorcía y daba grititos lo que les emocionaba para darme más fuerte y seguido. Pasé a suplicar que parasen, por favor, lo cual no sirvió de nada, o sí porque por un segundo cedieron los golpes. Nada más lejos de la realidad, continuaron con latigazos que no sabía si eran de látigo, cinturón o qué pero dolía mucho. Ahí sí me tuve que quejar pero me sujetaron manos y pies para que no me moviese y me obligaron a contar hasta veinte añadiendo alguna frase cachonda después. Empecé por lo típico “soy una puta”, “me gusta comer pollas”, “follame, soy tu guarra”... A la décima ya no podía ni pensar y sólo se me ocurrían estupideces: “me arde el coño”, “mis tetas quieren tu leche”... Alguna frase desató carcajadas y mi vergüenza se puso al tono rojo de mi culo, no sabía si me dolía más el trasero o el orgullo. -Venga tío, revientale el culo. -Hace unas horas que le estrené la puerta trasera, si no os importa lo haré a mi manera, con lubricante y despacio. -dijo mi amo. -Es tu puta, tú sabrás lo que haces con ella. Debería sentirme indefensa pero el amo parecía protegerme, una protección extraña en la que me entrega a unos desconocidos (no todos, vale) para que me c*** sus pollas y me den de hostias entre humillaciones, pero en el fondo podría romperme el culo y me iba a cuidar. Me pusieron boca arriba sobre una mesa, con las piernas abiertas en alto, un chorro frío sobre mi ano anticipó lo que venía, la punta del miembro adorado de mi señor se abría paso en mis entrañas. Traté de relajarme para hacerlo más fácil y así fue, de la primera embestida entró a fondo. Mis gemidos se veían ahogados por más penes follando mi babeante boca con la cabeza colgando hacia atrás. Con cada empotre sus huevos chocaban con mi dolorido culo y no sabía si gemir o llorar. Era una postura incómoda y por momentos me ahogaba, atragantaba y estaba a punto de vomitar. Entre tanto fluido me espetaban tortazos e insultos, dando también manotazos a mis expuestas tetas y retorciendo los sensibles pezones. Los embistes de mi señor en el culo pararon y en un segundo supe porqué, chorros de lefa calentita salpicaron mi boca abierta de extenuación, que sin remedio tuve que tragar para no ahogarme en esa posición. Los otros debían estar también a punto y me pusieron de nuevo de rodillas. Con una polla en cada mano pajeando y una o dos en la boca, uno a uno se fueron corriendo en mi boca, en la cara y resbalado por las tetas hasta notar la humedad en mi coño pelado. -Muy bien zorrita, tu dueño ha hecho una buena adquisición-dijo el anfitrión de la fiesta-, me dice tu colega que si quieres saber quien es, está dispuesto a que lo veas pero con una condición. Todavía de rodillas llena de sémen, dolorida y temblando, no me atrevía ni a preguntar. -Podrás conocerlo a cambio de hacerte una foto con él, que le gustaría un recuerdo a pesar de que descubras sus perversiones privadas. Mi curiosidad seguía encendida pero esa foto en manos de un conocido podría acarrearme problemas, aunque ya me había visto de la peor manera posible, le había lamido el culo y hasta me tragué su leche. Tenía que saber quien era o sospecharía de todo el mundo que me cruzase por la calle! -De acuerdo pero…¿así? -Claro, no va a ser de princesa en un corcel blanco. Eres una perra viciosa, tenlo en cuenta para siempre. Me pusieron de pie y lentamente me quité el antifaz. ¡Mierda! Era el amigo de mi tio!! Mi tío Mario vivía en Madrid desde hacía unos años pero procuraba venir a ver la familia cada poco y se quedaba en casa de este amigo, así que incluso le invitabamos a las comidas familiares. Mi tio tenía alma de joven y cuando nos quedamos a solas me intenta interrogar por mis novietes o alaba mi cuerpo tal vez con piropos salidos de tono, a veces incómodos abrazos donde me toca el culo y me aprieta los pechos contra él. Vamos, se podría malinterpretar. -Ooh, mira quien es una guarra integral, si tu tío supiera lo que en lo que se ha convertido su sobrina favorita… -Pero no lo va a saber -dije en tono serio y desafiante. -No, venga, ponte de rodillas junto a mi polla antes de que se te estropee ese lindo “maquillaje lechoso”. Obedecí a regañadientes y con la punta de su falo flácido entre los labios, piernas abiertas y abrazada a su pierna, otro señor allí presente nos hizo la foto con el móvil del amigo de mi tio. -Wow, esta va al fondo de pantalla, sales perfecta, te favorece ser una puta. En la habitación pude fijarme que estaban mi amo, el señor que llevaba el asunto, el amigo de mi tío, tres chavales jóvenes y otro señor mayor que hizo la foto y parecía muy colega de mi conocido. Todos se fueron vistiendo y a mi me colocaron la capa de nuevo, sin permitir que me limpiase ni quitarme la correa del cuello. Con esa correa me condujo mi amo y señor de nuevo hasta nuestra habitación. Todo el trayecto fue en silencio y por suerte no nos cruzamos con nadie. Ya a solas sentados en la cama: -Menuda sorpresa el tipo ese. ¿Te dará problemas? Ya había coincidido con él hace tiempo en una sesión parecida y parece majo. -Espero que no, pero… La verdad que pensé que sería alguien del barrio, no tan cercano, si le dice algo a mi tio me muero. Y tener la foto en el móvil y que la vea cualquiera en un reojo...pues suena feo. -¿Te duele el culo? -Pica pero gracias por follarme con cuidado, eres bueno. -Me apetece darte un premio, pero antes quiero que te masturbes para mi y cuando te corras me miras a los ojos. Excelente, a estas alturas había perdido el decoro y me toqueteé el clítoris y las tetas como si estuviera en la intimidad de mi cuarto, hasta que a punto de correrme le miré, plácido y sonriente sentado observándome. Me dejé llevar convulsionando entre mis chorros. Lamí los dedos y su gesto decía “satisfacción total”, y yo tan contenta por obedecerle y satisfacerle. La tarde acabó con un masaje de cremas refrescantes que mi cuerpo entero agradeció como nunca. Continuará...

Autor: Astursumi Categoría: BDSM

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Puta sumisa (parte II)

2019-08-30


Las tres gimiendo con cara de desesperadas por corrernos antes que las anteriores. Ese era el reto, ser la más puta. Ensartadas en dildos, maniatadas, con los pezones pinzados y ya las tres cubiertas de lefa de otro amo. ¿Quienes serían estas chicas y como llegarían hasta aquí? A mi me interesaba el mundo de la sumisión desde hace años y tras meses charlando por chats con varias personas, apareció un hombre sencillo y paciente que vivía cerca de mi ciudad. Pronto congeniamos y hablamos de todo hasta que hace una semana decidimos conocernos en persona, sólo por conocernos. Y así fue, en un bar nos citamos y tomamos algo, me cautivó con sus palabras y su mirada sincera. Hablamos con naturalidad de sexo y dos horas más tarde nos despedimos con un abrazo y un beso en la boca que me “robó” y correspondí como cualquier chica con su novio. Sólo que ese novio le sacaba veinte años y sus intenciones eran las de convertirla en su exclava sexual. ¿Por qué pensaba todo eso ahora? Me estaba retrasando el orgasmo!! La gordita gritó: permiso para correrme!!. El Señor Méndez se le acercó con una cámara para hacerle un primer plano de su cara. -Concedido, córrete, puta! Los tres amos y el Señor se echaron a reir mientras la chica convulsionaba y se corría tanto que sus fluidos parecían una meada. -Bien hecho -le dijo su amo dándole un casto beso en la frente-, guardaré el video de esta sesión como oro en paño. Por ser la primera, tenía el honor de quedarse con la grabación pero pensé que era para nosotras, las chicas, y no, era para nuestros amos. La gordita era una chica de unos 25 años, su amo era también gordito, el de la barriga que se corrió en mis tetas, se parecían y es que era su tío. La había pillado en la casa de vacaciones masturbandose viendo porno, la grabó y desde entonces la extorsionaba convirtiendola en su sumisa. Con este nuevo video para la colección, sería todavía más suya. Lo mejor es que a ella no le importaba porque la tenía bien follada, cuando él no tenía ganas, le enviaba a algún amigo con ganas de jarana. Le quitaron las ataduras, las pinzas de los pezones y la cubrieron de nuevo con la capa. Junto a su amo se acurrucó en el sofá de enfrente. -Vaaaamos zorras, no tenemos todo el día, dennos las gracias por dejarlas sentir placerrrr. Giman, supliquen. La siguiente tiene unas ricas pollas esperándola rellenas de crema deliciosa. La otra...no le espera buen menú. Vamos a darles un adelanto! La chica bajita y yo estábamos a punto, casi pido permiso para correrme cuando sentí un correazo en el culo que casi me hace caer. La otra recibió el suyo también. Un golpe tras otro que nos hizo querer acelerar o...ufff. Perdí la cuenta, más de diez seguro. -Permiso para corrermeee!! -grité. -Nooo -gritó la otra. El Señor Márquez me acercó la cámara como a la gordita y con su permiso, me dejé llevar al climax más alucinante, soltando un charco a mis pies y sin darme cuenta, desmayada en brazos de mi amo. -Bukkakke para la señorita novata! Felicidades. Como la anterior, me acurruqué junto a mi amo en el sofá bien tapadita con la capa. No sabía lo que el otro amo haría con la grabación y me había “ganado” una fiesta de mamadas…¿con cuantos?¿también grabado?¿ahora o me dejarían descansar? Y la que todavía no se había corrido seguía desesperada con su flácido dildo, azotándole el culo, las campanitas de los pezones tintineando, ¡llorando de angustia y dolor!. -Venga, inútil!! -su amo le increpó- por puritana voy a tener que cederte al puticlub y a saber cómo te devolverán. La chiquita era apenas una cría de veinte años y su amo era su marido, con el que había perdido la virginidad a los catorce años y tras casarse ambos a su mayoría de edad, en casa le hizo firmar un contrato de sumisión, que ella pensaba sería una broma pero el notario que también la folló esa noche para dar fe, dejó bien claro que no era un juego, era legalmente suya. Por fin la pobre chica consiguió correrse, sólo que esta vez no la desataron ni la taparon junto a su amo, sino que sólo le quitaron las pinzas de las tetas y el Señor Márquez se la llevó casi arrastras fuera de la habitación, luciendo un brillante culo rojo y el coño hinchado de tanto meneo. A mi amo y a mi nos mandaron esperar órdenes en nuestra habitación mientras la pareja de gorditos se quedaron a esperar por el video editado de la sesión. Al llegar a nuestra habitación, me colocó cariñosamente sobre la cama, por supuesto desnuda, y me aplicó crema hidratante en el dolorido culo, rozando también el hinchado coño. -Gracias Amo. -Gracias a ti, aunque si hubieras conseguido ese video, te podría proteger mejor. Ese estúpido puede hacer cualquier cosa con las imágenes, trabaja en la policía y sabe bien como encontrar a la gente y usarla a su antojo. Lo bueno es que esas fiestas de bukake son privadas y sin cámaras, será un buen entrenamiento. Oh no! Si lo que decía mi amo era verdad, no tenía escapatoria, era una puta y punto. Y ni podría denunciar el acoso porque ese tipo era la policía. Joder! Continuará...

Autor: Astursumi Categoría: BDSM

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Puta sumisa (parte I)

2019-08-30


Nos citamos en la calle Lesma y al primer segundo noté que ya no podía salir de esta. El miedo se mezclaba con las ganas después de tanto tiempo soñado. Nos dirigimos caminando hasta su hotel, en la calle de atrás, cogiéndome por el hombro rozó sus dedos con mi pezón tieso a través de la blanca camiseta. – Lo vamos a pasar bien. -dijo sonriendo como un niño, metido en el cuerpo de un canoso con alma joven. En la habitación charlamos sobre gustos, calentando motores, marcando los límites, acelerando mi corazón. –Es hora de desnudarte…. No aquí , fuera en el pasillo…. Tranquila no hay cámaras -intuyó mi miedo- la primera lección es marcar tu humillación para probar tu entrega. – pero… –Yo te cuido, tranquila A la puerta me tendió una bolsa de deporte para meter toda mi ropa bien doblada. Miré a ambos lados, ningún ruido. La camiseta se metió en la bolsa dejando mis tetas al aire, quise taparme y su mirada de desaprobación me dijo el resto. Seguí con los shorts, las sandalias y las bragas rosas recién estrenadas. El coñito rasurado y suave le esperaba, sentía los glúteos temblar de emoción… –Quieta ahí. Se fue dentro y tuve la tentación de entrar y acabar esta locura. –Ponte estos zapatos de tacón. Las bragas en la boca. Y date la vuelta. Esto ya no era un simple striptease. Con la boca llena, agarró mis muñecas y las ató a la espalda con cinta americana, una pinza en cada pezón unidas con una cadenita me marcó quien era ahora, en mi sitio. Una coleta terminó mi nueva imagen de puta, sin saber todavía si esto me gustaba o me aterraba. –Voy a cerrar la puerta, picarás con la cabeza y a mi pregunta dirás alto y claro: ‘soy su guarra sumisa, vengo a que me folle bien folladita’. Volvió a meterse a la habitación y tardó un siglo según mi reloj de humillada. Tarde o temprano aparecería alguien y me moriría de vergüenza. Solté las bragas dejándolas colgadas de los dientes para poder pronunciar. Hice lo acordado y mis palabras oídas en mis oídos me pusieron roja como un tomate. Salió desnudo y le vi por primera vez, mi amo, el cuerpo que adorar y complacer. Salió al pasillo conmigo. –De rodillas, escupe esas bragas, la polla hasta el fondo hasta que te diga. Los tacones y la atadura hicieron que casi me caiga, apoyando mi cara contra sus huevos. Instintivamente saqué la lengua y lamiendo desde la base hasta su ya húmeda punta, empecé a meterla despacio, mirando sus ojos orgullosos. Estaba mojada y unas gotas resbalaban por mi muslo derecho. No me cabía toda y de repente el sonido del ascensor me despertó de la ensoñación. Unos chavales reían y se acercaban, a unos metros de nuestro pasillo. Quise levantarme pero me agarró de la coleta y la metió hasta el fondo, provocándome una arcada…. -¿Ves como puedes? Lo miré suplicante y cuando los chavales doblaron la esquina, me metió en la habitación de un tirón. Caí de rodillas sobre la moqueta, con el culo en pompa y muerta de vergüenza. -¡Nos han visto! Un azote sonó en la habitación y las risas en el pasillo. -¡Comparte la putilla!! Nos quedamos las bragas de recuerdo. ¡Oh no! Cuando escupí las bragas quedaron fuera, y efectivamente me habían visto desnuda, atada y aferrada a la polla de mi amo. -¿Y ahora? –Ahora vas a explorar tus límites, mi guarrilla amazona De pie, me costaba mantener el equilibrio sobre los tacones de aguja. Me colocó un bonito collar rojo con una correa de cadena, y tras una caricia y una sonrisa, me condujo hacia la ventana. Abrió las cortinas, un amplio ventanal daba acceso a una modesta terraza con una mesa y dos sillas de plástico. –¿Te follo en la terraza o en la cama? Era un primer piso y la habitación daba a una avenida bastante transitada. ¿Estaba loco? Todos nos verían, ¡Me verían!, follando de esa guisa, como una… puta… era su puta y yo sólita me había metido en ello. – La cama– Dije sin emoción Me quitó de golpe las pinzas de los pezones, sintiendo como si se desgarrasen y me tiró del izquierdo hacia abajo, dejándome inclinada. Sin mediar palabra empezó a azotarme el culo cada vez más fuerte, en uno y otro lado, cubriendo toda la nalga. Entre el dolor y el susto, pensaba si eso era consecuencia de mi contestación o sólo parte de mi aprendizaje. – No, basta por favor. Señor, pare, pare. – ¿Estás segura? Recordaba la palabra de seguridad pero en el fondo quería seguir en sus manos. –No puedo más, por favor, se lo suplico, me duele! -Dime, ¿dónde quieres que te folle, en la terraza o en la cama? -Donde quiera, señor, soy suya. -Respuesta correcta, buena perra. Cesaron los azotes y me abrazó acariciando con cuidado el dolorido culo. Un tierno y largo beso me secó las lagrimas y me sonreí al notar su erecto pene buscando mi entrepierna. Desató mis manos y pude corresponderle en el abrazo. –Aprendes rápido, ponte de rodillas y hazme una buena mamada, ya sabes como me gusta. Me gustaba su polla, lamí desde sus huevos hasta la tierna punta, masajeando donde mi boca no llegaba. Hasta el fondo, intentando controlar las arcadas, mi amo se reía y me daba golpecitos en la cara para volver a meterla despacito, saboreando. Si le pajeaba para descansar, succionaba los huevos y parece que le gustaba porque se tensaba. Era su puta pero manejaba lo más preciado de su ser. Empezó a bombear follándome la boca, lo cual me hizo babear sin control, esperando…lo que estaba deseando, su lechita. Y no se hizo esperar, el primer chorro en el fondo de la garganta me atragantó y el segundo salió disparado a mi cara; no podía defraudarle y abrí la boca para que terminara de descargarse dentro. No era un manjar delicioso, era mi premio. -Señor, tengo ganas de orinar. Llevaba un rato aguantando y tenía que decirlo a pesar del temor a represalias. -Puedes ir, a cuatro patas. Me siguió y tras echar una copiosa meada, tuve que limpiarme con la mano y chupar los dedos, lo cual me pareció más humillante que repugnante. Su mirada y su media risita decían lo bien que lo estaba pasando. –Ahora me han entrado ganas a mi, ponte de rodillas en la bañera. No me lo podía creer, su chorro fue directo a mi cara, apreté los labios y su pis me regó enterita. El olor, tan calentito…y para terminar me hizo limpiarsela a lametones. –Buena chica, te has ganado un premio. De espaldas sobre la cama, con las piernas abiertas, me chupó el coño como nadie lo había hecho, metiendo un dedo…dos…cada vez más mojada y excitada, con el clítoris a punto de estallar en su juguetona lengua… –Señor, permiso para correrme! –Todavía no, puta! Siguió lamiendo sobre mi culito, insertando el dedo medio hasta el final, moviendo en círculos mientras seguía lamiendo mis abundantes flujos. Con dos dedos en el culo ya no podía más y supliqué… –Por favorrrgg aaahh La punta de su polla ya me había desvirgado el garaje. –¿Quieres correrte? Pídelo bien –Fólleme el culo!, deje que me corra mientras me estrena, lléneme!! Despacio y sin tregua se fue enterrando en mis entrañas con una sonrisa picarona. Cuando llegó al fondo la sacó de golpe. Ouch! Eso dolió más y lo sabía. Me dio la vuelta y a cuatro patas volvió a empujar. Esta vez despacio entrando y saliendo, mientras me tiraba del pelo, con la otra mano masajeaba mi coño a punto de caramelo. –Puedes correrte y dame las gracias. –Gracias señor! Su bombeo, los huevos chocando con mis bajos, sus dedos hábiles y nuestro jadeo acompasado… terminé entre espasmos cuando su respiración se aceleraba y me llenó con su chorro. La cama era una mezcla de mi corrida y su leche goteando de mi recien estrenado y dolorido culo. -Descansa. Voy a hacer un papeleo y volveré a buscarte. Espero traer buenas noticias para los dos, pu-ta. Se vistió, me dio un casto beso en los labios y se fue. Tras recuperarme de la locura a la que acababa de entregarme, quedé pensativa sobre ese papeleo y esas noticias. “Pu-ta”, el eco de aquella palabra remarcada, a fuego en la mente, demostrado en mi cuerpo. Desnuda, azotada, humillada y bien follada; sería su puta pero el placer era desbordante, quería más!! Unos minutos más tarde el teléfono de la habitación me despertó. –mmm, ¿quién? –Estoy subiendo, ponte la venda en los ojos y espera en posición frente a la puerta, siempre deberás hacerme un buen recibimiento. Te traigo una sorpresa! Por un instante tuve miedo, ¿y si me engañaba? De todas formas tenía tantas ganas de seguir explorando… Así que de rodillas, abierta, manos en los muslos y cara a la puerta sin ver “la sorpresa”. Sentí como abría sin prisa, observándome. –Excelente, serás buena mercancía. Sentí los pasos de dos personas a mi alrededor, la puerta de la habitación seguía abierta y yo desnuda, vendada y exhibida de rodillas. “Mercancía”, mi amo me había llamado mercancía y la otra persona rió con fuerza, con voz grave. Después de convertirme en su puta y de correrme como nunca, empecé a tener miedo de verdad, y lo notaron. Me colocaron una capa con capucha, cubriendome por debajo de las rodillas. Me calzaron de nuevo los zapatos de tacón y salimos de la habitación. Al llegar al ascensor volvieron a hablarme. -Sabemos que tienes miedo pero no debes temer, sólo vamos a seguir jugando y de ti depende pasarlo bien o… El otro hombre volvió a reirse. ¿Quien era y qué pintaba en todo esto? Caminamos por otro pasillo del hotel y entramos en una habitación. Me quitaron la capa quedando otra vez desnuda y luego la venda de los ojos. Ante mi se abría una habitación mucho más grande, con un sofá en el medio y delante dos chicas desnudas y en tacones como los mios. Llevaban una mordaza y parecian tan asustadas como yo. En el sofá había otros dos hombres que asocié a que fueran sus amos. Mi amo me colocó una mordaza como las suyas y me llevó a su lado. -Pequeñas sumisas, vais a aprender a jugar en equipo, o tal vez...a competir. ¿Quereis continuar? Miré a mi amo y su mirada complice me hizo afirmar sin dudar, él me protegía. Las otras dos hicieron lo propio. -El juego consiste en que os masturbeis hasta correros lo más posible. Para ello ireis siguiendo nuestras órdenes. La primera que lo consiga se quedará con la grabación de esta sesión, la segunda se ganará un bukkake en otra habitación de este hotel, y la última tendrá que pasar la noche en un club de alterne bdsm del señor Méndez recaudando fondos para pagar este evento. ¿Entendido? Las tres afirmamos mirandonos más desafiantes. Tenía que ser la primera o a saber donde acabaría esa grabación. Y para la última no le auguraba buen plan. Lo que me llamaba la atención era lo del bukkake. Estaba excitada pero acababa de correrme y todavía estaba cansada, no sabía si podría reactivarme tan rápido. Colocaron cuatro cámaras para no perder ningún ángulo y empezó el espectáculo. El señor Méndez empezó las órdenes mientras los amos disfrutaban la visión desde el sofá. -Preparadas, listas, masajeen esos coños!! Eeeso es, con los ojos abiertos, miren a las cámaras señoritas. Nos quitó las mordazas y ya empezaba a ponerme cachonda. Bien! Aunque las otras también jadeaban. Nooo. -¡Manos arriba! Descansen...bonitos coños chorreando. Griten conmigo: soy una puta!. Vamos, griten! -Soy una puta, soy una puta! Soy una puta! Las tres gritamos durante unos minutos. Esto a parte de ser un lavacerebros nos hizo bajar la excitación, y vuelta a empezar! Nos ató las manos a la espalda, sin llegar a tocarnos otra vez. Oh oh! -Como buenas putas y nuevas amigas, os vais a excitar entre vosotras, rozaos, lameos… A jugar! Nunca había tocado una mujer desnuda ni pensaba en que eso tendría que ponerme a tono. Nos miramos y empezamos timidas chocando las tetas, besándonos o lamiendo el cuello. Aquellas caricias me estaban gustando y poco a poco nos fuimos animando, tocando el coño de la compañera… De rodillas me vi chupando el culo de la más gordita, hundiendo mi cara entre sus nalgas, mientras con la más baja nos metíamos dos dedos en el coño de la otra, chocando los culos. Las tres gimiendo como perras pero ninguna llegaba al climax. -¡Alto niñas! No vayais a preferir un coño a la divina polla de vuestro amo, jajaja. Nos separamos entendiendo que ese era su juego, dejarnos al límite para autohumillarnos. -A vuestras espaldas en aquel banco hay unos consoladores, con mi cuenta atrás vais a correr hacia ellos eligiendo el que más os guste para follarlo hasta que os corrais. Preparadas, listas, ¡a follar! Tres dildos diferentes se erguían sobre un banco de madera. El primero era con forma de polla, marcando venas, gordo pero no muy largo. El del medio era un vibrador rojo con masajeador de clítoris, ya funcionando. Y el tercero era un falo largo y bastante grueso, no muy duro. Había que elegir rápido. Las tres corrimos hacia el vibrador pero llegó antes la gordita, metiendoselo de un golpe en el coño, poniendo una cara de dolor que cambió a una de satisfacción por conseguir el más excitante. Sin pensarlo me abalancé sobre la polla gorda, sin conseguir meterla. La chica más baja tuvo que ir hasta el flácido falo largo, no llegaba a encajarlo y se subió de cuclillas sobre el banco, metiendolo despacio hasta el fondo. La del vibrador ya estaba gimiendo con la cara roja y yo todavía me masajeaba el clitoris con la punta. Oh no! Ahora! Me lo calcé hasta el fondo soltando un gemido, miré a mi amo que me observaba con una sonrisilla y...la polla palpitante en la mano. De hecho los tres amos se la estaban meneando a nuestra costa. Las tres gimiendo, con las manos atadas, saltando sobre los consoladores con ansias de corrernos cuanto primero. Las venas de mi dildo masajeaban en los puntos clave… El señor Méndez se acercó y nos colocó unas pinzas con campanillas en los pezones. Dolian y el sonido de las seis campanas botando era hipnótico. Sentia como me venía el orgasmo cuando mi amo se levantó hacia nosotras, se la machacaba con ganas y pensé que venía a correrse en mi. Oh no! Se puso frente a la gorda y le echó el chorro sobre sus tetas. Me dejó paralizada cortandome el punto, mierda!! Seguí follando el consolador con más rabia y otro amo se puso frente a mi. Era un señor de barriga peluda y polla más bien pequeña, como una seta. Descargó varios chorros sobre mi pecho, resbalando por el cuerpo y hasta por el muslo. Volvía a estar a puntito pero… las otras dos chicas también. Nos miramos con los dildos enterrados en nuestros flujos y… Continuará...

Autor: Astursumi Categoría: BDSM

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MI TRABAJO COMO AZAFATA I

2019-08-30


HACE VARIOS AÑOS FRIZANDO LOS CUARENTA AÑOS DE EDAD Y DIVORCIADA ME ENCONTRABA EN UNA PRECARIA SITUACIÓN LABORAL. UN DÍA RECIBÍ UNA LLAMADA DE MI EXMARIDO, COMANDANTE DE UNA LÍNEA AÉREA LOCAL DICÍENDOME QUE NECESITABAN AZAFATAS. MI MANEJO DEL INGLÉS Y EL NO TENER COMPROMISOS FAMILIARES ME HACÍAN CANDIDATA A ESE PUESTO.POR OTRO LADO UN LAMENTABLE ACCIDENTE HABÍA HECHO QUE VARIAS RENUNCIARAN AL CARGO. -MAÑANA TE ESPERA EL JEFE DE OPERACIONES- ME DIJO AL DÍA SIGUIENTE FUI A LAS OFICINAS DE LA EMPRESA Y ME RECIBIÓ, ME PREGUNTÓ MI DISPONIBILIDAD DE TRABAJAR Y LE DIJE -DE INMEDIATO A LA SEMANA ESTABA HACIENDO UN CURSO HABILITANTE EN LA EMPRESA A LA VEZ DE GESTIONAR LAS NECESARIAS HABILITACIONES EN LA AUTORIDAD AERONÁUTICA LOCAL.LOS DÍAS ERAN INTENSOS, SEA POR EL CURSO,LOS TRÁMITES Y LAS HABILITACIONES. MIS COMPAÑERAS ERA UN VARIOPINTO GRUPO HUMANO, HIJAS DE PILOTOS,HERMANAS DE AZAFATAS, DOS EXESPOSAS, QUE ENTRE VENTICINCO AÑOS Y CUARENTA ESTABAN URGIDAS POR TRABAJAR. UN DÍA NOS ORDENARON EXÁMENES MÉDICOS QUE HICIMOS EN VARIOS LADOS, LA REVISACIÓN CLÍNICA GENERAL FUE EN UN CONSULTORIO DONDE COINCIDIMOS VARIAS EN HORAS CERCANAS. EL MISMO FUE EXAUSTIVO Y NO DEJARON CENTÍMETRO CUADRADO DE NUESTRA PIEL A REVISAR. ALGUNA QUEDÓ SORPRENDIDA DE VERSE DESNUDA DELANTE DE LA MÉDICA, LA CUAL NOS REVISÓ EN FORMA SEPARADA Y NOS DIÓ MUCHAS RECOMENDACIONES SOBRE SALUD SEXUAL ATENTO A NUESTRO TRABAJO, QUE DABA POSIBILIDADES AL SEXO, COMO POCAS. DE HECHO MI EX MARIDO ME DEJÓ POR UNA AZAFATA. COMENZÓ AL RUTINA DE VOLAR Y EL GLAMOUR SE ESFUMÓ, LOS VUELOS ERAN AGOTADORES, CADA PASAJERO UN PROBLEMA, EN LOS VUELOS LARGOS DEBÍAMOS CONTROLAR LOS BAÑOS Y LIMPIARLOS SI ERA NECESARIO. CON EL CORRER DE LOS DÍAS FUI CONOCIENDO HISTORIAS DE SEXO ENTRE COLEGAS Y PILOTOS, LGUNAS REALES OTRAS NO LO SÉ. UNA JOVEN ME DIJO UN DÍA -LAS MEJORES HISTORIAS SON ENTRE NOSOTRAS- ME SONRIÓ Y ME IÓ UN BESO EN LA MEJILLA. CON ELLA HICIMOS UN VUELO A CÓRDOBA UN DÍA MUY TARDE, NOS QUEDARÍAMOS ESA NOCHE Y OTRA, TENIENDO UN DÍA LIBRE. CUANDO LLEGAMOS AL HOTEL NOS OFRECIERON QUE COMPARTAMOS HABITACIÓN Y NOS DARÍAN EL PAGO DE LA NO USADA, NOS MIRAMOS Y ACEPTAMOS. LLEGAMOS A LA HABITACIÓN Y ME FUI A BAÑAR, SALÍ DEL BAÑO CON MI BATA Y MI COMPAÑERA FUE AL MISMO EN ROPA INTERIOR. AL RATO SALIÓ DE LA DUCHA Y ME PIDIÓ QUE LE ACERCARA SU BOLSO. GOLPEE LA PUERTA ME HIZO PASAR Y LA VEO COMPLETAMENTE DESNUDA Y CON TOTAL NATURALIDAD SE PONE A CONVERSAR CONMIGO, YO QUEDÉ MEDIO SORPREDIDA, SACÓ CREMA PARA EL CUERPO Y SE UNTÓ TODA, ME PIDIÓ QUE LA AYUDARA CON SU ESPALDA, CUANDO TERMINÉ GUARDÓ LA CREMA Y ME INDICÓ QUE SALÍERAMOS DEL BAÑO. DESNUDA ABRIÓ EL SERVIBAR Y SACÓ CHAMPAGNE TU PRIMER PERNOCTE NO? -ME DIJO SI- LE RESPONDÍ. -HAY QUE CELEBRARLO. TOMAMOS DOS COPAS CADA UNA Y CONVERSAMOS DE TODO Y DE NADA,ELLA NO SE CUBRIÓ EN NINGÚN MOMENTO. ME LLAMÓ LA ATENCIÓN QUE SU PUBIS ESTUVIERA TOTAMENTE DEPILADO, NO ERA COMÚN POR ENTONCES. YA CANSADA LE DIJE QUE QUERÍA DORMIR, ME SAQUÉ LA BATA Y ME PUSE UN CAMISÓN CORTO SOBRE MI TANGA,LO HICE DE ESPALDAS A ELLA COMO PARA PONER UN LÍMITE A ALGO QUE SE ESTABA DIBUJANDO. -YO DUERMO DESNUDA, LO HICISTE ALGUNA VEZ- ME PREGUNTÓ -SI, PERO NUNCA CON OTRA MUJER. -POR MI HACELO, MUCHAS EN LA EMPRESA LO HACEMOS ME ARROJÉ A LA CAMA Y APAGUÉ MI LUZ. NO SÉ CUANTO TIEMPO HABÍA PASADO ALGO ME DESPERTÓ EL AROMA DE UN SAHUMERIO INVADÍA LA HABITACIÓN, SENTÍ ALGO EN MIS PIES LOS ESTABAN BESANDO, NO ENTENDÍA NADA PERO ERA AGRADABLE, ESA BOCA QUE ME BESABA RAPIDAMENTE LLEGÓ A MI BOCA. ANTES DE PODER HABLAR ME DIÓ UN BESO PROFUNDO MIENTRAS SUS MANOS RECORRÍAN MI CUERPO. NO SABÍA QUIEN ERA, LA HABITACIÓN ESTABA A OSCURAS EL PLACER ME INVADÍA, CUANDO QUERÍA HABLAR SISTEMÁTICAMENTE ME DABA UN BESO. SU BOCA SE CENTRÓ EN MI CLÍTORIS, ESE HOMBRE O MUJER? ME HIZO EL MEJOR SEXO ORAL DE MI VIDA, NO PUDE DEJAR DE GRITAR AL LLEGAR A UN ORGASMO QUE HOY AÚN RECUERDO. QUEDÉ AGOTADA Y TRANSPIRADA, PUDE PRENDER MI LUZ, MI COMPAÑERA ME MIRABA SONRIENTE CON SU DEDO ÍNDICE ME INDICÓ QUE NO HABLARA. QUEDÉ ADORMECIDA HASTA QUE UN SUEÑO PROFUNDO ME INVADIÓ, CUANDO ME DESPERTÉ ELLA NO ESTABA, ME ASEÉ Y FUI A DESAYUNAR, ENCONTRÉ A LAS OTRAS DOS AZAFATAS DEL VUELO. UNA ME MIRÓ Y ME DIJO -TE DIERON LA BINEVENIDA AL CLUB AYER A LA NOCHE?????!!!!!!!!!!!!!!! -NO ENTIENDO- RESPONDÍ -VAMOS NENA EL PRIMER PERNOCTE DE LAS AZAFATAS NUEVAS ES CON ELLA Y TIENE SEXO CON TODAS, SINO DURAS POCO EN LA EMPRESA, ELLA HACE LA LISTA DE VUELO Y ES SOLIDARIA CON QUIENES SE ENCAMA. TE DIRÍA QUE TODAS AQUI CUANDO MENOS SOMOS BISEXUALES -BIENVENIDA A LA EMPRESA ME DIJO LA OTRA.

Autor: marcelalita Categoría: Sexo Lésbico

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