La panzita de otro

2019-08-10


Con solo veintiocho años de edad, Manuel, mi hombre, se fue aventurar para probar suerte fuera del país para un futuro mejor. Me quedaba esperando en la casa de una prima el regreso de Manuel. Al poco tiempo cuando estaba sola comencé a descubrir que el esposo de mi prima era un fiestero de marca donde todos los fines de semanas era de pura bebedera de licor donde los amigos del esposo de mi prima se reunían a montón. Honestamente no era mi estilo cuando observe que me miraban con ganas de cogerme más y cuando descubrían que estaba sola. Yo era la necesitada y no podía reclamar nada a mi prima del ambiente fiestero de su casa. Poco a poco comencé ayudar a mi prima haciendo bocadillos para los bebedores que llegarían ese fin de semana cuando un hombre llego a muy temprana hora a la casa de mi prima...Rafa. Rafa me miro y desde ese momento su mirada no se despegaba de mi mirando mis nalgas. Se acercó a mí y con educación me preguntaba mi nombre "Vilma" le decía yo. Comenzó a platicar conmigo y me estudiaba con todo respeto físicamente todo mi cuerpo. La atención de Rafa era buenísima hacia mí. Comencé a platicar con Rafa con mucho respeto y de pronto sentí ganas de ir a orinar. Al regreso Rafa me esperaba y me decía en tono de broma que yo traía mis barbas mojadas al referirse a los pelos de mi panocha. Me resultó gracioso su ocurrencia, pero no lo celebre para que él no continuara bromeando así. Pasaba un año y Manuel parecía que se lo había tragado la tierra. Ya había experimentado noches con ganas de coger, pero tenía a Manuel y pasar noche con ganas de coger no era cosa fácil. Parece que Rafa comenzó a poner interés en mi cuando me insinúa a coger con él, pero yo lo rechacé, aunque me dejaba con las bragas bien mojadas. Comenzó a estudiarme más cuando lo encontraba en el mercado reciso cuando yo compraba verduras. Nos saludamos y me ofrecía llevarme de regreso a casa en su carro. Pero antes me invitaba a comer un helado y me miraba con esas ganas que me recordaba de Manuel cuando me iba a coger. Llegamos a la casa y no había nadie en la casa y Rafa me decía que todo estaba a nuestro favor y en la cocina comenzó todo cuando descubría que yo estaba hambrienta de verga y me la dejaba meter toda. Rafa e cogía con todas sus ganas y yo a él se lo daba de la misma forma que se lo daba a Manuel hasta que nos corrimos a una sola vez. Rafa me decía que me había dejado las barbas bien empapada de leche. Recogía mis bragas del piso y me las ponía antes de que alguien apareciera por la casa. Quedé bien satisfecha y comencé a coger más con Rafa hasta que mi prima se enteraba, pero ella no me reprochaba nada de lo que hacía con Rafa siempre y cuando no se hiciera escándalo en el barrio. Llegaba el tercer año y Manuel no aparecía, así que lo tome como perdido y me entero que estoy preñada y una carta recibo de Manuel que viene en camino de regreso a casa. Manuel llego a casa preciso cuando tenía tres meses de preñada y la panzita ya ha comenzado a notarse. Manuel me encontró con panzita y le confesé todo de mí. Le vi un poco pensativo y una noche que estamos en cama me miro desnuda con la panzita y me dice algo que me dejaba perpleja "Te ves bien bonita y más deseada... no te pongas nada y quédate desnuda que te voy a zingar (coger) pensé que me quería hacer una maldad en venganza y acepté siempre atenta a cualquier mal gesto de Manuel. Me acomodo bien y me la metía con todo cuidado hasta sentir que el polvo era real... riquísimo. Me cogía de lado hasta hacerme correr y le preguntaba si le gustaba cogerme así "Me encanta como te hicieron esa panzita y me la estoy deleitando a lo grande...Vilma, nunca pensé que una panzita como la tuya me excitaría tan locamente" me decía Manuel. Tres meses más tarde Manuel se regresaba al país donde residía y me daba palabra en llevarme con él, pero no le creí. Aparecía Rafa y como era el papá de lo que llevaba dentro de mí... me dejaba coger de él. No lo niego, me había gustado coger de esa manera que me sentía contenta estar a dos vergas. Un año más tarde recibía un sobre de Manuel donde me enviaba pasaje para irme a donde él. Me despedía de Rafa con una culeada y se lo advertía que era la última vez. Por más que evite a que no me la metieran mientras estuve en casa de mi prima... siempre habrá más de alguno que intentara a como sea bajar las bragas de uno de mujer y preciso lo agarran a uno cuando una más necesita echar un buen polvo. Jamás olvidare ese polvo en la cocina de la casa de mi prima cuando Rafa me prensó.

Autor: Anónimo Categoría: Infidelidad

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La madre de mi novia

2019-08-10


Mi relato comienza cuando conocí a la mama de mi novia .... Con mi novia salí cerca de 15 meses y todo sucedía normal, hasta que comencé a ir más seguido a su casa, después de conocer a sus padres (divorciados) mis visitas eran más seguida a su casa. Todo comenzó cuando en esas visitas, su madre estaba en casa, la verdad usaba unos jeans muy ajustados y no lo negaré para sus casi 44 años la señora estaba muy rica, aunque le faltaban senos, pero de todo lo demás, muy bien, en mis repetidas visitas siempre la señora Cecilia (así le llamaremos), siempre se vestía pegadito, enseñado nalga, al principio por ser la madre de mi novia, trataba de no verla, pero como saben a la casa de la novia se va seguido, pues total que el tiempo paso y ya las cosas subieron de tono, la señora usaba ropa más ajustada, e incluso al entrar al cuarto de lavado, encontraba sus tangas usadas ahí en el cesto de ropa sucia, no lo negare que algunas veces les echaba un ojo (claro sin que mi novia se diera cuenta), alguna vez mi novia observo que las estaba viendo y me pregunto que ves! y le dije, pues tu tanga no?, me responde que no eran de ella si no de su madre, algunas veces llegue a pensar que Cecilia me provocaba, y pensaba que solo era mi imaginación, así que solo me limita a observar y disfrutar de las nalgas de Cecilia de lo bien que se le veían los pantalones y cuando usaba leggins pegados me gustaba más y me llegaba a dar cuenta que se marcaba su tanga deliciosa, lo disfrutaba muchísimo!!, pasado el tiempo llegamos a coger mi novia y yo en su casa, lo cual me encantaba porque era grande y podíamos hacerlo en casi cualquier parte, no queda cuarto alguno sin que no lo hubiéramos usado. Algunas veces pensaba que su madre nos escuchaba, ya que Lilia le encanta gritar mientras cogemos. Una ocasión mientras estábamos cogiendo delicioso, porque mi novia usaba tangas (que solo compraba para mí, ya que antes no le gustaba usarlas, porque decía que eran incomodas, pero al ver como se me ponía el miembro, comenzó a gustarle) como las de Cecilia pero Lilia al tener un cuerpo más joven se le veian mejor (para este tiempo ya había morboseado a Ceci muchas veces, incluso la había desnudado mentalmente), cuando cogía con Lilia, llegaba a imaginar que la que estaba en 4 era Ceci, pero solo eran sueños, hasta que un día, llego la realidad, ya que mi novia (Lilia), y yo nos quedamos de ver en su casa para ir a una boda de la familia, pues llegue a la casa y para sorpresa mía, solo estaba Ceci, toco y me abre la puerta, le pregunto por Lilia y me dice que ya se fue a la fiesta porque ayudaría con algunas cosas que faltaban, pero que pasara me bañara y me vistiera ella haría lo mismo. Ya con el permiso para irme a bañar le marco a Lilia y le pregunte lo que ya sabía, me comento que ella solo estaba ayudando a la novia a terminar de arreglarse, pero que ella ya estaba lista y me esperaba en la iglesia, que no tardara, la misa era a las 8 pm y yo llegué a las 4 a casa de Lilia, teníamos suficiente tiempo para arreglarnos, pregunte a Ceci, donde me bañaba, ya que había 2 baños uno en el cuarto de Ceci y otro abajo para las visitas, la pregunta era medio pendeja, pues ya sabía que era abajo, lo que no sabía era que el baño de abajo estaba descompuesto, me respondió, arriba, pero espera que termine de bañarme ya que el de abajo está descompuesto, yo te aviso y así sucedió, espere que me llamara, al cabo de 35 minutos más o menos me grita que ya podía subir, no tarde ni 3 minutos en subir, me dio toallas y todo, yo no podía dejar de ver sus grandes nalgas que se le marcaban en la bata de baño que traía, y a todo respondía que si, además que su olor después del baño me ponía al mil. Entre al baño hice lo que debía y al salir yo no avise, supuse que ella ya estaba vestida, pero cuál fue mi sorpresa que al salir del baño, estaba frente al espejo maquillándose solo en tanga y bra, lo cual al verlo, me sorprendí de tal manera que mi verga se puso al mil y se me noto lo tieso aunque traía pantalón, pedí una disculpa, baje la cabeza, y camine hacia la puerta, casi al llegar a la puerta, me dice, pensé que no te gustaba, muchas veces te enseñaba las nalgas y tu como si nada!!, incluso dejaba las tangas usadas para que las vieras y nada, le respondí, perdone, pero como es la madre de Lilia, pues no pensé, me responde, pues no pienses y actúa, solo tuve que ver su expresión para correr a su cuerpo y empezar a besarla, acariciar ese enorme trasero que tiene!!, al besarla y acariciar sus nalgas, me puse más duro aun, como no tiene muchas tetas, pos no había mucho que hacer por ahí, solo quitarle el bra y mamar lo poco que había pero no deje de lado su rica vagina!!, comencé a dedearla sin quitarle la tanga (cuando cojo jamás le quito la tanga a una mujer me encanta como se ven en tanga), total que pasamos más de 15 minutos así hasta que sonó el teléfono y era Lilia, preguntando si ya estábamos listos y en cuanto tiempo llegábamos, a lo que Ceci respondió que ya casi estábamos listos, en 30 o 40 minutos salíamos Al terminar la llamada comencé a besar todo ese lindo y esbelto cuerpo de Ceci!!!, continúe dedeandola un rato más y besando sus tetas y pasaba muy cerca mis dedos de su ano, note que le gustaba y empecé a meter el dedo un poco, y la lleve a la cama!!, le abrí las piernas y comencé a mamarle la pucha!, que rica la tenía, depilada!!, después de varios minutos (perdí la noción del tiempo) ella bajo a mi verga y la mamo también!!, inmediato que dejo de mamar, la penetre y estuve bombeándola un buen rato, la puse de perrito, de lado, y quien sabe cuántas formas más que ni conocía, total que seguimos cogiendo hasta que me sintió que estaba a punto de venirme y me dijo espera!!, me calmo y después me la mamo otro rato yo estaba que ya no podía, tenía la verga súper hinchada, sentía que me explotaba, al sentir que me venía, se detuvo me acostó en la cama nuevamente y se montó, en la verga, subía y bajaba de una forma increíble!!, se daba unos sentones que me hacían sentir sus nalgas, y de pronto entre tanto movimiento deje salir unas palabras "pensé que jamás haría esto contigo, me encanta", y me respondió, a mí también me encanta y seguimos cogiendo hasta que me saco toda la leche, al terminar me dijo, deja me limpio y me termino de vestir, así fue, nos terminamos de vestir, y nos preparamos para salir, ya en el auto me dijo, que le diremos a Lilia, respondí no lo sé, no sé qué pensará sobre esto, pero su madre me dijo que ella no quería que terminara esto, que quería más, yo le dije que sí pero y su hija?, ella me respondió que ella estaba dispuesta a que no se enterara, pero que si fuéramos los 3 en la cama, ella no tendría problema. En ese momento el animal se me despertó de nuevo, Ceci se dio cuenta y ella solo se limitó a sacarlo y a darle una buena mamada, ya casi al llegar a la iglesia le dije ya vamos a llegar y solo se limitó a sacarme la leche. Llegamos a la misa y después a la fiesta y todo ocurrió normal, yo solo de tanto en tanto le veía las nalgas a Ceci, se veía increíble en ese vestido de noche y comencé a fantasear, ya que veía a Ceci, pero le acariciaba las nalgas a Lilia, salimos de la fiesta y me quede a dormir con Lilia, pensé que no tendría ganas, pero la idea de tener a la mama y a la hija juntas me ponía caliente!!, así que trate de no coger con Lilia esa noche pero fue imposible, para dormir se quitó el vestido y sorpresa, vestida una tanga de hilo dental que me puso al mil y me dice, sabía que te gustaría y comencé a besarla y acariciar todo su cuerpo, Lilia si tiene teta, ella es 32 B, pues total que yo pegado a sus tetas y con la luz apagada, comenzamos a coger delicioso, y en eso veo que alguien se acerca a la puerta, por deja bajo de la puerta se ve una luz, y pensé su madre viene a algo, pues nada, me asuste y no deje de coger pero más suave, pero en eso Lilia se puso intensa y comenzó a montarme muy rápido y fuerte, y su madre seguía en la puerta, ya para ese entonces supuse que no entraría que solo estaba escuchando en la puerta, así fue comencé a darle más fuerte a Lilia hasta que me dijo papi, me das por la cola (ya la había estrenado antes), y así fue solo derrápense se escuchó un pequeño gemido al entrar en su ano!, Lilia me decía, reviéntame, dámela toda!! y su vagina escurriendo a chorros, así seguimos hasta que términos los 2 y deje todo mi leche en su ano. Por la mañana, bajamos a desayunar y todo normal, Lilia, dice regreso voy al baño y Ceci me dice que rico estuvo anoche, ¿no?, ¿quién te gusto más ella o yo?, le respondí que eran diferentes pero que ambas me gustaban, y me dice no te gustaría con las 2 y solo me salió una sonrisa, y le respondí me encantaría, solo sonrió y me dijo ya veremos.

Autor: Anónimo Categoría: Sexo con Maduras

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Una noche inesperada

2019-08-10


Hola, soy un chico de 18 años que os voy a contar una historia impresionante que me ocurrió hace un mes. Yo estaba, como todos los años, en las fiestas de mi pueblo, me lo estaba pasando de puta madre, cuando Carmen, una amiga que desde siempre me ha puesto mazo, me dice que se tiene que ir a casa. Yo le dije que como es que se iba ya a casa si estaba sola. Ella me dijo que se iba a ir con Alex a seguir la fiesta allí. Yo la sonreí y le dije que le fuera bien. Ella me sonrió y me susurró al oído que si me apuntaba. Yo me quedé paralizado, no sé si porque no me acababa de creerlo, o porque el simple hecho de follar con Carmen me dejaba sin habla. Después de este shock le contesté un sí rotundo. Por cierto, no os he dicho lo buena que está Carmen, es una morena guapísima con ojos negros, pelo ondulado, un cuerpo bestial, que lo remata un culo estupendo, y un complemento de dos tetas preciosas. Según llegamos a su casa, Alex y yo nos sentamos en el sofá del salón y Carmen en el sillón. Nos pusimos a ver la tele y Carmen se acercó a su novio y le dio un largo y apasionado beso en la boca, mientras yo estaba mirando, sentí como la mano de Carmen me sobaba la polla. Carmen se levantó y me bajó los pantalones, yo ya tenía la polla a punto de reventar los bóxer que llevaba. Me dijo: -Tienes un rabo impresionante (no dijo ninguna mentira, mi rabo mide 20 cm de largo y es bastante gordo). -Ya verás cuando quites los calzones Después de esto ella tiró del bóxer y dejó a relucir mi preciosa polla. -Alex vete si quieres que con esto ya tengo para toda la noche. Alex se apartó y se puso en frente de la televisión sentado en el suelo de espaldas al aparato, y empezó a hacerse pajas. Yo estaba flipando, Carmen me estaba chupando la polla y su novio miraba mientras se hacía pajas. Carmen chupaba como una autentica profesional, nunca me habían hecho una mamada tan increíble, yo para mantener el control miré al techo mientras me moría de gusto. Según bajé la mirada, Carmen se estaba desvistiendo, se había quitado la camiseta y el sujetador y tenía al descubierto sus increíbles tetas, yo ya no aguanté más y me corrí en su cara. Ella me lo agradeció, subiendo encima de mí hasta darme un beso en la boca. Mientras me la comía, mis manos estaban bajándole su minifalda. Cuando ya se la había quitado dejó de besarme y la contemplé, y ahí estaba ella desnuda con un tanga rojo que me estaba volviendo loco. Me levanté del sofá y se sentó ella espatarrada. Yo me coloqué en cuclillas con mis manos le aparté en tanga y empecé a chupar su coño como si mi vida me fuera en ello. Ella se puso a gemir y a medio chillar: -Siiiiii, sigue, no pares, aaaaaaaahhhh, tu si que sabes comer, aaaaaaaahhhhhhh Cuando su coño estaba ya empapado me levantó y me empecé a enrollar con ella. Después de esto nos fuimos a su cuarto en un trayecto de besos y manoseos. Allí me hizo una cubana increíble, yo me volví a correr otra vez, pero esta vez entre sus tetas. -Joder, eres increíble tío, ahora me vas a follar. Según dijo ésto la cogí, la puse contra la pared y empecé a follarla. Al principio iba despacio, pero debido a sus deseos de que fuese al máximo desde el principio empecé a follar como si me fuese la vida en ello. -Vamos sigue, no pares, aaaaahhhhh (lo decía ella). Comencé a sentir el orgasmo y le saqué el rabo y me corrí por su cuerpo. Repetimos la operación una y otra vez, hasta tres. Yo le dije que ya estaba cansado y cambiamos los papeles. Ella me tiró a la cama y empezó a botar en mi cipote, la verdad es que era increíble de lo que era capaz, nunca me habían follado así. Yo me estaba muriendo del gusto, a pesar de que mi prepucio estaba ya más rojo que un tomate. Ella no paraba de gritar y de gemir. Me dijo: -Yo ya no puedo más, lo podríamos ir dejando ya. -No, aunque ya estoy muerto, quiero hacer una última cosa. -El que -Quiero darte por culo, ha sido mi sueño desde hace tiempo. Según le dije esto se tumbó en la cama, y con el perfecto culo que tenía en pompa y me dijo: -Dame, pero no te pases, que el aparato que tienes no es para andarse con movimientos bruscos. Empecé a darla despacio y luego aceleré, Carmen no dejaba de chillar y de insultarme, pero entre esos gemidos e insultos se distinguían claros "sigue, no pares...". Después de esto me enrollé con ella y la dejé tumbada y extasiada en la cama y me fui, por supuesto me despedí de Alex. En este mes todavía no hemos vuelto a follar.

Autor: Anónimo Categoría: Jóvenes

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Hermoso culo

2019-08-09


Esta historia ocurrió el 23 de diciembre de 2001, un compañero de la universidad me invitó a su matrimonio en un pueblo aledaño a la ciudad de Bogotá, donde resido, el mismo día me dispuse a viajar en compañía de un amigo en mi automóvil, del matrimonio les puedo decir que estuvo bien, la ceremonia religiosa fue a eso de las 7 pm, después una cena y baile toda la noche. Durante la fiesta estuve departiendo con varias mujeres, pero ninguna sin llegarme a interesar ni ir más allá, todo parecía que iba a ser un matrimonio aburrido, como a las 5 am ya en casa de uno de los familiares de la novia, me acosté bastante prendido por el licor en una habitación con otras personas que no conocía antes, dormí unas 4 horas y como a las 9 am sucedió que desperté y lo primero que vi fue un culo redondito en frente mío, metido en una tanga de esas brasileras de color negro que me calentó de manera inmediata, disimuladamente entre abrí los ojos sin que esa mujer que estaba vistiéndose se diera cuenta que estaba despierto y pude contemplar una y otra vez ese hermoso culo. La descripción de aquella hembra que me estaba dando esa preciosa vista, unos 23 años, 1.60 aproximadamente, el pelo tinturado rojizo, de tez blanca, unos senos de tamaño y forma normal, un cuerpo magnifico y ese hermoso culo paradito, su cara no era muy atractiva, tal vez por eso, en la noche no me había fijado en ella, mi espectáculo terminó cuando esa mujer termino de vestirse poniéndose un jean ajustadito que marcaba perfectamente su culito y una camisita de esas pequeñitas que usan las mujeres en tierra caliente, bastante escotaditas que dejan ver las tetas en todo su esplendor, además la hembra llevaba una toalla en la cabeza. Luego de haber visto aquello me quede unos minutos más en la cama tratando de asimilar lo que había ocurrido y que se me bajara un poco la tremenda parola que tenía, así que decidí salir y percatarme de donde estaba, y pude notar que la parranda aún no había terminado, todavía habían borrachos tomándose las ultimas botellas de wiskhy, me senté donde pude y mi desayuno fue un trago por lo que quede de nuevo prendido, al rato salió de las habitaciones aquella mujer y yo no podía quitarme de la mente lo que antes había visto. La hembra se llama marcela y era amiga de la novia, busque la manera de acercármele y empezamos una de esas conversaciones normales de dos personas que acaban de conocerse, así siguió la mañana sin mayor novedad, solo que yo tenía una calentura que se acentuaba cada vez que hablaba o veía a marcela y recordaba su hermoso culo desnudo metido en aquella tanga negra. Como a eso del medio día y teniendo en cuenta que era 24 de diciembre, los que vivíamos en Bogotá teníamos que partir a buscar a nuestras familias para celebrar la fecha, afortunadamente para mí, y teniendo en cuenta que habíamos estado conversando, la novia me pidió el favor de llevar a marcela hasta Bogotá, pues ese día es difícil conseguir autobús, yo lógicamente accedí y pensé que era la mejor oportunidad que tenía de hacer mis fantasías realidad. Como a la 1 pm prendimos marcha hacía la capital, marcela, mi amigo que había venido conmigo y yo, obviamente la mujer adelante al lado mío y mi estorboso amigo en la parte de atrás del auto, llevábamos lentes de sol por lo que todo el tiempo miraba hacías sus tetas, las cuales debido al calor que hacía y a su escotada camisa se veían esplendidas, no les miento que todo el camino estuve con la verga parada y cada roce con marcela para mí era como un orgasmo. Hicimos un par de paradas a comprar esas cosas que uno le lleva a su familia de recuerdo y en una de ellas le pregunte a marcela que donde vivía en la ciudad, y para fortuna mía, era un barrio bastante cerca al mío, hacia el sur de Bogotá, por lo cual le dije que la podía acercar aún más, como a eso de las 3 pm entrando a Bogotá por la autopista Medellín me deshice de mi amigo quien vive hacía el norte y cogimos nuestro rumbo con marcela, por lo que estando ya solos inicie con la terapia respectiva, tenía que ganar tiempo por lo que le pedí que acompañara hasta la oficina a recoger un vino que tenía allí y debía llevar a la casa, obviamente la oficina estaba completamente sola púes era un 24 de diciembre y ella me pidió que la dejara utilizar el baño, subimos y allí le hice las primeras insinuaciones a lo que ella se resistió un poco. Ya en el automóvil le dije que me sentía un poco mal debido a la parranda y los efectos secundarios del licor y lo mejor era parar para tomarme, por lo que me estacione frente a un miniexpress y compre algunas bebidas frías, allí nos quedamos como media hora hablando y en mi desesperada calentura le confesé que la había visto en paños menores por la mañana a lo que ella respondió con algo de timidez y desconcierto al comienzo y después con risas lo que me tranquilizó y me dio confianza para seguir tirando el anzuelo, ya desinhibido le confesé lo caliente que estaba y que no podía sacarme su culo de mi mente y que todo el camino había estado fantaseando con sus senos y todo su cuerpo, acto seguido yo creo que ella se calentó al escuchar todo eso y aproveche para robarle un beso en la boca casi a la fuerza, ella que aún se resistía luego de varios intentos y de cursimente declararle mi amor a primera vista, accedió y nos prendimos en varios besos, yo sentía que mi verga se quería salir y no resistía más. Lo que había logrado era magnifico, como para irme a casa y exprimirme un tramando pajazo, pero lo que yo quería era más, así que prendí motores y tomamos rumbo hacia nuestras casas, igual el tiempo apremiaba y sabía que era una carrera loca contra reloj y que no nos debía coger la noche, en mi maquiavélica mente sabía que debía tomar una ruta que me condujera por el lugar apropiado, por lo cual crucé por un sector en el que hay bastantes residencias o moteles "Restrepo", durante el camino en cada semáforo donde debía detenerme, aprovechaba para calentar a marcela, por lo cual los besos ya se habían tornado más eróticos e iban acompañados de manoseos en los senos y en el culo, y en una ocasión le había tomado la mano a marcela para que frotara mi verga mientras conducía, yo estaba en la gloria y sabía que la perra era toda mía. Pero sorpresivamente cuando intente ingresar a una residencia de estas, marcela como es costumbre en la mujeres, decidió que no, que el tiempo no alcanzaba, que tenía que llegar a su casa, que nos acabábamos de conocer, etc., etc., bla, bla, bla., por lo cual toco abortar este plan y seguir por nuestro rumbo, yo pensé que ya no habían más moteles por el camino que nos quedaba, y que debía cambiar de plan inmediatamente, por lo cual en un campo desolado y cerca de unos apartamentos, decidí estacionar y presionar a mi acompañante, nos empezamos a besar apasionadamente, le saque sus brasieres y lamí sus senos, alcance a desabrochar su pantalón y rozar con mi mano su chocha muy humedad por cierto, ella estaba entregada y yo no podía más, pero algo inesperado sucedió, todavía era muy claro y se veía toda nuestra lujuria, así que desde un apartamento empezaron a gritar cosas, por lo cual tuvimos que abortar nuestra calentura y dar marcha nuevamente. A estas alturas la arrechera que nos invadía a juntos era enorme, cada vez que nos deteníamos y aún con el auto andando, nos besábamos y nos manoseábamos mutuamente, yo tenía mi pene fuera del pantalón y ella lo agarraba fuerte con sus manos yo trataba de meterle mis dedos en su vagina completamente húmeda, tanto que creo que ya se había venido, mi plan era llegar hasta un parque que tiene muchos árboles y es muy desolado, su pantalón estaba en las rodillas y mis dedos ya recorrían sus entrañas, esto era muy emocionante porque la gente de los otros vehículos podría vernos, al fin llegamos hasta nuestro parque, estacione el auto en el sitio más desolado y enseguida me lanzó sobre marcela con mis pies y con mis manos, termine de sacar su pantalón, note que la silla estaba empapada, esta mujer estaba disfrutando más que yo, mi verga que estaba afuera trataba locamente de penetrar la chocha de marcela, con una pequeña ayuda y bajando lo más que pude mi pantalón, logre empacársela toda, este fue el momento que todo el día estaba deseando y por fin lo estaba logrando, estaba en el cielo y no quería bajar de allí, lo que siguió fue una culiada como de media hora, yo aguantaba lo más que podía la descargada, le lamia sus senos y le mordía sus pezones queriéndoselos arrancar, la embestía y en poco tiempo los vidrios estaban completamente empañados, la incomodad del vehículo y el hecho que llevaba bastante tiempo y no sentía ni una mosca en el lugar, me indujeron a que abriera la puerta, me bajara y colocara a marcela en cuatro patas, introduciendo aún mejor mi verga que parecía que creciera más y más, ahora sí podía disfrutar de ese hermoso culo que me había despertado aquella mañana y me sentía morir, marcela ya se había corrido no sé cuántas veces y estaba completamente mojada, gotas de su semen le escurrían por sus piernas blancas, yo recogía lo que podía y se las untaba en su agujero negro, el cual me dispuse a perforar con mis dedos, creo que marcela nunca había sido culiada por su orto porque era muy estrecho, con todo su liquido la lubricaba hasta que pude meter un dedo, lo metía y lo sacaba al mismo tiempo que le metía y sacaba y mi verga de su chocho, ella seguía gimiendo y gozando y creo que se venía porque no dejaba de chorrear, hasta en el piso caían sus gotas. Así duramos un buen rato hasta que se me cansaron las piernas, entonces me volví a meter en el auto y me recosté boca arriba, colocándose ella encima mío, enterrándose toda mi verga en su chocha, se movía desaforadamente y se corría ahora más rápido que antes, mojándome todo mi vientre, cada vez que entrega y salía mi verga de su vagina, sonaba el charco que ya tenía encima mío, se golpeaba contra el techo del auto pero no le importaba, yo creo que tuvo como cuatro orgasmos más y me decía que nunca había estado tan rico que ya no podía más que quería que me viniera ya, por lo cual entendí que era el momento que debía acabar así que empezó a embestirla yo mismo desde abajo como estaba, ella alzo su culo lo más que pudo, creo que alcanzaba a tocar el techo, yo me impulsaba con mis piernas las cuales estaban encima del tablero y contra el panorámico del vehículo y así le daba con tanta fuerza que sus flujos me salpicaban la cara, era la culiada más deliciosa que había tenido y cuando me vine lo hice completamente adentro, quedándonos un rato en esa posición y sintiendo nuestros cuerpos estremecer. Nos quedamos como 20 minutos más desnudos como estábamos, mirándonos como sin creer lo que había pasado y magnifico que había sido, nos besábamos tiernamente y nos juramos repetir por siempre nuestra magnifica culiada. Después nos acomodamos, nos vestimos y nos fuimos, eran como las 7 de la noche, yo la deje en su casa y me devolví hasta la mía, esa noche me dormí antes de que fuera media noche, pues mi regalo de navidad ya lo había tenido y había sido el mejor.

Autor: Anónimo Categoría: Heterosexual

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Regalo de graduación

2019-08-08


Me llamo Christopher y tengo 19 años, hace ya un año que me gradué del High School aquí en San Diego CA. Yo no pensaba que esa noche fuera a ser tan especial para mí, pues no soy el tipo de persona que sea popular en la escuela o algo por el estilo, pero resulto ser la mejor noche de mi vida y algo que definiría mi futuro. La chica de enfrente de mi casa llamada Jessica, es un año mayor que yo y ha sido mi amiga desde que éramos niños y siempre hemos tenido una conexión especial como algo más que amigos, aunque nunca me he atrevido a pedirle que sea mi novia, siempre nos hemos tratado como si lo fuéramos, vamos tomados de la mano a todos lados, nos abrazamos muy seguido y todas esas cosas, nuestras familias se llevan muy bien, en más de una ocasión nos hemos juntado en las fiestas navideñas para celebrar todos juntos, con ella tuve mis primeras experiencias con una mujer, con ella fue mi primer beso, y cuando estábamos un poco más grandes mi primer manoseo a una chica. (No cuento la experiencia vivida con mi hermana como algo oficial) Jessica es la chica más linda que yo he visto en mi vida, es de estatura media como de 1.65 mts tiene la piel blanca, el pelo color café y unos ojos tan azules como el cielo, es delgada, con unos pechos medianos y un trasero muy redondo. Cuando yo tenía alrededor de 10 años, su hermano me daba clases de guitarra y de piano, así que eso lo usábamos como pretexto para estar todo el día juntos, siempre decíamos que algún día nos íbamos a casar, íbamos a vivir juntos y nos iríamos a vivir a Los Angeles, pero bueno esa es otra historia. Como ella es un año mayor que yo obviamente se graduó antes, y como no estaba becada decidió no ir a la universidad, Yo me sentí un poco mal por eso pero al mismo tiempo estaba muy contento porque nos seguiríamos viendo todos los días y si ella iba a la universidad solo nos veríamos en las vacaciones. Así que después de que ella se graduó consiguió un trabajo, yo seguía en la escuela, paso un año entero y llego el día de mi graduación, yo no estaba muy emocionado porque no se me hacia la gran cosa, invite al baile de graduación a una chica llamada Michelle que ni siquiera me caía bien, solo lo hice por compromiso, el esposo de mi hermana me presto su carro y fui por mi pareja para dirigirnos al baile, Michelle estuvo toda la noche pegada a mí y eso me disgusto muchísimo, total, así pasaron las horas y ya era tiempo de llevarla a su casa, la verdad yo estaba muy molesto porque la mayoría de mis amigos iban a tener sexo esa noche y yo solo me iría a dormir a mi casa. Llegue a casa como a las 12:00 de la noche, como mi madre no pensaba que fuera a llegar tan temprano ya estaba dormida, asi que me fui a mi habitación, cundo de pronto escucho que lanzaban piedritas a mi ventana, (Así era como Jessica me llamaba para que saliera). Entonces baje y Salí a la calle con ella, al verme me dijo… —Wow que guapo te ves! (aun traía el traje de la graduación puesto) —Gracias. —Te vi llegar en el coche y quise venir a preguntarte como te había ido, honestamente pensé que ibas a estar con alguna chica justo ahora. —Hahaha no, la verdad es que Michelle ni siquiera me cae bien. La invite a pasar y nos sentamos en la sala y miramos videos musicales, de pronto ella me miro de una manera muy tierna, me sonrió, acaricio mi cara, me abrazo con mucha fuerza y me dijo… —Hace mucho tiempo que nos conocemos y nunca me había sentido tan nerviosa a tu lado —Nerviosa? —Si —Porque estas nerviosa? —Porque quiero que esta noche estemos juntos tu y yo —Que?! —Hoy que es un día muy especial para ti, quiero darte algo que los dos hemos querido desde hace mucho tiempo, tu sabes que hemos sentido una atracción el uno por el otro desde niños y siempre me has protegido, así que… quiero que hagamos el amor Chris, TE AMO Yo inmediatamente comencé a besarla y a pasar mis manos por su rostro, desate su cabello y tocaba su cuerpo lentamente, sentía como su piel se erizaba, y como su cuerpo entero temblaba de nervios, entonces la levante y la lleve hasta mi habitación en mis brazos, entrando a mi habitación la recosté en la cama y apague la luz solo dejando encendida una lámpara que tengo en mi mesa de noche, ella me quito mi ropa y yo hice lo mismo con la suya, era algo hermoso lo que estaba contemplando, su cuerpo desnudo, su piel tan lisa y suave, ella estaba recostada en mi cama desnuda esperando por mí para unir nuestros cuerpos y confirmar de una vez por todas que somos el uno para el otro. Comencé besando su cuello, lentamente, baje hasta sus pechos los cuales bese y acaricie, para después poder recorrer con pequeños besos su estómago hasta llegar a poner mis labios entre sus piernas, ella las abrió lentamente invitándome a probar los jugos que emanaban de su rosada vagina, puse mi lengua suavemente entre sus labios vaginales recorriéndolos hasta tocar su clítoris con la punta de mi lengua, a lo cual ella reacciono alzando un poco la cadera, soltando un gemido muy ligero y tocando mi cabeza para que no me alejara de ella, lamí por varios minutos su vagina, esa noche no hubo un una sola parte de su cuerpo que mis labios no hubieran besado y mis manos hubieran acariciado. Después la puse boca abajo dejando su trasero expuesto, bese sus pies para quedarme tatuado en sus huellas, fui recorriendo sus piernas con mis labios y mis manos poco a poco, hasta llegar por fin a su trasero, el cual bese, mordí suavemente y acaricie para seguir recorriendo su cuerpo y llegar a colocarme encima de ella y besar sus hombros, ella estaba temblando, tenía los ojos cerrados y gemía suavemente, solo dijo… —Estoy lista para ti bebé Levanto el trasero y pude sentir su vagina empapada tocando mi pene, entonces lo introduje lentamente mientras ella apretaba la almohada, gemía y respiraba muy agitada, introduje mi pene por completo y ella dijo… —Lento, por favor se cuidadoso —No te preocupes nena, yo te voy a cuidar Comencé a meter y sacar mi pene lentamente, eso era lo más hermoso que había vivido, había tenido sexo en un par de ocasiones con unas chicas de la escuela, pero nunca había hecho el amor, y nunca había sentido lo que sentí esa noche. Después de estar en esa posición por algunos minutos me deje caer sobre la cama y ella comenzó a besarme muy apasionadamente, beso mi cuello y fue bajando besando mi abdomen como yo lo había hecho con ella al comienzo, tomo mi pene con sus suaves manos y metió la punta de mi pene a su boca y una vez estando adentro jugaba con su lengua pasándola alrededor de mi glande, después intentaba meter mi pene entero a su boca y hacia unos ruidos muy obscenos, yo tome delicadamente su cabello largo para poder mirar su cara y mirar sus hermosos ojos azules mientras ella continuaba chupando lentamente mi pene. Pocos minutos después, ella se levantó y coloco su cadera encima de la mía, para quedar en la posición de Cowgirl (No sé cómo se diga en español) ella tomo mi pene y lo introdujo lentamente hasta estar por completo dentro de ella otra vez, puso sus manos en mi pecho y comenzó a tallarse, sentía como su clítoris rosaba mis bellos púbicos, ella comenzó a tallarse con más rapidez y a gemir un poco más fuerte, ella sabía que mi madre estaba en la habitación al fondo del pasillo y no podíamos hacer mucho ruido, así que para no gemir tan duro apretaba mi pecho con las yemas de sus dedos y se mordía sus labios de una manera muy excitante, de pronto se alzó muy rápido dejando salir sus jugos en un chorro que golpeo mi pene y me empapo hasta el abdomen, ella dijo… —Perdón bebé, no pude soportarlo más. —No te preocupes nena eso se sintió muy bien Después de haber expulsado sus jugos sobre mí, me beso, se acostó a lado mío y con un tono de voz muy sensual me dijo… —Ven aquí, quiero sentir tu cuerpo sobre el mío otra vez Yo me levante, mi entrepierna y mi abdomen estaban empapados, me puse enfrente de ella, mirándonos a los ojos me sonrió, abrió sus piernas y estiro sus brazos para poder abrazarme, yo me puse en medio de sus piernas y me introduje de nueva cuenta en ella, comencé a bombear lentamente mientras ella clavaba las yemas de sus dedos en mi espalda y decía susurrándome al oído… —Te amo Chris, soy tuya bebé, te amo —Yo también te amo nena, siempre te he amado —Quiero estar contigo toda mi vida, bebé, te necesito En ese momento la bese muy apasionadamente, sentía como nuestro sudor se fusionaba es nuestros cuerpos desnudos, besándola comencé a bombear con más rapidez, ella comenzó a respirar muy rápido y dijo… —Así papi, dámelo, quiero sentirlo dentro de mi Eso me éxito muchísimo así que no pude soportar ni un minuto más y deje salir mi carga dentro de ella, al instante me abrazo fuertísimo y rodeo mi cadera con sus piernas para impedir que me apartara de ella, me miro a los ojos, me sonrió, acaricio mi cara y me dijo… —Te amo papi —Yo también te amo princesa Me acosté a lado de ella, se acercó a mi poniendo su cabeza sobre mi brazo y metió sus piernas entre las mías me sonrió y me dijo… —Quiero que estemos juntos toda la vida, Chris —Yo siempre voy a estar a tu lado princesa, pase lo que pase Estuvimos unos minutos así, hasta que recordé que la cama estaba súper mojada y tenía que cambiar la sabana para poder dormir, decidimos no ducharnos porque eran las 2:15 de la mañana y mi madre se despertaría, entonces mientras ella se limpiaba yo arregle la cama para poder dormir, nos acostamos desnudos y dormimos abrazados toda la noche. A la mañana siguiente me despertó besándome el cuello, y cuando abrí los ojos vi su cara angelical a lado mío y sus hermosos ojos azules viéndome con mucha ternura, y le dije… —Buenos días nena —Buenos días bebé —Qué lindo es despertar así, viendo tus bonitos ojos —Yo te quiero despertar así todas las mañanas Nos dimos un largo beso y nos quedamos un rato acostados platicando y recordando todo lo que dijimos cuando éramos niños sobre casarnos e irnos a vivir a Los Angeles, y prometimos que lo íbamos a hacer algún día, después nos dimos una ducha juntos, nos vestimos y como eran las 8:30 de la mañana y mi madre aun dormía salimos sigilosamente para no despertarla y se diera cuenta que habíamos pasado la noche juntos, yo aún tenía el coche del esposo de mi hermana, así que fuimos a desayunar a una plaza que queda muy cerca de nuestras casas, ahí decidí proponerle que comenzáramos una relación seria y formal, cuando llegamos de desayunar, juntamos a nuestros padres para poder decirles que por fin habíamos comenzado una relación formal, nuestros padres se alegraron mucho, porque desde que éramos niños decían que nos veíamos muy bien juntos. Ya con una relación formal, y como yo nunca he sido un buen estudiante decidí no ir a la universidad, así que conseguí un trabajo con el hermano de Jessica y ahora mi cuñado, en un estudio de grabación (YO AMO EL HIP-HOP). Nos veíamos todas las tardes cuando llegábamos de trabajar y casi diario hacíamos el amor, siempre como si fuera la primera vez que lo hacíamos. Algunos meses después me dio la noticia de que estábamos esperando un hijo, al contárselos a nuestros padres, nos dieron un sermón diciendo que ya no había vuelta atrás, que estábamos demasiado jóvenes y aun teníamos un futuro por delante y todas esas cosas típicas de los padres, y al final tanto sus dos padres como mi madre nos dieron un apoyo económico para poder comenzar una vida juntos. Actualmente Jessica tiene 8 meses de embarazo, a principios de este año su hermano tuvo que irse a Los Angeles por cosas de la disquera así que algunas semanas después me mando a llamar para comenzar a trabajar allá, nos consiguió una casa en una zona no muy peligrosa de Los Angeles, ahora vivimos juntos, amo despertar por las mañanas y verla dormir abrazada a mí, ese siempre fue uno de mis sueños, y hemos comenzado a ahorrar para poder casarnos cuando el bebé nazca. Deséenos suerte.

Autor: Anónimo Categoría: Jóvenes

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En la cabaña

2019-08-08


A pesar de mi corta edad me estaba volviendo adicto a la verga de mis dos culiadores. Desde lejos vi a mis dos amigos platicando sentados en las vías cerca del arbusto donde tanto placer había recibido, Me dio gusto verlos y sentí que se me hacia agua el culito. Al estar junto a ellos creí que nos meteríamos a nuestro escondite pero Paco nos invito a su casa que estaba por ahí cerca. Caminamos unos 15 minutos mas y al ver una vereda que partia y se alejaba de las vías nos dijo,-Es por aquí, mas adelantito esta mi cabaña. Llegamos a una pequeña casa y entramos, era nada mas un gran cuarto que tenia una mesa con dos sillas, una estufa unos trastos y en el otro extremo una cama y una comoda con cajones.Paco y Juan llevaban unas bolsas de papel de donde sacaron una botella de licor y unos refrescos sacaron unos vasos desechables y se sirvieron medio vaso de ron con coka y un poco de agua mineral a mi me ofrecieron un refresco de naranja que acepte. Juan me dijo, -Mira mijo te traje esto para que te pongas, Yo vi lo que saco de otra bolsa de papel y vi que era un vestido de mujer, mas bien de niña ya que estaba muy chico. Me desnudaron y ya que me tenían bien encueradito Juan me ayudo a ponerme el vestido, me quedaba muy apretado de arriba y de abajo nomas me cubria hasta media nalga, Ellos estaban felices con ese espectáculo. Me dijeron que caminara por todo el cuarto y yo bien obediente camine moviendo mis nalguitas para que ellos me vieran y se calentaran. Seguían tomando sorbos a sus tragos y festejando el espectáculo que les daba al caminar por toda la habitación, Uno le dice al otro, -Mira que bonita se le ve la verga levantando el frente del vestido, baje la mirada para mirarme y vi mi verguita bien paradita, apuntando hacia enfrente y levantando el vestidito con mi cabecita asomándose, mientras por atrás el vestidito me tapaba nada más la mitad de mis nalgas. Paco me dice,- Ahora parate de espaldas a nosotros y agachate hasta agarrarte con las manos tus tobillos, Me agache y asi lo hize, voltie hacia ellos y ya estaban desnudos jalándose las vergotas ricas que se cargaba cada uno. Ahí estaban mis dos culiadores sentados en la cama y jalándose cada uno su chilote, viendo como les ofrecia mi casi recién desquintado culo de chamaco. Paco volteo a verle la verga a Juan y le dijo, -Que gorda la tienes, me dejas tocártela a lo cual este accedió ofreciéndosela, Paco la tomo con una mano y se la empezó a chaquetear, Juan hizo lo mismo y se la agarro a Paco asi que ahora se estaban puñeteando la verga uno al otro. Yo seguía en la misma posición, agachado, ofreciéndoles mis nalgas con mis manos en los tobillos. Juan me dice, -Ven Mijo, acércate a nosotros y soltando la verga de Paco me sienta en una de sus peludas piernas y me da un buen bezo en la boca para luego seguir besándome el cuello y las orejas, El otro nomas veía esto casi con la baba de fuera y también se une a nosotros besándome atrás de mi cuello para luego bajar por mi espaldita hacia mis nalgas para besarlas también. Yo me sentía en la gloria, me estaban besando todo, incluyendo mi verga y mis huevitos, Que rico sentia todo eso!. Me acomodaron sobre la cama con los brazos y las piernas bien abiertas y después de turnarse mamandome el culito, Mi desquintador Juan se acomodo detrás de mi y procedio a meterme la verga, me la hiba metiendo centímetro a centímetro y yo sentia como se me habría mi ano pero ya no sentia dolor, ya la quería adentro completita y asi se fue llendo hasta que sentí que me llegaba hasta el estomago. Me tenían bien empalado pero eso es lo que yo quería desde hacia varios días y eso es lo que me estaban dando.

Autor: rulisdtj Categoría: Tabú

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Mi prima y mi tía

2019-08-08


Todo empezó cuando siempre iba a casa de mi tia, a estar ahi viendo a mi prima q siempre llevaba tangas, con lo cual me ponia la polla dura, un dia cuando iba a casa de mi tia, yo iba siempre al baño recien duchado de mi prima y buscaba la ropa interior para olerla todavia caliente al haberselo quitado hace poco, asi un dia y otro. Hasta q un dia dije hoy voy me me masturbo oliendo sus tangas, pues ese dia yo entre despues de q mi prima se duchara y comence a masturbarme pero no contaba q mi prima regresaba a por el secador de pelo y me voy pero con lo cual fue mi sorpresa q en vez de enfadarse me digo primo q haces oliendo mi tanga si me quieres oler dímelo y me comes mi vagina. Al principio creia q era broma pero ella me miraba y cuando veia mi verga me decia me gusta puedo ya q tu no te decides, y comenzaba a lamer mi glande a la vez q yo iba buscando con mi mano su vagina, hicimos un 69 me corri con tantas ganas q ella empezaba a tragar. Me dio un beso y se fue diciendo la proxima vez me lo pides y no huelas mis bragas, pero un dia cuando fui a casa de mi tia yo q iba buscando a mi prima escuche la ducha, yo pensando q era mi prima abri la puerta con la sorpresa q era mi tia, vi a mi tia con esos pechos enormes y esa vagina peluda q me gustaba tanto, me daba la vuelta de verguenza pero la sorpresa mia fui cuando me dijo - Te vas? por cierto ya me he enterado lo de tu prima y tu- yo no sabia q decir, ella de repente comenzaba a bajar y comenzo a lamerme mi verga yo exitado empeze a tocarle los pechos q tanto habia deseado de repente se detuvo diciendome quiero un 69 y cuando te vayas a eyacular te paso un poco y te lo comes, esa me exito aun mas, mi tia se corrio con tantas ganas q pense q se habia orinado me exito tanto q me eyacule ella corriendo cogio mi semen y me lo paso a mi y besandonos me lo trague, y me fui a casa, mi siguiente reto es hacer un trio con mi tia y prima.

Autor: 19polla Categoría: Incesto

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Comida con mi novio

2019-08-08


Era un viernes a mediodía cuando llegue a casa de mi novio para comer juntos. Todo muy tranquilo llevaba puesto un pantalón de licra pegadito de esos que enloquecen a mi novio, terminamos de comer y mientras el recogía la mesa yo empecé a lavar los trastes cuando él se acercó lentamente y me dio un beso en el cuello mientras apretaba mis caderas y repegaba su verga dura en mis nalgas. Yo seguí lavando los trastes fingiendo que no me prendía entonces el rozo muy sutilmente mi coño con sus manos mientras llegaba a mis tetas, mis pezones ya estaban duros de imaginar la cogida que me esperaba entonces metió su mano y saco mis tetas por encima del sostén, llevo su dedo a su boca y empezó a tocar mis pezones con sus dedos mojados al mismo tiempo que metió sus piernas entre las mías para abrirlas bruscamente entonces empezó a rozar mi coño con una mano mientras la otra seguía acariciando mis tetas yo podía sentir su verga dura rozando contra mis nalgas y mi coño que estaba mojado y listo para recibirlo, metió su mano debajo de mi panti y empezó a acariciar mi clítoris muy despacio, intente voltearme pero me tomo del pelo y me inclino hacia enfrente, junto mis piernas y me quito el pantalón y la blusa y el también se deshizo de su pantalón y su bóxer. Me tomo del pelo y me puso frente al sillón donde me inclino hacia enfrente, beso mi espalda hasta llegar a mis muslos, se puso de rodillas, separo mis piernas y mis nalgas y empezó a lamer mi coño mientras yo acariciaba mis pezones yo estaba tan excitada que sentía como salía jugo de mi coño, entonces se levantó, me tomo del pelo y de una sola me metió la verga un par de veces luego me volteo y me puso de rodillas y empezó a coger mi boca una y otra vez sentía como llegaba a mi garganta pero no me importaba, estaba tan rica que quería más y más cuando estaba a punto de terminar me levanto y me acostó en el sillón boca arriba para empezar a lamer mi coño, oh por dios me encanta como me lo hace!! De repente, de un solo jalón metió sus dedos dentro de mí y yo grite de placer sin importarme si nos escuchaban sus vecinos paro de repente, se levanta, me da la vuelta y me puso en cuatro, sabe que me encanta que me coja por atrás, metió su verga en mi coño húmedo varias veces muy despacio mientras su dedo entraba por atrás muy despacio, saco su dedo y metió su verga por mi culo despacito y enredo mi cabello en su mano cuando por fin entro toda me empezó a coger como si el mundo se acabara, entonces apretó mis nalgas y supe que había terminado, que se había venido adentro de mí, me volteo y metió sus dedos de nuevo, esta vez muy brusco y rápido mientras me besaba y metía su lengua con sabor a mi dentro de mi boca, él no se detuvo hasta que termine en sus manos.

Autor: Fannylu69 Categoría: Sexo Oral

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Grata y negra sorpresa

2019-08-08


No sé por dónde comenzar, la verdad. Digamos que la vida me prestó una de esas casualidades que nunca hubiera imaginado, pero que pensándolo ahora, me apetece recordar, y muy gratamente por cierto. No os diré mi nombre, pero sí os diré que soy una mujer de 44 años, morena, guapa (eso me piropean mi marido y amigos), de media melena, ojos oscuros, buenas caderas con un culito bastante respingón y un pecho generoso talla 100. Me gusta hacer deporte, algo que sin duda ayuda a mantener firme mi cuerpo. Llevo casada 18 años con quien es mi marido, un tipo majo, agradable, algo más alto que yo y bien parecido. Podemos decir que llevamos una vida normal junto a nuestros dos hijos y respectivos trabajos. Trabajo como enfermera en un Hospital muy cercano a Barcelona. Un día mi padre me pidió que lo acompañase al traumatólogo. Recientemente lo habían operado de una mano, no podía conducir y tenía que estar en la consulta a primera hora de la mañana. Tras acabar mi turno de noche pasé por su casa a recogerlo y nos fuimos hacia el centro que le correspondía. Esperamos un buen rato, yo estaba muerta de sueño y sonó el nombre de mi padre por la vetusta megafonía de la sala de espera. Nada más entrar me quedé sorprendida por el médico de mi padre: un hombre negro de complexión fuerte, atlética, 1,90 y terriblemente guapo. Llevaba la cabeza rapada y una ligera perilla, corta y por el aspecto que ofrecía muy arreglada. Se me quedó mirando de inmediato, a mí y a mi escote, para posteriormente regalarme una sonrisa esmaltada repleta de unos dientes perfectos. “¡Virgen Santa!”, exclamé para mis adentros. Me estrechó la mano a la vez que se presentaba para, posteriormente, saludar a mi padre. La visita se me hizo muy corta. El médico no paraba de sonreír y mirarme de forma cómplice. Aprovechaba cualquier circunstancia para introducirme en la conversación, buscaba mi opinión e interactuaba conmigo de un modo afable y atento. Sin duda se trataba de una persona muy educada y con saber estar. Al despedirnos volvió a saludarme mientras recomendaba a mi padre que la próxima vez volviese “tan bien” acompañado. Al meternos en el coche mi padre me soltó algo relacionado con la muy atenta visita que me había proporcionado su médico. Intenté no hacerle más caso, pues en realidad estaba muerta de sueño y deseando llegar a casa para ducharme y meterme en la cama. Debo decir que durante un par de días tuve al médico en la mente, no de forma constante, pero sí me venía a la cabeza de tanto en tanto. En el fondo no dejaba de ser un hombre que se había mostrado muy atento conmigo, había flirteado con la hija de un paciente suyo y con el que no volvería a tener ninguna relación, aunque debo reconocer que nunca me había fijado en un hombre de raza negra, pero éste sí me había impactado como hombre. Era un tipo guapo y bien plantado, al que seguro no le faltarían seguidoras entre tanta mujer de nuestra edad. Un par de semanas más tarde volví a hablar con mi padre y tenía nuevamente hora con el médico. Volvimos a acudir a la visita y reconozco que fui “inquieta”. Iba algo nerviosa. El recuerdo de estar de nuevo frente a aquel hombre tan atractivo y que cultivaba tanto el halago, sabiendo tratar a las mujeres y cuya mirada y sonrisa eran arrebatadoras me hacía alentar las ganas de visitarlo. Eran unas ganas de jugar, coquetear, sentirme mirada, deseada y atendida por aquellos ojos profundos y compañía tan agradable. Debo decir que mi vida matrimonial no es mala. Mi marido, como dije antes, es majo, atento y agradable, pero eso no quita que los años hayan traído ese punto de monotonía con el que casi todas las parejas conviven y el médico me aportó esa chispa de pimienta en un momento en el que mi cocina andaba un tanto dejada y olvidada. Nunca había engañado a mi esposo. Tampoco soy una mojigata en la cama. He disfrutado con el sexo siempre y junto a mi marido hemos congeniado muy bien en ese sentido, aunque un poquito más de ardor no me habría desagradado. Entre él y yo podría decirse que soy más caliente… Nos tocó entrar de nuevo. Esta vez me había encargado de acudir sin la responsabilidad de salir de trabajar. Me había arreglado e iba más ceñida con unas sandalias de tacón y unas medias de red muy fina. Al entrar, estaba él de pie y observé cómo sus ojos se clavaron en los míos primero, para repasarme poco a poco después. Aprecié como saboreó mis pechos y mi trasero. Esta vez no había juego cómplice, todo era más directo: la mirada, cómo estrechó mi mano y hasta su forma de dirigirse a mí. Me preguntó mi nombre mientras presentaba sus excusas por no haberlo hecho el último día. Una de las veces se levantó para buscar los documentos relacionados con la intervención de mi padre, según él metidos en alguna carpeta del escritorio, y no pude más que fijarme en su tremendo culo y anchas espaldas de atleta. Estaba muy bueno. Terrible y peligrosamente bueno. Pero se fue pasando el rato y, antes de salir, le pidió el teléfono a mi padre para llamarlo próximamente y comunicarle los resultados de las últimas pruebas radiológicas (así se ahorraba ir expresamente para ello). Mi padre no llevaba el móvil encima, así que saqué el mío y le di su número, momento en el que aprovechó para pedirme mi número con la excusa de que mi padre no pudiera atenderlo cuando éste lo llamase. Guapo, atento, educado… y canalla. Pasaron los días y me fui olvidando del tema (otra vez). En el fondo pensaba “¡qué haces coqueteando con ese tipo. Ni que tuvieras 20 años ahora!” Una semana más tarde recibí una llamada de un número que desconocía. Era él. Me explicaba que sin prisa debería volver con mi padre un último día para retirarle el material y poco más pues las pruebas habían salido bien. Dos horas más tarde volvió a sonarme el teléfono. Era otra vez él y me decía que si lo deseaba pasase por la consulta a recoger la tarjeta sanitaria de mi padre y el último informe médico, olvidados durante la última visita. Sin duda me estaba llamando para que fuera a verlo otra vez. Me ruborizaba solo de pensarlo. Y allí estaba de nuevo, pero esta vez a solas. Nada más entrar me sorprendió su manera de saludar. Se me acercó y cuando alargaba la mano para el típico saludo protocolario una de sus manos se posó en mi cintura y me estampó dos besos en las mejillas. Me quedé un tanto parada, confundida y aislada del mundo por unos instantes, aunque sí recuerdo el fuerte aroma de su piel combinado con su perfume que me dejaron tremendamente excitada. Además, pude sentir el grosor de sus labios en mi cara y tener más cerca esa sonrisa tan blanca y perfecta. Buscó los documentos olvidados en la anterior visita y de paso me hizo saber que era mediodía, la hora del aperitivo y quedaba invitada. Entre un “este…” y un “no sé…” estaba boqueando y aceptando de forma ridícula su ofrecimiento. Sinceramente no sé cómo había ocurrido. De recoger algo olvidado estaba teniendo una cita con un hombre amable, educado y terriblemente guapo que además me ponía cachonda perdida. Por unos momentos se me pasaba por la cabeza “¿pero, qué haces aquí? Levanta y lárgate a tu casa que tienes a tu marido esperando y cosas que hacer…” Charlamos de todo un poco, muy atento en todo momento hasta que llegó la hora de marchar y así se lo dije. Se ofreció encantado para acompañarme hasta mi casa en su coche particular, algo que decliné, pero insistió y tuve que hacerle ver que no podía llegar hasta la puerta de mi domicilio en un coche con un hombre. Mi marido podría pensar mal y luego estaban las explicaciones. Lo entendió y me dijo que me llevaba y me dejaría un par de calles antes de llegar y asunto arreglado. No llevábamos 10 minutos de trayecto cuando buscó mi mano y la rozó suavemente. Sentí un latigazo por todo mi cuerpo. Mis pezones se erizaron y en mi coño se movían hormigas. Yo, estupefacta, lo oía hablar: “me gustas mucho, desde el otro día que viniste a la consulta con tu padre me dejaste prendado, eres preciosa, me gustaría tener una cita contigo, invitarte a cenar, tomar una copa…” Estaba flipada y no daba crédito. En un instante volví a la realidad y le contesté todo lo cortésmente que mi mente y boca lograban articular palabras, que lo sentía, pero que no era de esa clase de mujeres que iban teniendo aventuras por ahí y que no buscaba nada fuera de mi matrimonio, yo nunca hice esto, bla, bla, bla… Justo nos despedíamos pasó su brazo por mis hombros y me besó en los labios primero y a continuación inundó mi boca con su poderosa lengua. Fueron unos segundos en los que sentí su empuje, aliento y todo mi coño empezaba a mojarse. Sacó su lengua y acarició con ella mis labios antes de mirarme y decirme un escueto “hasta otra”. Salí del vehículo y me dirigí a mi casa como un robot. Solo recuerdo que durante el recorrido hasta mi domicilio un cosquilleo en el estómago y un calor tremendo en mi coño. Llegué, saludé y me dirigí hasta el aseo donde me desnudé y me senté en el bidé para acabar con aquel calor. Me masturbé durante un buen rato. Me corrí tres veces por lo menos y el cuerpo me pedía más. Pasaron unos días y fantaseaba con él. No dejaba de imaginar cómo sería el sexo, qué haría, posturas, de qué modo me follaría o le gustaría tenerme mientras me metía su polla hasta el fondo… Hasta que un día me llegó un mensaje. Me citaba en una dirección para “charlar y tomar una copa, sin compromiso…” Era todo un macho dominante y sabía atraer a las hembras. Se arrimaba, dejaba su sello y luego era la mojada dama la que acudía buscando al semental. Dudé mucho en proseguir con aquello, no sabía qué hacer ni cómo reaccionar ante su ofrecimiento. Finalmente, y tras un par de días deliberando, acepté su ofrecimiento pero esta vez iba decidida a pararlo todo y dejar claro que no era una fulana hambrienta de rabo, Llegué a la dirección y pensaba que sería un bar, pero resulta que se trataba de un bloque de pisos. Dudé. Ensimismada en darme la vuelta y acabar con aquella situación escuché que me llamaban desde un balcón. Era él y con la mano me invitaba a subir. Accedí. Subí hasta un segundo piso. Era amplio, decorado con gusto y a los cinco minutos estaba sentada en un sofá con una copa servida delante. Le pedí hablar para explicarme y dejar claro cuál había sido el auténtico fin de mi visita. A la tercera frase entrecortada por los nervios acariciaba mi cara con una de sus manos y me besaba con un ardor frenético. Nuestras lenguas se enroscaban de forma viciosa, saboreaba su saliva, sus gruesos labios mojados por la mía, pero me dejé caer hacia atrás y ahí me di cuenta que iba a ser follada por aquel poderoso hombre. Desabrochó mi camisa, sus manos volaban sobre mis tetas, pellizcaba mis pezones, tomaba posesión de ellos con su boca y los envolvía haciendo que gimiera como una perrita en celo. Le ayudé a quitarse su camisa y pude (por fin) acariciar aquel poderoso torso de macho, un pectoral cuidado de gimnasio y unos brazos como bloques de piedra. Dos minutos más tarde estaba desnuda, estirada en el sofá y con las piernas abiertas mientras su cabeza se metía entre mis piernas. Su lengua era un ciclón en mi coño, rebuscaba entre mis labios, chapoteaba con mi flujo, entraba y salía de mi vagina y aprisionaba mi botón con rudeza. No podía para de gemir y gritar mientras me corría salvajemente sobre su boca. Sin apenas retirar su boca de mi coño introdujo uno de sus dedos en él. Lo dejaba dentro unos instantes, salía, volvía a entrar, todo muy cadencioso y acompasado. Dios, qué placer sentía en mi encharcado chochito. Pero volvió a poner su lengua sobre mi clítoris sin sacar su dedo de mi interior. Ahora me acariciaba doblemente. Jamás me habían sometido a tal sufrimiento, y bendito sufrimiento. Un minuto después descargaba sobre su boca mientras mis manos empujaban su cara contra mi ardiente coño. No podía más. Tenía hambre, quería follármelo, sentirlo que me pegase la follada de mi vida. Su pantalón mostraba una tremenda erección. Se puso de pie y sentada en el sofá frente a él lo acerqué para desabrochar y liberar aquella inflamación. No es que sea una experta, pero tenía ante mí la polla más hermosa de mi vida. Gruesa, circuncidada y grande. Más de veinte centímetros. Sus huevos eran gordos y muy grandes también. Pasando mi mano por ellos comprobé que estaban rebosando de leche, estaban duros y muy calientes. Se sentó junto a mí y guió con sus manos mi cara hacia su polla. Empecé a saborear su glande brillante y grueso que me entraba con alguna dificultad. Retiraba mi lengua y notaba un ligero sabor dulce en mis labios. Sus primeras gotitas de esperma brotaban y las relamía junto a mi saliva. Lo masturbaba mientras acompasaba mi boca subiendo y bajando a lo largo de toda su verga. Cada vez se endurecía más. Me retiró y su cara me decía que de continuar me hubiese llenado la boquita de leche. Me sentó sobre su pollón y creí morir al sentir como su rabo se abría paso dentro de mis entrañas. Agarró mis nalgas y me empezó a penetrar con más fuerza, logrando así meterme su polla cada vez más adentro. Sentía chorrear mis flujos a lo largo de aquel mástil que me provocaba el placer más fuerte de mi vida. Empecé a gritar que me corría y me sujetó con firmeza mientras se me iba la vida por la boca. Me notaba llena de carne. Mi boca no paraba de pedirle que me follase. Me puso a cuatro patas y pude notar su polla aún más profunda. Diez minutos duró por lo menos aquel maravilloso martirio. Sus huevos chapoteaban contra coño abierto de par en par. Incrementaba la velocidad a medida que mis gritos eran más fuertes. Sentí como sus manos apretaban con más fuerza mi culo y empezó a gruñir llenando mi coño de calor y leche. No exagero, pero conté alrededor de diez eyaculaciones y su polla palpitando en mi interior. Se salió y los grumos de su leche chorreaban por mi coño. Era la corrida de todo un semental. Se sentó en el sofá y me dediqué a limpiarle la leche con mi boca. Era dulce, espesa y deliciosa. Agarró su polla y se masturbó para mí. Su polla volvió a crecer y me la puso en los labios cuando iba a correrse de nuevo. Abrí la boquita y sentí su caliente leche dentro de mi boca. Pese a ser la segunda corrida lo hizo de forma bastante abundante y pude tragar aquel néctar que trasladé a través de mi garganta. Pasaron los días y mantenía el calor de su boca y el sabor de su leche en mi pensamiento. Había sido follada por un hombre, un semental negro que había cambiado mi percepción del sexo para siempre. Lo buscaba. Nos reuníamos de tanto en tanto y me hacía sentir una mujer completa. En casa hago el amor, fuera tengo sexo y me encanta que ser follada hasta saciarme y quedarme sin aliento. Qué le vamos a hacer…

Autor: zenete Categoría: Sexo Interracial

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La perra perdicera

2019-08-08


Mi primer experiencia con una perra... Ya habiendo recorrido bastante el mundo zoo,mas cuando estas en plena adolescencia y el pene esta duro como roca ,las ganas de coger estan al salto. Mayo,temporada de caza. Un grupo de ingenieros constructores,trabajaban en una zona cercana ,llegaban con sus 4 x 4 a realizar su cacería de perdices. Mañana de mucho frío y preparando todo lo necesario para el raid. entre lo necesario tres perros de presa,olfateadores y marcadores formaban parte de la partida,entre ellos una perra. Sultana se llamaba. Carácterística de estos perros,pelo leonado corto y manchas blancas a te con leche. muy vergudos,por consecuente la perra muy cajetuda. Demás esta decir mi interés por esa concha grande,colgando carnosa como invitando a mi pija. Pasó el día,volver a la casa y reunión de cazadores. (ellos reunidos,yo esperando que la reunión se acabe y cada uno a su cama jajajaja) Una de la mañana mas o menos,frío tremendo,a oscuras salgo hacia un cobertizo donde los perros estaban durmiendo,despacio entre y cerré la puerta tras de mi. Sultana fue la primera en acercarse,confianza de haberla tratado bien en el día sirvió para tenerla conmigo,me eche a su lado y comencé acariciarle su panza,se echo boca arriba y ali fui directo a su cachucha gorda y carnosa. mi mente volaba a mil,ya anticipando la entrada a esa hermosa raja. Saliva,dedo entrando despacito para no asustarla,no obstante pareció haber estado conforme y posiblemente a días de entrar en celo. Mis pantalones quedaron a la altura de mis rodillas,mi pene erecto y duro ya con abundante liquido preseminal se fue acercando a esa concha deliciosa. ensalive bien y de apoco comencé a entrar. nunca había cogido a una perra,asi que su calor interno,su apretada raja me hicieron acabar a los dos minutos. saque mi verga palpitante y el semen corría por esa fisura gorda hacia el piso. me quedé un rato acariciando a uno de los perros que se acercó,tomé su trozo en la mano y comencé a moverlo lentamente,un tremendo garrote apareció tras esos movimientos,y eso me volvió a incentivar. Acomodé nuevamente a Sultana,ensalive bien su gorda y esta vez ya deslechado con el polvo anterior, fue magnifico,toda adentro,toda. hasta los testículos,se sentía apretada,mi glande gordo hacía que esa concha al salir despacio el glande,se estirase hacia atrás,volvía a enterrarlo despacio,disfrutando de esa concha que nunca había visto y sabiendo que al día siguiente se iría con sus amos. Nunca intente chuparla,se que muchos zoos lo hacen,yo no llegue nunca a hacerlo. pero era algo que seguramente los que lo hacen hubieran disfrutado. Digo que lo hubieran disfrutado,como hoy disfruto de libar una linda concha femenina ,soy muy exquisito en eso,me gustan las cajetas gordas,de labios bien gruesos. Pero esa es historia para otro foro.

Autor: AlexisIII Categoría: Zoofilia

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