Reencuentro con la pareja de intercambio

2019-09-01


El caprichoso destino me volvió a reunir con los dos amantes con los que años atrás había compartido una noche salvaje de sexo. ¿Superaría el nuevo encuentro las expectativas del episodio pasado? No me pude resistir a contarlo. Soy Lucía. Ha pasado mucho tiempo, y aquel amante con quien mantuve mi primer intercambio volvió a aparecer en mi vida casi de imprevisto, y hoy soy yo la que se anima a contarlo. Mi nueva pareja, Raúl, y yo, decidimos pasar unos días por Madrid en plan turista, y disfrutar de nosotros mismos. Nos alojábamos en un hotel céntrico, donde disfrutamos de agotadoras jornadas de sexo que nos dejaban pocas fuerzas y ganas de salir a la calle. El destino quiso que aquel día decidimos salir, sí o sí. Estábamos en la terraza de una cafetería de la capital, cuando vi pasar a una mujer embarazada. Era Sonia, la otra protagonista de aquel episodio de intercambio siete años atrás. De primeras, dudé por un momento, pero estaba segura. Era ella. La llamé por su nombre y se paró para mirar desde donde la llamaban. -"¿Lucia?", preguntó de manera entrecortada y mostrando gran sorpresa. Nos miramos sonrientes, nos acercamos y nos fundimos en un cariñoso abrazo y sendos besos. -"Pero bueno, ¡cuánto tiempo!", le dije. "No volvisteis a aparecer por nuestro pueblo después de aquellas locas vacaciones", le recriminé con amabilidad. Sonia intentó justificarse: "Pablo y yo nos casamos dos años despúes, pronto tuvimos una niña, que nos condicionó la vida bastante. Y ahora, mira, -dijo señalándose la barriga-, otra a medio camino", añadió. Nos pusimos brevemente al día. Le explique que yo no estaba ya con Juan, el cuarto protagonista de nuestro intercambio de parejas en la trasera de nuestro bar. Le expliqué que la crisis acabó haciendo estragos en el pueblo, que me surgió la posibilidad de trabajar en el departamento de finanzas de un centro de salud privado de Oviedo, que para eso tenía estudios, y aquello deterioró nuestra relación definitivamente. Es cierto que tengo una vida menos esclava, y le conté que en la clínica había conocido a un médico cubano, Raúl, con quien estaba actualmente. Le presenté a Sonia como una muy buena e íntima amiga (a pesar de que nuestra estrecha relación se limitaba a un par de noches sexuales en un ya lejano verano). Sonia quedó sorprendida por su altura, su aspecto fornido y sobre todo de su piel oscura. Raúl era lo que vulgarmente llamamos negro. Un negro cubano muy saladote, la verdad... y con un aparato tremendo. No quise dar a Raúl más detalles sobre lo que ocurrió en el pasado, ya tendría tiempo para explicarle hasta donde me pareciera. -"Jo, Lucía, tengo ahora un poco de prisa, pero estoy seguro de que a Pablo le encantará que nos veamos. ¿Qué tal si venís a cenar a casa esta noche?", me preguntó. Por un segundo recuperé los recuerdos de aquellas noches lascivas, pensando si se volvería a repetir. Y en el mismo instante, me dije a mi misma lo boba que estaba, aquello forma parte de nuestro pasado, y aunque yo no soy ninguna monja, ellos gastaban ahora mucha más formalidad de pareja estable, y encima ella estaba embarazada. -"Mira, dame tu móvil, y te envío la dirección. Os esperamos a las 9, y no hace falta que traigáis nada. Me apetece un montón". Me sorprendió tanta insistencia, y le dije que le confirmaría en un rato. Me veía en la obligación de comentarlo con calma con Raúl, que seguro que estaba deseando, como yo, que nos fuéramos al hotel a seguir follando como habíamos hecho todas las vacaciones, en vez de verse cenando ante a una familia desconocida para él. -"Además tenemos a la niña con los abuelos", me sugirió guiñándome un ojo. "¿Y si no eran la pareja formal que creía?", pensé por un momento. -"Luego te digo algo, de verdad que intentamos ir", afirmé, mirando la cara que ponía Raúl, y que veía que me dejaba tomar la decisión. Nos despedimos, y fue casi más efusiva que en el saludo. Me apretó contra su barriga de preñada, nos dimos dos besos. Y se despidió insistiendo: "Os esperamos". Raúl y yo volvimos a sentarnos en la terraza. No sabía hasta dónde contarle a Raúl, pero Si quería que mi relación con él prosperase, y dar una posibilidad a un plan lujurioso tan inesperado como apetecible, le debía sinceridad. Así que, le empecé a contar con todo lujo de detalles el episodio guarro de 2012. Su complicidad fue extrema, y me dijo: "Pues vamos a su casa esta noche, puede ser divertido... y si nos aburrimos, ponemos una excusa para irnos". -------------------------- Me había vuelto un poco loca con la ropa. Quería provocar sin excitar, o incitar pero sin atosigar. "¿Y si lo mejor hubiera sido que me quedara en el hotel con mi chico echando un polvo?", me preguntaba en silencio. El caso es que allí estábamos, llamando al timbre de la puerta de la casa de Pablo y Sonia. Había optado por una minifalda vaquera a la cintura, y camisa masculina que asoma tímidamente por el bajo, mientras enseñaba los hombros. Nos abrió Pablo. "Pero bueno, vaya sorpresa, cuando me lo contó Sonia no podía creerlo", nos recibió con efusividad. Pablo ya no tenía el aspecto juvenil de siete años atrás. Sinceramente, había mejorado. "Qué guapos estáis los dos", le dije mientras le daba dos besos y le presentaba a Raúl. Apareció Sonia, y me pareció espectacular con un vestido corto de premamá, de rayas marinas, cuello redondo, y con un lazo en la cintura que realzaba su barriga y sus pechos, imagino que algo más grandes de lo habitual por el embarazo. Saludos de rigor, y enseguida estábamos sentados en el salón tomando un aperitivo esperando a que la cena se acabase de cocinar, y aprovechamos para seguir poniéndonos en situación. -"¿Le has explicado a Raúl desde cuándo nos conocemos?", preguntó Pablo como queriendo entrar en el tema. -"Con pelos y señales", le dije. "¿Un episodio de nuestro pasado, no? Tampoco es para proclamarlo, pero en círculos íntimos creo que no hay motivo para negarlo". -"¡Qué vergüenza!", exclamó Sonia, tapándose la cara. Pero sonriendo sin mostrar ningún gesto de arrepentimiento. "He de reconocer que nunca más hemos vivido nada parecido, al menos yo", dijo mirando a Pablo buscando su aprobación. "Todo lo contrario, nos hemos vuelto hasta demasiado... como diría... convencionales. Supongo que la edad, la familia...", siguió justificándose. "Pero tampoco lo niego, y he de reconocer que fue una maravillosa locura improvisada", concluyó. Pablo no debió contarle a Sonia que lo que sucedió aquella noche fue fruto de una estrategía, y que unos días antes le había sido infiel conmigo en soledad con un polvo espectacular. Y yo no iba a ser quien desvelara el secreto. Buscaba ser moderada con las palabras, separando el pasado del futuro. "Yo no he llegado a zorrear tanto como aquella noche, pero he de reconocer que tampoco he sido una monja este tiempo... Será que no me he casado aún..." Y miré a Raúl, cogiéndole la mano, buscando su aprobación, porque estaba realmente enamorada de él. Al comienzo de la cena seguimos conociéndonos un poco más. Raúl estaba muy intrigado en rutinas de la vida de Pablo y Sonia, y al final preguntó: -"Y en el tema sexual, ¿cómo lo llevan durante el embarazo? Ya saben que no hay ninguna indicación facultativa para dejarlo si no resulta incómodo". -"No lo hemos abandonado de ninguna manera", interrumpió Pablo. "Incluso resulta muy estimulante hacerlo con ella embarazada. Se ha convertido en una deliciosa perversión", añadió. Durante la cena, yo tenía a Pablo enfrente. Y le pillé mirándome lascivamente en varias ocasiones, mientras intentaba jugar con sus pies con bastante torpeza bajo mi corta minifalda. Incluso en algún momento pensé que Raúl intentaba lo propio con Sonia por algún gesto que hicieron. Sobre todo en un momento en el que Sonia se atrevió a preguntarme con bastante rubor: "¿Es verdad lo del tamaño del pene de los negros?". Para dar un poco más de calor a la conversación, comencé a utilizar palabras más subidas de tono: "¿Te acuerdas del pollón de Juan? Pues mucho más pequeño que el de Raúl. Me tiene dilatadísima", exclamé. Y nos echamos a reír. Acabamos de cenar, y mientras Pablo y yo seguíamos conversando, Raúl y Sonia se pusieron a recoger la mesa. De repente me dí cuenta de que quedaban pocas cosas por retirar de la mesa, y me dispuse a ayudar mientras Pablo preparaba unas copas para todos menos para la embarazada. Me gustaba el tono que estaba llevando la cita, aunque no tenía ni idea en cómo podía acabar. Al entrar en la cocina, mi sorpresa fue mayúscula. Sonia se sentaba sobre la encimera con el vestido remangado, y Raúl en cuclillas le estaba comiendo el coño. N sabía si prefería que supieran que les había pillado o o que no había visto nada. Sonia emitía unos leves gemidos queriendo ocultar el momento placentero, mientras permanecía con los ojos cerrados. Al final, dejé lo que llevaba entre manos en silencio, y me retiré sin que me vieran, no sin echar otra mirada y apretar mi mano contra el coño, deseando que esta aventura empezara para mí también. Al poco rato, Raúl y Sonia volvieron al salón como si no hubiera sucedido nada, aunque yo percibí la respiración entrecortada de mi amiga, y la sonrisa de mi compañero. Por un momento pensé: "Pablo ha intentado tocarme el coño durante la cena con el pie, Raúl le ha comido el coño a Sonia... Esta noche va a ser divertida", deduje. Había que dar un empujón a la noche cuando llevábamos dos copas y la conversación empezaba a ser intrascendente. -"A ver, Sonia, -dije-, ¿quieres ver un tremendo pollón negro?". Me acerqué a Raúl y comencé a desabrocharle el pantalón sin que él hiciera un gesto de desaprovación. "Pablo, ¿te incomoda?", pregunté buscando su complicidad. -"A esas alturas, de ella depende", dijo Pablo. Raúl estaba medio desnudo ya. Con su pene flácido aún por la precipitación de los acontecimientos, pero incluso así despertó la sorpresa y admiración de Sonia, que se acercó para ver más de cerca el tremendo rabo negro de Raúl. A Sonia le dio la risa, y dijo: "Antes de que se ponga dura, compárala con la de Pablo, por favor". Era la manera de que Pablo se despelotara también. Todo fluía con improvisada y deseada naturalidad. Dejamos desnudos a los dos chicos, y los cuerpos nada tenían que ver. Daba algo de risa. Y quizás porque yo tenía la confianza de haber manipulado ya las dos pollas, fui la primera en tocarlas simultáneamente. Me arrodillé entre los dos chicos, hice ademán de medirles los rabos, y empecé a pasar mi lengua por el glande negro y el glande blanco. Había cogido ya cierta habilidad para meterme parte del aparato de Raúl en mi boca, pero cuando apuntaba firmemente hacia arriba, era incapaz de introducirla más allá de unos pocos centímetros a pesar de sus esfuerzos por follarme la boca. Sonia me miraba ya con deseo, y yo la invité a que se acercara para ayudarme a esta difícil tarea de chupar dos pollas, una de ellas de especial envergadura. Sonia empezó a palpar simultáneamente las dos pollas sentada en el sofá, momento en el que yo aproveché para desabrochar mi camisa, mientras les pedía a los chicos que liberaran mis tetas. Sonia se desató el lazo de su vestido, y se lo sacó por la cabeza, quedando desnuda, dejando ver ese delicioso cuerpo embarazado con grandes pero firmes senos de pezones oscurecidos, y ligero bello en el pubis. Seguí con la tarea oral, y el glande de Raúl y el de Pablo chocaban mientras los lamía y masturbaba, cada uno con una mano, pero por sus gestos, ambos disfrutaban. Le pasé las herramientas a Sonia, mientras yo me puse de pie para quitarme la minifalda vaquera, las bragas y dejar mi depilado coño al aire para recibir una polla o las dos. Antes aproveché para acercarme al bolso y sacar el lubricante que siempre llevo encima. "Comprendéis, ¿verdad?", pregunté picarona. Tenía unas ganas locas de que me follaran, pero entendí que debía cederle el lugar a nuestra anfitriona que mantenía una cara perversa casi desencajada. "¡Quiero que me folléis los dos a la vez!, -exclamó Sonia desencajada y muy caliente-, siempre lo he deseado desde que vi como te follaron Juan y Pablo en tu bar aquella noche". Mientras Sonia dilataba sus dos agujeros en el sofá como le permitía su barriga, coloqué a los dos chicos tumbados sobre la gruesa alfombra, uno contra otro, y sus penes tan cerca, que los huevos chocaban entre sí. Ambos aparatos apuntaban al techo, pero seguí masajeándolos y dándoles lengüetazos antes de aplicar sobre los dos el lubricante para facilitar la penetración de Sonia. Brillaban los aceitosos penes, y sonia hizo el esfuerzo de ponerse en cuclillas entre ellos. Ella misma decidió que la polla negra le atravesara el coño, mientras la de su marido entrara en su ano. Ayudé a la maniobra desde el suelo, pero el calentón del momento, la erección y el lubricante facilitaron la penetración. Sonia no se debió atrever a que el pollón de mi chico le perforará su estrecho ano de primeras. Cabalgaba a los chicos con mi ayuda, y la complicidad de los sementales. No debía ser muy cómoda la postura, pero sí placentera por los gritos silenciosos de Sonia a los que ya me había acostumbrado. Llevaba cabalgándoles un rato, mientras yo había puesto mi coño sobre la boca de Juan, que estaba follando con suavidad pero profundidad el culo de su mujer. Mientras le magreaba las nalgas. Raúl ayudaba a los movimientos de Sonia, aunque de vez en cuando llevaba una de sus manos a los pezones de Sonia, y los pellizcaba robándole aullidos de dolor con placer. En un momento me pidió ayuda para levantarse, y pensé que ya no podía más, aunque los chicos no se habían corrido aún. "Me los deja preparados", pensé. Pero la muy guarra se dio la vuelta y decidió ofrecer su ano al pollón de Raúl, mientras Pablo la follaba el dilatado coño. Todos nos sorprendimos, pero también nos convencimos de que esta perra quería llegar hasta el final como fuera. Pablo era cariñoso con su barriga y sus senos, mientras yo ahora le ayudaba de pie a cabalgar mientras la besaba y la escupía lascivamente en la boca, a la vez que el negro falo se introducía poco a poco por el ano. Pasados unos minutos, y casi al unísono, los alaridos de la zorra de Sonia, que ya no eran silenciosos, coincidió con un mar de fluidos que emergieron de su coño, y que coincidieron casi simulataneamente con las corridas de ambos chicos. Sonia se sentó en el sofá con las piernas abiertas, y sin pensármelo me sumergí en su entrepierna para saborear el semen que brotaba de su coño y de su culo, dejándole su entrepierna reluciente con mi lengua. La muy perra me apretaba de vez en cuando la cara contra su coño mientras notaba convulsiones esporádicas. Quise compartir parte de los pocos fluidos que no me había tragado con sonia, y nos fundimos en un lascivo beso guarro, a la vista de nuestros chicos, que seguían tirados en el suelo por el esfuerzo. Yo estaba como una perra en celo, sobándome el coño junto al sofá, y deseando mi ración de sexo. Pablo se me acercó, y me empezó a sobra y besar las tetas. "Tan bonitas como siempre", me dijo. Pero yo estaba muy caliente y le ofrecía mi sexo. El modo preliminar había concluido ya. Antes de follarme acercó su boca hasta mi clítoris y empezó a jugar con su lengua como solo él sabía hacerlo. Me follaba con la lengua y quiso lamer mi culo. "No quiero que dejes ningún agujero sin follar", le supliqué, mientras Raúl se empezaba a pajear tirado en el suelo y viendo por primera vez como otro chico se aprovechaba de su pareja. Sonia se estaba quedando dormida en el sofá mientras veía cómo su marido me daba mi ración de sexo. Yo a su lado con una mano acariciba una teta de sonia, y con la otra pellizcaba mis pezones si no empujaba la cabeza de Pablo hasta el fondo de mi entrepierna. Sentada en el sofá y espatarrada, vi a Pablo ya en plenitud, y se acercó hasta mi boca para darme un beso muy guarro, a la vez que acercaba la punta de su glande a mi depilado coño, donde entró con suma facilidad. Comenzó unas arremetidas bestiales, como si no fuera a follar nunca más, que me llenaban de placer mientras acariciaba mi clítores. Él seguía jugando con mi boca, y trataba de morder ligeramente mi lengua entregados a un juego perverso, eso si no bajaba su cara hasta mis pezones puntiagudos y extremadamente duros, con las aureolas encogidas, rugosas, y deliciosamente sensibles, mordiéndolos hasta quedarse al límite entre el placer y el dolor. Pablo siempre tuvo pasión por mis pechos, así me lo confeso veranos atrás. Me invitó a girarme y quedarme de rodillas en el sofá, mostrando mi culo, y comenzó a lamerlo. Raúl le acercó el lubricante y dedicó un placentero masaje mientras mi coño seguía palpitando. Por un segundo dejé de notar su contacto y supuse que estaba embadurnando su polla de aceite para hacer más fácil mi perforación. Quería ponérselo fácil, y abrí mi culo con ambas manos. Noté la punta del rabo empujando hacia dentro mi agujero que se cerraba espontáneamente, pero con habilidad pasmosa se hacía hueco en mis entrañas hasta reventarme. Jadeaba mientras me golpeaba. Sus manos sujetaban y exprimían mis tetas. No quería que parara nunca. Las embestidas eran brutales, pero yo quería más y más. Sonía dormía a mi lado en el sofá mientras su marido me martilleaba. Quería besarla, pero los fuertes empujones de Pablo me lo impedían. De repente bajó el ritmo hasta quedarse casi parado. Pablo gemía y esperaba el golpe de leche dentro de mi culo, pero no llegaba, aunque sus movimientos eran mucho mas suaves. Me giré para atrás y vi al cabrón de Raúl dando por culo a Pablo mientras éste me enculaba a mí. La escena me volvió loca, me moría de placer viendo como el negrazo se follaba a mi amante, mientras éste volvía a coger un ritmo más intenso sobre mi culo. Me retorcía de placer pensando cómo había sido posible que el pollón de Raúl entrara en el culo de Pablo. Quise facilitar la escena y me concentre en mi placer mientras provoqué caricias, incluso pellizcos que despertaron a Sonia. No se podía perder esta escena. Sorprendida abría lentamente los ojos, viendo como un negrazo de dos metros enculaba a su marido, sintiendo lo que ella pudo sentir solo unos minutos antes. Lejos de molestarse comenzó a acariciar suavemente su vulva, mordiéndose los labios y disfrutando del placer de Pablo follando y siendo follado. Pablo empujó con un poco más de fuerza y me atraía hacia él con más fuerza, y ahora sí recibí el manjar de lefa en mi ano, que debía desbordar. Raúl siguió embistiendo a Pablo hasta correrse mientras yo ya recostada en el sofá ofrecía mi orificio negro a Sonia, que saboreaba con placer la leche de su marido. Se levantó del sofá y cuando Raúl sacó la polla del culo de Pablo la chupó, la relamió y se comió literalmente el ano de Pablo del que extrajo todo el semen de mi chico. Los sementales quedaron derrotados en el suelo, y Sonia se acercó y comenzó a compartir conmigo la leche que le quedaba en la boca. Jugamos con la lefa a la vista de nuestros chicos, y comenzamos el descanso. -"Pero qué guarra eres, Sonia", le dije satisfecha por la perversa sesión. -"Todo lo que tú me enseñaste a ser, Lucía", me dijo mientras se recostaba y apoyaba su cabeza sobre mis sensibles tetas.

Autor: fantasiosa72 Categoría: Intercambios

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Sofía es real

2019-09-01


Mientras Pedro sigue estirando su cuerpo todavía sobre su cama, Eva lo mira con envidia y ternura antes de entrar a la ducha. Sintiendo el sonido del agua cayendo en la bañera, Pedro coge su móvil y mensaje a un contacto llamado "Venta Wallapop" un "Todo OK, puedes venir a la hora de siempre". Acto seguido, sabiendo que no va a recibir respuesta, borra el mensaje y el chat de WhatsApp. Sigue haciendo la pereza, restregando su pijama sobre la almohada. Eva está ya vestida, maquillada y acabando de colocar sus gafas de sol en el bolso, lista para dar comienzo a otro aburrido lunes laboral. Ya despidiéndose, Eva dice: "Qué envidia me das cariño. Disfruta y duerme un poco más, que a la tarde serás tú quién esté currando mientras yo estaré tumbadita en el sofá". Pedro, incorporándose, calza sus zapatillas de estar por casa, le da un beso y la acompaña a la puerta, despidiéndola: "Te quiero cariño, nos vemos a la noche". La puerta se cierra, y con ese golpe seco es con el que Pedro da inicio a su perversión. Pedro mira el reloj, ve que son las diez menos veinticinco. "Tengo tiempo", se dice. Desayuna, se pega una ducha rápida y se queda en bóxers. Mientras seca las últimas gotas de agua en su torso, suena el timbre. Valeria vuelve a ser puntual. Pedro deja varios billetes encima de la mesita del recibidor, abre ligeramente la puerta y al ver que no hay nadie más que Valeria, la abre de par en par. Llama a sus ojos la corta falda marrón que lleva Valeria, dejando descubiertos parte de sus muslos de color blanco pálido. La combina con una camisa de seda cuyo primer botón está ya desabrochado, dejando entrever unos pechos generosos. Sin decirse nada, entra rápidamente Valeria y cierra Pedro la puerta acto seguido, recogiéndola entre los brazos y apoyándola sobre la misma puerta una vez está completamente cerrada. Ahí viene un prolongado beso de bienvenida, seguido de un lametón en el cuello de Valeria, que disimuladamente estira la mano y coge los billetes, dejándolos en su bolsillo. "En el lugar de siempre", le dice a Pedro riéndose al oído, aprovechando para mordérselo ligeramente. Ambos entran dentro. Pedro lleva de la mano a Valeria a su habitación. "¿No está ella no?", dice irónicamente Valeria mientras sonríe. Pedro la lanza picarescamente sobre la cama, y mientras Valeria desabrocha el resto de botones de su camisa, Pedro gira un cuadro en el que aparece una foto de viaje de luna de miel con Eva, cierra los ojos, respira y empieza a notar como crece su erección. Valeria, ya en sostén, lo mira mientras empieza a bajar su falda. "Hoy llevas tanguita y suje de color rojo, cómo me pone eso", le dice Pedro. "A Sofía le gusta ese color, ¿cierto?", pregunta Valeria. "Sí, es su favorito, y le sienta genial", responde Pedro. "Entonces... ¿entiendo que me recojo el pelo en un moño y ya hago de Sofía no?", dice Valeria. "Efectivamente, me encanta cuando Sofía va con moño, se lo pone al salir de la oficina y lo lleva en el gimnasio", responde Pedro. "La imagino con los leggings bien ajustados", apostilla Valeria. Pedro se posa encima de Valeria, y empieza a besarla mientras con sus manos empieza a mover uno de sus pechos. "Te noto el pezón durito Sofi, y espera...", mientras con la otra mano aparta ligeramente el tanguita y roza su dedo índice contra los labios vaginales de Valeria. "... Y también estas mojadita Sofi, ¿quieres que el tete te ayude a bajar el calentón?". Valeria sonríe, coge el dedo índice de Pedro y lo acaba de meter del todo en su coño, lo tuerce y coge su dedo pulgar posándolo en su clítoris. "Soy toda tuya hermanito, hazme gemir como una perra", responde Valeria. Pedro empieza a mover los dedos cada vez más fuerte y rápido, mientras clava la lengua en la boca de Valeria. Nota sus pechos contra su torso, le encanta como el movimiento hace que los pezones de Valeria le vayan rozando. Pedro lleva la entrepierna de Valeria a su boca, y empieza a recorrer con su lengua sus labios vaginales, buscando estimular con la punta de la lengua su clítoris. Al poco Valeria empieza a gemir cada vez más y más fuerte, Pedro conoce su cuerpo y sus tiempos perfectamente "Oh sí hermanito sí, qué bien me sienta que me comas el coño joder, sigue hermanito si", chilla muy fuerte Valeria (sabiendo que Pedro no tiene vecinos pared contra pared al vivir en una casa). Pedro sigue comiendo con más ímpetu, los gemidos de Valeria no cesan, hasta que Pedro tiene una erección tan fuerte que siente con ímpetu las ganas de penetrar a Valeria pensando con todas sus fuerzas en el coño de Sofía. Le da una palmada Pedro en el culo a Valeria, y le dice: "venga Sofi, que el hermanito te va a poner de perrito un rato". Valeria se incorpora, se pone a cuatro patas encima de la cama, y pone su trasero en pompa mientras mira a Pedro y le dice, presa de la lujuria: "fóllate a tu hermanita puta hasta que me quede afónica". Le encanta saciar la fantasía de Pedro, que ya se está acabando de poner el condón y acercando su miembro a su coño. Por lo rápido e intenso que cabalga Pedro, Valeria sabe que Pedro se va a correr en breves. Pedro respira profundo mientras nota el calor del coño de Valeria, posa sus manos en su cintura y hace fuerza con su cuerpo contra el de Valeria. Las piernas de Valeria están temblando del placer, mientras le suplica a Pedro: "Sofi quiere tu lechita, Sofi necesita tu lechita, dale a tu hermana lo que se merece". Lo repite una y otra vez, mientras Pedro nota ya como su semen sale disparado, y su orgasmo culmina con un abrazo prolongado de espaldas, y un silencio en el que los suspiros de placer se van pausando. "Ya puedes volver a ser Valeria", le dice. Coge una toalla y se van ambos a la ducha. En la ducha, mientras se deshacía el moño, Valeria hablaba con Pedro: "Sinceramente cuando empezamos con ésto me pareció una de las peticiones de mis clientes más extrañas, pero te juro que has conseguido que me caliente hasta extremos en los que disfruto de ésto por encima del dinero". Pedro la acaricia cómplice, mientras Valeria prosigue: "¿Te puedo preguntar si has pensado alguna vez en follártela de verdad, o todo ésto es fantasía sin conexión con la realidad? Es más, ¿Sofía existe?". Pedro la sigue acariciando, mientras Valeria insiste: "Sé que ésto está fuera del servicio, pero me encantaría saber más de como llevas ésto a nivel personal, y cuánto de real hay en ésta fantasía. Sé que no es la primera vez que te lo pregunto, pero espero que no te moleste si lo hago de nuevo". Valeria sale de la ducha, se seca con la toalla y empieza a vestirse. Mientras se despiden de nuevo en el recibidor, Valeria ve como hay un nuevo billete en la mesita. "Gracias, imagino que hoy lo he hecho especialmente bien", dice. Pedro, que todavía estaba en ropa interior, le confesó: "Me gustado tanto que te voy a decir algo. No sólo existe, sino que trabaja conmigo... la ayudé a entrar en mi empresa después de las prácticas universitarias. Y sinceramente, ni yo mismo sé que tanto de real o ficticio hay en mis deseos, solo sé que un día la miré como mujer en vez de como familiar y sabiendo lo buena que está, mi imaginación hizo el resto... y quise experimentar la fantasía de follármela. Tú te pareces a ella de hecho. Pensé que una infidelidad a Eva con ésta fantasía me quitaría el gusanillo y seguiría con mi vida normal y corriente sin ningún deseo extravagante, pero la cosa ha ido a más y ahora no sé ni lo que quiero". Valeria, tremendamente excitada, y pausada en su voz, le dijo bajito a su oreja: "Te la quieres follar, y lo sabes. No te engañes. Me has puesto perrísima con ésto que me has dicho". Valeria retrocedió, se posó sobre el sofá del salón y metió sus manos bajo la falda, empezándo a hacerse unos dedos con los que no tardó ni dos minutos en correrse. Pedro estaba hipnotizado viendo el gozo de Valeria con su fantasía sexual, pero incluso más allá, viendo a Valeria gozando en que su fantasía se convirtiera en realidad. Mientras se despedían, después de un beso en los labios, Valeria le dijo: "Déjame llevarte a que hagas ésto realidad". Pedro respondió: "Valeria, no hay nada que puedas hacer entre Sofi y yo. Es algo imposible, inmoral y mejor dejarlo así". A lo que Valeria apuntó: "Tengo alguna idea para que algo puedas hacer. Confía en mí, simplemente dime a qué gimnasio va Sofi después de la oficina". A la cara de circunstancias y el silencio de Pedro, añadió: "No la cagaré ni te comprometeré, pero se te ha escapado antes con lo del moño que va a un gimnasio, dime un nombre, nada más". Valeria hacía el gesto de estar pensativa mientras decía: "Parecida a mí, con moño, con quizás con leggins y probablemente con la cinta del sostén roja. ¿Sabes? Me he quedado con ganas de más deporte hoy. ¿Sabes de algún gimnasio por la zona, o vengo más tarde y se lo pregunto a Eva?", añadió mientras rozaba su cuerpo contra el de Pedro, como una serpiente enroscando su cuerpo contra la presa. "Acabó de comer hace un rato. Ahora me toca a mí la parte dura del lunes, nos vemos luego cariño", decía Pedro mientras colgaba el teléfono y entraba por la puerta de la oficina. No podía quitarse de la cabeza aquello acontecido, y cuánto se le había ido de las manos la curiosidad por experimentar con una fantasía que, como a veces sucede en teatro, había hecho el papel se comiera al actor. Tres mesas más hacia adelante Sofía le saludaba, mientras apuntaba de pie unas últimas notas de la faena que le quedaba pendiente para el siguiente día. En esa postura se adivinaba el color rojo de su sostén. "Nos vemos mañana", le dijo mientras ya ataviada con la mochila del gimnasio abandonaba ese lugar. De fondo, vio cómo Sofía empezaba a colocarse el moño.

Autor: Tentacion27 Categoría: Incesto

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Soy Fernanda y mi primo roba mis tangas y las llena de semen

2019-09-01


Me llamo Fernanda, tengo 19 años, estudio en la universidad. Soy hija única, pero hace un mes, mi primo vino a vivir en nuestra casa porque su madre (mi tía) está de viaje por motivos de trabajo y pues, hasta que regrese, será nuestro huésped. Mi primo se llama Carlos, tiene 18 años, es muy atractivo. Los dos vamos a gimnasia desde que tenemos 4 años, lo que provocó que su cuerpo sea perfecto y musculoso y en mi caso, la gimnasia provocó unas piernas y un trasero que divino.Yo soy bajita, de piernas grandes y nalgas grandes pero de cintura pequeña y definida. Mi piel es apiñoda, mi cabello castaño y largo, tengo labios gorditos, ojos grandes y pestañas que hacen que mis ojos se noten a kilómetros de distancia. En fin, hace un par de semanas, salí de bañarme y al tratar de escoger la tanga que me pondría ese día, noté que algunas de ellas se sentían tiesas y olía algo raro en la parte de la tanga que toca mi vagina. Decidí no prestar atención, y me puse la primera que vi.Al día siguiente, al salir de bañarme, abrí mi cajón de ropa interior y noté que algunas de mis tangas se sentían pegajosas, mojadas y olían muy raro, pero nuevamente no le presté mucha atención y me puse una que no estaba mojada.Otro día, al despertar, noté un sabor muy raro en la boca y me di cuenta que mi mejilla, barbilla y labios, se sentían pegajosos y olían muy raro, pero nuevamente no le presté atención. También me di cuenta que mi blusa estaba desabotonada y el short con el que había dormido,lo traía a media nalga.Al día siguiente, durante la mad**gada, noté que mi primo entró en mi cuarto. Yo fingí estar dormida, pero pude notar como abría el cajón de mi ropa interior, se bajó el bóxer que traía puesto y restregó mi tanga contra su pene. Su verga estaba parada, con la cabeza rosada. Se veía gruesa y dura. Yo no podía dejar de mirarle la verga, cuando de pronto dejó la tanga en su lugar y se acercó hacía mi, acercó su verga a mi cara. Con mis ojos entreabiertos noté la cabeza rosada de su verga, percibí su olor, y miré una pequeña gota transparente saliendo y escurriendo por esa preciosa verga. Mi primo acercó su verga hasta que rosó mis labios con ella. La paseaba por mis labios embarrando esa gota salada por mi boca. Pude sentir sus manos desabotonando mi blusa e intentando bajar el short que traía puesto. Me tocaba con mucha suavidad, me imagino que para evitar que yo despertara. El seguía paseando su verga dura por mis labios, por mis mejillas, por mi frente y mi nariz. Yo sé que lo que estaba pasando estába mal pero, yo estaba super exitada. Entonces, mi primo comenzó a eyacular en mi cara, pasó su semen por mis labios, embarró otro poco en mis pechos y en la parte que alcanzó a descubrir de mis nalgas. Luego fue al cajón, sacó algunas tangas mías y se limpió la verga con ellas. Luego salió de mi cuarto y me dejó embarrada de semen. Al día siguiente decidí no bañarme y tener su olor todo el día, me puse una de las tangas con las que se limpió me la puse para sentir su esperma en mi vagina húmeda. Así, pasaron algunos días con las visitas nocturnas de mi primo. Hace una semana, mi primo me acompañó a un museo en el centro y al regresar en el metro el aprovechó para repegarse a mi, usando de pretexto lo lleno que iba el vagón. Yo traía puesto unos leggins negros así que comencé a sentir el pene flácido de mi primo justo recorriendome las nalgas. Luego, poco a poco, su verga se sentía cada vez más dura y caliente. Yo por mi parte no dije nada y lo dejé enterrarme su verga entre mis nalgas. Sentir su dureza, su palpitar hizo que me mojara inmediatamente… continuará

Autor: lujuria69 Categoría: Voyeurismo

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Cuanto más hombres y más semen mejor.

2019-09-01


Lo mejor de que me follen tantos hombres es el semen que despues me voy a tragar. Antes de nada quiero recordar que todo el relato es 100% real. Soy adicto al semen, lo sé, es raro, pero me encanta bebermelo, cuanto más mejor, todos los días busco a alguien para que se corra en mi boca, a veces incluso varios, pero lo que hoy voy a contar puede resultar asqueroso, repugnante para ciertas personas, pero para mi fue la mejor experiencia de mi vida. Era domingo por la noche, tenía ganas de hacerle una mamada a alguien y estuve buscando algún candidato, pero tras 2 horas no encontré a nadie. Al poco rato encontré un grupo de vagabundos que estaban en un callejón estrecho. Lo que me llamó la atención de ellos, es que se estaban haciendo una paja entre los 8. -Hola. -Me animé a hablarles y a conseguir lo que estaba buscando. -Hola joven, ¿que te trae por aquí?. -Me apetece tragar semen, ¿me podeis ayudar?. -Jaja, has venido al mejor sitio. Se sacaron sus pollas y comencé a chuparlas una a una. Tras varios minutos me preguntó uno de ellos. -¿Cuantas pollas te gustaría chupar?. -Todas las que tenga delante. -¿Qué te parece si vamos a el antro de mi amigo?, son todos desechos sociales que no tienen nada, y lo mejor de todo son gays. -¿Pero cuantos habra alli? -No se, probablemente unos 40 hombres, pero tienes que tener algo en cuenta, puede que te obligan a hacer algo, que te follen incluso que te dejen allí encerrado todo el tiempo que quieran, estás seguro de que quieres ir?. -Si. En unos cuantos minutos andando llegamos allí, era un sitio en ruinas, simplemente había una barra y unos 67 o 70 hombres que no tenían casa, ni familia ni nada. -¿Y ahora qué hago?. -Le pregunté. -Quitate la ropa, y ellos solitos harán el resto. Así hice, me quite la ropa y me puse de rodillas, seguidamente se acercaron a mi y se sacaron sus pollas y comencé a chupar, lo único que les dije fue "Cuando vayáis a correos, hacerlo en mi boca". Todos empezaron a tocarme, unos el culo, otros mi polla, mientras yo seguía chupando sin parar. Tras 20 minutos uno de ellos dijo "Venga vamos a follarnos a esta putita". Me cogieron entre 3 de ellos y me pusieron a cuatro patas encima de una pesa, uno se puso debajo de mi y me penetro, mientras por detrás otro iba a hacer lo mismo, y por fin 2 pollas en mi culo y una en mi boca, como a mi me gusta. Tras una hora de intensas penetraciones y mamadas, se corrió el primero, en mi boca, y me lo tragué encantado, después otro y otro… Una corrida cada minuto, más de 1 hora tragando semen, era un sueño hecho realidad, después de que todos se corrieran me vestí y me fui hacia la puerta, pero estaba cerrada. -¿Dónde crees que vas?. -Pues a mi casa, ya os habeis corrido todos. -De eso nada, te quedas aquí hasta que nosotros queramos. Intente abrir la puerta otra vez y grite socorro, pero me taparon la boca y me llevaron hacia una habitacion donde habia una especie de estructura donde me desnudaron y me ataron con bridas, dejando mi culo abierto y mi boca de frente. ‐Bueno chico, tienes 2 opciones ahora mismo, o haces lo que te decimos y te vas a casa en unas horas o lo haces por las malas y no te iras hasta mañana. Estar en esa situación, atado, obligado a hacer lo que pedían me ponia aun mas cachondo. -¿Y qué te parece si me quedo aquí todo el tiempo que queráis, pero sólo si todas las corridas van a mi boca?. Todos sonrieron y se acercaron a mi, primero 2 por detrás para follarme y otro por delante para que se la chupase, mientras tanto mi polla seguía goteando. Iban pasando horas, y horas, seguian follandome y yo seguía tragando semen que era lo que más me gustaba, algunos se iban y otros llegaban, me gustaba estar ahi, disfrutaba viendo como tenian orgamos, como se corrian y disfrutaban penetrandome. Tras unas 5 horas en total decidí irme a mi casa, aceptaron sin problema que me fuese, me desataron y les dije que volvería de vez en cuando para repetir. Los 8 vagabundos que me habian traido hasta aquí me los lleve a mi casa, para que se duchase, se cambiasen de ropa y a cambio me follasen otra vez. Después de marcharon y me dieron las gracias, me pasaron el numero de telefono de aquel hombre, el propietario de aquel lugar, junto con una nota "Cuando puedas me gustaría follarte a solas". Inmediatamente le llamé y le di mi dirección, en unos minutos llegó e hizo lo que esperaba que hiciese, me follo mi hermoso culo, se corrió en mi boca y se marchó. Después yo me di una larga ducha mientras me hacia pajas recordando todo lo que había pasado.

Autor: Mariole Categoría: Sexo Gay

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Mi esposa mi hijastra y yo.

2019-09-01


A la mañana siguiente me levanté temprano y voy a la habitación de Giselle. Ya a despertado y nos sentamos a conversar. Ella me empieza a contar que hacía meses que ella se hacía la dormida cuando yo le surraba la verga en el culo. Que a ella le gustaba que le hiciera eso. Me dijo que todo empezó una noche que ella dormía y se despertó cuando yo le acariciaba un seno y tenia mí verga en su culo. A ella la excitaba y todos estos meses esperaba que le metiera la verga. Hasta el dia que se quitó el panti para que la verga le entrara mejor. Yo le expliqué que todo habia empezado desde el dia que la ví dormida sin ropa. Tambien le expliqué que su madrastra nos habia visto follar. Ella se asustó pero la tranquilizé diciendole que ella no le molestaba eso ,pero que ella queria vernos follar denuevo y despues participar. Giselle se sorprendió y me dijo que estaba bien, pero que a ella le daba pena. Ivanna llegó y le dijo que primero tenia que ver más sobre el tema y le dejó videos de lebianas follando para que se informara. Giselle,dijo que las veria y luego nos diria que tal. Al fin de semana siguiente Giselle nos dijo que había visto todo. Ivanna nos llevó a nuestra habitación y se sentarón en la cama. Ivanna empezó besandole la boca y Giselle le correspondía. De un momento a otro se besaban y se acariciaban sus tetas y el coño con desenfreno,yo me empezé a desnudar para pajearme mientras las veía. Ivanna acostó a Giselle y empezó a mamarle el coño y Giselle gemía muy fuerte. No aguanté más y le metí la verga en el coño a Ivanna aprovechando que tenia el coño al aire. Empece a follarmela muy duro,pero sentía que mi verga flotaba en su coño,pues al probar el coño estrechito de Giselle notaba la diferencia. Ivanna se sacó mi verga y puso su coño encima del coño de Giselle y empezó a surrarselo,yo me fuí a la boca de Giselle y le metí mi verga. Ella me la chupaba y le pasaba la lengua mientras Ivanna gritaba de placer y me arruñaba un braso terminando en un orgasmos muy intenso. Ivanna se baja y yo aprovecho para meterle la verga a Giselle y sentir su coñito nuevamente. Al meterselo lo tiene muy humedo y empiezo a meter y sacarla lentamente,mientras Ivanna le pone el coño en la boca a Giselle y baja a chuparle el clitoris. Giselle gime a medias por tener el coño en la boca y me empiezo a ir en gusto otra vez y comienzo a culiarmela un poco más rapido hasta que siento que Giselle se contrae y me aprieta más duro hasta que me va aflojando lentamente la verga y yo me vengo dentro de ella nuevamente. Me bajo y nos acostamos los tres. Nos dormimos. Al dia siguiente nos despertamos yo con la verga parada, me fuí directo a Giselle y empezé a metersela. Mi mujer se despertó y se dedicó a mirarnos. Giselle se puso en cuatro y mientras le metia la verga Ivanna se acostó en 69 y empezó a chuparle el coño a Giselle y de rato sacaba mi verga y me la chupaba para luego meterla en el coño de Giselle. Aunque Ivanna era muy experta y sabia sacarme la leche,Giselle no tenia nada que hacerme para sacarme la leche. Yo solo tenia que meter mi verga en su coño y moverla un poquito y ya me la sacaba. Desde la primera vez que hicimos el trio Giselle se volvió adicta al sexo y culea varias veces al dia con Ivanna y en la noche me espera para que me la folle o hacemos un rico trio. Por alguna razón empezé a culiar más con Giselle que con mi mujer. Ivanna le gustaba mucho mirarnos y masturbarse. Y en otras ocaciones Giselle y yo culiabamos toda la noche sin mi esposa. Me quedó gustando tanto su coño que con los años ya solo me follaba a Giselle y pocas veces a mi esposa. Aunque Giselle e Ivanna se follaban entre ellas todos los dias. Actualmente Giselle tiene 20 años su coño no es el de antes,mi esposa y yo nos llevamos bien, El secreto es contarle todo a mi esposa. Y le pedí permiso para probar nuevamente una virgen. Ambas aceptarón con la condición de verme follandomela. Giselle me sugirió una hermana menor de una amiga de ella que es virgen y tiene 17. Solo falta convencerla. Si sucede todo lo que estamos planeando les volveré a escribir.

Autor: Anónimo Categoría: Intercambios

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La milf que me hizo maricón.

2019-09-01


Y sí, como todos tuve un pasado hetero en que ni por asomo mamaria y ni mucho menos comeria leche de tios [(que asco)más rico mmm]. Pero después de separarme conocí a una chica de unos 43, una milf, la cual creí, subnormala de mi que era una santita. Una mierdecita que la dieron. Aquella novia a la que quería como a nada en este mundo mamaba más pollas al día que una puta en activo de burdel. No miento, ella decía que me amaba, la hija de la gran puta decia que yo era su hombre y que siempre me amaría sólo a mi. Mientras decía esto chupaba la poya de al menos 5 tíos distintos, en aquel entonces.Yo, que no tengo una poya de desmerecer, me la follaba al menos 3 veces en semana, y salía con ella los findes. Es decir, cualquiera diría que estaba surtida. Mentira. Muchos hombres compartían conmigo su coño y otras cosas...>Yo estaba creída que en aquel entonces mi novia me era fiel y sólo yo me la follaba, aparte de quererme mucho. Yo era un santito en aquellos entonces y solamente vivía por meterle la poyita a aquella chica, que estaba buena si, pero no era lo que parecía.Tenía un amigo de la oficina que, a la salida en ratos esporádicos la invitaba a su casa sólo con el objeto que meterle la poya a cambio de unas cervezas, porros y algo de cachondeo morboso. La risa por ser tan puta y reírse, no sólo de mi, sino de algunos más, se escuchaban seguro desde lejos.Un chico que vivía enfrente se pajeaba mirándola al principio mietras se cambiaba de ropa, pero ella le vio y parece que le gustó su poya, pues a veces le llamaba y el nene iba a casa de su vecina a vaciar sus huevos en todos los orificios de esta puta perra. El nene era un adolescente pajero de apenas 15 que tuvo mucha suerte con la hija de puta de mi ex...Su tío bien viejo (sesenta y algo) se la follaba también según me dijeron cuando iba a pedirle el alquiler del apartamento donde vivía. Cuando no tenía efectivo, parte del pago era en chupadas y folladas y hasta por el culo se la metía y los gritos se oían en todo el patio vecinal, no se recataba la muy cerda, a pesar de salir ya conmigo.Según me dicen, su sobrino de 12 no se libraba tampoco de esta guarra mamona de poya. Cuando iba a darle clases de inglés (ella es profesora en grado medio) más que de inglés le daba francés al nene, y según dicen, de qué manera...(hija de la gran puta!).Y ya de colmo, salía a veces con un grupillo de antiguos amigos de la uni, los cuales solamente la querían para follársela, así de claro, cosa que llevaban a cabo, según un amigo en común, cuando yo me ausentaba algún finde en verano a ver a mis papás y ella subía al chalet de la sierra que unos de estos hijos de puta tenía en la sierra. Según me contaron, las orgías de sexo y drogas eran sonadas con la puta de mi ex.Y cuando fui suponiendo eso, dejé de ser el cornudo que fui por meses por culpa de esa milf puta y yo también me eché al vicio.Ahora seguro que la gano en puterío, a pesar de no gustarme ya nada esa guarra, por muchas tetas que tenga y buen coño, por haberme hecho bien maricón...

Autor: davoone Categoría: Sexo Gay

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Vacaciones de novios

2019-09-01


Nuestras primeras vacaciones de novios, las acabamos siendo más de dos. Lo que voy a relatar nos pasó a mi actual mujer y a mi hace varios años, cuando todavía éramos jóvenes y novios. Tendríamos 23 años y era la primera vez que nos íbamos de vacaciones a la playa solos, a un hotel con todo pagado. Nuestros días eran más o menos “monótonos”, nos solíamos levantar justo para llegar a desayunar al buffet del hotel, vuelta al cuarto a descansar, nos echábamos crema solar para ir a la playa que casi siempre concluía con un buen polvo mañanero con tanto manoseo. Bajábamos a la playa nudista del pueblo, donde estábamos casi más tiempo en el chiringuito que en la propia playa, picábamos algo, a la piscina del hotel a descansar, paseíto, cena, tomar unas copas, vuelta al hotel, y, entre que llegábamos contentillos y la juventud, solía caer otro polvete. Ya llevábamos casi una semana, y casi siempre íbamos al mismo sitio a tomar unas copas, el pueblo no tenía mucho ambiente así que siempre había sitio para estar tranquilos. Pero era sábado y estaba todo más lleno de lo normal. Hagamos un descanso para describirnos, mi novia (Paula), era alta, morena con pelo largo ondulado, muy buen cuerpo, le gusta llamar la atención, se preparaba mucho, le gustaba resaltar sus armas (buenos escotes y sandalias con tacón para realzar el culito), ese día llevaba un vestido playero, luciendo bien la delantera y con una buena apertura en el lateral para lucir pierna, de ropa interior llevaba una tanguita negra y un sujetador del mismo color con un poco de puntillita que se veía un poquito. Yo por mi parte (Luis) era bastante alto, siempre he hecho mucho deporte y por aquel entonces estaba bastante en forma, también soy moreno y entonces llevaba un rollo surferillo que me gustaba mucho, y de vestimenta una camiseta ajustadita y un pantalón corto. Nos pedimos un par de copas como solíamos hacer e intentamos buscar un sitio para tomarlas tranquilamente, la cosa estaba complicada, pero en una de las mesas grandes que estaban flanqueadas por dos sofás, estaba ocupada por una pareja de unos 40 años, así que les pedimos permiso para sentarnos en el sofá vacío, y como buena pareja joven empezamos charlando de cachondeo y dándonos unos ricos morreos, besándonos viciosamente y con algún que otro magreillo. Tampoco sin excedernos, que había gente enfrente, pero tampoco es que solo charláramos. Los tragos fueron cayendo y empezamos a hablar con la pareja de enfrente. Lo típico de dónde éramos, si estábamos de vacaciones…. Les contamos nuestra vida y ellos nos contaron que vivían allí y que eran dueños de varios restaurantes y locales de la región, entre ellos el bar en el que estábamos. Desde ese momento, empezaron a volar los chupitos y la confianza empezó a crecer, de hecho, en algún momento Paula y la señora salieron a bailar. Ellos, se notaba que se cuidaban y que tenían un status social medio alto. El (Juan) era un hombre de estatura media, fofisano que diríamos ahora, pelo rapadillo, vestía un pantalón largo azul de hilo y un nicky blanco, ella (Marta), tenía unos pechos grandes, también de mediana estatura y rubia con el pelo corto, y un culo hermoso, y ese día vestía un vestido de flores ajustadito, que realzaba sus curvas. La hora de cerrar había llegado y esperamos a que vaciasen el local tomando la última, no era muy tarde, pero ya estábamos bastante perjudicados. Al salir, Juan comentó que vivían de camino a nuestro hotel, y decidimos ir un rato juntos. Cuando ya estábamos más o menos cerca, Marta comentó si queríamos pasar a ver la casa y tomar la última. La verdad que yo estaba con ganas de llegar al hotel para tener una buena ración de sexo con mi novia. Pero fue Paula la que contestó afirmativamente a la invitación antes de dar tiempo a réplica. Cuando llegamos a la puerta, mi novia y yo nos miramos boquiabiertos, porque aquello era un chaletazo, con un jardín con piscina enorme, jacuzzi y todo lujo de detalles. Juan fue a preparar una ronda más y Marta nos ofreció bañarnos en la piscina. Yo: Estaría de puta madre, pero no tenemos bañador, gracias por la invitación. Marta: si queréis bañaros desnudos no hay problema, que ya nos habéis contado que os gusta ir a la playa nudista así que por nosotros no hay problema. - Mientras nos guiñaba un ojo. Yo: hombre, pero no es lo mismo, gracias per….. Mientras decía la frase mi novia ya se había desnudado y se estaba tirando a la piscina. Yo estaba alucinando, pq aunque hacíamos alguna tontería nunca nos habíamos tomado tantas confianzas con nadie. Marta: No ves guapo, si no pasa nada. Ahora mismo nos desnudamos mi marido y yo y así no hay problema. Y todos saltamos en carcajadas, yo pensaba que sería una broma, pero en ese momento Marta empezó a quitarse toda la ropa también y Juan llega con los cubatas que los apoya en una mesita y hace lo propio. Quedándome yo como el único atontado. Paula: Venga Luis no seas tan chorra y quítatelo todo, que el agua está de maravilla. Así que empiezo a desnudarme y dejar la ropa en una silla y Paula empieza a hacerme gestos como para que mire algo. Al principio no la entiendo y me tiro a la piscina. Cuando me acerco, me dice: “¿Has visto la polla de Luis?” Yo: ¿Qué dices? Estás muy borracha. – Mientras lo digo me giro y veo una polla en relajación que es igual que la mía en erección. Ostias Paula: Igual es doble que la tuya. Yo: No jodas Paula – pongo cara de enfadado. Y me da un morreo, y me dice “tranquilo que con la tuya me vale y me sobra”. Pero yo la noto muy excitada, tienes los pezones bien duros y no para de restregarse. Y para colmo Luis nos ofrece acercarnos las copas y Paula acepta. Luis se agacha para darle la copa a mi mujer, dejando su polla a pocos centímetros de su cara, que no deja de mirarla. No sé si será el alcohol, que le encantan las pollas grandes o qué, pero aquello empieza a no gustarme tanto. Después de un pequeño baño, nos vamos al jacuzzi los cuatro a tomar la copa, y yo ya me relajo un poco, porque con tanta burbuja no se ve gran cosa del aparato. El ambiente vuelve a ser distendido, aunque con un tono picantón y yo también puedo fijarme en Marta que me está poniendo un poco nervioso con sus dos tetazas. Les comento que necesito ir al baño y decidimos todos salir del jacuzzi para empezar a secarnos, y vuelvo a observar a Paula que no para de mirar el paquete de Juan. Así que digo: Yo: Paula, voy al baño y nos vamos que se ha hecho un poco tarde. Juan y Marta: Jooo, si lo estamos pasando genial. Al menos vendréis mañana a tomar algo? Paula: ok, que yo me he quedado con ganas de más. Termino el primero en secarme y Marta me acompaña dentro de la casa al baño, hay que pasar el salón y la cocina para llegar. La casa es enorme, yo hago tranquilamente un pis, me lavo las manos y salgo. Marta: Luis ya que estás aquí, me bajas esa caja del armario de arriba que no llego bien y tú eres bastante alto y no te va a costar nada. Yo: Sin problema. Levanto los brazos y voy bajando la caja poco a poco porque pesa bastante. Y entonces noto las manos de Marta en mis brazos y como van bajando por mi espalda hasta mi culo. Marta: Mmmmmmm estás muy fuerte. Yo dando un respingo: Gracias Marta, pero no sé si deberíamos…. Yo me he quedado de frente a ella que se encuentra muy cerca, y sube sus dos manos a sus tetas mientras me dice: “Seguro que te gustan, que llevas un buen rato mirándolas” Yo: ya lo siento, no preten….. Me agarra la polla con la mano y me dice: “Si no me importa, todo lo contrario”. Yo: Creo que esto se está yendo de madre, están nuestras dos parejas fuera. Y me acuerdo como me he sentido con las cosas que decía Paula de la polla de Juan. Marta: Vale, pero yo creo que no les va a importar tanto. Y me coge de la mano y me lleva al salón desde el que se ve la piscina con la terracita. Y me quedo en shock con la imagen. Mi novia está haciéndole una mamada a Juan. Se la sujeta con una mano, mientras que intenta metérsela a la boca, lo cual es casi imposible. No doy crédito a lo que veo y me estoy poniendo de muy mala leche, pero en ese momento, noto como Marta me abraza por detrás, notando sus pechos contra mi espalda, y como su mano baja a agarrarme la polla y empieza a pajearme. Marta: No ves? Ellos ya han empezado su fiesta. No te enfades con Paula, no todos los días una puede tener esa polla. Yo soy una afortunada y la entiendo, y me parece bien compartirla. Y yo quiero un chico joven que me embista bien duro, que mi marido se cansa rápido. A todo esto, con una mano me está masajeando los huevos y con la otra me está masturbando. Yo ya tengo la polla apuntando al techo. Mientras mi novia intenta meterse bien al fondo el pollón de Juan, y cuando se la saca para respirar le pajea con las dos manos. Marta me sienta en el sofá, desde el que veo más o menos la escena entre mi novia y su marido. Marta me da un morreo, se sube al sofá y me pone las tetas en la cara. Marta: Vamos comételas, que llevas un buen rato deseándolo. Yo ya no dudo y me lanzo como un loco a por ellas, con las manos a sujetarlas y masajearlas y con mi boca directo a los pezones, a chuparlos bien con mi lengua, para poco a poco meterlos en mi boca y cuando a están bien duros a darle pequeños mordiscos. A Marta parece que le gusta, y empieza a gemir de placer. Cuando ya están bien húmedas. Marta se baja poco a poco, dándome besitos, en la oreja, luego en el cuello, bajando por mi pecho, en los pezones, donde me devuelve algún que otro morisquito y sigue bajando hasta ponerse de rodillas a la altura de mi pene. Marta: No es la de Juan, pero no está mal y encima bien jovencita. Dicho eso le pega un lametón desde la base hasta la punta, para luego jugar con la lengua alrededor del prepucio, viendo yo las estrellas. Empieza a metérsela en la boca, lo cual no le cuesta mucho por la práctica que tiene con su marido. En esas, me acuerdo de Paula y Juan, y miró por la ventana, y se encuentran en un 69, ella encima, y veo como le entra casi entera en la boca. Estoy alucinando, se lo saca, y le pajea mientras le come los huevos. En ese momento, Marta hace lo mismo con los míos mientras me pajea, y me mira: Marta: ¿se lo están pasando bien? Yo: Creo que sí, o eso parece. Marta: ya sabía yo que a Paula le iba a gustar. Y en eso, se mete mi polla hasta el fondo, desaparece completamente en la boca de Marta. Mi polla mide en erección unos 17 centímetros, que no está mal, pero claro comparada con la de Juan que tendrá unos 5 más, y si le sumamos el grosor……. Yo estoy muy cachondo, y casi prefiero que pare para no correrme ya. Así que la tumbo a Marta en el sofá. Y después de darle un buen morreo, vuelvo a bajar a sus tetas, donde estoy un rato, para seguir bajando a sus piernas. Me pongo de rodillas y apoyo sus piernas en mis hombres, quedando bien cerquita del conejo de Marta, lo tiene bien cuidadito y con poco bello, perfecto para comérselo. Acerco mi lengua al lateral de su muslo, para acercarme poco a poco a su rajita, repito la maniobra con la otra pierna, para finalmente jugar por fuera del coño con mi lengua y boquita. Marta está bastante cachonda, por varias razones, su coño está húmedo y se nota bastante, gime a menudo y no para de moverse como nerviosa. Poco a poco mi lengua se hace camino entre los labios superiores para probar ese néctar madurito, recorro con mi lengua bien su coño, dejándolo bien mojado. Los gemidos empiezan a subir de nivel. No paro de jugar con mi lengua y boca dándole el máximo placer y no paro hasta que está bien húmedo. Le doy un dedito a la boquita para que lo humedezca y cuando está bien ensalivado, empiezo a metérselo en el coño, sin parar de comerlo, subiendo hacia el clítoris, que en ese momento está ya bastante infladito. Los gemidos siguen subiendo y de vez en cuando suelta alguna frase cómo, “Joder como lo comes”, “hacía tiempo que nadie me lo chupaba tan bien”…. esto me envalentona, porque tengo que confesar que me sentía un poco humillado por la comparativa del tamaño de las pollas. Así que me afano más, con más ganas, energía, sigo chupando con fuerza, sin parar de meter los dedos en el coño de Marta, que ya son dos los que están entrando y saliendo y bien empapados. Marta ya no gime, sino que grita, y me pide que la folle, pero no lo hago caso, yo sigo chupando aquello con energía, me he propuesto que se corra en mi cara. El ritmo de los dedos y de la chupada es alto, tengo la boca y los dedos llenos de flujos. Marta: Me vas a hacer que me corra en tu cara, cabrón! Yo (sin dejar de follarla con los dedos): Es lo que pretendo, quiero que te corras en mi boca. Y vuelvo a la faena, en eso, Marta me agarra de la cabeza, agarrándome fuerte del pelo (incluso me hace algo de daño), pero me da igual, yo sigo a lo mío. Los gemidos son más repetitivos y empieza a restregar su chocho contra mí, apretando mi cara contra él. Esto dificulta la tarea, pero sé que significa que queda poco, así que, aunque me cuesta más, no paro y a los pocos segundos. Marta empieza a correrse fuertemente, gritando y expulsando algo de líquido que intento tomar. Dejo que termine de correrse y que se recupere, yo me levanto y me siento en el sofá. Ella respira entrecortadamente: “Dios, no me acordaba lo que era correrse comiéndome el coño. Eres una máquina, machote”. Mientras baja su mano hacia mi polla, que sigue como un mástil con bastante líquido preseminal, que lo recoge con un dedo y se lo lleva a su boca. Marta: Mmmmmm q rico. Ahora me vas a follar de una vez? Ya que has conseguido lo que querías. Mientas me está pajeando esparciendo el liquidillo por mi verga, pasa una pierna al otro lado mío, y apunta mi polla hacia su coñito bien mojado. Yo: Espera, que habrá que usar condón. Marta: Shhhh!!! No te preocupes por eso, además a tu novia no le importa mucho que se la follen a pelo. Giro la cabeza y veo como se la está follando a cuatro patas Juan y efectivamente sin condón. La noche se nos ha escapado por completo a todos, nosotros siempre usamos condón y hoy con unos desconocidos estamos haciendo todas las locuras posibles. Además, le está encantando recibir ese trozo de carne, no se la oye, pero se la ve gemir bien fuerte. Yo mientras, entre la escena, la impotencia, algo de mala leche y que Marta ya ha empezado a insertarse mi polla; pego un empujón duro, obligándola a metérsela entera de una vez. Y aunque está bien lubricado, le duele algo y grita un poco, medio echándome la bronca. Yo: Calla, que te voy a follar bien duro. Tu marido la tendrá más grande pero hoy vas a redescubrir lo que es ser joven. Y aunque está ella encima, empiezo a follarla bien duro. Mientras la agarro el culo, bien fuerte con mis manos. Marta empieza a saltar y a gozar de nuevo. Mi polla entra y sale sin parar, sus tetas no paran de botar y me dan en la cara, así que decido comérmelas. No paro de agarrarle el culo bien duro. En la posición que estoy puedo ver a mi novia y Juan en la terraza, que de repente se giran rápidamente poniéndose Paula de rodillas a la altura de la polla de Juan y empieza a pajearle, dándole alguna chupada de vez en cuando. Estoy flipando, va a dejar que se corra encima de ella, algo que a mí siempre me ha dicho que no, porque le da asco, y ahora con un “viejo”, en una de esas Juan empieza a correrse echándole la lefa en sus tetas y parte en la cara. Los sentimientos son enfrentados, mala leche, excitación, humillación, culpabilidad…. pero esto ya no tiene marcha atrás, me centro en mi tarea y le doy un azote bien duro a Marta; que vuelve a estar muy excitada. Yo también estoy ya a tope, no creo que aguante mucho más, pero no pienso dejarlo así. Bajo a Marta de encima de mí, con un poco de violencia. Marta: “Joder, vas a tope, vas a hacer que me corra otra vez? Estoy muy excitada, vamos fóllame más duro todavía. O no puedes?” Yo: “Tiene pinta que no pueda? vas a correrte otra vez. Y me parece a mí, que esta noche no va a terminar con esto tampoco”. Mientras estando ella tumbada en el sofá, levando sus piernas apoyándolas en mis hombros, y enfilo mi polla a su agujerito. Sé que tengo que hacerlo bien duro, porque yo tampoco voy a aguantar mucho más sin correrme. Así que se la meto hasta el fondo, fuerte, pero despacio, la saco entera y vuelvo a repetir la maniobra. En cada embestida, Marta gime, y bien fuerte. Después de varias acometidas, empiezo a subir el ritmo, solo centrado en dar placer a esa mujer e intentar no correrme, lo cual ya era bastante difícil. De vez en cuando, le agarraba las tetas y la pellizcaba los pezones duros. El sudor corría por nuestros cuerpos, los gemidos se mezclaban, empezaban a ser gritos. Mantenía el ritmo alto, Marta movió las piernas para rodearme y que la penetración fuese más profunda, y en una de esas, empezó a convulsionar, corriéndose y gritando. Yo ya no podía más. Marta (mientras gemía): “Aguanta un poco más que quiero que te corras en mi boquita.” Entre el calentón y la frase, casi me corro, pero ella para las embestidas y como puede, saca la polla de su coño y la lleva a su boca, empezando a chuparla bien duro. Pajeándome desde la base hasta la punta, y yo ya no pude más. Yo: “Marta me corro…” y salió un chorro de esperma disparado q le dio en toda la cara, se metió la polla en la boca, mientras seguía masturbándome. Me flaquearon las piernas y me tuve que sentar. Siguió un rato más chupando todo lo que salía. Con la mano recogió lo que se le había caído y lo llevo a su boca, para escupirlo sobre mi polla palpitante. Me masturba suave otra vez, y vuelve a chuparlo todo, para tragárselo enterito. Marta: “Mmmm, hacía tiempo que no tragaba leche. Pero después de lo que has hecho te lo habías ganado. No ha estado mal, no?” Yo: “La verdad es que no, estoy reventado y me he quedado bien a gusto.” Marta: “Voy a asearme”. Se levantó y me dio un morreo. El sabor era diferente, pero no desagradable. Me quedé allí solo y entonces me acordé de mi novia, giré la cabeza y no vi nada desde allí. Volvieron a mi cabeza las imágenes de mi novia siendo follada por ese pollón y de las cosas que había hecho que conmigo no quería, y con ello todos los sentimientos encontrados. A esto sumarle que después de correrse la excitación ha bajado bastante y hay cosas que no consigo entender. Me levanté y me acerqué al ventanal para poder ver que estaban en el jacuzzi los dos metidos, charlando y riendo, aunque bastante cerca, eso sí, sin pasar nada aparentemente.

Autor: Luis Categoría: Intercambios

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La piscina

2019-09-01


Estábamos nadando, de un lado a otro, con el agua fría mientras caía la tarde, estábamos solamente las dos, salí del agua y fui por una pelota para matar el aburrimiento y empezamos a hacer pases, la que dejara caer el balón pierde y debe pagar penitencia, pasábamos la pelota de un lado a otra saltando y moviéndonos para no dejarla caer hasta que hizo un buen lanzamiento y no alcancé a llegar, me zambullí en el agua y me peine el cabello hacía atrás. -¿Cuál es el reto? Pregunté *Cruza la piscina de ida y regreso sin el sujetador de baño. No sabía que hacer, ni que decir, por supuesto que quería y hasta más pero no sabía si era un reto en serio o si ella también quería un poco de sexo igual que yo. -¿Verás o no verás? *Si quieres te doy la espalda, no hay problema. Eso me trajo a la mente que era un simple reto. -Puedes ver si quieres, no tengo problema. Me quité el sujetador en frente de ella y empecé a nadar hasta el otro lado, cuando llegué me devolví de espaldas, dejando mis pechos a la superficie, mi imaginación empezaba su trabajo y mi cuerpo a sentir el deseo, cuando fui a coger mi sujetador lo tenía ella y no me lo quería devolver, así que me quedé así, continuamos el juego y ella dejó caer la pelota así que era mi turno para ponerle un reto. -Quítate el brasier y nada boca arriba hasta el otro lado y regresa de la misma manera. Se quitó el brasier y me lo dio, se puso boca arriba y empezó a nadar, no pude evitar ver sus senos, tenían una forma completamente redonda y se podían agarrar a diferencia de los míos, sus pezones estaban duros seguramente por el agua fría y en medio de mis pensamientos la vi venir, de espaldas y con los ojos cerrados, se sumergió en el agua y salió dándome la espalda, por detrás de ella agarré sus senos y empecé a masajearlos soltó una risita pícara y relajó su cuerpo, seguí haciéndolo, corrí su cabello hacía un lado y empecé a besar su cuello, besos suaves, la giré para tenerla de frente y besé sus labios, su labio inferior un poco carnoso era apenas perfecto para un mordisco, baje mis besos y lamidas por su cuello, llegué a sus pechos y empecé a besarlos, después agarré su seno izquierdo y empecé a tirar del pezón mientras daba besos suaves en su seno derecho, chupaba su pezón y dibujaba círculos con mi lengua mientras se iba poniendo duro, después hacía el mismo proceso con su otro seno y ahora empezaba a coger su cuerpo con fuerza, mientras bajaba mi mano hacia su sexo, la tocaba sobre el panti de baño hasta no aguantar la tentación y meter mi mano, sentir su vagina, suave y húmeda, la acariciaba, dibujaba círculos con mis dedos alrededor de su clitoris, besaba sus senos, pasaba mi lengua en medio de ellos, mordía sus pezones y a la vez sacaba y metía en su vagina ese dedo al que le llaman corazón, con sus labios entre abiertos gemía suave, y apretaba sus ojos, me volví a hacer detrás de ella, con una mano tocaba su vagina y con la otra agarraba sus senos y la pegaba contra mi cuerpo, la solté y me fui hacía el otro lado de la piscina, allí me empecé a masturbar, ya que ella no me había tocado y ella se dio cuenta así que se acercó y me besó y en ese beso quitó mi mano y empezó a masturbarme, me acariciaba, yo estaba muy húmeda, sus dedos entraban y salían sin piedad mientras bajaba a besar mis senos, por Dios, como me gustaba que me chupara los senos, era delicioso sentirlo, tanto como coger, lamer y chupar los de ella. después la saqué de la piscina y la senté en la orilla para beberla, para saborear su coño húmedo, joven y exquisito. Lo besé y empecé a beber todo su jugo, eres una delicia, ella era una delicia, metía un dedo y lo sacaba lento y después rápido mientras lamía su clítoris, con la otra mano agarraba uno de sus senos y lo apretaba, seguía con el oral, moviendo rápidamente mi lengua hasta que se dejó venir y estalló en un delicioso gemido.

Autor: Anónimo Categoría: Sexo Lésbico

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Regresando a casa.

2019-09-01


Llevaba dos meses fuera de casa, llegue un domingo y Max me recibió con mucha alegría así como suelen ser los perros pero mi macho quería algo mas, traía la verga bien dura, me apure a despedir a la persona que conseguí para que cuidara de el, un vez estando solos me apresure a mi cuarto. Llegue a mi cuarto y abrí mi maleta para sacar mis cosas y estar listo para mi macho, compre unas medias negras, unos tacones negros, una tanga negra y saque un baby doll negro del closet como de encaje, saque una peluca roja y y maquillaje, me pinte los labios de rojo y me puse unos guantes negros largos, me encanta usar lencería, me pone al 100, me coloque unos lentes para verme mas femenina, me miraba al espejo y no aguantaba las ganas de estar con max así que baje y le abrí la puerta, Max estaba esperando en la puerta, ya sabia lo que venia, entro corriendo a la casa y ya traía el pene de fuera, me agache y me metió la lengua en la boca, subimos rápidamente y me servi una copa grande de vino me puse frente al espejo me abrí las nalgas y max comenzó a chuparme la cola con desesperación, me sentía en el cielo, después de dos meses sin mi max ahora lo tenia listo para hacerme su hembra, se levantaba en sus patas traseras queriéndome tirar para penetrarme pero me gusta hacerlo esperar, me encanta ver como se le pone dura por mi, me agache para tomar ese delicioso pene que es muy grande tanto que aveces no me puede meter la bola, pero esta vez ya con varias copas encima me decidí a que me la dejara adentro toda. Me puse en 4 frente al espejo y Max me monto enseguida, con mi mano guíe su pene hasta mi agujero que ya extrañaba tanto su pene y de un solo golpe entro su pene y me comenzó a bombear como nunca lo había hecho, sonaban mis nalgas chocando contra el y eso me excitaba mas, me encanta escuchar mi voz cuando jimo y pido mas verga, max me penetraba pero no me abotonaba, se bajaba pero no tardaba y me volvía a montar, me daba y me daba, creo estuvimos así por unas dos horas yo buscando su verga y el mi huequito hasta que finalmente sentí como se estiraba mi culo al limite con toda su bola adentro, se sentía delicioso y sentía que no cabía pero ya no la podía sacar, me empine tanto como pude y me comenze a masturbar, tan solo me vasto con verme al espejo penetrado por max para tener un mega orgasmo toda abotonada a mi macho, sentí como le succionaba el pene con el ano, me quede así con empinada en el piso hasta dormirme con max encima de mi, quede exhausto como nunca.

Autor: bennyben420 Categoría: Zoofilia

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Un mal día + Un motivo = Dulce Venganza

2019-09-01


Llegué puntualmente a mi cita al SPA donde suelo asistir a relajarme y olvidarme del mundo por el tiempo que me sea posible. Había tenido un día terrible y buscaba relajarme con unos momentos de paz y tranquilidad o al menos esa era mi expectativa. Entré a prepararme y comencé a escuchar una odiosa voz, de esas que son muy nasales y que me encabronan hasta la médula, era una mujer hablando con su mejor amiga. Me convencí a mí misma que aquello me molestaba únicamente por el hecho del pésimo día que había tenido, también me pedí a mi misma no hacer caso a aquello, solo que la respuesta de mis Demonios internos fué un sencillo : ¡Hoy busca a quien te la pague y no al que te la hizo! Pues bien, aún así con la odiosa voz de aquella mujer retumbando por todo el lugar, intenté relajarme en el área común, pero lo que sí era inevitable era que me enterase de la historia que contaba, pues parecía que a aquellas mujeres les habían insertado un alto parlante en los agujeros que tienen por boca. De lo que alcancé a captar, estaban presumiendo amantes y minimizando a sus cornudos ¿Esposos? ¿Parejas? No me quedaba claro solo que ella estaba ahí preparándose para una noche de celebración con el cornudo en cuestión: Fede, quién le daba costosos regalos y le mantenía todos sus gustos, incluso con cierta habilidad hasta los gustos del amante, siendo aquello el colmo del descaro. Me hizo preguntarme por el tipo de “trabajos” que hacía ella para que el tipo en cuestión la mantuviera ¿Sabes? Eso no me molesta en lo absoluto, tampoco me molesta el hecho de que lo siguiente que mencionaba con lujo de detalle era a su bien dotado amante. - Como en cada ocasión inventaré un excusa para no tener sexo -dijo ella- hoy estuve todo el día con Benito, estoy muy cansada después de estar cogiendo todo el día como conejos, uffff! ¡Esa gran verga! … mucho ha insistido en metérmela por el culo, pero estoy segura que me destrozaría... Ambas rieron imaginando la escena e intentando adivinar lo que le darían de regalo esa noche. - No esperaré menos que una exclusiva bolsa Hermes - Dijo la ¿Dama? En cuestión. Era tan molesta su voz que no pude evitar girar mi rostro para verlas con desdén, entonces mis Demonios me dieron uno de los múltiples pretextos que me encontraba yo buscando para sacar mi enojo interno y desquitarme con ellas... Reconocí en uno de sus rostros a quien fuera la bully de mi juventud. Quise apaciguar a mis Demonios sin embargo, solo que, la chica en cuestión, realizó un simple gesto que decidió mi actuar a continuación… giró su cabeza y se encontró conmigo, pero su error fue mirarme de arriba hacia abajo, gesto que me molesta enormemente y que encuentro sumamente descortés. Cometió después su segundo grave error: Mirarme a los ojos de manera retadora diciendo con sus labios la palabra ¿Qué? en forma despectiva. ¿Su tercer error? No reconocerme. ¡Por mis Dioses! espero que tenga unos grandes Ángeles de la guarda porque ese día desataría mis a todos mis Demonios para una Dulce y bien merecida venganza. Si alguien hubiese decidido ponerle un rostro a la maldad, hoy podrían usar el mío. No juzgo la infidelidad, yo misma la he practicado en algunas ocasiones. Pero si hay algo en este universo que no soporto, son las personas aprovechadas y ventajosas… en este caso, que cumplen los caprichos del amante a costa de la billetera del cornudo, Fede, según entendí. Internamente me estaba deleitando, momento para el cual yo ya me encontraba recibiendo un delicioso masaje a cuatro manos, entonces, comencé a planear... Si tú me observas, puedes ver a una mujer encerrada en sus pensamientos, pero realmente dentro de mi mente se encuentra la mayor fábrica de maquiavélicas ideas que puedes llegar a conocer…. No te equivoques, no es una invitación. La belleza de las redes sociales de hoy en día me ayudó bastante, seguida de gente chismosa y sin que hacer que cree sin investigar antes. Bastó con un poco de historia simple, pequeños detalles escandalosos y un poco de manipulación social, para hacer que mi “noticia” se esparciera fácilmente por la red, donde daba detalles de aquella persona en cuestión, mencioné el tema del amante, la descripción del lugar y la amiga, ofrecí revelar el punto donde ellos se encuentran, ya que la discreción no es parte de las cualidades de la bella princesa como plus entregaría un video donde mostraba a los amantes de ambas pasando por ellas a la salida del SPA, pues al parecer aquello no estaba planeado. Terminé mi noche de SPA trazando un elaborado plan mental al cual únicamente le hacía falta un detalle: Contactarme con el cornudo. Entonces cómo llamado a escena, me contactó: Fede. Lo cual era la primera coincidencia, quise gritarle “¡Eres un cornudo!” pero me contuve, quería poder ver el espectáculo desde primera fila. Claro, le hice muchas preguntas para asegurarme así, de que el incendio que iba a iniciar ardiera el lugar adecuado y no pusiera en riesgo a nadie más. No soy tan despiadada. Cuando esclareció todas mis dudas, le cité para contarle los detalles que había escuchado y entregarle el video, perdió entonces los estribos. Se volvió loco, no daba crédito a la situación en general, jamás mencionó la palabra celos, creo que más bien su orgullo de macho estaba herido. Bien… ¡Vi el mundo arder! era momento de marcharme. - ¿Qué harías tú? - Soltó aquella pregunta cuando yo ya le había dado la espalda. ¡Entonces ví a mis Demonios sonreír! ¡No! ¡No puedes hacerme esa pregunta y esperar que me quede callada! Le dije un NO rotundo a mi mente perversa…. Sin embargo, aquel día, Demonios necesitaban alimento, entonces me dejé seducir por ellos y.… no desperdiciaría la oportunidad de continuar con aquella vendetta personal. Soy una persona de mente diabólica que cuenta con la motivación adecuada… Estaba deseando hacerla sufrir... ¡Vamos! hacer que pisara el infierno descalza… Pero no solo eso, quería verla perder todo aquello que erróneamente valoraba: Lo material, gritarle a la cara: ¡Recuerda que un día eres quién abusa de los demás por diversión, pero al siguiente día ellos pueden encontrarte en una situación comprometedora en su peor día y solo ese motivo necesitarán para que se encienda en ellos el lado más perverso y te hagan pagar! Hice un mohín y sonreí dando un paso más hacia la puerta, pero mis Demonios estaban empecinados en que le diera vida a mi plan... - E-espera - dijo él. Te invito una copa ayúdame por favor, no pienso claramente en estos momentos. Me giré sobre mis talones en modo perversa “on”. - Un café para mí - respondí. No bebo mientras trabajo, le miré directamente a los ojos y sonreí. Lo primero que hice fue escucharle, algunas almas solo necesitan ser escuchadas para sanar sus más profundas heridas… y otras, como la mía solo necesitan saber escuchar para obtener información, y la información queridos lectores, ¡Es poder!. En fin, como dije… la Luna o simplemente la naturaleza que me negaba a aceptar, hicieron algunas acertadas sugerencias para que aquel cornudo planeará una venganza bien ejecutada en contra de ella: Anna, su futura ex-prometida. “¡Los seres humanos son tan interesantes!” dijo una vez un sabio Dios de la Muerte y con ello concuerdo completamente, mi primera sugerencia hacia aquel cornudo fué:, “Primero logra que te tenga miedo y con el miedo tendrás el poder”. De físico, él no estaba mal, pero podía estar mejor quizás podría intentar invertirle mas al GYM y comprarle menos caprichos a la loca aquella. Unas estratégicas preguntas, sus respuestas e inclinación por platicar más de lo que le pregunté, generaron algunas acertadas sugerencias no sin antes tener bien claro ¿Qué quería hacer él? Y en base a ello… Me despedí de ahí con una sencilla petición que rayaba en comentario: “Espero que me cuentes todos a detalle”. Un par de días después recibí un mensaje con los detalles de aquella noche, los cuales disfruté con letras mayúsculas, mientras sostenía en mi mano una copa de mi mejor vino, deslicé mis ojos por la pantalla del ordenador saboreando la historia y tocándome descaradamente. ->->->-> (Desde este punto el relato es detallado por él) Ella abrió la puerta y le viene bien el dicho “Aunque Anna se vista de seda… PUTA se queda”... o ¿Como era? Aunque vestía de diseñador de pies a cabeza, ahora conocía su verdadera personalidad. Me encontraba de pie detrás de la puerta esperando por su llegada, esa noche era una noche especial celebraríamos en casa con una elegante cena, busqué un pretexto cualquiera ya que nuestro aniversario ya había pasado como bien sabes, para lo cual había compré su botella de champagne favorita. La sorprendí apenas ella cerró la puerta: - ¡Bienvenida Princesa! - le dije con botella en mano, tras besarla y abrazarla. - Tengo un regalo para tí - le dije y deposité aquella botella junto a las copas en la mesita de centro. Ella sonrió y se acomodó en el sillón situado frente a la tele, conducida por mí, claro ella esperaba solo lo mejor en noches de celebración, por lo que estaría expectante referente a lo que vendría después. La invité a encender la tele, donde ahora se proyectaba el video de aquel día, reproduciéndose una y otra vez. La sonrisa de ella se borró, pero la mía iba creciendo. Comenzó a ponerse nerviosa, negando todo aquello… diciendo que no era ella que había habido un error. La información es poder. - ¡¿Cuánto tiempo Anna?! ¡¿Cuánto tiempo me has mentido?! Se puso de pie, a lo que conducido por el calor del momento y sacando a flote mis más primitivos instintos, hice jirones su ropa jalando de ésta con tal fuerza que provoqué que ella cayera. - ¡No te levantes princesa que aún no termino! - grité con una voz que ni yo mismo reconocí. Por asombro o miedo, no sabría decir, ella permaneció ahí. Lloraba tirada en el suelo, donde lucía sus tetas 38D que amaba chupar y lucía su menudo cuerpo expuesto ante mí, finalmente le arranque las bragas ante el asombro de aquella mujer quien hasta ahora solo había conocido el lado tierno y amoroso de Fede. - Las cosas serán así - dije disfrutando enormemente aquello - ésta noche te haré pagar por ésto, después te dejaré ir, no volveré a saber nada de ti, lo harás si no quieres que este video se haga público en tus círculos sociales. - ¡No Fede! ¡No puedes hacerme esto! - comenzó a lloriquear en serio. - ¡Claro que puedo! Y ¡Tendrás boleto en primera fila! - grité nuevamente agitando los brazos en el aire. La única razón por la cual aquello le causaba terror, era por el rechazo social que aquello le causaría, básicamente por que su status lo había logrado de mi mano. La tomé por el cabello para arrojarla de frente en el respaldo del sillón individual, ella amortiguó todo apoyando sus manos sobre el asiento. - ¡¿Que haces bruto?! ¡Sueltame! - gritó ella. Con ella en aquella posición tomé la botella para abrirla y dejar que la espuma cayera por su espalda para después forzar de a poco la inserción de aquella botella directo en su ojete. - ¡Fede! - terror en su voz - ¡Fede! ¿Que haces? Tu sabes que.... Le di un par de nalgadas que dejaron mi mano marcada en ellas. Si antes no habíamos estrenado aquel agujero. ¡Este sería el momento! - ¡Quiero tu culo limpio! sucia Zorra… después nos encargaremos del resto de ti. Aunque ella lloriqueaba, aquella posición facilitaba la labor y la gravedad hacía lo suyo dejando correr el contenido de la botella dentro de los intestinos de Anna, forcé el cuello de la botella en su totalidad pese a sus ruegos, llanto y súplicas, la sostuve ahí por algunos minutos, girando la botella para adicionar incomodidad y alternando con golpes en sus glúteos y espalda con la mano abierta. - !Ahhhhhh! ¡Fede! ¡Por favor para! ¡Bebé podemos arreglar ésto! ¡Dueleeeee! Tapé de inmediato aquel agujero con un plug, aunque la botella había hecho lo suyo, me asegure de que este fuese más grande para que impidiera la salida del líquido. La conduje hacia nuestro sótano forzándola a caminar con sus intestinos llenos y el culo tapado, apenas si se resistió. Hice entonces lo necesario para poder colgarla firmemente del techo. - ¿Te he regalado suficientes bolsas cariño? Hermés, LV, DG… ¿Te gustaría conservarlas? Ella afirmó con cierta cautela. - Verás -le miré directo a los ojos - ahora te golpearé directo en el culo, serán golpes verdaderamente fuertes y… te dejaré conservar tantas bolsas como golpes aguantes. Sin permitirle que dijera nada, tomé una tabla que compré después de que tuviera una interesante plática con la mujer que me entregó el video, le clavé sin embargo una serie de tachuelas de metal. Ante el primer golpe ella gritó, sin embargo sabía que se esforzaría por sus bolsas, pero me daba igual siempre y cuando pudiera azotarla. Cuando ya llevábamos un buen número de golpes, la subí un poco más, ahora estaba bañada en sudor por el esfuerzo y el dolor físico que estaba soportando con aquellas nalgas de un rojo intenso con algunos toques de morado. Coloqué debajo de ella un contenedor con todo su maquillaje, ¡Definitivamente la casa no iba a perder! es decir yo. - Puedes quedarte con todas las bolsas princesa - mi tono era consolador- Entonces golpee sin piedad hasta que aquel plug salió y derramó el contenido de sus intestinos sobre el contenedor que tenía debajo arruinando por completo el contenido. Reí al ver su rostro. Le arrojé entonces el contenido de varias cubetas de agua en las cuales previamente había depositado grandes cantidades de hielo. Aquello sin duda la espabiló, pero el simple hecho de verla me llenaba de furia. Mientras la bajaba tuve una idea que realicé por mero impulso, tomé unas tijeras y ante sus gritos y resistencia, comencé a cortar su cabello tomando grandes mechones de éste, después de todo yo también había pagado por él. La tenía quebrada, suplicando y llorando. - ¡No Fede! ¡Detente! ¡No más! ¡Piedad! ¡Mi cabello no por favor! Lloró, berreó y gritó, pero ella no era nada para un hombre con la motivación que ahora yo tenía. Tome una vara naranja de las que proporcionan descargas eléctricas con la punta para divertirme unos instantes y terminar de quebrarla, la necesitaba bien dócil para lo que seguía. Se retorcía en aquel sucio suelo entre su mierda, agua y cabellos, como la lombriz en que la había convertido. Estaba empalado, pero no le daría el gusto a aquella sucia Zorra de cogermela nuevamente… Alternaba tres o cuatro descargas y la dejaba descansar hasta que su postura natural ante aquella tortura fué ponerse en posición fetal intentando cubrir lo más posible de su cuerpo. La dejé ahí, tenía que preparar lo que venía a continuación, cuando bajé nuevamente, la encontré en un rincón llorando, no importaba donde estuviera incluso me beneficiaba pues no se movería, me encargué de decorar su blanca piel y menudo cuerpo con una correa de piel, delgada, asemejándose a un cable, la arrastré nuevamente para dejarla boca arriba, quería azotarle muy bien esas tetas con un gato de nueve colas hasta que estas estuvieran de un rojo brillante. - ¡No más Fede! ¡Por piedad! ¡Deten ésta tortura! ¡No puedo más! Con ella viendo hacia arriba inmovilice sus brazos pisandola firmemente, aunque no pensé bien aquello pues se resbalaba constantemente, no fué sencillo pero cumplí mi objetivo, golpeando fuertemente sus senos que ahora debían dolerle intensamente. No me costó ningún trabajo atarla a una mesa, donde me aseguré de sujetar lo más posible para limitar su movimiento. Una correa por la frente, otra por el cuello, por aquella cintura, una muy ajustada sobre sus senos… Introduje entonces un vibrador dentro de ella, colocando la mayor velocidad de éste aparato y la dejé ahí. Tras unos minutos, llegué acompañado de Benito. Su rostro de asombro, vergüenza y angustia, era perfecto. -¡Que es esto Fede! - Gritó molesta, al parecer recuperó el valor Una vez que tuve su atención comencé a hablar deleitándome de sus movimientos y contoneos al saber que el vibrador ya estaba haciendo lo suyo. - En una cosa no te equivocaste Zorra, el dinero es muy importante, por ejemplo aquí Benito, necesitaba algo de capital para comenzar un negocio donde pueda disfrutar al mismo tiempo de su pasión por los tatuajes. El tarado en cuestión estaba sacando ahora todos sus instrumentos…. - Sabes que me gusta siempre apoyar a los nuevos artistas, como él…. Con algo de capital pondrá su negocio de Tatuajes en marcha, pero claro, antes necesito ver la calidad de los mismos así sabré que no estoy desperdiciando mi dinero... Entonces ella vió con terror como él se preparaba. - ¡No Benito! ¡No! ¡Por favor! ¡Tú no puedes hacerme esto! ¿Porque solo me castigas a mí? Su voz era temblorosa, por el terror y por el vibrador que tenía adentro. - Cuando me reuní con él, tenía otros planes, no lo culpo Anna, entiendo la causa por la cual lo elegiste a él… Sin embargo, no olvides, el dinero…. Bueno… Intenta no moverte demasiado ¿Quieres? El tarado en cuestión se colocó unos audífonos para no escuchar, realmente no le veía la mínima emoción en el rostro cuando comenzó con la labor encargada y muy bien pagada, a cual consistía en tatuar en sus tetas las palabras PUTA e INTERESADA con el tamaño suficiente para que no pudiese usar grandes escotes sin que las palabras fueran mostradas. - ¡Noooooooooooooooooooo! - gritó ella desgarradoramente al sentir aquella aguja sobre la piel y al saber que nada podrìa hacer para evitar aquel castigo. Me aseguré de tener un buen lugar para el espectáculo. - Intenta no moverte Zorra, no querrás arruinar el trabajo de tu amante. Su cuerpo se encontraba cediendo pero no pudo dejar de moverse, lloró amargamente durante todo el proceso, incluso en algunos momentos nos maldijo. - No eres la única interesada ¿Sabes? Ahora mismo serás víctima de tus propias creaciones. Abrí un portafolio lleno de dólares cuando Benito finalmente terminó su labor. - ¿Quieres ganarte un dinero extra? - pregunté al taradao. A lo cual él afirmó. Nunca he conocido a nadie de su calaña que rechace dinero sin esfuerzo. - Te puedes llevar todo ésto si enculas a esta Zorra…. ¡Ni siquiera terminé de decir completamente aquello! Y él ya se estaba sacando su verga. Sonreí sacando yo la mía, disfrutaría entonces masturbandome viendo la escena. Ella apretó los dientes absorbiendo el grito de dolor cuando él introdujo su verga en ella, tenía el vibrador dentro, y solo ella sabía el número de orgasmos que ya había tenido. Tras bombear un buen rato y destrozarle el culo, él descargó su leche y casi al mismo tiempo yo eché la mía en sus tetas recién decoradas. ¡Ahhhhhhh! Ahora me sentìa mejor, mucho mejor.... - Si acaso regresas por aquí, te espera una suerte peor que a ella - le advertí a Benito. La gran final venía… Desaté una de sus manos y coloqué un celular en esta. - Tienes exactamente 30 minutos para salir de aquí, llama a quién puedas, terminado éste tiempo bajaré y de encontrarte aquí… me encargaré de llevarte como estés a nuestro restaurante favorito.... ¡Ah! Me olvidaba…. Todo ésto fué grabado …. En caso de que decidas ponerte creativa, me aseguraré de editarlo y manipularlo siempre a mi favor… ahora dulce Zorra: ¡Conoces el verdadero poder del Dinero!

Autor: Daisy Categoría: Dominación

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