En la pensión.

2019-08-13


En la pensión. Fue aquel verano, en vacaciones. Mi novia y yo estábamos durmiendo en una pensión. La más barata que encontramos. El dueño, un señor mayor que rozaría ya la edad de jubilarse, con la excusa de despertarnos a la hora que le habíamos dicho el día anterior, entró en la habitación sin llamar a la puerta. Sin avisar ni nada. Por la noche, juraría que había estado tras la puerta escuchando los "ruiditos" de la cama. Yo estaba en la ducha. Hacía un calor infernal y ella estaba dormida, completamente desnuda encima de la cama. La habitación estaba en medio penumbra, pero con luz suficiente para ver cualquier cosa. Se quedó quieto mirando. Vio perfectamente sus tetazas y el felpudo en pleno esplendor. Miró hacia los lados. Supongo que buscándome. Contesté desde la ducha. Las voces la despertaron. Tardó uno segundos en reaccionar. Con cara de susto se dio cuenta dónde estaba y sobre todo que el tipejo en cuestión se la estaba comiendo con la mirada. Intentó agarrar la sábana para taparse, pero no lo consiguió. Lógico. Estaba tumbada encima de ella. Se tapó los pechos como pudo con las manos. Juntó las piernas y se giró enseñándole el culito. El vejete ya tenía una vista completa de mi novia desnuda. De mala leche le dijo que vale, que ya nos había avisado, que se fuera inmediatamente de la habitación. Ni pidió disculpas ni nada. Simplemente se giró. Con calma, sin prisa. Al llegar a la puerta volvió la cara y echó una última mirada. En el desayuno no paraba de mirarla. Se sentó de frente a ella. Se la comía con los ojos. Sin apartar la mirada de sus pechos nos explicaba cómo ir a las mejores playas. “Las que les gustan a los jovencitos” porque no iba nadie. Creo que lo decía con segundas, pero a mí me daba igual. Bueno no. Si había poca gente, a lo mejor hasta la convencía para bañarnos en pelotas o incluso, echármela un polvete playero. El vejete hablaba, hablaba… y mientras, la devoraba con la mirada. Yo sabía por qué era. Seguro que tenía la polla tiesa. A mí se me estaba poniendo más dura que un palo. Llamaron al teléfono y de mala gana fue a atenderlo. En cuanto se levantó me dijo que estaba mosqueada con el viejo mirón, que quería cambiar de pensión, que quería irse…. Era un cerdo, un mirón un…. Yo la decía a todo que sí. Nada más terminar de desayunar, fuimos a la habitación. Fue cerrar la puerta y antes de abrir las maletas para irnos de allí o en el mejor de los casos, para preparar lo de la playa, la empujé a la cama. Cayó de bruces. Me tiré encima y zas. La bajé el pantalón del chándal y las bragas. Todo junto. -. ¿Pero qué haces? Dijo, intentando darse la vuelta. La “ataqué” desde atrás. Mi polla entró sin problema. No es que estuviera “abierta”, es que además estaba completamente calada. Vamos que el salido, no solo era yo. Sin sacársela, agarré la camiseta y se la subí. Agarré las tetas. No podía masajeárselas bien al estar tumbado encima de ella por detrás, pero si podía estrujarlas como a mí (y a ella) me gusta. Mientras la metía la polla, no paraba de susurrarla al oído que el viejo estaría mirando, que le había puesto como loco, que se pajearía, que… Mordiendo la almohada (por si el viejo estaba detrás de la puerta escuchando, cosas que no me cabía la menor duda) se corrió en medio minuto. Pensé que ya estaba, pero no. Cuál es mi sorpresa cuando veo como con dificultad introduce una mano bajo su cuerpo y comienza a masturbarse. Sigue… no me dejes así… Y llegó su segundo orgasmo. Esta vez no se cortó a la hora de gemir. Me toca, la dije. No… espera… contestó aun gimiendo, avísame. Cuando estaba en su punto, me dijo que lo hiciera fuera. Me la agarró y me la meneó lentamente, muy despacito, acariciando con dulzura los huevos. -. Que se joda el mirón, dijo en voz alta cuando vio salir disparado mi primer chorro. Y empezó a dirigir mi corrida hacia la cama manchando de leche las sábanas y la almohada. Si el viejo estaba detrás de la puerta o mirando por alguna rendija tuvo que verlo todo. Y oírlo fijo. Luego, como si no hubiera pasado nada, se desnudó del todo. Con el almohadón se limpió obscena el coñito. Como si estuviera sola, empezó a ir de un lado a otro de la habitación preparando la toalla y las cosas de la playa. Eso quería decir que no nos íbamos. Yo me quedé tumbado en la mitad limpia de la cama mirándola. La vi escoger el bikini y dejar el traje de baño. Top less fijo, pensé para mí. La hice gestos con el dedo para que se acercara. -. ¿Sabes que el viejales te pues estar viendo desde aquella ventana?, la dije para picarla un poco. Puso una fingida cara de susto. Ohhh… Menuda tragedia… Seguro que ese cerdo se la está cascando… dije en voz baja. Se acercó a la ventana. Levantando las tetas desde abajo comenzó a meneárselas. -. Las verás cabrón, pero no las catarás… Visto y no visto. Se volvió hacia la cama. Su mano, directa a mi entrepierna. Unas deliciosas caricias hicieron revivir mi polla. Tirando de ella me hizo poner de pie y me acercó a la ventana. No sé si de verdad el viejo estaba mirando. Yo lo dije a lo tonto, solo por hacerla rabiar un poco, pero… el efecto que provoqué fue tremendo. Y desde luego, totalmente inesperado. -. ¿Desde qué ventana mira?, ¿desde allí? Y me empujó hasta colocarme a su gusto. Se agachó y con un gesto entre lascivo y coqueta se apartó el pelo de la cara. -.¡Que se joda ese mirón de mierda!. Visto y no visto. Mi polla se perdió en su boca. Alucinante. Anda que no tenía que rogarla, suplicarla más bien, para que me lo hiciera con la boca. Y mira tú por donde, acababa de descubrir que a mi novia, eso de que la miraran, bueno el exhibirse, no solo la ponía, sino que la desinhibía totalmente. -. ¿Le ves?, decía mientas lamía mis huevos. Miré por la ventana. No veía nada. Pero mentí. Dije que había visto moverse una cortina, que seguro que estaba allí agazapado, escondido mirando… Y el resultado fue increíble. Cuando miré hacia abajo la vi. La espalda apoyada en la pared. Agachada, con mi polla en la boca y tocándose la entrepierna, masturbándose con furia, como con rabia. Movía la mano a toda velocidad. Se metía los dedos en el coño. Se pellizcaba y retorcía el clítoris. Nunca la había visto tocarse de esa forma. Y cada vez que la decía que veía moverse la cortina era mejor. La chupaba. La lamía desde los huevos hasta la punta, se la pasaba por toda la cara, besaba mi capullo, lo rodeaba con la punta de la lengua… No lo sé, nunca lo he probado, pero me da que lo hacía como una puta profesional. Joder cómo se pone de caliente. Mientras me la chupaba, yo no paraba de pensarlo. Si se llega a enterar de todo o me mata o me come entero. Si. Porque lo que mi novia no sabía es que antes de despertarla, el tío miró hacia los lados como buscándome. Esperó un ratillo. Yo estaba agazapado, escondido en la ducha y me quedé quieto a ver qué pasaba. El viejo se acercó casi de puntillas y la miró. Y miró, y miró, y miró y requetemiró. Con disimulo, sin hacer ruido, cogió las braguitas que estaban tiradas en el suelo. Eran de mercadillo. Se las llevó a la cara y se las puso en la nariz. Menudo cuadro. Mi novia desnuda, brazos y piernas casi en cruz. Exponiendo todo. Y un cerdo con una mano tocándose el paquete, y con la otra, oliendo sus bragas sucias. El baboso mirándola el coño y sobre todo esas tetazas y yo, escondido espiando, acechando desde la ducha con la polla más dura que una piedra. Sin soltar las bragas, con la otra mano, el muy hijo de puta se acercó un poco a la entrepierna. Tal y como estaba, con las piernas algo abiertas, tuvo que ver unos primerísimos planos de su coñito. Tenía que estar poniéndose malísimo. El muy guarro, se la tocaba por encima del pantalón. Creo que se quedó con ganas de cascársela allí mismo. (Supongo que lo haría luego, nada más salir.). Yo en la ducha me puse tan caliente que me comencé a tocar. La tenia durísima. Me hubiera gustado ver cómo se la sacaba y se la meneaba encima de ella. Ver cómo la duchaba con unos buenos chorros de semen… El imaginármelo me ponía más cachondo. ¿Pero estoy tonto o qué? me decía a mí mismo. ¿pelándomela como un mono? En cuanto este cabronazo se marche, me la voy a follar. Fue cuando le dije que vale, que ya salía de la ducha. Ella se despertó y se medio tapó como pudo con las manos y le dijo que se fuera. Él se fue y ella simplemente se dio la vuelta y volvió a adormilarse. Esperé a que se girara otra vez. Siempre duerme boca arriba. Separé sus piernas con cuidado. Me puse encima sin tocarla. Apoyado en un brazo y despacio, muy despacio se la fui metiendo. Su coñito estaba calado. Ronroneando se despertó y empezó a gemir. -. Eres un marranón, siempre pensando en lo mismo, me decía sonriendo mientras empezaba a gemir. Y no pude pensar más, porque en ese momento quien empezó a gemir fui yo. Y mi novia por primera vez, se tragó toda mi corrida. Bueno no se la tragó del todo. Dejó algo en la boca. Se puso de pie y mirándome, me enseñó su lengua. La expulsó de la boca y dejó que mi semen mezclado con su saliva resbalara por su barbilla hasta los pechos. Luego, con una sola mano, se lo restregó por las tetas. Con la otra mano seguía tocándose el coño. Cada vez que recuerdo aquella pensión, se me pone durísima. Descubrí lo guarra y puta que se ponía mi novia con lo de saber que la miraban. No era exhibicionismo, era saberse observada. Por decirlo de algún modo, ella no se mostraba, pero tampoco se tapaba. Y el que la vieran la ponía a mil, la subía la temperatura hasta hacerla perder los papeles. Eso me dio mucho, muchísimo juego. Siempre he sospechado que ella no estaba dormida del todo, que se dio cuenta de que el viejo la miraba. Y la gustó. La puso cachonda que el tipejo aquel babeara mirándola, que se tocara el paquete. Y jamás dijo nada de las braguitas que desaparecieron. Algo sabía. Y aunque no lo reconociera abiertamente, la había gustado. Y no lo digo solo por la mamada junto a la ventana. Además, no solo no cambiamos de pensión, sino que, al día siguiente, bajó a desayunar solo con un vestido de playa. Sin nada debajo, me dijo en voz baja según nos sentamos. Que no llevara bragas, no se notaba, pero que no llevaba sujetador era más que evidente. Menudos meneos la daban esos melones cuando se levantó a por las tostadas. El viejo nos sirvió el café. Por supuesto no era necesario. El bulto se notaba perfectamente. Sentados, “el paquete” estaba a la altura de su cara, casi junto a su boca. Si se gira, le da un mordisco en la polla. Ella me miraba y sonreía. Con disimulo soltó otro botón del vestido. Solo quedaban dos y el vestido caería al suelo. Desde arriba, el escote era enorme. Con su pie, bajo la mesa, estaba acariciando mi paquete.

Autor: undiaesundia Categoría: Voyeurismo

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Dando culito: mis inicios.

2019-08-13


Bogotá nueve de la mañana. El taxi pasa por el frente del edificio donde la noche anterior cogí con un delicioso maduro que había conocido en una diligencia bancaria. Mi cuerpo se estremeció, llegaron imágenes de lo sucedido horas antes. Mis senos estaban intratables por los besos y mordiscos de la noche anterior. Mi vagina trajinada por los embates de Armando el sábado en la tarde y de mi amante maduro la noche anterior. Me sentía llena de placer, tranquila satisfecha. Con deseos de trabajar. Los mensajes comenzaron a llegar. Todos querían verme, sodomizarme, incluían fotos de sus jugosos penes, semi erectos y erectos. Recordé los mejores momentos con estos amantes, recordé como perdí mi virginidad anal. Regrese a mis 18 o 19 años, a mis entrenos de natación en las piscinas Alberto Galindo, a mis aventuras con un grupo de señores, amigos de mi entrenador, quienes de la noche a la mañana comenzaron a charlarme, a querer llevarme a casa, a invitarme a salir. Debo confesar que se los mamé a todos y me cogí a tres o cuatro de ellos, uno me sodomizó por primera vez. Después de esa experiencia solo quería cogerme por detrás, lo hicimos en varias ocasiones, pero se creyó con derechos y simplemente le dije adios. Las invitaciones comenzaron después de los entrenos, uno de ellos se acercaba, se ofrecía llevarme a casa, en el camino me llevaba a tomar jugo, iban deslizando la conversación hacia asuntos íntimos. No se apresuraban, cada uno de ellos me dio confianza. Una o dos semanas después se la chupe al primero. Quería saber si tenía relaciones seguidas con mi novio, si me masturbaba, quería los detalles. Cuando fuimos al carro, se notaba su bulto, arranco y uso el viejo truco de palanca de cambios toque de rodillas. Lo deje, fue subiendo su mano, no iba por la ruta acostumbrada a casa. Su mano no demoró en acariciar mi vagina, mis senos. En un pare me mostró su pene, era largo y delgado. 20 metros después lo tenía en mi boca, se lo chupe hasta que se corrió en mis labios. La noticia se regó entre el resto del grupo, a la semana siguiente todos me asediaban para llevarme a casa. Entendí el mensaje. Esa semana el novio de la época me pasó a recoger dos veces, martes y jueves, el miércoles acepte que el más cucho de los cinco me llevara a casa, era un hombre de 35 años. Tomamos el jugo de costumbre, me hablo de lo linda que estaba, me preguntó si mi novio era celoso, que le dañaba la cabeza a muchos hombres. En el auto, fue directo me comento que le estaba dañando la cabeza, le pregunte cuál cabeza, la respuesta fue obvia: las dos. Estiré mi mano y toque su pene, lo desenvaino, estaba muy erecto. Lo masturbe un poco, él me tomo de la cabeza y me llevo hacia su vergota, se la chupe y casi llegando a casa le saque sus chorros de semen. Fueron varias semanas de sexo oral. Sabía que querían y que la última palabra era la mía. Comencé a escoger a quien le aceptaba la invitación, la segunda vez era más fácil, todo pasaba sin rodeos, charla, jugo y pene. En muchas ocasiones le ahorraba lo del jugo e iba por lo mío. No tardaron en querer cogerme, también quería cogérmelos. No sabía quién sería el primero. El azar decidió, coincidí con uno de ellos, un hombre de unos 28 años. El tipo era rudo y tierno, bien dotado. Egresado de la universidad donde estudiaba, fue por unos certificados, nos encontramos, se insinuó, acepte. Cinco minutos después estábamos en su carro, ni corto ni perezoso me dijo vamos a un motel. Comprendí que no sería una mamada, que me iban a coger. No respondí, continúe con la conversación, al cuarto de hora o 20 minutos se cerraba la puerta de un garaje. Me miro, lo mire y por primera vez nos besamos. Fue un beso largo y lujurioso, un beso de deseo y excitación. Por primea vez besaba a este hombre, antes se la había chupado unas cuatro veces. Fue el último de los cinco amigos que recibió la primera mamada, pero sería el primero en penetrarme. Bajamos del auto y seguimos besando. Por primera vez sentí sus manos en mi cuerpo, la combinación de rudeza y ternura en las caricias. Mi blusa cayo al piso, sus labios se posaron en mis senos, comenzó a devorar mis téticas, a morder mis pezones, mientras sus dedos recorrían mis glúteos. Me deje llevar por ese huracán de placer. Minutos después estaba desnuda, muy mojada. Él me beso y paso a olerme, cuando sintió el aroma del sudor de mis axilas enloqueció, me besaba, me mordía, me olía. O hablaba, actuaba. Después bajo, bajo y bajo, me olio profundamente, disfrutó de mis aromas íntimos, de la combinación sudor, orines y jugos de mujer excitada. Su lengua y sus labios se posaron en mi sexo, beso mi clítoris, dibujo mis labios vaginales, y comenzó a chuparme y comerme el coño. Gemí, los gemidos se redoblaron cuando bajo a mi ano, lo beso, lamio y chupo mientras sus dedos entraban en mi vagina. Cuando estaba a punto de correrme me penetró. Su poderosa verga se deslizó en un mar de jugos y un coro de quejidos. No resistí y me corrí en esa tranca, él me la dejo adentro y disfruto de las contracciones de mi vagina. No terminaba de recuperar el aliento por mi orgasmo cuando comenzó su mete y saca. No era un ritmo frenético, era acompasado, fuerte, constante. Hablo por primera vez, “tu coño es tan rico como tu boca”. Continuó hablando, alabando mi coño. Me puso de lado y continúo dándome. No tenía clemencia con mi sexo, lo partía una y otra vez con su poderosa herramienta. Después me ordeno cabalgarlo. Que delicia montar este semental y sentir como su verga me abría mientras bajaba y la devoraba con mi chocho. Mientras lo cabalgaba me chupaba las tetas y uno de sus dedos fue a mi ano. Comenzó a rodearlo, a tocarlo, a meterlo un poco. El triple placer, me sacaba gemidos y gemidos. Me preguntó si ya me habían dado por el culo. Solo pude decir no. Enloqueció, me mordió las téticas, me penetró con uno de sus falanges y con la otra mano me impulsaba fuerte sobre el tronco de su pene. Me puso de costado y me fue llevado hasta quedar en cuatro. Primero me tomo de las caderas y me clavo duro, después del pelo y me dio nalgadas, su excitación iba en crescendo, la mía también. Sin avisarme me soltó y me tomo de la cadera, sentí que caía escupa sobre mi ano, después un dedo lo presiono, entro y comenzó el juego. Su pene entraba y su dedo salía, su pene salía y su dedo entraba. Me corrí, el no paro de vergearme, el orgasmo fue más fuerte. Le pedí su leche, me preguntó donde la quería, en la cara le respondí. Me siguió dando, después me la saco, entendí que iba a pasar me giré y el primer lechazo cayo en mi nariz y boca, el gemía, el segundo en el pelo, el tercero cerca en los ojos, sentí ardor. El cuarto en mi garganta, logre aprisionarlo con mi boca y sentir sus palpitaciones y escupitazos de leche, mientras sus gemidos recorrían los espacios del motel. Nos bañamos y salimos, me dejó en la universidad. Tres días después sospechosamente volvió a aparecer en la U, volvimos a coger. En esta ocasión me penetró con dos de sus dedos, ese día tuve mi primer orgasmo anal. Él descubrió como y donde encontrarme, cómo gozar de mi cuerpo. Sus cuatro amigos aún no resolvían este enigma. Pronto su poderoso pene me enseñaría los placeres del sexo anal, pero ese es una experiencia para otro relato.

Autor: Karomar Categoría: Sexo Anal

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La colombianita

2019-08-13


Estábamos solos dentro del jacuzzi cuando apareció una pareja que se metió también dentro. Él era un tipo normal y andaba un poco borracho, ella era una chica aparentemente Latina, no muy alta, más bien pequeñita, pero con muy buen cuerpo. Tenía un culo de escándalo y unas tetas enormes, evidentemente operadas. Lo tenía totalmente depilado porque no se veía pelo por delante, pero hasta ese momento no pude saber más acerca de ese coño. Se metieron en el jacuzzi y empezaron a jugar. Él miraba mucho a Gaby y le decía cosas al oido a su pareja. Entonces la chica se acercó y le pregunto a Gaby si podía jugar conmigo y también que su chico se había encaprichado de elka, de Gaby, que le gustaba mucho. Fue entonces que por el acento notamos que era colombiana. Gaby le dijo que sí, que no había ningún problema. Entonces la muchacha se acercó a mí, se presentó y me dio un par de besos a la vez que metía la mano bajo del agua y agarraba mi polla con ella agitando la suavemente. Me pidió que me pusiera de pie y al hacerlo mi polla quedo delante de su cara, cosa que ya aprovecho para darte unos besitos. Me hizo sentar en el borde del jacuzzi, quedando mi polla justo delante de su cara, la tomó con sus manos y empezó a pajearla con suavidad. Tenía unas manos pequeñitas, pero sabía mover fantásticamente esos dedos sobre mi polla. El movimiento de los dedos junto con la maestría con la que chupaba y novia la lengua sobre mi polla me estaban produciendo un placer indescriptible. De repente, mientras me pajeaba, intento meterme un dedo en el culo. Yo al notar que quería meterlo le dije que no, que no me gustaba eso. Ella pareció sorprenderse porque me dijo que a su chico le encantaba que lo masturbara mientras le metía un dedo en el culo. Yo volví a confirmarle que a mí no me gustaba. Dijo que sin problema, que no queria hacerme sentir mal. Entonces ella prosiguió con una mamada frenética chupando lamiendo, sorbiendo, mientras con las manos masajeaba mis testículos y la base de la bolsa testicular, justo el espacio que hay entre el ano y los testículos. Comencé a sentir un placer indescriptible aquella muchachita sabía chuparla de maravilla y mi polla parecía que iba a reventar. Por el otro lado, el otro chico, estaba detrás de Gaby agarrándola por las tetas e intentando hacer como que la penetraba por detrás. Mas tarde Gaby me contó que tenía la polla tan floja por la borrachera que no podía hacerle nada. Entonces sentó a Gaby en el borde de jacuzzi y empezó a comerle el coño. Yo, por mi lado, estaba sintiendo un placer brutal con la excelente y experta mamada que me estaba dando la colombianita. Tal fue así que en un momento que ella se giró para decirle algo a su pareja yo empecé a correrme sin poder evitarlo y para no tirarlo dentro del jacuzzi lo hice en mis manos. La colombianita al verlo me dijo que no la desperdiciara y me agarró las manos y comenzó a restregarse ni leche por sus tetas mientras me miraba lascivamente y gimiendo, disfrutando con la acción y diciendo morbosidades como que rica tu leche, qué gusto restregarla por mis tetas, que calentita está. Acto seguido volvió a chuparme la polla hasta dejármela bien seca y bien limpia. Yo me disculpé diciéndole que no había podido aguantarme porque la chupaba muy bien. Ella dijo que no pasaba nada que ya se me volvería a poner dura. La muchacha se limpio bien las tetas con el agua y se sentó en el borde del jacuzzi abriendo sus piernas y ofreciéndome su coño. Era un coño de labios pequeñitos, con un interior rosadito que contrastaba con su piel morena. En cuanto pude meter mi lengua ahí dentro comencé a saborear ese delicioso coñito, masturbándolo con mis dedos y penetrando lo con mi lengua. La muchacha al rato, cuando comencé a centrarme en su clítoris, comenzó a retorcerse de placer y tuvo su primer orgasmo. Comenzó a apretar mi cabeza contra su coño, mientras del mismo le salía un liquidito delicioso, así que yo seguí lamiendo y lamiendo mientras ella seguía un buen rato retorciéndose de placer. Cuando se recompuso me empujo nuevamente contra el borde del jacuzzi y se lanzó sobre mi polla que ya estaba recuperando el vigor. Comenzó nuevamente con una frenética mamada, metiéndosela hasta la garganta, sacándola y pajeándola una y otra vez, hasta queal rato, mirándome a los ojos, dijo fóllame. Yo para corresponderla, la puse a 4, me enfundé un condón y se la metí desde detrás por ese estrecho coñito. Que maravilla ver entrar y salir de mi polla desde arriba en ese estrecho coñito bajo la visión de su tremendo culazo. La muchacha se mojaba de una forma increíble dejando el condón totalmente blanco por fuera. Ella acompañaba la follada metiéndose un dedo en el culo y gimiendo como una perra. Yo le quite su dedo para meter el mío en su culo. Cuando su chico vio aquello vino desde dónde estaba y se puso delante de ella, ofreciéndole la polla para que se la chupara. Gaby vino también y se puso detrás de mí para abrazarme y sobarme las bolas mientras yo seguía follándome aquel estrecho coñito de la colombianita. Así andamos un buen rato hasta que noté que me iba a correr de nuevo. Se lo dije a la colombianita, la cual se giró y se puso de cara a mí con la boca abierta dejando bien claro lo que quería. Gaby me quito el condón y empezó a pajearme la polla. Alli estaban los deditos de la colombiana sobre mi polla y las manos de Gaby en mis huevos. A los pocos segundos comenzaron a salir fuertes chorros de leche contra su boca y sus pechos. El chico cogió los pechos de su amiguita y empezó a restregarle mi leche por ellos. Luego comenzó a chuparle las tetas y pezones, todo bañado por mi leche mientras la colombianita se retorcía de placer. Gaby y yo nos quedamos perplejos con aquello pero no somos nadie para juzgar la sexualidad de los demás. La curiosa pareja se despidió de nosotros y se marcharon a los vestuarios del local. Gaby me preguntó que qué tal lo había pasado yo. Yo le dije que muy bien y le pregunté que qué tal ella. Gaby me dijo que por lo menos le habían comido bien comido el coño, pero que no tenía la polla para poder follar la porque estaba muy borracho y no se le levantaba. Yo había disfrutado de lo lindo pero la pobre Gaby no había podido follar todavía,así que nos fuimos al cuarto oscuro a jugar con el resto de clientes del local, a ver si alli encontraba algo de su gusto.

Autor: parejapicante Categoría: Intercambios

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Juegos de Oficina

2019-08-13


Carla tiene 45 años y trabaja en una oficina con un grupo de compañeras con las que tiene muy buena relación, pero en el último año ha establecido una relación especialmente intensa con Paloma, ya que ha compartido diferentes proyectos y han pasado muchas horas trabajando juntas. Además, ambas comparten un sentido del humor ácido y picante en el que las conversaciones subidas de tono y las insinuaciones sexuales tienen bastante presencia. Y así empieza la cadena de acontecimientos que hicieron que Carla y Paloma terminasen compartiendo mucho más que chistes y anécdotas en el trabajo. Carla está casada con Rodrigo desde hace más de 20 años. Tienen un relación maravillosa, íntima y todavía sexualmente intensa, principalmente gracias a la imaginación y las fantasías perversas que Rodrigo tiene y en las que su mujer es siempre la protagonista. Paloma está casada con Pablo, sobre el oiremos hablar más adelante. Un juego que comparten Carla y Rodrigo es enviarse fotos picantes cuando están trabajando. Van al baño o un lugar discreto y se mandan un selfie picante unos a otros. A veces quien envía la foto es Carla y a veces es Rodrigo, en ese sentido son bastante paritarios. Paloma sospechaba que algo pasaba con las fotos y mensajes que a veces recibía y mandaba Carla, la había visto sonrojarse tras mirar discretamente el móvil y también había logrado deducir que algunas veces Carla se iba al baño a hacerse fotos o incluso alguna vez, en alguna ocasión más atrevida y descontrolada, había pillado a Carla haciéndose una foto desde su propia mesa. Pero nunca había comentado o dicho nada hasta esta mañana. Carla acaba de volver del baño de hacerse una foto y enviársela a Rodrigo. Las fotos de Carla son siempre más sensuales que explícitas (mientras que las de Rodrigo son siempre explícitas). Hoy iba especialmente guapa con un vestido muy ajustado, así que aprovechó para subirse el vestido y enviar una foto en la que la falda y el encaje de su tanga fueran protagonistas, con una sutil vista de su vello púbico en segundo plano. Al minuto, sentada en su puesto recibió una foto de Rodrigo desde el servicio de su oficina en la que se veía su polla durísima dentro del slip pero con la parte final y el capullo sobresaliendo por encima del slip. Y es cuando ya Paloma preguntó directamente: ¿Le ha gustado la foto que le has mandado? Y aunque nunca habían hablado de este “juego”, a pesar de la confianza compartida, Carla decidió contestar con total naturalidad. Primero porque no tenía sentido ocultarlo y segundo porque la pregunta de Carla podía sugerir que los “juegos” no eran con Rodrigo y esto era algo sobre lo que no quería ninguna confusión: -¡Vaya que si le ha gustado, en la foto la tiene a punto de explotar! - Jajajajajajaja!!! - contestó Paloma - ¡¡¡a ver a ver!!! Jajajajaja!!! - Sí hombre, es sólo mía jajajaja… Y así siguieron trabajando tranquilamente durante un rato, pero aprovechando que Carla podía chatear directamente desde el ordenador con su marido y tenía un momento de pausa en el trabajo empezó a intercambiar mensajes: C: Dice Paula que quiere ver la foto que me has mandado R: Jejeje! Que me mande una foto como la que me has mandado tú y te mando otra para ella… Y quizás porque se aburría o se sentía especialmente pícara o porque hacer llegar el mensaje a Paula era solo cuestión de dos clics (o incluso porque Carla quería ostentar su tipo con su amiga) Carla hizo llegar la petición C: Hola Paula, dice Rodrigo que si le mandamos una foto tuya así (y adjuntó su propia foto) manda una foto para tí P: ¡Qué cachondo! Seguro que no se atreve, jajajaja pero mira ahora te mando mi foto que hoy también he traído una tanga de encaje mortal. Si total, más gorda que la de mi marido es imposible, jajaja E inmediatamente Paula se levantó para ir al baño aparentemente para hacerse una foto. Mientras la veía caminar Carla pensó que no es la primera vez que Paula suelta algún comentario sobre la “dotación” de su marido, comentarios que siempre la dejaban a medio camino entre la curiosidad y la desidia por la fanfarronería de su amiga. Pero siguió hablando con su marido, dado el giro que estaba tomando esta mañana en la oficina. C: Paula se ha ido al baño a hacerse la foto, vete preparando:);) R: Primero la evidencia y luego el premio, jejejeje Y al momento recibió un mensaje y archivo adjunto de Paula P: ¡Ala aquí tienes! que la disfrute Rodrigo, pero que sepas que la tuya ya se la he mandado a Pablo, que dice que es lo estrictamente justo. (Y es aquí cuando los mensajes empezaron a volar y Carla estuvo intercambiando mensajes en dos conversaciones a toda velocidad) C: (Reenviando el adjunto de Paula), ¡ala aquí tienes! Ahora hazme sentir orgullosa R: !!!!!!! C: (A Paula) ¡Que morro! ¿Y el qué? ¿qué pasa tanto que chuleas? P: Espera que se lo digo lista! R: (Adjuntando una imagen para Paula) ¡Aquí está lo prometido es deuda! C: (Reenviando el mensaje a Paula) ¡Ala lista!, mira esto si que es un marido cumplidor! La foto que había enviado Rodrigo, ahora que tanto Carla y Paula podía verla “tranquilamente” era similar a la anterior. La foto estaba hecha más desde arriba y se veía en primer plano todo el capullo y algo del tronco antes de ocultarse en el calzoncillo. Carla incluso pensó que el cabrón la tenía incluso más dura en esta foto. Después de las risas y el revuelo Paula y Carla volvieron al trabajo. Unos minutos después sonó el móvil de Paula y ella miró discretamente el mensaje y luego escribió a su compañera: P: Ahí la tienes, dice que no ha podido mandarla antes porque estaba en el gimnasio, pero ahora ya está en casa y acaba de salir de la ducha, no te asustes:) (con una imagen adjunta) Carla miró la foto pero simplemente se quedó sin palabras, ni argumentos para contestar y cortar a Paula. La foto que había mandado Pablo era diferente, era un selfie de medio cuerpo desnudo en el baño de su casa recién salido de la ducha (Carla reconocía el baño de haber visitado muchas veces la casa de su amiga). No estaba dura, si acaso “morcillona”, pero incluso en ese estado y caída para abajo, simplemente era la foto de una polla increíble: gruesa y venosa (¡como sería dura!) y lo suficientemente larga para llamar la atención. II Carla llegó a casa a la misma hora que todos los días. Después del trasiego de la mañana en el trabajo, el día retomó su ritmo habitual y no hubo más tiempo para intercambiar ni mensajes, ni fotos. Pero Carla no llegó a casa con el estado de ánimo habitual. Estaba excitadísima, una vez terminado el día y resueltas las cuestiones de trabajo de la jornada, sus pensamientos volvieron a la foto (y la polla) de Pablo. Incluso antes de arrancar el coche volvió a abrir la foto en su móvil para poder mirarla algo más detenidamente, sin otras miradas indiscretas o su amiga estudiando sus reacciones de reojo. Si fuera por Carla, ese día habría llegado a casa y habría follado directamente con Rodrigo, pero las obligaciones familiares y las responsabilidades de la tarde simplemente no lo permitían. Pero esa noche estaban de suerte, era un jueves en el que el hijo mayor se había ido a dormir a casa de un compañero y el pequeño se durmió pronto y rápido. Así que a las 10 de la noche estaba Carla esperando a su marido en la cama, completamente despierta (y no casi dormida como es habitual) y con muchas “ganas de guerra”. Rodrigo notó lo que se avecinaba nada más entrar en la habitación y se acercó encantado a su mujer: - “‘¡vaya, vaya, así que te han gustado las fotos que te han enviado hoy!, jejeje” - “buuuff!”, respondió Carla y agarró a su marido para que la saciara sin mayor preambulo. Mientras follaban -porque en ese momento no estaban haciendo el amor, estaban follando- Rodrigo decidió jugar un poco y poner su pícara imaginación en marcha, mientras penetraba a Carla dijo suavemente: “pues tú eres mucho más guapa que Paloma y tienes mucho mejor tipo (lo que era verdad, pero tampoco habría sido el momento de decir lo contrario), pero al llegar a casa me he hecho una buena pajilla con la foto de Paloma”. En otras circunstancias Carla igual se habría enfadado al oír esto o simplemente le habría parecido una vulgaridad, pero ahora la excitaba oirlo e incluso hacía gracia teniendo en cuenta la fotografía que había ocupado sus pensamientos la mayor parte del día y había llevado a este punto de excitación. Así que decidió seguir el juego a Rodrigo: “¿ah sí?, contestó, “pues a mí lo que me ha puesto como una moto todo el día es la foto que Paloma me ha mandado de Pablo ¡menudo cuerpo y menuda polla!”. Todo este diálogo había tenido lugar mientras Carla y Rodrigo follaban en la posición del misionero, con penetraciones profundas e intensas cada vez que hablaban. Pero al oír la respuesta de Carla, Rodrigo se incorporó y dejó de penetrar a Carla para darle una orden y una vuelta de tuerca más a sus juegos. Pablo era un deportista fanático y Rodrigo había estado en el gimnasio alguna vez con él, así que sabía que estaba en forma y también sabía que estaba bien dotado de las veces en las que lo había visto en el gimnasio - aunque es algo de lo que nunca había hablado directamente con Carla ya que, al igual que en el trabajo, Paula había hecho más de un comentario al respecto cuando estaban todos de copas o cenando tras un par de botellas de vino. Pero más allá de lo que ya sabía, Rodrigo le dijo a Carla que cogiera el móvil se tumbara de espaldas y abriera la foto: “te voy a follar mientras ves tranquilamente la foto de Pablo, que seguro que no las disfrutado con calma en todo el día”. Dicho y hecho, Carla se tumbó con el móvil posado en la cama y se dedicó a recrearse mientras Rodrigo la follaba con una intensidad que pocas veces había experimentado. Carla estaba excitadísima, a punto de perder el control según se acercaba su orgasmo. Rodrigo estaba también casi fuera de sí, ver a Carla excitada es lo que más le estimula en el mundo. Pero en esta ocasión, según follaba a Carla, una imágen hasta ahora desconocida para él empezaba a formarse en su cabeza. Según sentía que Carla se acercaba al orgasmo, mirando fijamente la fotografía de Pablo, que ahora estaba en zoom con su polla ocupando toda la pantalla del móvil, empezó a imaginar que no era él quien follaba a Carla. Imaginaba a Pablo follándose a Carla, agarrándola fuertemente y penetrándola profundamente con una polla que erecta debía ser gruesa como la de un actor porno de primera fila, venosa como Carla había confesado más de una vez que le gustan y tan larga como la suya o más. Con esta polla Carla llegaría al frenesí y según pensaba esto y la imagen aparecía con toda claridad en su mente, Rodrigo sintió como Carla llegaba al orgamso y poco después, cuando apenas Carla estaba terminando de correrse, Rodrigo explotó en un orgasmo que hace tiempo no recordaba tan intenso y con la polla más dura que había tenido en quizás años dentro de Carla. III Pasaron las semanas y la vida siguió su curso con normalidad. Como otras veces Carla y Paloma se fueron un día a comer juntas después del trabajo para terminar en casa de una u otra tomando un café o una copa después de comer. En esta ocasión estaban en casa de Paloma, en una comida más relajada de lo normal, ya que era un día víspera de festivo. Después de comer con más vino de lo habitual habían ido a casa de Paula y ésta sacó un licor para tomar de “sobremesa” que, según explicó Paula, reservaban para ocasiones especiales. Así estaban tomando el licor cuando Carla, inusualmente relajada y plácida, observó una silla extraña en un rincón del salón de Paula. Era una silla algo más ancha que las “normales”, pero sólo un poco más, robusta y sin reposabrazos y con la espalda y asiento recubiertos de cuero mullido granate. Además, el asiento tenía una especie de diseño ergonómico en el que se entreveía el “molde” de las piernas ligeramente entreabiertas de una persona. Así que Carla pregunto por esa silla que no había visto antes en un salón que conocía bien: -“¿y esa silla Paloma?” -”uupps”, contestó su amiga jocosa y fingiendo vergüenza, “nuestra sex-silla que se me olvido guardarla anoche después de usarla”. - ¿sex-silla? Jajajajajaja… - si la encargamos diseñar especialmente. Es espectacular cuando Pablo se sienta en ella y yo me monto encima de él me folla con una profundidad increíble. Y al oír esta respuesta tan directa y sincera de Paula se formo un silencio algo embarazoso, Carla estaba sonrojada porque Paula había vuelto a la imagen que en secreto había estado ocupando todos sus pensamientos sexuales durante las últimas semanas: el pollón de Pablo. Paula, conociendo a su amiga, intuía lo que había pasado pero, como en ese momento se sentía pícara, en vez de cambiar de tema o quitar tensión a la situación decidió ir al grano: “¿te gustó la foto de la polla de Pablo? ¿a que es preciosa?”. Normalmente esta es un tipo de pregunta que ofendería a Carla y la que se negaría a responder (o que simplemente ignoraría jocosamente), pero en esta ocasión no pudo más que contestar sumisamente a Paula y susurrar “Sí”. Para empeorar más las cosas -o mejorar según se mire- casi en ese mismo momento llegó Pablo del trabajo y de dejar a sus hijos en casa de sus suegros donde pasarían la noche. Al entrar en el salón se encontró a su mujer y la amiga de su mujer en silencio, con una copa en la mano cada una, Paula mirando fijamente a Carla y Carla sonrojada mirando ligeramente al suelo. Además, Pablo en un vistazo a la escena, también noto que su sex-silla no estaba guardada y quedaba a la vista indiscreta de cualquier persona que entrara en el salón. Así que intuyendo que la conversación podía ser algo subida de tono (pero sin imaginarse los detalles del tema) decidió preguntar directamente: “¿qué está pasando aquí Paula, de qué estás hablando con Carla?”. Paloma pasó directamente la pelota a Carla: “díselo Carla”. Carla lógicamente no contestó, sintiéndose más sonrojoada aún -pero a la vez excitada de una manera extraña y novedosa para ella que no llegaba a comprender. Paula volvió a repetir la pregunta de una manera imperativa, pero no agresiva, a la cual Carla una vez más simplemente se sintió sumisa: -“Te he dicho que le digas a Pablo de que estábamos hablando” - Carla levantó la vista ligeramente mirando a Pablo y obediente pero terriblemente sonrojada y excitada volvió a susurrar la respuesta: “de tu polla”. Es entonces Pablo quien tomó las riendas de la situación y dijo: “¿ah, sí? Pues espera un momento que deje estas cosas en la habitación y vuelvo para que me cuentes más?”. No pasaría más de un minuto que Paula y Carla esperaron en silencio con las mismas miradas: Paula sobre Carla y Carla mirando ligeramente hacia el suelo. Entonces entró Pablo en el salón, desnudo con el mismo cuerpo escultural que en la foto y la polla morcillona como la recordaba Carla de la foto. Se sentó en la sex-silla, asumiendo la posición que estaba perfectamente delineada para él y mirando a Carla dijo: ”¿y qué es lo que estabais diciendo de mi polla?”. En el futuro cada vez que Carla volvía a recordar esta tarde no lograba comprender del todo lo que pasó entonces, si era simplemente que estaba excitada, si había bebido algo más de lo habitual o si el “licor especial” que le ofreció su amiga tenía algo más que licor. El caso es que esa tarde, prácticamente desde la primera pregunta de Paula se sintió sumisa a Paula y Pablo y con la convicción de que sólo obedecer a las peticiones de su pareja amiga liberaría la tensión sexual que llevaba acumulando durante semanas y que esa misma tarde empezaba a brotar imparablemente. Y es este estado mental el que precipitó el resto de las acciones de la tarde. - “Contesa Carla”, le dijo Paula. - “De lo preciosa e increíble que es tu polla”, contestó Carla mirando fijamente la polla de Pablo (la cual ante sus ojos estaba poniéndose cada vez más dura y logrando unas dimensiones que nunca había imaginado). - mirando fijamente a Carla y sonriendo Pablo preguntó desde su posición, “¿te gustaría tocarla?”. Y esta vez Carla no contesto simplemente se levantó de su silla, se acercó a Pablo, se arrodillo a su lado y empezó a acariciar la polla de Pablo. Acarició el mástil que era esa polla con las dos manos, recorriendo el capullo y la erección en toda su plenitud. Pero apenas tras uno o dos minutos acariciandola y sin pedir permiso ni a Pablo, ni a su amiga acercó su boca a esa polla y empezó a lamerla: primero por los lados, recorriendo de arriba a abajo la polla con su lengua, luego empezó a lamer el capullo -que era casi tan grueso y suave como un pequeño melocotón- y, finalmente, se incorporó algo más para intentar meter la polla en su boca. Paula hasta entonces no se había movido de su silla, miraba sonriente a Carla e intercambiaba miradas con su marido mientras terminada su vaso de licor. Pero al ver que Carla iba a meterse toda la polla de Pablo en la boca la interrumpió y dijo: - ”Para Carla, puedes tocar y lamer la polla de Pablo pero solo yo puedo chuparla completamente”. Carla obedeció, sacó la polla de su boca -sin dejar de agarrarla- y miró a Paula. Entonces Paula siguió hablando. “Si quieres hoy puedes follar con Pablo y sentir esa polla dentro de tí, eres mi mejor amiga y quiero que sepas de primera mano de lo que estoy hablando cada vez que hago un comentario sobre su polla” y contínuo, “pero si aceptas, es con estas reglas: Nº1: hoy será la primera y única vez que folles con Pablo; Nº2: Pablo no se va a mover de esa silla; Nº3: No puedes quitarte la ropa, sólo las bragas y medias para poder ser penetrada; Nº4: No puedes besar a Pablo pero puedes hacer lo que quieras con tus manos. Sin decir palabra, Carla asintió a estas condiciones y se levantó para quitarse las medias y las bragas. Estaba desatada, sólo quería sentir la polla de Pablo dentro de ella. Así que teniendo a Pablo desnudo, con la polla más grande y más dura que había visto en su vida, sentado en la silla, se sentó sobre él dándole la espalda y se dejó impalar por la increíble polla de Pablo. Carla estaba muy húmeda y lubricada, así que la polla entró con facilidad, aunque Carla dejó caerse suavemente para poder sentir como cada centímetro de esta nuevo polla entraba en su cuerpo y la dilataba poco a poco como nunca había sentido durante el acto sexual. Así estuvo unos minutos disfrutando descontroladamente montando ella a Pablo y haciendo todo el movimiento. Entonces Paula se levantó y le dijo a Carla que se levantara: “date la vuelta y vuelve a montar sobre Pablo”. Así hizo Carla y se encontró sentada y penetrada por Pablo con sus cuerpos pegados y en una posición tan íntima que parecía difícil no romper la regla Nº4. Pero entonces Paula se acercó con una silla y se colocó sentada soportando la espalda de Carla y ayudó a Carla a levantar sus piernas y ponerlas apoyadas en los hombros de Pablo. La postura era de “kamasutra avanzado”, pero con Paula sujetando su espalda y con el cuerpo reclinado hacia atrás, Carla se sentía tremendamente cómoda (y, por supuesto, excitadísima). Y entonces dijo Paula: “ahora no te muevas, Pablo te va a follar de una manera en la vas a sentir una polla lo más profundo que has sentido en tu vida”. Fue decir esto y Pablo empezó a moverse él: levantaba y bajaba su culo de la silla mientras agarraba las piernas de Carla y la penetraba con una profundidad inusitada. Pablo no follaba muy rápido, no la estaba taladrando, de hecho se movía más despacio de lo que había estado moviéndose Carla antes sobre él. Pero la penetraba con fuerza y muy profundamente. Apenas pasaron unos minutos del mejor sexo que, sin duda, Carla había tenido en su vida cuando Carla sintió su primer orgasmo. Se corrió intensamente, chillando, agarrando las manos de su amiga Paula que en ese momento acariciaba sus pechos por encima de su ropa. Sin embargo, al terminar este primer orgasmo Pablo no hizo ningún ademán por parar y continuó follandola. Carla pensó que sería cuestión de algunos momentos más hasta que Pablo también se corriera, pero no fue así. Por el contrario, Carla lejos de sentirse molesta empezó a excitarse de nuevo y sentir como se acumulaba un nuevo orgasmo y a los pocos minutos volvió a correrse. Esta vez en un orgamso menos explosivo, pero igualmente intenso y más largo. Poco después, ahora sí, Pablo se corrió: sacó su enorme polla y levantó ligeramente la falda de Carla para depositar varios chorros de semen espeso sobre el pubis meticulosamente depilado de Carla. IV Unos instantes después, sin apenas intentos por tener un momento íntimo post-coito que no tenía sentido, Paula sin más preámbulo le dijo a su amiga: “ponte las bragas, las medias me las quedo yo, no te limpies, ni arregles, coge tus cosas y vete a casa”. Carla obedeció sin decir palabra - de hecho desde que contestó a la última pregunta que la habían hecho no había vuelto a hablar. Unos instantes después estaba en su coche de camino a casa pensando que tenía que contarle con todo lujo de detalles lo que acababa de suceder a su marido. No sabía exactamente cómo se lo tomaría, pero tenía una sospecha más que razonable de que iba a agradarle mucho la noticia.

Autor: dosparati Categoría: Infidelidad

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Abusando nuevamente de mi sobrina

2019-08-13


Sábado a la noche, había decidido no salir ya que hacía mucho frio, de pronto suena mi celular - Hola, si, quien habla - Yo tío, tu sobrina, Mariana - Vaya preciosa como estas - Bien, estas en tu casa - Si - Estas solo - Si niña porque lo preguntas - Tío yo dije en casa que iba de una amiga pero tenía deseos de verte, no me olvido la noche de la fiesta - Niña tu sabes que lo que sucedió no se puede repetir - Tío te recuerdo que si no quieres verme hablare con mis padres y le contare lo sucedido - Está bien ven y lo hablamos Me preocupaba lo que estaba pasando, pero no podía olvidar lo que había sucedido en la fiesta cuando me abuse de ella (en el relato anterior “abusando de mi sobrina” podrán saber lo sucedido), estaba pensando en eso cuando suena el portero visor, era ella - Sube Mariana Pulse para que abriese la puerta de entrada del edificio, oí que el ascensor llegaba, abrí y la recibí - Hola preciosa como estas Entro y se colgó de mi cuello, dándome un hermoso beso, algo que no esperaba, sentí sus ricos pechos junto a los míos, tardo en separarse - Bueno aquí me tienes, yo no vuelvo a casa hasta mañana así que la noche es nuestra - Mariana tú crees que esto que vamos a hacer es bueno, no olvides que soy tu tío - Vaya, pero tú te olvidaste que eras mi tío en la fiesta y bien rico que me follaste, pero todo fue apurado yo quiero que tengas una noche solo para mi - Ufff niña quieres volverme loco - Sí, sí, eso quiero que enloquezcas y gocemos los dos Por un lado tenia temor, pero esa jovencita me volvía loco, cuando se quitó el abrigo debajo tenía una camiseta que hacía notar sus hermosos pechos sin sostén y con sus pezones marcándose, llevaba unas calzas ajustadas al cuerpo en las cuales se marcaba su coño y sus hermosas nalgas bien paradas. Además su edad era hermosa, 18 añitos, me tentaba mucho la situación - Bueno niña te preparo algo caliente, un café , un te - Nada de eso para caliente estoy yo, llévame a tu habitación, además hay buena calefacción acá - Ven, sígueme En cuanto entramos me tomo de la mano y me llevo hacia la cama, nos recostamos y comenzamos a besarnos, acariciarnos, de pronto ella se detuvo - Espera tío no quiero que te apresures, hoy no tenemos apuro , quiero que me lleves a la cima realmente, disfruta de mi cuerpo , yo disfrutare el tuyo, tengo una sorpresa para ti - Una sorpresa - Si , esta vez no necesitaras condones, fui al médico y me receto unos anticonceptivos, más que todo lo hice pensando en vos, quiero sentirte cuando me follas, será la primera vez que lo hago sin condón, con nadie me he animado, pero contigo tengo confianza que todo está bien Ella tenía unas botas puestas y se las quito, yo me quite las sandalias, le quite su camiseta, ante mi aparecieron unos hermosos pechos medianos bien parados, sus pezones estaban duros, comencé a acariciarlos a jugar con ellos, se excitaba mucho, jadeaba, gemía - Tío no sé qué me está sucediendo, sigue chupando así, me estas volviendo loca creo que tendré un orgasmo, sigue, no pares Esos pechos eran deliciosos, eran un manjar en mi boca, mordisqueaba los pezones, los chupaba - Si, si ya me llega, morde, devóralos, me vuelves loca, ahhhhhhhh Con un fuerte gemido tuvo su orgasmo, descanso unos segundos y luego me quito la camisa y el pantalón pijama, yo no tenía nada debajo Agarro mi polla que estaba muy caliente y dura, la apretó con firmeza y comenzó a hacer círculos con su lengua alrededor de mi glande, sentía como escalofríos, la lamia, la succionaba, me estaba volviendo loco, la chiquilla tenia buena experiencia, metió la polla en su boca y la trago totalmente. Me presionaba la polla con su mano para evitar que me corriese, su otra mano acariciaba mis huevos, me estaba haciendo una divina mamada - Mariana si sigues acabare en tu boca - No tío aun no es la hora que acabes, ya verás lo que hare Se levanto fue a su mochila y allí traía una goma que puso alrededor de mi polla y mis testículos - Esto evitara que acabes, como veraz vine preparada a gozar con todo, te lo sacare cuando quiera tu rica leche Mi polla estaba dura y erguida, me miraba con lascivia, se puso en cuatro y me dijo - Penétrame tío quiero sentirte como tu polla llega al fondo de mi coño Me puse detrás de ella y la penetre, su coño era estrecho pero estaba muy caliente y húmeda, comencé a moverme dentro de ella primero despacio pero de a poco fui aumentando el ritmo, ella gemía - Si así me gusta, Ufff que divino, dame más duro Mi polla estaba muy dura, esa goma evitaba que acabase, y ella me estaba enloqueciendo - Soy tu sobrina puta, dame más, ya está por venir, me tienes muy caliente - Y tú a mi nena, mi polla no aguanta mas - Ya viene tío, aaaaahhh si ahoraaaaa Exploto en un un hermoso orgasmo, saque la polla de su coño seguía muy erecta - Ahora te toca a ti, elige la posición que gustes Me saco la goma, la hice acostar boca arriba, puse una almohada debajo de su culo, levante bien sus piernas plegándolas a sus pechos y la penetre, tenía una mirada lujuriosa, mis manos acariciaban sus pechos, su clítoris, la estaba enloqueciendo, ella gemía en cada arremetida Ya no aguantaba más y explote estrepitosamente dentro de ese estrecho coño, ella sintió mi leche caliente y en su interior y también exploto, con repetidas convulsiones. Nos besamos apasionadamente - Niña yo estoy loco contigo, no entiendo que me pasa como puedo hacer esto, no puedo dejar de sentirme culpable - Tranquilo tío, solo tú y yo lo sabremos, goza con lo que nos pasa, yo cuidare que nadie se entere y además nos gusta a los dos, no solo a ti. Nos abrazamos y nos dormimos, cuando desperté ella estaba aún dormida de lado y yo también de lado detrás de ella, los dos desnudos piel con piel, mi polla estaba erecta apoyada entre sus nalgas Pase mi mano hacia adelante y comencé a acariciar sus pechos, a jugar con sus pezones, ella despertó y se apretó hacia mí y dijo - Vaya tío piensas violarme ya al despertar - Si eso deseo - Hazlo entonces porque no sé si he soñado pero desperté mojada Metí mi polla entre sus piernas, ella las abrió y desde atrás penetre ese rico coño, verdaderamente estaba mojada porque entro fácilmente y chapoteaba entre sus jugos - Mmmm si preciosa estas empapada, me gustas así caliente - Si, dormir contigo provoco que este así, dame duro tío Comencé a moverme fuerte ella gemía cada vez más, manos la recorrían, mis labios besaban su espalda - Si así, aaaaahhh , Ufff que buen orgasmo, me encanta follar contigo Saque la polla de su coño, estaba empapada y dura y la puse en la puerta de su ano - Que haces tío, me va a doler por ahí, lo he hecho una sola vez - Tranquila, te gustara Baje mi mano y comencé a acariciar su clítoris a medida que se excitaba y se movía yo presionaba mi polla, llego el momento que se movía mas y ahí la penetre - Aaaayyy me rompes el culo , pero me gusta sigue así, acaríciame, penétrame, soy toda tuya Comencé a moverme fuerte, estaba muy caliente, no cese de acariciar su clítoris hasta que ella exploto y ya no pude y acabe junto con ella, llenando su culo con mi semen - Hay tío que caliente se siente esa lechita que me has dado, me has roto el culo pero feliz de habértelo dado - Gracias Mariana lo he disfrutado mucho Nos quedamos un rato en la cama, nos levantamos, nos duchamos, nos vestimos y nos pusimos a desayunar - Estaba hambrienta, anoche no cenamos, la pase divino y tu - Nena fue todo muy hermoso, bueno ya has tenido tu noche espero que la mantengas en el recuerdo - Tío hablas si como esto se acabara - Claro no era lo que deseabas, no podemos repetirlo mas - Te equivocas, toda vez que lo desee yo lo haremos, sino tu sabes que contaría lo que paso Es complicado pero me encanta que ella piense así y poder follarla siempre

Autor: antono Categoría: Sexo con Maduras

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A correazos

2019-08-13


Tras la muerte de mi padre, mi madre comenzó a juntarse mucho con la vecina de la casa de al lado, la señora Marga . Nunca se habían hablado con ella pero mi vecina al ser tan bien viuda, la ayudo mucho a superarlo y se convirtieron en amigas inseparables. Parece un gesto que debería de alegrarme pero sucedía todo lo contrario. No era de mi agrado la vecina, era una mujer con una mala reputación, muy poco sociable, siempre enfadada y discutiendo con el resto del vecindario, nada la agradaba, protestaba por todo y tenía un genio intratable. Para que lo entiendan, una verdadera bruja, una mujer arpía y antipática. Por el motivo que fuese encajaron bien mi madre y la vecina y siempre iban juntas a todos los lados y tomaban café a diario. Yo por aquel entonces estudiaba en la universidad, una de mis mejores épocas, siempre de fiestas universitarias y disfrutando de la juventud. Eran muchas las noches que llegaba algo borracho por exceso de alcohol de alguna fiesta con mis compañeros, procuraba hacer el menor ruido para no despertar a mi madre, pero adivinar que, la bruja de mi vecina que apenas dormía por las noches se enteraba de todo, siempre cotilleando y a la mañana siguiente lo primero que hacía era ir a chivarse a mi madre que anoche había llegado trastabillando y borracho. Muchas noches salía a la parte de atrás de la casa donde había un pequeño jardín y me encendía un cigarrillo sentado en un escalón y adivinar que, rápidamente mi vecina iba a mi madre a chivarse que me había visto fumar. No podía hacer nada sin que se enterase mi vecina y se lo chivara a mi madre, ¿porque me tenía tanto odio? o ¿quizás ella es así por naturaleza y necesita molestar a los demás? Uno de los momentos más desagradables era cuando regresaba a casa y estaba mi madre y la vecina tomando café con pastas en el salón. Mi madre se levantaba a prepárame la comida y me quedaba a solas con la vecina en el salón. La verdad que aquella mujer me intimidaba, tenía un aspecto rudo y serio. Físicamente es una mujer grande con sobrepeso, supera notablemente los cien kilos de peso. Pelo rizado corto y con sus gafas en la cara. Tiene todo el aspecto de señorita Rottenmeier pero mucho más grande y voluptuosa. Desconozco su edad pero es viuda y jubilada y podría ser perfectamente mi abuela. Cuando me quedaba un instante a solas con ella aprovechaba para reprocharme algo como sucedió aquel día. - Eres un joven malcriado, ¿no te da vergüenza llegar borracho por la noche? - Me recriminó - Ninguna, y¿ usted porque no se mete en sus asuntos ? - La reproche defendiéndome. - También eres un maleducado, mucha disciplina es lo que necesitas. Tu madre es una santa, conmigo aprenderías a obedecer, recibirías un buen castigo - Me dijo con un tono muy serio, no lo decía en broma. - ¿Me pondrías en tus rodillitas para azotarme ?,jajajajaja- comencé a reírme de ella a carcajadas. Mi vecina, la señora Marga se enfadó por completo al contemplar cómo me burlaba de ella delante de su cara, como no la tenía el menor respeto. Observé como expulsaba rayos por los ojos y humo por las orejas como si fuera un comic. Se dirigió a mí de nuevo con un tono mucho más amenazante. - Te azotaría sin piedad hasta que aprendieses a respetarme, te lo aseguro - Me recriminó enojada. Yo también comencé a enfadarme y contestarla de forma malhumorada: - Dudo mucho que me azotara y menos que llegase a obedecerla - La respondí desafiante y de forma chulesca. - Si tan seguro estas te propongo algo: Esta noche ven a mi casa, comprobaremos si soy capaz de azotarte, te aseguro que me suplicaras piedad y perdón, si por el contrario no soy capaz nunca más volveré a chivarme de nada a tu madre, ¿aceptas, o eres un cobarde? - Me retó. No deje escapar aquella oportunidad, era una apuesta absurda, estaba seguro que era todo mentira, no sería capaz de azotarme, pretendía asustarme pero no lo consiguió. Justo en el momento que regresó mi madre al salón la dije por lo bajo que esa misma noche acudiría a su casa. Llegó la noche y acudí al encuentro de mi vecina, no iba a permitir que me llamase cobarde, todo lo contrario, iba a demostrar que ella era una mentirosa y que mucho hablaba para asustar pero luego no hacía nada, la dejaría en ridículo. Ganaría la apuesta y me dejaría tranquilo para siempre. Llamé a la puerta de su casa, me abrió con una sonrisa de oreja a oreja y me invitó a pasar sin dirigirme la palabra, solo con un gesto con su mano para que entrara al interior de su casa. Comenzó a andar y fui tras ella, llegamos hasta el final del pasillo y al igual que en mi casa aparecían unas escaleras de madera que conducían a un sótano o trastero situado en una planta inferior. Bajé las escaleras tras ella, la seguía de cerca contemplando su aspecto tan grande, sus grandes y obsesos brazos y sus poderosas piernas. En realidad era una abuela, ¿qué daño podría hacerme? , era inofensiva. Tal como intuí llegamos al sótano de la casa. Abrió la puerta metálica con llave y de nuevo volvió a realizar el gesto con su mano invitándome a entrar. El sótano era igual que el de mi casa pero el suyo estaba lleno de trastos y enseres antiguos rodeando la habitación apilados unos sobre otros. El centro de la habitación estaba despejado sin obstáculos excepto un curioso artilugio situado en todo el centro que me llamo mucho la atención. Era un potro de hacer gimnasia, como los que había en los colegios para la asignatura de gimnasia. Una parte plana forrada en cuero suspendida sobre cuatro patas de metal en diagonal. La señora Marga cerró la puerta con llave desde el interior y se aguardó las llaves en el bolsillo de su bata azul de tela que portaba en ese momento. Aquel gesto me produjo algo de temor, estábamos encerrados los dos dentro del sótano con la diferencia que ella era quien custodiaba las llaves. - Desnúdate - Me ordeno - ¿Qué?.... - quede impresionado, pretendía que me desnudara delante de ella. - Ya me has oído, desnúdate o ¿te vas a acobardar ahora? - Me recrimino a la vez que se burlaba de mí. Me desnudé por completo, sentí mucha vergüenza al estar desnudo delante de mi vecina que me triplicaba en años. Tras desnudarme me ordeno que me subiese al potro. Estaba sorprendido, desconocía que pretendía. Me subí sobre el potro, era más alto de lo que esperaba, no llegaban mis pies al suelo. Estaba subido sobre el potro como si estuviese conduciendo una moto de alta cilindrada , inclinado hacia adelante y con los pies colgando. La señora Marga fue hasta un rincón del sótano y agarró algo entre sus manos, observé cómo eran varios manojos de cuerdas resistentes y de algo más de un metro de largo cada una. Se dirigió hacia mí con las cuerdas en sus manos. - Ahora vamos a comprobar si eres tan chulo - Me recriminó de forma severa. - ¿Para qué son las cuerdas? - Pregunté de forma nerviosa. - No voy a permitir que salgas corriendo cuando te parezca, el castigo terminará cuando yo decida - Me respondió aumentando mi temor. Colocó las cuerdas en su antebrazo para tener sus manos libres e hizo algo que de nuevo me asustó. Sacó del bolsillo de su bata unos guantes de goma de fregar de color amarillos. Se los enfundó en sus manos, no sin dificultad ya que tenía un brazo amplio y carnoso, el guante de goma entraba con dificultad sobre sus manos y antebrazos produciendo un sonido de goma inconfundible. Terminó de enfundarse los guantes a sus manos, la quedaban muy apretados, parecía que iban a reventar en cualquier momento de lo ajustado que la quedaban pero todo lo contrario, la conferían mayor movimiento en sus manos. Agarró una cuerda y sujetó mi mano hasta colocarla sobre una de las patas del potro. Comenzó a rodear mi muñeca con la cuerda, hizo unos nudos complejos y finalmente paso la cuerda por un agujero que tenía la pata metálica, volvió a tensar la cuerda y sentí una fuerte presión en mi muñeca, Ahhhhhh , estaba muy apretada la cuerda, me hacía daño. Repitió el mismo procedimiento con la otra mano utilizando una nueva cuerda y finalmente ato cada uno de mis pies a cada una de las patas traseras del potro. Sentía una fuerte presión en mis pies y manos, estaban demasiado apretadas, no era la primera vez que lo hacía, sin duda, demostró una gran experiencia. - Ahhhh, me hacen daño las cuerdas - Me queje airadamente a la señora Marga. - Mas daño te van a hacer cuando lleves horas con ellas - Me respondió dejándome completamente asustado. - ¿cómo que horas...? - La pregunté muy nervioso. No obtuve respuesta, hizo caso omiso a mi pregunta. La señora Marga se dirigió de nuevo a un lado del sótano y agarró un objeto entre sus manos. Mi temor se convirtió en pánico cuando observe que agarraba un cinturón ancho de cuero sobre sus manos y se dirigía lentamente hacia mí de nuevo. - Ahora te voy a romper el culo a correazos, dijiste que no sería capaz, ahora lo comprobaremos - Me dijo recordando mis palabras utilizando un tono muy severo. Esta situación ya había durado demasiado, me daba igual que ella hubiese ganado o no, pero no iba a continuar con aquello. Me dispuse a desatarme y salir de allí, pero las cuerdas no cedieron lo más mínimo, al intentar desatarme aumento mi dolor, parecía que las cuerdas se oprimían mas a mi piel. No pude desatarme y bajar del potro, estaba atado de una forma muy dura. - Suéltame ahora mismo - La recriminé - Ah.... se me olvidaba una cosa muy importante, no me gustaría que todo el vecindario escuchara tus gritos - . Se acercó hasta mí, colocándose frente a mi cara y observé como introdujo su mano por debajo de su bata y agarró sus bragas para deslizarlas por sus piernas hasta sacarlas por sus pies. Las estrujó entre sus manos enguantadas con una mano bajo mi atenta mirada de terror. Sus bragas eran blancas y estaban completamente sucias, un desagradable color marrón y amarillo las impregnaba, como si las hubiese llevado durante días. Su mano izquierda enguantada se acercó hasta mi nariz y noté como cerró mis fosas nasales con fuerza para que no pudiese respirar, no tuve más remedio que abrir la boca para respirar y fue cuando me encontré su mano derecha que agarraba sus repugnantes bragas acercándose a mi boca. Forzó con sus dedos enguantados las bragas para que entraran en mi boca a la vez que seguía cerrando mi nariz. Sus bragas eran de una talla grande y no entraban en mi boca pero ella continuó ejerciendo fuerza con sus dedos para que poco a poco fuesen entrando cada vez más dentro de mi boca. Comencé a sentir una sensación de asfixia, no podía respirar, seguía oprimiendo mi nariz a la vez que forzaba sus bragas al interior de mi boca, me faltaba el aire, comencé a sentir una fuerte agonía y pánico, hasta que finalmente introdujo por completo sus bragas sucias dentro de mi boca sin importarla si podía respirar o no. Retiró su mano enguantada de mi nariz y respiré exhausto como nunca antes lo había hecho. Tras reponerme exhausto de la sensación agónica de su mordaza comencé a saborear un sabor repugnante proveniente de mi boca. Comencé a degustar un sabor rancio muy desagradable. Estaba en lo cierto, no se había cambiado de bragas durante días, era completamente humillante. Agarró un rollo de cinta de embalar de color gris y pegó el extremo en la comisura de mis labios para después comenzar a rodear con la cinta mi boca y cabeza. Dió muchas vueltas con la cinta americana sobre mi boca y cabeza para asegurase que no pudiese escupir mi mordaza que inflaba por completo mi boca. Intenté escupir sus bragas pero fue inútil, llevaba una capa de cinta americana muy extensa sobre mi boca, era imposible escupirlas. Traté de gritar pero su mordaza era completamente eficaz, no permitía articular sonido alguno, no podía gritar ni decir una sola palabra. Mi boca no dejaba de degustar un sabor muy desagradable. Mi vecina Marga anudo el extremo del cinturón grueso de piel sobre su mano derecha y noté su mano izquierda enguantada sujetando mi pelo, tiró fuertemente de mi pelo con mucha dureza provocándome un fuerte dolor que me hizo saltar las lágrimas de dolor. - Ahora voy a romperte el culo a correazos como te prometí, te aseguro que esto te va a dolor mucho, el castigo terminará cuando yo decida - Me amenazó duramente. Tiró de nuevo de mi pelo provocándome un fuerte dolor manteniéndome sujeta mi cabeza entre sus manos a la vez que descargó su correa contra mi culo. ZAAAAAAAAAAAAAAAASSSSSSSS recibí un correazo muy duro, sentí un fuerte dolor, picaba como el infierno. Antes de reponerme de este primer correazo volvió a levantar su mano y volvió a estrellar su correa de nuevo contra mi culo, esta vez fue aún más dura, pero no fue nada comparado con los siguientes correazos ZAAAAAAAAAAAAAASSSSSSS ZASSSSSSSSSSS que descargó con gran dureza sobre mi culo. Su voluptuoso brazo la confería una gran fuerza que no esperaba que tuviese debido a su edad, estaba totalmente equivocado, tenía una fuerza brutal para azotar, no era la primera vez que lo hacía, tenía mucha experiencia. Comencé a sentir un fuerte dolor en mi trasero, la piel cada vez se calentaba más y cada nuevo correazo era peor que el anterior. Comencé a vivir un verdadero sufrimiento, azotaba sin piedad con gran fuerza, la piel de su correa mordía mi culo y sentía un terrible dolor. A la vez que recibía sus correazos su otra mano me sujetaba del pelo y tiraba una y otra vez fuertemente aumentando mi dolor. Sus correazos no cesaron, recibía uno tras otro con dureza aumentando cada vez más mi dolor. Se detuvo, pensé que había terminado pero solo se detuvo para descansar y burlarse de mí: - ¿ya estas llorando?, si esto no ha hecho nada más que comenzar - Me dijo burlándose de mí contemplando como resbalaban las lagrimas por mis mejillas sin poder hacer nada para remediar la situación. La señora anudó de nuevo la correa en la palma de su mano y la descargó de nuevo sobre mi culo. Tras el descanso regresó con más fuerza y me azotó de forma mucho más dura. El castigo era extremo, el dolor era insoportable, tenía el culo ardiendo como un volcán, no aguantaba más azotes, el dolor se convirtió en insoportable pero mi vecina no cesó. Pasaba el tiempo y la señora continuaba dándome de correazos, esta vez se colocó detrás de mí, cogía impulso y descargaba brutalmente la correa contra mi culo. Nunca había sentido un dolor tan fuerte e insoportable, era una varadera tortura que nunca terminaba. Notaba en mi culo los verdugones que me provocaba su correa pero a ella no la importaba lo más mínimo, más bien era lo que buscaba. La azotaina comenzó a ralentizarse, comenzó a descargar sus correazos contra mi culo de forma más especiada pero aumentando la dureza. , se inclinaba hacia atrás y la descargaba de forma brutal para producirme un dolor que me hacía saltar las lágrimas. Entre correazo y correazo se dirigía con su tono de voz hacia mí: - A partir de hoy vas a obedecerme en todo, se acabaron tus borracheras, fumar y llegar tarde. Cada vez que me desobedezcas bajaremos al sótano a continuar tu castigo y cada vez será mucho peor - Me recriminaba dándome instrucciones que debería llevar a raja tabla a partir de ahora. ZAAAAAAAAAAAAASSSSSSSSSSSSS ZAAAAAAAAAAAAAASSSSSSSSSSS ZAAAAAAAAAAAASSSSSSSSSSS Continuó azotándome sin piedad, descargando con una fuerza brutal la correa sobre mi culo y provocándome más verdugones. No podría sentarme durante días. Finalmente la señora termino de azotarme. Marga estaba sudando del esfuerzo, se quitó sus guantes de goma y los guardo en el bolsillo de su bata. - Ahora te dejaré descansar, cuando regrese continuaré con tu castigo, todavía te espera una buena ración de correazos, va a ser la noche más larga de tu vida te lo aseguro. Vas a aprender a respetarme y obedecerme te lo aseguro. Cuando termine escucharé como suplicas mi perdón - La señora Marga abandonó el sótano y me dejo allí encerrado atado y amordazado esperando su regreso.

Autor: sumisso Categoría: BDSM

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Los sacrificios de una madre

2019-08-13


Los Sacrificios de una mamá. Quiero comenzar por contar que este es mi primer relato escrito pese a que soy un lector frecuente de esta página desde hace varios años. Hoy me he animado a escribir porque he recordado una fantasía que pude hacer realidad hace 8 años, es decir, cuando tenía 25 años, pero las narraré como si fuera un hecho reciente… Las cosas que tiene que hacer una mamá por salvar a su hijo… Soy una persona de 25 años con una vida muy normal, en sentido a que no tengo problemas económicos, incluso soy dueño de mi propia empresa, una pareja estable con la que vivo hace dos años y una vida muy tranquila, se puede decir que una vida muy feliz. En cuanto al ámbito sexual pues ya comenté que tengo mi pareja estable, sin embargo las escapaditas de vez en cuando no se hacen esperar y modestia aparte, siempre donde he puesto el ojo, he podido llevar a cabo mis cometidos, sin tener que ser una persona de gimnasios y largas rutinas de ejercicios… no, creo que por lo menos ser una persona saludable, sin necesidades económicas y diciéndoles a las mujeres justo lo que ellas quieren oír, cuando lo necesitan oír, se puede conseguir grandes cosas…. Sin embargo, este no es el caso de la historia que les voy a contar… Como ya comenté he podido hacer realidad una fantasía que desde hace algunos años tenía, pero realmente no le daba muchas largas a hacerla realidad, confieso que, por un poco de miedo tal vez… Esa fantasía consistía en que si bien no tengo inconvenientes con llevarme a la cama a cualquier chica que me proponga, siempre me imaginé poder tener una experiencia donde mi victima fuera casi que forzada, algo que ella no quisiera... mejor dicho mi fantasía casi que rayaba en la violación de una chica, sin embargo siempre me rehusé a acciones como drogar, dormir, o cualquier otra cosas pues también quería que fuera algo de plena conciencia… por otro lado tampoco quería utilizar la fuerza, o mejor dicho tenía claro que esa experiencia tenía que estar en el orden del chantaje, de la sumisión y la humillación, pero que a la vez tampoco fuera a tener ningún repercusión ni legal ni de nada en mi vida, pues como también ya dije mantengo una vida en paz y sin ningún problema… Todo comenzó una tarde de un viernes, que pintaba un poco aburrido porque mi novia se había ido de viaje para donde sus papás y me había quedado solo toda la semana. Estuve un poco cargado de trabajo y realmente cuando me di cuenta era viernes y no había alcanzado a planear nada con nadie, y confieso también que parte de mi éxito de mis escapaditas esporádicas era haberlas podido planear con suficiente detalle, para no dejar nada al azar… Esa tarde decidí tomarme libre e hice un par de llamadas buscando plan, pero todo fue infructuoso. Decidí entrar a internet solo por perder el tiempo, resignado a no hacer nada… recordé mi época de adolescente cuando entraba a algunos chats, y volví a hacerlo entonces, y comencé vagas comunicaciones con diferentes chicas, conversaciones que no iban para ningún lado... de repente apareció una chica que decía llamarse “catalina”. Si hay algo que siempre me ha funcionado es confiar en mi sexto sentido, el cual no se activa mucho, pero cuando pasa, suelo tener mucha suerte… -Hola, ¿cómo estás? - Le dije. - Hola. Ahí vamos, ¿y tú? Respondió. - Huy, pero ¿por qué tan achicopalada? Volví a preguntar. - ¡Cosas que pasan! Agregó. -mmmm ya veo, ¿quieres desahogarte?, a veces hablar con extraños en esta forma, donde no se corre “ningún” peligro, puede servirte a despejar tus ideas, tal vez pueda ayudarte… Dije no muy convencido la verdad. - mmm no sé, estoy algo preocupada no más… - Vale agrégame al MSN, y conversamos, mi dirección es …[email protected], ¿cuál es la tuya? Me aventé a ver qué pasaba… Pasaron pocos segundos cuando recibí una invitación al MSN, lo cual, aunque no me lo esperaba, tampoco me sorprendió, pero si me llamó mucho la atención que en el display de la foto apareció una niña, que, si la foto era verdad, se veía aun en la adolescencia, pero era preciosa, aunque se veía que no era alguien de ciudad, sino más bien de provincia, o por lo menos de escasos recursos…. En la foto lo que se podía notar se veía que era mona, delgada, estatura media, un buen par de senos, y una cola digna de la región donde vivo…. - Ohh!!! veo que me agregaste, ¡me alegro mucho! Mi nombre es Jhon, puedes llamarme jonny, ¿cuál es el tuyo? - Me llamo catalina. - Mucho gusto cata (¿te puedo llamar así?), ¿qué edad tienes? - mm si como quieras llamarme, tengo 18, ¿y tú? - Tengo 25, ¿a qué te dedicas? - Nada, a cuidar a mi bebé, y eso es justamente lo que me tiene triste. - mmm veo tan joven ¿y ya eres mamá? - Sí, lo soy, y no sé qué hacer porque está hospitalizado, y necesito dinero para sacarlo. - ¡Uhy que mal!, lo siento mucho, y ¿qué le pasó? ¿Por qué lo hospitalizaron? - Pues le dio una bronquitis aguda, debido a las fuertes lluvias de los últimos días... - mmmmm en verdad lo siento mucho… ¿y el papá?, ¿dónde está el papá? - Pues no lo sé, desde que supo que quedé embarazada me abandonó, y nunca más he vuelto a saber de él, y como es militar, menos porque a ellos los trasladan por todo el país. - De verdad que lo siento mucho… ¿y tu familia? ¿Nadie puede ayudarte?, ¿cuánto necesitas? - No, la verdad es que nadie puede ayudarme, solo vivo con mi mamá, y si le pido la plata nos quedamos sin la comida de la quincena, entonces el bebé se volverá a enfermar. Creo que lo mejor es dejarlo en la clínica, por lo menos allá estará bien, aunque me parte el alma, porque yo daría la vida por él si fuera necesario… - Claro te entiendo… lo siento mucho… (en ese momento confieso que fuerzas extrañas empezaron a invadirme), ¿cuánto necesitas??? - ¿Para qué quieres saber? - preguntó. - No sé por avanzar en la conversación... ¿en dónde estás ahora? - En un café internet, gastándome lo último que me quedaba… aunque no me alcanzaba ni para llegar a la clínica, entonces no sé, me vi en frente de este sitio y fue lo único que atiné a hacer. Me alcanza para crédito de como 45 min, ya llevo 15. (en ese momento ya me sentía totalmente invadido, insisto por fuerzas ajenas a mí, y lo único que atiné a pensar es que sea lo que sea que hiciera, tenía poco menos de 30 minutos). -Claro te entiendo, debes de estar muy desesperada… bueno, mira yo sé que no nos conocemos pero la historia que me cuentas es muy muy muy triste en verdad; puede que te suene una locura, pero dime cuanto necesitas y de pronto yo pueda ayudarte… en cuanto al pago, no sé, lo importante es que tu bebé salga de la clínica y ya algo inventaremos. (En verdad dije eso sin pensar. Después temí haberme arrepentido, pues si bien no tengo problemas económicos, la realidad es que vivo una vida acomodada, sin lujos, y sé que algunos tratamientos clínicos pueden ser costosos, aquí temí mucho haber metido las patas) - ¿Estás loco? No puedo hacer eso, ni siquiera te conozco, además es mucha plata - (cuando dijo que era mucha plata más me preocupé todavía, pues pensé que en verdad iba a ser una millonada, y no iba a tener todo el dinero, por más que en verdad tuviera intenciones buenas de ayudarla, pero de nuevo mi sexto sentido me dijo ¡ADELANTE!) - Vale no importa – le dije - déjame intentar ayudarte… hubo un “silencio” enorme, pues no respondía nada, pero seguía conectada, cuando de golpe respondió - $100.000 Confieso que cuando vi la cifra, comencé a ahora si a pensar en mil cosas a la vez, tenía mi cerebro a mil por hora (obviamente no estaba pensando nada bueno), esa cifra me confirmaba que mi interlocutora era una chica de muy escasos recursos, pues para mi sin ser una persona adinerada podía pagarlo sin problemas, o mejor dicho, es la cifra que me gastaría en un fin de semana con mi novia, yendo a cine, transportes, comida, juegos, etc, y quedar saciados de todo…. - Ya veo – le dije - ¿Lo ves? Sabía que te iba a parecer mucho dinero, más ilusa yo pensar que si podías… (puso Emoji llorando - No espera – dije rápidamente – si puedo ayudarte, en verdad puedo hacerlo... y no te estoy mintiendo ni dando falsas esperanzas. - ¿Enserio puedes ayudarme? Me dijo. - Sí puedo hacerlo, pero… - ¿pero? Lo que sea, en verdad, es por mi bebé. - Bueno aun para mí – le dije - es una cifra importante, pero si, puedo hacerlo puedo ayudarte, pero necesito que tu hagas varias cositas por mí, le comenté…. - ¡ajá! - dijo. - Lo primero es que si vamos a hablar de dinero de verdad, necesito verte por web cam. Necesito ver que si eres en verdad la chica de la foto, porque no me voy a arriesgar a encontrarme con alguien y que yo pueda correr algún peligro y más tratándose de dinero ¿no? - Hubo un largo silencio, lo cual me empezó a preocupar un poco, pero mi sexto sentido me decía a gritos que siguiera a delante…. - Ok, pero mi pc no tiene web cam, ¿cómo hago? - (rápidamente le contesté) - Vamos por favor, si estas en un café internet, debe haber algún pc con web cam, solo cámbiate de pc, y listo. - mm ok no lo había pensado. Bueno, espérame un minuto. Efectivamente, un minuto después, volvió a aparecer online, y una vez más algo dentro de mí estaba seguro que ella iba a regresar. - Hola, que bueno que volviste, mándame tu cam – le dije. - Hola, ya voy. (Inmediatamente me envió la invitación a la cual acepté de una) - Mientras carga, para que mires que lo hago muy transparente, también te mando la mía (y la mandé) Cuando apareció ella, tuve que hacer grandes esfuerzos para evitar delatarme en mis pensamientos, pues en verdad estaba viendo a una mona preciosa en cámara. En ese momento me dije, que esa mujer sería mía a como dé lugar. - Ya está, ya puse la cámara, ¿ahora? Me dijo de repente, e incluso tarde en reaccionar, pues realmente no tenía nada en mente. - Ok, bueno, mira, tú necesitas $100.000 ¿verdad? - sí (y noté como una leve lagrima salía de su ojo, y bajó la mirada) - Pues sencillo, te ofrezco $150.000. (no era dueño de mis pensamientos, en relación que no estaba siendo consciente, pero también me sentía confiado, seguro de lo que estaba haciendo) - Pero eso es mucha más plata, ¿porque vas a hacer eso por mí?, respondió. Como si tuviera la respuesta lista a esa pregunta le dije. - Pues sencillo, tu necesitas $100.000, y vas a venir por ellos a donde yo estoy, y necesitarás para los transportes, tanto para venir, como para irte para el hospital, y otros gastos. - ¿voy a ir por ellos? No entiendo, explícame. - Sí, yo te doy los $150.000, pero tienes que venir a mi casa, y entre más rápido vengas mejor para todos. Simplemente te portas bien un ratico conmigo, y ya, el dinero es tuyo…. (dije eso con absoluta confianza y seguridad, pero juro que si hubiera cerrado la ventana y se hubiera desconectado, no me hubiera sorprendido. Estaba preparado para que eso pasara). - mmm ya veo de que se trata… sabía que tanta belleza no era para tanto. Dijo- Confieso que en otra circunstancia hubiera hecho que me diera cargo de conciencia, pero yo ya estaba fuera de mis casillas, por lo que le dije… - Corazón, tu dijiste que dabas hasta tu vida por tu bebé ¿no?, pues no tengo problemas económicos, pero tampoco me puedo desprender de $150.000 así como así. Además, que por lo que hemos conversado, y algunas otras cosas que he visto, concluyo que no recuperaré esa platica, así que pues, bueno, prefiero más bien “INVERTIRLA”, (escribí, así con mayúscula y todo). De nuevo volvió a bajar la mirada y pensé que había puesto a llorar, pero decidí esperar paciente. Las cartas estaban puestas sobre la mesa, ella estaba viendo mi rostro, yo el de ella, y para mí era un punto de no retorno. - Está bien - dijo – ¿a dónde tengo que ir? De nuevo mi corazón empezó a latir a 1000000 por hora. - Ok, espera en verdad quiero que hagamos esto bien para poder ayudarte, necesito una prueba de que vas a venir, y que todo esto no es un cuento y no me vas a dejar esperando…. (en este momento, si me hice fuera de mí, porque por más que lo pensaba, no veía que pudiera hacer ella en una webcam, que me garantizara nada, pero proseguí), le dije – quiero ver al menos un seno tuyo - ¿qué? ¡No puedo, estoy en un lugar público!, no puedo hacer eso, no me hagas eso por favor, ya voy a ir y podrás ver todo lo que quieras – (pero la posibilidad de empezar con mi fantasía no me permitió parar y le insistí) Le dije – vamos hazlo para escribir la dirección. Además, creo que no te queda mucho crédito tampoco entonces, no pierdas más tiempo, sentencié. - No, no puedo, dijo, hay gente aquí. (y movió la cam mostrándome a una señora que había a dos o tres puestos de donde ella estaba). - Lo siento, sino lo haces, no te daré la dirección. Sentencié y me quedé mirándola fijamente por la cámara. - Le dije que lo hiciera con el seno que estaba opuesto al de la señora y que lo hiciera rápido y ya. (con ver un par de segundo un seno, sabía que no iba a ser gran cosa, pero la sensación de tenerla ahí en mi poder y a la distancia, era más fuerte que cualquier otra cosa) Se puso una mano en el hombro derecho y comenzó a bajar el tirante de su blusa muy lenta e inseguramente, hasta que, en un movimiento muy rápido, dejó ver un par de segundo su seno y volvió a acomodar su blusa. -muy bien le dije satisfecho. Ahora yo cumpliré mi palabra, y sin más escribí la dirección exacta de mi hogar. Ella hizo un ademan de estar anotando algo, y cuando pensé que ya iba a cerrar para venirse, me dijo - Una pregunta antes. ¿Por qué haces esto?, sabes que con lo que me vas a dar, puedes pagarle a otra mujer y te sale hasta más barato. Cómo si estuviera esperando esa pregunta, sencillamente respondí. – Es que yo no estoy buscando sexo porque sí, porque si quisiera hasta podría tenerlo y no tendría que pagar (pensando en mis escapadas esporádicas), pero esta es una situación diferente, y quiero hacerlo, entonces te ayudo a ti, y disfruto yo. Incluso quien quita que hasta termines disfrutando tu también. – sentencié y me reí. Y noté como la expresión de su rostro se desdibujó poniendo cara de absoluta tristeza. Viendo esa situación, casi que me arrepiento, casi me coge el cargo de conciencia, pero de nuevo no fui dueño de mis pensamientos y le dije. - Ok, para que veas que no soy malo y que a pesar de todo, lo que tengo son buenas intenciones para contigo, y que quiero es ayudarte, pues te preguntaré ahora si tienes algún prejuicio de algo, y te prometo respetártelo. Eso sí, espero que solo tengas uno, porque más de ahí no. Ahora puso cara de sorpresa y de repulsión, y creí que hasta ahí había llegado todo, cuando empezó a escribir. - Todo esto es muy raro, pero veo que no tengo más alternativa. En verdad necesito ayudar a mi bebé. Lo único que no hago entonces es sexo por el ano. Sentenció. - Ok le dije, respetaré lo que me dices, en cambio yo te prometo tratarte como toda una mujer, ya depende de ti que tanto disfrutes o no. Te espero entonces, ya tienes la dirección y entre más rápido llegues, mejor. Me disponía a cerrar la ventana cuando me escribió. - Espera un momento, ¿Vas a usar preservativo?, ¿verdad? Esa era una pregunta que sabía que iba a llegar en algún momento, pero no me esperaba que fuera tan rápido. Y la verdad es que no pensaba hacerlo, era muy extraño porque era yo quien estaba corriendo todos los riesgos del mundo en todo sentido, y aun así había contemplado no usarlo, pero temía que si se lo decía ahora se iba a echar todo para atrás. Yo pensaba que la situación se diera en un punto de ya no retorno, de cuando ya estuviera a punto de penetrarla, cuando ella preguntara, y en ese entonces ya para que, lo haría gústele, o no. Sin embargo, de nuevo con mi sexto sentido le dije. - No, no lo haré. Para eso te ofrecí $150.000. Realmente tú necesitas $100.000, en transportes te gastas $10.000, y la pastilla de “postinol” cuesta $16.000, aun te queda una propinita para ti. De mi yo te doy la absoluta certeza que estoy limpio, y no me preguntes porque, pero voy a correr el riesgo contigo. (En ese momento definitivamente me declaré LOCO) - Entiendo, no estoy de todo convencida, me dijo, pero no tengo más opción, y tengo que sacar a mi hijo del hospital. Ya voy para allá entonces. - Ok te espero belleza, no te arrepentirás. Le dije, y le mandé un beso. Cerré mi ventana, y me dispuse a esperar. En verdad todo era muy raro, muy extraño, estaba haciendo algo que no había hecho nunca, incluso estaba casi seguro que ella no iba a llegar y que me iba a quedar con las ganas, y seguro me iba a dar mucho mal genio e iba a pasar la peor noche de mi vida. Pensé en mil cosas, caí en cuenta que ni siquiera un número de celular le pedí, ni ella a mí, solo le di una dirección y ya. Eso fue todo, esperar a ver qué pasaba. También pensé en mi seguridad, en la locura que estaba cometiendo. ¿Y si era una banda de asaltadores y secuestradores y ya tenían mi dirección? $150.000 no es mucha plata, realmente es poco para personas acomodadas, pero tampoco como para botarlos y regalarlos, y ahora pensaba que tal vez había dado información falsa a alguien que podía estar pensando que era millonario. Sin embargo, más optimista que realista, empecé a organizar una especie de plan b para mi seguridad. Lo primero que tuve en cuenta es que vivía en una casa que tenía reja exterior que cubría el garaje, luego en la puerta y en cada una de las ventas, inclusive el balcón y el patio, había rejas, justamente pensando en evitar a “los amigos de lo ajeno”. Cabe aclarar que es una casa de dos plantas. Y las habitaciones están en el 2do piso. Estaba aún tratando de pensar que hacía cuando sonó el timbre. No sé cuánto tiempo había pasado, pero calculo que unos 15 minutos aproximadamente. Cuando me asomé por la ventana, de nuevo mi mente, mi corazón y mi “mejor amigo” comenzaron a bombear a mil por hora; Ahí estaba ella, y un taxi atrás esperando. Fue entonces cuando reaccioné y caí en la cuenta que tenía que pagar el taxi. Reaccioné tan rápido como pude tratando que no me quedara ningún detalle por fuera. Cogí las llaves y en un llavero que había envolví un billete de $5.000 abrí la ventana y le arrojé las llaves (que era independiente de la puerta). Ella me miró extrañada y con sorpresa, pero las recogió, cogió el billete, pago el taxi y este se fue de inmediato, luego ella abrió el candado con muchas dudas, tanto así que pensé que se iba a ir. Le dije que se asegurara de cerrar bien el candado, cuando yo me di cuenta que ya estaba bien cerrado, abrí la puerta, y el candado de esa nueva reja y la hice entrar. Ella cruzó el portal muy temblorosa y no dijo absolutamente nada. Yo procedí a cerrar nuevamente la reja y la puerta con llave, la invité a que tomara asiento, y ella lo hizo. Se sentó cómo acurrucada y pegada a su propio cuerpo. Le dije: Linda, perdóname por lo de las llaves. Tengo que confesarte que también lo hice por mi propia seguridad y le confesé lo que había pensado sobre bandas asaltantes y eso, lo cual ella soltó una leve risa, como si le hubiera causado gracia eso, y se soltó un poco, lo cual me tranquilizó un poco a mí también, porque la verdad estaba totalmente fuera de mí. Sin embargo, verla calmada hizo que mi erección comenzara a crecer un poco más, lo cual ya empezó a no ser ajeno para ella y de repente se acurrucó más de nuevo. Me sentí sumamente superior y le dije. - Nena, no tienes que temer, ya estás aquí, no creo que haya punto de retorno. Antes que nada, aquí tienes la mitad de tu dinero, y la otra mitad cuando terminemos. Y procedí a entregarle $75.000, lo cual muy recatadamente los cogió y los guardó en un pequeño bolso que tenía, que incluso hasta ese momento no había yo notado y sentí miedo de nuevo. Entonces le dije: corazón deja tu bolso ahí en la silla, no le pasará nada, nosotros iremos a un lugar más cómodo, mi habitación por su puesto, allí pasaremos bien rico y más cómodos. La cara de susto que ella puso hizo que desapareciera en mi cualquier temor de nada y al contrario me sentí dueño del mundo. Me acerqué, porque ella no se movía, le cogí la mano y la halé un poco. Ella puso un poco de resistencia, pero finalmente cedió. Cuando íbamos a subir las escaleras vi un pequeño bar que tengo en mi casa y le pregunté si quería tomar algo, le ofrecí desde un vaso de agua, jugo, gaseosa, o incluso licor. Ella me miró con cara de que si quería algo, pero prefería no aceptarme nada, y eso hizo que mis malos pensamientos me inundaran de nuevo y comenzara a aprovecharme de la situación, por lo que le dije: - Linda, no te preocupes, puedes tomar lo que quieras, voy a disfrutar mucho de ti, pero quiero que estés plenamente consciente y en todos tus sentidos, no le vería ningún sentido echarle nada a la bebida, más cuando viniste por tu propia cuenta; no es mi estilo, además te recuerdo que esto es por ayudarte, no por hacerte un mal. Ella palideció aún más y eso hizo que mi erección siguiera creciendo. En ese momento fue cuando la reparé por primera vez de arriba a abajo, y comprobé que estaba a punto de tomar una verdadera joya y que se me había arreglado el fin de semana. Seguimos subiendo porque ella insistió en no tomar nada y yo tampoco insistí más. En la segunda planta había 4 puertas, todas cerradas, 3 eran habitaciones y un baño. Yo señalé una de las puertas que llevaba al cuarto principal. Muchas veces me había quedado solo en la casa, pero por primera vez me di cuenta que era una casa muy grande para una sola persona, pensé. Cuando entramos, por pura costumbre, mi reacción fue cerrar la puerta, y con llave, lo cual no pasó desapercibido por mi acompañante, y de inmediato dijo. - Pensé que estábamos solos ¿no? - Si lo estamos, dije. - Entonces ¿por qué has cerrado con llave? - mmmm no lo sé es la costumbre, mira que todas las demás habitaciones también estaban cerradas, pero si quieres puedes ir a comprobar que estamos solos. Igual tenemos que cerrar para prender el aire acondicionado, sino, el calor nos consumirá a los dos jejejeje (reí) Ella no se mosqueó, y no dijo nada, solo respiraba muy a prisa y miraba para todos lados. Yo la empujé un poco para que se sentara en la cama y yo me senté al lado de ella y le puse una mano en la pierna y la comencé a sobar, lo cual ella instintivamente reaccionó. Estaba muy nerviosa, y yo estaba muy excitado, pero extrañamente quería que todo siguiera así, lento, porque sabía que eso era lo que en verdad yo quería, más allá de una penetración o algo que era tan rutinario, la situación como tal era la que me hacía sentirme dueño del mundo. Iba a decirle yo algo cuando ella me interrumpió diciéndome… - Sé que te dije que tengo un hijo y que está hospitalizado, lo cual es cierto, pero realmente en esto de relaciones sexuales, no tengo mucha experiencia. Confesó. Mi menté estaba revolucionando a tal velocidad que incluso comenzó a dolerme la cabeza. Volvió a decir que lo de hoy sería apenas su tercera vez, y las otras dos habían sido hace 2 años, justo cuando había quedado embarazada. (yo solo la dejé hablar). Me dijo que solo había estado con un solo hombre, y que no había sido muy placentero. La primera vez fue casi obligada y presionada hasta por su familia, me dijo que su novio era un militar al que hasta ese momento solo había visto 3 o 4 veces como mucho, y que un día estaba en el pueblo donde tenía unos días de permiso. Me dijo que lo había conocido en una fiesta y que de una vez había habido mucha química, pero ella apenas tenía 18 años y él casi 30. Al día siguiente la invitó al parque a comer helado, y su familia estaba dichosa porque creían que si estaba con un militar, su vida económica iba a cambiar… (pero que equivocados estaban, agregó). Ese día yo apenas permití que me diera un besito y no hubo ni lengua ni nada de eso, y antes de eso no lo había hecho con nadie tampoco. Se supone que ya éramos novios y que yo lo iba a esperar. - Un día me llegó una carta donde decía que tenía unos días de permiso y que iba a visitarme, que entendiera que eso no pasaba muy seguido entonces que me programara para que tampoco hiciera nada en esos días y solo se lo dedicara a él. Por un lado, yo me emocioné mucho, pero me empecé a preocupar cuando mi mamá y mis hermanos se alegraban más y decía que es donde tenía que aprovechar, pues de eso dependía el futuro de todos. La verdad yo no entendía mucho a que se refería. Por fin llegó el día. Cuando llegó a mi casa, me dijo que empacara todo que nos íbamos juntos, yo no sabía nada, ni tenía nada preparado, y pregunté que para donde, lo cual me dijo que ya me lo había explicado en la carta, que quería aprovechar todo el tiempo conmigo y nada más. Me dijo que se había rehusado a irse con él, porque creía que no estaba bien, que ella pensaba que iban a pasar tiempo igual que la otra vez, yendo al parque y eso, pero que no pensaba que era de esa forma. Él se molestó mucho y empezó a gritar y a decir palabrotas y esas cosas. - En ese momento apareció mi hermano y yo pensé que me iba a defender, pero, no, se puso de lado de él diciéndome que él era mi macho y que yo tenía que hacerle caso en todo, que para eso había aceptado ser su novia, y se fue. Él tenía una sonrisa enorme y me hizo sentir miedo, mi hermano se había ido de la casa, y mi mamá no llegaba, estábamos los dos solos, y él se percató inmediatamente. Se me empezó a acercar y me dijo que mejor es que me portara bien y que todo sería lo mejor. Yo no entendía mucho de que se refería, pero tenía mucho miedo. Él se empezó a cercar y yo a correrme hacia atrás, hasta que la pared no me dejó más. Se me acercó lo más que pudo y comenzó a besarme el cuello y a tocarme. Yo tenía apenas una blusa, con una falda y un calzón debajo, no tenía sostén, el me subía la mano por debajo de la falda, y mientras yo lloraba. Quería zafarme e irme, pero él era mucho más fuerte y nada que hiciera iba a quitármelo de encima. De repente me cargó y me llevó hasta la cama y se puso encima de mí también a tocarme y manosearme, de repente se levantó y se quitó la correa del pantalón y se lo dejó caer. Tenía puesto el uniforme militar, entonces su camisa no dejó que se le viera nada. Volvió y se me costó encima y me subió del todo la falda y de repente sentí que me haló mi calzón y sentí como una tranca (que nunca vi), buscaba algo, y me hacía mucho daño. Yo lloraba mucho, tenía mucho miedo, cuando de repente sentí que algo me partía en dos, y tenía mucho dolor, me dolía tanto que ya ni llorar podía. El comenzó a moverse y sentía como esa tranca, entraba y salía, no sé cuánto tiempo pasó, pero de repente sentí como algo caliente me invadía. En ese momento él se levantó se puso el pantalón y se fue, me dejó ahí tirada, y llorando. Volviendo a la escena de mi casa, ella ahí en mi cama llorando contándome esa historia, sentí un poco de compasión, y quise dejarla ir, eso sí, no sin antes pedirle el dinero que le había dado. Pero decidí que me siguiera contando la historia, la verdad es que el morbo pudo más que yo, y le dije ¿qué más pasó? - Al día siguiente llegó con flores y regalos y pidió hablar con mi hermano. Yo le había contado a él y a mi mamá lo que había pasado, pero no dijeron nada, y cuando lo vieron, lo recibieron casi con fiestas, lo cual me puso muy mal, y me fui para mi cuarto. Estuvo un rato hablando con ellos cuando de repente entró a la habitación donde yo estaba, y sentí mucho miedo. Me habló con voz de ternura, y me pidió disculpas por lo que había pasado, pero se justificó diciéndome que me había portado mal porque yo sabía que él venía y tenía que estar preparada. Me dijo que lo mejor es que me portara bien con él y esas cosas no iban a volver a pasar, y que ese día en la noche me esperaba en el hotel donde se estaba hospedando pues se iba al día siguiente. Mi hermano y mi mamá me advirtieron que tenía que ir, que no lo fuera a dejar plantado porque después sería peor. Yo de mala gana le dije que entonces no lo quería como novio y que lo iba terminar. Entonces mi hermano me dijo que le parecía muy bien pero que se lo dijera. Mi mamá hizo gesto de aprobación. De mala gana me vestí con un blue jean, y una blusa manga larga, muy rara para ese pueblo con esas temperaturas y me fui decidida a decirle que terminábamos, que ya no éramos más novios. Al llegar al hotel me había dejado recado que me esperaba en su habitación. Dudé en subir, pero lo hice, al llegar, me abrió la puerta, y al yo pasar cerró con llave inmediatamente. Me dijo que estaba feliz de verme y que estaba seguro que yo iba a ir. Que era una buena chica. Yo le dije que había venido a decirle que terminábamos, que ya no éramos más novios. Lo que pasó fue horrible. Me abofeteó, y me dijo que me iba a arrepentir. Me tiró en la cama y con toda su fuerza me quito el jean y el calzón, sentí como se quitó su pantalón, pero cuando quise levantarme ya lo tenía encima y me volvió a pegar en la otra mejilla, yo lloraba, y de repente sentí como me penetró de nuevo. No sé cuánto tiempo lo hizo, pero me dijo que yo era su mujer, y que solo le pertenecía a él y que si me atrevía a dejarlo mataría a toda mi familia y que como militar no le iba a pasar nada. Todo eso me lo decía mientras entraba y salía de mí. El dolor me estaba matando, sin embargo, volví a sentir que algo caliente entraba en mí. Se levantó me dijo que me vistiera y que me fuera. Y que la próxima vez que me visitara esperaba verme en otra actitud. Me fui llorando a mi casa, y le conté a mi hermano, lo cual ahora sí quiso defenderme, pero ya no se podía hacer nada, él se iba para el batallón, y nada se podía hacer. A los 20 días llego la noticia, estaba embarazada y para mí el mundo se acababa. Evidentemente le dije que lo estaba, y simplemente respondió que ese niño no era suyo, que yo era una puta y que quien sabe con quién me había acostado y se lo quería echar a él. Me dijo que si lo volvía a buscar o a molestar con el cuento del niño, mi familia la iba a ver muy mal, y me recordó que por ser militar no le iba a pasar nada. Volviendo de nuevo a la escena en mi casa, mi miró a los ojos llorando y me dijo. - ¿ves? Ni siquiera sé que tengo que hacer, nunca he visto a un hombre desnudo y ningún hombre me ha visto a mí. Por esto todo esto es muy difícil, más cuando entramos a la habitación y cerraste con llave, me hizo recordar todo eso. En verdad no quiero hacerlo quiero irme ya. Me dijo que por favor la dejara ir, pero no le quitara el dinero que lo necesitaba… Me quedé mirándola y veía su súplica en sus ojos, pero el hecho de que me dijera que casi que era virgen, y todo eso, hizo que me importara nada. Le dije – ya estamos aquí y ya entrados en gastos, pues es mejor que terminemos. Lo que yo te iba a decir antes que me contaras tu historia es que, la otra condición que te iba a poner es que ella decía cuando comenzábamos, pero era yo quien decía cuando terminábamos, y que se podía ir cuando quisiera, pero eso sí sin dinero (lo cual no era cierto, no la iba a dejar ir bajo ningún motivo). Ella iba vestida con un jean que le resaltaba las piernas y su culo, y una extraña blusa gris que, a pesar de tener tiras en los hombros, llevaba botones y la hacían ver muy recatada, pero al mismo tiempo invitaba a la imaginación, de los dos hermosos senos que tenía. Su rostro era angelical y su cabello largo, mono, me tenía loco. Le dije que cuando estuviera lista para iniciar lo que tenía que hacer era tratarme de quitarme el pantalón para liberar mi dura verga. Su mirada ya no solo era de súplica, sino que se mezcló con odio. Creyó que después de haber escuchado su historia la iba a dejar y no daba crédito a que aun así yo siguiera con esto. Simplemente frunció el ceño, y se levantó y dijo que se iba, antes que llegara a la puerta, yo me levanté más rápido y la empujé contra la pared y la aplasté literalmente contra ella. Le dije… - Mira corazoncito, no lo hagas difícil, la verdad es que no me vas a dejar iniciado, viniste aquí por tu cuenta, nadie te obligó y hasta te voy a pagar, pero no te voy a dejar ir así te tenga que violar de nuevo. Ella comenzó a llorar suplicándome, mientras mi mano comenzaba a recorrer su hermoso culo por encima de su jean, y la otra se colaba para tratar de alcanzar sus senos, que si de ser verdad su historia, sería la primera vez que otra mano los tocaba. Yo estaba a punto de reventar. La tiré a la cama y me monté encima de ella, comencé a desabrochar su blusa, ella hacía fuerza y lloraba. Comenzó a enterrarme las uñas en mi brazo causándome dolor, a lo cual le di una bofetada en la cara que la dejó quieta, y empezó a temblar de miedo. Su blusa sin botones dejó al aire unos pezones tan solo cubiertos por un viejo sujetador. En verdad se veía que la chica era de mala situación económica. No me costó mucho quitárselo y dejaron ver unos hermosos senos que ahí mismo comencé a besar y a chupar… mi verga estaba durísima, tanto que me dolía sino la liberaba enseguida... pero antes de hacerlo quería verla primero, disfrutarla primero desnuda, así que comencé a quitarle el jean, puso igual resistencia y se llevó otro golpe. Fue difícil quitárselo porque era bastante pegado, pero cuando lo logré se fue y todo con su tanga, dejándola totalmente desnuda. Era realmente hermosa, su rajita, con apenas algo de pelo, y verla ahí hizo que en verdad me empezara a doler la verga. Me levanté de la cama, y me quité la camisa. Ella se percató y comenzó a mirarme y lentamente me quité el pantalón y el bóxer quedando también desnudo y con mi verga bien dura. Ella se asustó, nunca había visto ninguna cosa así, pero intuía que algo así la había penetrado con dolor dos veces. Yo la miré y le recordé que de ella dependía si disfrutaba también, o no, que me perdonara por los dos golpes, pero que en verdad quería tratarla como una mujer, me volví a acercar y comencé a besarla por todos lados, evitando sus labios. Si era cierto lo que me había dicho su boca era también casi virgen y quería dejar eso para algo más especial. La besé por todo el cuerpo y me centré en su raja, y comencé a besarla. En verdad ella no estaba disfrutando nada, estaba tiesa, y a pesar de que llegué a su clítoris, ni se inmutó. Pensé que era una pena que una mujer tan hermosa estuviera cerrada al placer por sus malas experiencias, pero eso no me iba a detener. Como su rajita no se había mojado casi nada, la ensalivé y para que se dilatara un poco y le metí un dedo, luego dos. Ella hacía gestos de desaprobación y de dolor, pero cuando sabía que había entrado dos dedos, sabía que mi verga entraría también. Con dificultad, pero lo haría. Apunté directo a su raja y penetré de una. Vaya, en verdad estaba cerrada. Su grito de dolor fue terrible. Comencé un mete y saca a un ritmo suave, esperando que su vagina se acoplara un poco, aunque sabía que placer no habría para ella, pero yo si estaba loco. Le puse las manos en los senos y comencé a bombearla, una y otra vez. Ella solo lloraba, y se dejaba hacer. Verla ahí como estaba y penetrándola, me hacía incrementar más y más mi erección, pero no me sentía del todo satisfecho, entonces opté por disfrutarla más, intentando diversas posiciones así ella no colaborara mucho. Entonces le monté las dos piernas en mis hombros logrando penetración total, lo cual la hizo reaccionar más aun, pero del dolor y la resignación. En ese punto, yo no aguanté más y me corrí, le llené su vientre de leche…. Cuando saqué mi verga de su interior, noté que a pesar de la corrida monumental que había tenido, mi verga seguía muy dura. Solo recuerdo que me hubiera pasado eso una sola vez en la vida. Sin duda ella quería más. No sabía si iba a ser capaz de correrme de nuevo, pero si quería penetrarla. Ella al sentir que abandoné su interior, por inercia se puse en posición fetal, y solo lloraba. Quedó dándome la espalda, dándome una vista espectacular de su culo, lo cual reafirmó una vez más la erección de mi verga. Me acerqué a ella, la abracé y al oído, le dije. Perdóname, pero cómo no quisiste colaborar, va a dar lo mismo lo que haga entonces voy a disfrutarte toda. Ella dejó de llorar, pero empezó a temblar. Eso me indicó que no iba a ser fácil, pero tenía que lograrlo, su culo tenía que ser mío, cómo sea. Entonces empleé toda mi fuerza y la alcé poniéndole el culo hacia el aire y su cabeza pegada a la cama. Ella comprendió enseguida mis negras intenciones y empezó a poner resistencia y a gritarme que yo se lo había prometido. En ese momento yo era ciego, sordo y mudo, ya nada podía detenerme. Le tenía una mano en forma de llave en su espalda, entonces cualquier movimiento que ella hiciera le causaba dolor. Apunté con mi otra mano mi verga a la entrada de su ano, que en la posición en la que la tenía se le abría levemente facilitándome las cosas, cuando estaba a punto le solté la mano y con rapidez le puse las manos en el culo y con fuerza de un solo golpe la penetré. Ella comenzó a llorar nuevamente, lloraba inconsolablemente, pero yo seguía bombeándola. Sabía que no me iba a correr, lo cual me daba más fuerzas y más fuerzas para seguir bombeándola. En una de esas me salí por completo de su culo y ella con rapidez se quitó, pero con mi fuerza la voltee y quedo boca arriba lo cual le abrí las piernas y la volví a penetrar por su rajita. Estuve cerca de 20 minutos dándole en diferentes posiciones, hasta que físicamente me cansé, pero sentí como mis huevos se llenaban de esperma, y me corrí nuevamente en lo más profundo de sus entrañas de una forma monumental… luego caí y quedé encima de ella. Me repuse, me puse un bombacho y me quedé sin camisa. Me quedé mirándola. Ella solo lloraba lentamente y estaba ida, mirando lejos. Bajé a la cocina y le preparé algo de beber. Me acordé que producto de una de mis escapaditas tenía una pastilla de ‘postinol’ guardada. Procedí a subir y le di la bebida con la pastilla, sin que ella se diera cuenta. Solo hasta cuando la tragó le informé que lo había hecho, y que era con el propósito de que no fuera a quedar nuevamente embarazada. Ella me miró con gesto de odio y agradecimiento al mismo tiempo. Yo solo le dije que era una mujer muy hermosa y que cualquier hombre estaría orgulloso de estar con ella. Que el otro militar no había disfrutado ni el 10% de lo que ella como mujer era, y que cuando lo hiciera con placer sería una diosa. Volvió a mirarme con odio y agradecimiento al mismo tiempo… Finalmente se quedó dormida, Sobre mi cama. Yo no sabía si despertarla o qué, pero opté por dejarla dormir, al fin y al cabo, tenía que reponerse. Al día siguiente cuando me desperté aun dormía, pero al poco tiempo se despertó. Por su gesto, pensó que todo era una pesadilla, pero al percatarse que estaba en una cama más cómoda de lo normal, y demás, recordó que no era ninguna pesadilla. Se volteó y al verme comenzó a temblar de nuevo. Aunque se percató que estaba vestida con un pijama de sudadera y blusa, (era de mi novia) y yo antes de dormir se la había puesto. Solo me miraba fijamente, yo sólo le sonreí y le señalé donde estaba el baño y su ropa y le dije que cuando quisiera podía irse, que ya era libre. Ella no me quitó la mirada de encima sino hasta unos minutos. Me sentí retado así que tampoco dejé de mirarla; estaba seguro que ella buscaba remordimiento en mí, y no le iba a dar el gusto de encontrarlo. Finalmente, ella se levantó y se encerró en el baño, al rato salió con su ropa como había llegado el día anterior. Le ofrecí desayuno lo cual rechazó. Yo quería saber que estaba pensando ella, yo sabía que aún tenía que darle un dinero, pero ella no me lo pedía y parecía dispuesta a salvar algo de su honra y no pedírmelo, Cuando llegué a esa conclusión pensé que ya el trabajo estaba terminado, ya mi fantasía se había hecho realidad y ella podía sacar a su hijo de la clínica. Saqué mi billetera, y le entregué unos billetes, en total $150.000, ella los contaba una y otra vez pensando que había un error, porque sabía que el día anterior ya le había dado $80.000 (75 que tenía en su bolso y 5 con los que pagó el taxi). Le dije que era porque había pasado más cosas de lo planeado y yo tenía que reconocérselo. Su mirada era incierta. Luego me quedé mirándola y le dije: - Cata, eres muy hermosa en serio y quiero pedirte algo más. Ella abrió muy fuerte los ojos, como no dando crédito a lo que oiga. ¿Acaso pensaba que algo más podía pasar? - Saqué $50.000 más y le dije. Voy a confiar que toda tu historia es cierta y si es así, aun tienes algo casi virgen y también lo quiero. Quiero que me hagas una mamada, sé que no lo harás bien porque no sabes hacerlo, pero no me importa. ¿Aceptas por $50.000 más? Su expresión de odio y asombro hicieron que mi erección comenzara, y me dijo: - Increíble que después de todo lo que me has hecho tengas el descaro de pedirme esto. A lo que le respondí: - Sí, es posible, pero por la plata baila el mono, y tú eres una mona hermosa que necesita el dinero ¿no? Sin esperar respuesta, me bajé la sudadera y dejé mi pene al aire, ya bien erecto también. Le estiré el billete de $50.000. Ella cerró los ojos, cogió mi verga y se lo metió a la boca. Vaya que en verdad era inexperta y las arcadas que le dieron casi hacen que me corra, sin embargo, le dije que pensara que era un dulce, una chupeta y que lo hiciera así. Lo volvió a hacer y mejoró un poco, aunque era clara que no iba a ser una experta por ahora…. Comenzó a mamarla, yo le iba indicando. Sabía que iba llegando al cielo, era increíble lo que sentía. Era la peor mamada de mi vida, pero a la vez una de las más placenteras, hasta que no aguanté más y me corrí en su boca, sin darle aviso. Su reacción, que tampoco se lo esperaba, fue retirarse inmediatamente y escupir todo…. Yo no podía más, estaba en un éxtasis único... Ella me miró con odio y me grito porquerías… le dije que era normal que en las parejas los hombres se corrieran en diferentes partes del cuerpo, que seguramente algún día si lo disfrutará…. Ella se levantó, y yo le indiqué que fuera al baño a asearse de nuevo. Se tardó un poco en salir, cuando sentí que se abrió la ducha del baño. Debió sentirse tan mal y tan sucia que decidió bañarse, pese a que no lo había hecho cuando se despertó. Sentir la ducha abierta hizo que inmediatamente me imaginara la escena. El agua cayendo en su cuerpo desnudo y ella restregándose por todas partes. Inmediatamente fuerzas extrañas se apoderaron nuevamente de mí y no me lo pensé dos veces; me quité la poca ropa que tenía y mi erección era nuevamente monumental. Cumplir esta fantasía sexual había hecho que realizara cosas que ni siquiera sabía que era capaz de hacer… Sin hacer apenas ruido me dirigí al baño, la muy ingenua ni siquiera había cerrado con llave, y estaba de espaldas a la puerta. Me acerqué como cual depredador se acerca a su presa, y puse una mano sobre su hombro y la otra rodeando su cintura… Catalina brincó del susto, realmente no se esperaba algo así, y logró soltarse, y al voltearse y verme ahí tan cerca de ella, totalmente desnudo y con una erección de campeonato, puso un rostro combinado entre miedo, incredulidad, decepción y resignación… - Dijiste que ya habías terminado conmigo, fuiste muy claro al decir que yo decía cuando iniciábamos y tu cuando terminábamos, y me dijiste que ya me podía ir… has incumplido todo lo que me has dicho, has abusado de mí, aunque me hayas pagado – Dijo todo lo anterior casi llorando y suplicando. Me acerqué a ella todo lo que más pude, apreté mi cuerpo con el suyo mientras ella ya no tenía donde moverse y le dije - Una joya como tu hay que disfrutarla más, y voy a hacerlo, finalmente, cómo lo acabas de decir, te he pagado y has aceptado, pero aquí el que manda soy yo El agua seguía cayendo sobre su cuerpo, el cual empecé a sobar, me concentré mucho en sus senos, que me volvían loco y en besarle el cuello. Catalina parecía un maniquí, no hacía nada, a duras penas se sentía su respiración y su miedo. Hice con ella literalmente lo que quise, lo que la imaginación me indicaba, la penetré innumerables veces en innumerables posiciones, incluyendo nuevamente por su ano… Ella alternaba entre el llanto y la queja de dolor, pero no hacía nada por impedirlo. Su resignación y humillación era infinita, y eso mantenía mi erección descomunal al máximo. Hice que me la mamara nuevamente, y nuevamente lo hizo terrible. Sentía que ya llegaba al límite de mi resistencia entonces la puse que se apoyara en la pared del baño, y la penetré nuevamente, y mientras apretada sus senos con fuerza a la vez que la penetraba, nuevamente me vine dentro de ella. La llené todita de mi leche caliente, lo cual ella entendió que una vez más había acabado y suspiraba nuevamente resignada… Terminé yo de ducharme, mientras ella me miraba con temor y tristeza, lloraba de vez en cuando y alternaba con suspiros. Salí de la ducha, sin decir una palabra, me sequé, me vestí y me fui del baño. Un rato después Catalina salió del baño totalmente vestida y con el cabello mojado, confesando que verla así, hizo que me dieran ganas de hacerle de todo de nuevo, sin embargo, me dije que ya era suficiente con la pobre… Fue ella entonces esta vez cuando si me pidió los 50mil faltantes, a lo cual mirándola a los ojos se los estiré, y ella los cogió... Me fui acercando lentamente a ella, y ella se corría hacia atrás, y empezaba a respirar aceleradamente de nuevo, cuando se chocó con la pared yo seguí avanzando hasta quedar nuevamente en ella a pocos centímetros de mis labios con los suyos… ella seguía respirando agitadamente y de nuevo estaba asustada. Yo de nuevo me sentía el rey del mundo. Un segundo después, le besé los labios, ella no se movió, no hizo nada, yo comencé a besarla, suave y relajadamente…. Ella no hacía nada, ni decía nada, solo respiraba profundamente, hasta que yo dejé de hacerlo, y le dije…. Ahora si eres totalmente mía… Le abrí la puerta y las dos rejas, y se fue… Nunca más volví a saber de ella, porque nunca más la volví a ver conectada y caí en la cuenta que una vez más tampoco le pedí el celular… intenté mandarle un par de emails, pero nunca respondió. Han pasado ya 8 años desde aquella vez……………

Autor: Jbravo85 Categoría: No Consentido

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Mi primera vez con mi primo

2019-08-13


Hola para quien no a leído mis dos relatos anteriores me presento, me llamo pamela y nací en la ciudad de monterrey, pero solo nací allí. ya que después por motivos de trabajo de mi papá nos fuimos a vivir a cdmx, Veracruz, Oaxaca y por ultimo ya llevo 4 años viviendo en puebla, mido solo 1.55 y peso 52 kilos, pero muy bien de cuerpo mis medidas son 98, 65,102. Desde muy chiquita disfruto que me vean, por eso me encanta usar minifaldas, shorts, o vestidos muy cortos, me encanta dejar calientes y con ganas a los que me ven y a veces incluso lo e llegado a hacer con desconocidos pero eso se los platicare después. Ahora si seguiré con mi anterior relato, como recordaran las cervezas se habían acabado y mi papá se fue junto con su prima a traer más, así que miguel mi primo mayor saco a mi mamá a bailar y mi mamá dijo que no, ya que mi papá había dejado puesto unas canciones que no le agradaban, así que puso reguetón y le dijo a mi primo ahora si ven bailemos y wooooow vi a mi mamá mover sus caderas de una manera poco común, no sé si las cervezas le estaban haciendo efecto o si el saber que mi papá se había ido con su prima le dio celos ,pero valla que las movía mucho, mi primo tenía algo de pena al principio pero luego se fue pegando más a mi mamá, así bailaron dos canciones y en la tercera mi mamá dijo: oye Raúl por que no bailas con pame? Mi primo me vio a los ojos y me pregunto si quería bailar? y me puse nerviosa pero conteste que sí. comenzó otra igual de reguetón pero era de mis preferidas así que me solté un poco y empecé a bailar algo sexy mientras veía que mi mamá si estaba disfrutando, Raúl el que bailaba conmigo trataba de rozar cada vez más su pierna con mi entre pierna y al hacer eso mi vestido se me subía muuuucho,en eso tocaron el timbre y era mi papá ya había llegado con 4 six,mi mamá volvió a poner la música que le gustaba a mi papá y note como mis primos pusieron su cara de decepción jeje, pero bueno empezamos a tomar un poco más, yo iba más despacio, pero los demás valla que les gustaba tomar, como 1 hora después ya estando más tomados mi mamá dijo que ya pondría lo que le gusta de música y pues puso nuevamente reguetón, mi mamá salió a bailar con mi papá y mi primo miguel con su mamá, yo no Salí ya que me daba pena que mi vestido se volviera a subir y que mi papá viera como me muevo, así que estaba solo sentada, y en eso me llega otro SMS de mi primo, lo abro y decía: me encanto bailar contigo primita, yo estaba casi frente a él pero para que no vieran los demás que platicaba mucho con él le conteste igual por SMS le puse: gracias primo aunque, qué pena, mi vestido se me subía mucho al bailar. así platicamos un poco algo así si no mal recuerdo… el: si me di cuenta pero no te preocupes estamos en familia yo: es lo que me da pena que somos familia y mi vestido tan cortito y aparte estoy fea el: fea tu jaja no me agás reír primita si tan solo a tus trece estas mejor que muchas de 15 yo: gracias primo me vas a sonrojar, pero por qué dices que parezco de 15? El: tus piernas están muy lindas y por atrás te ves muy bien, aunque algo que no puedo dejar de verte son lo grande que tienes los pechos para tu edad Por unos instantes no creía que me estaba escribiendo eso y que lo tenía a dos metros frente amí, en eso mi mamá me dijo oye pamela deje ese celular y baila con tu primo, pues me levante y me acerque a mi primo en eso mi papá se fue al baño y nuevamente mi primo mayor aprovecho y se puso a bailar con mi mamá y yo con Raúl el que me estaba escribiendo, el condenado volvió a hacer de las suyas y mi vestido volvió a subirse, ahora no trataba de acomodarlo. la mamá de mis primos salió por que tuvo una llamada y fue allí donde mi mamá volvió a mover las caderas y note como se las ponía frente a mi primo miguel, el aprovecho el momento y le repagaba su paquete a mi mamá y ella no se quitaba, en eso ya que estaba mi papá en el baño solo aproveche y mientras bailaba le dije a mi primo, gracias por decir que parezco mayor, pero eres un mirón ya no veas tanto mis pechos que me vas a poner nerviosa. En eso acabo la canción y me volví a sentar, mi papá bajo emocionado del baño diciendo que dos de sus amigos del trabajo lo estaban invitando a ir a un antro y que ellos pagarían todo por los favores que mi papá les había hecho, mi mamá se subió a cambiarse ya que su vestido rojo si era demasiado escotado, mis primos siguieron en la sala tomando un poco más y yo solo tome una cerveza y me fui a mi recamara, volvió a escribirme mi primo. El por qué dices que te pongo nerviosa si te veo los pechos? Yo: porque es la verdad , además yo que culpa tengo de tenerlas grandes? El: así como las tienes se ven muy bonitas Yo: gracias ya me lo han dicho mis compañeros pero nunca un primo El: y sin braciel se te ven mejor Yo: que acaso te diste cuenta que no me puse El: si me di cuenta que tenías pero después te lo quitaste Yo: lo vuelvo a decir eres un mirón En eso mi mamá entro a despedirse de mí y dijo que le dio gusto que me allá divertido un rato, pero que pues al antro no podía ir por ser yo aún muy chiquita. Salí a despedirme de todos y al final mi primo me dio un abrazo muy fuerte, creo lo hiso para acercarse más a mis pechos, hasta me dolió pero me gusto. Y me dijo al oído que duras las tienes y me dio un beso en la mejilla, se fueron todos y yo como estaba mareada, le escribí a mi primo, primo yo las tengo duritas, pero también tu lo tienes muy duro, lo note mientras bailamos. En eso tocaron la puerta y o wooooow era mi primo, le abrí y me dijo que crees no me llevaron por que aún tengo 18, además me mandaron a cuidarte un rato. Bailamos primita tetoncita? sin pensar le dije que si y el me volvió a subir el vestido pero ahora con sus manos, yo estaba vuelta loca ya que sabia que estábamos solitos en casa, me puse de espaldas para sentir su paquete y valla que lo tenía duro, ya anteriormente me habían dado arrimones en la escuela o en el bus, pero nunca un primo y menos por mucho tiempo, el a mi oído me dijo como sientes primita, si esta duro? Me voltie y le dije que si, me empezó a besar y yo le correspondí él puso sus manos en mis pompas y yo las seguía moviendo como si estuviéramos bailando aun, luego le tome una mano y se la puse en mi pecho derecho y le dije: y tu que tal las sientes? Me dijo: hay primita están grandes y muy duritas para tener trece añitos, y me tiro al sillón me bajo los tirantes del vestido y por fin alguien me las estaba viendo así desnudas yo no sabía ni que hacer, pero el se acercó y empezó a besármelas woooow dios es algo que me encanta, el que me besen los pechos es una de mis debilidades pero no lo sabía, hasta ese día que mi primo me las estaba besando, yo cerraba los ojos y solo le preguntaba que si de verdad le gustaban, el me decía que si mientras me las seguía besando(e aquí donde espero ustedes mis estimados lectores tengan una mano allí en esos miembros duros que me encantan, y estén imaginando lo rico que me la pase)mis pezones aun no muy grandes pero estaban duritos y paraditos el me los mordía un poco y yo empecé a sentir cosquillas aquí abajito, el subió mi vestido, y se dio cuenta que tenía una tanguita, creo que eso le encanto y empezó a acariciarme por encima de mi triangulito de mi tanguita, yo estaba en otro planeta, solo me retorcía de placer y el se aprovechó de eso, en eso aun yo con mis ojos cerrados el toma mi mano y me la pone en su paquete wooow por encima de la ropa y se le sentía muy duro y grande, digo nunca antes había sentido una, luego se la saco y yo puse una cara de mucha emoción, y valla ahora que ya pasaron años me doy cuenta que no era tan gruesa pero si muy larga, me empezó a tallar mi cosita con su paquete, y yo seguía aun en otro planeta todo era nuevo para mí, después de unos minutos me hiso a un lado mi tanguita y me empezó a meter su larga verga, yo ponía los ojos en blanco de dolor y goce, y empezó con un vaivén lento yo no sabia si decirle que la meta mas o que la saque solo disfrutaba de mi primera vez, mientras el seguía haciendo eso no dejaba de, con una mano tocar mis piernas y con la otra mis grades pechos, yo empecé a gemir suave pero muy rico y el seguía cada ves más rápido, fueron solo unos minutos pero que jamaas olvido y me guste o no con mi primo fue mi primera ves. Besitos allí abajo y ojala se la jalen por mí.. atte:su amiga pamela

Autor: pamela chu Categoría: Incesto

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Alba

2019-08-13


Tras beber dos copas, ya no veía mucho, más si cabe porque se había dejado las gafas en la cena, en casa de su amiga. Sencillamente, era un poco asocial, tantos años metidas en sus libros, habría provocado que su vida fuera monótona, insulsa, y a falta de parámetros sociales vigentes. Así que se había decantado por unas gafas de pasta negra, en contraposición con sus ojos castaño miel y se había venido vestida con una falda recta negra, una camisa gris y unas salome de tacón negro Por lo que cuando la vieron llegar, se rieron y entre las que estaban , le dejaron un top lencero aleopardado y la maquillaron para realzar sus rasgos , sus cejas arqueadas , que ella tapaba con su montura de gafas , sus labios que nunca había cambiado de color y lo más impresionantes , sus grandes ojos , tan expresivos. Durante la cena, estuvo riéndose y bebiendo, cosa que no solía hacer a menudo, pero al decir ellas que tomarían un taxi para ir de marcha y al estar entre amigas, se dejó llevar. Al ponerse las gafas, su amiga, la Guapa del grupo, le espeto que no le dejaría salir con eso puesto en lo alto, después del trabajo que sus otras dos compañeras habían hecho con ella. Así que salió, bebida y sin ver más que sombras a lo lejos. No tenía muchos amigos, pero eso sí, de los buenos. La solían definir estos últimos como un diamante por descubrir pues tenía su casa, su coche y su trabajo , nada que envidiar en cuanto a productividad monetaria se refiere, sin embargo no tenía problemas de liquidez .Esta noche, entre risas , sus amigas habían procurado que luciera con tal piedra preciosa. La noche prometía, la Guapa deslumbraba por donde iba, la Simpática, de sonrisa franca hablaba a izquierda y a derecha y su Compinche, la cual ella no era ella porque no llegaba a la agilidad de palabras de esta última, brillaban con luz propia. Todas estaban bailando, algunas mejor que otras, o mejor dicho que ella destaco por mover la copa de arriba abajo y de poner la cadera de izquierda a derecha. Se puede decir que prácticamente no se movió de la loseta del suelo que sus amigas le habían dejado. Se lo estaba pasando bien, no veía nada en concreto e iba fina. No entendía lo que sus amigas decía, cuando se le acercaba y solo contestaba que si con la cabeza. La habrían podido meter en un berenjenal pero se sentía segura ya que sabía que aunque la Guapa se perdería, la Compinche y la Simpática no la dejarían tirada. Pasaban las canciones y mientras ella se dedicó a analizar los contoneos de la Guapa y sus efectos en el género masculino. Conto al menos, tres tíos que quisieron algo con ella, pero según ella pensaba, esta se estaba reservando para el que sujetaba la columna. Con respecto a las dos Pili-Milis, le habían introducido con dos chavales, no muy altos y de sonrisa fácil, de nombre “no lo sé” y “no lo entendí”, quizás porque no le intereso o porque no les via con nitidez o porque con el barullo de la música no les prestó atención o porque en realidad en su mente, ya les había catalogados. No es que fueran feos, sino que básicamente su forma de comunicarse le hacían recordar a las hienas del rey león, aquellas que están siempre juntas y sin embargo una molesta a la otra. Pensó que sería buena presa para esas dos, y también pensó que no le empezar a entrar ganas de ir al servicio. La Guapa brillaba tanto que era increíble la cantidad de hombre que estaban a su alrededor… cuando quiso ir al servicio casi tuvo que cruzar la muralla que le habían hecho, a codazos. En fin, estaba claro que no era a ella que le hacía reverencia. La música no estaba mal, pero las palabras que se decía el ella, distaban mucho de su agrado, a ella le gustaba leer y corregir libros, y encima la pagaban por ello. Que más pedir. Le gustaba escuchar música indie, vetusta morla, izal , sidecars… y algunos como U2 . Gustos sencillos, vida sencilla, era todo lo que ella quería. Llego al servicio y se topó con la cola, no sabía porque las mujeres siempre iban de dos en dos, si las necesidades no son grupales…estuvo esperando estoicamente hasta llegar al gran espejo. Ahí mientras hacía cola, se dio cuenta que era la primera vez en toda la noche que se había visto. Le habían soltado el pelo, y le habían marcado ondas en su melena negra que le caía por los hombros, tenía los labios de un color tostado, casi dorados y el top le marcaba sus senos delicadamente. Se puso de perfil con disimulo y le pareció que estaba guapa, incluso buena. Entonces alguien se acercó al oído y le dijo que estaba guapa, se giró pero no vio a nadie. Solo escucho su voz, templada y cálida. Se volvió, estuvo esperando al menos diez minutos más. Le dio tiempo de imaginar muchas cosas desde que era el hombre de su vida, que la iba a arrancar de su vida tan estructurada, hasta que era un psicópata que le había elegido para matarla a la salida. Al fin y al cabo la última opción era más probable últimamente según los telediarios… por fin entro y mientras se lavaba las manos, se volvió a mirar de cerca, hizo como si se retocaba los ojos pero en realidad, intentaba ver como estaban maquillados. Definitivamente, tenía que ir al oculista para saber porque ya no veía bien de cerca. Salió, y volvió a toparse con la muralla, así que le espeto a sus amigas si querían una copa, la Compinche salió del castillo y las dos pidieron otra copa… aprovecho para preguntar qué tal le iban a las dos con las hienas, y esta espeto que quizás pincharían esta noche, que hacía tiempo que no se comían nada las dos y que les vendría bien para relajar el histerismo de la semana de trabajo que habían tenido. Ella se rio y se acordó de la cantidad de libros y artículos que habían tenido que revisar desde que habían entrado en el mercado online, era un no parar. Las dos se rieron de lo trágica que se pone la Guapa cuando se le da un trabajo de más y de la colección de donut que trae todo los días la Simpática…había un buen ambiente, eran más de cuatro en la empresa pero ellas estaban a parte, en un cubículo aparte. Bebieron un poco y la Compinche la cogió de la mano y la introdujo detrás de la muralla, la Guapa no paraba de coquetear , era algo natural en ella, siempre lo hacía , hombre , mujer , planta …daba igual. Sintió como una presencia, un olor a madera con almizcle, quiso ver pero se topó con una torre de la muralla que la catapulto a la pared, de donde había dejado hacia casi una hora, su loseta preferida. Las canciones iban pasando y la gente se iba yendo…hasta que por fin la Guapa decidió que le dolían los pies, normal con esos stilettos , cualquiera se contonea toda la noche sin quejarse. Así que fueron al guardarropa a por las chaquetas y por fin salieron, primeros las pilis con las hienas y luego ella con la Guapa. Esta comento si llamaba un taxi y pasando por un puesto de kebab, la Simpática le comento que si le daba tiempo, entonces se pararon e hicieron acopio de pitas, menos ella que no le gustaba comer cosas sin tener el control de lo que allí se ocultaba…estuvieron hablando de la noche, de la música, de la muralla y ella callada…solo sonreía. De repente volvió a oler el perfume, se giró y vio como un hombre se iba…y entonces se dio la vuelta. Ella juraría que le sonrió, pero al estar a la vera de su amiga no tenía claro que era para ella. Así que basculo a la izquierda y en ese momento, se dio cuenta que era a ella a quien sonreía, le devolvió la sonrisa, tal como pudo. En ese preciso momento…sintió algo que jamás había sentido. No tuvo tiempo de pensar cuando se dio cuenta que ella misma había ido hacia él, se miraron y por fin el hablo, y ella supo que era el del espejo. Sin mediar apenas palabras aparte de su nombre, él la agarro y se fueron juntos. La noche andaba fresca y el la abrigaba lo más que podía con su brazo. Nunca había perdido el control y ahora iba con un tal Juan, a no se sabe dónde. El hombre era apuesto, alto, de gran sonrisa, ojos negros, piel blanca y pelo lacio, negro, que le caía sobre la frente con estilo, no le daba más de 40 años. Sus facciones eran casi perfectas si no fuera porque se le marcaba un hoyuelo más a la izquierda que a la derecha, olía de maravilla y transmitía una energía cálida y no sé qué, que la dejaba atontada. Perdió la cuenta del tiempo en el que estuvieron andando. El caso es que llegaron a un portal y el saco con destreza las llaves de un monedero de cuero. Ella pensó que ya su abuelo tenía el mismo, antaño,…esperaron el ascensor en silencio y él le ofreció entrar primero. Se acomodó en la esquina, pero la volvió agarrar, y ella se dejó llevar. El ascensor paro en la undécima, salieron y con la misma operativa saco la llave del piso, de letra A. Entraron y fue como descubrir el universo de Juan, habían tantos libros en las dos imponentes librerías que rodeaban el televisor que no pudo resistirse a ir a mirar…el hombre la detuvo y la beso. Fue como si el tranvía de Frida le hubiera atropellado en ese momento, no pudo detener esa oleada que fue subiendo desde sus entrañas, su lengua estaba ocupada por la suya, su boca invadida, se bebía su sabor y más lo probaba más le gustaba, era como una especie de adicción, no necesitaba sus gafas quería conocerle mediante su lengua. No pensaba, no necesitaba pensar, solo sentía ese calor que la inundaba desde dentro y la energía de Juan que la arroyaba. Sus manos perdieron el control de su cuerpo y decidieron por su propio grado abrirle la camisa y deshacerse de esta, como si eso fuera un ardid habitual en ella. No podía parar, era como una fiera que tiene hambre ante una manada de cerditos rosas. El la frenaba con fuerza, para centrarla en su boca y poder besarla sin tanta avidez por su parte, era difícil de conseguir y no caer en la curva de su cuello o mejor aún probar a bajar hasta sus senos, ella era asocial y no entendía mas que la animalidad que le recorría las venas y el intentaba contenerla con maestría dándose cuenta de lo salvaje que podía llegar a ser. Le besaba, le lamia, la perdía, y la volvía a recuperar entre sus manos para besarla y mirar esa extraña mujer que había conocido en la noche. Con entereza le fue quitando el top, acariciándola con sus manos abiertas en todo su torso y su espalda , mientras ella se debatía con sus vaqueros , el cinturón primero y luego la botonera , trataba de acariciarle el pene a través de sus bóxer azules pegados al cuerpo mientras el con destreza se sacó los zapatos y los jeans, pisándolos . Cuando fue a por su falda, fue fácil porque solo era una cremallera. Así medio desnudos, en ropa interior, la fue llevando, de puntillas en sus tacones por el salón, hasta la habitación. Se pararon un instante, encendió la luz para poder verla, ella no sabía dónde mirar, ahí plantada, la melena revuelta, en sujetador negro y braguitas a juego, medias hasta el muslo, de las que se pegan con arte y te marcan el encaje de silicona cuando te las quitas y en tacones, no sabía qué hacer, no sabía cómo había llegado hasta ahí y la única salida la tapaba Juan con su imponente cuerpo. Juan se acercó y la volvió a besar, suavemente la sentó en los pies de la cama y se dio cuenta que ella estaba pensando, cosa que él no quería, necesitaba un golpe maestro y en eso era conocedor, así que ante ella, casi a la altura de su boca, hizo deslizar el bóxer por sus piernas y ella no pudo más que abrir la boca. Estaba noqueada por el efecto, él lo sabía. Allí estaba esa prodigiosa verga, dura y tiesa a pocos centímetros de su boca, boquiabierta por su presencia, o por el hambre que le tenía. El noto como le ardía la sangre, tanto que casi por medio o por no perder el efecto, se la quito de la boca, la quería deseosa, entre sus manos, la quería comiendo de su mano. Ella levanto la mirada y trago saliva, y él se arrodillo ante ella. La beso tan apasionadamente que casi le falto el oxígeno, volvía a tenerla donde él quería, le gustaba ese juego de atraparla y llevarla donde quería. Le acaricio la espalda hasta llegar al cierre del sujetador, lo desprendió raudo y veloz y se descolgó desde su boca hasta en medio de sus pechos, la olio y se arrimó más aun, le metió un dedo en la boca y entonces le lamio el pezón, era rosado y pequeño. Ella no supo que hacer más que chupar ese dedo como si fuera ese pene que le habían quitado. Noto clavar los dientes de Juan y se retorció, no supo discriminar si de dolor o de placer. Juan iba apuntando cada respuesta a sus acciones, con suma maestría iba lidiando con ella. La tumbo entonces con habilidad, sujetándola casi con su brazo por debajo de su espalda y le reposo la cabeza en la almohada. Entonces en vez de quitarle las braguitas tal y como pensó , cosa que ella deseaba con fervor, Juan la volvió a noquear, se sentó ahorcajada y dejo su pene reposar entre sus pechos, acerco una tarrito que tenía en la mesilla y echo una gotas sobre su verga, el aceite emanaba un olor dulce y ella quiso aproximar sus manos para poder tocarlo pero el le tenía pillado los brazos con sus piernas, a lo largo de su cuerpo, aproximo los pechos entre sí , hasta rodear su carne firme de estos , y se movió tan lentamente que ella no pudo más que sonreír, por fin probaría el fruto. Aproximo la boca como pudo pero el sin mediar palabra se quitó y la dejo embobada otra vez. Casi se enfureció por un momento, pero Juan audaz en sus acciones, supo besarla y meter la mano en sus braguitas para acallar la revuelta. Estaba tan mojada que no pudo resistirse, separo su boca de la suya y se chupo los dedos, con sonido para que no le quedase dudas de lo que estaba haciendo. Los ojos miel parecían negros tanto la pupila estaba dilatada, sus manos querían más y le atrapo el miembro duro, este esbozo una sonrisa , le quito las braguitas en un gesto rápido , casi sin que ella se diera cuenta, le dejo los tacones y las medias puesta. Eso le ponía tanto. Volvió a abrirle las piernas, ella pensó que por fin le iba a dar caña, pero no… se bajó al pilón, desde sus pezones hasta su monte de venus sintió su lengua haciendo círculos, mordisquitos de agujas, molestos y a la vez necesarios para ubicarle. Su piel estaba suave, y lisa, unas estrías en las caderas de mujer y no de niñata, él le daba unos 35 años, cuando llego por fin a su coño, se detuvo a mirarlo, cada centímetro de este relucía y no era por el aceite, le gusto cada peculiaridad de su forma , los labios superiores , voluminosos , terminando como una gota inversa y los inferiores tan recortados que apenas visibles si no los separabas de su hermano mayor, presto especial atención al clítoris, era como un botón , preeminente, que sobresalía por su color rosado oscuro y su redondez . Lo toco solo con la punta de la lengua y observo que se movía ligeramente. Las piernas flexionas de ella temblaron levemente, le recordó entonces que tenía que ocuparle la mente, asimismo saco el joker, inserto un par de dedos para estirar la carne y empezó a lamer y a succionar como si no hubiera otra cosa mejor…, ella se retorcía de placer, emanaba de ella a cada vez más fluido, él se divertía de escuchar sus gemidos y como se detenía en la letra m a cada vez. Ya mismo ella llegaría, así que se arrodillo a su vera, ella le cogió el pene con fuerza, lo estiro y lo relajo, con potencia, que él tuvo que sosegar a golpe de lengua en sus labios mordisqueados y sin pintalabios ya. El control de la fiera que tenía en la cama no era fácil, le estaba dando que hacer, solo atendía a golpe de estímulos, le gustaba el juego tal como a él. La tenía entre sus dedos, solo con presionar, ella se correría, pero la quería dejar ahí, ahí, hasta que el estuviera en su mismo punto. Se arqueo y el aprovecho para pasar el brazo detrás y voltearla hábilmente. Le quito la almohada y se la puso en vientre, así con el culo en pompa, él se montó en su trasero, ella notaba en el surco de sus nalgas como él se deslizaba, y por fin bajo el pene… ahora se deslizaba entre sus pliegues, mas húmedos y más calientes a cada vez…estaba a punto de correrse pero Juan no la dejaba…le espeto un “follame” y el en respuesta le volteo la cara para mirarla. En ese momento, se hundió en ella y pudo ver como sus rasgos se aliviaron por placer. No quería algo fino o sofisticado, ahora el bestia era el, empezó a empotrar, con ganas, con malas y buenas sañas, ella gemía , mordía el nórdico, pero él no paraba, ella quería quedarse y zafarse a la vez, su polla grande, enorme , la llegaba hasta el final y casi era doloroso, pero quería más, no podía resistirse a esa agonía. Cada vez que se movía para salir Juan se balanceaba y la aplacaba con más potencia, y cada vez era más duro en sus movimientos y más violento si cabe. La tenia atrapada con el brazo por medio pecho y la mano en el hombro, no podía escapar, y lo sabía. Le daba rabia y placer, todas las emociones mescladas, no hacía más que en su polla dentro de ella. Gemía y respiraba tan intensamente que era como escuchar a un caballo a galope, el aire era denso, olía a aceite, y a sexo. No dejaba de embestir y a cada vez se hundía más y más y cada vez ella se arqueaba más y más, en protesta, y así llegaron al clímax. Se tumbó y la miro, y ella quito la almohada y se quedó mirándole. Quien era ese tío, que la había embrujado, controlado en todo momento, donde estaba, y porque mierda no se había puesto un maldito condón. Ella estaba sana, más que nada porque con la mano podía contar con quien había estado y este no era el quinto precisamente. Juan se levantó, fue a por agua y le ofreció un botellín, sonriéndole…entonces le dijo:” Maria, increíble esto, ¿no te parece? me voy a la ducha, vente si quieres. Ella le sonrió volteo la cara. Mientras le escuchaba irse, empezó a pensar en escapar, escucho el agua y ya estaba medio vestida, se retoco en el baño mientras estaba en la ducha, detrás de la mampara de cristal y Juan se percató y salió, se lio la toalla mientras ella no le dejaba de mirar, enfadada, y le pregunto : “porque te vas, quédate , quiero saber todo de ti…”ella le corto , justo en el umbral de la puerta, y le lanzo “me llamo Alba” y cerró la puerta.

Autor: Amapolared Categoría: Erotismo y Amor

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Mi primera vez con Cami

2019-08-13


Como los que leyeron en relato “Jugando Con Mis Amigas parte 4” ya saben desde hace un tiempo estábamos con Cami en una especie de relación del tipo amigas con beneficios, donde nos besábamos y tocábamos un poco sin pasar de ahí... El día que yo estaba festejando mi cumpleaños primero fueron las chicas mi casa a la tarde donde tuvimos nuestro juego de costumbre y terminamos las 4 desnudas pero no se hizo ninguna prenda en especial para la perdedora. En un momento que estamos a solas aprovecho para darle un beso a Cami, dado que el resto de ellas no estaba enterada de nuestra situación y ninguna de las dos quería que nadie se entere incluidas ellas. Comimos las 4 desnudas como estábamos y luego a la noche fuimos a festejar mi cumpleaños en un boliche bailable Pasamos ahí un tiempo y ninguna engancha nada, al rato la primera en estar con un chico es Cami, están un rato bailando y veo que se la lleva hacia los privados donde se besan… Poco después la veo pasar enojada y dice algo como “todos los hombres son iguales” Yo un poco cargándola y también como para descontracturar la situación le digo al oído- y es que ningún chico te va a besar como yo- Ella se queda pensativa por un largo rato luego de lo cual me dice que se va al baño Cuando vuelve se me acerca y me pone algo en la mano, cuando veo lo que es no salvo de mi asombro, era su bombacha… -No voy a esperar más, quiero que vos lo hagas – me dice, me toma de la mano y somos nosotras las que nos ponemos en un rincón del reservado a besarnos y luego un poco a manosearnos las dos teníamos faldas cortas pero yo tenía bombacha, ella me tocaba por encima de esta yo la rozaba en sus labios vaginales intentando no penetrarla, las dos empezábamos a mojarnos, al poco tiempo yo no daba más, le digo que me corra la bombacha y que me meta los dedos de una vez Yo mientras la sigo tocando de la misma manera -estas segura que querés -le pregunto -cuando quieras la podes hacer- me dice ella casi incluso antes de terminar la pregunta Entonces la comienzo a penetrar con mis dedos, mientras ella continúa haciendo lo propio y nos besamos… Luego de un rato de estar así, ya ambas estábamos muy mojadas y excitadas. Por suerte en el privado no había nadie que pudiera vernos pero no quería tentar la suerte y la invitó a mi casa para seguirla... Ya en mi casa luego de chequear que estuviéramos solas ambas nos quitamos toda la ropa y comenzamos a besarnos y tocarnos nuevamente Ambas estamos muy húmedas y yo pruebo el sabor de sus jugos de mis dedos y le digo que está muy rica Le pido a ella que haga lo mismo y así lo hace Luego nos recostamos y continuamos tocándonos yo cada tanto probaba sus jugos de mis dedos y me gustaba cada vez más Su vagina iba cediendo y podía penetrarla cada vez más profundo y podía notar como ella lo disfrutaba y obviamente yo también lo hacia Entonces le pregunto si puedo lamerla y ella acepta… Comienzo a hacerlo, juego con mi lengua pasándola por su vagina y penetrándola saboreando ahora sus jugos en forma directa Puedo ver como ella lo disfruta y al rato le pregunto si ella también quiere hacerlo pero se niega Volvemos entonces al manoseo y los besos, luego de un tiempo empiezo a jugar con su colita y le pregunto si también puedo penetrarla por ahí, ella accede uso sus propios jugos para lubricarla y finalmente comienzo a meter mi dedo en su agujerito anal (Nota: ella me había prometido que luego de que perdiera su virginidad vaginal si no lo hacía en ese momento también por la cola me iba dejar a mi penetrarla por primera vez de ese modo) Una vez que lo logró le digo que ella también puede hacerlo si quiere y así lo hace Entonces ambas nos penetramos mutuamente tanto en forma vaginal como anal mientras nos Seguimos besando apasionadamente Fue algo genial y que ambas disfrutamos mucho Finalmente nos quedamos abrazadas un rato dándonos besos cortos esporádicamente, luego apretamos el abrazo, nos dimos un pico final y nos separamos Íbamos a vestirnos, pero yo aún tenía su bombacha entre mis cosas así que se la doy Pero ella me dice que me la quede como regalo de cumpleaños y para que no me olvide de ese día Yo entonces le digo que me gustaría completar su regalo -¿cómo? – me pregunta Le pido que se la ponga por un momento y luego la toco haciendo que la bombacha se le meta dentro de su vagina y absorba su humedad… Una vez que estuve conforme se la quitó nuevamente y me la dio… Finalmente nos vestimos la acompaño hasta la puerta le doy otro beso antes de abrir la puerta y nos despedimos Desde entonces estamos en una relación lésbica secreta, ambas además acordamos ser exclusivas y no tener nada con chicos mientras dure y también acordamos que no importa lo que nos pasara siempre íbamos a continuar con nuestra amistad Me siento bien y contenta de estar con ella de esa forma, ella es una buena amiga y yo me siento genial cuando nos tocamos y también me gusta practicarle sexo oral… su vagina es muy rica Después de ese día espero que si logre que se anime a hacérmelo ella pero no se siente muy cómoda y de todos modos yo prefiero ser la que se lo haga a ella… Bueno es todo por ahora, les sigo contando más de mis experiencias en próximos relatos Un beso a Uds. lectores. Lorena

Autor: lorepato Categoría: Sexo Lésbico

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