Relatos Eróticos Más Recientes

No he tocado fondo

2022-01-18


Me pasa que desde la adolescencia la curiosidad me llevo a masturbarme analmente, poco a poco ocasionalmente durante mi adolescencia fui abriendo mi ano, tengo 25 años en esta práctica y desde hace 20 supe que era multiorgasmo anal, pero me pasa que hasta hace unos años.siempre inhibi ese deseo de llevar esta práctica propia s una relación con alguién, expandi bastante y mas en profundidad y ahora me pasa que el vibrador sino es de 25 cms o mas no siento placer, quisiera saber que se siente estar con un pene real, pero pienso que como la mayoria les mide entre 13 y 22 cms no serian suficiente para complacerme, me encantaría pero es difícil encontrar que sea exageradamente dotado, es mas me gustaria fuese doble ma penetración anal, porque a esa practica acudi al ver que tenia el.placer muy adentro, me meto 2 postizos a la vez, de 22 cms cada uno.

Autor: Curioso Categoría: Sexo Anal

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Mi vecinita de 11 (parte 3)

2022-01-17


Ya describí un poco a Dulce, pero ahora al verla desnuda, les contaré como era en ese momento. Era una niña de no más de 1.50 de altura y dudo que pesara más de 45 kilos. Sus cabellos eran lacios y negro, apenas por abajo de sus hombros, su piel morena, un poco más clara en la zona de sus senos y pubis, sus senos apenas estaban desarrollados con unos pezones un poco más obscuros que su piel. Su cadera también comenzaba a desarrollarse y a ancharse. Sus nalgas apenas sobresalían. Lo que tenia que tenia frente a mi era un diamante en bruto, una mujer próxima con figura fenomenal. Después de colgar con Doña Mago, volví a acostarme junto a ella y volvimos a besarnos. Ya desnudos ambos las caricias eran más placenteras. No les negare que pude cogermela y terminar satisfaciendome a mi, pero en segundos pensé que lo mejor seria tratarla bien, hacerla venirse y tal vez, solo tal vez, así tenerla no solo una ocasión, sino cuando quisiera. Su hermano y primo, por lo que me contó, solo se la cogian, sin hacerla gozar. Asi que decidí aprovechar ese momento para enseñarle tantas posiciones en las que puede gozar y de paso también yo gozar a aquella pequeña pre-puberta. - quiero que goces como nunca y enseñarte muchas cosas Dulce - le dije mientras le mordía suavemente su oído. - si, esto que estoy haciendo contigo, nunca lo había sentido - me respondió - veras que te encantará - respondí mientras iba bajando a sus pequeños pezones y besaba cada uno, mis dedos mientras recorrían su rostro y ella besaba y lamía mis dedos. No tarde en llegar a su vientre plano, besaba su cintura y antes de llegar a su pubis vi como ella arqueaba su espalda, señal inequívoca que estaba gozando todo. No quise llegar de golpe a su sexo, así que con mis manos abrí sus delgadas piernas y comencé a besar sus muslos, de beso en beso iba acercándome más a su sexo, hasta que llegue a esa pequeña y delicada vagina, antes de poner mis labios en ella, la volteé a ver y estaba con sus manos tapándose su rostro, no sé si por gusto o pena pera fue fascinante verla así. Con delicadeza tomé una de sus manos y la lleve a su seno. - acariciate tus senos, mientras yo te sigo besando, veras que te encantará - le dije, cuando vi que comenzó hacerlo, solo así, volví a lo mío. Con mis manos ya en la parte trasera de sus muslos y teniéndola abierta de piernas, le comencé a besar y pasar mi lengua por todo el largo de su vagina. Con mis pulgares me ayudaba a abrirle sus labios, hasta que vi ese pequeño clitoris. Entonces ya ahí, me empeñe en hacerla tener su primer orgasmo. Bese, lamí y absorbía ese clitoris como si no hubiera un mañana y no tardo en dar resultados. Sus talones comenzaron a pegarme en la espalda, pequeños golpes y arqueos de su espalda, me señalaba que estaba a nada de llegar, estuve así unos segundos más y pare para volver a besarla. - ¿por qué? ¿Por qué paraste? - me reprocho entre enojada y excitada. - volteate, quiero hacerte sexo oral, quiero que pruebes la mayoría de las formas en que puedo hacértelo - le respondí mientras volteaba ese cuerpecito y la ponía en cuatro - ¿quieres que me ponga como yegua? - entendió al momento. - si, pero quiero que con tus manos te tomes tus pompis y las abras - le repuse incandome detrás de ella, mientras veía como tomama equilibrio y a la vez contemplar ese mini corazón que se formaba con su cadera. - ¿así esta bien? - me dijo Sin decir palabras, tome sus manos y le ayude a separar más sus nalgas dejandome ver su ano y su vagina. Su ano se veía con pocas estrías, lo que me daba a entender que efectivamente ya no era virgen por el culito. Metí mi boca y comencé a lamer su ano tratando de ser lo más dulce y bajaba de nuevo a su vagina lampiña y volvía a subir a su ano, así estuve varios minutos, ya cuando note que Dulce comenzaba a sacar ese jugo delicioso que salia de su vagina, me empeñe más en su clitoris y mi dedo pulgar jugaba con su pequeño ano, de vez en cuando me separaba para verla y ella solo estaba con sus ojos cerraditos, gimiendo bajito y volvía a lo mio a ese culito y esa pequeña conchita. Cuando empece a lamerle su culito tenía la espalda recta y en ese momento la tenía arqueada hacía la cama, era delicioso verla gozar, quería llevarla al clímax y que me pidiera que le metiera mi verga. - ¿te esta gustando Dulce? - le pregunte colocandome sobre ella, ella no se había movido de esa posición por lo que mi pene rozaba su vagina. - mmm, aja, mucho - respondió quedito mientras hacía mis movimientos de cadera para que sintiera mi verga. - me dijiste que tu le chupas su cosita a tu hermano y primo ¿verdad? - le pregunte mientras seguía rozandola. - aja - respondió bajito, con su cabello cubriendo su rostro. - quiero que me lo hagas - le pedí, esperando que me dijera que si. Como no respondía, pare mis movimientos, lo que la volvió en si. - ¿quieres que le de besitos a tu cosa? - me pregunto volviendo a ponerse boca arriba, (debajo de mi) y quitándose su cabello del rostro. - si, si quiero pero quiero que me lamas mi cosa, mientras yo te lo sigo lamiendo a ti - le dije entre besos que le daba a su cuello y oídos. - pero ¿Cómo se hace eso? - me pregunto abriendo sus ojos y soltando una p equeña sonrisa. - tú misma vas a saber como hacerme, ya lo has hecho antes, pero esta vez hazlo como te lo he hecho a ti y besa y pasa tu lengua por toda mi cosa y cositas - mientras llevaba su manita por mis huevos y pene. - ¿va? - finalice y ella apretó un poco mis huevos lo que asumí como que entendió. Así como estaba boca abajo, me volteé, separé sus piernas y le hice una tipo "llave de lucha grecorromana" donde tenia libre mis brazos, y mis manos volvieron a jugar con su vagina, mi boca absorbía toda su cochita y ano, le lamía desde su culito, hasta su vagina. Ella por su parte solo me chupaba mi glande, pero supongo que al sentir lo que le estaba haciendo comenzó a querer hacer lo mismo conmigo, de a poco sus manitas comenzaron a jugar con mi verga, la acariciaba con las yemas de sus dedos y con la otra comenzaba con mis huevos. No quería presionarla a nada, por eso la deja que ella misma tomara su tiempo y su ritmo. Lo único que le decía era un "así me gusta" y después se empeñaba más en hacer eso. Al cabo de unos instantes sus manitas ya estaban acariciando mi verga completamente y mis huevos... - ¿y si hacemos lo de ellos? - me dijo señalando el video...

Autor: Gran tlatloani Categoría: Heterosexual

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Me atrapo

2022-01-16


Hola quisiera poder contar esta historia aclaró es ficción solo quiero escribir Era la mañana del día lunes, estaba listo para un día más de trabajo, ya de me.hacia algo tarde, pues la soltería nos lleva hacer sientos de cosas locas más los días libres, pues un día antes había hido a una fiesta , todo excelente ese día, pues tome las llaves del coche para irne pero en eso me di cuenta que uno de los neumáticos estaba pinchado -Me lleva el carajo. Mi expresión fue fuerte que la vecina lo escucho, y me dijo Que le pasa señor Alberto,. Pues le dije a mi vecina que se sentía algo raro que me dijera señor , pues si estaba algo grande ya con mis 32 años pues si era un señor, y más ella una adolescente quinceañera recién cumplidos. Mira Emma no me gusta que me digas señor me haces sentir como un hombre de 50 años . - perdón Alberto es que es la costumbre. Pues ya sseme.habia echo algo tarde, le explique a Emma de lo que me estaba pasando ella muy gentil trato de animarme , pues mi relación con ella era muy buena platicábamos cada que podíamos hacerla de sus novios que ha tenido y sus problemas en la escuela y lo mucho que la molestando otras compañeras, ya que es algo antisocial, pero no parecía de ese tipo, yo siempre.pense que era más por envidia ya que como se veía era una adolescente muy hermosa , con sus ojos color miel y un cuerpo que parecía de una joven de 19 o más años, piernas muy firmes y unas nalgas muy bien formadas. Ya había pasado un buen rato así que tuve que llamar al trabajo para contarle a mi jefe lo que me había pasado, las cosas hiban muy bien con dicho jefe así que por lo tanto me dijo que si necesitaba el día pues que me lo tomara, así que acepte. Emma escucho la conversación que había tenido y rápidamente me dijo.. - yo estoy sola en casa y pues mis papas vendrán hasta la noche mi hermana de igual forma salio muy temprano, así que si quieres te puedo ayudar en lo que necesites.. Yo.le conteste amablemente. - ay corazón una niña adorable pero gracias creo que ya termine y pues mejor descansaré un rato, y aprovechare el día libre para descansar... Ella resaltó como molesta y me dijo.. - acaso vez que soy una niña Alberto, mírame bien y dime tengo facha de una niña.. Pues su forma de contéstame altero un poco mis nervios y pues le dije.. - perdón Emma no fue mi intención ofenderte... Su sonrisa después de que le dije eso fue como de cómplice - no te disculpo, bueno si quieres que te disculpe tendrás que invitarme haber una película en tu casa.. Pues como dije yo me llevaba muy bien con ella hasta el punto de contarme muchas de sus cosas y pues como tal le conteste - claro Emma pero tu preparas las palomitas.. Paso un buen rato antes de que empezáramos haber una película, y pues no sabía muy bien cual ver o cual eligiria, vimos el cátalogo de muchas películas en Internet, hasta que por fin se decidió por una. La película empezó muy bien, era una de terror pues ella era fanática a ese tipo de películas, yo.por mi parte preferiría de comedia, ya habia pasado lamitad de la película cuando en eso una escena algo erotica invadió la pantalla, ella quedó muy concentrada en las tomas, y pues yo me empeze a poner algo nervioso si me entienden a lo que me refiero, la.escena llegó a su clímax total que por un instante estaba realmente exudado, cuando me percate que Emma también estaba algo nerviosa.y en eso me le.acerque un poco cuando ella se recargo en mi pecho, su cabeza se inclino un poco pero no podía dejar que se acercara más porque estaba muy exitado, Emma quiso tomar un poco de palomitas cuando lo hizo se le callo un poco encima de mis pantalones cuando ella se dio cuenta de eso vio.que mi vulto estaba al 100, no dijo nada y se quedo tranquila, creí por un momento que su cabeza se movería de mis pechos y que se acomodaria normal, pero no lo hizo, me di cuenta que veía mi vulto por ratos y en eso le.dije.. - oye Emma esta todo bien Ella contesto muy natural. - si todo bien, pero tu veo que no lo estas. Me.puse nervioso cuando me.dijo eso y le conteste. Porque dices q no estoy bien.. Ella sonrió y me vio con unos ojos coquetos.. sus manos bajaron suavemente a mi vulto y dijo. - por esto no creo que estés bien.. Sus manos tocaron mis partes y senti una sensación más evitarte que cuando veía la película.con la.escena erotica.. - Emma que haces no esta bien, eres una niña Ella se levantó de forma brusca y me.miro muy directamente a los ojos diciendo.. - que no soy una niña.. Su siguiente movimiento fue darme un beso y pues que hombre rechazaría un buen beso de una.joven hermosa y con un cuerpo muy bien moldeado.. Le correspondi y le.dije.. - entonces te sientes toda una mujer, quiero ver si haces lo que una verdadera mujer aria en estos casos.. Emma respondió.. - claro que si, quiero perder mi niñez contigo.. Me di cuenta que era virgen.... Si les gusto la.historia espero buenos comentarios para seguir intentando más de Emma y Alberto.. Saludos

Autor: Caos Categoría: Primera Vez

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Por favor abuelita solo la cabecita 7

2022-01-15


Ya sentía la fuerte presión en mí verga que era provocado por el ojete ajustado de mi abuela, ya la tenía bien sujeta para evitar que huyera y empecé a empujar con regular intensidad mi verga adentro para qué se fuera ahora abriendo camino cada vez más . -! Ayyy. Albertoo..noo seas malo por favooor. ayyy... ayyy.. ¡ Los gritos de dolor de mi abuela cuando ya le estaba rompiendo el ano en vez de darme pena me excitaba mucho más, así que ya era la hora de castigarla a ella y sin respeto ni remordimiento le iba introduciendo varias veces el falo duro en su esfinter. -! Ayy.. Dios mioooo.. quee dolor mee muerooo.. ayyy.. auuu.. ¡ -! Aguantee..un pocoo.. ya estáa entrando la cabecitaaa..uff. uff.. qué ricoo. ¡ -! Ayy vas a veer luego.. noo ya sacármelooo soy tu abuelaaa.. recuerdalooo.. ayy..mee duelee. Robertooo.. ayy.. ¡ -! Sii abuelitaaa.. sé quién eres y yo soy tú nieto Roberto quien te va a dejar ahora el culo abierto.. no es justo que un culo así de rico esté cerrado.. ahh.. ahh...ya aguantaa. y deja de moverte . ¡ Ya tenia el control total con mi abuela le estaba rompiendo su riquísimo culo y le hablaba así bien fuerte para que supiera ella ahora quién mandaba mientras seguía dándole embestidas por el ano y cuando volteó la cabeza para reclamar aumenté la fuerza de la penetración sus ojos se le llenaron de lágrimas y agachó la cabeza, a la abuela nunca nadie antes la había tratado así porque mi abuellto QEPD era muy noble siempre hacía lo que ella quería pero esté Roberto era su nieto y no Roberto su finado esposo. _! Yaaa todoo lo tienes adentro. uff. uff. qué ricoo se sientee. ya mi verga bien aprisionada en tu culo.. ahh.. ahh.. ¡ Ella no contestaba y eso se veía muy raro en ella porque nunca se quedaba callada siempre fue ella una mujer de carácter fuerte con todos, pero ahora conseguí lo imposible para muchos había DOMADO a esa yegua que toda sumisa aguantaba como la tenía montada. Ya cada vez que le iba entrando y salíendo toda mi verga de su culo fue mejorando y su esfinter ya había cedido se hacía mucho más fácil metérselo analmente y no se quejaba mucho mi abuela. -! Ufff.. ufff... despacitoo con cuidado mi Albetitooo.. ahh.. ahh.. ¡ Ahora si era su Albertito porque ya le había roto y abierto el culo cuándo siempre ella me decía a secas Alberto o muchacho malo ahora si lo fui con ella ya que no me importó sus súplicas y le di con todo por el culo haciéndola que primero me amenace luego me insultara para ahora terminar toda resignada pidiendo que se lo metiera con cuidado, yo sabía que no tenía ni podía ir quejarse a ningún lado de la travesura que estaba haciendo. ¿Qué les diría ? Hija tú hijo me rompió el culo. no había modo alguno que pudiera acusarme ya que ella, la sería y respetada abuela también ya le había gustado sentir de nuevo una verga dentro de ella. Y nuevamente recibía toda ya mi lefa mi abuelita pero esta vez en su culo.. Uyy que ricoo.. Y ahora me quedé pegado a ella como si fuéramos unos perros dejándole la última gota de semen en ese ano recién abierto, luego ambos abuela y nieto nos caímos en el sofá estábamos muy exhaustos. Cuando vi la hora eran las 5.22 de la tarde y estarían regresando la familia de la playa así que la tuve que ayudar a levantarse y llevarla al baño para que se bañé y como si fuera una niña le eché jabón porque todo su cuerpo y la fui a dejarla en mi cama estaba aún adolorida. Cuando llegaron todos estaban felices y rojos por el sol cuando mi mamá me dijo que me había perdido un día maravilloso de sol y mar, no le dije nada porque YO también había tenido un día maravilloso de sexo con mi abuela.

Autor: Alberto Categoría: Incesto

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Nunca he visto uno, tío.

2022-01-13


¡Hola Marco! Dije saludando a mi hermano mayor que se entretenía con su consola de video juegos, ni siquiera me dignó una mirada, pero lanzo una especie de gruñido como respuesta, yo estaba regresando del colegio y venía algo rendida debido al calor del mediodía. Me llamo Giovanna, estudio el primero medio en el Saint George, soy como cualquier adolescente, cabellos largos y lacios de color obscuro, tengo ojos marrones, mis senos están desarrollándose bastante bien, como soy parte de la escuadra de baloncesto, soy alta, atlética y fuerte físicamente. Encuentro a mi tío Pedro en la cocina sacando una cerveza del refrigerador, mi tío es hermano de mi madre, quedó cesante durante la pandemia y al parecer se ha habituado a vivir con nosotros, mi padre no le tiene mucha simpatía, pero mi madre lo adora. —¡Hola, tío! … —¡Hola, cariño! … Se sienta cerca de la salida de la cocina, donde puede observar hacia el patio y comienza a beber de su bebida. —¿Y? … ¿Cómo va todo en tu escuela? … —Nada del otro mundo … solo lo normal … Me quedo un poco en la cocina para servirme algo de beber, estoy sedienta con este calor veraniego atroz, justo cuando me dispongo a salir hacia mi cuarto a cambiarme el uniforme, mi tío me pregunta: —¿Y que clases tuvieron hoy, cariño? … —Bueno … a primera hora tuvimos Ciencias, luego matemáticas, también tuvimos una hora de gimnasia y para terminar en Biología la profesora nos enseñaba el aparato reproductivo de los mamíferos, incluido el hombre … teníamos un pene de plástico que se podía armar y desarmar como un Lego … Mi tío se rio de una carcajada: —¿Tienen un pene masculino como un Lego? … —¡Sí!, debemos aprender las diferentes partes … lo podemos desarmar para ver los vasos sanguíneos y los conductos de la orina y de los espermatozoos … —¿Y lo estudian con un coso que se arma y se desarma? … —¡Sí, y también tenemos algunos videos y dibujos! … —¿Y esa es toda la ayuda didáctica … un coso plástico … algún video y dibujos? … —¡Sí! … La profesora dijo que era bastante realista todo ese material … pero ninguna de nosotras ha visto uno de verdad … —¿Cómo? … ¿Ninguna de ustedes ha visto en la realidad como es un pene? … —¡No sé si alguna de mis compañeras ya lo ha visto … pero yo ni idea! … ¡Pero me aprendí todas las partes! … Lo cual no era absolutamente cierto, pues había fisgoneado a mi hermano una vez que se estaba masturbando y algunas chicas habían llevado al colegio revistas con fotos de hombres desnudos, yo he sido siempre tímida, eso si bastante curiosa y traviesa, con mis amigas nos íbamos al baño nuestro que colindaba con las duchas de los hombres y ya habíamos visto algunos penes de todos los tamaños, pero esto era un secreto. Mi tío me estaba mirando fijamente a los ojos como para descubrir esos secretos míos. —¡Bueno … bueno! … Dijo mi tío como para concluir la conversación, pero yo quería bromear un poco con él y sin pensarlo mucho le dije: —¡Lo único que quiero es crecer un poco más para ver uno de verdad! … Mi tío casi se atosiga con la cerveza, se encogió un poco de hombros, levantó sus cejas y me miró con una extraña sonrisa: —¿Así qué te gustaría ver uno? … —¡Sí! … para saber de que se trata … para tener un poco de más experiencia … ninguno de los chicos de mi curso me da confianza y todavía no he tenido novio … —¿Deveras? … —¿Qué cosa? … —Eso de que no has tenido novio hasta ahora … una chica tan linda como tú … —¡Sí! … es verdad no he tenido novio aun … quizás el año próximo cuando vaya a segundo medio con chicos más grandes … —¿Y entonces crees que vas a ver un pene de verdad? … —¡No lo sé! … ¡Puede ser! … —¡Pero hay tantos hombres en el mundo! … ¿Sabes que todos tienen uno? … —¿Qué cosa? … —¡Un pene! … ¡Todos tenemos un pene! … ¡Incluso yo! … Me miraba y sonreía socarronamente, yo también me reí y me ruboricé viéndolo que apuntaba a su entrepierna. —¡Sí, creo qué tienes razón! … ¡Todos tienen uno! … ¡Me gustaría ver uno bien luego! … Mi tío se levantó, bebió de un trago el resto de su cerveza, luego se fue a la puerta de la cocina para ver si había alguien más, solo vio a mi hermano embobado con sus jueguitos, se giró y me miró con sus ojos brillantes, hasta cuando me dijo “Todos tenemos un pene”, no había pensado en lo sexual con respecto a él, ahora me sentía curiosa de saber si había algo más en ese “Incluso yo”, se giró diciéndome: —Bueno … Tendrás que encontrar a alguien que te guste … alguien de confianza para que te muestre uno verdadero … Pensé que eso daría por concluida nuestra conversación, pero algo dentro de mi me instaba a seguir bromeando con él, me sentía excitada de este juego perverso: —Así será … eso espero … y cuanto antes mejor … ya que todos tiene uno de esos … Dije esto último con un cierto énfasis que hizo alzar las cejas a mi tío, además que me sorprendió mirando a la protuberancia que se estaba formado en su pantalón, sentía mi panocha despertarse y humedecerse como cuando me la toco, me estaba calentando solo a pensar en esa especie de abultamiento que él comenzó a sobajear, no pude resistirme y hacérselo notar: —¡El que tienes tú al parecer está creciendo! … ¿Es eso una erección? … Lo dije inocentemente mientras comenzaba a chupar mi dedo pulgar. —¡Así es! … ¡Está creciendo! … ¡Se está poniendo durito! … —¡Sí! … eso es por la sangre que circula en tus vasos sanguíneos … ¿Sabes? … —¡Por supuesto que lo sé! … ¡Pero también es por ti! … —¡Guau! … ¡Genial! … ¿Me dejarías verlo? … ¡Ya que nunca he visto uno! … ¡Digo! … Me arrepentí inmediatamente de haber dicho lo que dije, pero mi curiosidad y excitación podían más: —¿Deveras quieres verlo? … ¿Estas segura? … Lo miré fijamente y susurré a baja voz, quizás esperando que no me escuchara: —¡OK! … Sí, quiero verlo … Repentinamente mi cabeza era una vorágine de pensamientos, miedos y nervios, él se volvió para mirar a la sala de estar donde estaba mi hermano y luego se volvió a mi con una amplia sonrisa, mi ojos estaban fijos en la figura en relieve que se dibujaba en sus pantalones, se notaba grande como el pene del Lego: —¡Cariño, esto tiene que ser nuestro secreto … nadie lo debe saber … pero no lo haremos aquí, vamos a la cochera … espérame ahí, enseguida vengo! … Yo también fui a mirar a mi hermano que todavía continuaba pegado a la consola, cuando me di vuelta mi tío ya no estaba, me puse nerviosa, por un momento titubeé, pero la humedad de mis bragas me empujaba a ir a la cochera, le di una ultima mirada a mi hermano y me fui sigilosamente hacia la cochera, papá y mamá no volverían hasta un par de horas más y no había nadie más en la casa. Entre a la cochera, estaba bastante obscura, de pronto se encendió una luz cerca del mesón donde mi padre guarda las herramientas, mi tío estaba sentado en una silla giratoria, ya no se notaba ninguna protuberancia en sus pantalones, me sentí un poco defraudada: —¿Cerraste bien la puerta? … —¡Sí! … incluso puse el pestillo … —¡Oh! … ¡Qué bien! … ¿Aún quieres verlo? … Junté de reflejo mis muslos, y me llevé mi puño a la boca para morder mi dedo índice, estaba tan nerviosa que no me salieron las palabras, solo asentí con mi cabeza, por un momento dudé de que lo hiciera, ya no tenía la erección: —¡Sabes, mi amor que esto no está bien! … —¡Lo sé! … ¡Pero de todos modos me gustaría mucho verlo! … —¡Entonces! … ¿Estás decidida? … ¿Qué tal si llegan tus padres? … —¡Ay!, tío … tú sabes que no regresaran antes de dos o tres horas … yo solo quiero verlo … aunque sea una sola vez … nunca he visto uno … lo quiero ver de cerquita … —Bueno … ¿Qué es exactamente lo que quieres ver? … —¡Tú pene! … ¡Tú dijiste tener uno! … ¿No? … Mi tío reía un poco nervioso, yo no despegaba mi vista de su entrepierna, no quería perderme de nada, ante todo quería saber donde se había ido ese bulto majestuoso que tenía un par de minutos atrás: —¡Entonces! … ¡Quieres que te lo muestre! … Es eso lo que quieres ¿Verdad? … —¡Sí, tío! … por favor muéstrame tú pene … ya estamos aquí solos tú y yo … ¡Yo lo haría por ti si me lo pidieras! … —¿Estas segura? … ¿Qué es lo qué harías por mí? … —¡Sí, tío! … por favor … yo … yo podría mostrarte algo de mí … Me miró a los ojos, luego movió sus manos sobre la cremallera de sus jeans, agarró el cierre y comenzó a bajarlo lentamente, yo sentía su mirada fija en mí, mis ojos estaban fijos en su entrepierna, después de un rato enervante, aferró su cinturón y comenzó a abrir la hebilla, desabrochó el botón y tiro sus jeans un poco para abajo, tenía unos boxers a cuadritos escoceses, todavía no lograba ver nada, estaba apretando mis puños y mi lengua humedeció mis labios secos, él metió su mano en sus calzoncillos y agarró algo que comenzó a masajear a escondidas de mi vista, casi quería gritarle que lo tirara fuera, todavía no veía nada. Repentinamente bajó más sus boxers y una masa de carne semi flácida, salió tirada por su mano, era dócil y flexible, apartó su mano y lo dejo ahí a mis ojos, a simple vista era casi como el pene Lego de la escuela, pero no estaba del todo erecto: —¿Por qué está, así como flojito, tío? … Volvió a meter su mano dentro de sus boxers y tiro fuera sus pelotas, velludas y esponjosas, su pene ahora parecía más largo y grueso, tenía una cabezota que se llama glande, bulbosa como un hongo y de color purpura, me mordí mi labio inferior y se me escapo un gemido, casi se me fue el aliento: —¡Es maravilloso, tío! … ¡Realmente hermoso! … ¡Pero no está durito! … ¿Por qué? … —¡Por qué le falta excitación … se hace mucho más grande cuando se excita! … —¿Y qué hay que hacer para que se excite, tío? … —Bueno … ¡Podrías mostrarme algo de ti! … —¿Sí me levanto la falda, eso podría excitarlo, tío? … —¡No es necesario que lo hagas, cariño! … ¡Querías verlo! … ¡Ya lo has visto! … Pensé que mi tío se sentía cohibido por algo, no parecía un hombre tímido, yo lo quería ver de verdad excitado con toda su longitud y quería sentirlo en mis manos: —¡Pero tío, si ya estamos aquí! … ¿Por qué no me lo muestras cuando está durito? … ¡Yo podría ayudarte si tú me dices cómo! … Se quedó callado casi un minuto, pensé que lo estaba forzando demasiado, quizás esto sería todo por ahora y en alguna otra oportunidad, él me mostraría su pene enhiesto y gallardo, casi sin darme cuenta me había subido la falda a medio muslo y mi tío miraba mis piernas, además, su pene se había enderezado y apuntaba más arriba, entonces no hice otra cosa que subir aún más mi falda hasta el borde de mis bragas blancas, sus ojos se fijaron en mi entrepierna y su mano comenzó a masajear su pene. Me desabroché mi blusa toda entera y subí mi sostén hacia arriba dejando libre mis tetas duras y firmes, mi tío comenzó a sobajear su pene con más fuerza y velocidad, entonces me bajé mis bragas hasta la mitad del muslo, mi tío tenía los ojos brillosos que casi se le salían de sus orbitas, jadeaba como en una pentatlón, luego algo líquido comenzó a salir de su pene, me sorprendió tanto que me asusté, quizás hice algo erróneo, me subí mis bragas, ajuste mi blusa sin cuidarme de mi sujetador y salí corriendo de la cochera, mi tío jadeaba plegado hacia adelante como si estuviera herido. Subí de carrera a mi cuarto y cerré con llave, mi panocha había empapado mis bragas, casi como si me hubiese orinado en ellas, me las quité y mis labios vaginales estaban inflamados y enrojecidos, tenía un gran deseo de tocarme, me desnudé sobre mi cama y acostada boca abajo me metí un dedito sobre mi clítoris hasta convulsionar en un orgasmo espeluznante que me dejo sin respiración, entonces entendí que a mi tío debía haberle sucedido algo similar, quizás es así como los hombres se corren. Al día siguiente en la escuela no podía dejar de pensar al pene de mi tío, a ese líquido que salió volando desde su pene, ¿habré sido yo la causa de esa excitación que sintió mi tío? Tenía que averiguarlo, tenía que preguntárselo, quizás logre que me lo muestre otra vez, me pareció fantástico, nunca había visto nada parecido ni que me produjera tanta sensibilidad, es toda la mañana que mi senos me arden y pican. —¡Hola, tío! … Lo saludé apenas entré a la sala de estar, me contestó levantando una mano y con una sonrisa mientras miraba la Tv, lo que quiere decir que no está enojado conmigo, me alegré muchísimo, quizás más tarde … Me fui a la cocina a tomarme un refresco, mientras abría el frigo mi tío llegó detrás de mí silenciosamente: —¡Que tal cariño! … ¿Cómo anduvo el colegio hoy? … —¡Oh, tío! … nada inusual, todo normal … pero ayer fue un completo placer ¿No? … —¿Te gustó? … ¿Y por qué corriste? … —¡Por qué me asusté … nunca había visto a un hombre correrse! … ¡Soy chica! … ¡Soy virgen! … ¡Tantas cosas no las sé! … —¡Bueno debes saber que eres muy hermosa! … ¡No es difícil correrse viendo toda la belleza que hay en ti! … —¿Deveras crees que soy hermosa, tío? … —¡Por supuesto que eres hermosa … eres muy guapa y bien parecida! … ¡Además, tu figura se está transformando de niña a mujer … eso es realmente hermoso! … —¡Gracias, tío! … ¡Pero tú no me dijiste que te ibas a correr! … —¡Por qué eso no se planea … solamente sucede cuando uno está con una mujer tan hermosa! … —¡Marco no está en la casa, estamos solos tu y yo, mis padres regresaran esta tarde, yo voy a mi cuarto a cambiarme, voy a dejar la puerta entreabierta y no voy a mirar si tú estás o no estás allí! … Di media vuelta y subí las escaleras hacia mi cuarto, su mirada era inescrutable, no sabía si me había entendido o no, mi chocho estaba hormigueando en anticipación, me di vueltas en mi cuarto y me pareció ver una sombra en mi puerta, comencé a preguntarme que cosa es la que muestra una mujer hermosa, él me había dicho que yo lo era y yo quería hacerle ver las cosas que a él le gustan, sentí un crujido fuera de mi puerta, ¿Será él? De pronto me di cuenta de que no me había ni siquiera comenzado a desvestir. Me puse a los pies de mi cama, de espalda a la puerta y comencé a desabotonar mi blusa, me la quité y la lance sobre la butaca de mi escritorio, metí mis manos hacia atrás y aflojé mi sujetador, mis senos cimbraron un poco y luego permanecieron duros y firmes, miré de reojo a la puerta y vislumbré una figura, debe ser él, pensé. Me gire hacia la puerta y desabroche mi falda plisada, abrí la cremallera y la hice descender a mis rodillas, luego levante mis piernas una a la vez y me la quité. ¿Qué más querría él ver de mí?, estaba solo con mis bragas y calcetas del colegio, ¿Querría él verme totalmente desnuda?, ¿quizás si me pusiera sobre la cama y terminara de desvestirme ahí?, ¿le gustaría verme masturbándome?, ¡Uy, que vergüenza!, ¡Uy, que difícil! Decidí por sentarme al borde de la cama y desvestirme completamente, luego me abrí mis labios vaginales dándole una amplia vista de mi conchita enfebrecida, acaricié mis pezones y masajeé un poco mis senos, fue entonces que él abrió la puerta violentamente y lanzo enormes chorros de semen al aire, luego sin decir palabra se fue al baño. Físicamente mi cuerpo se estremeció al ver esa copiosa lluvia de esperma, me estiré en mi cama gimiendo y arqueando mi espalda, fue una intensa sensación que me hizo abrir mis piernas y follar mi coño con desesperación, mi tío se había corrido una vez más solo mirándome, yo estaba temblando por dentro, mi cuerpo se estremecía de un modo inexplicable e inenarrable, no podía describir la emoción y excitación que estaba sintiendo, me hubiera gustado ver esos ojos brillosos, esa cara desencajada por la lujuria y el placer, sin darme cuenta mis dedos entraban y salían de mi concha a velocidad warp, me corrí con un orgasmo sideral, me revolqué en la cama loca de lascivia. —¡Cariño! … ¡Quiero saber si quieres un café … o un jugo de frutas! … —¡Espera un momento que termino de cambiarme! … —¡Entonces, te espero abajo, tesoro! … Mi tío había entrado a mi dormitorio y me miraba desnuda sobre mi cama, hizo ademán de irse, pero yo no quería que se fuera, tal vez pensaba que yo le estaba diciendo que se fuera, pero no, yo quería que me mirara: —¡Tío! … —¡Sí, cariño! … —¡Urgh! … ¡Emh! … ¡Quisiera saber si me ayudarías a cambiarme! … ¡Para estar bonita, me puedes ayudar y decirme que debo ponerme! … —¡Bueno! … ¡Sí es eso lo que quieres! … —¡Mira! … ¡Tengo todas estas prendas y no sé decidir cual colocarme! … Abrí mi ropero y comencé a sacar unos vestidos, faldas, blusas, remeras, bragas pequeñas y normales para el colegio, calcetines y calcetas a la rodilla, algunos sostenes, mi tío miraba las vestimentas y luego me miraba a mí directamente que estaba desnuda delante a él, me sentía muy excitada y me fijé en su entrepierna para detectar alguna incipiente erección, pero no vi nada, entonces le dije: —¡Tío, voy a ducharme … cuando vuelva me vestiré con lo que tú hayas elegido para mí! … Me acerqué a él, le di un beso en la mejilla, luego me fui caminando hacia el baño, me siguió con la vista pegada a mis redondos glúteos hasta que entré al cuarto de baño. Cuando volví mi tío había elegido solo tres prendas, unas bragas pequeñas, una falda corta y una remera ajustada, me dijo que, con el calor circundante, al menos con esas estaría fresca y le encontré toda la razón, me paseé delante del espejo y él me miraba sin perderme de vista, mi vagina tiene poco o nada de vellos púbicos y eso a él le llamaba tremendamente la atención, le pedí que se arrodillara y me acerqué a mostrarle mi chocho lampiño, volvió a aparecer en sus jeans una notoria hinchazón, me quedé delante de él para dejarlo disfrutar de la vista. Tomé mis pequeñas bragas y le pedí me ayudara a colocármelas, apoyé mi pie en su rodilla y lo deje que deslizara mis bragas por mi pierna, luego levanté la otra pierna para enfilarla en mis bragas, me tiro los pequeños calzones hacia arriba y me los acomodó para que cubrieran parcialmente mis nalgas y no se metieran entre mis labios vaginales, la faldita fue menos complicado y deslizo la remera por mi cabeza, mi torso y sobre mi pequeñas tetas, luego se alejó un par de metros a mirarme: —¡Estás realmente preciosa, cariño! … —¿Te gusta, tío? … —¡Sí! … ¡Te ves muy bien y te sentirás más fresca! … Ahora voy a preparar un cafecito para dos, te espero abajo … —¡Gracias, tío! … Había logrado ver el pene de mi tío y ahora le había permitido de que me espiara y me viera desnuda, al parecer lo disfrutó, en ningún momento me hizo sentir mal, terminé de vestirme con calzas y unas zapatillas muy livianas, luego corrí escaleras abajo. —¡Sabes, cariño … estuviste fantástica! … —¿Te gustó lo que viste, tío? … —¡Uuff! … ¡Hacía mucho tiempo que no veía algo tan bello! … ¡Recuérdate que es nuestro secreto! … —¡Lo sé! … ¡Esto es solo para nosotros! … El fin de semana con mis padres y mi hermano alrededor no podíamos hacer nada, o por lo menos eso es lo que yo estaba pensando, pero el sábado papá nos avisó que saldrían con mamá a comer afuera, casi nunca lo hacen, pero mi tío y yo nos miramos, él me guiño un ojo y yo le sonreí. Mis padres nos saludaron y se fueron casi a las ocho, Marco enseguida se apoderó de la Tv, conectó su consola y se puso a jugar, yo le hice algunas señas a mi tío y corrí escaleras arriba. Dos minutos después escuche mi puerta que se abría era él, no pude evitar de echarle los brazos al cuello y besarlo en la mejilla, él se echó un poco para atrás, tomó mi rostro y deposito un beso en mis labios, yo no estaba acostumbrada a besar en la boca, así que también me eché para atrás, me quedó mirando un poco sorprendido: —¿Te sucede algo, cariño? … —¡Nada! … ¡Solo que no sé besar! … Me sonrió y comenzó a acariciar mis cabellos, me tomó por la cintura y me atrajo hacia él, sentí mis senos presionados contra su pecho: —¡Relájate, cariño y déjate llevar! … Diciendo esto, se inclinó y me volvió a besar, luego su lengua empujo mis dientes y se metió dentro de mi boca, se sentía bien, en un principio pensé que besar era algo un poco asqueroso, pero ahora había cambiado completamente de parecer, sentía maripositas en mi vientre y un hormigueo en mi chocho, mis piernas se debilitaron y mis rodillas temblaron: —¡Oh, tío! … —¡Sí, cariño … está bien! … —¡Tío, me siento extraña! … ¡Nunca me había sentido así! … Mi tío puso una mano sobre mis pechos y yo sentí como un golpe eléctrico, ya no me gustaba solamente que me mirara, sino también que me tocara, se agachó y volvió a besarme, esta vez abrí mi boca y acepté su beso estrechándome a él, su mano masajeaba suavemente mi seno, mi pezón se había endurecido como nunca y parecía haber crecido, empecé a sentir una cierta humedad en mi entrepierna, sus manos me transmitían dicha, tenía los ojos cerrados sintiendo ondas de placer que se esparcían por todo mi cuerpo. Se agachó un poco más y metió mi pezón en su boca, mí Dios, me estaba haciendo delirar, sus dedos bajaron a mi coñito cerrado y dibujo círculos concéntricos sobre mi clítoris, toda mi pelvis estaba echada hacia adelante, mi tío me empujó hacia atrás, hasta que mis piernas tocaron mi cama, caí hacia atrás, él levantó mi minúscula falda y me beso casi en mi vagina, no sabía que quería hacerme, no pensé que entendiese besar mi conchita, jamás supuse que alguien quisiera besarme en el lugar por donde orino, pero cuando abrió mis piernas y efectivamente comenzó a comerse mi chochito, me estremecí y grite de placer, él me puso una mano en la boca. Yo sabía jugar conmigo misma, sabía como tocarme y correrme, pero esto me sobrepasaba, mí tío me estaba haciendo enloquecer, después de un primer orgasmo demencial, me recordé del pene de mi tío, a tirones baje sus pantalones y le quité sus boxers, él me había besado por todos lados, no me lo creerán, pero metió su lengua hasta en mi culito, cosa que me gusto mucho, sobre todo cuando uno de sus dedos penetró mi virginal ano. Mi mente giraba en torno a las caricias y goces que me estaba dando mí tío, pero yo quería retribuirle del mismo modo, como su sobrina predilecta me sentía en la obligación de hacerle gozar en forma completa, un golpe de lujuria recorrió mi cuerpo cuando sus dedos penetraron mi vagina, nadie hasta ahora había tocado mi almejita ni menos penetrada, estaba deslizando sus dedos lentamente, sin profundizar, me exploraba y ya se había dado cuenta de que mi himen le impediría meter esos dedos más adentro. Mi mano había aferrado su pene aterciopelado, estaba durísimo, pero su piel era suave y caliente, él tomó mi mano y comenzó a moverla de arriba abajo, comprendí que ese era el modo como quería ser tocado, así que comencé a mover mi mano, así como él me enseñaba: —¡Uuuuhhhh! … ¡Que rico se siente tú mano en mi polla! … —¡Sí, tío! … ¿Te gusta? … —¡Es maravilloso! … ¡Tienes manos benditas! … Yo estaba al séptimo cielo sintiendo ese trozo de carne vivo que pulsaba y recalentaba mi mano, mis dedos comenzaron a sentir algo húmedo y me fije que del glande de su pene salían unas gotitas, por no se que razón se me hizo la boca agua y comencé a tragar saliva y pasar la lengua por mis labios hasta que no pude resistir más: —Tío … ¿Puedo darle un besito a … bueno … quiero decir … se ve tan rico que lo besaría … te importa si te beso ahí, tío? … —¡Por favor! … ¡Hazme todo lo que tu quieras! … Me incliné mirando esa cabezota de cerquita se veía muy grande y apetitosa, brillaba y continuaban a salir gotitas perladas, pensé que no me cabría en la boca, pero un poco apretadito entró más allá de mis labios, cerré mi boca alrededor de esa carne caliente y comencé a pasar mi lengua por ese orificio pequeñito de la parte superior, el sabor era increíble, inmediatamente me gustó, lo envolví con mi mano y dedos, con mi lengua lamí sus costados como si fuera un helado, mi otra mano se adueño de sus cojones, eran de proporciones y se notaban llenitos de semen, quizás era eso lo que escapaba por la punta de su pene, probablemente estaba saboreando el semen de mi tío. Me parecía que su pene había crecido más y se había puesto más duro y caliente, mi tío gemía teniendo mi cabeza pegada a su pene, me puse en cuclillas y frente a ese portento que se elevaba hacia el cielo, me impresiono la cabezota morada que me andaba de la barbilla y hasta más arriba de mi frente, era larguísimo, tenía mis dos manos en torno a el y sobraban varios centímetros que me podía meter en boca, mi coño estaba mojado como nunca, mi tío me tomo hacía su rostro y me besó intensamente, miré sus ojos vidriosos mientras él miraba los míos. —¿Te gustó, tío? … ¿Lo hice bien? … ¿Quieres que siga haciéndolo? … —¡Hazlo, cariño! … ¡Solo cúbrete tus dientes … hazlo solo con tus labios y lengua! … Me coloqué entre sus piernas, mientras me inclinaba a engullir su pene lo miraba a los ojos, estos me parecían implorar, parecían decirme que lo hiciera y mirándolo intensamente me tragué su pene, cerré mis ojos y se lo comencé a mamar intensa y vigorosamente, a ratos me dolían mis mandíbulas y a ratos hacía arcadas, luego se formo una espesa baba que me tragaba como si fuera maná caído del cielo, es indescriptible lo sabroso que era y lo bien que me hacía sentir, también mi coño estaba generando bastante fluidos, mi tío se percato de ello y poco a poco me fue girando hasta tener mi vagina sobre su boca, me paralicé cuando su lengua barrió mi coño y mi clítoris inflamado, emití una serie de gemidos guturales y abrí más mis rodillas, él me tomó de mis caderas y enterró su boca en mi chocho en un beso lascivo, su lengua escarbaba dentro de mi vagina y la sensación a ratos me hacía arquear mi espalda y chillar de goce, jamás había sentido tanta calentura. Los gemidos de mi tío también eran intensos, él movía su pelvis y a veces su glande obstruía mi garganta casi ahogándome, pero me quedaba su magnífico sabor, los movimientos de él se incrementaron y llego el punto que dejo de lamer mi vagina, sus piernas se pusieron tiesas y esos chorros que le salían cuando él se masturbaba mirándome, comenzaron a salir inundando mi boca, traté de beberlo todo, pero no pude algo escurrió por mis dedos y barbilla, mi tío boqueaba en busca de aire, sus fuertes jadeos me impresionaron, me levanté y recosté a su lado, él me estrechó y me beso como agradeciendo lo que había hecho por él. Después de un minuto, me soltó y comenzó a descender besando mis senos y deteniéndose a succionar mis pezones, luego se fue siempre más abajo hasta que su lengua pasó entre los labios de mi vagina, me hizo estremecer, suavemente abrió mis piernas y comenzó a pasar su lengua de arriba debajo de mi rajita, lo hizo una y otra vez, mi cabeza era un torbellino y mis manos atraparon sus cabellos para tirar su cabeza más adentro de mi chocho, después de un momento indefinido comencé como a saltar cada vez que su lengua tocaba mi clítoris, hasta que exploté en una nebulosa de sensaciones que me tenían en agonía, pensé que mi corazón se detendría de un momento a otro, no se en que momento mis piernas habían envuelto su entera cabeza, él se calmó y yo comencé a recuperar mi aliento, se recostó a mi lado acariciando mis senos. —¡Que maravilla de mujer que eres! … ¡Estuvo formidable, cariño! … Me estiré perezosamente levantando mis brazos, él me estrechó agarrando mis caderas y yo sentí la dureza de su pene contra mi muslo, por primera vez me di vuelta y me subí sobre él, abrazándolo y besándolo apasionadamente, su miembro enhiesto estaba entre mis piernas, apreté mis muslos para sentirlo más rico, él acariciaba mis cabellos y luego sus manos descendían por mi espalda hasta alcanzar mis glúteos, sus dedos exploraron mi boquete anal haciéndome temblar y temer por la incolumidad de mi ano que se contraía ante esos dedos intrusos. Desde esa posición el estiraba mis nalgas abriendo mi vagina, sus dedos alcanzaron mi encharcado coño. —¡Pero por Dios … como estas mojada, cariño! … —¡Tío … quiero hacerlo contigo! … —¿Qué quieres hacer, cariño? … —¡Quiero que me cojas, tío! … ¡Quiero hacer el amor contigo! … —Pero … ¿Lo has hecho ya alguna vez? … —¡No, tío! … ¡Nunca lo he hecho! … ¡Esta es la primera vez! … ¡Me gusta estar contigo, tío! … —¿No tienes miedo? … —¡Sí … un poco! … ¡Pero no tengo miedo de ti! … ¡Sé que me puede doler mucho! … —¡Oh, cariño! … ¡No tienes nada que temer! … ¡Seré tan gentil como sea posible! … Me recostó, comenzó a besarme, a succionar mis senos y pezones, sus dedos estimulaban mi clítoris, pronto me tuvo jadeando y restregándome contra él, los hormigueos en mi chocho eran insoportables, además, un enjambre de mariposas revoloteaba sobre y dentro de mi vientre, con mis ojos cerrados veía rayos, luces y estrellas centelleantes, creí enloquecer, me corrí con sus caricias: —¿Estás lista? … ¿De verdad lo quieres? … —¡Sí, tío! … ¡Lo quiero aquí y ahora! … Abrí mis ojos y asentí afirmativamente mientras temblaba todavía placenteramente, lentamente envolvió su pene en un condón y comenzó a besar los hinchados labios de mi vulva, yo deseaba ardorosamente que me penetrara: —¿Ahora sí? … ¿Lo hacemos? … —¡Oh, sí! … ¡Hazme mujer … hazme tuya! … Mi tío empujo dentro de mí, hubo un instante que su pene no entró más, pero luego grite cuando algo se rompió dentro de mí, lo aprete contra mis senos y él se detuvo: —¿Te duele? … ¿Seguimos? … Mi tío se inmovilizó en espera de que me acostumbrara a su pene, mi vulva se contraía y temblaba, sentí un tibio líquido escurriendo fuera de mi chocho, no quise pensar más, lo quería con todas mis fuerzas: —¡Sí, tío! … ¡Sigue, por favor! … Volvió a empujar dentro de mí, me quejé y me apreté a él, mantuvo su peso sobre mí, permitiendo que su pene descendiera profundo dentro de mi concha, sentí cada centímetro de su ariete ensanchando mis pliegues vaginales, mordí su hombro inconscientemente, cuando sintió que su miembro tocaba fondo dentro de mí, comenzó a sacarlo paulatinamente, con dulzura, sin prisa, gemí y lo abracé con pasión, sus labios regresaron sobre mi boca, entonces sus movimientos se fueron intensificando, tenía mi chochito delicado, me ardía, pero él goce era increíble, jamás pensé que un coito pudiese ser tan placentero, enterré mis uñas en su espalda y chillé fuerte cuando hizo que me corriera, mi cabeza iba de lado a lado, no lograba ver con mis ojos, estaba todo desenfocado y nebuloso, gruñí como una bestia cerca de sus oídos. El dolor había desaparecido, mi coño ahora era de mujer y aceptaba este pene masculino magnifico que empujaba con fuerza dentro de mi: —¡Cógeme, tío! … ¡Cógeme con fuerza! … ¡Te siento dentro de mí, tío! … ¡No me duele y se siente rico, tío! … Él comenzó a moverse enérgicamente embistiéndome con fuertes golpes, volví a arañarlo mientras me corría una vez más, estaba gritando y temblando, mi tío me agarró por los hombros y me enterró su pene con fuerza una y otra vez, lo sentí gruñir y estremecerse cuando su semen a borbotones se vertió dentro del condón, me abrazaba y besaba sin descanso, yo lo abracé como atesorando ese esfuerzo y diciéndole cuanto me había gustado haber perdido mi virginidad con él, en realidad no había perdido nada, solo cambio mi status de niña a mujer, ahora era una mujer plena que gozaba del sexo, no habían fuertes sentimientos sentimentales, solo el afecto de parentesco, él me quería y yo también a él, pero no había nada más. Seguramente disfrutaríamos nuevamente de estos encuentros gratificantes, pero no nos veíamos obligados a hacerlo, nos impulsaba solo un deseo reciproco y debíamos cuidar el secreto de esta relación incestuosa. ----- ----- ----- ----- ----- ooo ----- ----- ----- ----- ----- Los comentarios vuestros son un incentivo para seguir contando historias y relatos, vuestra opinión es siempre invaluable, negativa o positiva, es valiosa y relevante, todo nos ayuda a crecer como escritores y narradores de hechos vividos o imaginados, comenten y voten, por favor. [email protected]

Autor: Juan Alberto Categoría: Incesto

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2022-01-13


Soy profesor tengo 50 años actualmente director de una escuela e visto en mi carrera muchas cosas a nivel sexual niñas con niños alumnas y maestros pero nunca yo e tenido nada de eso y no voy a decir que. No me la han puesto dura algunas niñas a lo largo de mi carrera bueno en noviembre con la pandemia el inició de clases a sido lento y pocos niños acuden tengo casi 400 alumnos inscritos heno iré al grano un día viernes esalia a una reunió y al regresar casi todo el personal se había retirado encontré solo algunas maestras y personal de limpieza bueno cuando iba a mi oficina a gurdar documentos vi por la ventana que da al patio a una niña pero seguí a .mi oficina sin mayor atención al salir veo por la misma ventana el vigilante de manera extraña entrar a un salón del fondo y crear la puerta salí al corredor y se despidieron las docentes y me quede a esperar terminara el personal de limpieza para cerrar y estando allí me doy cuenta de que el vigilante debe ayudar a cerrar y preguntó si alguien lo a vía visto y no la ultima vez yo mismo lo vi entrar al salón del fondo y pensé a de estar durmiendo porque no me vio llegar y me fui a buscarlo cuando llegue frente al salón Hale la puerta y estaba cerrada desde dentro dije si este esta durmiendo iba a llamar y escuche un zuzuroo como de voces bajistas y afine el oído y si era voces me fui oero di la vuelta a la parte de atrás por la ventana ne asome discreto y mi sorpresacjuan el vigilante con victoria alumna de 5 grado de 10 años con la saya subida y laa panty en las rodillas tratando de oír por la puerta Juan sentado en sobre el escritorio con la polla al aire bien erecta haciendo señales a la nena de no hacer ruido minutos después la nena se acerco sonriente y dijo no hay nadie y tomo aquel aquella polla y la comenzó a Pajear y juam a saboar el culo de victoria que por cierto que culo bien parásito y gordito tenia luego de mi sorpresa se me puso bien dura segui viendo Juan la recostó del escritorio abrió sus par de nalgas y la metió entre sus pierna no la penetró sólo apretaba la polla entre su par de nalgas y ella gemía así por un rato y exploto bañando las nalgaa de la nena mucha leche le saco luego ella subió su panty y el acomodo su morra y salieron!! Ne di paja allí también y mi carga de leche fue igual de copiosa ahora mi plan definitivo luego de años de ver y si desar alguna niña sin atreverme se hará realiza voy por victoria ese culo vale lo voy a tener y a Juan lo quitare del medio lo llamare y le dire lo que vi y tendrá que renunciar y victoria me la quedare también le diré lo que vi y sera fácil no perderé esta oportunidad !!! Término por ahora ya les contare mas cuando aborde a victoria!!!!

Autor: El profe Categoría: Tabú

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mi esposa quiere un amante de planta.

2022-01-13


hoy tengo un problema con el corona virus. siempre he tenido mi fantasia de que mi esposa con quien tenemos 34 años de casados, tenga un amante de planta, ella tiene 56 años de edad y yo soy 6 años mayor que ella. p sea ya cumpli los 62 años. yo no tengo mucho sexxo con ella y a mi con hacerlo una ver a los tres meses me basta y estoy satisfecho, yo se que ella se masturba y bastante seguido, pero yo no le digo nada porque se que ella lo necesita. a veces le pregunto yo si se atreveria a buscarse un amante que le quite las ganas de culiar, y ella siempre me dice que si yo no me enojo con ella, que claro que le gustaria, pero dice que ella quisiera tener uno de planta, no a alguien con quien tener que husar condon cada vez que van a culiar. ahora el problema es por el corona virus, ya me dijo que posiblemente el proximo año ya no tengamos esta pandemia, y me dijo que yo no me vaya a asustar, pero que me va a decir cuando ya lo tenga y hayan culiado un par de veces. lo unico que me dice ella es que no quiere ningun problema de celos de parte mia. asi que se tiene que esperar nomás.

Autor: Ernesto Categoría: Fantasías Eróticas

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Sumisa.

2022-01-11


Ciertamente perder mi marido fue un duro golpe, es difícil recuperarse de algo tan terrible como la perdida de tu compañero de toda la vida, sobre todo a una joven edad, crees que de alguna manera las noches no serán tan solitarias, pero sientes ese vacío todos los días y todas las noches de tu vida, la cama es demasiado grande para una sola persona, crees sentirlo, olerlo, que te despertarás y él estará ahí contigo, a tu lado. Es una sensación de soledad y abandono que está en torno a ti cada día, lo quieres de regreso, lo lloras, le pides al cielo que te lo devuelva, pero no sucede nada, sigues sola día tras día, entonces te vuelcas con todo tu afecto a tú hijo, Manuel, él es el único que continua a mi lado, es un amor de muchacho, muy cariñoso conmigo, pero él es un ente aparte, él tiene sus amigos, él tiene su chica, hay más gente que comparte con él, con su vida, con su intimidad y, estoy contenta de que así sea, él necesita una vida normal. Tenerlo a mi lado me mantiene viva también a mí, Manolo me recuerda a su padre en muchas maneras, cuando estamos cerca a veces huelo a su padre en él, su voz es similar, su modo de moverse asemeja mucho al de mi difunto marido, esto me conturba y molesta pues quisiera a mi marido de regreso. El otro día lo sorprendí mirándome mis pechos, es la primera vez que me doy cuenta de ello, sé que los hombres son así, sé que la mayoría de los hombres me miran pues mi cuerpo conserva mis formas juveniles y soy algo exuberante, mi marido decía que, si tuviera que enojarse por que los hombres me miran, no tendría ninguna amistad con seres de su mismo sexo y no podría salir conmigo a la calle, yo sé que es como una maldición de familia, a todas las mujeres de nuestra estirpe le ha sucedido lo mismo, somos todas agraciadas y afortunadas, la madre natura nos regaló abundantes curvas y sinuosidades. De todas maneras, no me tranquilizaba mucho de que mi muchacho me mirara de ese modo, me sentía incomoda con sus ojos en mis muslos desnudos o en mi escote pronunciado, esas miradas las debía conservar para su novia, no para su madre. Mi amiga Macarena tiene dos hijos más grandes que mí Manuel, seguramente ella tiene más experiencia que yo, tengo mucha confianza en ella, somos amigas desde el colegio y nos gusta estar cerca, así que decidí comentarlo con ella, ella tiene esa belleza nórdica tipo vikinga, sus cabellos largos y rubios, ojos verdes como de gata, su cuerpo es sinuoso como el mío y no ha perdido tonicidad incluso después de sus dos partos, su hijo menor es Guillermo, es muy amigo de mi hijo pues tienen solo un año de diferencia, en cambio Saverio está en su edad adulta y está ya en la universidad, así que su circulo de amigos es diferente. Me sorprendió mucho que la Maca considerara del todo normal que mi hijo me mirara en forma carnal, mirando mis piernas y mis tetas, me dijo que a ella le sucedía lo mismo y que eso es innato en el macho, todos los hombres se comportan de la misma manera, desde el niño más pequeño, hasta el hombre adulto y abuelo, todos tienen en su ADN eso de andar mirando a la mujer, a cualquier mujer, como una hembra, no es que tengan segundas intenciones, es natural en ellos, son básicos, es su naturaleza. —¡No!, Kathy querida … estás viendo esto de una manera equivocada … Me dijo posando la palma de su mano en una de mis piernas, estábamos sorbetéando un traguito de Baileys cómodamente sentadas en su diván. —Los hombres son como niños y tienes que ver a tú hijo en ese sentido … no tienes que ver a tú hijo en modo diferente … él es como cualquier hombre … tú eres una hermosa mujer y él en su natura lo percibe y sus ojos se van a las cosas atractivas que tú tienes … no puede evitarlo … su cerebro instintivamente se lo ordena … Aparte que mírate un poco al espejo … eres una mujer preciosa … es natural que tú hijo te mire … —¡Pero es mi hijo! … ¿Cómo lo haces con los tuyos? … ¿También ellos te miran? … —¡Por supuesto que me miran! … Y si tú le das mucha importancia al hecho, lograras solo turbar al chico … el te considerará algo prohibido y más te acechará, no tienes que esconderte de él … se tu misma … agradécele por mirarte y encontrarte atractiva … es más … ¡ayúdalo! … —¿Cómo? … Pero Maca … ¡Ayudarlo! … ¡Estás loca! … Me sentía terriblemente confundida con estos comentarios de Macarena, yo encontraba antinatural que mi hijo me fijara como a una hembra y ella lo trataba en modo tan liviano y consencientemente les permitía a sus hijos de mirarla. Me miro arrugando su frente y llevando sus ojos claros al cielo, sus carnosos labios rojos se cerraron en una mueca de desenfado y teniéndome mucha paciencia, estaba a punto de darme una disertación educativa sobre esta insólita situación. —Kathy, escúchame bien … Saverio mi hijo mayor, comenzó a mirarme mientras dormía … Mis labios formaron una “O” de sorpresa al escucharla, porque la conozco tanto que sé que ella duerme desnuda e imagine a su hijo que también conozco de toda una vida, mirándola en cueros. —¡Oh!, si querida … lo sorprendí una mañana temprano en el vano de la puerta de mi dormitorio con sus boxers escondiendo una protuberancia enorme … —¡Uy!, Maca … ¡Pero que hiciste mujer! … ¿Crees que estaba …? … —¡Sí, tal cual! … ¡Se estaba tocando! … —¡Oh, Dios mío! … ¿Qué hiciste? … —Bueno, las opciones no eran muchas … enojarme y castigarlo … echarlo y comenzar a cerrar mi puerta con llave … o asimilar el hecho como algo natural y dejar que él solo procesara la situación y se diera cuenta de que no había nada que mirar … tú sabes que soy naturista y camino desnuda por la casa, así que ellos me ven casi a diario en mi traje de Eva … —Entonces … ¿Cómo? … ¿Qué hiciste? … —Bueno … no hice nada … me levanté … pasé junto a él … le di un beso de “Buenos días” y me fui al baño a ducharme … —¡Y, Saverio! … ¿Él no dijo nada? … —Yo no dije nada y él tampoco … fue cómo la cosa más natural del mundo … —¡Ay, Maca! … ¡No te puedo creer! … —Pero la cosa me quedó en mente … así, a la mañana siguiente estaba atenta … me desperté muy temprano que estaba todo obscuro … como estaba agradable la mañana me quedé traspuesta, me dormí otra vez … cuando desperté la mañana estaba clara, se veía el suave resplandor del sol y ahí, sentando un poco en penumbras, estaba mi Saverio tocándose su herramienta frenéticamente y a punto de correrse … Inverosímil, no podía dar crédito a lo que Macarena me estaba contando, no podía imaginarme a su hijo, pero imaginé al mío junto a mi cama masturbándose. A pesar de absurda la situación, me sentí ligeramente excitada al pensar en ese miembro duro y eyaculando semen fresco a esas tempranas horas de la mañana junto a mí, la insté a que me siguiera contando: —¡Ay, niña! … ¿Pero que hiciste? … —¡Bueno me senté en la cama y lo llamé a mi lado, … Obvio! … —¿Lo regañaste? … —¡No! … él escapó corriendo de mi habitación … se asustó y se avergonzó … —¡Ay, niña! … ¡Continua! … ¿Qué hiciste? … —¡Fui tras él! … Así desnuda cómo estaba lo seguí a su cuarto … —¡Pero, Maca … no te puedo creer! … ¿Cómo que lo seguiste desnuda? … —¡Oh, querida Kathy … no tenía otra opción! … Se acerco con tanta vehemencia a mi rostro, que podía sentir la tibieza de su respiración en mi cara a centímetros de mi boca, arqueaba sus cejas y apuntaba su dedo como subrayando sus palabras: —¡No podía dejar que mi muchacho se sintiera avergonzado y en culpa! … ¡Quizás sintiéndose sucio por haber visto a su madre desnuda y haberse excitado! … Cómo madre tenía que ayudarlo a superar esa situación … tenía que ponerme delante de él y decirle que no se debía avergonzar por algo tan natural como la masturbación … —¿Y … que más? … ¿Qué paso después, mujer? … —¡Pues tuve que ayudarle a reponerse! … ¡Tuve que explicarle muchas cosas y hacerle notar otras! … ¡Me siento orgullosa de haberle ayudado! … —¿Pero en que modo le ayudaste? … ¡No te entiendo! … ¡Hazme comprender cómo lo hiciste! … Macarena elevó otra vez la vista al cielo un poco impaciente por mi falta de entendimiento, parecía tan simple para ella, yo que la conozco bastante bien, se que ella es liberal en todos los aspectos de la vida, una mujer muy hermosa, de esas que hacen caer de rodillas a cualquier hombre, me imagino a su hijo adolescente delante de esta estatua de belleza femenina totalmente desnuda, su piel es esplendente, su cuerpo voluptuoso y perturbador, delicioso de contemplar. Puedo solo imaginar la reacción de su hijo ante tamaña beldad, también sé que ella mantiene su panochita perfectamente depilada, así que ese niño tenía a la vista su mamá desnuda con su conchita exponiendo esos labios gruesos, protuberantes y lustrosos, yo que le he visto su chocho varias veces, he quedado fascinada por el resplandor de su chocho cuando camina: —Mi niño me miraba un poco atemorizado, le dije que teníamos que hablar, después tomé su mano y le expliqué que no estaba bien que el entrara a mi cuarto a escondidas solo para verme desnuda … le di a entender que él me podía ver desnuda en cualquier momento … nadie debería avergonzarse de su cuerpo o inhibirse por reaccionar ante algún tipo de excitación, incluida la propia madre … es natural que un chico de su edad sienta curiosidad por el cuerpo de una mujer y prefiero ser yo a instruirle en modo correcto, antes de que aprenda tonterías pervertidas en revistas pornográficas … Conociendo a Macarena, ya no me parecía tan extraño que ella haya resuelto de ese modo para con su hijo. —¡Y él! … ¿Qué dijo tú hijo de toda esta charla? … —¡Se quedó en silencio por largo rato … trataba de ocultar su erección! … —¿Cómo? … ¿Todavía lo tenía paradito? … —¡Y bien durito que lo tenía! … Continuaba a mirarme mis tetas y mi entrepierna, cómo yo estaba sentada a su lado no podía ver nada … Le dije que también yo me masturbaba cuando sentía deseos … todo el mundo lo hace, no debes tener vergüenza de ello … es natural … y que estaba bien hacerlo en la seguridad de su propia casa … Me causo un poco de desasosiego la situación, pero extrañamente me excitaba, no se si Macarena se dio cuenta, pero mis bragas se estaban humedeciendo, escuchando su confesión, pero lo que vino después me dejo literalmente sin palabras y cambió mi modo de ver a la Maca: —Cómo él seguía excitado y en erección, le quité la parte superior de su pijama y quedamos los dos completamente desnudos … luego lo hice recostarse y tomé su erección con mi mano derecha y acaricié su pene duro y caliente, delicadamente aterciopelado … no encuentro palabras para describirte lo maravilloso que se sentía su pene en mi mano … me pareció de una dulzura única que él se quedara cómodamente recostado y me dejara hacerle eso … Pero al pobre probablemente jamás nadie lo había tocado … se corrió con suaves quejidos plegándose hacia adelante … inmediatamente yo también me corrí mordiéndome los labios para no gritar y asustarlo … —¡Dios mío … te corriste junto a tú hijo! … —¡Sí, jamás lo negaría y fue sensacional! … ¡Sé que puedes pensar que está mal, horrendo, pervertido y pecaminoso … pero prefiero que lo haga conmigo y no con una desconocida arriesgando de contraer quizás que cosa … ¿o, a ti te gustaría que tú hijo lo hiciese con una puta callejera o una chica promiscua que podría tener solo Dios sabe qué? … —¡No lo sé! … ¡Por supuesto que una tiene que proteger a su hijo! … —¡Los chicos a esa edad enloquecen con las hormonas y lo harán de todos modos! … ¡Si todo va bien terminan dejando embarazada a otra pergenia con hormonas enloquecidas o con una enfermedad de transmisión sexual! … —¿Y … y … qué … qué … hiciste después? … Me resultaba hasta difícil para hablar, me la imaginaba a ella y a su hijo teniendo un orgasmo espontaneo y esto más me excitaba: —Pues lo que hace toda buena madre … Me fui al baño, humedecí una toallita con agua tibia y volví a la habitación de él para limpiarlo … le dejé su pene limpiecito y con aroma a jabón … no me pareció nada del otro mundo … cuando más pequeño había limpiado sus vómitos, sus cacas, su orina y todos sus fluidos corporales … ¿Por qué no esto? … ¡Soy su madre! … —¡Pero Maca! … ¡Te confieso que me has sorprendido y no sé que pensar! … —¡Y después que terminamos, le dije que en cualquier momento tuviera necesidad y deseos de hacerlo, podía venir a pedírmelo y yo estaría más que feliz de poder ayudarlo! … —¡Uy! … ¡Por Dios, Maca! … ¿Y alguna vez volvió … te pidió … que lo … ayudaras? … —¡Oh! … ¡Pero por supuesto … todo el tiempo! … Lo dijo en un modo tan normal que le creí, expresándose sueltamente y admitiendo que no era una gran cosa, es lo más natural y que nos sucede a todos los seres humanos: —No solo volvió en busca de “Ayuda” … sino que tomó tanta confianza conmigo que incluso me pedía consejos de como hacerlo con las chicas … me contaba sobre sus experiencias y me decía con quien había estado la última vez … También me agradeció por ser una madre tan comprensiva y cariñosa … me dijo que le había cambiado su vida … que otros chicos tiene terror a sus padres y no pueden conversar nada con ellos … —¿Y que te ha sucedido con Guillermo … él también viene a pedirte tú “Ayuda”? … —¡No! … Pienso que él se enteró por su hermano … —¿Cómo? … ¿Saverio llevó a su hermano pequeño para que le ayudaras? … —¡No! … fue diferente … fue tan tierno con su carita de niño bueno … vino con una tímida sonrisa en sus labios y esa vocecita de niño y me dijo que él quería ser como su hermano Saverio, qué quería las mismas cosas … su carita estaba roja como un tomate y casi tartamudeaba … —¿Y tú qué hiciste? … ¿Qué le contestaste? … Mi panocha se había convertido en una fontana, traté de ocultar la mancha que se estaba formando en mis pantalones, pero la Maca me miró y continuó recontándome: —Le pregunté si él sabía lo que me estaba pidiendo … Me dijo que no, pero solo movió su cabeza, ya no le salían más palabras … le sonreí besé su mejilla, le tomé la mano y lo llevé a su cama … luego le bajé sus shorts y comencé a acariciar su masculinidad … —¡Pero Maca! … ¡También con tu hijo chico! … —Kathy … son mis niños … me pertenecen y estoy feliz de que se sientan cómodos viniendo a mi por algo tan hermoso y privado … —¿Y paso algo más con ellos? … No me respondió con palabras, solo se acercó a mi mientras asentía con su cabeza, me besó suavemente en los labios y luego susurro a mi oído: —¡Tu mancha, querida … ahora se comienza a notar mucho más! … Miré hacia mi ingle y efectivamente había una llamativa mancha de cálida humedad, me había empapado mis bragas y pantalones, quise cubrirme con cierta vergüenza, Macarena me miró con desconcierto, levantó ambos brazos al cielo: —¡Kathy, por favor! … ¡Una adolescente podría comportarse así, pero tú no! … ¡Sabes que no es la primera vez que te veo excitada! … —¡Pero Maca … me siento tan … tan! … —¡Por favor, Kathy! … ¡Te has calentado, es una cosa natural! … ¡De seguro has pensado a tu hijo! … ¿Verdad? … ¿Quieres que te “Ayude” también a ti? … Macarena me miraba con ojos expectantes y brillantes, yo ya conocía esa mirada suya. —¡Oh, Maca … tengo que irme! … —¿Estás segura? … ¡Deberías irte a casa a cambiarte! … ¡De todos modos huelo tu olor y es un aroma maravilloso! … Me levanté y Macarena también lo hizo al mismo tiempo, quedamos de frente y ella se acerco a mi para besarme, un beso suave que inmediatamente se trasmutó en un intercambio de saliva ardoroso. La mano de la Maca se poso en mi nuca y me retuvo para meter su lengua suave en mi boca, entonces supe que no me iría a casa. Sus esponjosos pechos presionaron los míos y me hicieron emitir un gemido audible. Su mirada clara derrochaba pasión y yo me entregué a esos ojos lascivos que me recorrían por entero, en segundos abrió mi blusa y aflojó mi sostén, mis senos se derramaron mostrando mis pezones enormemente erectos. Se inclinó a chupar mis pezones mientras luchaba por abrir el cierre de mis pantalones, sus dedos magistralmente desabotonaron mis pantalones y bajaron la cremallera, sentí la punta de sus dedos metiéndose entremedio de mi tanga: —Me encanta tu olor … siempre hueles rico … a sexo … a tus fluidos! … No dije nada, solo me dejaba acariciar por sus manos y dedos que exploraban cada centímetro de mí, no sé cómo ella se había desvestido casi por completo, más de una vez nos habíamos juntado la Maca y yo, con ella aprendí lo bello que es estar con otra mujer: —¡No es de extrañar que tu hijo te deseé … solo mírate! … Macarena me saco los pantalones, luego agarró con sus dientes mi delgada y pegajosa tanga, la tiro soltándola y dejando que azotara mi tierno coñito. Gemí y abrí mis piernas para ella. —¡Por favor, Maca! … ¡Cómete mi almejita! … ¡Cómetela ya! … Macarena comenzó a lamer mis muslos, recogiendo parte de los fluidos que emanaban de mi concha, luego me quitó mi diminuta tanga y mi chocho mojado sitio el calor desnudo de su lengua, lamió lentamente entre mis labios vaginales para luego rodear mi clítoris y comenzar a torturarlo con lengua y dedos. Agarré un puñado de sus rubios cabellos y comencé a restregar mi concha en su rostro, la empuje sobre mi vagina, moví mi ingle de arriba abajo, la sentí gemir y agarró mis glúteos tirándome hacia ella. Su lengua ya conocía mi cuerpo y sabía donde chupar y lamer para alcanzar todos los lugares de mi dulce conchita que me procuraban espasmódicos temblores, agarré su cabeza con mis dos manos y la metí por entero en mi ingle, luego me corrí lanzando un gemido y chillido liberatorio, por fin me desahogaba, sentí que las vibraciones de mi chocho se transmitían a la Maca y la vi estremecerse en su propio orgasmo, desnudas como estábamos, nos fuimos abrazadas al baño, acaricié el maravilloso cuerpo de la Maca imaginando fuesen sus hijos que la follaban, quería preguntarle más cosas, que me contara más de sus andanzas con sus hijos, le folle el culito diciéndole que era la verga de Saverio la que le rompía el culo y logré que se corriera como loca, después de recompensar mi cuerpos con otros par de orgasmos, me vestí y me fui a casa cavilando sobre las confesiones de la Maca, de cierto me preocupaban y me excitaban enormemente. Llegué a casa y comienzo a inspeccionar, me doy cuenta de que los calzoncillos de mi hijo tienen trazas de algo reseco y pegajoso, yo lo había notado con anterioridad, pero no me había llamado particularmente la atención, ahora después de la conversación con la Maca, todo me resulta sospechoso y curioseo todas las prendas de mi hijo, me viene a la cabeza que quizás mi hijo también me espía mientras duermo, me parece algo descabellado, pero ya no lo descarto. Que tal si esas manchas son el producto de las noche en que él se masturba al costado de mi cama, además, que yo tengo problema de insomnio después de la muerte de mi marido y muchas noches, por no decir todas, hago uso de medicamentos recetados que me hacen dormir toda la noche, aparte de que uso una mascara de noche para proteger mis ojos. ¿Será eso posible? Además, mi hijo es amigo de Guillermo y quizás éste ya le contó lo que hace él con su madre y mi hijo quiere hacerlo conmigo. A la mañana siguiente me desperté fijándome en todos los detalles, mi cuarto estaba vacío, pero la puerta estaba entreabierta y yo estoy segura de haberla dejado cerrada, me levanté a mirarme en el espejo y encontré que un botón de mi pijama estaba abrochado incorrectamente, decidí sacarme mi pijama, me baje los pantalones moviendo mis caderas y este cayó hasta el suelo, con mis nalgas desnudas me observé en el espejo, note en mi pecho como si tuviera algo reseco y pegoteado en mi piel, me acerqué bien y me pareció como si mi piel estuviese descamada justo en la hendedura de mis exuberantes senos, comencé a frotar con una mano y las escamas cayeron en el lavamanos, llegué a la conclusión de que se trataba de semen seco y no era mi piel la que se estaba resecando. A mi marido le encantaba meter su verga entre mis tetas y follármelas hasta correrse copiosamente en ellas, sé que a la mayoría de los hombres les gusta embadurnar de lechita la tetas de su hembra, es natural para ellos y les da mucho placer, con mi esposo aprendí a disfrutarlo yo también y con mucho placer le dejaba correrse sobre mis pechos, gozaba sintiendo esos enormes chorros de lefa escurriendo sobre mi delicada piel, a veces me metía su verga en mi boca y me regalaba las últimas gotitas de su esperma, más tarde su lefa se secaba en mi piel y luego se desprendía exactamente igual que esta que me encuentro ahora mirándome al espejo. ¿Pero cómo puede ser posible que me despierte con semen sobre mis tetas, si yo duermo sola y mi marido ya no está junto a mí? Vi mi cara de sorpresa reflejada en mi espejo, ¡Pero es inaudito!, ¡Mi marido está muerto!, ¡No puede ser posible! Me quedé atónita pasando mi dedo sobre ese semen seco y llegué a la conclusión de que el único que podía haber hecho algo así era mi hijo, seguramente él estuvo en mi habitación, me abrió la camisa de mi pijama, se masturbo sobre mis pechos y me dejó llena de su semen juvenil, por un momento imaginé cosas y me abrí las piernas en busca de más esperma seca, pero si me hubiese penetrado probablemente me habría despertado aun cuando estaba drogada con mi somnífero. No encontré trazas de semen en mis piernas o cerca de mi concha, pero quedé perturbada sabiendo que mi hijo hacía esto conmigo, humedecí mi dedos en mi boca y los pasé sobre esos restos de semen seco, luego los volví a meter en mi boca, si estaba segura de que era semen, me excité al saborear el semen de mi hijo, me recordaba al de mi marido. Confusa me fui a la ducha, tengo que hablar con mi hijo, pero no sé como hacerlo, podría intentarlo siguiendo la experiencia de Macarena, volví a pasar mi dedo húmedo sobre mis tetas y lengüeteé mi dedo con sabor a semen, luego toqué mi clítoris inflamado con esos dedos hasta que me plegué hacia adelante. afirmándome en el lavamanos, me corrí en modo demencial. Después de la ducha me fui a continuar con mi rutina jornalera, mi hijo ya se había levantado y sentía que se estaba duchando, en la cocina preparé desayuno para mí y para él, luego me senté a reflexionar sobre cuanto acaecido, ¿Será oportuno que lo interpele ahora para que me explique lo de anoche? Normalmente, después de la muerte de mi marido me costaba mucho dormirme y comencé a tomar un somnífero recetado por mi doctor, pero las mañanas me despertaba ansiosa buscando a mi marido y me deprimía pensar que él jamás volvería. Pero esta mañana ni siquiera me recordé de él, mi preocupación fue ese semen seco. Estaba excitada y confundida por los sentimientos encontrados que me producía toda esta situación. Además, las confesiones de la Maca habían despertado dentro de mí un morbo desconocido hasta ahora, yo sabía que estaba mal excitarme pensando a mi hijo, pero me reconfortó el hecho de que mi mejor amiga no encontrara nada malo en ello, a ella le encantaba poder complacer a sus propios hijos. De todas maneras, me resultaba difícil aceptarlo de buenas a primeras, pero estaba comenzando a pensar que sería algo solo entre él y yo, los dos solos, como mi amiga con sus hijos, mientras estos pensamientos rondaban mi cabeza, restregaba mis muslos y mi concha se contraía con pecaminosos sentimientos, comencé a anhelar secretamente que mi hijo entrara en mi dormitorio. Dejé de avergonzarme por mis cochambrosos sentimientos y mi cuerpo respondió en consonancia dejando mi flor húmeda y pegajosa, deslicé suave y lentamente mis dedos por debajo de mis bragas y me toqué impúdicamente pensando a un encuentro con mi hijo. Mi hijo Manuel llego por detrás y me beso los cabellos, yo estiré instintivamente mi mano hacia atrás y acaricié su mejilla, él tomó mi mano y la olió: —¿Qué? … —¡Tú mano tiene un rico olor! … ¿Has comprado algún jabón nuevo? … Me ruboricé como una colegiala, con esa mano me había estado tocando mi chocho pocos minutos antes, me quedé en silencio e hice que se acomodara, le serví su desayuno y nos servimos los cereales y dulces que había sobre la mesa, conversamos de cosas intrascendentes y note que no despegaba sus ojos de mis senos. La jornada transcurrió sin sobresaltos, solo que durante el día mis dedos hicieron de las suyas penetrando la delicada región de mí vulva y me procuraron el placer de varios orgasmo, calmando mis ansias e indecorosos deseos. Llegando la noche, me fui a la cama con un pijama fresco y limpio, al poco rato me saqué los pantalones y me abrí la blusa, comencé a pensar en Macarena y sus hijos, no lograba conciliar sueño, pero me negué a tomar una pastilla, sentía mi piel desnuda en las sábanas, me puse mi mascara de noche y me acomodé en el silencio de la noche, toda desnuda. Así como pasaban las horas, mi mente se mantenía alerta y excitada, no lograba dormirme, en ese silencio de capilla, pude sentir algunos movimientos de ligeros y agiles pasos, quise quitarme la mascara y sentarme en la cama, pero fingí dormir, estaba nerviosa y aterrorizada, pensé que bien podía ser un desconocido que se había infiltrado en mi cuarto, podría eventualmente hasta asesinarme. Escuché el sonido de una respiración junto a mi cama, mi corazón latía a mil, me obligué a permanecer quieta y parecer dormida, la respiración se hizo errática y afanosa, parecía como si estuviera masturbándose, a continuación, sentí una ráfaga de aire fresco cuando las sabanas y el edredón fueron retirados, quienquiera que estaba sobre mi cama, ahora tenía una vista clara de mi tetas desnudas, mi hijo me había visto tantas veces que no pensé fuese él. Me ilusionaba con el espíritu de mi marido, lo deseaba a él, lo había soñado tantas veces que me concentré en ese pensamiento y poco a poco me fui tranquilizando. Sentí al extraño aspirar una bocanada de aire y gemir, murmullando placenteramente, quienquiera fuese estaba complacido con la vista de mis redondas exuberancias, me estaba sintiendo un poco inquieta y molesta por ser observada así tan descaradamente, hubiese querido cubrir mis senos, pero me retuve y permití al desconocido de regocijarse y gozar la vista de mis glándulas mamarias. Repentina, pero suavemente las mantas fueron retiradas de mi cuerpo, permanecí en la misma posición, mi longilínea figura estaba completamente expuesta al intruso, la respiración del usurpador aumentó considerablemente y mi lecho comenzó a cimbrarse, el sonido era inconfundible, se estaba masturbando frenéticamente y estaba a punto de correrse. Yo seguía inmóvil, pero mi respiración se había vuelto agitada e inconscientemente levanté mis tetas hacia el desconocido, sentía mi coño hirviendo y mis jugos emanando libremente, el desconocido podía verme y oler mis fluidos, sentí su mano en mi vientre, me tomo una teta y comenzó a restregar su pene en mi pezón, luego pellizcó mi otro pezón tironeándolo, después se puso a horcajadas sobre mi y con su verga en medio a mis tetas comenzó a follarlas con fuerza, la venda seguía cubriendo mis ojos, pero yo estaba gimiendo sin control, ¿Cómo podía pensar que estaba todavía durmiendo? Pero no hice ningún movimiento, no quería que se detuviera, sé que estaba mal, pero mi mente divagaba por los senderos de la lujuria y lo único que quería que me penetrara. Imposible de continuar inmóvil, gemí y moví mi cabeza hacia la desconocida figura, esta se detuvo, salto de mi cama y escapó por el pasillo. Me saqué la mascara de mis ojos y me encontré en una habitación sola, sin nada, solo esa sensación formidable de su verga aprisionada entre mis pechos sudados y humedecidos por la lubricación de su esperma pre seminal. Me sentí muy nerviosa, pero estaba cansada y todavía caliente, me bastaron dos masajes y me corrí abundantemente. La mañana temprano, me desperté y sintiendo que mi hijo se estaba duchando, fulmíneamente me fui a su cuarto a buscar su ropa interior, pues lo de anoche me había parecido un sueño y quería corroborar de que no lo había sido, no pude encontrar nada en la ropa sucia, una especie de pavor se apoderó de mí, no tenía nada para confrontarlo. Quizás no fue él, mi hijo, tal vez fue un violador y yo le había permitido que me abusara, casi con pánico me agaché a mirar debajo de su cama, entonces vi un rollo de ropa al otro lado cerca de la pared, me fui de golpe a recogerlo y a hurguetear entre las prendas, vi que estaban pegoteados, abrí los calzoncillos y la remera, ambas prendas estaban empapadas en semen, literalmente goteaba, ¿Cómo puede haber producido tanta esperma?, pensé. Quizás el verme desnuda lo habría sobre excitado corriéndose en una avalancha de esperma, no sé si esto se lo podría contar a la Maca, no pude evitar de meter mis dedos en los restos de lefa y me los lleve a mi boca —Sabe como el semen de mi marido— pensé, escuche la ducha detenerse, así que tire las prendas en el rincón debajo de la cama y escapé silenciosamente a mi cuarto, me fui a mi baño y continué a chuparme los dedos —¡Oh, hijo, mira en lo que has convertido a tu madre! —pensé. —¿De veras tú crees que esta es la primera vez que te folla las tetas? … Macarena tenía una sonrisa de oreja a orejas escuchando mi relato de lo acaecido con mi hijo Manuel y me preguntaba groseramente sobre los pormenores. —¡Pero, Kathy! … Eso es lo que hizo y, a pesar de lo que dices y piensas, ¡le permitiste hacerlo! … —¡Qué! … ¡Que quieres que hiciera … no tenía más opción! … —¡Kathy! … ¡Tenias todas las opciones del mundo … tú misma dijiste que cuando te creyó despierta, salió corriendo como un pequeño niño! … —¡Por Dios! … ¡No digas eso! … —¡Qué! … —¡Eso de pequeño niño! … —¡Lo dije de propósito! … ¡Por qué tienes que aceptar que ya no es un niño y que ha crecido … ahora es un adolescente con impulsos sexuales … debes tener más comunicación con él y no asustarlo hasta hacerlo huir aterrorizado … tienes que asumir que es un chico que está descubriendo su sexualidad! … —¿Qué estas tratando de decirme? … —¡Quiero decir que Manuel entró en tu dormitorio no solo una vez … quizás mucha veces y tuvo sexo con tus pechugas mientras tu dormías … yo también duermo desnuda y también tomo pastillas, pero estoy segura de que ninguno de mis hijos vendrá durante la noche a violarme! … —¡Oh, Maca! … ¿Qué estás diciendo? … —¡Por Dios, Kathy! … ¡Cómo es posible que no lo entiendas! … ¡Ahora son solos tú y él! … ¡Él está excitado por ti, Kathy! … ¡No es difícil imaginarlo! … ¡Eres una hermosa mujer con un cuerpo de diosa! … —¡No! … ¡Me he puesto vieja, gorda y estoy fuera de forma! … —¡Mujer, tú estás loca! … ¡Tienes un cuerpo que las mujeres te envidian y los hombres se vuelven locos por ti! … ¡Conozco amigas que se han gastado una fortuna tratando de parecerse a una como tú! … —¡Pero, Maca! … ¡Quizás antes, pero ahora …! … —¡Nada de peros! … ¡Kathy eres una “bomba sexual” como dicen los chicos! … —¡Maca, detente! … ¡Sé que me estás diciendo eso para hacerme sentir mejor …! … —¡Kathy, detente! … ¡Eres un ángel caído del cielo … si no fueras mi mejor amiga, yo misma te violaría aquí y ahora! … incluso después de tener a Manuel, tus pechos no perdieron ni textura ni firmeza … por eso no me extraña que tu hijo te folle las tetas … —¡Pero, Maca! … —¡Nada, mujer! … ¡Tienes que enfrentarlo y aceptarlo, tú hijo te necesita … necesita del amor y consuelo de una madre … tú también lo necesitas … abre tus ojos y expande tú mente … sino un día te encontraras sola sin él … puedes continuar a drogarte para dormir y que tú hijo se distancie de ti … o, comunicar mejor con él y acercarte a él … ayudarlo a crecer junto a ti … no lejos de ti! … Me quedé silenciosa rumiando sobre las palabras de Macarena, se sentían justas y lógicas, él es mío y debemos estar juntos, no podría vivir sin él, tampoco me imagino con otro hombre y empezar de cero, solo hay un hombre en mi vida y él es mi hijo Manuel, solo que está teniendo los impulsos sexuales de su juventud y yo le tengo que estar cerca y “Ayudarlo” a transitar por esta fase de su vida, quizás la Maca tenga razón, tengo que comunicar mejor con él. —¡Oh, Maca … Maca! … ¡No sé que hacer! … ¡Estoy tan confundida! Macarena me estrechó en sus brazos, apoyé mi mejilla en su hombro y lloré, lloré por la perdida de mi marido, lloré por mi hijo que arriesgaba de perderlo, lloré por mí y mi familia, ya nada era como cuando estaba con mi marido, todo había cambiado, estaba solo mi hijo y yo. ¿Me aceptará o se alejará más de mí si interfiero en su vida? Macarena levantó mi barbilla y me dio un beso en los labios, nos hemos besado infinidad de veces y este fue un beso de conforto, para infundirme fuerzas, las iba a necesitar, acaricié la mejillas de Macarena y vi ese brillo inconfundible en sus ojos claros, es tan apasionada que se le sale por los poros, no pude evitar de volver a besarla, pero esta vez con pasión, sentí un deseo irreprimible de acariciar sus tetas firmes y duras, le saque la remera por sobre su cabeza y me encontré con esos frutos deseados, ella rápidamente desabotonó mi blusa y aflojó mi sujetador dejando libre a mis prominentes tetas, jugamos a pellizcarnos los pezones como dos niñas, en ese momento se abrió la puerta de la cocina y entro su hijo menor: —¡Oh, hijo! … ¡Llegaste más temprano a casa! … —¡Sí, porque fallo el profe de gimnasia! … —¡Esta bien, ahora ándate y déjanos tranquilas a mí y la tía Kathy! … Guillermo no despegaba sus ojos de mis enormes tetas, yo trataba de cubrirme, pero era una misión imposible, se giró sonriendo y salió de la cocina. —¡Maca! … —¡Kathy, ellos saben que somos más que amigas! … ¿Deveras crees que todas esas noches en el Jacuzzi los chicos estaban durmiendo? … —¡Oh, mi Dios! … Más que avergonzada me sentía sorprendida, no sabía ni que decir ni como reaccionar, no tenía idea de que los chicos nos había observado mientras mi marido, el marido de la Maca y yo nos solazábamos haciendo nuestra pequeña orgía en el jacuzzi. —¡Sí Guillermo lo sabe … entonces también mi hijo lo sabe! … —¡Sí, seguramente lo sabe! … ¡Pero no le des tanta importancia, cálmate! … ¡A todos los hombres les encanta ver a dos chicas juntas y no creo que eso sea diferente con tu hijo, a mis chicos les encanta y seguramente también al tuyo! … Me confundí aun más, Macarena tomaba todo tan a la ligera y en modo tan simplista, en cambio para mí no era nada de fácil. —¡Maca! … ¡Creo que es mejor que me vaya a casa … tengo un torbellino en la cabeza … necesito pensar … me sobrepasan todos estos eventos! … —¡Cómo quieras! … ¡Pero no te pierdas … te echo de menos! … Me revestí y me fui a casa, cenamos algo ligero con mi hijo y luego nos preparamos para irnos a la cama, había un extraño silencio entre nosotros. En mi mente las palabras de la Maca resonaban una y otra vez, no quería que mi hijo se alejara de mí, ya había perdido a su padre, no me podía permitir de perderlo a él, mientras limpiaba la mesa y lavaba la vajilla, me armé de coraje y me fui a la habitación de mi hijo. —¡Hijo, necesito hablar contigo! … —¡Sí, imaginé que lo harías! … Me sorprendió su respuesta y por un momento me hizo titubear. —¿Cómo? … —Se trata de lo que pasó … ¿Verdad? … —¡Bueno, sí! … —¡No te preocupes, mamá … yo ya lo sabía! … Su respuesta me volvió a confundir y a sorprender, lo quedé mirando un poco perpleja, se veía que estábamos desconectados, no estábamos hablando de lo mismo. —¡Espera! … ¿De qué estamos hablando? … —De la tía Macarena y tú … —¡Qué! … ¿Qué sabes de eso? … —¡Mami! … ¡Todo el mundo sabe que tú y ella son más que amigas! … Debe haberse dado cuenta de la expresión de sorpresa en mi rostro, inmediatamente agregó: —¡Todos saben que tú y ella son mujeres calientes! … ¡Son las mamás más caliente de la historia universal! … No pude evitar de sonreírme ante su jocoso comentario, también me sentí excitada y halagada por mi hijo. —¡Hijo, soy tú madre! … ¡No deberías decir ese tipo de cosas a tú madre! … —¿Qué? … ¿Qué eres caliente? … Manuel sonreía confiado y no cesaba de fijar sus ojos brillantes en mis tetas y piernas. —¡Hijo, es agradable que tus amigos me encuentren sexy … pero tú eres mi hijo! … —¡Mamá … todo el mundo piensa que estás rica … que estas buenona … y tu culo es el mejor que he visto en vida mía! … —¡Manolito! … —¡Mamá, es la verdad! … —¡Esta bien, hijo … pero no me gusta la idea que tú … tú! … —¿Qué? … ¡Mamá, por favor! … —¡Manuel, no me gusta que vengas a mi dormitorio y … bueno … hagas lo que haces! … Pensé que lo sorprendería, que negaría todo, no estaba preparada para lo que hizo … se río, sí se río … luego riéndose se acerco a mi rostro desafiante: —¡Mamá, por favor! … —¿Por favor qué? … ¡No deberías hacer eso! … —¿Estás diciendo que después de todo este tiempo ahora comienza a molestarte? … —¡Yo … yo no lo sabía … anoche fue la primera vez! … ¿Cuánto tiempo llevas haciéndolo? … —¿Deveras? … ¡Perdóname tanto, pero no te creo! … ¡Tienes que haberlo sabido! … ¿Cómo es posible que no te despertaras con todo eso que te hacía? … —¡Hijo … yo … bueno, si pensabas que estaba dormida, ¿porque anoche te escapaste cuando te diste cuenta de que me desperté? … —No lo sé … nunca te había encontrado desnuda totalmente y, … anoche estabas preciosa en tu desnudez que pensé que querías follar … luego me asusté un poco y hui … —¡Pero Manuel! … Tú eres mi hijo … eres mi bebe, solía limpiarte, vestirte, llevarte al colegio … eso que haces no es posible … no podemos … —¿Por qué sigues diciendo eso, mamá? … ¡ya lo hicimos! … ¿Cuál es ahora el problema? … Noté que había una gran protuberancia en los pantalones del pijama de mi hijo, lo peor fue que él se dio cuenta que yo miraba su verga. —¿Qué quieres decir con que ya lo hicimos? … Anoche fue la primera noche que no me tomé mis pastillas para dormir, no puedo quedarme dormida sola en mi cama … —¿Deveras? … ¿Y también así de repente decidiste dormir desnuda? … —¡Bueno! … ¡Sí! … —¡Mamá, pero si eres una puta! … —¡No tienes ningún derecho a hablarme así! … ¡Soy tú madre, no lo olvides! … Entonces, él me sorprendió tomándome de la mano y comenzó a besarme. Me resistí con todas mis fuerzas, pero él tiene el físico de su padre, es mucho más alto que yo, me sostuvo con fuerzas, es tan alto como su padre, grande como su padre, fuerte como su padre, su boca presionaba mis labios y trataba de meter su lengua en mi boca. Agarró el borde de mi blusa y la tiro tan fuerte que los botones saltaron, con un rápido movimiento me la quitó de encima, después agarro la parte frontal de mi sujetador y de un solo tirón lo rompió. Se suponía que debíamos sentarnos a hablar y no debería estar aquí luchando con él mientras me sacaba la ropa, la Maca lo había explicado todo como una cosa tan natural y fácil, me estaba preguntando en que parte me equivoqué. Por ahora me había tirado fuera las tetas y succionaba mi pezón con inusitada fuerza. —¡Oh, mamá! … ¡Eres tan hermosa! … ¡Tus tetas me enloquecen! … —¡Hijo, por Dios! … —¡Mamá dejar de luchar … sabes que tú también lo quieres … sabes que quieres mi verga … solo dilo … sabes que mi verga es grande como la de mi padre … —¡No! … ¡No! … ¡Soy tú mamá! … Me resistí, pero tomó mi rostro con sus fuertes manos y me obligó a mirarlo a sus ojos, para mí era como mirar los ojos de su padre, me subyugaba, se parecía tanto a mi marido. —¡Dilo puta! … ¡QUIERO TU POLLA! … ¡Dilo! … Sentí que su mano se metió entre los pantalones de mi pijama y aferró mi tanga tirándola violentamente, rajándola de un solo tirón, las puso frente a mis ojos y la vi volar detrás de mí, estaba prácticamente desnuda en los fuertes brazos de mi hijo. —¡Dilo, mamá! … ¡Lo quieres … yo sé que lo quieres! … ¡No te resistas y deja que suceda! … —¡Yo … yo … umh! … Estaba sudada de tanto esfuerzo, pero al mismo tiempo me mojé, me excité aprisionada en sus brazos, mirando esos ojos profundos que me traspasaban el alma, entonces sentí sus dedos separando mis labios mayores y luego penetrando mi conchita, me mordí los labios para no gemir, me folló con sus dedos por algunos minutos, yo ya no luchaba, escondí mi rostro en su hombro, luego él bajo su cabeza a lamer mis pezones, mi vientre, metió su cabeza entre mis piernas y me lamió, mi vagina estaba goteando, voluntariamente levanté mi pierna y la coloque en su hombro: —¡Dios mío! … ¡Oh, Manuel! … No podía creer lo que estaba pasando, no podía creer de excitarme tanto con mi hijo, se parecía tanto a su padre, me recordó tanto a mi esposo que no pude seguir luchando, me entregué a él, me dejé llevar como lo hacía con su padre, mi hijo chupaba y lamía mi clítoris provocándome espasmos de placer inaudito, él estaba bebiendo mis jugos vaginales como solía hacer su padre: —¡Oh, sí! … ¡Dios mío! … mi pequeño bebé, sí ¡Fóllame! …. ¡Oh, Dios! … ¡Fóllame! … —¡Eso es lo que quería escuchar, mami! … —¡Sí, cariño! … ¡Hice feliz a tu padre y también te haré feliz a ti! … ¡Ven aquí, súbete y dame tu gran polla! … —¡Sí, mami … te daré mi gran polla, pero quiero correrme en ti, estoy cansado de masturbarme … —¡Esta bien, hijo! … ¡Yo también quiero que me des tú lechita! … En su propia cama mi hijo se colocó entre mis piernas abiertas de par en par y mientras su boca se posaba en mis labios, su verga comenzó a hundirse en mi chocho, me corrí casi de inmediato, era tanto el tiempo que no sentía una pija dentro de mí que me hizo alucinar en una serie de orgasmos concadenados, luego me puso boca abajo: —¡Mami, siempre he alucinado con tu culo … quiero coger tú hermoso culo, mami! … —¡Hazlo, hijo! … ¡Soy tuya! … ¡Todo lo que quieras … tómalo … soy para ti! … Diciendo eso, Manuel sacó de mi coño encharcado su enorme pene y lo presentó a mi orificio anal, pronto comenzó a forzar mi estrecha y apretada grieta, apoyé mi rostro en su almohada y me abrí mis glúteos, di chillidos de placer y dolor sintiendo la fuerza de su masculinidad ensanchando mi canal anal, luego me enderecé para poder empujar mi trasero contra su verga. —¡Oh sí! Mamá, me encanta así, quiero ver tus enormes tetas mecerse mientras te hago mía … —¡Entonces mi niño, cógeme más fuerte, así se balancearan más! … —¡Oh mami! … Tú trasero está tan rico y apretadito … ¿Por qué no lo hicimos antes, mami? … —¡Ya nada importa, mi bebé … lo estamos haciendo … cógeme y dame toda tu verga! … —¡Oooohhhh mami! … ¡Me voy a correr, mami! … ¡Maaamiiiiii, ssssiiii! … —¡Dame tu lechita, hijo! … ¡Dámela toda! … ¡La quiero toda en mi culito, hijo! … Sentí sus borbotones calientes llenando mi esfínter, era una copiosa carga de su lechita que llenaba mis vísceras, yo también lo sentía rico, estaba siendo sumisa como con su padre, goce con cada chorro de esperma que descargó dentro de mí, sentía la tibieza y las pulsaciones de su tremenda polla. —¡Oh mami, por Dios que ha sido rico … espectacular, eres la mejor, mami! … —¡Sí mi bebé, ven aquí! … Me giré y él se colocó entre mis piernas, tomé su pene suave y todavía erecto, metiéndolo en mi concha caliente y deseosa, no lo quería fuera de mí, para asegurarme de ello, lo amarré con mis piernas, lo quería sentir dentro de mi por siempre, mientras él recuperaba su respiración y besaba mí cuello y orejas, pensé en su padre que ya no está conmigo, pero sintiéndolo a él dentro de mi es como si su padre fuese vuelto, se parece tanto a él, con esa fuerza impetuosa, enérgica y ansiosa y tan bueno para mí. Cuando me coge es como su padre, su polla se siente igual, ahora soy de él, le pertenezco a él como le pertenecí a su padre, de pronto me sentí tan feliz, me desvanecí en esa dicha. Cuando me desperté, la polla de mi hijo levantaba la sabana, me metí debajo y lo engullí, mi sabor y su sabor mezclados bajaron por mi garganta, se lo chupé ardorosamente, no me importaba lo que pensaran los demás, tenía que contárselo a la Maca, sentí los quejidos de mi hijo cuando se plegó hacia adelante comenzando a disparar chorros y chorros de esperma en mi garganta, si eso es lo que le gustaba, estaba dispuesta a ser su puta y entregarme a él por entero. Fui la puta de su padre y ahora él lo ha reemplazado, seré su puta para que me coja todas las veces que quiera y donde quiera, tal como lo hacía su padre. Soy sumisa en la cama, me gusta complacer y que me hagan de todo, puedo parecer reservada y mojigata, pero no lo soy, mi esposo se dio cuenta de ello temprano en nuestro noviazgo y se posesionó de mi desde el principio. Jamás pude decirle que no en nada, me hizo hacer cosas que sorprenderían hasta a la Maca, sé que mi hijo me ama y yo seré su buena niña puta. Desde entonces no he vuelto a tomar somníferos, se acabaron los problemas para dormir, mi hijo me coje casi todos los días y yo me bebo su lechita todas las veces que me la da. Macarena no lo podía creer cuando se lo conté, ahora quiero regalar a mi hijo una tarde con ella y conmigo, aún conservo la filmadora de su padre, quiero que nos filme a mi y a la Maca haciéndolo, no sé si la Maca lo dejará que se la folle, pero esas son nimiedades que iremos superando con el tiempo, a mi marido le encantaba follarse a la Maca y también a mi hijo le gustará, estamos pensando en ir al Mall para comprarme lencería que a él le guste, será una magnifica tarde nosotros tres en mi cama, amo a mi hijo y haré de todo por él. ----- ----- ----- ----- ----- ooo ----- ----- ----- ----- ----- Los comentarios vuestros son un incentivo para seguir contando historias y relatos, vuestra opinión es siempre invaluable, negativa o positiva, es valiosa y relevante, todo nos ayuda a crecer como escritores y narradores de hechos vividos o imaginados, comenten y voten, por favor. [email protected]

Autor: Juan Alberto Categoría: Incesto

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Le di permiso a mi esposa

2022-01-10


Somos un matrimonio con 25 años de casados, pero desde hace algunos años estuve tratando de que mi esposa tuviera sexo con alguien mas con mi permiso, hasta que un día la convencí, la única condición era que tenia que estar enterado de todo, me tenia que platicar todo, ella acepto y salió con un amigo, yo siempre le dije que si salía tuviera cuidado de no ir a lugares muy públicos donde alguien pudiera verla, su amigo no sabe que tiene mi permiso de salir con el, así que cuando ella le dijo que no quería ir a un lugar muy publico, el le dijo que irían solamente a platicar, inmediatamente el la llevo a un motel, varias horas después de que ella regreso, me platico todo, dijo que cuando llegaron el de inmediato se lanzo a besarla y a quitarle la blusa, dejando libres sus grandes pechos, los empezó a mamar, para terminar de desvestirla al igual que el, dice que la puso en todas las posiciones, de perrito, de patitas al hombro, ella sobre el, y en un momento dado yo le llame para saber si todo estaba bien a lo que contesto que si, ella dejo el teléfono sobre el buro y no colgó la llamada por lo que pude escuchar como se la estaba cogiendo, pude escuchar como le estaba dando de perrito, escuche alrededor de 10 min, después colgué, le dio tremenda cogida, terminaron y descansaron un rato, se metieron a bañar y dice que ahí se la cogió de nuevo en la regadera, terminaron de bañarse y se alistaban para irse, ya estando vestidos, el nuevamente le bajo las mallas y se la cogió de nuevo, estuvieron 4 horas cogiendo, regreso cansadísima pero muy satisfecha, obviamente yo estaba nerviosísimo porque era la primera vez que esto pasaba, cuando llego ya la estaba esperando bien caliente para cogérmela y mientras lo hacíamos me platico todo lo que hicieron con lujo de detalles

Autor: LD Categoría: Infidelidad

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mi mujer se masturbaba cuando oia a su hija culiando

2022-01-09


voy a contar un poco de lo que vivo en el plano sexual con mi actual pareja, vivimos en las afueras de una ciudad bastante grande, nosotros no vivimos juntos, pero estamos en eso que al rato nos decidimos. yo tengo 55 años de edad, y mi mujer tiene 48 años. ella sabe muy bien como calentarme a mi. a veces me cuenta cuando la hija de ella se hecho su primer novio, tenia recien catorce años cuando la niña esta le dijo que queria presentarle a un amigo que a ella le gustaba mucho, y que deseaba que el fuera su primer novio, esta mi mujer es bastante liberal para a todo lo que se refiere al sexo. pues ella me cuenta que le dijo a su hija que lo invitara a la casa para conocerlo, y la sorpresa de ella fue que el amiguito ese tenia 23 años de edad, y media como 1.80 mts. de altura, dice que lo invitaron a cenar y despues salio la hija con el a dar un paseo a pie cerca de la casa, y despues que regresaron ellos a la casa, el se despidio de ella y ella salió a dejarlo al parqueo donde el habia dejado su auto, dice que desde la ventana de su dormitorio se miraba para el parqueo como a unos 15 metros de la casa, y los vio como se estaban besando. y la sentó a su hija en la parte de atras del auto y la tenia bien abrasadita y se le miraba como le tenia la mano metida enmedio de las piernas de su hija. la hija tenia puesta una falda un poco larga, y dice que miraba para todos lados mirando que nadie los viera como la tenian. como a la media hora regreso ella con una cara de caliente y bien contenta, y le preguntó. mamá y que me dices de mi amigo, y ella le dijo. que te puedo decir hija. que está pero bien bueno y yo que tu no me lo perdia para nada, hija le dijo ella, tu ya te acostaste con alguien o estas todavia virgen. y ella le contestó que todavia estaba virgen. pero ya queria hacerlo, y queria su consentimiento antes de hacerlo porque con ese amigo tenia pensado que el fuera el primero, hija le dijo ella. si yo fuera tú. este hombre no se me escaparia por nada del mundo, pues dice que el viernes siguiente llegó de nuevo y ella le dijo que ya eran novios. y dice que como a las nueve de la noche cuando estaba en la cocina sola, llegó la hija y le dijo si se podia quedár a dormir con ella su novio. y ella le dijo que si, que tenia su permiso de hacer lo que quisiera con el. yo le pregunto a ella si esa noche se la cojieron a su hijita, y ella me dice: ha! si tu hubieras oido como se quejaba la cabra de mierda cuando se la estaban culiando, si como a las seis de la mañana estaban de nuevo culiando. yo le pregunto a ella si no sentia nada de oirlos a ellos. y tu que crees que hacia yo me dice, me masturbaba oyendolos. y me cuenta todo lo que ella oia que hacian en la cama, dice que hasta en el baño cuando en las mañanas de bañaban juntos se la culiaba. y de verdad le decia yo te calentabas oyendo a tu propia hijita culiando, y ella me dice: si una es humana tambien y mas que yo no me tenia a nadie con quien quitarme las ganas, no me quedaba otro camino que masturbarme oyendolos a ellos. a veces y miro las fotos de ella y en verdad que se tenia un cuerpo bien desarrollado para su edad cuando cumplió los trece años parecia una chica de 15 años. media como 1.70 mts. ella me cuenta cosas asi cuando la estoy calentando mamandole las tetas y la concha. a ella le gusta como se lo hago. saludos desde España de una pareja de Chilenos. Manuel

Autor: Manuel Categoría: Masturbación

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