Relatos Eróticos de Zoofilia


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De paseo a una rica follada con mi perro

2021-10-10


Hola que tal soy daniel contare una rica aventura mas con mi perro, esta vez unos amigos me habían invitado a pasear a una montaña decidí llevar a robi para que paseara también sin intensiones de hacer nada ya estando con ellos hablamos normal de todo durante el camino robi iba siempre alante con su cola levantada yo evitaba mirar pues no queria excitarme y tener una erección incomoda pasaba por mi cabeza la loca idea de que robi me estaba provocando seduciendome, asi fue hasta llegar a una bella vista era muy lindo lugar robi lo tocaban todos mis amigos decían que lindo perro, aunque la verdad robi estaba lago inquieto y siempre tenia que tenerlo y tocarlo para que no se fuera por ahí y se perdiera a veces le tocaba su ano sin que se dieran cuenta entre intentando tranquilizarlo pasaba desapersivido esa inquietud de robi me excitaba no se porque la verdad imaginaba que el quería que nos fuéramos al monte a follar yo ya estaba algo con la cabeza caliente de tanto suponer me gustaba pensar que robi me estaba pidiendo sexo esas ideas me ponían muy caliente y esque había pasado ya algo de tiempo desde que lo penetre, con robi no puedo estar como quisiera por falta de privacidad aun asi cuando me dan ganas es muy fuerte robi me da un placer muy unico un morbo delicioso por eso me atrae tanto, ya queria cogerlo pero no daba el lugar asi que invente que ya me llamaban y debia irme durante el camino pensaba mucho en cogerlo pero no sabia que hacer esta muy excitado asi que me gano el morbo y decidi ir por otro lado buscar un lado escondido después de caminar algo encontre un lugar algo apartado tapado de arboles habia una pendiente un lugar tapado para la vista libre, asi que decidi quedarme ahi estaba ya muy excitado con el pantalon apretando mi verga entonces fue donde pensé no tengo nada, aun asi no aguantaba las ganas asi que me quite la camisa me baje el pantalon y boxer y empece a tocarle el culo a robi lo amarre a un tronco para que no se fuera por ahi con el preseminal que salia le unte un poco aun asi no era suficiente con mi saliva le lubricaba metia un poco mis dedos estaba muy muy caliente ya queria empezar a follar entonces sin pensar empece a introducir mi pene poco a poco su ano ya estaba algo ajustadito por el tiempo que tenia sin cogerlo aun asi con algo de presion entro poco a poco ya robi sabia que venia yo queria follarlo como loco otra vez en ese ambiente tan improvisado fue muy excitante me senti como un animal salvaje apareándose con su hembra de verdad el mejor sexo es el salvaje, mientras estaba en el mete y saca sentia lo caliente que robi tenia su culo uff delicioso mi pene se fusionaba con su culo muy rico tocaba a robi todo su cuerpo mientras lo cogia de perrito le decia asi que me mostrabas tu culo durante todo el camino para que te lo metiera asi uff esas ideas locas me daban un morbo le decia aqui tienes lo que te gusta perra mientras metia sacaba mi pene, luego saque mi verga para quitarme el pantalon todo para sentir mas a robi pegado a mi puse mi ropa en el suelo me arrecoste puse a robi ensima y mientras lamia mi cara como es su costumbre le metia mi pene ufff tenerlo en esa pose es muy placentero sentir como sale y entra la verga de ese culo es unico me sentia en el climax me venia asi que empece a darle rápido mientras lo apretaba a mi. empece a eyacular delisioso todo mi semen salia con gran intensidad robi apretaba su culo mientras eyaculaba uff unico muy rico yo movía suave mientras pensaba si darle la segunda siempre con robi lo follo dos veces asi que me anime y empece a darle suave mientras besaba su osico decidi cambiar de pose esta vez sentado en el suelo y robi sentado en mi verga mientras lo tenia con mis brazos sin sacar mi pene lo puse haci y empece uff esa es muy rica puse las patas delanteras de robi en mis hombros mientras lo sostenia con mi brazos le empezaba a dar subiendo y bajando sin duda un delicioso placer robi con su cabeza cerca de la mia sentia como estaba ajitado al igual que yo le decia suave te gusta robi te encanta le decia esto querias por eso tan inquieto eres delicioso mira como me pones la verdad la excitación hace decir muchas cosas sentia de todo por mi verga la mejor combinación mi pene y su culo es algo que me encanta demaciado aparte es disfrutar de mi perro al maximo un placer unico luego lo puse en la pose de perrito para poder acabar empece a darle rapido uff ese perro tiene un culo delicioso sentia ese rose intenso que me encanta el sonido que hace cuando le doy rapido siento como su culo succiona y suelta y aprieta eso me exita tanto que no puedo evitar acabar ese culo lleva mi pene al maximo ya cuando empece a eyacular meti mi pene hasta el fondo para dejarselo bien adentro demasiado excitante hacer eso me senti super relajado fue muy rico todo quede satisfecho sin mas ganas realmente necesitaba esto, luego me tome mi tiempo para que se me bajara la ajitacion cuando empece a sacar mi verga salio con algo de semen y suciedad la verdad dije y ahora como limpio no tenia ni agua nada asi que hice que robi lo limpiara lo tenia algo sensible asi que me aguantaba mientras el daba lenguetasos por todo mi pene cuando vi que lo limpio algo pues empece a vestirme mientras miraba a robi el limpiaba su ano yo estaba muy acalorado y olia a robi queria llegar rapido para bañarme en el camino veia como tenia su ano despues del sexo robi bajaba normal como si nada yo el el que estaba cansado y descargado. ya en casa le di comida robi estaba hambriento y yo descanse un poco y me metí a bañar mientras pensaba en lo loco de todo no fue algo planeado y quizás por eso me dio tanto morbo ese perro me complace muy bien me deja muy relajado lave bien mi verga y me termine de bañar ya de noche en el patio me acerque y acaricie a robi el como siempre juguetón y alegre un buen chico a veces pienso que robi es gay por lo diferente a otros perros robi es muy sumiso y tranquilo aun es joven y no se ha interesado por una perra pero yo si que estoy interesado en ese rico perrito

Autor: Daniel Categoría: Zoofilia

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"Hitler"

2021-10-10


Llevábamos tres años de casados mi marido (Eduardo) y yo (Emma), nuestra vida sexual funcionaba de maravillas, tanto él como yo éramos creativos al momento de encontrarnos carnalmente, él quería hacerme de todo y yo no rehusaba nada, todo lo que se le ocurría me hacía gozar como poseída, quizás era una pervertida innata tanto como él, en pocas palabras éramos una pareja perfecta y estábamos siempre juntos, siempre calientes. La imaginación de mi marido era increíble y a veces, exhausta de tantos orgasmos que me procuraba, me preguntaba cual era la fuente de inspiración, hasta que sucedió algo impensable, mi esposo tenía que estudiar la adquisición e instalación de nuevas maquinarias de la empresa para la cual laboraba, cosa que debía hacer en terreno, por tanto debería subir a las instalaciones de la mina por dos semanas, no teniendo la empresa facilidades para matrimonios, él viajaría solo y por primera vez nos separaríamos. Todo ese estudio implicaba un generoso bono para mi marido, así que acepté de buen grado esta obligada separación, nos dedicamos a follar con mayor ahínco en vista de los días que estaríamos lejanos el uno del otro, como siempre mi marido me metía su verga por todos lados y si faltaba, teníamos una serie de juguetitos que él hábilmente usaba en mi haciéndome enloquecer cada vez. No me preocupaba mucho el hecho de quedarme sola, pues teníamos una mascota, “Hitler”, mi marido es apasionado y fanático de los documentales y películas de la segunda guerra mundial y cuando mis padres nos regalaron este cachorro de pastor alemán después de nuestro matrimonio, mi marido inmediatamente lo comenzó a llamar con ese nombre y todos nos acostumbramos a llamarlo “Hitler”, sabía que él cuidaría de mí, pero no me imaginaba cuánto. Llego el día de partir, acompañe a mi marido al aeropuerto y regresé a casa sola, por primera vez esta casa me pareció demasiado grande, desde que ingrese a la sala, comencé a sentir la falta de mi marido, lo estaba echando de menos, hasta unas pequeñas lagrimas cayeron de mis ojos, me abatí, me sentí abandonada. Llego la noche y me fui a la cama sola, no podía conciliar el sueño así que pensé que una ducha me relajaría y haría que mi cuerpo reposara, bajo el agua tibia enjaboné mi cuerpo, sentí la falta de las manos de marido que me excitaban cada vez que nos duchábamos juntos, las burbujas de jabón se deslizaban por mis senos turgentes y sentí un hormigueo en mis pezones, comencé a apretarlos y pellizcarlos haciéndome lanzar algunos gemidos y sordos chillidos, la gruesa barra de jabón se escabullía entre los ardientes labios de mi vulva, me masturbe hasta quedar sentada en el piso de la ducha convulsionando en un gran orgasmo, luego de secarme, me fui a la cama donde finalmente logré dormirme. El nuevo día trajo nuevos recuerdos y nostalgias, mi corazón estaba oprimido por esta sensación torturadora de la falta de mi marido, me fui a la oficina que él tiene en casa, sentía su olor todo en torno a mí, me senté frente al computador y lo encendí, me conecté con internet y mientras ojeaba los artículos presentados por Google, presioné involuntariamente el historial de navegación y se abrió una ventana con más de cincuenta sitios que mi esposo solía visitar, muchos de ellos eran pornográficos, me llamaron la atención y quise saber más de los gustos eróticos de mi amado esposo, varios de ellos eran interraciales, con negros tirándose a jóvenes muchachas blancas y rubias, a propósito yo soy blanca y rubia —¿Sera que mi marido me quisiera ver follar con un negro? — pensé, todo eso comenzó a excitarme, vi otros videos con cosas que me hacía mi marido, ahora estaba entendiendo la creatividad de mi consorte, las enormes vergas de los negros no me llamaron la atención, ya que mi cónyuge tiene respetables veintitrés centímetros con casi siete de grosor, no llegue virgen al matrimonio, pero la primera noche él me hizo sangrar con su enorme pija. Seguí revisando los sitios y los videos que mi marido había marcado como favoritos, para que decir las condiciones de mi conchita, mojada entera, de hacía rato que mi mano restregaba la parte superior de mi chuchita, pero el orgasmo me sorprendió improvisamente, convulsione con la imagen de mi marido que me follaba con su verga gloriosa. Jadeando y apagada, me fui a la ducha sintiéndome un poco culpable de obtener tanto goce sin mi marido, luego recibí una llamada suya y estuvimos conversando largo rato, le dije que sentía su ausencia y que cuando regresara lo haría pedazos con mi chocho, él me dijo que también su pija estaba siempre durita pensando en mí, nos dijimos y nos dimos todo el amor posible por teléfono, pero luego me quedé con el silencio, una vez más con la casa vacía, tuve la idea de hacer entrar a “Hitler” para no sentirme tan sola, él está acostumbrado a estar afuera en el patio, pero le hice una camita con una colchoneta y al parecer rápidamente se habituó a su nuevo status y se puso a dormir. Después de cenar algo rápido, me fui a la oficina de mi marido a seguir viendo esos sitios porno por él frecuentados, en realidad no había nada que me llamara realmente la atención, todo sexo en las más diferentes maneras, pero había una carpeta con la letra “Z”, estaba protegida con una Password, dije no creo que sea “Hitler” y tecleé las letras correspondientes al nombre de nuestra mascota e increíblemente se abrió de inmediato, era otros sitios porno, pero estos eran asquerosos, habían mujeres con perros, mujeres con caballos, mujeres con burros, mujeres con chanchos, hasta un elefante me pareció ver por ahí —¿Cómo mi esposo puede ver este tipo de degeneración? — pensé, al mismo tiempo me di cuenta que sin querer mi concha estaba humedecida —¡Emma, eres otra pervertida! — dije para mis adentros y una símil sonrisa se dibujó en mis labios. Seguí curioseando en estos sitios zoo pornográficos llamándome la atención, las mujeres que deseosas y fogosas participaban en sexo con sus perros, se hacían lamer su concha hasta que se corrían las muy guarras, luego se metían “a lo perrito”, como dice mi esposo —¿Habrá copiado de aquí ese dicho? … ¿Se imaginará que me esta follando como un perrito cuando hace que yo tome esa posición? … — se me pasaban tantas cosas por la mente mirando estos videos tan explícitos, tuve que irme a la cama y con mi consolador y mi vibrador, me provoqué tres maravillosos orgasmos, siempre pensando que lo hacía con mi esposo, luego me dormí como una bebé. A la mañana siguiente “Hitler” me despertó con el ruido de rasguños en la puerta de la cocina, fui y le abrí la puerta para que saliera al patio a hacer sus necesidades, lo vi medio agachado detrás de unos arbustos y supuse lo que estaba haciendo, luego salió de allí y se vino a la higuera y levantó su pata para marcar su territorio, por primera vez vi salir un potente chorro de orina desde su pene —¡Mi mascota tiene un pene igual a esos de los que vi en los videos! … ¿o quizás no? — se me pasaron muchas cosas por la mente al momento de ver orinar a “Hitler”, tengo que averiguar si el tiene un pene similar a los de los perros que follan mujeres, comencé a pensar en como hacerlo, no tenía la menor idea de cómo acercarme a “Hitler” y hacer que sacara su miembro y ver si era igual, quizás en los videos hay montajes, quizás no sean reales, mientras pensaba y le daba vueltas al asunto, mi panocha se humedeció —¡Ay! esposo mío … ¿Dónde estás? … me estoy volviendo loca sin ti — mordí mi labio inferior pensando a la verga de mi esposo y a la falta que me hacía, ya eran tres días sin ella, no es lo mismo un consolador rígido y frio a una verga venosa, musculosa, cálida, sabrosa, lustrosa y que te dispara chorros y chorros de dulce esperma, no lo es, hay poco que darle vuelta. “Hitler”, es la única verga en las cercanías, tengo que averiguar cómo tirársela fuera y ver cómo es … me dirigí a la pieza del computador y vi que el perro se había acostado sobre su colchoneta y dormía profundamente, ni siquiera se dignó a mirarme, me senté frente al computador y en menos que canta un gallo, me conecté a un sitio de bestialidades, recorrí varios videos, hasta que encontré uno donde lo protagonizaba un pastor alemán, una chica blanca y rubia, vestía una chaqueta de cuero y se dejaba lamer por el perro, vi que cerraba sus ojos y disfrutaba la lengua del pastor en su chocho —Quizás pueda hacer eso con Hitler … — me fui a mi cuarto y desnudé toda, tomé un viejo cortaviento de mi marido y me lo puse, luego me paré al lado de la colchoneta y le di una pequeña patadita a “Hitler” para que se despertara, lo hizo, levantó su cabeza y luego se acomodó y siguió durmiendo —No será gay este perro maricón … — pensé, un poco desilusionada me fui al computador y seguí mirando, la chica rubia estaba a lo perrito y el pastor la olfateaba y lamía la vagina procurándole mucho placer a su ama, luego la intento montar varias veces, pero solo en un par de ocasiones logro hacerla gritar con la punta de su miembro dentro de ella, pero no la pudo follar, me di cuenta de que no era tan fácil. Eran muchos los videos que vi en largo rato, mi vagina había dejado manchas de fluidos en la silla de mi esposo, luego tendré que limpiar todo esto, aprendí que tenía que estimular al perro y me fui a la cocina y saqué una tripa de quesito cremoso, volví donde “Hitler”, me unté un dedo y lo acerqué a su hocico, lo olió y lamió mi dedo con su larga lengua rasposa, se enderezó en la colchoneta e intentaba seguir lamiendo mi dedo, volví a untarme mi dedo y lo hice que me siguiera a la pieza oficina, me senté en la silla de mi marido y me unté mis labios vaginales con una pizca de queso cremoso, inmediatamente “Hitler” se fue a lengüetear mi ojete —¡Conchas grandes! … ¡Uy que rico! … ¡sigue! Hitler … ¡sigue! … — me volví a untar mi dedo y me lo metí al interno de mi canal vaginal —¡Chucha! … ¡Ay perrriiitooo! … lámeme … chúpame … cómeme … ¡Uy que cosita más rica! … umpf … umpf … umpf … — me corrí literalmente en modo bestial y en dos minutos, quedé totalmente agitada, quería más, pero mi sensible clítoris me hacía tiritar toda, no pude resistir las continúas lamidas y mientras trataba de detenerlo volví a correrme —¡Ay! Hitler, detente … por favor … no sigas … párate ¡perro de mierda! … me estás matando — un poco reacio a dejar de lamerme. “Hitler” finalmente se detuvo, ya que yo había cerrado mis muslos con fuerza, pero me miraba con una cara ladeada e inquisitiva, él también quería más, me calmé un poco y me sentí sucia, quizás si mi marido me perdonaría una cosa de este tipo —Soy demasiado perversa… — pensaba, obligar a “Hitler” a lamerme el chocho con el engaño del quesito cremoso, no lo podía creer, pero después estaban esos dos maravillosos orgasmos, nunca me había sentido así, la lengua de “Hitler” escarbaba dentro las profundidades de mi concha, mi marido no tiene una lengua así de esplendorosa, gruesa, jugosa y caliente, me encontré apretando mis muslos y sintiendo la hendedura de mi chocho que hormigueaba al recuerdo de esos orgasmos —Lo haré una vez más … sí, solo una vez más … tanto para comprobar como se siente … me quitaré esta curiosidad y no lo volveré a hacer —. Mi fiel “Hitler” se había echado casi a mis pies, sentía su suave y tibio pelaje, agarré la tripita del queso cremoso y él inmediatamente levantó su cabeza, me miró y vio mi dedo embadurnado de queso entrando en mi chuchita, abrí mis muslos ampliamente y él se levantó, enterró su hocico en mi ingle y comenzó a hurguetear con su lengua en los bañados pliegues de mi chocho —¡Ay! Hitler … ¡Ay! … ¡Uy! … por dios … umpf … aaahhh … ooohhh … ssiii … umpf … ¡Que rico! … umpf … umpf … ooohhh … ¡Uy! perrito … ¡Uy! ssiii … — no era una lengua, era como una víbora que culebreaba dentro de mí, entraba en mi chocho, se retorcía dentro de mí, su nariz fría apretaba una y otra vez mi clítoris y estallé —¡Reconchas! … párate … párate … ¡chucha! … — me caí de la silla y “Hitler” seguía pegado a mi vagina, ahí en el suelo me agarré mis tetas y jalé de mis pezones, trataba de cerrar mis muslos, pero mis piernas se abrían y se cerraban por cuenta propia, nada de mi cuerpo me obedecía, todo temblaba, sentí que me orinaba, sentí un chorro saliendo de mi vagina y “Hitler” que no se perdía nada, su lengua iba y venía en mí, me rendí y con convulsiones repetidas, abrí mis muslos y deje que me lamiera los restos de queso si es que eso lo hacía detenerse, pero no fue así, siguió lamiendo y yo seguí con esos espasmos tan ricos que recorrían todo mi cuerpo —Ni siquiera mi amado marido me había hecho correrme en este modo demencial — pensé. Sin un ápice de voluntad, me levanté del suelo y vi que “Hitler” había regresado a su colchoneta, me senté en la silla que se había volcado con mis convulsiones y decidí informarme más sobre las vergas caninas, en uno de los videos vi a una bruna que pajeaba a un perrito negro y muy peludo, no sabría decir de que raza era, pero me pareció que tenía una verga bastante grande, sentí un poco de asco cuando la morena comenzó a lamer esa cosa rosada y llena de venitas azulinas, al parecer al perro le gusto mucho porque su pene creció bastante más, luego ella metió el pene del animal entre sus patas posteriores y lo saco por la parte de atrás del perro, se bajo su sujetador y comenzó a bañar sus tetas con semen de perro, sus pechos se veían esplendorosos y brillantes, ella alternaba la rociada a sus senos con chupadas directas a la verga del canino, me imagino que engullía parte de la esperma del perro —¿Podre yo hacer una cosa así? … ¿Hitler me dejaría hacerlo o me mordería? … que tal si me muerde una teta … cómo se lo explico al doctor — había tantas cosas que sopesar, parecía todo tan complicado, pero nunca me he rendido ante nada, así que tengo que hacerlo, pausadamente me fui a la colchoneta de “Hitler”. Él dormitaba, mientras lo miraba él levanto su cabeza y me miro —No temas perrito … soy yo otra vez … estoy temporáneamente enloquecida, pero no te hare daño … tampoco quiero que tu me muerdas … ni menos mis tetas … será solo una tocadita … no temas … — me acuclillé a su lado y puse una mano en su collar para aguantar su mordida, en caso de que quisiera morderme y con la otra mano, estiré un dedito y comencé a dibujar la forma de su pene sobre su funda, así de arriba abajo, atrás y adelante, hasta que una aguzada puntita rosada comenzó a asomar de su funda, esto me animo a continuar, siempre suavemente seguí tocándolo y su pene siguió creciendo. “Hitler” tenía un pene inmenso, yo mido el pene de mi marido con mi mano, la distancia entre el dedo pulgar y el dedo meñique de mi pequeña mano son cerca de quince centímetros, eso es una cuarta, el pene de mi marido mide una cuarta y media casi, el de “Hitler” superaba una cuarta y media —¡Perrito! … ¡tienes la verga más grande que la de mi marido! … — estaba goteando semen, mis dedos estaban bañados con su esperma, con un poco de reticencia me llevé los dedos a la boca y no le encontré mal sabor, el olor un poco fuerte, pero nada de extraordinario. Mi panocha estaba totalmente empapada, quería que me lamiera aunque sea una vez más, como él no intentaba morderme ni nada de eso, monté su cabeza y sentí sus primeros lengüetazos a mi panocha que me hicieron arquear mi espalda, agarré con mis dos manos su miembro y mientras el atendía mi chocho, yo me incliné y me metí en la boca su miembro caliente, “Hitler” me asustó cuando se levantó de la colchoneta, me puse de espalda sobre su camita y seguí mamando su verga, ahora él follaba mi boca, su bola había crecido como una naranja Thompson, no me cabía en la mano, sentí sus chorros de esperma y apunte su pija sobre mis tetas, me mojo entera con decenas de chorritos, nunca pensé que un perro pudiera correrse lanzando tanta lefa, era un poco cochambroso, pero exquisitamente excitante —Que tal si pruebo a … no, mejor que no … sería ir demasiado lejos … pero si lo dejo hacerlo solo una vez … no, no sería apropiado … quizás si pruebo solo con la puntita … así un ratito corto … solo para ver si puedo hacerlo … quizás ni siquiera lo logre … sí … sí, creo que probaré un poquito así pequeño … — mi mente estaba en completa ebullición y las ideas no eran ya tan claras. El pene de “Hitler” había reentrado casi del todo en su funda, me acomodé en su colchoncito y me puse a lo perrito, él vino a lamerme mi chocho, se sentía muy rico, pero yo quería un ratito con su verga, así que me di unas palmaditas en mi trasero —Monta a mami perrito … ¡ya! ven sobre mí … cógeme “Hitler” … cógeme … hazme tu perrita, amor — subió sus patas duras en mi espalda y me rasguño fuertemente —¡Ay! perro conch’e tu madre … que me estas arañando la espalda … ¡ay! … ¡ay! … — no se en que modo me moví, pero su pene se encajo de sopetón en mi concha y me hizo gritar —¡Ay! … ¡Ay! … conch’e tu madre … ¡Ay! … ooohhh … ooohhh … ssiii … ¡Ay! … — estaba todo dentro de mí, me había colmado todo los espacios, me estaba follando y mis manos se habían aferrado a su pelaje para tirarlo más hacia dentro de mí, su pene seguía creciendo dentro de mí, me embestía con potentes golpes y muy veloces, me corrí con esa sensación de tener finalmente un verdadero pene dentro mis entrañas, no me importaba que fuera un pene de perro, lo que me importaba era disfrutar de esta penetración un tanto salvaje, como salvajes eran mis orgasmos, enloquecí por todo ese tiempo, luego vino la calma, sentí un aluvión de esperma caliente inundarme completamente, cada chorro me hacía jadear y chillar, simplemente maravilloso. “Hitler” me mantuvo anudada por unos quince minutos y luego su bola empequeñeció lo suficiente para resbalar fuera de mi chocho, me levante y corrí al baño tratando de mantener ese esperma dentro de mi y expulsarlo en el baño, pero la realidad fue que deje un reguero de semen por toda la sala hasta el baño, me senté en el excusado y todavía caían chorros de lefa canina en la taza, me había dejado follar por nuestra mascota y lo había disfrutado inmensamente. Con una sonrisa de oreja a oreja, me metí bajo la ducha, era una experiencia alucinante y que quería repetir, por una vez me había olvidado de mi marido, la verga de “Hitler” es más grande que la de él, espero que no se ponga celoso, total no es otro hombre, es solo un perro, pero con un pene gigantesco, tengo que encontrar un modo de decírselo, si él tiene todos esos sitios porno con mujeres con animales, de seguro que fantasea conmigo haciéndolo, es tan puerco mi esposo y lo amo justo porque él es así, tengo que decírselo a su regreso, quizás si lo hago como una sorpresa sea hasta más fácil, con lo caliente que es y con lo caliente que vendrá, sí, creo que esa es la mejor opción. Faltaban nueve días para el regreso de mi marido, pero yo había encontrado el modo de satisfacerme, hacía el amor con “Hitler” hasta tres veces al día, había aprendido a chupar su verga, había aprendido a hacerlo a lo misionario, me encantaba sentir su bola que entraba y salía de mi concha mientras lo apretaba fuerte contra mis tetas, la sensación era siempre increíble el mejor sexo de mi vida. Mi marido me llamaba todos los días y conversábamos de muchas cosas, yo escuchaba atentamente lo que él me relataba de su trabajo y de las ganas que tenía de cogerme una noche entera y hacerme tantas cosas, lograba que me calentara y le decía que me estaba tocando mi conchita y que me correría para él, pero generalmente era “Hitler” que me lamía hasta hacerme acabar, quería confesarle la verdad, pero no tuve la fuerza de hacerlo. Pasaron las dos semanas y Eduardo volvió a casa el sábado en la mañana, se extraño un poco de ver la camita que había hecho para “Hitler” y que le hubiese permitido dormir al interior de la casa, yo todavía no le había dicho nada y estaba tratando de encontrar el modo, pero me vi en el aire en los brazos de mi esposo, me llevó al dormitorio y sin tantos preámbulos, me enterró su verga entera dentro de mi chocho, me hizo acabar casi instantáneamente, mi concha estaba mojada con el esperma de “Hitler” y también mas ensanchada por la tremenda polla de él, así que cómodamente mi chocho acepto la verga de Eduardo, tampoco él duró mucho, antes de cinco minutos estaba llenando mi panocha con su semen, no era tan cuantioso como él de “Hitler” que me rebalsaba, pero los gruñidos, quejidos y gemidos de él, sus manos apretando mis tetas, sus labios sobre mis pezones, me tenían totalmente encendida, follamos hasta medio día, me levanté a preparar algo de comer y dar de comer también algo a “Hitler”. Nuestra querida mascota estaba al acecho y apenas me vio saliendo del dormitorio hacia la cocina, se pegó a mis glúteos incitándome a la cochinada —Cariño, déjame tranquila … no quiero nada ahora, tengo a mi marido conmigo … vete … déjame … vete ya … — “Hitler” me miraba desconsoladamente, me dio penita por él, tengo que decirle a mi esposo, tengo que decírselo ahora, me devolví al dormitorio, abrí la puerta y Eduardo llegaba a roncar, estaba durmiendo profundamente, rápidamente cerré la puerta, corrí a la sala y me arrodillé sobre la alfombra, “Hitler” corrió detrás de mi y me monto y con maestría me clavo su asta —¡Uy! … ssiii … ooohhh … — como sabiendo que no contábamos con tanto tiempo, él me abotonó y se corrió dentro de mi en cerca de diez minutos, mi concha resbaladiza dejo salir su bola con cierta facilidad, hacerlo con mi marido que dormía unos metros más allá, tenía sabor a prohibido, a traición, me sentí verdaderamente culpable, me fui al baño y me lave la caliente lefa canina, después volví a la cocina, preparé unos emparedados de carne y queso en el microondas y los lleve al dormitorio, dejando la puerta del dormitorio abierta. Eduardo estaba dormido en la misma posición, su verga magnifica pendía a la izquierda, deposite los panecillos en una mesita y me subí a la cama, mis manos comenzaron a acariciar su verga y me incline a chupársela, cuando abrió sus ojos, su polla estaba dura y totalmente erecta —¡Ey! jovencita … ¿qué intenciones tienes? — no conteste nada, seguí chupando su verga y acariciando sus cojones, lo atraje hacia la orilla de la cama y me bajé a arrodillarme sobre el choapino o bajada de cama, Eduardo estaba echado hacia atrás y estaba disfrutando la mamada que le estaba haciendo, estaba concentradísima mamando la verga de mi esposo, cuando siento unas lamidas en mis glúteos —¡Ay! … ¿Qué es esto? … — dije, Eduardo se enderezó y vio a “Hitler” intentando de lamer mi concha —Es “Hitler”, cariño … quizás le gustas … déjalo y veamos que pasa … — dijo y se sentó a la orilla de la cama, yo lo pajeaba y acomode mi culito para que el perro alcanzara mi panocha y mi culo, después continué a chupar la polla de Eduardo que al parecer se había puesto más dura, sentí las zampas de “Hitler” en mi espalda, hice un intento de levantar mi cabeza, pero Eduardo me lo impidió con su mano —Déjalo, cariño … parece que si le gustas … — dijo mi marido sin saber que era lo que yo quería que sucediera, “Hitler” me atenazó por las caderas y en pocos intentos me metió su verga haciéndome chillar, Eduardo acariciaba mis cabellos y me decía palabras dulces para que me dejara follar por el perro, seguí chupando su pene con mayor ahínco y tratando de no delatar toda mi lujuria al tener dos magnificos penes dentro de mí, mi esposo se corrió con una exorbitante cantidad de semen en mi boca, “Hitler” atiborró mi vagina de esperma canino y yo estaba perdida en un orgasmo que jamás terminaba, mi cuerpo entero vibraba y se estremecía en continuos espasmos, “Hitler” se giró quedándonos pegados trasero con trasero, mi marido me daba besitos y me decía de estar tranquila, yo estaba en el paraíso. Recuperando un poco de cordura, alcé mi cabeza para recibir los besos de mi marido en mis labios —¿Te dolió? — preguntó Eduardo —No … pero fue extraño … — le dije —Ya lo creo … mira la cosa que te metió mi perro … mira lo grande que es …— dijo él —¿Te gusto? … viéndote como te corrías parece que sí … ¿verdad? — bajé la cabeza y le dije —No es esta la primera vez … mientras estabas por allá lejos, “Hitler” me ayudo a soportar la falta que tú me haces … te amo y sufrí tu ausencia … — le dije y Eduardo me hizo alzar y me sentó en sus piernas, me beso apasionadamente —También tú me hacías falta, tesoro mío … estoy contento de que “Hitler” te haya ayudado a soportar nuestra lejanía … no volverá a suceder … jamás volveré a dejarte sola … — me dijo estrechándome a él. Ahora Eduardo y yo hacemos el amor en trio, “Hitler” nos acompaña en la cama, aún cuando hay veces que lo dejamos afuera y la intimidad matrimonial es solo de él y yo, nuestra actividad sexual jamás es monótona, mi marido es excepcional y yo soy una mujer feliz y cuando Eduardo es al trabajo, todavía tengo un tête-à-tête con “Hitler”, mi marido lo sabe y sabe también cuanto lo disfruto, además, sabe que después lo espero a él aun con más ganas. ----- ----- ----- ----- ----- ----- ----- ----- ----- ----- ----- ----- ----- ----- Los comentarios vuestros son un incentivo para seguir contando historias y relatos, vuestra opinión es siempre invaluable, negativa o positiva es relevante, todo nos ayuda a crecer como escritores y narradores de hechos vividos o imaginados, comenten y voten, por favor. [email protected]

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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"Espada".

2021-10-07


Nací en una granja y odiaba todo lo relacionado con el manejo de esta, jamás me interesé de nada, lo único que deseaba era crecer e irme a la ciudad, terminé la enseñanza secundaria y cumplidos los dieciocho años, me enamoré del hombre que me prometió llevarme lejos del campo y la maldita granja, me llené de sueños y de como cambiaría mi vida, por fin había encontrado la forma de escapar y apenas me propusieron matrimonio, acepté y me fui con mi esposo. Tres años más tarde me estaba divorciando, me había casado con un celópata fisgón que me controlaba día y noche, no tuve ni siquiera alguna vez un orgasmo con él y mi sola satisfacción eran mis dedos y juguetes sexuales, así fue como a los veintiún años regresé a la granja en compañía de mis padres. La granja no había cambiado en nada, pero yo sí, ya no me parecía tan tedioso el trabajo de la granja y rápidamente me integré a trabajar con papa, debo decir que no me faltaba nada para llevar una vida tranquila y sin sobresaltos, mi único problema era el sexo, continuaba a practicar el auto erotismo y a satisfacerme yo sola. Papá se había hecho cargo del cuidado de potros de competición, caballos de carrera retirados del medio, los dueños los dejaban al cuidado de papá mientras decidían que hacer con ellos, en ese momento habían cuatro caballos y tres yeguas, don Manuel, dueño de una de las yeguas llego esa tarde trayendo un maravilloso ejemplar negro, se notaba lleno de bríos, sus flancos tiritaban y se alzaba en dos patas, dijo que lo dejaría por alguna semanas y que tuviéramos cuidado porque era un poco chúcaro y mañoso, yo le dije que estaba en buenas manos, que cuidaríamos de él y que no se preocupara, papá me dijo que lo acomodara en las caballerizas del fondo para que estuviera quieto. “Espada” era su nombre, lo lleve a las caballerizas que colindan con las caballerizas de las yeguas, seguramente una de ellas estaba en celo, pues “Espada” se encabrito y comenzó a dar golpes con su pezuña en el terreno y lo más sorprendente es que su pija comenzó a crecer, no podía creerlo, una polla de unos cincuenta centímetros, habrá sido por estar casi un año sin un pene verdadero que me excité al ver esa portentosa verga equina, mi chochito comenzó a contraerse involuntariamente —¡Conchas de su madre! … ¡que huevada más rica! — pensé. Sin siquiera darme cuenta, me senté en un fardo de pasto y comencé a frotarme mi almejita por sobre el jeans, pero no me bastaba, así que me desabroché el pantalón y metí mi mano bajo mis bragas, mi coño estaba empapadísimo, mis dedos fácilmente se sumergieron en mi cálida panocha, mientras con el pulgar rozaba mi endurecido clítoris, con mi otra mano abrí mi camisa y levante con fuerza el sostén hacía arriba y deje libre mis tetas para magrearlas y pellizcar esos enhiestos pezones, mis ojos no se despegaban de esa enorme polla que al parecer había seguido creciendo y palpitaba y se movía y me hipnotizaba. Mi mente divagaba imaginando ese duro ariete entre mis piernas rozando los labios de mi vulva ardiente y deseosa de ser poseída y penetrada, me entregué a la lujuria completa fantaseando miles de modos de ser follada por una pija así de rica, me corrí corcoveando como una yegua enloquecida, pero quería más y me masturbé hasta lograr otros dos orgasmos más, lo que me dejo más calmada, me subí los pantalones y me fui a la casa, mamá estaba sirviendo la cena y papá ya estaba sentado a la mesa. Esa noche sola y desnuda en mi cama, volví a pensar en esa verga maravillosa, mis manos volvieron a acariciarme toda y sentí vivamente en mi ese deseo incontrolable de ser follada por la vergota de ese semental, debía ser mío, debía tenerlo dentro de mis entrañas cueste lo que cueste, aunque sea solo por una vez, después de innumerables orgasmos logré conciliar el sueño. Ya lo tenía decidido, necesitaba preparar el todo, tendría que acostumbrar al animal a mi presencia, lo cepillaría dos o tres veces al día para ese propósito, pensé que mis vaqueros eran un obstáculo, así que decidí usar una falda, debería aprovechar un momento en que no hubiese nadie que me pudiese sorprender en amoríos sexuales con un caballo, me tildarían de pervertida y quizás cuantas cosas más, todos estos pensamientos lascivos mantenían mi vagina perennemente mojada, lo que hacía que me dedeara un montón de veces al día, debía hacer mío a ese semental o me volvería loca. Entonces sucedió algo fortuito, papá se fracturó una pierna y tuvieron que hospitalizarlo, lógicamente mamá lo acompañaba en el hospital casi toda la jornada y yo me quedé sola en la granja a cargo de todo, incluso de él “Espada”, apenas supe lo del accidente de papá, lo primero que me vino a la cabeza fue que yo y el semental tendríamos nuestro tiempo, ya él se había acostumbrado a mi presencia, yo lo cepillaba y acariciaba, pero todavía no me atrevía a tocarle su magnífico miembro. El primer día que mamá se despidió de mí para ir al hospital, corrí a mi habitación a cambiar mis vaqueros por una falda y sin bragas, luego nerviosa como una colegiala a su primera cita amorosa, me fui a la caballeriza a encontrarme con él, sentía un hormigueo por todo mi cuerpo y maripositas en mi bajo vientre, mi vagina era una laguna, muy pronto estaba acariciando sus flancos y susurrándole palabritas cariñosas —Vengo por tu vergota, cariño … le darás a mami esa polla tuya gigante … mi chochito estrechito será solo para ti, mi caballito adorado— en voz baja le decía esto y muchas otras cosas, me sentía tan caliente, él estaba muy manso y se dejaba acariciar. Sus bolas, mis manos comenzaron por sentir ese poderoso par de pelotas duritas y pesadas —quizás cuanta lechita tendrás ahí para mami, cariño— le decía frotándole los cojones, su verga comenzó a asomarse poco a poco, primero un poco flácida y blanda, después, más de medio metro de pija palpitante, esponjosa y suave, apenas cabía en mis manos, mientras me mordía mi labio inferior le acariciaba esa cabezota a forma de hongo, primero me incliné y luego me encuclillé para meterme esa poderosa pija entre mis tetas, que sensación más agradable y placentera tener toda esa verga enorme para mi deleite personal —¡Oh! que verga más preciosa que tienes … como es tibia y suave … ¿te gustan mis tetas, cariño?... ¿te gusta que mami te masajee así, tesorito? — despacito comencé a lamer esa cabezota que aparecía y desaparecía entre mis senos y su sabor no me importó, lo importante era la percepción de potencia que irradiaba el semental con esa polla majestuosa y briosa, me costó meterla toda en mi boca, pero lo logre, él me hizo sobresaltar al dar un fuerte golpe en el suelo con su casco —Parece que te gusta mucho que te chupe tu vergota ¿verdad? — dije mientras mi mano libre se perdía una vez más en mi chuchita empapada. Tenía cuatro de mis dedos en mi concha y ya me había corrido como una loca, apenas me rozaba mi clítoris, exquisitos espasmos convulsivos recorrían todo mi cuerpo con mi respiración a estertores —Ha llegado el momento— pensé, me di la vuelta presentándole mi culito y por entre medio de mis piernas agarré esa cabezota gruesa, flexible y maleable y la empuje dentro de mi chocho, chille muchas veces, grite y me corrí una vez más tratando de meterme esa gruesa pija en mi coño, hasta que sentí que mi concha se ensanchaba como nunca antes, casi no me convencía, pero la enorme cabezota entro en mí, me detuve por un instante jadeando y alucinando de placer y lujuria, volví a empujar y mis vísceras se separaron para hacerle puesto a este monstruoso miembro de caballo que se internaba en mis entrañas, pero yo quería más. Lo forzaba a andar más adentro de mí, hasta que lo sentí que toco el fondo de mi concha, entonces comencé a moverme atrás y adelante, rítmicamente, me mecía en esa verga virtuosa que no me dejaba paz, era un orgasmo detrás de otro, me frotaba mi clítoris, chillaba, gemía, me quejaba, hasta que me puse a sollozar, mis lagrimas caían por mis mejillas, era un goce demencial —¡Oh! sí, tesoro … dámelo todo … que rico, amorcito … dámelo con más fuerza, cariñito … hazme tuya, fóllame … fóllame con tu pija hermosa, caballito mío … — de repente me pareció que la tierra toda temblaba. Un océano caliente se desbordo en mí, sentí que mi pancita se hinchaba, me toqué mi guatita y estaba dura, mis piernas tiritaban y mis manos buscaban un soporte y no lo encontraban, mis contracciones vaginales eran incontrolables, sentí que su polla se deslizo fuera de mi y caí arrodillada al suelo, como un balde de líquido salió de mi panocha, lancé un grito salvaje de hembra convulsionando en un ultimo orgasmo, había una poza blanquizca de semen equino en el piso, mis chillidos se habían aplacado, pero todavía mi cuerpo convulsionaba y tiritaba, una sensación indescriptible. Me puse en pie con una amplia sonrisa y tratando de calmar el hormigueo en mis tetas endurecidas, mi vagina continuaba a expulsar semen del semental, había cumplido con mi fantasía y esta superaba todas mis expectativas, mi cuerpo todavía temblaba por la experiencia vivida, me abracé al grueso cuello del semental y besé su pelaje lustroso —¡Oh! cariño, has hecho tan feliz a mami— me agaché a mirar su pija, pero esta había reentrado casi toda en su funda. Me fui a casa y me di una ducha reponedora, mi chochito estaba un poco dolorido, pero el placer sentido compensaba cualquier cosa, por tanto, no lo pensé dos veces y me fui a la caballeriza otra vez —¡Oh! amorcito … aquí esta mami otra vez … quiero más … quiero más de esa pija tuya enloquecedora, tesorito … dale a mami una repasada … — él como entendiéndome, dio una vigorosa patada con su pezuña en el suelo y se movió animosamente cuando le rodee su cuello con mis brazos, esta vez yo quería gozarlo aun más si era posible, así que me desnude completamente, luego me agache y comencé otra vez a acariciar su bolsa bajo su vientre, toda su polla comenzó a crecer, lo acaricié y se la chupe hasta hacerlo tener una completa erección, luego me di vuelta e ignorando el dolor, logré meter dentro de mi coño, toda esa idílica verga equina estaba otra vez dentro de mí. Comencé a moverme atrás y adelante haciendo deslizar esa polla entera por el canal de mi chocho, estaba alucinada, como drogada, hechizada por esa polla esplendorosa, gemía y me quejaba de goce y de dolor y otra vez de goce perpetuo, quería sentir el voluminoso torrente llenándome toda, me refregué mi clítoris y sobajee mis tetas tirando de mis pezones, el caballo tenía un ritmo de embistes poderosos y cortitos que me hacían chillar, no paso mucho tiempo y boqueando con un resoplido y varios gritos de mi parte, sentí el aluvión caliente de esperma llenándome toda, el semental roció mis entrañas con su semen, luego retrocedió un poco y su polla se deslizó fuera de mi vagina, la cual expelía esperma a torrentes, tomé su verga chorreante de semen y estruje su verga sobre mis tetas, embrujada por esa enorme verga equina, me pase la cabezota por mis mejillas, labios, parpados y simplemente no me conformaba con dejarla. Durante los cinco días que papá estuvo en el hospital, usé el caballo hasta tres veces al día, luego papá convaleciente regreso a casa, pero tenía sus movimientos limitados, así que de todas maneras en cada oportunidad que tenía iba a follar con “Espada”, afortunadamente mi padre se iba a la cama temprano y mamá le acompañaba, así que apenas podía me escabullía hacía la caballeriza y con la luz de una lampara follaba con “Espada” hasta saciarme toda, con esa débil luz casi en penumbras, nuestros encuentros nocturnos tenían un toque romántico y pasional de dos amantes. ----- ----- ----- ----- ----- ----- ----- ----- ----- ----- ----- ----- ----- ----- Los comentarios vuestros son un incentivo para seguir contando historias y relatos, vuestra opinión es siempre invaluable, negativa o positiva es relevante, todo nos ayuda a crecer como escritores y narradores de hechos vividos o imaginados, comenten y voten, por favor. [email protected]

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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Giulia encuentra a Deborah.

2021-09-27


Estaba viviendo un sueño, Sam era todo lo que yo había imaginado, dulce, amoroso, obediente y sobre todo muy caliente, nuestros encuentros jugosos y pegajosos, se habían establecido en uno en la noche, otro en la mañana temprano, de vez en cuando durante la noche si él me despertaba olfateando mi vagina inundada de su semen, no había nada más celestial que sentir esa humedad y ese líquido que no cesaba de escurrir desde mis hinchados e excitados labios vaginales, me había acostumbrada a dormir con una toallita entre mis piernas, pero por nada al mundo me quitaba su maravillosa semilla de mi chochito, en esas ocasiones, hasta semi dormida, levantaba mi culito y me dejaba penetrar, luego cuando él sacaba su pene de mi conchita, agarraba la almohada, ajustaba la toallita y dormía como una bebé, amada por su amado príncipe de cuero aterciopelado y melenudo. Nuestros paseos al parque eran a diario, dada sus necesidades, me había acostumbrado a sacarlo temprano en la mañana y luego en la tarde después del trabajo, me servía mucho para mantenerme en forma, mis muslos se habían robustecidos, mis senos estaban mas solidos que nunca, mi vientre plano y normalmente después del Footing, me llevaba a Sam al baño y ahí aprovechábamos para copular antes de bañarnos, yo le chupaba su pene hasta sacarle chorritos saladitos y el me llevaba casi al culmine del orgasmo con su lengua, una vez que estábamos en ese vórtice de pasión y lujuria, yo acomodaba las toallas, me hincaba y tomaba la posición a perrito y él hábilmente me penetraba rápidamente, me hacía bramar, enloquecer y gritar, rápidamente también alcanzaba un orgasmo, para luego disfrutar de su enérgica y veloz follada, al momento de sentir el derrame de su esperma caliente, mi cuerpo entraba en una especie de convulsión y un orgasmo potente me dejaba con tiritones y escalofríos, luego de perder su erección y liberarme de su nudo, nos metíamos bajo el agua renovadora, para limpiar nuestros cuerpos y cargarnos de una nueva energía. Una cosa que ocupaba mis pensamientos a menudo era el fornido Pastor alemán de Deborah, ella con un cuerpo digno de una modelo, un culito a forma de guitarra, unos senos medianos, probablemente inflados con silicona, pero muy bellos para su contextura física, en pocas palabras, tanto Dexter su perro, cómo ella misma, me tenían caliente y con morbosos pensamientos. Un día la encontré a la bajada del ascensor, ella tenía a Dexter con su correa y por su vestidura, lo estaba llevando al parque para su consueto paseo: —¡Hola! amorosa … ¿Dónde vas tú con ese adorable ejemplar tuyo? … Dexter se vino derechito a mi entrepierna y yo le dejé hacer, hábilmente se metió bajo mi falda y sentí su lengua áspera en mis muslos, sin perder mi compostura le permití lengüetearme por sobre mi tanga, Deborah me miraba impresionada: —¡Hola! Giulia … se te ve irresistible … ¿Cómo has estado? … ¿Qué es de tu mascota? … —¡Oh! estoy magníficamente bien … mi Sam debe estar esperándome … y éste aquí parece que quiere prepararme para su compinche … Le dije señalando a Dexter que sonoramente lengüeteaba mi ingle bañando mis bragas con su baba y mis fluidos, no pude aguantar más y para contener mi orgasmo, cerré mis muslos con fuerza … —¡Uy! Deborah … aléjalo que me está enloqueciendo … ooohhh … que rico que debe ser tu mascota … —Pues como no te había visto … no había podido invitarte … ¿Qué te parece si te dejas caer más tarde … digamos como en una media hora más? … —Tienes que darme más tiempo … tengo que sacar a Sam a su paseo de la tarde … después ducharme y cenar algo … ¿te parece en una hora u hora y media? … —¡Perfecto! … eestaré ansiosa esperándote … Me dijo dándome un piquito en los labios, luego me miró y me agarró para depositar un beso que no pude ni quise rehusar, tomé su cintura y baile con mi vientre junto al suyo, la apreté contra mis pechos y ella me agarró del pelo y me enterró su lengua que rápidamente se entrelazo con la mía, nos besamos hasta que ella se separó con los ojos brillantes y un ligero jadeo en su respirar … —Recuérdate que te espero ansiosa a ti y a tu Sam … Luego me cedió el paso para dejarme salir del ascensor, me volví y le tiré un besito al aire mientras ella desaparecía detrás de las puertas del elevador que se cerraron automáticamente, mi panochita quedo titilante y convulsa, con abundante producción de fluidos, rápidamente me fui a mi apartamento. Apenas entré a mi apartamento, Sam vino a mi encuentro y lo primero que hizo fue meter su nariz bajo mi falda, hizo una especie de estornudo y gruño al sentir el olor de Dexter, pero luego intento borrarlo lengüeteando ávidamente mi ingle, con mi panocha sobre estimulada, me dejé caer en el sillón más cercano y me quité mis bragas mojadas, la lengua de Sam me hizo lanzar un lujurioso quejido y gemido, muchos centímetros de su lengua habían ingresado en mi canal vaginal procurándome estertores eróticos que dificultaban mi respiración, abrí mis muslos ampliamente y mi querido Sam se agachó un poco y empujo varias veces su lengua al interior de mi vagina, el frio golpeteo de su nariz en mi clítoris me encendió a niveles insospechados y mi cuerpo explotó con convulsiones espasmódicas en un orgasmo salvaje, tuve que esconder mi cuquita de la lengua implacable de Sam, solo lo logré en parte, ya que levante mis piernas y me cubrí mi sexo, dejando mi culito sin ninguna defensa a su ofidia lengua que serpenteaba entre mis nalgas y me causaba un cosquilleo que se transmitía por todo mi cuerpo, mis convulsiones orgásmicas no cesaban ante tal estimulo, bramando de excitación grité —¡Basta! … ¡Basta ya! querido … ¡ooohhh por dios! … por favor … Estaba casi en sollozos soportando esta dulce tortura, mi Sam se subió al sillón y comenzó a lengüetear mi rostro, hozando con su nariz en mis tetas, como empujándome y pidiéndome de cambiar mi posición, el mensaje era claro, me quería a lo perrito, me recordé de Deborah y me levanté de golpe … —¡No! querido … ¡no! … ¡ahora no! … lo siento mucho, pero tendrás que esperar … ahora iremos a dar un paseo … déjame … me debo cambiar para que vayamos al parque … Sam me ladraba su inconformidad, pero decidí dejarlo frustrado para poder llegar donde Deborah en tiempo, me puse unos pantalones de gimnasia, zapatillas y un polerón, luego agarré la correa y bozal de Sam, solo en ese momento él se calmó y animó, comenzando a bailotear para que le pusiera su bozal y collar con su respectiva correa, luego me coloque mi banano con las bolsitas para recoger los deshechos y nos fuimos al parque. El paseo transcurrió como de consueto, muchas chicas con su culito parado trotando al lado de sus mascotas que parecían felices de tenerlas solo para ellos, cada vez que me cruzo con una de ellas, sus miradas son reveladoras, al igual que yo, ellas tratan de ver que cosa tiene mi Sam bajo su vientre y yo me imagino la verga de las mascotas que acompañan a sus amas a trotar, bajan sus rostros y sonríen en modo peculiar, a veces hago que Sam se pare en dos patas para que puedan apreciar la funda donde guarda las joyas de la corona y esa puntita rosácea que se asoma tentadora y conspiradora. Regresamos a casa y mientras me servía un cocaví, me fui al baño a repasar la afeitada de mi chochito y posteriormente me duché, Sam estaba inquieto, como había dejado cerrada la puerta del baño, me ladraba de tanto en tanto reclamándome, rápidamente me sequé, me fui a mi dormitorio con él tratando de meter su nariz en mis partes pudendas, cosas que logró un par de veces, arrancándome quejidos y gemidos varios, haciendo que mi panocha habituada a sus atenciones diarias, emitiera profusamente una exorbitante cantidad de fluidos, me estaba resultando muy duro tenerlo a raya. Finalmente le coloque su bozal y nos fuimos donde Deborah, toqué el timbre con un dejo de nerviosismo, no sabía como iba a resultar este encuentro, ella salió con una bata que le llegaba a los talones, totalmente transparente, nada ocultaba, sus formas eran perfectas, senos redondos y duros de talla mediana, sus glúteos firmes y sólidos, una cintura pequeña y estrecha con amplias caderas, su vientre plano y no asomaba ninguna sombra de vellos en su zona pélvica, me dio un beso con lengua y se apretó a mi haciéndome sentir el bulto consistente de sus tetas, aferré sus glúteos y ella emitió un gritito y una sonrisa complaciente, nos estábamos entendiendo a la perfección. Deborah me hizo acomodar y luego volvió con un par de vasos de un exquisito espumante Moscato, muy agradable al paladar y refrescante, nuestras mascotas luego de olfatearse mutuamente se echaron sobre la alfombra y se comportaron como verdaderos caballeros, dejándonos disfrutar de una amena conversación e intercambio de experiencias, el goce que experimentábamos con nuestros amantes caninos, el tamaño de sus vergas y como se sentía al interno de nuestras panochitas, las frecuencias de los encuentros y todo un sinfín de información que normalmente ninguna de nosotras podía compartir libremente con otra chica, a menos claro está, que se comparta los mismos gustos o perversiones. Poco a poco el vino comenzó a hacer efecto y Deborah se sentó a mi lado acariciándome una rodilla, yo tomé su mano y la lleve más arriba a mi muslo, su mano era muy suave y se fue deslizando al borde de mis shorts, que no eran de esos ajustados, sino del tipo falsa falda, así que no le fue complicado llegar al borde mi humedecida tanga, los machos dormían uno al lado del otro, ignaros del vórtice de lujuria que se estaba desencadenando a centímetros de sus vergas, la vorágine sexual había hecho que sus dedos exploraran mis tiernas carnes y a su vez mis propios dedos, se aventuraran bajo la transparencia de su túnica. Deborah estaba con su sexo caliente y mojado completamente, deshice el lazo que mantenía su bata sobre sus hombros y esta cayó sobre el diván dejándola completamente desnuda, la besé suavemente, su boca sabía a vino, vino caliente como su chocho, comenzamos a explorar nuestros cuerpos, mis manos sobre sus senos perfectos, esponjosos y flexibles, con pezones duros, Deborah se inclinó para besar mi pezón, haciendo círculos con su lengua alrededor de mi areola, como dándole la caza, como arreándolo a sus labios, la miraba muriendo de ganas por sentir esa lengua juguetona sobre mi pezón, pero ella me lamía la mamela y giraba en torno dándole besitos y lamidas, cuando sentí la succión de sus labios en mi pezón, se me escapó un gritito lujurioso y un gemido lascivo, su mano buscaba mi coño enfebrecido y jugoso, dos de sus dedos masajearon mi clítoris y en un movimiento veloz mi mano se fue directamente a su concha generosa, carnosa y suave. Deborah se arrodilló ante mí y miro mi chocho atentamente, era la primera vez que una chica me acariciaba mi vagina, no tenía nada más que mi intuición e instinto para seguirla. —¡Oh! Giulia … que hermosa eres … Bajó su cabeza para lamer mi coño, suavemente acaricio mi clítoris haciéndome estremecer, luego su lengua se deleitó con mi labios mayores, mi cuerpo entero vibraba al compas de su lengua, mis gemidos acompañaban sus lamidas, dulcemente su lengua se enterró en mis labios menores, abriéndome el coño y me hizo gritar , extendía mis pliegues y los bañaba con su saliva, luego con su boca entera, sorbía mis fluidos, yo mecía mis caderas follando su boca y su rostro, las ondas de placer se comenzaron a extender desde mi vientre a mis senos, luego mis piernas temblaban y exploté en un magnifico orgasmo solo con sus lamidas, fue un éxtasis total. —¡Guau! Eso fue fantástico … déjame ahora hacértelo a ti … —Sí amorcito, sí … cómeme toda … hazme tuya … Sus ojos estaban brillantes, su voz era ronca, se recostó sobre el diván y yo me arrodillé ante sus muslos abiertos, miré su conchita, así de cerca parecía divina, vi lo hermosa que era, su vagina protuberante, hinchada, con esos labios regordetes y su clítoris tan grande como mi dedo meñique, una pequeña verga, pensé, toda su piel suave y lisa, estaba adorando su coño de joven hembra, ¡que coño mas bello!, pensé. La lamí y la chupé por varios minutos, con ese enorme clítoris imaginé de estar dándole una mamada, Deborah se levantó casi con violencia y me dijo —¡Acuéstate en la alfombra! Rápidamente obedecí y ella se montó sobre mi cara, con sus manos se abría su conchita y meneaba sus caderas follando mi rostro, estiré mi lengua lo más que pude y ella comenzó a dedear su clítoris, balbuceaba —¡Oh! Giulia … nena … cógeme … hazme tu perrita … Como pude alcancé sus rígidas tetas y magreé sus pezones fuertemente, luego bajé una mano y le metí dos dedos en su estrecha vagina y apresé su clítoris en mis labios, Deborah estaba corcoveando, me folló el rostro con fuerza, me lleno de sus copiosos fluidos, aferró mi cabeza con sus manos mientras brincaba apretándome con sus muslos, gritaba y decía mi nombre, se corrió por un par de minutos y luego se dejó caer casi sin fuerzas sobre su espalda, estaba casi sin aliento y yo por fin pude recibir una bocanada de aire, me quedé quietecita saboreando su zumo de conchita en mis labios, mi Sam de había despertado y lengüeteaba mi rostro, limpiándome de la abundante corrida de Deborah, luego siguió metiendo su nariz en la ingle de ella, Deborah dio un respingo y se arrodilló a mi lado, abriendo su almejita para mi Sam, al mismo tiempo una fría nariz toco mi zona pélvica, Dexter también se había despertado y olía mi panocha encharcada. Deborah me dio una intensa mirada y luego se puso a lo perrito para mi Sam, entonces yo hice lo mismo y le presenté mis cuartos traseros a Dexter, él se puso a lamer mi culo y mi concha, su lengua era más grande y rubida que la de mi Sam, en tanto mi Sam había hecho centro en el chochito de Deborah y la follaba a toda fuerza, ella gemía y chillaba como una poseída, Dexter recorría mi vulva con su larga lengua y luego magistralmente me la metía toda en mi concha escarbando mis interiores, mi chocho estaba completamente dilatado, fue entonces que se subió a mi espalda y hábilmente me ensartó en su verga magnifica, su nudo me hizo gritar, pero luego que lo deslizó dentro de mis paredes vaginales, comencé a gozar de la estupenda follada, mi vagina estaba muy ardiente y resbaladiza, su enorme pene me llegaba al cuello del útero causándome espasmos mezclados de dolor y placer, los rápidos golpes me volvían loca, la bolsa de sus testículos golpeaban mi clítoris, su bola se había inflado a dimensiones inusuales, mi Sam es más suave y gentil, quizás ligeramente su bola es más pequeña también, el calor de su semen comenzó a inundar mi conchita y me provoco instantáneamente un orgasmo demencial que se prolongaba con el palpitar de su verga en lo profundo de mi coño. Pude ver a Deborah que gemía abotonada a mi Sam y este se había girado para estar en la posición culo con culo, parecía exhausta y sus cabellos escondían la lujuria de su rostro, de vez en cuando bramaba y gruñía sintiéndose llenita de lechita de mi Sam, el cual tranquilamente esperaba a que su bola se empequeñeciera para salir de la concha de Deborah, en cambio Dexter había finalizado de bombear semen dentro de mi panocha y ahora intentaba desacoplarse de mi chuchita, me tironeó un par de veces haciéndome gritar, Deborah alzó sus cabellos y pudo ver que Dexter me estaba jaloneando por la pieza. —¡No! Dexter … no … tranquilo … Justo en ese momento mi Sam liberó su verga del chocho de Deborah, así que esta vino en mi ayuda y logró calmar a Dexter, la verga gigante del animal estaba encapsulada en mi conchita y no había modo de tirarla fuera, Deborah paso una mano bajo mi vientre y comenzó a masajear mi clítoris, la sensación me tuvo prontamente bramando y arqueando la espalda en otro orgasmo, con las contracciones de mi conchita, expulse el tremendo pene de Dexter que salió disparado junto a una abundante rociada de semen y fluidos vaginales, mis piernas trepidantes apenas me sostenían, me fui hacia adelante y quede con mi vientre sobre la alfombra y mis piernas obscenamente abiertas, el semen de Dexter salía a burbujas de mi vulva adolorida. —¿Cómo estuvo, querida? … —¡Oh, que joda! … ¡dios mío! … —Parece que mi bebé te destruyó … ¡eh! … —Sí … su verga es demasiado grande … pero el placer es más grande aún … —Así es querida … ¿quieres otro poco de vino? —¡Oh!, sí … tengo la boca reseca de tanto respirar con la boca abierta … —Vale, querida … ahora te traigo un trago y me sirvo uno también yo … Deborah se comportó como una anfitriona perfecta, me dejo follar con su Dexter todas las veces que quise mientras ella se solazaba con mi Sam, desde esa vez, un par de veces al mes nos juntamos para regalarnos esplendidos orgasmos, ya sea con nuestras mascotas o solitas yo y ella descubriendo los placeres de safo, estamos hermanadas por nuestras mascotas y los disfrutamos. ----- ----- ----- ----- ----- ooo ----- ----- ----- ----- ----- Los comentarios vuestros son un incentivo para seguir contando historias y relatos, vuestra opinión es siempre invaluable, negativa o positiva, es valiosa y relevante, todo nos ayuda a crecer como escritores y narradores de hechos vividos o imaginados, comenten y voten, por favor. 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Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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Cuando me bajó la presión

2021-09-22


Hola soy cris guanatos bueno esta historia empiesa asi resulta que mi sobrino politico tiene un terreno a la buelta de mi casa y se llevó a un perro pitbull el lo crio desde cachorrito y nunca lo pelio asi es que no es agresibo y yo me brincaba a su terreno y lo acarisiaba al perro ya que le tenia mas confiansa lo masturbaba y eso paresia gustarle el trataba de montarme y un dia desidi animarme me baje los pantalones y calzones y me puse en cuatro luego luego se me Subio y me tiraba piquetes y no me atinaba y con una mano lo guíe a si a mi culo Puso la punta en la entrada y aumento la velocidad y me enterraba sus unas en mis piernas y se detuvo yo sentia como iba cresiendo su vergota en mi culo y sus chorros de mecos eran muchos pero ya no se mobia y no setia mas nada puros chorros el perro bajo sus manos y cruso su pata trasera y quedamos culo con culo empeso a tirar y me dolia mucho estiro mas y me lo saco fue un dolor indescriptible me lebante me bolbi a tirar empese a sudar frio no allaba que aser para calmar ese dolor asi tirado mire a ber el perro y se estaba lamiendo la verga era enorme algunos 30 cm y muy gruesa se lebanto y su enorme verga aun soltaba chorros de mecos se me aserco yo me asuste y empeso a lamerme el culo se sentia rrico pero tenia miedo de que quisiera cogerme de nuebo y como pude me lebante me subi los calzones y el pantalon me fige a ber si no benia nadien y me brinque de nuebo pa afuera con mi culo todo adolorido pero no fue la unica ocasion. pero eso se los cuento otro dia

Autor: cris guanatos Categoría: Zoofilia

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Me follo a una perra y soy mujer

2021-09-22


Este bello momento que acabo de tener me fascino y mas por lo impredecible que fue. Bueno esto empezo hace 2 semanas tengo ganas aun de volverlo hacer Eran las 6 am mi madre tenia que ir a trabajar soy hija unica y mi padre tristemente estaban divorciados pero me levante por el ruido que habia en la casa ya solo fui a cerrarle la reja a mi madre para poder «segun volver a dormir» tengo 13 mis senos bueno estan medianos y mi culo grandecito se podria decir y mi piel es blanca pelo castaño bueno mi perra anis que es pastor alemana estaba adentro me quite el short que traia y me quede desnuda y fui a orinar lo ordinario bueno despues cuando llegue al cuarto andaba la perra acostada y dije pues no pasa nada me acoste para dormir cuando derrepente senti un placer enorme y me asome y vi a la perra lambiendo mi concha me empece a retorcer de placer y seguia y seguia podia ver esa lengua en mi panocha y derrepente senti que algo venia y me agarre un seno y me vine moje una parte de la sabana vi y supe que habia tenido un orgasmo y derrepente dije que hermoso placer me hiciste chiquita y la bese la verdad lo vi un poco lesbico y zoofilico ver a una mujer y una perra besandose bueno ya me habia prendido la perra y cerre la puerta para que no saliera y hice una busqueda rapida en google de posiciones de lesbianas y las que mas me resaltaron y me aprendi en un rato pero inicie con lo basico me puse en medio de su panocha y me empece a frotar quiero resaltar que yo mido 1.60 y no hubo problema para la perra me empece a mover mis caderas para enfrente y atras y sentia un placer enorme a la perra al parecer le encantaba por que empezo a suspirar fuerte y sacar la lengua luego me quite la camisa y la avente y llebavamos 8 minutos haciendo lo mismo cuando de repente la perra se orino y yo tambien como 2 segundos de diferencia la perra me tumbo para un lado y se empezo a lamer yo desnuda y toda exitada andaba y saliendo mis jugos junto con lo de la perra y despues se me vino una idea para experimentar me puse en 4 y alce mi culo y la perra se levando y me empezo a lamer luego jale sus patas delanteras para que pareciera que me estaba cogiendo y la empece a frotar contra mi culo y un puño de sus pelos me rosaban mi panocha y la perra empezo a hacer como si ella estuviera cojiendome y empece a sentir su vulva y empezo la accion me voltie y la agarre de con mis piernas muslonas ella seguia con lo mismo y empezo a suspirar y hacerme mas fuerte cabe recalcar que estaba haciendo un esfuerzo para tener el culo levantado y seguia y saco la lengua y nos frotabamos y le levante la pierna para que ella tomara y empezara con la tijera y si empezo a tijerearme y sus patas delanteras se empezaron a presionar mis senos faz se vino la perra y empezo a detenerse pero la agarre de las caderas para que siguiera y si me vine empezamos de las 6 y terminamos alas 12 cabe recalcar que hicimos misionero 69 tribbing etc terminare con esto bueno al final de toda la locuras que tuvimos ya andaba todo el suelo suelto de jugos mios y de la perra y ella ya no podia ni yo tampoco andaba toda sudada y me temblaba mi culo y mi pipi y mis piernas y me sentia toda debil me dormi y desperte y eran las 7 de la tarde y la perra seguia dormida y mojada y yo tambien desperte con el culo hacia arriba y ya tuvimos un rapidin orine me bañe y limpie mi cuarto y cambie las sabanas bueno eso es todo apoyo para la parte 2 uwu

Autor: Anónimo Categoría: Zoofilia

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Mi perrita

2021-09-15


Hola amigos les contare mi historia En ese tiempo tenia 20 años tenia una perra de raza dalmata no era alta era medianita buen todo comenzo en su primer celo andaba muy inquieta y pues no tenia perros machos y andaba super inquieta entraba a mi cuarto y salia pero hay estaban mis Padres al sieguiente dia ellos salieron de viaje y la perrita seguia igual muy inquieta ese dia adia mucha calir entonces desidi vañarme al estarme quitando la ropa mi perrita me mira y comenzo a brincar en la cama y despues se detuvo y que se acomoda y pone su panocha ya muy inchada cerca de mi pene de imediato tube una erecion se puso a mil y la perrita se me arrepegaba como si supiera que mi pene era lo que nesecitaba yo sentia el calor de su panocha y ya no aguante mas comense a tocar su panocha que estaba a rebentar de grande y caliente y le comenzaron a salir liquidos se lubrico muy rapido bueno en seguida me puse en posicion detras de ella era su primer vez estaba muy estrecha me estaba costando trabajo por que verga es como de 20 centimetros y muy grueza bueno el caso fue que cuando introduje la cabeza la perrita se estremecio pero ya no podia hacer nada asi fui introducion toda mi verga me costaba por que estaba muy estrecha y por fin lo meti asta el fondo que rico fue me apretaba muy rico apretaba muy rico estuve metiendo y sacando por unos 10 minutos asta hecharle todo mi esperma en su intetior y la perrita me lo tubo subcionado por un rato no se si eso sea lo que los perros quedan pegados pero asi quedamos como 8 minutos asta que pude sacarlo despues salio flasido lambio su panocha y mi verga al paso de un rato ya estaba igual erecto y lo bolvimos aeer ese dia 4 beces luego paso su celo pero ya era solo mia

Autor: Daniel Categoría: Zoofilia

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Mi novia y Rocky

2021-09-15


Es mi primera aportación aún no se cómo funciona ésto, mi novia y yo estamos muy interesados en la zoofilia, ella tiene 19 años y yo 30, su hermano tiene un perro grande se llama Rocky, cuando llegó a su casa lo dejo unos días ahí para que lo cuidarán entonces ella me dijo que sería una excelente oportunidad para experimentar, ya que no vivimos juntos, ella empezó a juguetear con Rocky y fue ganando su confianza, un domingo por la tarde lo llevo a la parte de atrás de su casa donde hay una bodega, le dio de comer y lo empezó a masturbar, me mando fotos yo estaba súper exitado, sus padres y sus [email protected] estaban en casa, la adrenalina de que alguien la descubriera masturbando a Rocky la puso muy caliente y al ver la enorme verga de Rocky no dudo en chuparla y sentir todo su semen, ella dijo que el olor y el sabor es un poco fuerte por lo que la primera vez le causó un poco de náuseas, días después, lo siguió intentando, masturbandolo a escondidas, me hacía videollamada cada vez que lo iba a hacer.

Autor: Fercho Categoría: Zoofilia

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Dos becerras en una sola vez

2021-09-07


Cerca de donde vivo como a dos kilómetros de mi casa hay un corral en donde haveces alquilan para pastoreo de vacas de lechería, habían traído dos vacas con cría yo investigué y eran dos becerras color chocolate. De una me dije en mis adentros estas dos vírgenes tienen que ser mías, en la noche como alas 10 de la noche me aliste con lubricante y celular para grabar algunos vídeos... Como alas 10 y 30 de la noche salí llegue al corral me escubulli por el rejado para mi sorpresa las dos estaban amarradas yo comense a dediarlas había una más arisca que otra cuando le metía los dedos en la vagina, pero estaban bien socadas las cabronas y bien ricas las dos me quedaban a la altura perfecta para poder penetrarlas las lubrique ambas y al mismo tiempo les metía los dedos a las dos era delicioso ver como se arqueaban las dos y el sonido del chapoteo al meterle los dedos estuve así por varios minutos para lubricarla bien y ensanchar la vagina para que no cueste meterle la cabeza de mi verga. Comense ha meterle la cabeza de mi verga se la metía y saca hasta llegar a la mitad y topaba con el limen, se la metía y sacaba y ella se encorbaba súper rico comense ha darle cada vez más rápido hasta que en una que ella se encorva se la deje ir con fuerza y se fue hasta los huevos que rico le temblaban las piernas y espere un rato y comence a sacarle y meter la verga cada ves más rápido la muy cabrona le salían hilos de sangre cada vez que se la metía y sacaba me hizo una lluvia dorada que placer más exquisito sentir como me mojaba la verga escuchar como sonaba cada vez que se la metía en esa vagina toda mojada hasta que ya no pude más y le solté toda la leche en la vagina era tan rico ver como salía mi verga embarrada de sangre semen y orines de esa presiosura y ver como se le salían los hilos de semen con sangre de esa vagina ese mismo día me coji la otra también y la desvirgue también pero eso lo cuento en otro relato... [email protected]

Autor: ROMANOIDE Categoría: Zoofilia

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Cojo con un Pit Bull en la terraza de mi tío

2021-09-07


Hola ha todos los lectores regreso despues una jornda de estudio ha tope bueno les cuento El hermano de mi papá es comerciante y vive en una ciudadela privada y un poco elegante la cosa que nos invito a una parrillada familiar y mi papá nos llevo yo estaba con estres y cansancion y como no he podido coger con coco estoy con ganas y ya llegando mi tio nos recibio ya entramos ya habian estado mas personas yo vi 2 perros raza pitbul machos y bien mosculosos pero son juguetones y yo me sente en un rincon por que estaban con musica y en el garaje estaban asando carne y los perros se me acercaron los acaricie y me lamian la mano a mi me encanta sentir esa lengua y estaban asi como 3 min corriendo de un lado ha otro yo estba exitada solo que estaban todos y pedi el baño y hice que me sigan los perros y yaa ha dentro como no habia nadie me agache y con cuidado lo masturbe y ellos hacia embestidas al aire yo estaba caliente queria que esas embestidas se las haga ha mi culazo y que me coja pero estaba expuesta asi que lo deje que se lama el pene y yo me entre al baño ha secarme mi chocho lo tenia mojado y sali al garaje y ya mi tio dijo ya vamos ha servir y entraron a la casa y mi tio me dijo si lo puedes ir ha dejar arriba y yo le dije si tio y subi mientras subia estaba pensando en coger rapido y llegue arriba y estaba un tipo bodega y un balcon y corri a la bodega entre con el perro y le decia quieres coger y me saque las zapatillas y las puse en mi rodillas y me saque el short solo me quede con la blusa y me nalgueaba rico y el perro me miraba y me puse en 4 con mi culazo en pompa listo para ser penetrado y ese perro ya sabia lo que queria y me monto y comenso con las embestidas y me atino mi chochito yo gemia y el como que se a loco yo meti mi mano para que no me abotone hasta que se calmo y me dejo el pene adentro sin su bola ahi estuvo trepado hasta que se le salio el pene de mi chocho que rico me dejo llena de ahi me pare me vesti y sali y le cerre la puerta y me baje Ya les contare si me cogen de nuevo

Autor: Camila Categoría: Zoofilia

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