Relatos Eróticos de Zoofilia


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Blacky.

2021-11-19


“Blacky” es mi labrador Retriver de un brillante pelaje negro azabache, mis padres me regalaron mi mascota cuando era un cachorrito que yo podía llevar en brazos a todas partes, en ese entonces cumplía mis once años, papá dijo que era mi responsabilidad alimentarlo y hacerme cargo de sus necesidades, al cabo de dos años me era imposible tomarlo en brazos pues había crecido demasiado y su peso era casi similar al mío, como hija única gozo de largos momentos de soledad, pues mis padres trabajan. Un día después de haber regresado del colegio, me fui al patio a jugar con Blacky, jugamos a lo de siempre, carreras y persecuciones, él tiene su propia pelota y me sorprende que no la muerda y la haga pedazos, generalmente él la cuida en su lugar de reposo, ese día después de bastante ajetreo, ambos nos cansamos, yo me senté exhausta en una silla playera y él cerca de mis pies sobre el césped. En un dado momento me adormecí, despertándome con una agradable sensación en mi ingle, yo hacía poco había descubierto la masturbación y la practicaba casi a diario en la intimidad de mi habitación, algo rozaba mis entrepiernas, acariciando mi conchita por sobre mis bragas causándome una tremenda excitación, mis bragas se mojaron rápidamente, Blacky me lamía el coño ávidamente, la sensación era tan intensa que no pude ni quise alejarlo, me encantó inmediatamente su rasposa lengua en mis delicadas carnes, desde ese día él se convirtió en mi juguete sexual favorito, cada día después del colegio, arribaba a casa ansiosa de su lengua, lo llevaba a mi habitación y no me detenía hasta correrme como una golfa, orgasmos exquisitos e increíbles. Me recompuse y me fui a mi baño para ducharme, me despojé de mi bata y me miré al espejo, soy una bella muchacha, mis piernas longilíneas y tonificadas, mi trasero envidiable muy paradito y apretado, no me extraña ya que soy muy deportista, mis tetas no me gustan mucho porque son demasiado grandes 36D y no puedo hacer nada, son así y así se quedan, pero me molestan al momento de correr y hacer deportes. Una vez bajo el chorro de agua caliente, lo estaba disfrutando, eché jabón crema a la esponja y comencé a enjabonar mi tez tersa y suave, me encanta enjabonar mis pechos duros y redondos, sé que tanto viejos como jóvenes se fijan en mis tetas y me excito mucho a ponerlas en muestra, imagino cuantas veces se correrán imaginando mis senos turgentes. Pasé mis manos sobre ellos, las puntas marrones se comenzaron a despertar y endurecer, apreté mis pezones y un hormigueo comenzó a hacer latir mi clítoris, mi vulva fresca rasurada, una mano bajo a mi conchita, mis labios henchidos con fluidos de mi panocha, mi excitación estaba llegando a la cúspide, puse mi dedo en medio al calor de mi concha, encontré mi clítoris grande e inflamado, jugué con el mientras tironeaba mi pezón y la maripositas en mi vientre y el temblorcillo en mis piernas, comenzó a darme sensaciones de placer. El orgasmo fue repentino y potente, solté mi teta para afirmarme a la pared, mis piernas se doblaron y quedé sentada en la ducha mientras oleada tras oleada de espasmos convulsivos golpeaban mi cuerpo, quedé con todo mi cuerpo electrificado, mis senos tiritaban, no podía ni siquiera rozar mi clítoris sin dar un salto con mis caderas, mi cuerpo quedó tan relajado y satisfecho, que podría haberme quedado por tierra a dormir con el agua que me chorreaba de la cabeza a los pies, sin embargo me levanté y me sequé, luego busqué un viejo vestidito de años atrás y que cubría la parte superior de mis muslos y volví a mi cuarto. Me recosté en mi cama y separé con mis dedos mis enrojecidos labios, mi coño estaba caliente y apretado, empuje dos de mis dedos hacia adentro, se sentía muy rico, mi conchita estaba como aceitosa, un denso fluido hacía brillar mi chocho como con una luz propia, era líquido y mis pliegues estaban muy sensibles, creo que mi conchita estaba produciendo ese liquido para lubricar mi chocho, justo hoy y mañana estoy en el ápice de mis días fértiles, creo que por eso mi sexo emana ese liquido resbaladizo, preparándose para ser cogido e impregnado, el único macho a mi alcance es Blacky. Mis deseos eran apagados por la lengua de Blacky, pero después de los dieciséis, sentía que debía pasar a la siguiente etapa, ya no me bastaba el juego de su lengua, pensaba a tener una relación completa con mi mascota, así que busque en la internet información al respecto, di con varias historias de mujeres maduras y jóvenes adolescentes como yo, las cuales habían tenido una relación sexual completa con sus cachorros, veía la cara de goce de las chicas, los gritos de lujuria y cachondeo que emitían, vi a sus perros subiendo sobre sus espaldas y meter sus vergas en sus conchitas estrechas. Los chochos que vi eran tan diminutos como el mío, mi mayor temor eran las dimensiones de esas vergas caninas que se deslizaban casi sin resistencia dentro de esos chochos apretaditos, no vi muecas de dolor, vi que algunas a su primera experiencia trataban de alejarse y gateando y chillando, pero al cabo de un rato se rendían sumisas a los furiosos y veloces embates de sus machos, me masturbé decenas de veces mirando estas libidinosas imágenes. Finalmente, me decidí también yo a probar ese goce extremo y dejar que Blacky me montara, necesitaba el tiempo necesario para llevar a cabo mis planes, un fin de semana mis padres me dejaron en casa sola, pues ellos se fueron a celebrar su aniversario a un resort de la capital, me preparé con un gran espejo contra la pared de mi habitación. Me desnudé mientras Blacky estaba echado en un rincón de mi cuarto. Me arrodillé sobre el tapete de salto de cama y me di unas palmaditas en mis nalgas, pero Blacky me miro y se echó cuan largo era, sin dignarme una segunda mirada. Por más que lo intenté, me di cuenta de que Blacky no me montaría, me frustré porque mi calentura estaba por allá por la estratosfera. Lo único que logré fue que después de un rato el se levantara a lamerme y al menos logré un buen orgasmo, pero no hubo ningún intento de monta. En los días siguientes, en el colegio, escuché a unas amigas comentar de como habían masturbado a sus perros, lo grande que eran sus pijas y la copiosa cantidad de semen que habían eyaculado, explicaban detalladamente como lo habían hecho y de como sus bebés se volvieron locos. Mis bragas se humedecieron al escuchar los lascivos relatos, así que pensé en experimentar con Blacky, lo que había escuchado de mis compañeras. Estaba muy ilusionada de que finalmente mi Blacky me cogiera y sentir dentro de mi ese carbón ardiente de su pene. Se presentó otra oportunidad en que mis padres me dejaron sola, me duché para mi amante, luego lo llevé a mi habitación, me despojé de mi toalla y quedé desnuda, me miraba al espejo con mi Blacky que seguía atentamente mis movimientos, no quería prolongar más el momento culmine, le dejé lamer mi coño por un breve tiempo y luego me arrodille en la posición de perrita, él vino a lamerme mi cara, aproveche de masturbarlo y vi que una mínima porción de su pene rosado salía de su peluda funda, lo seguí pajeando por un rato hasta cuando sentí que se le estaba saliendo su semen y me estaba mojando mis dedos, yo quería ese liquido maravilloso dentro de mí, quería que me llenara con su lechita caliente. Lo subí a mi espalda y por entremedio de mis piernas alcance su polla chorreante, lo acaricie y lo masajeé tratando de encanalar su pene hacia mi conchita mojadísima, me miré en el espejo y vi la divertida cara de mi Blacky haciendo esos movimientos como que me follaba y la mitad de su lengua fuera de su hocico, pero su pene estaba fuera de mi vagina, intenté bajar un poco mi culito y en ese momento él hizo centro en mi panochita, grité como si me hubiese atravesado todo mi cuerpo, rompió mi himen, yo había soltado su verga para acomodarme y él muy bruto se metió dentro de mi salvajemente, lloré sintiendo como mis carnecitas tiernas venían corroídas a jirones dentro de mi concha, su pene se había metido todo dentro de mí, su bola había ya ocluido mi ojete vaginal, sus movimientos era vigorosos y veloces, me estremecía completamente, afortunadamente el dolor después de un rato era casi inexistente, el roce de su carne contra mi carne se estaba trasmutando en algo placentero, ni coño se había ensanchado para acomodar la gran dimensión de mi Blacky, ahora él me lo estaba dando todo con toda fuerza, ahora yo era su perrita. Las imágenes que se reflejaban en el espejo ya no era un juego, estaba completamente empalada en la verga de mi Blacky, sus zampas sujetaban mis caderas y me daba tirones y empellones para metérmela más adentro, lo que me hacía gritar con lujuria sintiendo mis carnes encendidas con la polla ardiente de mi mascota, su nudo me aprisionaba y hacia que me corriera con pequeños orgasmos, hasta chorros de orina escaparon de mi abusada vagina, lo sentía como se movía y escuchaba sus jadeos en mi orejas derecha, metí mi mano bajo mi vientre y comencé a sobajear mi clítoris, la sensación era increíble, llorisqueaba y chillaba corriéndome demencialmente, nunca había tenido este tipo de orgasmo tan ferozmente salvaje y desenfrenado, simplemente quería más y más de su verga. Había dejado de ser su ama, era solo una perra más y él mi macho dominante tratando de impregnarme con sus espermatozoos, seguía mirando de vez en cuando el espejo y cada vez me fascinaban más las imágenes ahí reflejadas, ya no era un sueño, ahí estaba yo totalmente desnuda, con mi espalda encorvada, mi culito hacia arriba y mi Blacky aferrándome por sus patas delanteras y sosteniendo mis caderas con fuerza, los cuartos traseros de él se movía rápidamente mientras me follaba, rápidamente fui golpeada por otro clímax, mi cabeza giraba en un mundo de sensaciones de placer y lascivia. Para dicha mía, Blacky se había acomodado en mis pantorrillas, lo que lo posicionaba en un ángulo más favorable para follar mi coño, yo movía mi culito hacia atrás para permitir a su verga penetrarme lo más profundo posible, mi mente estaba colmada con estas sensaciones nuevas y estupendas, mi Blacky me había desvirgada y todo mis pensamientos eran que él me cogiera lo más rico y lo más largo que se pudiera, de hecho por mi podría estar atada a su verga para siempre, se siente tan rico su pollón en mi coño, sentía hasta que mi barriguita se había abultado con semejante vergota dentro de mí. Después de innumerables orgasmos, Blacky se detuvo, se quedo quieto sobre mi espalda, casi sin moverse, mi conchita extra colma de su pollón. Pensé que eso era todo y traté de moverme para liberarme de él, mire al espejo y vi lo bien que me tenía atrapada con sus zampas, me di cuenta que no podría despegarme de él, su pene estaba incrustado en mi vagina y estábamos unidos firmemente por nuestros sexos, en esos segundos de reflexión, no atinaba a comprender todo, de repente sentí un derrame caliente en mi coño, una especie de liquido que pulsaba en mi paredes vaginales y me llenaba, era la lechita de mi Blacky que me inundaba toda, mi pancita volvió a hincharse con catarata de semen que brotaba de su polla y me bañaba por dentro, como hembra me sentí dichosa de recibir todo ese esperma canino ardiente con esos espermatozoos potenciales cachorros descendientes de la estirpe de mi Blacky, sabiendo que no era posible para él preñarme con su prole. No me quedo otra opción que permanecer en cuatro patas sintiendo su nudo, su esperma y disfrutando los continuos orgasmos que me procuraba, mi guatita estaba hinchada de polla y semen, sentía la pulsaciones de su polla bombeando esperma directamente en mi matriz y causando contracciones en mi coño como queriéndolo ordeñar su pija, todas estas sensaciones nunca las había sentido antes, no cualquiera puede entender de lo que estoy narrando, solo algunas chicas que hayan tenido ese nudo dentro de su canal vaginal, anudando su sexo al de su mascota podría imaginar a lo que me refiero, es la sensación más única, erótica e intensa que una mujer pueda tener, más tarde me enteré de que su nudo esta en directo contacto con mi punto “G”, por eso esta híper excitación con hiper orgasmos, tiempo después follé con algunos muchachos, pero con ninguno de ellos experimente esa sensación tan rica y completa que mi Blacky daba a mi chochito. Blacky estaba tratando de zafar de mi conchita, me dio unos tirones lo que causo una multitud de intensas sensaciones que estremecieron todo mi cuerpo, inmediatamente sentí otro orgasmo y luego dos más mientras él pasaba su pata sobre mi culo para quedar pegados trasero con trasero, volví a mirarme al espejo y la imagen era adorable, hubiese querido tener mi celular para grabarme, ahí estaba yo reflejada con mis tetas meciéndose, mi espalda arqueada y con mi mascota que miraba al infinito esperando de despegarse de mí, exhausta me pregunté ¿cuantos orgasmos más me hará tener? Después de unos quince a veinte minutos, el nudo de mi Blacky se había deshinchado lo suficiente y salió expulsado de mi coñito, se me escapó un grito por el repentino forcejeo, me desplomé sobre el piso de mi dormitorio y me quedé allí sintiendo como mi Blacky intentaba lamer mi chocho, su larga lengua acariciando mi vagina y mi culo, con roces a mi clítoris lo que me causaba temblorcillos de placer, sintiendo todas sus adorables caricias, estaba pensando de que acababa de perder mi virginidad no con un hombre como siempre había imaginado, sino que con mi perro. Lo más curioso es que estaba dichosa de haberlo hecho con él, yo amo a mi perro, son casi cinco años que él me ha dado solo alegrías y afecto, me sentía bien y contenta de haberlo hecho con él, era lo apropiado para corresponder todo el afecto que él siente por mí. Nunca podría negar que seguí haciéndome coger por él, de hecho en mi vida he tenido cuatro perros, todos machos y enteritos, he follado con todos y todos me brindaron los mejores orgasmos de mi vida y lo que es mejor, sin pedir nada a cambio y exentos de críticas vanas. Blacky fue el primero y siempre ocupará un lugar preponderante en mi corazón, a veces me recuerdo su carita divertida y feliz mientras estaba anudada a él. Hoy en día estoy llegando a mis cincuenta y nunca he dejado de sentirme caliente, tengo un mastín, él tiene una de las vergas más grandes del mundo canino, tenemos sexo al menos tres veces a la semana y uno que otro finde semana tenemos una maratón de cogidas, he estado anudada a él por hasta una hora, ya no sé ni siquiera llevar la cuenta de los orgasmos que él me regala, pero son muchísimos. Si se están preguntando si alguna vez me casé, debo decir que sí y fue con un hombre maravilloso que me aceptó con mi perro, él aprobaba y le gustaba mirarme siendo cogida tan rico, le encantaba cuando yo anudada con mi mascota le jalaba y mamaba su verga hasta tragarme toda su lechita, también me decía que le causaba mucho placer cogerme después de mi perro y encontrar mi conchita ardorosa y caliente, a él le complacía follarme a lo perrito. Desafortunadamente él falleció y me dejo sola. Sola con mi perrito que me coge como jamás humano alguno lo hizo, no busco hombre, la compañía que me brinda mi amante peludo es cuanto me basta. Me siento amada y satisfecha hasta el día de hoy. ----- ----- ----- ----- ----- ooo ----- ----- ----- ----- ----- Los comentarios vuestros son un incentivo para seguir contando historias y relatos, vuestra opinión es siempre invaluable, negativa o positiva, es valiosa y relevante, todo nos ayuda a crecer como escritores y narradores de hechos vividos o imaginados, comenten y voten, por favor. [email protected]

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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Pasante Enfermeria Nancy Mayerly

2021-11-17


Nancy Mayerly Sabogal debería tener su imagen en el diccionario junto a la palabra "voluptuosa". Sus grandes tetas 42 DD, cintura delgada, abdomen plano y gran calazo curvilíneo macizo, de finas nalgas redondas y bien gordas se suman a una de las figuras de reloj de arena y piernas tonificadas más sexys de la clinica. Sin embargo, su apariencia no es la única razón por la que es popular. Nancy Mayerly desde que el doctor Zárate la convirtió en la puta del hospital folla con el tipo de energía y pasión que solo una actriz porno seria puede manejar y trabajar su gran culo con habilidad y dedicación, adaptando su ano a cualquier talla de verga, que se penetre a lo profundo del orto de Nancy Mayerly. No lo sabrías mirándola ahora, pero esta belleza morena tetona y culona, solo perdió su virginidad anal cuando empezó hacer sus pasantías en la clínica. Una niña educada de casa, de familia cristiana, es un alma noble que desde que fue domada por el doctor Tomas zarate se arrodilla ante cualquier pene, masturba con sus grandes tetas lista para comer pene y semen de sus pacientes o compañeros de hospital. Sus padres hicieron todo lo posible para mantenerla alejada de los niños, pero no sirvió de nada ... Una vez qué la violó analmente el doctor Tomas Zarate, empezó a obligarla a putiar , supo que ya no podía parar y estaba atada a los deseos del doctor zarate su amo y señor de su cuerpo lujurioso. Al buen doctor le encanta vestirla en sus turnos de trabajo como una stripper o puta de callejón y ver que se la culeen en todos sus agujeros y que realice pajas, con cualquier parte de su voluptuosa anatomía; ¡Una vez incluso la obligo a follar con los perros de los vigilantes! Le ordeno ponerse en cuatro, ella lloraba pidiéndole que no la obligara hacer ese acto tan despreciable, le dijo que por favor no quería hacerle el amor a un perro le grito que se callara y carcajeo al escuchar las palabras de Nancy Mayerly que iba a hacerle el amor a un perro y le contesta que las perras no hacen el amor tan solo culean y agrego que elevara mas el culo y acomodara sus brazos y manos en su espalda. Nancy Mayerly obedece y toma la pose que le manda su amo y señor, de rodillas con su culo levantado y las manos el la espalda, Nancy Mayerly gime de dolor por la incomoda posición, arrodillada con sus voluptuosas tetas presionadas en el piso, el doctor se le acerca le sube la mini falda y le acomoda el hilo de su tanga en una de sus nalgas, soba con sus dedos el hoyo vaginal y anal de Nancy Mayerly y le da una fuerte palmada en el culo, que deja la huella de la mano del doctor y Nancy lanza un fuerte alarido de dolor solloza sacando lagrimas de sus tiernos y grandes ojos cafes y deja temblando el culo de Nancy Mayerly, el doctor llama al perro. “ ven perrito, ven a comer perra” Nancy Mayerly mira de reojo al perro, como se acerca y lame su choco y culo, tragando sus fluidos como si fuera agua, Nancy Mayerly gime de placer mientras llora por ser rebajada a tener relaciones sexuales con un perro, después de lamerle la vagina y el hoyo del culo a Nancy, coloca sus patas en su espalda para montarla y la penetra. Nancy siente como le rasga y le da un ardor en su vagina, el perro penetra a Nancy por media hora, mientras el doctor se masturba, hasta que el doctor se acerca y empieza a tratar de separar al perro de Nancy Mayerly hala con fuerza al perro, pero el animal no despega su polla del chocho de Nancy, la pobre mujer grita de dolor y le pide que no haga eso ya que el perro la tiene muy hinchada dentro de su vagina, pero el hace caso omiso a la suplica de Nancy Mayerly y le dice que quiere ver como el perro le mete la polla en el culo, pero no puede despegarlos, asi que ve el otro perro que cuida el hospital, va por el , lo toma del collar, Nancy lo ve horrorizada, acercarse a ella jadeando le dice al doctor que va hacer, pero ya sabe lo que le viene, y llorando ¡ hay dios! ¡ hay dios! El doctor acomoda al perro sobre Nancy Mayerly y el perro que la tiene penetrada en la vagina y encaja la polla del perro nuevo, en el hoyo del culo de Nancy, la cual grita. ¡ no! ¡ no! ¡ hay dios mio! ¡ me están rompiendo doctor! ¡ los perros me están rasgando mi interior! ¡ dios mio ya no mas! Dice Nancy Mayerly Entonces el doctor Zarate agarra, el hilo de la Tanga de Nancy Mayerly y le da 5 Palmadas en el culo y ella echa llorar intensamente, dice. ¡por favor ya no más me duele mucho las 2 pollas de los perros están haciendo mucho daño, por favor ya no más! Le réplica Nancy Mayerly al doctor, Pero este se ríe de Ella y dice que debería mover más su culo como la buena perra que es, Nancy Mayerly llora por las palabras que le dice el doctor pero sabe que no puedo hacer nada más que aguantar las nalgadas que le da y las penetradas de los animales por sus hoyos vaginal y anal. Los perros empiezan aullar del placer que le les da, de darle Esa buena doble penetración por el culo y coño de Nancy Mayerly, ver esta escena leda mucha excitación al doctor y agarra a Nancy del Cabello. Le acerca su polla para que está empiece a mamársela, el doctor adora el estilo vocal para hacer eyacular en su boca, A cada verga que se deja introducir en la boca de Nancy Mayerly ,ingiriendo el fluido seminal de cada hombre, hasta la ultima gota de leche de pipi que sale de la polla de cada macho que se encuentre en su vida, Nancy Mayerly con la verga del doctor en su boca y las pollas de los perros dentro de su coño y culo, le dejan en claro que nació para ser explotada sexualmente.

Autor: cristorob Categoría: Zoofilia

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¿Qué tal un paseo fuera de la ciudad?.

2021-11-12


Mi marido y yo nos casamos ilusionados y enamorados, nuestra vida sexual era estupenda, pero como a muchas parejas, nuestra vida sexual comenzó a decaer hasta transformarse en algo aburrido y previsible, una rutina más. Entonces en casa de un íntimo amigo nos emborrachamos y descubrimos que nos gustaba mirar y compartir nuestras parejas, esto reanimo nuestra vida sexual y nos llevo a otro nivel en lo que respecta a lo sexual, nos sentimos unidos y felices de estar casados y disfrutar de esta nueva etapa de placer y deleite, comenzamos a conocer parejas que compartían nuestros intereses y tuvimos muchos encuentros, esto nos llevo a experimentar cosas nuevas y audaces. Mi nombre es Cristina, trabajo en una ONG de ayuda a mujeres abusadas, a veces me pregunto que hago yo allí, cuando muchas de esas cosas yo las he experimentado y me calientan mucho, pero el sueldo es bueno y las obligaciones son elásticas con horarios flexibles, lo que me deja bastante tiempo libre, mi marido es Mario, el es ingeniero y trabaja para una empresa que se encarga del agua aquí en la capital, vivimos en un residencial sector de Providencia y nos la pasamos bastante bien él y yo. Como les decía mi marido surfeando la red contactó varios tipos y concertó una reunión en casa de uno de ellos, eran cuatro hombres que me tuvieron a disposición por una noche entera, no sé cuantos orgasmos obtuve esa noche, pero al amanecer estaba con todos mis orificios dolientes pero satisfechos totalmente, nunca pensé que algunas posiciones pudiesen darme tanto placer. Habíamos adoptado a internet como la fuente de nuestras fantasías, un día mientras limpiaba la casa, mi marido me llamó: —¡Cristina, ven! … ¡Ven a ver esto, mi amor! … Yo confiaba plenamente en Mario, así que vine esperanzada de ver alguna escena que nos pusiera cachondos y termináramos follando como conejos, mi conchita se humedecía en anticipación, me acerqué a la pantalla y no podía dar crédito a mis ojos, ¡Asqueroso!, ¡Repugnante!, ¡Válgame, mi Dios! … no podía creerlo: —Pero … ¿Estas enfermo? … ¿Cómo puedes mirar eso? … Había una hermosa jovencita gimiendo y chillando con una cara de lujuria extrema, mientras un enorme perro negro la follaba enérgicamente, di vuelta la cara horrorizada y me fui a continuar con la limpieza de casa, pero la cara de felicidad de la muchacha, sus ojos abiertos y esa mueca de placer extremo quedaron girando en mi cabeza. El fin de semana mi marido se fue a su consueto encuentro de futbol en una cancha de la capital, yo curiosa e intrigada me fui al computador de Mario y revisando el historial de navegación encontré varios sitios que mi pervertido marido visitaba, recorrí muchos de esos sitios y vi un sinfín de videos de la misma índole, ya no me sentía asqueada, mi conchita empapada confirmaba mi cambio de opinión, me toqué varias veces y me corrí mirando las vergas de esos perros que venían mamadas y cogidas tanto en el culo como en la vagina, el placer que ostentaban estas chicas era un aliciente a tocarme y penetrar mi vagina, no podía detenerme, me corría una y otra vez sin poder satisfacerme del todo, hasta se agotaron las baterías de mi consolador. Cuando regresó mi marido, haciéndome la inocente, le pregunté si había borrado esos sitios con animales, el me respondió que no y que si quería verlos nuevamente, para no parecer demasiado ansiosa le respondí que sí, pero siempre y cuando él me hiciera compañía, Mario accedió entusiasta y se conecto a uno de estos sitios, me senté en su regazo y comenzamos a ver varios videos, mi marido me rascaba mis muslos como si fueran garras y me gruñía al oído, todo me causaba una risa nerviosa, porque me estaba dando cuenta de que mi vagina era un charco. Mientras mirábamos como un enorme Pastor Alemán le destrozaba el coño a una delgadísima rubia que gritaba con su mejilla apoyada al piso y sus tetitas cimbrándose con los golpes del perro, Mario me preguntó: —¿Lo harías? … ¿Te atreverías a hacerlo como esa chica? … —¡No seas tonto! … ¡No tenemos un perro! … ¡Pero te confieso que me excita! … La verga de Mario estaba dura como palo y mi concha inflamada completamente, corrimos al dormitorio y sobre nuestro lecho casi destrozo mis prendas y gruñendo y ladrando me follo a lo perrito, me corrí dos veces y el una, descansamos mientras Mario me mostraba su mano como garra y ladraba como un cachorrito: —¡Uy!, que eres estúpido … tonto … Le dije mirándolo, mostrando un enfado que no sentía, mis tetas nunca habían estado más duras y mis pezones parecían reventar, nos pasamos el fin de semana él gruñendo, ladrando y rasguñando mis muslos, vientres y senos, yo corriéndome como una loca imaginando a un Dóberman, un Rottweiller, un Pastor Alemán o un enorme Gran Danés. Solo esto bastó para que Mario buscara en la internet a alguna persona que tuviera un perro para follar mujeres, hubo una respuesta de Buin, una localidad al sur de Santiago, un sector rural apacible y anónimo, la otra era de un sector de Pirque, otra somnolienta localidad donde no suceden grandes cosas: —¿Qué tal un paseo fuera de la ciudad? … —¿Ah? … Lógicamente proteste e incluso le insulté por estar tratando de hacerme follar por un perro delante de un completo desconocido, él me dijo que eso agregaría erotismo al todo, yo continuaba tratando de hacerme la difícil, pero en mi yo interno lo único que quería era que él eligiese uno de los dos lugares y siguiera con sus argumentos para convencerme, lo que él no sabía es que yo ya había decido de que lo haría en uno u otro lugar, mi concha no dejaba de empaparse todos los días pensando en como se sentiría tener una pija enorme chorreando esperma canino caliente en mis rosáceas carnes. Todos los días mi coño se bañaba y todos los días Mario me cogía con sus estúpidos juegos de perrito follador, infaliblemente hacía que me corriera como una perra en celo, mi coño hormigueaba solo al sentirlo gruñir, había visto las copiosas eyaculaciones de los perros y con que avidez las chicas los mamaban y se esparcían esos chorritos transparentes en sus minutas tetas, el enorme nudo que las mantenía abotonadas por variados minutos, sus gritos y chillidos al sentirse con sus coños colmados de carne canina, se veía sucio y pecaminoso, pero no dejaba de ser delicioso y excitante. Mario una tarde después de follarme y dejarme exhausta, me dijo que había contactado a un hombre de Buin el cual vivía solo y tenía un Pastor Alemán y un bastardo de Labrador, ambos estaban acostumbrados a follar mujeres, yo trate de objetar lo rápido, pero Mario me dijo que era una oportunidad, porque la agenda de este hombre estaba copada por las dos próximas semanas, puesta en esa disyuntiva accedí con ciertas reservas, pero mi corazón había aumentado sus latidos y me sentía ansiosa, debíamos esperar dos días para la cita, mi marido estaba tan ansioso y excitado como yo, ahí mismo en la saleta me bajo mis bragas y me lo metió por atrás, me arrastró ensartada en su verga hasta el sillón donde arrodillada quedé a lo perrito, me cogió con potentes golpes sentí su verga que crecía hasta insospechadas dimensiones mientras me corría junto a él. Llego el sábado y nos fuimos en nuestro Jeep, no nos costo nada en dar con la dirección, una parcela con setos altos que ocultaba muy bien el interior de la propiedad, nos recibió Alberto, un bronceado hombre de mediana edad, probablemente menor de cincuenta, buena complexión física, con una chupalla y botas, en pocas palabras, el típico campesino, nos hizo entrar y dijo que él no bebía y no mantenía bebidas alcohólicas en su propiedad, nos ofreció unas limonadas frescas que nos perecieron deliciosas. Mario rápidamente lo puso al tanto de nosotros, destacando que era mi primera vez, que estaba muy nerviosa e íbamos a necesitar de su ayuda y experiencia, nos contó que sus perros estaban sanos, con sus visitas y certificados veterinarios al día y por el lado sanitario no debíamos preocuparnos, después nos señalo un granero detrás del habitáculo casa, donde estaban sus perros y nos invito a ir a ver el lugar ir darnos cuenta por nosotros mismos de lo que nos estaba hablando. Los dos perros estaban en jaulas separadas, los dos se alborotaron al verme, no se si llegaban a olfatear los abundantes jugos vaginales que estaba generando mi conchita, el bastardo de Labrador era de una talla menor a la del Pastor, como eligiéndolo me acerque a su jaula él me movía su cola muy entusiasmado, pase mi mano a través del enrejado y sentí su lengua rasposa en mi mano, de reflejo junte mis muslos, la sentí tan rica y húmeda, me llego un cosquilleo insoportable a mi chochito, se llama Fred, dijo Alberto. —¡Quieres comenzar? … —¡Bueno, pero con él! … Dije señalando al Labrador, Alberto abrió la jaula y él se vino inmediatamente a olerme la chuchita: —¡Déjalo! … ¡Solo quiere conocerte! … Alberto me señaló una silla y yo retrocedí a sentarme en ella, Fred me seguía intentando meter su hocico entre mis piernas, luego su cabeza desapareció bajo mi amplia falda, la silla era lo suficientemente ancha como para abrir cómodamente mis muslos, Fred estaba empujando su hocico en mi ingle haciéndome tiritar, mi panocha estaba cubierta por mi tanga que se había incrustada en mi sexo dejando mis sensibles labios mayores a merced de la lengua de Fred, esa lengua rasposa me estaba haciendo gemir fragorosamente, ya no me importaba ni Alberto ni Mario que me miraban con ojos expectantes de lascivia pura. —¡Vamos! … ¡Pueden bajar sus pantalones! … Les dije mientras plegando mis piernas logré sacarme mi empapada tanga. Fred se agachó y articuló su cuerpo para meter su lengua al interior de mi concha, casi hace que me corra al sentir sus quince centímetros de lengua escarbando al interno de mi chocho, Alberto fue a buscar un par de sillas, ofreció una a Mario y acomodó otra para él, luego fue a buscar un par de cojines y los hizo caer cerca de mi silla: —¡Para cuando quieras te arrodillas! … —¡Ya! … —¿Qué es lo que quieres? … —¡Quiero que me coja! … ¡Quiero sentirlo dentro de mí! … Lo deseaba cada vez más, así que prontamente me arrodillé, Fred se metió detrás de mi y continuo a lamerme, pero esta vez su lengua se ocupaba de mi culo enviando temblores a todo mi ser, sentí que Mario se acercó a mi y me desabrocho mi falda y bajó el cierre de la misma, levantando una pierna a la vez, le facilite el modo de quitármela y dejarme desnuda desde mi cintura hacia abajo, Fred al ver mis cuartos traseros desnudos, inmediatamente saltó sobre mis espaldas, sentí sus zampas que aferraban mis caderas: —¡Baja tú espalda y levanta el culito! … Me decía Alberto mientras se bajaba sus pantalones, Mario estaba ya cómodamente sentado magreando su pene, ni siquiera pestañeaba mirando a Fred que daba saltitos y empujaba su verga contra mis muslos, gotas de semen canino comenzaron a escurrir por mis piernas, puse mi mano para recibir algunas gotitas y bañar mi conchita: —¡Ya!, perrito … ¡Achúntale! … ¡Achúntale! … ¡Argh!... ¡Y finalmente, hizo blanco en mi ansioso sexo! —¡Aaarrrggghhh! … Una verga resbaladiza entró en mi conchita, pero más que entrar y penetrarme profundamente, el Labrador metía y sacaba su verga, procurándome mucho placer en la entrada de mi chocho, luego esto cambio radicalmente, su verga se incrustó en mi y comenzó a crecer y a crecer, el perro continuaba con sus veloces movimientos y su bola a la entrada de mi conchita me arrancó un gemido fragoroso y me corrí como una perra, escondí mi rostro a los hombres que me miraban con sus pijas enhiestas, ya anudada al Labrador, me sentía libre y dichosa de copular con este macho formidable, como pude desabotoné mi blusa y desabroché mi sujetador dejando mis tetas libres, Fred se había atascado en mi conchita y ya nada podría hacerlo salir de mi estrecho chocho, la verga de Fred no cesaba de crecer dentro de mí, en principio pensé que era muy pequeña, pero ahora ensanchaba mis paredes vaginales estremeciéndome de placer, nunca antes había sentido algo tan grande llenando mi chuchita, ni humana ni artificial, nada había llenado mi concha tanto como la verga de Fred, me tenía chillando y recordando los gruñidos y ladridos de mi esposo, me hacía sonreír, grite cuando me aferró fuertemente por mis caderas y me dio varios golpes veloces, creo que la punta de su verga estaba a las puertas de mi útero. Fred me estaba cogiendo a esa velocidad prodigiosa que tienen los perros y ya había perdido la cuenta de si eran tres o cuatros los orgasmos que me había procurado, estaba recuperando mi aliento cuando una fuerza sobrenatural comenzó a bombear un liquido muy caliente dentro de mi concha, me volví a correr como una loca, lo que yo no sabía que parte del trato era que Alberto me cogiera, así que mientras me recuperaba del enésimo orgasmo, Fred se giro y quedamos atados culo con culo, Alberto vino sigilosamente y apunto su pene a mi ano, no hice nada, solo escondí mi cara de lujuria sintiendo el ariete de Alberto entrado a mi estrecho recto y sentir su polla enorme junto a la de Fred que pulsaba en mi concha, Mario tampoco hizo nada, lo vi que meneaba su mano velozmente y lanzaba al aire chorros de semen y su rostro demacrado en una erótica acabada. Me queje con fragor y placer mirando a mi esposo solo para hacerle sentir celos, mientras tanto Alberto bombeaba mi culo y gemía gozando de la estrechez de mi ano, muy luego me lleno el recto de semen, casi al mismo tiempo la verga de Fred resbaló fuera de mi concha, podía ver solo ahora las reales dimensiones de esa polla canina, probablemente casi el doble de la de mi esposo, me deje caer de lado y me senté en uno de los cojines, Fred se acercó y lamio mis sudorosas tetas, luego hábilmente su lengua envío descargas eléctricas directamente a mi clítoris, sentada como me encontraba sus lengüetazos golpeaban una y otra vez mi clítoris, casi me desmayo con la fuerza de mi orgasmo, traté de cerrar mis muslos pero ya no tenía más energías. —¡Por favor! … ¡Por favor … ayúdame! … ¡Quítamelo de encima! … Alberto se apresuró a tomar del collar a Fred y lo guio hacia su jaula, me quede boqueando, respirando con mi boca abierta, insuflando aire fresco a mis pulmones luego de tanto rato con mi respiración afanosa y entrecortada, Mario me miraba con los pantalones abajo y su pene flácido, hubiese querido arrastrarme hasta su verga y mamarlo, pero no podía moverme, Alberto vino en mi ayuda, me tendió una toalla y me señalo hacia el rincón del granero donde había unas duchas, me levante y me fui hacia allí, el agua fresca me despabiló y nuevas energías tornaron a mi cuerpo. Alberto había desaparecido y volvió con uno sándwiches y dulcecillos locales, también trajo jugo, bebí como una sedienta y me comí casi todos los dulcecillos yo sola, me sentí renovada, Alberto me miro: —¡Estuviste maravillosa! … ¿Estás lista para el otro? … —¿El Pastor? … —¡Queda solo él, no hay otro! … ¡Se llama Goliat! … ¡Es especial, su verga y su nudo son más grandes y te harán ver estrellitas! … —¿Será doloroso? … —¡Sí el Labrador no te hizo daño, este tampoco lo hará! … Con la seguridad que lo dijo Alberto, me dio toda la confianza y acepté de hacerlo con el Pastor, Alberto retiro la bandeja con los platos y vasos y desapareció hacia la casa, Mario vino a hacerme mil preguntas: —¿Te gusto? … ¿Lo volverás a hacer? … ¿Te gusto follar con Alberto? … ¿Estás enojada? … No le respondí nada más que apurará a Alberto con el Pastor, quería sentir esa verga más grande y me estaba sintiendo radiante, feliz, quizá si Alberto volvía a coger mi culo, esperaba que lo volviera a hacer. Alberto regreso con una sonajera de llaves, abrió la jaula del Pastor y este adiestrado como estaba, se vino directamente a mí, esta vez ya me encontraba desnuda, pero me senté a la silla igual que la vez anterior, esta vez el Pastor no tenía ningún impedimento para llegar a mí conchita, así que su lengua separó con fuerza mis labios mayores y se internó en mi chocho caliente haciéndome chillar de ganas y placer, miré a Alberto y este solo asintió con su cabeza, entendí al vuelo cual era su significado, me arrodille y Goliat me montó sin perder tiempo, con una destreza insospechada me aferro con sus zampas y su polla quedo alineada perfectamente con mi concha, empujó y me la metió casi toda, solo la bola quedo haciendo presión fuera mi boquete vaginal que estaba siendo forzado con cada embestida de Goliat. —¡Aaaaarrrrgggghhhh! … No pude evitar el chillido cuando su bola resbaló dentro de mí y sus garras me apresaron con fuerza tirando de mis caderas haciéndome sentir todo su poder y fuerza sobre mí, dominándome por completo, que rico sentirse así en completo poder de una fuerza superior, anudada y follada con fuerza y potencia, mis carnes internas venían forzadas por esa verga poderosa, no sentía nada más que placer, un gozo sumiso y maravilloso, me remecía con cada golpe y con cada golpe mi orgasmo se sentía más cerca, el roce de su bulbo en mi vagina, me hizo correrme en un multi orgasmo: —¡Vamos perrito! … ¡Córrete en mi chochito! … ¡Córrete dentro de tú perrita! … Y lo hizo, una presión bestial comenzó a llenar mi concha, creí que mi sexo iba a explotar, algunos chorritos escaparon fuera de mi chocho, gemí sintiendo su semen que no rezumaba, sino que brotaba a borbotones fuera de mí, increíblemente su verga resbaló fuera de mi solo un par de minutos después, ocasión que aprovecho Alberto que me ensarto con su verga y me hizo correrme una vez más, luego fue el turno de Mario que solo duró un par de minutos con los excitado que estaba. Esta vez me levanté yo sola y me fui a la ducha, Alberto y Mario limpiaban sus vergas con sendas toallas, cuando volví Goliat se lanzo a olfatearme, me gire y lamió mi culo, entonces me vino la idea, rápidamente me arrodille y deje que Goliat me montara, con mi mano dirigí su polla a mi culo, gracias a la cogida previa con Alberto, mi culo estaba lubricado lo suficiente como para tragarse esa polla brillante y resbalosa, apreté de reflejo mi esfínter y el bulbo de Goliat empujo y forzó mi anillo anal, los dos hombre volvieron a bajar sus pantalones cuando me vieron gozar de un modo demencial, meneaban sus manos veloces y sus rostros denotaban el esfuerzo y la calentura en la cual se encontraban, se corrieron rápidamente, primero mi esposo y luego Alberto que se acerco a mi espalda y me baño con su tibia lefa. La verga monstruosa de Goliat me hacía tirarme uno que otra flatulencia intestinal circunstancial, pero nada me importaba, ya me había corrido con la potencia que Goliat cogía mi estrecho ano, esperaba ansiosa que llenase mi recto con su lechita, mi mano restregaba mi clítoris tratando de estremecerme junto a Goliat, en un momento él detuvo sus movimientos frenéticos, aferró mis caderas y me dio unos fuertes embistes y se derramó en mí, sus chorros me llenaban y me daban unos deseos de correr al baño, pero sus nudo no aflojaba y mis piernas temblequeaban con mí orgasmo plañidero y sollozado, apreté mi culito contrayendo mis músculos, tuve una sensación de reposo y descanso. Gracias a Dios, Goliat tiro con fuerza y dejó mí adolorido culo libre y chorreante de esperma canino, me levanté y me fui aguantando mis ganas de ir al baño, me senté en el inodoro y pude descansar de esa desagradable sensación, luego me duché una vez más, me sequé y me fui desnuda a donde me esperaba Alberto y Mario, mis prendas de vestir estaba en la silla, así que me vestí, me quedé sin bragas por no haber traído un cambio. Alberto había preparado café y trajo más dulcecillos, estuvimos charlando sobre la poco ortodoxa actividad laboral de él, nos confidenció de haber atendido a algunos conocidos personajes, sin nombrarlos, pero todos ellos respetables personajes públicos, nos dio su celular y nos recomendó reservar con unas tres semanas de anticipación, estaba esperando que le entregaran dos perros más, un Rottweiller y un Gran Danés, los cuales eran requeridos por las mismas personas que frecuentaban el lugar, quedamos en que nos comunicaríamos en un par de meses más esperando de encontrar a los perros nuevos. Mi marido y yo nos subimos a nuestro Jeep y comenzamos a volver a la ciudad. —¿Te gustó el paseo fuera de la ciudad? … —¡Sí! … ¡Y quiero repetirlo! … Nos miramos, él lanzó un gruñido y un par de ladridos, poniendo su mano como una garrita me rasco una teta, ambos nos echamos a reír a carcajadas … ----- ----- ----- ----- ----- ooo ----- ----- ----- ----- ----- Los comentarios vuestros son un incentivo para seguir contando historias y relatos, vuestra opinión es siempre invaluable, negativa o positiva, es valiosa y relevante, todo nos ayuda a crecer como escritores y narradores de hechos vividos o imaginados, comenten y voten, por favor. [email protected]

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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Cogida anal con el perro de los juegos

2021-11-06


Hola amigo les cuento la locura que hice ahora, mi ciudad estaba de fiestas y saben llegar los juegos el brinca brinca , la rueda y en fin mas juegos y yo soy fanatica de eso y y mi papá nos invito para ir de noche y ya cuando estabamos allá compramos el tike para todos los juegos y estaba con mi papá mi mamá y mi hermana yo fui en falda ,blusa top y sandalias hania bastante gente dispersa ya nos subimos a la rueda y de arriba se veia toda la ciudad y cuando estaba bajando habia uno contenedores y de arriba se veia unos perros amarrados con soga a las llantas de contenedor y yo me emocione y ya cuando nos bajamos me di cuenta contenedor era un juego de realidad virtual de montaña rusa y mi papá nos dijo para treparnos pero yo queria ir aver los perros de atras y le dije que no que estaba mariada un poco pero les dije que los esperaba abajo y me dijo que bueno que le espere abajo y se treparon y yo vi que se cerro la puerts y con cuidado por que habia bastante gente me fui atras despacio mirando a todo lado y ya allá atras llame a los perros estaba dormidos y los llame y como habia bastante bulla y musica no me escuchaban y me acerque y ellos me olieron y me movian la cola y despacio y con miedo acerque mi mano y lo toque a uno y el se dejo y lo segui acarciando y se puso de pie y me movia la cola era un pitbul cruzado y rapido me alze la falda para que me olfatee mi chochito y me saque el calzon y le enseñe mi chocho y me lamio rico yo estaba a mil queria que ne cogan y lo deje que me siga lamiendo hasta que pare ya estaba mojadita y me meti debajo del contenedor para no ser descubierta por cualquiera que cruze por ahi y me saque la falda las sandalias y me puse las sandalias en las rodillas y me puse en 4 con mi culo en pompa y ese perro como que no a cogido nunca por que se me monto rapidito y abrazo y comenso con las embestidas y por suerte de el me la metio a la primera y por el ano me ardia mucho y se quedo trepado en mi espalda con su bolondro en mi chiquito atorado yo estaba disfrutando al igual que mis papas la diefrencia que ellos disfrutaban del juego y yo disfrutaba de la tremenda cogida que le daban a mi culo hasta que a los 5 min senti un peso menos el perro se bajo y se quedo tieso con trenda verga colgando y me toque el ano lo tenia abierto y lleno de leche me pare rapido y me salia la leche del ano y cogi mi clazon y me seque el ano y de ahi me puse la falda y mis sandalias y bote mi calzon queria cogerme al otro pero no habia tiempo y sali despacio por sentia meloso mi ano y me mescle con la gente y me pare a esperar a mis papas ha que bajen y de ahi seguimos hasta que ya iban ha cerrar y nos fuimos . Ya les contare cuando coja con otro perro...

Autor: Camila Categoría: Zoofilia

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Mujer, perro y hombre

2021-11-06


Me llamo Berry y mi novia Lana tenemos un perro granadés, nos preparamos un fin de semana para salir a pasear a una finca que tiene cabañas, subimos todo lo necesario y nuestro amigo dogy, durante el viaje platicamos de todo, llegamos a las cabañas y nos instalamos dogy desesperado quería soltarse para correr y jugar, lo solté pero vigilándolo, después de un buen rato dogy se canso y se echo en la cabaña, preparamos la cena y el vino, la cerveza, todo estaba super bien cuando mi novia empezó a platicar que dogy a veces se ponía pesado con ella, de olfatearle su cosita y seguirla por la casa con insistencia, lo bueno que en la finca tienen internet, y buscamos información y videos y encontramos video que decía, si cuando el perro detecta un aroma agradable y es llamativo el anda husmeando esa parte y su reacción es calentarse, seguimos platicando y tomando ya pasada la noche y las copas ella se despojo de un comentario que tubo un sueño haciendo el amor los tres, y que fue muy exitante, le pregunte y te dan ganas de hacerlo aquí en el campo al aire libre solos, y contesta si claro estamos solos y los dueños ya se fueron y le digo si tu quieres adelante, salimos sin ropa y colocamos una sabana y llamamos a dogy llego y ella lo empezó a acariciar por todo su cuerpo y menos pensado saco su pene como de 25 cm, y olfatear su cosita de ella, al paso de los minutos yo estaba super caliente ella sentía el cielo encima de ella ya que cada paso de lengua de dogy en vagina ella se desmallaba eso me excitaba demasiado, mi pene ya estaba húmedo totalmente, y muy duro en eso ella lo tomo y se lo llevo a la boca, lo chupo con mucha delicadeza y mientras dogy le chupaba su vagina ella tubo dos venidas seguidas, lo admirable su aguante de ella, nos acomodamos en el pasto yo abajo ella arriba y dogy atrás no espero a que mi novia lo guiara, solito fue a su ano de ella, lo guio y condujo el movimiento para que no la lastimara, aunque su ano ya estaba abierto por mi, al pasar el tiempo yo casi terminaba dentro de ella por lo caliente, así me aguante hasta que ella y dogy se vinieron juntos la lleno de esperma su ano y yo me vine dentro dentro de su vagina pero no fue corto el venirme fue largo nos quedamos exhaustos los dos y dogy quería mas, al otro dia ya desayunamos y nos preparamos para regresar a casa y tenia la duda en mi cabeza del porque mi esposa fue tan fácil que dogy le chupara su vagina sin guiarlo y detectarla que estaba preparada para una penetración.

Autor: LIBRETA54 Categoría: Zoofilia

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El Emprendimiento.

2021-10-31


Vivo cerca del puente Lo Curro, en las inmediaciones del supermercado que hay por ahí, generalmente salía a hacer footing por los alrededores, Avenida Santa María y todo ese sector de frondosos árboles y un día me encontré de frente con un muchacho que tenía cinco perros con sus respectivas correas y bozales, como soy de carácter sociable y amigable, me presenté: —¡Hola! … ¡Soy Evelyn … veo que andas “aperrado”! … Se dibujó una cálida sonrisa en su joven rostro: —¡Sí! … ¡Hola … soy Marco! … ¡Este es mi trabajo! … —¿Trabajo? … ¿Cómo así! … —Bueno … me dedico a pasear perros … los dueños no disponen del tiempo y me pagan a mi para sacarlos a hacer ejercicios y también sus necesidades … —¿Y te pagan por eso? … —¡Pero por supuesto! … ¡No es nada fácil encargarse de cinco perros a la vez! … —¡Ya veo! … perdona si soy un poco indiscreta … ¿Cuánto te pagan? … —¡Umh! … entre siete y diez mil por perro … —¿Semanal? … —¡Estás loca! … ¡Diarios! … Mi alma matemática inmediatamente comenzó a sacar cuentas (7 x 5 = 35), no me pareció nada de mal, salir a trotar y aprovechar de pasear algunos perros, era para mí un Win-Win, conversamos bastante y él galantemente me dio los pormenores de su “negocio”, apenas regresé a casa puse en mi Instagram y Facebook mi disponibilidad para pasear perros, tarifa a concordar según el tamaño del animal. El primer día no sucedió nada, pero al tercer día Sonia se contacto conmigo para pasear su Yorkshire al menos tres veces a la semana, nos pusimos de acuerdo en la tarifa y calendario y ese fue mi primer perrito, al cabo de unos diez días, había logrado concordar el paseo de cinco perros, todos de raza mediana a pequeña, después de casi un mes de estar en el “negocio”, que yo lo tomaba un poco a la ligera, paseaba doce perros, en diferentes días en horario matinal, tenía mi agenda copada y seguían llamando personas interesadas a contratar mis servicios, así que amplié mi actividad a las tardes y completé con ocho perros más, pero estos eran más grandes, había un Pastor Alemán, un Schnauzer, un Golden Retriver, dos Labradores, dos boyeros de Berna, y un Rottweiller, afortunadamente soy de talla media a grande, aunque si soy flaca, cómo deportista tengo bastante fuerza en mis brazos y piernas, pero había uno que me sobrepasaba, el Rotty, un maravilloso can de indudable estirpe, con sus certificados al día, todas sus vacunas al día, lo llevaban a la peluquería todas las semanas para su baño y cepillado, así que era de una prestancia única con su pelaje suave y brillante, además, bastante perfumado para ser un perro, era el más vivaz de mi manada, difícil de controlar, me aprendí todos los trucos del “Encantador de Perros”, y eso me ayudó bastante para controlarlo. De nombre Goliath, un hermoso animal que llamaba mi atención por su fuerza y energía, una bella especie de macho dentro de su especie, en mis días de ciclo me encontré mirando su funda bajo su vientre, creí estar enloqueciendo, ¿Cómo podía siquiera tomar en consideración una cosa tan depravada?, pasaba mi ciclo y pasaba mi fijación. Rápidamente mi reputación se expandió, soy muy enérgica en mi trato con los animales, esto sin llegar a ser cruel, pero los hago correr largos tramos y siempre estoy en busca de métodos de hacerlos consumir sus energías, en modo que cuando regresan a sus respectivos hogares, se comportan bien y no dan molestias a sus amos, algunos de estos métodos no son del todo ortodoxos, pero cumplen con el fin de hacerlos consumir sus energías. Con el tiempo todo se transformó en una rutina más, en la tarde iba a recoger a los perros y me los llevaba a casa, como tenemos un amplio patio, papá tiene una especie de taller al fondo, soltaba a los animales a su libre albedrio y yo me ponía en una silla de playa a vigilarlos, mamá no quería que anduvieran haciendo hoyos o destruyendo cosas del patio, por ningún motivo quería enemistarme con mis padres que habían accedido sin objeciones a dejarme utilizar el patio, en cuanto a la presencia de ellos no tenía ningún problema ya que ambos trabajan en Santiago y regresan a casa al atardecer muy cerca del ocaso del día. La mayoría de los perros están castrados, así que no representan mayores problemas, no son agresivos, pero el Rotty no era uno de ellos, tampoco el Schnauzer, uno de los dos Golden y un labrador negro. Estando acostada al fresco del árbol, sentí a Goliath venirme a olfatear mis piernas, rápidamente lo alejé, yo estaba en el final de mi ciclo, casi no tenía sangrado, pero esa sensación de hormigueo en mi sexo me perturbaba mucho, irreflexivamente me saqué las bragas y se las tiré, pensando que me dejaría en paz, lo vi que se revolcaba encima de la prenda, la mordía y volvía a revolcarse, cómo queriendo impregnarse del olor de mis bragas, se sumaron al Rotty los otros perros que estaba enteros, es decir los que no estaban castrados, miré al Rotty con su media lengua afuera, una expresión de goce y me miraba animosamente embriagado con el olor de mis calzones, los otros machos estaban tratando de participar al retozo de Goliath, finalmente terminaron todos con un pedazo de mis bragas, tal furia por tener algo que estaba en contacto con mi intimidad por estos briosos machos. La verga del Rotty había salido de su funda al menos unos cinco centímetros, los otros machos también presentaban excitación e incipientes erecciones, respiré profundamente mirando el grueso pollón del Rottweiller, el cual sin dejar de mirarme se alzo con un pedazo de braga en su hocico y vino directamente hacia mí, su mirada decisiva me sobrecogió, solo con esos ojos vidriosos y fijos en mi me dominaba, me hacía entender lo que quería de mí, sumisa y subyugada por su porte impetuoso abrí mis piernas, él dejo caer mis destrozada bragas y su gruesa cabeza empujó mis muslos para abrirlos aún más. El Rotty se tomó su tiempo a oler mi concha y luego sentí su gruesa y resbaladiza lengua introducirse en mi chocho —¡Oh! mi dios … Gemí tratando de alejarme de ese placer que comenzaba a sentir mi panocha, no podía pensar claramente, las maravillosas sensaciones me sobrepasaban, no sabía que hacer ni como recuperar el control de la situación, la lengua del Rottweiller barría de mi mente cualquier signo de oposición, mis tetas llegaban a dolerme, como pude me deshice de mi sujetador, había plegado mis piernas hacia arriba y me gozaba la lengua del Rotty en mi vagina y culo, me parecía estar muy expuesta aquí en el jardín, aún cuando tenemos altas setas que cubren la visual desde las propiedades colindantes, no quería que alguien me sorprendiera dando rienda suelta a mis instintos más salvajes. Me levanté luchando con el Rottweiller que me daba empellones tratando de hacerme caer, los otros perros también querían participar, pero la impetuosidad del Rotty se los impedía, hubo algunos gruñidos amenazadores entre ellos, pero ninguno se atrevía a desafiar al Rotty, dando saltitos logré adentrarme en el taller de papá, el cuarto estaba sin luz, excepto por un tragaluz desde donde se filtraba la luz externa e iluminaba en forma tenue el interior del taller, encontré una poltrona y la acomodé al centro del taller, luego había unas mantas viejas y la puse sobre el piso, me quité mi faldita y quede solo con la blusa abierta, le hice un nudo a la altura de mi ombligo y me senté en la poltrona. Volví a gemir al sentir la penetración de la lengua del Rotty en mi panocha, no me estaba lamiendo, me estaba follando con su lengua puntuda, gruesa, invasiva y escurridiza: —¡Oooohhhh! … ¡Mi Dios! … ¡Aaaahhhhhh! … Gemía y sollozaba soportando esa tortura de placer y lascivia que me procuraba este perro, en mi interior sentía crecer mi orgasmo y tratando de cerrar mis muslos me corrí con su lengua aún dentro de mí, fue un largo y agónico orgasmo, el Rotty al parecer entendía que me había hecho acabar y por un momento se detuvo y lamía mis muslos, luego trataba de subirse a la poltrona, los otros perros también se acercaban a lamer mi brazos y piernas, pero el Rotty ocupaba su puesto frente a mí y yo hice lo que él en algún modo me inducía a hacer. Me levanté y me arrodillé frente a la poltrona, me parecía lo natural para dejarme coger por el Rotty, porque a este punto mi deseo era copular con este poderoso animal que me subyugaba, no tenía ninguna duda al respecto, quería que él me enterrara un pedazo gigante de carne canina y me hiciera su perrita, mi coño ya temblaba de deseos y se llenaba de fluidos donde bañar esa verga exquisita de este amante poderoso, los otros perros respetando la jerarquía natural de los animales, se mantenían al acecho esperando. El Rotty se alzo y me montó, su habilidad comprobada hizo que me ensartara fácilmente en su pija, metiendo de un solo golpe todo lo que le permitía mi estrecho coño, lo sentía boquear cerca de mi lóbulo izquierdo y gotas de su baba quemaban mi espalda, se detuvo por unos instantes, dio unos saltitos para acomodarse y luego me dio un empellón que me hizo gritar, mis venas se marcaron en mi cuello mientras chillaba de placer, su bola había entrado dentro de mi y él me pistoneaba vigorosamente: —¡Conch’e tu madre! … ¡Mierda! … ¡Argh! … Mi conchita estaba siendo estirada enormemente, arquee mi espalda cuando los chorros de su semen se abrieron como un grifo y mi panocha comenzó a llenarse de esperma canino, caliente, denso, sus embates eran menos potentes, pero las dimensiones de su nudo me tenían atada a él sin ninguna posibilidad de escape, la presión que su verga ejercía en mi interior me hizo explotar en un orgasmo espasmódico haciendo que mis brazos, mis piernas temblaran sin control y la piel entera se me pusiera como carne de gallina, los otros perros giraban en torno a mí y veía sus erecciones obvias, el Rotty autoritariamente paso una pata sobre mis nalgas y quedamos ligados por nuestros traseros, mi vagina elástica y maravillosa lo apañaba todo, lo envolvía todo, lo apapachaba todo, su bola luchaba por salir de mi coño y ese roce monstruoso me hacía bramar, me arrastro a dos metros de la poltrona, comencé a recibir lengüetazos de los otros perros por todo mi cuerpo, el Golden que estaba más cerca de mi tenía una vistosa pija rosada pendiendo de su funda, lo atrapé de su frondoso pelaje y lo atraje hacia mí y le tome su verga, me incliné y me lo metí a la boca. Parecíamos una perfecta máquina de follar, yo atada a la pija del Rottweiller, con la hermosa pija del Golden en lo profundo de mi boca, el Schnauzer vino a lengüetear mi cara, lo atrapé inmediatamente y con la mano libre tome su funda y lo comencé a pajear, con tantas vergas en contacto con mi cuerpo, otra oleada de orgasmos me golpeo violentamente, los espasmos y contracciones de mi panocha expulsaron la verga del Rotty, rápidamente sentí otro par de zampas en mi espalda, era el Labrador negro, estaba todavía sintiendo el chorro de esperma y fluidos que escurrían por mis muslos, cuando el Labrador metió su polla en mi conchita, no sentí ningún dolor, sus dimensiones eran inferiores a la del Rotty. Placida y calmadamente el Labrador comenzó a follarme y su bola se deslizo dentro y fuera de mi concha en varias oportunidades casándome un inmenso placer, me folló por unos cinco minutos y se corrió dentro de mí, era el segundo orgasmo con su delicada pija en mí, me baño entera con su esperma y su pene rápidamente se deslizo fuera de mi ensanchada vagina, los otros perros se peleaban por lamer el fluido que salía a borbotones de mi conchita, se volvieron locos por el gustillo canino y no cesaban de lamer y lamer, haciéndome gozar y gozar, acomodada en mis codos y con mi culito en alto, me corrí una vez más y casi me desmaye de lujuria, mi cuerpo entero se estremecía en temblores y casi no me salía el habla solo gemidos y quejidos con algunos agudos grititos de desesperación, me volvían loca. Miré a mis cuartos traseros y vi la majestuosa imagen del Golden, con su divertida carita en procinto de montarme, no me podía rehusar a él, me tomó de las caderas con sus zampas tocando mi vientre y su polla encontró mi orificio anal, automáticamente puse mis manos en mis nalgas y las abrí cuanto pude, no era virgen de ninguno de mis orificios, pero la verga del Golden me parecía extremadamente grande para mi diminuto hoyito, su polla disparaba chorritos que lubricaron mi abertura y me penetró y me anudó, todo en un enérgico tirón de sus patas a mis caderas y un empujón de su pija tiesa, estaba relajando mis músculos con las piernas bien separadas, el Golden me estrechaba a su pelaje, me dominaba como macho, gemí y grite de placer cuando inundo mis vísceras con la densa lechita que se derramaba en mi recto, su esperma caliente me llenaba hasta mi estómago, otro orgasmo se acumuló y explotó desde mi bajo vientre al resto de mi cuerpo, empuje mi culito con frenesí hacia atrás para que me culeara más rico, movía mis nalgas rotándolas y sintiendo su pija que estiraba mi ojete anal, estaba fascinada con esa bella pija en mi culo, cuando levanté la cabeza me encontré casi nariz con nariz con el Rottweiller que me miraba ansioso, su polla estaba dura y colgando bajo su vientre. Su larga lengua me acarició la frente, lo acomodé frente a mi y me hice cargo de su polla caliente, el Golden se había girado y estaba anudada culo con culo a él, la verga del Rotty palpitaba en mis manos, delicadamente pasé mi lengua y puse la punta en mi boca, mi coño se contraía de placer al envolver con mis labios esa verga caliente, mi lengua trazaba dibujos en ella saboreando los fluidos que la cubrían, puse todo el resto que pude en mi boca y chupé y chupé y lamí y lamí, el calor de su miembro erecto que latía y vibraba con mis caricias encendieron mi almejita, el Rotty permanecía tranquilamente disfrutando de ser mamado, su verga no cesaba de emitir semen y yo lo degustaba como un deleite en mi paladar, pero mi coño me reclamaba que quería su parte, así que apenas el Golden me libero de su verga, volví a arrodillarme frente a la poltrona e hice señas al Rotty con unos golpecitos en mis nalgas para que viniera a montarme. El Rotty impetuoso saltó sobre mí y me aferro con sus zampas, me tironeaba y su polla no encontraba mi chocho, estaba demasiado ansioso y esto lo hacía equivocarse una y otra vez, gemía desencantado al no poder cogerme, así que puse mi mano entre mis piernas y cuando sentí su polla cerca la encaminé a mi concha: —¡Chucha! … ¡Ssssiiii! … ¡Ssiii! … ¡Asiii! … Sin lugar a dudas las dimensiones del Rotty eran considerablemente mayores que la de los otros perros y me llenaba, pero su nudo todavía no estaba dentro de mí, lo sentí como desesperadamente me daba empellones salvajes que me estremecían toda, después una bola gigantesca empezó a forzar mi ojete vaginal, creí que me partiría en dos, luego algo enorme entro en mi vagina y su pene comenzó a crecer y a crecer dentro de mí, perdí la noción del tiempo, quizás también mis sentidos, una vorágine de placer se apoderó de mi ser, mi sangre hervía en mis venas, mi concha se había transformado en mil conchitas que vibraban y contraían procurándome múltiples orgasmos, miles de coños frenéticos se corrían en mi cuerpo, un orgasmo sideral, celestial y demencial, no sé en que momento me arrastró, estaba en mis manos y rodillas sobre el césped del jardín, las sombras alargadas delos árboles, presagiaban el ocaso, tenía que vestirme para ir a entregar a los perros a sus dueños, no tenía mucho más tiempo, pacientemente me acomodé y con mis dedos fui haciendo el espacio para que me desabotonara. Chorros de semen y jugos me bañaban muslos y piernas, mis zapatillas estaban hechas un desastre, mis vestidos también, mis calzones ya no existían, pero me sentía contenta, un poquito resentida en mi coñito después de haber cogido con cuatro perros, pero al parecer también ellos estaban sacios, pues nos miraban al Rotty y a mí como un espectáculo intrascendental, ellos se están gustando del fresco de la tarde, finalmente el Rotty me liberó, no lo deje que me lamiera por falta de tiempo, corrí a la casa me cambie ropa me puse unas bragas frescas, también un apósito para retener la cantidad de fluidos que emanaba de mi panocha y nuevamente salí airosa a la calle trotando con mis cinco machos, el castrado durmió todo el rato, pero los otros estaban llenos de energías, trotando por la rotonda, crucé el puente y comencé a entregar los perros a sus dueños, todos los animales contentos de regresar a sus hogares con sus apetitos apagados y a no causar molestias a sus propietarios. Recolecté el dinero del día y regresé trotando a casa, me sentía liviana, dichosa, satisfecha y orgullosa de mi emprendimiento, la jornada había sido placentera, al oeste se vislumbraban los últimos rayitos de sol, el rojo del cielo presagiaba prematuramente el retorno de un bellísimo día de primavera, yo indudablemente estaba segura de que así sería … ----- ----- ----- ----- ----- ooo ----- ----- ----- ----- ----- Los comentarios vuestros son un incentivo para seguir contando historias y relatos, vuestra opinión es siempre invaluable, negativa o positiva, es valiosa y relevante, todo nos ayuda a crecer como escritores y narradores de hechos vividos o imaginados, comenten y voten, por favor. [email protected]

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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La hacienda, mi Kitty y yo.

2021-10-27


Me fui a la cama con esa imagen fija en mi mente, mientras barría el patio y recogía las hojas caídas de los árboles, sentí esos ladridos provenientes del arroyo cercano, intrigada por el alboroto, me fui acercando despacio, justo a la orilla del curso acuífero, bajo un frondoso sauce, había tres perros y nuestra Kitty, la llamé y ella miraba en dirección a mí, pero no venía, así como me aproximaba oí sus jadeos, vi que no podía moverse, estaba como atada a uno de los perros, me acerqué un poco más y me sorprendí al ver que estaba pegada con su trasero al perro negro que yo desconocía, trate de tirarla hacía mí, pero no se despegaba, solo entonces me percate que la pija del perro estaba dentro el chocho de mi Kitty, la cual parecía gemir, seguí forcejeando, pero el perro negro me gruñó y me asusté, me senté apoyándome en el sauce, mirando como mi adorada Kitty continuaba acoplada a este macho: —¡Eres una cochinita, mi Kitty preciosa! … Ella me miraba con sus grandes ojos marrones y había en su semblante una sensación de felicidad, como si estuviera disfrutando de este acoplamiento, al cabo de unos minutos el perro negro se despegó de mi Kitty y pude observar un enorme pene rosado con venas moradas muy delgadas que goteaba y todavía palpitaba, tenía el grosor de una mandarina a la base y de ahí hacia la punta se adelgazaba: —¡Mi niña … ¿Todo eso estaba dentro de tu conchita? … Kitty meneaba su cola y lengüeteaba mi mano con afecto y su dulce carita me decía lo contenta que estaba, los otros dos perros vinieron a olfatearla, me levanté y la llamé para llevármela a casa, pero ella no me siguió, el perro café de orejas largas le había saltado sobre su lomo e intentaba cogerla, la sentí emitir un suave ladrido cuando el macho ensarto su pija en su chocho y mi pobre Kitty venía follada una segunda vez delante de mis ojos. —¡Mi amor! … ¡pero no! … ¿Otra vez? … Mi dulce Kitty bajó su mirada como intimidada, pero venía remecida por las poderosas embestidas del perro café, me agaché a acariciar su cabeza y sentí desde atrás que el perro negro metía su hocico para olfatear mi propia panocha, alarmada me di vuelta a enfrentarlo: —¡Hey! … ¡Hey! … ¿Qué te pasa perro estúpido? … Su gruesa y puntiaguda pija aún pendía de su bajo vientre, me alejé turbada mirando la asquerosa y tremenda polla del perro. Ahora no lograba quitarme de la cabeza ese pollón canino indecente, su forma fina terminada en punta y esa base gruesa, quizás como debe dolerle a la perrita, pensaba yo, no me di ni cuenta como apretaba mis muslos y mi sexo me estaba haciendo sentir un hormigueo característico, sentí ese deseo irrefrenable de tocarme, de masturbarme, siempre me sucede durante mis periodos, quizás eso fue lo que olió el perro negro que vino a olfatearme con su pija colgando, la imagen de esa pija me estaba haciendo gemir, me quité mis bragas y estaban ya humedecidas, separe los labios de mi coño y comencé a penetrarme con mis dedos, poco a poco me fui girando y con mis rodillas bien abiertas me puse a lo perrito y continué a meter mis dedos e mi encharcada vagina. No me bastó un solo orgasmo sino tres, me masturbé por casi una hora pensando a mi Kitty adorada que había sido cogida por esos tres perros allí bajo el sauce, ya no me parecía tan cochambrosa esa gruesísima verga, lamiendo mis propios labios y satisfecha me adormecí profundamente. Mi nombre es Paola, tengo 28 años, soy de la octava Región de Chile, vivo sola en esta granja que heredé de mis queridos padres que sucumbieron a la pandemia, en zona rural no tenemos todos los servicios de salud a disposición, el hospital más cercano está a veinte kilómetros de aquí y los caminos no son de los más transitables para una ambulancia, así que me quedé sin mis seres queridos, no tengo problemas para el manejo de la estancia y cuando necesito ayuda los vecinos siempre colaboran. El sol todavía no se alzaba detrás de los cerros y yo estaba sentada en el patio bebiendo un café con un poco de aguardiente, la Kitty estaba a mis pies adormecida: —¡Los he sentido toda la noche! … ¿Te han cogido bien esos cochinos? … ¡seguro que sí! … ¡Por eso estás tan cansada! … Kitty movía de tanto en tanto sus orejas como escuchándome, pero continuaba echada con sus ojos cerrados: —¡De seguro también estás contenta! … ¡Y quien no, con todos esos pollones a disposición! … Me sonreí pensando que hasta yo había gozado pensando a esas vergas descomunales y me había corrido como una guarra en celo, bueno si me está llegando mi periodo es porque estaré en celo dentro de poco, creo que me hace falta una pija, pensé, pero en ningún momento consideré un pollón de perro, hace unos años que no frecuento amigos hombres, pero tengo un par de candidatos que de vez en cuando me visitan, pero no les dejo espació para cortejes, por el momento estoy muy bien solita e independiente, no quiero cambiar eso y limitar mis libertades. Terminé mi café y me fui al establo a ordeñar las vacas, tengo cinco vacas de leche, hoy pasa la camioneta de mi vecino que me retira la leche para ir a entregarla a la planta lechera, me tomó poco más de una hora la faena de ordeño, las alimente con alfalfa fresca a ellas y a los dos caballos que eran de papá. Cerca de las diez llegó mi vecino y se llevo los contenedores de aluminio llenos de leche. Me quedé ordenando y limpiando el establo, la Kitty apareció en el portal y detrás de ella otra vez los perros, estaba el perro negro, el café y uno blanco con negro que no había visto ayer, luego apareció el otro que asemejaba a un pastor alemán, pobre Kitty, hoy tenía cuatro pollas que satisfacer, se vino a mi lado con la cola entre las piernas como a proteger su intimidad: —¿Qué pasó cariño? … ¿Te vienen persiguiendo esos cochinos - eh? … ¡de seguro que vienen por tu conchita estrechita!, ¿verdad? … Me miraba y gemía lastimosamente, como buscando mi protección, el perro negro estaba olfateando y lamiéndole el chocho y se aprontaba a montarla, logré que se alejara y me la lleve a la casa, los perros la perseguían y yo tratando de proteger sus flancos traseros, me fijé que su vagina estaba dilatada e inflamada, la grande pija del perro negro estaba ya fuera a mitad, toda la situación volvió a perturbarme mucho y mi conchita comenzó a emitir fluidos. Llegamos a casa y escondí a mí Kitty en una pieza oficina que tengo al fondo del pasillo, me fui a tratar de continuar con lo que estaba haciendo, pero me encontré con los perros fuera de mi puerta, el perro negro me ladró, él continuaba con su pija afuera, yo lo miraba y me sentía cada vez más excitada, irreflexivamente le abrí la puerta, el perro negro se fue olfateando el aire hasta la pieza donde tenía escondida a mi Kitty, era el aroma del chocho de mi perrita que lo hacía enloquecer, me sentí un poco celosa, me metí mis deditos en mi panocha y se los acerqué, no me dedico ni siquiera un lengüetazo, insistía en agacharse y olfatear bajo la puerta de la pieza, necesito el aroma del coño de la Kitty, pensé rápidamente. Luchando con fuerza contra él, logré entrar en la pieza de la Kitty, ella estaba echadita en un rincón y levantó su cabeza preocupada: —¡No te preocupes, mi vida! … ¡Nada te sucederá, pero necesito ese olorcito que tú tienes! … La Kitty se levantó a lamber mi mano, yo levanté su cola y pasé mis dedos por su rojiza vagina, luego me saqué mis bragas y unté esa humedad en mi propia vagina, al salir de la habitación, le mostré mis dedos al perro negro, inmediatamente comenzó a lamber mis falanges, de pie fuera de la puerta me abrí mi chocho untado con los humores de la Kitty, el perro negro comenzó a saltarme encima, corrí hacia mi dormitorio con el perro negro metiendo su hocico entremedio de mis glúteos y piernas. La áspera lengua del negro me estaba haciendo enloquecer de deseos, toda mi ingle y zona perianal se contraía con un placer nuevo que jamás había sentido, me senté al borde de la cama y abrí mis muslos, sentía maripositas en mi estómago y un hormigueo muy rico en mi sexo, el perro negro comenzó a meter su hocico y su larga lengua en mi concha, fue cosa de minutos que me estremecí chillando y apretando mis dientes mientras me corría salvajemente, su lengua no cesaba de ir cada vez más adentro de mi chuchita, levanté mis piernas y el perro me lengüeteó mi culito, deseos de lujuria me llevaron a abrirme mis glúteos para sentir esa rugosa lengua en mi ano, su lengua tan larga, me bañaba de baba mi culo y mi vagina, creo que fueron otros dos maravillosos orgasmos, miré su pancita y su miembro parecía haber crecido desproporcionadamente, lo veía lustroso, resbaladizo y gigante. Tomé sus patas y las apoyé en mi cama, después deslizándome en mi espalda, fui bajando mi coño hacia su miembro, sentí la dura punta de su pija en mis muslos, poco a poco fui ajustando mi altura para alinearla con su pene, lo sentí sobre mis vellos púbicos, me levanté un poco más y entro en mi vagina, de ahí en adelante fue una cosa literalmente bestial, con fuerza el perro negro comenzó a empujar su pija dentro de mí, me causó dolor mezclado a placer, grité y envolví mis brazos a su torso, gran parte de su miembro estaba dentro de mí, pero sentía que algo más voluminoso forzaba mi ojete vaginal, una y otra vez sentía como mis carnes venían ensanchadas, luego esa cosa entró en mí: —¡Ay! … ¡mierda! … Estaba siendo poseída por este animal y me encantaba, había una especie atávica de sensaciones y sentimientos que se despertaban en mí, me sentía también yo un poco animal, empujé mi zona pélvica de hembra deseosa para sentirlo mejor, pero su velocidad era muy superior a la mía, así que me acomodé lo mejor posible y disfrutar de esta ágil y rauda penetración de mi amante perruno, sus pelos punzaban mis pezones y aplastaban mis senos, abrí al máximo mis muslos y lo deje que me cogiera sin recato ni pudor, mi placer con esa enorme verga dentro de mí me colmaba toda, me estremecía toda, me sentía entregada a este macho potente que me estaba cogiendo para depositar su semen en mí. Un ardiente aluvión, cuantioso en cantidad, comenzó a llenar mi conchita, tanto que sentí mi pancita que se hinchó, grité liberada y conscientemente celebrando esa impregnación de semen vertida en mi chuchita, el latir de su pene y los chorritos calientes los sentía todos, su esperma atiborraba mi sexo, descargándose con fuerza y energía, me sobrepasaba y mordí mis labios para no seguir gritando, lo sentía jadear y me abracé a él para no dejarlo ir, me sentía tan halagada, contenta y feliz de ser perrita, traté de acomodarme mejor, pero estaba atada a su verga, miré por entre mis muslos y vi que salía de mi concha un cordón rojizo, mi concha estaba hinchada e inflamada, ahora él no se movía, así que empecé yo a moverme, rítmicamente mi pelvis se movía atrás y adelante, atrás y adelante, comencé a jadear otra vez, la calor y la pija canina me estimulaban a moverme más y más, mordí los pelos de su cuello corriéndome una vez más: —¡Uuff! … ¡Uuff! … ¡Uuff! … ¡oooohhhh! … ¡Que rriiiicooo! … ¡sssiiiii! … Había magia en este coito inter-especies, el esperma derramado en mi me intoxicaba como una droga, como un elixir de lujuria, como un hechizo lascivo, poco a poco sentí dentro de mi que su pene iba liberando mi coño, algunos chorritos de semen salieron expulsados de mi conchita, mi ancha vagina que dio espacio a su magnífico pollón salió disparado y un torrente de líquidos cayeron sobre el tapete, mi sexo maltrecho aún palpitaba y se contraía placenteramente. El perro negro me miró por largo rato con su pene goteándole y su larga lengua colgando a un lado de su hocico, jadeaba afanosamente, sus ojos brillaban y yo le contemplaba fascinada por la potencia del animal, me mantuve afirmada en mis codos y él vino caballerosamente a lamer partes de mis fluidos que continuaban a escurrir de mi panocha. —¡Pero a mi Kitty no la cogerás, maricón! … Lo dije casi a justificar mi conducta deleznable, ahora después de todos esos placenteros momentos, algo de arrepentimiento me hacía sentir compungida, solo el sonido de su lengua se sentía en el silencioso ambiente, una lengua que me hacía tiritar cada vez que rozaba mi clítoris, me producía escalofríos, cerré mis muslos y me senté al borde de la cama, la enorme pija pendía brillante y resplandeciente bajo el vientre del perro, supe en ese instante que esta no sería la última vez, la excitación que me había hecho sentir este animal no tenía nada a lo que pudiese comparar, era un sexo bestial desde todo punto de vista, pero nada me había hecho gozar en manera tan intensa como la verga de este perro. Me levanté, me compuse y me vestí con mi bata, me fui hacia la puerta de ingreso y el perro me siguió, abrí la puerta y el salió al trote, los otros tres perros estaban todos ahí echados, el perro café que parecía un sabueso, me digno una mirada y volvió a echarse, el perro blanco con negro ni siquiera me miró, pero el bastardo de pastor alemán se levanto y quiso meter su hocico bajo mi bata, sin siquiera pensarlo lo hice entrar. Me siguió con un andar ágil y feliz, sus uñas se sentían en el piso mientras caminaba como a saltitos, entré al baño y me senté en el inodoro un largo chorro de orina salió de mí conchita, este comenzó a girar y a gemir, intentando empujar mis rodillas: —¡Ay! … ¡Ya! … ¡Déjame mear! … ¡Compórtate! … ¡Por favor! … Me sequé el coño y sin levantarme del excusado, abrí mis muslos para el pastor, famélicamente metió su hocico en mi concha, comenzando a devorar mi chocho, era simplemente maravilloso y enardecedor sentir esta lengua ofidia raspar mis delicadas carnes: —¡Uy! … ¡Cómo lo haces rico, perrito! … Mi cuerpo entero comenzó a gozar de esta lengua que se desplegaba y encogía en mi chuchita, otra vez sentía ese hormigueo exquisito en todo mí cuerpo, me despojé de la bata y comencé a jugar con mis tetas mientras el pastor hacía su magia en mi vagina, mis pezones estaban duros y obscuros como el ébano, mis carnes se volvían a agitar y las olas placenteras de un potente orgasmo me hicieron temblar con espasmos convulsivos: —¡Aaaaarrrrgggghhhh! … ¡ssssiiii! … ¡Cómete todo mi chocho! … ¡Devórame! … De mi boca salían muchas expresiones, no todas inteligibles, muchos gemidos y quejumbrosos chillidos, mi pelvis se movía en círculos y mis dedos abrían mi conchita rosácea para que fuera lamida por este perro grandioso, mi vagina se contraía de placer y me exigía una penetración, acomodé la bata en varios dobleces y la tiré al piso, el pastor me seguía con su lengua entre mis glúteos, me deje caer arrodillada y busque con mi mano ese pene canino, ese pene de macho, ese pene que podía hacerme ver estrellitas, la velluda funda estaba humedecida con algunas gotas de su semen, toqué todo el largo de esa asta de carne, pero no podía imaginar su exacta longitud ni su grosor. Era inquietante y la curiosidad me devoraba, lo comencé a masturbar para hacer salir más de esa verga, poco a poco ese cilindro cónico y puntiagudo comenzó a emerger, primero unos diez centímetros y al cabo de un rato tenía en mi mano un ariete de más de veinte centímetros que goteaba profusamente, la visión me paralizaba y me subyugaba, mis dedos estaban empapados en su semen, había como un hechizo en el resplandeciente color rosado de esa pija descomunal que simplemente me tenía en un trance absoluto, mi mundo se limitaba al placer que ese pollón de perro me estaba procurando. La magnificencia y consistencia de ese viril pene masculino, ardía en mis manos, me quemaban sus chorritos cortitos de lefa, parecía más bien una hortaliza, una fruta, sencillamente el fruto prohibido que me encendía y me llevaba a transitar por esta via depravada y pecaminosa pero terriblemente excitante, lujuriosa y placentera, apreté ese miembro duro y resplandeciente, el perro pareció excitarse más y sus caderas se movieron para follar mi mano, unos potentes chorros de semen canino aterrizaron en mis muslos, mi culito se contrajo intermitentemente y apreté mis muslos para ahogar ese incipiente orgasmo que intentaba conmocionar mi panocha. —¡Pero! … ¡Por Dios! … ¡Sí te has corrido! … ¡Mi Dios! … ¡Que caliente que estás, chico! … El perro continuaba a menear sus flancos traseros y jadeaba afanosamente, mi mano bañada de esperma fresca me la llevé a mi nariz, no había un mal olor, luego mi lengua se hizo cargo del sabor, era un poco áspero, no desagradable, poco a poco lamí mi entera mano, era una nueva sensación, eran nuestros instintos que ejercían su parte dominante, una hembra gozando con su macho y el macho permitiéndole a la hembra de gozarlo como corresponde. Era una nueva dimensión en que todo parecía y se asemejaba a mis experiencias pasadas, pero no era lo mismo, solo actuaba de instinto ante este macho espectacularmente dotado, mi única comparación era el perro negro, el que me hizo chillar y aullar de placer, junté mis muslos evocando esos momentos, el pastor dio unos dulces gruñidos que me hicieron comprender que este macho también quería poseerme, yo lo estaba deseando, sumisamente me gire y el animal me doblegó haciéndome agachar con su peso, estaba a lo perrito, arqueé mi espalda y levanté mi culito, mi concha estaba presentándose a la poderosa verga del pastor que había comenzado a asomarse misteriosa desde su peluda funda, no fue necesario ayudarle, su pene se incrustó en mí conchita con cierta facilidad: —¡Aaarrrggghhh! … ¡Aaarrrggghhh! … ¡Aaaaarrrrgggghhhh! … Con unos embistes poderosos y salvajes me enterró su pija y su bola de una sola vez, terminó de hincharse dentro de mi expandiendo mis paredes vaginales a limites insospechados, me estaba haciendo bramar de placer, mi vulva envolvía su miembro fabuloso, se contraía en caricias voluptuosas y cálidas, el temblorcillo y gruñidos de él me indicaban esa eyaculación tan deseada y esperada, cuando sentí que comenzaba a descargarse en mi, entre en una especie de paroxismo bestial, ensartada en esa pija virtuosa que expelía vida, que expelía goce, que me insuflaba una energía haciendo calentar mis venas y aumentar la velocidad de circulación de mi sangre, mi corazón latía desbocado, había una mueca de agonía en mi rostro y mi culo y mi panocha se contraían al unísono: —¡Guau! … ¡Que maravilla! … ¡Aaaaarrrrgggghhhh! … ¡ssssiiii! … ¡ssiii! … Millones de agujas invisibles punzaban mi tez que me hacían estremecer, todo mi cuerpo convulsionaba una vez más recibiendo la inseminación canina, como un llamado de la naturaleza lancé un aullante lamento, un gemido de hembra gozando contemporáneamente con su macho y amo, me sentía como de la jauría, la hembra dispuesta a copular con todos los miembros de la traílla, me saboreaba humedeciendo mis labios, el pastor se giró y quedamos atados por nuestros traseros, pero la idea de continuar a copular con los otros miembros de la manada ya se había hecho espacio en mi cerebro, miraba ansiosa al pastor para que se despegara de mí y luego a la puerta donde estaban echados los otros perros, al cabo de una decena de minutos finalmente con un sonido de descorchar, el pene del pastor salió expelido de mi panocha, él intentó venir a lamerme, pero yo corrí a la puerta y la dejé abierta para que entraran al resto de la jauría … ----- ----- ----- ----- ----- ooo ----- ----- ----- ----- ----- Los comentarios vuestros son un incentivo para seguir contando historias y relatos, vuestra opinión es siempre invaluable, negativa o positiva, es valiosa y relevante, todo nos ayuda a crecer como escritores y narradores de hechos vividos o imaginados, comenten y voten, por favor. 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Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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Sexo con una buena burrita

2021-10-27


Lo mejor, follar una buena burrita hembra en celo….. Hola a todos, esta es una más de mis experiencias con burras espero que la disfruten. ME LLAMO MALOZOO.. D soy de Ecuador,, algun pana con hembra para follar… Una tarde que no tenía muchas cosas que hacer, se me vino a la mente las burras y de una me cambié de ropa, me puse una camiseta, tambien lleve un pedazo de jabón y tome abundante agua y me puse en marcha hacia aquel lugar donde sabia que podria encontrar alguna burra, ancioso caminaba y escuchaba música al tiempo pensaba en la clavada que le podia pegar a la burra que me encontraría, al llegar a un potrero hay una loma y de alli se puede divisar casi todo, hice un escaneo del lugar pero no habia nada, recorrí un poco el lugar pero aún no habia nada, pero caminé para otro lado y esta seria la última opción, ya preocupado, decepcionado y la vez ancioso pero no saben cuanto me alegre al ver a dos burras y dos burros muy cerca, se me paró la verga de un solo golpe y enseguida con una rama empece a echar a una de las burras pero esta cogió para otro lado junto con los dos burros, a lo que me dirigí donde la otra burra un poco vieja pero no me importaba lo unico que quería era dejarle toda mi leche. De inmediato con una rama la ubique en una pequeña loma para poder estar pendiente si alguien podia venir, eran como las 17:00 de la tarde, Me baje el pantalon y el boxer,,, en mi caso no me desnudo a veces toca salir corriendo… solo los zoo me entenderan… la burra la sujete bien para ponerme en acción, aunque a veces queda un poco baja su chucha pero uno puede subir y bajar es decir culiar como uno quiera de diferentes maneras, bueno la burra abrió las patas y su chucha empece a cerrarce y abrirce como luz intemitente a lo que me excito aún más, luego tome mi vergay comense a pasarle por esa rico chucha, jugando y que sienta a su macho,, luego para seguir jugando se la enterré y me la culie unos segundos y después le saqué un poco la verga, la burra abrió aun más su chucha y de vez en cuando echaba una mirada hacia atrá mirandome, ahi le undí toda la verga y le empecé a dar verga de la brava y la burra empezaba a botar el orin por pequeños chorritos, al sentir ese orin caliente en la verga y las bolas me excitaba muchisimo y le segui dandole verga a la burra, la burra a veces se queria ir pero yo la tomaba por el rabo con las dos manos y la volvia a poner en el lugar. Luego vi que en mi verga se formó un poco de espuma al igual que el el interior de su rica chucha quizas ya tendria cerca de unos 10 minutos de estar dandole verga, no queria que ese momento se acabara, por lo que a veces cuando sentia que la leche iba a salir, le sacaba la verga y me agachaba un poco hasta que se me pasara y luego volvia con mi faena, ya sería quizas cerca de las 6 de la tarde cuando ya no aguanté más como ya se estaba haciendo de noche dejé que mi leche fuera actuando y fuera saliedo de forma voluntaria, a lo que le dije a mi hembra no sabes lo feliz que la estoy pasando contigo no quisiera irme pero tengo que hacerlo, ese polvo ha sido lo mejor, aqui te dejo mi leche, tomala y de una le vacié una buena cantidad de leche en esa rica y deliciosa chucha. La burra al poco rato levanto su cola a lo más alto y expulsó mi leche y quedo con la cola totalmente levantada y con su chucha abrindose y cerrandose, me lave mi verga, me subi el boxer y mi pantalon,,, se colocarme un poco de papel higenico entre mi verga y el boxer, eso lo hago para no manchar de semen mi boxer,, en mi caso me sale gotas de leche luego de follar… bueno panas saludos desde Ecuador… espero hacer panas …

Autor: malozoo Categoría: Zoofilia

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La ninfa del bosque.

2021-10-25


“Shinrin yoku”, es un termino japones que significa literalmente “Baño de bosque”, me encanta el senderismo o trekking, como quieran llamarlo y como me encontraba de visita en la casa de mi tía en la Octava Región en el sur de Chile, no quiero ser más específica por obvias razones. Me llamo Laura y nací en Santiago, en cambio mi madre es oriunda de estos parajes y se fue de muy joven a la capital, donde se graduó y más tarde se casó, yo jamás habría abandonado la belleza que la naturaleza posee en esta Región, es maravilloso y por muchos versos, conserva el salvajismo de frondosos bosques vírgenes, me encanta recorrer los senderos, bañarme en las ocultas lagunas que se forman al paso de los cursos acuíferos, además, me he dado el gusto hasta de bañarme desnuda sin correr el riesgo de ser sorprendida. La naturaleza es prodigiosamente bella, los beneficios para la salud son enormes, las áreas verdes aportan oxigeno fresco al entorno, lo que tonifica el cuerpo de las personas que practican habituales paseos en zonas de bosque, se limpia el sistema sanguíneo lo que refuerza el sistema inmunitario y en tiempos de pandemia, sumamente provechoso. Esa mañana había salido temprano con mi mochila, donde a parte de llevar un botiquín de primeros auxilios, llevaba merienda para toda la jornada, agua no llevaba pues conocía varias afluentes de los ríos y arroyos locales en el sector, ya eran un par de horas que caminaba en las faldas de un cerro, encontré un escampado maravilloso llenos de setas, flores silvestres, una laguna con agua cristalina de un centenar de metros, me pareció el lugar ideal para transcurrir el día. Extendí la manta roja sobre el césped y me dispuse a gozar de la naturaleza leyendo un libro, aprovechando de tomar sol, bajo mis vestidos llevaba un bikini fucsia, me desvestí y me tendí bajo el cálido sol, cerca de una hora después, sentí unos chillidos, nunca antes me había topado con animales salvajes, sabía que en la comarca cazaban jabalíes de vez en cuando, pero jamás se me paso por la mente de encontrarme con uno, sentía que los ruidos del animal se acercaban, de pronto una cabeza de cerdo de grandes dimensiones emergió entre los arbustos, me miraba y chillaba, me levanté alarmada, sin previo aviso el animal cargo contra de mí, instintivamente utilicé la manta como una barrera, la bestia se enredó en ella y cargó contra los arbustos, unos ladridos me hicieron voltear mi cabeza, un perro de robustas dimensiones apareció y atacó al suido que se había liberado de la manta, la contienda duro muy poco, el can mordió al animal y este le propino un golpe con sus colmillos haciéndolo sangrar profusamente de una extremidad, luego se dio a la fuga despavorido. La pobre bestia canina me había salvado la vida, lo llame y se acercó amigablemente, revise su herida y era superficial, me metí con él al agua y le lave acuciosamente, luego lo hice recostarse y de mi botiquín saque algunos antibióticos y vendas, cure su herida mientras él lamia mi mano, su lengua larga y rasposa me procuraba extraños escalofríos, se quedó echado a mi lado, le acaricie cariñosamente agradeciéndole su intervención, me sentí segura con el cerca de mí, termine abrazada a su suave pelaje. Cómo estaba leyendo un libro de Pablo Neruda, me resulto fácil adjudicarle ese nombre a mi defensor, le llamé “Pablito”, le ofrecí un bocado de pan con jamón el que engulló en un santiamén, sin otros disturbios continué a leer con Pablito que me observaba y dormitaba tranquilo a mis pies, la cálida temperatura del sol me venció también a mi y sin darme cuenta caí en un sopor irresistible, me pareció inconcebible tener un sueño erótico en medio a ese paradisiaco entorno, pero sentí que mis muslos eran acariciado tiernamente y suavemente, delicadamente mi amante se adueñaba de mi vientre y por sobre mi bikini, acariciaba mi almejita que se bañaba de fluidos, ardorosamente abrí mis piernas, quería que me hiciera sentir placer, mi coño hambriento necesitaba ser saciado. Tragué saliva y con mucha modorra me desperté, el sol enceguecía mis ojos, alguien me estaba acariciando de verdad, me asusté, cerré mis piernas de golpe, solo entonces vi a Pablito que me miraba con ternura y agradecimiento, una especie de afecto: —¡No! Pablito … no está bien lo que haces … Por toda respuesta obtuve otro lengüetazo en mi pierna. Me levanté mi bikini y miré mi conchita mojada y enrojecida, metí mi dedo y un gemido se escapo de mis labios al sentir mi clítoris endurecido y enardecido, me sentía extrañamente caliente, miré a Pablito que no cejaba de encuadrarme con sus ojos tiernos e inquisitivos: —¡Mira lo que has logrado! … ¡se me está derritiendo la panocha! … ¿Cómo es posible? … Me metí dos dedos en mi vagina y salieron mojados, tomé su olor y los sequé en mi boca, luego volví a meterlos en mi nidito de amor, Pablito continuaba impertérrito a mirarme, me pareció natural alargar mis empapados dedos hacia él, se movió inmediatamente y su raposa lengua lamió mis dedos: —¿Viste lo que has combinado? … ¡Al parecer te gusta, eh! … Recibí otro lengüetazo, su larga, gruesa y áspera lengua dejo mi antebrazo mojado, solo entonces percibí bajo su vientre esa puntita rosada, no era más de un centímetro, su funda pelosa ocultaba el pene canino que comenzaba a emerger: —¿No me digas que estás cachondo también tú? … ¡Eres un perro! … ¡Te hace falta una perrita! … Ahora eran dos o tres centímetros que afloraban lustrosos, brillantes, mojados y unas pequeñas gotitas perladas caían sobre el césped: —¡Uy! parece que tú estás más caliente que yo … ¡Se te está cayendo el semen! … Junté mis muslos restregando mis labios vaginales, suspirando y gimiendo, me arrodillé, puse la palma de mi mano bajo su pene y un liquido caliente comenzó a gotear y a quemar mi extremidad, cuando la retiré una pequeña pocita de lechita canina se era apozada, irreflexivamente me lleve la palma de mi mano bajo mi bikini y restregué mi conchita salvajemente, me parecía repentinamente como si mi bikini hubiese empequeñecido o mis tetas crecido que desbordaban la tela, solté el sujetador y libere mis prominentes mamas al aire libre, la lengua de Pablito rozó mi pezón una, dos, tres veces. Mi mano bajó a su vientre y alcanzó ese miembro que había crecido hasta unos quince centímetros y continuaba a aumentar sus dimensiones ¡Por Dios!, arranque de fuerza la parte inferior de mi bikini quedando completamente desnuda, mi almejita depilada llegaba a estar espumosa de tantos fluidos, con una mano magreaba la verga de Pablito y con la otra tenía mis cuatro dedos follando mi coño lampiño, en pocos segundos me corrí como una guarra en celo, boqueando y convulsionando quedé casi desmayada sobre la fresca hierba, lo salvaje y la belleza de la naturaleza me tenían realmente enardecida, me parecía estar al inicio de los tiempos, yo a solas con mi macho, hembra sedienta de ser inseminada, mi mano alcanzó la verga goteante de Pablito, su lechita escurrió por mi brazo, su pene duro había alcanzado una dimensión monstruosa, sentí su lengua rasparme el vientre, luego me hizo chillar cuando lamió mi clítoris enfebrecido, abrí mis muslos y centímetros de esa lengua invadieron mi canal vaginal, me estaba follando con su poderosa lengua, su nariz fría bajaba la temperatura de mi clítoris, mientras mi cuerpo se contorsionaba de placer empalado por esa ofidia lengua que reptaba hasta lo más profundo de mi chocho, me estremecí cuando un poderoso orgasmo encorvo mi espalda y mi pelvis comenzó a follar el aire con esa lengua que no cesaba de moverse dentro de mí, está vez me borré por unos segundos y luego logre hacerlo un lado tratando de recomponerme, creo que me dormí, quedé inerte. Yacía en posición fetal y sentí mi culito estimulado, la fantástica lengua de Pablito viajaba entre mis glúteos visitando mi vagina y mi ano contemporáneamente, logré alzarme y Pablito vino de frente a lamer mi ingle, resistí por unos minutos, pero sentía la brisa del bosque, el sol en los altos del cielo, las sombras y follaje de los cipreses que arrullaban el suave viento, un perfume de frutillas embriagador, los colores de las flores resplandecían espléndidamente, poco a poco Pablito me venció y abrí mis muslos para él, me daba golpes con su hocico y me hacía dar grititos agudos como una ninfa, quizás me había convertido en una ninfa que coge con su sátiro macho. Está vez extendí la manta y me arrodillé, el peso de Pablito me hizo plegarme y quedar a lo perrito, sus zampas arañaron mis caderas y muslos, pero no me importaba quería que el sátiro del bosque me cogiera, al canto de zorzales, jilgueros y tiuques, sentí que Pablito me ensartaba y luchaba embistiéndome con su verga y finalmente metiendo su bola dentro de mí, sus pulsaciones me indicaron que estaba por eyacular y un potente aluvión de esperma comenzó a llenar mi conchita, algunos chorros salpicaron fuera de mí, escurriendo por mis muslos, Pablito me cubría totalmente, me quedé gozando de su tranca retenida en mi concha, él no se movía y yo tampoco, sentía su semen que continuaba a rellenarme y estos me provocaba continuos espasmos orgásmicos, cerraba mis ojos y me corría, gozando de esa sensación de plenitud en armonía con la salvaje naturaleza. Una bandada de caiquenes en su migración hacia el sur, se alzo en vuelo cuando el sonoro descorche de la verga de Pablito salió expelida de mi chochito, estaba totalmente ahíta y saciada, mi sátiro me había cubierto, la ninfa en mi se sentía satisfecha y plena, me quede aletargada por un momento, las sombras de los árboles se había alargado hacia el oriente, seño de que se estaba haciendo tarde, me vestí y comencé a descender hacia el sendero de regreso, había sido un día especial, por un día fui la ninfa del bosque, quizás mañana encuentre al trauco. ----- ----- ----- ----- ----- ooo ----- ----- ----- ----- ----- Los comentarios vuestros son un incentivo para seguir contando historias y relatos, vuestra opinión es siempre invaluable, negativa o positiva, es valiosa y relevante, todo nos ayuda a crecer como escritores y narradores de hechos vividos o imaginados, comenten y voten, por favor. [email protected]

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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El día en que casi me follo a la perra de mi amigo

2021-10-24


Primeriza relación sexual con una perra de un amigo mío mientras aprovechaba que no estaba en casa . Bueno esto paso cuando tenía 14 años (2013)yo siempre visitaba en las tardes a un amigo para jugar al lol o hablar de anime , en ese momento yo todavía estaba en el colegio , el tenía dos perras una enrazada de los Beagle (no me acuerdo de la raza) pero tenía el pelaje muy ateciopleado la otra se llamaba Nikki (la habían rescatado de la calle así que no me acuerdo de la raza ) . Bueno esas perras tenían la costumbre de trepar la silla de al lado del computador mientras jugábamos en la PC para acariciarlas , incluso nos arañaban posando sus patas sobre nuestras manos , en fin cuando entraban en celo , yo veía que sus vulvas se hinchaban y en el patio chorreaban cierta menstruación ( a veces tenían la manía de montarse entre ellas mientras jadeaba , bueno que se le va hacer son hembras) siempre me pareció chistoso. A veces mi amigo tenía que hacer un mandado y yo le jugaba al lol para que no perdiera la partida, como sea yo siempre quise una perra pero mis padres nunca me dejaron tener animales porque mi familia sufre de alergia a los perros y al polvo , así que yo siempre jugaba con ellas y les acariciaba la cola y la barriga , Nikki era muy juguetona en cambio la chandale que era más vieja no se dejaba acariciar tanto «por atrás xq empezaba a morder» Una vez me quedé en la casa solo xq mi amigo tenía que entregar unas frutas y se iba a demorar , bueno yo estaba en la PC jugando y encerré a la chandale en el patio xq no me dejaba jugar con sus ladridos , cuando se me acerca Nikki yo la acaricio y ella se acuesta y se abre de patas , mientras la sobaba se me deslizó la mano en su vulva y se empieza a parar mi verga (yo en ese tiempo solo veía porno para bajarme el estrés de la escuela pero no me tocaba ) ella empezaba a lamerse la vulva cuando terminaba yo la empezaba a tantear metiendo mis dedos en su vagina , lo cual fue extraño xq costo abrir los labios vaginales babosos al sentir el tacto y el olor a sangre residual mi corazón se empieza a acelerar y sin dudar trato de empujar más mis dedos hacia arriba se siente muy caliente en su interior , la perra empieza a jadear y los dedos se me empiezan a quedar atascado en unos pliegues vaginales rugosos que daban cosquillas , la perra se queja un poco pero me mira directamente y se deja , seguí dándole masajes viscerales hasta que tuve que sentí palpitaciones fuertes de los músculos , saque mis dedos rápidamente y se desprendio una mezcla de fluidos vaginales con olor a huevo y sangre , al percibir esas feromonas que emanaban de esos fluidos se me subió el calor a la cabeza y me empiezo a sacar el miembro , estaba totalmente erecto y con algo de precum la perra al ver mi glande empieza a ladrar ,yo se lo restregó en el hocico por miedo al meterlo en su boca y que me muerda , pero ella docilmente me lo lame con rapidez , yo la agarro de las patas , levantó su cola de color miel , veo su ano palpitar pero pensé en voz alta «no voy a meter mi monda en un lugar tan sucio» procedo a penetrarla en su vagina , (como era joven mi pene no pasaba de los 10 cm y no era tan grueso lo cual facilitó mi entrada a su aparato reproductor , en fin empiezo a empujarla durante unos 5 Minutos , diría que estaba a la mitad de su vagina xq al agarrar sus tetitas sentía mi bulto , fue la mejor sensación de relajación que tuve cuando empezó a apretarme , pero yo soy muy cauteloso había pasado ya media hora y decidí sacarlo con desespero xq sabía a qué vendría mi amigo , estaba tan excitado que decidí hacerme la paja de rapidez en el baño y luego me lave las manos con abundante jabón , cogí un ambientador en aerosol glade para eliminar el olor al «sexo» , me limpie el súdor y me puse a jugar a la PC sin antes limpiar la vulva de Nikki con un pañuelo que llevaba , después de 15 Min mi amigo llegó y yo actúe normal , en mi mente tenía miedo de que me pillaran por las consecuencias imprevistas. Después de dos semanas mi amigo se mudo a otro a un conjunto residencial bastante lejos , y no pude jugar más con sus perras .pero me quedo una obsesión de buscar porno relacionado con personajes antropomorficos y llenar mi galería de teléfono de esas imágenes profanadas para luego desahogar mis fantasías en la masturbación tanto que empezaron a gustarme las yeguas pero eso es otra historia PD: deberíamos tener un grupo de wasap para compartir experiencias , consejos y material de primera uwu. Una cosa más si le gusto mi historia podrían enviarme fotos de sus perras para mí disfrute personal en verdad lo apreciaría bastante ya que al escribir esto me empiezo a ponerme duro o get boner como dirían los gringos y mamertos

Autor: reata Categoría: Zoofilia

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