Relatos Eróticos de Zoofilia


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La Adicción III.

2021-03-25


Estaba mirando fuera de la ventana, con mucho interés en escudriñar la calle fijándome en los perros callejeros, sobre todo en los perros machos, me imaginaba el tamaño de sus penes escondidos en sus peludos forros, mi chochito se humedecía cada vez que lograba discernir el sexo masculino de algún animal que observaba, me mantuve muy atenta desde mi punto de observación mientras mis dedos dibujaban la hendedura de mi chochito mojado. Grigio dormitaba a mis pies, pero comenzó a mover sus orejas en atención, su sensible nariz percibía un aroma a chocho hirviendo, él entendía en su inteligencia perruna, que su perrita humana tenía necesidad de su pija y se preparaba para satisfacerme apenas requiriera de sus servicios, yo continuaba a contemplar el exterior y estaba siguiendo con la mirada un macho de pastor alemán que al pasar y mirarlo desde atrás, se podían notar sus grandes bolas que se movían rítmicamente mientras se desplazaba, al ver esas bolas enormes me imaginé una polla gigante, y refregando mi vientre plano, mis dedos alcanzaron mi túrgido clítoris que se erguía como un cartucho de dinamita pronto a explotar, sobajeé mi coño con más fuerza y me corrí con gemidos y quejidos, soñando con esa verga gigante dentro de mi estrecho chochito. Estaba cerrando mis muslos con lujuria saboreando mi orgasmo y tratando de prolongarlo al máximo posible, abrí mis ojitos y vi a Grigio que me miraba ávidamente y movía su cola, me lengüeteó mi pierna y pude notar que mi mascota tenía una notoria erección, me metí mis dedos en mi propia conchita y los extraje rebosantes de fluidos, los llevé a mi boca para saborear mis fluidos tan familiares, lo volví a hacer y esta vez alargué mis dedos a mi mascota él ávidamente lamio mis falanges aromáticas y sabrosas. El perro comenzó una especie de danza a mis pies meneando su cola y lamiéndose los flancos de su hocico en espera de mi suculento chocho que se estaba recuperando del orgasmo, yo todavía estaba caliente me quité mis bragas y echando hacía adelante mi pelvis, le ofrecí mi encharcado chochito a mi mascota, Grigio no perdió tiempo en comenzar a lamer todo ese néctar chochero, todo ese zumo de almejita, todos esos fluidos abundantes que manaban de mi chorito casi lampiño. Poco a poco me deslicé hasta el piso con mis piernas abiertas y Grigio empezó a lamer mis muslos por donde escurrían mis jugos vaginales, luego él alcanzó mi concha y me hizo estremecer con un largo lengüetazo, la punta de su lengua toco mi clítoris y casi me hace desmayar de placer, levanté y abrí mis piernas ofreciéndole mi almejita abierta para que bebiera mis fluidos directamente de la fuente, la exquisita crema se derramaba de mi chocho y Grigio lamía y bebía todo, la lengua se dobló convirtiéndose en un pequeño pene que follaba mi vagina y me hacia vibrar y estremecer, le acaricie su cabeza una y mil veces y le tironee sus orejas todas las veces que me hacía gritar con las embestidas de su hocico y lengua dentro de mi concha que estaba totalmente abierta para él, solo para él mi amante adorado, le estaba sirviendo mis jugos en una rosada bandeja de carne de chuchita y él me lengüeteaba sin cesar. El tiempo transcurrió inexorablemente, pero para mi no contaba nada, solo las sensaciones demenciales que mi mascota me procuraba comiéndose mi coño sabroso, uno que otro gritito cuando sus dientes se estrellaban con mi clítoris y me hacia revolcar sobre el choapino con mis piernas en alto y mis rodillas dobladas para mantener la amplia apertura de mi conchita asaltada sin parar por la maravillosa lengua de Grigio. La famélica lengua de él me arremetió con fuerza inaudita haciéndome gritar y arquear mi espalda, mi coño trasudaba zumo de manera inagotable, Grigio me lamía mis hinchados labios vaginales y embestía mi botoncito delicado e inflamado como un pequeño pene erecto, me hacía retorcer, contorsionar y bombear mis caderas contra su hocico, llevándome poco a poco al borde de la locura, me apretaba mis tetas y tironeaba mis pezones incrementando mi desenfreno y demencia por el orgasmo que se aproximaba. Todo paso en un segundo, en un minuto o quizás más, agarré su hocico y me lo metí adentro de mi chocho con tanta fuerza que Grigio se sintió ahogar y emitió un quejido, no le tomé mucha atención porque mis sentidos estaban obnubilados por la potencia que crecía en mi bajo vientre y salía por mi ombliguito y se repartía por el interno de mis muslos y seguía más abajo y también por mis caderas hacía arriba haciéndome tiritar, un temblorcillo que se apoderó de mi cuerpo entero y mis chillidos, quejidos y gemidos eran reprimidos por la fuerza de tratar de normalizar mi afanosa respiración, convulsioné por un tiempo sin tiempo, mi ano se contraía sin cesar y las olas orgásmicas se habían apoderado de mí. Grigio un tanto temeroso, se había echado a los pies de mi cama y me miraba con una cierta suspicacia y desconcierto después de haber sido casi tragado por mi chocho, su pija estaba asomándose y me venían otras ideas y otros gustitos a mi conchita, cerré mis ojos por unos instantes mientras me recomponía y soñé que esa pija volaba a mi chuchita bañada y fresca de orgasmo y se incrustaba en profundidad y crecía de tamaño descomunal, haciendo que mis labios vaginales no la pudiesen contener casi y procurándome miles de sensaciones alucinantes, inconcebibles e irracionables. Mi mente divagaba en locuras de sexo animal, cuando me conmocionó un golpe bestial, Grigio estaba otra vez insiriendo su lengua en mi vulva, tomé sus patitas posteriores y su pija escurridiza quedo casi a tiro de mi lengua, alcé mi cabeza y la puntita aguzada de su miembro invadió mis labios, con paciencia comencé a pasar mi lengua por su pene y este comenzó a dejar su escondite peludo, creciendo a medida que se lo chupaba, cada vez más grande, mi lengua lamedora incrementaba el placer de él que comenzaba a follar mi boca. Yo no quería que él me llenara una vez más la boca con su sabroso esperma canino, mi chocho estaba en una relativa paz después del esplendido orgasmo, solo mi culito estaba poniéndose glotón por una pija aguzada y erecta como la de Grigio que había alcanzado una buena dimensión, me subí a mi cama porque mis rodillas estaban un poco delicadas, extraje de mi velador el lubricante y me metí mis deditos en mi trasero para aceitar mi ano. Cuando Grigio me vio en cuatro, inmediatamente saltó a la cama y su intrusa lengua empezó a lamer mi chocho, puse mi mano como barrera y él se fue a lamer mi orificio anal, luego sentí sus zampas en mis caderas y como tenía ya mi mano entre mis muslos, encaucé su pene en el túnel de mi culito, su puntita se sintió muy rica y la envergadura de su miembro empezó a forzar mi esfínter, no cejó de embestirme con fuerza hasta que me metió su bola y mi estrecho culo se contrajo apresando a su invasor. Lo tenía completito en mi trasero, acomodé mi rostro en la colcha de mi cama y mis grandes tetas comenzaron a balancearse atrás-adelante, golpeando mi mentón delicadamente, comencé un lento masaje a mi delicado clítoris y mi concha inició a derretirse, metiendo mis deditos en mi vagina podía sentir la bola hinchada haciendo presión desmesurada contra mi chuchita, mi recto estaba colmado con la polla de Grigio y el seguía embistiéndome con fuerza. Mi culito reaccionaba contrayéndose alrededor de la pija de Grigio, yo podía sentir que sus cojones estaban repletos de microscópicos bichitos que hervían de deseos de salir nadando con fuerza hacía el interior de mi culo en una loca e inútil carrera, porque en mi trasero no había nada que fertilizar ni fecundar, mi rostro radiante de deseos y lujuria resplandecía a la idea de sentir toda esa lechita caliente en mi estrecho esfínter, estaba moviendo mi culito acompasando sus embestidas, se sentía tan rico toda esa carne caliente y palpitante dentro de mí, estaba ansiando que me llenase de su esperma denso y caliente. Me tenia jadeando y gimiendo como una perra caliente, sintiendo su verga viva horadando cada rincón de mis culito, sentía la fuerza de sus embates y como retumbaba en mi interior, estaba gritando por un orgasmo anal, mi ano se contraía a mil y succionaba esa verga que se inflaba con renovadas fuerzas, luego como una manguera empezó a rociar su lechita en mis vísceras en llamas, tratando de apagar ese fuego y pasión que ardían en mi culo, empecé a sollozar de goce a convulsionar de lujuria, chillaba como una marrana y empujaba mi trasero para tragarme toda su pija y su lechita que ardía como una nueva energía y hacía menearme como loca tratando de ordeñar su semen dentro de mí, sus cojones bombean olas de esperma calientito y me colmaban de sus néctares inagotables. Me quedé por largo rato abotonada a mi peludo galán, luego su bola se desinfló lo suficiente para resbalar fuera de mi coño y sentí el vacío que dejaba su miembro en mi abusado recto, me deslicé sin fuerzas sobre mi lecho y me relajé en un letargo necesario y recuperador. Estuve largo rato adormecida, me despertaron las uñas de Grigio que hacían ruido al caminar sobre el piso, él necesitaba salir, así que me recompuse un poco y lo acompañe a la puerta que da al patio, después me fui al baño a hacer mis necesidades, mi culito estaba resentido pero yo estaba muy contenta de haber recibido toda esa lechita de Grigio, hice lo que tenía que hacer y luego fui a ver si Grigio también había hecho sus cosas y al parecer si las había hecho pues estaba en la puerta de la cocina esperando que alguien lo dejara entrar. Era sábado así que día para bañar a mi perrito, me desnude en baño y me puse una bata de baño, luego lo llame y vino trotando, lo hice entrar, me quité la bata y nos metimos juntos a la bañera, abrí el agua caliente, aun cuando mi bebe esta entre los Schnauzer gigantes, es en relación con su raza, por ende, su talla no es muy grande, al minuto lo tenía enjabonado completamente con su shampo antipulgas, él feliz porque le encanta el agua, mientras me bañaba, él insistía en meter su hocico donde no debía, así que me tenía totalmente caliente otra vez. Lo sequé acuciosamente y nos fuimos a mi dormitorio, una vez allí me senté en la cama y me perfumé mi chochito con hedor a esperma de perro y todavía goteando semen fresco, mientras tanto, mi amante canino lamía su herramienta detrás de mí, masajee un poco mis tetas con cremita para el cuerpo y luego me senté en mis talones cerca de su cabeza, Grigio olfateo el aire y luego hundió su hocico en mi chocho sintiendo la fragancia caliente de perra en celo, su lengua comenzó a sorber la caliente crema de semen de mi concha lampiña. Comencé a acariciar su cabeza y sus orejas peludas sintiendo temblorcillos por todo mi cuerpo, desde mi posición podía ver como su pija comenzaba a crecer bajo los aromas de mi chocho hirviente, me senté delante de su hocico con las piernas abiertas sintiendo sus largos lengüetazos y sus mofletes peludos en mis muslos, me eché para atrás y abrí mis nalgas para él, inmediatamente sentí su fabulosa lengua en mi fruncido culo y de mi conchita comenzaron a emanar nuevos flujos abundantes, Grigio no perdió tiempo y lamió mi chuchita ávidamente saboreando el néctar de mi chocho como si fuese un exquisito refrigerio. Su polla lucía magnifica, puse mis dos manos en ella y la acaricie y la masajee, incluyendo sus peludas pelotas, tenía que asegurarme que su asta creciera lo más posible, lo quería para que rompiera mi concha en uno y mil orgasmos, lo quería largo y duro, se lo chupé un poquito sin entusiasmarme, ya que de lo contrario no se la suelto más hasta que descargue toda su lechita en mi garganta, rápidamente me puse en cuatro expectante. Grigio se levantó y se fue derechito a lamerme, me hizo estremecer su lengua carnosa, me agaché hasta colocar mi rostro sobre la colcha para dejar mi culito paradito con mi chuchita expuesta a mi adorado amante, Grigio salto sobre mí y me atenazó con sus fuertes zampas, me tenía firmemente aprisionada con sus patitas y daba golpes a tientas para encontrar mi coño, con la ayuda de mi mano, él embocó su verga en mi estrecho coñito y con dos o tres golpes, hasta su bola se había perdido en lo profundo de mi vagina. ― ¡Ooohhh! … ¡ssiii! ― dije cuando toda su verga estuvo afianzada dentro de mi concha, Grigio comenzó a bombearme en forma demencial, hacía que mis tetas temblasen sacudidas por la fuerza de sus embestidas, mi rostro se deformo en lujuria desde el primer momento, estaba siendo follada como a mi me gusta, con su verga y bola al máximo. Su verga estiraba mi concha como si fuese elástica, su bola crecía y crecía al mismo tiempo que su pene se engruesaba dentro de mí oprimiendo mis órganos vitales y haciéndose espacio en la profundidad de mi ser, me sentía colmada por su pija, jadeando y sacudiendo mi culo y caderas, trabajaba su verga como una perra caliente, mi coño codicioso quería más y más pene, a un cierto momento sus movimientos eran tan rápidos que no discernía si su verga entraba o salía de mi coño. Grigio me follaba con una fuerza demencial, era como una locomotora en una alocada carrera, mis muslos y mis nalgas temblaban con la potencia de sus estocadas, me corrí como una loca, hasta perdí la noción del tiempo gozando su verga que nublaba mis sentidos, un océano de leche comenzó a inundar mi vagina, su verga parecía un submarino que disparaba torpedos de esperma hacía mi cérvix, uno y otro chorro salían desde la aguzada punta de la verga de Grigio y se mezclaban a los fluidos alrededor de su polla, mi orgasmo infinito continuaba y yo pateaba con mis piececitos sobre la colcha y gritaba acallando los sonidos en mi almohada ― ¿Maura estás bien? ― era mi madre que había regresado ― ¡Sí! Mami … estoy bien ― respondí con una voz de puta borracha, esperando que mamá no se diera cuenta que estaba ensartada en la pija de mi mascota ― ya regresé … quería avisarte … buenas noches y que duermas bien ― me dijo mamá ― bueno mami … que descanses también tú ― respondí con una voz más normal. ― ¡Uy! … estuvo cerca ― pensé, mamá casi me pilla haciendo travesuras con mi mascota, todavía lo tengo enterrado en mi chocho y ya no puedo hacer tanto ruido, mamá esta en casa, aferré sus patitas, pero todavía siento que bombea esperma en mi conchita, lo siento que se quiere bajar y suelto una de sus patitas, él la pasa sobre mi culo y quedamos abotonados culo con culo, mi cama cruje ruidosamente, ahora todo me parece ruidoso, estoy nerviosa porque mi madre podría sentir algo, cuando siento que Grigio empieza a tironear, lo libero y su bola salta fuera de mi concha con un ruido estremecedor, me quedo apegadita a la cama silenciosamente, semen escurre de mi vagina, acomodo las toallas y me quedo en cuclillas esperando se descargue mi canal vaginal. Grigio intenta lamer mi concha un par de veces, luego se da por vencido y se va a lamer su verga reluciente de líquidos de mi chocho que todavía gotean, lo observo por unos instantes y luego me adormezco en un sueño intenso. Me desperté muy temprano en la mañana, debo asistir al colegio, tengo tanto que contarle a Alexa, yo y ella compartimos nuestros secretos con nuestras mascotas y hay veces que nos calentamos tanto que nos toqueteamos un poco por todas partes, no somos lésbicas, pero si niñas calientes, mamá estaba en cocina preparando el desayuno, la saludé con un beso en la mejilla ― ¡Hola! mami … ¿cómo estás? ― ¡Hola! hijita … yo estoy bien … he tenido tanto trabajo que no te he dedicado mucho tiempo últimamente … de verdad lo siento ― ¡Oh! mami no pierdas cuidado … no ha sucedido nada de relevante … mami, quiero pasar esta tarde a casa de Alexa para hacer nuestras tareas juntas … ¿me das permiso? ― Hija has lo que tienes que hacer … si necesitas algo me llamas ― ¡Oh! mamita … gracias ― De todas maneras, yo tengo otra reunión esta tarde y no se a que hora me desocupo … no me esperes si llegas temprano ― Esta bien mami … no te preocupes tú que todo va a estar bien ― Lo se mi amor … se que eres una buena niña Mamá no sospecha nada y eso era lo que me tenía preocupada esta mañana que amanecí con mi chocho lleno de semen y una mancha en mis sabanas, además, creo que toda mi pieza huele a esperma canino, quizás sea mi impresión, pero estoy dejando la ventana abierta para que haya circulación del aire. Todas las mañanas me echo mi perfume de Hello Kitty, para disimular el olor a lechita de mi mascota, a mí me agrada andar todo el día con su olor y su esperma que baña mis bragas, pero entiendo que no es aconsejable y tengo que evitar sospechas que me puedan perjudicar, me fui al colegio a pie disfrutando mi hobby preferido que es mirar las pijas de los perros callejeros e imaginar sus tamaños, llegué a tiempo y me encontré con mi amiga Alexa ― ¡Hola! Ale ― ¡Hola! Mauri … que me cuentas ― ¡Uy! niña … aunque no lo creas mamá casi me pilla con mi bebe ― ¡Uy! que miedo … cuenta … cuenta Así que le conté todo lo que había hecho el día anterior y ella hizo lo mismo, me preguntó si después del colegio iríamos a casa suya y yo le dije que sí, porque mi madre regresaría tarde, así que no tenía problemas de tiempo, estuvimos platicando de todo un poco, hasta que sonó el timbre de ingreso a clases. La jornada escolástica trascurrió en total normalidad y nos fuimos del colegio a casa de Alexa, ella tiene mucho tiempo porque sus padres trabajan y se retiran tarde en el día a día, llegamos y nos recibió Rex contentísimo, se vino directamente a mis muslos y Alexa lo reprendió fuertemente, quizás un poco celosa, pensé, nos servimos unos refrigerios y Alexa dijo que hiciéramos primero las tareas y después tendríamos todo el tiempo para nosotras solas. Con la ayuda del internet, nos demoramos como hora y media en terminar nuestros trabajos y Alexa inmediatamente se conecto a un sitio porno, había chicas masturbándose con unos penes de todos los tamaños, sus conchitas lucían estrechísimas para esas dimensiones y gozaban a más no poder, mi chocho no necesito mucho para reaccionar, Alexa me dijo que había encontrado tres de esos penes en el mueble de su madre y ya había probado con dos, pero había uno demasiado grande para su conchita pequeña, solo su madre podía con uno de esos, se levantó y los fue a buscar. Alexa volvió con unos arneses similares a los que se veían en los videos, pero en realidad había uno demasiado grande y que no lucía como una pija humana normal, era extraño, no lo podíamos asociar con nada, hasta cuando ella pasó a un sitio de zoofilia y vimos a un caballo, si bien era más pequeño que lo que se veía en los caballos de los videos, su forma era indudablemente la ságoma del pene equino, yo me quité las bragas y lo presenté en mi chocho y me di cuenta que jamás sería en grado de coger con un animal así de grande, Alexa hizo lo mismo y nos reímos como bobas pensando a una verga de esa envergadura. Luego probamos con los otros, sus dimensiones eran exuberantes, pero al alcance de nuestras hendeduras vaginales, con un poco de lubricación yo probé primero uno y el segundo después de algunos minutos también se encajó en mi concha, todas estas pruebas me pusieron tremendamente caliente, necesitaba tener un desahogo. Alexa me pregunto si quería jugar un juego nuevo, imaginando lo cachonda que es, dije que sí, pues bien, nos desvestimos y nos intentamos lamer nuestras propias vaginas, la primera que lo logre gana, y si ninguna de las dos logra, le pregunté, bueno cada una se tiene un consolador, nos masturbaremos y la primera que se corra, podrá follar con Rex, estaba tan caliente que accedí de inmediato y me desvestí, Alexa hizo lo mismo … (continuará) … Criticas, sugerencias y aportes, escribir a: [email protected]

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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Viuda de mi Lyon.

2021-03-22


Han sido días terribles, no hemos cesado de buscar a mi Lyon, pero finalmente una vecina de la granja cercana a la nuestra dijo a ver visto un furgón negro echando un perro de color clarito al interior del vehículo, ellos pensaron que era un animal enfermo siendo atendido por veterinarios y no le dieron mayor importancia, tampoco se preocuparon de tomar la placa patente del furgón, así que dejamos de buscarlo, me sentí morir y pensé que debía asimilar el hecho de haber quedado viuda de mí Lyon. Días, semanas y meses pasaron, tenía la compañía de mi Lyon Junior, y como se dice “un clavo saca otro clavo” y yo necesitaba de algún clavo no sé si me explico, entonces comenzaron a girar ideas locas por mi cabeza y mi cuerpo me reclamaba cierto tipo de atención, mi hijo en un primer tiempo apoyaba su cabeza en mi muslo y me miraba con su mirada lánguida como sintiendo mi penita, pero estas últimas semanas había comenzado a olfatearme justo ahí, pensé ― ¡Con mi hijo! ― me resistí todo lo que pude, pero sintiendo su respiración cerca de mis bragas y sus mofletes peludos y exquisitos en mis muslos, no pude resistir más y me quité las bragas. Me lo llevé a mi dormitorio y él me siguió como sabiendo a que íbamos ― soy una perra caliente ― pensé, me persigne tres veces y le envié todas las bendiciones a mi Lyon adorado y que dios lo tenga en su seno ― ¿será incesto? ― se me paso por la mente ― ¡Oh! mi dios … si lo es … perdóname … soy débil como mi carne ― me volví a persignar rápidamente porque ya sentía a Junior mordisqueando mis bragas que llevaba en la mano. Apenas me senté al borde de la cama, Junior al igual como hacía su padre, me metió su joven hocico directamente sobre mi chocho, me estremecí de pies a cabeza, podía sentir su ímpetu y sus energías, necesitaba tocar su pene, eran tantos meses sin una verga con bola, que mi mano se fue a su vientre a acariciar su polla magnifica, alcance a tocar la puntita y me fui de espaldas cuando alcanzó mi clítoris, casi me muero de placer y un orgasmo como una chispa encendió en mí una cadena de sensaciones que faltaban en mi vida, Junior me estaba brindando esos locos deleites adormecidos en mí, me desnudé rápidamente y me subí a la cama impaciente por su pene. Junior saltó detrás de mí y me aprisionó entre sus zampas, sentí gotitas de su semen que escurrían por mis muslos, la fogosidad y ansias en penetrarme lo hizo equivocarse varias veces, la furia y violencia de su juventud le jugaban en contra, yo hice lo que tenía que hacer, puse mi manito como embudo y encaucé su pene hacía mi canal vaginal, un grito gutural de bestia cachonda escapo de mi garganta, su bola no hizo más que acelerar mi goce, me corrí chillando y gruñendo y agarrando sus patitas y moviendo mi culito hacía atrás y mi vientre tiritando. ― Que cosa más bella y rica volver a ser perrita ― pensé, además que no le debo fidelidad a nadie, soy una perra libre y tengo un Rottweiller y un Pastor alemán que me andan olfateando mis partes pudendas, me regocijé mientras Junior me daba con todo y yo más gozaba, algunas lágrimas escurrieron por mi rostro, pero eran de goce y alegría de sentir su pene enorme profundamente incrustado en mi chochito. Junior comenzó a pausar sus arremetidas y luego sentí la dulce sensación de recibir el semen de mi hijo, claro está que después de lo sucedido con mi Lyon, hice que me ligaran las trompas, así que ya no había ninguna posibilidad de ser preñada, mí coño rebalsaba semen y yo lo sentía escurrir por mis muslos y mí vientre, estuve abotonada a él por poco más de diez minutos y sonoramente nos despegamos, él se vino a lamerme e hizo que me corriera una vez más en un espléndido orgasmo, después de estar tanto tiempo sin recibir cariñitos, me sentí rendida, satisfecha pero exhausta, sin saber cómo me adormecí. Esa noche Antonio también tuvo su parte y se alegró mucho de ver que estaba tornando a ser la de siempre, una mujer feliz de vivir la vida y a afrontarla con todas sus vicisitudes, su pene mantenía sus grandiosas dimensiones y me procuro variados orgasmos, incluso cuando invadió mi culito, le prometí que sería mas colaboradora con la granja que hasta el momento él había hecho funcionar el todo estupendamente. Teníamos once cabañas y estaban siempre ocupadas, nuestros perros habían aumentado porque había muchísimos requerimientos de gente que vive en soledad con sus fantasías y nosotros los ayudábamos a hacerlas realidad. Ese mediodía mientras Antonio dormía una siesta reparadora, se detuvo en la recepción un furgón blanco me acerqué a ellos pensando fuesen proveedores, pero no, era un matrimonio de chinos, ella lucía un velo y no me daba la cara, se sentía nerviosa y quizás avergonzada, les indiqué la cabaña once, porque la más lejana, también la más tranquila, me fui en mi bici detrás de ellos. Una vez en la cabaña, él me preguntó muchas cosas sobre la tarifa, cosas estaban comprendidas en el precio y que cosas no, hizo que le mostrará la cabaña y como se usaban los implementos de esta, me pidió que le encendiera el plasma con pantalla gigante, me hizo abrir el refrigerador y se declaró conforme, la chinita en tanto, mujer menudita no hablaba nada, se mantenía en silencio prestando atención a lo que decía su esposo ― Rottweiller … Rottweiller ― fue lo único que dijo la chinita y el marido dijo que restarían hasta el domingo y que estaban interesados en un Rotty. Tomé mi bici y me fui a buscar el Rotty que habían pedido, me preguntaba como una chinita menudita como ella iba a comerse el gigantesco pene del perro, siendo que el Rotty era más grande y mas pesado que ella, pero como se dice por ahí “en el pedir no hay engaño”, ya sabrá ella como se las arreglará para ello, pero el solo pensar al respecto, me hacía juntar los muslos pensando al enorme miembro en tan estrechito chocho, me dije ― esto tengo que verlo ― Apenas dejé al Rotty donde los chinitos, me fui a la habitación donde Antonio tiene las pantallas de las cámaras, yo no tengo idea como utilizarlas, así que él me seleccionó la cabaña once y aparecieron seis cuadros en la pantalla, cada uno correspondiente a una de las cámaras instaladas, me hizo una breve instrucción para ir seleccionando las pantallas y luego se fue a atender la recepción. La chinita se estaba desnudando y su cuerpo era realmente pequeño, alta quizás 1.50, unos cuarenta kilos, para su cuerpo sus senos eran bastante grandes, redondos y duros, su marido estaba sustrayendo unas cuerdas de su bolsa y se preparaba a maniatar a su joven y menuda esposa. Arreglaron un choapino al centro de la habitación y acomodaron la robusta mesa de centro al extremo del choapino, la chinita menuda se arrodilló y puso su torso desnudo sobre la mesita, su marido procedió a amarrarla por todos lados asegurándose que no se soltaría en ningún modo, después él se desvistió y se puso un impermeable de cuero negro y sacó de su bolsa una especie de cinturón, un látigo y una asta platica telescópica que se alargaba, con esta última procedió a dar varillazos en el trasero de la chinita que se quejaba y daba gritos de dolor. Antonio tan curioso como yo vino a ver, se bajó los pantalones y ya tenía duro sus majestuosos 24cmts. me hizo levantarme y después me tiro sobre su miembro, yo me abrí mi conchita para recibir su envergadura, abrí bien mis piernas y cuidadosamente me empalé en su pene, con la estimulación previa casi me corro, controlé mis movimientos y mí respiración para resistir los espasmos y tiritones, me quedé quietecita por un rato, en tanto la chinita tenía sus glúteos enrojecidos y su marido tenía al Rottweiller por el collar detrás de ella, el perro tenía su verga parcialmente fuera de su forro, era inmensa. La chinita totalmente inmovilizada se quejaba y respiraba a estertores, totalmente excitada después del azote procurado por su marido, se veía ansiosa de recibir la gigantesca polla del Rotty en su estrecho chochito, se veía el esfuerzo de ella para poner su culito lo más expuesto posible, su consorte hizo montar al perro en su espalda y luego arrodillándose, agarro el miembro del animal y se lo enfilo en su chocho, la chinita dio un alarido desgarrador, el marido empujo hasta la bola dentro de ella y si bien su rostro era indescifrable, la mueca de agonía combinada a placer resultaba evidente, ella estaba gozando la extraña relación, un idilio perverso pero gratificante para ellos dos. Antonio me estaba apretando las caderas y me penetraba con fuerza mi chorito, sentí que se tensaba y el caldo de su verga se descargaba en mi útero directamente, sus pellizcos a mis pezones y sus masajes a mis tetas me hizo correrme casi junto a él, este hombre es único y por ese motivo me puede tener todas las veces que él quiera, su arnés es fantástico, no creo haya otro igual, sobre todo cuando penetra mi trasero hasta que sus pelotas rebotan en mi concha, simplemente divino. Continuamos a mirar las cámaras con los chinitos, el Rotty bombeaba la chuchita de ella y el esposo se había sentado sobre la mesita a horcajadas y la chinita se la estaba mamando, el pene del chinito no alcanzaba los 12 centímetros, la mitad de la verga del Rottweiller, se notaba que ella tenía continuos orgasmos, finalmente él se vino en su boca y cabellos, el Rotty se había girado y estaba culo con culo con ella, el chinito la comenzó a desamarrar de sus puños y piernas dejándola libre, pero todavía abotonada al poderoso perro. Él mantenía al Rottweiller de su collar para que no lastimara a su esposa, ella se quejaba y gemía soportando los espasmos que la golpeaban y la hacían contorsionar lascivamente su menudo cuerpo, los orgasmos de ella eran manifiestamente vigorosos y la chinita los gozaba estirando su pierna que temblaba y sus gemidos y grititos de placer. Finalmente, el Rotty se liberó de ella y un rio de semen se volcó fuera de ella, su marido acomodó lo mejor que pudo las toallas y ella sin perder tiempo se metió debajo del perro a chupar su pene goteante, hasta ahí Antonio continuaba a estremecerme con su polla dentro de mi chocho, pero me dijo que tenía que hacer y comenzó a levantarse, haciendo deslizar su pene fuera de mi conchita. Yo también me levanté y me fui a lavar un poco el semen que escurría por mis muslos, cuando volví Antonio estaba atendiendo una pareja de españoles que se iban, la mujer se acercó a mi y me pregunto casi bisbiseando ― encontré que el sabor del semen de sus perros … es … agradable … ¿cómo los alimentan? ― sonriendo enorgullecida le dije ― ese hombre que esta ahí, es el que se encarga de la alimentación … pero puedo decirle que los hacemos beber agua con canela y su alimento es a base de arroz … muy poco alimento para perro … incluso él les cocina unos panecillos de harina de arroz con verduras … es una alimentación muy sana … sin carbohidratos ― mientras le respondía esto, le apunté a Antonio, porque él es el que se encarga de la alimentación de nuestro animales y su cuidado sanitario, me agradeció y se fue a interpelar a Antonio. Los días siguientes no sucedió nada de extraordinario, yo después de ver a la asiática como gozaba con el Rottweiller, me había decidido de llevarme uno de los tres Rotty que tenemos allá abajo a los sauces, así que esa tarde primaveral fui a buscar a Oso, el de talla mediana y me lo lleve hacía el riachuelo bajo los sauces, la fuerza del animal casi me hacía caer, no fue muy fácil y ya me preguntaba como lo iba a aguantar una vez que me abotonara. Extendí una frazada sobre el césped y el experimentado Rotty vino inmediatamente con su hocico entre mis muslos, me recosté y suavemente aferré su gorda polla que comenzaba a asomar de dentro de su peludo forro, comencé a acariciar sus peludas bolas calientes y llenas de semen, ese semen que pronto sería mío, sentí que algunas gotitas de esperma salían de la aguzada verga del perro, el Rotty encontró mis labios vaginales estrechos y empujo su fría nariz sobre mi clítoris, haciéndome estremecer y arquear mi espalda con lujuria, estaba deseando tenerlo dentro de mi conchita lo antes posible. Me acomodé un poco mejor y las gotitas de semen comenzaron a caer sobre mis tetas, pronto estas relucían bañadas en lefa tibia y abundante, mis pechos sinuosos resbalaban en mis manos mientras los masajeaba con esa lechita que continuaba a salir de la polla rosada del Rotty, unas gotas las lamí con mi lengua y de verdad el sabor era agradable, pero la mayor parte de estas seguían bañando mis senos y mi torso entero. La larga lengua del Rotty continuaba a lamer mi conchita y me penetraba ocasionalmente con ella haciéndome vibrar y contorcerme como loca, yo seguía chupando su verga con energía y avidez esperando la recompensa en forma de néctar acuoso y abundante de su semen, mi boca comenzó a ser follada por el Rotty en sus desesperación por correrse en mi paladar, con mi mano apuré su clímax y el gratificante premio comenzó a explotar en forma de chorritos que inundaron mi boca y rápidamente tragué los cálidos borbotones aspro-dulces de esperma canina, una y otra vez el Rotty bombeaba semen en mi boca y yo respiraba entre trago y trago para no perderme una sola gota. Yo y el perro nos acomodamos uno al lado del otro y nos sumimos en un pequeño letargo reparador, pasé mí muslo desnudo sobre el lomo del animal y lo atraje hacia mis senos, el perro me dio un lengüetazo en el rostro y se quedo apacible al lado mío, nuestras respiraciones se confundían en el silencio del lugar, solo los trinos suaves de las aves se escuchaban casi en la letanía. Me desperté con la boca seca y pegajosa, tuve que carraspear un poco, Oso me dio un lengüetazo húmedo en mis labios, justo lo que necesitaba para la sequedad de mi boca, así que yo lo retribuí con un beso en su hocico, ambos nos habíamos despertado y también mi chochito se hacía notar, metí mi mano por mi vientre y alcance el pene del Rotty, solo la puntita asomaba, así que me puse a masajearlo y hacerlo salir de su guarida, poco a poco a lo sentí en mi vientre, él se alzó y comenzó a lengüetear mi rostro, me estaba dando besitos por el placer que mi mano procuraba a su creciente polla. Mi conchita rosada y tibia, se abrió como los pétalos de una flor carnosa y bañada por el rocío, cuando me puse en cuatro presentándosela a mi pretendiente, néctares dulces y sabrosos rezumaban desde mi apertura y el Rotty empezó a saborearlos con su larga lengua que forzaba mis carnes y obligaban a mis rodillas a abrirse más y más en espera del ansiado miembro que pendía como un péndulo bajo la pancita de Oso, la lengua larga, raspante y ágil del perro me tenían en la cúspide de un orgasmo estupendo, justo cuando pensé que me iba a correr el Rotty abandonó mi vagina y se dio un par de lengüetazos a su propia verga, después salto a mi grupa y me atenazó con sus zampas, para comenzar una danza de saltitos y clavadas a mis muslos, culo y chochito, hasta que en un enérgico empujón, penetró mis encharcados labios vaginales haciéndome gritar loca de placer. Mis caderas comenzaron a rotar con vida propia y mi culo retrocedía para permitir que mi chocho fuese empalado una y otra vez, la gruesa pija de Oso estaba dentro, pero su bola empujaba hacía los lados mis labios regordetes haciéndose espacio para entrar en mi cuevita, pasé mi mano entres mis muslos y alcancé esa maravillosa bola del tamaño de una naranja y la empujé en mi interior, ya estaba medio inflada, pero al sentirse dentro de mi conchita comenzó a inflarse más y más, desatando una cadena de orgasmo que borraron todo los que había alrededor, era como si mis ojos se hubiesen puesto turnios y mi boca se abría como un pez fuera del agua, me faltaba la respiración y me estremecí decenas de veces y lloré, y grité, y gemí, casi con la misma velocidad que este bruto me estaba embistiendo con sus cuartos traseros y empujando su maravillosa verga toda enterita dentro de mi concha famélica de sensaciones. Me corrí un sin numero de veces, saqué como seis champas de pasto fresco, no sabía que aferrar y tironear ni como sostenerme de la fuerza de este animal, me hacía temblar toda, me recordé de mis primeras veces con mi Lyon, luego perdí mi lucidez y me transformé en un amasijo de chocho y pija, mi cuerpo entero sentía las estocadas de ese pene fabuloso que me hacían contorsionar y chillar y gemir y temblar y sollozar en espasmos infinitos, luego Oso se detuvo y mi cerebro pudo posicionarse dentro de mi cabeza y comenzar a producir razonamientos e ideas otra vez. Estaba pegada a las bolas de Oso, todo mi culo hacía arriba, mi rostro estaba sobre el césped y mis tetonas enormes me golpeaban en mi barbilla y mentón, una cantidad enorme de semen Oso me estaba bombeando dentro mi almejita trepidante que palpitaba a cada borbotón, el Rotty subió una de sus patas por sobre mi culo y nos quedamos trasero con trasero bien soldados el uno otro, inmediatamente aprisioné sus patitas traseras para impedir que me sacara a paseo por el bosque. Oso continuó impertérrito a descargar sus semillas en mi cérvix, mis pliegues se expandían más y más para hacer espacio a toda su esperma caliente, mi vulva fundente e inflamada succionaba esta pija palpitante, el olor embriagante de sexo y semen canino llenaba mis fosas nasales, mi canal vaginal estaba colmado de verga y bola que no permitían expulsar ni siquiera una gota del acuoso esperma que continuaba a fluir desde los cojones de Oso. Mi rostro era una careta de pura lujuria animal y mi boca trataba de respirar a bocanadas, sediento de placer mi exuberante cuerpo entregado totalmente a esta obscena concupiscencia que me aturdía y no me permitía salir de este caos de desenfrenado goce, mis gruñidos de perra en celo no cesaban y las palpitaciones de la verga de Oso tampoco, sentí un hilillo de líquido escapando de mí vagina y supuse que su verga y bola comenzaban a achicarse, no se cuanto tiempo hemos estado así pegaditos, pero el sol estaba bajo en el horizonte y las sombras de todo se habían alargado. Cuando Oso me desabotonó, un charco de líquido salió de mí abertura vaginal, escurriéndose por mis muslos, afortunadamente el riachuelo cercano me sirvió para lavar un poco mis carnes impúdicas y satisfechas, luego con paso vacilante me fui hacía la casa con Oso caminando feliz a mi lado. Los rayos del sol habían desaparecido bajo los distantes cerros y me esperaba un baño reparador y una que otra caricia a mi conchita ajetreada e indecorosa, pero siempre pronta a brindarse alguna escapadilla con algún pretendiente peludo, soy viuda pero no estoy muerta, sino feliz de disfrutar lo que la vida me brinda. ______________________________________________________________________¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬ Comentarios, criticas y colaboraciones, escribir a: [email protected]

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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La Adiccion II

2021-03-19


Estaba lista para regresar a casa después de la escuela, me sentía un tanto cansada, la profesora de educación física nos había hecho una intensa clase de gimnasia y después de clases nos liberaron para irnos a nuestros respectivos hogares, nos juntamos Alexa y yo para ir a su casa y hacer juntas algunos ejercicios de matemáticas, de consueto su casa estaba sola, sus padres trabajan todo el día y ella gozaba de amplia libertad. Nos encerramos en su pieza junto a Rex que dormía calmo y tranquilo, estuvimos casi una hora desarrollando los ejercicios y tuvimos algunos problemas con algunas fórmulas que aclaramos con el internet, estábamos las dos sentadas al escritorio en nuestros uniformes escolares, cuando sentí la fría nariz de Rex en mis muslos, gemí solo al sentir ese hocico cálido en las cercanías de mi chocho, Alexa se dio cuenta de mis ansias y me levanto la faldita para ver que su mascota estaba tratando de lengüetear mi conchita, me miro fijo a los ojos ― déjate … está bien y te hará sentir rico … déjate ― me dijo colocando su mano en mi muslo izquierdo y presionando para que abriera mis piernas. Apenas abrí un poco más mis rodillas, el lengüetazo de Rex me dio de lleno en mi chuchita, tomé su cabeza y la presioné contra mi concha ardiente y moviendo mis caderas para follar su hocico ― quítate las bragas … estarás más cómoda ― dijo Alexa, me levanté de la silla y me saqué mis calzoncitos celestes, mi enmarañado vello púbico negro tenía un brillo propio con los fluidos de mi encharcada vagina, volví a sentarme al borde de la silla y Rex no perdió tiempo sumergiéndose en el mar de fluidos de mi concha. Ya toda mi ropa me daba un poco de fastidio, así que desabotoné mi blusa blanca y solté mi sujetador que tenía broche en la parte delantera, mis tetitas quedaron libres y Alexa se abalanzó a comerme los pezones endurecidos haciéndome gemir más fuerte, ella misma desabrochó los botones de mis puños y a jalones me quitó la blusa con mi sostén dejándome a torso desnudo, luego se puso detrás de mí a masajear mis tetas. Rex estaba embelesado con mi coño y empujaba su hocico para afondar su lengua más dentro de mi conchita haciéndome gritar con cada embestida, Alexa besaba mi cuello y lóbulos y no soltaba mis tetas por nada al mundo, casi cinco o diez minutos de esto, me hicieron explotar en espasmos y saltitos en mi silla mientras refregaba el hocico de Rex sobre mis inflamados labios vaginales, estuve con mis muslos tiesos y estirados por algunos segundos o minutos, gozando el espléndido orgasmo. Alexa detrás de mí se había quitado toda su ropa, se había dejado solo las medias grises largas hasta sus muslos que la hacían lucir más sexy y coqueta, ella se sentó al borde de su cama y se dio unas palmaditas en sus muslos, Rex inmediatamente dejó mi coño y se fue al de su ama que ya abría sus piernas para él, Alexa lucía un soberbio chocho completamente rasurado, no pude evitar de alzarme a tocar su sedosa piel, ella ya estaba bastante húmeda y se abandonó hacía atrás, dejando a Rex a libre albedrio con su chocho, la maestría y costumbre de su mascota resultaba evidente en el modo que le comía su chuchita, el perro giraba su cabeza en variadas posiciones y le daba fuertes embestidas al chocho de Alexa. Ella en un momento levantó sus piernas en el aire y vi como Rex se concentraba en lamerle el ano de arriba abajo y luego pasaba por su almejita y volvía a su ano tratando de penetrarlo con su lengua indiscreta, Alexa gemía y se quejaba, dando tiritones y chillidos cada vez que Rex metía su lengua en el hoyito de su culo, meneaba sus nalgas como loca, mi chocho lo sentía vibrar frente a todo este espectáculo obsceno y lujurioso, mis deditos comenzaron a masajear siempre más rápido mi húmeda vagina. Alexa soltó una especie de gruñido ronco y se corrió en la lengua de su mascota, luego lo empujo con sus manos y muslos tratando de alejar su sensibilizada vagina a distancia de la persistente lengua, yo me quité mi faldita y al igual que ella me estire mis medias de lana hasta cubrir mis muslos, sobajee un pocos mis téticas que me escocían. Alexa se enderezó sobre la cama y llevándose una mano a la boca dijo ― ¡Dios mío! … mira eso ― indicándome la enorme pija de Rex que pendía oscilante bajo la panza de este ― tenemos que hacer algo … mi niño necesita atención ― agrego, me hizo subir a su cama y colocarme en cuatro, ellas coloco unas calcetas a su mascota y la subió a la cama detrás de mí, Rex metió su lengua en mi chuchita trepidante, yo lo miraba con ganas, pero con suspicacia, era mi primera vez con Rex y su pija gigantesca me hacía intimidar, era muy larga y muy gruesa, además su bola era como una mandarina, la verga de Grigio es más pequeña, observé. Sentí las zampas de Rex en mis caderas y me preparé para recibirlo en mi conchita, ayudado por Alexa, él me enterró su verga en un solo golpe, mi chuchita resintió la fuerza y la potencia de este poderoso animal, su bola forzó ligeramente mi boquete vaginal y entró para afianzarse en mi interior y comenzaron las frenéticas embestidas de Rex, el goce era fantástico, el tamaño de su pene estiraba mis pliegues vaginales acomodando sus dimensiones, mis orgasmos comenzaron casi inmediatamente, todo se fue en esa nebulosa coloreada de miles colores, las sensaciones de su pija follando mi estrecha concha era todo mi universo, todo el resto había desaparecido, mi cuerpo entero temblaba bajo el peso y las embestidas salvajes de Rex. No sé si fueron horas, minutos o segundos, mi mente vagaba en el limbo de mis sentidos, percibía mi ano que se contraía, mi concha trepidaba y mi vientre también, esa polla colmaba todo mi ser, cada golpe repercutía millones de veces en todos mis poros hasta llegar a mi cerebro y arrasar con todo, una y otra vez como en la montaña rusa, me hundía en caídas libres, me faltaba el respiro, me aferraba a las sabanas y chillaba y gritaba de placer infinito, cuando él me llenó de su lechita candente y burbujeante que a borbotones inundaban todos los rincones y recovecos de mi sexo, casi perdí los sentidos, anegados en convulsiones y espasmos deliciosos. Rex se giró y quedamos culo con culo, él seguía bombeando semen en mi chocho, Alexa me presentó su chocho lampiño y yo me incline a beber sus fluidos mientras mi concha restaba anudada soldada a la verga de Rex, Alexa disfrutaba de mi pequeña lengua vibrando sobre su clítoris, a ambas la estimulación nos tenía concentradas en dar y recibir placer, Rex me provocaba continuos orgasmos y mini orgasmos, Alexa tomó mi rostro y comenzó a refregarme su chocho en mi boca, mis labios, mi rostro, ella también se corría con fuerza, respirando afanosamente y gimiendo con quejidos y gruñidos de goce sabroso, avasallador y satisfactorio. Alexa sintió el sonoro ruido que hizo la pija de Rex al ser expulsada de mi vagina y se fue directamente a lamerla con pasión y avidez, me causó unos ciertos celos que ella se comiera los fluidos del macho junto a los míos, en cierta forma me pertenecían, así que me incliné a su lado y ella compartió el pene de su mascota conmigo que yo engullí con ganas saboreando mi chocho y su semen al mismo tiempo. Nos quedamos un largo rato a disfrutar de ese pene magnifico, su textura, su prestancia, sus dimensiones, sus sabores y olores, luego Rex termino de lengüetearse a sí mismo y su pene desapareció en su forro. Las tetas de Alexa eran más grandes que las mías, me entusiasmé a chupar sus pezones y poco a poco me deslicé hacía su chocho lampiño, desde cuando le vi su rajita sin pelo alguno, mis labios quisieron sentir ese chocho exquisito de mi amiga, separé sus delicados labios y sentí en su interior olor y sabor a semen de Rex, ella copula todos los días con él así que no me sorprende, comencé a saborear su conchita y me encantó, le estaba devorando su chochito, ella se giró en sus espaldas y se ubicó bajo mi vientre y alcanzó mi chocho con esa lengua bífida que serpenteaba sobre mi clítoris. Alexa no solo movía su lengua en mi chocho, sino que también copaba toda mi chuchita con su boca para beberse todo lo que salía de mi vagina que se derretía con sus caricias, cuando sus dedos invadieron mi culito, me corrí en su boca a raudales y ella bebió todo, la vagina de ella es más grande que la mía, cuatros de mis dedos entraban y salían de su chocho sin ninguna dificultad. Ella me tomo el brazo y comenzó a moverlo más rápido, jadeando y gimiendo me empujaba mi mano dentro de su vagina, no se como pero mi mano entró toda dentro de ella y ella comenzó a correrse sin soltar mi brazo, su chocho se contraía y apretaba mi mano que chapoteaba dentro de su chocho rebosante, descansamos por un rato y luego mi mano lentamente salió de su dilatada concha, yo estaba fascinada por la elasticidad de la vagina de Alexa no podía creer que toda mi mano y parte de mi antebrazo hubiesen podido entrar en la profundidad de su chocho, ella me dijo que también su culo era muy profundo y que la próxima vez debería probar la estrechez de su trasero, nos limpiamos y le dije que mamá me esperaba a casa y me tenía que ir, así me despedí de ella y me fui a casa. A casa mamá me esperaba y antes de almorzar le dije que necesitaba una ducha por haber tenido clases de gimnasia, mamá de dijo de darme prisa para que la comida no se enfríe, me fui a mi dormitorio y encontré a Grigio que estaba detrás de la puerta esperándome, apenas entré se fue contra mi chocho, pero lo tuve que empujar porque mamá me esperaba, le tiré las bragas mojadas con semen de Rex y él se fue a olfatearla, luego se acomodo a los pies de la cama con mis calzoncitos en su hocico, me pareció que tenía una cierta mirada de reproche al sentir el semen de otro macho en mi chocho. Me fui a la ducha y realmente mi concha todavía goteaba semen de Rex y su fuerte aroma era evidente, me enfoque la ducha en mi concha y me lave lo mejor posible con abundante jabón, luego me fui de carrerita a mi cuarto y me calcé mi lycra ajustada sin bragas, mi chocho gordito de veía claramente, me excita exponer mi sexo a la vista de extraños, y un polerón largo hasta medio muslo, me giré a modelar para Grigio y me di cuenta de que había destrozado mis bragas, ― ¿será celoso? ― pensé, me fui rápidamente a comer con mamá. Mientras comía junto a mamá, no podía dejar de pensar en la reacción de Grigio al oler mis calzoncitos con semen de otro macho, trataba de seguir la conversación con mi madre y responder coherentemente a sus comentarios y afirmaciones, pero en mi cabeza daba vuelta esa mirada de reproche de mi mascota ― tendré que hacerme perdonar de mi 1adorado galán ― pensé. Terminamos de almorzar con mamá y ella me pidió de lavar la vajilla y las hoyas porque ella tenía que salir a sus regulares reuniones del centro de madres, así que fui primero a mi cuarto e hice salir a Grigio al patio y lo dejé afuera por mientras que yo ordenaba la cocina, luego me fui a mi cuarto y recogí mis bragas totalmente mordidas y a pedacitos, luego fui a buscar a Grigio. Grigio entro, pero se vino detrás de mi sin abalanzarse a mis muslos, me hizo sentir culpable y arrepentida de haberlo hecho con otro ― tengo que recompensarlo … mi bebe necesita que le dé algo especial de mi ― reflexioné, él se mantenía a dos pasos de mi y yo me sentía rechazada y casi me hacía llorar, yo lo quiero a él, el otro no es nada para mí, podría decir que fue un desliz y nada más, pero él no se acercaba, así que decidí desnudarme toda y entregarme a él. Me subí a mí cama y Grigio despechado se echó a los pies ― cariño … ven … amorcito … venga donde su mamita … Grigio … amor mío ven ― tuve que llamarlo varias veces dando palmaditas en mi cama, con un poco de desgano subió a mí lecho, me metí mis dedos en mi chocho y se los acerqué a su sensible nariz, pareció interesarse y me dio un lengüetazo como distraído y se volvió a echar, me senté en mis talones y comencé a acariciarlo, sus orejitas, su cuello, su lomito, poco a poco baje a su vientre y delicadamente arrimé mis dedos a la funda de sus joyas. Acariciando sus peludos cojones, comencé a pasar mi mano sobre su pene y hubo una reacción positiva cuando asomó la puntita rosada de su verga, tiré su forro hacía atrás e incliné mi cabeza para chupar el extremo de su deliciosa polla, Grigio aceptando mis caricias levantó su pata para darme mejor acceso a su sexo, muy pronto mi boca absorbía cinco o seis centímetros de su pene el cual continuaba a crecer. Su asta maravillosa comenzó a engrosarse hasta sus magníficos dieciocho centímetros y mi mano alcanzo su cosita redonda como una bola de billar que latía bajo mis caricias, Grigio se estaba animando dándome besitos con su lengua a mis cabellos y mejillas, yo me gustaba ese sabor salino y aspro de su miembro, comencé a pajearlo y él se alzó para hacer ese movimiento de follar sacando su lengua entre jadeos, me acomodé bajo su vientre y me tragué toda su pija repetidamente, Grigio me dio algunos lengüetazos a mis téticas durísimas haciendo tiritar mis pezones. Estaba gozando su néctar y sustancia de su verga y él follaba mi boca, yo lo quería en mí así que me alcé y le di a lengüetearme mi chochito, poco a poco a me giré y la ofrecí mi panochita gordita y deseosa, Grigio me lamió mi ano y se concentró en ese delicado orificio rugoso, le gustó mi aroma y su lengua forzaba mi estrecha cuevita anal, fue ahí que comprendí que él me estaba pidiendo mi culito. Le puse sus gruesas calcetas anti rasguños y de mi velador extraje una cremita lubricante, apliqué abundante producto en mi rajita trasera y me puse en cuatro, él volvió a complacer mi culito, luego me montó y lo ayudé a buscar mi trasero, primero me metí dos de mis deditos y tomando su resbaloso pene, lo apunte derechito a mi culo, él me aprisionó mejor entre sus zampas y empujo fuerte, me hizo gritar y mis ojos comenzaron a lagrimear cuando su bola embistió mi boquete y entró finalmente dentro de mi estrecho esfínter. Le agarré sus patitas traseras haciendo rechinar mis dientes y aguantando sus violentas embestidas contra mi trasero, me dolía bastante, pero la sensación de tener el culo colmado con una pija de esa manera era más fuerte y resistí hasta su bola que casi me parte en dos, sus arremetidas frenéticas me tironeaban violentamente mis vísceras, el temblorcillo placentero comenzó propio con la presión de su bola contra el ojete de mi ano, esos miles de terminales nerviosos estimulados dieron paso a un convulso y espasmódico orgasmo, refregué mi clítoris mientras me corría con su pene en mi culo y muy luego avasalladoras ondas de placer me hicieron estremecer toda y mis tetas tiritaban y mis muslos temblaban y mi vientre vibraba y no podía contener las lágrimas, los sollozos, los grititos, los quejidos y gemidos, me estaba corriendo otra vez demencialmente. Lo mantuve firmemente mientras su semen me llenaba toda y las palpitaciones de su pija hacían latir a mi ano, mis glúteos se movían en contracciones y ese líquido que no cesaba de inundarme con chorritos de diferente potencia, mi mascota se impacientó y yo le solté una pata permitiéndole se girarse y quedar como una pareja de perros, culo con culo, yo era su perrita y me deleitaba de estar empalada en su verga con su gorda bola que nos mantenía pegaditos. Grigio jadeaba ruidosamente, pero se mantenía tranquilo y mi culito ya no me dolía, había un hilito de semen que se colaba por mis muslos y los costados de mi vagina, mis dedos jugaban con mi abertura vaginal y ese temblorcillo se repetía una vez más. Sentí achicarse la bola de Grigio y de ahí a poco, resbaló fuera de mi ano junto a un torrente de semen, me acomodé bajo su vientre y me tragué su polla de una, al principio hice unas arcadas, pero controlando mi respiración muy luego pasaron y pude disfrutar esa verga suave y sedosa hasta mi garganta, Grigio comenzó a arquear sus flancos y luego estaba follando mi boca rítmicamente, su semen corría por mis mejillas y mi mano jugaba desesperadamente con mi chochito. Se la chupé hasta que se me acalambraron las mandíbulas, su pene se mantenía rígido, lo hice recostar y me senté a horcajadas sobre su vientre y me empalé en su miembro despacito gozando su resbaloso miembro en mi estrecho coño, estaba tan ardiente que lo empecé a cabalgar y sentía toda la longitud de su verga que se hundía una y otra vez en la profundidad de mi concha, tenía las palmas de mis manos en sus patitas y él me miraba con pasión sintiendo como mi chocho se comía su polla. Me corrí dos veces y en la segunda no pude retenerme y me incliné para besar sus peludos mofletes grises, mis tetas se endurecieron al contacto con a la peluda piel de él, Grigio tenía su hocico semiabierto y parecía sonreírme muy feliz ― creo que lo he reconquistado ― pensé muy contenta y caliente por su semen que escurría de mi panocha y su miembro que me provocaba tanto goce, solté sus patitas y acaricié mis senos y tironee mi duros pezones, su pene continuaba durito así que moví mis caderas y mi goce se incrementó hasta que me volví a correr, me deje caer a su lado y lo mantuve abrazado a mí, su pelaje me causaba cosquillas en mis senos y me mantenía con mi chochito en llamas. Me sentía la niña perrita más ardiente, lujuriosa y guarra de este planeta, me sentía feliz porque Grigio me cogía rico y había vuelto a ser mi machito con su verga prodigiosa capaz de causarme cientos de orgasmos, lo acaricie y creo que me adormecí por algunos instantes, cuando volví a abrir mis ojos él me lengüeteaba mis téticas juveniles y adolescentes, mi chochito con esos pendejitos que comenzaban a salir, me hacían sentir más grande, quería sentirme más grande, quería sentirme más mujer, todavía me sentía con ganas de follar. Mi reencantado Grigio lamía mis pezones, yo me unto un poco de mermelada y su lengua rasposa saca chispas de mi tetitas que cada día crecen más y se hacen más sensibles, todo esos gustitos terminan por incrementar mis fluidos vaginales y así él viene a beberlos y muchas veces termino corriéndome como una loca, ahora se como incitarlo y excitarlo, su miembro es ligeramente más pequeño que el de Rex, pero su ternura es mayor que la del otro macho, y cuando me coge me hace sentir más amada, él es un amante más tierno y considerado, el ha sido mi primer macho, le regalé mi virtuosidad, él me hizo mujer. El inmenso placer sexual que Grigio me provoca puede obnubilar mis razonamientos humanos y tornarme una perrita para satisfacer sus antojos, me entrego a sus lamidas y a lo que él me hace sentir, a la cantidad de flujo que logra que mi vagina deseosa de su pija comienza a generar, a la magia sensual de las dimensiones de su pene que ensancha mis paredes vaginales, lo siento como se refriega dentro de mí, me compele a empujar mi culito hacía atrás y tragarme su pija con mi concha, sus embestidas me hacen gritar una y otra vez, chillo y tiemblo, me estremezco y convulsiono con fuerza, mis orgasmos empiezan y continúan en sucesión, siento su lechita caliente que inunda toda mi cavidad y se desborda por los bordes de mi chocho y me empapa mis piernas y chillo y me corro muchas veces más, enloquezco de placer. Él se ha girado y estamos culito con culito, siento su suave pelaje en mis nalgas, también siento que continua a bombear su lefa dentro de mi conchita, aprieto con mis músculos su verga, aprieto esos músculos para no dejarlo ir, necesito que me haga gozar más, necesito su asta caliente entibiando mis carnes intimas, su pija maravillosa no cesa de palpitar y mi chocho trepidante lo acaricia y aprisiona, lo envuelve y lo cobija, lo masajea y lo acoge, es mío, pertenece a mi chuchita, me hace feliz. Grigio resbala fuera de mi chocho y yo me giro para ofrecerle mi concha a su lengua limpiadora, acicalando mis carnes inflamadas logro correrme una vez más, su lengua hace que la magia funcione y llegan mis espasmos que me hacen revolcar bajo sus lengüetazos, mis senos arden y mis pezones escocen como con prurito, me los debo pellizcar y aplacar esa quemazón que me consume en orgasmos de inusitado placer. Resto exhausta acariciando mis pechos adolescentes, me siento apagada al fin, mi adonis esta echadito limpiando su gruesa pija y yo me acurruco cerca de él y me sumerjo en la paz y quietud del sueño, mi cuerpo me pide un descanso y mis sentidos se apagan para unos instantes de relajo y sosiego. Comentarios, criticas, aportes y colaboraciones, escribir a: [email protected]

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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Dulce espera con mi Lyon, Final

2021-03-14


Antonio llegó con seis toallas y un almohadón, me hicieron alzarme de la mesa que se había transformado en camilla, casi se me sale mi coprolalia contra estos dos que me trataban desconsideradamente, a duras penas me retuve y solo emití algunos quejidos cuando me volvieron a recostar, el doctorcillo me tocaba mi inflamada vagina y decía algo así como ― push … push … push ― me volví a preguntarle a Antonio ― pero ¿qué quiere de mi este tipo? ― Antonio me tenía de la mano y me dijo, quiere que pujes, tienes que pujar. Estaba terriblemente nerviosa, mi frente estaba toda sudada, también mis pechos, intentaba con todas mis fuerzas de pujar y pujar, mis contracciones iban y venían, mis venas se me marcaban en mi cuello a causa de la fuerza que trataba de inducir hacía mi canal vaginal, yo quería que mis bebes descendieran desde mi útero y nacieran a este mundo despiadado, yo estaría ahí para amarlos y protegerlos, pero no sucedía nada. El doctor preguntó cuantas semanas tenía de embarazo, le conteste que eran ocho semanas y media, moviendo la cabeza él dijo algo en su idioma que nadie entendió, dándose cuenta de esto, en su mejor español él dijo ― posible parto prematuro … posible … yeah ― Antonio lo miraba sin entender, intercambiaron algunos comentarios en inglés ― ¿qué dijo? … ¿qué dijo? ― le pregunté ansiosa ― dice que es un parto prematuro … que se te rompieron las aguas antes de estar lista para el parto ― me respondió Antonio ― ¡No! … no puede ser … yo los siento … están bajando … tengo que pujar un poco más … ven ayúdame tú … dame tu mano y ayúdame … te lo ruego … mis hijos deben nacer ― dije yo sollozando y desesperada, Antonio me cogió la mano. Comencé a hacer una fuerza desesperada, procurando que los músculos de mi vagina ayudaran a mis bebes a salir y respirar ― ¡Ahí! … ahora vedere algo … ― dijo el doctorcillo, yo continuaba a pujar con más fuerza aún, estaba en lágrimas y pujaba y pujaba ― ahora vedere uno … aquí tengo uno ― dijo ― venire otro … vedere otro ― repetía el matasanos, yo intentaba ver algo, pero como me habían puesto una toalla grande en las piernas, no podía ver ni siquiera al doctor, solo lo escuchaba que entre entusiasta y emocionado recibía a mis bebes ― еще один … uno más … otro y otro … ― dijo el ruso, luego se levantó y en una toallas tenía envueltos cuatro cachorritos color café con leche, eran bellísimos, eran mis hijos, los hijos de Lyon y míos. Resultaron ser dos hembritas y dos machitos, los tengo juntos a mis tetas y los turno para hacerlos mamar de mis pechos hinchados llenos de leche, el ruso me saco cientos de fotografías y luego se llevó un pedazo de la placenta y muestras sanguíneas mías y de mis bebes, dijo que era algo inaudito que, si pudiéramos ir a Rusia para hacer ulteriores estudios, necesitaban ver mis cromosomas y hacerme un mapeo genético y habló de miles de exámenes y pruebas ― ¡No! … yo de aquí no me muevo … mis bebes nacieron bajo este cielo y este cielo los protegerá y esta tierra les dará un hogar donde vivir y crecer libres y sin temores ― le dije en forma decidida y elocuente, luego el ruso se puso a hablar en ingles con Antonio, ya no me importaba nada, mis bebes estaban en mis senos alimentándose de su madre. Yo ya había acuñado sus nombres, el machito mayor será Lyon junior, su hermano Lince, las hembritas Evita y Emma, Antonio estuvo de acuerdo y se encargaría de mandar a confeccionar collares para todos ― ¿Cómo haremos a saber cuál es cuál? ― pregunto Antonio ― como es que como vamos a saber cuál es cuál … ¿Qué bobería estas diciendo? … lo preguntas a mí, yo lo sé … yo soy la madre ― le respondí. Antonio despidió al ruso y luego vino a mi lado ― sabes que te ofrecen miles de dólares por ir a Rusia y someterte a estudios ― dijo Antonio ― mis bebes no están en venta … no necesito ese dinero sucio … mis bebes no serán ratones de laboratorio … es más temo por ellos … tenemos que buscar donde irnos Antonio … debemos desaparecer de esta ciudad ― le dije en serio y muy nerviosa ― sabes que mis bebes podrían ser raptados y llevados ilegalmente a Rusia ― agregué casi choqueada y temerosa ― sí … es posible … quizás sería conveniente que nos fuéramos ― dijo Antonio convencido. ― Conny … vamos a necesitar dinero para irnos de aquí ― dijo Antonio ― el dinero no es un problema … tengo algunos ahorritos por ahí ― le respondí, no quería rebelarle que mi cuenta superaba el millón de dólares, necesitaba estar segura de que él vendría y estaría con nosotros ante cualquier consecuencia, problema o eventualidad. Antonio renunció a su trabajo y yo también, nos unimos y él me ayudo a buscar un terreno en un lugar en la periferia de la capital, un sector de parcelas y pequeñas villas, mucho campo, compramos veinte hectáreas de terreno cultivable, en quince días nos habíamos trasladado provisoriamente a la casona que tenía la propiedad, no nos gustaba, pero había espacio para mis bebes, mi Lyon, Antonio y yo. Después del parto me recuperé rápidamente, como no me fue practicada ninguna episiotomía, no había nada que cicatrizar ni puntos quirúrgicos, así que mis preocupaciones eran alimentar a mis bebes que crecían de prisa y malestares inherentes a la crianza de mis pequeños, mis pezones estaban adoloridos y últimamente los estaba amamantando solo con mi seno derecho, pues me habían hecho sangrar el izquierdo, en realidad nada de grave, mi libido se estaba normalizando y me masturbaba mientras pasaban estas semanas de cuarentena post parto, no veo la hora de poder yacer con mis amantes, mi Lyon y Antonio. Antonio había contratado un arquitecto para trazar los planos de nuestra casa y se había iniciado la construcción, por temor a ser localizados por los rusos, desechamos nuestros antiguos celulares y compramos nuevos equipos, tratamos de borrar todo rastro de nuestra vida anterior, Antonio quería saber de dónde obteníamos tanto dinero, así que le dije que era fruto de una herencia de familiares lejanos, de momento al parecer lo satisfizo mi respuesta. Ya habían pasado las seis semanas del puerperio, así que esa tarde después de acomodar y alimentar a mis bebes, volví a vestirme de odalisca, Lyon estaba en la cocina y Antonio estaba al computador buscando informaciones sobre la vida en una granja, Antonio me vio y dejó inmediatamente el ordenador, Lyon había sentido la música y también giraba a mi alrededor, tenía la atención de mis dos machos que intentaban seguirme con mis movimientos de caderas tipo Shakira, yo danzaba y los guiaba a mi dormitorio. Antonio besaba mis labios mientras mi Lyon se encargaba de estimular mi vagina, yo estaba caliente y los quería sentir a ambos en mí, mis senos estaban off-limit, porque debido a la lactancia los tenía delicados, pero todo el resto de mi cuerpecito vibraba de deseos por ellos, había limpiado mi culito con varios enemas y había vuelto a rasurar mi chochito, Antonio puso su mano sobre mi chocho y sus dedos encontraron mi botoncito y se me escapó un chillido infrahumano, no podía cerrar mis muslos porque el hocico de mi Lyon estaba pegado a mi hinchada chuchita, Antonio me hizo correrme como loca y viéndome tan vulnerable al convulsionar con un orgasmo feroz, tomó por el collar a mi Lyon y así darme un tiempito para recuperarme, mis tetas parecía que se reventaban, me estaba revolcando en la cama junto a mis dos machos, ¡que rico!. Me aferré a la inmensa verga de Antonio y lo acaricie mientras recobraba mi respiración, mi Lyon le dio un par de lengüetazos a la asta que estaba en mis manos, como animándome a mamarla y eso fue lo que hice, entre ambos se la mamamos a Antonio que gozaba a ojos cerrados y la cabeza hacía atrás, mi Lyon poco a poco perdió interés y se fue en medio a mis muslos, me senté en mis talones y luego me incliné a chupar la exquisita polla de Antonio que había crecido en todos sus magníficos veinticuatro centímetros, mi Lyon luchaba para hacerme levantar mi culito y lamer mi ano, sus insistentes lengüetazos a mis nalgas me obligaron a levantar mi culito y abrir mis rodillas, sapientemente mi Lyon me lamia mi culito levantado y también mi chocho, después de unos minutos me salto encima y comenzó muy despacito a buscar mi conchita, después de tantas semanas sin sentir algo adentro de mi vagina, la penetración de mi Lyon me hizo correrme casi al instante, mientras me contorcía con su pene y su bola dentro de mí, trataba de engullir esa polla de Antonio que casi me ahogaba cuando descendía un poquito por mi garganta, era difícil controlar mis espasmos y temblores, pero logre dirigir su verga dentro de mi garganta mientras me mantenía sin respirar unos segundos, lo hice una y otra vez hasta que me resulto natural y confortable hacerlo y él se corrió en mi garganta, ahí no pude continuar porque me asfixiaba la cantidad de semen que él enviaba dentro de mí, se lo lamí y chupé hasta la última gota, Antonio intento acariciar mis tetas protegidas por un vendaje y le pedí que no lo hiciera pues estaban aún muy delicadas y ya toda la excitación que me provocaban mis machos, era suficiente suplicio. Copulamos entre los tres, gran parte de la tarde y entrada la noche, estaba deseosa de sentir una y otra vez esas sensaciones demenciales que me provocaban, hicimos un alto para poder alimentar a mis bebes que ya estaban comiendo alimentos sólidos y solo un poco de mi leche, luego nos dedicamos a amarnos con inusitada pasión, hasta que nos venció el cansancio y nos adormecimos casi todos juntos, mis bebes en su canasto cuna y nosotros en mi cama. Los días se transformaron en rutinarios, conversando con Antonio, me dio a conocer una idea que me pareció fantástica, crear en la granja un criadero de perros de razas dóciles y rentarlos a hombres y/o mujeres que no teniendo la posibilidad de tener en casa un perro, podrían alquilar los servicios por días y/o semanas, nosotros proporcionaríamos el servicio completo, llevar y retirar al perro después cuando se haya terminado el servicio, entonces yo pregunté ― y si el usuario no tiene un lugar donde estar con el perro, porque hay muchos edificios que por protocolo prohíben las mascotas … ¿no podríamos nosotros arrendar cabañitas por unos pocos días? ― a Antonio le pareció espectacular la propuesta y dijo que él se encargaría de todo para inscribir la empresa en el conservador y el Servicio de Impuestos Internos, yo le dije como premio ― Antonio … inscribe todo a tú nombre y yo financiare para hacer funcionar el todo ― él vino y me abrazó con fuerza, luego me beso mientras mi Lyon danzaba alrededor nuestro. Había transcurrido cerca de un año y medio, nos habíamos trasladado a la casa nueva donde cada uno de nosotros tenía su propia amplia habitación, pero el dormitorio central era el mío y normalmente estábamos todos ahí, para amarnos y hacernos cuantas cosas se nos ocurrieran, disfrutábamos de la buena situación económica en la que estábamos, habíamos logrado construir cinco cabañas amobladas, un dormitorio amplio con cama King Size, baño con jacuzzi, amplios ventanales con cortinas gruesas y habíamos empleado a una familia de venezolanos que acomodamos en la renovada casona vieja y ellos se encargaban de mantener aseada la granja, el arrendamiento de las cabañas andaba de viento en popa, estaban siempre ocupadas por mujeres solas, hombres solos y también parejas. Antonio tenía cámaras en todas las cabañas, estaban camufladas con las luces, las cortinas, en un espejo que resultaba ser transparente por el lado opuesto y todas esas cosas de espías que él había ordenado por internet, pero no era necesario para grabarlos por morbo, Antonio estaba más preocupado por el lado de la seguridad de los usuarios, de hecho, él borraba los archivos mensualmente. A todo esto, nos habíamos olvidado de los rusos, hasta que un día, mientras regresaba a casa, Antonio se topó con una rubia alta que merodeaba por el sector, él la interpeló y se dio cuenta del fuerte acento ruso y se le vinieron a la mente todos los temores que habíamos tenido, gentilmente se ofreció de ayudarla y se trajo la rusa a la casa, ella dijo que estaba buscando una granja que alquilaba mascotas y nosotros le aseguramos que estaba en el lugar justo, nos pidió si teníamos algún Golden, mintiendo yo le dije que teníamos un magnifico ejemplar de mastín napolitano, un perro gigante y si necesitaba ayuda yo misma en persona la asistiría, la rusa intento rehusar, pero nuestra insistencia fue tal, que al final resignándose y seguramente para no hacernos sospechar, la rusa accedió a alquilar a Brutus, nuestro mastín. La rusa en sí era muy linda, la encontré en su cabaña y yo llevaba a Brutus con la correa, ella cuando lo vio se atemorizó, pero yo le dije que no tenía nada que temer porque Brutus no era nada más que un bebe de apenas dos años y meses y que ella sería la afortunada para tomar su virginidad, porque era su primera perrita, a ella se le abrieron los ojos con una cierta avidez, le dije que se desvistiera y que, si no le parecía a mal, yo también me desnudaría, ella estuvo de acuerdo y en minutos estábamos las dos desnudas. Debo admitir que era una mujer muy bella, de unos treinta y tantos años, sus cabellos rubio platino, un vientre plano, unas caderas materinscoy (maternales), sus senos también eran grandes y maternos, la hice arrodillar ante una mesita de centro y acomodó sus rodillas sobre un choapino, le dije que abriera bien sus rodillas y levantara su culito albino, ella siguió todas mis instrucciones y se encomendó a mi experiencia, ya verás lo que tenemos para ti, rucia espiona, pensaba, mientras masturbaba a Brutus y sobajeaba la punta de su verga en los rubios pendejos de ella, extraje el lubricante de la bolsa que pendía de mi cuello y espalmé abundante líquido acuoso en su estrecho ano y en su chocho. Luego sin decir agua va, apunté la gruesa verga a su ano y Brutus apena sintió la estrechez de su culo empujo con toda su fuerza, sus zampas la mantuvieron casi inmóvil porque ella lucho por unos instantes por zafarse, pero la brutal fuerza de Brutus se lo impidió, jejeje, dio un alarido cuando el perro empujó una bola como una naranja dentro del culo de ella, extendí una toalla en la mesita y ella escondió sus ojos en llanto ― si esta rucia es de la KGB estará preparada para cualquier cosa ― pensé sonriendo para mis adentros, la teníamos enculada y bien enculada. Sus sollozos se trasmutaron en quejidos y gemidos, muy luego se relajó y comenzó a gozar de esa tremenda verga ensartada en su culo, sus manos acariciaron mis muslos y cuando me senté a horcajadas en la mesita y le ofrecí mi chocho, ella con una lengua fina y rosadita no perdió tiempo y comenzó a lamer mi chuchita, Brutus la follaba con destreza y furia, ella lanzaba chillidos de tanto en tanto y movía su culito hacia atrás. Al cabo de una decena de minutos, Brutus se detuvo para bombear su semen en el culo de la rucia, yo había logrado un orgasmo viendo como su estrecho culo se extendía bajo los embates del perro, y su lengua y su boca que chupaban y lamían mi concha sin cesar. La rucia me miraba con ojos vidriosos y manchados del rímel que se había corrido, limpié su rostro y ella me lo agradeció, en tanto Brutus se había girado y estaba anudado a ella culo con culo, cada vez que él tironeaba, unos cinco centímetros de su culo salían de su esfínter, ella me miraba un tanto preocupada por el prolongado nudo, le masajee su vulva y ella encontró el alivio de un potente orgasmo, fui al armario y saqué dos toallas más, luego del baño traje una escudilla grande, Brutus no cesaba de bombear semen dentro el intestino de la rucia, ella resignada se había acomodado con su rostro y sus pechos sobre la mesita. , Brutus se desabotono de ella ruidosamente, restos de heces y un poco de sangre cayeron en la escudilla y las toallas, la tranquilicé porque ella quería levantarse, le pedí que esperara un poco más, limpié como pude el desastre y luego me fui detrás de ella a mirar su culo, era un hoyo abierto que se veía todo hacía su interior, todavía se contraía abriéndose y cerrándose, la ayudé a levantarse y la acompañe a la ducha, la ayudé a lavarse, lavé su ano ensanchado que casi entraba toda mi mano, luego la sequé y sobre la cama le aplique una cremita antibiótica cicatrizante, vi que ella se relajó y se adormeció. Me vestí y me llevé a Brutus conmigo, Antonio había grabado todo y me recibió con una sonrisa ― ¿porque la hiciste encular por Brutus? … podrías haberlo hecho con uno de raza más pequeña ― me dijo ― Sí esa rusa ha venido a espiarnos, quiero que se lleve su merecido … tenemos que proteger a los bebes y espero que después de esta no vuelva ― le respondí ― y debemos estar atentos a que no nos sorprendan … presiento que esto no va a terminar aquí … no sé qué sucederá después de esto ― agregue. Los días sucesivos no sucedió nada, pero Antonio dijo que a la rusa había venido a buscarla una SUV negra y que no le había parecido ni un taxi ni un Uber, además, ayer un vehículo similar estuvo estacionado bajo los álamos toda la tarde y como él está obsesionado con la tecnología, dijo que instalaría una cámara por esos lados para mantener la vigilancia. El viernes en la tarde recibí una pareja de mediana edad, él era el que hablaba, la mujer se mantenía reservadamente detrás de su marido, parecían gringos del país del norte por su pronunciado acento ― I wanna a Golden ― dijo ella, él le respondió algo y luego se giró hacía mí y me pidió un Golden Retriver para su esposa, yo los acompañe a la cabaña y les pedí de esperar y que traería lo que habían solicitado, luego me fui a buscar uno de los cinco Golden, mi Lyon no lo arrendaba a nadie, pero mis hijos, que eran bastante grandes ya, sí los pasaba para que follaran con las mujeres que lo solicitaban, así que traje a Lince, el gringo me dijo que su señora era primera vez y que si la podíamos asistir, yo le dije que no habría problemas y que yo misma la ayudaría. Ella era Betty y el John, Lince es un perro magnifico, tiene el porte de su padre, este mes cumple tres años, es un macho prodigioso y su pene asemeja mucho al de su padre, quizás la bola sea un poquito más grande, puede que sea la juventud del animal y su ímpetu es como su padre, donde ve un chocho ahí está él moviendo su cola y su cosita empieza a asomarse casi de inmediato, Betty esbozo una amplia sonrisa al verlo así majestuoso y gallardo, lo dejé suelto y Lince se fue derechito a los muslos de ella, ella se ruborizo y trataba de desviarlo con sus piernas y sus manos, John reía de la situación y bajo sus pantalones se insinuaba su erección. John y Betty intercambiaron comentarios entre ellos y luego él se dirigió a mí diciendo que ellos pretendían estar por el fin de semana con Lince, les expliqué el protocolo y acordamos el todo, si ellos querían cambiar de perro o sumar uno más deberían hacerlo saber por el teléfono interno y que habría un costo extra, John estuvo de acuerdo, luego le mostré en el armario había unos polerones que podría vestir Betty para evitar posibles rasguños por la zampas de Lince, el cual de todas maneras tenía unas calcetas acolchadas confeccionadas en la granja, en tanto Betty había comenzado a desvestirse. Betty era espectacular, muy delgada ella, alta casi 1.80, con unos senos como melones y muy duros, vientre plano, sus cabellos rubios eran teñidos, porque en su monte de venus lucía una cuidada mata de rizados pendejos negros a forma de flecha, los labios de su vagina estaban espléndidamente rasurados y lucían rojos por la excitación y ligeramente hinchados, ella eligió estar completamente desnuda rechazando el polerón que John le llevó, ella estaba sentada en una silla de mimbre con cojines y Lince tenía su hocico en medio a sus muslos y su lengua entera dentro de su almejita, Betty no cesaba de gemir y reír acariciando la cabeza de Lince. John me miraba a mí y yo le dije que se pusiera cómodo, él se desvistió rápidamente y se fue a acariciar los pechos de su esposa con una erección tremenda, Betty abrió sus ojos y estiro una mano para aferrar el pene de su marido, yo estaba más caliente de todos porque no tenía un desahogo, así que me acerqué a Betty y puse mis manos en sus muslos, ella me sonrió complaciente y yo proseguí con mis dedos hacía su chocho, delicadamente abrí sus labios empapados de fluidos y la saliva de Lince, comencé a hacer circulitos y masajes a su clítoris, ella abrió la boca casi desesperada y se corrió revolcándose en la silla, para John fue demasiada estimulación y disparó sus chorros a la cara de su esposa, Betty rápidamente reacciono y atrapó los último chorritos en su boca. John con el polerón en su mano limpiaba el rostro y los cabellos de ella, Betty lucía radiante ― I want him ― dijo ella, John me dijo que ella quería a Lince ahora, tome el collar de mi hijo y ella se levantó, le dije que se colocara arrodillada sobre la cama y que pusiera unos almohadones donde apoyarse, así es más cómodo le expliqué, ella capto la idea y yo subí a Lince a la cama, moví sus rodillas e hice que bajara un poco su torso y levantara su culito, Lince no perdía tiempo y continuaba a meter su larga lengua en el chocho de Betty, cuando vi que tenía su chuchita totalmente expuesta, le dije que se golpeara con su palma la nalga para invitar al perro a montarla, lo hizo y Lince le salto inmediatamente y la aprisionó entre sus patas delanteras, ― igual a su padre ―, pensé, ella estaba a la altura justa y bien alineada para recibir el pene de mi hijo, no lanzó ni siquiera un grito cuando la vergota de Linche centró su coño. Lince sitio la cálida estrechez de ella y comenzó a empujar con fuerza y rapidez su polla dentro del angosto canal vaginal, solo cuando la bola empezó a presionar la entrada de su boquete, Betty levantó un poco su torso, lo que facilitó la entrada de esa mandarina blanquecina y rosada, Lince estaba con todo dentro de ella y martillando con fuerza y tenacidad ese chocho primerizo, ahora que el pene y la bola de Lince habían comenzado a crecer y crecer, comenzaron los chillidos de ella y sus orgasmos eran evidentes, indique a John que eso era normal y no se preocupara, al parecer él no estaba para nada preocupado, pero si terriblemente excitado otra vez y subiéndose a la cama comenzó a masturbarse. Betty chillaba y se quejaba en lujuria, su voz era rauca y gutural de hembra salvaje gozando de la copulación con un macho magnifico, ella gruñía y sus manos apretaban los cojines bajo su torso, John se descargó esta vez en la espalda de su mujer y su pene seguía erecto, Lince se había casi detenido y yo sabía que estaba descargándose también él en la vagina de Betty, ella levantó su torso y agarró su tetas con ambas manos sintiendo todo ese líquido hirviente que llenaba todas las sinuosidades de su sexo, tironeaba sus pezones con fuerza y gritaba y chillaba como perra caliente. Lince pasó una pata sobre su culo y se quedó pegado a ella trasero con trasero, Betty colapso sobre los cojines temblando completamente, la piel de sus nalgas tiritaba en escalofríos de placer, sus muslos también vibraban y contraían haciendo ver sus venas y músculos, John acariciaba a su mujer empalada al pene de Lince, había mucha ternura y pasión en su mirada ― este es un muy buen hombre ― pensé. Una vez que Lince se despegó de Betty, mostré a John el resto de la cabaña, en el refrigerador había cervezas, aguas minerales con sabor, sin gas y con gas, queso, mantequilla un cuarto de jamón y otras cosas a disposición de ellos, si necesitan pueden ordenar algo del menú y pueden solicitar a cualquier hora la asistencia del personal, el muy agradecido me acompaño a la puerto y se quedaron con Lince, por último les hice saber que a las 20:00 vendría por Lince para sacarlo a una media hora a paseo, ellos lo tendrían que alimentar de acuerdo a las instrucciones escritas al reverso del menú, me despedí y me fui a buscar a mi Lyon porque mi chocho estaba en llamas. Le pregunté a Antonio por mi Lyon ― tú sabes que a él le encanta el agua, así que imagino estará en la lagunilla que se forma allá abajo en los sauces ― me dijo, así que partí hacia allá cada vez con más deseos, mi Lyon estaba echadito a la sombra de los sauces y miraba embelesado el fluir del riachuelo y unas cotorras alharacas que se peleaban un fruto al otro lado del canal, cuando me vio vino a mi encuentro meneando su cola majestuosa ― ¡Oh! cariño cuanta falta me haces ― le dije acariciando su cabeza y orejas sedosas, él conociéndome, metió su hocico entre mis muslos causándome lastimeros gemidos de placer reprimido, miré hacía todo lados y no vi a nadie, me metí entre los arbustos y me saqué mi lycra quedándome solo con mi tanguita, me arrodillé y mi Lyon vino a lengüetear mi chocho desbordante de fluidos. Mi Lyon, entendido y sabio, comenzó a lamer mi culito y mi chuchita, estaba en el séptimo cielo gozando con mi amado, él único que me provoca tanta lujuria y deleite, además, su lengua singular, larga y capaz de entrar profundamente en mi vagina, mis chillidos se mezclaban al alboroto de las cotorras que continuaban su altercado, mis ojos cerrados se aprontaban al éxtasi que mi Lyon me estaba procurando. Estaba entrando en ese trance donde profiero gritos de alegría, es como si me llenaran el cuerpo de lucecitas navideñas y las encendieran dentro de mí, chillo eufórica, estoy llena de sensaciones placenteras que me convulsionan toda, el mundo inicia en mí y termina en mí, soy por un instante el único ser del universo, nada más existe solo yo y el lujurioso goce que me envuelve, ya no hay control ni autoconciencia, todo es barrido por esas ondas que inundan mí cerebro y se desbordan en todos los poros de mí piel, es como una poderosa explosión en mí vagina, un bombazo gigantesco que me colma y supera y lo único que quiero es que se repita una y otra vez, todo mí cuerpo estalla y expande, parece que mí respiración no bastara para tenerme en vida y sobrevivir a esta exaltación de placer. Los maravillosos orgasmos se sucedían uno tras otro, cuando parecía que todo estaba tornando a la realidad, me sumergí otra vez en esa dimensión de lujuria y placer, mi Lyon me tomó por las caderas y me hizo volver a ese mundo de chillidos y grititos obscenos, me sentía como en una playa paradisiaca al sol con un delicioso trago en mi mano y sin otro objetivo que gozar el momento, las ondas se propagaban como esos juegos de domino que comienzan a caer en cadena, cada pieza toca un sensor de mi ser y me envía chispitas de placer a mí cerebro, a mí piel y a mí vagina. Comencé arqueando mí espalda, encrespando mis dedos de los pies, los abro al máximo, resisto esa fuerza que se acumula en alguna parte de mí ser y luego se descarga como mil bombas, siento ese alivio, esa relajación, todo mí cuerpo palpita, mi espíritu vuela fuera de mí, mi clítoris vibra en ondas que me transportan en una vertiginosa montaña rusa, todo en mí se estremece y soy incapaz de estar de pie. Mi entero cuerpo hormigueante cae en un acantilado sin fin, una liberación sensual sin control, soy la bola de nieve que causa la avalancha que arrasará y desbastará todo, es bestial y a la vez satisfactorio, cautivador, como estar mirando el microondas donde se derrite el chocolate más exquisito que saboreará tu paladar Mi Lyon se había descargado en mí y se había girado, me tenía aprisionada con su bola enorme que me hacía tiritar de vez en vez, exhausta me acomodé sobre la hierba a esperar que su bola se achicase, por seguridad había atrapado las patas de mi Lyon y no lo soltaba, necesitaba sentirlo lo más largo posible dentro de mí, me daba seguridad, me daba afecto y ternura, y me procuraba mini orgasmos estremecedores. Mi Lyon me desabotonó y vino cariñosamente a limpiar a su hembra, yo permanecí quietecita para que él me lengüeteara a su placer, sé que le encanta el sabor de mi coño recién follado, me quedé tendida sobre el prado sintiendo el cantar de las avecillas y creo que por algunos minutos me adormecí, reinaba una paz completa, mi Lyon estaba chorreando agua al otro lado de la laguna y me miraba como yo me levantaba, lo llamé y nos fuimos juntos a la casa, donde le di de comer y le abrí una de sus latas preferidas, Antonio me miraba y sonreía. Pasaron algunos días y diariamente yo y mi Lyon copulábamos, a veces junto a Antonio, a veces solo yo y él, el trabajo de la granja iba super bien, el booking de nuestros animales y nuestras cabañas estaba siempre copado, Antonio pensaba construir otras cinco cabañas, dijo que la empresa estaba en grado de financiar y agrandarse, pero que necesitaríamos personal adicional, así que Antonio amplió el rubro de la empresa a Motel. El fin de semana me fue a la lagunilla a buscar a mi Lyon, pero no lo encontré, tampoco estaba en la casona, Antonio no lo había visto desde la mañana, me desesperé, tomé mi bicicleta y partí a buscarlo por todas partes, Antonio se me unió con la camioneta, buscamos durante todo el día y no lo encontramos ― y si se lo han llevado … si alguien lo ha secuestrado ― dijo Antonio ― ¡No! … no puede ser … debemos encontrarlo … nadie se llevará a mi Lyon ― grite en sollozos, pero, aunque si recorrimos por todas partes hasta tarde esa noche, mi Lyon no apareció. Al día siguiente lo seguimos buscando, a eso de mediodía Antonio dijo que era inútil, nos raptaron a mi Lyon, yo le eche la culpa a los rusos y Antonio dijo que podían haber sido los norteamericanos. Jamás volvimos a ver a ese noble animal, quizás que fin hizo en que parte del mundo sirviendo de experimento, el único consuelo que me quedó es que ya era viejito y que no le restaba mucho por vivir, ahora me quedan solo los bellos y placenteros recuerdos que mí Lyon me regaló por tantos años, también mis hijos que siguen haciendo gozar a muchas perritas humanas. Fin. Comentarios, aportes, criticas y sugerencias son bienvenidas, escribir a: [email protected]

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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Dulce espera con mi Lyon - 2da parte

2021-03-12


Los días pasaban y mi periodo no llegaba, mis hormonas estaban realmente enloquecidas y me hacían enloquecer con deseos de ser follada una y otra vez, me masturbaba en continuación, aprendí a juntar mis muslos fuerte muy fuerte y también así lograba correrme, me sujetaba al escritorio con mis muslos muy apretados y me corría con temblorcillos que no pasaban desapercibidos, mis compañeros habían comenzado a mirarme en forma sospechosa, tuve que resignarme y arrancar al baño cada vez que estos deseos irrefrenables golpeaban mi cuerpo. Camino a casa mientras iba en el Metro decidí no sentarme, porque de pie podía refregar mis labios vaginales contra los asientos o con los tubos o simplemente aprovecharme del atochamiento y refregarme contra algún pasajero, hubo uno que incluso metió su mano hacía atrás y me ayudo a correrme, me ruborice tanto cuando él se dio vuelta a mirarme, pero mi panochita se había calmado una vez más y eso me bastaba para llegar a casa donde mi Lyon estaba siempre dispuesto para mí. Mi barriguita había crecido un poco y mis pechos también al menos de una medida y al parecer continuaban a agrandarse, la sensación en mis pezones era fabulosa, me latían al ritmo de mi corazón y estaban siempre duritos y sensibles, decidí no usar sujetador ya que me estaban resultado incomodos mis sostenes actuales porque ya no contenían mis enormes tetas. En casa me acostumbre a caminar con un polerón largo y sin nada más, ya que necesitaba la pija del padre de mis hijos para que me la diera por donde el quisiera, pero que me la diera, mis deseos de su verga no los podía controlar, sino estaba tocándosela y pajeándolo, estaba de espalda en el piso haciéndole un mamón, o me tenía bien anudada echándome su lechita por mi vagina o por mi trasero, por demencial que parezca, mis días sucedían así de ese modo. Empecé a hacerme a la idea de haber sido preñada por mi adorado amito, pero no podía ir al ginecólogo ni tampoco al veterinario, así que me metí a la red para ver modo de obtener ciertas certezas, que más confiable que la Wikipedia, en Egipto hacían la prueba de embarazo utilizando semillas, trigo y cebada, la mujer orinaba las semillas, si germinaba la cebada el hijo sería varón, si germinaba el trigo sería mujer, me dispuse a la mañana siguiente a ir al mercado a comprar estas semillas y así salir de la incógnita que me martirizaba, en tanto mi panochita no me daba paz y mi Lyon adorado estaba siempre ahí para mí y mi chochito fecundado. Yo creo que mi Lyon lo sabe porque se está poniendo demasiado protector, está funcionando más como padre que como amante, me cuida, me protege, anda detrás de mí, no me le puedo perder de vista, se sienta a mirarme, se echa y me observa y cuando me muevo alza la cabeza para seguir mis movimientos, yo quiero que él me de lo que me tiene que dar y siempre me ha dado, estoy un poco impresionable y emotiva, veo que él me ama, pero yo quiero ese afecto por completo, lo quiero padre de mis bebes pero también quiero ese complemento perfecto, quiero al macho que era, quiero su pija, le reclamo su verga dorada y deliciosa, a veces me hace llorar porque ya no me la da con la fuerza y la frecuencia en la que solíamos hacerlo. Quizás sea mi estado que me rinde así sensible, mis hormonas me revolucionan entera y hay veces en que me dejo abatir por estados de nervios, trato de buscar sustento en mi amado Lyon, lo busco y él se hace el desentendido, me irrita, me enojo con él, el otro día me pillo con los monos y le cerré la puerta de mi dormitorio, anduve toda la tarde detrás de su pija y él solo quería lengüetearme, me dio rabia así que después de muchos años dormí sola, me rasco la puerta por varias horas, me puse los audífonos para escuchar música mientras me acariciaba mi pancita que se está inflando con esas criaturitas. Fui al mercado y volví a casa con las semillas, hice la prueba en casa y después de cuatro días empezó a germinar la cebada y luego en dos días más el trigo también lo hizo, siguiendo a Wikipedia, estoy embarazada y tendré cachorritos y cachorritas, estoy muy feliz, creo que me tomaré algunos días de vacaciones, porque ya han pasado casi cuatro semanas y tengo que esconder mi guatita para que nadie se dé cuenta de la vida que llevo en mí, mi Lyon me está atendiendo como se debe y ya no tengo esa depresión de quedarme sola sin sus cariños, caricias y atenciones, la maternidad me tiene siempre encendida y mí Lyon me está respondiendo, es muy buen marido y estoy segura será un buen padre. Antonio es un compañero mío de trabajo, nunca hemos tenido una cercanía porque él es de otra área, pero se ha acercado para preguntarme como estoy y veo que observa mi vientre, estoy usando solo vestidos holgados, no precisamente maternales, pero anchitos, no creo se haya dado cuenta, pero siento como que se está preocupando por mí, no tengo una relación con un hombre desde hace muchos años, pero él ha despertado algo en mí, quizás sean solo mis hormonas y mi estado que me hacen ver cosas donde no las hay, me siento un poco confundida, además, que yo tengo marido. Acostumbro a comprar boletos de algún juego de azar cuando voy al mercado y revisando mi número en mi celu, me acabo de dar cuenta que mi número es el premiado, me metí a internet y comprobé mi número varias veces y sí, es el ganador, baile con mi Lyon, lo abracé, lo besé, y al él se le salió su cosita rosadita e hinchadita, muy luego nos fuimos a mi dormitorio y él me dio con todo, fue tanta su fuerza y su energía que mis uñas se enterraron y rasgaron la sabana, me hizo correrme como nunca, su pene estaba más grande que nunca y su bola creció haciendo presión en mi vientre materno, mis bebes vienen con un premio mayor, pero mi mayor premio serán ellos. Me tranquilicé después de cuatro orgasmos fabulosos, claro que en el último tuve que ayudarme con mis deditos, pero lo necesitaba como para cerrar la ronda, mi Lyon me tuvo para él cerca de veinte minutos, no terminaba de lamer mi espalda y también mis cabellos, cuando me desabotonó, me limpió mi sensible chuchita con esa lengua suya que me eriza la piel, luego viéndome recostada casi en posición fetal, vino y me dio unos besitos en el rostro y cuando me giré vino a lamer mis delicados pezones, cerré mi ojos y también mis muslos, le ofrecí mis enormes tetas y casi me corro una vez más, está muy cariñosito mi macho. Me fui a mí computadora y me puse a tirar algunos números con mi calculadora, como única ganadora y reduciendo el premio a dólares americanos, se llega a una cifra de un millón setecientos mil dólares, se me pararon hasta los pelitos del cuello, tengo que moverme con mucha cautela y serenidad para cobrar y aprovechar este dinero en beneficio mío y de mis bebes que vienen en camino, creo que se lo debo a mi marido porque él me hizo ir al mercado a comprar semillas para el test del embarazo. A resultas de este embarazo, como les conté, un compañero mío se comenzó a interesar por mí, él es del área contabilidad, no le contare nada del premio ganado, lo sabemos solo mí Lyon y yo, pero creo que en cierto modo necesito de alguien para compartir algunos momentos delicados que vienen, como dar a luz, ya me he informado en mi Wikipedia y otras publicaciones como “Experto Animal”, “Zoo plus” y otros, que solo el parto dura de seis a ocho horas, así que pienso que voy a necesitar una mano humana que me ayude en todo este lapso de tiempo que me parece demasiado prolongado, pero si esta abalado por expertos, por algo será. Como decía, este compañero mío se ha interesado últimamente en mí estado, así que como ya estoy en la sexta semana y mis bebes deberían nacer en la octava o nona semana, es menester de acercarme a alguien y confiar en su discreción y privacidad para mantener el secreto, invité a Antonio a casa mía para este viernes después del trabajo. Antonio posee un carro, así que nos montamos en su carro y nos fuimos a casa, no más entrar Lyon se le acerco con la cola bien parada, lo olfateó por todos lados, yo le dije que le rascara la cabeza y el un poco intimidado lo hizo y mi Lyon bajó su cola y empezó a lengüetear su mano. me alegre tanto, porque otras veces han ido hombres a casa, esos de delivery para las pizas, o el que viene a controlar el medidor del agua o de la luz y mi Lyon se para en dos patas a ladrarles y casi como si quisiera saltarse las rejas para ir a morderlos, es una buena señal si él acepta a Antonio. Estuvimos conversando con Antonio de muchas cosas, le serví cerveza, hasta que llegamos a hablar del tema delicado, yo le conté mi historia con Lyon y él se interesó, casi de inmediato, me dijo que le encantaba la zoofilia y que nunca había tenido oportunidad de tener alguna experiencia cercana, mi panocha para que decir, yo cuando llego a casa lo primero que hago es desnudarme porque sé que mi amado me espera, me necesita y me desea, así que le dije que ahora iba a tener su primera experiencia, me fui a mi dormitorio y me puse un cintillo dorado con pendientes, me cubrí el rostro con un velo negro y un negligé a mitad de rodilla del mismo color y totalmente transparente, mis redondeadas tetas relucían muy grandes porque parecía como si esta prenda se hubiese achicado, la mirada estupefacta de él me indico que apreciaba mi presentación, mi Lyon se levantó a mirarme como si no me reconociera, pero ambos tenían la boca abierta. Como una odalisca, comencé a mover mis caderas y mí redondeado vientre maternal, Lyon me ladró y comenzó a danzar también él, trataba de enfilar su hocico entre mis piernas y como de consueto yo lo empujé con mis muslos, Antonio no se perdía ninguno de mis movimientos, estaba fascinado, me fui despacito danzando hacía mi dormitorio con mi Lyon pegado a mi culo, me volví y le hice una picara seña a Antonio para que viniera. Sentada al borde de la cama estaba ya disfrutando de la habilidad de mi macho y su lengua, le indiqué una silla a Antonio para que estuviera cómodo a mirarnos, estaba como embelesado, cuando Lyon me procuro el primer orgasmo lo vi como preocupado así que le hice seña de que todo estaba bien y que así debía ser, él continuó sentado en su silla, pero en sus pantalones se veía un bulto fenomenal, le tiré una toalla pequeña y le dije de ponerse cómodo, me entendió perfectamente, bajó sus pantalones y su camisa no me dejaba ver que se traía entre sus piernas, cuando se volvió a sentar casi me corro ahí mismo y en ese instante, tenía un pito gigante, no sé cómo un ser humano flaquito, un poco más alto que yo y sin tanta musculatura superflua, podía tener una polla de esas dimensiones. Me subí a la cama y acomodé mis almohadones, le presenté mi culo a Antonio mientras mi Lyon lengüeteaba concienzudamente mi chochito y luego de un salto me aferró por las caderas firmemente y sentí su puntiaguda verga buscando mi chocho, él sapientemente dio en el blanco rápidamente, me giré para ver a Antonio y estaba sobajeando su pito con dos manos, quede alucinada, jamás había visto una pija humana de esa portada, mi Lyon estaba empujando su bola dentro de mí, y luego comenzó su frenesí, como un martillo perforador, él me enterraba su pene en la profundo de mi conchita, abracé los almohadones y los aprete contra mis senos y me corrí una primera vez, sollozando y chillando, estaba como loca sintiendo las puntadas agudas de mi Lyon y viendo casi de reojo un pitote casi tan grande como el de mi amado marido. Mi hermoso macho comenzó a verter su lechita dentro de mí, no pude resistir el tener un vergudo como Antonio prendiéndose él solo cuidados de su propio pene, le hice seña de que subiera a la cama y por primera vez después de siete años saboree una pija humana, el sabor y aroma son diferentes, pero debo reconocer que estoy más habituada con mi Lyon, la pija de Antonio era simplemente grande, gruesa y larga, era un plus tener un miembro de estas dimensiones y lo chupé y mamé hasta que Antonio me dio una abundante carga de su semen, estaba en lo mejor de los dos mundos, dos especies diversas disfrutaban sexualmente conmigo. Nos quedamos todos quietos por algunos minutos ― ¿Qué te pareció? ― Simplemente fascinante … ¿desde cuándo lo haces? ― Son años, con mi Lyon como siete ― ¿Y ahora tú crees estar preñada de él? ― Sí porque no he tenido a nadie más ― ¿Pero tú sabes que eso no es posible? ― A este punto no sé nada, me siento así y siento movimientos en mi barriguita ― ¿Y eso que quiere decir? ― Que ya vamos completando la octava semana y deberían nacer al final de esta o principios de la semana que viene ― ¡Que locura! ― Lo sé, por eso acudí a ti porque necesitaré de alguien que me ayude ― Pero yo no sé nada de como asistir a una perrita ― Necesito tú compañía más que tu asistencia ― Bueno, yo decidí estar contigo hasta el final … así que aquí me tienes ― Gracias, estaré más tranquila contigo a mi lado ― No hay de que Conversamos del avenir y me sorprendió que Antonio jamás antepuso algún interés propio, siempre se ofreció a ayudarme, esto me hizo mirarlo con otros ojos, porque tampoco intentó tomar parte activa mientras mi Lyon y yo hacíamos nuestras cositas, él se movió solo cuando yo lo invite, me está gustando la forma de ser de este muchacho, me está resultando confiable. Como tengo cuenta corriente donde me depositan mi sueldo, fui al banco para avisar que depositaria una gran cantidad de dinero, le conté a la ejecutiva del billete ganador y ella aparte de congratularse conmigo me indicó los pasos a seguir y que el banco se podría encargar de todo el cobro y deposito, me indico la asesoría legal y después de firmar y fotocopiar mis documentos, el billete quedo depositado en el banco con una autorización mía para que fuese cobrado y depositado en mi cuenta. Antonio se había venido a vivir conmigo y estaba preparado para ayudarme en las labores de parto, junto miramos videos en Internet y leímos la voz de la ciencia en Wikipedia y otros medios que trataban el tema … le pregunté ― ¿Qué te ha parecido todo? ― Alucinante … yo pensé que la zoofilia eran cuentos urbanos y fantasías que nadie en realidad las llevaba a conclusión ― Pues ya ves … somos muchas las personas que por uno u otro motivo gozamos y disfrutamos de un sexo diferente … yo lo encuentro maravilloso … ¿y tú? ― A mí me pareció fantástico … muy excitante verte a ti con tú Lyon y como gozas ― Sí … él sabe como tomarme y yo me dejo poseer … él me domina ― Sí, se ve que él es un macho Alfa y tu una perrita Alfa también ― ¡Oh! gracias … me debo a él … él es mi todo Antonio ante el eminente nacimiento de mis bebes, pidió permiso en la oficina y se vino a casa con diez días disponibles para mí, se trajo algunos cambios de sus vestidos y yo le hice un lugar en el cuarto de hospedes que jamás habíamos usado, excepto para follar una que otra vez cuando nos venía en ganas a mi y a mi Lyon. Mi vientre estaba pronunciado y sentía bajo mi piel el movimiento de mis bebes, Antonio que además de ser buena compañía, dominaba muy bien el inglés, compartió nuestra experiencia con un instituto ruso, en el cual se habían experimentado cruzas de humanos con algunos animales y estaban interesados en estudiar nuestro caso, tuvimos una video conferencia con un tal Rossiianov, del Instituto Ruso de Ciencias Ilya Ivánovich Ivanov, yo no entendí nada, pero Antonio llevaba la batuta, me hicieron casi desnudar para mirar mi guatita, este no es nada más que un ruso guarro, pensé, nos quedamos en que nos contactarían para iniciar algunos estudios preliminares. ― ¿Y tú crees que ellos realmente se interesan en nosotros? ― Ellos son científicos … y tú eres un hallazgo de la naturaleza … ― Sí … pero no quiero que le vayan a hacer algo a mis bebes ― No te harán daño ni a ti ni a tus bebes … tranquilízate ― Y donde queda Rusia … me suena a un país muy lejano ― Te mostrare aquí en el mapa de Google … ves aquí está Rusia y por acá por este otro lado estamos nosotros en Sudamérica ― Pero eso es como dar la vuelta al mundo … es muy lejano ― Sí. Pero ellos están en el primer mundo y tienen muchos científicos, en cambio nosotros somo subdesarrollados y no experimentamos ciertas cosas ― Con tal que no le hagan nada a mis bebes yo podría colaborar con ellos ― Sí, no te preocupes … además, yo estaré a tu lado Esa noche estaba desnuda abrazada a mi Lyon, estaba buscando un poco de ternura, necesitaba ser reconfortada, necesitaba sentirme acompañada, además, mi almejita estaba empapada y mi Lyon se había transformado más en mi guardián que en mi macho, Antonio se sentía como en su casa y se había acostumbrado a las copulaciones continuas entre mi Lyon y yo, no participaba nada más que con sus masturbaciones, pero yo miraba a su pija cada vez con más avidez, hasta que esa noche lo llame y el vino y se quedó de pie al lado de mi cama, yo me giré y le pregunté si quería tocarme mi guatita, él se sentó en mi cama y paso su mano por mi barriga, yo le tomé su mano y la puse en mi chocho, Antonio apadrinando a mis bebes, necesitaba ser parte de la familia, él abrió mis grandes labios, mi chocho se preparaba para el parto inminente, mi vagina estaba un poco inflamada, por deseos y por toda la situación hormonal, estaba queriendo ver y sentir su enorme pija, mi Lyon nos miraba con unos ojos muy atentos, pero no se movía de su lugar. ― ¿Te has medido alguna vez esta cosa tuya? ― Sí, son veinticuatro centímetros ― Guau … es realmente grande ― Sí lo es, de hecho, no tengo novia porque nadie me quiere cerca con una cosa de ese tamaño ― Guau … no tienen idea de lo que se pierden Conversamos un poco mientras yo embelesada acariciaba esa maravilla de la naturaleza, Antonio gemía y alzaba su pelvis gozando mis caricias, mi Lyon no nos perdía de vista, pero no había celos en su mirada, él entendía que nuestra relación estaba evolucionando en algo más que no amenazaba mi amor y mi cariño por él, nuestra familia se estaba expandiendo, hoy Antonio iba a pasar a ser uno más de la familia. Hice recostar a Antonio y mis labios se cerraron en su miembro magnifico, Lyon se levantó y vino a mirar de cerca, no sabía si unirse a mí en lamer y chupar ese miembro humano o ir detrás de mí y lengüetear mi sexo, decidió irse a mi trasero y comenzó a pasar su lengua por mi pequeño orificio y también mi conchita, me sentía feliz con dos machos solo para mí, puse mi antebrazo al lado de la pija de Antonio y tenía casi las mismas dimensiones, mientras mi Lyon lamia mis partes posteriores, me levanté y me puse a horcajadas para penetrarme con su pene gigantesco y lo hice deslizarse dentro de mí, lo sentí cada centímetro dentro de mí, pero no estaba preparada para cuando sentí a Lyon saltar sobre mi espalda, aferrar mis caderas y comenzó a moverse, centró mi pequeño orificio anal y yo solo pude lanzar un grito que no hizo más que excitarlo. Estaba atrapada en medio de estos dos machos que llenaban todos mis espacios, esta era mi primera doble penetración y lo estaba disfrutando de la mejor manera, Antonio se estaba encargando de mis senos maternalmente hinchados y mi Lyon me satisfacía por mi culito que sé que a él le encanta, yo sentía esos dos enormes miembros dentro de mí y también sentía esas nuevas vidas que se movían alegremente dentro de mí, como si supieran que su mamita estaba gozando como una perrita guarra y cachonda. Ambos machos se movieron dentro de mi regalándome unos orgasmos novedosos, jamás hasta ahora había sentido un orgasmo anal junto a uno vaginal, mi culito y mi chochito se contraían al unísono, que bello y que rico se sentía, Antonio acabo dentro de mí y su pene bastante largo y duro, permaneció dentro de mí hasta cuando el semen de mi Lyon comenzó a inundar mí intestino, me enloquecieron por más de diez minutos, más otros quince que mi Lyon me tuvo aprisionada con su bola. La mañana llego y los rayos de sol aclaraban las tinieblas de la noche, un nuevo día, cerca de las 11:00 de la mañana sonó el timbre justo cuando me estaban llegando las primeras contracciones y mi vagina se convulsionaba con las labores de parto, estaba muy dilatada y presentía que el momento había llegado, Antonio fue a la puerta y se encontró con un tipo de aspecto extraño que hablaba español con un extraño acento. Se presentó como el doctor Gorbunóv, del Instituto Ruso de Ciencias Ilya Ivánovich Ivanov de Moscú, quería verificar la veracidad de nuestra afirmación, Antonio le dijo que había llegado al momento justo, porque yo había iniciado con las labores del parto, traía un maletín del cual saco un delantal, mascarilla tapa boca y guantes. Yo estaba sudada y jadeando, sentía que algo se movía en mi interior, luego vi líquido, se habían roto las aguas, era líquido amniótico, mi respiración era agitada y me había puesto un poco histérica, Antonio junto al doctor me subieron a la mesa del comedor, Antonio fue por toallas mientras el doctor abría mis piernas. Continuará … Comentarios, aportes, criticas y sugerencias son bienvenidas, escribir a: [email protected]

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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La Adiccion I.

2021-03-10


La Adicción: ¡Hola! Soy Maura, voy a comenzar desde el principio, no recuerdo todo detalle por detalle, pero cuando tenía unos cinco años, mamá me sorprendió a jugar con la cosita de mi perrito, un Schnauzer de color plomito claro, ella muy desencantada me llamó la atención y me dijo que eso no se debería hacer. Mi perrito tenía en ese entonces poco más de un año, era juguetón como yo y todavía no desarrollaba sus instintos, como toda menor, a mí se me olvidó lo que me dijo mamá y cuando ya tenía como seis años, otra vez me sorprendió jugando con “Grigio” y su cosita que se había transformado en su cosota, el perro tenía ya poco más de dos años. Mamá sin dejar de mirar la tremenda cosa que se le había salido al perro, me llevo al interior de la casa y me empezó a hablar de cigüeñas, abejitas, flores y semillitas y polinización y me dejo perpleja, era abrumador el sistema para traer niños a este mundo, volando con esos pájaros de largas patas flacas a no sé qué altura y con los niños en el pico y envueltos en un pañal y que decir de esos otros donde intervenían las abejas, las mismas que tenían lanceta y ya me habían picado una vez y me habían dejado un dedo hinchado y adolorido, quedé estupefacta, pobres bebes, pensé. Sin haberme repuesto del horror por el que tenían que pasar los bebes, comprendí que no podía jugar con Grigio cuando mamá estaba presente, así que jugaba con él a escondidas, estaba el taller y el garaje del auto de papá, esos empezaron a ser los lugares donde yo y Grigio jugábamos, me encantaba hacerle salir su cosa y que hiciera como llover agüita caliente, salían chorritos temperados, yo apuntaba su cosita por tierra y me divertían los movimientos que hacía, como si estuviera con una perrita, yo ya lo había visto subir al lomo de una perrita y quedar como enlazados sin poder irse cada uno para su lado, no sabía en ese entonces porque sucedía aquello. Cuando cumplí nueve años, comencé a sentir cosquillas en mi entrepierna, mi chocho mojaba mis bragas, pero no me sucedía siempre, me sucedía cuando jugaba con Grigio, un día me atreví a jugar con mi chocho y con la cosita de Grigio, él comenzó a botar agüita y yo casi me desmayé con unos temblores que comenzaban y terminaban en mi conchita, pero que recorrían todo mi cuerpecito y no los podía detener, pensé fuese algo diabólico por no hacer caso a mi madre y continuar a jugar con Grigio. No me atreví a jugar con él por casi dos semanas, el miedo me lo impedía, y si se me fuera a aparecer el diablo, pensaba, pero eso que había sentido no podía ser maléfico porque me hacía sentir demasiado bien, muy rico ahí entre mis piernas, decidí de probar otra vez, pero me llevé mi crucifijo y unos santitos para que me protegieran. Mamá había ido al mercado, así que tenía por lo menos un par de horas para jugar con Grigio, me lo llevé al taller que estaba más retirado de la casa, cerré la puerta con el seguro y empecé a acariciar a Grigio, mis bragas estaban ya mojadas, metí mis deditos sobre mí conchita e inicié a jugar con mi chuchita en la parte que más me sentía el cosquilleo, mi respiración se hizo afanosa y me hacía gemir esta sensación tan rica, mi mano tenía la verga gruesa y caliente de Grigio, la sentía latir con fuerza y mi chocho también se sentía más caliente, Grigio comenzó a bañar mi mano, moví mi mano sobre mi vagina un poco más rapidito y me caí de espaldas temblando toda, quizás que me había sucedido esta vez, temblaba y sentía muy rico, pero porque me sucedía esto, será alguna enfermedad, lo peor vino cuando Grigio se vino entre mis piernas con su lengua y me lengüeteó todo mi chochito y me hizo tiritar y estremecerme casi violentamente, creo que le di una patada. Me asusté mucho, no podía respirar bien, sentía como jadeos, quizás me haya contagiado alguna cosa extraña, mi computador tenía control parental, así que cada vez que yo entendía averiguar algo relacionado con lo sexual y mi perro, salía una ventana pidiendo una clave de acceso para proseguir, pero tengo que decir que todo lo que me sucedía era como pasajero, después de un par de horas ya no sentía nada de extraño, respiraba bien, no sentía jadeos ni nada de eso, así que estaba confundida de lo que me estaba sucediendo. A los once comencé a menstruar y mamá me explicó que esto le sucedía a las mujeres casi una vez al mes y que yo ya no era una niña sino que una pequeña mujercita en desarrollo, no me hizo ninguna gracia tener que perder mi sangre así tan seguido, pero mamá me aseguro que no era nada de malo, yo había llevado mi juego de tocarme la vagina a la soledad de mi pieza, me venían esos temblores y jadeos hasta haciéndolo yo sola, sin Grigio, pero de todas maneras yo jugaba con él una o dos veces a la semana. A los doce mis tetas comenzaron a insinuarse y a los trece, mamá me compro mi primer sujetador, que me era muy incómodo y no me ayudaba en nada porque mis tetas eran tan duras que no necesitaban nada que las sujetase. A los catorce terminé la básica y pasé a la secundaria, ahí conocí a Alexa, éramos compañeras de curso, ella sabía más que yo, me explicó lo de los orgasmos y en su computador que no tenía control parental, me enteré de muchas cosas más, nunca le dije de lo mío con Grigio, porque no fue necesario, ella ya había averiguado algunas cosas al respecto, sin yo mencionar nada ella me explico algunas cosas de los animales, me habló de Rex, su pastor alemán me dijo que tenía una pija muy grande, yo no pude compartir lo mío y Grigio porque me daba vergüenza. Junto a Alexa pasamos de curso y seguimos siendo compañeras, ella traía a Rex a su pieza y jugaba con él, me dijo un día si quería sentir su lengua, me dio mucho miedo y nerviosismo, me recordé de uno de los primeros orgasmos, donde Grigio me dio un par de lengüetazos que me hicieron huir despavorida al no saber que me estaba sucediendo, la sensación fue demasiado intensa que me atemorizaba volver a sentir aquello. Con Alexa aprendí a dejarme lamer y lo practiqué con Grigio, casi me morí de placer al sentir su lengua en mi vagina y correrme mientras me lengüeteaba, a los quince años tenía que empujarlo cada vez que insistía en montarme, me divertía, pero me daba mucho miedo también, ahora mamá me permitía tener a Grigio en mi habitación, pero no podía andar suelto dentro de la casa. Una tarde que mamá había salido de compras, tenía dos o tres horas a solas con Grigio, así que decidí probar la monta, en principio con mis bragas puestas, me parecía muy excitante sentir su lechita mojando mis bragas, me saqué mis calzoncitos, me senté al borde de la cama y Grigio sumergió su hocico en mi chuchita, bastaron unos tres minuticos y me corrí como una loca, me deslicé y quedé sentada en el choapino, Grigio intentaba seguir lamiendo mi concha, yo estaba un poco aturdida por el intenso orgasmo. Me giré para levantarme y Grigio me salto encima, quedé arrodillada con mi torso sobre la cama, sentí sus zampas en mi cintura y los golpes de su pene en mis muslos y en la entrada de mí chocho, con su fuerza Grigio centró mi conchita y su pene entró violentamente en mí, sentí un escozor lacerante, pero no podría decir que fue doloroso, rápidamente me olvide de mis temores, me olvide de mi madre, me olvide de Alexa y su pastor alemán, olvidé al mundo por completo, lo único que quería sentir esa fuerza de la naturaleza que entraba y salía de mi concha, esa fuerza potente que me dominaba, Grigio me había agarrado muy fuerte y sus frenéticos embates me hacían gemir y dar gritos que lograba apagar con mi mano sobre mis labios, su bola forzó un poco mi conchita, pero la sentí cuando se deslizó en mi interior, la sentí cuando comenzó a inflarse y sentí que su pene volvía a crecer más grueso y más largo, la velocidad de sus golpes disminuyo y algo líquido y caliente comenzó a rellenar todos los recovecos de mi sexo, me aferré del cobertor de mi cama y escondí mi boca que gritaba, mis fuertes gemidos, mis sollozos y mi risa, todo junto y mezclado, empujé mi culito hacía atrás buscando una penetración más profunda y esa cosa toco fondo en mi cérvix. Grigio me tenía ensartada con su lanza de carne y me volvía loca, me tenía caliente, me hacía sentir putita lujuriosa, me había convertido en su perra salvaje, mi chocho le pertenecía totalmente, nada al mundo me podía desistir de ser poseída una y otra vez por mí dueño, por mí macho, Grigio lengüeteaba mis cabellos y mis brazos, me daba amor, me tironeaba para meterme su pene más adentro, me hacía gozar a cada instante, mi cuerpo le respondía con espasmos y convulsiones, mi chocho se contraía en torno a su verga esplendorosa y caliente, mi chocho húmedo y estrecho le pertenecía. La bola de Grigio sellaba las paredes de mi concha, mi cavidad vaginal había sido forzada al máximo, sentí que de mi vulva inflamada escapaban algunos chorritos de semen, la presión de su bola empezó a decrecer de a poco, un enésimo orgasmo me golpeo de pies a cabeza, alargó mis rodillas y me mantuve aferrada a la colcha de la cama resistiendo las espasmódicas olas orgásmicas que me estremecían, sentí el esfuerzo de mí concha por retener ese prodigio de pene en mí interior, pero Grigio tironeo un par de veces y se zafó del apriete de mí boquete vaginal, con un estruendoso sonido resbaló fuera de mí chochito. Mi imaginación me hacía sentir que todos esos espermas que habían quedado en el interior de mi vulva ahora nadaban hacía mis óvulos y me preñarían con perritos similares a Grigio, fantaseaba con lo improbable, muchos cachorritos colgando de mis tetas, muchos bebitos peludos saliendo de mi vagina para alcanzar mis pezones y alimentarse, me emocioné y lloré un poco desconsolada porque jamás sucedería aquello. Mientras Grigio me limpiaba la vagina con su hábil lengua, descanse mis tetas aplastadas y me medio giré para darle palmaditas en su cabeza, me dolían mis pezones, mi mirada estaba fija en la enorme pija que segundos antes había colmado mi vagina, ese pene grueso, grande y largo, aparecía muy apetitoso, me incliné bajo su vientre y me comí ese pedazo de carne que palpitaba y desparramaba las últimas gotas de semen, mi pequeña boca hizo el esfuerzo y engulló toda esa polla hasta que la sentí deslizarse por mí estrecha garganta. Todo ese semen se fue derecho a mi estómago, después de todas estas maravillosas sensaciones, me prometí de follar a diario con Grigio y comerme y tragarme toda su lechita, ya sea con mi almejita o mi boca, volví a pensar en los millones de espermatozoos caninos que luchaban por alcanzar mi ovulo fértil, me toqué la barriga y creí sentir sus colitas natatorias deslizándose por mi canal vaginal. Al día siguiente anduve distraída, no todos los días una chica pierde su virginidad con su mascota, mi vagina perdió semen durante toda la noche, tuve que cambiarme las bragas tres veces, espero que mamá no se dé cuenta de este aumento de bragas a lavar, en el colegio no sentí cuando mis profesores se dirigieron a mi durante las clases, me amonestaron por despistada, mientras me dirigía al colegio iba mirando a los perros que encontrábamos e imaginaba sus pijas rojas, calientes que expulsaban chorros de semen, me sonreía sola y sentía vibraciones en mi piel al recordar el grueso pene de Grigio. Tenía un secreto, nadie sospechaba que me había corrido con mi mascota, toqué mi vientre y volví a imaginar esos cientos de miles nadando todavía hacía mi ovulo, volví a sonreír … ¡MAURA RODRIGUEZ! … la profesora de inglés me llamaba la atención otra vez, me había desconectado del mundo, había solo sensaciones alrededor de mí, ya no era un ser humano era una perrita, ¿para qué puede necesitar Ingles una perrita?, mis labios sonreían y no lograba escuchar las palabras que mi profesora me estaba diciendo. Anduve en una nube todo el día, lo único que me llamaba la atención era uno que otro perro que cruzábamos en la calle mientras volvía a casa, presentía que me esperaba Grigio, mi vagina se humedecía cada vez más durante el trayecto a casa, mi cuerpo apuraba el paso inconscientemente, mi amo y señor me reclamaba, mi chocho se lo debía entregar a él, tenía un par de días más de ovulación, sus semillas debían ser depositadas en mi fértil vientre. Recordé que mamá me había advertido que se retrasaría, así que los últimos metros los hice de carrera, entre a casa y Grigio estaba en el patio y al parecer me esperaba, me lo lleve a mi cuarto y me quité mis bragas humedecidas, me recosté en el suelo y abrí mis piernas para él, su fría nariz me sobresaltó al primer contacto, pero luego comenzó a devorarme, abrí aún más mi conchita con mis dedos, sus placenteros lamidos y sus pelos del hocico no hacían más que excitarme, sus lengüetazos se centraron en mi clítoris y mi vientre se llenó de mariposas, un hormigueo en mis muslos y cosquillitas en mi pelvis, no pude resistir más y exploté en un esplendoroso orgasmo, alcé mi pelvis ofreciendo toda mi vagina a mi amante, su lengua me hizo revolcarme en el suelo, hasta que no pude soportar más y alejé mi sexo de su lengua. Grigio se quedó mirándome un poco desconcertado, entendí que él quería follarme, como pude me enderecé y acomodé el choapino bajo mis rodillas, Grigio vino detrás de mí y lengüeteo mi sensible almejita, luego salto sobre mi espalda, traté de colocarme en la misma posición del día anterior, bajé mi vientre, abrí al máximo mis rodillas y expuse mi panochita desnuda a mi perro, a él le tomo solo un par de golpes para alinearse con mi chochito y la punta de su pene me hizo chillar, luego empujó y me tiró hacia él encajándome su entera bola, chillé por segunda vez, de ahí él comenzó su frenética follada haciéndome gritar en repetidamente y también gemir, mi uniforme de escolar me protegía de sus uñas pero mis zapatones me tenían un poco incomoda, mi chuchita se estaba estirando al máximo, su pene no paraba de crecer y su bola estaba cerrando todos los espacios de salida de mi vagina. Me sentía llena de placer como también llena de su verga magnifica, Grigio se había detenido y empezó a bombear sus espermatozoos dentro de mí, un aluvión de seres microscópicos invadiendo mí chuchita fértil, todos versándose en el interior de mi vulva y cerca de mi cérvix, mi ovulo está ahí que espera de ser inseminado, creo sentir el tropel que se mueve en mi interior, todo ese líquido caliente me conmociona y me enloquece, me corro una y otra vez, mi cuerpo vestido de colegiala se estremecía y convulsionaba sintiendo la descomunal descarga de semen de Grigio, mis orgasmos no cesaban mis pequeños pechos me dolían y mis pezones me escocían. Un dulce abandono se apoderó de mi cuerpo, mis orgasmos disminuían dejándome apagada, la verga de Grigio latía en mí concha y todavía me procuraba placer sentirme así tan llena, dominada y poseída, la exquisita polla que me causaba temblores y gemidos, aunque si Grigio restaba inmóvil, mis manos sostenían sus patas traseras, él se impacientó un poco y cuando le solté sus patas, paso una de ellas sobre mis nalgas y nos quedamos culo con culo. Grigio continuaba a bombear semen en mí, unos latidos casi imperceptibles me hacían sentir que él seguía depositando sus semillas en mi útero, luego ya no sentí nada más, solo mis temblores y el placer infinito de su enorme pene, mis paredes sintieron la disminución de la presión de su bola, algunos chorritos de líquido escaparon de mi conchita y mojaron mis muslos y mi faldita en torno a mi cintura, ruidosamente su bola fue expulsada de mi vagina, luego su pene resbalo lentamente fuera de mí, mi amo y señor se fue detrás de mí a limpiarme con su lengua, gemidos de placer y lascivia escaparon de mis labios. Me levanté aturdida y me senté al borde de mi cama observando la gigantesca verga que había colmado mi coño y que ahora Grigio estaba limpiando concienzudamente, me hizo tiritar sabrosamente, de seguro que la quiero dentro de mí una y mil veces, pensé. Me desvestí, tenía que poner todo en orden antes que llegara mamá, Grigio estaba con su polla dentro de su forro, el semen de Grigio escurría por mis muslos y piernas, necesito lavarme y de prisa, mamá regresará de un momento a otro, totalmente desnuda tomé mi bata de baño y me fui a la ducha, en el baño me miré al espejo y mi rostro lucía enrojecido, todavía jadeaba un poco, pero mis ojos brillaban con una nueva luz, suspire muy fuerte y sentí que aún estaba caliente y necesitaba más polla, más amor, más Grigio. Me metí bajo el agua y con la ducha teléfono lave mis muslos, abrí los labios de mi conchita que hasta ayer no podía meter más que un dedito y ahora entraban tres sin dificultad, mi amorcito había ensanchado mi vagina a sus dimensiones, me calentó tanto ese pensamiento que cerré mis ojos y comencé a jugar con mi vulva fresca follada, pero todavía con deseos, me masturbe hasta que termine sentada en el suelo y refregando mi coño desesperadamente, luego me abandone al orgasmo dulce y tranquilizador de desahogo, descansé unos minutos y me levanté a terminar mi ducha. Justo cuando atravesaba el pasillo hacía mi dormitorio, mamá abrió la puerta principal y la saludé ― ¡hola! mami ― dije agitando una mano ― ¡hola! hija … vístete y ven a comer un helado ― me respondió sonriendo ― ¡uy! mami que rico … ahorita vengo― entre a mi cuarto y escondí mis bragas empapadas, Grigio estaba durmiendo relajado., rápidamente me vestí y me fui donde mamá Entrando a la cocina, mamá me sirvió un tazón de helado de vainilla con un chorrito de chocolate encima ― ¡ay! Mami, justo lo que se necesitaba para este caluroso día ― le dije ― sí … comete el heladito y ve a hacer tus tareas … luego te llamaré para comer ― me dijo mi amada madre, así que luego de degustar el delicioso helado me regresé a mi cuarto, Grigio levantó su cabeza apenas me vio, la puntita de su pene asomaba de su forro, no sé cómo se me ocurrió, pensé que podría ser muy sabroso meter una cucharadita de helado en su pene y saborearlo como un chupete helado, me sonreí para mis adentros y mis bragas recién cambiadas recibieron mi excitación en forma de gotitas calientes. De algún modo logré concentrarme lo suficiente para terminar mis obligaciones escolásticas, justo cuando me estaba levantando para jugar con mi juguete nuevito, el pene de Grigio, mamá me llamo para ir a comer ― ¿has terminado con tus tareas? ― preguntó mi madre querida ― no mamá … tengo que hacer un resumen y necesito estar un poco tranquila ― mentí ― ¡ah! no te preocupes porque me llegó una citación de la municipalidad y tengo que asistir esta tarde … vas a estar sola y tranquila así que aprovecha de hacer lo que tengas que hacer ― dijo mi madre, unos cachitos asomaron bajo mi cintillo y me sonreí pensando en lo que tenía que hacer. Mamá se despidió con un beso en la mejilla recomendándome de cuidar de la casa y portarme bien, la miré hasta que desapareció de mi visual y cerré la puerta, me fui de carrerita a mi cuarto, mis bañadas bragas volaron por los aires, me desnudé completamente y vi a Grigio que alzando sus orejas me miraba atentamente, acomodé mi choapino y me senté, Grigio al verme con mis piernas abiertas no necesito ninguna invitación, se acercó con su cabeza gacha y su lengua fuera. Su nariz fría hizo contacto con mi barriguita, luego su lengua golpeó mi clítoris directamente haciéndome abrir la boca y gemir ― ¡oh! perrito … tu sí que sabes cómo hacerlo ― le dije abriendo los labios de mi coño ardiente y húmedo ― lo sé bebe que te gusta mi coño dulce y sabroso ― mis caderas comenzaban a rotar de propia voluntad, Grigio se ha obsesionado con mi coño, para él también es algo nuevo y seguramente lo excita mi olor y sabor, está aprendiendo y yo con él, porque ha sido quien tomo mi virginidad y se ha transformado en mi macho y yo soy su hembra, su perrita humana. Grigio hace maravillas con su lengua y su pene me vuelve loca, ahora que mamá no está, tengo un ratico con mi amante, él me hace correrme como una perrita caliente y yo ansío estar arrodillada y pegada a este perro poderoso, puse una rodilla en tierra y comencé a acariciar su peludo forro, sentí la puntita emerger lentamente de su funda, Grigio me dio un lengüetazo en el rostro, me hizo aumentar la presión a su pija esplendorosa que continuaba a crecer desde su cuna. Mi adorado perrito comenzó a hacer esos movimientos riquitos que hacen ellos, me estaba follando la mano, gotitas me comenzaron a mojar mis dedos ― creo que estás listo querubín ven a dársela a tú perrita … ven ― le dije, inmediatamente el saltó sobre mi espalda, sentí sus golpes muy cerca de mi chochito, me tenía aprisionada fuertemente con sus zampas alrededor de mi cinturita, su cabeza estaba cerca a la mía y podía escuchar sus jadeos cerca de mí oreja, la puntita de su pene abrió con fuerza mi vagina y su pene entró con fuerza, Grigio comenzó con fuerza a meter todo su pene dentro de mí, me corrí como loca cuando su bola entro y salió repetidamente de mi chocho, era como un placentero dolor, como una dulce tortura, como que sientes que te hace daño, pero quieres más y ya no te puedes detener. Estaba gimiendo y chillando por las sensaciones que me causaba su bola, casi sollozaba por la fuerza e ímpetu con que me dominaba y me hacía su perra, me sentía entregada a él, no podía oponer resistencia a su verga, trataba de abrir más mis rodillas para que me penetrara más, Grigio casi detuvo sus movimientos y comenzó un ligero palpitar, a cada latido un chorro de su lefa se descargaba en mi estrecha vagina, ese líquido llenaba todos mis pliegues y recovecos, me saturaba, me parecía que me iba hacer explotar con tanto semen. Estuve acariciando mi clítoris y apurando mis orgasmos, me toqué mi pancita y estaba hinchada y llenita de ese líquido caliente que hacía que me corriera en modo demencial, sus sedosas pelotas rozaban mis labios vaginales ― ¡oh! sí mi perrito … dame toda tu lechita ― le dije mientras mantenía aferradas sus patas traseras firmemente. Cuando sentí que su pene se había achicado bastante, solté sus patitas y el comenzó a tironear mi estrecha conchita, haciéndome gritar y me arrastro un par de metros con él, luego su pija saltó expulsada fuere de mi coño junto a su bola haciendo un sonido ruidoso y obsceno. El piso de mi dormitorio se bañó de semen canino y un aroma intenso de chocho recién follado lleno los espacios de mi cuarto, inmediatamente me arrebujé con mi bata y me fui a buscar algo para limpiar el desorden. Miré el enorme pene que me hacía tan feliz, Grigio estaba echadito limpiando su maravillosa verga ― eres un perrito guarro y cachondo ― le dije acariciando su cabeza, me miró por un instante con sus dulces ojitos y luego continuó a acicalar su portentoso miembro. Mamá regresaría muy pronto así que por ahora tenía que ordenar el todo y esconder evidencias que pudiesen delatar mis amoríos con Grigio, que de seguro continuaran. Comentarios, aportes, criticas y sugerencias, escribir a: [email protected]

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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Dulce espera con mi Lyon.

2021-03-09


Era sábado después de mediodía, mi Lyon y yo habíamos almorzado juntitos, mi conchita aún se sentía inflamada, mi ovulación continuaba, me sentía deseosa, vigorosa, mis instintos de madre se habían despertado, quería ser preñada, aunque a sabiendas de la imposibilidad de lograrlo con mi peludo amante, mi concha no hacía distinciones y palpitaba irrigando los labios de mí vulva y haciéndome sentir caliente y más cachonda que nunca, mire a mi aspirante a fecundador y dormía insensible a las ráfagas de deseos que quemaban mi piel. Me levanté de mi taburete le di una patadita y abriéndome la bata le mostré mi chuchita hinchada y excitada, él me miró directamente a los ojos y se lengüeteo su hocico como saboreando mi chocho, me hizo apretar mis muslos con fuerzas a la vista de esa lengua esplendorosa, su pija estaba afuera a mitad, él también tenía deseos, pero yo más, mi ovulación me tenía encendida, no tenía otra explicación, porque es verdad que a mí me gusta la cosita, pero así tanto, y sintiéndome con tantas ganas, y cada rato, no era tan extraño, pero tampoco era normal. Le hice una danza porque sé que a él le excita mucho si yo le bailo y lo seduzco, con mi almejita desnuda le baile moviendo mis caderas, él se levantó y trato de comerme mi panochita, pero yo lo empujé con mis muslos, me di media vuelta y doble mi torso hacía adelante, mis tetas pendían libres, sentí su lengua desde mi chocho hasta mi ano, nos estábamos acercando lentamente a mi dormitorio y yo bailaba alzando mis rodillas como en un can-can, el me seguía muy interesado en mi conchita, yo continuaba a empujarlo una y otra vez lejos de mi chuchita. Él me ladraba y tentaba de abatirme, pero yo giraba y giraba, y su lengua golpeaba mis muslos y mis nalgas, hice unos pasodobles y lancé mi bata por aire quedando completamente desnuda, me senté al borde de la cama ― ¿realmente te gusta mi pequeño chochito … verdad?... ― Lyon estaba muy excitado, mi danza lo enloquece, lo dejé acercarse a mi coño, él me vino a oler, de su boca salió una lengua en forma de serpiente y se perdió en la profundidad de mi concha, me hizo gritar apasionada, chillé con lujuria, su lengua irrefrenable se movía y escarbaba dentro de mi encharcado coño. Mi vagina estaba en completa ebullición y muy luego me corrí con la magia de su experta lengua, Lyon sabía cómo hacer para que me corriera así de rápido, soy su perrita y tengo un ovulo en mí útero para fertilizar y eso él también lo sabe, por eso me cuida para que no vaya otro perro a inseminarme, soy solo de él y para él, mi chocho fecundo está listo para engendrar sus cachorritos. Me tomé las tetas y se las mostré a Lyon ― ¿te gustan mis pechos? ― él respondió con unos lengüetazos a mis pezones, me hizo tiritar con su toque, le acerqué mi seno derecho y él me lamió repetidamente ― comete mis tetas cariño … haz que me corra con tus caricias ― él me miró y volvió a lamerme ― ¡ooohhh! amorcito … cómo me gusta tú lengua guarra ― le dije apretando mis pechos hasta juntar mis duros pezones. Me subí a la cama y acomodé mis cojines, quería que él me follara un largo rato, que me hiciera gozar como solo él y su pija saben hacerlo, necesitaba se poseída por mi amo y señor, necesito que se corra dentro de mí, es menester que me dé su lechita caliente, mi cuerpo reclama su néctar, mi conchita atiende ser rebosada de ese zumo ardiente de mi Lyon. Él entiende que estoy lista, danza detrás de mí, me huele, me lame, hasta que salta en grupa a mí, con tres embates incrusta su daga en mi vagina, su bola me hace gritar tres o cuatro veces porque entra y sale, el boquete de mi concha se ensancha y se contrae, su bola se traba dentro de mí y comienza a crecer, su pene también, cómo un ofidio se desliza en mi canal vaginal hasta las puertas de mi útero, mi ovulo está a la expectativa, mi Lyon comienza su frenético bombeo, prepara sus semillas. Me corro, agarro sus patitas y me corro una y otra vez ― ¡aaahhh! mi dios … me vas a matar amado mío … cógeme más fuerte … ¡ooohhh! … ¡ssiii! … que hermoso … que rico … ― me hace gritar sin pausa, estoy gruñendo como una perrita, mis chillidos son como agudos ladridos ― dame tú lechita amor mío … cógeme … ¡ooohhh! … lléname de ti, dame todo de ti ― no podía parar de gritar sintiendo mi concha contraerse una y otra vez recibiendo esos borbotones quemantes, esos millones y millones de espermatozoos nadando hacía mi ovulo, mis músculos vaginales exprimían ese néctar fecundador, mi culo se hacía más hacía atrás y se refregaba en sus bolas para vaciarlas por completo dentro de mí famélica y fértil concha. Me levanté un poco y agarré mis tetas, quería estimular mis pezones para que dieran leche, quería hacer salir calostro para amamantar, quería sentirme madre, me ilusionaba de engendrar seres que asemejasen a mi guapo y gallardo macho, perritos de colas esplendorosas, perritos color amarillo oro, perritos de pelaje resplandeciente, estaba reflexionando mientras olas espasmódicas recorrían mis centros nerviosos y me procuraban temblorcillos y convulsiones. Me quedé como en un sueño, me veía a mí misma en cama con una panza enorme, dentro de mi vientre había vida, mi esplendoroso macho bailaba alrededor de mi lecho, sentía el sonido de sus patitas que daban cortos pasitos, como padre impaciente, sabiendo que su perrita humana se aprontaba a dar a luz, llegaba un equipo médico de la veterinaria y me llevaban en una ambulancia canina, el veterinario me esperaba, aun cuando vestía mascarilla y guantes, lo reconocía, era el veterinario de mi Lyon que me decía que debía estar calma y todo saldría bien, me llevaron a una especie de mesita de acero inoxidable y me hicieron abrir las piernas, yo sentía como se movían en mi vientre y sentía como las aguas se rompían y comenzaban a salir de mi matriz unos cachorritos de color beige empapados en líquido amniótico, primero uno con sus ojitos cerrados y su adorable hociquito, luego otro similar después tres más, yo me los llevaba a mis pecho para que mamaran de mis pezones, pero había otro más y el doctor decía que estaba trabado, me alarmé, uno de mis hijos estaba atorado en mi vagina, estaba desesperada … me desperté justo cuando mi Lyon tironeaba su bola fuera de mi conchita ruidosamente … había sido solo un sueño, me toqué los pechos que me dolían de verdad, quizás me los tironee demasiando fuerte, pensé un poco desconsolada de haber despertado del maravilloso sueño de ser madre. Me quede turbada y un poco deprimida, mi sueño había sido tan real, casi sentí que me chupaban mis pezones y me sacaban calostro y leche, me toque mi encharcada vagina, el semen escurría por mis muslos, quizás cuanto de ese semen haya quedado dentro de mi cavidad vaginal, quizás cuantos bichitos están moviendo sus colitas sin parar para llegar a mi ovulo, me adormecí sintiendo que mi chocho burbujeaba haciendo salir líquido seminal en cantidad, atiné solo a acomodar un poco las toallas. Dormí sin parar toda la noche, mi peludo amante también descansaba a mi lado, al parecer él también se había relajado, mis muslos estaban un poco pegajosos, miré el reloj, señalaba las 09:15, horario perfecto para levantarme y dar un paseo dominical al parque junto con mi Lyon, salté de la cama y me vestí con mi lycra y mis poleras, un par de medias de lana y zapatillas, mi adorado estaba echado en mi lecho y no me perdía de vista, sabía que saldríamos a pasear. En bicicleta nos dirigimos al parque, mi señorial y flemático amo y señor, trotaba feliz junto a mi bici, el aire fresco de la mañana me quitó la modorra y mi abatimiento momentáneo, me sentí con fuerzas y nuevos bríos, mi humor había cambiado radicalmente y volvía a disfrutar de la clara mañana, los domingos no hay guardaparque así que me dediqué a caminar con mi mascota, esperando que él hiciera sus cositas para yo limpiar sus desechos, dimos cerca tres vueltas al parque y luego regresamos a casa. Sudada y todavía llenita por todos lados me metí a la ducha, dejando a mi Lyon con una escudilla y un puñado de alimento, vistiendo mi bata de baño, ingresé a la cocina encontrándolo echadito en su colchoncito, preparé unas tostadas de pan de molde con mantequilla y un gran tazón de leche con chocolate, a él le encantan las tostadas con mantequilla y a mí me divierte escuchar el sonido crujiente que él hace al masticar. Se comió cuatro tostaditas el muy glotón, yo quede satisfecha con dos y la leche chocolatada, empecé a recoger vestidos usados o sucios, toallas varias y eche todo a la lavadora, luego me fui a ordenar mi dormitorio y mi amado se dedicó a dormir, dejándome libre para hacer cosas de casa muy necesarias, me entretuve un rato a chatear luego sin saber cómo me encontré en un sitio de zoofilia, estaba mirando fotografías, cuando para sorpresa mía, habían varias con mujeres preñadas y otras con su chocho abierto y con la mitad de los bebitos saliendo de adentro de sus vaginas, todo esa actividad zoo maternal encendió mi chocho, me masturbé con mis dedos y logre un potente orgasmo, mis tetas me dolían, más que doler sentía una comezón. Me fui a la cocina, eran las 14:06, ideal para almorzar, enjuagué la escudilla de mí adorado y le versé su alimento favorito con la carnecita al jugo del día anterior, yo me comí el pure con los filetitos de pollo y quedé satisfecha, lavé toda la vajilla y me fui de nuevo al computador, caliente como soy no podía hacer otra cosa, volví al sitio zoo y miré varios videos de chicas estupendas gozando como perritas con sus gentiles y apuestos machos, algunos tenían unas vergas casi el doble de la del mío Lyon, pero sería incapaz de ponerle los cuernos a mi adorado. Me toqué por un buen rato, pero ya no me satisfacían, necesitaba la cosa de verdad, la cosota caliente de mi amo y señor, me metí los dedos a la boca y silbé muy fuerte, de hacía mucho tiempo que no lo llamaba así, pero él precioso como es, recordaba y vino al trote, lo primero que hizo, guarro como es, me lengüeteó mis dedos con olor a chocho, instintivamente cerré mis ojos deleitándome de la flexibilidad de su lengua, que instrumento más maravilloso, como inventado especialmente para nosotras las mujeres, pensé. Su instinto y millones de neuronas olfativas, lo llevaron a la fuente de eso tan rico que había en mis dedos, se metió debajo de la mesita escritorio y en medio de mis muslos, mientras continuaban a correr imágenes de chicas follando con sus mascotas, mi buen Lyon me elevaba al cielo, sobre las estrellas, enredada en su lengua me salí de este mundo, entré dentro de la pantalla y una verga enorme me la daba por el culo, veía mi almejita pequeñita y esa cosa enorme que socavaba mi cavidad anal, me corrí haciendo estremecer hasta el escritorio arriesgando de botar mi monitor gigante, cerré mis muslos para poder volver a poner los pies en el planeta. Mi Lyon no cejaba de intentar de llegar a mis partes impúdicas, sintiendo que mis piernas me sostenían, me levanté y me fui a mi dormitorio acariciando mis tetas para aliviar esa comezón, mi adorado me siguió de cerca, casi pegado a mi culo, estaba toda bañada mi vagina era una sopa de chocho, mis excreciones femeninas eran abundantes, me froté el clítoris y permití a mi Lyon de beber de mi fontana, me hizo chillar una y otra vez por la violencia y la profundidad que alcanzaba su lengua, alcancé a rozar mi botoncito un par de veces y volví a correrme, mi Lyon se deleitaba saboreando zumo de chocho, dada la abundancia para él era un maná. Exhausta pero no apagada, me subí a la cama y acomodando mis cojines y almohadones, me puse en cuatro para mi Lyon con mi conchita bien abierta, él saciado de degustar mis fluidos, me monto y comenzó a buscar mi chochito con su verga, me dio un par de veces en mis nalgas casi rozando el hoyito de mi culo y luego su miembro se fue bajo mi coño, punteando mi vientre, así que pasé mi mano entre mis muslos e hice una especie de embudo para que su pija fabulosa entrara de lleno en mí, sentí su ariete y luego su bola, me estaba anudando a su pene portentoso con frenéticos embates, mis gemidos se transformaron en sollozos, estaba sensible, estaba caliente y sensible, lo sentía dentro de mí, pedía al cielo que me rociara con su lefa masculina, su semen en mí, sus semillas en mí, que me inseminara, que me fecundara, que cubriera a su perra humana con ríos de semen. Las ardorosas claveteadas que me daba mí amo y señor, poco a poco disminuyeron hasta casi detenerse, sentí como él se derramaba dentro de mí con abundantes chorros de esperma, una vez más volví a sentirme hembra reproductora, una vez más sentí ese deseo de la natura de procrear, mí útero se contraía absorbiendo el líquido semen, mí matriz se estaba rebalsando de lefa fecunda y mí fértil cérvix se habría receptora a esos microscópicos bichitos que nadaban hacía mí ovulo para impregnarlo, para invadirlo y fecundarlo. El grueso pene de mí Lyon palpitaba en las profundidades de mis carnes, macho y hembra en el primitivo acto sexual de la reproducción, él me bombeaba su semilla, yo acogía su semen fertilizador, estaba empalada gozando y soñando con criaturas que se formarían en mí vientre. Lyon me mantuvo anudada por casi veinte minutos, descargó todo su semen en mí chocho, soy su perrita humana, luego su pene resbaló fuera de mí con un torrente de semen y fluidos míos, él inmediatamente me limpió de su lefa, esta vez me quedé ahí inmóvil, mi respiración continuaba a ser agitada y me sentí extenuada, me adormecí. Me desperté y el sol se había ido desde hace rato, afuera estaba todo oscuro, fui a buscar algo de beber a la cocina, mi Lyon me siguió, le abrí la puerta que da al patio y él se fue hacía los arbolitos, cuando regresó bebió agua fresca de su escudilla y después de revisar la seguridad de la casa nos fuimos al dormitorio, era tarde, el reloj marcaba las 23:06, me sentí cansada y me acomodé como para dormir, esperé un rato por si mi amo y señor pretendía alguna cosa, pero lo vi que se acomodó a dormir, levantó su cabeza cuando le dije ― buenas noches amorcito lindo ― después se volvió a recostar. Al parecer habíamos follado bastante entre sábado y domingo porque la noche se nos fue de un tirón, sonó la alarma de mi celu 06:30, hora de levantarme, mi adorado Lyon se alzó conmigo, me siguió a la cocina y luego al baño, me miraba y movía su cola, luego venía a olfatearme y se retiraba a mirarme ― ¿Qué te sucede amorcito? … ¿Qué quieres con mamita tuya? … no tenemos tiempo para fucky-fucky … esta tarde mi amor, hasta esta tarde ― me miraba, se alzaba y volvía a sentarse a mirarme, extrañamente no se me tiraba encima. Con la ducha me desperté, pero mi sensación de cansancio no pasaba, pensé que me estaba llegando mi periodo, esto debía ser entre martes o miércoles, a veces me sentía así y después volvía todo a la normalidad, la comezón de mis senos tampoco se había ido, extraño, todo muy extraño. Me fui al trabajo y no logre sacarme de encima esta sensación de cansancio, tampoco la comezón de mis pechos, trabajé todo el día con desgano y arreglando mis tetas en mi sostén, a mediodía me fui al baño y me coloqué una támpax por si me llegaba la regla al improviso, pero antes de eso me masturbe, porque también me sentía cachonda, ahora esperaba con ansias las 17:00 para irme a casa a buscar paz para mi chochito junto a mi Lyon. Llegando a casa mi Lyon me esperaba, pero no se me tiró encima, me olfateaba, se acercaba a mi chocho para olerme, yo quería ser follada, me desnudé rápidamente porque lo único que quería era sentir su pene en mi vagina, me saqué la támpax y me fui con él al dormitorio y comencé a bailarle, ahí como que se animó y me empezó a pretender y a dar saltitos como para derribarme, salté sobre la cama y sin nada, esperé que él me tomase, se vino detrás de mí y lamio mis labios y mi clítoris por algunos segundos y me montó con fuerza. ― Cógeme amor mío … hazme tuya … hazme tu perrita … dame tu pija y tu lechita tesoro mío ― apoyada solo en mis rodillas y codos lo esperaba que me penetrara ansiosamente, saltitos y embates detrás de mí, luego su puntiaguda verga entro en mi concha autoritariamente tomando posesión de mi chocho, la penetración la completo su bola ensanchando mi boquete vaginal, él estaba todo dentro de mí y podía comenzar sus movimientos frenéticos, pero él se detuvo y comenzó una danza con sus patitas, empujando suavemente como si se quisiera asegurar de que su bola se trabase soldada a mis carnes. Copulamos por largo rato y él me fertilizó con sus semillas, mis orgasmos fueron tremendamente satisfactorios, nos separamos y yo me fui a la ducha y a preparar algo de comer para él y para mí. Fue una noche de sueño reparador, tanto él como yo descansamos porque lo necesitábamos, extrañamente mi cuerpo está sufriendo algunos cambios, yo lo asocio a la llegada de mi menstruación y no me preocupa demasiado. Pasaron cuatro días y mi estado se mantenía, además, no me llegaba la regla, tenía un retraso, la comezón de mis pechos también se mantenía, continuaba a copular diariamente con mi Lyon y él era todo ternura para mí que me sentía terriblemente sensible por todo, no sé que haría sin él y sus atenciones, mi libido estaba en aumento y necesitaba de sus cuidados y más que nada lo necesitaba como macho, mi conchita estaba calientita toda la jornada pensando a él y a su pene prodigioso. Al sexto día de retraso menstrual comencé a pensar hasta en la posibilidad de un embarazo, sé que es imposible, pero no sería la primera vez que sucede que lo irrealizable e inverosímil se verifica y todo se transforma en materia de estudios científicos, debo ser cauta e irme despacio con las ilusiones, ya veremos …. pero puedo soñar … Continuara … Comentarios, criticas, sugerencias y aportes, se agradecen desde ya, escribir a: [email protected]

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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Feliz y dispuesta con mi Lyon.

2021-03-06


Finalmente era viernes, todos en la oficina se preparaban, había un aire de juerga, las chicas arreglaban sus maquillajes para ser elegidas por los chicos y salir a divertirse en noche de viernes, quizás alguna terminará en algún motel con su acompañante, otras lo harán con sus parejas habituales, sus novios o esposos, pero todas nos preparábamos para gozar de las cosas mundanas de la vida, todas esperábamos que nuestros machos nos complacieran e hicieran de nosotras, jóvenes hembras satisfechas. Yo salí disparada y me fui al super mercado, compré leche, carne, una confección de cervezas y el infaltable alimento para mi Lyon, también compré esas latitas de pedigré que sé que a él le gustan tanto, además, que son el premio a sus prestaciones de macho, cada vez que me hace volver loquita, se gana una latita de pedigré, es decir, casi todos los días. Terminé de hacer las compras y me fui a mi hogar, antes de abrir el portón, sentí sus ladridos, me esperaba ansioso como cada día, su pelaje esplendido se veía un tanto opacado, quizás los bañe esta tarde en vez de mañana, pensé, generalmente lo baño los sábados porque hay más tiempo y yo y él en la bañera hacemos de todo, sentí que los jugos de mi chocho aumentaban. Apenas entré, su fría nariz olfateaba mis partes pudendas, ciertos escalofríos me recorrieron los muslos y mis glúteos se contrajeron, se fue conmigo dentro de la casa, casi colgando de mis calzones ― ¡uy! este adorado mío … se está poniendo un tantito maleducado ― pensé, pero me alegraba su efusivo recibimiento y me sentí ese cosquilleo no solo en mi bajo vientre, también mis tetas se hincharon y mi sujetador me pareció una medida más pequeña, para que decir cómo me tiritaban los pezones. Es el efecto que él me causa, me tiemblan hasta las rodillas cuando siento ese pelaje suyo deslizándose sobre mi piel, casi me desvanezco y caigo al piso en la posición de perrita, me fui a la cocina a ordenar la mercadería y acaricié su cabeza ― cálmate briboncito que mamá te dará tu comidita … espera … sé paciente ― ladeó su cabeza y me miró dulcemente, luego obedientemente se echó en su colchoncito ― ¡uy! te amo ― le dije, tirándole un besito. Ordené todo, me saqué mis zapatos de tacones, me calcé mis pantuflas con orejitas y volví a la cocina, mi Lyon se estaba lamiendo sus cosas y cuando me sintió, levantó su cabeza y no bajó su pata, su espléndido pene estaba un poco de afuera, ese color rosado con venas azulinas y ese brillo, son una atracción ineludible, me acuclillé y mi mano entro en contacto con ese pedazo de sabrosa verga, lo pajeé un ratico corto y me incliné a besuquearlo un poco, mi Lyon se estiró cuan largo es y se entregó a mis caricias, tenía una expresión de éxtasi y su lengua pendía casi tocando el colchoncito, jadeaba, pero mi intención no era mamarlo, solo saborearlo así al paso, me levanté y él también alzó su cabeza, me fui al mueble y extraje la escudilla del alimento, le versé una buena porción y le cambié su agüita, lo deje feliz disfrutando de su comidita, ya habría tiempo para lo demás, pensé mientras mis dedos dibujaban la hendedura de mi concha. Me fui a continuar con mi rutina, la fresca tarde primaveral con sus aromas estacionales, llenaron mis sentidos, tengo que regar un poco mi jardín, pensé, y ocupé unos treinta minutos en atender mis calas, mis claveles, mi naranjo y mi limón, me relaja bastante dedicar mi tiempo también a la naturaleza de mi jardín, también porque es un punto que mi Lyon visita asiduamente, sobre todo cuando levanta su pata al naranjo o al limón. Regresé a la casa y mi macho estaba sentado mirándome, él sigue mis movimientos atentamente, con sus desarrollados sentidos él siente cuando me desplazo por fuera de la casa o voy de pieza en pieza haciendo limpieza, sus orejas están siempre pegadas a su cabeza, pero gira su cabeza atentamente siguiéndome mientras me desplazo de un lugar a otro, está pendiente de mí, me cuida, me protege. Hago sonar mis dedos y él se levanta, entiende que requiero su atención, llega cerca de mis rodillas meneando su frondosa cola, que lo rinde elegante y majestuoso ― amorcito lindo … mamita preparará el baño e iremos a limpiar nuestros cuerpecitos … ― mi Lyon continua a mover su cola y lengüetea mi mano, no sé cómo lo hace, pero él me entiende y me mira con una pasión abrumadora, me enternece y mi chocho se funde como los hielos de la Antártica bañando mis bragas. Él me viene detrás, entramos al baño y él se encarama con sus patas al borde de la bañera ― espera cariño que mamita prepare todo … no te impacientes ― acaricio su cabeza y me siento al borde de la bañera a inspeccionar sus orejas, si es necesario taparlas para que no le entre agua, estaba en eso cuando siento esa lengua que con un lapidario toco me hizo sobresaltar, se me escapo un chillido ― ¡uy! amorcito … amorcito … no le hagas eso a mami … no seas travieso … mami no es de acero … me vienen los gustito con tu lengua malvada ― su lengua sobre mis calzones y muslos desnudos que me lame sin cesar, no puedo resistir, me alzo, me saco mis bragas y abro mis piernas, me sostengo del lavamanos temblando con mis ojos cerrados, es exquisita esa lengua kilométrica que abarca toda mi pelvis, se enrolla en mi clítoris y me hace cerrar los muslos loca de placer, me siento en la bañera y abro mis piernas para él y su lengua, mi mano sobre los labios de mi chocho abriéndolos a esa intrusa que se insinúa en los recovecos de mis pliegues vaginales. Me pierdo en un limbo, estoy super recontra caliente, quisiera más lengua, mi chochito abierto forma un túnel donde esa masa de carne resbalosa se enfila una y otra vez, escarba mi cuevita, horada mis rosadas paredes que tiemblan ante esas caricias lascivas, mis jugos brotan como en cascada, se derraman hacia mis glúteos y los bordes de la vasca, aprieto mis dientes y grito, aprieto mi puños y chillo, encrespo los dedos de los pies y gozo, mi vientre comienza una danza de lujuria, se acerca, lo siento, mil burbujas cosquillean mis muslos y mi barriguita, me enderezo y aferro su cabeza, sus orejas, sus mofletes peludos y me lo refregó en mi concha hirviente, espasmódica de convulsiones orgásmicas, un torrente de fluidos han bañado el hociquito más maravilloso de este mundo, es mi fiel y ardoroso amante regalándome un orgasmo sin fin, resbalo sin fuerza al piso, él continua haciéndome vibrar con lengüetazos a mis pezones y lamidas a mis senos que tiemblan todavía. Quedo casi acostada en el piso, trato de juntar mis tembleques muslos, veo que su órgano sexual pende casi fuera de su funda, lo acaricio, el está en pie lamiendo mi rostro, me giro sobre los azulejos del baño y me pongo bajo su vientre y comienzo a masajear su miembro para hacerlo salir del todo, gotas de su zumo exquisito caen en mi rostro y mis labios, de tanto en tanto levanto mi cabeza para engullir su pene y hacerlo llegar a mi paladar, su sabor me excita, aumenta mis deseos por él, su pene esta todo en mí solo su bola resta fuera, esa bola redonda como una mandarina, me alzo lo hago recostar sobre una toalla y saco su pene por detrás de sus patas, bruñido, duro y jugoso lo mantengo con mi mano derecha, acerco mis glúteos y lo apunto a mi boquete anal, poco a poco me penetro con su pene, mi esfínter cede ante el invasor y su verga desaparece en mi culito, acerco mis nalgas más hacía su culito y me lo meto todo, solo su bola resta afuera, me acuesto de espaldas y empujo toda su verga caliente dentro de mi ano que se contrae una y otra vez, me estoy follando con su pene mi trasero y la sensación es abrumadora, mi mano izquierda pellizca mis tetas y me revuelco en el piso con todo su morrón que entra y sale de mi estrecho trasero. Alcancé dos fantásticos orgasmos, suelto su verga y esta se desliza fuera de mi culito junto a un aluvión de semen, mi Lyon impasible jadea con su lengua afuera, no hizo ningún intento de moverse, sabía de estar haciendo feliz a su mamita, él se enderezó a lamer su polla, yo me quede exhausta y desde mi posición, más que ver escuchaba como se lengüeteaba. Reuniendo fuerzas, pero con una sonrisa de complacencia y contenta de haber gozado así tanto, me levanté y comencé a llenar la bañera, después de algunos minutos el nivel estaba más de medio, palmotee el borde de la vasca y mi Lyon tan jovial como ágil, se encaramó y se metió al agua tibia, yo desnuda lo seguí sentándome y versé algunas sales de baño para hacer un poco de espuma aromática, rosas, esencia de rosas decía la etiqueta del frasco, agarré la esponja grande y comencé a bañar a mi amorcito del alma. Con cuidado lavé su cabeza, sus mofletes, el borde de su hociquito, él rápidamente escondió esa lengua ultrajosa ― no temas amorcito que no te tocare esa joya de lengua que tienes tú … esa maravilla la tenemos que resguardar y preservar como un tesoro … solos tú y yo sabemos de su trascendencia … no temas que mamita no te hará daño alguno … estas en buenas manos, mi amor ― le dije ante sus ojos inquisidores, esos ojos tiernos que me comunicaban ansiedad. Paso a lavar su lomo y él se tranquiliza, porque el muy marica le tiene miedo a la esponja cuando se la paso cerca de su hocico, debo ser cuidadosa, lo amo mucho cómo para provocarle algún mal, lo enjabono con su shampo y lo enjuago con un jarrito plástico que es de él y lo uso para bañarlo, ahora me lengüetea una mejilla, señal que se ha tranquilizado y está disfrutando del baño. Comienzo a bañar el abundante pelaje dorado de su pecho, le echo una cuantiosa cantidad de agua a su espeso pelo, continuo a lavarlo y … mis dedos tocan una cosita rica, su pene está fuera de su forro, la contracciones de mi concha son involuntarias, no quisiera pero las siento, paso sus patas sobre mis muslos y arrastro mi culito hacía él, el puntiagudo extremo de su miembro se hunde en mi chocho, lo envuelvo con mis piernas y siento ese roce exquisito dentro de mí, pero él tiende a levantarse para iniciar a follarme y su pene se sale de mi concha, lo intento un par de veces y la cosa no resulta, termino de bañarlo con la ducha teléfono y le saco todo el jabón, salimos de la bañera y lo envuelvo en algunas toallas, él se sacude varias veces y yo lo seco lo mejor que puedo. En mi dormitorio, sobre mi cama cubierta con toallas, lo cepillo y seco su glamoroso pelaje amarillo oro, su cola refinada, sofisticada, sus orejas y sus mofletes que se inflan con la fuerza del secador eléctrico, la expresión dichosa de su rostro me lo dice todo, es feliz, completamente feliz al lado de su perrita humana, también yo me siento dichosa de tenerlo así de contento y mi vida es para gozarla junto a él. Así que cuando estaba estupendo, sequito, hermoso y con la puntita de su pene fuera de su nido, dejé caer mi toalla y desnuda junté mis almohadones y puse mi conchita en muestra para ver si le atraía, no me equivoqué, sentí un largo lengüetazo seguido de varios más, mi Lyon estaba calentando motores, pronto despegaríamos en un vuelo de sueños y delicias, mi caderas comenzaron a rotar solitas, i rodillas se apartaron y mi culito sapientemente se alzó en el aire, su lengua exploraba conocidos terrenos y los hacía temblar en deseos de inseminación, su semilla era requerida para estos fecundos y estrechos desfiladeros. Sus zampas se apoderaron de mis flancos, el ataque estaba en curso, mi chochito subía y bajaba presentándose deseoso a su ariete puntiagudo, mi Lyon hizo centro y su verga se incrustó profundamente haciéndome chillar, y cuando su bola profanó mi boquete vaginal no pude evitar de morderme los labios y enterrar mis uñas en los cojines, su pene y su bola comenzaron a crecer lentamente dentro de mí, cada vez más grueso y más largo, estaba chillando como una cerdita, lo sentía más grande que otras veces, quizás porque estaba en mi periodo de ovulación, sollozos y gemidos de placer salían de mi garganta, él estiraba mi chocho al máximo, en el espejo que había hecho instalar, podía observar como danzaba con sus patitas y su pelaje temblaba con la velocidad de sus embates, era como un martillo neumático. Mi dormitorio estaba lleno del sonido de mi cama que chirriaba, los jadeos de mi Lyon y los grititos y gemidos que él me hacía emitir sin descanso, en mi espejo veía mi culo blanquecino cubierto de su pelaje amarillo esplendoroso, mis tetas estaban aplastadas sobre mis almohadones mi pelo enmarañado ocultaba la concupiscencia que mi cuerpo sentía, su pene había alcanzado mi cuello uterino, como un terremoto mi cuerpo empezó a temblar y mis músculos vaginales se contraían ordeñando esa verga para sacarle toda su lechita caliente, mi orgasmo infinito había iniciado, enterré mi rostro en los almohadones y mis uñas aferraron las sabanas, todo mi chocho se apretaba alrededor del pene glorioso de mi Lyon, después del sisma fabuloso, llegó la primera ola del tsunami de semen, no pude evitar de gritar con voz rauca ― fóllame amor … dame tu lechita … ¡ooohhh! … ¡ssiii! … mi Lyon amado … dámelo más fuerte ... ¡aaahhh! … ― mi orgasmo no terminaba, me apreté mis senos que casi se reventaban, agarré sus patitas y no las solté más, meneaba mi culo contra su polla sin parar, me hizo enloquecer una vez más. Podía sentir mi útero inundado de su semilla, me estaba preñando, mis ovarios se llenaban de su lefa fecundadora, abrí mis ojos, pero no lograba enfocar nada, aún había lágrimas en ellos, por algunas horas sus espermas nadaran hasta mis óvulos, pero no me fertilizaran porque mi genética los rechazará, nuestros cromosomas no coinciden y la división celular no se verificará, por un lado sentía un poquito de pena, pues me gustaría haberle regalado unos cachorritos bellos como él, por otra mis orgasmos la llevaban y mi cuerpo gozaba de esta unión singular. Mi amante peludo me tuvo abotonada cerca de quince minutos, su pene y su bola salieron ruidosamente de mi conchita inflamada y sensible, después que él me limpio, me senté en mis talones, miraba orgullosa el gigantesco pene de mi adorado, goteaba y goteaba, acomodé la toalla para que recibiera sus gotas, su bola como un damasco grande, brillaba con mis humores, que cosa más bella y que maravillosas sensaciones me puede provocar su miembro exquisito, acariciando mis tetas hormigueantes me fui al baño. Afuera era noche profunda, circulaban pocos vehículos en la calle, deben ser cerca de la medianoche, pensé, de hecho, luego fui a la cocina y el reloj señaba las 00:22, hora de dormir, veremos si mi amado es de la misma idea, espero que sí, supuse, mi amado estaba echadito al lado opuesto al mío y se notaba somnoliento, así que lo cubrí y me acurruqué a él para dormir, no sé cómo, pero Morfeo me tomo rápidamente en sus brazos. Día sábado de mañana, mi Lyon estaba en pie y me danzaba a pasitos cortitos, seña de que necesita salir a hacer sus cositas, así que abrí la puerta de corredera de la terraza y lo dejé salir, se perdió en medio del jardín, el reloj marcaba las 07:53, deje la puerta abierta y me fui a la cocina, saque un poco de pollo de congelador y también un pedazo de carne, cocinaría para mi Lyon y para mí, para él prepararé carnecita al jugo en trocitos para mezclar a su alimento de mediodía y para mi un puré con filetitos de pechuga apanados, una buena ensalada de tomate y ese sería nuestro menú, porciones suficientes para que duren sábado y domingo, ya que no acostumbro a cocinar todos los días. Lyon volvió del jardín y se boto ruidosamente sobre su colchoncito de la cocina y ahí se quedó, yo me fui a dormir otro ratico para recuperar fuerzas, con el silencio de la mañana, no me fue difícil volver a dormir. Estaba abrazada a la almohada, extrañaba el contacto de mi saco de pelos, mi reloj de velador señalaba las 10:38, muy buen horario para empezar el sábado, tomaré mi bicicleta e iré al parque con mi amado, se merece un paseo, me puse una calza de lycra ajustadísima, el contorno de mi chocho se veía claramente, así que me puse una polera sin mangas que me cubría el dibujo de mi conchita, claro que mis tetas se veían por los costados, por lo que tuve que colocarme un top ajustado sobre mi polera, los colores conjugaban perfectamente y me sentí cómoda y atrayente, no sé para quien, si yo tengo a mi Lyon que lo es todo para mí. Mi amante canino me vio con su capa y su correa y me hizo todo un show, a él le encanta salir, estaba delirante, le puse su capa, su correa y su bozal, luego salimos a la calle y él se fue trotando a mi lado, la gente miraba su gallarda prestancia con su pelaje recién bañado y su porte refinado, a mí nadie me miraba, me daba lo mismo porque lo importante de mi vida trotaba feliz y contento a mi lado. Llegamos al parque y lo solté de la correa, desapareció a marcar arboles como loco, ese es su deporte favorito, lo vi desaparecer detrás de unos arbustos y me fui caminando con mi bici hacía el sector, mi adorado concentradísimo hacía fuerzas, discretamente me devolví dejándolo en su privacidad, luego lo sentí cerca de mí, así que me fui a recoger su cosa y nos fuimos al aparcadero para dejar mi bici y botar basura, entregué mi bici, me dieron un token y nos fuimos a trotar con mi amado. Estuvimos cerca de una hora haciendo deporte y luego fui a por mi bici y nos regresamos a casa, mi adorado un poco menos panzón y yo más esbelta y liviana, felices ambos, llegando a casa él se fue a su colchoncito de la cocina y yo me fui al baño a cambiarme, había un sol espléndido, como tengo un buen muro en torno a la propiedad salí totalmente desnuda a tender ropa del día anterior, mis senos oscilaban libres, mi piel sudada brillaba bajos los rayos del padre sol, había una leve brisa que hacía el día más agradable y yo me divertía a poner a secar mis toallas y sabanas, junto con otra ropa varia. Sin decir agua va, me llego un certero lengüetazo a mi redondito culo, en medio a mis apretadas y duritas nalgas, estaba extendiendo una sábana, así que abrí mis piernas y esa lengua de no determinada longitud, me lamio desde mi chocho hasta la abertura de mi culito, no una vez, alevosamente varias veces, estaba terminando con unas calcetas y unas tangas, la lengua inoportuna y audaz continuaba a hacerme cosquillitas, deposite la vasija vacía de la ropa en una silla y aprovechando lo agradable del día, me arrodillé en el césped y mi Lyon, inició un contrataque veloz a mi conchita fresca depilada esta mañana, un chocho aterciopelado para una lengua aterciopelada, me giré y abrí mis muslos gimiendo y acariciando su cabeza, mi chochito pequeño venía profanado en modo calmo y pasivo por mi querido galán, no había prisa, él se acurrucó entre mis piernas, para insertar la longitud de su lengua en mi vagina, enloquecí en pocos momentos, sintiendo el frescor de la hierba en mis glúteos y espaldas, comencé a revolcarme en esa naturaleza, hacerlo en el pasto le daba al todo algo de salvaje, me imaginaba en medio a una jungla siendo amada por mi Lyon. Volví a arrodillarme y esta vez él me dio solo dos cucharadas y a la sopa, mi chocho era un charco de fluidos, así que sentí su verga entrar fácilmente y su bola siguió al pene casi todo de una vez, luego dio inicio a su mete-saca furioso como un pistón, estaba tan caliente que mis paredes podían sentir la fricción y el aumento de su pene y de su bola, mi pequeño coño aumentaba sus dimensiones para acomodarse a las medidas de mi amante, sus embates no cesaban ni disminuían, me estaba follando sin piedad, no podía gritar mucho porque estábamos al aire libre, así que me mordía mis labios aguantando y disfrutando la demencial penetración. Mi Lyon me cogía con una fuerza descomunal, me hacía avanzar hacía adelante con cada empujón, luego de unos instantes una explosión de TNT, nitroglicerina, dinamita, todo junto explotó en mi cabeza y repercutió por todo mi cuerpo, me estaba mordiendo una mano para no gritar, una de mis piernas estaba estirada hacía atrás sin parar de temblar, mis manos arrancaron algunas champas de pasto y luego cuando una catarata de chorritos comenzó a bañar mi interior, me perdí en mil sensaciones, mi respiro apenas salía de mis pulmones, las venas de mi cuello parecía que estallarían de un momento a otro, un orgasmo en cadena, estaba casi corcoveando, mi espalda se arqueaba y contraía, mi vientre también, el semen caliente de él hacía que me corriera una y otra vez, me volvía a inseminar, sus esfuerzos por preñarme eran simplemente loables. Nos quedamos cerca de diez minutos adheridos y recuperando nuestros sentidos, luego mi cuadrúpedo amante, relajó sus cositas y nos liberamos el uno del otro, me quedé acostada sobre el prado con mi concha abierta recibiendo los cariños de mi amoroso enamorado, el sol era estupendo así que acerqué una silla de playa y me adormecí por algunos momentos. Habíamos hecho el amor al aire libre, mi Lyon se echo a la sombra del limón, yo me quedé recostada hasta cuando el sol se puso muy fuerte, me fui a duchar, el semen corría desde mi concha por mis muslos haciéndome sentir guarra y obscena, pero tremendamente sosegada, apagada, tranquila, me sentía muy sexy, todavía me sentía caliente, el día todavía no se concluía, había mucho rato para gozar aún. Salí de la ducha y me fui a la cocina, hora exacta 13;49, saqué la escudilla de mi Lyon, él apareció como por encanto, le verse una buena porción y después lo complete con la carne al jugo, le entremezclé el todo y se lo serví, el comenzó a devorar el contenido rápidamente, no alcancé a servir mi plato y ya el de él estaba pulcro y brillante ― cariño por dios … que te vas a sentir mal por comer así de prisa … eres un glotón ― le dije amonestándolo, pero a él no pareció darse por aludido. Mi Lyon se quedó echado en su colchoncito, puso sus patitas hacía adelante y apoyó su hocico, muy luego reposaba con sus ojos cerrados, solo cuando sentía que me movía, parecía despertarse para mirar mis actos, él está cien por ciento atento a mí, no me le puedo desaparecer por mucho cuando él siente que debo estar en casa, porque él entiende que yo salgo a trabajar y se queda muy tranquilo, pero los fines de semana son nuestros y él lo sabe, ahora después de almuerzo, reposaremos y luego él me buscará otra vez, y todas las veces que lo haga me encontrará feliz y dispuesta. Comentarios, criticas, sugerencias y aportes, se agradecen desde ya, escribir a: [email protected]

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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Mi Lyon ... irremplazable.

2021-03-04


El día estaba llegando a su fin, afuera pleno invierno, bajas temperaturas y truenos que hacían temblar los vidrios de las ventanas de mi casa, me despojé de mi impermeable y llevé mi paraguas al baño para dejarlos en la bañera, me fui a la cocina para prepararme un café caliente y comer alguna merienda, mi jornada diaria se había concluido y me aprontaba a relajarme mirando el noticiario de la Tv y luego ver alguna serie o película en el cable. Me dirigí a la cocina y preparé la escudilla para mi mascota, Lyon dormía hecho un ovillo en su colchoncito de la cocina, ya lo había hecho salir al patio para que hiciera sus necesidades, volvió con su dorado pelaje bañado, lo sequé con esmero, sequé cuidadosamente sus patitas, lo acaricié, y el lengüeteo mis manos en agradecimiento y se dispuso a dormir. Mi adorado apenas sintió ruidos de escudilla, levantó su cabeza y comenzó a observar mis movimientos, hasta que deposité su plato cerca de él, él no quitó sus ojos de mí, ávidamente comenzó a comer su alimento. Me fui a continuar con la preparación de mi refrigerio vespertino, me senté en el sillón a sorber mi café y saborear mi pancito con huevos revueltos, estaba en eso, cuando la luz de la ampolleta parpadeó varias veces, la televisión se apagó y tuve que volver a encenderla, un fuerte trueno hizo retumbar todo, la tempestad se había desencadenado y en los zinc del techo se sentían los pesados goterones, continué a mirar el noticiario y al momento de reporte del tiempo, el meteorólogo anunció la continuación del frente de mal tiempo para toda la región metropolitana, subiendo a alarma roja para todos los sectores cordilleranos y quebradas adyacentes. Me fui a la cocina y lavé la vajilla que había utilizado y también la escudilla de mi Lyon, busque las velas para un posible apagón y encontré solo la del año pasado y que estaba en la palmatoria, deje todo al alcance de la mano junto con una caja de fósforos, luego me fui a ver la tele. Estuve buscando algo entretenido de ver y encontré “The Walking Dead”, me aterra, pero me entretiene, fui a buscar una almohada y una frazada para abrigarme y cubrirme la cabeza en las escenas más espeluznantes, tenía la piel de gallina. Estaba muy calientita y aterrorizada viendo cómo se desarrollaban las escenas y viendo todos esos muertos que agresivamente buscaban carne humana, cuando reventó un trueno muy fuerte y la luz se apagó, la televisión se apagó y quedé a oscuras con todos los pelos parados de terror con las imágenes de todos esos muertos en mi cabeza, me parecía que de un momento a otro esos cadáveres se me venían encima, de pronto sentí un cuerpo horripilante a mi lado, me estremecí con escalofríos de terror que me hizo temblar toda, me parecía que de un momento a otro este horrible ser me mordía en alguna parte, me convertiría en una horrible walking dead sedienta de sangre y carne humana, el ser se me vino encima y … me lengüeteó el rostro, era mi salvador, era mi héroe, era mi amado Lyon que venía en mi rescate. Lo abracé y me levanté a tientas hacía la cocina, fui a encender el resto de vela que me quedaba y salir de estas horribles tinieblas, no sé si fue para mejor o peor, encendí la vela y miles de sombras me rodearon y se movían conmigo, aterrorizada me fui a mi dormitorio escoltada con la seguridad de mi Lyon, el me salvaría y me protegería de cualquier ataque sorpresivo de estos entes de la obscuridad. Ya en mi cama me sentí más segura, mi Lyon saltó a la cama hacía los pies y volvió a hacerse un ovillo y dormir, me desvestí a la luz de la candela que chisporroteaba casi consumida, me metí con mi pijama de franela, muy abrigadita entre las sabanas, empujé a mi Lyon con mis pies para que me hiciera espacio y poder estirar mis piernas en forma cómoda, pero él no entendió y se levantó y se vino a darme de lengüetazos en mi cara. Mi Lyon es mi amante de hace algún tiempo, yo sé lo que quiere cuando estamos en la cama y el viene a lengüetear mi rostro, además, él sabe que siempre estoy dispuesta para él ― ¡oh! querido … no me langüetees tanto … mami ya sabe lo que quieres … ten un poco de paciencia porque nos estamos quedando sin luz otra vez ― le dije a mi impaciente amante perruno, él estaba ahí mirándome con esos ojos centelleantes que me calientan inmediatamente, me quité solo la parte de abajo de mi pijama, porque hacía mucho frio, mis senos y pezones estaban duros. Fui a buscar unas toallas gruesas y volví rápidamente a mi cama, justo al momento que la vela se apagó, había un puntito incinerándose así que puse un poco de saliva en mis dedos y la extinguí del todo, para que no echara humo y despidiera ese olor fuerte, me metí a la cama con mi Lyon. No sé cómo lo íbamos a hacer sin luz, esta era una primera vez totalmente en la oscuridad, busqué su pene arrodillada en mi cama y sentí su tibieza y humedad, comencé a pajearlo suavemente, sentía su respiración jadeante, él se movió y sentí su lengua buscando mi chochito, así que alargué mis rodillas y puse mi culito al aire con mi chocho totalmente abierto a sus pecaminosas intenciones. Lyon me hacía estremecer con sus certeros lengüetazos a mi conchita y en los momentos que se detenía con su fría nariz en mis nalgas y me lengüeteaba el ano, me hacía gemir y rotar mis caderas coquetamente y con deseos por él, abrí mis ojos pero no había nada, estaba sumergida en una dimensión sin luz, en medio a esas tinieblas estaba susurrando a mi Lyon para que me cogiera y me hiciera su perrita, no podía ver el destello de sus ojos lascivos sobre mí, podía acariciarlo y podía sentirlo al tacto, pero no podía ver su dorado pelaje, y que tal si se fuese convertido en un monstruo como esos Walking dead, pensé, sentía su fría nariz y me estremecía en la oscuridad, me estaba entregando a un ser de las tinieblas y estaba tan caliente que me estaba atrapando con sus zampas y tironeándome hacía él y yo se lo permitía con lujuria. Mi Lyon me había asegurado y sentía su pene que buscaba mi sexo, sentí que entraba en mi ano y cuando intenté moverme para alejarme, él me dio un fuerte tirón y me empaló, su aguzado pene se abría trecho en mi intestino, no era la primera vez, pero normalmente yo me lubrico con anticipación, frenéticamente sentía sus claveteadas que horadaban mí orificio anal y sentía su bola presionando y forzando mi esfínter, me provocó un poquito de malestar su bola ingresando a mi ano, pero como él tiene una lubricación natural continua, presto sentí solo la fricción rica, ese roce que me enloquece, ese contacto estrecho de su verga en las profundidades de mis vísceras. Estaba comenzando a sentir rico, su pene se había hinchado y la lubricación se había hecho efectiva y sentía solo placer, estaba gozando sus frenéticas embestidas cuando … ¡aaaggghhh! … sentí un dolor horrible, su pene se salió violentamente de mi culito, mi pobre Lyon se había caído de la cama, en la oscuridad no nos dimos cuenta de estar al borde del lecho y él se cayó, yo me anduve lastimando e imagino que también él, pero sin luz no podía corroborar nada, me recordé de tener en mi velador un lucecita redonda LED que no me gustaba por su luz blanca fantasmal, pero ahora la necesitaba, así que a tientas la busqué y la encontré, hice presión y se encendió, mi Lyon estaba a los pies de mi cama lengüeteando su pene quizás adolorido, a mí el dolor ya se me había casi pasado, así que me acerqué a él y tomé su pene que se veía extraño con esa luz blanca y al parecer no presentaba heridas ni daño. Me incliné para observarlo de cerca, su olor penetrante me hizo acercarme aún más, saqué mi lengua y lo saboree, comencé a viajar por todo el largo de su pene de ida y de vuelta, muchas veces, mi Lyon me dejaba hacer y se acomodó para que yo se lo mamara, con la lucecita en mi mano volví a escarbar en mi velador y saqué mi consolador grande, volví a la verga de mi Lyon y mientras se lo mamaba, me metí mi consolador para disfrutar el doble. Con la tenue lucecita apoyada en la cama, estaba haciéndole un mamón a mi amado y lascivo amante, mi otra mano movía velozmente mi dildo dentro y fuera de mi chochito, noche tras noche mi Lyon cópula conmigo, noche tras noche él me enciende, noche tras noche me ve dispuesta, él siente la batalla de mi cuerpo para poseerlo, me ruborizo y mis ojos destellan ese amor que siento en mi corazón, mis caricias lo incitan, la fuerza con la que él me penetra me sobrecoge, me maravilla, me alucinan sus energías, ahora lo tengo en mi boca y siento que él explotará de un momento a otro. La inmensa verga en mi boca colma mis deseos, su semen que desciende por mi garganta, me inunda de pasión, le provoco y me provoca, yo deseo hacerlo gozar y él siempre me hace gozar a mí, nos compenetramos mutuamente, nuestra relación nos ha unido no solo carnalmente, sino espiritualmente, no necesitamos decirnos nada, nos entendemos sin palabras, una comunicación que trasciende la forma de relacionarnos, una comunicación inter-especies. Nunca me he arrepentida de haber iniciado esta relación carnal, jamás pensé en intentarlo, los recovecos de mi mente me llevaron a una entrega natural de mi chochito a este animal, la dulzura y ternura de este perro, me llevo a un grado de excitación tal, que me incito a dar el paso y rebasar el límite, su lengua fue un elemento contundente, me brindó sensaciones increíbles y el coito fue natural. Resto abrazada a él, todavía sale de su pene ese manjar caliente, junto un poco en mi mano y me lo paso por mi chocho, el consolador continua a gruñir dentro de mí, a ratos lo muevo muy rápido y cuando estoy por correrme, me detengo y dejo que pasen esas ondas exquisitas, me calmo y luego otra vez mi frenesí aumenta y juego a mover mi juguete dentro de mi a toda velocidad, esta es la vez, siento que esas ondas riquitas vienen fuerte, cada vez más fuerte y exploto llevándome ambas manos a mis tetas para apretarlas con fuerza, tengo un cojín entre mis piernas que mantiene mi consolador dentro de mi y me corro una y otra vez con orgasmos continuos, grito y me revuelco con lujuria. Casi desvanecida me acurruco junto a mi Lyon y me dispongo a reposar, la luz no ha regresado, estoy sumergida en tinieblas, pero no me importa, cubro a mi amante con el cobertor y paso un muslo sobre él, su pelaje hace cosquillitas a mis piernas, mi vientre y parte de mi chocho, poco a poco nos sumimos en un sueño sin sobresaltos. No sé cuantas horas han transcurrido, siento nuevamente una lengua caliente y resbalosa en mis labios y mejillas, afuera la lluvia cae torrencialmente, ya no se sienten truenos, pero permanecemos a oscuras, mi Lyon busca mi atención, un poco somnolienta y con mi vagina siempre dispuesta, abrazo un par de cojines y procuro meterme en cuatro al centro de la cama, no quiero que mi amado vuelva a caerse, Lyon se posiciona detrás de mí y su lengua comienza a hacer maravillas, comencé a regular la distancia de mis rodillas, para lograr que mi sexo esté a la altura apropiada y alineada con la polla de mi Lyon. Finalmente, mi machito se atreve y aprisiona mi cinturita entre sus zampas, comienzo a sentir su verga punteando mis muslos y las cercanías de mi ano, hábilmente mi Lyon hizo entrar la punta de su pene en mi chocho, me provocó un chillido cuando de un solo empujón hizo introducirse el resto de su miembro en mi canal vaginal, un par de veces su bola entró y salió de mi coño hasta que se afianzó y la sentí crecer, inflarse como un globo, sellando todas las salidas de mi estrecha concha. Lyon comenzó a follarme rápidamente, siempre que siento este placer enorme, depravado, prohibido y tabú, me hace encenderme con mayor ímpetu, es mas emocionante lo vetado, lo ilícito, lo lascivo, por variados minutos su frenesí se mantuvo, luego casi se detuvo, siempre este breve momento me hace correrme en un mini orgasmo, en preparación al aluvión de esperma que mi macho me regalará, lo presiento y mi cuerpo se apronta, son chorritos potentes, son chorritos continuos, son chorritos calientes, me inundan sin parar, me hinchan mi vagina, algunas gotas salpican fuera de mí, la presión en mis paredes vaginales es tremenda, una sensación de indolora plenitud me llena, mi vulva está colmada de semen, siento su lefa en lo profundo, me dejo caer hacía adelante, mientras mi cuerpo continua a convulsionar con los espasmos de su pene que no deja de bombear líquido dentro de mí, mi rostro descansa en los almohadones y saboreo mi orgasmo infinito. Más de alguno podría decir que soy una pervertida, quizás repugnante, solo porque no saben lo que se están perdiendo, no me importa lo que piensen otras personas, esto es mío y de mi Lyon, él me hace sentir, me hace gozar, lo estoy sintiendo ahora, su semen no para de fluir y se cola por mis muslos y mi vientre, es abrumador, me siento extasiada pero siempre atenta a esa sensación que siento hasta en mi cérvix que se inunda, me siento inseminada por mi macho, me siento hembra, me siento satisfecha. Quizás lo que estaría faltando son los besos y caricias que te puede dar un humano después del coito, esas frases amorosas, pero no todos los humanos son así, muchos son como los ascensores, suben y bajan de inmediato, luego si no encienden un cigarrillo, se dan vuelta a dormir sin siquiera una caricia y chao. Siempre que estoy abotonada a mi Lyon reflexiono entre orgasmo y orgasmo, y me doy cuenta que nuestra relación es completa y perfecta, me hace gozar intensamente, me llena de caricias con su lengua antes y después, jamás me reclama por nada y siempre me da todo, me siento protegida, me siento amada y deseada, porque él me busca todos los días y los fines de semana que me tiene en casa, hasta más de una vez al día, que mejor, y no le tengo que comprar cervezas, y no le tengo que tener un plasma para que vea el futbol, no lo tengo que soportar ebrio y para que seguir, mi Lyon es maravillosamente inmejorable e incomparable. Él se ha girado y estamos culo con culo, ya luego me desabotonará así que me preparo con mis toallas para recibir el líquido que saldrá de mi ultrajada y satisfecha vagina, se mueve un poco impaciente, tironea un poquito y floosch, siento un delicioso dolorcillo cuando su bola y su pene salen resbalando y chorreando semen por doquier. Me siento un poco agotada, pero espero las caricias de la lengua de mi peludo amante, me lengüetea y me limpia escrupulosamente incrementando la sensación sentida poco antes, soy su perrita dulce y caliente, me masajeo y sobajeo mis grandes tetas, mis pezones están duros, casi quisiera que me la volviera a meter, es grande y tan rica su pija, mi coño vacío y tembloroso hace burbujitas de semen, me estoy vaciando, miro el reloj de mi velador, son las 05:19, puedo dormir poco más de una hora, tiro las húmedas toallas sobre una silla y acomodo a mi amante para dormir abrazada a él este tiempo restante. Me desperté con un sobresalto, el despertador no sonó, salté fuera de la cama, la lluvia había cesado, la ciudad estaba extrañamente silenciosa, la claridad del día había regresado, pero se adivinaba una jornada gris y fría, el reloj de la cocina señaba las 07:43, no es tan tarde, pensé, si me visto rápido puedo llegar a la oficina puntualmente, me acerqué al calendario para cancelar el día de ayer, porque por costumbre voy siempre cancelando el día pasado, recién ahí me doy cuenta que estoy cancelando el viernes, o sea hoy es sábado no tengo que ir a trabajar ¡yuju!. Muy contenta me voy al baño para ducharme, mi Lyon también se ha despertado y viene detrás de mí con su fría nariz muy cerca de mis glúteos, pero claro sí él sabe que yo lo baño los sábados, él está más clarito que yo con los días ― Sí querido … lo sé que nos tenemos que bañar … no desesperes que mami preparará el todo ― él ladeo su cabeza y me miró con esa mirada suya que me hace derretir, me hace juntar mis muslos, me hace apretar los labios de mi conchita de puro gusto ― ¿Quieres que hagamos alguna otra cosa antes? … ¿eso es lo que quieres? … ¿quieres que mami te haga cariñito? ― el veloz meneo de su cola me hizo suponer que el me deseaba, mi chochito también, así que devolví con él a mi dormitorio. Me senté en la cama y mi Lyon enterró su hocico en mi vagina con ímpetu, esa lengua suya era una vorágine que revolvía todos los pliegues de mi vagina, casi me corro en ese momento y en ese instante, mi pobre Lyon me deseaba desesperadamente, su energía, empeño y antojo me hacían estremecer también a mí, abrí con mis manos los labios de mi vagina y él metió dentro unos quince centímetros de lengua y fue arrollador, me hizo correrme juntando mis muslos y huyendo de esa exquisita lengua malvada, alzando mis muslos, mi ojete anal quedó a merced de su lengua y él termina de deleitarme lamiendo mi culo, me giro y quedo en posición fetal sobre la cama, todavía mi cuerpo tirita y tiembla con espasmos orgásmicos y esa lengua canalla que no me da paz y se infiltra por mis muslos y me quema cuando toca los labios de mi inflamada conchita. Mi Lyon se sube a la cama y me presiona como diciendo ― ahora me toca a mí … ¡ya poh! mamita … no me dejes así ― me está reclamando, casi he recuperado mi respiración, así que acomodo los cojines para contentar a mi macho peludo, separo mis rodillas y le presento mi almejita deseosa de su maravilloso pene, él me lengüetea haciéndome vibrar, mi chocho esta delicado y sensible, pero pronto para recibir su verga prodigiosa. Siento su suave pelaje en mi espalda y sus zampas que se atenazan a mis caderas, con su habilidad, mi Lyon centra el objetivo e inunda mis carnes con sus carnes, dos, tres, cuatro, al cuarto embate siento que su bola resbala en mi interior y él hace una pequeña pausa, para luego con su consueta energía, comienza a bombear mi vulva a toda velocidad, quizás dura solo un par de minutos, pero la fricción y la sensación que llena toda mi concha es inigualable, es un orgasmo asegurado, me corro otra vez sujetando sus patas y gimiendo, gritando y sollozando de dicha, me tiene abotonada a su merced, soy una extensión de su pene, le pertenezco, él se asegura que ha sellado mi chocho con su maleable bola y siento el derrame de semen en mi interior, está tan caliente y llena todos mis recovecos, mis espasmos continúan porque su pene vibra dentro de mí y el roce de la puntita de su miembro con mi útero me ocasiona un dolorcillo placentero, me hace convulsionar en otro orgasmo. Nos quedamos por casi quince minutitos pegaditos y el jadeante, espera pacientemente, yo no suelto sus patas y siento las pulsaciones de su pene en mi interior, incluso lo siento como se desinfla y se achica, luego siento que sus dimensiones han tornado a la normalidad, suelto sus patitas y mi Lyon desliza su bola y su pene fuera de mí, ocasionándome un chillido de placer, la regadera de semen moja las toallas y parte de mis sabanas, así que me alcé y amontoné todo para tirarlo a la lavadora, me fui así desnuda al baño, mis tetas se bamboleaban libres y felices, yo también, mi piel tersa, mi mirada serena, la sonrisa en mis labios, toda una mujer radiante y satisfecha, mi macho limpiando su cosota a los pies de la cama, también él feliz y apagado. Sentir la humedad del semen de mi Lyon en mi chocho y en mis muslos, es una sensación riquita que me gusta mantener prolongadamente, así que me fui a la cocina envuelta en mi bata de baño, encendí el horno para calefaccionar el ambiente y me dedique a preparar un contundente desayuno, primero mi Lyon, saque su escudilla y la llené con su alimento preferido y le abrí una lata de las que a él le gusta, inmediatamente apareció moviendo su suntuosa y elegante cola, su carita de amor y ternura, lo dejé comiendo y le cambié el agua, luego me preparé unos panecillos con jamón serrano y mozzarella, también un tazón de café con leche y me senté en mi taburete cerca de la ventana a escuchar la lluvia y a ver a mi amado que se deleitaba con sus festín. Me toque mi chuchita y la tenía empapada del semen de mi macho que se había zampado toda la escudilla y la había dejado brillante a lengüetazos, descanse un rato ahí sentada mirándolo con afecto y amor por toda la dicha que me regalaba, como podría vivir sin él, pensé, donde encontraría todo lo que él me regala, quien más me podría hacer sentir todas las emociones y sensaciones que él me hace sentir, concluí que nadie, mi Lyon es irremplazable, mi Lyon es mi todo. Sugerencias, aportes y criticas son bienvenidas, escribir a: [email protected]

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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Terry.

2021-02-28


Estaba más que claro que lo que sucedía no era del todo normal, recién le había pegado una follada de padre y señor mío, y volvía a tenerla encima de mí con mi pene estrecho en sus manos, quiero decir … ¿pero que le sucede a esta muchacha? … su cuerpo se estremecía y convulsionada en violentas sacudidas orgásmicas hace no más de diez minutos … ¿ahora quiere follar otra vez? … ¿un segundo asalto así de rápido? Increíble, pero así es mi vida con Terry … ella incansable, jamás se cansa de mi vergota, acomodaba mi polla entre sus magníficas tetas y me masturbaba con ellas, también su lengua rosada cooperaba haciendo circulitos sobre la cabezota de mi pija, me estaba follando con sus exuberantes pechos y mamándomela al mismo tiempo … ¡que belleza! Terry es una maravillosa mujer, dios en persona la creó, no tengo ninguna duda al respecto, su hermoso culo redondito es perfecto, una cinturita estrecha con amplias caderas, sus senos enormes pueden acomodar más que mis 20 centímetros de verga, su rostro es el de una santita virgen y sin pecados, sus ojos verdes son tiernos y cálidos, su piel es de terciopelo, su pequeña, húmeda y estrecha chuchita es de ensueños. No tienes que pedir ni sugerir, solo la tomas, la besas y puedes dar inicio a una fogosa cogida con ella, tal como dije, habíamos recién terminado de joder, lo habíamos hecho durante toda la noche, porque yo había regresado con mi nave al puerto y restaríamos allí solo por una semana, para luego retornar al océano, ella deslizaba mi polla en medio a sus cálidos pechos mientras me miraba fijo con esos ojos verde mar, me senté al borde de la cama y ella me montó con sus largas piernas abiertas bajando sobre mi pija y engullendo toda mi longitud de una. Nos quedamos besándonos y diciéndonos cuanto habíamos sentido el distanciamiento en todo este tiempo, ella me dijo que me quería para siempre y yo le dije que mi amor por ella era infinito, mientras nos decíamos cosas lindas y románticas, continuábamos a follar sin pausas. Terry tiene 25 años, yo soy Mark, un año más viejo que ella, somos una pareja joven, la conocí en la ciudad mientras compraba al super mercado algunos alimentos para su mascota, Lancer, un Golden Retriver, nos transformamos en amigos en un segundo, yo de siempre soy amante de los animales, especialmente los perros, me invitó a su departamento para conocer a Lancer, bueno … los Golden son perros muy amigables, tan pronto como ingresamos a su departamento, acaricié la cabeza de Lancer y le rasqueteé sus orejas, se comportaba como si fuéramos viejos amigos, ella me dijo que normalmente él les gruñe a los hombres y le extrañaba que me había aceptado así tan rápido. Conversamos conociéndonos, le conté que yo era un ingeniero especializado en armas y que estaba concursando para un puesto de dos años en la armada, así de trabajar en la industria armamentística del país, ella por su parte, me dijo que terminada la universidad había sido contratada por un banco local donde se desempeñaba como ejecutiva. Le converse sobre los tipos de armas de las naves de la marina, llamándome la atención de que ella se entendía del tema, haciendo comentarios con argumentos muy válidos, le pregunté en qué modo se había enterado de tantas características navales, ella me dijo ser hija de un almirante retirado y que, en su niñez y juventud, su casa estaba siempre llena de revistas navales y fotografías de naves ejercitándose, así que había leído sobre el tema en ese periodo. Terry me ofreció una cerveza y continuamos conversando amenamente, luego me pidió de acompañarla al parque para el paseo diario a su mascota Lancer, nos demoramos cerca de una hora y media en pasear con el perro, un paseo que me parecía como si fuésemos una vieja pareja de esposos o enamorados, por lo que no me pareció extraño cuando una vez que regresamos, ella se fue al baño y volvió vestida como lista para irse a la cama. Ella lucía muy hermosa con una bata cortísima que apenas cubría sus calzoncitos, se sentó a mí lado, yo continué como si nada, pero me acerqué a ella y tomé su mano, ella se estrechó a mí y nos besamos por primera vez, le propuse que nos bañaremos juntos y ella aceptó, ella me tomó de la mano y nos fuimos por la ducha, nos desnudamos e ingresamos a la bañera y rápidamente comenzamos a follar ahí, Lancer estaba recostado cerca del lavamanos. Fue la primera vez que pude apreciar la belleza de ella y que maravilloso era hacer el amor y acariciarla toda, nos quedamos sentados en el agua tibia, la temperatura, el tacto, el silencio y la visión de su belleza me trastornaban, yo me vine dos veces en su chocho hambriento, esas fauces rosáceas que devoraban a mi pija y la succionaban con potentes músculos, ella araño mi espalda y se sacudió con violentos brincos sobre mi sexo que horadaba su chuchita estrecha. Después de un rato nos alzamos y ella me tendió una toalla amarilla para secarme, la enrolle alrededor de mi cuello y tomé su toalla rosada y empecé a secar las gotas de agua que resbalaban sobre su cuerpo, sus tetas y se perdían hacia abajo en la convergencia de sus muslos, Terry se inclinó para besar mi verga, su culo estaba en la dirección de donde estaba Lancer, el perro se levantó y hundió su hocico lengüetero en su chocho, Terry dio un salto y me miró angustiada, yo la bese y le dije … está bien, no te sobresaltes … mi mano se apoyó detrás de ella y la invité a inclinarse y dejarse lamer por Lancer, sus gemidos y la posición que adopto abriendo sus muslos, me hicieron entender que no me había equivocado y que ella disfrutaba con la lengua del perro. Mi vergón estaba otra vez más duro que el acero, veía que ella rotaba su culito gozando inmensamente, la nariz fría de Lancer insertada en su culito, y su hocico dándole y dándole a su chuchita bañada, Lancer lamía su chocho sin descanso, a veces giraba un poco su cabeza como si se hubiese saltado algún pedacito de su chocho sin lamer, lo buscaba, hurgaba y acometía con fuerza a lamerlo por completo hasta que lo encontraba y lo alcanzaba con su lengua larga y resbalosa. Terry estaba casi en cuclillas, gemía y gritaba cuando Lancer forzaba su morro más y más adentro de su chocho … pensé … de un momento a otro esta chica se me desmaya con tanta estimulación … pero no, ella se sacudía toda, estremeciéndose y de su chocho escapó un chorro amarillento de orina al momento de ser embestida por un orgasmo muy superior al que experimento conmigo … este perro se las trae, pensé. Ella se aferró a mí con las pocas fuerzas que le quedaban después de la locura y lujuria que su cuerpo padeció, me miró con mucha ternura y me dijo perdóname, me deje llevar … Terry … amor … no digas nada, me pareció sensacional y genial lo que me has regalado, te lo agradeceré todo el resto de mi vida … no tienes nada que decir ni explicar, estoy emocionado de estar contigo y espero estar mucho tiempo más junto a ti, ella se abrazó fuerte a mí en sollozos. Miré a Lancer que daba vueltas y más vueltas girando atrás de ella, doble en cuatro mi toalla y la puse sobre los azulejos del piso, Terry me miró profundamente y se arrodilló, Lancer salto sobre ella y la montó, con una maestría increíble, bastaron solo pocos estoques y sentí su grito y gemido al sentir la verga de él penetrando sus delicadas partes íntimas, sus pechos y pezones se endurecieron sintiendo su bola deslizarse en lo profundo de su chuchita, Lancer frenéticamente martillaba su vergota dentro su vagina, Terry con su espalda arqueada gozaba los embates del perro, sus ojos estaban cerrados como en un trance, había una conexión más que física con su mascota, era espiritual, ella se entregaba totalmente a él. Lancer explotó dentro de ella haciéndola sacudirse en espasmos de lujuria, Terry cruzó sus piernas y apretó la bola que palpitaba viva dentro de su chocho haciéndola sentir un zumbido que llegaba al cerebro, los chorros de esperma se esparcían dentro su chocho causándole escalofríos, gruñidos, aullidos, quejidos, suspiros, y su respirar jadeante, estaba enloqueciendo y se aferraba a mis brazos buscando sustento, estaba empalada, abotonada a la verga de Lancer, alzó delicadamente su cabeza y su boca se encontró con mi polla que se balanceaba dura como el granito, ávidamente la engulló, el morbo de la situación era tanto, ver a esta hermosa chica pegada a su mascota, que fue inevitable que me corriera con un aluvión de esperma dentro de su boca, Terry tosió y algunos filamentos de mi esperma resbalaron hasta su barbilla, me miraba entre divertida y sorprendida con ojos centelleantes, jamás vi una mujer tan bella. Lancer había puesto sus cuatro patas en el piso y estaba como medio atravesado con Terry, su vergota gigante descansaba dentro el cálido chochito de ella, Lancer confiado de su ama esperaba con respirar agitado y media lengua fuera de su hocico, su culo todavía se movía en forma leve, estaba todavía bombeando semen dentro de ella, Terry sentía su chocho siendo invadido por algunos cientos de millones de espermatozoos que dan inicio a una alocada natación hacia su matriz, un cálido hormigueo recorre todo su cuerpo. Al improviso Lancer levanto una pata y quedo amarrado a Terry culo con culo, luego jaló un par de veces hasta que con un sonoro “floosch”, se liberó del apriete de su conchita, Lancer se giró y comenzó a lamer los flujos que emanaba desde el chocho de ella, arrancándole gemidos y nuevos grititos, y nuevos espasmos, y nuevos orgasmos, Terry se sacudía de placer, pero estaba exhausta y su cuerpo cansado reaccionaba con menos vehemencia a las lengüeteadas de Lancer, tomé su mano y la conduje bajo la ducha y la ayudé a lavarse, luego la envolví en una toalla fresca y limpia y en brazos la llevé sobre su cama. Terry se estrechaba a mí, quería un contacto humano luego de haber sido poseída brutalmente por un animal, gemía y llorisqueaba … quizás que cosas pensaras de mí, dijo ella entre sollozos … no soy una buena mujer, agregó … cuando quieras te puedes marchar, concluyó … amorcito, porque no me quieres entender … te quiero, y después de esto, estoy más seguro de querer amarte … tu eres única, eres genuina, eres real, te quiero como eres ahora y no quiero que cambies … ¿lo entiendes? … ella guardaba silencio como buscando las palabras apropiadas, se quedó pensando. Entonces amor mío … ¿te gusto lo que viste? … por supuesto, tesoro, respondí … fue realmente maravilloso viendo tu placer y participación a hacer el amor con Lancer, fue muy estimulante para mí … entonces eres cachondo como yo, dijo ella … como tú y como Lancer, dije sonriendo … Terry se giró y me besó tierna pero apasionadamente … habíamos sellado el inicio de nuestra relación basada en la confianza y lealtad. Esa noche ella apoyada en sus codos, acariciaba mi pija con sus suaves pies, podía doblar sus dedos y encorvar la planta de su pie llegando casi a aferrar mi polla como con una mano más, su flexibilidad era increíble, me pajeaba con sus pies y pasaba la lengua por sus carnosos labios, como si lamiera mí verga, su cuerpo emanaba erotismo por todos sus poros, sus piernas torneadas y alargadas sobre mi pene, hacían ver sus muslos contraídos presionando los labios mayores de su chocho, su ojos de océano destellaban chispas ardientes que golpeaban mis pupilas, micro estimulaciones que se transmitían por mis vasos sanguíneos que abultaban la erección de mi glande hinchado a mas no poder. Terry ágil como una gata se enderezo y arrodillo a mi costado, aferrando mi pene palpitante y que ya despedía diminutas gotas perladas que brillaban en el ápice de mi verga, estrechando sus dedos alrededor de mi pija, hizo deslizar algunas de ellas bañando su mano, abrió ligeramente sus dedos para untar toda la longitud de mi polla y lubricar la delicada piel y pajearme suavemente, eché mi cabeza hacia atrás e hice alzar mí pelvis en reacción a sus lascivos movimientos, ella mordía sus labios con sus ojos fijos en el cráter que eruptiva más y más gotas. Sus cálidos labios envolvieron mi vergota, miré hacia abajo y vi solo sus enmarañados cabellos que subían y bajaban, la sensación era sublime, todo adquiría un significado sensual y sexual al lado de ella, se sentó a horcajadas sobre mi vientre, tomó mis manos y se las llevó a sus túrgidas tetas … me miraba con esos ojos calentones, resplandecientes de lujuria, con sus manos sobre las mías, me hizo estrujar sus masas mamarias endurecidas por la excitación … tómalas, me dijo … apriétalas … aférrate a ellas como si estuvieras pendiendo en un precipicio, jálame los pezones y encarámate sobre la grieta del abismo bajo tus pies … son tu salvación … tironea mis senos con fuerza … mámalos … chúpalos … hazme vibrar con tu lengua, tus labios y tus dientes … mientras me incitaba y excitaba, sus chocho empapaba mí barriga haciendo círculos y masajeando con sus vellos púbicos en las cercanías de mi ombligo, sus flujos bañaban mi tez. Me llené la boca con sus primorosos senos, pero estaba sediento de ese charco que se estaba formando en mi ombligo, así que agarré sus caderas y coloqué la fuente de néctares al alcance de mis labios, sus gemidos se hicieron más vibrantes, su chuchita maravillosamente empapada venía penetrada por mi lengua una y otra vez, todo el zumo de chocho se versaba en mi boca, el vaho de su sexo caliente llenaba mí nariz … que maravilla de mujer, pensé … Terry perdida en el edén sexual de sus sentidos, masajeaba, halaba y tironeaba sus pezones … chillidos y grititos escapaban de su boca respirando con jadeos y estremeciéndose cuando mis labios se cerraron sobre su clítoris erecto cual diminuto pene … mamé la minúscula verga absorbiendo más y más caldos de su esencia de hembra … sus estremecimientos aumentaron y ella se plegó hacia adelante sacudiéndose violentamente y escapando del asedio de mi boca a su sexo tembloroso … detente … no puedo más, decía revolcándose sobre el lecho. Cubrí su cuerpo casi desvanecido que apretujaba sus muslos con sus manos tapando su hendedura vaginal, remezones esporádicos golpeaban su humanidad y estiraba sus piernas como acalambradas, no cesaba de emitir gemidos y suspiros con su pesado respirar jadeante, la acompañé mientras se hundía en un sueño reparador. Terry se despertó y sus energías estaban intactas, salto del lecho y fue de carrerita al baño, me desperecé en su ausencia y olí mis manos perfumadas de sexo, luego ordené las almohadas y me acomodé sentado a esperarla, Terry había peinado sus cabellos y su rostro lucía fresco y radiante, se acercó con una bandeja con bizcochos y café caliente, mientras compartíamos brioches y bebidas, Terry comenzó a contarme sobre su vida. Me dijo que su madre había fallecido cuando ella tenía cinco añitos, así que su padre había sido quien la había criado, por el trabajo de él, recorrieron muchos países, había asistido a diferentes colegios en Europa, tres años en Alemania, dos Años en Italia, siempre en instalaciones navales de la armada. Cuando ella tenía cerca de catorce años, su padre fue enviando a la Base naval de Karachi en Pakistán, en el colegio conoció a dos chicas británicas, otra de Idaho y todo el resto de las muchachas eran pakistaní, no había estudiantes hombres, no había colegios mixtos, ella hizo amistad con chicas del lugar, se sintió más cercana a ellas. Siendo adolescente en desarrollo, Terry preguntó a las chicas pakistaníes como lo hacían para tener chicos, novios, prometidos … la respuesta de Alaya, su amiga, le pareció descabellada … perros … no podemos tener relaciones sexuales con chicos por estar prohibido por religión y por ley, puedes ser encarcelada y castigada públicamente si eres promiscua, entonces lo hacemos con nuestras mascotas que generalmente son perros, ellos no nos pueden delatar, además, tu mascota te coge por el culo porque la vagina es solo para el matrimonio y debes llegar virgen a tal evento, de lo contrario puedes ser repudiada por tu marido y también por la sociedad. Alaya le dijo que su hermana era casada con un oficial de la armada pakistaní y la invitó a la casa de ella para enseñarle más cosas sobre toda esta rareza, Terry curiosa y un tantito excitada aceptó y programaron la visita para el siguiente fin de semana. Terry pidió permiso a su padre para ausentarse ese fin de semana y junto a Alaya, se fueron a casa de Ebrah, la hermana de Alaya, se saludaron y comieron algunos frutos y dulcecitos preparados por Ebrah, entonces Alaya conversó con su hermana, pidiéndole de mostrar a Terry como las chicas se las arreglaban sin chicos, Ebrah la llevo al patio enorme de la propiedad donde un garaje sería el lugar de la demostración. Había dos perros, Brutus, un gran danés y Ursus, un pastor alemán, Alaya se quitó su falda y calzoncitos, Ebrah ayudó a Ursus a colocarse detrás de la muchacha, el perro comenzó a lamer ávidamente a la chica que muy pronto comenzó a gemir y reía entre excitada y nerviosa, Ebrah ayudó al perro a encontrar el pequeño ano de Alaya, la que gritó al ser penetrada, el perro exaltado y excitado comenzó un furioso martilleo al culito de Alaya, la que se contorcía en una mezcla de dolor y goce, la gruesa pija junto a la bola del animal habían abotonado a la muchacha, algunas lágrimas se deslizaban por sus mejillas, pero con una sonrisa les aseguro que todo estaba bien, el chocho de Terry ardía en secreciones hirvientes que empapaban sus calzones, había levantado su propia falda para meter sus dedos en su vagina caliente. Ebrah se despojó de su bata y quedó totalmente desnuda, se acercó a Brutus y lo soltó de su cadena, el perro libre enterró su hocico entre sus muslos, ella caminando con dificultad, acomodó un colchoncito a tierra y se arrodilló, el gran danés la monto de inmediato tratando de aparearse con ella, cosa que logró con poco esfuerzo, la gigantesca verga del animal se adentró en el chocho de Ebrah, la que cerró sus ojos y aferró los bordes del colchón para mantenerse ante las embestidas bestiales de Brutus que hacían balancear sus tetas con fuerza. Las dos mujeres estaban abotonadas y gozando de las pijas perrunas, Ebrah se estremecía esporádicamente, arañando el colchón con sus uñas y encorvando su espalda, ambas gemían y gritaban continuamente, Terry estaba desesperadamente follando su chuchita en busca de un desahogo muy necesitado, Alaya llamó su atención ya que el pastor alemán había zafado de su trasero y estaba limpiando su polla, Terry tuvo una agradable sensación de hormigueo en su chuchita al ver la tremenda verga que Ursus lamía con fervor. Ven, le dijo Alaya … vamos a acariciar las tetas de Ebrah, a ella le gusta mucho y está todavía pegadita a Brutus, se acercaron a la mujer una a cada lado y comenzaron a estimular las grandes tetas que colgaban de su torso, Ebrah Gemía y rotaba su culo conectado a la gruesa verga del Gran Danés, Terry se agachó a mirar el chocho rebasado de polla y vio parte de la bola de Brutus que comenzaba a salir del chocho de Ebrah …ella chillaba y meneaba su trasero … controlaba al perro manteniendo sus patas aferradas, pero el perro era demasiado alto y la pija resbaló fuera de ella, un mar de esperma reventó fuera de su vagina. Ayúdame Ebrah, dijo Alaya … es el turno de ella … Ebrah con su coño chorreando esperma camino de rodillas y se agarró al coño de Terry, esta abrió sus muslos para disfrutar las lamidas de la mujer, Ursus, el pastor alemán, daba saltitos detrás de ella queriéndola coger, Alaya lo tomó del collar diciéndole … para Ursus, ¡no! ella no es para ti … Ebrah continuo de rodillas comiéndose el chocho de Terry, la cual gemía y jadeaba ya muy excitada … Ebrah alzándose, dijo … creo que esta lista, la tomó de la mano y la acompaño hasta el colchón, Alaya iba detrás con Ursus que trataba de saltar sobre cualquiera de las tres hembras. Terry se acomodó de rodillas en el colchón y Ebrah insertó un par de dedos en su chocho, Terry se quejó con lascivia y apretó sus nalgas, la mujer dijo … esta empapada, trae a Ursus … Alaya acerco a Ursus al trasero de Terry y este la lamió un par de veces y de inmediato la montó … Alaya tomó la verga de Ursus por entre sus cuartos traseros y metió la aguzada puntita dentro de la almeja de Terry, al instante Ursus comenzó a follar el estrecho coño de Terry, esta era su primera vez con un amante canino, pero la respuesta de su cuerpo fue instantánea, tuvo un orgasmo apenas sintió que una mole de carne se había adentrado en su chuchita. Terry abotonada a Ursus, el animal la cogía casi con fuerza y con una pasión desmedida, su cuerpo rozagante y juvenil se sacudía casi en continuación en convulsiones orgásmicas, que iban y venían, todos los temores de ella habían desaparecido, el ardor y la fogosidad intrínseca de la chica, la hacían danzar con su culo en alto y su chocho relleno de polla perruna, ese fin de semana comenzó todo, las tres hembras se turnaron a diario a joder con ambos perros, al finalizar el domingo Brutus abotonó a Terry, le sacó lágrimas, pero también los orgasmos fueron más intensos. Terry regresó con su padre y lo primero que le solicitó, fue de comprarle un perro, el fin de semana siguiente su padre la acompañó a la tienda de mascotas y salieron de allí con un labrador color chocolate de nombre Choc. Choc fue el primer compañero de Terry y un par de años atrás fue sacrificado por haber contraído un cáncer incurable. Ahora su nuevo amigo era Lancer, que vivía con ella desde hace unos seis meses. Terry sentada desnuda en la cama y con sus rodillas en contacto estrecho con sus senos, había contado la historia de su vida a Mark, este lanzó un suspiro al aire concordando y aceptando la veracidad de los hechos, ella agrego que hasta este momento sus pocos novios jamás supieron de los perros, solo él, ella le dijo que cuando Lancer no le gruñó y aceptó sus cariños, ella supo que estaba delante a un ser sensible y especial que no debería dejar ir por ningún motivo y en el cual podía confiar. Mark se sintió halagado y acurrucándola en sus brazos la beso con ternura y pasión, Terry con una mirada seria, severa e inflexible, agrego … ten presente una sola cosa, no acepto ni la traición ni la hipocresía y la palabra “perdón” no está en mi diccionario, si me tomas es porque me quieres, si te acepto es porque te quiero, no lo olvides. Él conmovido profundamente la estrechó a su pecho como sellando un pacto de amor, ella se dejó abrazar y acariciar. Así, nuestra relación va adelante por los dos últimos años, como decimos en la marina, viento en popa, la amo y ella me ama. Comentarios, criticas, experiencias propias y todo lo que sirva para mejorar mi relatos, se agradece. Escribir a: [email protected]

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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