Relatos Eróticos de Voyeurismo


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Vi como se la chupaba en el metro

2019-12-01


Cada día es lo mismo, salir del trabajo y dirigirme al metro que me lleve directo a casa, ya se sabe que en algunas líneas del metro a cierta hora las personas les da por ponerse más cariñosas por decirlo así. Yo esperaba el metro como de costumbre, me llamó la atención como una pareja demasiado cariñosa se besaba con mucha pasión, en mi mente dije: no pueden esperar a llegar a un hotel. En verdad llamaban mucho la atención de todos pues como mencioné prácticamente estaban fajando en el metro, me incomodé un poco pero después de verlos comencé a excitarme y no les quitaba la mirada de encima. Al llegar el tren se metieron súper rápido y se sentaron justo enfrente, la mujer llevaba una falda tipo licra que le permitía al chico tocarle su colita como quisiera, ella saco su pene y comenzó a matarlo, me excite mucho en ese momento, no podía dejar de verlos el tamaño de esa verga era deliciosa, cabe mencionar que el chico no era feo y esa verga uuuf, en fin no deje de verlos la chava se tragaba esa verga con tanto antojo, mientras tanto él tocaba su trasero y metía un dedo en su ano, note que el me miró con ojos de pervertido lo cual me apeno demasiado, pero no podía dejar de ver, él le tiró su leche en la cara cuando vi que habían terminado baje en seguida del tren, y espere llegar a casa para poder masturbarme. Este es mi primer relato.

Autor: Jime97 Categoría: Voyeurismo

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Angie 2 - Sentadillas en el colegio

2019-11-24


Angie 2 - Sentadillas en el colegio Continuación de: Angie I Al otro día me sentía algo cansada, pero más aliviada y con el fuego latente resonando por mí ser, me arreglaba para el colegio con mi buzo para educación física, era mi día para entrenar y liberar energía. Tome mi desayuno, me despedí y me fui a tomar el bus. Teníamos educación física a la primera hora, así que una vez pisado el colegio pasaba directo al baño a sacarme el buzo, ya que por reglamento teníamos que ocupar la ropa del colegio camiseta y calzas rosadas con calcetas blancas. Al principio me acomplejaba, mis compañeros miraban sin disimulo, me daba mucha vergüenza, hasta que gracias a las palabras de mami ya lo aceptaba, me quería así, ahora me sentía bien, orgullosa, y aparte las calzas me quedaban bien ajustadas, me causaba gracia que sufrieran por solo verlo. Así que solo me concentraba en los ejercicios con energía y motivación, pensaba que me caería bien liberar más energía, iba mentalizada cuando se me cruza Don Facundo (Era un auxiliar del colegio que hacía tareas múltiples, como aseo general, abrir y cerrar salas, los baños, recolección de objetos extraviados, era una buena persona, siempre le conservaba, un señor humilde, muy respetuoso y educado, hasta me producía algo de atracción). Don Facundo: Hola señorita, como está usted? Yo: Muy bien Don Facundo como está usted señor, cómo va el trabajo, como lo trata la vida. Don Facundo: Bien mija, acá luchando, siempre con la sonrisa a pesar de todo. (En ese momento recordé por palabras de él que ha sufrido mucho, era huérfano y perdió a su hija cuando tenía 10 años) Yo: Tiene que ser fuerte, acá estamos para ayudarlo y darle sonrisas para que sea más feliz, usted es un ejemplo señor y aquí todos lo queremos mucho. Agache la vista porque sentía cariño por él y su tristeza me llegaba, hasta que un pensamiento me hizo recordar a mi hermana y su morbo asociado, la fantasía del conserje, la palabra me quedo resonando dejándome con cara de pava, mire a Don Facundo como tal y lo internalice en la fantasía de Lucía, inmediatamente comencé a imaginar a mi hermana con Don Facundo, no sé con qué cara baje mis ojos a su pecho, tenía de esos trajes de mecánicos con 2 botones sueltos, se le alcanzaba a ver su pecho velludo con pelos blancos y uno que otro más oscuros, le daba un toque recio, de madurez, si bien tenía algo de pancita se encontraba muy marcado físicamente. Estaba hipnotizada, quería bajar la vista y mirar bien su cuerpo, pero me pareció demasiado, no me atreví, solo recordé cuando un día bajo un potente sol Don Facundo cargaba unas piedras en musculosa, completamente sudado, todas quedamos muy sorprendidas de lo bien conversado que se encontraba Don Facundo. No sé cuánto tiempo pasó durante mis pensamientos hasta que Don Facundo preocupado por mi comportamiento se acercó a mí y muy gentilmente me puso una mano en mi brazo y la otra en la espalda muy sutilmente, como previniendo un posible desmayo y me pregunto si estaba bien. Ese contacto fue como una descarga de corriente con tales pensamientos, sentir sus manos grandes y maltratadas, muy ásperas producto del trabajo pesado, hacer contacto con mi delicada y suave piel, sentir ese raspadito, escalofríos me invadieron y tuve que apoyarme entre sus brazos para disimular. Yo: Ay disculpe Don Facundo que no me he sentido muy bien, ando en mis días, y es que ando algo alterada y sensible, discúlpeme. Don Facundo: No pasa nada señorita, esta segura, se siente mejor?, si gusta la acompaño a enfermería? (Mientras mantenía cada una de sus mano se mantenian en mis brazos a la altura de mis pechos mirándome fijamente, sus manos involuntariamente me apretaban muy suave esperando mi respuesta, pero otra vez mis pensamientos me jugaban una mala pasada delatando mi condición de necesidad, imaginaba a mi hermana besando el pecho velludo de don facundo queriendo bajar hasta su intimidad, mi pecho se empezó a agitar y no sabía que decir, solo sentía.) Don Facundo: señorita está bien, está respirando muy rápido, y preocupado me miró directamente a la altura de mis senos, exclamando: señorita su pecho esta algo agitado (Ese me comentario me hizo un mar de agua, opino sobre mi pecho). La llevaré con el doctor. Yo: Al escuchar doctor me salí del contacto y volví a mí posición, recobre los sentidos y empecé a calmarme, me excuse mintiendo que a veces me pasaba y me iba a otro mundo, que ya me sentía mejor, que solo duraba un instante. Don Facundo: Que bueno señorita, ya me estaba asustando, sus ojos estaban perdidos, en otro mundo y su corazón parecía querer salírsele del pecho, pero está bien, es bueno a veces irse a otro mundo (fijando nuevamente su vista sobre mis pechos ahora más calmados). Sonrojada respondí: gracias Don Facundo, gracias por todo, ya llegaron los profesores, debo irme, que tenga un buen día. Don Facundo: Buena suerte señorita. No pretendía que este día comenzara así, pero creo que mi calentura, más la situación con mi hermana, me tenían muy alterada, lo recordaba constantemente, se me venían imágenes a la cabeza sin quererlo. Sería parte de mi despertar sexual el tener que lidiar con tales situaciones. Mientras caminaba asimilaba el hecho con Don Facundo, sus caricias con sus grandes y ásperas manos, y como me miro los senos sin disimulo, talvez este mirando mi trasero pensé, lo que me electrizo entera. Llegando al círculo con mis compañeros, el profesor de los chicos nos explica que nuestra profesora tuvo que ir hacerse unos chequeos médicos porque será madre, y que el realizará ambas clases. Quiero comenzar ya y apartar todas las ideas en mi cabeza, me siento incomoda tan caliente en una clase, pero todo había ocurrido sin intenciones, o así quería creer. Me di cuenta que el profesor mando a los chicos a correr a la cancha de futbol, mientras que nosotras nos quedamos en el gimnasio. El profesor nos hizo dar 7 vueltas por el gimnasio y comenzamos, iba intentando concentrarme en correr, mientras veo a Don Facundo reparando un camarín, me observa y me saluda, hago lo mismo sonriendo, sigo corriendo imaginando si me estará observando, me estremezco y sigo tratando de enfocarme correr, pero al pasar a las siguientes vueltas por donde Don Facundo me ponía ansiosa y corría con más energía para que me viera, así hasta completar. El profesor luego nos hizo hacer series de abdominales y velocidad, para luego informarnos que tendríamos prueba de piernas. La prueba consistía en hacer 22 sentadillas en 60 segundos, saldríamos de una a la vez, éramos 22 mujeres en nuestro curso. Así fuimos saliendo alfabéticamente, me divertía con las caras de mis compañeras, algunas motivadas, otras que apenas podían, hasta que salió un compañera que también está un poco nalgona, pero menos que yo, y me impresiono ver como se veía desde atrás, sus pompis se expandían cuando bajaban y se contraían cuando subían, la calza se le incrustaba más adentro con cada subida, el profesor estaba con una gran sonrisa, aparte se ponía detrás de una para mirar a gusto, luego de ya llevar varias, la niña lo hacía más lento, y veía como el profe gozaba del espectáculo. Volví a imaginarme pensamientos de mi hermana y Marcos con sus fantasías, pero lo que más me daba curiosidad, era como me iba ver yo. Escucho unas voces conocidas, saliendo de mi trance volteo a ver y veo que se acerca el Director con el profesor de Biología, miro más arriba y hasta Don Facundo lo veo observando las sentadillas de mi compañera. El director con el profesor de biología saludan al profesor de ed. Física mientras continúan su hablar acerca de las instalaciones y las remodelaciones que deben hacerse, pero también miran de reojo sin perder detalle. Me doy cuenta que sigo yo, estoy ansiosa, no sé porque me genera tanta curiosidad saber cómo me veré yo, aparte que los mirones me dan mucha vergüenza, intento dibujar sus reacciones cuando me vean. Me pregunto si Don Facundo ira a observar. Sumida en mis pensamientos hasta que el Profesor llama mi apellido, me presento en el lugar indicado, estoy muy nerviosa, pero pienso que lo importante es la nota, y que debo concentrarme y hacerlo bien, me siento confiada, ya que siempre he sido fuerte con piernas, solo serían 60 segundos. Así que cierro los ojos, me pongo en posición, flexionando las piernas parando un poco la cola, esperando el silbato de partida, pero pasan 5 incomodos segundos donde me pongo como tomate estando en esa posición hasta por fin escucharlo. Comienzo lo más rápidamente y efectivamente al bajar las primeras ocasiones siento que mis pompis se expanden mucho y que con cada subida el calza se me incrusta más entre ellas, creí hasta escuchar un murmullo como “uffff” del descarado profesor de educación física, sin desconcentrarme sigo a un ritmo constante y veloz, imagino las caras de los mirones, y sobre todo la de Don Facundo (me preocupaba que mi cara fuera relajada, y empecé a intentar disfrutar el momento, cerré los ojos). Subía y bajaba lo más rápido que podía ya ajena el exterior, sentía la sangre caliente y eso me daba más fuerza y coraje, cada instante disfrutaba más ser el centro de atención de mis educadores. Recordé a mama y las palabras de Marcos, es herencia familiar, me estaba dando cuenta que disfrutaba provocar, comencé a sonreír muy placenteramente, imaginando como miraban mi trasero, las morbosidades que imaginarían conmigo, estaba disfrutando levantar pene pensé, al igual que mama y mi hermana, era como un reconocimiento, un despertar. Sobre las 17 sentadillas, mi velocidad era menor producto del cansancio, cuando justo un recuerdo fue impulsado por mi mente: Lucía moviendo su cintura y trasero mientras era penetrada. Con esas imágenes las últimas las hice más lento, disfrutando cada bajada y cada subida, como si estuviese montando. Sentía mis pompis querer romper las calzas de lo incrustadas que estaban entre mis nalgas y me presionaban mis sensibles intimidades, hasta ese instante no me había percatado que mi pupi estaba algo húmeda. Cuando ya faltaba la última recordé a Lucía como miraba a Marcos por sobre el hombro mientras la penetraba, me iba a dar vuelta, sentía curiosidad, quería ver sus expresiones viendo mi trasero moverse, deseándome, hasta que un rayo de razón me detuvo y me trajo a tierra, recordando el lugar donde estaba y con quiénes, decidiendo quedarme con la curiosidad y terminar mi examen (Luego me di cuenta que el despertar sexual nublaba mi racionamiento). Se hizo un silencio de unos 3 segundos, donde profesores y director me miraban rojos e incrédulos, luego vi como el profesor de educación física con un bulto bastante pronunciado, se veía un gran bulto mejor dicho, y no sé porque sentí satisfacción, era el primer pene que paraba. Mire donde Don Facundo y no estaba, me dio algo de pena, me preguntaba si me había visto, en cierta parte era el quién más me ilusionaba que mirará. El Director con el profesor de biología quiénes ambos estaban con sus celulares abajo haciendo no sé qué, para luego irse conversando en voz baja. La clase siguió con otras compañeras restantes, el profesor a las que estábamos listas nos mandó a bañarnos. Muchas chicas decidieron quedarse jugando voleyball, yo sin embargo preferí asegurar las duchas con agua caliente, son 4 duchas individuales y separadas para casos especiales, y como premio al esfuerzo para los que terminan los ejercicios antes. Necesitaba relajarme y calmar el torbellino de calentura que con cada instante se incrementaba. Las duchas deben ser solicitadas al profesor de ed. Física Rolando, cuando me acerco a preguntarle me responde coqueto: Te ganaste tu ducha caliente Angie, tus piernas tienen bastante potencia para levantar ese cuerpazo que tienes, aparte debes estar bien sudada. Viejo caliente pensé, me habría estado hablando en doble sentido con lo de caliente y sudada, mi mente comenzó a trabajar, aparte le dijo a su alumna que tenía un cuerpazo. Tome las llaves y me fui lo más rápido posible, ese viejo zorro me había calentando con esas palabras , como si oliese mi condición de adolescente caliente y necesitada, me hizo humedecer más mi pupi, que ya estaba muy húmedo. Me estaba gustando dejarme llevar, tantos años de represión me dejaban expuesta a desear disfrutar mi erotismo, mi sensualidad, y lo que más sentía mi cuerpo, sexualidad. Ahora tenía que encontrar a Don Facundo porque él manejaba las llaves, eche un vistazo alrededor y no lo veo. Me encamino a su estancia, una salita contigua a los baños, pero tampoco está ahí, frustrada y con la mala idea de tener que recorrer el colegio buscando a Don Facundo empiezo a ver si alguna ducha ya está abierta y para mi suerte la continua a su salita lo estaba, talvez el dejo abierto antes pensé, y entre. Al parecer alguien se había duchado pensé cuando veo dibujarse una silueta masculina con cuerpo velludo y marcado, con algo de pancita, recién salido de la ducha, bajo más la vista y veo su pene, llena de vergüenza levanto la cara y veo a Don Facundo con los ojos como platos muerto de vergüenza, mi corazón se aceleró, y la misma sensación que viví cuando descubrí a mi hermana, el tiempo se detuvo, mis oídos rezumbaban, mi sangre hervir, no podía dejar de observar su cuerpo fornido, deseosa vuelvo a mirar su pene, y rápidamente se tapa con su toalla y se fue a vestir detrás de la duchita. Don Facundo: Disculpe señorita, que vergüenza por dios, lo siento tanto, quedaban 25 minutos aún de clase que pensé que podía bañarme antes, lo siento mucho mi niña. Todos sabíamos que Don Facundo también se aseaba ahí, pero jamás en nuestros horarios, hacía mucho calor, y él trabajaba duro, lo podía comprobar ahora mirando su cuerpo, brazos y piernas tonificadas, pectorales marcados con algo de pancita, era bebe, no como la de mi padre que está bien panzón recordé. Yo: Discúlpeme usted Don Facundo, yo entiendo que quiera asearse con tanto trabajo y tanto calor, esta también es su ducha, yo no sé qué decir, me da tanta vergüenza haberlo importunado, yo lo andaba buscando para pedirle una ducha, discúlpeme a mí por no preguntar antes de entrar, pero vengo tan cansada, la prueba estuvo muy dura. Don Facundo: si señorita ya casi estoy, y sí que la estuvo, pero usted fue de las mejores. Me estremecí, sonreí sin poder evitarlo, Don Facundo me había visto hasta el final, talvez se la abre puesta dura y se vino a masturbar fantaseaba. Tiene mucha potencia en sus piernas, usted sería una gran montadora de caballos, como lo era mi hija. Usted es tan perfecta, siempre es un agrado observarla, con todo respeto mi niña. Yo: Gracias Don Facundo, es usted muy amable y galán por lo que veo, seguro fue un Don Juan cuando joven y conquistaba muchas jovencitas, no me diga cosas que me sonrojo (Estaba coqueteando con Don Facundo, que me pasaba). Don Facundo: jajaja que ocurrencias señorita, bueno si, algunas, pero ninguna tan bonita como la campeona de las sentadillas, pero a nadie le falta dios jeje (Había hecho referencia al examen, uhmmm al parecer también le habían pasado cosas con mis sentadillas). Yo: Don Facundo no me diga así que me da vergüenza jaja, aparte al final ya no daba más, necesito practicar más pero últimamente estoy algo floja (mi calentura no daba a más, intentaba actuar natural pero no me podía sacar la imagen del cuerpo de Don Facundo y su pene). Don Facundo: Para que quieres más mi niña, si así estás perfecta, tienes un cuerpo envidiablemente exquisito, está hecho para estarlo admirando por horas, obviamente se lo digo con todo el respeto que merece usted señorita Angie. Me puse más colorada y sentí como mi pupi acalambrarse, Don Facundo se estaba refiriendo a mi cuerpo, que era digno de ser admirado, mi calentura me domino y me deje llevar tomando su comentario como un halago. Yo: Usted cree Don Facundo? (Mientras con carita de niña buena me tomaba de las manos para apretar mis pechos y ladear un poco la cintura). Don Facundo: Que quiere que le diga señorita Angie, usted está hecha a mano (Dijo esto más serio, con un semblante distinto, Don Facundo también estaba perdiendo el control de su lengua, mientras ya salía de la ducha vestido con su trajecito) Yo: No cree que estoy algo gorda? Poniendo mis manos en la cintura mirando hacia abajo. (Mientras modelaba con posturitas como niña juguetona, necesita más placer, más estímulos, era una oportunidad única con Don Facundo, en una situación tan íntima, mi deseo me pedía más información, quería jugar con Don Facundo, que se refiriera explícitamente a mi cuerpo). Don Facundo: Como cree señorita, tus piernas son hermosas, contundentes, bien gruesas y duras… en mi ciudad usted hubiese sido la campeona del rodeo, con esas piernas se debe agarrar bien firme, está hecha para montar. Aparte se nota que son suaves… (Don Facundo si bien se notaba distinto, sus palabras eran calmadas y sin ansiedad, eso me tranquilizaba ya que así sentía que la situación estaba bajo control y podía seguir obteniendo más) Sus palabras me hacían estremecer, me encantaba lo sincero y directo que estaba siendo, estaba admirándome con respeto y admiración, aquella melodía me llevo a preguntar sin pesarlo dos veces. Yo: Puede ser, pero siempre he creído que mi trasero es demasiado grande, que opina usted ¿? Don Facundo se me quedo mirando fijo y muy serio como esperando que todo fuera parte de una cámara indiscreta, o una mala broma de chicas mimadas, al parecer no esperaba aquella pregunta y ahí estaba como esperando algo. Impulsada por mí calentura deje de pensar y volví a decirle: ¿y bueno que opina? - Mientras me di un poco vuelta y le pare mi colita como niña buena, mientras lo miraba coqueta como si no fuese más que una simple pregunta. (No me reconocía, siempre había sido recatada en el tema con los chicos, pero viendo a mi hermana se habían despertado facetas dormidas y desconocidas acerca de mí y necesitaba vivirlas). Don Facundo se recompuso e imitando mi naturalidad muy seguro de sí mismo, mientras caminaba hacia mí, al pasar por mi lado me dijo: Eso podría saberlo si la viese como usted me vio recién al salir de la ducha, opino de sus piernas porque las veo ahora mismo, por mucho que se pegue una tela no es lo mismo, ya que estas le ajustan y sujetan su trasero haciendo comprimir su verdadera magnitud, no apreciando así el verdadero volumen de lo que usted realmente pregunta señorita Angie: su anatomía trasera… Pero de manera banal le puedo decir que su trasero es para no olvidar, por ende recordar cada noche… Sus palabras me dejaron al borde del abismo, casi al mismo grado de excitación que el día anterior, mis pechos gritaban ser escuchados como ayer, mi sangre la sentía hervir y mi corazón querer arrancarse, mientras mis pompis estaban siendo modeladas, o ya más bien expuestas de mi parte a Don Facundo para su total admiración. Donde el muy zorro quito la dosis diaria de información apelando que no estaba en condiciones de opinar puesto que no ha visto como se debe, uhmmmmm eso me hizo volar la imaginación trazando muchas situaciones donde yo le mostraba por primera vez mi gran trasero, imaginando su cara, sus gestos, sus movimientos, esperando su opinión y comentarios. Junto con eso engendro la condición si quería saber su opinión debía enseñárselo por mi voluntad. Aparte de su banalidad de recordar mi trasero cada noche, uhmmmm era demasiado para mí, Don Facundo me hizo un mar de excitación con su extrema sinceridad, todo por mi calentura de querer recibir comentarios sobre mi cuerpo. Ideas que quedaron resonando un deseo casi a****l, me sentía muy cerca del orgasmo, deseando ahí mismo bajarme las calzas que ya no daban más, y ofrecerle mis intimidades al desnudo a Don Facundo, y desatar mi calentura. Todas estas ideas fueron algunas de las que pasaron por mi cabeza en ese momento, con esas ganas de venirme y buscando esa última gota del cáliz me deje llevar y me comporte como una calienta pene y le acerque mi cola muy cerca de su pierna y le dije: Don Facundo que lastima, me hubiese gustado saber su opinión, de verdad, me ha encantado su sinceridad y la forma como me admira. Pero con sus comentarios banales me dejan algo conforme. – con mi carita de niña caprichosa. Don Facundo con cara de satisfacción sutilmente puso una mano sobre mi cintura pegándose muy cerquita y dijo cerca de mi oído: Que tenga un buen día señorita Angie, eres una jovencita muy dulce, me has alegrado el día, gracias por permitirme admirar tu belleza, no quiero olvidar jamás este hermoso día, por eso puedo pedirte un último favor? Intrigada y totalmente entregada apenas pude responderle susurrando: sii Doon Facuun..do, dii..game. Sentí como se movió para situarse detrás de mí. Don Facundo: Podría sacarte una foto?, prefiero decirlo a hacerlo a escondidas, me gusta la verdad por delante, espero que no lo tomes mal, pero con lo sincero que me has permitido ser, no podría no intentarlo. Ladee mi cabeza mirándolo sobre mi hombro y asentí levemente. Yo: Como quiere la foto, de frente o... Don Facundo: De espaldas por favor. Entregada a los deseos de Don Facundo apoye mis manos entre mi cintura e incline levemente mi trasero entre mis ajustadas e incrustadas calzas. Yo: Esta bien así doooon faaacun..dooo? (Mirándome yo misma la cola). Don Facundo: Ummmm. (Mientras sonaban los flashasos). Yo: Quee di..ceee Doon Faacun..do, están saliendo bien las fotoos? . Ya no me importaba desatar mi orgasmo con Don Facundo ahí mismo. Don Facundo: Gracias Srta. Angie, ahora si podré recordarla bien, guardo su celular y se fue dejándome así. Me fui corriendo a la ducha, me saque la camiseta bajo ella, comencé a apretar desenfrenadamente mis pechos, los estrujaba casi con violencia, bajando como pude mis calzas que mi gran trasero agradeció expandiéndose en toda su magnitud, como Don Facundo señalaba que debía ser. Sin esperar más me estruje mis pompis, las abría y las volvía a juntar, hasta me pegue solita unas nalgadas que me ponían más caliente, como Lucía las gozaba con Marcos. Para luego empezar a chuparme un dedo imaginando el pene de Don Facundo, si bien nunca había besado un pene, lo hacía con una gula que jamás había sentido, lo devoraba con placer, apretaba bien fuerte mis labios queriendo estrujar, con mucha saliva, lo que me hizo querer llevarlo a mi anito y darme esa sensación que tan rico había sentido ayer. Mi otra mano sin perder tiempo fue a mi pupi que me daba sensaciones divinamente placenteras por haber sido escuchada luego de una mañana de tanta calentura. Esos tratos a mi pupi más ese dedo atrás me tenían en otra dimensión, yo misma me penetraba mi delgado y fino dedo, que solo lograba entrar 2 cuartas parte con suerte, en ese mismo instante imagine el pene de Don Facundo y sin pensar me mande 2 dedos muy profundo como si fuese él quién lo hiciese… Estalle hasta ese momento en el orgasmo más violento de mi vida, contorneándome como serpiente, por casi 20 segundos estuve corriéndome, donde chupe mis dedos, me azote como 5 veces ambas pompis imaginando las grandes manos de Don Facundo, sumida en mis pensamientos me entregue mentalmente: uhmmmmmm Don Facunado si acepto, vuelva conmigo por favor, quiero mostrarle mi traserito sin calzas….para que pueda opinar a gusto, si se porta bien le dejo tomarme una foto así uhmmmmmmmm. Angie sin darse cuenta, se estaba esclavizando a la frecuencia y la intensidad de situaciones sexuales, sobre todo con los alicientes que había engendrado Lucía y ahora Don Facundo.

Autor: darkghostwritter Categoría: Voyeurismo

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Angie I - Pillé a mi hermana Lucía

2019-11-24


Hola, soy Angie, me gustaría contarles alguna situaciones que ocurrieron hace unos años, ahora tengo 25. Siempre he sido una chica muy alegre, sociable, muy segura, mi padre se encargó de enseñarme a enfrentar la vida, a dar mi opinión con argumentos y respeto, a sentir felicidad por lo que uno es por dentro, y no por lo que uno posee o como luzca, a valorar las cosas simples de la vida, como también mi madre que me dio su amor, su cariño, autoestima, orientación y muchos consejitos como mujer, y no menos importante hábitos de estudio. Ambos siempre fueron muy abiertos y transparente, desde los 14 años me explicaron el tema sexual, desde lo biológico, coito, proceso menstrual, el embarazo, el real significado de lo que significa unirse con otra persona tan íntimamente, un actor de amor. Sin embargo las cosas no ocurren siempre según el plan, si bien tenía una gran formación, tenía mucha más madurez en aquel entonces que mis compañeros y amigos. Nos preocupaban distintas prioridades a la hora de tomar decisiones. Todos me parecerían muy inmaduros y vacíos, algunos hablaban por hablar sin ningún porque de sus opiniones, eso lo hacía aburrido, estaba acostumbrada a la comunicación que teníamos en casa, y con los amigos de la familia, donde íbamos derivando y desmenuzando temas, aunque habían algunos compañeros que me hacían reír y eso lo valoraba mucho, pero los seguía viendo como niños, se podría decir que era muy selectiva. Todo desencadeno estando en el último año del colegio con 18 años aún no había tenido alguna experiencia, uno que otro beso con amigos de mi villa, mis compañeras comentaban sus experiencias con los chicos que agarraban, como se besaban, como se tocaban, que posiciones lo hacían, dando mucho detalle a cosas que yo no había experimentado y que solo imaginaba, aparte que hormonalmente me sentía alterada, sin razón aumentaba mi temperatura corporal, mis pechos se agitaban y endurecían, lo que me causaba un dolor punzante, andaba muy sensible físicamente y emocionalmente, me sentía quemar por dentro, solo escuchar a mis compañeras, me hacía imaginar en situaciones similares, produciéndome sensaciones extrañas y nuevas. Ante tales situaciones mi pupi se humedecía tímidamente ante la mínima provocación, me arqueaba de solo sentir esos escalofríos. Necesita desahogarme y liberar toda esa energía dentro de mí, pero no me gustaba tocarme, lo encontraba aburrido. Con el pasar de los días más aumentaba mi deseo, aunque intentará no pensar, mi cuerpo me traicionaba pidiendo alguna atención, era una bomba de tiempo, tenía que encontrar una solución. Antes dejen describir un poco a las personas que me rodean, mi padre se llama Enrique y es Chileno, de piel blanca, tiene 48 años y se mantiene bastante bien, juega tenis algunas veces para equilibrar lo que le fascina comer, y así mantener esa pancita bebe como le digo yo para mimarlo. Es dueño de una empresa de Turismo, por lo cual tiende a viajar constantemente por todo el país. Mi madre Celeste, es Colombiana, muy alegre y vigorosa, de piel morena, ojos verdes, de sangre caliente como dice ella, tiene una cara muy linda. Aparte se dedicaba mucho a su figura haciendo gimnasia y bailando todo el día, dice que es su herencia familiar, que sus genes eran muy buenos y resistente, porque su piel se mantenía muy bien a pesar de ser tan entradita en carnes, sus pechos parecen melones, muy poco caídos, de caderas anchas, piernas bien gruesas, y un trasero en forma de zapallo con nalgas muy amplias y gorditas que eran su mayor atributo. Aparte ella siempre ha sido muy desinhibida y espontánea, le gustaba saberse que tenía un cuerpo único para su edad y generar atracción en los hombres, decía que era un poder, por lo cual a veces se vestía muy provocativa resaltando sus atributos, aunque no fuera tan difícil de conseguir. Incluso cuando salíamos con Papa la miraban y le decían algunos comentarios subidos uff, como que estaba bien buena, o que pedazo de trasero señora, pagaría todo el dinero del mundo puta, donde papa solo se reía y se hacía el loquito para luego decirle cosas al oído, ella solo reía y caminaba con más ímpetu. Yo le increpaba porque no la defendía, el me respondió: una mujer con ese cuerpo y vestida así es difícil de no alabar no crees?, es imposible luchar contra lo inevitable, que la miren y le digan cosas, mientras no le falten el respeto tocándola … son solo palabras, uno les da el peso hija. Comprendí que tenía la razón, a mama le gustaba sentirse linda y admirada junto a su hombre vistiendo ropas provocativas, brillando como una estrella, le daba fuerza y energía, ella se sentía bien, aparte papa la entendía y parecía también disfrutar que admirasen a su mujer, muchas veces la tomaba fuerte de la cintura como diciendo es mía, o le daba unos buenos besos apasionados, era muy incómodo para mí, ver a tus padres así en pleno centro comercial, pero sabía que así era su forma de ser, sus gustos, era parte de su confidencialidad como pareja, yo mientras me hacía la loca. Finalmente estábamos mi hermana y yo, ella es 5 años mayor que yo, se llama Lucía, ambas heredamos la genética de nuestra madre, aunque somos trigueñas, ella es un poco más blanca que yo, es más parecida a papa, y su cuerpo es mucho más proporcionado y simétrico, en el sentido que todo lo tiene bien puesto, lindas formas pero sin exageración. Debe andar en 92-64-96. Yo sin embargo soy la imagen viva de mi madre. Mis senos creo que son como naranjas, bien puestos en su lugar, mi cintura está bien, algo con grasita pero lo normal, mis caderas amplias debido a mi trasero, herencia familiar, que debo reconocer es grande, desde cierta edad los chicos se daban cuenta y hacían comentarios, aparte sufría con la espalda, un tiempo pensaba que era demasiado, que se veía mal, y le decía a mama que a los 18 me operaría, pero ella rotunda me decía que debía estar orgullosa, que ya me daría cuenta. Mis piernas son algo carnuditas de muslos, pero bien trabajadas ya que desde pequeña me encanta bailar, otra herencia. Por aquel entonces mis medidas debían andar en 98-67-111. Desde un tiempo nos medíamos juntas para echar competencia, mi madre siempre ganaba y yo segunda. Como se darán cuenta nosotras no estábamos ajenas a comentarios morbosos cuando salíamos, al comienzo me daba miedo, luego los ignorabas, incluso algunos me parecían divertidos. En ese momento Lucía estaba de novia con Marcos, su actual esposo, un buen chico, delgado, alto y de piel blanca, muy inteligente, culto y sociable, siempre tenía un tema de conversación y se encontraba terminando su carrera como Médico. Pasaba bastante tiempo en la casa, por lo cual lo empezábamos a considerar uno más de la familia. Hasta que un día que en el colegio nos enteramos que había muerto un profesor bien entradito de edad de un ataque al corazón, decidieron enviarnos a casa, me sentía algo triste, el ambiente era extraño y amargo, era el más viejito pero nadie quería que se fuese, era un profesor querido, y todos lo estimábamos mucho, nos hacía siempre sonreír con sus ocurrencias, un estilo único e inigualable para educar, en fin podía pasar una tarde sin hacer nada, lo cual venía muy bien con toda la tensión que sentía. Apenas llegue a casa fui a ver que había para beber porque hacía un calor de los buenos, mientras bebía echaba unas miradas buscando a mama, pero no estaba, tal vez fue a hacer las compras del mes pensé. Me fui a mi pieza que está en el segundo piso a descansar o ver VT, cuando escucho unos ruidos de la pieza de mi hermana, veo su puerta entreabierta y pienso pasar a saludarla hasta que me quedo de piedra, me quedo como estatua ahí y sin habla, un poco en shock. Mi hermana Lucía estaba en cuatro sobre la cama con un bikini fucsia que dejaba su trasero al aire mientras Marcos la tenía bien sujeta de la cintura, estaban teniendo relaciones, la penetraba a un ritmo constante, que al chocar las pompis de mi hermana con su pubis hacía un sonido muy fuerte, aparte le daba unas nalgadas que hacían estremecer a Lucía, sonaban dolorosas pero su cara mostraba lujuria, la escuchaba murmurar “uhmmm papito, más por favor”. Quede paralizada, estaba muy nerviosa, no sabía qué hacer, el tiempo estaba detenido y a la vez eterno, pero ya estaba más consciente, pensaba en irme, pero mi cuerpo o algo más no quería, sentía miedo de que me escucharán y me descubriesen, aparte nunca había visto algo así, sentía curiosidad, una cosa era escuchar y otra muy distinta ver, respire profundo y cerrando los ojos intente calmarme, hasta que escuche que comenzaban a conversar: Lucía: Aiii amor, te dije que no era buena idea que lo hiciéramos aquí en la piscina de la villa (al parecer estaban creando una historia de fantasía), se viene acercando el Conserje y me va mirar desnuda mientras me la metes Marcos, detente por favor. Marcos: Amor no estás desnuda, estas con tu bikini. Lucía: Si pero me puse el más pequeñito, no me cubre nada amor, pareciera que estoy desnuda, aiii Marcos, me va ver el señor, me da vergüenza, aaii papiii. (Movía la cola como tratando de zafarse, pero realmente ella misma se enterraba más duro) Marcos: Tú lo has escogido amor, sabiendo que te iba a follar en la piscina de la villa, ¿y que podía venir alguien no?, pudiste haberte puesto uno no tan pequeño. (Le estampa 3 sonoras nalgadas con mucha firmeza haciendo resonar sus cachetes) Lucía: Ayyyyyyyy papiiiiii…. Aiii yoo, lo siento, no sé porque lo hice, no sé porque me puse este bikini que no me tapa nada, y me deja todo al aire. Uff amooor el Conserje me está mirando, me está devorando tu cuerpito, amor dile algo, está mirando desnuda a tu mujer… mientras me penetras, que vergüenza papito. Marcos: mmmm Si lo sabes PUTA ¡! (Me asusté mucho al escuchar a Marcos tratando así a mi hermana, pero supuse que era parte de su fantasía y mantuve mi posición). Es porque te encanta provocar y calentar hombres como tu madre, que le gusta vestirse mostrando sus carnes con esos shortcitos cortos y ajustados incrustados en su horto, o esos tops que se pone que pareciera que va a explotar, y así le gusta comprar el pan, imaginando cuantas vergas ha de parar, para después follarse a tu papa hasta dejarlo seco cuando viene, tu madre grita de deseo de tanta calentura (Eso era verdad, era muy incómodo cuando éramos más pequeñas, pero luego nos explicaron que así era el sexo entre ellos, fueron cuidadosos muchos años, pero últimamente que estamos más grande se han vuelto muy cariñosos, y más de alguna vez los hemos escuchado cuando nos creen dormidas, talvez ni les importe, tienen mucha confianza con Marcos). Estaba impresionadísima, jamás había escuchado a Marcos hablar de esa manera y menos referirse así de mama ya que siempre la trataba con mucho respeto, en cierta parte tenía razón pero me violentaba su manera, pensaba que era el contexto, pero si lo decía era porque lo pensaba. ¿Pensará lo mismo de mi me preguntaba?, mi mente trabajaba mil ideas por segundos, al igual que mi cuerpo, mi pupi estaba empapada, mi respiración agitadísima, como si hubiese corrido una maratón, mis pechos jamás los había sentido así de duros e hinchados, sentía que me iban a explotar y me causaba mucho dolor, por inercia empecé a mover las caderas imitando el ritmo en círculo de Lucía, era como una si tuviese un demonio dentro, necesitaba tocarme, así que lleve una mano bajo mi sostén y comencé a sobar mis inflamados pechos muy suavemente, pasándome ambas manos por todo su extensión, lo hacía delicadamente y tiernamente por la inflamación m*****a, que producto de las caricias poco a poco se fue desvaneciendo, dando el protagonismo a sensaciones de alivio y placer. Pero no estaba conforme, tenía mucha energía acumulada y pedía a gritos ser liberada, comencé a apretar mis senos con más fuerza, imaginaba las manos de un hombre inspirado por la lujuria de manosear mis grandes pechos. Hasta que sentí la necesidad de apretar mis pezones, jugaba con la presión de mis dedos palpando mi sensibilidad, cuando lo hacía con fuerza era dolorosamente placentero, e inspirada por la ola de calentura metí mi mano bajo mi faldita para acariciar mi pupi. Lucía: Siiiiiiiiiiiiiii papiiiii, me encanta vestir provocativa para levantar vergas y ojalá bien gruesas, como la tuya amor, por eso me puse este bikini que no me cubre nada, sabía que podía venir alguien, el conserje o un vecinito, aaaii no mentira, que digo… solo me gusta probar tu salchichita mi vida. (Mientras ella misma se nalgueaba mientras apretaba sus pechos, a su vez lo miraba por encima del hombro con una cara de morbo que me sorprendió, parecía que estuviese poseída, al menos ella estaba liberando al demonio pensaba). Aiiii papi, ya vámonos, llévame a casa, el conserje se acercó y bajó sus pantalones, esta con su cosota al aire frente a mi amor, el señor la está acercando a mi cara amor, dile algo por favor, la tiene demasiado grande mmmmmmmm (Lucía lo miro y se relamió los labios llevándose un dedo a la boca). Amor, el señor me está poniendo su glande muy cerca de la cara, uhmmmm la está acercando a mi boquita, y sus bolas se ven bien rellenas, perdón gordas… parece que está muy tenso, está muy acumulado el señor conserje, papi mmmm... Marcos solo decía groserías, le lanzaba escupitajos a su cuerpo, entre su ano, sus nalgas e incluso su espalda, los cuales hacían estremecer a mi hermana, mientras le seguía dando nalgadas sin compasión, su sexo era duro. Hasta que Lucía saco un plátano que tenía cerca de ella, le saco la cascara y mirando a Marcos con una cara de puta que no le conocía, le dijo: Lucía: Amooor, me dejas aliviar al señor conserje, parece que el trabajo lo tiene cansado y agobiado, está estresado papi, no es que yo quiera, solo quiero verlo feliz, tu sabes que soy buena persona, hay que ayudarlo, ha trabajo mucho y seguro no tiene quién lo alivie, mira su verga que gruesa es …me dejas besar el pene del señor conserje amooooorr, solo será la cabecita, lo prometo si?, y sin esperar respuesta se llevó el plátano a su boca y lo comenzó a lamer como gatita que toma su leche, succionando muy suavecito la punta, mientras miraba a Marcos. Amor, no te m*****a que se la mame al señor conserje, me gustaría poder besar más que la puntita, es que la tiene muy gorda.. glup glup, uiii perdón, quise decir que le cuesta aliviarse, es muy duro el caballero amor, y paf se tragó todo el plátano. Jamás hubiese pensando que mi hermana fuera tan morbosa, siempre se veía una chica muy normal, era sociable, siempre estaba abierta mentalmente a debatir de diversos temas, pero nunca había indago en esa parte de ella, aunque pensaba que la sangre es la sangre y como decía mi madre, bien caliente. Estaba bien, era su intimidad y tenía derecho a comportarse como quisiese, era yo la que estaba mal cuestionando todo eso ahí mientras seguía observando y tocándome, pero estaba demasiado hipnotizada por lo que presenciaba, estaba caliente, me tocaba como si no fueran mis manos, imaginando las manos de un hombre, viendo follar a mi hermana, me sentía mal por una parte, pero me dominaban las sensaciones, la calentura estaba siendo escuchada, me sentía tocando la gloría a través del placer, sentía electricidad por cada parte mí, me apretaba los pechos con fuerza, y tocaba mi pupita con 2 deditos que me tenían muy alto, incluso intentaba meterlos dentro, pero aún guardaba algo de razón y sabía que así podría lastimar mi virginidad. Quería gritar, quería sentirme como mi hermana, sus movimientos me hacían sentido, yo necesitaba también liberar mi sangre caliente y al parecer esa era la forma. Estaba sintiendo cosas desconocidas y muy placenteras que me hacían creer que algo dentro de mi iba a explotar, era mi despertar sexual, estaba cerca. Lucía: Papito te gusta que tu mujercita se la chupe a un otro mientras me tienes así, como tu perrita con el culo al aire casi desnuda, aaaiii sii amor, me encanta, asíii, agárrame el culo y follame rico, que la cosota del conserje está muy sabrosa …. aai papi así, hazme tuya, hazme una puta cualquiera, hare lo quieras papi si me sigues dando así, que verga papi, es perfecta para mi conchita, si tú quieras puedo mamar de verdad al señor conserje… Marcos: ooooooh, pero que hija de puta, vos si sabes calentarme culona pervertida, es la herencia familiar amor, son de sangre caliente, ustedes si saben disfrutar de sus cuerpos, mira como disfrutas chupando el plátano puta, hoy te imaginas al conserje, pero puede ser quién sea, te imaginas muchas vergas cerca de ti puta, aaah, aah me vas a sacar litros hoy puta, te voy a llenar con mucha leche de macho como te gusta. Lucía: Siiiii miamooooooooooooor, dame lechita, quiero leche, dame mucha lechitaaaa, mientras volvía a chupar plátano moviendo las nalgas como loca, mientras con una mano se atinaba más nalgadas. Papiii el conserje también se va a venir, lo siento muy cerca, uhmmm sería una lástima desperdiciar su hombía, me puedo tragar el semen del señor conserje papi le decía mientras se empezaba a meter un dedo el ano. (Pensaba que talvez Marcos creía que Lucía era así de caliente por nuestra herencia, talvez pensaba que yo también era así, yo no lo sabía, me imaginaba en la cama con alguien, y con toda la calentura sentía que podía estar de la misma manera que Lucía, yo también quería moverme así, ser acariciada, que me tocaran, sobretodo viendo como Marcos usaba a mi hermana) Ante la situación estaba con toda mi ropa descompuesta de tanto manosearme, mi camisa abierta lo suficiente para sacar mis senos del sostén, mis 2 deditos jugando vigorosamente con mi pupi y sentí la necesidad imperiosa de sentirme acariciada como lo estaba siendo mi hermana, quería algo más que las mías. Las manos de Marcos amasaban el trasero de Lucía, lo estrujaba, la agarraba fuerte de la cintura, mientras yo imitaba los avances de sus manos, me apretaba mi cintura y realizaba movimientos como si estuviera saltando sobre un pene mmm, mi calentura crecía a cada instante, tanto que perdí el control y mi instinto a****l apareció. Comencé a apretarme mis nalgas con toda mi fuerza, cerraba los ojos y recordaba todo el deseo que inspiraba mi trasero, tantas situaciones, comentarios morbosos, y hasta el día de hoy no ha sido disfrutado, me lamento entre mis pensamientos lujuriosos y me apretó más fuerte, en eso veo como Marcos jugaba con un dedo en el ano de mi hermana y sin darme cuenta por inercia hice lo mismo, solo me pasaba la punta del dedito muy suave, me hacía cosquilla, como una niña curiosa, era una sensación extraña pero agradable, y de vez en cuando intentaba introducirlo, pero estaba demasiado estrecho, cerradísimo mejor dicho, pero viendo como Marcos le metía casi la mitad de su dedo a mi hermana no me importo y empuje con determinación sobre mi inexplorado ano. Instantáneamente una sensación estallo en mí, miles de onda eléctricas viajaron desde mi cerebro a todo mi ser, se me doblaron las piernas y me sentía a desvanecer, veía borroso, y con mi otra mano me apretaba con furia y deseo mis pompis, no entendía nada, solo deseaba que me tocarán como lo hacía Marcos con mi hermana, que me estrujaran y me azotaran, jamás había tocado mi ano, era muy sensible, estaba perdiendo la conciencia ante la llegada de mi primer orgasmo, era como si se desprendiese de mi un gran peso, era la sensación más rica que había sentido jamás, estaba viniéndome tocándome como loca el pupi y tratando de meter más mi dedito atrás, como nunca lo había hecho, literalmente. Lo último dicho por mi hermana de pedirle permiso para tomarse el semen del sr conserje fue la gota que rebalsó el vaso, ya que Marcos empezó a gemir llamándola puta mientras la nalgueaba sin parar, al parecer estaba eyaculando, mi hermana solo gritaba siii, soy tu puta, soy tu puta, lecheeeee papi, más leche, hasta que dejo caer todo su peso sobre ella y quedo muerto, ella se salió rápidamente y se puso entre sus piernas a limpiar su pene, que al fin lo pude ver en toda su extensión, después de haber eyaculado parecía de unos 18 cms, penes había visto en fotos, pero este era gordísimo con una cabeza bien grande, y venas bien marcadas, era el primer pene en vivo y en directo que veía y estaba seguro que no lo olvidaría jamás. Ya más recompuesta, como pude arregle mis ropas, y me fui caminando despacito mientras escuchaba las chupadas de mi hermana, y su comentario para mi final: Lucía: Papi te gusta como esta colegiala chupa la paletita? (No me lo podía creer, mi hermana quería más, me sentí nerviosa y confusa, me había sentido aludida como colegiala, Marcos me nombraría?). Una vez en mi cama medite todo lo ocurrido, por un lado entendía que mi cuerpo estaba en un proceso hormonal importante, tanto física como fisiológicamente, sumando las conversaciones de mis amigas sobre sus conquistas, los comentarios de los hombres en la calle sobre mi cuerpo, ese cuerpo que pedía a gritos ser consentido, el inminente despertar de calentura debía llegar. Pero jamás pensé que sería viendo a mi hermana y cuñado teniendo relaciones, moralmente era incorrecto, pero todo se había dado, ciertamente no había culpables, y las sensaciones vividas se grabaron en cada célula de mi cuerpo, sensaciones inexploradas y desconocidas que me hicieron volar en aires de éxtasis, regalándome ese exquisito orgasmo, que ya lucida me daba cuenta y me preguntaba si fue en particular mi ano, o la sumatoria de caricias recibidas más las estimulaciones audiovisuales, me preguntaba si era eso, o porque realmente mi trasero me había regalo esa bendita sensación, sumida en pensamientos de intentar saber más acerca de esta faceta desconocida, sabía que debía dejar al tiempo para responder las dudas que nacieran en el camino. Si bien me sentía más aliviada, quería más, quería volver a viajar, necesitaba más placer, así estuve tocándome casi una hora imaginando situaciones como las que creaba Lucía, o como se trataban con Marcos donde yo era la protagonista, y su gran pene gordo, imágenes que jamás olvidaría.

Autor: darkghostwritter Categoría: Voyeurismo

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El Padre de mi hijo

2019-11-24


( Esta historia es ficticia pero espero que le agrade y posiblemente les excite) Recuerdo una vez que mi amante llego a verme y se entero que estaba embarazada, me pregunto quien era el padre, yo le respondí: Quien mas podría ser, mi amante se puso furioso ya que nunca planeo concebir un hijo conmigo hasta llego a pensar que el hijo no era de el y le lo replico en mi cara diciéndome que el no podía ser el padre y quien sabe de sera el hijo, yo me acerque a el y le dije: Quieres saber de quien es el hijo que espero y de donde lo saque, le baje el cierre del pantalón y comencé a acariciar los fértiles testículos de su escroto diciéndole al oído, de aquí fue que saque a tu hijo, de este aparato reproductor que tienes entre las piernas fue que saque a este niño que estoy esperando, lo bese en los labios y le dije, recuerdas cuando hicimos el amor y al final tu me llenaste con tu dulce semilla todo mi interior, yo te pedí que me llenaras y tu me llenaste gimiendo de mucho placer, nos comenzamos a besar y a desnudarnos el uno al otro y lo lleve a la cama donde hicimos el amor en posición misionera y por supuesto me lleno de su dulce semilla, sentí como dentro de mi vagina recorría una parte de el, sintiendo un calor que recorría todo mi ser y al mismo tiempo, me daba mucho placer, cuando terminamos de hacer el amor, le pregunte si aun tenia dudas que el hijo que estaba esperando era suyo, el solo se quedo callado, hasta le propuse una prueba de ADN, pero el dijo que después de esta experiencia sabia que yo no mentía que el hijo era suyo, me dijo que el no esperaba concebir un hijo conmigo, yo me disculpe con el por este pequeño accidente y le prometí que no volvería a embarazarme con su semilla sin su consentimiento, hasta le dije que le quería dar un hermanito a mi futuro bebe, claro que sera con el permiso de mi amante, para que no sea una sorpresa inesperada. Besos

Autor: Gatita14086 Categoría: Voyeurismo

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Inesperado

2019-11-24


Me encanta cuando el sexo es inesperado. Cuando se mezcla morbo y sorpresa. Como aquella vez que me encontraba en una fiesta con unos conocidos. Estábamos en una casa en el campo y era de esas veces que lo ultimo que esperaba era pillar. Por un lado yo estaba con la regla y por otro me acaba de pelear con mi pareja. Así que no tenia el cuerpo para fiestas. El caso fue que estando allí vi a un chico bastante atractivo que no conocía y que me presentaron. En la charla estuvo muy bromista y surgió varias veces el tema del sexo. En esos momentos me lo imaginaba desnudo y me imaginaba como sería, un ejercicio que siempre me pone, ya que me encanta imaginar. No le di mas importancia y seguí hablando con la gente. Al rato, me fui al baño para cuestiones de higiene femenina y estando alli escuché ruidos de lo que parecia sexo en la habitación de al lado. Me quedé escuchando por puro morbo, y fui escuchando desde gemidos a pequeños golpecitos contra la pared. Decidí salir y mirar en la habitación sin hacer ruido. Para mi sorpresa era el chico de antes tirandose a una chica de la fiesta. Parece que habian acabado y ella se la estaba chupando. La imagen era muy morbosa y me hubiera encantado masturbarme mirandolos pero me no era el lugar y no estaba yo para eso. En esas, el se giró y creo que me vio. Me fui en silencio y con cuidado por el pasillo de vuelta al baño avergonzada y al entrar habia otro chico que lo estaba usando. Era un cuarto de baño grande pero antiguo y se veia todo. Le vi orinando y con medio culo fuera. Del susto grite un poco y el se asustó y al mirar casi se orina encima. Le pedi disculpas y los dos nos pusimos a reir. Yo me fui de nuevo doblemente avergonzada hacia el pasillo pero en ese momento salia la parejita del cuarto asi que volví al baño y cerré la puerta con pestillo. El chico bromeó con que lo estaba secuestrando, yo le dije que habia fuera alguien con quien no queria cruzarme. El caso es que el estaba con el pene al aire, creo que no se habia dado cuenta. Yo no podia dejar de mirar y es que hay un limite en el que la excitación supera todo lo demas. El se dio cuenta y se subio el pantalon pero se le notaba el bulto porque estaba algo excitado. El caso es que le dije que en cuanto pasaran los de fuera, yo saldria y lo dejaria. El me dijo que tranquila, y que si queria un cigarro mientras. Nos pusimos a charlar al lado de la ventana y fumando. A los minutos, mis ojos se fueron a su paquete, yo empezaba a estar juguetona. En ese momento el me cogió la mano y la puso dentro de su pantalon. Yo iba de sorpresa en sorpresa, pero aquello no tenia marcha atrás, asi que pensé, vamos a jugar pero sin hacerlo del todo porque no estoy para eso. Nos empezamos a morrear mientras yo le tocaba el pene, aquello se puso duro dentro de mi mano. Acaricie todo el pene y bajé hasta los huevos, que los tenia enormes. Empecé a masturbarle poco a poco, arriba y abajo. Estaba muy excitada y noté como me iba mojando. En ese momento el empezo a meterme mano pero lo tuve que parar cuando llegaba a mi vagina. Para no tener que dar explicaciones empecé a bajar y a desabrochar el pantalon, le baje los calzoncillos y a la altura de mi cara apareció una polla enorme y dura. No me podia creer que yo estuviera alli con eso delante pero el caso es que la excitación era muy alta. Me lancé y la metí en mi boca, al principio la punta, pasando la lengua, luego mas adentro en la boca y pasando la mano por sus huevos. Empezó a gemir y yo estaba mojandome mas y mas de la excitación. Soy una mujer que me humedezco mucho, acabo muy mojada pero el problema estaba en la regla. No podia quitarme las braguitas pero sentia la zona cada vez mas mojada. Mientras, seguia chupando aquel pene, me apetecia y me excitaba, asi que seguia con el juego, mirandole de vez en cuando y viendo como el tambien disfrutaba. Llegó un momento en que yo queria sexo, queria que me subiera al lavabo y me follara pero segui pensando que no estaba la cosa para hacer eso y me daba bastante rabia. En ese momento el me subió, me beso y me acercó a la pared, casi sin darme cuenta me desnudó, me quitó el pantalon y las braguitas, mientras me quitaba la camiseta. Pude parar las braguitas a tiempo, quedando mi vagina algo tapada y pero mi culo al aire. No se como interpretó aquello pero me dio la vuelta dispuesto a embestirme. El estaba alli con el pene duro y erecto, medio desnudo y yo con el culo al aire mientras me quitaba el sujetador. Asi que, mientras mis tetas se liberaban, el se acercó a intentarlo por detras. No se que pensaba pero acercó la punta a mi vagina una vez mas y yo tuve que desviarla a mi culo porque con la regla me dava mucha verguenza. Aquella solucion estuvo bien ya que el morbo era alto y la excitación enorme. Pero cai en la cuenta que solo lo habia hecho por ahi una vez y con mucho cuidado. Asi que tuve que decirle que con cuidado, le acerqué la polla a mi culo y me abrí un poco. El entró poquito a poco, suave, sintiendome y yo a el. Al poco la tenia dentro a medias, le oia gemir y eso me excitaba pero me empezaba a doler. El me agarraba las caderas y llevaba cuidado. Poco a poco iba sintiendo aquello dentro de mi hasta que llego a un punto en el que me encendió mi vagina y mi culo. Fue como tocar un punto de placer. Alli estaba yo, con el pene casi hasta el fondo, la vagina mojada, y las entrañas ardiendo. Noté un placer enorme aunque con notas de cierto dolor, pero empecé a moverme, poco a poco para que entrar y saliera. El siguió el movimiento, me agarró bien las caderas y empezó a follarme. Los dos gemiamos a la vez, nos moviamos acompasados, llenos de placer, de vicio, de morbo y dispuestos a todo. Entonces senti un rio de calor que salía de mí, un flujo de fuego y noté como me corrí de una forma que nunca antes habia sentido. No podia dejar de gritar y gemir, en ese momento el placer fue enorme. El no tardó en correrse y gritar de placer casi a la misma vez. Sentí su calor dentro de mi, en otra parte distinta a mi calor y fue muy morboso. Los dos jadeando nos besamos en esa posicion imposible. Me agarro los pechos, con su polla dentro de mi y me beso. Despues nos vestimos y yo tuve que quedarme un rato a asearme. Luego estuvimos hablando y llegamos a quedar varias veces. Seguimos practicando un tiempo, pero el nivel de morbo no lo alcanzamos nunca. Incluso hoy me masturbo pensando en aquel dia, un dia en el que no iba a pasar nada y todo fue inesperado.

Autor: Gattica Categoría: Voyeurismo

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Show Panameño para mi marido

2019-11-18


De joda en un crucero me robo todas las miradas y manos frente a mi marido. Hoy les voy a contar una experiencia vivida con mi marido en un crucero para jovenes hace unos años atras. Fuimos de recorrida por Bahamas en un crucero de 7 noches, con distintos puertos. Era nuestra primera vez en una viaje asi y estabamos super contestos de hacerlos. Hice mi valija, puse ropa linda, elegante y sexy y nos fuimos del hotel al puerto de cruceros de Miami. Subimos a nuestro camarote, dejamos las cosas y rapidamente nos fuimos a recorrer el barco. Habia de todo, piscina, bares, pista de baile, restaurants, comercios, casino, etc. A la noche fuimos a cenar y luego nos quedamos tomando algo en uno de los bares. Conocimos un grupo de jovenes, donde habian varias parejas y pegamos onda con ellos. Nos contaron que todos los años tomaban ese crucero porque era uno de los que mas diversion habia. Esa noche fue muy linda, nos divertimos mucho y tomamos bastante. Nos fuimos al camalote y echamos un hermoso polvo. Al otro dia nos levantamos, fue la primer parada y bajamos a las playas paradisiacas. Nos fuimos bastante alejados de la multitud y mientras mi marido practicaba snorkel. Yo tomaba sol. Me atrevi a sacarme la parte de arriba del bikini, como realmente era poca la gente que pasaba cerca nuestro, no me preocupe. Mi marido salio del agua y cuando me vio en tetas, enseguida se le volo la cabeza. Le encanta verme desnuda en lugares publicos. Pasaron dos horas aproximadamente y me despierta, diciendome que venian 2 chicos caminando por la playa, le pregunte para qué me lo decia y me miro las tetas. Le pedi que no me corte el rollo ya que ellos estaban en la suya y nosotros en la nuestra. Unos minutos mas tarde, mientras tomaba sol con los ojos cerrados, escucho a mi marido saludar, abro los ojos y los dos chicos estaban al lado nuestro preguntandole donde habia alquilado el equipo de snorkel, mientras no me sacaban el ojo de encima. Mi marido se percato de la situacion y les dijo que el se lo prestaba, que no gasten dinero al pedo. El problema era que habia un solo equipo por lo que se miraron y se decidieron a prestarselo entre ellos. Primero entro uno de ellos al agua y el otro se quedo hablando con mi marido. Yo estaba un poco nerviosa ya que me habia hecho la que no me importaba y seguia tomando sol en tetas. Pasado unos veinte minutos cambiaron de turno los dos amigos pero vimos como se decian algo complicemente entre ellos aunque no llegamos a oirlos. Los vimos reir y mi marido me miro y me dijo vamos a jugar un poco con estos. Vino hasta nosotros el muchacho que quedo fuera del agua y mi marido le pregunto de donde era. Este le contesto de Panama y mi marido me despierta (aunque yo me hacia la dormida) y me dice "mira amor, son de Panama, vos siempre me pedis de ir alla", yo me incorporo y me hago la interesada por su pais, y le comienzo a hacer preguntas provocando que no pare de mirarme. Se le notaba fuertemente la excitacion a él, mientras mas me hablaba, mas se acercaba. Le inventamos que teniamos un amigo en Argentina de Panama y que le contariamos que habiamos estado hablando con compatriotas de él, pero que nos sacariamos unas fotos para mandarle. El acepto enseguida y yo me pare, me coloque al lado de mi marido y pusimos el celular para que se dispare seolo. Lo unico que queriamos es tener una foto mia desnuda con otra persona por morbo y lo estabamos logrando. Sacamos la primer foto y mi marido busca el celular y nos dice, salio mal, saquemosla de vuelta. En verdad habia salido bien, pero cuando empieza no para. Vemos que se acercaba el segundo amigo y lo sumamos a la foto. Hicimos exactamente lo mismo, y volvimos a decir que la foto salia mal, por lo que mi marido se le ocurrio tomarla el. Me agarraron entre los dos Panameños uno de cada lado, abrazaron mi cintura y mi marido tomo las fotos. Al tomar la primera, la mira y dice, que aburrido, hagan una cara, provocando que pase mas iempo agarrada de ellos y en tetas. Toma otras fotos y nos dice, cambien de pose, son todas iguales. Me miraron y les dije, tomemosnos de las manos y levantemoslas, mi marido nos saco mas fotos y en eso nos dice, buenos ahora sacate una con cada uno. Me puse al lado del primero, quien no perdio el tiempo, me agarro de la cintura y me aplasto contra el. Una de mis tetas estaba pegada a su pecho y mi excitacion era terrible. Le toco al otro amigo quien directamente se puso detras mio y me agarro de los hombros. No me llego a apoyar pero estaba muy cerca. Despues de hablar un poco mas, Nos despedimos y uno de ellos pidio que le mandemos las fotos, nos paso el numero de whatsapp y le prometimos que se la mandariamos, cosa que nunca hicimos. Nos fuimos al crucero y seguimos viaje. A la otra noche, estabamos tomando algo en uno de los boliches del crucero y nos encontramos a nuestros amigos panameños, pasados de copa. Mi marido enseguida los incorporo a la conversacion y fue terrible. No pararon de hablar del otro dia de la playa. El alcohol les habia soltado el pico y se dedicaron a hablar todo el rato del cuerpazo que yo tenia, que nunca habian visto tetas operadas en vivo y que estaban esperando las fotos. Nos reimos, les seguimos el chiste pero no sabiamos como reaccionar. La situacion se estaba poniendo un poco dificil, ya estaban hablando sin importarle que estaba mi marido enfrente. Uno de ellos fue mas alla y conto que se habia quedado flasheado cuando le apoye mi teta en el pecho. Entre trago y trago, comentario y comentario, la cosa fue subiendo el tono. nos volvieron a recriminar que no les habiamos enviado las fotos y no paraban de intentar abrazarme o acercarse. AL principio estaba un poco cortada con los comentarios, pero despues de un rato me relaje, uno me invito a bailar y enseguida se prendio el otro. Mi marido se quedo tomando en la barra, cerca a mi, mirandome pero sin querer participar. Me decidi a darle un show. Comence a bailar en el medio de ellos, al principio un poco alejados y a medida que pasaban las canciones comenzaron los roces, las agarradas de mano, etc. En un momento pusieron reggeaton y menee un poco, movi la cintura y ellos no paraban de gritar y llamar la atencion. Uno de ellos me agarro desde atras y se apoyo directamente en mi culo bailandole, yo no lo corte, lo mire a mi marido, puse esa carita que le gusta y comence a mover el orto de manera que practicamente me estaba cogiendo al Panameño en la pista. El otro desde adelante no paraba de querer pegarse y con sus manos, me rozaba y acariciaba, ya sin importarle, pasaba lentamente por mis pechos. Estaban tan sueltos, que hasta uno de ellos, en un tema que habia repiqueteo de tambores, me palmeaba el culo como si nada. Yo no me cortaba y los animaba a ir por mas. Pasados los 3 temas, ya los tenia prendidos de mi culo y apretandome contra ellos todo el tiempo. De hecho uno de ellos por momentos me besaba el cuello y a mi me daba risa. Les pedi parar para ir al baño y cuando volvi, le dije a mi marido que nos vayamos porque la situacion estaba descontrolada. Cuando estabamos saliendo, se acercaron y nos preguntaron donde ibamos. Le dijimos que a descansar y no nos dejaban, nos invitaron a su camarote a tomar unos ultimos tragos. Aceptamos... Cuando llegamos, tenian una habitacion chiquita, con dos camas y todo por todos lados. Nos sentamos en las camas y pusieron musica y sacaron bebidas. Tomamos algo y ellos tenian la intencion de seguir manoseandome, se me acercaban y al compas de algun chiste, me abrazaban, etc. Cuando ya nos estabamos despidiendo, uno de ellos dijo, por que en vez de mandarnos las fotos, no nos sacamos una aca, ya que seguramente no las vas a mandar. Nos miramos y accedimos. Mi marido se ofrecio a tomarla y nos saco 2 o 3 fotos, pero ese que pidio las fotos, era el que mas alcoholizado iba y nos dijo: "estas fotos no son iguales a las de la playa, yo quiero una como esas, una con vos en tetas, esas tetas son excelentemente hermosas". Lo mire a mi marido y no supe que decir. El me miro y me dijo, "amor sacate la remera y el corpiño, vamos a darle la foto. Me saque la remera y cuando me desabroche el corpiño, los dos comenzaron a gritar y a aplaudir. Nos pusimos en posicion, uno de cada costado y mi marido saco una foto (sin decirles nada, me corto la cabeza para que no la usen). Ahora si, ya nos estabamos yendo y cuando me comienzo a poner el corpño, mi marido me dice, "pará, una ultima foto, ponete en el medio de ellos y cada uno de ustedes le va a tapar un pecho con una mano" Mi cara fue "plop" los dos se pusieron inmediatamente de cada lado y eligieron una teta y me la agarraron con la mano. Mi marido tardaba en sacar la foto, y yo estaba que no sabia como reaccionar pero como el hijo de puta me habia puesto en esa situacion, espere que termine la foto y fui por mas, les dije. "ahora tomemos una ultima, se ponen uno de cada lado pero de frente mio, se llevan la teta a la boca y me la chupan". Creo que no termine de hablar que ya los tenia a los dos comiendome las tetas. Mi marido saco su celular y comenzo a filmar. La situacion duro unos minutos, pero mientras sus bocas estaban en mis tetas, sus manos estaban en todo mi cuerpo. Fue un morbazo, uno de ellos metio su mano por adentro de mi short y comenzo a jugar con mi clitoris que no podia decirle que pare. Estaba en llamas. Mi marido corto la situacion porque luego me confeso que le dio miedo que no podamos salir de ahi facilmente. Nos fuimos a la habitacion y no parabamos de reirnos y comentar lo sucedido. Entramos al cuarto y mi marido tenia terrible empalme. Tuve que chuparselo un largo rato, mientras el miraba la filmacion de los panameños chupandome y manoseandome. Fue una de las acabadas mas grandes que me dio en la boca... Me pueden encontrar en instagram como @paulakaticastro o en skype como [email protected]

Autor: paulakaticastro Categoría: Voyeurismo

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Papá y los mirones

2019-11-02


Varios mirones son testigos y partícipes del juego entre papá y yo el último día de vacaciones en una playa nudista. Papá ha elegido hoy un lugar distinto en la playa nudista. Es nuestro último día de vacaciones y mi progenitor quiere que sea una jornada especial. El sitio está algo apartado, entre dunas y con una frondosa vegetación detrás. Hacia el frente únicamente se ve la arena dorada y el azul del mar que se funde con el del cielo como si fuera uno solo. Sin duda, mi padre ha acertado con la elección: parece una zona paradisíaca. Es evidente que mi papá aún no se ha acostumbrado a verme desnuda después de estos quince días juntos, pues se ha vuelto a empalmar como todas las demás veces cuando me despojo de toda la ropa para tomar el sol. Ahí está su polla, tiesa y bien dura bajo el bañador. En el momento en que se lo quita, su verga sale como un resorte y queda ante mis ojos, indefensa, expuesta, provocativa. Es como un imán para mí y, en el momento en que mi padre extiende sobre la arena la amplia toalla en la que nos vamos a tumbar, no pierdo detalle de ese pene tan macizo que luce desafiante y apuntando en dirección al mar. No puedo evitar pasar la lengua por mis labios al contemplar cómo el glande asoma ya por el prepucio y brilla húmedo bajo los rayos del sol. Debo confesarlo: no ha pasado ni un solo día de las vacaciones en que no hayamos hecho el amor. Ese será siempre nuestro secreto: mamá, que ha tenido que quedarse en la ciudad por motivos laborales, no debe enterarse de nada. No debe saber que su tierna y dulce hija se ha convertido durante dos semanas en la complaciente y lasciva putita de se su amado marido. He perdido la cuenta de las veces en que papá me ha follado. Una, dos y hasta tres veces al día mi padre me ha penetrado a su antojo, llenándome con su leche el coño, el culo y la boca, absolutamente todos mis agujeros. En la playa, sobre la arena o dentro del agua; en el hotel, en la cama o en la ducha; en los aseos del restaurante, en un párking público.....Cualquiera de estos lugares ha sido escenario y testigo mudo de nuestras más salvajes fantasías. Ahora, mientras me aplica crema protectora en la espalda, siento la punta de su polla rozar mis nalgas, rebotar contra ellas, deslizarse por mi ardiente piel, que pronto percibe el frescor de la humedad que se ha apoderado ya de toda la rojiza cima del falo. Como cada vez que lo hace, me estremezco cuando sus manos se adueñan de mis glúteos, masajeándolos, y los dedos impacientes se pierden entre mis muslos con disimulo, recorriendo la raja de mi vagina pringosa por mis inevitables flujos. Me giro y papá embadurna de crema mis grandes senos y restriega con fuerza la loción para extenderla. Rápidamente comprendo el motivo por el que ha elegido esta zona para despedir las vacaciones: al tiempo que las manos de mi padre continúan deleitándose con mi cuerpo y descendiendo hacia mi monte de Venus, observo cómo dos extraños, dos mirones maduros, acarician su miembro erecto a escasos metros de donde nos encontramos. Mi progenitor ha querido traerme a una de esas típicas zonas de las playas nudistas frecuentadas por mirones y por gente liberal decidida a exhibirse ante ellos. El morbo de ver a aquellos dos mirones tocándose por mí, una jovencita que ni siquiera ha cumplido aún la mayoría de edad, el saber que mi desnudez ha causado semejante reacción y erección en esos dos desconocidos y que están blandiendo su polla mientras me comen con la mirada, me excita sobremanera y mi sexo se moja todavía más. Papá se da cuenta de lo empapado que tengo ya el coño y pasa por éste la palma de la mano, llevándose el líquido vaginal que termina lamiendo con la lengua. Se arrodilla en la toalla y yo me tumbo bocabajo. Abro la boca y engullo, ansiosa, el tremendo nabo de papá. Los dos mirones se han acercado y se encuentran un par de metros por detrás de mí, sin dejar de agitarse el pene. Decido alegrarles más la vista y me incorporo un poco sobre la toalla de manera que mi culo queda ligeramente en pompa. Les estoy regalando a esos dos hombres la visión de mi trasero abierto e iluminado por los rayos de sol que caen directos sobre él. El silencio de la zona sólo es roto por el sonido de los lametones y de las chupadas que doy a la verga de papá, que tienen como hilo musical de fondo el suave ruido de las olas rompiendo en la orilla. Pronto se suman también los suspiros de mi padre, fruto del placer que le estoy proporcionando, y el chapoteo cada vez más intenso que se produce cuando la mano de cada uno de los individuos machaca sin cesar la húmeda y pringosa verga. Llevo mi mano derecha a mis genitales y comienzo a tocarlos con mis dedos. Estoy empapada y, cuando quiero darme cuenta, tres de mis dedos se han introducido en mi coño y empiezan a follarlo para disfrute visual de los dos mirones, que no pierden detalle de mis movimientos. Los hombres están ya prácticamente pegados a mí: escucho su respiración jadeante; huelo el aroma del sudor que baña sus cuerpos; percibo el sonido de la fricción de las dos pollas agitadas con vehemencia por las manos y en mi boca gozo del sabor del pene de papá, que mordisqueo suavemente con los dientes. Gime mi padre y siento cómo por detrás uno de los mirones está insertando su falo en mi ano hasta que me lo clava entero con un golpe seco. El otro desconocido se sitúa a mi lado y me ofrece su grueso nabo rozando con él mi mejilla izquierda. Agarro esa polla con la mano y comienzo a sacudirla con virulencia. La sensación es increíble: una adolescente como yo se está comiendo la verga de su papá, mientras es penetrada por el culo por un extraño y le agita con ganas a otro maduro el miembro viril. El coño me quema y el que me folla el culo está embistiendo con suma violencia una y otra vez, incansable, haciendo que yo tiemble con cada acometida. El ritmo es frenético y esa polla irrumpe veloz en mi culo y se cuela hasta lo más hondo de mí. Los labios de mi boca aprietan más y más y van y vienen como posesos por toda la enorme extensión de la polla de mi padre, cuyos gemidos son ya atronadores. Se va a correr, lo sé de sobra: siempre gime así justo antes de eyacular. Machaco en un par de ocasiones más la verga del voyeur y un chorro de leche cae a plomo sobre mi bronceada espalda tiñiéndola de blanco. Un segundo chorro impacta en mis nalgas y un tercero y último, en mi sedoso y rubio cabello. Mientras aún disfruto del placer del calor líquido del esperma sobre mi piel, papá emite un último gemido y comienza a regar el interior de mi boca con su semen. Como una chica obediente me voy tragando todo el blanco néctar paterno que sirve también para calmar mi sed. Cuando mi progenitor todavía no ha terminado de eyacular, y al tiempo que continúo bebiéndome su leche, noto cómo mi ano empieza a ser llenado hasta los topes por el esperma del tipo que me penetra el culo y no aguanto más: me corro como una perra en celo, mientras recibo de forma simultánea las descargas del mirón y las de mi propio padre. Ninguno de los dos me saca su falo hasta que no sueltan la última gota. Me tumbo en la toalla boca arriba, extasiada y saciada, completamente abierta de piernas, cosa que aprovecha mi padre para meter su cara entre mis piernas y empezar a comerme el coño como preludio a que me lo folle magistralmente como sólo él sabe. Unos segundos antes de comenzar a sentir la polla de papá dentro de mi sexo y mientras su boca succiona mi vagina, contemplo cómo los dos mirones, ya satisfechos, se limpian la verga con mi tanguita rosa de hilo, que yo había dejado tirado sobre la arena tras desnudarme, y cómo comienzan a alejarse de la zona después de arrojarme a la cara el tanga manchado con los restos de su oloroso semen.

Autor: Mojotuchocho Categoría: Voyeurismo

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Rebeca y el chico del hotel

2019-10-30


No había cosa más aburrida y tediosa para mi, que el viaje familiar que cada año hacíamos con mis suegros y las familias de mis 2 cuñadas. Al menos no tenía que desembolsar nada, pues mis suegros pagaban todo en el tenor de que la familia siguiera unida, pero la realidad es que el hacinamiento en una misma habitación y la agenda de maestra de escuela que mi suegra nos ponía durante toda la semana no le caían bien a nadie. Este año fue en Cancún, en un gran hotel donde te podías perder por horas sin que nadie te encontrara, así que teníamos que turnarnos para cuidar a los 6 niños que en total teníamos mientras alguna de las parejas podía salir a comer solos o dar una vuelta en la playa. La primera tarde nos tocó a mi esposa y a mi cuidarlos, así que fuimos a dejar a los más pequeños en el club infantil, y nos fuimos con los 3 grandes a la piscina destinada para niños. En medio del bullicio mi hijo me preguntó que donde había baños, así que ambos nos despegamos del grupo para ir a buscarlos. Justo cuando los encontramos, me pareció ver a Rebeca, mi cuñada menor, conversando con un tipo en uno de los pasillos que conectaban los edificios, así que le indiqué a mi hijo donde estaba el baño y me regresé sigilosamente para encontrarme con que tenía razón, y mi cuñada estaba muy sonriente platicando con un chico rubio, seguramente extranjero, mucho menor que ella y de cuerpo curtido por el ejercicio. ¡Vaya pues con mi cuñadita! Pensé, no se anda perdiendo el tiempo. Cabe mencionar que Rebe tiene 35 años y es la única divorciada de la familia. Siempre sospeché que no era como se presentaba, pero dado que mi suegra es una de esas señoras chapadas a la antigua, Rebe guarda las apariencias y se deja ver como una sufrida madre divorciada de vida aburrida. Si eso fuera realidad, pensé muchas veces, no estaría todo el tiempo a dieta para mantener el peso, se compraría ropa atractiva y se pintaría tanto, así que ese día puse especial interés en qué estaba sucediendo entre mi cuñada y el chico. ¿Y a dónde te fuiste? Le preguntó mi suegra a Rebe durante la cena, a lo que ella contestó que había ido a dar una larga caminata por la playa y por eso había tardado. Intenté por todos los medios que no se me notara, pero sabía perfectamente que no había dado ninguna caminata por la playa, así que al día siguiente le puse “marca personal” a Rebe hasta que la escuché decirle a sus padres que iría a correr a la playa. De inmediato busqué a mi esposa mientras planeaba una excusa y terminé diciéndole que se me habían acabado los cigarrillos e iría a buscar donde comprar. Rebe me llevaba un par de minutos de ventaja y el hotel era enorme, así que mi primer reacción fue ir hacia el mismo lugar donde los había encontrado un día antes. Me escondí tras la misma pared del baño y me encontré con Rebe parada en el mismo pasillo mirando su reloj, mientras a lo lejos pude ver que el chico venía caminando con mucha calma a su encuentro. Vaya sorpresa que me llevé cuando el chico además de con una gran sonrisa, la saludó como si la conociera de años y le dio un abrazo donde aprovechó para acariciar de arriba abajo los brazos y espalda de mi cuñada. – Esto se va a poner bueno, pensé – Así que buscando esquinas para esconderme durante todo el camino, los seguí mientras ellos caminaban uno al lado del otro hacia uno de los edificios contiguos. Durante todo el trayecto no pude más que pensar en cómo y en qué momento Rebe había hecho ese trato, si es que lo había, si apenas estábamos en el segundo día de viaje. Logré pasar desapercibido todo el camino, hasta que los vi entrar por el área de patio o balcón de una de las habitaciones del primer piso. El tipo entró en la habitación mientras Rebeca se quedó sentada en una de las sillas de jardín, notablemente nerviosa, pues constantemente miraba hacia todos lados. Luego el tipo salió con dos cervezas en la mano, y luego de darle una a mi cuñada, se sentó en la silla de un lado a conversar. Pasaron al menos 10 minutos y yo ya estaba cansado de estar escondido detrás de un árbol, pero justo cuando estaba a punto de irme pensando que aquello era una amistad inocente, el chico se enderezó en la silla, dejó la cerveza en el piso, y puso una de sus manos sobre la pierna de Rebe mientras le decía algo con su rostro muy cerca del de ella. Pude ver como Rebe se estremeció al principio y puso su mano sobre la de él como queriendo evitar que el chico la fuera a mover hacia donde no debía. En varias ocasiones movió su cabeza en signo de negación mientras el chico le hablaba, y al cabo de unos segundos, Rebeca miró fijamente hacia el otro lado, pensativa, como si estuviera tomando una importante decisión. El chico se puso de pie y entró a la habitación. Rebeca se quedó sentada unos segundos, y luego de ponerse de pie y mirar hacia todos lados, fue detrás de su amigo rubio. Mi curiosidad estaba satisfecha, pero mi morbo no. Salí como rayo de atrás del árbol y comencé a buscar cómo y donde podía mirar lo que sucedía dentro de aquel departamento de primer piso, hasta que mientras me acercaba, vi que había una rendija entre las cortinas de la puerta trasera donde podía ver hacia dentro. Rezando porque no volvieran a salir, me metí en el patio donde se habían tomado la cerveza y busqué acomodo para ver hacia el interior. Ni un minuto habían desaprovechado. De pie frente al televisor encendido los encontré abrazándose y besándose con desesperación. Las manos del chico mucho más inquietas que las de mi cuñada, pues en pocos segundos las vi pasearse de su cabello hacia su espalda y de su espalda hacia sus nalgas, a las cuales les dio una repasada y apretada que hasta envidia me dio. Rebe intentaba llevar las cosas con más calma, pues mantenía sus manos en el pecho del chico como esperando un momento en que se sobrepasara y empujarlo hacia atrás, pero ni siquiera los juguetones agarrones del chico la hicieron tomar esa decisión. En un segundo el chico giró el cuerpo de mi cuñada para que le quedara de espaldas y empezar a besarle el cuello. Tremendo susto me pegó, pues mi cuñada quedó de frente a mi y si ponía atención podía verme espiando afuera, pero estaba demasiado concentrada en disfrutar el momento con sus ojos cerrados y la boca abierta. El chico le besaba el cuello y los oídos mientras le daba tremendos arrimones; sus manos se paseaban por los brazos de mi cuñada y por su abdomen, para luego subir lentamente y tomar sus tetas cada una con una mano para sobarlas y apretarlas a placer por encima de una ajustada blusa de ejercicio. No podía quitar la vista de la expresión de mi cuñada, aquella abnegada mujer llena de sufrimiento por su divorcio se había transformado por completo y estaba disfrutando del manoseo de un chico extranjero al menos 10 años menos que ella, que pare ese momento, ya le había levantado la blusa para dejarle las tetas al aire. - La genética, pensé, pues las tetas de Rebe eran muy similares a las de mi esposa -. Pude ver como las manos de Rebe se fueron hacia atrás de su cuerpo hasta que las perdí de vista, pero entendí perfectamente en donde estaban. Una de ellas subía y bajaba suavemente, seguramente masajeando el paquete del chico por encima del pantalón. Cuando le abrieron el camino, el chico soltó una de las tetas de mi cuñada y comenzó a bajar la mano hasta que logró meterla por debajo de la likra de ejercicio que se había puesto para “salir a correr”. El cuerpo de mi cuñada se arqueaba de placer mientras solo se podía ver la mano del chico moviéndose dentro de su ropa. Pronto mi cuñada le soltó el paquete y puso ambas manos sobre la del chico para indicarle la intensidad de los movimientos durante un largo rato. Debo confesar que no esperé que el chico fuera tan complaciente con ella, a su edad, yo hubiera ido directo al sexo con una señora como como mi cuñada. De pronto Rebe hizo que la soltara y se giró de frente a el mientras le decía algo. Se bajó las likras hasta media pierna, y muy lentamente se fue poniendo de rodillas en el piso. Buen espectáculo tuve yo, pues siempre había pensado que mi cuñada tenía un buen culo, así que ver su blancas nalgas al aire fue palomear una de mis fantasías. Rebe se quedó un momento viendo el bulto que la cosa del chico hacía en la ropa – Lo único que pude pensar en ese instante fue en que su ex esposo difícilmente tenía algo de ese tamaño, o al menos por lo que se podía ver desde lejos – Cuando terminó de admirar el panorama, mi cuñada comenzó a desabrocharle y bajarle lentamente la ropa al chico hasta que despejó las sospechas que tuve. Frente a mi cuñada quedó una tremenda verga bien endurecida. – Maldito desgraciado, pensé – y después de acariciarla de la punta a la base, acercó su rostro para darle una de esas lamidas que son como para probar: Desde la base de las bolas, hasta terminar con un pequeño beso en la punta. Carajo si me tenían excitado, yo mismo ya tenía mi cosa bien dura en el patio del departamento intentando que la gente pensara que estaba tomando el sol y no espiando. Rebeca bajó una de sus manos para ponerla entre sus piernas y tocarse mientras con la otra sostenía el pene del chico, lo acariciaba, y lo acomodaba para apuntarlo hacia su boca y pegarle lamidas y chupetones antes de introducirlo lo más adentro que pudo para comenzar a propinarle un oral que hizo que el chico buscara de donde detenerse para que las piernas no le fallaran. Yo estaba que me reventaba, quería entrar y ser yo el que estuviera tocándole la entrepierna a Rebe en vez de que tuviera que hacerlo sola, pero en vez de eso tuve que aguantarme y ver como mi cuñada daba una deliciosa mamada con una habilidad muy superior a lo que mi esposa tiene. Por la expresión y los movimientos del chico supongo que estuvo a punto de descargarle la leche, pero cuando Rebe se dio cuenta, de inmediato se lo sacó de la boca y comenzó a ponerse de pie mientras le decía algo a su amiguito nuevo. Se sacó la likra y la dejó en el piso mientras se encaminaba hacia uno de los sillones de la sala, en el cual se sentó y flexionando sus piernas las abrió dejándole el panorama pleno al chico… y de pasada a mi. Ni tardo ni perezoso el chico se fue sobre ella. Recargando sus brazos en el respaldo del sillón se inclinó para embestirla de frente. Mi cuñada le ayudó con su mano a ensartar el pene en el lugar preciso, y luego vi como sus manos apretaron las nalgas del chico con gran fuerza al sentir que la penetraba a fondo por primera vez. Aquel espectáculo fue un subir y bajar de emociones para mi. Escuchar hasta afuera los gemidos de esa niña que años atrás yo le ayudaba con las tareas de la universidad, ver como se le entregaba de esa forma a un chico mucho menor que ella por puro placer, ver como sus tetas rebotaban en cada bombeada que el chico le daba y verla aferrarse del sillón en señal ya fuera de dolor o de placer; me hacía por momentos pensar en su exmarido, que es mi amigo, y por momentos en ser yo mismo el que se la estuviera cogiendo de esa manera. El chico cumplió con creces. Aguantó un buen rato dándole de frente y luego la puso de perrito contra el sillón, haciéndola gemir aun más duro y que sus flácidas tetas de dos hijos rebotaran de un lado a otro. Así le dio todavía unos minutos más, hasta que intempestivamente se salió de ella y continuó masturbándose solo para no acabar en su interior. Mi cuñada también hizo su trabajo, pues al darse cuenta se sentó en el sillón de frente a él y terminó de masturbarlo hasta que el tipo comenzó a descargar chorros de leche que Rebeca tuvo que esquivar para que no le cayeran encima. Al final del cuento Rebeca se puso de pie, y con una sonrisa en la boca le dijo algo al chico y le dio un tremendo beso en la boca que él le respondió como todo un caballero. Todavía con una erección a tope me salí del patio y caminé entre los edificios esperando que nadie la notara. Pensé en detenerme en el baño para descargar con mi propia mano toda la calentura que llevaba encima, pero en ese momento me marcó mi mujer para preguntarme en donde estaba, así que le respondí que había dado un paseo por el hotel pero que ya iba de regreso. Diez minutos después de que yo había llegado a la habitación entró Rebeca, saludó, y mientras caminaba hacia el baño le iba diciendo a uno de sus hijos que se daría un baño pues había sudado mucho corriendo en la playa.

Autor: Anónimo Categoría: Voyeurismo

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Mis días como voyeur

2019-10-27


Soy un hombre como cualquiera, que al ver pasar a una linda mujer, voltea las veces que sean necesarias para verle el culo o las piernas. Bien. Esto me paso hace unas semanas. Todo comenzó un sábado, en el cual fui a visitar a unos tíos en una zona popular de gente medio refinada. Mi prima y yo coincidimos en llegar a visitar a aquellos familiares; ya que ella se casó. Como tenía algo de ropa en la que era su recamara, fue para cambiarse. Pronto fui al lugar secreto para volver a espiarla como cuando niños. Comenzó por quitarse un pantalón negro de vestir, para dejar al descubierto unas piernas bronceadas y torneadas, traía una pantaleta negra tipo licra. Al quitarse su camisa blanca, notaba un sostén del mismo color, transparentando sus ricos pechos. Ahora se sentó en su cama para quitarse su calzón; abriendo sus piernas, mostrando una vagina semi depilada, se revisó como cuando un hombre revisa su barba. Ahora se puso otra panti; pero de color café, se puso unas medias de color natural, se puso una falda roja; acompañada de una blusa negra, con chaleco. Al salir de la recamara, rápido entre para llevarme su pantaleta sucia, entrar al baño y hacerme una rica paja, disfrutando del aroma en sus pantis. El martes. Fui a una cena con unos amigos. La esposa de este amigo, realmente tenía un bello cuerpo por el resultado de varias horas en el gym. Ese día, iba con un vestido corto color crema, que hacían conjunto con el color de su piel. Esa noche brindamos demasiado en casa de este amigo, producto del éxito que tuvimos en un buen negocio que habíamos cerrado. Él se notaba algo animado con su mujer. Cada que podía le metía mano por debajo del vestido. Pronto comprendí que debía darles cierto tiempo para su disfrute; por lo que fui al baño. Quise tardar un poco para que los ánimos de la pareja se calentaran. Salí sin hacer ruido y así poder apreciar el cachondeo. Efectivamente fue así. Ella se encontraba recargada en la pared, en lo que él le alzaba el vestido, acariciando su chocho. Como pudo, le bajo la parte de arriba para sacarle sus pequeños pechos, mamándoselos, con calentura. Fui para su recamara, buscando sus pantis sucias. Regrese para seguir disfrutando del show. Ahora él la tenía empotrada con el culo para arriba, dándole de lengüetazos en la vagina. Ella no hacia ningún tipo de ruido. Lleve su prenda a mi nariz, imaginando el penetrante aroma del que su marido disfrutaba. Cuando él la penetro, yo me puse su calzón en mi falo, dándome una fuerte masajeada. Consciente de que aquello era nada más que un rapidín; trate de terminar antes que mis amigos. El gusto por ver a la esposa de mi amigo y socio me ayudo para terminar pronto. Deje la prenda de mi amiga y haciendo ruido en la puerta del baño. Tiempo que ellos pronto se acomodaron como si nada hubiese pasado y así seguimos la charla y el brindis. El jueves. Ese día quise hacer algo distinto. Como mi cuñada se había quedado unos días en la casa; decidí espiarla. Mi cuñada es guera, tamaño mediano, pechos grandes, culo grande y bonitas piernas. Al igual que en casa de mis tíos, hice un orificio para así poder ver a esa rica cuñada. Espere a que ella se me tiera a bañar. Me encanto la forma en la que se enjabonaba su hermoso cuerpo, sus tetas bailaban al compás de la tallada. Pude verle su vagina peluda, sus nalgas algo gelatinosas, pero apetitosas. El chiste era que por vez primera me atreví a espiar a mi linda cuñada. Fue algo raro, porque hallaba más satisfacción en espiar mujeres y masturbarme, que estar con ellas. Viernes. Ese día fue; creo yo el mejor día. Mi sobrina llego a quedarse ese fin de semana. Hice exactamente lo mismo que con mi cuñada. Mi sobrina es de piel canela, tetas pequeñas, trasero mediano. Yo creo mediría 1.60. La verdad estaba algo chaparra. Con impaciencia, deje que pasara mi esposa. Ella algo parecida a mi cuñada, en cuanto a cuerpo. Como mi mujer entra a trabajar antes que yo, le deje libre el baño para la ducha. Aunque es normal ver a mi mujer en cueros, me excitó mucho el poder espiarla. Luego, entro mi cuñada. Y al último entro mi sobrina. La muy inexperta en cuanto al sexo, se atrevió a masturbarse en mi baño y lo mejor es que no me lo perdí. Sus dedos se paseaban por los labios vaginales, sobando su clítoris. Que rica pantalla tenía frente a mi. Su mano fue para apretarse un seno, luego el otro, poniendo un pezón en medio de los dedos. Sus ojos cerrados y su gesto de placer, hizo que tuviera el mejor de mis orgasmos en cuanto a esa semana que casi terminaba. Desde entonces y cada que tengo oportunidad practico el voyerismo. Obviamente cuando no me masturbo, la beneficiada es mi querida esposa...

Autor: Vladimir escrit Categoría: Voyeurismo

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Mi madre y mi hermana, un desayuno muy nutritivo

2019-10-27


Espiando a mi madre y a mi hermana, me doy cuenta que el chico de la limpieza les da su buena ración de semen... Cuando desperté era casi medio día, no me importo levantarme tan tarde, eran vacaciones y me lo merecía, fui a la cocina, me prepare un café y me fui a sentar a la sala, encendí el televisor y me puse a ver un partido de fútbol, pero al cabo de unos minutos, decidí echarle un vistazo al departamento de mi madre y mi hermana, que viven en el edificio que esta frente al mío, para ser mas preciso en el onceavo piso, así que me levanto, y me paro frente al telescopio y enfoco hacia su ventana, la enorme puerta de cristal que daba a la terraza estaba cerrada, pero tanto mi madre como mi hermana, tienen la costumbre de no poner persianas o cortinas, así que se puede ver perfectamente hacia dentro, y justamente mi ventana queda frente a su sala y puedo ver una mesa de centro y al fondo la cantina, de uno de los lados puedo ver el pasillo y las dos puertas que dan a la recamara, el departamento se ve solo, así que supongo que aun deben de estar dormidas, le doy un sorbo a mi taza y de pronto veo que una de las puertas se abre y aparece mariana, que es mi madre, aun lleva su bata de dormir, se ve que se acaba de despertar, comienza a caminar por el pasillo, llega a la sala y abre la puerta de la entrada y del otro lado aparece un hombre como de unos 40 años, vestido con una bermuda y una playera blanca y en una de sus manos lleva una pequeña canastilla con varios productos de limpieza, los dos comienzan a charlar y veo como ella le señala algunas partes de la cocina, el hombre sin dejar de mirar hacia enfrente, solo asienta con la cabeza, después de unos minutos mariana lo deja y se va hacia su recamara, mientras aquel tipo se acerca al fregadero y comienza a lavar los trastes, pasados unos minutos, miro hacia un lado y veo que la puerta de la recamara de mariana se abre y ella sale, pero ya se a quitado la bata y ahora lleva un traje de baño, pero este es tan diminuto que difícilmente logra cubrir sus enormes y bien formados pechos, y la tanga mas bien parecen hilos que rodean sus caderas y terminan escondiéndose entre sus nalgas, - claro, tenia que ser, no pierde oportunidad para exhibirse, la verdad es que mariana y mi hermana Gabriela son unas tremendas zorras calienta vergas, pero que le voy a hacer, continuo observando y ella sale a la terraza, toma una de las camas de playa que tiene en un costado y la extiende casi a la mitad de la terraza, después va hacia una mesa que tiene en la terraza y toma una botella de bronceador, se sienta, destapa la botella de bronceador y deja caer un poco sobre la palma de su mano y comienza a esparcirlo por su cuerpo, primero sobre sus hombros y después comienza a bajar hasta llegar a sus grandes pechos, y comienza a frotarlos lentamente, la muy zorra los sujeta como si se trataran de enorme melones, los aprieta y los mueve un poco hacia los lados, provocando que estos brinquen de una forma muy cachonda, después de unos minutos baja sus manos hasta su abdomen y esparce un poco el bronceador y después se recuesta, muevo un poco el telescopio y adentro aquel tipo sigue lavando los trastos, pasan unos minutos y la vuelvo a enfocar a ella y veo como se endereza y voltea hacia dentro, aquel tipo levanta la cabeza y sale rápidamente a la terraza, veo que ella le dice algo y el vuelve a entrar, pero se va hasta la cantina, toma un vaso de vidrio y lo que veo a continuación me deja asombrado, aquel tranquilo muchacho se baja un poco la bermuda y deja salir su miembro, - pero este cabrón que intenta, veo como sujeta el vaso de cristal y comienza a frotar su verga alrededor de la boquilla, el cabron lo hace con bastante calma, a pesar de la distancia, puedo ver como su verga lentamente recorre toda la parte de arriba, cuando termina, lo deja sobre la barra, toma una botella de ron y echa un poco en el vaso, después saca del frigobar una soda y llena el vaso, en ese momento pensé que ya había terminado, y que así se lo iba a dar, pero no, el muchacho lleva de nuevo el vaso hasta su miembro y de un segundo a otro introduce su verga casi hasta la mitad, - pero que cabron, mira que eres todo un pervertidillo, mariana continua acostada en aquella silla, sin darse cuenta de lo que pasa a su espalda, el joven mueve su verga dentro del vaso, como si se tratara de un agitador, inclusive puedo ver como la saca la sacude un par de veces y la vuelve a meter, hasta que después de unos segundos se detiene, la saca por completo, se acomoda su miembro saca unos hielos del frigobar y se los echa al vaso y sale tranquilamente a la terraza, le da el vaso a mariana, ella lo toma y le da un largo trago y después lo baja, puedo ver como su lengua recorre sus labios saboreándose el liquido mezclado con los fluidos de aquel chico, después deja el vaso en una mesa que tiene a un lado y se vuelve a recostar, el joven sonriendo vuelve a la cocina y continua lavando los trastes, mientras que yo pienso, - jamás se me habría ocurrido eso a mí, pero lo tiene bien ganado por calienta vergas, continuo observando, aquel chico no deja de limpiar la cocina, muevo el telescopio hacia los lados de la sala y de pronto veo como la puerta del cuarto de mi hermana se abre y aparece Gabriela, y me doy cuenta que ella ya viene preparada con su traje de baño, el de ella no es tan provocativo como el de mi madre, ya que sus pechos no son tan grandes, pero lo que si tiene bastante apetecible son sus nalgas, la verdad es que son un monumento, las tiene grandes y bien formaditas y al igual que a mi madre le fascina exhibirse, llega a la cocina y saluda rápidamente al chico del aseo y sin mas se va a la terraza, toma una de las camas de playa y la acomoda junto a la de mariana, toma el bronceador y esparce un poco sobre sus hombros y después se tiende en la camilla, busco al chico del aseo y veo que ya esta en el refrigerador, lo primero que me imagino es que busca algo para comer, pero instantes después veo que saca un bote de crema, lo lleva hasta su cintura y vuelve a sacar su miembro y al igual que con el vaso de mariana, introduce su verga en el bote, - pero que cabrón es este tipo, mira que darle de comer semen a mi madre y a mi hermana, aquel joven comienza a mover su verga de un lado a otro, puedo ver como sacude su miembro un par de veces y después la saca, cierra el bote y lo devuelve a su lugar, después toma una pequeña cacerola, observa en su interior y se va hacia el fregadero y de nuevo lo mismo, pero ahora no se masturba, para mi sorpresa comienza a orinarse dentro de ella, lanza un pequeño chorro dentro de la olla y el resto en el fregadero, toma una cuchara y comienza a batir lo que hay dentro y la vuelve a meter al refri, saca algunos alimentos mas y con todos hace los mismo, pasados unos minutos cierra el refri y vuelve a lavar los trastes, - este muchacho si que es todo un cabron pervertido, De nuevo muevo el telescopio y enfoco a la terraza y veo a mariana y a Gabriela completamente dormidas, - estas putas no se dan cuenta que les están preparando su dieta a base de semen, pero bien merecido lo tienen, Me despego de la ventana y continúo tomándome mi café mientras pienso, - ¿cuanto tiempo lleva ese chico limpiándoles la casa?, ¿que otras morbosidades hará?, cuanto semen no se a trago mi madre y mi hermana, después de unos minutos vuelvo al telescopio y veo a Gabriela enderezándose en la camilla, voltea hacia la cocina y le hace una seña al chico, este rápidamente sale a la terraza y ella le dice algo, veo que el asiente con la mirada y entra de nuevo, abre el refri y saca unos plátanos, los comienza a pelar y los pone sobre un plato y de nuevo toma el bote de crema y comienza esparcirla sobre los plátanos, después les echa un poco de azúcar, toma una cuchara y vuelve a la terraza y se lo da a mi hermana, ella gustosa los acepta y comienza a comer de aquel manjar, puedo ver como algunos restos de crema se le quedan en sus labios y ella golosa los recoge con su lengua, el chico sonríe y vuelve a la cocina y continua con sus deberes, me despego del telescopio y continuo tomándome mi café mientras pienso, que todo eso lo tiene bien merecido, las dos son unas tremendas calienta vergas, Continuará....

Autor: cachondomiron Categoría: Voyeurismo

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