Relatos Eróticos de Tabú


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2022-01-13


Soy profesor tengo 50 años actualmente director de una escuela e visto en mi carrera muchas cosas a nivel sexual niñas con niños alumnas y maestros pero nunca yo e tenido nada de eso y no voy a decir que. No me la han puesto dura algunas niñas a lo largo de mi carrera bueno en noviembre con la pandemia el inició de clases a sido lento y pocos niños acuden tengo casi 400 alumnos inscritos heno iré al grano un día viernes esalia a una reunió y al regresar casi todo el personal se había retirado encontré solo algunas maestras y personal de limpieza bueno cuando iba a mi oficina a gurdar documentos vi por la ventana que da al patio a una niña pero seguí a .mi oficina sin mayor atención al salir veo por la misma ventana el vigilante de manera extraña entrar a un salón del fondo y crear la puerta salí al corredor y se despidieron las docentes y me quede a esperar terminara el personal de limpieza para cerrar y estando allí me doy cuenta de que el vigilante debe ayudar a cerrar y preguntó si alguien lo a vía visto y no la ultima vez yo mismo lo vi entrar al salón del fondo y pensé a de estar durmiendo porque no me vio llegar y me fui a buscarlo cuando llegue frente al salón Hale la puerta y estaba cerrada desde dentro dije si este esta durmiendo iba a llamar y escuche un zuzuroo como de voces bajistas y afine el oído y si era voces me fui oero di la vuelta a la parte de atrás por la ventana ne asome discreto y mi sorpresacjuan el vigilante con victoria alumna de 5 grado de 10 años con la saya subida y laa panty en las rodillas tratando de oír por la puerta Juan sentado en sobre el escritorio con la polla al aire bien erecta haciendo señales a la nena de no hacer ruido minutos después la nena se acerco sonriente y dijo no hay nadie y tomo aquel aquella polla y la comenzó a Pajear y juam a saboar el culo de victoria que por cierto que culo bien parásito y gordito tenia luego de mi sorpresa se me puso bien dura segui viendo Juan la recostó del escritorio abrió sus par de nalgas y la metió entre sus pierna no la penetró sólo apretaba la polla entre su par de nalgas y ella gemía así por un rato y exploto bañando las nalgaa de la nena mucha leche le saco luego ella subió su panty y el acomodo su morra y salieron!! Ne di paja allí también y mi carga de leche fue igual de copiosa ahora mi plan definitivo luego de años de ver y si desar alguna niña sin atreverme se hará realiza voy por victoria ese culo vale lo voy a tener y a Juan lo quitare del medio lo llamare y le dire lo que vi y tendrá que renunciar y victoria me la quedare también le diré lo que vi y sera fácil no perderé esta oportunidad !!! Término por ahora ya les contare mas cuando aborde a victoria!!!!

Autor: El profe Categoría: Tabú

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Confesión real de un profesor

2021-12-20


Romantiporno | Tabú | profesor-alumna | 14 años | ©Stregoika 2018   Relato de alto nivel, romántico y porno, sobre una relación amorosa entre un profe solitario y una chica de noveno grado. Prefacio ¯¯¯¯¯¯¯ Esta es la historia de la mejor experiencia de mi vida. Puede que resulte un poco larga, pero sé que habrá un puñado de público que la aprecie, como ha resultado con algunos de mis cuentos. Hay personas quienes gustan de leer una historia bien contada que, aunque sea un relato erótico, sea algo más que una descripción lineal y tosca de acciones. Por eso, a esa selecta porción de lectores les regalo hoy la primera historia REAL que publico. Capítulo 1 Natalia ¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯ Todo empezó por un proyecto que me inventé en un colegio al que acababa de entrar a trabajar. Yo no quería ser el típico profesor que pasaba sin pena ni gloria y que después de irse, nadie recordara. Eso era todavía más difícil si uno se adjuntaba a la empresa cuando el año ya había avanzado. Así que me puse pilas a trabajar.    Como se avecinaba la semana de ferias, me propuse a hacer mi propio proyecto relámpago. Por aquél entonces, el video en 3D casero todavía era algo muy novedoso. Se me antojó hacer una demostración de cómo hacer video anaglifo con cámaras normales y para llamar la atención, poner en escena a una muchacha bien bonita, bailando seguramente. Pero la búsqueda no fue fácil. El colegio estaba, obviamente, lleno de mamasitas que sabían bailar, pero ninguna quería comprometerse tan avanzadas las fechas. Fue cuando apareció Natalia:    —Profe y el video ¿tiene que ser de baile? ¿no puede ser de gimnasia, digamos?    nunca se me había cruzado por la cabeza.    —¿Tú haces gimnasia, mi amor?    Sé lo que están pensando. Decirle “mi amor” a una estudiante. Pero yo siempre lo hice y nunca nadie dudó de lo fraternal que sonaba.    —Pues también bailo bien, pero se me da mejor la gimnasia. Yo quiero aparecer en el video, pero quiero salir haciendo gimnasia. Hecho. Desde ese momento en adelante, las cosas marcharían siguiendo un guión escrito por el universo. Lo que otras personas gustan de llamar “voluntad de Dios”, porque se cumple sí o sí. Solo que, con un grado más de madurez: la conspiración del universo está más allá del bien y del mal. Y, siempre queda el albedrío para que los fulanos en cuestión decidan qué camino cursar. La vida, cumple con poner todo en bandeja de plata. Natalia era un bizcochote de muchachita de 14 años, de esas que uno, así tenga 36, sueña con haber tenido de novia a esa edad. Pero también cumplía con el otro requisito, ante los ojos de hombre con que uno fue dotado —¿o maldecido?—: Natalia inspiraba sexo. Por lo general, las niñas de colegio de grados octavo a undécimo, inspiraban fantasías de un corte a la vez. Románticas o sexuales. Pero Natalia era una deliciosa rareza que inspiraba ambas. Claro que, no me di cuenta del sexo que inspiraba hasta que entró al aula múltiple, donde yo la esperaba con el equipo de audiovisuales y empezó a quitarse el uniforme. Sí, lo que se están imaginando es lo mismo que me imaginé cuando ella entró, cerró la puerta y se desabrochó y quitó la jardinera: Que quedaría en ropa interior y eventualmente, desnuda. El corazón me dio un brinco. Afortunadamente, solo fue un truco de mi imaginación. Natalia se había quitado la jardinera y la había arrojado sobre la colchoneta, pero había quedado en leotardo. Sea como sea, el efímero espectáculo fue bastante provocador. Natalia venía de cambiarse en el baño, solo que se había puesto la jardinera otra vez encima para no atravesar el colegio en leotardo. “Qué mamasita” me dije a mí mismo. Estaba en una de esas situaciones, tan lamentablemente repetitivas cuando uno es profesor, en que hay que hacer de tripas corazón y hacerse el fuerte o el indolente o el que uno es de piedra. Casi siempre, la tentación y la lívido se controlan con éxito, pero a un precio altísimo que con el tiempo, uno se aburre de pagar: ansiedad. Natalia tenía la piel color trigo. Pero no era ese hecho por sí solo el que hacía que uno quisiera morderla como un apetitoso pan. Sus formas esculpidas por la combinación de la edad y la práctica deportiva, hacían que uno aflojara la mandíbula. También, era de esas niñas con un bio-tipo que encanta a los incautos varones, ya que, sus brazos tenían una tenue capa de vello, del mismo color de la piel, por lo que también tenía las cejas bellamente pobladas. Y su rostro… (suspiro) su rostro… todavía puedo sentir esas mejillas que se le horadaban con la sonrisa y esos ojitos negros que desaparecían cuando reía. La muchachita de noveno grado se había amarrado la melena de forma reglamentaria, para no mechonearse a sí misma cuando estuviera haciendo la rutina.    —¿estás lista? —le pregunté    —claro ¿y tú?    —por supuesto. Empieza cuando quieras. Capítulo 2 Gimnasia sensual ¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯ Ay dios. Si solo verla ahí de pie después de arrojar su jardinera me tenía cardíaco, verla hacer su rutina me desestabilizó. Mientras aparentaba serenidad, rogaba a dios un poco de fuerza. Por momentos ni siquiera grababa bien, pues prefería verla en vivo y en directo y no a través de la pantallita de la cámara. Natalia hacía medias lunas y otras piruetas de gimnasia artística. La hermosura de su ser se hizo casi tangible. La gracilidad de su cuerpo, la estética apabullante y la sensualidad macabra. Sí, macabra. Lo que le hace la belleza del cuerpo de una jovencita a la mente de un hombre normal, es una trampa macabra de la naturaleza que la civilización ingenua e impotentemente ha tratado de prevenir.    Entonces estaba yo ahí, en el potro de torturas, encadenado. Pero encadenado por mí mismo, siendo yo mismo el verdugo, por decisión. Y ¿qué tal si decidía liberarme? Natalia seguía haciendo movimientos que alardeaban de equilibrio y concentración. De vez en vez estaba sentada con los brazos y piernas abiertos o juntando la punta del pie con sus manos por detrás de su cabeza. Era buena. Y yo, estaba muriéndome. En medio de la rutina, el leotardo se le había recogido bastante y estaba metiéndosele en su trasero y vagina de manera brutalmente provocadora. Tuve el pródromo de la horripilante ansiedad, pero, decidí no pagar el precio y permitirme disfrutar. La observé por varios minutos. Me deleité mirando ese coñito, allá pasivo y a merced de los movimientos de las piernas, que se estiraban y encogían, iban y venían. Qué jugoso manantial de delicias. “No aguanto, tengo que ir a pajearme” pensé. Por cómo estaba, acabaría en un minuto, máximo, echaría el semen en el lavamanos y lo enjuagaría rápidamente. El descanso vendría pronto y sería un gran alivio.    No se diga más ¡al baño! Empecé a atornillar la cámara en un trípode y Natalia me sorprendió sufriendo. Estaba temblando y no controlaba bien mis dedos.    —¡profe…! —sonrió desde donde estaba.    Entonces suspendió su rutina y se quedó sentadita mirándome. Todavía faltaban meses para que yo me enterara que ella se había dado cuenta que yo tenía una carpa de circo en el pantalón.    —¡PROFE! —insistió, con un asombro que yo todavía no entendía, mientras yo trataba de que enroscara la punta del tornillo cabrón hijo de su puta madre con la tuerca de la puñeta y malparida cámara.    Pero yo parecía tener Parkinson además de los dedos llenos de aceite. Ella me miraba con los ojos y la boca abiertotes y media sonrisa. A ver, pausa. ¿Suena increíble? Pues ¿qué puedo decir? Lo es. Pero, en honor a la verdad ¿han oído de la paradoja del simio escritor? Resulta que, en la lógica, alguien desocupado estableció que, si encierras un simio con una máquina de escribir, con el suficiente tiempo, terminará escribiendo una novela. Con el suficiente tiempo, hasta lo imposible ocurre. Por eso ahora son comunes los resultados de lotería con los cuatro números iguales. Y a mí me ocurría esto. Una niña de noveno grado se percataba de mi erección y no reaccionaba con miedo ni asco, como lo hubiera hecho cualquier otra niña adoctrinada por una sociedad prejuiciosa y temerosa, sino con sano asombro. La explicación no era tan simple, toda vez que había tardado años en hallar un patrón, un efecto y una causa comunes: Las chicas como Natalia, absolutamente adorables y que son la encarnación de la chica de los sueños de los hombres sensibles y solitarios, son criadas solo por sus padres. Están libres del miedo a los hombres que transmiten como una infección todas las madres. Son chicas y luego mujeres excepcionales. Había conocido una durante mi juventud y dos durante la universidad. Ahora, Natalia, 22 años menor que yo. Si para su mente libre de prejuicios, provocar una erección no era nada de otro mundo… lo que venía después… mejor sigamos ¿en qué íbamos?    —¿Qué haces? —me preguntó.    —en seguida regreso.    —no, no te preocupes, profe. Una toma más y ya. Además, ya tengo qué volver.    “que no me preocupe ¿de qué?” pensé ingenuamente. Pero le hice caso, principalmente porque quería mirarla un poco más antes que se fuera. El resto de su rutina fue muy diferente a lo que había sido hasta entonces.    Ahora, me miraba todo el tiempo, con la boquita sutilmente estirada para los lados y sus movimientos parecían ser más conscientes, menos mecánicos. Creo que es de lo más hermoso que he visto tan de cerca en mi vida. Estábamos en una situación tan íntima y tan sugerente que, por lo menos a mí, se me había olvidado el resto del mundo. Seguí hipnotizado con el brillante micro-tejido de su leotardo y su piel flexible haciendo bellas figuras, como alabando al aire. Me hacía suspirar. Cuando terminó su rutina, se incorporó y empezó a ponerse la jardinera. Yo empecé a recoger mis cosas. Tuve la fantasía de que acabábamos de hacer el amor. Ella se abotonaba la jardinera a un lado de la cintura, mientras me preguntó    —profe ¿tú eres casado?    En medio de la fantasía que tenía mi cabeza, razoné las opciones de respuesta. Decir la verdad, conduciría a más preguntas que a su vez llevarían a la humillante verdad, que yo era un solitario. Decir que estaba casado, era una mentira todavía más humillante. Así que, dije lo intermedio, la mentira más bondadosa posible.    —Me voy a casar, este año me caso.    —Ay, felicidades profe.    —Y eso ¿por qué la pregunta?    —No. quería saber si tenías novia —sonrió pícaramente.    Obviamente su pregunta se debía a cómo me había puesto por verla hacer gimnasia, pero yo todavía no lo sabía. Pues bien, la grabación terminó, ella se marchó y yo me fui al baño a hacerme una de las pajas más gloriosas que tengo en memoria. Recuerdo haber tenido en la mente repitiéndose la visión de su panochita apretada entre ese afortunado leotardo azul oscuro, apretándose y aflojándose con las piernas. No sé por qué fui tan tonto por tantos años y soporté la ansiedad solo por cumplir con un estándar de supuesta rectitud, de no mirar, no pensar, no desear. Prrr… Yo creía que todo había terminado. Una niña bonita y sensual más por la que me saqué un pajazo celestial para agregar a la lista. Pero no. El haberme provocado una erección, suscitó un interés en ella que desató los acontecimientos más peligrosos y románticos de mi vida. Capítulo 3 el incidente de la nucita® ¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯ Al poco tiempo hubo una semana de vacaciones, durante la que usé el recuerdo de las rutinas de gimnasia de Natalia para mis solitarias noches y mañanas. El video también era bueno, aunque no tanto, porque lucía más grabado por un profesional que por un pervertido, pues Natalia aparecía solo del abdomen para arriba. Honestamente, no fui capaz de grabarla abusivamente. Durante el descanso, no imaginé ni soñé lo que vendría tras el regreso a clases.    —¡Primero fue el huevo!    Esa vocecita dulce y consentida se me hizo muy conocida. Pero estaba demasiado metido en mis pensamientos todavía.    —¡Mírelo! Profe ¡primero fue el huevo y después la gallina!    entonces volteé la mirada como un zombi y Natalia y sus amigas se echaron a reír.    —Profe ¿en qué piensa? —se carcajeó Natalia.    Su risa era adorable. Me miraba con la carita hinchada y el cuerpo doblado por la carcajada. Si hasta se palmoteaba los muslos. Al verla, tuve una sensación rara de haber estado con ella toda la semana de vacaciones, en un idilio y una lujuria indecibles: Pura paja. Entonces, al fin aterricé.    —Natalia. hola corazón.    —Hola profe.    Natalia metió en su boca la ridículamente pequeña cucharilla de la nucita® que venía comiendo. Despidió a sus amigas y se sentó a mi lado. Ese solo acto significaba mucho para mí. Natalia era atípicamente amable, sobre todo para lo que era el adolescente promedio. Yo estaba sentado en un sardinel del patio y Natalia se ubicó a mi lado, cuidándose de meter bien la parte delantera de su falda entre sus piernas, para no mostrarle sus delicias a todo mundo.    —¿Cómo estuvo tu semana? —le pregunté.    —Bien, ya tengo listo todo lo de la feria.    —Qué bien.    —Y ¿cómo estuvo tu semana? ¿cómo vas con tu novia?    Me asombré. Una conversación tan aparentemente frívola, permanecía en su memoria. Estaba preguntándome por mi novia, lo que era deprimente, puesto que era ficticia. Otra vez me encontré sorteando las respuestas.    —Peleamos.    —Ay, no ¿por qué? —se lamentó    —Porque vio el video tuyo y se puso celosa.    Creo que, un demonio me asistía poseyéndome y hablando por mí, debido a que yo era demasiado idiota para hablar por mí mismo. Natalia soltó una sonora carcajada, cuyo aire disparó hacia adelante como invitando al mundo entero a reírse con ella. Ni siquiera se había preocupado por terminar de engullir la media cucharadita de nucita® que le quedaba sobre la lengua. Entonces se puso el dorso de la mano sobre la boca y pidió disculpas.    —No, profe, en serio.    —En serio, mi vida. Se dio cuenta de lo hermosa que eres y se puso celosa.    —Ay, tan lindo usted, profe. Pero no peleen. Ella debe saber lo afortunada que es.    No pude más que fruncir el ceño, encoger los ojos casi tanto como lo hacía ella cuando reía y mirarla sin dar crédito a lo que acababa de oír. ¿Estaba correspondiendo a mi coqueteo? La respuesta me la ofreció la vida en el segundo siguiente:    —Toma el último pedacito de mi nucita —dijo.    Raspó bien el recipiente con la cuchara y sin pensárselo, se retorció un poco para llevarla a mi boca. Yo no titubeé y acepté el bocado. Pero la cuchara era tan pequeña que toqué sus nudillos con mis labios. Ella sonrió. Una vez habiendo renunciado a pagar el precio de la insufrible ansiedad, todo fluye mejor. Es como volver a la vida, salirse del sistema, desencadenarse… cubrí su mano con la mía y besé sus dedos. Una pequeña parte de mí gritó a truenos “¿Esto en verdad está pasando?” miré alrededor y ahí estaba el colegio, el mundo seguía girando, solo que lo hacía sumergido en su sueño, mientras nosotros abandonábamos los convencionalismos y nos poníamos sobre todos ellos. Natalia aceptó mi gesto y cabeceó de forma consentida. Dio dos lastimeros golpecitos con la cuchara sobre el fondo vacío de su recipiente de crema de chocolate y leche y se dijo a sí misma    —¿Por qué no dejé más nucita? Las experiencias prohibidas, se van sumando y dando más y más sentido a la vida. Inclusive puede uno ir de pie en un transporte atiborrado de gente, pero ir sonriendo. U olvidar rencillas que uno tiene con el mundo y hasta perdonarlo. ¿Acaso estaba enamorándome? Capítulo 4 todos los profes lo hacen ¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯ Había decidido darle continuidad, aunque fuera simbólica, al asunto de la crema de chocolate y leche. Compré un frasco grande de nucita® para obsequiarle a Natalia. Estaba aguardando el momento para dárselo y este se precipitó sobre ambos. Una soleada mañana, llevé a grado undécimo a los prados para que hicieran una actividad. Al lado, en la cancha, estaba el noveno de Natalia en educación física. Supe que Natalia me tenía prendado cuando la miraba más que a las otras. Incluso más que a las chicas que antes me parecían más mamasitas que Natalia. Mientras mis estudiantes hacían bulla y reían enredándose con una lana, me desentendí por un minuto para descansar la mente y retrasar un poco la inevitable demencia que le espera a todo docente. Me senté en el prado y me dispuse a contemplar el partido de baloncesto. Tren de ricuras. Me pregunté si los profesores de educación física eran eunucos o qué. Por lo general, sobre todo en colegios públicos y sobre todo en aquellos tiempos, la ropita de deportes de las chicas era una provocación. Ya saben —lo he dicho en mis cuentos— por la muy absurda filosofía feminista de que las mujeres pueden verse provocativas, pero que los hombres no deben provocarse. Las chicas jugaban con camisetita blanca, ajustada hasta que sus formas no solo se revelaban, sino que se acentuaban y un bicicleterito azul de gimnasio que ahorraba verdaderas fortunas en tela. Como si fuera poco, había chicas que se ajustaban todavía más su uniforme de deportes. No tengo claro si era intencional o qué, pero el espectáculo de panochas apretujadas hasta la asfixia y nalgas asomadas era como para que le pusieran a uno camisa de fuerza y babero. Ahora, si es que no se lo han imaginado, Natalia era de esas que, ignoro si por intención o porque su cuerpazo no daba para menos, llevaba ese bicicletero como pintado con brocha y cubriéndole apenas lo exigido por la sociedad. Me vio desde su partido de basket y lo abandonó de inmediato para correr a saltitos hacia mí.    —¡Hooola profe!    —Hola mi amor ¿cómo va todo?    Se sentó a mi lado.    El aroma de cuando se sentó la última vez junto a mí me había encantado. Y ahora, me hipnotizaba y me subía a los cielos el olor de su cuerpo bañado en sudor y mezclado con su jabón de baño y su perfume. Se notaba que usaba cosas caras, de esas que están diseñadas químicamente para reaccionar con la temperatura y la acidez de la piel y oler bien. Su pecho crepitaba por la respiración agitada. Sus preciosos senos subían y bajaban con la camisetita pegada por el sudor. Podía ver su delgado brasiér. Además, tenerla ahí al lado con esas rodillotas empinadas y sentir su calor, me aceleró el corazón.    —¿Qué están haciendo? —me preguntó con poco aire, refiriéndose a mi curso.    —Un juego.    —Se ve como chévere. ¿Cuándo nos lo haces a nosotros?    —mmm, puedo ajustarlo a lo que ustedes están viendo.    —¿Ellos que están viendo? —dirigió su mirada a los de undécimo    —nube electrónica. Orgánica.    Natalia subió las cejas y abrió la bocota, como de costumbre. Miró al vacío y dijo    —Ah, eso…    “Esta china debe ser muy buena en teatro” pensé. Cada gesto que hacía era rebosante de gracia y adorabilidad. Tenía la cara rojita y el cabello amarrado, aunque algunos mechones no habían soportado el calor y estaban fuera de lugar. “Quién pudiera tenerla así pero debajo de uno” pensé.    —Natalia ¡venga a ver! —le gritó su profe de deportes.    —Voy profe —Natalia se levantó de un brinco a su encuentro, pues el profe ya venía hacia nosotros.    “En el nombre de todos los dioses, qué culo ¿quién hizo eso? ¿cómo va a tener eso así y a traerlo al colegio? Que respete a los hombres reprimidos como yo” pensé. Qué pedazo de culo tan rico, trágame Tierra… La observé detenidamente dar cada paso desde que se levantó y puso su trasero cerca a mi cara hasta que volvió a la cancha. La próstata me palpitaba tanto como el corazón. De lo que no me di cuenta, fue que Ricardo, el de educación física, me había visto verle el culo a Natalia y chorrear la baba como perro. Estaba trotando hacia mí. Entonces llegó hasta mí, me pasó la mano detrás de la cabeza y apretó amistosamente mi hombro. Me dijo prácticamente al oído    —Sí, yo sé que está buena, pero disimule porque aquí hasta el pasto tiene ojos. La historia de Ricardo merece su propio relato. Aquí, solo diré que él se convirtió en mi cofrade de copas y tutor, aunque era más joven que yo, en cuestión de amores profesor-colegiala. Dicho sea de paso, si ustedes conocen algún profesor de bachillerato, no importa lo que piensen de él, ha tenido al menos un romance con una estudiante. Creo que diría “tendría que ser gay para que no tuviera un romance”, pero los profesores gay tienen romances con los jóvenes. Si hasta conocí de primera mano la historia de una psicóloga escolar que tuvo un acalorado romance con una chica de undécimo. La menor manipuló a su antojo a la funcionaria para evitar que emitiera su concepto profesional sobre ella, hasta que la enamoró. ¡Vamos! dejen de creer que hay una especie de estatus supremo que tienen quienes trabajan con menores de 18 que los hace idóneos e impecables. Prr, eso no existe. Es como creer que a los curas no se les para el pito o los policías nunca se pasan una luz roja o los médicos no se pegan una traba. Hasta la policía de menores tendrá fantasías en la privacidad de sus pensamientos cuando confiscan material prohibido. La diferencia es que somos un puñado los que hablamos abiertamente de esto.    Bueno, en lo que estábamos: Por un consejo de Ricardo, le dejé el frasco de 500 gramos de nucita®en su maleta, anónimamente. La reacción de ella sería muy informativa para mí. Y en efecto, así sucedió. Un día que se llevaba a cabo una celebración de alguna estupidez, una de 150 que hay cada año en los colegios, hallé el momento preciso para dejarle el regalo a escondidas. Y no tuve que esperar mucho más de una hora, pues tan pronto ella descubrió el presente, me buscó por todo el campus hasta que me encontró. No creo poder confirmarlo, pero creo que fui el primer sospechoso y eso ya significaba bastante. Faltaba ver cómo lo tomaba.    —Profe ¿fuiste tú el que metió la nucita en mi maleta?    estaba de pie frente a mí, con las manos unidas por delante, sin ninguna expresión predecible. Estábamos en el pasillo que daba salida a grado décimo. Y ahí obró otra vez el destino. La ruidosa campana sonó al tiempo que yo hablé.    —¿Qué? ¿Si o no? ¡ay profe no le oigo! —se quejó ella.    —SI, ES DE MI PARTE —me hinqué y subí la voz. Mi intención era darle un beso en una de sus preciosas mejillas. Me agaché los pocos centímetros que necesitaba para hacerlo. Por la campana, los de décimo salieron como estampida en erupción volcánica. Natalia, sorprendida, brincó a abrazarme y el beso que yo estaba dando le calló en el cuello. Traté de disimular, pero el abrazo de ella era demasiado sincero y un corrillo de chicos de décimo, boquiabiertos, estaba en torno nuestro. Fue como empezaron los rumores y la parte más llena de ají de mi historia. Capítulo 5 La conspiración cósmica ¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯ El clímax de todo lo ocurrido llegó gracias a un paro de transportadores. Ese viernes, los conductores no solo pararon, sino que bloquearon vías por toda la ciudad y la “secuestraron”. Como yo vivía tan lejos, salía desde tan temprano que viajé antes que el paro empezara. Por eso llegué al colegio. Otros profesores tuvieron que caminar por horas y llegar, como buenos asalariados. Pero los estudiantes no tienen esas obligaciones absurdas. En el colegio había si acaso el 30% del estudiantado. De mi curso de 33 jóvenes, habían llegado 12 y 4 se devolvieron. Lo mismo ocurrió en cada grupo. Prácticamente no había nadie. Lo mejor ocurrió cuando, el típico grupo de profesoras proactivas sugirió reunir a los niños en actividades lúdicas. De los 8 que me quedaban, se fueron 5. Cuando me di cuenta, a mi salón habían llegado todos los desparchados de cada curso.    —Qué, profe ¿nos va a contar historias de terror? —preguntó uno de los chicos de décimo.    Yo era un afamado contador de historias e interpretador de sueños, incluso en el tan poco tiempo que llevaba allá. Como no había nada qué hacer y se aproximaba Halloween, accedí.    Como habrán adivinado, Natalia era una de ellos y se sentó ‘al mando’ conmigo durante esa mágica mañana. Si hasta habían tapado las ventanas con cinta y carteleras viejas para oscurecer el salón y ambientar mis relatos. Quepa el comentario, fue todo un honor ser reconocido por echar buenos cuentos a viva voz y sacarles gritos a los chicos en plena época del ascenso de las creepy-pastas. Mientras narraba las historias, Natalia me abrazaba. Estuvo muy bien pegadita a mí por mucho rato y el ambiente fue de tal grado de libertad que me da nostalgia recordarlo. No había reglas, nadie juzgaba. No había nada de malo en ello. Ni siquiera cuando ella tomó una de mis manos entre las suyas y la frotó largo rato. Bueno, ese es uno de cien detalles románticos, pero omitiré los demás₂ en atención a que este es un relato erótico. _______________________ ₂Por eso inventé el género Romantiporn, para no tener qué volver a omitir el romance ¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯ Por su puesto hubo cartas de amor, un primer beso, situaciones no menos increíbles de lo que ya les he contado, por ejemplo, como la defendía yo en situaciones escolares, etc. Por ejemplo, que un estudiante que estaba profundamente enamorado de ella, lloró ante mí preguntándome por qué se la quitaba. Al final lo admitió porque yo era su profesor favorito y creía que yo le convenía mejor a Natalia. Por ejemplo, los sueños de Natalia que yo interpretaba y que significaban su obsesión sexual por mí. Por ejemplo, que durante un descanso en un parque público, unos malandros se mezclaron y amenazaron a un estudiante en un intento de ajuste de cuentas. A mí me responsabilizaron alegando el descuido que cometí, ya que los delincuentes habían logrado llegar hasta ese punto, gracias a que yo estaba embobado cantándole una canción a Natalia, guitarra en mano, en un rinconcito muy alejado. Hasta fuimos el tema central de una columna de chismes en un pasquín impreso que era del proyecto de idiomas. También aparecía Ricardo y una de sus choco-aventuras. Las chicas del proyecto me entrevistaron y me preguntaron “¿Qué pensaría usted si una hija suya le dice que tiene una relación amorosa con un profesor del colegio?”, a lo que descaradamente respondí “Pues si el profesor es como yo, felicito a mi hija”. Lo recuerdo y yo mismo no puedo creerlo.    En contraste, lo que viene a continuación es difícil de compartir, sobre todo por ser de forma explícita, por el recuerdo grato y cariñoso que tengo de Natalia. Pero igual quiero seguir contando esta historia, no solo por cachonda sino porque escupe en la cara de quienes se santiguan y niegan sus lados oscuros refugiándose en la doble moral. Después de una hora o un poco más de tertulia, los poquísimos estudiantes estaban dispersos por muchas partes del colegio. Ya ni los directivos querían estar pendientes. Eran tan pocos muchachos que parecía un día pedagógico, con dos o tres estudiantes colados. Natalia, Alexandra —una de sus amigas, celestina ella— y Fredy, el joven del corazón roto; eran los únicos que quedaban conmigo. El chico alargaba cada palabra para no dejarnos a Natalia y a mí a solas, pero la otra chica fue más fuerte. Logró llevárselo. El corazón se me aceleró. Después de tantas cosas, al fin estaba a solas con Natalia, la treinta mamasita del bizcochito apretado bajo el leotardo y el culazo despampanante y al mismo tiempo, la muchachita de gestos adorables y ternura desquiciante. Yo, estaba sentado en mi mesita de docente, tratando de pensar qué haría a continuación. Pero no era necesario pensar: Las cosas pasarían sin forzarlas de ninguna manera. Natalia se metió entre mis piernas y recostó su trasero en una de ellas. Yo la tomé por la cintura.    —Nata…    —No pasa nada, si viene alguien, Alexandra nos avisa.    Como había hecho ya varias veces, tomé su carita y la conduje hacia la mía con dos dedos. Nos dimos unos besos. Natalia respondió metiéndose más entre mis piernas. Yo, otra vez mostré la necesidad de un límite. Y ¿si estaba pasándose de la raya? El riesgo era más que temerario, era absurdo.    —Nata, mi amor…    —Ay, dime que no te gusta… —me retó.    —¡Ja! Es que ése el problema.    —Y eso es justamente lo que yo quiero    —Qué ¿que nos descubran?    —No, profe. Quiero que se te pare otra vez. ¡Plop! ¿Han visto esos memes donde muestran una cara dibujada en línea con una expresión de tal asombro que se descuencan los ojos y se desgarra el cuello? Pues, tal cual. Y, sí, estaba parándoseme hacía pocos segundos. Tenerla ahí, más cerquita que nunca y de remate a solas, bebiendo su rico olor y sintiendo su calor, además del pequeño y cálido vacío en medio de sus nalgas, que era tan evidente en mi muslo.    —A mí nunca nadie me ha hecho sentir como tú —agregó— y me encanta como me miras y me tratas.    Ya me lo había escrito algunas veces. “No sé qué es eso que tú tienes que nadie más tiene”. ¡Puff! Eso reconstruye el alma por más hecha pedazos que esté, créanme. Ahora, oírlo a pocos centímetros de mi oído era, era… no sé. Estaba enamorado. La atraje por completo hacia mí con mi mano y nos empezamos a dar besos. Una partecita de mí gritaba, por allá adentro, si acaso no estaría soñando o todo era una alucinación o una broma o qué. Pero sí estaba pasando y de vez en cuando hay que aceptar las cosas maravillosas que nos pasan. Capítulo 6 Pura lujuria ¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯ ¿A alguien a alguna vez le han leído la carta astral? Si no, les diré que, en momentos diferentes de la vida, hay diferente influencia para diferentes cosas. Y que, eventualmente se presentan las condiciones perfectas para que algo ocurra. Solo hay que saber reconocer el momento y actuar. Ricardo decía “Eso es lo mejor que le puede pasar a un hombre en la vida”. Sí, lo mejor. Así que ¿cuántas veces más habría yo de esperar que me ocurriera? Con razón decían que uno se arrepiente es de lo que NO hace. Ahí estábamos, Natalia y yo, una pareja prohibida a punto de hacer el amor en un lugar prohibido. Ya en alguna ocasión, la propia realidad se había vuelto relativa delante de mis sentidos porque se asemejaba a algún sueño, aunque nunca por nada tan complejo ni mucho menos tan bello. Si hasta tenía ganas de darme un fuerte pellizco. En los tres meses que llevábamos de novios, solo una vez nos habíamos encontrado por fuera del colegio. ¡Diablos que es difícil tener una relación con una “menor”, o sea alguien a quien se le ha establecido a dedo que no es apta para tal cosa! “¿Por qué diablos tienen que existir los límites?” solía renegar ella. Los menores no son dueños de su tiempo, ni de su vida y eso no está mal para las mayorías. El problema es que siempre hay gente no convencional, que tiene que vivir apegada a las reglas de las mayorías, basadas en el miedo. Recuerdo haber soñado una vez ser aún un estudiante y haberme sentido tan asfixiado por los muros y las rejas del colegio que salí huyendo para siempre, a correr libre por las calles. Entonces, si el universo se tomaba tantas molestias para hacerme un regalo ¿cómo iba a ser tan idiota de rechazarlo? ¿iba a preferir apegarme a las convenciones chiquitas de la gente chiquita o me regocijaría en la grandeza? “si no es ahora, no será nunca” me dije. Estaba muy seguro de hacerlo, como cuando eres capaz de predecir por intuición que algo que nunca ocurre —lo del simio que escribe una novela— eventualmente está por suceder. Pero no volverá a ocurrir en siglos. Podía presentir que no había nada en este mundo que pudiera impedirlo. Era nuestro momento, nuestro regalo y nuestro tiempo. Si el mismo cosmos estaba conspirando ¿qué podría pasar en su contra? ¿Que subiera el puto rector o la tonta coordinadora y nos sorprendiera? ¿Que Natalia se arrepintiera al último segundo y saliera gritando y yo terminara en la cárcel? ¿Qué justo en el último momento antes del coito empezara un sismo de 9 grados en la escala de momento de magnitud? ¡Nada! Cualquiera de esas tonterías sería probable en otro momento, en otro lugar, con otra chica, pero no ahí, en ese entonces, ni con Natalia. Esa aula de clase vacía no hacía parte del méndigo mundo. Así que, me dejé llevar. Con seguridad y calma. Con confianza, casi chabacanería. El cuerpo y la mente se transforman. Nada se siente igual. La química de la vida entra en un hiperactivo éxtasis y resulta tan delicioso que, uno se reconcilia con su parte animal y la deja fluir. Y valga decir que el sexo prohibido proporciona dicho placer, pero multiplicado por 10. Tanta es la sensación de euforia que uno entiende a las personas que se vuelven adictas al sexo. Vivir sin conocer dicha sensación, no vale la pena. De igual modo, se admira y hace reverencia a quienes, en efecto, son capaces de vivir sin ello. Mis manos pasaron de apretar gentilmente el tórax de Natalia, con un sentido protector; a masajear su vientre, subiendo lentamente hacia sus senos. No parábamos de besarnos. Parecíamos disfrutar mucho el sabor de los labios del otro y explorábamos recíprocamente nuestros dientes, lengua y la comisura de la boca. El sonido de los besos entraba por mis oídos como una descarga de alta tensión que se procesaba en micro-segundos e iba a parar a mi falo, que ya estaba indolentemente tirando los pantalones hacia afuera. Natalia pasaba sus dedos sobre el bulto y de repente se concentró en la punta. Me daba apretoncitos en el glande con una pinza que formaba con sus dedos. ¿Habría estado queriendo hacer eso desde aquel día de su rutina de gimnasia? ¿Habría tenido fantasías y una que otra masturbación, igual que yo, en la semana de vacaciones? Los pensamientos solo me ponían más caliente. Ya estaba mojando más que cualquier vez pudiera recordar. Mi mano derecha seguía caballerosamente puesta en su cintura, apretándola contra mí. Su diminuto masaje era tan rico que yo tenía ganas de venirme. Mi mano izquierda, estaba en la gloria de su teta derecha. Se la masajeaba con pasión. En ese instante se le salió el primer gemido que recuerdo de ella, directo desde su vientre y arrojó dentro de mi boca su hálito divino de niña que está por cumplir los 15. Separé un poco más mis piernas, pues necesitaba espacio. Quería agarrarle el culo y le hice espacio a mi mano para tal propósito. Tan pronto mi palma derecha tuvo esa gloria, se encendió en mi mente cual pantalla de cine, la imagen de Natalia poniéndose de pie para correr de vuelta a su partido de baloncesto. Ese culo perfecto, provocativo y redondo, estaba ahí en mi mano morbosa. Yo también hice una pinza con el pulgar y los demás dedos para darle pellizcos. Natalia empezó a respirar más y más fuerte y me desabrochó el pantalón. Me encantaba poder al fin masajear esa cola como tantas veces lo había hecho en sueños. Manosearle el culito a una colegiala, así, sin más, por encima de la falda y todo, es una acción sublime y que lo sube a uno al cielo como si salieran alas. La tela de la falda tiene una textura ligeramente áspera, lo suficiente para que mi palma se cargara de electricidad. Mi mano, su falda y su bella cola se movían estregándose lo uno sobre lo otro. Sus nalgas eran firmes, muy firmes. No por nada, ya que la chica hacía deporte desde los 7 años. Mientras Natalia continuaba su masaje sobre mi glande a través del bóxer, seguíamos dándonos besos sonoros y acalorados y yo le manoseaba las tetas y el culo. En un punto no lo resistí y abrí bien mi mano para agarrarle la nalga lo más que pudiera. Se la apreté bien. Pero no fue suficiente. Con mi dedo índice y los demás apoyándolo, metí fuertemente su falda entre su culo. Querría agarrarla toda, tocarle todo, chuparla, cogerla… Hasta que, al fin, su falda empezó a hacerme estorbo y se la subí. Natalia parecía avanzar a la par conmigo. Cada paso que yo daba servía como una especie de aprobación para que ella diera el suyo. Me sacó la verga. Haló el bóxer y yo le ayudé un poco. Sentía el endurecimiento desde el perineo, incluso de más atrás. Natalia me masajeaba la verga y dejó de besarme para mirar. Natalia me lo tocaba con la punta de los dedos y me descargaba corrientazos que me enchinaban la piel. En cuanto a mi mano derecha, bajo su falda… ayúdame dios. He escrito varios cuentos de los que me enorgullezco, pero rememorar algo real es un calibre nuevo para mí. Tal vez tenga que parar de escribir para hacerme una paja. Tenía los tres dedos medios en su entrepierna, por detrás. El calor era impresionante. Se sentía como cuando te bajas de un avión que despegó en el páramo y abrió las compuertas en el trópico. Sus panties se sentían ligeramente húmedos. No sé si era sudor, pura excitación o ambas cosas. Quizá el inmenso calor que tenía allí le hacía sudar también la piel. Qué experiencia más sublime. Mientras le mordía suavemente el costado del cuello con mis labios, le daba un tierno masaje en su zona íntima con mis tres dedos. Ella, para sentirme más, tenía las piernas muy bien cerradas y no me daba mucho espacio para mover los dedos. Arriba y abajo, arriba y abajo. Ella volvió a gemir. También empezó a mover sus caderas adelante y atrás. El pito me empezó a pasar corriente. Ya quería cogerla. Ella jugaba con el lubricante que me salía a raudales mientras yo le besaba los lóbulos de las orejas. Cuando estaba yo dándole besitos en la partecita cóncava detrás de su oreja, ella descendió. Mi mano se salió de entre sus piernas y sintió un frío tenaz cuando volvió a quedar expuesta al aire. No pude pensar nada más. No es muy fácil pensar cuando una estudiante de noveno grado que amas con el corazón, te da besos en la punta de la verga por primera vez. No me avergüenza admitir que, como hacen las mujeres, tuve que agarrar fuertemente un objeto en mi mano para sobrellevar la inmensa sensación. Cogí el borde de la mesa con tanta fuerza que se me marcaron los dedos. Es que mi glande nunca había estado de fuera del prepucio. Solo cuando me bañaba y obviamente no en estado de plena erección. La sensibilidad allí era fenomenal, por lo que los besitos y las lamiditas de Natalia me electrocutaban. Luego se lo metió bien la boca. Yo, no solo estrujaba el borde de la mesa, sino que apretaba los dientes. ¿Qué puedo decir? Una muchacha divina como el sol, colegiala, con el uniforme puesto, alumna mía, en el salón de clase, me lo estaba mamando. Para incrementar el morbazo, bajé la mirada. Quería verla comiéndome la verga. Tuve el impulso de agarrar su frente y levantarla, quería que me mirara, pero no lo hice. Solo vi su cabecita yendo para adelante y para atrás, mamando juiciosa. Húmeda y calientita. Su lengua se movía independientemente, lamiéndome la pija como helado. Tuve una imagen asombrosamente nítida de ella frunciendo el ceño, asombrada por la venida tan abundante que le estaba dejando en la garganta. Luego tosía y un poco de la leche salía con fuerza, pegándose en mi pene y abdomen y un poco también en sus mejillas. Quería hacerlo verdad, pero… no podía. Si me venía, no habría tiempo para recuperarme y seguir haciendo todo lo que quería hacer.    —ven preciosa, ven te hago el amor…    La tomé de las manos y la conduje a ponerse de pie. Logré contener el orgasmo justo a tiempo. Le quité el saco e intercambiamos de lugar. Ella me miraba con los ojos tan brillantes que se le veía el amor. Le di un beso más, tomando su rostro a dos manos y la doblé gentilmente sobre la mesa. Natalia exhaló complacida. Ya había curioseado con la mano y el turno era para la vista. Si los hombres por naturaleza somos visuales en el sexo, yo era el doble o el triple. Me encantaba mirar. Entonces subirle la faldita a mi niña fue un paseo por las nubes que disfruté milímetro a milímetro. Acerqué mi cara a la parte de atrás de sus muslos tanto como pude, sin que pudiera dejar de ver y sentir ese calor tan rico. Al fin descubrí su ropa interior, sus cucos o como se dice en el resto del mundo, sus calzones. Eran blancos —qué excitante— y eran ceñidos. Por otra parte, no debe haber ningún aroma posible más rico para un hombre que aquél cálido hálito que se libera cuando se le sube la falda a una colegiala. Besé sus piernas, las mordí suavemente y ascendí a sus nalgas. También la mordí con los dientes amortiguados por mis labios. Ella gimió asombrada. Di unos cuantos besos más en su concha, por encima de su panty y acariciándole los muslos y la cadera. “Estos cucos me los quedo para mí” decidí y se los quité. Como un ladrón profesional, los puse dentro de mi morral en un parpadeo, sin ser descubierto. Pero había delante de mí algo mucho más importante. Recordé otra vez la gimnasia y la forma en que su leotardo azul oscuro con figuras azul claro, se le metía entre las nalgas y los labios vaginales. Me acordé de cuánto la deseé y cuánta paja me saqué a nombre de ella. Ahora, esa misma cuca estaba ahí a centímetros de mi cara, rebosando de ganas, abajo de esas mismas nalgas prodigiosas que ella sacaba orgullosa al sol para clase de deportes. También, qué estética vagina. Solo era una rajita impecable, salpicada por unos vellitos cortitos y delgaditos que crecían con timidez. Lamí y chupé todo aquello, mientras ella gesticulaba contenta. La imagen de Natalia en uniforme de educación física seguía impresa en mis retinas, aun cuando en realidad le comía la panocha en ese instante. Consistía en el morbo, la obsesión que me había dejado y que estaba complaciendo. Me encantaba pensar que, así como me palpitó de ganas la próstata cuando la nena se levantó y vi sus nalgas apretaditas entre el diminuto bicicletero, ahora estaba comiendo aquello. Mis ojos se saciaron ese día y ahora, el resto de mí tenía la satisfacción. Mi lengua conocía el sabor de su sudorcito y mi olfato conocía el aroma de sus fluidos. Creo suponer que, los que se denominan normalmente como “pervertidos”, tienen una capacidad superior para disfrutar de lo terreno, impulsada por un deseo básico no reprimido y una imaginación más allá de lo normal. Mientras abría y cerraba mis labios, potenciados por mi mandíbula sobre su vagina, imaginaba que estábamos en medio de su partido de basket. Lo más rico era satisfacer ese improbable deseo y saber que, en el futuro, cuando la volviera a ver así, podría pasar mi lengua sobre mis dientes y saber que mi boca ya tuvo ese frenético éxtasis de chupar todo eso que había allí. Esas exquisiteces pequeñas en tamaño, pero inmensas en valor que ella apenas cubría con su pantalonetica de gimnasio. Mientras pensaba todo eso y chupaba, me la había empezado a jalar sin darme cuenta y tuve que soltármelo por la derramada inminente que se avecinaba. Abrí los ojos y recordé la realidad. Natalia estaba ahí con el pecho tendido sobre la mesita de profesor, con la falda tendida sobre toda la espalda y poniéndome la colita en la cara. Me apeteció comerle el ano. Me saboreaba como un crío hambriento y me seguí saboreando mientras abrí sus nalgas a dos manos. Me enamoré instantáneamente de ese pequeño manjar, puesto que no era más que un diminuto poro, que no sería perceptible si no fuera porque su ubicación era marcada por un asterisquito de piel. Adorable, sencillamente adorable. Pero no había tiempo para un anal, menos si el agujerito en cuestión era nuevo. Fantaseé con estar con ella en muchas sesiones muy largas de sexo, para entrenar su culito para el amor, con mucha saliva y con los dedos, progresivamente. Como fuera, no podía renegar, no podía pedirle más suerte al destino. Creo que nada, ni siquiera su vagina, que acababa de comer; había chupado yo con tantas ganas. Fue tal la intensidad de mi mamada a ese orto que ella estrenó una clase especial de gemiditos. “cómo quisiera encularla” pensé.    Me puse de pie, puse mi mano en su hombro y apunté mi pene —recuerdo que nunca me lo había visto tan crecido y que vérmelo así era parte de lo que me excitaba —a su cavidad vaginal.    Quería experimentar esa gloria milímetro a milímetro y así lo hice. Natalia ahogó los gritos con la mano. Se veía encantadora ahí tapándose la boca y con los ojos cerraditos. Le temblaban los párpados. Empezamos a culiar. “Al fin…. Ufff, al fin…” pensaba. Si describiera la dicha que inundó mi espíritu, llenaría estas líneas no solo de arrechera sino de fulgor romántico. La verdad, fue como volverlo a hacer por primera vez —o mejor—. Penetrar y hacerle el amor a una colegiala es un pasaje místico, hace que todo alrededor, antes y después, desaparezca. Cuando se recuerda, se cuestiona uno por qué las mejores cosas de la vida están prohibidas. Lo mandan a uno a la cárcel, al hospital o lo hacen a uno suponer que lo mandan al infierno. Si tan risible lugar existiera, valdría la pena ir, después de hacer el amor con una colegiala de catorce años, con el uniforme puesto, en un salón de clase. Por otra parte, uno admite que hay miles de relaciones entre adolescentes por ahí, pero uno presiente que no son ni una décima así de intensas en amor y placer. Sencillamente, porque un joven adolescente, aunque esté con la criatura más bella de este mundo, con un ángel encarnado, el idiota no lo sabe. Por algo, la sabia madre natura hizo a los hombres con una niñez tremendamente larga y a las mujeres, con una niñez tremendamente corta. La pareja natural es de un hombre y una muchacha. La pareja por excelencia, Natalia y yo. Ya sugerí que el cuerpo y la mente cambian y se asciende a un punto casi extra corpóreo. En el coito, se está en la cúspide. Agarraba a Natalia por un hombro y por la cadera y la bananeaba frenéticamente. En un punto, ella no resistió más y se quitó la mano de la boca. Gritó. No estoy seguro de qué pasó o tal vez sí estoy seguro, pero es demasiado increíble, incluso para mí mismo. Le permití gritar dos veces más, puesto que la sensación que me proporcionaba era riquísima. En ese piso del colegio, con toda seguridad, solo estábamos Natalia, Alexandra y Fredy como esbirros ahí afuera y yo. Pero los gritos de placer de Natalia se dispersaron en el vacío como bala de cañón. Recordé las risotadas hipersonoras de Nata. A continuación, yo mismo le tapé la boquita. Seguí bombeando y bombeando y bombeando… tenía muchas ganas de echárselo dentro. Hubiera sido como la consumación perfecta de nuestro deseo y nuestro amor, pero no lo hice. Lo saqué y terminé masturbándome sobre sus preciosas nalgas. Nunca, ni en las pajas a nombre de la misma Natalia, ni cuando me pajeé en el baño del colegio con la imagen de su conchita haciendo gimnasia, sentí tanto. Las nalguitas de mi Nata estaban quedando sin una pulgada limpia y yo seguía acabando. Recuerdo que gruñía, involuntariamente. Un chorro más, un gruñido más, unas gotas más, una gota más, otra, la última… todo terminó. Parecíamos acabar de terminar una carrera de triatlón.    La respiración si apenas alcanzaba para mantenernos vivos. Me recargué sobre ella y le cubrí el costado del rostro de besos. Tuvimos unos minutos para gozar el éxtasis. Natalia, aun dando resoplidos y sonriéndome, se irguió.    —¿Dónde está mi panty?    La recordé volviendo a ponerse la jardinera después de su rutina de gimnasia cuando apenas nos conocíamos y que fantaseé con que acabábamos de hacer el amor. Sentí una alegría inmensa.    —Ese panty ahora es mío.    Ella sonrío y me dio un beso. Parecía que cada detalle de mi obsesión con ella, la complacía. Desde mi erección por verla haciendo gimnasia hasta el apropiarme de su calzón. Se acomodó la jardinera.    —¿No te vas a limpiar?    —No. Creo que va a ser rico sentirme sucia y saber que el que me ensució fuiste tú. No sabía que fuera tan puta. 0k, rico. Hasta donde yo sabía, a Natalia se la había comido un primo de su edad en un paseo familiar y durante un año se la había vuelto a comer esporádicamente. Pero no imaginaba que tuviera fetiches. Advertirlo, solo me hizo enternecer más y darle un enorme abrazo. ¿Qué había hecho yo para merecer semejante bendición? Una niña hermosa, sin tabúes, miedos ni prejuicios, para mí. En medio del abrazo recordé que era probable que nunca más volviéramos a estar, así que la apreté más y más. Ella correspondió. Epílogo ¯¯¯¯¯¯¯¯ Lo que pasó a continuación, fue el duro despertar. Volver a la aburrida y casi deprimente realidad. La vida volvió a aterrizar en su estadio obligado de apariencias y estándares. Todo se inundó de repente otra vez de hambre, plaga, miedo y odio.    —HOOOOLA PROFE GISELI!! —gritó a truenos Alexandra, desde la escalera, que quedaba como a 50 metros del salón donde me cogí a Natalia. La reacción ante la alerta fue inmediata. Natalia me besó en la boca y se retiró como un rayo, hacia los baños, a ponerse totalmente a salvo.    —Uhy, pero por qué grita, que horror ¡no estoy sorda! —escuché responder a la Coordinadora Giseli, un poco molesta.    Como sea, la profesora nunca me buscó, sino que siguió de largo al siguiente piso. Ojalá, ese maravilloso día hubiera sido aprovechado por muchas más parejas prohibidas para hacer riquísimo el amor. Nuestro noviazgo prosiguió justo hasta donde ambos habíamos pronosticado: El último día que el colegio hiciera actividades. Después de eso, por la dificultad de encontrarse con una menor de edad, las cosas serían imposibles. Fue algo que hablamos muchas veces, pasando gradualmente de la negación a la aceptación. Era una realidad de las que profesaba Ricardo sobre sostener relaciones amorosas con estudiantes: “Disfrútelo, porque es como vivir un sueño, pero parte de vivir ese sueño, es despertar. A ella le espera toda una vida y usted no puede impedirle nada. No le niegue la vida. Ella va a terminar el colegio, a empezar la universidad, a trabajar, a pasear, etc. Y va a conocer a alguien más. Usted, ámela, mientras ella se lo permita, cuando ya no, retírese como un caballero. Para eso el hombre es usted, un hombre, no un niño. Usted seguramente se convertirá en el recuerdo más bello que ella tenga de su juventud, así que procure eso, ser un sueño vivido e inolvidable para ella y no una pesadilla que quisiera olvidar. Lo que siempre les digo a quienes les pasa eso, tener amores con una estudiante, se lo digo a usted: Trátela bien, trátela BIEN”. 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Autor: Stregoika Categoría: Tabú

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Mi amante de 11 añitos… virgen

2021-12-16


De cómo se inició una relación que duró 4 años, con una menor de 11 años…virgen. Por primera y única vez, publico una historia que no es mía…me la contó un amigo y me pidió que la redactara porque él no tiene experiencia…lo hice y me pidió que la publique…como le dije a él, no volveré a hacer algo así… aquí va la historia: Era un día negro…la situación con mi mujer había llegado a un punto de quiebre sin retorno y abandoné la casa con una pequeña maleta y dos cajas con algunas de mis cosas. Fui a un hotel por una noche y me puse a buscar dónde vivir. Un cambio así de repentino, a los 34 años de edad, me había golpeado. Luego de largas horas de caminar sin resultado positivo y, cuando ya me iba a ir al hotel, en una pequeña tienda, a la que entré a comprar una bebida, vi un aviso de papel, pegado a la pared, en el que se ofrecía una habitación con baño propio para persona sola; me apresuré a llegar antes de que me ganen, como en todas las oportunidades anteriores. Toqué la puerta, abrió una señora joven y me dijo que aún estaba libre la habitación; entré, la casa me pareció tranquila y limpia, la habitación estaba recién pintada, amoblada con una cama de plaza y media, una mesita de noche, una mesa, dos sillas, un televisor y tenía un closet con cajones y zona para colgar ropa. El baño era moderno y muy limpio. El precio del alquiler me pareció bueno y decidí vivir allí un tiempo. Al día siguiente, temprano, era sábado, llegué a mi nueva casa, en un taxi. Toqué la puerta y salió una niña delgada, de buen tamaño, vestida con una blusa y un jean, morena de cabello rizado, de buen semblante, no hermosa, pero atractiva, senitos en formación, bonito culo y sonriente; me identifiqué y me hizo pasar, me acompañó hasta mi habitación, ayudándome con una caja. Apenas entramos, se acercó un señor, de unos 45 años, y se presentó como Carlos, papá de la niña y esposo de la señora Ildemar, que me atendió el día anterior. Me dio la bienvenida y me dijo que, si yo lo deseaba, también me podían atender con los alimentos diarios; la idea la acepté de inmediato… Me puse a ordenar mis cosas y, al mediodía, me avisaron que estaba listo el almuerzo y que me acercara al comedor. Me indicaron un lugar para sentarme, la mesa era cuadrada, no muy grande, a mi izquierda se sentó la señora, a mi derecha la niña y al frente el papá. Durante el almuerzo, me pareció que la pierna de la niña, que, según me dijeron los padres, se llamaba Solange y tenía 11 años, tocaba la mía una y otra vez…lo atribuí al tamaño de la mesa. El fin de semana pasó normal, prácticamente no salí de mi cuarto; saqué de una de las cajas una revista porno que había comprado durante mi búsqueda de casa y me masturbé para bajar un poco la tensión de esos días. Llegó el lunes, era período de vacaciones escolares, el papá se fue a trabajar temprano; tomamos desayuno las dos mujeres de la casa y yo, que trabajaba en turno de tarde en una empresa. La señora dijo que iba a ir al dentista y a hacer algunas compras y que me encargaba a la niña, que no la dejara hacer mucho ruido con su alocada música. La señora se retiró, fui a mi habitación a ver noticias. Me recosté en la cama. Poco tiempo después, alguien tocó la puerta de mi habitación, abrí y casi me da un infarto al ver a Solange, totalmente desnuda, que entró a mi habitación y se echó en la cama… – ¡Bienvenido a la casa, señor Carlos Alberto. Le quiero dar una bienvenida muy cariñosa para que se quede mucho tiempo con nosotros…y abrió los brazos y las piernas… Recuperándome de la sorpresa, me desnudé y me eché a su lado, le toqué los deliciosos pezones, calientes y duros, la jalé para que quede sobre mí y nos dimos un largo y profundo beso con lengua y manoseo general…le pregunté si ya había hecho esto antes, me dijo que no, que era virgen, pero que, desde que sus padres decidieron alquilar la habitación, ella había rogado de que fuera a un hombre como yo, alto, maduro, de cuerpo fornido y con una mirada morbosa como la que vio en mis ojos desde que me abrió la puerta… Le besé todo el cuerpo, le lamí la conchita, rodeada de incipientes vellitos, le dedeé el culito, le enseñé a chuparme la verga, me alegró el que no fuera experimentada, preocupado por la posibilidad de que su mamá regrese y que, por no tener condones, la pudiera preñar en su primera follada, decidí que ese día fuera de conocimiento de nuestros cuerpos y nuestros gustos…ufff, la nena, según me dijo, veía muchas películas porno, por lo que se había entrenado mentalmente para hacer feliz a un hombre y ser feliz ella también…le metí la lengua en el culito, abriendo sus nalgas con ambas manos, ella se metió mis huevos a su boca, le froté las tetitas con mi verga, se la pasé por toda la cara…le llené la boca, la cara y las tetas con mi semen espeso y pegajoso… Ese fue el primer día, hubo muchos más, cuatro años duró nuestro romance, pues, por trabajo, tuve que mudarme a otra ciudad… parece que ese día se despertó una diosa sexual, porque Solange se convirtió, no sólo en mi amante súper arrecha, sino en la puta de su escuela y de la vecindad; me contaba, con mi verga dentro de su concha mojada, de las vergas que se había comido ese día y el anterior y el anterior, de cómo el profesor se la había tirado en su carro, de cómo sus compañeros organizaban rifas de los turnos para culearla, lo que le hacía ganar dinero…hasta de cómo le mamó la verga al perro de la escuela, un día que estaba arrecha, en el baño y el perrito pasó por allí… era todo un burdel en un solo cuerpo, múltiples servicios de la mejor calidad…al comienzo eso me irritaba, pero, después, me hacía estar con la verga más dura al momento de clavársela…fue, esa niñita, una gran puta… Hoy lo recuerdo porque ayer me encontré con ella…han pasado 30 años, ella está casada, hoy tiene 41 años, dos hijos, se alegró mucho de verme, me dio un gran abrazo y un beso fuerte y, al despedirnos, me dio su número de celular por si me da nostalgia y me quiero reunir con ella “para recordar viejos tiempos”…

Autor: Ricky Categoría: Tabú

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Como empecé a sentirme deseada

2021-12-16


Todo comenzó cuando yo apenas tenía 11 años y gracias a él descubrí a sentirme mejor. Pocas escenas sexuales y la mayoría al final. RELATO FICTICIO Los personajes del Relato: Lola, soy yo 11 años, castaña, pelo largo, nada desarrollada, totalmente plana; María, mi mejor amiga acaba de cumplir 12, ella tiene el pelo negro un poco largo y rizado, a ella ya le empezaron a salir las tetas pero poco más y Daniel, 14 años, pelo negro, gafas, bastante musculoso y con un poco de barba. Si progresivamente salen más personajes hare su respectiva descripción. Voy a utilizar L para referirme a mi, M para María y D para Daniel Hoy ha sido un día normal como cualquier otro, las clases de historia aburridas, las de mates un poco mas entretenidas, pero todo igual. (suena la alrma del recreo) L: tía coge la merienda y vamos al baño que me estoy meando M: se te ve, llevas toda la hora con las piernas cruzadas y una mano entre ella jajaj L: no te rías y vamos ya (van al baño, al entrar en un retrete se baja Lola las braguitas y se sube la falda, luego se sienta en el baño) M: tíaaa si te has meado todas las bragas ajjaja L:(se sonroja) maria calla que te van a escuchar, es que he bebido mucho jaja M: bueno ahora dejame hacer pis a mi (se baja las braguitas y se sienta, a lo que Lola se fija en que la vagina de su amiga ya tiene una cantidad bastante grande de pelos) ¿Qué miras tanto? L: ehhh nada nada, me había quedado empanada, vengavamos al patio (Mientras van al patio) M: oye me tienes que enseñar a andar haciendo el pino, pero no aquí en la parte esa del patio que no se ve tanto, que los niños son unos guarros y nos van a mirar L: vale tía(llegan al callejon ese que estaba al fondo de unas pistas de futbol pero había una pared) mira tines que hacer esto(le explica) (llega Daniel corriendo al callejón y se ecuentra a Lola boca abajo, y se queda paralizado viendola las braguitas y el cuerpo en general) M: Hola que haces aqui? D: eh eh nada, …. ah sí he venido a por un balón que ha aquí(Lola se levanta y se queda fija mirandole, él coge el balón y cuando se estaba iendo y pasa en frrente de Lola se miran mutuamente) L: Oye que has visto? D: como que qué he visto? L: que has visto cuando has entrado? D: a ti boca abajo por?(el sabía que habbía visto sus braguitas blancas mojadas pero no queria decir nada) L: Nada, nada (Daniel se va) M: TÍAAA que te ha pasado? te has quedado fija mirandole L: (se sienta y empieza a comer sus galletas y se sonroja) M: Uy uy que alguien se ha enamorado L: calla calla(se desabrocha la sudadera, pq empieza a tener calor) M: tía que es de cuarto y nosotras de primero, como te va a gustar, no te va a hacer caso en la vida, ellos solo miran a las de bachillerato L: madre que calor me ha entrado(se quita la sudadera), lo has visto? me ha mirado y estaba super fuerte M: ajjaja, yo te apoyo en todo, pero no te hagas ninguna ilusioón, se habra quedado empanado mirandote pq estabas boca abajo y se te veían todas las bragas, que te recuerdo pero las tienes mojadas. L: Es verdad, lo habrá visto?? que verguenza (empieza a sentir calor entre sus piernas, a lo que las cruza y aprieta) M:pues claro que lo habra visto jaajja, bueno me vas a enseñar a andar o no? L: vale, te enseño(la enseña) En biología, despues de recreo, Lola esta recordando lo del recreo y vuelve a sentir el calor entre sus piernas y las ganas de tocarse ahí, a lo que cruza las piernas y aprieta ) M:(susurra) Lola!, otra vez te estas meando? L: que dices?, si he meado ahora hace meia hora(estaria super colorada) M: Ok(la mira raro) Lola sigue a lo suyo y empieza a rascarse la vagina por encima de la falda, a lo que siente la neceidad de tocarse con más impetu y mete la mano por debajo de su braguita ydescubre que se encuentra mojada con un liquido biscoso, despues de un rato siente unas ganas de mear incontrolabres y un tremendo calor, que se coonvierte en un gemido y un monton de liquidos saliendo de su vagina. Todos la miran y ella rápidamente saca la mano de su vagina, algunos la preguntan si está bien, pero ella no responde. Profesor: Lola estas bien? te pasa algo?, estas rojisima M y algunos niños y niñas más la preguntan por su estado. L:(despues de un rato) si, creo que estoy bien Profesor: no quieres salir a tomar el aire un momento? L: vale M: puedo ir con ella? (una vez fuera en el pasillo) que te ha pasado tía? L: vamos al baño(ya allí) voy al baño(maria intenta entrar, pero lola la dice que no) M: ¿que te pasa? L:( se mira en sus braguitas y ve los liquidos y lo caliente que esta) no se tía (empieza a llorar) M: (entra al baño sin avisar y la ve sentada en el baño con las piernas abiertas y llorando) ¿que te pasa?¿tienes ya la regla? L:(llorando) que dices ! no, no M: entonces que te pasa, estas roja L: Ns tía, estaba pensando en lo del recreo y me entraron ganas de tocarme ahí (señala su vagina, en la que María se fija al verla llena de liquidos viscosos) y ha sido todo muy raro y me ha salido esto. (llora mas) M: ahora vengo voy a llamar al profesor, pq esto no es normal, ns que es L: no tia por favor, no le digas nada que se lo diran a mis padres M: pero pq lo has hecho? que has sentido? L: Ns, a sido muy raro, y rápido al principio solo he cruzado las piernas, pero luego me dieron más ganas y me he tocado y me ha salido esto ? M: a ver, primero limpiate, pero pq te dieron ganas de tocarte, a mi nunca me han entrado ganas de tocarme ahi L(se impia y se da cuenta que sigue muy sensible a lo que suelta un pequeño gemido)ahh M: te duele? L:no, al reves, me gusta M: pero porque? que sientes? L: Ns pero me encanta(suena la sirena) M: creo que nos tenemos que ir L: si es verdad (van a clase) Bueno hasta aquí, puedo hacer una segunda y tercera parate incluyendo ya a Daniel en el relato o dejarlo así. Decirme alguna idea que querráis y lo siento por la falta de sexo , pero es mi primer relato y no sabía bien como hacerlo.

Autor: Daniel14 Categoría: Tabú

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Como maestro aprobando alumnas

2021-12-14


Hola tengo 26 años y soy alto, delgado, güero, con un pene grande, grueso, largo, rosita con cabeza grande y doy clases de historia o en secundarias y preparatorias, soy de Tecamac estado de México y me importan e interesan mis alumnas siempre busco la manera de que aprueben en esta ocasión estaban algunas mal acostumbradas por el tema de la pandemia y el regreso a clases les afectaba en sus actividades diarias en el salón y aveces faltaban bastante entonces varias me buscaban para hablar conmigo algunas alumnas me recomendaban porque enseño bien y doy buenas clases por experiencias pasadas entonces yo las recibía y les daba apoyo para lavar cualquier otra materia muchas me pedían ayuda en biología o ciencias naturales porque saben que tengo otros conocimientos y habilidades, pero también solicitan clases particulares y entonces les gusta asistir después de clases a mi casa o a veces me invitan a su casa porque no pueden salir y les doy las clases para que puedan aprobar y seguir adelante con sus estudios. Son alumnas muy lindas, hermosas y atractivas en su mayoría y todas pueden tomar las clases gratis ya que no les estoy cobrando porque me fascina mi empleo y enseñar a los demás. Estas alumnas les atraigo y yo con gusto les enseño anatomía, también les doy lo necesario cuando me lo piden para que puedan aprobar la materia por unos puntos extra hacen trabajos adicionales y les gusta mucho al final los puntos extra son fáciles de conseguir y les agrada demasiado. Empezamos por tocarnos y besarnos un poco y después complaciendo sus deseos y ellas también me dan recompensa como agradecimiento como enseñanza les gusta chuparme el pene y coger un poquito se dejan hacer lo que quieren las trato con respeto y cuidadosamente. Si quieres tener tus clases de regularización puedes escribirme a mi telegram @AzureEmpyrea1 solamente si eres chica/mujer y agendar una cita, nos podemos conocer también primero si así lo deseas y generar una amistad y confianza, también puedo darte las clases de manera virtual y lo que mas te guste hacer podemos pasarlo juntos, platicar, mucho darte consejos etc.

Autor: Joven Categoría: Tabú

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Linda sobrina

2021-12-11


Tengo una pequeña sobrina de 6 añitos a la que cuido y es mi putita desde hace un tiempo Todo empezo por casualidad estaba yo como diario cuidandola entonces me pidio ir al sanitario cuando termino me pidio que la limpiara cosa rara ya que ella sabe hacerlo sola pero no se por que razon al estar ella empinada y despues de limpiarle el culito y ver su ano senti ganas de tocarlo y asi lo hice use mi dedo medio y acaricie su ano ella siguio ahí empinada y note que al estar tocando en ano ella instintivamente lo aflojaba Como si quisiera chupar mi dedo y ella empezo a jadear un poco cuando yo pasaba mi dedo en su ano estuve sobando un poco y ella parecia gustarle porque cuando me detuve ella volteo a verme y sonrio y busco meterse mi dedo con su culo yo solo me quede quieto con mi mano agarrando sus nalgas y mi dedo cerca de su ano y ella se movia como buscando que continuara le dije que si le habia gustado eso que hice ella me dijo que si con su cabeza entonces le dije quieres que siga? Ella me dijo que si entonces le digo pero no vas a decir nada ok? Ella asintio con la cabeza fuimos a la recamara ahí la desnude tome un poco de vaselina y empece a acariciar de nuevo su ano ella jadeaba cada que la acariciaba meti parte de mi dedo en su ano y ella movia su colita como disfrutando eso que le hacia su ano fue dilatando cada vez mas hasta que note que mi dedo entraba y salia con facilidad podia meter medio dedo y cada que lo hacia ella suspiraba o jadeaba mas ella lo disfrutaba levantaba su colita y la movia como tratando de meterse mas el dedo asi que me detuve y deje que se intodujera ella misma empujo hacia atrás y se metio mi dedo entero ella pujaba y se movia empece a meter y sacar el dedo mas rapido y ella gemia cada que lo hacia ella solo decia Hay hay hayyy!!! Mi verga estaba bien erecta por aquello asi que sin mas la saque y con mi otra mano me masturbaba mientras abusaba del ano de ella use un segundo dedo lentamente fui introduciéndolo ella lo disfrutaba mucho de pronto me dice !!todo todo!!!! Asi que use mas vaselina y meti ambos dedos en su ano dilatado ella gemia tan rico que senti ganas de en ese momento penetrarla con mi verrga la acomode empinada de frente a mi agarre su caderita y puse la punta de mi verga en la entrada de su culo trate de meter la verga pero solo conseguia que entrara la punta ella empezo a quejarse asi que no tuve mas remedio que seguir usando mis dedos y masturbarme cuando estaba por eyacular saque los dedos de su culito y quedo dilatado puse la cabeza de mi pene dentro y le llene el culito de semen le salia y le corria hacia su vagina se veia increible toda embarrada de semen se quedo ahí tirada bica abajo con el culo dilatado y llena de semen fuimos a bañarnos ahí aproveche y le enseñe a chupar la verga lo hacia algo torpe al principio pero basto para venirme en su boca y hacer que se tragara mi semen salimos y nos fuimos a la sala a seguir viendo tv y ella jugando luego de una semana pude al fin introducirle la verga en su culo aunque de forma lenta y usando mucho lubricante lo disfruto mucho compre un dilatador suave y uno duro que es el que difruta mas ademas de un plug anal tipo joya que hago que se ponga cuando estamos a solas en la casa y me gusta que ande desnuda con el plug puesto despues de un rato queda lista para la sesion de sexo anal que diario tenemos aprovechando que estamos solos siempre empezamos ella chupandome la verga y yo jugando con su culo hasta que esta lo suficientemente dilatado para mi verga en ocasiones hago que se vaya sentando solita en mi verga hasta donde pueda luego cuando eyaculo me gusta que el semen salga de su ano y le corra por las piernas En ocasiones eyaculo en su cara o en su vagina solo para disfrutar la sensacion de tener a esa putilla para mi solo Ella solo dice que soy su tio favorito

Autor: Tio Categoría: Tabú

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Artículo: El tabú de la atracción por nenas menores

2021-12-06


Artículo | Tabú | Censura | Pedofilia | ©Stregoika 2021 He producido un sin número de relatos, casi todos ficticios, inspirados en las fantasías con que me satisfago solo; pero hoy he querido echar un poco de filosofía. He estado preguntándome porqué atraen tanto las menores, a mí y a otros tantos varones. El tema es una zarza espinosa. La palabra que usan para nosotros es ‘pedo’, pero yo no la uso porque no soy oveja de rebaño y pienso por mí mismo. El concepto de pedo, sin lugar a dudas, es un mecanismo de control de masas, similar a un espantapájaros. Es algo que da miedo y provoca un comportamiento en respuesta, deseado por quien instaló el espantapájaros, que es, que los pájaros no se acerquen al maíz. El ‘pedófilo’, es un enemigo público que la prensa y el entretenimiento han nutrido hasta enloquecer de miedo al público, para generar adhesión social y recurrir a ella cuando se necesite. No es diferente al miedo al terrorismo, al clima, al racismo, a los virus, en fin. Cuando haya necesidad, ponen una agenda para que la promueva un político, echan mano de la adhesión social lograda con el miedo, ponen al sujeto en el poder y ya está. Así funciona todo. Para esto, específicamente, supongan que un político propone pena de muerte por tortura a ‘pedófilos’. Todos van y votan por él. La población es como un perro que responde al silbatazo de un entrenador. Pero, en realidad, ni a los políticos ni a las instituciones ni a autoridad alguna le importa un carajo la gente, ni los niños ni nadie en específico. Quien crea que así es, deberá apagar la TV y encender su cerebro. La primera verdad a decir aquí, es, que una cosa son quienes tienen preferencia sexual por menores, y otra muy diferente, son los psicópatas. La psicopatía y la preferencia sexual por menores no son condiciones co-dependientes ni mutuamente excluyentes, lo que significa, que pueden coexistir o no, y si coexisten, es por casualidad. O sea que los casos que celebra tanto la prensa y de los que disfruta tanto el público, donde menores son abusados y descuartizados, son de psicópatas, no de personas atraídas por menores. Una persona atraída por menores tiene fantasías sexuales y románticas con menores, pero difícilmente las hace realidad, y no haría daño alguno a un o una menor, o a nadie, a menos que casualmente sea al mismo tiempo un psicópata. La propaganda hace parecer a toda persona atraída por menores como psicópatas. Obviamente, esto es algo que la prensa nunca admitirá. A ellos no les importa la verdad, sino lo que sirva para obtener un efecto del público. Por ejemplo, el activismo en contra de la ‘pedofilia’, se desgarra las vestiduras ante la mención de Alice. Alice se refiere a Alicia en el país de las maravillas, personaje creado por Lewis Carroll en honor a (dicen) una pequeña niña de la que estaba enamorado. Entonces Alice es algo así como un ícono ‘pedófilo’ que pone a los activistas a arrancarse los cabellos. En contraste, hay que recordar el caso de ‘Daisy Destruction’, el mítico video de gore. Para quienes no sepan, solo diré que fue el caso de una niña de cuatro años horriblemente torturada. La autora material fue una mujer llamada Liesel Margallo. Entonces, para la prensa y tristemente, en consecuencia también para el conocimiento popular, Liesel Margallo (psicópata) y Lewis Carroll (un hombre atraído por una menor) caben en el mismo saco. Si la refutación que hago a este teorema provoca náuseas o necesidad de persignarse a alguien, ese alguien de seguro tiene instalados en su mente todos lo filtros que la TV ha puesto para que piense como esta quiere. Se llama disonancia cognitiva, es una reacción defensiva a una idea. Es como decirle a un religioso que su religión solo es una institución para controlar a la gente. Se enfadará y su enfado le evitará necesitar argumentos. Cuando YouTube todavía no era una máquina de control mental ante la que el público babea y obedece, hubo una oleada de tendencias que los amantes de la innegable belleza de las menores seguían con fervor. Era la época del Moe Ytpo, de los retos de baile, de gimnasia y de la piscina, menina dançando, niña bailando, los grupos de 7 chicas (bailarinas o gimnastas como Rachel Marie), todas a bailar como Beyoncé o Anitta, unpacking de compras, y un interminable etcétera. La plataforma estaba inundada de videos de morritas sensuales en videos en ruso, portugués, español, inglés y hasta recuerdo algunos en italiano. Yo, llegué a tener una colección de más de cuatrocientos videos descargados de YouTube. Videos de niñas. Solo aparecían bailando de forma sensual, mal sentadas o en un ajustado traje de baño. Era algo de ensueño. Disfruté de ellos por más de una año y luego los eliminé. No por razones morales ni legales (eso me importa un bledo), sino porque estaba demasiado adicto y la colección estaba pasando de ser controlada por mí a controlarme. Hasta cinco pajazos diarios… eso es ya no tener autocontrol. Recuerdo particularmente a Sofía Felix AKA MC Bionica, pequeña bailarina brasilera de entonces unos siete u ocho años. La encarnación del deseo de cualquier atraído por menores. De ella ya no se encuentra nada en la ‘superficie’, ni de ninguna de los ±400 videos que yo guardaba. Pero el caso de Sofía Félix es otro ejemplo de la histeria que hay al rededor de la atracción por niñas. En internet se generaron bulos que, como consumidor estándar de medios de comunicación —que ha pasado la vida oyendo música comercial, viendo fútbol y noticieros y, nunca ha leído un libro— el público dio por ciertos. Los rumores fueron, primero, que su madre la vendía y luego, que la niña había sido encontrada muerta. La propia Bionica tuvo que subir un video diciendo que estaba bien, que nada de lo que decían era cierto y que no se preocuparan. La verdad, el caso solo era el de otra nena apasionada por el baile y que pertenecía a una sociedad (Brasil) libre de tapujos. En otros países (el resto de ellos) de Latinoamérica, ver una nena bailando en micro-falda es como para enviarla a exorcizar. Es cultural. Si unas colegialas hacen un video bailando y muestran las piernas y baten el trasero, y el video se hace popular, en países que no sean Brasil, hay un terremoto noticioso, investigación al plantel, despido y hasta encarcelamiento de profesores y campañas por la virtud de los jóvenes. Por un video en el que imitan lo que ven en TV nacional. Prrr. Otros casos más, vistos desde una perspectiva totalmente des-adoctrinada: Kylie Freeman AKA Vicky, aparece con papi Keneth en los videos grabados por él. Son varios videos separados, y son los únicos. No hay dos versiones del set de videos, no obstante, si parece haber dos versiones en la percepción del público: La pública, la de indignación, y la oculta, la de los cientos de miles o millones de personas que tienen los videos y los disfrutan pero nunca lo admitirán porque su percepción sería rechazada. Como, repito, no hay dos versiones del conjunto de videos, entonces la diferencia está en la cabeza de la gente. Hay quienes nunca han visto ninguno de los videos pero adoptan automáticamente la posición exigida por el mainstream, de rechazo y repudio. Hay quienes habrán visto los videos con disonancia cognitiva. Y hay millones que saben (aunque muy pocos lo han admitido) que en ellos, Kylie está dichosa. Tabú en toda la profundidad y amplitud de la palabra. De la misma manera que funciona todo, la percepción del público en cuanto muchas cosas no es propia, aunque crean que lo es. Lo que ven en una situación no es lo que ellos ven sino lo que les dicen que vean. Lo que la inmensa mayoría de la población mundial cree que es la realidad, no lo es. ¿Cómo manipulan la percepción? Obviamente en la superficie no están los videos ni caps de ellos. Bueno, excepto un cap: Uno buscado por alguien frame a frame, donde Kylie pareciera estresada o sufrida y no feliz. Alguien que lea un artículo al respecto, ve esa foto y, como en el colegio le enseñaron a obedecer y no a pensar, da por hecho que Kylie es torturada en los dichosos videos que, por supuesto, nunca verá. Eureka, su percepción ha sido manipulada y su visión de la realidad es administrada por alguien más. Algo similar ocurrió en mi país cuando un auxiliar de policía sostuvo relaciones sexuales con una menor de 14 mientras un grupo de sus compañeros tocaba tambores al rededor. Uno de ellos grabó el video y este se volvió viral en Facebook. Recuerdo haberlo visto, hace muchos años —la plataforma todavía era joven—. La noticia circulaba como un caso de violación, pero la gente, todavía no bajo el control mental de la red social, comentaba libremente que la joven se veía contenta. Hoy en día, un comentario que no se apegue a la doctrina estándar, no dura un minuto y es censurado o el autor bloqueado. Así se monopoliza la percepción y se logra controlar a la población. A partir de ese caso se instituyó el meme “si es menor, es abuso”. Así esté contenta, como es menor, es abuso. Es un principio no lógico y un sesgo cognitivo, como todo lo políticamente correcto. Otro caso es el de las chicas Babko, (siberian mouse). Casi igual. Sexo entre un sujeto y sus vecinas adolescentes. ¿No es el sueño de muchos aquí? Las adolescentes son la perfección de la perfección. El tipo hizo los videos, los vendió y les dio su parte de dinero a las chicas (hecho narrado por Masha). Las inició en el sexo, sin violencia, sin uso alguno de fuerza. Ellas aparecen dichosas. Pero el caso es célebre en el mundo estándar de los medios como una de las peores atrocidades jamás cometidas. Tanto fue sagrada esta posición para la asustadiza gente de rebaño, que una vez ‘rescataron’ a las chicas, tuvieron que convencerlas de que habían sido víctimas de la más perversa vejación y, para adherirlas a la realidad que era lógica para ellos, lograron deprimirlas hasta casi el suicidio. En resumen, les dijeron “Ustedes fueron víctimas de un espantoso abuso, así que compórtense como tal”. Masha apareció luego en Talk Shows de Europa Oriental, convenientemente destrozada, llorando a mares, encorvada y con la cara oculta en una mano, con la conductora del programa poniendo una mano en su hombro. Masha cuenta que fue víctima de matoneo en su entorno, que no paraban de llamarla ‘puta’, que tuvo que cambiarse de ciudad y que tuvo intentos de suicidio. Obra del abuso de propaganda. Hablando de testimonios de primera mano de menores ‘abusadas’, está el de Dasha, también de Europa Oriental. Cualquier coleccionista recuerda (o tiene) los sets de LS Magazine. Puro arte. Dasha cuenta que su familia accedió a ponerla a trabajar de modelo por su situación económica, que los de la agencia eran muy serios (demasiado, inclusive, que a las pequeñas modelos no las dejaban hacerse amigas entre ellas) y lo más notorio: Que nunca nadie la tocó. Dice además, que nunca vio fotos de la agencia hasta que, ya adulta, un usuario la contactó y se las envió todas. La manipulación de la percepción ha llegado a extremos ridículos en que, lo que se había aprendido de la así llamada ‘pedofilia’, se oculta del público para reemplazarlo por información castrada o falsa que sí encaje con el discurso oficial. Por ejemplo, en wikipedia ya no está más disponible lo que los investigadores habían establecido sobre esta condición. Que los ‘pedófilos’ presentaban un alto índice de coincidencia con síndrome de superioridad era uno de los hechos. Pero hoy, el ‘pedófilo’ se entiende como un adulto que fue abusado de chiquito, que tiene una insuficiente autoestima (eso dicen de todos los trastornos), y que tiene un coeficiente intelectual muy bajo. Es un perfil armado intencionalmente para provocar aversión en el público, ya que contiene todo lo que la gente teme ser. Para poner ejemplos de cómo cambia la percepción, puedo mencionar la película Pretty Baby (1978), de Louis Mallé. Es una una reverencial obra de arte. En su época así se reconoció. Pero con el paso de las décadas y el ascenso de lo políticamente correcto y el feminismo como formas de control mental, Brooke Shields pasó de ser una actriz de trayectoria a una “la niña más abusada de Hollywood”. En 1978, arte. En el sigo XXI, abuso. Es como lo que pasó con los gays: En los 50s, inmoral e ilegal. Hoy, es celebrado y aplaudido. No es lo correcto o lo incorrecto, eso no existe, es la percepción que indique la época, y esta a su vez es manipulada por el sistema para moldear a la población. Y ya que estoy hablando de películas: La película Piccole Labbra (1978), de Mimo Cattarinich, es una soberbia alusión a lo atractiva que puede resultar una menor, no solo sexual sino amorosamente, a los ojos de un hombre adulto. Lolita es una novela de Vladimir Navokov de 1955 sobre el enamoramiento y obsesión de un escritor por una niña llamada Dolores, de 12 años. Pero en las adaptaciones para cine, el personaje de Dolores se puso de 14 porque 12 les pareció demasiado niña. La percepción ‘oficial’ de esta obra para el público adoctrinado de hoy en día, es que la novela es el retrato de un sucio y enfermo ‘pedófilo’; lo cual es un mentira autocomplaciente, porque el libro es una novela romántica. The Professional (1994), de Luc Besson: El personaje de Matilda tenía algo más cercano a un romance con León, pero el guión fue modificado para recibir la aprobación de la MPAA. León no era medio retardado, pero así lo volvieron para des-sexualizar la relación entre él y la niña. Existe todo un universo oculto en el que la belleza de las pre-adolescentes es celebrada. Agencias que son perseguidas. Agencias que se dedican a enaltecer la extraordinaria, aplastante y exorbitante belleza de las pre-adolescentes. Star Sessions, Brima d’Espoina, The People Image, Webe Web, CandyDoll, Belankazar eeeen fin. Ninguna parece existir porque Google y otros buscadores filtran los resultados (¿Ves cómo tu cosmovisión es administrada por otros?) He hecho justa apología a un puñado de casos célebres y a la producción de contenido visual estético con pre-adolescentes. Me alejo, no obstante, de la pretensión de que todo material sea absuelto. Existe en contraste a lo que he mencionado hasta ahora, un millar de videos donde niños son efectivamente abusados. Quienes los hacen y quienes los ven y disfrutan de ellos, no son personas atraídas por menores, son psicópatas. Valga mencionar que los ricos, famosos y poderosos, frecuentemente llamados ‘pedófilos’, son más bien psicópatas. Esos son seres sin ninguna capacidad de sentir culpa, sintonizar los sentimientos de otro y mucho menos de amar. He ahí, justamente una de las inconsistencias del término ‘pedófilo’, cuya etimología indica “amante de los niños”, pero que no obstante ha sido promovido como etiqueta de un enemigo público espantoso, para psicópatas y no psicópatas por igual. Por eso no lo uso. Como lo he dicho en mis cuentos, yo fui profesor de bachillerato por varios años y sí, me la llevaba suspirando por muchas de mis alumnas de entre 12 y 16 años. Más de una una vez me llegué a enamorar profundamente. Una vez, para un halloween, dos alumnas de sexto grado de ±12 años, se ofrecieron a pintarme el pelo y la cara. Yo acepté. Yo estaba ahí sentado en la butaca con las manos unidas en mi regazo y ellas estaban recargadas sobre mí tocándome la cabeza y el rostro. Además, estaban disfrazadas de ángeles con batas muy delgadas y yo podía sentir la forma de V de sus partes delanteras en mi costado. Es de las experiencias más celestiales que he tenido. Yo, en el extremo opuesto a los psicópatas, soy empático. No soportaría la sensación de miedo de una niña —ni de nadie— si yo intentara tocarla. Por eso he elegido la masturbación como derrotero de vida y el escribir relatos. Hay hombres a quienes les gustan más chiquitas. Mi perversión no llega hasta allá (con contadas excepciones), pero no puedo juzgar a quienes no sean como yo, por principio. Así mismo habrá quienes crean que yo, por suspirar por y desear a morras de 12, soy el peor monstruo imaginable y merezco morir de forma lenta y horrible. Es solo lo que la TV y otros medios les ha ordenado pensar. Simplemente se apegan inconscientemente al programa de adhesión social. Para responder a la pregunta que inspiró este artículo, qué tienen las menores que atraen tanto; debo decir que es la pura y entera belleza. Para hacerlo entender, hay que derribar otro paradigma: La belleza no está en el ojo del observador, eso es carreta. Es un eslogan, algo que todo mundo repite y creen que por eso es cierto. Se lo inventaron para que hasta el más feo pueda decirse bello. Pero la estética tiene principios y medidas, y en las menores estos principios y medidas son, a falta de otra palabra, perfectos. Hay niñas que se parecen en efecto al estereotipo de una niña. Con su cabello desordenado, no necesariamente inmaculada y con ropa de niña. A ellas, uno las ve como lo que son: niñas. Pero a muchísimas otras que por el cuidado de sus padres, por tendencia o simple genética, tienen el cabello hermoso, su piel es como debe ser la piel de dios, y para remate no las visten como niñas sino como a mujercitas... Ahí es donde es inevitable la atracción. Si es un trastorno o no, en mi caso he sabido que mi ADN está infectado con ese karma y es mi misión purgarlo. Toda una vida de resistir semejante tentación (que, si han leído mis relatos, sabrán que no es un tentación pequeña) para lograrlo. Si, por el contrario, cedo; habré fracasado. A quienes les gusten las pre-adolescentes, les envío un saludo. Yo, no puedo imaginar ni concebir que exista algo más hermoso en el mundo que una morra de 12, justamente como Brooke Shields interpretando a Violet o a Katya Berger haciendo de Eva. Como софия паршикова en el estudio de Амир Гумеров, o como decenas y decenas de las alumnas que tuve. Las morras son para amarlas. No les voy a recomendar que no las toquen, pero sí los conmino a amarlas. _______ Comentario: He escrito y publicado versiones de este artículo en algunos sitios web pero, como imaginarán, en todos ellos resulta, primero bombardeado de rabiosos comentarios y hasta amenazas, y luego borrado y mi cuenta eliminada. Espero que aquí en Relato Erótico Sin Tabú se conserve. Quienes sean atraídos por nenas pre-adolescentes y sean al tiempo intelectuales, bien puedan guarden este artículo. Nadie trate de contactarme, no responderé. ¯¯¯¯¯¯¯

Autor: Stregoika Categoría: Tabú

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Mi exclava sexual de 13 añitos

2021-12-03


Tengo 18 años mi nombre es mclovin y de mi pequeña esclava sexual de 13años es Ana . Hola esta pequeña historia que voy a contar aún sigue sucediendo hasta el día de hoy . Hola tengo 18 años y vivo en chimbote, el día que conoci a Ana fue gracias asu mamá , la señora era una persona trabajadora que salia muy temprano a trabajar desde las 6 a.m asta las 8 p.m y es amiga de mi mamá , bueno un día domingo yo voy a comprar ala tienda y ahy le encuentro ala señora me saludo por mi nombre y me dijo que si yo tenía wi_ fi en mi casa yo le digo si , ella me dice que si su hija podría ir ami casa para hacer su tarea , yo le dije okey que venga Si se preguntan porq la señora me pediría un favor haci es porq la señora es de bajos recursos y es amiga de mi mamá y yo aún vivo en la misma casa de mi mamá , pero yo vivo en el segundo piso todo el segundo piso para mi , y la señora es un poco ingenua Bueno el día se dio la señora tocó la puerta yo vaje y abrí, y vi ala señora y su hija , di un pequeño vistazo ala niña de reojo, me di cuenta que era blanca y media algo de 1.50 , la señora me dijo , ¿ y tú mamá? Yo le dije a salido ,seguro vuelve entre 1 hora, ( la vrd era que mi mamá avia viajó y que yo nomás estaba solo en la casa por 7 días hasta que vuelva ) La señora me dijo bueno te dejo ahy a Ana , porfavor me le enseñas si no sabe algunas cosas okey , Yo : bueno señora trataré ( en mi mente decía, si señora la voy enseñar pero aque le chute el pene ) La señora pasó a retirarse La niña entró, cerre la puerta Yo : Ana sube arriba al segundo piso ahy esta el wi_fi y está la tv Ana: okey Subimos al segundo piso me acomodé en el sofá , ana prendió la tv y puso YouTube , se puso hacer su tarea, pasó algo de 15 minutos y ella me dice . Ana : oye cuantos años tienes ? Yo : tengo 18 años ,¿y tu?. Ana: yo tengo 13 años Yo : yara , eres muy bonita para tu edad Ana: grcs , y tu tienes novia ? Yo : por ahora no tengo , y tú ana tienes novio ? . Ana : si tuve 1 novio en el colegio pero ahora por esta pandemia no se que habrá pasado con el . Yo : seguro ya se besaron vrd ? Ana : si unas 5 veces pero nd más Yo : wouu y porq ahora no tienes más novios si eres hermosa? Ana : esq no salgo de mi casa y soy fea Yo : no , eres hermosa , yo andaría con tigo. Ana : wouuu yo también andaría con tigo . Yo : enton se mi novia . Ana : okey , pero si mi mamá se entera ? Yo : no le digas nd pue , es nuestro secreto Ana : okey no te preocupes no diré nd a nadie Yo : y ana me besarias ? Ana : claro En ese momento ana se acerca ami , yo me acerco a ana y la besó metiendo mi lengua en su boca , al terminas de besarnos ana fija su mirada entre mi entre pierna, yo estaba apunto de tener una erección. Ana : wouu se ve grande Yo : esq el beso me puso haci , pero aún no está parada del todo . Ana : puede crecer más aún? Yo : si , mucho más aún, quieres ver mi pene ? Ana : si aver enséñamelo (Yo , me bajo el pantalón y ana me dice) Ana: esta grande y negro Yo : esq yo soy mayor que tú y además me mide 20 centímetros, si quieres puedes tocar Ana: es muy largo , y todo está venoso ..parece que esta palpitando Yo : oye ana quieres ir ami cuarto para enseñarte algo . Ana : bueno vamos Yo voy atrás de ana , ana entra al cuarto y yo cierro la puerta ,ana me dice Ana : todo está oscuro aquí. Yo : si lose, ana podrías abrazarme. Ana se voltea para abrazarme y yo rápidamente la besó y vajo mis mano haci su culito y la hecho en la cama , yo ensima de ella , ana m3 dice que si le meteré mi pene Yo: si te va a gustar mucho ya verás Ana : pero si salgo embarazada Yo: no me voy a vaciar en tu adentro no te preocupes Ana : bueno , pero la tienes muy grande no me va entrar Yo : tú te masturbas ana . Ana: si algunas veces Yo : cuantos dedos te metes ana . Ana : solo 2 dedos me entran Yo : ya ves ana no dolerá mucho Ana : bueno Yo le vajo su short y su calsom , meto mi pene asu entradita de su vagina y sobo con mi pene sus labios vaginales , le digo ana te voy a romper ese culo, llego a meter la mitad de mi pene de una sola metida asu vagina , ana hace un gemido de dolor , le digo Yo : Anita no te preocupes, te va a gustar mucho Ana : duele mucho muy grande la tienes Yo, comienzo a meterlo más y siento ese coño apretado , sentir como la habro y su vagina se estira y toma la forma de mi pene , haci estuve durante 10 minutos mete y saca , Anita solo gemía Al sacarlo, le dije Anita chupamelo anita Anita comenzó a chupar muy fuerte , le dije anita chupas muy bien , seguro ya te an cachado , Anita, si mi papá Me quedé un poco sorprendido pero más me importo que siguiera chupando Le dije anita , y aún vive tu papá con tigo ? Anita , no ya no , Yo : que suertudo era tu papá al cacharte todos los días Anita : si pero , el no la tenía muy grande como tú Yo: como la tenia tu papá Anita : su pene era Delgado y muy chiquito , pero el tu yo es grande y negro Yo: anita quieres que te lo meta por tu culo? Anita : no muy grande Yo : aquí tengo Bacelina va a resbalar todo mi pene y además quiero baciarme ahy para no tener hijos, Ana : ya pero despacio Yo , rápidamente hecho Bacelina asu culo ,y meto la cabeza de mi pene que llega entrar rápidamente, meto la mitad de mi pene y suelto 2 chorros de leche , alguien toca la puerta Yo saco mi pene y le digo ponte la ropa…….. Continuará Bueno si veo que les gusto publico la 2 parte , y les cuento como fue que su padre la violaba :3 Bueno cuidanse gente fina gente decente :v

Autor: MCLOVIN Categoría: Tabú

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Fui la primera vez de mi primita, pero no la última

2021-12-03


Cómo mi primita disfruta de su primer cogida y después es ella quien quiere más. Hola mi nombre es Gabriel tengo 22 años, mido 1.75, soy de tes morena y mi pene mide 20 centimetros, les quiero contar como inicie a Mi prima. Ella se llama Lucía es una niña flaquita de pelo negro y lacio, tiene un culito bien redondito, para la edad de 11 añitos esta muy buena todo comenzó cuando mi prima llego a mi casa por motivo de las vacaciones, vivo con mis padres y mis dos hermanas menores, cuando mi prima llego me enfade un poco por que ya no iba a tener privacidad, ya que mi cuarto era el único que tenia dos camas. Aun no me acostumbraba a la presencia de mi prima en mi cuarto por lo cual yo entraba sin tocar, yo no la veía con otros ojos hasta que un día cuando entre a mi cuarto ella se estaba cambiando al estar de espaldas hacia mi no se percato de que la veía, su culito era hermoso me dio una erección de inmediato, mi ereccion se notaba mucho ya que solo traia un short de licra, la observe por cerca de 2 o 3 minutos hasta que se dio la vuelta y me vio, se quedo pálida del susto y se tapó con lo que encontró, ella me dijo que saliera del cuarto por que se estaba cambiando, salí y me dirigi al baño para hacerme una paja. Al siguiente día estaba viendo porno en mi lap por lo cual tenia el pene de fuera y me estaba pajeando en eso entra mi prima de sorpresa y se me queda viendo no dejaba de mirar hacia mi pene, se disculpó por haber entrado así y salio rápidamente del cuarto, como ya tenia tiempo sin coger me llego a la mente la idea de cogerme a mi primita. Durante el resto del día me la pase ideando como cogermela decidi esperar hasta la noche para poner en marcha mi plan, cuando llego la noche, decidi acostarme desnudo para que viera mi pene cuando entrara al cuarto, ella llego al cuarto como 20 minutos después de que yo me acosté por lo cual estaba destapado y «dormido», cuando entro entreabrí los ojos un poco y pude ver como se acercaba lentamente hacia mi, de una manera muy tímida tomo mi pene con sus manitas y me empezó a pajear me sentía en la gloria, pero se me escapo un gemido y ella se asusto y salto a su cama, le iba a devolver el favor por lo que espere despierto hasta que ella se durmiera. Cerca de la 1 de la mañana me levante de mi cama y tome una lampara, me aproxime a su cama y ella estaba boca abajo por lo cual solo veía su culito ella traia un short muy cortito y holgado por lo cual me fue muy fácil bajárselo hasta la rodilla, me puse sobre ella lentamente y separe sus dos nalguitas para depositar ahí mi pene, le escupi un poco entre sus nalgas y empecé a frotar mi pene, me movía muy lento para no despertarla, me estuve frotando en ella como por 10 minutos, cuando sentí que me venía pare y le termine de bajar el short, mientras le bajaba el short ella se movió por lo cual me asuste pero pudo mas mi excitación que mi sentido común así que continue, esta vez abrí sus piernas un poco para ver su conchita, metí uno de mis dedos a mi boca lo ensalive y luego se lo frote en su cosita, ella soltó un pequeño gemido,le estuve tocando su cosita como por 10 minutos. De nuevo me comencé a frotar con ella pero esta vez frotaba su vaginita infantil, se sentia muy caliente y ella empezó a soltar pequeños gemidos y su respiración aumentó, por lo cual creí que había despertado, pero no me detuve ya había llegado muy lejos, en eso decido abrir un poco mas sus piernas para empezar a penetrarla, cuando estaba abierta pude ver su vagina en mayor detalle y metí dos de mis dedos ella soltó un gemido no se si fue de dolor o de placer, cuando considere que ya estaba un poco abierta sitúe mi pene en su entrada y le metí mi cabeza, en eso ella creo que despertó y se asusto quizo gritar pero le tape la boca con su calzón, ella comenzó a forcejear me intentaba golpear por lo cual sujete sus manos y le dije al oído que esto le iba a gustar al terminar de decir eso le deje ir todo mi pene, ella no se movió solo comenzó a llorar eso me excitó mas así que empecé a bombearla de manera lenta. Así estuve por cerca de 10 minutos hasta que ella dejo de llorar y le quite el calzón de su boca y le dije al oído que si le gustaba, ella no respondió y empezó a soltar pequeños gemidos, por lo cual le empecé a dar mas rapido, cuando estaba por venirme siento que su vagina se empieza a contraer por lo cual supe que tuvo un orgasmo esto hizo que me viniera al instante en su vaginita, no se la saque deje que mi erección bajara sola, cuando mi pene salio comenzó a escurrir su sangre y nuestros flujos hacia la cama, le estuve besando el cuello por un rato y luego le dije al oído que si le habia gustado ella me dijo que si. Seguimos hablando como por una media hora mas, le dije que no le contara a nadie de lo que hicimos, a día siguiente mi madre entro al cuarto y vio las sabanas de mi prima ella creyó que había tenido su primer periodo así que no me preocupe por ser descubierto. Esto solo es el inicio de una relación incestuosa . Espero que les haya gustado

Autor: LOBITOHOT69 Categoría: Tabú

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La nena de la casa machista aprende a mamar pene

2021-12-01


Recibiendo la lección para abrir bien la boca y dejársela llenar de leche . Hola de nuevo, contaré esta vez cómo sucedieron las cosas después de tener ese encuentro con mi abuelo. Para los que no leyeron el relato anterior, pase mi niñez y adolescencia en una casa educada solo por hombres, mi papá y mi abuelo, esté es una persona completamente machista, así que me enseño a servir y complacer a los hombres de mi casa. Después de aquella frotadera que se dio conmigo me gritó que saliera de su habitación y lo dejara solo. Salí corriendo a mi cuarto y a al cabo de un rato, él subió y entro con un chocolate en la mano, me lo dió y me dijo que iban a haber nuevas reglas en la casa y que como ya era una mujer (aún no me llegaba la primera menstruacion), necesitaba aprender algunas cosas, que él se iba a dedicar a enseñarme pero que jamás debía decir que no a alguna orden o cuestionar lo que me pedían por más extraño que me parezca, esto me lo decía en un tono tierno, sentado en mi cama. Después prosiguió y dijo como lamentándose: tú naciste mujer y ya no hay nada que hacer, lo único es enseñarte a ser una obediente, me tocó el cabello y me levanto la barbilla con sus dedos anchos y me dio un beso suave en los labios, me dijo que por ahora no le digamos a papá hasta que esté lista para sorprenderlo, asentí y le sonreí tímidamente, me pidió que durmiera temprano y que descanse porque a la mañana siguiente mi rutina cambiaría, me dijo que me pondría pijama y que me quite la ropa, me besó de nuevo en la boca, pero esa vez intento meter su lengua, sentía sus bigotes en mi cara, me tocó los pesones aunque todo estaba plano ahí en esa época, me puso rápido el polo de pijama y me hizo levantar de la cama, saliendo de mi cuarto me agarró las nalgas y salió cerrando la puerta. Me eche en la cama mirando al techo por unos minutos, la sensación fue muy rara pero sentí un calor que recorrió todo mi cuerpo. A la mañana siguiente me despertó antes de las 5 de la mañana, estaba otra vez sentado en mi cama, con una voz dulce me dijo: hijita hoy día comienzas temprano, me llamo a sus brazos con una señal, salí de mis cobijas solamente con mi polo y me abrazo en sus piernas, le pregunté por mi papá y me dijo que ayer llego muy tarde y que ahora se estaba bañando y que tenía que atenderlo para darle su desayuno, le dije, si abuelo y al quererme levantar me jalo y me sentó en sus piernas encima de su pene, metió sus manos bajo mi polo y me lo sacó, me tocó completamente por varios minutos, diciéndome muchas cosas sobre mi cuerpo hasta que llego a mi vagina y me tocó toscamente, me quiso meter sus dedos, me hizo doler y me dijo: así me gusta, bien cerradita, pero ya habrá oportunidad, me levantó, me puso un vestidito encima con un roson en la espalda y me dio una palmada diciendo: a la cocina. Atendí a mi papá y el me estaba agradeciendo de que me haya levantado tan temprano para ayudarlo, ya que siempre él se servía su desayuno, mi abuelo interrumpió y dijo que a partir de hoy sería así, que él debió de enseñarme todo eso, no respondí nada. Mi papá Javier se fue a trabajar y me quede con mi abuelo, apenas salió el se me acercó rápidamente y me cargo y me llevo a su cama, me saco el vestido y quede totalmente desnuda otra vez ya que antes no me había puesto ropa interior, aún seguía siendo intimidante y raro, mi abuelo hizo que me acueste y me tapó, lo miré y se quitó muy rápido toda la ropa y se acomodó mi lado, nos quedamos mirándonos y me dio la vuelta dándole la espalda, acomodó mi culito en su pene y comenzó a moverse, no estaba acomodado para que haya una penetración pero él gemía y me tocaba el pecho y la cara, estuvimos así muchísimo tiempo (yo pensé que eso era tener sexo por algunos meses), se hizo tarde para que me lleve al colegio, me levantó rápido, se limpió pues él había eyaculado seguro un par de veces, me dijo que vaya corriendo a traer mi uniforme, me estaba poniendo el vestido que me sacó rato antes y me lo jaló de las manos, me dijo que quería verme correr así, me dio mucha vergüenza pero salí corriendo, mi habitación y la de mi papa estaban en un segundo piso, subí las escaleras por mi ropa, la baje y se la di, me vistió y salimos tan rápido que ni siquiera desayunamos. Al llegar a la casa después que me recogió, me dijo que me quite la ropa en su cuarto, entre rápido y obedecí, le dije que tenía hambre y me dijo que justo de eso se trataba, se sentó en su sillón y me dijo que me ponga de pie frente a él, me ordenó que de algunas vueltas y que dándole la espalda me abra las nalgas y me agache un poco, lo miré asombrada y me gritó fuerte: HAZLO YAAA, obedecí. Estuve así un par de minutos, él se masturbaba creo, se levantó y me tomó de los hombros y me hizo arrodillar, se levantó y puso varios cojines en mis rodillas, su miembro quedó justo frente a mi cara, tenía muchos vellos blancos alrededor y unas bolas largas que colgaban, tenían un olor fuerte que nunca había sentido; me dijo mirándome a los ojos: Hannita hoy aprenderás una lección muy importante, es una fundamental que sepas usar tu boquita muy bien, yo solo afirmé con la cabeza, me seguía mirando y decía: lo que vas a extraer de aquí va a ser como néctar para ti, en medio de eso, sentí una calentura y me incliné y le di un beso en la punta, me empujó con fuerza para atrás y me dijo que él daba la orden, lo miré fijamente y me abrió la boca con sus dedos, los movió de un lado al otro y me hizo comer el comienzo de su verga, siguió empujando y sentí que me ahogaba, a ratos la sacaba de mi boca, la volvía a meter y se movía, hacía bastantes ruidos, y me decía muchas cosas, que era su princesa, que lo hacía muy bien, que era muy linda arrodillada y derrepente presionó mi cabeza fuertemente con sus dos manos, sentí que me ahogue y eyaculo un gran chorro en mi garganta y paladar, quise retirarme y más me jalaba, era viscoso, tenía un sabor amargo y por fin la sacó, me dio una arcada pero ya me lo había tragado todo, me jalo fuerte de la cabeza y me puso sus bolas en la nariz y la boca y se frotaba, solo decía: que rica mi pequeña perrita en voz muy baja, esta también será la leche que tomarás desde ahora, fue tan extraño el momento, solo recuerdo que me dolía fuerte la garganta pero me sentía feliz y me había gustado sentir cómo el semen salió caliente en mi boca y también lo que me decía mi papá Juan… Voy a seguir contando todos los detalles que recuerde de cómo me inició mi familia incestuosa y si tienen alguna pregunta o sugerencia feliz la responderé en los comentarios. Por si acaso yo a ratos me refiero a mi abuelo como mi papá Juan porque así le digo también y mi padre se llama Javier.

Autor: Hanna Categoría: Tabú

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