Relatos Eróticos de Sexo en Grupo


¡PRUEBA LA NUEVA WEB: EROTISMOSINTABÚ!


Aquella extraña petición

2019-12-08


Había hecho calor, mucho calor, la noche de agosto había sido muy pesada y húmeda. Mi esposa dormía plácidamente, mucho más acostumbrada que yo al calor de estas latitudes. Me había levantado más temprano de lo habitual, un café ligero pues tenía por delante un trayecto en coche que no era el habitual. Después de muchos años, la que había sido mi última aventura fuera de mi matrimonio iba a dejar de serlo. La lucha interior entre templanza y deseo se había decantado por éste último; a fin de cuentas, no iba a ser el único hombre infiel de este planeta, hasta el mismísimo Fernando el Católico, ejemplo de la cristiandad, destacó en el arte de la seducción, rodeándose durante su vida de numerosas amantes, conocido y perdonado por la reina Isabel. Soy un ser humano más con mis virtudes y defectos como todos, pero ante todo estoy vivo. Mi sangre recorre mi cuerpo nutriendo venas y órganos. Notas como desde el interior te llaman al deseo.... no podía más, el tiempo pasa y puede que mañana ya sea tarde. Al fin y al cabo, Bowles hablaba en su libro de la insoportable levedad del ser, realmente así me sentía..... Me había decidido a hacerlo, me subí al coche, arranqué el motor y salí en busca del placer, placer olvidado y relegado por una mala entendida fidelidad. Mi nuevo coche se deslizaba a buen ritmo sobre el templado asfalto que comenzaba a calentarse después de que los primeros rayos de sol arañaran sus granos azabaches aferrados unos a otros. Conducía con el piloto automático puesto, el coche se movía con una inercia misteriosa pues no era consciente de mi actividad; mi mente estaba puesta en lo que me esperaba. Hacía unos días que había contactado con Ana gracias a una plataforma web orientada al sexo, contactamos y nos concedimos una amistad que derivó en conversación. Después de intercambiar los saludos protocolarios empecé a descubrir algo en ella que de inmediato me atrajo. Solo leía sus palabras, pero su cordialidad me atraía. Compartimos fotos de cada uno, algunas de ellas muy picantes e información variada. Era un chica morena, joven y destilaba simpatía a raudales en las fotos proporcionadas, tenia un cuerpo muy lindo, bajita y de una piel aparentemente suave y con un tono pálido que me atraía como un imán. Había sido mama poco tiempo antes y tenía unos pechos con los pezones aún marcados propios de quien aún está dando de mamar a un bebé. Un cuerpo bello y estilizado con un finísimo pelo moreno precioso. Pero lo que más me atrajo era su sonrisa interminable que dejaban entrever unos dientes redondos y femeninos que aumentaban aún más mi atracción hacia ella. Estaba casada, ambos querían dar rienda suelta a uno de esos globos que todos tenemos en la cabeza y que algunos llaman “fantasía”. Se trataba de formalizar un trío como primera experiencia fuera del matrimonio que quizás abriera una nueva puerta al deseo. Su petición era algo especial, querían formalizar una relación a tres en el que el invitado tuviera un papel complementario, lo que se denomina “voyeur” en este peculiar mundillo. El invitado recibiría una sesión de sexo oral sin poder participar en algo más. Realmente las cosas en esta vida surgen y dependiendo de lo que esperes de ellas puedes verlas de una forma u otra. Acepté el reto, Ana me inspiraba confianza, era muy atractiva, podríamos pasarlo bien e intercambiar opiniones, siempre tenemos algo que aprender y aunque mi actuación estuviera acotada creo que merecía la pena. Nos conocimos como consecuencia de visualizar nuestros respectivos avatares y galerías. Ella tenía el deseo de ser penetrada por su esposo mientras tenía otra polla de la que disfrutar, dos falos mejor que uno.Mi polla le gustó, no poseo un miembro tamaño XL ni sigue una ortodoxia fálica pero resulta atractivo. Con la edad merman algo las facultades pero una vida sana y ejercicio físico regular compensan esa pérdida. Otra de mis aficiones consiste en decorar o adornar mis genitales con complementos como pueden ser anillos, cuero o falsos tatuajes; es algo que me excita y pienso que es compartido por muchos de nosotros, los adoradores del placer. Evidentemente , aquel día llevaba convenientemente depilados mis genitales y me había adornado con un maquillaje especial el pubis, un tipo de rotulador que te permite realizar pequeñas fantasías. Para esta ocasión había pensado en pintarme una llama, el calor del fuego encima del miembro.... ¿excita no?... ver una pollla erecta con una bonita llama en su base permite predecir lo que va a pasar; me llevé también algunas cintas de cuero para pene-testículos de color rojo y negras, además de alguna anilla para el glande ...tendría que ensalzar el objeto del deseo. Entraba en el parking del hotel en el que habíamos reservado habitación, aparqué el coche; hacía calor, y me encaminé hacia el hall de recepción. De entre un grupo de personas que estaban cómodamente sentadas, pronto me llamó la atención una pareja que estaba de espaldas a mí. Al mirar hacia el espejo del muro de enfrente, ví reflejada la sonrisa de Ana. Era tal y como había visto en las fotos... una sonrisa interminable y encantadora. Mujer joven, grácil y muy atractiva. Junto a ella, estaba un chico fuerte y moreno que debía ser su marido. Me dirigí hacia ellos y al verme, Ana, me reconoció. Me guiñó el ojo, dándome la bienvenida. Después de los besos de rigor y los comentarios convencionales sobre el viaje, hotel y tiempo climatológico... pasamos directamente a hablar de sexo, sin tapujos ni prejuicios, pues sabíamos a lo que íbamos, todo ello con una taza de café por medio. Su marido, era un tío con buena presencia, guapo, pulcro, se veía que practicaba deporte con regularidad, enseguida congeniamos mientras hablábamos y bromeábamos de camino a la habitación. Ana observaba, nos miraba, pero ella estaba ya imaginando algo que estaba por suceder. Después de un par de intentos de abrir la puerta, la electrónica no siempre es infalible, se abrió como la cueva para Alí-Baba ... entramos... la habitación era cómoda y el aire acondicionado efectivo. Por las cortinas se filtraba una suave luz que incidía en el vestido de Ana. Sus abultados pezones delataban ya un alto grado de excitación. La parte masculina del trío, en cambio, estaba más nerviosa; al fin y al cabo éramos dos machos para la misma hembra... mirábamos con detenimiento como se desvestía Ana...despacio y sin prisa... su cuerpo de tez pálida iba asomando poco a poco. Su larga melena azabache, fina y rebelde se descolgaba sobre sus pechos tapándolos y ocultándolos como tesoro por descubrir. Nos desnudamos y nos quedamos en silencio durante unos segundos contemplándonos... después de una ducha corta y refrescante, mi polla empezaba a enderezarse lentamente, Ana con una pícara sonrisa me invitaba a ir a la cama donde su marido había comenzado a comerla el coño; estaba sentada encima de su boca y le estaba haciendo un cunilingus en toda regla. Según me encaminaba a su lado, tomé de la mesilla un anillo de cuero con remaches que daban a mi sexo un aspecto viril y duro que gustó de inmediato. Me pasó la mano suavemente por mi pubis como queriendo tocar la textura de mi “hoguera” pintada el día antes... exclamó “wow.. mmm”... tomó mis huevos recogidos por la anilla y comenzó a besarlos y a pasárselos por la cara. Miró con admiración la vena que recorría la longitud de mi pene que estaba ya a punto de estallar. Mi polla, dura como una roca, había sucumbido al erotismo de Ana. Se la metió en la boca y comenzó un vaivén agitador alrededor de mi glande... su pareja, abajo, estaba mojándola entera. Poco a poco la excitación aumentaba... Paco, su marido, de pronto, sacó su cabeza de entre sus muslos... su cara dibujaba una gran satisfacción, fue cuando entonces conminó a Ana a que se pusiera a cuatro patas.... le introdujo su miembro con un gran nervio y fue entonces cuando me di cuenta cuál era la posición favorita de esta dulce morena, el perrito; mientras, Ana me devoraba literalmente la polla; en ese momento estaba cumpliendo una de sus fantasías más insospechadas, tenia dos pollas erectas dentro de ella , una por delante y otra por detrás, que habían sucumbido a sus encantos. Yo con mis manos libres la tocaba las tetas, eran suaves pero con pezones, en aquel momento, erectos y duros, que estaban en el centro de dos rosadas aureolas que junto a su pálida piel mostraban un marco perfecto. Después de unos minutos de salvaje sexo, Ana empezó a gemir de forma intermitente “in crescendo” hasta que con una convulsión acompañada de esa sonrisa tonta que se nos pone, deduje que estaba teniendo un orgasmo mientras no soltaba mi polla que seguía siendo objeto de su disfrute. Por otro lado, Paco, no podía aguantar más... sacó de repente su miembro y se lo puso donde la espalda pierde su casto nombre, pegó un fuerte gemido y soltó un chorro de cálida y blanca leche que restregó por el culo y coño de Ana que agradeció con un suave gemido... yo también estaba “a punto de caramelo”, Ana cogió mi miembro, apretó en su base demorando la posible eyaculación y empezó a masturbarme vigorosamente mientras me decía palabras obscenas que me iban llevando al climax, controlaba estupendamente los tiempos mientras gozaba de la visión de mi polla, hinchadas de sangre las venas y con el glande totalmente embadurnado de su propia saliva; el bamboleo masturbatorio continuo hasta que no pude más, verla su cara de placer fue aquello que apretó el gatillo.. me la llevé a su pecho corriéndome con un gran caudal de semen calentito que ella agradeció mientras se embadurnaba sus pezones y se relamía de placer... Paco miraba atónito pero complacido la escena y nos quedamos los tres relajados y acostados disfrutando del momento vivido. Habíamos pasado un orgasmo extraordinario... ellos por primera vez con alguien extraño y yo también, nunca había tenido una experiencia tan satisfactoria. En estos tiempos tener un paternaire que sea buen amante, y no sea promiscuo, elimina ciertos riesgos presentes en este mundo maravilloso del sexo. Habíamos abierto las puertas de una amistad que ¿Quién sabe si podría conllevar a un sexo con más confianza en un futuro?

Autor: Hiperactivex Categoría: Sexo en Grupo

Leer relato »

Gracias mi amor por una fantasía más

2019-12-06


Algo que nos caracteriza como pareja es la comunicación, nos decimos y contamos todo y eso nos hace estar en otro nivel de comunicación muy a gusto, mi esposo sabe todas mis fantasías, travesuras, etc., y la gran mayoría las hacemos juntos y también nos encantan las sorpresas y esta fue una de ellas. Fin de semana juntos en un lugar cercano a donde vivimos, un hotel hecho en una hacienda que luce muy romántico, llegamos un sábado por la mañana nos hospedamos, fuimos al spa, comida ligera todo muy romántico y una vez en la habitación descansando de pronto saco una caja y me dijo -Amor es tu outfit para la cena espero te guste, quiero que te veas divina. Lo comencé a ver y si en verdad divino todo, había un vestido negro de tela muy delgada y muy corto, una tanga negra, medias negras de silicón, tacones altos negros, y una caja más pequeña que al abrirla encontré un pequeño vibrador o más bien lo que le dicen un plug anal que en un extremo (el que de afuera) se ve como brilloso, un gel lubricante y un antifaz negro. Estando bañándome entro mi esposo, nos besamos bajo el agua, nos acariciamos mucho y me estuvo masturbando delicioso bajo el agua hicimos el amor en la regadera y el termino de ducharse y se fue a la cama mientras yo terminaba mi ritual de ponerme bella, peinarme, perfumarme, lo que toda mujer hacemos así que pasado un rato salí en tacones, medias y tanga pidiendo la aprobación de mi esposo, recibiendo un -Estas divina amor, se levantó de la cama para ir hacia mi y acariciarme besarme y me dijo al oído... “Amor el outfit incluye llevar puesto esto” y en su mano tenía el plug anal, entonces me subí a la cama me agache, baje mi tanga, apoyé mi cabeza en la cama en una almohada y con mis manos ayude abrir mis nalgas para que el comenzara besándome el trasero acariciándome como lo sabe hacer y poniendo gel, para jugar con sus dedos en mi colita y poco a poco meterlos en mi culo para abrir espacio, cerraba los ojos para disfrutar de ese pequeño dolor que existe al inicio y se va mezclando con placer hasta sentir la punta del juguetito introducirse en mi culo robándome un gemido entre dolor y placer sintiendo como si mi culo se lo comiera y quedo dentro de mi, me subió mi tanga me dio una pequeña nalgada diciéndome, Amor termina de vestirte que la cena espera y termine de vestirme y comencé a caminar lentamente porque entre lo alto de los tacones y el plug dentro de mi, no era fácil caminar. Una vez en el restaurant nos tocó una mesa afuera como en una terraza y comenzamos con el vino y cena muy ligera hasta llegar al postre que me fascinó y lo disfrute, mi esposo pidió 3 botellas de vino a la habitación y le dije amor, es mucho vino no crees y solo me dio un beso me tomo de la mano y fuimos camino a la habitación, caminando despacio porque cada paso que daba dentro de mi se sentía invadida pero sentía rico, durante la cena mi esposo me dijo “como va allá abajo?”, “bien amor todo en orden”, casi lista para sentirte dentro de mi mientras me mordía el labio al decírselo y brindar por esos momentos. Unos metros antes de llegar saco de la bolsa el antifaz y me lo coloco pidiendo que no me lo quitara para nada, le conteste “ok mi amor soy toda tuya” y camine más despacio, pero en ese momento me excité demasiado entre el alcohol que ya habíamos bebido, el plug en mi culo, la penumbra del pasillo y el antifaz que no me dejaba ver nada. Llegamos a la puerta abrió y pasamos a la habitación donde me llevo a un pequeño puf de esos sillones pequeños sin respaldo me ayudo a sentarme y me dejo ahí por unos minutos en los que escuche llego el servicio con las botellas puso música y se acercó a mi por atrás con sus manos en mis hombros para masajear un poco cariñosamente, sus dedos entre mi cabello y yo me relajaba a mas no poder, se puso de frente a mi para darme la mano y ayudarme a parar tomándome por la cintura. Comenzamos a bailar suavemente cuando de pronto dentro de los movimientos me hizo ir hacia atrás y me asuste con un pequeño gemido al sentir que había literalmente chocado con alguien más al tiempo que mi esposo me decía tranquila, sorpresa mi amor y de pronto estaba yo entre mi marido y un desconocido, mi trasero pegado al invitado sorpresa mi esposo enfrente besándome y acariciándome, sentía manos en mis pechos en mis hombros, como me rodeaban los dos, hasta que dentro de mi excitación y según yo abriendo los ojos, pero no podía ver por el antifaz sentí mas manos entre mis muslos por dentro de mi vestido y comprendí que estaba en medio de mi fantasía y esa era mi sorpresa, comencé a mojarme a chorros y sentir como tantas manos recorrían mi cuerpo, comenzando a por quitarme el vestido el cual sacaban hacia arriba mientras me acariciaban toda. Los 4 de pie, yo en medio de todos recibiendo besos caricias y de pronto mi esposo quien guiaba toda la faena me llevo a su regazo, dejándome como niña que va a recibir su dosis de nalgadas para acariciarme las nalgas abriéndomelas, mis piernas temblaban de excitación, emoción y ganas de ser poseída, me imagino la escena y me emociona yo en las piernas de mi esposo con la tanga a medio bajar, medias negras y tacones y mi culo decorado con el plug dentro de mi, solo escribirlo e imaginarlo hace que ahora mismo este mojando mis calzones que solo estoy en calzones en la sala de mi casa escribiendo solo con la luz del ordenador. Pero regresando a la escena y justo en esa posición sentí como guiaban mi cara o más bien un pene hacia mi boca y empecé a chuparlo suave, lento, disfrutándolo mientras mi esposo poco a poco retiraba de mi culo el pequeño plug que había estado dentro de mi por largo tiempo dilatando mi ano, justo cuando lo retiro sentí como ahora era penetrada por el ano pero por un pene verdadero el cual entro con mayor facilidad que nunca, había valido la pena haber estado dilatándolo sin saber que tan buena seria la recompensa, ahora tenía dos vergas dentro de mi, una en mi boca y otra en mi culo y una más pidiendo pelea que sentía en mi abdomen al estar en las piernas de mi esposo, para el también era una fantasía hecha realidad el ver como su esposa era penetrada, doblemente penetrada en sus piernas. Después de eso me incorporaron poniéndome de pie, yo seguía sin ver pero bastaba con sentir, sirvieron vino me acercaron una copa, todos tomamos y ahora mi esposo sentado en el mismo taburete me acercaba a él para terminar de quitarme la tanga y comenzar a cogerme yo sentada en él y de pronto él se recostó, yo con el ayudada de ambos lados para no caernos y era justo para dejar mi culo al disponible y sentir nuevamente como empezaban unos dedos a lubricarme por dentro mientras mi esposo estaba dentro de mi y comenzar una doble penetración que en pocos minutos terminaron los 3 dentro de mi, mi esposo en mi vagina, otro en mi culo y otro en mi boca, una posición que solo había visto en películas porno. Hoy yo era la estrella y solo ahora con calma lo recuerdo porque en esos momentos no hacía más que disfrutar como loca y es algo indescriptible ser cogida así es increíble, al poco tiempo terminamos los 4 en la cama, yo seguía solo con mis medias que en ese momento me las quitaron y quede boca abajo en la cama frente a la verga de mi esposo, que reconocía por ser mía y por sus caricias en mi cara y cabello mientras veía como me cogían turnándose por detrás, mi esposo fue el primero en terminar dentro de mi boca y cara, minutos después sentí como mis nalgas y espalda recibían mas semen y al incorporarme y de rodillas no podía faltar en mis pechos otra descarga de semen, toda llena de semen me llevaron a sentarme en el taburete me dieron mi copa de vino, que por cierto tome de un trago y volví a sentir las manos de mi esposo en mis hombros dándome masaje, justo como había empezado todo, me quito el antifaz y me dijo “fantasía cumplida mi amor” y ya solo estábamos los dos en la habitación, había sido como un sueño de no ser por ver las 3 botellas de vino vacías, yo toda llena de semen y con una cara de felicidad dudaría de ser verdad. Me fui a bañar, me alcanzo mi esposo, nos bañamos regresamos desnudos a la cama a descansar y le dije “gracias mi amor me encanto. Te amo”. Un beso y gracias a mis dos desconocidos por poseerme tan rico y cuidadosamente.

Autor: Lovarena Categoría: Sexo en Grupo

Leer relato »

Cuatro contra una

2019-12-05


Estaba llena de semen y recostada a kilómetros de casa y aunque no sabía porque acepté eso, solo sabía que tenía que irme antes de que regresaran a sesearse más. ¡Pero como terminé cogida y llena de semen en ese taller, pues se los voy a contar! Regresaba a la Ciudad de México después de un evento en Guanajuato, iba todo bien, ¡pero de repente cruzando la última caseta mi carro empezó a fallar! Me moleste mucho ya que según lo habían checado en Guanajuato y me dieron atole, pero bueno, decidí caminar un poco ya que me había alejado muchísimo de la caseta, ¡mi suerte no podría ser peor cuando vi mi celular sin pila! Caminé una buena distancia hasta que vi un letrero que decía que el pueblo estaba muy cerca, corrí un poco y es que mi ropa no me dejaba hacerlo, unas zapatillas, pantalón de vestir entalladísimo y mi saco que debajo tenía una blusa blanca escotadísima, la verdad no pensé que no eran formas de vestir y menos en un pueblo desconocido, ¡pero necesitaba mi carro! ¡Finalmente llegué al dichoso pueblo y luego de caminar por algunas calles encontré un taller mecánico! Me acerque temerosa, pero necesitaba ayuda así que toque la puerta y vi a cuatro hombres, pero no como el típico cliché de pueblerino que manejan en mi país, eran tipos educados incluso su vestimenta era buena, tenían uniforme y no ropas llenas de grasa –en que le podemos ayudar señorita –me dijo el mayor de ellos, un señor con cabellos canosos y de buena forma de vestir, al verlo tuve confianza –mi carro se quedó parado, está a unos 15 minutos de aquí”. El señor amablemente llamo a uno de sus muchachos de nombre Jeremías y le ordeno que me acompañara hasta el lugar y compusiera mi carro, eso me dio mucha alegría, subimos a una camioneta y llegamos hasta donde estaba mi carro. Después de darle una revisada y tratar de echarlo andar, me dijo que estaba mal del motor y tenía que llevarlo hasta su taller, ¡no me quedo de otra más que regresar mientras el arrastraba mi carro con la mini grúa de atrás! Llegando al taller me invitaron a sentarme y me regalaron una botella de agua, la desesperación me invadía, ya quería que acabaran, pero nada mas no, de pronto vi como empezaron a beber unas cervezas y platicar entre ellos, no dejaban de mirarme, me sonreían degeneradamente, yo sonreí apara ser cortes, ¡de pronto el señor de pelo cano se acercó a mi empezamos a conversar! G: ¿Y cómo una hermosa mujer como tu anda sola por la carretera? L: Jajá, gracia por lo de hermosa, ¡es que vengo de un expo en Celaya! G: Mi nombre es Gabriel, soy el dueño de este taller, ellos son Jeremías, Leo y Tomas, ¡para que no tengas ningún miedo! L: ¡No tengo miedo, solo prisa jajá! G: ¿Gustas una cerveza? L: Pues no quisiera, pero estoy estresada, ¡está bien! Me ofreció una de lata, yo la tome desesperadamente, él sonrió y me dio otra, esa la tome más despacio y empecé a relajarme, mientras mi carro quedaba don Gabriel me hacia la plática, honestamente me hacía reír y me interesaba mucho lo que decía, ¡la historia de ese pueblo y la historia de su ex esposa! L: Jajá, ¡qué buena platica y que sabio salió usted! G: ¡Uhm, gracias hermosa! L: ¡Solo tengo una duda, su esposa no era celosa! G: ¡Nena, mi mujer y yo éramos swinger! L: ¡No!!! ¿En serio? G: ¡Si, lo fuimos hasta antes que ella enfermara de cáncer, o sea tengo 4 años sin ir a un club! L: Pues le confieso que mi esposo y yo, ¡también somos swinger! G: ¡Mira nada más, qué casualidad jajá! Lo mire coqueta, honestamente el hecho de saber que fue swinger me daban ganas de probarlo, él no se quedaba atrás inmediatamente su mano acaricio mis piernas, y se juntó más a mí, me endulzaba el oído, tratando de generar una excitación en mí, ¡me abrazo y me susurro al oído! G: ¡Si gustas te puedo mostrar lo bueno que soy! L: ¡No pierde el tiempo eh! G: ¡Una ricura como tú y además swinger, hay que aprovechar! L: Jajá, ¡pues como que si lo necesito! G: ¡Vamos a mi cuarto está en la parte de arriba! L: ¿Y los chicos? G: ¡Ellos se quedarán trabajando! Acepte a tener sexo con ese hombre, ya en su habitación el tipo fue muy pasional, me quito la ropa con besos y caricias, eso me prendió poco a poco, sentía sus labios recorrer todo mi cuerpo, su lengua iba por mi cuello, ¡bajando por mi espalda hasta perderé en medio de mis nalgas! ¡El señor era bueno, me estimulaba rico son su lengua y sus manos, el sexo oral era maravillosos, la formad e masajear mi clítoris y estimular mi ano, yo ya estaba jadeando de placer! L: ¡Gaby, que rico! G: ¡Que cuerpazo, que coño, mami que rica! Me acosté en su cama, ¡él se quitó la trusa y dios! Una verga de unos 20 cm colgaba de su pelvis, la llevo directo a mi cara, yo la saboree como dulce, dándole pequeñas mordías y besándole la cabeza, ¡poco a poco se fue endureciendo más! Le mostré lo buena que era mamando, tragaba toda de un solo golpe, le apretaba sus testículos y le bajaba el cuero con mis dientes, él estaba fascinado, ¡gemía y gritaba del placer que sentía! G: ¡Mamacita que rico! L: ¡Uhm! ¡Que deliciosa! G: ¡Agh!, ¡nena, me matas! L: ¡Si, grita nene, goza! Después de hacerlo gozar con mi boca, comencé a cabalgarlo, lo hacía rápido, honestamente quería calar su resistencia, mis mejores movimientos de cadera los sacaba a relucir, el me apretaba las tetas y las mordía, gemía y también se movía rico, ¡yo estaba fascinada con su trabajo y ver como resistía me excitaba aún más! Me puse en cuatro y el me penetro fuerte, su deliciosa verga me empalaba deliciosos, el tipo me daba de nalgadas y grababa el momento, yo se lo permití además jamás volvería a verlo, movía mi cuerpo también para sentir más su dureza, el aguantaba mucho, gemía, pero no se venía, ¡eso me ponía más y más a mil! L: ¡Así papi, así! G: ¡Agh, nena, dios! L: ¡Que rico coges, sigue, sigue! G: Que nalgas más ricas, ¡que diosa! Me acosté y e me cogió de misionero, me besaba el cuello y la boca, me apretaba las tetas, se movía riquísimo, ¡era más alto que yo por ende me encantaba apretarlo con mis piernas y mover mi pelvis! ¡Me levanto las piernas y me hizo unas patitas al hombro, que rico era sentirle su verga así! Finalmente, don Gabriel termino muy rico, una explosión de leche calientísima me inundo mi vagina, el orgasmo fue maravillosos, nuestros cuerpos sudados aun palpitaban del placer sentido. G: ¡Mamacita que rico coges! L: No me decepcionaste, ¡eres un semental! G: ¡Jajá, gracias, me recuerdas mucho a mi Tere! L: ¿Por qué? G: ¡Era una canchera como tú! L: ¡Jajá, gracias por el halago! G: ¡Oye, me gustaría hacer contigo lo que hacía con mi Tere! L: ¿Así? ¿Y qué hacías? G: ¡Más que decirlo me gustaría que me dejaras hacerlo! L: ¡Jajá, vale, acepto! Pero no sabía que al decir eso, acepto empezar una orgia, ¡Gabriel se levantó y abrió su puerta y los muchachos Jeremías, Leo y Tomas entraron a la habitación! Yo cubriéndome me quede anonadada e incómoda cuando ellos empezaron a desnudarse, ¡los tres con caras de morbo se agarraban sus vergas y se acercaban a mi siguiendo las instrucciones de Gabriel! G: ¡Vamos chicos, como con Tere! J: ¡Gracias don Gaby! Leo: ¡Es usted un buen jefe! T: ¡Que rica mujer, esta buenísima! L: ¿Que hacen? ¡Espérense! Los tres hombres se lanzaron directo a mi como bestias, Tomas se lanzó a mis tetas, Jeremías me empezó a lamer los pies y Leo me besaba la boca, Gabriel se reía y grababa todo, yo lo miraba un poco asustada, no sé si era una violación o no, ¡pero no podía impedir que los chicos siguieran aprovechándose de mí! Gabriel me arrodillo en la cama y me puso las manos atrás y mientras me agarraba, sus tres muchachos me daban su verga en la boca! Eran vergas de un tamaño aceptable de 17 a 22 cm, ¡Tomas era el que la tenía más grande y era el que me follaba la boca, Jeremías me ponía su verga en mi oreja y Leo me la ponía en los ojos! ¡Los hombres parecían ya conocerse bien ya que se turnaban con la mirada para follarme la boca, Gabriel me besaba el cuello y me empujaba más a las vergas, yo no sabía si llorar o gozar el momento! J: ¡Que rica boca, uf! T: ¡Dios eres una puta exquisita! Leo: ¡Don Gaby, déjenos metérsela! G: ¡Ok, penétrenla rico! Tomas el de la verga más grande se acoto y entre Leo y Jeremías me sentaron en él, yo grite al sentir su animal entrar y salir, mientras les mamaba la verga a los dos, ¡y Gaby me chupaba las tetas! G: ¡Eso mami, déjate llevar! Leo: ¡Chupas magnifico uf! J: ¡Sigue, síguele putita! Comencé a dejarme llevar y a mover mi cuerpo, la verga grande de Tomas me encantaba, ¡también tener dos vergas en mi boca me ponía más y que Gabriel me estuviera mamando las tetas y mi cuerpo era un extra a esa onda de placer! L: ¡Ah, uf, si, agh! T: ¡Muévete mami muévete! L: ¡Que verga más dura, uf! Tomas se puso de pie y sin sacármela me levanto, Jeremías se acostó y Tomas me pasó a su verga, ahora me movía encima de Jeremías en un tipo perrito, ¡pero Tomas aun quería ensartarme y mi culo fue su nueva víctima! Con un poco de saliva me ensarto rápido, yo grite, pero al abrir la boca inmediatamente Leo me metió su polla, ahora los tres me follaban duro, uno en cada orificio. ¡Mi vagina, mi ano y mi boca eran penetradas por su feroz hombría, Gabriel se reía y se masturbaba, yo gozaba riquísimo, mis gemidos lo demostraban, los tres chicos se turnaban hora mi ano era de Leo y mientras Jeremías seguía en mi vagina ahora mi boca era llenada por Tomas! T: ¡Así, mama, que rico, que culo más apretado y que manera de mamar! Leo: ¡Aj, que culo! J: ¡Muévete mamacita muévete! G: Si mi amor, goza, ¡goza como lo hacía mi mujer! Las palabras de Gabriel me excitaban más, comencé a ser yo quien tomo la iniciativa, mamaba la verga de Jeremías, Tomas gozaba de mi vagina y Leo seguía en mi culo. Gabriel también volvió a tomar fuerza y me penetro mi culo, Leo y Tomas me metían la verga en mi vagina, tres vergas dentro de mí, era un placer monumental! L: ¡Agh, si, dios, que rico! Leo: ¡que rico mi amor! T: ¡madres, que rico! G: Que culo más rico, ¡come delicioso! La rutina fue la misma un y otra vez, me sentía una puta de primera, la reina del sexo, nunca antes cuatro vergas estaban dentro de mí, fluidos y diferentes sabores inundaban mi boca y todo mi cuerpo, ¡el ver como disfrutaban y grababan el momento me hacía cogérmelos más rico! Todos nos corrimos rico, Tomas fue el que más leche me dio, en mi boca, ano y vagina, Leo también chorreo muchísimo y don Gabriel ni se diga, ¡demostró que era un excelente semental! J: ¡Dios que rica hembra! T: ¡Nunca me habían hecho gozar tanto! Leo: ¡Me dejaste seco amor! G: Mamacita gracias, ¡por recordarme a mi Tere! L: ¡Uf, que rico, que experiencia, me dejaron pegajosa jajá! Pero no termino ahí, una vez descansados, cogí con cada uno individualmente, estuvimos así toda la noche, a mí ya me ardía a la vagina y me dolía mi ano, además de que la boca la tenía seca y seca, pero estos hombres eran insaciables, en especial con Tomas, ¡cogía riquísimo y su verga era un majar! Finalmente me dejaron en un sofá toda llena de semen y se fueron a su casa, Gabriel me dijo que ya estaba mi carro y que no tenía ningún costo, ¡me dijo que podía dormir un rato y que si me iba solo cerrara bien! Me metí a dar una ducha de lavadero, me vestí e inmediatamente salí del lugar, sabía que regresarían y me cogerían otra vez, ¡adolorida por todos lados y sin dormir me dispuse a regresar a casa! Ese cuarteto, aunque no lo planeaba me encanto y quisiera volver a tener otro así y admito que Gabriel y Tomas me dejaron impactada. ¡Saludos su amiga Lety! [email protected]

Autor: Esposos(LyL) Categoría: Sexo en Grupo

Leer relato »

Inicios mundo liberal

2019-12-01


Este es el primero de mis relatos contando mis aventuras y desventuras en este maravilloso pero a veces cruel mundo liberal. Hola, me considero una persona educada, discreta, simpática y divertida… que piensa que el sexo que puedas practicar hoy no lo dejes para mañana. Con mi mujer el sexo no digo que sea malo, pero carece de esa chispa que teníamos en nuestra juventud, a veces rutinario, a veces un tanto mecánico… he hablado con ella e intentado que exploremos juntos nuevos caminos, pero nada de nada, por lo que decidí recorrer dichos caminos en solitario y quiero compartirlo con todas vosotras y todos vosotros. A ver, soy un tío normal de 46 años que procura cuidarse e intenta que “el paso de los años se noten” lo menos posible, que cae muy simpático a las mujeres y gracias a esa simpatía he conseguido metas, más que por mi “belleza natural”, tampoco soy feo, que conste. Esa simpatía natural fue la que me llevo a iniciarme en el ambiente liberal, resulta que cierto año, en cierta cena de empresa hace ya unos años… acabe en una discoteca con una compañera de trabajo, la verdad es que nos llevábamos genial y siempre estábamos con las típicas tonterías del flirteo. Pensaba yo que sin más consecuencias, ella es agradable, ojos verde oliva, boca carnosa, piel suave, tez morena, pechos generosos así como los pezones de oscura areola… en fin, ahí estábamos los dos con digamos unas cuantas copas de más, como tiene que ser, el caso es que nos pasamos todo el rato hablando y con el ruido lógico de la discoteca, para poder entendernos, nos hablábamos al oído, pero con el transcurrir del tiempo cada vez más pegados el uno al otro, hasta llegar a notar sus pezones pegados en mi pecho. Por supuesto a esas alturas, aprovechaba cada ocasión para “meter mano” dejaba la mano que sujetaba la copa a la altura de mi pecho y me acercaba a ella para contarle cualquier tontería, ese gesto hacia que el reverso de mi mano sintiese sus tetas y pezones y como no encontraba objeción alguna, pues tan encantado, en eso que me dice “por ahí llega mi marido” y se separa un poco, ante lo cual pensé que hasta aquí hemos llegado, llegó, la saludo con dos besos, se presentó, nos dimos la mano, un poco de conversación insustancial y hago amago de irme a otra cosa mariposa, ya que veo que él se coloca detrás de ella y empieza a darle unos besos en el cuello, la reacción de ella me deja un poco-bastante descolocado, me agarra del brazo y suelta “de aquí no te vas que aun hay noche” a lo cual contesto “que estaba muy a gusto pero que pensaba que les gustaría tener intimidad”, por no decir que dos son compañía y tres multitud, o eso pensaba yo, entonces me dijo “a mi marido no le importa, ¿verdad cariño?” a todo esto él seguía a lo suyo, le besaba el cuello, le comía el lóbulo de la oreja bien pegado a ella, viendo ella mi cara de asombro y desconcierto se separo un poco y mirando a su marido de reojo. Nos pidió salir fuera para seguir la conversación tranquilamente, agarro la mano a su marido y con la otra me la cogió a mí y allá fuera que nos fuimos, yo la verdad es que no sabia que pensar pero me deje llevar intrigado y acabamos al lado de lo que suponía sería su coche. “abre cari que hace frió y dentro hablaremos mejor” y eso hizo, yo abrí la puerta de atrás para entrar y en eso que vi como ella abría la otra puerta de atrás para sentarse a mi lado, a estas alturas no hacia mas que mirar al marido esperando ver algún gesto mosqueante, de disgusto, enfado, yo que se… pero nada, se puso delante mirándonos fijamente, “ a ver (empezó a decir ella) sabes que llevamos unos cuantos meses tonteando” intente decir algo en plan defensivo pero no me dejo seguir como adivinando mis pensamientos. “esto que te voy a contar queda dentro de este coche, nosotros llevamos un tiempo dentro del ambiente liberal, hacemos intercambio de parejas y algún que otro trio” Yo ya tenia los ojos como platos, había oído del tema, pero nunca pensé en verme en una de esas, “la verdad (continuó) es que llevo un tiempo diciéndole a mi marido que me apetece mucho montarme un trio con los dos, no veas las veces que me ha follado mientras yo le decía que me apetecía hacer contigo y con él. ¿Qué me dices?” Yo con la boca seca empecé un balbuceo del tipo “no se que decir, nunca me he visto en una de estas, la verdad es que me pones muy cachondo pero no se como reaccionaria…” total que sin esperarlo se acerca y me da un morreo que no veas, acto reflejo es seguirle y continuar con el morreo, la verdad es que me puso a mil, yo también había fantaseado con ella mientras follaba con mi mujer, y no veas que cosas había imaginado, estuvimos con el morreo unos instantes, que boca y lengua más jugosa, jugamos con nuestras bocas con ganas, la oía respirar y aun me excitaba más, ella lo estaba disfrutando de veras, hice ademán de acariciarle los pechos (llevaba todo la noche deseando tocarlos con ganas, no solo rozarlos) pero me agarró la mano separándose algo de mi y mirando a su marido le dijo: “cari arranca el coche y vamonos al campo para estar tranquilos” Lo miré de reojo y vi como sonreía, arrancaba y se ponía a conducir, pasado unos minutos (mientras mi cabeza daba vueltas a todo lo que estaba ocurriendo y con un empalme de categoría) empezamos a salir del pueblo dirección al campo (que yo sabia que estaba a unos diez minutos más o menos), pensó ella que ya había suficiente oscuridad y la oí decirme: “ven” Mientras se echaba hacia atrás en el asiento y empezamos un nuevo morreo, esta vez sí pude acariar sus pechos a gusto, estaban calientes y los pezones duros (se notaba que la tela del sujetador era fina) agarro mi mano y la llevo a sus bragas “estoy super mojada, ¿lo notas?” Efectivamente estaban mojadas, yo hacía círculos con mis dedos encima de ellas y sobre su clítoris que notaba duro y caliente “tengo la polla a reventar” Dije yo llevando su mano a mi bragueta “ufff que bien lo vamos a pasar cari” mirando a su marido “ya hemos llegado” dijo él “me habéis puesto como un burro”. Paró el coche, bajo para abrir la verja, subió y entramos al campo para dejar el coche, nos bajamos, ella y yo agarrados y besándonos, abrió él la puerta del campo y mientras iba encendiendo luces y abriendo puertas, su mujer y yo seguimos con el morreo, de camino al salón, a estas alturas quería tocar carne, no solo tela, la apoye contra la pared y lo primero que hice fue bajar los tirantes de la prenda que llevaba y quitarle el sujetador, queria acariciar y chupar esas tetas que me volvian loco, que olor mas agradable, que sabor, ella cogia mi cabeza y la dirigia de un pezon a otro, que yo chupaba con delicadeza unas veces y con pasion otras, a todo esto ni te cuento como tenia la polla de dura, creo que hasta me dolia, finalmente puse mi mano entre sus piernas, separe la fina tela de sus bragas y mis dedos tocaron por fin los labios de su sexo, ufffff caliente, mojado… fue sentir mis dedos y empezar a gemir, empece a comerle la boca, le mordía suavemente los labios, la lengua y decidí meterle dos dedos y empezar a follarla, estaba encharcada, con el dedo gordo acariciaba su clítoris “vas a hacer que me corraaaa” baje el ritmo de mi follada “no te preocupes aun no te vas a correr, me habéis puesto muy morboso y quiero hacer muchas cosas contigo y que las vea tu marido”, “mira lo que dice cari”, gire la cabeza para ver donde estaba, se había sentado en un sillon con la polla fuera toda empalmada, se estaba acariciando “venid al sofá que quiero ver con mas detalle todo eso que dice que te va a hacer…” ([email protected])

Autor: alicantelda Categoría: Sexo en Grupo

Leer relato »

Extraña atracción

2019-12-01


Esto es verídico. Hace unos años tuve un accidente y me rompí una vértebra. Estoy en una silla de ruedas, no tengo sensibilidad ni movilidad. Soy independiente y no necesita ayuda de terceros. Tengo una discapacidad y eso no me acompleja en absoluto. Pero me sigue gustando el sexo, y cómo no me corro, duro un montón de tiempo, dale que te pego, en la lesión medular es muy corriente la espasticidad, qué es un daño en el sistema nervioso central, esos son los síntomas, las piernas se mueven como si tuvieras un ataque epiléptico de cintura para abajo, con convulsiones y la polla en cuánto la toco un poco, se pone dura como una piedra. A todo esto. Tuve una relación con una mujer de lo más flipante. Parecía una mosquita muerta y agüita. Su aspecto era normalito, no era fea, ni guapa tampoco. Pero tenía un buen culo y un buen par de tetas, tenía un cuerpo para comérselo. De complexión delgada. Al principio normal, un buen polvo, pero según la fui conociendo y en especial sus puntos erógenos. La cosa ya fue a mayores, descubrí que le gustaban los juguetitos caseros, en especial los calabacineses. no solo eso, también tenía orgasmos vaginales y clitorianos, además, cuando le comía el cuello se corría como una loca, multiorgásmica y cada vez que se corría le daban convulsiones (Hay que ver, voy a omitir más detalles que no vienen al caso e ir al grano). Recuerdo una noche que no olvidaré jamás, empezamos charlando y bebiendo una botellita de vino, al rato entre una cosa y otra, terminemos híper-cachondos. Y empecemos con el ritual, yo me fui a la cama, y ella a la nevera a por el juguete, lo peló y lo calentó en el microondas y vino conmigo. Empecé comiéndole la boca, y cuando llegué al cuello se fue como una loca, yo aún disfrutaba acariciándole y viendo como convulsionaba de lo sensible que tenía el cuerpo reaccionaba aún más cuando la tocaba jejeje. Luego me metí entre sus piernas, le comía la cara interior de los muslos y la hacía sufrir pasando mi lengua cerca de donde ella quería jajaja al final le daba lo suyo, la recompensa ¡¡¡oooh My God!!! (así suena mejor). Seguíamos echando un polvito, yo abajo y ella cabalgando, y según se corría, la convencía para que volviese, una y otra vez, para que no parará, terminó explotando de placer. Hasta cinco lo conté una vez. Terminemos con el calabacín, pero en esta primera ocasión, todo cambio. Ya había notado que le gustaba el sexo anal y como estaba como estaba, la convencí diciéndole que se metiera el calabacín en el coño y que se metiera mi polla poco a poco en el culo, cuando la tuvo dentro y bien encajada empezamos el trote, fue como estar en el cielo. Antes de acabar le dije que me cogiera la pierna y la echara fuera de la cama, que la dejara en el aire vamos, claro la pierna empezó a moverse arriba y abajo, de un lado a otro y a temblar de tal manera que éramos los dos dando botes sobre la cama. Claro no duró mucho la cosa y plaff, tanto fue el gusto que tuvo que arquearse bastante, para salir del temblequeo y de mi polla en su culo. De tal manera que mostró al amiguito olvidado y salió disparado hacia mi cara con tanta fuerza que me dejo un chichón en la frente. Alguna pensará que me lo he inventado. Me da igual, pero mucha imaginación tendría que tener para inventarme algo así, el caso es que nos seguimos viendo y las cosas fueron a mayores, pero para bien, aún sigo pensando en ese día. Donde el sexo se convirtió en culto y ella en mi altar. Con el tiempo, no sé porque dejó de verme sin mediar palabra, pero creo que llego a un límite, en el que cogió miedo. Después de eso no he encontrado nada, solo sexo tradicional. Y aún sigo buscando algo que me saque de esta rutina sexual. Gracias a todos por leer.

Autor: Nemento73 Categoría: Sexo en Grupo

Leer relato »

Sesión Fotográfica

2019-11-28


Me invitaron a ir a una sesión fotográfica en la que no sabía que iba a fotografiar. Tampoco sabía que yo participaría como modelo. Una amiga me propuso ir a realizar una sesión fotográfica grupal. No me dijo en ningún momento de qué aunque le pregunté en varias ocasiones pero supuse que serían modelos u algo similar. Había que inscribirse, lo que hice rápidamente ya que estas cosas, y más siendo gratuitas, solían llenarse pronto. La fotografía no es mi fuerte pero era una buena escusa para pasar la tarde y aprender un poco más. Aparecí en el lugar antes de la hora acordada y en lo que parecía ser una academia de arte. Entré y me señalaron donde iba a ser la sesión. Allí encontré a un par de conocidas mías que hacía bastante que no veía, ambas relacionadas con la fotografía y las artes: una fotoperiodista y una escultora. Nos teníamos que poner en el fondo de la sala, en una sala bastante grande y sentados en cojines. Ante nosotros, en el resto de la sala, había unas esterillas colocadas en el suelo para los supuestos modelos. Esperé a mi amiga y no apareció, tampoco contestó al móvil. Fui sacando el trípode y coloqué la cámara en posición. Aun no sabía que iba a fotografiar, tampoco quería preguntar. La gente guardaba silencio. Los fotógrafos seríamos unas 10 personas. Cuando estábamos todos preparados nos dieron la bienvenida al “experimento fotográfico” que anunció con una sonrisa. Nos ordenó apagar los móviles, no usar fotografías con flash para no molestar a los modelos y guardar silencio. En aquel momento se apagaron las luces de nuestro sector, dejando iluminada el resto de la sala y sonó una campanita. Empezaron a entrar parejas. Tenían edades diferentes, había una pareja veinteañeras, treintañeros, dos parejas de chicas, una de chicos, y una de unos 60 años diría yo. En total serían unas 20 parejas que se colocaron sobre las esterillas. Se pusieron de rodillas mirándose. Pasaron unos segundo y no hicieron nada, solo se miraban. Yo miraba a las parejas, no sabía que iba a pasar. La gente de mi alrededor empezó a fotografiarles. Miré por mi objetivo y delante de mí había una pareja de unos 30/40 años, a los que lancé mis primeras fotografías. Se les notaba nervioso. Giré la cámara y observé a mi derecha, una de las dos parejas de chicas, una pelirroja y otra castaña. Sonreían se los notaba igualmente nerviosas pero tenían algo que hacían que en su rostros reflejara que estuvieran esperando algo. Entonces se acercaron y se empezaron a besar en la boca. Yo las miré sorprendido. No sabía de qué iba esto. ¿Que se suponía que iba a fotografiar? ¿Gente liándose? Entonces hile los hilos y entendí lo de “experimento” las fotografié. Capté como cerraban sus ojos al besarse, cada pausa entre beso, cada movimiento de sus labios… todo ello mientras a su alrededor, el resto de las parejas, empezaban a hacer lo mismo. Observé a las demás parejas y cada una poseía su ritmo. Había parejas más tímidas y otras más desinhibidas. En una de las parejas del fondo, ella le empezó a hacer una paja por encima del pantalón a su chico. Esto se está desmadrando pensé. Pero por el rabillo del ojo vi que muchas de las otras parejas empezaban a quitarse prendas. Quedándose en rota interior, marcando sus erecciones y sus pezones. Empezaron a realizar masturbaciones y felaciones mientras el sonido de las cámaras sonaba. Empezaron los primeros gemidos en la sala. Eran tímidos… pero poco a poco aumentaron y perdieron la timidez. La pareja de chicas empezaron a masturbarse mutuamente metiendo sus manos por debajo de sus bragas húmedas, en la pareja de al lado ella ya estaba sobre su chico cabalgando únicamente con un tanga puesto. Aquella rubia de unos treinta y tantos cabalgaba moviendo su cuerpo de una forma casi hipnótica. Sus pechos botaban, su culo rebotaba cuando chocaba contra las piernas de su chico. Me estaba poniendo malo. De pronto me miró, sabía que la estaba fotografiando. Se pellizcó los pezones mientras se mordía el labio inferior y volvió su cara para mirar a su pareja. De pronto una mano tocó mi polla marcada en el pantalón. Era una de mis amigas. Se acerco a mi oído y me dijo: - Me estoy poniendo muy cachonda. Y entonces me besó. Sus labios finos y suaves, húmedos, se deslizaban sobre los míos en un suave pero apasionado beso. Me había fijado en ella en alguna ocasión, era atractiva, una chica delgada, pero nunca como para tener algo con ella ya que la conocía desde que solo éramos unos críos. Pero en ese momento, con el calentón encima, ese increíble beso y la situación que nos rodeaba, no pensé en nada más que en ella y en el ahora. Cogió fuerza mientras los movimientos sobre mi pantalón de su mano aumentaban en velocidad y en fuerza. Atraje su pequeña cintura sobre mí y le agarré el culo para que se sentara encima de mí. Mientras nos besábamos empezó a moverse como si estuviéramos follando. Notaba como se restregaba por mi polla, ambos lo sentíamos. Le mordí el cuello, le apreté el culo notando el tanga a través de su pantalón vaquero negro… y empezó a gemir muy sutilmente. Nuestra respiración se agitaba. Se aparté, me miró a los ojos y pasó rápidamente su mirada a mis labios. Me volvió a besar. Sus movimientos eran más rápidos. Con una de mis manos uno de sus pequeños pechos. Se apartó y se quitó la camiseta quedándose en un sujetador blanco que poco resaltaba con su blanca piel. Me empezó a quitar mi camiseta y empezó a desabrocharme el pantalón para después sacarme la polla del calzoncillo y empezar a masturbarme. Le empecé a abrir el pantalón para poder masturbarla a ella también pero se levantó y se lo quitó completamente, colocándose a cuatro patas frente a mí. Me miró. Escupió en mi polla y luego se la metió entera en su boca, sacándola completamente llena de babas. Se colocó encima de mí y retirándose el tanga se la metió entera gimiendo hasta llegar al fondo. Me fijé en nuestra otra amiga y nos miró y con su mirada nos dijo “¿pero qué coño hacéis?” y con mi mirada le respondí “no tengo ni puta idea”. Le quité el sujetador y apreté sus pechos. Los empecé a comer y morder ligeramente sus pezones mientras ella me cabalgaba, votando suavemente sobre mí. Me empujó de los hombros para que me colocara horizontalmente mientras ella se mantenía sobre mí, sus botes cambiaron para hacer movimientos circulares mientas subía y bajaba. Mi polla estaba completamente mojada en su interior. Veía como sus pequeños pechos se movían al botar sobre mí. Me iba a correr y ella también. Mientras gimió con la cabeza hacia atrás noté un palpitar en su interior, en ese momento me corrí. Se había corrido e incluso había hecho un poco de squirt sobre mí puesto que mi abdomen estaba un poco mojado. Cayó sobre mi pecho y con un susurro me dijo: - Necesitaba este polvazo… Aun tenía mi polla dentro notando como su semen salía de su coño cayendo sobre mi y estuvimos un rato así mientras aun seguían los gemidos a nuestro alrededor acompañados de los sonidos de las cámaras. En ese momento recordé donde estaba y que estaba rodeado de gente con sus cámaras y ahora nos estaban enfocando a nosotros. Se levantó y una mano la invitó a irse con él. Era el chico de la pareja de unos treinta y tantos. Al levantarse, su chica me vio y sonrió. Se acercó a cuatro patas hacia y me empezó a comer la polla sin previo aviso, quería correrme otra vez. Siguió lamiendo el resto del semen y el squirt que había sobre mi… era rubia, tenía grandes pechos pero sin ser demasiado exuberantes y aunque los tenía un poco caídos eran extremadamente sexys. Tenía un ben cuerpo, con unas caderas perfectas para cogerlas de ellas. Su pelo largo caía sobre mi… me levanté y la besé. Noté aun fluidos en su boca. La cogí del cuello y ella se mordió el labio. Estaba muy cachonda. Le introduje dos dedos con la otra mano y estaba completamente mojada. La tumbé contra el suelo y entonces empezamos a follar. Se agarraba de los pechos mientras me miraba y gemía. Sus gemidos eran casi chillidos. Intercalaba palabras incitándome a follarla más duro. Cambié de posición y la puse a cuatro patas. Se la metí de golpe y chilló. Empezó a fundir mis movimientos con los suyos y entonces se corrió pero no paré. Continúe follándola, cogiéndola de la cintura y manteniéndola a cuatro patas, sus piernas temblaban. Giró su cabeza hacia atrás para mirarme y vi su cara de placer absoluto. Se mordía los labios, gemía, su respiración era jadeante. Y de pronto de volvió a correr. La deje caer y se puso boca arriba y entonces me corrí sobre sus pechos, llegándole a salpicar un poco en la cara, la cual recibió con una sonrisa y un sollozo. A su lado aparecieron las dos chicas que habían estado masturbándose la una a la otra y la empezaron a besar. Una de ellas, la pelirroja, me miró y señaló con su mirada y una sonrisa su coño. Asentí. Me acerqué y se lo empecé a comer. Ya casi no podía mas… le cogí del culo y la penetré con mi lengua, jugando dentro de ella. Se apartó de la mujer mientras dejaba a solas a su compañera con ella y nos empezamos a liar. Era una chica exuberante, sus pechos chocaban contra mi torso. Me encantaba agarrarla de su hermoso culo. Me mordisqueó el cuello, el pecho… jugamos un poco hasta que notó que mi polla estaba lista de nuevo y entonces hicimos un 69, yo abajo. Me encantó comer su coño, como lo restregaba, lo jugoso que estaba… ella mientras me hacía una paja de campeonato. No usaba las manos, solo la boca y la lengua. Escupía, lamía, mordía… me puso a 100 en muy poco tiempo… se colocó para que yo me pusiera encima y la penetrase. Entró sin problemas, no sabría decir si tenía un coño grande o es que lo tenía completamente inundado pero fue más que suave. Empecé a moverme y ella se agarró con sus piernas a mi espalda. A los minutos apareció su amiga y empezaron a comerse la boca. Le mordí el cuello, su amiga hizo lo mismo. Gimió. Me besó, la besó a ella… No duramos mucho pero ambos terminamos. Ella antes pero siguió moviéndose mientras intercambiaba besos con ambos moviéndose para que terminara dentro de ella. Estuvimos los tres liándonos y tocando nuestros cuerpos hasta que volvió a sonar la campana y todos volvieron a su sitio y se vistieron. Yo hice lo mismo. No hablé con mis amigas al salir, tampoco vi a aquellas con las que me había acostado. Supongo que para todos eso nunca había ocurrido aunque había fotos para demostrar que sí. ([email protected])

Autor: autordeldelito Categoría: Sexo en Grupo

Leer relato »

Mi novia, su padrastro y mi suegra.

2019-11-24


Una vez tuve una novia cuya familia era un tanto… peculiar. Su madre se quedó embarazada de ella a los quince años, fue en las fiestas del pueblo vecino donde una amiga y ella participaron en una macro orgía. Según me contó no podía saber quién era el padre pues hasta el mismo alcalde del pueblo se la folló. Cuando su madre cumplió los dieciocho la cogió a ella y se fueron a la gran ciudad, harta de las habladurías de la gente del pueblo. Trabajó duro para sacar a su hija adelante. Conoció a un hombre diez años mayor que ella, muy liberal, nudista y algo bohemio. Para mi novia era normal andar por casa completamente desnudos y el tabú no existía. Me comentó que muchas veces se mojaba cuando veía a su padrastro pasearse por la casa recién levantado con la polla tiesa (esas cosas que nos pasan a los chicos). Otras veces se le ponía dura cuando jugueteaba con su madre, a lo cual ella le agarraba la polla y se lo llevaba a la habitación. Siempre follaban con la puerta abierta, por lo que ella muchas veces los veía desde fuera y se masturbaba. Un día, mi novia, entró al baño para ducharse y pilló a sus padres follando en la ducha. Su padrastro le dijo que si tenía prisa que entrase, que no miraba. Así lo hizo. Él tenía cogida a su madre por las caderas zumbándole por detrás mientras el agua caía por su espalda deslizándose por su culo hasta caer al suelo de la ducha. Ella le había pedido la manguera de la ducha y mientras se duchaba veía cómo se la follaba. Cuando se corrió sus padres se besaron y él comenzó a enjabonar a su hijastra hasta llegar a su coñito, donde se deleitó frotando con su mano. Ella no dijo nada, estaba tan excitada que se dejó manosear. Fue su madre quien le dijo que la dejara a lo cual él respondió riendo: “déjala…mira cómo disfruta” y continuó hasta que se corrió. Recuerdo que cuando me contó esa historia se me puso tan dura que me pajeé delante de ella mientras me iba contando. -Alguna vez te ha follado?-Le pregunté un día. -Sí, de hecho fue él quien me desvirgó. Quieres que te lo cuente? Le dije que sí, mi polla ya estaba en mi mano lista para jugar con ella. -Fue uno de esos días que mis padres se ponen a tontonear en el sofá, sólo que esta vez mi madre no se lo llevó a la habitación sino que comenzó a mamársela allí mismo, justo a mi lado. Él me miraba sonriente y yo no dejaba de ver su polla entrando y saliendo de la boca de mi madre. La verdad es que la chupa realmente bien, sabe cómo dar placer así. Primero suave, subiendo y bajando con dulzura, lamiendo la punta, volviendo a tragar para después, poco a poco, ir subiendo la intensidad de la mamada. Él aprovechó para tocarme las tetas y jugar con mis pezones. Instintivamente, sin darme cuenta, mis piernas se fueron abriendo, cosa que aprovechó él para acariciar mi coño. Estaba muy mojada y cachonda. Me abrí más para que pudiera tocarlo mejor. Cerré los ojos y de repente, sentí una lengua dentro de mí. Abrí los ojos con sorpresa y era él, de rodillas frente a mi, con su cabeza entre mis piernas comiéndome el coño mientras mi madre le acariciaba el pelo y sonreía. Cuando casi estaba a punto de correrme paró. Se puso de pie y pude ver aquella polla tan dura frente a mi boca. Me cogió la cabeza y me la metió en la boca. La chupé tratando de imitar a mi madre. Ella miraba y me decía: “así, así…muy bien”. Luego él la sacó, se la agarró con una mano, como el que sostiene una espada a punto de matar, se arrodilló de nuevo y muy suavemente me la fue metiendo en el coño. Al principio me dolió, por suerte estaba tremendamente húmeda y pudo entrar mejor. Luego el dolor, poco a poco, se convirtió en un verdadero placer y no paró de bombearme mientras mi madre se masturbaba mirándonos. Qué placer! Qué morbo! Me corrí antes que él y gritaba de placer. Él no paró ni un momento hasta que supo que se iba a correr, entonces la sacó, se puso de pie y se masturbó corriéndose en mi cara. Era la primera vez que sentía el semen de un tío en mi cara. Antes había hecho alguna paja a algún amigo, pero aquello fue una mezcla de asqueroso y excitante. Obviamente, a raíz de aquel día comencé a tomar la píldora jajajaja! Estaba a punto de correrme, ella lo notó y enseguida se la metió en la boca para que me corriera dentro. Me exprimió bien la muy zorra. Ni qué decir que el día que conocí a sus padres se me pasaron por la mente todas aquellas historias y a duras penas podía contener las erecciones, porque sí, ellos estaban desnudos. A mí me costó un poco más seguir la tradición, hasta que ya lo vi normal también. Un día me invitaron a comer. Era verano y hacía mucho calor. En aquel momento agradecí estar sin ropa, pero a pesar de eso, de tener el ventilador del techo del salón conectado y la puerta del balcón abierta, apenas corría una brisa. Comenzamos con un vermouth y algo de picoteo, luego unas cervecitas y más picoteo. Mi suegro de vez en cuando me daba un golpecito con el codo y guiñándome un ojo me decía: “ya verás el postre…ya verás…”. Mi suegra me miraba y sonreía la gracia de su marido. Yo miraba a mi novia y sonreía disimuladamente. Cada vez que mi suegra iba y venía de la cocina a traer algo no dejaba de mirar su culo, es de esos culos para hacerse assjob y pensaba en la de veces que mi suegro habría disfrutado de ese culazo bien hecho. Mí novia no había heredado esa genética, tenía un culo normalito, para mi gusto le faltaba un poco de carne, por el contrario, la naturaleza sí le había provisto de un buen par de tetas con las que me hacía unas buenas cubanas. Después, con la comida, seguimos bebiendo hasta alcanzar un puntito de “alegría” contagiosa. Al terminar de comer, mi suegro recogió la mesa y trajo de la cocina un bote de nata en spray y dijo: -Ahora… El postre! Jajaja!!! Mi suegra se levantó y muy suavemente se tumbó boca arriba sobre la mesa y se abrió de piernas. Mi suegro le roció los pezones con la nata y comenzó a chuparlos, cuando acabó puso una buena cantidad sobre la raja del coño, se arrodilló y se puso a lamerlo todo. Ella gemía gustosa, se apretaba las tetas mientras me miraba jadeante y mi polla se puso dura. Mi novia me puso un brazo alrededor de mi cuello y comenzó a besarme la oreja, el cuello mientras me decía cosas guarras en el oído que acabaron por excitarme aún más. Mi suegro se levantó y ofreciéndome el bote de nata me invitó a comer mi parte del postre. Yo miré a mi novia sin saber bien bien qué hacer y ella me empujó de la silla para que obedeciera. Así hice, me puse delante de mí suegra y me quedé un instante admirando aquel chocho húmedo, abierto, esperando ser degustado otra vez. Puse una buena cantidad de nata y la lamí hasta llegar a entrar con mi lengua en su coño. Ella, al sentir mi lengua recorriendo su interior, gemía moviendo las caderas de un lado a otro tratando de contener tanto placer. Soltaba tanto flujo que pude saborear su orgasmo en mi boca. Luego me levanté y vi que mi suegro le ofrecía su plátano que devoró gustosamente. Yo agarré mi polla y me dispuse a penetrarla. La mesa aguantaba bien las embestidas que le daba una y otra vez. Mi novia se levantó y se puso al otro extremo de la mesa, se reclinó sobre ella, sus tetas colgaban como dos campanas acariciando con sus duros pezones la madera. Me miraba relamiéndose los labios mientras su padrastro ya se había colocado detrás de ella y se dispuso a follarla duro. Los dos nos miramos y cruzamos unas sonrisas de complicidad, era como decirle “mira, mira cómo me follo a tu puta” y él me respondía “así me gusta follarla por las noches cuando llega a casa”. Decidí sacar la polla y poner a mi suegra apoyada sobre la mesa, de tal manera que las dos estaban frente a frente. Tenía la polla muy húmeda y opté por cumplir mi deseo: follar aquel culo tan majestuoso. Puse la puntita sobre su orificio y muy despacito fue entrando hasta meterla toda. Ella gimió mientras se dejaba hacer. Estuve unos segundos con la polla dentro, sin moverme, acariciando su culo, azotándolo, luego, me agarré a sus caderas y comencé a follar su culo. Ella gemía, gritaba de placer. Yo miraba a mi novia gimiendo como una zorra, mirando como mi suegro se agarraba a sus tetas a la vez que le daba duro a su coñito. El cabrón acabó corriéndose dentro de ella gimiendo de placer. Yo seguía dándole duro al culo de mi suegra al grito de “puta, zorra!!”, como si quisiera atravesarla. No sé si gritaba de dolor o de placer o, tal vez, ambas cosas, el caso es que no paré hasta que eyaculé dentro de ella. La saqué y le di un par de palmadas a ese culito que por fin pude follar. Mi suegro se acercó y dándome una palmadita en el hombro me preguntó: -Te ha gustado el postre? -Ya lo creo… igual luego repito...- Mi suegro rió complacido. En efecto, fueron varias veces las que repetí y repetimos. Me quedé con la duda si alguna vez madre e hija habían hecho la tijera, me hubiera gustado pajearme mirándolas.

Autor: JoBCN Categoría: Sexo en Grupo

Leer relato »

Lara continuación

2019-11-18


Algo tan intenso y morboso que no sabía si publicarlo, pero necesitaba contarlo; al igual que necesitaba hacerlo cuando lo hice, como unas ganas intensas de vivir en libertad. Si leéis el primer relato, este os sabrá mejor: Primera Parte — (Parte primera de la continuación) — Hace dos días me llamó por teléfono Carolina, la hermana veinteañera de Lara, quería que tomáramos café y que yo le contara los detalles del encuentro sexual que tuve con su hermana y con su cuñado; encuentro del cual ella presenció el final. Ya me había dicho Lara que su hermana quería quedar conmigo, ella lo entendía, porque sabía lo morbosa que es su hermana Carolina. Me dijo Lara... —Juan, ella es muy abierta con solo veinte años que tiene, puedes contárselo todo, total, nos vio a los tres allí liados. —Lara, pero es posible que quiera otra cosa conmigo, no conociéndome de nada es raro que quiera que yo le cuente. Mi instinto me dice que quiere algo más... mejor que se lo cuentes tú, ¿no? —Como te digo, ella es muy morbosa, y quiere saberlo desde tu punto de vista, conmigo no sería lo mismo. No creo que quiera otra cosa contigo, eres muy mayor para ella; tú con cincuenta y cuatro y ella con veinte, la verdad es que no creo que quiera nada más. —Lara, tú tienes treinta y te gusto. —Mucho Juan, pero ella tiene diez años menos que yo; y no creo. Aunque con el encanto que tienes no pondría la mano en el fuego. Juan, yo la he mandado contigo para que le cuentes, solamente, porque aunque es muy moderna y abierta de mente, no está rodada en el sexo, ¡vamos!, que me dijo hace poco que todavía no ha encontrado alguien apropiado para que "la estrene”. Por favor, si fuera como tú crees no la desvirgues, deja que el primero que se la meta en el chocho sea uno de su edad. —Vale, Lara. Quedé con Carolina en una cafetería de moda, un lugar con una estética elegante. Ella llegó a las cinco y media de la tarde, yo la esperaba desde las cinco y cuarto. No iba tan moderna en el vestir como cuando entró en el piso de su hermana y nos sorprendió en el trio. Al verla entrar en la cafetería quedé encantado con su desenvoltura, era foco de atención. Llevaba una minifalda y una blusa que le sentaban de escándalo, intentaba parecer mayor. No obstante, su cabeza afeitada en un lateral y el piercing en su nariz, delataban sus tendencias. Nos sentamos en una mesa apartada. Ella olía a rosas y a recién duchada. Labios color rojo inglés, su juventud y su belleza me gustaban mucho. Nos besamos en las mejillas, yo también iba perfumado y bien vestido. La diferencia de edad se notaba en el espejo que teníamos enfrente, mis cincuenta y cuatro años, aun bien llevados, no podían competir con la belleza de una jovencita de veinte años, es muy guapa. Pedimos café, Carolina me miraba y sonreía, seguro que recordaba la escena que vio en casa de su hermana, cuando la pareja me la acicalaba. No esperó mucho para preguntarme e iniciar una conversación que en un principio me hizo sentir incómodo, pero que en el transcurso de la misma, me hizo sentir muy excitado, mucho; la chica sabía llevar una conversación, por algo es universitaria. Comenzó preguntándome cosas normales... —Juan, ¿yo te gusto? —Mucho, eres preciosa. —Gracias. Mi hermana y tú, ¿cómo surgió aquel encuentro? —Yo vendo donde trabaja ella y nos traíamos desde que nos vimos la primera vez. —Juan, dime, mi cuñado como llego a participar, ya sé que tuvo aventuras con hombres, ¿pero junto con mi hermana?, joder tío, que te la estaban jalando entre los dos. —Tu hermana le dijo a su marido que lo haríamos allí. Él le había dicho a tu hermana que si quería tirarse a algún hombre en pago por las aventuras de él, que allí podía hacerlo allí mismo si quería, que no tenía que esconderse. Ese día Pedro, al saber que lo haríamos estando él en el piso, se fue caldeando y pidió tocármela. A tu hermana le hizo sentirse superior el hecho de que, ¡no solo lo hiciéramos con él allí como venganza y castigo!, sino que además él me la meneara. — ¿Te los follaste a los dos antes de llegar yo? —Solo a tu hermana, mientras tu cuñado me cogía los, ya sabes, desde atrás. Siguió preguntando más de media hora y yo le conté hasta el último detalle de aquellos dos encuentros con su hermana y su cuñado, el que fue mi primer relato y el segundo y último encuentro hasta entonces, que no he relatado. El final de la larga conversación fue este; me dijo Carolina... —Juan, que fuerte me pareció ver de sopetón a mi cuñado, un tío tan serio en mi presencia, y a mi hermana, más poquita cosa que yo, ¡comiéndote la polla los dos a la vez!, y que polla. Tienes un buen rabo, tío, no por grande, que también, es por lo robusta que la vi, y proporcionada. —Gracias Carolina, estaba muy excitado. —Excitada me puse yo, que llegaba algo cansada de la universidad y, al ver la escena, me sentí muy húmeda, mucho. Me da algo de vergüenza decírtelo ahora, pero necesitaba verte desde aquel día, ¿sabes cuántas veces me he tocado y corrido desde ese día pensando en esa escena y en ti, y en tu garrote?, un montón. —Ahora soy yo el que está avergonzado, Carolina confesarme que te has pajeado pensando en mí, imaginando estar conmigo, tu, una chica tan joven; que no querría nada en la vida real conmigo, me hace sentir más joven. Preciosa, gracias. —Juan, y, ¿cómo sabes tú que no querría nada contigo en la vida real?, no eres tan viejo, y te miro la cara y es que estas muy bueno todavía, y muy interesante. — ¿De verdad?, mira que te tomo la palabra. —Jajaj, o puedes tomarme a mí ¿no Juan?, jajás. ¿Cuántos años tienes?, se te ve maduro, pero guapo, ¿cuarenta y siete? —No Carolina, tengo cincuenta y cuatro. —Joder tío, pues los llevas de puta madre. ¿Sabes?, siempre me han atraído los titis maduros, me siento frágil y excitada en presencia de los que me parecen atractivos y seductores, como contigo ahora. —Estas excitada ahora, ¿aquí tomando café? —Sí. La verdad es que yo también lo estaba, pero no quise confesárselo, para que no me viera un viejo salido, aún. Acabamos el café y nuestras miradas llenas de deseo se cruzaron, Carolina carraspeo y me dijo... —Juan, he quedado hoy en ir a casa de una amiga a estudiar, dormiré en su casa y pasaré mañana el día con ella. Tengo que coger dos autobuses, ¿me llevas tío?, y seguimos hablando por el camino. —Sí, claro, digo por supuesto Carolina. Saqué mi coche del parking y salimos. La dirección que me dio era a las afueras de la ciudad. Ya había anochecido, con el cambio de hora enseguida es de noche. Carolina empezó a contarme historias de la universidad, pero de pronto se calló unos minutos y me dijo después... —Juan, el otro día quedé admirada de la erección tan potente a tu edad, y más tú allí de pie, y mi hermana y mi cuñado comiéndotela de rodillas; ¡fue bestial! además tu polla es muy atractiva. Desde ese día mi cuñado no es tan estricto conmigo como lo había sido desde que me vine a vivir con ellos para estar cerca de la universidad. Juan, ¿tomas algo para ya sabes? —No tomo nada, de verdad, solo fue un subidón, chica guapa. Carolina, yo cuando me excito es como si me encendiera, y no he tomado nunca nada, porque si pienso en tomar alguna pastillita, me siento extraño y no lo hago. —Juan, como te dije en la cafetería, me he metido el dedo muchas veces imaginándote. No dije nada —ella siguió hablando. Salimos del casco urbano, la urbanización está cerca de un parque natural donde empieza la montaña, teníamos aún diez minutos de carretera antes de llegar a casa de su amiga, me lo decía el GPS del móvil. Carolina volvió a hacer un silencio, después me dijo... —Juan, ¿te la puedo tocar? —No sé, eres tan joven que creo que no lo merezco, aunque sería estupendo, pero voy conduciendo. —Solo acariciarla. —Bueno, si solo es eso, muchas gracias Carolina, eres una joven tan especial. Dije bueno por no decir estupendo. Una chica de veinte años, preciosa, moderna; tan moderna que llevaba un piercing en la nariz y la cabeza rapada a un lado, esa chica joven quería acariciar mi pene, un pene de cincuenta y cuatro años. Mi pene empezó a desperezarse. Carolina bajó la cremallera de mi pantalón de tergal, alargando las manos para no estorbarme mientras conducía. Como una ratita ágil, metió su mano en mi bragueta, dentro de los calzoncillos; y sin sacarla al fresco, empezó a acariciar pene y testículos muy suavemente. Cuando ella empezó mi pene estaba inflamado, pero no duró. Le daba pasadas como si este fuera el lomo de un perrillo, ¡joder que gustazo! Sus manos son muy suaves. Mi pene estaba ya "embutido al vacío" dentro de los calzoncillos, con la mano de ella aplastada dentro, por la presión de una erección creciente. Carolina sacó mi miembro fuera del pantalón y este se alzó firme, pero peligrosamente cerca del volante, el cual me gusta llevarlo bajo. Vi un camino junto a la carretera, ya era noche cerrada, con la luz larga alumbrándome buscaba un hueco donde parar. Carolina mientras tanto ya había empezado a meneármela. El camino acababa a escasos cien metros de una casa semiderruida. Aparqué en la puerta sin parar el motor y puse más fuerte la calefacción, al tiempo que apagaba las luces del coche. Eché el cierre centralizado y desplacé mi asiento hacia atrás para dejarla hacer. Vi sobre nuestras cabezas, a través del parabrisas, una luna creciente que nos alumbraba, nuestros cuerpos se veían en tonos azulados. Carolina estaba como loca, me la meneaba compulsivamente, con fuerza, su mano, no muy grande; apenas podía rodear mi pene, duro ya como un espinazo. Carolina soltó "la captura" y con las dos manos se quitó las braguitas y la minifalda, desabrochó su blusa y se la quitó también, luego hizo lo mismo con el sostén. Su cuerpo era una escultura griega, ¡perfecto!, su cintura se podría coger con una mano, casi como la base de una copa de vino. Sus pechos, aun siendo pequeños, eran redondeados y con pezones marcados. Su chochito era de un vello espeso pero centrado, no tenía vello en las inglés. La forma de su coñito era parecido a un de tulipán. Ella agachó la cabeza y me lamió el glande con su lengua, rodeándolo despacio. Me sentía el hombre más feliz del mundo, no pensé nunca tener tanta suerte. Los amigos no me creerían y mi mujer, que me engañó con uno de mi misma edad, se quedaría muda... pero no diría nada. Con sus manos había agarrado mis huevos, uno con cada una. Cada vez que su lengua daba un lametón, de abajo a arriba; al frenillo de mi pene, sus manos tiraban hacia abajo de mis huevos, ¡como haciendo hincapié! Mi polla ardía, me temblaba. Carolina, abriendo mucho la boca, se tragó mi glande. Después su lengua lo trabajó desde dentro, mientras que sus labios se apretaban por fuera, más abajo del engrosamiento de mi glande. ¡Ahí mismo apretó sus dientes!, moviendo su cabeza a los lados como imitando a una perrita cuando atrapa un hueso y juega con él; mirándome a los ojos, como diciéndome que era suyo. Puse mis manos sobre su cabeza, acariciando la parte rapada, que raspaba como una lija. Apreté su cabeza hacia abajo un poco, pidiéndole con ese movimiento que se tragara también el resto. Haciendo un esfuerzo se tragó medio tronco, pero no pudo con más, porque al dar mi gordo glande con su campanilla, a ella le daba tos. Siguió moviendo su cabeza rítmicamente, con media polla dentro y media polla fuera de su boca. Se la sacó de la boca, del tirón; trepó por el habitáculo hasta subirse encima de mí, me beso en la boca, yo le comí la suya, sorbiendo sus labios. Ascendió más, mi pene se paseó por su raja, siguió subiendo. Puso sus muslos apretando cada uno una de mis orejas, esa parte interior de sus muslos era tan suave que me hizo suspirar. Sus pies se colaban por ambos lados, reposando sobre el asiento de atrás, allá a mis espaldas. Situó su chocho sobre mi boca y se restregó de un lado a otro. Sus labios externos se doblaban y se arrastraban contra mis mejillas. Olía a limpio, a frescura de mujer joven, le chupé los pliegues internos, los sorbía; le metí la lengua en su rajita. Alcé la lengua y rocé su clítoris, que estaba henchido como una perla rosada. Mi lengua siguió recorriendo su sexo, su vello púbico era tan suave que más que pelos parecían plumas. Carolina comenzó a jadear sonoramente. Yo necesitaba penetrarla, pero recordé lo que me dijo su hermana y tiré de la palanca de mi asiento y lo lleve hasta chocar contra el asiento de atrás. Le dije a Carolina... —Por favor, date la vuelta Carolina, y pon tu culo en pompa sobre mi boca. —Lo que tú digas, Juan, soy tan feliz. Eres tan, tan; unnnn. Como me has comido el chochito, ¡que boca! Estaba tan guapa: sudando, delgada, en tonos azulados su cuerpo por la luz de la Luna. Su culo es tan firme que cuesta pellizcarle un cachete. Sus posaderas descansaron sobre mi cara, sus pechos sobre el volante, sus brazos sobre el salpicadero. Me dijo... — ¡Cómeme el culo, cabrón! Le metí la lengua en el agujero del culo y, para poderlo conseguir, tiré de sus cachetes firmes hacia los lados, dándole con la lengua en el ojito trasero, apretando con la punta de mi lengua y comprobando que su ano se estaba abriendo y dilatando como la flor de un charco. Le di un azote en ese firme culo, y le dije... —Vámonos al asiento de atrás que, si me das permiso, te voy a follar el culo, que no tengo preservativos y, hoy, te voy a respetar el coño, muchacha; ¿te parece bien Carolina? —Me parece estupendo, yo tampoco quiero sin globo; además; lo tengo abierto para tu polla, tu robusta polla, ¡fóllame el culo, cabrito! Dándonos golpes con los asientos, la palanca de cambios y el freno de mano, llegamos hasta atrás. Carolina puso su culo en pompa, pero sus rodillas en cuclillas, para que mi espalda no diera con el techo del coche. Me pegue detrás de ella, le puse la punta en la entrada del ano y apreté, le entró a la primera, casi sin presión. Apreté de un modo soez al sentir su dilatación alrededor de mi miembro, con el firme pensamiento de metérsela hasta el fondo. Quería sentir mi pubis chocar contra sus posaderas y, en tres movimientos, se la metí hasta el fondo, después me moví dentro de ella como un animal, intensamente. Haberla follado por detrás me puso a tope, un cuerpo tan bonito para mí. Mientras mis embestidas la hacían gritar de gusto, ella apretaba de vez en cuando los músculos de su ano, para sentir la robustez de mi miembro, ya que su extrema dilatación no le permitía sentir mi dureza sin tensar sus carnes. Sentí como un chorro de flujo proveniente de su coño se derramaba sobre mis muslos, ella cayó derrumbada sobre el asiento trasero; a la vez que se le salía mi polla del culo. Yo no me había corrido todavía, pero la tensión era tan intensa que estaba a punto. Carolina se dio la vuelta sobre el asiento y me dijo con una voz tan tierna y suave como cariñosa... —Juan, no te quedes así, quiero tragarme tu leche, córrete, aquí en mi boca. Dicho esto y, tendida sobre el asiento, abrió mucho la boca y alzó un poco la cabeza. Tropezando contra el techo con mi cabeza, y poniendo mis rodillas contra el asiento, a ambos lados de sus pechos; comencé a meneármela frente a su cara, muy rápido. Su rostro joven y bello frente a mí, me dejó temblando... ¡Mi semen escapó de mi pene en un chorro tan intenso y abundante que me impresionó incluso a mí mismo!, y, como había mantenido el pulso firme; dicho chorro, haciendo una curva en el aire, se depositó ¡entero!, directamente dentro de la boca de Carolina. Era espeso, un arco de semen de una longitud de unos veinticinco centímetros, que entró con rotundidad en su boca. Mi semen pasó sobre el centro de su lengua, estrellándose contra su paladar y tumbando su campanilla hacia adentro de su garganta. Carolina tosió un poco salpicándome con mi propio semen. Luego tragó y beso la punta de mi pene, me dijo la chica... —Juan, está muy dulce, me encanta, ¿cómo has podido echarme tanto?, ¡lo siento caliente en mi estómago! —Tenía tantas ganas de ti, acumuladas desde que te vi entrar esta tarde en la cafetería. Me dejé caer sobre ella, la bese en la boca y descansamos unos minutos. Luego nos pusimos la ropa y, cuando nos disponíamos a salir, sonó mi teléfono, era Lara, su voz denotaba ansiedad. Me dijo... —Juan, cómo ha ido con mi hermana, ¿habéis hablado mucho? —Bastante, Lara, le he contado todo. —Juan, ¿te ha dicho Carolina que te esperamos a cenar? —Sí, "nada más vernos" (Mentira, se le había olvidado por completo). —Juan, he preparado una cena muy buena para ti y Pedro te ha comprado un regalo. Carolina me quitó el móvil y puso el manos libres, para que yo oyera todo lo que ella hablara con su hermana... —Lara, hola. — ¿Carolina, Sigues con él?, creía que dormías con una amiga hoy, como me dijiste. —Sí, si voy, pero he quedado más tarde, ahora me dejará Juan en casa de Lorena y él irá con vosotros, y mañana no me esperéis, que me quedo con Lorena y volveré pasado mañana. —Vale, no trasnoches Carolina, que tienes exámenes en la facultad. —Si hermanita, que pareces mamá. Nos montamos en el coche camino de la casa de su amiga, en el trayecto me dijo Carolina... —Juan, gracias por decirle a mi hermana que te había dicho lo de la cena, se me había olvidado. Lara y Pedro te esperan en casa, han preparado una cena muy buena en tu honor, no los desaires tío, por no acordarme yo. También me dieron el encargo de decirte que solo quieren que Cenes con ellos, que si no quieres nada más que lo entenderán. —Vale Carolina, así sí, es que no tengo claro lo de hacérselo a tu cuñado. —Te entiendo Juan, una cosa es jugar con él y otra; "eso", vamos, lo que me acabas de hacer a mí, ¿no Juan?, jajaj… —No es lo mismo, el culo de un hombre lleno de pelos, que esos cachetes tan suaves que tienes tú. —Lo sé, tonto; me ha gustado mucho, me sentía llena; es la primera vez que me lo hacen, pero ahora me duele el culo, ¡me lo has torneado bien cabrón! Pero no pasaría nada que te follaras a mi cuñado, total, te pones un globo y lo haces feliz. —No sabes cuánto bien me has hecho Carolina, me he sentido rejuvenecer junto a ti, preciosa jovencita. Pensaré lo de tu cuñado, pero no te prometo nada. —Anda madurito, fóllate a Pedro, aunque solo sea una vez, hazlo por mí. Si lo haces luego dímelo por wasap, ¡me correré solo de saber que el mismo hombre que me ha abierto el culo se lo ha abierto también a mi estirado cuñado! —Ya veremos Carolina, que eres un bicho. La dejé en casa de su amiga y, al despedirnos, la abrace muy fuerte y le besé las mejillas y la boca después. Cuando vi que entraba en casa de su amiga, me encaminé a casa de Lara y Pedro. — (Parte segunda de la continuación) — Al abrirme Lara la puerta de su casa me dio dos besos y Pedro un abrazo muy fuerte, demasiado fuerte. Ella estaba radiante, nuestras miradas se buscaron, la atracción entre los dos seguía igual de fuerte, su deseo hacia mí se veía en su ansiedad. La cena fue digna de un príncipe: había langosta, perdices al horno, vino caro, postre muy elaborado. Yo estuve algo incómodo, estaba sudando por el "atracón" de sexo con Carolina, pero guardé la compostura. En los postres me dio Pedro una caja, el regalo que me dijo Lara. Al ver lo que contenía la emoción me embargó. Él podía permitirse cualquier regalo; agradecido le dije... —Muchas gracias Pedro, no esperaba algo así, me has emocionado. —Nada Juan, me agrada que te guste. Y gracias a ti, el otro día me sentí muy feliz cuando me dejaste estar con vosotros dos mientras se lo hacías a Lara, ella y yo ahora estamos muy bien. Después de haber compartido mi dualidad reprimida tanto tiempo con mi mujer y contigo hemos vuelto a hacer el amor, gracias a ti. Además has sido a un tiempo potente y educado con nosotros y con nuestra situación sentimental. —Me alegro mucho por vosotros dos. Lara me dijo que si me quería quedar con ellos a dormir... —Juan, hay camas de sobra y, como es sábado mañana, ninguno tendríamos que madrugar. Por si quieres quedarte yo te he preparado una habitación. Estaba claro que quería que me la tirara otra vez o algo más, pero yo no quería engañarme a mí mismo ni a ellos tampoco. Mi pene había retrocedido "a sus aposentos", y con cincuenta y cuatro años a mis espaldas lo que yo necesitaba es dormir, ni conducir de noche, harto de comer y cansado de follar con Carolina, hacía un rato, ni hacerlo con ella, o con ellos, me gusta ser sincero... —Lara, te lo agradezco mucho y te tomo la palabra, estoy agotado, he tenido un día tan intenso “que no quieras saber” y no tengo ganas de conducir. Necesito dormir, pero antes necesito ducharme con vuestro permiso; y para qué engañarte Lara, esta noche no tendría fuerzas para hacer lo del otro día. Me respondió Lara... —Te entiendo Juan, además de encantador, eres sincero; me encanta que seas así y no un prepotente; como serian otros en esta situación. Juan, La segunda puerta es tu dormitorio, he puesto sábanas limpias y lleva la calefacción encendida toda la tarde; tenía tantas ganas de verte que lo había preparado todo por si querías quedarte, siéntete como en tu casa. Pedro apostilló... —Digo lo mismo que Lara, Relájate y descansa, no dudes en pedirnos cualquier cosa que necesites, ya eres nuestro mejor amigo, Juan. —Gracias a los dos por todo, y por vuestro cariño. Cogí mi móvil delante de ellos y llamé a mi mujer, le dije que se me había hecho tarde y que me quedaría en un hotel, y que al día siguiente tenía un viaje muy importante; por último le dije... —Cariño, el domingo comeremos juntos, prepara para entonces un arroz de ese que te sale tan bien, ¿quieres? —Claro que si Juan, no te preocupes y descansa, nos vemos el domingo, besos. —Besos, querida. Lara salió del comedor y volvió al poco trayendo para mí, una manta de baño y una toalla pequeña, y un pijama planchado de invierno. También trajo unos calzoncillos nuevos en su envoltorio original. Mientras Lara estuvo cogiendo la ropa para el baño me preguntó Pedro... —Y con tu mujer que tal, no quisiéramos que tuvieras problemas. —Pedro, no te preocupes, mi mujer me da toda la libertad que desee. Ella se siente en deuda conmigo, porque me engañó no hace mucho tiempo con otro hombre, y después me lo confesó. Está muy arrepentida y yo la he perdonado, pero el sexo entre nosotros está muy apagado. Necesito vivir, salir y entrar pero nunca le contaré nada de lo que haga fuera de casa. Me di una ducha caliente de más de quince minutos, puse a adrede la alcachofa de la ducha mirando hacia arriba, a la altura de mis muslos; dejando que el agua caliente espurreada elevara y zarandeara mis testículos como huevos en una fuente. Cogí una maquinilla nueva de afeitar del armario de Pedro y me afeité la barba, después me afeité también la zona íntima, desde el pubis hasta la parte baja de mi escroto, todo, como hago habitualmente. Pasé junto a ellos enfundado en el pijama que me prestó Lara y les di las buenas noches antes de meterme en mi cuarto. Me acosté y me arropé, las sábanas olían a limpio, a suavizante de la banda. Me quedé dormido enseguida, al principio me escuchaba roncar a mí mismo, después no sentía nada. Me había acostado a las once y media de la noche y me desperté a las nueve de la mañana. Cuando miré mi reloj me reía solo diciendo para mis adentros... ¡Pero donde te metes con tu edad! Y es que me siento rejuvenecer siendo querido y deseado, y deseando también. A esa hora me sentía fenomenal, tenía una erección matutina tan intensa que deseaba que alguien me la chupara. La sensación de deseo me invadía, no sabía que sería de aquel sábado, pero tenía que intentar empezarlo por todo lo alto. El dormitorio de ellos estaba junto al mío, los escuchaba murmurar desde donde yo estaba, mi puerta y la de ellos estaban abiertas. Carraspeé, y alzando la voz llamé... — ¡Laraaa!, ¿Puedes venir por favor? Antes de que Lara acudiera a mi llamada, bajé la sábana superior que me cubría, me desprendí de la parte inferior del pijama y de los calzoncillos y quedé expuesto: Desnudo, obsceno, impertinente; pero tan excitado de saber que estaban allí al lado y que me deseaban, que tenía el miembro brillante por la erección tan intensa. Mi pene grueso y robusto fue lo primero que vieron al entrar en mi cuarto, digo vieron porque a mi llamada a Lara, acudieron sobresaltados los dos. Separé las piernas y dije... —Lara, ¿me la puedes chupar?, me gustaría mucho ahora, si no te importa. —De eso hablábamos ahora mismo en nuestra habitación, de no desperdiciar tu visita. Por supuesto que puedo chupártela Juan, ¡si pudiera me la comería! Ella se desprendió de su pijama y de su ropa interior, su cuerpo es casi perfecto, el cuerpo de una mujer joven de treinta años. Su cabello castaño suelto cayó sobre mi vientre y sus labios besaron mi pene. Me besó el miembro más de cincuenta veces, cincuenta besos repartidos, desde la base de mi pene hasta el glande. Después se tragó mi polla entera, poco a poco, como devorándola despacio como haría una serpiente. Luego su cabeza subía y bajaba con un ritmo lento pero constante, ella estaba situada a la izquierda de la cama y mis huevos distendidos y engordados por el deseo se extendían sueltos y desparramados sobre la sábana inferior, muy grandes. Pedro me los observaba. Él estaba de pie, me miraba desde el marco de la puerta; sus ojos eran puro deseo, sus cabellos pelirrojos brillaban con la luz de la mañana. Me dio cosa verlo de espectador en su propia casa y le dije, al mismo tiempo que yo me agarraba los huevos y los alzaba... —Pedro, anda, no te cortes y chúpamelos si lo deseas. —Muchas gracias Juan, lo deseo mucho, no sabes cuanto. Se abalanzó sobre la cama desde los pies de esta y, de un sorbetón, se tragó uno de mis testículos nada más comenzar a chupármelo. Jugó con él dentro de su boca, dio tirones suaves, después, y gracias a la gran distensión de mi bolsa escrotal, ¡se tragó también mi otro testículo! Sin apretarlos mucho, cerró un poco sus dientes, atrapando dentro de su boca mis dos huevos, embutidos en mi bolsa escrotal. Me miró a los ojos, como diciéndome que mi virilidad estaba en sus manos, bueno, en su boca. Se quedó quieto como el perro que atrapa su hueso. Lara me la chupaba con más intensidad al ver a su marido con mi tajada en la boca. ¡Yo estaba que me corría! Acaricié la cabeza de Pedro, de cabellos pelirrojos intensos; situada allá abajo, junto a mis huevos, atrapados por su boca. Me excitaba saber que Pedro podría castrarme solo con apretar los dientes. Lara soltó mi polla, saltó de la cama y se puso en pompa sobre el suelo del dormitorio, diciéndome… —Juan, fóllame, ¡fóllame fuerte!; ¡como si nunca hubieras follado! Al escucharla Pedro soltó el bocado liberándome. Me apeé de la cama y me puse el preservativo que llevaba en la cartera (ese que le dije a Carolina que no llevaba), después me situé detrás de Lara, de rodillas como ella. Se la metí en el coño de golpe, me zarandeé dentro de ella hasta que me dolían los músculos del culo, mi polla hacia el mismo ruido que los pistones de un motor. Pedro se desnudó de espaldas a mí, se agachó también de espaldas y se puso de rodillas, alzando un culo totalmente depilado a la cera. Sus muslos estaban muy juntos, escondiendo sus atributos a mi vista. Solo se veía algo de vello pelirrojo alrededor del ojete de su culo. Cogió un pequeño bote de crema que acababa él de traer y de dejar junto a sus piernas; depósito un poco de crema de ese bote sobre su mano derecha y se unto el ano; después me dijo… —Si me dices que no, te querré lo mismo, pero por favor Juan, penétrame un poco, me harías el hombre más feliz del mundo. Mientras él me decía esto yo seguía follándome a Lara intensamente, ella quiso terciar y dijo sin dejar de recibir polla… —Juan, aaaa, lo que tú quieras, aaa, nadie, aaa, te obliga a nada, pero me gustaría tanto ver cómo te lo follas, aaa, sería mi venganza cariñosa. Pensé en el regalo que me había hecho Pedro, en las palabras de Lara, y en las de Carolina aquella tarde, dudé, pero lo recordé con mis dos huevos mordidos por sus dientes, mirándome desafiante y todo el conjunto de pensamientos hicieron que me apeara de Lara y me acercara a Pedro por detrás. Mi pene se alzó inhiesto en el frío aire de la mañana, me sentía poderoso, habiendo penetrado en el mismo día a una mujer de veinte años y a su hermana, ahora, con treinta años y a punto de follarme al marido de esta última con treinta y cinco años en su pito, que por cierto, digo pito porque en un momento que se la vi, la tenía tan encogida que solo se veía un centímetro de tamaño. Le puse mi polla dura como el cemento en el ojete, lo cogí por la cintura; metí la punta (enfundada, por supuesto, en el mismo preservativo con el que me había follado a su esposa Lara), solo la punta, y cuando le conseguí meter el glande entero y sentí como los músculos de su culo rodeaban mi glande como un anillo, ¡de un empujón!, ¡le metí la polla hasta los huevos! Lo penetré un rato, ¡muy fuerte!, se la metía y sacaba como si él fuera mi marioneta… Apunto de correrme se la saqué y les dije a los dos que se pusieran de rodillas delante de mí. Yo estaba como loco por la excitación y por el extraño poder que me llevaba. Lara me quitó el preservativo y me limpió el miembro con una toalla húmeda y después con una seca. Ya perfecta me la meneé frente a sus rostros, soltando un pegote espeso en el rostro de pedro y un chorro en la cara de Lara, que le llegaba desde la frente hasta la boca. Después me limpiaron los restos y se limpiaron mi leche de sus rostros el uno al otro. Luego oriné en el baño una larga meada, la que llevaba esperando desde que me levanté esa mañana fría de sábado. No debería haberlo hecho, pero lo hice; y, cada vez que lo recuerdo; desde hace dos días que sucedió, donde quiera que esté, mi pene se pone erecto y me siento muy bien. (Todos los nombres del relato menos el mío están cambiados, los que aparecen aquí no son los reales). Final ([email protected])

Autor: Juan Loalre Categoría: Sexo en Grupo

Leer relato »

Pau y Bere ¡mis dos perras!

2019-11-15


Estábamos celebrando el cumpleaños de mi Lety, todas sus amistades estaban ahí, obviamente algunas de sus amigas que ya me había cogido, pero estábamos celebrando a Lety que estábamos como si nada, pero solo dos chicas, parecían estar nerviosas y tensas cada que me acercaba. Paula y Bere, ya les conté que me las comí a cada una, de Bere no sabía que era su amiga y aproveché la fragilidad de Paula para gozar de ambas. La fiesta se desarrollaba normal, pero en un momento ya estaba en la hora de mero desmadre, ¡yo no podía dejar de ver a Paula y Bere y es que ambas estaban vestidas tan sensual que de recordar como las penetre mi verga me ponía en jaque! Al pasar la media noche y con unos tragos de mas, vi que Lety al parecer ya estaba a punto de coger con alguien así que decidí hacer lo mismo yo, tome de la cintura a Ver y empecé a bailar con ella, con la mirada llame a Paula quien se unió al baile, los tres bailábamos muy pegados, no sé si los demás se dieron cuenta, pero yo, me daba las tres con ambas nenas, esas dos hembras que sudaban sexo y te hacían erizar con su mirada. Después de cachondear un rato, le susurré al oído a ambas que las esperaba en la habitación de visitas, ellas me miraron y se miraron, pero no respondieron, ¡yo sonreí y me dirigí a la habitación! Tardaron un momento en llegar, pero ambas entraron al mismo tiempo. B: ¿Que paso, para que querías que viniéramos? P: Rápido, ¡no quiero que Lety nos vea salir de aquí! B: Si, concuerdo con ella, ¿que deseas? Yo las miraba con mucho deseo, ya las había desvestido con la vista, así que sin más preámbulos les dije: L: ¡Deseo a ustedes! Ambas se miraron mutuamente, sus miradas eran de casi, casi mandarme a la fregada, me puse de pie y les tomé la mano, comenzando la labor de convencimiento. L: ¡Anímense chicas, es una muy rica experiencia hacer un trio! B: ¡Es que a mí no me gustan las mujeres! P: ¡No, qué pena, no quiero que me vean! L: No, sean prejuiciosas, eso es malo, mejor, déjense llevar, ¡les prometo que no se van a arrepentir! P: No, además, ¡quedamos en que no volvería a pasar nada entre nosotros! B: ¡Si, yo quiero mucho a mi amiga, la primera vez no sabía que eras su marido! L: ¡Prefieren perderse la diversión por una promesa irreal! B: ¡No es irreal! P: ¡La quiero y no le voy a fallar! Como el dialogo no funcionaba mucho, pase a acariciarlas y besarle el cuello, ellas solo me quitaban la cara, pero yo como pulpo, les acariciaba todo lo que podía, sabía que si seguía en ese camino, pronto lograría mi objetivo, que era cogerme a las dos en ese momento! P: ¡Ya! ¡Estate quieto! B: ¡Nos pueden descubrir! L: ¡Más excitante! Empecé a besar a Bere, ella trato de oponerse, pero mi lengua la convenció poco a poco, mientras mi mano acariciaba las piernas de Paula, acto seguido me dirigí a besar a Paula, ahora mi mano acariciaba las tetas grandes de Berenice, le apretaba su rico pezón mientras mi lengua se enredaba con la de Paula. Ellas poco a poco fueron cediendo ante el calor del momento, las besaba y acariciaba, ellas se miraban y disfrutaban como las estaba prendiendo, las tome de la mano y las lleve directo a la cama, me quite mi playera y les quite la suya, dejándolas solo en brasear, en eso Bere empezó a besar a Paula, ¡que beso!, sus lenguas se mezclaban maravilloso, con sus manos, paula apretaba fuerte las tetas de Bere, yo acariciaba las nalgas de ambas, el hermoso momento aumento cuando los tres nos besamos al mismo tiempo!, sus lenguas y la mía se unían en un triple beso, lleno de lujuria. Paula empezó a besar a Bere con muchísima pasión, le quitaba su ropa y le pasaba su lengua por todo su cuerpo, la nena china solo jadeaba y cerraba los ojos, yo me quite los pantalones y la trusa, Paula despojo de la tanga a Bere y comenzó a saborear sus dulces placeres! L: ¡Si, así nena, comete su rica concha! P: ¡Esta buenísima nena! B: ¡Ah, dios, ah! Paula comenzó a devorar la concha de Bere, no quise quedarme atrás y colocando mi verga en su cara, me incliné a lamerle las tetas, Bere empezó a lamerme el pene y acariciar mis testículos, los tres estábamos disfrutando muy rico! Bere empezó a succionar mi verga en una posición tipo 69, yo me incline directo a donde estaba Paula y entre los dos le mamábamos la pepa a la china, aprovechaba para besar a Paula y lamerle sus tetas, Bere seguía tragando mi verga de una forma magistral en esa posición, empujaba un poco mi pelvis para follarle su boquita, Paula por su parte introducía sus dedos en la ya húmeda concha de Bere y me besaba con pasión! Me acosté en la cama y subí a Paula a mi cara, acomodé su conchita en mi boca y la empecé a tragarme la conchita depilada de Paula, ella tomo posición de 69 y empoza a mamarme mi verga, haciéndole segunda a Bere, la lengua de ambas me daba un rico sexo oral, la tragaban con desesperación, la besaban, me mordían los testículos, luego se besaban, el acto era riquísimo. P: ¡Amo tu verga! B: Sabe deliciosa, ¡además que rico es compartirla contigo nena! L: ¡La maman rico, sigan perras, síganle! P: ¡Ah, tu sígueme chupando Luis, lo haces rico! B: Yo también la quiero chupar, ¡quiero probar a Pau! Acosté a Pau y Bere inmediatamente se lanzó a devorarle la conchita, Bere estaba en cuatro y aproveché para darle sus lamidas también, le metía y sacaba la lengua con fuerza, ella hacia lo mismo con Pau, los gritos y gemidos eran opacados por la música de la sala, mi verga estaba tan dura que aprovechando que Bere estaba en cuatro comiendo vagina, la penetré fuerte, ¡me movía fuerte mirando fijamente a Paula quien jugaba con sus pezones y disfrutaba el oral de Bere! L: ¡Bere, dios, que rico! B: ¡Ah, dame, así, agh! P: ¡Si papi, métesela rico, así, dásela rico! L: ¿Te gusta ver como la penetro? P: ¡Me excita como goza y como se mueve su cara en mi vagina, uf! B: ¡Esta rica ti vagina Pau, uf, dios, Luis me matas! Se la saqué a Bere, mientras ella se hacía para adelante a besar a Pau, yo empecé a penetra a Pau, le abrí las piernas como tijera y en lo que se besaban y mordían, se la metía con fuerza, ¡al mismo tiempo le daba de nalgadas a Bere! Bere se acomoda en 69 y mientras yo penetraba a paula ella le daba de mamadas a la vagina de Paula y a mi verga, sentía riquísimo, como entraba en Paula y como Bere me la lamia al mismo tiempo. L: ¡Ah, si, así, que rico! B: ¡Mmm!, que rico saben! P: ¡Agh, sigan, así, que placer! Me acosté y Paula empezó a cabalgarme, Bere puso su conchita en mi boca y también se movía para que mi lengua entrara y saliera de su vagina, se besaban y se mordían las tetas, las dos me estaban cogiendo riquísimo, me había olvidado que estaba en mi casa y que mi esposa estaba por algún lugar, pero el tener a esas mamacitas encima mío, ¡me hacía gozar y gozar! Ellas se entrelazaron, yo me pare en medio de las dos para que me la chuparan, y mientras hacían eso, juntaban sus conchitas moviéndose suavemente el ruido de sus conchas chocando me la ponía más dura y ellas no dejaban de comerse mi verga, ¡las tome de la cabeza para apoyarme y moverme fuerte y sentir as sus ricas mamadas! L: ¡Ah, así, que rico, dios, que rico! P: ¡Agh, Bere, mm, Luis sabes rico! B: ¡Paula, eres la mejor, dios, que rico te mueves! Paula se acostó y entrelazo su pierna con al de Bere quien se subió encima de ella, mientras se besaban y se mordían las tetas, yo prepare mi verga para que entrara en medio del sándwich, al estar en esa posición al moverme podía penetrar a las dos, a veces estaba en Paula, pero en algún movimiento terminaba en Bere, la estábamos pasando riquísimo los tres! P: ¡Ah, Luis, Bere, dios! B: ¡Cójanme, así, que rico! L: ¡Que rico, uf, agh! ¡La velocidad de los movimientos aumento estrepitosamente, ya gritábamos, nuestros cuerpos sudados y mojados chocaban generando un sonido excitante, mi verga ya no sabía en qué vagina entraba y salía, todo estaba húmedo, las apretaba y las abrazaba, ellas también se movían, hasta que, en un glorioso éxtasis, los tres terminamos juntos! P: ¡Ah!!!, que rico! B: ¡Dios, dios, agh! L: ¡Uf, si!!! Las llené de mi leche caliente, los tres terminamos con un triple beso muy pasional, reposamos unos minutos y nos preparamos para regresar ya que sin darnos cuenta habían pasado 2 horas, primero salí yo, después Bere y al final Pau, pero ella, así como salió del cuarto se fue de la casa. Nos percatamos que no había ya nadie, la música seguía y Lety no estaba, me senté en el sofá, deduje que mi esposa estaba con otro así que solo me relajé, Bere se sentó a mi lado a descansar también y hacer comentarios de lo sucedido, porque estas dos nenas, ¡aun seguirían estando conmigo! [email protected]

Autor: Esposos(LyL) Categoría: Sexo en Grupo

Leer relato »

Pau y Bere ¡mis dos perras!

2019-11-15


Estábamos celebrando el cumpleaños de mi Lety, todas sus amistades estaban ahí, obviamente algunas de sus amigas que ya me había cogido, pero estábamos celebrando a Lety que estábamos como si nada, pero solo dos chicas, parecían estar nerviosas y tensas cada que me acercaba. Paula y Bere, ya les conté que me las comí a cada una, de Bere no sabía que era su amiga y aproveché la fragilidad de Paula para gozar de ambas. La fiesta se desarrollaba normal, pero en un momento ya estaba en la hora de mero desmadre, ¡yo no podía dejar de ver a Paula y Bere y es que ambas estaban vestidas tan sensual que de recordar como las penetre mi verga me ponía en jaque! Al pasar la media noche y con unos tragos de mas, vi que Lety al parecer ya estaba a punto de coger con alguien así que decidí hacer lo mismo yo, tome de la cintura a Ver y empecé a bailar con ella, con la mirada llame a Paula quien se unió al baile, los tres bailábamos muy pegados, no sé si los demás se dieron cuenta, pero yo, me daba las tres con ambas nenas, esas dos hembras que sudaban sexo y te hacían erizar con su mirada. Después de cachondear un rato, le susurré al oído a ambas que las esperaba en la habitación de visitas, ellas me miraron y se miraron, pero no respondieron, ¡yo sonreí y me dirigí a la habitación! Tardaron un momento en llegar, pero ambas entraron al mismo tiempo. B: ¿Que paso, para que querías que viniéramos? P: Rápido, ¡no quiero que Lety nos vea salir de aquí! B: Si, concuerdo con ella, ¿que deseas? Yo las miraba con mucho deseo, ya las había desvestido con la vista, así que sin más preámbulos les dije: L: ¡Deseo a ustedes! Ambas se miraron mutuamente, sus miradas eran de casi, casi mandarme a la fregada, me puse de pie y les tomé la mano, comenzando la labor de convencimiento. L: ¡Anímense chicas, es una muy rica experiencia hacer un trio! B: ¡Es que a mí no me gustan las mujeres! P: ¡No, qué pena, no quiero que me vean! L: No, sean prejuiciosas, eso es malo, mejor, déjense llevar, ¡les prometo que no se van a arrepentir! P: No, además, ¡quedamos en que no volvería a pasar nada entre nosotros! B: ¡Si, yo quiero mucho a mi amiga, la primera vez no sabía que eras su marido! L: ¡Prefieren perderse la diversión por una promesa irreal! B: ¡No es irreal! P: ¡La quiero y no le voy a fallar! Como el dialogo no funcionaba mucho, pase a acariciarlas y besarle el cuello, ellas solo me quitaban la cara, pero yo como pulpo, les acariciaba todo lo que podía, sabía que si seguía en ese camino, pronto lograría mi objetivo, que era cogerme a las dos en ese momento! P: ¡Ya! ¡Estate quieto! B: ¡Nos pueden descubrir! L: ¡Más excitante! Empecé a besar a Bere, ella trato de oponerse, pero mi lengua la convenció poco a poco, mientras mi mano acariciaba las piernas de Paula, acto seguido me dirigí a besar a Paula, ahora mi mano acariciaba las tetas grandes de Berenice, le apretaba su rico pezón mientras mi lengua se enredaba con la de Paula. Ellas poco a poco fueron cediendo ante el calor del momento, las besaba y acariciaba, ellas se miraban y disfrutaban como las estaba prendiendo, las tome de la mano y las lleve directo a la cama, me quite mi playera y les quite la suya, dejándolas solo en brasear, en eso Bere empezó a besar a Paula, ¡que beso!, sus lenguas se mezclaban maravilloso, con sus manos, paula apretaba fuerte las tetas de Bere, yo acariciaba las nalgas de ambas, el hermoso momento aumento cuando los tres nos besamos al mismo tiempo!, sus lenguas y la mía se unían en un triple beso, lleno de lujuria. Paula empezó a besar a Bere con muchísima pasión, le quitaba su ropa y le pasaba su lengua por todo su cuerpo, la nena china solo jadeaba y cerraba los ojos, yo me quite los pantalones y la trusa, Paula despojo de la tanga a Bere y comenzó a saborear sus dulces placeres! L: ¡Si, así nena, comete su rica concha! P: ¡Esta buenísima nena! B: ¡Ah, dios, ah! Paula comenzó a devorar la concha de Bere, no quise quedarme atrás y colocando mi verga en su cara, me incliné a lamerle las tetas, Bere empezó a lamerme el pene y acariciar mis testículos, los tres estábamos disfrutando muy rico! Bere empezó a succionar mi verga en una posición tipo 69, yo me incline directo a donde estaba Paula y entre los dos le mamábamos la pepa a la china, aprovechaba para besar a Paula y lamerle sus tetas, Bere seguía tragando mi verga de una forma magistral en esa posición, empujaba un poco mi pelvis para follarle su boquita, Paula por su parte introducía sus dedos en la ya húmeda concha de Bere y me besaba con pasión! Me acosté en la cama y subí a Paula a mi cara, acomodé su conchita en mi boca y la empecé a tragarme la conchita depilada de Paula, ella tomo posición de 69 y empoza a mamarme mi verga, haciéndole segunda a Bere, la lengua de ambas me daba un rico sexo oral, la tragaban con desesperación, la besaban, me mordían los testículos, luego se besaban, el acto era riquísimo. P: ¡Amo tu verga! B: Sabe deliciosa, ¡además que rico es compartirla contigo nena! L: ¡La maman rico, sigan perras, síganle! P: ¡Ah, tu sígueme chupando Luis, lo haces rico! B: Yo también la quiero chupar, ¡quiero probar a Pau! Acosté a Pau y Bere inmediatamente se lanzó a devorarle la conchita, Bere estaba en cuatro y aproveché para darle sus lamidas también, le metía y sacaba la lengua con fuerza, ella hacia lo mismo con Pau, los gritos y gemidos eran opacados por la música de la sala, mi verga estaba tan dura que aprovechando que Bere estaba en cuatro comiendo vagina, la penetré fuerte, ¡me movía fuerte mirando fijamente a Paula quien jugaba con sus pezones y disfrutaba el oral de Bere! L: ¡Bere, dios, que rico! B: ¡Ah, dame, así, agh! P: ¡Si papi, métesela rico, así, dásela rico! L: ¿Te gusta ver como la penetro? P: ¡Me excita como goza y como se mueve su cara en mi vagina, uf! B: ¡Esta rica ti vagina Pau, uf, dios, Luis me matas! Se la saqué a Bere, mientras ella se hacía para adelante a besar a Pau, yo empecé a penetra a Pau, le abrí las piernas como tijera y en lo que se besaban y mordían, se la metía con fuerza, ¡al mismo tiempo le daba de nalgadas a Bere! Bere se acomoda en 69 y mientras yo penetraba a paula ella le daba de mamadas a la vagina de Paula y a mi verga, sentía riquísimo, como entraba en Paula y como Bere me la lamia al mismo tiempo. L: ¡Ah, si, así, que rico! B: ¡Mmm!, que rico saben! P: ¡Agh, sigan, así, que placer! Me acosté y Paula empezó a cabalgarme, Bere puso su conchita en mi boca y también se movía para que mi lengua entrara y saliera de su vagina, se besaban y se mordían las tetas, las dos me estaban cogiendo riquísimo, me había olvidado que estaba en mi casa y que mi esposa estaba por algún lugar, pero el tener a esas mamacitas encima mío, ¡me hacía gozar y gozar! Ellas se entrelazaron, yo me pare en medio de las dos para que me la chuparan, y mientras hacían eso, juntaban sus conchitas moviéndose suavemente el ruido de sus conchas chocando me la ponía más dura y ellas no dejaban de comerse mi verga, ¡las tome de la cabeza para apoyarme y moverme fuerte y sentir as sus ricas mamadas! L: ¡Ah, así, que rico, dios, que rico! P: ¡Agh, Bere, mm, Luis sabes rico! B: ¡Paula, eres la mejor, dios, que rico te mueves! Paula se acostó y entrelazo su pierna con al de Bere quien se subió encima de ella, mientras se besaban y se mordían las tetas, yo prepare mi verga para que entrara en medio del sándwich, al estar en esa posición al moverme podía penetrar a las dos, a veces estaba en Paula, pero en algún movimiento terminaba en Bere, la estábamos pasando riquísimo los tres! P: ¡Ah, Luis, Bere, dios! B: ¡Cójanme, así, que rico! L: ¡Que rico, uf, agh! ¡La velocidad de los movimientos aumento estrepitosamente, ya gritábamos, nuestros cuerpos sudados y mojados chocaban generando un sonido excitante, mi verga ya no sabía en qué vagina entraba y salía, todo estaba húmedo, las apretaba y las abrazaba, ellas también se movían, hasta que, en un glorioso éxtasis, los tres terminamos juntos! P: ¡Ah!!!, que rico! B: ¡Dios, dios, agh! L: ¡Uf, si!!! Las llené de mi leche caliente, los tres terminamos con un triple beso muy pasional, reposamos unos minutos y nos preparamos para regresar ya que sin darnos cuenta habían pasado 2 horas, primero salí yo, después Bere y al final Pau, pero ella, así como salió del cuarto se fue de la casa. Nos percatamos que no había ya nadie, la música seguía y Lety no estaba, me senté en el sofá, deduje que mi esposa estaba con otro así que solo me relajé, Bere se sentó a mi lado a descansar también y hacer comentarios de lo sucedido, porque estas dos nenas, ¡aun seguirían estando conmigo! [email protected]

Autor: Esposos(LyL) Categoría: Sexo en Grupo

Leer relato »

¡PRUEBA LA NUEVA WEB: EROTISMOSINTABÚ!