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SABRINA: Pagando por una perra (3 de 4)

2023-02-04


Malcriada e irreverente, así era Sabrina, una perrita que debía ser domesticada. . —A ver, señores, vamos a hacer esto con orden y como buena gente civilizada —Narciso se tomó la molestia de bajarle el volumen a la fuerte música de reguetón que tenían puesta en unos parlantes que algún invitado a la “fiesta” trajo consigo, su voz sonaba potente y firme—. Tenemos números según las reservaciones y nosotros vamos a avisarles cuando sea su turno, una vez terminemos la primera ronda pueden repetir. Mientras, disfruten la música, la cerveza y Luis acá nos trajo unas sorpresitas para pasarla aún mejor, ¿no es así, Luis? —El que quiera unos gramos o unos porros que me busque —respondió alguien más en el fondo, seguramente Luis—. ¡Las putitas se disfrutan mejor con una buena esnifada! —¿Puedo llamar a unas amigas? No quiero aburrirme mientras espero mi turno y quizá los amigos quieran compartir también —sugirió otro invitado, Ciso hizo una mueca. —Todo el que quiera entrar paga, sin importar si quiere usar a la perra o no —explica con un gesto, rascándose los huevos y dándole un sorbo a la cerveza—. Ya, ya, súbele a la música y ¡a disfrutar esta perra! Sabrina abría los ojos y parpadeaba, los sonidos alrededor aun le eran confusos, pero olor a cerveza, cigarros y marihuana era inconfundible, la música estaba muy fuerte y las voces bailaban a su alrededor, pero escuchó el último grito de Narciso con claridad. —…¡a disfrutar esta perra! —Abrió los ojos de golpe y recordó dónde estaba y cómo había llegado allí, el primer puñetazo de Ciso la hizo dócil y les permitió amarrarla sin problemas, pero los siguientes la dejaron noqueada. Los insultó de todas las formas posibles, ellos le dijeron que cerrara la boca pero Sabrina continuó insultando y maldiciendo como un camionero ebrio hasta que se hartó la paciencia de los hombres que seguían organizando su “fiesta”, entonces Narciso le dio una pequeña paliza hasta que la dejó inconsciente y… Allí estaba, atada aún, vestida aún, pero rodeada de demasiadas personas para saber cuántas con exactitud, la música del conejo malo retumbándole en los oídos, la misma que en otras circunstancias bailaría moviendo su culo sobre alguna afortunada bragueta, pero en ese momento sólo era un adorno de centro de mesa e incluso alguien se había atrevido a burlarse de ella y colocarle un cenicero en la espalda y una lata de cerveza, al despertar y moverse ambos se cayeron de su espalda. —Buenos días, Sobrinita —dijo Narciso, apareciendo en su rango de visión, caló un cigarro y le echó el humo en la cara, ella tosió—. ¿Descansaste bien? Espero que sí porque tenemos muchos clientes listos para que los atiendas, ¿recuerdas al viejo Catarino? Pues quien diría que está dispuesto a pagar lo que sea sólo por comerte el coño y lamerte los pies, ¡los pies! ¡Viejo verde! —gritó dirigiéndose a su derecha, justo donde su padre estaba dormido, siendo usado como pizarrón de algunos vagos que se unieron a la fiesta, llenándole la cara con penes y las palabras: “mi hija es una perra barata”—. ¡Ven aquí! Catarino llegó caminando con energía pero a pasitos cortos, casi parecía un muñeco mecánico con su overol desgastado y su barriga desinflada debajo. Sonrió pero no tenía dientes, se frotó la verga sobre la tela jean y continuó sonriendo hasta que con la misma mano acarició la cara de Sabrina, ésta se apartó e intentó morderle los dedos. —¡Eh! ¡Tss! Quieta perra —dijo el tío, dándole un zape en la cabeza—, sin morder. —¡Que te jodan, mierda! ¡Y a ti, viejo asqueroso! —espetó hacia ambos, cargando un gargajo y escupiendo hacia ellos, la saliva llegó al suelo. Ésta vez Ciso le dio en la mejilla una palmadita inocente. —Anda ya, Catarino, disculpa a la perrita, le falta entrenamiento —dijo hacia el anciano, éste desapareció de su vista y Narciso volvió a arrodillarse para hablarle—. Pórtate bien, como le muerdas la polla a alguien te atizo los pezones con una pinza, ¿estamos, perra? Aquí estás para ser usada y generar dinero, que te entre en esa cabeza peliteñida de mierda. Mientras Narciso hablaba sintió un par de manos callosas y arrugadas en su espalda, justo sobre su cadera, luego en su trasero y un par de palmadas la hicieron agitarse con sorpresa, alrededor se desató mucha algarabía y la rodearon hombres por doquier, sus vecinos y conocidos del barrio. —¡Qué comience la fiesta! Catarino le bajó el pantaloncito con la misma energía que su tío la primera vez que la cogió, develando un coño rasurado y rosadito con restos de su corrida seca y su culo generoso coronado con un ano apretado y obscuro. Un viento helado le generó escalofríos pero luego la lengua tibia del anciano llenó ese espacio y los pelos de su barba larga le hicieron cosquillas en las piernas. —¡Suéltame, viejo pendejo! —protestó sacudiéndose y moviendo sus caderas, pero esto en lugar de molestar al anciano lo tenía encantado puesto que la jovencita le restregaba ella misma sus labios vaginales en la boca—. ¡Suéltame! Catarino la tomó de los piecitos y sintió cómo liberaba una pierna, aprovechó esto para dar una patada hacia atrás y como una burra noquear al viejo de un golpe. Atrajo la atención de su tío ante las risas de los invitados al ver al viejo echado en el sofá, dormido. —¿¡Qué coños… ?! —Eh, Ciso, que si la perra no se controla nos devuelves el dinero, ¡eh! —advirtió alguien, y Narciso, ante la perspectiva de perder la pasta tomó control de la situación, volviendo a amarrar a Sabrina y ésta vez añadiendo más cuerdas a su espalda y una bandana en su boca para evitar que hable. —A ver, cuando te vayan a follar la boca te suelto, pero te lo advierto, perra infeliz, si muerdes a alguien me las vas a pagar con sangre. ¡Que siga la fiesta, vamos! —gritó hacia la multitud luego de amenazarla y el siguiente dio un paso al frente—. No te preocupes por ella, ya la vacuné, dale, ¡disfrútala, hombre! —Hola, perrita, me llamo Luis. Me tienes como una barra de hierro, preciosura, ¿sientes mi verga? —En efecto, Sabrina sentía en sus labios vaginales un tibio dedo gigante que la frotaba, luego sintió como rompían su ropa interior con fuerza. —¡Yo quiero las braguitas! —gritó alguien, y al parecer echaron a la suerte la ropa. —Te la voy a meter por el culo, perra —dijo Luis. —¡El culo es mío! —advirtió Lore en algún lado. —¡Nada de anal hasta que Lore la desvirgue! —sentenció el tío, fumando un porro con una de las zorras que otro de los amigos había llamado—. ¡El que se la meta antes no sale de aquí con la polla entera! —Vale, vale. Por el coño será, perrita. Siénteme, ¡eh!, todo esto te voy a meter. —murmuraba sujetando su culo y dándole empellones con la verga, pero Sabrina no estaba ni cerca de estar húmeda, así que Luis escupió en su coño e hizo el esfuerzo de metérsela, pero estaba muy apretada y muy seca. Ella no cooperaba—. ¡Vamos, perra, afloja! —¿Qué? —Que no se deja la perra ésta, no se moja, ¿qué le pasa? Dijiste que a ella le gustaba esto, quiero una perra, pagué por una perra. —A ver, a ver, calma, sólo le falta un poquito de motivación, por eso puse a Catarino primero, para que la mojara pero ya ves… Tengo una idea… La conversación se desarrollaba a su espalda como si ella no estuviese, o como si fuese un cenicero en la mesa que no escuchase, pero estaba casi desnuda y expuesta a punto de ser usada en una orgía masiva donde su tío cobraba hasta entrada, estaba atada, amordazada y pronto estaría completamente desnuda porque no la dejarían conservar su pequeña blusa mucho tiempo para usarle también las tetas, Sabrina lo sabía, pero odiaba con todas sus fuerzas a su tío y no quería dejarlo ganar, sin importar que tantas ganas de verga tuviera no quería que él ganara sobre ella. —¿Tienes un gramo a la mano? —Eh, no seas así, hombre, te la voy a cobrar. —Agradece que te estoy dejando traerla y hacer negocio, perro —advirtió Atonio—. Dámela… A ver… Ponla aquí en ésta hojita… Yo la agarro y tú se la echas… Perrita —dijo hacia ella, Sabrina agitó su cabeza a los lados pero no podía girar, comenzaba a sudar ya por la tensión en sus músculos y los nervios—, aguantame el culito, no lo aprietes que te va a gustar. Sabrina en lugar de tranquilizarse se asustó, pensó que la violarían por el culo, pero sólo sintió cómo su tío le abría las nalgas y un airecito entraba en su ano, luego la soltaron. Tardó unos segundos nada más en descifrar qué le estaban haciendo y como no podía hablar sólo sintió el efecto abrupto de la cocaína que le acelera el corazón y la hacía sentir como una puta supermujer capaz de romper las cuerdas y liberarse. —¡Ah, sí! Le está haciendo efecto, mírala. —Le gusta la coca a la perrita. ¿Quieres pasarla rico, perrita? ¿Mmm…? —Luis apareció en su campo de visión cascándosela con una mano y con la otra apartándole el cabello del rostro—. Eres tan bonita y tengo tantas ganas de cogerte, ¿quieres que te coja, perrita? Sabrina aceleraba su respiración y entrecerraba los ojos sintiendo su sangre correr a cientos de kilómetros por hora, escuchando la música y dejándose guiar por los ritmos y latidos, el olor a mariguana y alcohol bailando alrededor. Las manos comenzaron a tocarla y masajearle la espalda y las piernas, unos dedos abrían sus labios mientras una lengua entraba en su coño, todo mientras ella mantenía sus ojos cerrados, rasgaban su camisita y la dejaban expuesta y desnuda. Abrió los ojos, y seguía como antes: con Luis cascándosela frente a ella, la ropa puesta y la droga instalada en su sistema. —Cógeme *** Hola, Emma aquí! Les traigo la siguiente parte de esta historia, el sábado publico la última para así pasar a compartirles la historia de unas hermanitas pervertidos y zorritas. Pronto habrá novedades sobre mi Patreon. ¡Se viene contenido exclusivo! Un beso.

Autor: EMMA REY REY Categoría: Sexo en Grupo

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SABRINA: Pagando por una perra (2 de 4)

2023-01-31


Narciso giró la perilla suavemente y abrió un poco la puerta para espiarla aun sabiendo que corría el riesgo de ser descubierto, pero tuvo su recompensa cuando vio a la jovencita pajeándose culo arriba debajo de sus pantaloncitos ahora transparentes por sus jugos femeninos y frescos. . Sabrina tenía otra goma de mascar en la boca, hacía burbujas y las reventaba, volvía a mascar y repetía todo de nuevo mientras miraba su programa favorito, tenía el cabello húmedo luego de la ducha, corto hasta sus hombros y lacio. Su padre llegó, con él el tío Narciso y los amigos de ambos. Antonio, su padre, le quitó el control remoto, se sentó en el sofá y cambió a las Kardashians por un partido de soccer, Narciso fue a la cocina, metió las cervezas que traían al congelador y sacó las sobras de lo que ella había preparado para comer, no preguntó de dónde salió ese plato de comida, sólo se sentó en el comedor y lo devoró como un perro, sin darse cuenta de que probaba el semen residual de Joelito. A Sabrina esto le sabía a victoria. Aprendió a ocultar la comida en su recámara hacía meses, así como a no hacer más pucheros cuando el imbécil de su padre simplemente cambiaba de canal sin preguntarle. Casimiro y Lorenzo se echaron junto a ella en el sofá amplio, obligándola a sentarse bien. Lore le pasó una mano por los hombros y Casi tomó una de sus pantorrillas y se la echó sobre su pierna para jugar con su piel. —¿Cómo está la sobrinita más linda del mundo? ¿Tuviste un buen día en la escuela, pequeña Sabrina? —No soy tu sobrina —espetó ella, sacudiéndose las manos de los hombres y cruzando las piernas como un indio, tomó su celular y los ignoró, revisando sus redes sociales. No se dio cuenta que el short deportivo que usaba le marcaba su coño rasurado y desde la altura de los hombres se admiraba un escote espectacular debajo de la camisita de dormir de tirantes en un color casi idéntico a su blanca piel—. Estaba mejor antes de que llegaran ustedes, imbéciles. —A ver, no empieces a usar ese lenguaje de puta, Sabrina —amenazó su padre sin voltear los ojos de la pantalla—. No me cabrees. —Sí, Sabrinita, discúlpate con nosotros por hablarnos así. —Lore la miró con una sonrisa triunfal, ella revoleó sus ojos con fastidio. —Lo siento. —Está bien, te perdono si me das un besito y un abrazo, anda, ¿sí? —Que te jodan —espetó ella, poniéndose de pie y saliendo a grandes zancadas hacia su recámara, azotó la puerta y se echó boca abajo en su cama unipersonal. —¡Sabrina…! No se quedó a escuchar qué tenían para decirle, se colocó los auriculares y reprodujo esas canciones de reguetón que solía bailar con sus amigas en las fiestas de la escuela. Siguió revisando las historias de su Instagram para conocer las nuevas noticias de los influencers que seguía, entre ellos muchos atletas y coaches fitness, al ver los cuerpos sudados y brillantes de esos hombres musculosos y marcados por el ejercicio sintió como se humedecía su vagina y erizaban sus pezones. Pronto estaba dentro de unas de sus fantasías siendo asistida en el gimnasio por uno de esos instructores, se imaginaba siendo manoseada por ellos mientras le mostraban cómo hacer ejercicio, la rozaban con sus erecciones y la llamaban “putita” de cariño frente a todos. La fantasía se alimentó de la vulgar letra musical en sus oídos, que le sugerían sexo, sexo, sexo… Comenzó a mover sus caderas frotándose contra la cama mientras miraba las historias una y otra vez en secuencia hasta que no pudo con el deseo de meter una mano dentro de su pantaloncillo y, aún boca abajo, elevar sus nalgas para meterse un dedo y masturbarse, imaginando que el instructor en la historia de Instagram la follaba como a una perra frente a todos en el gimnasio. Ella tenía sus auriculares puestos así que no podía escuchar nada, pero afuera de la puerta, Narciso, que aprovechaba una ida al baño para espiarla, escuchaba el chapoteo de sus dedos mojados dentro de su coño apretado y sus gemidos suaves de placer, luego el leve rechinar de la cama con cada movimiento de cadera. Narciso giró la perilla suavemente y abrió un poco la puerta para espiarla aun sabiendo que corría el riesgo de ser descubierto, pero tuvo su recompensa cuando vio a la quinceañera pajeándose culo arriba debajo de sus pantaloncitos ahora transparentes por sus jugos femeninos y frescos. El tío se puso duro y se comenzó a frotar sobre la tela del pantalón de trabajo, sonrío satisfecho de saber lo que hacía su rica sobrinita y cerró la puerta para intentar mear con una erección parcial. Regresó a la sala de estar con las buenas noticias… Sabrina se corrió con la boca abierta y jadeando, decidida a que necesitaba llamar a uno de sus amigos para que la cogiera como una perra en el patio de atrás de la casa, como muchas veces antes: entre los arbustos y a cuatro patas, ella desnuda lo esperaba y se quedaba quieta mientras se dejaba coger por el que quisiera hacer el viaje a media noche para saciarla. Sin embargo, en cuanto se corrió pasó otro vídeo de unas de sus amigas ésta vez, ambas hacían un twerk al ritmo de la música con pequeños pantaloncillos de tela elástica y sin ropa interior, además, otra les echaba agua en los traseros haciendo que se transparentara la tela. Algo en el vídeo le despertó aún más su deseo y siguió dedeándose pese a que recién había terminado, ésta vez viendo a sus zorras amiguitas mover sus culos mojados, pensando en que hacía un trío lésbico y tenía a dos perritas comiéndole una el coño y el otro metiéndole una lengua en el culo. Con este pensamiento se metió un dedito en el culo, dilatándoselo con sus fluídos y disfrutando de una doble penetración propia, empujando cada vez más ese dedo intruso, sintiéndose a sí misma apretarse su dedo con su esfínter, una y otra vez, una y otra vez… Volvió a correrse sin saber que era ya cerca de la media noche y su padre estaba muy inconsciente en la sala de estar mientras su tío y los amigos de éste se aseguraban de que los planes salieran bien. Sabrina se quedó dormida con la mano dentro de su ropa interior, boca abajo, la página principal de Instagram abierta sin más historias nuevas por ver y la lista de reproducción en replay. La puerta se abrió despacio, un haz de luz alargado se reflejó en el obscuro suelo y se expandió sobre la cama, iluminando a la quinceañera dormida en la sexual pose. Una sombra cubrió la luz que entraba y el tío Narciso entró despacio y sin hacer ruido. —Mira a la perra ésta, ¡qué puta me salió la sobrina! —Igual que su madre —secundó Casimiro, aproximándose a la nena para sacarle la mano dentro del pantaloncillo y olerle los dedos—. ¡Se metió un dedo en el culo! —dijo con el tono de quien se ganó la lotería. —No grites, idiota —farfulló Ciso, apartándolo de un tirón para olisquearle él mismo la mano y comprobarlo, luego se dirigió a su trasero semilevantado y con el dedo índice apartó los empapados pantaloncillos viendo su húmedo coño y su ano dilatado. Hizo un gesto a los demás indicando que todo estaba en orden y Lore se acercó al otro extremo de la nena para quitarle el celular, apagarlo y también deshacerse de sus auriculares. La tomaron con cuidado y con más cuidado la cargaron en brazos, pesaba más de lo que pensaban pero cuando la llevaban por el pasillo sintieron un cambio brusco en el balance. Sabrina sintió que en sus sueños volaba, la arrebataban de una deliciosa orgía lésbica y al alejaban de sus amigas que se quedaban chupándose los coños unas a otras, y ella abrió los ojos para encontrar la lámpara del techo, luego el empapelado del pasillo y luego a Lorenzo cargando sus piernas y al ver hacia arriba a su tío cargando con su torso como si fuese un mueble pesado. El miedo la invadió y se sacudió, haciendo que los hombres perdieran el balance y dejándola caer en el suelo. —¡¿Qué hacen, idiotas?! —gritó ella, sentándose en el suelo mientras los tres hombres la rodeaban e intentaban ayudarla a ponerse en pie. —A ver, tranquila, sobrinita, que ya sabes cómo va esto. Mejor coopera —advirtió Ciso con un tono grave, ella abrió a boca con indignación. —¡Que los follen! —espetó furiosa, haciendo el amago de pasar entre Lore y Ciso para ir a su recámara de nueva cuenta, pero la detuvieron con facilidad. —A la que se van a follar es a ti, Sabrina —dijo Lore, sonriendo con perversidad—. ¡Anda ya! Si para como te estabas pajeando ya te hace falta una buena dosis de verga, ¿y qué mejor que de tus tíos favoritos? ¿No? —¡Jódete, maricón de mierda! ¡Una cosa es que me cojan y otra que me violen dormida! ¡Suéltame! —¿Maricón? Vamos a ver qué tan maricón soy cuando te esté follando por el culo, perra. Ya te hace falta que te lo rompan —anunció Lore—, y esta vez yo voy a tener ese honor, ya lo discutimos que voy a ser el primero. Gracias por hacerme el favor de dilatarte con este dedido —dijo tomándole la mano derecha y llevándose a la boca, chupándole los tres dedos que se estuvo metiendo en el coño y en el ano—. Sabes rico, te voy a poner a mamarme la verga luego de abrirte el culo, perrita, para que lo pruebes. —¡Cerdo asqueroso! ¡Sólo así puedes tener mujer, maldito perro, porque das asco de tan cerdo que estás! —bramaba Sabrina, sacudiéndose del agarre de los dos hombres—. ¡Das lástima, pedazo de mierda! ¡Basura! ¡Plaz! El puñetazo le llegó de la izquierda hacia la mejilla y la hizo golpear la pared con la sien derecha, al principio creyó que había sido Lore, pero luego de unos segundos confundida y tirada en el suelo se dio cuenta que había sido su tío. —Ya, mucha plática, llevémosla a la sala para empezar. —La indiferencia se notaba en la voz de su tío. Éste pasó de ella y la dejó en manos de los otros dos—. ¿Aló?… Sí, soy yo, estamos listos, vengan… Ya saben las reglas… Sí, sí, puedes traerla siempre y cuando me des mi dosis… Parecía que Narciso hablaba con alguien más, quizá por teléfono, mientras Lore y Casi la llevaban cargada a la sala. El golpe la había dejado muy muy desorientada pero sentía perfectamente la superficie de la mesita de madera central en la sala, donde solían tener las botellas de cerveza, colillas de cigarrillo y todo lo que cupiera. La mesita estaba limpia y la habían subido sobre unos cuantos bloques dejándola a una buena altura y firme, la acostaron boca abajo y cuando sintió que algo hacían con sus muñecas se esforzó en mirar mejor. —¡Eh! ¡¿Qué haces?! ¡Suéltame! —bramó hacia Casi, que sonrió arrodillado frente a ella y terminando de sujetarle las manos en una cuerda y luego ésta cuerda a uno de los bloques en el suelo—. ¡Que me sueltes! ¡No otra vez no! ¡Así no me gusta! ¡Cójanme pero como siempre, no me amarren, no me gusta! —advirtió agitándose, pero como un pulpo fuera del agua sólo movía sus extremidades sin llegar a un lado, tenía las piernas sujetas con más cuerdas negras y gruesas, luego ésta cuerda a cada pata de la mesa—. ¡Narciso! ¡Así no, puto, así no! Ciso apareció en su línea de visión, o su bragueta lo hizo, luego su rostro obsceno sonriendo y su mano acariciando su cabello para apartarlo. —A ver, sobrinita, mira a tu derecha —ella lo hizo, Antonio estaba allí, de nuevo con el uniforme vomitado y muy dormido—, ¿ves ese cerdo? Es tu papá, tu querido papi. La verdad es que necesitamos dinero él y yo, lo estuvimos discutiendo muchos días pero cómo él no tiene el valor de hacerlo yo sí, así que él elige quedarse dormido y borracho y yo disfruto de la vista, de verte ser usada como una perra para sacar leche. —¿De qué hablas? Están pendejos, ¿qué dices? —Que te vamos a usar para ganar dinero, perrita, hay suficientes clientes potenciales en ésta cuadra para ganar pasta y salir de deudas en una noche. Si supieras la de vergas que levantas cada vez que sales a la calle vestida como la puta que eres, eres una zorra y te gusta exhibirte, ¿no es así? Bueno, pues hoy vamos a cobrar para que te usen y te dejen el coño lleno de leche, o la boca, o el culo… —¡El culo es mío! —gritó Lorenzo desde algún ángulo que ella no podía ver. —¡Sí, hombre! ¡Digo después! —replicó el tío revoleando los ojos, Sabrina aún no hablaba, no se movía, su boca estaba seca y sus músculos rígidos sobre la mesa—. ¿Y bien? ¿Qué me dices? ¿Algún insulto, algún grito? ¿Algo? —Sabrina no respondía aún, la noticia la dejaba en shock—. Bueno, es más divertido cuando peleas, pero si no lo haces igual nos vamos a divertir. Narciso se levantó del suelo y la dejó allí, meditando en la noticia que la despertaba tanto de la somnolencia del reciente sueño como del puñetazo que le dejó un morado alrededor del ojo y que ya empezaba a inflamarse. Proyectó en su mente lo que la esperaba, como la primera vez en que su tío y los amigos la cogieron a fuerza, la ataron y le dieron una cogida que nunca olvidará, pero ésta vez no sabía cuántos hombres serían ni si la harían sentir placer, sin embargo, no tenía mucha opción: Esa noche la ofrecerían como una perra, lo disfrutara o no. *** Emma aquí! Aquí vamos de nuevo, la segunda parte de ésta historia que ya poco a poco va encontrando su clímax. ¡Me encanta este fetiche! Bueno, me encantan casi todos xD Pueden encontrar mi OFans, kik y Whatsapp en mi perfil para contenido hot $. Un beso rico, Emma.

Autor: EMMA REY REY Categoría: Sexo en Grupo

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La experiencia de Romina

2023-01-31


Romina experimenta un gangbang. Romina siempre había sido una persona curiosa, pero cuando se trataba de sexo era una completa exploradora. Había leído todo lo que había encontrado sobre el tema, visto películas y discutido con sus amigos, pero nada la había preparado para lo que estaba a punto de experimentar. Todo empezó en una fiesta en casa de una amiga. Había ido allí en busca de algo nuevo. No sabía que aquello cambiaría su vida. En la fiesta, un grupo de personas hablaba de un nuevo tipo de experiencia sexual: el gang bang. Tras unas copas y algunas conversaciones más, Romina se atrevió a preguntar en qué consistía. El grupo le dijo que un gang bang era una experiencia en la que cinco o más hombres tenían relaciones sexuales con una mujer al mismo tiempo. La idea le entusiasmó y decidió dar el paso y asistir a uno. Romina estaba asustada, pero también extrañamente excitada cuando llegó a la dirección que le habían dado sus amigos. En la puerta la recibe el anfitrión, un apuesto hombre negro de unos veinte años. Le da una calurosa bienvenida y le invita a tomar una copa. Romina se sintió sorprendentemente cómoda con él mientras hablaban de la vida y del sexo. Sentía una especie de libertad que no había sentido en mucho tiempo, y también era consciente de que algo en ella se estaba despertando. Cuando llegó el momento de subir al dormitorio donde tendría lugar el gang bang, Romina estaba asustada y excitada a la vez. Cuando entraron en la habitación, vio a otros cinco hombres negros, todos desnudos y preparados. El anfitrión le explicó que se turnarían para tener sexo con ella. Le aseguró que lo harían con delicadeza y que ella podría poner fin a la experiencia en cualquier momento. Romina no estaba segura de querer hacerlo, pero la idea de estar con todos esos hombres era emocionante. Nunca antes había experimentado algo así y sentía que tenía que hacerlo. Respiró hondo, se desnudó y se tumbó en la cama. Uno a uno, los hombres se acercaron a ella. Sintió sus manos sobre su cuerpo, sus bocas sobre su piel. Sentía una intensidad que nunca antes había sentido, y era a la vez aterradora y estimulante. No quería que terminara, pero al final terminó. Romina se quedó tumbada después, exhausta pero también extrañamente satisfecha. Había hecho algo salvaje y excitante, y se había sentido increíble. Una vez que todos los hombres se hubieron ido, se quedó tumbada en la habitación vacía durante unos minutos intentando ordenar sus pensamientos. Acababa de experimentar algo que nunca pensó que experimentaría, y se sentía excitada, empoderada y extrañamente liberada. Romina había descubierto una nueva faceta de sí misma y sabía que nunca volvería a ser la misma.

Autor: ESCRITOR_CALIENTE Categoría: Sexo en Grupo

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Los albañiles trabajan y yo los provoco y terminan cogiendome

2023-01-31


Hola me llamo emilce tengo 22 años y queria contar cuando amis 19 años cogi con albañiles en casa y mi papa habia contratado a 5 albañiles que ya habian trabajo en casa anteriormente y ahora venian para que terminen la pared de la sala y venian por la mañana los albañiles y por la tarde y como eran dias de calor yo andaba en casa con corpiño y short y yo no notaba que me veian y el finde me dice mi papa que se tiene que ir con mama por una semana me deja a cargo de que atienda bien a los albañiles y recuerdo que llega el lunes con un calor tremendo por la tarde y yo en bikini por la casa y en la pileta y cuando les ofreci agua fria para tomar me di cuenta que me miraban las tetas y supuse que tambien el culo cuando les daba la espalda y los siguientes dias salia de bañarme con la toalla y yo hacia que corta que se me vea un poco la cola cuando pasaba a mi habitación y ellos trabajando y me acuerdo que habia helado y me voy a una parte donde me vean chuparlo y me calentaba provocarlos y una vez los escucho hablando de mi culo mi cuerpo mis tetas y yo pasandome la mano por debajo de mi tanga y ya que los escuche hablando de mi pues me parecia justo que ahora ellos me escucharan a mi pero cogiendo y le hable al hermano de una amiga con el cual ya habiamos cogido y entonces lo invito y el jueves estaban los albañiles trabajando pero mientras tanto en mi habitación estaba chupandole la pija al pibe y antes de coger dejo la puerta media abierta y empezamos a coger fuerte y seguramente se escucho todo y cuando lo acompaño al pibe a la salida yo toda entangada y notaba que me miraban y ya era hora de que me cojan los 5 albañiles y el sábado llegan como siempre por la mañana y me voy a bañar y luego voy para la cocina en toalla con auriculares y hago como que no me doy cuenta que se me cayo la toalla y quedo desnuda frente a ellos y estuve asi un rato y ellos no me decian nada y era obvio que disfrutaban verme y cuando voy para mi habitación los miro y los 5 disimulando y les digo "Van a seguir disimulando o van a venir a mi cama a cogerme?" y yo tirada en la cama mirando a la puerta veo que entran de a uno y con la mano les digo que vengan y me los bese a todos y ellos tocandome la cola las tetas la concha el pelo y yo los tocaba y sentia como se les ponia dura la pija y les pido que se saquen todo y estaban tan calientes que querían mucho que se las chupara y si se las chupo pero como estaban sucios por el trabajo nos fuimos a la duña y la agua cayendo sobre mi y ellos nos pusimos mas calientes y me atragantaban que me re gustaba que lo hicieran y uno no aguanto mas que se tiro al piso y me subo arriba pero lo que no esperaban que yo les diga es que lo queria por el culo y otro mas me mete la pija por la concha y me estaban cogiendo tan bien los 2 se movian y los otros no se quedaron sin hacer nada sino que me hacen chuparsela osea me encantaba que me hicieran su putita y todos eran mayores de 30 años y yo les decia papi y me pegaban la cola y cuando uno me pone contra el vidrio los otros mirando se masturbaban y cambian de turno para cogerme y yo termino mojada varias veces pero me seguian cogiendo y yo toda caliente diciendoles "Sii me encanta que me cojan asi de fuerte" "Soy su putita quiero que me den la leche en la cola" y les pido que me cojan por el culo hasta acabar y de a uno pasan a tirarme su leche y yo en 4 abriendome el culo para ellos y el último en acabar me la tira en la boquita porque tambien tomar la lechita y ya que estaba me baño pero me empiezo a meter los dedos y ellos presente que pinto coger otra vez pero esta vez en la cama y como habian acabo solamente me tocan todo el cuerpo pero tenian que terminar su trabajo y le digo "Si terminan antes podran seguir cogiendome" y aparte el domingo ya volvian mis papas y ya por la tarde tuvimos un rato para coger antes que se vayan y todos me acabaron en la cara y estaba llena de leche y no se querian ir pero bueno ya por la mañana del domingo siguen con su trabajo y llegan mis papas y como que no paso nada pero la tremenda cogida que me dieron los 5 no olvidare Le dejo un video para que me conozcan un poco mejor.... Y tambien provocarlos

Autor: Emilce Categoría: Sexo en Grupo

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SABRINA: Pagando por una perra (1 de 4)

2023-01-31


El sexo con los maduros le hizo aumentar dos tallas al sostén y la faldita le quedaba tan pequeña que al agacharse mostraba la ropa interior que decidiera llevar ese día. Pese a esto, no era normal que sus vecinos salieran al cerco de sus casas al verla pasar y la saludaran tan amistosamente…. Tenía quince años y un cuerpo desarrollado como el de una mujer madura, el uniforme le había dejado de quedar desde que su tío y los amigos de éste la cogían cada vez que su padre se emborrachaba (que solía será cada 2 fines de semana), el sexo con los maduros le hizo aumentar dos tallas al sostén y la faldita le quedaba tan pequeña que al agacharse mostraba la ropa interior que decidiera llevar ese día. Pese a esto, no era normal que sus vecinos salieran al cerco de sus casas al verla pasar y la saludaran tan amistosamente, solo los hombres. Jacinto el vecino de la derecha, mecánico del taller donde Narciso llevaba su coche, con cuarenta y cinco años y dos hijos; Luis, el vecino de enfrente, contador en una agencia de viajes, treinta y ocho años, soltero pero con mujer en casa, bastante joven y atractivo en comparación al gordo Jacinto; Catarino, el viejo rabo-verde del patio que iba a la salida del instituto a ver a sus compañeras, se sentaba en el porche y creía que nadie lo vería por la baranda entablada que lo cubría pero era más que obvio por el movimiento de la mano que se hacía una soberana paja al verla pasar y se corría cuando ella le devolvía el saludo; y muchos más… Indiferente y mascando una goma de sabor fresa, Sabrina entró en su casa y dejó la puerta de malla caer con pesadez anunciando su llegada, pateó una botella vacía al pasar a la cocina y dejar el bolso en el roído y apestoso sofá. Su padre no llegaba hasta dentro de un par de horas, no había dinero para las compras ni comida para cena. Infló la goma en una pompa y la reventó, pensando qué haría para tener algo de comer. «Tengo que chupársela a Joelito», se lamentó, viendo las publicaciones de sus amigas en la red social en común. Las jovencitas hacían un reto viral que no tenía nada de extravagante, pero el baile era realizado usando una camisa ajustada y sin sostén, los movimientos eran tal que las tetas de las jovencitas se veían claras rebotando en el aire y cientos de comentarios les hacían saber lo jugosas que se veían. Ella no se quería quedar atrás. Corrió a la habitación a ponerse una camisita blanca casi transparente que llegaba a su ombligo y unos pantalones vaqueros cortos, no se puso ropa interior de ningún tipo y se cambió los tacones negros del instituto por zapatillas deportivas. Colocó el celular en una posición más o menos a la altura de su cuerpo y comenzó a bailar según la música, al otro lado de la pantalla cientos de chicos, entre compañeros del instituto y viejos desconocidos, se la jalaban viéndola mover sus tetas. Una vez cumplido el reto cogió las llaves de la casa y salió para caminar los escasos 100 metros hasta la tienda de Joelito, el pequeño bazar que abastecía su barrio. Tan extraño como era en esa tarde, los vecinos volvieron a salir a verla pasar y ella respondía el saludo haciendo pompas con su goma de mascar y sus tetas casi al aire, para cuando llegó a la tienda el chicle no tenía sabor así que lo escupió en una cesta de la basura. —Escúpeme así en ésta, mamacita —dijo uno de los vagos que solían fumar en el pórtico fuera de la tienda. Con mayor indiferencia, Sabrina le dio una mirada de soslayo y pasó de él como si no estuviera allí, golpeándolo con el borde de la zapatilla—. Perra —masculló él, viéndole el culo y las tetas desde su asiento hasta que entró en la tienda. Joelito estaba al otro lado del mostrador leyendo una revista Playboy pero nada mejor que una perra en la vida real para dejarla y prestar atención. Sabrina sonrió pretendiendo arreglar su cabello, ese día llevaba su delineado perfecto alrededor de sus ojos y la goma de mascar le había dejado un color rosáceo en los labios carnosos haciendo que su piel blanca resaltara. —Good evening! —dijo con una sonrisa—. Mira qué cosita tan preciosa tenemos aquí, ¡Sabrina la sobrina! How are you, darling? —I´m fine. —El inglés de Sabrina no era tan bueno como el del encargado de la tienda, un chico de veintiocho años que fue expulsado de la carrera de Lenguas luego de que lo encontraran con mariguana dentro del campus, pero le gustaba hacerse el intelectual—. ¿Y tú? ¿Cómo estás, Joelito? —Mejor ahora que te veo, cariño. Esas tetas se te miran divinas así. —Sin recato devoró con la vista sus senos que se agitaba con cada risita coqueta que la quinceañera le daba. Joel tuvo que acomodarse los huevos al otro lado del mostrador, tenía manos largas y una buena polla. —Gracias, me puse ésta camisa sólo para ti. —La jovencita estiró la mano para a jugar con el cuello de la camisa del otro, a su vez estiró su pecho hasta que Joel viera el canalillo de sus tetas—. ¿Te gusta? —Me encanta, me dan ganas de comerte las tetas, perrita. Quien fuera sol… —Quizá sea tu día de suerte, Joelito… —¡Ah! ¡Ya sé! —chasqueando los dedos—. Vienes porque no tienes que comer otra vez. El borracho ese que tienes como padre no ha venido a pagarme y no le he dado nada tampoco —explicó—, ni le voy a dar hasta que me dé algo de adelanto en la deuda que tiene conmigo. Dile eso. —Pero Joelito —insistió Sabrina, halando del cuello de la camisa para acercar el joven universitario a ella, hasta que sus labios casi se tocaban, el joven se sonrojó—, tú y yo nos entendemos bien, no tenemos porqué hacer esto más difícil. —Oh, Darling! I wanna fuck ya so hard. Pero no puedo aceptar más nuestros tratos, necesito efectivo. —¿Qué más efectivo que esto? —respondió ella, tomando su cabeza y metiéndola de golpe entre sus tetas, agitándolas y restregándolas contra las mejillas del encargado de la tiendita—. ¿Me vas a decir que no te gusta? Joelito se puso como una estaca. Con la sangre acumulada en su polla en un segundo estaba listo para cogerla sin parar, pero con calma apartó a la quinceañera, sonrojado y con la respiración acelerada, sentir los pezones erectos de la pequeña había sido fenomenal y la tibieza de sus tetas cortándole la respiración. —Darling, necesito el dinero. —Se apartó de ella con calma. Quería follarla, al menos la boca, y ella quería algo de comer, pero Joelito también quería verla rogar como una perra—. Sorry. —Joelito… —Sabrina abrió su boquita con incredulidad, él nunca le había dicho que no, ¡nunca!, así que se lo tomó personal. Rodeó el mostrador y arrinconó al joven contra éste, pegándole las tetas al pecho y aunque él era más alto que ella sentía muy bien los tibios senos de la quinceañera. Con una mano sobre su bragueta comenzó a frotarlo y susurrarle sobre los labios—. ¿Estás seguro que no quieres que te la chupe? Porque tengo hambre y sed, necesito leche y huevos, tú lo tienes y puedes ayudarme, Joelito. Ayúdame, ¿sí? ¿Me vas a dar lechita y huevos? ¿Mmm…? —Fuck! Sin resistirse más, Joelito se bajó la bragueta y la nena se puso de rodillas, se sacó las tetas por encima de la camisa elástica y sus pezones rozados estaban erectos como diamantes, la verga del joven le golpeó una mejilla cuando la liberó y ella se sonrió. Sujetó sus tetas con las manos y entre éstas colocó la verga, bajó, y al hacerlo dio un beso en la punta que estremeció al de la tienda. —Escúpeme —dijo él, sujeto de ambas manos al borde del mostrador, dejando a la putita hacer su trabajo, ella obedeció, babeando sobre su verga y resbalándola entre sus tetazas hasta que él la tomó de la cabeza y le clavó la verga despacio en la boca. Comenzó a follarla allí mismo, aferrado a su cabeza como de una balsa salvavidas se tratase, sin importarle si respirase o no—. Oh, my fucking God! Suck my dick, bitch! —dijo sacándole la verga y sujetándosela él mismo para golpearle las mejillas con ella, Sabrina sonreía como una maniática feliz de que le follaran la boca—. You like that, don´t ya? Come here, suck it! Volvió a follarle la boca como un perro en celo y se inclinó para sujetarle un seno y disfrutar del tacto que la joven piel le proporcionaba, bramando y gimiendo mientras ella hacía una succión espléndida y se regodeaba en esa verga que no sólo le daría semen, sino que le aseguraba comida para un fin de semana más al menos. Sin embargo, ella estaba tan ensimismada en su obtener una ración de leche y de comida que no se dio cuenta de cuando entraron en la tienda y de los pasos que llegaban hasta su espalda. Cuando abrió los ojos tenía al vago de afuera con una verga larga como un espárrago y más gorda de lo que se esperaría en alguien tan flaco como él, blanca y venosa, agitándose al ritmo de una paja. —Te vas a tragar dos vergas si quieres llevar comida, hoy, perrita, ese es el precio. Mi amigo aquí quiere que le pague “unas deudas”, you know, y éste es el precio. Abre la boca, putita —ordenó, y ella abrió muy obediente para recibir al otro en su boca, con las rodillas escociéndole, mientras Joelito le magreaba las tetas y se hacía una paja usando la manita de la quinceañera—. Mírala, cómo se vende por un poco de comida, la muy puta. Chupa bien, chupa bien, mientras mejor chupes, mejor te pago, perra. Abre acá. Cambió de verga de nueva cuenta, sintiendo algo de cansancio en su mandíbula ya, Joelito era más rudo, el vago era más lento y le gustaba más sentir sus labios que esmerarse en metérsela hasta el fondo como un loco. Luego la pusieron a alternarse rápidamente, chupando uno y otro a la vez, incluso intentaron meter las dos de una sola vez en su boca y le golpearon las tetas cada uno con sus falos. Con el delineador corrido y las tetas de fuera, Sabrina esperaba sus raciones de lefa y las obtuvo cuando los dos anunciaron que se vendrían en su boca, que la abrirá muy bien, ella se sujetó las tetas y abrió boca exhibiéndose para ellos como un depósito para sus corridas y se llenaron sus mejillas, su nariz y hasta la barbilla se deslizaba la abundante corrida, sus tetas quedaron brillantes y enrojecidas por tanto magreo y saliva, escupió el semen sobre éstas y lo esparció con sus propias manos. Cuando salió de la tienda lo hizo sin maquillaje, pero con una ración de comida para una semana y el semen aún esparcido como una crema sobre su pecho y cara. Los vecinos seguían pendientes de cada uno de sus pasos, y más tarde esa noche ella descubriría por qué. *** Holis, Emma aquí. Les traigo otra parte de la historia de Sabrina, espero que la disfruten tanto como yo al escribirla. Actualmente estoy más activa en Kik y estoy organizando mi OFans para compartirles contenido que acompañé los relatos. ? Atentos a la continuación de este relato. Un beso. PD: no olvides dejar tu comentario.

Autor: EMMA REY REY Categoría: Sexo en Grupo

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Dos desconocidos me cogen en el avión

2023-01-31


Me presento, soy Lola, tengo 20 años y vivo en Argentina. Mido 164cm, tengo el pelo castaño muy clarito y largo. Mi culito está bien formado por el ejercicio pero lo que más llama la atención son mis enormes tetas. Soy muy blanca y mis pezones rosas enloquecen a cualquiera. Lo que les voy a contar ahora sucedió el año pasado cuando yo volvía de un viaje al exterior. Mi avión salía de París a Buenos Aires, el vuelo duraba unas 13 horas. Los asientos eran de a tres y a mí me tocaba el del medio. Como en Francia hacía calor, ese día yo llevaba una pollerita negra que no me tapaba del todo, una camisa blanca y tacos. Para cuando subí al avión, los asientos a mis lados ya estaban ocupados. Del lado de la ventana, un hombre de negocios vestido de traje que tipeaba en su computadora, serio. Del lado del pasillo, un chico joven, de veintitantos, que miraba su celular distraído. Cuando llegué, puse mi maleta de mano en el guardaequipaje de arriba, lo que hizo que se me levante la pollera. Sentí los ojos del chico más joven clavados en mis muslos. Una vez acomodada la valija, tuve que pasar por arriba de él para llegar a mi asiento, y no perdí la oportunidad para darle una buena vista de mi culo, rozándolo con su rodilla. Me senté y me puse cómoda, con las piernas ligeramente abiertas. Las primeras horas del vuelo transcurrieron tranquilamente. Aproveché para dormir varias horas. Llegada la noche, sentí ganas de ir al baño. El chico dormía, así que pasé sin más. Al caminar por el pasillo vi cómo todos en el avión dormían. Nosotros estábamos al fondo, bien ubicados en una esquina. Como nadie estaba despierto decidí abrirme un poco la camisa para liberar mis grandes tetas. Las masajee y jugué con ellas unos segundos. Volví a mi asiento, pero al pasar por arriba de mi compañero, pasó algo inesperado. Mientras pasaba por arriba de él, puso una de sus rodillas entre mis piernas. Estaba ahora despierto. Lo miré sorprendida. Tenía una gran erección, y verla me puso muy caliente. No hizo falta decir nada. Me senté arriba de él y comencé a frotar mi culo en su bulto. Puso sus manos en mi cintura para pegarme más a él, mientras yo sentía cómo mi tanga empezaba a mojarse con mis propios fluidos. Subió sus manos a mis pechos, los agarró desde atrás y los acariciaba y apretaba, jugando con mis pezones. Me hizo un gesto para que me levante un segundito y mientras él sacaba su grueso pene del pantalón, yo aproveché para revisar que nadie estuviera despierto cerca. Él me corrió la tanga y al sentarme puso la punta ya mojada de líquido preseminal en mi vagina. Empezó a frotarla contra mi clítoris y a llenarla de mis fluidos, hasta que de repente la metió y se me escapó un suspiro. Su verga era más larga que gruesa pero se sentía muy bien. Comencé a saltar despacito mientras el desconocido me cogía ahí mismo, frente a todos. Yo estaba completamente fuera de mí, quería más, me excitaba muchísimo que alguien que no conocía me estuviera cogiendo así. Me sentía una ... . putita muy obediente, moviéndome a su ritmo. Estaba tan metida en el asunto que me asusté cuando una mano tomó la mía y la llevó a su pene. Era el hombre del asiento del otro lado, al que habíamos despertado por el movimiento y los suspiros. Me miró a los ojos y no hizo falta que diga nada. Se sentó en el que era mi asiento mientras yo seguía cabalgando de espaldas al chico. Con mi mano empecé a masturbarlo y él empezó a pasear sus dedos por mi clítoris. La tensión de no poder gemir me estaba volviendo loca. La pija del hombre era más gruesa, estaba bien depilado y muy duro. Se paró, era alto y fuerte. Me agarró de la cintura y me puso en cuatro en los asientos. Ahora era él quien me penetraba mientras yo le chupaba la verga al chico, que tenía sabor a mis fluidos. Él me agarraba del pelo y hundía su pija jugosa en mi boca mientras el otro me daba muy duro. Me sentía toda una puta y me encantaba. Las cuatro manos recorrían mi cuerpo, me agarraban las tetas, me apretaban el culo y me daban suaves nalgadas para no hacer ruido. Me estaban cogiendo con la pollera levantada, la tanga corrida y la camisa abierta. El hombre empezó a masajear mi ano, introduciendo un dedo ensalivado y después dos. Yo sentía que en cualquier momento iba a explotar con esa triple penetración. Sacó los dedos y cambió de agujero, metiendo su grueso pene en mi culo. Yo no pude evitar gemir, haciendo que el chico metiera toda su pija en mi boca, hasta la garganta. Mientras el hombre me rompía el orto, el chico me cogía la boca muy fuerte. El más joven fue el primero en correrse, se vino en mi boca y me llenó de su leche calentita. Yo, encantada, tragué hasta la última gota y le limpié bien la verga con la lengua mientras el hombre me agarraba de la cadera para penetrarme más y más fuerte y rápido. Él me acabo adentro de mi culito, y cuando sacó despacio su pija pude sentir cómo brotaba el semen de mi propio ano y comenzaba a chorrear por mis piernas blancas. Descansamos unos segundos, cada uno se sentó en su asiento. Ellos recuperaban el aire mientras yo me pasaba la mano por las piernas intentando juntar semen para saborearlo. Esto calentó al hombre, que me agarró y me hizo limpiarle la verga con la boca. Una vez listo eso, me senté con las piernas abiertas. El chico me metió dos dedos mientras el hombre empezó a acariciar mi clítoris empapado. Ambos me agarraban las tetas, el hombre mordisqueaba suavemente un pezón mientras que el chico succionaba como un bebé. Susurré que estaba por correrme y el chico empezó a besarme para ocultar los gemidos, mientras el hombre frotaba sus dedos más fuerte. Tuve un orgasmo tremendo, mis fluidos llenaron todo. Me quedé un rato sentada de piernas abiertas en ese asiento de avión, con las piernas goteando semen y fluidos mientras los dos hombres me seguían acariciando las tetas suavemente. Luego de acomodarnos bien intercambiamos números y quedamos en volver a vernos alguna otra vez en Buenos Aires…

Autor: Anónimo Categoría: Sexo en Grupo

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Me lo ordenó mi marido

2023-01-31


El invierno es muy aburrido, yo estaba añorando los días de playa, deseando que llegará la primavera y el tiempo cálido para disfrutar de mi playa gaditana favorita: Bolonia, donde en su parte nudista ofrezco mi cuerpo al sol todos los veranos. Mi marido llego a casa muy emocionado. Antonio , un amigo íntimo nuestro lo había llamado diciendo que estaba en la ciudad y había quedado con él y nos invitaba a cenar en un restaurante. Antonio lo conocimos en esa misma playa de Bolonia, unos años atrás. El paso cerca nuestra y poso su mirada en mis generosas tetas y en mi coño con evidente descaro. Yo tambien fui descarada mirando la enorme polla que colgaba entre sus piernas y regalandole una sonrisa. El puso su toalla cerca nuestra. Mi marido se dio cuenta que el tipo me gustaba y me mando a pedirle un cigarrillo e invitarlo a una cerbeza . Antonio me encendió un cigarro y me lo puso en la boca y aceptó tomarse la cerbeza , se presentó a mi marido y se dieron la mano, mi marido me le dijo mi nombre Teresa y el me dio dos cálidos besos en mi mejilla yo aproveché para oler su piel, me sentí cachonda.sabia lo que pretendía mi marido. Mi marido es de esa clase de hombres que disfruta con que su mujer no sólo folle con él sino que tan bien participe algún otro. Tras una charla que derivo en temas sexuales y alguna caricia que me propinaba mi marido delante de Antonio, a él le quedó claro nuestro juego y ya en el agua los tres vio como mi marido me la metía delante suya bajo el agua, yo lo miraba a él a los ojos mientras mi marido a mi espalda me penetraba. Antonio me acaricio el clítoris a la vez que se aseguraba que tenía la polla de mi marido dentro. Me beso metiendo su lengua en mi boca. Luego mi marido me saco la polla y me giró dejándome a espaldas de Antonio, ellos se miraron y mi mardo asintió dando permiso para que Antonio me clavara su polla , estuve un rato que me sabio a poco , habíamos despertado la atención de algunos mirones y mi marido nos dijo que nos fuéramos a uno de los nidos de piedra. Salí del agua cogida de las manos con los dos. En el nido me follaron los dos por turnos primero el coño y luego el culo. Tube varios orgasmos y me dejaron su semen en mi boca . A la caída de la tarde después de una siesta en la que me dormí entre ambos. Me despertaron , ya éramos los que quedábamos en la playa y mi marido me mandó montarlo cuando tube toda su polla en mi coño le dijo a Antonio que me penetrara el culo. Poco a poco me entró toda no sin antes escaparseme algún grito de dolor , el anal siempre suele dolerme, más cuando es una polla enorme. Pero a mi marido le excita mucho ver ese dolor en mi cara y como se va transformando en placer asta hacerme venir de puro gustó. Desde aquel día siempre que Antonio viene termino con el culo destrozado. Por eso sabía que al quedar aquella tarde a cenar con Antonio implicaba sexo del duro. Le pregunté que Debía ponerme. Me dijo que luego lo decidiría primero debía desnudarme que me iba a preparar para que fuera caliente y me Portada como la golfa que a él le gusta. Me quedé desnuda frente a él. Cogió dos de mis juguetes y me masturba asta que estuve a punto del orgasmo. (Ver video) . Me dejó caliente, luego me hizo vestirme sin ropa interior con sólo un tod blanco algo translucido que sin dejar ver el color de mi piel si se notaban más oscuros mis pezones y se marcaban en la tela ajustada duros como piedras , en el centro una cremallera que podía abrirse en su totalidad dejando mis generosas tetas a la vista. Una minifalda ambien blanca cubría asta poco el nacimiento de mi culo. Me dio también unas medias pastis de rejilla compradas en un sexshop que estaban abiertas por el coño y el culo. Y unos zapatos de tacon alto negros. Tras maquillarme me encontre bellicima con mis labios rojos ,mis ojos verdes y mi cabellera rubia. Me enfunde en un abrigo largo de piel que me abrigara del frío. Y nos montamos en un taxi que nos llevó al restaurante y a una noche loca... ya os contaré si estáis interesados.

Autor: Teresa Categoría: Sexo en Grupo

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A MI ESPOSA SE LA FOLLA SU PRIMO DE 19 AÑOS

2023-01-20


Hace tiempo tenía la fantasía de ver a mi esposa cojiendo con otro resulta que el día 24 de diciembre 2023 amanecer 25 nos fuimos a tomar a la casa de unos vecinos mi esposa de 32 yo 42 y su primo de 19 hasta hay todo normal tomamos muchísimo bailamos hasta ya no poder a eso de las 4 a 5 am el primo de mi esposa se emborracho y lo acostamos en una colchoneta mientras tanto nosotros continuamos en la fiesta ya a eso de las 6 estábamos bn tomafos y nos fuimos a casa dejando al primo donde lis vecinos llegamos y como siempre desnude toda a mi esposa ella es delgada bajita esta deliciosa la acosté y le comencé a besar su depilada vagina ella gemia y gemia en eso se me viene a la mente lo rico q seria viéndola culiar con otro y entonces me pare coji el celular y llame a mi vecina y le dije q ya iva por andres ella me dijo q estaba bien pero yo le dije q la prima estaba preocupada en fin me hizo el favor de mandarlo con alguien cuando el llego yo lo vi q estaba más consciente y entonces prepare todo coji el celular de mi esposa y le escribi como si fuera su prima Andres puede subir un momento el respondió que a que esque jhon y yo queremos proponerte algo que dijo el es que queremos hacer un trio el no contestó y le escribi si quieres? Pero no te enojes el dice pero que baje jhon y me lo diga el mismo yo inmediatamente apague la luz de la alcoba y baje y le dije nos vamos a culiar a su prima el sorprendido como si no me creyera me dice que? Si vamo en serio responde o me esta probando le dije no vamos y nos culiamos los dos a su prima y el dijo y como le digo espere yo subo y dejo la puerta abierta y vos entras me dijo que bueno yo subí a la slcoba me desnude y me monte en mi rica esposa metienfole toda la verga de una tenía una arrechera de saber q se la ivan a culiar yo metía y sacaba mi pene y andres se paro en la puerta a mirarnos el se tocaba su verga por encima de su pantaloneta con la mano le indique que entrará e cerrará la puerta mientras yo le daba verga a mi esposa en entro cerro y yo sentí como mi esposa se éxito más de lo q estaba entonces la coji de la cintura y nos volteamos yo abajo ella arriba la intención dejar a la orden su mojado coño yo co.ence a meter y a sacar y le hice señas a andres q se pusiera atrás de ella el de inmediato así lo hizo y sacó su verga unos 17 18 cm pero gruesa yo sentía a mi esposa como un motor se movía de una manera q uy y eso qcestaba muy tomada yo le daba verga y entonces se la saque le empine el culo a ella para dejarlo a disposición de esa nueva verga le hice señas que estaba lista y el de una se acercó y se la metió pero por el culo un grito estalló ahí hijueputa le había metido toda la verga de un empujonaso y comenzó a darle verga muy rápido ella se quejo mucho decía no no ahí me duele y el le daba y le daba hasta q ella se hizo su cuerpo hacia adelante para poder sacarse esa verga del culo cayó encima mío y yo no le di tiempo de pensar le metí mi verga en su vagina de una y comencé a culiarla muy rápido nuevamente la cojo de la cintura y la volteo boca arriba otra ves si sacarle la verga y sido dándole pasaron unos 5 minuto me levante y lo puse a el en frente de esa cuca y el como un loco desesperado se la metío de una ah ah ah se escuchaba a mi esposa gimiendo mientras en la habitación se escuchaba el palmoteo del choque de sus cuerpos el le estaba dando bn duro y ella gemia ah ah ah mmm mmm yo la comencé a vesar su boca y susvsenos mientras que el primo le boleaba verga el le dio y le dio así como por una hora hasta que se vino muy adentro de ella ella se retorcía de placer teniendo un órgano al sentir la leche caliente de su primo en su cuca y adentro de ella el le dio una buenas embestidas mientras hacía ohh ohhh ohh signo de que la corrida fue bastante el se levanta me mira y se va y yo procedo a meter mi verga ahí en esa cuca esta caliente invierno mojada de sus líquidos vaginales y babosa del semen de su primo se sintió delicioso meterla si así y comencé a darle verga nos vesabamos con lujuria ella gemia y gemia mientras yo le daba verga nos vinimos juntos dos veces más de una hora culiando fue delicioso lo mejor de todo es que ninguno toca el tema cuando estamos lis tres andres y yo ya planeamos la próxima que será para el 30 de diciembre en nuestro aniversario les estaré contando

Autor: John23cm Categoría: Sexo en Grupo

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Aventura en la escuela nocturna.

2023-01-15


Una joven e inexperta profesora juega al juego que le proponen sus alumnos Para los que no me conocen me llamo Fabiana y enseño inglés en escuelas secundarias de Argentina. Trato, por este medio de plasmar en letras mi vivencia y evocar tiempos por momentos calientes y apasionados. Hace ya bastantes años, cuando tenía yo 25 años y recién había comenzado con mi carrera docente, que debía empezar por encontrar escuelas donde enseñar y me anoté en el consejo escolar para que me asignaran algunos cursos. La elección de los cursos es aleatoria y no esta en nuestra potestad elegir cuales queremos, la única opción que tenemos las docentes es renunciar a ellos si no nos agradan, pero en verdad ese año que no estaba en mayores condiciones de optar sino que no pasaba por una buena situación económica y no podía darme tal lujo. Llegado marzo, que es cuando empiezan las clases en mi país, me dirijo a una de las escuelas técnicas que me tocó en suerte, en turno nocturno, y observo que tengo un curso que era ya un mito en dicha escuela: 4to.5ta. Las clases nocturnas en mi país son ocupadas por alumnos mayores de edad que no han podido estudiar o completar sus estudios en la edad habitual, por lo cual el hecho de hacerlo en turno noche les permite también trabajar. Aunque tal horario de clases puede ser ocupado por gente de todas las edades es habitual que los mayores desistan de hacerlo, dado que generalmente ya a esa edad deben ocupar ese tiempo en sus familias e hijos. Generalmente en las escuelas técnicas la mayoría de los alumnos son varones, sobre todo en algunas especialidades, en este caso electromecánica, por lo cual daba por descontado que no habría ninguna alumna. Este curso había construido su mística en base al mal comportamiento, y a pesar de que las generaciones iban pasando es como que había un patrón de conducta que era inalterable: ningún profesor o profesora disfrutaba del ciclo lectivo dado que el alumnado era un tanto forajido, para decirlo de una manera elegante. Antes de entrar a impartir mí primer pasé por la secretaría inspeccione la nómina de alumnos: las edades iban desde los 18 años a los 23. Siendo la mayoría entre los 18 a los 20 años. El primer día de clases fue un tanto engañoso, dado que se comportaron de una manera bastante educada – por lo menos para conmigo – salvo el caso de la trifulca final donde dos alumnos se tomaron a golpes en el fondo del aula y tuvo que venir el portero a separarlos. Es normal que del comportamiento de los alumnos de este tipo de escuelas nocturnas sea un tanto adolescente. A pesar de que fue diseñado para que gente con vocación técnica pudiese evolucionar y educarse, lo normal es que fuesen alumnos repetidores que por no ser admitidos en otras escuelas por ser mayores de edad decantaran allí, más por designio familiar que por propia voluntad. Generalmente para impartir clases en esos establecimientos se requiere de un carácter férreo y dominante, cosa que por mi edad e inexperiencia aún no contaba. Con mis 25 años no difería en tanto de la edad de estos alumnos. Para colmo de males mi rostro aniñado, mis ojos verdes y mi melena de rulos castaños no ayudaban mucho. Con el correr de los días y a medida que entre ellos se iban conociendo la cosa se iba relajando y de a poco mostraban esas conductas que tanto los enorgullecía y que a nosotros los docentes tanto nos angustiaba. Pasó la primera mitad del año sin mayores sobresaltos dentro de esa lógica alocada. Cuando llegaba encontraba dibujos obscenos en el pizarrón, desplantes y malas contestaciones, mi silla en el escritorio con un pene dibujado con tiza, cosas de ese estilo. Cosas que dejaba pasar por miedo a represalias o desplantes a los que no tenía la experiencia como para sobrellevar. Cierto día de septiembre, y ya completamente habituada a esos comportamientos, al terminar la clase y antes de levantarme del escritorio veo que la mayoría se levanta y vienen hacia mí a preguntarme algo sobre el último ejercicio. Estaba yo explicándole a uno de ellos cuando claramente noto que una mano me manosea el culo. Me doy vuelta y como eran tantos no pude identificar quien había sido. Dada la sorpresa y sin reconocer al culpable me quede callada e hice como que nada hubiese ocurrido, dado que lo que menos quería era que se enardecieran. Yo desde allí me tenía que dirigir a mi casa y era bien entrada la noche. Tal vez ese fue mi error. La siguiente clase, en la otra semana, la operatoria fue igual. Cuando me estaba retirando del aula vienen unos cuantos con la excusa de preguntarme y me rodean todos y el manoseo fue más descarado. Me sentí apretujada por una decena de muchachos que apoyaban deliberadamente sus miembros sobre mí, con la excusa de que los empujaban. Como pude y sin violentar aún más la situación pude zafarme de ellos y marcharme. Para ser completamente sincera debo admitir que más allá del miedo, y luego evocando la situación me produjo cierto morbo, aunque tampoco quería que la situación se me fuera de las manos, a veces el temor juega esas cartas. Quiera o no a partir de ese momento las clases eran más amenas y relajadas. Ya no había violencia ni malas contestaciones pero el ritual de fin de clases se repetía siempre y cada vez con más intensidad. Era como un pacto implícito: ellos me manoseaban y yo los dejaba, pero sin pactarlo en palabras. Una noche al llegar a clases veo que sobre el escritorio hay un papel doblado. Lo abro y leo: “queremos proponerle un juego. ¿Está a dispuesta a jugar?. Escriba la respuesta en este papel y déjelo en el escritorio. 4to 5ta”. Cuando levanto la vista veo que todo me miraban fijamente e hice como si nada y empecé la clase. Les di unos ejercicios y mientras los hacían volví a leer el papel, Tomé un bolígrafo y escribí: “Ok. ¿Pero a cambio de qué?”. Tenía idea que si accedía a ese juego corría un peligro evidente. Aquellos no eran chicos, a pesar de su comportamiento infantil. Eran muchachos hechos y derechos que a pesar de su inmadurez representaban un riesgo. Pero la curiosidad pudo más. Terminé la clase, vinieron a apretujarme y manosearme como de costumbre, y al retirarme veía como todos se abalanzaban sobre el escritorio a leer el papel. El juego había comenzado. Siempre me gustaron las sorpresas y tengo un espíritu lúdico, y el hecho de jugar de esa manera misteriosa con aquellos alumnos le daba un matiz especial. Indudablemente intuía por donde vendrían los pedidos y reconozco que me excitaba bastante aquello. Como era de esperar, no bien llegué a clases el papel estaba en el escritorio: “gracias por aceptar jugar con nosotros. Le proponemos a cambio que nos comportaremos de manera ejemplar y no tendrá de nosotros ninguna queja. A su vez nos comprometernos a protegerla. Como primera consigna le pedimos que escriba en la parte izquierda superior del pizarrón que color es su bombacha. Y otro pedido: a partir de ahora ya que empieza el calor queremos que venga de vestido o pollera. 4to 5ta.” Intuía que todos los ojos estaban depositados en mí. Tomé coraje, me incorporé y con una tiza escribí en el pizarrón: White. Cuando los mire noté cierta alegría en el rostro de los alumnos y empecé con la clase. Antes de retirarme escribí en el mismo papel: “Acepto el juego, pero lo que les pido es discreción absoluta y no encontrarme a nadie cuando salgo”. Luego me retiré, no sin antes someterme al ritual del manoseo. Para la siguiente clase me apresté a ir tal como me lo habían pedido. Con un vestido azul y blanco tipo solero. La noche estaba calurosa, ya avanzaba la primavera y bien lo ameritaba, por lo cual no levantaría sospecha. El papel estaba sobre el escritorio: “muchas gracias por jugar con nosotros. Cuente que nuestra absoluta discreción. Nadie la importunará cuando salgamos y de ser necesario la acompañamos discretamente a su casa para que llegue tranquila. El pedido para hoy es el siguiente: queremos que nos muestre su bombacha. 4to 5ta.” La verdad me sorprendió el pedido, no tanto por el hecho en sí, sino porque lo tendría que hacer de una manera que fuese como casual, no deliberada. El juego era así, misterioso. Empecé con la clase y mientras la impartía trataba de dilucidar como resolvería el pedido, hasta que se me ocurrió algo. Estaba hablándoles sobre tiempos verbales caminando por la clase cuando en un momento les pregunto: – Les molesta si me siento en el escritorio, fue un día largo y me duelen un poco las piernas de estar parada. Al unísono contestaron que no, por lo cual me senté en el escritorio de frente a ellos y seguí hablando como si nada, con las piernas cruzadas. La atención era completa y solo se escuchaba mi voz. Sus miradas estaban expectantes. Como la falda era a las rodillas fui moviéndome para que la falda fuese levantando de a poco. Tampoco tenía intenciones que nadie que pasara por el pasillo me viese dando ese espectáculo, podría ser el fin de mi carrera, que recién empezaba. Cuando vi que era el momento y no se veía nadie en el pasillo, descruce las piernas y me quede unos segundos ante ellos así, dejándole ante sus ojos la visión de mi entrepierna cubierta por una tela de lycra celeste. Sus miradas estaban clavadas allí. Luego de dar por terminado el espectáculo y mientras ellos copiaban un ejercicio les escribí en el papel: “reto cumplido, como siempre espero discreción absoluta. Tampoco es necesario que me acompañen hasta mi casa. Con que no me molesten a la salida me alcanza”. Luego el ritual de siempre, aunque esta vez por lo ligero del vestido pude sentir más sus manos y sus cuerpos. De más está decir que por aquel entonces ya estaba completamente excitada, pero lo extraño de la situación que quien me excitaba no era una persona. Era 4to 5ta. Ansiaba que el tiempo pasara pronto para la siguiente clase nocturna. El juego y el hecho que cumplían lo pactado me daba confianza. En la siguiente clase el papel estaba allí: “muchas gracias por continuar el juego. Cumplimos nuestra palabra: nos comportamos y somos completamente discretos. No la molestamos a la salida pero si nos aseguramos de que llegue tranquila a su auto. La consigna de hoy es la siguiente: queremos que se saque la bombacha y la deje en el cesto de papeles. A su vez le pedimos que designe quien será acreedor del trofeo. 4to 5ta.” La consigna me causo gracias. Esos muchachos sabían cómo jugar, eran originales y la cosa se iba poniendo interesante. Podría haber ido al baño y sacármela pero lo hice más atractivo. Cuando estaban haciendo unos ejercicios me senté en la silla tras el escritorio y poco a poco me la fui sacando. Ellos solo pudieron ver cuando la bombacha estaba a la altura de mis pantorrillas. Me levante y tomándola de un extremo la lleve al cesto, sin tratar de ocultarla. Volví a sentarme y escribí en el papel: “Tal como lo pidieron deje la bombacha en el cesto y creo que se la merece Sarti por sus buenas notas. Espero que no sea un compromiso para él llevársela”. Luego los apretujones y manoseos que cada vez eran más osados y ya con mi práctica hablaba como si nada con quien tuviese enfrente. Ya abiertamente me levantaban la falda pero al estar rodeada se aseguraban que nadie viera de afuera, y siempre por atrás, para que no pudiese identificar quien era en particular. Yo ya por ese entonces me prestaba al juego, el mecanismo era siempre el mismo. Ellos lo disfrutaban y yo también aunque sin ningún tipo de demostración de ninguna de las partes. Quiérase o no, había logrado disciplina y unión en ese grupo. Se iban turnando noche a noche para ponerse por detrás de mí y satisfacer su deseo. Y el hecho de que yo no supiese de quien eran las manos que me manoseaban le daba una sensación especial. Ya por ese entonces llegaba a casa, cenaba, me acostaba y me masturbaba evocando aquellas manos que me recorrían. Si antes era tras la tela del pantalón, ahora era sobre la liviana tela de mi bombacha, o como en la última noche, sobre mi piel desnuda. Para la siguiente clase mi entusiasmo era evidente, deseaba jugar con aquellos muchachos. Ese juego me ponía vital y caliente. Y ahí estaba el papel: “Ante todo muchas gracias. Nos encantan las clases de inglés, pero mucho más los juegos que tenemos con usted. La consigna de hoy es sencilla: queremos que elija a uno de nosotros y durante la clase lo caliente y excite de alguna manera. Y otro pedido para la siguiente clase: no traiga ropa interior. 4to 5ta” La cuestión se estaba poniendo caliente y no sabía cómo hacer, pero seguramente algo se me ocurriría. Comencé la clase y después de unos minutos se me ocurrió. Les iba dictando un ejercicio y me dirigí al fondo del aula. Ahí estaba el objetivo: Venturini. Con absoluta naturalidad me fui hasta donde él estaba y dictándoles a todos, apoye mi culo sobre su brazo y me quede ahí. Podía sentir el calor de mi piel sobre su brazo. Me movía imperceptiblemente pero con firmeza dejando que mis nalgas se clavasen en su brazo. El ante el contacto puso su brazo duro y sentía la tibieza de su piel en mi culo. Después de un par de minutos y notando que todos habían contemplado el espectáculo me retiré, constatando que Venturini tenía una erección prominente. Tarea cumplida. Les escribí en el papel: “Espero que Venturini sueñe esta noche conmigo, creo haber hecho el mérito suficiente. Y si tiene novia, espero que la motivación le permita satisfacerla adecuadamente” El rito final se intensificó. Ya sus manos hurgaban todo mi cuerpo. Desde atrás apretujaban mis pechos pero por arriba del escote. Mi falda ya estaba por la cintura, pero nadie podía ver desde afuera, eran muy prudentes en eso. Mi rostro no denotaba nada, sabía que era fundamental para que el juego siguiera dentro de esos parámetros. Sentí como dos manos intentaban bajarme la bombacha y lo dejé hacer. Abrí un poco mis piernas para facilitarle la tarea y luego levante uno a uno mis pies para que pudiese quedarse con el trofeo. Sus manos hurgaban entre mis nalgas pero sin violencia. El canto de una mano rozo mi vagina. Seguramente la retiro mojada. Hubiese gemido en otro momento, pero no me podía dar ese lujo. Para la clase siguiente debía cumplir con la consigna: sin ropa interior. Ir sin bombacha no sería problema porque no se notaría, pero sin corpiño era otro tema y no quería que lo notaran en la escuela, por lo cual opté por llevar un saco de lana y un solero blanco liviano y medianamente escotado. Ya una vez en la clase, el papel: “Estamos muy contentos y agradecidos por la disposición a jugar. Venturini no se olvidara nunca la experiencia, aunque declara no tener novia. La consigna de hoy es sencilla: queremos que recorra los pasillos y se deje tocar por detrás. Prometemos ser cautelosos y discretos. Y otra cosa. Cuando termine la hora demórese un poco, queremos dejarle un regalo. 4to 5ta” Ya por ese entonces el juego me calentaba tremendamente. Me saque el saco y tire una tiza al piso. Al agacharme a levantarla comprobaron que había cumplido la consigna. Mis tetas quedaban expuestas ante ellos. Comencé la clase como si nada y no encontré mejor excusa que leerles un texto. Caminando con el libro por los pasillos me detenía ante cada pupitre y desde atrás dejaba que me tocaran el culo a sus antojos. A decir verdad cumplían con su palabra y lo hacían de una manera discreta, sin sobresaltos y ordenadamente. Terminada la clase no anoté nada esta vez en el papel, pero me apresté a cumplir con sus pedidos. Me rodearon nuevamente y haciendo un círculo no dejaban que se viese al exterior. Me levantaron la falda pero esta vez no sentí sus manos lo que me llamo la atención. A los pocos segundos escuche un leve gemido y supe cuál era el regalo. Un líquido tibio se deslizaba por mis nalgas. Luego vino otro y después otro. Luego de unos minutos bajaron mi falda y nos retiramos en paz. Presentía que todo aquel líquido podía haber empapado mi vestido, por lo cual me dirigí a mi coche en forma apresurada, notando como por mis piernas se escurría abundantemente. Cuando me senté en la butaca noté que estaba completamente empapada de aquello. Llegué a casa y ante un espejo en mi habitación comprobé que aquellos muchachos habían llenado mi culo con su leche joven. El vestido estaba todo pegoteado, me lo quite y me duche masturbándome frenéticamente, evocando aquella lechada colectiva. Ya las cosas se iban poniendo muy calientes y un tanto peligrosas, dado que de descubrirse ese juego, estaban en juego mi trabajo y mi reputación, por lo cual no sabía cómo continuarlo Era un sentimiento ambivalente, por un lado el miedo a perder todo y por el otro el morbo y la adrenalina de ser el objeto sexual de esos alumnos. Ya quedaba poco tiempo para terminar las clases y con todas esas dudas me dirigí a la escuela, y como siempre el papel: “Profe, nos encantó lo que paso la última clase pero sabemos del riesgo que ello conlleva. Queremos más de usted pero no queremos ponerla en peligro. No sabemos cómo continuar esto y quisiéramos pedirle si nos puede aconsejar. Nuestro deseo ya sabe cuál es, pero usted es quien decide” Sinceramente me tranquilizaron aquellas palabras, veía en sus ojos una expectativa manifiesta. Comencé a dar las clases y algo se me ocurrió: – Quiero que traduzcan la siguiente frase, la cual es una pregunta y saliéndonos por una vez del inglés técnico tienen que traducir en una hoja y contestarla. Cuando lo hayan hecho dejen la hoja en mi escritorio. No es una prueba El cuestionamiento los dejó perplejos y pude notarlo en sus miradas. Me dirigí al pizarrón y escribí: “Do you want to continue with the game?” No necesitaron usar el diccionario. Las hojas se fueron acumulando en el escritorio y la respuesta era unánime: “yes” Antes de irme deje un papel escrito sobre el escritorio: “Estoy dispuesta a jugar pero necesito algo de ustedes. Consigan un lugar adecuado y completamente discreto para el encuentro. Cuando lo tengan me lo dicen por este mismo medio.” Esta vez no hubo ritual, me fui libremente de la clase. La causa es que se agolparon ante es escritorio para leer el papel. Las cartas estaban echadas. En la siguiente clase el papel estaba en el escritorio: “nos encanta que siga el juego. Conseguimos un lugar para el sábado. Díganos la hora y allí estaremos. Eternamente agradecidos 4to 5ta” Por razones de discreción no diré la dirección que me habían dado, pero era una localidad balnearia cercana a la ciudad. Indudablemente sería la casa de fin de semana de alguno de los alumnos. Antes de irme anoté: “22 horas del sábado. Les pido como siempre completa discreción. Y otra cosa: yo pongo los límites” Esta vez tampoco hubo ritual de despedida: ya sabían que lo qué les esperaba era mucho mejor Pasaron unos días y llego el sábado. Les mentí a mis padres, con quienes aún vivía, y le dije que iba a cenar con unas amigas. Me había maquillado y preparado para lo ocasión: una camisa blanca, un pantalón turquesa y un conjunto de ropa interior rosa y gris de encaje. Y lo más importante: tomar la pastilla anticonceptiva. Sabía que aquellos muchachos no eran muy responsables y no se iban a cuidar y yo evidentemente conocía como iba a terminar el juego. La noche era ideal, estaba templada y estrellada. Conduje por la ruta completamente excitada. Sabía que una veintena de muchachos estaban esperando fervorosamente mi llegada. Cuando llegué me sorprendió ver pocos auto, cuatro para ser exacta y pensé que algunos de ellos no habían querido o podido ir. Un par de muchachos estaban en la puerta y les hice seña para que no hablaran. Entramos en la casa , la cual era espaciosa, con una gran sala. Estaban todos. Seguramente habían ido varios en cada auto. Allí delante de ellos les hablé: – Hola caballeros de 4to 5ta. Acá estoy, tal como les dije. No quiero que hablen porque para mí sería algo extraño. El juego fue con 4to 5ta y sería extraño escucharlos individualmente.. Son un grupo con el que jugamos un lindo juego y este, desde ya les digo, va a ser el fin del juego. Les voy a dar indicaciones precisas y ustedes la van a cumplir, que era como habíamos acordado, yo tendría el control y pondría los límites. Como primera medida quiero que pongan música tranquila, se desvistan y se relajen. Tal como les pedí uno de los muchachos fue hasta un equipo musical que había, y cambió la música que escuchaban por una más suave. Rápidamente todos se fueron desvistiendo. Quedaron ante mi desnudos y en todos los casos con una erección prominente. Pronto me vi rodeada por unos veinte muchachos de ojos deseosos y pijas paradas: – Es mi turno Los ojos estaban expectantes y lujuriosos. Sensualmente me fui sacando la ropa hasta quedar en ropa interior – ¿Les gusta lo que ven? Todos afirmaron con la cabeza entre divertidos y excitados. Luego me saque el corpiño y la bombacha. – Quiero que se queden así, en un círculo, rodeándome. Yo los voy a tocar pero ustedes aun no a mí. Lo hicieron y me rodearon en un círculo más abierto. Pasé uno por uno acariciándole por un momento los huevos y la pija, mirándolos a los ojos. Uno no aguanto el estímulo y eyaculó con un chorro fuerte bañándome mi pierna. Seguí como si nada hubiese pasado hasta completar el círculo. En la siguiente vuelta fui pasando y brevemente les chupe sus pijas paradas brevemente. No los dejaba que me tocaran, yo únicamente a ellos. Me introducía cada glande en mi boca. Fui probando el sabor y el tamaño de cada uno sin estimularlos demasiado para evitar que acabaran. Pero dos no aguantaron. Uno no bien me metí su pija en la boca me la lleno de leche. El otro cuando me estaba retirando acabo en mi cara. Una vez finalizada la vuelta di otra vuelta besándolos profundamente a cada uno, Sus lengua recorrían mi boca pero no dejaba que me tocaran. Los tenía a mi merced, muertos de deseo. Ninguno puso ningún reparo de la leche en mi cara ni del sabor a semen de mi boca. – Ahora yo me voy a acostar en aquel sofá. Quiero que uno por vez venga a mí y me coja brevemente. Esto recién empieza, y la condición es que no acaben. Cuando yo les digo basta, se retiran y sigue el otro. Uno a uno fueron ordenadamente al sofá. Yo los recibía con las piernas abiertas y evitando que ellos tomaran la iniciativa les tomaba la pija y la llevaba hasta la entrada de mi concha. Cuando estaba ubicada dejaba que me bombearan. Luego de unos instantes les indicaba con un suave empujoncito que se retiraran y enseguida venía el otro. No eran necesarias las palabras. Algunas pijas, de un tamaño considerable llegaron hasta mi fondo. Algunas eran gruesas y dilataban mi canal vaginal. En esa noche y en un breve momento, habían pasado más pijas por mi concha que en toda mi vida. A pesar de ello tres me acabaron sin poder contenerse, por lo cual ya estaba completamente empapada, mezcla de mi flujo y de la cantidad de semen que me inundaba. Ya para ese entonces estaba completamente excitada y aunque trate de retardar el orgasmo la pija de un rubio alto me lo saco, aunque ahogué el gemido. Ya completamente extasiada por la situación, y luego de que todos habían probado mi concha les dije: – Quiero que pongan luz muy tenue Uno de los chicos fue y apago la luz y dejo una lámpara de pie encendida, por lo cual los rostros apenas se distinguían. – Bueno, ahora quiero que hagan lo que quieran conmigo pero con cuidado En un primer momento no sabían cómo tomar la iniciativa hasta que un morocho bajito se acercó y me empezó a succionar un pezón. De a poco el círculo se entró a cerrar y las manos empezaron a recorrerme. Uno comenzó a besarme profundamente. La luz tenue y el círculo de chicos no me permitía identificarlos. De pronto alguien que me estaba besando mordió mi labio y quise zafar. – Paren, despacio – le dije tratando de zafar de ellos Lejos de obedecerme se enardecieron más y supe que el pacto de entendimiento había terminado, por lo cual mostraba una fingida resistencia. – Paren chicos, despacio – Les reclamé aunque sin convencimiento. Ya la situación estaba descontrolada y la cosa se ponía candente. Me estrujaban las tetas y succionaban mis pezones mis pezones con avidez. Las manos se agolpaban en mi concha tratando de entrar. – Paren por favor, me lastiman – fingía reclamarle Ellos lejos de hacerme caso seguían más y más. – Ahora vas a ver como 4to 5ta va a disfrutar de vos – escuché decir. En ese momento sentí como me levantaban del suelo y me dejaban en el aire con las piernas abiertas, completamente doblegada ante ellos. Yo trataba de hacer esfuerzos fingidos para zafar de aquello muchachos pero me tenían inmovilizada. No podía ver sus caras por la falta de luz y el tumulto. Ya se escuchaban risas y jadeos. Uno de ubico entre mis piernas y me penetró profundamente. Notaba en mi concha que el tamaño de su verga era muy grande y punteaba el cuello de mi útero. Luego de un momento de bombeo explote violentamente en un orgasmo – Acabó la profe, le gusta como la cogemos – escuché entre sus risas El que me estaba penetrando acabó y pude sentir el chorro de semen dentro mío. Cuando la sacó su leche se escurría entre mis nalgas. Luego vino otro he hizo lo mismo. Un dedo trataba de meterse en mi culo. – No, por ahí no – le dije aunque sin éxito y sin convencimiento. Mientras uno me bombeaba por adelante el otro metía y sacaba frenéticamente su dedo de mi culo. Un ardor fuerte me hacía doler dado que no estaba lubricada – Nooo, que me duele En el aire me dieron vuelta, sin tocar el suelo. Decenas de mano me sostenían sin esfuerzo dejándome completamente expuesta a todo. Abrieron totalmente mis pierna y entre la penumbra veía el suelo y sus pies descalzos. Por entre mis tetas pude ver como alguien se ubicaba tras de mi sentí como un glande trataba de entrar en mi culo torpemente. – Suave chicos, que estoy muy seca ahí. Dejó en ese instante de tratar de penetrarme y sentí que se masturbaba entre mis glúteos hasta que un chorro dio de lleno en mi ano. Luego me introdujo su dedo, primero uno y luego dos, dejándome bien lubricada. – Dejame a mí – dijo uno y tomo posición como para penetrarme. Ubicó su glande en la entrada de mi culo y buscaba de a poco que se fuese introduciendo. Luego de un instante y de algunos intentos lo logro y de un empujón fuerte me la metió toda. Pensé que me desgarraba y por unos instantes creí desmayarme del dolor de dolor. Sentía como taladraba mi ano y de a poco el ardor fue transformándose en placer y sentí como una serie de chorros fuertes me llenaban el recto. En el aire me ponían en varias posiciones y varios de ellos me acabaron en mi ano, entre el semen y la repetición ya estaba completamente dilatada y lubricada. – Tráiganla que le hacemos la doble – escuché Jamás en mi vida había estado en una situación así, con más de un hombre. Y mucho menos con unos veinte. En andas me llevaron hasta el sofá en donde uno estaba acostado y me penetró por adelante y se quedó quieto con su miembro dentro de mí, esperando que llegase el otro. Se puso uno por atrás mío y me penetro firmemente sujetándome de mis rulos. Sentía a su vez como me iban acabando en la cara, por lo cual cerraba los ojos para evitar la irritación que me producía el semen en mis ojos. Ya mis piernas estaban completamente cubiertas de semen que chorreaba copiosamente de mi concha y de mi culo – Vamos a cogerla afuera que está lindo y no hay vecinos – escuché Traté de abrir los ojos pero tenía la cara cubierta de leche lo cual me impedía ver. Así y todo notaba como me llevaban y sentí el aire de la noche en mi cuerpo. Ya no tenía más fuerza y no sentía las piernas. Estaba completamente entregada a esos chicos que ya me habían acabado tantas veces por dentro y por fuera, pero que aún persistían en el juego. Me acostaron boca abajo en el pasto y me seguían penetrando de a turnos. Cada tanto me daban vuelta y lo hacían desde allí. Ingresando en mi vagina ya completamente adormecida. Mi concha ya era un depósito de semen y cada tanto lo despedía a borbotones cuando un miembro salía de allí. Luego de unos minutos, que me parecieron eternos escuché preguntarme: – ¿Está bien profe? – Si chicos, pero basta. Ya no doy más. Los últimos lechazos daban sobre mis tetas y mi pelo. Me ofrecieron el baño para ducharme pero les dije amablemente que no, que prefería irme ya. En verdad estaba exhausta y no quería darles tiempo a recuperarse y que quisiesen volver a comenzar. Alcanzaron mi ropa y con una toalla saque el semen de mis ojos para ver con claridad. Me alcanzaron mi ropa y me vestí dolorida de tanto sexo desenfrenado. Me acompañaron hasta mi auto y me despidieron amables y agradecidos. Yo también lo estaba con ellos. Manejé hasta mi casa y sin hacer ruido me acosté, estaban mis padres y no quería que me viese en ese estado. Al despertar estaba toda pegoteada, bañada en semen reseco. Me bañe, desayune algo y me volví a acostar. Estaba completamente rendida. Volví a la clase siguiente y no sabía con qué me iba a encontrar. Después de una vivencia tan intensa con ellos no sabía cómo reaccionarían. Y la nota y un sobre estaban allí. Abrí el sobre y encontré unas fotos del último encuentro. Prácticamente no se distinguía mi rostro por la cantidad de semen que lo cubría “No se asuste por las fotos, no vamos a hacer nada con ellas, tan solo atesorarlas. Pasamos una noche inolvidable y esperamos que lo haya sido para usted también. El juego terminó acá y nadie la va a molestar. Desde ya seremos completamente discretos. Con afecto 4to 5ta”. Este es un relato que un amigo me mando, la historia me pareció muy excitante y entretenida, por eso decidí compartirla con ustedes, espero sea de su agrado.

Autor: AFRODITA Categoría: Sexo en Grupo

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La nena sabía de todo

2023-01-15


- ¿Qué decís? ¿Hablas en serio? Miraba fijo a Helena. No podría a creer la situación. La hija de mis vecinos, afirmaba con su cabeza y no dejaba dudas. Ella se apenas 15 años, hablando y actuando como adulta, me miraba como sabiendo que lo había logrado. Yo sabía a mis 35 anos que si quería el premio, tenía que pagar el precio. Benjamin tiene 17 años, es el hermano de Helena. Delgado, estatura media, parece una niña. Es algo amanerado y era el precio. A la mañana nos habíamos cruzado en el mercado con ellos, haciendo compras. El me había saludado con un beso provocativo muy cerca de mis labios. Siempre miraba mi bulto más que mi cara. Ella me habia avisado que pasaría por casa y así fue después de almorzar. -Mirá, te veo como me miras y te hago un trato - Un trato? Pregunté - Si. Si te cojes a mi hermano, después me cojes a mí. - Estás loca? Qué decís? A mí los putos no me gustan y vos sos menor! - Ya tengo 15, tuve sexo dos veces y a mi hermano le gustas mucho. - Pero... La discusión siguió un momento pero mi resistencia iba cediendo, la miraba y las ganas de cojer a esa nena me podían Al final arreglamos y dos días después, por la tarde entraban sonrientes ambos. Cada uno a su turno cuando entraron me dieron un beso en los labios. Estaba claro que iba a pasar y mi pija se estaba alegrando bastante. Ella propuso jugar un desfile de modas. Pase yo primero, vaquero, remera y zapatillas Luego paso el hermano, y sacudía el culo, sonreía y tiraba besos. Realmente se lo veía muy dichoso Al final ella paso y cuando dio la vuelta, se quitó toda la ropa de arriba, quedando a la vista unas lindas tetitas con pezones rosas muy duros El volvió a pasar, diciendo que ahora le tocaba a él y al girar quedó solo con una tanga rosa clara que se le perdía en el culo. Casi sin que se le note el pene, Lucia su culo sin pelos y redondo. Se agachó dándome la espalda para mostrar su ano en primer plano - Así son las reverencias? Dijo y reímos todos Quedamos los tres desnudos y se me notaba que estaba caliente. Cuando me tocó desfilar ella me sobó las nalgas y el se arrodilló delante mío para chupar mi pija. - Que hambre hermanito! Le dijo ella apoyando sus tetas en mi espalda. - Mirá lo que esto! Respondió él. Y agregó: Sabía que tenía un lindo aparato este Adonis Volvimos a reír y ella se agachó detrás mío a chupar mi culo separando las nalgas. Puse una pierna en una silla y se turnaron a chupar mis huevos entre ambos. Era delicioso el trato que recibía y se notaba en el tamaño de la verga que estaba a pleno - Vamos a tu cama? Dijo ella metiendo un dedo en mi culo Bajé la pierna y aprovechando que que quedó delante mío ella, le apunté al culo la pija. Saco hacia atrás el culo y alcanzó a entrar la punta, se puso derecha dejando la pija al aire y riendo dijo - Después vas a tener lo que pidas... Pero primero a mi hermanito que está ardiendo - Me late el culito pensando en esa hermosura, dijo sobando la verga que ya soltaba presemen. Nos tiramos en la cama y mientras el volvía a chuparme la pija tragandose cuanto podia, ella se paró en la cama y me puso su conchita casi lampiña en mi boca. Era increíble como gozamos. La nena soltaba jugos como pocas y el hermano me estaba dando un placer increíble El me dejó de mamar se puso en cuatro, arrodillado en la cama. Ella se ubicó debajo de el invertida y me indicó - Cojelo. Cojelo que quiero ver Mientras yo la.acomode la verga alcance a vela que le chupaba la pija, y el le devolvía el favor lamiendo su conchita. Se la fui metiendo y aunque se quejaba, mantenía levantado el culo permitiendo que le entre toda de una vez. Mientras lo cojia, veía.como perdía la lengua en la concha de su hermana y ella mientras lo mamaba, me acariaba los huevos. Le di fuerte y duro. Sacando la pija hasta el.borde para volver a meter de un solo golpe, en un par de veces que se me salió del culo del hermano, ella mamaba las dos pijas juntas. Le seguí dando hasta que le avisé - La querés... No me dejó terminar - Adentro. Adentro la leche macho hermoso, dijo casi desesperado Lo findié un par de veces y enterrando la pija le solté la leche adentro, sintiendo que ella mientras me agarraba los huevos con una mano, con la.otra metía un dedo en mi culo haciendo que también grite yo de placer El hermano le.habia acabado en la.boca y ella se lo trago, para después lamer la leche mía que le salía del culo al hermano El le había metido dos dedos a ella y la había hecho acabar car as veces también. Caímos agotados los tres - Tomemos algo que tengo sed, dijo ella. Fui a buscar bebida y descansando, luego de un buen sorbo dijo ella - Nos recuperamos y yo quiero la mía ahora...

Autor: Kelo1961 Categoría: Sexo en Grupo

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