Relatos Eróticos de Sexo con Maduros


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Un pequeño travesti

2021-08-14


Hola soy Michel, actualmente tengo 24 años y soy trans, pero mis inicios como niña comenzaron cuando tenía 4 me gustaba ponerme zapatos de las mujeres en mi casa, mamá trabajaba y aveces pasaba temporadas en casa de familiares yo a todos les llamaba papá o mamá, entonces me enviaron a la capital, por motivos de trabajo de mamá, con una pareja de tíos sin hijos, mi tía trabajaba en un banco y mi tío era taxista, recuerdo que el pasaba por mi a casa de mi abuela, antes de que llegará mi mami tía, cuando el descansaba, me quedaba en casa todo el día, aveces el dormía y yo aprovechaba para jugar a ser niña, hasta que un día, no se durmió entro al baño y cuando fue a buscarme, me encontró con los labios pintados y una blusa de su esposa, se sorprendió y yo me asusté, hizo muecas y comenzó a hablarme con voz fuerte Tío poncho: ¿Que estás haciendo? ¿Eres niña? ¿Eres maricon? Yo solo me quedé viendo al suelo, tenía mucho miedo, que me castigará o me pegará, Tío poncho: mírame, volteando a ver Yo levanté la mirada con los ojos llorosos Tío poncho: ¿Quieres ser niña? Pregunto con un tono más suave, más calmado, yo solo asentí con la cabeza Tío poncho: ya no llores, no está bien eso que haces, si te mira tu tía, te pegará y te castigará, haber te voy a despintar Se fue acercando el era un hombre de 32 años, robusto, de piel clara, usaba bigote y baraja, sus brazos velludos, piernas gruesas Tío poncho: mira nada más, ven te voy a lavar, quítate la ropa Yo no quería hacerlo, pues también me había puesto una panty de mi tía Tío poncho: ven anda quítate la ropa, te voy a lavar, para que haga mis cosas Entonces no me quedó otra opción más que desnudarme frente a el, me di vuelta y me quite la blusa de tirantes que parecía bata, de lo grande que me quedaba, pues mi complexión era muy delgada y finita Tío poncho: haber ven acá Dijo mientras me veía la ropa interior de su esposa Tío poncho: ven, ven, no te la quites ¿Te gusta? Ese calzon me gustó mucho desde que se lo compre a tu tía Se pegó a mi, me tomo de los hombros y me dió vuelta, con su mano solo estiró el resorte, viéndome las nalguitas Tío poncho: haber no lo manchas te o algo, déjame ver Me alzó de los brazos y me paro en la cama dándole la espalda, ya estaba a su altura casi, pues media como 1.76 Tío poncho:déjame ver, quitatelo voy a revisarlo Me quite el panty rojo de encaje muy lindo y se lo di, lo acerco a su nariz y comenzó a olerlo Tío poncho: huela a culito, pero no sé si de tu tía o tuyo, abre tus nalguitas Yo me quedé pasmado, me dió mucha vergüenza Tío poncho: haber abre las nalguitas voy a revisar antes de que tu tía te descubra Me puso su mano en la espalda y me inclino hacia adelante, mientras yo con muchísima pena, abría mi colita para que revisara, sin voltear Tío poncho: haber bebé abre las bien Acerco si cara y comenzó a ponerme, cada segundo se acercaba más y más, hasta que sentí su esposa barba en mis nalguitas Tío poncho: pues de la colita, si pareces niña, tienes un rico culito color de rosa y huele delicioso Dijo casi metiendo su nariz entre mis nalguitas, respirando muy cerca de mi anito Tío poncho: voy a probarlo, si me dejas, serás una niñita muy buena Su voz había cambiado era agitada y gruesa, con un tono morboso, pervertido y lleno de lujuria. Yo solo me quedé inmóvil sin saber que hacer, quería voltear, pero aún tenía pena, cuando de repente, sentí algo suave y húmedo, rozar mi anito, su lengua ya estaba pasando re el y su saliva Escutia de mis culito hasta mis piernitas, como un cosquilleo Tío poncho: eso mi nenita, eres una nenita muy obediente, por eso te daré una paleta de premio Yo me emocioné, pues no sabía lo que pasaba, sonriente regrese a verlo, pero mi sorpresa fue que ya no tenía su bermuda solo su truza blanca y en ella un bulto enorme y mojado, yo no supe que era, ni sospeche lo que el quería Tío poncho: uuuff muñequita, traes el culito bien cerradito, está delicioso, y te enseñaré a usarlo Comenzó una lamida de ano, salvaje, recia, mientras usaba sus manos para estirar mi culito abriendolo de para en par, lamía y lamía, me llenaba de saliva toda la colita, las piernitas, mientras me jalaba de la cadera hacia su cara, el quería comerme Tío poncho: mira la paleta que ganaste ¿Te gusta? ¿Te la vas a acaba? Saco su mástil duro de 19 Cms, grueso con la punta hacia arriba, mientras dos bolas, colgaban como bolsas, llenas de pelos Tío poncho: ven aquí princesa, es hora de que comiences a acabar te tu paleta, que ya está lista para que la comas toda Me volteo y me acomodo de perrito en la orilla de la cama, quedando mi carita, a la altura de ese chile oloroso y mojado, mientras lo acercaba a mi boquita más y más Tío poncho: lo vas a chupar, es una paleta que saca caramelo, te lo voy a dar todo hoy Yo al olerlo, me dió asco, quise hablarme hacia atrás, pero el me tenía de un brazo con una mano, y cuando sintió mi movimiento, me tomo de la cabeza, jalandome hacia el, llegando así a tocar mi carita con su fierro caliente y babeante Tío poncho: no princesita, no te vas a escapar de este biberón que te espera ansioso y que ya quiere entrar en ti Su verga gruesa y venuda tocó por fin mi rostro, llenado me de su precio, tallo su camote desde mi frente hasta mis labios, dejándome babeada toda la cara, mientras yo sentía mucho asco, no quería Tío poncho: haber ahora sí abre esa boquita, toda bien abierta la quiero ver Me apretó de la nuca y del brazo, haciendo una señal, para que abriera mi boca, yo quería llorar, tenía miedo, no sabía que sucedía Tío poncho: saca la lengüita y lame mi camote, que ahora es tuyo y te lo vas a acabar ahora mismo, sin llorar Apretó fuerte mi brazo lastimando me para que hiciera caso a su orden y así fue, con .mucho asco saque la lengua y por fin sentí ese sabor, salado del precio, que ahora ya estaba en mi lengua, quise soltarme fuertemente y me dió un jalón de cabello Tío poncho: querías ser mujercita, pues esto es lo que hacen las mujercitas, entre más me desobedezcas, más te sufrimiento sentirás ¿Entiendes? Princesita, hoy serás la putita de tu papi, hoy seré tu macho y serás una hembrita bien hecha Me soltó y fue al tocador de mi tía, trajo un labial rojo intenso, tomo mi cabeza y la levanto bruscamente, para comenzar a pintar mis labios Tío poncho: eso putita pintarme la verga de rojo, ya empiezas a ser una verdadera hembrita muy zorrita Sin soltarme la cabeza empujó su verga contra mis labios Tío poncho: abre los grande, abre toda la boquita muñequita Obedecí e inmediatamente comencé a sentir su gruesa cabeza entre mis labios, paso y fue entrando, forzando mía comisura a abrirse más, hasta que empezaron a doler mientras entraba ese chile gordo, grueso en mi boquita, haciendo que deseara vomitar, pero no podía, entre más arcadas daba más se iba enterrando, mis ojos comenzaron a llorar, me siento muy caliente de la carita, sentía una asfixia y asco Tío poncho: uuuf bebita ya eres una mamadora de riata, come, come mi chiquita Decía esto hablándome con pucheros y haciéndome caritas como las que se la hace a un bebé Tío poncho: ¿te gusta tu paletota? Eso putita linda, mama, mama bien mi verga, hoy esto será tu comida, el biberón de carne de un macho, así uuuuffff Bufaba y comenzaba a moverse, no le importaba que yo estuviera tan incómodo, ni que yo estuviera sufriendo tanto, el comenzó un mete y saca, lento pero muy duro, era un martirio ese momento para mí Tío poncho: ves mi niña está riquísimooooo uuuuf esto, come mamita, come, llena tu boquita de mi verga, que para eso está y para eso eres mi mujercita Ahora puso la otra mano en mi cabeza y la fuerza de ambas, comenzaron a moverme contra mi voluntad, por fin comenzó su vaivén salvaje, me estaba violando la boquita, y su grueso tolete, comenzaba a tocar mi garganta, era una sensación fea y de sufriendo, pero el parecía que ni se daba cuenta Tío poncho: uuuf aaaaaa asiiii asiiiii, no pares, comete tu paleta de carne aaaaahhhhj Después de varios minutos 20 aproximadamente el se tenso, apretó mi cabeza contra su pelvis y hundió todo esa enorme verga en mi, sentí que moría, mientras que se hinchaba, más y más, hasta que sentí chorros, en mi garganta, pensé que era pipí, quería sacarme en ese momento con desesperación, pero fue inútil, el me tenía de la cabeza con sus dos enormes manos Tío poncho: aaaaaaajjj uuuf asiiii tomaaaaaaa, es tu lechitaaaaaaa Cuatro chorros dentro de mi garganta, tuve que pasarlos, mientras el me prensaba hacia su cuerpo, sin opciones más que tragar hasta sus pelos gruesos, hasta que por un momyme soltó, trague y jale aire y volvió a hundirme sunpalo en la garganta Tío poncho: aaaaaaaahhhhhh dioooos que rico Grito, mientras sus manos hacían que tragara, todo ese trozo de carne que nisiquiera cabía en mi boca pequeña, me soltó y yo caí en la cama Tío poncho: princesita hermosa, lo hiciste muy bien, ya eres una mujercita y una mamadora, uuuuuuff ahora sí te voy a bañar, Me dió un beso en la frente y me cargo hacia la regadera

Autor: Conejitatrans Categoría: Sexo con Maduros

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mi esposa va a culiar con dos hombres mayores con mi permiso

2021-07-24


voy a contarles un poco de las locuras que platicamos con mi esposa cuando estamos calientes, somos una pareja de casados y puedo decir que nos llevamos bien, casi todas nuestras fantasias las hemos cumplido. actualmente por la pandemia de covid se nos a complicado mucho la cosa, mi esposa quiere buscarse un amante seguro. o sea que no tenga problemas con el covid. vivimos en Suecia desde hace muchos años, mi esposa es Chilena y yo soy Salvadoreño, aqui en este pais las personas mayores fueron las primeras que vacunaron, bueno lo que quiero contar es lo siguiente. empezamos a buscar por el chat a hombres mayores que esten vacunados para que ella se tenga un amante, y ya le salieron dos en diferentes zonas de nuestra ciudad. uno tiene 64 años y el otro tiene 66 años, y los dos se ven pero bien, los dos ya le mandaron a mi mujer fotos de las vergas que se tienen. y mi esposa esta entusiasmada con los dos, mi esposa tiene 38 años de edad y yo soy 8 años mayor que ella, ella me cuenta que siempre a soñado con culiar con un hombre de esa edad, antes de mi ella se tenia un Sueco pero de la misma edad de ella y dice que en el trabajo la enamoraban mucho dos viejos que estaban a punto de pensionarse. hoy ellos ya no trabajan porque estan pensionados lo que complica mas la cosa para que ella contactara con ellos dos, ella siempre desde que esta conmigo a tenido amantes, asi que no es primera vez que ella lo haga con alguien desconocido. lo unico que ella siempre me a pedido a mi es que no permita verla culiando con otro hombre, dice que eso le daria verguenza y no se sentiria bien. ella es culona y cuando se pone pantalones se ve mas apetecible para cualquier hombre, con uno de estos señores ya se puso de acuerdo de ir donde el por un fin de semana, y con el otro tambien ya tienen mas o menos planeado para ir donde el tambien. por correo ellos le mandaron la tarjeta de vacunacion para que ella este segura que ellos ya estan vacunados, y ella ya se las mandó de regreso por correo. yo a ella nunca la he visto culiando con alguien y a mi tampoco me atrae la idea que ella lo haga estando yo presente, ella me dice que es primera vez que lo va a hacer con hombres de esa edad, y esta esperando el dia que se vaya con el primero de ellos dos. ella es bastante chaparrita y es bien blanca con el pelo bastante rubio natural. yo a veces la agarro de culo y le digo. ya luego se van a comer este culito rico , y ella se rie y me dice. lo que se van a comer es esta conchita no el culo. porque a ella no le gusta por atras. me gustaria despues de estos encuentros con ellos contarles como la a ido con ellos dos.

Autor: Javier Categoría: Sexo con Maduros

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JOSEFINA PUTITA DE 5 AÑOS EL INICIO

2021-06-29


Alan era un trabajador de una prestigiosa empresa del área textil en el país. Era un hombre de 28 años. Amable, servicial y muy amigable. El estaba a cargo del control de calidad de las telas para la elaboración de camisas de vestir para hombre en el área de exportación. Ya tenía 5 años en el puesto y todo le iba muy bien. En el trabajo. En su hogar pues no tanto. Estaba casado con una mujer gorda, desarreglada, fea de piel blanca que no le gustaba trabajar y solo pasaba en la casa sin hacer nada más que ver telenovelas en la tv. Su vida era de una mujer mantenida sin oficio. Su nombre era rosario Rosario tenía 24 años y estaba casada con Alan por suerte ya que por decisión de sus padres por quedar embarazada después de una noche de copas, sus padres obligaron a Alan a casarse con ella. Ellos vieron que Alan era de buena familia y que iba a sacar de la miseria la familia de rosario. A los 19 años Rosario dio a luz a una niña que llamaron Josefina. Josefina una hermosa niña de 5 años era simplemente divina. Curiosamente era una criatura del mismo cielo. De piel blanca, de un metro de estatura, ojos grandes celestes boquita carnudita en forma de fresita, cabello castaño ondulado. Era una muñequita de carne y hueso, pero lo más impresionante de la pequeña Josefina era su hermoso cuerpo. Tenía a pesar de sus 5 años un cuerpo bien delicioso, extremadamente bien formado. Tenía unas nalguitas bien paraditas y redondas, unas piernas gorditas rellenitas y una cintura angosta. Josefina era una delicia de niña a sus escasos 5 añitos. La niña la tenían acostumbrada a vestir con ropas muy ajustada. A Rosario le gustaba vestirla con ropas muy sexis. Falditas cortas, vestiditos veraneros, shorcitos de mezclilla, todo se lo compraban una talla menos para que le quedara muy ajustada a su pequeño pero delicioso cuerpo. Cuando le ponían licras no le ponían ropa interior, esto hacía que la licra se le metiera entre sus nalguitas y su pequeña vagina. E inclusive en varias ocasiones la niña la sacaban al parque u otro sitio hasta en ropa interior. Solo con el calzoncito puesto. Que por ser de talla más pequeña la hacía ver mas rica todavía. Muchas vecinas notaban como la madre de la niña la vestía demasiado provocativa para la edad. Muchas la criticaban por permitir eso pero también varios vecinos hombres se daban su gustito de ver a tan hermosa e inocente criatura vestida así tan apetecible a pesar de tener 5 años. Muchos le veían su culito bien paradito y esas hermosas piernas parecían como de una niña de 8 años. Algunos hombres la observaban discretamente otros la miraban sin pudor alguno. Esa niña robaba miradas de deseo en hombres de cualquier edad. Y ya faltaba un par de días para que esa deliciosa niña fuera disfrutada por primera vez por un hombre…. Rosario era una mujer amante del dinero de los lujos y todo le gustaba fácil. Sabía que su esposo Alan le daba sus gustos cada mes por eso lo mantenía contento en la cama según ella. Alan en verdad no se sentía a gusto con su esposa. El a pesar de estar casado con ella no sentía esa atracción por ella. Recordemos que ellos se casaron a la fuerza por el embarazo de rosario. No se casaron por amor. Y como consecuencia ese matrimonio era puro tramite. Alan no se sentía a gusto en lo sexual con su esposa por no haber amor ni mucho menos apetito sexual por ella pero sobre todo porque Alan era bisexual. Rosario tampoco se sentía bien con Alan en la cama, ella estaba con el por el dinero que él le daba y por qué ella ya sabía de la inclinación sexual de su esposo. Así el matrimonio Palacios era una farsa. Lo único verdadero entre ellos era su hermosa y deliciosa hija, Josefina. Una mañana todo cambió. Rosario salió con Josefina a la casa de su madre, ya que habían quedado para cenar juntas. Ella tenía que viajar en transporte público a falta de tener auto propio. Esa tarde noche en particular la niña iba vestida con un hermoso vestido rosa de falda holgada que le llegaba justo a medio de sus bonitos muslos. Una zapatillas blancas con sus calcetas de rebuelitos rosados y dos coletas en su cabello a cada lado. La niña se veía muy inocente e infantil. Cabe recalcar que tenía todo eso ya que sólo tenía 5 años. Ese día hacía calor, eran las 6 pm cuando Rosario subió al autobús con la niña en brazos. Se le veían unas piernas a Josefina muy hermosas y torneadas. Josefina robaba muchas miradas y justo desde que se subió al autobús un hombre al final del autobús se clavo con la mirada en la hermosa niña que llevaban en brazos. Por ser hora pico el bus iba lleno de personas. El hombre era un cojo que usaba muletas e iba sentado en el último asiento al fondo del autobús. Su nombre era Rigo. El muy amablemente le hizo seña a rosario que le sederia el asiento y rosario se dirigió hasta donde iba rigo. Y cuando justo ella iba a sentarse, ella observo que el hombre usaba muletas. Entonces le dijo que mejor no. Que el siguiera sentado. Que ella podría viajar de pie con la niña en brazos. Rigo insistió pero Rosario se negó. R. Señora por favor siéntese. Ro. No buen hombre gracias. Usted necesita más el asiento que yo. R. Gracias por su comprensión. Por lo menos déjeme llevar su niña sentada en mis piernas. Ro. Ok esta bien gracias. Rosario le entrego a josefina. Rigo sin tanto cuento se sentó a la niña justo encima de su regazo. Al principio iba todo bien. El viaje de Rosario era de una media hora. El bus iba completamente lleno de personas que salen de trabajar. La niña iba casi dormida, los viajes siempre le causaban sueño a la pequeña. Todo era normal para todos dentro del bus. Excepto para Rigo. Que llevaba una erección tremenda al llevar a esa niña sentada justo encima de su verga. Sentía esas nalguitas duritas y suaves. Desde su ángulo de visión por ser más alto que la niña podía ver la parte de arriba del cabello de la niña, sus hombros y al final podía ver esas hermosas piernas que la pequeña tenía. Eran hermosas y bien desarrolladas piernas. En eso estaba cuando Rosario logró obtener asiento delante de él. Pero cuando Rigo pensó que le quitarían la niña, rosario sacó su celular de su cartera y decidió hacer una llamada. Eso produjo que se olvidara de su hija. Y para suerte de Rigo le dejaron esa niña deliciosa. Y sabía que tenía que aprovechar ese momento único. Desde ese momento rigo disimuladamente movía a la niña de atrás hacia adelante y viceversa.. Rigo sentía riquísimo ese cuerpo. Lastima que la mama iba justo delante de él. Agregando que tambien llevaba otro pasajero a su lado izquierdo. No podía hacer mucho más que rosarse esas nalguitas encima de su verga con la tela del pantalón de el y los calzones de la niña. Rigo ya se había pasado dos cuadras de su camino pero el no quería por nada del mundo perder esa oportunidad y decidido a disfrutar y aprovechar el momento, disimuladamente metió su mano derecha debajo del vestido de la niña y a sí logró tocar a mano limpia las nalguitas de la niña. Sobre la tela del calzoncito de seda que la niña llevaba puesto. Esa acción hizo que se le parara más la verga al límite. Su compañero de asiento le solicitó permiso para pasar, ya que era donde el se quedaba y Rigo le cedió el paso y justo cuando el regresaba a su posición se aventuro a meter su mano derecha justo sobre la vagina de la niña. Y la sintió abultadita y extremadamente suave. Eso hizo que casi eyaculara por encima de su ropa interior. Josefina sintió esa mano en su parte íntima pero su inocencia no le permitió quitar esa mano intrusa y la dejó allí. Dentro sí ella sintió una leve cosquilla que le gusto. Rigo sentía tan caliente esa zona y justo cuando el pensaba que el momento inolvidable que estaba viviendo. Rosario se levantó del asiento y le pidió la niña porque ya estaban llegando a su destino. Menos mal que estaba algo oscuro de lo contrario rosario y todos los demás hubiesen visto lo erecta que le quedó la verga a rigo cuando le quitaron la niña. Lastimosamente para Rigo todo termino. Se quedó con las ganas de más. Puede que esta momento suene simple. Pero no para Josefina. Ya que este momento es lo la marca para el resto de su vida. Ese sensación que experimento cuando ese hombre le tocó la vagina le gustó mucho. Ella aún ignoraba lo trascendental que esto sería para ella. Lo iba a descubrir antes de terminar el día. En la casa de su abuela. Rosario y Josefina llegan donde la abuela Angelina y el padrastro de Rosario llamado David. David era un hombre de 54 años que vivía con Angelina desde tres años antes. Era un hombre gordo pensionado del sistema educativo del país. Era un profesor retirado. Su aspecto era grotesco desarreglado. Era algo alto y su enorme panza lo hacían ver como una elefante marino. David ya tenía varios meses de no ver a Rosario mucho menos a josefina. Que prácticamente no la conocía. Ya que la niña casi no salía con ella. Porque a rosario no le le gustaba salir con la niña porque le estorbaba para sus “saliditas“ que hacía a escondidas de Alan. Cuando ambas visitas entraron a la casa de la abuela corrieron abrazarla y llenarla de besos y abrazos. En ese momento íntimo estaban las tres cuando aparece David y es cuando se percata de lo hermosa que es la nieta de su mujer. D. “Que rica esta niñita, huy esto esta para comérsela a besitos. Esto esta exquisito.” Es lo que pensó David al ver la hermosa criatura que había llegado de visita. Angelina lo presentó como su marido. David muy amable se puso de inmediato a las órdenes de Rosario y de Josefina. El sabía que tenía que ganarse la confianza de Rosario para poder acercarse a la niña con más facilidad. Y todo salió como el esperaba. Porque a Rosario le pareció un hombre muy amable y le dio confianza hasta de abrazarlo y casi decirle papá. A David se le ocurrió que tomarán una copa de vino para brindar por tan agradable visita y a rosario y angelina les pareció una buena idea. Pero tenían que ir a comprarlo al supermercado. David se ofreció a ir por el. E invito a Josefina para que lo acompañará. Ambas mujeres aceptaron que la niña fuera con el. Mientras ellas terminaban de preparar la cena y hablar cosas de mujeres. David ya llevaba la verga en su máxima dimensión. Cuando llevaba en brazos a la pequeña Josefina en dirección al coche que tenían en la cochera. Cuando David ya entra al espacio donde está la cochera cierra la puerta y sin tanto pensárselo se coloca la niña frente a él con esas hermosas piernas abrazándolo a sus costados y esa pequeña vulvita le queda justo encima de su erección. La niña inocente a la acción de David se acomodó más en esa posición mientras David comienza bajar las escaleras con sus manos en las nalguitas de Josefina. Antes de subirla al coche David a sabiendas que la niña era pura inocencia la toma de sus nalguitas para subirla y bajarla por varios minutos y rozandole toda la verga por su endidura de placer. Josefina vuelve a sentir esa sensación que experimento en el bus con Rigo. Y al percarse que era la misma sensación se dejó hacer lo que David quisiera. Para David fue un momento delicioso sentir esa vulvita suave y carnudita que emanaba un calor muy placentero. Y decide dar un paso más. Antes de subirla al coche le dice a la niña. D. Te gustan las cosquillas Josefina? J. Sin decir palabra solo aciente con la cabeza. D. Quieres que te haga cosquillas? J. Vuelve hacer el mismo gesto de afirmación. D. Te haré cosquillas pero promete no decirle a nadie. J. Esta vez hace un movimiento de negación D. Si te dejas hacer mis cosquillas y no le dices a tu mamá ni a tu abuela yo te comprare una muñeca linda en el supermercado. La niña le iluminó el rostro de felicidad al escuchar que le comprarían una muñeca nueva y nuevamente hace un gesto de afirmación con su cabecita. David la sienta en la parte de atrás. El se sube en el asiento del piloto y se dirige al supermercado lo más rápido que puede. Ya eran pasada las 7pm cuando el entra al parqueo del centro comercial por la parte de atrás donde es más oscuro y solitario. Estaciona el coche lo más lejano posible donde prácticamente ya no hay coche estacionado por lo tarde que es. Y la mayoría de personas lo dejan los coches lo más cerca posible del supermercado. Al estacionarlo se baja percatandose que no hay nadie cerca y se pasa al asiento trasero donde viene sentada josefina. Y antes de tocar a la niña le vuelve a preguntar para estar seguro que la niña no dirá nada. D. Ahorita te voy hacer esas cosquillas para que te ganes la muñeca. Te vas a dejar verdad preciosa? J.si señor me voy a dejar. Al escuchar eso David tomo a la niña de la cintura y se la volvió a sentar encima de su verga. Con la diferencia que ahora el ya tenía la verga fuera de su pantalón. Cuando se coloco a la niña sobre su verga y sentir ese calor que tenía la parte íntima de la niña casi eyacula de lo delicioso que sintió esa vaginita virginal rozando toda la longitud de su verga. Se la acerco a su rostro y casi la besa en los labios pero David se dedico a besar todo el cuello de la niña mientras le rozaba toda la verga en la conchita de la niña que le había hecho a un lado el calzón de la niña. Estaban piel con piel La niña al sentir eso duro y largo entre sus piernas no pudo evitar sentir una leve cosquilla de placer que ella ignoraba que lo causaba. Solo sentía rico pero no entendía porque. David si sabía lo que estaba sintiendo. El sabía que estaba gozando su “nieta” y que si lograba que la niña le gustará pues bien habían más oportunidades después de esa noche. Sujeto a la niña de la cintura y hacia que la niña se moviera de atrás hacia adelante y viceversa. Parecía que ya se la estaba cojiendo pero aún no era el momento. El sólo quería dejar a la inocente niña con ese gustito para poder repetir después. Y no estaba muy lejos de la realidad. La niña después de 5 minutos de estar haciendo esos movimientos encima de la verga de su “abuelo” ya se movía por si sola. Josefina estaba sintiendo rico lo que estaban haciendo. Sentir esa cosa dura entre sus piernas y esa boca que le besaba todo su diminuto cuello tenían a la niña en una nube de placer. David sabía que había dado un paso importante para poder seguir gozandose esa deliciosa criatura en otros días. Sabía que la niña lo estaba disfrutando y cuando ya estuvo seguro de eso se detuvo de todo movimiento que estaba haciendo con la niña. D. Ya estuvieron las cosquillas por hoy. Te has ganado la muñeca bb. La niña emocionada se le dibujo una hermosa y angelical sonrisa en su bello rostro. D. Otro día te haré más cosquillas y te daré otro regalo. Pero antes promete no decirle nada a nadie. J. No diré nada abuelo. D. Pensé que eras tímida y de pocas palabras princesa. La niña se sonrojo al escuchar a su “abuelo” decirle eso. “Está niña es interesada y eso es magnífico, con un par de dólares que le ofrezca después seguro termino cojiendola “ Es lo que pensó David al ver el cambio en josefina. Ahora hasta ya le dijo abuelo. Bajaron del coche, de la mano entraron al supermercado, compraron la botella de vino y a Josefina le regalaron una hermosa muñeca de premio por dejarse hacer “cosquillas “. David sabía que ya se había ganado la confianza de la niña, sabía que había logrado eso tan preciado en la niña y algo que le iba a servir por mucho tiempo para lograr su intenciones con la pequeña. Pero para eso tenía que ganarse la confianza también de la mama así que para hacer más fácil el camino decidió al llegar a casa darle unos dólares así a escondidas de su mujer. D. Tenga hija estos centavitos le pueden servir para algún mercado que necesite. Pero no le diga a su mama por favor. Que quede entre usted y yo. Muy sorprendida Rosario recibió el dinero con mucha emoción. Ella no lo usaría para el mercado sino para ella misma en algúna sala de belleza o ropa. Ro. Muchas gracias David muy amable usted. Hasta un abrazo le dio. David sabía que eso era su pasaporte para tener la niña cuando el quisiera y el tiempo necesario para hacer realidad sus más bajos instintos sexuales. D. Otro día que vengas te daré un poco más. Ojalá sea pronto. Ro. Si claro tratare de venir el fin de semana. D. Aquí las espero. Muy feliz David sabia que ya se tenia ganada a rosario que por andar de interesada ignoraba que ella misma estaba prácticamente alquilando a su pequeña hija. Al fin y al cabo que poco le importaba su hija. Rosario era una madre desamorada que sólo se preocupaba por estar bien ella. Josefina poco le importaba. Media hora después Rosario y Josefina salen de la casa de su madre en dirección a la casa. En el coche de David. El muy “amablemente “se ofreció a llevarlas a casa. David actuó muy servicial y atento con ellas. Rosario quedó muy agradecida con su “papá “ de cómo las trató. Y prometió llegar de nuevo el fin de semana. Sin saber que una hora antes en ese mismo carro David al salir del supermercado llevo a Josefina a un predio valvio desolado y muy oscuro y volvió hacerle “cosquillas “a la niña. Esta vez había metido su gruesa mano debajo de los calzoncitos de la infante y tocado sin remordimiento la vulvita mientras la niña a oscuras jugaba con su muñeca nueva. Mientras David tenía acostada a la niña en todo el asiento trasero con las piernas abiertas y besando todo lo que podía del pequeño y delicioso cuerpo de la niña. En la vulvita se dio gusto lamiendo y besándola a su antojo. Josefina sintió un placer tan intenso sin saber ella que ese señor le estaba haciendo su primer sexo oral. Ella no sabía lo que le estaban haciendo solo se dejó hacer. Ella sentía placer extraño. Le gustaba lo que sentía. Sentía una boca besar sus piernas su pancita su cuello sus manos y sobre todo sentía unas cosquillas exquisitas en su vulvita y eso la tenía encantada de placer. J. Que me esta haciendo? Porque me besa donde hago pipí? Preguntaba la inocente niña. D. Ssshhhh tranquila princesa solo te hago cosquillas. Te gusta que te haga cosquillas ricas? J. Aja si me gusta, siento raro pero me gustaaaaaa Un muy diminuto suspiro de placer emitio la pequeña niña al sentir la lengua de David en el centro de su vaginita. Se lograba escuchar dentro de la cabina del coche un sonido que alguien saboreaba algo con la lengua. Era David que se estaba devorando con sutileza la vulvita de la niña. Le tenía toda la zona mojadita de saliva y de un poco de orines de la pequeña. David era cauteloso. Sabía que todo lo lograría con paciencia y astucia. Decidió dejar de hacerle “cosquillas “a la niña para que ella quedara con ganas de más para otra ocasión. D. Por hoy preciosa hemos terminado el juego otro día te haré más cosquillas pero debes prometer no decirle a nadie que tu y yo tenemos este juego. Y otro día te daré dinero para que compres lo que quieras en la tienda de dulces y juguetes. La niña al escuchar tan alegre propuesta….. J. No diré nada pero me tienes que dar dinero para comprar dulces jeje… Ella con su inocencia no sabia que David le iba a cobrar caro ese dinero con su cuerpo. Una hora y media después de haber tenido su primera mamada de vagina. La pequeña Josefina de tan sólo 5 años estaba dormida en su linda camita color rosa. Acompañada de varios peluches. Mientras David se estaba cojiendo a su mujer con todas las fuerzas posibles imaginando a la pequeña Josefina. Angelina ignoraba que ese enorme placer que le estaba causando la cojida que le daba David no era porque ella lo exitara, era porque David imaginaba a josefina puesta en cuatro dándole verga por su pequeña vaginita. Así terminó el primer día de experiencia sexual de Josefina. Ella no se imaginaba que a partir de ese día su vida iba a cambiar. Que con el pasar del tiempo se convertiría en el juguete sexual de los hombres. Y que le harían sentir rico. Varios irán entrando en la lista con el pasar de los días…. Jueves por la mañana Alan recibe una invitación de parte de sus superiores de trabajo a un almuerzo en la casa del dueño de la empresa. La invitación era para los empleados que tuvieran hijos. Y en uno de los párrafos de la invitación decía en letras mayúsculas. Serían dos reuniones. Una el sábado para los empleados con hijos varones y el domingo para los empleados con hembritas. No mayores de 12 años. TRAER TRAJE DE BAÑO OBLIGATORIO. Eran algunas de las indicaciones que decía en la invitación. Alan se sonrió de la emoción al saber que podría llevar a su pequeña hija Josefina a pasar un lindo día en las piscinas. Sin sospechar que prácticamente la estaba llevando a una vitrina sexual que el jefe tenía en mente. El viernes por la tarde después de salir del trabajo llegó a casa y le comento a su esposa que el domingo saldría con la niña a una fiesta infantil que estarían fuera casi todo el día. Rosario se disgusto con la noticia porque ese día pensaba ir con la niña donde su madre. Obviamente no por ver a su mama sino por la promesa de David en darle un poco de dinero. El sábado por la mañana Alan lleva a Josefina de compras, la lleva justo a una tienda de ropa de playa. Alan es un hombre que no tiene problemas en vestir a su hija a “la moda “ es muy práctico y le gusta ver a su hija hermosa, que robe miradas y que la admiren por su inmensa belleza. Por esa razón decide comprarle un traje de baño soberbio para que la admiren y sea la envidia de otros padres en la fiesta. Allí estarán todos sus compañeros de trabajo y sus jefes. Y Alan quiere presumir a su hija josefina por todo lo alto. El sábado por la noche rosario en un intento por llevarse a Josefina donde su mama trata de convencer a su esposo que desista de llevarse el a la niña pero lo único que recibe es un rotundo NO. El día domingo a las 9 de la mañana la casa de los esposos palacios esta vacía. Rosario se encuentra donde su madre disculpándose con David por no poder llevar a la niña. Ro. Disculpe David que no pude traer a mi hija pero mi esposo la llevó a una fiesta infantil. David molesto y resignado no tuvo más que aceptar la situación. D. Descuida otro día la traes. Pero ese día yo me la llevare de paseo donde mis padres a subirla a caballo y que disfrute del campo. Estas de acuerdo? Terminando de decir esta frase coloco unos dólares en la mano de Rosario. Ella muy contenta ya que logró ver un billete de 100 por allí. Ro. Claro que si David puedes llevarla contigo no hay problema. David había logrado su propósito. Y solo de imaginarse a la niña desnudita ya se le había parado la verga. En otro lugar y a la misma hora. Dos viejos adinerados están dándose unos tacos de ojo observando tantas niñas hermosas jugando y nadando en la piscina. Estos son Carlos y Miguel. Ambos son los accionistas mayoritarios de la empresa donde trabaja David. Carlos un viejo barrigón de unos 60 años piel blanca y calvo. Con un poco de barba y algunas partes de su piel arrugada por la edad. Miguel es el primo de Carlos. Un hombre de 41 años. Piel morena Fuerte alto y musculoso. Con un corte de cabello estilo militar. Ambos hombres están a la orilla de la piscina observando las hijas de los empleados que muy estúpidamente e ignorantes llevarán sus hijas para ser observadas por este par de viejos verdes. Ellos ya observaron dos niñas que están para chuparse los dedos. Cámila de 10 años. Niña de cabello negro liso y piel trigueña. Unos ojitos grandes y labios finos. Poseedora de un majestuoso cuerpo. Deliciosa por todos los lados que se le pueda observar. Un culito tan grande y paradito y unas piernas gruesas y suaves. Y la otra niña que los tiene con la verga erecta es Josefina. Que a pesar de tener 5 años se ve exquisita con ese traje de baño color amarillo de dos piezas que luce. La niña es muy desarrollada de cuerpo. Parece como de 8 o 9 años. Su estatura de casi un 1.20mt la hacen ver de mayor edad. Alan logró su objetivo de presumir su hermosa hija. Y es que con ese diminuto traje de baño de dos piezas la hacen ver riquísima. Carlos y Miguel no le pierden la vista y observan como se le mete la ropa entre sus nalguitas y en su vulvita. La fiesta esta programada para terminar a mediodía después del almuerzo. Pero ambos viejos conversan con Salvador el padre de Camila y con Alan para que se queden después de la fiesta. Para hablar de “negocios”. Ambos viejos verdes son tramposos por naturaleza y ya tenían ideado un plan para poder quedarse con las niñas a solas. Pero por desgracia alguna Salvador no puede quedarse con su hija y se disculpa con los jefes. Ellos le comprenden y le dicen. C. El martes te vienes con tu hija. Para que firmes unos documentos para tu aumento salarial. Aparte te tenemos una sorpresa con una compañera que quiere estar contigo. Valeria. Carlos al escuchar tantas palabras agradables no se niega en nada y acepta regresar mañana con su hija. Alan por su parte y siendo no menos pendejo que Salvador. Se quede en la casa con sus jefes y su hija. Sin sospechar que ese día todo cambiaría para el. Tanto en su trabajo como en la relación sentimental con uno de sus compañeros. Recordemos que Alan es bisexual. Le gusta coger y que se lo cojan. Esa tarde después de firmar unos papeles para el “aumento salarial” que no es más que un pago que recibirá por alquilar a su hija. Pero esto el no lo sabe. Por el momento. Con engaños Alan sale de la casa rumbo a la oficina a traer unos papeles. Dejando a su hija sola en la casa con ambos viejos. Alan es muy ingenuo por no decir pendejo. Fue un error dejar su hija con esos viejos que sin duda ya tienen todo listo para pasársela bien con la deliciosa y hermosa niña. Que por su inocencia no se imagina lo que esos dos viejos harán con ella. Ellos le prometen a Alan “cuidarla” y el se va confiado. Justo cuando el llega a la oficina. Recibe un mensaje de WhatsApp de Carlos. C. Tuvimos que salir de emergencia por un negocio con un proveedor. Nos trajimos a la niña para que no se quede sola. Cuando nos desocupemos te la llevamos a la oficina. Alan lo tomó como algo normal. Y tomó los papeles que le solicitaron sus jefes y se fue a un bar a celebrar su aumento de sueldo. Mientras tanto….en la casa de Carlos. Ambos viejos están dentro de la piscina desnudos por completo. La niña también está con ellos. Ambos viejos disque le están enseñando a nadar. Pero lo que en verdad están haciendo es tocando todo el cuerpo de la niña a placer. Ambos viejos tienen sus vergas bien paradas. Y entre juegos y risas le restriegan la verga a la niña por todos los rincones del cuerpecito de Josefina. La niña tiene esa sensación de placer al sentir esas vergas duras y grandes que le rozan por todo el cuerpo. Sensación que le gusto desde la primera vez que sintió esa parte dura de un hombre en sus nalguitas en el bus con el viejo Rigo. Desde ese día le gusto lo que sentía y por eso se deja hacer. Sin imaginar por un instante que esos dos viejos van a terminar cogiéndosela. Carlos tenía una verga de 14 cms gorda y cabezona y Miguel tenía una verga delgada pero larga de casi 17 cms. Josefina era manoseada por todo su cuerpo. Dentro de la piscina se la cargaba uno luego el otro y así se la turnaban entre ambos. La niña parecía una muñequita de trapo con la que ambos viejos estaban jugando. Carlos el panzon sujeto a la niña de ambos brazitos y Miguel con ambas manos le sacó por las piernitas el biquini amarillo de la niña. La niña sólo se puso a reír. Luego Miguel la gira 90 grados y la sujeta de la cintura y Carlos le sacó por los bracitos la otra parte del traje de baño. Así fue como desnudaron a la hermosa niña de 5 años. Preparándola para su primera vez. Carlos tomó por los hombros a Josefina, Miguel a espaldas de la niña le abrió las piernas y puso su verga entre las piernitas de la niña. Miguel y Carlos estaban de pie dentro de la piscina. Los pies de Josefina lograban llegar hasta las rodillas de ambos. Y así fue como empezaron a gozarse a Josefina. Mientras Miguel le estaba restregando toda la verga por en medio de las piernas y la vulvita de la niña. Carlos le besaba los labios, el cuello, los diminutos pezoncitos que tenía la niña. Parecía que Miguel ya se la estaba cojiendo por atrás. Pero solo se estaba masturbando entre las piernotas de la niña. Después de 10 minutos se la cambiaron de posición. Ahora Carlos era quien tenía su verga entre las piernas de la niña. Y Miguel se aleja para sentarse a al borde de la piscina. M. Carlos tráeme está putita que la voy a poner a mamar rico. Carlos caminando con la niña de frente a él pareciera que la lleva ensartada de verga por el culo, así la lleva donde esta Miguel. Josefina siente un gusto enorme por lo que le están haciendo. Esa verga gorda en medio de sus piernas y rozando su vulvita la tienen encantada de placer. Lo que ella no sabía que la llevaban directo a su primera mamada de verga. 5 minutos después Josefina de 5 años la tenían desnudita mamando su primera verga y con otra entre sus piernas que se la restriegan desde atrás. Carlos de pie tiene a la niña de la cintura moviendo su verga entre las piernas de la niña. La niña está como incrustada en esa verga. Ya que no logra tocar el fondo de la piscina. Carlos la tiene como en el aire. Mientras que Miguel le sujeta su cabecita por sus cabellos mojados. Dirijiendo la felacion bucal que le hacen a la pequeña niña. Josefina tenía una pequeña parte de la verga de Miguel dentro de su boca. La mamaba muy torpemente pero para Miguel era el paraíso tenía mamando su verga a una niña hermosa de 5 años. Era la gloria y uno de sus mejores momentos. Josefina no lograba abarcar con sus manitas el grosor de la verga de Miguel ni tampoco su boquita pero a ella eso no le importaba, ella se sentía muy bien con lo que hacía pero también con lo que le hacían. La verga de Carlos la tenia en medio de sus piernitas y ese roce que hacía en su vulvita la tenían envuelta en un mar de placer. Carlos estaba de pie y Miguel sentado al borde de la piscina. Entonces a josefina la tenían en forma de L acostada y por estar en esa posición la verga de Carlos le rozaba muy exquisita las piernas y la vulvita de la niña….. Se la hacia llegar hasta el pequeño ombligo de la pequeña. La niña era frágil de peso y más por estar dentro de la piscina se le hacía más fácil a Carlos moverla hacia adelante y viceversa. La tenía sujetada de la cintura. Observaba la piel mojada de la niña. Su espalda, unas parte de las nalguitas y su cabello. Ambos viejos se estaban disfrutando a la hermosa niña que ella lo veía como un juego inocente pero ellos la veían como una mini puta que podían hacerle lo que quisieran. Estando solos en la gran casa era la oportunidad de oro para ellos. M. Como te llamas mi amor? Le pregunta Miguel a la niña. Mientras le acariciaba el cabello mojado. Josefina se saca la verga de la boca…. J. Josefina me llamó señor. Miguel observa la hermosa cara de la niña. Y como Carlos la mueve de atrás a adelante. Eso lo tiene con una excitación enorme. M. Y cuantos años tienes preciosa? La niña se vuelve a sacar la verga de la boca para poder contestar. J. 5 años señor. Miguel y Carlos quedan sorprendidos. Porque pensaron que por la estatura de la niña y lo desarrollada que estaba pensaban que tendría unos 8 o 9 años. C. Mamasita rica yo pensé que tenias como 9 años. M. Mi amor y te gusta lo que te estamos haciendo? Y de nuevo la niña se saca la verga de Miguel de la boca para contestar… J. Si, siento muy rico aquí abajo. Señalando su zona íntima. C. Te gustaría sentir más rico amorcito? J. Aja si. M. Y ya habías hecho esto antes? J. Así no. Solo David me besa aquí… Vuelve a señalar su zona intima. M. Y quien es David amor? J. El novio de mi abuela. Ambos viejos casi eyaculan de escuchar que la niña ya le estaban metiendo mano en ese cuerpito rico que tenia. C. Te gustaría que nosotros te hagamos lo mismo que David? J. Si ustedes quieren si…. Carlos y Miguel no daban crédito a lo que la niña les estaba diciendo. Prácticamente ella los estaba invitando a que le chuparan esa pequeña vulvita. M. Pero no le dirás a nadie que haremos esto contigo verdad.? J. No C. Lo prometes? M. Si cumples te daremos algunos regalos amorcito. La niña al escuchar la palabra regalos le alegraron la vida y después de regalarles una hermosa sonrisa infantil….. J. Se los prometo no decirle a nadie. M. Ok amor entonces vamos dentro de la casa a jugar a la “comidas”. Ambos viejos salen de la piscina, con la niña cargandola como a una bebe. Los tres van desnudos por completo al interior de la casa. Están a punto a darse un festín con Josefina. Mientras en la casa de la abuela, Rosario, angelina y David piensan que Josefina está con Alan. Y Alan en el bar, coqueteando con un chico que está en la barra…. Nadie de ellos se imagina que en ese preciso momento a Josefina la llevan dos viejos desnudita hacia una habitación a punto de violarla deliciosa mente…. ….. Continuará!!!!

Autor: Sombra Negra Categoría: Sexo con Maduros

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Gangbang

2021-06-14


Hola me cojieron entre 6

Autor: Manu Categoría: Sexo con Maduros

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Vergas para mí esposa

2020-12-20


Me case a los 24 años y mi esposa de 22, todo fue bien un tiempo, después en una fiesta de su trabajo, un banco, estando en el baño me enteré, por la plática de dos tipos, que ambos se habían cogido a mi esposa, recientemente, esto me impactó, pero, sin pensarlo, me excitó, era una sensación rara. Al llegar a casa, íbamos tomados y nos empezamos a besar y acariciarnos, terminamos desnudos en la cama, yo muy excitado por la idea de que mi esposa era cogida por otros, tuve un orgasmo fabuloso. La idea seguía en mi cabeza, y me excitaba, en la noche otra ves cogí con ella y me pregunto porqué estaba tan excitado, así me pones le dije, luego le pregunté que si alguna vez había cogido con otro, me dijo que no, le dije, he tenido sueños dónde coges con otros y eso me excita, es como una fantasía. Casi todos los días me la cogía, ella estaba feliz por eso, me decía, me encanta tu fantasía, ahora me coges más rico y muy seguido, si le dije, me hace feliz imaginarte compartida. A partir de entonces empezamos a fantasear en la cama, yo le preguntaba que si era mía y me decía, me compartes, con quién, preguntaba yo?, Ella me decía nombres que inventaba, un día le dije que usará nombres de hombres conocidos, entonces me decía, Tony, el vecino, o Luis mi primer exnovio, cuando llegaba a los nombres de los tipos que escuché en el baño, ella se excitaba más y Yo también, en ese momento terminaba Yo. Ella se empezó a dar cuenta de que ciertos nombres me excitaban más. Un día, estábamos cogiendo y le pedí que me dijera cuando había cogido por primera vez, me dijo, cuando tenía 12 años con un tío, luego le pregunté cuando había Sido la última que no fuera yo, me tomó la cabeza y me dijo al oído, la semana pasada que te fuiste de viaje, eso me puso a cien y terminé deliciosamente. Empecé a pedirle , al momento de estar cogiendo, que lo hiciera con alguien, que quería algo real, y me dijo que si estaba seguro, le dije que si, ok, me dijo, voy a coger con mi jefe, le voy a dar las nalgas y el culo. Yo salgo de viaje cada mes, una semana, cuando regresé, la busqué para coger y cuando estábamos en el acto, le pregunté si ya había cogido, me dijo, si, me compartiste con mi jefe, es verdad?, Si, me dijo, tengo fotos, y sí, me las mostró y así era, mi esposa penetrada por su jefe en nuestra cama. Desde entonces lo hemos hecho muchas veces, solo me puso una condición, ella los elige, siempre son mayores de 60 años. Le pregunté una vez el porqué de eso y me confesó que su primera vez fue con un tío ya grande, cuando tenía 12 años y hasta que se casó conmigo fué su única verga, que tenía muy buenos recuerdos y por eso le gustaban mayores de 60. Ahora tenemos yo 62 y ella 59, lo hemos seguido haciendo, siempre con mayores, ya es difícil hallar mayores para coger, el otro día se quedó en casa un sobrino de 16 años, nosotros seguimos teniendo sexo, y me excitó imaginar que su sobrino se la coja, mi esposa aún tiene buen cuerpo, así que le pedí que empezará a exhibirse delante de él, se pone batas transparentes, se le acerca, le pide que le ponga crema, deja su ropa interior usada dónde él la vea, se nota que el muchacho se excita mucho, está en la edad. Este sobrino seguido viene a quedarse con nosotros, claro, a ver a la tia. Ayer le pedí que, cuando el recién estuviera en su cuarto, a oscuras, ella entrara desnuda, cómo buscando algo e hiciera ruido para que la viera. Eso me excita mucho, ahora cogerá con menores..... continuará

Autor: Pinofio Categoría: Sexo con Maduros

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Sarah y Julie

2020-07-26


Clásico desafío al hipnotizador en reunión de amigos. Recuerdo la noche de sábado en que Sarah y Julie estaban en mi casa. -¿Qué os apetece hacer? -Dijo la guapa rubia, Sarah. -no sé, lo que vosotras digáis. -contesté. mientras intentábamos decidir algo, divagamos hablando de otros temas. -El otro dia vi en youtube un supuesto video de hipnosis. -Comentó Julie. -¿Cómo puede creer la gente en esas cosas? -¿hipnotizaban a alguien? -preguntó Sarah interesada. -sí, a una chica joven, diría que adolescente. la hicieron comer cebollas crudas a bocados... eran falsas, obviamente; se suponía que le gustaban mucho y le sabían a naranjas. también la pusieron tiesa entre dos sillas sin caerse al suelo, y otras tonterías tipo su mano subiendo sola sin poderla controlarla, o ponerse a cuatro pantas respondiendo \"sí, amo\" sin poder resistirse cuando la llamaban diciendo \"ven, mascota\". luego podía ponerse en pie, pero no podía evitar hacer eso... -supuestamente. -terminó Sarah por ella. Julie asintió. -me parecen chorradas. -concluyó. vi la oportunidad que se me ofrecía y me froté mentalmente las manos. -pues yo he practicado algo de hipnosis en el pasado para relajar a una novia que tuve -comenté-, por lo que a mí respecta es muy real... -¡ni de broma! -me contestó Julie. -¿en serio? -me preguntó Sarah más interesada. -así es. nunca probé cosas como la catalepsia entre dos sillas o el cambio de sabores y todos esos trucos baratos. probé la parte más terapéutica, ayudar contra la ansiedad. era una chica un poco neurótica y se preocupaba por todo. -eso tiene la misma utilidad que ponerle música relajante y ayudarla a meditar. -me replicó la morena. -con imágenes mentales como describirle una playa con sus ojos cerrados. -así es exactamente como empieza, sí. ¿has practicado meditación? -bueno, sí... algunas veces me pongo videos así en youtube. -¿consigues poner la mente en blanco y dejarte llevar? -...no sé. quizá. me relaja mucho, eso sí es verdad. -pues ahí lo tienes. -eso no es hipnotizar. no me controlan ni nada de eso. vi el típico miedo a ceder el control... algo muy sensato, por cierto. -la hipnosis comienza por inducción hipnótica, que es básicamente meditación. después quien te guía te da instrucciones que son parte de la hipnosis... -eso sería si fuese real. -...aunque la parte divertida es la de los experimentos como lo que viste en youtube, algo que yo no probé con mi ex... me quedé con las ganas. pero mis instrucciones eran del tipo relajarse rápidamente cuando se sujete la muñeca en símbolo de contener sus pensamientos negativos, o sujetarse la mano para detener todos sus pensamientos y quedarse en blanco cuando le cueste parar, recitando un mantra repetitivo. -¿un mantra? -preguntó la rubia. -palabras que repetir todo el rato, como si fuera un conjuro o una oración religiosa, que tienen un efecto asociado; en este caso \"mente en blanco, los pensamientos se van\". -mente en blanco, los pensamientos se van. -dijo Sarah. -Julie, ¿qué te parece si hacemos meditación? podría ayudarte a olvidarte de tu ex... -la hipnosis no existe. -se cruzó de brazos terca como una mula. -estoy hablando de meditación. la parte terapéutica. a mi ex le fue muy bien. la estudiante de enfermería se lo pensó. -me parece muy interesante. -intervino Sarah. -me gustaría verlo. ¡di que sí, porfa! Julie sonrió. -luego necesitare un café. o dormir en tu sofá. me voy a caer de sueño... si no me quedo frita meditando. -sin problema. -ya tenía lista la banda sonora relajante en mi teléfono y lo puse a sonar sobre la mesa. -ya sabes, ponte cómoda, cierra los ojos, y respira hondo. -vale... -estaba en un sillón cómodo y sólo pegó la espalda y la nuca al respaldo. entonces tiré del mecanismo que levantaba el apoyo de los pies y empujé ligeramente el sillón por arriba para inclinarla. -oye, esto es cómodo de verdad, eh... -sí. -sonreí. -respira hondo... -lo hizo. -más lentamente... y a partir de ahora cuenta mentalmente hasta 5 con cada inspiración... eso es... y hasta 10 con cada espiración... muy bien... la música y la respiración hicieron su trabajo rápidamente. además la música tenía codificadas ondas theta de 4 hz por lo que se relajó más fácilmente. la guié a través de una bucólica isla desierta para explorar, una playa agradable de pisar descalza, sintiendo el sol en toda su piel junto a la brisa húmeda del mar -por lo que estaba desnuda-, sintiendo su melena negra ondear y adentrándose en la selva, más profundo con cada paso. la arena caliente y seca se convertía poco a poco en tierra fresca y blanda, y oía las gaviotas graznando cada vez más lejos, sonaban más débiles hasta que solo la envolvía el sonido de la selva. -entonces pasé al siguiente audio, sonidos relajantes del bosque. Sarah miraba encandilada. sus ojos brillaban. la cara de su amiga mostraba una expresión calmada y feliz, plácida. yo sabía que como estaba \"entrenada\" en la meditación sería fácil ponerla en trance, y así había sido. entonces me dispuse a profundizar. se adentró más profundo en una cueva, y cuanto más se adentraba más relajada estaba, más se dejaba llevar, y los únicos pensamientos que pasaban por su mente eran \"me siento bien, quiero más, más profundo\". se adentró varios minutos en la cueva hasta salir por el otro lado y se encontró en un hermoso jardín: oía los pájaros trinar, y olía las flores. se sentía libre, liberada de sus cargas, libre de sus preocupaciones, libre de estrés. cada paso en el jardín la liberaba más de todos los pensamientos negativos, y su mantra pronto fue \"libre de pensamientos, me dejo llevar, soy feliz\". lo repetía con cada ciclo de inspiración y espiración, que era cuando yo chasqueaba los dedos. así que muy pronto asoció en su mente que yo chasqueara los dedos con dejar la mente en blanco, y así se lo dije: -cada chasquido de mis dedos te ayuda a dejar la mente en blanco, libre de pensamientos, dejándote llevar, feliz. -poco después tripliqué la frecuencia: chasqueé rítmicamente con cada inspiración y con cada espiración, la cual duraba el doble. -con cada chasquido estás mucho más profundo, mucho más relajada... totalmente liberada... podrás hacer lo que quieras... podrás dejarte llevar por cada instrucción que te de... libre de ser feliz siguiendo mis instrucciones... y quieres ser feliz... -chasquido. chasquido. chasquido. -quieres seguir mis instrucciones. -chasquido. chasquido. chasquido. -tus pensamientos se van, dejándote libre y feliz. -chasquido. -siguiendo mis instrucciones. -chasquido. -consigues que tu mente quede en blanco -chasquido- con cada palabra que digo... con.. cada... palabra... y con cada chasquido -chasquido. noté que Sarah tenía los pezones duros observando cómo dominaba a su amiga. -a partir de ahora siempre que yo chasquee los dedos y te diga \"cierra los ojos en la playa\" volverás a la playa, respirarás profundamente y pasearás por la arena. -chasquido. me esperé a que lo asimilara. lo probé: -cierra los ojos en la playa. -chasquido. -paseas por la playa de nuevo, totalmente relajada... sintiendo la arena bajo tus pies... la brisa por todo tu cuerpo... la caricia del sol por toda tu piel... calentándote... la brisa acariciando suavemente tus partes sensibles... es natural que se te pongan los pezones duros... paseando, relajada, en blanco, dejándote llevar... feliz. más profundo con cada paso. cada respiración te relaja más... y más. y cada momento en la playa te calienta más... y las caricias te ponen más duros los pezones. te sientes libre y feliz. libre de preocupaciones. libre de pensamientos... mente en blanco. quieres más. y más profundo. tardaron en reaccionar pero ahí estaban sus pezones marcados sobre su camiseta verde y blanca. no llevaba sujetador porque sus tetas no eran enormes y no era ropa ceñida, pero sus tetas eran de las levantadas y respingonas... y ahora con pezones que podrían cortar cristal. -ves a lo lejos una mujer igual que tú, tendida en la arena... se siente exactamente igual que tú... relajada y feliz... en blanco... dejándose acariciar por el sol... y por la brisa... sus pezones están tan duros como los tuyos... y su clítoris más duro aún. así es. clítoris duro. tan relajada y tan caliente... tan feliz y sin preocupaciones... en blanco y los pensamientos se van... ella quiere seguir instrucciones y ser feliz y dejarse llevar... igual que tú. -chasquido. ella se siente tan caliente... tan sexualmente ardiente... tan excitada... -chasquido. -ella se siente tan relajada... os sentís en paz, felices, relajadas. -chasquido. -las dos os sentís exactamente igual. -chasquido. -os encanta sentiros así de bien. -chasquido. -cierra los ojos en la playa. -chasquido. -paseando, más relajada a cada paso... -chasquido. -los pensamientos se van. -chasquido. -en blanco, te sientes igual que la chica que es como tú. -chasquido. -tan húmedas en la playa. tan calientes en la playa. -chasquido. -os sentís más excitadas a cada segundo... -chasquido. -deseando seguir instrucciones y dejaros llevar. -chasquido. siempre que estéis en esta playa os sentiréis igual. -chasquido. cierra los ojos en la playa. -chasquido. te sientes exactamente igual que la chica que es como tú. -chasquido. -cierra los ojos en la playa. -chasquido. -cada segundo en esta playa es más relajante... los pensamientos se van... mente en blanco... cada segundo en esta playa es más excitante... -chasquido. -clítoris duro. ella se siente húmeda y caliente, así que tú también. -chasquido. -ella siempre está en esta playa, así que siempre te sentirás igual que ella. -chasquido. -esta playa es relajante, deja la mente en blanco y os excita. -chasquido. así que queréis obedecer instrucciones libremente, y os sentiréis mejor al hacerlo porque queréis más, y más profundo. -chasquido. -más y más profundo. las dos sentís siempre lo mismo. -chasquido. -si apareciera el amante de esa chica ella obedecería cualquier instrucción que le diera. -chasquido. -desea obedecer más y más profundo. -chasquido. -desea sentir la polla de su amante más y más profundo en su coño. así es. más y más profundo. obedecer más y más profundo. disfrutar húmeda y caliente... con la mente en blanco los pensamientos se van... sintiéndose libre... libre de preocupaciones... libre de obedecer mis instrucciones como hasta ahora... sintiéndose aún mejor cada vez que me obedece... excitándose aún más cada vez que me obedezca... -chasquido. -quiere mi polla más polla más y más profundo... -chasquido. a estas alturas Sarah babeaba. no solo estaba sumamente cachonda, sino que sus ojos vidriosos me indicaban que estaba al menos en trance ligero, empatizando con Julie y quizá afectándole mis instrucciones a mitad de fuerza... y ese era mi intención desde el principio. me levanté y caminé hacia la rubia poco a poco mientras Julie lo asimilaba todo. -el nombre de la chica que hay contigo en la playa y todavía tiene los ojos abiertos es Sarah. pero los va a cerrar cuando cuente hasta tres. -entonces me giré hacia Sarah y la miré a los ojos. sin dejarla reaccionar dirigí mi palma a sus ojos mientras decía: -uno, dos, tres. -dije tres a la vez que le tapé los ojos. -cierra los ojos en la playa. -chasquido. -relájate más y duerme... -la empujé suavemente sujetando su cara hacia el respaldo de su sillón. -duerme... más profundo... más relajada... respira hondo... comprobé que las dos reaccionaron al unísono haciendo más profundas sus respiraciones. todo el tiempo Sarah había visto mi gran erección. entre ella y yo había cierta tensión sexual pero tenía novio. claro que verme el paquete apretado y marcado la aumentaba... y todo ese trance doble estaba calculado para ponerlas a ambas super cachondas. como efecto secundario a mí también. me dispuse a continuar sabiendo que ambas pensarían que me dirigía directamente a ellas. -a partir de ahora siempre que yo chasquee los dedos y te diga \"cierra los ojos en la playa\" volverás a la playa, respirarás profundamente y pasearás por la arena. -chasquido. me esperé a que Sarah lo asimilara. -tan húmeda y caliente... Julie sintiendo exactamente lo mismo que Sarah... tan relajadas... en blanco... tan excitadas... libres de pensamientos... libres de obeder mis instrucciones... queréis más... y más profundo... -chasquido. cuando cuente hasta tres diréis vuestro mantra en voz alta... y eso os hará estar aún más relajadas... siguiendo mis instrucciones os sentiréis aún más excitadas... queréis más... vuestro mantra es: \"soy feliz con la mente en blanco, libre de pensamientos, obedeciendo instrucciones.\" decir eso os excita y os relaja. uno, dos, tres -chasquido. tuvieron distinto tiempo de respuesta. Sarah contestó de inmediato porque su trance era menos profundo: -soy feliz con la mente en blanco, libre de pensamientos, obedeciendo instrucciones. -decirlo te relaja y te excita. -mmm... -Julie reaccionó a esas palabras con un gemido. el efecto espejo se anticipó a su propia reaccion, fue más fuerte que en Sarah y en esa ocasión incluso reaccionó antes que el cuerpo de Sarah, que no llegó a gemir. -soy feliz... -atinó a decir con esfuerzo como en sueños. -mente en blanco... excitada... -lo dijo mal- obedeciendo... -así es, excitada obedeciéndome y quieres más, más profundo, más excitada cada vez que me obedezcas. -mmmhh -esta vez gimió Sarah. me di cuenta de que era una frase compleja. debía ir más poco a poco. decid vuestro mantra -chasquido. -soy feliz con la mente en blanco, libre de pensamientos, obedeciendo instrucciones. -feliz... en blanco... excitada... quiero obedecerte. aquello me sorprendió: no sólo Julie había transformado sin querer su mantra, sino que se intercambiaron gemidos la una a la otra al reaccionar por el modo espejo. -hah... -haaaah... -mmm... -mmmmmh! -aaaaah... -aaaaaah! -las interrumpí porque no quería que hiperventilaran. -escuchadme con atención: en este estado de paz mental, relajadas y en blanco, sólo podéis oir mi voz, mis instrucciones. -mmmmhhh... -su último gemido se apagó lentamente. -a partir de ahora siempre que yo chasquee los dedos y te diga \"entras en el bosque relajada\", con tus ojos cerrados estarás mucho más profundamente relajada que en la playa, pensando en tu mantra: \"me siento bien, quiero más, más profundo\". -chasquido. esperé a que ambas lo asimilaran. -esta meditación especial es mucho mejor que la hipnosis porque es real y mucho más agradable. os sentís muy bien al obedecer todas mis instrucciones, es muy relajante y libera vuestra mente de pensamientos haciéndoos sentir muy bien. respirad hondo. -lo hicieron. -ahora voy a contar desde 10 hasta 0, y con cada paso que deis en la selva estaréis mucho más relajadas... mucho más profundo en este estado mental tan agradable... 10. estás más relajada. -acompasé cada número con cada espiración profunda. 9. más profundo. 8. tu amiga quiere mi polla muy profundo en su coño. -efecto espejo. ambas gimieron. 7. cada chasquido de mis dedos te ayuda a dejar la mente en blanco, libre de pensamientos, dejándote llevar, feliz. 6. cuanto más relajada más te gusta obedecer mis instrucciones. 5. cuanto más me obedeces más te excitas. 4. con cada chasquido estás mucho más profundo, mucho más relajada... totalmente liberada... podrás hacer lo que quieras... podrás dejarte llevar por cada instrucción que te de... y disfrutarás al máximo obedeciéndome... -esta vez duró tres respiraciones. 3- eres libre de ser feliz siguiendo mis instrucciones... y quieres ser feliz... -chasquido. -así que me quieres obedecer. -chasquido. mente en blanco. chasquido. -quieres seguir mis instrucciones. -chasquido. chasquido. chasquido. -tus pensamientos se van, dejándote libre y feliz. -chasquido. -siguiendo mis instrucciones. -chasquido. -consigues que tu mente quede en blanco -chasquido- con cada palabra que digo... con.. cada... palabra... y con cada chasquido -chasquido. esta vez pasó un minuto. 2- volverás a este estado mental cada vez que yo chasquee los dedos y te diga \"entras en el bosque relajada\", con tus ojos cerrados estarás mucho más profundamente relajada que en la playa... mucho más profundo... más profundo que ahora... pensando en tu mantra: \"me siento bien, quiero más, más profundo\". -chasquido. -con la mente en blanco, más excitada cuanto más me obedezcas, libre de obedecerme y ser feliz. -chasquido. quieres más... más profundo... quieres mi polla muy profundo en tu coño. -chasquido. las dos gimieron: \"¡mmmmmh!\" -quieres obedecer todas mis instrucciones... y cuanto más me obedezcas más disfrutarás. -chasquido. -sobre todo cuando te ordene meterte mi polla muy profundo en tu coño. -chasquido. \"¡MMMMMMMMMHHH!\" 1- es muy bueno para tí obedecer todas mis instrucciones, y la terapia sexual libera de todo el estrés y pensamientos negativos. esta terapia de meditación especial es muy valiosa para tí, y no querrás contárselo a nadie: así que es un secreto entre nosotros dos. yo te guardaré el secreto. podrás disfrutar de obedecerme -chasquido. -oí un leve pero largo gemido de Sarah y pensé que ella era bastante sumisa. -podrás disfrutar de mi polla muy profundo en tu coño. -¡MMMMHH! -¡HAAAAAAH! -he contado desde diez hasta uno. cuando llegue a 0 daré nombre a ese estado mental el doble de profundo: 0 -el doble de profundo ahora... porque este estado sí es verdadera hipnosis real y auténtica. -chasquido. así es, ahora sí que estás hipnotizada de verdad. -chasquido. -yo soy tu hipnotizador, y te excita tanto obedecer mis instrucciones que cuando estés hipnotizada me llamarás \"amo\". -chasquido. te voy a dar una instrucción que vas a obedecer: llámame amo ahora. -amo -amo -mmmmmh! -el cuerpo de Julie seguía reaccionando antes. reaccionaba mejor a la hipnosis por su entrenamiento previo. -mmmmmmmmm... -el gemido de Sarah, la sumisa, fue muy largo y se perdió entre murmullos. tenía una camiseta negra y una minifalda a cuadros blancos y negros. me incliné y vi cómo sus muslos estaban empapados de flujos vaginales. -si quisiera podría llevarte a la cueva hipnótica y ponerte en un trance 10 veces más profundo. -esperé a que lo asimilaran. y después el jardín hipnótico te hipnotizará 10 veces mas profundo. -esperé de nuevo. -de ahora en adelante siempre que yo chasquee los dedos y te diga \"cueva hipnótica ya\" estarás muy profundo, mucho más profundo en el trance hipnótico que ahora, 10 veces más profundo: cueva hipnótica ya. -chasquido. -10 veces más profundo. y más profundo. y más... y a cada paso que das, más profundo en la cueva hipnótica... los pensamientos quedaron fuera de la cueva, mente en blanco, vacía de pensamientos. tu mantra en la cueva es \"los pensamientos quedaron atrás, liberada de pensamientos, mi cuerpo sólo obedece libremente.\" -chasquido. ahora di en voz alta tu mantra: -sin pensamientos... mi cuerpo sólo obedece. -balbuceó Julie. Sarah no respondió. quizá estaba en trance demasiado profundo. -Sarah, tu mantra en la cueva es \"sin pensamientos mi cuerpo sólo obedece.\" -pensé que quizá no podía pensar con suficiente claridad en ese estado a diferencia de su amiga. -ahora obedece y di tu mantra, Sarah: -sin pensamientos mi cuerpo obedece. -sin pensamientos tu cuerpo sólo obedece mis instrucciones. dilo. -sin pensamientos mi cuerpo sólo obedece... tus instrucciones... amo. -me sorprendió y agradó que lo añadiera... y entonces ella gimió de nuevo. -mmmmmmmhhhh... -le ponía muy cachonda ser mi esclava sexual, al parecer. me agaché y vi bajo su minifalda un resquicio de sus bragas blancas empapadas. -en este estado mental en el que estás, verdadero trance hipnótico... cualquier orden que se te de será como tus propios pensamientos. como tus propias decisiones. si te digo que te sientes excitada y quieres chuparme la polla, te sientes excitada de verdad... y piensas que te sientes excitada... y decides que quieres chuparme la polla. -chasquido. esperé a que lo procesaran. -en este estado de trance hipnótico estás totalmente abierta a cualquier cosa que te digan. -chasquido. y esperé. -si yo quisiera podría chasquear los dedos y ponerte en trance en la playa... en cualquier momento y lugar... haciéndote sentir así: relajada, en blanco, húmeda y caliente, con pezones y clítoris duros, deseando la polla de tu amo muy profundo en tu coño... -chasquido. gemidos. -si tu amo quisiera podría ponerte en trance en cualquier momento y lugar, ponerte más excitada de lo que estás ahora, y obedecerás cualquier instrucción que te de... incluido meterte mi polla muy profundo en tu coño... -gemidos. -la polla del amo hipnotizador es muy especial: muy excitante y bonita... húmeda y jugosa... muy sabrosa... es un placer saborearla... es muy excitante chupar la polla de tu amo... -chasquido. -te encantará chupar la polla de tu amo cuando te lo ordene. -chasquido. -noté que Julie se movía incómoda. ya nos había dicho que no le gustaba hacer sexo oral, y que olía mal la entrepierna de su ex y único con el que lo intentó. -y el buen olor de mi polla te encantará. su olor es muy bueno. huele muy bien y es muy excitante. -Julie pareció algo menos tensa, dentro del matiz que era su intranquilidad en su semblante relajado. -pero el delicioso sabor de mi semen es especial: está riquísimo, es dulce y muy excitante. -creí ver algo de desconcierto y un atisbo de levantar una ceja en la cara de la morena. -saborear mi semen es lo mejor de chuparme la polla. -chasquido. -y cuanto más hagas disfrutar al amo más disfrutarás tú. -chasquido. mente en blanco, libre de pensamientos, tu cuerpo sólo obedece mis instrucciones, húmeda y caliente, excitada y deseando probar el sabor de mi polla -chasquido. -mmmh. -Sarah gimió. a ella sí le gustaba el sexo oral. -y también quieres probar mi delicioso semen. -chasquido. -Sarah se relamió sus labios, y se los mordisqueó de anticipación. entonces se me ocurrió una mejora: -Sarah, a partir de ahora el sexo oral te gustará el triple. eso es. 3 veces más excitada solo de pensar en chupar pollas como la de tu amo. -AAAAAAAhhhhhmmmnh... -frotó sus muslos y se movió un poco en su postura reclinada en su sillón. -Julie, sientes exactamente lo mismo que Sarah... eso es... y ella acaba de gemir por excitarse 3 veces más que antes pensando en chupar la polla de tu amo... y ahora las dos os excitáis 3 veces más de pensar en mi dulce semen llenando vuestra boca consiguiendo que me corra... eso es... Sarah el triple de excitada... así que tú también, Julie... sí... así que ahora tú te excitas el triple, Sarah, porque Julie está 3 veces más excitada imaginando cómo me corro en su boca con una mamada... esperé y dejé que la lógica del espejo hiciera su trabajo. había un límite pero subjetivamente era una reacción en cadena de excitación y deseo que llegó muy profundo en sus mentes. eso provocó un largo coro de jadeos y gemidos. -esta excitación y deseo por mi polla, por chupármela, por hacer que me corra en vuestra boca, ha quedado grabada profundamente en vuestra mente. eso es, vuestro cerebro está reprogramado con este fuerte deseo y excitación por el sexo oral, por la polla de tu amo, por conseguir que me corra en tu boca... se ha grabado en tu cerebro el deseo por saborear mi delicioso semen, tragarlo mientras me sigo corriendo por haber conseguido hacerme una mamada fantástica... todo esto se ha grabado muy profundo en tu subconsciente... y en el de ella... que siente exactamente lo mismo que tú... y un deseo aún mucho más profundo de obedecer todas mis instrucciones. chasquido. -como haría una buena sirvienta hipnotizada obedeciendo a su amo, que soy yo... pero es mucho más excitante que el amo llame a sus sirvientas esclavas sexuales. -chasquido. -el doble de excitadas ahora, esclavas sexuales. -chasquido. gimieron de nuevo. -ser mis esclavas os pone a cien. las dos gimieron y se retorcieron, pero sobre todo Sarah. -Sarah se retuerce de excitación y deseo por ser mi esclava sexual... así que tú también, Julie. ahora que vuestro cerebro ha sido profundamente reprogramado con mi hipnosis real y verdadera, voy a despertaros contando hasta 10. no recordaréis nada de la meditación ni la hipnosis. -chasquido. -mente en blanco. sin pensamientos. paseando por la playa ahora... esta vez vestidas. -les describí la ropa que llevaban. -cuando despertéis ignoraréis subconscientemente lo húmedas que estáis y pensaréis que sólo es sudor. no le daréis importancia. -esperé a que lo asimilaran. -y de ahora en adelante cuando yo chasquee los dedos y os de una orden... obedeceréis con la mente en blanco... libres de pensamientos... libres de dudas... obediencia libre de sirvienta sexual que os hará sentir muy bien... relajadas... felices... en blanco. 1... poco a poco vais a ir saliendo del trance hipnótico verdadero. 2... no recordaréis nada, sólo os habéis dormido con la meditación. 3... poco a poco oís más claramente la música. 4... os despertaréis sintiéndooos muy bien, felices y relajadas... 5... pero vuestro cerebro ha sido reprogramado. hay instrucciones grabadas muy profundo... esperé para que las recordaran. 6... poco a poco os llenáis de energía. 7... estáis dormidas en sillones de mi casa 8... poco a poco os váis despertando 9... Julie y Sarah... os habéis dormido... ¿es que tengo que contar hasta 10 para despertaros? 10, despertad. tardaron un poco en reaccionar pero se espabilaron y parpadearon. -guau. -dijo Sarah. -me siento como nunca. -yo... también. me siento... ¡genial! -respondió Julie. -¡gracias, am...! -se interrumpió y quedó desconcertada. -uh... gracias. -se preguntó sólo por un momento por qué me iba a llamar amo, y el pensamiento se fue. lo sustituyó otro: -oye... córtate, ¿no? -¿qué? -tienes una erección descomunal. -se tapó la cara avergonzada pero me miró el paquete por la rendija entre sus dedos. yo me reí. -así que te ha gustado mi meditación especial. -bueno... me he quedado dormida. pero sí, ha estado bien... creo. -miró la hora. -¡Oh, dios mio! ¡qué tarde es! lo siento pero me voy a ir ya. mañana es lunes y pasó la hora de cenar fuera. comeré leche con cereales en mi casa y... -pero antes de irte -chasquido. -chúpame la polla hasta correrme en tu boca -chasquido. -y sigue chupando mientras me corro y te lo tragas. Julie soltó el bolso lentamente. sus ojos estaban un poco idos. claramente estaba en trance. -sí... amo. -no me esperaba esa respuesta de ella. -Sarah se tapó la boca impresionada y vio cómo Julie se arrodillaba ante mí y sacaba mi dura polla de mis pantalones y calzoncillos boxer y la contemplaba boquiabierta como algo maravilloso. y lentamente, con delicadeza, se la llevó a sus labios y se la introdujo poco a poco. la envolvió con sus labios, subió y bajó la piel del prepucio con ellos, lamió el tronco, chupó el glande... -¡oh dios mío! -exclamó la rubia. -¡ella lo está haciendo! ¡no puedo creer que haya funcionado! ¡esto es tan jodidamente excitante! -MMMMPPH! -gimió Julie con mi polla en su boca. que Sarah se excitara la hacía excitarse aún más. aceleró el ritmo. -te dije que podía hipnotizarla. me debes 5 pavos. -sí, claro... ¡oh, guau! ¡mírala haciendo un garganta profunda! no me imaginaba que ella tuviera dentro esa pasión. ¡Ella es como una puta cachonda! -¡GGGGHHMMMPF! -gimió, se la sacó y sorbió mucha saliva. -*slurp* -oooh... -gemí. -cuidado con lo que dices cerca de ella ahora mismo, eh. Julie es MUY sugestionable en este estado. la acabas de convertir en una puta cachonda. -espera, ¿quieres decir que ella puede oirme? ¿ella hará cualquier cosa que le diga? -como si tus palabras fueran sus propios pensamientos. está totalmente abierta a todo lo que le digas. -¿de verdad? julia, ¿cariño? tú de verdad quieres tenernos a él y a mí en un trío. no puedes pensar en nada más. sólo pensarlo hace que pongas demasiado cachonda como para poder pensar. -la reacción de Julie fue exagerada. más que gemir lloriqueó de puro calentón con su boca tapada, luego gimió... y luego tragó mucha saliva, sorbiendo de nuevo. en ningún momento sacó mi polla de su boca. en lugar de eso me hizo otra garganta profunda, y esta vez agarrando mi culo con una mano, y acariciandome mis huevos con la otra. tuve un espasmo de placer y casi me corro otra vez, pero conseguí aguantar. -no estoy seguro de que sea buena idea... -le dije a Sarah, que no estaba en trance. -¿estás segura de que quieres...? ¡Ohhh! ¡GUAU! Julie había metido el turbo y me hacía una mamada a toda velocidad combinada con una paja girando un cuarto de círculo a cada lado con cada bajada. a la vez me lamía el contorno del glande dentro de su boca. me estremecí y cerré los ojos. entonces Sarah siguió aprovechando la interrupción para que no la contradijera: -de hecho Julie, tú siempre habías querido hacer un trío con nosotros. es sólo que nunca habías tenido el valor hasta ahora. Julie no contestó ni gimió, sólo paró justo antes de que me corriera apretando la base de mi polla y sin sacar el glande de su boca. quería hacer que durara más el \"tormento\". -¿lo has entendido? -preguntó Sarah. -Mmmmh. -contestó con mi polla en la boca mientras comenzaba lentamente a bajar mi prepucio con los labios de nuevo, con delicadeza, para que no me sorprendiera el orgasmo. me acariciaba con otra mano los huevos, y con la otra los muslos a veces, o me agarraba el culo. -bien, entonces deberíamos al menos... um... ¿Julie? no vas a recordar nada de haber sido hipnotizada ni obedecer instrucciones. todo esto es totalmente normal para tí, y ha sido tu idea. también hacer un trío. Sarah se asombró de nuevo. -¿puedes hacer que ella se olvide? ¿estás seguro de que eso funcionará? -siempre me ha funcionado. -eso es tan jodidamente morboso... ¡espera un momento! ¿alguna vez me lo has hecho a mí? -uhhhh... mi corrida fue espectacular, y Julie siguió mamando y acariciando los huevos como si me ordeñara, exprimiéndome hasta la última gota, sin parar de chupar ni sacársela, tragándoselo todo. y luego siguió y siguió hasta que le pedí que parara. estaba temblando, estremeciéndome. había evitado la pregunta de Sarah pareciendo demasiado ocupado con el climax, pero se preparaba para insistir. realmente había hipnotizado a Sarah en 3 ocasiones anteriores, aunque la primera casi ni contaba por lo que costó ponerla en trance. la segunda profundicé más y sirvió sobre todo para que pudiera caer en trance más fácilmente en el futuro, por ejemplo haciendo que la música relajante que puse a Julie fuera hipnótica para Sarah. la tercera fue cuando comencé a hacer cosas avanzadas con su mente... y cuando me la follé tras confesarme bajo hipnosis que la química entre los dos era muy real y que incluso se masturbaba a veces pensando en mí. lamentablemente tenía novio. como era un cabrón a ella casi le daba igual que no la tratara bien. parecía ser justo esa la razón por la que ella le seguía detrás. la tercera vez también la hice olvidar que la hipnoticé, pero seguíamos hablando del tema. y fue entonces cuando aposté con ella que podría hipnotizar a Julie para que me la chupara. lo que no me esperaba es que de repente Sarah cogiera al toro por los cuernos y quisiera ponerle los cuernos a su novio conscientemente, y además haciendo un trío. ayudé a Julie a ponerse en pie y le di agua. -estaba muy rico. -dijo con voz soñolienta. se refería a mi semen. era la versión mejorada de que una cebolla cruda supiera a naranja. -me alegro de que te haya gustado. -por favor déjame chupártela más veces. -sus ojos eran suplicantes. -será un placer. -le acaricié la cabeza. mi polla colgaba fláccida, húmeda, brillante... jugosa. no se me escapó la mirada de lujuria con la que Sarah la miró, ni cómo se relamió sus labios. cabe añadir que mi pene es del tipo que estando flaccido mide un porcentaje considerable de su tamaño erecto, por lo que incita bastante a la imaginación. -no me has contestado antes... -dijo Sarah mirando fijamente mi entrepierna. casi parecía que estuviera entrando en trance con mi rabo bamboleándose como un péndulo. -Julie siempre ha querido hacer un trío con nosotros y ahora tiene el valor para pedírnoslo, y ha sido completamente idea suya chupármela y que follemos los tres. la chica morena seguía en trance, así que reafirmé las sugestiones anteriores. -por favor, ¡hagamos un trío! -juntó sus manos casi como si rezara para pedírnoslo. le sonreí y le acaricié la mejilla. -por mí vale. ¿qué dices tú, Sarah? ¿quieres hacer lo que ha sido únicamente idea de Julie? la voluntad de la rubia estaba dividida entre la lujuria y la preocupación. -contesta a mi pregunta. -si te sientes bien conmigo y haciendo todo esto, lo demás no importa. y tú le has dicho cosas a nuestra amiga. -sabía que ella había pillado anteriormente las indirectas pero se hacía la tonta. -eso es un sí. -se enfadó un poco. -tú también eres un cabrón. -suspiró. después se quitó la ropa allí mismo dando luz verde a julie, y esta la cogioó de la mano y la llevó a mi dormitorio. dejé que Julie tomara la iniciativa con la sumisa mientras yo me recuperaba viendo el espectáculo. Sarah me perdonó rápidamente. después de todo le gustaba que los hombres la dominaran. y descubrió que tenía un nuevo fetiche... la capacidad de las mujeres de tener muchos orgasmos en poco tiempo me dio envidia aquella noche mientras las veía dándose amor la una a la otra mientras yo me recuperaba. sólo había podido correrme 3 veces más, una en cada coño y otra en la boca de Sarah. ella no estaba hipnotizada pero le puso tanta pasión como Julie por el efecto espejo y otras sugestiones previas. sin embargo el efecto del sabor de mi polla y mi semen fueron más débiles. aun así... -esto es increible. -dijo sacándose mi polla tras terminar el último trago. -¡realmente ha cambiado el sabor! -me lo esperaba mucho mejor, pero no está mal. antes no me gustaba y siempre lo escupía. con otros hombres, quiero decir. -noté que habló en plural. al contrario que Julie ella había tenido muchas parejas sexuales. -pero el tuyo está... casi bueno. no me importa tragármelo si eso te gusta. -me sonrió y la besé. -tu novio es un gilipollas. corta con él. -¿es una orden? -su mirada era desafiante y juguetona. le sostuve la mirada y le sonreí. -es una orden, esclava. -¡AAAAaahhh! -se dejó caer estirada en la cama. babeaba. de repente Julie puso su cabeza entre sus muslos y le comió el coño por primera vez. ahí fue cuando me retiré estratégicamente para reponer fuerzas. lamentablemente 4 veces fue demasiado y me quedé con las ganas... ...hasta la mañana siguiente. me desperté con Julie chupándome la polla. recordé la expresión \"no hay mejor mamada que un despertador\". despertarte con la erección nocturna y que ya la tengas metida en una boca hasta que te corras. doy fé de ello. -aahhhh... la que decía que no le gustaba el sexo oral. -bromeé feliz cuando terminé de correrme en su boca directo a su estómago hasta la última gota. Julie subió bajo la sábana y me besó en la mejilla. -¿te ha gustado? -mucho. gracias. -tras una noche de descanso y sueño, Julie era plenamente consciente de sus actos y no estaba en trance alguno. -anoche fue algo mágico. -me dijo. -lo había deseado durante tanto tiempo... al pensar que eso probablemente no era cierto me di cuenta de que Sarah no estaba. -sonó el despertador de su móvil y se fue para no llegar tarde al trabajo. yo puedo faltar a clase por hoy. dormías como un tronco y pensé en despertarte de una forma agradable... la besé en los labios. la acaricié, la masturbé, jugué con sus tetas y se las chupé, y cuando me recuperé me la follé. le metí la polla muy, muy profundo. y ella siempre quería más.

Autor: Toral6 Categoría: Sexo con Maduros

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Mi suegro y su perversión

2020-01-15


Un día viernes llegué a casa de mi suegro porque me había mandado un mensaje diciéndome que tenía algo que enseñarme, yo supuse que era su gorda verga porque siempre que iba a su casa era para ser usada por tan apetecible miembro viril, Armand no sabía de estas visitas ya que sus papás se habían separado y no lo visitaba con frecuencia. Don Octavio y yo manteníamos estos encuentros privados en secreto; Armando creía tener el control de nuestros coitos ya que hasta donde él sabía su papá solo cogia conmigo cuando montábamos el trío hijo, novia y papá. La realidad es que por lo menos una vez por semana era duramente envergada por su papá e incluso me llegué a quedar a dormir con él, bueno, no exactamente dormir. Ese viernes como siempre llegué a casa de mi suegro con mezclilla y una playera tipo polo, nada demasiado atrevido pero, abajo traía un conjunto de lencería en color rojo y unos tacones atados al tobillo del mismo color. Cuando toque inmediatamente abrió la puerta y pase, apenas la cerro nos besamos como dos amantes necesitados. -Qué es eso que me querías enseñar?- le pregunté -Ven pasa, fuimos caminando hacia la cocina y allí empezó a revisar su celular, mientras lo hacía me dijo que me pusiera cómoda, pero en nuestro idioma que habíamos ido desarrollando después de horas y horas de fornicar como maniacos, eso significaba que me pusiera sexy. Empecé a quitarme la ropa para quedar en conjunto y tacones. En eso estaba cuando Don Octavio se acercó enseñándome su celular y lo puso, el vídeo de mi profesor Andrés cogiendo conmigo en aquella práctica. Yo me sentía entre furiosa y apenada -Armando es un pendejo! Grité preocupada llevándome la mano a la cara -Fanny! Ven no tienes nada de que avergonzarte, me fascina verte disfrutar a plenitud, sabes que yo no te voy a juzgar y lo sabes perfectamente… Obviamente no me iba a juzgar. La razón de porque seguía teniendo sexo con el papá de mi novio era el morbo de pensar en mi suegro compartiendo mi cuerpo y la otra razón es que había resultado un depravado sexual con quién tenía la oportunidad de hacer todo lo que nos venía en gana, era siempre diferente, siempre depravado y sucio lo que sucedía entre nosotros. Octavio me abrazo -Es un pendejo! Para qué me pide el vídeo si lo va a estar divulgando!- grite -Solo me lo dio a mí, él quería compartir conmigo lo excitante que es verte disfrutar. Pero solo es entre nosotros, jamás te haríamos algo malo, eres nuestra chica- dijo -No te preocupes, sólo fue una noche- le dije abrazándolo, no quería que pensará que me cogía a cualquiera. -La traigo escurriendo desde que vi el vídeo, necesito que me drenes toda la noche- me dijo deseoso -En serio que no puedo creer lo nuestro- le dije pasándole la lengua por sus labios- si quieres deslechar tus testículos úsame Entonces no empezamos a besar delicioso, me acariciaba por todo el cuerpo, especialmente por el abdomen y las nalgas. Yo sobe todo su pitote por encima de su pantalón, así permanecimos unos minutos hasta que me tomó y nos fuimos hacia su cuarto, era el lugar donde habíamos vivido tantos momentos de placer y depravación sexual. Entrando de se empezó a quitar toda la ropa y sin más me acostó se subió encima de mí, apenas nos besamos un poco hizo a un lado mi tanga y me la metió. Yo me quedé asombrada y lo vi con mi cara roja debido a tal falta de juego previo -No mames ya te urgía! - le dije roja y haciendo esfuerzo por mantener la compostura -Te dije que ya la traigo escurriendo! Ohhh! que rico- me dijo cogiéndome con verdadera desesperación -Te excitó ver cómo me cogían?!- no podía creer que estuviera hecho un toro al ver como otro me había hecho suya -Casi me arranco la verga con las veces que me la jale viendo tu vídeo puta! Ohhh! -Pues dame! Deslechate cabrón! Ahh!- yo gemía escandalosamente pero mantenía la pose y el contacto visual con él, era mi oportunidad de llevarlo al límite- Báteme mi coño si de verdad eres un hombre! Ah! Así seguimos, el ya no hablaba, solo se mantuvo metiendo su verga con mucha energía. -Te gustaría verme coger?! Eh?! Te excitaría verme jadear mientras otro me penetra?!- le decía entre jadeos y provocándolo -Quiero que vean cómo te la meto! Quiero que vean a la que es mi puta! - dijo jadeando, estaba al límite -Pues invita a alguien y que vea el espectáculo! Ahh! Que vea tu vergota entrándome!- le dije para que ya se viniera, pero también me excité al decir eso Entonces ya gritando me la saco y se vino en mi tanga, todavía jalándosela y gimiendo me la quitó y me la metió en la boca. Después de eso se acostó respirando profundamente mientras yo lo veía con admiración, nunca se había venido tan rápido. Me sentía orgullosa de haber doblegado a tan potente amante, entonces me senté en la cama y mientras mi suegro me veía yo me saque la tanga de mi boca para comenzar a pasarle mi lengua hasta dejarla limpia. -Te gustaría de verdad que nos vieran tener sexo?- le pregunté -Con solo imaginar me pongo duro otra vez Entonces lo abrace y lentamente fui bajando mi mano hasta tomar su gorda herramienta, estaba medio flácida pero igual empecé con una lenta masturbación mientras le chupaba los pezones. -Hoy me quedaré a dormir contigo, si consigues a alguien podemos hacerlo- yo Eran las 6 de la tarde así que supuse que había tiempo pero era poco probable que alguien quisiera sólo observar. -Pásame mi celular- me pidió- lo tomé de la mesa de noche y se lo dí Empezó a escribir y después de 5 minutos aproximadamente me dijo que un amigo suyo se había animado y que ya venía en camino -Todo lo que hacen hacer- le dije con una sonrisa -No puedo saber que me acuesto con mi nuera y de lo demás menos, vamos a decir que te conocí en el gimnasio- Don Octavio -Y por qué no dices que soy de tu trabajo?- pregunté -Es que este cabrón es del trabajo, se llama Manuel, es de mi edad más o menos, es casado y tiene dos hijos- Don Octavio Mi suerte con los hombres maduros parecía clara. -Mientras sea de confianza no hay problema- yo Nos bañamos y aproveché para hacerme un enema, ya que mi suegro muy excitado la mete por donde puede. Salí de bañarme y Octavio me dijo que me quedara en conjunto y tacones, Manuel estaba al tanto, me vestí y al cabo de unos 10 minutos ambos entraron a la habitación. Manuel era un hombre bofo, como un cuerpo ancho pero no definido, tenía rapado el cabello y una barba de candado que lo hacía ver varonil. Mi suegro había escogido bien -Manuel te presento a Jessi, Jessi te presento a Manuel- me cambió el nombre al momento por el de mi amiga -Mucho gusto!- dijimos al momento lo que nos hizo gracia, nos saludamos con naturalidad aunque yo estaba en ropa interior y él había ido a verme copular con su amigo -Les parece si empezamos?- preguntó Octavio empezando a quitarse la ropa -Perfecto- dijo Manuel mientras empezaba a hacer lo mismo Si hubiera sabido la brutal cogidota que me iban a dar probablemente lo hubiera pensado dos veces pero ingenua creí que Manuel solo iba a ver. Ya desnudo Manuel tenía un pene bastante decente sin llegar a la talla de mi suegro, su cuerpo ancho y su panza me hicieron sentir que era un oso jaja Desnudos nos pusimos a jugar en la cama Octavio y yo, mientras en una silla Manuel se empezó a masturbar lentamente. -Ustedes hagan de cuenta que no estoy- dijo Manuel -El chiste de esto es que veas y nosotros lo sepamos- contesté -Ufff! - Manuel Entonces mi suegro se puso de pie en la cama y yo empecé a mamar como una puta bien pagada, golpeaba con su glande mi lengua y hacia mucho ruido sobre todo cuando escupía para lubricar bien su poderosa verga. La verdad tener publico me tenía muy animada, me sentía con la capacidad para doblegar a dos hombres que casi me doblan la edad. -Te gusta cómo te la chupo?- pregunté -Lo haces bien, se nota tu práctica- dijo provocando -Pues he encontrado un hombre que me tiene practicando todos los días- le dije- pero necesito variar de hsghft! Dije lo último mamándole su macana Así estuvo ese triángulo de placer aproximadamente por 10 minutos, yo en alguna ocasión tuve la curiosidad de voltear hacia donde estaba Manuel pero me resistí, entonces Octavio me dijo que ya me quería penetrar. Me acomodo de misionero, me quitó la tanga y empezó a llenar su verga de mi lubricación pasándomela por toda la vulva y masajeando con su glande mi clítoris. Yo caliente como una perra empecé a voltear hacia un lado y otro hasta que termine volteando a ver como Manuel se masturbaba disfrutando el espectáculo y eso me puso más caliente. Tener a dos hombres al pendiente de mi y disfrutando conmigo me tenía húmeda y más porque eran dos maduros -Ya quiero que me cojas, demuéstrale como se destruyes una chavita- le susurré en su oído- házmelo como si fuera una puta -Eso quieres?! Toma!- me dijo esto metiendo toda su carne hasta el fondo de un solo golpe Empezó un metesaca brutal, yo solo hacía un esfuerzo por verlo a los ojos mientras lo sujetaba de sus antebrazos. En la habitación se escucha claramente plaf plaf plaf! Cada vez que me metía de golpe toda su hombría, afuera solo quedaban los huevos pero ojalá hubieran intentando meterlos -Dale! Dale! Ahhh- gemia -Ahhh! Que buena vagina tienes!- me dijo excitado -Úsame! Mmm! Deslechate Octavio! -Te gusta como te se me para?! Tengo más sangre en mi verga que en todo el cuerpo!- Octavio -La siento! Te gusta como te abro las piernas tan solo con verte?! Mmm! Ehh? -Toma! Tragatela toda! Ohhh! Que rico se ve tu cuerpo! Ayyy! Así! Así! Que rico!- gozaba del miembro erecto de mi suegro Entonces me la saco, me tomo de las caderas y ya sabíamos que hacer, horas y horas de práctica nos tenían al tanto de los ademanes del otro durante el sexo, me coloque de perrito viendo a Manuel y mi suegro continúo con su desesperada ansia de cogerme mientras otro veía. Yo me sentía muy excitada, la vergüenza se había ido con las primeras metidas de la tarde. Mi cuerpo se balanceaba de forma violenta por la fuerza con la que era penetrada, yo me empecé a sentir exageradamente caliente al punto que empecé a sudar y mi cabello se pegaba a mi piel morena, mis jadeos se hacían más fuertes y mi contacto visual con Manuel me hizo empezar a decir cosas de una mujer depravada por el sexo -Te gusta como me la mete? Si escuchas como chocan nuestras partes?!- pregunté a Manuel muy provocativa -Se ve que estás riquísima de tu coño!- Manuel -Es de las vaginas más ricas en donde la he metido, caliente y mojada la perra- dijo Octavio con un tono que parecía ensimismado Volteé a ver el miembro de Manuel y estaba escurriendo exagerado, la mano con la que se masturbaba estaba escurriendo de líquido preseminal. Volteé a ver a Octavio y él estaba absorto en ver como su verga se perdía entre mis nalgas entonces, regresé la mirada hacia Manuel y mirándolo a los ojos le dije casi en un susurro -Sigues tú -Que rico nos ve Manuel! Ahh! Ya viste como la tiene escurriendo por el espectáculo! Mmm! Ayyy! Así métemela mi amor! Octavio me tomó de los senos y empezó a llenar con más desesperación mi vagina, mientras yo me puse a gritar como una puta -Dale!! Llena a tu perra! Lléname profundo! Lo deseo! Entonces Octavio empezó a gritar y darme metidas secas y profundas, cada metida de verga era un chorro de semen directamente en mi útero. Mientras yo era llenada por Octavio de esa manera, Manuel y yo manteníamos las miradas acompañadas por las sacudidas violetas de mi cuerpo resultado de cada metida. En la habitación los gritos de Octavio eran terribles, sólo se podía escuchar eso. Octavio se recostó sobre mi espalda, ambos respirábamos de manera agitada, mientras tanto yo mantenía la mirada con nuestro voyerista invitado, sabiendo Manuel y yo, que su verga iba a terminar bien metida en mi. Manuel se paró y se ofreció a traernos agua, yo haciendo un esfuerzo por levantarme le dije que lo acompañaba, para todos era obvio lo que iba a pasar pero Octavio solo se limitó a decir que nos tomáramos nuestro tiempo Bajamos y nos fuimos hacia la sala, él se sentó y yo me coloque encima -Quieres que te traiga un condón?- le dije masturbandolo -Yo no tengo problema, me gusta más al natural- Manuel -A mi también pero, estoy sucia no use condón con Octavio -Mejor, así ya te resbala mejor- dijo Entonces dirigí su rígido pene a la entrada de mi vagina, fui bajando poco a poco hasta que lo tuve todo dentro. Empezó a besarme y yo me movía suavemente, me chupaba los senos y nos acariciábamos con calma, parecíamos un par de novios, a mi me gustó variar, estaba acostumbrada al sexo duro. -Por qué a los hombres les gusta cogerse a la misma chava? -Creo que es caliente cogerse a una que sea tan abierta- Manuel -No te da asco remover la leche?- le pregunté y después me puse a lamer su oído -No, es lo mismo que nos sale a todos- me contestó tomándome del rostro para besarnos -Quiero que me lo hagas anal Me puse de pie y sobre el descansabrazos del sillón me recosté quedando mi culo totalmente expuesto, abrí mis glúteos con mis manos y el se puso a darme un oral en mi ano, la limpieza que me había hecho resultaba más agradable su labor y no notaba en las ganas que le ponía. Escupía en él y me metí un dedo, en una de esas paso su lengua a lo largo de toda mi vulva hasta mi ano, cosa que me hizo gemir y él al notarlo empezó a alternar su lengua entre mis vagina y mi ano con sus dedos que parecían un puto pulpo metiéndose por dónde encontraban espacio. Me siguió haciendo oral por unos 10 minutos hasta que le pedí su verga Él la tomó y mientras yo abrí mi culo él la fue metiendo, cuando la tuve toda adentro me incorporé un poco con mi brazos y le pedí que me diera. Tomando mis caderas empezó a moverse lentamente, cada vez que su verga quedaba afuera es escupía para lubricar bien el sexo y empezar a cogerme más rápido. -Te gusta mi cuerpo? - le pregunté -Ohhh! Estás riquísima! -Pensé que no te daba asco la leche de otros Entendió lo que quería decir y me la saco del ano para meterse en mi vagina, yo lo volteé a ver y me mordí los labios. El continúo alternando mis orificios para el gusto de ambos -Quiero que me lo des por el ano, pero dámelo con todas tus fuerzas, quiero que Octavio escuche- le pedí gimiendo Entonces el empezó a darme como un adolescente y se escuchaba el sonido de nuestro coito como si estuviéramos aplaudiendo plaf! Plaf! Plaf! Yo empecé a gritar y fue cuándo Manuel me metió una nalgada que seguramente Octavio escuchó -Ayyyy! - grité - yaaa! Lo empecé a empujar con una mano pero él me sujetó de ella y siguió culeando unos minutos más hasta que visiblemente cansando saco su miembro y me libero. Lo tomé de mano y sin darle oportunidad a sentarse me lo lleve al cuarto de Octavio dónde el seguía desnudo y con una erección en pleno seguramente de haber estado escuchando la pitisa que me daba. Senté a Manuel y viéndolos les dije -Quiero coger con los dos al mismo tiempo. Se animan? Seguramente fue música para sus oídos escuchar a una jovencita de 25 haciéndoles tan bonita proporción. -Si!- Respondieron al unísono -Pero antes quiero verlos masturbándose- les pedí para incrementar la excitación del momento Ver a dos adultos hacer lo que les dices y machacar sus vergas era una visión que me hacía sentir caliente y poderosa. Iba a ver cuánto podía sacar de esa enervante lujuria, así que les pedí que hicieran una tijera para poder mamar los dos miembros mejor, los hicieron, juntaron sus huevos y sus manos se rozaban mientras masturbaban sus veteranas salchichas. Entonces me subí a la cama y les pedí que se acostaran para disfrutar de mi blowjob. Junté sus penes y los lamía al mismo tiempo, hacia el esfuerzo por meterme ambos glandes a la boca, escupía y pasaba mi lengua por la uretra de cada uno. De vez en vez los volteaba a ver y ellos estaban disfrutando mi trabajo oral sin ninguna vergüenza de tener sus miembros escurriendo fluidos juntos y sintiendo la dureza del otro mientras eran mamados por una juvenil y muy puta mujer. Por eso creo que me gustan más los maduros, por alguna razón están más dispuestos y sienten menos pudor que hombres más jóvenes. -Han dado doble penetración alguna vez?- Les pregunté -Si!- Respondieron -Quieres que te llenemos por los lados?- Octavio -Tengo curiosidad, me gustaría saber que se siente- les dije mientras se desacoplaron -Pues anímate, ya estamos esperando a que te animes. Te vamos a coger bien rico, vas a gritar hasta quedarte afónica?- Manuel -Pero y si me duele? -Pues le páramos y te cogemos uno a la vez, anímate! Ve como nos tienes sabrosa- Octavio -Está bien pero Manuel por atrás y tú por enfrente va?- les dije -Te vas a ir escurriendo leche mamacita!- Manuel Octavio se acostó y tomo su verga invitándome a montarlo, pase mi muslo sobre su cadera y me ensarte su rico camote mientras lo veía con una sonrisa de lujuria, entonces Manuel me empuja ligeramente hacia Octavio y cuando estoy recostada temblando del obsceno acto que estaba a punto de realizar, Manuel empezó a empujar su lubricada macana a través de mi caliente recto. Yo torcí la cara y abrí los ojos como plato mientras veía a Octavio, me estaban partiendo dos hombres al mismo tiempo, además mi calentura aumento al sentirme tan vulgar, empecé a perder el poco juicio que me quedaba. Ambos permanecieron quietos con sus sendas vergas mientras mi cuerpo hacia un esfuerzo por acostumbrarse a una sensación así de fuerte. -Tú nos dices cuando estés lista perrita- Manuel -Dale… despacio, por favor- dije con mucho esfuerzo Empezaron a moverse lentamente pero con profundidad, sentía como me removían todo por dentro, era una sensación de náuseas y placer. La visón de aquella sesión creo que hubiera resultado alucinante para un observador, tres cuerpos unidos por su carne siendo yo el puente, los tres moviéndose con sus penes sintiendo el movimiento del otro, los gemidos, las caricias, la puta y sus machos. Yo comencé a gritar y a encadenar orgasmos como nunca había imagino que se podía, sentía una especie de calor exagerado en toda la zona baja de mi pubis, tanto calor me tenía sudando a gotas que escurrían por mi frente, en el pecho y el culo, me sentía escurriendo de sudor. Y al aumentar la velocidad de sus metidas ya perdí la conciencia. Solamente sé lo que Octavio y Manuel me contaron después. Octavio me dijo que empecé a gritar tanto que ya no cerraba la boca y el noto que la saliva se empezó a escurrir así que él me empezó a meter la lengua de forma obscena al mismo tiempo que me amasaba las tetas a su antojo. -Vamos a cambiar- dijo Manuel mientras sacaba su hinchado miembro de mi recto -No me dejen de coger, no paren chinga- les dije con desesperación -Tranquila puta, ahorita te seguimos macaneando- Octavio Entonces Octavio me montó de espaldas a él y me empalo. -Ayyy! Que gorda, me partes!- me quejé Manuel se quedó viendo por un momento mi cuerpo en esa posición, con mis piernas abiertas y la vagina disponible, mis pechos escurriendo de sudor al igual que todo mi vientre y mi cara de degenerada. Para él fue un afrodisíaco dijo después. Se acomodó y me la metió de golpe esta vez el coito fue intenso desde el comienzo. -Te gusta perra?! - Manuel -Ahhh! Ahhh! No paren! Ahhh!- gritaba pidiendo más -Qué culo!- Octavio Estuvimos así cerca de 10 minutos en los cuales no paré de gritar, cosa que Manuel aprovechó para admirar como poco a poco iba poniendo mis ojos en blanco mientras yo estaba perdida en un mundo de interminable éxtasis, mi vagina estaba muy contraída y ahí fue el principio del fin para mis vigorosos vergudos, quise decir verdugos. -Me voy a venir! Ohhh!- Manuel -Aguanta! Mira como la tenemos ahhh!- Octavio -Así se coge a una puta bien pagada! Ahh! Ayyy! Manuel la tienes bien venuda!- les grité -Ya no aguanto, me está apretando mucho la verga!- Manuel -No es a propósito Manuel, te lo juro! Ah! Ah!- le grité como pidiendo una disculpa mientras con una mano me apretaba un pecho con todas mis fuerzas -Llénala! Que sienta leche en la vagina!- Octavio -Ahhh! Me vengo! Ahhh! Toma mi leche puta!! Ahh Manuel empezó a llenar mi vagina de su semilla de vida, lo jalé hacia mi y como pude lo comencé a besar mientras sentía cada potente chorro llenando mis ovarios, su sudoroso cuerpo se fundió aún más con el mío. La acción parecía haber perturbado la concentración de mi suegro Octavio porque empezó a jadear en el tono que conozco bien, un tono de inminente eyaculación. Dos minutos después me tomó de las caderas y con el espasmo de su eyaculación me alzó con la fuerza de su cintura mientras vaciaba una primera carga del contenido de sus pesados huevos. -Ahhh! Ahhhh!- gritaba Octavio mientras se vaciaba dentro de mi Fue bajando el ritmo y su cintura, quedando los tres aún en esa posición pero ya sin movimientos. Dentro de mi podía sentir sus morcillones penes aún con contracciones del orgasmo. Manuel se salió y yo me acosté en medio de ambos. -Les gustó, papitos? - pregunté -Si te digo que hay que repetir- Octavio -Claro que si, sólo déjenme avisar que llegaré tarde- Manuel -Y si mejor no llegas y te quedas conmigo- le susurré Total que Manuel habló con su esposa y le dijo que no llegaría esa noche de viernes, pedimos pizza y comimos desnudos, la intención era recuperar fuerzas y seguir adelante con nuestro coito. -Me podrías cumplir una fantasía Fanny?- preguntó Manuel mientras comíamos -A ver dime- dije -Podría masturbarme frente a ti mientras comes y venirme en tu comida?- Manuel -Si, hazlo- acepté, si Manuel supieras todo lo que he hecho con Don Octavio ni siquiera me hubiera pedido permiso Para mi sorpresa ambos se pusieron a masturbarse frente a mi, yo seguía comiendo y les sonreía. Tome el pene de Manuel y lo chupé, después el de Octavio y seguí comiendo, llegó el momento y eyacularon dejando mi rebanada de pizza cubierta de espeso y blanco jugo de hombre. La comí con cierta calma para darles un buen disfrute. Terminando de comer nos fuimos hacia la habitación y seguimos macaneando, aquella sesión fue intensa y larga porque el Viagra que mi suegro tenía guardado fue de uso común. Se vinieron en mi boca, mis tetas, pies y vagina. No les importaba besarme después de que me habían llenado la boca, siempre y cuando ya me lo hubiera comido. Me cogían aunque tuviera semen del otro. La cama quedó hecha mierda igual que yo, de sus vergas ya solo salían unas gotas pero su excitación los mantenía con ganas de metesaca. A veces me cogía uno nada más, mientras el otro bajaba a la cocina un rato, otras los dos me daban por dónde podían. La doble penetración la repetimos 2 veces más esa noche, cuando por fin ya no pudimos seguir copulando eran las 2:47 am. Despertamos por las 10 de la mañana del domingo, nos levantamos y nos bañamos los 3, en la regadera les hice un oral hasta que se vinieron como muestra de agradecimiento. Manuel se fue y yo me quedé con Octavio. Ya no hubo sexo, platicamos varios temas entre ellos la posibilidad de hacerme una doble penetración con mi novio, su hijo. Yo ya no tengo remordimiento por eso, creo que me excita sexualmente tener relaciones sexuales con dos hombres de lazo sanguíneo tan directo, y si a ellos no les importaba menos a mi. Besos.

Autor: Angieyfanny Categoría: Sexo con Maduros

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Aprobé dos exámenes

2019-12-10


Para los que no me conocen me presento: me llamo Larissa, tengo 18 años, mido 1.50, soy blanca, delgada, de cabello castaño lacio poco más debajo de los hombros, tengo senos grandes pero para mi edad y mi cuerpo creo que está bien, trasero normal, redondo y paradito, no es la gran cosa pero si me gusta, y mis piernas las tengo bien torneadas y un poco rellenitas, y para mi gusto es mi principal atractivo, pero como he dicho en el otro relato, dejo que los demás juzguen. Esto que les voy a relatar me pasó con de una forma extraña pero excitante a la vez, así que espero que les guste. Hace unas semanas fue época de los exámenes parciales en la preparatoria donde estudio, por lo que me pase todos los días estudiando y pasaba poco tiempo con Antonio (mi novio). Algunas veces iba a mi casa y me ayudaba a estudiar mientras mi madre o mis hermanos hacían otras cosas ahí en la casa, pero cuando nos quedábamos solos unos minutos ya sea en la sala o en el despacho de mi padre aprovechábamos para besarnos y acariciarnos; obviamente a él le gustaba más acariciarme mis piernas cuando me ponía minifaldas o mis pechos por encima de la ropa que traía puesta. Así pasaron los días hasta que llego el día del último examen que tenía, era un viernes, y para mala suerte de nosotros (Antonio y yo), ese día él iba a salir de la ciudad por cuestiones familiares y duraría fuera alrededor de 2 semanas, y desgraciadamente no teníamos tiempo ni lugar de pasar un buen rato solos pues por yo mis exámenes y él por arreglar esas cuestiones por las que tenía que salir de la ciudad. Ese día como los demás, Antonio paso por a mi casa para llevarme a la preparatoria para presentar el examen. Yo me puse esa vez una minifalda de mezclilla poco ajustada a medio muslo y un top blanco, sin escote pero dejaba ver bien mi vientre. Antonio todo el camino me fue acariciando los muslos, con su mano me subía más la minifalda y podía así acariciármelos por completo. Yo abría poco mis piernas para que me acariciara la parte interna de mis piernas, ya que me gusta que me acaricien ahí. Cuando nos tocaba un alto, Antonio aprovechaba para lanzarse sobre mí y besarme con pasión, mientras su mano la subía ahora a uno de mis pechos y me lo acariciaba muy bien sobre mi top. Cuando otra vez nos tocaba el siga de nuevo me acariciaba los muslos, mientras yo le hacía lo mismo, solo que le acariciaba yo su pene sobre su pantalón, lo que le gustaba a él. Llegamos al estacionamiento, como a las 4 de la tarde, había pocos carros aun, pues cuando eran días de exámenes se suspendía todo el día de clases, solo se iba a presentar el examen, por lo que cuando mucho duraría las 2 horas que daban para terminarlo. Aprovechamos que había pocos carros y nada de movimiento ahí y nos comenzamos a besar con pasión, pues ya eran días que no podíamos hacer cositas y al menos aprovecharíamos cada momento que estuviéramos juntos. Su mano izquierda subía por mi muslo derecho, llegando a mi cintura, para llevarlo a mi parte trasera y acariciarme por completo mis nalgas, pues traía puesto una tanga con un delgadísimo hilo dental. Esas caricias nos fueron calentando más, nuestros besos iban en aumento y nuestras lenguas se devoraban una a la otra, hasta que unos segundos después Antonio separa sus labios de los míos y baja su cabeza, mientras con la mano que me acariciaba mi muslo y trasero me toma ambas manos y me las sube, poniéndolas encima de mi cabeza, sobre el respaldo del asiento. Sin soltármelas, lleva su boca a mis pechos y comienza a morderlos y lamerlos por encima de mi top. Rápidamente mis pezones comenzaron a resaltar, pues no traía sostén y la delgada tela de mi top permitía mostrarlos muy bien. Ahí Antonio le daba a mis pezones más mordidas, jalándolos y soltándolos, varias veces. Yo gemía y apretaba con mis manos la suya, la cual aún me las sujetaba arriba. Yo: Ayy ahhh mm ahhh -salían gemidos de mi boca. Antonio suelta mis manos y vuelve a poner esa mano en mis muslos, subiéndome lo más que puede mi minifalda, mientras sigue comiendo mis pezones por encima de mi ropa. Yo con mis manos arriba, me aferro del respaldo, sintiéndome completamente poseída por él, sintiendo mis pezones ser tratados con gran pasión por sus dientes y lengua y mis muslos ser acariciados tan bien y tan rico por su mano. Lo malo fue que empezó a llegar más gente y con todo nuestro pesar, tuvimos que dejar ese asunto. Pero fue ahí cuando se me ocurrió una idea. Me salí del auto y le dije a Antonio que me siguiera; el salió y me acompaño, tomados de la mano y yo con la parte del top que cubren mis senos húmedo y algo transparente; lo bueno que nadie me vio así, pues mis pezones estaban muy parados y se veían poco a través de la tela húmeda. Nos dirigimos a la parte trasera de la preparatoria, a una bodeguita, para mi mala suerte estaba cerrada con candado, pero aun así lleve a Antonio a un costado de ese cuarto, quedando entre la pared de la bodeguita y el muro de la prepa, en un pasillo de unos 5 metros de largo. Como todavía faltaba gente por llegar, ese lugar estaba aún muy solitario. Yo: Mi amor, voy a devolverte el favor que me hiciste en tu carro -le digo sonriente. Sin decir más lo recargo de espaldas contra la pared y lo beso con pasión, metiendo mi lengua dentro de su boja, jugando ahí, mientras bajo mi mano derecha a su pene y por encima del pantalón se lo acaricio y masturbo levemente. Ambos gemimos y nos excitamos antes ese encuentro y nuestros besos suben de tono, más apasionados. Luego me separo de él, le sonrió y me hinco de cuclillas, bajo el cierre de su pantalón y meto mi mano ahí, sacándole su pene que ya estaba tan grande y que parecía reventar. Se lo masturbo un rato. Yo: Mi amor, que bien lo tienes, mmm, se me antoja chupártelo como si fuera una paletita de chocolate. Antonio: Mm Larissa hazlo bebita, mámamelo así. Sin decir más lo tomo y me lo llevo a mi boca, se lo empiezo a lamer todo, desde su base hasta la punta, donde ahí le doy varias lamidas rápidas, lo que lo excita. Luego me lo meto todo a mi boca y comienza chupárselo, mientras mi otra mano juega con sus testículos. Meto su pene hasta mi garganta y ahí gime Antonio, para sacármelo de nuevo y lamerle la cabecita, mientras con la mano derecha lo masturbo y mi otra mano sigue en sus testículos. Se lo chupo, mamo y lamo varios segundos, sintiendo en mi boca y en mi mano como está a punto de estallar su pene, listo para vaciarse en mi. Antonio: Ahh ah Larissa. Ahhhh si siii... eres muy… buena... en esto... ahhh sigue... no pares... ahh. Mis mamadas aumentan de fuerza y esta vez me lo meto varias veces a mi boca, haciendo él movimientos de caderas y con una mano tomándome de la cabeza, marcando sus movimientos. Me atraganto un poco al sentir parte de la cabeza del pene penetrarme la garganta pero sigo en mi trabajo varios segundos más. Antonio: Ahh Larissa, mi amor... me vengooo... Me saco la mayor parte del pene de mi boca, dejando la punta dentro. Continúo masturbándolo hasta que estalla y un gran chorro de semen llena mi boca, saliendo poca cantidad de mi boca y cayendo sobre mis rodillas. Al sentir que se vacía por completo me trago el semen de mi boca y luego le limpio con mi lengua su pene, que esta tan sensible que se estremece al contacto de mi lengua, haciéndolo gemir. En ese momento escuchamos un ruido cerca, rápidamente me levanto y me limpio la boca con un pañuelo que saco de mi bolso y llevándome a la boca una pastilla de menta, para evitar el olor de Antonio, mientras él se acomoda rápido el pantalón. Nos asomamos y por fortuna no vimos a nadie. Reímos ante ese pequeño susto y salimos del pasillo tomados de la mano. Antonio: Gracias Larissa, me gusto lo que hiciste y mucho. Yo: De nada mi amor, te tenía que devolver el favor que me hiciste en tu carro. Antonio: Pero te quedo debiendo amor, me diste más de lo que esperaba. Yo: Mmm tal vez, pero ya luego veremos cómo me pagas el favor. Antonio: De acuerdo mi amor. Me acompaño hasta el salón donde iba a presentar el examen, nos despedimos de un beso tierno y quedo en pasar por mi en 2 horas, aunque dijo que tal vez llegaba un poquito más tarde. Le dije que no había problema, que aquí lo esperaba platicando con mis amigas. Nos dimos otro beso y se fue. Entre al salón y me senté hasta atrás, como siempre, y ya estábamos todos, unos 40 alumnos. Entra unos segundos después el profesor de Lógica con los exámenes. Era un hombre moreno, alto, cabello lacio pero con gel peinado hacia atrás, de unos 38 años, delgado, ni feo ni guapo. Paso a cada asiento donde estábamos para entregarnos el examen; al llegar conmigo me contemplaba, sonriéndome levemente. Yo le correspondí de la misma forma, pero luego su mirada se dirigió a mis piernas, pues las tenía cruzadas y mi minifalda se había subido un poco más arriba de medio muslo. Seguí sonriéndole y se retiró, pero hasta ese momento me di cuenta que tenía unas gotitas del semen de Antonio en mi rodilla; creí que el profesor lo había visto y no supe que hacer, aunque como ya se estaba secando no creo que supiera de que eran esas gotas. En fin luego de que nos dio los exámenes el profesor, quien por cierto se llama Cesar, nos dijo que ya empezáramos a contestar. Al ver el examen, no sé si porque estudie o porque le paso algo al profesor, vi que estaba muy fácil las preguntas y rápidamente empecé a contestar, aunque eran cono unas 50 preguntas. Estuve contestándolas y a veces volteaba hacia el profesor, quien sentado en su escritorio me veía seriamente; su mirada me confundía y mejor seguía contestando. Varias veces veía que el profesor me miraba y eso no me incomodaba, más bien la mirada que me lanzaba me ponía algo nerviosa. Pasaron como 40 minutos cuando ya algunos comenzaron a terminar el examen, se paraban y lo dejaban en el escritorio, despidiéndose del profesor. Ya quedábamos como 10 cuando termine de hacer el mío y me dirigí hacia al escritorio para dejar mi examen. Me despedí del profesor. Él: Espere señorita Pearl, quiero que me espere para platicar con usted. Yo: ¿De qué profesor?- le pregunto confundida. Él: Es algo delicado señorita Pearl y mejor espéreme en mi oficina. Está en riesgo su estancia en la institución. ¿Me explico? Yo: Esta bien profesor, lo espero en su oficina -le contesto ya un poco más nerviosa. Camino a su oficina y voy pensando que paso, si vio las gotas de Antonio en mi pierna, que aunque no se podía distinguir tal vez sospechaba de algo. Entre a su oficina, dejando la puerta abierta. Veía como los demás profesores se despedían para retirarse, igual las secretarias. Después de unos 15 minutos llego el profesor Cesar con los exámenes, poniéndolos en un mueble junto a un librero. Entro y cerró la puerta con seguro; esto ya no me estaba gustando mucho. Se sentó en el escritorio, mientras yo me encontraba sentada en una silla frente a él. Él: ¿Sabe por qué está aquí señorita Pearl?- me pregunta cruzándose de brazos. Yo: No, no lo sé profesor- le contesto lo más tranquila que puedo. Él: ¿No lo sabe? Yo: No, no lo sé. Me mira fijamente a los ojos. Él: ¿Qué tenía hace rato en su pierna señorita? Yo: ¿En mi pierna?- me sorprende su pregunta. Él: Si señorita en su pierna, aquí mismo- señalándome con un dedo mi muslo. Yo: Ah... ya... si. Vera profesor, antes de entrar a su clase me tome un jugo de guayaba y me cayó un poco ahí. Me lo tome tan rápido que de seguro se me salió un poco y me cayó ahí- le dije con seguridad. Él: ¿Esta segura señorita? Yo: Segura profesor Se para y camina alrededor de mi. Él: ¿Sabe que le pasa a cualquier alumno que haga dentro de esta institución, de mucho prestigio en la ciudad por cierto, actos inmorales? Yo: ¿Cómo… cómo dice? -me atrapó, pensé. Él: ¿Sabe lo que es una conducta inmoral? Yo: Claro que lo se profesor, no soy tonta. Él: Entonces, ¿lo que estaba haciendo hace rato con su novio junto a la bodega como lo llamaría usted? Ni modo, este hombre ya me había atrapado, pero trate de seguir negándolo. Yo: No sé de qué habla, el solo me vino a dejar y... Él: No mienta señorita Pearl -me interrumpe- la vi haciéndole sexo oral a su novio, y le tome una foto para que no lo niegue, ¿quiere que se lo muestre? Estaba hecho; el ruido que escuchamos Antonio y yo cuando habíamos acabado nuestro jueguito lo había hecho el profesor. Y además tenía una foto de nosotros. Ya no podía seguir negándolo más. Él: Fui a la bodega a buscar unos lápices y escuche sus ruidos señorita Pearl, pero como estaban tan entretenidos no me escucharon. Yo: De acuerdo profesor, es cierto. Él: Yo creo que a sus padres no le van a gusta esa fotografía señorita, y usted tendrá que buscar otra escuela. Yo: ¿Cómo dice? Él: Pues si señorita, esto que hizo es inmoral y no es permitido que lo haga aquí, mostrándose en público. Me quedé pensando unos segundos, mis padres no podían enterarse de eso. Yo: ¿No lo podemos arreglar? Él: Jajaja, no señorita, no acepto sobornos, no me vendo con dinero. Yo: Profesor... ¿Le gustó lo que hicimos mi novio y yo? Él: ¿Perdón señorita? Yo: Usted fácilmente podía haber venido con el director y repórtame, pero en vez de eso se quedó viéndonos. Le gustó lo que vio, ¿cierto? Él mi miraba a los ojos y una leve sonrisa comenzaba a dibujársele en los labios. Yo: ¿Lo ve profesor? Le gusto lo que vio. Él: ¿Adónde quiere llegar señorita? En ese momento me paro y me pongo frente a él. Yo: ¿Cómo vio que tenía gotas en mi pierna?, de seguro le gustan y por eso me las vio, ¿o no? Él: Sigo sin entenderla señorita. Yo: No quería sobornarlo con dinero profesor. Él: ¿Entonces? Yo: Use su imaginación profesor. Él me mira y se acerca más a mí. Su mano derecha se dirige a mi hombro izquierdo, acariciándolo, para luego bajar su mano a mi seno izquierdo, el cual solo agarra. Él: Mi imaginación es mucha, señorita, y no sé si le guste. Yo: Me gustara si con esa imaginación suya se arregla esto, me da esa fotografía y olvida este problema –le digo mientras tomo esa mano suya y la aprieto más contra mi seno. Él: De acuerdo señorita, entonces si quiere esa foto, hágame lo que le hizo a su novio, se ve que usted es experta en trabajos orales ¿o no? Yo: Mmm profesor -le digo acercando mis labios a los suyos- no se imagina, pero usted dirá. Me acerco más y nos besamos con pasión, abrazándome el de la cintura y yo de su nuca con un brazo, mientras con mi mano derecha agarro su pene por encima de su pantalón y comienzo a masajéaselo, que se va poniendo cada vez más duro. Luego sin pesarlo más me agacho hasta quedar hincada frente a él y le desabrocho su pantalón, hasta que cae y se atora debajo de sus rodillas, con todo y boxers. Tomo su pene y me lo llevo a la boca, para chupárselo y lamerle su tronco que está muy duro. Tomándoselo luego con una mano comienzo a meterlo y sacarlo de mi boca mientras él comienza a desabrocharse la camisa sin quitársela. Se agacha un poco y estirando sus brazos, con sus manos, me soba mis pechos por encima de mi blusa, cuyos pezones se paran ante sus caricias, excitándome mucho. Comienzo a succionar más su pene, metiéndomelo todo y con la mano con la que se lo agarro lo comienzo masturbar, a la vez que con mi otra mano le acaricio su abdomen que por cierto está muy bien trabajado. Él: Mmm vaya que si eres una putita, que rico mamas bombón -me decía entre jadeos. Se lo continuo mamando y lamiendo por unos segundos más, hasta que él me toma de las axilas con sus manos y me levanta, y volteándome me sienta sobre su escritorio, en la orilla. Ahí de nuevo nos besamos mientras con sus manos me toma mis pechos, por debajo de mi blusa, y me los aprieta con algo de fuerza, haciéndome gemir entre los besos. Luego se agacha, besándome y lamiendo mi cuello varias veces, para después seguir bajándose más y con sus manos, subirme mi blusita, el cual trate de quitármela pero él me lo impidió, diciendo que no me quitara la ropa por si había alguien se acercaba a la oficina, así que solo me la sube y me la deja encime de mis pechos, los cuales quedan al aire, mostrando mis pezones tan duros como piedritas. Se agacha más, entre mis piernas que las tengo abiertas y mi minifalda se sube por completo, mostrando ya una parte de mi tanga blanca. Acerca sus labios a mis pechos y comienza a lamer y chupar mi pezón izquierdo mientras que me recargo hacia atrás con mis manos sobre el escritorio y dejo caer un poco mi cabeza hacia atrás, cerrando mis ojos, sintiendo como mis pezones están sin defensa ante esa lengua y esos labios que los devoran si piedad y sus manos acariciándome los muslos, haciéndome gemir varias veces. Yo: Ahh ahhmmm mmmm ahhh así... muérdelos… Tras dejarme mi pezón bien duro y rojo de tantas lamidas y succiones, que parecía que me quería arrancar mi pezón de mi seno, ahora se dirige a mi otro pezón y me lo trata de la misma forma. Ahora si dejo caer por completo mi cabeza hacia atrás, aun sosteniéndome con los manos hacia atrás sobre el escritorio. Siento mi pezón ser succionado y jalado por sus dientes, dándole algunas lamidas, lo que me hace gemir ya más intenso y arqueando mi espalda, para darle más libertad a su boca en mis pechos. Unos minutos después se para frente a mí, con mis piernas abiertas; se acerca y lleva sus manos a mi minifalda, levantándola hasta mi cintura, donde la deja. Luego toma mi tanguita y la jala, juntándome las piernas para poder quitármela. Una vez que me la quita me acaricia mis piernas, desde las pantorrillas hasta los muslos, donde se entretiene más tiempo acariciándolas. Él: Que suavidad de tus piernas putita, que rico se sienten tus piernas, su suavidad y firmeza me calientan más -decía si dejar de mirarme las piernas. Yo solo lo veía y sonreía al ver como se excitaba con mi cuerpo, eso siempre me excita, que se calienten y exciten con mi cuerpo. Le quiñaba y lamía mi labio superior, invitándolo a que siguiera dándome placer, un placer más intenso. Luego jala una silla hacia él y se sienta justo frente a mi y, tomándome de los muslos, me abre las piernas y pasa sus manos por debajo de mis muslos, llevando su cara a mi sexo, comienza a lamer y chupar mi vulva y clítoris, tras darle lamidas a mis muslos. Esta vez me dejo caer más sobre el escritorio, recargándome sobre el mueble con mis codos y los antebrazos, sintiendo su lengua empezar a hacer maravillas en mi clítoris y sus labios mordiéndolo suavemente, jalándolo un poco, mientras sus manos acarician mis caderas. Hace que mi cuerpo se sacuda y mi espalda se arquea al sentir esas delicias. De mi boca salen gemidos. Yo: Uy así así... así me gusta... ahí ahí así siiii ahhh mmmm Mi profesor hace movimientos rápidos y cortos hacia los lados lamiendo mi clítoris y otras veces mis labios vaginales, abriendo mi orificio vaginal, dándome un gran placer. Mis gemidos ahora son más fuertes y entrecortados, mi respiración es agitada y ahora mi espalda se arquea más, a la vez que ahora él me toma mis manos con las suyas y nos aferramos fuertemente con ellas, varios minutos más mientras me daba tremendo placer. Después, poniendo sus manos en la parte trasera de mis muslos, levanta mis piernas, juntándomelas, y me las agarra por mis corvas, quedando mi vagina y mi ano justo frente a él. Ahora lleva su lengua a mi ano y comienza a lamerlo, sintiendo su rostro chocar con mis nalgas. Su lengua era experta y poco a poco iba abriendo paso en mi agujero anal, llevando mis manos hacia arriba, agarrándome de la orilla del escritorio arriba de mi cabeza, mientras él seguía sosteniéndome las piernas por las corvas. Gimo con intensidad, la punta de su lengua acaricia un pequeña parte interna de mi ano, el cual comienza abrirse más. Yo: Sii ahhh mmm dale dale mmmm ahhhhh... hazme venir… Su lengua continúa haciendo maravillas en mi ano, hasta que con una mano me sostiene las piernas del mismo lugar de donde me las había estado sosteniendo, y con el dedo índice y de su otra mano derecha, comienza a ejercer presión en mi ano, mientras ahora comienza a lamer mis labios vaginales. Poco a poco mi ano sede y sus 2 dedos comienzan a penetrarlo, sintiendo mi orificio anal irse abriendo poco a poco, sintiendo mi cuerpo ser invadido por un calor y de un placer que me hace lanzar varios gemidos agudos mientras sus dedos van entrando por mi ano hasta que este los absorbe por completo. Una vez que me los metió por completo, comienza a penetrármelo suavemente mientras movía sus dedos en círculos, así hasta ir acelerando la penetración, que ya iba siendo más fuerte y rápido, mientras su lengua y labios ahora lamían y succionaban mis labios vaginales. Creí morirme de placer, ese hombre sabía lo que hacía y me estaba dando un placer tan intenso, tan fuerte. Ahora con mis manos me agarraba mis pechos, apretándolos y jalándome los pezones. Ya mis gemidos eran intensos y él intensificaba más las penetraciones en mi ano cada vez que gemía más fuerte. Él: Mmm si bebe sii, ¿te gusta verdad putita? ¿te gusta cómo te estoy tratando? Yo: Ahh siii ahhh... aaahhh Ahhhh mmmm ahhh. Así estuvo un rato más hasta que saco sus dedos de mi ano, dejándolo abierto, y de nuevo lleva su lengua ahí, metiéndola ya sin ningún problema a mi agujerito anal, haciendo presión con su cabeza para meter su lengua lo más que podía. Esto me hace estremecer aún más. Ya mis manos no saben a dónde ir, mis pechos, mi cabeza, mi boca para acallar mis gemidos. Luego de cogerme el ano con su lengua se endereza, llevando los dedos con los que me penetro a mi boca para que los chupara. Los chupo y mi sabor anal no me desagrada, así que se los chupo como si fuera su pene el que tuviera entre mis labios. Él: Mmm pequeña, que rico sabe tu culo, que sabor. Vamos putita, pruébate, embriágate con tu sabor. –me decía mientras veía como le chupaba sus dedos con pasión. Ya después se para de nuevo mi profesor, y de su bolsa de su pantalón saca un condón, para ponérselo rápidamente. Luego con las manos me separa las piernas y tomándome de la cintura me jala hacia él, quedando mis caderas en la orilla sobre el escritorio. Pasa sus antebrazos por debajo de mis piernas, de nuevo de mis corvas, sosteniéndomelas, y acerca su pene a mi sexo. Poco a poco comienza a penetrarme mientras ahora con mis manos me agarro de la orilla del escritorio por los costados de mi cadera. Él comienza a penetrarme con más fuerza; yo veo en sus gestos como disfruta la penetración y yo también, quien empiezo a gemir conformé va aumentando sus embestidas. Puedo sentir claramente sus testículos chocar ya con fuerza chocar con mis nalgas y su pene meterse hasta donde puede dentro de mi y también como empieza a endurecerse más. Él: Uff putita que rico se siente tu vaginaaa Yo: Si me... gustaaa. Ahhh ahhhh sentir… tu pene… dentro de mi… ahhhh… Él: Ahh y que preciosos se ven... ahh tus pechos... moverse… ahhh... Sus penetraciones se hacen más fuertes por lo que mis pechos realmente se movían muy fuerte hacia todos lados y sentirlos así realmente me excitaba, apretando con mis manos más fuerte la orilla del escritorio de donde me aferro. Mi espalda se arquea y ya también mi nuca, quedando la parte superior de mi cabeza sobre el escritorio, pues el placer que invade mi cuerpo con esa increíble penetración es intenso así como lo son ya mis gemidos. Estuvo así otros cuantos minutos penetrándome muy bien, hasta que saca su pene y tomándome de la cintura me gira sobre el escritorio, quedando ahora boca abajo sobre el mueble y con mis piernas hacia el piso, en una posición parecida de perrito. Siento su manos acariciar y apretar mis glúteos varias veces, para después sentir su lengua y labios en ellos. Se hinco para lamer mi trasero y también me los mordía, lo que me hacía gemir, entre placer y dolor, mientras sus manos acariciaban mis muslos. Él: Que traserito tienes putita, me encanta, que culo tan espectacular- decía mientras me seguía lamiendo y mordiendo mi trasero. Yo solo gemía sonriente ante sus palabras y sus caricias orales ahí, para que después de nuevo se pare y ahora sí, pegándose a mí, de unos cuantos intentos, logra penetrarme de nuevo mi vagina con todo su pene, ya sin ningún problema, pues tengo las piernas muy poco separadas. Él me toma de mis nalgas y empieza a darme clavadas fuertes con su pene, mientras yo, recargada con mi cuerpo sobre el escritorio y con mis brazos hacia los lados, de nuevo comienzo a gemir. Ahora son mis nalgas las que tiemblan cada vez que el cuerpo de mi profesor choca contra el mío, dándome unas penetraciones muy profundas. Ambos gemimos, pero yo más fuerte, y él solo me decía -"si putita, gime, me gusta escucharte gemir, me excitas"-. Esas palabras y sus fuertes penetraciones realmente me excitaban y ya mi respiración era rápida y agitada, haciendo que mis fuertes gemidos se entrecortaran. Mientras continuaba penetrándome, con sus dedos me separa un poco mis nalgas, viéndome por completo mi ano. Él: Mmm putita... que rico... culito tienes… quiero darte por ahí... Yo: Ahh ahh... ¿te gusta... mi culito?… ahhh ahhhhh Él: Siii... quisiera darte... por ahí… Yo: SI por favor... ahhh ayyy ahhhh… dame por... ahiii. Cógeme por mi ano… -decíamos entre gemidos. Mi profesor acerca de nuevo la silla en la cual se había sentado, y tomándome de la cintura me pega hacia él, de espaldas, abrazándose de mis pechos, los cuales aprieta y masajea a su antojo, lo que me encanta. Se acerca a la silla y se sienta, para después jalarme y hacerme sentar de espaldas sobre él. Agarra su pene, y lo apunta hacia mi ano, yo me voy sentando sobre su enorme pene, que poco a poco, con leve presión, comienza a meterse en mi ano. Gimo fuerte al ir sintiendo como su enorme miembro va abriendo mi estrecho orificio anal., hasta que me decido y decido dejarme caer de sentón. Todo su pene queda dentro de mi ano, haciendo que ambos gimamos fuertemente, estremeciéndose todo mi cuerpo, como si me estuvieran dando toques eléctricos. Me dolió un poco metérmelo de un sentón, pero a la vez me gusto la sensación que me produjo. Ahora empiezo a moverme para sentir su pene penetrarme: levanto y bajo mi cuerpo, con mis piernas abiertas y el pegadas, aunque el también mueve levemente sus caderas, mientras que de nuevo se abraza a mis pechos y me los agarra con sus manos y sus dedos se entretienen con mis pezones. Yo me sostengo con mis manos de los respalditos que tiene la silla a los costados. Ahora con una mano mi profesor acaricia mis pechos y con su mano derecha, bajándola por mi cuerpo hasta mi sexo, empieza a masturbarme, jugando con mi clítoris a su antojo. Esto ya es para rematarme: su pene abriéndome y penetrándome todo mi ano y sus dedos estimulando mi clítoris tan maravillosamente varios segundos. Yo: Ahh ay ayayy ahhhh que rico ahhhh mmm ahhh… Ahora cambiamos un poco la posición: él ahora abre sus piernas y yo soy quien las junta, haciendo la penetración anal más estrecha y por lo mismo más rica. También es él quien empieza a mover sus caderas, pues con ese placer tan intenso que siento he perdido fuerzas para moverme, recargándome sobre él quien me abraza y me lame el cuello y mi oreja izquierda. La mitad de su pene entra y sale sin dificultad de mi ano, embistiéndome con fuertes penetraciones. Mis gemidos ya no pueden ser más intensos, y sacando fuerzas me enderezo y me inclino hacia delante, recargándome con mis manos sobre una mesita que estaba frente a mí. Apoyándome sobre ese mueble, empiezo a mover de nuevo mis caderas, sintiendo su pene adentrarse más aun, mientras él ahora lleva sus manos su nuca, disfrutando de la penetración mientras gime. Él: Ay putita así así... ahhh ahhh. Que rico mueves tu culito… Yo: Ayy ahhh... te... gusta? Ahhh ayy ahhhayy… Él: Ahhh si putita… ahhhh Muevo más mis caderas, haciendo que su pene toque cada rincón de mi orificio anal, dejando caer mi cabeza lo más que pueda hacia atrás, restregando mi ano contra su pene, en una penetración profunda y deliciosa. Él también empieza gemir fuerte al igual que yo, sin soltarse la nunca con sus manos, y yo siento que ya estoy teniendo un fuerte orgasmo, por lo que muevo mis caderas más fuerte, hacia todos lados, sintiendo su pene romperme mi ano, pero el placer que me hace sentir eso es mucho más fuerte y no detengo mis fuertes movimientos. Mi profesor empieza a gemir ahora si más fuerte, enderezándose un poco. Él: Me vengo putita... me vengo… En ese instante siento que él se estremece, siento por debajo de su condón que se ha venido, y yo también, pues tuve un rico orgasmo. Ambos agitados y gimiendo levemente ahí, él abrazándome y yo recargada con mi espalda sobre su torso, mientras me acaricia suavemente mi vientre y mis pechos con sus manos. Así estuvimos unos segundos descansando, hasta que me paro, sacándome lentamente su pene de mi ano y me hinco frente a él. Tomo su pene y comienzo a quitarle su condón, que está lleno de su semen. Acerco mi nariz y lo huelo. Yo: Mmm que rico huele -le digo aun poco agitada. Él: Trágatelo putita, quiero ver cómo te lo tragas -me dice también exhausto. Yo: Deme la cámara con mi foto y me lo trago -le digo cerrándole un ojo Toma su pantalón y de su bolsa saca su cámara, enseñándome la foto, para después darme la cámara. Sin más que decir llevo el condón a mis labios y lo vacío en mi boca, tragándome todo su semen, que aún estaba tibia. Mi profesor sonríe y ríe al ver cómo me lo tragaba. Él: Eres toda una putita ¿eh?, tan seriecita que te ves. Hasta parece profesional por como mamas y te mueves. Te lo tragaste todito. Yo: Jajaja le dije profesor que usted diría si soy o no buena para esto -le digo ya parándome y acomodándome la ropa que nunca me quite y poniéndome mí tanga. Él: Vaya que si, pareces toda una experta, es más quédate con la cámara también, no solo con la foto, creo que te lo mereces. La cámara era muy buena y con mucha tecnología, calculé que valía más de $4000, así que me sentí ahora si como una golfa a la que le pagan por sexo, pero no me importo. Yo: Gracias profesor, nos vemos, cuídese -le dije ya para salirme de su oficina. Él: Adiós putita, a ver si repetimos esto de nuevo. Volteo mi mirada hacia él, sonriéndole. Yo: Solo si me fotografía haciéndome travesuras profesor, mientras no ¿ok? Él solo se carcajea y yo me salgo de la oficina, satisfecha y contenta, pues comprobé que ya me estaba haciendo toda una experta y que eso resultaba muy bueno realmente pues ya sé cómo satisfacer a todo hombre que este conmigo. Antonio pasó por mí a la hora que acordó y lo acompañe al aeropuerto donde tomaría su avión. Como llegamos unos minutos antes, nos estuvimos en su auto dentro del estacionamiento, muy tranquilo por cierto, haciendo más travesuras. Ya se imaginaran que tipo de travesuras… ¿o no? Gracias por leerme, espero les haya gustado. Espero sus comentarios a [email protected] Besos

Autor: larizzapearl Categoría: Sexo con Maduros

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Madurito interesante

2019-12-10


Un hombre cuarentón peinando canas, pero con una piel que no se correspondía con su cabello. Sus facciones marcadas y barbilla varonil le hacían un ser atractivo sin ser demasiado guapo. Su mirada sin duda era penetrante de ojos oscuros, conjugaba con la voz profunda y cautivadora... El desconocido que me folló. Hacía un calor infernal esa noche, me di cuenta nada más bajar del coche en el aeropuerto. Estiré las piernas entumecidas andando un poco alrededor del taxi de mi padre, ese día le turné para que pudiera descansar…. Durante el verano le ayudaba haciendo unas horas por las mañanas para que el pudiera alargar la jornada, casi siempre viajes desde ese aeropuerto al pueblo costero de al lado donde vivíamos; el trabajo me permitía ganar un dinerillo. Solo las mañanas normalmente, pero ese día mi padre tenía unas cosas que hacer e hice la noche. Abrí el maletero para coger el agua fresca de una nevera portátil, eran más de las doce sin mucho tráfico, solo una hora después podría regresar a casa…. – Hola preciosa reconocería ese culo entre un millón, es espectacular. Oí la voz del baboso compañero de mi padre detrás de mí guardando cola. – Mañana se lo cuentas a mi padre, seguro que le gustara saber lo que su amigo piensa del culo de su hija, le dije cortando así el ataque. Saqué la botella de agua y estaba bebiendo cuando le vi llegar…, estaba hablando por teléfono y me sonrió, supe entonces que había presenciado la escenita del salido asqueroso del gordo compañero de papá, pero al momento empezó a discutir al teléfono. Media hora después era la siguiente en la parada…, por fin mi última carrera y me iba a casa. La puerta se abrió y me giré para pedir a donde iba, le reconocí al instante… – ¿Podría llevarme aquí? Dijo enseñándome la dirección, el nombre y hasta la habitación en el hotel más lujoso de la zona… – Por supuesto, dije poniendo el coche en marcha y la calefacción a tope. Pasó casi toda la carrera discutiendo al teléfono, por lo visto tenían que haberle alquilado un coche y al no hacerlo bien llevaba un par de horas tirado en el aeropuerto sin que nadie hubiera podido a esas horas solucionarle la papeleta… – ¿Conoce el hotel? Espero que al menos en eso no hayan metido la pata. – Pues no creo, es el mejor de la zona, le dije mirándole por el retrovisor. – Menos mal que me das una buena noticia, he tenido una semana desastrosa, dijo volviendo a su móvil y dando por acabada la conversación. Ajusté la música ambiental y seguí conduciendo rumbo a su hotel, en un momento dado dejó el móvil y apoyando la cabeza pude ver que cerraba los ojos para relajarse. Crucé el pueblo y a las afueras vi que el local de moda parecía en pleno apogeo, disminuí la marcha y pude ver los dos coches de unos amigos y el de mi novio. La imagen de José pasó por mi mente, llevábamos dos años saliendo intermitentemente ya que en invierno estudiaba en la universidad lejos de allí y apenas nos veíamos, solo en vacaciones y alguna escapada…, no lo llevábamos mal, tampoco era una relación pasional, había demasiadas lagunas entre ambos, siempre que decidía que lo mejor era dejarlo, llegaban las vacaciones y al final sucumbíamos creo más por comodidad que por otra cosa. Yo también me había decidido por cambiar de carrera y ese año comenzaría la de derecho empresarial. Mis padres discutían mucho sobre mi indecisión, con 22 años debía de marcarme un rumbo o llegaría tarde a todo… Por fin llegamos al hotel y al parar ante la entrada se incorporó y bajó, yo hice lo mismo para sacar sus maletas del maletero. Tras entregárselas volví a inclinarme para mirar el taxímetro y al decirle el precio me pagó, fui a por el cambio y entonces me dijo… – Quédatelo. Aunque me granjeé una de esas miradas furiosas, tal vez por no haberle llevado por la ruta más rápida. – A todo esto necesito hacer constar un hecho…, el hombre ese tenía razón, es realmente espectacular. Dijo con una sonrisa cogiendo su maleta y entrando en el hotel con una sonrisa. Tardé unos segundos en darme cuenta de que hablaba de mi culo, pero lejos de cabrearme sonreí satisfecha y entré al coche. Había decidido parar en el local con los colegas ya que mañana no trabajaba, al salir del recinto del hotel y coger carretera oí un sonido en el asiento de atrás y paré en el arcén para ver que era…, su móvil vibraba sobre el asiento. Di la vuelta y de regreso al hotel tras haber decidido dejarlo en recepción, pensé que con lo que lo usaba y recordando la habitación cambié de planes y decidí entregárselo en persona. Pasé por la recepción y tras saludar al chico de esta como si fuera una clienta más fui hacia el ascensor. Una vez ante su puerta no me sentía tan segura, pero me obligué a tocar con los nudillos y unos minutos después se abrió la puerta… – Vaya sorpresa, ¿A qué debo el honor de esta visita? Dijo con tono burlón, pero mirada encendida. – Se ha olvidado esto, le enseñé el teléfono. – Vaya, ni me había dado cuenta. Con esta visita me había hecho ilusiones pensando que se me arreglaba la semana. – Bueno me voy, dije cohibida por sus palabras y su mirada… – ¿Seguro que no quieres pasar chiquilla? De verdad me harías muy feliz e intentaría hacerte feliz a ti. Dijo pasando suavemente la yema de su dedo por mi mejilla. Durante unos segundos me quedé clavada en el sitio, incapaz de reaccionar ante ese hombre, luego tras decirle un “no puedo” salí casi corriendo. Ni dije adiós al de recepción, solo me monté en el coche y me alejé de allí. Conduje más excitada de lo que había estado nunca tras la invitación de ese desconocido, necesitaba volver a mi realidad y sacar ese hombre de mi cabeza. Un hombre cuarentón peinando canas, pero con una piel que no se correspondía con su cabello. Sus facciones marcadas y barbilla varonil le hacían un ser atractivo sin ser demasiado guapo. Su mirada sin duda era penetrante de ojos oscuros, conjugaba con la voz profunda y cautivadora semejante a las voces en off de ciertos documentales de la dos. Me debía doblar la edad, una edad similar a la de mi padre, pero para nada me sentiría violenta a su lado en cualquier evento…. Paré en el aparcamiento junto al coche de mi novio, me extrañó que no estuvieran los coches de los otros, pero en el fondo contenta de poder estar a solas con él tras varios días sin un minuto íntimo con él. Entré en el sitio atestado y no le vi tras un primer recorrido, no estaba ni en las dos barras, ni alrededores y decidí buscar en los sofás que rodeaban todo el local aunque nunca estábamos allí, eran para parejas ya que apenas se distinguía a nadie por la oscuridad en la que estaban. En la esquina más alejada y oscura pude verle al coger la copa de la mesa e inclinarse hacia adelante, dio un trago y la dejó para volver a apoyarse en el respaldo del sofá, solo entonces me di cuenta de que no estaba solo, por segunda vez esa noche me quedé plantada…, esta vez viendo como mi novio besaba a una mujer. En ese momento ella se incorporó para beber del mismo vaso que había bebido él y pude verla… era Alicia, una de las chicas del grupo con la que no tenía demasiada confianza. No sé cuánto tiempo pasó hasta que se separaron, su mirada se cruzó con la mía en ese instante. Me vio allí de pie a unos metros de donde ellos estaban, con una cara de odio, repugnancia y frustración. Salí del local aturdida, sin poderme creer aun lo que acababa de ver, me dolía más lo tonta que había sido cuando sabía que la cosa no iba bien, siguiendo en esa relación…¡Eso me jodía más que la traición! Entré furiosa en el coche dispuesta a irme a casa, miles de momentos pasaron por mi mente, a pesar de lo poco claro que tenía el desenlace de lo nuestro, nunca le había sido infiel y no sé porque recordé al hombre del hotel tras ese pensamiento. Llegué a casa, aparqué, abrí la verja y me dispuse a ir hacia lo que desde hacía unos meses era mi casa, al lado de la casa grande había un pasillo empedrado, al final de este una casita que siempre había sido garaje y almacén, pero este último invierno mis padres habían convertido en un loft coqueto y monísimo para que tuviera más intimidad. Me llamó mil veces, mandó mil mensajes excusándose, pero no quería saber nada de él, para mí esa relación estaba muerta, finiquitada, capú…. Al día siguiente siguió bombardeándome a llamadas y mensajes, pero le quité el sonido al móvil y trabajé toda la mañana por suerte sin parar. A las dos del mediodía llegué a casa, dejé las llaves y después de comer me dispuse a irme a mi cueva… – Yo ya he acabado hasta pasado mañana, le dije a mi padre recordando que al día siguiente librábamos. Intenté descansar durante un par de horas pero bullía por dentro de rabia, al final me puse un biquini y decidí perderme para darme un baño, quería estar sola. – Mama me voy, le dije besándola antes de subirme a la moto. Me paré en la cafetería cerca de casa a tomar un café, necesitaba la cafeína para espabilarme. No pensé que allí estaría José y tras dos sorbos apareció a mi lado en la barra. – Tenemos que hablar. – No tenemos nada más que decirnos. – Siento mucho lo sucedido, era la primera vez. – No necesito saberlo, ya no me importa. – Perdóname, no quiero que lo dejemos. – Demasiado tarde, deberías haberlo pensando antes de ir besándote con otras. Ahora déjame, dije dándole un último trago a mi café. – No quiero que te vayas así sola, escúchame al menos, intenté soltarme de su brazo En ese movimiento al girarme vi al hombre del taxi de la noche anterior, este a un metro en la barra miraba la escena con atención. – Creo que la señorita ya te ha dejado claro lo que quiere, suéltala y no te preocupes no se va sola, yo voy con ella, dijo cogiéndome del brazo y sacándome de la cafetería. – No necesitaba que me rescatara. – Lo sé pero me apetecía. ¿Dónde vas? – Voy a darme un baño. – ¿Puedo acompañarte? – Quiero estar sola y además no vas con los zapatos adecuados para donde voy, le dije mirando sus zapatos caros. El miró mis zapatillas tipo escalador de neopreno y dijo… – Dame un minuto, cogió las llaves del contacto de la moto y desapareció. Dos minutos después regreso con una bolsa de la tienda de al lado, sabía que dentro llevaba unas zapatillas parecidas a los mías. – Sube, le dije al ver a otro de los de la pandilla acercarse. Él miró la moto con recelo pero subió, se agarró ligeramente a mi cintura y arranqué. Cinco minutos después cogía un desvió, sus manos me quemaban en la cintura, su proximidad me ponía en tensión y deseaba llegar para poder respirar con normalidad. Llegamos, paré y nos bajamos, él se puso las zapatillas a mi petición, mientras yo me colgaba la bolsa. Aparté unos matorrales y empezamos a descender…. – Ve detrás de mí. – Será un placer, dijo con esa sonrisa caliente que me encendía. – Fíjate donde pones los pies. – Eso será más difícil, siguió de broma. Llegamos abajo y se quedó mirando la pequeña playa salvaje en la que solo había dos grupitos de gente, el más grande ya estaba recogiendo y el otro formado por dos parejas, estaban tumbadas al sol, completamente desnudos…. – Vaya esto va mejorando, la compañía es buenísima, la playa espectacular y además nudista. – Más que nudista es mixta, aquí simplemente la gente va como quiere. Saqué la toalla y nos sentamos en ella, le miré y pensé que sus ropas caras no pegaban en ese lugar, pero él era tan camaleónico que no parecía para nada incomodo o fuera de lugar. – Me muero por darme un chapuzón, dije de repente acalorada. Me levanté, me desvestí en un momento y sin perder tiempo corrí al agua. Él se quedó quieto, mirándome sin pestañear y sin ocultar que le gustaba lo que veía. Me sumergí intentando olvidar su mirada oscura de depredador, que debo reconocer me entusiasmaba… nadé unos minutos, al regresar a la zona donde hacia pie le vi entrar en el agua. Vino hacia mí y nadamos juntos un rato sin rozarnos. – ¿Quieres un poco de té helado? – Sí, sí, sí. Espero a que saliera para seguirme, nos sentamos en la toalla y le pase la botella medio helada de té… – Lo siento pero no hay vasos, no esperaba compañía. – No importa, dijo bebiendo mientras mira al horizonte dejándome mecer el pelo por la ligera brisa del mar. La pareja que quedaba empezaba a vestirse y a recoger sus cosas, eran más de las siete de la tarde y la playa estaba desierta, un escalofrió recorrió mi columna… – ¿Te da miedo que nos quedemos solos…? – No me das miedo si te refieres a eso. No eres de esos tipos que lo dé… – Este lugar es realmente espectacular ¡Gracias por enseñármelo! Dijo cambiando de tema. Ese hombre me producía mil sensaciones pero ninguna de ellas tenía nada que ver con el miedo… la lujuria, lascivia o la excitación carnal, Sí, pero el miedo nada de nada… – Aun no has visto lo mejor, ven. En un arranque poniéndome en pie. Recogimos la toalla, la bolsa y la ropa y andamos hacia el final de la calita, volví a retirar unos arbustos y pasamos. Él se quedó parado viendo las piedras que formaban una pequeña cueva, arriba y alrededor unos pinos que escondían ese paradisiaco lugar de arena blanca hasta el mar, un pasillo de rocas enormes, que era lo que se veía desde el otro lado te llevaban mar adentro juntándose con la otra playa… – ¿Qué te parece? – Me he quedado sin palabras y eso no me pasa a menudo. – Vamos a bañarnos, aquí el agua está más calentita. – Antes me has dicho que no me tenías miedo… entonces ¿Porque te has puesto la parte de arriba del bikini? – ¿Cómo sabes que no la llevo normalmente? – Por el tono diferenciado de tu piel…, dijo con una sonrisa. Era cierto, siempre hacia topless pero me había dado vergüenza. Me levanté de nuevo acalorada, me ponía que ese hombre hablara con tanta claridad sin intentar nada, solo me miraba pero en ningún momento intentaba invadir mi zona de confort. Anduve cuatro pasos hasta el agua, me giré y él seguía sentado sobre la toalla, no intentó camuflar ni esconder su mirada de deseo. Mirándole supe que no iba a saltar sobre mí, si no le demostraba que quería que saltara, si no se lo pedía con mi lenguaje corporal, mis gestos… era un hombre que leía sin palabras todo lo que acontecía a su alrededor, mi cuerpo también. Entonces decidí que quería vivir aquello, decidí que estaba cansada de pensar como seria vivir una aventura así. Seguí andando pero llevé mi mano a mi espalda, desabroché el cierre del sujetador y me lo quité lanzándolo a la arena sin girarme. Entré en el agua y solo cuando me cubrió hasta el cuello me giré y entonces le vi entrar en el agua, desnudo y semi excitado…, su erección comenzaba a ser visible a una legua…, tan cerca su dotación viril se veía descomunal, no demasiado larga en esos momentos, pero era una verga que llegaría a medir sobre los 20 cm, y sobre todo sí era excesivamente gruesa, muy superior a mi muñeca. Sin dejar de mirarme y sin intentar ocultar su erección, que me dejo hipnotizada desde el primer instante. Se paró cuando el agua le llegó a la cintura, su mirada ahora era aún más oscura, en ella había demasiadas promesas y no me pude resistir. Me acerqué lentamente contorneando las caderas por la fuerza a la que obliga el agua. Unos metros antes de llegar a su lado dijo… – No quiero que hagas esto por despecho… – ¡¿Tu deseabas esto ayer cuando te traje el móvil?! – Deseaba esto desde un minuto antes de que apareciera ese imbécil del amigo de tu padre. Esa noche te vi yo primero… – Deseé quedarme cuando me lo pediste, y aun no sabía nada de lo que descubrí después cuando regresé frustrada por no haber sido capaz de quedarme. – ¡¡Joder niña!! Dijo rozando mis pezones duros con las yemas de los dedos. Un escalofrió recorrió mi columna y automáticamente arqueé la espalda buscando más… – Estás increíble, haces que no sea capaz de pensar en nada que no sea follarte… Su lenguaje soez contrastaba con su postura rígida sin intentar nada más que ese simple roce de sus dedos. Jadeé más excitada de lo que recordaba haber estado nunca, por primera vez quería gritarle a un hombre que me poseyera como un salvaje, necesitaba sentirle, quería más. Me abracé a su cuello y pegué mi cuerpo al suyo, necesitaba sentir su calor. Su erección se aplastó contra mi cadera. Bajó la cabeza y simplemente devoró mi boca, en ese momento perdí el control de mi propio cuerpo. Su beso y la necesidad me consumían lentamente inflamándome por dentro, mis pezones rozaban su pecho, sentía sus finos pelillos en mi piel y me frotaba contra su pecho correspondiendo a su apasionado beso. Jamás me habían besado con tal intensidad, también es verdad que nunca tuve la oportunidad de estar con un macho tan suculento… me embriagaba su masculinidad. Poseía una anatomía cuasi perfecta, brazos fuertes y bien formados de músculos fibrosos, un abdomen con una ligera barriguita donde hubo una marcada tableta de chocolate duro, coronado por unos pechos perfilados y contundentes. Su cintura estrecha y espalda ancha aterciopelada con un fino vello rubio. Un madurito resultón, un maduro interesante para perderse con él. Me pareció el mejor recambio a mi deshonesto novio ¡La suerte estaba conmigo! Sus manos aferraron mi culo y me empujaron hacia él, me abracé con fuerza de su cuello y rodeé con mis piernas sus caderas. Su pollón enhiesto rozaba mi chochito caliente, solo mis bragas impedían la penetración. El seguía besándome, chupando mis labios, lamiéndolos, mordiéndolos y yo quería más. Necesitaba de hombría para sentirme viva, realizada… mujer. Como pude metí la mano entre ambos y aparté la tela del bikini a un lado de mi coño, procurando que uno de mis cachetes sujetara la braguita en mi culo, para no invadir de nuevo mi rajita vaginal con la tela… – ¿Estás segura de que es esto lo que quieres pequeña? – No preguntes y calla… ¡¡Solo tienes que follarme!! ¡Vamos fóllame! Le pedí febrilmente con una voz que apenas reconocía. Me agarró del culo, mordió mi labio inferior y fue clavándome en su polla con tanta lentitud que chillé de placer y desesperación. Noté su capullo en mi entrada perfectamente enfilada sin necesidad de guiarla por la extrema rigidez del semejante falo. Busqué hacer coincidir mi estrecho agujerito con el gordo capullo semejante a un casco militar alemán que tenía por glande, costando un poco abrirme las apretadas paredes. Empujé hacia abajo con decisión hasta que su punta abocardó mi coño… el resto de la verga se fue introduciendo con pequeños clavados cada vez más profundos hasta que entró por completo. Con ambas manos me subía y bajaba sobre su mástil mientras yo solo podía jadear e intentar respirar. Su polla abría mi vaginita en una expansión hasta ahora desconocida, llegando a lugares donde nadie había entrado… Ese gran cipote me llenaba completamente, me enloquecía de placer frotando todas y cada una de las terminaciones nerviosas de mi vagina… – ¡¡Que rico…!! Le gritaba. – Tú sí que eres rica chiquilla, dijo bajando la cabeza atrapando uno de mis pezones. Mordisqueó y chupeteó para terminar tirando ligeramente, luego el otro… – ¡Dios mío nena que caliente esta tu coñito! Volvió a morder uno de mis pezones, clavo sus dedos en mi carne moviéndome, mientras sentía como llegaba el orgasmo hasta que me corrí como una loca. Él salió de mi interior y se colocó detrás de mí, apartó mi pelo hacia un lado y empezó a besar mi cuello mientras sus manos aferraban mis pechos y los masajeaba flojito subiendo poco a poco la intensidad para terminar sobándolos a placer, besando y mordiendo la piel de mi cuello y mis hombros. Fuimos andando sin despegarnos hacia la orilla, cuando el agua nos llegaba solo a las rodillas se separó unos centímetros solo para bajar la braga de mi bikini, me la quitó y la lanzó junto a la otra ropa. Alujados del agua, hizo que me apoyara en una gran roca, me separó las piernas y aferrado a mi cintura volvió a penetrarme desde atrás. Su estoque entró en un solo y certero golpe… El muy cabrón me ensartó hasta el fondo, pudiendo sentir el choque de sus pelotas contra mi vulva. Ambos gemimos, subí el culo para que pudiera profundizar más, lo entendió a la primera porque ahora le era más fácil entrar y salir con rapidez acariciando mis muslos, mis caderas. Después subía por mi torso hasta agarrar de nuevo mis tetas, luego bajo por mi estómago acariciando mi pubis bellamente recortado para acabar en mi conejito depilado. Continúa en mi web... https://sesionesorgasmicas.blogspot.com/ que puedes encontrar en mi perfil de autor. Pasó sus dedos índice y corazón por toda la raja entre los labios hinchados, partidos más bien por la gruesa verga, y acarició mi clítoris con verdadera fruición hasta que unos minutos después volví a correrme con la misma intensidad que la primera vez. Volvió a separarse y me llevó a la orilla, me senté y él me tumbo, separó mis piernas, flexionó mis rodillas y se tumbó boca abajo, entonces sentí su lengua en mi chumino realizando el 69 más apasionante que jamás imaginé…, sus labios succionaron mi clítoris aun inflamado por los orgasmos y volví a retorcerme de placer con un nuevo orgasmo que me pilló por sorpresa por lo rápido que fue. Sé que soy multi-orgásmica, pero no a tal extremo. El lejos de apartarse lamió hasta la última gotita expelida por mi coño. Una vez lamido y relamido toda mi entrepierna, se tumbó sobre mí, entre mis piernas abiertas y rodamos por la arena, apoyé en estas mis rodillas y busqué su rabo mantenido en lo más alto desde hacía ya veinte minutos… Un macho con mayúsculas de la que no sabía todavía cuál era su límite. Apoyé las manos en su pecho y me penetré con su mástil una vez más…, mi coño abría con toda facilidad succionándolo en demasía. Notaba con ansiedad como mi vagina se tragaba una y otra vez todo el tronco inhiesto de semejante animal, hasta embadurnar de mi flujo sus apretadas pelotas donde estaría hirviendo la leche que me invadiría el fondo de mi coño…Él miraba extasiado como mis pechos se balanceaban, apreté su polla con mi vagina, bajé y subí resbalando dejándome disfrutar cada milímetro de tan robusta tranca… – Nena no puedo más, tienes que parar… – ¿Y si no paro…? Le pregunte juguetona. – Si no lo haces llenaré tu caliente chochito de una buena cantidad de leche espesa. Me relamí e incrementé mis movimientos, apreté más su polla contra mi chocho, entonces de pronto oí sus gemidos roncos acompañados de jadeos satisfechos, al tiempo que su polla palpitaba en mi interior. – Eres una bruja, no pares cielo, no pares, sigue nena así, sigue…dijo antes de aullar. Percibía cada convulsión seguida de chorros de leche caliente que anegaban mi fondo uterino. Los aldabonazos se concatenaban vaciando esperma espeso por chorretones largos, fácilmente identificables dentro de mi calenturiento chumino escaseado del más auténtico semen de macho ibérico…. Debió derramar al menos ocho chorros de lefa en todo ese intervalo de veinte segundos eyaculando como un venado. Su caliente semen inundó mi vagina y no paré de succionar con las paredes de mi vagina como si estuviera ordeñándolo, quería hasta la última gota. Estaba tan pendiente de él que no me di cuenta, no noté como llegaba el mío y explosionó de repente partiéndome en dos, haciendo que gritara como una loca cayendo sobre su pecho. Cuando paré, aún seguimos acoplados durante un buen rato, como cuando se aparean dos perros. Recostada sobre su pecho sentía el latido de su corazón acompasado con el mío adquiriendo la normalidad de su pulso… Unos minutos después me arrastró al agua y nos bañamos desnudos durante más de media hora, luego salimos y nos tumbamos en la toalla. Acababa de tener el mejor sexo de mi vida con un desconocido, en una playa pública…. Un polvazo de antología, del que no me preocupaba que hubiese vaciado su corpulentos testículos recargados de esperma, inseminando mi fértil útero. Aquel recargado sexo duro bien valía la pena correr el pequeño riesgo de quedarme preñada de semejante ejemplar de Semental…. Él apoyó el codo y me miró detalladamente… – ¿Que miras? – Tu precioso cuerpo. – Bueno… si tú lo dices… yo difiero de eso, podría hacer varios recortes. – Pues yo no quitaría nada. Bebimos, reímos y charlamos hasta que el sol empezó a caer. – Debemos abandonar el paraíso, o se complicará la cosa para subir. A regañadientes me ayudó a recoger, luego nos vestimos y empezamos a subir de nuevo. – ¿Qué te trae por aquí? – De visita a un amigo, por cierto no sé ni cómo te llamas chiquilla… – Eso es lo que más me atrae de todo esto, no quiero saber quién eres, ni a que te dedicas, ni la vida que llevas cuando no estés aquí…ahora. Sin mentiras, sin explicaciones, sin excusas. ¿Lo entiendes? – Sí, pero quiero más. – Tengo cena con unas amigas, es el cumpleaños de una de ellas y no puedo faltar. – ¿Esta noche en mi hotel a la hora que sea? – De acuerdo. Media hora después estaba en casa, bajo la ducha, aun sentía cosquillas entre las piernas. Había decidido ir a la cena y escaparme con una excusa en cuanto pudiera para regresar al hotel con mi nuevo amante. Antes de salir de casa cogí la bolsa del regalo de Maite y antes de irme decidí pasar por casa para despedirme…. – Hola mamá, me voy al cumpleaños de Maite no sé si dormiré en su casa, no me esperes, le dije cogiendo una patatilla del cuenco que llevaba. – Hija coge aire que vas a ahogarte…, antes de irte entra a saludar a papá. Seguro que se alegra de presentarte a su mejor amigo, que por cierto va a ser el nuevo rector de tu universidad el año que viene… CONTINÚA... ([email protected])

Autor: TrovoDecimo Categoría: Sexo con Maduros

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El Viejo del Metro

2019-11-26


Susana, una preciosa niña de quince años, conoce a un viejo verde en un solitario vagón de metro. En seguida se harán muy amigos. Salí de casa temprano, después de almorzar. Les dije a mis padres que iba a casa de unas amigas pero no era cierto. Sólo quería estar sola, lejos de la tensión y las discusiones de todos los días. Deseaba olvidarme de todo, tal vez conocer a alguien diferente. Bajé las escaleras del suburbano. Sentí sobre mí las miradas de varios hombres que subían hacia la calle. Estoy acostumbrada a que me miren. Después de todo, tengo quince años y soy una rubia muy guapa. Además, como hacía buen tiempo, iba vestida con una minifalda tejana, muy cortita, y un top blanco, riñonero, con un corazón rojo sobre el pecho. Caminé por los pasillos del metro sin atender demasiado a los carteles. Me daba igual dónde ir. Sólo quería alejarme de casa. Finalmente, llegué a un andén. El tren acababa de detenerse. Subí sin saber cuál era su destino… ni tampoco el mío. El vagón estaba vacío. Me senté de cara al pasillo en uno de los asientos alineados pintados de naranja. El tren cerró las puertas y, con un ronco sonido, abandonó la estación internándose en un túnel de negras sombras. Hacía fresco y me di unas friegas por los brazos y las piernas porque se me ponía la carne de gallina. En la siguiente estación subió un viajero. Pese a que el vagón estaba vacío, se sentó justo enfrente de mí. Lo miré, con timidez. Era un hombre muy mayor, de por lo menos setenta años, calvo y con barba blanca. Vestía un traje oscuro, raído, arrugado y sucio. Sus zapatos eran negros pero con manchas de barro por el empeine. Me di cuenta de que el viejo no dejaba de mirarme las piernas y lo hacía sin ningún disimulo, relamiéndose de gusto. Aquello me hizo sentirme deseada y sexy, con lo que me olvidé de mis problemas. Creyendo que aquel viejo sería inofensivo, quise jugar con él y desdoblé las piernas, que tenía cruzadas, separándolas con lentitud para que viese mis braguitas blancas, tipo tanga. Noté que el anciano se ponía tenso. Afianzó su sonrisa. La baba se le cayó por la comisura de los labios, humedeciéndole la barba. Me sentí fuerte al ver cómo me deseaba. Entonces, oí su voz ronca, pues se dirigió a mí y me dijo: -¡Qué rica estás, niña! Lejos de amedrentarme, le sonreí y, a continuación, me puse de pie, le di la espalda, me así al apoyabrazos metálico del asiento y me incliné hacia adelante, mostrándole mi culito. El viejo silbó, procaz, saludando lo que veía. -¿Por qué no te sientas conmigo? –me espetó. Yo, sin cambiar de postura, volví el rostro hacia él. -Quiero darte una piruleta –añadió, con intención, introduciendo una mano en el bolsillo de su chaqueta. -Me gustan las piruletas –contesté, con mi voz casi infantil. El viejo verde se mordió los labios y yo me volví hacia él hasta sentarme a su lado. -¿Dónde está mi piruleta? –le pregunte, con descaro. En ese preciso instante, el convoy se detuvo de nuevo y se abrieron todas las puertas. Dos señoras mayores, cincuentonas y muy emperifolladas, se sentaron justo enfrente de nosotros dos. Llevaban bolsas de plástico de una tienda de moda y no dejaban de hablar de trapos. El tren reemprendió la marcha. El anciano no dejaba de mirarme. Su traje raído y viejo rozaba mi cuerpo. De pronto, sentí una mano en mis rodillas. Di un respingo, algo asustada, pero recobré la calma y, ladeando la cara, sonreí al viejo. El anciano se animó, entonces, a acariciarme los muslos, muy lentamente y de arriba abajo, muchas veces. Como tenía las piernas muy fresquitas, me gustó el tacto caliente de aquellos dedos huesudos y emití un débil gemido de placer. Al percatarse de lo que ocurría, las dos señoras dejaron de hablar entre ellas y nos miraron, espantadas. El viejo verde continuó manoseándome y yo miré a aquellas damas, retadora. -Pero ¿qué haces, criatura? –me censuró una de las señoras. -¡No dejes que te toque ese hombre! –me recomendó la otra, haciendo un gesto de repugnancia. -Es mi abuelo –les mentí-. Tenía un poco de frío y él me hace entrar en calor. El tren hizo otra parada y las dos señoras salieron a toda prisa del vagón cacareando, indignadas. -¿Te gusta que te acaricie tu abuelito? –me preguntó el anciano. -¡Ajá! –le contesté yo. El tren volvió a hundirse en una ciega oscuridad. Aprovechando nuestra recuperada soledad, separé las piernecitas y permití a aquel extraño que me tocara las bragas, y también debajo de ellas. Aquello me excitó mucho y me subí el top para enseñarle los pechos a aquel viejo. Sin dejar de tocarme entre las piernas, aquel desconocido me empezó a besar los pechos, lamiéndolos con fruición y haciendo que se erizaran mis pezoncitos. A duras penas pude arreglármelas para bajarle la cremallera del pantalón y sacarle su miembro erecto. -Abuelito… -musité- Ahora quiero mi piruleta. El anciano me hizo sitio. Yo me postré de rodillas en el suelo del vagón. El convoy se detuvo una vez más pero ningún pasajero nos interrumpió esta vez. Yo estaba muy cachonda, dispuesta a todo, de modo que introduje en mi boquita el sexo de aquel extraño. El viejo suspiró fuerte y yo comencé a chuparle. Tener la polla de aquel desconocido entre los dientes me hacía sentirme una niña mala, una niña libre, feliz. Se la chupé durante un par de minutos hasta que empezó a correrse en mi boquita. Entonces, me la saqué. El viejo se vació, manchándome la carita de espesa leche. En seguida, el tren tornó a detenerse. Yo intenté recomponerme, bajándome el top y la faldita. El viejo verde se abrochó y me miró, con agradecimiento. Yo salí del vagón sin decir nada. Ni siquiera sabía en qué estación estaba.

Autor: Olga Categoría: Sexo con Maduros

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