Relatos Eróticos de Sexo con Maduros


¡PRUEBA LA NUEVA WEB: EROTISMOSINTABÚ!


Me pago por masajearlo

2022-09-08


Un día de aburrida- soy travestí- me fui por la calle y vi una joven alta y de ropaceñida y atrayente. En la pieza a donde fuimos era amplia y con cortinas incluso en alguna pared, lo bese, acaricie su pecho, aun con ropa, y al llegar a su sexo, encontre , una piel suave mucho, y tenia pene flácido suavemente fino al tacto, incluso sus huevitos. No era momento de reclamar mi selección, el se dejo acariciar por mi, le bese por un rato largo, su pelvis, verga y huevos. Luego me dejo ver su culo, redondo lo acaricie y monte en el mi sexo para darle mi masaje, era mediodía. Así fue mi encuentro, tome mi ropa , pagué, y me di cuenta que me esculcaron los bolsillos, salí casi sin dinero. Luego les cuento mas...

Autor: Denys Categoría: Sexo con Maduros

Leer relato »

MI HIJA Y SU AMIGA COMPARTEN LOS MISMOS HOMBRES

2022-08-31


lo que aqui quiero contar no es un relato erotico, ni cosa parecida. se trata de mi hija y su mejor amiga, yo vivo sola con mi hija que ya cumplió 17 años de edad, ella tiene una amiga que es pero lo que se dice su mejor amiga, vivimos en Suecia y somos Chilenas y la amiga de mi hija es de Uruguay. la amiga de mi hija aqui la llamaré Estela, pero el nombre de ella es otro, pues Estela se puso a chatear con un hombre que tiene 38 años de edad. y antes de las dos semanas en un fin de semana se fue a donde el por todo el fin de semana, desde viernes en la tarde hasta el domingo por la tarde. ella ya habia culiado con un ex novio antes de eso, pero lo habia hecho tan solo tres veces, yo lo se porque mi hija me habia contado eso, estela le contó a mi hija que lo pasaba rico con su novio, y que el era un experto culiandosela a ella, y que la pichula que se tenia era bastante grande y grueza, Estela le contó a este amigo de ella de mi hija, y le dijo que ella era su mejor amiga, y que se llevaban superbien las dos. el le preguntó si ella tenia novio, y ella le dijo que nó, que todavia estaba virgen, total que el le dijo a Estela que convenciera a su amiga, osea a mi hija de ir donde el con ella. y que el queria ser el primero de mi hija, yo sabia que mi hija tenia ganas de conseguirse un novio, y en parte sentia como envidia de su amiga. asi que Estela invitó a mi hija a pasar un fin de semana donde ese amigo, y ella le explicó antes que ella aceptára que el queria ser el primero de ella. mi hija me pidió concejo a mi, y yo le dije que ella decidia si queria ir con ella o nó, que si se decidia a ir, que no dudára a que iba ella donde ese hombre. bueno total que la convenció y se fueron un fin de semana donde el, regresaron el domingo y bueno yo estaba inpaciente por saber como le habia ido a mi hija, y me dijo que todo habia salido bien, y que ella no habia estado nerviosa para nada, y que el tipo ese era pero un experto en principiantes, y les contó a ella que el por el chat, son varias las que se a conseguido para culiar. asi que desde esa primera vez de mi hija, ellas se fueron turnando un fin de semana para cada una de ellas, despues de un par de meses el les dijo que tenia un amigo que queria conocer a mi hija, y queria tambien culiarsela a ella, total que mi hija aceptó conocer al otro señor, y cuando mi hija fue donde el por su fin de semana, ahi estaba el amigo de el. y se lo presentó a ella, y mi hija me contó que esa noche se la culiaron los dos, y dice que ella lo pasó pero regio, despues de eso ellas se pusieron de acuerdo con ellos y despues se juntaban los cuatro y culiaban asi en la misma cama. a veces me cuenta cosas de ellas dos, pero mi hija no me cuenta todo lo que les hacen a ellas los dos. esa es mi historia, y les juro que todo es verdad. aqui en este pais eso es algo que cualquiera hace, y no se quedan con ganas de probar cosas asi. Chaito. Alicia R.

Autor: Alicia R. Categoría: Sexo con Maduros

Leer relato »

El amigo de mi papá

2022-08-07


Me encantaba la manera de como el me miraba, podría decir que hasta me excitaba demasiado que lo hiciera. Como empecé esta deliciosa aventura con el amigo de mi papá, sabía que era amigo de promoción de colegio de mi papá, y desde que yo era pequeña siempre lo vi súper atractivo, en ese entonces yo tendría 12 años, pero lo volví a ver después de 5 largos años, llego a visitar a mi papá por su cumpleaños, el al verme al parecer quedó algo impactado de como había crecido y de cómo me había desarrollado, claro que por respeto a mi papá lo dijo de manera muy cordial, de un momento a otro el iba muy seguido a casa a visitar a mi papá para tomarse unas cervezas, ya ellos estando muy borrachos el amigo de mi se le iba la mirada, muy bien quedaba mirando a mi mamá con una mirada muy pero muy descarada como también lo hacía conmigo, me encantaba la manera de como el me miraba, podría decir que hasta me exitaba demasiado que lo hiciera, hasta que en una oportunidad aprovechando que mi papá se fue al baño, al yo pasar me mira y me dice…hola chinita, que bella que estas, y mojandose los labios, me vuelve a decir….uumm que buenísima que estas, por un momento me sonroje y le respondí, gracias señor, pero al parecer, más avergonzado se sintió el cuando le dije señor jejeje, a lo que el me dice, ey que pasa señor, me haces sentir viejo, si sabes como me llamo verdad, a lo que yo le pregunto, te llamas Evert verdad, a lo que el me dice que si, al tiempo de las visitas que nos daba, el llega en un auto negro muy elegante, ya saben que un hombre con auto se les ve más interesante, así que en una de tantas visitas nuevamente empieza como que a seducirme, me encantaba que lo hiciera, me encantaba que un hombre mayor que yo me trate así, pero como fue la primera vez de llegar a involucrarme con el, me sorprendió el día que yo salía del instituto, al salir con mis amigas, me sorprendió que alguien llamaba, al voltear era el, el amigo de mi papa, me sorprendió de como sabía que yo estudiaba allí y que valla a hasta allá, me llamó, y me dijo que si quisiera que me lleve a mi casa, no me hice ningún problema y subí con el, me despedí de mis amigas y me subí a su auto, ibas platicando y riendo muy amenamente, hasta que entré la conversación empezomosa hablar de cosas más subidas de tono, empezó a hablarme de sexo directamente, preguntándome si tenía novio, o si ya había estado con alguien, lr comenté que si tenía novio pero que aún no había tenido algo con él, a lo que el me dice, el porqué, nose porque le respondí lo que le respondí, y le dije, bueno, no se ni 0orque estoy con el, pero no me gustan los niños, y si quisiera estar con alguien que me enseñe más de lo que suouestamente, de hablarle de esa manera se le notaba muy nervioso, pero no quito a que el me pregunte que cositas me gusta en el sexo, muy directa yo le dije, que me encanta de todo, sobre todo que me chupen mis senos, y sobre el soxo oral, sabía que al decirle eso estaría super exitado y se le notaba, llegando a casa me despido de él, y el se aprovecho del despido y casi me besa en la boca, solo me sonreí y antes de irme me dice si podría recogerme al día siguiente, y claro le dije que no habría problema, no estaba decidida de lo que quería hacer pero si en mente tenia ir a estudiar muy provocativa, pero solo para que el me viera, al día siguiente fui con un vestido super corto fui sin brasier pero eso si, con un casaca que me tapara mis pezones ya que el vestido era algo traslucido, al salir del instituto veo su auto estacionado, y apenas me vio me toco el claxon, me acerco y subo a su auto, al verme el de como estaba vestida, me empieza decir… Wow, que hermosa se te ve uuufff bella de verdad. Yo lo ubico que hago es sacarme la casaca y era inevitable que no me mire los pechos, nos quedamos conversando por un momento, y me dice…espero poder manejar tranquilo, si que estas pero muy muy bella, a lo que le digo, solo bella?? Nada más?? No me veo sexy?? A lo que el me dice. No solo eso, si no que muy provocativas. Así? Y que provoco?? Le pregunto yo. Bueno, que provocas?provocas hacerte de todo… solo me rei y le dije, oye..le voy a decir a mi papá. A lo que el se ríe y me dice que, solo es una opinión y que no miente. Creo que el al igual que yo estába exitado mi cuerpo decía una cosa pero mi mente otra llegando a casa me despido de él y me roba un beso, solo me sonrió y me baje de su auto, y al ya casi al irme, le pregunto si quisiera entrar a casa, ya que mis papas estaban trabajando y no llegarían hasta las 7 de la noche, sin dudarlo acepto mi invitación, y pasamos, sabia que cualquier cosa podría suceder y la verdad deseaba que suceda, sabía que no iba a ser difícil, se sentó en el mueble y le dije que tomaría un baño, llegue a mi habitación y empecé a desvestirme, entre a darme una ducha y mientras me bañaba al tocarme me exitaba cada vez más, mis pezones estaban muy duros, sentía como mi vagina estaba muy calentita, la verdad que deseaba que me haga suya, a penas me sequé el cuerpo me puse una toalla y baje así, mi cabello aun mojado y mi cuerpo aun húmedo del agua me acerque a él y me fui encima de él y nos enlazamos en un beso muy intenso, el me deboraba besándome podía sentir como ckn su boca me comía hasta la nariz metiéndome la lengua en mi boca mientras la toalla se iba soltando e iba dejando mis pequeños senos ante sus ojos, bajando a comerme mis tetitas aaaahhh vieran con que desesperación me comía los senos mientras manoseaba mis nalgas, rodeaba con sus enormes manos mis nalgas dándome jnas pequeñas nalgadas, me encantaba sentir su verga encima de su pantalón intentando penetrarme encima de él, allí estábamos ambos un hombre de unos 35 años y una mujer de 17, allí besándonos donde mi padre y el tomaban sus cervezas en algún momento, cargame le dije, vamos a mi cuarto, y mientras caminaba en sus brazos y besándonos le indicaba donde llevarme, y ya al llegar a mi cuarto le hecho en mi cama y chupandome mis senos fue bajando con su lengua hasta mi estómago, allí me tenia el, retorciéndome de placer mientras ckn su lengua recorría mi cuerpo, hasta que al fin llegó a mi vagina, lamiendomelo, allí seguía el chupandomela jugando con mi clitoris y metiendo su lengua dentro de mi, mientras que yo me apretaba los senos mordiéndome mis labios de placer sin lugar a duda el mejor sexo oral que me hacían, nunca había sentido esa gran sensación, si que disfrutaba de su lengua dentro de mi, pero creo que lo mejor que sentí fue cuando me puso boca abajo me abrió mis nalgas y empezó a mamarme mi culito, wow no saben lo que sentía mientras me comía el culoto, me sentía muy caliente al llevar mi mano hacia mi vagina sentía lo empapada que estaba, como me chorreaba mis juguitos de lo que me hacía sentir el, mientras me comía el culito, me decía…métete los dedos..vamos métete los dedos, y asi fue que lo hice, mientras me mamaba me metía los dedos y cada vez más mi exitacion iba creciendo, estaba desbordada de placer, sentía que iba a estallar, nunca me había sentido así, o nunca nadie me había hecho sentir así, aaahh mmmmm , que rico divisaba yo de ll exitada que estaba, nuevamente el me puso boca arriba, me abrió las piernas y siguió chupandome mi rajita, tome su cabeza empujándolo contra mi vagina y el empezó a introducir ma y más su lengua en mi rajita, hasta que no pude aguantar y tuve mi primer orgasmo, era la primera vez que alguien me había hecho venir en mi corta edad, no me importaba mojar todo mi cuarto, solo quería disfrutar de aquel placentero momento, hasta que el empezó a desvestirse, se sacó el polo pero yo quería sacarle lo demás me puse de rodillas y con una mirada a el, y de rodillas empecé a bajarle el pantalón, asomando un buen tamaño a través de su bóxer, no me iba aguantar más tiempo, pero al bajárselo por completo, pude por fin ver una verga después de tanto tiempo, era una verga que grande, incluso tenía que agarrar cin ambas manos tremenda verga, y aún así faltaba mano para cojer todo eso, no sabía si me entraría en la boca así que empecé a mamarsela con desesperación uuummm, cin que desesperación quería comermela toda era la verga más grande que me estaba comiendo, me encantaba su verga, pero ya de una vez quería sentirla dentro de mi vagina, lo tire a la cama, ya mi rajita no necesita humedecerla ya que yo estaba demasiada lubricada, pero antes de meterme su verga en mi vagina, quería que le mame la verga y el quería mamarme mk vagina, y así nos pusimos, era la primera vez que hacía esa pose, pero la más placentera senacion que había tenido, sentía como me abria por completo mis nalgas como mi vagina, aaaahhh uummm que delicia que sensación, sentir que mientras me comía la rajita yo le mamaba la verga y hasta sus huevos que tampoco me entraba por completo en mi boquita, no me aguante más y de un sentón me metí casi toda su verga ,aaaahhh aaaahhh que rico sentía como me llenaba esa verga toda mi vagina, por más que intentaba quererla metermela toda no podía, allí estaba yo montada encima de el, mientras que cada vez me entraba toda su verga en mi rajita, el ritmo era increíble nuestros cuerpo sudaban, lo besaba intensamente, me sentía realmente una mujer, ahora después de a ver wstado montada encima de el, el me pone de perrito me empieza a comer tanto mi vagina como mi culito, mis pierneras estaban débiles de lo exitada que estaba, y así de perrito me abrió de piernas y acomodo su vergota en mi rajita, así Ever empezó a meterme la verga así de perrito, el sonido de mis nalgas con su pelvis era más intensos, sus movimientos eran más rápidos cada que me penetraba, me encantaba como me follaba hasta que nuevamente me hizo correr mis piernas no aguantaron más y quede tirada en la cama, pero 3l aún no había terminado, así que como un trapo me acercó hasta la orilla de la cama, empezó a masturbarse en mi cara, alnparwcer quería correrse en mi carita cosa que nunca lo había hecho, me dijo que habrá mi boca, era mi primera vez y esperaba que me guste que se corra en mi cara, así que el me pidió que agarre su verga y yo lo masturbe, así lo hice agarre con mis dos manos su vergota y no pasaron ni 2 minutos y un chorro grande de leche me bañaron toda mi cara hasta mi cabello, seguía callandome su leche hasta mis senos mientras que con su verga me lo iba pasando en toda mi cara, pero quería sentir ese sabor de semen en mi boca así que me la metí, sentir ese saborcito me encanto y me éxito mucho más, estaba bañada de leche en todo .i cuerpo, pero yo wentia que quería más, nos tomamos unos minutos más, y nuevamente empezamos a follar, pero ahora lo hicimos en la ducha, desde ese día me encanto hacerlo con hombres mayores que yo, pero hasta ese momento tuve una pequeña relación con el amigo de mi papá, y siempre tratando de que el no se de cuenta, y cada vez que iba algunas veces lo hacíamos inclusive cuando estaban mis padres en casa.

Autor: TRINNYCADENA Categoría: Sexo con Maduros

Leer relato »

Cómo me di cuenta que me gustaba el sexo

2022-06-03


Un amigo del amante de mi mamá me hace el primer y mejor sexo oral de mi vida a mis 14 años.. Comenzó cuando tenía 14, mis padres se separaron, y yo me quedé con mi mamá y mi hermana. Al poco tiempo que mis padres se separaron mi madre empezó una relación formal con quien era su amante. Todos los días me pedía que fuera a su trabajo a dejarle de comer, él era herrero, y trabajaba no tan lejos de donde vivíamos. Mi madre tenía 45 y su amante tenía 38. En la herrería del amante de mi mamá trabajaba un sujeto, que llamaré Luis él tenía entre 35 y 40 años, era robusto y bien parecido. A mis 14 ya me empezaba a notar mi desarrollo, soy chaparrita sólo mido 1.50 m y a esa edad se me empezaban a notar unas buenas pompis creo que heredada de mi mamá, quien siempre tuvo un cuerpo muy bonito. Yo notaba como se me quedaban viendo cuando le iba a dejar de comer al amante de mi mamá, quien llamaré Carlos. Carlos iba a visitar a mi mamá en las tardes, cuando él iba mi mamá me corría del lugar y me decía que fuera a dar una vuelta y que no regresara hasta un par de horas después porque el lugar que rentábamos era bastante pequeño y nuestras camas estaban separadas solamente por un ropero. Pero en una ocasión ya era demasiado tarde como para que me dijera que me saliera y él se quedó a dormir. Era como la 1 de la mañana cuando un ruido me despertó, era la cama que había azotado contra la pared. En ese momento escuché a mi mamá susurrar «Más despacio que hoy no podemos hacer tanto ruido» y ya no pude dormir. De pronto comencé a escuchar gemidos a muy bajitos, ¡eran de mi mamá!, en ese momento comencé a sentir un escalofrío en mi cuerpo y comencé a temblar, pero no como cuando tiemblas de frio o de miedo, era ansiedad, me comencé a sentir muy ansiosa y a respirar agitadamente mientras los gemidos de mi mamá incrementaban. En ese momento comencé a mojarme, ¡me estaba excitando! nunca antes me había excitado y en ese momento tuve mi primer orgasmo sin siquiera tocarme. Los ruidos pararon y ya no se escucharon más. Yo no podía dormir, me sentía muy excitada y me encantó, el escuchar a mi mamá coger me llenó se ansias por experimentar eso ¡no podía creerlo!. Y de pronto sentí la necesidad de tocarme, sentía tan rico, estaba tan excitada que solté un gemido. Cuando abrí los ojos noté que Carlos se había levantado y creo que escuchó mi gemido pero me hice la dormida. Al otro día fui a dejarle de comer Carlos pero no estaba, sólo estaba Luis. La casa era de Luis, en la parte de enfrente era el taller y en la parte de atrás estaba su cuarto. El me dijo «Espérate no creo que tarde mucho», entonces comenzamos a platicar. A mi me gusta mucho la banda The Beatles y resultó que a él también, entonces la plática se hizo larga y me gustó mucho. Luis era muy guapo, y no podía evitar quedarme viéndolo, él lo notó y se quiso acercar a mi, por lo que le dije «Creo que mejor dejo la comida y me voy o mi mamá me va a buscar», pero él me respondió «Carlos está con tu mamá y me pidió que te entretuviera un poco» entonces cerró el local y me llevó a la parte de su cuarto y me dijo «Mira, yo tengo algunos discos en vinil de la banda» y la curiosidad me hizo seguirlo. Cuando llegamos a su cuarto nos sentamos en el sofá y comenzamos a charlar, y de pronto me preguntó: ¿Sabes besar? No, o no sé, no he besado a nadie, bueno a un chico que fue mi novio pero no sé si beso bien – le contesté. Entonces yo te diré si sabes o no – respondió Luis. En ese momento me tomó del cabello y me besó, al principio intenté alejarme pero besaba muy rico y seguí. Puso su mano en mi cintura y luego fue bajando poco a poco por mis piernas, en ese momento me mojé como en la noche anterior, y comenzó a poner sus manos entre mis piernas, eso me excitó más. Me cargó y me llevó hasta su cama, en ese momento no pensaba en otra cosa más que en lo mojada que estaba. Me recostó en la cama y me dijo «Estás muy chiquita, pero te voy a dar un regalo» en ese momento me bajó el pantalón, me acarició y notó lo mojada que estaba y dijo «Que rico». De pronto me bajó la ropa interior y me comenzó a hacer un oral. Sentía su lengua subir y bajar por toda mi vagina, me sentía muy ansiosa y no podía pensar, en eso comencé a gemir cada vez más y más. Cada vez deseaba que me la metiera. En ese momento se bajó el pantalón y sacó su verga, era la primera vez que veía una y era bastante grande, pero se escuchó que alguien tocaba la puerta y tuvimos que vestirnos. Sólo le dije «Me tengo que ir» y salí corriendo. Cuando llegué a mi casa me comencé a tocar y me vine 3 veces, fue tan rico que desde entonces me comenzó a gustar y no podía pensar en otra cosa más que en coger. Ya no volví a ir a su taller por pena, pero gracias a él descubrí que me gustaba mucho coger. En otro relato les contaré como perdí la virginidad con mi primo, y como comencé mi fama como «La chica anal» Espero les haya gustado <3

Autor: DAENERYS_T Categoría: Sexo con Maduros

Leer relato »

Bianca.

2022-02-15


Con mi mujer, Alessia, compramos una pequeña finca en los suburbios acomodados de la ciudad, mi nombre es Nico y yo y ella somos profesores. Nuestra propiedad son cinco hectáreas de terreno muy fértil, por lo que en el transcurso de los años hemos creado un vasto jardín con arbustos, arboles de pequeñas dimensiones y arbustos que forman una especie de muro divisorio de nuestra propiedad con las parcelas colindantes. Todos nos admiran nuestro trabajo, porque no hay nada similar en los alrededores, somos como una especie de isla florida y bien cuidada. La última inversión que hicimos con Alessia fue un elegante y cómodo Jacuzzi al aire libre, dada nuestra edad ya adulta, fue nuestra preferencia espontanea, la piscina la descartamos por lo onerosa y gastadora de agua. En el trabajo tuve un accidente al resbalar en una escala recién lavada y me fracturé un brazo, razón por la cual estaba con licencia medica disfrutando de los primeros días de sol primaveral, mi esposa continuó trabajando y acordó con la nana de mi nuera, de venir los sábados a ayudar con la limpieza, así que de lunes a viernes, me quedaba solo en casa tratando de engañar las horas y que estas pasaran rápidamente. Dada la privacidad de nuestro jardín, yo y mi mujer solemos tomar el sol en traje de “Eva”, totalmente desnudos, así esa tarde estaba dormitando sobre una tumbona, había almorzado lo que mi mujer me dejaba preparado, agarré una cerveza fría y satisfecho después de haber saciado mi hambre y mi sed, me quedé dormido. Nada presagiaba que mi vida iba a cambiar y a tomar un nuevo rumbo, no creo haber dormido mucho, pero algo me despierta, abro los ojos y me encuentro con una visión encantadora. Sentada en mis pantorrillas, con ambos brazos a los costados y las manos juntas en el medio, mirando mi pene desafiante, orondo y duro, yacía la pequeña Bianca, hija de nuestros vecinos. Bianca va en cuarto básico y su hermanita en sexto, a menudo rondan por nuestra casa. Somos como parte de una misma familia. Ya me había dado cuenta de que tanto esta niña como su hermana, habían comenzado precozmente a desarrollarse como pequeñas mujercitas, las ajustadas remeras mostraban esos cachitos puntiagudos de incipientes tetitas tiernas. Bianca estaba tan fascinada con su descubrimiento, que entornaba sus ojitos como mirando un preciado juguete nuevo, ni siquiera se había dado cuenta de que me había despertado. Manteniendo mi calmada respiración, trato de no moverme para no asustarla, mis ojos están abiertos solo como estrechas grietas para no perderme nada de las reacciones de la niña. La situación es inverosímil y surrealista, estoy aquí cómodamente gozando de un sol esplendido con una pergenia que todavía no sabe ni limpiar su nariz y tomando mi cipote entre sus manitas suaves e inmaculadas. Con sus deditos estira mi prepucio casi por completo y la cabezota amoratada de mi glande emerge a la luz del astro rey. Sus minúsculas manos no alcanzan a abarcar toda mi polla, pero instintivamente comienza a moverlas de arriba abajo en un sutil movimiento. Pareciese como si toda su vida hubiese estado haciendo este tipo de acto lascivo. Quien sabe si ha ya jugado con la polla de alguno de sus compañeros, ¡Vaya uno a saber con los chicos de hoy en día! Esta concentradísima en el orificio de mi cabezota. Mi glande está aún completamente seco, trato de mantener mi compostura, pero se está haciendo cada vez más difícil. Escondo mis gemidos y respiro casi con una pequeña abertura de mi boca, luego me vuelve a sorprender. Como si nada se inclina hacia adelante y su nariz casi toca mi glande, observa con mucha atención ese intrigante hoyito de mi glande, comienzan a aflorar las primeras gotitas de esperma. Como la cosa más natural del mundo, acerca su boca y con su lengua recoge ese líquido perlado que emana de mi verga, lo saborea y humedece sus labios con su lengua y luego se acerca a lengüetear el resto de semen que sale de mi pija. Literalmente tiene la situación en mano. Se envalentona y se pone más arriesgada, agarra mi polla con sus dos manos y la tira hacia su rostro, luego se inclina y engulle toda mi cabezota violácea, siento su lengua envolver los bordes de mi corona y moverse como un pequeño remolino. Esta nenita sin saberlo me está haciendo feliz, no puedo evitar una mueca como una sonrisa en mi rostro, estaba disfrutando el inesperado evento. Ella comenzó a moverse hacia atrás y adelante en una mamada casi Pro, sorbía y tragaba todos los jugos que se filtraban de mi pene, a veces se quitaba la polla de la boca y se golpeaba suavemente las mejillas con ella, y sus manitas apretaban mi verga cada vez con más fuerza. Evidentemente, esta estimulación bestial no puede tener otro fin que una corrida bestial. Trato de aguantar, quiero prolongar esta sensación nueva. Me muevo en modo casual, levanto una mano y la coloco en su cabecita de sedosos cabellos claros, empujo mi polla en su boca. En ese momento abro mis ojos y la miro con cara de sorprendido. —¡Bianca! … ¿Qué estás haciendo? … Me olvidé completamente de quitar mi mano de su cabeza y con mi verga profundamente enterrada en su boca la nena no me podía responder. Me golpea un muslo con sus puños y le suelto la cabecita. Bianca echa la cabeza para atrás y trata de levantarse, su cara esta roja y sus ojos denotan un pánico terrible, salen una lágrimas de sus ojitos azules, tose y traga saliva. —Tranquila … cálmate … no te haré daño … Con sus ojitos llorosos trata de sonreír, paulatinamente se calma. Yo finjo de no haberme dado cuenta de nada. —¿Cuánto tiempo llevas aquí? … ¿Cómo llegaste? … —¡Emh!, no tanto, tío … Bianca y su hermana usan llamarnos tíos tanto a mi como a mi mujer. —¿Te das cuenta de que no debes hacer lo que estabas haciendo? … No es para niñas pequeñas … ¿Me entiendes? … —Lo sé, tío … pero me están saliendo tetitas y hay algunos chicos que han intentado de tocarme, tío … algunos quieren que yo pruebe sus pollas … me asusta eso … y cuando te vi a ti durmiendo y con tu cosa así durita, pensé que podría probar primero contigo … siempre has sido dulce y amigable conmigo … No era una explicación del todo plausible, además, todo el rato mientras conversábamos, ella no había dejado de jugar con mi herramienta, qué a propósito, estaba a punto de explotar. —Si quieres deveras experimentar que sucede cuando le tocas el pene a un chico, debes continuar haciendo lo que estas haciendo … solo si tú lo quieres, por supuesto … —¡Sí!, tío … tengo muchas ganas de verlo … ¿me dejas probar? … Tomo su mano y la muevo con mayor rapidez arriba-abajo, ella instintivamente entiende y comienza a menear sus manitos con mayor velocidad. —Puedes hacerlo también con tu boca y tu lengua … Tan pronto como mi pija entra en su boca, tomo su cabecita y comienzo a follarla demencialmente, poco después, ese electrizante impulso de la espina dorsal que me recorre todo el cuerpo y exploto con gruesos chorros de semen en su boquita virgen, en el epilogo de mi corrida, fuerzo mi polla hasta sentir la estrechez de su garganta. La nena se desespera por un momento al quedar sin aire para respirar y me da con su puño en mis flancos. Pensé de encontrarme con la cara de una niña atemorizada y gemebunda, pero al contrario, tenía una cara esplendida, lucida, como si hubiese recibido el mejor regalo navideño. Comienzo a tornar en mi y a tratar de entender la situación, es cierto que lo he disfrutado, sin lugar a duda, también es cierto que esta es una de las primeras experiencias sexuales de la niña, sino la primera de todas, tampoco dudo al respecto. Me quedo un rato confuso, cierro mis ojos queriendo encontrar una explicación que deje tranquila mi conciencia, es una pequeña niña. Quizás si … todos mis pensamientos se interrumpen cundo siento otra vez la boca de la pequeña chupando mi verga, mi masculinidad está toda entera dentro de su pequeña boquita, aprieta mi polla como para estrujarla y saborear los últimos remanentes de mi corrida. Me mira con ojos de adoración, brillan con sumisión, juega otro poco con mi polla y ésta flácida se desliza a un costado. Me regala la más sexy de las sonrisa que jamás he visto hasta el día de hoy. Mi mano acaricia una de sus mejillas y le digo: —Bianca … tengo que darte las gracias por lo que has hecho hoy conmigo … pero debes entender que no es una buena cosa … aunque si es maravillosa, no debemos repetirlo … todo esto debe ser un secreto valioso … solo tú y yo debemos saberlo … nadie más … ¿me entiendes? … La chicoca se incorpora y se sienta en mi vientre. Inmediatamente me doy cuenta de que no porta ropa interior bajo su faldita y su coño virgen se coloca directamente sobre mi blandengue pija. Se apoya en mi pecho y comienza a frotar su diminuta panocha sobre la longitud de mi pene que rápidamente revive de su letargo y se pone una vez más duro. La nenita se da cuenta del efecto que me ha causado y me sonríe. Estoy aterrorizado, me parece una sonrisa demoniaca ¿Pero que está haciendo esta criatura?, afortunadamente me queda un poco de criterio y rápidamente la empujo hacia un lado evitando la inminente penetración. —¡Bianca! … no debemos hacer esto … ¿me quieres hacer terminar en la cárcel? … —Nadie lo sabrá, tío … —Quizás no … pero no está bien … Me levanto y busco a mi alrededor mis shorts. Raídamente me los pongo y me siento más seguro ante este Súcubo del sexo. Bianca me sonríe y apunta a mi polla rígida que ha formado un característico bulto en mis pantalones cortos. —Y recuerda que nunca debes mencionar esto a nadie … ¿quieres un refresco? … —Lo sé, tío … lo sé … no temas … pero a mi me mando mi madre, ella quiere conversar contigo … no sé de qué cosa, pero quiere verte … —¿Y ahora me lo dices? … Quizás que va a pensar tú madre de todo el tiempo que te has tomado … para venir a recogerme … —Pues le diremos que estabas ocupado haciendo algo importante … los grandes siempre tienen cosas importantes que hacer … y tu eres grande … ¿verdad? … Me sonrío por lo maquiavélico de la nenita, sin pensarlo más la tomo de la mano y nos encaminamos hacia su casa. Después de una decena de minutos llegamos al umbral de la casa de Bianca, la puerta está abierta y ella grita: —¡Mami! … estamos aquí … Poco después aparece Loreto sonriendo y con las manos llenas de masa. —Entra … entra … ¡Uy!, tanto tiempo sin verte … disculpa que estoy horneando unos bollitos … Bianca no me suelta la mano y me lleva a la cocina. Es una cocina enorme, muy bien equipada y se siente el agradable olor de los panecillos horneados de reciente. Loreto me mira: —Siéntate … ¿quieres un cerveza o un café? … —Una cerveza fría, estaría bien … —¡Vale! … Bianca, trae una cerveza para Nico … La pequeña diablesa, regresa con una cerveza, la abre ella misma, toma un sorbo y con una sonrisa cómplice me la entrega. Loreto, se da cuenta. —¡Bianca! … ¡Sabes que no debes beber cerveza! … excúsala, Nico … pero las chicas de hoy … ¡Urgh! … —Está bien, Loreto … es solo un sorbo … ¡Ah!, Bianca me dijo que querías hablar conmigo … —Sí, hay algo que quisiera sugerirte … pero disfruta tu cerveza, luego cuando termine hablaremos calmadamente y disfrutaremos un bollo recién horneado … Mientras tanto Bianca ha regresado con su Tablet, antes de que pueda evitarlo se sube a mi regazo, como suele hacerlo siempre. —¡Bianca! … ¿Qué haces? … ¡Eres demasiado grande para eso! … ¡No molestes a Nico! … —Está bien, Lore … déjala … me mostrará sus fotos … —Sí, mami … quiero que vea las fotos de los caballitos … Bianca me sonríe maliciosamente, todo el tiempo sentada en mi regazo rotando su culito sobre mi verga. Cuando se sentó había echado su faldita para arriba y ahora su culito desnudo descansaba en mi vientre. Mi polla lentamente comenzó a crecer otra vez. Conscientemente, la pequeña coloco su vagina sobre mi pija, y ahora solo la delgada tela de mis pantalones cortos impedía la penetración. Miré a Loreto y estaba ocupada con unas bandejas y controlando la cocción de los bollos, afortunadamente no se había dado cuenta de nada. —Mira tío … estos son los caballitos y yo los quiero cabalgar, tío … así, tío … ¡Umpf! … ¡Umpf! … ¡Umpf! … Bianca mimaba sus movimientos saltando con su chocho desnudo sobre mi pija dura como el acero. No me cabía la menor duda de que sería una brava y hábil amazona montando no solo esos caballos, sino también algunas vergas humanas. Sintiendo sus solapados movimientos no pude evitar de gemir y quejarme, más aún cuando con su mano derecha entre sus muslos y a través de la pernera del pantalón, aferró firmemente mi pene que ahora estaba totalmente duro. Estaba aterrorizado de que Loreto se pudiera voltear y nos descubriera, pero ella estaba tan concentrada en sus labores que no nos brindó ni la más mínima ojeada. Bianca frotaba mi polla con calma y energía de un lado a otro, tirándola hacia su pequeña ranura rosada. Casi entro en pánico cuando sentí que mi glande se presentaba al ingreso de ese chocho brillante y húmedo, ella frotó mi virilidad contra su grieta cálida, tenía sus ojos entrecerrados y respiraba con afano. Traté de aumentar el contacto de mi glande con su húmedo chocho. Lo más increíble de todo es que simplemente me deje dominar por una pequeña niña, ella controlaba toda la situación y yo era un juguete de sus acciones lascivas. ¿Alguna vez pensé en detenerla? —¡No! — ¡simplemente lo dejé pasar! Y esto no terminaba. Después de frotar su coño sobre mí, levantó una pierna y hábilmente dirigió mí glande hacia su entrada húmeda y tibia, al principio la cabeza entró y ella se detuvo para acostumbrarse al intruso. Sus ojos ahora estaban completamente abiertos y sus mejillas habían adquirido un tono claramente rojizo. En breve, jadeó para respirar, y al mismo tiempo se mordió el labio para contener cualquier posible estallido de dolor. Me senté completamente hacia atrás en la silla y empujé mi abdomen hacia adelante. No hice nada para empujar a la niña lejos de mí, si bien podía sentir que le dolía a la chica, y que su apretado coño nunca había tenido que dejar espacio para algo penetrante. Estuve a punto de levantarla, — para evitarle más dolor, — cuando la siento levantarse lentamente por sí misma. Ella se levanta suavemente, hasta el punto de que mi polla todavía estaba dentro de su coño. Aquí hace una pausa, después de lo cual vuelve a bajar y deja que se mueva unos centímetros más hacia adentro. Así es como continúa durante algún tiempo, movimientos lentos hacia arriba y hacia abajo sobre mi polla rígida, para finalmente sentir la membrana transparente, que bloquea una mayor penetración. Aparentemente, Bianca había decidido que este debía ser el día, por lo que ella continuó con ese movimiento constante hacia arriba y hacia abajo, justo hasta la barrera del himen. Yo había tenido ya un orgasmo, de modo de que podía resistir y continuar durante mucho rato, pero la excesiva estrechez de su coño diminuto que ahogaba mi pene me hizo acercar a una nueva eyaculación. Bianca continuaba a moverse rítmicamente controlando sus movimientos hábilmente, pronto agarró mi mano y la llevo a la convergencia de sus muslos y al vértice superior de su panocha, sobre su ardoroso botoncito. Sin perdida de tiempo comienzo a frotar su clítoris. Ella se aferra con fuerza al borde de la mesa y aprieta tan fuerte que puedo que ver sus nudillos se vuelven completamente blancos. —¡Te sientes bien, Bianca? … Preguntó su madre volteándose a mirarla, preocupada se acerca a ella. —¿Te estás enfermando? … Loreto vuelve a preguntar, Bianca abre sus ojos y mira felizmente a su madre y le responde. —Sí, madre … estoy bien … quizás un poco cansada por que ayudé a Nico a ordenar unos muebles del jardín … tal vez debería regresar con él para que me regale uno de los refrescos que me ofreció … —Si quieres beber algo te traeré un vaso de agua fresca … Diciendo eso toma un vaso de la alacena y lo llena, luego gira alrededor de la isla de la cocina y se acerca y coloca el vaso frente a Bianca. Se detiene un momento y creo que sucederá la catástrofe, el escandalo, nos descubrirá, pero no, fija sus ojos en la pantalla de la Tablet y pregunta: —¿Qué estas mirando? … Afortunadamente, la pantalla no había cambiado al modo de espera, porque aún mostraba la imagen de un caballo. Loreto está ahí a un paso de su hija la cual está ensartada profundamente en mi verga, con mis dedos acariciando su pequeño clítoris de niña. Luego se gira y corre a controlar la cocción de sus panecillos, en ningún momento mostró signos de observar la lujuriosa escena que estaba sucediendo en su acogedora cocina. Abriendo la puerta del horno con el guante de silicona, exclama: —¡Oh!, caballos … caballos … caballos … todavía estas loca por los caballos … Me siento con la tranquilidad de afianzar sus comentarios y así desviar definitivamente su atención sobre nosotros: —Quizás cuando sea un poquito más grande pueda tener su propio caballo … —No lo creo querido … cuando crezca un poco más sus intereses cambiaran a algo llamado “Chicos” … Responde la madre de Bianca, riendo con aires de autosuficiencia y continua con sus labores frente al horno. En tanto Bianca se queda callada manteniendo mi polla dentro su estrecho chocho. De repente mis dedos le procuran un fuerte orgasmo, la siento temblar en mis brazos y es claro que se está esforzando para ocultar sus espasmos y mantenerse calma. Loreto vuelve a encuadrar a su hija que sacude un poco su cabeza: —¿Estás segura de encontrarte bien, querida? … —¡Aaaahhhh!, mami … que molestosa que eres … estoy divinamente bien … déjanos tranquilos … —¡Perdona, muchacha! … pero me preocupo por ti … Bianca respira profundamente, esta recuperando el control sobre si misma, su orgasmo la ha tomado por sorpresa e inconscientemente ha echado su cuerpo hacia atrás, haciendo que mi verga escape fuera de su cálido coñito. Pero su reacción fue aferrar mi pene y comenzar a frotarlo fuerte y rápido y en un minuto disparé un violenta carga de esperma en su faldita, un chorro cayo sobre la mesa cerca el vaso de agua que su madre acababa de dejar. La besé en el cuello y trato de limpiar el semen de su faldita, luego le susurro al oído. —Levántate y ve a lavarte y trae un paño húmedo … Se vuelve hacia mí sonriente y antes de que me de cuenta, me da un gran beso en los labios, acto que no pasa inobservado por su madre: —A Bianca le gustas mucho, Nico … ella siempre está a hablar de ti … La miro y me doy cuenta de que ha visto lo que ha hecho Bianca, respondo simplemente: —Sí, Bianca es una niña muy dulce … Ojala todo el mundo fuera como ella … Trato de mantenerme lo más tranquilo posible, manteniendo mi verga oculta a los ojos de Loreto, la erección había disminuido, pero mi verga estaba bañada con mi esperma y los fluidos de Bianca, necesitaba limpiarme antes de acomodarla dentro de mis shorts. Bianca regresó del baño trayendo a escondida un paño tibio, se volvió a sentar en mi regazo y procedió a limpiar mi pene fingiendo de mirar su Tablet. Mi pene recibió un amoroso tratamiento por parte de la niña y por fin lo pude acomodar dentro de mis pantalones cortos. Justo en ese momento Loreto venía con una bandeja llena de bollos frescos. —¿Qué me dices? … ¿Quieres otra cerveza o te preparo una taza de café? … —Creo que aceptaré la taza de café … y si tienes mantequilla para acompañar estos panecillos que se ven deliciosos … Loreto se giró a buscar el café y la mantequilla. Bianca se había tranquilizada y restaba sentada sobre mí y yo me preparaba para festinar estos exquisitos bollos. ----- ----- ----- ----- ----- ooo ----- ----- ----- ----- ----- Los comentarios vuestros son un incentivo para seguir contando historias y relatos, vuestra opinión es siempre invaluable, negativa o positiva, es valiosa y relevante, todo nos ayuda a crecer como escritores y narradores de hechos vividos o imaginados, comenten y voten, por favor. [email protected]yahoo.com

Autor: Juan Alberto Categoría: Sexo con Maduros

Leer relato »

Una Princesa, acosada, espiada y excitada

2022-01-20


Hola Soy Priscila, tengo 26 años, soy modelo independiente y diseñadora gráfica, para mi trabajo como modelo todo lo dejo en manos de mi amiga Nicole que a la misma ves es mi representante informal, porque no tenemos nada firmado, todo parte de la confianza. Lo que me encanta de mi cuerpo son mis senos, son grandes sin pasar a lo exagerado, sin ánimo de ser presumida, yo diría que son perfectos, pues para mi altura se ven bien, mido 1.75 m, tengo las piernas largas y las nalgas firmes, me esfuerzo mucho para mantenerme en forma, mi trabajo lo requiere, tengo el pelo rubio y la piel blanca. Soy muy caliente, mi mente casi siempre me dibuja escenas por donde vaya, simplemente reacciona a cualquier piropo o mirada. Por fuera continúo disimulando, pero por dentro mi mente hace que me excite mucho, debo llegar a mi departamento corriendo para tocarme y bajar la calentura. Bueno, la siguiente historia me pasó hace unos meses, antes de las fiestas de fin de año: Resulta que Nicole debía pagarme lo que me correspondía de una sesión de fotos que hice para una marca de perfumes, a diferencia de otras ocasiones, esta vez necesitaba el dinero urgentemente ya que había quedado con cuentas pendientes para pagar el internet, tv cable, Netflix y principalmente mi nuevo mi sitio web (que por cierto te invito a visitarlo, lo encontrarás en mi perfil) , así que fui más insistente porque ella no se daba el tiempo para encontrarnos. Confío en ella, nunca me falló, pero la necesidad me obligaba, entonces un fin de semana me llamó para que le de encuentro en un lugar recreativo porque tenía un evento que controlar, sin pensarlo mucho accedí. Ese día hacía mucho calor, me puse un pantalón jeans ajustado y una playera roja sin mangas, no era algo extravagante, pero sabía que por mi figura como siempre llamaría la atención de muchas personas a pesar de que no estaba con escotes o minifaldas, mis senos siempre son notorios y mis glúteos redondeados y firmes que con el pantalón jeans se denotan mucho más, simplemente no puedo evitarlo y a decir verdad, me encanta… Al llegar al lugar pude percatarme de que se festejaba una fiesta infantil, era al aire libre, la temática de princesas de Disney o algo así. Llamaba a Nicole con el móvil, pero no contestaba, fui caminando entre la gente, sentí como llamaba la atención sobre todo de personas mayores que seguramente no se esperaban encontrar tan buena vista en una fiesta infantil, había mucho ruido por la música, los niños estaban en algo así como un concursos de dos equipos, no le di mucha importancia, me alejé del ruido para seguir llamando a Nicole, estaba como a 50 metros de todo el alboroto, me tapaba con una mano la oreja derecha y con la otra tomaba mi celular llamando a Nicole una y otra vez. Me sorprendió un mozo de edad avanzada, era canoso, bajito, medio gordo, la tez blanca y ya con lagunas arrugas, pero eso no lo desanimaba, casi de inmediato me di cuenta que era uno de esos viejos verdes vulgares que intentan algo más… - ¿Hace mucho calor no señorita? – Me dijo mientras me ofrecía un vaso de refresco - Buenas tardes, si mucha – le sonreí, mientras pensaba “como se dio el trabajo de caminar hasta donde estaba tan solo para ofrecerme algo y más aun viéndome ocupada,” continuó con su charla… - Es que en ésta época el Sol es más fuerte - Sí, es por la época del año – Buscaba alguna frase para cerrar la conversación sin ser grosera - Hay que cuidar más la piel por los rayos del Sol, ¿se puso bloqueador solar? - Si, siempre lo uso, muchas gracias por el refresco, le agradezco– Le sonreí nuevamente como despidiéndome - No tiene porque, es que la vi tan agotada y con éste Sol es peor – El tipo insistía en hablar, no se daba cuenta que incluso hablaba de lo mismo, solo quería mi compañía mientras fantaseaba conmigo seguramente… Por suerte ese mismo rato sonó mi cel, era Nicole - Oh, disculpe – Me dí la vuelta y contesté, dando unos pasos más para alejarme - ¿Hola? - Pri, donde estás - A un costado de la fiesta, donde hay unos arbustos. - Ahhh ok, ¿y qué haces por ahí? Bueno, voy para allá – Colgué y me di a vuelta nuevamente, me dio un susto grande cuando vi al mozo ahí cerca mío, me había seguido, me miraba sonriendo. - Gracias - Le dije, devolviéndole el vaso aún con refresco, a pesar de que era uno de plástico, no había necesidad de que esté esperando a que le devuelva, pero lo hice nuevamente para que se vaya. - De nada damita, ¿sabe lo que me gusta de estas épocas?, Que las chicas visten más ligeras, es realmente agradable ver un monumento pasearse por aquí, mostrando sus atributos – Noté como sus ojos bajaban hacia mis senos, ya casi sin disimulo, también note que, al momento de hablar con Nicole, le di una espectacular vista de mis nalgas, el tipo la estaba pasando realmente bien, se había olvidado de su trabajo y de todos los demás invitados. - Si, bueno gracias por todo, si me disculpa estoy algo ocupada – Me hice a un laod y me fuia alejando y Nicole que no aparecía por ningún lado - Para servirle – Parecía que se estaba despidiendo, pero él mismo se obligaba a continuar la charla, me siguió los pasos, ya no podía controlarse, siguió con sus frases de doble sentido – Estoy para lo que usted quiera, si necesita algo solo me llama y estoy ahí como mascota entrenada jaja - Jaja, ok muchas gracias - No, enserio, si quiere agua para tomar o para mojarse, me lo pide – Era tan pesado – También tengo un bloqueador solar, le puedo ayudar a ponerse, estoy para lo que guste, ¿se lo bailo? Jaja, le hago un streeptease jajajaja - ¿Disculpe? - Solo bromeo jaja – Entonces vi a Nicole saliendo de la multitud… de inmediato me puse a salvo dando pasos rápidos hacia ella, llamándola “Nicoooole” Mientras me alejaba de ese viejo mi mente me traicionaba, era obvio que el viejo mozo me miraba las nalgas con deseo mientras me alejaba moviéndolas para él y yo no podía hacer nada para evitarlo, eso extrañamente me calentaba. Por un momento imaginé ceder a sus chantajes, al final era decisión mía, eso es lo que más me prende, que yo tengo el poder de decisión con quien revolcarme, tan solo si lo hubiese querido, le diría “Ya sé lo que quieres” “Quieres verme los senos” “vamos tras los arbustos” “cógeme” Mi mente dibujó la escena claramente: “Tras los arbustos que no eran muy altos, como de 80 cm. echada, con la playera descubierta mientras el mozo me besa las tetas con desesperación tratando de quitarse el pantalón torpemente pero sin perder detalle de mis senos mientras gimo, ayudarlo a quitárselo, y luego juntos deshacernos de mis pantalones jeans, me dé la vuelta bruscamente, me jale las bragas y…” Ya basta.!! Me dije a mi misma... Todo eso lo pensé en uno segundos mientras caminaba apresurada hacia Nicole. - Pri, como estás? - Bien gracias - Te noto algo agitada - El calor - Ven vamos te invito algo de tomar aquí adentro - Ok Mientras caminamos a los ambientes Nicole me fue comentando… - Pri, cariño necesito tu ayuda - Que pas… - Me corto desesperadamente – Nooo, me fallaron y tú eres mi salvación - Pero a ver cuéntame - Hay Prisci, te cuento… Estamos a 15 minutos de presentar un show con los chicos y una de mis chicas no llega - Y?? - Es esta laaaa – Se tomó la frente para recordar – Rapunzel..!! y es la principal, no contesta la chica, ay no que voy hacer… - Tranquila, entonces ¿quieres que la remplace? - Por favor, vos eres linda, no necesitas maquillarte, además ya tienes el cabello rubio - Pero no es tan largo - Eso es lo de menos, eres modelo, te queda lo que sea - Pero.. – Otra vez me cortaba - Solo va ser un rato, no tienes que hacer nada, la chica debía cantar, pero vos solo vas a sacarte fotos, yo les diré a los demás que cambiarán los planes, solo pondremos una música de fondo - Amiga quisiera ayudarte, pero… - Me jaló del brazo – Te voy a pagar lo que le tocaba a la otra – Y simplemente le seguí Mientras me llevaba con todo su equipo mi mente pensaba “¿Realmente soy tan fácil de convencer?, ¿si el mozo me insistía de esa manera me dejaría coger por pena, por plata, por puta?... otra vez la calentura y yo tratando de contenerme repitiéndole a mi mente: ya basta...!! Al entrar a los vestidores, todo su equipo ya estaba listo, Nicole me presentó como si fuera una estrella “Ya tenemos a nuestra Rapunzel” y todo el mundo se alegró, pero de inmediato sobre todo los varones se dieron cuenta de mi figura, sus ojos saltones me comían - Muy bien, señoritas y principalmente señoreees… a despejar el lugar que nuestra Rapunzel se va a encuerar – Tenía que ser tan descriptiva, me sonrojé. Los chicos fueron saliendo poco a poco mientras Nicole me alcanzó el vestido lila con cierre por detrás Como el vestido era largo no me quité los jeans pero si la playera quedando cubierta solo con mi sujetador en la parte arriba. Me puse el vestido desde abajo hacia arriba, Nicole estaba en la puerta que más bien era una cortina improvisada, custodiándome, logré subirme el vestido hasta la cintura y noté como se veía parte de mis tobillos, el vestido era pequeño para mi… - Nicole, Nicooole..!! – Se dio la vuelta – Ayúdame por favor, no me entra - ¿Que pasó? A ver vamos a ver el cierre – Se puso detrás mío, me ayudó a ponerme las mangas del vestido pero no pudimos colocar las hombreras en su lugar, realmente el vestido era corto pero por suerte a lo ancho me quedaba bien, seguramente la chica era pequeña y medio gordita e hicieron el vestido a su medida. Afuera ya se escuchaba como el animador llamaba a los niños para presenciar el show. - ¿Qué hacemos? – Preguntaba Nicole - ¿Y tú no podrías hacerlo? – le pregunté - Nooo, yo soy la relatora del cuento… Ya sé, ponte las hombreras en los brazos – Me acomodó y quedé con los hombros desnudos y por la parte del pecho donde supuestamente debía cubrirme todo hasta la parte baja del cuello, se me dibujaba un escote improvisado, dejando ver casi la mitad de mis senos, era demasiado pero poco le importó a Nicole, seguramente por la desesperación. - Te ves bien – Me dijo poniéndose delante mío – Pero quítate el sujetador, se ve muy mal los tirantes - ¿Esto no te parece demasiado? Le dije cubriéndome los senos con la palma derecha - No, son niños, ni se dan cuenta, va ser solo un momento - Y qué me dices de los adultos que.. - Me cortaba nuevamente, Nicole tiene una energía impositiva – Y quítate también los pantalones, no se ven bien… Rápido Priscila Me subí la falda para desabrocharme los janes, me los bajé quedando en bragas y bajándome la falda rápidamente, me quité los tenis blancos porque Nicole me alcanzó unas zapatillas azules planas que eran parte del disfraz, por suerte la amiga tenia los pies más grandes, me sobraba algo espacio en los pies…. Luego me ayudó a bajar el cierre del vestido y me desabroché el sujetador, por un par de segundos quedé con el torso completamente desnudo, boté el sujetador al piso para apresurarme en subirme nuevamente el vestido, sentí como se presionaban mis senos, con el sujetador estaban bien pero ahora tenía que acomodarlos juntándolos como un sujetador push up, mientras Nicole me subía el cierre nuevamente, pero apresurada - Esperaaaa – Le dije – Tengo que acomodarme los senos – Me volvió a bajar el cierre, me los acomodé y le di la orden para subirme le cierre Un vestido hasta los tobillos y por arriba casi ofreciendo mis pechos al mundo, “¿y el mesero?” pensé…. “Si no se hizo ya una paja en mi honor, ahora si va explotar” - Ya estás – Dijo Nicole y salió apresurada. Traté de jalar el vestido un poco más arriba pero el cierre no me dejaba, sentía presión en las costillas, no podía hacer nada, solo me llevé el pelo adelante para cubrir ese descarado escote que presionaba mis senos y un rato después escuché la voz de Nicole con el micrófono, todo paso muy rápido… - Una joven encerrada por una malvada bruja en una torre – De inmediato la risa de la que hacía de bruja y el grito de los niños, decía sus líneas, yo no entendía mucho, luego Nicole seguía el cuento… - Un día, mientras pasea por el bosque, un apuesto príncipe escucha su melodiosa voz y se enamora perdidamente de ella – Escuché una voz masculina diciendo sus líneas, yo no sabía a qué hora debía salir, me puse algo nerviosa. Mi mente, como ya se hizo un hábito dibujaba escenas eróticas con el viejo mozo, junto algunos adultos que me observaron al llegar e incluso esos jovencitos del equipo de Nicole que se impresionaron conmigo, todos en una orgia, cogiéndome aun disfrazada de Rapunzel, con los senos al aire, uno levantándome el vestido y bajándome las bragas para penetrarme y…. - Rapunzel…!!! – los gritos de los niños me devolvieron a la realidad - Parece que no escucha, más fuerte niños – Decía Nicole - Rapunzeeeel…!!! – Era momento de hacer el ridículo… hice a un lado las cortinas y salí… - Ahhh – El griterío de los niños – Rapunzel..!! – No sabía que hacer o decir, solo saludé sonriendo. Miré a los adultos con pena, estaban serios, como impresionados, debía controlarme, la música empezó a sonar… No me sabía la letra, improvisé caminando de un lado a otro, de inmediato noté varios celulares enfocándome, parecía una de esas pasarelas de modas en las cuales participé, lleno de camarógrafos. Era evidente la mayor parte de mis paparazis eran hombres, entre ellos un jovenzuelo que filmaba con la boca abierta. Terminó la canción y volví a mi sitio inicial… - Cuidado Rapunzel..!! – Seguían los gritos de los niños – Cuidado..!! - Entonces la bruja malvada capturó a Rapunzel – Dijo Nicole mientras por el costado una señora me abrazaba, eso hizo que me incline ligeramente a un costado, mi cabello se hizo a un lado dejando al descubierto el escote junto a mis senos queriendo salir, rápidamente me cubrí con la palma. Apareció un niño disfrazado de camaleón - Pascal..!! – Gritaban los niños – Ayuda a Rapunzel..!! mata a la bruja..!! – El pequeño niño con su disfraz de camaleón que hasta era grande para su talla tomó a la bruja de un pie y ésta se cayó, luego apareció el príncipe, un muchacho delgado, nada que ver con un príncipe, pero que puedo hacer, no me interesa solo quería acabar con esto… Sacó una espada de utilería y clavó a la bruja. “¿El cuento era así?” pensé “Ay, qué importa, seguramente están improvisando para que yo no actúe” - Y así, el Príncipe rescató a Rapunzel y se mudaron al castillo y fueron felices para siempre – Dijo Nicole, consiente de la trama mal hecha. El supuesto príncipe se puso al lado mío, me llegaba a los hombros y claramente desviaba la mirada hacia mis senos, yo los había vuelto a cubrir con mi pelo. - Ahora, niños por favor hagan una fila para que Rapunzel se tome fotos con cada uno de ustedes – Otra vez Nicole continuaba mi martirio. Me acomodaron una silla envuelta con tela blanca, al costado derecho estaba Pascal, el niño disfrazado de camaleón, “Pobrecito” pensé, “metido en ese disfraz y con este calor… y de paso no le alcanzan ni un asiento.” A mi lado izquierdo acomodaron otra silla, el excitado príncipe se sentó, pero Nicole lo hecho graciosamente diciéndole que era para los niños que se sacarina fotos conmigo, nadie quería a los demás personajes. Inicio la sesión de fotos… Uno a uno los niños pasaron a mi lado, al otro el fiel camaleón Pascal, “Pobrecito niño, teniendo que trabajar en una fiesta” pensaba - Alcáncele una silla a Pascal – reclamé al equipo de Nicole, varios de ellos rápidamente se movilizaron, uno entró al vestuario y salió con una silla triunfante. Ayudaron al pequeño camaleón a sentarse, pero éste se puso de pie sobre la silla, no decía una palabra… Entonces noté que en la fila también estaban algunos adultos, unos señores ¿Qué hacían ahí? ¿Querían una foto conmigo?, realmente no pueden con su calentura. Pasaron los minutos y cuando llegó el turno del primer adulto colado en la fila de los niños, se acercó junto a uno para acompañarlo, el niño tomo asiento pero el tipo se puso detrás, ya era obvio lo que hacía, solo quería verme los senos… Ya casi habían pasado la mitad, inició una música de esas zambas brasileñas. Entonces, vi al mozo viejo que se me había insinuado, parado, mirando desde la izquierda como a 3 metros, lo noté rojo, ancioso, sudoroso, excitado, no podía acercarse más… Mi mente voló, todos esos momentos de adrenalina finalmente me excitaron y ver al tipo fue como la cereza sobre el pastel, nuevamente dibujé en mi mente la escena en los arbustos, desde donde había quedado; “El viejo mozo me había volteado, ya con su miembro afuera y súper erecto, me jala las bragas y me penetra con toda su fuerza”, le decía a mi mente… ya basta..!! Pero ésta respondió continuando con la escena “El mozo me tomaba con ambas manos mis senos y los apretaba dejando los pezones entre los dedos y estos sentían el frio del pasto y con cada envestida se frotaban mientras gemía tratando de que no se me escuche. El mozo me lamia la mejilla sacando su lengua, tembloroso y jadeando… estar ahí con los jeans hasta las rodillas, las bragas a mitad de mis piernas, la playera por encima de mis senos, sin sujetador, echada de frente, mientras el viejo me penetra haciendo rebotar mis nalgas, con su pantalón quitado completamente, aun con esos zapatos ridículos, camisa y chaleco de mesero aún puestos” Sacudí la cabeza para concentrarme… A dos turnos estaba un señor feo de lentes con chompa de nerd y una camisa a cuadros, “No esto ya es demasiado” pensé… Ya muy caliente… Instintivamente me arreglé el pelo llevándolo hacia atrás, ahora si el escote se me veía descaradamente, no era natural para una fiesta de niños, ya no me importaba, noté como el Sol se reflejaba en mis pechos blancos, exuberantes, imponentes, levantados, listos para ser tomados, el vestido tenía una contextura gruesa así que no se notaba lo duro que se habían puesto mis pezones Llegó el turno del señor con pinta de nerd, tenía la postura agachada, se acercó sonriendo como agradeciendo, haciendo ese ademán que hacen los asiáticos, como desubicado y nervioso, se puso detrás de mí, yo puse de mi parte: encorvé la espalda sacando pecho y poniendo las manos entre las piernas, por un momento, mis senos eran suyos. Así pasaron unos cuantos, estoy segura que muchos no se animaron, pero sí que tenían ganas y se morían de la envidia de los privilegiados que solo usaron a los niños para mirarme las tetas. Sentí un olor fuerte, asqueroso, “seguramente es la excitación de mis admiradores” pensé, pero me di cuenta que era el niño disfrazado del Camaleón Pascal, seguramente sudoroso, seguía sintiendo pena por él pero que más podía hacer. Acabada la fila, noté muchas miradas de los que no pudieron darse el festín de mis senos por estar con sus esposas o por ser menos descarados que los que se animaron, entre ellos el jovenzuelo que seguía filmando con la boca abierta y a medio sentarse queriendo levantarse de su lugar, como empujándose a pedirme una foto, pobrecito… era la oportunidad de filmarme los senos de cerca, que excitación debía llevar… Decidí colaborar con todos, para levantarme me agaché como tomando impulso pero tarde más de lo debido, como 3 segundos agachada con los senos cerca las rodillas, mostrando el escote y mis hombros desnudos a todo el mundo, en esa misma posición coloqué mis manos en mi cintura como arreglándome el vestido y di unos cuantos saltitos, noté como mis senos rebotaron mientras miraba a un costado haciéndome a la desentendida y luego me levanté, al poner la espalda recta noté como el vestido había bajado un poco más por el lado derecho, justo al borde de uno de mis pezones, mi reacción inmediata fue llevar mi mano para arreglarme, pero la excitación hizo que solo me frote delicadamente con la palma y la bajé haciéndome a la desentendida nuevamente… Nicole dio la orden de despedirse de Rapunzel, me puse de pie y levanté ambas manos, como tratando de que le vestido se me corriera para abajo, pero estaba ajustado. Las miradas de los adultos me excitaban mas, sobre todo de algunos señores mayores que no podían disimular, para terminar, me agache en forma de reverencia un par de veces, mandé besos y me di la vuelta. Estaba como mareada, excitadísima, pedí a Nicole que me lleve al baño, al entrar y mirarme en el espejo, noté lo mujerzuela que me veía, ¡como nadie dijo nada!, era tremendo para una fiesta infantil o cualquier otro evento, solo faltaba que me pasen un tuvo, seguramente Nicole recibiría quejas… Por el morbo, en mi soledad, levanté los brazos como hacia un instante al despedirme para ver si el vestido podría haberse corrido, di unos saltos y me estiré un poco hacia la izquierda como saludando con el brazo derecho, llevándolo al centro por encima de mi cabeza y sucedió… El vestido cedió, miré al espejo y noté como todo mi pezón derecho quedaba al aire, seguí en mi fantasía saludando de un lado a otro imaginando las miradas, haciéndome a la desentendida, por un momento me arrepentí de no haber hecho realidad esa escena… Mi mente hizo lo demás: “Me imaginé al señor Nerd levantándose de su asiento, desesperado corriendo hacia mí, asaltando mi pezón descubierto, sin importarle nada, chupándolo con fuerza, yo asombrada, pidiendo ayuda mientras los miembros del equipo tratan de separarlo, pero que se apegue a mí con toda su fuerza, gemir al sentir sus labios apretando en medio de la multitud y que cuando consigan separarlo de mí, junte sus labios muy fuerte, mi seno alargándose por la presión de su boca mientras lo despegan y finalmente dejando salir un sonido de chupetón, dejándome ultrajada, chupada y denigrada, mientras lo alejan de mi él siga estirando la más manos para alcanzarme.” Volví a mi realidad, me acomodé el vestido apenas metiendo mi seno y tapando el escote con mi cabello Rápidamente volví hacia los vestuarios, adentro estaban todos los del equipo de Nicole pero nuevamente desalojaron el lugar para que pueda cambiarme… Nicole nuevamente me ayudó primero bajándome el cierre por la espalda y luego custodiando la puerta. Me quité el vestido quedando solo en bragas, recogí mi sujetador para acomodarme los senos, de inmediato tuve que cubrirme como pude… Porque detrás de un motón de ropa vi a Pascal el niño disfrazado de camaleón, se encontraba en un montón de ropa camuflado como un verdadero camaleón. - Oye, que haces aquí – Le reprendí, Nicole se dio la vuelta, el niño no dijo nada - ¿Qué pasa Pri? ¿Quién está ahí? - El niño – Le dije, mientras le señalaba el lugar con una mano y con la otra me cubría los senos con el sujetador mal acomodado - Cual niño - Allá, en ese montón de ropa - ¿Victor? Que hace usted aquí – Hubo un silencio incómodo, pero como Nicole es tan autoritaria, al niño no le quedo más que hablar - Vi.. vine a devolver el traje señora Nicole – La voz le salía ronca - ¿Pero no me escuchó o no estaba?, todos tenían que salir del lugar para darle privacidad a Priscila - Si, este… disculpe señorita – Definitivamente había algo raro en su voz, se dispuso a salir, pero Nicole lo detuvo - Bueno entonces entregue el traje y espere afuera para el pago por favor – No hizo nada - Apure..!! – le exigió Nicole y casi de inmediato todo asustado el niño ronco se quitó el traje Fue ahí que me di cuenta que no era un niño, era un enano, todo sudoroso, me impresionó tanto porque todo el tiempo estuvo a mi lado, él se dio el gusto de observarme el escote como le dio la gana y de paso se había dado el gusto de mirarme las nalgas en bragas y peor aún, las tetas completamente desnudas por un momento. Ese olor putrefacto que sentía en la sesión de fotos era de él mezclando sudor y erección, a pesar de ponerse en evidencia no podía evitar desviar la mirada para verme, mientras entregaba el trajecito, Nicole le reprendía – ¿Que está viendo?, dese la vuelta!! - y no pudo evitar su erección que se notaba bajo el pequeño pantalón plomo, además llevaba zapatos negros grandes y una sudadera blanca semitransparente, se dirigió hacia la salida mientras yo me cubría como podía… Con el susto y la excitación rara que sentía en ese momento me cambié. Nuevamente con mi ropa veraniega (jeans y playera roja) quise salir, pero me dio mucha pena, abrí un poco las cortinas para ver, afuera solo estaban los invitados en sus mesas y los niños jugando, correteando por ahí. Nicole entró bruscamente. - Pri, vamos a esperar a que la señora nos pague para repetir el dinero, mientras espérame afuera por favor porque los chicos se van a cambiar - Ok – Le dije, como si me hubiese regañado. Salí sin mirar a nadie, pero mi curiosidad hizo que levante la mirada por un instante, como lo había pensado… Todo el mundo me estaba mirando, caminé hasta alejarme de todos, al mismo lugar del principio, cerca a los arbustos. Mi mente seguía imaginando al mozo cogiéndome, disfrutando de algo que no se merecía. Crucé los brazos y mis ojos lo buscaban, definitivamente quería que se me insinúe nuevamente, aunque no pensaba en llegar hasta tan lejos con él, quería sentir la adrenalina. Como no aparecía por ningún lado y nadie me estaba viendo, caminé lentamente hacia los arbustos, levanté la mirada, nadie se percataba, me metí en ese jardín detrás de los arbustos, parada, esperando a que alguien me reprenda, pero no había nadie, me senté, luego me eché de espaldas, me apoyé sobre mis codos, la gente no podía observarme… Decidí revivir la escena, tenía tantas ganas de sentir esa adrenalina. Abrí las piernas imaginando que el mozo viejo me estaba penetrando, comencé a moverme dejando que mis nalgas se froten en el pasto, de rato en rato miraba por sobre los arbustos estirando el cuello, nadie observaba, me levanté la playera dejando al descubierto mi sujetador, no me animaba a quitármelo, ahí estuve un rato, se me salía un gemido y miraba rápidamente por sobre los arbustos… Me dí la vuelta y saqué el culo lo más que pude, otra vez mis gemidos, me incorporaba para ver si alguien se acercaba, pero nada y volvía a mi posición de perra, ahora sí me bajé el sujetador y mis senos chocaron en el frio pasto, me moví más rápido imaginando al viejo y chaparro mozo penetrándome, la adrenalina de ser sorprendida me excitaba mucho más… Temerosa de ser vista, me di la vuelta nuevamente, nadie estaba cerca, eso daba rienda suelta a mi morbo, tomé un puñado de pasto frio y lo frote sobre mi pezón izquierdo como si fuera una pluma, se sintió tan rico, me puse de cuatro patas, levanté la cabeza para ver a la multitud, observando a los viejos que se habían sacado fotos conmigo para verme las tetas. Se las estaba dedicando. Me frotaba los pezones con el frio pasto mientras los observaba entre algunos vacíos de los arbustos, abrí la boca, no podía cerrarla, mientras me balanceaba de adelante hacia atrás, mis tetas colgaban y yo hacía que en el balanceo rocen con el puñado de pasto en forma de rama, luego me arrodille para poder observar mejor a la gente, mi cabeza quedó por encima de los arbustos, hice que mis tetas choquen con ellos, jadeaba, ya algo sudorosa, noté al señor nerd sentado sonriendo, hablando con sus compañeros… Se me salieron palabras que nunca las había dicho y nunca pensé que las diría: - Ahhh, asi papito, chúpalas ahhh, papito ahhh, son tuyas mi rey, soy tu perra, dale mi macho ahhh De inmediato me incorporé, me reí de mi misma por lo que había dicho, me eché de espaldas mirando al cielo dejando que se me baje un poco y nuevamente sentí unas tremendas ganas de sentir la misma adrenalina… Pero algo definitivamente me estrelló, nunca había sentido tanto impacto, tanta adrenalina junta, quedé como en shock, pues… No me había dado cuenta que detrás de los arbustos, pero por el otro costado, tenía un observador… Era Víctor, el enano, que se ocultaba perfectamente tras los arbustos, me había seguido y lo había visto todo, su calentura hizo que se acerque y lo descubra… Quedé petrificada por un momento mientras temblorosa me cubría las tetas, me arreglé rápidamente, fueron segundos de mucha tensión acomodándome el sujetador, se mi hizo difícil, estaba temblando, cuando lo logré me arreglé la playera y de un salto me levanté para irme, haciendo de cuenta que nunca lo vi. Caminé a paso rápido, sabía que el enano no me alcanzaría con sus diminutas piernas, pero sentía como mis nalgas estaban siendo ultrajadas con su mirada. No quise encontrar a Nicole, solo caminé lo más rápido que pude a la salida. Cuando estuve afuera miré hacia atrás, parecía que en cualquier momento el enano aparecería para reclamar su premio… Comencé a correr hacia la avenida principal y tomar la movilidad que me ponga a salvo y nunca más en mi vida toparme con el enano. Al llegar a mi departamento me toqué como loca en la bañera, fue una de las experiencias más excitantes que tuve en mi vida. Espero que el relato haya sido de tu agrado, si quieres contactarme escríbeme al correo. De igual forma te invito a visitar mi sitio web, donde encontraras más información mía y además el final alternativo de esta historia que, confieso es inventado pues dejo volar mi imaginación, pero es más descriptivo y sexual [email protected] www.priscila.website Besitos… Atte: Priscila

Autor: Priscila Categoría: Sexo con Maduros

Leer relato »

II - Don Leandro.

2021-11-22


yoLos hechos que he narrado sucedieron hace más de veinte años, pero están siempre impresos en mi mente y esto hace que se active mi libido, también mí hija que aún vive conmigo se sentía excitada al recordarlo, así ella aprendió a disfrutar junto a mí de muchas maneras, volviendo a la época en que todo comenzó, les diré que había comprendido que Leandro era tan pervertido como yo, dada mi situación esto podría traerme ventajas: —Leandro, ¿has cambiado alguna vez un pañal? … —¡No! … y si la nenita tiene caca … ¡me da asco! … —¡Ay!, que tonto que eres … te pierdes de ver esa conchita pequeñita … de lavarla … de acariciarla … —¿Me dejarías hacerlo? … —¿Qué cosa! … —Eso … cambiarle los pañales … —Pero si dijiste que te daba asco … —No … estaba bromeando … —Bueno … ven aquí para enseñarte … primero la levantas y ves si el pañal esta como inflado … le tomas el olor … si no tiene olor, ha solamente orinado … te preparas una toallita húmeda y otra seca … si es solo orina, la limpias con la toalla húmeda y luego la secas con la otra … —¿Y si ha hecho caquita? … —Es mas o menos lo mismo, pero en vez de solo limpiarla … tienes que lavarla en su bañito de bebé, preocupándote de lavarle bien el culito … una vez que esté bien lavada, le echas la cremita para que no se irrite su piel … luego le colocas un pañal nuevo y fresco … así ella estará tranquila y no llorará … —¡Uy! quiero hacerlo … —Bueno … hazlo … Leandro tomó la bebita y la olfateo por todos lados, de tanto en tanto mirándome para ver si aprobaba o desaprobaba su actuar, se dio cuenta de que la nena estaba solo húmeda, la llevo a la mesita donde la cambiamos normalmente y procedió a sacarle el pañal mojado, se quedo a contemplarla por largo rato. —¡Leandro! … ¡No seas bobo! … la nena prenderá frio si la tienes así desnudita tanto rato … —¡Oh! perdona … pero no hay nada más hermoso que una bebita sin nada encima … —Esta bien … pero se puede resfriar … haz lo que tienes que hacer … y abrígala … Leandro hizo todo perfectamente, sus manos temblaban cuando procedió a echar la cremita a sus piernecitas, esos muslitos regordetes, el fino tallo de su conchita, me acerqué a él y con mi mano toqué su verga, estaba dura como palo. —Leandro … ¿Quieres que te ayude con esto? … Me arrodillé y le saqué su asta dura y nervuda, lo comencé a pajear y luego cuando comenzó a jadear, lo tomé en mí boca y él comenzó a follar mis labios apretados alrededor de su verga. —¿Puedo tocarle su cosita? … —¡No! … ¡No lo hagas! … tienes las manos muy grandes y eres muy bruto … quizás más adelante te dejaré hacerlo, pero ahorita no … Le mamé la verga hasta que descargo un poco de esperma en mi boca, a su edad no eyaculaba una gran cantidad de semen, pero tenía un sabor agradable. Ordené a mi nenita, me saqué una teta y le di de mamar, Leandro se acomodó a mirarnos embelesado, él tenía mucho morbo al verme alimentar a mi pequeña Emma, yo aprovechaba esos momentos para crear una atmosfera propicia para pedirle cosas en mi beneficio y en el beneficio de mi hija. Pasaron un par de año y me convertí en la conviviente de Leandro, me enteré de que no tenía más familia, su señora nunca se embarazó, nunca quisieron hacerse exámenes para descubrir quien de los dos era el que fallaba, yo lo incitaba con los encantos de mi pequeña y luego dejaba que él me cogiera, era bastante tierno en ese sentido, me acostumbré a él, pero lo que me interesaba más que nada era la situación económica de Leandro. Él era propietario de la casa en que vivíamos, además, tenía otras dos propiedades heredadas de sus padres, un conspicua suma de dinero en Banca y no tenía herederos. —Caro … ¿Cuándo dejarás que le toque su cosita a Emmita? … —Leandro … ¿Qué intenciones tienes tú con nosotras? … ¿Aprovecharte de la pequeña y luego botarnos a la calle? … —¡No! … ¡Por el amor de Dios, hija! … ¡Jamás haría una cosa así! … ¡Siempre te he ayudado, no me pagas nada por vivir aquí y yo cargo con todos los gastos de la nena! … —Lo sé Leandro … siempre seré agradecida de ti … y tú puedes darte cuenta de que tú y yo funcionamos como pareja … o ¿eso no vale nada para ti? … —Caro, te tengo mucho cariño a ti y a Emmita … les he dado todo lo que puedo … ¿Qué más quieres? … —Quiero un hijo tuyo, Leandro … —¡Pero yo no puedo darte eso … no puedo tener hijos! … —Me dijiste que tú y tú señora nunca se hicieron exámenes … yo di a luz a la pequeña Emma, así que puedo embarazarme … ¿Quieres que probemos a embarazarnos? … A Leandro se le encendió el rostro, estaba sin palabras, mi propuesta lo había tomado totalmente desprevenido, me dio la espalda y se fue sin decirme nada. Quedé muy preocupada, porque Leandro salió esa noche y no volvió. Estuvo dos días desaparecido, pensé en que había hecho mal en hacerle tamaña propuesta, pensaba en que volvería y nos echaría de su casa, era la mañana del tercer día cuando Leandro volvió, vestía la misma ropa un poco más ajada por el uso, olía a sudor, yo sé que él no bebe, pero había admitido esa posibilidad, me dio un beso en la mejilla, luego nos sentamos a la mesa y yo le serví el desayuno. —¿Dónde te habías metido, Leandro? … ¡Me tenías preocupada! … —Me fui a la tumba de mi señora … —¡Pero dos días! … —Es que mi mujer fue enterrada en Iquique … Me contó toda la historia de su imprevisto viaje a Iquique, que había pensado mucho en mí, que lo había consultado con su mujer, que no sabía que hacer, pero la respuesta se la dio su mujer, yo me quedé muy intrigada. —¿Y cómo que tú mujer te dio la respuesta? … —Es una cosa muy curiosa … quizás no me vas a creer … —¡Pero cuéntame, hombre que me tienes en ascuas! … —Le llevé un ramo de flores a mi mujer … me sentía desorientado y confuso … el ramo de flores era bastante grande … quise compartirlas con las tumbas que estaban aledañas a la de mi mujer … cuando leí el nombre del epitafio de la primera, era de una tal Carolina Fuentes, me sorprendí, luego quedé atónito, la tumba del otro lado era de una tal Emma Garrido … ¿lo entiendes? … —Leandro … ¿Te estas volviendo loco? … ¿De que estás hablando? … ¿Quiénes son esas otras personas? … —¡Tienen el nombre tuyo y el de tu hija … acompañan a mi mujer … Carolina y Emma … —¡Oh!, tú dices … ¡Oh!, que coincidencia … ¿verdad? … —¡No creo haya sido una simple coincidencia! … pero ahora puedo responder a tú pregunta … probemos a si puedes tener un hijo mío … probemos … —¡Uy! Leandro, me hiciste preocuparme tanto … pensé miles de cosas … —¡Pero dime si aceptas! … ¡Yo ya he aceptado! … ¡No me digas que has cambiado de parecer! … —Leandro, por supuesto que acepto … mira dejaré de tomar la píldora hoy mismo y veremos que pasa … ¿quieres que te pida una hora para el doctor y te examine? … —¡Por ningún motivo! … ¡Jamás iré a dejarme ver por un matasanos! … Volvimos a nuestro habitual modo de vivir, mi hija más crecidita, se divertía jugando en el amplio patio de la casa, Leandro le había construido un columpio y una casita en un árbol, la nena lo llamaba Tata, como si fuera su abuelo, todos los días yo bañaba a Emma antes de acostarla a dormir, Leandro siempre estaba ahí pegado a mí. Me ayudaba a espolvorearle el talco y era su tarea embetunarla con cremitas para bebe. —¿Puedo tocarle su cosita? … —¡Pero si ya se la has tocado decenas de veces! … ¿Crees que no me daba cuenta? … —¿Mami, que quiere tocar el Tata? … —¡Nada mi niña! … a tú Tata le falta un tornillo … —¡Nunca la he tocado de verdad! … ¡Siempre he respetado lo que tú me dices! … —¡Está bien, Leo! … ¡Tócala, pero con el máximo de cuidado, ella es bebita todavía! … —¿Crees que no lo sé? … ¡Por supuesto que lo haré con cuidado! … ¡Jamás le causaría daño! … Lo sabes, ¿no? … —Lo sé Leo … Además, que ella tendrá un hermanito o hermanita … —¿Cómo? … ¿Qué estás diciendo? … —¡Mami! … ¡Mami!, Sí … yo quiero un hermanito … —Leo … Estoy con retraso y no creo equivocarme si digo que estoy embarazada … me duelen mis pechugas … están muy sensibles … —¿Y cuando tienes control? … —Tengo que pedir hora … mañana iré al Consultorio … —¡Dios mío! … ¿por qué me lo dijiste? … no voy a poder cerrar ojo esta noche … —Anda, ve a acostarte … espérame en la cama … yo te ayudaré a dormir … Obedientemente Leandro se fue a la cama sin siquiera mirar la conchita de mi hija, estaba impresionado con lo que le acababa de comunicar, se había erguido y parecía rejuvenecido, se fue a su cama y luego de acostar a Emma me fui al dormitorio nuestro, pues ya hacía más de un año que compartíamos su cama matrimonial. Debo decir que Leandro a sus sesenta y tres años se mantenía super bien físicamente, todos los días salía a caminar, iba a la piscina municipal casi todos los fines de semana y me decía que había aprendido a usar los aparatos de gimnasia de la plaza cercana, yo con diecinueve años, me consideraba en forma, las tardes salía a la plaza con Emma y mientras ella jugaba con otros niños, yo aprovechaba para ejercitarme en los aparatos a disposición, mis piernas largas estaban sólidas, como así también mis glúteos, mi vientre plano y mis senos aún cuando había dado de mamar por largo tiempo a Emma, se mantenían esponjosos, pero firmes. Leandro después de excitarse con mi niña, una vez que estábamos en nuestra cama, sabía sapientemente como tocarme y llevarme a un nivel de excitación en que me penetraba haciéndome gozar como mujer, su verga era ligeramente más grande que las vergas de adolescentes que yo había conocido hasta ese momento, pero lo más que me gustaba de su pija era su grosor, siempre entraba en mi con una cierta dificultad, muy apretadito y a él eso le encantaba y me lo hacía sentir cogiéndome casi a diario. Después de diez días tuve los resultados de la matrona y el test dio positivo, me fui a la casa muy contenta, ya que esto daba pie a una nueva etapa en la relación entre Leandro y yo, tenía un plan de acción y todo se iba dando de acuerdo con lo que tenía pensado hacer, él estaba mucho más cariñoso este último tiempo con Emma y conmigo, los encantos de mi Emma siempre lo encendían y enardecían, lo que me daba a mi el favor de disfrutar de ser cogida por él con mucho vigor y fogosidad. —Leandro, siéntate … —¿Qué pasó? … ¿Fuiste al consultorio? … ¿Qué dicen los exámenes? … —Leandro … ¡Debes estar tranquilo! … ¡No te pongas ansioso! … —¡Pero mujer! … ¡Anda y dime! … ¿Qué te hicieron? … —¡No me hicieron nada de extraño! … ¡Solo lo que se hace a toda futura madre! … ¡Leandro, estoy encinta! … Estoy en la tercera semana y debo controlarme al menos una vez al mes … —¡Oh!, Caro … ¿Qué va a ser? … ¿Hombrecito o mujercita? … —¡Ay!, hombre …. ¡No te apresures! … ¡Es muy pronto para saberlo! … Leandro estaba en un estado de euforia, salió de casa y volvió a la hora con un ramo de flores para mí, me sorprendió y me hizo recordar cuando quede embarazada de Emma que todo había sido tan traumático para mí, ahora él se estaba comportando como un marido contento, cariñoso y esto me llenaba de dicha, me rendía feliz, también me hacía pensar a Leandro como un marido de verdad, ya que en mi vientre se estaba gestando un futuro heredero suyo. —¡Leandro! … ayúdame con la niña, por favor … que le estoy preparando su comidita … —Voy, Caro … voy … —Emma, no te muevas … tengo que bañarte … —Sí, Tata … —Por qué no me dices, papi … cuando nazca tú hermanito él me llamará “Papa” … tú también puedes hacerlo desde ya … ¿No te gusta? … —Sí, Tata … me gusta, pero le preguntaré a mi mami … —Haber levanta las piernecitas para sacarte el pañal …. Sí poh, Emmy … me puedes llamar Papá, seguro que a tu madre también le gustará … —Pero yo no la he escuchado, Tata … yo no lo sé … —Siéntate para sacarte el vestido, te tengo que bañar … Emmita, estoy seguro de que tú madre también quiere que me llames Papá, además, que yo te compro todo lo que tu necesitas … —Sí, por que eres mi Tata … —¡Ay!, niña … eres más complicada que tú madre … ¡Vamos al baño! … estas toda sucia … ¿Dónde anduviste jugando que tienes tierra por todos lados? … —Estuve haciendo unas tortitas de tierra, Tata … —¡Ya!, levanta tú pierna para enjabonarte ahí en medio … tienes tu culo todo sucio … —Pero ahí no me entró tierra, papi … —¡Me dijiste, “Papi”! … ¡Me dijiste, “Papi”! … —Me equivoque, Tata … —¡Caro! … ¡Caro! … ¡La Emma me llamo “Papi”! … —Tata, si ya te dije que me equivoqué … —¿Qué hizo mi niña? … —¡Caro, me acaba de llamar “Papi” … —¡Mami!, me equivoqué, mami … —Está bien, hijita … tú Tata va a ser “Papa” … así que lo puedes llamar “Papi” … no hay nada de malo … —¿Sí, Mami? … le puedo decir “Papá” al Tata … —Sí, mi niña … lo puedes hacer … —¡Ya!, niña … sigamos lavando ese culo sucio que tienes … —Pero no tengo tierra ahí, papi … —Leo … ten cuidado con tus dedos … —¡Ay!, Caro … siempre he tenido cuidado y tú lo sabes … —Esta bien … pero te lo recuerdo … nunca está demás … Yo sabía que Leandro le acariciaba la conchita a Emma y ella se quedaba muy tranquila, me preguntaba si así tan pequeña lograba sentir alguna excitación al sentir su diminuto clítoris sobajeado con dedos y esponja, Leo me había confesado de que su dedo había estado a la entradita del chocho de Emma, pero era muy estrecho y él no quería causarle ningún daño, pero cuando la ponía envuelta en la toalla encima de la lavadora, podía ver que su chocho no tenía espacio para nada, ni siquiera su dedo meñique hubiera entrado, estaba muy estrechita, pero la nena se bañaba y su conchita lucía empapada y no lograba retener sus risitas cuando él la había lamido, su sabor era increíblemente dulce. Toda esta perversión me hacía excitar mucho, además, mis hormonas estaban un tanto revolucionadas con mi embarazo, por lo que me encontraba excitada prácticamente todo el día, esperaba las noches para acurrucarme con mi culito sobre la verga de Leandro que rápidamente me quitaba las bragas para comerse mi conchita y cogerme con su vergota gruesa, solida y cálida. Una noche estábamos en su cama, su verga estaba dura como palo, yo tenía tomada su base, acariciaba sus cojones llenitos de leche y estaba pasando mi lengua de arriba abajo y metiéndomelo en la boca para darle con mi lengüita a su cabezota hinchada. —Mami … ¿Qué estás haciendo? … —¡Emmy! … cariño … le estoy haciendo cariñito a tú papi … —¡Ven Emmita … ven a ver! … —¡Leo! … ¿Qué quieres hacer? … —¡Emmy! … aprende con tú mami … ella lo sabe hacer muy rico … —¡Mami! … ¿Te gusta? … —¡Sí!, hijita … me gusta … acércate más … ves estos con pelitos son las bolas de papá … son delicadas … yo me puedo echar solo de a una a la boca … ¿Ves? … —Mami, ¿Puedo dar un besito a papi ahí arribita? … —¡Sí!, mi niña … pásale la lengüita … —¡Umpf! … ¿Así, mami? … —¡Emmy!, tómame con tu manito … —¡Pero es muy grande, papi! … ¡Mí mano no alcanza a tomarla toda! … —No importa mi niña … chúpale ahí arribita … yo lo moveré con mis manos que son más grandes … —¡Acércate, Emmita! … te voy a revisar tu pañal … —¿Que vas a hacerle Leo? … —¡Quiero comerle su chochito! … —¡Pero no vayas a meterle tus dedos, son demasiado gruesos y la dañaras! … —¿Me va a doler, mami? … —¡No mí niña … papi no te hará daño! … Leandro la tomó, la puso sobre su pecho y bajó su pañal, sacándoselo del todo, después llevo su ingle hasta su boca y comenzó a lamer la conchita de Emma, no podía creerlo, mi hija se acomodó abrió su boca en manera lasciva y cerró sus ojos, ¿Es posible que esté sintiendo placer con las lamidas de Leo?, está próxima a su cumpleaños, pero es chica todavía. Seguí mamándolo y la conducta colaboradora y lasciva de mi hija me había enardecido, comencé a jugar como si mi chocho fuera una guitarra y mis dedos rozaban velozmente mi clítoris tembloroso, sin contención alguna me monté a horcajadas y deslicé por entero en mi concha toda esa verga dura, primera vez que junto a mi nenita montábamos a Leandro, yo sobre su pija y ella sobre su boca, me incliné un poco y Emma con toda naturalidad comenzó a chupar mis pezones. —¡Mami!, no te sale leche … —¡Umpf! … todavía … ¡Umpf! … no, hija … ¡Umpf! … cuando … tenga a tú hermanito … ¡Umpf! … —¿Tendrás leche solo para él, mami? … —¡No! … ¡Umpf! … Si tú quieres, también te daré a ti … ¡Umpf! … ¡Umpf! … El roce con la gruesa pija de Leandro me tenía al borde del orgasmo, comencé a sentir ese hormigueo característico y pensé que, si mi hija quería leche, yo le iba a dar leche … —¡Ven, Emmita! … ¡Aquí hay leche de papá! … Leandro captó todo al vuelo y dejo ir a Emma que se apresuró inclinándose sobre la verga de él que yo acababa de desmontar, comencé a pajear rápidamente la enhiesta verga y sentí cuando Leo tensó sus piernas, justo cuando mí Emma cerraba sus labios sobre su lustroso glande. —¡Cof! … ¡Cof! … ¡Urgh! … mami, me ahogo … ¡Umpf! … ¡Cof! … ¡Cof! … Sin hacer una presión excesiva, mantuve la cabeza de Emma sobre la pija de Leandro, él quería follar su boca con más fuerza, pero yo lo contuve, levanté el rostro de mi hija bañado en semen y procedí a limpiarla con mi lengua y dándole besitos diciéndole cuanto había sido buena en hacer feliz a su papi, ella tenía los ojitos un poco llorosos y no entendía del todo lo que hacíamos, pero no la vi atemorizada, lo que me dejo tranquila. Leandro estaba totalmente en órbita, mantenía sus ojos sobre nosotras que nos besuqueábamos compartiendo su lefa, le sonreí y monté su rostro, rápidamente él hizo funcionar a maravilla su lengua haciéndome acabar y completar mi orgasmo. Emmita pasaba su lengua por sus labios y limpiaba su carita empapada con el dorso de su mano, me miraba con una carita alegre y tranquila mientras mis espasmos me hacían estremecer toda. —¿Te duele, mami? … —¡No!, hija … nada me duele … es muy rico y tú lo probaras algún día … —¿Con mi papi, mami? … —¡No lo sé, mi niña! … ¡No lo sé! … —¡Sí!, Emmita … ¡Lo haremos tú y yo ¡… —¡Sí!, mami … ¿Con mi papi? … —¡Ya veremos, Emmita! … ¡Ya veremos! … ----- ----- ----- ----- ----- ooo ----- ----- ----- ----- ----- Los comentarios vuestros son un incentivo para seguir contando historias y relatos, vuestra opinión es siempre invaluable, negativa o positiva, es valiosa y relevante, todo nos ayuda a crecer como escritores y narradores de hechos vividos o imaginados, comenten y voten, por favor. [email protected]

Autor: Juan Alberto Categoría: Sexo con Maduros

Leer relato »

I - Don Leandro.

2021-11-20


Me llamo Carolina, siempre he sido una adicta al sexo, a temprana edad mi tío José me sentó en su regazo, jugando al caballito y casi sin que yo me diera cuenta me metió su verga haciéndome llorar por el dolor que me hizo sentir, era muy chiquita de edad por ese entonces, lo hizo muchas veces más y como ya no me dolía lo empecé a disfrutar, mi hermano mayor, Tulio, se dio cuenta del juego que hacíamos mi tío y yo, así que una noche se metió a mi cama y me dijo que si no lo hacía con él, me acusaría a nuestros padres. Desde entonces tuve sexo con ambos hasta que mi tío fue transferido por razones de trabajo, mi hermano y yo seguíamos teniendo sexo sin muchas preocupaciones por cuidarnos, por fortuna nunca me embarazó. Ya con diecisiete año tenía sexo con diferentes muchachos del colegio, hasta que pasó lo inevitable, quede embarazada sin saber quien podría ser el padre, mis padres se enojaron tanto que me dieron dos semanas de plazo para salir de la casa, me quedé esperando que ellos cambiaran de parecer, pero no lo hicieron, así que terminé en casa de una tía de allegada, mi tía me dijo que ella tenía sus propios problemas y la casa nos era suficientemente grande como para acomodar a una persona más con un hijo a cuestas, así que encontré un trabajo en un supermercado y junté lo suficiente para arrendar una pieza en casa de don Leandro. Don Leandro un hombre maduro de sesenta y un año, me aceptó en su casa y por una cifra permisible para mí, me arrendo una pieza que él tenía sin ocupar, inmediatamente me di cuenta de que él me miraba en forma extraña, asumí que debía ser porque siendo viudo le faltaba una mujer y como mis formas son generosas, lo aduje a eso, me miraba con ojos lascivos cuando yo bajo el parrón me sacaba mi teta para alimentar a mi hija, tengo que decir que también para mí era una cosa morbosa que me excitaba y a veces recurría a la masturbación pensando al vejete que se corría mirándome las tetas y a mi hijita que me mordía y succionaba mi pezón. El viejo me dijo que si tenía algún problema con la bebita, él podía de tanto en tanto cuidarla, así yo podría tener más libertad para trabajar, a mí me pareció genial y más de una vez me aproveche de su “generosidad”, para salir a hacer compras o simplemente vitrinear y desentenderme un poco de mis obligaciones como madre, ya no tenía relaciones sexuales muy a menudo, no muchos hombres quieren a una mujer madre soltera, pero había aprendido a autosatisfacerme y me sentía bastante más cómoda y tranquila, una de mis fantasías seguía siendo don Leandro y su voyerismo, ya que no se limitaba solo a mirar descaradamente mis senos, sino que a veces mientras bañaba a mi nena, él aparecía como por arte de magia trayéndome un chocolate, galletas o cualquier cosa le diera la oportunidad de mirarme mientras yo bañaba a mi hijita, esto para mí constituía otro perverso morbo. Le pedía a él de tomarla por sus bracitos mientras yo le lavaba sus piernecitas, se las abría, enjabonaba esa vulvita regordeta, hacía que la girara para abrir sus nalguitas y lavar prolijamente su diminuto orificio anal, el viejo terminaba con una colosal erección y yo con mis bragas empapadas, yo bañaba la niña todos los días antes de ponerla en su cunita y todos los días don Leandro se hacía presente con algo para regalarme, hasta que le dije que no era necesario, me bastaba su ayuda, se le iluminó su cara y desde ese día rondaba mi puerta a la hora del baño de mi bebita. Pasaron algunos meses y mi calentura era tal que había comenzado a mostrarle a don Leandro la minúscula vagina de mi niña, casi se le caía la baba al pobre viejo y yo tuve que comenzar a usar un apósito para contener la cantidad de mis fluidos: —Leo, ayúdame a bañarla … sostenla con una mano y con la otra abres un poco su vaginita, así la puedo enjabonar mejor … Se lo tuve que decir dos veces al vejete para que lograra entender lo que le estaba pidiendo, sus grandes manos pudieron hacer lo que le pedí, su rostro estaba enrojecido y su respiración alterada, casi tiritaba con la excitación de estar tocando la suave piel de mi bebita: —¿Leo desde cuando que eres viudo? … —El próximo mes se cumplirán diez años … —¿Y por qué no te has buscado otra mujer? … —Porque mi pensión es baja y no quiero tener otra mujer que me venga a mandonear en mi propia casa … —¿Y cómo lo haces sin una mujer? … —Bueno, sé hacer todas mis cosas … lavo, plancho, cocino, limpio … se hacer de todo … —Sí, pero … cómo hombre, digo … ¿Cómo lo haces? … —Bueno, eso es lo más complicado … pero también me las arreglo solo … hay algunas veces que logro invitar a alguna vecina o amiga que quiere lo mismo que yo … un poco de sexo sin obligaciones … —¿Tienes muchas de estas vecinas? … —Tuve una viuda que me visitaba dos a tres veces por semana … pero encontró una pareja y no la volví a ver … de esto hace dos años … —¡Dos años sin nada de nada! … —Sí … más o menos … —¿Te tocas? … —¿Cómo? … —Lo haces tú solo … sin nadie más … —¿Y tú como lo haces? … no te veo nunca con un muchacho … —Supongo que como tú … tengo dedos … —¿Te tocas? … —¡Pero por supuesto! … ¿o te piensas que soy de fierro? … —Y … ¿Podrías mostrarme cómo lo haces? … —¿Y que me das a cambio? … —¡Una semana de renta! … —¡Dos! … —¡Umh! … ¡Está bien! … pero hazlo ahora mismo … —¡Sí … pero déjame abrigar a mi nenita … —¡No! … quiero mirarla a ella también … —¡Entonces van a tener que ser tres semanas! … —¡Urgh! … esta bien, pero hazlo ya … Cuidando de que mi nena no se nos fuera a caer, comencé a hacer unos pasos de danza mientras comenzaba a desvestirme, primero mi blusa, mis tetas oprimidas por mi sujetador negro lo hicieron pasar su lengua por sus labios lascivamente, acerqué una silla y me senté en ella acariciando mis longilíneas piernas: —¡Sácate la falda! … ¡Sácate la falda! … Leandro estaba totalmente hipnotizado, me levanté desabroché y abrí el cierre de mi falda, después la hice bajar con parsimonia, sacándomela y plegándola en el respaldo de la silla, el vejete sin poder resistir, también se sentó sacando su verga dura como palo, mi hija ignara de la perversión que se desarrollaba a dos metros de ella, hacía sonidos de bebita y se tiraba sus piececitos dejando a la vista de Leandro su culito y vaginita infantil, la cara del hombre estaba visiblemente alterada por la visión de ese diminuto sexo, ya casi no me miraba, sus ojos estaban fijos en mi pequeña: —¿Te gusta mi nenita? … —¡Uh-Umh! … —¿Te gusta su vaginita cerradita y pequeñita? … —¡Umh! … ssiii … —¿Te gustan esas nalguitas regordetas? … —¡Ssiii! … me gustan … —¿Te gustaría correrte en su pechito? … ¡Mira, ni siquiera tiene tetitas! … —¡Ssiii! … déjame que me corra en esas tetitas … ssiii … —¿Me dejas libre de la renta del mes? … —¡Ssiii! … ¡Ssiii! … todo lo que tú quieras … pero déjame correrme en ella … Mientras acercaba mi mano al cuerpo de mi bebita, sentí el primer chorro de semen espeso y caliente de Leandro aterrizar en mi mano y el vientre de mi nenita que desconocedora de la pecaminosa situación, venía bañada en esperma, su barriguita, piernas y un hilo de lefa en su bracito, era la carga del vejete que se sacudía de pies a cabeza mientras su verga disparaba chorros y chorritos por doquier. —¡Umpf! … ¡Umpf! … ¡Umpf! … —¡Mírala! … la has dejado toda bañada … mira este coño pequeño … ¿Te gusta? … Leandro convulsionaba fuertemente y su demacrado rostro estaba en éxtasis mirando el chochito de mi nena, recogí un poco de su lefa y comencé a espalmar a mi bebita con esa esperma cual, si fuese una crema para bebé, Leandro estaba hechizado, subyugado totalmente, no podía apartar sus ojos de la perversa visión de ver su semen esparcido sobre el cuerpo de la bebita. —¿Quieres que me coma el coñito de mi hija? … —¡Umh! … ¡Urgh! … —¿Quieres que bañe su chochito con tus mocos? … —¡Ssiii! … ¡Ssiii! … ¡Hazlo! … ¡Ssssiiii! … Yo estaba tan caliente como el vejete, acomodé a mi hija y comencé a lamer su barriguita, sus muslitos y su conchita, Leandro comenzó a pajearse otra vez, yo tenía cuatro dedos en mi chocho encharcado y miraba la verga dura del viejo: —¡Leo … ven y métemela! … El viejo no se lo hizo repetir, se colocó detrás de mí, sentí el bulbo de su cabezota deslizarse entre mis glúteos, luego su glande se abrió espacio entre mis hinchados labios y se deslizó dentro de mi causándome una sensación tremendamente placentera: —¡Cómele el chochito! … ¡Cómele esa conchita chiquita! … ¡Cómesela! … Mi nena se reía sintiendo las cosquillas que le procuraba mi lengua en su diminuta vulvita, yo encontraba deliciosa la lefa de Leandro sobre la suave piel de su conchita, Leandro me estaba follando como un poseído, me daba unos embistes muy fuertes, me tuve que afirmar bien para no caer y arrastrar conmigo a la bebita, apreté mis muslos mientras sentía que Leo me llenaba la vulva con su esperma, se corrió muy rápido, pero lo suficiente para darme un muy necesitado desahogo, me corrí con él y él me mantuvo empalada en su miembro tirándome fuertemente por mis caderas. —¿Te gusto? … —¡Oh, Caro! … eran muchos años que no lo hacía dos veces seguidas … ¡Mira ese chochito pequeñito! … ¿Dime si no es lo más bello que hay? … —¡Te gustó la conchita de mi Emma! … —¡Me encantó, Caro! … ¡Me encantó! … —¿Entonces cómo lo haremos con la renta de este mes? … —¡No te preocupes, Carolina! … me das la del mes siguiente … ¡Pero dime que lo repetiremos, dímelo! … —¡Ya veremos, Leo … ya veremos! … ----- ----- ----- ----- ----- ooo ----- ----- ----- ----- ----- Los comentarios vuestros son un incentivo para seguir contando historias y relatos, vuestra opinión es siempre invaluable, negativa o positiva, es valiosa y relevante, todo nos ayuda a crecer como escritores y narradores de hechos vividos o imaginados, comenten y voten, por favor. [email protected]

Autor: Juan Alberto Categoría: Sexo con Maduros

Leer relato »

En el campo

2021-11-06


Aprendí varias cosas aparte de trabajar con animales. Mi nombre es daniel tengo 53 años , todo esto pasó en el año 77 recién habían llegado los militares a Argentina, mis padres regentaban un pequeño bar , pero no daba para mucho, mi padre gracias al bar conocía a varios capataces y me consiguió trabajo en una estancia , era para ayudar a los peones y poco más ,yo era delgado moreno por el sol y alto , para mis 9 años tenía un buen cuerpo por eso me aceptaron , trabajaba desde que amanecía hasta que oscurecía de lunes a viernes ,sábado y domingo volvía a casa , la primera noche Raúl el capataz ,me dio una cama con sus mantas, dormíamos 11 peones en la misma cabaña salió Raúl de la cabaña se apagaron las luces porq se madruga todos los días, así transcurrió la primer semana , hasta que después empecé a sentir gemidos y ruido de las camas que me hacían acordar a mi padre cuando follaba con mi madre , en las semanas siguientes ya tenía mucha confianza con los peones y en broma me tocaban el culo y era todo normal , hasta que una noche llovía como nunca , me acoste y uno de los peones vino a mi cama y empezamos a conversar, y en eso empezaron los gemidos y las camas a moverse y le pregunté que pasaba y me dijo aquí trabajan muchos hombres solteros y se sacan la leche entre ellos , como la leche pregunte yo no sabía nada de sexo, y empezó a tocarme mi pija que se puso dura, se la llevo a la boca y me gustaba mucho estaba con los ojos cerrado disfrutando de ese placer que no conocía,mientras la lluvia aturdida mis gemidos , cuando abro un poco los ojos para ver que pasaba veo a casi todos mis compañeros mirando como me chupaba la pija yo traté de sacarlo por vergüenza no se, y en eso veo a el más viejo de todos un hombre de metro noventa barrigón agarrarme los brazos y otro más pequeño de estatura saco su pija gigante y la pone en mi boca y me dice chupa , solo dije no me gusta rieron y me dijo hoy chuparas 10 y algunas más de una vez , me ahogaba con su pija mientras me agarraba el pelo, no se quien pero sentía que alguien estaba chupandome el culo, yo gemía de placer hasta que me dice abre la baca más grande que acabo me empujó mi cara hacia su pija y empezó a tirar leche que me ahogaba y la fue sacando mientras se ponía blanda no soltaba el pelo y se puso otro en la misma posición y me la metió en la boca hasta la garganta era un poco más pequeña pero más larga , y en eso siento en mi culo como empiezan a meterme primero 1 y después 3 dedos ,me intentaba safar y trataba de gritar pero no podía me sacaron los dedos y siento como una pija entra por mi agujero solo podía llorar porq mi boca estaba tapada por una pija que no me dejaba ni murmurar esa noche no se si fueron 20 las pija que chupe y otra 20 por mi culo pero creo que después de la tercera por el culo ya me gusto igualmente por la boca , al otro día me quede en la cama porq me dolía el culo y la mandíbula, paso Raúl el capataz y me pregunto como estaba y le dije que bien , a partir de esa noche solo fui la nena del capataz Raúl.

Autor: NOEBERNABEU Categoría: Sexo con Maduros

Leer relato »

Una sorpresa en portaligas

2021-09-22


Apenas dan las 10 de la noche en Tenerife. Un divertido día se está terminando. Y el recuerdo de los paseos por las playas desencadena el destello de una enorme sonrisa en nuestros rostros. Estamos juntos en tu departamento sentados sobre los almohadones de un cómodo y mullido sillon. Vos estás sentada sobre mis faldas, con tus brazos alrededor de mi cuello, y tu mejilla apoyada cariñosamente sobre la mía. Me besás de vez en cuando en el cuello, tocando mi piel con tus labios, y permaneciendo pegada a ella por algunos segundos. De pronto me mirás, y preguntás: "Mi príncipe: Querés algo de beber, puedo prepararte un trago?”. Yo te contesto que Sí, que tengo ganas de tomar uno de tus tragos. Tan servicial como es tu costumbre, te levantás del sillón y me traés tu trago. Yo lo bebo lentamente, detectando a cada sorbo el sabor dulzón de su contenido. Mientras tanto, y mirándome, vos pasás tus dedos formando suaves caricias sobre mi cara... De pronto, y sin que yo lo esperara, me decís: "Mi Amor: Esperáme un momento, quiero mostrarte algo". Yo te contesto: "Está bien, corazón de mi vida, estaré aquí saboreando el trago que me preparaste". Pasan algunos minutos. Yo termino de beber el contenido dulzón de mi bebida y sobre el sillón me relajo, me pongo cómodo. Tengo un poquito de sueño y pienso en los planes para el otro día. Estoy sumido en mis pensamientos, planificando, y de repente, me sorprendo al verte! Estás caminando hacia mí, y estás vestida con un hermoso conjunto de ropa interior blanco, con un portaligas puesto por encima que te hacer lucir estupendamente. Te acercás lenta y seductoramente hasta pararte frente a mí. Estás en silencio. Yo también conservo la misma actitud silenciosa, y no soy capaz de emitir palabras. No puedo hace más que mirar tu sensual cuerpo parado frente a mí. Y todavía sin emitir sonidos, me animo a tocar la tan seductora ropa que te cubre: Tu corpiño con puntillas que ajustan tus hermosos pechos: te toco primero uno con la mano derecha, lenta y superficialmente para sentir la suavidad de tu prenda, y luego empiezo a apretar un poco tu seno hasta poder agarrarlo: tu pecho es firme y eso hace que con mi mano izquierda también me decida a tocarte y a mover mis manos sobre tus Increíble senos. Y luego te acerco más hacia mí, trayéndote y empujándote con mis manos sobre tus glúteos. Me inclino sobre tu cuerpo, y comienzo a besar tu pancita. Lentamente. Muy lentamente. Con pequeñísimos besos desde arriba hacia abajo. Y pasando mi lengua infinita sobre tu cariñoso piercing. Vos, ante ese estremecimiento que se inicia en tu vientre, con tus dos manos me acaricias el cabello... Ahora mis dedos han iniciado un recorrido destinado a la magia de tocar tus piernas: las acaricio en una zona neurálgica, muy cercana a tu vagina. Acaricio y beso los bordes de tu más preciada intimidad. Movimientos suaves y besos pequeños en tus piernas. Casi en la entrepierna. Allí en la zona cercana y prohibida. Elevando la temperatura corporal. Vos empezás a suspirar. Y exhalás una respiración que me indica, claramente, que lo que estoy haciendo te está gustando. Estás disfrutando el momento. Estás mojándote poco a poco. Pero de pronto, sorpresivamente, me tomás de la cara y con un movimiento firme me hacés entender que me detenga...! Me tirás hacia atrás en el sillón. Luego te arrodillás. Y de inmediato, sin que yo tenga tiempo a ofrecer alguna resistencia, me quitás el pantalón y la ropa interior. Tocás mis piernas...! Las recorrés! Las apretás con fuerza, las pellizcás y me besás los muslos hasta tocar el límite de mis redondas pelotas...!! Eso me hace estremecer. Me deja sin aliento. Tus besos en la zona de mi ingle están demasiado cerca de mis huevos. Y están muy cerca de mi ya “Despierto Instrumento”. Luego de divertirte viéndome sufrir por tus desafiantes besos, finalmente tomás mi erecto miembro y empezás a acariciarlo. Lo acaricias suavemente primero. Explorás sus formas. Y luego, tras mirarme fijamente y con Dulzura, empezás delicadamente a masturbarme. Los dos nos sonreímos. Nuestras miradas cómplices validan ese acto sensual, tan erótico y elegante. Vos me masturbás mientras yo acaricio tu Preciosa Cara. Luego, vos acomodás mis piernas, te acercás y te acomodás con las rodillas sobre el suelo, inclinás tu cuerpo: un arco se forma en tu cintura, y luego de comprobar con tu mano el tamaño gigante que se aproxima y se afirma, empiezas a darle placer con tus labios a mi crecido miembro. Lo hacés dulcemente y de un modo muy tranquilo, suave y armonioso. A veces te detenés, y guardamos silencio. Y me mirás fijamente. Te sonreís y yo también sonrió. Y el seductor silencio se rompe cuando yo hablo. Te digo, con voz extasiada: "Sos una mujer Increíble..." Vos te sonreís y no me contestás nada. Pero por tu gesto me doy cuenta que mi cumplido te ha llenado de orgullo y satisfacción. Y ese reconocimiento que te he hecho, te ha impulsado a seguir demostrándome que no estoy equivocado. Sos la mejor. Otra vez tu boca se traga completamente mi tremenda pija. Te tragás mi Lanza hasta el extremo. La soltás. Y luego otra vez, hasta el fondo!! Y vas cambiando de lado en tu boca, porque primero te la metés de modo tal que la punta de mi miembro toque y resbale por el lado derecho del lado interior de tu mejilla. Y luego cambias de lado, y es ahora el lado interior izquierdo de tu boca la que saborea las mieles de mi enorme y caliente pene. Yo disfruto de tu práctica majestuosa y desbordante!! Yo disfruto y me siento orgulloso de la Mejor Novia del Mundo. El placer que me invade es Inigualable! Dos o tres minutos de tus perfectas prácticas orales me llevan al límite del estallido. Cada vez me pongo más tenso! Cada vez me quedo más quieto y rígido! Pero no quiero llegar todavía al final: Quiero recompensar a mi novia. Quiero hacer con ella lo mismo que ha hecho conmigo: Quiero llenarla de besos en su punto exacto de pasión. Entonces yo me abalanzo y me acerco a ti, te tomo de las mejillas con mis manos, vos estás muy entusiasmada y atragantada con mi pija en tu boca y parece que no querés dejar de comerla. Tu entusiasmo me hace dudar, y vos te ves tan contenta tragándote mi miembro, que ahora no sé si dejarte hacer lo que vos estás buscando: hacerme estallar en tu boca y salpicarte con mi leche. Pero No! No quiero llegar al orgasmo todavía, no quiero eyacular sin antes comerme tu preciosa vagina rosa. Yo decido entonces inclinar tu cabeza hacia arriba, con un gesto firme pero delicado te hago entender que necesito que te detengas. Vos te resistís un poco. Parece que vas a soltar mi miembro pero cuando estás por sacarlo completamente de tu boca. Gluppp!!! Te lo tragás entero otra vez. Pero por suerte en una de tus retiradas hasta la punta de mi miembro, cuando tu boca está casi libre, aprovecho la ocasión y te saco tu juguete. Inclino tu cara para mirarte. Y vos me mirás muy sonriente. Contenta y divertida. Feliz por haberte devorado una fruta tan caliente. Yo me lleno de emoción con tus gestos. Me conmuevo. Porque me doy cuenta de que me amás sinceramente. Me amás tanto como yo te amo a vos. Entonces te acaricio las coloradas mejillas, y empiezo a besarte. Te beso dulcemente con todo el amor de mi alma. Ahora me levanto del sillón, y te levanto a ti también... te doy la vuelta y te siento ahora a ti sobre el mullido sillón. Yo me quedo arrodillado, y vos te sentás y te acomodás con la gracia y la delicadeza tan propia de una chica con mucha clase. Yo me acerco y sigo besándote en la boca, y en la comisura de los labios. Luego me arrodillo frente a ti. Me deslizo con las manos sobre tus piernas y te acaricio las medias. Esas divinas medias. Y luego beso las partes donde tu piel está libre. Y mis manos se deslizan hasta tu braga y te la quito prontamente. Sé lo te dejo las medias y las ligas ajustadas a la cintura. Ahora acomodo tus piernas sobre los bordes del sillón: quedan abiertas y mi mano acaricia y palpa la frontera más cercana de tus íntimos labios vaginales. Y empiezo a besarte lentamente desde los extremos cercanos hasta llegar al centro. Desde los labios mayores, a los menores. Lamo tu conchita y mi lengua llega hasta los puntos donde tu máximo placer se enciende. Una y otra vez recorro tus partes. Tus bordes. Tus finos y medianos bordes internos. Mmmm... Siiii... Vos estás muy excitada! Lo noto porque tus manos me toman muy fuerte. Y te aferrás fuertemente a mis cabellos. Poco a poco te voy calentando hasta llevarte al borde de tu abismo líquido! Y cuando sé que ya no soportás más porque estás por estallar. Dejo de chuparte...! Vos me Implorás con la mirada que siga chupándote la conchita!!! Me pedís por favor que siga en esa tarea de desenfreno y seducción. Y como yo me debo ti completamente, como yo disfruto sabiendo que vos gozás con mis besos. Me deslizo nuevamente sobre tu privada perla que me implora. Me introduzco de lleno en la cavidad húmeda y caliente. Y vos exclamas: “Siiii Siii. Así me gusta... chupáme toda. Toda. Todaaa! Repito la sesión que acabo de darte, y vos otra vez llegás al punto más elevado de calentura y excitación. Los labios de tu vagina se hinchan notablemente, tu vibración corporal va en aumento. Tus gemidos son casi gritos de desespero. Hasta que un grito final y contundente es el signo más preciso de tu desbordante orgasmo. Ayyy!!! Ayyyy!!! Siiii!!! Siiiii!!! Tu largo grito es acompañado de un torrente abundante de tibio líquido. Un constante fluido que me llena la boca y la desborda. Tus preciosos jugos se escurren entre mis labios, deliciosos jugos que saboreo al mismo tiempo que una sensación de plenitud me llena el alma: te he provocado un hermoso y largo orgasmo. Pero apenas finaliza tu incursión liquida, veo en tu cara la necesidad de prolongar el juego. Todavía tu cuerpo emite esa vibración tan típica de una mujer ansiosa por sexo. Y yo no me opongo a esta propuesta, ya que mi pene es un fierro candente que añora una fuente donde enfriarse. Entonces me acomodo nuevamente sobre mis rodillas, pero me levanto un poco, me acomodo y aprovecho la posición en la que estás ubicada: las piernas abiertas sobre el sillón y tu conchita humeante que todavía no está completamente satisfecha. Me preparo, me acerco, agarro mi miembro y lo pongo en tu vagina. Empiezo a penetrarte. Lentamente mientras me mirás, te penetro. Te penetro y te toco los pechos. Mi mano se mete por debajo de tu corpiño hasta correrlo: ahora tomo fuertemente tu seno. Pongo mi mano en tu seno y te penetro. Mi enorme pija se filtra hasta donde llega en el interior de tu vagina. Y vos estás disfrutando mucho...! Me ponés la mano en la cara, me pellizcás los cachetes, y tus gemidos hacen que yo me excite más y más. El ritmo de la penetración es constante. Constante y placentero. Pero luego me detengo. Me detengo un instante para poder acercarme y besarte en la boca. Nos besamos apasionadamente y con locura...! Entonces te levanto, te doy la vuelta, y quedás arrodillada sobre el sillón con tus codos apoyados sobre la parte superior del respaldo... Yo me acerco por detrás, inclino un poco tu cuerpo hacia adelante y pongo tus glúteos junto a mis piernas, y luego abro un poco las tuyas y te penetro. Te penetro suavemente mientras mis manos están en tu cintura. Una y otra vez, te la meto desde atrás. Ahora mis manos bajan por tus piernas. Y la cintura otra vez, y luego la panza. Ahora subo la inclinación de tu cuerpo hasta dejarte en paralelo al mío. Seguís arrodillada sobre el erótico sillón, pero con tu cuerpo levantado. Entonces me acerco y me acomodo nuevamente. Y vuelvo a meterte la pija por atrás. La penetración se repite, se repite y se repite. Y mientras estoy dentro de tu cuerpo mis manos acarician tus pechos. Tus pechos, como me calientan tus pechos!! He corrido tu corpiño y tus pechos han quedado al descubierto...Y nos besamos porque vos girás tu cuello y con tu lengua alcanzás mi lengua. Y el movimiento de nuestras lenguas es estrepitoso y ardiente. Siii!!! Ardiente!!! Y el ritmo de la penetración se hace más fuerte. Más fuerte y profunda!!! Vos ya no podés besarme más porque necesitás gemir y gemir por tanto placer. Vos gemís y gritás pronunciando expresiones de placer. “siiiii. Adentro mi amor. Metémela más adentro!!!” Yo estoy cada vez más excitado. Y mis manos siguen ahí firmes y fuertes prendidas a tus pechos. Pero ya hay signos en mi cuerpo que me anuncian el delicioso final... Y cuando sé que estoy por terminar, te agarro muy fuerte con mis brazos y te penetro muy profunda e intensamente. Te penetro y te penetro en un ritmo que aumenta con tus gemidos que ya son gritos. Introduzco mi pija hasta el fondo último de tu territorio, y me súper-caliento cuando tus nalgas hacen contacto con mi cuerpo. Duro contacto con tus nalgas calientes y mojadas. Este acelerado ritmo se extiende hasta que exhalo un muy contenido y prolongado gemido de satisfacción. Contenido grito que nos hace entender a los dos que he llegado al punto final de nuestro sexo. “ohhh ohhh si! Si! Siiii! Leticiaaa” Cuando termino y lleno tu rosadita vagina de mi abundante y tibia leche, me quedo abrazado a ti por unos instantes, unos instantes destinados a la relajación y el reparador descanso. Te beso apenas en el cuello y dejo apoyada mi cara sobre tu espalda. Luego te doy la vuelta, y sigo apenas besándote. Nos miramos, y no decimos nada. No emitimos ni siquiera una palabra. Te siento de frente en el sillón. Yo me arrodillo frente a ti y apoyo mi cara sobre tus piernas, como si me fuera a dormir. Y la noche se hace más noche mientras vos, dulcemente, me acaricias el cabello para enamorarme eternamente... A pedido de Leticia, 18 años. Tenerife, España.

Autor: TeensForSex Categoría: Sexo con Maduros

Leer relato »

¡PRUEBA LA NUEVA WEB: EROTISMOSINTABÚ!