Relatos Eróticos de Sexo Lésbico


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Cuando perdí mi virginidad

2022-09-21


Ha pasado cierto tiempo, fue mi segunda novia la que me quitó mi inocencia. Me llamo Anya, mido 1.65, mi cabello casi siempre es pelirrojo, mis senos son de un tamaño considerable, no son grandes pero tampoco pequeños, tengo trasero gordo y mi ex se llama Melanie, es un año mayor que yo y mide 1.75, sus senos y su trasero eran grandes, sumado a que siempre traía un escote era la sensación entre los hombres, el corazón de muchos se rompía cuando revelaba su orientación. Un día fuí a su casa, sus padres estaban trabajando, cada vez que nos veíamos ahí era para besarnos como si no hubiera un mañana, pero de camino para allá, empezó a llover de la nada y muy fuerte, su casa estaba a media hora por lo que llegue toda empapada. Cuando llegue, Melanie se sorprendió y me dijo: -Por dios Anya!! Porque no te trajiste un paraguas!! -iba lloviendo cuando iba para acá -Lo siento, yo te hice venir aquí, se que mi ropa te queda grande pero puedes secarte y cambiarte en mi cuarto -Gracias lo haré Subí a su cuarto, ví que su cama era grande, primero me quité mi blusa, después mis botas y mis calcetines, seguido baje mi pantalón junto con mi calzón, y por último me quité mi brasier, agarre una toalla y me comenze a secar, la pasé por mí cuerpo desnudo suavemente, puse mi toalla en mi cabello. Busqué en sus cajones ropa interior, pero los brasier no me quedaban, eran grandes para mi, así que me puse una playera sin mangas de las que se usan para dormir, era vieja pero me quedaba, era ya amarilla pero se transparentaba y podia ver mis senos, busqué un calzón pero todos me quedaban grandes otra vez, pero me encontré con un bikini por lo que solo lo ajuste un poco, y buscando calcetines me incline para buscarlos en un cajón de abajo, pero escuché algo raro -Ahhhh!! - Melanie? -Anya!! Solo vine para ver si querías algo -Te he escuchado gemir, que pasó -Solo... Quería ver si necesitabas ayuda, te ví desnuda, ví frotarte la toalla suaves, ví tú trasero gordo inclinarse para que buscarás cosas Y ví como te acomodaste esa blusa... Anya, hemos sido novias por 5 meses, no desconfíes de mí... -De verdad crees que no importa? Claro que no después de todo... ( Se empezó a acercar a mi) te amó -Yo también te..mfff Después de eso empezando a besarnos, ella me recostó junto con ella a su cama, me quitó la ropa que me había puesto, yo seguí besándola, la acaricié y me dijo -Hagamoslo -Lo haré cariño Se empezó a quitar su blusa, le ayude bajando su cierre de la falda y quitárselas, me dí cuenta de que usaba tanga, que se la quité al mismo tiempo que ella se quitó el brasier, solo quedándose con sus tacones altos y sus mallas, me recostó completamente,me dió un beso de lengua largó, bajo a besos desde mis labios, mi barbilla, mi cuello, mis senos, mi obligó, mis labios vaginales, empezó a pasar su lengua de abajo hacia arriba, yo estaba encantada, lanzaba gemidos muy seguido, empezaba a turbar su lengua con su mano mientras que su otra mano me manoseaba con la otra, y yo con una mano me agarraba mi seno y la otra acariciaba su cabeza, empecé tener orgasmos, pero ella seguía lamiendome, fue hasta el cuarto que rápidamente se quitó de ahí e inmediatamente me besó, su boca estaba húmeda, eran mis jugos vaginales, pero en lugar de sentir asco tuve una satisfacción... -Que pasa cariño ya te cansaste? -No, me diste más ánimos tragando mis jugos... -Entonces prueba los míos, se sentó en mi cara, yo le pase la lengua de manera circular, lo cual la llevo a tener un par de orgasmos, luego cambió la posición para que hiciéramos el 69, ella arriba y yo abajo, un placer mutuo, nos venimos ya varias veces y se levantó de mí, y me besó, y le abrí la boca y le metí la lengua, fue largo y satisfactorio, su cama estaba muy mojada ya de cuando llegue, los fluidos y nuestro sudor. Se bajó una cobija y nos dormimos en el suelo. -Te amo -Yo también te amo Fue lo que nos dijimos para descansar.

Autor: Anónimo Categoría: Sexo Lésbico

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Mi empleada me enamora y hacemos el amor

2022-09-13


Mi nombre es María pero me dicen Mary, tengo 31 años, blanca y delgada, solo me dedico a mi casa, porque mi esposo es administrador en una empresa y no me deja trabajar, además tenemos una chica que se encarga de la cocina, ella se llama Fabiana. Esta historia empieza una tarde que al entrar a la cocina y por esa fecha en que pasaban por radio era tabú, estaban tratando justamente de la homosexualidad, veo que ella estaba atenta al tema, no sé cómo pero comentamos y justo ella me dice pero señora tener relaciones entre mujeres no es malo, yo sin pensar le contesto diciendo pero bueno sobre eso cada persona es libre de decidir, a partir de ese día ella comenzó a hacerme preguntas sobre sexo. Un día vino a verla una amiga y subieron al segundo piso donde tenía su cuarto, como a eso de las 3 escucho discusión y llanto, subo a ver y era Fabiana que lloraba, al preguntar que pasaba su amiga me dice, señora solo lo empuje, y porque lo haz hecho le digo, es que me ha besado señora, yo solo atiné a reír, pero mi cuerpo sintió algo raro como frío no se, su amiga salió y yo le dije que lo haz hecho a tu amiga y ella decía nada señora, nada, la cogí de las manos para tranquilizarla y sentía mi sangre calentarse, sentía que mi concha se mojaba, ella pegaba su cara a la mía, nunca había sentido una cara tan suave y bonita, la sentía caliente, en eso se me ocurrió darle un beso en la mejilla y ella me correspondió igual su beso fue largo y dijo señora usted es muy buena, es la más linda de todas yo le quiero muchisimo, sentí sus senos pequeños y duros pegarse hacía mi, no sé cómo se me ocurrió y le dije quiero que me hagas un favor que me pases crema a mi espalda porque no llego hasta ahí, ya Sora dijo, bajamos a mi habitación, saque una crema luego me saque mi top y mi brazier, sentada en la cama, vi que ella miraba mis senos, provocativamente pase disimuladamente mis manos por ambos senos, en eso ella dijo son lindas sus tetas señora, no se dicen tetas le dije, se dicen senos, tú crees me dije, yo creo que los tuyos son más bonitos, es que los míos son muy chiquitos dijo, mire, se levantó el polo, ella no tenía brazier, eran pequeños y blancos, creo que nunca se lo habían chupado, acerqué mi mano y lo cogí, eran duros, y le dije los tuyos son más bonitos y están bien duritos, si dijo pero de usted también se ven duros, no mira, lo mostré vi que ella intento cogerme lo pero se detuvo, cogerlo le dije no tengas miedo, su mano era tan suave y delicada que me éxito completamente, cerré los ojos, y en eso sentí como me comenzó a mamar, no le dije nada por miedo a que se asustara, más bien lo levante a mi seno para que pueda chuparlo mejor, en eso sentí gran exitacion y me queje, le gusta delito, dijo, siiii dije con voz apagada ella me hizo hechar en la cama y comenzó a besarme primero en la boca era algo nuevo sentir una boca delicada de otra mujer, me deje llevar, luego fue besando todo mi cuerpo, yo solo me retorcía y me quejaba mmm mmmm, en eso se ti como me sacaba el pantalón y mi calzón, levante un poco mis nalgas, ella se sentí encima y vi como se sacaba la ropa rápidamente desesperada, ya desnuda se recostó encima mío y comenzó a frotarse sobre mi, yo me di cuenta que disfrutaba algo nuevo y que no era necesario un pene para llegar al orgasmo, llegó hasta mi vagina y comenzó a besarlo, luego pasa a su lengua por mi clitoris hasta meterlo dentro de mi concha, fue ahí que no resistí y dije fabianita linda quiero ser tu mujer te quiero hazme el amor, mis piernas se tensaron y sentí un gran orgasmo, ella chupaba mi clutoris cosa que me volvía loca, luego sentí como sus dedos entraban en mi vagina que estaba muy mojada, iba entrando de uno en uno, luego más, hasta que sentí su pequeña mano que quería invadir mi coñito, lleve mi mano y toque la de ella, habían entrado todos sus dedos, pero falta a que entre el resto de mano, mi excitación era inmensa, y dije mételo un poco más por favor fabianita,, ella empujaba, hasta que sentí que me abrió logro entrar la mano, grite y cogí su mano había entrado toda y ella la movía adentro, me volvía loca, por favor fabianita me matas, y ella lo movía lentamente, sentí que iba cediendo ya que ella lo iba sacando un poco y volviendo a meter no aguante y sentí que me orinaba, nunca había sentido tal cosa ni con mi esposo ni con mis amantes, me volví loca y le dije ahora sí me fregaste fabianita linda, le gusta delito dijo, si quiere más, ya no le dije, pero yo todavía no he terminado yo también quiero delito, en eso sentí como me iba saliendo de mi colo ese gran tronco que me hacía feliz como nunca, ahora fui yo la que tome la decisión y la llene de besos en la boca, diciendo gracias mi amor luego empecé a chupar sus pezones y a morder los casi no salían y tenía que hacerlos crecer, luego baje a su concha tenía unos cuantos bellos pequeños, sus labios estaban duros comencé a morder los y fui hasta su clitoris, mi sorpresa era que estaba crecido tenía el grosor de mi dedo meñique, pero era pequeño como de un centímetro de largo o algo más, estaba durito como un pene pequeño lleve mi lengua al centro de su vagina y mi sorpresa fue mayor, mi lengua chica a con algo que no dejaba que se introduzca, en eso pensé está virgen, mi dedo índice rico su himen y sentí que ella se movía para introducirla, y le dije cuántas libras te han metido fabianita, ninguna señito contesto, quieres que te meta la mano le dije, si por favor señito dijo, sentí nueva ente una arrechera inmensa ahora yo iba a ser el hombre y a romper el himen de una virgen, yo sabía que no tenía que hacerla doler para que no se lo quite las ganas, al introducir mi dedo sentí como algo sus e se deslizó , lo que me hizo acercar mis otros dedos, suavemente iba introduciendo uno a uno, estaba inmensa ente ajustado, ella se quejaba y levantaba las piernas como quien dice más, le pregunté te duele y dijo poquitito,, hasta que logré meter solo tres dedos muy ajustado y se tía sus latidos de su concha y como ajustaba a mis dedos, ella cogió mi mano e hizo como si quisiera mete y saca y así lo hice empecé a meter y sacar, cada vez se mojaba más, y dijo rompeme más mi amorcito romperme todo ahora soy toda de ti y grito igual que a mi sentí un chorro de líquido caliente entre mi mano ay ay dijo que rico, te quiero Marita vas a ser el amor de mi vida, yo también te quiero le dije, me arde dijo sácalo despacito, hechate dijo y luego monto encima ambas estábamos mojadas, se quedó encima mío, era rico sentir su pequeño cuerpo, nos quedamos dormidas, nos despertamos y ella asustada dijo tu esposo, mire la hora y le dije ya no demora viste rápido cuando llegó mi esposo no me pasaba los nervios, justo se acercó y me habló fuerte y yo me diste, y el dijo que tienes porque te asustas, justifique y desde ese día somos una pareja de locas porque en la casa desde que sale mi esposo andamos desnudas y hacemos el amor dejando un día hemos comprado una verga artificial, pero también usamos nuestras manos con guantes, ambas estamos como bocina de camión, mi esposo se da cuenta porque su verga entra muy floja y me pregunta si me masturbo cuando estoy sola y yo en mi mente le contesto que estoy tirando con una mujer a la que la quiero inmensamente así como ella me quiere. Este relato es completamente real y no me arrepiento de hacer lo que estamos haciendo ya que como mi esposo mismo dice la vida es una sola y hay que vivirla haciendo lo que nos gusta, solo me queda decirles que experimenten y vean que a pesar de que el clitoris de mi Fabiana está más grande porque me gusta Marsela porque me satisface pero cuenta el gran amor que ambas nos damos.

Autor: Mary Categoría: Sexo Lésbico

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Mi sensual Carlota y yo, Clara

2022-09-04


Amor lésbico. Llevaba mucho tiempo enamorada de Carlota. Desde el primer momento que la vi. A medida que la fui conociendo, se convirtió en mi mejor amiga y la fui amando cada vez más. Su profunda y brillante mirada de ojos color café oscuro detrás de sus gafas azul marino. Su bravía cabellera larga lacia y castaña con flequillo recto. Su bondadosa y a la vez pícara sonrisa. Su blanca y hasta cierto punto ruborizada piel, con cierto acné en la cara, aunque eso no quita que sea hermosa. Las abundantes curvas de su hermoso cuerpo. Alta y gordita, con poco pecho aunque de cintura, barriga, caderas y muslos abundantes y a la vez bien proporcionados por su alta estatura de casi 1,90, que le hace unas largas piernas, a la vez que fornidas. Gordita, pero no obesa sino corpulenta, fuerte. Todo un «armario empotrado» versión mujer. Como a mí me gustan y siempre me han gustado tanto las mujeres como los hombres. Según la sociedad no es el cánon de mujer atractiva, pero para mí es la mujer más hermosa que he visto nunca. No es una mujer que llame la atención. Ni lo que se diría muy «masculina» ni tampoco lo que se diría muy «femenina». No és la típica mujer que se maquilla ni que va fina y arreglada. Tampoco es la típica mujer que enseña carne, ni se viste provocativa ni se hipersexualiza como muchas hoy en día. Siempre viste de forma casual: pantalones tejanos, sudaderas, pantalones cortos (aunque tampoco mucho, más bien cerca de las rodillas) tejanos o deportivos, camisetas básicas o deportivas de manga corta o de tirante ancho, bambas de plataforma tipo Buffalo, botas, sandalias y chanclas de cuero y plataforma… Una mujer joven muy normalita y discreta, vamos. A pesar de ser una mujer muy discreta en su manera de vestir y que no llama especialmente la atención, sus calzados son una discreta arma de seducción para mí. Sempre he tenido un fetiche con el cuero y las plataformas. Y la verdad es que sus «imperfecciones» (que a mis ojos la hacen aún más hermosa y perfecta), el hecho que no llame la atención, que no enseñe y que no sea sexualmente provocativa (bien, de puertas para fuera y no con cualquier persona ni sin haber sentimientos románticos de por medio, claro está) aún enciende más mi llama del deseo hacia ella. No puedo evitar recurrir a la imaginación para imaginármela en actitud sensual y provocativa. Me siento física y sexualmente muy atraída hacia ella desde el día que la conocí. Desde el primer día que la vi, no hay vez que no me excite ni me masturbe sin pensar en ella. Yo en cambio soy lo contrario a ella en cuanto a altura y contextura. Soy una chica bajita (mido 1,59), delgada, blanquita, tengo el cabello castaño a la altura de los hombros y siempre recogido, los ojos marrones, los labios carnosos y llevo gafas. Soy muy femenina, casi siempre llevo faldas y vestidos, aunque a la vez soy muy sencilla. Sí hay cosas que odio són el maquillaje, enseñar carne, la vulgaridad y el mal gusto. En cuanto a estilo, soy un poco lo que ahora se dice la típica «trad femme». Su manera de ser. Noble, sensible, tímida e introvertida aunque a la vez muy cariñosa y protectora conmigo, sus valores, sus ideales, sus peculiaridades que la hacen ÚNICA… Cabe decir que somos Asperger las dos y el hecho de tener tanto en común en nuestras maneras de ser y de ver el mundo es lo que más nos ha unido. Soy una persona fuera de lo común y solo encajo con personas también como yo. Ella es lesbiana, yo soy bisexual con preferencia a las mujeres. Ninguna de las dos teníamos ninguna experiencia romántica ni sexual ni habíamos estado nunca antes con nadie. Las dos esperábamos a que llegara el amor verdadero a nuestras vidas. Sus miradas de cariño y de deseo hacia mí eran cada vez más evidentes. Igual que las mías de cariño y de deseo hacia ella. A pesar de ser aún solo mejores amigas, las muestras de cariño eran cada vez más frecuentes, sobre todo de ella hacia mí, no por nada, sinó porque ella es más cariñosa y yo en cambio soy más fría, aunque como toda persona humana en este mundo, también tengo esa necesidad de recibir cariño y también tengo que recibirlo antes para yo darlo de manera recíproca y entrar en confianza. A pesar de ser aún solo mejores amigas, cada vez estaba más claro que entre ella y yo había algo más. Y las dos lo sabíamos. Sin necesidad de decírnoslo, solo mirándonos y sonriéndonos. Detrás de esa melancolía, paz, bondad y cariño que transmiten su mirada y su sonrisa y de ese dulce rubor en sus mejillas siempre noté cierto punto discreto de sensual picardía. Dentro de su bondad, timidez y discreción, esa sensual picardía en su mirada cada vez se hacía más visible y aquella noche… Estalló. Fue aquella noche de invierno que estuve con ella en su casa. Estábamos viendo programas de crímenes en la televisión. Dentro de lo que las dos odiamos la televisión, estos programas son lo único que nos apasiona a las dos. Estábamos sentadas en el gran sofá de su comedor. Yo acurrucada a ella. De vez en cuando, ella me miraba con esa ternura y a la vez sensualidad y me daba algún beso en la mejilla, a lo que yo le correspondía. Termina el programa. Ella coge el mando y cierra la televisión. Me mira. Yo la miro. –¿Vamos a dormir? –me pregunta, acariciándome la mejilla. La verdad es que me lo pregunta en un dulce tono de voz que no sabía descifrar si era de sueño o para seducirme. –Sí, vamos. –le respondo, sonriendo. –De acuerdo, cariño –me responde. Y me da un beso en la mejilla, cerca de los labios. Nunca me había dado un beso así. Mis mejillas empiezan a ruborizarse, mi corazón empieza a latir algo más fuerte y rápido de lo normal y empiezo a sentirme excitada. Nos levantamos del sofá. Ella me alarga la mano para que se la dé. –¿Vamos, cariño? –Vamos –le digo, dándole la mano. Cuando me alargó la mano me fijé aún más en su mirada y su rostro. Le brillaban más los ojos y tenía las mejillas más ruborizadas de lo normal. Al tomarle la mano, pude sentir su corazón latiendo más fuerte de lo normal. No era algo muy común eso en alguien que tiene sueño y quiere irse a dormir. Entonces, llegamos a su habitación. Al entrar, ella deja de caminar y por inercia también dejo yo de caminar. Me mira, ahora sí que con esa sensual picardía cada vez más latente y mordiéndose el labio. –Antes de ir a dormir… Pienso que… Necesitas relajarte… Y yo sé cómo hacerlo… Quiero relajarte… –me dice, acariciándome la mejilla y el cuello y con un tono de voz que empezaba a descifrar entre cariñoso y seductor. Mi corazón empieza a latir cada vez más fuerte y rápido, se me empieza a erizar la piel y siento cada vez más rubor en mis mejillas. –¿Relajarme…? ¿Cómo…? –le pregunto. Realmente me quedo sin palabras. –Ven, cariño… Siéntate –me dice muy dulcemente y a la vez con un tono de voz ansioso y con las mejillas cada vez más ruborizadas mientras me coge de la mano y me lleva hasta la silla de su escritorio. –Siéntate, cariño –me dice. Me siento. Yo sentada, ella de pie. Las dos nos miramos fijamente. Ella se agacha un poco para llegar a mi rostro, me acaricia mis delgados brazos con sus grandes manos, me mira fijamente a los ojos y me da un beso en la frente y otro en la mejilla, cerca de los labios. Siento un intenso escalofrío recorriendo mi cuerpo entero. Lo primero que hace es coger un Chupa-Chup que tiene cerca del escritorio, desenvolverlo y ponérselo en la boca. Acto seguido, procede a quitarse la ropa lentamente delante mío. Se quita los pantalones tejanos, bajándoselos lentamente… Braguitas blancas… Esas largas y fuertes piernas, esos abundantes muslos, caderas, nalgas… Se quita la sudadera negra y la camisa blanca de manga corta de la marca Adidas que lleva puesta… Camiseta blanca de lencería con tirantes finos y debajo sujetador también blanco cubriendo sus pequeños pechos, las dos prendas a conjunto con las braguitas… Esas abundantes curvas, a la vez bien proporcionadas… Se pone unas de esas chanclas negras que tiene de cuero y plataforma de cuña… Se suelta el pelo y se lo decanta de sus ruborizadas mejillas, casi acariciándose a sí misma… Su bravía cabellera larga, lacia, castaña, con flequillo recto… ¡Uffff…! ¡Que mujer…! ¡Menuda diosa del Olimpo…! Mi cuerpo empieza a reaccionar ante ella como nunca antes. Siento como mi piel se vuelve más sensible y que se me eriza cada vez más, como va subiendo el rubor en mis mejillas y un calor y brillo febril en mis ojos, como va también subiendo la temperatura de mi cuerpo, como mi corazón va latiendo cada vez más fuerte y rápido, como mis piernas y brazos empiezan a temblar como flanes, como mi estómago se va contrayendo, como mis pechos y pezones se van endureciendo por debajo del fino camisón negro de manga larga que llevo, como va abriéndose en canal esa dulce sensación de calor y de presión entre mis piernas… Las veces que en la intimidad he pensado en ella y mi cuerpo ha reaccionado han sido muchas, aunque la sensación es aún más intensa cara a cara y viendo semejante descarga de sensualidad en vivo que en la imaginación y en pensamientos. Siempre he tenido recurrir a mi imaginación para visualizarla mentalmente de manera sensual. Sólo la había visto con algo menos de ropa de lo que es habitual en la playa en verano con su bañador negro de cuerpo completo. Y sí, mi cuerpo ya reaccionaba y no precisamente poco, viéndola en bañador. Pero eso ya es otro nivel. Intento mirarla disimuladamente porque me resulta imposible no mirarla con deseo. Por un momento, cuando ya había terminado de quitarse el pantalón y la sudadera, nuestras miradas se encontraron. Ella me mira ruborizadísima y con los ojos brillantísimos, y acto seguido, aunque ella intente disimular y piense que no la puedo ver, me percato de como baja la mirada, sonriendo tímida y pícaramente y mordiéndose el labio con fuerza mientras se acaricia el cabello. Uffffff… Que sensualidad. Es en ese mismo momento que también me percato de lo endurecidos que tiene los pezones. Todas esas señales suyas provocan que mi cuerpo aún reaccione más. Entonces, se vuelve lentamente hacia mí, con una mirada nerviosa y a la vez seductora. Se le nota que está nerviosa y excitada y con el morbo de explotar su sensualidad y de sentirse deseada por las nubes. Ella, que está de pie, lentamente se agacha un poco hasta poder alcanzarme mejor, ya que estoy sentada. Me abraza, a lo que yo la correspondo. Nos abrazamos fuertemente las dos, ella de pie agachada para alcanzarme mejor y yo sentada. Siento el fuerte latir de su corazón. Y es imposible que ella no sienta el mío. Siento su piel muy caliente, quizás demasiado… Mientras nos abrazamos, ella va besándome las mejillas y acariciándome el cabello lentamente y con mucho cariño y sensualidad. Yo también le voy correspondiendo poco a poco, acariciando su cabello, sus mejillas, ásperas por el acné… Reconozco que esta aspereza en sus mejillas que van recorriendo mis delicadas manos así como esta imperfección física suya me estaba haciendo sentir aún más excitada. –Te quiero mucho… Yo… Te amo, mi princesa… –me dice, dejando ir un intenso suspiro. No sé qué decirle. Realmente me quedo sin palabras. Estoy realmente hipnotizada y excitada por ella y su seducción. Solo se me ocurre darle un fuerte beso en la mejilla. Nos retiramos del abrazo. Ella me mira intensamente a los ojos. Su melancólica y bondadosa mirada, a la vez sensualmente pícara… Sus ojos brillan como nunca y me fijo en como de dilatadas tiene las pupilas. Se dirige a otro lado de la habitación, donde hay una cortina y la decanta a lo que resulta ser un gran espejo de cuerpo completo y se agacha lentamente. Uffff… Verla agacharse… Además con el Chupa-Chup en la boca sin sujetarlo con la mano… Podía fijarme en los movimientos que hacía con la boca y succionaba el caramelo lentamente pero a la vez con avidez… Por un momento, parecía que ella misma estaba muy pendiente de los movimientos que iba haciendo con la boca para succionar bien el Chupa-Chup… Su larga cabellera lacia y castaña suelta, sus caderas, sus nalgas, sus muslos, sus piernas… Esa postura de estar agachada junto con el hecho de estar con el Chupa-Chup en la boca y de llevar puesto nada más ni nada menos que ese sensual conjunto de braguitas, sujetador y camisa de tirantes de lencería blanca y esas chanclas negras de cuero y plataforma de cuña la hacia verse muy provocativa. Uffffff… Vaya diosa… Una vez agachada del todo, se quita el Chupa-Chup de la boca durante unos segundos para coger aire (y la verdad es que respira abriendo la boca de una manera como si se hubiera quedado sin aire, además haciendo una cara bastante sensual). Veo como el Chupa-Chup se ha roto y de éste sale una crema de caramelo de frambuesa. Acto seguido, una vez agachada del todo, se lo vuelve a llevar a la boca. —Mmmmm… —suspira, mientras acaba de succionar el Chupa-Chup. Uffffff… Estoy a mil. Y en nada se lo termina y tira el palo. Continúa succionando los restos de caramelo que tiene en la boca en vez de morderlos. El Chupa-Chup le deja los labios rojos. Acto seguido, estando ya agachada, parece que busca algo detrás de la montaña de cosas desordenadas que tiene detrás del gran espejo y después de buscar un poco, saca un reproductor de música, lo enciende, introduce un disco, pasa unas cuantas canciones y empieza a sonar «Cuando te beso» de Niña Pastori. Ella vuelve a dirigirse a mi caminando lentamente, tarareando y cantando con un tono de voz bajito y discretamente seductor y haciendo pequeños y sutiles movimientos de caderas mientras se acaricia el cabello y en cierto instante se muerde los labios. Una vez cerca de mí, me alarga la mano para que se la dé, hace que me levante de su silla por inercia y una vez estamos las dos de pie, empieza a abrazarme fuerte y a acariciarme la espalda, la cintura y a darme besos en la frente y las mejillas. Mientras me abraza, va bailando moviendo lenta, discreta y sensualmente sus caderas, sus muslos y sus piernas al ritmo de la música. Yo, abrazada a ella, voy correspondiendo a su lento, discreto y sensual movimiento para ir a su ritmo. No se nos da bien bailar, pero al menos lo intentamos. Y ni tan mal. Mientras tanto, sus caricias en mi cabello, mi espalda y mi cintura y sus besos en mi frente y en mis mejillas siguen, a los que yo también le correspondo besándole también las mejillas y acariciándole el cabello, su larga y sensual cabellera. Tiene que agacharse mucho para llegar a mí, ya que es mucho más alta que yo y si ya mide 1,90, con esas plataformas mide casi 2 metros y yo solo mido 1,59. Uffff… Estar abrazada a ella… Sus fuertes brazos rodeando mi cintura… Siempre me ha dado esa sensación de sentirme segura y protegida que tanto deseo y necesito. Se acaba «Cuando te beso» de Niña Pastori y vuelve a sonar esta misma canción, en bucle. Y seguimos bailando así lenta y discretamente, ella llevando el ritmo y yo siguiéndola. Y ella sigue tarareando y cantando con un tono de voz más bien bajito, dulce y sensual. Y seguimos abrazadas, ella acariciándome el cabello y dándome besos en la frente y en las mejillas y yo correspondiéndola con más besos en sus mejillas y más caricias en su cabello. Yo estoy ya hecha un flan abrazada a ella y rodeada por sus fuertes brazos. Cuando ya falta poco para que se acabe la canción, llega un momento que nuestras miradas se encuentran y nos miramos con mucha intensidad. Acto seguido, ella me besa en los labios, a lo que yo le correspondo sin dudarlo ni un solo segundo. Me siento en las nubes. Nos damos nuestro primer beso. Y después de este, otro. Y otro. Y otro. Cada vez más intensos. Puedo sentir el dulce sabor a frambuesa en su boca. Entre beso y beso, mi cuerpo se pega más al suyo. Cuando más la beso y más me pego a ella, más hambrienta de su boca y de su cuerpo estoy. Y ella también de mí, de eso ninguna duda. –Te amo, Clara. Mucho, mucho, mucho… Llevaba tiempo sintiendo cosas por ti. –Yo también, Carlota. Yo también Después de besarnos como si no hubiera un mañana, ella se pone detrás de mí, me abraza por la espalda poniendo sus brazos en mi abdomen, empieza a besarme el cuello, las mejillas y los labios y acto seguido, ella, que se encuentra detrás de mí, empieza a caminar haciendo que yo, que estoy delante, camine por inercia hasta donde desee llevarme. Y con mucho gusto. Me lleva hasta su cama. Entonces, nos tumbamos las dos, en la misma postura que estando de pie. Ella detrás abrazándome por la espalda e imponiendo sus grandes y fuertes brazos en mi abdomen y yo delante, dejándome llevar. Una vez en su cama, me sigue besando el cuello y los oídos como si no hubiera un mañana, hasta succionarlos. También seguimos besándonos las mejillas y los labios. Ella empieza a masajearme la zona del abdomen, el vientre y los pechos… De arriba a abajo… De abajo a arriba… Puedo sentir sus largos y gorditos dedos pasando discretamente por mis pezones, como quien sube y baja el volumen de una canción romántica y a la vez erótica. Sus grandes y fuertes manos van pasando por mi esbelto cuerpo acariciándolo y en un momento dado, me quita lentamente el camisón y la ropa interior, dejándome completamente desnuda, mientras ella sigue vestida con su conjunto de lencería blanca. Entonces, empieza a besar y a masajear mi cuerpo con aún más avidez. Puedo sentir el sensual movimiento de su cuerpo en mi espalda. Puedo sentir sus pezones endurecidos y la humedad de su excitación debajo de sus braguitas pegada a mí. Mientras me masajea, empieza a tocarme los pezones cada vez más. Las dos estamos suspirando. Tras media hora masajeándome y besándome como si no hubiera un mañana, su mano empieza a bajar lentamente hasta mi entrepierna, completamente depilada y muy húmeda. Empieza a estimularme lentamente. Sus grandes y largos dedos pasando suavemente por mi clítoris y seguidamente dentro de mi vagina hacen que me mueva con aún más avidez y sensualidad y que suspire de placer cada vez con más intensidad. Tiene una mano estimulando mi entrepierna y otra acariciando mi vientre, mi abdomen, mis pechos y mis pezones. Está más de media hora masturbándome. Sigo sintiendo su sensual movimiento chocando sus caderas con las mías y frotándose con mis nalgas y su tremenda excitación y humedad entre mi espalda y mis nalgas, a la vez que siento su tacto en mis zonas más erógenas. La excitación que siento hacia ella es cada vez más intensa, cada vez va subiendo más y más, hasta que acabo estallando de placer. Justo antes de llegar al clímax, busco rápidamente su boca y la beso apasionadamente. Mientras nos besamos, siento un intenso y largo orgasmo recorriendo todo mi cuerpo, ya no solo entre mis piernas. Cambiamos de postura cayendo yo rendida acurrucando mi cabeza encima de su pecho. Ella me acaricia el cabello y me va besando el cuello, la frente y las mejillas. Pasados unos minutos, nos levantamos de la cama para tomar un poco el aire y yo me vuelvo a poner el camisón. Vamos a la cocina a beber un poco de agua. Entonces, aprovecho. Yo he terminado, pero ella aún no. Y aún sigue muy excitada, algo que sobre todo siento cuando después de beber agua, se vuelve a poner detrás mío abrazándome por la espalda y besándome sin parar desde detrás. Entonces, yo me vuelvo hacia ella y le doy un apasionado beso en los labios. Mi cuerpo se vuelve a activar de nuevo hacia ella. Acto seguido, le digo: –No hace falta que te agaches para llegar a mí… Tú ponte recta, tranquila… Relájate… Entonces, cojo un taburete de los que hay en su cocina y me subo a éste para poder llegar a ella. Le acaricio el cabello, le beso apasionadamente los labios, sigo por el cuello, los hombros, empiezo a bajar por sus pechos… Pasados unos minutos, me bajo del taburete y empiezo a pasar mis delicadas manos con dedos de pianista por su enorme y fornido cuerpo, acariciando sus pequeños pechos y su gran y fuerte abdomen y barriga por encima de su camisa blanca de tirantes. La abrazo fuertemente. Uffff… Vaya armario empotrado de mujer. Como amo abrazarla. Me hace sentir muy protegida. Seguidamente, empiezo a agacharme lentamente y procedo a besar su gran abdomen. Mis besos siguen bajando por su barriga, su vientre… Hasta ya tener que agacharme y llegar donde quiero llegar, pero no sin antes acariciar y besar sus grandes y abundantes muslos y sus largas y fornidas piernas y de besar sus grandes y bonitos pies con las chanclas negras de cuero y plataforma que la hacen verse tan tremendamente sensual. Una vez termino, me vuelvo a concentrar donde me quiero concentrar y estando agachada, vuelvo a subir la cabeza… Me fijo en sus braguitas… En su excitación traspasándolas. Se me hace la boca agua… Entonces, le bajo lentamente las braguitas, la abrazo por las piernas con mis delicadas manos recorriendo sus caderas y sus nalgas a base de caricias y mi boca empieza a recorrer su parte íntima, completamente depilada. Ella empieza a suspirar de placer con cada vez más intensidad. Mientras tanto, va acariciándome el cabello y de vez en cuando bajando la cabeza para darme algún beso. Su gran clítoris, sus abundantes y calientes fluidos… Lo que siento mientras mi boca recorre esta parte de ella no se puede describir con palabras. A medida que voy dándole placer, ella suspira más y se mueve más sensualmente y con más rapidez mientras que con una mano me aguanta la cabeza y va acariciándome el cabello y las mejillas estando yo agachada y con otra se acaricia a si misma el cabello, las ruborizadísimas y ásperas mejillas, el cuello, los pechos, los pezones endurecidísimos por debajo de la camisa de tirantes y el sujetador… Cada vez mueve más sensualmente sus caderas, respira más agitadamente y suspira con más fuerza. Entre eso y la visión de sus braguitas blancas bajadas hasta los pies con las chanclas de plataforma (algo que no sé por qué me excita muchísimo, es un fetiche que tengo) hace que mi cuerpo vuelva a reaccionar y que en algunos momentos mi cabeza vuelva a bajar hasta sus pies para besárselos y lamérselos sin parar junto a las chanclas de plataforma y las braguitas y después volver a subirla para concentrarme en su centro del placer. Siento cada vez más calor y humedad en mi boca. Pasados casi unos veinte minutos, ella estalla de placer. Y por lo que se ve, es también un orgasmo muy intenso. Y yo también por segunda vez al mismo tiempo por como me he vuelto a excitar. Como el primero, este segundo orgasmo también muy intenso. Ella de pie, en posición dominante. Yo agachada, en posición sumisa. Igual que antes. Ella detrás dándome placer en posición dominante y yo delante recibiéndolo, en posición sumisa. Ella muy alta, gordita, grande y fuerte. Yo, bajita, delgada y menuda. Como amo abrazarla y estar abrazada a ella, envuelta entre sus grandes brazos… Que protegida me hace sentir. Tendremos maneras de ser muy iguales, pero en ese otro aspecto nos complementamos mucho. No lo forzamos, simplemente nos sale así. Finalmente, las dos acabamos cayendo rendidas en su cama. Ella se vuelve a poner detrás de mí y me abraza por la espalda, yo le acaricio los brazos y las manos. –Te amo, mi princesa. Y así ha sido siempre, desde que te conocí siempre has sido mi gran amor –me dice al oído. –Yo también sentí siempre lo mismo hacia ti, pero nunca supe como dar el paso de confesártelo. Te amo, Carlota. –Lo sé, siempre supe que lo que sentías por mí iba más allá de la amistad, mucho más. Aunque no me lo confesaras siempre me lo has demostrado de una u otra forma. Y eso… Eso dice mucho más que las palabras, Clara. Yo cada vez que estoy contigo siento una paz indescriptible que nunca he sentido con nadie más, me siento en el séptimo cielo. Es contigo con quién me siento libre de ser yo de verdad y no en la obligación de esconderme de mí misma ante la sociedad. También menos sola en este mundo. No somos personas fáciles de comprender para esta sociedad, Clara, y aún menos cuando se nos acostumbra a ver como a bichos raros. Nuestra vida puede ser una lucha constante contra viento y marea. Es triste, pero es así. Es gracias a ti que durante todo este tiempo he empezado a descubrir lo que es la felicidad y el sentirme querida y comprendida de verdad. Además, esto que hemos hecho hoy es algo que no se puede hacer con cualquiera ni sin sentimientos de por medio. Es algo que implica mucho más que placer. Las personas no somos objetos. Si se hiciera más el amor y se «follara» menos este mundo sería un mejor lugar para vivir, eso te lo aseguro. Eres la mejor persona que he conocido y lo mejor que me ha sucedido en esta dura vida, Clara. Eres un ser de luz. Te amo. Mucho, mucho, mucho. Mientras me dice eso, su mirada vuelve a hacer más visible ese aire triste y melancólico que tanto la caracteriza y sus ojos empiezan a derramar lágrimas. –A medida que te fui conociendo me fuiste gustando más y más de lo que ya me gustabas a primera vista, Carlota. Contigo he descubierto lo que es realmente enamorarse y llegar a amar una persona. El enamoramiento, el amor… No es cosa de dos días como nos pretenden hacer creer confundiendo atracción con amor, lleva su tiempo. Contigo me siento mucho más libre de ser yo, también, al igual que tú conmigo, más feliz, menos sola… En otra dimensión. Siento que juntas podemos crear nuestro propio mundo, a la vez que luchar para hacer de este mundo bastante cruel un mejor lugar donde vivir, sobre todo para las personas como nosotras. Es muy difícil que dos personas con maneras de ser y carácteres tan similares coincidan en esta vida. Y aún menos cuando se trata de personalidades tan particulares como las nuestras. Las sensaciones sin sentimientos no son más que algo vacío, meramente material. El placer sin amor, sin compromiso y sin conocer bien a la otra persona no es más que un acto vacío y hasta sucio y objetivizante. Lo que hemos hecho hoy es una manera de demostrarnos lo que sentimos la una por la otra. Sentimientos, sensaciones… Es indescriptible lo que he llegado a sentir. Eres un ángel caído del cielo, Carlota. Eres la mujer de mis sueños. Más bien eres incluso más que lo que siempre he soñado. Te amo como nunca he amado a alguien. Entonces, las dos nos abrazamos mientras lloramos de la emoción. Y las dos acabamos durmiéndonos abrazadas.

Autor: AMORCLANDESTINO Categoría: Sexo Lésbico

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La sobrina consentida de mi tía...

2022-09-04


Hola... esto que voy a contar es algo real. Una noche un 24 de diciembre estábamos todos en familia y mi tía tomo mucho a la cual accedi a llevarla a mi cuarto. Después de un rato me fui a mi cuarto me acosté al lado de ella y cuando ya estaba por dormirme ella me dijo que la abrazara porque se sentía muy sola y empezó a llorar yo accedí a abrazarla y una vez que la tuve entre mis brazos empecé a sentir su cuerpo cerca del mío. Empezar a tocar los senos ya de que sus senos son enormes bajé mis manos y empecé a tocar sus nalgas de ahí pasé mi mano a su vagina y me di cuenta de que estaba mojada la acaricie ella empezó a gemir...fue todo lo que paso esa noche yo estaba confundida de lo había pasado al día siguiente sentí que ella se levanto y se metió a bañar yo no pude sacarle de la mete lo que paso en la noche ...Me hice la dormida cundo escuche que ella entró a mi habitación mi sorpresa fue de que ella estaba desnuda frente a mi una señora de 48 años con senos grandes culo grande no podía evitar berla...ce puso una tanga color negra una falda corta...abrí mis ojos y ella me sonrio .....le dige que como se sentía ella solo contesto exelente yo no sabia como desviar la mirada y no berle los senos ella se puso su sostén yo me sonrojo y me levante de prisa ella me abraso Por la espalda y me digo que si estaba bien...boltie y nos quedamos viendo la una ala otra ella me beso y yo le correspondi fue un beso muy apasionado que terminamos tumbada en la cama ..yo solo le dije que me gustaba que no había céntido algo así por nadien ella me digo que no podía cer que ella es mi tía y que me llevara 20 años de diferencia ...la bolbi a besar y empecé a meter mi mano bajo su falda acariciando esas nalgas ella hici lo mismo con migo ñe baje la falda le quiete el sostén y le empece a chupar sus tetas baje asta su vagina y la empece a lamber era un sabor delicioso ella mordía la sabana para no gemir (porque eso podía despertar alos demas)...metí mis dedos en su vagina veía como lo disfrutaba ...ella me chupo la vagina mis tetas huy que delicia frotamos la vagina ella arriba de mi terminamos teniendo un orgasmo de placer....quedamos esaustas ella me abrazo nos besamos...yo le pedí que siguiéramos con esta relación e ella dijo que si pero que es un secreto entre las dos ...Nos levantamos nos metimos a bañar las dos juntas (ya que tengo baño en mi cuarto)ahí en el baño nos besabamos nos cariciabamos fue increíble ...salimos las dos a desayunar ya contada la familia....De ratos la tomaba de la mano y cuando ce podía nos dábamos besitos ...pero ese día cambió todo cuando llego su marido me dio mucho coraje al ber como el la besaba y también porque no la hi a tener esa noche en mi cuarto.....

Autor: K14 Categoría: Sexo Lésbico

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Hetero curiosa

2022-08-26


La veía pasear por las oficinas en el trabajo con sus atuendos sexys y provocativos, sus faldas cortas y shorts, sus tremendos escotes o las mallas y camisetas ajustadas, pegadas a su perfecta anatomía. Y como yo, el resto del personal. Admirándola, deseándola, babeando por un gesto de cariño suyo. Pero aparte de la exhibición de sus encantos siempre se había mantenido distante, inalcanzable. Nunca oí que hubiera tenido un lío en la oficina. Nadie se había atrevido a decir que se la había follado. Todos se limitaban a admirarla y desearla, pero de lejos. Una tarde calurosa de viernes hacía sudorosa el breve trayecto entre la puerta del trabajo y mi vehículo al terminar la jornada. Abría la puerta del coche cuando su dulce voz a mis espaldas me pidió: -acercame a casa por favor. -¡pues claro! Sube. El cierre centralizado hizo que no tuviera que abrir su puerta. No sé si en ese momento estaba en condiciones de hacerlo sin que me temblara la mano. Al fin y al cabo era ella quien me lo pedía. Acomodó sus interminables muslos, saliendo de un short verdaderamente corto, en el asiento del pasajero. Pues claro que no podía dejar de mirarlos, casi nos la pegamos en el trayecto. Ni cuando me indicaba el camino podía dejar de echarle miradas de reojo a su cuerpo. Podía haberse subido a cualquier vehiculo del parking de la empresa, y la hubieran llevado, pero eligió el mío. Cualquiera de los compañeros la hubiese llevado donde ella quisiera, al fin del mundo, pero estaba sentada a mi lado. Conduje despacio para prolongar el momento. La quería para mí. Sus infinitas piernas, sus pechos cónicos duros como rocas clavados en la ligera blusa, todo su perfecto cuerpo me llamaba, aunque no me atrevía a pasar la mano de la palanca del cambio a su perfecta rodilla. Parecía que llegaba mi momento y estaba cagada de miedo. Mis propios muslos desnudos y entreabiertos manejando los pedales solo ansiaban sus caricias. La humedad pasaba de mi tanga a la minifalda y hasta el asiento liberando olores de sexo en el ambiente cerrado. Al llegar a su casa me soltó: -por que no aparcas y subes un rato. Apenas podía creerme su proposición pero desde luego que la acepté. Nerviosa y excitada la seguí como un corderito hasta el ascensor. En tan reducido espacio veía como su respiración hacía subir y bajar sus duros pechos que conseguía espiar por los botones entreabiertos de la fina blusa. El sujetador blanco de encaje los tapaba o los descubría, no sabría decirlo. La mitad de su duro culito asomaba por debajo del mini short. Los pies cuidados en unas sencillas sandalias. En su cocina abrió un par de refrescos y me condujo al salón donde se sentó relajada en el sofá. Yo mas nerviosa sin poder dejar de contemplar los largos muslos bronceados apoyé el culo en el borde de un sillón. Frente a ella jugueteando con la lata entre mis dedos, nerviosa. Por fin entró en materia y me explicó porqué me había llevado allí: -me han contado de tus gustos. Me dijo: -eres la comidilla de la oficina, yo soy hetero, siempre me han gustado los chicos... Pero tengo curiosidad sobre lo que que sentiría al hacer el amor con otra mujer. Tu me gustas y me caes bien, pero si yo no te gusto nos tomamos los refrescos y nos olvidamos de todo lo que he dicho. Mañana seguimos como sino hubiera pasado nada. Después de tan extenso discurso y ante su proposición yo estaba anonadada, me había ligado a una curiosa y sin hacer nada. Sin proponérmelo. Y la deseaba con todo mi ser. Temblándome las piernas conseguí levantarme y sentarme a su lado rozando mis muslos desnudos con los suyos. La tomé de las manos supongo que para darme confianza a mí misma tanto como a ella. Conseguí articular a duras penas: -me has gustado desde el primer día que entraste por la puerta de la oficina. Como al resto del personal. Eres adorable. La miré a los dulces ojos verdes y ella se acercó a mi rostro hasta que besó mis labios temblorosos. Todavía hoy no sé como pude separarlos y buscar con mi lengua la suya. Pronto ambos órganos se enredaron en un lascivo juego, con abundante intercambio de saliva. Las babas de ambas resbalaban por nuestras barbillas hasta caer sobre mi busto mojando el escote de mi camiseta. Apresaba mi lengua entre sus labios chupándola y acariciándola con la suya dentro de su boca. Mordisqueaba mis labios con los suyos en un juego lascivo. Ella parecía mas tranquila que yo y dominaba una situación en la que se suponía que yo era la experta. Pero me tenia hipnotizada como si fuera una jovencita virgen e inocente, pero mi deseo me paralizaba. ¡Tía! Normalmente eres mucho mas decidida con una mujer hermosa. ¿Que te pasaba ese día?. Estaba claro que ella sabía como manejarse en las distancias cortas y que cuando quería algo lo cogía sin pedir muchos permisos. Cuando su lengua trataba de llegar a mi campanilla ondulante como una sierpe noté sus manos en mis costados deslizando mi camiseta de tirantes torso arriba. Acariciando mi piel por el camino. Tras superar el obstáculo de mis pechos libres de cualquier otra prenda separó el beso lo suficiente como para pasarla por mi cabeza y sujetar con ella mis muñecas. Mis brazos apresados en alto por una de sus manos. -te deseo. Escapó de mis labios. Momento en que su boca volvió a juntarse con la mía. Ejerció un poco mas de presión. Lo suficiente como para que yo apoyara la espalda en el sofá quedando ella sobre mí. Sus duras tetas, aun tapadas, clavadas en las mías y sus tersos y bronceados muslos enredados con los míos. Bajó la cabeza para pasar la lengua por mis depiladas y suaves axilas aunque algo sudadas. No parecía importarle. Yo ya gemía sin control a esas alturas sintiendo su cuerpo sobre el mío. Asombrada dejé que ella llevara la voz cantante, completamente sobrepasada. Que fuera su fantasía la que condujera una situación que me estaba llevando al orgasmo casi sin rozar mi vulva. Quería que ella hiciera realidad sus deseos conmigo. Y no voy a hablar de los míos que ella parecía entender de forma instintiva. Liberó mis muñecas para pasar a besar mi cuello y lamer mi oreja como una golosina. Con mis manos libres por fin pude acariciar su piel. Agarrando enseguida su rotundo culo, consiguiendo pasar las yemas de los dedos por la piel de la parte baja de las nalgas, por el surco que se los une con los muslos, con suavidad. Por toda la piel que el short dejaba al aire. Pronto ella se apoderaba de mis durísima pezones entre los dientes alternando uno y otro. Los mordisqueaba con ternura. Yo tenia las manos dentro de su short amasando la rotunda carne o deslizando un dedo por la raja buscando el ano. Si la prenda hubiera sido un poco mas holgada puede que consiguiera alcanzar su coñito tan encharcado como el mío a esas alturas. Su mano tampoco estaba ociosa. Comenzando en mi rodilla subía en una lenta caricia por las suave y sensible cara interna de mis muslos. Subía despacio pero sin parar en ningún momento hasta llegar bajo la corta tela de mi falda. Me tenía ardiendo y lo sabia, jugaba con mi deseo. Mis suspiros parecían gustarle pues a medida que aumentaban de volumen notaba mas su lengua y dientes en mis pechos. Bastó un leve roce de sus dedos sobre el tanga encharcado, acariciando mi clítoris y labios para que me fuera en el primer orgasmo de la tarde. Un rio de mis jugos resbalaban entre mis muslos superando la endeble barrera de tan fina tela. No se conformó con eso. Tiró del retal que cubría mi xoxito deslizándolo por mis muslos abajo. Hasta sacarlo por los pies y yo seguía petrificada solo con la minifalda. Era hora de liberarla de parte de la ropa que la tapaba. Los pocos botones que le quedaban a la blusa iban cayendo con un leve roce de mis dedos. Con la práctica que poseía después de haberle quitado el sostén a muchas chicas, el broche del sujetador pude abrirlo con una sola mano. Liberando al fin sus pechos apoyados en mi costado, su prenda no era un gran desafío. Sin separar las lenguas no podíamos hablar. Dejábamos que nuestras manos se expresaran por nosotras. Acariciaba con ternura su suave piel, toda su espalda bajando hasta las nalgas o tratando de alcanzar los costados de sus durísimos pechos. Mientras su boca seguía recorriendo la mía. La humedad de su lengua bajando de nuevo de mi cuello a mis hombros y axilas, lamiendo mis pechos y pezones como queriendo absorberlos. Me miró a los ojos con una increíble expresión de lascivia en su bello rostro, parecía que me podía permiso para seguir. -¡como pares ahora me matas! Su lengua en mi ombligo me hizo soltar un fuerte gemido, lamiendo todo mi vientre sin parar. Ni me quitó la falda, se limitó a subirla, así como los muslos hasta mis pechos haciéndome arquear la espalda. Así me tenia al completo a su disposición. Para no haberlo hecho nunca con otra chica a mí me había cogido con verdaderas ganas. Explorando mi cuerpo hasta el ultimo rincón. Hasta clavar la lengua en mi ano ofrecido. Un leve roce en el clítoris y en los labios de la vulva, pasando la húmeda por el perineo. Lógicamente no era la primera vez que me lo comían, pero mi deseo por ella lo hacía especial. Solo podía mover la cabeza de lado a lado y morderme el labio inferior, agarrada con fuerza a los cojines, mientras los suspiros escapaban de mi boca. Me chupaba, me comía, me follaba coño y culo con su lengua. Sujetando mis corvas para impedir que me derrumbara sobre el sofá. Se dio cuenta de cuando me corrí en su boca, bebió mis jugos y solo dejó su saliva en mi vulva y pubis depilado. Por fin dejó que mi espalda volviera a reposar en los cojines mientras trepaba sobre mí. Para volver a besarme con lascivia compartiendo mi sabor desde su lengua. Había abierto el botón y la cremallera del reducido short dejándome que por fin lo empujara por sus largos muslos abajo desnudando su cadera. Solo conseguí dejarlo enredado en sus rodillas pero bastó por un momento mientras le metía un dedo en la boca para mojarlo en su saliva. Lo bajé hasta su culito y enterré la primera falange en su apretadito ano. Le llegó el turno de gemir a ella contra mi boca. Doblando la rodilla enganché el pantaloncito con el pie y terminé de sacarlo sin dejar que ella se separara de mi cuerpo. Amasando su prieto culo que tanto había anhelado cuando lo veía moverse cadencioso por las oficinas en el trabajo. El tanga minúsculo que llevaba debajo apenas era obstáculo para que mis manos alcanzarán por fin su depilado coñito. Estaba tan mojada y excitada como yo. Mis dedos al recorrer los labios se mojaban y deseando probar su sabor me los llevé lujuriosa a la boca. -¿No prefieres probarlos de la fuente? -pues claro. Lo estoy deseando. Así empezó a escalar sobre mi cuerpo apoyada en el respaldo del sofá. Incluso rozó la vulva humedecida con mi duro pezón. Hasta que no tuve su cadera justo encima de la cara ya no paró. La tenía en primer plano, su coñito suave con el tanguita echado a un lado goteando sus jugos sobre mi lengua. La primera pasada por todo el xoxito la hizo lanzar un gemido intenso, profundo, gutural, directamente desde el fondo de su fina garganta. Me apoderé de su clítoris entre los labios y lo acariciaba con la lengua. Allá en lo alto el recital de suspiros y gemidos continuaba escapando de sus preciosos labios mientras yo me dedicaba a acariciarla lo más profundo que podía. Se corría y ¡como lo hacia! en mi boca mientras me agarraba a sus nalgas como un naufrago a su flotador. Moviendo su cadera adelante y atrás según las zonas que quería alcanzar con la lengua. Visto que no le importaba jugar con mi culito yo también buscaba su ano con mi lengua. Su raja estaba sudada pero limpia y era un gustazo deslizar la sin hueso por allí mientras las duras nalgas me apretaban el rostro. Según se iba corriendo se echaba hacia atrás apoyando las manos en mi vientre o mis muslos. Yo tenía que sostener su liviano peso por el culo sobre mis manos. Sin dejar de comérmela a bocaditos. Y ella se corría en mi boca. Se bajó de encima para terminar de desnudarme, solo me quedaba la falda y arrancarse ella el tanga como si le quemara. -esto está siendo mucho mejor de lo que esperaba. Me soltó a bocajarro. Agarrando mi mano me llevó a su cama. Era muy fuerte. La cama era estrecha, lo que nos hizo juntarnos mas. Abrazadas, besándonos, acariciándonos sin separar nuestras pieles ni un milímetro. Me confesaba como había ido creciendo su curiosidad y su deseo hasta que se decidió y con ello me hizo la mujer mas dichosa del mundo. Al tenerla desnuda en mis brazos. -quedate a dormir. Estaba claro que yo no tenía otros planes y eso era lo que mas deseaba. Apoyar la cabeza en su axila y quedarme dormida entre sus brazos arrullada por su respiración. Pero aún era pronto para eso. Su mano rozando mi piel como una bella mariposa empezó a bajar por mi cuerpo. Las yemas de sus dedos rozando leves mi epidermis. Cuando pasó el ombligo tenía claro su objetivo: Volver a excitarme, acariciar mi pubis y deslizarse en mi interior entre mis labios. Al rozar mi clítoris un gemido escapó de mi boca que ella acalló con sus besos. Sus hábiles dedos que hasta ahora solo habían masturbado su propio coñito ahora lo hacían con el mío. Volviendo a conseguir que me excitara y corriera. Juguetona los llevó a mi boca para que pudiéramos lamerlos entre las dos. Cruzando las lenguas entre sus dedos y jugando con nuestras salivas. -¿Seguro que nunca le has hecho un dedo a otra chica? -Eres la primera. Cielo. - Pues no se te da nada mal. -¿Cenamos algo? -solo si tu eres el postre. Me dio un azotito en el culo para hacerme levantar. Desnudas, rozándolos en la pequeña cocina preparamos algo sencillo y frio para reponer fuerzas antes de volver a la cama. En la mesa sentadas frente a frente no podía apartar los ojos de sus rosados pezones que seguían duros. Era aún peor cuando notaba su perfecto piececito acariciar mi pantorrilla. No parecía estar saciada todavía y me lo demostró cuando volvimos a su lecho. No pudimos descansar hasta altas horas de la madrugada después de múltiples e intensos orgasmos. Al final fue ella la que se durmió con la cabeza apoyada en mi sobaco. A la mañana siguiente después de una ducha en la que no me dejó tranquila, ¡como si yo hubiera deseado eso!, salí de su piso con una braga limpia suya cubriendo mi xoxito. Las mías habían quedado para el arrastre la noche anterior. Nadie se ha enterado en el trabajo de esa noche de pasión. Ni por mí, ni por supuesto por ella. Ni de las demás que hemos disfrutado juntas, la curiosa aún no ha tenido bastante para saciar su curiosidad. No estamos enamoradas, ni somos pareja, pero de vez en cuando repetimos. Ahora tengo la duda de si es tan discreta conmigo, ¿no habrá alguien más con quién también tenga ese secreto? Puede que un chico... Y quizá pueda yo saciar mi curiosidad de como sería hacerlo con un hombre.

Autor: Anónimo Categoría: Sexo Lésbico

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Descubrí que mi madre es……

2022-08-22


UN HIJO NO TERMINA NUNCA DE CONOCER A SU MADRE HASTA QUE LA VE EN MOMENTOS COMPROMETEDORES. Mis padres se separaron hace ya 2 años cuando yo tenía 16, nunca me dijeron porque asi que no le di importancia…hasta que vi a mi madre en la cama con otra mujer. Os contaré todo desde el principio. Un día mi madre se llamaba diana y vino a casa con una amiga suya. -hola hijo, esta es maría. Su marido la ha echado de casa y como tenemos sitio se va a quedar con nosotros una temporada. Maria era muy guapa, tenia unas tetas enormes, un culazo y una zarpa de perro tatuada en cada teta. Yo diría que no llegaba a los 30, mi madre tenia ya 45 y nunca pensé que tuviera amigas más jóvenes que ella. -hola maria (le dije y le di 2 besos) ¿Por qué te ha echado tu marido? -pues ya sabes, el amor se acaba y al no querer acostarme con él, pensaba que yo me acostaba con otro hombre. -lo siento mucho. -no te preocupes, estoy mejor ahora. Ya no volverá a intentar follarme el culo mientras duermo jajajaja. -¿hacia eso? (dije asombrado) – si, una vez lo consiguió. Fue horrible -cuentamelo -hijo, no molestes a nuestra invitada. -no te preocupes, no molesta…te lo contaré otro dia ¿vale guapo? Me guiñó un ojo y mi madre la llevo hacia la habitación que teníamos vacia. Cuando terminamos de cenar mi madre se puso a fregar y yo me fui con maria al sofá a ver la tele. -¿todavia quieres que te cuente que paso cuando mi marido…exmarido me folló el culo? -si claro. Pero si me empalmo no es culpa mia -jajajaja lo sé, no te preocupes. -venga cuenta -bueno, era verano y yo siempre duermo en pelotas en verano. Y una noche me fui a dormir antes que el porque estaba cansada, estaba durmiendo boca abajo cuando de pronto me despertó un dolor insoportable. Giré la cabeza y vi como mi exmarido me montaba como una yegua. No dejaba de llorar de gritar de dolor y de decirle que parara. Entonces me cogió del pelo, me saco de la cama, me puso a cuatro patas y me siguió follando mientras me tiraba del pelo y me llamaba puta, zorra y asquerosa, ah si y me daba golpes en la espalda y en el culo. Después de más de media hora de sufrimiento se corrió y me dijo “se que me engañas con otra persona ¡fuera de casa!” yo creo que me echo cuando consiguió darme por culo jajajaja se reia pero vi una lagrima en sus ojos, asi que la abracé. -no te preocupes aquí nadie va a intentar follarte mientras duermes. -gracias, eres un encanto. Si mi marido hubiera sido como tu no lo habría pasado tan mal. Maria estaba buenísima, no la follaria mientras durmiera pero si me la intentaría follar. Aquella noche me hice 3 pajas pensando en ella siendo sodomizada por su marido, me ponía cachodo pensar en ello. Pasaron los meses y para mi maria era una más, yo todos los días le soltaba alguna guarrada pero ella se las tomaba a broma, me había contado muchas cosas sobre ella que tenia 28 años,que trabajaba como administrativa en una empresa de reparto, etc. Un dia llegué sobre las 3 de la madrugada de una fiesta y escuché gemidos en la habitación de mi madre asi que abrí la puerta un poco y me asomé. ¿y que vi? A mi madre a cuatro patas y a maria detrás follandola con un dildo de los de atarse a la cintura en plan hombre. -si maria, como me gusta ¡Follame cariño! Aaaaaah aaah siiiiiiii me corrooooo aaaaaaah. -¿te gusta verdad corazón? -siiii, me encanta que una joven me folle como es debido aaaaah. Cogio a mi madre la levanto de la cama, la empotró contra la ventana, le cogio las manos y siguió follandola. -te voy a hacer lo que me hizo mi ex marido jajajaja -no por el culo no (dijo mi madre) -diana coño que era broma, solo es parte de nuestro juego de dominación. -joder, ya lo sé. Te estaba siguiendo el juego, follame el ojete ahora puta. -¡no me llames puta! le dio la vuelta a mi madre y le pegó una bofetada. La cogió del cuello y la tumbo sobre el suelo. Y le empezó a penetrar por el culo. -aaaaaaaaah ssssssiiiii ooooooh mi marido nunca me folló el culo, era un soso aaaah. -dime que te gusta putita mia -siiiii, me encanta que me metas ese juguetito tuyo por el culo ¡soy tu puta! ¡soy tu zorra aaaaaahhh! Aaaay ay ay ay ay ay para un momento que me esta empezando a doler. Maria no paro hasta después de un rato. -perdona diana, me he pasado, tienes un poco de sangre -¿en serio? Joder follame asi siempre me ha dolido pero me encanta sentirme utilizada jajajaja Maria siguió follandole el culo a mi madre. A mi esa follada anal me pareció cortísima, mi madre y María sabían cómo ponerme cachondo -yo también quiero gozar se me está cansando la cintura (dijo maria mientras se quitaba el dildo) Cogio a mi madre con fuerza y la puso boca arriba sobre la cama, le puso el coño en la cara y empezaron a hacer un 69 -aaaaaaah si, joder que bien se te da chupar coños puta uuuuuumh -y a ti maria aaaah he de reconocer que me has enseñado bien aaaaah oooooh ooooh uuuuy Después de un rato pararon y se tumbaron juntas en la cama desnudas, yo quedé en shock. Mi madre bollera ¿Cómo puede ser? ¿Desde cuándo? ¿Y María también? Eso explicaba porque cuando le decía alguna guarrada solo se reía. Se estaba follando a mi madre en mi propia casa, y eso hizo que me ardiese la sangre. Tendría que planear una venganza para las dos, primero María y luego mi madre. Necesitaba tiempo para planearlo bien. A la mañana siguiente hice como si no hubiera pasado nada pero al ver a mi madre cojear no pude evitar preguntarle. -mamá ¿estas bien? -si cariño es que anoche maria me…me pasó ese papel de baño barato y tan malo del supermercado y tengo el culete irritado jajajajaja -joder diana es que te vas a lo barato jajajaja Nos empezamos a reir los tres y lo que mas gracia me hizo fue que todos sabíamos que era mentira, a mi madre le ardia el culo por la follada de maria, bueno que se rian mientras puedan más me reiría yo mas tarde.

Autor: MADRESEX Categoría: Sexo Lésbico

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Mi primera vez con mi patrona

2022-08-04


Tenia mucha necesidad y busque empleo por internet. Conocí a una señora la cual. Ofrecía un sueldo bastante llamativo y yo me fui con ella no lo pensé dos veces... Llegue a una casa muy grande y lujosa Nunca en mi vida había visto algo parecido solo en las películas norteamericanas. Ella era pues bastante autoritaria pero a la vez muy linda conmigo me sentí muy bien a su lado Pues ya llegue me me dio de cenar Después me subi a instalar en. mis habitaciones al otro dia me levante temprano a hacer las labores del hogar Y asi transcurrió mi estancia ahí Pero una vez nos quedamos sin luz Y ella me invito a quedarme en su recamara para que yo no tuviera miedo... Yo desde un principio me sentí muy atraída hacia ella porque me parecía una mujer fuerte empoderada y ademas como dicen por ahí No existe mayor afrodisíaco que el poder. Y si era una muy poderosa (Asi que continuando con mi relato) Esa noche me acosté con ella y era algo que yo siempre soñé y mi sueño se me estába haciendo realidad ni lo podía creer pues nos cubrimos con las cobijas y ella se dio vuelta hacia mi y me dijo. - Vamos a dormir empiernaditas Y yo asi de -si (con una voz un tanto complaciente) Y pz me abrazo y asi nos quedamos al principio me sentí un poco incomoda pero después me fui acostumbrado a su calorcito a su cuerpo y cuando ella percibió que ya me sentía cómoda Empezó a darme pequeños besitos en la boca y poco a poco los besos fueron aumentando los besos y las caricias Se sentía un soport algo bien bonito. En el aire como si estuviéramos dentro de una burbuja. Se sentía una magia Algo que nunca había experimentado Mi vagina empezó a palpitar de una manera muy escandalosa incluso sentí un poco de pena y al darse cuenta de eso ella me empezó a tocar y acariciar mi bulba toda mojada y asi encima de mi ropa de dormir se subió sobre mi y empezó a moverse bien rico y asi estuvimos como media hora y cuando terminamos y quedamos ambas satisfechas me susurraba cositas muy bonitas al oido y nos dormimos abrazadas.

Autor: chica Categoría: Sexo Lésbico

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Mi sexy suegra MILF

2022-08-02


Cómo engañe a mi novio y dividí a su familia por encontrar el amor. Soy una mujer joven de México, la verdad digamos que lo que les voy a contar es algo que ni a mis vecinos les puedo contar y entenderán porque cuando lleguemos al final. Conocí a mi novio Max estando en la preparatoria y fuimos novios durante casi 5 años la verdad es que Max siempre me respeto, y cuando él me pedía tener relaciones sexuales con él, yo le decía que me estaba guardando para la boda y el sin problema me respeto ese deseo. Nuestras familias ya se conocían, comíamos juntos o incluso ya hacíamos reuniones de familia. Mi familia siempre ha sido completamente normal eso pienso yo. Mi madre siempre fue muy alegre y energética. Es ama de casa pero nunca pasaba ni un minuto en casa. Siempre andaba en fiestas, en bares y otros lugares. Papá era un hombre normal, un empleado de oficina. Le encantaba ver los programas policiacos e ir a pescar cada último domingo del mes. Bueno, en mi opinión, no hay algo en especial sobre lo que puedas hablar con él. Vivimos en un gran departamento. Hay espacio suficiente para andar en la casa sin necesidad de toparte con alguien más. Max un día me invito a vivir con el como su pareja. A sus padres no les importó en lo absoluto. Viviendo de esta manera, no podíamos hacer nada estúpido, como fiestas o cosas así pues estábamos bajo la supervisión de sus padres. A mi me daba pena al principio . No esperaba salirme de casa de mi madre para tener que meterme a la casa de mi futura suegra. Y qué esperaba, sólo teníamos 22 años. Era demasiado pronto y yo tenia que ponerme a trabajar para pensar en una boda o algo así. Además, yo no tengo una buena relación con mi madre, y esperaba que mi relación con la madre de mi novio fuera similar. Pero su madre es genial, aunque demasiado proactiva. Desde el principio empezó a relacionarse conmigo como madre e hija La llevó a hacer todo tipo de ejercicios, compras, reuniones del club de lectura y cosas así. Al mismo tiempo le enseñó a sobrevivir en este mundo tan grande y terrible. A mi me gustaba tanto que moría del encanto por el estilo de vida que llevábamos juntas. Nunca se perdía ni una sola reunión. En algún momento, incluso mi novio Max empezo a pensar que no vivía conmigo, sino yo con su madre. Y yo no era más que un molesto suplemento, imposible de eliminar. Nos hicimos amigas inseparables. Incluso su papá levantó la vista de su televisor y preguntaba qué pasaba con nosotras. Pero se nos echaron encima diciendo cosas como «que teníamos muchos derechos y libertades como mujeres». En una tarde noche sabíamos mi suegra y yo que no había nadie en la casa y empezamos a tener sexo, era mi primera vez con una mujer y literal era virgen, sus dedos se llevaron mi “Himen”, así vivimos casi un año escondiendo nuestros encuentros. Por extraño que parezca un día mi suegro y mi Novio Max salieron de la ciudad a ver a unos familiares de ellos, no los acompañamos por que hicimos excusas ambas para no ir. Aquella tarde ambas nos habíamos comprado unas lencerías por catálogo de ilusión y ese día tuvimos relaciones, nunca escuchamos el auto llegar ni mucho menos cuando abrieron la puerta solo cuando su hijo mi novio Max cerró la puerta se fue a su recamara la verdad que nos tapamos con lo que pudimos de las sabanas. No nos quedó más que explicarles que nos habíamos enamorado y que todo se había ido al carajo. Mi novio Max agarro sus cosas se fue de la casa y no nos ha vuelto a ver, mi suegro igual decidió divorciarse y nos dejaron la casa a nosotros. Lo difícil fue decirles a mis papas que tenían una nueva nuera, jajaja pero ellos me dijeron que ya se lo imaginaban que era lesbiana. Desde hace 6 años no hemos vuelto a ver a ninguno de los dos y ambas no nos arrepentimos vivimos en pareja casi matrimonio y los vecinos se lo imaginan, pero nosotras ahora vendimos el departamento y nos mudamos a una provincia cerca igual de la ciudad. Si quieren escribirme pueden hacerlo a zahi[email protected]

Autor: [email protected] Categoría: Sexo Lésbico

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Mi apasionante vida

2022-07-31


Fuimos a vivir con mi suegra después de casarnos por civil y termine siendo lesbiana. Ella había quedado viuda hacía un par de años. Era una mujer distinguida. Muy bella. Alta, Fuerte. De larga cabellera renegrida. Era de cuidarse mucho. Digo cuidar su figura. Nosotros con su único hijo, nos casamos por civil hace apenas un año. Hubo una gran fiesta. Todo muy lindo. Ella siempre fue muy comprensiva y casi diría compinche conmigo . Desde que me conoció. Desde un principio, hacía ya varios años ella siempre me trato muy bien. Como dije una mujer muy bella con unas tetas impresionantes, que siempre quise ver y nunca pude, a pesar de que varias veces nos habíamos cambiado de ropas muy cerca, pero ella evito siempre, o a mi me pareció, llegar a ese punto de intimidad. Yo soy una chica alegre, muy caliente. Siempre he tenido una vida sexual activa. Hace mucho tiempo, antes de terminar la escuela secundaria, tuve una historia con una amiga de aquellos años. Luego nunca más tuve encuentros con mujeres. Bueno ella quedó viuda. Y yo un día de esos descubrí que mi esposo, su hijos., me era infiel. Quedé descolocada, por el brumador dolor que provoca siempre una infidelidad. No podía creerlo. Siempre habíamos hablado de blanquear cualquier relación. Pero bueno. Me sentí triste, tal vez mas por eso, que por el acto en si. Una tarde de tantas, penas me había enterado, sollozaba en mi habitación. Estaba sola en la casa, mi suegra Mica, había salido por unos trámites y mi esposo andaba de viaje de trabajo según el, aunque yo lo dudaba. Golpearon a la puerta suavemente y abrieron. __¿Que sucede muñeca?__ preguntó Mica asomada en el marco de la puerta __¡Nada Mica!__ dije yo mostrando mis húmedos ojos celestes. __¡No muñeca, a mi no, soy una mujer mayor que tu, vamos!__ dijo acercándose a mi lado y pasando su brazo por mi espalda. Estábamos una al lado de la otra. Ella como consolándome. __¡Dime, dile a tu suegra, que sucede cariño!__ tenía una voz seductora, un vaho de lujuria se cruzó por mi mente y enseguida bajo al torrente sanguíneo y se metió en medio de mis piernas. __¡Es que…tu hijo..es un idiota!! __¡Ya lo creo…para hacerte llorar a ti es un idiota como la mayoría de los hombres preciosa!__ dijo ella y acarició mi mejilla. Luego la beso suavemente. Sentí una patada en el vientre. Un cosquilleo en mi vagina. Una especie de descarga eléctrica en el centro mismo de mi ser. __¿Qué ha hecho ese hijo mío…te ha engañado mi preciosura?__ esa voz me envolvía como la araña en su tela imantada. Como una hechicera. Parecía que en la habitación una densa niebla cubriera todo y yo me arrastrara al mejor de los infiernos. Me sentí desfallecer cuando ella con su traviesa mano empezó a subir y bajar por mi espalda hasta casi llegar a mi cola redonda y firme. joven. Caliente. Sentía su cliente aliento chocar con mi mejilla y el calor subía, iba creciendo en mi interior y supongo ahora que en su propio cuerpo también. Volvió besar suave en mi mejilla, y note que gemía de forma ardiente. Resoplando por la nariz que se ensanchaba como la mí. __¡Tu sabes que eres muy especial para mi! __¡Si Mica, tu también eres especial! __¡Deja que ese hijo mío haga lo que quiera…tu no sufras..yo te ayudaré!¡Estaré contigo siempre, no lo olvides vida mía! __¡Lo sé Mica, eres adorable, y hermosa! __¡Así que te parezco hermosa!__ dijo casi gimiendo __¡Muy…!!__ dije gimoteando más tranquila y noté que una de sus manos subía por mi muslo desnudo, porque estaba con mi camisón corto de dormir. Sin nada debajo, como acostumbraba dormir. Sentí sus frágiles dedos acariciar. Entreabrió la boca, lo noté, y beso de pronto mi cuello. Yo gemí cliente, e instintivamente abría las piernas. sentí mi humedad creciente. Un chorro de flujo caía entre mis muslos de la ardiente calentura que tenía encima. Ella besaba suave mi cuello y yo sentía como golpeaba mi cuello con su vapor. __¡Ya no pienses en dolor…disfruta…te hare disfrutar…si tu quieres podemos…pasarla muy…muy bien!!__ gemía en mis oídos alertas y convulsionados. Si alguna vez había fantaseado con mi suegra, no lo recordaba, pero se sentía tan bien. Ella frotaba sus senos enormes en mi hombro. Lentamente pasaba los dedos por el lado interno de mis muslos. __¡Ohh la nenita no usa ropa interior…ahhh…que belleza de piel…eres tan joven y bella, tan llena de deseo!!!__ creo que tuve un orgasmo allí mismo y con la intensidad fogosa de esas pequeñas, pero ardientes caricias. Me sentí su puta. Ella hablaba de una forma tan sensual, tan hipnótica y yo estaba tan sacada, tan hambrienta, tan caliente. Echaba espuma por la boca y llamaradas por mi entrepierna. Las abrí más y ella cómodamente se instaló en mi conchita profundamente húmeda y resbaladiza. __¡Ahh te gustan las caricias de mami, ohh si eres mi putita, siempre lo pensé…desde la primera vez que te vi…supe que eras caliente y muy muy putita, tanto como yo, ohhh, amorcito, eres divina!! ¿Te gustan los deditos de mami?¿Si bebe? __¡Ohhh Mica…eres tan…tan puta, ohhh como me calientas, yegua, zorra, ahhhhh!!! Luego los llevó a mi boca, los metió allí haciendo que yo los chupara para volver a clavarlos sin piedad en mi vulva mojada y totalmente abierta, acto seguido comió mi boca con la suya, chocando su poderosa lengua con la mía, a la vez que con su dedo pulgar frotaba mi clítoris y yo tenía un orgasmo tras otro. __¡Oh mi niña como te gusta mi dedito, putita de mamá,!!__ caímos en la cama. Nos tiramos largo a largo, y yo tenía el camisón en la cintura, sus dedos dentro de mi. Ella ayudó a quitarlo, quede desnuda para ella y con su boca devoradora y sagaz metió mis tetas para morderlas y saborearlas a gusto. Mis gemidos tronaban sin demora. Seguía vibrando, y temblaba de placer con aquella mujer madura que me llevaba al paroxismo. Me fue besando porción a porción. Se fue quitando la ropa observándome estirada en la cama, sonriente. __¡Eres tan hermosa, y mírate desnuda, eres un ángel, ohhh como me pones!!__ decía ella solo mirando mientras quitaba todas sus prendas, dejándolas caer por todas partes. Apareció su monumental figura de mujer. Su conchita depilada. Con algunas gotitas de humedad a punto de caer. Se colocó a horcajadas de mi y la fue acercando a mi boca. Como si fuera una fuente para beber. Metí mi lengua en aquella cueva caliente y húmeda. Ella se tensó y largo un largo quejido, casi un sollozo. Hundí mi lengua en su caverna deseada. __¡Ahhh que golosa mi niña, come está rosa fresca para ti, ohhh amor, cuanto deseaba, tu boquita en mi concha, ohhh, sí, así, así, dame tu lengua, ay, ay, ahhh!!!__ gemía ella vibrando y casi saltando en mi cara, ahogándome. Yo tragaba sus líquidos. Ella tenía un orgasmo. Luego otro. Saltaba sobre mi cara. Yo le metía lengua y lengua. Gritaba. Aullaba y me mojaba el rostro con sus jugos. Cayó a un costado de mi cuerpo, ronroneando como gata. Beso mi boca y mezclamos saliva y flujos. Me ofreció sus enormes y ricas tetotas. Mordía sus pezones y ella pedía más. Me estaba mostrando su lado más salvaje. Su lado erótico. Sexual. Ella era una amazona. Fue corriéndose luego por mi vientre hasta llegar a mi vagina. Allí jugueteó dando vueltas alrededor, y sacándome otros orgasmos, estaba tan caliente, metió por fin su maravillosa lengua. Se hundió, se regodeó en mi cueva. Yo me sacudía abriéndome un poco más, como una flor del desierto. Jugaba con mi botón que vibraba a cada lengüetazo. Me sacudía. Golpes eléctricos que me contorsionaban. Aullaba de lujuria y deseos. __¡Ohh mami, Mica…ohhh me vas a hacer acabar otra vez, ay, si, como me gusta tu lengua…eres un amorcito!!!__ gemía como puta y ella no segaba en su ardor de hacerme acabar una y otra vez. Luego de un rato de tenerme así, abierta como flor, giró mi cuerpo y levantando mis nalgas, las corrió como cortina, y su lengua feroz se detuvo en mi orificio, mi ojete empezó a babear enseguida y me cogía el ojete, yo seguía explotando de calentura. Chorreaba por mi cola. Me abría bien las nalgas. El agujero se fue ensanchando y abriendo. Su lengua se movía, pasaba, repasaba, empujaba y entraba en mi ojete plácido y dispuesto, luego fue un dedo, mientras mordía las nalgas, luego fueron dos dedos, y finalmente tres, allí estuvo un rato dándome placer, un placer que nunca había tenido hasta ese momento. Luego nos colocamos en sesenta y nueve y volví a disfrutar de su conchita sabrosa. Nos debatíamos en orgasmos, uno tras otro, insaciables. Nos amamos hasta entrada la noche. Los días pasaron y pasaron los meses y finalmente mi esposo se marchó dejando la casa de su madre para vivir un romance. Me quedé con Mica un año y otro y ya no me fui nunca más de su lado. Ahora estamos por unirnos en matrimonio y es mas, estoy por ser madre. Eso no ha apaciguado nuestro deseo de sexo, es mas hemos experimentado un montón de cosas juntas. Estamos esperando, ahora mismo, a que llegue una amiga para hacer un trío.

Autor: SCLAVASISSYPET Categoría: Sexo Lésbico

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Enamorada de mi prima

2022-07-31


Me llamo Brenda, tengo 22 años y estoy enamorada de mi prima. Siempre supe que era gay, independientemente de toda esa difusión y apertura que se le ha dado a la homosexualidad, en realidad a mí no me ha ayudado en mucho, jamás eliminé el miedo a salir del closet, la sociedad limita la expresión por las buenas costumbres, más en la familia en la que crecí. Emma tiene 20 años y tiene una figura envidiable, cabello negro lacio, no tiene el busto muy grande, mide 1.58, es muy bajita lo que hace que su culo se vea mas ancho pues tiene caderas grandes, está muy buena, desde muy pequeña comenzó a practicar gimnasia así que hacía resaltar sus bien torneadas piernas. Cuando vamos caminando veo como los hombres la ven, pero no me molesta, es guapa y obviamente llama la atención, yo mido 1.65 y mis medidas son 94, 59, 88, si lo sé, tengo mucho busto y los hombres me persiguen, pero yo solo tengo ojos para Emma. Cuando éramos mucho más jóvenes encontramos en unas cajas viejas unas películas porno, cuando estábamos solas las pusimos, la primera escena era un hombre con una gran pija encima de una rubia con un busto enorme, la embestía por el ano como un toro mientras ella aullaba de placer. Para serles sinceros no me gusto, ni sentí cosquillas, pero volteé a ver a Emma y tenia los ojos muy abiertos y su boca ladeada por el gusto de ver, se veía que se le antojaba. Quitamos las películas y las escondimos, en mi cuarto nos quedábamos las dos cuando ella venia de visita. Unos días después nos levantamos casi a media noche y las pusimos desde el principio. Lo que vi nunca lo olvidare. En pantalla aparecieron dos mujeres hermosas acariciándose y besándose, se nalgueaban y jugueteaban sus lenguas con deseo, chupaban sus pezones y mordían, se bajaban las tangas y comenzaban a acariciar sus clítoris. Succionaban sus labios con dulzura, arriba y abajo con la lengua, en toda su extensión de la vulva, yo estaba excitadísima. -Emma, ¿te has masturbado alguna vez? - -Solo una vez en la regadera, pero casi no me gusto- Recuerdo que tenia yo tenía un pantalón holgado, y una playera de dormir, me las quite argumentando que tenia calor, quede desnuda (no era la primera vez que Emma me veía así). - ¿te molestaría si me masturbo aquí? - -No Brenda, supongo que es algo natural, algo que se disfruta, si no, mira esas chicas, están gozando de lo lindo jajaja. – Me acosté de lado y comencé a sobar mi pubis, jugueteaba mi bello púbico, las yemas de los dedos rozaban mis labios vaginales y yo suspiraba. Comencé a sobar la parte de arriba de mi vulva y sentía como me iba humedeciendo cada vez más, ¡Mmm!. ¡hhhaaa!. yo tenía una sábana encima, pero Emma sabía lo que estaba haciendo, ella estaba atenta a como las actrices se penetraban la una a la otra con un consolador transparente. De repente dijo algo sin quitar la vista de la pantalla, algo que me saco de mi delirio. -Si quieres puedes besarme- Quede estupefacta de su afirmación, sin embargo, rechace la oferta ya que me dio miedo que solo fuera una afirmación dicha sin pensar. seguí masajeando mi clítoris y en cuanto logré meterme dos dedos tuve un orgasmo. Me quede exhausta pero feliz. El sueño me venció. Un par de años después nos encontramos en una fiesta, tomamos mucho y bailamos, no podía dejar de verla y ella correspondía mis miradas, bailamos con hombres, nos divertimos mucho pero el alcohol me hizo que comenzara a provocarla, a acercarme a ella y rozar su cuerpo al bailar, ella solo sonreía y se sonrojaba. Esa noche como esperaba se quedó a dormir conmigo, yo estaba muy ebria así que solo recuerdo que le dije que la quería mucho y que de mi podía obtener lo que quisiera, todo. Meses después nos reunimos los primos, estuvimos tomando y bailando, pero no podía cometer el mismo error, me mantuve sobria, al final nos quedamos solas platicando, me platicaba de sus amigos y aventuras compitiendo en gimnasia. -quieres ver algo que aprendí, lo estuve practicando- Se recostó en la alfombra, después levanto sus piernas y las puso junto a su cabeza, sacando las manos por enfrente, sus piernas quedaron atrás de sus orejas y cabeza mostrando terrible chocho, tenía una licra ajustada así que se marcaban sus labios vaginales, una pata de camello deliciosa. Al ver mi expresión comenzó a reír, pero yo no soporte más. En esa posición la tome de las cienes y la bese, ella correspondió mi beso, la posición era ideal para chuparle hasta la sombra. Nos besamos larga y cálidamente, jugueteaba con su lengua y se la metía hasta adentro, la acaricie suavemente, ella se inclinó y perdió la posición, la levante y tome de la mano, la dirigí hacia mi recamara. La seguí besando y tocando sus pechos, le pusimos seguro a la puerta, seguí jugando con sus pezones y lamiendo su cuello, besaba tan rico que yo ya estaba húmeda, quería devorarla, quería succionar sus jugos. -Ahora sí, haz la posición, pero desnuda- Sin decir una palabra se sentó en la orilla de la cama y subió sus piernas por detrás de su cabeza, tenía un cachetero rosa el cual se veía hermoso, lo hice a un lado y comencé a deleitarme con su jugosa panocha, lamia de arriba abajo su vulva, con la yema de los dedos jugueteaba su clítoris haciendo que se pusiera duro para luego chuparlo, jugaba con el y no dejaba que bajara su densidad, Emma gemía de placer, ¡Mmm!, ¡hhhaaa!. yo estaba extasiada, succionaba sus labios vaginales y mordía su clítoris. Mi lengua vibraba sobre su vulva, a veces metía mi lengua en su agujerito y volvía a atrapar su clítoris con mis dientes alternando movimientos. ¡Ahhhhh!, ¡voy a terminaaaarrr!- No contuvo el gemido, lo soltó como si no hubiera nadie en casa, pero todos estaban vencidos por el alcohol, yo me desnude completamente, saque un vibrador de un cajón, ella me vio con temor pero a la vez con deseo. , ¡Mmm!,! mmmételo, métemelo aquí, fóllame!. Me decía sobando su agujero con lubricante. Chupé el pene de plástico para lubricarlo, después le di una lamida rápida a su conchita. Lo iba metiendo poco a poco. Cuando entro todo lo movía con ritmo, yo me masturbaba viéndola mientras la penetraba con el vibrador. ¡Aah!, ¡Aah!. Tuvo otro orgasmo brutal, yo al verla estaba extasiada, tenia a mi merced a la mujer que amo, cambiamos de posición y yo la puse arriba de mi en un sesenta y nueve, le comencé a chupar la puchita de nuevo, sobaba sus nalgas y su culo, metía el dedo por su ano, le lamia el clítoris y su agujerito mientras metía y sacaba el consolador, yo al sentir sus labios también tuve un orgasmo, le pedí que me metiera el consolador a mí y me succionara el clítoris, al sentir sus húmeda lengua sentí un placer indescriptible. Terminamos cuando tuvimos un orgasmo al mismo tiempo. Nos quedamos dormidas desnudas solo tapándonos con una sábana. Después de ese día se fue y no la volví a ver hasta hace poco, que me dijo que venia nuevamente a vivir a mi ciudad… Acabo de recibir un mensaje de Emma -Hola Brenda, ¿cómo estas?, ¿te puedo enviar una foto de que tan flexible soy ya? – Espero contar con su opinión y puntos de vista o lo que sea, también si quieren platicar y contarme sus fantasías, deseos o encuentros, no importa género o preferencia sexual. Si gustan les puedo dar mi correo por mensaje. Hasta la próxima.

Autor: Alessandro Categoría: Sexo Lésbico

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