Relatos Eróticos de Sexo Interracial


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Fiestas de San Juan

2022-09-21


Nerea se apeó del autobús, los exámenes habían terminado. Ahora llegaba el verano y pensaba disfrutarlo. El año había sido duro. Emocionalmente había roto con su chico desde hacía cuatro años y había escogido la especialidad en la carrera y al comienzo se le había hecho algo cuesta arriba el curso. Así que ahora solo quedaba divertirse con todo lo que la vida le fuera a deparar. Alguien tocó su hombro. Se giró y se dio cuenta que era el monitor del gimnasio. Al comienzo del curso se apuntó al gimnasio para liberar tensiones y desahogarse de todo y éste monitor supo hacerle la estancia más agradable. Hola Nerea, te veo con una sonrisa, significa que hiciste bien el examen?—dijo Alberto. Pues si, creo que esta vez apruebo y con un poco de suerte incluso saco hasta nota—respondió la chica. Entonces ésta noche en la hoguera te toca invitarme una copa---Propuso el monitor. La chica asintió y se despidieron con un beso en las dos mejillas. La chica llegó a casa, llamó a las amigas y quedaron a las 22 h. en el portal de una de ellas para ir a la fiesta. Se duchó y eligió la ropa que se iba a poner. Un top negro y una faldita larga por debajo justo de las rodillas. Apenas se maquilló y con un pequeño bolso para las llaves, la documentación y el dinero salió de casa. Llegó al portal de su amiga y en nada tiempo se reunió toda la cuadrilla. Fueron a las hogueras. Siempre le habían gustado. Pensó en un deseo para el nuevo curso. Aprobar todos los exámenes y empezar el curso limpio. Al marchar se despistó de sus amigas. La estrecha calle que baja con todo el gentío que iba al recinto festivo y bajaba de las hogueras hizo que el grupo se disgregara. Así que ella ahora iba sola. Cuando se disponía a coger el móvil para llamar a sus amigas apareció Alberto y le recordó su promesa detrás de una preciosa sonrisa. Iban hacia el lugar donde suponía sus amigas ya habrían llegado pero Alberto la preguntó si no la importaba ir con él a casa de un amigo a recoger una camiseta, que no subirían ni siquiera a la casa. Ella accedió, el hombre era un encanto. Alberto recibió una llamada. Era su amigo que le decía que le había dejado la camiseta en el portal. Llegaron al portal, entraron y cuando la chica pasó por delante de los buzones. El hombre la puso contra la pared y se pegó a ella susurrándole al oído si le apetecía seguir o ir a tomar la copa que ella le había prometido. Nerea en lugar de hablar entrecerró los ojos y con la mano echándola hacia atrás acarició la polla del hombre por encima de la ropa. La mano del chico fue dibujando el cuerpo de la mujer. Sobaba los pechos con fuerza, repasó el pubis de la chica e introduciéndola por debajo de la falda llegó a sus muslos y llegando a los lados del tanga notó como el coño de la chica empezaba a humedecerse poco a poco mostrando la excitación que la embargaba. Alberto le bajó los tirantes liberando sus pechos acariciando sus pezones, la besaba el cuello. Nerea giraba el cuello y buscaba los labios de su nuevo amante. Los labios se juntan en una danza de fuego. El hombre aprovechó para levantar la falda de la chica y arrancando el tanga. Ella puso el culo en pompa para que el hombre tuviera mejor acceso a su chochito. El fue bajando hasta ponerse de rodillas entre las piernas de ella y con la lengua fue jugando en el coño de Nerea. La lengua hacía círculos en su vulva, tocando cada poco el clítoris. Nerea se mordía los labios para que los gemidos no fueran escuchados desde la calle. Alberto se levantó y extrayendo su verga la penetró con suavidad pero sin pausa hasta que la tuvo empalada y comenzó a follarla. Ella ayudaba a la penetración echando el coño hacia atrás. La follaba cada vez más rápido hasta que no aguantó más y eyaculó sobre la espalda de la chica. Se miraron a los ojos y Alberto la propuso ir a su casa. Ella accedió, de camino a la casa no pararon de besarse y acariciarse hasta que al traspasar el umbral de la casa del hombre. Se quitaron la ropa y él la fue llevando con fuerza hasta la cama donde la tumbó y él se separó para ir a por más condones. Ella desnuda sobre la cama admiró su cuerpo. Era alto, sobre 1,80, cuerpo bien definido pero sin exagerar, el pubis rasurado y una verga de más de un palmo gruesa como un vaso de tubo. Se sorprendió ella misma de cómo había podido ser penetrada por esa verga. El la observaba con deseo. Era una chica de estatura aproximada de 1,65 cuerpo delgado, pechos pequeños rematados con pezones marrón claro, un culo bien prieto y pubis rasurado. Cara inocente pero cuerpo de diosa del placer. El la atrajo hacia si y besándose acabó tumbado boca arriba. Ella se asustó un poco al ver semejante vergón vertical pero se fue sentando y tuvo que morderse los labios para poder ser penetrada. Cuando estuvo completamente ensartada comenzó a botar sobre el chico. El no paraba de comerle los pechos y los pezones, la lengua acariciaba los pezones endureciéndolos para cuando estuvieran duros los mordía suavemente haciendo que la chica gimiera más todavía. Ella no paraba de gemir, jadear y pedir más y más. Nerea ya no aguantaba más y emitiendo un agudo gemido y apretando los muslos se corrió cayendo rendida sobre la cama. Alberto se giró y colocándola boca abajo fue lamiéndola desde la nuca hasta el culo besando cada vertebra y abriendo sus nalgas lamió la raja del culo hasta llegar a su agujerito trasero. Lo fue humedeciendo poco a poco. Ella se dio cuenta que lo que le esperaba era que la metiera el ese pedazo de polla por el culo y sintió miedo pero Alberto la tranquilizó y siguió comiéndola el culo. Luego fue subiendo por su espalda hasta llegar a su nuca, besarla y besar su cuello. Con la mano sujetó la polla a la vez que con la otra separaba una de sus nalgas y empujó suavemente después de haber embadurnado el condón de vaselina y el culito de la chica. Empujando logró meter el glande que resbalando entró, se quedó quieto y luego siguió impulsándose hasta que la metió entera y siguió fallándola. Ella jadeaba casi más que cuando lo había cabalgado. Alberto estaba desatado y con delicadeza pero con mucha pasión la fue follando hasta que se la sacó. Ella retiró el condón y se metió el vergón en la boca y lo saboreó y mamando hasta que notó como los chorros golpeaban su paladar y parte caía por la comisura de sus labios. Alberto la miraba con cara divertida. Ella de rodillas le miraba con cara traviesa, la boca repleta de semen cayéndole sobre la barbilla y las tetas. El se acercó a ella la besó y abrazándola se quedaron así un rato y hablando y quedaron en que eso había que repetirlo tantas veces como pudieran y cuando pudieran.

Autor: Anónimo Categoría: Sexo Interracial

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Con el negro

2022-09-15


Tengo 42 y en la empresa donde trabajo hay un compañero que le dicen el negro yo creia que era por su color de piel pero no tiene una verga que le llega casi a su rodilla (grandota y gruesa) yo soy su compañera de mas tiempo trabajando en la misma empresa (18 años) y seguido me pide ayuda un dia le dije ve a mi casa llego y me saludo por que vivo sola soy viuda y sin hijos hablamos sobre el trabajo y me dijo que si lo dejaba pasar al baño le dije si pasale tenia curiosidad del tamaño de su verga fui al baño y me fije y tenia un monstruote inmediatamente se me mojaron las pantaletas cuando regreso a la sala le dije quieres tomar algo me dijo agua ya en la cocina ise como que me caia ise ruido fue corriendo y me dijo que paso le dije es que me cai ise como que no podia pararme para que me llevara a la sala me llevo a la sala y me dijo donde te pegaste le dije aqui cerca de mi panocha empezó a sobarme yo con minifalda empese a calentarme en cierto momento agarro su mano y la pongo en mi panocha sobre mi pantaleta me la quita y empieza a darme sexo oral se desviste y veo su verga parada nos acomodamos e icimos un 69 su verga me entraba nomas la punta pero mmmmmm que rica me desvesti me acoste en el sillón abri mis piernas para que entrara su verga cuando empezó a entrar me dolio orrible por que estaba el doble de grande y gruesa que la de mi esposo dejo que me acostumbrar y empeso a cojerme yo solo pedia mas y mas me acomodo en otras posiciones (patitas al hombro carretilla de perrito chivito mirando al precipicio) pero la que mas disfrutaba era patitas al hombro asi mientras me metia su verga asta que se vino y la leche me la dio a comer y mmmmm que rica y me besaba asta que ya eran las 3 de la mañana le dije hay que dormirnos por que mañana hay que trabajar a los pocos dias se fue a vivir con migo y diario me mete su rica verga y luego les cuento cuando me la metio por mi cola y asta llore pero me gusto

Autor: Lili Categoría: Sexo Interracial

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Nunca me imagine tan sexual

2022-09-13


Qué hace un par de años, tube una discusión con mi chico por cosa de celos (de él) y decidí dejarle las cosas claras llendome unos días a Benidorm yo sola. Alquilé un pequeño apartamento, muy barato porque era Abril y aunque no se lo dije, me pertreché de varios libros ya que lo único que quería hacer, era leer y estar tranquila. Los días eran magnificos y hacía un solito explendido, no para bañarse, pero si para coger una tumbona en la playa y tomar el sol tranquilamente. Casi toda la playa para mi, apenas unas tumbonas ocupadas y en general por gente mayor, mi bikini, mis revistas y un libro, cocacola y algo de comer... como la canción. Los dos primeros días tranquilos y apenas crucé unas palabra con los matrimonios de al lado; al tercero decidí irme a otro lado donde había un poco mas de marcha, un chiringuito con música y bastante gente joven, bebiendo cerveza desde por la mañana, la playa y el sol les importaba un pimiento; ya casi a las cinco de la tarde y cuando me iba a ir, se acercó un inglés medio borracho ( medio no, entero) y con un bote de crema pretendia untarme, no miraba mas que mis pechos que estaban al aire, al principio me hizo gracía, pero al ver que me reía, se puso un poco pesado, enseguida viniero tres o cuatro de sus amigos y pidiendome perdón, se lo llevaron. Por la noche salí a cenar algo ligero y cuando estaba en una terraza tomandome una hamburguesa, se acercaron unos chicos a saludarme, yo no les entendía bien en ingles y pense que se habían equivocado; de pronto caí, erán los de la playa que me estaban pidiendo disculpas, la verdad arreglados estaban como panes, eran guapisimos. Al perecer el que prentendía untarme, aunque tarde en reconocerle, insistió en darme unos tickets para una pub cercano, creo que los llaman flyers y se los dan a todo el mundo, sobre todo a nosotras las chicas, le entendí que quería invitarme a beber algo por haber sido patoso en la playa ( mas o menos eso entendí). El pub estaba a menos de cincuenta metros (es la calle de la marcha allí) y decidí acercarme, sin pensar en entrar, apenas había llegado, se acercó el chico muy alegré y casi me metió para adentro, antes de que me diera cuenta, tenía una enorme cerveza en la barra; yo no suelo beber mucho, pero ellos, eran como diez todos jovenes y de diferentes razas, se bebían las cervezas como si fueran chupitos; sea por la cerveza o por el ambientazo, a la media hora estaba en la pista bailando, saltando y cantando (aunque no sabía el que); se nos habían juntado otras dos chiquitas, creo que inglesas y absolutamente borrachas; a los cuatro de la mañana, yo estaba groguí y casí me caía tambien de los tres cervezorros que me metí y las inglesas se estaban despelotando en la pista, se subían los vestidos, enseñaban las bragas e incluso se las hechaban a un lado para mostra su sexo, algunos ingleses se ponían debajo y casi las mordían, todo esto en la pista y delante de un monto de gente que reía y chillaba; yo dije que me quería marchar, que estaba borracha, entonces un inglés me cogió como si era un saquito y me llevó a la pista y empezamos a dar vueltas, lo que me faltaba, ya no sabía ni donde estaba, sudando y empapada me subió el vestido hasta el pecho, vamos que me quedé en bragas, la gente bramaba y él empezó a bajarmelas, la gente daba palmas acompasadas hasta que me las quitó completamente, yo estaba grogui pero excitada, era una locura; me cogió en brazos y me fué mostrando a todo el mundo, todos maullaban al ver mi sexo peludo, era una locura pero estaba como una perra. En ese momento llegó uno, creo que de seguridad, y dijo que me bajará y apaciguó un poco los animos; nos fuimos a la barra, yo reía nerviosa y excitada, jamas lo hubiera creido, la gente me daba palmaditas y me hacían el signo de ok con los dedos, pero con muy buen rollo, todos conocían mi vagina ...jajaja.. En unos momentos decidí marcharme y los chicos y las inglesas dijeron que ibamos a comer algo; salimos todos juntos y nos tomamos unas simples patatas fritas; estuvieron hablando entre ellos y parece ser que al final, las inglesas dijeron de ir a su hotel para algo en concreto. Era un hotel de cuatro estrellas que estaba allí mismo y que resultó que era el mismo de los chiquitos; pero fuemos a la habitación de las chicas, el motivo era que tenían una bolsita de mariguana e hicieron una especie de pipas de las que ibamos chupando todos; creo que eramos tres chicas, dos chiquitos de color y cuatro rubios, el ámbiente se fué relajando, además con una música maravillosa, yo estaba como dormida, pero maravillosamente bien, con los hojos cerrados, noté como alguien me tocaba, subía su mano por mis piernas y llegaba hasta mi vagina, me acarició, yo no podía ni quería abrir los ojos, creo que otras manos diferentes sacarón mis pechos y chupaban mis pezones, era igual, no pensaba abrir los ojos, estaba en el cielo; noté como abrian mis piernas y me penetraban; un enorme falo entraba y salia dentro de mí, en la boca alguien me puso otro enorme pene, lo chupe y mamé con avidez, en un momento estaba siendo penetrada, mamaba y tenía en cada mano otros dos enormes falos, era feliz. No se cuanto duró, creo que me penetraron por turnos los cuatro o cinco, no lo sé pero me encantó, uno de ellos de color me levantó las piernas escupió y me hizo un introducción anal, estaba tan excitada que apenas me dolió (tengo solo alguna ligera experiencia por esa via, no habitual para mí), solo notaba su enorme polla dentro de mi culo, llegaba hasta mis entrañas, en un momento se paró y se puso debajo de mí sin sacarla, otro me introdujo vaginalmente, era mi primer "doblete" y rabiaba de placer; no se cuanto estuvimos follando y mamando, ni cuantos litros de semén me pude tragar; pero os puedo asegurar que estube dos días con dolores, tanto delante como detrás. Las inglesas estaban dormidas, creo que no hicieron nada, no lo sé. Al día siguiente me fuí de Benidorm y al llegar a Madrid me hicé las pruebas de HIV, estaba acojonada, pero todo salió afortunadamente bien. Todavía uso mi consolador pensando en aquello, de hecho no he podido resistir hacerlo ahora mismo mientras escribo casi a una mano, el recuerdo de aquellas enormes pollas penetrandome; daría lo que fuera por repetirlo, pero es dificil. Solo una vez he vuelto a ser penetrada por los dos sitios a la vez, pero no fué igual.

Autor: Anónimo Categoría: Sexo Interracial

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De nuevo en la carretera

2022-09-11


Esa noche me divertì muchisimo y me volvi a casa follada no tanto como habìa querido pero contenta por ser la primera vez, y prometiendome volver a esa carretera....lo hice una semana despùes, esta vez me preparé con mas atenciòn, tenìa en mi cartera preservativos para toda una noche, y muchas ganas de ser follada, me puse la ropa de trabajo,minifalda cortisima y camisa corta dejando entrever mis tetitas no grandisimas, todo de color blanco para hacerme ver mejor por los autos y camiones que frecuentan la carretera....bastaron algunos minutos y noté un auto que pasaba y me miraba, yo me ponìa de espaldas y mostraba mis piernas para ponerlos cachondos al maximo... pasaron un par de veces, noté que eran dos, detuvieron el auto a unos metros pero no se acercaban del todo,estaban ahì parados sin decidirse, yo me agache con la escusa de arreglarme los zapatos y les mostré todo mi culo para poner en vista lo podian tener...pero seguian ahi, entonces me decidì y fuì a verlos y pude notar que se estaban masturbando, "no tenemos dinero pero nos has puesto cachondos mujer", me dieron lastima y metì la mano por la ventanilla del auto y les dije que una paja se las hacìa gratis "yo hago esto porque me gusta" y los puso todavìa mas calientes, a uno lo hice correr yo, y elotro se corrìo solo, "gracias mujer te haremos publicidad entre nuestras amistades" y se fueron , tuve otros dos clientes gente que no me hacìa ni siquiera correr como se debe...y me volvì a casa. La noche siguiente volvì, pasron unos quince minutos y sentì la frenada de dos autos, unos tipos se bajaron corriendo de los autos y a los empujones me subieron a uno de ellos a los gritos de "ahora vienes con nosotros puta", adentro del auto habian cinco o seis personas algunos africanos, uno de ellos me dijo "Eres nueva por aqui putita, y nos a llegado informaciòn que trabajas por poco dinero y hasta aveces gratis... y eso no se hace porque nos arruinas nuestro mercado y nos haces perder dinero, y esto no me gusta, tendras que trabajar para nosotros para recuperar el dinero que nos has hecho perder, tienes un buen culo, no tendràs dificultad, nosotros te protejeremos y te mandaremos clientes, o asì o terminas mal"....le dije que si con la cabeza, "pasaremos todas las noches a buscar el dinero y es mejor para ti que sea mucho...pero antes de irnos veamos si como me han dicho tienes el culo tan cerradito... date la vuelta" empezò tocarme el culo y a meterme el dedo.... "es cierto tiene un culo estrechito la puta, todavìa no esta muy usado, nos va a dar buen dinero"....me dejaron haì y se fueron prometiendome que volverian, esa noche hice varios clientes algunos de buen dinero, y quando volvìo Manuel (asì se hacìa llamar) le lleve el dinero que habìa ganado, "nada mas que esto" le dije que habìa hecho solo algunas chupadas y algunas folladas, "esta puta no sabe hacer nada, tendremos que enseñarle como hacer plata, tienes que ofrecer todo tu cuerpo, todo tienes que hacer lo que los hombres quieren, has entendido puta, o serà que tiene miedo de dar el culito... En ese caso podemos solucionar el problema, vamos a llevarla a casa, llama a todos y nos encontramos allì"... me llevaron a una casa donde habìa algunas mujeres medias desnudas, las hicieron alejar y quedaron solo los hombres, "Esta es la putita nueva" decìa Manuel mientras me agarraba de la cintura, tenemos que hacerle perder el miedo" mientras me tiraba en una cama vieja, me dejo desnuda, "El coño y el culo son buenos, pero las tetas vamos a tener que siliconarlas porque son pequeñas" saco su polla y me la metìò en la boca, "ahora chupa y me haces correr velozmente" yo masturbaba y chupaba su polla con velocidad senti que se estaba por correr y quise alejar mi cara, perome tuvo fuerte con sus grandes manos y senti su leche en mi boca " Muy bien putita, la leche de los clientes la escupes, pero la mia te la tragas toda" y empujo aùn mas la polla dentro de mi boca....trage sin pensar, di una mirada y ya habìa a mi alrededor otros diez o mas, negros y blancos, africanos y sudamericanos que hacìan la fila para gozar con mi cuerpo... Me pusieron de rodillas y empezaron a clavarme sus vergas a turno, por casi dos horas tenia pollas que entraban y salian de mi ya colorado coño, pero los cabrones cuando veian que estaba por correrme me sacaban sus pollas, volviò Manuel, y observò mi coño "Por acà ya no va a tener problemas en tragar vergas,... para que veas que soy bueno contigo te dare un regalo...haganla correr con Pedrito", se acercò Pedrito y sacò una polla grande no se cuanto pero era grande y me la clavo toda casi de un empujòn, "Tienes que correrte rapido porque Pedrito no resiste mucho", efectivamente se corriò enseguida pero lo hice tambien yo porque no aguantaba mas... quedé tirada por algunos minutos... Manuel se acerco y dijo "Un agujero està listo para trabajar ahora le enseñamos otras cositas, tienes suerte que Pedrito se ha corrido porque sino tu culito terminaba en el hospital...." mientras se reia a carcajadas me dio vuelta empezo a tocarme el agujerito del culo... "te lo abro primero yo a este culito" y me metìo primero suavemente la cabeza de su polla pero despùes me la metio toda a empujones cada vez mas fuertes, "que rico culito que tiene mi puta" decia mientras me vaciaba la leche en el culo, "ahora agrandarlo para que entre mejor es trabajo de ustedes" se fué y me dejò con el culo lleno de leche, se acercò otro y antes de clavarme me secaba la leche de su jefe " sino no me diverto" dijo... y me la clavò, su polla entraba con un poco de dificultad y me daba un poco de fastidio... "quedate quieta quieta" eran sus unicas palabras antes de correrse, se dieron el turno para correrse en mi culo por un buen rato y lo hacian con mucas ganas, al rato volviò Manuel, "Pues mira que lindo culo rojo que tienes, te han culeado todos mis muchachos?" yo dije si con la cabeza porque estaba ya mui cansada,... "pero yo no he clavado ese culo" dijo Pedrito mientras tocaba su gran polla tratando de que se le pusiera dura, antes no la habìa visto bien, pero era gruesa y grande de eso estaba segura, "chupala a ver si se para" decian todos..... Y se le parò...... "Que lindo espectaculo que vamos a ver" decia Manuel mientras me tenìa el culo abierto..... senti que la cabeza de la polla se acomodaba en mi agujero, mientras Manuel escupia en el culo "Hoy estoy bueno me eres simpatica, asi entrarà mejor" tratò de empujar pero no entraba, insistiò un par de veces hasta que senti la carne que se abrìa y esa verga se hacìa calle en mi culo, me clavò solo con un par de embestidas por suerte porque me dolia mucho, senti la leche adentro y todos festejaban cuando se corriò...... "Bueno puta desde mañana a ganar dinero....."

Autor: Anónimo Categoría: Sexo Interracial

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Amo a mi patria

2022-08-07


Nací en Phoenix, ciudad del estado norteamericano de Arizona. Ya en el colegio nos inculcaban el sentido del honor y el amor por América; también mi padre era un patriota veterano de la guerra de Corea y el me impulsó a alistarme en las Fuerzas Aéreas. Me hice piloto y me apasionaba el aire; el F-22 "Raptor" que piloté durante unos años era toda mi pasión. A lo largo de mi estancia en Pensacola (Florida) para la instrucción y las prácticas de vuelo conocí a Marnie, me enamoré de ella y en pocos meses nos casamos. Nuestra relación fue normal en esos primeros dos años y nunca pensé mal de mi mujer ni puse en entredicho su fidelidad o su moralidad. Me destinaron a la base japonesa de Okinawa, a unos mil seiscientos kilómetros al oeste de Tokio y allí nos trasladamos Marnie y yo. A la semana de llegar a la base el General Dawson preparó una fiesta de bienvenida a los doce pilotos recién llegados y a una veintena de civiles pertenecientes al cuerpo de ingeniería aérea. Había de todo: solteros, casados, familias con hijos… En la fiesta nos sentamos a cenar con el Teniente Falconi, que era mi inmediato superior. El teniente era descendiente de italianos y a pesar de su edad, que podía rondar los cuarenta y cinco, permanecía soltero. Junto a nosotros se sentó Brian Dikinson, ingeniero-mecánico de mi equipo de vuelo y exento de la disciplina militar. También su esposa, Dorothy. Los dos formaban una pareja de atractivos negros muy simpáticos. La incorporación al servicio no comenzaría hasta 48 horas después, por lo que ese sábado muchos llevaríamos la fiesta hasta la madrugada. Mi mujer se dejó convencer por los Dikinson para irnos justo después de cenar a su apartamento de la base, a lo que el ejército llama pabellón, a continuar tomando unos tragos. Yo era muy disciplinado y no estaba habituado a emborracharme o estar mucho rato de juerga, por eso mi mujer tenía tanta gana de fiesta, porque desde que nos casamos llevábamos una vida muy metódica. El problema era el teniente Falconi, al que nos dio apuro no invitar a nuestra fiesta y lo animamos a unirse. Mucha gente carece de pudor y tiene claro en la vida cuales son sus preferencias y sus aficiones y no se intimidan al mostrarlas ante los demás. Me refiero a la actitud de los Dikinson, que ante nosotros sus invitados empezaron a darse el lote, morrearse y manosearse. Dorothy comenzó a quitarse ropa asistida por su marido. Yo estaba algo incómodo, pero mi mujer parecía algo divertida con la acción de nuestros amigos a juzgar por la sonrisa que se dibujaba en sus labios; y eso que ninguno habíamos bebido demasiado. El teniente observaba serio y tranquilo. Sólo yo parecía estar inquieto. Dorothy quedó desnuda ante nuestros ojos y la verdad es que no pude por más que admirar su bello cuerpo negro. Sentí mi pene estremecerse. Falconi se aproximó a la pareja Dikinson y besó con desesperación a la negra con el beneplácito de Brian, el marido de ésta. ¡Dios –pensé- esta gente se ha vuelto loca! Brian me miró sonriente como habiéndome leído el pensamiento y me dijo: ¿Cómo crees que acaban la mayoría de las fiestas en las que participan los pilotos y el resto de personal de la base? Marnie me miró ansiosa. Intuí en su mirada qué me estaba insinuando y era algo así como… ¡por favor quedémonos a probar esto! Poco tardó Brian en acercarse a Marnie y alzarla en sus brazos para rodearla por la cintura para besarla y posteriormente meter una mano por debajo de su falda. Quedé estupefacto y lo peor es que mi esposa correspondió en el beso. No supe muy bien qué hacer; no sabía que era lo adecuado, si defender mi honor de un puñetazo en la cara de Dikinson o arrastrar a mi mujer del cabello para largarnos de allí. Ambas cosas me hicieron pensar que llevarlas a cabo me haría parecer ridículo. Falconi pareció entender lo que yo sentía en aquel momento y me dijo. - Mira chico, estás lejos de tu país; tu labor para el ejército es dura y estresante, más vale que te relajes te vendrá muy bien, así disfrutarás y harás feliz también a tu mujer. Hazlo por América, si es que amas a tu patria. Si era por la patria yo lo haría. Mi mujer abandonó unos instantes al negro y vino hasta mí para ayudarme a quedar desnudo. Ella y Dorothy ya lo estaban. Mientras la negra bajaba los pantalones a su marido yo la miraba lleno de deseo. Brian rió y me dijo: ¡Sé lo que deseas! Quieres follar con mi mujer. Pues adelante tío, porque yo pienso follarme a la tuya. Mi mujer asintió y acercándose a mi oído susurró: Quiero la polla de ese tío perforándome el coño, pero antes se la voy a chupar un rato, pero no sólo a él, también al teniente, a los dos a la vez. Tú ve a por esa zorra y disfruta con ella. Las palabras de mi mujer al oído me pusieron como un toro, y me extrañó ese lenguaje obsceno en ella como algo insólito. Ven aquí preciosa –dijo Brian- arrodíllate ante mí. El tío bajó una especie de tanga masculino de color claro y mostró su pene erguido y tieso ante los ojos de mi mujer. Cerré los ojos como no queriendo ver lo que iba a suceder, pero era inevitable, los ojos golosos de Marnie se posaron en aquel pedazo enorme de carne negra en forma de barra. Pensé que Marnie nunca me había hecho una felación en condiciones, si acaso unos besitos en la punta del glande y poco más, y ahora parecía estar dispuesta a todo. Creí que me moría de celos cuando la vi atrapar con una de sus manos la polla de Brian. El teniente Falconi se aproximó a ella también y asimismo le mostró la polla, la cual ella no se reprimió en agarrar también con la mano que le quedaba libre. Con esta zozobra que sentía al contemplar lo viciosa que podía ser mi mujer y yo ignorándolo, apenas advertí que Dorothy estaba arrodillada ante mí y bajaba mis pantalones con una inequívoca intención. Creo que odiaba estar en aquella excitante situación, viendo a mi mujer con las pollas de dos tíos y paradójicamente mi pene también erguido, y creo también que por eso cogí violentamente de los cabellos a la hermosa negra y empujé mi cipote hacia el interior de su boca. Se sorprendió un poco por mi irascible reacción pero no por eso dejó de iniciar una rica succión que me hizo suspirar, pues nunca había sentido algo así en mi verga. Mi mujer me miró sonriendo y con una fingida expresión de celos que le llevarían a tener una justificación para pegarse un atracón de polla negra y de polla de oficial superior. - Siempre he deseado comerme una polla negra –le dijo ella a Brian. - Sí –replicó él- es lo que todas las putas blancas decís. Pero no olvides también darle placer al teniente. Mi mujer lo hizo tan bien que ambos se corrieron en su boca antes que yo en la de Dorothy. Lo que pasó después puede que alguna vez lo cuente. La noche fue muy larga.

Autor: Anónimo Categoría: Sexo Interracial

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El súper chino

2022-06-08


La expansión demográfica obliga a muchos chinos a buscar horizontes. A mí barrio como a tantos otros habían llegado unos chinos y montaron un súper. Variado, precios razonables, era habitual que fuese casi a diario. Eran cuatro chinos y una china. Dos chinos de edad media, uno joven y la china de unos 20/21 años había calculado. Ella, a quien yo le decia Li era muy simpática y practicaba su castellano con el público, incluído yo. En el tiempo fuimos teniendo más confianza y las charlas fueron más extensas. Así me fui enterando que uno era su tío y otro de los adultos, un conocido de su pueblo, que el joven era hermano y ella soltera En realidad tenía 19 años, menudita, de ojos marrón claro, pelo oscuro y su piel casi blanca. Sus pechos eran muy pequeños y siempre usaba una ropa suelta. No era llamativa, aunque a mí me gustaba por lo delgadita. Las charla fueron creciendo en confianza, y si bien yo paso de los 40, me animé a invitarla a cenar Después de varios días, negándose un día aceptó venir, pero a la tarde. Había conseguido una receta de postre chino y lo hice para sorprenderla. Llegó y le mostré lo que había preparado. Lo compartimos con té y mucha charla. Así me enteré que era soltera, su novio vendría en unos meses y hacia más de un año que ella no estaba con un hombre. Riendo me explicó que lo estrañaba más en lo físico que en lo afectivo. Nos reímos los dos pero la charla pasó a plano sexual abiertamente y le propuse que yo podría ayudarla en su abstinencia obligada. No digo que se entregó pero no sé opuso y me dejó que la bese. Entré caricias, besos y manoseos, la ropa fue saliendo de los cuerpos y me dejaron ver una chica pequeña, de buenas formas, pero con todo pequeño. Me puse muy caliente de su apariencia de mejor aún, y luego de una buena chupada de concha, le empecé a frotar la pija Duró más de media hora de hacerla gemir y retorcerse, hasta que cuando le puse la pija en la concha que estaba algo cerrada, ella acabó con convulsiones y espasmos... Mi pija se safó y ella quedó de lado en posición casi fetal. Me acerqué gateando, a su espalda y no pude resistir la tentación al ver su culito, blanco, redondito y pequeño. Le froté la pija por toda la rayita hasta llegar al agujero donde le dejé la cabeza de la pija para saber si aceptaba. Se puso algo más boca abajo, flexionó una pierna, y ahora ya le veía la entrada rosa suave de ese agujero Lo entendí como un permiso y empecé a empujar la cabeza de la pija hasta que logré que se afloje y le entró. Se la dejé quieta, y ella fue empujando hacia atrás, mientras en cada empujón que daba sentía que su culo pujaba dejando que le entré más aún Es increíble ese momento. Justo cuando por un la pose, se puede ver cómo se pierde en el culo la pija hasta que le queda toda adentro. Esta visión alucinante, sumada a la sensación de que me apretaba con su efinter caliente, no me podían dar más placer Le dejé que maneje ella las metidas y sacadas, y fue subiendo el ritmo más a cada momento, hasta que se la metía y sacaba del culo a muy buen ritmo. Colaboré ensartando fuerte y al fondo mientras los dos ya gemiamos de placer Le avisé que le iba a acabar, y ella pegó su culo a mi pubis, se abrió con una mano y se dejó llenar el culo con la leche caliente de mi acabada. La escuchaba gemir y respirar agitada. Cuando se bajó la pija la saqué viendo que le había quedado el culo muy abierto y le salía la leche Se quedó una hora más y se fue a su casa, en el súper, prometiendo que habría más enculadas pronto

Autor: Kelo1961 Categoría: Sexo Interracial

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Me dolió

2022-06-03


Tengo 22 años y ya tuve varias experiencias con negros pero esto nunca me había sucedido. Eran las 15 de la tarde salía del gym cuando me encuentro con unos manteros, mi casa estaba a pocas casas del gym y en frente estaban ellos. Pase a comprar algunas cosas a la verdulería de en frente iba pendiente del celular cuando llegue a mi casa y miro para enfrente uno de los negros senegaleses se baja el Jean y le veo la manguera larga y gruesa entró para adentro y me ducho. Voy al patio a regar las plantas y percató que uno de los tipos se había metido adentro era grandote 2 metros fácil yo era de 1,60m le dije que, que hacía en mi casa entre discusiones sin sentido se baja el pantalón y me muestra algo colosal 30cm fácil.me dice que le importa una mierda lo que piense que me de vuelta y me ponga en 4 antes agarró una cinta y mido su Tula. 41cm le digo eso no papi, me da vuelta y me tira sobre el césped. Acostada en el piso lo empieza a meter lentamente como para que sintiera el dolor después de 30min, dice que lindo culo le digo por favor no. me contesto a vos quien mierda te pregunto esta vez lo mete con furia rápido y apretándome los cachetes ya que estábamos después de 10min me escupe semen en todo adentro del culo y se va ni me sabía el nombre del tipo pero si que era la poronga más grande que vi en toda mi vida hasta ahora.

Autor: Celeste Categoría: Sexo Interracial

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Dominadas por un negro

2022-05-12


Soy Vanessa, una mujer de 35 años de edad. Actualmente soy divorciada y este es un punto clave en mi primer relato. Cuando mi relación se acabó por completo me mudé con mi única hija a otra ciudad, cerca del Caribe. Quería olvidar mis problemas y trataba de que mi hija saliera adelante conmigo. Tuve a mi hija a los 16. Ella (Miranda) es muy jovencita tan solo 19 años de edad, tiene el cuerpo como yo en mis años mosos: Una estatura baja (1.62) un par de tetas no muy grandes pero que son nuestro mayor atractivo y un culo sensualón mas un tanto pequeño. Miranda llevaba días algo seria pues abandonamos una vida de ciudad de varios años y la cambiamos drásticamente en un lugar cerca del caribe. Un buen día decidí que era una buena idea pasar la noche en un salón de baile por donde en eso días pasé cerca con el coche. Ella en un principio no quería; sin embargo logré convencerla y de un momento a otro la ayudé a arreglarse para ver extremadamente sexy para esta noche, un escote pronunciado por supuesto no podía faltar para presumir nuestro mayor atributo. Ella usaba unos leggins que se le miraban muy bien y hacían resaltar su culo, más de lo que podría haber imaginado. Yo usaba un vestido de noche y zapatillas altas. Para ser sincera, me sentía un tanto urgida pues llevaba casi un año sin tener sexo con mi marido y a decir verdad, él era bastante bueno (obviamente no terminamos por falta de buen sexo). Es un hombre con un atributo bendecido por los dioses. Es un sujeto moreno, no muy delgado pero sí sabrosón, su verga era de unas dimensiones perfectas para mí, 19 cm de largo y un grosor que mi mano apenas y cerraba al tomarlo. Duraba bastante tiempo bombeando y lo mejor es que era ingenioso para las posiciones sexuales. Me movía a su gusto y a mí me encanta ser sumisa. Al momento de salir pasamos por una calle llena de hombres de alrededor de unos 20 años antes de llegar al auto. Todos sin excepción voltearon a ver a mi hija que se sentía apenada en exceso, o al menos eso noté yo, y le lanzaron piropos; uno de ellos, no supe cual, me soltó una tremenda nalgada que me hizo exaltar y voltear. Sólo escuché una voz que decía - Te gustó, zorra?... La verdad es que me encantaban los azotes y las palabras denigrantes hacia mí, me gusta ser una gata. Pasamos de largo y mi hija volteó a decir cuando estábamos en el auto: Miranda: Mamá, tremendos hijos de puta con los que nos hemos topado, pero vaya que les llamaste la atención a pesar de tu edad. Yo: Ay cállate, que no son más que unos cerdos (siendo que yo comenzaba a excitarme recordando como mi ex esposo me daba azotes y me gritaba mientras me metía su delicioso falo) Llegamos al salón después de un camino lleno de risas tontas y pláticas sin sentido sólo para pasar el rato. En la entrada estaba un guardia alto, negro. Le calculo unos 190 cm. cubano (lo noté en su acento cuando dijo): Guardia: No pueden pasar. Está lleno. Miranda (con una sonrisa picarona y agitandose lentamente de un lado a otro como queriendo hipnotizarlo con el movimientos de sus tetas): Ay, pero por favor. Venimos con muchas GAAANAS de bailar. Después de eso, ella volteó a verme con cara de complicidad mientras estaba muy pegada con el guardia dándole la espalda. Se meneó un poco y me di cuenta que le estaba frotando el CULO!!! Quedé anonadada con ello, no podía creer que mi joven hija estuviera actuando como una puta y frente a mí. Por fin el guardia accedió y nos dejó entrar. Yo comenzaba a ponerme cachondísima de recordar la nalgada que me dieron en la calle, que me hayan llamado ZORRA, recordar lo que me hacía mi ex esposo y ahora ver a mi hijita con toda la disposición de ramera. Al entrar al salón nos sentamos en unos sillones mientras tocaban salsa. Era increible cuánta gente asistió, pero más increible fue ver a otro negro (vaya suerte había tenido hoy en toparme con dos de ellos) que venía hacia nosotras. Éste no era tan alto como el guardia ni fornido. Era más bien delgado atlético y de cara de muy buen ver. Me sonrió y estiró su mano en señal de que salieramos a bailar. Yo me sentía un poco apenada de dejar sola a mi hija pero ella misma me animó. Comenzó diciendome que su nombre era Nelson. Pude percibir que también era cubano, muy probablemente por la cercanía con el caribe. Me tomó una mano y la otra la posó sobre mi cadera con parte de sus dedos tocando mi culo, pero me sentía un poco excitada con todo lo que había estado pasando. Comenzamos a bailar y era excelente, me movía a placer y en un momento inesperado me dio la vuelta y rápidamente se pegó a mi cuerpo mientras yo quedaba de espaldas a él. Mis ojos se abrieron pues en la división de mis nalgas quedó posado un pedazo de carne que no me lo podía creer ¡Cómo podía sentirse así con el pantalón puesto! quedé inmovil y Nelson rió. En ese momento yo ya no escuchaba la música sólo sentía ese trozo frotándose sensualmente contra mí, sentía una humedad tremenda que hacía mucho no la sentía, la piel de mis piernas quedó de gallina y mis tetas quedaron contraidas y con los pezones duros como rocas, sentía cómo mi cuerpo comenzaba a cubrirse de sudor y por mi muslo caían lentamente pocas gotas de mi sexo. Nelson: Desde que te vi me pareciste una madurita muy linda y quería sacarte a bailar, mami. Yo ya no volvía de mi estado de excitación, no sé cuánto tiempo pasó pero volteé a ver a mi niña y estaba ebria gritándole a otra muchacha que se encontraba cerca. Rápido fuimos Nelson y yo a calmarla, y pronto entró el guardia y nos pidió que saliéramos pronto luego me sorprendí de lo que le dijo Nelson. Nelson: Tranquilo, bro. Vienen conmigo, no pasa nada. Guardia: Hermano, ya sabes que si vas a traer amigas debes cuidar que se comporten. Yo: Disculpen, ya nos vamos para la casa. Nelson: Tranquila, mami. Que podemos ir para la mía y seguir la fiesta nosotros tres y que en una hora se una mi hermano. Me quedé sorprendida que ellos eran hermanos y supongo que esa hora era para que se desocupara el guardia y llegara a casa. Miranda (borracha): claro! vamos que me hace falta desestresarme. Guardia: Vaya, nosotros somos expertos en desestresar... Y acercándose a ella le dijo.- Si quieres llegando te doy un masaje... Mientras le sobaba los hombros y con sus largos dedos apenas rozaba sus senos. Accedimos y subimos al coche de Nelson quien mientras conducía con una mano me acariciaba las piernas un poco antes de llegar a mi vagina, me tenía completamente excitada, apenas si habíamos hablado y yo ya me sentía con la urgencia de saltar sobre él. Me ponía mucho saber que mi hija nos observaba mientras cachondeábamos. Llegamos por fin y entramos en su sala, nos ofreció algo de tomar y puso algo de música. Ahora él invitaba a Miranda a bailar. Yo me puse celosa epro lo dejé pasar. Comenzaron a bailar y al poco rato estaban sudados y la verdad es que hacía mucho calor. Nelson: Mami, creo que tendré que quitarme la camisa, no te molesta? Miranda: Para nada y para estar parejos... interrumpió lo que decía para retirarse su blusay dejar al aire su par de tetas sostenidas por le brassier. Nelson: Ja Ja Ja, vaya vaya que estás rica, niña. Miranda se movía de manera que cualquier hombre habría desmoronadose con el movimientos de sus chichis, Nelson no pudo aguantar y se abalanzó a comerle los labios, la besaba fuertemente y comezó a estrujarle una de sus tetas. Miranda estaba ida disfrutando la manera salvaje en que fajaban. Vi cómo bajaba su mano pequeña y aprensaba ese monstruo, que sospechaba yo, tenía en las piernas. se hincó Miranda como esperando para hacerle un oral y Nelsón lentamente como queriendo excittarnos con el misterio, sacó la verga más grande que jamás haya visto, era enorme, fácilmente podría abarcar toda mi cara, era negra con el glande rosado que parecía morado, a punto de estallar, tenía venas muy saltadas y gruesas, estaba palpitante y de él pendían unos huevos negros que parecía que apenas con las dos manos podría sostenerlos. Mi pequeña estaba frente a eso tan descomunalcon su mano rodeándolo, no podía cerrarla era extremadamente grueso y cuando ella quiso lamerlo llegó el hermano de Nelson diciendo: Guardia: Apoco empezaron la fiesta sin mí? Nelson: Este par de putas que desde hace horas quieren una dosis de polla Guardia: A mí déjame a la jovencita, quiero destrozarla por dentro A cada palabra yo me excitaba más, sentía un cosquilleo en mi vagina y ganas de que me llenaran. Jamás había sentido esta urgencia! Vi cómo el hermano de Nelson tomó a mi pequeña de la cadera y comenzó a lamer sus pezones mientras su mano se introducía por sus leggins y jugueteaba con su clitoris. Yo en cambio, un tanto nerviosa, no quería sensualidad ni juegos previos, necesitaba que me desprotaran y así se lo pedí a Nelson después de que me subió a un sofá, me levantpi en vestido, hizo a un lado mi tanga y comenzó a lamer mi clitoris y la entrada a la gloria. Yo: Por qué no me cojes de una puta vez?! necesito sexo, necesito verga! Nelson: Quieres polla? quieres que destroce tu pequeña vagina? En seguida puso mis piernas en sus hombros y con su enorme falo comenzó a pasarlo por toda mi rajita. Me sentía debil, pequeña e indefensa al lado de ese pito escultural, me hacía sufrir de ganas con cada movimiento que hacía. Miré a mi pequeña nena que al otro lado de la sala le lamía el trozo al guardia, era muy parecido al de su hermano pero sin venas texturizándolo. Nelson hizo un movimiento salvaje que lo hizo entrar casi por completo de golpe, ayudó mucho que yo estaba chorreando flujos. Rápidamente comenzó a bombear si que entrara hasta el fondo, yo sólo sentía un dolor inefable ya que mis labios estaban abiertos al máximo rodeando ese pene, pero pronto comenzó a ser puro placer y sentía contracciones de mi vagina todo el tiempo, como si estuviera en un orgasmo permanente. Yo: aaaaaahh síiiii necesitaba una vergota, una verga negra y gruesa como la tuya Nelson: Vaya si eres puta, AAAGH estás mojandome todo maldita perra en celo Yo: Destrózame, quiero que me cojas como nadie nunca me ha follado! En ese momento empujó fuertemente y sentía cómo me desgarraba por dentro y llegaba a un lugar donde jamás había sentido yo sensación alguna. Al otro lado de la habitación escuchaba - AAAAAHH sí papi, métela toda enfrente de mami, te gusta exhibirte con mi madre negro hijueputa?, aaaaahhh sí, quiero que te corras dentro de mí, lléname de tu leche caliente, quiero sentirla en mis entrañas hijo de puta, más rápido acaso eres marica? cógeme como me merezco, como a una zorra. Al unísono se escuchó un : AAAAAAAAAAAHHHHHH SÍ!... Yo sentía cómo su verga se expandía aún más y comenzaba a inundarme de semen, chorros y chorros escupía y no dejaba de bombearme mientras de mi vagina salía una cantidad enorme de squirt. Todos caímos rendidos y al día siguiente hubo otra sesión de salvaje y libertino sexo.

Autor: Anónimo Categoría: Sexo Interracial

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Sexo al aire libre

2022-04-13


Pocos hombres logran satisfacerme tanto como lo hace mi amigo Luis. Es un moreno enorme de aproximadamente 2 metros de altura, musculoso, con un cuerpo como tallado en piedra y, lo más importante de todo, una verga que alcanza los 23cm y gorda como botella de coca-cola, además de una impresionante cabeza. Sus ojos café y su rostro tosco y brutal me excitan en gran manera, hacer el sexo con él, es toda una avalancha de orgasmos y sensaciones placenteras. Me llamo Fabiola y soy fanática de las actividades al aire libre y el mes pasado invite a Luis y a otros amigos y amigas a pasar el fin de semana a una cabaña en las montañas. Pero para llegar hasta allí hay que hacer una caminata de casi 2 horas. Es un gran esfuerzo, pero los paisajes, el aire fresco y la sensación de libertad lo compensan ampliamente. Llegamos en mi Jeep hasta el pie de la montaña donde debíamos comenzar a caminar. Bajamos nuestro equipaje y comenzamos el ascenso. El sol brillaba alto y, a pesar de la frescura de los árboles y la vegetación, comenzamos a sudar. La frente de Luis se llenó de brillantes perlas de transpiración que bajaban por sus mejías y nariz, su pecho comenzó a humedecerse también y la camiseta blanca se pegaba a sus bien definidos pectorales. Comencé a excitarme y cuando él se quitó la camisa estallé y me decidí a probar algo de sexo al aire libre. En unos 16 minutos llegaríamos a mitad de camino y tomando una desviación del sendero principal se llegaba a un bello nacimiento de agua escondido entre la vegetación. Solo yo sabía de su existencia por lo que tracé el plan rápidamente. Cuando estuvimos en el punto exacto decidí que quería descansar un momento, y le pedí a Luis que me acompañara y a los demás que se adelantaran para ir preparando todo. Hubo miradas de sospecha y murmuraciones, pero no me importó, mi vagina necesitaba ser taladrada por la polla de Luis y mis pechos urgían por ser envueltos con su carnosa lengua. Karla, Raúl y los demás continuaron el camino, mientras Luis y yo nos sentábamos en unas piedras a la orilla del sendero. Pasados unos minutos me levanté y Luis hizo lo mismo. Le dije que me siguiera, adelantándome entre un par de enormes árboles que bordeaban el camino. Caminé a paso ligero, tratando de que Luis no me alcanzara pero que tampoco se perdiera. A los cinco minutos emergí de entre la vegetación a un hermoso claro donde un estanque de agua cristalina y pura me esperaba. El aroma de las flores era intenso y el murmullo del agua vertiendo de entre unas rocas hacia la pequeña laguna era como una canción. Dejé caer mi morral y esperé a que apareciera mi moreno. No tardó mucho en surgir por el mismo lugar en el que lo había hecho yo. Su mirada fue de auténtica sorpresa y admiración al contemplar la hermosa escena y sus ojos se abrieron aún más cuando comencé a quitarme la blusa y el sujetador, dejando a mis pechos brillantes por el sudor balanceándose ante él, luego las botas, los vaqueros y la tanga blanca, revelando mi pubis perfectamente depilado, solo una pequeña línea de vello le cubría. Me di la vuelta y corrí hacia el estanque dándome una zambullida en el agua que estaba heladísima. Buceé un momento y cuando salí a la superficie con el pelo empapado y la piel de gallina vi que Luis se dirigía corriendo completamente desnudo también hacia el estanque, su oscuro pene se agitaba en todas direcciones, adelante, atrás, de lado a lado chocando con sus increíbles y poderosos muslos. En una fracción de segundo estaba en el agua junto a mí, nadó un poco y luego se acercó a mí –Estás helada – me dijo, pegando su cuerpo al mío. A pesar de la gélida temperatura del agua puede sentir su calor recorrerme entera. Sentí su pene como un martillo colocándose apretado contra una de mis piernas, me moví y me acomodé para ponerlo entre mis piernas, aún no estaba erecto, supuse que por lo helado del estanque, pero me proponía a despertarlo. Le rodeé el cuello con los brazos y le di un beso, hundiendo mi lengua en su boca a lo cual él respondió magníficamente, puso sus manos en mi cintura y comenzó a besar intensamente. Sentí su pene palpitar entre mis piernas así que bajé una de mis manos y comencé a sobarle el miembro con suavidad, despacio, aumentando el ritmo a intervalos para volver a hacerlo con lentitud y sensualidad, aprovechando cada milímetro de aquel grueso pene. Lo sentí crecer entre frotada y frotada, pelándolo bien, sintiendo su enorme cabeza. Cuando estuvo totalmente erecto lo dirigí a mi vagina y comencé a apretarme contra él. Poco a poca su glande fue entrando, me enrosqué a su cintura ayudada por el empuje del agua y por mis brazos en sus hombros y moví la cintura hacia delante tragando su largo pene centímetro a centímetro, hasta tenerlo por completo dentro de mí. Mis blancos pechos, con los pezones erectos tanto por el frío como por la excitación se clavaban en sus pectorales de obsidiana. El movimiento del agua me hacía sentir la polla de Luis de una forma diferente, me llenaba completamente, comencé a mover mis caderas al compás de la corriente que nos bamboleaba, era un movimiento totalmente errático, por lo que cada embestida enviaba oleadas de nuevas sensaciones entre mis piernas, tocando diferentes puntos en cada sablazo. Me solté de sus hombros y me recosté de espaldas en la superficie del agua sin soltar su cintura con mis piernas ni dejar salir su polla de mi vagina. Extendí los brazos a los lados, mi cabello rubio flotaba a ambos lados de mi cabeza como un aura angelical, las manos de Luis se posaron en mi cintura, se inclinó un poco y besó, lamió y mordisqueó mis pezones, las ondas del agua seguían meciéndonos y haciéndome sentir cada parte del pene de mi moreno. Él se enderezó, me aferró con fuerza la cintura y comenzó a penetrarme con más fuerza, más salvaje. Movía sus caderas con intensidad, hacia atrás, sacando casi por completo su falo, cuando el glande estaba a punto de salir el hacía un fuerte movimiento hacia delante penetrándome hasta la base del pene, yo gritaba y tragaba un poco de agua porque sus movimientos levantaban muchas olas y me agitaban en todas direcciones. Me penetró salvajemente, deteniéndose por momentos para acariciar y mamar mis pechos y sobar mi trasero. Entonces con un fluido movimiento me puse recta nuevamente le sujeté por el cuello con mis brazos y comencé a darme de sentones en su impresionante polla, me faltaba el aire por el esfuerzo de dejarme caer en semejante pene y mis gritos y gemidos eran entrecortados, hasta que le sentí apretarme más y sentí su falo pulsar como si fuera su corazón, uno, dos, tres latidos y una corriente de cálido semen, blanco y espeso me llenó el interior, sentía como quemaba, como contrastaba con lo gélido del estanque. Mi vagina recibió con gozo y agradecimiento cada chorro de esperma que dispararon sus huevos, y caí nuevamente tendida en la superficie del agua, me desenrollé de su cintura y floté por largo rato desnuda en la superficie del agua, dejándome llevar de un lado a otro por la corriente, sintiendo como su leche bullía en mi interior y se escapaba a pequeños chorros entre mis muslos. Fue un fin de semana con mucho sexo, pero sin duda la experiencia en el estanque fue la más intensa de todas ellas.

Autor: Anónimo Categoría: Sexo Interracial

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Tercera confusión

2021-12-03


Julia parecía feliz, había conseguido una nueva amiga y se había hecho muy amiga del desconocido. Lo que echaba de menos era el sexo, el desconocido al saber la verdad se sentia cohibido por mantener nuevas relaciones con Julia, pero de vez en cuando la pasión les devoraba, la ultima noche que estuvo con el se derritió de pasión. -en la obra tenemos un negro que no para de quejarse, que quiere unos minutos libres para orar, que le pagamos poco por tanto trabajo, yo no soy racista, pero los negros están aquí para trabajar duro – decía el padre indignado. El motivo de su enfado era distinto, hacia días que no dormía adecuadamente porque su esposa insistía en que se manifestase con ella ante el prostíbulo y la falta de sueño le alteraba un poco. -cierto querido, son sucios y primitivos, no sirven para otra cosa. Julia tenia compañeras de color en su clase y conocía a sus padres, no coincidía con sus papas y no entendía el motivo por el que hablaban tan mal de ellos. -volveremos a manifestarnos contra ese prostíbulo, conseguiremos que lo cierren – dijo su madre con determinación. -¿otra vez? Dios mío, cariño ¿no podríamos darnos un descanso de eso? – dijo su padre. La mujer miró de forma agresiva a su marido, el cual calló de forma sumisa. Julia pensó que si seguían así, podría organizar una fiesta de pijamas sin que se enterasen, ¿Por qué no?. Al día siguiente organizó la fiesta de pijamas, invitó a sus compañeras de clase que agotadas por los exámenes, decidieron que seria una buena idea. También invitó a la hija de su amante, era una joven pelirroja de grandes senos, se llamaba Irene. Los padres de Julia salieron más temprano de lo normal. La fiesta era una fiesta normal, casi infantil en un principio, comieron, vieron la tele, se contaron secretos. Hasta que hablaron de chicos. Ahí la fiesta empezó a perder la inocencia y contaban sus aventuras sexuales. Irene empezó a hablar. -yo estuve en un bar para poderme cambiarme el tampón, el problema es que era un bar de gente mmmm pintoresca. - define pintoresca – pregunto Patricia, una chica de rubia melena de aleonada. -motoristas, macarras, cuando salí del baño habían puesto música y me dijeron que me invitaban a una cerveza si bailaba un rato. -¿y que hiciste? – preguntó Fátima, una chica de color que llevaba un pañuelo en la cabeza. -baile, baile por supuesto, uno de ellos se me puso detrás y rozaba el paquete con mi culo. Todas escuchaban con atención. -Pero luego, me agarraban los pechos mientras bailaba, me daba vergüenza, pero ese chico estaba como un queso. -¿tenia suficientemente grandes las manos? Porque con esas tetas que gastas – decía riendo Carolina, una chica rubia de ojos azules. Irene no hablaba, apartó la mirada con vergüenza. -¡sigue coño! ¿Cómo acabaste? ¿te la metieron bien o huiste como una niña? – preguntó Carolina presa de la incertidumbre. -ni una cosa ni la otra, nos metimos en el baño y se… se… se la pajeé con los pechos. -¿no te comió el chocho ni nada? Que muermo de tío – se quejó Patricia. -¿tu que hiciste Patri? – preguntó Irene sabiendo que la mejor defensa es un buen ataque. Patricia se levantó la camisa del pijama y mostró unos piercings en sus pezones. -¿no te duelen? – preguntó Julia. -a mi novio le encantan – respondió Patricia. -yo estuve en una iglesia – respondió Fátima. -¿no eras musulmana? – preguntó tímidamente Julia. -¡que importa que sea musulmana! ¿Qué coño tiene que ver una iglesia con lo que hablamos? Es como agua y aceite – se quejo Carolina. -sentía curiosidad por ver como era, no es tan distinto de la mezquita, pero había unos confesionarios, sabia para que servían, pero me extrañó que una pareja se metiera en uno que no había cura. -uuuuyyyyyy – dijeron todas. -me metí en el confesionario, en el otro lado y vi como se lo montaban a pesar de que la ventana no se veía bien. -eh aquí el origen del porno codificado – decía Ángela, una chica de largos cabellos negros. -bueno, los veía tan apasionados, tan centrados en lo suyo que…. Me excite y me toqué. -espero que no me espíes cuando tenga novio – dijo medio en broma Irene. -pero no solo eso, eché un vistazo a la biblia y hay muchas cosas calientes en ella, no entiendo porque promueven el celibato – dijo Fátima. -Bienvenida al club – respondió Carolina. -¿y tu Carolina? – preguntó Fátima. Carolina era la más atrevida de todas, pero inexplicablemente se mantenía virgen. (nota del autor: leed la serie Carolina de textos de risa) Carolina sacó de su bolso dos vibradores, uno de treinta centímetros y otro de veinte, el primero era muy grueso, el segundo más delgado. Todas alucinaron con lo que veían, Julia no entendía bien que era eso y Carolina lo sabia. -¿no sabes que es? ¿verdad? – decía Carolina mientras silenciaba a las otras chicas guiñándoles un ojo. -n-no. -quítate los pantalones y las bragas – dijo Carolina. Julia se sorprendió al oír esas palabras, se resistió, pero las chicas la agarraron y Carolina la desnudó de cintura para abajo. -vaya, estas afeitada, significa que hay un chico en tu mente – decía Carolina con una sonrisa. -¡dejadme en paz! ¡no me hace gracia! – decía Julia. -solo te lo meteré todo dentro de ti, ya verás como disfrutas, en cuanto lo encienda, enloquecerás – decía Carolina mientras untaba gel en su instrumento. Julia entendió para que serbia esa cosa ¿se lo iba a meter todo? No podría evitarlo. Lentamente, sentía como algo se metía dentro de ella, estaba demasiado asustada como para notarlo. -¡joder! ¡chicas! ¡mirad esto! Parecía una mosquita muerta y se ve que traga con gusto. Todas miraron con sorpresa , Julia abrió los ojos. Tenia totalmente dentro de ella el vibrador de 30 centímetros, se quedó muda de sorpresa. -bueno, ahora su culito – decía Carolina. Julia quería negarse, pero Carolina encendió el vibrador y la joven anfitriona quedó paralizada por el estimulo. La voltearon y abrieron sus nalgas. -que bonito agujero, pero aún esta agrandado, eso junto a lo raro que caminabas esos días... – decía Carolina. Julia estaba aterrada por lo que iba a decir su amiga. -chicas, nuestra compañera no es virgen del culo. Las reacciones fueron dispares, desde vítores hasta un oh de admiración y sorpresa, pero Julia solo se tapó la cara con sus manos y deseó desaparecer. Carolina introdujo el lubricado vibrador por el ano de Julia que estaba paralizada de placer y vergüenza. Carolina, con lentitud, introdujo completamente el vibrador dentro del ano de Julia. -cielos, preciosa, pensaba que eras una mojigata, pero tus agujeros son insaciables – susurró Carolina al oído de Julia. Pero el timbre del portero automático sonó interrumpiendo la sesión, Carolina, malhumorada, fue a ver quien es. Al volver, Julia entre jadeos preguntó quien era. -un hombre de color de veintitantos que preguntaba si era el prostíbulo de una tal madame Rosa. -si, s-siempre p-pasa, ¿l-le dijiste q-que se había equivocado? – preguntó Julia entre jadeos. -le dije que aquí era y le dejé entrar. Julia dejó de sentir, se quedó pálida como un cadáver, ahora era oficial. Odiaba a Carolina. Todas las chicas miraron a Carolina asustadas, pero esta les dijo con una sonrisa. -¡¿Qué?! ¡es un hermoso ejemplar! ¿podríamos divertirnos con el? ¿verdad chicas?. Las chicas se miraron, estaban sorprendidas por la acción de Carolina, pero les pareció al final una buena idea. Julia parecía que le faltaba la respiración, es cierto que el ultimo hombre que confundió el lugar fue un acierto, a veces se veía con el aprovechando que daba clases a su hija, pero fue suerte. ¿y si ese hombre les hacia daño. Carolina ordenó a las chicas que solo quedasen en ropa interior, todas lo hicieron salvo Julia, que ya había pasado bastante vergüenza. -¡venga! Luego se lo contaras a tus nietos con una sonrisa. Julia no quería, pero Carolina era una fuente de carisma, obedeció con mala gana y de paso se sacó los vibradores que casi le arrancan un orgasmo. El hombre entró en la casa y al ver a las chicas, pensó que eran Huríes que lo saludaban desde el más allá. -bienvenido señor – dijeron todas con una sonrisa. -vaya, sois todas muy hermosas, no se a quien escoger – dijo el hombre de color. -no hace falta, es el primer cliente de la noche, nuestro cliente especial y por eso todas le atenderemos – dijo Carolina guiñándole un ojo. -vaya, pero solo vine a hablar, a desahogarme. Julia suspiró de alivio, pero Carolina no pudo ocultar su decepción. -¿Qué pasa? ¿no somos lo suficientemente bonitas para el señorito? – dijo Carolina. -¡no! ¡no! ¡no!, no dije eso, pero he tenido un mal día con el jefe del sitio donde trabajo y me gustaría desahogarme. Las chicas escuchaban como era siendo explotado por el padre de Julia, esta, oía con vergüenza y pena la historia. -¿y que harías si tu jefe tuviese una hija? – preguntó Carolina de forma picara. -¡seguro que no es más que una pija engreída que se pasa todo el tiempo en tiendas y en un colegio de estrechas! ¡si la tuviera en mis manos la dejaría bien preñada! ¡así sabría lo que es un negro de verdad! – dijo el hombre de color enfurecido. -chicas, asead a nuestro invitado mientras yo preparo "su fantasía" – decía Carolina con una sonrisa. Se llevó a Julia a su habitación, cuando estuvieron a solas, la anfitriona preguntó. -¿Qué planeas hacer? -¿Qué te parece sentir carne negra dentro de ti? Seguro que la tiene más grande que el vibrador que te metí – respondió Carolina. Eso aterró a Julia ¿tan grande podía ser? Le suplicó que no le hiciera eso. -vamos, seguro que lo disfrutas, además, tienes que compensarle por lo que le hizo tu padre ¿no?. Julia bajó su mirada, después de escuchar la historia del "invitado" no podía evitar tener que hacer algo para compensarlo, Carolina al verla, se sintió un poco culpable. -oye, no tienes que hacer eso si no quieres. -no, quiero hacerlo, ¿Qué debo hacer? – preguntó Julia. El hombre de color se sentía feliz, estaba en la bañera con tres hermosas chicas desnudas enjabonándolo con sus pechos. Irene enjabonaba su pecho. Patricia las piernas. Fátima su trasero. No tardó en manifestarse una enorme erección, una erección tal que las chicas se asustaron. -¿queréis chupármela? Preciosas. Las tres, sonrojadas, dejaron de frotarlo, Patricia lamia los testículos, Fátima el tallo y Irene masajeaba el glande con los pechos, aquella cosa tan larga, cálida y palpitante las excitaba. Pero les daba miedo. -chicas, la fantasía de nuestro invitado está preparada, si me puede acompañar, señor – decía Carolina. El hombre de color acompañó a Carolina hasta la habitación de Julia, ella estaba vestida con el uniforme escolar. -aquí tiene a la hija de su jefe, que la disfrute. Después de dejarlos solos, el hombre de color contempló a Julia, reconocía el uniforme, por un momento quiso arrancárselo, penetrarla sin piedad sin importarle el daño que pudiera hacerle. Pero miró sus ojos. -agradezco vuestros servicios, pero, no pasarías por su hija. Julia no lo entendía, le preguntó por que. -tus ojos, tienen algo de soledad, tristeza, en cambio los ojos de la verdadera hija estarían llenos de aires de superioridad. -entonces, no le molestaré más – dijo Julia incorporándose. Pero el hombre de color la agarró y la mantuvo en la cama. -no preciosa, tus amigas me han dejado mi "rifle" bien cargado, así que te toca a ti descargarlo. Las manos del hombre de color acariciaron bruscamente los pechos de Julia por encima de su ropa, luego, con fuerza abrió su camisa, saltando sus botones y mostrando su sujetador que fue inmediatamente arrancado. -pequeños, pero hermosos, demasiado hermosos para un sujetador con ositos – dijo el hombre de color. La boca del hombre succionaba con fuerza los senos de Julia, la cual, sentía como esa boca le estaba arrancando unos jadeos. Inconscientemente sus brazos abrazaron la cabeza que le chupaba como un recién nacido, una boca que succionaba, tocaba y lamia hábilmente sus símbolos de mujer. Una habilidad que le arrancó un orgasmo. El lo notó, acercó el glande a los labios de Julia, la cual, le dio besitos con suavidad para después lamerlo con sensualidad. Pero era demasiado grueso como para entrar en su boca, acarició ese largo falo con sus manos y sus sedosos pechos y empezó a masturbarlo mientras su lengua recorría la cabeza del miembro viril. Aquella paja de cuerpo entero excitaba al hombre de color que no tardó en eyacular abundantemente en la cara de Julia. -cielos, hace dos años que no lo hacia – dijo el hombre de color. -¿esta satisfecho? Mi señor – preguntó Julia de forma tímida. -no – dijo el hombre de color mientras metía la mano bajo la falda. Julia sentía vergüenza, se tapó la cara mientras aquel hombre la tocaba por encima de sus bragas, unas bragas que no tardaron en ser arrancadas para que los oscuros dedos de su amante exploraran su interior. -n-no, mi señor, así no – decía Julia muerta de vergüenza. -si, estas bien mojada – dijo el hombre de color apuntando su pene en la concha de Julia. Julia estaba aterrada, la iba a penetrar con un falo enorme, sentía como ese falo se abría camino por su interior, pensaba que iba a dolerle. Pero no le dolía, el hombre de color bombeaba con suavidad, con dulzura. -cielos, eres tan cálida, tan suave, me encantaría comprarte y hacerte mi mujer. Julia recibía amorosamente esas palabras, quiso agradecerlo usando sus músculos vaginales, pero aún no los dominaba del todo. Lo que veían sus ojos era un hombre de color que se movía encima suya en un ritmo de adelante y atrás, un ritmo que aumentaba conforme ella sentía más y más placer. -joder, creo que voy a llenarte, ahhh – decía el hombre de color mientras llenaba el útero de Julia con sus semillas. Julia también había llegado al orgasmo, un orgasmo tan intenso que la agotó y se sumió en un profundo sueño. El hombre de color iba a vestirse, pero vio al resto de las chicas salvo Carolina que lo miraban. -señor ¿no se ocupa de nosotras también? – decían las chicas mientras abrían sus labios vaginales. Después de que el cliente se fuera satisfecho, las chicas tomaron la píldora antibaby que Carolina les facilitó. -veo que tu no has querido catarlo – decía Patricia con burla. -os dije que me reservo para uno, además, hago mis ejercicios – decía Carolina mientras bajaba sus pantalones. Vieron las chicas como con sus músculos vaginales sacaba y metía su vibrador que estaba metido. -bueno ¿Dónde dormimos? – preguntó Fátima. - en la cama de Julia, es bastante grande y cuando despierte nos repartiremos el dinero y… también podríamos jugar entre nosotras – dijo Carolina guiñándoles un ojo.

Autor: Anónimo Categoría: Sexo Interracial

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