Relatos Eróticos de Sexo Gay


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Casual.

2019-09-04


Con 28 años, después de jugar a waterpolo desde mi mas tierna infancia, llego el momento de dejar de ser practicante en activo y pasar a ser entrenador. Así, acepte un curso para la obtención del titulo de Entrenador Nacional. Me desplace a vivir a otra ciudad por espacio de tres meses que duraban las clases. Despues del entrenamiento último del Viernes no me apetecía para nada volver a la residencia para deportistas. Me duche y vestido con unos patalones cortos y camiseta que se ajustaban sobre mis piernas y pectorales rasurados y muy marcados, me encaminé al cine próximo. Localice una fila de asientos disponible y me acople hacia la mitad. Poco antes de apagar las luces de la sala ,se acerco un hombre y pregunto si el asiento de mi derecha estaba vacío. Le conteste que estaba disponible y el lo ocupo. Sin hacerle mucho caso, pensé para mi :“si esta toda la fila vacía, por que me pregunta justo por este asiento”. Tras de unos minutos en silencio, entablamos una conversación de lo mas informal. Pude, entonces observarlo con discreción: pelo corto y castaño, ancho de hombros, manos cuidadas, de unos 45 años, bien vestido, informal, pero con elegancia. Se notaba con clase, agradable y un excelente conversador. Comenzamos una charla sobre cosas como trabajo, tiempo, política, deporte, hasta que finalmente me pregunto a que me dedicaba. Le resumí mi situación de deportista con beca y me dedicación al Waterpolo. "Ahhh, claro", respondió, "Ahora comprendo tu físico..y tu cuerpo de atleta". Por su parte, me contó que era propietario de una pequeña empresa y que se encontraba en viaje de negocios en la ciudad. Finalmente las luces se apagaron y comenzó la película. Sin embargo nosotros seguimos con nuestra conversación, hablando con susurros junto al oído, es entonces que pude apreciar su olor, usaba un perfume que me resulto embriagador…cada vez que nos acercábamos recibía una descarga de ese aroma tan hipnótico. Nos olvidamos de lo que sucedía a nuestro alrededor, y acabamos uno junto al otro interesados solo en nuestra charla. No fue pasado un tiempo que percibí como su mano se posaba sobre mi muslo y con suavidad lo recorría arriba y abajo. Pensé que aquello era un acto reflejo y no quise darle mas importancia, aunque en principio me m*****ó. Pero me encontraba a gusto y relajado con nuestra charla y esto era mucho mejor que estar mirando la película. Estaba tan relajado que cuando me vine a dar cuenta su mano había separado mis piernas, y ahora jugaba con el interior de mis muslos, y casi imperceptiblemente sus dedos rozaban la bragueta de mis shorts. Su boca próxima a mi cuello, dejaba salir su aliento....cálido...mientras me susurraba, y conseguía que se me erizara el vello de la nuca. Sentía un enorme calor, y si mi primera reacción fue el de apartarlo, no lo hice, estaba extrañamente a gusto, y la sensación que me provocaba me gustaba. Lo que si acabo produciendo es una enorme erección. Su mano ahora sobando con fuerza mis muslos, y apretando mi bulto sobre el pantalón....no entendía que me estaba sucediendo. Acerto a deslizar la cremallera de mi pantalón corto...y hurgando su mano en el interior, extrajo mi pene y testículos. Confieso que lo estaba deseando y que con algun movimiento de mi cuerpo facilite la labor. Mientras que, sus labios besaban mi cuello y alcanzaban el lóbulo de mi oreja chupandolo con intensidad, su mano derecha subía y bajaba sobre mi polla, sobando mis huevos, y su izquierda masajeaba mi nuca, con su lengua, hurgando dentro de mi oido….. La paja era tan fantastica, que note como mi leche comenzaba a subir, mi pulso se aceleraba y los gemidos de placer se escapaban con tanta fuerza, que mi acompañante llevo su boca a la mia, besandome con intensidad para acallar mis gemidos, mientras que descargaba todo mi semen sobre el suelo, el asiento de delante, mi camiseta y su pelo….siguio moviendo su mano ahora mas lentamente , estrujando mi glande y extrayendo todo mi jugo , mientras nuestras lenguas jugaban húmedas una con otra. Finalmente aparto su cara de la mia, subio su mano derecha llena de mi esperma a su boca y la lamio. Dejo restos sobre sus labios y volvio a besarme, el muy cabrón me estaba dando a probar mi propio semen, que locura….. Estaba confundido, pero a la vez me encontraba tan a gusto que no lograba hacer ningun gesto ni pronunciar palabra. Mi acompañante compuso su ropa, dejo sobre mi un numero anotado en un papel , y abandono el cine sin mirar atrás. “si crees que te ha gustado, llamame”. Y se marcho.

Autor: porrahard22 Categoría: Sexo Gay

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Ventana indiscreta

2019-09-03


Follada de campeones con el ciclista de mi ventana. En el baño tengo una ventana muy indiscreta, que permite ver a los transeúntes su zona genital en primer plano, pudiendo ser discreto y difícil de que te descubran. Una tarde de verano, me estoy duchando con la ventana abierta cuando escucho una manguera; al salir de la ducha, tapado con el albornoz, veo desde la ventana cómo un ciclista, con su mallot bien ajustado, está limpiando la bicicleta. Una visión nada despreciable de su paquete, bien apretado, y mojado por el agua que le salpica. La imaginación juega y no puedo evitar pensar que ambos estamos limpiando las bicis, con esa ropa tan sexual, y cómo acabamos mojándonos y limpiando nuestras pollas… bendita imaginación. En esos pensamientos me quedo, inevitablemente mi polla sucumbe a los estímulos pensativos y me empalmo, apareciendo la punta por el cierre del albornoz. Cómo me gustaría arrancar ese maiot negro y apoderarme del trofeo del ciclista! No dejo desaprovechar la ocasión y no aparto la vista de su polla, que se marca por la presión de la lycra. Ya que tengo la polla fuera, la rodeo con mis manos y empiezo a pajearme; si no la puedo tener en persona, la tendré en imaginación. De repente noto cómo el bulto del ciclista empieza a tomar forma, a marcarse más, a crecer; me quedo a cuadros, es mi sueño, le transmito mi calentura!! En eso ando cuando veo que coge la manguera, se tira el agua encima, resbalando por su cuerpo, y mete la manguera en su paquete!! Me muero, qué afortunado soy! Saca el chorro del pantalón, bien mojado todo, y su bulto ha tomado un volúmen muy interesante. Estoy tan cachondo que tengo que dejar de pajearme o me correré sin control. En ese momento escucho “no pares, quiero verte correr”. Es el ciclista, que me ha estado observando todo el tiempo, me quiero morir! Del susto me entra el bajón y se me destrempa, pero el ciclista no quiere que eso suceda y, sutilmente, se acaricia la polla por encima del pantalón, la remarca para que vea lo que tiene escondido, y se sube la pernera derecha para dejarme ver la punta de su polla. No hay ni qué dudar de que enseguida se me pone dura de nuevo, y empiezo a tocármela. Cómo me gustaría ser yo quien te toque la polla y te haga correr - me dice a través de la ventana, donde se ha acercado para que vea mejor su prepucio. No dudes en que estoy deseando que ese deseo tuyo se cumpla. Acércate a la ventana, quiero que me la veas de cerca. Yo asomo la cabeza todo lo que puedo, y él me acerca su paquete el máximo posible. Puedo olerla, puedo notar esa mezcla de sudor, orine, precum y agua. La necesito más cerca. Acércate a la puerta de tu derecha que te abro. Y sin dudarlo, ambos nos dirigimos a la puerta, abro para que entre y, sorpresa, tiene unos ojos penetrantes y unos labios carnosos que piden fiesta. Me hago a un lado para que entre, en cuanto pasa el umbral de la puerta, la cierro con fuerza y nos lanzamos a los brazos, en un beso húmedo y caliente, recorriendo nuestras bocas con las lenguas, entrelazando labios, chupadas y mordiscos. Dios, qué hinchazón de polla tenemos los dos, puedo notar su polla palpitando debajo de sus pantalones de ciclista, y la mía saliendo del albornoz. De forma ágil consigo deshacerme de la ropa que llevo, quedándome desnudo a su merced. No lo duda, se arrodilla delante de mi, me masajea la polla con su mano hábil y de una se la mete en la boca. Qué gemido me sale, estoy seguro que se ha escuchado desde bien lejos, pero no me importa lo más mínimo, sólo quiero disfrutar de esos labios que recorren todo mi tronco, toda la polla, dándome placer, humedeciéndola más, haciéndome gemir de placer. Entre la paja de antes y la mamada que me está dando, noto cómo empieza a subirme un calor por la espalda que sólo quiere decir una cosa, me voy a correr. Le aviso, y no duda en sacársela de la boca, poner su labio en la punta de mi polla y pajearme; no puedo más, me voy a correr, no me quiero correr, pero no me deja alternativa, empiezo a disparar mi semen en su lengua, en su cara, en el suelo. Vaya corrida, cuánto semen repartido por todas partes. Respiro agitado, se levanta, me mira a los ojos, y me morrea; mezcla de semen y de saliva, de vida y de sexo, de desenfreno y calentura. No puedo dejarlo así, quiero tener su polla en mi boca; ahora soy yo el que se arrodilla ante él, lo pongo contra la pared para que descanse y me deje hacer libremente. Le bajo el mallot, y un cipote digno de película porno aparece ante mi; limpia, pero con olor a presemen, caliente y palpitante para que la goce con devoción. No quiero ser impaciente, así que empiezo oliéndola, recorriéndola poco a poco, acercándola a mi cara, a mi boca, a mis labios; puedo notar las ganas que tiene de que se la coma, pero quiero que me lo pida, así que sigo con el juego del roce, olerla, provocarlo, hasta que al final me lo ruega: Por favor, hazlo. Y obediente como soy, abro la boca, paso mi lengua por sus huevos, por su pelvis, por su bello púbico y relamo todo su tronco hasta deleitarme en su glande rosado y húmedo. Después de unas buenas lamidas, me la voy metiendo poco a poco en la boca, mirándole a los ojos, viendo cómo no los puede mantener abiertos del placer que está recibiendo. Ahí sale el tigre que llevo dentro y empiezo una comida incesante hasta que la tiene bien húmeda y dura; ahí aprovecho para metérmela hasta el fondo, notar su glande apoyado en el fondo de mi garganta, sintiendo cómo gime y me penetra la boca hasta el fondo; me quedo sin aire pero su polla me da la vida. Arcada, y me la saca, llena de saliva, dejando un hilo de placer entre mi boca y su punta; recojo la saliva, limpio la polla y me pongo en pie para besarlo. Está exhausto, jadeando, y me pide más, así que nos vamos para el interior de la casa, lo tiro sobre la cama, le quito toda la ropa, me tiro encima de él, lo beso, nos rozamos, nos acariciamos cada centímetro de nuestros cuerpos y empieza a jugar con mi ano. No soy muy amante de las penetraciones, pero estoy en ese punto de la excitación que lo quiero todo de él. Me pone boca abajo, tumbado en la cama, con el culo a su merced. Me abre las nalgas, me lame la entrada de mi ano, se humedece un dedo y juega con mi esfínter. Me muevo, jadeo, me está palpitando el culo, quiero más, lo quiero todo. Así que no dudo en abrir la mesita de noche, darle un condón y pasarle el lubricante. Antes de ponerse el preservativo me pone su polla en la boca para que me la trabaje y ponérsela bien dura. Lo consigo enseguida. Se pone el condón, me hunta el culo y su polla con lubricante y empieza a meter la punta; qué placer, qué dolor, qué vicio, qué necesidad de sentirlo dentro. Tiene una polla gorda, pero su saber hacer hace que mi ano se adapte bien a su nuevo inquilino. La mete poco a poco, dejándome adaptarme, haciéndome necesitar más; a medida que cesa el dolor voy apretando más mi culo a su pelvis, la quiero entera dentro. Al rato ya noto sus huevos contra mi, “está toda dentro, campeón, hoy tú eres mi premio”, y empieza a moverse suave y lento, con dulzura, con cariño, pero con firmeza. Dentro, fuera, dentro, fuera; noto su polla llenarme entero, me siento bien, me siento excitado, me siento completo. Dentro, fuera, suave, intenso, firme, caliente. Saca su polla, se tumba el cama y me pide que me ponga encima. Sin dudarlo me voy metiendo su polla, me siento encima y marco el ritmo de la follada; me encanta poderlo mirar a los ojos, ver sus labios carnosos, cómo se los muerde, disfrutar de su placer, de poderlo acariciar los pechos. Subo, bajo, subo, bajo, me roza todo el interior, tanto que tengo la próstata hiper estimulada. Me entran ganas de volverme a correr, así que acelero el ritmo, quiero que se corra, quiero notar sus trallazos en el condón. Al rato noto cómo se le ponen los ojos en blanco, jadea, con la respiración entrecortada, me coje de las caderas y empieza a follarme con ritmo, con prisas, y siento cómo grita y explota dentro; yo no puedo evitarlo y me vuelvo a correr, esta vez sobre su pecho, llegando incluso a salpicarle en la cara. Bajamos el ritmo, nos juntamos, nos besamos, y así permanecimos un rato hasta que su polla empezó a menguar. Con cuidado saco el condón, que está repleto de su semen; me encantaría guardármelo como trofeo, para no olvidar esta follada de campeonato. Estuvimos un rato tumbados, recuperando fuerzas, hasta que llegó el momento de volver a ducharnos y despedirnos. Beso de despedida dulce, suave y con cariño.

Autor: ParaGay Categoría: Sexo Gay

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El padre de Cristian

2019-09-03


Continuación de “El jovencito curioso” http://relatoeroticosintabu.xyz/relato.php?id=625 Desde aquella vez los encuentros fueron frecuentes. Cristian venía a mi casa y con la disculpa de enseñarle con el ordenador teníamos relaciones sexuales. A veces si la calentura nos apretaba nos lo montábamos en cualquier sitio. En los baños del cine una vez nos masturbamos temiendo ser descubiertos. En las duchas del gimnasio se la chupé cuando nos quedamos solos. Aunque yo insistía en penetrarle el siempre se negaba. De hecho nuestros escarceos recordaban los juegos de los adolescentes. Nos frotábamos las vergas una contra otra o nos masturbamos mutuamente. Yo le daba de beber mi leche y el mamaba de la mía. Pero no había manera de sodomizarle. Las relaciones de nuestras familias se fueron estrechando por lo cual no era extraña su presencia en mi casa o la mía en la suya. De hecho con su padre tenía una relación que más que de amistad se podría decir que era fraterna. Ese día era Domingo y el día anterior, mientras mi mujer había ido de compras, aprovechamos la ocasión y le hice una mamada a Cristian que siempre andaba con el rabo tieso cuando estaba cerca de mi. Estaba curioseando por internet cuando sonó el teléfono. Al mirar el número que mostraba el display me di cuenta que era el teléfono de la casa de Cristian. Seguro que quiere rabo este mamoncete, pensé mientras mi polla daba un brinco. Si dime - dije tras descolgar el auricular. Buenas días Martín – dijeron en el otro extremo de la línea. Era la voz de Rafael el padre de Cristian. Ah eres tú - contesté sorprendido Claro. ¿Quién pensabas que era? - me preguntó extrañado No nadie en particular - me apresuré a decir. Perdona que te moleste. ¿Estas ocupado? La verdad que no, estaba matando el tiempo en el ordenador. ¿Me podrías echar una mano? Estoy en el sótano de reparaciones y necesitaría que me sujetases la escalera. Si por supuesto. Voy para allá - dije procediendo a colgar el teléfono. Mi vecino era un auténtico manitas y siempre estaba haciendo chapuzas. De hecho muchas de ellas en mi casa porque yo por el contrario era un manazas. Mi mujer estaba encantada con él y cada vez que había algún arreglo que hacer ya le llamaba directamente conocedora de mi incapacidad para esos asuntos. Cuando llamé al timbre fue su mujer la que me abrió. Se limpió las manos con el delantal y me dijo. Está en el sótano. Le intenté ayudar yo pero acabamos discutiendo ya sabes cómo es Falo. Me hizo gracia. La mujer le llamaba graciosamente por ese diminutivo. Nada más acertado. Le había visto desnudo en el gimnasio y era el revés de su hijo Cristian. Este era flaco y asexuado como un efebo. Sin apenas vello corporal y con una pichuela pequeña y delgada casi de adolescente. Su padre por el contrario era corpulento. Peludo como un oso y tenía un cipote entre las piernas que ya dormido asustaba por su largura y grosor. No me podía ni imaginar las proporciones que pudiera alcanzar en estado de excitación. Así pues el apodo de Falo le venía al pelo. No te preocupes ya le hecho yo una mano - le dije sonriente Ya sabes por dónde ir. A ver si se le pasa el calentón. Está insoportable. Se volvió hacia la cocina. La oí trastear con los cacharros mientras bajaba las escaleras del sótano. Este tenía una puerta arriba y otra al finalizar la escalera. Estaba cerrada. Pique con los nudillos y escuche al vozarrón de Rafael gritar Pasa, pasa. El amplio local estaba en penumbras solo iluminado por un ventanuco en lo alto a pie de calle. Mi amigo trasteaba en la mesa de herramientas alumbrándose con dificultad con una vieja linterna. Gracias por venir Martin. - me dijo volviéndose Faltaría más Necesito que me sujetes la escalera. Es muy vieja y esta cojitranca. A punto estuve de caer y romperme la crisma. Mire hacia el centro de la sala y vi una desvencijada escalera de madera a punto de descuajaringarse. Se ha jodido la puta luz y tengo que desmontar el mecanismo. Le dije a Paula que me la sujetase pero casi me tira al suelo. Y es que las mujeres solo sirven para follar y algunas ni para eso. - me dijo malhumorado. Bueno, bueno. No te excites. Para eso me tienes a mi. Vale tío - me dijo palmeándome con fuerza un hombro. Hostia no tan fuerte que me vas a romper la clavícula - le dije mientras me frotaba la zona. Joder Martín no sabía que eras tan blandengue - dijo riendo. Es que eres muy burro Falete. - le contesté mordaz pues sabía que le molestaba que le llamasen por ese nombre. Venga dejémonos de charlas y a la faena- añadió empujándome hacia la escalera. Trepó por la escalera que efectivamente se balanceaba ostentosamente. Cuando estuvo arriba encendió una luz de esas que se ponen en la frente. y me dijo Ahorra sujeta bien no se vaya a caer. Agarré la escalera a ambos lados mirando al suelo para comprobar si estaba estable. Al alzar la vista su culo quedó ante mis ojos. Vestía un amplio y viejo mono de trabajo azul. La tela caía suelta alrededor de su pequeño trasero. comenzó a trastear con el plafón mientras soltaba improperios. Puta mierda de casa. Está recién estrenada y me paso la vida con arreglos. Si es que ahora la construcción es una auténtica basura. Si me topo con el constructor te juro que le meto este destornillador por el culo. A ver si con esas aprende a trabaja bien ese pedazo de maricón.- gritaba cabreado desde lo alto No te sulfures - le dije tranquilizándole Me voy a dar la vuelta para apoyar la espalda y poder trabajar con más comodidad con las dos manos. Agarra fuerte. Se empezó a dar la vuelta sobre uno de los travesaños y al hacerlo me pasó todo el paquete por la nariz. Cuando estuvo afianzado retorno a la tarea. Vi como la luz alumbraba el techo mientras manipulaba afanosamente el mecanismo.. Aproveché la ocasión y acercándome a él olfateé su sexo. Su entrepierna desprendía un fuerte olor. Un aroma almizclado de macho en celo. Seguro que había estado follando toda la noche y no se había duchado. La situación hizo que mi polla se pusiese tiesa. Me aproximé hasta casi rozarle para deleitarme con esa fragancia a hombre recién deslechado. Él se movió de repente y su paquete chocó contra mi nariz. Debió notarlo porque me vi bañado por la luz del pequeño foco. Mire hacia arriba nervioso. La antorcha me deslumbraba pero podía intuir como Rafael me miraba. Con gutural voz me dijo. ¿Qué te gusta lo que ves? Pero que dices, solo intento que no te caigas. Has sido tú el que me has pasado los huevos por la cara ¡So cabrón!. Empezó a descender la escalera yo intenté apartarme para dejarle paso. No la sueltes no me vaya a caer - me ordenó de forma imperativa. Cuando llegó abajo nuestros cuerpos quedaron pegados. Apagó la luz de linterna y me dijo Pues parece que tu amiguito se alegra de verme. Y frotó su paquete con el mío. Déjate de chorradas y arregla la luz de una puta vez- le dije enfadado. Me apartó fue caminando hacia la pared y pulsó el interruptor. Los fluorescentes se iluminaron. No hay nada que arreglar - me dijo con una sonrisa de medio lado. ¿Entonces…? - le pregunté desconcertado. Quería que vinieses para hablar contigo. ¿Y de qué quieres hablar? - le dije sintiendo como mis manos se humedecían. Ayer estaba a la ventana y vi una cosa que me sorprendió. En la casa de enfrente estaba Cristian con los pantalones bajados y tú de rodillas chupándole la polla. Una escena muy picante. Me sonrojé hasta las orejas. De mi hijo no me extrañó ya sé que es un auténtico mariconazo. Pero lo que no sabía era que a ti te iban las pollas. Muy calladito te lo tenías - me dijo con una sonrisa satírica. Fue él el que vino a mí - traté de disculparme Ya, y tu lo acogiste paternalmente entre tus brazos. Miré hacia el suelo avergonzado. No si no me molesta. No pasa nada, también yo me tiro a tu mujer. Espero que no lo tomes a mal. La confianza ya sabes. Dicen que el roce hace el cariño. Tú lo sabes por propia experiencia. No te hagas el macho conmigo. Yo me lo monto con tu hijo pero tú te follas a sus amigos en tu propia cama - le contesté con rabia. ¿Y cómo sabes tú eso? - me preguntó mientras las venas de su cuello se hinchaban. Cristian me lo contó Así que ese mariconcete me espía. Te descubrió dándole por el culo a su amigo Javi. Por eso vino a mí, a experimentar con lo que había visto. Claro y tú de forma desinteresada le diste por el culo - me dijo con una sonrisa burlona. No. Nunca ha querido que le penetre. Y yo le he respetado. Ósea que os la chupáis y os la cascáis como dos imberbes. Bueno una cosa así.- le contesté. Tras unos instantes en silencio se acercó a mí lentamente con ojos de vicio. A lo mejor tú prefieres poner el culo. Pues para follarte bien follado no elegiste la herramienta apropiada. Tú no necesitas la picha a medio hacer de un niñato. Lo que tú necesitas es un rabo de un macho en condiciones. Y tras decir esto desabrochó la cremallera del mono en toda su longitud dejando al descubierto el peludo tórax de un gorila. Luego metió la mano y sacó la polla que quedó colgando semierecta. Ven cógela para que sepas lo que es una verga como Dios manda. Tú estás loco- le dije retrocediendo. Se abalanzó sobre mí y cogió mi sexo con su poderosa zarpa apretandolo con fuerza. No te hagas la estrecha conmigo. No ves que tu rabo te traiciona. Déjame Rafael. Date cuenta tu mujer está arriba. Se va a enterar y vas a montar un escándalo. A ella ya la he dejado anoche bien satisfecha. Tendrá todavía el coño chorreante. Ahora quiero meterla en algo más estrechito. No Rafael, eso no. Tú te has beneficiado de mi chaval y yo te voy a follar a ti. Además ya sé que lo deseas. O crees que no me doy cuenta como se te van los ojos a mi paquete cada vez que tienes la ocasión. Tú necesitas un macho que te monte con ganas y no esos jueguecillos de pajilleros. No Rafael te confundes. Y una mierda Me cogió la camisa y de un tirón arrancó todos los botones que cayeron tintineantes al suelo. Apartó la tela y me mordió con saña un pezón. ¡Quieto animal! ¡Me haces daño! - le grité furioso. Y más que te voy a hacer te lo aseguro - dijo mientras me estrujaba el paquete. Le aparté de un empujón y corrí hacia la puerta. Falo me alcanzó antes de que llegase y agarrándome de un brazo me dio violentamente la vuelta para luego largarme un potente puñetazo al estómago. Caí al suelo retorciéndome. Fue a la puerta dio la vuelta a la llave y la arrojó en un rincón. Luego apagó la luz del techo. El sótano quedó en penumbras iluminado por la luz del ventanuco. De dos zancadas volvió a mi lado. Levántate…. O ..mejor así. Agarrándome por el pelo hizo que me incorporase, dejándome de rodillas y enterró mi cara en su sexo. Huele ahora con ganas. Para que sepas cómo huele un macho de verdad. El fuerte olor de su entrepierna me entró por las fosas nasales. Mi polla palpitó en mis pantalones Abre la boca. Vas a chupármela bien chupada. Como se te ocurra morderme te retuerzo el cuello como un pollo. ¡Me oyes! - me dijo furibundo. Temblando abrí la boca y me quedé mirándole aterrado. Cógela con la mano y trágala de una puta vez. Ya sé que te gusta comer rabo. Así que no me vengas con remilgos. Le agarré el tronco y acercándola a mi boca la engullí sin descapullar. Ya dentro bajé su prepucio con la lengua. Si su olor era fuerte su sabor lo era aún más. Una mezcla de semen reseco, sudor y coño lleno de matices. Paladeé con ganas debo de decir. Su polla que a media asta apenas cabía en mi boca fue creciendo y expandiendo de tal forma que a punto estuvo de descoyuntarme las mandíbulas. Entonces empezó a culear fallándome literalmente por la boca. Su tranca traspasaba la campanilla y se enterraba profundamente en la garganta. Luego la sacaba y dejándola apoyada en mis labios me decía. Mámala ahora como un ternero. Introducía el glande en la boca y lo estrujaba y sorbía como un enorme pezón. De su rabo se empezó a destilar abundante líquido que yo saboreaba con fruición. Extrajo del mono sus musculosos brazos y dejó caer la prenda a sus pies. Chúpame los huevos so maricón - me dijo despectivamente. En su bolsa escrotal dos pelotas como huevos de gallina llenas de pelos se movían autónomamente con mis lamidas. Metí una a una en la boca donde casi no cabían. Rafael me apartaba de sus cojones y arrastrándome por los pelos volvía a llevar mi boca a su cipote. Así estuvo durante interminables minutos. Levántate - me ordenó Me levanté con las babas escurriéndose por las comisuras de los labios. Le miré sin atreverme a contrariarle. Vamos a ver ahora ese culo. No Rafael eso no - le dije intentando apartarle con las manos. Me cogió de una muñeca y mientras me retorcía un brazo tras mi espalda, con la mano libre me desabrochó el cinturón, deslizó la cremallera y me bajó los pantalones que quedaron a medio muslo. No por Dios. Te la chupo hasta que te corras. Puedes venirte en mi boca - le dije suplicante Cierra esa puta boca- me dijo mirándome goloso. Su mano se introdujo entre mis piernas y sentí su áspera piel recorriéndolas hacia arriba. Apreté con fuerza los muslos intentando impedirle el paso. Aumentó la fuerza de su presa y aflojé permitiéndole continuar. Su mano se deslizó a lo largo del perineo y sentí al fin sus dedos jugando en mi entrada A punto estuve de correrme. Él debió de percibir mi conmoción porque extrayendo la mano me agarró con fuerza el rabo estrujándolo con saña. La muy puta dice que no quiere y tiene la polla a punto de reventar. Martin no sabía que eras tan golfa - me dijo riéndose. Sí, me has puesto caliente, lo confieso. Pero no quiero que me penetres. Nunca lo he hecho y ese cipote puede destrozarme el ojete. - le dije jadeando Así que eres virgen. Mejor todavía mas estrechito que tendrás el agujero. De un manotazo apartó las herramientas de la mesa de trabajo, de un aventón me empujó contra ella dándome la vuelta y me obligó a reclinarme sobre la madera. Luego se agachó y me arrancó los pantalones con calzoncillos y deportivas incluidos. Se incorporó y con su pie golpeó los míos. Abre bien las piernas vamos a ver ese culito que me voy a follar. No, No - grité Me dio una violenta palmada en las posaderas No grites. Quieres asustar a mi mujer. Será mejor que te relajes y me dejes hacer. Si no para mi va ser más gustoso pero tú vas a sufrir más también. Restregó la polla por la raja de mi culo empapándome con el líquido que manaba de ella sin cesar. Y luego apoyó la mota en mi ano y empujando intento penetrarme. Empecé a chillar como un cerdo en la matanza. Cerraba con fuerza el esfínter impidiéndole entrar. Me estas violando - empecé a gritar. Cogió una guata encima de la mesa y me la introdujo en la boca para acallar mis gritos. Te juro por mi madre que te voy a follar. Te voy a dar por el culo hasta que te lo reviente. Así que calla y colabora o te destrozo el ojete. Las lágrimas se escurrían por mis mejillas. Me estaba sodomizando a la fuerza.. Persistió con sus pollazos en la entrada pero aquello era enorme y mi culo sin estrenar muy estrecho. Alargó una mano y vi como cogía un bote. Vaselina Industrial pude leer. Luego una mano untuosa me embadurnó todo el ano mientras metía sin piedad sus rugosos dedos para lubricar el interior. Sin detenerse apoyo de nuevo la tranca y de un puntazo me enterró el glande. Un dolor lacerante me desgarró el ano. Como si me hubieran empalado con una estaca. Yo, con los ojos desorbitados por tan brutal agresión, apenas podía respirar destrozado por el dolor de mis entrañas. Sin dejar ni siquiera acostumbrarme a tenerlo dentro, de otro empellón enterró hasta la mitad la verga y sin pausa de un último pollazo me la clavó hasta que sus huevos chocaron con mi trasero. Sin detenerse comenzó a follarme salvajemente. Me estaba destrozando. Sentía mi culo palpitante arder con el roce de tan monstruosa tranca. Como si de una escofina se tratase, su verga raspaba mi sensible piel. Yo sollozaba desconsolado. Me estaba violando brutalmente. Aquello era un suplicio insoportable. Desmadejado aguantaba sus violentas arremetidas que hacían moverse la mesa y con ella todas las herramientas que sobre ella estaban entrechocándose con sonido un metálico. El dolor fue inenarrable pero tras largos minutos fue cesando en su intensidad y transformándose de soportable a placentero. Cada vez que la sacaba por completo y me la clavaba de nuevo de una potente estocada gemía, pero ahora no de dolor si no de placer. Aquel macho que me estaba violando, follando brutalmente, me estaba a su vez y de forma inexplicable aportándome un placer nuevo e intenso. Mi polla empezó a endurecerse y mi ano palpitante estrujaba su tronco buscando su roce con intensidad. Sabía que te iba a gustar. Pedias a gritos que te la metieran por el culo sin contemplaciones. Ahora ya puedes dejar los jueguecitos infantiles y venir a que te monte un macho de verdad - me decía pletórico. Te gusta que te folle como lo hago ¿Verdad? Sentirla bien dentro a que ti. La próxima vez serás tú el que me suplique que te dé por el culo. Se percibía el vicio que guardabas escondido entre las piernas. ¡Pedazo de maricón! - proseguía exaltado. Y seguía taladrándome sin misericordia. Me sacó la mordaza de la boca y me dijo. Quiero oírte como disfrutas. Quiero ver como gritas de placer. Tras recuperar la respiración empecé a jadear como una perra. Para mi vergüenza estaba gozando como una hembra con el rabo de aquel macho que me había desflorado por la fuerza. A pesar de tener el culo roto, lo podría asegurar, y del dolor que aquel cipote me seguía causando, este se mezclaba con el morboso goce de su polla clavándose en mi culo. Te voy a preñar. Después de romperte el virgo voy a dejar la prueba de que fuiste mío dentro de ti. Ya verás cómo dejas a Cristian en paz. A partir de ahora yo soy tu macho y seré yo el único que te posea. Eres mi zorra y te vas a abrir de patas cada vez que te quiera dar por el culo. ¿Lo entiendes? Yo afirmaba con la cabeza mientras ponía los ojos en blanco con cada arremetida. Ay ay ay - salía continuamente de mi boca mientras mi violador bufaba mientras me cubría como un toro bravo. Me corro. ME CORRO. - empezó a gritar entre bufidos. Estábamos a punto de alcanzar el clímax. Su penetración se hizo más violenta si cabe y más profunda. Su cipote se hinchó estirando mi piel hasta desgarrarla. Los últimos pollazos se enterraron en lo más hondo de mi ser y empezó a descargar trallazos y trallazos de su tibia leche que yo acogía como un ardiente bálsamo. Mi culo palpitó al unísono de su polla y mi rabo escupió con fuerza sin tocarme. En pleno orgasmo gire la cabeza y al mirar el ventanuco. Mis ojos se abrieron sorprendidos con lo que observé. A través del cristal vi a Cristian de cuclillas mirando la lujuriosa escena. Mientras, con su mano se masturbaba desaforadamente, hasta que los trallazos de su leche salpicaron los cristales. Con la boca abierta y jadeante me miraba a los ojos mientras alcanzaba el orgasmo entre espasmos. ([email protected])

Autor: Teos Abdera Categoría: Sexo Gay

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Cuando mi macho me compartió por primera vez.

2019-09-03


Tres sementales hacen de mí su zorra sumisa. Mi chulo les ha traído a casa, acaban de follarme bestialmente los tres y esto no ha hecho más que empezar. Me tiembla todo el cuerpo de gusto. Abrí los ojos y estaba tumbado en la cama, abierto de piernas y con mi culo chorreando la leche de tres machos. Me acaban de dejar, como decían ellos, “el coño lleno de lefa”. Había sido una follada bestial, Paco y sus dos amigos habían hecho conmigo lo que les había dado la gana y yo lo disfruté como una auténtica perra. Todo había comenzado un par de meses atrás, la primera vez que follé con Paco. Nos conocimos en una aplicación y quedamos para echar un polvo. Paco tiene 15 años más que yo, está a punto de cumplir 60 y el cabrón folla como los dioses. Desde el primer momento, supo la clase de sexo que me gustaba. En el primer morreo que me dio, mientras me apretaba los cachetes del culo, me preguntó si me gustaba que me trataran como una puta y gemí que sí. Ya os contaré cómo fue aquel polvo pero descubrió que me ponía muy cerdo que me trataran como una hembra en la cama. En las siguientes citas, empezó a traerme ropa femenina: bragas, ligueros, sujetadores. Me hacía ponérmelas y quedarme de pie en mitad de la sala. Luego empezaba a comerme la boca y a lamerme todo el cuerpo mientras me tocaba dentro del sujetador y me decía que le encantaban mis tetitas de zorra, el cabrón me ponía muy cachondo. Metía su mano dentro de mis bragas y me susurraba al oído que se iba a follar mi coño de puta como a él le diera las gana. Me estuvo tratando como su puta durante los meses anteriores al encuentro que os voy a relatar hoy. Hasta que un día, mientras me estaba montando de fábula, yo abierto de piernas sobre la cama y él clavándome su polla dura hasta los mismos huevos, me ordenó pajearme y me dijo que quería verme zorrear con algún amigo suyo, que quería comprobar si yo era tan puta como cuando me follaba a él a solas. Yo estaba tan caliente con el polvo que me estaba echando y tan a punto de correrme que le dije que sí, que estaba dispuesto a follar con él y con quien el quisiera, que soy una sumisa que lo único que quería era ver cachondo a mi macho. Comenzó a escupirme en la cara, a darme bofetadas y clavarme su rabo todavía más duro con unas embestidas de animal salvaje. Con ese trato me puse cerdo como nunca y, al poco rato, me corrí chillando como una perra, como hacía mucho que no me corría, mientras él me llenaba el culo de leche. Así llegamos al principio de esta historia. Ese día me había avisado por teléfono de que iba hacer realidad mi secreto inconfesable y me pidió que me lavara muy bien por dentro y que preparase algunas bebidas y algo para picar. Me dijo que estaría a las seis en mi casa con una sorpresa que me iba a encantar. A las 6:10 de la tarde llamaron al portero automático, descolgué y escuché la voz de Paco decirme “abre, guarra, que traigo unos cuantos rabos para ti”. El corazón se me aceleró y reconozco que sentí como se me dilataba el culo. En tres minutos aparecía por la puerta del ascensor acompañado de dos amigos, les abrí vestido con un pantalón corto y una camiseta. Pasaron a mi casa, el último en entrar cerró la puerta y Paco me dijo “antes de presentarte a mis amigos te vas a poner esto” entregándome una bolsa y mandándome a mi habitación. Allí extraje todo el contenido: bragas de encaje, un sujetador a juego, unas medias que se sujetaban con un liguero a mi cintura. Dentro de la bolsa había una nota donde decía que me pusiera las bragas por encima del liguero, imaginé que era para poder quitármelas y seguir con el liguero puesto. Me vestí con toda aquella ropa y salí al salón. Ellos ya se habían servido unas bebidas y, cuando entré, todos silbaron y dijeron “vaya pedazo de zorra nos vamos a follar esta tarde”. Paco se acercó a mí, me pegó contra su cuerpo, me apretó las cachas del culo mientras me comía la boca y solo sagú su lengua para decirme que me iba a presentar a los cabrones que me iban a montar. Señaló a uno de ellos que tendría más o menos su edad y me dijo “este es Juan, otro vicioso como yo, ya hemos compartido alguna de nuestras putitas” y señalando al otro, un hombre de unos 32 años, dijo “y ese de ahí es Andrés, lo he conocido por un anuncio en una web de contactos, está loco por tirarse a su primera travesti, ve a darles un beso”. Me acerqué a Juan y éste me agarro del cuello, apretándome contra él y metiéndome la lengua en la boca. Casi me deja sin respiración y cuando se despegó de mí me dijo “me encantan las mariconas que tenéis pinta de machotes pero sois unas sumisas cuando os follan, me voy a hartar de echarte polvos“. Le agradecí el halago y Paco gritó desde donde se encontraba “¿qué pasa, puta, es que no le vas a decir que estás deseando que te monte?”. Muerto de vergüenza pero tremendamente excitado, le dije a Juan que sí, que estaba deseando que un macho como él, me hiciera su perra. A lo que Juan contestó dándome un azote en el culo y apretando mi nalga derecha: “Cómo sabes que te voy a hacer mi perra, puta, vas a gritar cuando te esté montando con mi rabo metido hasta el fondo de tu coño”. ¿Y yo que?, preguntó Andrés. Tú también vas a hacer de mi una guarra- le dije- si Paco quiere que me folléis, vais a usar mi coño como os de la gana. Claro que sí, puta, voy a hacer contigo todo lo que no puedo hacer con mi novia. Las travestis sois las mejores para follar, os dejáis hacer de todo y estáis siempre dispuestas a satisfacer a los machos en cualquier capricho, ¿verdad? Andrés había sacado uno de mis pectorales del sujetador y estaba tirando de mi pezón mientras me decía esas palabras. Yo empezaba ponerme realmente cachondo y le dije que sí, que por supuesto, que las travestis somos unas guarras muy calientes y que estaba deseando satisfacer cualquier capricho suyo. Como respuesta me propinó una bofetada en la cara. Le miré con cara de sorpresa aunque reconozco que eso me ponía muy cerdo. Antes de que yo dejara salir cualquier palabra, el me dijo “este es mi capricho, quiero follarte violentamente”. Paco se acercó a nosotros, puso sus manos en mis caderas y apretó su paquete contra mis nalgas diciendo “esta zorra se va a dejar que la abofetees todo lo que quieras, te aseguro que se vuelve loca cada vez que me la tiro y le doy hostias. Se corre como una cerda cuando la abofeteo”. ¿Eso es verdad, puta?- preguntó Andrés. Sí, lo reconozco, tengo ese vicio, me encanta que me den bofetadas cuando me están montando y me pone muy cerda que me ostien cuando chupo la polla a un macho. Muchos vicios tienes tú, guarra, me parece que me lo voy a pasar de puta madre follándote con estos cabrones -dijo Juan mientras se acercaba a mí y metiendo su mano entre mis piernas tocándome por fuera de las bragas- tienes el clítoris duro, marrana y juraría que se te están mojando las bragas, afirmó. Cómo me estaba poniendo todo aquello, tenía a tres machos tratándome como a una hembra cachonda, tocándome por todas partes y restregándome sus paquetes por cualquier sitio. Se lanzaron a comerme la boca, las orejas y el cuello, mientras me decían que tenían muchas ganas de follarse a una putona como yo, que llevaban tiempo buscando una guarra que se dejará hacer de todo por tres machos cabrones, que iban a follarme a pelo para dejarme el coño lleno de su leche y que me iban hacer tragar su semen cada vez que quisieran. Yo empecé a gemir y ellos comenzaron a comentar detalles sobre mi: que si se notaba que era una zorra comepollas, que estaba claro que quería ser follada sin piedad, que tenía un culo y unas tetas más que apetecibles… Paco les dijo “y tiene un coño muy caliente que te aprieta la polla como pocos, a la cerda esta le gusta muchísimo que la taladren, que le metan todo el rabo dentro del coño y aprieten, se vuelve loca cuando tiene los huevos de un macho pegados a la entrada de su coño, vais a ver todo lo que le he enseñado a hacer en el tiempo que llevo tirándomela”. Sí -dijo Juan- ya es hora de que empiece a enseñarnos todo eso que nos has contado que sabe hacer. Paco les pidió que se sentasen en el sofá y disfrutaran de la bebida y del espectáculo. A mí me agarró del pelo y me llevó a la mitad del salón de un tirón. Me coloco mirando hacia los otros dos sementales y él se puso detrás mía, restregando su paquete contra mi culo. Agarró mis brazos y los llevó hacia atrás, detrás de su propia espalda y me dijo que me estuviera quietecita, que sus amigos querían un poco de espectáculo antes de follarse a la puta. Tiró del sujetador hacia abajo, dejando libres mis dos pezones y diciendo: Así, guarra, enséñale las tetas a mis amigos. Vamos a mostrarles la clase de puta que tengo. Yo no podía estar más caliente, siempre había fantaseado con que más de un hombre me utilizara como su hembra puta y que hicieran conmigo lo que les diera la gana, sentirme sometido a los deseos de varios tíos dominantes que me trataran como una furcia, que me insultaran, que me repitieran continuamente la clase de viciosa que soy. En realidad siempre he querido follar salvajemente pero hasta ese momento no me di cuenta de que mis prejuicios me habían impedido buscarlo por mis propios medios, por lo que me entregué a un macho que me obligara a llevar a cabo lo que realmente siempre deseé. Paco sabía perfectamente que aquello era lo que ocurría conmigo y por eso sabía muy bien que yo iba a decir que sí a todo, porque yo estaba deseando ser la hembra de tres cabrones. Paco continuaba apretando su paquete, durísimo, contra mi culo mientras me sobaba las tetas con una mano y metía la otra dentro de mis bragas exclamando lo guarra que era y lo mojado que tenía ya el coño, que estaba deseando ser montada toda la noche. Yo le contestaba que sí, ya totalmente entregado al vicio, le decía que había nacido para ser puta de machos y que dentro de mí lo único que deseaba era ser follada salvajemente, que le daba las gracias por haberme traído a sus amigos para que abusaron de mí, que yo estaba deseando entregarles mi coño y mi boca, que me moría por tener sus pollas en mi interior y que me llenarán de lefa por todas partes. Los otros dos se pajeaban mirándome con vicio. Entonces Paco me hizo girarme, me dio una bofetada que me volvió la cara y me ordenó: “Ponte de rodillas, perra, que vas a empezar a mamar pollas”. Cuando me tuvo donde él quería, metió su pie entre mis piernas, moviéndolo de un lado a otro y gritándome, “¡tienes que estar siempre con las piernas abiertas, pedazo de guarra, tu coño siempre tiene que estar a nuestro alcance, que te quede muy claro!” Mientras me decía eso, se sacaba la polla del pantalón y me daba otra hostia ordenándome que abriera la boca. Apenas me dio tiempo a hacerlo cuando ya me había clavado su polla hasta la garganta y me ordenaba que se la mamaras como me había enseñado. Me apliqué en comerle el rabo utilizando todas las técnicas que había aprendido. Le chupé el capullo, le lamí el tronco. Succione, mordisqueé, llené de babas su rabo, le hice varias gargantas profundas, tuve arcadas varias veces pero continué mamando. Mientras, Paco tiraba de mi nuca con una mano para apretarme contra sus huevos y me daba bofetadas con la otra exclamando que lo estaba haciendo muy bien, que estaba demostrando la clase de perra cachonda que era y lo bien que sabía comer pollas, que sus amigos estaban disfrutando del espectáculo y él estaba gozando com un cabrón de la comida de nabo que le estaba proporcionando. Después de tenerme mamando no sé el rato, me sacó la polla de la boca, me dio dos bofetadas y me dijo que caminara a cuatro patas hacia las pollas de sus amigos. Hice como me ordenó, sumisa. Juan y Andrés tenían los rabos tiesos y durísimos. La polla de Paco mide 17 cm. La de Juan era un poco más corta y la de Andrés debía ser más o menos igual o un poco más grande. Tres pollones gordos y duros que me iban a destrozar de gusto durante toda esta tarde-noche. Cuando estuve cerca de ellos, Juan fue el primero en tirarme del pelo y arrástrame hacia su rabo duro. Procuré a esmerarme en la mamada, para demostrar la buena comepollas que soy y hacer que mi chulo se sintiera orgulloso de su puta. Juan bufaba de gusto con cada movimiento de mi lengua y de mis labios sobre su tronco, exclamando que yo era una comepollas maravillosa, que Paco debía sentirse muy orgulloso de lo bien que me había enseñado a darle gusto a un macho. Paco, detrás mía, afirmaba que no tuvo que enseñarme mucho, que yo era puta desde bien pequeña. Al rato fue Andrés el que reclamó mi atención sobre su nabo y me tiró de el pelo para llevarme hasta su polla y metérmela hasta la garganta. Me decía que me iba a tratar como le viniera en gana, que era una zorra, que me iba a hinchar de comer rabos. Me daba alguna bofetada de vez en cuando y me escupía en la cara. Daba golpes con su pelvis follándome la boca y no paraba de repetir: “así, puta, cómetela así”. Paco se puso detrás de mí, con sus rodillas entre mis piernas y me bajó las bragas hasta medio muslo, separó los cachetes de mi culo y dijo “guau, esta zorra tiene el coño que le echa humo”. Sentí caer su saliva sobre mi ojete y la presión de su dedo apoyándose en mi esfínter, empezó a meterlo mientras exclamaba que yo ya estaba abierta, que la puta estaba tan cachonda que ya tenía el coño abierto. Se amorró a mi agujero y comenzó a darme lengua como él sabe. El cabrón me vuelve loca con las comidas de culo que me da. Me muerde las nalgas, la besa, escupe saliva, me pasa la lengua por todas partes, me va metiendo dedos poco a poco, me da un gusto terrible. Sabe muy bien cómo tocarme la próstata y hace que me excite y que gotee. Cuando Paco me come el ojete, me excita como pocos hombres me han hecho excitarme. Mientras Paco se comía mi culo, los otros dos se pusieron de pie y comenzaron a golpearme con sus pollas en la cara, alternándolas en mi boca. Le decían a Paco que fuera preparando bien el coño de la puta porque tenía muchas pollas que aguantar. Paco ya podía meter su lengua perfectamente dentro de mi culo, ya me entraban tres dedos y, de vez en cuando, paraba para comentar como estaba yo de abierto: “la zorra tiene el chochito dilatado, está como una auténtica perra, se nota que es una sumisa de las de verdad, se le abre el coño solo con que la traten a hostias”. ¿Sí, pues vamos a abrirle el chochito de verdad, dijo Andrés metiéndome su rabazo en la garganta, sujetándome el pelo y empezando a darme bofetadas en un lado y el otro de la cara, escupiéndome entre los ojos y repitiéndome continuamente la clase de puta guarra que era yo y que ellos estaban allí para destrozarme el coño a pollazos, que me iba morir de gusto. Esta es una perra de las buenas, dijo Juan. Ya le caben casi cuatro dedos en el coño, hay que empezar a montarla, que está en celo, confirmó Paco. ¿Y quien va ser el primero en follársela?, preguntó Juan. Por supuesto, yo. Voy a ser el primero en meterle el rabo y el último en hacerlo. Paco reclamaba la propiedad que le correspondía sobre la perra. No había terminado de decir eso cuando me encajó su polla. Entró fácilmente hasta la mitad, Paco gritaba lo abierta que estaba yo, lo puta que era y como se notaba que me estaba encantando todo aquello. Mi propia polla goteaba de excitación y fui a tocarme cuando Paco me metió un azote durísimo en el culo gritándome que ni se me ocurriera tocarme todavía, que me querían cachonda y abierta mucho rato, que no podía correrme. Aquello era lo único que me faltaba para chorrear como una auténtica zorra, sabía que iba estar gozando de tres machos sin que se me bajara la calentura en ningún momento. Paco separo mis nalgas y con un golpe fuerte de cadera, clavó su rabo hasta los huevos en mi culo. Me agarró una de mis manos y la llevó a entre mis piernas para que tocase sus pelotas. Ahí tienes los cojones de tu chulo, zorra, siéntelos pegados a tu coño, como a ti te gusta. Los tengo llenos de leche hirviendo y me la vas a sacar tú cuando yo te diga. Paco comenzó a bombear en mi culo como sabe que me vuelve loco diciendo: Mirad, así es como le gusta a mi puta que se la follen, con toda la polla dentro y bombeando. Le encanta tener el rabo del macho completo dentro de su coño y sentir como los huevos le golpean en la entrada, si os la folláis así, se corre como una loca. Y tenía razón, no hay nada que me guste más que sentir todo el pollón de un hombre dentro de mí, sin que la saque apenas. Así lo siento perfectamente contra mi próstata y el placer es tan grande que gimo como una putita, no puedo parar de pedir polla todo el rato. Cuando me follan así, pueden hacer conmigo lo que les da la gana, Paco se dio cuenta desde el primer polvo, aquel día me tenía abierto de piernas sobre la cama, recibiendo toda su tranca. Ahí se dio cuenta de que podía hacer conmigo lo que le saliera de los cojones. Lo comprobó cuando empezó a decirme que era una puta, que me encantaba abrir el coño para un macho, que se notaba que era una hembra follando. Ese día me dio la primera bofetada y yo gemí como una zorrita sumisa. Me preguntó si quería más y le contesté que sí, que estaba tan caliente que podía hacer conmigo lo que quisiera. Continuó follándome sin descanso, embistiendo su rabo entero dentro de mí, abofeteándome, escupiéndome, diciéndome lo zorra y puta que era y lo mucho que le estaba gustando follase mi coño. Ahora, aquella tarde en la que me había traído dos amigotes para compartirme, me tenía a cuatro patas, follándome igual de bien, y con las pollas de dos amigos suyos peleando por meterse en mi garganta y provocarme arcadas. La saliva que me escupían los machos a los que estaba mamando, me escurría por toda la cara y Paco me hacía sentir sus huevos contra la entrada de mi culo mientras me azotaba las nalgas y me ordenaba que siguiera dándole gusto a sus amigos, que era su puta y la puta de todo el que él quisiera. Yo gemía como una zorra satisfecha. En realidad eso era lo que yo estaba siendo en aquellos momentos la puta más feliz de toda la ciudad. Les pedía más, que siguieran follándome el coño y la boca, que me escupieran y que me dijeran la clase de guarra depravada que soy. En esas estábamos cuando Juan pidió su turno diciendo que quería follarse mi coño, que estaba deseando comprobar si de verdad era un coño tan follable como Paco decía. Mi chulo sacó su rabo de mi interior y, amablemente, cedió el puesto a su amigo diciéndole que disfrutara del chocho de su puta. Juan no se anduvo con miramientos. Dejó caer un buen chorro de lubricantes sobre la raja y embadurnó su rabo. Lo colocó la entrada de mi ojete, separó las nalgas, exclamó “qué pedazo de coño tiene esta marrana” y me jodió el culo hasta el fondo de sola estocada. La verdad es que el cabrón tenía un rabo bien gordo que me llenó por completo y se me escapó un suspiro de gusto cuando sentí sus cojones pegados a mí. Parece que la puta le ha gustado, dijo Andrés. Por supuesto, a esta guarra le encanta que la rellenen bien rellena, exclamó Juan comenzando una follada intensa y bestialmente rápida. Se oían los cojones de Juan golpeando contra mis huevos, el cabrón gemía como un poseso, como a mí me vuelve loca. Me excita mucho oír a un macho gimiendo cuando me follan. Juan me azotaba repitiendo continuamente el coño tan maravilloso que tenía la guarra que se estaba follando y decía: Con razón Paco le da todos los caprichos a esta perra, este coño vale muchísimo, seguro que hay más de cuatro tíos dispuestos a pagar por follarse a la guarra que me estoy tirando yo ahora. Paco había acercado su polla mi boca: Come puta, sabe a tu coño y tienes que probarlo. Andrés, mientras tanto, se había dado un respiro y se había servido otra cerveza. Lo vi acercarse desde la mesa donde estaban las bebidas mientras Paco me clavaba su rabo hasta la garganta y Andrés me follaba como si no hubiera un mañana. ¿Cuando me va a tocar a mí follarme a la hembra?, preguntó Andrés antes de dar un sorbo su cerveza. Ahora mismo, estoy a punto de correrme y todavía no quiero, no veas el coño tan caliente y apretado tiene. Para ser tan puta y estar tan bien follada, es increíble como te aprieta el rabo con el chocho. Juan se salió de mí y fue a por una bebida mientras Paco continuaba provocándome arcadas con su polla en la tráquea. Andrés se disponía a meterme su tranca. Me quitó las bragas (hasta entonces habían estado en mis rodillas) porque, según él, tendría que abrir mucho más las piernas. Cuando me tuvo abierta por completo, me dijo: Ya te avisé que te iba a follar con violencia. Y no me engañaba, de un solo pollazo me la clavó hasta los huevos, empujándome todavía más contra la polla de Paco que me dió una arcada y me provocó un pequeño vómito. Te jodes, puta, estás aquí para eso- gritó Andrés- eres mi zorra y hago contigo lo que me sale de los cojones. Si te quiero follar duro y hacerte daño, te aguantas. Gemí sumisamente y Paco, mientras acercaba un paño para limpiar el bocado de comida que había vomitado yo, le dijo a Andrés: Sigue, y dale caña que a la zorra le gusta, está gimiendo cómo la maricona sumisa que es. Le encanta que los machos la traten así, porque le encanta que se los follen tíos de verdad, como nosotros, que cuando nos ponemos cachondos, perdemos los papeles, ¿verdad, zorra? Yo levanté la mirada para mirarles a los ojos y decirles: Siiiiiii -jadeé- a mí lo que me gustan son los hombres de verdad, los machos cabrones que no pueden evitar ser unos hijos de puta cuando se tiran a una guarra. Me vuelven loca los machos como vosotros, que cuando montáis de verdad os volvéis animales salvajes. Cada vez que me azotáis o me escupís se os ponen las pollas todavía más duras y me revientan el coño de gusto- Andrés aceleraba sus pollazos en el fondo de mi chocho mientras yo seguía delirando de gusto y pidiendo más -os suplico que sigáis tratándome como una perra y sigáis dándome polla como me la estáis dando, estoy disfrutando por el coño como no he disfrutado en mucho tiempo y eso que Paco me tiene follada de maravilla. Miré a Paco le dije: Sabes que me vuelves loca pero estar entre tres cabrones es algo que nunca había experimentado. Entonces se agacho hacia mí, me morreó y me dijo : A mí me encanta que seas mi puta en exclusiva pero verte follando con dos amigos míos y siendo tan puta me tiene mucho más cachondo que de costumbre, así que aquí estamos disfrutando todos. Sí -dijeron Andrés y Juan a la vez- aquí estamos disfrutando todos: la perra y los machos. El rabo de Andrés me perforaba sin piedad, no paraba de gritarme que yo era una grandísima puta que iba a hacer con mi chocho todo lo que le saliera de los cojones. Me azotaba con una mano, me tiraba del pelo con la otra, a veces la mano con la que me azotaba el culo iba delante y me abofeteaba la cara desde atrás, no paraba de empujar su polla dentro de mi culo gritando que yo tenía el mejor coño que se había follado en mucho tiempo. Las pollas de Juan y Paco se turnaban en mi garganta. Las juntaron por los capullos y me las hicieron meter ambas en la boca. Era imposible tragármelas pero relamí sus cabezotas y las succioné todo lo que pude. Ellos no paraban de bramar, como verracos en celo, Mi culo no podía estar más dilatado y gozando más, me chorreaba el líquido preseminal, yo sabía que si me tocaba la polla me correría inmediatamente porque aquellos tres sementales me estaban tratando como de verdad yo quería ser tratado hacía mucho tiempo: nací para ser la zorra de un buen macho y ahora estaba siendo la puta de tres. Paco se sentó en el sofá y me dio la orden de que me subiera en su rabo así que me escapé de la polla de Andrés y me encaramé en el rabo de mi chulo. Él me sujeto de las nalgas, elevándome un poco para tener ángulo suficiente y poder bombear su rabo dentro de mi culo diciéndome que ya faltaba poco para que me dejara embarazada: Me encanta ver cómo te botan las tetitas cuando te clavo la tranca en el coño, ufff, cómo me pones, guarra. Desde el principio has sido mi puta favorita pero ahora eres mucho más favorita todavía. Si te portas tan bien como te estás portando esta tarde, me voy a dedicar a follarte en exclusiva a ti. No me importa que tengas alguna otra guarra por ahí -le dije- pero yo quiero darte todo el gusto del mundo a ti y tenerte siempre bien atendido, mi coño está para darle gusto a tu polla y a tus caprichos de chulo dominante. Él seguía bombeando con furia dentro de mi coñito, me tiraba del pelo y acercaba mi boca a la suya para morrearme. Cuando dejaba de comerme la boca, me decía que era su puta, su hembra, que me iba tener siempre muy bien follada. Yo le pedía que no parase, que me estaba destrozando el coño de gusto. Pero en ese momento, él me dijo: Una buena puta atiende a todos sus clientes y tienes que ir a darle el coño al siguiente. Me morreó, me escupió en la boca y me dijo: Me estás haciendo muy feliz, me encanta follar contigo. Y tú a mí, mi macho, me estás convirtiendo en la guarra que siempre he querido ser. Entonces me sacó la polla del coño y casi me tiró sobre Andrés que estaba sentado al lado. A él también lo cabalgué mientras le decía obscenidades de sumisa entregada: ¿Estás disfrutando de mi chochito? Mi chochito es para darle gusto a tu polla, me encantan los machos como tú, haz conmigo lo que te salga de los cojones, semental, soy tu puta, me tienes locaaaa. Sigue cabalgado mi rabo, perra. Guau, qué coño tienes, como se traga mi pollonazo, puta, eres una guarra tragapollas, tienes el coño más abierto que la boca del metro, pedazo de puta. Muévete, mueve el coño y dame gusto en el rabo, cerda. Me agarraba los pezones con una mano alternando entre uno y otro. Me abofeteaba con la mano libre y me escupía, todo eso todo eso sin parar de bombear su polla dentro de mi coño. En un momento determinado, me empujó hacia abajo, clavándome su rabo más profundo de mi culo: Quédate quieta, perra, que estoy a punto de correrme y no quiero. ¿No? Pero si mi coño es para que lo llenéis de lefa, córrete, no te cortes, úsame como tu puta y préñame toda. Que no, zorra, que tenemos algo reservado para el final, quítate. Me levanté y me encaramé a la polla que me faltaba, la de Juan. El tampoco se anduvo con tonterías, bombeaba con una fuerza increíble para un hombre de su edad, estoy seguro de que habían tomado Viagra todos porque aquello era fuera de lo normal. Me pegaba contra su pecho, abrazándome mientras bombeaba su rabo con una furia impresionante. Con su boca en mi oído me decía cosas muy sucias: Me voy a correr en tu coño violándote. Esto no es una violación, guapo, estoy disfrutando de la follada como una loca, los papis me ponéis muy cerda y muy pocos tíos de tu edad son capaces de follarse a una guarra tan bien como tú me estás follando a mí. Ya sabrás a lo que me refiero, puta, pero me gusta que te ponga tan cachonda la forma en que te follo, te quiero de puta más veces aparte de la de hoy. Así estuvo un buen rato hasta que, como hizo Andrés, clavó su polla en lo más profundo de mi cuerpo y me dijo que todavía no había llegado el momento de echarme la leche. Me levanté y Andrés me dijo que lo siguiera. Tomándome de la mano, me llevó a la habitación mientras Juan y Paco nos seguían. De un empujón, Andrés me tiró en la cama: Ahí, puta, ahí quiero verte, abierta de piernas, venga, ábrete y ofréceme el chocho. Le obedecí abriéndome de piernas todo lo que podía mientras él se iba subiendo encima mío. Yo estaba con las medias puestas, el liguero a la cintura y, claro está, sin bragas. Le miré a los ojos: Aquí tienes a tu puta, con el coño abierto y esperándote, hazme lo que te salga de los cojones, que estoy aquí para eso, mi toro. Apuntó su rabo y me lo metió de dos estocadas. En la primera me metió la mitad de la polla y me dio una bofetada: Ábrete el coño con las manos, puta, que quiero meterte la polla hasta los huevos. ¡Ufffffff! Ya me tienes toda abierta, preparada para que me folles viva, por favor, dame polla, no puedo más. Así me gusta, perra, que me pidas que te monte, prepárate. Me clavó el resto de polla y se dejó caer sobre mí, apretando su rabo profundamente dentro de mi coño. Así, perra, así te quería tener, abierta, conmigo encima, cubriéndote. Vas a saber lo que se siente cuando un semental te monta. Se incorporó un poco, empezó a embestirme con su rabo volviéndome loca de gusto, me lo hundía entero, lo retiraba un poco y luego volvía a clavar, profundo, fuerte, duro. Se escuchaba sus cojones golpear contra mis nalgas. Empezó a decirme: Eres una puta, zorra y guarra y eso es lo que me gusta: follarme hembras muy marranas. Comenzó a darme bofetadas y escupirme. Quise mover las manos pero él me dio una bofetada aún más fuerte: De eso nada, puta, tus manos tienen que estar abajo, abriéndote el coño para que mi polla te entre bien, me voy a correr en tu coño y voy a correrme sometiéndote. Sumisamente le dije: Sí, sí, soy tu puta y estoy aquí para que me montes como te salga de los huevos. Dame, dame polla, úsame. La verdad es que yo estaba al borde del orgasmo después de todo aquel festival de pollas que llevaba desde que entraron por la puerta de casa. Solo con que me hubiera zarandeado un poco la polla, me hubiera corrido como una bestia pero sabía que tenía que esperar a que todos los machos se corrieran para, entonces sí, correrme yo como una auténtica loca. Andrés no paraba de bombear con fuerza, de darme bofetadas. Por suerte, ninguna era fuerte, todas muy excitantes, las hostias que me recuerdan que soy la sumisa de unos machos folladores. Empezó a decirme: Puta, puta, puta, eres una puta y te voy a vaciar los cojones dentro del coño, ábretelo que va toda mi leche. Sí, por favor, macho mío, por favor, dame polla, por favor, no puedo estar sin tu rabo, me tienes como una perra, hace tiempo que el macho no me volvía tan caliente, por favor, te lo suplico, fóllame, fóllame, estoy apunto de correrme. No, puta, no puedo hacer que te corras ahora, eso le toca a Paco, pero sí voy a disfrutar de llenarte el coño con mi corrida. Los tres se habían puesto de acuerdo previamente en que Paco iba ser el que me hiciera correr, ese era su privilegio de macho propietario de la puta. Pero los otros dos me iban a meter unos buenos trallazos de semen en lo más profundo de mi cuerpo y eso me volvía totalmente loco. Andrés estaba a punto, la clavaba todavía con más fuerza, gritaba lo puta que era y lo bien que me había portado, que me iba volver a follar muchas más veces, que le había encantado follarse a su primera maricona travesti y que yo le iba hacer muchos servicios a partir de ahora. Sí, por supuesto que sí, ya soy tu puta también, mi coño estará siempre a tu disposición para cuando quieras llenármelo con con tu tranca dura. Follameeeee… Me la clavó un par de veces más, la sacó casi entera y gritando “¡mira como me corro en tu coño, guarra!” profirió un aullido de macho descargando sus cojones. Me la clavó sin piedad hasta el fondo, se dejó caer sobre mí, apretándome contra su cuerpo para que no pudiera escaparme y sentí perfectamente como su rabo se convulsionaba dentro de mi coño llenándome de lefa caliente. Al sentir su cuerpo presionándome la polla, estuve a punto de correrme. Le dije que se separase un poco, que estaba al borde del orgasmo, él levantó un poco su vientre pero siguió con su pecho sobre el mío diciéndome lo buena puta que era y lo mucho que había disfrutado de echarme aquel polvo. Entonces Juan reclamó su sitio: Venga, chaval, que ya sabemos que la guarra es buenísima pero los demás también tenemos ganas de descargar los huevos de una puta vez. Andrés se salió de mí, se levantó y dejó su sitio a Juan que se acercó con su rabo mirando al techo y diciéndome: Te dije que me iba a correr violándote. Pidió a los otros dos que me agarraran cada uno de ellos por un brazo y una pierna: Abrídmela bien y sujetadla para que no pueda escaparse. Me recolocó la almohada que Andrés me había puesto debajo del culo para poder follarme, y cuando me tuvo en la posición adecuada, sin que yo pudiera moverme porque estaba sujeto por los otros dos hombres, hundió su rabo dentro de mí, profiriendo un gemido y dejando los ojos en blanco: Joder, puta, que caliente te ha dejado el coño ese cabrón, estás mojada como una auténtica guarra. Empezó a embestir, clavando su polla en mi coño como le daba la gana, la sacaba casi entera y la volví a hundir. Yo estaba inmovilizado. Él a veces bombeaba con toda su tranca en mi interior, a veces la sacaba y la metía de un solo golpe hasta los huevos y, todo eso, diciéndome: ¿Ves, guarra? Te dije que te iba violar, te tengo a mi disposición, puedo hacer contigo lo que me salga de los cojones, te estoy follando como quiero sin que puedas escapar. Eres un cabrón, un hijo de puta, pero tienes una tranca que me vuelve loca… y esto no es una violación porque yo lo estoy disfrutando como una perra. Entonces me agarro del pelo y tiró de mi cabeza hacia abajo. Mira, perra, mira la polla que te estoy metiendo en el coño mientras mis amigos te sujetan para que yo te folle como me sale de los huevos, ¿lo ves, puta, lo ves? Te tengo donde quiero. Yo empecé a seguirle el juego: No, por favor, para, me estás haciendo daño, si me gusta pero ya se te está poniendo la polla demasiado grande, me hace daño, ahora la tienes demasiado gorda… por favor, para, por favor, te lo suplico, para, que me rompes el coño. A Andrés le encantaba ese juego. Con los ojos vueltos me tiraba del pelo y me decía: ¡Qué coño tienes, guarra! Te estoy follando como me da la gana, guarra. Te voy a llevar a mi puticlub para que le des gusto a mis clientes. Por favor, por favor, eso no, por favor- le contesté siguiéndole la fantasía. Sí, perra, al final te gustará abrirte de piernas para siete u ocho cabrones cada día. No, eso no, por favor. Y para, por favor, te lo imploro, no sigas, me estás violando, me estás destrozando el coño, la polla se te ha puesto demasiado grande. Ay, ¡ay! ¡Me dueleee! Pero si te está gustando, puta, tienes el chocho mojado, estás disfrutando de mi polla como una auténtica zorra. Sí, estoy mojada, pero no quiero que sigas, me estás haciendo daño, tu polla es demasiado grande para mi coñito. Pues te jodes, cerda, esta tranca no sale de tu coño hasta que yo vacíe mis cojones dentro. Por favor, por favor… ¡noo! Por favor, no te corras en mi coño… Puta me corro, me corro ya… Me haces mucho daño, para, para, paraaaa Puta, me corrooooooo Gritando como un poseso, diciéndome que era una perra a la que se iba follar cuando quisiera, incrustó su tranca gordísima dentro de mí. Sentí perfectamente como vaciaba su leche en mi recto. Se convulsionaba de gusto, con los ojos en blanco, mientras apretaba su rabo contra el fondo de mi culo. Permaneció unos instantes inmóvil, temblando y bramando, disfrutando del corridón que se había pegado dentro del coño de la puta a la que acababa de someter y humillar. Cuando recuperó la respiración, se dejó caer sobre mí diciendo “vaya pedazo de polvo te acabo de echar, guarra” y me metió la lengua hasta la campanilla. Después de un morreo fabuloso, me dijo: Bueno, puta, ahora queda la tranca final, la de tu chulo- se sonrío y se separó de mí. Entonces vi a Paco acercarse con su rabo totalmente preparado. Me dijo: ¿Sabes?, el chulo siempre es el último en follarse a la puta para asegurarse de que el niño que le hace es suyo. Prepárate que te voy a dar la preñada definitiva, te voy a hacer un bombo. Se acercó, yo me abrí de piernas pidiéndole que por favor me follara, que estaba loca por darle el coño a mi chulo, que quería que me dejase embarazada. ¿Sí, putita, quieres que tu chulo te folle el coño? Sí, cariño, estoy loca por sentir como me clavas tu nabo duro. Ábrete bien, guarra, que te voy a dar lo tuyo. Joder, sí, fóllame, fóllame ya. Toma, perra, abre el coño. Separé mis nalgas, Paco apuntó su polla a mi entrada, coloco el capullo, entrando en mi cuerpo lentamente mientras se dejaba caer sobre mí. Joder, puta, como te han dejado el coño estos dos, lo tienes hirviendo y chorreando. Me va a encantar follarte. Sí, chulo mío, fóllame tú, préñame. Tócate, zorra, que quiero ver como se corre mi puta mientras me la tiro Aquello fue lo mejor de la tarde, Paco bombeando sin parar en mi coño, encima mía, dándome alguna bofetada de vez en cuando para recordarme lo guarra que soy y lo buena puta que me había comportado aquella tarde, que tenía el coño ardiendo, que le encantaba follarse mi chocho y que estaba deseando vaciar sus cojones dentro de mí. Yo estaba a punto de correrme y le decía: Si sigues follándome así de bien me voy a correr como una perra, no pares de joderme como me estás jodiendo, ¡qué bien te follas a tu puta! Claro que sí, puta, ya estoy aquí para darte gusto a mi perra. Sí, por favor, fóllame, fóllame, estoy a punto de correrme. Toma puta, toma polla. Dame, por favor, dame polla, no puedo más, no puedo más. Toma polla, puta, toma polla, que esto es lo que te gusta, que te meta mi rabo hasta los huevos. Ay, sí, por favor no pares, por favor, mi chulo, que me corro, fóllame como tú sabes. Paco empezó a darme estocadas duras y profundas, con todo su rabazo clavado dentro de mí, dándome bofetadas, llamándome puta, guarra, zorra, cerda, marrana, chupapollas... Sí, soy todo eso, y más que voy a ser gracias a ti, que me estás convirtiendo en la puta más grande de esta ciudad. Así me gusta, perra, que sepas obedecer al macho que te monta, ¡toma rabo! Me corro, cariño, me corro. Así, puta, así me gusta, que te corras cuando yo te monto. Dame, por favor, no pares, así, así, así. Toma, toma polla. Me corro, me corro, me corrooooo. ¡Córrete, guarra…! ¡Me corro vivaaaaaaaa! ¡Así! ¡Me corro, me corro como una perra bien folladaaaa! ¡Ay, Paco, macho mío, lléneme el coño con tu leche! ¡Me estoy, me estoy… ay, Paco, que me estoy corriendo yaaaaaaaaa! ¡Toma mi polvo, putaaaaaaaaa! Recibí en mi coño la mejor leche, la de mi macho. Gritamos como dos bestias y yo tuve el mayor orgasmo que había tenido en muchísimo tiempo. Después de correrme, me quedé un rato gimiendo como una nenaza. Paco se había dejado caer sobre mí, exhausto después del polvazo que me había echado y de la tarde de sexo que habíamos tenido. Andrés y Juan comenzaron a aplaudir y a felicitarnos a los dos: a mí por ser la mejor guarra que se había follado nunca y a Paco por tener una puta tan bien enseñada y ser tan buen colega que los había invitado. Paco se levantó y se dirigió con ellos al salón para beber algo y recuperar fuerzas. Entonces yo miré el techo y me di cuenta de que estaba abierto de piernas y mi culo chorreando la leche de tres machos como cuando comencé este relato. Entonces oí la voz de Paco: Puta, esto no ha terminado, métete en la bañera que tenemos ganas de mear. Continuará... ([email protected])

Autor: Argens Categoría: Sexo Gay

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A escondidas con mi amigo hetero

2019-09-02


Mi nombre es Esteban, tengo 18 años y les contaré la historia de cómo me folló mi amigo heterosexual. Nicolás y yo somos amigos desde pequeños. Desde que cumplió los 17, se ha vuelto un machote, altisimo como 1.84, marcó su cuerpo on un tatuaje en todo el brazo y unos músculos bien fornidos, una barba casi rapada sexy y toda la promoción dice que es el que tiene la polla más grande. Como de costumbre, nos hicimos pareja para un proyecto que había que entregar, por lo tanto me invitó a que fuera a su casa el sabado después del medio día. Llegué más temprano de lo esperado. Estaba haciendo un calor horrible, entonces llevaba una camisa sin mangas y una pantaloneta. Al abrirme la puerta quedé perplejo: Nicolas sin camisa y con unos pantalones de lycra. -vienes del gym bro?- le pregunté -si hermano, pasa, quieres limonada? -Sí, gracias- le dije. Mientras el preparaba la limonada, yo detallaba sus músculos de su espalda y su fuerte yy voluminoso culo, e marcaba a la perfección. -Mis padres no estan en casa así que tenemos paz para hacer el trabajo- me dijo- -sube y ve preparandote yo ya subo Subí a su habitación. Estaba excitado con sus pantalones y necesitaba pajearme. Busque su ropa interior, me cogía mi bulto. Esculqué toda su habitación pero nada excitante. De pronto sonó la puerta. No escuché voces así que mme asomé por las escaleras sin que me vieran. Era Natalia, su novia. Se besaban mientras ella le acariciaba los músculos. La temperatura aumentó, Natalia tenía los senos al aire mientras Nicolás sentado en el sofá de espaldas a mi le tocaba el culo. Rápido, intercambiaron puestos, empezaron a hacer el perrito. El sofa era alto, por lo cual Natalia no iba a alcanzar a verme pero Nicolas si. Disimulé pasar accidentalmente. Cuando Nicolás me vió, recordó que yo estaba ahí, pero siguió follando. Le sonreí y el me devolvió la sonrisa. Me saqué la polla ya erecta. El sudor escurriendo por su cuerpo me excitó al 100. Me estaba masturbando al frente de ellos. Natalia empezó a levantarse así que tuve que irme de las escaleras. Llegué al baño del cuarto de Nico. Podía escuchar e imaginarme la escena mientras me pajeaba frente al espejo: -ohhh ayyy si mi amor- decía Natalia - papasito que estas hoy ahhhh me voy a correr papi -dale amor, acaba- decía Nico con voz grave La chica gimió y se corrió. -ayy que rico amor. Te chispié todo. -me voy a bañar amor-le dijo. Mientras me hacía la paja, él entró por atrás. Me voltié y el me besó. Me llevó a la cama, me manoseaba el culo -haber papi que voy sin frenos-me dijo. Me quitó el calzoncillo y me puso en cuatro. Me empezó a meter la verga de 22 cm que tenía. Continuara..

Autor: Anónimo Categoría: Sexo Gay

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El jovencito curioso

2019-09-02


Un relato que leí hace muchos años Mi nombre no tiene importancia, me costó decidirme a contar lo que me pasó, se que no estuvo muy bien pero la calentura pudo más. Soy un hombre de complexión fuerte, mido 1.80 de alto, piel blanca, pelo negro azabache, ojos café claro, pelo corto, peso 81 Kilos. Tengo 30 años, estoy casado desde hace un año y con una hija de 1 año también. Sólo una vez tuve un encuentro sexual con un chico que se llamaba Manuel. Desde ese día tengo la fantasía de estar con un chico, pero nunca me atreví a hacerlo. Años después me casé, no sé si enamorado enamorado o más bien por mi hija. Hace dos meses que nos cambiamos a una nueva urbanización donde habíamos comprado un chalet individual . Un domingo casi recién llegado veo salir de la casa de mi vecino un muchacho, digamos jovencito, en una bicicleta de montaña. Era rubio de ojos azules y ya formando. Me pareció atractivo. En la tarde recibimos la visita de la familia vecina, con ellos venía este chico que se llama Cristian, todos simpáticos y dicharacheros. A mi señora le agradó la compañía de madre y a mí la compañía de los varones, padre e hijo. Son los dos bastante atractivo. El padre tiene 33 años, se casó de penalti con su señora cuando ella tenía 21. Pasaron dos semanas y ya éramos amigos íntimos. Un día nos invitaron a jugar a las cartas en su casa. Estábamos en la mitad del juego y me di cuenta que había olvidado mi móvil. Me disculpé pues esperaba una llamada importante, y levantándome de la mesa fui a buscarlo. En la puerta de la casa de los vecinos estaba Cristian. ¿Mi padre está en casa? - Me preguntó. Sí - le contesté. ¿Y ya te vas? No, He olvidado el teléfono y voy a buscarlo. ¿Tienes ya Internet? Si ya me la han instalado ¿Podría usar su ordenador? Verás es que en mi casa todavía no tenemos conexión y tengo que leer unos correos del profesor. - me aclaró. Bueno vale. Acompáñame. Entramos en casa le conduje a mi despacho y le encendí el ordenador Bueno aquí lo tienes.¿Quieres una Coca Cola? - le pregunté Si muchas gracias. - me dijo Tras llevarle le la bebida me dirigí al baño a orinar. Recordando al muchacho me di cuenta su parecido con Manuel y eso hizo que me empalmara. Sacudiendo la cabeza me dije, pero es casi es un niño e intenté borrar de mi cabeza esas fantasías. Al volver a mi despacho le encontré chateando. ¿Que nos vamos? - pregunté. ¿Puedo quedarme un poco más? Es que estoy chateando con los colegas.- me rogó con ojitos de carnero degollado. Esta bien. Yo me voy. - le contesté encaminándome a la puerta. Estuvimos en de visita hasta altas horas de la madrugada. Ya eran las 2:30 de la madrugada cuando volvimos para la casa. Al entrar Cristian al parecer nos escuchó y salió rápidamente del despacho, me dio las gracias y se fue. Al día siguiente recibimos la noticia que la madre de mi señora estaba enferma y me dejó sólo cuidando a la niña. Sin nada que hacer me puse a revisar mi correo electrónico. No se por que curiosidad malsana se me ocurrió buscar en los archivos temporales de Internet lo que había estado haciendo Cristian la noche anterior. Sorpresa, páginas de porno gay. Miré a la papelera y vi unos Klinex arrugados. Así que el jovenzuelo se había estado aliviando en mi despacho- pensé divertido. Navegue por todas las páginas que había visitado. Las fotos y los relatos que vi me pusieron a mil. No sabía qué hacer ni pensar ya que había entablado una buena amistad con su padre. Debía decírselo o callar. Finalmente borré todo de mi PC y me dediqué a preparar la comida. Cuando estaba en plena faena sonó el timbre. Eran los vecinos Tenemos que salir a resolver unos asuntos con urgencia.¿Te podrías quedar con Cristian y darle de comer?. Sabemos que no está tu señora pero no tenemos comida en casa y no podemos dejar al chaval en ayunas.. Cristian no me miraba a los ojos, sólo miraba el suelo. Está bien, si él quiere quedarse, ya estaba preparando la comida pero le agrego más agua y listo. - les dije alegremente ¿Te quedas con Martín? - le preguntaron sus padres Bueno vale - contestó el muchacho Muchas gracias. Te debemos una - me dijeron agradecidos marchándose apresuradamente. Nunca me encontré en situación tan embarazosa. Me dolía hasta el estómago, no sabía qué hacer ni qué decir, el chico solo miraba la TV sentado en la alfombra. Yo sentado en el sofá le observaba ¿Tienes hambre ? - le pregunté para romper el hielo. No la verdad que no mucha - me dijo sin volver la cabeza. ¿Que tal anoche chateando con tus amigos? - le pregunté únicamente para seguir la conversación Se puso muy nervioso con esa pregunta, solo me miró y dijo Bien El morbo se apoderaba de mi. Continué emplazándole. ¿Como no me enseñas las páginas que visitas?. Supongo que te gustan los juegos al igual que a mi. De nuevo me miró y bajó la cabeza. ¿Que pasa? - le pregunté Nada. - me contestó Me pareció que se ruborizaba. ¿Bueno, qué opinas? ¿Me las enseñas? Mejor dime tú alguna - me respondió presuroso Está bien, tengo unas geniales. Pero vamos al ordenador de mi habitación. El del despacho está actualizando y le llevará un buen rato - le mentí. Nos dirigimos al dormitorio, encendí el PC y me dispuse a navegar por Internet. Cristian se sentó junto a mí. Vestía unos pantalones de deporte cortitos y una sudadera blanca. Le mostré unas páginas que por lo que noté en su mirada, no eran de su agrado. Ya no sabía qué hacer para que mi huésped se sintiera más cómodo e ideé una estrategia. Voy a salir a comprar unos refrescos. Si quieres navega un poco mientras vuelvo- le dije marchándome y dejándole solo. Después de un rato de dar vueltas por las esquinas me dirigí de nuevo a casa. No entré por la entrada principal, salté el seto entre su casa y la mía. Y dirigiéndome a la puerta trasera entre por la cocina. Me quité los zapatos y subí al segundo piso donde estaba. Me colé por la puerta del baño que da al pasillo y me dispuse a observar por la que comunica el baño con la habitación. La entreabrí un poco. La luz estaba apagada, no podía descubrir que lo espiaba. Como supuse estaba viendo hombres desnudos y en pleno acto sexual. No pude evitarlo, ver al chico tocarse el pene con esa calentura hizo que se me empinara la polla. Mi vecinito es un guapo mariconcete- me dije complacido. Lo seguí observando. A ratos paraba de cascársela y miraba por la ventana apartando los visillos para ver si yo regresaba. Los dos nos la machacamos frenéticos. De repente se levantó y se dirigió al cubo de la ropa sucia que estaba en una esquina. Rebuscó extrayendo una prenda. Me quedé de piedra cuando me di cuenta de que eran unos calzoncillos míos. Los empezó a olisquear mientras se tocaba el pito. Era demasiado ya no podía aguantar más. Salí del baño y encendí la luz del dormitorio. El jovenzuelo se volvió y me miró asustadísimo. Ocultó rápidamente a su espalda mis calzoncillos pero no pudo apagar el ordenador. En ese momento comenzó a llorar y a suplicarme que no dijera nada. Solo estaba mirando. Sentía curiosidad. Quería saber como se lo montan los gays - me dijo gimoteando. Le mire circunspecto mientras el joven lloraba. Luego, compadeciéndome de él le dije. No pasa nada. Eres un chico y a esa edad no se sabe bien lo que se quiere. Y es normal que experimentes. Tenía curiosidad simplemente - me contestó mientras se secaba las lágrimas con la mano. No obstante quise aprovechar la oportunidad y comprobar si al mozalbete le iba la marcha. Tranquilo,está bien. De hecho a mí también me gustaría saber de qué se trata estas páginas - le dije sonriente. Le hice que se sentara a mi lado y comencé a retroceder las web. Eran unas imágenes de unos tios buenisimos. Tienes buen gusto - le dije Me miró avergonzado. Durante un rato estuvimos viendo las páginas porno. Había fotos y vídeos de hombres dándose por el culo, haciéndose mamadas, en toda clase de posturas. Me comencé a calentar con lo que veía en la pantalla y mirando las piernas desnudas del muchacho. Mi vista subió hasta su pubis donde se le marcaba un considerable bulto. No lo pude evitar, mi mano se posó en su muslo, suave y terso como el de una chica pero con formas de un hombre. Se la comencé a tocar hasta llegar al borde de su pantalón corto. Cristian se movio inquieto y el asiento chirrrió. Entonces le dije Ese taburete está un poco desvencijado y se puede romper, ademas creo que no ves bien tan ladeado, siéntate en mis piernas. Pero primera apaga la luz de techo,con la lámpara del escritorio ya es suficiente. Me miró a la cara y bajó su cabeza como de costumbre, se levantó y apagó la luz quedando el cuarto en penumbra. Aparté la silla y sin decir nada se sentó en mi pierna izquierda. ¿Te gusta lo que ves? - le pregunté. No Sabía que mentía su rabo empalmado se dibujaba en el pantalón. Lo abracé con mi brazo izquierdo. Estaba sentado con las piernas abiertas sobre la mía y con la mano derecha continué las caricias en su muslo. No podía detenerme, tenia que seguir. Subí pasando la barrera del final del pantalón y toqué más arriba. Le acaricié por entre las piernas deslizando mi mano en busca de su sexo. El muchacho retrocedió un poco para esquivar mi avance. Lo logró, pero insistí nuevamente y lo conseguí. Su polla estaba a tope. Durísima. Comencé a frotarla por encima del pantalón y así estuve durante un buen rato. Decidiéndome tomé su mano convocándola justo en mi entrepierna sin tocar aún mi pene. Pero Cristian comprendió lo que pretendía, sin decirle nada, comenzó a masajearme el paquete. Nunca experimenté algo así: Era una mano inexperta pero muy sutil y acariciadora. Empezó a masturbarme a través de la tela de la misma forma que yo lo estaba haciendo. Miré la pantalla del ordenador, estábamos en la misma página desde hacía ya bastante rato y ninguno de los dos prestaba atención a los tíos que follaban en el vídeo. Acercándome a su oído y le susurré ¿Te gusta?" Negó con la cabeza. Yo cabreado le dije Como me vuelvas a mentir, todos sabrán de tus inclinaciones, "¿Me oyese?" Sí -, me contestó Bien, te preguntaré nuevamente, ¿Te gusta?" Sí, sí me gusta. - confesó al fin entre jadeos ¿Yo te gusto? Sí me gustas - me dijo mientras se derretía con mis caricias. ¿Te gusta mi polla? Sí, me encanta. Es muy grande - dijo mientras me la apretaba. ¿Quieres que nos hagamos una paja? Sí, si. - dijo ansioso Apagué el ordenador y nos levantamos quedando uno frente al otro.,. ¿Has besado a alguien en la boca? - le pregunté. No, una chica trató de hacerlo pero no la dejé. ¿Quieres que te bese? Bueno.- me respondió tras dudarlo unos instantes Fue entonces cuando le besé. Creí estar en el cielo, su boca jugosa, sus labios carnosos, su lengua buscando la mía, su corazón latiendo a mil. Le fui empujando con suavidad y le recosté en mi cama sin dejar de besarle, lo miré en la penumbra y le volví a preguntar ¿Quieres que lo hagamos? Sí- , y me besó intensamente. Tomé sus manos convocándolas por encima de su cabeza. Le olí intensamente disfrutando de la fragancia a chico bien aseado. Todo el exhalaba limpieza. Dejando las manos arriba comencé a quitarle la sudadera. En la oscuridad se vislumbraba un lampiño pecho blanco, levemente iluminado en la penumbra de la habitación. Besé su ombligo, su vientre, chupé esos rosados pezones con sabor a hombre casi niño, una mezcla que me fascinó Luego asalté sus piernas, quería dejar lo mejor para el final. Acaricié su tersa y suave piel, las besé. Le quite las zapatillas y los calcetines. Tenía unos pies bonitos y perfectos, les di un masaje y le chupé un dedo. Su sabor era una mezcla salada y dulce. Lamí su planta, sus tobillos, y lo miré a los ojos Eres bellísimo - le dije Sonrió y cerró los ojos. Besando sus piernas me dirigí al pantalón, desaté el nudo del cordón y le bajé la prenda. Para los que les gustan los chicos creo que no hay nada más excitante que uno en calzoncillos blancos. Le manoseé el paquete y exhaló un suspiro. Por encima de la tela le mordisqueaba el pene y olfateaba a ese machito en sazón. Sin querer pensé en su padre. ¿Tendría las mismas formas que él? Al imaginarlo me calenté aun mas. Le quité los calzoncillos y se dejó ver un pene más bien pequeño, blanco, sin circuncidar, testículos tan blancos que se dejaban ver sus venas y con una fina lanilla cubriendolos. Les pasé la lengua para saber el sabor pues ya el olor me volvía loco. Rico, más rico que cualquier sabor de mujer que haya probado. Tomé con mi mano su pito y frotándolo con suavidad un momento. Lo metí en la boca succionando como un bebé una teta. Cuando se la estaba mamando sentí como su joven cuerpo se estremecía. Su suave capullo latía intensamente en mi boca y con mi lengua peleaban por quedarse en ella. Era un pequeño mástil aquel pene novicio, trataba de doblarlo con mi lengua pero estaba duro como una piedra. Seguí succionando, sintiendo ese sabor de macho recién crecido. Con mi lengua comencé a batir en retirada la piel que protegía la punta del falo. Era su primera vez y su virginidad era mía. Por un momento me dio miedo ya que su corazón palpitaba desaforadamente. Yo estaba tan caliente que, cosa que nunca me había pasado, estaba a punto de venirme en los pantalones, sin que él me hubiese tocado. No se si el muchacho lo percibió porque tomó la iniciativa y me lanzó a la cama. Comenzó exactamente como yo lo había hecho. Me desabotonó la camisa procediendo a quitarmela, tocó mi pecho y me abrazó como quien abraza a un amante. Empezó a besarme por todo el pecho descendiendo hacia los vaqueros, soltó el botón, bajó el cierre. Mi pene estaba a reventar casi saliendo del pantalón. Me bajó la prenda y quedé sólo en calzoncillos. Nuevamente prosiguió con las mismas pautas que yo había utilizado con él, mordisqueando mi pene y los testículos a través de los calzoncillos. Notaba como mojaba la tela con su boca. Tras empaparme la prenda me la quitó. Pude comprender su asombro, hasta yo quedé impresionado, nunca en mi vida había experimentado una erección tan potente. Mi verga es considerable pero en esta ocasión era un auténtico cipote. Larga y gorda como nunca la había visto. Estaba excitadísimo y sólo deseaba que se lo metiera en la boca. Lo fue haciendo inexpertamente pero al mismo tiempo en forma deliciosa. Mi joven amante jugaba con su presa. La masturbaba, le daba besos, la trataba de tragar toda ella sin conseguirlo. ¿Te atreverías a tomar de mi leche?¿Sabes que es? - le dije eufórico. Sí, pero no sé si me gustará - me respondió un poco dudoso. ¿Yo te gusto? - le pregunté Si Pues si te gusto mucho, todo lo mío para ti será sabroso. Y me la empezó a mamar. Le guiaba con mis manos y él se ayudaba con las suyas tomando la base de mi pene, Me estaba dando un placer inenarrable. Cada vez me daba más y más gusto. Así mi ricura, así, chúpala toda que es para ti mariconcete. Dale más, chupa, que es toda tuya, - Haaa haaaa, hauuuu ,aaaaah haaa Si mamamela entera. Chupa más, cometela te lo ruego. Haaa ummmm qué rico chupas haa ffff Fue la mejor corrida de mi vida. Cuando lo miré tenía la boca llena de leche y el muy goloso la saboreaba. Le miré a los ojos y le pregunté ¿Te gusta mi leche? Sí, está rica, mmm" - me contestó relamiéndose. Lo besé, me abrazó y nos tumbamos en la cama. No soltaba mi pene y yo lo tomé de la cintura bajando mi mano para tocar su trasero. Dios que suave, duro y respingón ¿Serás mío? -le susurre Siempre que quieras. Le toqué el trasero y le volví a preguntar. ¿Y ese culo será mío? Bajó la mirada a mi cipote y me dijo No creo que pueda soportarlo dentro - me contestó angustiado. Le tranquilicé y le dije que cuando se sintiese preparado para ser completamente mío me lo dijera . Sugerí que nos bañáramos juntos antes que sus padres lo recogieran. Ya en la ducha los dos, le observaba, era tan sólo crío que probaba cosas de grandes. Nuevamente se me pasó por la cabeza si su padre sería como él, pero en versión crecida, sólo había una forma de saberlo, preguntando. Cristian, te puedo hacer una pregunta?, ¿Siempre te han gustado los hombres?" Bajó su cabeza y me contestó, No siempre, lo que pasa es que una vez vi a un chico amigo mío que hizo esto con un hombre y quería saber qué se sentía. ¿Y te gustó? Sí, mucho, pero faltó algo que no me atrevo a hacer. Sí, lo entiendo - le dije. ¿Me puedes contar la historia? ¿Quien era el chico que viste haciendo esto? - le pregunté curioso. Bueno, se llama Javi es un poco más joven que yo. Le invité a mi casa una vez a dormir. Al día siguiente me fui a clase temprano, Javi se quedó en la cama pues tenía clase por la tarde. Mi madre se fue al trabajo y mi padre también.Cuando llegué al colegio no me dejaron entrar porque llegué tarde y me tuve que volver a casa. ¿Y qué pasó? Al llegar la puerta estaba cerrada y trepé por el emparrado como suelo hacer, entrando por una ventana del segundo piso. Javi no estaba en mi cuarto. Cuando estaba cambiándome de ropa oí unos ruidos desde la habitación de mis padres. Pensé que estaban robando y me deslicé con cautela, me puse a espiar por la rendija de la puerta. Era mi padre con Javi ¿Tu padre? - le dije asombrado. Sí, le pasaba su lengua por el trasero y luego le clavó la polla por el culo. A Javi no lo veía bien, pero mi padre disfrutaba un montón. Sus huevos se bamboleaban mientras se la metía y sacaba sin cesar. Mi padre resoplaba como un animal. Javi daba pequeños grititos. Luego de un rato creo que se corrió porque se salió de él y se fue a duchar. Entonces pude ver claramente a mi amigo, estaba tirado en la cama con las piernas abiertas y por el ojete totalmente abierto se le salía un líquido blanquecino. Tras unos instantes tocándose el culo con la mano se levantó y volvió a mi dormitorio con cara de alegría. Desde ese día no ha vuelto a ir a mi casa. ([email protected])

Autor: Teos Abdera Categoría: Sexo Gay

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Rabo de semental

2019-09-02


Cómo pasamos de servir comida a hacernos una comida de rabo de semental. Durante un servicio de mediodía, atiendo una mesa con 6 comensales, y me fijo en uno de ellos, de unos 49 años de edad, alto, con pelo canoso, piel suave, sin barba, de sonrisa amplia y dientes perfectos; va vestido informal, con unos tejanos que le marcan un buen físico, camisa abrochada hasta el penúltimo botón que le dejan entrever un pecho peludo y marcado (me vuelve loco un pecho peludo). Es agradable en el trato, muy cordial, respetuoso y cercano, tanto que es de los que no duda en rozarte cuando te habla, y viniendo de él, me gusta y mucho. El servicio transcurre bien, entre alagos, bromas, buena sintonía con todos los integrantes de la mesa, pero con él en especial, cruce de miradas, agradecimientos y algún que otro roce. No dudaré que me centré mucho en su confort, y no desaprovechaba ocasión para pasar por su lado, observarlo, intercambiar miradas y hacer un buen repaso de su cuerpo. Al acabar el servicio, el restaurante se fue vaciando y se quedó únicamente su mesa mientras recogía y preparaba el resto de mesas ya vacías. Durante la conservación que mantenían hablaron, y me incluyeron, sobre un restaurante muy conocido por su rabo de toro, toda su especialidad. Con inocencia, o no, confirmé lo bueno que estaba ese plato de rabo de toro. Finalmente pidieron la cuenta, hicieron el pago, se despidieron y marcharon.Ya me había quedado solo en el restaurante, y no me podía quitar de la cabeza a Rober (así me dijo que se llamaba). Al cabo de unos minutos apareció de nuevo Rober, necesitaba ir al baño, y creo que la sonrisa me traspasó los límites de la cara. Al regresar de los servicios volvió a agradecerme la atención prestada y empezamos una conversación que cada vez iba entrando más en temas personales; de ahí pude averiguar que Rober venía con unos amigos que querían ir a visitar unos museos de la zona y que él prefería pasear, con lo que estaría toda la tarde libre para conocer la zona. Soltero, sin hijos, trabajador social, buen conversador, interesante. Teníamos tiempo, así que nos sentamos a tomarnos una copa juntos y en un momento de la conversación retomamos el plato de rabo de toro... en uno de los momentos, no recuerdo cómo ni por qué, me dice que a él también le gusta el rabo de toro, y el de semental, diciéndome abiertamente que es gay y que su debilidad son los hombres como yo. Ahí ya me desmonta, le confieso que durante todo el servicio ni he podido, ni he querido, quitármelo de la cabeza. Ahí nos acercamos el uno al otro, nos miramos a los ojos, abrimos las bocas y nos besamos con lujuria y pasión. Besa muy bien, con muchas ganas, con necesidad de más; siento su lengua entrando en mi boca, la mía jugando con la suya, suspiramos, nos animamos y subimos el tono y los gemidos. No puedo más, me lanzo a su paquete que empieza a endurecerse con fuerza, y con mi roce consigo volver a hacerlo gemir. Él me hace lo mismo, me soba mi paquete, me lo pone duro y caliente. Mi debilidad son los pechos, así que no tardo en abrirle la camisa, en sentir con mis manos su vello rozando mi mano; mi imaginación se desata, mi vicio crece y mi polla pide a gritos salir de la carcel en que la tengo encerrada. Me separo de su boca para admirar ese pecho peludo, con los pezones duros mirándome y no puedo resistirme en lanzarme a sus pezones, chuparlos, morderlos, noto cómo se endurecen y oigo sus gemidos de placer. Me recreo en chuparle y lamerme bien por todo el pecho, sus sobacos, y subo por su cuello hasta reencontrarme con su boca abierta pidiendo boca y lengua. Las manos vuelven a recorrer su pecho, bajan a su estómago y llego hasta el borde de sus pantalones; retiro el cinturón, desabrocho el botón y bajo la bragueta, necesito su polla. Él hace lo mismo con los míos, dejándome al fin la polla más libre. Nos bajamos los pantalones, dejándonos los calzoncillos puestos, sufriendo por la presión de polla que tienen. Me encanta ver su paquete duro, pidiendo salir, humedeciendo el calzón con su preseminal. Qué ganas de olerla, de tenerla para mi. Con la mano la palpo, tiene un buen rabo, duro, de un tamaño estándar y muy caliente, irradia calor. Me arrodillo entre sus piernas, meto su bulto a través del calzoncillo en mi boca. Noto su calor quemándome los labios, su polla palpitando pidiéndome más. No quiero esperar, así que la saco de la carcel de algodón en que la tengo escondida, y es olerla y sentirme perdido. Con la punta de la lengua le recojo las gotas de presemen que le asoman, es elixir, es embriagador. Lamo todo su tronco y de una estocada me la meto entera en la boca, no quiero perderme ni un milímetro de su sexo. No os podéis imaginar el gemido que sale de su interior, lo miro, me mira a los ojos profundamente, irradian placer, pidiendo más. No puedo negárselo, así que empiezo con un mete-saca digno de su nivel de vicio, saboreando su polla, jugando con mi lengua, degustando ese líquido que me indica que estoy haciendo un buen trabajo. Ceso en mi mamada para subir por su pelvis, el ombligo, siguiendo el camino de pelos hasta su pezón derecho, asciendo por el cuello hasta encontrarme de nuevo con su boca, dejándole saborear mi boca con sabor a su polla. Me levanta, me baja los calzoncillos y se mete toda mi polla en su boca. Estoy muy muy muy excitado, y su gran trabajo va a hacer que me corra bien pronto. No deja de mirarme a los ojos, y a duras penas puedo mantenerlos abiertos del placer que me está dando. Esa boca grande es una experta comepollas. Le aviso que si sigue así me correré, y lo provoca de tal manera que acelera la comida; cuando siente que me vienen los primeros espasmos, abre bien grande la boca para que vea cómo me corro dentro de ella; 6 grandes lefazos le llenan la boca con mi corrida, que me muestra con orgullo, cierra la boca, asciende hasta la mía y me da el beso con más semen de la historia, jugando a pasarnos mi corrida, a dejarnos embriagar por su sabor a sexo. Finalmente nos lo tragamos y abre mi apetito de más, así que vuelvo a bajarme a su entrepierna para acabar mi trabajo y conseguir mi recompensa. Unos buenos chorros de semen caliente y sabroso, con gusto a placer, que me llenan la boca y escapan por la comisura de mis labios. Sin dudarlo me levanto y compartimos la recompensa de sentirnos bien satisfechos de nuestros trabajos. Efectivamente, ambos comimos un buen rabo de semental. Después de recomponernos, limpiarnos de nuestra tarde de sexo oral, nos vamos no sin antes intercambiar teléfonos para repetir menú de besos, rabo y leche caliente de semental.

Autor: ParaGay Categoría: Sexo Gay

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Mis vacaciones NUDISTAS - 1

2019-09-02


Hola de nuevo me decido a escribir otra de las historias que me han pasado, esta recientemente este mes de agosto me fui de vacaciones a VERA, ALMERIA, al mejor sitio nudista con playa, ya había estado otras veces me encanta el nudismo, me gusta estar todo el día desnudo, me encanta que me vean así en la playa o o en la piscina y por la calle para quien no conozca aquello es un sitio privilegiado puedes estar todo el día del nuevo por la calle chiringuitos etc. Bien que comienza mi historia, un día después de pasar toda la mañana en la playa me fui al chiringuito a tomar una cerveza hoy paseando por la calle por la que pasa gente vestida y desnuda de pronto observé a un hombre en un coche que se quedó mirándome, yo continuó es como si nada con mi paseo a la vuelta de la esquina volví a ver el mismo coche y el mismo hombre me miraba y eso me excitaba. Seguí andando ya estaban cerca de mi apartamento y por tercera vez se cruzó este coche esta vez se paró y me miró de arriba abajo y le puso muy cachondo, esta vez le hizo un gesto con la cara y sonrei él me devolvió el saludo y me detuve apenas había unos metros entre él y yo miré los lados y le dije hola, te he visto pasar varias veces quería algo? Y me dice sólo estoy mirando entonces me acerqué al coche y le dije que es mirar más cerca? Yo me empecé ha empalmar el estaba tocandose por encima del pantalón y le dije vivo aquí cerca quieres tomar una cerveza? Y me dijó claro, me dijo sobre mí te llevo tengo que recordar que yo iba desnudo únicamente llevaba una toalla en el hombro. Como ya he dicho estaba muy cerca de mi apartamento, él no dejaba de mirarme yo ya estaban empalmadismo, así que al tener que bajar del coche me tuve que tapar un poco con una toalla, nada más entrar en el apartamento el empresas tocarme me cogió la polla y a menearmela, le tuve que parar, yo estab muy excitado, me puse de rodills para sacarle el pantalon, lo baje rapido y vi que el estaba como yo tenia buena pollay la tenia muy dura, de medida estaba bien no muy grande pero muy bonita. me la meti en la boca y empeze a comersela sin parar me encanta comerme un buen rabo y aquel lo era, despues ya en la cama le termine de desnudar, me empezo a comer la polla, la verdad que llevaba 4 dias alli y estaba con los huevos llenos de leche a punto de explotar, parabamos de vez en cuando, y empezo a meterme un dedo en el culo mientras se la mamaba de nuevo, me dijo tienes condones? y rapidamente me movi a la mesita de noche abri el cojon y saque condones, lubricante, y toallitas, le di uno y se lo puso apenas me dio tiempo a ponerme un poco de lubriancante, y ya estaba queriendo meterla, bufff lo recuerdo y me excito, tengo que parar de escribir para tocarme la polla, bien pues me la metio despacio y yo le di un empujon para meterla del todo, me lleno el culo empezo a moverse y yo mientras me pajeaba, pasado un rato me dijo date la vuelta me pueso boca arriba con la piernas sobre sus hombros y me la volvio a meter pero estya vez me la pajeaba el, que gustoooooo, mmmmmmmm le note que se iva a correr, le dije entre suspiros donde quieres correrte me dijo en tu cara quieres? si por favor, empezo acelerar el ritmo estaba a punto, de pronto se salio de mi culo rapidamente se quito en condon y yo me puse de rodillas y me acerque a su polla y de pronto exploto sobre mi cara y boca, yo no paraba de lamerle el capullo y el gritaba de placer, de pronto se giro y los dos tumbados en la cama de lado empezo a comerme el culo y los huevos, estaba a punto le dije me voy a correr, y se metio en la boca mi polla haciendo un gesto que lo queria dentro, me corri a lo bestia, soy muy lechero, me quede agusto, me dijo que se lo habia pasdo muy bien, nos metimos en la ducho los dos juntos, pasmos un ratro mas hablando y pasando el el rato, le acompañe al coche y se fue. otro dia os contare mas historias de este verano. saludos humedos....

Autor: AndresKorso Categoría: Sexo Gay

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Y fui

2019-09-02


El mensaje decía solamente: "Venís?". Y fui. Pero no iba a ser lo mismo que la semana anterior, en que me había quedado con las ganas de chupar la pija de Martín, la cual no podía sacarla de mi cabeza a toda hora, todo el día. Y las ganas de que me devuelva la gentileza, porque mi pija casi estallaba ante cualquier mínimo estímulo, o simplemente de sacudirla al ir al baño. Decidí aguantar las ganas de pajearme por varios días, ya que mi novia estaba fuera de la ciudad y la mano se me iba descontrolada por las noches o en la ducha. Para ir, y aprovechando estar en invierno, me produje por debajo de la ropa: la infaltable tanga negra, corpiño también negro, y medias panty sobre la tanga. Todo muy disimulado por sweater amplio y campera de abrigo. Más algunos accesorios que sabía que iba a necesitar, en un bolsillo amplio de la campera. Al llegar, como ya era habitual, Martín estaba con jogging, en zoquetes y remera, con buena calefaccion que invitaba al juego de desnudarse. Pero antes de que llegara a la habitación, metí mi mano debajo de su jogging con el dedo medio buscando el agujerito de su culo, cosa que lo hizo quedarse inmóvil, mientras lo rodeaba con mi otro brazo inmovilizándolo. El juego le gustó pues además mi otra mano le acariciaba el bulto, que se sentía cada vez más duro, e intentaba sacar su pija, pero yo no lo dejaba, para evitar una acabada rápida como la que me había dejado tan caliente. A intervalos sacaba mi dedo y lo escupía con bastante saliva para ir abriendo su culito, y si bien no había pensado ese juego, y siendo bastante guarro, nos estaba gustando a los dos. Mi idea era ser toda una dama pasiva y luego cambiar los roles, pero allí estaba penetrando su culo ensalivado con mi dedo y sintiéndolo jadear suavemente, con lo que yo estaba siendo una dama, pero activa, pues él aún no había visto mi producción de lencería. Luego de un rato me acordé yo también de eso y decidí sacarme la ropa para que me vea, manteniéndolo aún sin permitirle sacarse el pantalón. Al verme se vio sacudido como por un rayo, pues no dejaba de mirarme de arriba a abajo, como yo quería que me mirara un chico activo, para ser la pasiva que había planeado. Entonces saqué de mi bolsillo el conjunto de lencería que había llevado bien dobladito, le saqué los joggings, no llevaba calzoncillo, y sin dudarlo le puse la bombacha, negra por supuesto, y a pesar de su resistencia, el corpiño, que era bastante armado y daba la sensación que debajo del mismo había un lindo par de tetas, no exageradas pero bien formadas. Su bulto no dejaba de atraerme, pero dado como iban saliendo las cosas, avancé en dilatarle el agujerito, ayudado ahora por un lubricante que había en la mesa de luz del cuarto, adonde habíamos entrado al vestirlo. No hubo mucho que hablar pues él se puso de rodillas abrazando mis piernas cubiertas por las medias de nylon color piel, que la verdad me quedaban muy bien, sin ser las de ligas que me harían verme muy de película porno. Y sin usar las manos, con una lengua cálida y húmeda, sacó mi pija por el costado de la bombacha, cosa que no le requirió mucho esfuerzo por la dureza que tenía yo a ese momento. Y empezó a chuparla con una habilidad que creo que nos sorprendió a ambos, pues si bien ya había tenido un round de ida y vuelta conmigo, esta vez lo estaba haciendo con suavidad y morbo sobre mi cabeza, la que era recorrida por su lengua y cada dos o tres vueltas alrededor, se metía en la boca hasta el fondo. Y si bien no soy muy dotado, cuando digo hasta el fondo, era exactamente eso, pues mi pija desaparecía en su garganta, dejando apenas mis huevos que estaban comprimidos contra el cuerpo, listos para... Sí, para acabar. Y acabé sin pensarlo, descontrolado al máximo, sin siquiera, y como gentileza, avisarle que iba a hacerlo. Por mis gemidos, se dio cuenta antes, y en el último segundo sacó mi pija de su boca y la acabada cayó sobre su corpiño, manchándolo de blanco en tres grandes chorros de mi leche, que luego fueron otros tres o cuatro más chicos, mientras descomprimía la tensión del momento. Mirándome desde allí abajo aún, me dijo: "estamos a mano?" y yo le dije que sí, pero la próxima tendría que tragarse mi leche, y sin dudarlo me dijo que jamás lo haría porque le daba asco. Y yo pensé que tendría que ir convenciéndolo de a poco. O no, porque bien visto, también a mí me daba, no diría asco, pero me parecía muy desagradable. Pero eso estaba a punto de cambiar.

Autor: richardnoxin Categoría: Sexo Gay

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Cuanto más hombres y más semen mejor.

2019-09-01


Lo mejor de que me follen tantos hombres es el semen que despues me voy a tragar. Antes de nada quiero recordar que todo el relato es 100% real. Soy adicto al semen, lo sé, es raro, pero me encanta bebermelo, cuanto más mejor, todos los días busco a alguien para que se corra en mi boca, a veces incluso varios, pero lo que hoy voy a contar puede resultar asqueroso, repugnante para ciertas personas, pero para mi fue la mejor experiencia de mi vida. Era domingo por la noche, tenía ganas de hacerle una mamada a alguien y estuve buscando algún candidato, pero tras 2 horas no encontré a nadie. Al poco rato encontré un grupo de vagabundos que estaban en un callejón estrecho. Lo que me llamó la atención de ellos, es que se estaban haciendo una paja entre los 8. -Hola. -Me animé a hablarles y a conseguir lo que estaba buscando. -Hola joven, ¿que te trae por aquí?. -Me apetece tragar semen, ¿me podeis ayudar?. -Jaja, has venido al mejor sitio. Se sacaron sus pollas y comencé a chuparlas una a una. Tras varios minutos me preguntó uno de ellos. -¿Cuantas pollas te gustaría chupar?. -Todas las que tenga delante. -¿Qué te parece si vamos a el antro de mi amigo?, son todos desechos sociales que no tienen nada, y lo mejor de todo son gays. -¿Pero cuantos habra alli? -No se, probablemente unos 40 hombres, pero tienes que tener algo en cuenta, puede que te obligan a hacer algo, que te follen incluso que te dejen allí encerrado todo el tiempo que quieran, estás seguro de que quieres ir?. -Si. En unos cuantos minutos andando llegamos allí, era un sitio en ruinas, simplemente había una barra y unos 67 o 70 hombres que no tenían casa, ni familia ni nada. -¿Y ahora qué hago?. -Le pregunté. -Quitate la ropa, y ellos solitos harán el resto. Así hice, me quite la ropa y me puse de rodillas, seguidamente se acercaron a mi y se sacaron sus pollas y comencé a chupar, lo único que les dije fue "Cuando vayáis a correos, hacerlo en mi boca". Todos empezaron a tocarme, unos el culo, otros mi polla, mientras yo seguía chupando sin parar. Tras 20 minutos uno de ellos dijo "Venga vamos a follarnos a esta putita". Me cogieron entre 3 de ellos y me pusieron a cuatro patas encima de una pesa, uno se puso debajo de mi y me penetro, mientras por detrás otro iba a hacer lo mismo, y por fin 2 pollas en mi culo y una en mi boca, como a mi me gusta. Tras una hora de intensas penetraciones y mamadas, se corrió el primero, en mi boca, y me lo tragué encantado, después otro y otro… Una corrida cada minuto, más de 1 hora tragando semen, era un sueño hecho realidad, después de que todos se corrieran me vestí y me fui hacia la puerta, pero estaba cerrada. -¿Dónde crees que vas?. -Pues a mi casa, ya os habeis corrido todos. -De eso nada, te quedas aquí hasta que nosotros queramos. Intente abrir la puerta otra vez y grite socorro, pero me taparon la boca y me llevaron hacia una habitacion donde habia una especie de estructura donde me desnudaron y me ataron con bridas, dejando mi culo abierto y mi boca de frente. ‐Bueno chico, tienes 2 opciones ahora mismo, o haces lo que te decimos y te vas a casa en unas horas o lo haces por las malas y no te iras hasta mañana. Estar en esa situación, atado, obligado a hacer lo que pedían me ponia aun mas cachondo. -¿Y qué te parece si me quedo aquí todo el tiempo que queráis, pero sólo si todas las corridas van a mi boca?. Todos sonrieron y se acercaron a mi, primero 2 por detrás para follarme y otro por delante para que se la chupase, mientras tanto mi polla seguía goteando. Iban pasando horas, y horas, seguian follandome y yo seguía tragando semen que era lo que más me gustaba, algunos se iban y otros llegaban, me gustaba estar ahi, disfrutaba viendo como tenian orgamos, como se corrian y disfrutaban penetrandome. Tras unas 5 horas en total decidí irme a mi casa, aceptaron sin problema que me fuese, me desataron y les dije que volvería de vez en cuando para repetir. Los 8 vagabundos que me habian traido hasta aquí me los lleve a mi casa, para que se duchase, se cambiasen de ropa y a cambio me follasen otra vez. Después de marcharon y me dieron las gracias, me pasaron el numero de telefono de aquel hombre, el propietario de aquel lugar, junto con una nota "Cuando puedas me gustaría follarte a solas". Inmediatamente le llamé y le di mi dirección, en unos minutos llegó e hizo lo que esperaba que hiciese, me follo mi hermoso culo, se corrió en mi boca y se marchó. Después yo me di una larga ducha mientras me hacia pajas recordando todo lo que había pasado.

Autor: Mariole Categoría: Sexo Gay

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