Relatos Eróticos de Sexo Gay


¡PRUEBA LA NUEVA WEB: EROTISMOSINTABÚ!


A los 14 con mi bully, parte II

2022-11-27


Había estado esperando mucho esto, pero quería más. Dejé sus labios, quedó con la boca entreabierta, sin más me fui a su cuello. Comencé a desabotonar su camisa, la corbata fue lo primero que retiré. Él solo se dejaba, y soltaba algún gemido ahogado, lo que me prendía todavía más.. Yo continuaba estático, mientras Daniel no perdía tiempo y se agarraba el paquete por encima del boxer mientras lo agitaba, como quien le ofrece comida a un perro hambriento. Yo era el perro hambriento, por si no había quedado claro. Me congelé — no mucho, pero el tiempo suficiente para que Daniel desistiera y volviera a subir su bermuda — así que el deseo había quedado hasta ahí al igual que mi oportunidad de ver su miembro por primera vez y, mejor aún, darle una mamada. – Pff. Fenómeno — sentenció con un gesto que estaba entre el desprecio y la diversión. Ahora si había quedado en absoluta humillación, y Daniel no tuvo que hacer ningún esfuerzo. Lo hice yo solito. Iba a tomar mis cosas para irme, pero fui interrumpido – ¿Bebes? — al parecer no había notado que estaba por irme y me estaba ofreciendo alcohol. Sacó una botella de Whisky a medio beber de una estantería. Tiré mi mochila al piso. – No — dije carraspeando — ¿Tú si, acaso? – Obvio — dijo mirando con cara de extrañado, como si fuera de lo más normal – ¿Y tus padres saben?, ¿Te lo permiten? — pregunté incrédulo – No, no me dejan. Pero dudo que les importe — respondió con un tono de voz más bajo. – No se llevan muy bien por lo visto — dije, intentando sonar empático. – ¿Puedes dejar de meterte? — contestó. Su actitud cambió de 0 a 100 en un segundo — no es tu problema. No hagas preguntas. – Vale, está bien, pero si necesitas hab — fui interrumpido por un puñetazo directo en la cara. Un poco aturdido me incorporé. — pero qué mierda haces — grité. En ese momento perdí la noción de todo y me lancé a golpearlo. La botella cayó, no se rompió pero casi todo el whisky se había derramado. Logré tirarlo al piso, pero me sujetaba los brazos con fuerza y no lograba asestar un solo puñetazo. Así que en la desesperación le escupí en la cara, y él me escupió de vuelta. Los puñetazos llovían, aunque ninguno llegabaPara ese entonces el estaba en el suelo mientras yo permanecía sobre su abdomen. Había olor a alcohol, ambos teníamos la cara escupida, uno semidesnudo y los insultos estaban a la orden del día. La escena estaba entre una peli porno y una pelea de bar de mala muerte. En un momento nos quedamos quietos, en la misma posición que estábamos, yo sentado sobre su abdomen. El gesto se nos relajó casi al mismo tiempo. Mi corazón comenzó a latir fuerte otra vez. Y en un acto impulsivo, lo besé. Fui con los ojos cerrados, así que no pude ver su reacción. No me quitó inmediatamente, el beso duro unos 5 segundos casi inmóvil, y luego comenzó a ceder. En cuanto abrió la boca metí la lengua, movió un poco la cabeza por la sorpresa, pero no lo dejaría ir tan fácilmente. Abrí los ojos solo para ver su rostro, Daniel tenía los suyos entrecerrados, casi a la fuerza. Sus labios temblaban y a mi me parecía tremendamente excitante. Sus manos presionaban mi pecho intentando separarnos, pero realmente no se notaba mucho esfuerzo para lograrlo. Estuvimos besándonos hasta que nos faltó el aire, y para cuando nos separamos y pude ver la cara de Daniel, fue impagable. Tenía los ojos aún cerrados, las mejillas con un tono carmesí encantador. Sus labios estaban húmedos y respiraba agitado. Una erección prominente habitaba ahora su entrepierna. Cuando abrió por fin los ojos, fue como volver a la realidad. Estaba evidentemente asustado. Se incorporó y se sentó. Miró avergonzado su entrepierna mientras su erección se mantenía. Yo no sabía que podía decir en esa circunstancia, así que no dije nada. Solo contemplaba el espectáculo de contradicción que estaba hecho Daniel. Sin mirarme y lentamente se puso de pie, limpió la boca y la cara, yo lo imité e hice lo propio. Me dió la espalda y se dirigió al baño. Pasaron casi 10 minutos y no habían señales. Comencé a preocuparme, pero entendí que quería estar solo. Seguramente había mucho que procesar para él, y para mí también. Según entendía era hetero, pero un hetero ¿Corresponde un beso de esa forma?. Tomé mi mochila, me arreglé lo más que pude, esperé un par de minutos más, me acerqué a la puerta del baño y solo escuchaba la llave de agua correr. Quise decir algo, pero no pude. Me sentía mal. Creí que cuando lograra alguna cosa con él se sentiría maravilloso, un “sacarse la calentura”, pero no. Sentí que lo había forzado a un estado complejo que en algún momento de mi vida yo también había experimentado. Me fui sin más, me puse los audífonos y caminé a casa intentando no pensar en nada. ——————— El lunes caminaba con miedo a la escuela como nunca antes. No le hablé, no fui a su casa, nada. Durante todo el fin de semana no quise hacer nada. Recordaba el beso, su cara, su cuerpo, el rubor de sus mejillas. Y recordaba que me comporté de la mierda. Si, Daniel era una mala persona, o al menos conmigo se había portado como tal. Pero lograba entender que lo de sus padres, sentirse solo y esas cosas habían aportado a que fuera así. No lo justificaba, pero si me daba pena. Y ahora no podía sacarme la idea de que tal vez fuera gay, o bi, y que por eso me molestara tanto. Yo había encontrado un espacio seguro en mis amigos cuando salí del clóset, pero quizás el no había contado nunca con eso. En cambio tenía unos padres despreocupados. Los míos me vieron como un pecador al inicio, pero al menos se preocupaban. Los de el no parecían mostrar mucho interés en nada, ni siquiera en su cumpleaños. Entré al salón e inmediatamente lo busqué. Nuestras miradas se encontraron, pero ninguno fue capaz de sostenerla. Al primer recreo quise hablar con él pero no me hizo caso. En el almuerzo lo encontré almorzando solo, así que me senté frente a el. – Podemos hablar? — dije. Levantó la vista y tomó su bandeja con intención de irse — Porfavor — supliqué. Me miró con el ceño fruncido unos segundos pero se sentó de vuelta. – Qué quieres – contestó seco – Disculparme — dije. Y realmente era lo que quería hacer. Más allá de los caprichos masoquistas que tuviera, sentía que le había afectado más de la cuenta lo que pasó el viernes — y hablar — continué. – No tenemos nada que hablar — sentenció – Daniel, porfavor — se había cruzado de brazos y miraba a cualquier lado menos a mí. Saqué un cuaderno, escribí mi dirección en el y lo deslicé hasta su mano, produciendo un roce con sus dedos. Se exaltó y la quitó a los pocos segundos — si quieres te puedes pasar después de la escuela, mis papás irán a la Iglesia. Solo quiero que hablemos — dije con toda serenidad. Él solo tomó el papel y lo arrugó cerrando el puño. Ya no había esperanzas. Si alguna vez tuve alguna chance, el momento ya había pasado. El resto de tarde me estuve convenciendo de lo mal que estaba por sentir pena por quien me había estado acosando durante más de 1 año. Que era un mierdas y que se merecía lo peor. Pero luego recordaba que estuvo solo el día de su cumpleaños, que probablemente sus padres tenían la culpa de no darle amor, disciplina ni nada de lo que se supone que un padre debe entregar. Le conté a Sofía, la persona más cercana que tenía de mi grupo de amigos. – Chico, yo creo que éste está en el clóset y ya — dijo totalmente despreocupada – Ya, pero es que también es mala gente — dije intentando replicar – Si, pero todos lo hemos sido alguna vez, ¿no? Padres de mierda y todo eso, terminas siendo una mierda, chico — Sofía tenía muy pegado eso de chico/chica. Lo vio en algún reality o algo así. – Puede que tengas razón — dije pensativo – Chico, siempre la tengo — sentenció soltando una risilla. Con muchas cosas en la cabeza me fui caminando a casa. Iba enganchado con los audífonos hasta que vi una piedra pequeña pasar por mi lado derecho. Miré hacia los lados primero y luego hacia atrás. Daniel venía a unos 30 metros de distancia, con ambas manos en los bolsillos y caminando a un ritmo muy parecido al mío, aunque más casual. No parecía ir a un lugar en específico. Me hizo un gesto con la cabeza, así que lo esperé. Cuando estuvimos de frente me dijo – Qué, vas a tu casa? — quedé un poco sorprendido por la pregunta y porque me viniera siguiendo – Eeh.. s-si — respondí tartamudeando un poco. El asintió levemente con la cabeza mientras miraba detrás de mí, intentando parecer despreocupado — ¿Te vienes? — me miró, pero no respondió. Así que solo eché a caminar y a la par, Daniel comenzó a caminar al mi lado. Interpreté eso como un sí. Fuimos en silencio, lo que echó a volar mi imaginación. Pasé por todos los escenarios posibles; charla amistosa, charla de amigos y llorar, apuñalamiento, etc. Llegamos a mi casa. – Aquí vivo — dije. No obtuve respuesta, solo miró la estructura de la casa por fuera. Puse la llave y giré la cerradura. Entré y le hice una suerte de ademán para que entrara. Dudó unos segundos. Vi que exhaló fuerte, como cuando intentas calmarte, y entró. Una vez dentro analizó la sala de estar unos momentos. Pude ver el asombro en su rostro, pues aunque teníamos dinero la casa por fuera no era ningún lujo, era una casa promedio. El tesoro estaba dentro; mi madre trabajaba como diseñadora y se había especializado en interiores, y claro, la casa por dentro era un espectáculo. Pero no más detalles innecesarios. En algún punto cruzamos miradas. Daniel tenía ahora las manos fuera de los bolsillos y mantenía los brazos a los costados, como un niño esperando ser regañado. No pude evitar sentir ternura. Desvió la mirada hacia abajo – Mira, yo… me quería disculpar. No quise… No debí haber hecho eso en tu casa el otro día — seguía sin mirarme — y bueno, eso — realmente no tenía nada más que agregar. – ¿Eso es todo? — dijo con una ceja levantada — ¿me hiciste venir para eso? En ese momento se me activó una especie de sentido arácnido. Esa pregunta significaba algo más, mucho más. Lo miré entrecerrando un poco los ojos. Comenzó a ponerse nervioso y a desviar la mirada, sus manos volvieron a sus bolsillos. – Mejor me voy — dijo casi con un hilo de voz – No — sentencié. Me miró sorprendido — no te vas a ir — acto seguido, tomé su rostro entre mis manos y lo besé, esta vez con mucha más decisión y claridad que aquel día en su casa. Ahora estábamos en mi terreno. Ahora entendía que él estaba intencionado que esto pasara. Tenía cierta certeza de que la primera vez, aún con todo, le había gustado y a mí también. Al comienzo se mostró sorprendido, pero poco a poco se fue soltando hasta que sus labios comenzaron a moverse al ritmo de los míos. Sus manos se mantenían estáticas, así que cuando nos separamos para tomar aire, sin perder mucho tiempo, tomé sus manos y las puse en mis caderas, el sólo veía atónito mientras todo pasaba. Me lancé de vuelta a su boca mientras pegaba nuestros cuerpo lo más que podía. Pude sentir una erección en su entrepierna. Aclaré todas mis dudas con eso. Por mi parte, también tenía una erección prominente. Podía sentir su respiración caliente, su aliento fresco y con un poco de sabor a chicle. La piel de su cara era suave y sus mejillas ardían un poco. Comencé a bajar mi mano derecha recorriendo su espalda, podía sentir la tensión en su musculatura, llegué a su cintura y me detuve. No quise ser demasiado intrusivo, aunque para ese momento tenía mi lengua por su garganta. Mantuve mi mano a esa altura mientras con la que tenía libre comencé a acariciar sus pectorales y abdomen por sobre la camisa. No lo quería soltar, no quería que nos movieramos y se acobardara. Había estado esperando mucho esto, pero quería más. Dejé sus labios, quedó con la boca entreabierta, sin más me fui a su cuello. Comencé a desabotonar su camisa, la corbata fue lo primero que retiré. Él solo se dejaba, y soltaba algún gemido ahogado, lo que me prendía todavía más. Era mi gasolina. Cuando le quité la camisa por completo pude contemplar una imagen apoteosica; su torso desnudo y tenso, sus pezones, aunque pequeños, se veían erectos. Se podía ver una pequeña porción de su pubis que era un tono más claro que el resto de su cuerpo. En mi último momento de lucidez pregunté – ¿Quieres continuar? — tímidamente movió su cabeza asintiendo. Ahora sí, Daniel sería mío. Espero pronto tener la parte 3 que quizás sea la final, comenten si les gusta y si quieren que retome algún relato antiguo ?

Autor: SAMUEL.HGH Categoría: Sexo Gay

Leer relato »

Despues de mis violaciones gustosas, segui mi paso transformandome en Violeta 3

2022-11-23


No volvi a ver a Sebastian por un tiempo pero ya sabia que me gustaba ser penetrado por mi colita.. Hola de nuevo, les contare otra vivencia que tuve ya màs como Violeta, paso mucho tiempo desde mi ultimo encuentro sexual, ya cuando tenia casi 11 años más cerca de los 12, la señora Angelica se divorció de mi papa, pues la cacho siéndole infiel con otro señor, no era el señor Sebastian, durante ese tiempo no lo volvi a ver, y estuve con la idea de volver a sentir cosas en mi colita,, cuando podia me metia zahanorias, pulomenes, cosas delgadas pues no queria desgarrarme, en ese momento fue cuando comencé a adentrarme un poco más en el internet y veía paginas como xvideo, o paginas aleatorias xxx, veía mucho porno gay, anal, y lo que saliera que me fuera interesando, llegue a ver hasta zoofilia como mujeres y hombres que eran penetrados por perros, también me adentre al mundo del abdl pues vi porno gay entre dos hombre y a uno le cambiaban el pañal, fue raro pero me intereso, espero no me juzgue. Cuando iba saliendo de la escuela un dia lunes vi de nuevo al señor Sebastian estaba a fuera de la primaria en la que yo iba, luego me entere que una de sus sobrinas Johana, iba ahí mismo, es una niña muy alegre, tenia luego comportamientos como de vato, nose si iba a hacer lesbiana pero si escuchaban rumores que luego se daban sus fajes atrás del salón del 6ª, entre ella y unos chicos, ahí había un árbol grande que daba buena cobertura, ese no es el punto hahaha, debo decir que sentí cosas raras tanto buenas como malas cuando lo vi, fue un cumulo de sensaciones, nuestra platica fue rápida y me dio su número por si quería platicar con el, al siguiente dia, marte, eran como las 3 pm cuando le marque, no lo dude, y le pregunte que como estaba que si podíamos vernos, el me invito a la casa pero solo podía recibirme por la mañana y sin dudarlo le comente que me pudiera recoger después de llevar a su sobrina, pues yo me saltaría las clases para verlo, ya siendo miercoles eran ya casi las 8 am cuando me fui por una calle alterna y ahí me estaba esperando, fuimos a la casa de su hermana, mama de Johana, nos sentamos en la sala y me comenzó a preguntar como estaba y cosas asi, yo estaba exitado con verlo, y seguía volteando hacia su pene, el no lo dudo y me beso, sentí su bulto junto al mio mucho mas diminuto, le pedí que me diera unos momento que iba a ir al baño, yo estaba calientisimo en ese momento, estando en el baño intentando sacar toda la popo de mi y dejarme lo más limpio(luego de un tiempo descrubri los enemas) vi que estaba la ropa sucia de Johana, la verdad me entraron las ganas de perversión y calentura al 1000, por lo que me puse su bra, era como corpiño blanco, y su pantaleta rosa, estaba como con flujo y manchitas de popo, pero no me importo, imagino que no se limpiaba bien, me puse mi pene entre las piernas y me subi la panty, le pedi al señor sebastian que cerrara los ojos, cuando asi lo hizo Sali corriendo hacia el para besarlo, cuando abrió los ojos, se sorprendio al verme con esa ropa interior, su pene estaba ya erecto y no dudo en sacarse el pantalón, me lleve su pene a mi boca, la verdad extrañaba ese sabor semi amargo y le di una mamada inexperta, pero le gustaba al parecer, salio mi lado más pervertido y solo quería volver a sentir mi cola llena, le dije como en las películas porno, -daddy quiero que me violes la colita-, el no lo dudo y me coloco en 4, me hizo a un lado la pantaletita rosa y le pedi que no me lubricara, pues me acorde de otra peli donde a la chica le meten el pene así y solo gritaba y lloraba del dolor pero pedia más, yo quise ser esa mujer, entonce me empine lo mas que pude y al decirle que fuera brusco y violento no lo pensó 2 veces y me la clavo, buscando que entrara toda, ahí si sentí como se abrió paso y ayudo mi saliva y su liquido preseminal, en su pene, aunque me ardia mi cola yo intentaba moverme mas, me estaba partiendo en dos, y recordé que eso me gusto, solo buscaba gemir como en las pelis, eso lo prendio mas y me fue cogiendo con mucha violencia estuvimos un buen rato pegados como perros, después termino dentro, ahí reafirme porque quería ser una puta, tomamos un respiro y fui nuevamente al baño, sebastian me pidió que siguiera si con esa ropita, yo fui y saque su leche con mi popo, mientras estaba sentado vi que estaban toallas sanitarias nocturnas, nose si eran de Johana o su mama, o de ambas, pero se me volvió a venir otra idea, era como un mini pañal, lo coloque en la panty y me hice atrás el pene y me lo coloque nuevamente entre las piernas, se sentía raro pero me gustaba, me sentia como más mujer, nos recostamos un rato en la cama de Johana, cuando puso su mano en mi penecito y sintió la toalla, y yo le comencé a platicar de lo que había visto en internet y todo, el se extraño pero digo ya todo era extraño que ese señor me hubiera violado y tenido sexo conmigo, pues me dijo que en otro momento tendría un regalo mas, lo pare su pene con un sexo oral, sentí un sabor màs amargo, pues tenia rastros de mi popo, eso me puso calientísimo y le pedi que se quedara boca arriba que quería montarlo, me hice a un lado la pantaleta con la toalla y me ensarte yo solito en su verga, sentí que me abrió y entro un poco más en mis entrañas, intentaba mover mi cintura como una mujer, duramos como 30 min, y termino adentro de mi, es lindo tener semen en el ano, nos quedamos dormidos un rato, cuando despertamos ya casi eran la hora de salida, podía sentir la toalla mojada de sus fluidos que escurriendo mientras estaba acostado y como recorrian su fluidos entre mi pene y nalgas, le pedi a Sebastian que me volviera a coger boca abajo, no lo dudo nada, en esa postura sentí todo su peso y su penetración era mas intensa, sentía que me dominaba y me gustaba tener su pene en mi cola, me penetraba con mayor energia, mi ano estaba rosado, adolorido, pero queria que siguiera destrozando mi sucia y puta cola, enti como me metio un dedo en mi, me senti putisima al sentir su verga en y su dedo, los movimientos que hacian y con la friccion de la toalla me exito mucho mi pene, pude venirme y el termino nuevamente, sentía su leche caliente, cuando salio de mi tome su pene y se lo limpie, como una verdadera puta de 12 años, ya para terminar le pedi que si me podía quedar con la ropa interior de su sobrina y el accedió, me fui al baño según para cambiarme pero asi me fui, solo me puse mi pantalón mi camisa, chaleco y sueter, cuando iba caminando ya rumbo a mi casa, percibía mi toalla húmeda de sus jugos, los mios, mi popo todo mezclado entre entre mi piernas, quedamos de vernos para un siguiente lunes y hacer mas cosas… ahi fue cuando me converti en violeta.

Autor: VIOLET Categoría: Sexo Gay

Leer relato »

Con mi primito cuando el tenia 6 años

2022-11-23


Es una historia cien por ciento real de cuando mi primito de 6 se me ofreció. No se como empezar a narrarles esto porque la historia esta algo enredada y no se por donde comenzar al principio El se llama José y en esa época el tenia 6 años y era un primo lejano si se puede decir así, puesto que su mamá era sobrina de mi tío esposo de mi tia biológicamente hablando. Un dia cuando fui a la casa de mi tía para jugar con mis primos, los encuentro viviendo en la casa de mis tíos. Ellos eran la madre su hijo mayor de 12 años ambos teníamos la misma edad y hasta íbamos al mismo colegio en ese entonces, su hermana de 9 años y el de 6 años, el era de piel trigueña, era un poco gordito de ojos marrones, de pelo negro y corto, piel suave y de un buen culito, bueno con el pasar de las horas y de los juegos ya comenzamos a entablar una buena relación. Un dia mi mama fue de visita a la casa de mi tia y yo pedí acompañarla para poder jugar con mis primos com siempre lo hacía cada que iba a su casa o ellos vinieran a la mía, cuando llegamos ellas se pusieron a conversar y nosotros empezamos a jugar en el patio del segundo piso de la casa así estuvimos por un rato hasta que me canse y me senté en una pequeña silla que estaba ahí y en eso José se me acerca y se sienta encima de mis piernas dándome la cara y de la nada me da un piquito y me dice con una voz suave y picara que “así se besaban los de la tv” ¿no? yo me quede sorprendido por un ratito por lo que acaba de pasar pero eso me prendió muy rápido y ya tenia la pinga muy dura y me puse a pensar a que cuarto lo llevaría para cacharlo, así que nos fuimos al primer piso y ni bien llegamos al cuarto cerramos la puerta pero esta no tenia seguro, yo me senté en el piso lo jale ahi porque ya no aguantaba mas (ustedes ya sabran lo caliente que esta uno en la pubertad) y nos comenzamos a besar de una manera muy cachonda y yo le acariciaba sus nalgas con mis dos manos al mismo tiempo después de eso lo hice sentarse encima de mi pinga que por encima del pantalón pero el quería que me lo bajara pero yo me negué porque mis otros primos podrían aparecer en cualquier momento y por eso mi negativa y así fue, por poco mis otros primos casi nos encuentran en el acto, pero cada que había oportunidad nos besamos o no tocabamos las nalgas o la pinga ese dia quedo hasta ahi. Cada que salia del colegio iba a la casa de mi tía para al menos besarnos y tocarnos cuando los demás no se dieran cuenta, hasta que un dia en mi casa cuando fueron mis primos a ver una peli y el y to nos fuimos al baño sin que los demás se dieran cuenta y ahi como siempre nos comenzamos a besar y acariciarnos pero en esta ocasión le baje el pantalón y le comenze a mamar la pinguita me la podía meter toda a la boca y que ya la tenia bien parada y pude sentir su sabor era salado y otro sabor que los que lo han hecho podrán saberlo y estaba durito despues de eso tambien hice que me lo mamara, su boca no alcanzaba a tragarsela probando de vez en cuando unas arcadas y yo unas pequeñas mordidas a base de su inexperiencia haciéndome doler un poco, pero en general era toda una sensación tan placentera. Después de la mamada hago que se volte y lo pongo en cuatro ofreciendo todo su culito y pongo la punta de mi pinga en la entrada de su ano, hago un poco de precion pero no podía entrar estaba muy cerrado y vuelvo a intentarlo otra vez pero esta vez mas fuerte logrando que entre hasta la mitad de mi pinga y provocando un pequeño grito de dolor, el me decia que se lo sacara porque le dolía mucho se lo saca y tenia un poco de sangre en la pinga obviamente yo me asuste yo no sabia que eso era normal cada que se perdía la virginidad bueno en esa ocasión lo dejamos ahí y pude notar que cojeaba un poco supongo que era por el dolor así que nos fuimos a terminar de ver la película y cuando termino los demás se dieron cuenta que el cojeaba yo les dije que se había caído cuando jugamos mientras ellos veían la peli los demás ocasiones que lo hacíamos solo nos besabamos, tocabamos y solo sobabamos nuestras pingas entre nuestras nalgas hasta que un dia no se como se dieron cuenta lo que hacíamos su hermana me dij0 que le pegaron por lo que hacíamos y a mi su hermana me amenazo que le volviera hacer eso a su hermano porque si no me iba acusar con mis papas y obviamente yo me asuste y me aleje de el para que no me acusara, todo cambio con la relación con mis primos y tíos eran un poco mas distante y la sobrina de mi tio se mudo con sus tres hijos y ya no les volvi a verlos. Después de unos pocos días después de lo ocurrido me puse a pensar porque un niño tan pequeño ya queria tener sexo, como despertó su sexualidad tan temprano edad. Me disculpo por si hay algo que no se me entendió yo no se escribir para lectores [email protected]

Autor: MICHAEL Categoría: Sexo Gay

Leer relato »

Primera vez a los 12 en Oaxaca parte 4

2022-11-23


En este les relatará como planeamos la pijamada para que nos dejarán dormir solos en la casa del tío y todo lo que paso.. Después de todo lo que paso con Pepe (José 13) en la playa llegamos como si nada, comimos y en la casa de la abuela ya estaban mis otros primos con sus mamás y comiendo en familia. Platicaban de que el próximo viernes querían hacer una comida por el cumpleaños de Enrique iba a cumplir 11. Los siguientes dos días me la pasé solo por que nadie de ellos fue a la casa de la abuela y yo no iba a sus casas ppr que la verdad me daba miedo ir solo por que le tengo pánico a las serpientes y escuchaba que si había. Así que me quede solo estudiando por ratos por q aunq fueran vacaciones me madre me ponía a leer. Los señores todos se iban a trabajar desde las 7 hasta las 5 de la tarde trabajaban en el campo de papaya o maíz que exportaban en camiones para la cuidad de México. Me di cuenta que José y kike en ocasiones acompañaban a sus papá por eso no fueron a la casa de la abuela, mis otros primos Lorena y Luis se habían ido con su verdero papá dos días a Puerto escondido, pero iban a regresar para la fiesta el viernes en la tarde. Por fin llegó el viernes todos las mujeres hacían tortillas (eran unas tortillas de maíz bien grandes) hicieron tamales de guajolote y mole. No era una típica fiesta solo una comida y el pastel. Hubo mucha gente jugamos toda la tarde hasta q se medio oscureció. A esa hora ya casi no había nadie solo unos cuantos de la familia. Me mandaron a bañar antes que oscurezca totalmente y me dirigí a la casa sel tio. Les describiré la casa para que se den una idea… era una sola casa con dos cuartos y cocina, era de material y lámina arriba a un lado estaba ese baño que se puede ver la cabeza y los pies y pegado al baño un pila de agua bien grande. (Nadie usaba esa agua solo yo que ahí me bañaba) y ese baño tenía alrededor unos arbustos que lo cubrían del lado de la casa de la abuela pero como quera estaba muy retirado. Entonces yo fui a pedír permiso a mi tía que si me podía meter a la pila? Escucharon mis primos tambien quisieron meterse, nos dieron permiso (siento que por que lo pedi yo) y mis y se fueron con migo de regreso. Estando en la pila empezamos a jugar y abrimos el agua de la manguera (era ilimitada por que tenía un pozo de agua) y todos nos mojamos jugando sanamente no nos desnudamos ni nada. Ya eran como las 8 pm. Y con son pueblos pues la luz electrica es muy baja, estaba muy oscuro ya. Les dije que ya me habia cansado Kike salió con la propuesta de que pidiéramos dormir en la casa del tío. A mi me daba miedo la verdad! Pero cuando Lorena dijo que si iba a pedir permiso me hize el valiente y dije pues vamos a pedir permiso. Fuimos y los papas de José y kike dijeron que no q andaban mojados! Yo rápidamente les dije yo les presto ropa. Lorena y Luis dijeron que ellos tenían la que llevaron en mochila de regreso de puerto escondido. Total que accedieron pero el papá de José nos fue a dejar a la casa del tío y se aseguramos la puerta y encendimos la luz de afuera y la cocina. Los cuartos no tenían luz pero cn la de la cocina se veía bien claro. Kike y yo nos quedamos un una cama José y Luis en otra y Lorena en la hamaca. Estábamos platicando cosas de la secundaria que si los noviecillos y así. José me preguntó que si tenía novia? Le dije que no! Pero que me gustaba una niña. Él me dijo lo mismo. Le pregunté a Lorena que si tenía novio y dijo no. José le dice no digas mentiras si tienes un “muchito” (es como decir algún niño). Ella solo rio. Derrepente Luis se quedó dormido y a la media hora kike se escuchaba sus pequeños ronquidos. Aparte que estaba a mi lado! Kike había quedado muy pegado a mi, la verdad me calenté pero quería que algo pasara cn Lorena pero obvio Pepe no sabía! Así que empeze con preguntas más explícitas a Lorena como si ya había besado a ese niño? Y se reía nomas, entonces le dije y que más hacen? No decía nada. Les dije platiquen un secreto y yo les digo uno (los dos se pusieron nerviosos) y José que dice yo me la jalo diario y echo mucha leche (pensé en mi mente es verdad) y Lorena dijo que ella ya había besado cn el niño y que le habia agarrado él el culo. Entonces yo les dije pues yo ya tuve mi primera vez. (Otra vez nerviosos los 2) José me preguntó quien fue? Yo le dije una niña que no conocia (obvio era lorena). Miraba que José se agarraba la verga por encima del short, le dije que si se la quería jalar, dice: si ya la traigo bien parada! Le digo dale! Ni lodo que no te hayamos visto el otro día cuando yo estaba con Lorena, además kike y Luis están bien dormidos. Sin pensarlo se la saco y la verdad se le veía bien parada y venosa, ya tenia mucho líquido en la punta. (Menciono que eso no me calentaba nada) fue Lorena la que me preguntó que si yo no me la jalaria le respondo solo si ella me ayuda. Solo se rio como dici3ndo si. Y me levante fui hacia la hamaca y solo me baje el short no llevaba boxer, tenía la verga a media erectar y le jale el prepucio para que me la mamara Lorena, dijo no aquí esta mi hermano! Yo: pero ya está dormido, anda! Pepe seguía jalandosela y también le dijo a Lorena mamasela yo los cubro si se despiertan los chamacos. Y Lorena se una se la metió en la boca y uff se me puso al cien de parada, me chupaba la pura cabeza y derrepente me la succionaba queriendo sacar algo del pene, le agarre las chiches y le pellisque los pezones y gemia (imagínense yo parado y ella acostada en la hamaca) yo disfrutando la mamada, por inercia le tome la cabeza la la dirigía s q la moviera más rapido. Yo estaba súper caliente ya me quite por completo el short con los pies y le empeze agarrar la cuca, ella sola me daba camino abriendo las piernas, le moví un lado el calzon y le metía el dedo. Pepe se puso al lado mío y me dijo que el también quería le dije deja termino para que te la mame un rato a ti. Y me dice no! Yo quiero mamarte tu culo. La verdad como yo estaba muy caliente le dije que si, se agachó y él me lo abrió y me empezó a mamar el culo, uff no saben la sensación me chuapaba el mero pozo lo succionaba, me besaba el mero rodete ahora el que gemia era yo, de lo caliente yo mismo me empeze a pellizcar los pezones y le dije a Lorena que me siguiera mamando la verga por que había parado cuando Pepe me empezó a chupar el culo. Todo aquel que le han chupado el culo sabe de lo que hablo. Me tenían muerto del placer pero Pepe me daba más placer que yo me doble hasta quedar de perrito asi le daba mejor posicion y mejor vista de mi ano, sentia como me trataba de meter la lengua. Como quede de perrito a la altura de la hamaca. Le dije a Lorena que se abriera de patas y se volviera hacia a mi, para mamarle la panochita y lo hizo por que estaba ya bien caliente. Ella se abrio de patas y me le comi todo el jugo le metia la lengua hasta adentro y ahi conoci el sabor como a orina., le besaba los labios se los chupaba y succionaba, su clitorios (en ese momento no sabia) se lo lamia y succionaba con los labios, trtaba de meterme la lengua en el oyito de la vulva, ella misma me sujeto la cabeza atrapandome y dejandome sin aire por ratos. Pepe hacia lo suyo con mi ano. Y me metio la punta del dedo tanta saliva le dio facilidad de dejarme caer todo el dedo, me dio un toque electrico el cuerpo y acabe en el suelo a la misma vez que Lorena por que se temblaba y me separo … pepe me tenia el dedo en el culo y yo lo tenia bien apretado que senti cuando lo saco y gemi como una mujer. Quedando con ganas de mas. Pepe se me repego por q el no terminaba y pensé que me los iba a echar en el culo cuando derrepente sentí que me apunto el pene en el mero ano y yo me saque le dije que no! Que yo quería meterse la a Lorena! Ella se quito el calzon quedando con la pura falda y seguía acostada en la hamaca y me metí con ella a la hamaca y nos acomodamos de misionero, a mi la verga no se me bajo del todo y ya la tenía a full otra vez y se la acomode con los dedos y la penetre lento, esa cuca estaba caliente apretada y bien resbalosa. Cada que se la metía como que solo la sacaba de lo apretada que estaba. Me trenzo con sus piernas y yo bombeandola a full cuando ella se volvió a temblar y me soltó de sus piernas, yo no acababa todavía y me levante y Pepe aprovecho y me dijo déjame repegartela en el culo y lo deje, se puso detrás de mi h me metió el pito entre las nalgas y por debajo, paso sus manos y me pellizcaba los pezones, yo me la jalaba y el termino chorros de leche entre mis piernas y enseguida yo. Quedamos bien cansados me limpio con una camiseta y me dormí en puro short. Fui el primero en levarme y mire a Lorena que se quedó dormida sin Calzones, se le miraba el sapo bien bonito y cual fue mi miedo se le miraba morado un labio de la vulva. Era un chupete que te había dejado. Uff la panochita de ella me ha quedado en la mente estos 20 años. Lla desperté para q se pusiera el calzon y me volví a acostar a un lado de kike. Y que creen que me dijo: que había visto todo lo de anoche. Pero eso de lo dejo para la próxima historia Si les gustó comenten. Esto es parte de mi historia y me masturbo cada vez que lo recuerdo. Lorena hasta la fecha ha sido mi mejor nalguita, soy casado con hijos, pero Lorena no la olvido.

Autor: JESUS PEREZ Categoría: Sexo Gay

Leer relato »

Primera vez a los 12 en Oaxaca parte 3

2022-11-23


Continuación de como me encontró mi primo José 13 masturbándome y lo que paso después. Era un martes en la mañana que decidí bañarme así que fui solo a la casa sola de mi tío, me empecé a bañar pero también se me paro la verga recordarlo a Lorena y su cuca bien morenita, me la quise jalar pero terminé de bañarme y me metí a uno de los cuartos y así me baje todo el short y jalándome el pito cuando de repente mi primo José 13 me encontró masturbándome y no hizo otra cosa que solo reírse un poco, no se por q me dio pena si ya me había visto desnudo y mamandole la cuca a Lorena. Pero me subí el short y pues no terminé. Me invito al arroyó y yo le dije que ya me había bañado que mejor mañana. Me insistió que fuéramos para cortar mangos y acepte. De camino el se saco dos veces el pene para orinar y un de las veces orino mientras caminaba. Pero a mi no me llamaba la atención su pene solo me impresionaba que estaba mas grande que el mio. Llegamos al arroyo y nos mojamos en accidente y cortamos guayabas y nos quedamos sentados. Lo empecé a notar raro y me invito al mar, yo le dije es muy temprano si de por sí nunca hay nadie a esta hora menos, además hubiéramos traído a kike, Luis y Lorena. Total nos fuimos al mar y estando ahí pues nos quitamos todo para no regresar nos mojados y él tenía el pene bien parado. Yo no sabía porque. hasta que empezamos a jugar a tumbarnos (para los que han ido al mar saben que hay como cerritos de arena en picada que cubren ciertas parte de la playa y a simple vista y de lejos no te ven) el se me pegaba por atrás y pues obvio me repegaba la verga pero yo nomas lo quitaba y seguíamos jugando. De la nada me pregunto que si yo echaba mucha leche y me saco de onda pero le dije la verdad si (era verdad ya me salía bastante) me dijo que a él también y bien espeza y me dice: quieres ver? Yo: le conteste que no. Él: me dijo que haría lo que yo quisiera si yo le enseñaba el culo (me sorprendio) Yo le dije: ya me lo estas viendo! El primo: no pero quiero verlo bien. Entonces yo nomas me voltie y me dice NO, abretelo! Yo: no no mms tu dijiste que harías lo que yo quisiera. A ver dame una mamada. Mi primo no se la pensó dos veces y se hinco, yo ni la traía parada cuando se la metía en la boca y se la puso entre la lengua y el paladar y nomas me daba cabezazos, de golpe se me erecto sentía una sensación más placentera que con mi prima Lorena. El seguía mamandole la verga yo ya estaba bien caliente y derrepente me agarro de las nalgas me las masajeando y apretaba mientras me daba una mamada de ensueño, poco a poco me acercaba un dedo al culo y lo pasaba alrededor y yo me perdía en placer, ya solo se concentraba en meterme la punta del dedo y yo moría con la verga dentro su boca y el cn su dedo adentro de mi culo me hizo acabar un montón, solté demasiada leche en su boca sentía cmo si estuviera orinando y con las contracciones le apretaba el dedo. Quedé con ganas de nada pero el no acabó y me dijo “ahora te toca a ti” yo le dije que yo no quede en nada y me dice pues para yo acabar nomas ábrete el culo para verlo bien y me la jalo anda! Y acepte pero el quería que me pusiera de perrito y así lo hize. Me puse de perrito y me abrí el culo. Nomas me dijo lo tienes bien rosita y sin pelos! Se la estaba jalando y yo de perrito cuando me dijo que si me lo tocaba le dije que si (me había gustado cuando me metió la punta del dedo) y me empezo a pasar el dedo alrededor y me calenté de nuevo. Cuando cual fue mi sorpresa de la nada me lo empezó a lamer, me paso la lengua y no saben que sensación tan más placentera sentí una corriente eléctrica por todo el cuerpo y gemi fuerte y ya no se despegó me lo lamia y me lo chupaba, me succionaba el mero pozo y me metía la lengua, me tenía a mil, yo gemia demasiado y me vine por segunda vez sin tocarme y luego el termino, me los echo todos en el culo estaban calientes. Quedé un rato tirado en la arena nos enjuagamos nos vestimos y nos fuimos. No me interesaba que alguien me penetrara hasta que, una noche planeamos una pijamada en esa casa sola… Lo dejo para la parte 4 Me gustaría que comentaran, estas historias solo las sabemos yo y los personajes mencionados. Algunos dirán que son sacadas de un libro o fantasiosas pero no. Tuve esa suerte de toparme con primos recién conocidos e hicimos de todo. O podría decir que me usaron!

Autor: JESUS PEREZ Categoría: Sexo Gay

Leer relato »

Despues de mi violacion a corta edad… continuo un gusanito en mi (en para ser exacta en mi colita) Violeta 2

2022-11-23


Dias despues de mi violacion, senti asco, hummillacion, pero una duda que no se me quito y me hacia sentir cosas raras en mi colita…. Hola, soy de nuevo Violeta(carlos), después de mi violación(lo que les platique en un relato anterior), intentaba actuar y estar lo más tranquilo posible, la señora Angélica me amenazaba constantemente de que si decía algo, me ganaría un castigo por mentir, que nadie me creía, que era un maricon y eso era malo, que ella iba a echarme a la calle, entre otras cosas. Yo buscaba solo callarme y seguir con mi vida, pues no entendia mucho a mis 5 años no tenia idea de nada. cuando el dolor fue disminuyendo con los días me quedaba pensando en el dolor y ardor que sentí en mi colita, solo pensaba en eso y la mezcla del sabor que probe, sobre todo del semen, talvez algo cambio en ese momento, nose como hayan sido otras victimas de violacion pero a mi me hacia sentir todo, humillacion, asco, pero sentia un calorcito en mi colita que no puedo explicar, siendo sincero queria volver a sentirlo. Antes que regresara mi papa de su viaje, volví a ver al señor Sebastián, yo estaba jugando en la puerta, me quede parado ahí sin saber que hacer, meterme corriendo o qué, pero se acercó y pregunto por la señora Angelica, y le dije que se había acabado de meter a bañar y que estaba en la 2da planta de la casa, por lo regular la señora pasaba como 30 min aprox. bañándose, y el me dijo que quería hablar conmigo, yo temeroso me negué pero con la intriga de lo que paso me quede a escucharlo, me pidió perdón y que no quiso ser rudo, pero estaba todo tomado y que eso le hizo perder el control, me sentí aliviado un poquito, el se quedó en la sala esperando a que saliera Angelica, yo lo veía de reojo y justo miraba su zona, se le notaba el pene semi erecto, traía un pantalón de mezquilla lo que acentuaba su verga. El vio que lo estaba observando y me pregunto que si estaba bien, yo con miedo y pensando si volvería a suceder algo, debo aclarar algo el señor no era feo, pero sentía que me dirían nuevamente putito, o cosas asi, eso me cuasaba temor, pero como que el percibio mi nerviosismo y le fui preguntando tímidamente acerca del pene, del semen, y dudas que me surgieron, fue raro lo admito, pero él fue como que exitandose, era obvio en el tamaño de su pene, y de repente me dijo que si lo quería volver a sentir en mi colita, la verdad no lo dude, le dije que si pero que me gustaría que fuera más suave, Sebastian no tardo en decirme quítate tú pantaloncito y tu truzita, yo lo hice, me dijo mira bonito eres un buen niño y no debia tener miedo, que era normal si me gustaban los hombres, que no tuviera miedo pues eso estaba bien, ante esas palabras me quede tranquilo posteriormente me ordeno -metete tu calzoncito en la boca para que no nos escuche Angelica-, yo lo hice asi, me puse en 4 en el sillón , aun me acuerdo que él puso mucha saliva en mi ano, lo sentí muy raro pero en esta ocasion era diferente me senti bien, el fue metiendo su miembro en mi colita, sentía mucho ardor y esa presion sofocante nuevamente pero fue más gentil, sentía como mi ano de 5 años era nuevamente penetrado, me pidió que aguantara porque me lo iba a meter todo, apretete dientes mordiendo mi trucita con saborcito de mi orina (como la de cualquier niño pequeño), se me volvieron a salir unas lágrimas pues me dolio horrores al sentirlo nuevamente todo adentro, si bien su tamaño era promedio ( tal vez 14 cm – 16 cm) pero su cabecita estaba grande, sentía como me revolvía mis paredes anales, mis nalguitas sentian su huevos chocando contra mi, entre el dolor si sentí placer, fue todo muy raro, me sentia que hacia mal, hubo un momento donde me saco mi calzon de la boca y lace unos gemiditos de dolor mezclados de placer, nunca pense que podia senir ese dolor gustoso, que apago con un beso, me sentía extraño de verdad ea todo muy raro pues la persona que me violo estaba otra vez penetrando mi ano, pero me estaba tratando bien, termino rápido, no debio haber pasado mas de 9 min cuando sentí su leche en mi anito, lo saco y sentí como volvia a salir, mi popo estaba liquida y veía su semen ahí, nuevamente vi sangrecita pero me sentía tan diferente, el se limpio y me limpio, fue muy diferente de verdad en esta ocasión, cuando me intentaba poner mi trucita el me ayudo, sentí muy bonito cuando me dijo eres un bebito muy lindo, aunque con una risita linda dijo -no, eres una princesita bebe preciosa, ahí a esa corta edad sentí cosas maravillosas e hizo volar mi cabeza, unos 30 min después bajo Angelica y se fueron, asi fue mi segunda “violación gustosa”, creo que ahi senti el placer anal y que iba a hace gay. Hoy no trabaje y pues les dejare otro relato, espero les guste mi historia de vida y como fui descubriendo mi gusto por los hombre y si tambien por las mujeres(pero en menor mucho menor medida)

Autor: VIOLET Categoría: Sexo Gay

Leer relato »

Instrucciones para enamorarte y acabar con un balazo pt. 1

2022-11-23


Daniel lleva una vida tranquila, en la que las relaciones no están en sus planes, sin embargo en una fiesta va a encontrar su fantasía hecha realidad un moreno pitufo que lo volverá loco.. Todos me dicen que llevo una vida pasmada, porque me la paso todo el día metido en mis asuntos. Y quizá tengan razón, mi vida ha sido una constante de no decisiones que me han llevado a situaciones asombrosas y demasiado trágicas. Pero no estoy aquí para contarles sobre mí, sino de la primera y única vez que me he enamorado. Fue en pocas palabras asombrosa, era como estar nadando en un agua con temperatura agradable, estaba llena de sexo, de compañía y durante los 15 años que duró nunca pensé que fuera terminar. Pero lo hizo. Y ciertamente no me arrepiento de que lo haya hecho y si me volviera a encontrar no dudaría en volverle a apuntar con un arma, quizá esta vez tenga el valor para dispararle. Yo tenía 24 años cuando lo conocí, fue en la fiesta de un amigo llamado Roberto, teníamos años sin vernos pero un día simplemente me llegó un mensaje con toda la información, ubicación, ambiente, temática, todo. Estuve tentado a no ir, en ese tiempo estaba graduándome de la universidad, apenas tenía tiempo para respirar y ciertamente tenía tanto tiempo sin ver a mis compañeros de la prepa que me daba vergüenza pararme ahí y fingir que todo estaba bien, cuando realmente nunca terminé de llevarme bien con mi generación. Por no decir que ya a muy pocos les hablaba, por no decir que sólo a dos amigas, quienes nos veíamos cada mes para fingir que nuestras vidas seguían unidas, aunque quizá estábamos más separados que nunca. Llegué tarde a la fiesta, más por decidía hasta el último momento decidí asistir, sabía que iban a estar todos y me daba cierta ansiedad encontrarme con Fernando, mi ex-mejor amigo de la prepa, pensé “Es una fiesta grande, es la primer fiesta grande que hace Roberto, no puedes faltar a ella” ciertamente fue la primera y la última, meses más tarde me enteré que tenía cáncer en etapa terminal y quería hacer una fiesta con todos para despedirse. Entonces ahí estábamos todos los de la prepa, sus amigos de la universidad, del trabajo, sus familiares más cercanos y los invitados que llegaron con algunos de ellos. Al principio estuve con mis amigas, bailamos, nos acercamos con algunas personas que llevábamos meses sin ver y que su vida era un misterio para nosotros. Lo que llamamos el chisme hoy en día. Por supuesto nos la pasamos evitando a Fer, que iba con su novia y no nos quitaba la mirada de encima y nosotros confiamos que no estaba ahí, a menos de 5 metros casi esperando la oportunidad para hablarnos. En un momento mis amigas se fueron al baño, quedarme solo me hacía sentir ansioso, deseaba tomar, tomar hasta olvidar el peso de mi estómago que me mantenía quieto, recargado en una columna de la terraza. Vi a Fer caminando hacia mí y decidí que lo mejor sería meterme a bailar, entre la masa de gente era más difícil que se me acercara. Cuando me sentí seguro, empecé simplemente a moverme, revisando la puerta del baño por si salían mis amigas no pensaran que ya me había ido. Estaba absorto viendo la salida del baño que cuando unas manos me agarraron de la cadera se me bajó la presión. —Me parece que a este culo le hace falta dueño. No podía dejar de tragar saliva, no conocía la voz, la garganta se me secó y pensé que me iba a convertir en una estadística más en ese momento. Dicen que el silencio es una respuesta y el hombre que estaba detrás de mí, sin duda lo tomó como una señal de autorización para restregarme su pene mientras bailaba, al ritmo del reggaeton. Me debatia si voltear o no hacerlo, pero llevaba tanto tiempo sin algo sexual, sentía como la ansiedad y miedo se disolvía en algo más carnal y le seguí el ritmo. Sus manos parecían tentáculos, me sobaban todo el cuerpo, se aferraban a mi cintura como si de ello dependiera su vida y sobre todo el culo, me lo magreaba, me lo apretaba y sobaba mientras también me restregaba su duro pene. Olvidé por un momento donde estaba y cuando intentó meterme mano por debajo del pantalón lo recordé y me volteé a verlo. Describirlo es doloroso, pero en esa época, era lo que llamamos un vato grande, moreno, barbón, dientes bonitos, en el brazo tenía un tatuaje de tres líneas que parecía estirarse cuando se movía. No estaba musculoso pero parecía hacer ejercicio y fácil era 20 centímetros más alto que yo. —Lo siento, pero este culo no está buscando dueño. —Debiste de haberlo dicho 10 minutos antes, quizá me hubiera detenido. —Te lo estoy diciendo. —Yo creo que lo que quiere tu culo es probar esta carne magra sin ningún tipo de barrera. —Sigue soñando. —Te espero en la entrada de la terraza en 10 minutos, si no llegas me iré y sabré que decías la verdad, pero si estás ahí —tomó mi mano y la llevo a su verga que no parecía haber perdido nada de dureza y al mismo tiempo me pasó la mano por el culo— Sabrás lo que es bueno. Tenía experiencia con esa clase de hombres, chulitos que creen que las personas son objetos sexuales. Pero también, cómo negarme a una cogida por un vato tan seguro de sí mismo, tan lleno de sí, eran mi debilidad en esa época. No tardé en ver a mis amigas salir del baño y despedirme diciendo que ya me sentía muy cansado. Más tarde me enteraría que todos vieron como me estaba dejando manosear en medio de la pista de baile y aunque ahora es una anécdota chistosa, en su momento me hizo morir de la vergüenza, pues como dije todos no me sacaban de pasmado. Caminaba lento hacia la entrada, en parte porque en caso de que me viera no quería que supiera que estaba ansioso y en parte para tardarme más de esos 10 minutos y que se fuera. La voz de mi cabeza decía que era una mala idea, que los hombres así solo me dañaban, que estaba repitiendo el ciclo que me hacía daño. Deseé tener alcohol para mandarla a callar, me merecía esa cogida casi tanto como cualquier otra persona en el mundo y no le iba a decir que no, aunque me arrepintiera luego. Cuando estaba de frente a la entrada, lo vi fumandose un cigarro y parecía orgulloso, él sabía que lo deseaba quizá incluso más que él a mí, pero antes de llegar Fer se interpuso. —Daniel… Sé que no debí de haber hecho eso, pero no fue mi intención— No quería verlo, tampoco escucharlo y mientras se estaba disculpando por milésima vez, vi al hombre sobándose el paquete mientras exhalaba el humo del cigarro— Estaba borracho y se me salio contarle a las personas de mi alrededor que eras homosexual… No sólo me había sacado del clóset, meses más tarde, me había obligado a chupársela en su auto porque según él, ese era el deber de los maricones como yo. Pero no quería admitir esa parte, todas sus disculpas siempre fueron por sacarme del clóset y según él por mi inconstancia como amigo. Pero jamás por obligarme a chupar su húmedo y apestoso pito. Veía al moreno ver su reloj y hacerme señas de que ya me fuera y parecía no callarse nunca. —No tengo tiempo para disculpas ahorita, necesito irme, mi uber me está esperando afuera. —Lo siento, pensé que habías venido en tu carro, nunca te quedas tan tarde cuando no lo traes— y tenía razón mi carro estaba aparcado unas calles más abajo, pero no quería darle más explicaciones y simplemente me fui de ahí haciendo un gesto de que las cosas son así. Cuando cruce la puerta el moreno me dio una nalgada. —Sabia que vendrías, los culitos como tú se mueren por probar a los hombres como yo. Y se acercó para besarme, olía fuerte a cigarro y a alcohol y antes de que me besara moví mi cabeza hacia un lado, haciendo que sus labios me besaran el cuello. —Los culitos como yo, no besamos rufianes. —¿Y que me dices de coger con rufianes? —Son mi debilidad. —Entonces es nuestro día de suerte. Ven conmigo a mi auto. Ciertamente no tenía muchas ganas de coger en un auto, coger en un auto es para adolescentes, e infieles. Pero no mentía cuando dije que los rufianes eran mi debilidad y lo seguí con una confianza que no tenía. —Entra mi amor, no te vas a arrepentir. Y ciertamente no lo hice. En cuanto me subí, se me abalanzó, parecía un depredador y yo la presa. Quizá lo que no sabía era que dentro de mi personalidad, dejarme coger no era algo fácil e iba a luchar por el control de la situación. Ya no había lugar para juegos, para hacerme el chistoso o inteligente, en ese pequeño espacio me deje llevar. Besaba como un experto, sus labios eran duros y húmedos, su lengua era juguetona, invasora, exploradora, no perdía el momento en ningún momento y cuando le cansaba la fiereza con la que lo besaba bajaba a mi cuello, lo mordía, lo chupaba, me mordía la oreja mientras me sobaba el culo y yo me movía de atrás hacia adelante en su pito duro y palpitante. Lo primero que me quitó fue la camisa, arrancándole todos lo botones. Nisiquiera me importó, él también se arrancó la suya dejando ver un torso moreno, fuerte, no había trabajo de gimnasio en ellos, parecía echo a base de trabajo duro. Más tarde me enteraría que su padre lo obligaba a trabajar en la construcción mientras se graduaba de la facultad de ingeniería civil. Pero en ese momento, ese pecho se veía como lo mejor que había visto, aunque la visión duró poco porque se aferró a mis pezones como si se le fuera la vida en ello. Los apretaba con una mano, con sus labios, los saboreaba y yo simplemente temblaba de placer, siempre he tenido una piel demasiado sensible y estaba siendo excitado por cada rincón de mi cuerpo. Para cuando desaparecieron los pantalones y la ropa interior todo mi cuello, mi pecho y labioz ardían. No había dejado de estimularlos ni un momento y yo era puros temblores y gemidos. Su pene era simplemente delicioso, largo, grueso, con la cabeza en punta y sin circuncisión, parecía gotear sin fin y cuando me lo lleve a la boca el moreno no hacía más que gemir y retorse del placer. —Dejame correrme en tu boca. Gemía. —Quiero que la primera vez que te corras sea dentro de mi culo rufián. Le susurré antes de morderle la oreja y sentarme arriba de su fierro palpitante y caliente. Para ensartamelo yo sólo, a mi ritmo, a mi manera, no sería él quien me cogiera, yo me lo iba a coger a él. Y así fue, mientras lo cabalgaba el sólo se aferraba a mí cintura, a mís pezones, pero todo el ritmo lo llevaba yo. Me sentía ardiente montando ese semental que no paraba de gemir, que me apretaba la cintura para decirme que parará o se iba a correr, movía mi culo como si de perrear se tratara lo más rápido que podía. A veces lo hacía lento para poder sacarme todo lo que podía ese fierro del culo y me dejaba caer, yo era dueño de su pito en ese momento y lo disfrutaba como nunca. Sentía mi propio orgasmo llegar sin tocarme y él simplemente mantenía la boca expulsando gemidos y gruñidos cada que me ensartaba su carne dura y morena. Me empecé a masturbar, no tardé mucho y le manche el torso y un poco de la camisa ya que sólo se la había desabrochado y no quitado. Él se tenso a los pocos segundos, se retorcía y me apretaba la cintura con fuerza, parecía no querer correrse nunca pero al final entre un sonoro gemido lo hizo. Se me volvió a poner un poco dura la verga al sentir su estómago tensarse, su leche llenarme el culo y empezar a escurrir poco a poco mientras perdía la erección pero sobretodo por ver el sudor recorrer todo su cuerpo. Me dejé caer en su pecho por un momento y su pene salió flácido de mi culo. —Tenemos que repetirlo. —Lo siento, pero esto fue sólo de una vez. —No lo creo, nunca nadie me había hecho sentir como tú lo has hecho. —¿No estás cansado de repetirle lo mismo a todos todas las noches? —No se la meto a cualquiera culito. —Ya tengo que irme rufián. —Minimo dame tu nombre. —Si nos volvemos a ver lo haré y te dejaré terminar en mi boca. Era una promesa que no pensaba cumplir, es más deseaba no volver a verlo. Pero se me olvidaba que era amigo de Roberto. A los días lo encontré en la puerta de mi universidad. En cuanto me vio parecía habersele ilumado la cara y yo tontamente caí ante su mirada juguetona. —Así que Daniel, que te parece si cumples con aquello que me prometiste. Nunca había cogido en los baños de la facultad, tampoco me habían descubierto en los baños de la facultad haciéndole un oral a alguien que nisiquiera iba en el mismo centro universitario. Así fue como nos conocimos Frank y yo, y aunque pueda parecer una historia de amor y lo fue durante 15 años, todo terminó de la manera más horrible de todas. Con un balazo en mi despacho. Nota: Este es mi primer relato erótico, lamento si no es tan erótico, estoy abierto a las críticas y consejos. Esta historia está dividida en cuatro partes, todas planeadas, aunque no escritas. Ojalá sea de su agrado y nos vemos en las siguientes partes.

Autor: ROBERT02 Categoría: Sexo Gay

Leer relato »

Violado a los 5 años (la primera y no la ultima)

2022-11-23


Fui violado a los 5 años y fue cuando empece a transformarme en Violeta. Hola me presento, soy Carlos, tengo 28 años soy bisexual, pero un poquito más gay, mi nombre de niña es Violeta, yo vivia en la una zona de Morelia, Michoacan, me gustaria platicarles las historias que he vivido, yo perdi a mi mama muy joven (a los 4 años) y mi papa se caso nuevamente cuando yo tenia 5 años, con una señora mayor a el (angelica), pero no le gustaba que yo estuviese ahi, ella usaba culquier pretexto de que me portaba mal y me daba nalgadas horribles, en una ocasion mi papa fue a la cd de mexico por una 3 semanas de trabajo, pues estaban auditando y que todo estuviera bien. me dejo a cargo con la señora, era domingo cuando paso mi primer violacion, ese dia me dijo que me pasara a bañar y que me lavara muy bien todo pues tendriamos visitas, cuando sali del baño, me cambie y me puse un shortcito, y una playerita de tirantes, pues segun yo todavia tenia tiempo, cuando baje al comedor, vi que estaba con un señor (sebastian) tocandose, se sorprendio mucho, se veia enojada, por lo que me dio una cachetada, que me dejo aturdido, y se fue a la cocina el señor la siguio y olia cerveza, mientras lloraba me fui acercando a la cocina y escuche como platicaban, sebastian le decia que lo dejo muy caliente y que le gusto como me golpeo, que si lo volvia a hacer, ella me llamo a la cocina y me dijo que me pusiera en su regazo, me bajo el short y el calzocito y con el cinto del señor me dio muchas nalgadas, yo solo podia llorar, meti mis manos y fue peor no se detuvo, me dejo un momento y el señor me reviso mi colita roja, el se reia, pues deje salir unas gotas de orina, la señora angelica estaba enojadicima, le dijo que me siguiera castigando mientras ella se iba acambiar, el no lo penso dos veces y me puso en cuatro, se desabrocho su pantalon, se fue apoyando en mi parte trasera, aun recuerdo como me escupio en el ano y solo me dijo eres un putito este va a hacer tu primer castigo, solo senti su cabeza en mi colita, cuando de repente todo se puso negro, yo di mi primer alarido, me estaba penetrando, no entro a la primera ya que estaba muy cerrado, lo que lo exito más y lo saco, lo poco que habia entrado pero aun asi senti como se me salia el alma, y me dijo agarrate putito que ahora si te va a entrar, yo no supe que hacer estaba en shock, solo lloraba, y volvio a poner su cabeza en mi ano y lo empujo, senti mucha presion, dolor, ardor, impotencia, y solo grite como nunca pues me estaba partiendo la cola, le suplicaba que se detuviera que me dolia mucho, que me iba romper, pero sebastian le grito a angelica, ven para que veas como lo estoy castigando, yo seguia llorando, sentia como me escurria algo, angelica bajo y solo se reia me decia eres un niño joto, ahora si para que te sigas miando, le decia dale más fuerte, sentia como mis entrañas me ardian, fueron 20 minutos de dolor, solo queria que se detuviera, cuando termino senti su leche en mi, y como recorria todo, al salir senti mucho alivio y pude notar como escurria popo, semen y sangre de mi cola, ello se reian, Angelica me ordeno que le limpiara la verga con mi lengua, yo estaba aterrado, le dije que no, por lo que la señora me abrio de pies y me dio un cinturonazo en mis testiculos, sentia mucho dolor en mi cola y ahora en mi pencecito, mientras me retocia de dolor me hizo acercame y limpiarle su miembro, sabia orrible toda esa mezcla, yo solo podia obederlos, pues ya no queria sentir dolor, cuando termine ellos se fueron, creo que a la casa de sebastian, mientras yo me quede ahi tirado en el piso, sacando la leche de sebastian, popo y me volvi a orinar, angelica me ordeno que limpiara o sino me volverian a castigar, pase como 45 min ahi, y cuando tuve leves fuerzas limpie lo que pude y me fui a bañar, quede adolorido, y solo podia llorar. Esta fue mi primer violacion y no la ultima, luego les contare otras…

Autor: VIOLET Categoría: Sexo Gay

Leer relato »

A los 14 con mi bully

2022-11-23


El corazón me comenzó a latir fuerte. Puso ambos pulgares por encima de la pretina de la bermuda. Introdujo un poco ambos dedos y los acercó a la zona baja de su abdomen. Comenzó a tirar lentamente hacia abajo. Y así, de pronto, pude ver un bulto que me hizo abrir los ojos como un animal que mira un. Cuando no te falta nada y la vida se vuelve monotonía pura, entonces comienzas a ser un imbécil. También la escuela tenía una parte de culpa, y mis padres, por supuesto; su hijo de 14 años sale del clóset y lo mejor que pudieron pensar fue enviarlo a una escuela católica. Nada podía salir bien, y claramente nada salió bien. Aunque debo admitir que besar a Daniel enfrente de todos se sintió extrañamente bien. Todos sabían que era gay. Con esa etiqueta llegué a esa escuela y es con la que salí de la anterior. Daniel se encargaba de inventar un sobrenombre diferente todos los días, y a veces llegaba a los empujones o zancadillas, pero nunca nada más allá. Y si, era un bully típico, aunque conmigo se ensañaba el doble o triple que con cualquier otro. Cuando pasó lo del beso fue casi a mitad de año. Nos expulsaron a ambos, y aunque sentí satisfacción, también me sentí un poco triste por el, pues el beso no fue nada consensuado. En resumen nos aliamos con unas compañeras y en el medio del juego de “la botellita”, el pobre juraba que iba a besar a una de las chicas, la condición era que fuera con los ojos cerrados, y ahí entré yo. Aún recuerdo su cara cuando abrió los ojos después de 10 segundos porque ya nadie aguantó la risa. Hubieron fotos, videos y obviamente terminaron en internet. El resto es historia; escuela católica, dos niños besándose, hasta luego y cierren por fuera. Así terminé en una escuela pública después de haber sido “sustraído” y expulsado de una privada y una católica. Mis padres lo vieron como un castigo (aunque también es cierto que no habían más escuelas con cupo a medio año), sin embargo para mí era el paraíso. La gente era mucho más liberal ahí, habían chicos y chicas que estaban fuera del clóset y nadie parecía darle mucha importancia. Mis compañeros no parecían notar mi existencia al principio hasta que comenzaron a conocerme y, sobre todo, cuando supieron que tenía dinero. A mí no me importaba si se acercaban por interés o por amistad; a mi me gustaba que los chicos siempre jugaban a agarrarse el bulto, algún arrimón y esas cosas, y sabiendo que a mí me gustaba, con más ganas lo hacían. Pero hay una parte que omití; Daniel también fue a parar ahí. Y claro, también omití por qué besé a mi bully. Por un lado era una venganza perfecta, pero también había cierta atracción masoquista; era un imbécil, sí. Pero un imbécil muy atractivo y desarrollado para su edad. Yo no me quedo atrás por la natación, pero no hago mucho más que eso. Tengo piel blanca y cabello negro, para ese entonces tenía unas pocas pecas en la cara que hay han ido aumentando y son mi principal atractivo. Cejas bien pobladas aunque finas, y pestañas largas, herencia familiar de mi madre. Un miembro promedio y un trasero nada exagerado, pero paradito por la natación. Me considero promedio. Pero Daniel se salía absolutamente del promedio, cabello negro azabache, piel trigueña, sonrisa perfecta y encantadora, nariz respingada, labios apetecibles y ojos grandes y penetrantes. Vamos, que parecía un peluche tierno, un modelo juvenil de pijamas… pero era un hijo de puta. Disfrutaba las duchas porque podía disfrutar de los cuerpos de mis compañeros a mi antojo. Casi ninguno tenía problema con que fuera gay, salvo a Daniel y un grupo pequeño de conflictivos. Y ya saben, uno es medio tonto y aunque hubieran 500 peces en el mar, aunque noté miradas recurrentes de algunos compañeros, algún arrimón que duraba más que uno de broma, y algún que otro ofrecimiento, a mi la vista se me iba con Daniel. La vista y algo más, pues el corazón se me aceleraba. Sabía que era riesgoso mirarlo, que era darle pie a las burlas o que incluso me llegara a pegar, pero me tenía bobo, no hay otra palabra. Su trasero se había vuelto una imagen recurrente, y no llegué a ver su miembro nunca (al menos en las duchas), lo que me frustraba, pero hacía volar mi imaginación cuando me corría pajas pensando en él. Me imaginaba que me trataba duro (ya dije, era una atracción medio masoquista), que me jalaba el cabello, me tomaba por el cuello y esas cosas. Dicho sea de paso, una imaginación bastante limitada. Culpo al porno. Entre más me molestaba, más me atraía. Y así continuamos casi hasta fin de curso. Las bromas en algún momento se intensificaron, y a pesar de que no tenía a su grupito de toda la vida, Daniel se las había arreglado para encontrar otro. Yo por mi lado me había hecho de un grupo de lo más diverso, había de todo, gays, lesbianas, heteros, y siempre actuaban como escudo cuando alguien intentaba molestar a quien fuera de ese círculo, como una manada que defiende a un cachorro recién llegado a mí me ponían especial atención. Todo eso hizo que las cosas se fueran calmando, más por cansancio que por aprendizaje, pero llegado el final del semestre, el profesor de inglés tuvo la mejor idea de la historia; TRABAJO DE PAREJA AL AZAR. Y si, Daniel y yo, por obra del azar (o el destino) salimos sorteados juntos. El trabajo en si era una mierda, aprender un poema en inglés y recitarlo entre ambos en frente de todos. Era para salvar el promedio, así que me imagino que para el profesor era más una humillación, un castigo que otra cosa. Cuando nos nombraron, contra todo pronóstico, Daniel no parecía enfadado. Es cierto que las bromas habían parado, pero no pensaba que su actitud de mierda también lo hubiera hecho. Y efectivamente, apenas terminó la clase y se me acercó comprobé esto último. – No te creas que somos amigos — dijo resignado – Estoy seguro que se te ocurre algo más ingenioso, anda, has trabajar las dos neuronas que tienes – Has que trabajen las tuyas, que una te sirve para pajearte y la otra para verme en bolas en las duchas. Bien que te gusta lo que ves — y amigos, razón no le faltaba. Touché. – Enserio, ¿no te vas a cansar nunca? — respondí – A ver si te cansas tu, que apenas te digo algo y ya estás llorando – Pero si eres un pesado de mierda, no entiendo qué traes conmigo — ahora la víctima era el. Estupendo. – Da igual, si quieres hacemos esta mierda en mi casa, mi padre no estará durante la semana. Acepté por dos razones: la primera, en ese momento supuse que habría alguna persona ahí, una encargada de limpieza o algo, y dos, no quería que Daniel pisara mi casa y por consiguiente mi habitación. Es un santuario y no quería malas vibras ahí por ningún motivo. Quedamos un viernes en la noche, le dije a mis padres que debía ir a casa de Daniel para el trabajo. Para ese entonces ya habían más o menos aceptado que su hijo era un pecaminoso, pero no les terminaba de convencerque fuera donde Daniel por el incidente del beso. Les expliqué que estaba todo bien y que habíamos limado asperezas. Mentira total, yo quería tener la oportunidad de intentar alguna cosa. A regañadientes me dieron permiso, era solo ir un par de horas y volver, así que solo llevé mi mochila y un par de cuadernos para hacer peso. El poema lo tenía en el teléfono. Llegué a su casa y la primera sorpresa vino al entrar; no había nadie. Un chico de 14 años se quedaba absolutamente solo en su casa un día viernes. Resulta que, según él mismo me explicó, sus padres hacían eso de manera recurrente, viajes por negocios o algo así. La segunda sorpresa fue el recibimiento. Final de año, calor a borbotones, y Daniel con una bermuda de algodón holgada y sin playera. Me perdí de su rostro a su abdomen, sus oblicuos y su paquete que se notaba de un tamaño considerable. – Qué miras — me dijo. Fui muy evidente o estuvo mucho rato mirando. O ambas. – No mucho, por lo visto — contesté hostil. Puras mentiras, la boca se me hacía agua, ya me comenzaba a dar calor y no por el sol. – ¿Ves? Vienes a mi casa a acosarme y luego el pesado soy yo — respondió. Y nuevamente, razón no le faltaba. – ¿Acosarte? Desde que salí del clóset nos has hecho más que acosarme, ya vas más de un año con lo mismo — estaba comenzando a enfadarme. – Mira, da igual — dijo mientras me daba la espalda. No esperaba esa respuesta — sin problemas, mis padres me tienen sobre aviso — se dirigió a la cocina — ¿Quieres jugo? Quedé colgado. Daniel no quería conflictos y me estaba ofreciendo jugo. Sospeché de que estuviera envenenado, pero acepté. Sí hacía mucho calor. – Gracias — dije cuando terminé de beber. No respondió. – No tengo ganas de estudiar — soltó de pronto — juegas FIFA? – Si — me miró sorprendido — qué — dije – Nada, no pensé que te gustara el fútbol – No me gusta el fútbol, solo el FIFA – Vaya espécimen eres, Samuel — dijo soltando una risilla Instaló la play y nos pusimos a jugar. Empatamos 3 partidos y el cuarto lo gané yo. Me pidió revancha, pero no le iba a dar chances de ganarme así que lo dejamos. De todas maneras lo que más disfrutaba era la vista que tenía al lado; sus brazos no eran anchos, pero estaban muy bien definidos. Su abdomen marcado, sus piernas fuertes. De perfil su rostro era aun más atractivo. Comenzaba a sentir envidia. Era ilegal que fuera tan atractivo y tan idiota al mismo tiempo. – Deberíamos comenzar a trabajar en el poema — dije. Se levantó de mala gana del sofá y, aunque casi lo susurró, pude escuchar perfecto “no debería hacer tarea en mi maldito cumpleaños”. – ¿Estás de cumpleaños? — dije casi gritando – Si — susurró blanqueando los ojos – Pero, y tus padres? — respondí casi por inercia, sin pensar mucho – Qué perceptivo, señor sensibilidad. Cuánto tacto — contestó con sarcasmo. La había cagado con la pregunta, era obvio que si no estaban es porque no les importaba lo suficiente. – Vale, perdón, lo siento — dije mientras movía las manos en señal de calma — pues feliz cumpleaños — dije. Y en un acto que se podría considerar suicida, me acerqué para darle un abrazo. Puso cara de “x” y no fue correspondido, pero pude sentir su piel desnuda por primera vez. Se sentía tibia por el calor que hacía, pude respirar su cuello de pasada, una mezcla de aroma dulce y a perfume. Tenía buena higiene por lo visto. – Qué haces — contestó encogiéndose de hombros cuando lo solté — ya te dije que no somos amigos. No necesito tu lástima — se notaba hostil. – No es lástima (sí era lástima), cuando alguien está de cumpleaños se le felicita — contesté intentando parecer natural. – Ya, pues hazlo de lejos para la próxima. – Mira, a la mierda, me voy a mi casa — dije indignado. Intentaba ser amable pero no me lo ponía nada fácil. – Vale vale, tranquilo, está bien, disculpa — se apresuró a tomarme del brazo en cuanto me giré. – Así que sí conocías esa palabra — contesté. Solo se limitó a entornar los ojos. Yo ya me había derretido por el contacto. – Es que está siendo un cumpleaños de mierda — soltó. Pensé que sería por sus padres, pero no — tenía pensado invitar a una chica que me gusta, pero llegaste tú primero – Pero si tú dijiste que en tu casa – Si, pero no hoy – Entonces se más específico, dijiste “esta semana”. No tenía como saber nada, me pudiste decir cuando llegué. – Da igual — contestó fastidiado — ya estás aquí. Y entonces mi cerebro hizo click. Era el momento de jugarmela. Si quería que algo pasara, sería ese día. – Vale, como arruiné tu cumpleaños — hice un enfasis sarcástico en la palabra arruiné — hagamos de cuenta que tienes un deseo. Lo puedes canjear hasta antes que me vaya. – De qué estás hablando — dijo no entendiendo nada. Mi orgullo ya se había ido, seguramente a unas 4 cuadras de distancia. Me armé de valor y solté: – Que un chico también te puede ofrecer lo que una chica — dije. En ese momento sentí como se me ponía la cara roja. Dios, qué vergüenza, qué poca honra. Me miró con los ojos muy abiertos y luego soltó una carcajada sonora. Luego me volvió a mirar con una sonrisa dibujada en la cara. – ¿Enserio acabas de decir eso? — respondió. Me mantuve en silencio, la vergüenza no me dejaba hablar — no pensé que fueras así de ofrecido — Auch. Eso dolió. Yo seguía en silencio mientras intentaba disimular el rubor que se me había puesto en toda la cara. Al no ver respuesta, siguió — entonces, si te digo que mi deseo es una mamada, lo harás? — esa fue la bati-señal. Evidentemente lo preguntó en broma, pero para mí fue la luz verde que necesitaba. Me encogí de hombros. – Pídelo y averigua — dije sacando por fin la voz. Me miraba con la cara más divertida que le había visto nunca. Estaba entre la risa y la sorpresa. Un silencio incómodo se extendió por unos 30 segundos, y entonces pasó. Sus brazos lentamente bajaron hasta la altura de su cintura. Su cara cambió al mismo ritmo de la diversión a una expresión indescifrable. Ojos entrecerrados, mirada pícara. El corazón me comenzó a latir fuerte. Puso ambos pulgares por encima de la pretina de la bermuda. Introdujo un poco ambos dedos y los acercó a la zona baja de su abdomen. Comenzó a tirar lentamente hacia abajo. Y así, de pronto, pude ver un bulto que me hizo abrir los ojos como un animal que mira una presa. Llevaba un boxer negro, pero se le marcaba a la perfección el paquete. Lo tenía hacia abajo y las bolas hacían que se viera aún más grande. Noté por como se marcaba la cabeza que estaba circundado. Comencé a sentir que se me tapaban los oídos al punto de escuchar un pitido. Parecía un sueño. – ¿Y? — dijo — ¿ya te acobardaste? Continuará ¡Amigos, he vuelto! Lamento la laaaarga ausencia. No prometo nada, pero les dejo este relato que espero no tenga más de tres partes. Xoxo

Autor: SAMUEL.HGH Categoría: Sexo Gay

Leer relato »

LOS ENCANTOS DE PAPI – PARTE 7

2022-11-23


DESCUBIERTOS. Anne sugirió salir a caminar por el Parque Central a pesar del frío, cosa que todos aceptaron cuando concluyó su desayuno. Se pusieron sus abrigos y salieron. Estela necesitaba un pretexto para ir a husmear a la habitación de Anne y papi. “¡Pero que frío hace!”, dijo Estela. “Creo que iré por el otro abrigo. Váyanse yendo. Los alcanzo en un ratito”, dijo, al abrirse la puerta hacia la calle. Plan instantáneo. El resto del grupo aceptó y comenzaron a caminar hacia el icónico parque. Anne y Tomás entrelazaron sus brazos y luego se acurrucaron. Les pareció muy normal acurrucarse frente a Mark por el intenso frío. Estela no perdió tiempo. Subió al piso 20 y rápidamente se dirigió a la habitación de su hermana, casi implorando que no hubieran llegado a limpiarla. No vio ni un solo carrito de servicio en todo el corredor y se sintió aliviada de poder llevar a cabo su plan de desengaño. Entró cuidadosamente, como si alguien todavía estuviera en ella. Caminó por la amplia y elegante habitación, husmeando, sin tocar nada. Volteó para todos lados y sacó su celular para tomar fotos de cualquier evidencia que encontrara. Se sentó en la cama. Olió las almohadas y tiró de la sábana, exponiendo la aún visible mancha del escurrimiento de Anne. “¡Por Dios…!, ¿Qué pasó aquí?¿que será esta mancha? ¿Baba? No creo”, murmuró, poniéndose de rodillas para verla mejor. Encendió todas las luces y regresó a ver la mancha. “No sea lo que estoy pensando”, dijo. Rodeó la cama y abrió los cajones de los burós y asombrada encontró 5 paquetes nuevos con condones. Les tomó una foto. Luego se apoyó en la cama y le tomó una foto a la mancha. “¡No! ¡Esto no puede ser!”, dijo, levantándose. Tiró de la sobrecama, y ahí estaba la cereza del pastel: la toalla con la que Tomás había limpiado a Anne. La miró asombrada. Entre los dobleces de la toalla encontró semen, aun algo fluido y notoriamente ambarino. “¡Cuanta lujuria!¡Cuanto pecado!”, dijo, al tomarle un par de fotos. “¡Sabía que tenía razón!” Del otro lado de la cama, estaba una toalla de manos tirada, con más pequeñas manchas cafés. La tomó y la olió. Nunca fue asquerosa, igual que Anne. “Caca”, dijo. Se puso a hurgar en los botes de la basura, pero no encontró condones usados, luego en el equipaje de Anne, viendo las sensuales prendas íntimas, tomándoles también fotos, como si fuera una investigadora de escena del crimen. “Mira nomás con quien se vino a meter papi… ¡con su propia hija! Zorra desgraciada”. “¿Se lo hará por detrás nomás?”, dijo, al oler de nuevo la toalla de manos. “Seguramente tiene cuidado para no embarazarla y se lo hace por detrás…” “¿Para que traen condones entonces?”, dijo, al retirarse del lugar no sin antes ver el jacuzzi evidentemente utilizado y los frascos de burbujas vacíos. “¿Qué no habrá pasado aquí?”, dijo. Se regresó a la cama y se tiró en ella, pensante. Miró su reloj y se puso rápidamente de pie. Habrían pasado unos 15 minutos. “Incesto en mi familia. ¡Adulterio! ¡Sodomía!” Papi y mi hermana son amantes. ¡Pecadazo!”. Iba saliendo ya, cuando se le ocurrió dejar la tarjeta de acceso en la habitación, para hacerle creer a Anne que se le había olvidado y la puso sobre la mesa de centro. Bajó al lobby, pero olvidó el motivo de su regreso: la chamarra. Subió rápidamente de nuevo y se la puso antes de salir a la calle, alcanzándolos minutos después en el parque. “Discúlpenme, tuve que ir al baño también”, se excusó, sin que los demás cuestionaran su tardanza. Mark y Tomás decidieron regresar al hotel. “Hace mucho frío para andar vagando”, dijo Tomás. “Si gustan, váyanse a ver aparadores o métanse a alguna tienda”. Mark estuvo de acuerdo. Para esa hora, ya habían abierto algunas tiendas elegantes de renombre. Anne y Estela no perdieron tiempo. Pudo más ir a ver tiendas que la incomodidad que Anne sentía, segura que Estela la seguiría atacando. Por fin, encontraron una tienda famosa y elegante abierta. Se metieron a ver vestidos, aunque ya venían preparadas para el elegante evento de esa noche. Estela no aguantaba las ganas de comenzar con sus interrogatorios y señalamientos, a pesar de la presunta reconciliación de la noche anterior, pero en virtud de las contundentes pruebas: quería acorrala y que le confesara a como diera lugar. Le había resultado a la perfección que papi y su esposo se regresaran. Anne recordó que papi le debía un negligé al verlos y lo ubicó para volver más tarde con él. Comprarlo frente a Estela sería una declaración de guerra. “Y… ¿cómo durmieron anoche, sis?”, preguntó finalmente Estela, mientras hurgaba la ropa. “Se quedaron la suite para enamorados. Esta muy elegante y bonito nuestro cuarto, pero nada que sugiriera que era para lunamieleros”, prosiguió. “La vi en los catálogos del hotel. Parece que todo el piso 20 son puras suites de esas”, dijo. Ya comienza la inquisición, pensó Anne. “No te hagas la mártir, Estela. Papi te puso la tarjeta en la mano y tu saliste con la estupidez de que te daba flojera, ¿te acuerdas? Nos sacaste de onda”. Estela sonrió, como si se tratase de no haber sucumbido a una tentación. “Muy a gusto sis”, continuó Anne. “Un desperdicio de cuarto. Me la pasé toda la noche pensando en Raúl”, continuó mintiendo. “Tuve que mover a papi algunas veces en el sofá-cama, porque roncaba como camión. Luego, le cambié y me fui yo al sofá, y santo remedio, pude dormir como nunca de a gusto”. Sí, pensando en Raúl seguramente, embustera, pensó Estela. “Ronca como loco”, insistió Anne en algo completamente falso, para desviar su atención del tema. “Tiene un jacuzzy padrísimo y está lleno de detalles propios para enamorados”, describió Anne. “¿Te gustaría cambiar? Les caería bien a ti y a Mark una noche de locura”, sugirió. Si, de locura como la que tuvieron, zorra. “No sis, disfrútenla ustedes. Métanse al jacuzzi, hagan lo que tengan que hacer ahí dentro”, contestó Estela. “Mark detesta las alturas”. Comenzamos… pensó Anne. “¡Ay Anne, Anne…ay, ay, ay!, exhaló Estela. “¡Ay sis!”. “No te miento, y discúlpame”, prosiguió Estela, “me pasé buen rato pensando en ustedes dos y no me podía dormir. Te juro que los vi haciéndolo”. Una malévola sonrisa se dibujó en la cara de Estela, perturbando a Anne. ¿Habrá puesto una cámara esta cabrona?, se preguntó Anne. “¿Lo hicieron a gusto? ¿Muchas veces?”, insistió. Anne ignoró sus preguntas. “Deberías de haberte puesto a coger con tu marido mejor, querida, ¡que desperdicio de tiempo!”, contestó Anne simulando tono despreocupado, pero su corazón parecía salírsele. Ambas sonrieron. Estela un poco menos. “Mark se quedó dormido en la tele. Por allá como a las 4 se fue a la cama”, agregó Estela. “A las 6 ya estábamos con el ojo pelón”. “¿Te excitaste?”, preguntó Anne, preguntándose si no habría una cámara dada la precisión de las palabras de Estela. “¿Qué si me qué?”, respondió Estela. “¡Que, si te excitaste pensando en papi y yo haciendo el amor, no te hagas!”, aclaró Anne. Estela la miró con ojos reprobatorios. “Y ¿sabes otra cosa Anne?”. Preguntó, ignorándola. “Ahorita que llegó al desayuno papi venía guapísimo, lleno de vida, erguido y sonriente”, dijo, “y muy agarraditos de la mano, me di cuenta que hasta te dio una nalgadita. ¿Qué le dijiste?”. “Hermana, tienes problemas y serios”, dijo Anne sonriendo. “¿Te perturba que papi esté así? “Lo que me preocupa Anne”, comenzó de nuevo Estela, “lo que me inquieta es que tiene muy poco tiempo así. En el verano lo veía muy amoladón y deprimido, hasta pensaba que se nos iba a morir. “¿Le estas dando algo? ¡Dime la verdad, sis!”, dijo Estela. “Las nalgas”, dijo Anne, riéndose. “Ya deja de fregar con eso, sis”. A Anne le hubiera gustado contestarle que el secreto estaba en las culeadas que le estaba dando papi, recordando los ardientes momentos de la madrugada. Le fascinaría que no se escandalizara y poder ser abierta con ella y contarle la clase de semental que era su padre, al tiempo que recordaba los encuentros lésbicos que tuvieron cuando adolescentes. Ambas de vieron y se rieron, reflejando algo de picardía en sus sonrisas. “¿Lo hicieron, sis?”, preguntó Estela, insistente, tanteándola ante la evidencia y con el emocionante morbo de acorralarla. Anne sabía que venía de lo hondo a atacarla de nuevo cuando le preguntó eso. “¿Te excita o te preocupa?”, insistió Anne, provocándola aún más. Por su monótona vida sexual y tras la evidencia de que su padre y su hermana eran amantes, Estela no podría negar que sintió humedecerse tras los capciosos comentarios, preguntas y respuestas de Anne. “No olvides aquellas noches en nuestra recámara, cuando se iba Darío de la visita”, le recordó. “Por si llegaste a tener dudas, ese si me lo hacía. Estabas ansiosa por que se fuera y llegar a la recámara para revolcarnos, sis. ¿Te acuerdas? ¿Ya se te olvidó cuando mami habló con las dos al pescarnos desnudas dormidas para saber si éramos lesbianas? Recuerdo como me la metía por detrás y solo me rascaba por enfrente. Me dejaba hecha una brasa”. Estela tragó saliva. Era su secreto mejor guardado y admitió que le daba placer recordarlo. “No quisiera hablar de eso, Anne. Fue muy penoso”. “No estaba segura que lo hacías con el baboso ese, pero ya que me lo dices, confirmas mis sospechas”, dijo Estela. “Pero mami no nos detuvo, ¿te acuerdas?”, insistió Anne, tomando su mano. “¡Como nos metíamos el dedo y nos manoseábamos hasta venirnos! ¡Cuando nos bañábamos juntas! No me digas que ya se te olvidó”. “No sigas, sis”, pidió Estela. “¿Te estas mojando, cochina?”, preguntó Anne. Estela no contestó, solo sintió escurrirse. No dijo nada. “Quien calla, otorga”, dijo Anne, “haz de estar bien embarrada”. Anne quiso sacar ventaja de Estela, y decidió jugar con la verdad, una especie de venganza por la noche anterior. “Nomás velo, Estela: altísimo, rico, guapo, moreno, atlético, sin panza…, los piesotes… el bulto, ha de tener un pito enorme. ¿Cómo se te ocurre que yo sea su amante? ¡Me haría pedazos!. Además, es mi padre. No cabe en mi un hombre de ese calibre, sis”. “Pues tiene años sin usarlo, sis”, dijo Estela, guiñándole el ojo. ¿De dónde sacas que papi y yo somos amantes? ¿Solo por estar muy bien físicamente? ¿No crees en una vida sana y ordenada tiene resultados? El sexo no es indispensable para estar bien, sis, tu bien lo sabes. Quizá se masturbe o tenga alguna novia secreta, cosa que no creo porque estoy sobre él todo el día. Lo sabría, créemelo”, dijo Anne. “Nomás no me quieras ver la cara, sis”, dijo Estela. “Si son amantes, me lo puedes decir. No tendré ningún problema. Cuando presiento algo, por lo general tengo razón. Sé que algo traen, no te hagas”, dijo, denotando en su expresión una perturbadora certeza. “Y te recuerdo, mami era pettite, más bajita que tú y papi tenía algunas décadas menos de edad, o sea, no me salgas con eso. De que te da, te da y lo soportas, ¿o me equivoco?” “¡Y dale!”, dijo Anne. “¿Te sigo recordando de nosotras dos?”. Anne no hallaba como salirse ya del tema. “Ya no sigas. Solo recordar lo nuestro y todas tus palabras me perturban”, dijo Estela. “Lo tomé bajo el ala”, continuó Anne. “Le puse unas inyecciones y unas vitaminas múltiples muy buenas que me recomendó el Dr. Luis, cuando lo revisó. Le recomendó un régimen de dieta y ejercicio. Ha sido un éxito. Si, lo veíamos muy amolado. Raúl me comentaba que también se le hacía muy apagado. Nomás velo ahora. Llegó un domingo a la casa y era otro, como por arte de magia”. Claro, después del cogidón aquel, recordó. “Ay Anne, pero ¿cómo anda de sus análisis? Siempre ha sido medio descuidadón con eso. ¿Su próstata? Me preocupa. Y luego nunca ha sido muy de la iglesia, nomás cumple con lo básico y a veces” continuó Estela en tono fingidamente preocupado. “¡Ay esa próstata debe de bombear como la de un veinteañero!”, contestó. “¡Ya, sis! ¡Hablo en serio!”, dijo Estela, retirándole su mano. “Debes tener más cuidado con él, ya está grande”, dijo Estela, aguardando que Anne confesara. “El Dr. Luis no me cae bien. Es divorciado”, continuó Estela en tono recatado. “¡Ay como eres mamona!”, dijo Anne en tono de fastidio. “¡Qué molestas son tus mojigaterías, sis!” “Será lo que quieras, pero es un excelente médico”, continuó. “Es una eminencia y muy atinado, además se conocen de toda la vida”. “Veré como le hago para convencerlo que se cheque y que se meta más a la iglesia para que estés tranquila”, dijo Anne, dándole por el lado, denotando con su expresión que jamás lo iba a hacer. “¡Ay Anne, solo dime la verdad! ¡Solo admítelo!”, insistió Estela en tono impaciente. Estuvo a punto de decirle me consta. Tras varios minutos de silencio y de ver vestidos, Estela tiró su último misil. Si Anne no soltaba prenda con lo que diría, se quedaba sin alternativas fuera de mostrarle las fotos. Anne sintió de nuevo una aterrorizante sensación, pero decidió quedarse callada. Las palabras de Estela denotaban una asombrosa precisión. “Hice cita en el salón de belleza del hotel para las dos, sis”, dijo Anne. “Es a las 2 de la tarde”. “¿Estás loca o qué?”, contestó Estela de inmediato. “¡No pienso pagar 300 dólares porque me peinen!”. “Sis, vas a quedar muy bien, papi nos lo dispara. Te vendría bien una arreglada y una pintadita de canas, no seas así. ¡Quiero que te veas guapísima a la noche!”, insistió, pero fue inútil. Estela le aseguró que traía todo lo necesario consigo y que jamás caería en el juego de los carísimos salones de belleza de Nueva York. “Si papi quiere gastar 300 dólares o más, mejor que me los regale”. “Bueno, pues allá tú”, dijo Anne. “Yo si iré. Quiero lucir bien para la boda y causar una buena impresión. Papi quería que fueras tú también. No es pecado lucir bella”. Estela sonrió, estando a punto de decirle que para ser la puta de papi no era necesario gastar tanto dinero. No soportaba que todo el maquillaje y la ropa le quedara bien, y tampoco podía disimular esa perversa sonrisa que preocupaba a Anne. “Creo que debemos regresar al hotel y comenzarnos a alistar”, dijo Anne, al ver que era cerca de las 11. No compraron nada al final. “Tenemos tiempo de comer algo para aguantar hasta la noche” Voltearon a verse las caras. Anne le sonrió. Se metieron a un Starbucks y pidieron dos cafés y unos pastelillos, sentándose una frente a la otra. La inquisición continuó. Estela seguía con esa malévola sonrisa, pero Anne estaba dispuesta a seguirle la jugada sin tener la más remota idea del as bajo la manga de Estela. “¿Cuánto tiempo tienen haciéndolo?”, preguntó Estela, segura que Anne le diría la verdad. “Suficiente para memorizarme cada milímetro de su prieta vergota”, contestó sin vacilar Anne, riéndose, y dispuesta de nuevo a sacarla de contexto. Estela sintió de nuevo escurrirse. Esa respuesta y lo que le dijo Anne en la tienda sobre sus encuentros nocturnos de adolescentes la estaban martirizando. “Sis, no seas así. Solo se sincera. Te dije que podía aceptarlo sin mayor problema si son amantes” Esta vez, Estela fue quien tomó a Anne de las dos manos. La cafetería estaba sola y estaban a prudente distancia de la caja. “Dime. Sé que son amantes”, dijo con certeza, horadando más sobre el tema. “Espero que te lo haga solo por detrás, sis. En un arranque, te podría embarazar. Tiene con qué, y tú por donde”. Anne volteó desconcertada para todos lados. “Voy al baño”. Estela se paró. Según ella, Anne la seguiría. Regresó decepcionada. “Sigue con tus fantasías y piensa lo que quieras. ¿Ya?”, contestó Anne, con una sonriente expresión. “Sé que no te haré cambiar de opinión, y no hay mucho que pueda hacer al respecto. Estela estuvo a segundos de callarle la boca y mostrarle las fotos, pero se contuvo. Habría mejor momento, quizá hasta agarrarlos a los dos juntos. Estela sintió disgusto, tanto por la mentira como por la falta de confianza después de haberla tenido acorralada, según ella. La cálida relación se enfrió. Llegaron al hotel y se fueron a sus respectivas habitaciones. Sabía que Estela lo daba por hecho. Anne se pudo a buscar la tarjeta de acceso en su bolso, pero no la encontró. Estaba segurísima que la había metido ahí. Incluso se detuvo a vaciar el bolso en una mesa del corredor. Este romance con papi me hace perder la razón…. Y la llave, pensó. Tocó la puerta. “Perdón, novio. No encuentro mi tarjeta”, dijo. “Claro. La dejaste aquí”, dijo, mostrándosela. “Qué raro. Estoy segurísima de habérmela llevado. Ha de ser porque me traes loca, papacito”, dijo, al besar su boca. Anne le contó a papi todo, dejándole en claro la certeza de todo lo que Estela le había dicho. ¿Habrá puesto una cámara esta cabrona?” Tomás se rio. “¿Cómo se te ocurre decirle eso de cada milímetro de mi verga?”, dijo. Ella se le acercó de nuevo y se besaron ardientemente. “¿Y acaso no es cierto todo?”, dijo, ocasionándole una instantánea erección. “Cuando me sugirió que solo me la metieras por el fundillo, te juro que me asustó”, dijo. Anne sacó el vestido. Se lo midió frente a Tomás, sin ropa interior, desde luego, obteniendo una rotunda aprobación. Se lo quitó y quedó completamente desnuda. “Pensaba ir sin calzón a la fiesta, pero de seguro harás que me embarre”, dijo Anne. “Checa a ver si se me pega bien la toalla sanitaria”, pidió a Tomás, entregándosela. “Si, hay que probar para estar seguros”, dijo el, mientras quitaba las tiras adhesivas. Antes de ponerla en la vulva, metió su enorme dedo medio y comenzó a moverlo rítmicamente, haciéndola babear casi instantáneamente. “Estas muy babosa, amor. Yo creo que no te servirá”, dijo, sin dejar de meter y sacar el dedo, mientras la bella mujer comenzaba a jadear. “¡Oooohhhh! ¡Ese no era parte del plan!”, balbuceó. “¡No te detengas, amor, no pares!” Tomás la hizo venirse con el dedo, de pie. Ya que terminó, le puso la toalla y comprobó su inefectividad por la abundante baba en la vulva de su amada, y la usó para limpiarla y luego olerla. “¡Viejo caliente! ¡Haces lo puro que te da la gana conmigo!”, dijo, al apartarse y vestirse de nuevo. “Vamos a que me compres el negligé. Ya lo tengo ubicado. Te va a encantar”, dijo Anne, extendiendo su mano a su padre que estaba recostado, pero él tiró de ella, cayendo sobre su gran humanidad para besarse de nuevo con pasión. “Cada vez que te veo desnuda, siento como la primera vez”. “No empieces, novio”, dijo Anne al ponerse de pie. “Apenas tenemos tiempo”. Al regreso de la tienda, Anne y Tomás entraron al salón de belleza del hotel. Cuando la sentaron en el sillón, Tomás le dio un beso en la boca y regresó al cuarto, no sin antes encargarle al estilista que dejara a su mujer guapísima. Casi dos horas después, salió del salón. Decidió hacer escala en el cuarto de Estela y Mark para impresionarla y causarle envidia, bajo pretexto de ayudarla a arreglarse. Se sabía y sentía soñada. Al abrir la puerta, Mark quedó boquiabierto por la despampanante estampa de su cuñada. Pasó y Estela volteó a verla, y su expresión se tornó seria, con algo de molestia. Solo le faltaba el atuendo para la boda. Se veía increíble así en jeans y con chamarra. “¿A poco no valieron la pena los 300 dólares y 50 de propina, sis?”, dijo Anne, sin que Estela pudiera dejar de apreciar la perfección del maquillaje y las ondas de su rubia cabellera, pasando una de ellas sensualmente sobre su ojo izquierdo. Se veía provocativa, muy sensual, más que lista para una boda, para hacer que papi explotara al verla. Al fin y al cabo, era al único que deseaba impresionar. “Si quedaste muy bien, soñada”, dijo Estela sin mucha emoción. Anne se quedó un rato, ayudándola a arreglarse y pintarse, aunque le era difícil disimular su frustración. Le ayudó lo mejor que pudo. Batalló un poco con el vestido, el cuál había comprado haría cosa de tres años y lo había utilizado ya algunas veces. Aunque aún elegante y a la moda, la corpulencia de Estela dificultaba la labor. Cuando llegó a su suite, Tomás estaba recostado viendo TV. Anne pasó al baño y se puso su atuendo. Parecía salida de un cuento de hadas cuando regresó, unos 15 minutos después. Tomás se hizo el dormido, hasta que Anne se paró frente a él: “¿Novio?”, dijo suavemente, “¿Qué tal quedé?”. Tomás se incorporó, y se dirigió a ella. “¡Epale! ¡Alto! ¡Solo me puedes ver!”, pero se le acercó. Ella permaneció de pie. “¡Quedaste de película, Anne! Nunca te había visto tan hermosa. Se sentó en el sofá. “A ver, modélame”, pidió. Anne comenzó a girar sensualmente, hasta que se detuvo frente a él. “Pero quítate la ropa”, ordenó Tomás. Anne obedeció y comenzó a desnudarse estilo striptease, tirándole las prendas de las que iba despojándose, hasta que quedó solo en su diminuta tanga. Se la quitó y caminó hacia él. La hizo bola y se la metió en la boca. Tomás la escupió y tiro de Anne. “Y… ¿Qué tenemos por aquí?”, dijo, abriéndole los muslos. Anne sonrió. Tomás no esperó y comenzó de nuevo a repetir el ritual, metiéndole de inmediato los dedos índice y medio en la vagina. De nuevo, en escasos minutos la hizo venirse sintiendo que la verga casi le explotaba. Cuando Anne dejó de jadear, se dirigió al baño a arreglarse. Solo necesitaba ponerse de nuevo el atuendo. Acordaron los cuatro obviar la ceremonia religiosa. Los tres se quedaron boquiabiertos al ver a la despampanante hija mayor salir del ascensor. Tendrían unos cinco minutos esperándola. Mark se asombró por su cuñada a pesar de lo difícil que le resultaba aceptarlo. Estela se percató, le dio un codazo y comenzaron a caminar hacia la entrada del hotel, detrás de Anne y papi. Estela le dio otro codazo al notar que su marido no quitaba su vista de las nalgas de Anne. “¿También te la quieres coger tú, cabrón?”, dijo Estela. Mark volteó con cara de asombro, pero no dijo nada. Basándose en lo que Anne le había comentado sobre las sospechas de Estela y la envidiable estampa de su hija mayor, Tomás sintió que habría problemas. Estela se encendió por dentro de coraje. No era posible que un hombre con tantos años sin sexo resistiera la monumental presencia de su hermana, ¡su propia hija! “Quisiera llevarte al baño y metértela ahorita mismo”, murmuró Tomás. Cuando llegó su auto a la entrada, Tomás abrió la puerta trasera para que Anne subiera. Estela abrió la suya cuando Mark pasó por alto el acto de cortesía para darle propina al valet. En el interior sintió furia y frustración, siéndole difícil ocultarlo. Anne hubiera querido recorrerse hacia su padre en el asiento trasero, pero tenía que guardar las apariencias. Le hubiera encantado que metiera su dedo debajo del vestido, se diera cuenta que no traía calzón ni toalla. CONTINUARÁ.

Autor: THENDERSON Categoría: Sexo Gay

Leer relato »

¡PRUEBA LA NUEVA WEB: EROTISMOSINTABÚ!