Relatos Eróticos de Sexo Anal


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Placer Anal

2019-08-18


Quedamos solos Octavio y yo, nos miramos fijamente y nos unimos en un beso desenfrenado, como si tuvieramos mucho tiempo sin vernos, nos comenzamos a tocar mutuamente y nuestros cuerpos aumentaron su temperatura pidiendo calmar ese calor interior. Entre besos y caricias la ropa cayó al suelo, el no dejaba de tocar mi clítoris con sus agiles dedos y yo tocaba su miembro que ya habia despertado de un largo sueño, me gire un poco para darle la espalda, me incline hacia una mesa para que me penetrara, cuando lo senti dentro una especie de hormigueo sintio mi cuerpo, sus manos recorrian mi espalda al igual que su boca; hasta que sus manos se aferraron a mis curvas y los dos estuvimos al mismo ritmo haciendo el amor. Amor, ¿te gusta como te lo hago?- preguntaba Octavio. Sí, corazón. Me encanta – le contesté. Sacó su pene y nos dirijimos a la sala se sentó en el sillón y yo rapidamente me sente sobre él... subia y bajaba lentamente disfrutando esa pinga, mientras sentia como acariciaba mis senos, los besaba y de vez en cuando los pellizcaba Corazón, quiero que lo disfrutes, quiero que tengas un orgasmo.- me dijo él. Entonces me di la tarea de conceder sus deseos y al mismo tiempo de que el lo gozara tanto como yo. Amor, quiero que me lo hagas por atrás – le pedi Y su rostro se transformo, tenia una mezcla de asombro y de malicia, la verdad me gusto mucho verlo así, yo sabía que era algo que había estado esperando. ¿De verdad, cielo? – me preguntó mientras abría mis nalgas para darle paso a su mano que comenzó a tocar la entrada de mi chiquito. A mí me excita muchísimo que me toquen ahí y me puse a cabalgarlo como si fuera el fin del mundo, por lo tanto tuve un orgasmo. Me pidió que lo abrazara y se levanto del mueble para llevarme a la mesa donde me acostó sobre ella y me siguió penetrando, tocaba mis piernas y mis pechos, entonces dirigió su mano hacia mi clítoris y lo toco como todo un experto. Yo me acariciaba mis pechos... tuve nuevamente un orgasmo y senti que sacó su miembro y bajo su cabeza hacia mi sexo y chupo, lamió, besó. Yo no sabía lo que el estaba preparando, hasta que nuevamente acerco su pene a la entrada de mi vagina y de ahí a la entrada de mi ano, así estuvo mojando a mi chiquito con mis propios jugos y su saliva. Acercó su pinga a mi chiquito y comenzo a frotar y poco a poco sentí como su cabeza se abría paso por mi esfínter, yo me moría de miedo porque su pene tiene un grosor muy considerable, empujo un poco más. No! Mejor no, me duele – le dije Ya casi está – contestó Octavio Y al terminar de escuchar sus palabras senti como su estaca me invadía mi intestino, sin consideración, llore del dolor, Octavio se acercó a mí y me pidió que lo abrazara muy fuerte. Y lentamente se me fue calmando el dolor, yo le decía que lo sacara pero el no me hizo caso, me besó apasionadamente y yo me relaje. Comenzó a meter y a sacar con mucho cuidado, el me tocaba mis pechos, pero yo le lleve una de sus manos a mi sexo y el comenzo a frotar mi clítoris, le indique que introdujera sus dedos en mi vagina y así lo hizo.... sincronizo el movimiento de su mano con el de su cuerpo. Mi mente se hallaba perdida en uno de mis sueños: estar con dos hombres a la vez y me imaginaba que estaba en esa situación. Corazón, esto es otra cosa....mmmmm – decía yo entre gemidos. ¿Te gusta mi cielo?... ¿Ya no te duele, verdad? – dijo Octavio Esto es de otro mundo, y ya no me duele. Tuve dos orgasmos más, nunca había sentido nada igual, es un placer muy diferente, raro, extraordinario, es más no tengo palabras para definirlo, yo creo que me perdí o me ahogue en un mar de sensaciones desconocidas para mí es por eso que no podría explicarlo...sólo hay que sentirlo. Te amo.... ahhhhhh!!!! – fue lo único que pude decir antes de que mi tercer orgasmo llegara. Me sentía rendida, mi cuerpo sudaba, cosa muy rara en mi, Octavio tambien sudaba pero el aún seguía como si apenas comenzáramos. Me baje de la mesa y me indicó que me pusiera nuevamente en la posición con la que iniciamos, pero con la variante de que ahora me proporcionaba placer por mi culo. El seguía bombardeando y usaba sus manos para recorrer mi espalda, que se arqueaba sin cesar, de pronto acariciaba mis nalgas y me solto las primeras nalgadas, a mi me gusta que me peguen en la pompas. Siguio pegándome y mi excitación nuevamente fue en aumento... Grita mi amor... quiero escucharte gritar – me suplicaba él, mientras me seguía castigando con sus manos por ser taladrada por ese pedazo de carne. Yo me deje llevar y descargue todo mi placer, todos mis gemidos se convirtieron en gritos de placer, llenos de deseo, de excitación, y me gustaba tanto hacerlo porque a el tambien le provocan algo extra, como a mi sus nalgadas. Cielo, ya casi voy a terminar – me confesó Octavio Pero quiero que termines dentro de mi vagina – contesté Sacó su pene de mis entrañas y lo dirigió a mi un poco olvidada vagina, y se aferro a mi cintura y yo me movi como a el le encanta, pero que muchas veces me detiene para no terminar tan rápido. Terminamos los dos con un sabroso orgasmo, lo voltie a ver y vi su cara de felicidad y placer... nos sonreímos y nos besamos. ¿Ahora si me crees que puedo durar haciendo el amor casi 2 horas? – preguntó Octavio Completamente, yo creo que por eso tu esposa no te deja y te perdona.– contesté. ¿Tú crees? ¿Y tú me perdonarías todo? – dijo él Mmmm..... No sé. Tal vez no. -

Autor: tu putica Categoría: Sexo Anal

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Desayunando con Natalia

2019-08-18


- [ ] Caía..... caía... era un pozo oscuro y profundo... al fondo veía algo .... era de un color cálido... justo entonces empecé a notar una suave y refrescante brisa que agradecía... la oscuridad se volvía claridad....despertaba...el rostro de mi gatita Natalia, estaba sobre mi pecho, me soplaba con dulzura la cara, maullaba suavemente...estábamos completamente desnudos abrazados y complacidos, después de una noche de sexo salvaje, mientras me acariciaba la verga qué untada en su saliva, iba poco a poco, despertando, la sangre fluía y recorría su venosa anatomía, el glande sonrosado atrajo como un imán la dulce lengua de Natalia que comenzó a succionar lentamente, disfrutando de cada milimetro de la tersura de su piel; su mano, mientras, asía con firmeza el tronco de la polla de Juan.. había despertado del letargo, estaba dura y latía regada de vida deseando volver a la acción. - [ ] Natalia se colocó encima de Juan en posición invertida dando comienzo a un sesenta y nueve. Se introdujo la verga mientras un movimiento de succión interminable subía y bajaba recorriendo el miembro de Juan que parecía latir de satisfacción; era tal la cantidad de saliva de Natalia que impregnaba por completo el miembro viril bajándole y goteándole por el perineo mojando la sábana. - [ ] Mientras Juan no se cansaba de sacar y meter la lengua en sus dos orificios favoritos, cumbres del deseo, el ano de Natalia y su delicioso sexo, del que salía una gran cantidad de flujo, con sabor y olor a hembra que aún complacía más a Juan; - [ ] -¿Te gusta así amor? ... - [ ] -claro... sigue así cabrón... trágate todo hummm... tienes una polla deliciosa... quiero que me folles ya.... - [ ] -espera que te como un poquito más.... este ojete necesita atención... - [ ] Juan, con verdadera maestría absorbía y movía su lengua espasmódicamente a lo largo de clítoris y vagina, se entretenía con sus pequeños pero dulces labios, mordisqueándolos y succionado pasando a continuación a su oscuro agujero, Natalia se lo ofrecía, abriéndolo y restregándoselo gustosamente a su querido visitante... - [ ] -Méteme tu lengua entera .... me vuelves loca ... ahhhh... no aguanto más.... - [ ] en ese momento, supe, mientras convulsionaba su cuerpo que estaba en una de esas cumbres del placer que llamamos orgasmo. Su ano era especialmente sensible y a mí me encantaba ser su esclavo.... - [ ] -Juan... fóllame ya.. no puedo maaaáss ... quiero toda tu leche ya... - [ ] Claro cariño... será un placer ... - [ ] Esta vez tomaron la posición del perrito, Juan empezó introduciendo su duro miembro suavemente en su ano... Natalia no ofrecía ninguna resistencia, relajaba su esfinter y el miembro entraba y salía suavemente, sonreía y gemía, su satisfacción era visible, los huevos de Juan le tocaban y marcaban su ritmo intermitente sobre su dilatado y jugoso coño, cada vez más deseoso de recibir su ansiada dosis de cálido semen... - [ ] - Cariño, al coño ya... no aguanto más joder.... - [ ] Sin dudarlo, Juan, sacó su polla y cambió la dirección entrando, esta vez, dentro de la dulce y cálida vagina deslizándose, mientras notaba como Natalia se aferraba al miembro como si quisiera no dejarlo escapar... - [ ] -¿Tenías ganas de polla, verdad? .. pues toma...disfrútala cariño... abre tu coño ... hasta los huevos.. - [ ] Natalia notaba como en cada embestida los testiculos de Juan golpeaban su clítoris; los 18 cms de polla entraban y salían sin descanso... el flujo era abundante y goteaba sobre las sábanas.. - [ ] -Sigue así, amor... no pares ... ahhhh!!...Qué bien me follas!!.. me encanta ... - [ ] -Qué caliente tienes el coño gatita ... me vuelves loco... loco.. ufff - [ ] Natalia se excitaba manualmente su erecto y caliente clítoris... su excitación aumentaba y empezaba a estremecerse.. Juan notaba el inminente orgasmo y su excitación estaba llegando al límite... el interior de Natalia comenzó a temblar mientras la polla de Juan no podía aguantar más... explosionó con un chorro de cálido e inmaculado semen que entró uniéndose al abundante flujo formándose un exótico cocktail que invitaba a ser saboreado. Natalia seguía en medio de aquel volcán que la abrasaba y que parecía no acabar nunca... se estremecía una y otra vez... - [ ] -Ahhhh ... ufff... esto es .. increíble.. amor ... ahh - [ ] - disfruta cariño de esa leche ... toda tuya .. tienes un coño delicioso mmmm.. me encantas!! - [ ] Le decía mientras besaba suavemente su cuello y tras la oreja, metiendo su lengua y sacándola mientras Natalia se dejaba hacer mostrando aún más su linda anatomía... - [ ] Poco a poco, Natalia fue, como un tren que entra en una estación, bajando el ritmo.. era ese momento en el que te quedas paralizado por el placer sufrido mientras lo intentas alargar con suaves movimientos... - [ ] Mmmm .. ¡qué bien cariño!! .. ahora baja y recoje tu semen con tu boca y dámelo ... quiero saborearlo.. mmmm - [ ] Dicho y hecho... Juan, obediente se reclinó sobre aquel coño chorreante que aún se estremecía y fue recogiendo todo aquel néctar mientras Natalia tocaba suavemente la verga restregando aquellas gotitas que iban saliendo y que mojaban sus dedos... llevándoselos a su boca y saboreándolos con deleite.... Juan absorbía todo lo que podía mientras acariciaba aquellos labios que le tenían totalmente embrujado... - [ ] A duras penas, se incorporó, mientras Natalia, esperaba con la boca abierta y su lengua asomada, aquella deseada descarga, un cocktail proteico rebosante de sentimiento y perfecto testigo del frenesí sexual mantenido. - [ ] Juan la regaló aquel preciado líquido que Natalia tragó y saboreó lentamente jugando con la lengua de Juan, tomando aquellas gotas que se derramaban por sus comisuras mientras Juan le decía: - [ ] - Buenos días amor... tu desayuno.... disfrútalo.. - [ ] - mmmm ..con cariño lo tomo..... delicioso amor!!! - [ ] Ambos se abrazaron y terminaron tumbados, desnudos, frente a la ventana abierta que atravesaban, cálidos, los primeros rayos de sol.. - [ ] - [ ] Dedicado con cariño a una gatita muy especial Miauuuu!!

Autor: Hiperactivex Categoría: Sexo Anal

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Mi madre y yo

2019-08-17


Carmen se gira hacia mi madre y coloca su boca sobre la de ella, morreando, echándose encima lo que obliga a que mi madre se tumbe boca arriba sobre el sofá, abriéndose el albornoz de mi madre y exponiendo su conejo totalmente depilado a mi vista y a la de Adriano. Mi madre lucha para levantarse, pero Carmen la inmoviliza debajo de su cuerpo. El albornoz de Carmen también se ha abierto, lo que hace que coloque directamente sus tetazas sobre las tetazas de mi madre, y deja ver por detrás sus glúteos redondos y macizos. Debajo de los glúteos de Carmen está el conejo de mi madre, abierto de par en par, y muy próximo el rabo enorme de Adriano, que ha salido de su calzón y que está creciendo cada vez más y más, aproximándose a la entrada del conejo de mi madre. El cipote de Adriano me recordó por un momento a la nariz de Pinocho que crecía en cada mentira que decía. El pollón de Adriano, sin embargo, no crece por las mentiras, sino por la excitación que le provoca la proximidad de la presa, como cualquier buen cazador de conejos que se precie. Adriano se ha colocado entre sus piernas, la sujeta por las caderas y poco a poco el cipote va entrando en el conejo de mi madre, que comienza a jadear y deja de luchar. Carmen la descabalga, dejando las tetazas de mi madre al descubierto, pero se coloca al lado, sujetándola las manos y sobándola, chupándola y lamiéndola las tetazas. Mi madre gime de placer y su gemido se confunde con el de ella misma en la televisión. Un negro y un blanco se la están follando en distintas dimensiones, y yo estoy allí para no perderme ningún detalle. Las piernas de mi madre están ahora dobladas sobre el pecho de Adriano, que no para de follársela. Entre tanto movimiento, me fijo que Carmen tiene su culo en pompa, y me atrae como un imán, por lo que coloco mis manos sobre sus nalgas, sobándoselas una y otra vez. Mi cipote también ha crecido bajo el pantalón, por lo que procedo a liberarlo, dejándolo libre en todo su esplendor, erguido y tieso como un palo, y apuntando al culo de Carmen, se lo meto poco a poco, entre los gritos iniciales de Carmen y los gemidos de placer que luego la provoca. Imito a Adriano y pongo una pierna sobre el sofá para arremeter con más fuerza, con más ganas, el culo en este caso de Carmen. Las nalgas de Carmen se mueven en cada una de mis embestidas, lo mismo que las tetazas de mi madre por las embestidas de Adriano. ¡Adelante y atrás, adelante y atrás! También imito a Adriano en los jadeos, resoplando en cada entrada y salida del cipote. No hay nada como aprender de un buen maestro. La habitación se ha convertido en un excitante salón de baile, entre jadeos y movimientos rítmicos. Mi vista recorre el culo de Carmen, las tetas, el conejo y la cara de mi madre, en el sofá y en la televisión, así como las frenéticas entradas y salidas de los tres rabos en los lubricados agujeros. De pronto, Adriano para y ruge como un tigre herido, ha tenido un orgasmo, por lo que la saca gritando “¡No, no!” y se marcha de la habitación. La ansiedad de follársela le ha motivado a que embista a mi madre con demasiadas ganas y le provoque un orgasmo antes de lo que quería. Mi madre se gira, dándome la espalda, y comienza a incorporarse lentamente, poniendo su culo en pompa. Carmen me urge diciéndome: ¡Ahora tú! ¡Métesela ya! ¿A qué esperas? ¡Vamos, antes de que se levante!. Rápidamente se la saco del culo de Carmen, pero mi madre está ya levantada. Carmen agarra rápidamente a mi madre, y la empuja otra vez sobre el sofá, tirándose encima. Mi madre está otra vez sobre el sofá, ahora boca abajo, intentando levantarse otra vez, con el culo en pompa, sujetada por Carmen que me grita: ¡Venga, gilipollas! ¿A qué esperas? ¡Métesela ya! Mi madre grita débilmente: ¡No, no, mi hijo no! Pero yo ya estoy lanzado, por lo que, imitando al negrazo que todavía continúa follándosela en la tele, coloco una pierna sobre el sofá, la sujeto con una mano por las caderas y con la otra ayudo a que entre poco a poco mi polla erguida en el conejo jugoso de mi madre. Oigo a mi madre chillar. ¡Ya estoy dentro! ¡dentro del conejo de mi madre! ¡No me lo puedo creer! ¡Estoy totalmente emocionado! ¡Ahora soy yo el que se la folla, el que se folla a su madre, elquefolla! Comienzo a bombear poco a poco, sintiendo en toda mi polla el contacto con las paredes del conejo de mi madre, entrando y saliendo cada vez más rápido, con más fuerza. Carmen me ayuda, la sujeta para que no se mueva, para que pueda follármela a placer. Mi madre ya no chilla, solo jadea y gime de placer en cada entrada y salida de su conejo. Sus nalgas se mueven cada vez más rápido por mis embestidas. La doy un azote que me suena a gloria, luego otro y otro, sin dejar de follármela, y en cada azote la oigo chillar, de placer. Pero me falta algo. La desmonto, ante la atónita de Carmen que me grita: Pero ¡qué coño haces, gilipollas!, ¡fóllatela!. Mi madre comienza a levantarse, pero yo me siento en el sofá y tiro de ella, obligándola a que se ponga sobre mis rodillas, boca abajo, con el culo en pompa, la sujeto bien y comienzo a darla de azotes, fuertes, sonoros. En cada azote mi madre chilla, se retuerce como queriendo escapar pero no la dejo, la sujeto con la ayuda de Carmen, mientras la doy un azote tras otro sin dejar de observar sus nalgas, cada vez más coloradas. ¡Tenía ya ganas de azotar ese culo macizo, respingón, que tanto deseo despierta a los que lo ven!. Sus nalgas han adquirido un intenso color rojo por los azotes que la estoy dando. Ya estoy satisfecho de los azotes y ahora me falta acabar de follármela, por lo que, otra vez con la ayuda de Carmen, la tumbo boca arriba sobre el sofá, con un cojín debajo de sus nalgas para levantar la entrada a su conejo, y poniéndome de rodillas entre sus piernas, la sujeto las caderas y se la vuelvo a meter poco a poco. Carmen la sujeta los brazos que están estirados a lo largo de su cuerpo, realzando aún más, si es posible, sus tetazas. Veo como mi cipote entra un poco dentro de su conejo, para volver a salir, y luego otra vez entrar y a salir, cada vez más dentro, hasta que desaparece dentro de él, para volver a salir. Me fijo en las tetazas de mi madre, enormes, redondas, erguidas, con pezones rojizos como cerezas saliendo de aureolas casi negras. Su cara está encendida de placer, con las mejillas coloradas, sus ojos semicerrados y sus gruesos y sonrosados labios entre abiertos, enseñando unos dientes blancos y regulares con una lengua sonrosada entre ellos. La levanto las piernas y se las coloco sobre mis hombros. Mis embestidas son cada vez más rápidas y enérgicas. Sus tetazas se mueven cada vez más, adelante y atrás, adelante y atrás, se bambolean como flanes sin perder su redondez, su consistencia maciza. Estiro un brazo y manoseo sus tetas, sobándolas, noto la suavidad de su piel y la dureza de sus carnes prietas. Noto que me viene el orgasmo, pero no intento detenerme para atrasar el glorioso momento, sino que dejo que fluya con toda su intensidad, sin moverme, disfrutando del instante. ¡Grito de placer! ¡rugo! ¡del placer mayor que he tenido en mi vida!. ¡Me he follado a mi madre! Con la polla todavía dentro, la miro, y está con los ojos cerrados, con una sonrisa en los labios y con unas tetazas enormes que parecen que me aplauden, que aplauden el polvazo que la he echado. Saco poco a poco mi polla, con restos de esperma, seguramente mía y de Adriano, y me incorporo. Carmen me aplaude a rabiar, gritando “¡Bravo, bravo!”. Con una sonrisa de oreja a oreja y tambaleándome de placer, cojo mi ropa, y Carmen me indica que me vaya al baño a ducharme. Así lo hago mientras observo que mi madre aún yace tumbada boca arriba sobre el sofá. Estoy un rato bajo la ducha, sonriendo todo el tiempo y riéndome de la emoción de follarme a mi madre, a pesar del dolor persistente de cabeza que tengo. Cuando salgo, mi madre también se ha duchado y se ha puesto un vestido corto de Carmen. Nos esperan Adriano y Carmen para llevarnos en coche a nuestra casa. Adriano no quiere que vaya Carmen, dice que no es necesario, pero Carmen se empeña, diciendo: ¡No me jodas, joputa! ¡Que ya sé que quieres volver a follártela! ¡Pero por hoy es suficiente, que tiene que verla su maridito inmaculada como si fuera la Virgen María recién aparecida de los cielos. Nos dejan en el portal de nuestra casa, y subiendo en el ascensor, mi madre me dice: ¡Que cansada estoy! ¡estoy agotada! ¡vaya día tan intenso que hemos tenido hoy! ¡Y ahora no hagamos ruido, no vaya a ser que despertemos a tu padre que estará durmiendo, el pobrecito!. Entramos en casa que está a oscuras, haciendo el mínimo ruido y encendiendo las luces mínimas para poder llegar a nuestros dormitorios sin despertar a mi padre que debe estar durmiendo en la cama. Mi madre se mete de puntillas en su dormitorio, cerrando la puerta, y yo me voy al mío. Ya dentro de mi habitación, me estoy cambiando en silencio cuando oigo en la calle el ruido del claxon de un coche y luego el ruido estridente de la alarma de un coche. El claxon suena de forma intermitente, suena, deja de sonar, vuelve a sonar, y así durante un buen rato, hasta que se oye a alguien que grita: ¡Cabrones, iros a follar a vuestra puta casa, que aquí hay gente decente durmiendo!. Salgo a la terraza y veo el coche de Adriano que continúa abajo donde nos dejó. Es el claxon de su coche el que suena de forma intermitente y está pegado a un coche que tiene su alarma sonando. ¡El muy cabrón se está ahora follando a Carmen dentro del coche! ¡por eso suena así su claxon! ¡y con sus movimientos de mete-saca ha hecho que su coche dé al coche que está aparcado a su lado por lo que suena su alarma! ¡La que ha montado el muy cabrón! El mirón del edificio de enfrente creo que también debe estar despierto, ya que tiene las luces de su vivienda encendidas. Cojo los prismáticos y a oscuras miro hacia su vivienda, y así es, ahí está en su terraza mirando por su telescopio hacia los coches y hacia nuestra vivienda. Oigo un coche de policía, que viene rápido por nuestra calle. Ahora es el coche de Adriano el que se pone en movimiento, huyendo del coche de policía que le persigue, desapareciendo ambos en una calle más adelante. ¡No me lo puedo creer! Pero lo peor es que ahora mi padre se ha debido despertar, y recrimina a gritos a mi madre por la hora a la que ha venido y la pregunta de dónde ha venido y con quien ha estado. Se ponen a discutir hasta que después de unos diez minutos parece que la cosa se calma y se callan. Me acuesto y me duermo, pero al rato un ruido me despierta. ¡Oigo a una mujer gemir a gritos, gritos de placer! ¡Es mi madre! ¡Vienen de su dormitorio! ¡Nunca la había oído mientras follaba con mi padre! ¿Será la bebida que ha tomado? o ¿gime así para provocarme sexualmente? Aunque todavía me duele la cabeza, estoy demasiado agotado para nada más, así que en un instante estoy dormido profundamente entre los gritos de placer de mi madre, sin dejar de pensar que debería grabar las escenas y que el mirón se debe estar poniendo las botas con el espectáculo.

Autor: david19922 Categoría: Sexo Anal

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ESTA NOCHE VAS A SER MUY PUTA

2019-08-17


Quedamos a la hora prevista en el apartamento que he reservado para ti, tú me estás esperando como te dije. Duchada, con tu piel totalmente hidratada con ese aceite que te regalé con olor a canela que tanta sensualidad desprende, perfectamente maquillada, y con una bata de seda negra únicamente para cubrir tu delicioso cuerpo, junto con unos stilettos negros de aguja que estilizan tú figura. Según entro dejo unas bolsas en el sofá, se tratan de unas compras que he hecho para ti, y te doy un cachete suave en tu delicioso culo, envuelto en esa bata de seda negra que invita a poseerte, esta noche tu mente te pedirá que te domine, que te castigue como a una niña mala. Encantadoramente puta y encantadoramente perversa, tan inocente a la vez. A una señal de mi cabeza, recoges las bolsas y desapareces con ellas dentro del baño, al cabo de un rato, sales vestida, conservas los zapatos de aguja pero los sustituyes por unas botas negras altas de charol, de unos trece centímetros de tacón, y que llegan hasta la mitad de tus muslos. Estás muy atractiva, las prendas elegidas te dan un aspecto de zorra pidiendo pollas. La camisa negra entallada te queda elegante, a la vez que sugerente, la minifalda plisada de cuadros fucsia acentúa tus esplendorosas piernas, pero tendrás que tener precaución con tus movimientos o el tanga negro que llevas debajo se verá perfectamente. Al no llevar pantys puestos, y ya que es un deseo mío que no lleves ningún tipo de medias, me será mucho más fácil ponerte el plug anal que llevarás puesto toda la noche, de acero, color plata y con un diamante rojo redondo en su parte final. Que junto al collar negro de piel, con aro, que llevas puesto en tu cuello, harán sentirte totalmente de mi propiedad. Entramos en una güisquería, un ambiente algo selecto, estilo inglés, no demasiado iluminado y con unos parroquianos dispersos, bien solos, bien en reducidos grupos. Todos nos han mirado al entrar. Te das cuenta de que eres la única travesti del local, me miras de reojo y caes en la cuenta de que esta elección no es casual. No ha terminado el juego, ni siquiera te brindo unos minutos de descanso. Elegimos la barra para sentarnos. Te invito a sentarte en un taburete alto y yo elijo otro para situarme justo delante de ti. Al sentarte y cruzar tus deliciosas piernas, tus muslos suaves afloran en toda su plenitud, pedimos dos bebidas, tienen alcohol. Bebemos y nos dejamos embriagar ligeramente por el licor. Nuestros cuerpos, físicamente sedados, lo aceptan con infinito placer. Una situación muy agradable. Nuestras mentes excitadas, por lo que intuyen lo que se avecina, lo aceptan como un estimulante elemento más de seducción. Charlamos, mientras lo hacemos mi mano reposa en una de tus piernas. Pasan los minutos de la que es una agradable charla, cuando mi mano se acerca a acariciar el interior de tus muslos, enseguida tú cara cambia de semblante y adopta esa expresión de puta caliente que tanto me gusta, y como imperceptiblemente separas tus piernas dejándome el camino abierto hacia tu coño, (polla). En ese momento un hombre se acerca a nosotros es algo mayor que yo, elegante, muy educado, y nos invita a tomar una copa con él en una de las mesas del fondo. Unas mesas en las que no hay nadie y que están entre penumbras. Te miro y tus ojos brillan, estás expectante. Acepto la invitación en nombre de los dos y cogido a tu cintura seguimos a ese hombre hasta la mesa. El resto de clientes miran como caminas con esas botas altas y como contoneas las caderas de lado a lado. En los ojos de muchos noto el brillo de la envidia, del deseo. La mesa es circular y una especie de sofá semicircular la rodea por el lado donde está la pared. Nos sentamos, tú quedas en medio de los dos con las piernas cruzadas. Tal y como estamos sentados, el resto de clientes debe girar su cabeza 180 grados para podernos ver. Sobre la mesa, el camarero deja una cubitera de hielo, copas y las botellas de las consumiciones que estamos tomando. Nuestro anfitrión tiene una conversación amena, interesante. Pero se le nota demasiado que está intentando llegar a otro tipo de conversación. Sus ojos no dejan de mirar tus piernas, al hacerlo, inmediatamente me mira a mi esperando algún gesto de ofensa por mi parte. Yo me mantengo impasible. Después de realizar varias veces esta operación sin ver reacción alguna por mi parte y comprobando que tu mirada navega entre la excitación y el desconcierto decide mostrar sus cartas. Está convencido de que tú y yo somos puta y cliente. Género fino, caro. Demuestra estar totalmente encaprichado contigo. Me ofrece el doble de lo que he pagado para que te ceda a él. Me acerco a ti y te susurro al oído unas órdenes. Tú obedeces, y con mucha suavidad descruzas tus piernas, dejando al descubierto tu tanga. Pongo la mano sobre él y compruebo lo caliente que está. Como no decepciona, invito al desconocido a que haga lo mismo. El hombre está algo desconcertado y accede a mi invitación con la sensación de tener los esquemas rotos. Empieza a dudar seriamente de que seamos puta y cliente. Al fondo de la sala se empiezan a ver movimientos inquietos de cabezas. No es que puedan ver gran cosa, pero nuestros gestos y posturas dejan mucho campo a la imaginación fantasiosa El hombre está francamente excitado. Te has dado cuenta de ello, al mirarme a mi, confirmas que tanto mi pantalón como el brillo de mis ojos delatan que yo estoy peor que él. Con un ligero movimiento de cabeza, te cedo la iniciativa….. Sin apartar la mano del hombre, de tu coño (polla), y mirándome a los ojos, dedicas una mano a cada uno de nosotros para desabrochar nuestras braguetas y coger nuestras pollas. Te sitúas cómodamente en el sofá, abriendo bien las piernas y comienzas a masturbarnos a los dos a la vez. Mi boca busca tu lengua. Mientras, el otro hombre, manosea lascivamente tu coño (polla), por encima del tanga. A los pocos minutos, prácticamente todo el bar está girado mirándonos, el camarero no se atreve ni a acercarse a decirnos nada. La gente se mantiene en sus asientos pero está que arde. Un cliente, incluso ha cerrado la puerta de la calle con pestillo y se ha sentado en la barra a mirar. Empiezas a excitarte. Lo noto en tu respiración, te sientes poderosa causando tanta expectación, consciente de que me estás haciendo poner a cien, de que te acabas de converti en protagonista de un improvisado espectáculo X en vivo. Pero es demasiado para nuestro desconocido amigo. El sentirse observado por tanta gente, lo ha desconcertado. Se separa de nosotros y sale del sofá, situado en la barra del bar, no puede dejar de mirar. Ahora que noto que estás excitada, que incluso el haber asustado a ese hombre por lo puta que eres, te excita todavía más, vuelvo a darte una orden. Me miras sorprendida, como si no hubieras entendido bien lo que te he dicho, pero tras unos segundos de duda me miras desafiante y excitada y obedeces. Te has levantado del sofá y te has quedado sentada sobre la mesa, apoyada con las palmas de tus manos sobre ella, con las piernas bien abiertas y los tacones de tus botas altas bien asentados en el suelo. Totalmente excitada puta, y pidiendo con tu mirada ser follada por alguno de esos hombres que tanto te miran y desean, pero no se atreven a dar el paso. Con una mano tomas la tela del tanga que tapa tu coño (polla) y lo desplazas de lado. Muestras tu coño (polla) depilado a los parroquianos. Separas las piernas sensual y a la vez irreverente. Lentamente empiezas a tocarte, tú cara de zorra lo dice todo, estás hirviendo, palpas la excitación que flota en el ambiente del bar. Miras fijamente mis ojos mientras juegas con tu coño (polla). Te das cuenta de que te miro con verdadero deseo y admiración. Enseguida me doy cuenta de que uno de los parroquianos está totalmente excitado, se lo noto en su cara, así que decido acercarme a él y hacerle una proposición. Se lo comento al oído y me contesta que si, que está dispuesto a ello. Sin más dilación se levanta, yo ocupo el sitio en el que estaba sentado, y se acerca hasta donde estás tú. Sigues tocándote, totalmente excitada, y en la misma posición en la que te dejé. Él es un hombre de unos cincuenta años, bien parecido, de constitución fuerte, alto, canoso, con un olor agradable a perfume varonil, y vestido de forma elegante. Vamos, de los que sé que te ponen a cien, puta. Sin decir nada te baja de forma brusca de la mesa, estás de pie frente a él, coloca una mano en uno de tus hombros y ligeramente te agacha hasta que tu boca queda a la altura de la cremallera de su pantalón, al agacharte tus piernas se flexionan, quedando nuevamente bien abiertas y mostrando todo el esplendor de tus muslos por delante y parte de tu delicioso culo por la parte trasera. Seguidamente baja su cremallera y saca a la luz su polla, incluidos sus huevos. Son de esas que tanto te gustan, totalmente depilada, sin circuncidar, con un aspecto saludable, con una piel tersa y de color moreno, un glande de color rosado, y un tamaño aceptable, no excesivamente grande. Dese la distancia te observo y sé que estás deseando introducirla en tu boca, perfilada con un pintalabios de color rojo intenso. El tipo gira su cabeza y me mira, como pidiéndome permiso para que comiences a lamer su deliciosa polla. Me levanto, me acerco a vosotros, y te digo en tono alto y autoritario que le comas la polla y que dejes hacerte todo lo que le apetezca al señor. Sin perder ni un segundo agarras su miembro con una mano, lo estiras hacia arriba y comienzas a lamer sus huevos de una manera lasciva, mientras con la otra mano pajeas lentamente toda la extensión de su tronco. Después de estar lamiendo sus huevos y demás, llega el momento de saborear su polla, así que, la introduces en tu boca y tus movimientos de cabeza comienzan de forma progresiva a devorar tan delicioso manjar para ti. Estás muy excitada, tanto es así, que mientras mamas, desabrochas completamente su pantalón y lo dejas caer al suelo junto a su bóxer blanco, te sujetas delicadamente en sus caderas y sigues mamando. Llega un momento en que la excitación que has provocado en él es alta, y su polla está totalmente dura y perfecta para que pueda follarte sin ningún problema. Te agarra de un brazo, te levanta, te da la vuelta y te empuja hacia la mesa ligeramente, doblando tu cintura y apoyando medio cuerpo en ella. Tú culo está totalmente a su disposición en esa postura. Con las piernas bien abiertas y tu culo totalmente dispuesto, te levanta ligeramente la minifalda, el tanga lo aparta hacia un lado, y comienza a sacar lentamente el plug que llevas introducido, al sacarlo vuelve a meterlo lentamente, y así en seguidas ocasiones, para que tu culo esté totalmente preparado para recibir la embestida de su polla. Tus gemidos de zorra se comienzan a escuchar en el bar, y eso hace que algunos de los parroquianos se acerquen a la mesa para ver de cerca tal estampa. El plug me lo da para que me lo guarde y comienza a introducir su polla lentamente en tu culo, la verdad es que lo hace bien, poco a poco y sin ningún tipo de prisa, hasta que la tenga totalmente introducida, y los movimientos entrando y saliendo se aceleren. Observo tu cara y estás totalmente entregada, me miras complaciente y sé que estás disfrutando como una puta, pero sobre todo porque estás complaciendo mis deseos. Aprovechando la ocasión, algunos de los parroquianos comienzan a sacar sus pollas y tocarse mientras el tipo ya te está follando rápido y duro, cada vez gimes con más fuerza, el placer te invade, lo sé. Y como yo no voy a ser menos, acerco tu cabeza al borde de la mesa, y la giro hacia donde estoy yo. Saco mi polla y te la doy para que mientras te follan, disfrutes de ella con tu boca. Todo transcurre como yo había planeado más o menos, hacerte disfrutar como una puta, siendo observada y ofrecida a hombres desconocidos, pero bien seleccionados, como sé que a ti te gustan. Se nota que él está a punto y yo también, en ese momento tomo el mando, retiro al tipo, te incorpora hacia arriba y te vuelvo a agachar con las piernas flexionadas y abierta de piernas. En esa posición acercamos ambas pollas a tu boca, con movimientos rápidos y continuos de nuestras manos para darte todo el placer acumulado, alternas la mamada de una a otra, hasta que llega el momento, toda la leche caliente y espesa en tu boca. No te puedes ni imaginar que cara de placer y de zorra tienes en este momento. Tu boca completamente inundada de semen, mezclado con el color rojo de tus labios y todavía sigues mamando. Ana Pleaser ❀ Hechos reales.

Autor: AnaPleaser Categoría: Sexo Anal

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Mis vacaciones sexuales

2019-08-16


Tuve mi primer trió cuando fui de viaje a Puerto Vallarta. Tenía 21 años que fui con mi mejor amigo de viaje sus hermanos. Era un viaje tranquilo, eso era el plan, sin embargo, salió de control cuando llegamos al hotel y nos dimos cuenta que en esa misma semana también se hospedaron unos chavos de preparatoria que estaban haciendo su viaje de graduación. El primer día pasó sin inconvenientes, ya para el segundo en la alberca me llamo la atención una chica alta, blanca, delgada, pero con unas piernas largas y gruesas, cara ovalada, ojos y labios grandes, con lunares en su cara y cabello ondulado un poco largo, abdomen torneado, busto grande y un trasero pequeño pero carnoso; una chica perfecta. En mi mente pensó que era una chica sumamente atractiva. Decidí hablarle, pero no sabía cómo, por suerte uno de los hermanos de mi amigo ya había tenido pláticas con todo el grupo de adolescentes, solamente era juntarme con él y esperar hablar con ella. No pasó como yo esperaba, hablamos con una chica muy agradable que se llamaba Brenda: era morenita, estatura promedio, piernas y brazos delineados, delgada, cuerpo bien proporcionado, ojos y labios grandes, pero nariz fina. Brenda nos invitó a un antro que iban a ir esa noche, como no teníamos nada planeado decidimos ir. Antes de subirnos a nuestra habitación, me di cuenta que Brenda fue con la chica que me había gustado demasiado; eran amigas. Pase varias horas esperando ir a ese antro para por fin hablarle a ella. Me vestí con una camisa blanca y unos pantalones negros con unos mocasines que me había llevado, tuvimos que esperarnos casi una hora afuera del antro para poder entrar, como no teníamos reservación no pudimos entrar tan fácil como los graduados. En el antro, nos sentamos en la mesa de Brenda, y fue ahí que la vi: usaba un pantalón de mezclilla y un top negro que solo cubría su busto. Mis amigos sacaron varias botellas y empezamos a servir varios tragos, ya con una cuba encima le hable. La chica es muy simpática y nos llevamos bien, me dijo su nombre, Xochitl, sus gustos y todo eso. Eran un poco después de media noche que sacaron unos shots de vodka para todos, nos los tomamos y a la media hora sentí el efecto del alcohol. Xochitl se veía más desinhibida, para bajarle su peda decidí bailar con ella, bailamos por unos minutos cuando me jala y me dice vamos al baño, entra y la espero a fuera, se tardó varios minutos cuando salió con su amiga Brenda, me quedé confundido porque nunca vi a su amiga entrar en el baño; en mi confusión, Xóchitl me dijo que sentía algo por su amiga y por mí, que le gustaba sus labios y que se los quería probar, me agarró de la mano y fuimos con Brenda, ella estaba con mi mejor amigo, Xochitl y Brenda empezaron a hablar y yo con mi amigo, ya estaba borracho, así que decidí juntos con sus hermanos que se lo llevaran al hotel, me dieron dinero para pagar la cuenta y se fueron. No pasó ni un minuto, cuando me quedé solo en el antro, vi que Xochitl y Brenda se estaban dando unos besos apasionados, me excité demasiado, las dos me voltearon a ver y se empezaron a reír. Xochitl va conmigo y me besa, después me dice en el oído: "quiero verga" la miro y me suelta una mirada pícara y sensual que se me excite aún más. Brenda, también se acerca hacia mí y me dice al oído que le gustaba más que a mi amigo. Me quedé en shock, no sabía qué hacer. Xochitl me dice que hay que seguir la fiesta en su cuarto del hotel, ya casi cerraban el antro, pague la cuenta y junto con Brenda nos fuimos a su habitación. Todo el trayecto del antro al hotel, los tres nos besábamos: ella con Brenda, yo con Brenda o con Xochitl. Ya en su habitación del hotel los tres seguimos tomando, ellas tenían un tequila escondido en su maleta, nos seguimos besando cuando ellas se empezaron a desnudar entre las dos. Brenda usaba unos shorts negros con una blusa de manga larga de rayas horizontales blancas y rojas, Xochitl se quita su top y Brenda le empieza a chupar sus tetas; yo me quitaba mi ropa cuando las dos se besaban y tocaban sus pechos mutuamente. Los pechos de Xochitl eran grandes, redondos y suaves, sus pezones de color café, en cambio, los de Brenda eran pequeños, firmes y sus pezones eran de un tono más claro. Los tres estábamos ya desnudos, a las dos les chupaba y tocaba con fuerza sus pechos, sentía sus gemidos cuando lamia sus pezones. Xochitl era la que estaba disfrutando más ya que yo jugaba con sus tetotas y Brenda le estimulaba su vagina con sus dedos. A ellas dos les besaba todo su cuerpo cada vez que podía, las acariciaba los más sexy que pude, las tocaba para excitarlas y hacerlas gozar. Me acosté en la cama con mi verga súper erecta, Xochitl y Brenda me daban unas lamidas bien ricas, se turnaban para chupar mi pito, una mi pene y la otra mis huevos. Las dos se notaba que ya tenían experiencia en chupar vergas, los movimientos de labios, lengua y manos de ellas son fríamente calculados para darme satisfacción; con sus expresiones me daban a entender que les calentaba la forma de mi pene, sentía sus labios y lenguas calientes en mi glande, llenaron con mucha saliva mi verga. Ya con mi verga tan lubricada, Xochitl se monta en ella, mientras Brenda se empieza a masturbar. Xochitl me daba unos sentones como loca, todo su cuerpo moviéndose y sus tetas rebotando y con los gemidos que soltaba me excitaba mucho; Brenda se tocaba con sus dedos su clítoris. Ponía mis manos en las tetas de Xochitl o en su cadera, sus tetas eran suaves y me calentaba cada vez que se las chupaba. Luego fue Brenda que me daba de sentones y a Xochitl le metía mis dedos en su estrecha vagina. Los movimientos de Brenda eran más lentos, se veía que ella le gustaba lento, suave y a su ritmo. En contraste, Xochitl disfrutaba del sexo duro y violento. A cada una le daba como ella quería, Xochitl fuerte, con groserías, le jalaba el pelo, agarraba con fuerza su cuerpo; a Brenda lento, delicado, le decía halagos y tocaba con delicadeza su cuerpo. Fueron unas cogidas larga y sabrosas. Se ponen de perrito y las empiezo a meter mi verga caliente en sus panochas húmedas, mientras a una le daba de perrito, a la otra le daba nalgadas y le metía mis dedos, cada vez que le daba unas metidas de pito a Xochitl y a Brenda veía como sus nalguitas se les movía y su cuerpo se movía al ritmo de sus gemidos, el cuerpo delgado de Brenda era súper excitante y ni hablar de Xochitl, era un sueño hecho realidad de hacer un trío con unas chicas súper guapas y mega sabrosas. Ya no pude aguantar y me vine en las caras de ellas dos. Se limpiaron y se acostaron de lo cansadan que estaban; yo no tenía sueño y no quería salirme de ese cuarto. Decidí seguir cogiendo. Las convencí que las dos se acostaran una a lado de la otra con las piernas abiertas, Xochitl estaba a mi derecha y Brenda en la izquierda, con mis respectivos dedos se los meto en sus puchas, me costó trabajo en que las dos no se durmieran, las estimulaba a la vez, metía mis dedos, los movía y las dos poco a poco se estaban excitando. Pasaron unos minutos cuando vi que Xochitl solita se tocaba el clítoris; vi eso y preferí dedicarme más a Brenda, le chupé su clítoris y empezó a gemir de placer. Las dos chicas estaban otra vez súper excitadas. Se detuvo de masturbar Xochitl para lubricar con su boca mi verga, me cogí de misionero a Brenda mientras Xochitl se masturbaba con la escena, pero a los minutos se pasó encima de Brenda para que ella le diera unas chupadas en su vagina de Xochitl. Después, a la que me estaba cogiendo era a Xochitl de misionero y la que estaba encima era Brenda; hacíamos un triángulo sexual delicioso, los tres lo estábamos gozando y gimiendo de placer. Nos intercambiamos cada vez que uno se cansaba, uno masturbándose o dando sexo oral a la otra persona. Recuerdo que eso duró bastante tiempo. Me vine en el cuerpo de ellas dos. Quería seguir cogiendo, agarré dos desodorantes para usarlos de dildo, Xochitl se da cuenta y me dice mejor por el ano, solo era lubricarlo: improvise usando agua con jabón. Brenda y Xochitl se pusieron nuevamente de perrito, lentamente les metí el desodorante en su culo, las dos sufrían, pero lo disfrutaban, Brenda solo pudo a la mitad, pero Xochitl si aguanto casi todo el desodorante en su recto. No sé con qué energía, pero seguía con una buena erección y les metí nuevamente mi verga en sus vaginas, les daba y les daba, metía fuerte mi verga y todo eso fue con desodorantes en el ano de Xochitl y Brenda. Esas cogidas solo duraron unos minutos cuando Brenda no pudo más con el dolor y gritaba que ya no podía más por el culo, Xochitl llegó al orgasmo total cuando sintió mi última venida en si ano bien abierto, se lo llené de mecos. Eran casi las 8 de la mañana cuando los tres nos quedamos dormidos. Desperté a las 11:30, vi el celular y vi que le había mandado mensaje a mi amigo que seguía de p**o con Xochitl y Brenda. No sé cómo pude salir de ese cuarto sin despertar a ellas dos. Llegué a mi cuarto y seguí durmiendo. Dormí otras 4 horas con cruda, se me movía el piso y tenía sed, nuevamente revisé mi celular y vi varios mensajes: de mi amigo que se había ido a otra playa con sus hermanos y de Xochitl que me decía que hay que quería verme. Nos quedamos de ver en el lobby del hotel, me bañé, me arreglé, fui al restaurante del hotel para comer algo; ya en el lobby, Xochitl me dijo que una de sus compañeras consiguió una fiesta de un chavo que tenía una casa en una zona residencial privada a unos 30 minutos del hotel, me invitó y acepté. Me invito nuevamente a su habitación, pero solo para que se terminara de arreglar. A los 10 minutos llegó Brenda con otras 3 chicas: Liz, Michel y Tania. Liz era la más chaparrita y delgada de ellas, media como 1.60, pecho pequeño pero unas piernas delineadas y anchas, cara fina con ojos y labios pequeños. Michel era un poco más baja que Xochitl igual de flaca que ella, pero con menos busto, pero tenía un trasero grande, también tiene labios y nariz grande, cintura estrecha. Tania era la más alta, de hecho, era más alta que yo y eso que no usaba tacones, del grupo era la que tenía más peso de ellas, pero tenía unos pechos más grandes de todas ellas, nariz pequeña y fina, ojos grandes y labios carnosos y era la que tenía caderas anchas. Para no m*****arlas, fui por un six de cervezas para esperar mientras las chicas se terminarán de arreglar. Xochitl usaba una falda negra con una playera de tirantes de rayas horizontales rosas y negras y usaba sandalias. Brenda llevaba falda recta gris con toques de negro y una blusa blanca y tacones negros. Tania llevaba un vestido negro de cóctel, algo escotado y con unos tacones de poca altura. Liz portaba un short de mezclilla y una playera negra y unos flats. Michel tenía un short negro con una blusa de tirantes gris y usaba tenis negros. Todas se veían súper sabrosas, trataba de no tener erecciones en frente de ellas. Eran casi las 9 de la noche que nos fuimos a la fiesta. Al llegar, vi que era una fiesta normal de gente que tiene poder adquisitivo. Con Xochitl hablaba o con Brenda y en ocasiones con su amiga, bebíamos y bailamos un poco. A la media noche, Xochitl me lleva a fuera de la casa para decirme que disfruto mucho la cogida que le di y Brenda le encantó que le metiera algo por el culo, Brenda les contó a otras amigas la cogida que les di, además me pidió que, si me podía besar con sus amigas, acepté. Pasaron unos minutos cuando noté que sus amigas estaban pedas, fue el momento que entre jugueteo y las risas me besé con sus amigas, pero con Xochitl fueron los besos más apasionados. Unos minutos después, por alguna razón, estaba hablando con Tania, ella me dijo en mi oído que Brenda le contó todo lo que había hecho con ella y que ella quería lo mismo, me puse cachondo cuando lo dijo, conteste que no había problema. Mientras tanto Xochitl estaba convenciendo a Michel que se fuera con nosotros al hotel debido a que ella conocía al anfitrión de la fiesta y se quería quedar con él, alcanzo a escuchar que Xochitl le decía a Michel que yo tenía un pitote y que le iba a llevar al orgasmo, con esa frase cambió de parecer. En otra parte de la fiesta vi de reojo que Brenda y Liz se estaban besando. Se estaba prendiendo y poniendo caliente la situación. Xochitl y yo decidimos que era momento de irnos al hotel porque ya había más chicos interesados en nuestras amigas, para protegerlas les inventamos que uno de sus compañeros tuvo un accidente y querían a todos dentro del hotel, con esa mentira pudimos irnos sin problemas de la fiesta. En el Uber, ellas jugaban y decían muchas cosas sexuales entre ellas, esporádicamente se besaban, al parecer el chófer nunca les hizo caso y nos llevó al hotel. Nos fuimos al cuarto de Michel y Tania, porque según ellas tenían una sorpresa. No recuerdo como, pero conseguimos unas cervezas y entre todos nos empezamos a besar. Con esas cervezas fue me perdición, hay momentos que no los tengo claro, no supe en que momento Xochitl me dio una mamada en el baño (tengo la idea que fui al baño pero dejé la puerta abierta y Xochitl entro de sorpresa, me limpio un poco el pene y me la chupo), no recuerdo quién fue el primero que se desnudó, si alguien me puso condón, tengo nociones de la ropa de interior de ellas: Tania creo que era un conjunto negro, Liz usaba tanga, Michel unas bragas rosas y brasier gris, Xochitl no usaba brasier y creo que se quitó su braga en el Uber. Recuerdo que Tania tiene unos pezones grandes y rosas, sus tetas son grandes y suaves, le rebotaban cada vez que daba un paso, también tiene una panocha apretada, grande y con pelos que apenas iban a crecer. Michel tiene pezones pequeños y tenía depilado brasileño en su vaginita que tenía. La que si estaba depilada era Liz, su vagina era la que estaba menos apretada de todas. Lo que si recuerdo es lo después de la mamada de Xochitl en el baño. Vi que ellas se tocaban mientras Xochitl me la chupaba. La tenía súper parada cuando Xochitl me lleva a la cama para que todas me la chuparan, la que casi no tenía ganas de mamar verga era Liz, ella mejor se puso encima de cara para que yo le chupara su panocha; una iba con Liz para besarla y seguir estimulando su clítoris con los dedos, así estuvimos minutos. Me levanté y fui a una silla para seguir cogiendo, Michel fue la primera que me daba sentones mientras que Xochitl y Brenda se daban tijeretazos y Tania y Liz hacían un 69; se ponían de acuerdo para estar conmigo, hacíamos rotaciones. Recuerdo que Michel se volvió loca con mi verga, se movía súper rico, le rebotaban sus nalgotas bien sabroso. Tania me daba unas buenas rusas con sus tetotas, con ella tuve que trabajar más para que gimiera fuerte. Creo que Liz me rasguño mi espalda de la cogidota que le di en la silla. Los movimientos de Brenda eran deliciosos, parecía que no había recibido verga desde hace años. Lo que me hizo Xochitl no lo puedo describir pero me sentí como en el cielo con sus movimientos, sus gemidos, su cara de excitación, su cuerpo y los ruidos de las chicas que hacían me viniera: llené a Xochitl de mecos. Fui al baño a recuperarme y beber algo de agua. Pase 5 minutos ahí a dentro. Cuando salí del baño vi que las chavas estaban de perro y Xochitl tenía dos dildos y se los estaba metiendo a cada una de ellas. Sin dudarlo empecé a ayudar Xochitl con esos dildos, se los metía por el ano a cada una de ellas. Todas se sentían estrechas del ano. Gemían y sufrían algo de dolor, pero lo disfrutaban. Cuando los anos de las chicas estaban los suficientemente dilatados fue cuando les metí mi verga, a cada una. Brenda cada vez más soportaba mi verga hasta el fondo de su recto. Liz y Tania les costó trabajo aguantar el dolor de mi verga en su ano caliente, pero al final lo lograron y empezaron a gritar como locas. Michel nunca pudo, mejor se puso a meterle otro desodorante por el ano a Xochitl. Pinche cogidon por el culo que les di a todas, se veía que disfrutaba el dolor, no cabe duda que estaban en el orgasmo puro. Creo que me vine en el ano de Xochitl. Vi la hora y eran casi las 4 de la mañana, habíamos pasado más de 2 horas cogiendo entre todos. Me dolía algo el pito, pero seguía cachondo. Michel fue la primera que se quedó dormida después de todos la tocábamos y la masturbamos, le dejamos el ano súper rojo. Seguimos cogiendo entre todos, me cogía a cada una de misionero, ella arriba, de perrito, le agarraba las tetas con fuerza, les chupaba los pezones, las ahorcaba o les daba cachetadas, las trate como mis putas. Entre ellas se metían los dedos en sus vaginas calientes y en sus anos rojos y bien abiertos. Hasta el último quede cogiendo con Xochitl, las demás se quedaron tan satisfechas y cansadas que se durmieron. La última cogida con Xochitl fue parados en la regadera del baño. Mi última venida fue en la panocha de Xochitl, le deje chorreando de semen. Me quedé dormido en el piso del baño.

Autor: dfsexbomb12 Categoría: Sexo Anal

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El amigo de mi ex

2019-08-14


Él es un buen amigo de mi exnovio, así que coincidíamos en muchas fiestas y reuniones. De inmediato me llamó la atención la inteligencia con la que se desenvolvía. Tenía una cultura impresionante, algo que a mí me resulta muy atractivo. Además, es delgado, de complexión atlética y tiene una mirada salvaje un poco intimidante. Nos gustamos desde el principio, ahora lo sé, y siempre tuvimos conversaciones muy divertidas e interesantes. Además, tiene un sentido del humor muy agrio, lo cual realmente me fascinaba, porque no a cualquiera le queda ese papel. Con el tiempo nos hicimos buenos amigos. Yo respeto mucho su opinión y siempre he confiado en él cuando necesito un buen consejo, es una de las personas más racionales que conozco, aunque ahora también conozco su lado salvaje. Por eso también me resultaba difícil intentar alguna aventura con él, me parecía que él ocupaba su tiempo en cosas menos banales que mis deseos o confusiones sentimentales. A pesar de que sé que soy una mujer inteligente, él me hacía sentir como una simple. Por otro lado, nunca tenía novia ni era mujeriego, casi siempre llegaba solo y se iba solo de las fiestas, algo que era de llamar la atención. Algunos de sus amigos pensaban que era gay de clóset porque su actitud hacia las mujeres resultaba inexplicable. Muchas de las mujeres que lo conocían lo consideraban muy atractivo pero algo arrogante, por lo que pocas eran las que se le acercaban. Al fin y al cabo, las chicas también queremos divertirnos. La historia empieza cuando, después de un proceso muy doloroso, terminé con mi novio, su amigo. Me alejé un poco de todo lo que tuviera alguna relación con mi novio, incluyendo a todos sus amigos. No obstante, el contacto no se rompió del todo. Nos saludábamos en el chat y fuimos a comer en un par de ocasiones, pero para mí seguía siendo una especie de medio hermano. Aunque yo tenía un nuevo novio, en el fondo deseaba que pasara algo con él, y el hecho de que fuera tan buen amigo de mi ex lo hacía un poco más excitante. Una vez que estábamos en el chat, me dijo que tenía que hacerme una confesión. Estaba casi convencida que se trataba de algún problema en su trabajo o de que le gustaba alguna chica de su oficina, pero mi corazón empezó a latir de inmediato con la esperanza de alguna aventura. Le dije que podía confiar en mí. Me contestó que siempre se había preguntado cómo sería estar conmigo, acariciar mi cuerpo y morder mis labios. Mis ojos no daban crédito a lo que estaba leyendo. El corazón se me salió de control, las piernas y los brazos me temblaban. Siguió diciéndome lo bella que era para él y que deseaba desde lo más profundo de su ser, poder mostrarme, aunque fuera una vez, cuánto me admiraba en todos los sentidos. Me quedé pasmada, en cuanto me recuperé, contesté lo más rápido que pude. Le dije que él también me gustaba en muchos sentidos, que era mi persona favorita para platicar y que muchas veces me había sentido muy atraída, pero que había decidido que era mejor no mover las cosas. Me propuso que nos viéramos esa misma tarde. Yo tenía mucho trabajo atrasado pero no podía negarme. Tendría que trabajar tiempo extra la siguiente semana. Quedamos en un bar cercano a mi departamento. Al llegar, él ya me estaba esperando. Yo estaba muy nerviosa al principio. Pedimos cervezas y empezamos a platicar como siempre lo hacíamos. Después de un rato, se me olvidó lo que había pasado unas horas antes en el chat, hasta que me tomó la mano. Noté que su mano estaba fría y nerviosa, lo cual me llenó de ternura y un poco de excitación. Ese hombre que para mí había sido un hermano mayor, realmente sentía algo muy fuerte por mí. Sólo dijo “vámonos”. Dejó la cuenta pagada y salimos del lugar. Me abrazó por la cintura mientras caminábamos a mi departamento. No hablamos mucho en el camino. En mi mente me preguntaba cómo serían sus besos, sus caricias, sus gemidos… Llegamos a mi departamento y fuimos directo a mi habitación. Ahí comenzó a acariciarme, lentamente, de una manera muy sensual. Con las copas que habíamos tomado, yo estaba bastante excitada. Hubiera querido que me hiciera suya en ese momento, que me abrazara y me arrancara la ropa, pero lo dejé seducirme a su manera. Me pidió que me acostara y cerrara los ojos. Sentí sus labios acariciándome la cara, y su lengua recorriendo la zona detrás de mis orejas. Su aliento me hacía un cosquilleo muy excitante que me puso peor de lo que ya estaba. Ámame, le dije. Su voz me susurró al oído que no había prisa, que íbamos a amarnos por horas sin descanso. Aquella voz me decía que necesitaba que mi mente se abriera por completo para que disfrutara cómo cada una de sus palabras se metía en mí y me hacía gozar, cómo cada caricia suya se materializaba, penetrando mis deseos hasta que él y yo llegáramos a fundirnos en un sólo movimiento. Sentía su calor muy cerca de mi piel. Ya en ese momento mi concha estaba deseosa de recibirlo. Sus dedos pellizcaban mis pezones suave y rápidamente. Luego me besó metiéndome la lengua en el paladar. Yo gemí de placer. No me había dado cuenta cómo sus palabras y sus movimientos sutiles me tenían al borde de un orgasmo. Aquello era más que un beso, su lengua salía y entraba de mi boca, penetrándome hasta el paladar de una forma tremendamente excitante… me estaba cogiendo por la boca de una manera que me hacía rendirme al placer. Vente princesa, vente… mi amor, vente… Tomé su mano y la puse sobre mis senos; él metió su muslo entre mis piernas provocando un espasmo me recorrió de los pies a la cabeza. ¡Me estaba viniendo sin siquiera haberme quitado la ropa! No entendía qué estaba pasando, incluso me espanté un poco; le pedí que se detuviera, todo eso era muy intenso para mí. Sólo sonrió y me acarició con mucha ternura, su mirada era tan diferente ahora, como si fuera otra persona. Toda su arrogancia y su racionalidad habían desaparecido. Me tranquilizó, me dijo que me sentía vulnerable ahora pero que después iba a sentir un poder y una alegría inmensos. Me aseguró que no me iba a hacer daño, que lo único que quería hacer era mostrarme lo hermosa que era y que para eso tenía que liberar el placer que había en mí. Me dijo que las mujeres como yo tenían una capacidad natural para gozar y que por eso transformaban todo el entorno, como un especie de energía vital que debe salir para que haya alegría en el mundo. Tú eres la alegría del mundo, me dijo. Aquello me lleno el corazón de una gran emoción y lo besé profundamente, lo besé como nunca había besado a otro hombre, quería abrirme por completo ante él, hacerlo gozar a él también, devolverle la alegría que me había dado. Nos desnudamos rápidamente. Nuestros cuerpos estaban impacientes por sentirse. Me gustaría detallar todo aquel encuentro, pero me llevaría unas diez páginas más describir la forma en que nuestros cuerpos se fueron encontrando, como sus manos fueron dando forma a mi cuerpo mientras su lengua recibía el sabor de mis endurecidos pezones todo el tiempo; tener su pene en mis manos y luego sentirlo entre mis piernas fue un placer largo y húmedo que terminó en un orgasmo mutuo. Después de tomar un descanso nos metimos a la ducha y allí fue donde comenzó la parte más hermosa de todo esto. Nos besábamos con furia bajo la regadera. Él me tenía sujeta del trasero, apretándome bien fuerte para que nuestros cuerpos se frotaran ansiosamente. Yo estaba abrazada a él, moviendo las caderas y restregándole la panocha en el muslo. Mi mano libre gozaba con su pene, duro y firme como una escultura de bronce pero con una punta suave y apetitosa como una deliciosa fresa. Nuestras lenguas se enredaban en un delirio de sensaciones muy intensas. Yo no sabía qué hacer. Eran demasiados estímulos. Quería tomar su pene, quería que me besara, que me cogiera, que me comiera los pezones, lamerle el cuello, en fin, eran demasiadas opciones. Me pidió que me volteara. Accedí gustosa, poniendo las manos contra la pared del baño. Saqué un poquito el culo invitándolo a que me hiciera suya. Él me abrazó por la espalda, tomando mis senos entre sus manos y colocando su pene entre mis nalgas. Comenzó a morderme la nuca. Yo movía el culo para sentir la firmeza de su pene. Sentí como si empezáramos a fundirnos el uno en el otro. De pronto se agachó y me pidió que sacara más el culo para que su lengua pudiera gozar mi panocha. Me sentí extraña porque nunca le había ofrecido mi intimidad a nadie de esa forma tan expuesta. Su cara quedaría literalmente pegada a mi culo y eso me hacía sentir incómoda en cierta forma, pero recordé lo que me había dicho sobre abrir mi mente al placer. Me agarró bien fuerte de las caderas y comenzó a comerse mi entrepierna. En cuanto sentí su lengua bebiéndose mis jugos vaginales, me olvidé de aquellos prejuicios. Me sentía como una hembra en celo, siendo cortejada y a la espera de que el macho la monte, pero a la vez, sentía que aquello que estábamos haciendo era como una forma de arte, era una forma de expresar el profundo cariño y admiración que sentíamos el uno por el otro. Su nariz me hacía cosquillas cerca del culo, era una sensación sumamente excitante que me hacía desear un contacto más directo en mi chiquito. Sus dedos se deslizaban alrededor del clítoris, explorando el punto de máximo placer. Me tenía gimiendo como loca. Entonces subió su lengua hasta mi ano y empezó a lamerlo rápidamente. Aquello era el paraíso. La cabeza me daba vueltas por tanta intensidad, supongo que mis hormonas estaban a todo lo que dan. Separó mis nalgas con las manos para poder jugar con mi chiquito a su gusto. Me dijo que iba a comerse mi culo una y otra vez y que después iba a hacerme suya. Empecé a tocarme la panocha, pero él no me dejó, el clítoris y los labios de mi entrada eran territorio exclusivo de sus dedos… entonces empecé a pellizcarme los pezones. Mientras tanto, sentía cómo su lengua empujaba mi esfínter hacia adentro, convenciéndolo para que se abriera al placer que empezaba a penetrarlo. Casi desesperada le pedí que me cogiera, su pene era como una necesidad, como algo que me hacía falta tener. Empecé a venirme, las piernas se me doblaban. Entonces se levantó y me cogió. Cuando sentí su verga entrando en mi panocha casi llore de emoción. Aquello era realmente como encontrar algo que era mío, que había necesitado y buscado por largo tiempo y que ahora finalmente venía a mí. Aquel orgasmo fue larguísimo. Él acabó rápidamente mientras yo seguía viniéndome. Entonces me di cuenta de las posibilidades que tenía como mujer. Le pedí que no me sacara la verga y que siguiera bombeándome despacito. Es tuyo, no te lo voy a sacar hasta que termines, princesa. Lentamente el orgasmo se fue apagando, como una vela que empieza a menguar. Me esperó pacientemente, hasta que lentamente pude incorporarme para abrazarlo muy fuerte y besar su pecho. Al otro día amanecimos abrazados. Yo me desperté antes que él. Me sentía en un cuento de hadas erótico. Después de tantos años de estar dormida, mi príncipe me despertaba al verdadero sentido del placer. Su cuerpo me parecía más hermoso de lo que yo nunca hubiera imaginado, y no porque fuera un modelo, sino porque era real, hecho de carne y deseo, capaz de darme todo aquel placer paradisiaco. Mi propio cuerpo me parecía mucho más hermoso, me sentí satisfecha de mí misma, satisfecha de mis tetas que habían sido mamadas hasta el cansancio, satisfecha de mis nalgas que habían sido cabalgadas con fuerza, satisfecha de mi rostro que había inspirado aquella pasión dentro de otro ser humano; en una palabra, satisfecha de estar acostada ahí con él, compartiendo nuestro deseo; no podía pensar en un mejor lugar para estar en ese momento que ahí, abrazada a él. Me dieron unas ganas inmensas de tirármelo dormido. De inmediato me puse a jugar con su pene flácido. Obviamente él se despertó y quiso participar en mi juego, pero le pedí que siguiera dormido, pues iba a explorar su cuerpo mientras él descansaba. Él comprendió mi fantasía y cerrando los ojos, quedó inmóvil. Le mordí el cuello mientras pellizcaba sus pezones suavecito. De inmediato se pusieron duros, alimentando la humedad en mi entrepierna. Él apenas podía mantenerse inmóvil, su respiración se agitó pero me siguió el juego. Seguí lamiendo sus pezones y tocándome la panocha. Luego, froté mi panocha húmeda en su abdomen y después me bebí mis propios jugos lamiéndolos en la zona alrededor del ombligo y empujando su hermoso pene de bronce con mi nariz, olfateándolo y haciéndole ligeras caricias con la lengua. Su cuerpo entero temblaba de deseo y no pudo contener un gemido cuando mi lengua empezó a gozar su deliciosa verga. Me la comí completa, la devoré a cada centímetro con una gula inexplicable. Quería comerme aquella verga hasta alcanzar las bolas. Su leche empezó a llenarme el paladar, era el líquido preseminal porque no había sentido su explosión. Tomé las bolas con una mano, con la otra lo masturbaba siguiendo el sube y baja de mi boca. Él no aguantó más y me pidió que lo dejara participar, pero le dije que no se podía mover hasta que hubiera acabado con él. Puse mi lengua en la suave punta de su hermoso pene y froté la verga con mi mano, chupándola como a una deliciosa paleta. No tardó en venirse abundantemente. Me comí parte de su leche y otra parte deje que se escurriera en su abdomen para después poder chuparla. Una vez que terminé de limpiarlo golosamente, me acosté a su lado, y nos besamos, dándole a beber su propio semen. Aquello me puso a mil otra vez y lo besé igual que la tarde anterior, abriéndome por completo a lo que pudiera pasar. Él lo notó y de inmediato me agarró el trasero de la misma forma que lo había hecho en la regadera. No hubo necesidad de palabras, me di la vuelta para ofrecerle las nalgas. Tómalas a tu gusto mi vida, hazme lo que quieras. Me abrazó por la espalda, tomando mis tetas entre sus manos y poniéndome la verga flácida y aún húmeda de su leche y mis lengüetazos, en medio de las nalgas. Su lengua me mordía la nuca suavecito y su aliento me hacía unas cosquillas demasiado excitantes. Aquella posición me hacía sentir que me poseía por completo, yo quería que me abriera y me penetrara toda, ofrecerle todo mi cuerpo a su gusto. De nuevo empecé a sentir esa necesidad de que me penetrara con el pene. Me acostó boca abajo y empezó a morderme las nalgas y a lamerme el ano con una pasión incontenible. Me metió dos dedos en la panocha y un tercero me tocaba el clítoris. Uff, empecé a gemir como nunca, su lengua y sus dedos me estaban llevando al paraíso. Entonces puso su pulgar en mi chiquito y empezó a empujar. Ni siquiera se me ocurrió resistirme, quería recompensarlo por todo lo que me había hecho vivir aquellas horas, que hiciera conmigo todo lo que quisiera, que me usara como a su puta. Paré el culo para darle un mejor acceso a sus lamidas y de inmediato mi esfínter se abrió y empezó a disfrutar de su pulgar. Ya estás lista para que te coja por el culo. El tono de su voz era diferente. Sus movimientos también eran diferentes. Sabía que me iba a coger de una manera diferente a lo que había hecho hasta ese momento, pero confié en él. No me moví, seguía acostada boca abajo, esperando su verga. Me puso una almohada debajo de la cadera para sostener mi culo paradito. Se montó encima de mi trasero, mojó su verga en mi panocha y luego la frotó contra mi chiquito. Lo hizo así varias veces hasta que mi culo era una mezcolanza de jugos vaginales, líquido seminal y sudores mezclados. Yo me retorcía de ansiedad y movía el culo intentando ensartarme en su verga. Me puso la punta en el chiquito y se quedó quieto para dejar que yo sola me ensartara. Quise meterme su pene en la vagina pero él lo quitó. Me dijo que me estaba portando mal y que iba a tener que castigarme. Sí, castígame –pensé– hazme lo que quieras. Abrí las piernas para que pudiera metérmelo más fácil. Volvió a mojarme el culo con la punta de la verga y esta vez se recostó encima de mí pero sin aplastarme. Yo no podía moverme, me tenía totalmente atrapada debajo de su pecho. Entonces empezó a empujar lentamente. Sentí como la cola se me iba abriendo lentamente, para recibir la punta de aquella jugosa fresa. Aaaah, me duele… pero métemela más. Luego vino la parte firme del pene. Sentí cada centímetro entrándome, sentía la forma de su pene, la palpitación de sus venas conforme iban pasando por mi esfínter. Ufff, así, métemela toda. Aquello era un exquisito placer mezclado con un poco de dolor. Una vez que su verga estuvo completamente adentro de mí, juntó mis piernas para que mi trasero se apretara. Se quedó inmóvil gimiendo de placer. Podía sentir toda su verga palpitando por dentro de mí. Comenzó a bombearme, primero despacio y muy sensualmente, para que mi cola se acostumbrara al visitante que la estaba abriendo por primera vez; luego fue rápido y salvaje. Yo sólo lo oía gemir y decir que mi culo era el más delicioso que se había cogido. Cógetelo bien, cógetelo todo lo que quieras. Empezó a tirarme del pelo y morderme la nuca. Muérdeme, cógeme, soy tu culo. Cada embestida me hundía en la cama. Sentía su cadera golpeando contra mis nalgas apretadas, me lo estaba clavando realmente duro, era la primera vez que sentía toda la fuerza de un hombre entrando y saliendo de mí con aquel vigor. Me dio un poco de miedo que me lastimara, pero me di cuenta que ya me estaba cogiendo de una forma brutal y a pesar de que sentía el dolor de sus mordidas y tirones, no me sentía lastimada en lo absoluto. Aflojé el recto lo más que pude para que me entrara todo y luego lo apreté ligeramente. Él gimió y se detuvo. Podía sentir su verga hincharse y contraerse, lista para empezar a bombear esperma adentro de mi cola. Me tiró el pelo con más fuerza, haciéndome gritar; estaba retrasando la eyaculación, aún no quería venirse. Aflojé el esfínter para dejarlo que se repusiera. Luego de unos momentos empezó a bombearme de nuevo. Ahora yo sabía cómo controlarlo. Lo dejé que me gozara un poco más. Gózame todo lo que quieras, papacito. Luego voy a apretar el culo para hacer que me llenes la cola con tu leche. Aquel aflojar y apretar lo había excitado mucho más, empezó a hacérmelo lentamente, apriétame la verga mami, apriétala. Lo dejaba entrar y luego lo apretaba; cuando me ensartaba todo su miembro, sentía que me moría, agarramos una sincronía en el vaivén de sus embestidas que me fascinó. Empezamos a aullar de placer hasta que sentí su verga hinchada de semen, le pedí que me bombeara más fuerte y luego apreté el culo con más fuerza todavía; de inmediato sentí las pulsaciones de su esperma caliente escurriéndose en mis intestinos, lo que me provocó un placentero orgasmo. Sentí un ligero desvanecimiento, como si me hubiera desmayado por un segundo y luego me encontré totalmente relajada mientras él retiraba su verga, antes firme y orgullosa, ahora flácida y disminuida. Se derrumbó junto a mí temblando. Me acurruqué y le di un beso en la mejilla. Sentí su temblor, la fragilidad de su cuerpo que se había entregado por completo, lo cual me dio mucha ternura. Lo besé con furia para agradecerle su entrega y también para hacerle sentir un poco mi superioridad femenina, y luego lo dejé descansar entre mis brazos. Lentamente nos quedamos dormidos en ese mundo de fantasía donde sólo nosotros existíamos; el mundo exterior, era apenas un recuerdo nebuloso de algo que alguna vez existió y que siempre podía esperar todo el tiempo necesario hasta que nuestros cuerpos deseosos terminaran de amarse.

Autor: panchi6666 Categoría: Sexo Anal

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Conociendo a mi linda gatita

2019-08-14


Lentamente caía la tarde, había nadado suave en la piscina pues hoy tenía una cita especial. En la ducha, después del entrenamiento me afeité con cuidado cara, pecho y polla. Con cuidado y sin que nadie me viera, me puse un tatuaje especial para Natalia, era la figura de una cobra, la silueta serpentiforme la coloqué de tal forma que el cuerpo del a****l quedara situado sobre la vena larga y gruesa que poseo en mi miembro pareciendo una imagen en relieve. La cara desafiante del ofidio caía justo encima de mi pubis como si quisiera hipnotizar y devorar el coño que iba a tener en poco tiempo justo a su alcance; me gustan los tatuajes temporales y sabía que a mi chica también. Antes de vestirme, embadurné mi miembro y testículos con una crema especial que realza la polla, suavizándola y dotándola de un ligero olor varonil. Así preparado, salí a la calle y me puse rumbo a Vera Playa, me acercaba a mi cita. Habíamos quedado a las seis de la tarde en la terraza de un famoso bar de Garrucha. Hacía calor, estaba tenso y responsabilizado por gustar así que traté de tranquilizarme mirando el puerto que quedaba frente a mí. Según llegaba reparé en la figura de una chica de pelo rizado y cobrizo que reflejaba el sol suave de la tarde mediterránea y que estaba sentada de espaldas a mí en una mesa de la terraza... me acerqué a ella preguntando .. “¿Natalia?... “ ella alzó su mirada, sus ojos hablaban con un ligero guiño. Iba vestida con una suave blusa blanca de algodón a la que certeramente había desabrochado un par de botones insinuando el tesoro que llevaba debajo, una falda muy cortita vaquera gris oscuro que compaginaba a la perfección con unas piernas estilizadas que terminaban en unos botines negros espectaculares. Allí estaba al fin Natalia... era una hembra espectacular, en ese momento fue cuando me sentí ligeramente agobiado ante la responsabilidad viril que había contraído con ella, pondría todo de mi parte para estar a su altura con la seguridad de que ella me ayudaría... Después de los saludos pertinentes y tímidos besos, nos sentamos y empezamos a charlar como si siempre nos hubiéramos conocido, Natalia me despertaba una gran confianza, la charla empezaba a ser fluida con algún que otro toque picante; de forma discreta se había abierto un poco más la blusa que hacía emerger el pecho como la proa de un navío, los pezones redondos y duros se marcaban y ella sonreía de forma picarona, era una provocadora nata; al cabo de unos segundos abrió sus piernas dejando delante mía un tanga que conocía por foto de color rojo, guiño que agradecí, mi polla latía..estaba clara su pretensión . Nos levantamos y fuimos hacia un hotel cercano, no en Vera Playa, no quería gente conocida cerca en estos momentos... por el camino nos íbamos mirando ya con atrevimiento y un escondido deseo que empezaba a aparecer con alguna que otra risa nerviosa; una vez realizados los trámites pertinentes en el hotel; nos dirigimos al ascensor, lo tomamos y marcamos el 4° piso; se cerraron las puertas y de repente noté como la mano de Natalia tocaba mi polla sobre el pantalón para aquel momento ya erecta y se abalanzaba sobre mi, gesto que agradecí pues de inmediato mi lengua entró en su entreabierta boca. Nos dimos un beso muy corto pero para mí lo recuerdo como interminable, muy húmedo, su lengua suave y juguetona contrastaba con el sabor de su saliva que en aquel momento, no sé por qué, me recordó al de la hidromiel, la bebida de los dioses vikingos. De repente la puerta se abrió y nos encontramos frente a una anciana que sonrió y nos guiñó un ojo, fue un pequeño empujón cómplice que agradecimos. Cerramos la puerta del apartamento, volvimos a retomar la escena del ascensor, me entretuve besando a Natalia con una pasión correspondida por ella. Su lengua y la mía parecían tener un motor accionado desde el interior de nuestra fantasía. La saliva se entremezclaba, recorríamos el relieve de nuestros dientes y carrillos con la punta de nuestras lenguas en un baile desenfrenado, interminable preludio del placer... en ese momento caímos a la cama mientras nos íbamos quitando ropa, zapatillas, botines.. hasta que llegué a su ropa interior. Me encontré de nuevo con aquel tanga rojo ajustado que transparentaba su ya visible depilado sexo que conocí en su día a través de una fotografía, le acompañaba un sujetador rojo pasión en el que sus abultados y preciosos pezones se dejaban notar. El conjunto era digno de una película de categoría; junto con su manicura, pintada también en rojo, contrastaba con la suavidad y calidez que transmitía su piel. Ella, a su vez, me desabrochaba el pantalón con una asombrosa agilidad. Cuando vislumbró el tanga de cuero y la cabeza de la cobra tatuada que asomaba exclamó un “Hummm qué agradable sorpresa..” el glande de mi polla luchaba por liberarse de su sujeción de cuero, Natalia la ayudó y sonrió con una cara de sorprendida admiración al ver la verga, al fin, libre, palpitando henchida de sangre que hacía que la cobra tatuada parecía que cobrara vida... no pudo más y se tiró a lamerme el miembro, gimiendo y babeándolo sin cuartel, su lengua recorría y absorbía mi pene cual pajita en un granizado. Lo recorría despacio del glande a los huevos deleitándose con su lengua en todos los recovecos que mi anatomía ofrecía. Agradeció su suavidad, depilación, así como su varonil olor... mientras se había retirado su sujetador y sus tetas colgaban cuál ubres cargadas de miel esperando a ser recogida. Sus pezones excitados mostraban un color oscuro y exhibían una dureza cuya visión hacía estremecerme. Con cuidado la retiré el tanga, ella seguía engullendo mi polla con gran satisfacción, me la había puesto dura como una piedra mientras veía su terso y suave culo abriéndole sus cachetes pues tenía ganas de verle su ano con su agradable y simpática pequeña compañera ... en ese momento ví su sorpresa.. ella con un gemido de alegría mientras tenía el miembro entre sus labios se dió cuenta de mi sonrisa... se había puesto un tattoo justo alrededor de su ano en forma de estrella de cinco puntas, lo delimitaban perfectamente y en el centro “la diana” que estaba deseando acariciar con la punta de mi lengua ... “¡¡guau!! , acertaste cariño”, comenté, “me encanta” Me tumbé a su lado colocándome una almohada debajo de la cabeza e invitando a Natalia a comenzar con un excitante y largo 69... abrió sus piernas y entonces fue cuando vi su tesoro más preciado... aquel sexo rasurado, con sus labios sedosos que empezaba a rezumar flujo fruto de la excitacion, vi su abultado y sonrosado clitoris y otro tattoo en forma de estrella que se había colocado justo encima. El cuadro que se presentaba ante mí era majestuoso propio de una hembra que pedía guerra. Me lancé a absorber y lamer todo el flujo que salía de su vagina y a acariciar su clítoris con mi lengua, lentamente pero sin pausa; Natalia gemía estando agarrada a mi verga que lamia y chupaba sin descanso, la tenía gruesa y dura, muy dura, sentía como latía tomada por su mano y como su saliva goteaba a lo largo de mi miembro mojándome mis huevos... yo comencé a realizarla entonces una de mis especialidades, pasando lengua de ano a vagina y viceversa, entreteniéndome y saboreándolos con suma lujuria. Notaba como ella me introducía uno de sus bonitos dedos en mi ano mientras chupaba mi verga proporcionándome sensaciones nunca vividas. Era puro sexo, dos a****les desbocados que trataban de darse un salvaje placer. Estábamos llegando a un momento en el que los cuerpos nos pedían algo más . Natalia decidida se sentó sobre mí polla inclinándose ligeramente hacia mis pies y mostrándome su vagina abierta me invitó a penetrarla. Entró a la primera arrancándola gemido tras gemido mientras me decían “qué bien, cabrón, qué dura la tienes.. me encanta” mi verga entraba rápidamente pues su coño a estas alturas estaba inundado de un flujo abundante, blanquecino que empapaba mi polla, “¿te gusta amor?”, “claro cariño... métetela hasta los huevos, ¿tenías ganas de polla, verdad?”.... “siiii, de tu polla, te deseaba tanto, ¡qué caliente está!.. ahhh, espera que te la chupo un poco” “ si, yo también quiero saborearte otra vez ese flujo que te está saliendo... me encantaaa”... volvimos de nuevo a un 69, esta vez con más pasión si cabe aún, nos devorábamos coño y polla, la saliva y el flujo se mezclaban en nuestra boca mientras gemidos y susurros emitían a duras penas nuestras bocas. Entonces comencé a meter la lengua en su ano que Natalia abría ansiosa, más de la mitad de mi lengua entraba y salía con suave fricción, su sabor me atraía cada vez más mientras a Natalia notaba que se convulsionaba con intermitentes escalofríos. Ella había empezado también a lamerme mi ano y a meterme su dedo buscando mi próstata, con la otra mano me hacía una paja, me atrapaba la base de mi polla endureciéndomela aún más mientras chorros de saliva salían de su boca lubricando aún más el vaivén manual. “Me encanta tu polla Juan... no la soltaría nunca”... yo no hablaba, solo gemía y absorbía todo el flujo de su coño, era una fuente inagotable de dulce néctar mientras jugaba con sus tiernos labios ... de repente, Natalia se volvió a sentar encima de mi, esta vez mirando hacia mis pies, mostrándome su lindo y suave trasero, para aquel entonces quedaba poco del falso tattoo que se había puesto alrededor del ano pero aún así era espectacular, su culo era suave, no me cansaba de sobárselo cuando fue descendiendo sobre mi polla que entró suavemente en su vagina entreabierta. El calor húmedo de su dulce coño acompañado de un movimiento muscular de presión sobre mí verga, hizo que fuera “in crecesdo” un volcán en mi interior que se iba haciendo más y más grande. “Dame polla amor” ... “toda tuya, reviéntamela” .... se la metía entera, mis huevos golpeaban en sus labios intermitentemente mientras notaba que Natalia iba teniendo pequeñas convulsiones; su vagina parecía latir.... “fóllame así.. así... no pares cabronazo” de repente explotó como un globo, se convulsionaba mientras no paraba de susurrar sonidos placenteros y exhalar cantidad de aire a borbotones... yo al verla, y sentirla con mi polla, no pude más y reventé; un fuete chorro de leche terminó por ahogar su coño mientras pequeños estertores acompañaban al mini géiser dentro de Natalia; pronto empezó a gotear desde su vagina el precisado néctar. Levantó su culo y tapándose la vagina con la mano se sentó sobre mi cara; la leche mezclada con el zumo de su sexo, empezó a caer sobre mi boca, yo la abrí y recogí todo lo que pude mientras jugaba lentamente con sus labios, mordisqueándolos y besándolos, ella, gustosa se restregaba contra mi boca y parecía metida dentro de un orgasmo interminable. Caía ya la última gota cuando me incorporé..Natalia sonreía pues sabía lo que venía a continuación.... abrió su boca, yo desde arriba lentamente dejé caer despacio todo aquel cóctel que entró en su boca rebosando entre sus labios.. Natalia se relamía y luchaba por no perder gota.. tragó algo hasta tener una cantidad manejable que le permitiera saborear y jugar moviéndola dentro de su boca... se echó parte en sus pechos que restregó con sus manos parándose en sus pezones ... entonces procedí a meterle la lengua y comenzamos a darnos un muerdo lento, saboreándonos y masajeando nuestras bocas... pareció interminable, no teníamos prisa, ella con su mano me acariciaba la polla, se la llevó a su boca y lo poco que quedaba lo escupió sobre ella masajeandola volviendo a absorber por si quedara algo aún .... no, no había nada ... estaba seco aunque agradablemente húmedo. Nos tendimos uno junto al otro, abrazados y acariciándonos como dos adolescentes... entonces fue cuando Natalia me comentó “¿No decías que iba a acabar cubierta de esperma como en una sesión de bukake?” “Pues claro, cariño, si es tu deseo, son ordenes para mí” le guiñé un ojo y dándole un cariñoso beso le susurré “verás..” Fui hacia mi mochila y saqué un objeto, Natalia miraba sorprendida, era un mini termo pequeño del tamaño un botellín de agua.. lo abrí y comenté “aquí tienes tu néctar”.. entonces poniendo los ojos muy abiertos y con cara de sorpresa me preguntó.. “¿es esperma? “ “ si, claro, mío. Salió de las pajas que me hice durante estas semanas pensando en ti y ha estado congelado hasta hace unas horas, toda esa leche es tuya” Natalia, sonrió sorprendida comentando “ ¿cómo vas a hacer?” La forma en que vaciaron el vaso lo dejo a la imaginación del lector, pero os aseguro, que conociendo a los dos amantes, Natalia acabó con su coño, ano, pechos y boca cubiertos de esperma degustándolo suavemente mientras Juan se lo pasaba lentamente por su cuerpo, acariciando sus nalgas y llegando al fin a un interminable beso, entrelazando sus lenguas y abrazados uno a otro se entregaron a los brazos de Morfeo; pero el juego continuaba... no había acabado aún... se abría ante ellos un horizonte de placer, lleno de cordilleras, desiertos y mares por explorar..... ....¿Verdad Natalia?

Autor: Hiperactivex Categoría: Sexo Anal

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CON MI VECINITA NICKY

2019-08-14


Yo soy julio y tengo 19 años trabajo en un banco pero ese dia estaba de descanzo y siempre he tenido una vecinita que era coqueta a ella gustaba la plata tambien sus padres venian solo los domingos y la dejaban con una niñera que solo venia los lunes ,la muy pendeja no cumplia con su trabajo ,vivimos en un condominio de 4 pisos ella vive en el otro edificio al frente de mi casa yo todas las noches le miro como se cambia de ropa tenia el culo levantadito y tetitas pequeñas pero un lunes como siempre ella salia ajugar al primer piso y como yo no tenia flaca y desde mi cama que es pegada a la ventana a escondidas veia como jugaba en una faldita de porrista abriendo las piernas no pude resistirlo y empece a pajearme viendo la forna de su conchita pero me logro ver y subio a mi depa como no tenia con quien jugar estaba aburrida toco la pierta y yo estuve aun con el pene firme entonces me tape con una toalla y abri ella estaba con un cuaderno se entrode frente sin preguntar y me diji si podia ayudarle con su tarea le dije que si ella ne dijo que tenia que buscar algo en internet me sente y ella encima sin preguntar y me pregunto -Que tienes ahi esta duro -No noes nada si gye buscando No le dije nada porque se habia puesto sus nalguitas como abriendolas para mi verga la mecua disumuladamente -Porque mi mama grita :-undemela papi dame mas duro ohhhh sii ayyy uhmmmmm -Bueno te podria mostrar un video pero no les dices a tus padres Entonces puse la pagina BABOSAS y le hice ver -Y tu también tienes lo mismo que ese hombre -Si -Que sabor tiene -Nose a ver prueba Ella se agacho y yo la saque ya estaba con leche porque yo ya me habia pajeado entonces la agarro con sus dos manos la acaricio i le dio un beso pero luego le paso lengua lamiendo la leche visible hizo una cara de gusto -Uhmmm esta rico Y la empezo a chupar la cabeza al inicio sentia sus dientes porque su boca era pequeñapero logro chuparla un poco mas hasta que mi verga crecio micho para ella sus eran como una conchita pequeña tenia los labios empapados de mi leche parecia toda una putita -Pero porque grita la chica ,le duele?? -No nada de eso es que le gusta Le levante la faldita y le hice un oral como si besara sus labios le chupaba la rajita ella lanzaba gemidos autenticos me jalaba los cabellos y yo le metia mi lengua adentro arriba y abajo -Ahhhhh esperaaa uhmmm me gustaaaa -Y porque no intentamos lo demas? Ledije -No creo que le duele mejor no -Si no pasa nada -Ya bueno pero despacito yaa La puse encima del escritorio le meti dedo y la acomode como perrita le abri las piernecitas y meti con cuidado le cbeza del pene ella se emmpezo a agitar para delante y atras como en el video y yo seguia metiendo pero ella queria sacarselo empezaba a gemir y yo recien iba a llegar a la mitad muy grueso era mi trozo entonces para que no se arrepienta le meti todo defrente y grito como nunca me valio porque abajo habian ido a al playa y bombee como nunca su conchita -Ahhhhhhhhh me dueleeeee uhmmmm por favor no ... masssss Me excite hasta el limite y no pare y la puse piernas al hombro y ella lloraba sangrando pero saque mi pija y rapidamente por el culo y ella no dejaba de gritar pero ya habia pusto musuca para confundir el ruido , ya ne venia le abri la boca y le basee en toda la cara pero ella se excoto tambien que me pidio que le hiciera ptro oral para no sentir dolor.

Autor: Anónimo Categoría: Sexo Anal

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Visitando a Cindy

2019-08-13


Habían pasado unos meses desde que la relación de Elizabeth y Carlos terminó, yo estaba deprimido y me sentía culpable de la depresión de ella, pero la vida sigue y yo no podía dejar atrás mi adicción sexual. Cindy me escribió para tomarnos una cerveza en su casa, yo accedí gustoso ya que tenía tiempo de no verla, al llegar a su casa me recibió con un fuerte abrazo y me invito a su patio trasero. Charlábamos de lo sucedido con Eli y de mi esposa. Cy: ¿Entonces ya no se hablan? Yo: No, desde hace unas semanas me dejo de hablar Cy: ¡Que mal plan, pero cuerpo es cuerpo! Seguimos bebiendo y las horas se nos pasaron pronto, eran aproximadamente las 7:00 pm ¡cuando ella se sentó en el sofá se quitó sus zapatos y me pidió le masajeara los pies!, yo accedí gustoso sus pies me encantaban ¡hermosos arreglados! Una verdadera delicia. Yo: Me encantan tus pies Cy: ¡Lo sé! Yo: ¿Los puedo besar? Cy: ¡adelante! ¡Comencé a besar sus pies, me encantaba lamer sus deditos y besarlos toditos!, ella me miraba con una sonrisa pícara mientras yo me deleitaba con sus ricos pies. Comencé a acariciarle su pantorrilla o chamorro como lo conozca, su pegadísima licra azul me fascinaba poco a poco el calor fue subiendo al grado de comenzar a desnudarla. ¡Mis labios comenzaron a besar sus ricas piernas mientras ella gemía suavemente, yo me lance a sus ingles! Yo: ¡que rica esta ya te extrañaba! Cy: ¡Yo también a ti, me encanta hacerlo contigo! Yo: ¡Estas buenísima Cindy! Le quité su tanguita color blanco y comencé a lamer sus labios vaginales. Su delicioso olor me excitaba más y más, ella se quitó su blusa dejando su par de tetas al aire y listas para mi boca, subí recorriendo mi lengua por su abdomen y comencé a devorar sus pezones que eran adornados por un pirsin. ¡Ella me comenzó a quitar la ropa mientras su lengua recorría mi pecho, uf era delicioso como me lamia! La acosté en el sofá y la abrí de piernas y comencé a dejarle sentir mi puntita ella con ojos lujuriosos me miraba y se mordía su labio. Cy: ¡ah! Luis que rico! Yo: ¿La quieres adentro amorcito? Cy: ¡S! ¡Dámela papi! Yo: ¡Me encanta tu vagina depilada! ¡Toma mi nena recíbeme! Cy: ¡ah! ¡Si así métemela, métemela rico! Comencé a metérsela suavemente y es que, aunque su vagina ya conocía mi verga, siempre era como la primera vez. Tomándola de las piernas aumente mis movimientos mientras nos besábamos pasionalmente, su lengua y la mía se entrelazaban para acompañar mis penetraciones. Cy: ¡Así bebe dámela rico! Yo: ¡Tómala hermosa me encantas! ¡La puse en cuatro y comencé a besar sus firmes nalgas, dándole nalgadas y pequeñas mordidas, ella reclinándose sobre el brazo del sofá gemía riquísimo! Cy: ¡Que rico Luis dámela toda! Yo: ¡Si mi amor! ¡Apoyándome en sus caderas empecé a embestirla fuerte, tenerla en esa posición me encantaba, la tomé del cabello y con violencia se la dejaba ir bruscamente! ¡Ella gemía y me pedía más y más moviendo sus caderas al ritmo de mis movimientos! Cy: ¡Así amor que rico! Yo: ¡Que nalgas! ¡Estas buenísima Cindy! Cy: ¡Me vengo Luis! Yo: ¡Si mi amor yo también! Cy: ¡Lléname de ti, dame tu leche, la quiero! Yo: ¡Si mi amor! Tómala, tómala! ¡Ambos nos venimos juntos uf! Era maravilloso como se mezclaban nuestros fluidos y con nuestros movimientos el orgasmo era maravilloso. Nos quedamos recostados en el sofá unos minutos, nos besábamos y ella me pidió que la llevara a la cama, ¡el segundo round empezaría en minutos! ¡Ya desnudos totalmente ella con sus ricos pies comenzó a masturbarme, uf! Era riquísima esa sensación, ¡lo mejor que había sentido y es que sus pies me enloquecían! ¡Después de juguetear mi verga con sus ricos pies se lanzó a mamármela! Que ricas mamadas me daba, succionaba toda mi verga hasta podía sentir su garganta, ¡uf era la mejor mamando! Yo: ¡que rico! ¡Mamela así nena no pares! Cy: ¡Deliciosa verga! Yo: ¡Devórala corazón! Ella tragaba mi carne mientras yo tomándola de su cabeza prácticamente le follaba la boca. Dejo de mamármela solo para comenzar a cabalgarme parecía licuadora triturando mi pene! ¡Era lo más rico ver como sus tetas rebotaban y yo con mis manos apretándolas fuertemente! ¡Ella gemía y me miraba sonriendo, yo no dejaba de acariciarle sus nalgas y sus piernas! ¡Siempre me habían gustado demasiado sus piernas y por eso no me cansaba de apretarlas y recorrerlas una y otra vez! Yo: ¡Que rico nena muévete más, muévete rico! Cy: ¡Que dura la tienes! ¡Me encanta tan jovencito y que rico lo haces! ¡Eres de lo mejor que me ha penetrado! Yo. ¡Mamacita me vuelves loco! ¡Más que mi esposa! Ella se puso en cuclillas y se dejaba caer a sobre mi verga dura y húmeda de ella, sin sacarla se dio vuelta dejándome ver su espalda, la cual arañe con fiereza y también jale su cabello hasta casi tirarle unos cuantos. Antes de que lograra hacerme venir por segunda vez, ¡la puse boca abajo y comencé a penetrarla con fuerza! ¡Mis movimientos eran fuerte ella gemía de placer mientras yo arañaba su espalda mordía su oreja y jalaba su cabello y es que su coño apretaba tan delicioso mi verga que me excitaba demasiado! Yo: ¡Mi amor que rico aprietas! Cy ah! así dame así! Yo. Toma! Tómala! Cy: ¡Dios! ¡Que rico! Ante la excitación del momento se la saqué y la puse empinada en cuatro y comencé a meter mi punta en su ano, ella me pedía que no pero su cuerpo estaba ansioso de tenerla dentro. Comencé a empujarla apoyándome con mi mano ella gemía y apretaba su cama, ¡su culo aparte de hermoso era apretado y mis 6 cm de grosor apenas entraban! Cy: ¡Dios! ¡Me lástimas! ¡Está muy gruesa y grande me duele! Yo: ¡Si, pero te gusta! ¡Que rico ano tienes! Cy: Cabrón! ¡Dámela duro dámela fuerte! Yo. ¡Si tómala! Que rico, muévete, ¡mueve tu cuerpo hacia mí! Ambos nos movíamos a la perfección mi verga entraba casi por completo en su ano y ella hacia ruido como si fuese a vomitar, decía que sentía la comida en la garganta pero que no dejara de penetrarla con violencia, le jalaba el cabello y le pegaba con fuerza, ¡eso la excitaba más! Yo: ¿Mamacita te gusta? ¿Te gusta cómo te empalo? Cy: ¡Sí! Que rico! Voy a vomitar, ¡pero no la saques! Yo: Lo que digas amor, ¡gózala! ¡Disfruta mi verga! Mientras más hablábamos, más se excitaba y más se movía, de pronto! Comenzó a chorrearse como manguera, sus fluidos escurrían entre sus piernas y mojaban sus sabanas, uf! ¡Eso me puso a mil y como un toro mis embestidas aumentaron con violencia! Yo: ¡Cindy me vengo! ¿Te lo puedo echar en tu culo amor? Cy: ¡Ah! ¡Si mi amor lléname de ti! ¡Comencé avenirme dentro de ella! Era delicioso sentir como su estrecho ano bombeaba mi verga, de hecho, mi semen comenzó a regarse por sus nalgas, ¡era maravilloso esa sensación! Nos quedamos pegados como perros, poco a poco se la empecé a sacar, me nos quedamos acostados un rato y después me vestí y me fui casa.

Autor: luisylety Categoría: Sexo Anal

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Dando culito: mis inicios.

2019-08-13


Bogotá nueve de la mañana. El taxi pasa por el frente del edificio donde la noche anterior cogí con un delicioso maduro que había conocido en una diligencia bancaria. Mi cuerpo se estremeció, llegaron imágenes de lo sucedido horas antes. Mis senos estaban intratables por los besos y mordiscos de la noche anterior. Mi vagina trajinada por los embates de Armando el sábado en la tarde y de mi amante maduro la noche anterior. Me sentía llena de placer, tranquila satisfecha. Con deseos de trabajar. Los mensajes comenzaron a llegar. Todos querían verme, sodomizarme, incluían fotos de sus jugosos penes, semi erectos y erectos. Recordé los mejores momentos con estos amantes, recordé como perdí mi virginidad anal. Regrese a mis 18 o 19 años, a mis entrenos de natación en las piscinas Alberto Galindo, a mis aventuras con un grupo de señores, amigos de mi entrenador, quienes de la noche a la mañana comenzaron a charlarme, a querer llevarme a casa, a invitarme a salir. Debo confesar que se los mamé a todos y me cogí a tres o cuatro de ellos, uno me sodomizó por primera vez. Después de esa experiencia solo quería cogerme por detrás, lo hicimos en varias ocasiones, pero se creyó con derechos y simplemente le dije adios. Las invitaciones comenzaron después de los entrenos, uno de ellos se acercaba, se ofrecía llevarme a casa, en el camino me llevaba a tomar jugo, iban deslizando la conversación hacia asuntos íntimos. No se apresuraban, cada uno de ellos me dio confianza. Una o dos semanas después se la chupe al primero. Quería saber si tenía relaciones seguidas con mi novio, si me masturbaba, quería los detalles. Cuando fuimos al carro, se notaba su bulto, arranco y uso el viejo truco de palanca de cambios toque de rodillas. Lo deje, fue subiendo su mano, no iba por la ruta acostumbrada a casa. Su mano no demoró en acariciar mi vagina, mis senos. En un pare me mostró su pene, era largo y delgado. 20 metros después lo tenía en mi boca, se lo chupe hasta que se corrió en mis labios. La noticia se regó entre el resto del grupo, a la semana siguiente todos me asediaban para llevarme a casa. Entendí el mensaje. Esa semana el novio de la época me pasó a recoger dos veces, martes y jueves, el miércoles acepte que el más cucho de los cinco me llevara a casa, era un hombre de 35 años. Tomamos el jugo de costumbre, me hablo de lo linda que estaba, me preguntó si mi novio era celoso, que le dañaba la cabeza a muchos hombres. En el auto, fue directo me comento que le estaba dañando la cabeza, le pregunte cuál cabeza, la respuesta fue obvia: las dos. Estiré mi mano y toque su pene, lo desenvaino, estaba muy erecto. Lo masturbe un poco, él me tomo de la cabeza y me llevo hacia su vergota, se la chupe y casi llegando a casa le saque sus chorros de semen. Fueron varias semanas de sexo oral. Sabía que querían y que la última palabra era la mía. Comencé a escoger a quien le aceptaba la invitación, la segunda vez era más fácil, todo pasaba sin rodeos, charla, jugo y pene. En muchas ocasiones le ahorraba lo del jugo e iba por lo mío. No tardaron en querer cogerme, también quería cogérmelos. No sabía quién sería el primero. El azar decidió, coincidí con uno de ellos, un hombre de unos 28 años. El tipo era rudo y tierno, bien dotado. Egresado de la universidad donde estudiaba, fue por unos certificados, nos encontramos, se insinuó, acepte. Cinco minutos después estábamos en su carro, ni corto ni perezoso me dijo vamos a un motel. Comprendí que no sería una mamada, que me iban a coger. No respondí, continúe con la conversación, al cuarto de hora o 20 minutos se cerraba la puerta de un garaje. Me miro, lo mire y por primera vez nos besamos. Fue un beso largo y lujurioso, un beso de deseo y excitación. Por primea vez besaba a este hombre, antes se la había chupado unas cuatro veces. Fue el último de los cinco amigos que recibió la primera mamada, pero sería el primero en penetrarme. Bajamos del auto y seguimos besando. Por primera vez sentí sus manos en mi cuerpo, la combinación de rudeza y ternura en las caricias. Mi blusa cayo al piso, sus labios se posaron en mis senos, comenzó a devorar mis téticas, a morder mis pezones, mientras sus dedos recorrían mis glúteos. Me deje llevar por ese huracán de placer. Minutos después estaba desnuda, muy mojada. Él me beso y paso a olerme, cuando sintió el aroma del sudor de mis axilas enloqueció, me besaba, me mordía, me olía. O hablaba, actuaba. Después bajo, bajo y bajo, me olio profundamente, disfrutó de mis aromas íntimos, de la combinación sudor, orines y jugos de mujer excitada. Su lengua y sus labios se posaron en mi sexo, beso mi clítoris, dibujo mis labios vaginales, y comenzó a chuparme y comerme el coño. Gemí, los gemidos se redoblaron cuando bajo a mi ano, lo beso, lamio y chupo mientras sus dedos entraban en mi vagina. Cuando estaba a punto de correrme me penetró. Su poderosa verga se deslizó en un mar de jugos y un coro de quejidos. No resistí y me corrí en esa tranca, él me la dejo adentro y disfruto de las contracciones de mi vagina. No terminaba de recuperar el aliento por mi orgasmo cuando comenzó su mete y saca. No era un ritmo frenético, era acompasado, fuerte, constante. Hablo por primera vez, “tu coño es tan rico como tu boca”. Continuó hablando, alabando mi coño. Me puso de lado y continúo dándome. No tenía clemencia con mi sexo, lo partía una y otra vez con su poderosa herramienta. Después me ordeno cabalgarlo. Que delicia montar este semental y sentir como su verga me abría mientras bajaba y la devoraba con mi chocho. Mientras lo cabalgaba me chupaba las tetas y uno de sus dedos fue a mi ano. Comenzó a rodearlo, a tocarlo, a meterlo un poco. El triple placer, me sacaba gemidos y gemidos. Me preguntó si ya me habían dado por el culo. Solo pude decir no. Enloqueció, me mordió las téticas, me penetró con uno de sus falanges y con la otra mano me impulsaba fuerte sobre el tronco de su pene. Me puso de costado y me fue llevado hasta quedar en cuatro. Primero me tomo de las caderas y me clavo duro, después del pelo y me dio nalgadas, su excitación iba en crescendo, la mía también. Sin avisarme me soltó y me tomo de la cadera, sentí que caía escupa sobre mi ano, después un dedo lo presiono, entro y comenzó el juego. Su pene entraba y su dedo salía, su pene salía y su dedo entraba. Me corrí, el no paro de vergearme, el orgasmo fue más fuerte. Le pedí su leche, me preguntó donde la quería, en la cara le respondí. Me siguió dando, después me la saco, entendí que iba a pasar me giré y el primer lechazo cayo en mi nariz y boca, el gemía, el segundo en el pelo, el tercero cerca en los ojos, sentí ardor. El cuarto en mi garganta, logre aprisionarlo con mi boca y sentir sus palpitaciones y escupitazos de leche, mientras sus gemidos recorrían los espacios del motel. Nos bañamos y salimos, me dejó en la universidad. Tres días después sospechosamente volvió a aparecer en la U, volvimos a coger. En esta ocasión me penetró con dos de sus dedos, ese día tuve mi primer orgasmo anal. Él descubrió como y donde encontrarme, cómo gozar de mi cuerpo. Sus cuatro amigos aún no resolvían este enigma. Pronto su poderoso pene me enseñaría los placeres del sexo anal, pero ese es una experiencia para otro relato.

Autor: Karomar Categoría: Sexo Anal

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