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Las calientes vivencias de las nietas de doña Juanita 4 y5

2022-09-22


Capítulo 4 Karen caminaba contoneando su enorme culo, era una niña muy nalgona, ella lo percibía al caminar y sentir el compás que marcaban sus carnes, era eso y las miradas que los hombres de todas las edades ponían en sus nalgas, ella podía adivinar los pensamientos de ellos, como mojaban sus labios con la lengua saboreando todo lo que le haría a esa niña si tan solo tuvieran una pequeña oportunidad; eran tontos, pues difícilmente Karen les diría que no, a ella le gustaba ser mirada y sobre todo imaginar entregándoles su cuerpo y gozando viendo los rostros lujuriosos cuando la poseyeran por todos sus orificios. Habían pasado 2 meses desde que comenzó a tener relaciones con el viejo Don Jorge, se la había cogido casi a diario desde que pudo volver a usar sus huecos, su rajita sangro casi por una semana, durante la cual le hiso duchas vaginales para limpiar los coágulos que se formaban, su hueco posterior no tuvo tanta suerte, el pervertido viejo se sació de él casi a diario, la dejaba toda llena de saliva en su cuerpo de tantas lamidas que le daba, ella tenía que lavarse con agua porque el aroma del viejo se impregnaba en su piel y no quería que su abuela o la esposa de éste se enteraran, por ningún motivo dejaría de coger con él, le había agarrado el gustillo a ser enculada y después limpiar la verga aunque supiera a mierda. Karen caminaba feliz en dirección a su escuela, sentía la brisa fresca de la mañana acariciando su rostro, podía sentir como de repente su falda se elevaba con los aires cuando eran más intensos, sus nalgas era presumidas con orgullo, se había estirado la pantaleta para que se le metiera entre las nalgas y cuando su falda se elevara diera el aspecto de que era una tanga de hilo dental. Llegó a la cuadra principal de su escuela y vio como todos los niños entraban, miró hacia la tienda y vio al viejo calvo y gordo que atento la miraba, veía su cara de enojo pervertido, ella podía estar segura que si el tipo tuviera oportunidad la violaría y asesinaría, veía maldad en sus ojos y como su grasienta frente emanaba gotas de sudor, sus brazos peludos y semicanosos se apoyaban en el mostrador, mientras sus manos estaba empuñadas marcando lo gordas que eran. Karen se acercó hasta la puerta de entrada, la cual era ancha y de vidrio, se agacho para “atar” sus zapatos de nuevo, cuando lo hiso el aire hiso de las suyas y levanto la falda dándole al pervertido gordo un espectáculo de culo infantil, un culo nalgón, pero infantil; Karen podía sentir como la mirada del tipo se perdía muy dentro de ella, sus corazón latía fuerte, eso por alguna razón la excitaba sobre manera, desde donde estaba agachada volteo a ver al viejo que se vio sorprendido por la niña, pero no retiro la mirada, siguió gozando del espectáculo, sus miradas se cruzaron y ella le brindó una sonrisa tierna, el gordo no sonrió solo siguió viendo el culo infantil lamiéndose los labios como un lobo que observa al pequeño cordero que se comerá. Karen se enderezó y camino, sin voltear a verlo, en dirección a la escuela, el tipo de la fruta apoyado en su carrito le brindo una sonrisa amable, Karen le correspondió y entró de lleno a la escuela; el bullicio dentro era el propio de una escuela elemental, los niños gritaban, se empujaba entre ellos, algunos más grandes se detenían para ver a la tranquila y natural Karen que coqueta caminaba, se empujaba entre ellos hacía ella mientras inmaduramente se reían, Karen fastidiada los veía, por eso ella prefería a los mayores, eran más calmados, serenos y maduros. El timbre sonó y los niños se dirigieron a sus aulas, Karen veía fascinada como su maestro les impartía clases, como su voz grave era escuchada por todos, ella no ponía atención a lo que explicaba, ponía más atención a sus ademanes, su ropa bien arreglada y sobre todo a su entrepierna que abultaba mucho, imaginaba que la tendría más gruesa y larga que el viejo Don Jorge. En eso estaba cuando el timbre de la escuela sonó, era el final del día, ella tomó su mochila y caminó hacia afuera. Tenía hambre pero no tenía dinero, su abuela no tenía el suficiente para darle, miró la fruta con ansias, con gusto se comería un vaso de fruta fresca, el tipo del carrito lo notó ‐ Hola, ¿tú eres Karen verdad? Karen se quedó quieta y sorprendida, no imaginaba que el tipo supiera su nombre, se quedó callada mirándolo, estudiándolo y finalmente contesto ‐ Si, ¿cómo supo mi nombre? ‐ Un pajarito me lo dijo ‐ ¿Si? ‐ Si, ¿tienes hambre? ¿Quieres fruta? ‐ Sí, pero no tengo dinero ‐ No pasa nada, anda toma un vaso de fruta, desde hace tiempo he querido platicar contigo de algo Karen tomó tímidamente el vaso con fruta y lo comió frente a él mientras lo veía atenta, se pasó un trozo de sandía y le preguntó ‐ ¿de qué quería hablar conmigo? ‐ De algo serio Volteo a todos lados, nadie los veía, los niños salían en sus asuntos, sacó una bolsa de plástico transparente y se la enseño discretamente a Karen, ella no distinguía el contenido, hasta que puso más atención descubrió su pequeña pantaleta manchada de sangre, era la pantaleta que había tirado en el monte, la misma que quedó inservible y que ella creyó se había desecho de ella al tirarla, se puso pálida ante la sonrisa del tipo ‐ ¿Qué es eso?—pregunto tratando de dar a entender no saber de qué hablaba ‐ ¿no la reconoces?—ella negó con la cabeza—es tuya, vi cuando tiraste algo en el monte hace tiempo, me acerqué y vi que era esto, tu calzón manchado de sangre, eres pequeña para tener regla, así que no puede ser otra cosa ‐ No es mía ‐ ¿a no? Pues parece que sí y por la cara que pusiste adivinó que sabes que te descubrí, le diré a tus papás ‐ No, por favor, no les diga, ellos se enojarán conmigo… por favor ‐ Mmm creo que tenemos que llegar a un acuerdo ‐ ¿acuerdo? ‐ Si, te veré en una media hora en la construcción abandonada Karen se sorprendió de escuchar eso, una parte por lo que le pedía y otra porque en sus fantasías había soñado con eso, era telepatía, ¿acaso el tipo adivinaba sus pensamientos? Haciendo esas preguntas en su interior asintió a la petición ‐ Si, está bien ahí lo espero Caminó en dirección hacia la construcción abandonada, era una construcción de algún edificio de condominios que había sido abandonada hacía 5 años o más, ella era más pequeña en ese entonces, ni siquiera recordaba los detalles, pero sabía que era un lugar solitario donde solo el viento hacía compañía, se adentró y se sentó en un block de concreto y jugó en el suelo con una piedra para pasar el tiempo en la espera de su extorsionador amigo; ella no estaba segura que le pediría pero su mente infantil tenía una vaga idea, imaginándolo se tocó con un dedito en la rajita y jugó con ella acariciándola por encima de la blanca y limpia pantaleta, no era miedo lo que la invadía, era más ansiedad, recordó sus fantasías mientras pensaba si sería posible realizarlas, talvez el solo querría manosearla por encima y con eso se conformaría, pero ella no estaba segura de querer solo eso. Escuchó ruidos de pies pisando piedras y vio al señor de la fruta caminar hacia ella, ni siquiera sabía su nombre, pero él si sabía el de ella, la había estudiado, eso era ventaja de él sobre ella; talvez él ya sabía que era niña huérfana abandonada de madre, de padre desconocido y que estaba solo al cuidado de su abuelita, una anciana no representa peligro importante para un pervertido. Ella lo miraba atenta sentada con sobre el block de concreto, sus piernas juntas y sus manos sobre sus rodillas, perfectamente sentada, su mochila a un lado de ella, el tipo se acercaba y daba una sonrisa extraña, miraba a todos lados queriendo adivinar si estarían completamente solos, sus dientes emergieron y pareció un verdadero lobo en celo ‐ Hola, ¿sabes si hay alguien más aquí? ‐ Creo que no, estamos completamente solos— aseveró la nalgona Karen sin inmutarse—ahora sí ¿de qué quiere hablar? ‐ Bueno, me preguntaba quién fue el afortunado que uso esa rajita ‐ ¿Para eso me trajo aquí? ¿Solo para eso? Porque eso no lo puedo decir ‐ Bueno no, también quería platicar a solas contigo, lo que hiciste no estuvo bien—la voz de él sonó fingida—creo que tendré que hablar con tu abuelita ‐ No, eso no por favor, me regañará y castigará, por favor La cara de Karen cambió a miedo, ella sabía el lio que sería si su abuela se enterara, empezarían las preguntas y ella no quería eso ‐ Por favor haré lo que quiera pero no le diga a ella La cara del tipo cambió, eso es lo que él esperaba escuchar, su pene brincó dentro del pantalón excitado por el momento ‐ Bueno mi niña, mi pequeña Karen, creo que tendrás que ser muy “amable” conmigo ‐ Está bien, ¿qué quiere de mí? ‐ Primero que me enseñes tu pantaleta, siempre la veo por accidente, eres una niña muy coqueta y se me antoja que me la enseñes ‐ Y ¿eso será suficiente? ‐ Ya veremos, anda súbete la falda Karen se puso de pie y lentamente, más bien tímidamente se fue levantando la falda, estaba nerviosa y con algo de miedo, el tipo la devoraba con los ojos mientras ella se subía su falda para permitirle ver su pantaleta; levantó con ambas manos el borde de la falda y esto permitió que su blanca pantaleta quedara expuesta, el frutero podía ver la entrepierna de la niña cubierta por la blanca tela, como se dibujaban sus labios sobre esta, sus piernitas estaban juntas y sus muslos apretados uno sobre el otro y dibujaban mejor la entrepierna, era un espectáculo que pocos han tenido la suerte de ver. Karen la pequeña y caliente nalgona miró como el tipo se fue acercando, caminaba titubeante, sus manos temblaban, Karen lo esperaba con la falda elevada, inmóvil, miraba directo al rostro del pervertido frutero, que una vez que estuvo cerca levanto su mano en dirección a la parte prohibida, Karen suspiro emocionada, sabía lo que el haría; la mano, que temblaba como gelatina, se fue acercando en cámara lenta a la pequeña abertura y con el dorso del dedo índice acarició la zona entre los labios, La niña nalgona no pudo evitar abrir la boca y gemir quedito, sus emociones estaban liberándose con alguien que no era el viejo Don Jorge, sintió por primera vez el dedo de otro hombre, la caricia lasciva que otro pervertido le daba, su fantasía erótica cumpliéndose, dentro de la inocencia de la pequeña nalgona no tenía idea que podía conseguir lo que fuera de los hombres, para ella era como un imposible que estaba realizando, una oportunidad que sería única ‐ Aaahhh La pequeña lanzó un gemido que fue captado por los oídos del frutero, sintió en el dorso de su dedo ese calorcito que se libera cuando una mujer disfruta de las caricias de alguien, el pene de este brincó dentro del pantalón y el dorso del dedo oprimió más la zona entre los labios, la niña movió sus caderas por instinto puro y entrecerró sus ojitos, abrió más su boca y libero una serie de quejiditos bajitos. La mano del frutero se movía masturbando a la pequeña y morena niña nalgona, que ya sin disimulo movía de atrás hacia adelante su cadera, disfrutando las ilegales caricias que el tipo le daba, no había soltado su falda, aún la mantenía elevada con sus manitas, las cuales vibraban al compás del movimiento, los gemidos se hacía más rápidos e intensos, lo mismo que el movimiento de la mano del frutero que vuelto loco se maravillaba como el dorso de su dedo ya estaba empapado lo mismo que la blanca pantaleta de algodón. La mano libre del frutero se acercó a la zona posterior de la niña y sintió como la pantaleta estaba metida entre las nalgas, por lo que pudo palpar los tiernos bollitos de la nalgona, acarició las dos nalgas y comprobó por cuenta propia por que le decía Karen “la nalgona” todos los muchachos cuando la veían pasar. El afortunado tipo acariciaba rápidamente la rajita infantil con una mano y mallugaba las nalgas con la otra, estaba agachado dando las malsanas caricias, disfrutando como nunca había disfrutado a una mujer, eso tal vez porque Karen no era propiamente una mujer, sus enormes nalgas eran dignas de las caricias, pero seguía siendo una niña, ese morbo era indescriptible en la mente del pervertido frutero que escuchaba en su oído los gemidos que la niña excitada daba al compás de las caricias. El frutero sentía los gemidos de la pequeña y la respiración de esta rezumbaba en la mejilla de este, la tentación era mucha, se volteo mirando a Karen y acercó su boca ala de ella, sintió los labios de ella y como se abrieron un poco permitiendo el beso que este le daba, sus bocas se unieron en un beso y el casi eyacula en los pantalones cuando la niña nalgona metió su lengua dentro de la boca de él, la suave y pequeña lengua recorría toda la boca del tipo que correspondió entrelazando la lengua de él con la de ella, los dos a ojos cerrados se besaban como lo harían dos novios apasionados, el frutero la jalaba hacia él desde las nalgas, que tenía bien sostenidas y movió con más intensidad la mano que manipulaba la raja ‐ Mmmggghhh La pequeña Karen gemía ahogando sus gemidos dentro de la boca del frutero que la besaba loco de excitación, nada lo detendría a partir de ese momento, de disfrutar el cuerpo de esta niña, cuando le propuso ir a la construcción no sabía hasta donde llegaría, para él hubiera sido suficiente acariciar la vagina o solo vérsela, pero después de este magreo y ese beso que ni su esposa le daba, sabía que no habría otro oportunidad, la disfrutaría en todo su esplendor. ‐ Mmmggghhh, señor, me siento rara—la pequeña Karen se separó un poco de él para tomar aire y hablar ‐ Si mi pequeña, es porque estas muy arrecha El frutero no tenía la mejor educación del mundo apenas si sabía leer y escribir, no había acabado la escuela elemental y desde muy joven empezó a trabajar en lo que pudo, acabo vendiendo fruta enfrente de la escuela, al haber heredado el carrito de fruta de una amigo de su papá, tenía cerca de 5 años vendiéndola en esa escuela y para él era suficiente, vivía en una humilde casa en la zona marginada de la ciudad, estaba casado y tenía dos hijas, muy parecidas en edad a Karen, pero por su cabeza nunca había pasado la idea de hacerles algo, para él solo eran sus hijas, pero en una ocasión por accidente vio a la nalgona Karen arrojar algo al monte, se acercó y vio una pantaleta manchada de sangre, supo que debía aprovechar esa oportunidad, no sabía como pero lo haría; tampoco sabía que podría conseguir, por eso se fue con cautela, comenzó a preguntar, a los chicos que le compraban fruta, el nombre de ella, con quien vivía, si tenía papá, etc. Lo hiso con mucha cautela y prudencia, no quería despertar sospechas, había guardado la pantaleta dentro de una bolsa hermética y la escondió donde su esposa nunca buscaría, ahora estaba ahí con la nalgona niña de sus fantasía más bajas y ruines, la seguía masturbando mientras le magreaba las nalgas y le besaba con pasión ‐ ¿Qué es arrecha?—preguntó inocentemente Karen. ‐ Esto Le contestó él tomando una de sus manitas y llevándosela a la entrepierna, ella palpó la humedad de su raja y comprendió que arrecha significaba excitada, muy seguramente el frutero no usaba ese vocabulario, sería muy avanzado para él, tendría que enseñarle a hablar correctamente, porque en lo particular no le gustaba la palabreja esa. ‐ Aaahhh Volvió a suspiras y gemir Karen cuando el arremetió nuevamente en su raja, el seguía acariciándola mojando su pantaleta y su mano, impregnándola del aroma de mujer excitada, estaban en un punto máximo de magreo, cuando de repente se escucharon pasos cerca y voces de niños que seguramente irían a ese lugar a fumar o pasar el rato, los dos se asustaron, él la soltó casi aventándola, ella pensó y le dijo ‐ Vámonos arriba, ellos nuca suben, y solo se quedan aquí abajo, fuman un rato y se van, ¡vamos! Lo tomó de la mano y lo jaló, él tomó la mochila de esta y casi corriendo subieron hasta el tercer piso de la abandonada construcción, lo hicieron por una escaleras de difícil acceso, la verdad se arriesgaron en algunos escalones que faltaban, y ellos los brincaron; Karen divertida veía como el aventaba la mochila, brincaba y después le extendía la mano para ayudarle a brincar, se sentía muy elogiada por la caballerosidad de este hombre, y en agradecimiento le daría el mayor placer que pudiera darle una niña a un adulto. Una vez en el tercer piso el frutero se asomó por las escaleras y vio que nadie subía, a lo lejos se escuchaban los gritos y risas que los chicos daban mientras fumaban en la planta baja, calculó que no los escucharía a menos que gritaran a garganta suelta, por lo que estarían muy tranquilos y a solas, volteo a la niña que lo esperaba en el otro extremo y su pene volvió a brincar cuando vio a Karen que nuevamente le mostraba su pantaleta levantando su falda como lo hiso en la planta baja ‐ ¿Vamos a seguir jugando? Preguntó Karen con cara de pícara inocente, el excitado y pervertido frutero solo asintió y se acercó a ella, mientras lo hacía escucho su propio corazón que parecía tambor de guerra, la abrazó tomándola de la cintura y la besó nuevamente con pasión, Karen no soltó la falda, lo que le facilitó bajar sus manos hasta las abultadas nalgas infantiles, las apretó con ganas y siguió besando, Karen soltó finalmente su falda para a abrazarlo y besarlo mejor, las manos de los dos no se estaba quietas, el tipo magreaba una y otra vez las nalgas de ella y mientras ella acariciaba la espalda y pícaramente bajaba las manos hasta las nalgas de él jalándolo hacía ella y lo soltaba, como invitándolo a que moviera sus caderas y se la cogiera. El tipo fascinado se dejaba manosear por ella, nunca alguien lo había acariciado así, su esposa era una mustia con poca imaginación, que solo se sabía abrir de patas y dejarse coger por él, el sexo era solo eso, sexo de descarga, para él era como ira la baño y cagar, su esposa a veces se quedaba dormida y él tenía que seguírsela cogiendo así, siempre en la misma posición sin nada de cambió, eso le fastidiaba pero no tenía dinero para ir de putas, así que solo se conformaba con la fea y apestosa raja de su esposa, pero ahora tenía una niña que lo cachondeaba como nunca hubiera imaginado. ‐ Mmmggghhh ‐ mmmggghhh Eran los gemidos de los dos, Karen a ojos cerrados lo besaba como una adulta, sus manitas soltaron las nalgas de este y se fueron hacia adelante buscando el cierre del pantalón, una vez ubicado, lo bajó y metió una manita buscando al erecto amigo, cuando lo palpó el frutero no pudo evitar gemir ‐ Aaahhh, mi pequeña eres una cusca cachonda Nuevamente el lenguaje del frutero no era muy halagador, pero su verga si estaba dura y de buen tamaño, como pudo lo sacó del pantalón y lo masturbo un rato mientras lo besaba, él nunca se hubiera imaginando este placer con ella, más se asombró cuando vio como ella se agacho doblando sus caderas y metió la verga en su boca, mamó con pasión agarrándose de los muslo de este, su boquita literalmente chupaba su verga sacando el líquido pre seminal de esta, sus ojitos cerrados marcaban la concentración de la niña nalgona al mamar con devoción la verga masculina, su cabeza se movía de atrás hacia adelante y sus labio se quedaban pegados cuando ella se movía hacía atrás, parecía una niña con una paleta gigante chupando el dulce sabor, el frutero solo la sujeto de la cabeza y movió su cabeza hacia arriba cerrando los ojos, el placer era infinito, no recordaba la última mamada que alguien le hubiera dado, habían pasado años desde ese suceso. ‐ Mmmggghhh ‐ Aaahhh Los dos gemían, Karen con la boca ocupada por el miembro del tipo y él con los labios apretados, frenando su orgasmo, porque eyacularía en cualquier momento, ella se sacó la verga de la boca y la lamió como si fuera un palo dulce, metió en su boca un huevo de este y el casi grita de placer al sentir la tierna boquita mamarle un huevo, sintió ese cosquilleo que sienten los hombre cuando les maman un huevo por primera vez, le tuvo que sacar el huevo de la boca porque la excitación era demasiada y terminaría aventando leche antes de tiempo, aunque no estaba muy seguro de si aguataría lo que él quería aguantar, la excitación era demasiada, como nunca la había sentido en la vida. ‐ Espérate Karen, deja que se me baje un poquito si no aviento la leche al aire y no la quiero aventar pa´lla, esta leche es pa´ esa rajita. La miró respirando fuerte y agarrándose la verga, Ella vio como él se retiró un poquito agarrando aire, se enderezó de donde estaba agachada y mientras lo miraba agarrando aire se desabotonó la falda y esta calló libre al suelo, su blusa corrió la misma suerte y quedó solo en corpiño y pantaleta, el frutero vio el bien formado cuerpo de la niña, que a pesar de su edad ya enmarcaba una cintura, caderas musculosas y esas nalgas de ensueño, sus tetitas estaba en desarrollo, eran dos pequeños montículos que con el paso del tiempo sería dos suculentas tetas que amantaría al más dichoso de este mundo, pero ahora el dichoso y afortunado era él, que las mamaría hasta sacarles leche. ‐ Se quedó serio ¿está enojado? ‐ No mi Reyna La pregunta de Karen lo sacó del trance del que estaba, agito su cabeza para despejarla un poco y se volvió a acerca a ella, tomó su corpiño y lo sacó por encima de la cabeza, ella colaboró levantando sus bracitos y después le bajo la pantaleta, ella nuevamente colaboró levantando sus piernitas para que saliera por abajo Ahora sí, ahí estaba el sueño que él creyó imposible, tener a esa nena desnuda ante él para darle placer, mas imposible aun porque ella en todo momento colaboró para facilitar la compenetración, no tuvo que enseñarle a besar, ni convencerla mucho de lo que quería, por lo visto era una niña que sabía a qué iba y de que se trataba. Ella volteo a ver el entorno y no vio cómo sería posible hacerlo, ella por ningún motivo se acostaría en ese suelo lleno de arena y suciedad, parados sería difícil porque él era mucho más alto que ella, él notó eso y también calculó posibilidades, no había pensado llegar tan lejos por lo que no se preparó, pero su cachondez era mayor que su limpieza, así que se bajó el pantalón y se acostó en el suelo, total era solo arena y se limpiaría el polvo. ‐ Jijiji ¿quiere que esté arriba?—preguntó Karen con inocente risita ‐ Si mi reina, tu estarás arriba y me cabalgaras como un potro ‐ Jijiji Ella rio por el comentario y se acercó al tirado frutero que con los brazos abiertos la esperaba, se acomodó a horcajadas sobre él y escupió en su manita, llevó la saliva a su rajita y la esparció, ella ya era experta en lubricación, tomó el pene del él y lo guio a su rajita, este se atoró en el introito y se fue metiendo, la cara de Karen era compungida, hacía esfuerzo por dilatarse rápido la rajita y lubricarse al mismo tiempo, sus piernita soportaban su peso, el hombre solo se dejaba hacer, miraba como ella solita se ensartaba la verga en su rajita, se fue bajando y subió sacándola, para después bajar nuevamente, hiso ese ejercicio hasta que logro metérselo por completo, el afortunado pervertido veía como la nena había logrado meterse todo su palo dentro, miró su carita de sufrimiento, como su entrecejo se fruncía y sus ojitos eran de sufrimiento, ella sabía debía aguantar lo primeros momentos de la cogida y después sería placer, se movió lento sobre él sacando y metiendo su verga, cuando los jugos empezaron a secretarse la verga resbaló mejor dentro de ella y esa fue la señal para moverse con más intensidad. El frutero no salía de su asombro era un hecho que esta niña cogía seguido, le intrigaba quien disfrutaba de ella, pero ese sería tema para después de cogérsela, por lo pronto disfrutaría esa tierna rajita; ella apoyaba sus rodillas en la arena que invadía el suelo, se raspaba pero ya la calentura era más que la sensación desagradable en sus rodillas, se movió como amazona sobre el afortunado y el por primera vez se movió, sus caderas se acoplaron al movimiento de ella y se inició la lasciva danza entre un hombre adulto y una niña precoz. Karen ya sentía su excitación trasmitida por lo jugos de su rajita, el hombre también lo percibía arrobado, viendo los gestos de placer de la niña que ya no disimulaba en lo más mínimo su placer, abría y cerraba su boquita como queriendo hablar, pero solo salían gemidos de placer de ella, era como si con eso le expresara todo el placer que ella sentía sobre él. Karen se quejó de dolor y era porque sus rodillas ya tenían piedritas enterradas en su piel, por más excitada que estaba se lastimaba con ellas, el frutero lo notó y la sujeto, se enderezó y como pudo se levantó con la nena ensartada, la llevo hasta una pared caminando con dificultad, porque sus pantalones aún estaban en sus tobillos, cualquiera que lo viera pensaría que caminaba como pingüino, moviendo graciosamente los pies atrapados por su pantalón. ‐ Aaahhh Fue el quejido que la niña lanzó cuando él la apoyó en la pared y su verga entró más de lo que ya había entrado, lo volteo a ver y sus bocas nuevamente se unieron, sus lenguas se enroscaban, los dos disfrutaban la cogida, no se podría decir quién más, la verdad los dos se disfrutaban por primera vez, los dos realizaban su fantasía, ella emanaba jugos y gemidos y él bufaba como toro enojado mientras se lo cogía con todas las ganas que su ser le daba. Las piernas del frutero iniciaron su degaste, le temblaban pero no dejaba de moverse, pensaba como seguírsela cogiendo en ese incomodo lugar, de pronto volteo a su derecha y vio un block de concreto cerca de la pared, se acercó a el block de concreto y se la sacó ala pequeña Karen que desconcertada abrió los ojos, vio como él la bajo y la paró sobre el block, quedaron los dos completamente de frente, la beso con pasión y ella se colgó de su cuello, con este block quedaron los dos a la misma altura, eso facilitaba las cosas. Mientras la besaba la fue girando lentamente, ella se dejó hacer y giró su cabeza lo más que pudo para seguir besándolo, llegó un momento en que ya no pudo hacerlo y apoyo sus dos manitas en la pared, el tipo tomó su verga, escupió en la punta y la guio nuevamente a la rajita infantil, la verga se perdió dentro sin ningún problema, entró casi por completo, la sacó y la regresó al interior de la nalgona Karen, era una fantasía sentir como las nalgas rebotaban al ser embestidas, vibraban a cada arremetida que el hombre daba, ella apoyada en la pared se sostenía para darle firmeza a las estocadas del tipo, él la sostenía de ambas caderas maravillado de esa visión que tenía del culo de la pequeña vibrando a cada embestida. Llevaban ya media hora en esa posición, el hombre le daba duro a la niña y ella feliz lo recibía, los dos gemían, la construcción estaba nuevamente abandonada, los niños que habían llegado se había ido, él lo notó por que los vio partiendo por una de las ventanas, vio cómo se perdían a lo lejos, Karen feliz recibía la cogida del hombre cuyo nombre ni sabía, para ella era solo el señor de la fruta, así lo llamaban todos, que importaba el nombre, a ella solo le importaba lo bien que se sentía su verga dentro de ella, le estaba dando mucho placer, su mente voló de nuevo imaginando que esto se lo hacía su maestro o el conserje y más se mojó cuando pensó en el hombre calvo y gordo de la tienda, él en especial la hacía mojar más, imaginaba su cara pervertida satisfaciéndose de ella, enloquecido, estaba segura que sería capaz de golpearla, a ella por alguna razón le excitaba eso, pensar que un hombre muy hombre la sometiera como una simple hembra, satisfaciéndose de ella de las formas más pervertidas, la raja de Karen se contrajo cuando imagino como se lo haría de una manera tan egoísta y salvaje El frutero notó que Karen se excito más, sintió la humedad de su orgasmo, se sintió súper macho al arrancarle orgasmos a esa niña sin imaginar que ella en sus fantasías ya estaba en otro lado, pero eso no impidió que el acelerara sus embestidas dándose placer al mismo tiempo. Karen notó las embestidas, sintió la boca de él besar su espalda desnuda, como intentaba morderla sin éxito, lamía todo lo que podía, ella notó que la gozaba pero al mismo tiempo trataba de darle placer, eso la llenó de ternura, le regalaría algo más a ese “considerado” hombre, quitó una mano de la pared y escupió mucha saliva la llevo a su culo y lo embarró todo, después pasó la mano a donde la verga la taladraba y la tomo con su manita, él se detuvo tratando de adivinar que quería la niña, pensó por un momento que ella quería parar porque le dolía la raja, pero cuál fue su asombro cuando ella lentamente la sacó para guiarla a su culito, su verga sola respingó cuando sintió el esfínter abrirse y su glande atorarse en él, por reflejó empujó la cadera ayudando a Karen a sodomizarse, ella gimió cuando la verga entró más casi hasta la mitad, la sacó y metió más quedando toda dentro ‐ No la mueva, deje tantito a que me acostumbre ‐ Si ‐ Aaahhh Los dos se quedaron quietos, Karen con mil gestos y l tipo con los ojos en blanco de placer, estuvieron un ratito, Karen como pudo volteo a verlo con cara de sufrimiento ‐ Ya, muévase ‐ ¿Quedito?—pregunto tontamente él ‐ Como quiera Eso fue masque una respuesta la amacizó de las caderas y sacó su verga solo para regresarla, ella gritó al sentirlo ‐ Ay ay ay Pero el tipo continuo, no se detuvo, su verga salía y entraba a una velocidad que él consideraba buena, pero conforme subió su excitación poco le importó el grito de dolor de la niña, que cabe decir gritaba pero de placer, a ella le gustaba eso, sentirse usada de esa forma, no importaba si dolía, solo importaba el placer que sacaba ese hombre de ella. Karen apoyó nuevamente sus dos manos en la pared porque el frutero le daba duro y tupido, le daba más fuerte que por su raja, eso le agradó, significaba que estaba sintiendo mucho placer con su culito y tenía razón, este afortunado nunca había cogido una hembra por el culo, lo más cercano a eso era cuando se masturbaba viendo revistas porno donde penetraban a las mujeres por el culo. El frutero estaba demasiado excitado le daba muy fuerte a la nalgona y pequeña Karen que feliz lo recibía, ya estaba toda apoyada en la pared porque las embestidas de él vencieron a sus bracitos y no tuvo más remedio que apoya su cara y pecho en la rasposa pared a medio construir; la excitación era mucha él sintió como sus huevos ya querían explotar, ya llevaba mucho fuera de su puesto, lo había encargado al hombre de la tienda diciéndole que iría al baño, pero ya había tardado mucho, ya era tiempo de acabar, así que aceleró como una bestia en ese culito infantil y sintió como la leche salió de sus huevo y se estrelló en el recto de la nena que ya gemía fuerte ‐ Aaahhh aaahhh señor, lo siento… siento su leche en mi culo aaahhh ‐ Aaahhh aaahhh me vengo mi perrita… me vengo Fue lo único que le ocurrió a este hombre con pocas ideas, pudo haber dicho mil cosas pero su corto cerebro solo pensó en ella como una perra, no una perra grande más bien una cachorra y de ahí pues “perrita” ‐ Mi perrita linda como te disfrute ‐ Aaahhh yo también, me vine muy rico aaahhh Karen contraía su vagina teniendo su último orgasmo originado en su culo, no se desacoplaban aun, ella se movía contrayendo el culo y el disfrutaba esa sensación, su verga se fue aguadando y sola fue expulsada del culo infantil tal como lo haría con un pedazo de mierda, cuando lo hiso la leche emergió y salió escurriendo por sus muslo, el hombre tambaleante buscaba donde sentarse mientras Karen aun recargada en la pared expulsaba la leche de su culo sintiendo la tibieza escurriendo por sus muslos. Karen se despegó de la pared y volteo a ver al hombre que recuperaba el aliento, se apiadó de él y se acercó agachándose metiéndose la verga en la boca, limpiándolo mientras le mamaba extrayendo sus últimas gotas, él enloquecido la tomó de la nuca, acariciando su cabello lacio, eran demasiadas cosas experimentadas en un día. Karen se sacó el miembro de su boca y se limpió la leche de sus labios con el dorso de su mano, volteo a ubicar su ropa y fue por ella, con su pantaleta limpió la leche que le escurría en los muslos y después se la puso, coloco su corpiño y se puso el resto de su ropa, el hombre hiso lo miso ‐ Oiga y ¿cómo se llama?—Karen pregunto por primera vez el nombre del tipo ‐ Pedro mi amor, me llamo Pedro. ‐ Jijiji, siempre me pregunte su nombre y nunca imagine como se llamaría ‐ Bueno ahora ya sabes cómo me llamo ‐ Y no va a decirle nada a mi abuelita ¿verdad? ‐ No, no le diré, pero debes prometerme qué regresaremos aquí otra vez ‐ Si, prometido, pero a ver si para la otra trae deperdido una colchita don pedro, me dolieron mis rodillas mire las traigo todas rapadas ‐ Jajaja a ver Se acercó a ella y limpió con su mano la arena que estaba incrustada para después con su lengua limpiar el polvo que quedó. Levantó su falda y desplazó su pantaleta a un lado dejando su raja descubierta, le chupó literalmente la raja arrancándole suspiros de placer a Karen que lo sujetaba de la cabeza metiendo sus dedos entre el cabello de este, cuando se satisfago se apartó volviendo a tapar la raja con la pantaleta y bajar la falda, ella solo le sonrió agradecida por la chupada ‐ ¿Y eso?—preguntó Karen con una sonrisa ‐ Quería llevarme el sabor de tu raja para todo el día, quería saber a qué sabe ‐ ¿Y le gustó? ‐ Mucho mi perrita, mucho. ¿Cuándo regresamos? Prometo traer una colcha ‐ Mmmm yo le aviso don pedro, no puede ser todos los días. Yo le aviso. Ande no sea malo y ayúdame a bajar, no puedo yo sola con mi mochila. ‐ Pero antes me tienes que platicar con quien has estado ‐ No puedo decirlo, si quiere regresamos y hacemos “cositas”, pero de eso no hablaremos ‐ Está bien, a ver deja te ayudo con tu mochila Don pedro resignado le ayudo a bajar como ella se lo pidió, ya tendría tiempo de sacarle sopa; en la planta baja se despidieron con un beso de lengua y manoseo, primero salió él y ella se esperó un ratito y luego salió volteando a todos lados, verificando que nadie la veía, Karen caminó contenta, cuando se levantó esa mañana no imagino lo rico que se pondría el día, caminaba feliz sintiéndose la niña más afortunada del mundo, ya tenía dos novios a quien darles cariño y eso la emocionaba, obviamente que a don Jorge no le comentaría que tenía nuevo novio, eso sería un secreto solo de ella. Tocó la puerta de la vieja casa y don Jorge abrió ‐ Karen, tardaste mucho, ¿dónde andabas? ‐ En la escuela, me quede a hacer tarea ‐ Mmm está bien, mira te tengo una sorpresa, hoy tenemos visitas Hiso pasar a Karen y ella desconcertada vio a un hombre igual de viejo que don Jorge ‐ mira Karen, él es mi amigo Anselmo, Anselmo ella es Karen, es la niña de quien te hable Karen la inocente, precoz y nalgona niña miró desconcertada al viejo, recordó vagamente que en una de las ultimas enculadas de don Jorge le dijo que si podía invitar a un amigo a “pasarla bien” ella en su nebulosa le dijo “si don Jorge invite a quien quiera, que me cojan rico como usted, soy suya puede hacer conmigo lo que quiera aaahhh aaahhh” ella lo había dicho en un momento de calentura y tal parecía que don Jorge se la había tomado muy en serio, pues ni modo, ya había dicho que sí y ahora tenía que mantener su palabra, resignada dejó su mochila ‐ Bueno está bien, espérenme en la recámara, me voy a lavar, ahí los veo Los dos tipos se vieron sonriendo cómplices, se subieron por las escaleras, Karen se dirigió al baño y se preparó… Continuará

Autor: sexotabuxyz Categoría: Sexo Anal

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Mi joven amante busca

2022-09-19


Ya había tenido varios encuentros con ella, tenía 12 años menos que yo y era muy atractiva. Le encantaba el sexo con distintos hombres, y a pesar de su joven edad tenia bastante experiencia. Era de esas mujeres calientes que saben lo que quieren, Me hubiese gustado hacerla mi novia, pero era indomable y no quería relaciones serias. Le gustaba encontrar el sexo donde y cuando quería. Me llamó ese día, de forma inesperada, hacia ya meses que no sabia de ella. En el fondo me daba un poco de rabia, pues el sexo con ella era bien morboso y sensual. Pero desde siempre ella decidía cuando. Por supuesto yo también tenia sexo con otras, pero ella era bien gustosa. Me llamó y me dijo que le apetecia tomar una copa conmigo, no siempre esto era sinonimo de sexo con ella. Me dijo que estaba justo en un bar en la plaza cerca de mi casa. Recien salido de la ducha estaba, asi que me vestí, pero de bastante normal, no quería darle la sensación de que la deseaba. Baje y me senté con ella, tomamos unas copas poniendonos al dia. De repente me dice: " tengo que pedirte una cosa", "se sincero, si no te apetece pues nada". Dije que me lo dijera que con ella habia confianza. Me solto que quería perder la virginidad anal y que había pensado en mi para ello. La cabeza me empezo a ir a mil por hora, esa diosa todavia era virgen por el culo? Y me había elegido a mi para desvirgarla, como negarse a ello? Además al ser un favor pedido me ponia en una situación de ventaja sobre ella. Al verme pensando y que no había respondido dijo "quiero que me desvirgues el culo, nunca me han follado el culo, por favor" Ella no sabia si me gustaba el sexo anal, a alguien no? Yo nunca se lo había pedido, aunque algunas veces lo había pensado. Tenía un culo genial, redondo y carnoso. Ella tenía unos kilos de más, pero bien colocados pues iba casi todos los días al gimnasio, una verdadera mujer española de ojos y pelo oscuro y rizado.No lo pense ni un momento mas, la verdad es que me apetecio, sobre todo por el morbo de pensar que le iba a desvirgar el ojete, ya que nunca pude desvirgarle el coño. Le dije que estaba de acuerdo- Terminamos las copas y fuimos a su casa, donde ella había preparado las cosas para la ocasion. Al parecer se iba a hacer una lavativa, para dejarlo limpio. Alli tuvimos una buena sesion de sexo, oral como a mi me gusta, recorri su cuerpo entero, le comí el coño bien comido con mi lengua y me comio los huevos, tal y como le pedí, poniendomela bien dura con una ligera mamada, me aproveche un poco a darle nalgadas al ponerla a 4 patas y pellizcarle las tetas, un poco mas fuerte de lo que suelo hacer es lo que tiene pedir un favor. Por si no volvía a tener sexo con ella, no me importaba portarme un poco mas "brusco" y duro de lo normal. Por fin la puse a 4 patas sobre la cama, con la cabeza pegada al colchon, le hice ponerme el condon con su boca, mmm que asi mola que te lo pongan. Cogi un tarro de vaselina, que ella había puesto sobre la mesita para la situación, moje mi dedo indice en el bote de vaselina y lentamente fui introduciendolo. Lo saque y volvi a meterlo en el bote bien pringado, volvi a meterlo por su ano, y esta vez mientras la oia jadear, de la sensacion nueva entre dolor y placer supongo, empece un suave mete saca con mi dedo, luego meti 2 y repeti el mete y saca para adaptar su ano. Luego saque el dedo y pringando el preservativo bien de lubricante, empece a meterle la polla, apretando suavemente con la punta. Mi verga estaba bien dura de la situación, y su ano fue cediendo lentamente abrazando primero la punta y luego todo el tronco, la verdad es que me recree metiendosela lentamente para gran placer mio. Estaba disfrutando del momento, en parte resarciendome del tiempo que no había podido disfrutar de ella. Ella suspiraba fuerte, con un medio gemido suspiro a la vez. Una vez estuvo dentro del todo, con mis huevos tocando su culo, empece un lento mete y saca. Me daba mucho placer meter y sacar mi polla en ese anovirgen, tan apretado. Asi que empece a moverme, primero despacio y luego mas fuerte. Con una mano le acaricie el coño un ratito, para acrecentar su placer. Enseguida respondio al estímulo, ahora si disfrutando la follada de su culo. Entonces retiré la mano de su coño y empece a darle nalgadas con mis manos mientras la follaba por ese culo tan prieto, ella empezo a jadear y gemir, ahora ya si de placer. Se llevo su mano al coño para frotarselo mientras yo seguía metiendo y sacando, golpeando con mis manos sus nalgas, que se fueron poniendo calientes y coloradas. Ella empezo a germir mas alto y empezo a correrse bien fuerte entre gritos. Entonces yo que hasta ese momento habia controlado el ritmo para no correrme, en un momento pense en correrme antes que ella para "joderle" el momento. Pero no lo hice, aguante hasta que ella tuvo su orgasmo "anal", Y entonces yo cabalgue mas fuerta para ahora ya correrme a gusto dentro de su desvirgado culo. Quedamos exhaustos los 2 y bien a gusto. Ella me beso con una sonrisa en sus labios. Todavía cuando paso cerca de esa casa recuerdo este episodio tan "inesperado" y gozoso.

Autor: Anónimo Categoría: Sexo Anal

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Mi primer anal

2022-09-11


Hola espero les guste mi relato de como fue mi primera vez k me penetraron por la cola. Siempre e sido hetero tuve mi primera mujer y con ella procree 3 hijos en la relacion todo estuvo bien y yo siempre keria aser el sexo cada ves asta 9 veses al dia siempre tuve una fantasia k me tocaran el ano y le pedi a mi mujer k lo isiera pero son de esas k siempre lo miro mal pues pase 17 años con ella pero al final nos separamos . Luego me acompañe con una la mitad de mi eddad por cierto tengo 50 años nuestra relacion al igual k la primera fue mucho de sexo y aveses cuando me dava oral siempre me tocava mi ano y un dia le dije k me lo mamara y me lo iso uff eso fue rico y llego asta meterme su mano pequeño ya k ella era bajita con una mano delgado y pequeño y siempre me chupaba mi ano y un dia mientras asiemos el amor me dijo k kisiera ver como yo mamo una verga y k me penetren el culo y yo dije estas segura k kieres ver eso y me dijo k si aunk al principio me nege aunk lo deseaba mucho. Ella fue la k se encargo de buscar en las redes a un hombre k kisiera cogerme tomo un tiempo pero encontramos a un joven de 26 años isimos una cita le cuento k estava bien nervioso al llegar donde kedamos de vernos y fuimos al hotel los tres ya casi keria ya no aserlo pk tenia nervios pero me arme de valor y lo empese a besar sus labios y k rico lo senti nos dimos unos besos calientes ricos despues de unos minutos de besarnos empese a bajar por sus pechos al mismo tiempo k pasava mi mano por su miembro sobre su pantalon le bese asta llegar a su brageta y lo abri y sake su pene por primera vez tenia una verga en mis manos tieso y se mi aguo la boca y empese a mamarlo aunk torpemente ya k era mi primera vez en aserlo. Tenia 17cm para mi lo considere k es grande ya k nunca avia tenido una verga y menos mamarlo el me lo metio todo en mi boca lo trage todo lo mame por un buen rato yo ya sentia mi ano k keria sentir esa verga dentro de mi con el nervio no savia si podria awantar esa pija dentro mi culo me recoste en la cama y me lo empeso a entroducir le decia k despacio ya k era mi primera ves k me ivan a romper el culo k lo tenia grueso y asi poco a poco me lo fue metiendo sentia k me dolia pero keria sentirlo y me cogio rico asta venirse dentro de mi pk keria sentir esa leche calientito dentro mi culo por vez primera mientras todo esto pasava mi mujer mirava todo lo k asia y le decia k se le gustava lo k mirava me decia si mi amor y mas me di gusto despues de ese dia fueron varias veses k me an penetrado. Consegi uno mas grande grueso pero eso es otra historia

Autor: Anónimo Categoría: Sexo Anal

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Me gustan los hombres

2022-09-11


Mi nombre es Rafael, todo comenzó en el taller que tenía mi papá, como a los 6 años mas o un poco menos, llego Freddy a trabaja de ayudante de mecánico y se quedaba en un cuarto del mismo taller, el fue quien un día me dijo que lo acompañara al monte a recoger mangos, se sentó en una piedra y me dijo que se iba a hacer la paja y que yo lo viera, para que aprendiera, el ya era como de 17 años y vi como le salía leche, fui con él muchas veces y un día me dijo que le enseñara mis nalgas que así el botaría mas rápido la leche, eso era todos los días, me iba con él me bajaba el pantalón, solo tenía 6 años, él nada mas me veía y yo de verdad me gustaba verlo, como a los pocos meses, me sentó a su lado y con mi mano se masturbo, a mi me gustaba ver cómo le salía la leche, después no se ni cómo se me ocurrió, le hice la paja a uno de los choferes, eran 6 autobuses, solo me monte en el bus con él, después de verlo en el baño haciendo pipi y le dije que si quería que se lo agarrara, dijo dale y me fui con él para el bus y le di una paja, era uno grande, se lo agarre con dos manos, después de eso me iba para el monte y le hacía señas, con el tiempo, le dijo a otro y le hacía la paja hasta a 6 hombres, algunos me tocaban el culo, otros me bajaban los pantalones y se hacían la paja ellos mismos con mis nalgas, rudo era ir con Freddy, él si me lo intentaba meter siempre, pero apenas ya con 7 años no me lo podía meter. Apenas la punta y solo eso para acabar allí, mas nada, del resto yo haciendo pajas a hombres con guebos grandes, verlos echar leche me gustaba, la primera ves que me la echaron en la boca, fue un chofer que siempre me decía que me lo metiera en la boca, un día él me convenció, de cuando fuera a acabar, solo me lo pusiera en los labios, el me dijo dale que yo te aviso, así fue, cuando dijo ya, medio abrí la boca y lo deje que los echara, además eso no me cabía en la boca muy grueso, él me lo echo y yo lo escupí después, le dije que no lo dijera, y así con él aprendí a dejar que me lo echaran en la boca, a ese señor yo ya con 8 años, se lo mame por primera ves, le estaba haciendo la paja, él me tocaba las nalgas siempre y hasta me le sentaba en las piernas para que me diera maraca, ese día sin que él me dijera, desde que me fui con él , se lo saco y yo se lo mame, me dijo ya aprendiste a mamar carajito, pero no me lo trague, eso paso después, ya a los 9 años, mamaba bastante y hacía la paja a varios hombres, hasta varios juntos, en el monte, uno primero otro después, mas de una ves me quite el pantalón y todos me los echaban en las nalgas, hasta que un día Freddy me lo metió todo, y me dolió, después cuando Freddy podía me cogía. A los demás no, solo los pajiaba y mas de uno me los metía en la boca. A los 10 años ya era una puta, hasta con dos me fui y me los metieron los dos Freddy y su hermano, luego lo repetí con mi primo y su amigo, Cuando nos mudamos, en el otro pueblo no la hice mas , ahora casado con hijos, solo lo recuerdo y me dan ganas que me cojan, me da pena, pero si de ves en cuando cuando salgo por trabajo lejos, monto en el carro jóvenes y solo la paja hasta que se les para y después a mamar, me da miedo tener un hombre para hacerlo, pasaron muchos años y eso duele. pero de verdad quisiera que me cogieran. solo recuerdo los apretones que me daban los hombres cuando acababan y se montaron arriba de mi espalda, sus suspiros y besos en mi cuello, y solo con 10 años, mas de un amigo de mi papá, me cogió,

Autor: Rafael Categoría: Sexo Anal

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SOY GAY DESDE SIEMPRE,

2022-09-07


Mi nombre es Rafael, todo comenzó en el taller que tenía mi papá, como a los 6 años mas o un poco menos, llego Freddy a trabaja de ayudante de mecánico y se quedaba en un cuarto del mismo taller, el fue quien un día me dijo que lo acompañara al monte a recoger mangos, se sentó en una piedra y me dijo que se iba a hacer la paja y que yo lo viera, para que aprendiera, el ya era como de 17 años y vi como le salía leche, fui con él muchas veces y un día me dijo que le enseñara mis nalgas que así el botaría mas rápido la leche, eso era todos los días, me iba con él me bajaba el pantalón, solo tenía 6 años, él nada mas me veía y yo de verdad me gustaba verlo, como a los pocos meses, me sentó a su lado y con mi mano se masturbo, a mi me gustaba ver cómo le salía la leche, después no se ni cómo se me ocurrió, le hice la paja a uno de los choferes, eran 6 autobuses, solo me monte en el bus con él, después de verlo en el baño haciendo pipi y le dije que si quería que se lo agarrara, dijo dale y me fui con él para el bus y le di una paja, era uno grande, se lo agarre con dos manos, después de eso me iba para el monte y le hacía señas, con el tiempo, le dijo a otro y le hacía la paja hasta a 6 hombres, algunos me tocaban el culo, otros me bajaban los pantalones y se hacían la paja ellos mismos con mis nalgas, rudo era ir con Freddy, él si me lo intentaba meter siempre, pero apenas ya con 7 años no me lo podía meter. Apenas la punta y solo eso para acabar allí, mas nada, del resto yo haciendo pajas a hombres con guebos grandes, verlos echar leche me gustaba, la primera ves que me la echaron en la boca, fue un chofer que siempre me decía que me lo metiera en la boca, un día él me convenció, de cuando fuera a acabar, solo me lo pusiera en los labios, el me dijo dale que yo te aviso, así fue, cuando dijo ya, medio abrí la boca y lo deje que los echara, además eso no me cabía en la boca muy grueso, él me lo echo y yo lo escupí después, le dije que no lo dijera, y así con él aprendí a dejar que me lo echaran en la boca, a ese señor yo ya con 8 años, se lo mame por primera ves, le estaba haciendo la paja, él me tocaba las nalgas siempre y hasta me le sentaba en las piernas para que me diera maraca, ese día sin que él me dijera, desde que me fui con él , se lo saco y yo se lo mame, me dijo ya aprendiste a mamar carajito, pero no me lo trague, eso paso después, ya a los 9 años, mamaba bastante y hacía la paja a varios hombres, hasta varios juntos, en el monte, uno primero otro después, mas de una ves me quite el pantalón y todos me los echaban en las nalgas, hasta que un día Freddy me lo metió todo, y me dolió, después cuando Freddy podía me cogía. A los demás no, solo los pajiaba y mas de uno me los metía en la boca. A los 10 años ya era una puta, hasta con dos me fui y me los metieron los dos Freddy y su hermano, luego lo repetí con mi primo y su amigo,

Autor: RAFAEL Categoría: Sexo Anal

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Niños curiosos queriendo experimentar

2022-09-04


Éramos 2 niños queriendo experimentar. La historia comienza cuando yo tenia 9 años. Mi nombre es víctor, actualmente tengo 20 años. Cuando tenia 9 años mis padres y tios decidieron pasar las fiestas de fin de año en una casa de un pueblo cercano. Nosotros super contentos con mis hermanos y primos por que la casa tenia piscina dijimos que sii!. Llegamos a la cabaña, una cabaña pequeña, con una piscina graande y un espacio verde tambien grande, pero lo que más nos llamo la atención a mi primo y a mi (ambos de 9 años) es que habia una casita del arbol, no es muy común verlas aqui. Inmediatamente nos subimos, dejamos nuestros juguetes y empezamos a jugar. Se nos habia hecho costumbre estar ahi casi todo el dia, entonces una de las noches siguientes, decidimos que no queriamos comer con toda la familia. Queriamos comer solos en la casita, asi que nos llevaron la comida y mientras jugabamos en la casita yo siento que se me pone duro el pito, para nada avergonzado por que ya nos habiamos visto el pito uno al otro, se lo dije. -. Se me paró el pito – riendome. Primo-. A mi tambien jiji. Como estabamos en una etapa muy curiosa empezamos a ver nuestros penes. En un momento de calentura nos comenzamos a rozar pene con pene y nos abrazabamos, mi pequeño cuerpito no resistia tanto calor, fue entonces cuando comenzamos a investigar nuestros cuerpos. Mi primo me dice que una ves habia visto un video que un hombre le metia el pito en el culo a otro hombre, ambos sorprendidos pero llenos de curiosidad decidimos intentarlo. El parado atras de mi apoya torpemente su pequeño pene entre mis nalgas, mientras hace un movimiento pelvico, yo sentia que me gustaba lo que estaba haciendo pero queria queria más. Entonces decido decirle que me lo meta en mi culito, con un poco de miedo por no saber colo se hacia mi primo me dijo que si, al intentar meterlo siento el calor de su pene entre mis nalgas y el calor de su cuerpo apoyandose suavemente sobre mi espalda, y sus brazos envolviendo mi pequeña cinturita. Cuando logra meter simplemente la punta de su penecito, comienza un mete y saca torpe, pero lleno de placer para ambos. Mi primo me pone contra una de las paredes de madera, de aquella pequeña cabañita y sigue el movimiento. Los dos sentimos que un cosquilleo muy grande en nuestro cuerpo, estabamos experimentando un orgasmo solo que no lo sabiamos. Nos besamos fingiendo que sabiamos lo que haciamos y nos pusimos a comer. Y hasta aqui llegó. Saludoos

Autor: VICTOR22 Categoría: Sexo Anal

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Aún temblando

2022-09-04


Es sábado y son las 10 hs AM, me acabo de despertar. Me levanté, fui al baño y tomando un café, me siguen los espasmos y temblores en todo el cuerpo. Me duele un poco el culo todavía y siento me concha muy irritada. Es la primera vez que me hacen el culo y no me aguanté las ganas de contarles, creo que sí se hubiese quedado le pedía otra descarga adentro. Anoche salimos con unas amigas a tomar algo y divertirnos entre nosotras. Fuimos a un bar y comiendo unas pizzas nos tomamos varias cervezas. Tres de ellas a la una de la mañana se fueron cansadas y algo bebidas, pero Marita y yo nos quedamos un rato más Cambiamos de bar y nos fuimos a uno muy lindo que solo sirve tragos y pasa linda música. Justo había un grupo que hace cover y nos quedamos. Cantando y divertidas, algo tomadas nos invitaron a un karaoke ahí mismo y reímos mucho desafinando sin pudor. A las dos ya estábamos haciendo duetos con el cantante del grupo, y me estaba gustando el pibe. Un flaco alto, buena voz, muy divertido y muy suelto. En un momento me voy con Marita al baño y le confieso que quiero cojerme al cantante. Ella me dice que se va a ir a la casa de su amigovio a dormir y al salir se despide para subir a un taxi, gritándome de la puerta - Yami, el culo no se entrega amiga! Reímos todos y el cantante me pregunta - ¿No me digas que lo tenés entero? Refiriéndose a mi culo - Si nene, no se toca el culito - Si me dejas probar te va a gustar. Sin pensar demasiado me lo traje a casa. Sin haber cerrado aún la puerta de entrada ya estábamos casi desnudos y enredados en caricias y chupadas por el cuello y mis tetas Cerré la puerta y cuando lo ví ya estaba desnudo, mostrando un muy lindo cuerpo y su verga gorda, que parada era bastante gruesa y larga. Me llamó la atención que era algo torcida para arriba, quedando su cabeza de hongo brillante muy tentadora Se la masaje un poco, y el tomándome de la cadera, me levanto en el aire quedando con la concha a la altura de su boca, me puso boca abajo quedando con su pija en mi boca. Con la borrachera que tenía y el vértigo de la pose, fue la calentura que tenía y sus lamidas en mi concha que desesperaron y solo pude poner a chupar esa verga que me dejaba un sabor único en la boca. El camino conmigo cargada hasta el sillón, se sentó y ninguno de los dos dejo de chupar Sentada quedé con las rodillas en sus hombros y el peso de mi cuerpo me llevo a tragar hasta la garganta y más esa pija. Al no poder cerrar mi boca se me caía la saliva por los lados y su pija me latía en la boca... Abrí los ojos y me encontré que me faltaba meter bastante antes de llegar a esos huevos peludos y grandotes, así que agarré uno con cada mano para masajear, justo en el momento que el me metía un dedo en el culo y su lengua en la concha. No aguanté más y solté un chorro que parecía como que me orinaba por chorros cortitos y calientes que el se tragó Su pija se me metió un poco más y mis lágrimas asomaban porque estaba atorada y casi sin respiración, pero no podía parar ya que el siguió chupando y ya tenía dos dedos empapados entrando y saliendo de mi culo en una cojida impresionante que me hacía delirar No terminé de acabar, que como a una muñeca me levantó en el aire, me giró y me sentó en sus faldas, dejando su verga en la puerta de mi culo, me fue soltando Sentí que se metía, sentí que me abría, que rompía, que me entraba más y más y solo podía ayudar como animal en celo El me chupaba las tetas y me empezó a subir y bajar sobre ese palo que cada embiste se metía más adentro y no me dejaba que pare de auyar Grité, apreté las nalgas y volví a acabar con una serie de espasmos que hicieron que me llene de leche el culo. Me ardía, me quemaba, me lubricaba haciendo que entre del todo hasta los huevos que sentí en la puerta del culo No paraba de chorrear yo, me estaba desmayando, casi inconsciente de placer y el me seguía cojiendo el culo sin límites Me la mandaba al fondo y la sacaba hasta afuera, volviendo a ensartarme sin pausas Creo que tuve tantos orgasmos y acabé de formas que nunca había sentido que no podía hablar, ni reaccionar Cuando me soltó la segunda acabada adentro lo escuchaba bufar cómo a un toro hasta que me dejó ensartada y quieta Me apoye en su pecho y nos quedamos dormidos. Lo primero que sentí fue como el aire frío ocupaba mi culo por dentro, con el agujero que me había dejado.. me quise mover y no me respondía ningún músculo Me levantó, me puso a su lado. Lo ví irse al baño y cuando volvió ya me habi sentado. Estaba toda pegajosa de transpiración y leche, era un asco. - Me voy hermosa, hablamos en el stos días dijo y me dió un beso. Se fue y solo subí las piernas, me quedé en posición fetal y dormí hasta recién... Me hicieron el culo suele ser una frase, en mi caso fue tal cual. Me habían cojido tanto y tan profundo que sabía que nunca más cerraría

Autor: Yami Categoría: Sexo Anal

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Al principio no quería saber nada.

2022-09-01


Me llamo Iván, tengo 26 años y vivo sólo. Me separé hace casi dos años y y estoy viviendo en el norte de Argentina. Hay una pobreza extrema, pero por suerte acabo de cobrar una indemnización y dinero no me falta. Todos los días tocan el timbre de casa para pedir dinero, algo de comer o lo que sea. La semana pasada llamó una señora de unos 50 años y me pidió que la ayudara con algo. Le dí una bolsa de alimentos y me lo agradeció mucho. No pasó ni media hora que sonó el timbre de nuevo. Estaba por acostarme a dormir una siesta y decidí no atender. Tocaron otra vez y espié por la ventana. Era una criatura de unos 10 años, delgada, de cabello largo y negro. Tenía un pantaloncito corto de jean, una blusa celeste y zapatillas blancas; todo muy limpio, pero muy roto y gastado. Ya desde adentro se veía que la estaba pasando muy mal por el intenso calor, estaba transpirada y el rostro colorado. Seguro venía a pedir o vender algo. Me asomé y la saludé. Me ofreció pan casero, tenía una canasta enorme y repleta. Le dije que me diera dos panes y me pidió por favor un poco de agua. Le pregunté si andaba sola, para evitar problemas y me dijo que sí. Entonces la invité a pasar, afuera las calles ardían. Yo tenía prendido el aire acondicionado, y al entrar,la chica pareció revivir. Recuerdo que dijo que mi casa parecía otro mundo. - Acá se puede respirar!!! Qué agradable...!!! Afuera es un infierno. Me dió mucha pena y le dije que se sentara en el sillón mientras le traía un vaso de Coca Cola. Apoyó la pesada canasta en el piso y se sentó. Al volver con la gaseosa, estaba agachada atándose los cordones de las zapatillas. No había advertido que tenía un shorcito tan corto que al agacharse se le salía la mitad de la cola para afuera. Me sentí un malpensado, pero en ese momento estaba seguro de que se vestía así porque sabía que era capaz de provocar. Me quedé mirando el culo de mi invitada hasta que me vió. - Acá tenés gaseosa, podés tomar todo lo que quieras. Cómo te llamás?- pregunté. - Ayelén, y vos...? - Iván. Y cuántos años tenés, Ayelén? - Mucho gusto, Iván. Tengo 9. Y estoy vendiendo pan porque somos 3 hermanos y el dinero no alcanza. Mi hermano mayor trabaja de vez en cuando, pero se gasta lo que gana en cerveza, vive borracho. La niña necesitaba ser escuchada y me contó que no conoció a su padre y que la madre era alcohólica, pero pedía en las casas y conseguía para poder comer algo todos los días. Me dijo que salió un rato antes que ella y que iba a andar por este barrio, pero después ella se ponía a beber y ya no volvía a verla hasta la noche. Me acordé de la mujer que pasó antes que la niña y le pregunté si la mamá tenía un vestido cortito y floreado. Si era bajita, como de 1,50 m. y llevaba el cabello atado con una colita blanca. Se rió y me dijo que sí. - Tu mamá tiene un bolso a cuadros rojo y negro? - Jajajaj...sí, es ella!!! Estuvo aquí? - Creo que sí. A ver si hablamos de la misma persona- le dije para entrar en confianza- no me digas que tiene un culo muy grande y que se le mueve muchísimo cuando camina. Y unas tetas enormes que pareciera que les pesan un montón.... - Jajajajajajaja...!!! Siiii, esa es mi mamá!!!! Jajajajajaj...me hiciste reír mucho!!! Sí, tiene una cola enorme...jajaja.... Entró como decaída y ahora se estaba muriendo de la risa. Eso me hizo sentir bien. Nos seguimos riendo un buen rato y me acordé de la señora que resultó ser la madre de Ayelén. La mujer caminó delante de mí antes de irse y me impactó ese culo que se bamboleaba de un lado para el otro. - Qué pedazo de culo que tenía- pensé. Y volví a la tierra para preguntarle si iba a seguir vendiendo con semejante calor. Dijo que sí y se levantó como para seguir trabajando. Se acomodó el short subiéndoselo hasta que los cachetes del culito de Ayelén se volvieron a salir del pantalón. También se levantó la blusa y se la ajustó con un nudo, dejando adivinar las tetitas que ya estaban bastante bien crecidas. No podía dejar que la adorable criatura se fuera así nomás y lo intenté. Le ofrecí comprarle todo el pan si no me dejaba solo y aburrido. Si me hacía compañía hasta la noche para después volver a su casa. Se rió segura de que estaba bromeando. - Te lo digo en serio, me da pena que salgas a la calle con este sol. Te va a hacer mal. Conté los panes, saqué la cuenta y le dí mucho más dinero de lo que ganaría si lo salía a vender. Se puso loca de contenta y me lo agradeció colgándose de mi cuello y abrazándome con mucha fuerza. - Y qué tengo que hacer...???? - me preguntó y se me ocurrieron mil cosas diferentes, pero le dije que empiece por ponerse cómoda. - Ya que te vas a quedar, sacate las zapatillas. Quedate descalza, el calor no se soporta. - Tenés razón...- dijo y se quitó el calzado. Me senté en el sillón de enfrente para ver mejor a la encantadora nena. Tenía los piecitos chiquitos y...perfectos...eran perfectos... Las uñas cortas y bien cuidadas, pintadas de color rojo. Se masajeó los pies como si las zapatillas le apretaran. - Esos piecitos están muy cansados, creo que necesitan un buen masaje. Apoyalos acá- y le señalé mis piernas. Con bastante vergüenza los puso sobre mí y empecé a hacerle un masaje muy suave mientras le pregunté si tenía hambre. Dijo que no comió nada desde ayer y cerró los ojos disfrutando quizás la primera vez que le acariciaban esos bellísimos pies. Le separé los dedos y se los froté lentamente uno por uno. Después le presioné la parte de abajo con los pulgares y sonreía, cerrados los ojos y desparramada en el cómodo sillón. Había logrado relajarla tanto que parecía que se iba a dormir. Sólo abrió con asombro los ojitos cuando me incliné y le besé los dedos y las uñas pintadas de color rojo. - Qué hacés, Iván...?- preguntó sin entender pero sonriendo. No le contesté. Metí uno de sus piecitos pequeños dentro de mi boca y sentí un placer desconocido, hasta que me lo sacó para saber qué era lo que estaba haciendo. No pude deducir si Ayelén estaba confundida o asustada, pero ninguna de las dos opciones me agradaban. Entonces le dije que era una lástima que una niña como ella anduviera con la ropa tan gastada y que iba a vestirla como a una princesa. Volvió a sonreír y me sentí mejor. Un tiempo atrás tuve una tienda de indumentaria infantil, y al cambiar de trabajo me quedó un montón de ropa que tenía guardada en un ropero de mi habitación. - Vení, preciosa, a ver si te gusta algo de lo que tengo. Me siguió, descalza, y le dije que abra el ropero. Lo hizo y quedó extasiada al ver las prendas de todo tipo que había. - Noooooo....lo puedo creer...todo esto es tuyo??? - Si querés puede ser tuyo...depende... depende de cómo te quede... - Revolvé tranquila, después lo acomodo. Mientras gritaba de emoción con cada blusa, vestido o bombachita que veía, me acosté en la cama para ver mejor cómo se le metía el diminuto shorcito entre las nalgas. Al rato me encontré con la mano derecha dentro del pantalón, tocándome la verga erecta y mojada. Ayelén estaba con el culito carnoso casi desnudo de tanto pararse y volver a agacharse. No pude más y le propuse un trato, TODO sería de ella si se lo probaba en mi cuarto, sólo quería decirle qué le quedaba más lindo. Después de todo, el experto era yo. Ayelén dudó de mí, no decía que sí ni que no. Ahí fué que empecé a meter la ropa de nuevo en el mueble y, con una gran sonrisa, le dije que si no quería, no pasaba nada, que estaba todo bien. Cerré el ropero con llave y la invité a comprar algo para comer, mientras la tomé dulcemente de la mano para dejar la habitación. - No, no, no, Iván...perdón...no quise que te enojes...la ropita me gusta y me hace mucha falta... Le expliqué que no me había enojado para nada, sólo que no me dejaba ayudarla, pero para nada estaba enojado. Y la invité a comer otra vez. Me pidió por favor que la perdone y me dijo que no tenía problemas para probarse las prendas y que yo le dijera cuáles le quedaban más bonitas. El interés la hizo cambiar radicalmente de opinión. Abrí el mueble y le pedí que eligiera algo que a ella le guste. Separó una remera de algodón, una minifalda y un par de zapatos de tacón alto. Le dije si pensaba quedarse con la misma ropa interior deshilachada y agujereada y buscó un culotte y un sostén. Empezó a sacarse la blusita anudada y el sostén viejo y sin color. Las tetas de mi niña eran una delicia. Iba a ponerse el sostén nuevo, pero le dije que antes tenía que sacarse todo lo demás. También le recomendé que le hacía falta un buen baño, porque había llegado muy transpirada. Se quitó lentamente el shorcito y después la bombachita gastadísima y le dije que se diera vuelta. Ayelén tenía un cuerpito realmente privilegiado. Le miraba el culo perfecto y me tocaba la verga bajo el pantalón. - Te gustaría tener todo esto y mucho más? - Como qué...? - Como una casa para venir cuando se te ocurra, mucha más ropa y zapatos que estos, mucho dinero para que lo gastes en lo que quieras, las mejores comidas y postres, ayuda para tu familia, para tu mamá. Y todo lo que se te ocurra. - Ssssi...me...me gustaría....claro...claro... Me estás diciendo que vas a cambiar mi vida, Iván...??? Por qué...?? No entiendo...por qué harías tanto por mí...no lo entiendo..... - Porque sos una niña tan preciosa, tan maravillosamente atractiva, que me enamoraste, por eso voy a hacer que tu difícil vida se convierta en una verdadera vida de princesa. - Y yo qué debo hacer.....qué....no puedo creer lo que estoy viviendo...haría...haría lo que quieras... Le pedí que trajera la ropa que eligió para ver cómo le quedaba. Pero que ni siquiera pensara en ponerse esas prendas nuevas y ensuciarlas, porque había llegado con el cuerpo entero lleno de transpiración. Me pidió permiso para bañarse, pero le dije que no era necesario. Yo te voy a limpiar para que te pongas tu ropita y después te bañás. Me preguntó cómo era eso y la olí, y le confesé que tenía mucho olor a sudor, lo que era verdad y lo que también me calentó más que ver su cuerpo desnudo. - Te voy a limpiar para que te pongas la ropa interior. La acosté en la cama, le separé las piernas y empecé a pasarle la lengua por la vagina, la dí vuelta y le hice lo mismo en el agujerito del culo. La chupé tanto que estaba seguro de que ya no había necesidad de que se bañe. Le lavé la cola y la conchita con una cantidad tal de saliva que quedó mejor que si se hubiese pegado un baño. La transpiración de la niña y su delicioso aroma hicieron que la chupara de los pies a la cabeza. Estaba tan caliente que la mocosa quedó mojada como si recién hubiera salido de la ducha. Me moría por cogerla, por metérsela en el culo, por ahogarla a vergazos en la boca, pero esperé. En ese momento me detuvo, me quería contar algo muy importante. Intrigado, saqué la lengua del culo de Ayelén y le pregunté qué era eso que me quería decir. Me pidió perdón por no haber sido sincera conmigo. Y empezó a narrarme que no era virgen. Y volvió a pedirme perdón llorando. Decía que necesitaba ser honesta y no mentirme. Que yo estaba por cambiarle la vida y no podía dejar que no confiara en ella. Su secreto era, como lo dijo, que no era virgen y no me quería engañar. Sus hermanos mayores, de 17 y 20 años, la obligaron a hacer cosas desde que tenía 5 años. Se emborrachaban y ,al principio, le hacían un poco de todo. Pero poco después empezaron a llevar chicos, hombres y hasta mujeres con dinero que les pagaban a los hermanos mucha plata según lo que quisieran hacer con ella. Recuerdo que por sexo anal pagaban tanto que me dejaban descansar varios días, que era el tiempo que les duraba el dinero. Unas de las que más pagaron por mí eran dos chicas muy jóvenes, mi trabajo consistía en chupar la cola de una mientras la otra hacía lo mismo conmigo. Eso era una de las pocas cosas que me gustaban, hasta me provocaban mucho placer, pero como sabía que les cobraban muchísimo dinero, fingía que me daba asco y me negaba a hacerlo. Ya tenía 8 años y aprendí a obtener una parte de la ganancia. No eran muchos los clientes, pero por los autos, la ropa y las billeteras eran gente adinerada. La escuché con la boca y los ojos abiertos y casi sin respirar hasta que terminó de hablar. No sabía si la historia de película de la nena era verdad o lo había inventado. Pero con qué necesidad me mentiría de tal manera...!!! La pequeña que habría apostado que era virgen tenía un pasado novelesco. Había hecho de todo, y yo tenía la fantasía de enseñarle. Lo pensé y me pareció que todo lo que le había sucedido a la niña no era motivo para desecharla, sinó todo lo contrario. Le pedí que me diera unos minutos para asimilar lo que acababa de oír. Ya era casi de noche y le dije que iba a pedir algo para comer. Quiso pizza y pedí pizza. Y 3 cervezas para acomodar mi cabeza. Me dijo que le gustaba mucho la cerveza y pedí 5, por las dudas. Comimos las dos pizzas y no podía creer que tomamos 3 cervezas a la par, codo a codo. Ayelén ya estaba muy alegre y yo me prendí un porro en el baño. Sintió el olor y me golpeó la puerta para pedirme un poco. Esta niña parecía tener 25 años. Le abrí la puerta del baño y le dí el porro. Quedó más loquita que antes. Se bajó el pantalón para hacer pis y le metí la verga en la boca. La besó con tanta dulzura que no acabé de casualidad. Terminó y le sequé la conchita con la lengua. No podía estar más caliente como lo estaba con mi pequeña putita. Se reía sin parar gracias a la cerveza y la marihuana. La arrodillé sobre el piso del baño y pensé que no hacía falta que me contara todo eso para darme cuenta de que no era nada virgen. El culo abierto y anormalmente dilatado era suficiente para ver que ya se la habían cogido muchas personas. Sólo la escupí y la cogí por el culo como no había cogido nunca antes. La sola vista de la nena de 9 años arrodillada delante de mí, con mi verga dentro suyo, el tamaño diminuto de su cuerpito perfecto y tan pequeño me hizo expulsar un chorro interminable de leche que terminó en la boquita angelical de mi niña. Ayelén demostró la experiencia que había adquirido cogiendo conmigo y decidí no dejar que jamás se vaya de mi vida. La segunda parte es de no creer. Espero sus likes y comentarios. Muchas gracias por leer este relato.

Autor: IvánIván Categoría: Sexo Anal

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Ese vicio

2022-08-29


El verdulero me trae de piropos y algunas insinuaciones hace rato. Al principio sorprendida e incómoda, pero luego ya me acostumbre y hasta me gustaba. Prefiero ir temprano, cuando aún está acomodando todo, porque no hay gente y su ayudante no llega. Elijo mejor lo que llevo, y escucho sus provocaciones sin exponerme Así fue que un día, domingo a la mañana, cuando me ve comienza a aplaudir - Ha salido el sol.... Que lindo que llega la clienta que me tiene loco de amor... - No grites así en la vereda, por favor. Me da vergüenza, alguien puede escuchar Ingreso al local y cuando paso siento que me apoya la mano en la parte superior de la nalga para empujarme suave hacia adentro Me dió por reír y darme vuelta para decir - Estás loco! ¿Cómo me vas a tocar el culo? Mira si te ven, el problema que tengo - Acá en el depósito no nos ve nadie, me dice - Uh! Terrible estás hoy. Cuánto hace que no lo haces? Se nota que estás mal - Lo que quiero hacer es con vos, lo sabes Tomando suave mi mano, me invita de nuevo al depósito - Pasa y te muestro como estoy. Mientras me hablaba agarraba su verga dura y me mostraba como se le marcaba en el pantalón - Ah, pero estás caliente y mucho - Por eso, pasa y ayúdame Me resistí unos minutos pero pasé. A mí una pija gorda y dura, me puede... Me gustan mucho las pijas Ni bien pasé lo sentí pegado a mis nalgas y al oído me decía, te va a gustar mucho Sin palabras me abrazo de atrás, y subiendo mi blusa me frotaba las tetas y me apoyaba la pija, mientras me besaba el cuello y la oreja Cuando me soltó para sacar su pija afuera, tome la iniciativa y me baje la ropa sin ayuda, dejando el culo al aire. Me apoye en un mostrador y sentí que me metía la pija por el culo Me fue cojiendo a lo bruto y me exitaba que un verdulero de manos ásperas, me enterrará la pija en el culo entre cajones y bolsas. Me sentía una sucia puta y eso era. Me dió una buena cojida, me hizo una paja hermosa con esos dedos gordos, y me lleno de leche la boca cuando se la chupe Ese día volví feliz de la verdulería y ya tenía mi ritual para los domingos a la mañana... Cojer entre cajones con el verdulero

Autor: Ani Categoría: Sexo Anal

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2022-08-29


El verdulero me trae de piropos y algunas insinuaciones hace rato. Al principio sorprendida e incómoda, pero luego ya me acostumbre y hasta me gustaba. Prefiero ir temprano, cuando aún está acomodando todo, porque no hay gente y su ayudante no llega. Elijo mejor lo que llevo, y escucho sus provocaciones sin exponerme Así fue que un día, domingo a la mañana, cuando me ve comienza a aplaudir - Ha salido el sol.... Que lindo que llega la clienta que me tiene loco de amor... - No grites así en la vereda, por favor. Me da vergüenza, alguien puede escuchar Ingreso al local y cuando paso siento que me apoya la mano en la parte superior de la nalga para empujarme suave hacia adentro Me dió por reír y darme vuelta para decir - Estás loco! ¿Cómo me vas a tocar el culo? Mira si te ven, el problema que tengo - Acá en el depósito no nos ve nadie, me dice - Uh! Terrible estás hoy. Cuánto hace que no lo haces? Se nota que estás mal - Lo que quiero hacer es con vos, lo sabes Tomando suave mi mano, me invita de nuevo al depósito - Pasa y te muestro como estoy. Mientras me hablaba agarraba su verga dura y me mostraba como se le marcaba en el pantalón - Ah, pero estás caliente y mucho - Por eso, pasa y ayúdame Me resistí unos minutos pero pasé. A mí una pija gorda y dura, me puede... Me gustan mucho las pijas Ni bien pasé lo sentí pegado a mis nalgas y al oído me decía, te va a gustar mucho Sin palabras me abrazo de atrás, y subiendo mi blusa me frotaba las tetas y me apoyaba la pija, mientras me besaba el cuello y la oreja Cuando me soltó para sacar su pija afuera, tome la iniciativa y me baje la ropa sin ayuda, dejando el culo al aire. Me apoye en un mostrador y sentí que me metía la pija por el culo Me fue cojiendo a lo bruto y me exitaba que un verdulero de manos ásperas, me enterrará la pija en el culo entre cajones y bolsas. Me sentía una sucia puta y eso era. Me dió una buena cojida, me hizo una paja hermosa con esos dedos gordos, y me lleno de leche la boca cuando se la chupe Ese día volví feliz de la verdulería y ya tenía mi ritual para los domingos a la mañana... Cojer entre cajones con el verdulero

Autor: Ani Categoría: Sexo Anal

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