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Mi historia coital con los sacerdotes: me vuelven una putita

2025-02-01


Cielo Riveros mi historia coital con los sacerdotes Nací, pero no sabría decir cómo, cuándo o dónde, y por lo tanto debo permitirle al lector que acepte esta afirmación mía y que la crea si bien le parece. Otra cosa es asimismo cierta: el hecho de mi nacimiento no es ni siquiera un átomo menos cierto que la veracidad de estas memorias, y si el estudiante inteligente que profundice en estas páginas se pregunta cómo sucedió que en el transcurso de mi paso por la vida —o tal vez he debido decir mi brinco por ella— estuve dotada de inteligencia, dotes de observación y poderes retentivos de memoria que me permitieron conservar el recuerdo de los maravillosos hechos y descubrimientos que voy a relatar, únicamente podré contestarle que hay inteligencias insospechadas por el vulgo, y leyes naturales cuya existencia no ha podido ser descubierta todavía por los más avanzados científicos del mundo. Oí decir en alguna parte que mi destino era pasarme la vida chupando sangre. En modo alguno soy el más insignificante de los seres que pertenecen a esta fraternidad universal, y si llevo una existencia precaria en los cuerpos de aquellos con quienes entro en contacto, mi propia experiencia demuestra que lo hago de una manera notablemente peculiar, ya que hago una advertencia de mi ocupación que raramente ofrecen otros seres de otros grados en mí misma profesión. Pero mi creencia es que persigo objetivos más nobles que el de la simple sustentación de mi ser por medio de las contribuciones de los incautos. Me he dado cuenta de este defecto original mío, y con un alma que está muy por encima de los vulgares instintos de los seres de mi raza, he ido escalando alturas de percepción mental y de erudición que me colocaron para siempre en el pináculo de la grandeza en el mundo de los insectos. Es el hecho de haber alcanzado tal esclarecimiento mental el que quiero evocar al describir las escenas que presencié, y en las que incluso tomé parte. No he de detenerme para exponer por qué medios fui dotada de poderes humanos de observación y de discernimiento. Séales permitido simplemente darse cuenta, al través de mis elucubraciones, de que los poseo, y procedamos en consecuencia. De esta suerte se darán ustedes cuenta de que no soy una pulga vulgar. En efecto, cuando se tienen en cuenta las compañías que estoy acostumbrado a frecuentar, la familiaridad con que he conllevado el trato con las más altas personalidades, y la forma en que trabé conocimiento con la mayoría de ellas, el lector no dudará en convenir conmigo que, en verdad, soy el más maravilloso y eminente de los insectos. Mis primeros recuerdos me retrotraen a una época en que me encontraba en el interior de una iglesia. Había música, y se oían unos cantos lentos y monótonos que me llenaron de sorpresa y admiración. Pero desde entonces he aprendido a calibrar la verdadera importancia de tales influencias, y las actitudes de los devotos las tomo ahora como manifestaciones exteriores de un estado emocional interno, por lo general inexistente. Estaba entregada a mi tarea profesional en la regordeta y blanca pierna de una jovencita de alrededor de catorce años, el sabor de cuya sangre todavía recuerdo, así como el aroma de su... pero estoy divagando. Poco después de haber dado comienzo tranquila y amistosamente a mis pequeñas atenciones, la jovencita, así como el resto de la congregación, se levantó y se fue. Como es natural, decidí acompañarla. Tengo muy aguzados los sentidos de la vista y el oído, y pude ver cómo, en el momento en que cruzaba el pórtico, un joven deslizaba en la enguantada mano de la jovencita una hoja doblada de papel blanco. Yo había percibido ya el nombre Cielo Riveros, bordado en la suave medía de seda que en un principio me atrajo a mí, y pude ver que también dicho nombre aparecía en el exterior de la carta de amor. Iba con su tía, una señora alta y majestuosa, con la cual no me interesaba entrar en relaciones de intimidad. Cielo Riveros era una preciosidad de apenas catorce años, y de figura perfecta. No obstante su juventud, sus dulces senos en capullo empezaban ya a adquirir proporciones como las que placen al sexo opuesto. Su rostro acusaba una candidez encantadora; su aliento era suave como los perfumes de Arabia, y su piel parecía de terciopelo. Cielo Riveros sabía, desde luego, cuáles eran sus encantos, y erguía su cabeza con tanto orgullo y coquetería como pudiera hacerlo una reina. No resultaba difícil ver que despertaba admiración al observar las miradas de anhelo y lujuria que le dirigían los jóvenes, y a veces también los hombres ya más maduros. En el exterior del templo se produjo un silencio general, y todos los rostros se volvieron a mirar a la linda Cielo Riveros, manifestaciones que hablaban mejor que las palabras de que era la más admirada por todos los ojos, y la más deseada por los corazones masculinos. Sin embargo, sin prestar la menor atención a lo que era evidentemente un suceso de todos los días, la damita se encaminó con paso decidido hacia su hogar, en compañía de su tía, y al llegar a su pulcra y elegante morada se dirigió rápidamente a su alcoba. No diré que la seguí, puesto que iba con ella, y pude contemplar cómo la gentil jovencita alzaba una de sus exquisitas piernas para cruzarla sobre la otra con el fin de desatarse las elegantes y pequeñísimas botas de cabritilla. Brinqué sobre la alfombra y me di a examinarla. Siguió la otra bota, y sin apartar una de otra sus rollizas pantorrillas, Cielo Riveros se quedó viendo la misiva plegada que yo advertí que el joven había depositado secretamente en sus manos. Observándolo todo desde cerca, pude ver las curvas de los muslos que se desplegaban hacia arriba hasta las jarreteras, firmemente sujetas, para perderse luego en la oscuridad, donde uno y otro se juntaban en el punto en que se reunían con su hermoso bajo vientre para casi impedir la vista de una fina hendidura color durazno, que apenas asomaba sus labios por entre las sombras. De pronto Cielo Riveros dejó caer la nota, y habiendo quedado abierta, me tomé la libertad de leerla también. "Esta noche, a las ocho, estaré en el antiguo lugar". Eran las únicas palabras escritas en el papel, pero al parecer tenían un particular interés para ella. puesto que se mantuvo en la misma postura por algún tiempo en actitud pensativa. Se había despertado mi curiosidad, y deseosa de saber más acerca de la interesante joven, lo que me proporcionaba la agradable oportunidad de continuar en tan placentera promiscuidad, me apresuré a permanecer tranquilamente oculta en un lugar recóndito y cómodo, aunque algo húmedo, y no salí del mismo, con el fin de observar el desarrollo de los acontecimientos, hasta que se aproximó la hora de la cita. Cielo Riveros se vistió con meticulosa atención, y se dispuso a trasladarse al jardín que rodeaba la casa de campo donde moraba, fui con ella. Al llegar al extremo de una larga y sombreada avenida la muchacha se sentó en una banca rústica, y esperó la llegada de la persona con la que tenía que encontrarse. No pasaron más de unos cuantos minutos antes de que se presentara el joven que por la mañana se había puesto en comunicación con mi deliciosa amiguita. Se entabló una conversación que, sí debo juzgar por la abstracción que en ella se hacía de todo cuanto no se relacionara con ellos mismos, tenía un interés especial para ambos. Anochecía, y estábamos entre dos luces. Soplaba un airecillo caliente y confortable, y la joven pareja se mantenía entrelazada en el banco, olvidados de todo lo que no fuera su felicidad mutua. —No sabes cuánto te quiero, Cielo Riveros -murmuró el joven, sellando tiernamente su declaración con un beso depositado sobre los labios que ella ofrecía. —Sí, lo sé —contestó ella con aire inocente—. ¿No me lo estás diciendo constantemente? Llegaré a cansarme de oír esa canción. Cielo Riveros agitaba inquietamente sus lindos pies, y se veía meditabunda. —¿Cuándo me explicarás y enseñarás todas esas cosas divertidas de que me has hablado? —preguntó ella por fin, dirigiéndole una mirada, para volver luego a clavar la vista en el suelo. —Ahora —repuso el joven—. Ahora, querida Cielo Riveros, que estamos a solas y libres de interrupciones. ¿Sabes, Cielo Riveros? Ya no somos unos chiquillos. Cielo Riveros asintió con un movimiento de cabeza. —Bien; hay cosas que los niños no saben, y que los amantes no sólo deben conocer, sino también practicar. —¡Válgame Dios! —dijo ella, muy seria. — Sí —continuó su compañero—. Hay entre los que se aman cosas secretas que los hacen felices, y que son causa de la dicha de amar y ser amado. —¡Dios mío! —exclamó Cielo Riveros—. ¡Qué sentimental te has vuelto, Carlos! Todavía recuerdo cuando me decías que el sentimentalismo no era más que una patraña. —Así lo creía, hasta que me enamoré de ti —replicó el joven. —¡Tonterías! —repuso Cielo Riveros—. Pero sigamos adelante, y cuéntame lo que me tienes prometido. —No te lo puedo decir si al mismo tiempo no te lo enseño —contestó Carlos—. Los conocimientos sólo se aprenden observándolos en la práctica. —¡Anda, pues! ¡Sigue adelante y enséñame! —exclamó la muchacha, en cuya brillante mirada y ardientes mejillas creí- descubrir que tenía perfecto conocimiento de la clase de instrucción que demandaba. En su impaciencia había un no sé qué cautivador. El joven cedió a este atractivo y, cubriendo con su cuerpo el de la Cielo Riveros damita, acercó sus labios a los de ella y la besó embelesado. Cielo Riveros no opuso resistencia; por el contrario colaboró devolviendo las caricias de su amado. Entretanto la noche avanzaba; los árboles desaparecían tras. la oscuridad, y extendían sus altas copas como para proteger a los jóvenes contra la luz que se desvanecía. De pronto Carlos se deslizó a un lado de ella y efectuó un ligero movimiento. Sin oposición de parte de Cielo Riveros pasó su mano por debajo de las enaguas de la muchacha. No satisfecho con el goce que le causó tener a su alcance sus medias de seda, intentó seguir más arriba, y sus inquisitivos dedos entraron en contacto con las suaves y temblorosas carnes de los muslos de la muchacha. El ritmo de la respiración de Cielo Riveros se apresuró ante este poco delicado ataque a sus encantos. Estaba, empero, muy lejos de resistirse; indudablemente le placía el excitante jugueteo. -Tócalo -murmuró—. Te lo permito. Carlos no necesitaba otra invitación. En realidad se disponía a seguir adelante, y captando en el acto el alcance del permiso, introdujo sus dedos más adentro. La complaciente muchacha abrió sus muslos cuando él lo hizo, y de inmediato su mano alcanzó los delicados labios rosados de su linda rendija. Durante los diez minutos siguientes la pareja permaneció con los labios pegados, olvidada de todo. Sólo su respiración denotaba la intensidad de las sensaciones que los embargaba en aquella embriaguez de lascivia. Carlos sintió un delicado objeto que adquiría rigidez bajo sus ágiles dedos, y que sobresalía de un modo que le era desconocido. En aquel momento Cielo Riveros cerró sus ojos, y dejando caer su cabeza hacia atrás se estremeció ligeramente, al tiempo que su cuerpo devenía ligero y lánguido, y su cabeza buscaba apoyo en el brazo de su amado. —¡Oh, Carlos! —murmuró—. ¿Qué me estás haciendo? ¡Qué deliciosas sensaciones me proporcionas! El muchacho no permaneció ocioso, pero habiendo ya explorado todo lo que le permitía la postura forzada en que se encontraba, se levantó, y comprendiendo la necesidad de satisfacer la pasión que con sus actos había despertado, le rogó a su compañera que le permitiera conducir su mano hacia un objeto querido, que le aseguró era capaz de producirle mucho mayor placer que el que le habían proporcionado sus dedos. Nada renuente, Cielo Riveros se asió a un nuevo y delicioso objeto y, ya fuere porque experimentaba la curiosidad que simulaba, o porque realmente se sentía transportada por deseos recién nacidos, no pudo negarse a llevar de la sombra a la luz el erecto objeto de su amigo. Aquellos de mis lectores que se hayan encontrado en una situación similar, podrán comprender rápidamente el calor puesto en empuñar la nueva adquisición, y la mirada de bienvenida con que acogió su primera aparición en público. Era la primera vez que Cielo Riveros contemplaba un miembro masculino en plena manifestación de poderío, y aunque no hubiera sido así, el que yo podía ver cómodamente era de tamaño formidable. Lo que más le incitaba a profundizar en sus conocimientos era la blancura del tronco y su roja cabeza, de la que se retiraba la suave piel cuando ella ejercía presión. Carlos estaba igualmente enternecido. Sus ojos brillaban y su mano seguía recorriendo el juvenil tesoro del que había tomado posesión. Mientras tanto los jugueteos de la manecita sobre el juvenil miembro con el que había entrado en contacto habían producido los efectos que suelen observarse en circunstancias semejantes en cualquier organismo sano y vigoroso, como el del caso que nos ocupa. Arrobado por la suave presión de la mano, los dulces y deliciosos apretones, y la inexperiencia con que la jovencita tiraba hacia atrás los pliegues que cubrían la exuberante fruta, para descubrir su roja cabeza encendida por el deseo, y con su diminuto orificio en espera de la oportunidad de expeler su viscosa ofrenda, el joven estaba enloquecido de lujuria, y Cielo Riveros era presa de nuevas y raras sensaciones que la arrastraban hacia un torbellino de apasionada excitación que la hacía anhelar un desahogo todavía desconocido. Con sus hermosos ojos entornados, entreabiertos sus húmedos labios, la piel caliente y enardecida a causa de los desconocidos impulsos que se habían apoderado de su persona, era víctima propicia para quienquiera que tuviese aquel momento la oportunidad. y quisiera lograr sus favores y arrancarle su delicada rosa juvenil. No obstante su juventud. Carlos no era tan ciego como para dejar escapar tan brillante oportunidad. Además su pasión, ahora a su máximo, lo incitaba a seguir adelante, desoyendo los consejos de prudencia que de otra manera hubiera escuchado. Encontró palpitante y bien húmedo el centro que se agitaba bajo sus dedos; contempló a la hermosa muchacha tendida en una invitación al deporte del amor, observó sus hondos suspiros, que hacían subir y bajar sus senos, y las fuertes emociones sensuales que daban vida a las radiantes formas de su joven compañera. Las suaves y turgentes piernas de la muchacha estaban expuestas a las apasionadas miradas del joven. A medida que iba alzando cuidadosamente sus ropas íntimas, Carlos descubría los secretos encantos de su adorable compañera, hasta que sus ojos en llamas se posaron en los rollizos miembros rematados en las blancas caderas y el vientre palpitante. Su ardiente mirada se posó entonces en el centro mismo de atracción, en la rosada hendidura escondida al pie de un turgente monte de Venus, apenas sombreado por el más suave de los vellos. El cosquilleo que le había administrado, y las caricias dispensadas al objeto codiciado, habían provocado el flujo de humedad que suele suceder a la excitación, y Cielo Riveros ofrecía una rendija que antojábase un durazno, bien rociado por el mejor y más dulce lubricante que pueda ofrecer la naturaleza. Carlos captó su oportunidad, y apartando suavemente la mano con que ella le asía el miembro, se lanzó furiosamente, sobre la reclinada figura de ella. Apresó con su brazo izquierdo su breve cintura; abrazó las mejillas de la muchacha con su cálido aliento, y sus labios apretaron los de ella en un largo, apasionado y apremiante beso. Tras de liberar a su mano izquierda, trató de junta los cuerpos lo más posible en aquellas partes que desempeñan el papel activo en el placer sensual, esforzándose ansiosamente por completar la unión. Cielo Riveros sintió por primera vez en su vida el contacto mágico del órgano masculino con los labios de su rosado orificio. Tan pronto como percibió el ardiente contacto con la dura cabeza del miembro de Carlos se estremeció perceptiblemente, y anticipándose a los placeres de los actos venéreos, dejó escapar una abundante muestra de su susceptible naturaleza. Carlos estaba embelesado, y se esforzaba en buscar la máxima perfección en la consumación del acto. Pero la naturaleza, que tanto había influido en el desarrolló de las pasiones sexuales de Cielo Riveros, había dispuesto, que algo tenía que realízarse antes de que fuera cortado tan fácilmente un capullo tan tempranero. Ella era muy joven, inmadura —incluso en el sentido de estas visitas mensuales que señalan el comienzo de la pubertad— y sus partes, aun cuando estaban llenas de perfecciones y de frescura, estaban poco preparadas para la admisión de los miembros masculinos, aun los tan moderados como el que, con su redonda cabeza intrusa, se luchaba en aquel momento por buscar alojamiento en ellas. En vano se esforzaba Carlos presionando con su excitado miembro hacia el interior de las delicadas partes de la adorable muchachita. Los rosados pliegues del estrecho orificio resistían todas las tentativas de penetración en la mística gruta. En vano también la linda Cielo Riveros, en aquellos momentos inflamada por una excitación que rayaba en la furia, y semienloquecida por efecto del cosquilleo que ya había resentido, secundaba por todos los medios los audaces esfuerzos de su joven amante. La membrana era fuerte y resistía bravamente. Al fin, en un esfuerzo desesperado por alcanzar el objetivo propuesto, el joven se hizo atrás por un momento, para lanzarse luego con todas sus fuerzas hacia adelante, con lo que consiguió abrirse paso taladrando en la obstrucción, y adelantar la cabeza y parte de su endurecido miembro en el sexo de la muchacha que yacía bajo él. Cielo Riveros dejó escapar un pequeño grito al sentir forzada la puerta que conducía a sus secretos encantos, pero lo delicioso del contacto le dio fuerzas para resistir el dolor con la esperanza del alivio que parecía estar a punto de llegar. Se ha dicho que ce n’est que le premier coup qui coute, pero cabe alegar que también es perfectamente posible que quelquejois il cauto trops, como puede inferir el lector conmigo en el caso presente. Sin embargo. y por muy extraño que pueda parecer, ninguno de nuestros amantes tenía la menor idea al respecto, pues entregados por entero a las deliciosas sensaciones que se habían apoderado de ellos, unian sus esfuerzos para llevar a cabo ardientes movimientos que ambos sentían que iban a llevarlos a un éxtasis. Todo el cuerpo de Cielo Riveros se estremecía de delirante impaciencia, y de sus labios rojos se escapaban cortas exclamaciones delatoras del supremo deleite; estaba entregada en cuerpo y alma a las delicias del coito. Sus contracciones musculares en el arma que en aquellos momentos la tenía ya ensartada, el firme abrazo con que sujetaba el contorsionado cuerpo del muchacho, la delicada estrechez de la húmeda funda, ajustada como un guante, todo ello excitaba los sentidos de Carlos hasta la locura. Hundió su instrumento hasta la raíz en el cuerpo de ella, hasta que los dos globos que abastecían de masculinidad al campeón alcanzaron contacto con los firmes cachetes de las nalgas de ella. No pudo avanzar más, y se entregó de lleno a recoger la cosecha de sus esfuerzos. Pero Cielo Riveros, insaciable en su pasión, tan pronto como vio realizada la completa unión Que deseaba, entregándose al ansia de placer que el rígido y caliente miembro le proporcionaba, estaba demasiado excitada para interesarse o preocuparse por lo que pudiera ocurrir después. Poseída por locos espasmos de lujuria, se apretujaba contra el objeto de su placer y, acogiéndose a los brazos de su amado, con apagados quejidos de intensa emoción extática y grititos de sorpresa y deleite, dejo escapar una copiosa emisión que, en busca de salida, inundó los testículos de Carlos. Tan pronto como el joven pudo comprobar el placer que le procuraba a la hermosa Cielo Riveros, y advirtió el flujo que tan profusamente había derramado sobre él, fue presa también de un acceso de furia lujuriosa. Un rabioso torrente de deseo pareció inundarle las venas. Su instrumento se encontraba totalmente hundido en las entrañas de ella. Echándose hacia atrás, extrajo el ardiente miembro casi hasta la cabeza y volvió a hundirlo. Sintió un cosquilleo crispante, enloquecedor. Apretó el abrazo que le mantenía unido a su joven amante, y en el mismo instante en que otro grito de arrebatado placer se escapaba del palpitante pecho de ella, sintió su propio jadeo sobre el seno de Cielo Riveros, mientras derramaba en el interior de su agradecida matriz un verdadero torrente de vigor juvenil. Un apagado gemido de lujuria satisfecha escapó de los labios entreabiertos de Cielo Riveros, al sentir en su interior el derrame de fluido seminal. Al propio tiempo el lascivo frenesí de la emisión le arrancó a Carlos un grito penetrante y apasionado mientras quedaba tendido con los ojos en blanco, como el acto final del drama sensual. El grito fue la señal para una interrupción tan repentina como inesperada. Entre las ramas de los arbustos próximos se coló la siniestra figura de un hombre que se situó de pie delante de los jóvenes amantes. El horror heló la sangre de ambos. Carlos, escabulléndose del que había sido su lúbrico y cálido refugio, y con un esfuerzo por mantenerse en pie, retrocedió ante la aparición, como quien huye de una espantosa serpiente. Por su parte la gentil Cielo Riveros, tan pronto como advirtió la presencia del intruso se cubrió el rostro con las manos, encogiéndose en el banco que había sido mudo testigo de su goce, e incapaz de emitir sonido alguno a causa del temor, se dispuso a esperar la tormenta que sin duda iba a desatarse, para enfrentarse, a ella con toda la presencia de ánimo de que era capaz. No se prolongó mucho su incertidumbre. Avanzando rápidamente hacia la pareja culpable, el recién llegado tomó al jovencito por el brazo, mientras con una dura mirada autoritaria le ordenaba que pusiera orden en su vestimenta. —¡Muchacho imprudente! —murmuró entre dientes—. ¿Qué hiciste? ¿Hasta qué extremos te ha arrastrado tu pasión loca y salvaje? ¿Cómo podrás enfrentarte a la ira de tu ofendido padre? ¿Cómo apaciguarás su justo resentimiento cuando yo, en el ejercicio de mi deber moral, le haga saber el daño causado por la mano de su único hijo? Cuando terminó de hablar, manteniendo a Carlos todavía sujeto por la muñeca, la luz de la luna descubrió la figura de un hombre de aproximadamente cuarenta y cinco años, bajo, gordo y más bien corpulento. Su rostro, francamente hermoso, resultaba todavía más atractivo por efecto de un par de ojos brillantes que, negros como el azabache, lanzaban en torno a él adustas miradas de apasionado resentimiento. Vestía hábitos clericales, cuyo sombrío aspecto y limpieza hacían resaltar todavía más sus notables proporciones musculares y su sorprendente fisonomía, Carlos estaba confundido por completo, y se sintió egoísta e infinitamente aliviado cuando el fiero intruso se volvió hacia su joven compañera de goces libidinosos. —En cuanto a ti, infeliz muchacha, sólo puedo expresarte mi máximo horror y mí justa indignación. Olvidándote de los preceptos de nuestra santa madre iglesia, sin importarte el honor, has permitido a este perverso y presuntuoso muchacho que pruebe la fruta prohibida. ¿Qué te queda ahora? Escarnecida por tus amigos y arrojada del hogar de tu tío, tendrás que asociarte con las bestias del campo, y. como Nabucodonosor, serás eludida por los tuyos para evitar la contaminación, y tendrás que implorar por los caminos del Señor un miserable sustento. ¡Ah, hija del pecado, criatura entregada a la lujuria y a Satán! Yo te digo que... El extraño había ido tan lejos en su amonestación a la infortunada muchacha, que Cielo Riveros, abandonando su actitud encogida y levantándose, unió lágrimas y súplicas en demanda de perdón para ella y para su joven amante. —No digas más —siguió, al cabo, el fiero sacerdote—. No digas más. Las confesiones no son válidas, y las humillaciones sólo añaden lodo a tu ofensa. Mi mente no acierta a concretar cuál sea mi obligación en este sucio asunto, pero si obedeciera los dictados de mis actuales inclinaciones me encaminaría directamente hacia tus custodios naturales para hacerlas saber de inmediato las infamias que por azar he descubierto. —¡Por piedad! ¡Compadeceos de mí! —suplicó Cielo Riveros, cuyas lágrimas se deslizaban por unas mejillas que hacía poco habían resplandecido de placer. —¡Perdonadnos. padre! ¡Perdonadnos a los dos! Haremos cuanto esté en nuestras manos como penitencia. Se dirán seis misas y muchos padrenuestros sufragados por nosotros, Se emprenderá sin duda la peregrinación al sepulcro de San Engulfo, del que me hablabais el otro día. Estoy dispuesto a cualquier sacrificio si perdonáis a mi querida Cielo Riveros. El sacerdote impuso silencio con un ademán. Después tomó la palabra, a veces en un tono piadoso que contrastaba con sus maneras resueltas y su natural duro. —¡Basta! —dijo—. Necesito tiempo. Necesito invocar la ayuda de la Virgen bendita, que no conoce e] pecado, pero que, sin experimentar el placer carnal de la copulación de los mortales, trajo al mundo al niño Jesús en el establo de Belén. Pasa a yerme mañana a la sacristía, Cielo Riveros. Allí, en el recinto adecuado, te revelaré cuál es la voluntad divina con respecto a tu pecado. En cuanto a ti, joven impetuoso, me reservo todo juicio y toda acción hasta el día siguiente, en el que te espero a la misma hora. Miles de gracias surgieron de las gargantas de ambos penitentes cuando el padre les advirtió que debían marcharse ya. La noche hacía mucho que había caído, y se levantaba el relente. —Entretanto, buenas noches, y que la paz sea con vosotros. Vuestro secreto está a salvo conmigo hasta que nos volvamos a ver —dijo el padre antes de desaparecer. CURIOSA POR SABER EL DESARROLLO DE UNA aventura en la que ya estaba verdaderamente interesada, al propio tiempo que por la suerte de la gentil y amable Cielo Riveros, me sentí obligada a permanecer junto a ella, y por lo tanto tuve buen cuidado de no molestarla con mis atenciones, no fuera a despertar su resistencia y a desencadenar un ataque a destiempo, en un momento en el que para el buen éxito de mis propósitos necesitaba estar en el propio campo de operaciones de la joven. No trataré de describiros el mal rato que pasó mi joven protegida en el intervalo transcurrido desde el momento en que se produjo el enojoso descubrimiento del padre confesor y la hora señalada por éste para visitarle en la sacristía, con el fin de decidir sobre el sino de la infortunada Cielo Riveros. Con paso incierto y la mirada fija en el suelo, la asustada muchacha se presentó ante la puerta de aquélla y llamó. La puerta se abrió y apareció el padre en el umbral. A un signo del sacerdote Cielo Riveros entró, permaneciendo de pie frente a la imponente figura del santo varón. Siguió un embarazoso silencio que se prolongó por algunos segundos. El padre Ambrosio lo rompió al fin para decir: —Has hecho bien en acudir tan puntualmente, hija mía. La estricta obediencia del penitente es el primer signo espiritual que conduce al perdón divino. Al oír aquellas bondadosas palabras Cielo Riveros cobró aliento y pareció descargarse de un peso que oprimía su corazón. El padre Ambrosio siguió hablando, al tiempo que se sentaba sobre un largo cojín que cubría una gran arca de roble. —He pensado mucho en ti, y también rogado por cuenta tuya, hija mía. Durante algún tiempo no encontré manera alguna de dejar a mi conciencia libre de culpa, salvo la de acudir a tu protector natural para revelarle el espantoso secreto que involuntariamente llegué a poseer. Hizo una pausa, y Cielo Riveros, que sabía muy bien el severo carácter de su tío, de quien además dependía por completo, se echó a temblar al oír tales palabras. Tomándola de la mano y atrayéndola de manera que tuvo que arrodillarse ante él, mientras su mano derecha presionaba su bien torneado hombro, continuó el padre: —Pero me dolía pensar en los espantosos resultados que hubieran seguido a tal revelación, y pedí a la Virgen Santísima que me asistiera en tal tribulación. Ella me señaló un camino que, al propio tiempo que sirve a las finalidades de la sagrada iglesia, evita las consecuencias que acarrearía el que el hecho llegase a conocimiento de tu tío. Sin embargo, la primera condición necesaria para que podamos seguir este camino es la obediencia absoluta. Cielo Riveros, aliviada de su angustia al oír que había un camino de salvación, prometió en el acto obedecer ciegamente las órdenes de su padre espiritual. La jovencita estaba arrodillada a sus pies. El padre Ambrosio inclinó su gran cabeza sobre la postrada figura de ella. Un tinte de color enrojecía sus mejillas, y un fuego extraño iluminaba sus ojos. Sus manos temblaban ligeramente cuando se apoyaron sobre los hombros de su penitente, pero no perdió su compostura. Indudablemente su espíritu estaba conturbado por el conflicto nacido de la necesidad de seguir adelante con el cumplimiento estricto de su deber, y los tortuosos pasos con que pretendía evitar su cruel exposición. El santo padre comenzó luego un largo sermón sobre la virtud de la obediencia, y de la absoluta sumisión a las normas dictadas por el ministro de la santa iglesia. Cielo Riveros reiteró la seguridad de que seria muy paciente, y de que obedecería todo cuanto se le ordenara. Entretanto resultaba evidente para mí que el sacerdote era víctima de un espíritu controlado pero rebelde, que a veces asomaba en su persona y se apoderaba totalmente de ella, reflejándose en sus ojos centelleantes y sus apasionados y ardientes labios. El padre Ambrosio atrajo más y más a su hermosa penitente, hasta que sus lindos brazos descansaron sobre sus rodillas y su rostro se inclinó hacia abajo con piadosa resignación, casi sumido entre sus manos. —Y ahora, hija mía —siguió diciendo el santo varón— ha llegado el momento de que te revele los medios que me han sido señalados por la Virgen bendita como los únicos que me autorizan a absolverte de la ofensa. Hay espíritus a quienes se ha confiado el alivio de aquellas pasiones y exigencias que la mayoría de los siervos de la iglesia tienen prohibido confesar abiertamente, pero que sin duda necesitan satisfacer. Se encuentran estos pocos elegidos entre aquellos que ya han seguido el camino del desahogo carnal. A ellos se les confiere el solemne y sagrado deber de atenuar los deseos terrenales de nuestra comunidad religiosa, dentro del más estricto secreto. Con voz temblorosa por la emoción, y al tiempo que sus amplias manos descendían de los hombros de la muchacha hasta su cintura, el padre susurró: —Para ti, que ya probaste el supremo placer de la copulación, está indicado el recurso a este sagrado oficio. De esta manera no sólo te será borrado y perdonado el pecado cometido, sino que se te permitirá disfrutar legítimamente de esos deliciosos éxtasis, de esas insuperables sensaciones de dicha arrobadora que en todo momento encontrarás en los brazos de sus fieles servidores. Nadarás en un mar de placeres sensuales, sin incurrir en las penalidades resultantes de los amores ilícitos. La absolución seguirá a cada uno de los abandonos de tu dulce cuerpo para recompensar a la iglesia a través de sus ministros, y serás premiada y sostenida en tu piadosa labor por la contemplación —o mejor dicho, Cielo Riveros, por la participación en ellas— de las intensas y fervientes emociones que el delicioso disfrute de tu hermosa persona tiene que provocar. Cielo Riveros oyó la insidiosa proposición con sentimientos mezclados de sorpresa y placer. Los poderosos y lascivos impulsos de su ardiente naturaleza despertaron en el acto ante la descripción ofrecida a su fértil imaginación. ¿Cómo dudar? El piadoso sacerdote acercó su complaciente cuerpo hacia ella, y estampó un largo y cálido beso en sus rosados labios. —Madre Santa —murmuró Cielo Riveros, sintiendo cada vez más excitados sus instintos sexuales—. ¡Es demasiado para que pueda soportarlo! Yo quisiera... me pregunto... ¡no sé qué decir! —Inocente y dulce criatura. Es misión mía la de instruirte. En mi persona encontrarás el mejor y más apto preceptor para la realización dc los ejercicios que de hoy en adelante tendrás que llevar a cabo. El padre Ambrosio cambió de postura. En aquel momento Cielo Riveros advirtió por vez primera su ardiente mirada de sensualidad, y casi le causó temor descubrirla. También fue en aquel instante cuando se dio cuenta de la enorme protuberancia que descollaba en la parte frontal de la sotana del padre santo. El excitado sacerdote apenas se tomaba ya el trabajo de disimular su estado y sus intenciones. Tomando a la hermosa muchacha entre sus brazos la besó larga y apasionadamente. Apretó el suave cuerpo de ella contra su voluminosa persona, y la atrajo fuertemente para entrar en contacto cada vez más íntimo con su grácil figura. Al cabo, consumido por la lujuria, perdió los estribos, y dejando a Cielo Riveros parcialmente en libertad, abrió el frente de su sotana y dejó expuesto a los atónitos ojos de su joven penitente y sin el menor rubor, un miembro cuyas gigantescas proporciones, erección y rigidez la dejaron completamente confundida. Es imposible describir las sensaciones despertadas en Cielo Riveros por el repentino descubrimiento de aquel formidable instrumento. Su mirada se fijó instantáneamente en él, al tiempo que el padre, advirtiendo ~su asombro, pero descubriendo que en él no había mezcla alguna de alarma o de temor, lo colocó tranquilamente entre sus manos. El entablar contacto con tan tremenda cosa se apoderó de Cielo Riveros un terrible estado de excitación. Como quiera que hasta entonces no había visto más que el miembro de moderadas proporciones de Carlos, tan notable fenómeno despertó rápidamente en ella la mayor de las sensaciones lascivas, y asiendo el inmenso objeto lo mejor que pudo con sus manecitas se acercó a él embargada por un deleite sensual verdaderamente extático. —Santo Dios! ¡Esto es casi el cielo! —murmuró Cielo Riveros—. ¡Oh, padre, quién hubiera creído que iba yo a ser escogida para semejante dicha! Esto era demasiado para el padre Ambrosio. Estaba encantado con la lujuria de su linda penitente y por el éxito de su infame treta. (En efecto, él lo había planeado todo, puesto que facilitó la entrevista de los jóvenes, y con ella la oportunidad de que se entregasen a sus ardorosos juegos, a escondidas de todos menos de él, que se agazapó cerca del lugar de la cita para contemplar con centelleantes ojos el combate amoroso). Levantándose rápidamente alzó el ligero cuerpo de la joven Cielo Riveros, y colocándola sobre el cojín en el que estuvo sentado él momentos antes levantó sus rollizas piernas y separando lo más que pudo sus complacientes muslos, contempló por un instante la deliciosa hendidura rosada que aparecía debajo del blanco vientre. Luego, sin decir palabra, avanzó su rostro hacía ella, e introduciendo su impúdica lengua tan adentro como pudo en la húmeda vaina dióse a succionar tan deliciosamente, que Cielo Riveros, en un gran éxtasis pasional, y sacudido su joven cuerpo por espasmódicas contracciones de placer, eyaculó abundantemente, emisión que el santo padre engulló cual si fuera un flan. Siguieron unos instantes de calma. Cielo Riveros reposaba sobre su espalda. con los brazos extendidos a ambos lados y la cabeza caída hacia atrás, en actitud de delicioso agotamiento tras las violentas emociones provocas por el lujurioso proceder del reverendo padre. Su pecho se agitaba todavía bajo la violencia de sus transportes, y sus hermosos ojos permanecían entornados en lánguido reposo. El padre Ambrosio era de los contados hombres capaces de controlar sus instintos pasionales en circunstancias como las presentes. Continuos hábitos de paciencia en espera de alcanzar los objetos propuestos, el empleo de la tenacidad en todos sus actos, y la cautela convencional propia de la orden a la que pertenecía, no se habían borrado por completo no obstante su temperamento fogoso, y aunque de natural incompatible con la vocación sacerdotal, y de deseos tan violentos que caían fuera de lo común, había aprendido a controlar sus pasiones hasta la mortificación. Ya es hora de que descorramos el velo que cubre el verdadero carácter de este hombre. Lo hago respetuosamente, pero la verdad debe ser dicha. El padre Ambrosio era la personificación viviente de la lujuria. Su mente estaba en realidad entregada a satisfacerla, y sus fuertes instintos animales, su ardiente y vigorosa constitución, al igual que su indomable naturaleza, lo identificaban con la imagen física y mental del sátiro de la antigüedad. Pero Cielo Riveros sólo lo conocía como el padre santo que no sólo le había perdonado su grave delito, sino que le habla también abierto el camino por el que podía dirigirse, sin pecado, a gozar de los placeres que tan firmemente tenía fijos en su juvenil imaginación. El osado sacerdote, sumamente complacido por el éxito de una estratagema que había puesto en sus manos lujuriosas una víctima y también por la extraordinaria sensualidad de la naturaleza de la joven, y el evidente deleite con que se entregaba a la satisfacción de sus deseos, se disponía en aquellos momentos a cosechar los frutos de su superchería, y disfrutaba lo indecible con la idea de que iba a poseer todos los delicados encantos que Cielo Riveros podía ofrecerle para mitigar su espantosa lujuria. Al fin era suya, y al tiempo que se retiraba de su cuerpo tembloroso, conservando todavía en sus labios la muestra de la participación que había tenido en el placer experimentado por ella, su miembro, todavía hinchado y rígido, presentaba una cabeza reluciente a causa de la presión de la sangre y el endurecimiento de los músculos. Tan pronto como la joven Cielo Riveros se hubo recuperado del ataque que acabamos de describir, inferido por su confesor en las partes más sensibles de su persona, y alzó la cabeza de la posición inclinada en que reposaba, sus ojos volvieron a tropezar con el gran tronco que el padre mantenía impúdicamente expuesto. Cielo Riveros pudo ver el largo y grueso mástil blanco, y la mata de negros pelos rizados de donde emergía, oscilando rígidamente hacia arriba, y la cabeza en forma de huevo que sobresalía en el extremo, roja y desnuda, y que parecía invitar el contacto de su mano. Contemplaba aquella gruesa y rígida masa de músculo y carne, e incapaz de resistir la tentación la tomó de nuevo entre sus manos. La apretó, la estrujó, y deslizó hacia atrás los pliegues de piel que la cubrían para observar la gran nuez que la coronaba. Maravillada, contempló el agujerito que aparecía en su extremo, y tomándolo con ambas manos lo mantuvo, palpitante, junto a su cara. —¡Oh. padre! ¡Qué cosa tan maravillosa! —exclamó—. ¡Qué grande! ¡ Por favor, padre Ambrosio, decidme cómo debo proceder para aliviar a nuestros santos ministros religiosos de esos sentimientos que según usted tanto los inquietan, y que hasta dolor les causan! El padre Ambrosio estaba demasiado excitado para poder contestar, pero tomando la mano de ella con la suya le enseñó a la inocente muchacha cómo tenía que mover sus dedos de atrás y adelante en su enorme objeto. Su placer era intenso, y el de Cielo Riveros no parecía ser menor. Siguió frotando el miembro entre las suaves palmas de sus manos, mientras contemplaba con aire inocente la cara de él. Después le preguntó en voz queda si ello le proporcionaba gran placer, y si por lo tanto tenía qué seguir actuando tal como lo hacía. Entretanto, el gran pene del padre Ambrosio engordaba y crecía todavía más por efecto del excitante cosquilleo al que lo sometía la jovencita. —Espera un momento. Si sigues frotándolo de esta manera me voy a venir —dijo por lo bajo—. Será mejor retardarlo todavía un poco. —¿Se vendrá, padrecito? —inquirió Cielo Riveros ávidamente—. ¿Qué quiere decir eso? —¡Ah, mi dulce niña, tan adorable por tu belleza como por tu inocencia! ¡Cuán divinamente llevas a cabo tu excelsa misión! —exclamó Ambrosio, encantado de abusar de la evidente inexperiencia de su joven penitente, y de poder así envilecería—. Venirse significa completar el acto por medio del cual se disfruta en su totalidad del placer venéreo y supone el escape de una gran cantidad de fluido blanco y espeso del interior de la cosa que sostienes entre tus manos, y que al ser expelido proporciona igual placer al que la arroja que a la persona que, en el modo que sea, la recibe. Cielo Riveros recordó a Carlos y su éxtasis, y entendió enseguida a lo que el padre se refería. —¿Y este derrame le proporcionaría alivio, padre? —Claro que sí, hija mía, y por ello deseo ofrecerte la oportunidad de que me proporciones ese alivio bienhechor, como bendito sacrificio de uno de los más humildes servidores de la iglesia. —¡Qué delicia! —murmuró Cielo Riveros—. Por obra mía correrá esa rica corriente, y es únicamente a mí a quien el santo varón reserva ese final placentero. ¡Cuánta felicidad me proporciona poderle causar semejante dicha! Después de expresar apasionadamente estos pensamientos, inclinó la cabeza. El objeto de su adoración exhalaba un perfume difícil de definir. Depositó sus húmedos labios sobre su extremo superior, cubrió con su adorable boca el pequeño orificio, y luego besó ardientemente el reluciente miembro. —¿Cómo se llama ese fluido? —preguntó Cielo Riveros, alzando una vez más su lindo rostro. —--Tiene varios nombres —replicó el santo varón—. Depende de la clase social a la que pertenezca la persona que lo menciona. Pero entre nosotros, hija mía, lo llamaremos leche. —¿Leche? —repitió Cielo Riveros inocentemente, dejando escapar el erótico vocablo por entre sus dulces labios, con una unción que en aquellas circunstancias resultaba natural. —Sí, hija mía, la palabra es leche. Por lo menos así quisiera que lo llamaras tú. Y enseguida te inundaré con esta esencia tan preciosa. —¿Cómo tengo que recibirla? —preguntó Cielo Riveros, pensando en Carlos, y en la tremenda diferencia relativa entre su instrumento y el gigantesco pene que en aquellos instantes tenía ante sí. —Hay varios modos para ello, todos los cuales tienes que aprender. Pero ahora no estamos bien acomodados para el principal de los actos del rito venéreo, la copulación permitida de la que ya hemos hablado. Por consiguiente debemos sustituirlo por otro medio más sencillo, así que en lugar de que descargue esta esencia llamada leche en el interior de tu cuerpo, teniendo en cuenta que la suma estrechez de tu hendidura provocaría que fluyera con extrema abundancia, empezaremos con la fricción por medio de tus obedientes dedos, hasta que llegue el momento en que se aproximen los espasmos que acompañan a la emisión. Llegado el instante, a una señal mía tomarás entre tus labios lo más que quepa en ellos de la cabeza de este objeto. hasta que, expelida la última gota, me retire satisfecho, por lo menos temporalmente. Cielo Riveros, cuyo lujurioso instinto le había permitido disfrutar la descripción hecha por el confesor, y que estaba tan ansiosa como él mismo por llevar a cumplimiento el atrevido programa, manifestó rápidamente su voluntad de complacer. Ambrosio colocó una vez más su enorme pene en manos de Cielo Riveros. Excitada tanto por la vista como por el contacto de tan notable objeto, que tenía asido entre ambas manos con verdadero deleite, la joven se dio a cosquillear. frotar y exprimir el enorme y tieso miembro, de manera que proporcionaba al licencioso cura el mayor de los goces. No contenta con friccionarlo con sus delicados dedos, Cielo Riveros, dejando escapar palabras de devoción y satisfacción, llevó la espumeante cabeza a sus rosados labios, y la introdujo hasta donde le fue posible, con la esperanza de provocar con sus toques y con las suaves caricias de su lengua la deliciosa eyaculación que debía sobrevenir. Esto era más de lo que el santo varón había esperado, ya que nunca supuso que iba a encontrar una discípula tan bien dispuesta para el irregular ataque que había propuesto. Despertadas al máximo sus sensaciones por el delicioso cosquilleo de que era objeto, se disponía a inundar la boca y la garganta de la muchachita con el flujo de su poderosa descarga. Ambrosio comenzó a sentir que no tardaría en venirse, con lo que iba a terminar su placer. Era uno de esos seres excepcionales, cuya abundante eyaculación seminal es mucho mayor que la de los individuos normales. No sólo estaba dotado del singular don de poder repetir el acto venéreo con intervalos cortos, sino que la cantidad con que terminaba su placer era tan tremenda como desusada. La superabundancia parecía estar en relación con la proporción con que hubieran sido despertadas sus pasiones animales, y cuando sus deseos libidinosos habían sido prolongados e intensos, sus emisiones de semen lo eran igualmente. Fue en estas circunstancias que la dulce Cielo Riveros había emprendido la tarea de dejar escapar los contenidos torrentes de lujuria de aquel hombre. Iba a ser su dulce boca la receptora de los espesos y viscosos torrentes que hasta el momento no había experimentado, e ignorante como se encontraba de los resultados del alivio que tan ansiosa estaba de administrar, la hermosa doncella deseaba la consumación de su labor, y el derrame de leche del que le había hablado el buen padre. El exuberante miembro engrosaba y se enardecía cada vez más, a medida que los excitantes labios de Cielo Riveros apresaban su anchurosa cabeza y su lengua jugueteaba en torno al pequeño orificio. Sus blancas manos lo privaban de su dúctil piel, o cosquilleaban alternativamente su extremo inferior. Dos veces retirá Ambrosio la cabeza de su miembro de los rosados labios de la muchacha, incapaz ya de aguantar los deseos de venirse al delicioso contacto de los mismos. Al fin Cielo Riveros, impaciente por el retraso, y habiendo al parecer alcanzado un máximo de perfección en su técnica, presionó con mayor energía que antes el tieso dardo. Instantáneamente se produjo un envaramiento en las extremidades del buen padre. Sus piernas se abrieron ampliamente a ambos lados de su penitente. Sus manos se agarraron convulsivamente del cojín. Su cuerpo se proyectó hacia delante y se enderezó. —¡Dios santo! ¡Me voy a venir! —exclamó al tiempo que con los labios entreabiertos y los ojos vidriosos lanzaba una última mirada a su inocente víctima. Después se estremeció profundamente, y entre lamentos y entrecortados gritos histéricos su pene, por efecto de la provocación de la jovencita, comenzó a expeler torrentes de espeso y viscoso fluido. Cielo Riveros, comprendiendo por los chorros que uno tras otro inundaban su boca y resbalaban garganta abajo, así como por los gritos de su compañero, que éste disfrutaba al máximo los efectos de lo que ella había provocado, siguió succionando y apretujando hasta que, llena de las descargas viscosas, y semiasfixiada por su abundancia, se vio obligada a soltar aquella jeringa humana que continuaba eyaculando a chorros sobre su rostro. -¡Madre santa! —exclamó Cielo Riveros, cuyos labios y cara estaban inundados de la leche del padre—. ¡Qué placer me ha provocado! Y a usted, padre mío, ¿no le he proporcionado el preciado alivio que necesitaba? El padre Ambrosio, demasiado agitado para poder contestar, atrajo a la gentil muchacha hacia sus brazos, y comprimiendo sus chorreantes labios los cubrió con húmedos besos de gratitud y de placer. Transcurrió un cuarto de hora en reposo tranquilo, que ningún signo de turbación exterior vino a interrumpir. La puerta estaba bajo cerrojo, y el padre había escogido bien el momento. Mientras tanto Cielo Riveros, terriblemente excitada por la escena que hemos tratado de describir, había concebido el extravagante deseo de que el rígido miembro de Ambrosio realizara con ella misma la operación que había sufrido con el arma de moderadas proporciones de Carlos. Pasando sus brazos en torno al robusto cuello de su confesor, le susurró tiernas palabras de invitación, observando, al hacerlo, el efecto que causaban en el instrumento que adquiría ya rigidez entre sus piernas. —Me dijisteis que la estrechez de esta hendidura —y Cielo Riveros colocó la ancha mano de él sobre la misma, presionándola luego suavemente— os haría descargar una abundante cantidad de leche que poseéis. ¿Por qué no he de poder, padre mío, sentirla derramarse dentro de mi cuerpo por la punta de esta cosa roja? Era evidente lo mucho que la hermosura de la joven Cielo Riveros, así como la inocencia e ingenuidad de su carácter, inflamaban el natural ya de por sí sensual del sacerdote. Saberse triunfador, tenerla absolutamente impotente entre sus manos, la delicadeza y refinamiento de la muchacha, todo ello conspiraba al máximo para despertar sus licenciosos instintos y desenfrenados deseos. Era suya, suya para gozarla a voluntad, suya para satisfacer cualquier capricho de su terrible lujuria, y estaba lista a entregarse a la más desenfrenada sensualidad. —¡Por Dios, esto es demasiado! —exclamó Ambrosio, cuya lujuria, de nuevo encendida, volvía a asaltarle violentamente ante tal solicitud—. Dulce muchachita, no sabes lo que pides. La desproporción es terrible, y sufrirás demasiado al intentarlo. —Lo soportaré todo —replicó Cielo Riveros— con tal de poder sentir esta cosa terrible dentro de mí, y gustar de los chorros de leche. —¡Santa madre de Dios! Es demasiado para ti, Cielo Riveros. No tienes idea de las medidas de esta máquina, una vez hinchada, adorable criatura, nadarían en un océano de leche caliente. —-Oh padrecito! ¡Qué dicha celestial! —Desnúdate, Cielo Riveros. Quitate todo lo que pueda entorpecer nuestros movimientos, que te prometo serán en extremo violentos. Cumpliendo la orden, Cielo Riveros se despojó rápidamente de sus vestidos, y buscando complacer a su confesor con la plena exhibición de sus encantos, a fin de que su miembro se alargara en proporción a lo que ella mostrara de sus desnudeces, se despojó de hasta la más mínima prenda interior, para quedar tal como vino al mundo. El padre Ambrosio quedó atónito ante la contemplación de los encantos que se ofrecían a su vista. La amplitud de sus caderas, los capullos de sus senos, la nívea blancura de su piel, suave como el satín, la redondez de sus nalgas y lo rotundo de sus muslos, el blanco y plano vientre con su adorable monte, y, por sobre todo, la encantadora hendidura rosada que destacaba debajo del mismo, asomándose tímidamente entre los rollizos muslos, hicieron que él se lanzara sobre la joven con un rugido de lujuria. Ambrosio atrapó a su víctima entre sus brazos. Oprimió su cuerpo suave y deslumbrante contra el suyo. La cubrió de besos lúbricos, y dando rienda suelta a su licenciosa lengua prometió a la jovencita todos los goces del paraíso mediante la introducción de su gran aparato en el interior de su vulva. Cielo Riveros acogió estas palabras con un gritito de éxtasis, y cuando su excitado estuprador la acostó sobre sus espaldas sentía ya la anchurosa y tumefacta cabeza del pene gigantesco presionando los calientes y húmedos labios de su orificio casi virginal. El santo varón, encontrando placer en el contacto de su pene con los calientes labios de la vulva de Cielo Riveros, comenzó a empujar hacia adentro con todas sus fuerzas, hasta que la gran nuez de la punta se llenó de humedad secretada por la sensible vaina. La pasión enfervorizaba a Cielo Riveros. Los esfuerzos del padre Ambrosio por alojar la cabeza de su miembro entre los húmedos labios de su rendija en lugar de disuadiría la espoleaban hasta la locura, y finalmente, profiriendo un débil grito, se inclinó hacia adelante y expulsó el viscoso tributo de su lascivo temperamento. Esto era exactamente lo que esperaba el desvergonzado cura. Cuando la dulce y caliente emisión inundó su enormemente desarrollado pene, empujó resueltamente, y de un solo golpe introdujo la mitad de su voluminoso apéndice en el interior de la hermosa muchacha. Tan pronto como Cielo Riveros se sintió empalada por la entrada del terrible miembro en el interior de su tierno cuerpo, perdió el poco control que conservaba, y olvidándose del dolor que sufría rodeó con sus piernas las espaldas de él, y alentó a su enorme invasor a no guardarle consideraciones. —Mi tierna y dulce chiquilla —murmuró el lascivo sacerdote—. Mis brazos te rodean, mi arma está hundida a medias en tu vientre. Pronto serán para ti los goces del paraíso. —Lo sé; lo siento. No os hagáis hacia atrás; dadme el delicioso objeto hasta donde podáis. —Toma, pues. Empujo, aprieto, pero estoy demasiado bien dotado para poder penetrarte fácilmente. Tal vez te reviente. pero ahora ya es demasiado tarde. Tengo que poseerte... o morir. Las partes de Cielo Riveros se relajaron un poco, y Ambrosio pudo penetrar unos centímetros más. Su palpitante miembro, húmedo y desnudo, había recorrido la mitad del camino hacia el interior de la jovencita. Su placer era intenso, y la cabeza de su instrumento estaba deliciosamente comprimida por la vaina de Cielo Riveros. —Adelante, padrecito. Estoy en espera de la leche que me habéis prometido. El confesor no necesitaba de este aliento para inducirlo a poner en acción todos sus tremendos poderes copulatorios. Empujó frenéticamente hacia adelante, y con cada nuevo esfuerzo sumió su cálido pene más adentro, hasta que, por fin, con un golpe poderoso lo enterró hasta los testículos en el interior de la vulva de Cielo Riveros. Esta furiosa introducción por parte del brutal sacerdote fue más de lo que su frágil víctima, animada por sus propios deseos, pudo soportar. Con un desmayado grito de angustia física, Cielo Riveros anunció que su estuprador había vencido toda la resistencia que su juventud había opuesto a la entrada de su miembro, y la tortura de la forzada introducción de aquella masa borro la sensación de placer con que en un principio había soportado el ataque. Ambrosio lanzó un grito de alegría al contemplar la hermosa presa que su serpiente había mordido. Gozaba con la víctima que tenía empalada con su enorme ariete. Sentía el enloquecedor contacto con inexpresable placer. Veía a la muchacha estremecerse por la angustia de su violación. Su natural impetuoso había despertado por entero. Pasare lo que pasare, disfrutaría hasta el máximo. Así pues, estrechó entre sus brazos el cuerpo de la hermosa muchacha, y la agasajó con toda la extensión de su inmenso miembro. —Hermosa mía, realmente eres incitante. Tú también tienes que disfrutar. Te daré la leche de que te hablaba. Pero antes tengo que despertar mi naturaleza con este lujurioso cosquilleo. Bésame, Cielo Riveros, y luego la tendrás. Y cuando mi caliente leche me deje para adentrarse en tus juveniles entrañas, experimentarás los exquisitos deleites que estoy sintiendo yo. ¡Aprieta. Cielo Riveros! Déjame también empujar, chiquilla mía! Ahora entra de nuevo, ¡Oh...! ¡Oh...! Ambrosio se levantó por un momento y pudo ver el inmenso émbolo a causa del cual la linda hendidura de Cielo Riveros estaba en aquellos momentos extraordinariamente distendida. Firmemente empotrado en aquella lujuriosa vaina, y saboreando profundamente la suma estrechez de los cálidos pliegues de carne en los que estaba encajado, empujó sin preocuparse del dolor que su miembro provocaba, y sólo ansioso de procurarse el máximo deleite posible. No era hombre que fuera a detenerse en tales casos ante falsos conceptos de piedad, en aquellos momentos empujaba hacia dentro lo más posible, mientras que febrilmente rociaba de besos los abiertos y temblorosos labios de la pobre Cielo Riveros. Por espacio de unos minutos no se oyó Otra cosa que los jadeos y sacudidas con que el lascivo sacerdote se entregaba a darse satisfacción, y el glu-glu de su inmenso pene cuando alternativamente entraba y salía del sexo de la Cielo Riveros penitente. No cabe suponer que un hombre como Ambrosio ignorara el tremendo poder de goce que su miembro podía suscitar en una persona del sexo opuesto, ni que su tamaño y capacidad de descarga eran capaces de provocar las más excitantes emociones en la joven sobre la que estaba accionando. Pero la naturaleza hacía valer sus derechos también en la persona de la joven Cielo Riveros. El dolor de la dilatación se vio bien pronto atenuado por la intensa sensación de placer provocada por la vigorosa arma del santo varón, y no tardaron los quejidos y lamentos de la linda chiquilla en entremezclarse con sonidos medio sofocados en lo más hondo de su ser, que expresaban su deleite. —¡Padre mío! ¡Padrecito, mi querido y generoso padrecito! Empujad, empujad: puedo soportarlo. Lo deseo. Estoy en el cielo. ¡El bendito instrumento tiene una cabeza tan ardiente! ¡Oh, corazón mío! ¡Oh... oh! Madre bendita, ¿qué es lo que siento? Ambrosio veía el efecto que provocaba. Su propio placer llegaba a toda prisa. Se meneaba furiosamente hacia atrás y hacia adelante, agasajando a Cielo Riveros a cada nueva embestida con todo el largo de su miembro, que se hundía hasta los rizados pelos que cubrían sus testículos. Al cabo, Cielo Riveros no pudo resistir más, y obsequió al arrebatado violador con una cálida emisión que inundó todo su rígido miembro. Resulta imposible describir el frenesí de lujuria que en aquellos momentos se apoderó de la joven y encantadora Cielo Riveros. Se aferró con desesperación al fornido cuerpo del sacerdote, que agasajaba a su voluptuoso angelical cuerpo con toda la fuerza y poderío de sus viriles estocadas, y lo alojó en su estrecha y resbalosa vaina hasta los testículos. Pero ni aún en su éxtasis Cielo Riveros perdió nunca de vista la perfección del goce. El santo varón tenía que expeler su semen en el interior de ella, tal como lo había hecho Carlos, y la sola idea de ello añadió combustible al fuego de su lujuria. Cuando, por consiguiente, el padre Ambrosio pasó sus brazos en torno a su esbelta cintura, y hundió hasta los pelos su pene de semental en la vulva de Cielo Riveros, para anunciar entre suspiros que al fin llegaba la leche, la excitada muchacha se abrió de piernas todo lo que pudo, y en medio de gritos de placer recibió los chorros de su emisión en sus órganos vitales. Así permaneció él por espacio de dos minutos enteros, durante los que se iban sucediendo las descargas, cada una de las cuales era recibida por Cielo Riveros con profundas manifestaciones de placer, traducidas en gritos y contorsiones. NO CREO QUE EN NINGUNA OTRA OCASIÓN haya tenido que sonrojarme con mayor motivo que en esta oportunidad. Y es que hasta una pulga tenía que sentirse avergonzada ante la proterva visión de lo que acabo de dejar registrado. Una muchacha tan joven, de apariencia tan inocente, y sin embargo, de inclinaciones y deseos tan lascivos. Una persona de frescura y belleza infinitas; una mente de llameante sensualidad convertida por el accidental curso de los acontecimientos en un activo volcán de lujuria. Muy bien hubiera podido exclamar con el poeta de la antigüedad: ‘¡Oh, Moisés!", o como el más práctico descendiente del patriarca: "¡Por las barbas del profeta!" No es necesario hablar del cambio que se produjo en Cielo Riveros después de las experiencias relatadas. Eran del todo evidentes en su porte y su conducta. Lo que pasó con su juvenil amante, lamas me he preocupado por averiguarlo, pero me inclino a creer que el padre Ambrosio no permanecía al margen de esos gustos irregulares que tan ampliamente le han sido atribuidos a su orden, y que también el muchacho se vio inducido poco a poco, al igual que su joven amiga, a darle satisfacción a los insensatos deseos del sacerdote. Pero volvamos a mis observaciones directas en lo que concierne a la linda Cielo Riveros. Si bien a una pulga no le es posible sonrojarse, sí puede observar, y me impuse la obligación de encomendar a la pluma y a la tinta la descripción de todos los pasajes amatorios que consideré pudieran tener interés para los buscadores de la verdad. Podemos escribir —por lo menos puede hacerlo esta pulga, pues de otro modo estas páginas no estarían bajo los ojos del lector— y eso basta. Transcurrieron varios días antes de que Cielo Riveros encontrara la oportunidad de volver a visitar a su clerical admirador, pero al fin se presentó la ocasión, y ni qué decir tiene que ella la aprovechó de inmediato. Había encontrado el medio de hacerle saber a Ambrosio que se proponía visitarlo, y en consecuencia el astuto individuo pudo disponer de antemano las cosas para recibir a su linda huésped como la vez anterior. Tan pronto como Cielo Riveros se encontró a solas con su seductor se arrojó en sus brazos, y apresando su gran humanidad contra su frágil cuerpo le prodigó las más tiernas caricias. Ambrosio no se hizo rogar para devolver todo el calor de su abrazo, y así sucedió que la pareja se encontró de inmediato entregada a un intercambio de cálidos besos, y reclinada, cara a cara, sobre el cofre acojinado a que aludimos anteriormente. Pero Cielo Riveros no iba a conformarse con besos solamente; deseaba algo más sólido, por experiencia sabía que el padre podía proporcionárselo. Ambrosio no estaba menos excitado. Su sangre afluía rápidamente, sus negros ojos llameaban por efecto de una lujuria incontrolable, y la protuberancia que podía observarse en su hábito denunciaba a las claras el estado de sus sentidos. Cielo Riveros advirtió la situación: ni sus miradas ansiosas, ni su evidente erección, que el padre no se preocupaba por disimular, podían escapársele. Pero pensó en avivar mayormente su deseo, antes que en apaciguarlo. Sin embargo, pronto demostró Ambrosio que no requería incentivos mayores, y deliberadamente exhibió su arma, bárbaramente dilatada en forma tal, que su sola vista despertó deseos frenéticos en Cielo Riveros. En cualquiera otra ocasión Ambrosio hubiera sido mucho más prudente en darse gusto, pero en esta oportunidad sus alborotados sentidos habían superado su capacidad de controlar el deseo de regodearse lo antes posible en los juveniles encantos que se le ofrecían. Estaba ya sobre su cuerpo. Su gran humanidad cubría por completo el cuerpo de ella. Su miembro en erección se clavaba en el vientre de Cielo Riveros, cuyas ropas estaban recogidas hasta la cintura. Con una mano temblorosa llegó Ambrosio al centro de la hendidura objeto de su deseo; ansiosamente llevó la punta caliente y carmesí hacia los abiertos y húmedos labios. Empujó, luchó por entrar.., y lo consiguió. La inmensa máquina entró con paso lento pero firme. La cabeza y parte del miembro ya estaban dentro. Unas cuantas firmes y decididas embestidas completaron la conjunción, y Cielo Riveros recibió en toda su longitud el inmenso y excitado miembro de Ambrosio. El estuprador yacía jadeante sobre ella, en completa posesión de sus más íntimos encantos. Cielo Riveros, dentro de cuyo vientre se había acomodado aquella vigorosa masa, sentía al máximo los efectos del intruso, cálido y palpitante. Entretanto Ambrosio había comenzado a moverse hacia atrás y hacia adelante. Cielo Riveros trenzó sus blancos brazos en torno a su cuello, y enroscó sus lindas piernas enfundadas en seda sobre sus espaldas, presa de la mayor lujuria. —¡Qué delicia! —murmuró Cielo Riveros, besando arrolladoramente sus gruesos labios—. Empujad más.., todavía más. ¡Oh, cómo me forzáis a abrirme, y cuán largo es! ¡Cuán cálido. cuan.., oh... oh! Y soltó un chorro de su almacén, en respuesta a las embestidas del hombre, al mismo tiempo que su cabeza caía hacia atrás y su boca se abría en el espasmo del coito. El sacerdote se contuvo e hizo una breve pausa. Los latidos de su enorme miembro anunciaban suficientemente el estado en que el mismo se encontraba, y quería prolongar su placer hasta el máximo. Cielo Riveros comprimió el terrible dardo introducido hasta lo más intimo de su persona, y sintió crecer y endurecerse todavía más, en tanto que su enrojecida cabeza presionaba su juvenil matriz. Casi inmediatamente después su pesado amante, incapaz de controlarse por más tiempo, sucumbió a la intensidad de las sensaciones, y dejó esca

Autor: Katherine Riveros Categoría: Primera Vez

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Mi primera vez con mi hermanastro a los 11 años parte 2

2024-12-04


Esa noche mi mama y Vicente salieron, Eran las 8pm y le dijeron a Alfredo que cerrara y subiéramos a dormir temprano! Subí rápidamente y me metí a bañar, al salir del baño me puse mi ropa interior, era un conjunto de calzoncito con el corpiño de color blanco con mariposas moradas y un en la parte de enfrente, arriba me puse una batita rosa y aliste todo para dormir. creo que paso una hora y no podia dormir, entre mis piernas sentia un calorcito, tome mi almohada y comence a frotar en medio de mis piernas, escuche un ruido pero como estaba obscuro, se escucho como movieron la manija de la puerta y pense que, Martin mi hermanastro menor habia jalado la puerta para molestarme, segui unos minutos jugando con mi almohada, en cuanto menos lo espere, senti como alguien se recostó detras de mi y comenzo a susurrar: "que bonita estas", "pero que ricas piernitas" Acariciaba mis piernas y mis nalguitas, se pego mas a mi espalda, tomo mi mano e hizo que tocara el bulto que sentia detrás de mi espalda, el contacto hizo que mi corazón se acelerara, se me quería salir del pecho pero en mi cabeza había esa vocecita que decía que estaba mal, que no podia hacerlo, lo avente, pero el era mas grande que yo, me tomo por la espalda y me aventó a la cama, forcejeamos unos cuantos minutos, pero en el momento que su mano toco mi cosita, se sintió la humedad que ya había traspasado mi ropita interior, a lo cual el dijo: sabia que te gustararia, rápidamente sus manos empezaron a tocarme todo el cuerpo, mi cabeza no quería pero mi cuerpo comenzó a reaccionar, a moverse, y humedecerse mas, de repente, metió su mano dentro de mi calzoncito ya mas húmedo y sus dedos se metieron en mi rajita, su cara cambio y note que ya se había quitado su short y entre sus piernas se miraba su pene, comenzó a meter y sacer sus dedos lentamente, acariciaba mi cosita y yo sentía como se humedecía aun mas, el cuarto estaba medio obscuro lo unico que se escuchaba era su respiración agitada, cuando menos lo espere comenzaron a llegar unos calambres intensos, el me decía, yo sabia que eras una niña caliente, con tan solo ver tus ojitos y esa hermosa sonrisa, no paraba de meter sus dedos, al terminar conmigo, me dijo: toca lo que te entrara, era su pene, se lo jalaba y me decia, se que quieres que entre en tu rajita, se coloco sobre mi, abrió mis piernitas, hizo de lado mi calzoncito ya muy mojado y coloco su pene en la entrada, pero en ese preciso momento, se escucha como abren la puerta de la casa y gritan, niños regresamos, Vicente no se siente bien, Alfredo rapidamente se quito, tomo su short y salió hacia su habitación, me quede mirando al techo, no entendía muy bien lo que habia pasado, solo que se sintio muy bien!!! hola amigos, aquí esta la segunda parte de mi historia le paso mi telegrama, donde comencé a subir fotitos para que vayan y me saluden! @gabypeque besitos de buenas noches...

Autor: Gaby Categoría: Primera Vez

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Reencuentro con nini

2024-11-28


Desde la última vez que compartí con Adriana ( nini)..y no haber logrado más que una mamada, van ya varios días y por tener tanto trabajo..y ahora me ha resultado un contrato en la capital..debo ausentarme por varios días.. entonces me toca asistencia de doña Yeni..su mamá. Voy a su casa en frente..- buenas tardes doña Yeni.. Pasa que tengo que irme varios días a la capital y necesito que alguien cuide mi gato y la casa ..usted podría ocuparse de ello? - buenas..don Adolfo..por su puesto que si..además que así podré pagarle el favor que me hizo con el arreglo en la cocina.. - Ok.aqui están las llaves..en la mesa del comedor le dejo algo de dinero para los gastos y si quiere también puede encargarse del aseo..yo le pago cuando regrese y pueden ver Netflix que se que les gusta ver series con la niña.. - vaya tranquilo que yo me encargo..y gracias por lo de la tv.. claro que sí.. Tras estar por mes y medio afuera regresé y las encontré muy juiciosas sentadas en el mueble..las saludé cordialmente y ellas también..la niña nini estaba recostada en las piernas de su mamá con una pierna en el mueble y otra en el piso, dejando ver sus cuquitos rosaditos..mi miro sonriendo y con una mirada picarona..a sus doce años empezaba a tomar forma y sus piernas cada vez más ricas.. Su mamá instintivamente se paró: - voy a la casa a alistar la comida que no demora en llegar mi hijo de estudiar y tiene que ir al entrenamiento de fútbol.. En eso nini le pregunta a su mami.- puedo quedarme a seguir viendo la película..ya faltan solo tres capítulos. - bueno..está bien pero no vayas a estar molestando a don Adolfo ( Nini tiene problemas con una enfermedad de pubertad precoz y muy hiperactiva..que no se puede quedar sin movimiento) Ya sabes..? -Tranquila mamá.. Le dije yo-está bien..yo le echo ojito.. Nini..quédate acá que me voy a bañar arriba y ya bajo.. Cuando estaba en la ducha y con la puerta entreabierta, sentí que se abrió y allí estaba ella..me descubrió con la verga en la mano y sin más entró.. - quieres que te la chupe como el otro día? - no..como se te ocurre..baja rápido que llega tu mamá y te castiga. Me hizo caso..me vestí con una bermuda amplia..que me gusta y sin interiores y una camisa deportiva..baje y me senté en el sofá a su lado..se me recostó y puso una pierna encima de la mía.. quedando su entrepierna a mis expensas..veía la tv pero una mano suya se me deslizó por entre la manga de la pantaloneta y me cogió la verga que de una tomó forma y dura.. Cómo está chiquilla me pone a mil..pero bueno es ella la inquieta.. siendo así alargo mi mano hasta su entrepierna levantando su faldita y la meto entre su calzon.. Dios mío que panochita tan rica que sentí..ya mojadita..muy húmeda.. entonces cerro sus ojitos y la empecé a pajear, de igual forma ella lo hacía conmigo..pero fuimos interrumpidos por la voz de su mamá llamándola a comer.. Tomamos compostura y Yeni llegó hasta la puerta.. - ven a comer que tenemos que acompañar a tu hermano al entrenamiento en la cancha... - Ay mamá..yo no quiero ir por allá..usted sabe que a mí no me gusta el fútbol..déjame para acabar de ver la serie - bueno..está bien..pero primero venga a comer y le trae un plato para don Adolfo.. Sin más salió Yeni y la niña detrás..para regresar muy pronto con el plato.. Lo puso en el comedor y corrió de nuevo al mueble.pero se recostó en el descansabrazos y estiró sus piernas hacia mi.. levemente separó sus piernitas - mi mamá demora como dos horas por allá ( Fué una indirecta muy directa)..cuando lleve mi mano nuevamente a su panochita..oh sorpresa!!!! Estaba sin calzones..está invitación no la desperdicio como antes. .. - cierra la puerta y cierra la cortina..que nadie vea. Así lo hizo y rápido tomó su posición .. Le abrí las piernas y de una le metí la lengua..el tiempo es oro..que cosita tan deliciosa..ese sabor inigualable lo chupe..lami...mi lengua estaba desesperada ..entraba y salía y con sus jugos..se estremeció y sacudió su cuerpo..me mojo toda la cara con su organsmo..rico.. Tomó Aliento y se paró en frente mío .se agachó y me quitó la pantaloneta y mi verga apuntando hacía el techo..parada como estaca...se abalanzó hacia mi y se sentó a horcajadas..ni verga resbaló por entre sus nalgas..que atrapé con mis dos manos..cayó en mi pelvis y la tomé de la cintura..la subí y acomodé mi verga en su entrada..y nini sin Pensarlo se la ensartó hasta la mitad y lanzo un pequeño gemido..le levanté la blusa y destape ese par de tetas que se le estaban formando aceleradamente.. chupé una a la vez y la sostuve..otra vez se sacudió y aprovecho está sacudida y se la entierro toda..se subió y yo la cogí de los hombros y la bajé otra vez..ensartada .. gritó y me tocó callar su grito con una mano..pero sorpresa.. volvió a subir y bajó..ella sola ...se sentía muy apretada pero como estaba de emparamada por sus orgasmos entraba y salía sin más.. parecía esperanza Gómez..estaba más arrecha que yo..le mandé la mano al culo y con sus fluidos le empapé el hoyito le introduje un dedo.. solo reculo un poco y seguia cabalgando como diosa..toda la verga adentro..un dedo en el culo y una teta en mi boca..que más podia pedir..así estuvimos por más de quince minutos..y le susurraba en su oído..vamos puta..ahora ya no serás mi novia sino mi puta....si..si...si que ricopollon.. - vamos así..mi putita..dále Ahgh..ah. Si .si .si Contesta.. Cuando la siento venir nuevamente y ya no aguanto..solita se me viene también toda mi leche y mi verga parece que se estalla..ujhff Que delicia.. todavía con el dedo en su orificio anal le digo..- este será el próximo nini.. Es ella quien me chupa los labios y me dice: - ya quiero crecer rápido para que me haga su esposa y venirme a vivir acá..para que me sigas pichando.. -Tranquila mi amor que todavía te falta mucha verga para eso...

Autor: Luzens Categoría: Primera Vez

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Mi primera vez con mi hermanastro a los 11 años

2024-11-27


Cuando tenia 11 años mi mama se caso con Vicente, el tenia dos hijos, Alfredo de 16 y Martin de 14 años, En ese tiempo iba en quinto grado, mi cuerpo comenzaba a cambiar, tenia unos pechos pequeños pero se miraban ya en mis blusitas, piernas larga, muy bonitas y mis nalgas ya estaban redonditas, era morenita clara, cabello rizado y una linda sonrisa, eso decía mi profesor de Matemáticas, en varias ocasiones el me preguntaba si no queria clase extra, era muy insistente, mas adelante les contare como exente su materia, pero bueno dejen les sigo platicando, me fascinaba andar en shorcitos pequeños, todavía, también usar tenis con plataforma para verme un poco mas alta ya que media 1.50, el señor de la tienda siempre me decía que era muy bonita y mas por lo pequeña que era, a veces me miraba de una forma extraña y me decía que tenia un dulce especial para mi, que estaba en la parte alta de la tienda. A veces en mi escuela mis amigas platicaban sobre que ya se habian besado con sus primos o dejaban que las tocaran, yo una que otra noche tocaba mi cosita, se sentia rico pero jamas nadie me habia tocado, a veces me preguntaba que se sentiría. Varias veces me di cuenta que Alfredo, mi hermanastro mayor me miraba cuando me cambiaba o cuando traía mis diminutos shorts, Una noche mi mama salió con Vicente y nos dijo que llegarían tarde, así que subí a mi habitación, de repente agarre mi almohada y comencé a frotarla entre mis piernas cuando de reojo mire a Alfredo que estaba mirando, la puerta estaba un poco abierta, no se que paso pero mis pequeños pezones se pararon, empecé a sentir un calorcito rico y mi pijama se empezó a mojar, no entendía que pasaba, pero se sentía muy bien, entonces comencé a frotar mas rápido la almohada sobre mi cosita, hasta que llegaron unos pequeños calambres y sentí como moje mas mi calzoncito, mi cuerpo tembló ligeramente, fue tan pero tan rico, al voltear mire que Alfredo tocaba se tocaba, al darse cuenta que lo mire, se fue a su habitación, pero me di cuenta de algo, un bulto grande se miraba en su short. Al tiempo mi mama y Vicente volvieron a salir y yo quería que esa noche donde Alfredo me miro se repitiera, pero quería algo mas, algo que mis amigas ya habían tenido. en la siguiente parte les contare como Alfredo entro en mi habitación y la tensión que se vivió esa noche.... si gustas fotitos o quieres ser mi amigo puedes escribirme a mi correo [email protected] les mando un besito, que tengan una linda y caliente noche.....

Autor: Gaby Categoría: Primera Vez

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Hermanos

2024-10-28


Hola esta es mi historia mi nombre es José Ángel y mi Hermano Kevin tiene 20 y yo 17 años mi primera vez con el era a los 13 y nunca supe su edad yo era reservado nunca hable con nadie no tenía amigos yo le tenía miedo al mundo ???? no sabía a qué avía venido ala tierra simplemente siempre miraba las estrellas me gustaba verlas siempre me sentaba afuera yo era una persona agradable divertido siempre jugaba con mis carritos y un día me llegaron mis papas con una noticia que se iban de viaje y que mi hermano me cuidaría mi Hermano no tenía novia ni está casado estaba soltero y sigue soltero no sabia el porque pero sigue soltero un día mis papás ya hacían sus maletas yo me quedé triste porque sentía que me abandonaban con mi Hermano mayor cuando tenía que ir ala escuela siempre estuve solo en clases en el recreo en la casa mi hermano se la llevaba de fiestas era muy fiestero yo aprendí a cocinarme a lavar mi ropa hacia todo y mi hermano un día llegó borracho pidiendo cena y le dije está en el micro esa vez avía aprendido hacer tarta de manzana y se la avía dejado en el micro para que no le ganaran los animales lo aguarde ahí despues comió y yo me fui triste al cuarto cuando en eso el entra en mi cuarto y me dice que rico lo que hiciste y yo solo digo Gracias se acuesta aún lado de mi y me dice borracho perdóname por no estar contigo y yo solo lo miro sorprendido y le pregunté y qué pasa porque me dices eso te doy lastima verdad y me responde no esque última mente me la e pasado en fiesta que contigo y me acuesta en su brazos y me dice que es un tonto porque no aprovecha estar conmigo y yo solo me río y se ríe conmigo después me besa y me dice perdóname prometo estar contigo siempre a partir de ahora yo solo sonrió y lo miro y le pregunté tienes novia o novio y me respondió si y le pregunté cómo se llama y me respondió José Ángel y que era solo de él y me sonroje y le hice la pregunta quién me responde tu y solo lo miro y pensé que dijo eso porque estaba tomado y no le di importancia y me dijo oye y le respondí si el me dijo eres mi Bebito de 13 años y yo lo miré y le pregunté su edad y no me dijo después me cambio de tema y me pregunto si quería de su leche yo no sabía que se refería con leche y pensé pera leche de la yaqui y conteste si y pensé que se levantaría pero no me dijo nada y pasaron unos minutos y me dijo no la haz sacado y yo dije que cosa y medijo mira la mire y le pregunté qué es eso es mi pene respondió y dije que chico está me respondió está dormido chupalo y solo se parara y lo probé lo miraba mientras lo chupaba el gozaba dijo no pares y en eso tocaron la puerta me levante y me dijo no vayas dijo sigue y seguí chupando estaba grande y pregunte cuánto medía y me dijo 20cm y ami me gustaba chuparla y a él le gustaba cómo se la chupaba y el me pregunto la haz chupado antes le conteste no era mi primera vez con el y le pregunté si el avía echo esto y me contestó no estaba esperando este momento para que seas el primero para que me la mame me gustaste Hermano desde que cocinabas y jugabas y yo solo reí y médice sigue haciendo lo que empezaste y seguí chupando deje de hablar pasaron 30min y yo seguía chupandola cuando en eso sale un líquido blanco y me lo tomo todo y estaba rico ???? el me dijo que estaba enamorado más de mí y yo pensé que era broma y me duermo y me abraza y ala mañana hace desayuno y me levanta me invita a desayunar en eso me dice te comiste todo yo solo a siento y me dice ven abajo de la mesa voy y me dice te toca el postre y se la chupo abajo de la mesa y y me dispara de su semen en mi boca me la como toda en la tarde llaman nuestros papas que ya venían el se metió a bañar y me invitó en el baño me besó y me dijo vienen mis papás quiero que sea todo normal y no quiero que estés con otro chico que no sea yo le digo lo mismo y sonríe lo prometo me dijo después llegan nuestros papas y llegaron después como alas 10 mi hermano se fue de mi habitación no estábamos haciendo nada solo me acariciaba pasaron años hasta que cumplí 17 mi hermano me tenía una sorpresa mis papás también y la pase increíble después mís papas se volvieron air de viaje y mi hermano él tenía 19 ya iba a cumplir los 20 no faltaba mucho y seguímos solos el me compro pastel ya que se fueron mis papas y después me besó y me dijo toma me dio un pastelazo y me reí mucho y me dijo mira acá abajo lo mire se puso pastel en el paquete y lo empece a chupar después el me dijo ahora sí puedo hacerlo contigo y yo que cosa ya tienes 17 ahora puedo meter mi pene por tu culo y me llevó a mi habitación y en eso volvieron nuestros padres por suerte no nos cacharon solo nos preguntan qué hacen y responde nos cambiamos y vamos con ellos ala central porque se les hacía tarde en su viaje nos despedimos yo estaba triste pero ala vez emociónado porque tenía a mi Hermano que me entendía y me desahogaba con el y después se fueron y nos fuimos a casa y el me llevó a casa me llevó a mi habitación y me empezó a desnudar y después el se desnudó también me dijo ponte en 4 y yo me puse yo no sabía pero el me mostró como me dijo que si quería con condon o sin condon yo no sabía que era eso y le dije con condon y se lo colocó y empezó a metérmelo me dolía al principio no entraba pero mi hermano me echaba saliba y hasta que entro me dolía después dejo de metérmela se le vanto de la cama apago el foco a luso con su celular y se subió ala cama y la volvio a colocar y me hizo gemir ah ah a él le excitaba como gemía y me la metía mas con más ganas y le pregunté gimiendo si el de Verdad no lo avía echo y me dijo no que avía visto videos y me dijo porque me vez con alguien? Y yo solo dije no esque te amo me respondió que el también y pasaban días y lo seguíamos haciendo y pasaban años cada que llegaban nuestros papás nos poníamos en pausa un día que mi mamá salió con mi papá a cenar una vez mi hermano me la metió sin condon hasta triarme semen adentro y siempre salíamos agarrados de la mano y la gente se nos quedaba viendo raro y llegábamos a muchos lugares oscuros y siempre se la chupaba en esos lugares porque el me decía y aún lo seguimos haciendo en secreto y es mi novio siempre nos besamos le gusto lime y hago la segunda parte

Autor: José Ángel Categoría: Primera Vez

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La primera vez que me tocaron sí fue mujer

2024-08-07


E tenido dificultades para escribir un nuevo relato pero ahí les envío este de la primera vez que me tocaron sexualmente sí fue una mujer pero después sucedió algo que junto con los abusos de mi tío definieron mi sexualidad . cuando yo tenía 11 años un domingo de verano eran como las 9 am hacia mucho calor y me encontraba acostado en mi cama tenía una pijama de franela sin ropa interior abajo y llegó mi hermana de entonces 13 años se acostó a mi lado y me dijo juguemos a los novios y empezó a acariciarme el pecho la panza y llegando a mi pene lo acaricia encima de la pijama me calenté la verdad y me gustó provocandome una erección luego me desabroché la camisa de la pijama y me baje el pantalón hasta la rodilla y ahí sí se puso bueno pues mi hermana se puso a toquetearme bien sabroso e hizo que la toqueteara en su conchita suave y con algo de pelitos fue muy rico la verdad incluso me provocó 3 orgasmos secos después de los cualesse me bajó la erección y las ganas pero ella incistia en continuar pero molesto por su insistencia le aparte bruscamente la mano ella enojada se levantó y se fué. Unos días después enfermé de gripe con fiebre y ella al tenerme acostado quería volver a hacerlo pero yo con mis malestares físicos y con remordimientos por lo de la otra vez no quería pero ella insiste mucho hasta que tuve que amenazarla con acusarla con mi mamá para que me dejara en paz es por eso por otras situaciones que viví en la escuela con niñas y los abusos de un tío que acabé definitivamente en mi sexualidad siendo gay con tendencia a la pedofilia pero sin dañar a mis niños amados ni obligarlos a nada hasta pronto gracias por leer????

Autor: Augusto Categoría: Primera Vez

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Desvirgando doncella

2024-02-20


Después de haber desvirgado aquella chica hace dos meses había en la escuela de baile otra chica muy linda más o menos parecida a la anterior en cuanto a físico y tamaño Era una chica tímida y muy cerrada no la dejaban salir de casa ni a fiestas Logré hablar con ella en varias oportunidades sobre cosas de eventos y me gane la confianza para seguir hablando otros días Y luego hablamos por mensajes entre tanta conversación tarde en la noche sale unos mensajes donde ella me dice que es virgen Le dije que yo la podía ayudar que tenía experiencia haría que disfrute todo al máximo con mis técnicas le comenté como fue que desvirgue a una chica y que era más pequeña que ella solo para que ella se sintiera más grande y capaz Me comenta que le da un poco de miedo y que sin embargo le gustaría Pasaron 5 semanas y esquivava todas mis propuestas Hasta que un día quedamos. Solas en un sitio y platicamos un rato y acepto ir a un hotel al día siguiente Yo me prepare compré lubricante y condones saborizados La voy a buscar en el carro al sitio donde estaba y llegamos a un hotel al este de la ciudad, se notaba nerviosa y quería irse le dije tranquila todo está bien solo acostemonos y veamos tv Nos registramos llegamos a la habitación y nos acostamos a ver tv como ella llevaba falda al acostarse se le levantó un poco y se veían un poco la pantaletica Le sobo las piernas pongo una scena picante que la calienta y me pide que lo intentemos Me quito la camisa ... ... le quitó la suya y veo que se está poniendo nerviosa a lo cual la calmo al no hacer más nada Pero luego de un rato le quitó la falda y solo estaba en panty y sostén yo me pongo en boxer y se asusta al ver el tamaño de mi miembro y le digo tranquila se de verdad que te va a caber tengo experiencia vas a ver las estrellas Al dejarla desnuda fue brutal tenía una vagina muy linda y virgen para mí Al ver mi pene le gusta mucho pero sigue asustada a lo que yo la relajo me pongo un condón y le digo que la toque poco a poco Veo que le gusta y en ese proceso yo le tocó su vaginita y se empieza a mojar un poco en eso le digo mira. Te lo voy a colocar la cabeza en tu vagina sin meter solo para que veas la sensación La diferencia de tamaño era brutal pero le hacía movimientos le Rosaba sus nalgas se la ponía toda su rajita hasta que dijo quiero que intentes meter la punta Perfecto yo la sujeto le separó un poco las piernas intento hacer un poco de presión pero no sé deja tanto que tengo que tomarla de la cintura Ella quería irse ya que sentía que era imposible que cabiera Le hago un poco de cosquillas y la magia de chuparle su Cuquita dónde ella misma pide volver a qué le meta la punta Al hacerlo logra entrar sin embargo la punta están grande que ya está llegando a hymen asi que le digo que voy a hacer movimientos suaves como si la estuviera penetrando con la punta para que sintiera como sería cuando la estuviera follando sin dolor Coloco lubricatencon un ...... poco de anestesia luego empujo con mi peso y logro traspasar la barrera Ella empieza a llorar un poco y le digo que ya va a pasar Penetró en movimientos contantes tratando de meter más y más cada vez un poquito solamente Al llegar a la mitad le dije que viera y ya no le dolía tanto le dije viste mi amor que si te cabía y te va a caber toda Ella veía increíble que tremendo pene se introdujera en su pequeña vagina Desvirgar con un pene grande se siente un placer increíble Ya viendo que intenta cerrar mucho las piernas la coloco de perrito en el borde de la cama le pongo una almohada enfrente y le empiezo a dar para tratar de reventar esa Cuca Aumento el ritmo de velocidad ya que ella ya está sintiendo placer y increíble por qué su primera vez es con un pene de 8 pulgadas Cuando le entró todo le dije: ya viste te entro todo Tienes una Cuquita golosa Aumento la velocidad que suenan golpes como de chancletas golpeando el piso y se desliza hacia adelante lo cuál tengo que sujetar fuertemente las caderas y a su vez me hace que le dé más duro Dure 20 minutos dándole en cuatro por la cuca sacando desde la punta y volviendolona enterrar completo como un pistón y con mucho torque Esa chica recibió una cogida fenomenal y estoy seguro que esa Cuca está 100% reventada Y para finalizar la coloque hasta adentro de la cama cerca de la pared para que se sostuviera y la empine yo me subí a la cama la agarre de la cintura y le doy mas duro desde arriba hacia abajo dejando caer mi peso como un tren chocando por detrás un vagón Ya para terminar pasaron 56 minutos de pura reventada de Cuca pues había usado estimulantes y retardantes fue increíble descanso un poco le dolía la vagina pero lo disfruto Le di una crema para que la usará y un dinero para ir al ginecólogo a escondidas pues nadie decía saber que esa Cuca estaba súper reventada Se baño se vistió la lleve a dónde la busque y dejo unas fotos de referencia

Autor: Carlos Categoría: Primera Vez

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el primerizo me salió un excelente padrote nato

2024-02-20


Mi nombre es jisela trabaje muchos años de cabaretera en un burdel fuera de la cuidad tuve experiencias de todas. con negros, morenos gringos, asiáticos, gordos, los que hablaban de mas pero a la mera hora fallaban. los fetichistas, los que tenia que picarles el chiquito etc. etc. pero una experiencia fue la que les contare hoy. por lo regular me gustaba atender primerizos y novatos pues era pan comido sacarles su dinero solo era de jugar con sus ansias y ya cuando querían penetrar ya se estaban deslechando. me hice experta y siempre los meseros cuando veían que uno era su primera vez me hablaban mis grades pechos naturales los impresionaban. una noche de poca clientela llego un grupo de tres hombres y un joven recién cumplidos su mayoría de edad. el mesero me recomendó y fui con ellos me senté con el muchacho y empecé mis artimañas tocarle la pierna arrimarle mis melones, hablarle al oído. desde ahí vi que este chico era diferente. con esas estrategias hasta hombres mas expertos tenían una erección y se veían que ya estaban preparados para eyacular . unas cuotas pompeadas en el privado y listo dinero ganado en un minuto. pero este chico se mantenía sereno hasta creí que era gay o que mis "encantos" no lo provocaban fiche unas 4 copas con el era agradable sin presumir pero era fluido con la conversación. era delgado de 1,85 pelo corto tipo militar . el muchacho lo traía natural el empezó a controlar las acciones. bailamos me agarraba de la cintura nunca lo vi que las ... ... ansias le ganaran como solía ser con jóvenes de su edad. exprimió su servicio pagado luego pidió el cuarto. fuimos ahí me desnude y el sentado en la cama solo viendo cuando me acerque le hice un baile erótico el agarro mis pechos y con su lengua jugo con mis pezones su mano derecho empezó suavemente a deslizarse hacia mi vagina sus dedos eran hábiles pero no mas que su lengua que cuando bajo a chupar mi pocha lo hiso como lo hacen algunas lesbianas así de bien. ahí perdí el control de las acciones mi profesionalismo de años olvidado me deje llevar por lo que estaba haciendo ese muchacho novato pero con genética de buen amante. el sentado y yo parada se me doblaron las piernas el supo agarrarme y manipular mi cuerpo para quedar a su merced ahí se acelero su intensidad con el oral yo ya acotada y entregada al placer me dio un beso negro igual de sabroso con su pura mano y lengua hiso que ya tuviera un orgasmo lo que muchos hombres no llegan ni a la mitad que hiso ese chamaco. luego probé esa adictiva manera de mover su cadera a coger me hiso 3 0 4 posiciones en cada una tuve un rico orgasmo le regale mi culito que ese se cobra aparte pero a el hasta le roge que me llenara el "jarrito" de leche. termino y como si nada se metió a la regadera sin volitar a verme acabo de bañarse se cambio y me dijo me esperaba en la mesa. al llegar los tíos del chaval ingenuos de mi cara creyeron que yo fingía. pues el chico era su primera ves. pero el nació para ser padrote. a mi siempre me ...... tubo cariño por ser la primera y fuimos buenos amigos pero algunas compañeras si cayeron en su adicción se paliaban por el y hasta le daban dinero y regalos para que se las cogiera. yo lleve una linda reacción de amistad con el. veces se quedaba en mi cuarto cuando escapaba de alguna rogona. claro de ves en cuando me daba mi premio por buena amiga. pero nunca jugo con migo como lo hiso con otras

Autor: topo76 Categoría: Primera Vez

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las tres viudas del cementerio

2024-02-20


Hoy estoy en el vementerio poniendo flores sobre la tumba de mi abuela y de repente oigo unos fuertes llantos.sl levantar mi cabeza, veo que se trata de tres mujeres que parecen viudas por la ropa que lleban y estan llorando desconsoladamente fuerte que sus llantos se oyen e n casi yofo el cementerio., rapido voy y me mezclo entre ellas que me abrazan y cada una cuenta lo que fue su marido., la mas atrevida dice: amor mio ahora quien me va despertar con besos,abrazos, tocamientos, lamidos y chupados?y llora desconsoladamente., yo me atrevo con esto y la digo: mirev sra. estoy aqui para reemplazar su marido y darla lo que el y cada mañana +ara animarla a seguir y pensar que es el, yo terminare la faena follandola las veces que vd, la apetece que tengo largo aguante y la dare tanto placer con lo que tengo que vd, deseara no terminar nunca., por esto su marido a deseado que yo este aqui paea reemplazarle y hacerla feliz.... ya cojoendolas por sus manos me las llevo a la cafeteria del cementerio y claro las inbito a un cafe o lo que les apetesxa., tienen que tener entre los 35 hasta los 45 años de edad y por mi suerte como las tres estan con faldas negras muy estrechas, se marcan en sus faldas sus culos muy resìngones quien mas y quien menos y a mi se me cae la vava de dsaborear estas maravillas., de care estan bonitas sin pasarse y de tetas las tres las tienen de medianas a pequeñas como a mi me gusta... ya son las 2cdel medio dia y las diho... amigas es hora ... ... que beyamos a comer y recordar ñps mpmentos que lo hacian con sus maridos y ademas, vds diran al taxi que nos llebara a donde ir y en cual restaurante----la mehot fr cra y cuerpo de ellas dice: pues al lado de mi casa hay in buen restaurante de precios moderado y muy cerca de mi casa, podemos or alli y luego a mi casa para el cafe si todos no teneis inconveniente., asi se decide y ya estamos en el yaxi donde una se mete de copiloto y yo con las otras dos atras en la banqueta de taxi pero miu pegaditos., mi pierna roa a la que esta pegada a mi y como todas estan distraidas, yo meto mi mano y inicio a sobar los muslos de la mujer que no dice nada y deja correr....animado con esto, la meto bajo su falda y sobo su muslo en carne viva., tampoco dice nsds y me deja seguir..rsto me anima y descaradamente estiro de su falfa y se la subo has la mitad de sus muslos y ya mi mano esta sobando su mislo con roces a su vagina que rapido moja ka braguita., la otra al lado nuestro ve el panorama y se instala al otra ñado mio dejandome en el medio entre las dos y va viendo como mi mano ya sova la vagina de la mujer de braguita mojada., ni vorta ni perezosa, coke mi ptra mano y la posa sobre su muslo perosobre su falda y yo inicio a amasarselo acercandome poco a `poco yambien a su bagina que mi mano roza ua y comoo no me lo impoide, tambien subo su faldita y meto mi mano a sobat rntre sus dos muslos que aprietan mi mano y sybo mas yua ua estoy sobre su vagina con braguita mojads.. ls de ...... lante al girarse ve el panorama y las dice:chicas si alguna de vosotras tiene sus piernas cansadas por estar tan recojodas., y vomo nos queda tiempo hasta llegar, ìes estoy dispiesta a cambiarme de sitioo y dejaros el mio aqui donde gecho palante mis piernas., ninguna de ñas dos acepyan cambiarse y tampocp impiden que la tercera vea como sobo sus vaginas dandola mucha envidia porque se nota que las tres estas sediendo de sexo que seguramente sus difuntos maridoos no las satisfaceron cerca del momento de su muerte que parece ser por un accidente de una ola del mar que se los llebo ciando estaban pescando...y como las olas eran muy altas y furiosas, pues se ahogaton los tres y fueron enterados todos en el mismo cementerio.... ua llegamos al restaurante y claro rapido retire mis manos bajando sus faldas para que el conductor no se de cuenta de lo que pasaba.. menos mal encontramos una ,mesa retirada detras de dos columnas u nos sentamos dps una a cada lado mio u una era la copiloto, y la otra en frente de mi a poca distancia--- las digo que ìdan lo que les apetece sin pensar en precios y las tras encargan pescado con mariscosa de contorno y una botella de albariño buen vino gallego y blanco para acompañar los mariscos y esto. hasta servirse la comida encargamos mariscos para acompañar el vino u rdta comedia y aperetivos nos calientan demasiado... ya servidos los aperetivos, brinfamos por los muertos y los cuatro nos tomamos la primera copa de vino de golpe y ya ... ... bamos por la segunda que igual bajamos de golpe ya en la yercera noto wue las mujeres estan tocadas por el vino y ya pido la segunda botella.., asi bamos vomoendo ñps aperetivos y tomando nuestro vino y yo ya vuelvo a meter mis manos sobre los muslos de las dos mujeres prro debajo sus faldas y con un pequeño rdguerzo llego a sis vaginas que agarro sus clitos con dos dedos y se los estrujo., pies ya brahuitas muy mojadas y perfume de coños en el ambiente., como ninguna de las dos fa señales de molestia, pues ya con un poco de maña pongo sus braguitas de lado y sobo en carne viva sus clitos y hoyitos....ya mis dedos penetran y masturban sus coños sin reaccion de su parte solo se nota en sus caritas el placer que estan sintiendo... ya se sirve la comida y los cuatro comemos rapido y con mucho apetito u vino., y terminada la comida ìes pago la cuenta bastante cargasa y ya a pie bamos a la casa de una de ellas.... en el ascensir hasta la sexta planta, me rozan mi vergon con sus culos poniendome mas caliente todavia y ya entramos a su casa... como ya sobe las tres digo: chicas sus dig¡funtos que pa descansen maridos no qyueren que vds los bayan llorando sino las quieren ver felices, nailando, cantando y follando con el que mas os guste t ser felices., para nada quieren que a vds les falte nada mismo si se trata de sexo., todavia estan muy jovenes para cerrarse y quedar sufriendo., quieren que vds sigan viviendo gelices y que no les falte nada ya que ellosno las pueden ...... satisfacer., por esto propogo que todos nos pongamos comodos y quitarnos esta ropa que ya sobra les parece? como dicho antes estan sediendo decsexo y quieren empezar ya., sin pensarlo en 5 mimutos estamos todas en pelota y claro las tres ven mi vergota erecta por los sobados y la bista que tengo y las tres lanzan un ooooooooooooooooooo baya baya lo que tienes alli amigo y es verdad que esto da muchi placer y ya agarroña primera que sobe con su culo medio rrspingon u sus tetas unpoco caidas marrones de aireola y pezones y se lps vhupo con mis dedos en su coño pero tambien culo.... no pufiendo aguantar, despues de manosearla, besarla, lamerla y chuparla, la giro y me la meto de espaldas a mi y posiciono mi verga en su coño y se lo penetro sin esfuerzo, se nota quesu marido la follaba mucho porque su coño esta bastante dilatado., gime fuertey dice: amigas estos es increible, esta rozando mi punto de placer y me voy a correr ya., que la que quiere ser la siguiente se prepare y ya gruta y se corre, como la tengo cerca de la mesa del centro, rapido la siento en la esquina y me agacho para recibir en miboca lo que queda de jugos que esta hechando., a penas saco mi verga y ella se guita, ya la ptra mejor de todas se mete en posiciom para hab¡verme chupar sus pezones y penetrar su coño., pero yo tengo otros planes, despues de besarla, manosearla y chuparla, la giro deespalfas y me agacho pata meterla mucj¡ha saliva en su ano u mi vergota y anyes de que sede vuenta o ... ... protestem ua mi vergon esta en su ano que empujando penetra su culo con un grito devdolor de ella, yo paro y espero que su hoyito se adapte a mi tamaño psra volver deslizando despacitomy en suavidad todo mi vergon en su culo y ella con dolor dice: amigas me esta follando mi culo que no daba ni a mi marido, duele pero da mucho placer porque roza mis paredes anales y llena mi hoyito., las otras la dicen.. puescsi da mucho placer, deja seguir y disfruta que al fin y a cabo que mas da quec sea el coño o el culo., lo importante es que disfrutemos y nos corramos todo lo acumulado, pues amiga saca tus juguiyos y disfruta y deja quebte folle lobtremente tu culo quebtodas se lo bmps a dar y disfrutarlo como tu..asi que medejaseguir con grandisimo placer que siento porque francamente su culo es especial, firme, medianomy muy mmuy muy trsingon---- ua me corrocon 5 chorros en syuculo y ella mas chorros y cuando para fr hrvhar, se quita ydeja sunsitio a la tercera quevresulya es la mas folladora., antes devdejarne penetrarla, se agaxha y coje mivergon en su boca u me da una mamada realcasi me corro del todo en su boca., luego ella misa mete su culo en pompa, agarra mi vergon y lo situa en su ano con saliba suya y dice anda he vistocomo mirabas mi culo todo el tiempo que nos vistes, asi que entiendo que te apetece mucho, poresto cojetelo ya antes que yo cambie de opiniom y yo empujo y igual mi vergon dr penetraven sy culo que palpita muy acelerado y masagea deliciosamente mi vergon, ...... ella fime y empuja su culo mas fuerte sobre mi verga oara penetracion total y se me mueve en redondo voñviendome loco., ya quieromiguañ su coño y salgode su culo y lo meto de golpe en su dilatado coño.y voy intercambiando sus hoyos hasta meterla 6 chorros en su culo y dos en su coño., y vuelvo a follar a la que follesolo su culo esta vez por su coño y asipasamos toda la tarde y novhe porque me casi onligaron a dormir en su casa para follarlas hasta la saciedad y dejarlas satisfecgas., de noche dormimos los cuatro a lo ancho de la misma cama y no paramos dev follar hasta dejarme extenuado., la ultima fue la mejor que mas me gustaba y la volvi a follar coño y culo no se ya cuantas veces... salio la luz del dia follando y mismo en la cocina mientras dos de ellas preparan el desayuno, follo sus culos estando de espaldas a mi ... a la hora de despedida, intercambiamos telefonos para repetir lo de esta noche y no se cortaron decirme que jamas ninguno de sus maridos las follaba mas de dos veces y una sola vez a la semana., `por esto follaron tanto con migo... asi termino este dia y noche que folle y tantas veces como rara veces hice siando tres la hembras... seguira

Autor: loverman Categoría: Primera Vez

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Cómo me reventaron siendo virgen

2024-02-20


Mis amigas me habían comentado como las habían desvirgado siempre tenía curiosidad tengo buen cuerpo buena figura y muchos hombres me miran Sin embargo tenía sumamente miedo a hacerlo Soy muy provocativ no contestaba ningún mensajes muchos me escribían Una amiga recién me comentó como la habían desvirgadoe dijo que se lo hicieron bien y le gustó mucho y eso me despertó las ganas Varias veces me tocaba Un chico modelo moreno con cuadritos y músculos bastante atractivo me escribió y quiso covensar no le di mucha importancia Vi una práctica de modelaje y uff era espectacular casi se mojaba mi vagina muchas veces me tocaba pensando en el se le marcaba un buen paquete Una vez en chat me mandó una foto de su pene era enorme marrón me dió mucho mormo pero no podía seguir con eso no le respondí Me quedé pensando en eso de ninguna manera esa cosa podía entrar en mi aunque yo soy grande y alta no había forma pero me exitaba Me toque muchas veces viendo eso Pasaron unas semanas y olvidamos el tema me invita a salir y acepto comemos algo Yo me quería desvirgar pero si me daba miedo antes con un pene se tamaño normal terror y morbo me daba con ese descomunal miembro sin embargo si me causaba mucha exitacion no podía imaginar cómo podía eso entrar en mi Me escribió un día me dijo que me quería hacer el amor que me iba a gustar lo haría con cariño me describió unas cosas que me volvían loca pero no se lo hacía saber solo le decía que estaba ... ... loco Pero el segura insistiendo me dijo que me cabía todo que iba a gozar y luego que yo gozará me iba a reventar la Cuca en varias posiciones me envió un vídeo de un amigo de el cogiendo con una amiga mía tenía la vagina más o menos como la mía pero era blanca el amigo tenía un pene más pequeño que el de el pero entraba la mitad y le daba duro eso me exito demaciado no deje de pensar en eso me asustó mucho también no quería eso mi vagina es muy delicada no podía imaginar que recibiría esos tratos y menos siendo virgen Pasaron semanas y no hablamos más del tema estaba decidida en esperar y ya Coincidimos en una fiesta me tenía que ir como a medio día pero tome un refresco que me ofreció el y en minutos me sentí rara me sentí caliente tenía ganas de tocarme Platicamos un poco y en la conversa me ofreció ir a un hotel, me dió mucho miedo, siguió platicando y no se por que pero estaba en camino No tenía control de mis decisiones nos instalamos di mi identidad entramos a un cuarto estaba súper aterrada Me empieza a besar yo no puedo resistirme y menos por qué se quita la camisa y con el cuerpo de modelo más como yo estaba era incontrolable Yo llevaba una falda y ese día se me olvidó ponerme short intenta tocarme no me dejó le digo que me quiero ir pero me dice que va a ser especial me va a tratar muy suave y no va a hacer nada que no quiera Me toca sobre mi pantaleta yo cierro la piernas en un momento queda en boxer y casi su pene no cabia en el estaba súper ...... aterrada. Me quita mi franelilla y mi top yo tengo muy pocas tetas logra subirme la falda solo mi pantaletita era la barrera de sus garras contra mi vaginita Al quitarse el boxer no lo podía creer me asusté mucho empecé a llorar El intentaba calmarme saca un condón saborizado y se lo coloca me dice que lo chupe como una chupeta No sabía nada de eso solo me habían comentado como era y un día ví un vídeo No entraba en mi poca chupaba como una paleta no podía creer que estaba en esa situación Me sentía como una puta El me empezó a decir cosas como que buena perrita mamando fuego como te gusta ya quiero desvirgarte Me empujó en la cama y me saco las pantaletas Me dijo quedate quieta, yo quería solo irme Me empezó a lamer y decirme que rica claro que te cabe no tengas miedo Eso me exito un poquito Se hecho lubricante y me pasó el pene por la vagina Me quería ir que diría si supieran que estaba a punto de ser cogida por un moreno Yo no dejaba que intentará penetrarme Así que el dijo que el se acostaba y yo arriba de espaldas a él intentará sentarme en el Cambiamos de posición sin dejar de sujetarme para que no me escapará Estaba exitada y asustada al mismo tiempo El me puso el pene justo en la entrada pero me daba un dolor grande al intentar sentarme aún así tenía lubricante Al intentar meter la cabeza mi rajita se hundía por la presión pues también era grueso Estaba aterrada Intenté un poco más y entro la cabeza ... ... pero más de ahí no podía Y no podía subir mucho pues me tenía agarrada de la sintura Entro un poco más de la punta pero sentía algo que impedía que entrara más Le dije que ya que me iba no me dejaba safarme Me dijo que ya me tenía con el guebo en la Cuca que ya no había vuelta a tras y me agarró duro de la sintura tiro para abajo y empujó su pene y entro poco menos de la mitad me había descargado era un dolor increíble empecé a llorar más Me dijo cálmate quédate quiera un rato Pasaron 4 minutos y sentí que poco a poco sacaba unos milímetros y los volvía a meter y cada vez más milímetros hasta que entró la mitad yo no podía creer mi Cuca estaba al máximo muy estirada sentía dolor ví sangre ví que lo hacía un poco más rápido increíble que ese pene entraba en mi vagina nunca me lo imagine Cuando lo saco sonó un sonido seco Me dijo listo mamasita no eres virgen ahora viene lo bueno tranquila que todavía no te voy a dar duro Aún tenía lágrimas Me puso de misionero y empezó a meterlo era igual dolía y lo hacía solo hasta la mitad entraba y salía muy suave mientras me acariciaba para dejar de llorar yo le intente parar con mis manos en su pecho pero el tenía mucha fuerza igual seguía penetrando Cuando escucho un gemido mío vio que me estaba gustando En eso me dice ahora sí viene lo bueno putita tu Cuca la voy a reventar toda Yo me asusté mucho el le daba un poco más rápido y entraba más ya entraba más de la mitad ya faltaba solo un ..... poco para que llegara a la base sentía mi vientre lleno en eso me hace ver y era increíble tenía casi todo el pene dentro de mi pequeña vagina en mi primera vez Me dice eso mamasita viste que tú Cuca tenía hambre de comerse un buen guevo tanto que casi te entra toda Es hora de reventarte Me dió mucho terror Empezó a meter y a sacar más rápido que antes me levanto las piernas lo más arriba y abiertas posible y se estiró con sus piernas para tener todo su peso en mi Entraba y salía ahora más rápido como 5 veces por segundo Luego aumento tanto que ya me daba golpes 7 8 veces por segundo Yo sentía un placer enorme Y el me decía tremendo guevo come tu Cuca que te parece Ya estaba sudado y me daba tan duro que sonaban golpes secos como de taladro Luego bajo la velocidad pero me daba golpes duros en pausa para tratar de meterlo todo pero no podía Luego me puso en cuatro y de una vez me dió duro Y para terminar que ya era tarde me dijo ahora sí viene la verdadera reventada ponte como la primera vez Me senté de espaldas a él y ahora entraba con un poco más de facilidad me subió los ... ... hombros con sus brazos y me sujeto el cuello dijo: prepara esa Cuca que esto si es candela Empezó a darme con mucha velocidad el pene era enorme para mi vagina, me estaba reventando duro Al terminar salío su pene lleno de semen el depósito del condón Y yo con dolor pude ver mi vagina reventada era muy evidente roja un poco de sangre más ancha y un pequeño hueco por dónde me habían dado aunque era muy cerrada ese miembro de ese diámetro lo mínimo que haría era eso Me bañe me vestí y me fui hice todo normal me ardía mucho la vagina, recibí mensajes de el diciendo que tal la cogida, cuando quieres repetir me avisas y para el recuerdo y me mandó una foto de su pene antes de penetrar y mi vagina toda cerradita como que era imposible que entrara y otra de su pene metida casi toda en mi vagina de una manera increíble Le dije que borrará eso y que no dijera que era yo Dure varios días con un poco de ardor Le conté a unas amigas pero no me quería creer hasta que le mostré la foto y me dijeron que debi haber gozado un montón Me tocaba todos los días pensando en eso es que me dió muy duro fue increíble.

Autor: Mariana Categoría: Primera Vez

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