Relatos Eróticos de No Consentido


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Jovencitas en el botellón

2019-11-15


Aún tengo desagradables recuerdos fugaces y borrosos de la noche en la que mi amiga y yo caímos en las garras de un par de policías corruptos con muy malas intenciones... Ya eran altas horas de la madrugada cuando decidimos irnos del botellón. Hacía un frío que te cagas y encima el capullo de Mario se había pirado por ahí con la puta de mierda de Laura... ¿qué coño le veía a la friki esa? Si era una gorda asquerosa que se juntaba con los panolis... Seguro que esa ve su polla y se asusta, la muy imbécil. De cualquier forma, Yoli y yo ya teníamos quien nos llevara de vuelta a casa. Nosotras aun no teníamos el carnet de conducir, pero si Mario no nos iba a acercar en su moto, entonces tendríamos que buscar a otro que lo hiciese. Y quizá le diésemos hasta un premio... Mario se lo perdía, por andar confraternizando con los pringados. Ya mismo estaría jugando a Dragones y Mazmorras o alguna cosa de esas. —Bueno chicas, ¿subís o qué? —preguntó Roberto, subiéndose en su coche. Era gracioso porque no era otro que el hermano de Laurita la Friki-Foca. Sin embargo, no era en nada como ella. Bueno, es cierto que le gustaba la misma música de frikis, pero el cabrón sabía montárselo, y era uno de los principales camellos del pueblo. El coche en el que íbamos a lo mejor no era ni suyo. —Ya vamos —dije yo, subiéndome en el asiento del copiloto. Con el frío que hacía y lo que había bebido no iba a poder recorrer ni de coña el camino a casa sin doblarme un tobillo o morir de hipotermia. —¿Has visto a tu hermana, Rober? —preguntó Yoli, subiéndose en el asiento de atrás. Qué perra tan mala era. —No —contestó Roberto con indiferencia, mientras se encendía un porro—. Estará por ahí con sus colegas, ya se apañará para ir a casa. —Oh, seguro que se las apaña... —insinué yo con malicia. Aunque más le valía mantenerse alejada de Mario. En serio, qué coño le vería a esa mosquita muerta. De todas formas, Roberto pareció ignorar mi comentario. Tras encenderse el porro, puso en marcha el motor y nos fuimos del lugar. Tuvimos que salir a carretera para bordear el pueblo y entrar por el otro extremo, que era donde vivíamos. Estábamos nosotras a lo nuestro, zorreando un poco con Roberto, cuando de pronto casi nos da un infarto: un puto control de alcoholemia. —¡No me jodas...! —murmuró Roberto, visiblemente molesto y tirando disimuladamente el porro por la ventana. Nosotras también estábamos acojonadas, pero en el fondo el que conducía era él. Siguiendo las instrucciones de uno de los agentes, Roberto detuvo el coche en un lado de la carretera, aunque recorrió unos pocos metros de más, seguramente para que el agente tuviera que andar un poco. ¿Por qué cojones había allí un control? Por allí, y menos a esas horas, no pasaba casi nadie, era una carretera secundaria. Putos maderos, joder, siempre jodiendo al ciudadano honrado. Cuando el coche se detuvo totalmente, a unos escasos diez metros de la policía, Roberto abrió el coche y salió corriendo como una puta liebre. Míster Delincuente huyendo como un cagado. Vivir para ver. —¡A dónde vas! —grité yo. El agente que le había dado el alto salió corriendo como alma que lleva el diablo detrás. —¿Pero qué coño hace el imbécil este? —apostilló Yoli, medio divertida. Aun estaba borracha perdida. Roberto y el agente se habían perdido ya en la oscuridad; ni rastro de ellos. —Buenas noches, señoritas. Parece que vuestro amigo tiene ganas de hacer un poco de deporte, ¿eh? —dijo una voz grave y masculina. Tardamos unos segundos en identificar al policía que las había pronunciado: el puto madero más enorme y temible que había visto en mi vida. Pese al frío iba en una camiseta de manga corta, dejando ver unos antebrazos gruesos y poderosos llenos de tatuajes. Camiseta que, por cierto, parecía de una talla más pequeña, porque iban a saltar las costuras por los músculos que se intuían debajo. Su cara tenía cicatrices por todos lados, y las orejas deformes parecían coliflores. Parecía un asesino a sueldo, el hijo de puta. Y debía pesar más que nosotras dos juntas. —S-sí, eso parece... —respondí yo, tímidamente. Vaya mareo tenía... —¿Me enseñáis la documentación, guapas? —"guapas" dijo. ¿Pero qué se creía el madero éste? Tanto yo como la Yoli le tendimos los DNI. —Vaya, ¿y tan jovencitas y fumando porros en coches robados? Bajaos, anda. —ordenó, autoritario. Puto Roberto de mierda, que resulta que sí que lo había robado. Yoli y yo obedecimos, y el agente nos devolvió los carnés. —Yolanda Vázquez y Jessica Bravo, vuestros DNI. Quedaos ahí mientras yo realizo un registro. Yoli y yo nos quedamos en el arcén, muriéndonos de frío, mientras el poli monstruoso se metía en el coche y empezaba a registrar en la guantera y por todos sitios. El coche se inclinó un poco cuando entró aquel animal, haciendo chirriar la suspensión. —¡Eh, tú! —exclamé al ver lo que hacía. Quizá si hubiese bebido un poco menos no habría sido tan idiota e irrespetuosa— ¡Que ese es mi bolso! —Estás implicada en un posible delito de robo de vehículos, señorita. Estoy habilitado para registrarte el bolso y para cachearte si me da la gana, así que calladita —me espetó. En ese momento algo pareció captar su atención en mi bolso... El cabrón debía haberlo encontrado... —. Señorita... ¿me puede explicar qué es esto? —No sé lo que es, eso no es mío —mentí. Pero claro que lo sabía, era una bolsita de cocaína. Precisamente me la había vendido Roberto. —Jessica Bravo... ¿no serás hija de Fernando Bravo, el director del instituto, no? —S-sí... —dije. Al principio no había entendido muy bien, medio mareada como estaba por el frío, la borrachera y la propia situación. Pero sí, aquel era mi padre. Puto madero cotilla. —Me ha dicho un pajarito que tu padre está un poco harto ya de tus gilipolleces, ¿no es así? He oído que quiere meterte en un internado de monjas... —Qué va, no sé qué dices. ¿Qué más te da a ti? —respondí, confusa y asustada. ¿Cómo coño sabía eso el anormal este? Como mi padre se enterase estaba muerta... El internado sería la menor de mis preocupaciones. —Realmente a mí me importa poco, tienes razón —dijo indiferente, mientras registraba ahora el bolso de Yoli—; yo esto lo tengo que tramitar igual y voy a llamar a tu padre de todas formas. ¿Me das su número o lo busco yo? —Búscalo tú entonces —le dije, poniéndome chula, aunque de farol. Quizá si le hacía ver que me daba igual... —¡Vaya, otro premio! —exclamó el policía sin hacerme caso, sacando del bolso de Yolanda otro saquito de cocaína. —Esso no ess mío, tío... —dijo Yoli, un poco asustada. Con el susto que tenía se le notaba mucho más al hablar que estaba como una puta cuba. Y claro que era suyo, lo pilló conmigo. —Claro que no, cariño. Estas cosas nunca son de nadie, ¿a que no? Oye, se me ocurre que al menos os tendréis la una a la otra en el reformatorio. ¡Y así no vas a tener que ir al internado, Jessica! No es tan mal resultado, considerando lo que habéis hecho... Cómplices en robo de vehículo, tenencia ilícita de drogas... —No... por favor... —suplicó Yoli. El monstruoso policía salió del coche y se nos acercó, aun con la droga en la mano. —¿Por favor? ¿Acaso me estás pidiendo que pase esto por alto? Intentar sobornar a un policía es algo gordo, monina. Parece que vuestra lista va en aumento. A este paso Papá Noel no os va a traer regalos al reformatorio. Yoli intentó reprimir un sollozo y se tapó la cara con las manos. Yo estaba callada, sin decir nada. Aunque lo llevaba con más entereza, también tenía ganas de llorar. —P-por favor... —siguió Yoli, llorando— Haré lo que s-sea... —Bueno mira, si quieres podemos hacer una cosa —dijo el poli, guardándose la droga en el bolsillo—. ¿Qué tal si me la chupáis y nos olvidamos de este asunto? Ambas nos quedamos calladas, con los ojos como platos. ¿Había dicho lo que creía que había dicho? Mi corazón se puso a mil. Tenía que habernos tocado el policía corrupto y salido... Al ver que no hablábamos, el policía siguió hablando. —Está bien, chicas. Pero sólo por el tráfico de drogas ya se os puede caer el pelo... —¿C-cómo que tráfico? ¡La droga es para nosotras, no pensábamos venderla! —dijo Yoli, desesperada. —Vaya, así que eso es una confesión. Muy bien, Yolanda, muchas gracias por tu colaboración. Voy a redactar el atestado. Dicho esto se fue a su coche. —Joder Yoli, ya te vale, vaya bocazas eres... —intenté aparentar seguridad reprendiendo a mi amigo, como que aquello no iba conmigo. Pero ya nos veía a las dos de rodillas frente a ese mastodonte. Sin embargo, mi amiga no me escuchaba, tenía la mirada perdida. Ella era la primera vez que tenía un encontronazo con la ley, y estaba claro que estaba mucho más acojonada que yo. —Esstá bien —dijo ella, en voz alta. El policía se paró en seco —¿El qué está bien? —Que... —Yoli parecía dudar—. Que te la chupo... El policía se acercó por detrás de nosotras. No nos atrevimos a volvernos, pero sentí cómo le olía el pelo a Yoli. —¿Chupar? Pero tendréis que chupar las dos. Las dos la habéis cagado, señoritas, estáis juntas en esto... Yoli se volvió hacia mí, suplicante. Yo no supe qué decir, pero no veía otra salida. Mi padre no podía enterarse de aquello de ninguna manera. Mi corazón latía con fuerza y sentía un nudo en el estómago. —¿Y bien, cariño? —dijo el policía, ahora oliéndome el pelo a mí—. ¿Vas a ser buena conmigo? —una de sus manos se acercó a mi boca y empezó a acariciarme los labios—. Tienes una boquita muy bonita... —M-mi padre no... no se puede enterar de esto... —dije al fin. Ya no podía fingir más... En ese momento sentí el paquete del policía contra mi espalda. Aquello que sentí era tan monstruoso como aquel hombre. —¿Eso es un sí? —dijo, mientras echaba mano de mis tetas. —S-sí... —dije al fin. —Está bien —replicó, agarrándome con fuerza del pelo. Vi que a Yoli también la agarró de la misma manera—. Venid conmigo, putillas. Con fuerza y decisión prácticamente nos arrastró hasta el coche patrulla. —Meteos ahí —dijo, lanzándonos al asiento trasero. —P-pero... —dijo Yoli mareada cuando aterrizó en el asiento. —¿Pero, qué? —le espetó el policía, cerrándonos la puerta. De pronto parecía mucho más agresivo. —¿No lo hacemos... aquí...? —terminó Yoli. —¿Y que pase algún capullo con el coche y la tengamos liada? No... nos vamos a un sitio más íntimo, que yo no suelo ser rápido para estas cosas. ¡Espero que no tengáis sueño, hoy veremos juntos el amanecer! —dijo con socarronería mientras se masajeaba el bulto que ya era más que evidente en su pantalón. Aquello no parecía pequeño, precisamente. Arrancó el coche y salió pitando del lugar sin hacer ni puto caso de las señales de límite de velocidad. Estuvo conduciendo como un loco durante unos diez minutos. Yo me estaba mareando y pensé que potaría allí mismo cuando el coche se detuvo en seco. —Vamos guapas, abajo. Entrad en la casa —dijo el policía ásperamente, abriendo la puerta del coche. Estábamos en medio de la nada, junto a una casa vieja y aparentemente abandonada. Con dificultad y trazando eses, nos dirigimos a la chabola. El policía iba detrás y sacó una llave oxidada que usó para abrir la puerta. —Adentro —ordenó, empujándonos. No se veía nada. Cuando el poli encendió la luz, encontramos en el interior de la rústica choza una mesa que parecía tener la superficie pegajosa, unas cuantas sillas desvencijadas, un sofá viejo y sucio junto a una mesilla de cristal y un colchón amarillento y raído. También había una pequeña cocinita, con una nevera medio oxidada. Aquello parecía sacado de una película de terror. El poli cerró tras de sí y se dirigió a la nevera. —¿Vosotras vais a tomar algo? —preguntó. —N-no... —dije yo. Ya estábamos bastante perjudicadas. —¿Ya habéis bebido bastante por hoy, no? Pues para nada, para una cervezita bien fresquita siempre hay sitio, venga. Nos tendió una cerveza a cada una. Yo había bebido muchos cubatas, pero la cerveza no me gustaba, estaba muy amarga. No parecía que pudiéramos negarnos. Mientras mirábamos las botellas sin saber muy bien qué hacer, el policía sacó una estufa de resistencias y la encendió orientada al sofá. Luego, se dejó caer en el mismo, que casi se troncha bajo su peso, y se quitó los zapatos con los pies, dejando a la vista unos calcetines con tomates. Estaba espatarrado y ahí echado parecía más enorme todavía. —Venga guapas, sentaos aquí conmigo, que tendréis frío. ¡Vamos a darnos un poco de calorcillo! Yoli y yo nos acercamos con miedo. El único sitio libre en el sofá era a los lados del policía. En cuanto nos sentamos, nos rodeó con el brazo y nos metió las frías manos por dentro del top. —¡Qué frías tengo las manos! —exclamó, mientras se habría camino por debajo de mi sujetador y empezaba a estrujarme las tetas. Su mano era enorme y el frío me quemaba. —Bueno guapas, bebed, anda —ordenó. Yo le di un tímido sorbo a la cerveza, apenas mojándome los labios. Me dio un escalofrío por el sabor. No me gustaba nada. —No —dijo el policía, frío como una lápida. Me miraba como enfadado y podía sentir su respiración alterada—. De un trago, que no tenemos toda la noche. Yo intenté obedecer. Sin embargo, tras tres o cuatro profundos sorbos me dieron unas ganas de vomitar que apenas pude contener. Tuve que parar. Estaba mareadísima. —Otra vez, vamos —dijo, sacándome la mano de la teta y empujándome la cerveza hacia la cara. Tuve que beber para evitar que se me derramara encima. El cabrón seguía empujando el fondo de la botella hacia arriba y yo tuve que meter los tragos más profundos todavía para evitar que se derramara. No lo conseguí, parte se derramó de todas formas. —Ahora tú —dijo volviéndose hacia Yoli. En esta ocasión cogió él directamente la botella, y con la otra mano, la agarró a ella de la cara, abriéndole la boca—. Abre la boquita, preciosa. Yoli se agarraba al sofá mientras el cabrón escanciaba el contenido en el fondo de su garganta. Yo apenas me enteraba de nada, el efecto de la cerveza empezó a notarse de golpe. —Muy bien —dijo el policía vaciando su cerveza de un par de tragos. Tras eso, eructó sonoramente y se volvió hacia mí. Con lascivia, me agarró de la barbilla y me fue a dar un beso en la boca. Yo me aparté sin mirarlo, asqueada. Él entonces sacó toda la lengua y, muy despacio, disfrutándolo, me dio un enorme lametazo en la mejilla, que pareció durar una eternidad. Yo casi me muero del asco. En ese momento, con más fuerza y decisión, me dio un beso metiéndome toda su lengua hasta el fondo. Yo no sabía que hacer, tenía los ojos fuertemente cerrados y contenía la respiración. Se tomó su tiempo explorando toda mi boca con su lengua, y cuando se dio por satisfecho, me dio otro lametazo mayor que el anterior, que ahora también cubrió un ojo y parte de la frente. Cuando terminó conmigo hizo lo mismo con Yolanda. Yo la veía retorcerse e intentando zafarse, pero era imposible, aquel animal debía pesar cien o más kilos y la tenía totalmente rodeada con sus enormes brazos, como una boa constrictora. —Ya hemos entrado en calor —declaró finalmente, triunfal, mientras se agarraba el paquete del pantalón—. Ahora quedaos en ropa interior, anda, que va a empezar el show. Yolanda y yo nos quedamos quietas, sin saber muy bien qué hacer. El policía se levantó, agarrándonos de los pelos, y nos puso en pie. —¡Que os quitéis la ropa, joder...! Obedecimos. Yo me quité el abrigo, el top y la falda, y me quedé en ropa interior, dejando a la vista mi sujetador y mi tanga. Yoli llevaba bragas. El poli nos cogió de los brazos y nos dio la vuelta para mirarnos el culo. —¡Buenos panderos! —declaró, dándonos una potente palmada a cada una. Su manaza impactó con gran fuerza y violencia en nuestra piel, y casi nos hace perder el equilibrio. Tardé unos segundos en sentir el intenso picor de la cachetada, y el contorno rojo de una gran mano se dibujó poco a poco en mi nalga—. Y tú vas en tanguita... ¿vas buscando guerra, o qué? Yo no respondí y dejé que me manosease el culo. Su mano era enorme y lo cubría y estrujaba entero. —Vamos, ahora de rodillas —ordenó. Tímidamente, mi amiga y yo nos pusimos de rodillas. No nos atrevíamos a protestar, no tenía sentido. Estábamos en una casa abandonada, en medio de la nada, con un gorilla que podía partirnos en dos con sus terribles manos y que quería aprovecharse de nosotras. No había nada que pudiésemos hacer para impedirlo. Yo miré a Yoli buscando apoyo, pero ella solo miraba al suelo. El policía nos agarró de las cabezas y nos las pegó con su entrepierna. Se notaba un bulto duro de un tamaño descomunal. Yo pensaba que era alucinación por el alcohol. Aquello no podía ser... No, era demasiado grande... Ni de coña... —¿A qué esperáis? Quitadme los pantalones, venga. Estorbándonos la una a la otra y torpemente, le desabrochamos el cinturón, el botón del pantalón y la cremallera. Los pantalones cayeron al suelo, dejando al descubierto unos boxers negros deformados por un tremendo falo semierecto. Aquello parecía un bate de béisbol. Ambas nos quedamos en shock y nos detuvimos. —Venga joder, que estoy cachondo, putas. ¡Dejad de remolonear y a chupar! Fui yo quien hizo los honores y le bajó los calzoncillos al gorila. Una enorme polla pareció saltar de dentro, dándole en la cara a Yoli, que borracha como estaba, apenas tuvo los reflejos de apartarse. El poli se la agarró y me dio con la enorme barra de carne en la cara, justo donde antes me había lamido, y pude sentir el calor y el considerable peso de aquella herramienta. —Vamos guarrilla, tú primero, que estás más buena —me dijo, señalándome con su polla y acercándomela a la cara. Yo abrí tímidamente la boca y me metí la punta. Solo se la había chupado a un chico hasta ese momento, y no era ni una tercera parte de aquello... No me iba a caber, estaba claro. —No, así no. Mira —dijo con voz impaciente, agarrándome de la cabeza. De pronto empujó sus caderas contra mi cara y el tremendo trabuco de carne se instaló en mi boca. Yo intenté empujarle para liberarme, pero era absolutamente inútil; aquel monstruo era mucho más grande y fuerte que yo. Sin piedad, siguió follándome la cara, metiendo buena parte de su falo en mi garganta y martilleándome el paladar con su glande. Pensé que me ahogaría, que vomitaría... cuando me la sacó de golpe. Babas y fluidos de su polla se desprendieron y cayeron al suelo. Aun trataba de recobrar el aliento cuando escuché un horroroso sonido... Estaba haciéndoselo a Yoli, que luchaba por respirar y se retorcía como seguramente yo me había retorcido un momento antes. Escuchaba sus arcadas y veía hilos de babas caer por la comisura de los labios, proyectados por bocanadas de aire que luchaban por escapar. Estaba roja y los lagrimones se resbalaban por sus mejillas. Cuando casi parecía que iba a desmayarse, se la sacó y volvió a apuntarla contra mí. Y repitió el proceso. El policía siguió usando nuestras bocas para aliviarse durante no sé cuánto tiempo de manera alternativa. Una vez una, otra vez la otra, dejándonos descansar solo mientras se encargaba de la otra. —¿Quién de las dos se llevará el premio? —dijo, riéndose. Estaba claro a qué se refería. Siguió invadiendo nuestras bocas durante mucho tiempo, cada vez más violentamente. Nuestras babas mezcladas con el líquido que salía de la punta de su polla se derramaba por todo el suelo. Yo estaba recuperándome cuando lo oí aullar como un lobo. Miré y vi que unos espasmos se apoderaban de su cuerpo. De la comisura de los labios de Yolanda empezó a deslizarse un líquido viscoso y blanco... El cabrón ya se había corrido. Tras unas últimas estocadas, y con Yoli a punto de desmayarse, aquel gigante extrajo su polla de la garganta de mi amiga, que se inclinó sobre el suelo y empezó a escupir copiosas cantidades de corrida densa y caliente. —Lame, que aun quedan restos —me dijo, apuntándome con su polla. Yo obedecí asqueada. Jamás había probado el sabor del semen. Saqué mi lengua y di unas lametadas tímidas al glande de aquel cabrón. —No mujer, así se quedan restos... Bueno, si no me limpias tú, ya me limpio yo —declaró, y procedió a restregarme su polla babeada y lefada por toda mi cara hasta que estuvo satisfecho con el nivel de limpieza que alcanzó. —Las chavalas de hoy os echáis demasiado maquillaje y luego pasa esto... ¡Pareces una payasa! —se carcajeó en mi cara. Seguramente tenía todo el maquillaje corrido. —Ya has acabado, ¿no...? ¿Nos podemos... ir...?—pregunté asustada. Por la mirada que me dedicó me di cuenta de cual era la respuesta. —¡Para nada, cariño! ¡Llevo unos días sin descargar, así que tengo reservas de sobra todavía! Dicho esto, volvió a meterme la polla en la boca sin compasión. Yoli aun estaba escupiendo semen. El policía se percató de ello. —¿Mal sabor de boca, cielo? Mira, esto quizá te lo quite un poco —dijo, abriendose las nalgas—. Mete tu lengüita ahí cariño, verás qué rico sabe. Yoli puso cara de asco, pero antes de que pudiera decir nada, el cabrón le agarró la cabeza y se la hundió en su culo. —¡Lame joder, saca la lengua! —ordenó con agresividad. De pronto, cerró los ojos con cara de placer— ¡Oooh...! Qué bien, guarra, ¡pero pon más entusiasmo! ¿Y tú qué haces que no mamas? ¿Es que prefieres comer culo mejor, o qué? Tras decir esto, me agarró de la cabeza con la mano que tenía libre y me metió la polla hasta la garganta, como antes. Las dos estábamos ocupadas, cada una por un lado. Lo que quería decir que... nada de descansos. Yo apenas podía respirar, aquello estaba durando demasiado. Justo cuando estaba perdiendo el sentido, un chorro grueso y a presión de lefa caliente explotó en el fondo de mi garganta, acompañado de otro aullido de aquel animal. Y, finalmente, acabé por desmayarme. Cuando me desperté, me sentí mareada. Aun era de noche y yo estaba tumbada en el sofá, desnuda y pegajosa. Me habían quitado el sujetador y el tanga y no sabía ni cuándo. El cuarto apestaba a humanidad y mi boca sabía a semen. De pronto me fijé en que el mastodonte estaba en el colchón encima de Yolanda, que estaba bocabajo, atrapada por aquel gigante. Él le tapaba la boca para ahogar sus gritos y la estaba follando como un auténtico animal, ambos desnudos y sudorosos. Y observé que no estábamos solos los tres. El compañero del policía y Roberto también estaban allí, charlando y riéndose, con los móviles en la mano y apuntando a los otros dos. Yo me tapé instintivamente los pechos. —¿R-Roberto...? —musité. Los dos se volvieron. Roberto no dijo nada, pero el compañero del policía se dirigió hacia mí. —¡Vaya! —saludó, jovial—. Ya veo que estás despierta. Qué bien, porque justo ahora me apetecía usarte otra vez, y prefiero que te retuerzas un poquito. —¿Usarme...? —repetí, asustada. En ese momento sentí mi coño palpitando y algo dolido. —Claro —dijo el policía, que ya se había bajado los pantalones—. Mira, estas son las fotos. Roberto me enseñó la pantalla del móvil y ahí estaba yo, con el culo en pompa y el mastodonte que ahora follaba a Yolanda detrás mío, clavándome su enorme pollón. Pasó a la siguiente y ahora aparecía el otro policía encima mío, follándome también y saludando a cámara, sonriente. Ninguno usaba condón. Yo estaba en shock viendo las fotos que me iba enseñando Roberto, una detrás de otra, cuando el policía me agarró de los pelos y me tiró bocabajo en el sofá. —Era solo chupar... solo chu... —dije yo, pero fui interrumpida por la polla del policía, que me la enterró hasta los huevos en mi coño ya usado. No era la primera vez que me follaban... me acababa de enterar que mi primera vez había sido hacía unos instantes, estando inconsciente. Ya no era virgen... Uno de los momentos más importantes de mi vida fue en una chabola e inconsciente, usada por un par de cabrones corruptos. El policía me agarró de las muñecas y las colocó detrás de la espalda, interrumpiendo mis pensamientos. Las sujetaba con firmeza mientras seguía bombeando su polla contra mí. Podía notar sus huevos chocando frenéticamente contra la entrada de mi vagina. Tras unos minutos de tortura, el policía me la sacó, dejando algo caliente chorreando del interior de mi coño. Se había corrido dentro... El mastodonte gruñó como un animal mientras se retorcía encima de Yoli. Debía de haberse corrido también. Sacó la polla y le pegó una fuerte cachetada a las nalgas enrojecidas de mi amiga, que quedó inerte sobre el colchón, con la mirada perdida. —Bueno Rober —dijo el mastodonte sonriendo y levantándose, empapado de sudor. Se había empleado a fondo con Yoli, como imagino que unos instantes antes, conmigo—. Un placer hacer negocios contigo, colega. —¿Pero entonces me vais a dejar en paz? ¿Borraréis mi historial? —dijo. —Claro tío, simplemente no te metas en líos nunca más —respondió el otro—. O la próxima vez, quizá no sean dos niñatas de mierda cualquiera... Quizá nos tengas que entregar a tu madre o a tu hermana... —¡O quizá nos lo hagamos contigo! —apostilló el mastodonte, carcajeándose. Roberto miró al suelo, enfadado y asustado. —¡Ah! Y no te olvides de devolver el coche, ¿eh? Que el del depósito abre en una hora y media. Sin mirarnos, Roberto salió de la habitación, dejando el móvil sobre la mesa. El cabrón nos había intercambiado como dos cachos de carne a cambio de salvar su pellejo... —Vaya reportaje más chulo —dijo el mastodonte, cogiendo el teléfono—. Es mejor que el que le sacamos a la zorra casada del otro día, ¿eh? —Claro, es que era una vieja pasada —dijo el compañero—. Estas dos están más buenas. Sobre todo tú, ¿eh, cariño? —dijo, guiñándome un ojo. —Bueno chicas, en el cuarto de atrás tenéis un cubo con agua —nos dijo el mastodonte mientras se vestía, indiferente—. Daos un poquito en el chochito y salid de aquí, anda. Ah, y no se os ocurra decirle nada a nadie porque... bueno, primero porque la policía somos nosotros y segundo, porque tenemos unas cuantas fotos vuestras siendo unas guarrillas y no querréis que las vean en todo el pueblo, ¿a que no? Ah, y deberíais ir a la farmacia a por la píldora, que a mi compañero y a mí se nos olvidó preguntaros si tomábais anticonceptivos o algo. Y claro, yo personalmente os he dejado un buen recuerdo caliente y grumoso en el fondo de cada uno de vuestros coños. —Sí —añadió el otro, con una sonrisa cómplice—. Yo también. Y que lo digan... En ese momento volví a ser consciente del denso líquido que se deslizaba fuera de mí, goteando en el suelo. —Bueno chicas, un verdadero placer. ¡Y no trafiquéis más con drogas, que ya veis que la ley siempre triunfa! A ver si vamos a tener que haceros una visitilla... Aunque bueno, si os ha gustado siempre podéis llamarnos. Se rieron y, tras vestirse, los dos policías salieron de la choza. Oímos el coche patrulla ponerse en marcha y abandonar el lugar. Yo y Yolanda nos quedamos en silencio e inmóviles un buen rato, cubiertas de sudor y semen, con la piel enrojecida y llena de marcas, y un dolor de cabeza tremendo que lo único bueno que tenía es que disimulaba un poco el dolor de nuestra entrepierna. Tras volver en nosotras mismas, fuimos a enjuagarnos un poco con el cubo y nos vestimos. Nos vimos en el espejo del baño: Teníamos restos de lefa en el pelo y en la cara y el maquillaje corrido. Nos habían usado a su antojo y se habían ido, y Roberto era el culpable, que nos había vendido... Habíamos sido solo un par de cachos de carne en el que habían vaciado los huevos dos policías corruptos. —Jessi... ¿Has... has visto mis bragas? —me preguntó Yoli, aun como apagada. —No... —en ese momento reparé en que yo no sabía qué había sido de mi tanga. Nos pusimos a buscar por toda la casa, que era bastante pequeña, y no vimos nada. Aquellos hijos de puta se las habrían llevado como trofeo. Con resignación, y tras terminar de enjuagarnos, nos vestimos en silencio con el resto de la ropa y, andando a duras penas, nos fuimos. Ya estaba amaneciendo y el pueblo estaba lejos. ([email protected])

Autor: Bully Categoría: No Consentido

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Educando como sumisas a las hijas de mi jefe.

2019-11-15


La venganza, como el mejor sexo, se realiza lentamente y con los ojos abiertos. Después de haberme humillado, tengo la oportunidad de devolver a esas putas con creces la vergüenza que me han hecho pasar. Dos mujeres y un solo propósito, ¡usarlas! Capítulo 1 Todo lo que voy a narraros tiene su origen en una entrevista de trabajo, acaecida hace tres años. Como tantos otros provengo de los barrios bajos de una ciudad cualquiera y gracias a los esfuerzos de mis viejos, pude estudiar una carrera. Durante años tuve que fajarme duramente para ir escalando puestos, hasta que ya como ejecutivo de valía reconocida, una empresa del sector me llamó. La entrevista resultó un éxito, Don Julián, el máximo accionista, se quedó encantado no solo por mi currículum, sino por mis respuestas y mi visión de futuro. Y tras un corto proceso de selección, fui contratado como Director General de la compañía. Durante el primer año, trabajé doce horas diarias codo con codo con el anciano, logrando darle la vuelta a la sociedad. Donde solo había números rojos y perdidas con una situación cercana a la quiebra, conseguimos beneficios y lo que es más importante que los bancos volvieran a confiar en nosotros. El segundo año fue espectacular, como si fuera una locomotora la compañía se había comido a su competencia y éramos quienes poníamos los precios y las condiciones, no aceptando ya que los clientes dictaran nuestras políticas. Los otros accionistas no se podían creer que tras muchos años palmando dinero, de pronto no solo recuperaran su inversión, sino que el valor de esta se hubiese multiplicado. No fue solo labor mía, Don Julián era un zorro al que solo le faltaba tener un buen segundo que le comprendiera, que aplicara sus ideas, llevándole la contraria cuando no estaba de acuerdo con ellas. Éramos un tándem perfecto, experiencia y juventud, conservadurismo y audacia. Demasiado bueno para perdurar y el comienzo del fin fue la fiesta que organizó en su casa para celebrar los resultados cojonudos de la compañía. Nunca me había invitado al chalé que tenía en la zona más exclusiva de la ciudad, por lo que me preparé con esmero para mi particular fiesta de presentación en sociedad. Por primera vez en mi vida me hice un traje a medida, me corté el pelo e intenté parecer de esa alta sociedad a la que no pertenezco. Nervioso, por mi falta de experiencia, toqué el timbre de la casa. Fue la primera vez que vi a Natalia, la hija pequeña del jefe, una preciosidad de veintidós años, recién salida de una universidad americana. Ver a esa hermosura con su metro setenta y cuerpo de escándalo, ya valía lo que me había gastado en vestuario. Realmente me había impactado, por lo que apenas pude articular palabra y tuvo que ser ella quien hablara: ― ¿Qué desea? ― me preguntó educadamente. ―Vengo a la fiesta de Don Julián― contesté cortado, pensando que a lo mejor me había equivocado de hora. Lo que no me esperaba era su respuesta: ―Perdone, pero los camareros entran por la puerta de atrás. Menos mal que en ese momento mi jefe hizo su aparición y pegándome un abrazo me introdujo en la reunión porque, si no, no sé si me hubiese atrevido a entrar. Como dice el viejo refrán, “la mona, aunque se vista de seda, mona se queda" y por mucho que había intentado aparentar, ¡seguía siendo un chico de barrio! La incomodidad que sentí en ese momento se fue diluyendo con el paso del tiempo, sobre todo porque gracias al trabajo conocía a la mayoría de los hombres de la fiesta y a un par de las mujeres. Poco a poco fue cogiendo confianza y al cabo de un rato me convertí en el centro de atracción del evento al saber todos los presentes que era el segundo de la organización y el más que probable sucesor del jefe en el cargo. Por ello a nadie le extrañó que me sentaran a su derecha, justo al lado de su hija mayor, Eva. Durante la cena tuve un montón de trabajo, teniendo que alternar entre darle conversación al viejo y entretener a su niña. Por un lado, Don Julián me pedía constantemente mi opinión sobre los más que variados temas y por el otro, la muchacha no hacía otra cosa que coquetear conmigo. Todo iba sobre ruedas hasta que al terminar empezó el baile y sin pedirme opinión Eva me sacó a bailar. En un principio, rechacé su ofrecimiento, pero su padre viendo mi incomodidad me pidió que bailara con ella. Si Natalia me había impresionado, Eva todavía más. Rubia, guapa, inteligente y simpática, con unas curvas de infarto convenientemente envueltas en un vestido escotado que más que esconder revelaba la rotundidad de sus pechos y caderas. Cuando bailaba, era una tortura el observar cómo sus senos seguían el ritmo de la música y más de una vez tuve que hacer un esfuerzo consciente para dejar de mirarlos. Ella estaba encantada, se sabía atractiva y para ella, yo era una presa por lo que como una depredadora tejió sus redes y como un imbécil caí en ellas. Era la mujer maravilla y yo su más ferviente admirador. El culmen de mi calentura esa noche fue cuando iniciando las canciones lentas, le pedí volver a la mesa con su padre, pero ella se negó y pegándose a mí, empezó a bailar. Al notar sus pechos clavándose en mi camisa y sus caderas restregándose contra mi sexo, sentí como una descarga eléctrica recorría mi cuerpo. Todo mi cuerpo reaccionó a sus maniobras y desbocado mi corazón empezó a bombear sangre a mi entrepierna. Ella al notarlo sonrió satisfecha pero lejos de detener su juego, como una hembra en celo, se las arregló para sin que nadie se diera cuenta y como quien no quiere la cosa, rozarlo con su mano palpando toda su extensión. Afortunadamente cuando casi estaba a punto de cometer la estupidez de besarla, la niñata me pidió una copa por lo que como un criado obediente fui a la barra a por su bebida y al volver había desaparecido. Molesto pero excitado, no pude más que esperarla. Después de diez minutos de espera y viendo que no volvía, decidí ir al baño. Nada más entrar y sin haberme bajado la bragueta todavía, unas voces de mujer que venían del jardín llamaron mi atención. Eran las dos hermanitas que riéndose comentaban la pinta de rufián que tenía el favorito de su padre, descojonadas, se cachondeaban de cómo ganando una apuesta Eva había conseguido excitarme. Mi mundo cayó hecho trizas al darme cuenta de que había sido objeto de una broma y cuál era la verdadera opinión de las muchachas. Cabreado, me fui de la cena sin despedirme de nadie. Durante la noche tomé la decisión de borrarme del mapa y desaparecer para no volver a ser objeto de una burla como aquella. Al día siguiente y con mi carta de dimisión en el bolsillo, fui a ver a Don Julián. Este al ver mi cara de pocos amigos, me pidió que antes de decirle nada le escuchara unos minutos. Como me caía bien el viejo, no me importó esperar antes de presentarle mi renuncia. ―Fernando, tengo que agradecerte lo que has hecho por mí durante estos dos años. «¡Coño! Me va a despedir», pensé al oírle y supuse que algo había pasado para que de pronto cambiara radicalmente su opinión de mí, por lo que sin interrumpirle esperé a que continuara: ―Sé que es más de lo que un jefe puede pedir, pero me gustaría que me hicieras un favor. ―Lo que usted quiera, Don Julián― contesté intrigado. ―Mira muchacho, has sabido ganarte mi confianza, eres quizás ese hijo varón que nunca tuve…― algo le preocupaba, y no le resultaba fácil el decirlo― …como padre soy un fracaso. He criado a dos hijas que son dos monstruos, bellos pero altaneros, egoístas y creídos que se han olvidado de que su padre viene de orígenes modestos y que se creen tocadas por la gracia divina. Niñas pijas que se han buscado como novios a dos inútiles que lo único que esperan es que me muera para así heredar. Supe al instante que algo debía de haber llegado a sus oídos de la broma que me habían preparado el día anterior. Totalmente descolocado porque no tenía de la menor idea de lo que se proponía, le pregunté qué quería que yo hiciera ya que no era más que su empleado: ―Es muy sencillo, quiero que las eduques― me espetó. ― ¿Y cómo ha pensado que lo haga? ― respondí ya totalmente intrigado. ―Ese es tu problema, no el mío. A partir de hoy a las tres, voy a desaparecer con Mariana durante seis meses y solo tú vas a saber dónde estoy y cómo comunicarte conmigo. He firmado esta mañana la renuncia a mi puesto en la empresa, te he nombrado presidente y aquí tienes el contrato de alquiler de mi casa. Solo te pido que al menos les des tres días para que se busquen un sitio donde vivir. No me podía creer que era lo que me estaba pidiendo, antes de responderle, me entretuve leyendo los documentos que me había dado. En una primera lectura era un traspaso de poderes, pero analizándolos con detenimiento eran unos poderes de esos llamados de quiebra y si quisiera le podía dejar de patitas en la calle. ―Jefe, ¿se da usted cuenta de lo que ha firmado? ― dije impresionado. ―Chaval, confío en ti― contestó y sin darme tiempo de protestar, me pidió que le dejara solo ya que tenía muchas cosas que resolver. «Joder, con el viejo «, pensé, «se va seis meses con su amante dejándome un marrón». Me sentía halagado por su confianza, jamás me hubiera imaginado el aprecio que me tenía y por ello comprendí que no podía fallar a una persona que me había dado tanto. Quise llevarle al aeropuerto, pero Don Julián se negó diciendo que tenía mucho que pensar y hacer para terminar afirmando que solo tenía seis meses para llevarlo a cabo. Por mucho que insistí, no dio su brazo a torcer por lo que me quedé en la oficina rumiando mis planes. Como me había explicado que sus hijas llegaban todos los días a las nueve de la noche, decidí adelantarme a ellas. Aparqué mi coche en la entrada del chalé de forma que obstaculizaba el paso al garaje. Lo primero que hice fue darle dos meses de vacaciones pagadas al servicio, con la condición de que quería que se fueran en ese mismo momento. Las criadas aceptaron encantadas, por lo que quedándome solo me tomé mi tiempo en trasladar mis pertenencias a la habitación de su padre. Me acababa de servir un güisqui cuando las oí entrar despotricando porque alguien había dejado una tartana de coche en el jardín. Venían con sus novios, se les veía muy felices, pronto iban a cambiar de humor al enterarse de mis planes. Al no responder las muchachas, empezaron a buscarlas por la casa. Pero no hallaron lo que esperaban, ya que al entrar en la biblioteca me vieron a mi sentado en el sillón de su padre. ― ¿Qué haces aquí? ¿No sabes que mi padre está de viaje? ― me soltó de una manera impertinente Natalia, la menor de las hermanas. ―Si lo sé― y mirando a los dos muchachos que los acompañaban, comenté: ― Me imagino que sois Fefé y Tony. Al no contestarme supe que había acertado. ―Bien entonces lo que les tengo que decir a ellas, os interesa. Por favor tomad asiento. No era una pregunta, era una orden. Nadie les había hablado nunca así, por lo que no supieron que contestar y obedeciendo tomaron asiento. ―Estáis desheredadas― les solté sin suavizar la dureza de mi afirmación y sin alzar la voz. Tras unos instantes en los que la incredulidad inicial dio paso a la perplejidad y ésta a la ira descontrolada, Eva la mayor de las dos me gritó que no me creía. Sin mediar palabra, les extendí mis poderes y una carta de su padre en la que les decía que se buscaran la vida que estaba harto de sus tonterías. ― ¡No puede hacernos esto! ― dijo Natalia con lágrimas en los ojos. ―Claro que puede y lo ha hecho― respondí, y dirigiéndome a los dos niños pijos: ― A partir de este momento, todo es mío por lo que, si esperabais usar para vuestros vicios el dinero de ellas, os aviso que éste no existe. Si a las muchachas se les había desmoronado todo, a Fefé y Tony (hasta sus nombres eran ridículos) de un plumazo se les había acabado el chollo. En sus caras se podía vislumbrar el desconcierto. Fefé, realmente enojado, le pidió a su novia que le dejara ver los papeles y tras estudiarlos, su semblante adquirió el tono blanquecino de quien ha visto un fantasma. ―Tiene razón― sentenció el muchacho ―es una donación inter vivos. No tenéis nada que hacer. Vamos Tony, dejemos que hablen solas con él, ya que ni tu ni yo tenemos nada que ver. Y saliendo de la habitación se cumplió el viejo dicho de que las ratas son la primeras en abandonar el barco. Las dos hermanas estaban juntas en su desgracia y si los que habían sido sus novios hasta entonces les abandonaban, no podían esperar que nadie las ayudara. ―Las cosas han cambiado en esta casa. Para empezar, os he anulado las tarjetas, me tenéis que dar las llaves de los coches y si queréis seguir viviendo aquí, vais a tener que ganároslo. Haciendo un descanso dramático, me quedé callado unos segundos. Se notaba a la legua que estaban acojonadas y sin saber qué hacer. Señalando a la mayor, le solté con una sonrisa de oreja a oreja: ―Eva haz la cena mientras tu hermana pone la mesa. ― ¡Maldito cerdo! ― contestó indignada por que la igualara a alguien del servicio e intentó pegarme, pero como me lo esperaba, le sujeté la mano y retorciéndole el brazo, la besé en los labios de forma posesiva antes de empujarla al sofá. ― ¡Hoy! No cenas― le espeté y mirando a su hermana le dije: ― Natalia haz comida solo para dos porque tu hermana quiere irse a dormir. Llorando me dejaron solo en la biblioteca, cada una se marchó a donde les había ordenado. Satisfecho, me terminé la copa degustando el amargo sabor de la venganza. Capítulo 2 Poco acostumbrada a cocinar y menos a trabajar, Natalia rompió un par de platos mientras preparaba la bazofia que sin lugar a duda esa noche íbamos a degustar. Pude haberle recriminado su torpeza, pero me abstuve recordando que la venganza era un plato que se tomaba frio. Cuando la cena estuvo lista, me senté en la mesa disfrutando de cómo la odiosa muchacha me servía. Era una delicia el observarla, con su top de niña bien y su minifalda parecía hasta humana, pero sabiendo que esa belleza de cuerpo encerraba a una arpía. Arpía cuyo padre me había pedido que la educase y eso era lo que iba a hacer. Me había preparado unos huevos con jamón mientras ella se iba a tomar un sándwich. Su actitud servil no me cuadraba por ello cuando con el tenedor cogí un poco de comida en su mirada descubrí la traición. ― ¿Qué has hecho? ― dije cabreadísimo. ―Nada― contestó ella nerviosa. Sin perder la compostura, extendiéndole el plato, le ordené que se lo comiera. Intentó negarse aludiendo una supuesta falta de apetito. ―Serás puta― repliqué y cogiéndola de la cintura la puse en mis piernas, para acto seguido de subirle la falda, empezar a azotarla. Esa niña bien que se creía inmune a todo, gritó y lloró como loca al sentir los golpes en su trasero, e más por la humillación que sentía que por el dolor mismo. Para su desgracia, no tuve piedad de ella y como llevaba un minúsculo tanga pude notar como su culo se enrojecía con cada azote. ―Por favor― me rogó al comprobar que le era imposible escapar del castigo. Obviando sus lloros, alargué el castigo y no paré hasta que todo su trasero tenía el color de un tomate. Entonces y solo entonces la liberé. ― ¿Qué has hecho? ― volví a preguntar. ―Te he echado un laxante― contestó llorando. ―Comételo― ordené nuevamente. Esta vez, sin dejar de sollozar se metió un trozo en la boca. ―Todo, ¡que no quede nada en el plato! Sabiendo que si no lo hacía le iba a ir como en feria, se lo acabó sin rechistar. Al terminar me pidió permiso para irse a su cuarto, pero no la dejé diciendo: ―No, bonita. Si te vas, iras al baño a vomitar y lo que quiero es que te haga efecto. Tardó tres minutos en hacerlo, los tres minutos más duros de su vida ya que como si fuera un condenado a muerte, tuvo que estar sentada mientras su estómago digería el laxante. Al sentir que se venía por la pata abajo, me rogó que la dejara ir al baño, ni siquiera tuve que negarme porque como si fuera una explosión, por su esfínter se vació totalmente, manchando de mierda sus piernas, la silla y la alfombra. ―Quítate la ropa y limpia lo que has manchado. ― ¿Aquí? ― preguntó asustada ante la perspectiva de tener que hacerlo en mi presencia. ―No, en el baño― y actuando con una caballerosidad que no se esperaba, comenté: ―Vete que ya te llevo yo lo que debes ponerte. Mientras la zorra se quitaba el estropicio, fui al cuarto donde dormía el servicio y buscando un uniforme de criada, abrí el armario. Había varios modelos, algunos más formales que otros, pero como no encontré nada de mi gusto, cogí uno al azar y con unas tijeras corté lo que le sobraba. «Así está bien», me dije al ver mi obra y tocando la puerta del baño donde se había refugiado, se lo entregué. La morena palideció al comprobar lo que le había hecho entrega por la puerta entreabierta: ― ¡Cabrón! ― alcancé a oír antes de que la cerrara. Muerto de risa, me senté a comerme el sándwich mientras ella se cambiaba. Fue una espera corta pero el resultado resultó mejor de lo que me esperaba. Le quedaba estupendamente el uniforme, la poca tela que dejé en la falda no podía más que esconder una parte de sus nalgas, dejando al aire todas sus piernas y el pronunciado escote hacía resaltar la rotundidad de sus formas. Pero fue al agacharse a limpiar la alfombra cuando caí en la cuenta de que al tenerlo embarrado de mierda se había quitado el tanga. Fijando mi mirada en ella, descubrí que lucía un sexo lampiño, sin rastro de vello púbico y que, gracias a esos cuidados, se mostraba glorioso junto con un rosado agujero entre sus nalgas. No me pude aguantar y acariciando su maltratada piel, le pregunté si le dolía. Ella reaccionó a mis caricias poniéndose tensa, pero sin retirarse siguió con su labor. Su actitud sumisa me envalentonó y con la yema de mis dedos, empecé a jugar cerca de sus labios. Ella se dejaba hacer y yo totalmente excitado lo hacía. Sus piernas se entreabrieron para facilitar mis maniobras y bruscamente le introduje dos dedos en su sexo. La que hasta hace unos minutos creía una mojigata estaba disfrutando. Su cueva manaba flujo mientras su dueña se retorcía buscando su placer. Mi pene, ya me pedía acción, cuando ella se dio la vuelta diciendo: ―Si me acuesto contigo, ¿me devuelves mis tarjetas? ―No, pero te liberaría de las labores en la casa. ―Con eso basta― respondió y abriéndome la bragueta, liberó mi extensión de su encierro. Mofándome de ella, me senté nuevamente en la silla y abriendo las piernas facilité su labor. Se acercó a mí y cuando ya se había puesto de rodillas, en su mirada descubrí a la puta que tenía dentro aún antes de sentir como su boca engullía todo mi pene. Era una verdadera experta. Su lengua se entretuvo un instante divirtiéndose con el orificio de mi glande antes de lanzarse como una posesa a chupar y morder mi capullo mientras sus manos me acariciaban los testículos. Mi reacción no se hizo esperar y alzándola de los brazos, la senté en mis piernas dejando que fuera ella quien se empalara gustosa. Su cueva me recibió fácilmente. La guarra estaba totalmente lubricada por la excitación que sentía en su interior. Pero fue cuando llamándola puta la ordené que se moviera el momento en que se volvió loca, pidiéndome que la insultar mientras sus caderas se movían rítmicamente. En sintonía, sus músculos interiores se contrajeron de forma que parecía que me estaba ordeñando. Ya sobrecalentado desgarré su vestido descubriendo unos magníficos pechos, cuyos pezones me miraban inhiestos deseando ser besados. Cruelmente tomé posesión de ellos, mordiéndolos hasta hacerle daño mientras que con un azote la obligaba a acelerar sus movimientos. ― ¿Te gusta, putita? ― dije en su oído. Su rebeldía había desaparecido, todo en ella me pertenecía ahora. Su sexo era todo líquido y su respiración entrecortada presagiaba su placer. ―No me has contestado si te gusta― insistí mientras mis dedos pellizcaban cruelmente uno de sus pezones. ―Me encanta― contestó. Satisfecho por su respuesta, la premié con una tanda de azotes en el trasero mientras ella no dejaba de gritar de dolor y excitación. Pero fue cuando le susurré al oído que esa noche le iba a romper el culo, el momento en que sin poder evitar que brutalmente y reptando por mi cuerpo, esa pija se corriera a manos de su ahora peor enemigo. Todavía con mi pene erecto, la levanté de mis rodillas y tirando los platos de la mesa, la puse dándome la espalda. Tenía unas nalgas poderosas, duras por su juventud y enrojecidas por el maltrato sufrido. Solo podía pensar en la forma que me había tratado, en cómo me habían humillado su hermana y ella con esa broma cruel. Tenía que hacerla ver quién era el jefe y cogiendo la aceitera, vertí una buena cantidad sobre el canalillo que formaba la unión de sus dos cachetes. ― ¡No! ¡Por favor! ¡Nunca lo he hecho! ― sollozó al sentir como un dedo se introducía en su intacto agujero. ― ¡Dios! ― gimió desesperada al notar como un segundo se unía en la tortura. Y finalmente cuando de un solo embiste, la penetré brutalmente, me gritó que la sacara que la estaba partiendo por la mitad. Vano intento, toda mi extensión ya estaba en su interior y no pensaba parar. Con lágrimas en los ojos, tuvo que soportar que me empezara a mover. Siguió berreando cuando tomando sus pechos como asa comencé a cabalgarla. Lejos de compadecerme, su actitud me estimulaba. Me excitaba la idea de estar follándome a la hija pequeña de mi jefe, pero más el saber que tenía seis meses para usarla a mi antojo. Al sentir como mi propio orgasmo se aproximaba, incrementé la velocidad de mis penetraciones e inundando todo su intestino, eyaculé dentro de ella. Mis gemidos de placer y sus gritos de dolor se unieron en una sinfonía perfecta que anticipaba el trato que iba a recibir. Al sacar mi miembro, mi semen y su sangre recorrieron sus pantorrillas. ―Dile a tu hermana que quiero que me lleve el desayuno a la cama, me levanto a las ocho de la mañana― ordené mientras salía del comedor, dejándola a ella llorando desplomada sobre la mesa. -----------------------CONTINUARÁ------------------------------------------------ ([email protected])

Autor: GOLFOENMADRID Categoría: No Consentido

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Extorsionando a la profesora

2019-11-15


Nunca he sido precisamente un semental, así que tengo que encontrar la forma de que me coman la polla con métodos menos... convencionales. Y mi profesora cañón cometió un error que no podía desaprovechar. Hasta la fecha, lo único que podía hacer con la profesora de matemáticas, la señorita Dafne, era matarme a pajas. La tía era joven, alta, guapa, con estilo... Tenía todo lo que hay que tener para volver loco a un chaval hormonado y más salido que el pico de una plancha como yo. Pero el otro día pasó algo que me dio la esperanza de que aquello podía cambiar, y que la refinada y sensual profesora iba a acabar de rodillas comiéndome toda la polla. Era un viernes a la hora del recreo, y yo tenía que entregar un trabajo atrasado al profe de Lengua. Me dirigí a Dirección para darle mi cuaderno (el tío era además el director), no sin antes asomarme a la ventana para ver si estaba allí. No era la primera vez que un profesor te decía de ir a su despacho en el recreo y luego estaban por ahí fumando o a saber. El director estaba allí, desde luego, y no estaba solo: también estaba la señorita Dafne, que se encontraba de rodillas atragantándose con su polla. Mi primera reacción fue irme para que no me pillaran, pero eso duró un segundo y medio. Me segunda idea fue hacerme una paja allí mismo; semejante espectáculo no lo iba a poder presenciar en mi puta vida. Y mi tercer pensamiento, mucho más inteligente, fue sacar unos cuantos vídeos y fotos, para que aquello quedase inmortalizado de por vida. Me iba a servir para estar haciéndome pajas hasta que me jubilase. Ya estaba sacando unos planos increíbles de la señorita Dafne dando arcadas sobre la polla del director, cuando recordé que ella tenía un novio con el que iba a casarse, supuestamente. Y entonces se me ocurrió una cuarta idea... ¿y si en lugar de cascarme yo la paja, en la soledad de mi habitación (como siempre), iba a la señorita y... bueno, le proponía una oferta para ver si a mí también me caía una mamada? Ahora tenía unos cuantos argumentos en formato de vídeo que podían conseguirme un buen acuerdo. La mera idea hizo que la polla se me pusiera con la consistencia del diamante y estuve apunto de correrme allí mismo. Así que saqué todas las fotos y vídeos que pude y me fui. Nada más llegar a mi casa, después de clase, estuve toda la tarde encerrado en mi cuarto. Yo no sé cuántas pajas pudieron caer, pero acabé con la polla irritada y todo. Y lo mismo pasó durante los siguientes días. La verdad es que como fantasía, la idea de chantajear sexualmente a mi sexy profesora daba un morbo que lo flipas, pero una cosa era pensarlo y otra, hacerlo. Joder, es que me podía meter en un lío de cojones, y seguro que la tía ni de puta coña me la iba a chupar. Eso solo pasa en las películas porno. Desde ese momento, todas mis interacciones con la señorita en clase fueron incómodas. Ella nunca me hacía mucho caso, ni para bien ni para mal, así que tampoco se daba cuenta de la tienda de campaña que me provocaba cada vez que entraba en clase. Intenté cotillear un poco a ver si había cortado con el novio o algo así, pero la gente parecía bastante segura de que seguían juntos y de que se casarían en la primavera. ¡Y yo aquí con pruebas de que le puso los cuernos! Parecía que mi material iba subiendo de valor por momentos. Cada vez que lo pensaba, tenía que irme al baño o a donde fuese a hacerme una paja. Finalmente, me decidí. Como dije, la señorita Dafne nunca me había prestado mucha atención, así que en clase nunca interactuábamos mucho; jamás me había citado en su despacho para nada. Bueno, ahora sí que iba a ganarme su atención. —Señorita —le pregunté al acabar la clase, discretamente. Estaba esperando a que todo el mundo terminase de recoger e irse. —¿Sí? —me preguntó, indiferente. Ella también estaba recogiendo sus cosas. Hoy iba muy recatada pero igualmente sexy. Vestía con jersey de cuello alto gris que, por ser bastante estrecho, no disimulaba precisamente sus grandes tetas, y una falda ajustada, con medias y tacones a juego, que le hacían unas piernas de escándalo y un culo hipnótico. Elegante y sensual. Estuve a punto de salir corriendo en ese instante a hacerme otra paja. —¿Podemos... podemos hablar en privado más tarde, después de las clases? —Dafne pareció molesta. —¿Por qué no ahora? ¡Que todos queremos irnos a casa, José Luis! —Ya... pero es que es importante, preferiría que... que fuese luego, más en... en privado... Me escudriñó de arriba a abajo, intentando adivinar qué coño quería. Se estaría pensando que se metían conmigo o algo de eso. En parte era cierto, pero claro, no era por eso. Yo estaba muy nervioso y asustado, no podía creerme que al final lo fuese a hacer. Dudó un segundo y, finalmente, accedió. —Está bien, luego después de clase pásate por mi despacho, ¿de acuerdo? Pero a ver si puede ser breve, ¿estamos, José Luis? —¡Muy bien! ¡hasta ahora después, señorita! —dije, contento. Quizá se me escapó un poco de lascivia en mi voz, porque ella puso una cara mezcla de clara sospecha y temor. Yo de pronto no estaba nervioso, algo me decía que estaba todo controlado. —Pero bueno Jose Luis, ¿de qué se trata? ¿No me lo dices ahora? Sonreí de una forma un tanto... siniestra, no pude evitarlo. Ya tenía su interés, y noté que definitivamente estaba un poco asustada. Algo me decía que iba a acabar cediendo exactamente como yo quería que cediera. —Es... una sorpresa —dije, mirándola de arriba a abajo, desnudándola con la mirada. Ya mismo sería mía. Durante un instante detecté un poco de pánico en los ojos de Dafne al escuchar mi respuesta, pero se recompuso rápidamente. Antes de que me contestase y pudiese contraatacar, salí de la clase, dejándola confusa y acojonada. Las clases siguientes esperando a que terminase la jornada fueron... duras, y lo digo con doble sentido, por supuesto. Estuve pensando en cómo sería y tuve la polla dura durante todo el tiempo. Imaginaba que mi profesora estaría ahora dándole vueltas a lo que yo podría querer. Quizá sospechaba que yo sabía algo de los suyo con el director, quizá planeaba algo para recuperar el control de la situación y ponerme en mi sitio. Tendría que andarme con cuidado y estar muy fino. Si me lo montaba bien, la señorita Dafne iba a ser mi esclava sexual durante una buena temporada. Además, le estaba bien empleado, por ser una puta infiel. ¡Karma! Finalmente, llegó la hora. Sonó el timbre y todo el mundo salió pitando del instituto, como de costumbre. Remoloneé un poco al recoger antes de dirigirme al despacho de la señorita, para asegurarme de que no quedaba nadie en las instalaciones. Cuando consideré que ya había pasado el tiempo suficiente, fui para el despacho de mi futura putita. No me encontré a nadie, aquello estaba desierto. Me acerqué a la puerta del despacho y pegué la oreja. Dentro no se oía nada. Toqué a la puerta. Silencio... —Adelante, pasa —escuché finalmente. Había tardado un par de segundos en responder, y detecté un poco de nerviosismo en su voz. Estaba acojonada, seguro. Quizá había pensado en no decir nada en el último momento y por eso tardó en responder. Madre mía, estaba claro que era una presa acorralada. Entré y cerré tras de mí. Dafne estaba sentada detrás de su mesa, con las manos entrelazadas e inclinada hacia delante. Su inquietud era más que obvia. No es por dármelas de nada, pero soy bastante bueno leyendo el lenguaje corporal. —¿Y bien, Jose Luis? ¿Qué es lo que querías contarme? ¿Va todo bien con los chicos? —dijo ella, al ver que yo no hablaba. —Pues verá... —dudé un momento. Estaba nervioso que te cagas, pero a la vez cachondo perdido—. Es que tengo algo que contarle... —Ya, para eso estamos aquí. ¿Qué tienes que contarme? Venga, date prisa que tenemos que irnos a casa —me apremió. Se moría de ansia por saberlo. Lentamente, saqué el teléfono móvil. Mientras lo hacía, Dafne desentrelazó las manos y agarró el escritorio. A saber lo que se le pasó por la cabeza. Por supuesto, había copia de todo en el disco duro de mi ordenador. Busqué una de las fotos, en las que sale ella más reconocible mamando polla, y se la enseñé. —Es que tengo esto, señorita... Dafne achinó un poco los ojos para verlo bien. Cuando vio lo que era, su cara cambió totalmente. Estaba aterrorizada. —¡¿P-pero qué cojones...?! —exclamó, presa del miedo. —Parecen los del director, ¿no? Los lamió usted bien, ¿eh? Mire, en esta foto sale lamiéndolos, mire, mire —dije, enseñándole otra foto. Dafne estaba blanca y no decía nada, solo miraba el teléfono y a mí, alternativamente. —Y tengo vídeos también, señorita. ¿Quiere que se los enseñe? —N-no sé cómo... no sé qué... qué te crees que estás haciendo... Voy a... a informar a dirección y... y a la policía y... —¿Y a su novio? —dije yo, sin ponerme nervioso con las amenazas. Ya sabía que intentaría exactamente eso y, como supuse, mencionar a su novio la amedrentó. —Pero no se preocupe, señorita —añadí, al ver que se había quedado callada—. No se lo he enseñado a nadie. Solo yo tengo estas fotos. Dafne entendió, finalmente. Podía casi oler sus neuronas funcionando a toda velocidad, estimuladas por la adrenalina. —¿Y qué es lo que quieres por borrarlas? ¿Un sobresaliente? Me carcajeé a pleno pulmón. Realmente me hizo gracia. ¡La señorita creía que iba a salir de aquella simplemente poniéndome una nota de mierda! —No... es decir, sí. No rechazo el sobresaliente, claro. Pero yo lo que quiero principalmente es que me la chupes. Dafne no dijo nada, pero tampoco pareció sorprenderle mucho, aunque su expresión seguía siendo de shock. —¿C-cómo...? —¡Una mamada! Como quieras llamarlo. Es decir, llevo haciéndome pajas pensando en usted desde siempre, y yo no aguanto más, señorita. Quiero que me hagas una mamada como la que le estabas haciendo al director, ¿estamos? —Ni de coña, chaval. Vete de aquí antes de que llame a la policía, anda —dijo, intentando aparentar seguridad en sí misma. —Muy bien, como quieras... —dije, guardándome el móvil en el bolsillo y dirigiéndome hacia la puerta. Estaba claro que era un farol. Ya tenía la mano en el picaporte cuando Dafne volvió a hablar. —¡Espera! —¿Sí? —dije, sonriendo macabramente. —Tiene que haber alguna forma de llegar a un acuerdo... ¿y si te toco un rato? —Señorita... Ya estoy hasta los cojones de pajas. Yo quiero que me la chupes. Adiós. —respondí, agarrando el picaporte de nuevo. —¡Espera joder! —exclamó Dafne, desesperada y a la vez enfurecida—. Está bien, niñato de mierda. Siéntate ahí y bájate los pantalones. Pero cuando acabe lo borras todo, ¿entendido? O te mato, ¿me oyes? —Madre mía, qué carácter. Está bien, está bien. ¿Dónde me siento? ¿Aquí está bien? —dije mientras me desabrochaba los pantalones y me sentaba en una de las sillas. Dafne no dijo nada y se levantó. Se recogió su melena rubia en una coleta y se me acercó. Más que acojonada estaba hecha una furia, pero se contenía. —Pero quiero tener algo a lo que mirar, cariño —dije. No le sentó bien lo de cariño, por la mueca que hizo. Estaba apunto de explotar de ira y mandarme a la mierda, lo sentía. Aun así, no me importó—. Las tetas por fuera y súbete la falda, anda. En lugar de protestar mi nueva bravata, accedió, aunque con cara de muy pocos amigos. Curiosamente, estaba mucho más atractiva así, enfurruñada. ¿Hasta dónde podría llevarla hasta que reventase? Estaba dispuesto a averiguarlo. Se levantó el jersey y se abrió la camisa de debajo, dejando el escote al aire libre. Tenía un par de tetas enormes, apretadas la una contra la otra por el sujetador, formando un canalillo muy sensual. Acto seguido, se subió la falda, revelando unas bragas de encaje con transparencias. ¡Vaya con la profesora, qué ropa interior más sexy para venir a trabajar! —Venga, de rodillas, guapa —le ordené, subiendo una vez más el tono. ¡Y la muy puta obedeció! Menudas vistas: la profesora medio desnuda de rodillas frente a mí, con la polla por fuera. Esto es mucho más de lo que había soñado en mis pajas más salvajes. —Vamos, ¿a qué esperas? Ponte a chupar, monina. Aun dudando y claramente odiándose a sí misma por verse en esa situación, Dafne agarró con sus frías manos mi falo ardiente; el contraste de temperatura era increíble. Todavía dudaba de si chupármela o no. Finalmente, aunque con cara de odio profundo, abrió la boca y se la metió dentro. —Oooh... ¡Madre mía! —tenía la boca bien húmeda y caliente, y la chupaba con mucha gentileza y cuidado. Seré sincero: era la primera vez que nadie me la chupaba, nunca fui muy afortunado con las chicas. Sin embargo, la mamada era un poco suave, y yo quería que me diese caña, como en las películas. Sin miramientos, agarré su coleta y tiré hacia arriba, haciendo que me mirase directamente a los ojos. —Más fuerte, ¿entendido, perra? —dije. Y le di un guantazo en la cara. La hostia la dejó en shock durante un segundo: estaba claro que no se la esperaba y le había pillado con la guardia baja, pero asintió haciendo conteniendo un pucherito y volvió al pilón, esta vez chupando con más intensidad, llegando más hondo. Notaba la punta de mi glande contra el fondo de su garganta. La muy perra tenía práctica, y no sufrió ni una sola arcada. ¡Vaya mamada, joder! Las putas de mi clase seguro que no las dan así ni de coña. Dejándome llevar por el momento, la agarré de la cabeza y empecé a follarle la cara yo. Ella al principio opuso un poco de resistencia, pero pronto dejó de hacerlo, al ver que yo no paraba, y simplemente se conformó con la taladrada que le estaba dando. Los ruidos que hacía, como de atragantarse, me estaban poniendo cachondísimo. Glop-glop-glop. Igual que las estrellas porno de los vídeos. —A ver, guarra, dame tus bragas, que quiero olerlas —ordené, soltando mi agarre y dejándola libre. A duras penas cogió aire, estaba roja, con el pelo revuelto y el rímel corrido. Empezó a toser, recomponiéndose del abuso al que la había sometido mientras obedeció y se quitó las bragas. Debajo había un chocho precioso: tenía hechas las ingles brasileñas, con una pequeña franja de pelo en el medio. ¡Menuda mujer! Según los rumores, las putillas de mi clase no se depilaban el chocho, y las pocas que lo hacían lo tenían llenos de granos por la irritación, y se quedaba áspero. En cuanto me las dio, les di una esnifada profunda. Olía delicioso, y estaban un poco húmedas. Parecía que se había puesto un poco cachonda... Y mira que seguía poniéndome cara de siesa... Qué falsa. —Déjame ver una cosa —dije, yendo a echar mano de su coño para comprobar si estaba húmedo. —Eh, qué coño haces, chaval —me dijo, apartándome el brazo. Mi respuesta fue otro guantazo en su cara. —Cállate, como sigas poniendo pegas le envío todo el set a tu noviete, ¿estamos? Dafne volvió a hacer contener otro puchero, pero asintió con la cabeza y agachó la mirada, derrotada. Yo eché mano de su coño. La muy puta lo tenía empapado. Seré de nuevo honesto y reconoceré que es la primera vez que toco un coño, y la sensación al tacto fue increíble. Húmedo, irradiando calor... Estuve hurgando un poco, explorando sus pliegues y recovecos. Ella miraba hacia otro lado, claramente enfadada. —¡Pero sigue chupando mientras te toco, joder! —dije con impaciencia. Dafne retomó la mamada... qué puto gusto, joder. Mientras me la chupaba, yo seguí jugando con su coño. No sabía que aquello podía ponerse tan húmedo, parecía que iba a empezar a gotear. Cuando me aburrí de los tocamientos, le mostré mis dedos empapados y se los pasé por debajo de la nariz. —¿Y esto, guapa? ¿Te pone cachonda esto que te estoy haciendo o qué? Dafne puso una mueca de asco y se apartó lo que pudo cuando le restregué los dedos por debajo de la nariz, pero no contestó. —Ven, que me vas a comer el ojete —dije. Dafne puso más cara de asco todavía—. ¿Qué pasa? ¿A tu novio o al director no les comes el culo? —Qué asco... Vaya puto pajillero enfermo estás hecho... —Venga —dije, levantando las piernas y dejando al descubierto mi ojete e ignorando sus insultos—. A lamer, guapita. Como aun dudaba un poco y seguía con la mueca de disgusto, le agarré la cara y se la enterré entre mis nalgas. Al poco, sentí su lengua recorriendo los pliegues de mi ano tímidamente. —Con más ganas, cariño, que casi no me estoy enterando. ¡Mete ahí la lengua, no te hagas la digna! Poco a poco fue animándose más. Mientras ella me comía el ano, yo me pajeaba. Estaba a punto de correrme. Nunca me habían comido el culo tampoco, claro, pero era una puta gozada. Había mil cosas de los vídeos que quería probar. —Venga, quítate el resto de la ropa, que aun no te he visto el cuerpo del todo. Quédate completamente desnuda, anda. Paró de comerme el culo y obedeció lentamente. Ya ni protestaba: comerle el ojete a su alumno había terminado de demoler los últimos resquicios de su orgullo. Se quitó el jersey, la camisa y el sujetador, dejando a la vista unas tetas perfectas, con los pezones oscuros y preciosos. Luego se quitó la falda, quedando solo con las medias y los tacones. —Eso no te lo quites —dije, señalándole las piernas—, que me pone más así. Pareces como más puta, ¿no crees? Dafne no dijo nada. Le hice un gesto con el dedo para que se arrodillase delante de mí. —¿No crees? —repetí, dándole un guantazo más. —Sí... —dijo finalmente. —¿Sí qué? —Que sí que parezco una puta... —Buena chica... —respondí, guiándola de nuevo hacia mi polla. Estaba a punto de correrme. Siguió comiendo la polla, aunque de nuevo sin mucho entusiasmo. De todas formas, igualmente se sentía increíble. Yo me recosté hacia atrás en la silla y puse las manos detrás de mi cabeza, en plan triunfador. Podía acostumbrarme a aquello, desde luego que sí. —Toma, que esto necesita una buena lamida —dije al rato, agarrándome los huevos y arrimándoselos a la boca. Ella sacó la lengua y le dio un poco con la puntita. No me pareció suficiente: con la mano que tenía libre, la agarré de los pelos y le metí los huevos en la boca. Luego, llenos de babas, los saqué y se los restregué por su cara y su boca. Tras esa reafirmación de dominio, volví a enterrarle la polla en la boca y procedí a follársela sin piedad. Ya se acabó de tanta mamada de princesa. Ella intentaba retirarse, sorprendida por mi ímpetu, pero yo me levanté y la fui siguiendo dándole pollazos. Pronto ella se encontró sentada con la espalda en la pared, sin más sitio al que retroceder, y yo no detuve el frenesí. El ruido de mis huevos chocando violentamente contra su barbilla y su glo-glo-glo fue demasiado: finalmente y sin avisar, me corrí como un puto condenado. Noté como mi lefa caliente se vertió directamente en el fondo de la faringe de mi profesora de matemáticas, como una erupción volcánica. Un chorro, otro, otro más. Mi polla bombeaba leche como nunca antes lo había hecho. Ella intentó zafarse, atragantándose con la espontánea inundación de espeso y caliente semen que estaba recibiendo. Con un poco de esfuerzo acabó zafarse de mi agarre, y tosió y escupió gran parte de la corrida en el suelo Mientras, yo a lo mío: el resto de grumos que me faltaba por echar se los vertí directamente en el pelo y en la cara. Un par de chorros más, que terminaron de poner la guinda al pastel. —¡Uff...! —exclamé, triunfal. Me sentía el más macho alfa de la tierra— ¡Eso ha estado muy bien! ¿Menuda boquita tienes, eh? ¡Tu novio y el director tienen que estar contentos! Ella aun estaba limpiándose la lefa que tenía por la cara y que amenazaba con entrarle en un ojo, así que tardó en contestar. —Bueno niñato... Ahora te toca cumplir a ti. Borra esa mierda. Yo la miré un poco antes de responder, en silencio. Lo había dicho sin mucha convicción. Todo esto había sido demasiado fácil. —Me parece que no lo voy a hacer, señorita... Ella me miró, cabreadísima. —¡¿Cómo que no?! ¡Teníamos un acuerdo, hijo de puta! Ella misma se dio cuenta de que no estaba en una situación de gritar y llamar la atención, así que se calló. Estaría bueno que entrara el conserje o quien fuese y se la encontrase así, cubierta de mi corrida, completamente desnuda, y un frikazo como yo al lado suyo con los pantalones por los tobillos. —Ahora eres mi puta, señorita —respondí. No iba a negociar, estaba claro—. Mañana ven con ligueros y la lencería más sexy que tengas, que tengo planes para ti, ¿estamos? Y tranquila, que si te portas bien, las borraré. Promesa. —¡¿Pero qué coño te crees, niñato de mierda?! ¡¿Crees que voy a caer otra vez?! ¡Te voy a meter una denuncia que te voy a arruinar la vida! ¡Te vas a enterar! —¿Seguro? —dije. Parecía que había que recordarle otra vez quién tenía la sartén por el mango—. A mí no me va a pasar nada, pero tú serás la puta que le comió el culo a un alumno y la polla al director, todo eso mientras tenía un prometido. ¿Acaso crees que te van a creer? Y es que aunque te crean, todos sabrán lo que has hecho. Así que tú verás lo que haces, listilla. Pero yo que tú, me portaría bien. Venga, despídete de mí como es debido y dame un besito en el culo. Tras soltarle el discursito me di media vuelta y me abrí de par en par las nalgas, revelando el todavía babeado ano. Dafne se mostró reticente, pero sabía que tenía razón; no podía hacer nada más que sucumbir. Tras unos segundos en los que temí que siguiera poniéndose valiente, me besó el ojete. Era mía, mi puta. Me carcajeé en toda su cara. —¡Así me gusta, señorita! Y mañana más, ¿estamos? Antes de vestirme, froté mi polla con restos de semen por su pelo, terminando de limpiarme. Dafne no se apartó: seguía sentada en el suelo, desnuda y con el pelo y la cara llenos de mi corrida, seguramente preguntándose como uno de los más pringados de su clase acababa de usarla a ella, Doña Profesora Buenorra, como a un clínex. —¡Hasta mañana, cariño! —dije, subiéndome los pantalones y saliendo de la habitación. Mañana iba a ser un gran día... ([email protected])

Autor: Bully Categoría: No Consentido

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La puta de los narcos

2019-11-09


Siempre me ha gustado el sexo, pero nunca me habían obligado de esta forma. Por ese entonces tenía 18 años y estaba saliendo con Alexis, aunque todo le decíamos Ale, porque nunca le gusto su nombre. Él vivía en una población súper peligrosa, de esas que las balaceras son a plena luz del día. Por eso que en general nos veíamos en mi casa. Estaba lleno de flaites, y si bien el Ale los conocía no eran sus amigos. Él era distinto, trabajador, estudioso, honesta como toda su familia. Ese día yo iba a ir a almorzar y en la noche iríamos a un cumpleaños de un amigo, y nos quedaríamos en mi casa, que era algo común, porque no nos gustaba llegar de noche a su casa. Como siempre el Ale me fue a buscar al paradero. Cuando llegamos a su casa, enfrente estaban parados 3 flaites, y uno nos comienza a gritar. Michael (M): pero que linda putita te conseguiste. Cómo te llamas? Yo por reacción le respondí Yo: Cami Enojado el Ale le responde A: váyanse a webiar a otro lado Y lo único que hicieron fue levantarse la polera y mostrar la pistola que llevaba. El Ale agacho la cabeza. M: Si quieres estar con un hombre de verdad, aquí estoy –grito. Yo mire para otro lado. Ya adentro de su casa, Ale me dice quién era el flaite que nos gritó, era hijo de uno de los narcos del lugar, y había sido compañero de colegio de él. Pero Michael no había terminado el colegio. Los otros 2 no sabía quiénes eran. Debo confesar que quede con miedo era la primera vez que me amenazaban con armas, aunque fuera de lejos. La mamá de Ale, que vio que quede asustada me dio un vasito con agua y azúcar. Y Ale le reprochaba. Estaba enojado y frustrado por no poder hacer nada con ellos. Paso el rato, y todos no calmamos, almorzamos y descansamos. En cierto momento pensamos en quedarnos hay, pero el Ale no quería que durmiera en su casa. Como a las 19 h. El Ale me dice que nos fuéramos a mi casa, y ahí hacíamos un rato más de hora, todavía era de día y no quería salir de noche, nos preparamos y nos fuimos. Michael y sus amigos no estaban, así que salimos tranquilos. Habíamos caminado un par de cuadras, cuando siento que ale se detiene, miro ara ver lo que le pasa, y tenía una pistola en la cabeza, era uno de los amigos de Michael. De repente, siento algo frio en mi cuello. Era un cuchillo. En ese momento escuchamos a Michael. M: vo´h me debí una disculpa. Nadie me saca de aquí, yo soy el dueño de todo esto. Poniendo otra pistola en la cabeza del Ale. A: perdón. (Con rabia) M: no te creo nada -y le pega con la culata de la pistola, y Ale cae inconsciente. Y: nooo!!!... No le hagan nada M: verdad que esta la putita -y me agarra la boca, y me pone la pistola en la cabeza Y: por favor no nos hagan nada. Llévate todo no me importa. M: y vo´h creí que me interesa tu plata -y saca una fajo de billete del bolillo. A este parcito hay que enseñarle quien soy, llévenlos a la fábrica. La fábrica era una empresa que había quebrado, y estaba desocupada. Yo trate de resistir. Pero ellos me amenazaron con matarnos a ambos si continuaba. Hay nos amarraron, y esperaron que despertara el Ale. Yo le hablaba a Ale para que despertara, y ellos revisaban nuestras cosas. De pronto, Ale comienza a despertar y uno de ellos se da cuenta, y le avisa al Michael. M: así que ya despertaste A: déjanos ir por favor M: jajaja... Escucharon eso. Quiere que lo suelte -los demás se rieron- Vo´h estay aquí para que sepai quien soy. Con la pistola en la mano. M: primero. Pensé en sacarte la chucha hasta dejarte medio muerto, después pensé en darte un par de balazos, Pero el Byron vio unas fotos de ustedes en la cámara de ella, y se me ocurrió una idea que iba a ser la putita de tu polola la que pague -y me sacude la cabeza. A: no, por favor. M: viste, hay está de nuevo. Vo´h!!! Creí que teni opción. Aquí se hace lo que yo quiero. Y: no, por favor. Te juro que no te molestamos nunca más. Ya aprendimos. M: mira maraca culia. Vay a saber lo que se siente estar con un hombre de verdad. No como este weon penca. Vengan para acá, este es el Byron y este otro es el Christopher. Estos weones son como mis hermanos. Byron suelta a esta maraca. El Byron me suelta, y yo intento escapar, pero Christopher me alcanza. M: mira maraca culia. Si no nos entretenemos contigo, nos vamos a entretener con el Ale, y después con su familia. Entendiste? Yo asentí con la cabeza. M: Ahora arrodíllate. Arrodíllate mierda!!! Yo me arrodille enfrente de él y del ale. Y: perdón A: no por favor M: ya sabes que hacer -él se saca la polera, y yo se desabrocha su shorts y saque su verga, comencé chupársela, el ale lloraba. M: con más ganas maraquita, mira que si me aburro le mando 3 balazos a tu pololo. Y empecé a hacerlo con ganas, le agarre la verga, y comencé a mamarle los testículos, luego fui subiendo por su pene con mi lengua, hasta llegar a la cabeza y me la trague entera. M: oooh… que rico. Tu maraca sabe. Con razón la cuidas tanto. Byron, Christopher vengan. Ellos me rodean y yo les saco sus penes y comencé a mamárselas y masturbarlos. M: esta maraca comienza a aprender B: jajajaja… lo hace bien M: Estos son machos de verdad Estuve así unos minutos, el Ale entre llanto le pedían que pararan. M: este weon me tiene chato. Christopher va y le pega otra vez. C: ya escuchaste .si no te quedas callado. Te callamos a la fuerza Y: no!!!... No no le hagan nada -Michael me agarra el pelo. M: cállate y sigue. Yo seguí por uso minutos más. Hasta que el Michael me agarra el peo y me levanta. M: lo hiciste muy bien -mete su mano en mi falda hasta llegar a mi vagina. Yo solté un pequeño gemido -ahora vas a sentir una verga de verdad -me toma con fuerza y me arrastra a otra habitación. Antes de irse le a Christopher que trajera a Ale. Que no quería que se perdiera nada. En la otra habitación, que era una oficina de la empresa, tenían un colchón viejo, botellas vacías, basura, etc. Me tiran el colchón, y sientan al Ale en una silla vieja. M: vas a ver cómo hacemos cagar a tu polola. Y vo´h sácate la ropa. Y: no por favor… (Yo sabía lo que iba a pasar) M: eso es justo lo que quería. -me golpea en la cara, y rompe mi polera, me levanta el sostén y comienza a apretar mis senos -que ricas tetas. Ya quiero probar ese culito -y baja una de sus manos a mi falda y tira mi tanga hasta cortarla -conchita depila dice. Él se saca los shorts, y empieza pasar su pene por mi vagina. Hasta penetrarla. Yo solté un gemido de dolor y entendí que no importaba lo que hiciera ellos eran más fuertes, decidí aceptarlo y dejar que pase. M: que rico gime El me embestida y apretaba mis senos, yo gemía. M: escucha como hago gemir a la maraca de tu novia, Ale. Y la verdad que con el pasar del tiempo me empecé a acostumbrar, ya no sentía dolor. Y no quería aceptarlo pero comenzaba a disfrutarlo. Michael era mucho mejor amante que Ale, no solo porque tenía un pene bastante más grande, sino que también su técnica y duración. En eso el Byron dice: B: ya poh! Déjanos algo. Michael me saca su pene y me pene en cuatro, me termina por sacar la falda, y vuelve a penetrarme, me tira del pelo y yo levanto la cabeza. M: ya Bro… hay tení. Los dos se ponen enfrente, y se desnudan, comencé a mamárselos a ambos. Michael me nalgueaba, eso me hacía excitarme aún más. Me terminaron de desnudar, iba estar así el resto de la noche. Con el pasar del tiempo la excitación se fue acumulando y no pude contenerla más. No pude evitar tener un orgasmo M: la maraca lo disfruta… jajaja. Eso lo motivo más, y empezó hacerlo más duro. Gustaba aún más. Termino adentro unos minutos después, pero yo no tuve tiempo para descansar, Byron tomo rápidamente su lugar. Él tenía un pene más pequeño que el Michael, pero era más grueso, y seguía siendo más grande que el de Ale. Yo volvía gemir. Michael se puso a tomar cerveza y a insultar al Ale. M: escucha como gime la zorra de tu novia, mira como lo disfruta -y agarra la cabeza de Ale. Y: mmm… aah B: te gusta? Y: mmm… M: responde Y: si, me gusta… aaah… siiii!!! No quería aceptarlo, pero en verdad lo gozaba. Byron duro menos, y se corrió en mi espalda, Christopher me hace señas para que lo monte. Yo obedecí. La verga de Christopher era similar al de Ale, solo que era más cabezón. Yo tome su verga, la puse en la entrada de mi vagina y me deje caer. Y: aaaaah!!! El agarro mi trasero y besaba mis senos, a veces mordía mis pezones, mientras yo danzaba sobre su pene, M: pero que bien se mueve esta zorrita, que suerte tienes Ale. B: nos va a dejar secos. Continuamos haciéndolo, y empecé a sentir como la excitación se volvía a acumular adentro hasta ya mas no poder. Y: aaaah!!!... Siii… sí. Si… si… siiiii!!! Christopherrrr!!! -pero no deje de estar extremadamente excitada M: me calenté otra vez -Se pone atrás mío. Como esta esté culito. Vimos en las fotos que tiene un culo aguantador. Y: siiii… Christopher se acuesta, yo me pongo en 4 sobre él. Ya sabía lo que venía. Michael abre mi trasero y me penetra. Y: oooohu!!! -hizo vibrar todo mi cuerpo. Michael comienza a embestirme duro. B: Mira weon como le parten el culo a tu novia -Ale no dice nada solo mira lo que pasa. Y: ooooh!!!...siiii que rico. M: uuuh… como disfruta tu perra Ale. La haces gemir así -Ale negaba con la cabeza. Mira la cara de caliente, te pone esa cara -Ale seguía negando Yo no pude evitar un tercer orgasmo, tan intenso que me desplome sobre Christopher. C: y yo creí que era señorita M: te gusta?... Te gusta que te partamos entre 2. Y: siii!!!... Mme encanta. C: no puedo más Y: nooo!!!... No pares. Christopher saca su pene y me lo pone en la cara, y yo me lo como entero, se corre casi inmediato C: trágatelo… y que no se pierda nada -yo me trague sin problema. B: jajaja… tenía hambre la puta -todos se burlaron. Yo seguí recibiendo las embestidas de Michael. M: voy a llenarte el culo Y: siii… dámelo todo. Llénamelo. Michel se corre adentro, y me deja toda su leche adentro. Y cae agotado al colchón. Christopher me toma del pelo y me lleva donde el Ale. C: dale un beso, para que sienta el sabor de mi semen. Yo lo bese, el Ale pone cara de asco. Después de eso me amarraron otra vez, y se fueron al otro lado. Solos con el Ale no sabíamos que decir. A: Perdón. No quería que pasara por esto. Y: no tienes la culpa de nada, ellos lo hicieron. A: te gusto de verdad? Yo: No… pero no quería que nos hicieran más daño. Mentí por el bien de ambos. Por su cara él sabía que yo mentía, pero lo acepto. Al pasar los minutos empecé a procesar la que había pasado, tenía semen saliendo de mi conchita, mis nalgas estaban rojas y mis senos adoloridos. Comencé a llorar y Ale me trataba de tranquilizar, me sentía culpable por haber actuado como lo hice. No lograba entender cómo era posible sentir tanto placer. Además, me sentía avergonzada, yo trataba de actuar como una señorita, pero ellos sacaron mi lado de zorra, y me gustaba. Abra pasado un poco más de una hora, y Byron entra y me suelta. B: levántate. Queremos entretenernos Yo asentí con la cabeza. Me levante y comencé a caminar hacia la puerta, me di media vuelta para ver a Ale, el solo agacho la cabeza Byron que iba detrás mío dice al ale. B: solo vamos a hacer lo que ella le gusta -y me nalguea Cuando llegue, Michael me tira y me sienta sobre él. M: toma aquí tienes putita -y me pasa una botella de cerveza y una pipa Y: me llamo Camila M: y tu creí que nos importa. Igual eri puta Yo me puse a tomar y fumar con ellos. Mientras Michael pasaba sus manos por todo mi cuerpo, yo acariciaba su espalda y cabello. M: porque no nos bailas. Yo comencé a bailarles lo mejor y sexy posible. Ellos me daban de tomar y de fumar, aprovechaban a tocarme. M: a esta la trasformamos en una de nuestras putas. C: esta ya era puta o no? -me pregunta mientras le bailaba. Y: puta no, fácil si Ellos se rieron. Michael se levanta y me toma, y comenzamos a bailar. Yo ya estaba excitada al sentir sus vergas mientras les bailaba. El me tocaba, nalgueaba y besaba mi cuello. De repente, siento alguien atrás, era Byron, que agarra mi cadera, yo gire la cabeza y lo bese, luego bese a Michael. Y el mete sus dedos en mi vagina, yo solté un gemido. C: la putita ya está lista M: toma la cámara del weon y grábanos para que tenga un recuerdo Christopher comienza a sacar fotos y a grabar videos. Yo trataba de ocultar mi cara de excitación con mi pelo, pero Michael n me dejaba M: no te tapes, quiero que se te vea la cara de caliente. Yo me agache, y bajo el shorts de Michael. Su verga golpea mi cara. Me doy vuelta y hago lo mismo con Byron. Y me pongo de pie y sigo bailando. B: te quedo gustando mi verga Yo lo beso a él y a Michael, soy suya les dije. Byron toma su verga y comienza a pasarla por mi trasero. B: ya quiero probarlo M: ya se está mojando. – y muestra sus dedos húmedos B: no la hagamos esperar más. Me levanta una pierna, y me penetran al mismo tiempo Y: aaah… si M: lo grabaste? C: siii mira a la cámara. M: dile lo que eres. Y: aaah… soy una puta sucia… mmmsiii B: que bueno que sepas lo que eres M: quien es tu dueño? Y: mmm… no M: dilo mierda -y golpea mis senos Y: tu!... Tu eres mi dueño y yo tu perra!!! M: eso es…ven -me saca el pene. Y me lleva a un sillón, él se sienta y yo lo monto inmediatamente. Eso es perra. Y me abro el culo para que Byron me penetre B: lo quieres dilo a la cámara. Y: sí, quiero que me metas tu gorda verga -yo realmente estaba rendida al placer, ya no me importaba nada, y solo quería seguir hasta el final B: weon, graba este momento. Toma su pene y me lo mete Y: aaah!!!... Siii… siii -me tuve que agarrar de Michael para soportar la embestida. Christopher grababa cada penetrada. Yo no aguantaba más era demasiado placer. B: Te gusta? Y: si… si… siiiii -tuve un orgasmo. Byron toma mi cabello y yo giro mi cabeza, y nos besamos y luego bese a Michael. C: el weon te hace sentir así -me pregunta Y: mmm… no, el… no… es… nada M: que bueno que lo disfrutes, porque eres una de nuestras perras Y: siii… gracias B: como le gusta. Pásame la cámara -Christopher le da la cámara. Te gusta que te dé por tu culo Y: siii B: pídemelo Y: por favor… no te detengas. Mi culo necesita tu verga -comienza a embestirme más fuerte. B: que culito más tragón, te gusta que te den por el culo Y: sii. Me encanta. Por favor golpéame -comienza a nalguearme M: esta sí que es puta Byron grababa como me penetraba mi culo, y Michael se burlaba de Ale, Christopher me pone su verga para que se lo chupara, yo me la trague inmediatamente. Ya sabía cuál era mi lugar. Continuamos por un tiempo. Yo no daba más, la verdad es que los tres lo hacían maravilloso, y aunque no quería aceptarlo lo estaba disfrutando a más no poder. B: Christopher te dejo el culito -y se corre adentro, inmediatamente me penetra sin piedad Byron siguió grabando. B: dile a cámara que tan puta eres Y: tengo mi culito lleno de tu leche y aun quiero más aaahh B: dile algo más Y: aaaaah!!!... Sí que rico. B: di algo mas.-comenzó a interrogarme, con cuantos había tenido sexo, desde que edad, y había estado con mujeres, etc. Yo respondía a todas sus preguntas, estaba demasiado excitada para mentir. M: Ya no puedo más Y: por favor, lléname de tu leche Y se corre adentro mío. C: ahora eres toda mía Y: si soy toda tuya. Christopher me saca su verga y me lleva a una mesa. Me abre las piernas y vuelve a penetrarme. C: como te gustan que te den Y: dame duro Agarra mi cabeza me presiona sobre la mesa. C: grítalo para que te escuche Y: dame duro!!!... Rómpeme mi culo. C: eso es. Toma mis brazos y me los tira Y: si… si… mas… más duro!!! C: te voy a llenar el culo. Y: siii… llénamelo Y se corrió adentro unos minutos después. Llenándome mi culo. C: te gusto? -Yo asentí con la cabeza M: Byron anda a buscar a su novio, para que la vea la dejamos, y tu quédate así. Byron trae a Ale. M: Mira weon. Así queda una mina culiada por hombres de verdad -lo acercan, me abre el trasero. Mira como le dejamos el culo de abierto, mira como le cae nuestra leche. La escuchaste gemir de placer. A: te voy a matar M: que dijiste mierda. Los íbamos a dejar ir, pero como tú no aprendes. Vamos a seguir culiandonos a tu novia toda la noche. Byron muéstrale el video mientras nos recuperamos. Y: me puedo sentar? M: si, sentémonos a ver como tu novio disfruta del video que hicimos. Me senté en sus piernas, me volvió a dar cerveza, nos besábamos y acariciábamos mientras Ale veía el video de más de una hora, le caían las lágrimas. B: mira Michael… al weon se le paro viéndonos culiar con su novia. M: jajajaja… es que nunca la había escuchado gemir de verdad. Anda puta y sácale la ropa. Yo me levante y voy con Ale A: perdón. Y: no te preocupes Le saque la camisa y luego el pantalón. M: y con esa wea de verga crees que puedes satisfacer a tu puta. A: si tú puedes con la tuya. Michael se levanta enojado se para enfrente del Ale, y se baja en shorts. Mira weon esta es una verga de verdad. La hice gemir como nunca. Me agarra el pelo y me dice. –agradécele a tu noviecito, porque vas a estar aquí toda la noche. Dile cuanto te gusta Y: me encanta tu verga. Soy tu puta M: eso es… -y golpea fuertemente al Ale. Vengan cabros, y comienza a golpearlo. Y: no!!!... por favor. No sigan. M: Él se la busco. Y: déjalo solo les tiene celos -me acerco por atrás -Él nunca va hacer como tú, un macho -lo abrazo y comienzo a pasar mis manos por su torso desnudo, él se detiene -tú y tus amigos son mucho mejor que este weon M: Si… díselo Y: solo pensar en tu verga me emociona -meto mi mano en su shorts y le saco su pene, me pongo enfrente del Ale le tomo la cabeza -esto es un hombre de verdad, tu verga no me ha ni cosquillas, das pena, y mira -saco las vergas de Byron y Christopher -aquí hay otros 2 hombres de verdad, he tenido más orgasmos hoy, que en los 3 meses que llevo contigo. Ale no dice nada Y: por favor muéstrenle como se hace, hagan gemir. Y comienzo a chupar y a masturbarlos. M: mmm… puta que lo hace rico. Tu mina te salvo. Y: por favor Michael, hazme sentir una mujer. M: muy bien perrita te voy a dar en el gusto. -Me toma del cabello, y me tira contra la pared, yo lo abrazo, él me toma me toma las piernas y yo las cruzo en su cintura. En ese momento me penetra. Y: aaaah… sii M: te gusto? Y: sii… sii M: más que la del weon? Y: oooh siii M: es más grande? Y: siii… mucho más grande. Estuvimos por unos minutos así. Y le digo. Y: quiero ver cómo me penetras (siempre me han gustado las posiciones en que puedo ver cómo me dan) -me bajo y me acuesta en la mesa, el levanta mis piernas, me penetra. M: te gusta así? Y: siii… que rico. No pares B: mira como le dan, como disfruta -agarra al Ale y lo pone al lado mío. M: mira en lo que convertimos a tu novia, en una puta adicta. Dile lo que te gusta Y: me gusta que llega más adentro, como te mueves… aaah… si… si… siiii. Tuve un gran orgasmo. M: la habías visto esa cara antes? -Ale negó con la cabeza -eso pasa cuando disfruta. Sabes lo que me gusta de ti Y: qué? M: lo puta que eres. Se corre adentro. –aaaah… Byron, Christopher muéstrenle lo aguantadora es Me toman y me penetran entre ambos. Y así continuamos toda la noche hasta el amanecer. Si se aburrían empezaban a golpear, y yo los distraía. M: bien Ale tu putita nos agotó por hoy. Te puedes ir con ella, y tu zorrita la próxima semana vas a tener que venir a pagar la seguridad. Yo asentí. Nos vestimos con lo que pudimos, y nos fuimos a la casa del Ale. Ahí nos atendió mi suegra, Ale lloraba, su mamá también. A: Perdón Y: tranquilo no es culpa tuya S: voy a llamar a la policía Y: no!!!... si lo hacen van a venir por ustedes A: tiene razón Y: dejemos que se les olvide. A la semana siguiente no pensaba ir. Nos íbamos a juntar directamente en mi casa, pero Ale me llama y me dice. A: Cami sé que no te puedo obligar, per Michael tiene a mi hermana y dice que si no vas le va a hacerlo mismo que a ti. Y: obvio que voy a ir -cuando llegue me dice. M: te estábamos esperando Y: dónde está? Me lleva a la oficina y la tenían desnuda y amarrada Y: que le hicieron? M: nada por ahora Y: dejen que se vaya. Soy de ustedes M: Byron suéltala Ahí me di cuenta que realmente era su puta. Me tuvieron por 3 horas esa tarde. Y por cerca de un año tuve que ir cuando ellos querían. A veces estaban los tres, a veces solo el Michael, a veces tenían a otras. Recuerdo a una joven no sé qué edad, pero el Byron la tenía en la oficina, y ella gritaba que era su primera vez. Otra vez era el cumpleaños de Byron y éramos 3 mujeres, pero tenía como a 10 amigos, nos tuvieron toda la noche en esa ocasión. En otra ocasión Michael me presento a su padre, un viejo gordo. Y así continua, incluso cuando ya había terminado con el Ale. Un día temprano Ale me llama y me dice. A: lo mataron... anoche lo balearon. Yo llore de felicidad, al fin era libre. Los años han pasado y con el Ale somos muy buenos amigos. Vive en una parcela fuera de la ciudad con su familia. Nos juntamos a veces, pero nunca hablamos de lo que sucedió. Aunque debo confesar que aunque odiaba a Michael y a sus amigos, no puedo de dejar de pensar en el placer que me hacían sentir.

Autor: loca28 Categoría: No Consentido

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La empleada del mes

2019-11-01


Hacia un mes que mi padre había asumido la dirección de la clínica Belén y como socio mayoritario prácticamente tenía plena autonomía, por lo que desde que llego a la jefatura se hizo sentir. Pretendía que la Clínica no solo diera más utilidades, sino que ofreciera un servicio de excelencia por lo que no solo amplio las instalaciones sino la tecnifico, con tecnología de punta. Pero esto conllevó a contratar más personal y en su mayoría altamente calificado, por lo que en corto tiempo la Clínica no solo mejoro, sino se volvió la mejor empresa en la ciudad para trabajar, la que ofrecía mejores garantías e incentivos todo, esto lo había logrado el Doctor Romero mi padre por lo que me hacía sentir muy orgulloso tenía mucha suerte en tener un padre tan destacado, responsable y correcto. Todos en el la pequeña ciudad de 100.000 habitantes lo reconocían y lo respetaban tanto que se hablaba que sería el próximo alcalde, de igual forma yo sacaba partido de ese reconocimiento como hijo del doctor Romero. Más de una puerta se me habría con facilidad y en el colegio prácticamente manda más que el prefecto o algún profesor, mucho menos el portero me detenía, por lo que fácilmente me escapaba de clase motivo por el cual había perdido uno que otro año y casi con 19 años aun cursaba el ultimo grado de secundaria. En una de esas escapadas me fui a buscar a mi padre para pedirle dinero que necesitaba urgente para un toque de cannabis y par de cervezas, pues era viernes y había que comenzar temprano, al llegar a la clínica era tanta la premura que ni me anuncie fui directo a la oficina, al abrir encontré a mi padre al gran doctor Romero con una mujer que le estaba chupando el chido (pene) le estaba haciendo sexo oral, me costó trabajo creer y ver esa escena, por lo que cerré la puerta, pero al parecer muy duro porque en segundos salió la mujer algo descompuesta tanto que podía decir que estaba llorando pero de todos formas entre y mi padre sínicamente me reprende diciéndome: “Hey! Federico me interrumpiste! La próxima vez llama antes”. Entonces me quede en silencio me parecía increíble que no tuviera vergüenza y luego añadió mi padre: “Bueno Federico, Que quieres? Tengo mucho que hacer!” Y no aguante más su cinismo y alce la voz: “Que te pasa a ti? Te acabo de descubrir traicionando a mi madre y actúas como si nada, como si pesaras que no voy a contarle a mi madre” Entonces el me trato de calmar diciéndome: “Cálmate! Federico comprendo tus palabras pero tú eres todo un hombre y sabes que uno tiene necesidades, vicios o adicciones. Y la mía es la que viste pero esto no quiere decir que no quiera a tu madre, a ti, a la familia ustedes son lo primero el resto es solo diversión como ir a tomar un par de tragos, pero uno siempre vuelve a casa cierto?” Era evidente que estaba haciendo un símil con mis vicios, por lo que no supe que contestar me quede ahí desconcertado en silencio pensando que en cierta forma tenía razón, pero luego pensé que mi padre era muy manipulador y ahora iba comprar mi silencio con dinero, pero No! Esta vez estaba primero la dignidad de mi madre y cuando le iba recriminar nuevamente me dice: “Hijo es hora que hablemos de hombre a hombre. Acércate a la ventana” Ventana que daba precisamente al mezanine de la Clínica y se podía observar todos los cubículos del área de atención al cliente entonces mi padre me dijo: “Quien te parece de las asesoras de atención al cliente la más rica?”. Lo mire sorprendido por la pregunta y me reitero la pregunta: “Quien?”. Mire y fue fácil enfocarme en una chica blanca, esbelta de unos 26 años, cabello largo y cara bonita. Y parecía que era la misma mujer que había salido de la oficina de mi padre minutos antes pero no estaba seguro, de todas formas la elegí y entonces me dijo mi padre: “Bien Federico, tenemos el mismo buen ojo! Ella es la que me hizo el favor” Tu amante le respondí pero mi padre riendo me dice: “No hijo sin corazón, ella es una simple una vagabunda en donde elimino mis estrés, y le doy una bonificación por el servicio extra” En serio? Pregunte yo. No podía creer que una mujer así con porte y guapa se prestara para eso pero mi padre me reafirmo: “Si hijo! La hembrita le gusta el dinero”. Sin embargo era de no creer realmente era muy bonita pues tenía los atributos que todo hombre desea buenas patas, una generosa cola, una abundancia en sus pechos y eso que la estaba mirando a distancia y estaba vestida. Entonces mi padre no me ofreció dinero como pensaba, me sorprendió preguntándome: “Quieres probar los servicios de Lady Katherine?” Lo mire y la mire a ella desde le mezanine, volví a mirar a mi padre y le dije: “En serio?” Y luego entonces mi padre tomo el teléfono marco y al hablar escuche: “Lady Katherine te necesito aquí arriba” Luego colgó y me dijo: “Ya sube” Parecía una fantasía todo esto segundos después escuche tocar a la puerta. Mi padre dijo: “Adelante”. Y entro Lady Katherine realmente su esbelta figura era imponente, muy buena. Entonces intervino mi Padre y dirigiéndose a Lady Katherine y le dice: “Lady Katherine necesito que atiendas muy bien mi hijo Federico, haz lo que él te pida” Entonces fue evidente que Lady Katherine no le gusto y trato de negarse al decir: “Señor por favor no me pida mas eso, yo necesito el trabajo pero no quiero más” Entonces mi padre le respondió: “Hay que lastima lo bien que ibas, yo que quería que siguieras siendo la empleada del mes para que no perdieras las bonificaciones, para el tratamiento de tus padres. Pero nadie te obliga a nada pero si es una lástima que tus padres ya no los podamos atender en la Clínica”. Ahí entendí todo, era claro que Lady Katherine estaba siendo utilizada por mi padre por la salud y bienestar de sus padres, por lo que ella me miro y me dijo: “Que quieres?”. En condiciones normales hubiera dicho que no pero es que Lady Katherine era todo un mujeronon, era más alta que yo y nunca me había comido una mujer más grande que yo, por lo que le dije a mi padre: “Nos dejas a solas?” Y entonces mi padre antes de salir de la oficina me dice al oído: ”Divierte pero no olvides poner música en el equipo por si la haces gritar mucho. Jajaja”. Entonces a solas ya, me entro unas ganas de montar esa potra de Lady Katherine que sin timidez le dije: “Vamos! Desvístete y ponte en cuatro” Ella comenzó a llorar y algo alterada me suplico que por favor tuviera piedad. Y aunque sabía que se refería, a que no hiciéramos nada, yo me hice el marica y le dije: “Sisisi tranquila! Yo te voy a montar suave potra” Pero ella me aclaro: “No joven, No me entiende yo no quiero hacer nada, por favor Ayúdeme!” Pero yo firmemente le dije: “A ver potra, en cuatro le dije!” Y llorando comenzó a desvestirse pero lo hacía muy lentamente, por lo que me acerque a Lady Katherine diciéndole: “Muévase, rápido”. Y en contra de su voluntad comencé ayudarla con prisa a desvestirla, solo baje las revoluciones al tocar y ver sus pechos, tomándome unos segundos no solo para admirarlos sino para manosearlos, espicharlos y lamerlos como si fueran de mi propiedad. Mientras tanto Lady Katherine muy dócil me dejaba tocarla a placer, aunque seguía diciéndome “Joven por favor no lo haga” Luego me desfogue, la empuje hacia el suelo diciéndole: “Cállate! Y colabora que quiero montarte ya!”. Y al poner las rodillas en el suelo Lady Katherine y luego las manos para apoyar estaba lista en cuatro para subirme en ella, por lo que no aguarde más y me aproveche de su cabello largo para agarrarme como si fuera las riendas y después de un par lances donde tire de las riendas la penetre y comencé a montarla como un jinete de hipódromo, donde Lady Katherine comenzó a quejarse por mi rudeza, pero sus caderas me lo exigían, tenía que hundirme en ella más y más, por lo que los gritos fueron tornándose alaridos, por lo que entro mi padre para prender el equipo. Se me había olvidado prender la música, pero lejos de detenerme mi padre me dice: “Sigue, sigue… tranquilo Federico, Ya cedió! La tienes en el país de las maravillas, faltaba poco, muy poco para que relinche. Acabala!”. Y en efecto comenzó a gemir como nunca había visto ni a la peor de las rameras, y mi padre no perdió el tiempo comenzando a grabar con algo de morbo porque hacia acercamientos a sus tetas que se movían intensamente como campanas, luego un zoom a su rostro que con su mirada desorbitada era evidente que tenía un orgasmo por lo que mi padre entusiasmado me decía: “Bien hecho! Ya se te entrego es tuya”. Palabras que fueron no solo de apoyo sino que me hicieron descargar todo mi semen en ella, no quería bajarme pero ya estaba muy cansado y no tenía nada más que entregar por hoy. En cambio ella tomo fuerzas agarro su ropa se metió en el baño se demoró unos minutos mientras mi padre me daba un energizante mientras seguía felicitándome, luego salió Lady Katherine notablemente contrariada y con los ojos aun llorosos solo se retiró. Pero aquí no acabo todo me volví adicto al cuerpo de Lady Katherine por lo que el Lunes volví a aparecer en oficina de mi padre el Doctor Romero quien ya sabía para que venía, por lo que llamo a Lady Katherine y ella al entrar ya tenía esa cara de horror solo animo decir: “Por favor Doctor Romero tengo que trabajar” Pero mi padre firme dice: “Mi hijo requiere tus servicios” Y ella volvió a negarse sutilmente “Señor por favor es que verdad tengo cosas que hacer” Y entonces mi padre sínicamente le pregunto: “A caso no te gusto como te fornico mi hijo?” Ella quedo en silencio y volvió a preguntar mi padre con una afirmación: “Porque en el video se observa que mi hijo te provoco un orgasmo?” En ese momento Lady Katherine solo se animó a decir “No quiero más” y se atacó a llorar entonces me dio algo de pena y le dije a mi padre: “Dejemos asi” Pero mi padre intervino y me dice en voz baja, en privado: “Perdón! Hijo creo que no está lista Lady Katherine, para atenderte con una buena actitud hoy, déjame aclararle las cosas y mañana la vas encontrar calibrada. Mejor aún porque no vienes mañana a primera hora antes de ir a clase y te la agarras un rapidin de 5 minutos“. A lo que conteste que bueno, por lo que salí de la oficina guardándome las ganas pensando pobrecita mejor que descanse, pero cuando bajaba las escaleras se me olvido pedir a mi padre algo de dinero para comprar una cerveza y bajar la ansiedad, solo que al subir al llegar a la oficina escuche música desde afuera, síntoma de que mi padre se estaba comiendo a Lady Katherine, a eso se refería con dejármela calibrada. Viejo zorro pensé yo. A la mañana siguiente madrugue era tan mis ganas que ni me bañe solo quería llegar a la Clínica de camino allá mi padre me indico: “Necesito que no demores con Lady Katherine, sabes que quiero decir con un rapidin no? Tienes que llegar a clase de 7:00am”. A lo que le conteste que si, al llegar muy juiciosa estaba Lady Katherine en la puerta de la oficina de mi Padre, pero llego un Doctor con una urgencia laboral y entonces percibí que no se iba a poder hacer el rapidin, pero mi padre al ver mi cara de decepción me dice en voz baja: ”Tranquilo mijo, porque no lo hacen en el cubículo de ella aún no ha llegado todo el mundo”. Entendí el mensaje por lo que la lleve al cubículo ahí solo me senté saque mi miembro y Lady Katherine solo se sentó encima de mí levantando su falda un poco, y cinco minutos bastaron para descargarme. Luego me marche feliz a clase, pero en la tarde volví generando desde ese día una rutina en aumento, Desayunaba de afán con ella ya sea con un rapidin, o una pequeña cubana si se me antojaba o un servicio de sexo oral, en la tarde con más tiempo después de clase podía darme el lujo de encenderla a verga hasta sacarle su orgasmo así todos los días de la semana y a veces cuando podía me escapa entre clases. Sé que ella la estaba pasando mal porque siempre lloraba pero no se resistía, ni suplicaba solo se prestaba muy obediente, lejos de imaginar que cada día quería más de ella, por lo que un día la sorprendí con Gang-bang, ese día fue tremendo muy violento debo reconocer que fue culpa mía porque no pensé que mis compañeros perdiera el control y literalmente abusaron de Lady Katherine rapándosela unos a otros sin control todos la penetraban una y otra vez, nadie respeto el tuno de nadie, la ansiedad por poseerla era proporcional a la belleza de Lady Katherine por lo que fue absurdo ver que la ultrajaban simultáneamente (Oral, Vaginal y anal) Pero Lady Katherine resistió a casi treinta al fin de al cabo era la empleada del mes. De ahí en adelante el titulo le quedo pequeño.

Autor: ALEJOGOMEZ6991 Categoría: No Consentido

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El que quiere puede

2019-10-30


Desde niños había sido el fiel escudero de mi hermano Jonatán pues éramos mellizos, por minutos yo era el mayor por lo que siempre me vi en la responsabilidad de cuidar a mi hermano, éramos un par de hermanos campesinos de padres trabajadores del campo y nos había llegado la hora de emigrar del hotel mama. Para entonces ya con la mayoría de edad comenzábamos nuestra vida universitaria en la capital pero debido a nuestros pocos recursos teníamos que alquilar una habitación humilde para los dos, pero era un esfuerzo que valía la pena porque mi hermano Jonatán era tan inteligente que se había ganado una beca que no podíamos desperdiciar por lo que tocaba apoyarlo y de paso eso medio la oportunidad estudiar a mí, pues mis padres con mucho esfuerzo nos dieron un dinero inicial para mi matricula y otros gastos con el fin de que pudiéramos seguir estudiando juntos como uña y mugre por su puesto yo era la mugre, la oveja negra de la familia el que siempre se metía en problemas, en cambio Jonatán era el juicioso el ratón de biblioteca solo le gustaba leer, por lo que no era de muchos amigos y mucho menos novias o mujeres de hecho había creado una fama justificada de ser un tipo raro, y para ser honestos en muchas oportunidades hasta mí me desconcertaba las actuaciones de Jonatán, a veces se comportaba como un niño malcriado y tenía episodios de ira, ya sea porque no le gustaba algo o no se le daba gusto, lo que le ocasionaba uno que otro problema con las personas y en especial con los profesores que a veces el saber tanto, lo llevaba a contradecirlos lo que provocaba el altercado con ellos y por supuesto profesor siempre le gana al alumno y si era decano peor. Pero bueno con gusto siempre estaba del lado de mi hermano así como él estaba de mi lado ayudándome con los estudios y trabajos, mientras que yo en cambio procuraba que dejara la timidez y fuera un hombre más activo socialmente, pero Jonatán siempre evitaba las reuniones y fiestas, pero lo que verdaderamente me preocupaba era que no había tenido su primera novia en pocas palabras era casto, por lo que el bullying en el colegio y ahora en la Universidad no se hizo esperar, de hecho en sus comentarios hacia dudar de la virilidad de Jonatán por lo que me vi obligado a darle un empujón, por lo que lo lleve a un burdel donde previamente lo prepare con mi amplia experiencia y material de apoyo (videos porno) para el encuentro, todo parecía que iba bien porque Jonatán estaba entusiasmado con una de la mujerzuelas la cual logre negociar para el servicio, por lo que Jonatán fue llevado por la mujerzuela a una habitación mientras tanto yo pedí un trago de whisky para relajarme, pero no alcance a tomar sino el primer sorbo cuando vi salir histérica a la mujerzuela de la habitación con sus vestiduras rasgadas, y al acercarse a la mesa donde estaba me tiro el dinero que le había pagado y me dice: “Su hermano es un salvaje, un animal!” Yo quede anonadado de inmediato los de seguridad no obligaron a salir del establecimiento yo entonces le pregunte qué había pasado pero este solo me repetía “Vamos para la casa, vamos para la casa” por lo que lo calme en el trayecto y deje las cosas así. Al día siguiente más calmadamente le pregunte a Jonatán por lo sucedido, y supo explicarme que la mujerzuela se disgustó porque él fue muy atacado y brusco, pero además me explico que la mujerzuela como era normal le pidió ponerse el preservativo, pero que él no había querido. Motivos suficientes para comprender la reacción de ambos, que desastre de cita pensé yo! Los días pasaron y lo sucedido quedo en el olvido pero dejo secuelas mi hermano se había vuelto adicto a las paginas porno de la Web, se desvelaba mirando esas páginas y como dormíamos en el mismo cuarto escuchaba sus intensas masturbadas y digo intensas porque hacia toda clase de ruidos casi como hombre de las cavernas, por lo que era problema de convivencia, pero además había tomado el hábito de morbosear a cual mujer le atraída, lo cual incomodaba a más de una mujer. Tanto que termino por espantarme la última novia que en alguna oportunidad la morboseó tan descaradamente que ella al salir de mi casa me dijo que no soportaba las miradas casi obscenas de Jonatán y que le daba miedo por lo que me termino. Sin embargo no le preste atención en su momento y días después con otra amiga llamada Jennifer que vivía en la residencia y también era estudiante universitaria fue víctima de un hecho bochornoso. Al llegar escuche gritos en su habitación por lo que fui corriendo y era Jonatán tratando de abusar Jennifer que desesperada trataba de resistirse, pero llegue justo a tiempo para a la fuerza detener a Jonatán el cual a empujones lo lleve a nuestra habitación diciéndole: “Que te pasa Jonatán? Estás loco?” Al dejarlo en nuestra habitación me devolví a donde Jennifer que estaba con la blusa totalmente despedazada y muy alterada, por lo que excusar a mi hermano fue imposible, ella estaba decidida a irse de la residencia y se encontraba empacando, por lo que solo me toco tratarla de calmarla para evitar más escándalo, pero el casero se terminó enterando por lo que también nos echaron. Y empacando nuestras cosas para otra habitación, en otro barrio hable con Jonatán le pregunte que le había pasado, este soezmente me respondía que la vecina era una zorra malparida y que antes le iba ser un favor a ella, porque no era tan bonita. Y si en realidad no era tan bonita Jennifer, por lo que le pedí más explicaciones a Jonatán, pero este seguía contestándome desvergonzadamente que tenía muchas ganas de comerse a una hembra y no habiendo más quiso desfogarse con Jennifer, por lo que le cuestione aún más diciéndole: “Jonatán esa no es la forma, uno no siempre puede tener lo que desea” Pero él me respondió: “A pero como usted si es bonito puede comerse la vieja que quiere en cambio yo que puedo comer?” Y aunque tenía razón mi hermano porque modestia aparte, yo era el bonito de la familia, lo de mi hermano era pudo descuido estaba gordo, no se preocupaba por su aseo personal por lo que tenía mal aliento, olía mal, tenía acné, bozo y además bajito, mejor no digo más si era desagradable. Pero igual le reitere que no era la manera. Sin embargo Jonatán me contesto airadamente: “Deje de joder hermano todas las hembras fantasean con ser cogidas, yo le iba cumplir la fantasía” En ese momento me sorprendió lo desinhibido y agresivo de sus palabras, nunca me había escuchado hablar así tan groseramente por lo que le dije: “Jonatán tranquilo! Pero donde está aprendiendo eso?” Y este me respondió fuerte: “ Ya párela Andrés, usted no es mi papa! Mejor me voy a dar una vuelta al parque” En ese momento no supe que responder pero lo cierto es que mi hermano estaba cambiando. Días después de los sucesos parecía que todo volvía a su normalidad, y mi hermano había vuelto a retraerse a dedicarse a estudiar pero sin dejar sus masturbadas que parecían conciertos nocturnos de ruidos de orangután, pero bueno era preferible que desfogara esa libido así, por lo que me ponía unos audífonos para no escucharlo. Desafortunadamente para esos días me toco buscar trabajo, mis padres no podía seguir mandándonos dinero para nuestros gastos en la capital y como mi hermano Jonatán era el consentido y además por su carácter no le iba salir un trabajo pronto fui yo el que tome la primera oportunidad laboral, como aseador en un canal de televisión no ganaba mucho, pero trabajo es trabajo me tocaba limpiar todos los estudios de televisión que se volvía sumamente difícil de lunes a viernes por un programa de concurso donde realmente por los juegos dejaban esos estudios llenos de agua, pintura, confeti y comida. Mejor dicho terriblemente sucios quedaban esos estudios y yo solo me tocaba quedarme limpiando hasta altas horas de la noche para el día siguiente ir a estudiar a clase de seis. Era pesado pero conseguía lo suficiente para los gastos, y mi hermano estaba ahí para ayudarme con los estudios y trabajos por lo que se podía decir que estábamos bien. Un día mi hermano me sorprendió diciéndome: “Andrés usted no podría llevarme a donde trabaja usted?” A lo que le respondí: “Jonatán creo que si pero que para qué?” Y entonces me contesto muy sinceramente más de lo que esperaba: “Andrés es que quisiera conocer a esa mujerzuela de presentadora del programa de concurso, que esta como para chuparse los dedos” Ingenuamente conteste: “A Cristina! Es una guapura si, si, si! Déjeme ver si puedo hacer que le pida un autógrafo” Y Jonatán entusiasmado me respondió: “En verdad? Una foto mejor! Y le hago todos los trabajos de universidad siempre” Entonces me dio risa. Al día siguiente le tenía la buena noticia a Jonatán de que podía acompañarme el próximo viernes lo cual como era de esperar lo entusiasmo mucho por lo que solo le quedaba esperar cinco seis días para ver a Cristina, sin embargo en la semana mi hermano se notaba más raro de lo normal por lo que sin querer revise sus cosas tenía una vasta colección de videos y fotos de pornografía ahí comprendí que mi hermano era un adicto a la pornografía, y además entre sus cosas encontré en la PC un archivos con múltiples fotos de Cristina lo cual no se me hizo malo, solo que la tenía muy estudiada pensé burlonamente yo. Al llegar el Viernes junto con Jonatán de la Universidad, este último me presionaba para ir a mi trabajo, por lo general comía algo me bañaba y me marchaba, pero en esta oportunidad Jonatán no me dejo ni comer tranquilo y tampoco quiso el bañarse, arreglarse para ir a los estudios del canal pidió hasta taxi para ir pronto el cual dijo que el pagaba, pero al final de al cabo era la misma alcancía nuestra, al llegar entramos sin inconveniente porque a mi hermano le había conseguido un pase especial que le daban a los familiares de los empleados, ya ubicado mi hermano tras bambalinas me pregunto: “A qué horas puedo acercarme a Cristina?” Por lo que le advertí que tenía que esperar hasta que terminara la grabación del programa, entonces observe muy feliz a mi hermano, más al ver el a Cristina una rubia de ojos verdes que estaba sumamente atractiva con un vestido corto ajustado, negro que dejaba ver sus hermosas piernas jamonudas, también el vestido era ceñido a su cuerpo marcando muy bien su silueta curvilínea donde sus curvas en la cadera era sumamente prominentes y destacables, también el vestido tenía un escote en V profundo que dejaba ver unos pechos suntuosos, tal vez en lo que menos uno se fijaba era en sus zapatos. De inmediato note que el gesto de felicidad de Jonatán cambio, ahora tenía un gesto tenso, de concentración, tenía los ojos totalmente abiertos casi ni parpadeaba parecía como un el gato cuando veía su ratón, su presa! Pero seguí en mis labores, luego al darme otra vuelta donde mi hermano me di cuenta que estaba realmente concentrado en Cristina de hecho no miraba nada más, ni el programa como concursaban por lo que le pregunte: “Jonatán estas bien?” Y no me contesto nada, volví a preguntar reiteradamente: “Jonatán, Jonatán estas bien?, estas bien?” Y entonces sin mirarme a los ojos mi hermano Jonatán, solo movía sus manos intensamente como nervioso o más bien inquieto me decía: “Cuanto falta para acabar el programa?” A lo que le conteste: “Falta unos minutos pero quieres tomar algo?” Entonces muy ansioso me respondió: “Ya casi! Ya casi tengo que alistar” Solo respondí: “Tranquilo, tranquilo alistar qué?” El teléfono voy hacer una trasmisión en vivo, me respondía Jonatán. Entonces minutos después se terminó el programa desesperado me tomo del brazo diciéndome: “Vamos, vamos a su camerino” Y en efecto seguimos a Cristina su camerino, cuando llegamos Jonatán toco intensamente la puerta hasta que abrió Cristina y sin dejarnos entrar nos dice muy cariñosa: “Hola Amores! Como llegaron a hasta aquí? En que les puedo ayudar amores” Ella pensó que éramos del público por lo que Yo tome la palabra y le explique a Cristina: “Jonatán mi hermano quería conocerte en persona y si le regalas una foto y aun autógrafo estaría bien” Ella no le vio problema y nos saludó muy dulcemente luego nos preguntó: “Tienen un esfero y un papel?” Yo le conteste que No, porque mi hermano no pronunciaba palabra, luego Cristina nos dice: “Bueno! De pronto aquí adentro encuentro algo esperen aquí”. Ella no cerró la puerta por lo que pudimos ver desde afuera, como se agachaba para buscar un esfero en su bolso, lo que provoco una expresión de mi hermano en voz baja:“Uhy! Esa si es mucha cosa más rica!” Y Jonatán se saboreó como el gato antes de comerse el ratón, e inesperadamente entro al camerino y se abalanzo sobre cristina que sorprendida también solo decía: “Hey! Que haces?” Y como un loco comenzó a manosear y forcejear con Cristina que solo gritaba “Suéltame, suéltame, suéltame!” Lo que me obligó a cerrar la puerta buscando controlar a Jonatán pero él no atendía razón es mas solo repetía “ Cristina mía, MÍA!” Y en cuestión de segundos el vestido no era vestido, era unos retazos de tela que la dejaba prácticamente solo en ropa interior la cual pude observar que era negra con algo de encaje. En ese momento Cristina me miro a los ojos notoriamente airada y me dice: “Detén a tu hermano Ya!” Y mi hermano me mira y me dice: “No por favor! Grábame, grábame” Tuve un pequeño conflicto ético pero hermano no medio tiempo ni de pensar, en segundo le arranco su tanga negra y con mucha ansiedad penetro a Cristina que con un grito me hizo conectarme con la situación y comencé a grabar pensé entonces que era una buena oportunidad para que perdiera su castidad y desfogara toda esa energía reprimida. Entonces Jonatán comenzó a comerse a la ratona de Cristina que solo gritaba “Basta! Basta BastAAA!”. Pero Jonatán se estaba dando un banquete con Cristina había comenzado a hacer esos ruidos de cavernícola que solo aterraban más a Cristina, qué pedía auxilió desesperada pero en vano porque mi hermano no paraba de fornicarla con rudeza, con mucha pujanza, pujaba y pujaba. Estaba literalmente azotando a Cristina, para ese momento no tenía tampoco el sostén pues Jonatán ingería sus tetas como gomas de dulce, y comenzó el show de Cristina que poseída por una serie de espasmos y gemidos nos regaló un orgasmo, por lo que le dije a mi hermano contagiado por la euforia y el clímax “Remátala! No pares, no pares, no pares, llénala, llénala, Hazla tuya!” Y un rugir de mi hermano confirmo que había eyaculado Cristina, y se desplomo encima de ella mi hermano Jonatán. Por lo que pensé en parar el video pero la trasmisión era un éxito en una página porno y pedían más! Decían comentarios como: “Denle más a esa zorra!” “Acaben con esa cosa rica” “Prostitúyanla” Comentarios que me perturbaron tanto que se me abrió el hambre por Cristina, por lo que puse el teléfono en un armario, para que siguiera grabando. Luego fui a retirar a Jonatán de encima de Cristina pero este no quería soltar a Cristina, es más seguía tratando de darle más verga, pero estaba desgastado por lo que le dije que me la prestara por un rato mientras tomaba fuerzas y luego se la devolvía para que siguiera. Por lo que accedió y se quitó encima de Cristina que estaba aún pasmada por el ataque por lo que me toco más fácil la tome del cabello rubio y a las malas la puse sobre el tocador boca bajo diciéndole: “Quieta ramera! Aun tienes trabajo”. Y sin reparo le encaje mi verga por dé tras a Cristina y apunta de verga segundos después la puse a gritar otra vez, era genial nunca pensé montar unas caderona así y gracias a mi hermano que compartió pensaba yo en ese momento, mientras veía el reflejo del espejo el rostro de Cristina de sometimiento, pero quería ver otro orgasmo por lo que me desfogue y apretando su cintura con mis manos, le di una tanta intensa de verga, el agarre era perfecto sentía perforar hasta el fondo y se escuchaba los glúteos de Cristina chocar con violencia contra mí y nuevamente se entregó comenzó a gemir como gata en celo, pronto la mirada de Cristina se perdió en el horizonte y las pupilas se le pusieron blancas y sus espasmos fueron colosales por lo que la tome nuevamente de cabello y con rabia le dije: “Maldita perra! Para estar buena!!” “Recibe lo tuyo!” Le solté entonces todo lo que tenía, derramándome dentro de Cristina! Y complacido me repose sobre la espalda de Cristina mientras esperaba salirme de adentro de ella, lo que me permitió oler su dulce fragancia y besar su cuello o más bien lamerlo, degustarlo! Para ese momento Cristina estaba sumisa o más bien resignada permitiéndome seguir montado encima de ella, hasta que Jonatán mi hermano ganoso nuevamente pedía un segundo raund con Cristina, por lo que me hice aun lado y Cristina al percatarse que Jonatán se acercaba a ella nuevamente se alteró y trato de eludir a mi hermano, pero Jonatán arrimo a Cristina encima del sofá del camerino y ella comenzó a suplicar: “No más! Por favor, no MAS!!”. Pero mi hermano imperioso otra vez agarro a Cristina, accediéndola desenfrenadamente, por lo que le toco ceder al capricho de Jonatán y dejarse violar una vez más, siendo por segunda vez testigo de la embestida. Para ese momento Cristina solo tenía puesto sus zapatos negros, el resto de sus prendas estaban esparcidas por todo el suelo y mi hermano Jonatán agitado fornicándola me dice: “Ves Andrés que uno si puede tener lo que desea, EL QUE QUIERE PUEDE!”

Autor: ALEJOGOMEZ6991 Categoría: No Consentido

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La porrista durmiente

2019-10-25


A pocos días de cumplir 60 años mi hija Camila me ayudaba con el trasteo de mis cosas a mi nuevo apartamento, pues me había separado de su madre Mónica. Afortunadamente en buenos términos. Y palabras más, palabras menos la razón: “El amor se había acabado” Ambos permitimos que la monotonía entrara a nuestro hogar, por lo que mi esposa no tan conformista tomo la iniciativa y decidió irse a vivir a su tierra natal, mientras que yo me quedaba laborando en la capital con la compañía de mi hija Camila mientras que culminaba sus estudios de la Universidad. Para ese momento pensé que mi nueva situación me iba afectar, pero la verdad era que no, había vuelto a sentir los aires de libertad, libertad de llegar a casa a la hora que quisiera, libertad de tomar unas cervezas sin preocuparme por mis excesos, libertad de acostarme a la hora que quisiera mirando tele, libertad de comer lo que quisiera, libertad de hacer lo que quisiera sin consultar a nadie. Creo que ahora entendí mejor a mi esposa Mónica, ex-esposa Mónica cuando me dijo: “Que ya no éramos pareja, sino solo éramos custodios de nuestras vidas” Y mi ex esposa Mónica creo también le daba rienda suelta a su libertad, pues un día estaba en Italia y otro día aparecía en Grecia estaba feliz viajando por el mundo. Por lo que todo estaba marchando mejor de lo que esperaba, pero mi vida tomo otro giro inesperado, cuando en la empresa donde trabaja me negociaron para terminar mi contrato, algo que tampoco esperaba pero no lo tome a mal. Y menos cuando la indemnización fue una gran suma de dinero que me permitió comprar una finca en clima cálido, tal como lo había soñado desde tiempo atrás con piscina, árboles frutales, algunos animales y un kiosco donde una parrilla artesanal me permitir a hacer los asados soñados. Y entonces realice una pequeña inauguración de la finca que llame: “El Corralito” con mis amigos Pipe (Felipe) y Lucho (Luis Eduardo) todos unos compadres seniles y barrigones lejos de esos años juveniles que no trepábamos a los árboles, ahora el mayor ejercicio era levantar la botella de cerveza. Entonces comenzó el asado entre risas y cervezas que solo fue interrumpido por un Splash! Eran mi hija Camila y su amiga Kika entrando a la piscina pero fue Kika quien se robó la atención de mis amigos tanto que al rato Lucho me dijo: Lucho: Oiga Richi y esa ternerita que esta con su hija esta buena! Buena! Hasta ese día y hasta ese comentario nunca me había fijado en Kika la mejor amiga de mi hija quien para entonces tenía 26 años y había visto crecer a lado de mi hija, pero al verla hoy en vestido de baño podía describirla en detalle una chica de más o menos 1,70 cm de cabello largo teñido de rubio, de tés blanca y un cuerpo notablemente armonioso, tonificado tal vez por eso el comentario de Lucho y la mirada morbosa de Pipe. Sin embargo yo solo me limite a decir: Yo (Ricardo o Richi): Si es bonita es la mejor amiga de mi hija y es Youtuber. Pipe: Habrá que ver su canal en profundidad porque está muy rica! Yo: Ya dejen de mirarla viejos verdes! Lucho: Richi y esa ternerita viene con la finca?J ajajaja Yo: Pónganse serios! Señores puede ser su hija Lucho: Si pero no lo es! Además díganme si ustedes no han deseado comer nuevamente, una carne tierna y fresca? Pipe: Uhy! Si comer una sardina así. Deliciosa!! Yo: Señores por favor compórtense Lucho: Si! Será calmarnos porque de pronto no podemos responder con ese voltaje. Jajajaja Pipe: Eso será usted porque yo si respondo. Lucho: Sera con solo viagra que atiende a una peladita. Jajajajaja Luego seguimos con el asado pero era evidente que mis amigos seguía mirando de reojo a Kika para el final de la tarde mis amigos se fueron, pero sus comentarios quedaron en mi cabeza por lo que sin desearlo solo instintivamente empecé a mirar más de la cuenta a Kika quien se había quedado a pasar el fin de semana en la finca, por lo que tuve más tiempo para admirar su belleza y aunque mi conciencia me decía que No! Y me contenía. Mis ojos terminaban mirando y alimentaban mis pensamientos lujuriosos, pero no era solo su cuerpo también estaba disfrutando su dulzura. Al día siguiente mientras estaba desayunado en la sala, bajo Kika en vestido baño y muy dulce me dice: Kika: Don Ricardo no va ir a la piscina? Yo: Eeeee ahora más tarde cuando termine de desayunar. Kika: Ok! Don Ricardo entonces voy a poner música que con Camila queremos ambientar la mañana Entonces Kika fue a poner música y mientras lo hacía, se agacho de tal forma que me dejo admirar su linda y contornada cola, siendo todo un especta-CULO, lo que de inmediato me provoco una erección involuntaria, algo que hacía años no me pasaba, por lo que me puse más nervioso pero no podía dejar de mirar a Kika, es más me acerque cubriéndome con un periódico mi erección pero quería ver más y de más cerca entonces le dije: Yo: Kika te ayudo? Kika: No tranquilo Don Ricardo Y mientras me respondía no solo miraba su cola sino también su busto, estaba bien dotada y piel se veía que era fresca, suave por lo que se me hizo agua la boca como el lobo con caperucita, sin embargo ella termino de colocar la música y se fue a la piscina sin percatarse de la morboseada, pero seguí mirándola desde el ventanal del comedor quedaba precisamente al frente de la piscina y como tenia vidrios polarizados me permitió hacer algo que no pensé a hacer, solo fue mi instinto una masturbada a nombre de Kika, eso calmo mi calentura. Más tarde me acerque a la piscina, tanto mi hija como Kika nadaban y disfrutaban del sol de mediodía por lo que les ofrecí una limonadas y mi paga era solo ver a Kika en traje de baño de dos piezas que al salir de la piscina mojada, disimuladamente por primera vez me invito a ver su pelvis e imaginar su Flor “Vagina” que por cierto sabía que aún no había sido polinizada, por sus creencias que la obligaban a esperar hasta el matrimonio, que por cierto era entre poco porque estaba comprometida para casarse. Lo que quería decir que era virgen Kika, lo cual se volvía un trofeo deseable, pero lejos de alcanzar. El entretenido fin de semana llego a su fin, pero me había dejado seriamente perturbado no dejaba de pensar en Kika y lo peor es que cada vez que veía a Kika alimentaba más mis ganas de probar esa fruta fresca, que al ver sus labios rojos me hacía pensar que debería saber a fresas, creo que estaba perdiendo el control entonces decidí pedir ayuda profesional un Psicólogo, que lo único que me indico fue que era normal sentirse atraído por mujeres jóvenes, que era la típica crisis de los hombres en su madurez que en mi caso estaba acentuada por mi soledad por lo que recomendaba salir con otras personas o buscara una actividades lúdicas que dispersaran mi mente. Al salir del consultorio del Psicólogo por lo menos me sentía menos mal, de cómo había entrado, pero fue tan solo llegar a casa para recaer en el deseo, porque encontré a mi hija Camila y a Kika disfrazadas de porristas preparándose para ir a una fiesta de Halloween. Kika estaba simplemente deliciosa no pude evitar mirarle sus piernas disimuladamente, en más de una oportunidad mientras estaban en la sala esperando a sus parejas para recogerlas para asistir a la fiesta, pero creo que fui tan intenso que no fui prudente porque por un momento note que Kika se puso incomoda con mi miradera por lo que decidí quitarme la tentación y subir a mi cuarto. Pero de mi mente no borraba esa bella porrista y el destino jugo conmigo y me tentó! Sonó el teléfono reiteradamente hacia las 3:00 am era mi hija Camila para indicarme que sus parejas estaban muy tomados y si podía recogerlas por su puesto acepte, pero para ser sinceros me ganaba el instinto lujurioso por ver a Kika, que el paternalismo de ver a mi hija Camila al llegar efectivamente note que ellas no estaban tan lucidas en especial Kika estaba muy tomada lo cual se me hizo raro porque yo sabía que no tomaba y que en general era una chica juiciosa, por lo que pensé que seguramente le dieron algo ,que la embriago o la drogaron en el peor de los casos “cosas de jóvenes” Trate de pedirle explicación a Camila pero esta por el sereno también estaba mal, se había quedado dormida, por lo que al llegar a casa me toco llevar primero a Camila a su cuarto y luego a Kika quien al tomarla alzada pude sentir sus muslos una piel tan suave, tan fresca que literalmente se me abrió el apetito de repente no sabía qué hacer si dejarla en el sofá de la sala o llevarla a mi cuarto, gano el cuarto la recosté en la cama el reloj marcaba las 4:10 am y no me aguante las ganas de acariciar los muslos de Kika, no recordaba algo tan suave y provocativo por lo que seguí subiendo mi mano entre su falda azul de porrista, solo un leve movimiento de Kika me detuvo por unos instantes pensé que se despertaba pero No! Pero mi mano quedaba aprisionada en medio de sus piernas, en ese momento estaba aturdido no quería quitar la mano, pero también sabía que si la movía podía despertarla, y la moví lentamente pero no para sacarla del medio de sus piernas, No! por el contrario me anime y quise tocar su parte intima, un pequeño roce basto para mover a Kika otra vez era evidente que sentía mis caricias pero seguía dormida borracha o dopada no sé, pero lo cierto es que tenía una erección de esas que uno no debería darse el lujo de desperdiciar y poseído por la pasión, excitación deje la cobardía, el pudor y comencé a desvestirla. Yo: Kika Vamos voy a ponerte la piyama Ella no podía ni hablar solo quería dormir por lo que se prestó para que me tomara el tiempo de desvestirla lentamente, primero su camisa blanca, luego fue su falda azul de flecos quedaba su sostén blanco y unos cacheteros blancos, por lo que seguí con sus cacheteros para entonces la manoseaba a mi antojo y decidí entonces tomarle unas fotos para el recuerdo, solo le quedaba puesto su ropa interior, aproveche a desvestirme rápidamente pero la apetencia me gano tenía mi verga como un aguijón y como un loco arranque los pantis blancos de Kika y sin darle tiempo de reaccionar brutalmente le enterré mi aguijón a la flor de Kika rompiendo así su virginidad, ella solo pudo gritar en mi profanación, pero firmemente comencé a devorarme a Kika no solo con una buena dosis de verga, sino le chupaba sus tetas que realmente satisfacían a cualquiera por su buen tamaño y suculencia, mientras mis manos apretaban y agarraba todo su cuerpo como si fuera de mi propiedad, mientras tanto Kika solo balbuceaba “No nooo” pero sus fuerzas no le daban para más, por lo que fácilmente pude manipularla como si fuera un juguete sexual, y la voltee boca bajo para rematarla en esa pose, agarrándome de sus cabello, le hacía saber a Kika que estaba teniendo posesión sobre ella, Luego con el pleno dominio sobre Kika no resistí más empecé a esparcir mi esperma dentro de ella, lo que originó la entrega total de Kika, que mientras gemía apretaban firmemente mis manos, lo que era indudablemente un orgasmo, es decir estaba contemplando el primer orgasmo de Kika por lo que con vigor entregue mis restos lográndole sacar quejidos profundos mientras pujaba intensamente mientras de re-ojo, miraba el reloj de la mesa de noche eran 5:30 am hora donde polinicé la flor de Kika. Luego solo me recosté encima de ella hasta que mi verga se salía lentamente y yo le decía para calmarla: “Kika relájate, tranquila todo acabo!, Ya acabe eres muy sabrosa!” Entonces Kika quedo desgonzada encima de la cama aun boca bajo, y nuevamente quedo como dormida por lo que baje de encima de ella olí su ropa interior lo cual estaba rota y pensé “Que hecho? QUE HECHO??” Entonces llame a Lucho que era un abogado penalista retirado, al contestarme le dije: Yo: Lucho estoy en problemas Lucho: Cálmate! Dime que pasa en que te ayudo? Yo: Lucho perdí el control, me comí a Kika Lucho: Como? Yo: Me comí a Kika Lucho: O que hiciste? Dónde estás? Yo: En mi casa ven rápido Lucho: Voy para Allá… Al rato llego Lucho pero también llego Pipe de inmediato me hicieron contarles lo sucedido y entonces ellos me dijeron la solución de llevarla algún potrero y dejarla ahí esperando que al despertar estuviera tan confundida que no recordara quien había sido, lo cual no era tan buena idea pero estaba tan temeroso que despertara ella o Camila, que no hubo más remedio que hacerlo. Entonces Lucho y Pipe me ayudaron no solo a vestirla sino a llevarla nos fuimos casi a los extremos de la capital, había amanecido por lo que nos tocó ingresar a un bosque bien en lo profundo, allí la bajamos pero Lucho y Pipe al ver a Kika aun adormilada se les abrió el apetito y lucho me dice: Lucho: Richi me perdonaras pero esta ternerita hay que darle muela Y dicho eso. Vorazmente se lazo a embestir a Kika, mientras que Pipe se preparaba para seguir tomándose un par de pastillas de viagra. No hice nada por detenerlos, entendía mejor que ninguno esa ansiedad por comer sardina, por lo que Kika le toco prestarse para los dos solo que estos no se demoraron solo tomo unos 15 minutos más, luego la dejamos ahí tirada a Kika y nos devolvimos hacia la ciudad con los amigos y mientras reían y comentaban yo solo escuchaba: Lucho: Que rico cuerpo que tenía esa ternerita Pipe: Si creo que hacía tiempo no llenaba una hembrita con tanta ganas Lucha: Creo que esta fue la mejor cosecha de fruta fresca! Pipe: Lastima Richi no nos llamó antes para disfrutar más de la ternerita. Y ver el orgasmo que nos contó. En ese momento no sé qué me paso pero me sentí tan mal, tal vez pensé que podría ser mi hija y entonces frene bruscamente y me devolví a buscar a Kika en contra de la voluntad de Pipe y Lucho que sorprendidos me decían: Lucho: Se enloqueció Richi Pipe: Ahora si vamos a tener problemas. Deténgase! Pero yo no hacía caso estaba decidido y angustiado a la vez, al llegar cerca del potrero a unos 200 metros me detuve unos gritos que se escuchaban a la distancia, nos bajamos y mis ojos no podían creer lo que veía habían cuatro hombres de apariencia de indigentes que no solo habían logrado despertar a Kika sino la tenía sometida en cuatro penetrándola simultáneamente. Y Lucho intervino y dijo: Lucho: Vamos Richi es muy tarde para arrepentimientos. Ya es de ellos! Pipe: Si ya se la están gozando. Y son cuatro hombres!. Y nosotros somos solo tres viejos. Vamos!! Y nos fuimos…

Autor: ALEJOGOMEZ6991 Categoría: No Consentido

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Las colegialas si cooperan

2019-10-23


Esto fue un jueves para ser mas exacto 18 de octubre de 2018 , esto sucede en el transporte mas usados por los bogotanos y bogotanas el tan lindo y hermoso TRANSMILENIO al sur de la ciudad (Cuidad Bolivar). Tipo 6:30 de la tarde ya casi noche me encuentro en el portal buscando alguna nena linda con buen trasero y demás. Había recorrido casi todo los paraderos de los alimentadores del portal buscando a la victima o chica indicada para saciar mis ganas de arrimarlo. Al llegar al paradero 6-4 que cubre la ruta del Paraíso identifico a una colegiala media mas o menos 1.70, la cual tenia un culo espampanante se le nota por como esta la falda y mas adelante lo compruebo. Una descripción corta de la colegiala: Falda gris, medias, pantalon azul oscuro, mas o menos le pongo unos 16 años, como y dije media 1.70 aproximadamente. El paradero como siempre esta a reventar de personas que querían llegar rápido a casa, ella se encontraba al lado mio no podía de dejarle de ver ese culote que tenía. Llega el alimentador o colectiva como lo llaman en Mexico, al llegar toda la gente se bota tratando de coger puesto para irse lo mas cómodo que se puede, en esos momento logro quedar detrás de ella, brindándole su culo a toda mi verga. En ese momento se llena el alimentador y la chica decide no subirse en él por lo lleno que va, decido quedarme junto a ella para no perderla de vista o cuando llegue el otro alimentador, de un momento a otro miro hacia atrás y ya nuevamente esta repleto de gente, doy la vuelta veo a la chica que me miraba fijamente. Me retiro un poco y ella a cada instante volteaba la cabeza para saber si todavía estaba detrás de ella con una mirada al seria, llega el momento de subirnos al alimentador por fin ha llegado hay tanta gente que casi no podemos subirnos cuando logramos por fin subir al alimentador quedo detrás de ella todo el tiempo para empezarselo a arrimar. Comienza el trayecto del alimentador, apenas saliendo intento subirle la falda y lo logro, no quedo muy cómodo porque un hombre queda al lado mio y no me deja moverme libremente. Cuando logro mas o menos tener un poco de espacio, saco mi cañón la tenia dura y ya con pre-semen vuelvo y me acomodo, y vuelvo a subirle la falda, la chica al instante nota algo rato y me voltea a mirar sin decirme nada, pensando a que de pronto me dijera algo o hiciera algun escándalo desisto por el momento, y solo empece arrimarselo por encima de la falda. Camino mas adelante la tenia ya muy dura y se la empiezo a pegar a un mas fuerte en su nalguita izquierda, y ella se da cuenta de mis movimientos y desde ese momento empieza a voltear a verme sin decirme nada o sin alguna señal de incomodidad, ahí decido volver a subir su falda para meter mi verga debajo de la falda y así sentir en vivo su culito. Bajo la mano y empiezo a subirle la falda muy despacio pero de todas forma ella se da cuenta y no me dice nada y sigo con mi idea, ya poniendo mi cañón bajo la falda que un bultico de tela de la falda de ella que no me deje pegarselo bien a su culito y por la incomodidad decido irselo pegando así pero con fuerza, mientras mi mano izquierda me sostenía con la derecha iba sobandole las nalguitas, y claro mi cañón arrimado fuertemente en su nalguita izquierda aun con el bulto de tela. Cuando iba en camino subiendo esa montaña, hay problemas en la vía, creo que dos tipos se están peleando y gracias a eso me dio mas oportunidad para arrimarselo aun más. El man que iba al lado mio casi me cacha y por obvias razones el cañón perdió su fuerza y dureza lastimosamente, pero en ese momento el man se da la vuelta y me da la espalda como si supiera lo que estaba haciendo con la chica. Entonces para recuperar al mi cañón fuerte y duro empece a jalarmela con la falda de la chica. Ella obviamente se da cuenta de lo que estoy haciendo con su falda por lo tirones que le daba y me mira aun sin decirme nada, alzo en total su falda ya con mi cañón fuerte y duro, y sin nada mas que meditare se lo empiezo a meter fuertizimos en su nalga izquierda que pega un pequeño brinco, y ya que no decía nada, empiezo a mover mi pelvis hacia adelante fuertísimo casi levantándola del suelo, y con mi mano derecha empiezo a tocar muy suavemente su vagina y le sigo dando como si de verdad estuviéramos teniendo sexo, ya después de cogerle la vagina me cojo mi cañón y se lo empiezo a restregar de arriba hacia abajo y viceversa, ella solo empieza a mirarme. Ya estaba muy caliente y no me importaba lo que pasara, cogí mi cañón y se lo puse lo mas abajo que puede y haciendo una pequeña presión hacia adentro se lo pude meter casi hasta su vagina y empece a empujarselo toda hacia arriba con toda la fuerza que pude, como si se lo estuviera metiendo de verdad, al pasar esto la hice colocarse de punticas y volteo a verme con cara de seria como si no le hubiera gustado y me clavo mirada, y como les dije yo ya estaba muy caliente como para no seguirle haciendo, no me importó que se me quedara mirando, se lo empece a empujar esta vez solo un poquito mas suave y ella viéndome hasta llegar a la primera parada del alimentador. Como la mayoría de gente se baja en la primera parada hice algo que nunca lo hubiera pensado hacer tal vez fue por la calentura del momento y por que ella tampoco me decía nada, tal vez por susto o por que en realidad le gustaba, cuando el conductor abrió las puertas y la gente como entró y salió a lo marrano, se la clave todita en su culo muy fuertemente casi alzándola con mi verga y quedé con mi barbilla en el hombro de ella. Ella por su puesto no hizo ni dijo nada pero en el fondo yo se que a ella le encantó, ya después de la primera parada no pude seguir disfrutando igual porque ya había más poca gente en el alimentador, solo me cubrí mi cañón con la camisa que llevaba, aun la tenia muy dura por lo cual me sobresalía de la camisa. Ella después de esa embestida estaba un poco roja y acalorada por el gesto que hizo, empezó a darse un poco de viento con su mano, la tenia un poco arrinconada por lo cual fui dándole unos arrimones suaves a su nalguita izquierda, jajaja sin darme cuenta que tenia un poco mi cañón salido de la camisa, por lo cual se me veía la punta y un poco mas de mi cañon, lo noto cuando la chica mira hacia el piso y alza la mirada rápidamente, mirando con cara de asombro y dándome la espalda, cuando le pregunto por qué, era claro, yo miro hacia el piso y mi cañón por fuera jajajaja Se lo pude arrimar un par de veces mas y en el penúltimo paradero del alimentador ella se bajó quedando con mi cañón en veremos, quise de pronto ofrecerle algo de $$$$ por una pajeada, pero pues había bastante comercio alrededor y no lo hice por temor que ella empezara a decirme algo en voz alta o en su peor defecto gritara y mas que estabamos en el barrio de ella. Ahí termina todo lo que pude hacer esa noche. Espero que les haya gustado.

Autor: davinchop Categoría: No Consentido

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De profesora a perra en celo

2019-10-21


A la edad de 18 años, había repetido 1 vez primero año, por ese tiempo me ratiaba mucho..a veces ni iba a clases..era un completo rebelde. Decidi ir al turno noche de la secundaria..eran solo 4 hs y me parecia bastante bien para mi que no tenia ni ganas de estudiar..pero empezo a gustarme mucho mas el colegio cuando llego una mujer de 45 años suplento a la maestra de historia.Esa maestra en particular me venia teniendo re caliente,siempre llegaba con esos tacos altos negros,la pollera corta por arriba de los muslos.ni hablar de la remera abierta mostrando sus pechos medianos pero bien cargados.se le notaba lo conchuda que era..eso me tenia con la pija dura toda la hs de clase que daba ella. Un dia fue bien decidido y a todo o nada.Siempre las clases eran hasta las 23hs.1 hs antes en el recreo 22 hs,la vi irse con muchas carpetas amontonadas en sus brazos...con destino hacia la cocina..a esa hora era perfecto,nadie habia en la cocina y tenia una puerta que daba salida al parque,todo oscuro.no se veia nada.en el bolsillo ya tenia preparada una navaja filosa muy cortante..me fui detras de ella..entro a la cocina.la apoye detras haciendole sentir la navaja en su cuello..diciendole -Camina y ni respires ,sino te va a ir muy mal. Hizo caso al sentir la navaja en su cuello..la lleve rapidamente hacia el parque afuera de la cocina cerre la puerta.Poniendola de espalda contra la pared,haciendo que tire las carpetas que llevaba hacia el piso..le corte toda la remera ,desgarrando su escote.dejandole las tetas colgadas hacia afuera..metiendole la mano dentro de su pollera..corriendole la tanga de costado manoseandole la concha humeda.. -mmmmm estas disfrutando putita..tu concha te delata. -por...por favor no me hagas daño..solo dejame ir..prometo..prometo no decirle nada a nadie. Me agache y puse la punta de la navaja por debajo de su tanga.cortandosela toda la tanga callo rota por el suelo..dejando su coño al aire..sin perder tiempo empece a lenguetearle alocadamente toda su concha -ayyyy aaaahh no por por faavooorr noo dejaaamee Su concha empeso a mojarse descontroladamente...me iva mojando toda la cara con sus flujos calientes. Lleve una mano abierta 3 dedos pajeandole fuertemente su clitoris gordo duro parado haciendola gemir como una puta en celo sin control.. -uff aaaaaahhh dejameeeeeee queee malditoo pendejooo soss mal paridoo aaaaaaaaahh Hasta que sola se empeso a dejar llevarse por el placer.. -AAAAhhh comeeme comeeemee bien la conchaaa siii dioos haceee tantooo no me hunden la lenguaa tenia toda la lengua bien metida dentro de su concha caliente y mojada..ella movia su concha sobre mi cara cada vez mas y mas rapido,la podia ver como maltrataba sus grandes tetas escupiendoselas..apretandose los pesones de las tetas ! le empese a cachetear con violencia las nalgas de su culo,metiendole 2 dedos profundamente dentro del culo..haciendo erguir toda la espalda y movia el ojete para atras . -Queee rico que ricoooo no pares no paresss neeeeneeee no pares que bien que lo hacesssssss !!!! -Goza gozaa perra de mierda asi asi asi ! Empezo a correrse salvajemente.un tremendo orgasmo me baño la cara la boca de muchisimos jugos calientes..mientras no dejaba de cojerle el agujero de su culo con mis 2 dedos bien adentro de su culo que entraban y salian de su culo ! Agaarrandola violentamente de los pelos la hice agacharse,sacando mi verga dura gorda y cabeza por la bragueta del pantalon,mientras le doblaba los brazos hacia su espalda,empece a cogerle duramente toda la garganta haciendola babear con violencia,la baba llenaban sus tetas con brutalidad..le hacia sentir mis gordos huevos contra los los labios de su boca ! -Traga traga gorda puta de mierda ! -Asii maeestra provocadora de mierda te bañare la boca de mis chorros de leche perra de mierda ! Con mis manos le cacheteaba con violencia sus tetas,haciendoselas rebotar duramente para arriba y para abajo sin piedad,apretandole los pezones duros de tus tetas,estrujandoselos..le abofeteaba duro su cara de perrra. le saque la pija de la boca,refregandosela toda por la cara,levantando mi pija dura y poniendola acostada sobre su cara..le meti mis dos huevos gordos y duros dentro de su boca haciendomelos comer todo.. agarrandola salvajemente de los pelos,mirando su cara babeada sus tetas caidas grandes llenas de baaba.. pajeandome en su cara le bañe la cara de muchos chorros de leche caliente ,denigrando su posicion de profesora..contra el alumno. -que rica lecheee si sii damela toda dame la lechita,soy tu perra soy tu puta ! La deje arrodillada en el piso asi de denigrada e humillada..me puse la pija dentro del pantalon y me fui adentro de la cocina llendome hacia el baño me lave las manos la cara..normalmente como si nada hubiese pasado.. me fije la hora eran 22:45 ,Entre al salon y le deje una nota En una de las carpetas de mi perra..que decia: "Grabé todo perra " Gracias por leerme, espero que sea de su agrado mis experiencias.. a mi me libera mucho contarlas.

Autor: cerdo dom Categoría: No Consentido

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El casting de Adela

2019-10-13


Adela era una chica de 20 años, de estatura baja, buen cuerpo ojos achinados, pelo negro, largo atado con una cola de caballo, buenas tetas, prominentes por su edad, buenas piernas firmes, y culo redondito y firme; ella quería actuar y se inscribía en todos los casting habidos y por haber, un día vio uno que le llamo la atención, ya que el aviso era grande y llamativo, cualquiera diría que era para algo relevante y el rango de edad era el adecuado para ella. Al día siguiente fue a la dirección del aviso. Unas oficinas en un primer piso, en un edificio remodelado, la facha conservaba lo antiguo, subió las escaleras e ingreso a un hall de recepción, se presentó, y le dieron un formulario para que complete los datos y un rango aproximado de la remuneración que deseaba ganar. Una vez terminado este trámite administrativo después de unos 20 minutos, la hicieron pasar a una oficina con un escritorio sillas y un sillón contra la pared, un señor realizo la entrevista y le comento el perfil actoral que estaban buscando, Adela quedó interesada y le pareció un desafío interesante para realizar, pensó que en lo profesional le iba a servir como experiencia; Una vez realizada la entrevista oral, la persona que la entrevisto la acompaño a otra sala para realizar una prueba, en esa habitación habían cámaras, luces, distintos slots de iluminación, cables todo lo que hay en un estudio de filmación. Esta persona le dijo mira en esta primera prueba, necesitamos realizar un desnudo artístico, puedes colocar tus pertenencias allí en aquella silla, Adela entendió todo perfectamente, así que dejo su cartera, se quitó la blusa, se quitó el pantalón, desprendió y quito su corpiño, y así se dirigió a un sillón frente a las cámaras. Pasados 5 minutos aparecieron dos hombres robustos totalmente desnudos, uno de ellos con un miembro bien dotado, Adela instintivamente se cubrió las tetas con ambos brazos y cara de sorpresa ya que no era lo que le habían dicho. A ambos vamos a llamarlos X al pene normal y XX al bien dotado; XX se acercó y la tomo por el brazo diciéndole “ven putita, que la vamos a pasar muy bien”. Adela suplicando, ¿“no espera adonde me llevas?” XX “a ningún lado, ven arrodíllate en el sillón” Y colocándola de rodillas, XX la toma del cabello y acerca su cara a su miembro, duro y tieso como un mástil, apenas se balanceaba, XX se lo pasa por delante de la cara mientras X por detrás acaricia la cola y la vagina de Adela, que aunque no quisiera estaba húmeda, se notaba en la tanga, X corrió a un lado la prenda y se acomodó para chuparle la concha, XX le hace una seña a su compañero y este introduce un dedo en la vagina bien hasta el fondo, sin dejar de chuparla, y Adela entre suplicas, abre la boca, y en ese instante XX le introduce su miembro, mientras le dice “anda preciosa chúpalo, como tú sabes, anda devóralo” sin dejar de sujetarle el pelo, por momentos dando un leve tirón para que Adela abra más la boca e introducirle su pija más adentro, XX comenta “aaaggg que bien lo haces nena” y le coloca su pija por dentro contra un costado y golpear su mejilla con la pija dentro de la boca, otra seña a X y este quita la tanga, y coloca su glande en la entrada de la vagina, y se la introduce de un golpe adentro, dando Adela un grito mezcla de dolor y placer, XX le toma la cabeza con la dos manos e introduce su miembro lo más adentro posible y comienza a cogerla por la boca, por momentos Adela siente ahogarse y contener las arcada, XX se la saca de la boca, y Adela babea un poco y escupe el glande del miembro dotado para lubricarlo, mientras X la tiene bombeando la vagina por detrás, Adela no para de gozar, y moverse. XX la mira y le dice “Te dije que la pasaríamos bien putita, toma toma otro poquito”, y agarrándose su pija se la mete por la fuerza en la boca, y le sostiene la cabeza un rato con la pija adentro hasta la garganta, cuando la saca entre lágrimas agitada sin poder respirar, XX le aprieta el cuello y le da un beso de lengua bien largo. XX le dice a X que cuando termine se aparte, este la sujeta bien por las caderas acelerando el ritmo, y en un aaahhh se nota que termino, dejando la pija adentro y deslizando la leche por la pierna de Adela, que cae extenuada al sillón dejando todo el culo libre y levantado, ambos cambian de posición, XX se acerca por detrás y da una nalgada en la gordita nalga dejando la marca de su mano en el cachete, toma Adela por la cintura y le refriega todo su miembro por la parte de atrás, pasando el índice por la vagina, con el semen de X y el orgasmo de Adela lubrica el ano de ella, primero le introduce un dedo y luego dos, ella pidiendo por favor por el culo no te lo pido, te la sigo chupando, acábame en la boca pero por el culo no por favor, esto solamente hizo potenciar más el deseo de XX, se acomodó detrás apunto al ano apenas dilatado, apoyo el glande y fue empujando, otra nalgada hizo aflojar la tensión y resistencia, y de apoco se fue metiendo en su interior, en medio de los gritos y suplicas de Adela, X entre tanto se la estaba bombeando por la boca. XX se movía disfrutando el rico culito que se estaba comiendo, gozando de buena manera, y por momentos retener su miembro adentro hasta las profundidades del ano, de pronto comenzó acelerar el ritmo y le dice a X “avísame cuando estés por acabar”, a lo que después de un rato X le dice, “estoy por venirme”, con lo cual ambos se separaron de Adela la y tomándole la cara con una mano mientras masturbaban con la otra, le terminaron llenando la cara y la boca de buena cantidad de semen caliente. Ambos X y XX se retiraron del lugar, Adela quedo tirada agotada en el sillón, de a poco y como pudo se fue incorporando y se fue vistiendo con sus prendas, sin poder evitar que rueden algunas lágrimas por su mejilla. Despacio se fue de ese lugar al cual maldecía por dentro, trato de pensar como no se dio cuenta que era un lugar de mala muerte, pero por otro lado vio cosas de un estudio de filmación, luego otra idea se le paso por la mente, que había llenado los datos personales en una ficha, con lo cual le dio un poco de miedo, a ver si le harían algo si eran una banda de una organización, mientras pensaba esto un frio le caía por la espalda, lo único que quería era llegar a su casa. Se dio una ducha, y se acostó en la cama, le dolía y le ardía un poco el culo, y sentía una molestia en su vagina, con el correr de las horas esas molestias fueron pasando y calmando; al cabo de unos días revisando su casilla de mail, un correo que decía, “Adela tienes un cheque para retirar en tal dirección por una suma de $$$”, una cantidad muy buena de dinero que la descoloco, trato de pensar de que podía ser y no sabía de dónde podría venir, además la dirección no le resultaba familiar. Al día siguiente se dirigió a la dirección en cuestión, y era una casilla de Western Unión se presentó y le informaron pase por aquella caja, le dieron el cheque y lo pudo depositar en su cuenta; al tiempo que una amiga le deja un mensaje de whatsapp, “Adela que bien que la pasaste, no me habías dicho nada”, cuando la llamo le dijo que en una página de películas porno estaba un video de ella cogiendo en una fiesta con dos tipos, y allí recordó, y quedo algo asombrada, el cheque ese es la paga. Con lo cual no sabía si alegrarse o maldecir, se la habían cogido sin su consentimiento y sin saber, pero a cambio recibió una buena cantidad de dinero, quedándole una sensación de sentimientos encontrados al mismo tiempo Espero les haya gustado, si desean pueden escribir sus comentarios a: [email protected]

Autor: Gorgeous7 Categoría: No Consentido

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