Relatos Eróticos de Infidelidad


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Susana juguetona, ¿buena o mala?

2022-04-29


Me contacto a través de una página de contactos esta mujer que tenía 3 años menos que yo pero realmente como toda mujer tenía más experiencia en la vida. Lo hizo a través de un mensaje en donde me decía que deseaba que la conociera, tanto para saber si era buena o mala, aunque todo hay que decirlo, me encantan las mujeres que aun teniendo pareja desean experimentar su lado oscuro y provocador para deleitar su sexualidad al máximo. Bien es cierto que cuando una mujer contacta con un desconocido lo primordial es primero el respeto y luego la discreción y como ella y yo necesitábamos ambas cosas, pues la respondí que yo era malo jugando pero muy bueno entre sus piernas, a lo que ella me respondió con otro mensaje para que quedáramos y viéramos si el juego de ser malos o buenos nos llevaba a divertirnos y así comprobar que nos atrae en temas sexuales, aunque ella ya lo ponía bien claro en su perfil, nada de dolor pero si mucha sensualidad y mucho sexo. Susana (que no es su nombre real ni el de su nick) es una mujer en todas sus letras y cuerpo, rubia, pechos pequeños pero muy sensibles, un precioso culo y unos labios sin nada de pelo, vamos que tenía su coño para ser comido sin molestia de vello púbico y siempre húmedo al menos cuando quede con ella, que venía con un vestido holgado y sin nada debajo, solo unas medias que se unían a un body abierto justo entre su cueva y su culo. Lo que yo siempre digo sutilmente “una mujer preparada para que la follen en cualquier momento y circunstancia sin impedimento de ropa íntima”. Quedé con ella cerca de la estación de autobuses de su ciudad, que es muy conocida, sobre todo porque al lado está un centro comercial con la estación del tren de alta velocidad y siempre que he visitado su ciudad me he alojado en un hotel cercano, por tanto, no es que me conozcan, es que soy cliente habitual por temas de trabajo. Reservé una habitación y tras tomarnos una cerveza a medio día que era cuando ella podía quedar, antes de la hora de la comida, le dije si deseaba que fuéramos a follar o que diéramos un paseo hasta llegar a la playa que está a una media hora andando de donde nos encontrábamos. Realmente yo quería follar con ella, y Susana deseaba sentir mi miembro en su boca por lo que me dijo que lo del paseo mejor para otro día, que ya le había follado suficientemente la mente como para dejarlo en un simple encuentro de conocimiento y poner cuerpo a nuestros mensajes, por lo que pague la consumición que nos tomamos y nos fuimos para la habitación, tranquilamente, charlando. Cuando llegamos fue directa al grano. Se agacho casi en cuclillas y abrió la cremallera de mi pantalón sacando de dentro de mi bóxer ya mi polla dura y con ganas de entrar en algún agujero caliente, por eso la miro, me dijo que no sabría si le cabría en su boca y en un ademán de abrir todo lo que podía su boca, metió solo el capullo. Hecho bastante saliva para poder lubricar y yo notando que seguía insistiendo por tragarse todo, le agarré de su melena y cabeza y empecé a bombear lentamente como follando su boca, cosa que aunque no lo crean a muchas mujeres no les gusta, pero a la que le pone perra es algo casi mejor que meter en su coño. Susana empezaba a gemir y a mover su cadera mientras yo le follaba su boca que, aunque no tenga una herramienta de veinte centímetros si es cierto que el grosor da más placer sobre todo cuando conseguí meter al menos la mitad de mi tallo en su boca. De su boca salía bastante saliva que bañaba parte del tronco que faltaba por entrar dentro de su boca y parte de mis huevos, por lo que ya me tenia hecho un traje de saliva a modo de condón, así que solté su cabeza de mis manos, saque un condón para ponerlo y cuando le quite la polla de su boca para enfundarlo, ella se levantó y me dijo que si tardaba mucho en correrme podríamos hacerlo al principio sin nada, aunque realmente ella tenía ganas de que la inundará un hombre con aguante, pero en las primeras citas con mujeres casadas o divorciadas (que son con las que suelo quedar) siempre pongo protección por mi parte, así que metí mi polla de pie, Susana contra la pared, abriendo con sus manos su culo, y deslice mi polla por sus labios que estaban mojados pero con la saliva que me había dejado en mi falo pues humedecí más esa entrada. Me aparte, me puse el preservativo y cuando estuve listo, apunte a su entrada bastante abultada, agarre de su melena con una mano y con la otra a su cadera, y empecé a taladrar su coño con una fuerza que casi la hago que se empotrara en la fría pared de la habitación, con su vestido subido por ella a la cintura y oyendo como mi cuerpo chocaba contra su gran culo. Eso hizo de inmediato que ella se corriera, casi chillando, y mal diciendo por haberla puesto tan caliente y haber conseguido lo que muchos otros hombres no lo habían hecho, el correrse tras ser penetrada. Estuve un buen rato en dicha posición hasta que ella me suplico que nos fuéramos a la cama, que deseaba cabalgar encima mía, por lo que nos quitamos de camino a la cama toda la ropa. Yo seguía con la polla dura por lo que en cuanto me tumbe, ella se puso encima mía, y se clavó literalmente mi estaca de carne y suspiro de nuevo por cómo se introdujo dentro de ella, lentamente, notando cada milímetro de mi polla barrenar su coño recién corrido y altamente sensible, por lo que poniéndose en postura de “te voy a cabalgar hasta que te corras” y sujetando sus manos a mi pecho, empezó una de las maravillosas pajas que me suelen hacer las mujeres experimentadas en labores sexuales, que no es otra que empezar lento para ir subiendo el grado de aceleración, pero tanto Susana como otras mujeres amigas mías que tienen la manía de sentir el placer sexual conmigo es que aunque me gusta y excita mucho esa postura, realmente me deleito y tardo más en llegar a mi orgasmo, por eso cuando su vagina empezó a vibrar y ella a gemir y acelerar sus movimientos, cayó encima de mi pecho, besándonos con lengua, ojos cerrados, y yo agarrando con mis manos su culo para así notar como su coño temblaba, sus muslos eran una tiritona total y su cueva volvía a escupir su liquido blanco a través de las paredes del condón, por lo que la deje que descansara un poco, para que estando en dicha posición pudiera sentir el grosor de algo que le encanta a toda mujer, un hombre duro dentro de ella, con ganas de darle más sexo del bueno y encima esperando a que ella se recuperara de sus orgasmos bestiales que tenía. Me salí de su vagina y la dejé tumbada boca abajo. Quería realmente romperle el culo pero ahora lo que hice fue azotar su precioso trasero suavemente, para no hacer que se enfriara su pasión sexual, y con los azotes suaves pero subiendo el grado de dolor en sus dos caras del trasero, la oí que volvía a gemir y a maldecir por no dejar que descansará, y abriendo su piernas con mis rodillas deje que su coño se aliviará un poco del calor interno que manaba de su volcán para así meterle no mi polla que le había quitado el condón, sino para meter mi mano. Bueno, primero empecé con dos dedos y noté como entraban muy bien, para empezar a follar rápidamente. Al estar Susana muy excitada y muy mojada, ayudó a que metiera un tercer dedo, mientras con la otra mano mía le masturbaba su clítoris y ya note como su cuerpo empezaba a moverse como si estuviera siendo follada, por lo que aceleré la entrada y salida de mis dedos en su volcán ardiente, por lo que notando que sus músculos vaginales se dilataban, metí un cuarto dedo, que ya notaba una buena presión, pero ella no paraba de decirme que no parará de follarla, cosa que no iba a hacer, y follando con mis cuatro dedos su coño rápidamente mientras la masturbaba con mi otra mano, ella se agarró a las sabanas de la cama, casi mordiendo la almohada y yo seguía en mi labor de sacar a la perra caliente que había dentro de ella, por lo que en cuanto estuvo a punto de tener su orgasmo, fue cuando metí mi dedo pulgar y de un solo empuje conseguí que hasta mi muñeca fuera tragada por su dilatado coño. Susana no podía hacer nada, solo gozar, solo chillar, solo gemir, y su cuerpo empezó a vibrar, a temblar, a no parar de moverse, sabía que le había producido uno de los orgasmos más bestiales en su vida. Por lo que poco a poco fui sacando mi mano, oprimida por su cavidad vaginal, sus músculos que estaban en plena tensión por su fuerte orgasmo encadenado. Y la dejé que recuperará un estado tranquilo, mientras me deleitaba viendo como su cuerpo, todo, temblaba. Al cabo de un rato, ella ya estaba recuperada pero destrozada y me dijo si esto lo hacía con todas las mujeres con las que tenía encuentros, por lo que le dije que no todas las mujeres aceptan que le metan una mano, y que solo lo hago con las perras que sin decirme nada quieren comprobar de que son capaces con un hombre por sorprenderlas y por follarlas bien. Susana me indico que nadie la había metido nunca una mano y que la verdad, le encanto, pero que necesitaba recuperar un poco la sensibilidad entre sus labios, porque la había destrozado literalmente, por lo que vio mi polla sin el condón y rápidamente se lanzó hacia ella para intentar hacerme una mamada, lo que realmente hizo fue ponerme muy dura y con ganas de follar de nuevo, para llenar su coño de mi leche. Estuvimos más de dos horas follando fuerte ya que a mí me provoco hacerlo así y a Susana le encantó que fuera duro y salvaje, pero a la vez atento a sus necesidades sexuales. Nos hemos visto más veces, pero no han sido como en esta ocasión ya que siempre la primera vez hay que dar nuestro lado bueno y malo, para saber si nos gusta o no.

Autor: Anónimo Categoría: Infidelidad

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Cornelio arregla una licuadora de la vecina

2022-04-29


Ya les he platicado de mi amigo, a quien usan muchas, incluida su exesposa. Y no es que él se lo proponga, sino que el mundo está lleno de un sinfín de posibilidades. Aquí va una aventura más, donde se engancha a otra mujer.. Mi amigo Cornelio vive en la planta baja de un edificio, con cuatro departamentos en cada piso. Aunque son departamentos de interés social, éstos son relativamente amplios pues tienen cuatro recámaras y dos baños, además de un pequeño cuarto de servicio donde está el lavadero. Esto fue lo que me contó mi amigo, que le ocurrió la semana pasada. En el mismo piso, en el departamento de enfrente, vive un matrimonio, más o menos de 30 años de edad y tienen dos hijos pequeños. Una mañana en la que no había ido yo a trabajar, y no le tocaba venir a la sirvienta, me tocó el timbre mi vecina, quien no es fea, pero sí es muy sexy, a pesar de lo delgada. Ella aún no se peinaba pues se notaba que andaba en plena faena doméstica y su cara siempre me ha parecido de puta bonita. –Buenos días. ¿Sabes dónde habrá un electricista? Conecté la licuadora y después de un corto se me quemó el cable. No tengo luz. –Vamos a ver –le dije encaminándonos a su casa, ella por delante de mí, y yo percatándome que no traía ropa interior y con un movimiento de nalguitas que invitaba a sobárselas, pero no lo hice, soy todo un caballero. Pensé que seguramente se acababa de ir su marido y la dejó bien cogida, porque la estela e humor que dejaba olía intensamente a sexo. A cada paso que ella daba, se me paraba más la verga porque se esparcía el aroma. Llegamos a la cocina y me di cuenta que el corto circuito se dio en el contacto de la licuadora. Le pedí un desarmador y unas pinzas, los cuales me dio de inmediato. Me puse a trabajar, con ella de espectadora que me ponía arrecho no sólo por el olor, sino también porque al agacharse para ver lo que yo hacía, me dejaba ver cómo le colgaban las tetas, no eran grandes, pero por lo aguadas le colgaban hermoso y terminaban en un pezón cónico, moreno y grande. Al terminar de poner bien la clavija, le pedí que conectara la luz. Ella se estiró, pero no alcanzó, por lo cual me puse atrás y levanté la palanca del interruptor, pasando mi pantalón con el endurecido y crecido monte por sus nalgas (delgadas, pero con forma). Ella se quedó quieta y yo también. Permanecimos en contacto casi 30 segundos y me separé. –Ah, ya… –dijo dándose la vuelta y clavando su mirada en mi entrepierna, entrecerró los ojos y dejó escapar un suspiro. –Listo, conecta la licuadora –le dije, sentándome en un banco alto, mostrando mi protuberancia. –No, mejor conéctala tú –me dijo poniendo su mano en mi pierna. La conecté, prendí la licuadora y ésta empezó a moler. Ella, al escuchar el ruido del motor, me apretó la pierna y fue subiendo su mano hasta que la tuvo sobre mi pene. –¿Cuánto te debo? –preguntó dándome apretones en el pene. –Déjame hacer cuentas y te digo –contesté sonriendo. –Mientras piensas, ven acá, que tengo una cosa que dejé pendiente y se puede manchar –me dijo tomándome de la mano para conducirme al cuarto de servicio. Me acomodó al lado del lavadero y ella se puso a tallar unos calzones entre otras prendas enjabonadas. Es que ya no tengo limpios, éstos me los manchó mi marido antes de irse…, dijo dejándome claro, por si mi olfato no lo había percibido, que se la habían cogido. –¿Y no quedaste bien? –pregunté, metiéndole la mano por el escote, donde las tetas le bailaban al ritmo que tallaba. –La verdad, sí, pero ya se me volvió a antojar, más con tus caricias y lo que se ve entre tus piernas. ¿Aceptas Carnet de pago? Suspendió su labor y me abrazó para darme un rico beso. Prácticamente se secó las manos en mi camisa mientras yo le metía la mano bajo la falda. ¡No traía calzones! La cargué para llevármela a la sala, pero se me atravesó la mesa del comedor y allí la deposité.; me bajé los pantalones, ella viéndome la verga bien parada se colgó de mi cuello para dirigir su vagina hacia mi miembro. Hicimos contacto y nos movimos como posesos hasta que nos venimos. Ella lanzó un quejido de satisfacción y se acostó sobre la mesa, sin despegar su sexo del mío. “¿Me llevas a la sala?”, pidió y yo la cargué sin sacar la verga. Le subí las piernas a mis hombros y me senté en el sillón. Besos y caricias fueron el preámbulo para que mis ganas crecieran y ella me jineteara hasta venirse otra vez. Al terminar, entre sonoros jadeos, que disminuyeron poco a poco de volumen y frecuencia, fue quedándose quieta. –¿Así no te vienes? Se siente que sigues con ganas –dijo apretándome con su perrito. –Sí, aún me queda parque, vamos a la cama –le dije volviéndola a cargar ensartada como la tenía. –Pero… –balbuceó en el trayecto–, no hagas mucho ruido porque los nenes aún duermen –dijo en voz baja cuando pasamos por un cuarto que tenía la puerta cerrada. La llevé a la cama principal, cuya cama aún no había sido tendida, y la dejé en las sábanas, olorosas a sexo y llenas de vellos caídos con el fragor del amor marital. Abrió las piernas y me dijo “Ven, termina en mí.” Me moví con todas las fuerzas que me quedaban y le lancé un gran chorro en el interior de la vagina. Cuando terminé me bajé de ella y me percaté que a mi lado estaba un condón usado y roto. –Sí, mi marido me cogió tan rico como tú, pero al terminar se dio cuenta que el condón se rompió, y él dijo “ya ni modo”, así que ya ni modo… –me dijo poniendo una cara de inocencia. –Supongo que, si no pasa nada, seguirán usando condón –dije. –No sé, quizá sean mejor los anticonceptivos orales, ¿tú que piensas?, ¿te gusta el condón? –preguntó dejándome ver que estaba invitado a seguir dándole servicio. Sólo por morbo, esperaré unas semanas más para preguntarle a Cornelio si sus vecinos tendrán un hijo más, porque él me pregunta “¿Y si se embaraza, y se le quitan las ganas?”

Autor: BER_EL Categoría: Infidelidad

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Mi vecina

2022-04-29


Hola el día que me quise follar a mi vecina la mujer de un amigo de la infancia. Ella tiene 31 años y yo 26 años todo empezó un día que le escribí para conversar en persona con ella y acepto y cuando fui la vi boca abajo y vaya que nalgas ella vestía un vestido blanco que se le pudo ver las piernas conversamos 5 minutos y me fui a mi cuarto luego de eso le dije k se la veía bien que me gustaría verla nuevamente así acostada pasaron los días y le escribí nuevamente pero esta vez me le tiré diciéndole que la avía visto semidesnuda duchándose. Ella se sorprendio y. Luego le dije que me avía metido a su cuarto y avía cojido sus hilos sin más decir la invite a m cuarto a tomar unas cervezas pero le dije que venga pesto hilo vestido y sin sostén ella me dijo k como sabía que usaba hilo y le cofese la verdad me gusta mucho ella y quisiera cojermela pero N se que hacer para convencerla. Aparte de eso ella me parece muy linda pero solo la deseo ella es una mujer muy buena tiene un cuerpo increíble ella le gusta usar hilo pero recién se los compro y eso es lo que más me gusta de ella que se hace la timida pero en realidad es una putita el día que le coji las nalgas no dijo nada creo le gustó pero se hizo como que no sintió también bailando ella llevaba vestido y un hilo y pude sentirle cuando baile co ella

Autor: Pedro Categoría: Infidelidad

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Mi vecina embarazada part 2 final

2022-04-26


Quedamos en nos encontraríamos al día siguiente y así fue pero se nos unió su hija. Mi vecina embarazada part 2 final Llego el otro dia era viernes el ultimo dia de la semana esta por ir ala uni pero no iva a ir y entonces el marido de silvia se iva ya a su trabajo sali de mi casa y vi que llegaba un auto era un hombre de unos 40 mas o menos y entonces lo atiende silvia al parecer le digo que hoy no se subio al auto y se fue y me dirigui a su casa estaba semi abierta asi que entre y se cerre la puerta ella estaba en la cocina me acerque y la empese a besar ya ella estaba re exitada me dice espera quiero algo Antes mi hija ayelen va hacer algo con nostros hoy que le dige tu va tener que chupar sus partes intimas ya es hora que sienta placer ok le dige fuimos a su cama y ay estaba la niña con solo su panty de color rosa silvia se desnuda por completo y su panza parecia que ya iva a tener al bebe que tambien era una niña entonces le pregunte de cuanto meses estaba y me digo de 7 meses Comensamos con unos besos y luego caricias y note que tocaban mi polla con unas manitos chiquita era la niña y me dice mi mami dice que te sale leche y va hacer fuerte como las de ellla si asi es amor me la chupaba con esa boquita tan chiquita que hacia que me viniera pero trate de aguantar bese ala niña en su boca era muy delicoso meti mi lengua Su madre ya estaba en cuatro la empese a follar mientras la niña tomaba leche de sus tetas al ver eso queria probar leche materna tambien cambiamos de lugar y la niña estaba que queria ser besada asi que empese a chupar sus partes estaba teniendo su primer orgamos en ese momento se vino y hiso pis en la cama la madre al ver a su hija le digo miamor te viniste Entonces yo queria probar la leche materna de silvia yo chupaba una y la niña la otra era muy delicioso al terminar agarre al a niña y abri su culito y le di una chupada era delicioso gemia y terminamos yo acostado me empese a masturbar para dar leche a madre y hija salio un gran chorro donde ambas se trajaron todo es muy rico mami su leche tambien ves mi niña te lo dige estubimos acostado un buen rato hasta que ya era hora de irme Silvia tubo segunda niña era muy hermosa como su madre me hubiese gustado seguir con ella pero se fue a otro lugar y no la volvi a ver mas

Autor: SEXLOVE25 Categoría: Infidelidad

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Y yo que pensé que era asunto finiquitado…

2022-04-26


Reencuentro con Moisés, ¡negro hermoso, pito grande, cogelón y lechudo! Después de 30 años, no pudimos evitar volver a hacer el amor.. Pueden leer cómo inició esta historia en “Chocolate oscuro con relleno de crema”. Yo tenía 29 años cuando lo conocí, pero debieron pasar cinco años más para que retozáramos a gusto la primera vez, y dos años más para la que pensé que había sido la última pues él y su hermana regresaron a su país y las pocas veces que supe de él fue por comentarios de Saúl, mi esposo, pues eran buenos amigos. Hace unos cinco años me enteré de la muerte de Tere, su primera esposa, de quien se divorció hace muchos años; después tuvo varias parejas sucesivamente, pero también murió una con la que vivió en pareja intermitentemente. ¡Claro que tenía, y sigue teniendo, muchas virtudes para hacer y satisfacer las parejas que quisiera!, me consta… Hace menos de un mes, después de la comida, fui sola a hacer unas compras a una tienda departamental. Aún no realizaba compras, pero examinaba algunos artículos. De pronto, al avanzar para otra isla de artículos, vi a Moisés. ¡Quedé sorprendida, pues me pareció que el tiempo lo había conservado casi intacto! A no ser por el pelo algo canoso, diría que seguía igual. Él miraba con cierto interés una mercancía y yo, a seis metros de él, lo miraba emocionada recordando nuestros encuentros sexuales y me fui mojando poco a poco… A los pocos minutos sintió mi presencia al acercarme más. Al voltear a verme (primero las tetas, claro), su cara mostró asombro al reconocer mi rostro entre el pelo medio canoso que me he negado a pintar. Su boca abierta por la sorpresa, la cambió por una sonrisa al tiempo que abrió los brazos cuando corrí hacia él. El abrazo fue muy natural y, sólo porque estábamos vestidos, no fue completo. Nuestros cuerpos se estrecharon con fuerza y los pubis se friccionaron con la alegría de vernos. Nos dimos un rico beso y abrazados salimos del almacén. Caminamos abrazados, sin rumbo, platicando nuestra experiencia de volvernos a ver descansamos en una banca de un parquecito cercano. Al bajar la mirada para ver su entrepierna vi el maravilloso bulto y se notaba también lo húmedo el pantalón. Me di cuenta que yo también estaba chorreando flujo. Recargué mi mano en su miembro, sobre el mojado pantalón. -¿Se te olvidó ponerte pañal? –le pregunté apretándole el tubo duro que sentía y el lanzó una carcajada, tan sonora que tuve que retirar mi mano por si alguien volteaba a vernos. -Ja, ja, ja, no , aún no uso –dijo y me abrazó, pero dejó una mano al frente para sobarme la teta-, pero si quieres vamos a otro lugar para que sepas lo que me pasa. -Sí, vamos, pero no traigo auto, vine en metro. -Yo también ando en transporte público, no hay problema –explicó y nos pusimos de pie para caminar al metro. Tomamos la Ruta 2 y nos bajamos en Villa de Cortez, ahí hay un hotel y no hubo más que entrar. Como si hubiese sido ayer la última vez, entramos, nos besamos y nos desvestimos uno al otro. Era claro que los dos estábamos muy calientes. -¡Sigues hermosa! –exclamó antes de ponerse a chupar mis tetas completamente caídas por el paso de los años. -¡Tú también! –le dije acariciando sus huevotes con una mano y jalándole el tronco con la otra, la cual me quedó llena de presemen que Moisés seguía goteando. Lo tumbé en la cama y me subí en él, metiéndome apuradamente su enorme falo. Cabalgué hasta venirme, mientras él me jalaba las tetas. -¡Ah, negro, sigues igual de rico! -dije antes de dejarme caer sobre él. Me permitió descansar sobre de él, aun con su herramienta firme en mi interior. Pero no fue mucho tiempo, pues sin soltarme del abrazo, me dio la vuelta y quedó sobre mí. Se movió pocas veces, pero muy rápido. En breve cerró los ojos y me apretó fortísimo mientras eyaculaba tres abundantes chorros gritando “Ah, ah, ah” ¡Qué rica estás! Otra vez, sin sacarme el pene, aunque estaba flácido, nos volteamos y quedé sobre él sintiendo el sudor de nuestros cuerpos y arrullándonos con los latidos, cerramos los ojos, tratando de dormitar. -¿Con cuántas has hecho el amor estos cinco últimos años? –pregunté al tiempo que mi perrito lo trataba de exprimir. -Seguro que con menos que tú en el último mes –contestó y yo sonreí. -Desde hace años, ya sólo tengo cuatro amores fijos, y mi ninfomanía casi se esfumó –contesté. -¿A qué te refieres con “amores fijos”? –preguntó extrañado. Sí, en treinta años habían cambiado muchas cosas. Moisés supo que Saúl me permitía hacer el amor con otros, pero no se enteró que me quedé enamorada de cinco o seis, y ellos de mí, con los cuales nos veíamos periódicamente. Lo enteré de cómo cambió mi relación con Saúl para mi bien, aunque también le hice ver que mi marido seguía de “pito suelto” con muchas de sus exalumnas y otras amigas, entre ellas Regina, lo cual me provocaba unos celos tremendos. -¡Ja, ja, ja! –se rio y movió su verga dentro de mí, la cual ya había empezado a crecer-. ¿Y de esto no le darán celos a él?, ¡ja, ja, ja! Continuó riéndose y me acomodó para metérmela por atrás, embadurnó su miembro en los flujos y su leche que rebosaba en mi vagina y lo sacó para metérmelo en el ano. A pesar del tamaño, se me fue como mantequilla y sólo sentí un leve dolor que se convirtió en placer cuando empezó a menear mis intestinos. ¡Qué negro tan puto! ¡Sabe cómo coger! nos vinimos y quedamos acostados de lado. “¡Qué empalada tan rica!”, le dije moviendo mis nalgas y acariciando sus manos que no me habían soltado las tetas para nada y continuaban masajeando mis pezones al estirarlos y moverlos en círculos. -¡Tú sigues muy rica, Tita!·Tus chiches son muy hermosas –me dijo al oído. -¡No mientas, ya están todas caídas! –exclamé -Sí, pero eso es por la edad, no obstante, eres muy hermosa, y en la cama lo eres más… Aún hubo tiempo para otro “clinch” en la ducha. Salimos cansadísimos y satisfechos. -Oye, aunque no estés enamorada de mí, ¿me puedes incluir entre tus atenciones periódicas? –Me preguntó antes de que yo abordara el convoy que me correspondía. -¡Claro que sí, tienes méritos suficientes! – contesté antes de que la puerta se cerrara. Al fin que, en un descanso, ya habíamos intercambiado número de teléfonos y me di cuenta que me tomó un par de fotos mientras lo tecleaba, en correspondencia le tomé una con el pene erguido. -¿Se te hizo tarde, Nena? Me hubieras hablado para que te recogiera –me dijo mi marido cuando llegué. -No fue necesario entonces, tal vez al rato –contesté y se extrañó de mi respuesta, quizá pensó que volvería yo a salir-. Me encontré a Moisés y se nos fue el tiempo actualizándonos. -¡Qué bien! ¿Cómo está él? –preguntó -Sigue estando muy bien, mira -le contesté y le mostré la foto que le tomé al falo- Te mandó muchos saludos. -¡Nena puta! -dijo mostrando una sonrisa al ver la foto y comenzó a desvestirme- ¡Dámelos…! Estuvo deliciosa la noche, sí, me chupo y recogió mi esposo…

Autor: TITA Categoría: Infidelidad

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Mi madre y su nuevo marido

2022-04-26


Madre enviuda y se vuelve a casar. Esto sucedió en el año 2017 Me llamo Efraín vivía con mis padres Manuel y mi madre Carmen en ese entonces tenía 47 años , un día a mi padre le dio un infarto en la empresa que trabajaba era director de ventas en la empresa pero cuando fue ingresado en hospital comenzó la historia mi madre lo cuidaba en el día y en la noche la hermana de mi padre mientras yo lo visitaba por los estudios de universidad algunas veces pero un buen día que entre a mi casa escuche unos ruidos en la habitación de mi padres así que me quite los zapatos en la puerta para no hacer ruido y al subir estaba abierta la habitación tenía la luz prendida. Pude ver a mi madre en cuatro patas con un hombre detrás de ella. Al detenerme lo más cerca que me pareció prudente la escuché decir “me vine”. El hombre se separó de ella. Ambos se acostaron. Él prendió un cigarrillo (algo prohibido en casa por mi padre) y me di cuenta que había un cenicero en el velador de su lado. Mi madre se recostó sobre su pecho y ambos estuvieron un rato, quizás unos 15 minutos sin hablar. Luego comenzaron a hablar sobre la empre sale dijo Raúl eres socio de mi marido así que quiero que te hagas cargo de ese puesto por el momento ya que mi hijo está en la universidad y por ahora no creo que tenga tiempo y yo lo cuido durante el día ya veremos estos días que sucede, ahí me entere que el socio de mi padre era amante de mi madre. Pensé que todo había concluido y cuando estuve a punto de retirarme con igual sigilo, escuché que él le decía “chúpala puta”. Mi madre, le respondió sumisa “si mi amor”. Recién en ese momento, cuando él se la cogió, indicándole a mi madre que empiece, me pude dar cuenta del tamaño de la verga. Ya se encontraba erecta, sin que ella use sus labios y lengua. Una verga enorme diría, incluso hoy tantos años después del incidente puedo afirmarlo. Mi madre se puso en perrito y comenzó a chupársela y si bien no veía los detalles de la chupada, si podía verle el culo moverse rítmicamente mientras lo hacía. Mientras ella mamaba esa poderosa verga, él le decía que era una puta, que era una perra. Que era una zorra infiel y ella sólo mamaba sin responder. Luego él le dijo que la iba a coger por el culo y le preguntó – ¿Puta de quién es tu culo? – Tuyo mi amor, sólo tuyo. – Quien te lo abrió perra. – Tu mi amor, aquí en mi cama Raúl se acomodó muy rápidamente sobre ella y sin ningún preámbulo, se la metió. Supongo todos los 20 o más centímetros en una, pues mi madre gimió de dolor y empezó a decir “me duele mi amor, me duele .Le decía tranquila que esto apenas empieza. Mi madre gemía y él comenzó también a gemir y era obvio que el inicial dolor se había transformado en placer anal. Tras un par de minutos o menos, la colocó en perrito. Todo ello sucedía en perpendicular a mí, ambos sobre la cama. . Felizmente ya había anochecido y yo me encontraba en la penumbra. Luego la acomodó al borde de la cama, justo mirando hacia donde yo estaba. Él salió de la cama, se puso de pie y siguió cogiéndola por el culo, con mi madre con la cabeza enterrada en la cama. Por momentos la levantaba y podía apreciar su cara perdida de perra culera. Comenzó a gemir y decir “me vengo mi amor, me vengo” y tuvo un orgasmo con el rostro levantado que nunca olvidaré. Comenzó a decir “soy tu puta, tu puta, eres mi macho y él siguió culeándola. La volvió a cambiar de posición al borde la cama. Ella boca arriba, con sus piernas al hombro de su amante. Posición en la que se comería hasta el último centímetro de esa enorme verga y se lo dijo “mi amor, me va a entrar toda” . Raúl le respondió “si puta” y de un solo movimiento se la empujó hasta el fondo. Mi madre volvió a gemir con algo de dolor, pero fue un instante. Pronto tuvo un segundo orgasmo y luego un tercero. Supe que era el momento de irme. En silencio retrocedí. Bajé las escaleras, abrí la puerta de la calle y salí. Mi madre sería cogida toda la noche. Así que me fui a pensar a ver que ibas hacer. Luego en unos días después iba a confrontar a mi madre pero recibimos la noticia que mi padre había fallecido así que deje eso quieto. Pasaron dos meses y Raúl ya no aparecía por la casa pero una noche de nuevo al regresar a mi casa escuche de nuevo los ruidos en el cuarto de mis padres pero esta vez estaba la puerta cerrada y se escuchaba como Raúl le decía a mi madre. ¿Quién es mi puta?, ¿quién quiere que la folle toda la noche como una zorra?. Yo cariño, yo soy tu puta ¡Aaaahhh…, aaasí papi…, así…, me tienes caliente…!. Y le seguía diciendo mi madre. Hasta el día de hoy, el único pene que había yo tenido, era aquel de mi esposo, pero…, de manera increíble, de tan solo mirar tu pene un placer que había yo contenido por mucho tiempo, por años. El pene de mi esposo era delgado, no largo y…, hasta ese momento yo había creído que todos eran iguales, pero no: este pito ¡Así Miguel, así…, qué delicia…, mételo y destrózame…, por favor…!. Seguí mi camino hacia mi habitación y llorando en mi cama, me quede dormido, mientras escuchaba los gritos de mi madre y de Miguel. Al día siguiente, me desperté tarde. Al mes me dieron la noticia que mi madre estaba embrazada y que se iban a casar así que me hice cargo del puesto de mi padre ya que mi madre tomo una licencia ya que trabajaba ahí. Durante los días que mamá estuvo de licencia, cogidas como esta se repitieron diariamente. Mi madre nunca volvió a ser la misma, su vida la consagró a complacer a Raúl y a criar a mi hermanito. Veo a mi madre los fines de semana. Ella tiene otra familia, mientras estoy disponible ya que me mude a a mi apartamento y me hago cargo del puesto de mi padre.

Autor: NERON6280 Categoría: Infidelidad

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Mi primera infidelidad: me acosté con su mejor amigo

2022-04-22


Tony y Sergio son amigos desde primaria. En el año 2012 yo llevaba saliendo casi un año con Tony (teníamos 23 años), pero había coincidido muy poco con Sergio a pesar de lo estrecha que era la relación entre ambos. Supongo que el trabajo y los estudios no nos dejaban mucho tiempo para el ocio y las relaciones sociales. El caso es que aquella noche salimos de fiesta mi chico y yo, y algunos de sus amigos, entre los que estaba Sergio. Debo admitir que me llamó la atención desde el primer momento. Más que su apariencia (cosa que nunca he valorado demasiado) era su actitud. Mientras que mi pareja, Tony, es un chico tranquilo, educado y prudente, Sergio es ruidoso, atrevido y algo arrogante. Confieso que, mientras tomábamos unas copas en un pub, la idea de hacer un trío con él y Tony se me pasó varias veces por la cabeza. En aquel momento, Tony y yo teníamos lo que podemos llamar una "relación convencional", así que la idea del trío no pasaba de ser una mera fantasía. El caso es que el resto de amigos se fueron yendo, hasta que sólo nos quedamos Tony, Sergio y yo. Lo último que quería en ese momento es que la noche acabara, así que le propuse a Sergio bailar. Confieso que las tres copas de roncola estaban surtiendo efecto en mí. Sergio le pidió permiso a Tony, y éste se lo concedió. Mi chico nunca fue especialmente celoso, y menos con su mejor amigo, pero aquella noche lo puse muy, muy celoso. Y debo admitir que tenía motivos. El dj había puesto reggaeton. No recuerdo la canción concreta, pero siendo 2012 sería "Limbo" de Daddy Yankee, "Zumba" de Don Omar o cualquiera de esas. El caso es que bailaba con Sergio como si mi chico no estuviera allí, acodado en la barra bebiéndose su cuarto roncola. Pegaba mi cuerpo al de Sergio y éste, bastante osado, me agarraba por la cintura. Yo le sonreía, mirándole fíjamente a los ojos. Me di la vuelta y pegué mi trasero a su cuerpo. Hago un breve inciso para decir que soy maestra en una academia de salsa y otros bailes latinos, y tengo un trasero bastante trabajado. Y Sergio debió apreciarlo, porque sentí que algo se movía ahí detrás. Os estaréis preguntando, quizá, que cara tenía mi chico en ese momento, pero me temo que no podría describírosla, porque yo sólo tenía ojos para Sergio. Contoneaba mis caderas, presionando mi trasero contra su cuerpo. Él puso sus manos en mis caderas y me susurró al oído: -Irene, que uno no es de piedra. Yo solté una carcajada y moví mis caderas aún más. Bailé varias canciones con él, hasta que Tony se nos acercó y, con expresión de pocos amigos, nos dijo que era tarde y quería descansar. Le prometí que me tomaría la última y ya nos podríamos ir. Tony asintió de mala gana. Me dirigí a la barra y Sergio me acompañó, porque también quería tomar una última copa. Estando en la barra, completamente rodeada de personas, sentí que una mano se posaba en mi nalga izquierda. Me volví bruscamente para recriminar al desconocido que estuviese tocándome el culo, pero vi que aquella mano pertenecía a Sergio, y me frené. Pedí mi copa mientras sentía su mano acariciándome el culo. Cuando me la trajeron, me volví hacia Sergio y le dije: -Bueno, creo que ya me has tocado el culo suficiente, ¿no? -Lo de suficiente es opinable -bromeó Sergio, sin apartar su mano de mi nalga. -No creo que a tu amigo le guste esto -dije. -Mi amigo está al otro lado del garito -sonrió maliciosamente. Al final, él no apartó la mano de mi culo y yo no se la aparté. Sergio sólo dejó de tocarme el culo cuando volvimos con Tony, que cada vez parecía estar más malhumorado. Sergio y yo seguimos bailando. Le pasé los brazos por el cuello, moví mis caderas para él, nos hablábamos al oído... En un momento dado, Tony se nos acercó y dijo que estaba demasiado cansado y se retiraba. Y sin esperar respuestas dio media vuelta y se perdió entre la gente. Yo dejé de bailar y me dispuse a seguirle, pero entonces sentí que la mano que Sergio tenía puesta en mi cintura me retuvo. Debo decir que yo tampoco insistí mucho más... Me quedé y seguí bailando con Sergio, y entonces me besó, y yo le dejé que me besara. Fue un beso largo, húmedo e intenso, mientras sus manos bajaban a mis nalgas y las amasaba con ganas. -Se ha ido cabreado -le dije a Sergio cuando me dio un respiro. -Mañana se le pasará -respondió, sin darle ninguna importancia, y me volvió a besar. Poco después, la música cesaba y nos anunciaban que el pub iba a cerrar. Salimos del local agarrados de la cintura, como si fuésemos una pareja más. Sergio se ofreció a llevarme a casa en su coche. Durante el trayecto seguimos tonteando y yo le puse una mano en su entrepierna y le agarré el paquete mientras conducía. Sergió aparcó en la puerta de mi casa (Tony y yo no vivíamos juntos todavía), y cuando me disponía a bajar del coche me retuvo de nuevo para besarme. Le dejé que probase mi boca tanto tiempo como quiso. Entonces echó el asiento para atrás todo lo que pudo y yo, leyendo sus intenciones, me senté a horcajadas encima de él. Le desabroché el botón de sus vaqueros, bajé su cremallera y saqué su polla con mi mano derecha, mientras él me besaba el cuello y manoseaba mis tetas, primero por encima del vestido, y luego retirando mis tirantes para liberarlas. Comenzé a masturbarle, aunque no era necesario, porque ya estaba muy dura. Me subí el vestido, me aparté el tanga ansiosa por sentirlo dentro y orienté su polla en la dirección adecuada. No puedo describir la oleada de placer que sentí cuando descendí y me llenó. Yo tomaba la píldora, y me fiaba de Sergio, así que comencé a mover mis caderas adelante y atrás, mientras sus manos se aferraban a mis nalgas. -Múevete, puta -me dijo Sergio, y yo le obedecí, moviéndome con más intensidad aún. No me enorgullece contar que no pensé en Tony ni un sólo instante mientras follaba a Sergio como una auténtica salvaje. Menos mal que eran las tantas de la madrugada y la calle estaba desierta, porque me habrían visto cabalgar a un hombre en el coche, sin preocuparme de nada más. Yo sólo clavaba mis ojos en los suyos y me movía violentamente sobre él. -No pares, puta, no pares -dijo Sergio, encajando la mandíbula. -No pienso parar -le respondí, clavándome en él una y otra vez. Y no lo hice. No hasta sentir que se corría en mi interior. Entonces paré, sin salir todavía de él, y besé dulcemente sus labios. Luego me aparté y recompuse mi vestimenta. -Esto no ha pasado -le advertí. -Tranquila. Tony es mi mejor amigo, jamás le haría daño. Sólo cuando llegué a mi casa, me limpié y me tendí en la cama comencé a sentirme mal por todo lo que había pasado. Sin embargo, eso no evitó que volviera suceder...

Autor: tony e irene Categoría: Infidelidad

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Me folle mi vecina embarazada

2022-04-22


Mi vecina la embarazada es una cachonda. Mi vecina la embarazada Bueno me presento me llamo cristian tengo 23 años estome paso hace unos años atras con una vecina que estaba embarazada soy su vecino ella se llama silvina tiene 30 años y tiene otra hija de unos 7 añitos pero esa va ser otra historia que voy contar luego bueno yo llegando de la universidad vi salir a un hombre que no era su marido pero no le di importancia los dias pasaron y salian hombres distintos y dije esto me parece raro una mañana sali para la universidad y ay estaba silvina con otro hombre diferente y era nada menos que un amigo de mi padre de su trabajo era viejo y dije voy s faltar a la uni hoy Y eso hice fui a por la parte de atras y vi la puerta de su fondo semi abierta y empese a mirar le estaba chupando su polla quede sorprendido lo que vi y al lado etaba su hija como si nada pasara despues de un rato la mujer se puso de caballo para follar al tipo y la niña chupaba las tetas de la madre eso me exito y me empese a masturbar no paraba de la embarazada como follaba y es niña ay en eso escuhe decir a sivia es todo al parecer no le gusto y todavia estaba cahonda El tipo se fue y yo hice lo mismo justo cuando sali de la parte de atras me vio silvina y me digo que haces ay como ala par de su casa vivia una mujer ciega le dige wuedoña tal queria que la alludara con algo no mientas noto la cara de un hombre cuando esta exitado ven para mi casa entre a su casa y estaba la niña mami quien es el otro novio para nosotras hija le hiso callar el nuestro vecino bueno se puso mas seria que viste le esplique lo que vi y me digo Ese viejo verde me dejo con ganas y quiero que tu seas el que me quite las ganas se saco su bata y estaba desnuda y su panza y unas tetas grandes me bajo los pantalones y me la empeso a chupar delante de la niña y la miraba como si queria chupar tambien y me sente en el sofa y silvina se sento encima mio y la niña chupaba sus tetas mami muy rica tu leche mami yo seguia follando y gemia como toda una goloza estubimos asi hasta mas hora que el viejo ese y me vine Me digo que era un semental que ningun otro hombre la habia hecho gozar como yo ay que repetirlo mi marido va llegar pronto mañana seguimos Hay segunda parte

Autor: SEXLOVE25 Categoría: Infidelidad

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En tu departamento

2022-04-13


Aquí quiero recordar la primera vez que fui a tu estudio, lugar donde tienes tu biblioteca, una computadora, dos mesas de trabajo y lo mejor: una cama para retozar libremente.. En tu cubículo del trabajo cogíamos muy rico, pero una vez me pediste que te acompañara para disponer de más elementos para concluir unas cotizaciones. Fuimos a dos compañías donde nos mostraron y precisaron las ventajas y desventajas de algunas máquinas. nos atendieron rápido y al terminar aún nos quedaba mucho tiempo antes de regresar al trabajo. En el auto me preguntaste si yo quería coger. “¡Claro que sí!”, te contesté apachurrándote el bultote que traías. “Bueno, te llevaré a un lugar donde lo podemos hacer tranquilos. Quiero que estemos completamente desnudos”, dijiste dándome un beso y lamida en la oreja antes de echar a andar el motor del carro. Pensé que iríamos a un hotel, pero pronto llegamos al estacionamiento de un edificio donde al bajarte, me abriste la puerta y al bajar me diste un beso muy dulce. Subimos al primer piso y abriste un departamento. – Aquí es mi estudio –señalaste hacia el interior donde había librero en todas las paredes y un par de mesas con sillas a los lados. Me senté mientras fuiste hacia la cocina por unas copas, Al regresar abriste una botella de vino tinto, lo serviste y brindamos por nosotros. Con las copas en nuestras manos, platicamos un poco, mientras me mostrabas el departamento. Libros por todas partes. “Aquí me vengo a trabajar cuando quiero estar solo”, dijiste al abrir la puerta de un cuarto que tenía un escritorio y una computadora. Luego me llevaste a la recámara principal, la única pieza donde no había libros. Dejaste las copas en el buró y empezamos el morreo. Me fuiste desnudando poco a poco y cubriéndome de besos cada centímetro de piel que quedaba descubierta. Yo me sentía en el paraíso, con las caricias y los besos. Al estar encuerada completamente, cogiste una cámara que tenías a la mano y me empezaste a tomar fotos. Posé con una sonrisa de deseo y alegría, me acomodaste en diferentes poses, ¡hasta agachada mostrándote las nalgas! –¡Qué hermosa eres! –dijiste al acostarme y tomar la última foto antes de dejar la cámara en el sitio de donde la habías cogido. –¿Te gusto? –pregunté colocándome de lado, recargando mi cabeza en la mano. –¡Sí, estás muy buena! –exclamaste empezando a desvestirte con rapidez. –Pues qué esperas, nene, ¡cógeme…! –exigí, abriendo las piernas. Lo que recibí en mi panocha fue tu lengua, que se abrió paso entre la mata de mis vellos y de inmediato me subió la calentura. Apreté tu cabeza contra mi triángulo y tú apretaste una teta con una mano y una nalga con la otra. Empecé una serie de deliciosos orgasmos, grité como si el mundo sólo fuésemos tú y yo. Tallé tu rostro en mi vagina y seguí viniéndome… Al fin quedé exhausta de tantas corridas que tú recogías con la lengua y las tragabas a placer. Me dejaste descansar, mientras besabas mi cara, mamabas mis tetas y lamías mis axilas. “¡Sí, esto es el Paraíso!”, pensaba para mí misma, ya que mi marido, aunque siempre me ha cogido bien, no me chupaba la panocha, ni tampoco me daba tantos besitos y caricias. Volviste a tomar la cámara y me fotografiaste en plena calma. También hiciste zoom in a los vellos revueltos y brillosos por tu saliva y mis flujos, mis pezones erectos y chupados, hasta mi panza con sus estrías y las marcas del resorte de los calzones; “¡Eres fanático del cuerpo de la mujer!, te dije. “De las mujeres hermosas que son reales, sin maquillajes y con el cuerpo normal”, precisaste acariciándome con tu mano al pasarla desde mi cuello hasta la punta de mi pie, el cual tomaste para cubrirlo de besos. “Esto es la Gloria”, dije y me penetraste contestando “Sí, esto es la Gloria”. Te moviste sacándome otra secuencia de orgasmos hasta que tu amor cubrió con su calor el interior de la vagina, quedando yerto sobre mí, mezclando nuestro sudor. Limpié tu rostro y te besé con mucho amor, agradeciendo tanta dicha que me hacías sentir. Al bajarte de mí te tomé de la mano mientras reposábamos de tanto orgasmo. –¿Aquí traes a tus conquistas para cogértelas? –te pregunté. –¿Crees que cojo con muchas? –devolviste la pregunta. –No sé, por eso pregunto, ¿con cuántas coges? –insistí. –Contigo, con mi esposa y con mi ex –contestaste, aunque seguramente te tiran otras ahí de vez en cuando. –¡¿Sigues cogiéndote a tu ex?! –exclamé sorprendida. –Sí, la sigo amando y sus tetas me encantan –dijiste cerrando los ojos, seguramente recordándola con amor y deseo, por la expresión que hiciste. –¿Si la amas, ¿por qué se divorciaron? –pregunté extrañada. –Porque ella es muy puta y no quería ser discreta, pues le daba lo mismo andar con sus amantes por todas partes, incluso llevarlos a la casa para coger, mientras yo trabajaba –confesaste dejándome asombrada porque a ti no te preocupaba que ella cogiera con otros, sino el que fuese muy descarada. –A mí me gustaba que fuera muy caliente –continuaste contándome–, incluso, me gustaba chuparle la pepa cuando llegaba muy cogida a la casa. Me acostumbré a ese sabor a puta cogida, por eso te he pedido que te cojas a tu marido antes de verme, para chuparte la panocha que sabe tan rica como la de ella –concluiste, dejándome perpleja. –¡Pero yo no soy puta! –grité indignada, pero tú no te inmutaste. –No, pero tu panocha sabe a lo mismo porque te cogemos mucho –contestaste y te pusiste a mamármela. –Sí, nene, ustedes dos me cogen mucho, son muy putos –acepté acariciándole los cabellos al empezar a sentir otro orgasmo más. Como pude, te puse bocarriba, con la cabeza entre mis piernas en la orilla de la cama, mis pies en el suelo y deteniéndola con las manos me hice una paja con tu boca y nariz, viniéndome un y otra vez “¡Mámame, nene, límpiame la leche que me echaste sobre la de mi marido! ¡Para eso me pides que me lo coja, para chupármela como se la chupas a la puta de tu ex! ¡Mama, mama, putooo…!, dije antes de sentir que me desmayaba de placer y me dejé caer de espaldas hacia tu cuerpo. ¡Cómo gocé esa ocasión! Fue la primera de muchas en las que te dejé la cara llena de mi flujo, con las cejas y pestañas revueltas y mojadas. Sí, cada vez que cogemos ahí, a mí me va excelentemente, creo que a ti también, aunque te friccione la cara tanto. ¡Te amo! ¿Sabes una cosa más? No siento celos porque te sigas cogiendo a la puta de tu ex. Es más, se lo agradezco porque yo disfruto mucho dándote mi panocha y que te ilusiones creyendo que es la de ella, lástima que mis chiches no estén tan grandes como las de tu ex…

Autor: MAR1803 Categoría: Infidelidad

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Sexo con mi novia y con la mamá de mi novia

2022-04-13


Hola soy Alejandro, de 29 años. Trabajo en una organización de cooperación externa. Soy Ingeniero ambiental y sanitario. Por área de acción, me tuve que trasladar a una comunidad lejana, pero de alguna forma es moderna con sus servicios y todo. Me tuve que hospedar en una casa que tenía extensiones de la casa y alquilaba esos como apartamentos. La señora encargada que llamaré Anelisse, de 44 años, es una mujer blanca, de 1.65 mt, llenita, pero con cintura, que tiene enormes senos y una colita que cuando se pone pantalones pegados, se notan sus redondas nalgas, con muslos llenitos también. Ella es casada con dos hijas, su marido, que no lo menciona mucho, ni en que trabaja. Solo dice que hace negocios. Llega un fin de semana al mes y no se sabe cuando. Yo en lo personal, me cuido mucho, hago gym y cuido mi alimentación cuando es posible. Soy moreno claro, mido 1.85 mt y mi paquete es considerable (herencia de mi abuelo). Anelisse, la señora de la casa, vive sola, pues sus dos hijas ya viven por aparte, Joseline de 22 años y Karina de 20 años. Asi que, me ofreció darme la cena por un agregado al precio del apartamento, ya que el desayuno y el almuerzo lo haría afuera. Asi convenimos. A la segunda semana, yo ya coqueteaba con la señora, pues siempre he sido cachondo y la señora exhibia sus buenos dotes de hembra, se ponía blusas con bastante escote, sus senos blancos estaban en un estado deseable, luego su buen trasero y sus pies blancos para comerlos. Asi que comencé con endulzarle el oído, diciéndole lo hermosa que se conservaba, al principio ella cambiaba de tema, pero poco a poco quería que le siguiera hablando más. En la tercera semana, yo estaba decidido a tomarla, pero no encontraba el momento, yo sabía que ella también quería tener un encuentro conmigo. Y sucedió un viernes, cuando estabamos cenando, yo le platicaba de mi día y ella de igual forma. En eso se va la electricidad y todo queda a oscuras, ella me dice que no me mueva, que ella traerá una candela encendida de la cocina. Ahora o nunca pensé, me fui sin hacer ruido detras de ella, llegó a la cocina iluminada con su móvil, buscó en un cajón, ese día llevaba un vestido corto de una pieza, con un escote grande como siempre. La tomé por atrás abrazándola, de modo que mis manos tomaron sus senos, -perdón Anelisse- le dije -pero, me gusta mucho y en este momento nadie nos ve-, pensé que ella me haría a un lado, pero no, dejó que yo palpara sus senos sobre el vestido, al ver eso, metí mis manos adentro y ahora toqué sus duros senos blancos, ella apagó la candela y su móvil, todo quedó en penumbras. Yo acaricie sus senos y luego los solté, solo para pegarme por atras, mi bulto en los pantalones quedaron pegados a su trasero, le acaricie sus muslos debajo del vestido. Ella solo emitía gemidos. -oye ya esta bueno, no-, me dijo, pero creo que solo era para que yo pensara que no sería tan fácil. La voltee, quedamos de frente y comencé a besarla en esa oscuridad, su lengua y mi lengua se chupaban mutuamente, mis manos examinaban sus nalgas a través de su braguita, luego las metí allí dentro y acaricié su buenas nalgas. -soy casada-, me dijo ahora. Yo no contesté y abrí su vestido para tomar sus senos y mamarlos abundantemente uno por uno, sus pezones se erectaron en segundos. Luego me agaché y me puse de rodillas, le bajé su braguita a las rodillas y comencé a meter mi boca y lengua entre su pelambre, lamí sus labios vaginales y su clitoris por un rato, ella me jalaba los mechones de cabello al principio suave y nerviosa, pero al rato me jalaba fuerte los cabellos y gemía como desesperada. Pude sentir sus primeros juguitos íntimos amargos que salían de su panocha. -ay cariño, que me estas haciendo?- decía ella ya muy excitada. Sus jugos salían de su vagina y mi lengua lo tragaba. ay papi, papi, paapiiii!!-, Anelisse llegaba a una sonora corrida, me jalaba el cabello o me tomaba de la cabeza para aprisionarme y restregarmela contra su vulva. Vi que se aflojaron las piernas, asi que en plena oscuridad la llevé hasta un sofá que estaba en la sala. Ella se dejó acostar en él. Le extraje su vestido y su bra, quedó en bragas, no la podía ver bien, pero todo era tan excitante. Me saqué el pantalón y le puse mi verga parada cerca de su rostro, ella vio mi sombra y con su mano tomó mi verga y se la llevó a la boca, la señora me pegó una mamada de verga monumental, viva la experiencia!, me hizo gemir mucho cuando lamió y chupó mis bolas, fue excelso, quería que no terminara nunca. Sin embargo, me coloqué entre sus piernas, le saqué su braga, ahora si quedó en cueritos, no la podía apreciar totalmente, pero no importaba, le levanté una pierna y me llevé su pie a la boca, se lo chupé todo, incluyendo cada dedito de su pie, lo metí entre mis labios y los lamí, tomé su otro pie e hice lo mismo, luego me subí sobre ella, tomé mi verga y la froté sobre su vulva para calcular la entrada de su vagina, luego se la fui metiendo ante los gemidos de Anelisse, le metí la mitad y comencé bombear, salía y procuraba meterle más, por fin la tuve bien ensartada. Nos pegamos el uno al otro y mientras nos dábamos otro sabroso beso de lenguas, mi verga entraba y salía de su caliente y mojada panocha. Anelisse llegó a otra corrida en pocos minutos, esta vez pagué el costo, ella me araño los costados, fue un poco de masoquismo, pero fue genial. Luego la puse en cuatro sobre el sofá, y la penetré y la pistonie duro y los dos acabamos entre gemidos y besos. Le llené la panocha de lechita caliente, tanto que cuando se la saqué, un hilo blanco de semen salió de ella. Lo primero que hizo Anelisse fue disculparse ante mi, pues decía que era casada y amaba a su marido. Al día siguiente incluso no cenamos juntos, me dejó la comida sobre la mesa. Y asi pasó una semana, casi si vernos. Pero a la semana siguiente yo contrataqué, le dejé un ramo de rosas sobre su cama y una nota que decía -"no sé que nos pasó esa noche, tal vez no estuvo bien, pero no cambiaría nada si tuviera otra oportunidad"-. Estaba haciendo trabajo en mi habitación ese mismo día. En eso tocan a la puerta, yo sabía de alguna forma que sería ella, le abrí y se me arrojó a los brazos y claro, la llevé a mi cama e hicimos el amor intensamente, ahora con luz eléctrica, pude verle su rico cuerpo, sus bellas tetas que me harté de mamar esa noche. Me la cogí en varias posiciones y eyaculé dos veces en su vagina, ella me regaló tres orgasmos. A partir de allí me la cogía varias veces a la semana. Una de esas semanas conocí a la mayor de sus hijas, Carmen, era bella como su mamá, creo que hubo un flechazo ese día. La atracción hacia mi, no la ocultaba Carmen, claro que ella no sabía nada de la relación entre su mamá y yo, además se trataba de la esposa de su papá. Ella comenzó a llegar a visitar mas frecuentemente a su mamá y le preguntaba sobre mi. Eso cansó a Anelisse, quien me dijo que cortáramos lo que teníamos, que eso era un error y además su hija estaba interesada en mi y se notaba que ella me gustaba a mi. Asi que empecé a salir con Carmen y finalmente no volvimos novios y comenzamos a tener relaciones sexuales también. Ella era la foto, solo que más joven y de rostro más bonito que su mamá. Terminó el proyecto. Y Carmen decidió irse conmigo a vivir a la ciudad. Con Anelisse ya no hubo más, al menos cuando yo viví en el apartamento. Cierto día ella llegó a ver a su hija Carmen. Esa vez iba de tacones altos, vestido de dos piezas, mini falda. Se veía rica. Se lo dije -te ves muy hermosa y muy rica-. Ella se puso temblorosa, se notaba nerviosa. Su hija no estaba en casa. La tomé de las manos y la besé, ella cerró sus ojos y dijo que, se retiró, pero comenzó a llorar. La tomé en mis brazos la consolé y la llevé al dormitorio, le quité la ropa, ella preguntó por su hija, le dije -no vendrá hasta la noche-. Hicimos un memorable 69, hasta que cada quien hizo venir al otro. Luego cogimos por una hora en distintas posiciones, hasta le metí un dedo en su culo cuando me la cogí al estilo perruno. Luego cansados y descansando, me dijo que me amaba y quería seguir viéndome y tener sexo conmigo, cuando se pudiera por supuesto. Asi que, tengo ahora sexo con mi novia y con su sabrosa mamá. No se como termine esta historia, pero vivo en este momento la mejor experiencia sexual de mi vida.

Autor: yoguii Categoría: Infidelidad

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