Relatos Eróticos de Infidelidad


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La esposa de mi asistente se me somete

2022-05-12


Hola soy Luis Carlos de 31 años. Soltero aún, de 1.82 mt, hago un poco de gym, asi que no soy gordo ni flaco. Me encanta el sexo. Trabajo para una empresa estatal desde hace seis años, lo que relataré sucedió en el 2018. En ese año habían reclutado personal y asi conocí a Mariano (nombre cambiado), de unos 25 años, casado, me presentó a su esposa que le llamaré Maribel de 23 años, aún no tenían familia. Mariano era mi asistente, y tuve que enseñarle el trabajo en los primeros meses, él estaba muy agradecido y en ocasiones me invitaba a ir a su casa, ya sea a cenar, a almorzar o simplemente a ver un juego de futbol en la tv. Me di cuenta que Maribel, su esposa, era muy sexy, a pesar de su talla pequeña, que era por allí del 1.60 mt, tenía un par de tetas grandes y muy bonitas, que lucía con escotes abiertos, ella tenía bonita figura, pero definitivamente sus senos son su atractivo principal. Durante esos días, hicimos una amistad con Mariano, y un fin de semana fuimos a una fiesta que daba la empresa para la cual laboramos, pero era en otra provincia, así que los tres reservamos un hotel y nos fuimos. La fiesta era por el aniversario de la empresa estatal, asi que hubo comida y licor en cantidad. Durante la noche, me di cuenta que Mariano no sacaba a bailar a Maribel, así que le pregunté y el me dijo que no sabía bailar, y luego me pidió que sacara a su esposa a bailar pues parecía aburrida. Yo fui con Maribel quien no dudo de bailar conmigo. Yo soy buen bailarin así que nos empezamos a divertir, pues a ella le encantaba el baile. El vestido que llevaba Marible era de una pieza, con tirantes sobre los hombros, el escote era tan abierto, que en ocasiones bailando pegado le vi sus pezones, lo cual por supuesto me excitaba, así que trataba de pegarme y darle vueltas para verle sus buenas tetas y a ella parecía agradarle eso. Yo tenía mis traguitos y estaba desinhibido y ella también había bebido algo. Nos pusimos arrechos y yo la apretaba contra mi y ella se dejaba y en ocasiones sentía su aliento en mi oído y en mi cuello, creo que lo hacía a propósito. La pista era un salón que tenía una parte al aire libre y allí había como un jardin también. Yo la tomé, le di vueltas y me la fui llevando a ese lugar, que era el más oscuro que había, para ese momento habían apagado las luces principales, así que era el momento perfecto, cuando salímos, ví que no había nadie, la pegué a una pared y comencé a besarla, ella correspondió de inmediato, ricos besos húmedos de lenguita, bajé a su cuello y luego bajándole los tirantes, me quedaron sus bellas tetas frente a mi, eran muy buenas, bien paradas y grandes, con la aureola de sus pezones grandes. Las empecé a chupar una por una, tomándolas con una mano y llevándolas a mi boca, para mamarlas por todos lados y terminar en sus pezones que se erectaron y parecían como canicas bien redondos. Maribel, gemía y ella misma también ayudaba para ponérmelas por turnos en los labios -te gustan, Luis Carlos, chupamelas bien rico!!- . También mientras ella me las ponía en la boca con sus manos, y como traía unos cacheteros de infarto, yo le apretaba las nalgas debajo de su vestido, eran redondas con buena carne. En eso estaba, cuando se prenden de nuevo las luces, le quitó las manos de sus nalgas y ella esconde sus senos, caminamos y entramos de nuevo al salón. Yo traía ya una tremenda erección. Nos fuimos a la mesa, Mariano su esposo ya estaba un poco "tocado" por el licor ingerido. En la mesa habían otras cuatro personas con las cuales él estaba bebiendo. Las miradas entre Maribel y yo eran de fuego. En eso ella le dijo a su esposo que iría al tocador. A los pocos minutos recibí un mensaje era de Maribel "estoy en un almacén frente a los baños, vienes para terminar lo que empezamos?", yo le dije a Mariano que iría a saludar a unos amigos. Me fui con rumbo a los baños, allí adelante había una puerta, toqué y me abrió Maribel, era como una alacena de la empresa que montó el evento. Sin muchas palabras comenzamos a besarnos y nuevamente le bajé los tirantes y volví a mamar su buenisimos pechos, no puedo negar que son de los mejores que he tenido en mi vida, bien parados, buen tamaño, sus pezones los puedes apretar con tus labios o mamarlos. Ella abrió el cierre de mi pantalón y sacó mi verga para apretarla y jalarla. En pocos minutos ya estabamos muy calientes. Entonces yo vi en unos estantes y jale muchas toallas y las tiré al piso, allí me senté jalé a Maribel y la acosté, me quité los pantalones y la camisa, me acomodé a su lado, le bajé su vestido a la cintura y seguimos en lo nuestro, yo mamando sus ricas tetas y ella jalándome la verga. Le fui sacando todo el vestido, luego su braga y abriéndole las piernas me sumergí en su depilada pelambre, lamí sus labios vaginales y su clitoris, Maribel me tenía sujetado de la cabeza y cada vez que mi lengua pasaba por su botoncito del clitoris ella me jalaba el cabello. Por un buen rato mis labios y boca se quedaron pegados a su vulva, Maribel tuvo una corrida y me tragué sus amargos jugos íntimos. Luego ella dijo que era su turno, me acosté y ella se metió entre mis piernas y comenzó a lamer desde mis muslos y fue llegando a mis huevos y los lamió uno por uno, me hizo gemir de gusto. Luego su lengua pasó por mi culo, eso me hizo estremecer también, finalmente tomó el tronco de mi verga y lo chupó como una gran paleta de helado, era buena mamadora Maribel. Al rato la acosté y tomando sus piernas las puse en torax, le puse la verga en la entrada de su vagina y la penetré. Ella gimió cuando se sintió penetrada por mi pija, luego me puse a bombear para que le entrara toda. Me subí sobre ella para pegar bien nuestros sexos y que la penetración fuera total. Nuestros cuerpos se fundieron uno al otro; el coño de Maribel estaba muy mojado y el sónido era como un chapoteo en el agua. Vaya que la música ahogaba los gemidos de Maribel, pues eran estruendosos, se notaba que la chica la estaba gozando toda. A pesar de las incomodidades, el palo que estabamos hechando era delicioso, mientras la cogía con fuerza le tomé los senos con la boca y volví a manárselos. Asi estuvimos hasta que ella avisó que estaba por venirse -me corro papi, me cooorroooo!!!- y se vino de nuevo. Entonces se la metí más profundo y más duro, hasta que comencé a jadear anunciado también mi corrida, solté buenos chorros de esperma dentro de la vagina de Maribel, quien también gemía fuerte en ese momento. Por fin mi verga dejó de escupir semen. Se la saqué y nos dimos otros besos más y luego nos pusimos la ropa, nos arreglamos y salimos por turnos de allí. Al llegar a la mesa, Mariano ya estaba muy borracho, al rato lo llevé al baño a vomitar, se veía muy mal. Maribel me dijo que lo llevaramos a la habitación que se había alquilado, Mariano me agradeció, volvió a vomitar en la habitación. Se notaba como intoxicado. Cuando ya lo habíamos acostado y se sentía mejor, me empecé a despedir y le dije a Maribel y a Mariano que me iría a mi habitación. Me marché. En mi habitación, me di una ducha y estaba por acostarme, cuando tocaron la puerta, era Maribel, me dijo -en mi habitación no sirve la ducha, me prestas la tuya?- le dije que claro que si. Ella se quitó la ropa frente a mi, se puso una toalla únicamente y luego me dijo -me acompañas?-, entramos juntos a la ducha, le quité la toalla y nos besamos y tocamos todo. Enla ducha me puse a horcajadas para mamarle su raja, luego caimos al suelo e hicimos una 69 muy deliciosa, yo metido entre sus piernas y ella mamando mi verga, ella arriba y yo abajo. Le chupé toda su vulva y su arrugado culito todo lo que quise y ella se metía mi verga y la lamía por todos lados. Al rato ya estabamos listos para coger. Nos fuimos a la cama, allí la puse en cuatro y me la cogí al estilo perruno, apretándole las nalgas y los senos. Le di duro hasta que se corrió Maribel. Luego ahora fue su turno de llevar la dirección, ella me cabalgó como una jinete hasta que nos hizo acabar a los dos, primero ella y luego yo eyaculamos sabroso. No la dejé ir hasta que me mamó los huevos de nuevo hasta que me hizo eyacular en su boquita. Frente a mi se tragó mi semen. Desde ese viaje, Maribel me escribe o me llama casi a diario. Solo vive pensando cuando nos veremos o cuando iremos a coger de nuevo. Yo le he dicho que como aventura esta bien, pero su esposo es mi asistente en el trabajo y no puedo ser su amante constante, esta bien coger de vez en cuando para quitarnos la calentura, pero no que tengamos una relación formal. Después de eso, me la cogí un par de veces más y luego ya no supe de ella. Luego he sabido que ha salido con otros hombres.

Autor: yeyi5 Categoría: Infidelidad

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Parafilias y guarradas

2022-05-05


Relato donde cuento algunas intimidades de mi amante y mías.. Hay un relato titulado “En tu departamento”, donde cuento sobre el “nidito de amor” de mi querido. Me di cuenta que en él había un comentario de Rikardo, uno de los autores de relatos de este foro, el cual decía: “Me acostumbré a ese sabor a puta cogida…”, refiriéndose a unas líneas que escribí en el relato. También reprodujo unas palabras que contesté a un comentario de Ishtar: “Se pone calentísimo cuando me saborea creyendo estar con ella…” Y Rikardo terminaba señalando: “me calientan tus parafilias y guarradas”, por eso titulé este relato así. En mi respuesta a Rikardo le dije: Nos gusta hacer el amor y coger desesperadamente. Yo no pienso que sean «guarradas», es amor compartido. Me encanta cómo se pone mi amante cuando cierra los ojos y me habla con el nombre de ella mientras que me penetra o me chupa, o ambas cosas, porque cuando me coge y me mama las chiches diciéndome el nombre de su ex, sé que tendré chorros de semen y muchas caricias al terminar su eyaculación. Después vuelve a estar conmigo y me acaricia las nalgas además de cubrirlas de besos. A lo mejor no me quiero, porque lo dejo que me coja creyendo que soy ella, pero ver su rostro en ese trance, es una hermosa recompensa. ¿Sabes qué?: Me gustaría ver cómo se la coge para aprender más de lo que le gusta de ella, aunque me faltan tetas. Y antes de continuar escribiendo pensé que sería un bonito relato platicar algo de lo nuestro (de la relación íntima entre Bernabé y yo). Así que lo consulté con mi amante, porque iba a contar cosas que sólo le pertenecían a él, aunque yo estuviese metida por casualidad en su vida. Me respondió que sí, que siguiera, pero que le gustaría ver el relato conforme lo desarrollara. ¡Así que iniciamos…! Son frecuentes las salidas de mi esposo en su trabajo, a veces pasaban dos semanas sin que pudiéramos hacer el amor y mis pajas eran el único alivio para mi calentura. Un día, en mi trabajo me cambiaron de área a cargo de un socio muy conocido por el personal de otras áreas pues con todos era muy atento y cordial en su trato. Puse en práctica los conocimientos que adquirí en mi carrera técnica y aprendí mucho a su lado. A pesar de los años que me lleva de edad, me parecía muy atractivo, más por sus modales y la generosidad con la que transmitía el conocimiento que requeríamos. Una vez, a las pocas semanas, luego de compartir el cubículo de su oficina, me di cuenta que su olor me ponía muy arrecha y descubrí que a él le pasaba lo mismo, pero él siempre fue respetuoso. Fue entonces que decidí dar el paso para conquistarlo. Eso lo pueden leer en mis primeros relatos publicados aquí (“Extraño tu boca, y tú la mía”) que escribimos él y yo a cuatro manos. Después de ser amantes durante más de dos años y recibir de mi jefe lo que nunca me daba mi marido en casa, las mamadas de panocha, mi marido fue ascendido en su trabajo y yo tuve que renunciar al mío para dedicarme a mi casa y mis hijos; de nada sirvieron mis argumentos de ser una mujer realizada porque aportaba a la sociedad y me gustaba hacerlo. Extrañé a mi jefe, pero más que los besos y las caricias con las que me calentaba, eché de menos las mamadas de panocha que él me daba. Años después, no aguanté más y le pedí que regresáramos (lo conté en “Regresé a las andadas”) y a la fecha, 14 años después de la primera vez, seguimos felices con nuestra relación. Bernabé es casado por segunda vez. Amó muchísimo a su primera esposa, pero ella le puso el cuerno de muy mala manera pues no sólo le gustaba coger con otros y traerlos como trapeador por el amor que le veneraban, sino que le gustaba presumirle a todos que ella hacía lo que quería. Eso fue el problema de la separación. A Bernabé no le gustaba que ella anduviera con otros, pero le pedía que lo hiciera con discreción, por el bien de la familia, y ella se negaba rotundamente. No hubo más. Rompieron el lazo matrimonial, partieron sus bienes, pero siguieron cogiendo, y a la fecha siguen haciéndolo. Por más que la señora quiso que volvieran, Bernabé se acostumbró a tener relaciones con otras mujeres y no aceptó. Sin embargo, le gusta la vida marital y se casó nuevamente. La situación es extraña, la esposa actual sabe que él sigue teniendo relaciones sexuales con su ex y lo tolera porque sabe del amor que siempre se han tenido; ella no sabe de mí, aunque supongo que no le mueve al asunto porque tiene un estatus adecuado a sus necesidades y está casada por bienes separados. La ex sí sabe que yo le doy amor a Bernabé y sólo manifiesta sus celos diciendo que estoy gorda y que sigo casada porque mi marido sí me da más verga que mi amante. El caso es que desde el inicio de nuestras relaciones salió la razón por la cual le gustaba hacer el amor conmigo: “mi panocha sabía a puta”, como la de su ex y me pedía que ordeñara mucho a mi marido cuando nos viéramos. Aunque si mi marido no estaba en la ciudad, no había tanto problema, Bernabé me daba gusto y yo a él. Nuestro juego de “confundirme” con su ex lo pone calentísimo, y me interesé más por saber de esa mujer, para comportarme como a él le gustaba que fuera ella y no tratarlo con las bajezas que ella le hacía. Cada vez que puedo le pido que me platique de ella, veo el álbum de sus fotos familiares y sí, esa señora era muy bonita y aún lo sigue siendo. Sus tetas es lo que me ha sido más difícil de copiar. Hago ejercicio y dietas propios para aumentar el busto sin tener que operarme. Sin embargo, hay una cosa que deseo: verla coger con mi amante. Me gustaría que no supieran ellos que no estoy presente para verla en “acción normal” y saber cómo comportarme para hacer feliz a mi amante. Una de las primeras aproximaciones a ese trato oscuro entre ellos, lo pueden leer en «Los remedos de los celos» y me hace reflexionar que quizá lo que a él le gusta de ella es que siga comportándose como puta y embarrándoselo en la cara. (Dice Bernabé que tal vez sea así, pero que le llevará tiempo averiguarlo.) Pero él no deja que ese amor insano entre ellos muera y por eso le gusta revivir el dolor que ella le causaba. A cambio, como venganza, él sigue cogiéndola para que ella sufra por no haber sido discreta en sus relaciones extramaritales. (Mi amante me señala que estoy extrapolando demasiado, aunque no sabe si es cierto.) Bernabé ve bien varias cosas de mí, además de mis nalgas y lo bien que le mamo la verga, le gusta que yo no hago sufrir a mi marido, es decir soy buena esposa. Sí, no niego que hago cornudo a mi esposo y que lo ordeño a su completa satisfacción para llevarle leche de buey a mi amante con el fin que éste recuerde a su ex, pero lo respeto al grado de que él no desconfía de mí. También aprendí a tener sexo anal para darle gusto a mi esposo, enseñándole cómo hacerlo. (eso lo pueden leer en «Aceptación» y «Cómo le enseñé a mi marido a sodomizarme») Otra medalla más fue llevar poco a poco a mi marido a que me chupara la panocha. No me atrevo a darle la leche de su corneador, ¿qué tal si se da cuenta y lo pierdo? ¡No!, hay cosas que no vale la pena intentar. No niego que me ponen caliente cuando leo aquí algunos relatos de tríos, no todos, donde uno de ellos es el marido. Pero creo que eso no se dará nunca. Me gusta lamerles los huevos a mis hombres. A mi marido se los chupo juntos pues los tiene chicos, pero a Bernabé sólo puedo hacerlo uno por uno. Me gustaría ver a la señora puta, exesposa de Bernabé, cómo le hace sentir en el cielo con la boca. Aprender cómo le gusta a mi amante y, como ganancia, llevar al cielo a mi marido con mi lengua manos y labios, pero no sabría cómo explicarle que lo aprendí. Claro, queda el recurso de decirle que lo vi en las películas porno que tenemos o en Internet. Yo no creo que todo esto sean “guarradas”, como dice Rikardo, aunque quizá sólo lo sea viéndolo como uniformación de simbiontes en el intercambio de bacterias y virus que hacemos con la boca, la piel y los sexos de nuestras parejas, y claro de las parejas de otros. (Dice mi amadísimo cogelón y chupador que el análisis de la variedad de los simbiontes en las personas sería una excelente forma de detectar a quienes son parejas consuetudinarias, y que su ex y yo seguramente tenemos los mismos porque despedimos el mismo aroma y tenemos el mismo sabor.) ¡Anda a ver! aquí estoy dándole ideas a los investigadores de la biología o a los de criminología. ¡Es igual, me gusta chupar y que me chupen; besar, lamer y recibir lo mismo; acariciar y frotar la piel con la de mis amores, aunque digan que son “guarradas”!

Autor: MAR1803 Categoría: Infidelidad

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Por accidente veo el celular de mi novia

2022-04-29


Les voy a contar la primera ves que descubrí la infidelidad de mi pareja. Somos una pareja ya de 7 años y nunca pensé que mi novia hubiera tenido sus aventuras sin que yo me enterara. Por error ella me dió su teléfono debido a que el mío falló y para mí es una herramienta para mi trabajo. Ya con el celular en mis manos, estando en el trabajo, me llegó la curiosidad de ver el celular, estaba revisando y de una llego un mensaje de una persona el cual no estaba agregado como contacto. El mensaje decía: hola mi reina buen día, disculpa que hasta hoy te mandé mensajes, trate de localizarte pero ya nunca entró la llamada al número que tenías, pero me encontré con una de tus amigas y me dió tu nuevo número. Entonces yo me hice pasar por ella y le dije: Pues como no era un numero desconocido mejor no conteste por seguridad que mi novio no pensara nada, el me respondió: soy alejo peluche, yo respondí: ok si ya, disculpa pero como no tienes foto de perfil en tu WhatsApp no te respondí. Ok me dijo el y siguió diciendo: si amor yo sé por seguridad, pero pues ya que sabes de qué soy yo, te hago la invitación a que nos veamos en el parque para que hablemos te quiero ver, ya sabes que tienes que buscar la manera de seguirnos viendo. Ya con eso empecé a dudar de muchas cosas y como quise enterarme de más me seguí pasando por ella. Yo le dije: si está bien me parece perfecto y le hice una pregunta ¿Quieres que lleve algo para platicar? Yo pensando que solo era para contarse cosas como amigos..el respondió: si tu quieres hablar no hay problema, dile a tu novio que vas a trotar un rato con las del trabajo y quiero que traigas la panocha bien depilada y así chupársela toda...ufff mi sorpresa fue de lo más grande al saber que angy estaba cociendo con Alejandro el amigo del call, el, el mrk había estado ya varias veces en el dpt como amigo de todos. el caso es que allí me entero de la infidelidad de ella, yo con un poco de rabia y morbo a la vez le hice una pregunta¿ Oye te acuerdas como inició todo esto? El dijo: claro mi peluche, acordate que en el call center empezó todo, siempre te decía cosas bonitas y tú te ponías roja, siempre nos recibíamos de besos, pero un día al entrar al nos fuimos por las escaleras de emergencia te bese en la boca y no pusiste resistencia. Ese día de la emoción te comencé a tocar por encima de la blusita y luego por debajo hasta el estómago. Ese día llevabas una blusa de botones y una falda larga pero abierta en la pierna. Recuerdo que al ponerte contra la pared y con la mano te cogi una chichi y suspiraste sin decirme nada, aproveché para sobar tus grandes pechos y me los llevé a la boca, luego puse mi boca en la tuya y nos besamos con pasión, mi mano ya iniciaba su trabajo al empezar a tocar tu pierna y luego fue deslizándose hasta tus tanguitas, sentí como tú cosita estaba caliente. Lugo metí un dedo y estabas derramando miel, te abrí las piernas y te bese por encima de tu ropa interior, la hice a un lado y metí mi lengua, y no podías gritar por temor a que nos escuchara la gente de afuera. Al poco rato me tocaste la verga y lo sobaste. Yo estaba tan caliente que me vine y tú también te mojaste con la deseada. Cómo ya era mucho tiempo dentro de las escaleras , tuvimos que detenernos y te arreglaste la ropa. Te fuiste sin decirme nada, ..la verdad me puso caliente todo ese relato que contó alejandro, hay mucho más de esto todavía, varios encuentros que me dejaron atónito, porque mi vida sexual con ella nunca había Sido malo. Pero de un tiempo para aca empezó a cambiar, cuando le dije sobre esto a ella, se enojo se sorprendió y me dijo que como se había enterado, pero antes de que le contará ya le había visto el celular por todos lados, en una galería tenía fotos que al parecer le había enviado ah Alejandro y las descargue para tener evidencia de lo que había hecho ella, un día me dice que va salir a llevar un cargador a una amiga que se le había quedado en el bolso, le dije te acompañó y me dice que no que ella iba y no se demoraba, pues pararon la 1, 2 y hasta las 5 am y nada que llegaba, yo estaba loco de rabia y morbo de saber que estaba haciendo y donde, pues a las 6 llego borracha que ya no podía ni caminar, la cuesto y la dejo solo con tanguitas, y me entró el morbo y empiezo a tocarla y a penetrarla y ella no hacía nada, estaba muy ebria, y empece a preguntarle, angy dónde estaba, a lo que Ella respondió en una fiesta, y le digo y eso conquien, se demora a un poco en contestar por la condición en la que Venía, y dice con alejo, si y por qué llegó tan tarde, ud sabe quién soy yo, y ella me dice siii alejo, y me dio más coraje todavía, me estaba confundiendo, pero aproveche y le dije si mi reina alejo, abre las piernas que te lo meto un ratito, y empiezo a meterlo, hasta que estaba bien mojada, y yo estaba que explotaba, así que se lo di todo, la verdad a raíz de esto la relación. Se deterioro y dejamos así.

Autor: Maximus Categoría: Infidelidad

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Susana juguetona, ¿buena o mala?

2022-04-29


Me contacto a través de una página de contactos esta mujer que tenía 3 años menos que yo pero realmente como toda mujer tenía más experiencia en la vida. Lo hizo a través de un mensaje en donde me decía que deseaba que la conociera, tanto para saber si era buena o mala, aunque todo hay que decirlo, me encantan las mujeres que aun teniendo pareja desean experimentar su lado oscuro y provocador para deleitar su sexualidad al máximo. Bien es cierto que cuando una mujer contacta con un desconocido lo primordial es primero el respeto y luego la discreción y como ella y yo necesitábamos ambas cosas, pues la respondí que yo era malo jugando pero muy bueno entre sus piernas, a lo que ella me respondió con otro mensaje para que quedáramos y viéramos si el juego de ser malos o buenos nos llevaba a divertirnos y así comprobar que nos atrae en temas sexuales, aunque ella ya lo ponía bien claro en su perfil, nada de dolor pero si mucha sensualidad y mucho sexo. Susana (que no es su nombre real ni el de su nick) es una mujer en todas sus letras y cuerpo, rubia, pechos pequeños pero muy sensibles, un precioso culo y unos labios sin nada de pelo, vamos que tenía su coño para ser comido sin molestia de vello púbico y siempre húmedo al menos cuando quede con ella, que venía con un vestido holgado y sin nada debajo, solo unas medias que se unían a un body abierto justo entre su cueva y su culo. Lo que yo siempre digo sutilmente “una mujer preparada para que la follen en cualquier momento y circunstancia sin impedimento de ropa íntima”. Quedé con ella cerca de la estación de autobuses de su ciudad, que es muy conocida, sobre todo porque al lado está un centro comercial con la estación del tren de alta velocidad y siempre que he visitado su ciudad me he alojado en un hotel cercano, por tanto, no es que me conozcan, es que soy cliente habitual por temas de trabajo. Reservé una habitación y tras tomarnos una cerveza a medio día que era cuando ella podía quedar, antes de la hora de la comida, le dije si deseaba que fuéramos a follar o que diéramos un paseo hasta llegar a la playa que está a una media hora andando de donde nos encontrábamos. Realmente yo quería follar con ella, y Susana deseaba sentir mi miembro en su boca por lo que me dijo que lo del paseo mejor para otro día, que ya le había follado suficientemente la mente como para dejarlo en un simple encuentro de conocimiento y poner cuerpo a nuestros mensajes, por lo que pague la consumición que nos tomamos y nos fuimos para la habitación, tranquilamente, charlando. Cuando llegamos fue directa al grano. Se agacho casi en cuclillas y abrió la cremallera de mi pantalón sacando de dentro de mi bóxer ya mi polla dura y con ganas de entrar en algún agujero caliente, por eso la miro, me dijo que no sabría si le cabría en su boca y en un ademán de abrir todo lo que podía su boca, metió solo el capullo. Hecho bastante saliva para poder lubricar y yo notando que seguía insistiendo por tragarse todo, le agarré de su melena y cabeza y empecé a bombear lentamente como follando su boca, cosa que aunque no lo crean a muchas mujeres no les gusta, pero a la que le pone perra es algo casi mejor que meter en su coño. Susana empezaba a gemir y a mover su cadera mientras yo le follaba su boca que, aunque no tenga una herramienta de veinte centímetros si es cierto que el grosor da más placer sobre todo cuando conseguí meter al menos la mitad de mi tallo en su boca. De su boca salía bastante saliva que bañaba parte del tronco que faltaba por entrar dentro de su boca y parte de mis huevos, por lo que ya me tenia hecho un traje de saliva a modo de condón, así que solté su cabeza de mis manos, saque un condón para ponerlo y cuando le quite la polla de su boca para enfundarlo, ella se levantó y me dijo que si tardaba mucho en correrme podríamos hacerlo al principio sin nada, aunque realmente ella tenía ganas de que la inundará un hombre con aguante, pero en las primeras citas con mujeres casadas o divorciadas (que son con las que suelo quedar) siempre pongo protección por mi parte, así que metí mi polla de pie, Susana contra la pared, abriendo con sus manos su culo, y deslice mi polla por sus labios que estaban mojados pero con la saliva que me había dejado en mi falo pues humedecí más esa entrada. Me aparte, me puse el preservativo y cuando estuve listo, apunte a su entrada bastante abultada, agarre de su melena con una mano y con la otra a su cadera, y empecé a taladrar su coño con una fuerza que casi la hago que se empotrara en la fría pared de la habitación, con su vestido subido por ella a la cintura y oyendo como mi cuerpo chocaba contra su gran culo. Eso hizo de inmediato que ella se corriera, casi chillando, y mal diciendo por haberla puesto tan caliente y haber conseguido lo que muchos otros hombres no lo habían hecho, el correrse tras ser penetrada. Estuve un buen rato en dicha posición hasta que ella me suplico que nos fuéramos a la cama, que deseaba cabalgar encima mía, por lo que nos quitamos de camino a la cama toda la ropa. Yo seguía con la polla dura por lo que en cuanto me tumbe, ella se puso encima mía, y se clavó literalmente mi estaca de carne y suspiro de nuevo por cómo se introdujo dentro de ella, lentamente, notando cada milímetro de mi polla barrenar su coño recién corrido y altamente sensible, por lo que poniéndose en postura de “te voy a cabalgar hasta que te corras” y sujetando sus manos a mi pecho, empezó una de las maravillosas pajas que me suelen hacer las mujeres experimentadas en labores sexuales, que no es otra que empezar lento para ir subiendo el grado de aceleración, pero tanto Susana como otras mujeres amigas mías que tienen la manía de sentir el placer sexual conmigo es que aunque me gusta y excita mucho esa postura, realmente me deleito y tardo más en llegar a mi orgasmo, por eso cuando su vagina empezó a vibrar y ella a gemir y acelerar sus movimientos, cayó encima de mi pecho, besándonos con lengua, ojos cerrados, y yo agarrando con mis manos su culo para así notar como su coño temblaba, sus muslos eran una tiritona total y su cueva volvía a escupir su liquido blanco a través de las paredes del condón, por lo que la deje que descansara un poco, para que estando en dicha posición pudiera sentir el grosor de algo que le encanta a toda mujer, un hombre duro dentro de ella, con ganas de darle más sexo del bueno y encima esperando a que ella se recuperara de sus orgasmos bestiales que tenía. Me salí de su vagina y la dejé tumbada boca abajo. Quería realmente romperle el culo pero ahora lo que hice fue azotar su precioso trasero suavemente, para no hacer que se enfriara su pasión sexual, y con los azotes suaves pero subiendo el grado de dolor en sus dos caras del trasero, la oí que volvía a gemir y a maldecir por no dejar que descansará, y abriendo su piernas con mis rodillas deje que su coño se aliviará un poco del calor interno que manaba de su volcán para así meterle no mi polla que le había quitado el condón, sino para meter mi mano. Bueno, primero empecé con dos dedos y noté como entraban muy bien, para empezar a follar rápidamente. Al estar Susana muy excitada y muy mojada, ayudó a que metiera un tercer dedo, mientras con la otra mano mía le masturbaba su clítoris y ya note como su cuerpo empezaba a moverse como si estuviera siendo follada, por lo que aceleré la entrada y salida de mis dedos en su volcán ardiente, por lo que notando que sus músculos vaginales se dilataban, metí un cuarto dedo, que ya notaba una buena presión, pero ella no paraba de decirme que no parará de follarla, cosa que no iba a hacer, y follando con mis cuatro dedos su coño rápidamente mientras la masturbaba con mi otra mano, ella se agarró a las sabanas de la cama, casi mordiendo la almohada y yo seguía en mi labor de sacar a la perra caliente que había dentro de ella, por lo que en cuanto estuvo a punto de tener su orgasmo, fue cuando metí mi dedo pulgar y de un solo empuje conseguí que hasta mi muñeca fuera tragada por su dilatado coño. Susana no podía hacer nada, solo gozar, solo chillar, solo gemir, y su cuerpo empezó a vibrar, a temblar, a no parar de moverse, sabía que le había producido uno de los orgasmos más bestiales en su vida. Por lo que poco a poco fui sacando mi mano, oprimida por su cavidad vaginal, sus músculos que estaban en plena tensión por su fuerte orgasmo encadenado. Y la dejé que recuperará un estado tranquilo, mientras me deleitaba viendo como su cuerpo, todo, temblaba. Al cabo de un rato, ella ya estaba recuperada pero destrozada y me dijo si esto lo hacía con todas las mujeres con las que tenía encuentros, por lo que le dije que no todas las mujeres aceptan que le metan una mano, y que solo lo hago con las perras que sin decirme nada quieren comprobar de que son capaces con un hombre por sorprenderlas y por follarlas bien. Susana me indico que nadie la había metido nunca una mano y que la verdad, le encanto, pero que necesitaba recuperar un poco la sensibilidad entre sus labios, porque la había destrozado literalmente, por lo que vio mi polla sin el condón y rápidamente se lanzó hacia ella para intentar hacerme una mamada, lo que realmente hizo fue ponerme muy dura y con ganas de follar de nuevo, para llenar su coño de mi leche. Estuvimos más de dos horas follando fuerte ya que a mí me provoco hacerlo así y a Susana le encantó que fuera duro y salvaje, pero a la vez atento a sus necesidades sexuales. Nos hemos visto más veces, pero no han sido como en esta ocasión ya que siempre la primera vez hay que dar nuestro lado bueno y malo, para saber si nos gusta o no.

Autor: Anónimo Categoría: Infidelidad

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Cornelio arregla una licuadora de la vecina

2022-04-29


Ya les he platicado de mi amigo, a quien usan muchas, incluida su exesposa. Y no es que él se lo proponga, sino que el mundo está lleno de un sinfín de posibilidades. Aquí va una aventura más, donde se engancha a otra mujer.. Mi amigo Cornelio vive en la planta baja de un edificio, con cuatro departamentos en cada piso. Aunque son departamentos de interés social, éstos son relativamente amplios pues tienen cuatro recámaras y dos baños, además de un pequeño cuarto de servicio donde está el lavadero. Esto fue lo que me contó mi amigo, que le ocurrió la semana pasada. En el mismo piso, en el departamento de enfrente, vive un matrimonio, más o menos de 30 años de edad y tienen dos hijos pequeños. Una mañana en la que no había ido yo a trabajar, y no le tocaba venir a la sirvienta, me tocó el timbre mi vecina, quien no es fea, pero sí es muy sexy, a pesar de lo delgada. Ella aún no se peinaba pues se notaba que andaba en plena faena doméstica y su cara siempre me ha parecido de puta bonita. –Buenos días. ¿Sabes dónde habrá un electricista? Conecté la licuadora y después de un corto se me quemó el cable. No tengo luz. –Vamos a ver –le dije encaminándonos a su casa, ella por delante de mí, y yo percatándome que no traía ropa interior y con un movimiento de nalguitas que invitaba a sobárselas, pero no lo hice, soy todo un caballero. Pensé que seguramente se acababa de ir su marido y la dejó bien cogida, porque la estela e humor que dejaba olía intensamente a sexo. A cada paso que ella daba, se me paraba más la verga porque se esparcía el aroma. Llegamos a la cocina y me di cuenta que el corto circuito se dio en el contacto de la licuadora. Le pedí un desarmador y unas pinzas, los cuales me dio de inmediato. Me puse a trabajar, con ella de espectadora que me ponía arrecho no sólo por el olor, sino también porque al agacharse para ver lo que yo hacía, me dejaba ver cómo le colgaban las tetas, no eran grandes, pero por lo aguadas le colgaban hermoso y terminaban en un pezón cónico, moreno y grande. Al terminar de poner bien la clavija, le pedí que conectara la luz. Ella se estiró, pero no alcanzó, por lo cual me puse atrás y levanté la palanca del interruptor, pasando mi pantalón con el endurecido y crecido monte por sus nalgas (delgadas, pero con forma). Ella se quedó quieta y yo también. Permanecimos en contacto casi 30 segundos y me separé. –Ah, ya… –dijo dándose la vuelta y clavando su mirada en mi entrepierna, entrecerró los ojos y dejó escapar un suspiro. –Listo, conecta la licuadora –le dije, sentándome en un banco alto, mostrando mi protuberancia. –No, mejor conéctala tú –me dijo poniendo su mano en mi pierna. La conecté, prendí la licuadora y ésta empezó a moler. Ella, al escuchar el ruido del motor, me apretó la pierna y fue subiendo su mano hasta que la tuvo sobre mi pene. –¿Cuánto te debo? –preguntó dándome apretones en el pene. –Déjame hacer cuentas y te digo –contesté sonriendo. –Mientras piensas, ven acá, que tengo una cosa que dejé pendiente y se puede manchar –me dijo tomándome de la mano para conducirme al cuarto de servicio. Me acomodó al lado del lavadero y ella se puso a tallar unos calzones entre otras prendas enjabonadas. Es que ya no tengo limpios, éstos me los manchó mi marido antes de irse…, dijo dejándome claro, por si mi olfato no lo había percibido, que se la habían cogido. –¿Y no quedaste bien? –pregunté, metiéndole la mano por el escote, donde las tetas le bailaban al ritmo que tallaba. –La verdad, sí, pero ya se me volvió a antojar, más con tus caricias y lo que se ve entre tus piernas. ¿Aceptas Carnet de pago? Suspendió su labor y me abrazó para darme un rico beso. Prácticamente se secó las manos en mi camisa mientras yo le metía la mano bajo la falda. ¡No traía calzones! La cargué para llevármela a la sala, pero se me atravesó la mesa del comedor y allí la deposité.; me bajé los pantalones, ella viéndome la verga bien parada se colgó de mi cuello para dirigir su vagina hacia mi miembro. Hicimos contacto y nos movimos como posesos hasta que nos venimos. Ella lanzó un quejido de satisfacción y se acostó sobre la mesa, sin despegar su sexo del mío. “¿Me llevas a la sala?”, pidió y yo la cargué sin sacar la verga. Le subí las piernas a mis hombros y me senté en el sillón. Besos y caricias fueron el preámbulo para que mis ganas crecieran y ella me jineteara hasta venirse otra vez. Al terminar, entre sonoros jadeos, que disminuyeron poco a poco de volumen y frecuencia, fue quedándose quieta. –¿Así no te vienes? Se siente que sigues con ganas –dijo apretándome con su perrito. –Sí, aún me queda parque, vamos a la cama –le dije volviéndola a cargar ensartada como la tenía. –Pero… –balbuceó en el trayecto–, no hagas mucho ruido porque los nenes aún duermen –dijo en voz baja cuando pasamos por un cuarto que tenía la puerta cerrada. La llevé a la cama principal, cuya cama aún no había sido tendida, y la dejé en las sábanas, olorosas a sexo y llenas de vellos caídos con el fragor del amor marital. Abrió las piernas y me dijo “Ven, termina en mí.” Me moví con todas las fuerzas que me quedaban y le lancé un gran chorro en el interior de la vagina. Cuando terminé me bajé de ella y me percaté que a mi lado estaba un condón usado y roto. –Sí, mi marido me cogió tan rico como tú, pero al terminar se dio cuenta que el condón se rompió, y él dijo “ya ni modo”, así que ya ni modo… –me dijo poniendo una cara de inocencia. –Supongo que, si no pasa nada, seguirán usando condón –dije. –No sé, quizá sean mejor los anticonceptivos orales, ¿tú que piensas?, ¿te gusta el condón? –preguntó dejándome ver que estaba invitado a seguir dándole servicio. Sólo por morbo, esperaré unas semanas más para preguntarle a Cornelio si sus vecinos tendrán un hijo más, porque él me pregunta “¿Y si se embaraza, y se le quitan las ganas?”

Autor: BER_EL Categoría: Infidelidad

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Mi vecina

2022-04-29


Hola el día que me quise follar a mi vecina la mujer de un amigo de la infancia. Ella tiene 31 años y yo 26 años todo empezó un día que le escribí para conversar en persona con ella y acepto y cuando fui la vi boca abajo y vaya que nalgas ella vestía un vestido blanco que se le pudo ver las piernas conversamos 5 minutos y me fui a mi cuarto luego de eso le dije k se la veía bien que me gustaría verla nuevamente así acostada pasaron los días y le escribí nuevamente pero esta vez me le tiré diciéndole que la avía visto semidesnuda duchándose. Ella se sorprendio y. Luego le dije que me avía metido a su cuarto y avía cojido sus hilos sin más decir la invite a m cuarto a tomar unas cervezas pero le dije que venga pesto hilo vestido y sin sostén ella me dijo k como sabía que usaba hilo y le cofese la verdad me gusta mucho ella y quisiera cojermela pero N se que hacer para convencerla. Aparte de eso ella me parece muy linda pero solo la deseo ella es una mujer muy buena tiene un cuerpo increíble ella le gusta usar hilo pero recién se los compro y eso es lo que más me gusta de ella que se hace la timida pero en realidad es una putita el día que le coji las nalgas no dijo nada creo le gustó pero se hizo como que no sintió también bailando ella llevaba vestido y un hilo y pude sentirle cuando baile co ella

Autor: Pedro Categoría: Infidelidad

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Mi vecina embarazada part 2 final

2022-04-26


Quedamos en nos encontraríamos al día siguiente y así fue pero se nos unió su hija. Mi vecina embarazada part 2 final Llego el otro dia era viernes el ultimo dia de la semana esta por ir ala uni pero no iva a ir y entonces el marido de silvia se iva ya a su trabajo sali de mi casa y vi que llegaba un auto era un hombre de unos 40 mas o menos y entonces lo atiende silvia al parecer le digo que hoy no se subio al auto y se fue y me dirigui a su casa estaba semi abierta asi que entre y se cerre la puerta ella estaba en la cocina me acerque y la empese a besar ya ella estaba re exitada me dice espera quiero algo Antes mi hija ayelen va hacer algo con nostros hoy que le dige tu va tener que chupar sus partes intimas ya es hora que sienta placer ok le dige fuimos a su cama y ay estaba la niña con solo su panty de color rosa silvia se desnuda por completo y su panza parecia que ya iva a tener al bebe que tambien era una niña entonces le pregunte de cuanto meses estaba y me digo de 7 meses Comensamos con unos besos y luego caricias y note que tocaban mi polla con unas manitos chiquita era la niña y me dice mi mami dice que te sale leche y va hacer fuerte como las de ellla si asi es amor me la chupaba con esa boquita tan chiquita que hacia que me viniera pero trate de aguantar bese ala niña en su boca era muy delicoso meti mi lengua Su madre ya estaba en cuatro la empese a follar mientras la niña tomaba leche de sus tetas al ver eso queria probar leche materna tambien cambiamos de lugar y la niña estaba que queria ser besada asi que empese a chupar sus partes estaba teniendo su primer orgamos en ese momento se vino y hiso pis en la cama la madre al ver a su hija le digo miamor te viniste Entonces yo queria probar la leche materna de silvia yo chupaba una y la niña la otra era muy delicioso al terminar agarre al a niña y abri su culito y le di una chupada era delicioso gemia y terminamos yo acostado me empese a masturbar para dar leche a madre y hija salio un gran chorro donde ambas se trajaron todo es muy rico mami su leche tambien ves mi niña te lo dige estubimos acostado un buen rato hasta que ya era hora de irme Silvia tubo segunda niña era muy hermosa como su madre me hubiese gustado seguir con ella pero se fue a otro lugar y no la volvi a ver mas

Autor: SEXLOVE25 Categoría: Infidelidad

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Y yo que pensé que era asunto finiquitado…

2022-04-26


Reencuentro con Moisés, ¡negro hermoso, pito grande, cogelón y lechudo! Después de 30 años, no pudimos evitar volver a hacer el amor.. Pueden leer cómo inició esta historia en “Chocolate oscuro con relleno de crema”. Yo tenía 29 años cuando lo conocí, pero debieron pasar cinco años más para que retozáramos a gusto la primera vez, y dos años más para la que pensé que había sido la última pues él y su hermana regresaron a su país y las pocas veces que supe de él fue por comentarios de Saúl, mi esposo, pues eran buenos amigos. Hace unos cinco años me enteré de la muerte de Tere, su primera esposa, de quien se divorció hace muchos años; después tuvo varias parejas sucesivamente, pero también murió una con la que vivió en pareja intermitentemente. ¡Claro que tenía, y sigue teniendo, muchas virtudes para hacer y satisfacer las parejas que quisiera!, me consta… Hace menos de un mes, después de la comida, fui sola a hacer unas compras a una tienda departamental. Aún no realizaba compras, pero examinaba algunos artículos. De pronto, al avanzar para otra isla de artículos, vi a Moisés. ¡Quedé sorprendida, pues me pareció que el tiempo lo había conservado casi intacto! A no ser por el pelo algo canoso, diría que seguía igual. Él miraba con cierto interés una mercancía y yo, a seis metros de él, lo miraba emocionada recordando nuestros encuentros sexuales y me fui mojando poco a poco… A los pocos minutos sintió mi presencia al acercarme más. Al voltear a verme (primero las tetas, claro), su cara mostró asombro al reconocer mi rostro entre el pelo medio canoso que me he negado a pintar. Su boca abierta por la sorpresa, la cambió por una sonrisa al tiempo que abrió los brazos cuando corrí hacia él. El abrazo fue muy natural y, sólo porque estábamos vestidos, no fue completo. Nuestros cuerpos se estrecharon con fuerza y los pubis se friccionaron con la alegría de vernos. Nos dimos un rico beso y abrazados salimos del almacén. Caminamos abrazados, sin rumbo, platicando nuestra experiencia de volvernos a ver descansamos en una banca de un parquecito cercano. Al bajar la mirada para ver su entrepierna vi el maravilloso bulto y se notaba también lo húmedo el pantalón. Me di cuenta que yo también estaba chorreando flujo. Recargué mi mano en su miembro, sobre el mojado pantalón. -¿Se te olvidó ponerte pañal? –le pregunté apretándole el tubo duro que sentía y el lanzó una carcajada, tan sonora que tuve que retirar mi mano por si alguien volteaba a vernos. -Ja, ja, ja, no , aún no uso –dijo y me abrazó, pero dejó una mano al frente para sobarme la teta-, pero si quieres vamos a otro lugar para que sepas lo que me pasa. -Sí, vamos, pero no traigo auto, vine en metro. -Yo también ando en transporte público, no hay problema –explicó y nos pusimos de pie para caminar al metro. Tomamos la Ruta 2 y nos bajamos en Villa de Cortez, ahí hay un hotel y no hubo más que entrar. Como si hubiese sido ayer la última vez, entramos, nos besamos y nos desvestimos uno al otro. Era claro que los dos estábamos muy calientes. -¡Sigues hermosa! –exclamó antes de ponerse a chupar mis tetas completamente caídas por el paso de los años. -¡Tú también! –le dije acariciando sus huevotes con una mano y jalándole el tronco con la otra, la cual me quedó llena de presemen que Moisés seguía goteando. Lo tumbé en la cama y me subí en él, metiéndome apuradamente su enorme falo. Cabalgué hasta venirme, mientras él me jalaba las tetas. -¡Ah, negro, sigues igual de rico! -dije antes de dejarme caer sobre él. Me permitió descansar sobre de él, aun con su herramienta firme en mi interior. Pero no fue mucho tiempo, pues sin soltarme del abrazo, me dio la vuelta y quedó sobre mí. Se movió pocas veces, pero muy rápido. En breve cerró los ojos y me apretó fortísimo mientras eyaculaba tres abundantes chorros gritando “Ah, ah, ah” ¡Qué rica estás! Otra vez, sin sacarme el pene, aunque estaba flácido, nos volteamos y quedé sobre él sintiendo el sudor de nuestros cuerpos y arrullándonos con los latidos, cerramos los ojos, tratando de dormitar. -¿Con cuántas has hecho el amor estos cinco últimos años? –pregunté al tiempo que mi perrito lo trataba de exprimir. -Seguro que con menos que tú en el último mes –contestó y yo sonreí. -Desde hace años, ya sólo tengo cuatro amores fijos, y mi ninfomanía casi se esfumó –contesté. -¿A qué te refieres con “amores fijos”? –preguntó extrañado. Sí, en treinta años habían cambiado muchas cosas. Moisés supo que Saúl me permitía hacer el amor con otros, pero no se enteró que me quedé enamorada de cinco o seis, y ellos de mí, con los cuales nos veíamos periódicamente. Lo enteré de cómo cambió mi relación con Saúl para mi bien, aunque también le hice ver que mi marido seguía de “pito suelto” con muchas de sus exalumnas y otras amigas, entre ellas Regina, lo cual me provocaba unos celos tremendos. -¡Ja, ja, ja! –se rio y movió su verga dentro de mí, la cual ya había empezado a crecer-. ¿Y de esto no le darán celos a él?, ¡ja, ja, ja! Continuó riéndose y me acomodó para metérmela por atrás, embadurnó su miembro en los flujos y su leche que rebosaba en mi vagina y lo sacó para metérmelo en el ano. A pesar del tamaño, se me fue como mantequilla y sólo sentí un leve dolor que se convirtió en placer cuando empezó a menear mis intestinos. ¡Qué negro tan puto! ¡Sabe cómo coger! nos vinimos y quedamos acostados de lado. “¡Qué empalada tan rica!”, le dije moviendo mis nalgas y acariciando sus manos que no me habían soltado las tetas para nada y continuaban masajeando mis pezones al estirarlos y moverlos en círculos. -¡Tú sigues muy rica, Tita!·Tus chiches son muy hermosas –me dijo al oído. -¡No mientas, ya están todas caídas! –exclamé -Sí, pero eso es por la edad, no obstante, eres muy hermosa, y en la cama lo eres más… Aún hubo tiempo para otro “clinch” en la ducha. Salimos cansadísimos y satisfechos. -Oye, aunque no estés enamorada de mí, ¿me puedes incluir entre tus atenciones periódicas? –Me preguntó antes de que yo abordara el convoy que me correspondía. -¡Claro que sí, tienes méritos suficientes! – contesté antes de que la puerta se cerrara. Al fin que, en un descanso, ya habíamos intercambiado número de teléfonos y me di cuenta que me tomó un par de fotos mientras lo tecleaba, en correspondencia le tomé una con el pene erguido. -¿Se te hizo tarde, Nena? Me hubieras hablado para que te recogiera –me dijo mi marido cuando llegué. -No fue necesario entonces, tal vez al rato –contesté y se extrañó de mi respuesta, quizá pensó que volvería yo a salir-. Me encontré a Moisés y se nos fue el tiempo actualizándonos. -¡Qué bien! ¿Cómo está él? –preguntó -Sigue estando muy bien, mira -le contesté y le mostré la foto que le tomé al falo- Te mandó muchos saludos. -¡Nena puta! -dijo mostrando una sonrisa al ver la foto y comenzó a desvestirme- ¡Dámelos…! Estuvo deliciosa la noche, sí, me chupo y recogió mi esposo…

Autor: TITA Categoría: Infidelidad

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Mi madre y su nuevo marido

2022-04-26


Madre enviuda y se vuelve a casar. Esto sucedió en el año 2017 Me llamo Efraín vivía con mis padres Manuel y mi madre Carmen en ese entonces tenía 47 años , un día a mi padre le dio un infarto en la empresa que trabajaba era director de ventas en la empresa pero cuando fue ingresado en hospital comenzó la historia mi madre lo cuidaba en el día y en la noche la hermana de mi padre mientras yo lo visitaba por los estudios de universidad algunas veces pero un buen día que entre a mi casa escuche unos ruidos en la habitación de mi padres así que me quite los zapatos en la puerta para no hacer ruido y al subir estaba abierta la habitación tenía la luz prendida. Pude ver a mi madre en cuatro patas con un hombre detrás de ella. Al detenerme lo más cerca que me pareció prudente la escuché decir “me vine”. El hombre se separó de ella. Ambos se acostaron. Él prendió un cigarrillo (algo prohibido en casa por mi padre) y me di cuenta que había un cenicero en el velador de su lado. Mi madre se recostó sobre su pecho y ambos estuvieron un rato, quizás unos 15 minutos sin hablar. Luego comenzaron a hablar sobre la empre sale dijo Raúl eres socio de mi marido así que quiero que te hagas cargo de ese puesto por el momento ya que mi hijo está en la universidad y por ahora no creo que tenga tiempo y yo lo cuido durante el día ya veremos estos días que sucede, ahí me entere que el socio de mi padre era amante de mi madre. Pensé que todo había concluido y cuando estuve a punto de retirarme con igual sigilo, escuché que él le decía “chúpala puta”. Mi madre, le respondió sumisa “si mi amor”. Recién en ese momento, cuando él se la cogió, indicándole a mi madre que empiece, me pude dar cuenta del tamaño de la verga. Ya se encontraba erecta, sin que ella use sus labios y lengua. Una verga enorme diría, incluso hoy tantos años después del incidente puedo afirmarlo. Mi madre se puso en perrito y comenzó a chupársela y si bien no veía los detalles de la chupada, si podía verle el culo moverse rítmicamente mientras lo hacía. Mientras ella mamaba esa poderosa verga, él le decía que era una puta, que era una perra. Que era una zorra infiel y ella sólo mamaba sin responder. Luego él le dijo que la iba a coger por el culo y le preguntó – ¿Puta de quién es tu culo? – Tuyo mi amor, sólo tuyo. – Quien te lo abrió perra. – Tu mi amor, aquí en mi cama Raúl se acomodó muy rápidamente sobre ella y sin ningún preámbulo, se la metió. Supongo todos los 20 o más centímetros en una, pues mi madre gimió de dolor y empezó a decir “me duele mi amor, me duele .Le decía tranquila que esto apenas empieza. Mi madre gemía y él comenzó también a gemir y era obvio que el inicial dolor se había transformado en placer anal. Tras un par de minutos o menos, la colocó en perrito. Todo ello sucedía en perpendicular a mí, ambos sobre la cama. . Felizmente ya había anochecido y yo me encontraba en la penumbra. Luego la acomodó al borde de la cama, justo mirando hacia donde yo estaba. Él salió de la cama, se puso de pie y siguió cogiéndola por el culo, con mi madre con la cabeza enterrada en la cama. Por momentos la levantaba y podía apreciar su cara perdida de perra culera. Comenzó a gemir y decir “me vengo mi amor, me vengo” y tuvo un orgasmo con el rostro levantado que nunca olvidaré. Comenzó a decir “soy tu puta, tu puta, eres mi macho y él siguió culeándola. La volvió a cambiar de posición al borde la cama. Ella boca arriba, con sus piernas al hombro de su amante. Posición en la que se comería hasta el último centímetro de esa enorme verga y se lo dijo “mi amor, me va a entrar toda” . Raúl le respondió “si puta” y de un solo movimiento se la empujó hasta el fondo. Mi madre volvió a gemir con algo de dolor, pero fue un instante. Pronto tuvo un segundo orgasmo y luego un tercero. Supe que era el momento de irme. En silencio retrocedí. Bajé las escaleras, abrí la puerta de la calle y salí. Mi madre sería cogida toda la noche. Así que me fui a pensar a ver que ibas hacer. Luego en unos días después iba a confrontar a mi madre pero recibimos la noticia que mi padre había fallecido así que deje eso quieto. Pasaron dos meses y Raúl ya no aparecía por la casa pero una noche de nuevo al regresar a mi casa escuche de nuevo los ruidos en el cuarto de mis padres pero esta vez estaba la puerta cerrada y se escuchaba como Raúl le decía a mi madre. ¿Quién es mi puta?, ¿quién quiere que la folle toda la noche como una zorra?. Yo cariño, yo soy tu puta ¡Aaaahhh…, aaasí papi…, así…, me tienes caliente…!. Y le seguía diciendo mi madre. Hasta el día de hoy, el único pene que había yo tenido, era aquel de mi esposo, pero…, de manera increíble, de tan solo mirar tu pene un placer que había yo contenido por mucho tiempo, por años. El pene de mi esposo era delgado, no largo y…, hasta ese momento yo había creído que todos eran iguales, pero no: este pito ¡Así Miguel, así…, qué delicia…, mételo y destrózame…, por favor…!. Seguí mi camino hacia mi habitación y llorando en mi cama, me quede dormido, mientras escuchaba los gritos de mi madre y de Miguel. Al día siguiente, me desperté tarde. Al mes me dieron la noticia que mi madre estaba embrazada y que se iban a casar así que me hice cargo del puesto de mi padre ya que mi madre tomo una licencia ya que trabajaba ahí. Durante los días que mamá estuvo de licencia, cogidas como esta se repitieron diariamente. Mi madre nunca volvió a ser la misma, su vida la consagró a complacer a Raúl y a criar a mi hermanito. Veo a mi madre los fines de semana. Ella tiene otra familia, mientras estoy disponible ya que me mude a a mi apartamento y me hago cargo del puesto de mi padre.

Autor: NERON6280 Categoría: Infidelidad

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Mi primera infidelidad: me acosté con su mejor amigo

2022-04-22


Tony y Sergio son amigos desde primaria. En el año 2012 yo llevaba saliendo casi un año con Tony (teníamos 23 años), pero había coincidido muy poco con Sergio a pesar de lo estrecha que era la relación entre ambos. Supongo que el trabajo y los estudios no nos dejaban mucho tiempo para el ocio y las relaciones sociales. El caso es que aquella noche salimos de fiesta mi chico y yo, y algunos de sus amigos, entre los que estaba Sergio. Debo admitir que me llamó la atención desde el primer momento. Más que su apariencia (cosa que nunca he valorado demasiado) era su actitud. Mientras que mi pareja, Tony, es un chico tranquilo, educado y prudente, Sergio es ruidoso, atrevido y algo arrogante. Confieso que, mientras tomábamos unas copas en un pub, la idea de hacer un trío con él y Tony se me pasó varias veces por la cabeza. En aquel momento, Tony y yo teníamos lo que podemos llamar una "relación convencional", así que la idea del trío no pasaba de ser una mera fantasía. El caso es que el resto de amigos se fueron yendo, hasta que sólo nos quedamos Tony, Sergio y yo. Lo último que quería en ese momento es que la noche acabara, así que le propuse a Sergio bailar. Confieso que las tres copas de roncola estaban surtiendo efecto en mí. Sergio le pidió permiso a Tony, y éste se lo concedió. Mi chico nunca fue especialmente celoso, y menos con su mejor amigo, pero aquella noche lo puse muy, muy celoso. Y debo admitir que tenía motivos. El dj había puesto reggaeton. No recuerdo la canción concreta, pero siendo 2012 sería "Limbo" de Daddy Yankee, "Zumba" de Don Omar o cualquiera de esas. El caso es que bailaba con Sergio como si mi chico no estuviera allí, acodado en la barra bebiéndose su cuarto roncola. Pegaba mi cuerpo al de Sergio y éste, bastante osado, me agarraba por la cintura. Yo le sonreía, mirándole fíjamente a los ojos. Me di la vuelta y pegué mi trasero a su cuerpo. Hago un breve inciso para decir que soy maestra en una academia de salsa y otros bailes latinos, y tengo un trasero bastante trabajado. Y Sergio debió apreciarlo, porque sentí que algo se movía ahí detrás. Os estaréis preguntando, quizá, que cara tenía mi chico en ese momento, pero me temo que no podría describírosla, porque yo sólo tenía ojos para Sergio. Contoneaba mis caderas, presionando mi trasero contra su cuerpo. Él puso sus manos en mis caderas y me susurró al oído: -Irene, que uno no es de piedra. Yo solté una carcajada y moví mis caderas aún más. Bailé varias canciones con él, hasta que Tony se nos acercó y, con expresión de pocos amigos, nos dijo que era tarde y quería descansar. Le prometí que me tomaría la última y ya nos podríamos ir. Tony asintió de mala gana. Me dirigí a la barra y Sergio me acompañó, porque también quería tomar una última copa. Estando en la barra, completamente rodeada de personas, sentí que una mano se posaba en mi nalga izquierda. Me volví bruscamente para recriminar al desconocido que estuviese tocándome el culo, pero vi que aquella mano pertenecía a Sergio, y me frené. Pedí mi copa mientras sentía su mano acariciándome el culo. Cuando me la trajeron, me volví hacia Sergio y le dije: -Bueno, creo que ya me has tocado el culo suficiente, ¿no? -Lo de suficiente es opinable -bromeó Sergio, sin apartar su mano de mi nalga. -No creo que a tu amigo le guste esto -dije. -Mi amigo está al otro lado del garito -sonrió maliciosamente. Al final, él no apartó la mano de mi culo y yo no se la aparté. Sergio sólo dejó de tocarme el culo cuando volvimos con Tony, que cada vez parecía estar más malhumorado. Sergio y yo seguimos bailando. Le pasé los brazos por el cuello, moví mis caderas para él, nos hablábamos al oído... En un momento dado, Tony se nos acercó y dijo que estaba demasiado cansado y se retiraba. Y sin esperar respuestas dio media vuelta y se perdió entre la gente. Yo dejé de bailar y me dispuse a seguirle, pero entonces sentí que la mano que Sergio tenía puesta en mi cintura me retuvo. Debo decir que yo tampoco insistí mucho más... Me quedé y seguí bailando con Sergio, y entonces me besó, y yo le dejé que me besara. Fue un beso largo, húmedo e intenso, mientras sus manos bajaban a mis nalgas y las amasaba con ganas. -Se ha ido cabreado -le dije a Sergio cuando me dio un respiro. -Mañana se le pasará -respondió, sin darle ninguna importancia, y me volvió a besar. Poco después, la música cesaba y nos anunciaban que el pub iba a cerrar. Salimos del local agarrados de la cintura, como si fuésemos una pareja más. Sergio se ofreció a llevarme a casa en su coche. Durante el trayecto seguimos tonteando y yo le puse una mano en su entrepierna y le agarré el paquete mientras conducía. Sergió aparcó en la puerta de mi casa (Tony y yo no vivíamos juntos todavía), y cuando me disponía a bajar del coche me retuvo de nuevo para besarme. Le dejé que probase mi boca tanto tiempo como quiso. Entonces echó el asiento para atrás todo lo que pudo y yo, leyendo sus intenciones, me senté a horcajadas encima de él. Le desabroché el botón de sus vaqueros, bajé su cremallera y saqué su polla con mi mano derecha, mientras él me besaba el cuello y manoseaba mis tetas, primero por encima del vestido, y luego retirando mis tirantes para liberarlas. Comenzé a masturbarle, aunque no era necesario, porque ya estaba muy dura. Me subí el vestido, me aparté el tanga ansiosa por sentirlo dentro y orienté su polla en la dirección adecuada. No puedo describir la oleada de placer que sentí cuando descendí y me llenó. Yo tomaba la píldora, y me fiaba de Sergio, así que comencé a mover mis caderas adelante y atrás, mientras sus manos se aferraban a mis nalgas. -Múevete, puta -me dijo Sergio, y yo le obedecí, moviéndome con más intensidad aún. No me enorgullece contar que no pensé en Tony ni un sólo instante mientras follaba a Sergio como una auténtica salvaje. Menos mal que eran las tantas de la madrugada y la calle estaba desierta, porque me habrían visto cabalgar a un hombre en el coche, sin preocuparme de nada más. Yo sólo clavaba mis ojos en los suyos y me movía violentamente sobre él. -No pares, puta, no pares -dijo Sergio, encajando la mandíbula. -No pienso parar -le respondí, clavándome en él una y otra vez. Y no lo hice. No hasta sentir que se corría en mi interior. Entonces paré, sin salir todavía de él, y besé dulcemente sus labios. Luego me aparté y recompuse mi vestimenta. -Esto no ha pasado -le advertí. -Tranquila. Tony es mi mejor amigo, jamás le haría daño. Sólo cuando llegué a mi casa, me limpié y me tendí en la cama comencé a sentirme mal por todo lo que había pasado. Sin embargo, eso no evitó que volviera suceder...

Autor: tony e irene Categoría: Infidelidad

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