Relatos Eróticos de Infidelidad


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El nuevo Jefe de mi mujer 2

2019-08-25


Continuación de como fueron sucediendo las cosas hasta su marcha. Ya estaba de camino cuando se me bajó la tensión sexual del momento y pensé: ¿qué estoy haciendo? Voy a por el pasaporte de mi mujer para que se vaya con su futuro jefe a Méjico, ni más ni menos. Yo estoy loco. Me he vuelto majareta. Pensé en dar la vuelta y dejar las cosas como estaban y en ese preciso momento me llamó mi esposa. ¡Qué ilusión tengo, cariño mío! Será la primera vez que me vaya “de vacaciones” con una amante mío y que estés tu de acuerdo. Estoy excitadísima. Es la mayor prueba de amor que jamás me has hecho. ¡¡Te quiero tanto!!! Joo, pero es que es muy fuerte. Me están entrando las dudas ahora mismo. ¿y si es un depravado?, ¿y si te pasara algo? No sé. Estoy muy indeciso ahora mismo. Es un buen tío, lo sé y sabes que mi intuición nunca falla. Debes confiar en mí, sé defenderme sola ante los hombres y éste no va a ser menos. Solo será un mes de prueba y volveré contigo. Jamás dejarás de ser mi hombre. Eso debes tener muy claro. Vale. Pero no me hagas que esté nervioso, por favor, necesito que hablemos cada día y me cuentes todo con pelos y señales. ¿de acuerdo? No lo dudes. Por eso te llamaba. Me ha invitado a cenar y le he dicho que venga a recogerme al hotel. Quiero que el recepcionista nos vea magrearnos y piense lo puta que soy y lo cornudo que tu eres. ¿te apetece que lo haga? Uffff. Ya me has puesto el rabo duro, cabrona. Pues claro que quiero. Y, ¿Cómo lo vas a hacer? No te lo diré ahora, te lo contaré cuando suceda. Vale. Venga prepárate para cenar, no te entretengo más. Luego hablamos. Ah, se me olvidaba. ¿Y D. Alfredo que opina de mí? Ya le sacaré información esta noche. De momento no hemos hablado de ti mucho. Pero no te preocupes que te dejaré en buen lugar. Perfecto. Luego hablamos, te quiero, amor. Y yo más, besos grandes en tu cornamenta, mi ciervito. Me había tranquilizado un poco y solo tuve que tocarme el rabo y descubrir que esta duro como una piedra. Lo cierto es que todo esto me estaba excitando. Me bajé los pantalones mientras conducía y me puse a tocarme la polla imaginando la situación. Después de 3 horas y media de viaje llegué a casa, cogí el pasaporte y algo de ropa interior sexy de mi mujer. También cogí un wicked weasel excesivamente pequeño que ya no se ponía mi mujer pues era realmente escandaloso, pero pensé que para las playas de Méjico lo mismo si se atrevería a ponérselo. Lo dejé todo preparado y me fui a cenar. Mientras cenaba en un bar cercano a mi casa, donde conocemos al dueño recibo una llamada de mi esposa. Pensé que era mal momento, pues me podría a tope y sería vergonzoso para mí, pero, después de todo, un buen cornudo debe pasar por este tipo de situaciones. Todo esto lo pensé mientras sonaba el móvil, me armé de valor y lo cogí. Cariño, ¿Cómo estás? Bien, cenando en el Atrio. ¿y tú? Mira te llamo, porque voy a entrar al hotel con Alfredo, tengo que recoger una cosa de la habitación y le he dicho que a ti no te importa que suba conmigo un ratito a darnos una ducha juntos antes de ir a cenar. Así que te lo paso para que se lo digas tú mismo de propia voz, que a mí no me cree. Ahh, por cierto, estamos en la recepción del hotel, ya sabes por qué te lo digo. Mierda, me puse hipernervioso, tenso, me latía el corazón a mil por hora, no sabría qué decir. Esto esra una encerrona en toda regla, pero ella sabe que estas cosas me ponen muy cachondo. Aló, ¿estás ahí? Sí, D. Alfredo, estoy al aparato. Deja ya esos formulismos, para vos soy Alfredo, ¿ok? Por mí perfecto, le hablaba de usted por educación, pero veo que ya vamos a tener una relación un poco más intima. Jajaja. Eso es. Le llamaba para que me confirmara lo que me está comentado su mujer. No quiero faltarle el respeto en ningún momento, no es mi intención ni mucho menos y si usted no está de acuerdo con los términos del contrato de su mujer podemos modificarlos desde este momento. No entendía nada, bueno, sí que lo entendía. Estaba delante de la recepción y no pdía hablar claro, pero yo quise hacerle hablar allí delante del recepcionista para hacer lo que habíamos planeado mi mujer y yo horas antes. Que sepa que soy un cornudo y mi mujer una puta. ¿A qué cláusula del contrato se refiere exactamente? Ya me entiendes. A la de disponibilidad absoluta por razones del trabajo. Por supuesto esa cláusula hace que el montante económico del contrato ascienda proporcionalmente a las horas invertidas en hacer otras gestiones no encomendas por el convenio laboral. Lo que viene siendo que usted le pagará a mi mujer un plus por ser su puta. ¿Me equivoco? Yo más bien diría scort, suena menos agresivo. Pero sí, a eso me refería. ¿Te parece bien el trato? En cuanto al tema económico no te preocupes que sabré valorar las destrezas de tu mujer, de las cuales ya me ha enseñado algo y estoy gratamente satisfecho, pero al igual que con el trabajo oficial, en este debe pasar el mes de pruebas. De acuerdo, estoy de acuerdo con el trato, pero solo una cosa más. Necesito que cada vez que trabaje de puta, o de scort, me gustaría que fuese documentado gráficamente para ver si realmente hace bien su trabajo. Me parece adecuada la contraprestación. Cerremos el contrato verbalmente y cuando lo tenga redactado, en la cláusula de disponibilidad irán incluidas las alegaciones de forma que nosotros sepamos de qué se trata. Si más le dejo que su mujer me está agarrando de la mano para llevarme a su habitación. Un saludo. Cariño mío, ¿sigues ahí? Joder cabrona, que vas a ser su puta oficial, ¿le has escuchado? Claro ha sido idea mía. ¿A que soy muy buena negociando? Te dejo que tengo que hacer mis horas extras, ya te voy contando. Besos cornudito mío. Y todo había sido delante del recepcionista, ya le quedaba claro mi situación de cornudo consentidor. Ahora, yo aquí con la polla como el mástil de la bandera del Colón y sin poder levantarme para irme a casa de lo empalmado que estaba se me notaría mucho. Así que pedí una copa después de cenar y al ratito me fui. Llegué a casa, no dejaba de mirar el teléfono por si llamaba o escribía algo. Pero nada. Al cabo de un rato sonó una entrada de mensaje de whatsapp. Mi corazón empezó a latir, mi polla se puso tiesa. Yo desnudo en la cama esperando algo así. Abro el mensaje y no había nada escrito, pero sí una foto que no tardó en descargarse. Era mi mujer en el jacuzzi, de espaldas, desnuda duchándose, la foto se la había hecho Alfredo como era lógico. Luego llegó otra foto. Ella a cuatro patas con el jacuzzi lleno de espuma. Y después un mensaje: Amigo cornudo, acabamos de refrescarnos y pensábamos ir a cenar pero antes, creo que me voy a coger a tu esposa. Luego te mando reportaje fotográfico tal y como hemos quedado. Con esas dos fotos ya me masturbé como un colegial. No cabía en mí de gozo. Me invadió el cansancio y el sueño cayendo dormido hasta las 5 de la mañana que era la hora que me tenía que levantar para volver donde estaba mi mujer disfrutando como una perra con la verga de su jefe. Lo primero que hice fue coger el teléfono y tenía varios mensajes. Unos de mi esposa y otros de su jefe. Decidí leer primero los de mi mujer. Amor, te cuento lo que ha pasado porque seguro que estás descansando y no quiero desvelarte. Me metí en el jacuzzi para darme una ducha nada más llegar al hotel. Empecé a ducharme y él me miraba diciendo lo espectacular que se me veía. Al ratito se metió él, empezó a besarme el cuello, ya sabes cómo me excita sobremanera que me hagan eso. Sin más empezó a decirme guarradas cerca de la oreja: – Te voy a follar tan fuerte que te va a doler el cuerpo toda la noche, que lo sepas. Tengo tantas ganas de romperte el coño que lo pienso hacer aquí en la pileta Así llama él al jacuzzi). Como sabe ponerme cachondo el muy cabrón. Cerré la bañera para llenarla y bañarnos en vez de ducharnos y le pareció buena idea. Frotó su polla entre mis muslos para que notara lo cachondo que estaba y lo preparado que se sentía para meternos en faena. El agua ya estaba caliente y yo dispuesta a cubrir nuestras expectativas de ser la mejor puta que se puede ser. Una vez dentro, empecé a enjabonar todo su cuerpo. Él hubiera preferido empezar con el sexo desde el principio, pero tenía que hacerle de rogar un poco e insistí en que era primordial estar limpios antes del placer. La verdad es que me encantó sentir su cuerpo musculoso, mis manos recorriendo su espalda, disfruté notando sus dedos queriendo tocarme y yo negándome. No pude más y le di la vuelta. Me volvía loca cuando me pellizcaba los pezones hasta conseguir que se pusieran bien duros y empitonados. Gemí de placer gemía cada vez que me lo hacía, demostrando que me encantaba ese pequeño gesto tan excitante como placentero. No pasó nada más en la bañera, sol ole toqué un poco para comprobar su dureza viril y estaba a tope. Su pollón es un pelín más grande que la tuya y también más gruesa. Son muy parecidas vuestras pollas por eso me he hecho rápido a su tamaño. Tras la ducha de rigor, empezamos con el tonteo serio. Se colocó detrás de mi, a cuatro patas y me penetró desde atrás, al mismo tiempo que se agarraba a mi cintura como para coger impulso. Yo intentaba abrirme bien de piernas para facilitarle el trabajo. Su polla entraba con suavidad en todo mi coño, me llenó desde el principio. Con una mano me acariciaba el coño y sólo unos minutos bastaron para que empezara a gritar de placer al mismo tiempo que vivía un orgasmo alucinante. Creo que es la vez que menos he tardado en correrme. Sería por la situación, por él, por ti, no lo sé pero lo que es cierto que me corrí en menos de dos minutos. Créetelo. Se notaba que estaba gozando como una perra. Sólo con oír mis gritos de placer, él se puso aún más cachondo y me dio varias embestidas más y se corrió casi de inmediato, dejándome todo el coñito chorreando de su semen caliente. Sí cariño, su semen. Lo hacemos sin condón. Lo siento, tendrás que sufrir con esto. Me gusta hacerte sufrir un poquito. Cuando acabamos de follar, nos abrazamos dejándonos totalmente relajados. Ahora que ya habíamos descargado tensiones, estábamos listos para disfrutar de aquella noche a tope. Aunque estoy segura que aquel no iba a ser el único polvo que echaremos esta noche, eso te lo puedo asegurar. Ahora descansa y mañana nos vemos. Alfredo se está duchando otra vez y por eso tengo tiempo de escribirte. Lo haré cuando tenga opción. Besos, amor, te quiero hasta el infinito. El mensaje de Alfredo eran fotos de mi mujer y él follando. La leche, que pasada. Ellos se lo estaban pasando bien y yo también. ¿Qué más se puede pedir? Me duché me preparé y me dispuse para hacer la vuelta en coche. Cuando ya llevaba más de medio camino me llama mi mujer: Hello baby. ¿ya vienes de vuelta? Sí. Cuenta, cuenta, que tal anoche. Ya leí lo de la ducha. Me ha encantado. Eres increíble. Pues te cuento que tengo poco tiempo de estar sola, así que escucha y no me interrumpas. Me puse el vestido verde escotado y corto para enseñar muslamen y mis tetorras. La cena fue de lo más normal, beber, comer, risas y hablando de mis cometidos, de cómo es la empresa, de la gente tiene contratada, etcétera. Luego nos fuimos a otra discoteca distinta a la del otro día. Al cabo de un rato mi jefe quiso bailar. Se empezó a pegar detrás de mí y como yo le movía el culito no se cortó nada y empezó a restregarse en mi culo. Pude sentir como se ponía dura su polla primero por mi culo y después por la barriga y cuando me giraba. La verdad es me estaba poniendo cachonda con el roce. Después nos sentamos y se puso a decirme lo atractiva que estaba y lo cachondo que le había puesto el baile. Puso la mano sobre mi pierna, como vio que no dije nada empezó a acariciarme y subir hasta la altura de mi vestido y me toco la mejilla y me morreo y le respondí el beso. Nos podía ver cualquiera que pasara por delante, pero yo no estaba para eso, me excitan sus besos y solo pienso en eso. Comenzamos a liarnos y a meterme mano allí mismo, sin cortarse. Después de un rato me dijo que nos fuéramos a su casa. En el coche seguía metiéndome mano y te juro que no recuerdo donde estaba el tanga, pues estoy segura de que salí del hotel con él puesto y en el coche ya no lo tenía. Una vez en su casa me cogió con fuerza pero delicadamente y empezó a besarme apasionadamente, meterme mano, a tocarme las tetas. Baje mi mano para empezar a manosear su polla ya la notaba bien dura con ganas de salir así que me agaché, cuando llegamos a casa y en el mismo coche tuve que comerme ese rabo rico un ratito. Cogiéndome del culo me dijo venga vamos voy a hacer cumplir otra vez la fantasía de tu marido, follarme a la tía buena que tiene por esposa. Siguió besando mientras me bajaba el vestido dejándome totalmente desnuda. - Lo tienes empapado, cabrona, estas hecha toda una perra en celo. Así quiero yo a mi empleada top siempre. Se apartó, cogió una silla, se sentó, sacó su polla y me dijo: - Venga acércate a comérsela a tu jefe, se una buena empleada. Obedeciéndole me acerque y me arrodille. Empecé a lamerle la polla con mi lengua para ir dejándola bien mojada hasta que llegue a la cabeza de su polla y succioné su cabeza. Eso le estaba poniendo muy cachondo. - Si, puta infiel, que bien la comes joder. La comes como toda una scort profesional. Sigue, no pares, se ve que te está gustado mi polla, venga cómetela toda. Ese tipo de guarradas que me dice… me derriten. Con su mano empujo mi cabeza para que me fuera tragando toda su polla. - Venga se una buena perrita y cométela toda. Me encanta tu polla jefe esta deliciosa. Le dije yo cada vez que sacaba mi boca de su miembro. - Lo sé perrita solo hay que ver como la engulles. Me encanta. Al rato me la saco de mi boca, me levanto y me puso sobre la cama boca arriba. Me abrió las piernas, acerco su cara a mi coño y empezó a comérmelo. Que rico cariño. Tiene una lengua exquisita, aunque tú lo haces mejor que él, todo hay que decirlo.. - Que rico coño tienes y que mojado y… En ese momento me preguntó por el piercing. - Ese piercing en tu coño me vuelven loco. Es la señal de lo puta que eres. ¿No es eso? En ese momento me provoco una corrida estupenda. - Creo que tu coño ya está preparado para mi polla. Si fóllame jefe, quiero que me folles con tu rica polla y le pongamos los cuernos a mi querido esposo que debe estar de camino. Se puso a jugar con su polla con la entrada de mi coño cuando y estaba a punto de metérmela se paró y me dijo: - ¿Quieres que me ponga un preservativo o quieres hacerlo sin protección? A buenas horas me lo preguntas, jajaja. Fóllame cabrón de una puta vez. Siguió jugando con mi coño metiéndome la cabecita de su polla y sacándola y me estaba matando de placer me estaba muriendo de ganas de que me la metiera. - Tendrías que verte la cara de cachonda que tienes ahora. Te mueres de ganas que te la meta. Dime que te folle. FÓLLAME, joder, ya, hazlo que me estoy muriendo en vida. - Así me gusta y a pelo, como decís por aquí. FÓLLAME CABRONAZO, tu puta quiere que te la folles sin condón y la dejes bien follada, llena de leche para que se lo coma mi esposo cuando regrese y así desayune proteína pura. Luego me puso a 4 patas y me siguió follando hasta que ya no pudo más. - Me voy a correr en tu boquita quiero correrme en ella. Acerque mi cara a su polla, abrí la boquita y me derramo toda su leche dentro de mi boca. Mirándolo me trague toda su lechita y le limpie su polla con mi lengua. Ahora está durmiendo pero fijo que cuando se levante va a querer más sexo. Este tipo es incombustible. Ahora te dejo, ven pronto. No tardes. Me queda como hora y media o algo más. Besos cariño. Seguí mi viaje. Su vuelo salía por la tarde, así que teníamos tiempo de despedirnos tranquilamente, al menos eso pensé yo. Cuando regresé al hotel pasé por recepción y vi la cara que puso el empleado del hotel. Una sonrisa pícara y movía la cabeza como diciendo, vaya par de cuernos te acaban de poner chaval. Subí deprisa y cuando entré la cama estaba sin hacer, con olor a sexo aún de la tarde anterior y mi mujer no estaba. La llamé por teléfono para decirle que ya había llegado y me dijo que estaba en la playa, que fuera buscarla. Al cabo de pocos minutos recibí un mensaje de Alfredo, como casi siempre sin texto, solo una imagen. Estaba con Alfredo, lógicamente y se puso el bikini tanga que le regalé. Fui deprisa para ver a mi mujer y darle un beso, pero no los localicé. No quise llamar para no ser un pesado, pero sí que le mandé un mensaje a Alfredo para saber por donde estaba. El cabrón lo que hizo fue mandarme otra foto y me dijo que les buscara, sería fácil. La playa no es nudista y solo había una chica enseñando su cosita. Lo normal es hacer topless, pero tu mujer hace tangaless. Jajaja. Por supuesto que los encontré, no fue difícil, era donde había un grupito de mirones, disimulando cerca de donde estaba ella. Al que no vi fue a Alfredo. Supongo que también le gusta que la miren y la observen lo puta que puede llegar a ser mi esposa con un poquito de aliciente. ¡Cariño!, ya estoy aquí. Pero ¿qué haces así? Esta playa no es nudista y te pueden hasta denunciar. Anda tonto, ven para acá y tápame, así no me verán. ¿Y Alfredo donde está? Se acaba de ir al saber que vendrías, se ha ido a pedir mesa para comer en el chiringuito. Venga ya me tapo, el caso era que se te notar la tienda de campaña al verme así. Sí, mejor. No vaya a pasar algo. Me volvió a relatar un poco lo que habían estado haciendo durante la mañana cuando llamó Alfredo a mi esposa para decirle que ya estaba la mesa, que fuéramos para allá. Recogimos todo y nos fuimos al chiriguito. Los mirones no dejaban de mariposear cerca de donde estábamos. Era molesto pero me hacía sentir halagado por que los hombres se fijaran en mi mujer. Saludé a Alfredo y le noté más distendido. Empezó a poner por las nubes a mi esposa pero en plan educado y que pensaba que iba a dar el perfil de lo que busca. Que el trabajo lo tiene asegurado. Que siente mucho que se la tenga que llevar, pero que al final me lo agradecerá. Nos sentamos en una mesa que estaba en la misma playa y mi esposa dijo que le molestaba el tanga. Alfredo no se cortó y le dijo: Pues quítatelo, no creo que nos digan nada, es más, seguro que al camarero le gustará la imagen. No me podía creer lo que estaba oyendo y lo peor fue que la puta de mi esposa le hizo caso y se lo quitó allí delante de todo el mundo, quedándose solo con la parte de arriba de la camiseta y marcando pezones. La imagen era muy erótica y así se quedó toda la comida. Por supuesto el camarero nos atendió de lujo, fue a ver lo que nos faltaba unas quince veces y mi esposa le enseñaba disimuladamente lo que venía a ver. No tardamos mucho en comer, pues había que preparar la maleta para el viaje y le dije que no había traído ropa suficiente para tantos días, pero Alfredo me calló diciendo que de la ropa se encargaba él. Que le compraría la indumentaria adecuada para el trabajo, para salir a ver a proveedores y para uso personal. Que no me preocupara de eso que no le faltaría de nada. Mi mujer dijo que tendría que despedirse de mí como dios manda y que nos subiéramos a la habitación. Yo pensé que estaríamos solos mi mujer y yo, pero creo que algo no me cuadraba. Alfredo seguía hablando de cosas banales y seguía nuestro camino. Seguro que nos acompañará hasta la puerta del hotel, pues su coche lo tenía aparcado allí mismo. Pero cuál fue mi sorpresa que ellos seguían hablando y se iban metiendo para los ascensores. No supe reaccionar ni qué decir. Esperaba estar a solas con mi esposa, pero la cosa estaba cada vez más clara. Es como si ya no tuviéramos intimidad, como si yo fuera un desconocido. Se iba a ir durante un mes fuera del país con un casi desconocido, ¿y no iba a tener ni un rato a solas con mi propia mujer? Me surgieron ideas contradictorias, pero no tuve cojones a decir nada. Cogimos el ascensor como una cosa normal, los tres. Entramos en la habitación y al cerrar la puerta se soltó el pelo mi esposa. Cariño, como despedida hemos decidido hacer un trío, yo sé que a ti te encanta y no quería dejarte durante tanto tiempo solito sin que te quedaras con mal sabor de boca. Así que creo que es la mejor manera de empezar nuestra nueva vida. ¿Te parece bien? No sé qué decir, pensé que estaríamos solos. Me pillas de improviso. Mira, cielo, Alfredo quiere darte tu recompensa por haber confiado tu mujer a él y ya sabes a qué recompensa me refiero. Yo no digo nada. Esto son cosas familiares, pero si puedo decir algo, me agradaría que cuando saliésemos por esa puerta estemos todos contentos, felices y de buena onda. Vale. Por mí de acuerdo. Voy a ducharme un momento que vengo del viaje sudoroso, vete preparando la maleta, cariño. No tardo nada. Al volver de la ducha me encontré a mi esposa abierta de pierna y Alfredo comiéndole el coño. Ella me mira y me hace un gesto como para fuese hacia ella. Me sacó la lengua como pidiéndome polla en su boca. Así lo hice. Estaba empalmado. Estas situaciones son las que me ponen a 100. Mientras ella me chupaba lentamente el capullo, su jefe le comía el coño. En un momento en el que él le hizo lo que sea en el clítoris, mi mujer dio un respingo de placer y al a vez cerró la boca mordiéndome la polla. Me hizo daño, pero me encantó y ella se dio cuenta y me mordía de vez en cuando con la potencia justa y necesaria. Pensé que si seguía así me correría en su boca de puta. Estaba a punto de correrse cuando me soltó la polla de su boca y empezó a correrse con la comida de coño que le estaba haciendo su macho. Chillaba, se retorcía, gemía... hasta llegar el clímax. Ella me agarró la polla con la mano y apretó sin conocimiento mi polla mientras se corría. ¡Qué rica estampa! Alfredo se levantó y me ordenó que me sentara en la butaca, desnudo por completo, para que observara como se follaba a mi esposa. Me fui rápido y me senté para ver la estampa que me iban a ofrecer los dos amantes. Eso es mejor que ver una peli porno. Follaron como locos. Se pusienro n varias posturas, estuvieron follando más de media hora. Cuando se corrió lo hizo en su boca. Lo vi pues estaba dándome la espalda y no sé qué le dijo al oído mi mujer que se levantó de la cama sonriendo pero con la boca cerrada. Se acercó y me estampó un beso de amor verdadero. Los flujos de su jefe pasaron de su boca a la mía. Me estaba pasando su corrida. Nuestras lenguas se juntaban y jugaban con el semen de un macho corneador entre nosotros. Ni que decir tiene que me tuve que tragar su corrida de la boca de mi mujer. Después de eso... Cariño, vete a comerle la polla a Alfredo mientras yo me voy a fumar un cigarrillo, que quiero que esté dura para follármelo otra vez cuando vuelva, anda, que sé que lo estás deseando, mariquita. Me levanté, me fui a su pene erecto y empecé a comérselo como ella me enseñó a hacer. Agarrándolo por la base, sacándole el capullo, chupando su mástil y su glande, notar como quería perforar mi garganta. Al cabo de pocos minutos, ella me separó de un tirón y se sentó a horcajadas sobre su pollón de jefe. Creo que no tardó ni 5 minutos en volver a correrse, estaba super caliente la muy puta. Yo estaba empalmadísimo, viendo como entraba y salía esa polla del coño de mi esposa. Ella se salió y se tumbó al lado de su amante y él aún tenía ganas de cachondeo. Tú, ven aquí y ponte a cuatro patas, que te voy a reventar ese culo. Tu mujer me ha dicho que te gusta que te sodomicen y yo a un culo sea el que sea nunca le hago ascos. Me levanté, medio tembloroso, no por el hecho de romperme el culo, que ya me lo habían abierto en varias ocasiones algunos amantes de mi esposa, si no por la forma agresiva de su cara y no de sus palabras. Yo me estaba excitando cada vez más. A tu maridito solo se le pone tiesa cuando le humillo y le obligo a que haga de maricón. A ver si es cierto lo que me decías, que va a ser un puto maricón con quien te has casado, jajaja. Es un puto maricón de mierda y me lo demuestra día a día. Dale bien por el culo que se lo merece. Se ha portado genial conmigo y debes darle las gracias follándome a mí delate de él y partiéndole el culo. ¿Ves como está de empalmado? Hazme caso, sé que le encanta que le humillen y le traten como una vulgar puta. Las palabras de mi mujer retumbaron en mi cabeza como si de un campanazo se tratara. Estaba entre el miedo y la excitación más absoluta. Noté algo frio en agujerito, un poco de gel y de pronto... calor, mucho calor. Estaba metiendo su pollón duro y tieso dentro de mí, de una sola vez hasta dentro, despacio pero si respiro, poco a poco hasta que noté sus huevos, tocarse con los míos. Casi me desmayo de la impresión. Mi polla seguía dura. Empezó el mete y saca acompasado y con ritmo. No te preocupes que tu mujer estará bien atendida todo estos días. Maricón ¿Te gusta que te folle el culo delante de tu esposa, verdad, perra? Síiiiiiiiiii Cariño, no eres ni la mitad de hombre que Alfredo, no entiendo como pude casarme con un pelele como tú, será porque te quiero con locura, pero ya hemos averiguado donde está tu sitio, ¿verdad, Cornudo? A los pies de la polla de mi jefe. Me excita verte enculado, cerdo y además sé que te gusta. Decía esto mi esposa, mientras con la mano me hacía una paja. Yo me estaba volviendo loco de sensaciones contrapuestas. Todo es un juego pero parecía tan real… Me gusta. Sí, me encanta. Úsame como tu perra. Valiente maricón estás hecho. Te voy a llenar el culo de leche para que sepas lo que le haré a mi empleada cada día que esté lejos de ti. Ufffffffffffffff. Sí, llénale de semen, llénale. ¡¡¡Me corro, joder!!! Decía mi santa esposa mientras el tono agresivo y autoritario de su macho subía con su excitación. ¡¡¡Me corro, en tu culo cerdo maricón, te voy a preñar!!!!! Eso me decía mientras apretaba contra mí bramando como un toro en celo e incluso de tal potencia que tenía, me hizo un poco de daño interno pero tan agradable como doloroso y no tuve más remedio que correrme a la vez. Después de acabar, se empezaron a reír de mí, de que me había corrido siendo enculado, que soy un mierda, un maricón, que me gustan más las pollas que los coños, a no ser que estén llenos de semen de macho ajeno. Pero los dos, no solo Alfredo, en su papel de macho corneador, ella también se descojonaba de mí. Al principio me molestaba ese juego y empezaba a excitarme ser tratado así. Al rato, me dijo mi mujer que le hiciera la maleta mientras ella terminaba el trabajo con su jefe. Iba a limpiarle la polla y a relajarle un poco del cansancio del polvo que nos había echado a los dos. Es cierto que este tipo es incombustible. Que potencia y no se le bajaba la polla la seguía teniendo dura incluso después de haberse corrido dos veces en menos de una hora. Una vez acabé de hacer la maleta estaba Alfredo boca arriba y mi mujer encima de él con su polla en el coño. Jadeando como una puta en celo. Empecé a tocarme la polla para ponerla en condiciones y cuando estuve a punto… me encaramé tras de ella y se la metí el culo. Ninguno de los dos dijo nada, solo mi mujer dio un gritito de placer al sentir como iba resbalando mi rabo dentro de su ano… notaba la polla de Alfredo a través de las paredes del ano de mi mujer. El movimiento fue lento al principio y cada vez más rápido. Es como si me estuviera haciendo una paja con la polla de su amante dentro de ella. Fue algo espectacular. Su rabo era muy grueso y lo notaba perfectamente. Mi esposa tardó poco en correrse y con ella él y yo casi de inmediato. Fue, posiblemente la mejor follada que he tenido en mi vida. Se levantaron, se ducharon y no quise acompañarlos. Quise quedarme solo en la habitación. Solo, asustado, excitado, humillado, sin saber que hacer, pero lo que si es cierto que no tuve fuerzas para acompañarlos al aeropuerto, ni siquiera a la puerta del hotel. Me dio un beso ella un apretón de manos él y lo último que vi fui su melena pelirroja saliendo por la puerta de la habitación.

Autor: amanha69 Categoría: Infidelidad

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El nuevo Jefe de mi mujer 1

2019-08-25


Es casi surrealista, pero todo empezó con un cliente mío que al final terminó siendo el jefe de mi esposa y no solo hace trabajo empresarial, si no también de otra índole. Mi jefe me llamó y me dijo que tenía que reunirme con un cliente importante y que por cuestiones familiares él no podía asistir, por eso tendría que ir yo en representación de la empresa. Le comenté que estaba de vacaciones en Málaga con mi mujer y que me sería imposible. Mi jefe me dijo que no sería una reunión, sino más bien una comida de negocios y que el cliente estaba también en Málaga y el acuerdo estaba prácticamente cerrado solo quedaban unos flecos que discutir. No tendría que desplazarme, que ya le había explicado el problema al cliente y que se desplazaría donde yo dijese. Tenía que irse a Méjico en un par días y quería dejar resuelto todo el tema antes de irse. Además mi jefe me dijo que tendría un plus si iba a la reunión y una gratificación muy sustanciosa si conseguía al cliente. Le dije que tendría que hablarlo con mi mujer y que en unos minutos se lo confirmaba. Hable con mi esposa y al principio no le gustó la idea. Estábamos de vacaciones y había que desconectar, pero cuando le comenté las contraprestaciones que podría conseguir... Ya no le pareció tan mala idea. Llame a mi superior para confirmarle que aceptaba. Me dio las instrucciones y el contacto para quedar con él. Quedé con D. Alfredo en un restaurante cerca del hotel dónde estábamos alojados y le avisé que si no le importaría que viniera mi mujer, pues le expliqué que estábamos de vacaciones, a lo que no puso ningún tipo de pega al respecto. He de decir que mi mujer iba espectacular, con un vestido ceñido dejando menos a la imaginación que a la vista, pero como estábamos de vacaciones y siendo verano no me pareció inadecuado. Cuando llegamos no pude evitar ver como D. Alfredo miró a mi mujer, desnudándola con la mirada. Este hombre tiene unos 50 años, musculoso y con un buen porte. Note que a mi mujer no le desagradó que fuera excesivamente amable con ella. Estuvimos toda la comida hablando del trabajo y me costó poco conseguir el contrato. Después estuvimos hablando de cosas más cotidianas, casi íntimas. Era como si fuese un amigo de toda la vida, no sé cómo explicarlo pero este tipo, además de ser un gran potentado económicamente hablando, era sencillo y cercano. No recuerdo como salió la conversación, pero hablamos de que mi mujer es muy competente pero no había conseguido un trabajo acorde con sus posibilidades. Es muy buena comercial y ahora está sin trabajo. Lo cierto es que con mis ingresos no nos va mal. En un momento dado nos dijo que él estaba buscando a alguien que le llevara los negocios en España, que viajaba mucho y no podía llegar a todas las inversiones que tenía en la península. Medio en broma, medio en serio mi esposa se ofreció a ser ella la persona que estaba buscando. Le explicó su currículum y, por lo visto, le gustó mucho a mi cliente. D. Alfredo es un tipo resolutivo y se puso serio y le dijo: Si quieres podemos hacer una prueba de un mes y si funcionas bien, el trabajo es tuyo. A mi mujer se le encendió la mirada y más aun cuando le dijo el sueldo. Vaya una reunión más provechosa, pensé yo, conseguí el cliente y mi mujer el trabajo de su vida. No pensé en ningún momento que había algo sexual en las conversaciones, pero mi esposa empezó a ponerse más provocativa en su forma de hablar y de actuar. D. Alfredo se levantó para ir al servicio y no pude por menos que mirar su paquete y estaba empalmado el puto cabrón. Estando solos mi esposa me dijo: ¡Cariño! Me quiero follar a mi futuro jefe. No sé cómo hacerlo. Porque con desconocidos es sencillo y sé que te pones como una moto, pero con mi futuro jefe... No sé qué hacer. ¿Cómo lo ves? Complicado, mezclar el placer con el trabajo no me parece adecuado, pero me estoy excitando solo de pensarlo. La única opción es que el no sepa nuestra forma de vida y que nos gusta el rollo puta-cornudo. Fóllatelo sin que el sepa que yo lo sé. Consigue el curro y ya habrá tiempo de decírselo. Estoy segura que si lo hacemos bien será él el que provoque la situación. Y no me confundo, si no ya verás como propone algo para que nos quedemos solos. Ahora está en el baño pensando la estrategia. Si es que los hombres sois tan sencillos en estos temas... Cuando volvió del baño, se sentó, miró a mi mujer y dijo: ¿Esta noche que hacéis? Si queréis podemos quedar en mi casa y concretamos en que vas a trabajar. Yo contesté. Me parece bien. Pero, ¿será prudente que yo esté en la negociación? Lo digo porque como vamos a hacer negocios juntos, lo mismo no debería estar presente. Se lo quise poner fácil para que se quedaran solos. Porque si mi esposa se lo folla, fijo que tiene curro seguro. Pero él contestó: No tengo nada que ocultar a mis nuevos socios, así que por mí no hay problema y además podrás asesorar a tu linda esposa a tomar la decisión correcta. Eso me dejó descolocado. Pensé que quería fallársela, pero resultó un tío legal y eso me gustó. Mi mujer dijo que preferiría que yo estuviese presente. No se diga más. Esta noche os recojo en el hotel y vamos a mi casa. Llegó la hora y yo iba elegante pero informal. Ella con un top y minifalda. Por supuesto no llevaba sujetador y un tanga minúsculo para que no se marcase con la falda. Estábamos en la puerta del hotel cuando apareció D. Alfredo con un impresionante mercedes descapotable. Yo, muy prudente me metí antes en el coche y me puse atrás y dejé a mi esposa que se sentase delante. El futuro jefe de mi esposa no dejaba de mirarle las piernas a ella, incluso me pareció ver cómo, de vez en cuando, la rozaba al cambiar de marcha y ella no hacía nada por quitar la pierna, la muy puta. La casa era increíble, una pasada de verdad. La cena fue una barbacoa y yo en eso soy un crack y dije que ya me encarga a yo de la barbacoa mientras ellos hablaban de sud cosas. Les deje solos con unas cervezas como a 5 metros de mi al lado de la piscina. Cuando regresé con la comida la escena era: mi mujer con las piernas semi abiertas frente a D. Alfredo, él de frente sin quitar ojo de las piernas de mi esposa esperando a vislumbrar algo de su entrepierna. Ella con una sonrisa de oreja a oreja, supongo que sería de las cervezas que se había tomado. Se pone muy ligera de lengua y forma de actuar cuando tienes alcohol en el cuerpo. Cuando llegué se colocaron en la mesa y nos pusimos a cenar. La conversación fue distendida y el futuro jefe de mi mujer alababa a mi esposa en todo. Que se estaba dando cuenta que tenía buen don de gentes y muy rápida de mente, cosa que él valora mucho en sus trabajadores y que para poder hacerse cargo de sus negocios la veía muy capacitada. También hizo alusión a su cuerpo. Decía que tenía una figura espectacularmente agraciada, cosa que nos hizo gracia por la forma de decirlo. Yo le dije: Mi mujer lo que es, es que está muy buena, como se dice aquí en España. Y el contestó: Aquí decís otra cosa, que está muy follable, ¿no? Jajajaja. En vez de molestarnos nos reímos a la par, fue divertido. Pero me quedé alucinado cuando mi mujer se levantó y dijo eso de una película… tengo una mente para los negocios y un cuerpo para el placer. Decía esto mientras se levantaba sensualmente y nos hizo unos movimientos sexys, acompañados de pasarse el dedo por la boca y los pezones, se dio la vuelta y pasaba el dedo por la espalda queriendo llegar al culito. Se inclinó un poco para que nos pensáramos que le veríamos las nalgas pero la muy puta sabe para en el momento justo y dejarnos con la polla dura como un misil. Anda siéntate cariño, que si sigues así no vamos a poder pararnos y te violamos los dos juntos. Nos reímos otra vez y ahí quedó la cosa. Terminamos de cenar y nos propuso ir a algún sitio a tomar algo antes de irnos a casa y aceptamos gustosos. Fuimos a disco pub que había música y bastante ambiente. D. Alfredo cogió una zona reservada donde teníamos camarero propio. Era alucinante vivir a este ritmo de vida. Quise dejarlos solos para ver qué pasaba y dije que me sentía indispuesto que yo me retiraría al hotel y mi mujer dijo que se venía conmigo a lo que yo le contesté que no hacía falta, que ellos disfrutasen de la velada que no se preocupase por mí. No puso muchos reparos y me fui. Cogí un taxi y llegué al hotel. En ese momento le mandé un whatsapp a mi esposa diciéndole que si hacía algo que me lo contase que me dormiría hasta que volviera con la polla bien dura. Ella contestó que esta noche llevaría un regalito para mí. ME LO VOY A FOLLAR. Me tuve que hacer una paja solo con esa contestación y mi imaginación. A eso de las 4 de la mañana escucho el sonido del móvil. Era mi esposa. Salimos del bar y nos vamos a su casa. Ya le he explicado que eres un cornudo y que yo necesito algo más y se ha puesto como loco. Te dejo que vuelve. Luego te cuento. ¡Descansa, ciervo mío! Me hice otra paja pensando en lo que haría mi santa e infiel esposa. Ya eran las 9 de la mañana cuando oí como se abría la puerta de la habitación del hotel. Se desnudó excepto el tanga y se tumbó a mi lado. Cariño. Ya estoy aquí, despierta que tengo tanto que contarte… Estoy despierto, esperándote. ¿Por qué has tardado tanto? Calla y escucha que te cuento lo que ha pasado, ha sido bestial. Estuvimos bastante rato más en la disco y sobre las 4 volvimos a su casa. Cuando por fin llegamos decidimos seguir nuestra propia fiesta. Ya sabes que había bebido mucho y más que él, no sé si fue el alcohol o qué pero pasó lo que tenía que pasar. Le besé, así sin más, me acerqué y le besé. Antes de que pudiera articular palabra me senté encima de sus piernas a horcajadas y obviamente no se hizo de rogar. De los besos pasamos al jugueteo con las manos, parecía un pulpo, notaba sus fuertes manos por todo mi cuerpo, seguimos besándonos. Yo estaba concentrada en su besos, que besa de lujo y no sé en qué momento pasó, pero mi vestido estaba en mi cintura y su pantalón en los tobillos. Cuando tenía su polla dura entre mis nalgas, le dije: ¡Ojala estuviera aquí mi marido, para que viera lo perra que me he vuelto! ¿No se enfadaría? Jajajaja. ¿Enfadarse?, al revés estaría desnudo frente a nosotros haciéndose una paja. Creo que esto me va a gustar más de lo que pensaba. Empezó más suave de lo que imaginaba. Estaba muy duro, con la polla a reventar, pero fue suave y tierno conmigo. Pasaba sus manos por mis piernas y culo, mientras rozaba su pollón en mi rajita, pero de manera muy sutil y casi cariñosa. Me llevó al chill out y me senté con las piernas abiertas y ahí se acabó la sutileza. Me apartó el tanga hacia un lado y empecé a notar su lengua en mi chochito recién depilado. Luego lo sentí en mi boca, sus besos con sabor a flujo vaginal me puso muy burra. En ese momento me penetró de golpe, rudo, fuerte, casi agresivo, Dios! Como me calentó ese cambio de ritmo, esos vaivenes, entrando y saliendo de mi coño, ese ruido, como chapoteo, de lo mojado que tenía el coño. Me agarraba del cuello y empujaba fuerte muy fuerte, creí casi desmallamarme. Yo me corrí y él esperó a que terminara de correrme para decirme que me subiera encima de él. Que lo montara y así tener el control de los movimientos y eso fue aún más rico. Ahora llevaba yo el control de la situación. Subía despacio hasta casi que se saliera la polla y luego bajaba con fuerza hasta dentro. En cada embestida creí que se iba a correr. Eso le gustó mucho, pero debía de dejar de hacerlo para que no se corriera aún. Quería volverme a correr pero esta vez al mimo tiempo. Así que me senté tragando toda su polla y moviéndome delante y detrás, como a ti te gusta y creo que a él también le gusta mi forma de follar. Llegó un momento que estaba temblando y creí que se iba a correr y en ese momento me descabalgó, haciéndome que me pusiera a cuatro patas, como una perrita. Se puso detrás de mí y me volvió a meter ese pedazo de rabo entro de mí de forma bestial. Casi me muero de placer con la primera embestida, notando sus testículos golpeando mi clítoris. Me iba a volver a correr si seguía así. Me agarró del pelo y me tiraba para atrás como si fuese la crin de una yegua. Una puta yegua sedienta de polla y que se derretía en cada movimiento. La educación desapareció. Empezó a decirme burradas e insultos. Que era una puta zorra, que me iba a dar lo que me merezco, que era una ramera infiel y me gustaba ponerle los cuernos a mi marido y lindezas semejantes. Cariño. Me volví a correr mientras le decía que síiiii a todo lo que me decía. Él no se corrió. Pensé que eso es un portento para su edad y quería más. Me dejó descansar uno segundos y… Sacó su rabo de mi coño, escupió en mi agujerito, puso su cabezota de la polla en el culito y empujó. Fue bastante más sutil que por el coño. Aunque solo al principio. Pensaría que era virgen del culo, pero cuando se dio cuenta que mi rabo entró sin problema en mi orto, volvió a cabalgarme de forma varonil. Me decía que ahora si estaba seguro que era una verdadera puta, que tenía el agujero del culo abierto por todas las pollas que me habrían follado por detrás. Le dije que sí, que habían sido varias y mi esposo cree que soy virgen por detrás y que se lo reservo a él. Se descojonó de la risa y eso le hizo ser mas animal conmigo. Después de eso se corrió dentro de mi culito. Me daba embestidas por cada chorro de semen que me dejaba dentro y fueron varias. Cuando sacó su pollón de mi ano, empezó a caer leche a raudales. Lo que hubiese pagado porque estuvieras ahí debajo para tragarte toda la leche de un buen macho saliendo del culo de tu mujercita. Me toqué mientras seguía saliendo semen de mi culo, untaba mis dedos en su leche y me acariciaba el coño hasta que me corrí de nuevo. Después de todo esto le dije que me tenía que ir al hotel que tú estabas esperándome. Me dijo que me duchara antes de irme a lo que le repliqué que no podía hacer eso, pues si no mi marido no se creerá que he tenido sexo contigo, debo ir oliendo a sexo. Al escuchar esto noté como su pollón se empezaba a poner duro y me hizo proposición que no podía rechazar, que iba a preparar el desayuno, que yo me fuera a duchar y que después del desayuno volvería a verte no solo con olor a sexo, si no también con sabor. Lógicamente, no podía rechazar la invitación, por eso vengo tan tarde. ¿Y ya está, así me dejas? Túmbate en la cama boca arriba y sigo contándote. Eso fue lo que hice, tumbarme como me dijo y ella se quitó el tanga y se puso de rodillas en la cama dejando su coño en mi cara. Chupa, puto cabrón, cornudo de mierda, chupa la leche de mi jefe. Está muy rica, lo sé. Empecé a lamer despacio el coñito enrojecido de mi esposa y pasando la lengua también por el culito y lo noté abierto y sabroso. Después de varios lengüetazos noté como iba cayendo algo en mi boca. Era el semen de su jefe que aún tenía depositado dentro de ella. No me lo podía creer, había follado son condón y se había corrido dentro de su coño. Me empalmé de excitación y furia a la vez. ¿Ves la sorpresita? Eso es cariño, le dejé que me follara sin condón por el coño. Así estarás intranquilo durante mucho tiempo sin saber si estoy embarazada o no. Eso me cabreó aún más y me excitó de forma exagerada. Seguí comiendo el coño de mujercita puta infiel mientras me relataba lo sucedido. Pues después del desayuno, tostada, zumo de naranja, café y bollería, me tomó de la mano y me llevó a la piscina. Ya era de día, me hizo ponerme en una tumbona y me empezó a follar el coño. Yo no sé de dónde saca la potencia este hombre pero el caso es que estaba a tope. Después de tener el coño resentido noté aún más como su barra dura de carne entraba en mi cuerpo y me hizo hasta estremecer. Le dije que no se corriera en el coño, que se pusiera un preservativo y el muy cabrón no me hizo caso. Me dijo cuando fuera a correrse la sacaba y me la metería en la boca para que le ordeñase como una puta. Y yo ingenua de mí me lo creí, así que me concentré en correrme. Fue un misionero, ya sabes que es la posición que menos me gusta, pero notar su cuerpo encima del mío y sus besos mientras me penetraba me estaba volviendo loca. Le dije que me estaba corriendo cuando el soltó un alarido y empujó con toda su fuerza su pollón dentro de mí. Sabía que se estaba corriendo dentro y le dejé, lo siento, le dejé. Quería su esperma dentro de mí, no podía fastidiar ese momento. Así que me llenó otra vez. Me puse el tanga en la posición de tumbada y aguanté todo lo que pude su leche para que pudieras desayunar tú también. Que rico cariño. Eres la más puta y golfa de las mujeres y seguí comiendo el coño hasta que se volvió a correr con mi lengua saboreando los jugos de otro dentro su coño. Después de todo esto mi mujer cayó desfallecida en la cama y no tuve valor para decirle que yo necesitaba correrme, así que me zafé de ella y me masturbé como un adolescente mirando el cuerpazo de mi esposa boca abajo, desnuda, sabiendo que ha sido utilizada por todos sus agujeros esa misma noche y que yo solo podía masturbarme mirando ese puto cuerpazo. Fue una sensación diferente, me venían a la mente comentarios de otros cornudos que decía que no se follaban a sus mujeres pues ellas tenían suficiente con su macho corneador. En mi caso, yo sí me follo a mi esposa, nunca me lo ha negado, pero ese preciso momento me sentí así, como que no podía follármela, que no debía follármela, que con la sola visión y con lo que me relató tenía suficiente y era cierto. Me corrí como un pelele mirando a escondida a su vecina desnuda en la cama. Me siento raro, pero no me siento mal. Cuando por fin se levantó de la cama, después de su merecido descanso se vino a mí y me besó, me abrazó, tenía una sonrisa alucinante, hacía mucho tiempo que no la veía tan feliz y por ende yo también lo estaba. Era medio día y nos fuimos a refrescarnos en la piscina del hotel. Ya en la piscina me soltó: Tengo que contarte algo más que sucedió anoche. En ese momento tuve como un escalofrío. Que más tendrá que contarme, es imposible que haya habido más sexo... Túmbate porque no sé cómo te lo vas a tomar. Lo de que se corrió dentro de ti, ya lo sé. No me parece adecuado, pero es tu decisión, si a ti te parece bien, adelante. Mientras estabas dormida lo he meditado fríamente y si quieres quedarte embarazada, asumiré lo que venga. Te amo tanto que me da igual lo demás. No, que tonto estás, no es eso. Pero ya que lo mencionas no deseo embarazarme de nadie que no seas tú, pero si así fuese por un descuido, me ha puesto cachonda que me digas eso. Te amo, mi ciervito. No era eso, es algo que tenemos que tomar la decisión entre los dos, lo mejor para nosotros y si no estás de acuerdo, rechazo la propuesta que me ha hecho Alfredo. ¿De qué se trata? No sé como decírtelo, es complicado. Venga ya, ¿más que lo de ayer? Me estás asustando. Venga dilo ya, no me tengas con esta intriga. Pues... Alfredo me ha dicho que tengo que ponerme al día de la empresa. Eso ya lo sabíamos, ¿qué hay de nuevo en eso? Que... dice que me tengo que ir a Méjico al menos un mes para conocer a la cúpula de la empresa que dirige y al personal, para tener una visión completa del negocio y que pueda tomar decisiones según las directrices de la empresa. Bien, ¿no? Donde está el problema. Le dijo a mi jefe que me de un mes de vacaciones, que me debe y nos vamos a Méjico. Mientras tú trabajas yo hago turismo. Ese es el problema que él se va mañana y quiere me vaya con él. No jodas, no puede ser, no tienes nada para irte, ni pasaporte, ni visado, ni ropa... Eso le dije yo, pero dice que lo único que me hace falta es el DNI y el Pasaporte, de lo demás se hace cargo él y que por supuesto el mes será remunerado y los gastos correrán por cuenta de la empresa. Se me cayó un poco el mundo encima, quedarme sin mi mujer durante un mes entero. Que se va a ir con su jefe con el que ha tenido una noche tórrida de sexo. Pues no sé qué decirte. Es tu oportunidad, lo sé, pero entiende que me ha pillado un poco fuera de juego. Después de lo de ayer... irte sola con él un mes entero, sin conocerlo prácticamente de nada. ¿No lo ves arriesgado? Por eso lo quería hablar contigo y si crees que es muy precipitado, lo dejo y ya está. ¿Y tiene que ser mañana? ¿No se puede esperar unos días para tenerlo todo preparado y con tranquilidad? No lo sé. ¿Y si se enfría la cosa y encuentran a alguna mejicana mientras yo estoy aquí? No lo sé estoy en un mar de dudas. También debes saber que si me voy con él dormiré todas las noches calentita mientras que tú te matarás a pajas. Eso también hay que sopesarlo. Tienes razón estoy hay que cogerlo en caliente y es una oportunidad de por vida. Además es solo un mes, podré aguantarlo. ¿Tú quieres irte? Yo quiero irme por una parte, pero por otra no quiero dejarte solo. Haré lo que quieras. Venga, pues no puede caer sobre mi conciencia que no consigas el trabajo de tu vida. Vete, pero... ¿lo del pasaporte como lo hacemos? Lo tienes en casa. Muy fácil. Cogemos el coche, nos vamos a casa, recogemos el pasaporte, ropa, pasamos nuestra última noche juntos y nos volvemos por la mañana temprano para coger el avión. No sé qué se me pasó por la cabeza en ese momento que le dije: No, cariño. Tú debes estar agotada y meterte 800 kilómetros volvernos casi sin dormir y luego el viaje eterno en avión Méjico... te va a dar un síncope. Ya, me iría yo solo y te quedas aquí descansando. Me haces una lista de lo que necesitas y te lo traigo. ¡¡¡Mi amor!!! ¿Harías eso por mí? Pues claro, eres mi vida, mi luz y mi faro. ¿Cómo no voy a sacrificarme por ti? Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, te lo juro. ¡¡Te Quiero con locura!! Voy a llamar a Alfredo para decirle que acepto el trato. Después de esto me quedé un poco alicaído. Como iba a hacer eso y quedarme sin follar a mi esposa antes de irse y estar sin ella durante un mes entero. ¡¡Seré gilipollas!! Mi cara lo decía todo y como mi esposa no es tonta me dijo. Te vas después de la siesta así puedes volver a tiempo, pero la siesta va a ser alucinante. Prepárate pues te voy a meter la mejor follada de tu vida, puto cabrón, cornudito mío. Nos fuimos a comer. Ella estaba radiante. D. Alfredo ya le había sacado un billete de avión en preferente para que se fuera con él y yo nervioso e intranquilo por la situación tan extraña que estaba viviendo. Después de comer nos fuimos a la habitación a descansar, que coño descansar a follar. Me lo merecía por el esfuerzo que iba a hacer. Me desnudé y me tumbé en la cama mientras estaba ella en el baño haciendo no sé qué. Me prepararé para que le dé tiempo a ella a hacer lo que estuviera haciendo. Mi polla estaba a punto, dura, consistente y con ganas de marcha, pero… Escucho el sonido de sus tacones por el pasillo y me dijo que me diera la vuelta que tenía una sorpresa para mí. Aunque no veo nada intuyo, sé que viene vestida con lencería sexy y taconazos. Cuando llegó se puso detrás de mí y empezó a darme un gel en la espalda, dándome un masaje suave pero sensual. Empezó a bajar por mi espalda y yo estaba a tope. Metía sus manos por mi pubis y yo levantaba el culo para que me tocara bien, pero solo era para comprobar mi estado de excitación. Al poco rato noté una sensación extraña. Empieza a meterme un dedo en el culo con un poco de lubricante, mientras con la otra mano no sé que estaba haciendo, pero pronto lo averigüé. Mientras sigue hundiendo sus dedos en mi culo, ya van dos dedos. Empezó a agradarme ese ligero masaje con sus dedos dentro de mi ano, era una sensación diferente pero placentera, me gusta que me trabajara lentamente el culito, haciéndome gemir y estremecerme, lo que no comprendía era que cuando me hace eso normalmente con la otra mano me toca la polla y me masturba, pero no le di más importancia. Me gustó que pasase sus manos y las uñas en mi espalda, tratando de aliviarme. Se paró. Y noté como algo frio se hacía fuerte entre mis nalgas. Noté algo duro en mi ano y … Diosssss, di un respingo y entró dentro de mí una polla de goma atada a su cintura. Era un arnés con una polla y me la metió bien dentro. Creí morir pero ella una vez que lo tenía todo dentro, me folló primero despacito y cada vez más duro mientras me va masturbando con una mano. ¿Te gusta, verdad?, ¡¡perra!! Esta era mi sorpresa para ti, pero he tenido que adelantar el regalo para hoy ya sabes los motivos. No, No me gusta, joder. ¿Que no te gusta? Pues tu polla no dice eso. Hacía tiempo que no se te ponía tan dura, cabronazo. Estuve viendo las páginas de internet que ves en el ordenador de casa y la gran mayoría de ellas eran de cornudos bisexuales donde los machotes se follan a la mujer y al cornudo. Por eso he querido darte lo que más te gusta. Pensé en ligarme a alguien que te diera por culo después de follarme a mí pero ante las prisas no me ha dado tiempo, así que he improvisado. Joder, cariño. Eres bestial, ¿pero mi culo? Tu piensa que es Alfredo quien te está follando mientras yo le beso y le como las tetitas. Eso te pone, puto maricón. Lo sé. Mi polla tenía vida propia es cierto que me estaba empezando a imaginar cosas y el dolor primero de la sodomización fue pasando a convertirse en placer. Le tendré que decir a mi jefe que te haga su putita, así tendrá un matrimonio de putas para él solito. Porque ya sabes que seré su puta a tiempo completo, ¿verdad? Sí cariño, sí. Sí, ¿qué? Que quiero que seas su puta y hagas todo lo que te haga feliz. Ya no sabía ni que decía. Las palabras salían de mi boca sin conocimiento. ¿Te gustaría más que te follase él en vez de yo? No, prefiero que me folles tú, con él no me atrevería. Y al decir eso. Empujó más dentro la polla de latex como en desaprobación e insistió... Me agrada que quieras que yo te parta el culo de maricón que tienes, pero quiero que babees por su polla como lo hago yo. Haré lo que me pidas pero por favor no pares. Todo esto lo decía mientras me follaba despacito, pausadamente, observando cómo entraba y salía perfectamente su polla de mi ano. Otra cosa que no te he contado es que Alfredo me dijo, mientras follábamos, que le gustaría darte por culo delante de mí, para marcar su territorio demostrarme que él es el que manda en estos tratos. Quiere verte humillado, a cambio tienes su cuenta de cliente. ¿Qué opinas? Joder, ¿ya trabajas para él? Parece que eres su negociadora, hija de puta. Me estás partiendo. Me lo dijo muy caliente y lo mismo no iba en serio, pero, yo tengo que mirar por el bien de mi empresa y saber que si él te pide que se la chupes… lo harás. No quiero quedar mal delante de mi jefe. ¿Lo harás? Haré lo que me mandes, cabrona ya lo sabes. Por ti haré lo que me pidas. ¡Hija de puta! Jajajaa. Que perrito tan buen tengo. Te quiero mi amor. Y me empezó a masturbar más acompasadamente hasta que me corrí como una perra y ella se ría, me llamó cornudo, me llamó maricón, me llamó come pollas. Cuando acabé me di la vuelta y le comí un poco la polla de latex con sabor a gel hidratante y a culo. Luego me fui a su coño y le hice un cunnilingus perfecto hasta que se corrió en mi cara. La besé la abracé y la besé más. Venga tontorrón, vete a duchar que tienes que irte. Vale, ya voy. Oye pero eso que me has dicho es para excitarme, ¿no va en serio, verdad? ¡Cariño mío!, ¿cuándo te he mentido yo?, jajaja. Se rió la cabrona sin dejarme nada claro. Insistí en que me lo contase de verdad y ella no me contestaba, cambiaba de conversación riéndose malvadamente. Así que lo dejé estar. La verdad es que tenía razón mi mujer, me folló como nunca lo había hecho, fue morboso, aunque mi culo estaba resentido. Preparamos las cosas, para irme. Meterme la paliza de tantos kilómetros para conseguir que mi mujer fuera feliz. Pero, estaría con otro hombre, ¿sería más feliz con él que conmigo? Las dudas me invadían. Ya no estaba tan seguro. Mi amor. ¿Tú me amas? Le pregunté. Mira, si no te amase tanto como te amo, no haría nada de esto. No tengas miedo. Tú eres mi vida y Alfredo es un aliciente, es trabajo, es sexo, es reforzar nuestra unión. Si somos capaces de hacer esto, no habrá nada en el mundo que nos separe jamás. Yo sé que puedo hacerlo ¿y tú? Sí sé que me amas, yo por ti me bebo los mares. Haré lo que me pidas sin rechistar y lo sabes. Pues no tengas miedo. Yo tengo las ideas muy claras y se las he dejado muy claras a Alfredo. Es más, te iré contando con todo detalle lo que suceda para que veas que no tengo nada que ocultarte. Quiero que disfrutes nuestro sexo a distancia con tus cuernos. Estás a tiempo de parar todo esto, pero si decides seguir, te juro que tendrás los mayores y mejores cuernos del universo. Ok. Acepto. Pero quiero todos los detalles, ¿de acuerdo? Amén. Y empezaré esta noche que no estás, quiero que me lleve a sitios caros y me exhiba, que todo el mundo sepa que soy su secretaria y su puta. Otra cosa, ¿quieres que toda la gente sepa que estoy casada y que te pongo los cuernos con mi jefe? Hombre, todo el mundo no, pero en un círculo íntimo no me importaría. Amén otra vez. Como ya no vamos a volver a este hotel, quiero que el recepcionista sepa lo puta que soy, así que ya se me ocurrirá algo para que lo sepa. Me encanta esta nueva faceta. Infiel con un corneador fijo. Me mola este rollo. Bajamos al Mall del hotel y, aunque no había necesidad, le dijimos al de recepción que yo me tenía que ir, pero que volvería al día siguiente y cancelaría la cuenta del hotel, que mi mujer se quedaba. Iba con las maletas y era para que n ose mosqueara. Nos dijo que sin problema, pero que la cena y desayuno ya no lo podía cambiar para uno solo y tendría que abonar los dos. Eso no es problema, ya lo aprovechará mi mujer en mi ausencia. Así lo dejamos, cogí el coche, nos dimos un buen beso y emprendí mi camino hacia casa para hacer mis recados. Te llamaré y te escribiré para que sepas que hago esta noche. Te quiero amor. Esas fueron sus últimas palabras y me fui.

Autor: amanha69 Categoría: Infidelidad

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Mi adorable vecina

2019-08-22


Mi vecina se fija en mí y empiezo una relación con ella. Era verano de 2019 y yo estaba en mi piso, en la televisión no echaban nada bueno así que decidí bañarme en la piscina, no sin antes hacer la comida para mi compañero de piso, Juan, que dormitaba en su habitación. Me puse el bañador y bajé a la piscina comunitaria. Allí estaba ella, mi vecina, tumbada en una colchoneta hinchable. Tenía el cabello rubio atado en un moño y sus pechos medianos dentro de un bikini rosa, la parte inferior era de color negro, tenía un culo ni grande ni pequeño, estandar, estaba realmente buena para una señora de 33 años. Me zambullí al agua de cabeza y empecé a nadar a crol y de reojo observé como ella me miraba. Yo nunca me he considerado feo, pero tampoco soy un Adonis. Tengo el cabello castaño claro, ondulado y algo largo, ojos azules, barba de unos días y un cuerpo un poco caído normal para un chico de 25 años, ya que no hacía deporte y comía demasiado, aunque no estaba gordo, sino que tenía un leve sobrepeso,mido 1.90. Al rato decido salir de la piscina, pues me sentía incómodo bajo las miradas de Clara, que así se llamaba la vecina. Subí las escaleras y cogí la toalla para secarme e iba a irme cuando ella me interceptó -Fernando, quiero hablar contigo-dijo ella -Tú dirás- le dije sentandome en una roca que había allí -Pero tienes que prometerme que no se lo dirás a nadie, es secreto-dijo Clara -Mmmm...vale, ¿de qué se trata?- pregunté extrañado -De un tiempo a esta parte me siento atraída por ti-respondió ella -¿Qué?-pregunté -Sí, desde hace un tiempo me siento sexualmente atraída por ti-respondió ella.Sin mediar palabra me besó en los labios y me hizo flotar en una nube hasta que ella paró -¿Que has hecho?- pregunté aún sorprendido -Te he besado-respondió ella -Ya, ya sé que me has besado, pero ¿porqué?¿qué pasa si tu marido se entera?-pregunté yo -¿Qué se va a enterar mi marido? Si no llega hasta las 21.00, además, mi marido ya no me trata como hace unos años, ha perdido todas las ganas de follar conmigo, seguro que está con otra más joven -respondió ella -Que va, si tú tienes un cuerpo de escándalo- dije yo mirandola, lo que ella aprovechó para besarme como lo había hecho segundos antes -Está bien, tú ganas- dije yo empujando la puerta del recibidor -Shhh, los vecinos-dijo ella mientras subíamos las escaleras -¿En tu casa o en la mía?-pregunté yo -En la tuya está Juan, ¿no?-preguntó Clara señalando la puerta verde con el número 19 puesto en latón -Sí, en la tuya no hay nadie- dije yo abriendo el piso de enfrente, el 20, y entramos dando un portazo A duras penas logramos llegar al sofá haciendo gotas con las chanclas húmedas y nos tiramos en él mientras nos besabamos y yo recorría su espalda con mis dedos hasta llegar al nudo del bikini y lo desaté dejando libres sus pechos mientras ella bajaba mi bañador,que se quedó enrrollado en el suelo. Cogió mi pene de 15 cm y arrodillandose, se la metió en la boca haciendo círculos con la lengua alrededor de mi glande, yo cogí su moño rubio y húmedo y empujé su cabeza hacia mí haciendo que se metiera toda mi polla en la boca. Ella dio golpes en mis piernas hasta que se sacó la polla de la boca. -Bestia, casi me ahogas- dijo ella -Lo siento-dije yo -Una pregunta...tú, ¿eres virgen?- preguntó ella -Bueno, hace tanto que no hago el amor que creo que me está volviendo a crecer la virginidad- respondí yo - Se nota que no lo haces mucho, venga, chúpame el coño-dijo ella sentandose en el sofa. Yo me arrodillé y le moví la parte inferior del bikini sacandoselo y allí frente a mis narices estaba el coño con el que había estado soñando secretamente desde el 2014 cuando ella vino a vivir enfrente de mi departamento, tenía una fina capa de vello rubio que le cubría todo el coño y entre los labios se asomaba el clítoris, yo chupé ese coño y bebí ese nectar que emanaba de su cuerpo, ella ya estaba bastante caliente y húmeda, y no por el agua de la piscina precisamente. Me levanté y me senté encima suya -Metemela- suplicó ella -Espera, voy a ponerme un condón-dije yo poniendome el bañador -¿Qué haces?-preguntó ella -Voy a por mi cartera- respondí yo -¿Cartera para qué?- preguntó Clara -Tengo un condón sin usar desde los 12 años en mi cartera- dije yo -Dejate de condones y ven aquí-dijo ella -Pero podrías quedar embarazada-dije yo -Mejor, yo quiero un niño y el cabrón de mi marido no quiere darmelo-respondió ella -Bueno, si así están las cosas...-dije yo quitandome el bañador y lanzandome sobre ella comiendola a besos Se la metí lentamente dejando que ella gimiera levemente, finalmente estuvo toda mi polla dentro de ella y comencé a mover mis caderas adelante y hacia atrás mientras ella gemía de placer -Estás un poco apretada, y eso me encanta-dije yo -Ohhh, sí, métemela bien profundo, clavamela hasta el fondo-dijo ella, le desaté el moño y ella revolvió su cabello Tras un par de minutos ellla tuvo un orgasmo y minutos después yo anuncié que me iba a correr -Por el amor de Dios,no te salgas fuera, damelo, lo quiero dentro, préñame con tu semen- dijo ella mientras yo me corría y lo depositaba todo en su interior. -Dios, que corrida, llevaba sin follar desde que terminé el instituto, hace 6 años-dije yo -¿No follaste en la universidad?-preguntó ella mientras se arrodillaba para limpiarme la polla con su boca -No fui a la universidad, me quedé aquí con mi compañero de piso, él sí fue a la universidad y adivina quien se la pagó-respondí -¿Le pagaste la uni a Juan?-respondió Clara -Es mi mejor amigo, le conozco desde los 13,vino aquí pidiendo ayuda y le presté habitación y le pagué la uni-le dije -Bueno, por lo menos te lo devuelve con el alquiler-dijo ella acariciando mi pecho -¿Alquiler?¿Juan? Lo pagó yo todo, comida e Internet incluido,me debe ya 119.260 euros-dije yo -¿y no se lo reclamas?-preguntó ella jugando con mi polla -No, si no me molesta, es solo que me gusta restregarselo por la cara, pero me gusta decírselo- dije yo -Jajaja-dijo ella.El teléfono sonó y ella lo cogió-¿Dígame?¿Fran? -Sí cariño, estoy subiendo las escaleras, he llegado antes, estoy a 10 metros, solo llamaba para avisar- dijo Fran -Vale, gracias-dijo ella y colgó-Rápido, mi marido está en la escalera Cogí mis ropas y me dirigí a la puerta, pero escuché la llave en la cerradura. Clara corrió hacia ella y me señaló la escalera de incendios y yo salté la ventana y cogí la escalera mientras ella abría la puerta cuando se cercioró de que no se me veía -Hola cariño-dijo besandole -Estás desnuda-dijo él -Me gusta, estoy sola y en mi casa, puedo ir como quiera-dijo ella Mientras tanto yo había bajado por la escalera con el bañador mal puesto y volví a entrar en el edificio,subí hasta su piso y abrí la puerta del piso 19 cerrandola a mis espaldas,me apoyé en la puerta y jadeé -¿Qué?¿Una tarde movidita con la vecina?-preguntó Juan con una sonrisa de oreja a oreja. Se había enterado.

Autor: El puto amo Categoría: Infidelidad

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Los mails de mi mujer

2019-08-22


Algo me olía mal desde hace tiempo, pero no me cabreaba. Casi me excitaba la idea de que mi mujer estuviera con otro y, además esta idea sólo era una sospecha. Tuve la oportunidad de revisar su móvil y registrar su bolso, pero no encontré nada. La sospecha se disipaba. Al fin y al cabo, hacía ya tiempo que el sexo entre nosotros era escaso, muy escaso, no tenía por qué ser por la presencia de otro hombre que mi mujer y yo apenas lo practicábamos una o dos veces al mes y de manera simple y anodina. Hasta que una mañana que mi mujer estaba en el trabajo y yo de descanso lo vi claro. El ordenador. ¡No había caído en que los mails seguían existiendo fuera del trabajo! Tampoco había nada, pero la intuición me dijo que ahí estaba la respuesta a mis dudas. Instalé un programa de registro de pulsaciones de teclas, esperé un par de días y abrí de nuevo su ordenador. El registro comenzaba dos minutos después de haber salido yo a trabajar. Un correo desconocido para mí y una contraseña. Me quedé helado. Era verdad. Escribí el correo y la contraseña y pasé casi una hora en blanco delante de la pantalla decidiendo si quería entrar y que mi vida cambiase. Una hora que pasé imaginando cosas que al final me excitaron. Adelante. Muchos correos, muchos, así que me fui al primero, que era de hace dos meses. Mi mujer le escribia a un tal Fernando. “Hola, cielo. Vamos a tener que escribirnos por aquí. No puedo estar siempre pendiente del móvil, de que mi marido no vea que me escribo constantemente con alguien sin poder justificarle con quien es. ¿Te parece bien?” A lo que el tal Fernando respondia: “Claro que sí, cosita. Así estarás más tranquila con la situación y no dudaras en escribirme cuando quieras” La conversación seguía. “Genial. Cuando quieras nos vemos otra vez antes de que vuelva tu secretaria. Me gusta que nos veamos en tu oficina, así puedo ser una clienta más de tu bufete” “JEJE. Te dije que la solución que había pensado para vernos era buena. JEJE. Y además, morbosa, ¿verdad?” “JAJAJA, siiii. El coche tenía muchos riesgos, pero tu despacho es discreto. Además, al bajar en el ascensor iban dos hombres que venían del piso de arriba y me dio morbo pensar lo que acababa de hacer” “¿Te dio morbo pensar que acababan de follarte?” “Me dio morbo pensar que acababan de follarme y se me humedecieron las bragas. Bueno, una mezcla de mis jugos y tu leche, que sueltas tanta que luego me encharca las bragas, ya lo sabes”. No daba crédito. Mi imaginación no había llegado a tanto: ¡¡¡mi mujer iba a ver a un hombre que se la follaba sin condón y le echaba la corrida dentro!!! Ahora si estaba cabreado… y excitado. Era como si no fuese yo mismo cuando me saque el miembro y me empezé a masturbar mientras seguía leyendo. “JEJEJE. Ya sabes que me gusta que guardes mi leche en tu coño para te acuerdes de los empujones que te he dado. Además, ya sabes que quiero que al menos hables con el cornudo con el coño bien lleno ya que no quieres hacer lo otro” No podía más. Tenía unas ganas de correrme enormes. ¿Qué sería “lo otro”? Mi masturbación era frenética. “Eso es un paso que tendremos que estudiar, pero más adelante. Por ahora tendrás que contentarte con que sea yo quien saboree tu lechada. Uf, me estoy calentando” “Vente para acá. Estoy con una cliente, pero termino en una hora, te da tiempo a venir y tragarte mi leche” “Voy” Como de un final de película, me corrí con esa última palabra: voy. Mi mujer salía a toda prisa para tragar leche de otro hombre. Mi miembro estaba listo para otro asalto apenas 20 minutos después, yo que puedo pasar días sin apetito sexual. Cogí el ordenador otra vez y abrí el segundo hilo de conversación. Continuara…

Autor: Diego Galo Categoría: Infidelidad

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Desenfreno en el teatro

2019-08-22


Laura y su marido protagonizan una obra en un teatro colmado de gente, pero la experimentada actriz y un joven nuevo actor son los que van a dar un espectáculo excitante. El teatro abría sus puertas y nos preparábamos para el gran debut. Éramos una pequeña compañía de actores y cantantes, que íbamos a interpretar una adaptación del cuento de La Bella Durmiente. La historia era muy básica, pero era un buen comienzo. La mayoría éramos nuevos en el teatro. La Bella Durmiente no era nueva, Laura era una actriz con trayectoria y la figura de la obra. El segundo experimentado y Príncipe de la obra era Julián. Marido de Laura en la vida real. Sus papeles eran solo por actuación. La pareja no se llevaba bien hacía tiempo y era algo que se podía respirar. Laura era muy liberal y por demás de cariñosa con todo el mundo. Julián era el extremo opuesto, vivía celoso y amargado. La tragedia de la pareja fue un regalo para mí, Gael. Era el más nuevo y el más joven del elenco, así que desperté el interés de Laura y la ayudé a vengarse de su celoso marido. Ella no soportaba sentirse presa de Julián y necesitaba sentir que transgredía los límites impuestos. Entonces, unas semanas atrás, empezó a insinuarse, a acariciarme durante los ensayos cuando Julián no la veía. Si quedábamos solos atrás de las cortinas, aprovechaba para abalanzarse y besarme, o restregarme sus enormes senos en la cara. Me dejaba con la verga dura en cada encuentro y no veía la hora de penetrarla. Eran todos juegos, pero muy arriesgados. La adrenalina que nos provocaba ser descubiertos por Julián lo hacía muy excitante. A minutos del debut, ella no estaba para nada nerviosa. Llevaba años en eso y se cambiaba con tranquilidad. Yo tenía papeles muy secundarios e iba a comenzar haciendo casi el ridículo, disfrazándome de pájaro. Así que estaba mucho más intranquilo. Renegaba preocupado con mi atuendo, hasta que escuché su llamada. "¡Gael! ¿Puedes ayudarme?", decía mirando a los costados y abriendo su vestido para mostrarme sus hermosas tetas. ¡Dios! Trataba de contener mi erección, mientras ella me miraba y se pasaba la lengua por los labios. ¡Cómo me calentaba! Me había puesto nervioso. Ella lo sabía y sonreía mientras me veía acercarme tratando de disimular el bulto en la ridícula calza amarilla. "¿Me ayudas a cerrar mi vestido atrás?", preguntó con tono inocente. Me coloqué a sus espaldas, todavía nervioso y comencé a cerrar su vestido. "¿Te puse nervioso, pajarito?" Me dijo en voz baja, burlándose de mi atuendo. Me desafiaba, así que respondí. Miré a los costados y nadie estaba prestando atención. Llevé mis manos a sus enormes senos y los sujeté con fuerza. "El pajarito no está nervioso", le dije al oído y me apoyé en su trasero, haciéndole sentir mi erección. "El pajarito está bien preparado", añadí. Ella suspiró y me miró de reojo. Le devolví una pícara mirada y volví a ponerme el resto del disfraz. Las escenas de la obra eran tan básicas como el guión: La Bella cantaba con los pájaros, las brujas hablaban del hechizo para dormirla, La Bella se pinchaba con un alfiler y caía dormida, el príncipe cantaba y se presentaba, un carruaje transportaba a La Bella dormida, el príncipe discutía con las brujas, el príncipe besaba a La Bella, ella se despertaba y cantaba. Ingresé con otros cuatro tipos que hacíamos de pájaros. Iban a ser dos pájaros cantando a cada lado de La Bella y yo en el medio, más atrás, apareciendo cuando La bella se inclinaba para los costados. Ingresó Laura cantando y el público aplaudió. Se puso delante de mí, con los otros cuatro pájaros a sus costados, pero hizo un pasito de baile fuera del guión y retrocedió, apoyando sus carnosas nalgas en mi entrepierna y llevándonos un metro atrás de los otros cuatro actores. Los muchachos se extrañaron de aquel paso, pero cantaban mirando al frente como habíamos ensayado. A mí se me puso la verga como una piedra, me alejé un poco porque me estaba desconcentrando, y puse mis manos en la cintura de Laura, tal como lo habíamos practicado. Laura debía posar sus manos sobre las mías, pero se volvió a salir del guión. Llevó ambas manos atrás y se aferró de mi duro bulto. Ella seguía cantando como si nada, mientras comenzaba a sobarme. A mí se me hacía muy difícil, pero tenía que concentrarme. Cuando ella se inclinaba para un lado, yo aparecía por el otro. El público me veía aparecer y desaparecer detrás de Laura y parecía resultarle gracioso. Yo transpiraba. Trataba de concentrarme y Laura volvía a hacerlo difícil. Corrió el elástico de mi calza con una mano y metió la otra, para sujetar mi caliente verga desnuda. ¡No lo podía creer! ¡Hasta dónde había llevado el juego! ¡No sólo podíamos ser vistos por Julián, sino por el público entero! La adrenalina brotaba, el corazón casi se me salía del cuerpo, pero la excitación que tenía era incomparable. Me empezó a pajear, sin salirse de la obra. Cantaba como si nada. Yo trataba de seguir, pero su mano me estaba volviendo loco y un par de veces confundí mi movimiento. El público reía y aplaudía, entendiendo que el equívoco era una parte graciosa de la obra. Estaba a punto de estallar, cuando terminó la escena y se apagaron las luces. Corrí tras las cortinas y me envolví en ellas para ocultar mi erección. Laura pasó a mi lado y me susurró "¡Eso sí fue excitante, pájaro loco!" ¡Dios! ¡Esa mujer estaba demente, pero cuánto me calentaba la desquiciada! Era la escena de las brujas que cantaban, así que me fui a cambiar para la escena del carruaje. La siguiente, era la parte en que Laura se pinchaba y caía dormida. El príncipe cantaba con ella durmiendo en el fondo y luego la cargaban al carruaje los otros cuatro actores, mientras yo los lideraba. Me cambié y volví a mi lugar entre las cortinas. Las brujas terminaban su canto y a metros mío Laura ya estaba lista en la oscuridad. Frente a una mesa de largo mantel y adornada con flores, que era donde caería dormida. Me vio espiando detrás de ella y movió su trasero, provocándome con una sonrisa. La luz la enfocó, así que tuve que esconderme rápidamente. Cantó unos minutos, fingió pincharse con una gran aguja de utilería y se dejó caer sobre la mesa. Su trasero hermoso quedó en lo alto cubierto del largo vestido. Yo no hice más que fantasear con esas firmes nalgas. El Príncipe entró en escena. La luz se dirigió a Julián, que empezaba a cantar, mientras La Bella quedaba dormida en la mesa, iluminada con una tenue luz, al fondo del escenario. Se me ocurrió una idea descabellada, pero a tono con los juegos de Laura. Lo dudé, pero la excitación me ganó. Sabía que Laura debía permanecer tendida en la mesa y no podría moverse sin estropear la función, así que fui a gatas hasta donde estaba ella. El largo mantel me ocultaba del público y la luz tenue que iluminaba a Laura no le daba chances de escapar. Julián seguía cantando, mientras yo levantaba de a poco el vestido de Laura, para meterme dentro. Las piernas de Laura se movieron instintivamente tratando de alejarme, hasta que me aferré a los cachetes de su gordo culo con fuerzas y comprendió de quién se trataba. Se relajó y empecé a separar sus cachetes. Abrió las piernas lentamente, para que nadie lo note. Corrí su fina tanga hacia un costado, para ver de cerca su apretado agujero, mientras llevaba mi mano libre a su clítoris. Comencé a masajear su frente en pequeños círculos y saqué mi lengua para lamer su dulce ano. Le dieron unos pequeños espasmos que trató de contener cuando mi lengua hizo contacto con su culo apretado. Se relajó y volvió a separar aún más sus piernas, lentamente. No tenía mucho tiempo y la calentura era demasiada, así que empecé a lamerla desenfrenadamente. Hacía el movimiento de mi dedo en su clítoris más intenso y sentía cómo su sexo se mojaba poco a poco. Mi lengua entraba y salía de su exquisito ano, jugaba un poco y volvía a entrar. Las piernas de Laura temblaban y me motivaban a más. Julián estaba por terminar de cantar y no quedaba nada de tiempo, así que saqué mi lengua y metí un dedo en su culo mojado. Los músculos de su trasero lo estrangularon por un momento y lo volvieron a soltar, para que se empiece a mover en su recto. Yo iba tratando de salir del interior del vestido de Laura, pero sin dejar de tocarla. Uno de mis dedos entraba y salía de su ano a gran velocidad, mientras otro manoseaba su empapado clítoris. La quería hacer acabar. Las piernas de Laura volvieron a temblar, cuando Julián cantaba su última estrofa. Aumenté el ritmo y la intensidad al extremo. Mis dedos la hacían retorcer y no me detuve. Convulsionó y liberó su caliente jugo en mis manos. Esperó al platillo final de la canción y dejó escapar un gemido, tapado por la música y los aplausos. Alcancé a salir y a sacar mis manos a tiempo. Los otros cuatro actores ingresaban y yo me incorporaba detrás de Laura, mientras las luces nos enfocaban. Los demás no entendían cómo llegué tan rápido, pero le dieron poca importancia y siguieron el guión. Alzaron a Laura y la dirigieron a la carroza mientras yo los acompañaba. Era mi turno de cantar. Sentaron a Laura dentro de la carroza, me dieron paso para sentarme en el otro asiento y cerraron la puerta. El público nos veía asomar desde dos ventanas, que comenzaban a la altura de nuestros pechos. Comencé a cantar, sacando una mano por la ventana, para acompañar el compás de la música. Mis cuatro compañeros ahora movían el carruaje escondidos, para simular su marcha. Yo todavía mantenía la erección que me había provocado el culo de Laura, pero me concentré lo suficiente como para no errar la letra. Cantaba algo así como "Duerme Bella, Duerme Bella y cae rendida", cuando noto que Laura aprovecha la canción para simular que se desplomaba dentro del carruaje. El público lo tomó como otro detalle gracioso de la obra, rió y aplaudió la ocurrencia de la gran actriz. Pero Bella tenía otra de sus picardías en mente. Seguía cantando, cuando sentí sus manos aferrarse a mi bulto. La miré de reojo, sin dejar de cantar y me lanzaba una mirada desafiante. Abrió la cremallera de mi pantalón y lo corrió lo más que pudo, haciendo saltar mi miembro duro y caliente. Dejó sus manos aferradas a la base y se metió toda mi carne en la boca. Por suerte era un pequeño momento musical, así que pude tragar saliva mientras cerraba los ojos y trataba de disimular. Yo había tomado ventaja cuando ella hacía de dormida, ¡pero ella me mamaba mientras cantaba! ¡Estaba completamente loca! No sé cómo hice para seguir, pero continué cantando. La intensidad de su mamada no se hizo esperar, quería devolverme lo que le había provocado. Sus manos empezaban a masajear mis huevos, mientras sentía que mi verga se metía en su garganta. Era increíble. Comencé a sudar a mares, pero manteniendo mi canto. Una mano fue descendiendo, mientras la otra seguía en mis huevos y su boca no paraba de comerse mi miembro. ¡Un dedo empezó a masajearme el culo! ¡Dios! Era demasiado. No podía mantener el canto. Me salteé un verso de la canción recuperando el aire y canté la última parte haciendo el más grande de mis esfuerzos. Laura se atragantaba con mi dura verga que convulsionaba y me metía el dedo en el culo, sabiendo que terminaba la canción. Hice todas mis fuerzas para no eyacular. Me contuve, me contuve y lo logré. Las luces se apagaron, y se cerró el telón delante de nosotros. El público aplaudió. Laura debía salir del carruaje para la última escena. "¡Maldito!", me dijo al oído mientras quedábamos a oscuras. "Esto no queda así. Ya voy a tomarme todo lo que tenga esa sabrosa verga", completó, mientras acariciaba mi tembloroso miembro y salía del carruaje. Me había vuelto loco. ¡Qué mujer! ¡Qué mujer! La parte del príncipe discutiendo con las brujas estaba en escena. Tras el telón, el carruaje había sido removido y yo quedé parado a un costado, con las manos en la entrepierna, para tapar mi erección interminable. Casi contra la última pared del escenario, preparaban la cama donde el príncipe encontraría a La Bella Durmiente. La cama era la misma mesa que había usado Laura en la escena donde se dormía. Habían agregado unas tablas, que simulaban los lados de la cama y traían un alto colchón, para que La Bella Durmiente pueda recostarse y ser vista por el público a la distancia. La cama estaba lista y todo el elenco ya había dejado el lugar, para acomodarse en la parte delantera del escenario, donde harían su entrada final. Yo también tenía que marcharme, pero mi erección no cesaba y tenía la mente nublada por la lujuria. Laura ya debía estar por llegar para acomodarse en la cama y no resistí la tentación. Con la verga aún erecta y saliendo de mi pantalón, me moví con velocidad para sacar el alto colchón de la cama. Tomé la sábana que lo cubría, unos almohadones y me subí a la mesa. Me recosté entre las tablas y me puse a acomodar los almohadones a mi alrededor, cuando entró Laura. Se subió a la mesa, para recostarse en la cama y me vio. "¡Jaja! ¡¿Qué haces, sabandija?!", me dijo. En lugar de estar alarmada por mi presencia, parecía contenta viéndome tan loco como ella. ¡Qué mujer! "No quería dejarte con las ganas de vaciar todo esto", le dije señalando mi verga desnuda. "Parece que hice un buen trabajo", dijo en forma sensual y serena, mientras me la sujetaba con fuerza, "Esto es un tronco. Un tronco de exquisita carne caliente que no puedo dejar de probar" "Hagamos esto, mi sabandija", dijo mientras cubría mis piernas con su pollera, tapaba mi rostro con almohadones y se recostaba sobre mí, dirigiendo mi verga a su culo aún mojado. No sé si se había sacado la tanga mojada o seguía al costado, pero tenía pleno contacto con su agujero mojado. Laura se acomodaba y movía su trasero de un lado a otro, para que mi verga comience a entrar. Su culo inquieto era muy apretado y la cabeza de mi aparato estaba haciendo fuerzas para entrar. La escena de las brujas estaba terminando, y la cabeza de mi dura verga terminaba de entrar al hambriento culo de Laura, mientras ella dejaba escapar un gemido y se aferraba a mis muñecas. El telón comenzaba a abrirse y era el último segundo para movernos con libertad. Tomé a Laura de la cintura e hice presión con mi miembro erecto, Laura se sentó con fuerza para ayudarme, y mi verga se hundió en lo más profundo de su apretada cueva. El telón terminó de abrirse y el público aplaudió al ver a Laura. Las tablas que nos cubrían eran muy altas y, sin el colchón, sólo podía verse el pecho y la cabeza de La Bella Durmiente asomando. Julián se acercaba para la escena final. Temía que mi escondite fuera muy evidente, y creo que lo mismo temía Laura, porque empezó a contraer sus músculos y su trasero me estaba ahorcando la verga. Pero era tanto el ego de Julián y la poca atención que le prestaba a Laura, que pasó hasta el fondo del escenario con los ojos fijos en el público y una gran sonrisa. Puso una mano sobre el abdomen de Laura y siguió cantando sobre su amor por la Bella Durmiente. Fue ahí, donde Laura vio una oportunidad que yo jamás me hubiera imaginado. Estiró el brazo que escondía tras la cama, el que daba a Julián, y empezó a sobarle la verga a través de sus pantalones. ¡¿Qué carajos estaba haciendo?! Me pregunté, ¡¿Quiere que nos descubra?! ¿Le calienta su marido justo ahora? ¡¿Está loca de remate?! Julián se puso nervioso. Trataba de sacar la mano de Laura. La miraba de reojo, pero el público no podía notarlo. Primer punto para Laura. Había hecho que Julián, por voluntad propia, se esfuerce por mirar al público y no a Laura. Eso restaba chances a que nos descubra. Pero Laura no se quedó ahí, por supuesto. Tomó la mano de Julián que posaba en su abdomen y la fue llevando poco a poco a su entrepierna. ¡Era una genia de la estrategia! Completamente desquiciada, ¡Pero una genia! Julián solo podía entender que estaba caliente con él. Su ego no le permitió dudar mucho. No podía arriesgar el espectáculo y le siguió la corriente. De todas formas, la mano que tenía Julián dentro de la supuesta cama no se veía desde donde estaba el público. Laura empezó a mover su cintura de arriba hacia abajo, lo suficiente para que mi verga se pueda mover en su interior. Para el público, el movimiento era imperceptible. Julián pensaba que su mujer se estaba pajeando con su mano y Laura estaba disfrutando del entrar y salir de mi carne dentro de su culo, bien en frente de su marido. ¿Acaso no era una genia? ¿Una genia con el culo más perfecto que puede haber? Su trasero me volvía loco. Sus redondos cachetes aplastándose una y otra vez en mi cuerpo, su jugoso ano abriendo la boca para tragar mi gorda verga y su estrecho recto aferrándose a cada centímetro de mi miembro en llamas... Mi cuerpo se extasiaba y mi mente estaba drogada con la situación. La adrenalina recorría mi cuerpo con pequeñas descargas eléctricas que terminaban en mi glande enterrado en lo más profundo de Laura. Con una mano tomaba los dedos de Julián y no sé hasta qué punto se los pasaba por su sexo, mientras la otra mano se sujetaba de mi brazo escondido, que arañaba cada vez que mi verga daba espasmos de placer. Mientras su culo hambriento se atragantaba con mi gorda carne, su vagina se empapaba y mojaba con su jugo caliente mis huevos que estaban a punto de estallar. Julián seguía cantando y movía su mano libre en el aire, para desviar la atención del público. Notaba que el ritmo de Laura se iba acelerando y no sabía qué hacer. Trataba de presionar con su mano, para detener su movimiento, pero hacía que mi dura verga se entierre más en Laura y ella se vuelva más loca. Laura conocía la letra de la canción y sabía que quedaban apenas unos versos. Quería sacar toda mi leche caliente de una vez y quería volver a mojarse como lo hizo minutos atrás. Aumentó aún más el ritmo. La mesa se empezaba a mover y Julián lo trataba de disimular con movimientos fuera de libreto. Laura apretaba los dedos de Julián en su sexo para justificarse, mientras atragantaba su recto con mi dura verga. Julián cantaba su último verso, mi miembro se hinchaba y empezaba a temblar en lo profundo de Laura. Julián terminaba su canto y yo explotaba dentro de Laura. Julián besaba a La Bella para que despierte de su hechizo, mientras Laura sentía cómo mis chorros de semen invadían su estrecho agujero. La música le daba pié al despertar de Laura y ella dejó escapar una mezcla de grito y gemido, mientras su vagina descargaba chorros de jugo caliente. Inmediatamente unió ese grito a su canto, se incorporó y completó su estrofa final. La gente aplaudía de pie, mientras Laura aún seguía acabando. Mi verga extasiada temblaba en su interior y mis huevos se empapaban de su dulce flujo. Julián y su ego se hicieron cargo del aplauso. Mi presencia era casi evidente cuando Laura se sentó erguida, pero el tipo ni se dio cuenta. Rodeó la mesa y se fue al frente del escenario a recibir el aplauso del público, mientras la cortina se cerraba detrás de él. Laura destapó mi rostro antes de levantarse y me dijo "Llevo veinte años de carrera y, honestamente, este fue el mejor espectáculo de mi vida, sabandija", frotó mi cabeza como a un niño, se levantó, me guiño el ojo y se fue a recibir el aplauso. Creí entender algo de lo que dijo. Cerré mi cremallera, recuperé un poco el aire y me fui del teatro sin que nadie me viera. Te voy a extrañar, Laura. Y tu recuerdo siempre va a ser el mejor espectáculo de mi vida.

Autor: Fran Beliel Categoría: Infidelidad

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¡Ay... qué cosa, con mi hermano!

2019-08-22


Desde que empezó su adolescencia... o antes aún, mi adorado hermanito hermoso andaba hirviendo por mí. Vivía mirándome, siguiéndome, sirviéndome como un esclavito caliente llegando a extremos de comicidad de tan alcahuete que solía ser conmigo, siendo a veces hasta motivos de risas para mamá y yo misma, en su propia cara. Él, ¡también reía! La cosa fue tomando tonos por demás crecidos en su intensidad, y llegado él ya a sus 18 añitos, y siendo yo tres años mayor que él, decidí que aquello debía llevarse a terrenos más concretos, y pasar de los franeleos, a acciones decididamente más prácticas. Lo hablé con mamá diciéndole que quería disfrutarlo a mis anchas y qué opinaba ella, y mamá lo vio perfecto, y.… salí bailando con los brazos en alto haciendo morisquetas de placer total. Mi hermano estaba hecho un verdadero potrazo como de figurín pornográfico, y yo, andaba ya como una yegua en celo mirándolo día y noche y calentándome como una fragua con sus continuas melosidades conmigo y sus alcahueterías calientes y sus miradas que más que miradas, eran un implore de que me lo comiera crudo. El día que le planteé eso a mamá, fue una mañana luego de que él partiera hacia el cole, y antes de marcharse, estando yo con un pie sobre el sofá así apoyada mi rodilla en el asiento y mi pie descalzo al aire, la despedirse de mí y darme un beso, enseguida se agacha, y me pasa la lengua desde el talón a los dedos y sale a las risas yéndose y tirándome más besos. Ahí, mi hermoso hermano firmó su sentencia: ¡No pensaba perdonarlo más! ¡Yo, una despampanante hembraza que todos los hombres fibrilaban por mí en todas partes, y que vivía apartada de toda joda y entregada a mis estudios y rechazando enchorradas de proposiciones de todo tipo y tipos, ahora... estaba dispuesta a comer, lo que tenía en bandeja servido en casita! ¡queee también ahí!!! Y esperando la llegada de mi adorable hermanillo, y aprovechando que mamá había viajado al extranjero esa misma mañana enseguida de haber juntas hablado el tema, esperándolo solita yo y mi calentura en casa, lo esperé como una fiera hambrienta espera pasar a su presa a la que va a devorar con las más deseosas ganas. Me puse un salto de cama y más nada encima esperándolo, y cuando aparece y me ve así... queda con esa carita de embobado mirándome, y sin decirle agua va, le salto encima y comienzo a desnudarlo a los tirones mientras ríe y protesta riéndose y le digo que lo voy a violar le guste o no, y se ríe y me pide que no... y más me calienta y cuando le arranco el bóxer y le veo su enorme chorizo largo y gordo y ya empinándosele en empaladura de burro, más me calienta y comienzo a manosearlo desaforadamente y él, que no estaba preparado para tal sorpresa, medio como que gemía y gritaba y se reía y se retorcía desesperado cuando sentía mis manoseos y ya su cuerpo ahora completamente desnudo, era un juguete en mis manos. -"¡No te hagas la víctima, que andás hirviendo de calenturas por mí!!!" -Le dije. Y proseguí mi alocada manera de agarrarlo pal chijete, y agarrándolo de un brazo me lo llevé a los tirones para la cama donde lo tiré de un empujón, para caer encima de él inmediatamente haber él caído y sumergido en el impacto sobre el colchón y en el momento en que subía de nuevo por efecto de la elasticidad, caer yo enseguida sobre él hundiéndolo de nuevo. En rápida posición de 69 comencé a mamarlo y cosquillearlo, mientras acomodaba mi culo en su cara y su lengua comenzaba a hacer maravillas separándome las nalgas y metiéndose en el agujero de mi culo. Ya, habíamos por fin comenzado, las delicias de una incestuosidad despampanantemente avasallante. Mi hermano divino gritaba de placer y suspiraba y gemía lamiéndome el culo, y su inmenso chorizo entraba y salía y volvía a entrar y salir de mi boca y le alternaba sonoros besazos y le refregaba mi nariz y lo hacía corcovear por las cosquillas que eso le provocaba. Y apretándolo bien fuerte entre mis piernotas inmensas y gordas le empecé a refregar mi nariz para torturarlo sin para con esas cosquillas que lo desesperaban, y sentí su cuerpo vibrar en una electricidad erótica enloquecedora mientras gritaba como enloquecido, y agarrándole el chorizo con mis dos manos y sintiendo como si dentro de él corriera una electricidad vibrante, sentí el torrente de su leche venirse en correntada loca escapándosele pija afuera regándome la nariz de leche y la cara y los ojos y el pelo y las tetas y aquello era un despropósito de acabada llenándome de su lechota por todos lados. Mi culo… se refregaba en su cara gimiente, suspirante y aullante de loco placer... Apenas unos segundos si duró el intervalo de calma, y de inmediato recomencé a alborotarlo, y otra vez mis manos comenzaron a cosquillearlo y él otra vez volvía a desesperarse y patalear y su chorizote a quedarle duro como piedra y yo otra vez a divertirme con mis cochinadas torturándolo de vuelta otra vez. Me suplicaba clemencia en esa manera de yo torturarlo, y yo le hacía todavía peor, su pataleo era desesperado, y parecía enloquecer debajo de mi robustez dominante. No podía zafarse. Yo, siempre fui mas grande y mucho más fuerte que él. ¡Gozaba torturándolo! Otra vez le estaba haciendo saltar la leche, y gritaba de placer en esos orgasmos donde evidenciaba un goce en sentirse así por mí dominado y torturado. ¡Le gustaba! Lo obligaba a lamerme bien la raja y comerme bien comido el coño, y cumplía entre gemidos desesperados de loco placer y una desesperada mezcla de risas y sollozos como de llantitos de nene mañero. Yo... ¡peor le hacía! ¡Su leche... saltaaaaba chocando en mi cara...! ¡Yo, reía como una cochina! Seguía teniéndolo yo así apresado y sin variar todavía esa posición así haciéndole, cuando en una pausa y sin saber todavía él que mamá había viajado, me preguntó por ella que dónde estaba, y yo le respondo que había salido hacia el aeropuerto esa mañana y que ya iba en vuelo, su silencio fue como si le hubiera caído un baldazo de agua helada, y mi carcajada estalló instantánea. Enseguida... ¡retomé la tortura! Sus gritos y gemidos, volvían a llenar la habitación. Otra vez su abundante leche que en vez de mermar en su emanación parecía crecer en abundancia cada vez más espesa, y yo saboreaba como cochina golosa aquel manjar delicioso tragándome cada chorro y buscando cada salpicada que quedara por cualquier parte. Y en cada pausa de descanso, comencé a hablarlo...a decirle que había pasado ahora él a ser mío por completo, y que sus alcahueterías para conmigo eso habían conseguido, y él no tenía respuestas y quedaba mudo y yo más me reía. ¡Y seguía la cosa! Por fin comencé a follármelo, ¡y comenzó la folladera! lo fifaba con deleite sintiendo aquel ¡flas! ¡flas! ¡flas! ¡flas! de nuestros jugos haciendo ventosa en cada subida y bajada de mi cuerpo encima de él follándolo, y él sacudía su cabeza invadido por los orgasmos que lo enloquecían debajo mío así cocheándolo como energúmena, mientras sus piernas hasta pataleaban en la desesperación por tan gorda paliza sexual como la que le estaba yo propinando. Cuando parecía que iba a ya no poder seguir rindiendo él más, encontraba yo maneras de volver a alborotarlo, y cuando eso ocurría él ya quedaba completamente a mi merced otra vez, y otra vez volvía yo a gozarlo como se me antojara gozarlo. Ahora, sus gritos iban acompañados de un aullidito, y se entremezclaban con suspiros y gemidos de hondo, hondísimo placer resignado. Su pataleo, tornábase cada vez más lánguido, y ya resignado por completo a su suerte, se entregó a mí con una carita como de moribundo feliz. Exhausto ahora sí por fin, su chorizo quedó sin respuestas a mis manoseos y mil otras cosas, pero ya por él habían corrido ríos de disparante leche saltándole pija afuera una vez tras otra y otra y otras tantas más, y su cuerpo quedó como yerto ahí en la cama mientras yo, hablándole con mi cara pegada a la de él, le decía que él ahora, era mi juguetito... mi cosita... mi bichito... mi ch... ch... ch... y todo lo que yo sabía que a él lo fastidiaba que yo siempre le dijese, pero ahora... reía. Reía, porque había sido ahora sí: ¡DOMADO! Se levantó... anduvo como borrachito tambaleándose un rato, lo hice darse un buen baño, le di comida, se echó a una siestecica donde quedó como muertito, y se durmió como cinco horas seguiditas. Cuando despertó, me vio junto a su cama mirándolo, y haciéndole la más cochina de mis morisquetas. Lo agarré de un brazo, lo levanté a los tirones, y allá salí con él a mi dormitorio llevándolo donde lo lancé con violencia sobre el colchón que se hundía con el impacto de su cuerpo ahí cayendo, y, al levantarse por la elasticidad, ¡caigo encima de él hundiéndolo otra vez! ¡Él, ya sabía muy bien lo que seguía a eso! jajajajaja ¡Ay... qué cosa, con mi hermano!!!

Autor: diosapuerca Categoría: Infidelidad

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Mi amante

2019-08-22


Soy una mujer casada mi esposo es corpulento y alto al comienzo de nuestra relación no les puedo negar que era un machote para cogerme pero con el tiempo todo va pasando y es difícil ver como las ganas que le tengo me las debo quitar masturbandome o recordando cuando me cogía por detrás y me metía su verga en mi culo sentía que se me rasga a todo pero a el no le importaba y me decía tranquila yo se que te gusta y estás arrechita no te va doler y aunque le decía que me dolía a él solo le importaba meterme la y decirme ya perra se que te gusta y si el sabia lo que me gustaba pero parece que se le olvidó lo arrecha que soy hace unos días tuvo que irse por su trabajo lejos pero ahí empezó lo duro y lo mejor para mí,Ramiro un joven que era conocido de ambos cuando yo hiba en el carro con mi esposo el lo veía y lo paraba para saludarlo y yo veía la forma en la que el me miraba y eso me gustaba mi esposo habia comprado una moto para que me movilizará pero yo sabía muy poco en ton es un día el se encontró con ramiro y le dijo que si me ayudaba a repartir unos productos el sin dudarlo dijo claro entonces a mi me ecxitaba estar cerca de mi marido estaba trabajando y ramiro me llevaba baya sorpresa que me dio unas clases de moto y yo no sabía si aprender o temblar al sentir sus manos rodeando mi cuerpo y su enorme miembro sobre mi trasero Y así pasaron unos días. Yo fui un día en la noche a buscarlo con el pretesto de que lo necesitaba al día siguiente el me dijo que claro que no se perdería de estar conmigo un día en ese momento le dije que estaba triste y el sin pensar o tal vez con toda la malicia del mundo me dijo demos una vuelta y yo le respondí que donde por que no quería habladurías y si nos fuimos a las afueras del pueblo cuando en un oscuro paro la moto para orinar según el cuando terminó se vino a donde yo estaba baya sorpresa cuando me dijo que yo le gustaba y me cogió por la cintura y me acerco su vrrga estaba grande y fuerte yo estaba deseando que me comiera pero no podía ser tan evidente el me besaba y me manoseaba por mi senos y muy apasionadamente me mandó la mano a mi vagina y me tocaba fuerte diciéndome cuanto me deseaba cogió mi mano y la llevo a su vrrga y me decía que el notaba cuanto lo deseaba y como lo miraba la tenía grande y gruesa mejor que la de mi esposo era increíble sentir todo lo que sentia en ese momento las ganas y el deseo de que el me lo metiera estábamos en una carretera y en la noche a oscuras por que no pensé en mi y mi deseo mi respiración se aceleraba cada vez más y el lo notaba por eso metió su mano en mi sostén y sin pensarlo me saco mis senos y empezó a chuparlos con tal fuerza que me venía a chorros y en ese momento solté unos gemidos que el me dijo te gusta estas caliente que quieres que haga yo no pude contestar de lo agitada que estaba el siguió con su recorrido y me desabrocho el pantalón y me tío su mano sin dejar de chupar mis senos vaya sorpresa se llevo me dijo estas toda mojada mamá cita lo deseas tanto como yo e metía sus dedos y sacaba una y otras vez y volví a derramar e mis piernas temblaban de plaser y queria gritarle que me penetrara pero ni abrí la boca cuando el de un jalonado bajo mi pantalón y al momento bajo y me la chupo sin pensarlo me decía que estaba rica y que desde hacía mucho tiempo quería que yo fuera suya luego se paro y bajo su pantalón y me llevó mi mano así verga era enorme y gruesa cuando me baje a chuparsela si era enorme mi boca se ahogaba con ella y el me la hacía tragar tanto como pudiera y me decía que era solo para mí que la disfrutará y baya que lo hacía cuando me paro y me volteo sobre la moto y me la rio las piernas y me la metió sentí que me habría mi vagina era enorme sentí sensaciones de mi primera vez el no para era como un toro envestida tras envestida en un momento sentí cuando la saco y la pasaba toda mojada por mi culo sentí más miedo del que cuando lo hacía con mi esposo pero el no, el era más delicado tanto que se tomó el despliegue de bajar a mi culo y chuparlos a la vez meter su lengua mojandome toda para que quedara más liso y para sus planes cuando se paro detrás mio me agarró por la cintura y lo puso justo en el blanco se meneo tan rico que me lo fue metiendo tan rico que lo disfrute cada segundo y el dolor era solo placer sentia que me rompía el culo tan rico que yo lo ayude meneando con el cuando en un momento sentí una bombada de leche caliente en mi culo era delicioso sentir como bajaba por mis piernas y el seguía moviéndose sin parar diciendo que por el me comería toda la noche pero así pasamos un buen rato disfrutando bajo la luz de las estrellas luego lo llevé a su casa y me fui para la mía como si nunca me hubiera movido de ahí y así pararon muchas veces más en otros lugares y aun así cuando llego mi esposo de su viaje buscábamos la forma de vernos espero les haya gustado. Anita.

Autor: Anita Categoría: Infidelidad

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Novia algo Zorra

2019-08-22


Puedo vanagloriarme, sin exagerar demasiado, de tener una de las novias más zorras del planeta. O, lo que es lo mismo, de ser uno de los tíos más cornudos del mundo. Voy a contar alguno de los casos más espectaculares que me han ocurrido con mi novia, Alicia (y lo que queda), en los tres años que llevamos saliendo juntos. Ella es morena, tiene el pelo largo, es guapísima y está para comérsela enterita. Un cuerpazo de espanto, unas tetas de escándalo (es lo mejor, sin duda), y un morbo que lleva consigo que la convierte en una zorrita sin remedio. Se ponga el vestido que se ponga, tiene unos pechos tan grandes y, sobre todo, tan firmes, que la convierten en el centro de atención esté donde esté. Ambos tenemos en la actualidad 26 años. El caso es que las primeras veces que me engañó yo no me enteré. Con el paso del tiempo comencé a sospechar hasta que la pillé. A partir de entonces, el tema ha evolucionado de tal forma que me pone los cuernos delante de mí sin ningún reparo. Ha habido casos escandalosos, orgías multitudinarias a las que yo he asistido in situ en lugares públicos y en los que he sido vejado y humillado por ella, comportándose como lo que es, una ramera ante la persona que de verdad la quiere, su novio, alguien (y eso es cierto) que siempre le ha sido y le será fiel. Haciendo un cálculo aproximado, en tres años creo que Alicia se ha tirado a casi 2000 tíos, haciendo un promedio de 10 a la semana, que muchas veces ha excedido incluso en una noche. Esto lógicamente compensa con mi caso: en tres años, sólo me he tirado a una mujer, mi novia, y cuando se deja, porque de tanto follar con los demás a veces llega a casa y dice que tiene el coño irritado y no tiene ganas. Haciendo un poco de ejercicio memorístico, vamos a recordar cómo empezó todo... Hacía un par de meses que Alicia y yo estábamos saliendo. Era un jueves por la noche y habíamos ido a una fiesta de la facultad. En un momento dado estábamos sentados Alicia y yo. Al lado, había un grupo de cinco chicos también sentados. Ella me dijo que se moría de sed, que por favor fuera a por algo de bebida. Hay que decir que ese día ella estaba de muerte. Llevaba un vestido rojo de una pieza, con un escote que excepto los pezones lo enseñaba prácticamente todo. En fin, que era la atracción de la fiesta. Total, que inocente de mí me fui a por bebidas. Cuando me iba, observé que ella se quedaba hablando de forma muy amigable con el grupo de chicos, con risitas, carantoñas y algún toqueteo, aunque por el momento sin más. Sin volver más la cabeza, definitivamente fui a por las bebidas. Había bastante gente en el recinto, así que tardaron un rato en atenderme. Mientras esperaba, vino uno de los chicos que se había quedado hablando con mi novia. -Qué, todavía esperando? -Sí...Tú eres uno de los del grupete que estáis con mi novia no? -Alicia? Sí, muy guapa, y sabe cómo hacer amigos! -Sí, claro, es muy sociable. -Si, están hablando. -Joder claro, no van a estar follando! -Ja, ja qué bueno! No creo que una chica tan formal como tu novia hiciera estas cosas con gente extraña, no? -Mi novia? Qué va! Ella sólo folla conmigo. Mucho modelito y mucha teta al aire, pero luego nada. -Bueno bueno, y qué tal el trabajo? Total, que la conversación se alargó media hora, el chico no paraba de hablar hasta que le dije que regresáramos al sitio donde estaba mi novia (¿muerta de sed?) y sus nuevos amigos. Yo llevaba las bebidas en la mano. A medida que me acercaba iba notaba movimiento, y cuál fue mi sorpresa cuando al llegar veo a mi novia totalmente desnuda, con las tetas manchadas de semen y agarrada a dos pollas. -Cariño! Qué haces? -Amor mío! Qué haces aquí? No habías ido a por bebidas? Yo empecé a chillar como un poseso: -Pero se puede saber que coño estás haciendo!!! Joder para ya no!! Pero ella no podía parar. Estaba cachonda perdida. Dos tíos se habían corrido ya en sus grandes tetas y dos más estaban a punto de hacerlo en su cara. Todos se la habían ya follado. Bueno, todos menos uno. -Eh, falto yo! Era el chico que había ido a hablar conmigo en la barra. -Como que faltas tú?-dije -Tu novia me ha dicho que fuera a la barra a entretenerte mientras se follaba a mis amigos, y me ha prometido que luego yo tendría mi premio! "Joooder!!" -Pero Alicia qué está pasando aquí??? -Lo siento cariño, no lo he podido evitar, me han puesto cachonda, cuando te has ido-hizo una pausa para meterse una polla en la boca, cuando se la sacó siguió hablando-cuando te has ido han empezado todos a tocarme las tetas, a excitarme.... no lo he podido evitar. Entonces, los dos tíos soltaron toda su leche en la cara de Alicia, dejándole la cara hecha un mapa. Primero uno, luego el otro. Ella intentó tragar toda la leche de ambos, pero no pudo. El semen le colgaba de los labios, hasta que comenzó a deslizársele por la barbilla y posteriormente por el cuello, las tetas y el resto del cuerpo. Era un espectáculo patético y a la vez espectacular. Entonces otra vez el tío de la barra: -Yo quiero mi parte! Y la puta de mi novia se abalanzó sobre él y le dijo: -Tranquilo cachorrillo, tú te has merecido tu premio y lo tendrás. -Serás pu… -mascullé Sin tiempo a decir "puta" Alicia ya se la estaba chupando, como buena experta que es, ante el delirio de los allí presentes. Arriba y abajo, despacio, un poco más rápido, la muy guarra sabe cómo hacerlo. ¿Un poquito de cubana mi amor?- le dijo. Metió la polla del tío entre sus tetas y ahí se acabó su polla, al menos por un rato, porque entre la inmensidad de los pechos de mi novia el pene del chaval desapareció hasta que Alicia decidió que era el momento de follar. Sobre la misma mesa en que se había follado a los cuatro anteriores Alicia se tiró al muchacho ante mi anodadada mirada... ¡se estaba corriendo una y otra vez! Era brutal, el tío le estaba dando unas embestidas que la volvían loca. Ella le animaba a que siguiera, estaba gozando siendo follada por el quinto tío en un breve intervalo de minutos. Al menos, de vez en cuando, tenía el "detalle" de decirme: "Cariño, perdona, no lo he podido evitar, no volverá a pasar, te prometo que no lo volveré a hacer.... ahhhh... me corro otra vez!!...ahhh.. ohh perdona cielo.. lo siento... A todo esto, la gente me miraba alucinada, todos conscientes ya de que yo era el novio de la zorra a quien se estaban tirando todos aquellos tíos, unos sorprendidos, otros alucinados, otros riéndose de mí..., el caso es que el chico rebentó de placer y terminó descargando sobre las tetas de mi mujer, que dejó empapadas de leche. Luego mas tíos de la fiesta iban locos por tirársela, pero Alicia ya había tenido suficiente. Cinco no estaba mal... para ser el primer día.

Autor: Anónimo Categoría: Infidelidad

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Las perversiones de Penélope 1 parte

2019-08-22


Las perversiones de Penélope ¿Hasta dónde pueden llegar las perversiones de una mujer infiel que solo gusta del placer, el sexo y el dinero? Penélope, una putita cachonda, tiene la respuesta. —Sí… sí, enti-endo, pero tienes que estar tranquilooo —le dije a Andrés, mi marido, por el móvil, mientras las piernas y los muslos me temblaban como terremoto. Y es que nunca es fácil mantener una conversación telefónica mientras tienes la lengua ensalivada de tu amante pegada en los pliegues de tu coño, chupándola con la ferocidad de un hábil demonio, proveyéndote una sensación inmisericorde—; t-u abue-la es… un-a mu-jer fuer-te, esta-rá bien. En medio de la chupada que me daban cubrí la bocina de mi móvil justo cuando me fue inevitable emitir un prolongado gemido digno de una actriz porno tras explotar en el primer orgasmo de la tarde, salpicando de líquidos vaginales a mi querido amante. —¿Estás bien, Penélope? —le escuché preguntar a la voz mortificada de mi marido que, al igual que yo, también gemía, aunque por diferente motivo que el mío. Él lo hacía por tristeza y preocupación, pues la odiosa de su abuela paterna había sufrido un infarto que la tenía en terapia intensiva en el hospital. En cambio yo gemía porque acababa de tener un orgasmo, teniendo las piernas abiertas en forma de “V” con los tacones de ajuga apuntando al cielo, con una tanga negra colgando del tacón derecho y la cabeza de Joan Carlo, su hermano dos años menor que él, clavada en mi mojada concha, haciéndome remecer cada vez que su lengua y su vello facial hacían contacto con mi hinchada vulva—. Te escucho algo… agitada, Penny, ¿qué te ocurre cielo? Puesto que tenía el teléfono en altavoz, Carlo no pudo evitar sofocar una carcajada dentro de mi vagina al escuchar a su hermano mayor cuestionándome por el motivo de mi voz temblorosa y mis extraños jadeos. Intenté en vano que sacara su cabeza de mi concha, pero fue inútil, él era demasiado travieso y perverso cuando se trataba de fornicar. Me dije que si no era más habilidosa me metería en serios problemas. A Carlo le encantaba el sexo extremo, arriesgado, sucio, fuerte, cachondo, sobre todo follar al filo de la adrenalina, y aunque no era la primera vez que follábamos como perros en celo con mi marido al teléfono, o estando él en casa, o a veces incluso en la misma habitación (cuando le ponía somníferos para que se durmiera), pues éramos amantes desde que yo era novia de su Andrés, sí que era la primera vez que lo hacíamos estando Andrés en un hospital, a la expectativa de la muerte de la vieja. Respiré hondo y le respondí, intentando controlarme: —Es que ya sabes cómo soy de emocional, Andrés, y me ha-n dado ganas de llorar por la noticia del infarto de tu abuela —los pliegues de mi vagina estaban siendo absorbidos por la boca de Carlo para luego soltarlos; los aspiraba y luego los soltaba, produciéndome un cosquilleo infernal. —Y no sabes lo que estoy intentando hacerme la fuerte… estoy tan… tristeeeee, Ahhh —En ese momento la lengua de Carlo masajeaba mi clítoris con maravillosa destreza. Se hubo un silencio del otro lado de la bocina, mientras Carlo estiraba uno de sus brazos para amasarme una de mis redondas y enormes tetas escondidas por arriba de mi blusa rosada. La estrujaba con tanta fuerza que estuve a punto de lanzar otro gemido. —Mi amor —me dijo Andrés—. Sé que mi abuela no te ha tratado bien desde que nos casamos, hace diez años, y sin embargo ahora también te muestras afectada. Eso habla de que tu corazón arde de compasión. —Y también arde tu chocho —le oí susurrar a Carlo entre mis piernas, sin que Andrés fuera capaz de escucharlo. En medio de las chupadas a mi clítoris, puse el móvil sobre la curva de mi seno libre, que gracias a su enormidad el teléfono se pudo sostener, con el propósito de coger de los pelos a mi perverso cuñado para enterrarlo con mas fuerza en el interior de mi pucha caliente, pues sentía una picazón tan intensa que me era inevitable no dejar de chorrear y sentir su lengua y su barba dentro. —Mi amor, necesito que me hagas un favor —me dijo de pronto mi marido. —Síii, siiii… —dije cuando los gruesos dedos de Joan Carlo comenzaron a hacer lo suyo, y se enterraron lentamente dentro de mi coñito mojado. —¿Todavía estás en casa de Lucía? —quiso saber, preguntándome por mi amigo transexual que se hacía llamar Lucía, con el que se suponía que estaba en ese momento. —Oh… sí… síiiii —Cuando Joan Carlo sacó sus dedos empapados de mi vagina abrí la boca, saqué la lengua, y con un gesto de deseo y hambre le pedí que me los diera a chupar. Al meterlos en mi boca pude saborear mis propios flujos vaginales, lo que me puso más cachonda que antes, en tanto el rostro de mi cuñado era de verdadera fruición. —Muy bien, corazón —continuó Andrés por la bocina—; entonces quiero pensar que te queda de paso el apartamento de Joan Carlo —me dijo, y al pronunciar el nombre de mi amante, que me tenía con las piernas abiertas y chorreando de gozo, el corazón se me agitó—: pues vive por la misma avenida. Necesito que vayas y lo busques para informarle lo que ha pasado con la abuela Conchi. Le he estado llamando y llamando al muy cabrón y como es costumbre el muy idiota nada que me recibe la llamada. Joan Carlo levantó las cejas al escuchar a su hermano, sacó los dedos de su boca y los metió a la suya, para impregnarlos de saliva y volverlos a encajar dentro de mi coño. —Estará ocupado… —le dije hiperventilando, sintiendo un calor bastante intenso entre mis piernas. —No me hagas reír —se carcajeó Andrés con amargura, mientras Carlo reiniciaba el vaivén con sus dedos, logrando escucharse un chapoteo que me terminó por excitar—. Ese cabrón desobligado no sirve mas que para darle mortificaciones a papá y a la abuela. Cree que con su vida bohemia de mierda que lleva se va a forjar un futuro, pero está equivocado. Joan Carlo se levantó del suelo, se bajó la cremallera, y sin quitarse el pantalón hizo saltar un enorme trozo de carne que estaba más hinchado que mi corazón inflamado por el placer. El glande rozado brillaba sobre las venas del tronco, y con una sonrisa malvada se volvió a inclinar sobre mí y lo puso en los pliegues externos de mi vagina. —No puedes sacar tu frustración de este momento por lo de tu abuela diciendo esas cosas tan horribles de Carlo —defendí a mi amante, mordiéndome los labios por el deseo de saberlo casi listo para meterme su hermosa polla—, sea lo que sea es tu hermano. Tienes que ser más considerado. —¡No puedo tener consideración con alguien que a sus treinta y cinco años aún vive a costa de mi padre y la abuela —contestó mi marido furioso, al tiempo que la puntita del enorme glande en forma de hongo comenzaba a desaparecer dentro de mí— que le pasan una buena pasta cada mes! Joan es un vago sin oficio ni beneficio. No pensarás que vendiendo sus horrorosas pinturas en las galerías se mantiene, ¿verdad? —¡Ahhh! —grité cuando me la dejó ir adentro toda; por fortuna tuve la suerte de cubrir la bocina del teléfono justo cuando la verga de mi cuñado invadió mis entrañas—. Cielo, cielo… iré… te juro que iré con Joan Carlo y le diré lo de tu abuelaaaa. Andrés y Joan Carlo Rivadavia, aunque eran hermanos, tenían una rivalidad producida por las diferencias filiales que siempre tuvo la familia de su padre, que eran reconocidos y acaudalados; Joan Carlo siempre fue un cero a la izquierda para la familia, a quien siempre subestimaron por su rebeldía y desenfado, a diferencia del siempre correcto y moral Andrés. Joan Carlo era para todos “el artistilla”, el “remedo de Diego Rivera o Piccaso”, el pobre vago bohemio sirve para nada que jamás habría podido estar al frente de los negocios de los Rivadavia. El que prefirió estudiar historia del arte antes que abogacía, o una carrera destinada a los negocios. Todo el mundo lo criticaba y lo comparaba todo el tiempo con su hermano mayor, el bien portado, el bien decente; el ejemplo de los Rivadavia; Andrés. Yo fui la única persona en ese entorno familiar que descubrió el talento en la pintura de Carlo, sus sueños, sus anhelos, sus aspiraciones, su apreciación tan desenfadada de la vida; sus preciosos murales. También encontré ese maravilloso talento para follarme como un animal salvaje al tercer día de conocerlo, justo después de que Andrés me presentara a su familia como su novia, años atrás. Descubrí en Joan Carlo su pasión, su cachondería, sus mágicas manos al acariciarme y su enorme trozo de carne que se hinchaba cada vez que me lo llevaba a la boca. Todo el mundo veía sus defectos, hasta que yo encontré sus virtudes. Aunque eran hermanos, Joan Carlo era más alto y atlético que el flacucho de mi marido. En otro momento les contaré cómo fue que inició nuestra perversa relación, y cómo nos hicimos amantes. Porque sí, nos amábamos con locura, tanto así que habíamos concebido un hijo, Carlitos, cuyo nombre se lo pusimos en honor a él, sin que Andrés sospechara. —Te lo agradeceré, cielo —me dijo Andrés—. Dile al cabrón zángano que si en algo respeta a nuestra familia se presente en el hospital cuanto antes. Y dicho esto me mandó y beso y me colgó. Para entonces Joan Carlo me penetraba de forma descontrolada, arqueado sobre mí, con su lengua y la mía jugueteando y llenándonos de saliva, con el sudor adhiriéndose a nuestra piel, y nuestros gemidos perdiéndose entre el golpeteo de sus huevos contra mi culo. No supe cuanto tiempo había pasado cuando el teléfono de Joan Carlo volvió a timbrar. Estaba segura que era mi marido en un nuevo intento por contactarlo; supe las intenciones de mi querido cuñado cuando me sonrió con malicia y estiró su brazo al buró para alcanzar el teléfono y responder quitado de la pena, manteniéndome aún penetrada. —¿Andrés? ¿Qué quieres? —le dijo mi amante a mi marido, con un tono agitado en su voz. —¿Dónde mierdas estás, Joan Carlo? —escuché que le decía Andrés sumamente enfadado. —¿Y a ti qué te importa? —¡Te estoy intentando contactar desde hace más de tres horas y tú nada que me contestas ni me regresas la llamada, Joan Carlo! ¡Me da cólera que teniendo celular no me respondas! —¡He estado ocupado haciendo cosas importantes! —respondió mi cuñado arreciando las envestidas contra mi coño. —¿Y qué es eso tan importante que has estado haciendo, estúpido irresponsable? —le preguntó mi marido a Joan Carlo. —¡Fallándome a una puta! —contestó mi amante con cinismo, sacándome las tetas de la blusa para amasarlas con sus manos libres— ¿Te parece poco? —¡¿Qué?! —se sorprendió Andrés. —Si vieras las enormes tetas que tiene esta perra seguro que se te pararía el pito por una vez en tu puta vida, Andrés. —¿Es en serio lo que me estás diciendo, pedazo de mierda? —¡Completamente en serio, Andresito! A diferencia de ti, yo sí disfruto de la vida, y para prueba esto —dijo, tomándome una foto de su enorme trozo venudo clavado a la mitad de mi húmedo y pegajoso coño—. Recibe el whassap, hermanito, estoy clavando una puchita depilada, mojadita, apretadita, con un lunar en la punta de su vulva. La muy perra tiene un marido tan gilipollas como tú, con unos cuernos tan grandes que para lo único que le sirven a su putita es para masturbarse con ellos. Andrés era tan soso en la cama que ni siquiera sabía que yo tenía un lunar en la punta de mi vulva. —¡Basta de tu mierdería barata, Joan Carlo, me importa una mierda a quien te estés cogiendo justo ahora, lo que yo quiero decirte es que…! —Si supieras cómo se muerde sus gruesos y carnosos labios de putita que tiene seguro te meas; si vieras esos ojitos en blanco mientras disfruta cómo se la meto mientras con mi mano libre masajeo una de sus deliciosas tetas con su inmensa aureola oscura y su pezón puntiagudo y erecto; ¿quieres escuchar como gime esta putita? Vamos, mi amor —me dijo mi cuñado—. Enséñale a mi hermano cómo gimen las putas como tú; anda, andaaaa. Y con ayuda de un cambio en el color de voz comencé a gemir como una actriz porno; gemía y aullaba al compás de las envestidas que mi potro me concedía. De un momento a otro Carlo me giró con violencia y me puso en cuatro en el borde del sillón, tras lo cual me encajó su enorme verga sin misericordia, lo que me sacó nuevos chillidos de placer, al tiempo que me nalgueaba con furia. —¡Ahhhh, síiii, síiiii, máaas, máaas! —gritaba yo con placer. Cabe destacar que mi marido jamás habría descubierto que la dueña de esos prosaicos y libidinosos gritos de gata en celo era yo, porque jamás me había provocado un grito de placer, salvo por uno que otro jadeo que a veces tenía que fingir. —¿Sabes qué? —gritó Andrés en el móvil—. ¡Vete a la puta mierda! Y colgó, justo cuando Joan Carlo explotó dentro de mí, escupiéndome su esperma hasta mis entrañas. —¡Ufff, cuánta leche siendo dentro, papi! —le grité a mi amante cuando me aseguré que había apagado el teléfono—. Me la escupiste tan fuerte que sentí que de la vagina me saldría por la garganta. Joan Carlo soltó en carcajadas mientras me giraba de nuevo y se tumbaba junto a mí, para comerme la boca con intensos besos que por poco me roban el aliento. Justo en ese momento recibí una nueva llamada de Andrés, la cual me apresuré a responder; —¿Cielo? —dije, mientras chupaba los restos de semen de la polla de mi cuñado, arrodillándome sobre la alfombra—. ¿Ya se murió tu abuela? —pregunté casi en automático. —¿Cómo…? —se sorprendió Andrés ante mis frívolas palabras. Carlo reprimió una carcajada tapándose la boca. —Quiero decir que ojalá y no haya muerto tu abuela aún… sería tan trágico. —No, no mi cielo, claro que no. Sigue en terapia intensiva. Más bien te hablaba de nuevo para que abortes el favor que te había pedido. No quiero que vayas al apartamento de aquél cabrón de mierda; ya he hablado con él y la verdad es que no quiero que al ir te encuentres con una escena tan impropia de él. —¿Qué escena? —pregunté, con mi boca llena de los restos de semen de mi cuñado. —Nada, nada. —¿Estás seguro? Casi voy llegando a su apartamento. —Mentí, pues la verdad es que ya estaba dentro, con las tetas de fuera, con chorros de semen escurriéndome entre las piernas y con la polla de su hermano en mis labios. —No, no, por favor. Date la vuelta y sal de ahí —insistió él. —Está bien, como quieras. ¿En qué hospital está tu abuela? —En el hospital de Santa Teresa —me confirmó, mientras yo sacudía los últimos restos de mecos. —Muy bien, te alcanzo en una hora, corazón —le prometí. —No, no, prefiero que vayas por Carlitos —se refería a nuestro hijo, o más bien al hijo que pensaba que era suyo cuando en realidad era de su hermano—, que ya está a punto de salir de su clase de natación. Y por favor, no le digas nada de su abuela aún. La quiere mucho y sería una impresión muy fuerte. Quiero contárselo yo mismo. —Como desees, mi amor. Cualquier cosa me avisas, cielo, te amo. —Yo te amo más —me respondió mandándome un beso —¿Y bien? ¿Quieres ir con la vieja? —le pregunté a Joan Carlo diez minutos más tarde, cuando nos enjuagamos y nos volvimos a vestir. —No, gatita —me dijo Carlo tomándome de la cintura. Pfff, cómo me fascinaba su estatura. Ni siquiera con mis altos tacones podía alcanzar su pecho—. Primero vamos por nuestro hijo, como te mandó el cornudo. Después ya veremos que hacer. —¿Crees que la vieja despierte? —quise saber intrigada. —No tengas miedo, y tampoco te sientas culpable —me dijo, acariciándome los labios que recién acababa de pintar con barniz rojo, que contrastaba violentamente con mi piel blanca y el pelo tan negro como mi alma—. Yo no me siento culpable. De hecho nadie tendría por qué culparnos. Después de todo su corazón ya estaba viejo, y no era la primera vez que se infartaba. Por eso dijeron hace dos meses que tenía que tener tranquilidad y no permitir que tuviera sobresaltos. Nosotros lo único que hicimos fue follar junto a ella hasta que se infartó. Nadie nos vio salir de su casa; así que tampoco es como si nos fueran a culpar por una enfermedad natural. Tuviste una idea siniestra cuando planeaste esto, mi gatita malvada. —Te digo que la escuché diciendo que te iba a desheredar, Carlo —le dije con rencor—. Y yo no podía permitirlo. Si al final me quedo contigo, no quiero padecer hambre. Esa mujer no te quiere, y a mí menos. Siempre supo que era una mala influencia para tu hermano, su nieto favorito. Así que si ella no tuvo compasión de nosotros, tampoco nosotros tenemos que tener compasión con ella. El problema estará si la muy ladina despierta y le cuenta a todos lo que vio. ¿Te imaginas? Nuestra infidelidad quedaría al descubierto. Joan Carlo se terminó de poner loción en el cuello y respondió: —Te prometo que no sucederá, Penélope; pasó mucho tiempo desde que la descubrieron inconsciente y la llevaron al hospital. Mi abuela ya tiene muchos años y solo está robando oxigeno. —Bueno, entonces vámonos de aquí. Son las seis de la tarde y Carlitos sale hasta las siete; creo que nos queda tiempo para pasar a una boutique. —¿Quieres ir a una boutique ahora, gatita? —me preguntó dándome una nalgada. —Necesito comprar un vestido negro para el velorio de la vieja en caso de que no pase la noche: ahora que me he vuelto a operar las tetas... Ya no me cierran los vestidos del busto. Una mujer prevenida vale por dos. Además me gustaría comprar otras medias negras y un nuevo ligero; siempre que follamos me los terminas rompiendo. ¿Nos vamos, cuñadito? —Pues nos vamos —me dijo—, pero antes quiero chuparte el culo. ________________________________ Continuará.

Autor: JOS LIRA Categoría: Infidelidad

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Vi a mi mama cogiendo con un vecino

2019-08-21


Yo vivía con mis papas y mi hermana, tenia 5 años mi hermana seis ella iba a la primaria en la mañana yo en la tarde;, mi papa trabajaba de administrador de una empresa vivíamos bien mi mama era ama de casa abnegada muy respetuosa, eso si sobre todo recatada aunque he de reconocer que era muy guapa y a pesar de que vestía ropa muy holgada siempre se le notaba que tenia muy buen cuerpo el cambio fue cuando llego a vivir a la colonia un tipo rudo de de buen cuerpo era fornido pelo en pecho bastante mal hablado muchas de las señoras de ahí se le insinuaban pero el no las pelaba desgraciadamente para mi quien lo excitaba y le gusto para coger fue mi mama, ya que cuando íbamos a su negocio el tipo se la comía con la mirada le decía mire que bueno tengo el plátano macho para su papaya o aquí tengo muy buen camote pruebemelo. Un día fue mas directo y le dijo mira como me prendes chiquita te lo voy a decir sin rodeos ricura quiero cogerte y mi mama le dijo pero soy casada y el contesto eso me excita mas ándale vamos a coger seguramente a mi mama nadie le había hablado así porque eso encendió su lujuria y el tipo dijo no te voy a dejar ir hasta que me digas cuando cogemos mi mama y yo salimos de ahí para irnos a casa yo niño no entendía nada como era de mañana mi hermana estaba en la escuela y mi papa en el trabajo así que estábamos solos en el patio de la casa lo que me sorprendió fue que el tipo de la recaude ria nos alcanzo entro a la casa y le dijo a mi mama te dije que no te me ibas a escapar chiquita mi mama solo se agacho y el la tomo de la cintura la llevo adentro de la casa y el hombre este me dijo tu quédate aquí niño tu mama y yo vamos a estar ocupados toda la mañana haciendo cosas de grandes y entraron pasaron varios minutos yo por curiosidad les estuve tocando la puerta pero nadie abrió así que entre por la ventana y llegue a la sala y nada luego al comedor nada la cocina y nada el baño y nada llegue a mi recamara y empece a oír unos ruidos extraños unos rechinidos, me asome a la recamara de mis papas que era de donde provenía el ruido y ahí me impacto ver la ropa de mi mama y el vecino tirada mas sus calzones y en la cama ella desnuda estaba recostada boca arriba abierta de patas el le hacia sexo oral era impresionante ver como su lengua en forma circular chupaba a placer su clítoris, mi madre se contoneaba de placer gemía riquísimo ahhhhhh mmmmhh oooohhhh se mordía la mano para ahogar el gemido de placer luego de un rato el vecino dijo hagamos el 69 ella quedo recostada como estaba y el se acomodo encima de ella e hicieron esa majestuosa posición el seguía chupando a placer el sexo de mi mama pero ahora también mi mama le mamaba el pene a el su lengua lamia su miembro de forma libidinosa y enseguida empezó a chuparle también los huevos así estuvieron un rato hasta que el dijo ya estoy bien prendido ya no aguanto vamos a coger se levanto dejo a mi mama en su posición y ahora de frente el encima de ella comenzó a penetrarla que rico era ver como se estaban revolcando ellos por lo calientes que estaban ni me vieron me impacto ver como se besaban como ambos sacaban sus lenguas y se las mamaban a placer se oia fuerto como tronaban sus bocas por los besotes que se daban ellos rodaban en la cama el vecino comenzó a penetrarla mas fuerte le acariciaba las piernas al mismo tiempo le mamaba como desesperado los senos ella le acariciaba la espalda lo mas rico era ver como geminan ahhhhh mmmmmh ohhhhhhhh el tipo le decía chiquita coges bien rico mi mama dijo como me estoy atreviendo a hacer esto no esta bien detente por favor el se rió burlonamente y le dijo ni loco a partir de hoy tu y yo nos vamos a pasar las mañanas cogiendo ella solo expreso ahhhhhhh nooo por favooor mmmh detente ahhhh que van a pensar mi esposo y mis hijos ahhhhhh bastaaa ahhhhhh pero el amante le contesto ya deja de pensar en ellos ahorita eres solo mía olvídate de ellos y al momento comenzó a besarla otra vez con mucha pasión ella lo acepto así que con eso la abnegada ama de casa se convertía en una hembra en celo que solo le importaba saciar su lujuria revolcándose con su amante yo solo oí como el le decía ábreme mas las piernas chiquita siéntelo hasta adentro y mi mama solo gemía ahhhhh el decía chiquita te estoy cogiendo y mi mama solo decía te gusta cogerme y el respondió mmmhhhh si que rico oía de pronto el vecino dijo ay chiquita que ganas tenia que me dieras las nalgas y ahora quiero cogerte por el culo de seguro tu marido nunca te ha cogido así ella lo confino entonces ahora ella se levanto se que do empinada frente a el intruso y le empezó a mamar el culo ella tenia unas nalgas riquísimas mi madre solo gemía de sentir las mamadas en su culo y luego de un rato el hombre comenzó a penetrarla por el culo le daba unas grandes embestidas para ese momento ambos ya estaban bañados en sudor mientras la penetraba el vecino le besaba la espalda a mi madre le acariciaba los senos nuevamente ambos se acercaron sus bocas sacaron sus lenguas y se las mamaban a placer mi mama solo expreso ahhhh me impacto ver a mi mama que era tan recatada olvidarse de todo de su familia de su hijo de todo para estarse revolcando con el vecino como lo hacia yo me salí al patio no pude mas un rato después volví a entrar a la casa y oi sus gemidos mas fuertes mi mama y el vecino seguían cogiendo en el baño ella estaba recargada en la pared abierta de patas y el tipo la embestía con fuerza al tiempo que le mamaba los senos ambos gemían como locos mientras el agua era insuficiente para apagar su calentura después se notaba que se compenetraban hasta que finalmente mi madre se hinco y el se vino en su boca le salio toda la leche posible ella se trago todo su semen de manera descarada después se bañaron y descansaron de tan arduo encuentro sexual y a partir de ahí inicio su historia de amantes.

Autor: Anónimo Categoría: Infidelidad

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