Relatos Eróticos de Incesto


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DESVIRGUE A LA NOVIA DE MI HIJO

2021-03-15


Para empezar debo aclarar que soy divorciado y con mi ex esposa tengo dos hijos, un varón y una mujercita, aparte de que tengo otra nena con otra chica con quien vivo actualmente. Sucedió en uno de los días de este mes de septiembre que estuvo lloviendo por varios días. Venia del trabajo, ya por la tarde, serian como las 6:30pm. Llovía fuerte, venia en mi camioneta cuando mire que un camión que iba a gran velocidad por la costera delante de mí, mojaba de manera descarada a una chica vestida con un mallón blanco y blusa verde floreada. A la distancia mire la bella y escultural silueta de aquella chica, lo que para mis adentros pensé en lo exquisita que se veía empapada, ya que se le marcaba el color y formas de su ropa interior. Pero al irme acercando me di cuenta de que aquella chica era Karen, la novia de mi hijo. Aquí debo aclarar que aunque no vivo con mis hijos, él ya me había presentado a su novia y a quien ya había tenido el gusto de tratar en un par de ocasiones. Sin pensarlo me a orille, baje la ventanilla y le pregunte que si iba a su casa, me contesto que si, le dije que se subiera, que la llevaría. Sin dudarlo se subió a la camioneta, dándome las gracias enseguida y diciéndome que ya tenía bastante tiempo ahí parada y que no pasaba ni el camión, ni el colectivo. Le sonreí y al mirarla pude apreciar atreves del mallón su pantaleta azul cielo y un brasier de media copa en el mismo color, lo que me provoco tremenda erección que ella no noto ya que iba hablando de un sinfín de cosas que le había sucedido esa tarde. Confirmaba lo que ya había notado en ella, era algo parlanchina y más cuando tenía confianza con alguien. Enfilamos por la costera hacia la Colosio, pero al llegar a la base nos topamos con patrullas que tapaban el paso hacia las brisas. Pare el carro, me baje y le pregunte al oficial ¿Qué pasaba? me contesto que había derrumbes, por lo que estaba bloqueada la carretera y que la otra ruta también estaba igual, aparte de estar inundada así como el bulevar, entrada de la Colosio. La lluvia arreciaba, me metí a la camioneta y le dije a Karen lo sucedido, me pidió mi celular para llamarle a su mamá para decirle que estaba bien, en eso estaba cuando se corto la llamada. Se le notaba la preocupación a "mí pequeña nuera", le dije que nos refugiaríamos en un motel ya que no podíamos quedarnos ahí y mucho menos en las calles, ya que las corrientes que bajaban eran fuertes, aparte de que ya eran cerca de las 8:00pm. Ella acepto con preocupación, me enfile hacia el farallón, metiéndome a uno de los moteles de por ahí. Metí la camioneta, se me acerco la encargada, le dije que le pagaría la noche completa, ya que no pensaba salir y exponernos. Cerré la cortina y le dije a Karen que subiéramos, ella callada obedeció, iba titiritando de frío ya que estaba empapada, así como yo. Subió las escaleras por delante de mí, mire sus bellas, redondas y bien formadas nalgas, así como su pantaletita azul, su estrecha cintura y sus torneadas piernas, al mismo tiempo que pensé en el buen gusto que tenía mi hijo. Ya dentro de la habitación, le dije que tendría que bañarse para lavarse el agua sucia que le había arrojado y empapado el camión, ella me miro un poco cohibida: ¿Pero y que me voy a poner? me pregunto. Te envuelves en una toalla, porque no puedes quedarte así, aparte de que te puedes enfermar estas empapada de agua sucia. Le conteste mientras miraba por la ventana la fuerte lluvia que caía. Luego de unos minutos de silencio vi que no me hacía caso, por lo que me acerque a ella. Anda niña a bañarse. Le dije mientras la tomaba por los hombros, ella en silencio agacho la cabeza. Mira, si tienes desconfianza me baño yo primero y me bajo a la camioneta, tú te bañas y te encierras ¿ok? le dije para que estuviera más tranquila. No, mejor aquí se queda. Me contesto. ¡OK! mira, me quedare en el sillón ¿de acuerdo? ¡OK! me contesto. Se metió a bañar, tardándose un poco, cuando por fin término, salió envuelta en una toalla, la cual apenas si podía cubrirle sus bellas nalgas, sus piernas y sus hermosas tetas. Trate de disimular mi excitación, por lo que enseguida me metí a bañar, al entrar al baño, mire tendida sobre el toallero su ropa, sus mallón, su blusa, brasier y su pantaleta, ropa que se notaba había enjuagado. Mi excitación aumento y mi verga se puso completamente erecta y dura, con agua fría trate de bajar mi calentura. Cuando termine de bañarme, al salir envuelto en una toalla de la cintura hacia abajo, Karen estaba sentada en la cama, arropada con una colcha. ¿Tienes frío? le pregunte mientras miraba buscando su toalla. ¿Traes la toalla aun? le pregunte mientras me sentaba a su lado y la abrazaba para darle calor. ¡Sí!. Me contesto titiritando por el frío. Quítatela porque si no más frío te va a dar. Le dije. Sin destaparse se quito la toalla, se la pedí y la tendí sobre el sillón. Acuéstate y arrópate bien. Le dije mientras trataba de disimular mi erección que amenazaba con asomarse atreves de la toalla. Dándole la espalda me dirigí hacia él apagador para apagar la luz y después con la idea de sentarme en el sillón. ¡bbbbbrrrrrrss! Tenía frío, se notaba, decidí acercarme, me senté sobre la cama y la abrace sobre la colcha. El delicioso aroma de su piel me estaba embriagando, mi excitación iba en aumento. Es la novia de mi hijo pensaba, pero por otro lado, era una pequeña hembra deliciosa y bella, desnuda solo tapada por una colcha y solos ella y yo ¿quién podría enterarse de lo que pudiera suceder esa noche entre ella y yo? ¡Perdón! ¿Te molesta? le pregunta mientras la abrazaba. ¡No! contestaba aferrándose más a la colcha. Me acomode sobre la cama y la abrazaba para darle más calor, solo que mi verga empujaba sus nalgas al estar ella de espaldas a mí. Su cabello mojado, largo, negro y ondulado olía a perfume así como el aroma de su piel joven. Titiritaba de frío, pero a la vez oía su respiración fuerte y agitada. Ninguno de los dos decía nada, afuera la fuerte lluvia lo decía todo, estaríamos ahí toda la noche. Diablos, estaba enloqueciendo, estaba súper embriagado por ella ¿Qué podría pasar? ¿Qué me rechazara, que hiciera escándalo, que terminara pidiéndole perdón y me bajara a la camioneta? La suerte ya estaba echada. Di un beso a su cabello y lo aspire suavemente, Karen lo pudo sentir, mas no dijo nada. Mi nariz busco la piel de su cuello entre sus cabellos, la aspire y le di un beso en su cuello cálido y aterciopelado, siguió callada, solo un suave y apenas audible suspiro se oyó. Sentí como giro un poco su cuello cuando volvía a darle otro beso, con mi mano comencé a acariciarle su hombro derecho, fui bajando por su brazo despacio hacia su cadera, la que acaricie hasta su muslo, luego su nalguita sin que ella se opusiera. Me despoje de la toalla y la arroje al piso, levante la colcha y me tape con ella, abrace despacio a Karen, acercándole mi erecta y dura verga entre sus nalguitas donde de inmediato se acomodo. “Mi pequeña nuera” seguía callada mientras yo disfrutaba el contacto con su aterciopelada y cálida piel. Deposite un beso en su hombro, luego otro, seguí besándolo despacio así como su espalda, mientras mi mano acariciaba su hombro, su brazo, su estrecha cintura, su cadera. Sus gemidos empezaron a oírse con más claridad cuando mi mano acaricio su cintura y subió hacia sus duros y redondos pechos. Los acaricie suavemente con la punta de los dedos todo su contorno llegando a su pequeño pezón al que apreté despacio y suavemente, ella gimió con más fuerza terminando en un largo suspiro. Pase a su otra teta igual de hermosa e igualmente disfrute en cada centímetro. Karen no decía nada, no se oponía ¿miedo? no creo, lo que si es que poco a poco iba aflojando su poca o escasa resistencia. Con mis besos recorriendo su espalda fui bajando y metiéndome entre las sabanas hasta llegar a sus caderas, la coloque casi boca abajo, para poder besar sus nalgas duras y aterciopeladas que eran un manjar. Lamí cada milímetro de ellas, besándolas y chupándolas. ¿Será que ya había estado con otro hombre? ¿Será que ya no fuera virgen? ¿Y si así fuera, lo sabría mi hijo? pensaba para mis adentros, mientras no dejaba de recorrer aquella exquisita y tierna fruta que no presentaba ya resistencia alguna. Baje mis manos y acaricie sus redondas y duras nalgas en todo su contorno, sus piernas de arriba abajo. Apreté sus nalgas, las separe y lamí por toda su rayita, “mí pequeña nuera” ya no disimulo su excitación al gemir con fuerza. Separo ella misma un poco las piernas, dándome más libertad de poder disfrutar de ella y ella para disfrutar de mis caricias. Con mí lengua recorrí toda su rayita, de arriba abajo, una y otra vez y justo cuando con la punta hacia presión en la entrada de su culito un fuerte gemido escapo de sus labios, levantando más sus caderas hacia mi cara. Una, dos, tres veces más presione su culito y cada vez gemía con mayor ansia así mismo separando ella mas sus piernas. Baje un poco mas y bese sus muslos, uno, luego el otro para termina dándole una lamida de arriba abajo en toda su rayita llegando hasta su duchita que lamí con más fuerza al regresar. “Mi pequeña nuera” gimió con fuerza, entonces la tome de la cintura y la gire boca arriba, al hacerlo, sus brazos quedaron separados de su cuerpo, arqueaba su espalda y gemía dulcemente. Me incline y bese sus senos uno a uno, primero el derecho luego el izquierdo, recorriéndolos centímetro a centímetro, chupando sus diminutos pezones y arrancándole a cada caricia mía un suave gemido. Baje besando su abdomen, lamiéndolo despacio, llegue a sus caderas, las bese mientras sus manos agarraban mi cabeza y la acariciaban. Quería comerme su tierna fruta, olía riquísima, pero deseaba hacerlo despacio, disfrutarla y que ella gozara. Despacio me acerque a su montecito de Venus, lo aspire, sople despacio Karen levanto las caderas al momento que gemía suavemente. Lamí sus delicados y escasos vellos púbicos una, dos veces, después baje un poco mas y lamí de abajo hacia arriba toda su puchita caliente que derramaba toda su dulce miel. Estaba empapada la puchita de Karen, brotaba su excitación por cada uno de sus poros. Seguí lamiendo, presionando cada vez mas entre sus íntimos labios hasta que encontré su delicado botoncito que juguetee una y otra vez haciéndola que empujara mi cabeza con más fuerza entre sus piernas mientras no para de gemir y jadear. Chupe su botoncito, lo succione despacio, lo presione, era delicioso. Baje un poco mas y metí despacio mi lengua en su cuevita, estaba apretada, caliente y empapada, que delicioso manjar, se la metí hasta donde podía llegar, hasta donde podía alcanzar a disfrutar de aquella cuevita. Pero ya no aguantaba más y estaba decidido, me cogería a “mi nuera” esa misma noche. Deje de comerme esa frutita, subí despacio besando su abdomen, volví a chupar sus pechos y por primera vez bese sus labios, esos dulces labios sabor a fresa. Pero estaba ansiosa y ese beso tierno fue pasional, lujurioso. Tome mi erecta y dura verga, la centre en la entrada de su caliente cuevita y despacio fui empujando, subí mi mano y la abrace con fuerza, así como ella a mí, di un fuerte empujón y entro más de la mitad, en ese momento un fuerte gemido escapo de los dulces labios de Karen quien enterró sus uñas en mi espalda como queriendo arrancarme la piel, sus labios se aferraron a los míos, entonces di un segundo empujón y termino por entrar toda mi verga en su cuevita tocando por fin el fondo de ella, en ese momento sentí como rasgaba con fuerza mi espalda. Me quede quieto por un momento, estaba dulcemente apretada su puchita y yo súper excitado por la salvaje acción de ella. Subió sus piernas y rodearon mi cintura, entonces despacio comencé a bombearla mientras no parábamos de besarnos, poco a poco arreciaba en mis embestidas, quise levantarme y que cambiáramos de posición pero ella no quiso, así que así seguí embistiéndola ya con más fuerza mientras ella no paraba de gemir. Por fin llego el clímax y al mismo tiempo culminamos ambos, llene su rica puchita con mi semen mientras ella jadeaba por el final de su orgasmo. Así nos quedamos por un rato, abrazados y besándonos, hasta que le dije que habría que lavarnos, entonces la levante y cargue hacia el baño, nos estábamos bañando cuando vi hilitos de sangre bajando por sus piernas, la mire y ella agacho la cara, comenzó a llorar despacio, la abrace, la seque y regresamos a la cama, ninguno de los dos dijo nada, nos acostamos y abrazamos, así nos dormimos. Al amanecer, no sabíamos que horas eran, aun llovía, la mire, se veía hermosa. Abrió sus ojos, me miro y nos besamos dulcemente hasta encenderse nuevamente y terminamos por coger una vez más. Del motel salimos cerca de las 10 de la mañana, trate de llevarla a su casa pero aun no había paso, la entrada del bulevar estaba inundado, la marina resguardaba la entrada, no quedo más que llevarla a mi departamento, ya que estaba solo porque mi mujer había ido con su madre a pasar las fiesta patrias con mi nena. Las comunicaciones estaban caídas, ya en el departamento lavo su ropa y volvimos a coger con pasión. Al día siguiente que con dificultades ya había paso, por fin la lleve a su casa, entre lagrimas se abrazo con sus padres. Karen les dijo que había estado desde el principio con mi mujer, mi nena y yo, nunca dijo lo nuestro, sus padres me dieron las gracias y al irme ella se acerco y me dio un beso en la mejilla. Durante varios días no supe nada de ella, ni siquiera a mi hijo quise llamar. Justo un mes después ella me llamo una mañana de sábado, dijo que me extrañaba y que me necesitaba, nos quedamos de ver por la tarde. Al final nos fuimos al mismo motel, nos volvimos a entregar a la lujuria, ya cuando la llevaba de regreso a su casa me dijo que se iban a mudar a la CD. de México el domingo, pero que deseaba seguir viéndome, aparte de que su mamá sospechaba que algo había pasado entre nosotros. Hace una semana que se fue, me ha llamado varias veces y hemos hecho planes para vernos pronto, mi hijo lo vi hace 3 días y me comento que había terminado con su novia porque se había mudado, claro, no le dije nada de lo sucedido aunque me siento con culpa por haber desvirgado a su novia.

Autor: CASANOVA69 Categoría: Incesto

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PRIMERA NOCHE CON MÓNICA LA MAS PEQUEÑA...UNA FAMILIA ATÍPICA

2021-03-15


La relación con mis hermanas Andrea, Betty y Sandy fue más afectiva a partir de ese mes de diciembre. Mientras Mónica adopto más que una actitud, su sentir fue de refugiarse en mí como una gatita cariñosa y juguetona, que ronronea y se deja querer. Viendo y viviendo los desprecios de Andrea y los rechazos de Betty, Sandy y hasta Mony, mi padre trajo a fines del mes de mayo a la casa a Fabiola, hija de su “prima” Carmen, que llegó con el pretexto de ayudarla en sus estudios. No tardó más allá de un mes en ser evidente y después hasta descarado mi padre con sus intenciones, que esta chica que apenas estudiaría la prepa accedió con su ego de superioridad y belleza que para nada lo era. Andrea en ese mismo mes se bajó al piso en el que estaban mis otras hermanas. Ya no se podía llamar “secreto a voces” era una forma de vida callada y aprobada tanto por mi madre como por mi abuela, en el que al parecer mi padre aún no estaba enterado…que entre mis hermanas y yo había más allá de un cariño filial de hermanos. Las visitas de Andrea y Betty a mi cuarto eran frecuentes, tanto así que mi madre fue distribuyendo tareas a cada una para su aseo, limpieza y el lavado de mi ropa, lo cual obedecieron sin chistar. Solo Sandy no entro de lleno en esas tareas, con quien tuve sexo máximo como en tres ocasiones en ese mes. Pero una noche del mes de febrero, llegué a la recamara de mis hermanas menores, al entrar, encontré cepillándose el cabello a Sandy, quien se acababa de bañar y vestía una bata blanca con estampados en azul. Al verme me estiro lo brazos y me acerque a ella, me abrazo y beso mi abdomen, me incline y nos besamos con toques de lujuria. Me separe y le pregunte por Mónica, me dijo que se acababa de meter a bañar, entonces la recosté sobre su cama y me acomode sobre ella, nos volvimos a besar. Me abrazo con fuerza mientras separaba sus piernas y mi cadera con mi verga ya dura hacía presión sobre su concha. La lujuria de Sandy era tremenda, bastaba que estuviéramos solos para que nos fundiéramos en un solo ser, su calentura estaba siempre al cien y esa noche no era la excepción. Bajé mi mano izquierda y la metí por debajo de su bata para acariciar su muslo, subí un poco más y llegué hasta su nalga, Sandy subió sus piernas y rodeo mi cadera, esto me facilito acariciársela al meter mi mano entre su pantaleta. En ese momento agradecí que a Mónica le encantara tardarse en el baño. Mientras, la lengua de Sandy hurgaba entre mi boca, entonces con la mía hurgue entre la de ella, luego se volvió una danza entre ambas, una danza que hizo gemir a mi hermana, sus manos se metieron entre el elástico de mi short y sus uñas se enterraron arriba de mis nalgas. Mi excitación aumento, me levante y baje los tirantes de su bata hasta dejar sus lindos pechitos al descubierto, me abalance sobre ellos y los chupe con ansias, mordí con suavidad sus pezoncitos, lamí todo el contorno de sus pechos uno a uno, los succione y chupe haciéndola gemir despacio. Luego me levanté y la despoje de su pantaleta azul, la cual arroje sobre su almohada. Baje mi short y mi verga saltó dura y erecta ya goteando líquido pre seminal. Sandy solo miro y una suave sonrisa se dibujó en su rostro, luego le separe las piernas, apoyo sus pies sobre la cama y su hermosa concha jugosa y empapada se mostró frente a mí. La jale de sus piernas hacia a la orilla, agarre mi verga y se la centre en la cueva de su concha, se la metí de un solo golpe y un suave gemido escapo de los labios de Sandy. Apoye los puños a los lados de sus hombros, entonces comencé a bombearla despacio, se la metía y sacaba una y otra vez de la riquísima la concha de Sandy. Poco a poco fui arreciando mis embestidas ya que no había mucho tiempo, aunque no me importaba que Mónica nos encontrara cogiendo, pero aun no era el momento. Mientras mis huevos chocaban con sus ricas nalgas a cada recia embestida que le daba. Por el momento y la hora aumentaba el grado de excitación y lujuria, a cada embestida tocaba el fondo de ella, de su útero y era exquisito, así como el sudor que brotaba de nuestros poros e inundaba el olor a sexo la habitación. Sin compasión era cada embestida, golpear el fondo con el deseo de venirme dentro de ella e inundarla de mi leche y así fue, cuando iba a por fin iba a explotar, arrecie más hasta que una fuerte erupción comenzó a llenarla, una, dos, tres veces…en eso oímos el ruido de la puerta del baño que gracias a mi padre hace ruido cuando se abre. Me separe de Sandy y se la saque, ella bajo las piernas y se acomodó la bata, se levantó y escondió su pantaleta debajo de su almohada, mientras yo me acomodaba el short, así sin limpiármela, me senté aun lado de Sandy quien sonreía nerviosa y agitada, justo en ese momento entro mi pequeña hermanita, quien apenas entro pregunto ¿Qué hacíamos y que era ese olor tan raro? Nosotros nada más reímos y ya, enseguida Mony comenzó a platicarme tontería y media de sus compañeras y la escuela, a lo que casi no le puse atención, ya que centre mi mirada en sus lindas caderas y la pijama rosa de pequeño short y camiseta de tirantes que traía y que hacia lucir su bello y tierno cuerpo, Sandy trataba de no poner atención a como miraba a Mony acomodándose mejor para dormir. Luego de cepillarse el cabello y ponerse crema se tumba sobre su cama, entonces comienza a hacer pucheros al reclamarme que solo me acuesto con Sandy y que con ella no, que como Sandy era mi preferida… -También a ti te quiero Mony. Es más, todas son mías y a todas las quiero.- Le contesto. Sandy sonríe y se acomoda boca abajo, abraza su almohada y gira la cabeza hacia la pared. -¿Me puedes tapar manito por favor? Ya me voy a dormir, hasta mañana- Me dice Sandy. Me levanto y la tapo, luego le doy un beso en su lindo y lacio cabello castaño. Entonces me paso a la cama de Mony y me siento mientras ella comienza a acomodar su cama para acostarse. Luego me tira un cojín al pecho, lo agarro y se lo regreso al mismo tiempo que me voy sobre de ella quien se tira sobre la cama boca arriba, le doy suavemente con el cojín mientras ella levanta y separa sus piernas para evitar el golpe, pero eso provoca que su short se abra de sus piernas y me deje ver el color blanco de su pantaleta. Le tiro el cojín al pecho, lo abraza, pero mantiene separada las piernas, por lo que aprovecho y me abalanzó sobre ella, quedando mi cara a la altura de su ombligo, con sus piernas rodeo mi cuello dejándome atrapado. Me gire hasta dejarla boca arriba a ella y con mis manos la agarre se sus duras nalguitas y con fuerza hundí a como pude mi cara y abriendo al máximo mi boca, atrape a como pude la parte rica de su intimidad. Mony en lugar de molestarse, abrió un poco sus piernas, por lo que aproveche y aprisione con mis labios la parte más rica de ella, ayudándome con la lengua hice aun lado parte de su short y sobre su pantaleta aprisione su concha con mis labios, mientras sus manos empujaron mi cabeza contra ella y sus piernas me volvían a aprisionar con fuerza. Mordisquee suavemente su concha al tiempo que mis manos entraban por debajo de su short y su pantaleta y acariciaban sus aterciopeladas nalguitas, luego hago presión con mi lengua en el centro de sus labios íntimos y sus caderas se agitan. Sus manos acarician un poco mi cabeza y se incorpora un poco. -Voy a apagar la luz manito.- Me dice ella, haciendo el esfuerzo por no jadear. Afloja sus piernas y me levanto rápido a apagarla para luego volver al mismo y exquisito lugar. Mony mantiene sus piernas separadas y al volverme a colocar ahí me acaricia, solo que esta vez jalo su short y su pantaleta para quitárselos, ella se deja y jala la sabana para cubrirnos. Ya sin su ropa, ahora hundo mi cara y chupo toda su concha haciéndola que presione con fuerza mi cabeza con sus piernas, luego poco a poco va relajándolas…meto mi lengua entre sus ricos y delicados labios íntimos buscando su diminuto botoncito, lo presiono una y otra vez, recorro de arriba abajo toda su rajita, deliciosamente amielada. Que rica esta su pequeña y tierna concha de mi hermanita. Mis manos mientras acarician sus duras y aterciopeladas nalguitas, se las abro y presiono una y otra vez. Le meto la lengua en su pequeña cuevita, se la saco y vuelvo a meter una y otra vez. Es tan deliciosa. Mientras sus manos acarician mi cabeza y sus dedos se enredan con mi cabello, sus caderas se levantan al encuentro de mi boca como queriendo fundirse. Recorro con la lengua cada milímetro de su jugosa concha, le presiono y saboreo, le juego mientras sus caderas se mueven con suave cadencia, separa más las piernas una y otra vez, con lo que va jalando la sabana hasta dejarnos completamente destapados. Mi verga está completamente dura y erecta más esta aprisionada debajo de mi cuerpo. Subo mis manos y las meto debajo de su blusita hasta llegar a sus pequeñas tetas, arrancándole un suave suspiro de sus labios. Se las acaricio despacio y sus caderas suben y baja con más frecuencia. Voy estudiando como disfruta más, si lambiendo y chupando con “fuerza” o con suavidad y despacio… y es así como más le gusta, despacio y suave. ¡¡Guau!! Que delicia, recorro con mi lengua entre sus labios íntimos, derecho e izquierdo, una y otra vez, luego subo hacia arriba de su pequeño clítoris y ahí le hace estremecer, ahí juego en círculos con la punta de mi lengua, presiono y chupo. Las caderas de Mony se agitan cada vez más, entonces vuelve a cubrirnos con la sabana, suaves gemidos se oyen de sus labios pero pueden escucharse en la recámara, tal vez hasta Sandy los haya escuchado si estaba aún despierta, pero no se oye nada más, solos sus gemidos. Las manos de mi hermanita presionan mi cabeza contra su concha, apoya los pies sobre la cama y agita sus caderas con más fuerza…mi hermanita ha tenido su primer orgasmo y es largo. Se oye donde aprieta sus labios para no gritarlo, se oyen sus jadeos y su acelerada respiración. Que delicia de mieles, que ricas mieles virginales de Mony. Me subo besando su vientre plano y tierno hasta llegar a sus pechitos, los lamo y chupo, ella gime suavemente. Aprieto con mis labios uno de sus pezoncitos, lo suelto y vuelvo a presionar. Luego voy con el otro, entonces las manos de mi hermanita agarran mi cara y la levantan un poco… -¡¡Que rica sabe tu conchita mi enana!!- Le digo y ella me responde… -¡¡Más manito!! ¡¡Chúpame más!!- Me dice con tierna y melosa voz. -¿Te gustó?- Le preguntó. -¡¡Mucho!! ¡¡Síguele manito, chúpame más!!-Me insiste, empujándome con suavidad la cabeza hacia abajo. -¡Ok! Pero también tú…- Le digo mientras me bajo y despojo de mi short, liberando mi dura y erecta verga que ya gotea líquido seminal. Me giro y coloco mis caderas de frente a su cara, mi verga golpea su mejilla, no es necesario más palabras, era más que entendible lo que yo deseaba. -¡¡Si manito!!- Me contesta mientras con sus manitas agarra mi duro trozo de carne y le da primero un beso, lame el líquido seminal que brota, lo saborea y luego poco a poco comienza a chuparlo despacio ¡¡Guau!! Que rico la chupa, que placentera sensación. Acerco mi cara a su concha y le doy un beso, luego le lamo de arriba abajo, separa sus piernas y terminamos por colocarnos de lado. Sus manitas me agarran de mis caderas y me jala más hacia ella, hundiendo su cara. Chupa mi verga despacio, pero metiéndosela hasta donde alcanza a engullirla, que es no más de la mitad, la saca y vuelve a meter. Su boquita pequeña, pero cálida, húmeda y deliciosa. Es simplemente la gloria como chupa mi verga mi pequeña hermanita, así despacio, lentamente. La saborea cual helado que no desea que se acabe. A la vez que yo le chupo despacio como le gusta, recorro de nuevo cada milímetro de su tierna y virginal conchita, le meto la lengua en su vaginita deliciosa. Ya destapados, sin importarnos que Sandy nos mirara nos comemos uno al otro. Giramos quedando yo abajo y ella arriba. Separo mis piernas y apoyo los pies para que ella tenga más libertad. Mony chupa y succiona la cabeza de mi verga despacio…vaya, que sublime sensación. Mientras mis manos pasan por sus caderas y llegan hasta sus nalguitas que acaricio y separo, su concha queda más expuesta a mi lengua y a mi boca, ya que succiono toda, tomándome toda su virginal miel. Mony solo jadea y empuja más sus caderas contra mi cara. El dedo índice de mi mano derecha coquetea con la entrada del agujerito de su cola, se lo acaricio despacio por todo su contorno, luego chupo mi dedo, ensalivándolo todo, para comenzar a picotearle la entrada, despacio primero presiono, aflojo y vuelvo a presionar hasta que poco a poco va entrando, al hacerlo, las caderas de Mony se presionan contra mi cara y separa más sus piernas, notándose que le gusta, lo cual me inspira a metérselo más. Entra mi dedo hasta la uña, se lo saco un poco y vuelvo a meter despacio, una y otra vez hasta que entra todo, un sus piro escapa de los labios de mi hermanita, un suspiro de satisfacción. Mi dedo entrando y saliendo todo, despacio del agujerito de Mony, mi lengua recorriendo cada milímetro de su rica concha, los contornos de sus labios, de su botoncito, entrando y saliendo de su cuevita, chupando su dulce miel…mientras ella chupa despacio mi verga, succiona y jala con sus labios la cabeza, lamiendo todo el líquido seminal que brota de ella… ¿cuánto tiempo paso? No lo sé, no lo supimos, solo sentimos cuando explotamos. Primero ella, agitando con fuerza sus caderas como queriendo ser comida totalmente, como queriendo y deseando ser devorada, explota en un segundo y sublime orgasmo. A los segundos siguientes, me vengo en su boquita, una, dos, tres erupciones que llenan su boquita, la cual es incapaz de tragar toda mi leche. Mony hace lo que puede, traga una y otra vez, pero siento como escurre por mis huevos. Agarro lo que al parecer es su pantaleta y se la doy, ella la agarra y se limpia su boquita, luego hace lo mismo con mis huevos y parte de mi verga que aún sigue erecta y dura. Me levanto y me acomodo a su lado, mientras ella jala la sabana y nos tapa. Me acomodo del lado de la orilla mientras ella de frente a mí me abraza y da un beso en los labios y se acurruca en mi pecho, pero siente mi verga sobre su vientre, entonces la agarra y comienza a acariciar para quedarnos al final así dormidos. Al amanecer, Sandy es quien me despierta con un beso en los labios, me dice que ya está el almuerzo y que baje, se ríe un poco de que me quede dormido con nuestra hermanita en su cama, mas no sabe lo sucedido y de que estoy desnudo debajo de las sabanas, así como Mony, quien está sin su short y sin pantaleta. Pero se da cuenta cuando su pie tropieza en el piso con la pantaleta de Mony, la levanta y huele, huele mi leche en ella, me mira y solo sonríe, luego me hace señas con los dedos, refiriéndose a si ya se la metí a nuestra hermanita que aun duerme, le hago señas que no con la cabeza y que se acerque. Acerca ella su cara a la mía y le digo que no, que solo se la chupe y ella a mí, pero que no tarda en que lo haga, ella sonríe y me da un beso en los labios, luego levanta un poco la sabana y se da cuenta de que esta semì desnuda Mony y yo completamente, luego me guiña un ojo, vuelve a sonreír y sale de la recamara. Este es el primer encuentro que tengo con la menor de mis hermanas. Resulta excitante, el que a Mónica le encanta el sexo oral, pero lentamente, lo cual a mí me vuelve loco también. No pasa mucho tiempo en que ella misma me pida más y más.

Autor: PEDROVL76 Categoría: Incesto

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EL REGALO DE ANDREA...UNA FAMILIA ATÍPICA.

2021-03-15


Por la educación que me habían dado así como a mis hermanas, desde Betty, Sandy y Mónica, hermanas de padre y madre, llegando hasta Andrea, por un tiempo llegue a pensar que era normal, que el hijo varón era quien heredaba el don de mando en una familia y que de una u otra forma era a quien todas las mujeres de la casa debían cuidar, mimar y obedecer. Así como uno que debía cuidarlas fuera de cualquier cabrón que quisiera propasarse con ellas. A esta educación y mentalidad se acogió Andrea, aunque al principio yo pensé que era por refugiarse en mí, después de los desprecios de mi padre. Andrea…Andrea, Andrea… Mí ya querida hermana mayor, ahora se preocupaba por atenderme y por servirme. Después de esas noches de navidad y año nuevo, fue ella a despertarme, ni siquiera fue Betty, fue Andrea. Se dio cuenta que había algo entre Betty y yo y no dijo nada, también con Sandy y no dijo nada, solo esperaba callada y seguía en su esmero de atención conmigo, que por momentos hacia enojar a Betty, pero no decía nada tan poco. Como bien le dije a Betty, “todas las conchas y colas virgenes de esa casa eran mías” y las iría tomando una a una. Y aunque Andrea ya no era virgen, cuando la cogí la primera vez. Era hembra de mi padre y después fue mía, por chantaje tal vez primero, pero después por… ¿? Después de mediodía, de ese 1ro de enero, siguieron tomando tanto mi padre como los invitados, mi madre ya no…mi padre ya bastante borracho por la tarde, andaba muy pegado con su “prima”, sin importarle mucho evidenciarse delante de mi madre, quien no hizo ningún escándalo, ni dijo nada. Ya por la noche, cerca de las diez, muchos se habían ido a dormir, solo mi padre y su prima seguían tomando, aunque está ya en descaro se puso a bailarle de una forma ya sin discreción, le ponía la cola frente a su cara, las tetas y lo besaba en la boca…se creían solos, pero yo pasé por ahí y los estuve mirando por un rato hasta que decidí irme a mi cuarto a bañarme y acostarme. Pasarían unos treinta minutos cuando tocaron a mi puerta, bajé en short y abrí, sin preguntar quién era, pero vaya sorpresa, era Andrea quien estaba parada frente a mi puerta y que lucía un vestido blanco floreado, ajustado de la parte de arriba, la cual hacia lucir sus bellos pechos y de la cintura hacia abajo, holgado, con lo que se marcaban más sus exquisitas caderas y que llegaba apenas a sus rodillas. -¿Me podría quedar contigo esta noche?- Me dice con una suave voz. -Claro que sí, pásale. Que hermosa te vez.- Le dije. -¡Gracias!- Contesta. Pasó y cerré por dentro. Al subir las escaleras, ella iba por delante mío, deseaba subirle el vestido para ver su ropa interior, pero me contuve, espere mejor a ver que me ofrecía ella esa noche. Llegamos al pie de la cama, Andrea se paró de frente a mí, me tomó con sus manos de la cara y me beso con pasión en los labios, la tome de la cintura y la traje hacia a mí. Por unos minutos nos besamos con total entrega. Baje mis manos para acariciar sus nalgas y ¡oh! No traía pantaleta, eso me excito más y mi verga se puso dura e hizo presión en su concha. Entonces me separe un poco y le levanté el vestido, ya que no traía cierre, para quitárselo se lo pase por la cabeza y al hacerlo vi lo más bello, su cuerpo totalmente desnudo frente a mis ojos, el cual contemple por unos instantes, luego me acosté sobre la cama. -Apaga la luz.- Le dije -Pero camina despacio, que me gusta verte desnuda-. Andrea obedeció, era la gloria contemplar a mi hermana mayor desnuda en mi cuarto, caminando, luciendo su belleza y sensualidad. Llegó al apagador y antes de apagarla, se dio la vuelta, me miró con una sonrisa, me tiro un beso y luego apagó la luz. Se me hizo eterno el tiempo que tardó en regresar a la cama conmigo. Cuando por fin llegó, se postró sobre mí con una pierna a cada lada de mis piernas, luego sentí su mano que agarraba con cariño mi verga y con su cálida lengua recorría desde la cabeza hasta mis huevos, una, dos, tres veces ¡¡Guau!! -¿Te gusta?- Me pregunta Andrea. -¡¡Claro que si hermanita!! Lo haces delicioso.- Le conteste entre jadeos. -¡¡Qué bueno que te gusta!! Te mereces lo mejor y hoy te voy a dar un regalo.- Contesta ella. -¿Qué regalo?- Le pregunté. -No comas ansias, primero me comes a mí y después te doy tu regalo.- Contesta ella. Cuando siento cómo lo mete en su boca, devorándolo hasta donde pudo alcanzar, un poco más allá de la mitad, lo presiona con sus labios, luego lo saca hasta la cabeza y vuelve a metérselo, chupándolo con deliciosa presión y ternura. ¡¡Guau!! Era exquisita la forma de chupar de Andrea que por un buen rato lo hizo y me hubiera hecho acabar sino es porque la aparte de mi verga. -¡Ahora me toca a mí! Quiero chuparte tu concha.- Le dije. Se acostó y separo las piernas, entre medio de ellas me acomode, le levante sus duros muslos, le acaricie sus bellas y ricas nalgas por unos instantes, luego hundí mi boca entre su empapada concha que ya derramaba sus ricas mieles. Lamí de arriba abajo por entre sus labios íntimos haciendo presión en su pequeño clítoris una y otra vez. Metí mi lengua en la cueva de su concha, hasta donde podía alcanzar, la sacaba y metía una y otra vez, cogiéndola así, en intervalos que jugueteaba con su botón, hasta que exploto en un sublime orgasmo, que le hice prolongar chupando su empapada concha. -¡¡Ya!!- Me dijo, mientras me jalaba hacia arriba de ella. Me fui subiendo sobre ella y por ahí chupe sus pezoncitos, sus pechos, lamí y bese su cuello, para terminar dándonos un beso en los labio. Andrea tomó mi verga con su mano derecha y la talló una, dos, tres veces para luego gemir de placer. Luego la dejó quieta y se la metí despacio, disfrutando de lo caliente y empapada que estaba. ¡¡Guau!! Que exquisito. Comencé a bombearla despacio. -¡¡Que rica esta tu concha manita!! ¡¡Que caliente y empapada estas!!- Le dije mientras sus piernas rodeaban mi cintura y sus brazos mi cuello. En esa posición me permitía llegar sin problemas hasta el fondo de su concha mientras mis huevos chocaban contra sus nalgas. Poco a poco fui arreciando mis embestidas, mientras gemía y jadeaba de placer, su respiración era acelerada. Luego me detuve de golpe con toda mi verga dentro de ella y ella gimió con suavidad. Entonces me dice al oído. -¿Quieres que te de tu regalo?- -¡¡Si!!- Le contesto. ¿Cuál sería ese regalo? Sus piernas me soltaron, así como sus brazos, saque mi verga de su concha. -¡¡Te voy a dar mi culo, Nadie me la ha metido por ahí y quiero que seas el primero!!- Me dice dándome un suave beso en la mejilla derecha. -¿Ni tu padre te la ha metido por ahí?- Le pregunté. -¡¡No, ni él!! Y me lo ha pedido muchas veces, pero no, no quiero que sea él el primero, quiero que seas tú.- Me dice con cariñosa voz. -¡¡Gracias!!- Le digo mientras le doy un beso en la frente. -Anda, que ya deseo sentirla dentro de mi culo ¿Cómo me acomodo?- Me dice Andrea. Le digo que se acueste boca abajo, a lo que ella obedece al instante, solo que se ponga una almohada debajo de sus caderas. Así, con su colita bien parada, separa sus piernas, me coloco entre medio de ellas, beso sus nalgas, luego las saboreo con mi lengua, siguiendo hasta la entrada de su culo que ensalivo y meto mi lengua, Andrea gime de placer, aprieta y afloja sus nalgas contra mi cara. Se la meto y saco una y otra vez en su apretado culito. Me levanto, agarro mi verga con la mano derecha y se la meto entre sus nalgas, me apoyo sobre la mano izquierda. Le centro la punta en la entrada y poco a poco se la voy empujando. Andrea trata de relajarse, mas su respiración es acelerada. Empujo y entra apenas la cabeza, las nalgas de Andrea se contraen, pero no las cierra ni evita que siga, empujo un poco más y entra el cuello, luego un poco del tronco. Mis latidos están al máximo, así como los de mi hermana. Sigo empujando despacio hasta que siento como se libera hasta el fondo la cabeza de mi verga sin metérsela toda, entonces me quedo quieto por unos instantes para que se acostumbre Andrea a este nuevo invitado. -¡¡Duele!! mmmmm ¡¡Me arde!!- Me dice entre gemidos. Despacio se la saco un poco y así se la vuelvo a meter. -¡¡Si, que rico!! ¡¡Arde rico!!- Me dice. Comienza ella a mover sus caderas, entonces se la sacó de nuevo un poco más y vuelvo a metérsela, comienzo a bombearla despacio. ¡¡Guau!! Que rica y apretada cola tiene mi hermana, se nota que nadie se la había metido por ahí y es divino saber que soy el primero. Poco a poco comienzo a embestirla con más fuerza, sus gemidos y jadeos son cada vez más fuerte, su respiración acelerada se entrelazan en una hermosa melodía con mis bufidos. Estar penetrando el culo de mi hermana mayor me hace perder la razón y del tiempo. A cada embestida más fuerza y más fuerza, no siento cansancio, ya que es ni en sueños me imaginaria poder tener así a mi hermana, entregada a mí y es lo que aumenta mi lujuria. -¡¡Más, más, dame más!!- Exclama Andrea. Cada embestida ya es sin compasión. Se la saco y me bajo de la cama, le digo que se voltee boca arriba, ella obedece. Le separo sus piernas y apuntó mi verga de nuevo al agujero de su cola, se la meto despacio y sigo embistiéndola. El panorama es lujuria pura, visualizar su concha empapada y mi verga entrando de su cola, sus tetas bamboleando por cada embestida y sus gemidos que son melodía para mis oídos. ¿El tiempo? ¿A quién demonios le importa el tiempo cuando tienes en esa posición a tu hermana y te la estas cogiendo? Se la saque despacio, le dije que se volteara y se pusiera en cuatro, ansiosa lo hizo rápido, la agarre de sus caderas y se la metí ya sin compasión, embistiendola con fuerza, así, firme de sus caderas con las que chocaban las mías y mis huevos entre su concha. Estaba cerca de explotar y Andrea se dio cuenta cuando mi verga se inflamaba más y más dentro de su rica y apretada cola. -¡¡Báñame las nalgas, vente sobre mis nalgas!!- Expresó pidiéndome ella. Embestí con fuerza varias veces más hasta que de golpe se la saque, la puse sobre sus nalgas y me la jale un par de veces para explotar abundantemente sobre ella…varias fueron las explosiones de leche caliente que alcanzaron perfectamente su espalda y cuando ella giraba la cara, alcanzaron sus mejillas. -¡¡Que rico!! ¡¡Que rica cogida me diste!!- Expreso ella. Acaricie sus nalgas unos instantes, luego ella se paró y me abrazó, me dio un beso en los labios. Nos metimos a bañar, uno al otro nos ayudamos, cuando habríamos terminado, ella se hincó y comenzó a chupar mi verga, haciéndola que luego se volviera a poner erecta y dura, luego se paró y se puso de espaldas a mí, parado su cola y separando las piernas, la agarre de sus caderas y se la metí en su concha de un solo empujón, bombeándola con fuerza. -¡¡Quiero tu leche, me la quiero tomar!!- Me dice Andrea. La embisto con fuerza varias veces más, hasta que antes de explotar se la saco y Andrea se pone de rodillas frente a mí, agarra mi verga y la chupa con ansias hasta que exploto dentro de su boca, una, dos, tres veces. Andrea se toma mi leche, cada venida sin dejar nada que salga hasta que me la deja completamente limpia, luego lame mis huevos, entonces se incorpora y me da un beso en la mejilla. Nos volvemos a bañar y secamos uno al otro con una sonrisa. Gozaba de ese rico sueño, después de la maravillosa noche con Andrea cuando sentí una cálida boca chupar mi verga, entre sueños levante la vista y vi a mi hermana chupando golosamente mi trozo de carne, lo engullía con ansias y delicadeza. Cuando vio mi completa erección, dura y firme, se levantó y de espaldas a mí se sentó sobre mi verga, comiéndosela toda su rica concha que estaba empapada y caliente. Comenzó a cabalgar despacio, una, dos, tres veces, poco a poco comenzó a arreciar, movía sus caderas sin freno alguno, mientras me mostraba el rico y delicioso agujero de su cola que ya había penetrado en la noche. -¡¡Que bella cola tienes y que rico coges!!- Le dije. -¿Te gusta como lo hago?- Me pregunta sin detenerse. -¡¡Guau!! ¡¡Lo haces delicioso!!- Le conteste. Siguió cabalgando deliciosamente mientras con el dedo medio de mi mano derecha ya ensalivado, comencé a picotearle el agujero de su cola, despacio se lo fui metiendo, aunque se veía rojito e hinchado. Aunque no me dijo nada, decidí dejarlo y mejor disfrutar de su cabalgada, total, otro día lo volvería a coger. Esa mañana termine en su boca, tomándose toda mi leche. Cuando terminamos de coger, nos bañamos y bajamos juntos, agarrados de las manos. Ella con su vestido blanco floreado y sin ropa interior, así nos sentamos a la meza, almorzamos como si nada, nadie nos dijo nada, todo normal como si nada hubiera pasado. Ya mi hermana Betty no veía como enemiga a Andrea como sucedió cuando llegamos a casa de la abuela. Después de que se fueron todas las visitas, mi padre quiso volver a tener sus visitas nocturnas con mi hermana Andrea, una vez fracturada la relación ya no volvió a ser igual. Él se molestó y fue visible, trato de acercársele a Betty, pero no ella no lo acepto, así sucedió con Sandy y Mónica. Meses después llegó a vivir a la casa una sobrina, hija de su “prima” Carmen. Esta se instaló en el cuarto contiguo al de Andrea, pero ella se bajó al que estaba en el primer piso junto a Betty y mis hermanas menores. Mi padre “ayudándole” con sus estudios de prepa a su “sobrina”, la hizo su amante, que al año y medio resultó embarazada de él, aunque intentaron hacernos creer otra cosa. Durante los siguientes dos años, ya no tuvo nada que ver con él, solo conmigo. Me visitaba por lo menos una vez a la semana, aunque en algunas ocasiones “dormía” conmigo hasta tres días. A los dos años se hizo novia de un maestro de su universidad con el que se casó a un acosta del coraje de mi padre, por lo que se fue de la casa. Termino su licenciatura en administración, aunque en la graduación se veía hermosa embarazada jajajajaja. La relación entre ella y yo no se quebró, al contrario, hasta la fecha aún seguimos siendo muy “unidos”. Esto es en lo que respecta con Andrea, lo más sobresaliente. Falta relatar lo sucedido con Betty, Sandy y Mónica.

Autor: PEDROVL76 Categoría: Incesto

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LA ANCIOSA Y CANDENTE SANDY...UNA FAMILIA ATÍPICA.

2021-03-13


¿Educación, control, dominio, apoyo o consuelo? Al principio no sabía que era realmente lo que poseía sobre mis hermanas… Sobre Betty, Andrea, Sandy e incluso sobre Mónica. Comprendí que sobre Betty era un desfogue sin riesgos a sus deseos, así como apoyo. Sobre Andrea, un consuelo y un apoyo. En Sandy, era la figura fuerte, el apoyo, la protección y el guía. Pero queda claro que aquí influyo mucho la educación que todas ellas recibieron con respecto a la importancia del hombre dentro de la familia. El desprecio que Andrea recibió de parte de mi padre le dolió mucho, pero cuando se dio cuenta que había algo entre Betty y yo, en lugar de descargar su coraje ahí, esto fue un bálsamo y buscó en mi ese consuelo y apoyo. Se volvió cómplice al igual que Betty, aunque ella con más discreción y aceptando sin decirlo, ser la última de las cuatro. Los cuatro días que mi padre faltó a la casa y sin haberle avisado a Andrea la torturaron, estuvo bastante desesperada y cuando llego a casa, se mantuvo un tanto seco en su actitud para con ella. Pero el semblante de él cambio cuando el día de previo a la navidad llegó la familia, entre ellas, su prima, quien era viuda y con la que tuvo un saludo muy efusivo delante de todos. Su prima, no una jovencita, pero si mucho más que mi padre, de muy buen cuerpo en el que se notaba hacia ejercicio. Al principio creí que solo estarían unos días, pero resultó que se quedarían hasta después de año nuevo. La distancia entre Andrea y mi padre aumentó a tal grado que ella casi no bajaba ni a ver tele. La hermana de mi abuela y su esposo se instalaron en el cuarto que estaba en el primer piso, junto a los de Betty y al que comparten Sandy y Mony. Carmen, que así se llama la prima de mi padre, se instaló en el cuarto que está en el segundo piso, junto al de Andrea. Y sus sobrinas de mi padre, quienes eran tres, se instalaron en unas colchonetas en el cuarto de Betty. Y aun se esperaba la llegada de una prima más de mi padre, que llegaría con sus dos nenas. Un par de días, antes del 31. En la tarde salí a la cancha a jugar con mis cuates, Andrea no estaba, Betty estaba en su cuarto molesta aun por lo de su regla y mis hermanitas estaban viendo tele. Mi madre y mi abuela habían salido con su hermana y su marido, la prima de mi padre y sus sobrinas al centro, hasta donde yo sabía. Voy llegando a casa casi al mismo tiempo que Andrea, al entrar nos sentamos un rato en la sala con mis hermanitas, luego me dice Andrea que se va a su cuarto y como estábamos platicando bien, decido acompañarla y al ir subiendo las escaleras ya para llegar al segundo piso, oímos ciertos jadeos, avanzamos en silencio, los jadeos provenían del cuarto contiguo al de Andrea. Nos acercamos despacio y nos asomamos por la ventana, la cual tiene cortinas similares a las del cuarto de Andrea que son caladas. Al asomarnos, pudimos ver a la prima de mi padre desnuda con las piernas bien abiertas y a él de pie entre medio, sujetándoselas y cogiéndosela con fuerza. De solo ver la escena me excite bastante, pero al voltear a ver a mi hermana, vi que unas lágrimas brotaban de sus ojos, le hice señas que nos fuéramos de ahí. La tomé del brazo bajamos a la sala, aunque trataba de no llorar, pero su tristeza era evidente. Se quedó callada, no decía nada, aun entre las ocurrencias de mis hermanitas, yo no sabía que decir, solo tenía en la cabeza esa excitante imagen…unos minutos después bajo Betty y casi detrás de ella la prima de mi padre, minutos más tarde él. Nadie dijo nada, ya que casi dos horas después llegaron los demás. Más tarde me entere que Carmen no salió por un “fuerte dolor de cabeza”. La mañana del 31, llego una de las hijas de la hermana de mi abuela (Naty) junto con sus dos nenas de 7 y 8 años, a quienes instalaron en el cuarto de mis hermanita, pero la señora se instaló con Carmen, en el segundo piso. Ya en noche, Andrea no quería bajar, eran ya las nueve de la noche y Sandy con Mónica estaban jugaban con las primitas hijas de Naty. Betty ayudaba en la cocina junto a las señoras, mientras mi padre platicaba con el marido de su tía. Como yo era el único que no estaba haciendo nada, ni platicaba con nadie, mi abuela entre sus carreras pregunto por Andrea, como nadie dio razón de ella, me dijo que subiera a verla y que no bajara hasta que bajara ella, por lo cual subí rápido. Llegue a su recamara, toque y entre, ni siquiera pregunto quién era. Andrea estaba recostada sobre su cama boca abajo dando la espalda a la puerta, me acerque a su cama y me senté a su lado izquierdo. -¿No vas a bajar?- Le pregunte. -No, no tengo ganas- Me respondió. Con la mirada recorrí el bello cuerpo de mi hermana, le acaricie el hombro izquierdo y ella me miro, le sonreí y ella me correspondió, se notaba triste. Le di un beso en el hombro. Se notaba que ya se había bañado, ya que estaba con un short y blusa de pijama de color morado. -Anda, baja con nosotros.- Le dije. -¿Y para qué?, si nadie me hace caso, ni me pelan siquiera.- Me contesta con tristeza y en clara alusión a mi padre. -Baja por mí.- Le conteste sin pensarlo. Me miro por unos instantes, luego me jalo del cuello y ella también se estiro para darme un beso en los labios. Luego me acaricio la mejilla derecha. -¡Gracias! Eres muy lindo.- Me contesto. -¡Ándale, baja!- Le volví a repetir. Se me quedó mirando por unos instantes. -¡Ok! Voy a bajar, pero no me voy a arreglar, voy a bajar en short y blusa nada más.- Me dice seria. Sabiendo que era cena de fin de año y con invitados en casa, a mi padre le molestaba eso, por lo que decidido me pare y me saque del pantalón la camisa y me la desabroche un poco, apoyando con esto a Andrea. Se paró y fue a su cajonera, saco de ahí un short de mezclilla azul deshilachado de las piernas, una camiseta blanca con una figura al frente, se paró frente a mí y me miro. -No me voy a salir, te voy a esperar aquí hasta que bajes conmigo.- Le dije, sabiendo que esperaba me saliera para cambiarse de ropa. Nada más sonrió y se despojó de su pijama, quedando completamente desnuda frente a mí, solo de verla me excite al máximo, teniendo mi verga bien dura en mis pantalones. Sus pechos, su cinturita, sus nalgas y su concha era un tremendo manjar frente a mí, deseaba comérmela, pero había que bajar a cenar. Se vistió y su cabello solo se lo agarró con una liga. Bajamos los juntos a la sala, las primeras en ver a Andrea fue mi abuela y luego mi madre, ninguna dijo nada cuando vieron que la llevaba de la mano y yo iba con la camisa a medio abrochar y por fuera del pantalón. Al llegar a la sala nos topamos con Carmen, la “prima” de mi padre, con la hermana de mi abuela y su esposo y su hija Naty. A parte de mis hermanas y nuestras pequeñas primitas. Carmen al verla, frunció la cara y dijo:-¡Ora! ¿Y esas fachas?, ¡pareces pordiosera! Me encabrito ese comentario. -¡Hola tía! ¿Cómo está? ¿Ya se le quito el dolor de cabeza?- Le dije. -Ya sobrino, gracias.- Me contesta sonriendo. -Es buena la leche de magnesia que le inyecto mi papá ¿verdad?- Le conteste con una sonrisa. Contesta la hermana de mi abuela que la leche de magnesia no se inyectaba, se tomaba y que esa no era para el dolor de cabeza. -Bueno, como no me di cuenta si se la termino de inyectar o se la dio tomada.- Le dije con cizaña, al tiempo que voltearon todos a ver a Carmen, está ya no supo que decir y en eso llega mi padre con unas cervezas y reparte a todos los presentes. Se da cuenta de cómo iba vestida Andrea y dice: -¡Ora! ¿Y esas fachas? Ya le iba a contestar cuando intervino Carmen, diciendo que “las mujeres bellas con cualquier trapo que se pusieran lucían”, con esto para tratar de callarme. Ya cuando nos íbamos a sentar a cenar, le dije a Andrea que se sentara a mi lado izquierdo y a Betty que se sentara a mi lado derecho, ya que mi padre queriendo quedar bien, pretendió moverme de mi lugar y dárselo a su tío, pero este se negó y dijo que ese era mi lugar, haciéndole segunda mi abuela. Con este gesto, Andrea y Betty me miraron con un gesto de alegría y un suave beso al aire. Después de la cena, siguieron tomando los mayores, Andrea me pidió permiso para retirarse a dormir, a lo que le dije que sí, luego me dio un beso muy cerca de los labios. Betty la secundo, así como Mónica y nuestras primitas que estaban instaladas con ella y con Sandy. Serian pasadas de las dos de la mañana, mi padre y compañía ya estaban algo borrachos, cantaban y bailaban con torpeza, decían estupidez y media. De los jóvenes nada más quedábamos Sandy y yo. Me iba a retirar a mi cuarto cuando Sandy me dijo con una sonrisa que deseaba quedarse conmigo esa noche, no le conteste solo le sonreí, fui donde mi madre que estaba en la cocina preparando más tragos, le dije que Sandy se quedaría conmigo en mi cuarto, entre su borrachera se me quedo mirando por un instante, luego me respondió que sí. Fui por Sandy y nos retiramos a mi cuarto. Esa noche ella vestía una falda rosa pastel, más debajo de sus rodillas, holgada y liza, con una blusa del mismo color y tono, con la cual se notaba el tipo de pequeño brasier que traía debajo, el cual era de media copa y encaje. Entramos y cerré la puerta por dentro, no era necesario prender la luz, la luz del patio iluminaba bien hacia mi cuarto al tener las ventanas abiertas. Al ir subiendo las escaleras toque su bella y dura cola, al sentir Sandy mis manos, la movió con coquetería y me miro mientras sonreía. Antes de terminar de subir las escaleras le subí la falda, por lo que pude ver el rosa pastel de su pequeña pantaleta. -¡Que hermosa cola tienes Sandy!- Le dije mientras seguía acariciándosela por debajo de la falda. -¿Te gusta?- Me contesto. -¡Me encanta! Y es mía.- le dije, a lo que ella, al llegar al último escalón se detuvo y paró la cola frente a mi cara. Le subí por completo la falda, le metí entre sus nalguitas su pequeña pantaleta y le di un beso en cada una de ellas. Terminamos de subir y luego fui a cerrar las ventanas y correr las cortinas, estábamos completamente a oscuras, oí cuando Sandy se tendió sobre la cama y dejo caer los zapatos. Llegué hasta ella y me quite la camisa y los zapatos, luego me subí a la cama, sentí sus piernas, por lo que fui subiendo su falda poco a poco mientras iba besando sus lindas piernas. -Espera.- Me dice ella, se sienta y se quita la blusa, el brassier, la falda y por último la pantaleta, quedando completamente desnuda. Mis ojos se van adaptando a la oscuridad y distingo su bella silueta. Me iba a quitar el pantalón cuando ella me dice que quiere ayudarme, por lo que me acuesto y me despoja de él y de la trusa, arroja la ropa al piso, luego se acomoda entre mis pierna, agarra mi verga ya erecta y la acaricia despacio, luego comienza a chuparla con un poco de torpeza, pero poco a poco fue mejorando. Se metió más allá de la mitad a su cálida boquita, la acaricio con sus labios al sacarla, luego volvió a meterla, una y otra vez, la chupo, la succiono de la cabeza, era riquísimo como lo hacía. -¡Que rico lo haces Sandy!- Le dije entre jadeos. -¿Te gusta manito? ¿Lo hago bien? – Me pregunta entre gemidos que escapan de sus labios cuando para de chupármela. -Lo haces de maravilla…chúpame los huevos también.- Le dije. -Si manito.- Contesta y enseguida baja más. Lamió con su rica lengua mis huevos uno a uno, luego los fue chupando, metiéndoselos a su boquita y jalándolos con suavidad. Luego volvió a chupar mi verga, estaba engolosinada con ella, si la hubiera dejado me hubiera hecho acabar rápido y yo no deseaba eso, deseaba cogerla, meterle la verga en su concha, en su cola, venirme dentro de ella las veces que se pudiera. Así que la jale y la recosté a mi lado, me coloque entre medio de sus piernas, se las levante y separe y luego hundí mi cara entre su caliente y empapada concha. Estaba lista para ser penetrada, pero quería disfrutar de sus deliciosos jugos. Apenas si lamí la primera vez y ella sacudió sus caderas, gimiendo con suavidad, volví a lamer recorriendo toda la raya de su concha, saboreando sus jugos. Luego metí la lengua en la cuevita de su concha hasta donde pude alcanzar, a lo que sacudió sus caderas abriendo más sus piernas y empujando mi cabeza contra ella, luego la aprisiono. Era súper sensible, a pocas lamidas Sandy llegaba al orgasmo, pero no deje de penetrarla con mi lengua, se la metía y sacaba una y otra vez, luego presione su botón, lo cual la hizo estallar por segunda vez, entonces se hiso hacia arriba, sentándose un poco y jalándome de los brazos. -¡Ya manito, ya!- me dijo. Me subí y ella se acostó, me acomode entre sus piernas, su manita agarro mi verga y la centro en la cueva de su concha, se la metí despacio. Estaba empapada, caliente y rica, apretadita a pesar de ya no ser virgen, comencé a bombearla despacio. Las piernas de Sandy rodearon mi cintura, por lo que su cadera se levantó un poco más y mi verga entro con mayor facilidad, mientras sus brazos rodearon mí cuello. Poco a poco fui arreciando mis embestidas llegando en cada una de ellas hasta el fondo de su útero que golpeaba. Entre gemidos y respiración acelerada, Sandy me pedía más, pedía que no parara. -¡Mas manito, más! ¡Sigue, sigue!- Me decía. La embestía con fuerza, deseando llegar hasta el fondo de ella, que sintiera y gozara al máximo. -¿Me la vas a meter por la cola manito?- Me pregunto entre gemidos. -¿Quieres que te la meta en la cola?- Le conteste. -¡Si manito, métemela por donde quieras!– Me contesta. -Es mía esta cola y esta concha, así como toda tú.- Le conteste. -Si manito, todo es tuyo.- Reafirmo dándome besos en las orejas y en el cuello. Le saque la verga de su concha y le dije que se acomodara de lado, lo hizo sobre su lado derecho. Le levante la pierna izquierda y me acomode sobre su derecha, sostuve su pierna en mi brazo izquierdo y se la metí de un solo golpe, llegando hasta el fondo de nuevo, le acaricie y abrí sus ricas y duras nalgas, picoteando a la vez su cola con mi dedo medio. Poco a poco se lo fui metiendo, hasta que la mitad estuvo dentro, entonces se lo saque y volví a meter, haciendo que Sandy agitara sus caderas de placer. Mis embestidas eran recias, sin compasión, tal como me pedía mi hermanita. Golpeando mis huevos contra su pierna en cada embestida. Luego se la saque y centre en la entrada de su cola, se la fui metiendo despacio, poco a poco le entró la cabeza, luego el cuello y poco a poco el tronco hasta que entró toda. Un fuerte respiro y un suspiro escaparon de los labios de Sandy. Me quede quieto por un instante, pero Sandy comienza a mover sus caderas, por lo que se la saco un poco y vuelvo a meter, una y otra vez, se la saco un poco más y vuelvo a meter con más fuerza, hasta que mis embestidas son más fuertes, así como sus gemidos y jadeos. ¡¡Guau!! Es golosa y ansiosa Sandy. Aprieto los labios, el sudor cae a chorros por mi frente y mi respiración es acelerada, mis músculos abdominales están contraídos por el esfuerzo, pero es sublime el coger con mi hermana. Así, en esa posición su cola se come toda mi verga y ella parece disfrutarlo. Luego de un rato se la saco, le acomodo una almohada debajo de sus caderas y ella se acomoda boca abajo con las piernas separadas, agarro mi verga y se la meto de nuevo en su cola, despacio. Apoyo los puños a la altura de sus hombros y vuelvo a embestirla, es deliciosa la sensación de golpear sus nalgas en cada embestida. Para nada estoy cerca de venirme, a comparación de Sandy que ya ha tenido varios orgasmos, es sensible, pero golosa y ansiosa. Se la saco y me bajo de la cama, la jalo de sus caderas y la pongo de rodillas a la orilla, apoya su pecho sobre la cama, se la meto de nuevo en su cola, la agarro de sus caderas y vuelvo a embestirla, poco a poco arreciando. Es exquisito cabalgarla, le doy un fuerte manazo en su nalga derecha, el cual me arde la palma y a ella también, pero que le gusta ya que mueve sus caderas contra las mías y me lo dice. -¡¡Más!! Manito, más.- Suplica. Le doy otro manazo un poco más fuerte y la embisto con fuerza una y otra vez, hasta que estoy cerca de explotar y ella lo siente. La sostengo firme de sus caderas y embisto una y otra vez hasta que por fin exploto dentro de ella, no paró, sigo, una, dos, tres fuertes explosiones que llenan su cola de mi leche, se la saco y termino de venirme sobre sus nalgas…¡¡Guau!! Que rico inicio de año. Se recuesta sobre la cama y me recuesto sobre ella para abrazarla y besar sus hombros. -Oye manito ¿Y si se enojan mamá o papá porque estemos haciendo esto? A mí no me gustaría que dejáramos de hacerlo.- Me dice. -No se van a enojar, porque no nos van a cachar y siempre te voy a coger porque esta cola y esta concha son mías.- Le conteste mientras le daba un beso en su hombro izquierdo y acariciaba su nalga izquierda. -¿Deberás?- Me pregunta. -Así es.- Le contesto. -Pero ¿y si tienes novia ya no me vas a querer coger a mí?- Comenta angustiada. -Aunque tenga novia o tu tengas novio o ya estemos casados, siempre te voy a coger.- Le conteste. -¿Aunque ya tenga hijos?- Me pregunta entre risas. -Aunque ya tengamos hijos, te voy a ir a visitar para cogerte.- Le contesto entre risas. Me levante con mi verga aun semì erecta, le ayudo a levantarse y nos vamos a bañar. Terminamos y regresamos a la cama, así desnudos nos dormimos abrazados como cual pareja de casados. Quedamos profundamente dormidos, extasiados y complacidos uno del otro. Ya asomaba el sol por la ventana cuando entre sueños oí el toquido de la puerta, le levante y envolví en la toalla, baje y abrí, era Andrea quien nuevamente me despertaba para bajar a almorzar. Luego de unos minutos nos presentamos al comedor, Sandy vestida con su blusa y falda rosa pastel, descalza y despeinada, mientras que yo bajo en short. Llegamos al comedor y ahí nos encontramos con mi madre, quien nos sorprende y recibe sonriendo, con un beso a cada uno en la mejilla. -¿Durmieron bien?- Nos pregunta mientras nos sonríe y abraza. ¡¡Si!! Le contestamos los dos. -Qué bueno, se nota que durmieron bien juntos. Ya prepárense para comer.- Nos dice mientras se inclina un poco y nos da una liguera nalgada a ambos. Mi madre parecía estar de acuerdo en que Sandy hubiera “dormido” conmigo… ¿Acaso no se imaginaba nada? Ya que no se molestó, e incluso, días después volvió a pedir permiso para dormir conmigo y no hubo problema, después lo hizo Betty y por igual…. Andrea…Andrea, Andrea….

Autor: PEDROVL76 Categoría: Incesto

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LA SUMISIÓN Y LUJURIA DE SANDY. BETTY Y ANDREA..UNA FAMILIA ATÍPICA.

2021-03-13


LA SUMISIÓN Y LUJURIA DE SANDY. BETTY Y ANDREA..UNA FAMILIA ATÍPICA. Unos dicen que los genes influyen en la formación de una persona, yo realmente no creo en eso. Mi madre que conoció a mi padre hasta su adolescencia y no convivio con su familia hasta que se casaron, no tenia del conocimiento de la forma en que educaban a los hombres en la familia de mi padre y cuando lo supo no se espantó y estuvo de acuerdo en educarme así, ya que esa misma formación y educación le dio a mis hermanas Betty, Sandy y Mónica. Yo, por ser el hijo varón tenía la misma autoridad que mi padre, mi decisiones debían ser obedecidas y ya, así como ser atendido y hasta mimado, lo cual hacia mi madre e imitaban mis hermanas. Y Andrea, pese a no ser hija de mi madre pero si de mi padre y vivir quien sabe desde cuando con mi abuela, también iba con esa educación que me dio a entender cuando cedió ante mis deseos después de que la descubrí y quiso “resistirse” a ser delatada o chantajeada. Algo cambio, en mi percepción de ver a mis hermanas cuando llegamos a vivir a casa de mi abuela y no solo eso, sino el deseo por ellas y el sentido de propiedad sobre ellas, más cuando oía las pláticas de mis amigos de que algunos deseaban sexualmente a sus hermanas o primas, pero que no podían hacer nada por poseerlas. El que Betty iniciara con ir a mi cuarto y se despreocupara porque viera su ropa interior o que la acariciara, me dio la confianza para seguir y cumplir mis caprichos. Primero Betty, luego Andrea y la más reciente Sandy, solo faltaba Mónica. Después de haber tomado la virginidad de Sandy esa noche del 11 de diciembre y que se enojara conmigo, no me dirigió la palabra durante todo el domingo, ni el lunes, tan poco el martes, fue hasta el miércoles que llegó a mi cuarto esa noche. No tenía miedo a que dijera algo, pero no quería forzarla a hablarme, ni mucho menos acercarme, ya que por su edad podría rechazarme y hacer escándalo, aparte de crearle un trauma que le impidiera disfrutar posteriormente de volver a intimidar, por lo que le di tiempo. Yo no sufrí soledad, Betty se encargó de darme calor con solo mirarla a los ojos ese mismo domingo. El día lunes fuimos todos a la escuela con normalidad, solo que no pase por mis hermanas cuando salí de clases. Ese día en la tarde me dice Mony que Sandy no tenía clases el martes y que si podía pasar por ella, a lo que le dije que sí. No había ningún intercambio de palabras con Sandy, ella solo miraba que hablaba con Mony, con Betty e incluso con Andrea y se le notaba molestia por eso. El día martes pasé por Mónica a la escuela, a la casa llegamos riendo de situaciones chuscas de la escuela y nuestros compañeros. Pero lo que más sobresalió de nosotros al llegar, es que Mony quiso que la cargara unos metros antes de llegar a la casa, así lo hice, llegamos y entramos sonriendo, Sandy que estaba en la sala nada más nos miró seria y no dijo nada. El día miércoles no pase por ellas, ya que Sandy fue a clases y se regresó con Mony a casa. Y sin dirigirnos la palabra continuábamos. En la noche de ese día miércoles, ya después de haber cenado, me fui a mí cuarto, serian como las diez de la noche cuando oí un suave toquido a mi puerta, como acababa de bañarme y estaba desnudo, me envolví en la toalla y bajé a ver quién era, abro y para mi sorpresa era Sandy quien estaba parada con su pijama de bata amarilla. -Ya no estés enojado conmigo manito. Perdóname.- Es lo primero que me dice… Sin contestarle la miro a la cara, ella baja su mirada y unos tres, cuatro segundos después… -Perdóname, ya no te vuelvo a correr, ni me voy a enojar contigo.- Me dice mientras me abraza con fuerzas. -¿Lo prometes?- La cuestiono. -¡Si! Te prometo que ya no me voy a enojar contigo y que voy a hacer todo lo que tú me digas, pero ya no te vuelvas a enojar conmigo.- Me añade. Nada más de escuchar lo que dice, hace que mi mente trabaje a mil por hora…y mi verga se ponga dura y erecta debajo de la toalla. -Pásate.- Le digo mientras la agarro de la mano izquierda. Sandy se pasa y cierro la puerta con pasador, subimos a mi cuarto y ya dentro se gira, me mira con una sonrisa y se cuelga de mí cuello, al tiempo que me besa en los labios. Un poco torpes, pero nos fundimos en un solo beso pero con lujuria y pasión. No parecíamos hermanos, ni siquiera de la misma sangre, solo un hombre y una mujer. Su abdomen presiona mi verga que apenas es contenida por la toalla, la abrazo de la cintura con la mano izquierda y con la derecha la tomo de sus duras y redondas, nalgas y la jalo más a mí. No deja de besarme con ansias. La separo de mí y la siento sobre mi cama, la empujo hacia atrás, meto las manos debajo de su bata y agarro su pantaleta y se la voy jalando, Sandy coopera y levanta las piernas, le quito su pantaleta amarilla con encaje blanco. Le separo las piernas y contemplo su concha rosadita, sus labios íntimos aún se cierran pese a ya haber sido abiertos por mí cuatro días atrás. Me hinco al pie de ella, acerco mi cara y aspiro su delicioso aroma juvenil, luego con la punta de la lengua lamo una pequeña parte de su concha, de los labios de Sandy brota un suave gemido. Vuelvo a lamer pero ahora un poco más largo, abarcando toda la raja de su concha. Vuelve a gemir, entonces hundo mi lengua entre sus labios íntimos buscando su delicado y pequeño botoncito, lo presiono y juego con él. Las manos de Sandy presionan mi cabeza contra su cadera y la levanta, como queriendo que me hundiera más dentro de ella. Jugueteo con su botoncito unos segundos, luego bajo un poco más y meto la lengua en su deliciosa, jugosa y caliente cuevita, la saco y vuelvo a meter una y otra vez. Saboreo cada gota de su rica miel de derrama la concha de Sandy. Agita sus caderas contra mi cabeza mientras los gemidos no cesan de brotar de sus labios. ¡¡Guau!! Sandy explota al instante una, dos veces…es súper sensible al sexo oral y casi al instante llega al orgasmo. Con sus manos me jala de la cabeza hacia arriba, me quito la toalla, mi verga esta dura como un mástil. Bajo los tirantes de su bata y saco sus aterciopelados pechos, los beso uno a uno, chupo sus pezones y mordisqueo. Nos besamos suavemente, luego ella saca su lengua y lame mi mejilla izquierda, mi verga ansia entrar en su caliente concha, la cabeza hace presión entre sus labios íntimos. Los pies de Sandy se apoyan sobre la cama y levanta su cadera, apoyo mis brazos sobre la cama y de un empujón le meto casi la mitad de la verga. Aun esta apretada, esta deliciosa la sensación. Al tiempo que sus manos me abrazan la espalda, doy otro empujón y se la termino de meter, tocando el fondo de ella, me quedo quieto un instante, pero Sandy comienza a mover sus caderas, por lo que empiezo a bombearla despacio. Suaves gemidos cantan en mi oído… -¡¡Más!! ¡¡Más manito, más!!- Me pide. Voy arreciando mis bombeos, se oye como chocan nuestras caderas y los chasqueos a su empapada concha. Sus piernas rodean mi cintura, su cadera se levanta y mi verga entra más, golpeando con más fuerza el fondo de su juvenil útero. Entonces la abrazo y me giro con ella, haciendo que ella quede sobre mí, se acomoda, pone sus manos sobre mi pecho, se apoya sobre sus piernas y rodillas y comienza a cabalgarme con fuerza. Es fuego puro Sandy…rica mi hermanita. Sube y baja sus caderas, enterrándose casi toda mi verga en su concha, ciento como muerde y es delicioso, ciento explotan sus orgasmos una y otra vez. Se ve cansada, su cabalgata va disminuyendo de intensidad… -¡¡Ya manito!! ¡¡Ya!!- Me dice entre temblorosos gemidos. -Chúpamela, anda.- Le digo y ella acepta con su cabeza. Se baja de mí y se acomoda a mi derecha, con sus manos agarra mí empapada verga y se la lleva a la boca, la comienza a chupar con ansias. Jalo sus caderas más cerca de mí, ensalivo mi dedo índice y le acaricio la entrada de su cola, luego se lo presiono y poco a poco se lo voy metiendo. Brinca un poco la cola de Sandy, pero acepta. Le meto todo el dedo, luego se lo saco y vuelvo a meter. Ensalivo el dedo medio y se lo meto, una y otra vez, luego los dos dedos. Mientras la boquita de Sandy devora la mitad de mi verga. -¡Ven! Acuéstate.- Le digo, mientras acomodo una almohada y ella reposa sus caderas acostándose boca abajo. Le separo las y me acomodo en medio de ellas. Ensalivo mi mano izquierda y se la unto en la punta de mi verga, centro la cabeza y apoyo mi mano derecha sobre la cama, se la voy empujando poco a poco mientras Sandy hunde su cara en otra almohada. Le meto la cabeza en su apretada cola, va entrando el cuello y de apoco el tronco….¡¡Guau!! Que deliciosa cola tiene mi hermanita. ¡¡Que deliciosas caderas!! Termino de metérsela casi toda. Ahora no lloriquea, un suspiro escapa de sus labios y suaves gemidos lo acompañan. La comienzo a bombear despacio. Apoyo ambas manos y de apoco voy arreciando. No voy a tardar ya, ahora mis embestidas son más intensas y el deseo de venirme me invade, trato de prolongarlo pero no puedo y exploto dentro de la cola de Sandy. Se la meto con fuerza y ahí me quedo dentro, dejando que mis explosiones de caliente leche inunden su cola. Me recuesto sobre ella y beso su empapado cuerpo de sudor, sus hombros, su cuello, su cabello, sus mejillas. La abrazo y ella se deja, acurrucándose entre mis brazos. Luego de unos minutos, le saco mi verga semì erecta, me levanto y le doy la mano para levantarse, nos metemos al baño y ahí nos lavamos uno al otro. Miro la cara de Sandy y me voltea a ver con una sonrisa, me abraza y me besa en el pecho. Ya bañados y limpios, salimos, Sandy camina un poco a dolorida, sus nalguitas se ven hermosas. Se puso su pantaleta y bata, yo solo me puse la toalla y la acompañe a la puerta, ya ahí. -Quisiera quedarme a dormir contigo, pero y si me quedo dormida, mañana tengo que ir a clases.-Me dice mirándome con una sonrisa. -Yo también quisiera que te quedaras a dormir conmigo.- Le contesto. -A ver cómo le hago para quedarme una noche contigo- Me contesta. -De acuerdo.- Le contesto mientras nos damos un beso en los labios. Se va a su cuarto y cierro. Estoy tranquilo, ya que hay dos puertas, una directa a la sala y otra al patio, por lo que no tiene que salir. La voluntad de Sandy es mía, ella es mía, así como Betty. Al día siguiente jueves por la noche no baja Sandy a cenar, Mony habla con mi madre a parte, más tarde me entero que a Sandy le bajo su regla por primera vez y está bastante adolorida de su vientre. Justo a los doce. En los siguientes días, casi no sale Sandy de su recamara por las molestias, solo puedo platicar y jugar con Mony, aparte de que ya están con los preparativos de la cena de navidad y año nuevo. A la semana siguiente, desde el lunes que sale de casa para el trabajo, mi padre no regresa sino hasta el día jueves, en ese tiempo, a Andrea la veo triste, parecía alma en pena jajajaja. Pero eso provoca que haya un poco más de comunicación entre ella y yo. En la cena intercambiamos algunas palabras como lo que deseaba cenar, así como cuando estaba viendo tele y ella se acercó y me pregunto que veía, se sentó conmigo y platico sobre el programa, lo cual molesto un poco a Betty, pero bueno, yo no quise ser grosero con mi hermana mayor. Llegó la noche de navidad. Andrea se esmeró en su arreglo y lucia hermosa con un vestido en color rojo, ajustado hasta las rodillas y unas zapatillas del mismo color que con solo verla se me paro la verga, ya que sus nalgas, abdomen y pechos incitaban a tumbarla ah mismo en la sala y poseerla delante de todos. Por el frente se le alcanzaba a marcar su concha y por detrás no se marcaba que trajera ropa interior, aun así, sus nalgas se veían firmes y duras. Quería agradar a mi padre, pero llegaron parientes, una hermana de mi abuela con su marido, una prima de mi padre que es viuda y unas sobrinas ya mayores, más de mi padre, hijas de otras primas. Por haber tanta parentela que mi padre tenía tiempo de no ver, no le hizo caso a mi hermana Andrea, platicaban muy ameno y bebían como desesperados. Con el desprecio de mi padre, esa noche por su misma tristeza, Andrea se acercó a mi hermana Sandy, quien estaba ya casi recuperada, para platicar con ella y con Mony. Betty, lucía un pantalón azul marino, ajustado con el que se lucían bellísimas sus nalgas, bien paraditas y redondas, con una blusa rosa y un chalequito azul marino y unas zapatillas negras. Estaba muy aparte, que aunque ayudaba con la cena y a servir, estaba más cerca de mí. Cenamos todos, brindamos, bailamos y reímos, aunque no había mucha atención a los menores que eran muy pocos, solo mis hermanitas, Andrea, Betty y yo, bebimos un poco de licor. A las dos de la mañana, ya se habían retirado a dormir Sandy y Mony, así como Andrea. Mi abuela siguió junto con mi madre en la fiesta alegremente bebiendo con mi padre y sus demás parientes. Ya a las 3 estaban muy tomados y nadie nos ponía atención a Betty y a mí, por lo que le dije a Betty que se fuera conmigo, lo cual acepto y para no ser tan evidentes, nos salimos al patio, para entrar por la entrada de la cochera y de ahí a mi cuarto. Pero cuando salimos al patio, se me ocurrió mirar hacia la parte de arriba de la casa y en la terracita del segundo piso estaba Andrea, quien muy seguramente nos veía. No dije nada, solo entramos y ya. Entramos y cerré por dentro. Ya dentro, ni siquiera prendí la luz, subimos y al pie de mi cama, me abrazo Betty por el cuello y sus labios buscaron los míos, el sabor a licor y el sabor natural de sus labios tenían una mezcla exquisita. Su lengua hurgó en mi boca buscando la mía, mientas mis manos acariciaban sus duras y ricas nalgas. Me separo de golpe y se comenzó a desnudarse deprisa, no me quise quedar atrás e hice rápido lo mismo. Cuando terminamos nos abrazamos y tumbamos sobre la cama. Ya con Betty sobre mí, nos seguimos besando, luego comenzó a besar mi cuello, luego el pecho, siguió bajando hasta llegar a mi verga, la cual estaba bien dura y erecta, lamio a todo lo largo, luego beso la punta, la chupo, luego comenzó a chuparla más y más hasta donde podía llegar su boca, la chupaba con ansias y desesperación, luego la dejo y comenzó a chuparme los huevos, uno a uno. Siguió chupándome la verga como queriendo devorarla, succionar deprisa la leche, por lo que tuve que jalarla y tumbarla sobre la cama boca arriba, me levante, le separe las piernas y comencé a chupar su caliente y empapada concha. Betty estaba súper excitada, caliente, ansiosa, era un volcán a punto de erupción. Al separarle las piernas, se las levante, pase mis brazos por debajo y las subí para que mis manos acariciaran sus duros y ricos pechos. Mientras Chupaba toda su concha, abrí mi boca a todo lo que dio y la chupe toda, esto hizo gemir con fuerza a Betty, luego con la lengua busque su botoncito, lo presione, lo lamí y juguetee con él haciendo que los gemidos de mi hermana fueran constantes. Metí mi lengua en la cueva de su concha una y otra vez, recorriendo todo su contorno, baje un poco más y lamí el agujero de su cola una y otra vez, haciendo que de los labios de Betty escapara un fuerte gemido. Gracias a la música que estaba con volumen alto y a la borrachera que todos tenían no escuchaban, de lo contrario rápido nos hubieran caído. Subía y bajaba del agujero de su concha donde le metía la lengua a su concha, la succionaba, la chupaba y metía la lengua haciéndola explotar en fuertes orgasmos. Quien viera a esa chica bonita, callada, seria y que apenas si ríe convertida en toda una lujuriosa en el sexo, pero sobre todo, pervertida al estarse revolcando en la cama con su hermano. ¿Cuánto tiempo paso?, no sé, perdí la noción de él por solo desear disfrutar y gozar del cuerpo de mi hermana. ¿Cuántos orgasmos tuvo? Tan poco se, solo recuerdo que se retorcía, gemía y jadeaba como perra en brama y que pedía más, que no parara. -¡Ven! Métemela ya ¡anda! ¡Métemela!- Me dijo entre jadeos y su respiración acelerada. Me subí, separó aún más sus piernas, mi verga completamente dura choco contra su concha, la punta de la cabeza sola se acomodó en la entrada de ella, pero aun así, Betty metió la mano entre los dos, la agarro y la tallo en su empapada concha, luego la volvió a centrar y poco a poco se la fui metiendo, gozando cada milímetro de ella y lo caliente de su fruta hasta que llegué al fondo de ella, ahí, me detuve un instante para disfrutar de ella y oír sus suaves gemidos. Comencé a bombearla despacio, lentamente se la saque un poco y volví a meter. Sus piernas rodearon mi cintura, arrecie mis embestidas, sus brazos se aferraron con fuerza a mi cuerpo. -¡Si! ¡Así! ¡Así!- Me decía entre jadeos. Mordió suavemente mi oreja izquierda, lo cual me excito y embestí con más fuerza una y otra vez. Se la saque e hice que me soltara, me levante de la cama y le dije que se acercara a la orilla, le dije que se pusiera en cuatro y así lo hizo, se puso de rodillas a la orilla de la cama separando sus piernas, bajo el pecho y lo poso sobre la cama, me coloque detrás de ella, la tome de las caderas y se la metí con fuerza, así la embestí una y otra vez, era riquísimo sentir como la punta de mi verga chocaba contra el fondo de su útero ¡¡Guau!! Luego de un rato, me salí de ella y le dije que se acostara de lado sobre la cama, rápido lo hizo, me coloque sobre su pierna derecha y le levante la izquierda, así se la metí de un solo empujón y seguí embistiéndola varias veces, luego se la saque y se la centre en su cola donde se la fui metiendo despacio. Betty agarro una almohada y ahí hundió su cara mientras se la metía. Cuando entro casi toda, me detuve y espere a que se acostumbrara, ella misma comenzó a mover sus caderas después de unos segundos, entonces comencé a embestirla primero despacio, pero… -¡¡Más!! ¡¡Más!!- Me pidió al tiempo que movía con más fuerza sus caderas. Entonces arrecie mis embestidas, mis huevos chocaban contra su nalga derecha. Le levante aún más su pierna con la mano izquierda, mientras que con la otra, acaricie sus pechos, sus nalgas, le acaricie su cara y le puse los dedos en su boca, los cuales chupo habida. Así, con embestidas fuertes explote dentro de su cola, fuertes venidas la llenaron, una, dos, tres veces, seguí embistiéndola hasta que con fuerza se la metí toda y ahí me quede hasta que saliera la última gota de mi leche. Se la saque despacio, me levante y le ayude a levantarse, nos metimos a bañar. Nos lavamos uno al otro despacio y con cariño, así, con la luz apagada. Nos lavamos, nos enjuagamos y cuando creí que ya saldríamos del baño, Betty se arrodillo, agarro mí verga y comenzó a chuparla, rápido se volvió a poner dura y erecta. -¡¡Dame más!! ¡¡Quiero que me la metas de nuevo!!- Me dijo. Se levantó y se puso de espaldas a mí, apoyando los brazos en la pared y parando sus ricas nalgas. No la hice esperar, me coloque detrás de ella y se la metí hasta el fondo, la tome de las caderas y comencé a bombearla con fuerza. No fue mucho tiempo, unos cuantos minutos, pero suficientes. Cuando estaba a punto de venirme y mi verga se inflamo para explotar, Betty se separó y se arrodillo frente a mí, agarro mi verga y se la llevo a la boca, chupándola con ansias, ahí explote, me vine dentro de su cálida boquita. Una, dos, tres erupciones. Betty se tomó toda la leche, toda la que explote, nada dejo y cuando termino, aun me la chupo un poco más. Esta vez me lavo ella a mí, luego ella se terminó de lavar. Nos secamos y salimos así desnudos y así desnudos nos acostamos a dormir, abrazados, como no queriendo que nada nos separara. Estábamos profundamente dormidos cuando entre sueños oímos unos toquidos, me levante y me envolví en la toalla, todo dormido baje y abrí, era Andrea quien con cierta seriedad me dijo que mi abuela ya se había levantado y que estaba en la cocina haciendo el almuerzo, que no tardaban en levantarse los demás, decía mientras con los ojos miraba hacia arriba de mi cuarto. Entendí a lo que se refería, le di las gracias, ya se iba dando la vuelta y la tome de los hombros, la regrese y le di un beso en la mejilla derecha, me miro seria, me tomo de la cara y me beso en los labios. Luego se marchó. Regreso a arriba y Betty ya estaba semì despierta, me pregunta quién era y le dije que había sido Andrea y lo que me había dicho, se levantó y medio vistió, se puso el pantalón, el brassier, la blusa y se llevó en las manos los zapatos y el chaleco, mientras yo aspiraba el aroma de su pequeña pantaleta color rosa, que al verme ella, solo sonrió y me dijo que después venia por ella. Salió y yo me volví a dormir así desnudo y sin taparme, con su pantaleta en mi mejilla izquierda. No supe cuánto tiempo transcurrió cuando entre sueños sentí una cálida boquita chupar mi verga y lamer mis huevos, me desperté y mire, era Andrea, que estaba de rodillas sobre mi cama. Se dio cuenta que había despertado, me miro, dejo mi miembro y me dijo que ya estaba el almuerzo, le devolví la sonrisa y le agradecí. Se incorporó y ya se iba a levantar de mi cama, pero yo estaba ya excitado y con la verga bien dura, así que la tome de la mano y la jale hacia mí. -¡Órale brusco! ¿Así agradeces?- Me dice. Me giro y me coloco sobre ella. -No, yo agradezco así.- Le conteste. Le levante la falda floreada que traía hasta la cintura, me acomode entre medio de sus piernas, ensalive los dedos de mi mano derecha, le separe las piernas e hice su pantaleta blanca aun lado del lado izquierdo y palpe su concha, Andrea al sentir mi mano gimió despacio, me miró fijamente a los ojos, no dijo nada. Juguetee entre sus íntimos labios, metí mis dedos y palpe su botoncito, luego metí un dedo en la cueva de su concha, lo saque y volví a meter, se humedeció casi al instante, entonces tome mi verga con la mano derecha, se la centre en la concha y se la metí de un solo empujón ¡¡Guau!! Estaba caliente mi hermana mayor. Al tiempo que comencé a bombearla ella comenzó a gemir despacio, levantaba sus caderas a cada embestida mía. Arrecie mis embestidas, levante sus piernas y se las separe, así, abierta la embestía una y otra vez con fuerza. -No te vayas a venir dentro.- Me pidió entre gemidos, presintiendo que estaba cerca de hacerlo. Estiro la mano y agarro la pantaleta de Betty, la miro y sonrió entre gemidos, seguí embistiéndola hasta que ya antes de venirme, se la saque, Andrea cubrió mi verga con la pantaleta y me la chaqueteo un poco más hasta que me vine ¡¡Guau!! Que rico que te despierten así jajajajaja. Una, dos, tres erupciones, me limpio un poco, luego me dijo que me acostara y me la comenzó a chupar para terminar de limpiármela y tomarse las ultimas gotas de mi leche. Cuando termino se levantó, se acomodó la ropa y me recordó que ya estaba el almuerzo. Cuando baje, ya casi todos estaban en la meza, solo faltaban mi madre, mi abuela y Betty, quien vio que apenas llegaba detrás de Andrea. Me miro con un brillo de lujuria en sus ojos, tal vez imaginándose algo. En los siguientes días no pasó nada con ninguna, solo que a Betty le bajo y estaba molesta…para la cena de año nuevo tuve que convencer y consolar a Andrea por el desprecio de mi padre, mas fue una noche de lujuria con …

Autor: PEDROVL76 Categoría: Incesto

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ARDIENTE SANDY Y LUJURIA DE BETTY...UNA FAMILIA ATÍPICA.

2021-03-12


La voluntad de Betty era mía, de eso me di cuenta enseguida, ya nada mas con decirle que fuera a mi cuarto o que la deseaba, bastaba para que ella obedeciera. Y no solo eso, sino que le excitaba y su lujuria aumentaba, el saber que también haría mías a Sandy y a Mónica, nuestras hermanas menores. Aun había en ella un poco de desconfianza y miedo de que nos descubrieran, pero también deseaba seguir gozando de esa relación prohibida. No fueron dos, ni tres, ni cuatro las veces que goce del cuerpo de mi hermana Betty, fueron infinidad de veces, aun cuando tuvo novio goce de ella y de su voluntad. Si hubo ocasiones en las que iba a salir con el novio y ya casi lista la poseí y se fue con su concha y cola llenas de mi leche, más aun, salía después de haberse tomado mi leche y besar así a su novio. La confianza de Sandy y Mony conmigo ya era tanta, que cuando yo pasaba por ellas a la escuela y llegábamos juntos, dejaba yo mi mochila en la sala y subía con ellas a su recamara, un día de esos, como tienen ellas la indicación de llegar y cambiarse el uniforme, entre a su recamara unos minutos detrás de ellas, ya se habían quitado la blusa del uniforme, los pechitos de Mony están cubiertos por un corpiño amarillo, mientras las tetitas de Sandy que ya estaban más desarrolladitas, eran arropadas por un pequeño brassier blanco. Entré y ellas como si nada, no hicieron ningún escándalo al verme y que yo las viera. Me recuesto sobre la cama de Mony quien está más cerca de mí. Se despojan de sus faldas, dejándome ver que no traen short y que el color de sus pantaletas era el mismo de sus corpiños y brassier. Veo como se le marca la concha a Mony en su pantaleta, marcándosele perfectamente su raya, como si fuera de ese color, bien adherida la tela. De Sandy, es más angosta entre sus piernas, casi deja ver algo de su concha blanca y tierna. Ni siquiera buscan su ropa cuando Sandy se sienta sobre su cama con la pierna derecha doblada y la izquierda estira, mientras Mony se recuesta en su cama del lado de los pies, así ambas en solo ropa interior, como deseando que las mire y Mony moviéndose como posando, ya que gira a su izquierda y luego a su derecha, estirándose toda, por lo que me muestra sus bellas nalgas, redonditas y paradas como las de todas mis hermanas. Son muy hermosas todas, debo confesar, incitan a la lujuria. Mis ojos se clavan en las nalguitas de Mony cuando se gira a su derecha, ya que su pantaleta del lado izquierdo está metida entre sus nalgas, se ve exquisita, mi verga se pone dura y empuja mi pantalón, provocando tremendo bulto, el cual me sobo con fuerza con la mano izquierda. Sandy me mira y sonríe, me tira al pecho su blusa escolar, la miro con una sonrisa y ella me mira igual, luego saco la punta de mi lengua entre los labios y la agito de lado a lado mostrándosela y clavando mis ojos en la parte más íntima de su pantaleta, Sandy separa un poco más sus piernas y baja sus ojos a su concha, luego me vuelve a mirar sonriendo y me tira la falda, en eso se va girando Mony y se une a Sandy en tirarme también su uniforme, a la vez que sugiere hacerme cosquillas, por lo que se tiran sobre mí. Yo según me “defiendo” al tirarme y recostarme sobre la cama, mientras Mony se sube sobre mi pecho para hacerme cosquillas en las axilas, Sandy se va sobre mi cintura. Trato según de cubrirme, pero Sandy al estar a las espaldas de nuestra hermanita, aprovecha y me sobra con una mano el bulto que hace mi verga debajo del pantalón, mientras con la otra mano hace cosquillas en mi cintura, pero no por mucho tiempo, ya que se sube y se sienta sobre mí, poniendo sus deliciosas nalgas en mi verga, agarra mis manos y las pega a mi cuerpo, así, le dice a Mony que se siente sobre mí, para ganarme. Mony aprovecha la ayuda de nuestra hermana y se sienta más arriba de mi pecho, por lo que su concha esto muy cerca de mi boca, tal como la vez anterior, por lo que aprovecho y vuelvo a “morder” con mis labios su concha por encima de su pantaleta, ella empuja más su cadera contra mi cara, pero esta vez, al estarla “mordiendo” con mis labios, saco mi lengua y se la agito donde está su raya y tal vez su botoncito. Pareciera le gusta, porque hace su cadera hacia atrás y luego la vuelve a empujar contra mi boca, mirándome y sonriendo. Sandy mientras agita sus caderas contra mi verga, en eso se oye cuando abren la puerta de la recamara, es mi madre que le dice a mi hermana Sandy que vaya a las tortillas, nos ve jugar, ve que mis hermanas están en solo ropa interior y sobre mí, mas no les dice nada, solo nos deja. Ese día hasta ahí acabo el juego con mis hermanitas, pero que juego. Llegó el mes de diciembre y con ello los rezos a la virgen de la que mi abuela y mi madre son devotas, iban a rezar con las vecinas, por lo que estaban fuera de casa por un par de horas o hasta tres, ya cerca del día doce, el diez para ser exactos, un viernes, hubo una peregrinación de la colonia, a la que asistieron también mis hermanitas Sandy, Mónica, Betty y Andrea. Yo no fui, me quede en casa mirando tv. Ya regresaron cerca de las nueve de la noche Andrea, Sandy y Mónica, Betty se quedó con, mi madre y mi abuela en el rezo. Andrea me trajo un plato de cena y se subió a su recamara, mientras Sandy y Mónica se subieron a la suya no sin antes pedirme que fuera con ellas, ya que deseaban platicarme como les había ido. Al entrar a la recamara, luego se despojaron de su blusa de india, luego de su falda, quedándose ambas en pantaleta de color blanca. Sandy traía un brassier blanco, pero Mony no, no traía ni siquiera corpiño, por lo que pude ver sus tetitas diminutas, con unos pezoncitos chiquititos, rosaditos y hermosos. ¡¡Guau!! La verga luego se me puso dura y erecta. No hiso ningún gesto, ni tuvo ninguna actitud de enfado o espanto, solo me sonrió y ya. Me senté sobre la cama de Sandy, recargándome sobre su cabecera, subiendo la pierna izquierda a su cama, ella se recostó y acomodo la cabeza sobre mi muslo izquierdo, muy cerca del bulto que hacia mi short. No pude dejar de mirar y excitarme con las tetitas de mi pequeña hermanita, quien dijo que se iría a bañar para ya dormirse, porque estaba bien cansada. No había nadie más en la casa, así que salió con la toalla en la mano y en pura pantaleta, quedándonos solos Sandy y yo. Ya estando solos comencé a acariciar sus pechitos sobre el brassier, enseguida Sandy me miro y sonrió, luego cerró sus ojitos. Metí mis manos por debajo de su brassier y acaricie esos aterciopelados pechitos con suavidad, pero a la vez dando delicados pellizcos a sus diminutos pezones. -Déjame verte la concha.- Le dije a mi hermana, quien abrió los ojos y se jaló la pantaleta hacia el frente. Se podía apreciar parte de su raya, pero deseaba más. -Déjame vértela bien, enséñamela. Quítate la pantaleta.- Le dije con firmeza. Levanto sus caderas y se quitó la pantaleta para después ponérmela en la cabeza. ¡¡Guau!! Olía riquísima su prenda, olía a su tierno sexo. -Ven.- Le dije jalándola suavemente de su mano y ayudándola a pararse. Se paró frente a mí y le despoje de su brassier, quedando completamente desnuda ante mis ojos que la querían devorar. La hice girar de espaldas a mí, me baje el short y mi verga salto completamente erecta y dura, jale a Sandy de su cadera hacia mí, separo sus piernas y mi verga se colocó entre ellas, quedando presionada con su concha. Así sentada en mis piernas acaricie sus pechitos con ambas manos, luego baje la derecha y acaricie su cálida concha. De sus labios comenzaron a escapar suaves gemidos, cerraba y abría sus piernas presionando mi verga entre su concha, a la vez que mis dedos hurgaban entre sus labios íntimos y un poco más allá. Deseaba penetrarla, meterle la verga en esa virginal concha y hacerla mía, pero no la podría disfrutar, Mony podía entrar en cualquier momento e interrumpirnos, así que tuve que conformarme con solo caldearla. Y si, no tardo mucho cuando oímos los pasos de Mony, rápido Sandy agarro su toalla y se envolvió en ella, a como pude me subí el short mientras Sandy me cubría sentándose nuevamente sobre mis piernas. Al entrar Mony, miro que Sandy estaba ya envuelta en toalla, pero soltó la risa cuando me vio con la pantaleta en la cabeza. Turbada se levantó y se fue a bañar, mientras yo me quedaba ahí en la recamara, con la verga dura y haciendo bulto debajo de mi short. Mi hermanita trato de disimular lo que veía, pero de vez en vez miraba. Venia envuelta en toalla, busco en su cajonera, saco una pantaleta y una bata ambas en color rosa, mientras la veía con excitación. Ella no decía nada, solo me miraba y sonreía. No oímos cuando llegaron las señoras de la casa, solo cuando subía mi madre y les llamaba a mis hermanas, por lo que Mony se apuró a ponerse la bata y antes de que entrara agarré una almohada y me la puse entre las piernas para que no se diera cuenta de mí erección. Iba terminando de bajarse la bata cuando entro ella, nos miró a uno y a otro, más no dijo nada, solo pregunto por Sandy, se le dijo que estaba bañándose y salió sin cerrar la puerta. Entonces Mony se puso su pantaleta, nos miramos y sonreímos uno al otro. Había complicidad entre nosotros, de eso no había duda. Cuando por fin termino Sandy de bañarse, entro envuelta en toalla, Mony estaba en su cama peinándose. Saco de su cajón su bata blanca con flores y una pantaleta verde limón, se quitó la toalla como si nada más estuvieran ellas solas y se comenzó a vestir, Mony la miro y no dijo nada, solo sonrió. Bajamos a buscar a mi madre y hasta ahí termino todo esa noche. A la noche siguiente seria la velada de la virgen en casa de una vecina, la cual estaba a tres casas de la nuestra. Mi madre, mi abuela, mis 4 hermanas y yo, fuimos a la peregrinación que se hiso, ya de regreso a casa de la vecina, realizaron un rezo y luego nos dieron de cenar, al término nos regresamos a casa solo Sandy, Mony y yo, ya que mi abuela decidió que se quedaran Betty y Andrea con ellas, por el hecho de que era muy notorio que no se tragaban entre ellas y querían que se rompiera ese hielo, según ellas jajajajaja….no funciono. Al regresar a casa ya pasaban de las diez de la noche, entramos y en la sala me dice Mony que las acompañara a su cuarto, para que no estuvieran solas, le conteste que sí, pero que me esperaran, que deseaba ir a mi cuarto para cambiarme, lo cual aceptaron. Unos quince minutos después, volví y entrar en la recamara de mi hermanitas, me las encuentro apenas cambiándose la pijama a Mony quien se ponía una bata amarilla, pregunto por Sandy y me contesta que se estaba bañando. Unos minutos después entra Sandy vestida con un pequeño bóxer rosa y una blusita de tirantes del mismo color, luego se apreciaba que no traía ropa interior, ya que se le marcaba bastante y bien rico sus pequeños pezones y su deliciosa concha. Al verla, mi verga luego se puso dura, haciendo buen bulto debajo de mi short. Platicando por un buen rato de tonterías, riéndonos de cosas chuscas, cerramos con pasador la puerta, apagamos la luz y nos acostamos. Mony sola en su cama no tardó en quedar dormida casi al instante, mientras Sandy y yo en su cama. Comencé a acariciarla, metiendo la mano debajo de su bóxer palpe su concha que en seguida se puso caliente y húmeda, mientras besaba su cuello despacio, recorriéndolo cada centímetro, luego fui al lóbulo de su oreja, al cual mordí despacio. Se acomodó de espaldas, pegándose bien a mi cuerpo, mi verga que ya estaba dura se acomodó entre medio de sus nalgas, pero Sandy aun así, paró más sus nalguitas, buscando que mi verga se acomodara bien entre medio de su culo. Lo movió despacio, de arriba abajo una y otra vez, luego lo presionaba más y más. Pero había algo que yo deseaba hacer primero. Baje despacio su bóxer hasta sus rodillas, la hice girar boca arriba, bajé entre las sabanas y me acomode entre medio de sus piernas, le quite por completo su bóxer, luego se las separe despacio… -¿Qué haces manito?- Me pregunta entre suaves suspiros y voz baja. -Me voy a comer tu concha…me voy a comer esta rica concha que es mía.- Le contesto mientras acerco mi cara y aspiro el virginal aroma de su rica fruta. Con la punta de mi lengua lamo despacio parte de su concha, luego un poco más abajo hasta recorrerla toda. Sandy agita su cuerpo e intenta cerrar sus piernas, más no la dejo y sigo lamiendo una y otra vez y en cada lamida voy hundiendo más mi lengua hasta encontrar su rico y delicado botoncito. Lo jugueteo una y otra vez, luego bajo más y meto la lengua en la cuevita de su concha, ¡¡Guau!! Que rica y apretada, que rico saben sus jugos virginales. Se la meto y saco una y otra vez mientras Sandy agita sus caderas de arriba abajo y con sus manos empuja mi cabeza primero hacia ella, a lo que aprovecho y le chupo toda su concha con mi boca, mientras meto toda mi lengua en su cuevita, no tarda y empuja sus caderas contra mi cara, ha tenido su primer orgasmo mi hermana y me lo demuestra la gran sacudida de sus caderas. Luego me aprisiona la cabeza con sus manos y me jala hacia arriba de ella, me deshago de mi short y mi verga esta dura y erecta, me duele y pesa. Al pasar por sus tiernos pechos se los beso y chupo uno a uno cada centimetro. La respiración de Sandy es acelerada, sus gemidos bien pudieron oírse fuera de la recamara, pero lo bueno es que no había nadie, a Mony no la despierta por su mismo cansancio. Subo más y estamos cara a cara, me besa ella primero en los labios, un suave y corto beso entre ambos pero con lujuria. Apoyo mis brazos por debajo de su cuerpo. La cabeza de mi verga hace presión en la entrada su concha empapada, no hace falta centrarla, abre más sus piernas y ya está, así que empujo despacio y comienza a entrar en su concha. Sandy me toma con sus manos de mis nalgas y me jala hacia ella, esta agitada y jadeando, no lo pienso más y se empujó con más fuerza… en su apretada y virginal concha entra la mitad de mi verga, las uñas de sus manos se entierran en mis nalgas cuando se rompe su himen y su virginidad es mía, la virginidad de otra de mis hermanas es mía. La lujuria de Sandy nada más deseaba tantito para explotar. Empujo con fuerza una vez más y la punta de mi verga toca el fondo de su útero, me detengo un poco mientras sus uñas se entierran más en mi carne…unos segundos después comienzo a bombearla despacio, pero sus gemidos y jadeos aumentan, así como sus caderas que se agitan y chocan contra las mías, así que empiezo a embestirla con más fuerza. -¡Más! ¡Más!- Me suplica Sandy. Lujuria pura, nuestras respiraciones compiten, mas sus jadeos son más fuertes, así como mis embestidas. El chasquido y el golpeteo entre nuestras caderas se oye, el olor a sexo se inunda en la recamara de mis hermanitas. -¡Si! ¡Más! ¡Sí!- Las suplicas de Sandy revientan mis oídos. Fue un milagro que no despertara a Mony. Estoy a punto de venirme, mi verga desea explotar, pero intento aguantar más, hasta que ya no puedo y exploto dentro de su concha. No dejo de bombearla con fuerza, hasta que poco a poco voy haciéndolo más lento. Se siente como brota mi leche de entre su concha y corre entre sus nalgas, está caliente. Me toma con sus manos de mi cabeza y me besa con fuerza, nos fundimos en un profundo besos en el que incluso nuestros dientes chocan y nos mordisqueamos uno al otro. Nuestras caderas están quietas, pero mi verga aún sigue dura, "juventud divino tesoro”. Le saco la verga de su concha aun chorreando, le digo que se voltee y ella me pregunta ¿para qué? No le contesto, solo la hago hacerlo. Ya boca abajo, le separo las piernas, ensalivo los dedos de mi mano derecha y le meto el dedo índice entre sus nalgas hasta que se lo meto en su cola. -¡No, por ahí no!- Me suplica, pero sigo con la verga dura y quiero metérsela por la cola, también deseo su cola virgen. No le hago caso y se lo meto todo, lo muevo por todo su contorno, luego se lo saco y vuelvo a meter, luego le meto el dedo medio y hago lo mismo, luego le meto los dos dedos, su colita esta mas dilatada, así que con la mano derecha le centro la cabeza de la verga en su cola y se la comienzo a empujar. Las manos de Sandy tratan de empujar su cuerpo para girarse, mas no la dejo y se la empujo con más fuerza, esta ricamente apretada su cola, mi verga entra un poco, luego un poco más. Sandy comienza a lloriquear, no le hago caso y sigo bombeándola hasta que por fin entra casi toda, me detengo por unos instantes y luego comienzo a bombearla despacio. Que rica esta la cola de mi hermana ¡¡Guau!! Hunde su cara entre las almohadas para que sus lloriqueos no despierten a Mony. Sigo bombeándola ahora un poco más fuerte, hasta que mis embestidas chocan con sus nalgas. Apoyo mis puños en la cama y así con más facilidad embisto y embisto sus nalgas, Sandy comenzó a gemir nuevamente, los cuales se confunden entre sus lloriqueos, hasta que exploto dentro de su cola, una, dos, tres veces. Ahora si estoy vacío, mi verga poco a poco va perdiendo dureza. Me recuesto sobre ella, beso sus hombros, su cabello, sus mejillas…pero ella está enojada y no me corresponde, mientras mi leche brota de su cola que es incapaz de contenerla. Me salgo de ella y me recuesto a su lado. -Me dolió mucho, ¡¡vete!!- Me dice a la vez que me empuja. Me levanto y me tomo la toalla de Sandy que esta sobre una silla al pie de su cama, me envuelvo en ella y me salgo de la recamara cerrando la puerta. Me voy a mí cuarto, me baño y ahí me quedo a dormir desnudo como es mi costumbre. No supe a qué hora llegaron las señoras y mis hermanas mayores, así como mí padre, sino que me despiertan los fuertes toquidos en mi puerta, me levanto, me pongo un short y bajo a ver quién es, para mi sorpresa es Andrea que con una leve sonrisa me indica que ya es hora de almorzar y que me están esperando, agradezco el gesto y unos minutos después me presento en el comedor donde están ya todos, incluyendo mi padre. Doy los buenos días a todos y casi todos me contestan, menos Sandy. A la mesa nos acomodamos con mi padre a un extremo de la mesa, mi madre a su derecha, mi abuela a su izquierda, del lado de mi abuela siguen Andrea y Mónica, del lado de mi madre sigue Betty y Sandy, al otro extremo de la mesa me siento yo. Después de las bendiciones iniciamos a comer con platicas comunes del trabajo, la casa, la escuela, la salud, la familia, casi todos hablan menos Sandy. Pero todos quedan callados cuando mi abuela toca un tema muy interesante…el que desde el tiempo de sus padres han consentido y mimado a los hombres de la familia, tiempo que ella ha vivió y que sabe viene de más atrás de sus tiempos…de como consintieron a mi padre y dieron autoridad a mi padre por ser el hijo varón y con dos hermanas, aunque eran menores que él. Que su autoridad y decisión valía tal como la de su padre, ósea mi abuelo. De cómo aceptaban y dio a entender que mi autoridad no debería ser cuestionada….¡¡A chingados!! Mis hermanas solo miraron a mi abuela sorprendidas y calladas…ahora entendía porque mi madre me había educado así y habían formado de la misma manera a mis hermanas. Y lo que termino como cereza del pastel es cuando dijo mi abuela que entre mis tías, hermanas de mi padre, la autoridad de él estaba sobre la de sus maridos. Termino de comer pero aún tengo hambre y apenas iba a pedir que me sirvieran más cuando me mira Andrea y me pregunta si quiero más, a lo que le contesto que sí, ella rápido se para y me sirve, ante las miradas serias de Betty y Sandy. Coloca el plato sobre la mesa, doy las gracias, ella me sonríe y me acaricia el hombro derecho. Primer buen gesto de ella para conmigo. Durante el transcurso de ese día domingo no me dirigió la palabra Sandy, solo Mony y Betty, Andrea solo en las comidas, pero presente en el rato que estuve sentado viendo tele con Mony, se reía de las ocurrencias que decía mi hermanita, me miraba y sonreía. En la noche, cuando estábamos por terminar de cenar, miro a los ojos a Betty y con ellos le indico que fuera a mí cuarto. Ella se presenta ahí ya como a las 09:30 con su bata blanca y figuras azules, se tumba boca abajo sobre la cama con unas revistas, separando un poco las piernas. Es bellísima mi hermana, tiene una cola de tremenda tentación. Me pregunta porque no me habla Sandy, a lo que le contesto que no sé, ella se ríe y antes de que diga algo más me acerco a ella y le acaricio sus duras nalgas, a la vez que le subo la bata y se las sigo acariciando por encima de su pantaleta blanca, luego meto la mano por el elástico de sus piernas y se las acaricio con más fuerza, metiendo mis dedos entre medio de sus nalgas. Voy más allá y palpo la entrada de su concha que se siente caliente y poco a poco húmeda. Despacio separa sus piernas, meto mi mano un poco más y meto mis dedos en su ya caliente concha ¡¡Guau!! Saco mi mano y jalo de su pantaleta hasta quitársela. -Nada más no me la vayas a romper.- Me dice Betty cuando siente como jalo de su prenda. -¿Y si te la rompo cual es el problema?- Le contesto mientras la giro boca arriba. Ya no me contesta nada, separo sus piernas y hundo mi cabeza entre ellas para chupar de su rica concha, haciéndola empaparse al instante y gemir con fuerza. -¡Dime que ya te cogiste a Sandy! ¡Qué ya tomaste su concha!- Me dice entre jadeos Betty. Chupo con más fuerza su concha y le meto la lengua hasta donde puedo alcanzar una y otra vez. -¡Sí!, ya me cogí a Sandy, se la metí en la concha y por la cola ayer.- Le contesto mientras saco mi cara de entre sus piernas y me subo sobre ella a la vez que me despojo del short con la verga bien dura. Me mira a los ojos con un brillo de lujuria en los suyos. No hace falta centrarla, ella sola toma posición y se la meto de un solo golpe, tocando el fondo de ella al instante. -¡Si! ¡Así! ¡Más!- Entre jadeos me pide. La comienzo a bombear despacio. -¡Y dime! ¿Cuándo fue? ¿Le chupaste la concha? ¿Si era virgen todavía? ¿Te gusto cogértela?- Pregunta mientras la embisto cada vez más fuerte. -¡Ayer en la noche! ¡Si, si le chupe la concha y si, aún era virgen!- Le contesto. -¿Y te gusto cogértela?- Me vuelve a preguntar. -¡Si, si me gusto! ¡Así como me gusta cogerte a ti!- Le contesto y su excitación aumente a tal grado que tiene su orgasmo y para no gritar muerde mi hombro, agita sus caderas y por ultimo enreda sus piernas en mis caderas y las aprieta por un largo rato hasta que logra su clímax. Sigo bombeándola, yo aún no me vengo, aun no término. Afloja sus piernas, se las abro y estiro con mis manos, así, completamente abierta sigo embistiéndola con más y más fuerza, mientras gime con su respiración agitada, es fuerte y con riesgo de que alguien llegue, hasta que estoy cerca de venirme y se la empujo hasta el fondo, ahí me quedo unos instantes hasta que se la saco y rápido me coloco sobre su cara, la tomo de la cabeza y la jalo para que me la chupe, a lo que hace rápido, me toma de las caderas, abre su boca y un poco más de la mitad de mi verga se mete, la chupa unas tres, cuatro veces con ansias hasta que exploto dentro de su boca inundándola con mi caliente leche. -¡Tómatela toda! ¡No dejes nada!- Le digo con la respiración acelerada. Betty a como pudo obedeció y aun la que se le escurrió la tomo con sus dedos y se la llevo a la boca. La perversión de saber que ya tuve sexo con nuestra hermana excita increíblemente a Betty. Me tumbe a su lado cuando termino por limpiarme de leche la verga mi hermana. Descansamos un rato, luego se paró, se arregló la ropa, me dio un beso en la mejilla, cuando iba a salir de mi cuarto. -¿De verdad ya te cogiste a Sandy?- Me vuelve a preguntar. -¡Sí!- Le confirmo, a lo que ella solo sonríe pícaramente y salió…

Autor: PEDROVL76 Categoría: Incesto

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SANDY Y BETTY MIS HERMANAS...UNA FAMILIA ATÍPICA

2021-03-12


La mentalidad de mí padre de que en el hogar mandaba el hombre y que toda mujer debía obedecer sin chistar, tanto la esposa como las hijas, tanto al esposo como al hijo varón. Educación que traía desde su mismo hogar. Así, la educación que les dieron a mis hermanas, es aprovechada por mí. El que mi padre como autoridad de la casa me haya dado lugar importante en la familia como “el hombre” y que mi madre, de una u otra forma consiente esa autoridad y decisión de mi padre, aparte de ser su único hijo varón en medio de tres mujeres, ella misma me consiente, me mima y hace que mis hermanas nunca cuestionen mi autoridad, me obedezcan y hasta consientan lo que yo quiera. Fue delicioso poseer la voluntad de mi hermana Betty desde el momento que le dije que todas las colas y conchas vírgenes de esa casa eran mías, no se opuso, ni cuestiono, al contrario cedió ante mis deseos. Y más el darme cuenta de que poseía la voluntad de mis otras hermanas. Transcurrieron varios días desde que me hice de mi hermana Betty, la oportunidad de volverla hacer mía no se daba, ella llegaba a casa y apenas si comía se ponía en friega con sus tareas, las cuales eran muy notorias. Pero eso a mí no me interesaba, yo quería tenerla de nuevo en mi cama y a mi disposición. Pero tenía de consuelo “jugar” con mis hermanas Sandy y Mony, que cuando no tenían mucha tarea o no estaba mi madre supervisando sus recamaras o poniéndoles alguna tarea doméstica, me llamaban a su recamara, jugábamos luchitas y ahí tenía la oportunidad de tocarlas, porque en esa mas intima convivencia, la confianza aumentaba y ya hasta se cambiaban sus uniformes delante de mí, aunque yo deseaba ver más. A Sandy comencé a acosarla aún más, cada vez que había oportunidad le tallaba la verga en su cola, ella se dejaba, no decía nada, al contrario, más de una ocasión me volteo a ver con una sonrisa, señal de que deseaba más. Algo que me dio mayor autoridad, fue cuando mi padre se dio cuenta que cada vez que salía temprano de la escuela, pasaba por mis hermanas, a lo que mi padre le dijo a ellas que me obedecieran y que como su hermano y hombre de la casa me debían obediencia para que ningún otro cabrón fuera a querer propasarse con ellas. Una tarde como a las 07:00pm, salieron a un rezo mi madre y mi abuela, nos quedamos solos en casa Mony, Sandy y yo. Betty había salido a hacer un trabajo por equipo y aun no llegaba y Andrea aun no llegaba de la escuela. Como no teníamos nada que hacer Mony se puso a ver tele en la sala de la planta baja, un programa cursi de novela juvenil que les gustaba a mis hermanas, tirándose en el sillón grande. Sandy quiso prepararse un choco milk, por lo que fue a la cocina, unos segundos después, fui de tras de ella, cuando entre en la cocina la encontré inclinada con el refrigerador abierto, de solo verla en esa posición me excito y más porque ese día ella andaba vestida con una falda floreada en amarillo y verde, la cual le llegaba a medio muslo y como mi hermanita es caderona para su edad y nalgoncita, pues no quise dejar pasar la oportunidad y me puse detrás de ella, la tome de las caderas y le repegué mi verga entre sus nalgas. Sandy no dijo nada, solo movió ligueramente sus caderas, se enderezo y volteo a verme con una sonrisa. -¡Que hermosa cola tienes Sandy! Me encanta.- Le dije sin soltarla. -¿Te gusta mi cola?- Me pregunto. -¡Claro que sí! Y es mía, esta cola y esta concha.- Le dije mientras agarraba con la mano derecha y por encima de su falda su concha. -Espérate manito, puede venir Mony.- Me dice, pero sin oponer mucha resistencia de su parte. -No viene, está bien entretenida con la tele.- Le conteste. -Espérate, no se me vaya a caer la leche.- Me dice un poco suplicante y camina hacia una mesa que está en la cocina, donde pone en frasco de leche. Apenas si pone el frasco, cuando la vuelvo a tomar de sus caderas, con la mano derecha le subo su falda hasta la cintura y sobre su pantaleta la tallo mi dura verga que hace tremendo bulto debajo de mi short. Deje de usar trusa en casa cuando me quedaba solo con mis hermanas y andaba solo con short. Sandy se deja hacer, por lo que llevo mi mano hasta su concha que le palpo y luego le presiono con el dedo medio a lo largo de su raya. Unos suaves gemidos escapan de los labios de mi hermanita, lo cual me excita, pero yo deseo más, por lo que con ambas manos le bajo su pantaleta a bajo de sus ricas nalgas, luego me saco la verga del short y se la coloco entre las nalgas y se la empiezo a tallar. Sandy separa un poco sus piernas y mi trozo de carne se acomoda bastante bien entre sus duras nalgas. Llevo mi mano derecha de nuevo a su concha y se la acaricio despacio. ¡¡Guau!! Mi hermanita resulto muy dócil y caliente, más que Betty. Apenas si se siente un ligero terciopelo en su pubis. Suspira y gime, tratando de ahogarlos en su boca cerrada mientras se la sigo tallando como si la estuviera penetrando. Sus nalgas aprietan rico. -¡Que rica está tu cola Sandy!- Le digo sin dejar de gozarla. En eso se oye la voz de Mony desde la sala. -¿Qué haces Sandy?- Le pregunta Mony. -Voy a hacer choco milk ¿quieres?- Le contesta Sandy. -Si, por favor.- Le contesta Mony. Mientras sigo tallándosela y ahora llevo mi mano izquierda por debajo de su blusa hasta llegar a su teta izquierda, la cual ya va tomando una deliciosa forma. Sandy se inclina, apoyando su pecho sobre la mesa y levanta sus caderas, siento mejor en mi verga su caliente culo y su concha húmeda. Separa un poco sus piernas y ¡¡Uf!! La punta de mi verga presiona con fuerza en cada tallón sus labios íntimos casi para abrirlos, lo cual provoca algo sublime en mi verga que me hace estremecer y venirme entre sus piernas. Inclino más mi cadera hacia atrás, a modo de que mi verga presione con más fuerza toda la concha de Sandy y mi leche se impregne en ella, pero es bastante, por lo que se derrama toda entre sus piernas. Varias son las erupciones con fuerza, por lo que mi hermana termina agarrando unas servilletas y limpiándose con ellas las piernas. -No te limpies la concha, así déjatela.- Le digo. Sandy me mira, sonríe y asienta con la cabeza que sí. Se sube la pantaleta y se arregla la falda mientras me subo el short y me regreso a la sala donde Mony sigue entretenida pero me pide que me siente en el mismo sillón de ella, así lo hago, luego recarga su cabeza sobre mis piernas. Luego entre comerciales me abraza y besa mí abdomen. Unos minutos después llega Sandy con los vasos con choco milk, se sienta Mony para agarrarlo y tomárselo, entre juegos quiere estar tomando del mío mientras Sandy solo nos mira callada. Durante los siguientes días no puede acercarme como yo quería a mis hermanas, ya que mi madre y mi abuela planeaban como adornar la casa, ya que estábamos a mediados de noviembre y mucho tiempo se la pasaban en el segundo piso, justo donde dormían mis hermanas, ya que planeaban poner luces y adornos desde el tercer piso hasta abajo por el lado de la calle. Betty se notaba inquieta, no molesta, pero si inquieta, al igual que yo. Pero entre una que otra oportunidad me le acercaba por detrás y le tallaba la verga entre sus nalgas, le agarraba de la cintura, le acariciaba las tetas y le decía: -¡Que rica cola tienes Betty! ¿Cuándo vas a mi cuarto?- -No he podido, he tenido mucha tarea.- Me decía. -¿O quieres que yo vaya al tuyo?- Le contestaba. -¿Y si se dan cuenta?- Mejor espérate. -¡Ok! Pero no tardes, porque ya quiero comerme de nuevo esta concha.- Le dije. Pasaron un par de días para que la oportunidad se diera de nuevo. Un viernes mis hermanitas Sandy y Mony, fueron invitadas al cumpleaños de una de sus amigas, por lo fueron acompañadas por mi madre, quedándose mi abuela sola. Eran pasadito de las cinco de la tarde cuando llega Betty a mi cuarto, vestía una blusa blanca con un estampado al frente y una falda rosa a medio muslo, amplia y tableada, se veía hermosa. Llego y como era su costumbre se tumbó sobre mi cama boca abajo separando las piernas y doblando las rodillas. -Creí que no ibas a venir, ya estaba pensando en ir a tu cuarto en la noche.- Le dije. -No exageres, apenas se fue mi mamá y mis hermanas ¿A poco irías a mi cuarto si están Sandy y Mony a un lado?- Me pregunta un tanto sorprendida. -¿Y porque no, si lo que es mío lo puedo checar a la hora que yo quiera, ya que no me lo traes?- Le dije. -¿Tuyo?- Me pregunta. -¡Si! Mío, ya te dije que todas las colas y conchas vírgenes de esta casa son mías.- Le contesto firme. -¡Pero yo ya no soy virgen, ya me desvirgaste tanto por la concha como por la cola!- Me contesta con una sonrisa. -Pero sigues siendo mía y aunque tengas novio seguirás siendo mía.- Le contesté con firmeza. Con la mano izquierda palmee la cama, indicándole que se subiera un poco más. Betty sonrió y obedeció, recorriéndose hasta donde estaba yo, que estaba recargado sobre la cabecera de la cama. Con los dedos del pie derecho agarro la falda de Betty y se la subo hasta su cintura. -¡Que bonitas nalgas tienes Betty, me encantan!- Le dije mientras con los dedos le jalaba su pantaleta blanca. Betty solo miro mi pie y luego me miro a la cara. Que me levanto y me puse de rodillas a la altura de sus caderas, que agarro su pantaleta y se la bajo más allá de sus rodillas. Betty no decía nada, solo miraba. Que la hago girar boca arriba y le quito por completo su pantaleta dejándome ver esa concha preciosa que tenía y que días atrás había desvirgado. Su silencio era su aceptación, por lo que la despoje de su blusa, luego su brassier y por último su falda. Quedando completamente desnuda y a mi merced. Mi verga estaba dura y erecta debajo de mi short, el bulto era bastante visible y Betty no dejaba de mirarlo. Esta vez ya no había cuestionamientos de su parte, no había oposición, no había nada, estaba completamente sumisa frente a mí. Me baje el short y mi verga salto frente a ella firme y dura. -Ven, chúpamela.- Le dije y ella obedeció, despacio acerco su cara, agarro mi verga con la mano izquierda y se la llevo a la boca, chupo la punta de la cabeza, una, dos veces, luego poco a poco la fue chupando más y más, hasta meterse más allá de la mitad en su caliente boquita. ¡¡Guau!! Aunque un poco torpe al principio, pero luego fue haciéndolo de maravilla por varios minutos. -Ya, ahora quiero comerme esa rica concha que tienes.- Le dije mientras me separaba de ella y me acomodaba entre sus piernas que separaba doblando las rodillas y apoyando sus pies sobre la cama. Me acosté entre medio de sus piernas y con la punta de la lengua lamí sus labios vaginales, una, dos veces, luego la fui hundiendo poco a poco hasta encontrar el pequeño botón de su clítoris ¡¡Guau!! Gran gemido que se escapó de los labios de mi hermana, lo bueno es que solo estaba mi abuela y que veía las novelas a esa hora y con volumen alto, sino hubiera escuchado el gemido de Betty. Hundí mi boca entres su concha y la chupe con suave fuerza, metiendo mi lengua en su vagina, Betty empujo mi cabeza con sus manos contra ella, como queriendo fundirse. Lamí entres sus labios íntimos, hurgue con mi lengua las paredes de su vagina y jugué con su botón cuanto quise haciéndola gemir con fuerza una y otra vez hasta que la hice tener un orgasmo del que me bebí todo su néctar. Me levante y me subí un poco más, agarre mi verga con la mano derecha y se la centre en la entrada de su concha, despacio se la fui metiendo, estaba rica, apretada y caliente. Se la metí toda, hasta que con la punta toque el fondo de su vagina. Me abrazo con fuerza y sus piernas rodearon mi cintura, entonces comencé a bombearla primero despacio por unos minutos. -¡Te dije que esta concha y esta cola eran mías! ¡Que rica esta hermanita! – Le dije al oído mientras la bombeaba y movía mis caderas en círculos. -¡Dijiste que todas las conchas y colas vírgenes de esta casa! ¿De verdad te vas a coger a Sandy y a Mónica?- Me pregunta entre gemidos. -¡Si! A ellas también.- Le conteste sin dejar de bombearla. Arrecie mis embestidas mientras Betty comenzó a jadear con fuerza, sus brazos se aferraban más y más a mi espalda y sus piernas a mi cintura. -¿Y a quien te vas a coger primero a Sandy o a Mónica?- Me pregunta entre jadeos. -¿Por qué quieres saber?- Le pregunto. -Me excita pensar ¿a quién y cómo te la vas a coger? ¿Crees que quieran? – Me pregunta mientras entierra sus uñas en mi espalda. Tal como Andrea, parece perra en brama, aunque más entregada y dejando aflorar su lujuria. -Sí, van a querer porque saben que son mías y que son para mi sus colas y sus conchas.- Le contesto bombeándola con más fuerza. -¿Se las vas a meter por los dos lados? ¿Qué les vas a hacer?- Entre jadeos sigue preguntando. -Les voy a chupar la concha, luego se las voy a meter por la concha hasta que se las llene de leche, luego se las voy a meter por la cola así como te la metí a ti una y otra vez y como te la estoy metiendo.- Le conteste mientras pausaba mis embestidas pero en cada una se la metía con fuerza, golpeando el fondo de su vagina. -Sí, méteselas a las dos.- Me contesta mientras ahoga su gemido en un orgasmo. Arrecio de nuevo mis embestidas hasta que con fuerza se la meto y me detengo cuando siento su fondo, entonces se la saco y le digo que se ponga en cuatro a la orilla de la cama, Betty obedece rápido, me bajo y me paro detrás de ella, la tomo de las caderas y se la meto de nuevo para bombearla de nuevo con fuerza. Nuestros cuerpos empapados de sudor expulsan por nuestros poros lujuria y perversión inundando mi cuarto. Se la saco de su concha y la empujo a la cama, se acuesta, le separo las piernas y me acomodo entre medio de ella, ensalivo los dedos de mi mano izquierda y se la tallo entre medio de sus nalgas, picoteando el agujero de su cola. Le meto el dedo medio, despacio hasta que entra todo, se lo saco y vuelvo a meter, luego le meto el dedo índice, mientras Betty hunde su cara en una almohada. Agarro mi verga con mi mano derecha y le centro la punta en la entrada de su cola donde despacio se la voy metiendo. ¡¡Uf!! Que rica esta su cola, apretadita. Se la meto toda, entonces me quedo quieto por un instante para disfrutar como aprieta mi verga. Se la saco un poco y comienzo a bombearla despacio, apoyo las manos a la altura de sus hombros, los gemidos brotan de sus labios, arrecio mis embestidas metiéndosela toda hasta que exploto dentro de ella, pero no me detengo, sigo bombeándola una y otra vez hasta que por fin me detengo dejándosela toda dentro de su rica y apretada cola. Me recuesto sobre ella, nuestras respiraciones agitadas se mezclan en una sola, luego de un par de minutos se la saco despacio y me recuesto a su lado derecho, ella voltea a verme y se acerca para besar mis labios una y otra vez. No hubo palabras de nada, solo nos paramos y metimos a bañar, lavándonos uno al otro, terminado regresamos a la cama así desnudos, miramos el reloj, eran 07:15pm. Nuestra madre y hermanas aun no llegaban de la fiesta, tal vez Andrea si pero no importo, ella no iba a mi cuarto. Se levanta Betty y se viste despacio sin decir nada, cuando termina: -Ya me voy, tengo que preparar la cena, me la encargo mamá.- Me dice al pie de la cama, muy cerca de mí. -¡Ok!- Le digo mientras agarro su concha debajo de su falda, Betty solo me sonríe. Se retira dándome un beso en los labios. Ya más tarde llega mi madre y mis hermanas, cerca de las 09:00pm cenamos casi todos, excepto mi padre que no llegaba. El decirle a Betty que todas las conchas y colas vírgenes de las mujeres de la familia eran mías y el saber que solo ella, Sandy y Mónica lo serian, al parecer provoco que su lujuria poseyera su mente, lo cual fue increíble. Más ella no sabía que ya con Sandy había cierto inicio y que era más dócil y que tenía deseos de ser penetrada. Y que aceptaban ser mías.

Autor: PEDROVL76 Categoría: Incesto

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relatoeroticosintabu.xyz › relato Me cojo las tetas de mi madre sueño cumplido parte 2

2021-03-11


Había transcurrido meses después de la hermosa noche con mi madre no volvimos a hacer pero el deseo era fuerte entre ambos y le declaré mi amor e hicimos una boda falsa le regalé un anillo y le dije que seria ahora su hombre Patty se había puesto un vestido de novia con liguero y esa comenzó nuestra nueva vida Patricia: te amo hijo Dejo caer su delantal blanco y pude ver sus pezones trasparentar la ropa. Como loco fui y cogi sus tetas con mis manos y se las chupaba una y otra vez luego se inco y me chupo el pene como una experta Le puse de cuatro y la penetraba mientras le decía al oído que es mi mujer y nadie puede doblarla Volvi a darle vuelta y esta vez termine mi semen en sus tetas y le chorreaba y con una mano se lo lleva a su boca luego me tumbo a la cama y me montó el solo ver sus tetas rebotando hizo que eyacular dentro de ella nuevamente. Patricia: te encanta mis tetas amor? Mario: si mamá eres lo máximo y te deseado siempre. Patricia: hoy te entregaré mi culo nunca se lo di a nadie y hoy será tuyo solo dame tu leche en la boca amor. Mario: le di la vuelta y la folle cuando estuve por acabar lo saque ella gemía como loca y abrió su boca para tragar mi semen

Autor: Mario5555 Categoría: Incesto

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ANDREA Y SANDY MIS HERMANAS. UNA FAMILIA ATÍPICA.

2021-03-10


Después de esa maravillosa noche con Betty, se despierta de golpe y asustada, ya que la luz del día entra por la ventana de mí cuarto. Apenas si se pone su bata y sale a prisa, incluso sin pantaleta, la cual queda por ahí perdida entre las sabanas de mi cama. Son las 8:35 am. Salgo también de mi cuarto y me dirijo a la cocina para buscar de comer, unos minutos más tarde veo salir corriendo a Betty rumbo a la escuela. Son ya las 09:00 am. Decido subir a la azotea para distraerme y paso por el cuarto de Andrea, oigo unos gemidos que provienen de su cuarto, me asomo despacio por la ventana, sus cortinas blancas y caladas apenas si permiten ver lo suficiente, pero distingo muy bien una figura masculina acostada sobre la cama, que Andrea lo cabalga con furia, jadea con fuerza, sube y baja enterrándose la verga de ese hombre en su concha. Pienso en lo cabrona que es al meter a un hombre extraño cuando no está ni mi madre, ni mi abuela y ni mi padre, entonces algo sucede, oigo cuando aquel hombre le dice a mi hermana: “que rico cabalgas mi amazona, que rico lo haces”. Es la voz de mi padre, de mi padre de bufa con fuerza. Sigo mirando y Andrea se levanta y se coloca en cuatro sobre la cama y mi padre se para detrás de ella, la toma de las caderas y la vuelve a penetrar, bombeándola con fuerza por unos minutos hasta que se la saca y se viene sobre las caderas y nalgas de Andrea. Entonces decido quitarme despacio de ahí, me subo a la azotea de donde sigo espiando, veo cuando salen del cuarto envueltos en toalla y se meten al baño que está en ese piso. Casi veo todo lo que sucede, hasta que mi padre sale con su carro de la cochera y se va a trabajar, despidiéndolo en la sala Andrea quien viste una camiseta holgada de color blanco, sin brassier y con una tanga azul cielo. Se mete a la cocina y luego se va a la sala con una taza y un plato donde se sienta en el sillón individual. Pienso en que hacer por unos minutos y decido, bajo y entro a la cocina sin que ella se dé cuenta, y encuentro café recién hecho, me sirvo una taza y me voy a sentar a la sala, en el sillón grande que esta frente a ella. Al verme abre tremendos ojos, no me esperaba, se creía sola en la casa. -¿No fuiste a la escuela?- Me pregunta. -No, se me hizo tarde, me quede dormido.- Le contesto mientras la miro recorriéndola de pies a cabeza. Mi hermana es realmente bonita, tiene un bello cuerpo, muy sexy y antojable para cogerla. Mi verga reacciona al tremendo estimulo visual que tengo frente a mí, ya que Andrea está sentada con su rodilla izquierda doblada y recogida descansando sobre el sillón, con el pie derecho apoyado sobre el mismo, sus piernas están separadas, por lo que puedo ver perfectamente su parte más íntima, su concha rojiza, depilada y que apenas si su tanga azul le cubre justo la raya de su cueva, no así su culo, el cual se aprecia perfectamente. Andrea nota donde están clavados mis ojos. -¿Ya podrías dejar de mirarme ahí?- Me dice. -¿Y por qué? Soy libre de mirar donde quiera.- Le contesto mientras levanto la vista y la clavo sobre sus pechos que casi se asoman por los costados de la camisera, sus pezones se marcan muy bien, son chiquitos como los de Betty, así como sus pechos. Solo de verla me excita y tengo una gran erección. -¿Ya viste lo suficiente?- Me dice un tanto seria. -No, aun no, me gustaría ver más mi amazona- Le contesto. -¿Qué dijiste?- Me pregunta alzando la voz, abriendo completamente sus ojos y de un brinco baja sus piernas del sillón pero separándolas y dejándome que su concha está bien depilada, que aun con la telita de su tanga, se nota. Sereno y frio, sabiendo que tengo la sartén por el mango se lo repito. -¡Mi amazona!- Le respondí. -¿Dónde lo oíste? ¿Viste algo? ¿Qué viste?- Pregunta sobresaltada. -¡Tranquila! No te espantes, relájate.- Le digo sin quitar la vista de su concha. La miro a los ojos y le sonrió, ella me mira seria y callada. Se vuelve a acomodar en la posición que estaba sentada pero sin dejar de mirarme. Bajo un poco la cabeza y con los ojos le doy a entender que mire la erección que tengo de verga, ella la mira y luego me mira a los ojos. -¡Estás loco!- Me dice alzando la voz. -¿También mi papá está loco? Recuerda que el mismo ha dicho que yo soy también el hombre de esta familia y que me deben de atender.- Le contesto firme y con una sonrisa. Ella me mira callada, seria y pensativa. Luego de unos segundos de completo silencio entre los dos, pone el plato y la taza en la mesita que esta aun lado del sillón, recarga su espalda en el sillón, apoya sus pies sobre el mismo con sus rodillas dobladas y separando bien sus piernas, mostrando ya completamente su concha apenas si adornada por el hilo de la tanga azul, cierra sus ojos, dejando sus brazos descansar a sus costados. Me levanto y camino hacia ella con la verga dura de la excitación. Me bajo el short y de la excitación, gotas de líquido pre seminal brotan cayéndole unas sobre el pecho de Andrea. Jalo a la izquierda el hilo de su tanga, meto mis brazos entre sus piernas para levantarlas y jalarla un poco más a la orilla, quien no dice nada, solo se deja. Centro la punta de la verga en la entrada de su concha y se la meto despacio, está caliente y húmeda, la comienzo a bombear lentamente. El interior de su vagina aprieta bien lo ancho de mi verga que a la vez toca el fondo de su vagina. -¡Apúrate!- Me dice Andrea. -Tranquila, tranquila, debo disfrutarlo.- Le contesto sin dejar de bombearla y de gozar de ella. Arrecio mis embestidas, es súper excitante estar cogiéndome a mi hermana mayor, sabiendo que unas horas antes se la había cogido mi padre. -¡No se te vaya a ocurrir venirte dentro!- Me dice entre jadeos. Esta excitada mi hermana, jadea y gime como perra en brama, pero trata de disimularlo al apretar sus labios, pero me doy cuenta. -¡Ya! ¡Ya! ¡Vente ya!- Me dice mientras sigo bombeándola, hasta que estoy a punto de estallar pero aguanto unos segundos más con fuertes embestidas y por fin le saco la verga de su concha y me vengo sobre su pecho y vientre, mojando su camiseta y su tanga con grandes erupciones. Me la jalo un poco más hasta que por fin deja de salir mi espesa y caliente leche. Andrea descansa su cabeza hacia atrás mientras jala aire con sus ojos aun cerrados. Me incorporo y me levanto el short, mientras me voy a sentar donde estaba antes. Entonces ella se levanta y me mira, hay cierto coraje en sus ojos. No dice nada, solo se retira y sube a su recamara mientras yo me quedo unos minutos más en la sala, luego me levanto apago la tele y me dirijo a mi cuarto. Ya como 11:00 oigo salir del portón a Andrea, me asomo y la veo alejarse con su mochila hacia la escuela. Me quedo solo por un rato, ya que más tarde llegan mis hermanas Sandy de 12 y Mónica de 11, quienes iban a la primaria. Al entrar a la casa, venían sonriendo, alegres y traviesas como solo ellas son. Al verme se alegran y corren a abrazarme y darme beso, ya que entre nosotros nos llevamos bastante bien. Luego Sandy me toma de la mano y me dice que suba con ellas a su recamara. Entra primera Mónica y se tumba sobre su cama, luego Sandy me jala y me dice que me siente en su cama. Me siento de espaldas a la cabecera, mientras Sandy se sienta del lado de los pies de frente a mí doblando su rodilla derecha y apoyándola sobre la cama, su falda azul marino se recorre un tanto hacia arriba, por lo que me deja ver su pantaleta color blanca. Miro su pecho se notó que no trae corpiño debajo de su blusa blanca tipo camisa. No se distinguen sus pezoncitos pero me excita imaginármelos debajo de su blusa, pequeñitos y antojables para chuparlos. Volteo la cara y veo a Mónica quien está sentada a la orilla de su cama pero con las piernas cruzadas y la falda recogida, veo su pantaleta rosa. ¡¡Uf!! Que delicia esos panoramas. Mientras noto también que hay ropa interior de ellas sobre la cama de la que mi madre lavo antes de irse y que debieron guardar. Platican tonterías de niñas, ríen mientras yo miro sus bellos tesoritos escondidos. Estoy bastante concentrado en lo que me gusta que solo rio a lo tonto y no pongo mucha atención a lo que me dice Sandy que se “molesta”, me da con una prenda en el hombro izquierdo, luego se avienta sobre mí y me tumba sobre la cama y ella sobre mí, Mónica se une y comienza una luchita entre ellas contra mí. En esa luchita y por “defenderme” “accidentalmente” les toco sus pechitos, sus conchas y nalgas, sus faldas se suben y veo más de sus pantaletas. La blusa de Mónica se desabrocha y se ven sus pechitos, sus pezoncitos pequeños y rosaditos, que preciosos están. Ella no se da cuenta o no le importa siguen sobre mi luchando buscando hacerme rendir. Se dan indicaciones una a la otra hasta que Mónica se pone sobre mi pecho y con su blusa abierta puedo ver bien sus lindos pechitos, mientas Sandy se va sobre mi cadera buscando someterme y que no me pare o de vuelta, mi verga esta dura y erecta, hace bulto debajo de mi short, pero parece que a mi hermanita no le importa, ya que sigue ahí luchando por imponerse. Risas de todos en este juego que muy pocas veces jugamos, pero que como hermanos debíamos haberlo hecho, pero cuando éramos más chicos. En un momento, aprovechando la agilidad que le da su delgado cuerpo, Mónica se sienta sobre mi pecho, colocando sus piernas dobladas a cada lado de mi cabeza, su falda cae sobre mi boca y nariz, dejando solo mis ojos al descubierto. Mientras Sandy termina por colocarse atravesada sobre mi cintura, mi verga hace presión sobre su abdomen. Pido auxilio, pero Mónica al ver mi cara y su falda, de travesura, la estira y me tapa por completo la cara, insisto en mi “auxilio” pero Mónica se empuja más hacia el frente y pone su concha sobre mi cara para callar mi boca, pero es un juego, por lo que abro mi boca y muerdo con los labios su concha, huele a concha tierna su pantaleta, un tanto húmeda, pero excitante. Mónica se empuja más y ríe, ambas festejan haberme ganado. Cuando se levanta Sandy, pone una de sus manos sobre el bulto de mi short, presionando mi verga, ella se da cuenta, pero no dice nada. Mientras yo sigo presionando con mis labios la concha de Mónica quien luego se levanta de mí entre risas. Me levanto y en juego les digo que son tramposas, agarro el mismo trapo con el que me había pegado Sandy y se lo aviento despacio a la cara, entonces me doy cuenta que es una pantaleta, ellas se ríen. Sandy la toma y me la vuelve a aventar, la agarro y con ambas manos la extiendo y pregunto ¿de quién es? Mónica dice que es de Sandy, entonces ella toma otra y la extiendo, diciendo que esa es de Mónica, por lo que comienzan entre ellas a delatarse cuáles son sus pantaletas. Mientras yo disfruto de todo eso. Ya cuando no encuentran prenda sobre la cama, Mónica dice que es amarilla la pantaleta que trae en ese momento, a lo que le responde Sandy que no es cierto, que es blanca. -¡A ver, enséñala!- Le digo yo, esperando que caiga Sandy. Sandy separa de la cama y se levanta la falda, dejando ver entre risas por completo su pantaleta. -¿Y tú de qué color la traes Mónica?- Le pregunto. Ella se queda parada pensando, luego se ríe y dice que no se acuerda. -Sandy enseño la suya, ahora tú tienes que enseñar la tuya.- Le dije entre risas y apoyado por Sandy. Entonces sin más, Mónica levanta su falda y deja ver su pantaleta rosa. A lo que los tres nos reímos. No pasa nada más, es fue el inicio de una convivencia y de confidencialidad más unida entre ellas y yo. Más tarde, ya como a las tres, llega Betty, llega cansada y no dice nada de lo sucedido en la noche anterior entre nosotros. Comemos los cuatro como si nada, solo que ahora hay más comunicación entre los cuatro. Andrea llega cerca de las 08:00pm, cena y se sube a su recamara. Todas hacen sus deberes y se retiran a bañarse y luego a sus recamaras, mientras yo me retiro a mi cuarto. Me tiro sobre mi cama aun desarreglada y al jalar una almohada, encuentro la pantaleta de Betty, aspiro su aroma y me vuelvo a excitar al recordar lo sucedido, no puedo evitar masturbarme con la pantaleta de Betty, la cual embarro con mi semen. Mi madre y mi abuela llegan pasada la media noche con mi padre que fue por ellas a la terminal. En los siguientes tres días, solo hubo quehaceres, tareas que hacer de mis hermanas, aunque en un par de ocasiones que nadie me vio y que agarre distraída a Betty, le tome de las nalgas, ella no dijo nada, solo me veía. Y más la escuela el lunes. El día martes de la siguiente semana, salgo temprano de la secundaria, por lo que decido pasar por mis hermanas, quienes al verme, corren a mi encuentro felices porque fui por ellas. Llegamos a la casa, saludamos a mi madre y a mi abuela, quienes están en la cocina haciendo la comida. Sandy y Mónica me piden que vaya a su recamara un rato y al llegar se me avientan para volver a jugar luchitas, caemos sobre la cama de Sandy quien se tira sobre mi cadera y Mónica sobre mi pecho, quieren hacer la misma táctica del viernes. Yo las dejo hacer, ya que me excita el solo pensar tener la concha de una de mis hermanas en mi boca. Que pareciera que ambas disfrutaron lo que cada una sintió. No hay mucho tiempo para jugar, nos llaman a comer, por lo que bajamos. Más tarde llega Betty con cara de pocos amigos, tiene bastante tarea, por lo que dice y me imagino que no podrá ir a mi cuarto aun cuando se lo pida. Ya en la noche, antes de cenar, Sandy y Mony ya se bañaron y traen sus batas de dormir, al término de la cena, Sandy me pide ayuda con una tarea, por lo que voy con ella a su recamara. Mony se tira en su cama y de ahí platica cosas de la escuela, de recuerdos de travesuras pasadas y más cosillas, mientras estoy sentado en la cama de Sandy, quien está sentada de frente a mí con su bata un poco recogida. Miro sus bellas y tiernas piernas, las cuales me excitan bastante de imaginarme que hay más allá. Me da la libreta, me dice el tema y comienzo a explicarle. Es un tema sencillo, a lo que terminamos rápido, le doy la libreta y al estirarse para aventarla sobre una silla, logro ver su pantaleta blanca, de la parte más íntima de ella ¡Uf! Que rica se ve. -¡Gracias manito!- Me dice Sandy. Solo le sonrió y aunque no deseo irme, me levanto un poco y mi hermanita me dice que no me vaya, que me quede ahí con ellas, le digo que no vaya a ser que mamá suba o que mi padre llegue y se enoje por verme ahí, aunque sé que ninguna de las dos cosas sucedería, ya que ninguno va a verlas cuando ya se van a dormir. Más porque ya no se oye ningún ruido, tanto mi madre como mi abuela se acuestan antes de las 10:00 pm. Se levanta y apaga la luz, luego se acuesta y se pega a la pared. -Vente manito, acuéstate.- Me dice, levanta las sabanas, me tapo con ellas, estiro el brazo izquierdo y ella se acomoda sobre él, la abrazo y comienzo a sobar su espalda, a lo que ella no dice nada, luego comenzamos a platicar tontería y media por un rato, hasta que ella se da la vuelta y me da la espalda, entonces me acerco a ella y la abrazo, pegándome bien detrás de ella, mi verga esta erecta y dura debajo de mí short, por lo que la acomodo discretamente entre sus nalgas pequeñas, pero firmes. Sandy entre jugueteos empuja sus caderas contra mí, provocando que el bulto de mi short, se “entierre” entre sus nalgas, que si no es por mi short, su bata y pantaleta, se la hubiera metido de un solo golpe hasta el fondo de su concha. Le sigo el juego y empujo las mías contra las de ella, se ríe y vuelve a hacer lo mismo, entonces contesto, solo que esta vez un poco más fuerte. Contesta ella, casi de igual forma, la agarro de su cintura y se la empujo más, haciendo que al “enterrársela” más, sienta la entrada de su concha. Su risa es un poco más fuerte, en eso, se oye la voz de Mony que nos pide que nos callemos, porque no puede dormir. Sandy ríe bajito, pero no se separa de mí. Se queda quieta y callada, pero yo comienzo a empujársela despacio, una y otra vez, ella no dice nada, solo se deja. Bajo mi mano derecha y despacio le acaricio su cadera, su pierna y su nalga, le comienzo a subir su bata despacio hasta su cintura, luego vuelvo a bajar la mano y le acaricio su nalga, suave y aterciopelada. Sandy tiembla un poco, a lo que le digo al oído que esté tranquila. De nuevo muevo mis caderas para puntearle su concha con mi verga sobre su pantaleta, sin tener oposición de Sandy. Entonces me bajo el short y me saco la verga para tallársela mejor de entre sus nalgas hasta su concha mientras la sujeto de su cadera, una y otra vez. Sandy no se opone, por lo que meto mis dedos entre el elástico de su pantaleta y se la comienzo a bajar despacio hasta dejárselas a medio muslo, entonces ella, que tenía sus piernas un poco dobladas al frente, baja sus piernas, meto mi mano entre medio de ellas y le levanto un poco su pierna derecha y meto entre medio de sus nalgas mi verga, se siente rico el calor de su culo y su concha. Se la vuelvo a empujar una y otra vez, acariciando con la punta sus labios vaginales. ¡¡Guau!!, comienza a humedecerse y es más rica la sensación. -Esto es mío, este culo y esta concha son solo míos.- Le digo al oído a Sandy, quien no dice nada, solo se deja y mueve despacio también ella sus caderas. Luego de un rato, le digo que se dé la vuelta, ella obedece, levanta un poco su pierna izquierda y coloco mi verga entre su concha húmeda, con la mano le tallo la punta en su raya una y otra vez, ella aprieta la boca y su cara contra mi pecho, luego se la dejo quieta y baja su pierna, entonces de nuevo comienzo a mover mis caderas, tallándosela una y otra vez. La abrazo de las nalgas y la atraigo con más fuerza contra mí. Quisiera metérsela en la concha y desvirgarla, pero esta Mónica en la otra cama, por lo que decido esperar para otra ocasión. Sigo tallándosela hasta que siento que ya me voy a venir, por lo que exploto cuando mi verga esta entre medio de su concha, ahí, para que la empape toda y sienta mi leche caliente. Ahí me vengo totalmente, descargándola toda. Nos quedamos quietos, ella me abraza y así nos quedamos dormidos. Despierto más tarde, aun es de noche y estoy abrazado con Sandy, me separo de ella y me subo el short, me levanto y me voy a mi cuarto, dejándola ahí dormida. Al día siguiente por la tarde, no hay ningún comentario, todo sigue igual, mi madre con sus quehaceres y la atención a mi abuela, mis hermanas a sus escuelas y la atención hacia a mí. Porque así las educaron, aunque no sé si en todo debían de atenderme jejeje

Autor: PEDROVL76 Categoría: Incesto

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UNA FAMILIA ATÍPICA

2021-03-10


Hasta mis primeros quince años creí vivir con una familia normal, típica, padre, madre, una hermana mayor y dos hermanas menores que yo, pero sorpresa. Nunca fui muy apegado a obedecer, al contrario, imponía muchas veces mi voluntad en casa, fui rebelde, peleonero en la escuela, muy poco ayudaba en las labores del hogar y más que mi padre por cuestiones de trabajo se la pasaba mucho tiempo fuera y cuando estaba, me daba consejos sobre cómo ser el hombre de la casa y el hombre entre las mujeres de la familia. Y aunque aprendí a valerme por mi mismo en todos los aspectos, siempre impuse mi voluntad para que todas me atendieran, mi madre que me mimaba y alcahueteaba, sobre mi hermana mayor Betty y mis dos hermanas menores, Sandy y Mónica. En casa mi madre era muy callada y dedicada a las labores hogareñas, mi hermana mayor le ayudaba, así como mis hermanitas. Y aun a pesar de todo me consentían. Pero me enfocare en una sola persona. Teníamos casa propia y que recuerde nunca anduvimos rentando. Desde pequeño mi padre nos dio la libertad de que conforme se pudiera cada quien tuviera su propia recamara. Mi padre y mi madre se casaron muy jóvenes. Nada más de repente un día, mi padre nos dijo que nos mudaríamos a casa de su madre, ósea mi abuela, ya que tenía poco de haber enviudado y estaba sola, ya que mis tías, dos para ser exactos hermanas de mi padre, Vivian en el extranjero. Recuerdo que era periodo de vacaciones cuando llegamos a casa de la abuela. Ella salió a recibirnos muy contenta, saludando y llenando de besos a mis hermanas, luego a mí y a mi madre la abrazo y le dio un gran beso, pero no la soltó, permaneció abrazada a ella y extrañamente le dio las gracias. Entramos a la casa, ya en la sala, mi padre llamó a Andrea ¿Andrea? ¿Quién es Andrea? Me pregunte. Salió de la cocina una chica muy parecida a mi hermana Betty, solo que un poco mayor, de cabello largo, ondulado y de color negro. Ojos negros, blanca, delgada, pero muy bella como mis hermanas. Se paró frente a todos, callada, seria, pero con la mirada desafiante. -Les presento a Andrea, su hermana mayor. Ella es hija mía, pero de una mujer con la que viví antes que con su mamá. Ella vive aquí con su abuela, desde hace ya seis años. La deben respetar y querer.- Dijo mi padre. Mis hermanas se quedaron serias, mi abuela seguía sonriendo como si nada. Mi madre, que al parecer ya sabía, se le acerco y ambas se abrazaron, dándose un beso en las mejillas. Yo me quede sin decir nada, no sabía de la existencia de esa otra “hermana”. La casa era grande, constaba de una planta baja donde tenía sala, comedor, cocina, dos recamaras y un baño completo. El primer piso tenía tres recamaras y el segundo otras dos, más una terraza. Tenía un patio extenso y el cuarto de lavado estaba a un costado de la cocina. Una cochera para dos carros con un cuarto arriba. Mi abuela tenía su recámara en la planta baja, en la otra recamara se “instalaron” mis padres, mis hermanas menores en una recamara porque así lo quisieron ella, ya que tenían 12 Sandy y 11 años Mónica. Betty se instaló en otra, mientras Andrea tenía su recamara en el segundo piso. Yo me instale en el cuarto arriba de la cochera, ya que era el más amplio y aparte estaba desocupado. Desde que se conocieron, no hubo buena química entre mis hermanas Mónica, Sandy y Betty con Andrea. Por la diferencia de edades, las dos primeras eran más unidas, Betty era mayor por cuatro años y yo por tres, por lo que había más comunicación entre nosotros, pero no con Andrea, quien incluso nos miraba con cierto recelo y no se diga entre Betty y ella jajajaja, parecían rivales. Aunque todos permanecíamos callados. Mi madre era la que llevo luego la organización de la casa, la comida y el cuidado de mi abuela. Mientras mis hermanas cada una por su lado apoyándola, mientras que Andrea, si ayudaba, mas era más independiente y atendía mas personalmente a mi padre. Mi padre llegaba ya noche del trabajo, mi madre normalmente no lo esperaba, ya que se ocupaba de mi abuela, quien lo esperaba era Andrea, cenaban y se subían, decía él, que le acompañaba a que se acostara. Ya habían transcurrido cuatro meses desde que llegáramos ahí, habíamos iniciado el ciclo escolar. Mis hermanas menores en la primaria, yo en tercer año de la secundaria y Betty en la prepa. Andrea estudiaba la licenciatura de administración, por lo que su horario era variable. Todos íbamos a la escuela en la mañana. Era muy común que por las tardes, Betty fuera a mi cuarto, a hacerme platica, como refugiándose conmigo, ya que se notaba el celo y coraje contra Andrea. Para mí era indiferente, aunque si me intrigaba, por su relación. Mientras vida escolar y personal era de experiencia en experiencia. Era el mes de noviembre cuando una tarde en que yo estaba en mi cuarto llegó Betty quien vestía aun su uniforme de la prepa, falda azul marino un poco amplia, arriba de las rodillas y blusa blanca, tipo camisa. Llegó y comenzó platicando cosas de su escuela y grupo como desahogándose y buscando un confidente, primero se sentó en mi cama mientras yo iba colocando unos posters de chicas en diminutas prendas. -¿Para qué pones fotos de esas viejas?- Me dice Betty, desaprobando lo que hacía. -Porque me gustan, aparte para adornar mejor las paredes.- Le conteste. -Son puras viejas encueradas.- Replico ella. La mire y ella trato de distraer la mirada en una de varias revistas que tenía en la cama. Se recostó sobre su abdomen en la cama, dejándome admirar sus bien formadas nalgas. Doblo sus rodillas y levanto sus pies, sus piernas estaban un poco separadas, me agache un poco para husmear y pude apreciar parte de su pantaleta blanca. Luego me incorpore. -Tienes muy bonita cola Betty.- Le dije sin pensar y directo. Ella no me contesto nada, entonces me recosté sobre la cama a su lado izquierdo viéndola a la cara mientras mi mano derecha la posaba sobre su nalga izquierda. -Tienes bonitas nalga Betty, me gustan.- Entonces le volví a decir. -Órale, estate quieto.- Me contesto mientras agitaba sus caderas un poco. No quite la mano, al contrario, acaricie sus nalgas por completo. -Estate quieto.- Me repite, solo que esta vez se gira y se levanta de la cama, pero en ese movimiento le levanto la falda para poder ver bien su pantaleta y sus nalgas. Betty no me dice nada y se sale de mi cuarto. A partir de ahí, comencé a acosarla. Cada vez que tenía la oportunidad, sin que nadie viera, le acariciaba sus nalgas y le decía al oído que tenía bonitas nalgas, ella solo reía y repetía que me estuviera quieto, mas nunca decía que me acusaría. A pesar de que acosaba a Betty, ella no dejaba de ir a mi cuarto, ya sea después de comer y vestida aun con su uniforme o ya después de bañarse y vestir su bata de dormir o pijama de short y camiseta. En una ocasión en que fue en la tarde vestida con su uniforme, llegó y se tumbó sobre mi cama, sin preocuparse si se le subía la falda, lo cual si sucedió. -Que bonitas nalgas tienes Betty.- Le dije mientras le iba acariciando los muslos hasta llegar a sus nalgas firmes y paraditas cubiertas por su pantaleta amarilla. -Estate quieto.- Me dijo sin oponer más resistencia. Tal vez uno, dos minutos cuando oímos la voz de mamá llamar a Betty, entonces ella se paró y antes de bajar de mi habitación, le dije que regresara en la noche. Ella simplemente dijo que haber. Como de costumbre, después de bañarnos, cenamos todos, mi madre, mi abuela, mis hermanas y yo. Al terminar, ya cuando me iba a mi cuarto, le dije a Betty que si me podía alcanzar un vaso de agua con hielo, a lo que contesto que sí. Una media hora después llegó ella con su pijama, un short y blusa de tirantes en color blanco, la cual hacia lucir su bien y deseable cuerpo. Dejándome ver que era blanca su pantaleta. Betty, es de cabello ondulado y corto, color negro así como sus ojos, que tienen cierto brillo seductor, de boca pequeña y labios delgados. De piel blanca, busto mediano, cintura estrecha, caderas un poco anchas, nalgas firmes y paradas, unas piernas musculosas y torneadas. Ella es un poco más baja de estatura que yo. -Ten tu agua.- Me dice, a lo que agradecí con una sonrisa mientras ella se tumbaba sobre mi cama. -¿Te cae bien Andrea?- Me pregunta con una mirada fija en mi rostro. -Me es indiferente. Aunque no me molesta.- Le contesto. Vi que no le agrado mi respuesta, por lo que se gira boca abajo y apoyándose sobre sus brazos para levantarse. -Bueno, ahí te dejo tu agua.- Me dice seria. -No te vayas.- Le digo mientras me abalanzo sobre ella y la abrazo por la espalda, haciendo que se acueste de nuevo sobre la cama. -No, ya me voy. Ahí, que te traiga agua tu hermanita Andrea.- Me contesta seria. -No te vayas Betty. Le digo mientras casi la monto. Se voltea de espaldas a mí, por lo que la abrazo y atraigo contra mí, haciendo que mi ya duro miembro se pegue contra sus nalgas. Estaba celosa y era evidente. -Que bonitas nalgas tienes Betty. Me gustan.- Le dije mientras le acariciaba su muslo derecho y le repegaba mas mi miembro entre sus nalgas. Ella solo se dejaba, no decía nada, aunque se notaba nerviosa. Y así estuvimos por unos minutos, sin decir nada, mientras seguía empujando mi miembro entre sus nalgas y le acariciaba desde su cintura a sus piernas. -Ya me voy, tengo que levantarme temprano mañana.- Me dice mientras me toma el brazo y lo quita de su pierna. -¡Ok! ¿Pero vienes mañana?- Le digo mientras se levanta. Sin mirarme me dice que sí y se baja. Al día siguiente después de regresar de la escuela y comer en “familia”, me retiro a mi cuarto, no le dije nada a Betty, casi una hora después llega ella con su aun uniforme de la prepa, trae una revista de chicas. Agarra una almohada de mi cama y la pone en el piso, al pie de esta y se pone de rodillas sobre ella y la revista sobre la cama. Se ve maravillosa con sus caderas levantadas y sus piernas un poco separadas. Comienza a platicarme sobre la escuela, sobre sus compañeras y un chico que al parecer le gusta, por lo que me da celos ese comentario, pero yo no quito la mirada de su cola. Le respondo una que otra pregunta y hago algún comentario que para mí no tienen importancia. Verla en esa posición me excita y me provoca tremenda erección que apenas se contiene debajo de mi short escolar. Pero decido ir más allá sin importar nada, de todas maneras ella ya me ha ido dando pase. Me paro detrás de ella mirando sus hermosas caderas y el resto de su cuerpo. Me agacho para ver su ropa interior y veo que trae una pantaleta blanca. -¡Que linda cola tienes Betty!- Le digo mientras con la mano izquierda le acaricio las nalgas. -¿Qué tanto traes con mi cola?- Replica ella. -Me gusta mucho. Esta preciosa.- Le digo sin dejar de acariciársela, ya que ella no me quita la mano de ahí, ni hace algún intento. Entonces, doblo un poco las rodillas, le subo la falda y me repego contra su dura y bien formada cola, mi verga debajo del short se acomoda entre sus nalgas mientras la tomo de las caderas con fuerza y la jalo como si la estuviera penetrando. -¿Qué haces loco?- Me protesta ella pero sin quitarse o hacer el intento. -¡Esta cola y esta concha son mías!- Le contesto. -¿Ha si? ¿Por qué?- Pregunta ella. -¡Porque todas las colas y conchas vírgenes de esta casa van a ser mías!- Le contesto con firmeza. -¿Todas?- Pregunta ella. -¡Si! Todas- Le contesto sin dejar de tallarle mi dura verga entre sus nalgas. Betty recarga el pecho y la cabeza sobre la cama. -¿Hasta las de Sandy y Mónica?- Pregunta ella. -Todas- Le dije mientras sentía como se humedecía su concha y mi verga de tanta excitación a punto de explotar. -¿Y cómo sabes que soy virgen?- Pregunta ella. -Lo sé, porque te gusta lo que te hago.- Le contesto y antes de que volviera a preguntar me adelanto. –Y porque me quieres mucho también me las vas a dar.- Betty ya no me contesto, ni pregunto o protesto, solo se dejó hacer. Baje la mano derecha y le acaricie su nalga y pierna derecha, metiendo un poco la mano entre su pantaleta. Comenzó despacio a empujar ella sus caderas contra las mías hasta que se quedó quieta y unos segundos después me vine abundantemente dentro de mi trusa, mi short se humedeció bastante, mezclándose con la humedad de Betty quien de inmediato se levantó salió deprisa de mi cuarto, jalándose la falda hacia abajo. En los siguientes días, no fue a mi cuarto, nos veíamos en el resto de la casa entre mis padres, abuela y hermanas, y cuando había la oportunidad me le repegaba por detrás, haciéndola sentir mi erecta y dura verga, ella no reclamaba, ni se quitaba, pero no decía nada. Una semana después de ese contacto más directo, era lunes para ser más exactos. Durante la cena, nuestros padres nos dijeron que mamá iba a acompañar a la abuela a unos estudios a la capital del país, por lo que estaríamos solos desde la noche del miércoles en que ellas se irían hasta el día sábado que regresarían, dando un sinfín de recomendaciones para todos. El miércoles por la noche en que saldrían, mi padre las acompañó a la terminal. Como ya era tarde cuando salieron de la casa, mis hermanas se vieron ocupadas por recomendaciones hechas, por lo que Betty no fue a mi cuarto ese día miércoles. Al día siguiente cuando regrese de la escuela, Sandy y Mónica ya estaban en casa, Andrea no estaba, pero ya había dejado hecha la comida, luego llegó Betty y comimos. Hicieron sus quehaceres mientras yo me iba a mi cuarto, ya como a las seis salí un rato a la calle con los cuates, regrese como a las 9 de la noche. Cene con Andrea, Sandy y Mónica, Betty se estaba bañando, termine de cenar y me fui a mi cuarto a bañarme, era el único privilegiado con baño en el cuarto. Como no había platicado a solas con Betty desde el martes y por todos sus quehaceres, no creí que fuera a ir ese día a mí cuarto y más que ya pasaban de las diez de la noche. Me metí a bañar tranquilamente y como tengo la costumbre ya que duermo solo y aparte de la casa y de mis hermanas, salí solo en toalla cuando me encuentro a Betty acostada boca abajo sobre mi cama. Me sorprendió un poco, pero no quise dejar pasar la oportunidad. Vestía una bata de algodón rosa pastel, sin figuras, la cual apenas le cubrían sus bellas nalgas, sus piernas ligeramente separadas con las rodillas dobladas y los pies levantados me permitieron ver sin mucho esfuerzo su pantaleta blanca. Solo con verla mi excitación se puso a mil, mi verga se puso dura y bien erecta. Me acerque a ella y le acaricie la parte interna de sus firmes muslos con la mano abierta. -Órale, me espantaste.- Me dice mientras solo levanta y gira la cabeza a su izquierda para verme. -¿Creí que hoy no ibas a venir?- Le dije sin dejar de acariciarla. -Tenía algunos quehaceres, aparte de que espere a que se durmieran Sandy y Mónica.- Me dice. -¿Quédate a dormir conmigo?- Le dije con una sonrisa maliciosa. -¿Y si se enoja papá’?- Contesta ella. -Ni siquiera viene para acá, ya llega muy tarde, incluso lo oigo cuando llega.- Le conteste. -No sé.- Me contesta mientras baja sus pies y estira sus piernas. Le levanto un poco su bata, hasta la mitad de sus bellas nalgas. Entonces ella se gira sobre su derecha y yo me siento frente de ella, la toalla apenas si tapa mi erección, de la cual se da cuenta mi hermana. -¿Entonces todas las colas y conchas de esta casa son tuyas?- Me pregunta con una leve sonrisa, mientras su bata me deja ver la parte más íntima de su pantaleta. En eso oímos cuando el carro de papá se paró frente a la cochera, Betty se sentó sobresaltada, quería salir, pero la sujete del brazo y le dije que estuviera tranquila. Me levante y fui rápido a cerrar con pasador la puerta que conduce a mí cuarto, luego apague la luz del cuarto y regrese a la cama. Le dije a Betty que estuviera tranquila, que papá no subiría, ni se daría cuenta de que estaba ella ahí. Oímos cuando metió su carro y cerro la cochera, ya después se quedó todo en silencio. Estuvimos unos minutos en silencio, pero no deje de aprovechar la oportunidad y le acariciaba sus muslos al estar sentado a su lado. -Vente, acomódate.- Le dije mientras levantaba las sabanas. Se acomodó y se tapó, mientras me quitaba la toalla y la tiraba sobre una silla que estaba aún costado. Me acomode y tape con la sabana. Quedamos frente a frente, ella con su bata y yo desnudo, con la verga dura y erecta. -¿Entonces todas las colas y conchas de esta casa son tuyas?- Volvió a preguntar. -Así es y hoy voy a empezar a tomar la primera.- Le conteste mientras acariciaba su muslo izquierdo y poco a poco iba subiendo la mano por debajo de su bata hasta llegar a su cadera. -¿A, si?- Contesta ella. -Si- Le contesto mientras meto la mano debajo de su pantaleta y acaricio su nalga. -Pero somos hermanos- Pretexta ella. -¿Y luego? Nadie lo va a saber.- Le contesto mientras le subo la bata y jalo un poco su pantaleta hacia abajo. Ella seguía queriendo pretextar, mas yo no le hacía caso. Jale un poco más fuerte su pantaleta mientras metía debajo de su cintura la mano izquierda y la jalaba hacia a mí. Bese su mejilla izquierda, luego su cuello, mientras mi mano derecha acariciaba por completo su nalga izquierda, mi verga presiona su vientre y se resbala hacia su concha. La hice girar boca arriba, quedando sobre ella, puso sus manos sobre mi pecho. Me levante un poco y jale su bata para quitársela. La poca luz que entraba por la ventana me permitió distinguir sus pechos desnudos, ya que no traía brassier. Luego me hice más abajo y la despoje por completo de su pantaleta. Betty ya no decía nada, solo suspiraba. La volví a abrazar, a besar del cuello, mientras mis manos acariciaban sus pechos, su cintura, sus nalgas. Separó un poco sus piernas, permitiendo que mi verga presionara su concha húmeda. Fui bajando a sus pechos, los bese una a uno, chupe sus pezones, los mordí despacio, ella gimió y me tomo con sus manos de los cabellos. Fui bajando más, cuando estaba besando su vientre, ella trato de oponerse. -Mejor no, ya no.- Me dijo, pero no le hice caso, baje más y bese con fuerza su concha, entonces ella se arqueo hacia atrás, separo más las piernas y jalo mi cabeza contra su intimidad. -Detente manito, mejor no, soy tu hermana mayor.- Me volvió a decir. -No, esta concha es mía. Soy el hombre de esta casa y me la vas a dar.- Le dije con firmeza, mientras le separe más sus piernas y le chupaba su concha. Lamí cada rinconcito de ella, su botoncito, sus labios íntimos, los cuales estaban cerraditos. Metí la lengua en su cueva, hasta dentro donde pude llegar. Sus gemidos iban en aumento, me jalaba los cabellos con fuerza contra ella hasta que le exploto su primer orgasmo. Agitó con fuerza sus caderas una y otra vez. Luego subí despacio, besando su vientre, sus pechos, su cuello…su boca que poco a poco respondía a mis besos. Me abrazo mientras con mi mano derecha agarraba mi verga y la centraba en la entrada de su vagina. Estaba ella empapada, le presione la cabeza y se la talle, Betty solo gimió. Se la centre y di un fuerte empujón, estaba bien cerradita, entonces di otro con más fuerza y entro la mitad. Di otro y termino de entrar toda, sentí como llegaba al fondo de su útero, mientras ella clavaba sus dientes en mi hombro para no gritar. Me quede quieto por un rato para que se acostumbrara, luego comencé a bombearla despacio, su dolor se fue convirtiendo en gemidos y jadeos de placer. Fui arreciando los bombeos con más y más fuerza, sentía riquísimo como apretaba su vagina. -Que rica estas Betty. Que rica esta tu concha y es mía. Todos los culos y conchas vírgenes de esta casa son mías.- Le dije entre bufadas, hasta que me vine dentro de ella, pero no paraba de bombearla, seguía y seguía, hasta que sentimos como chorreaba fuera de ella. Entonces me quede quieto. Me Salí de ella y me recosté a su lado. Betty se recostó sobre su lado izquierdo, dándome la espalda y en silencio. Entonces la abrace, mi verga que aún no perdía la dureza se acomodó entre sus nalgas. Le seguí acariciando sus pechos, aún estaba excitado, entonces la empuje y acomode boca abajo, me acomode sobre ella, separándole las piernas. -Espera ¿Qué me vas a hacer?- Preguntaba entre sollozos. -Coger tu culo, este culo que es mío.- Le dije mientras me agarraba la verga y se la centraba en la entrada. -No, espérate, no.- Replicaba, mas no le hice caso, me recosté sobre ella y se la fui empujando, estaba más apretado que su concha. Eso me excito aún más. Poco a poco se la fui metiendo mientras Betty hundía la cara sobre la almohada. Cuando por fin sentí que estaba toda mi verga dentro de su culo. -Me duele, me duele. Sácamela.- Me decía entre sollozos, mas no le hice caso. Cuando dejó de lloriquear, comencé a bombearla, poco a poco sus quejidos de dolor se convirtieron en gemidos de placer. La bombeaba despacio al principio, hasta que los chasquidos se oían más y más fuertes donde la bombeaba, donde se oía como entraba y salía mi verga del culo de Betty. No sé cuánto tiempo paso hasta que me vine por segunda vez, solo que ahora dentro de su culo rico y apretado. Cuando sentí que salió hasta la última gota de mi leche, me levante y se la saque despacio, me recosté a su lado. La agitación de ambos se oía en todo el cuarto. Pasaron vario minutos. -Me duele todo. Que bruto eres.- Me dijo. -¿Ya no me quieres?- Le pregunte mientras le acariciaba las nalgas. -Sí, si te quiero y mucho, pero me dolió- Me contesto. Después de varios minutos nos levantamos y metimos al baño a lavarnos, caminaba con dificultad ella. Luego regresamos a la cama y nos acostamos, nos abrazamos y así dormimos. Estaba bien dormido cuando ella se levantó de golpe. -¡Ya es tarde! Tengo que ir a la escuela, tengo que entregar un trabajo.- Exclama mientras busca su ropa, la cual apenas si encuentra su bata y se la pone, sale deprisa de mi cuarto mientras hago lo mismo. Miro el reloj de la pared, son las 8:35. Yo ya no hago el intento por ir a la escuela, apenas si me pongo un short y me dirijo a la cocina para comer algo. Al poco rato veo salir a Betty corriendo rumbo a la escuela. Son las 9:00. Decido subir a la azotea y paso por el cuarto de Andrea…

Autor: PEDROVL76 Categoría: Incesto

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