Relatos Eróticos de Incesto


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La bañera

2019-09-23


En el reproductor de CDs se oía Love Of My Life, uno de sus grandes éxitos de Queen. La bañera estaba mediada de agua. La espuma de las sales de baño solo dejaba ver mi cabeza y parte de mi pecho peludo. Ariadna, una joven morena, de cabello corto, labios carnosos, grandes tetas, piernas moldeadas, un culo fascinante... Una joven rellenita y bonita que tenía un polvo criminal, se metió en la bañera, se sentó sobre mis piernas, acercó su boca a la mía y me dio un beso con lengua tan dulce que mi polla se puso en pie de guerra. Con su sensual voz, la sensual voz de un bomboncito venezolano, me preguntó: -¿Cuánto tiempo llevas sin meter, José? -Más de un mes. Me volvió a besar. -Se nota. Acomodó mi polla entre sus labios vaginales y besándome la frotó hasta que se le mojó de jugos el coño. Luego me dio la teta izquierda a mamar. -Cómela cómo tú sabes. Cogí la teta con las dos manos, y magreándola pasé mi lengua sobre su areola haciendo círculos. Le di suaves mordiscos a la teta, y después chupé la areola y el pezón. Volví a dar modisquitos a toda la teta para seguir dando pequeños y suaves mordiscos al pezón. Mi polla ya resbalaba por sus labios llenos de jugos. Me dio la teta derecha y volví a cogerla con las dos manos y lamer, chupar y dar mordisquitos. Acabé cogiendo las dos tetas. Gocé de ellas hasta que sus gordos pezones se pusieron duros cómo cuernos. Diana, gimiendo y acariciando mi cabello, cogió la polla, levantó un poquito el culo, la puso en la entrada de la vagina, bajó el culo, la clavó hasta el fondo y me dijo: -Estás cachondo. -Tú si que estás cachonda, muñeca. Besándome, me folló despacito. Era cómo si quisiera que el polvo durase eternamente. Sentía mi polla entrar y salir de su coño. Sus suaves tetas se apretarse con mi pecho. Su lengua se deslizaba por la mía, chupándola, mordiéndola... Yo me dejaba hacer. Me estaba haciendo el amor y me encantaba. Parecía un ángel travieso que hubiera bajado de las Alturas para darme lo que tanto necesitaba, calor corporal y cariño, mucho cariño. Media hora más tarde ya no podía aguantar más. Le dije: -Me voy a correr, Ariadna. Me cogió la cara con las dos manos, me miró a los ojos, y moviendo su culo alrededor, me dijo: -Córrete, cariño. Con el primer chorro de leche se me cerraron los ojos, al abrirlos vi que Ariadna tenía sus pupilas clavadas en las mías. Estaba viendo mi mirada llena de gozo y sentía cómo mi polla dentro de su coño latía y soltaba leche calentita... Al dejar mi polla de latir y de correrse dentro de su coño, me besó, se levantó y me puso el coño en la boca. La cogí por la cintura y se lo lamí saliendo mi leche de él. Ariadna, me cogió la cabeza con las dos manos, apretó su clítoris contra mi lengua, y moviendo la pelvis de adelante hacia atrás y de atrás hacia delante, con un tremendo temblor de piernas y gimiendo cómo una bendita, se corrió en mi boca. Al acabar de correrse se sentó enfrente de mí en la bañera. Tocándome la polla con un pie, me preguntó: -¿Me echaste de menos? -Mucho. -Yo a ti también te eché de menos. Puse el dedo gordo de mi pie derecho en la entrada de su coño, se lo metí un poquito y después se lo froté con el canto del pie... Cuando me di de cuenta, Ariadna, me estaba haciendo una paja con las plantas de sus pies. -¿Te gusta? -Es muy placentero. Podría correrme así. Sin querer le quitó el tapón a la bañera. Quedamos cubiertos solo de espuma. Cogió el gel, lo echó sobré mi polla y me masturbó. Era cómo si estuviera follando un coño empapado de jugos. Luego cogió la alcachofa y puso el chorro sobre mi glande. Al estar a punto de correrme cerró el agua. Cogió mi polla, la metió en la boca y me la masturbó y me la mamó hasta que me corrí. Solo con el glande en la boca y apretando su lengua contra el meato se tragó toda mi leche. Me temblaron las piernas con el tremendo placer que sentí. Al acabar de correrme se sentó en el borde del baño, con la espalda contra los azulejos, y me dijo: -Te toca. Cogí la alcachofa y le puse el chorro sobré el clítoris, clítoris que ya tenía el glande fuera del capuchón, un glande grande cómo un guisante King size. Veía el agua salpicar en su coño y el clítoris latir cada vez que le quitaba el chorro de encima, Ariadna se acariciaba las tetas y se pellizcaba los pezones. Se fue poniendo perra, perra, perra y yo palote, palote, palote. Al rato me decía: -Me voy a correr. Quise aprovechar la oportunidad de beber de ella. Tiré la alcachofa y metí su coño en mi boca y la lengua dentro de él. Después lamí desde el ojete al clítoris con celeridad. Me dijo: -¡Deja que la meta, José, deja que la meta! Me eché boca arriba en la bañera, Ariadna se sentó sobre mi polla, y en nada, me dijo: -¡¡Me veeeeeengo!!! Ahora fui yo quien la miró a los ojos. Los tenía vidriosos. Su cara de placer me excitó tanto que casí me corro dentro de su coño. Ariadna, pudo balbucear: -Llééééénaaaaaameeeeee. No le llené el culo de leche, corriéndose, le metí el glande culo, y ahí sí, ahí me corri mientras me comía a besos. Quique. ([email protected])

Autor: Quique Categoría: Incesto

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Náufragos (III)

2019-09-22


22 de octubre de 1620 Al principio todo nos costó mucho, lo más engorroso fue, aunque pueda extrañar el ir al baño. La selva nos daba miedo y yo le pedía al pequeño Daniel siempre que me acompañase mientras hacía mis necesidades. El mayor también se ofrecía, pero a mí me daba menos pudor ir con mi Daniel, que era más joven. Carlos era ya un hombrecito y me daba mucha vergüenza que me pudiese ver semidesnuda. Para nuestra suerte, cuando conseguimos el valor para hacer una expedición por el interior de la isla, descubrimos un lago de agua dulce y esto, sin duda, fue lo mejor que podía pasarnos. Ya no tendríamos que preocuparnos por el agua. También pude tomar un baño después de meses en el barco sin poder hacerlo. Esto también fue algo engorroso, pues nos resistíamos a separarnos y mis hijos insistieron en bañarse conmigo. Aunque les dije que no, que primero me bañaría sola, su insistencia pudo conmigo. Así que yo con un camisón de algodón y ellos se con sus calzoncillos nos dimos los tres un buen chapuzón. Fue maravilloso, gracias al jabón que guardaba junto con mi ropa pude asearme decentemente, aunque procuré no usarlo mucho para que me durase, mis hijos también lo usaron. Para no enturbiar las aguas nos salimos a la orilla de guijarros y allí nos enjabonamos y aclaramos echándonos agua con las manos. Al salir descubrí que mi camisón empapado dejaba ver mi silueta y algo más de mis atributos, por ejemplo, se pegó a mis pechos, dibujándolos y mis pezones, duros por el agua, eran perfectamente apreciables con la tela mojada. Y para colmo descubrí que mis hijos no dejaban de mirarme, tal vez asombrados pues nunca habían visto una figura de mujer con tan poca ropa y aunque yo fuese su madre, no dejaba de ser lo uno y lo otro a la vez. Así que presa del pánico y la vergüenza les grité que se diesen la vuelta y como buenos hijos obedecieron. Cuando ellos repitieron la operación, yo ya estaba de nuevo en las aguas, que usaba para ocultar mi desnudez bajo ellas. Allí los vi jugar una vez más y aunque también tenían sus calzoncillos largos hasta los tobillos, al igual que a mí, el agua hacía que la tela se pegase a su piel y su figura se mostrara como esculturas de mármol. El señor me perdone, pues no pude evitar fijarme en sus atributos masculinos cubiertos por la blanca tela, que como mi camisón, terminó pegada a sus cuerpos, dibujando las formas que bajo ella había. Así descubrí que tanto Carlos, el mayor, como Daniel el pequeño, eran ya dos hombrecitos con abundante vello púbico. En cuanto a la comida mejoró también, pues descubrimos que en el interior de la isla vivían unas aves que no podían volar, eran confiadas y dejaban acercarse por lo que se las podía cazar sin mucha dificultad. Esto, unido a un chisquero que nos dejaron los marineros, nos permitió disfrutar de fantásticos festines con su carne casi todas las noches. ([email protected])

Autor: Zorro Blanco Categoría: Incesto

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Náufragos (II)

2019-09-22


Al tercer día, cuando comenzaron a llegar a la playa restos de maderas de barco destrozados, nuestras esperanzas de volver a ver a mi marido o los marineros se habían desvanecido por completo... 15 de Octubre de 1620 La travesía comenzaba ya a hacerse larga y pesada, tras dos meses y medio, según mi marido estábamos casi llegando a nuestro destino, cuando el infortunio se cruzó en nuestro camino. Un barco sin bandera fue avistado en el horizonte: "piratas" gritó el vigía y todos se santiguaron sin excepción a bordo. Durante días bregamos con ellos hasta que el enfrentamiento fue inevitable. Yo me refugié con mis hijos en el camarote del capitán, mientras oíamos las salvas, los cañonazos disparados a bordo y los aterradores silbidos de las andanadas del otro barco aproximándose al nuestro. Algunas impactaban en cubierta, despertando gritos desgarradores de hombres a los que alcanzaban y otros penetraban en las aguas cercanas, levantando columnas de espuma. Hasta entonces de vez en cuando nos disparaban algún cañonazo que impactaba lejos del nosotros y a su vez nosotros respondíamos con el mismo e infructuoso éxito, pero ahora era muy distinto, ¡ahora el terror se apoderaba de nosotros! La batalla fue brutal, mis hijos permanecieron abrazados a mi todo el tiempo, en mi cama. Cuando cayó la tarde mi marido bajó y nos dio malas noticias... La embarcación estaba bastante mal y había sufrido muchas bajas entre la tripulación. Temía que nos apresaran, así que dispuso dejarnos en una isla cercana que habían divisado mientras ellos continuaban la batalla, más tarde volvería a por nosotros y continuaríamos el viaje. Todos lloramos, yo le grité que estaba "loco" al querer abandonarnos así, pero él me repitió que era lo menos arriesgado para nosotros, ya que si perdían: “Dios no lo quiera”, afirmó y se santiguó, serían apresados y yo y los niños vendidos como esclavos o algo peor en mi caso, me advirtió. Esa noche ninguno pudimos dormir. Al alba, antes de que saliera el sol, dos marineros nos llevaron a la isla en un bote. Todo estaba tan aterradoramente oscuro que temí que nos perdiésemos en el inmenso mar, pero no fue así, la providencia quiso que alcanzáramos la orilla tras un buen rato de remar y remar. Con provisiones para un par de días, no más, alguna ropa extra y un par de mantas para pasar la noche, nos quedamos acurrucados sobre una de ellas tendida en la arena y nos arropamos con la otra. Mientras los marineros se alejaban yo rezaba con todas mis fuerzas, mientras abrazaba a mis dos hijos, para que volviesen lo antes posible. Sin imaginar que aquella sería la última vez que los veríamos. Ese primer día no lo recuerdo bien, como apenas habíamos dormido la noche anterior, conseguimos dar unas cabezadas a la sombra de las palmeras donde nos habíamos instalado y así pasamos gran parte del día. Ya por la tarde los niños se asomaron a la playa, pero no vieron nada. Cuando el sol se aproximaba al horizonte oímos unos cañonazos en la lejanía, pero se oían tan bajito que dudábamos si eran eso o nuestras mentes atormentadas engañándonos y confundiéndonos con los sonidos del viento o las olas rompiendo contra las rocas cercanas. El segundo día lo pasamos explorando la playa, sin adentrarnos mucho en la selva que se extendía hacia el interior. Ésta formaba un muro verde con excelsa y tupida vegetación, dando la sensación de ser infranqueable. Los niños, por momentos olvidaron nuestro drama y se divirtieron jugando con cocos que habían caído de las palmeras. También intentaron abrir uno de aquellos exóticos frutos sin éxito. La noche de ese segundo día la pasé rezando, hasta que caí rendida por el cansancio, ahogada en mis lágrimas bajo aquel cielo estrellado rogando a Dios porque volviesen a buscarnos. Al tercer día, cuando comenzaron a llegar a la playa restos de maderas de barco destrozados, nuestras esperanzas de volver a ver a mi marido o los marineros se habían desvanecido por completo. Me derrumbé delante de ellos, quienes se abrazaron a mí e igualmente lloraron conmigo. No comimos, no nos movimos de la sombra que nos proporcionaban las palmeras en la playa, permanecimos allí abrazados, impasibles ante un tiempo que avanzaba muy despacio. Y así pasó ese triste día. Esa noche no puede dormir. Nuestras provisiones se habían acabado y el hambre y la sed comenzaban a hacer mella tanto en mí como en mis hijos. Una honda preocupación ocupaba mi mente: ¡cómo diablos íbamos a sobrevivir en aquella isla! Solo entonces fui consciente de que estábamos solos y que nuestra supervivencia dependía exclusivamente de nuestra audacia para poder encontrar agua y comida en aquella impenetrable selva. De forma que, en la mañana del cuarto día arengué a los niños para que rebuscasen entre los restos que se esparcían por la playa todo lo que pudiese servirnos, así conseguimos rescatar algunos trozos de vela grandes para hacer un toldo y resguardarnos del sol, algún tonel vacío que nos permitiría recoger agua de lluvia y para nuestra suerte localizamos también un viejo baúl, mi viejo baúl con mis ropas y las de los niños. Tras un intenso día nos paramos a descansar y comimos algunos cocos que los niños y yo fuimos capaces finalmente de abrir. Por suerte, mi hijo mayor, Carlos, tuvo la idea de usar un clavo para atravesar su dura cáscara y así poder beber su agua antes de comerlos. Así conseguimos saciar la sed y el hambre que nos atenazaban. El sol bajaba ya entre las aguas, con un intenso color rojo, tal vez por la sangre derramada de los marineros que ahora yacían bajo las aguas, en la profundidad azul de aquel inmenso mar que nos rodeaba. Al caer la noche dormimos de un tirón pues estábamos exhaustos tras el intenso trabajo que habíamos realizado durante el día y aunque nuestra moral estaba aún baja, comencé a tener otra perspectiva sobre nuestro futuro. ([email protected])

Autor: Zorro Blanco Categoría: Incesto

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Náufragos (I)

2019-09-22


Una madre se ve abandonada a su suerte en una isla desierta con sus dos hijos, sin esperanza de ser rescatados, se resignan a vivir en la isla, pero ésta guarda sus secretos, y ellos, ajenos a éstos, no sospechan lo que les depara el destino... En algún lugar al oeste de Andalucía... Naufragos fue mi primera novela, hasta ese momento yo era un escritor de relatos que conseguía engarzar historias de 8 ó 9 capítulos antes de aburrirse con la historia y terminar sin rumbo fijo. Con Náufragos me propuse terminarla, para eso planifiqué bien la historia desde el principio, con un final ya predefinido, y un comienzo que arrancaba la historia. En varias ocasiones he revisado esta novela y hasta ahora que hasta ahora no me había atrevido a publicar, pero tras la buena aceptación de mi gran novela "Memorias, entre el pasado y el presente", he pensado que Náufragos también merece la oportunidad de ser conocida: "Una madre se ve abandonada a su suerte en una isla desierta con sus dos hijos, en un tiempo en el que se está llevando a cabo lo que hemos llamado: "La conquista del nuevo mundo". Sin esperanza de ser rescatados, se resignan a vivir en la isla, aunque algún golpe de suerte les trae algo de distracción, que les ayuda a salir de la monotonía de la supervivencia. Pero la isla guarda sus secretos, y ellos, ajenos a éstos, no sospechan lo que les depara el destino. Siempre caprichoso, siempre en movimiento. Todas esas aventuras las vivirán con pasión, con miedo a veces e incluso con pánico. Los tres solos, en una isla desierta..." Parte 1:¡Piratas! Cuando mi marido me propuso acompañarle en su expedición al nuevo mundo tuvimos una fuerte discusión. Yo le repetía que estaba loco y él insistía en que las nuevas tierras estaban llenas de oportunidades, que estaríamos allí uno o dos años y que volveríamos cargados de oro: ¡Pobre iluso! —pensé yo. Según él, su majestad, la reina, nos había confiado una importante misión y no podíamos negarnos. Así que con más desesperanza que ilusión emprendimos la marcha hacia el nuevo mundo una fecha de 3 de agosto de 1620. La travesía fue dura, especialmente para mí, que era la única mujer a bordo. En cambio, mis hijos, Daniel y Carlos estaban pletóricos. Daniel, el pequeño con dieciocho años y Carlos, el mayor con sus veinte recién cumplidos, aprendieron todo lo que había que saber sobre el manejo del barco y sobre las velas durante el viaje. Yo por mi parte me dediqué a dibujar con papel y carboncillo aquello que llamaba mi atención. Al principio dibujé nuestra partida al alba desde la tacita de plata, luego durante meses sólo vi agua, más agua y gaviotas, aunque de vez en cuando veíamos por la borda delfines y toda la tripulación se alegraba pues estos "peces" eran signos de buen augurio para el viaje. La vida a bordo era especialmente dura para mí, la única mujer ente este grupo de rudos marineros. Yo procuraba pasar desapercibida, pero conforme pasaban los días notaba sus miradas lascivas sobre mí, como moscones sobre la miel. Como mi marido era el capitán del barco, se guardaban mucho de provocar mi ira y me respetaban, más les valía. Lo que peor llevaba era el tema del aseo, pues a bordo el agua potable sólo se usaba para beber y cocinar, de forma que nadie se duchaba y el pasear por el barco se convertía en toda una desagradable aventura para los sentidos. Igualmente, yo apenas podía asearme y comenzaba a oler tan “bien” como los rudos marineros. Es como todo, al final te acabas acostumbrando. De todas formas, a veces tomaba una botella de agua y en el camarote de mi marido la echaba a una palangana con la que me lavaba mojando una tela por todo mi cuerpo. Esto me refrescaba y aliviaba enormemente. Otro tema igualmente conflictivo eran las necesidades corporales. Pues los marineros no lo tenían complicado, pues simplemente lo hacían cara al mar o sentados por la borda directamente sobre él. En cambio, yo, la única mujer en el barco, me veía obligada a refugiarme en el camarote y a hacerlo todo allí y al igual que ellos tirarlo en un orinal por una escotilla. Al principio todo era muy nuevo, y admito que también excitante para mí, aunque me pasé varios días con mareos, lo cual me tuvo indispuesta, después lo superé y comencé a disfrutar del viaje. Durante el día me entretenía con mis papeles dibujando al carboncillo las escenas marineras que más me llamaban la atención, desde las tareas del barco hasta los pájaros o los peces que veíamos. El inmenso mar nos rodeaba y en ciertas ocasiones podía ser asfixiante el hecho de verse como un puntito en la inmensidad. Por las noches cenábamos con mis hijos en el camarote del capitán y luego dormíamos juntos allí mismo, no pudiendo mantener relaciones, por temor a que ellos nos oyeran. Algo que disgustaba enormemente a mi marido, quien a veces se colaba en mi interior mientras estábamos acostados en la cama, desde atrás y me lo hacía muy despacio para no hacer ruido. Yo me moría de vergüenza y no disfrutaba del acto, solo pensaba en que acabase pronto y que mis hijos no nos oyeran fornicar. Pero una noche me sentí mareada y mi marido me condujo hacia la cubierta y mandó abajo al marinero encargado del timón. Allí, la brisa fresca del mar me despejó. Entonces mi marido me colocó al timón y súbitamente me levantó las enaguas por detrás. Terriblemente excitado me bajó mis calzas y coló su verga dentro de mí. Yo estaba asustada pensando si alguien subiría a cubierta, pero la sensación de hacerlo, bajo aquel manto de estrellas en la oscuridad de la noche me excitó tremendamente y gocé de su cabalgada a mi espalda por primera vez en durante la travesía. Estuvimos fornicando largo rato, disfrutando de los suaves movimientos del barco, algo que también contribuyó a mi excitación. Finalmente estalló en mi interior y aferrado con fuerza a mi espalda disfruté de su orgasmo, sintiendo su verga tremendamente dura dentro de mí, mientras yo continuaba moviéndome que estallé igualmente en un orgasmo fenomenal, aferrándome a su vez al timón para no caerme. Cuando se retiró de mi, sentí caer su semilla por mis muslos, por lo que le pedí que izara un cubo de agua de mar con una cuerda y arremangada allí mismo en cubierta, me aseé el sexo ante la mirada lasciva y algo atónita de mi marido, que disfrutó de la visión de mi sexo desnudo iluminado por la tenue luz de la lámpara de aceite que se usaba junto al timón. Al terminar estaba de nuevo excitado así que se arrodilló delante de mí y me como mi sexo recién lavado con el agua de mar, algo que me hizo gozar de nuevo de unos momentos de deleite y placer que tanto añoraba en la ya larga travesía. Excitada de nuevo vi como volvía a blandir su verga contra mí, penetrándome de nuevo por detrás, haciéndome gozar un rato más y gozando él de mi sexo, tremendamente húmedo y henchido, hasta que volvió a correrse una segunda vez en mi interior. ([email protected])

Autor: Zorro Blanco Categoría: Incesto

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La tía picarona

2019-09-22


Quiero contarles lo que pasó hace algunos años. Todo empezó con una breve reunión en casa de mi tía. Ella y mi prima son dos personas que gustan mucho de la bebida hasta perder el control, mi tía ya es una mujer mayor digamos que conservada para su edad, ella es gordita, cabello corto castaño, de poco busto, pero muy caderona y unas nalgas bien paraditas producto del gym. En resumen de esas señoras gordibuenas. En ocasiones anteriores al calor de la bebida ya había notado que se pegaba más a mí y buscaba la manera de poner la mano disimuladamente en mi entrepierna o tocarme las nalgas unas veces más descaradas que otras. Ya entrada la noche, mi prima se fue a dormir y yo alegando que tenía trabajo pendiente para el día siguiente optamos por ir a dormir. Mi prima ya encerrada en el cuarto y totalmente dormida gracias al alcohol roncaba como piedra. En eso salí del cuarto en dirección al baño quería darme una ducha antes de dormir pues había mucho calor y en la región donde vivimos es un clima muy caluroso. Al pasar frente al cuarto de mi tía me dijo que si le podía acompañar a dormir y le dije que sí, que volvía apenas terminara de ducharme en lo que saqué una colchoneta para poner en el piso y poder descansar, pero mi sorpresa fue cuando volví del baño mientras pasaba para acostarme y descansar, noté que la luz estaba apagada y la colchoneta no estaba en el piso a lo que pregunté donde iba a dormir. Ella recostada en la cama dándome la espalda y la cama estaba puesta de tal manera que chocaba con la esquina, me senté al borde de la cama y ella me daba la espalda y su mirada daba en dirección a la pared. A todo esto no me había percatado que no traía nada de la cintura para abajo pues al querer darle un beso de buenas noches sentí su piel tersa y sus nalgas duras sin la prisión de sus shorts o ropa interior alguna, me quedé mudo y en silencio admirando el manjar que tenía puesto que solamente se veía gracias a la luz de la luna se puso frente a mí y me agarró el pene por sobre la ropa y me susurro: -Qué, ya te vas a dormir? -Mientras tanto me empezaba a sobar mi miembro y mordía el labio. Sinceramente no sabía que hacer o decir solo alcance a cerrar los ojos y disfrutar. Ella, hábilmente me bajó el bóxer y me empezó a dar una mamada de campeonato como si fuera un caramelo, lamio mi falo y mordía mis testículos haciéndome sentir que no iba a durar mucho tiempo. Rápidamente tomó mis bolas y las apretó para interrumpir la eyaculación de pronto sentí los lengüetazos en mi ano mientras ella subía y bajaba haciéndome una rica puñeta ella empezó a estimular mi ano, yo empezaba a jadear ella se preparó gustosa a recibir mi leche, sacó la lengua y devoró la blanca esperma, inmediatamente me bajé a devolverle el favor. Pude divisar en coño gordito y peludo inundado en jugos con un sabor muy intenso ya que después me confesó que tenía años sin tener sexo ya que ella era divorciada y muchos la pretendían, pero no se animaba solamente al calor de las copas salía esa fiera que traía esa puta interna lista para disfrutar al máximo, se frotaba el clítoris a toda prisa mientras yo chupaba sus labios y metía dos dedos en su caliente pucha ella solita pidió ser cogida me pidió que le haga el amor como nunca antes le haiga hecho a una mujer yo sinceramente para esos momentos tendría unos 18 años, practicaba deporte y cuidaba mucho mi físico, rápidamente le puse los pies en mis hombros y apunté mi verga para empezar a disfrutar ella no paraba de decir que era una puta y que necesitaba que la follaran como una perra en celo. De un sopetón se la deje ir y gracias al pre ella estaba muy mojada y no tuve tanto problema en metérsela debo decir que a pesar de todo me apretaba muchísimo la verga pero era un dolor bastante rico, le sobaba las pequeñas tetas y daba mordiscos a los pezones la giré y la tenía de perrito empezó a tocarse mientras solo se oía el chancleteo ese clap clap clap que sueles oír en las películas porno después de un rato le ensalive la entrada del ano y le fui metiendo la verga de a poco si la pucha me apretaba este culo prácticamente me estaba mordiendo la tomé de ambas manos y así en posición de perrito le seguí embistiendo ella me pidió montarme se puso en posición y empezó un frenético bamboleo de caderas mientras que usaba ambas manos con una se apretaba un pecho y con la otra frotaba frenéticamente el clítoris los espasmos se avecinaba yo me vine dentro de ella y ella terminó lanzando chorros de jugos sobre mi cuando se recuperó se puso de pie sobre la cama a la altura de mi pecho empezó a pujar y dejó caer de su vagina, un chorro de semen mismos que hace segundos había dejado dentro de ella se agachó a beberlo de mi pecho se volteó y dijo ‘gracias por haberme hacer sentir gozo de nuevo’. Supongo que el dar gracias es educación sexual. Saludos.

Autor: Replik Categoría: Incesto

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El perfume intímo de la madre.

2019-09-22


Tláloc o Tedu, es una señora de mexicana de cuarenta años que, hace unos años huyó de Ciudad Juárez. Su marido la maltrató desde el principio, a los pocos meses de estar casados. Antes de que, la matara a ella y su hijo, huyó casi con lo puesto. Por la dificultad de cruzar El Paso, con un crío de apenas tres años, decidió irse a Europa. Una amiga de la infancia, la ayudó con el gasto del billete. Al poco de llegar a España, conoció a un buen hombre, Cándido. Nada más ver a Tedu, el bueno de Cándido quedó deslumbrado. Ella es una morena latina, con sangre azteca en sus venas. Su nombre original Tláloc, diosa del sexo y la lujuria, es realmente parte de su ADN. Es una de esas mujeres que, sólo verla se nota transpira sexo, por cada poro de su caliente piel. El buenazo de Cándido, siempre muy inocente no vio nada de esto en ella. Tedu es una chica no muy alta, apenas mide un metro cincuenta y cinco centímetros, pero de una figura esbelta. Se la ve una señora, con facciones duras en la cara, no es una belleza al uso, pero es hermosa, exótica, sensual. Es de carnes duras, prietas, con unos muslos, llenos, rotundos, de caderas rotundas, sin nada de grasa. Sus nalgas se ven duras, como afirmando el fuerte carácter de su dueña. La piel de Tedu es algo, morochita, sin llegar a ser color canela. Su rostro es exótico, de labios carnosos y pómulos marcados, con una melena leonina, oscura, casi azabache. Sus pechos son bastante menudos, de apenas una talla 85, copa B. Eso la permite a menudo vestir sin sujetador. Por el contrario, el tamaño de sus pezones, gruesos y largos, hace que, se le marquen mucho cuándo va vestida sólo con una camiseta. Cándido el esposo es un camionero de Portugal. Emigró a España hace ya muchos años, pero nunca ha dejado del todo su tierra. Por esa razón realiza viajes toda la semana por su tierra, hasta que regresa el fin de semana a su casa. Tiene unos años más que su mujer, Tedu. Aunque en realidad no están casados. A pesar de tener no más de cincuenta años, Cándido aparenta muchos más años. Sufre algo de fatiga crónica, lo que ha hecho que, nunca haya sido capaz de satisfacer a su caliente y apasionada mujer. Como explico más arriba, Tedu huyó con lo puesto. Eso hizo que no pidiera la separación en aquel instante. A su enamorado esposo esto no le importó lo más mínimo. El hijo de Tedu, Tazo cree que Cándido es su padre, aunque no haya apenas ningún parecido entre ambos. El chico ha salido a su padre. Su madre está asombrada. Tal como va creciendo, le recuerda a su padre cada día más. Es sólo un poco más alta que ella, mide un metro sesenta. Pero tiene con sólo quince años, unos hombros y espalda más fuerte y ancha que su marido, Cándido. Es un chico muy faldero, mal criado y consentido por su madre, quizá porque se siente “enamorada” de su pequeño, y él, Tazo, enmadrado por ella, lo sabe. Tedu al ser una mujer tan caliente, desde que está con Cándido ha intentado que su esposo la satisfaga, sin haberlo conseguido. Él al ver que pedazo de hembra tenía en la cama, no daba crédito. Excitado como un adolescente, se corrió apenas había penetrado a la caliente mujer. A ella no le importó que, el este mal dotado, pues apenas llega a los diez centímetros la polla, estando dura. Aun así se compró los primeros años, lencería muy sexy que, se la pondría dura a un muerto. Pero el esposo siempre se ha corrido, a los pocos minutos. Su esposa le parece una diosa del amor. Eso provoca que sea incapaz de soportar tanta excitación. Tedu a pesar de ser una mujer tan ardiente, nunca ha engañado a su esposo, o casi nunca. Hace pocos años, en una cala poco concurrida, un adolescente se fijó en ella, mientras ella se remojaba después de comer. El esposo y el hijo quedaron dormidos al sol. De espaldas a donde estaba ella refrescándose. El coño de Tedu es de labios además de carnosos, muy salidos. Esto hace que, se le marque la tanga, algo abultada, atrayendo las miradas de todos, sobre todo, los hombres. El chico la vio entrar, quedando su mirada atrapada por la abultada tanga. Algún pelo negro, muy rizado, escapa fuera de la tanga, excitando esto más al adolescente. Nada más tenerla delante de él, dándole la espalda la saludó ─Hola, vaya calor que hace ¿no? ─. Al girarse vio al chico de unos 14 ó 15 años, que le miró rápido los gruesos pezones, que parecían querer romper la fina tela que los cubría. ─Sí, demasiado calor…Jeje ─le sonrió ella─ ¿Q-quieres que juguemos a bucear…?─le pregunta el adolescente, algo nervioso. Antes de que le responda, se sumerge intentando pasar entre las piernas de ella. Sorprendida Tedu, sonríe y abre las piernas, divertida ─Jeje… ¿q-qué haces…chico? El adolescente pasa entre los macizos muslos. Mira con lujuria el abultado coño de la madurita. Cuándo está pasando entre los muslos, con la mano puesta de canto, roza intensamente el coño. Tedu gime sorprendida, sin cerrar los muslos. ─ AH…Mmm. Al salir el chico se pega a su espalda, atreviéndose a susurrarla ─Uf…vaya chocho, es muy abultado y caliente… Ella mira de reojo hacia atrás, sonriéndole con picardía, sin decirle nada. Gira la mirada hacía su esposo y su crío. El chico le pega el grueso bulto del bañador. Al notarlo, la esposa mal follada se excita y calienta. Acerca sus rotundas nalgas al duro paquete. Excitado, se sumerge de nuevo. Se atreve a separar la tela de la tanga. Queda impresionado por el abultado y grueso coño. Lo coge con toda la mano, sintiendo lo húmedo y caliente que está. Pasa los dedos, sin prisa. El suave oleaje a esa hora, lo empuja contra ella. Se sujeta a los macizos muslos, frotando la mano, de canto. Sale a respirar excitado ─Uf…uf Qué chocho tienes…joder─ susurra. Tedu excitada, lleva la mano hasta el bañador del chico. Sigue pendiente de su crío, y Cándido, el esposo. Cierra la mano con fuerza, apretando morbosamente los dedos contra la gruesa y dura verga. El chico se sumerge metiendo un dedo dentro del abultado coño. Tedu estira del brazo al descarado chico, haciéndole salir. Se separan unos metros. Como dejándose llevar por el suave oleaje. El adolescente pega a Tedu contra su duro paquete. La esposa le da la espalda, sin dejar de mirar a su familia. Gime, sorprendida y excitada ─AH…que travieso eres…Mmm─. Sin perder tiempo baja el bañador al chico, que está apoyado contra una gran roca. Agarra la polla como si fuera la primera que ve en años. La tironea con un morbo que pone loco al adolescente. ─OH… ¡JODER SÍ! Que caliente eres, no pares.─ El chico le mete con habilidad primero un dedo y luego otro. Al sentirse acariciada así, se apoya contra la espalda de él. Así la folla todo el coño, metiéndola los dos dedos hasta el fondo. Atrae al chico hacia ella, girando la cabeza hacia atrás. ─AH…AH…sí cariño folla mi chocho así no pares…¡¡CABRÓN!!─ le incita la caliente esposa─ metelos hasta el fondo…OH…OH…─. Ella acaricia toda la polla sin prisa ninguna. Cada vez está más gruesa la polla. Es más gruesa y dura que la de su mal dotado marido. El chico, con una habilidad que la sorprende, le sabe acariciar el hinchado clítoris. ─Uf…qué pipa tan carnosa tienes…¡¡CORRETE PUTA!! ─AAAHHH…sí no pares…acariciame ahí…OH qué caliente me has puesto chaval…AAAHHH. Tedu después de asegurarse que, su familia sigue dormida, gira la cabeza, morreándose con el chico. El descarado adolescente, la folla con fuerza el chocho. Ella, excitada y cachonda como hace años no se siente, agarra la mano de él. ─AAAHHH…sí folla mi chocho ASSSÍ…metelos más…OH me CORROOO….cabrón qué caliente me has puesto. Nada más correrse mira hacia la arena. Se baja la tanga hasta los tobillos. Dándole la espalda al adolescente, hace que le pase la polla entre los muslos. El chico no se cree la suerte que está teniendo con aquella caliente madurita. Sin apartar la mirada del esposo, dormido en la arena, se frota la barra de carne contra el coño. Nada más sentirla siente pequeños orgasmos encadenados. A cada instante, atrae hacia su gran melena oscura al chico. Se morrean cómo amantes furtivos. Ella mira cada dos por tres hacia la arena. Segura de que, el esposo no va a despertar, se lleva al chico unos metros más atrás. Ahí sólo se les ve asomar apenas las cabezas. Se agacha a cuatro patas toda espatarrada. Sin creerlo aún, el adolescente, la enviste toda la polla en el húmedo coño. ─¡¡AAAHHH…!! OH CARIÑO Q-QU-E POLLA TIENES… FOLLAME…¡¡NO PARESSS…!! Espoleado el chico, le da un mete saca diabólico ─¡¡JODER!! CÓMO FOLLASSS…TIENES EL CHOCHO MUY ESTRECHO SIN FOLLAR…TÓMA POLLA…¡¡GUARRA!! Tedu, desde que se separó de su marido, no ha vuelto a sentir aquel placer. Le duelen los pezones de los duros y tiesos que están. El adolescente le mete toda la polla a cada mete saca. Su jugoso coño, hace un chapoteo muy acuoso, excitándolos a los dos. ─Uuufff…cómo te chapotea el chocho…TÓMA POLLA… ─SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF… ─OOOHHH…SÍ METEMELA TODA ASÍ ¡¡CABRÓN!! El adolescente siente como Tedu le aprieta muy duro la polla, como si quisiera ordeñársela. Se echa en la espalda de ella, agarrándola las tetas. La estira duro los gruesos y largos pezones. Así la folla como un perro rabioso, sin apenas sacarle la polla. Con la cara oculta en su leonina melena, oliendo el dulce y caliente olor de aquella madurita. ─OOOHHH…OOOHHH…TU CHOCHO ME APRIETA DURO LA POLLA…QUÉ BUENA ESTÁS PUTA…QUÉ RICO TE FOLLOOO... ─AAAAY…AAAY…SÍ ¡¡FOLLAME ASÍ!! ESTIRA DURO MIS PEZONES…ME CORROOO…LENAME DE LECHEEE… ─SSSÍ…ME CORROOO QUÉ CHOCHO TIENES…TÓMA LECHEEE… Esta es la única ocasión en la que Tedu se atrevió a ponerle los cuernos a Cándido. Tazo se ha criado sólo con la presencia de su madre. Al viajar toda la semana, Cándido vuelve como pronto el Viernes noche, o Sábado a media mañana. La madre ha intentado que, ponga interés en la escuela, pero el chico lleva como ella, sangre azteca en las venas. Ha tenido varias peleas con compañeros. Ha sido expulsado repetidamente, por pelearse con los compañeros. Es bastante popular con las chicas. En cambio con los chicos es todo lo contrario. Las pocas veces que, va de forma regular a clase, le evitan. No es un chico tonto, para nada. Es por el contrario bastante despierto, pero no se siente nada motivado. Su madre lo tiene mimado en exceso. Hasta haber «tejido» con su pequeño una cierta «insana relación». Desde hace años se han estado bañando juntos. A espaldas del abnegado y santurrón esposo. La última vez fue a punto de tener ya los quince años, Tazo. Tedu accedió a bañarse con su mimado hijo, después de que este le insistiera por varios días. El chico es mucho más perverso y listo, de lo que la madre cree. Anteriormente ya lo habían hecho, pero de eso hacía ya bastante tiempo. La madre se metió antes en la bañera llena de espumita, como ella gustaba decir. El chico entró todo desnudo, dándole la espalda a su madre. Nada más verlo, la ardiente madre queda con la boca abierta. Su «pequeño» tiene una verga gruesa como una morcilla negra, toda descapullada. Tiene un cipote, como antes la madre no vio otro parecido. Ni si quiera el adolescente que la folló en la playa, estaba tan bien dotado. Tedu tiene que, disimular lo sorprendida que la ha dejado Tazo. El chico la ha espiado muchas veces, cuándo se pajea en su dormitorio. Al estar ambos dormitorios juntos, el pervertido y mimado hijo, tiene hecho un imperceptible agujero. Desde donde mira a su mamá, la ve perfectamente. La pared del incestuoso mirón, está a los pies de la cama matrimonial. Casi a diario, la caliente madre se mete en su cuarto después de comer. ─Tazo mamá va haser su siestecita… ¿sí cariño? Llamame si no me desperté en un ratito, ¿ok cielito? Nada más cerrar la puerta, la madre, como si se sufriera una mutación deja salir la perra que lleva dentro de ella. Saca de un cajón una polla de látex y dos pinzas grandes de la ropa, de plástico. Toda desnuda, se espatarra con un cojín bajo las nalgas. Así echada, se humedece el coño, mojándose los dedos con saliva. Se acaricia los salidos labios, con el cipote de látex, arriba y abajo. A los pocos minutos su respiración se acelera, a la vez que su coño chorrea jugos. ─Mmm…cómo necesito una polla…─murmura excitada…─ una polla que me folle rico así…─. A los pocos instantes va metiéndose la polla, hasta que, sus dedos rozan la abundante pelambrera. Al otro lado, el hijo masajea su gruesa polla. Tiene el corazón como si fuera un caballo de carreras, de ver así a su excitante madre ─OH...mamá qué buena estás ¡¡REPUTA!!…cómo quiero follar duro ese chocho tragón tuyo… Con la polla de látex toda metida, Tedu se pinza los gruesos y largos pezones. Tiene ambas pinzas cogidas por un cordel. La polla se le mete hasta el fondo, como si su mano no fuera de ella. A una velocidad endiablada. A los pocos minutos de tener los pezones pinzados, estirándoselos con ayuda del cordel, se pone loca de excitación sexual. Levanta las nalgas al aire. Así sin saberlo le ofrece a su hijo un primer plano de su carnoso coño. Sacude las nalgas de forma violenta, con ayuda de sus macizos muslos. Con su peludo coño, chorreando jugos como un grifo mal cerrado, haciendo la polla un chapoteo, que la enerva los sentidos. ─AAAHHH…AAAHHH…MMM SÍ COMO ME FOLLA EL CHOCHO ESTA POLLAAA…AAAY…AAAY…MÍS PEZONES. ─NECESITO UNA POLLA…AAAHHH QUE ME FOLLE DURO…COÑO ME CORROOO…COMO ME CHAPOTEA GUARRO EL CHOCHOOO…ME CORROOO…AAAHHH… Tazo con los ojos desorbitados, ve en primer plano a su mamá toda espatarrada. La ve sacudir el chocho, con gran placer, sollozando porque la folle una polla. Se corre a la vez que su madre gimiendo de placer. ─OOOHHH…¡¡MAMÁ!! CÓMO QUIERO METERTE MI POLLA…SÍ, LLENARTE EL CHOCHO DE LECHE…ME CORROOO…¡¡MAMÁ!! El coño materno chapotea jugos de forma escandalosa. Produciendo un sonido acuoso que, enerva los sentidos de la ardiente madre y el hijo voayeur. ─PLAFSSS…PLAFSSS…PLAFSSS…PLAFSSS…PLAFSSS… ─AAAHHH…ME CORRO A CHORROSSS…PLAFSSS… En la bañera la madre está toda estirada. La abundante espuma la cubre, hasta las tetas. Nada más meterse en el agua, el mimado hijo, pasa sus piernas por debajo de los macizos muslos de su madre. Tedu como buena latina, ha puesto la radio, suena de fondo una melodiosa bachata ─♪♪♪…♪♪…♪…♪…♪♪♪…♪…♪♪♪─ la espuma cruje suavemente, como acompañando los sensuales acordes. Tazo como lo llama su mamá, estira sus dedos, hasta rozar su gruesa polla, y al lado mismo, el peludo y carnoso coño de la madre. Se acomoda la gruesa polla que, está algo «morcillona» pulsando como si tuviera corazón. Los dedos rozan la pelambrera ensortijada. La acaricia arriba y abajo. La madre parece estar flotando, toda relajada. El zalamero adolescente roza con la punta de los dedos, los carnosos labios, calientes por la temperatura del agua. Mete tímidamente la punta del dedo medio, comprobando lo caliente que está el coño. La mano de la madre, roza la verga, con la punta de los dedos. Tantea el grueso cipote, siguiendo hasta el final. El chico rota el dedo, notando como el caliente coño le aprieta. Sin esfuerzo entra hasta el fondo. La madre empuja suavemente el culo hacia el invasor, dejando ir un suave gemido ─Mmm…¡¡Aaaggg!! Tazo abre un instante los ojos cerrándolos rápido. Su madre está acariciándose una de las tetas, con los ojos cerrados. La madre materna coge la gruesa polla. La aprieta duro un instante. Como comprobando lo dura que es. Relaja los dedos, moviendo la mano por toda la barra, sin prisa. Acaricia la polla desde la gruesa cabeza, hasta las hinchadas pelotas. El hijo, al sentir como la madre le acaricia la polla, mete un segundo dedo. Los hace rotar inclinados, hurgando morbosamente los entre abiertos labios. La madre al sentir como le acaricia el coño el chico, solloza de placer, se queja por pura coquetería, sin hacer nada por detenerlo ─MMM…Aaahhh mijo, no seas malo con tu mamá…─ al oírla el chico se envalentona, metiendo profundo los dedos, dándole un rápido mete saca a la excitada madre…─. Tedu al sentir los dedos de su hijo, como se le meten hasta el fondo, aprieta con lujuria la verga de su pequeño, acelerando las caricias. Está pajeando al hijo sin recato alguno. ─Aaahhh…Aaahhh…no puedes tocar así a mamá…Mmm, me estás confundiendo Tazo…tu papá nunca me tocó así…perverso…debes aplicarte en las notas del cole…e ir a clase todos los días... Los sexos de madre e hijo están casi rozándose. El chico está con los ojos cerrados, disfrutando la paja que le hace la madre ─Ooohhh…mamá que buena eres conmigo…m-me aburro en el cole, no estoy motivado, no pares, tu mano que rico lo siento. El chico con el dedo pulgar acaricia el carnoso clítoris de su mamá. Ella al sentirlo se corre, moviendo las caderas, haciendo que el chico se corra, pajeándolo rápido, tironeando la polla, como si no creyera que es real. ─AAAHHH CARIÑO SÍ, TOCA MÍ PIPA ASÍ…ERES MALO CON MAMÁ…AAAHHH… ─fuera de sí, excitada como nunca se ha sentido antes, grita fuera de sí ─¡¡ME CORROOO…!! Sin soltar la verga del chico, la madre acelera la mano hasta que Tazo lanza varios chorros de leche. El hijo al estar con los ojos en blanco no ve, como su madre se lleva la mano llena de su leche a los labios. Nada más acabar, la madre le dice al adolescente ─mijito esto es un secreto tuyo y de mamá ¿Ok mi amor? ─el chico la mira con grandes ojos, atrayéndola hacia él, estirándola de los brazos. Tedu queda sentada encima de su mimado hijo. El ardiente coño, está literalmente encima de la gruesa morcilla. ─Cl-claro mamá… ─la susurra el zalamero hijo, rodeando a su madre con sus musculosos brazos, a la vez que, se mete una teta de la madre en la boca ─será nuestro secreto ¿sí…? El chico conociendo a su madre más de lo que ella imagina, lame con fuerza el grueso y oscuro pezón. ─MMMPPP…SLURPPP…SLURPPP…SLURPPP…SLURPPP…que pezón tienes mamá tan dulce y sabroso… ─AAAHHH…no hagas eso…AAAHHH…malo… Las caderas de madre e hijo se frotan, como una maquina sincronizada. La madre siente la polla del hijo, como una barra de hierro. El coño se le mueve solo. Tazo al sentir como su madre le frota el coño, muerde duro el pezón, estirándolo perversamente. ─Uuufff…QUÉ PEZÓN TIENES MAMÁ CACHONDA…MMM. ─AAAHHH…NO LO MUERDAS ASÍ DE DURO…AAAHHH… Madre e hijo se vuelven a correr. Tedu sujeta amorosamente la nuca de su hijo, mientras le come el pezón perversamente. Con la otra mano se frota la gruesa polla del hijo contra su excitado y caliente coño, como si fuera una amazona. El chico frota la verga contra el coño, sintiendo como su madre le chorrea de jugos la polla. ─OOOHHH MAMÁ QUÉ CHOCHO TAN CALIOENTE Y JUGOSO TIENES…OOOHHH…TÓMA MI POLLAAA… En el momento de correrse se abrazan, sollozando, gritando como uno solo… ─OOOHHH…CARIÑO…TU POLLAAA… ─AAAHHH…MAMÁ…TU CHOCHOOO… ─¡¡ME CORROOO…!! ─¡¡ME CORROOO…!! Los siguientes días Tazo, siguió espiando a su madre a diario. Se atrevió a cogerle a su madre las braguitas, húmedas de jugos, al dejarlas ella en el cesto de la ropa. Tedu intentó ser comprensiva con su rebelde y mimado hijo- ─Tazo debes asistir a clases, y esforzarte con las notas ¿Quieres ser un ignorante sin beneficio el día de mañana? Sólo vas a clase cuándo tu papá está por acá. ¿Quieres seguir así...? ─No me importa lo que digas mamá, me aburro en clase. No tengo apenas ningún amigo ¿No lo entiendes mamá? ─Salgo por unos recados, tú veras qué haces el día de mañana. Al salir la madre, el adolescente tiene remordimientos. No está seguro si quizás se pasó algo con su amorosa mamá. ─Creo que, se me fue esto de las manos, ella lo hace por mi…piensa un poco, no seas pinche ─se dice para sí el rebelde. Sin pensárselo dos veces, se va a la alcoba de su madre. Busca entre la lencería ─estoy seguro las vi por acá…─ da con una tanga transparente de gasa ─al verla sufre un sobresalto ─sí esta es. Después de mirarla unos instantes, arrodillado, se la lleva a la nariz ─Snifff…snifff…Mmm tu olor mamá que, rico huele tu chocho…─. Excitado extrae la verga que, ya está como una piedra de dura. Cuándo más excitado está, escucha una voz familiar. ─Vaya…vaya…eres más pervertido de lo que yo llegué a imaginar… ¿huele bien el coño de tu madre…? ─Eh…eh…no…esto ¿te habías ido a com…prar mamá? ─Realmente veo que te excita olor mi olor íntimo…si tu padre se entera… ¿Qué crees que dirá? ─No…por favor ─suplica el hijo, descubierto─ bien, entonces reconoces que, te excita mi olor─ le dice dominadora, la madre. ─S-sí es verdad ─ siendo así es mejor que huelas la fuente de ese olor ¿no crees? ─le dice la ardiente Tedu. Diciéndole esto, se acerca al hijo después de quitarse la falda. Le acerca las braguitas hasta casi rozarle la nariz. Tazo observa la exuberante pelambrera. Los carnosos y abultados labios, se marcan contra la vaporosa tela. Algunos pelos negros, rizados escapan por los lados. La tela está algo húmeda, marcando los salidos labios. Tras aspirar intensamente un instante ─Snifff…snifff…Mmm─ pega la nariz al abultado coño. El olor le llega al cerebro. La polla se le pone gruesa y dura como nunca la ha tenido antes. Nota como le duele, por cómo la fuerte erección estira al límite la barra de carne. La madre con disimulo, mira la amoratada cabeza, toda dura y granate. No puede evitar compararla con la de su esposo ─E-es mucho más gruesa que la de su p-padre, y más grande…─. ─Mmm…así huele el chocho de mi madre…Uuufff qué rico y caliente huele ─piensa Ted, ensimismado por aquel dulzón y excitante olor. ─ ¿Bien te gusta el olor del coño de tu madre, pequeño vicioso…? ─. El rebelde hijo sorprende a Tedu. Aparta la húmeda tela, metiendo la lengua en el coño. Los húmedos labios dejan pasar al carnoso apéndice. Tazo mete con desparpajo la lengua. ─SLURPPPP…SLURPPP…SLURPPP…SLURPPP…SLURP… ─AAAHHH…querías esto en realidad…saborear mís jugos pequeño pervertido…AAAHHH…sí tómalos…MMM. La madre se espatarra toda, quedando sentada encima de la boca del chico. ─MMM…OH MAMÁ QUÉ CHOCHO TAN SABROSO Y DULCE TIENES SÍ… ──SLURPPPP…SLURPPP…SLURPPP…SLURPPP…SLURP… El chico sabe atrapar rápido el carnoso clítoris. La ardiente mexicana no resiste mucho, como la chupa de rico su pequeño ─AAAHHH…SÍ COMETE ASÍ MI CHOCHO…AAAY…CHUPA AHÍ MÍ PIPA…AAAHHH. ──SLURPPPP…SLURPPP…SLURPPP…SLURPPP…SLURP… Tedu nunca ha sentido tanto gusto. Su esposo nunca ha querido comerla el coño. En el instante de correrse, Agarra la verga del hijo. Siente que le quema la mano, además de notarla como una barra de hierro. Tazo mete a su caliente madre un dedo en el culo. Eso la pone más cachonda. Coge la cabeza del hijo, frotándole todo el coño contra su boca. ─AAAHHH…¡¡CABRÓN!! NADIE ME HA COMIDO ASÍ EL COÑO…NI TOCADO EL CULO…AAAHHH METE LA LENGUAA EN EL CHOCHO DE TU MADRE…ASSSÍ… ──SLURPPPP…SLURPPP…SLURPPP…SLURPPP…SLURP… Tedu grita como si su pequeño la matara de placer. ─¡¡AAAY ME CORROOO…!! Nada más correrse la madre se sienta para descansar en el sofá. Tazo está con la polla mirando al techo. Aún saborea los jugos de su caliente madre. ─ Mamá porfa dejame meterla, aunque sea sólo un poco. La madre estira la mano, cogiendo la gruesa morcilla, atrayendo hacía ella al hijo. ─E-está realmente muy dura, debe dolerte mucho ¿es así cariño? ─ ¡¡sí mamá…!!─responde rápido, el zalamero hijo. ─Está bien hijo, ven aquí ─dice la cachonda madre. Se estira en el sofá toda espatarrada ─OH MAMÁ COMO TE QUIERO… ─la responde excitado el chico, colocándose entre los muslos abiertos. La caliente mexicana, se enfila entre los carnosos labios el grueso cipote. Sólo sentir el grosor de la polla del hijo, chorrea de jugos la amoratada cabeza. Le parece mucho más gruesa que la de su esposo. Al tener a su hijo por cesárea, y estar tan mal dotado su esposo, hace que, sea muy estrecha de puente. ─¡¡AH…!! CARIÑO METELA SIN PRISA, ESO ES… ─¡¡OH…MAMÁ!! TU CHOCHO ES MUY ESTRECHO Y JUGOSO… ¿ASÍ QUIERES LA META…? La idea de la madre es no dejarse follar por el hijo. Sólo dejarle que la meta un poco el cipote. Llevado por la excitación, Tazo enviste a la madre toda la polla, al sentir lo jugoso y caliente que es el coño materno. ─PLAFSSS…PLAFSSS…PLAFSSS…PLAFSSS…PLAFSSS… ─OOOHHH ¡¡QUÉ CHOCHO…!! SE TRAGA TODA MI POLLAAA…¡¡MAMÁ!! Tedu sorprendida, al sentir lo gruesa y dura que es la polla de su hijo, lo atenaza por los riñones. Siente como la folla todo el coño, como nunca la ha follado nadie antes. ─¡¡AAAHHH…!! TED NO LA METAS TAN HONDO… ¡¡AAAHHH!! ME LA ESTÁS METIENDO TODAAA… El hijo excitado mete la polla en cada envite, hasta chocar sus huevos en el peludo coño. ─¡¡OOOHHH MAMÁ!! ¿ASÍ ENTRA BIEN MI POLLA…TE GUSTA COMO TE LA METO? TU CHOCHO CHORREA MUY RICO… ─ PLAFSSS…PLAFSSS…PLAFSSS…PLAFSSS…PLAFSSS… ─AAAY…AAAY…SÍ CARIÑO METELA MÁS…ME FOLLAS MUY RICO…¡¡GOLFO!! ─ PLAFSSS…PLAFSSS…PLAFSSS…PLAFSSS…PLAFSSS… Excitada y cachonda Tedu, no puede dejar de pensar. Con las mejillas purpura por la vergüenza que siente por el incesto, mientras se corre con la polla de su pequeño… ─AAAHHH…AAAHHH…me corro como una puta, con la polla de mi hijo…folla mejor que su padre…─Dispuesta a disfrutar de su pequeño interrumpe un instante la follada. ─Espera cariño ─le dice sonrojada hasta las orejas─ mamá va a enseñarte una nueva postura…─ la madre se pone a cuatro patas, con todo el coño ofrecido. Cachonda pérdida soltando jugos, incita al ardiente adolescente ─METELA TODA CARIÑO…HASTA LOS HUEVOS. Tazo sin hacerse repetir, envista a su madre Tedu, cogiéndola con fuerza de las caderas. ─ PLAFSSS…PLAFSSS…PLAFSSS…PLAFSSS…PLAFSSS… ─OOOHHH MAMÁ…ASÍ TE METO MÁS TODA LA POLLA ¿ASÍ QUIERES TE FOLLE…PUTA? COMO FOLLASSS… La madre apoya la cabeza en el sofá, levantando al máximo el culo. Ofreciéndole así todo el coño, como una puta. Solloza como una guarra, con los ojos en blanco, apretando los nudillos. ─AAAHHH…AAAHHH…ME METES EL CIPOTE EN EL FONDO DEL CHOCHO…¡¡FOLLAME HIJO!! ─ PLAFSSS…PLAFSSS…PLAFSSS…PLAFSSS…PLAFSSS… ─OOOHHH TU CHOCHO ME APRIETA DURO ¿FOLLO MEJOR QUE PAPÁ? ─AAAY….AAAY…QUÉ PERVERSO ERES…SÍ ME FOLLAS MEJOR QUE TU PAPÁ…TU POLLA ME LLENA TODAAA… ─ PLAFSSS…PLAFSSS…PLAFSSS…PLAFSSS…PLAFSSS… ─OOOHHH…MAMÁ ME VOY A CORRER ME ORDEÑAS LA POLLA…QUIERO LLENARTE DE LECHE…ME VOY… ─SÍ LLENAME CON TU LECHE CARIÑO…DASELA A MAMÁ…TODAAA. ─Tazo y Tedu se corrieron Enganchados como perros rabiosos. A cada mete saca violento, las pelotas golpearon el peludo coño de la madre, llenándola con un chorretón de leche. ─AAAHHH…AAAHHH ME LA CLAVAS MUCHO ME MATASSS…LLENAME DE LECHEEEE… ─TOMA LA POLLA M LA APRIETAS DURO…¡¡MAMÁ!! Se corrieron como una máquina sincronizada del sexo. Sacudiéndose ambos cuerpos al unísono… ─¡¡ME CORROOO…!! ─¡¡ME CORROOO…!! ─Si quieres más el coño de mamá debes ir de seguido a clase desde mañana. Y traer mínimo notable en la mitad de las notas. Si lo haces mamá será tuya en cuanto vea las notas. La ardiente madre y abnegada esposa, no pudo evitar pensar, mientras hablaba con su hijo ─espero se aplique rápido, mi coño necesita la polla de mi hijo, Mmm…─. Durante varios días, Tedu encuentra sus tangas más excitantes, llenas de la leche de Tazo. Aun así la madre no sucumbe a las miradas de deseo de su zalamero hijo. El incauto esposo, Cándido, se extraña al llegar a casa, y no ver al hijo, holgazaneando. ─Hola esposa no veo por aca al faldero de tu hijo… ¿Dónde se fue? ─está en el instituto, lleva ya unos días yendo de seguido… ─responde orgullosa la madre─ e- ¿en serio lo dices? ─ pregunta incrédulo el esposo ─. En esos instantes suena el móvil de ella ─ ¿sí dígame…?─ ¿La señora Tedu Castro…es Vd.? ─se escucha al otro lado─ sí yo misma… ─soy el profesor de Tazo, su hijo. ─ok ¿pasó algo con él…? ─pregunta la madre alarmada─ no, no se preocupe Vd. no la he querido alarmar, al contrario. Estamos los profesores sorprendidos del cambio que dio Tazo ─la abnegada esposa pone el altavoz, para que así su esposo escuche la conversación ─ como le decía, su hijo ha cambiado de forma espectacular, se le ve muy motivado… El esposo no da crédito a lo que escucha, quedando boquiabierto. La amorosa madre se siente el coño húmedo, de deseo por la verga del hijo. ─Gr-gracias señor profesor… ─responde orgullosa y nerviosa la abnegada madre─ su llamada nos hace muy felices, a mi esposo y a mí ─no me las de─ responde la voz al otro lado─ sólo quiero adelantarla que Tazo, trabajó duro. Consiguió varios notables… ¿Cómo hizo con su hijo, Sra. Tedu…? ─.─sólo le hice ver que, era por su bien. Lo animé a que se metiera a fondo…y él descubrió lo mucho que así puede conseguir… ─La madre al explicarlo, aprieta los muslos, al sentir como su coño late de deseo, dejando ir algunas gotas de jugos, recordando cómo la ha follado el chico, hace unas semanas… ─Gracias Sra. salude al Sr. Cándido de mi parte, buenos días tengan ─gracias profesor, igual para Vd. ─responde emocionada la ardiente madre. El esposo la abraza, todo orgulloso ─parece que, has conseguido quiera meterse a fondo, y de qué manera ─.─sí esposo, tiene una habilidad natural, yo misma me sorprendí…al sentirlo…─. Tedu acaba las últimas sílabas, yendo hacia el lavabo. Se nota el rubor en las mejillas. Nada más entrar, se toca el coño, descubriendo como suelta jugos ─…Mmm Tazo no tardes en venir hijo… ─murmura para si la cachonda madre. Cándido se está despidiendo de su esposa, en el momento que aparece Tazo a lo lejos, acompañado de otros compañeros de clase. Los chicos al ver a la señora Tedu, abren los ojos desmesuradamente. ─Oh Tazo, eres un tipo suertudo. Mira qué mamá tienes… Los otros chicos secundan su expresión ─Oh mirarla nada más. Tazo los zarandea, mientras se siente las mejillas algo ruborizadas ─es mi madre, no seáis cabrones…─. Cándido su padre, lo llama ─Tazo…ven, ¡¡me voy de viaje!! ─El director nos ha llamado esta mañana. Parece que has descubierto, lo que puedes conseguir haciendo caso a tu madre, metiéndote hasta el fondo como ella te dice… Estamos orgullosos de ti, ¿Verdad esposa…? ─ ¿Eh? Ah…sí ─responde algo sonrojada la madre, que está en ese instante, con la mente ocupada, recordando cómo la folló hace días el hijo… ─Vaya papá, no es para tanto…en realidad, estoy deseando volver a hacerlo con mamá…digo eh…meterme como ella me dice… La madre al escucharlo, gira la cara hacia atrás para que el esposo no la vea. Se nota la cara púrpura, y el coño húmedo. Todo a la misma vez ─Uuufff…¡¡ crío estúpido…!!─ piensa la excitada y nerviosa madre. Esposa e hijo abrazados, despiden al señor Cándido, desde la puerta. El osado chico, deja la mano en las nalgas de la madre. Se atreve a acariciar las dos nalgas, apretándolas con deseo. La madre, mientras despiden al esposo con la mano en alto, le da un codazo con disimulo, susurrándole al hijo ─ ¿Qué…crees…estás…haciendo? ¡¡Estúpido!!...está…aquí…tu padre… ¡¡Adiós esposo…cuidado…con…la…carretera…!! ─ ¡¡Cuida de la casa y de tu madre, hijo!! ─grita el padre ya lejos ─sí papá descuida, ya lo estoy haciendo…─ responde el chico. La madre al oír al descarado hijo, siente como se le moja el coño, de forma escandalosa. Nada más acabar de comer, Tazo, con el rubor hasta las orejas, le dice excitado a la madre ─M-mamá…─extiende delante de la madre, el boletín con las notas. La mano tiembla de pura lujuria y excitación sexual. La señora Tedu coge el boletín. Su mano tiembla igual que la del hijo. De diez notas, ha obtenido seis notables. La madre recuerda en su mente, las palabras que pronunciaron sus labios, semanas atrás… ─ Y traer mínimo notable en la mitad de las notas─. Después de unos instantes que, al hijo le parecen eternos, la excitada madre le pregunta ─ ¿Q-que quieres hacer hijo…?─. Nada más oírse, siente como se le humedece el coño. El excitado adolescente la responde, con la mirada en el suelo ─Q-quiero oler tu olor íntimo…desde la fuente… La madre al oír como el chico, utiliza las mismas palabras pronunciadas por ella, hace días, se le dispara la lujuria. ─E-está bien hijo…─ apenas pronunciada la última sílaba, Tazo ya está sentado en el suelo. Tiene la espalda apoyada, en el frontal del sofá. Sus ojos miran con deseo, hacia la corta falda de la madre. La madre se acerca al hijo, separando ambas piernas. Se asienta en la cara del chico, apartándose las braguitas con una mano. Hace que el exuberante y húmedo coño, quede en contacto con la boca del hijo. ─ ¿E-esto es lo que quieres…hijo p-pervertido…?─ pregunta con las mejillas púrpura, de pura vergüenza y morbo, por el obsceno incesto que están cometiendo… El chico huele profundamente el coño de la madre, sin responderla… ─Snifff…Mmm Snifff…Mmm Snifff…Mmm Snifff…Mmm. Sin previo aviso, la coge por las nalgas, atrayéndola hacia su boca. Mete la lengua profundamente, saboreando cada gota de los jugos que le da su madre. ─Slurppp…slurppp…slurppp…slurppp…slurppp…slurppp…OOOHHH… ¡¡¡Q-QUE CHOCHO…TAN SABROSO…!!! Brama excitado el adolescente. La madre, al sentir la lengua como le lame todo el coño, solloza y gime, cachonda pérdida… ─¡¡¡OOOGGG…NENE!!! A la vez que lame el coño a la madre, le da nalgadas mientas manosea con deseo el culo. ─Slurppp…slurppp…slurppp…slurppp…slurppp…slurppp…slurppp…¡¡QUÉ JUGO TAN SABROSO TIENES…!! ¡¡DAMELO TODO MAMÁ…!! La madre no aguanta apenas unos minutos sin correrse. ─OOOGGG…SÍ, TÓMA MI CHOCHO…COMÉTELO TODO…PERVERTIDO…AAAHHH…ME MATAS DE PLACER… TAZO ME CORROOO… A la vez que mete la lengua en el fondo del chocho de la madre, la introduce el dedo corazón en el culo. La caricia pone cachonda a la madre, hace que se corra violentamente… ─¡¡AAAHHH…!! QUÉ PERVERTIDO ERES…SO DESCARADO… La madre coge entre sus manos la cabeza del hijo. Sacude el coño con violencia de forma convulsiva, al sentir cada lametazo del hijo ─ SLURPPPP...SLURPPP…SLURPPP…¡¡QUÉ CHOCHO!! ─AAAHHH…SÍ TÓMALO CABRÓN…ME CORROOO… Nada más correrse, cae medio desmadejada, sentada en el sofá. Al recuperarse un instante, ve al hijo de pie, al lado de ella. Está con la polla, dura como una barra, mirando al techo. Sin mediar palabra, el adolescente coge a la madre del pelo. La hace que le coma toda la polla. La excitada y pervertida madre, pasa la lengua a todo lo largo de la gruesa y dura polla. Atrae hacia ella al chico, cogiéndolo de las nalgas. El hijo excitado de ver como la madre le come la polla, enviste la gruesa cabeza, hacia la boca de su madre. ─¡¡OOOHHH…MAMÁ!! SÍ COMETELA TODA…UUUFFF. ─SLURPPP SLURPPPP SLURPPP LA TIENES…MMMPPP MMMPPP MMMPPP MÁS GRUESA Y GRANDE QUE TU PAPÁ…MMMPPP ¡¡QUÉ POLLA!! El chico envalentonado, coge de la leonina y negra melena a la madre. La hace se trague toda la polla, hasta la garganta. ─OOOHHH…REPUTA, TÓMA LA VERGA DE TI HIJO ASÍ, HASTA LA GARGANTA ─MMPPP MMMPPP MMMPPP…MMMPPP…COF, COF, COF… La señora Tedu, se ahoga al sentir el grueso cipote de su hijo en la garganta. Cachonda y excitada como una perra, se queja por pura coquetería femenina. ─MMMPPP…ME AHOGAS BRUTO MMMPPP MMMPPP. ─ESO TE PASA POR SER UNA MAMÁ TAN CALIENTE, TÓMA POLLA ¡¡GUARRA!! Tazo, desoyendo a la madre, la vuelve a envestir el grueso cipote, hasta la garganta… ─MMMPPP MMMPPP MMMPPP. La madre excitada, de ver como la trata el chico, lame con vicio, lengüeteando toda la polla, y los peludos huevos. El chico brama por cómo le come la polla la madre. ─¡¡OOOHHH MAMÁ!! QUÉ BOCA TIENES…ME VOY A CORRER…PARA POR FAVOR. La señora Tedu se sienta toda espatarrada en el sofá. Se abre el coño con ambas manos, con cara de puta, incitando al hijo. ─ ¿Es esto lo que quieres hijo? El adolescente no puede creerlo. ─¡¡¡OH MAMÁ!!! La excitada madre se enfila el grueso cipote, entre los húmedos y abiertos labios ─Mételo así cariño, no te dolerá… El hijo excitado, se deja caer sobre la madre que, lo acoge espatarrándose toda. Atenaza con sus macizos muslos al chico por los riñones. Tazo le mete de una envestida toda la polla. Madre e hijo miran morbosamente como le mete toda la polla a cada mete saca. ─UUUFFF TIENES EL CHOCHO MUY HÚMEDO Y CALIENTE…¡¡¡OOOHHH MAMAÁ!!! ─¡¡¡OOOHHH CARIÑO!!! TU POLLA ME LLENA TODO EL CHOCHO… ─SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF… ─El mete saca produce un acuoso chapoteo, excitándolos como animales. La señora Tedu coge al hijo del cuello, iniciándolo a que no deje de follarla. ─¡¡OOOHHH CARIÑO!! ME ESTÁS METIÉNDO MUCHO LA POLLA…¡¡FOLLAME ASÍ EL CHOCHO!! ─OOOHHH QUÉ RICO TE FOLLO MAMÁ…TU CHOCHO SE TRAGA MI POLLA…¡¡REPUTA!! ─ SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF… La madre siente el grueso cipote en el fondo del coño. Ningún hombre la ha follado así de profundo jamás. ─ SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF… ─ME HACES CORRERME YA TAZO, TU PADRE NUNCA ME FOLLÓ ASÍ…TU CIPOTE ME LO CLAVAS DEMASIADO…ME CORROOO… A cada mete saca, lo incita a que no deje de follarla, cogiéndolo del cuello como si quisiera ahogarlo. ─AH, AH, AH, AH, AH, méteme toda la polla hijo…así…clávame sabroso todo el cipote…me matas de placer…¡¡CABRÓN!! Follas mejor que tu papá… Nada más correrse, el hijo la sorprende con una atrevida petición. ─Mamá quiero follarte de a perrito, dejame porfa… El enmadrado hijo, la besa en la mejilla, de forma mimosa. ─Está bien Tazo, para que veas que tu mamá no te niega nada. Anda ven aquí… La señora Tedu se pone a cuatro patas, encima del sofá. En esa postura, en frente, hay un retrato familiar. Están su abnegado e inocentón esposo, Cándido, Tazo y ella. ─Métela sin prisa cariño, disfrutalo hijo, te lo has ganado. ─¡¡OH MAMÁ!! QUE BIEN SE TE VE DESDE AQUÍ. ERES LA MEJOR MADRE DEL MUNDO… Tazo sorprende gratamente a su madre. Excitado, sin ponerse nervioso, consigue enfilar el cipote a la primera, en el coño materno. Al sentir lo húmedo y estrecho que es, se deja ir. Le mete a la madre toda la polla, hasta que los huevos chocan con la abultada pelambrera. Madre e hijo, braman por el placer que sienten, por el desparpajo de él. ─¡¡¡OOOHHH MADRE!!! ─¡¡¡AAAHHH HIJO!!! ─ SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF… En esa postura, la señora Tedu siente como la verga del hijo, la roza más todo el coño, a cada mete saca. ─AH, AH, AH, AH, AH…LA METES MUCHO…NO SEAS BRUTOOO…AH, AH, AH, AH, AH, AH… Tazo, a pesar de ser un adolescente, ha visto muchos vídeos de maduritas. Su madre a pesar de lo que le dice, ve que empuja el culo al ritmo que él la marca. ─UUUFFF ¡¡MAMÁ!! TE METO ASÍ TODA LA POLLA…QUÉ RICO MUEVES EL CHOCHO…TÓMA POLLA…¡¡PUTA!! ─ SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF… ─AAAHHH…AAAHHH…TU PAPÁ NUNCA ME HA FOLLADO ASÍ…ME CORROOO…¡¡CABRÓN!! ─OOOHHH…SÍ CORRETE CON LA VERGA DE TU NENE… ¡¡FOLLA REPUTAAA!! ─ SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF… ─ME CLAVAS TODO EL CIPOTEEE…. En ese preciso instante, suena el móvil de ella, al lado del retrato familiar. Las miradas de madre e hijo, convergen en el aparato ─♪ ♪♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪ ♪ ♪♪♪ ♪ ♪♪ ♪♪♪ ♪♪♪ ♪ ♪ ♪♪ ♪♪ ♪♪ ♪ ♪ ♪ ♪♪ Al sentir la melodía, reconocen que es de Cándido. Madre e hijo, aceleran como una máquina del sexo los envites. ─ SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF… ─AAAHHH…ES TU PADRE…NO ME LA METAS TANTOOO. ─OOOHHH TU CHOCHOM SE TRAGA MI POLLAAA… ─ ¿S-sí…hola? MMM…AH, AH, AH… ─H-hola…cariño ¿estás bien…qué te pasa, te escucho como agitada…? Tazo, en ese instante, penetra a la madre lentamente, sacándola toda la polla, excepto el grueso cipote, a cada mete saca. Así la hace sentir intensamente cada centímetro, de la gruesa y dura polla. ─MMM…Aaahhh MMM…Aaahhh MMM…Aaahhh MMM... ─No e-es tu hijo que me está…dando un masaje. Y nunca me lo han dado así de intenso… Tazo, perversamente en ese instante, la penetra por sorpresa con toda la polla hasta los huevos… ─ SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF… ─¡¡AAAHHH…!! MMM…¡¡NENE!! Hablo…con…tu padre…AH. El santurrón del esposo, sorprendido, tras un instante pregunta ─Ah no sabía que le gustaba dar masajes… ─¡¡AAAHHH…!! S-sí tiene muy buenas cualidades…AAAHHH… ─ SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF… ─¡¡AAAHHH TAZO!! ─solloza la pervertida madre, al sentir como el hijo, la mete toda la polla con descaro, mientras habla con el esposo… ─ AAAHHH…más suave bruto… ─Parece que, se le da bastante bien cariño. Os dejo con el masaje. Dejale que aprenda mujer, no seas dura con él… El chico, excitado de follarse a la madre mientras hablas con su padre, la penetra más duro. La tironea con fuerza del pelo, haciendo que la madre mueva más rápido el culo. Mientras la susurra, perversamente al oído ─te…voy…a…clavar…el…cipote…en…el…fondo…del…chocho…mientras…hablas…con…papá…PU-TA… ─ SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF… ─¡¡AAAHHH…!! S-sí, se le da…muy bien, esposo…¡¡AAAHHH!! T-te dejo luego hablamos…te quiero esposo mío…¡¡OOOHHH…!! Nada más colgar el móvil, el hijo se le echa en la espalda. En esa postura, la coge con una mano ambas tetas. Con la otra la manosea todo el coño. La acaricia el clítoris, que no puede estar más hinchado y excitado. A cada mete saca, la gruesa polla roza el excitado clítoris. La folla loco de excitación, culeándola como un perro, sin apenas sacarle la polla en cada mete saca. Al sentirse follada así por el hijo, la señora Tedu, se vuelve loca de placer, cachonda pérdida. ─AH, AH, AH, AH, AH, AH, AH, AH, ME LA HAS METIDO TODAAA…AAAHHH… ─ SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF… ─NADIE ME HA TOCADO ASÍ EL CHOCHO…AH, AH, AH, ¡¡FOLLAME HIJO!! ─¡¡OOOHHH MAMÁ!! ASÍ TE LA METO TODAAA…COMO FOLLAS PUTA…TÓMA CIPOTE…¡¡GUARRA!! ─ SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF… Tazo se sube sobre las nalgas de la madre. Así la da un mete saca diabólico. A cada envestida, las peludas bolas chocan con violencia contra el exuberante coño materno. ─ SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF… La madre se queja, por cómo le clava todo el cipote. ─AAAYYY…ASÍ ME CLAVAS TODO EL CIPOTE…ME CORROOO…¡¡NENE…!! ─OOOHHH MAMAÁ TÓMA CIPOTE, ME CORRO CONTIGO, TÓMA LA LECHEEE… A cada envestida, Tazo le suelta a la madre un violento chorretón de leche. La señora Tedu, tiene varios orgasmos encadenados, con cada chorro de leche de su hijo. ─AAAYYY…ME CLAVAS MUCHO EL CIPOTE, TU LECHE ME QUEMA…ME CORRO COMO UNA PUTA…CON LA POLLA DE MI HIJO…¡¡AY QUÉ CIPOTE…!! ─OOOHHH TU CHOCHO ME ORDEÑA LA POLLA…ME SACAS LA LECHE…TE QUIERO MAMÁ… Nada más acabar «el masaje», Tazo, acaricia el ano de su madre, diciéndola ─Mamá dejame follarte el culo… La señora Tedu, al ver que el hijo aún tiene la polla dura, y lo que pretende, lo aparta ofendida. ─No te he prometido nada de mi culo. Si lo quieres, tienes que sacar notable en el examen final, ya lo sabes. Tazo no sabe que desde que, su madre ha follado con él, no hay noche que no se tenga que pajear. El placer que le ha sabido dar el hijo, metiéndole toda la lengua en el coño, la pone caliente cada vez que lo recuerda. Sobre todo, la habilidad del hijo al lamerla el clítoris, como su esposo no se lo ha hecho jamás. Sentir el dedo de su hijo, follándola el culo mientras le comió el coño, fue demasiado para ella. La señora Tedu, está deseando que su adolescente hijo la folle por el culo. No hay noche que, no se acaricie con esa imagen en mente. El Viernes, después de acabar la escuela, Tazo se acerca a su madre que, está sentada en el sofá, donde han follado hace pocos días. Ella va vestida con un vestido vaporoso, bastante corto. Deja a la vista del hijo, una buena parte de sus macizos muslos. ─M-mamá podrías…darme ¿un a-adelanto por las notas finales…? ─pregunta el chico, excitado y algo nervioso, sin apartar los ojos de los muslos de la madre─. ─Mmm… ¿Q-que…clase de adelanto has p-pensado?... ─le pregunta la señora Tazo, con las mejillas algo ruborizadas, excitada como el hijo ─ ¿U-un beso…porfa?─. Al oírlo la madre, siente como se le humedece el coño, por el descaro del adolescente. Tras unos instantes de pensarlo, mira el enorme bulto de la bragueta del chico. Se pone de pie acercándose al adolescente. ─ ¿Q-quieres decir un beso…?─ en la boca…como si fuéramos novios─ la interrumpe excitado, Tazo. La madre al oírlo siente como se le ponen más sonrojadas las mejillas. Se estira en un gesto coqueto el vestido. ─De verdad crees que, está bien que me beses así…s-soy tu madre… ─t-te quiero mucho mamá ¡¡porfa…!!─ aduce zalamero el hijo, con voz mimosa que, sabe lo caliente que es su madre. Mientras hablan, madre e hijo se han acercado el uno al otro. Tazo tiene cogida a su madre por las nalgas. Pasa las manos por debajo del vaporoso vestido. Descubre que, la madre lleva una braguita, tipo «tanga brasileña». El rotundo culo, se ha tragado la minúscula tela, dejando ambas nalgas desnudas. El hijo lo aprovecha, manoseando ambas nalgas con desparpajo. Se atreve a pasarla los dedos por el coño, descubriendo la tela, algo húmeda. La madre lo abraza por el cuello. Intenta poner cara de estar «ofendida o molesta», sin conseguir engañar al descarado chico. Tazo aproxima tímidamente sus labios a los de su madre. Tras unos segundos, ambas bocas se abren, encontrándose ambas lenguas. ─Mmmppp…mamá ─T-tazo eres…Mmmppp muy atrevido─ le dice la madre, sorprendida por el beso ardiente beso. Tras unos segundos, las lenguas se lamen la una a la otra. La excitación sexual de los dos se dispara. Tazo mete los dedos dentro de la tanga. Le repasa a la madre, toda la pelambrera. Se atreve a meterla dos dedos dentro del coño. El adolescente hace una pinza con tres dedos. Acaricia el ano de la madre, con el dedo pulgar. Tras unos instantes, consigue meter la primera falange del grueso dedo. La señora Tedu, al sentir el descaro con el que la hurga coño y ano, moja de jugos los dedos del adolescente, cachonda perdida. ─Mmmppp…Tazo T-tus dedos…¡¡Ooohhh…mi culo!! La pervertida madre, mete la mano dentro del bóxer del hijo. Cierra los dedos, morbosamente, con repetidos apretones, comprobando la dureza y grosor de la polla. ─Mmmppp…¡¡Ooohhh mamá!! estás muy mojada… La madre, al comprobar lo dura y gruesa que está la polla del chico le dice ─debe dolerte cariño, está como una piedra─ sí mamá, me duele mucho…─la responde mimoso, el enmadrado adolescente. Se desnudan uno al otro, sin dejar de besarse. Ambas lenguas se acarician, intercambiando saliva. El chico, tiene el coño de su madre cogido, con toda la mano. La señora Tedu se echa toda espatarrada en el sofá. Atrae hacia ella al hijo, atenazándolo por las caderas con sus potentes muslos. Tazo coge a su madre de las nalgas con ambas manos. Están como en la postura del misionero, pero con ambos cuerpos en vilo. Con una habilidad impropia para un chico de su edad, le empala a la madre toda la polla, mientras la sujeta fuerte de las nalgas. La madre mantiene el culo en vilo, mientras tiene atenazado al chico. ─¡¡AAAHHH…NENE!! LA METES MUCHO…NO TENGAS PRISA…¡¡FOLLAME CARIÑO!! ─¡¡OOOHHH…MAMÁ!! TU CHOCHO ES INCREIBLE…SE TRAGA MI POLLA… Madre e hijo, miran morbosamente como la polla penetra toda, a cada mete saca. ─AAAHHH METEMELA TODA…FOLLA MI CHOCHO ASÍ AAAHHH…¡¡QUÉ POLLA!! ─UUUFFF…TU CHOCHO ES MUY ESTRECHO Y JUGOSO ¡¡QUÉ CHOCHO!! La señora Tedu, caliente y cachonda como nunca se ha sentido antes, le susurra a su hijo… ─AAAHHH…ME LA METES TODA…ME CLAVAS MUCHO EL CIPOTE…¡¡CABRÓN!! ─OOOHHH…MAMÁ QUÉ BUENA ESTÁS…TU CHOCHO ES MUY SABROSO…¡¡PUTA!! La madre, al ser penetrada violentamente por el chico, acaba echada en la cama, toda espatarrada. En esa postura, Tazo, mientras la sujeta los muslos abiertos, le mete toda la polla a cada mete saca, golpeando las pelotas el peludo coño. Así madre e hijo ven perfectamente como la penetra con toda la polla a cada mete saca… ─SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF… ─AH, AH, AH, AH, AH, AH, AH, ME LA CLAVAS TODAAAA…ES MUY GRUESA HIJO… ─OOOHHH TE LA CLAVO TODA TÓMA POLLA, QUÉ RICO FOLLAS MAMÁ… ─ SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF… ─AAAYYY…TU PADRE NUNCA ME HA FOLLADO ASÍ…ME FOLLAS TODO EL CHOCHO…ME CORROOO NENE… ─UUUFFF COMO MUEVES EL CHOCHO PUTA…TÓMA CIPOTE…MUEVE EL CHOCHO MAMÁ… ─ SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF… ─ME CORRO HIJO…DAME LA LECHE…CORRETE CONMIGO CARIÑO… La madre nota como al adolescente se le pone más dura y gruesa la verga. Al sentirlo, atenaza con los músculos del coño, la verga. ─ SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF… ─OOOHHH MAMÁ TU COÑO ME ORDEÑA LA POLLA…TÓMA POLLA Y LECHE PUTAAA… ─AAAHHH LA TIENES MUY GRUESA…ME FOLLAS TODO EL CHOCHO…CORRETE….DAME LA LECHE… Tazo no aguanta como el coño de su madre, le ordeña la polla. La señora Tedu y su hijo, llegan juntos al orgasmo. Sienten un latigazo de placer que, les hace levantar los cuerpos del colchón. Ambos gritan cómo animales, mientras el hijo la penetra sin miramiento ninguno, a cada chorretón de leche. ─¡¡ME CORROOO…!! ─¡¡ME CORROOO…!! ─QUÉ CHOCHO TIENES…TÓMA POLLA…¡¡GUARRA!! ─ SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF…SPLAFFF… ─SPLAFFF…SPLURTTT…AH, SPLAFFF…SPLURTTT…AH, SPLAFFF…SPLIURTTT…AH, SPLAFFF…SPLURTTT…AH, ME LA CLAVAS TODA, ME QUEMA TU LECHE… A cada día que pasa, Tazo es más descarado en los tocamientos a su madre. El esposo, inocentón como su mismo nombre, Cándido, no se da cuenta de nada. El sábado noche, mientras ven una película en familia, madre e hijo se manosean delante mismo del esposo. Tazo vuelve de la cocina con un bol enorme de palomitas. El padre está sentado en su sillón, apenas unos metros delante de ellos, dándoles la espalda. Está medio adormilado. Al volver ve a su madre que, se ha tapado los muslos con una fina manta, a pesar de que aún es verano. Nada más sentarse, deja su mano en los muslos de su madre. Ella lo ignora totalmente, sin apartar la mirada de la pantalla. El chico sube la mano lentamente, hasta rozar la tanga. La nota húmeda. Mira de reojo a su madre que, parece estar «ausente». Sólo se la ve, algo sonrojadas las mejillas. Tazo coge el coño con toda la mano. Mete dos dedos por el borde, repasando el exuberante coño. Repasa sin prisa alguna la húmeda pelambrera. La señora Tedu, separa los muslos, sin dejar de mirar el respaldo del sillón, donde su esposo sigue atento el film del oeste. La madre mete la mano dentro del pantalón del hijo. Con sigilo, le quita el pantalón de deporte. Agarra bajo la manta, la polla del chico. Recorre con la mano la dura verga, sin prisa alguna. A la vez que tironea la polla, sus dedos dan morbosos apretones a la barra de carne. Siente como gana dureza y grosor, a cada caricia suya. Tazo, mete dos dedos dentro del coño que, está empapado de jugos. Siente lo caliente y húmedo que tiene su madre el coño. Mete los dedos hasta el fondo, sin dejar de mirar, igual que hace su madre, el respaldo, donde está sentado su padre. La madre, se tapa la cara con un cojín, para que, no la escuche gemir el marido. ─Mmmppp…oh…mmmppp…no…me…toques…así…tu…padre…oh…puede…oírnos…Mmmppp. Su mano, acelera los movimientos, a la vez que, agarra más fuerte la gruesa morcilla del hijo. Sin previo aviso, esconde la cabeza bajo la manta. Se lanza como una loba, por la polla del hijo. Pasa la lengua, sin ninguna prisa, desde la base hasta las gruesas pelotas. ─Slurppp…slurppp…slurppp…Mmmppp…slurppp…slurppp… El adolescente, no puede creer que, su madre sea tan puta, y tan caliente. ─Uuufff…mamá…¿qué…me…haces…? Nunca…me…la…has…comido…así…de…rico…Ooohhh…¡¡joder…puta…!! ─Ssshhh…calla cariño─ le dice la pervertida madre, mientras sigue la felación, tragándose toda la verga─ Mmmppp…mmmppp…mmmppp…mmmppp…mmmppp…mmmppp… Tazo mete los dedos hasta el fondo del coño. Los hace rotar lentamente, frotándole así a la madre todo el coño. La señora Tedu se corre, suspirando profundamente, con la polla del hijo, llenándola la boca. A la vez, sujeta la mano del hijo, para que no deje de pajearla. ─Mmmppp…oh…mmmppp…me corrooo…mmmppp…sigue así…mmmppp…oh… Sacando la cabeza debajo de la manta, se sienta en la polla del hijo. Se recuesta en el pecho de Tazo, sin apartar los ojos del respaldo del sillón. Le pide al hijo que no haga ningún ruido, llevándose dos dedos a los labios ─Ssshhh…no…hagas…ruido…cariño…deja…a mamá…─. Se enfila el grueso cipote. Lo nota grueso y duro como nunca lo ha sentido antes. Realmente, le parece que la mira amenazante, la gruesa cabeza amoratada. Con el salón en penumbra, se deja caer lentamente en la gruesa polla. La gruesa verga, la llena y le roza todo el coño, como nunca la sintió antes. Se gira algo sobre ella misma, abrazando al hijo. Se besan en silencio. Le susurra al hijo, sin deshacer el incestuoso morreo. ─Ooohhh…nene…tienes…la…polla…demasiado…gruesa…me… llenas…todo…el…chocho… ─Uuufff…mamá…tu…chocho…me…aprieta…demaiado…la…polla…está…muy…caliente…y…estrecho…es…demasiado…sabroso… ─Ssshhh…folla…a…mamá…me…voy…a…correr…con…la… polla…de…mi…hijo…delante…de…mi…esposo…Ooohhh… Tazo, coge las nalgas de la excitada madre, haciendo que las mueva más rápido, metiéndola toda la polla, hasta los huevos. La señora Tedu, al sentir como la folla el hijo se corre. Chorrea abundantemente la polla del chico. Silencia sus labios, morreando al hijo. ─Mmmppp…me…la…metes…mucho…cabrón…qué…rico…me…follas…hijo…mmmppp… Loca de excitación, se levanta sin sacársela del todo, dándose la vuelta. En esa postura, madree hijo se abrazan como si les fuera la vida en ello. Sellan sus labios, a la vez que Tazo le mete la polla hasta los huevos, dejándosela toda clavada. La madre se corre sin parar en un orgasmo múltiple. Le es imposible silenciar tanto placer. Llama con disimulo al santurrón del esposo. Se aclara la voz para disimular la excitación que la embarga. ─Ejem…C-can…dido… ¿duermes…???...─tras unos instantes, vuelve a preguntar, más excitada si cabe─ C-cándido ¿estás…dormido? ─al no obtener respuesta, solloza de placer, sin miedo a ser escuchada por el esposo. ─Mmmppp…cabronnn…así…me…la…metes…hasta…el…hutero…¡¡ME…CORROO!!….sin…parar…follame…más…el…chocho…mmmppp. ─Mmmppp…mamá…tu…chocho…me…muerde…duro…la…polla… ¡¡ME…CORROOO!!…en…tu…caliente…chocho…reputa… ─Correte…nene…dame…toda…la…leche…mojame…el…chocho… Ah…ah…ah…tus…chorros…me…llenan…todaaa… Con más práctica a cada follada, madre e hijo, se corren como una maquina sincronizada. Los dos culean como dos perros enganchados, sin que el hijo le saque nada la polla. ─OOOHHH…ME FOLLAS DELANTE DE TU PADRE…CABRÓN…¡¡¡ME CORROOO NENE!!! ─UUUFFF...QUE RICO ME FOLLAS DELANTE DE PAPÁ…PUTA…¡¡¡ME CORROOO MAMÁ!!! ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ EXAMEN FINAL, INCESTO ANAL. La última semana de las clases, Tazo no sale casi de su cuarto. La señora Tedu, sabe por qué actúa así su hijo. El padre, sorprendido y orgulloso a la vez, no sospecha qué hace que su hijo se esfuerce tanto en estudiar. ─Parece un chico más maduro, desde que has hablado con él, parece otro… ─sí, no me esperaba pusiera tanto interés, me lo demuestra en cuanto sales por la puerta. Te respeta mucho…Cándido─ la abnegada esposa, da un casto beso al esposo en la frente, para afirmarse en sus palabras. ─Te lo agradezco, esposa. Es obra tuya, no sé qué haría con él, sino fuera por ti. Por cierto me tengo que ir de viaje, después de comer. Estaré fuera todo el fin de semana. Espero no te disgustes, querida esposa. En ese instante suena el celular de ella ─♪…que…haría…sin…ti…♪♪…hijo mío…♪♪♪…tú, todo me lo dasss…♪ ♪♪ ─ ¿Sí dígame…? Sí hola, yo misma…Ah diga señor director… ¿d-de verdad…? ─la señora Tedu, conecta el altavoz─ su hijo Tazo…ha obtenido un notable alto, señora. La felicito por el cambio de su hijo. Ha sacado un 8,69…¡¡felicidades…!!─ el señor Cándido se emociona─ H-hola señor director, ¡¡ Soy el padre…!!─dice orgulloso, el cornudo esposo. ─Ah…señor Cándido, le felicito a Vd. también. Su esposa ha hecho un milagro con su hijo. No les molesto más, que tengan muy buenos días ─buenos días señor director─ responden al unísono, los emocionados padres. Nada más colgar el teléfono, la señora Tedu le dice a su esposo ─si te parece bien, esta tarde le voy a dar a Tazo nada más llegue, algo que me ha pedido hace tiempo. Mira, estoy escribiendo unos folios. Así nada más entre seguirá el rastro de los folios, hasta su regalo…─Jajaja…encima se lo vas a dar con sorpresa…─la interrumpe el sorprendido marido─. Es algo para él muy importante e íntimo, me lo ha pedido con mucho deseo ─estoy seguro que, siendo una esposa tan abnegada y una madre tan responsable, ─la dice, Cándido─ es algo que crees se merece ─ ¡sí esposo mío!─ la responde con vehemencia la esposa. ─Estoy segura que, voy a sentir muy dentro de mí, tanto placer como el que va a sentir él, cuándo se lo de… ─apenas pronunciada la última sílaba, la pervertida esposa siente como se le humedece el coño, ─eres una esposa y madre ideal cariño, gracias por ser así ─al oír a su santurrón marido, la señora Tedu se le acerca emocionada, dándole un casto beso en la frente. Nada más comer el matrimonio, Cándido se va en su camión. La señora Tedu lo despide desde la puerta, con un exagerado aspaviento del brazo ─regresa pronto esposo è Cándido la despide con un sonoro golpe de bocina ─¡¡¡MOCCC!!!─calle, hasta su dormitorio. ─En el primer folio escribe ─¡¡BIEN VENIDO TAZO!!─. A los pocos pasos, escribe un nuevo folio ─ è ─. Unos pasos más, en la esquina del salón coloca la abnegada madre un nuevo folio ─ë ─. Delante de la habitación de matrimonio, deja un nuevo folio en el suelo ─ä ¡¡¡ ENTRA…!!! TU PREMIO TE ESPERA… Nada más dejar los folios en su sitio, la señora Tedu se ducha. Se echa en el exuberante coño, un sensual perfume. Se viste con un body vaporoso, púrpura eléctrico, totalmente transparente, sin sujetador. Acaba el sexy atuendo, con unas medias, tanga, y liguero a juego. Aunque viven en una casa, alejada del resto del vecindario, baja algo la persiana, dejando la alcoba, en una sensual penumbra. Por último, enciende una barrita de incienso y unos cuantos velones. Al ver la hora, se le humedece el coño, de excitación y nervios, diciéndose para ella misma ─Uy…está a punto de llegar el crío─. Se sube en el centro de la cama, a cuatro patas, en la postura del perro. Pega la frente en el colchón, levantando al máximo el culo hacia arriba. Respira con dificultad, excitada y cachonda, por sentirse una madre tan pervertida e incestuosa. Huele en el aire el dulzón y caliente olor de su coño. Tiene la tanga toda húmeda. Después de comer en el instituto, con los demás compañeros y claustro de profesores, todos se van para casa. Los compañeros le felicitan, por su esfuerzo, y el resultado obtenido. Nada más despedirse de los compañeros, toma el camino hasta casa. La casa dónde vive con sus padres, está a más de diez minutos andando la más próxima. Nada más abrir la puerta, saluda en voz alta cómo hace siempre ─HOLA…─ Al hacerlo ve un folio blanco en el suelo. Tiene algo escrito con rotulador rojo ─¡¡BIEN VENIDO TAZO!! El adolescente se extraña ─Eh… ¿y esto…? Al entrar hacía el salón, ve un nuevo folio. Deja el portafolios, en una silla ─è─. Lo sigue hasta el siguiente folio ─ë─. Al llegar delante de la habitación de sus padres, se da cuenta que, tiene la polla dura, y la respiración algo agitada. Delante de la puerta, hay un nuevo folio ─ä ¡¡¡ ENTRA…!!! TU PREMIO TE ESPERA… Nada más leerlo, se le agita la respiración, diciéndose para sí mismo ─¡¡JODER…!! Empuja lentamente la puerta. Al hacerlo, no da crédito a lo que sus ojos están viendo. Nada más entrar lentamente, huele un olor dulzón y caliente que, le pone la polla dura, cómo nunca la ha tenido antes. La alcoba huele a CHOCHO CALIENTE, así con mayúsculas. Está en una suave penumbra. Esto hace que aún sea más excitante y sensual la escena. Varios velones y un barrita de incienso, le dan un «aire exótico». En el centro de la cama, su madre está a cuatro patas. Está con la cara enterrada en el colchón. Tiene el culo en alto todo ofrecido, como una esclava Kajira, ofreciéndose a su dueño y Amo. Las rotundas nalgas, se han comido la fina tela de la tanga, quedando así ambas nalgas desnudas. Entre los abiertos muslos, asoman de forma obscena, algunos pelos negros, ensortijados, brillantes de jugos. Nada más ver a su madre así, se desviste a toda velocidad. Siente que, le duele la verga, de lo dura y gruesa que la tiene. En realidad nunca se la ha visto así de grande y gruesa. La madre respira con dificultad. Tiene las mejillas rojas, hasta las orejas. Se arrodilla detrás de ella, amasando ambas nalgas, con deseo contenido. Las manosea y las abre mucho, como si fuera el dueño de aquellas excitantes y duras nalgas. Pasa la lengua por la húmeda tela. Al oler y saborear el jugo de su madre, siente que, le va a reve

Autor: Azalais Categoría: Incesto

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No me gusta el sexo

2019-09-21


Me llamo Catalina y soy una joven de 19 años, de cabellos negros y lisos, soy atractiva y de buen cuerpo. Tengo unos ojos verdes que me dicen, matan con la mirada. Pero tengo un problema conmigo misma, no puedo con el sexo, me congelo, y me da pánico. En esta ocasión particular de la que voy a escribir, llegué de una cita con mi novio en la cual otra vez no pude seguir más allá del beso y toqueteo, me congelo y me toca salir casi que corriendo. Llegué a casa, por la puerta de atrás y me fui a cocina donde me serví un vaso frio de cerveza lite, y me dirigí en mi zozobra a ver televisión en la sala de la casa. No me había percatado, pero al entrar a la sala estaba Juan el esposo de mi madre viendo un partido de futbol en la tele. Mi madre no estaba, era noche de cartas o algo así, y solo estábamos mi padrastro y o en la casa. Nos saludamos y me senté un rato a ver el partido con él. Me preguntó que si todo estaba bien, que porque de regreso tan temprano, le dije que sí que todo estaba bien, pero él notó que no era así y me pregunto qué pasaba, me volví para irme a mi habitación pero insistió que le contara a ver si podía ayudar. Me senté ora vez y llorando le conté lo que me pasaba, como me congelaba cuando era el momento de tener sexo con mi novio, que Jorge mi novio se había puesto de mal genio y me había dicho cosas horribles. Me quedé callada, y Juan, el esposo de mi madre me empezó a tocar la espalda para calmarme, no entiendo como Jorge te trato así. “No me agrada el sexo” le dije, se sorprendió con mi expresión, "No me gusta el sexo", confesé. Allí estaba, por fin había admitido a alguien cómo me sentía. Se me quedó mirando y seriamente me dijo: “tal vez no has practicado el sexo con alguien que te enseñe como es y como disfrutarlo”. Estaba Juan, coqueteando conmigo, aunque apuesto, es el marido de mi mama. La charla me había puesto algo caliente pero no para tanto. Juan me cogió de la cabeza y acercándola a la suya, me dijo que él tal vez podría ayudarme, que hacía rato me deseaba, pero por respeto a mi madre no había hecho ningún movimiento. Que si yo lo permitía el me enseñaba a tener placer. Mis pensamientos una maraña de sensaciones que solo me hacían sentir más caliente, pero no podía ser, esto no podía estar pasando. Me levanto del sofá y parado junto a mí me pidió me desnudara, quería verme, me acaricio por encima, mis pequeños senos se irguieron con mente propia, sus partes privadas se hinchaban debajo de su pantalón, sentía el sudor bajar por entre la rajita de mis nalgas, Caminamos hacia una de las alcobas y admirando mi culo, me decía que bello lo tenía, y eso que no me había desnudado todavía. Me agarro las nalgas por detrás y me pidió permiso para desnudarme, me quito el top, y acaricio mis senos, bajo sus manos por mi estómago mientras yo sentía su verga detrás de mí entre el pliegue del pantalón, Desabrocho mi pantalón y bajándolo suavemente rozo mis inglés, rozando levemente los vellos de mi empanadita, y siguiendo hasta que levante los pies para pudiese quitarme el pantalón. Quede solo en mi tanguita blanca ya que no utilizo brassier. Se levantó recorriendo mis piernas hasta mis caderas y de un solo golpe rompió la delgada tanga quedando yo desnuda como llegue al mundo, un poco crecidita y sensual pero igual de desnuda. Me volteo y viéndome de frente bajo su boca a cerrar sus labios sobre uno de mis pezones, que levantándose subió y lo saludo, sus manos en mi espalda bajaron y sus dedos pasaron por el espacio que entre mis nalgas hay, la otra por delante sobo los labios de mi vagina, toco mi clítoris con un dedo y con otro toco el ojete de mi culo. Estaba mojada, súper mojada. Juan bajaba su lengua hacia mi ombligo y de allí paso a mi coño, me tense un poco, nunca había tenido una boca y lengua traviesa en mi coño, me dijo me relajara y abriendo mis piernas con sus brazo, yo todavía parada, acaricio mis labios inferiores con su lengua, que corrientaso tan verraco, mis rodillas se volvieron gelatina pero permanecí erguida. El caliente aliento de su boca acariciaba mi coñito. Su lengua mi gallito, y sus manos como de pulpo me tocaban mi culo. Sentí como un orgasmo que ni masturbándome había sentido, llegaba a mi ser, subía por mis piernas acercándose a mi coño, me deje caer sobre el sofá, y el siguió dándome lengua, hasta que ya me deje ir, y permití que mi padrastro me hiciera venir. Su boca de anguila y lengua de oso hormiguero latigaban mi clítoris, mi gallito saltaba, mis líquidos vaginales copiosamente mojaban su barbilla y el sofá. Me había corrido como un huracán de pasión y arrechera como nunca había sentido. Ahora no quería parar, necesitaba que me penetrara con esa verga erecta que veía entre sus piernas, grande, larga, gruesa, hermosa. Extendí mi mano, y la agarre, lo atraje hacia mí, y mirándolo a los ojos me la fui comiendo, saboree su sudor y sentí la delicadeza de la piel de su corona. Pase mi lengua por su ojo ciego y la sentí vibrar en mi boca. La saco y me volteo, me puso en cuatro sobre el sofá, se colocó detrás de mí y me dijo que iba a salir de esta experiencia queriendo y adorando el sexo, coloco la cabeza de su verga a la entrada de mi vagina, y dándome una palmada en mi nalga, me dijo que le pidiera me la metiera. “Métemela, métemela ya, quiero saber cómo se siente, quiero saber por qué no me gusta el sexo, o si me va a quedar gustando, métemela ya”. Juan, apunto y sabiendo que no era virgen, la metió de un solo golpe, que rico se sentía, empezó a darme con ganas, adentro, afuera, adentro afuera, que delicia, como había podido pensar que esto no me gustara. Mi padrastro me estaba penetrando, su verga la misma que mi madre disfrutaba estaba dentro de mí, que sensaciones, que emoción tan pasional. Un nuevo orgasmo se fue subiendo por mis entrañas, su miembro brincaba y al mismo tiempo nos corrimos, que delicia. Terminamos mamados sobre el sofá. Yo quería que la próxima salida de mi madre fuera muy pronto.

Autor: danynitajo Categoría: Incesto

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Manu y su hijo (1/3)

2019-09-21


Manuela tuvo una vida difícil, pero finalmente logró el éxito. Sola educó a su hijo que finalmente se fue a vivir al exterior, casándose con una extranjera. Sin embargo, las cosas parecen cambiar cuando él regresa de improviso. Llegué a mi casa muy cansada. Ese imbécil me había amargado el día, pero menos mal, todo terminó bien, como casi siempre. Me quité los tacones. No eran muy altos, eran más bien cómodos. Luego me quité la chaqueta del traje y la doblé con cuidado, colocándola en el espaldar del sofá. En la puerta de la nevera llené el vaso de hielo y luego le puse una generosa cantidad de escocés fino. Si iba a beber, que fuera bueno, me decía alguien alguna vez. Finalmente me senté en el sofá, puse los pies sobre la mesa y contemplé la ciudad a lo lejos a través del ventanal, mientras sorbía un pequeño trago que me ardió en la garganta, pero me reconfortó el alma. No estaba cómoda todavía. Me levanté y me quité la elegante falda, quedando sólo con la blusa de seda y mi ropa interior de la mejor marca. Volví a sentarme y a poner los pies. Ahora sí estaba cómoda. Pensé nuevamente en el imbécil de hoy. Me había escrito hace un tiempo ofreciéndome un negocio que no podría rechazar. Apenas leí eso me preparé para oír alguna mentira extravagante. Siempre es así, esos negocios no te llegan así, tú los tienes que parir. Tal como he hecho muchas veces en la vida. Tomé un nuevo sorbo de whisky y esta ves no me ardió la garganta, sino que lo disfruté. Con razón era tan caro el condenado. Bueno, el caso es que me picó la curiosidad he investigué al tipo. A ver, mi empresa es una de las más exitosas en el ramo del mercadeo, por lo que muchas veces se acercan a nosotros a ofrecernos negocios. La mayoría son basura, pero hay algunos, muy pocos, que valen la pena y hay que investigar para encontrarlos. Lo que hallé fue interesante, el imbécil tenía también una empresa de mercadeo, relativamente nueva, pero que había crecido muy rápido. Profundizando más, encontré algunas murmuraciones de manejos un poco turbios, pero igual podrían provenir de algún colega al que le habían birlado un cliente. No sería raro en nuestro ambiente. Así pues, aun temiendo lo peor, decidí reunirme con él a ver qué quería. Esa tarde, como a eso de las 5 pm, mi secretaria lo condujo a mi despacho. Como había llegado un poco tarde, la cita era a las 4:30 pm, ya me dispuse contra de él, pero me tranquilicé regando unas matas que tengo en la oficina. Eso generalmente me relaja. -¿Y el señor Manuel?- preguntó con voz altanera. -¡Ups!- pensé -¿Y este no sabe que yo soy el Sr. Manuel?- A ver, hacía unos años, recién fundada mi compañía, había decidido mantener un perfil bajo y utilizar adrede un nombre que no permitiera saber que era una mujer la dueña y directora: “Manuel S. Requena y Asociados” No existía nadie con ese nombre en la compañía, pero mucha gente pensaba que el Sr. Manuel Requena era el dueño y yo simplemente me mantenía en segundo plano. Poco a poco, los más avispados me fueron conociendo, pero por camaradería o lo que fuera, mantenían el secreto. Ese fue el segundo error del Sr. Imbécil. -El Sr. Manuel viene enseguida- le respondí con voz baja, bajando los ojos, pero sin dejar de verlo. -Mmmm. No me gusta que me hagan esperar- gruñó y se sentó en uno de los sofás frente al escritorio vacío. -¿Será que me puede servir un café, señorita?- dijo cometiendo un nuevo error. Estaba empezando a enojarme, pero una nunca debe hacerlo, sólo lo suficiente para cortarle la cabeza, pero no más. -Como no, señor- respondí mientras le servía un café de un elegante juego de cafetera que mantengo en mi oficina. Me encanta el café. -¿Cómo lo desea?- le dije armando mi estrategia y regalándole una seductora sonrisa. -Negro y con azúcar- respondió devolviéndome la sonrisa. Después siguió: -¿Y cómo te llamas?- dijo tuteándome. Más errores. -Cecilia- le mentí. -Y a ver, Cecilia, ¿Hace mucho que trabajas con el Sr. Manuel?- -Si, señor, pero no estoy muy contenta- le dije lanzándole el anzuelo. -¿Y porqué no estás contenta?- dijo tragándoselo completo. -No he podido ascender. El señor Manuel no reconoce lo que yo valgo- -¡Ah! Pero eso podría cambiar muy fácilmente- se lanzó el imbécil -yo podría ayudarte- -¿Si? ¡Qué emocionante!- le dije acercándome y poniendo mi mejor cara de puta -¿Y cómo me podría ayudar?- -¿Te puedo decir un secreto Cecilia?- dijo con palabras seductoras. -Claro, claro- respondí acercándome más a él. -Mi plan es comprar esta compañía- me dijo en voz baja -Pero ellos no lo saben. Así que no puedes decirles nada- -Claro, claro, no faltaba más- -Cuando yo sea el jefe, tu serás mi ayudante- -¡Qué emoción!- dije aplaudiendo como una verdadera cabeza de chorlito, lo que ayudaba a que Mr. Imbécil se tragara más el anzuelo -¿Y cómo va a hacer para que el Sr. Manuel le venda la compañía?- le pregunté. -Bueno. No sé si debiera decirlo, tendría que saber que puedo confiar en ti- dijo con ojos “seductores”. Tuve que hacer un esfuerzo para no botarlo de ahí inmediatamente. Por el contrario, le tomé la mano y le dije: -Claro que puede confiar en mis. No saldrá una palabra de mi boca- -Bueno Cecilia, voy a decirte. Cuando el Sr. Manuel vea el negocio que voy a ofrecerle pensará que es tan bueno que no podrá negarse. Luego, poco a poco, iré cambiando las cifras sin que él se de cuenta y él seguirá pensando que todo va perfecto. Para cuando se entere del engaño, ya estará enterrado tan profundo que no podrá negarme nada. Lo amenazaré con publicar todo y enviarlo a la ruina o peor a la cárcel por estafador, ya que todo parecerá que fue hecho por él. Como “solución” le ofreceré comprarle la compañía y que él se retire elegantemente. ¿Qué te parece?- -No entiendo mucho de eso, señor, pero me gusta el final. ¿Qué debo hacer yo?- -Es muy fácil Cecilia. Tú tienes acceso a los papeles confidenciales del Sr. Manuel ¿no? Basta con que les saques copia a algunos que yo te diga y me los envíes. Luego yo te daré otros papeles que tú pondrás mezclados con los de él ¡y listo!- -No parece muy difícil- le dije casi temblando de rabia, pero conteniéndome y acercándome más a él, mirándolo con ojos de admiración. -¿Ves que es muy fácil Cecilia?- me dijo acariciándome la mano, lo que me produjo un asco terrible. Luego le pregunté algunos detalles más de cómo manipulaba los números y me confesó que lo había hecho varias veces antes y nadie se había dado cuenta y así era como había hecho crecer a su compañía tan rápidamente. Ya tenía suficiente. -Bueno- le dije soltándome la mano, endureciendo la mirada y moviéndome hacia mi escritorio -ya desde estar por llegar el Sr. Manuel- -Ya va siendo hora- dijo él -aunque me encantó hablar contigo Cecilia. Toma mi tarjeta y llámame pronto para invitarte a cenar y contarte todos los detalles- -Claro, claro- le respondí sentándome en mi escritorio y tomando el teléfono. -Marta- llamé a mi secretaria -¿Puedes decirle a Tomás que venga a mi oficina inmediatamente? Y entras tu con él, por favor- El señor imbécil me miró extrañado de cómo había ordenado eso de una forma tan segura, pero no dijo nada. Unos momentos después oí unos golpecitos en la puerta y en seguida entraron Marta y Tomás. Éste era el encargado de seguridad de la empresa y parece una nevera. Mide más de 1,80m y sabe karate, ju-jitsu y no sé cuantas cosas más, pero además es experto en informática y en toda la tecnología relacionada con espionaje, contra-espionaje y hackeo. Marta, además de mi secretaria es abogado y sabe de todo. No la he podido convencer de que se dedique solamente al derecho, ella dice que disfruta mucho más trabajando conmigo. Además ambos me adoran y harían lo que fuese por mí. No tengo ni qué decir que les pago muy bien por lo que hacen. En fin, cuando ellos entraron, el señor imbécil los vio y volteó a verme a mi extrañado. Yo no le devolví la mirada, sino que me dirigí a Marta y a Tomás. -Este señor aquí se está yendo. Por favor asegúrense que sale de aquí sin llevarse nada. No estoy segura de si intentará robarse algún cuadro o alguna computadora- dije despreciativamente -Además, quiero que después revisen los videos de lo que hemos hablado, creo que hay suficiente material para asegurarse que lo vaya a visitar hacienda, la oficina de impuestos y quizás hasta la policía- -Si, señora Perez- respondieron ellos. Normalmente me llamaban por mi nombre de pila, Manu, pero en estas condiciones me trataban como su jefe que era. El señor imbécil no entendía nada y me miraba desconcertado. -¿Pero qué es esto? ¿Es una jugarreta?- comenzó a protestar levantándose de la silla -¿Dónde está el Sr. Manuel?- En un segundo Tomás estaba parado a su lado por si se ponía violento. Lo miré de arriba a abajo y decidí terminar de destruirlo: -Si hubiese hecho su trabajo bien hubiese sabido que la dueña y directora de esta empresa soy yo- le dije -Si, yo soy el Sr. Manuel, al que Ud. amenazó con destruir y de paso, tratando de socavar a la fiel “Cecilia”. Ahora haga el favor de desaparecer de mi vista, mientras yo hago un par de llamadas a mis amigos de la Sociedad de Empresas de Mercadotecnia para convocar a una sesión urgente y que lo suspendan de la asociación, además de la denuncia a las autoridades correspondientes- -Pero yo… pero yo…- decía temblándole la voz, mientras manoteaba desesperadamente, hasta que Tomás lo tomó del brazo y lo condujo mas o menos forzado hasta la puerta, por donde desapareció de mi vista. -Lo siento Manu. ¿Tan mala fue la cosa?- me dijo Marta cuando se fueron. -Completamente asqueroso, ya te darás cuenta cuando veas los videos- le respondí. Desde hacía mucho tiempo yo tenía la costumbre de grabar las reuniones que me parecían importantes para asegurarme de todo lo que se decía o dejaba de decir, viendo las caras de cada uno de los presentes y sus reacciones. Como en el poker, que practico con asiduidad, era una excelente forma de saber las verdaderas intensiones de las personas. -Y ahora mejor me voy a mi casa. Quiero darme un baño para quitarme la porquería que ese imbécil derramó sobre mi- le dije a Marte recogiendo mis cosas. Cuando tomé el último trago de mi whisky me di cuenta de que ya me sentía mejor. Pronto ese imbécil se hundiría en la mierda que había estado haciendo. Puse el vaso a un lado y coloqué mi mano en mi teta izquierda, dándole un apretón cariñoso, que ella agradeció haciendo crecer el pezón. Me quedé pensando a ver qué quería hacer ahora. Tenía varias opciones: a) tomarme otro whisky y seguir contemplando el atardecer y luego masturbarme, b) darme un baño, comer y después irme a la cama y masturbarme; c) masturbarme de una vez… -Jejeje- me reí. -Parece que hoy todas las opciones terminan con lo mismo- Desde hacía muchos años, yo había decidido que mi placer sexual dependería de sólo de mí misma. A ver, no es me desagradase una buena cogida, simplemente, cuando me provocase, me haría una buena paja y listo. Yo decía que es como cocinar. A veces vas a un restaurant y un chef te prepara un excelente plato. Otras veces, cuando te da la gana abres la nevera, buscas lo que te gusta en ese momento y te lo comes. A veces es un bocadillo, otras un elaborado plato, pero ambos preparado por ti misma. Así pues, de vez en cuando me cojo a algún tipo o a alguna tipa, no tengo problemas con eso; pero también siempre mantengo mi nevera llena de cosas ricas para comer en casa, es decir, masturbarme deliciosamente. ¡Y hoy evidentemente me provocaba comer en casa! Así pues me decidí por la primera opción con ciertas modificaciones. Primero me levanté y me preparé un segundo trago, dándole un sorbo y dejándolo en la sala. Luego recogí mi ropa y la llevé al cuarto, terminándome de desvestir, colgando el traje en el closet y poniendo el resto en la cesta de ropa sucia. Seguidamente cogí una sexy bata de seda medio trasparente, aunque no estaba segura de porque, porque me encantaba andar desnuda por la casa, pero igual, tomé la bata y me la puse. Me contemplé en el espejo y me sentí bien. Mis tetas estaban duras y respingonas, gracias al cirujano plástico. Me habían costado caras, pero después de un parto y unos cuantos años de abuso, había decidido que las quería perfectas. El resto del cuerpo estaba también en muy estado, considerando mis 43 años. Había parido a los 16 años y claro, en esa tiempo mi piel estaba joven y resistió los esfuerzos del embarazo sin dejar muchas marcas. Cuando mucho más tarde empecé a sentir los efectos del tiempo, comencé a cuidarme y a asistir a un buen gimnasio y con la ayuda de un experto, mantenía la tonalidad de mis músculos y sobre todo, mi esbelta figura. Contenta, me fui por fin a mi gaveta de juguetes y contemplé mi colección. Había de todo, desde los más inocentes hasta un Sybian para los momentos de locura. Hoy quería premiarme, pero al mismo tiempo mimarme, así que saqué dos juguetes. Un masajeador Hitachi y un rabit, sin estar segura de cual utilizaría al final o quizás los dos… Una vez de regreso a la sala, puse los juguetes en el sofá y luego me senté, viendo cómo la ciudad comenzaba a encender las luces y el atardecer se terminaba. Apenas un tenue color rojo se atisbaba por donde acababa de ponerse el sol. -Vaya. Me perdí el atardecer- me dije mientras colocaba mis pies en la mesita. Sorbí un poco de whisky del vaso que sostenía en la mano derecha y mientras que la mano izquierda la dejé caer sobre mis tetas cubiertas por la bata. Cerré los ojos y respiré acompasadamente, mientras el whisky calentaba mi cuerpo. Pensé en Tomás y Marta, los adoraba y me cogería a los dos sin pensarlo… si no fuesen empleados míos. Era una regla que había respetado siempre y que creo que me había resultado bien. A lo largo de los años me había cogido a una buena porción de compañeros de trabajo y, sobre todo, a personas en puestos superiores, pero nunca a nadie que estuviese por debajo de mi. Eso hubiese complicado la relación jefe-empleado como se la complicó a aquellos jefes a quienes seduje con toda la premeditación que pude. A ver, desde que aprendí las cosas de la vida, me di cuenta que tendría que utilizar todas las armas de que disponía para, primero subsistir, para criar a mi hijo en mejores condiciones de como fui criada yo y finalmente para triunfar. Entre esas armas, y no precisamente estaban en último lugar estaba el sexo. Cuando descubrí que los hombres (y algunas mujeres) querían acostarse conmigo, pensé: -¿Y si yo aprovecho esto para obtener esto otro?- Así pues, poco a poco fui aprendiendo a utilizar mi cuerpo y claro, como mi inteligencia también, para ascender. Sin tratar mal a nadie, sin abusar de nadie y sin dañar a terceros. Y sobre todo, no dejar que nadie abusara de mí, como pensaba el imbécil de esta tarde. La mayoría, por el contrario, salía beneficiado. Todavía recuerdo de un Gerente de Ventas que me llevó a un congreso de ventas en otra ciudad. ¡Casi no salimos de la habitación por tres días! Al final teníamos nuestras partes casi en carne viva de tanto uso que les dimos. Jajaja. Mis dedos jugaron con el pezón de mi teta izquierda que parecía haber recordado a aquel gerente. Al final le dieron a él un premio y que cuando subió a recogerlo, cojeaba lastimosamente debido a un mordisco que le había dado mientras me cogía por el culo. Nadie supo nada, pero poco tiempo después lo ascendieron nombrándolo encargado de todos los negocios en otro país y a mi me dieron su puesto, ¡gracias a su recomendación! Tomé otro sorbo de whisky, mientras que mi mano bajaba y me ahora me acariciaba los vellos del monte de venus. Bajando de vez en cuando a las cercanías de mi clítoris. Finalmente, cuando tuve suficiente experiencia y capital, me retiré de la empresa y fundé mi compañía “Requena y Asociados”. Busqué a otros que había conocido a lo largo de mi carrera y me los traje ofreciéndole mejores condiciones de las que ganaban en sus respectivos trabajos y aquí estábamos, 4 años después, calladamente dominando el mercado. Con mis dedos acariciaba ya mi clítoris y estaba decidiendo con cual de mis dos “amigos” seguiría. Volví a paladear el whisky y luego dejé el vaso en la mesa, mientras agarraba el masajeador. Lo encendí y vi como su bulbos cabeza empezaba a vibrar. Lo puse en un modo bajo y me lo apliqué sobre el clítoris. Mi manos izquierda volvió a mis tetas, cambiando de una a otra de acuerdo con lo que cada una me pedía. La vibración me calentaba el cuerpo poco a poco, mientras sentía cómo me iba inundando por dentro. Dejando las tetas, bajé la mano y me toqué. ¡Estaba empapada! Separé de mi clítoris al masajeador pues no quería acabar tan pronto, moviéndolo por todo los alrededores de mi vulva, separando las piernas para tener espacio por donde pasar su mágica cabeza. Pronto mi cuerpo se encontraba donde quería, caliente y con los nervios a punto de estallar. Decidiendo que ya era hora, volví a acariciar el clítoris con el masajeador y pocos minutos después estalló el orgasmo. -AAAAAHHHHHH- gemí mientras me metía la cabeza del masajeador en la vagina. Era muy grande, pero me dio un extra de placer que prolongó un tiempo más mi placer. Luego lo retiré, apagándolo y dejándolo a mi lado para limpiarlo y guardarlo después. Por último y mientras me relajaba, tomé el resto del whisky, con toda tranquilidad. Al día siguiente me desperté temprano y fui al gimnasio, donde mi entrenador decidió vengarse de mi haciéndome hacer cuántos ejercicios le dio la gana. Bueno, probablemente no más de los normales, pero hoy tenía flojera, así que me costó un poco. Me bañé en el gimnasio y salí de compras, pues me hacían falta algunas cosas, desayunando cualquier cosa en la panadería del automercado. Serían las 2 de la tarde cuando por fin me senté a revisar mi correspondencia en la computadora. Perdido entre cientos de correos basura y otros de los que se encargaría Marta el lunes, encontré uno de mi hijo Marcos ¡qué alegría! Inmediatamente lo abrí para leer lo que decía. El vivía en Alemania desde hacia años, se había ido a estudiar el postgrado allá y luego se había casado con una alemana y vivían felices en München. “Querida mamá, llego mañana domingo en el vuelo de Lufthansa que aterriza a las 11 de la mañana. No me vallas a buscar al aeropuerto, yo me voy en un taxi”… -Tan bello, mi hijo, siempre tratando de no molestarme…- “… después te cuento con detalles, pero me separé de Anne-lisa y estamos en trámite de divorcio. Me quedaré en la casa por un tiempo.” -¡Oh! No puede ser. Ellos se querían tanto!- Volví a leer el correo, pero no había duda. Me alegraba tenerlo de regreso a casa, pero divorciándose… ¿Qué podría haber pasado? Seguro que era culpa de ella… me sonreí por dentro. Nosotras las madres nunca aceptaríamos que era culpa del hijo. Siempre sería la culpa de ella -Esa bruja que lo hechizó…-

Autor: Aquiles Categoría: Incesto

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Mi casi hermana

2019-09-20


En esta ocasión les voy a relatar una experiencia de mi juventud. Podría parecer un tanto inverosímil, pero el hecho es totalmente real. Solo he cambiado el nombre de la persona involucrada, a quien llamare Claudia. Lo incluyo en la categoría de “Amor Filial”, al leerlo van a entender por qué. Los hechos son como sigue. Eran los tiempos en que yo cursaba la preparatoria, tiempos de juventud y libertad. Tiempos inolvidables de salidas a pasear, combinados con días de largas tareas y estudios para exámenes. También romances con los consecuentes dramas ocasionales. En ese tiempo yo participaba en un grupo de deportivo de la escuela, en el cual también estaban algunos amigos y amigas míos. Ahí fue cuando empecé a hacer amistad con Claudia. Estudiábamos ambos en la misma preparatoria, pero en diferente grupo, motivo por el cual antes no habíamos entablado amistad. Claudia se hizo novia de un buen amigo mío a quien llamare Raúl y, junto con otros amigos, formábamos un grupo de inseparables. El caso es que poco a poco entre ella y yo empezó a nacer una profunda amistad, pero en realidad no había ninguna atracción de tipo sentimental o sexual. Prácticamente éramos como hermano y hermana, y de hecho, con el paso del tiempo así nos empezamos a llamar mutuamente. Ella me decía “hermanito” y yo a ella “hermanita”. La amistad entre ambos era sincera y nos teníamos mucha confianza. Siendo así, poco a poco empezamos a tener largas sesiones de pláticas donde nos contábamos todos nuestros problemas y así fue como ella empezó a contarme las situaciones que en ocasiones pasaba con mi amigo Raúl, quien era novio de ella. Raúl era un tanto inmaduro o indeciso en cuanto a la relación con Claudia y muchas veces la dejaba plantada para irse a visitar a otra amiga de él, de la cual yo sabía que estaba enamorado, pero al no hacerle ella caso, tenía que “conformarse” con andar con Claudia. Pero en cuanto aquella amiga de él le llamaba o le decía que necesitaba algo, el acudía sin importarle dejar plantada a Claudia. Claudia en ocasiones lloraba amargamente a causa de esas situaciones y yo la consolaba y trataba de ponerla contenta para que se olvidara de los problemas. Para ese entonces yo también había empezado un noviazgo con otra chica y le platicaba a Claudia de las situaciones que a veces sucedían. Poco a poco el acercamiento era más íntimo, pero aun sin atracción de ningún tipo, hasta que no sé cómo, poco a poco empecé a fijarme en ella físicamente, cosa que antes no me había pasado. Claudia era una chica, digamos “normal”, nada fuera de lo común, no podría decir que era toda una belleza. Era de piel morena, cabello muy rizado, cara no demasiado atractiva, digamos “normal”, pechos pequeños, cintura regular, pero lo que si tenía bastante bien debido a las rutinas de ejercicios eran sus nalgas y sobre todo sus piernas. Unas piernas morenas, suavecitas, torneadas, firmes, producto de los ejercicios. Con el paso del tiempo, sus piernas fue lo primero que empezó a atraerme de ella, pues cuando nos juntábamos a solas a platicar, ella casi siempre tenía puestos shorts o la falda de uniforme escolar, la cual usaba a medio muslo, con lo cual sus piernas lucían bastante bien. Además de que al estar en plena confianza, pues éramos como “hermanitos”, no se cuidaba mucho de no mostrar sus preciosas piernas al sentarse, pues no pensaba que yo fuera a sentirme atraído por ella. Frecuentemente ella iba a mi casa a platicar o a pedirme algún consejo, o inclusive algún libro para estudiar. Pasábamos horas en mi habitación, tan solo platicando de diferentes cosas, sin ningún acercamiento de otro tipo. Pero tal vez debido a tanta cercanía, a los constantes problemas entre ella y Raúl y la necesidad de cariño que ella sentía, las cosas sin querer y sin planear, fueron cambiando poco a poco en corto tiempo. Aunado a esto algunas dificultades que yo mismo empecé a tener con mi novia en ese tiempo y a que empecé a fijarme en las deliciosas piernotas de Claudia. En una de esas ocasiones que ella fue a visitarme a mi casa, estábamos platicando tranquilamente, pero yo no podía dejar de mirarle las piernas. Se le veían deliciosas y no encontraba la manera de acariciárselas, estaba que ya no me aguantaba las ganas de tocar esos muslos suaves y firmes. Así que tratando de medir primero la situación, le dije que se le veían muy suavecitas sus piernas, que si las tenía velludas y se depilaba o que si eran así al natural, haciéndome yo el inocente, tratando de mantener el asunto como algo casual, para no meterme en problemas. Ella riendo confiadamente, me dice: -“Claro que no me depilo, así las tengo.” -”No te creo, se ven muy suavecitas. ¿Me dejarías tocarlas?” -“Claro que puedes tocar, no tiene nada de malo, además somos “hermanitos”, ja ja ja ja…” Acto seguido, pase mi mano suavemente sobre su muslo, ella mirándome fijamente, pero creo que también en ese momento sintió algo diferente, algo de atracción. O tal vez ya desde antes deseaba que yo le insinuara algo. Se las acaricie solo un par de minutos, que para mí fueron la gloria, para después retirar mi mano. Era suficiente por esa ocasión, aunque ganas de continuar no me faltaban. Poco después de eso, ella empezó a visitarme más frecuentemente, buscando cualquier pretexto para ir a mi casa a platicar. Y yo no encontraba la manera de lanzarme a fondo, tocarla, acariciarla. Además que ella en todas esas veces iba vestida con shorts que hacían resaltar esas piernas que ya me tenían loco por estar en medio de ellas. Lo que tanto deseaba se me concedió el día menos pensado. Era una tarde y ella de repente llego a mi casa. Yo acababa de salir de bañarme y estaba solo en casa cuando ella llego, así que cuando le abrí la puerta para dejarla pasar, estaba vestido solo con un pants deportivo y sin nada en el torso. Ella al verme se hizo la bromista y según ella se cubría los ojos para no verme, diciéndome que estaba semidesnudo. Le dije: -“No seas ridícula, ni que estuviera yo desnudo.” -”Claro que no, pero nunca te he visto con tan “poquita ropa”, “hermanito”, ja ja ja ja. Me contesto, acompañando la respuesta de una risa nerviosa, mientras entraba e íbamos a mi habitación para platicar como en otras ocasiones. Yo ya estaba que no me aguantaba, menos en esa situación, yo recién bañado, a medio vestir. Ella sentada en la cama, vistiendo una falda corta, con sus riquísimas piernas al descubierto. Así que haciéndome el tonto, me acosté boca abajo en mi cama y le dije que me diera masaje, ya que estaba sin camiseta. Debo aclarar que esto nunca antes lo habíamos hecho, pero de alguna manera tenía que tantear hasta donde podía llegar con ella, o saber si ella también deseaba algo más. Además quería aprovechar que estábamos completamente solos. Ella primero se sentó junto a mí, poniendo sus manos en mi espalda desnuda, empezando a frotarme a manera de masaje por unos minutos. Al quedarnos ambos en silencio, podía escuchar su respiración algo profunda, lo cual interprete como que estaba empezando a excitarse. Al ver que ella no se atrevía a nada más, pero tampoco se retiraba, decidí dar un paso más. Le indique: -“Tienes que acomodarte bien para que me puedas masajear, así no vas a poder”. -“¿Y cómo debo ponerme, según tú, “hermanito”? ji ji ji.” -“¿Pues qué no has visto cómo se ponen las masajistas? Tienes que ponerte como si estuvieras montada encima de mí.” -“Pero… es que… traigo falda corta. Se me va a levantar toda.” -“¿Y que tiene de malo? ¿No somos como hermanos? Además no te puedo ver, estoy boca abajo, y solo serán unos minutos.” -“Este… Bueno, pero no vayas a voltear a verme.” Yo mantenía mi cara enterrada en la cama, sintiendo la tensión del momento. Podría decirse que se sentía la tensión sexual de ambos y las ganas que estábamos tratando de disimular. Sentí cuando ella se levantó de la cama y después de pensarlo por unos segundos, sentí ahora como se montaba a la altura de mis nalgas, abriendo sus fabulosas piernas y alcanzando a tocar mis costados con el interior de sus muslos, cosa que me provoco mil deliciosas sensaciones. Pude percibir lo profundo y largo de sus respiraciones, producto de la excitación que ella misma estaba experimentando. Era una situación con enorme tensión sexual, que ninguno de los dos se atrevía a avanzar más allá. Ella montada encima de mí, empezó primero a frotarme la espalda con sus manos, haciéndome sentir riquísimo, más por la manera en que ella respiraba y por saber que sus piernas desnudas estaban a mis costados, con su concha prácticamente encima de mi cuerpo, solo separados por la tela de la ropa. El peligroso juego se prolongaba más y más, pasando los minutos, ella respirando cada vez más profundo. Hasta que por fin decidí atreverme a un poco más y deslizando una de mis manos, empecé a acariciar una de sus piernas, de manera suave, avanzando poco a poco, para ver hasta donde ella me lo permitiría, sorprendiéndome al darme cuenta que ella no me detenía, si no que al contrario, me acariciaba más y más la espalda, respirando ya de manera más agitada, meneando un poco su cuerpo sobre el mío, disimuladamente. Repentinamente, ya presa de la excitación, ella misma fue quien decidió dar el paso definitivo, más por la posición en que se encontraba, pues yo seguía boca abajo, con mi cara enterrada en la almohada. Sentí como se inclinó sobre mi espalda despacio, y de pronto sentí su aliento caliente sobre mi cuello y mi oído… Empezó a besarme el cuello de una manera por demás excitante, riquísima, pasando la punta de su lengua por mi oído, haciéndome estremecer de placer. Ya no pudimos aguantar más, y volteando mi cara hacia ella, empezamos a besarnos, metiendo nuestras lenguas mutuamente en nuestras bocas, ya bien calientes, sin importarnos nada más que nosotros mismos. Le pedí que me dejara voltearme para quedar de frente a ella, cosa que de inmediato acepto. Se levantó levemente, permitiéndome girar debajo de ella para quedar boca arriba, quedando entonces ella montada encima de mí, con sus tremendas piernas abiertas a mis costados, haciéndome sentir el delicioso contacto de su piel morena con la piel de mi torso. De inmediato continuamos besándonos riquísimo, pasando nuestras lenguas de una boca a la otra, mientras ella empezaba ya a gemir de placer, respirando de manera agitada, presa de la pasión contenida tal vez desde antes y que la habíamos estado reprimiendo ambos. En esa posición, me permitía ahora si darme un banquete acariciando esas piernas de locura, subiendo mis manos por debajo de su corta falda hasta acariciar sus nalgas por encima de su ropa interior y después por debajo de la misma, mientras seguíamos besándonos bien calientes. Aunque aún estaba yo vestido de la cintura hacia abajo y ella seguía vestida, su concha estaba apoyada directamente en mi bulto durísimo, meneándose ya sin disimular, mientras yo la sujetaba de sus nalgas y la apretaba contra mí, mientras levantaba mis caderas de la cama, apoyándole mi bulto contra su concha cubierta solo por su delgado calzoncito, como queriendo penetrarla aun así vestidos como estábamos. Era una situación desesperante que no íbamos a aguantar por mucho tiempo. La fiebre llego a su punto máximo, en el cual ya no pensamos en nuestra relación de “hermanitos”, ya no pensamos yo en mi novia ni ella en su novio, quien era mi amigo. Ya solo éramos un hombre y una mujer deseosos de probar nuestros cuerpos por primera vez. La situación estaba cargada de un morbo indescriptible que aun hoy en día recuerdo con claridad. No nos importó tampoco que no tuviera condones a la mano en esa ocasión, solo me preocupe de recordar que la puerta de mi habitación estaba cerrada y asegurada por dentro, por si acaso. Lo único que deseaba era penetrarla, ensartarla por primera vez, meter mi verga durísima y disfrutar de estar en medio de esas piernas morenas y suaves, y por lo visto ella deseaba lo mismo. A continuación y estando así debajo de ella, me baje mi pant junto con mi ropa interior, haciendo que mi verga totalmente dura saltara como resorte, pegando en su concha aun cubierta por su calzoncito, cosa que la hizo emitir un pequeño quejido de placer, mientras me miraba fijamente con la mirada llena de excitación, acariciándome el pecho con sus manos, mientras empezaba a menearse sobre la dura verga, deseando ser penetrada. Solo duramos así unos cuantos minutos, pues luego con un movimiento rápido la tome de su cintura y gire con ella, quedando ahora ella debajo de mí y yo entre sus piernas, para hacerle lo que se me antojara. Así que lo que hice fue terminar de quitarme la ropa mientras ella miraba mi verga endurecida con sus ojos cargados de pasión. Luego la hice levantar un poco sus caderas y le baje rápidamente la faldita junto con su sexy calzoncito, deslizando ambas prendas por sus piernas desnudas, quedando al fin desnuda de la cintura hacia abajo, que era lo que más me importaba. En ese momento aún no me tome la molestia de desnudarla de su torso, pues en la calentura de la juventud, estaba más enfocado en meter mi verga en su concha que en cualquier otra cosa. Tenerla así, semidesnuda en mi cama era como una alucinación que por fin se hacía realidad. Ella mirándome con los ojos vidriosos, su boca entreabierta gimiendo, sus piernotas bien abiertas dejando a mi vista su conchita bien depilada, suavecita, totalmente cerrada y ya brillosa por sus jugos pasionales, mientras yo estaba de rodillas entre sus piernas, con mi lanza totalmente erecta y lista para penetrarla, así al natural, sin pensar en riesgos ni consecuencias. Estábamos totalmente enloquecidos por la fiebre. No nos decíamos nada, solo nos mirábamos y sabíamos que ya no podíamos aguantar más y que nuestra relación de “hermanos” se había acabado ahí. Lo único que podría echar a perder nuestro momento, sería que repentinamente se presentara mi novia en mi casa a buscarme. Me acerque más a ella, tomando mi verga con mi mano para colocar la punta directamente sobre la hendidura de su riquísima panocha. Ella apretó fuerte sus ojos y soltó un gemido que trato de apagar, mientras abría más las piernas con sus rodillas flexionadas para permitirme acercarme más. Se la frote de arriba abajo, a lo largo de su hendidura, abriéndole los pequeños labios de su vulva, mientras mezclaba los fluidos de ambos. Era la locura, pero ya no podía aguantarme más. Me incline sobre ella, sosteniendo todavía mi verga con mi mano, para guiarla hacia su interior. Con mi otra mano sobre su rodilla flexionada, le separe más su pierna para abrirla bien y quedar completamente entre esos muslos deliciosos, mientras la punta de mi verga iba entrando primero entre sus pétalos, avanzando levemente hasta encontrarme con una sorpresa. Sentí como la punta de mi verga encontraba resistencia para avanzar. ¡Por increíble que pareciera, mi querida amiga aún era virgen! Pero eso lejos de detenerme, solo hizo que mi morbo aumentara, pensando que era el afortunado de ser el primero en estar dentro de aquel riquísimo cuerpo, metiéndole mi verga completamente al natural. Y más lo comprobaba al sentir como al avanzar poco a poco, su cerradísima panocha me recorría mi prepucio totalmente hacia atrás, dejándome la punta bien descubierta al ir entrando, hasta provocarme un delicioso dolor que solo conseguía enardecerme más. Ella al ir sintiéndose penetrada por primera vez, apretaba sus ojos, mientras dos lagrimitas resbalaban por sus mejillas y con su mano trataba de ahogar las exclamaciones de placer y dolor de su boca, mientras sus piernas temblaban a mis costados. La hice retirar sus manos de su boca para poder escuchar sus exclamaciones y gemidos, cosa que me excitaba aún más, colocando sus manos sobre mi espalda para que me acariciara, hasta que poco a poco ella tomaba la iniciativa y me apretaba fuerte contra ella, poniendo sus manitas en mis nalgas. Deje caer poco a poco el peso de mi cuerpo encima de ella, mirándola excitado mientras ella apretaba sus ojos gimiendo y se estremecía al ir penetrándola despacio, disfrutando la estrechez de su caliente y mojada cueva, hasta que de pronto la resistencia cedió y mi verga resbalo de golpe hasta el fondo, haciéndonos soltar un largo gemido que no pudimos evitar. Era una sensación indescriptible por todo el morbo de la prohibida situación, por ser la primera vez que ella estaba así con un hombre, con una verga clavada dentro de su cuerpo. Nos quedamos así solo unos momentos, ella jadeando recuperándose de la desvirgada, mientras yo la miraba y me llenaba más de morbo al sentir como su panocha apretaba mi verga como pulsando. Empecé a besarla otra vez, mientras con mis manos recorría sus nalgas y sus piernas desnudas, con sus rodillas flexionadas a mis costados, sostenidas en esa posición por mis brazos. Ya solo me importaba disfrutar de su cuerpo, así que primero empecé a menearle mi verga dentro de ella en círculos, sin sacársela, arrancándole gemidos de placer, sintiendo como mi punta tocaba hasta el fondo de su apretada cueva. Después empecé a bombearla rítmicamente, sacándosela casi por completo y metiéndosela de golpe, acoplándonos perfectamente al mismo ritmo, ella debajo de mí, levantando sus caderas contra mí, correspondiendo a las embestidas, y yo encima de ella sacándosela y metiéndosela, embistiéndola sin piedad, enloquecidos por el placer y por la calentura de nuestra juventud. A pesar de que entre nosotros había una amistad sincera y nos teníamos cariño como amigos, esto no era “hacer el amor”. Era una cojida desenfrenada, de jóvenes en la plenitud de las hormonas, producto de la fiebre antes contenida y disimulada. Estábamos entregándonos al máximo, mientras ambos gemíamos de placer y solo se escuchaba el PLAP PLAP PLAP de los golpes de nuestros cuerpos desnudos embistiéndose a fondo. Casi no articulábamos palabras, ella estaba enloquecida en su primer cojida y yo lleno de morbo y placer al tenerla así, lo único que exclamábamos eran gemidos y gritos de placer, ella solo de vez en cuando me decía algo… -¡Aaaahhhhh… daleeee… sigueeee… aaaahhhhhh… aaaaahhhhhh! -¡Aaaahhhhhh… Claudiaaaaaaa… que… rica… estaaaaass… aaaaahhhhhh! -¡Aaaaaahhhhh… aaaahhhhh… assssiiiii… daleeee… aaaahhhhhh! Sentía deliciosamente increíble estar así con ella, acariciándola toda, agarrándole todo el cuerpo, metido entre ese par de piernas que me tenían loco, cosa que nunca hubiera imaginado antes, cuando pasábamos largas sesiones de pláticas entre amigos confidentes. Y ahora estábamos así, desnudos, cojiendo sin condón y sin pensar en nada más que en gozar. En un momento dado me quite repentinamente de encima de ella y la puse en cuatro, para poder cojerla viéndola desde otro ángulo. Quería disfrutarla al máximo, quería hacerla que sintiera su primer cojida al máximo también. Le separe un poco sus piernas colocándome entre ellas y de un solo empujón le aloje toda mi verga dentro, haciéndola gritar de placer, mientras yo sentí que su estrecha y recién desvirgada panocha me pelaba la verga riquísimo. -¡Aaaahhhhhh… Claudiaaaaaaa… que ricooooo! --¡Aaaaiiigggghhhhhh... Aaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhh… no pareeeeeeesssss! Estando en esa posición, tomándola de su cintura y de sus riquísimas y duras nalgas, viendo como mi verga entraba y salía empapada de su cerrada concha que parecía querer atraparla con sus labios, enloquecí completamente de morbo y placer, así que ahora quería tenerla totalmente desnuda. En esa posición la hice que se incorporara para sacarle la blusa y el bra apresuradamente, dejándola totalmente desnuda ante mi vista. Su piel morena se veía deliciosa, su tersa espalda perlada por la humedad sudor producto del calor que nos llenaba. La mantuve incorporada, tomándola de sus pequeñas tetas, apretándola contra mí, pegando mi pecho en su espalda húmeda, mientras ella meneaba sus nalgas contra mi pelvis, ensartándose ella solita en mi verga mientras seguíamos gimiendo enloquecidos, sin pensar que el tiempo se prolongaba, haciendo un tanto riesgosa la situación. Después de un buen rato de disfrutarla así, me puse como estaba al inicio de todo esto, acostado boca arriba, pidiéndole a ella que se montara, cosa que hizo de inmediato. Con su suave manita tomo mi verga dirigiéndola a su hendidura, mirándome fijamente con una mirada que nunca antes había visto en ella y de un solo golpe se dejó caer, clavándosela completa hasta los testículos. Sentí nuevamente su increíble estrechez y una oleada de inmenso calor que envolvió mi verga al estar dentro de ella, estaba inundada de fluidos de placer. Apoyando sus manos en mi pecho, empezó a cabalgarme de una manera increíble, guiada no por experiencia, sino por el enorme placer que estábamos sintiendo, le salía de manera natural. Yo la acariciaba de sus tetas, de su vientre, su cintura, sus nalgas y sobre todo, de sus riquísimas piernas que me tenían atrapado entre ellas, mientras su panocha me apretaba la verga como ordeñándola para sacarle todo lo que pudiera, cosa que sucedió después de tener ella el tan ansiado orgasmo, el primero de su vida, o por lo menos el primero cojiendo. Empezó a moverse de manera descontrolada, mientras aumentaba la velocidad y subía y bajaba metiéndose y sacándose mi tranca, gimiendo ya a gritos. -¡Aaaahhhhhh… aaaahhhhhhh… que rico… sientoooooo…aaaaahhhhhhhh! -¡Aaaahhhhhh… Claudiaaaaaaa… dale mi reinaaaa… daleeeeeeeee… venteeeeeeeee! -¡Aaaayyyggggghhhhhh… sssiiiiiiiii… asiiiiii… maaaassssssss… aaaaaaahhhhh! -¡Vente mamacitaaaa… vente yaaaaaaaaaa… chiquitaaaaaaa! -¡Aaaahhhhhh… yaaaa… yaaaaaaaaaaaaahhhhhhh… aaa-aaaa-aaa-AAAAAAAAAAGGGGGHHH! En cuanto ella se vino, yo ya no pode aguantar más. Era imposible aguantar así, metiéndosela al natural, sintiendo las paredes de su cueva apretando mi verga al venirse ella en tremendo orgasmo y soltando tal cantidad de fluidos que me mojo hasta los testículos de una manera deliciosa. La tome fuerte de las nalgas y empecé a embestirla rápido, duro, mientras ella solo gemía y jadeaba recuperándose de su orgasmo. Y en una explosión, la apreté contra mi muy fuerte, apalancándola de sus nalgas y penetrándola hasta el fondo. Empecé a disparar chorros de espeso semen dentro de su cueva, sintiendo que se me salía hasta el alma, mientras ella se meneaba como queriendo sacarme hasta la última gota. Tal vez por tanto morbo, tal vez por tanto deseo contenido, o tal vez por lo apretado de su concha, sentí que me saco una enorme cantidad de semen, que quedó alojado en lo más profundo de su interior, mientras mi verga pulsaba expulsando hasta lo último. Fue algo increíble. Nos quedamos agotados, ella desmadejada encima de mi pecho. Sintiendo las respiraciones jadeantes de ambos, recuperando el aire, sudorosos. Agotados, pero llenos de placer, una sensación de enorme relajación, pecho contra pecho, sintiendo nuestros latidos y nuestras respiraciones recuperando poco a poco la normalidad. Mientras mi verga aun dentro de su cuerpo se iba aflojando poco hasta permitir la salida de la enorme cantidad de fluidos mezclados dentro de ella, chorreando hasta la cama. Solo se rio juguetona y me dio un pequeño beso en la mejilla. Después de largos minutos, se levantó, mirándome coquetamente, diciéndome que le había gustado muchísimo su primera vez, que no se la imaginaba así. Nada de drama, nada de reclamos o arrepentimiento. Ni siquiera menciono el hecho de que no usamos protección. Solo empezó a vestirse mientras hablaba de otras cosas, como si nada. Yo la contemplaba, aunque si me sentía algo preocupado de que fuera a resultar embarazada, pero no dije nada. Quería pensar que por suerte nada iba a suceder. Ya descansado, me incorpore también y me vestí, mientras seguíamos hablando de las tareas y de un libro que ella necesitaba. Finalmente la encamine a la puerta y nos despedimos. Ella me dio otro corto beso, pero esta vez en mi boca, riéndose nuevamente. Luego la vi irse, caminando, moviendo esas hermosas y tremendas piernas que me habían hecho gozar hacía apenas unos minutos. Nuestra relación continuo normal, al menos en público, como si nada hubiera sucedido. Delante de los conocidos, de mi amigo y de mi novia, seguíamos siendo como “hermanitos”. Fue algo no declarado, pero ambos sabíamos que no había de por medio nada más que amistad y pasión. Afortunadamente ella no resulto embarazada. No sé si ella había estado cuidándose con algún método, a manera de prevención por si llegaba a hacerlo con mi amigo algún día, pero no quise preguntarle ni mencionar el tema. Después de esa primera vez, ella continuo visitándome en mi casa esporádicamente como acostumbraba hacerlo, pero en repetidas ocasiones terminábamos nuevamente teniendo sexo, igual de intenso que la primera vez y, aunque en algunas ocasiones si tuve la precaución de usar preservativo, debo confesar que otras veces me ganaba la calentura y la penetraba al natural. Ella no ponía ninguna objeción, simplemente se dejaba llevar. Esta situación se prolongó por cierto lapso de tiempo, hasta que las cosas empezaron a complicarse al empezar ella a involucrar sentimientos, lo que condujo a dramas y reclamos. Si esta experiencia les gusto, tal vez más adelante les narre otras de las ocasiones que tuvimos sexo, incluyendo una ocasión en que mi novia casi nos descubre al llegar a buscarme cuando mi amiga estaba en mi casa. O un tiempo en que mi novia y yo terminamos por varios meses y mi amiga y yo ya casi parecíamos novios, pues cojiamos cada vez que podíamos.

Autor: dragon2017 Categoría: Incesto

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Gracias a las drogas me follé a mi madre II

2019-09-20


Las cosas avanzan entre madre e hijo... 1era parte: https://relatoeroticosintabu.xyz/relato.php?id=806 Luego de aquella charla con su marido, siguió su consejo y durante tres días se exhibió sin complejos delante de su hijo: iba en tanga por casa, se duchaba con la puerta abierta, follaba con su marido con la puerta también abierta, incluso se cambiaba de ropa con la puerta abierta. Las relaciones sexuales con su marido mejoraron bastante, pero la de su hijo mejoró hasta límites insospechados, pues ambos se acercaron más cómo cómplices, cómo amigos, que cómo madre e hijo, llegando incluso a varias veces al día a pillar masturbándose uno a otro en ausencia de su marido y padre respectivamente. Un día, estando ambos solos en casa, Vicente estaba estudiando y fue a por un refresco a la cocina. Lorena estaba en el salón, en tanga planchando. Lorena: ¿Dónde vas, cielo? – dijo mirándole descaradamente el bulto que se le formó en los calzoncillos al verla. Vicente: Voy a por un refresco, mamá, hace mucho calor – dijo dándole un repaso a la anatomía de su madre. Lorena: Y que lo digas - dijo frotándose los muslos para intentar calmar su calentura. Vicente siguió su camino sin quitarle ojo a su madre y fue a la cocina. Una vez allí, no aguantó más la presión de su polla y se la sacó, se sentó frente a la puerta y empezó a pajearse. Cuando llevaba unos segundos pajeándose, asomó la cabeza Lorena a la cocina para ver que hacía su hijo, sin que él la notara. Se quedó sorprendida y muy cachonda al ver a su hijo pajearse, sabiendo que se había calentado al verla a ella. Entró decidida a la cocina e hizo como si nada, mientras Vicente paraba su paja, pero no se tapaba. Lorena: No te preocupes, cielo, sigue con tu paja – dijo divertida y cachonda – Sé que la necesitas. Vicente: Me da vergüenza contigo aquí delante. Lorena: Cielo, ya nos hemos pillado mutuamente varias veces – dijo riendo – Ahora no vamos a ser mojigatos. Si quieres pajearte, hazlo, aunque esté yo, no me importa. Vicente: Tú lo que quieres es ver cómo me hago una paja – dijo riendo. Lorena: ¿Y si así fuera qué? – dijo lasciva viendo su oportunidad – Si eres un macho, háztela delante de mí. Vicente: ¡Tú lo has querido! – dijo más cachondo por la idea de su madre. Vicente, delante de su deseosa madre, comenzó a pajearse de nuevo. Sabiendo que si iba muy rápido y lo cachondo que le ponía la situación iba a terminar por correrse enseguida, decidió pajearse a un ritmo lento, disfrutando del momento. Lorena no se perdía detalle de la polla de su hijo mientras se pasaba su lengua por sus labios y se mordía el labio inferior con deseo, cosa que Vicente notó. Vicente: ¿Te gusta mi polla, mamá? – dijo gimiendo. Lorena: ¡Me encanta, cielo! ¡Es grande y gorda! ¿Te gusta que te mire? – dijo con una sonrisa cómplice. Vicente: ¡Me encanta, mamá, oh sí! ¿Y a ti mirarme? – gimió mientras aumentaba un poco el ritmo de la paja. Lorena: ¡Mucho, cielo! ¿Estás pensando en mí? – dijo pícara. Vicente: ¡Oh sí, mamá, en lo buena que estás! ¡En cómo me pone que me mires! ¡En las ganas que tengo de tocarte esas tetazas! - gimió. Lorena: ¡Tócame las tetas, cielo! ¡Así, sí, son tuyas! – gimió al acercarse a su hijo y sentir que con su mano libre le estrujaba su teta con fuerza. Vicente: ¡Me encantan, mamá, son enormes, oh sí! – gimió mientras aumentaba más el ritmo de la paja. Vicente aumentó el ritmo de la paja con su madre pegada a él, mientras le sujetaba una teta en la mano libre. Lorena lo miraba con auténtico deseo, deseaba que su hijo, ese macho que tenía delante, se corriera para ella. Lorena: ¡Me encanta cómo te la meneas! ¿Qué más te gusta de mami? – dijo pícara. Vicente: ¡Tu culo, oh sí! – gimió – ¡Me imagino azotándolo mientras te reviento el coño a pollazos contra la encimera de la cocina! – dijo caliente mirando a su madre a los ojos. Lorena: ¡Oh, cielo! ¡Mami quiere que te corras para ella! – gimió al imaginarse la situación. Vicente: ¡Oh sí, mami, me tienes ardiendo! – gimió intentando retrasar su corrida. Lorena quería conseguir que su hijo se corriera así que se acercó a él y puso sus tetas en su cara mientras le miraba con lascivia. Lorena: ¡Vamos, mi niño, sé un hombre y córrete para tu mami! ¿No le quieres dar tu corrida a mami? – dijo pícara. Vicente: ¡Oh sí, mamá, quiero correrme en tus tetas, bañarlas con mi leche! – gimió aumentando el ritmo de su paja a un ritmo frenético. Lorena: ¡Vamos, mi niño, córrete para mami, lléname mis tetas con tu leche! – gimió caliente de solo pensarlo. Vicente: ¡Oh sí, me corro, mami, sí, me corro, te voy a llenar tus tetas con mi leche, sí, toma leche, oh sí, sí! Lorena se agachó hasta quedar de rodillas y ofreciéndole las tetas a su hijo para que se corriera. Vicente se corrió como un animal en las tetas de su madre, sin creerse aun lo que estaba pasando. Lorena se corrió al notar la corrida de su hijo en sus tetas sin que Vicente lo notase. Cuando Vicente terminó de correrse, Lorena se levantó, restregándose sonriendo pícara a su hijo, su leche por todas sus tetas. Lorena: ¿Te has quedado a gusto? – dijo pícara. Vicente: ¡Mucho! – sonrió – Lo siento si te ha molestado. Lorena: No te preocupes, cariño, lo necesitabas y a mí me halaga que un joven cómo tú te fijes en un vieja cómo yo. Vicente: Tú no eres ninguna vieja, mamá – dijo rápido – Más de un compañero mío me ha dicho lo buena que estás y me ha pedido fotos sexys tuyas – confesó – Y varias de mis amigas te miran envidiosas pensando en tener tu cuerpo para que los hombres las miren más. Lorena: ¿De verdad, cielo? – dijo sorprendida y halagada de verdad - ¿Y tú? Vicente: Todas mis pajas han sido pensando en ti – confesó – Perdón si te molesta, pero es la verdad, me gustas mucho cómo mujer, mamá, te deseo. Lorena: Tranquilo, cariño, no me molesta, me halaga – dijo contenta y caliente por la confesión – Puedes hacerte todas las pajas que quieras pensando en mami, o delante de mami – dijo guiñándole un ojo cómplice – No me va a molestar – se adelantó. Vicente: Vale, gracias mamá – dijo dándole un pico y saliendo corriendo de la cocina mientras se subía los calzoncillos. Lorena se sorprendió por la reacción de su hijo, pero tuvo el impulso de comerle la boca propiamente antes de empezar a engullirle esa polla que tenía. Con ese pensamiento se fue a su habitación, no sin antes cerciorarse de que su hijo estaba en la suya. Rápida se desnudó y se tumbó en la cama para comenzar a tocarse las tetas y el coño. No cerró la puerta, le ponía muy cachonda que su hijo saliera de su habitación y le devolviera el favor. Pensó que le gustaba sentirse deseada, pero solo por su propio hijo, le daban asco los demás hombres, unos babosos. Empezó con una mano sobándose las tetas y otra acariciándose el coño. Se dio cuenta de lo mojada que estaba, solo deseaba que viniera su hijo y se pusiera con su gran polla delante de ella. Lorena: ¡Oh sí, me encanta, sí! – gimió masturbándose pensando en que la oyera su hijo - ¡Oh sí, sí, estoy cachonda por ti, sí! Lorena se sentó en el borde de la cama. Siguió masturbándose mientras miraba a la puerta, cuando vio a su hijo mirarla fijamente mientras se agarraba de nuevo su polla erecta. Lorena: ¡Oh sí, mírame cariño, mira a mami! – gimió - ¡Oh sí, sí, menéatela mirando a mami! ¡A mami le encanta tu polla, cariño! Lorena siguió masturbándose más rápido al ver a su hijo entrar en la habitación y desnudarse, sacando su polla erecta y haciéndola gemir al pensar en tenerla en su boca. Vicente se empezó a pajear de nuevo, lento, provocador, sabiendo que su madre lo deseaba. Vicente: ¿Quieres mi polla, mamá? – dijo meneándosela en su cara viendo cómo sacaba su lengua - ¡Dilo! Lorena: ¡Oh sí, cariño, me encanta tu polla, gorda y grande! – gimió al verla tan cerca de su cara. Vicente: ¿La deseas? – dijo impidiendo que la lamiera. Lorena: ¡Oh sí, la deseo, la deseo muchísimo, no te imaginas cómo me pone tu polla! Vicente: ¿Quieres chuparla, mami? – dijo volviéndosela a quitar de la boca cuando la iba a engullir. Lorena: ¡Oh sí, dame tu polla, quiero comértela, sí! – dijo masturbándose más fuerte. Vicente: ¡pues prepárate para que te folle esa boquita de puta, mami! ¡Toma rabo, perra! Vicente le metió la polla en la boca hasta la garganta, haciéndola gemir de deseo y placer y atragantarse. La calentura de Lorena se elevó a límites insospechados y siguió frotando su coño mientras se metía varios dedos en su coño. Vicente empezó a follarle la boca mientras le agarraba las tetas y le pellizcaba los pezones. Vicente: ¿Te gusta? – gimió - ¡Sigue comiéndomela, puta, así, trágatela entera! – dijo mirando a su madre a los ojos - ¡Mira lo puta que eres comiéndome la polla! Lorena: ¡Oh sí, me encanta, dame más polla, atragántame con ella! – gimió con deseo cuando su hijo le sacó la polla de su garganta. Vicente: ¡Oh sí, toma polla, puta, sí, trágate toda mi polla, la polla de tu hijo! ¡Qué buena chupa pollas eres, puta! – dijo pellizcándole sus pezones con fuerza. Lorena: ¡Mmmmmmmhhhh! – gimió masturbándose más fuerte - ¡Mmmmmmmhhhh! ¡Mmmmmmmhhhh! ¡Mmmmmmmhhhh! ¡Mmmmmmmhhhh! ¡Mmmmmmmhhhh! Vicente empezó a follarle la boca a su madre con mayor intensidad mientras le amasaba fuertemente las tetas y le pellizcaba sus pezones, haciendo que la calentura de Lorena aumentara tanto, que se corrió sin poder evitarlo entre estertores y convulsiones. Al darse cuenta de que su madre disfrutaba con la follada de boca que estaba recibiendo, Vicente le sacó la polla de la boca y la colocó tumbada con la cabeza colgando fuera de la cama y se puso encima de la cabeza de su madre con su polla apuntándola. Vicente: Veo que te gusta que te folle la boca – dijo dándole pollazos en su cara – Veamos si te gusta esto – dijo incrustándole la polla en su garganta y llegándole hasta más a fondo. Lorena: ¡Mmmmmmmhhhh! – gimió masturbándose más fuerte - ¡Mmmmmmmhhhh! ¡Mmmmmmmhhhh! ¡Mmmmmmmhhhh! ¡Mmmmmmmhhhh! ¡Mmmmmmmhhhh! ¡Mmmmmmmhhhh! ¡Mmmmmmmhhhh! ¡Mmmmmmmhhhh! Lorena casi vomita al sentir la gran polla de su hijo atravesarle la garganta tan profundamente. Prácticamente le follaba el esófago. Nunca se había sentido con ganas de más en el sexo. Vicente estuvo un buen rato follándole la boca gracias a la paja que se había hecho en la cocina con su madre, pero tras unos minutos intensos en los que le dejaba la polla incrustada en la garganta a su madre, se corrió en su boca. Vicente: ¡Oh sí, me encanta follarte la boquita, puta, sí, eres una buena come pollas, sí, traba polla, puta, sí, no voy a tardar en correrme! – dijo sacándole la polla de la boca y comenzando a pajearse. Lorena: ¡Córrete en mi boca, cielo, dale a mami de beber tu leche! – le pidió cachonda perdida y deseando probar su leche. Vicente: ¿Quieres que me corra en tu boca? – gimió cachondo por el ofrecimiento mientras se pajeaba frenéticamente. Lorena: ¡Oh sí, cielo, mami quiere probar tu lechita! ¡Complace a mami! Vicente: ¡Oh sí, prepárate para mi corrida, puta, aquí viene! ¡Abre la boca, puta, y trágatelo todo! Lorena: ¡Oh sí, cariño, córrete para mami! – gimió - ¡Oh sí, mami se corre, sí, sí, sí, me corro! Vicente le volvió a incrustar la polla en la boca a su madre y se corrió como un animal mientras que Lorena, cuando sintió de nuevo la corrida de su hijo en su boca se corrió como loca, como nunca antes se había corrido, gimiendo y gritando de placer mientras se retorcía en la cama. Cuando ambos terminaron de correrse, Vicente cayó hacía atrás y se apoyó en el mueble exhausto frente a su madre que, con una sonrisa pícara y una mirada de deseo absoluto, le enseñó toda su corrida en su boca para tragársela frente a él con auténtica gula y deseo. Vicente: No sabía que eras tan guarra, mamá – dijo divertido. Lorena: Lo soy con quien me pone así – dijo mirándole a los ojos dándole a entender que él la ponía así. Vicente: ¿Yo te pongo así? – dijo sorprendido. Lorena: Ni te lo imaginas – le confesó – No sé si es por el morbo de que seas mi hijo o por ser tú tan joven y yo una mujer ya mayor, pero me pones muy cachonda, cómo nunca nadie en mi vida. Vicente: Tú también me pones muchísimo – confesó – Por el morbo de que seas mi madre y porque estás tremendamente buenísima, mamá. Lorena: Gracias cielo – dijo mientras le daba un pico – Ya sé que te pongo, guarrete, sé que últimamente todas tus pajas han sido a mi salud, por verme casi desnuda. Vicente: Todas mis pajas, desde que comencé, han sido a tu salud – dijo divertido. Lorena: Me alegra oírlo – dijo halagada – Pero de ahora en adelante, se te acabó hacerte pajas. Vicente: ¿Qué? – dijo sorprendido. Lorena: Lo que has oído, de ahora en adelante, si quieres hacerte una paja me lo dices y yo me encargaré de ti – dijo pícara – Mami se encargará de vaciarle los huevos a su hombrecito. Vicente: ¿En serio? – dijo anonadado. Lorena: Nunca he hablado tan en serio en mi vida – dijo seria - ¿Trato? Vicente: Trato – dijo sonriendo lascivo – Pero, ¿lo harás cómo yo te lo pida? Lorena: Sí, seré tu puta, tu esclava, tu sumisa – dijo sabiendo por dónde iba su hijo y también porque era lo que ella deseaba. Vicente: ¿Lo haces porque solo me deseas o porque me quieres cómo hombre? – dijo curioso. Lorena: Lo hago por lo mismo que tú – dijo seria – Porque te deseo como hombre, aunque te quiera cómo mi hijo. Vicente: Es verdad, yo te quiero cómo madre, pero te deseo cómo mujer – confesó a su vez. Lorena: Bueno cielo, todo aclarado, ahora vete a estudiar, que papá está a punto de llegar. Vicente recogió su calzoncillo y salió corriendo divertido, no sin antes darle un buen morreo a su madre que lo recibió gustosa. Lorena se aseó y se puso una bata de estar por casa, como siempre. Cuando Felipe llegó, cenaron como una familia normal y hablaron de sus cosas. Una vez en la cama, Felipe le preguntó a su mujer por las miradas pícaras y las sonrisillas que había compartido con Vicente durante la cena y ella le contó lo acontecido. Felipe, entre sorprendido, celoso y cachondo, se folló a su mujer salvajemente esa noche, mientras Lorena le complacía gustosamente por dejarla vivir aquello con su hijo.

Autor: Mister Dark Categoría: Incesto

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