Relatos Eróticos de Incesto


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Mi vida con mi abuelo. Dominación, filial.

2019-08-16


Mi abuelo solía decir que, al igual que nosotros ordeñábamos las vacas, un día él me ordeñaría a mí, pero que antes tenían que crecerme las tetas. Nadie sabía que yo existía, y vivía con mi abuelo desde que nací, en una casa en el monte. No sabía quiénes eran mis padres, o cómo había llegado allí, pues todos mis recuerdos estaban en aquella casa. Mi abuelo me decía que nadie sabía de mi existencia: el parto había ocurrido en la misma casa y nadie notificó nunca que, quien fuese mi madre, estaba embarazada. Así que, por unas cosas o por otras, vivía sola con un señor mayor, en mitad del campo y a un par de horas del pueblo más cercano. Nadie me echaba de menos. Con 6 años solía pensar que en el mundo sólo existíamos mi abuelo y yo, y que todo lo que pasaba en el campo, era natural. Era natural que yo hiciese las labores de la casa desnuda en verano, era natural que mi abuelo me pellizcase los pezones, era natural que a veces durmiese en el suelo junto con las vacas que teníamos. Mi abuelo solía decir que, al igual que nosotros ordeñábamos las vacas, un día él me ordeñaría a mí, pero que antes tenían que crecerme las tetas. No recuerdo el primer día que mi abuelo empezó a tocarme mis tetas aún sin desarrollar o mi culo, pero recuerdo, como si fuese ayer, la primera vez que me folló. Estaba en el sofá tumbada, con un camisón, sin hacer realmente nada, mirando al techo, tranquila y relajada, era algo tarde. Mi abuelo estaba delante de mí, mirándome de arriba a abajo como de costumbre, lo cual era normal, mientras él bebía una copa de vino. Parecía que tenía dudas sobre si hacer algo o no, y me miraba tanto con pena a ratos, como con convicción. ¿Te pasa algo, abuelo? —dije mirándole desde el sofá, lo cual pareció darle fuerzas a que se decidiese. ¿Por qué no te quitas el camisón ese que llevas? Hace calor, ¿no? Yo me quité el camisón y me senté con las piernas cruzadas en el sofá, seguía mirándome y bebiendo vino. Anda cielo, vete ya a dormir, que ya se ha puesto el sol, pero deja el camisón aquí. Me levanté del sofá sonriendo, le di un beso de buenas noches y me fui a mi cama, en el cuarto de al lado del suyo. Llevaría un par de horas durmiendo cuando noté cómo mi abuelo entraba en la habitación, se subía a mi cama, me bajaba las bragas y se colocaba encima de mí, cogiéndome el culo, ahora desnudo, con las manos. Yo dormía boca abajo, así que no podía verle la cara. Abuelo, ¿qué…? Shhh, tesoro, tranquila, soy yo. —Dijo mientas me daba un beso en la cabeza. ¿Qué… qué haces? ¿por qué me quitas las braguitas? Cielo, no te preocupes, todo está bien. Pero… Duérmete, ¿quieres, tesoro? no pasa nada, confía en mí. Esa frase me tranquilizó, asentí con la cabeza y me acomodé en mi cama, con mi abuelo aún encima de mí. Pasaron unos segundos y mi abuelo comenzó a tocarme el culo de nuevo, esta vez con más fuerza, agarrando cada nalga con una mano y apretando con fuerza una y otra vez, abriendo y separando las nalgas. Notaba cómo se me hinchaba el culo por el dolor bajo sus manos. - Abuelo, me duele lo que haces —dije susurrando. Shhhh cariño, no pasa nada…no pasa nada —repetía suave en mi oreja, mientras me acariciaba el pelo— Lo estás haciendo muy bien…, muy bien cariño. En ese momento sentí cómo me untaba algo en el ano, que más tarde me diría que usó mantequilla, y cómo introducía poco a poco un dedo en mi culo. Abue… Sh, cállate, me estás poniendo nervioso, o te comportas como una niña buena o te tapo la cabeza con la almohada para que te calles. Me entró miedo y guardé silencio mientras notaba cómo su dedo entraba poco a poco en mi culo, para posteriormente salir y volver a entrar. Era una sensación que no me gustaba nada, me dolía el ano y me quemaba, y cada vez lo hacía más rápido. Yo guardaba silencio con los ojos cerrados con fuerza. - Bien, parece que esto ya está mejor —dijo. — Voy a introducir otro dedo, ¿Vale tesoro? Y quiero que te portes tan bien como hasta ahora. Yo asentí con la cara en la almohada, no sabía lo que pasaba y esto nunca había pasado antes. Él cogió más mantequilla y empezó a meter dos dedos por mi culo, y una vez que los tenía dentro, sentía cómo los separaba, para crear más espacio dentro de mí. Pasarían varios minutos en los que hizo el mismo movimiento: masturbarme el ano y dilatarlo, sin importar que me doliese o me molestase. Salieron lágrimas de mis ojos cuando sacó los dos dedos de golpe de mi culo e introdujo tres en él sin avisar, para masturbarme con ellos con fuerza. Por favor — susurré — no aguanto más, por favor… abuelo, lo que haces… duele. Cariño, tienes que aprender a complacer a los hombres, ¿lo entiendes? ¿Entiendes lo que quiero decir? Yo negué con la cabeza. Él mantenía los tres dedos dentro de mi culo, aunque ahora no movía la mano, sino que paró para escuchar lo que yo decía. —dijo con voz comprensiva y suave — y tienes que hacerme feliz, igual que yo te hago feliz a ti, ¿lo entiendes? Ahora asentí con la cabeza, aunque seguía sin estar muy segura de lo que estaba pasando. Bien, así me gusta, pues ahora voy a follarte, ¿vale? tienes que quedarte quieta. Sacó los dedos de mi culo y con una mano me agarró la cabeza y la aplastó contra la almohada. Supongo que no quería oírme más. Se embadurnó la polla de mantequilla, una polla que era de un señor mayor, enorme y dura, y empezó a meterla en mi culo. Yo me quejaba casi en silencio, y cada vez que me oía quejarme, aplastaba más mi cabeza contra la almohada. He esperado mucho tiempo para esto —dijo mientras terminaba de meterme su gran polla en mi culito de niña recién estrenado. —Y quiero que merezca la pena. Me folló al principio despacio, sin prisa, sacando y metiendo su polla totalmente en mi culo, una y otra vez, y vuelta a empezar. Su polla entrando lentamente por mi ano, abriendo mi culo en dos, dejándola dentro unos segundos, sacándola despacio de nuevo. Volver a meter la punta, el tronco, toda entera: sus huevos chocando con mi culo. Otra vez. Yo lloraba en silencio. Empezó a moverse más rápido, y uno de los dedos de la mano que tenía sobre mi cabeza, lo metió en mi boca, provocándome arcadas. Shh, shhhh… Me ardía el culo, creo que estaba sangrando incluso, y él cada vez sacaba y metía su polla más rápido que la embestida anterior. Su dedo en mi boca impedía que me quejase, las lágrimas por mi cara caían deprisa, al igual que se movía su polla dentro de mí. Finalmente, al cabo de muchos minutos, sentí cómo un líquido salía de su polla para quedarse dentro de mi culo. Yo no entendía nada. Él sacó sus dedos de mi boca y se apartó de mi lado, y dándome un beso en una mejilla me deseó buenas noches. Se fue a su cuarto a dormir.

Autor: Jimena Categoría: Incesto

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Viciosas

2019-08-14


Rosa vivía en un pazo gallego y su padre era el terrateniente del pueblo. Cuando la gente trabajaba de sol a sol en el campo para ganarse un par de pesetas que no le daba para comer ya ella tenía una paga de cien pesetas semanales. Fue uno de sus criados el que me contó la historia, pero voy a escribirla en primera persona. Rosa tenía 21 años. Era morena, tenía su cabello negro muy largo, y tenía de todo y todo muy bien puesto, hasta la lengua con la que mentía más que hablaba. Era una consentida y una mimada que hacía lo que le salía del coño. Llegó al jardín acompañada de una de sus criadas, Marta, un mujerón, morena, de pelo marrón y largo , con gandes tetas y tremendo culo. Era mayor que ella y casada. Le dio diez pesetas, y le dijo: -Dale cinco a él, Marta. Vais a echar un polvo del modo que yo os diga. Marta, estaba buenísima. No hacía falta que me pagase para follar con ella, pero a mí no me compraba una mal criada cómo si yo fuera un animal. Al darme el duro, le dije a Rosa: -Si quiere ver follar, señorita Rosa, dese una vuelta por el pueblo que la perra de Celso anda en celo. Fue cómo si le pegara un tiro. -¡Si no hacéis lo que os diga que hagáis me encargo de que ninguno de los dos trabaje más en este pueblo! Teníamos que llevar el jornal a casa, estábamos recién casados y nuestros matrimonios iban a comenzar a naufragar. Marta se acercó a mí, y me dijo: -Mejor será que hagamos lo que nos diga. -¡No jodas, Marta! ¿Le vas a poner los cuernos a Antonio? Volvió a meter baza la mimosa consentida. -Sácale la polla, Marta. Quiero ver cómo la tiene. Estábamos en medio de un laberinto de setos. No había peligro de que nos vieran. Marta me bajó la cremallera y sacó mi polla. Estaba baja. -Mámasela. Marta, en cuclillas, metió la polla en la boca y con media docena de mamadas la puso gorda y mirando al frente. La mujer se estaba calentando ya que sin mandarle me masturbó y me chupó los huevos. Lo que hizo que al rato le llenara la boca de leche, que echó fuera mientras la viciosa miraba. La muy puta, después de conseguir lo que quería, nos dijo: -Mañana, más. Guardé la polla, que el duro ya lo había guardado antes. Volvieron al pazo. A los cinco minutos, más o menos, volvió Marta al laberinto, y me preguntó: -¿Aún puedes? -¿Lo qué? -Si se te levantará para echarme un polvo. Tengo muchas ganas. Me gustó tu polla... Es tan gordita y tan rica... Le di la vuelta. Apoyó sus manos en el seto. Le levanté el vestido negro con flores rojas. ¡Cómo tenía aquellas bragas de humedad! Se las bajé hasta los tobillos. Abrió las piernas. Vi su culito virgen. La tentación fue muy grande. Le comí el culo como si fuese una manzana y después le folle el ojete con la lengua y le magreé sus grandes tetas... Por el interior de sus muslos bajaban goterones de jugos... Acto seguido saqué a polla empalmada, se la metí en el culo y le metí dos dedos en el coño. Nada, no me duró nada. Al comenzar a correrse, sus manos y sus brazos desaparecieron dentro del seto, y a ellos le siguió su cabeza. Escuchaba sus gemidos de placer dentro del seto y sentía su ojete latiendo. Me corrí dentro de su culo cómo un pajarito, bueno, más bien cómo un pajarraco, pues fue una corrida inmensa. Al acabar de correrse sacó los brazos y la cabeza del seto, subió las bragas, y me dio: -Gracias, lo necesitaba. No supe que contestar, guardé la polla y me callé. Al llegar a casa no me cabía el pan en el cuerpo. Se lo tenía que decir a mi esposa, pasase lo que pasase. No la podía tener engañada. Esperé a estar en cama y antes de apagar la luz se lo conté. Mi esposa, que estaba buena que te cagas y a la que yo tenía por una santa, me escuchó atentamente. No salió un reproche de su boca, pero era por algo que me iba a contar ella. -Lo que me acabas de decir no es nada comparado con lo que me dijo a mí. -¿Cuándo? -Ayer. -¿Dónde? -Aquí. Aquello tampoco lo contaba. No me había dicho nada. ¿Qué pasara? -¡¿Aquí?! ¿Qué te dijo? -Que quiere follar conmigo mientras tu miras. -La puta tiene obsesión con nosotros. ¡La mato! A mi esposa parecía no importarle lo que pasara. -No vale la pena ir a la cárcel por una tontería... En el fondo la entiendo. -Quien no te entiende soy yo a ti. -Es fácil de entender. Rosa, está enamorada de ti, y cómo tú nunca la miraste, decidió joderte de otro modo. -¿Te lo dijo ella? -No, pero esas son cosas que notamos las mujeres. -¿Y que vas a hacer? -Yo, si tú quieres, lo hago. Me ofreció una huerta y quinientas pesetas. -No quiero. Ni por todo el oro del mundo... -No seas tonto. -¿Y si te dice que se la comas tú a ella? -Al correrse no echa veneno. -¿Estas segura? No me contestó a la sarcástica pregunta. -Quiero hacerlo. -¿No lo harías ya? Le dio la risa. -Qué malo eres. ¿Echamos un polvo? -Estamos hablando de cosas muy serias. -Si no me echas un polvo me hago un dedo. No sabía de que me estaba hablando. -¡¿Un qué?! -Un dedo, una paja, una pera... Me aprendió Rosa a hacerlo. Me habían cambiado la mujer. -¡¿Qué?! Lo que oíste. -¡¿Dónde te lo aprendió a hacer?! -Aquí, en esta cama. No me creía lo que estaba oyendo. -¡¿Qué?! Mi mujer se destapó, cerró los ojos, se tocó las tetas, luego metió una mano dentro de las bragas, y me dijo: -¿Qué de qué? -¡Eres una zorra! -¡¿Me acabas de meter los cuernos y me llamas zorra por tocarme?! -Yo lo hice por fuerza mayor. Mi mujer, sin parar de tocarse, me dijo. -¿Y las ganas qué son, fuerza menor? Aquello me sobrepasaba, mi santa se estaba pajeando, me salió del alma decirle: -¡¡Puta!! -Sigue llamándome puta. Me gusta que me llames puta. Me excita. Me tenía descontrolado y... Empalmado cómo un elefante. -¡Manda huevos! -Déjate de huevadas y haz algo. Tenía que hacerlo. Le quité las bragas y vi que metía un dedo dentro del coño peludo y al mismo tiempo acariciaba su clítoris (pepitilla le llamaba yo de aquella). Mirando cómo hacía para masturbarse, cogí la polla y me masturbé yo también. Al rato sacó el dedo del coño, quitó el camisón y después se siguió tocando. Me eché a su lado. Le mamé las tetas. Poco más tarde ya eran dos los dedos que metía y sacaba del coño... Se oía el chapoteó de los dedos al llegar al fondo. -Chofffffff, choffffff, choffffff, choffffff... A veces se llevaba los dedos cremosos a la boca y los chupaba. Pensando que eso era lo que haría cuando tuviese ganas y yo no estuviese en casa me excité cómo nunca me había excitado antes... Llevaba sus dedos mojados a la boca cuando le cogí la mano y se los chupé yo. Me supo salado al principio y agrio al final. Al volver a meter y a sacar los dedos lo hizo con rapidez... Sentí el ruido que hacían al tocar fondo: -¡¡¡Classsssh, classssssh, classssssssh, classssssssssh, classsssssssssh, classsssssssss...!!! Al parar el ruido del chapoteo y de los gemidos... Mi mujer se puso tensa, sus ojos se fueron cerrando, me miro, su ceño se frunció, y me dijo: -Cómeme el coño, cómeme el coño, cómeme el coño... Lamí su coño por vez primera... Soltó un chorro de jugos blancos y espesos que impactaron en mi lengua, un chorro que mismo parecía el de una fuente de la que brotaba leche condensada. Exclamó: -¡¡¡Me cooooooooorro!!! Se corrió cómo una cerda, y yo, que no me había dejado de tocar, cómo un cerdo. Dejamos la sabana y el colchón perdidos... ¡Pedazo de corridas echamos! Al acabar, yo ya tenía la mosca detrás de la oreja, le dije: -¿A ti no te comería el coño Rosa? Me miró, sonrió, y poniéndose las bragas, me dijo: -¿De verdad quieres saberlo, cariño? -Joder. Te lo comió, ya no me cabe duda alguna. Me casé con una guarra. Solo una pregunta más. ¿Se lo comiste tú a ella? Me volvió a decir: -¿De verdad quieres saberlo? -¡Bueeeeeeenoooooooo! Dos días después, y antes de que mirar cómo mi mujer y Rosa follaban... La que me metiera los cuernos, me ofreció lo mismo que le había ofrecido a mi esposa por se testigo falso, y lo iba a hacer por lo que me dijo, o sea, me confirmó lo que toda la aldea decía, que don Manuel, el terrateniente, había ahogado a su esposa para quedarse con todo lo que tenía, ya que él era un matado que se casara con ella por el interés. Me explicara el plan, y cómo no se iba a derramar sangre, pues eso, acepte. Sonaron seis campanada en el reloj del salón del pazo cuando entró en él don Manuel. Lo que vio lo dejó caliente como un perro. Vio a Rosa, totalmente desnuda, echada hacia atrás en un tresillo, con las piernas abiertas y con una mano acariciando sus grandes tetas y con un dedo de la otra acariciando el glande del clítoris. Yo miraba desde otra habitación por un agujero que don Manuel hiciera en la pared para pajearse viendo a su hija hacer sus cosas, sola y con las criadas (eso me dijera Rosa). Pude ver cómo brillaban los jugos que bajaban por su ojete y me puse palote, pero palote, palote. Don Manuel, que era un cincuentón le dijo a su hija: -¡Otra vez haciendo cochinadas, gamberra! Rosa, para mi sorpresa, se siguió tocando. Don Manuel se quitó los tirantes, con ellos en su mano derecha, fue a su lado, y le dijo: -¡En pie, cerda! Nada estaba sucediendo cómo Rosa me había dicho. Entró en el salón, Laura, una treintañera, de estatura mediana, morena, con el pelo recogido en un moño, casada, y beata hasta la médula (eso aparentaba delante de la gente). Entró con uno de aquellos sujetadores antiguos de color blanco cortado para que le viesen las areolas marrones y los gordos pezones de sus tetas medianas, unas medias negras sujetas con ligas del mismo color, unas bragas blancas, que no debían ser suyas, ya que le salían los pelos del coño por todos los lados y una zapatilla marrón con rayas negras y piso de goma amarillo en la mano derecha. Le dijo a don Manuel: -¡¿Qué le ibas a hacer a mi niñita?! Don Manuel puso cara de niño asustado. Rosa se levantó y le ató las manos con los tirantes y tiró de él. Don Manuel se puso de rodillas, echó la lengua fuera y jadeó cómo un perro. Me pareció cómico, pero dejó de serlo cuando la criada le bajó los pantalones y los calzonzillos y le dio con la zapatilla, pero no de cualquier manera, le dio con ganas atrasadas: -¡¡¡Plassssssss, plassssssss, plasssssss, plasssss, plasssss, plassssss!!! Don Manuel lloraba cómo un niño. -Voy a ser bueno, voy a ser bueno. Decía que iba a ser bueno y le lamía el coño a su hija. ¿Sería que era bueno lamiendo coños? -¡Más te vale que lo seas, cabrón! Le volvió a dar. -¡¡¡Plasssssssss, plasssssssss, plassssssss, plassssssss, plasssss, plasssssss, plasssssss, plasssssss, plassssss, plassss!!! Con las nalgas al rojo vivo y empalmado cómo un toro, se echó boca arriba, y suplicó: -¡No me des más, por favor! La criada, le dijo: -¿Vas a hacer lo que te diga? -Sí, manda que obedeceré. Le quitó los zapatos, el pantalón y los calzoncillos, y le dijo: -¡De rodillas y cómele el coño a la niña: Don Manuel se metió entre las piernas de su hija, y con las manos atadas le comió el coño. Laura se subió al tresillo, le puso el coño en la boca a Rosa, y Rosa se lo comio... Me estaba mojando viendo aquello cuando la polla se me bajó hasta quedar en nada. ¿Por qué? Por que en el salón entró mi esposa llevando un vestido de novia, velo incluido. Mi esposa se acercó a los tres, se arrodilló detrás del viejo, levantó el velo y le comió el culo. ¡La madre que la parió a ella y a la puta que los inventó a todos! Me fui cara a la puerta, quise abrirla y estaba cerrada con llave. La golpeé con fuerza y les llame a ellas de puta para arriba y a él de maricón para abajo. No me hicieron caso. Cuando volví a mirar, Laura le estaba comiendo la boca a mi esposa, Rosa, las tetas y don Manuel le comía el coño. Sentí sus gemidos. Vi cómo se le cerraban los ojos y cómo se corría en la boca del terrateniente. Me estaba volviendo loco. Mi polla no obedecía a mi rabia. Se levantó y no paraba de echar aguadilla. Si me sueltan no sé que haría. Algo después sentí andar en la cerradura de la puerta. ¿Quién coño sería? Era Marta que se uniera a la fiesta. No me lo pensé dos veces. Al verme libre fui junto a los cuatro, el terrateniente, a cuatro patas, le estaba comiendo el coño a Laura y mi esposa se lo estaba comiendo a Rosa. Me fui a por el terrateniente. ¡La puta que lo parió! De mí no se iba a reír el desgraciado. ¡¡Se la clavé en el culo con idea de reventarlo!! Fue cómo si le hubiera metido un dedo! Entró cómo nada. Marta me agarró los huevos y me los acarició y... Coño, no quise desentonar. Acabé llenándole el culo de leche a mi esposa después de correrme en el culo del terrateniente y de hacer que se corrieran Marta, Laura y Rosa. Bueno, y aquí lo voy a dejar por que cómo resulta que el padre follaba con la hija a diario y con las criadas, y mi esposa y yo éramos sangre nueva, ya te contaré otro día más cosas... Y no, el viejo no matara a su mujer, fuera un cuento para enredarme. Quique.

Autor: Quique Categoría: Incesto

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La familia se respeta

2019-08-13


Una semana faltaba para mi boda y más que estar nervioso por si me daban el si ¡yo estaba nervioso esperando que no me escucharan entrar a la casa de Lourdes! Ella me había dado un juego de llaves para que entrara cuando quisiera, esa noche fría tenía muchas ganas de fornicar con ella, y es que mi Lety no estaba y la vería hasta la boda, Yesenia estaba enojada porque la compartí con otro y mis queridas amigas estaban enojadas porque me casaba, así que la única que me quedaba era mi tía Loulu. Entre sigilosamente a la casa, ella no vivía sola, Yesenia su hermano David y su hermana de Lourdes Martha habitaban esa casa que se encontraba en lomas de Chapultepec. Subía la escalera casi a gatas, su habitación estaba hasta el rincón del segundo nivel, abrí la puerta sin hacer ruido y la vi, ¡estaba acostada de ladito con un sexi blusón enseñando sus ricas piernas!, y sin que se diera cuenta me acosté detrás de ella y la abrace. L: ¡Hola corazón! ¡Que rica sorpresa! Lu: ¡Que piernas! ¿Me estabas esperando tía? L: ¿Por qué me lo preguntas? Lu: Tal vez por tu sexy blusón que traes, me provoca demasiado Comencé a besarla, le besaba sus hombros su cuello y su mejilla, ella cerraba los ojos disfrutando el momento, mi pene comenzó a sentir ganas de endurecerse, y sus ricas nalgas estaban repujadas a él, ¡moviéndose de tal forma que el rosé nos ponía a mil! Me empecé a quitar la ropa mientras ella quitaba las sabanas de la cama, ya desnudo ella comenzó a besarme de pies a cabeza, su boca besaba cada parte de mí, me excitaba lo que hacía y mi amiguito se endurecía cada vez más. Lu: ¡Que rico tía! L: ¡Me encanta tu cuerpo papi! Ella poco a poco comenzó a besar mi verga dura, la lamia deliciosamente mientras yo le acariciaba la cabeza, ¡apretaba sus cabellos rizados mientras su boca succionaba mi pene! ¡Que rico! esa madura era una maquina sexual, y mi verga era su comida favorita. L: ¡mi amor me encanta tu cosa! Lu: ¡a mí me encantas tu tía hermosa! ¡Eres una diosa sexual, tu cuerpo, tus tetas, tus piernas! ¡Me enloqueces! Ella se quitó la tanguita y subió en mí, se dejó caer en mi verga dura y comenzó a cabalgarme, ¡uf! Que movimientos, y sobre todo la forma en que se movían sus enormes tetas me ponía más y más. Lu: ¡Dios que rico devoras mi pene! L: ¡Que dura! ¡Hijo cógeme! Lu: ¡Tía que nalgas! Muévelas, muévelas rico! ¡Ella me cabalgada delicioso mientras mi boca mordía sus pezones, la muy excitada apretaba mi cara a ellos para no dejarlos de morder mientras su concha tragaba toda mi verga! L: ¡Luis que rico! muérdeme papi muérdeme! Lu: Que tetas, ¡son un sueño! Ella se acostó y se abro de piernas yo la penetre suavemente mientras la besaba, nos acariciábamos con pasión, mi boca besaba su cuello y su oreja y mis manos acariciaban sus piernas, ella me acariciaba la espalda y mi trasero, nos perdíamos en tremendos besos, sabíamos que si hacíamos ruido alertaríamos a los demás, ¡en especial a su hija! L: ¡Métemela Luis! ¡Eres un amor! Lu: Te quiero tía, ¡no me dejes nunca! L: ¡Jamás dejaría de tenerte hijo!, ¡desde que te vi te traía ganas uf! La puse de cucharita le levante su pierna y la penetre, mi boca devoraba su espalda y su cuello, ella gemía suave, ¡y se movía rico!, Que sensación saber que sus hijos podrían escuchar y venir me excitaba más, mis movimientos aumentaron de fuerza, apretaba sus nalgas y sus tetas, ella gemía más y más se mordía una almohada para que no la escucharan, ¡yo la miraba y la besaba y se lo daba más duro más fuerte! La puse en cuatro y comencé a dársela suave, me gustaba acariciarle su trasero mientras ella gemía y lo movía, con mi mano comencé acariciarle le clítoris, su sensación aumento, ¡ella se movía como loca mientras yo con mi mano y mi verga la gozaba! L: ¡Así que rico, dámela, dámela rico! Lu: Si tía tómala, ¡es tuya uf! L: ¿Así papi te gusta cómo me muevo? Lu: Muévete rico tía, ¡me estás haciendo llegar! L. Lleguemos juntos amor! ¡Dámela hazme venir! ¡Ambos nos movíamos fuerte, su concha trituraba mi verga y yo apoyándome en sus nalgas aumentaba mis movimientos de pronto, ambos nos venimos juntos, mis fluidos y los de ella, que orgasmo!, creo que hicimos un poco de ruido pero no nos importó, nos quedamos descansando un rato luego me levante me puse mi ropa y me despedí de ella con un tremendo beso, me dispuse a huir y al bajar la escalara… M: ¿Luis que haces aquí? L: ¡Martha! Yo estaba, vine a dejar unos papeles. M: ¿Tan tarde? ¡Y a donde los dejaste? Le di la vuelta a la conversación y convencí a Martha que sólo dejé papeles, ella se despidió de mí y cuando me iba me dijo… M: Luis ahora que eres de la familia, te pido por favor que la respetes, a mis sobrinas y mis hermanas, ellas son muy mensas, ¡te pido las cuides por favor! Le dije que no había problema y que confiara en mí que yo cuidaría perfectamente de todas.

Autor: luisylety Categoría: Incesto

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Mi primera vez con mi primo

2019-08-13


Hola para quien no a leído mis dos relatos anteriores me presento, me llamo pamela y nací en la ciudad de monterrey, pero solo nací allí. ya que después por motivos de trabajo de mi papá nos fuimos a vivir a cdmx, Veracruz, Oaxaca y por ultimo ya llevo 4 años viviendo en puebla, mido solo 1.55 y peso 52 kilos, pero muy bien de cuerpo mis medidas son 98, 65,102. Desde muy chiquita disfruto que me vean, por eso me encanta usar minifaldas, shorts, o vestidos muy cortos, me encanta dejar calientes y con ganas a los que me ven y a veces incluso lo e llegado a hacer con desconocidos pero eso se los platicare después. Ahora si seguiré con mi anterior relato, como recordaran las cervezas se habían acabado y mi papá se fue junto con su prima a traer más, así que miguel mi primo mayor saco a mi mamá a bailar y mi mamá dijo que no, ya que mi papá había dejado puesto unas canciones que no le agradaban, así que puso reguetón y le dijo a mi primo ahora si ven bailemos y wooooow vi a mi mamá mover sus caderas de una manera poco común, no sé si las cervezas le estaban haciendo efecto o si el saber que mi papá se había ido con su prima le dio celos ,pero valla que las movía mucho, mi primo tenía algo de pena al principio pero luego se fue pegando más a mi mamá, así bailaron dos canciones y en la tercera mi mamá dijo: oye Raúl por que no bailas con pame? Mi primo me vio a los ojos y me pregunto si quería bailar? y me puse nerviosa pero conteste que sí. comenzó otra igual de reguetón pero era de mis preferidas así que me solté un poco y empecé a bailar algo sexy mientras veía que mi mamá si estaba disfrutando, Raúl el que bailaba conmigo trataba de rozar cada vez más su pierna con mi entre pierna y al hacer eso mi vestido se me subía muuuucho,en eso tocaron el timbre y era mi papá ya había llegado con 4 six,mi mamá volvió a poner la música que le gustaba a mi papá y note como mis primos pusieron su cara de decepción jeje, pero bueno empezamos a tomar un poco más, yo iba más despacio, pero los demás valla que les gustaba tomar, como 1 hora después ya estando más tomados mi mamá dijo que ya pondría lo que le gusta de música y pues puso nuevamente reguetón, mi mamá salió a bailar con mi papá y mi primo miguel con su mamá, yo no Salí ya que me daba pena que mi vestido se volviera a subir y que mi papá viera como me muevo, así que estaba solo sentada, y en eso me llega otro SMS de mi primo, lo abro y decía: me encanto bailar contigo primita, yo estaba casi frente a él pero para que no vieran los demás que platicaba mucho con él le conteste igual por SMS le puse: gracias primo aunque, qué pena, mi vestido se me subía mucho al bailar. así platicamos un poco algo así si no mal recuerdo… el: si me di cuenta pero no te preocupes estamos en familia yo: es lo que me da pena que somos familia y mi vestido tan cortito y aparte estoy fea el: fea tu jaja no me agás reír primita si tan solo a tus trece estas mejor que muchas de 15 yo: gracias primo me vas a sonrojar, pero por qué dices que parezco de 15? El: tus piernas están muy lindas y por atrás te ves muy bien, aunque algo que no puedo dejar de verte son lo grande que tienes los pechos para tu edad Por unos instantes no creía que me estaba escribiendo eso y que lo tenía a dos metros frente amí, en eso mi mamá me dijo oye pamela deje ese celular y baila con tu primo, pues me levante y me acerque a mi primo en eso mi papá se fue al baño y nuevamente mi primo mayor aprovecho y se puso a bailar con mi mamá y yo con Raúl el que me estaba escribiendo, el condenado volvió a hacer de las suyas y mi vestido volvió a subirse, ahora no trataba de acomodarlo. la mamá de mis primos salió por que tuvo una llamada y fue allí donde mi mamá volvió a mover las caderas y note como se las ponía frente a mi primo miguel, el aprovecho el momento y le repagaba su paquete a mi mamá y ella no se quitaba, en eso ya que estaba mi papá en el baño solo aproveche y mientras bailaba le dije a mi primo, gracias por decir que parezco mayor, pero eres un mirón ya no veas tanto mis pechos que me vas a poner nerviosa. En eso acabo la canción y me volví a sentar, mi papá bajo emocionado del baño diciendo que dos de sus amigos del trabajo lo estaban invitando a ir a un antro y que ellos pagarían todo por los favores que mi papá les había hecho, mi mamá se subió a cambiarse ya que su vestido rojo si era demasiado escotado, mis primos siguieron en la sala tomando un poco más y yo solo tome una cerveza y me fui a mi recamara, volvió a escribirme mi primo. El por qué dices que te pongo nerviosa si te veo los pechos? Yo: porque es la verdad , además yo que culpa tengo de tenerlas grandes? El: así como las tienes se ven muy bonitas Yo: gracias ya me lo han dicho mis compañeros pero nunca un primo El: y sin braciel se te ven mejor Yo: que acaso te diste cuenta que no me puse El: si me di cuenta que tenías pero después te lo quitaste Yo: lo vuelvo a decir eres un mirón En eso mi mamá entro a despedirse de mí y dijo que le dio gusto que me allá divertido un rato, pero que pues al antro no podía ir por ser yo aún muy chiquita. Salí a despedirme de todos y al final mi primo me dio un abrazo muy fuerte, creo lo hiso para acercarse más a mis pechos, hasta me dolió pero me gusto. Y me dijo al oído que duras las tienes y me dio un beso en la mejilla, se fueron todos y yo como estaba mareada, le escribí a mi primo, primo yo las tengo duritas, pero también tu lo tienes muy duro, lo note mientras bailamos. En eso tocaron la puerta y o wooooow era mi primo, le abrí y me dijo que crees no me llevaron por que aún tengo 18, además me mandaron a cuidarte un rato. Bailamos primita tetoncita? sin pensar le dije que si y el me volvió a subir el vestido pero ahora con sus manos, yo estaba vuelta loca ya que sabia que estábamos solitos en casa, me puse de espaldas para sentir su paquete y valla que lo tenía duro, ya anteriormente me habían dado arrimones en la escuela o en el bus, pero nunca un primo y menos por mucho tiempo, el a mi oído me dijo como sientes primita, si esta duro? Me voltie y le dije que si, me empezó a besar y yo le correspondí él puso sus manos en mis pompas y yo las seguía moviendo como si estuviéramos bailando aun, luego le tome una mano y se la puse en mi pecho derecho y le dije: y tu que tal las sientes? Me dijo: hay primita están grandes y muy duritas para tener trece añitos, y me tiro al sillón me bajo los tirantes del vestido y por fin alguien me las estaba viendo así desnudas yo no sabía ni que hacer, pero el se acercó y empezó a besármelas woooow dios es algo que me encanta, el que me besen los pechos es una de mis debilidades pero no lo sabía, hasta ese día que mi primo me las estaba besando, yo cerraba los ojos y solo le preguntaba que si de verdad le gustaban, el me decía que si mientras me las seguía besando(e aquí donde espero ustedes mis estimados lectores tengan una mano allí en esos miembros duros que me encantan, y estén imaginando lo rico que me la pase)mis pezones aun no muy grandes pero estaban duritos y paraditos el me los mordía un poco y yo empecé a sentir cosquillas aquí abajito, el subió mi vestido, y se dio cuenta que tenía una tanguita, creo que eso le encanto y empezó a acariciarme por encima de mi triangulito de mi tanguita, yo estaba en otro planeta, solo me retorcía de placer y el se aprovechó de eso, en eso aun yo con mis ojos cerrados el toma mi mano y me la pone en su paquete wooow por encima de la ropa y se le sentía muy duro y grande, digo nunca antes había sentido una, luego se la saco y yo puse una cara de mucha emoción, y valla ahora que ya pasaron años me doy cuenta que no era tan gruesa pero si muy larga, me empezó a tallar mi cosita con su paquete, y yo seguía aun en otro planeta todo era nuevo para mí, después de unos minutos me hiso a un lado mi tanguita y me empezó a meter su larga verga, yo ponía los ojos en blanco de dolor y goce, y empezó con un vaivén lento yo no sabia si decirle que la meta mas o que la saque solo disfrutaba de mi primera vez, mientras el seguía haciendo eso no dejaba de, con una mano tocar mis piernas y con la otra mis grades pechos, yo empecé a gemir suave pero muy rico y el seguía cada ves más rápido, fueron solo unos minutos pero que jamaas olvido y me guste o no con mi primo fue mi primera ves. Besitos allí abajo y ojala se la jalen por mí.. atte:su amiga pamela

Autor: pamela chu Categoría: Incesto

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Mi prima y mi tía

2019-08-08


Todo empezó cuando siempre iba a casa de mi tia, a estar ahi viendo a mi prima q siempre llevaba tangas, con lo cual me ponia la polla dura, un dia cuando iba a casa de mi tia, yo iba siempre al baño recien duchado de mi prima y buscaba la ropa interior para olerla todavia caliente al haberselo quitado hace poco, asi un dia y otro. Hasta q un dia dije hoy voy me me masturbo oliendo sus tangas, pues ese dia yo entre despues de q mi prima se duchara y comence a masturbarme pero no contaba q mi prima regresaba a por el secador de pelo y me voy pero con lo cual fue mi sorpresa q en vez de enfadarse me digo primo q haces oliendo mi tanga si me quieres oler dímelo y me comes mi vagina. Al principio creia q era broma pero ella me miraba y cuando veia mi verga me decia me gusta puedo ya q tu no te decides, y comenzaba a lamer mi glande a la vez q yo iba buscando con mi mano su vagina, hicimos un 69 me corri con tantas ganas q ella empezaba a tragar. Me dio un beso y se fue diciendo la proxima vez me lo pides y no huelas mis bragas, pero un dia cuando fui a casa de mi tia yo q iba buscando a mi prima escuche la ducha, yo pensando q era mi prima abri la puerta con la sorpresa q era mi tia, vi a mi tia con esos pechos enormes y esa vagina peluda q me gustaba tanto, me daba la vuelta de verguenza pero la sorpresa mia fui cuando me dijo - Te vas? por cierto ya me he enterado lo de tu prima y tu- yo no sabia q decir, ella de repente comenzaba a bajar y comenzo a lamerme mi verga yo exitado empeze a tocarle los pechos q tanto habia deseado de repente se detuvo diciendome quiero un 69 y cuando te vayas a eyacular te paso un poco y te lo comes, esa me exito aun mas, mi tia se corrio con tantas ganas q pense q se habia orinado me exito tanto q me eyacule ella corriendo cogio mi semen y me lo paso a mi y besandonos me lo trague, y me fui a casa, mi siguiente reto es hacer un trio con mi tia y prima.

Autor: 19polla Categoría: Incesto

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¡Pégame mamá!

2019-08-08


Sandra y Milena son madre e hija, y juntas están acostadas en una confortable cama de dos plazas ubicada al centro de un dormitorio magnífico, de luminosas cortinas, muebles de estilo antiguo pero de buen gusto, silencioso y templado, cuando afuera la noche amenaza con venirse abajo entre nubarrones, un viento intenso y algunos ruidos en el cielo. Esa noche están solas, como casi todos los viernes, en que el hermano mayor de Milena, Gonzalo, sale a bolichear con amigos, disfrutando de las libertades extremas que la educación de su madre le ofrece desde que comenzó el secundario. El plan era ver una película, pero como la señal televisiva se vio interrumpida por el estrépito de los rayos y refucilos, no les queda otra que hablar. Sandra nota cierta impaciencia en los movimientos de su hija. La conoce, y sabe que cuando está ansiosa no para de dar vueltas en la cama. ¡estás bien Mile? Te pasa algo?!, dice algo pensativa la mujer mientras apaga la lámpara de su mesita de luz. ¡nada ma, estoy bien! Solo que, me pregunto algunas cosas, y, nada, eso!, expresa la chica, un poco incierta, misteriosa y, tan solo con una bombacha blanca con lunares y puntillas rodeando su cintura y cubriendo sus partes nobles. ¡qué te andás preguntanco cielo? Qué pasa por esa cabecita?!, averigua tiernamente la mujer, cuando algunos gotones salpican el ventanal desde el piso hasta el techo al estrellarse en la terraza. ¡no sé, es que, nunca supe, digo, por ahí… por qué nunca me pegaste ma? La madre de la Nati hasta el día de hoy le tironea el pelo para que no salga a la calle sin arreglar su cuarto… los padres de Romina la encierran en el baño si no hace lo que le piden, o si se lleva materias la cagan a cintazos, y le hacen lavara la ropa de toda la familia durante un mes!, expone Milena tomando cada vez más coraje, sintiendo que sus pulsaciones son como un bombo de cuero tenso resonando en sus sienes. ¡bueno Mile, vos siempre fuiste una buena hija! Pero aparte, qué horror! Esos padres son muy crueles, sádicos y, no sé! No se aplica la violencia para poner límites! El amor, el cariño, la confianza de un hijo no se ganan de esas formas!, reflexiona Sandra acariciándole la frente, sin saber que el roce accidental de su mano en uno de los pezones desnudos de la joven le descarga un acorde melodioso en su interior, el que aún no sabe descifrar. ¡no sé ma, la Nati es una rebelde! Le roba plata a su abuela, le trucha la firma a la madre cuando tiene alguna citación de la escuela por sus contestaciones, y es re guaranga! Nunca te pusiste a pensar que, tal vez ellos necesitan una buena paliza?!, cuestiona Milena, mientras siente un subidón de energías extrañas, y acude al llamado de su sexo al palparse la vulva sobre su bombacha, y frota su cola tierna, imponente y carnosa en la sábana para regalarse otro vestigio de placer. ¡no Milena, no creo eso… yo no actuaría así!, sentencia la mujer algo sorprendida. ¡y papi qué pensaba? Por qué él tampoco nunca nos pegó? Bueno, a mí seguro que no!; insiste la muchacha. ¡mirá amor… tu papá y yo siempre estuvimos de acuerdo en la crianza que les dimos! El día que murió me hizo prometerle que jamás les levantaría la mano, y así fue! Además, no lo necesitaron! Los dos son mis hijitos del corazón!, dice Sandra con melancolía, pero es interrumpida por Milena. ¡bueno, bue, eso ya lo sabemos ma! Pero, nunca tuviste ganas de darnos una cachetada? O de bajarnos el pantalón y darnos un buen cinturonazo en la cola? O llevarnos a la ducha de los pelos cuando no nos queríamos bañar? O a mí, ganas de refregarme la nariz en mi propia ropa, o en las sábanas cuando me hacía pichí encima?! ¡basta Milena! No son así las cosas! Cómo les iba a hacer eso? Soy una madre, y no una, una… además no sé qué bicho te picó nena! Muchos habrían querido tener unos padres que….!, deja sin completar Sandra, porque la chica toma la palabra. ¡unos padres permisivos? Que nos compraban con boludeces para que no los escuchemos discutir? Aburridos? Formales? Religiosos? Eso decís? No creo que eso sea bueno, porque yo al menos necesité otras cosas… no sé… límites… un buen chirlo! Además, de dónde sacaste que soy, o que fui una buena hija? Hay muchas cosas que no sabés de mí, ni de Gonza! ¡hija, yo trabajo como una infeliz para que nunca les falte nada, y siempre lo hice, y no me quejo! Y claro que, bueno, por ahí me faltó tiempo para acompañarlos como vos decís, o ustedes, querían!, intenta hilar Sandra, acalorada y con los ojos sombríos. ¡no ma, no hablo de eso! Digo que, vos no te imaginás las cosas que hicimos Gonzalo y yo! Pero yo hablo por mí! Hace dos años que fumo mariguana, que me hice un tatuaje en un cachete de la cola, y que perdí la virginidad! Supongo que no creerás que tengo la concha cerradita todavía no?!, ironiza la joven sin ataduras. ¡Mile, por dios, qué estás diciendo?!, se horroriza la madre con un nudo en la garganta, mientras la nena se estira un pezón. Tiene ganas de masturbarse, y la idea de su plan por ahora le resulta, en cierta forma satisfactoria. ¡la verdad mujer… abrí los ojos! Nunca fui una nenita buena! Para aprobar historia me re copié! Le pagué a Lucas para que me haga los prácticos de psicología! Le chupé la pija al profe de gimnasia para que me perdone las faltas! Te robé el auto un par de veces para irme al parque con Mirko, porque, nos encantaba coger ahí, y…!, intenta reconstruír Milena mientras su madre entra en cólera. ¡qué mierda te pasa pendeja? Supongo que todo esto es un chiste… o no sé! Explicame porque no entiendo un cuerno!, exige la señora con lágrimasa dolientes en sus pómulos, sin calma y aterrada. ¡no hay nada que explicar ma! Te estoy siendo sincera! Siempre fui una putita, y me encanta! Pensar que para el abuelo soy una princesa! Pero él no sabe que me gusta chupar pijas, ni que me trago la lechita, nique me revolqué con el primo Fede, ni que…! ¡Milena, un poco de respeto por favor, que el abu te quería mucho!, pide la señora con ganas de corregirla de alguna forma, o de apagarle la voz. ¡sí, me quería… me quería voltear! Además el vieji me re miraba la cola! Ustedes porque se hacen los estúpidos! Aparte de todo eso, gonza y yo hicimos el amor en tu cama, en esta misma cama! No sabés cómo se pone cuando le chupo la pija! Y lo rico que me succiona los pezones!, pregona la chica, sin evitar una fuga de un gemidito, ya que su índice acaba de transgredir el postigo de flujos que hay en la entrada de su vulva. Lo mueve, se frota apenas el clítoris con el pulgar y siente que el roce de su bombacha la erotiza. ¡hija, qué carajo estás diciendo? Eso no puede ser cierto! Vos, y Gonzalo, no, eso no es… Cómo pudo ser posible? Vos lo calentaste seguro, no pendeja trola?!, se enfurece Sandra al borde de darle una cachetada. Sus manos resisten cada vez menos la tentación de olpearla, pero se contiene hasta una nueva y deshonesta confesión más. ¡y vos también tenés lo tuyo ma! El sábado vi cómo peteabas al chico que te trae las ensaladitas para tus dietas! No se lo conté a Gonza todavía, así que quedate tranquila!, dice Milena antes de que le brote un manantial de lágrimas de sus ojos, porque Sandra le da la tan ansiada cachetada, le arranca el pelo para que suba la cabeza y la mire a los ojos, y le estira una oreja mientras le grita: ¡mirá guachita de mierda, no tenés ningún derecho a meterte en mi vida! Vos sos una cualquiera, una puta, una salvaje! No sé cómo pude equivocarme así con vos basura! Otros sopapos empiezan a enrojecerle las mejillas a Milena, que disfruta viendo a su madre a punto de perder la razón. Ignora que su hija se masturba por el tenor de sus palabras cargadas de reproches, histeria y rencor. Recién cuando la agarra del brazo que la satisface como para sacarla de su cama lo advierte. Estalla en ira y la empuja boca abajo sobre el colchón para nalguearla con todo reprendiéndola. ¡encima te pajeás en mi cama cerda cochina! Qué te pasa taradita? Sos una, una pendeja de mierda! Tendría que haberte fajado de chiquita, por mentirosa, desobediente, por sucia, meona, contestadora, y por… por….! Cómo te vas a coger a tu hermano enfermita! Milena solo goza de los chirlos de su madre en su colita cada vez más ardiente, acalorada y fortalecida por la paliza que Sandra le otorga sin apiadarse. Incluso la escupe con repugnancia, se atreve a despojarla de su bombacha y se la deja un rato entre sus nalguitas, sobre las que luego desata un par de cintazos estruendosos. No fueron más de 8, pero fue suficiente para que Milena sienta que en su vagina se proclama una abundancia de flujos inauditos, los que pronto empapan la sábana. Afuera la lluvia empieza a convertirse en recuerdo, aunque el viento mece a las nubes indecisas, por lo que algunas gotas aisladas resuenan impasibles. En eso Sandra pone de pie sin demasiado esfuerzo a su hija, ya que posee una silueta delgada y saludable. Le toca las tetas, se acerca a uno de los pezones, y en el momento en el que lo lame con la punta de su lengua le da vuelta la cara con otro revés de su mano izquierda. ¡pegame mami, cagame a palos… dejame la cola colorada… quiero que me trates mal, que me pegues por portarme como el orto!, suplica la joven con sus 20 años a merced de una locura que ella misma fue capaz de construír con su plan macabro. Ella deseaba que su madre la masturbe y le pegue. Había soñado con eso muchas veces, y amanecía mojada por el placer y la excitación de imaginarlo en la realidad. Sandra no comprende por qué, pero pronto le chupa las tetas a su hija, le sigue dando cachetadas y le pellizca las piernas. No se ahorra puteadas ni escupidas irreverentes. Cuando se aproxima a su vagina la huele y le introduce un dedo para verificar que su flujo lo corona con extraordinaria devoción. ¡imagino que ya no te meás en la cama putona de mierda!, se oye la voz inerte de Sandra mientras frota su rostro en las tetas de Milena.segundos después sus besos ruedan por los aductores, rodillas, los muslos, ingles y abdomen de la chica, que se estremece gimiendo, pero que no puede tocarse, porque su madre se lo prohíbe. Cuando intenta hacerlo ella le muerde las manos, y eso la mata de deseo. Finalmente junta sus labios a la vagina de su hija, y tras lamerle los lados, cada pliegue, abrirlos un poco para fascinarse con los flujos que drenan impacientes, y olerla desmesurada, deja que su lengua se abra paso entre ellos, y la transforma en una espátula de saliva y músculo. Revuelve, lame, succiona con su boca incrédula, toca con sus dedos y presiona su clítoris duro como una almendra, lo frota, ve cómo crecen las contracciones de su vulva, sus gemidos, la producción de jugos y los movimientos orgásmicos de la chica. También le frota el agujerito del culo. Sandra no deja de pegarle en las tetas, las piernas o en el rostro mientras su laboriosa lengua intrusa se alimenta con los temblores de la chiquita. ¡así ma, pajeame toda, comeme, y no dejes de pegarme… dale peterita, comele la concha a tu hija, que seguro te morís de ganas de probarle la pija a Gonzalo, y de que te llene la carita de semen!, ajusticia Milena jadeando, dando respingos en la cama entre las combulciones que le propinan las bofetadas de su madre junto a esa lengua encantadora. Sandra se masturba muerta de vergüenza, pero ya con su bombacha por los tobillos, con la concha rebalsada de sus propios temores hechos jugo, y tiritando de calentura. Cuando la nena eyacula, Sandra no puede más que tragarse todo, sorbo a sorbo. Nunca lo había hecho con una mujer, y no sabe por qué el sabor de las mieles de su hija la perturba, la conmueve, le quiebra en pedazos todas sus estructuras. Solo puede atender a la necesidad que le realza las ganas de consumirse en un orgasmo un poco más justo. Ella desea que su hija la haga gozar, que le retribuya algo de todo lo que involuntariamente acaba de obsequiarle, mientras la noche ahora se colma de estrellas. Solo una brisa ligera se cuela por la ventana entreabierta. Ahora las dos están entre las sábanas, con los ánimos algo más moderados, pero con las ansias imperfectas. ¡dale Mile, chúpame las tetas, como cuando eras una bebé… dale, tomale la teta a mami pendejita sucia!, le ordena la mujer mientras le hace provechitos en la espalda, le masajea las nalgas coloradas por el castigo anterior y se la trae bien contra su pecho. Milena no se hace rogar. Deja que su madre le ponga un pezón en la boca, y luego el otro para que se lo chupe, muerda y juegue con su lengua cortita. ¡te gusta la leche de mami putita? Querés más? Pedime guacha! Qué querés ahora? Querés que te cambie el pañalín, te ponga talquito y te prepare una mamadera? Con lechita de tu hermano cochina? Querés que le pida que te haga pichí en estas gomas hermosas que tenés?!, expresa la mujer cuando ahora las dos disfrutan de la fricción de sus vulvas enfrentadas. Se besan en la boca con groseros movimientos, se lamen la cara y se retuercen como dos babosas, sienten que sus clítoris palpitan impregnados en jugos afrodisíacos y algarabía, gimen, se tocan y pellizcan, se frotan y nalguean con sabiduría… hasta que un estrépito les previene que un orgasmo las enlazaría en breve, más allá de la sangre. Las dos mujeres, madre e hija, permanecen durante un largo minuto en silencio, confundidas, perplejas y aturdidas, pero radiantes de felicidad. Pronto sueñan luego de unos bostezos contagiosos, desnudas y pegaditas, ambas con sus cabezas sobre la misma almohada, respirando de iguales sensaciones eróticas en la piel. Sandra piensa de momento que todo fue un sueño, un delicioso y fantástico sueño. Pero sus ojos no pueden revertir la alegría que siente su alma cuando, en mitad de la madrugada se despierta producto de una incomodidad que parecía haber olvidado. Milena se había hecho pis en la cama! Eso fue el disparador para que la mujer se masturbe oliendo a su hija mientras ella dormía indefensa, acabadita, meada y como ella la trajo al mundo. Fin

Autor: Ámbar coneja Categoría: Incesto

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Me cogí a mi prima de 13

2019-08-08


Así es como empieza esta historia . Estando yo de vacaciones fui al pueblo donde vive gran parte de mi familia, ahí vive mi prima con sus papas y sus dos hermanos mayores. Un día mi prima fue a la casa en donde yo me estaba quedando, después de un rato de estar ahí quiso ir a su casa, (no se a que pero solo quería ir) la mama (mi tía) no la dejó ir sola, con lo cual yo me ofrecí a acompañarla, ella aceptó y la acompañé. Cuando llegamos no había nadie en casa, nos fuimos a el cuarto en donde ella duerme y nos pusimos a ver televisión un rato, los dos acostados. debo decir que siempre he querido hacerlo con una prima y una niña de 13 años también era una fantasía. Así que al estar con mi primita de 13 solos en casa me excite un poco. Después de un rato de ver tv le dije que si quería que le acariciara la espalda, ella dijo que si, se volteó y le subí su franela, y empecé a acariciarla, eso me excitó mucho más, como estaba de espalda, no pude dejar ver ese culito que tiene, que provoca comérselo. Como era una tarde de mucho calor tenia la espalda sudada, y le dije que se bañara (yo ya tenia un plan) se levantó de la cama y se fue a bañar, después que entra a la ducha entro yo fingiendo tener ganas de orinar, al darse cuenta ella abre la cortina y me ve orinando y obviamente ve mi pene medio erecto, en seguida ella cerró la cortina, había logrado mi cometido, mi primita me había visto el pene. Luego que sale de la ducha le dije que se pusiera un short corto y así ver mejor su culo. Cuando entra al cuarto se volvió a acostar y empecé a acariciarla nuevamente por toda su espalda, esta vez yo quería ir más allá, le dije que si podía bajar un poco su short, ella dijo que si, y se lo deje hasta la mitad de sus nalgas, que culo tan bello, paradito, y duro, me excitó muchísimo. Mientras la acariciaba le pregunte que había visto cuando entre al baño a orinar, me dijo que nada, hasta que me dijo que había visto mi pene, yo ya estaba a mil, mi pene estaba que explotaba de lo excitado, le pregunte si nunca había visto uno y dijo que no. como ella estaba boca abajo me coloque encima de ella, y con su short a mitad de sus nalgas quise apoyar mi pene en su culito y seguir acariciándola, luego ella se volteó y ahora estábamos frente a frente, pude notar que se le veía algo de su vello púbico y le baje un poco mas el short que traía y empecé a tocarle el abdomen y poco a poco fui bajando hasta llegar a su vagina, que estaba algo húmeda, me sacó la mano y no quiso que siguiera, le pregunte que si nunca le han hecho cosquillas en su vagina, me dijo que no, la convencí de hacerle y aceptó. empecé a frotarle su clítoris uffff que delicia de vagina, tan fresca y virgen vagina de mi prima, ella empezó a gemir de placer mas y más. luego saqué mi pene totalmente erecto, al verlo se impresionó, le dije que no se asustara y que no le dijera a nadie lo que estaba pasando. Le empecé a frotar mi pene por su concha, de arriba a abajo, fue lo mas excitante que hubiese hecho con una mujer y mas siendo mi prima de 13 años a quien se lo estaba haciendo. Luego la voltee he hice lo mismo por toda su raja, le metí mi pene entre sus nalgas y fue muy placentero hacerlo, después le dije que se pusiera de perrito, empecé a lamerle su rico culo y ella solo gemía, y decía sigue primo ahh que rico, yo no planeaba quitarle la virginidad a mi prima, así que opte por cogerla por el culo, le empece metiendo un dedo y luego el otro, hasta que estaba totalmente dilatado y se lo metí, ella soltó un grito pero eso me excito mucho, era un grito de dolor y placer a la vez, y empece con el mete y saca, cada vez mis embestidas eran mas fuertes y se escuchaba el golpe entre sus ricas nalgas y mi abdomen, ella seguía diciendo que siguiera y que no parara, le gustaba demasiado, sus gemidos me volvían loco, eran gritos de niña, pero me encantaban, yo ya no aguantaba mas y en solo minutos me vine, acabe dentro de su culo, primera vez que lo hacia anal y hacérselo a mi primita fue lo mas rico de la vida. Luego nos quedamos acostados uno al lado del otro por un largo rato, luego nos levantamos, nos vestimos y nos fuimos. Espero y se repita.

Autor: Anónimo Categoría: Incesto

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Mi tí­a y prima Celia. Segunda Parte

2019-07-30


Después que ya estaba viviendo como un rey, mi tía Elsa y mi prima Celia, a veces me follaba a mi prima y otras veces a mi tía y también lo hacíamos en grupo por las noches. Esa relación incestuosa se mantuvo aproximadamente por 3 meses, Hasta que un día me visitaría mi madre y mi hermana Karlé. Mi madre notó la cosa un poco extraña vio cosas y ropa mía en el cuarto principal que era donde estaba mi tía y mi prima. Mi madre me preguntó - y bueno tuve que mentir - diciéndole que se mezclaron cuando mi tía lavaba ropa. Aquellos días tuve que volver al cuarto y compartirlo con mi hermana Karlé y mi prima. - Mi madre Karmina hacía lo mismo con mi tía Elsa. Celia se llevaba muy bien con mi hermana mi que era mayor sólo tenía 17 años y en esa confianza mi prima le contó a mi hermana lo que habíamos hecho durante todo estos meses. En ese sentido, las muy putas se tramaron una aventura, así que yo sin saberlo, yo estaba desesperado porque tenía tiempo sin follarlas a mi tía y a mi prima. Llegó la noche y era su última porque al día siguiente se irían mi madre y mi hermana. Por supuesto esperaba que se fueran lo más pronto para volver a mis andanzas con mi amantes. Sin saber lo que ya habían planeado Elsa y Karlé, a eso de las 10:20 pm. Ya estaban acostadas las dos juntas en la cama y yo me acostaba en una colchoneta en el piso eso mientras mi mamá y mi hermana se iban. Noté que no se arroparon y estaban solo en pantaletas de inmediato se me puso la verga a millón. Ellas como que estaban despierta porque se movían mucho, así que me quité mis pantalones y me quedé en interiores. Me acosté bien cachondo cuando las vi casi denudas ya a mi prima le conocía hasta el último centímetro de su hermosura de cuerpo, pero a mi hermana no la había detallado. Karlé es blanca de cabello castaño claro, sus ojitos marrones, su de buen cuerpo nalgoncita al igual que mi prima sus cenos menos pronunciados de pezones pequeños, es de la misma altura de mi prima Elsa, en conclusión tengo una hermana muy buena - sabía de ella tenía un novio en Cabimas de nuestra ciudad natal - que seguramente la follaba. Me acosté y decidí dormirme. Al largo tiempo de dos horas ya dormido, me despierto porque escucho a mi hermana y a Karlé masturbándose una a la otra, no lo podía creer ya mi prima seguramente se la había tirado antes - ellas siguieron - yo sorprendido al ver a mi hermana que le chupaban su coño - ya en ese momento mi verga se empalmó así que me tocaba y la jalaba arriba y abajo. Me excitaba cada vez más, al cabo de dos minutos no me aguanté y me levanté y me fui a la cama de ellas. Les dije no pude aguantar más por favor me dejan - y mi prima y mi hermana se rieron y me dicen en coro "esto lo hicimos para ti". Puse mi verga erecta mirando hacia el techo y ellas una por cada lado, tomaron mi polla y la mamaban ... !!Dios!! aquella sensación suave de lenguas paseando por la cabeza de mi verga que estaba que explotaba - mi hermana me decía no sabía que tenías una verga tan grande Alberto - mi prima dice es la verga más grande que he visto y probado por que mi papá no la tenía grande. - en cambio Alberto la tiene grande - mi hermana me dice - Aja!! Alberto te lo tenías reservado para mi tía y mi prima. - si hermanita ahora también es tuya - y continuaron chupándola hasta que me vine en sus bocas. Descansamos algunos 30 minutos. Después mi hermana contó como es que había perdido su virginidad como su novio le destrozó su culo rosado. Y así mi prima contó algunas de las aventuras que tuvo con mi tía y su padre. Ya estando cachondo todos nuevamente mi verga volvió a levantarse- me eché un gel deslizante para follarlas por su trasero y empecé con mi prima que le encantaba que la follara analmente, al rato mi hermana dijo que nunca lo había hecho - así que me tocó meterle la polla - seguidamente la senté en mi polla, se turnaban una a la otra. Cuando de pronto aparece en acción mi tía totalmente desnuda y me dicen ... !válgame Dios! y no me invitaron!! desgraciados pervertidos. Así que unió a la orgía. Y mi madre le pregunté a mi tía Elsa, --- Duerme profundamente - así que no te preocupes -- bueno dije ... entre mi tengo a mi tía, mi prima y mi hermana follandolas a las tres...mejor imposible... ya después seguí el mete y saca con mi tía ... y mi hermana decía tía que bien te ves en la polla de mi hermano ... y así estuvimos por largos minutos alternándolo para darle polla a las tres estaban cachondas ... hasta volver a vaciar mi leche en sus cuerpos. Ya después de 2 horas. Que estuvimos confesando aventurillas de mi tía. Mi prima se quedó rendida. Y esta vez, me follé a mi tía con mi hermana Karlé. Ya después al amanecer mi hermana estaba muy trasnochada por la cogía que les di a las 3. - Por supuesto, yo estaba super cansado. Mi hermana decidió quedarse unos días más. Y yo. oh cielos!! así si es verdad que van acabar con mi polla. Ya no son 2 ahora son tres. Acompañe a mi madre al terminal y la despedí. Me regresé al apartamento al y al llegar me esperaban las 3 desnudas en la cama de mi tía. Y seguimos la orgía. Hasta pronto.

Autor: Carlosp28 Categoría: Incesto

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Mi tía y prima Celia. Primera parte

2019-07-30


!Hola! Soy, Alberto, tengo 21 años y voy iniciar mis estudios en la universidad de Barquisimeto. Tuve que abandonar mi ciudad natal que es Cabimas. Mi tía Elsa, tiene 38 años es hermana de mi madre y vive con su hija Celia que acaba de cumplir 15 años. Mi madre habló con mi tía Elsa, para que me hospedara por lo menos hasta que consiguiera una residencia así que ella aceptó tranquilamente. Al llegar a que mi tía Elsa, ya me tenía preparada la habitación. Acomodé mis pertenencias y me instalé. Mi tía es una mujer muy bonita de cuerpo espectacular senos parados, cabello negro y largo, 1,75 de estatura, delgada, y se viste muy provocativa. Mi prima al igual que su madre bien linda con su rostro angelical, como toda quinceañera su cuerpo impresionante, como modelo, pompi paradito, senos no muy grandes pero si apetecibles, cabello largo teñido rubio claro con algunas mechas blancas de esa que están muy de moda. Se viste muy provocativa, así que todo un paraíso para mis ojos. Mi tía quedó viuda hace más de un año y por lo tanto aun no había tenido otra relación. Ese primer día conversamos los tres muchas cosas de nuestras familias después nos fuimos a descansar todos. Mi prima se levantó temprano y se fue a su colegio y mi tía había salido hacer unas compras. Por curiosidad decidí entrar en la habitación que ellas estaban compartiendo. Rebuscando entre sus gavetas para mi sorpresa me consigo un dildo en forma de pene color carne aproximadamente de 15 cm. Mi mente empezó a maquinar de quién sería si de mi tía o de mi prima, sentí que mi tía llegaba así que abandoné rápidamente su habitación e hice como si nada ha pasado me coloqué mis zapatos y me retiré a la universidad. En los días siguientes, estaba todavía con la incertidumbre de quién sería el dildo. Imaginé que era de mi tía para masturbarse y consolarse por su viudez. Llegó el fin de semana a ver si conseguía residencia fui a una que me quedaba cerca de la universidad pero era demasiado costosa y lujosa para mi poder adquisitivo, por lo tanto, la descarté y fui a otra que era más barata pero me quedaba muy retirada y complicado para llegar a la universidad. Llegué agotado a que mi tía - y ellas celebraban tomando un cóctel con amigas y amigos de mi prima. Después de terminar le conté a mi tía sobre las residencias que estaba buscando y ella me dice que no hay apuro que lo tomara con calma. Esa misma noche, como las 2 de la madrugada, me desperté y fui al baño. De regreso escucho unos gemidos desde la habitación de mi tía pero la puerta estaba cerrada, giré la manilla y empujé la puerta lentamente y pude visualizar que ambas estaban haciéndose sexo oral con gemidos excitantes, yo andaba con mi bóxer de lycra y en segundos mi verga se me empalmó al ver semejante show. Sólo había abierto una parte, así que traté de abrir otro poco, y para mi sorpresa no tuve cuidado y tumbé un florero que estaba cerca de la puerta, y quedé al descubierto - ellas me vieron y mi tía me dice !Alberto! qué pasa? qué haces aquí? apenado me disculpé le dije tía escuché un ruido, y quise ver que pasaba... y bueno me puse muy cachondo tía. -Bueno Alberto, invadiste nuestra privacidad ... bueno acércate y ven... y me dice si te gusta lo ves ... por supuesto tía las dos están hermosas... Mi tía responde somos muy cachondas llevamos haciendo esto antes de que mi marido muriera pero él ya lo sabía de hecho lo hicimos varias veces con él.... Yo tragué grueso al escuchar aquel relato,... ahora Alberto te va tocar a ti follarnos a las dos... que dices? ,,, y mi tía sin titubear agarró mi verga y la manoseaba por encima del bóxer... yo seguía todavía medio sorprendido de aquello que me estaba pasando, Celia mi prima bajó desnuda de la cama y se puso por mi espalda acariciar mi pecho, mi tía bajó mi bóxer y tomó mi verga y la metió en su boca. Seguidamente, mi prima ya me besaba- su lengua paseaba mis labios con una sensación única que jamás había sentido- mi verga explotaba como si fuese un corazón que bombeaba sangre de lo dura- era increíble, mi tía chupaba un poco más rápido y después de varios minutos ya estaba acostado en su cama y le comía el coñito hermoso de mi prima con ese clítoris rosadito donde sentía su piel suave de quinceañera. Mi tía trataba de tragarse mi verga que erecta mide 20 cm - mi prima estaba en posición de 69, pero mi tía era la que chupaba mi polla hasta que cedió el turno a mi prima. Celia mamaba suavemente mordía la parte superior de mi pene y exclamaba que grande la tienes...primo... pude cambiar la posición y coloqué a mi prima en posición de perrito, !Dios santo!, aquella vista era sensacional de calidad de exportación sin un desperdicio - mi prima muy buena- y yo follándola... al rato le tocó el turno a mi tía, !Dios! aquello también impecable su coño tan provocativo que pedía polla- le introduje en su coño un poco más suelto que el de mi prima, estaba a punto de venirme, bajé el ritmo de mete y saca, para no acabar, logré contenerme, y seguí,.. después mi tía se me sentó en mi polla alternándose varias veces con mi prima tanto de espalda como de frente, ... luego no pude mas... y pude vaciar mi esperma entre la cara y pechos de ellas luego mi prima se la metió en la boca hasta sacar mi última gota de semen. Luego repetimos la acción sexual, hasta quedar exhausto. Así dormimos hasta el domingo al medio día. Y mi tía me comenta ... Alberto no busques más residencia te quedas con nosotras así nos puedes follar cuando tú quieras. - Ok tía, en mi pensamiento no lo podía creer lo que había ocurrido y con semejante incesto que habíamos cometido -- pero para mi - - era lo mejor que me ha pasado en mi vida pasional. Después contaré la segunda parte. Hasta pronto. Alberto.

Autor: Carlosp28 Categoría: Incesto

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