Relatos Eróticos de Incesto


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Mi hija de 14 y yo

2021-12-01


Después de una mamada en la ducha hay que hacer el amor. Me dio tremendo sentones Soy Tomás tengo 39 años mi hija Ariadna tiene 14, ya les hablé de la mamada deliciosa que me dió en el baño, hoy les voy a contar cómo le hice el amor a mi princesa… Después que me la mamó, aventarle parte de la leche en dentro de la boca y en sus cachetes fue muy excitante y muy caliente, la agarré de los hombros y la levanté rápidamente para enjuagarla en la regadera.. Fue sin querer mi amor no creí que me pasara … Pero es que estás bien bonita! Ay papi…. Decía mientras se enjuagaba…la agarré de la cintura y le dí la vuelta para quedar justo frente a su boca…. Casi sin poder disimular se quedó viendo con una cara de sorprendida que todavía la traía bien hinchada…. La agarré de la barbilla y le dije Tú sabes que yo te quiero mucho y que yo te daría…. que me darías?…. preguntó…..todo lo que quisieras ya sabes …… Con un movimiento de mi cabeza le insinué que mi verga también era de ella… Se tapó rápidamente La boca dibujando una sonrisa y con una mirada coqueta me dijo: Papi! … Todavía la traes bien dura!….Porque no se te baja? Preguntó alzando una ceja y agachando la mirada…… Después me miró con los ojos bien abiertos y se rió….. Así la puedo traer todo el día mi amor…….. Le dije bien caliente Todo el día?……. Pregunto asombrada….. Y qué haces cuando la traes así todo el día?…. . Pues a veces me la jalo o busco un buen par de nalgas… Ya Papi!….. No digas esas cosas!….. Porque mi amor?….con unas buenas nalgas se me baja…. tú las tienes bien bonitas mi amor…. Paaapi! …ya! Reía nerviosa… Es verdad … porqué crees que no se me baja?…. Porqué?…. preguntó muy sorprendida!…. Porque me gusta mucho tu colita…..yaaaa! ..se carcajeó……me voy a salir del baño!. Mi nena estaba muy nerviosa y excitada….no iba a permitir que se fuera…. La abrace de frente y le repegue el pito en su vientre, sentí como se estremeció, con mis manos le acaricié toda la espalda y las nalgas y ella solamente se reía…. Ya papi hazte para atrás…. Me dijo riéndose y agachando la mirada directamente hacia mi palo… A poco te gusta mi cuerpo?…. preguntó…. Eres bellísima …. Todavía estás nerviosa…?…. sí… Bueno qué te parece si nos vamos a la sala y vemos una película? O podemos hacer algo aquí … Hacer qué? ….. preguntó muy inquieta…..lo que tú quieras princesa… Rápidamente me la acerque y le di un beso metiendo toda mi lengua en su boquita, mientras la besaba cerré la llave y volví a abrazarla, con mis dos manos y le di un par de nalgadas bien fuertes y gritó…… papi no tan fuerte!… Se las comencé a sobar y acariciar, abriendoselas lentamente hasta que le sobé el ano…. Y dió un pequeño brinco… Papi me estás haciendo muchas cosquillas! Espérate me estás haciendo muchas cosquillas! De verdad?….. pregunté….. Y qué le doy otro par de nalgadas pero esta vez la acaricié con demasiada lujuria…. ella es más bajita que yo, me agaché y le dije que me abrazara por el cuello entonces metí mis manos en medio de sus piernas y la levanté hacia mí, Espérate Papi qué haces?….. Me dijo con una sonrisa sorprendida Ella se sostenía de mi cuello y yo la sostenía abierta de piernas junto a mi cuerpo, que escena tan más excitante si me hubiera meneado estoy seguro que hubiera entrado en ella! Papi bájame decía riéndose Bájame! Se reía y se cachondea va cada vez que me palo rozaba su panochita y y el medio de sus nalgas, salimos del baño yo la traía cargada y ella riéndose decía a dónde me llevas a dónde me llevas?…. Vamos a ver la tele mi amor le dije.. cuando llegamos a la sala me recosté en el sofá con ella encima de mí. Toda nerviosa se paró frente a mi y se quedó viendome el palo y le dije ve al baño por una toalla para taparme y podamos ver la tele…. Cuándo se dio la vuelta la agarré por la cintura y la jale hacia mí haciendo que cayera de sentón sobre mí!. Paaapi!…. Mi amor quiero que te quedes aquí!….. Oohh! Pero qué nalgas tan suaves! Papi déjame ir por la toalla decía mientras se reía y entre más forcejeaba por pararse yo más rico sentía! Ahorita vas…. le dije bien caliente! La agarré de los costados de sus caderas y empecé a moverme como si la tuviera ensartada! Ay! gritó sorprendida… Mientras me movía! Espérate papi! Creo que fue lo que me dijo pero no pude escuchar,m i verga estaba totalmente atrapada en el medio de sus nalguitas y con aquellos sentones tan deliciosos que me estaba dando lo único que podía hacer era disfrutar de sus caricias… Le dí una embestida tan fuerte a sus nalgas que hasta brincó y me dijo papi!…. Le metí mi dedo en su panochita y comencé a masturbarla mientras meneaba mi cadera por debajo de ella!… …. Espera…. Espera… Decía con una voz temblorosa y con las contracciones que estaba teniendo me di cuenta que estaba apunto de venirse otra vez así que seguí dedeándola sin parar hasta que sentí que se rindió al placer y hechó un gemido muy pero muy rico, mi nena se vino otra vez! Luego la recosté sobre mí y se quedó casi dormida de placer aproveché para acariciar sus tetas besar su cuello sobarle su vientre las piernas , comencé a dedearla otra vez muy lentamente pero estaba casi dormida! Empecé a chupar el lóbulo de su oreja llenándome de lujuria con el olor de su cabello mientras la dediada cada vez más y más fuerte! Seguí besando su cuello y acariciando todo su cuerpo…. después la recosté en el mueble por un lado de mí y seguía casi dormida! Abrí lentamente sus piernas y con mi lengua empecé a rozar su clítoris! Trató de enderezarse pero no pudo, comencé a hundir mi lengua en su panocha y ella comenzó gemir bien fuerte! Lamí y dedié su vizcochito hasta que se vino por tercera ocasión!…. tenía su mirada perdida! A escasos centímetros de mi boca veía cómo se contraía su panochita y su ano de los espasmos que estaba sintiendo! Mi princesa estaba desmayada! Completamente rendida ! Le baje las piernas del mueble y la volteé como si le fuera a dar de a perrito, y empecé a besarle todas las nalgas, su vizcochito el medio de su culo, le mamé toda la cola!..abrí sus piernas y puse mi palo en medio de la raya de su cola y comencé a menearme lentamente como si la estuviera bombeando! Era una delicia que tenía que concluir! La cargué en brazos y la llevé a mi habitación la recosté en mi cama boca abajo, y abrí sus piernas, comencé a mamar su vizcochito y su ano! Le di muchos besos en su cosita, a toda su colita, a toda su espalda hasta su cuello, en su oído le dije quiero que pares las nalgas mi amor! Completamente loco de lujuria! Vas a ver cuánto me gustan tus nalguitas!… Me recosté sobre ella sin dejarle caer todo mi peso, meneando mi cadera sobre su cola, Para la colita mi amor! …. Insistí aún más cachondo! Fui acercando mi miembro y con la cabeza rocé y su panochita una y otra vez! Papi no….. Porque no mi amor?.. Porque no mi amor pregunté otra vez mientras le acariciaba su panochita! Entonces se volteó para otro lado ya no me contestó dejando su cosita a mi Merced! Empecé a hacer más presión con mi cabezón en su rajadita y ella se aferro a la almohada de la cama hasta que….ooooh! …. Mi cabezón estaba adentro de ella!…..trataba de no gemir podía notarlo!… Pero se le escapaban los gemidos! Poco a poco fui hundiendo mi palo en su cosita hasta que toque fondo! Sentí cómo se le erizó toda la piel! Paaapi! ..oooh!…ooh!…. Le apachurré toda la cola de un empujón y Grito muy fuerte! Aaay!…..despacio! … no me des tan fuerte! ..su cuerpo estaba temblando! No me pude contener y se la volví a meter bien duro! Mi princesa estaba bien aferrada de la almohada tratando de no gemir mientras se la metía…aay!….aaay!…. A sus 14 años recién cumplidos mi princesa ya no era virgen! Empecé a moverme cada vez más fuerte dejando caer sobre su culo todo el peso de mi cuerpo, y aunque gritaba y gemía la fui bombeando más y más fuerte hasta que el choque de nuestros cuerpos era todo lo que se escuchaba en la casa! Aaay!….aaay!…nada más para la cola mi amor!… Apretaba los dientes para no gemir pero se rendía cada vez que la penetraba!…. la estaba cogiendo muy duro! Le dio un empujón fuertísimo que creí que la cama se iba a desbaratar, me aferré de sus caderas y la levanté para darle de a perro…. Grito y gimió ..papi!….aaay ….aaay!…. Me aferré a su cuerpo entrando una y otra vez en su rajadita hasta que empezó a gritar y de pronto soltó un gemido enorme y su culo empezó a vibrar y a temblar! Se rindió totalmente a mí con su cuarto orgasmo! Sufría de espasmos que le hacían temblar todo su cuerpo! Le dí un empujón tremendo y cayó recostada boca abajo en la cama retorciéndose! Me quedé mirando su hermosura y pensaba…. Nadie la había cogido con tantas fuerzas y con tanto deseo como yo! Nadie le había limado la cosita como yo! Nadie la había hecho venirse tantas veces como yo! Después de ésta cogida, me voy a rebotar esas nalgas cuando yo quiera! Solamente hacía falta una cosa…. Había que hacerle el amor a mi princesa Por el Ano! La idea me puso frenético….. Del buró que está a un costado de mi cama saqué un bote de lubricante y empecé a ponerle en la colita! Me subí rápidamente arriba de ella y se la metí en el vizcochito de un solo empujón! Gimió al sentirla de nuevo dentro! La abracé y me di vuelta con ella abrazada para que quedara arriba de mí, la levanté sosteniendo la de su espalda baja y comencé a bombear la con muchísima fuerza! Aaay!…aaaay!…. Me estaba dando unos sentones deliciosos! Sus gemidos de niña inocente pasaron a ser gemidos de una puta caliente y eso me excitó aún más! Tanto que no pude contenerme, me moví más rápido y con más fuerza hasta que tuve un orgasmo delicioooooso! Oohh! Pero qué divino! Qué delicia! Qué ricura de vizcocho! Descargue todo mi semen con unas embestidas fuertísimas! Gritaba y gemía muy fuerte!… Aay! Ooohhh ….se recostó sobre mí tiemble y tiemble! Sus nalgas me dieron la caricia más divina que un hombre puede sentir! no lo podía creer! Acababa de hacerle el amor a mi princesa! No paraba de besar su cuello y acariciar todo su cuerpo! Me vine dentro de ella! y ni siquiera lo notó de lo caliente que estaba! La acosté por un lado y besé todo su cuerpo desde los pies hasta la cabeza mientras me recuperaba, nunca había gozado tanto en mi vida! Estaba loco por las nalgas de mi hija! Loco por su olor! Por sus gemidos! Empecé a untar más lubricante en su hoyo!…. Por ahí no….. Me dijo….. Ay! … Gritó mientras le empujaba mi dedo índice en el culo!…. Espérate despacito despacito!…… Decía…. Empecé a dedear su colita y su vizcochito al mismo tiempo! Un dedo en cada hoyo y empezó a menear las caderas…le está gustando!… Me trepé arriba de ella y le abrí las nalgas decidido a entrar! Cuándo sintió la presión se empezó a retorcer y aunque trató un par de veces de impedir que la ensartara diciendo por ahí no…. La convencí de que me dejara intentarlo unas dos o tres veces y que si no le gustaba pararía….. ….si no me dejas…. La voy a traer hinchada todo el día! Quieres que la traiga hinchada todo el día?… No… dijo riéndose… Entonces déjame enseñarte cómo se siente! Le dije muerto de lujuria, Pero nomás tantito!…. Apenas terminó de decir eso empujé más fuerte en mi cabeza su hoyo! Ay!… Ay!… Despacio!…. Despacio!…. Decía mientras los bordes de su ano atrapaban cada vez más mi cabezón! Le saqué la reata y me puse mucho lubricante, así que volví a empujar hasta que la cabeza entró! Muy despacio fui empujando todo el tronco ! Se lo introducía muy despacio cada vez que me decía que le dolía! Hasta que por fin se lo introduje todo en su colita! Apenas toqué fondo sentí como todas sus nalgas estaban erizadas! Me acosté completamente sobre mi princesa con mi palo atrapado en medio de su cola, empujándoselo hasta lo más adentro!….aaaaay!….. despacio!… Mi princesa me estaba apretando muy rico! Y como se quejaba no podía moverme hasta que lo aguantara bien! Se lo saqué otra vez y me puse más lubricante …. Y de un solo movimiento se lo ensarté! Sus nalgas tronaron muy sabroso y aunque gritó supe ya era momento de empezar a castigar su hoyo…. Se la sumí hasta lo más adentro! Una y otra vez! Aaay!… Me toca a mí amor! Para las nalgas! Para las nalgas!…. Comencé a limarle el ano como un loco!…. Estaba tronando le el pedorro más fuerte que nunca! Me perdí En el rebotar de sus suaves nalgas!.. cuando sentí que ya me venía la levanté para cogerla de a perro!…..me vine tras una fuertes estocadas! Y un grito enorme!

Autor: MIJAV45 Categoría: Incesto

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Soy la gatita de papi. Los inicios

2021-12-01


Bueno me presento , cambiare mi nombre por mi seguridad y la de papa ya que podrian saber quien es y quien soy yo si alguna vez algun familiar lee este relato. Bueno todo comienza hace unos años , soy una hija de una familia ,pero nunca habia conocido a mi papa por azares del destino, un dia mi mama me dice que vamos a ver a alguien, ese dia me arregle y fui a acompañarla, ya sabia quien era cuando lo vi lo reconoci de imediato era mi papa, algunos años mas grande y mas gordo pero era el, yo sabia de el por fotos que robe a mama y pues siempre se me hizo guapo, al no verlo nunca en mi vida lo idealize con muchos atributos (ya que mi mama no se callaba nada y me dijo que era un hombre muy muy dotado tanto que no habia vuelto a ver algo igual mas de 23 cm y grueso como para tomarlo con ambas manos ) yo no le crei ya que ella era muy joven cuando lo conocio ,al fin hablamos y pues ese dia el se fue , pero unos dias mas el le pidio como una cita y asi fue total ese dia fue muy divertido y ademas me dio un beso en la boca ,supongo que no sabia como acercarse a mi como padre y se fue por el otro lado, a mi me gusto y me deje tratar como el quiso, total tanto tiempo sin su amor y esos besos me sabian a gloria ya que nadie me habia besado asi , pasaron los meses y todo iba normal papa iba y venia a visitarme, algunas veces con regalos y comida o ropa, era muy genial, y yo lo amaba, y lo queria mucho, aveces se quedaba en casa, un dia como dormiamos en la misma habitacion el se me acerco y durmio conmigo me abrazo y pues yo senti bien , me dijo que si podia acariciarme y yo le dije que si pero, sus caricias me estaban volviendo loca, empezo por las caderas hacia le pecho y luego bajo mi ropa y me sigio acariciando, despues no senti sus manos, pero si su pene y lo dejo en mi entrada que no sabia que era entrada, asi por varios dias hasta que entro todo, yo llore porque era un monstruo de verga , una cosa descomunal pero deliciosa, ya cuando entro no tuvo piedad, y me dio como se le dio la gana, me partia y no podia hacer nada me volvia loca loca loca, me volvi su maldita zorra, su puta su costal de semen de dia a dia , aveces me tomaba unas 5 a 6 veces en la noche, otras no me dejaba dormir un minuto, me tenia que tapar la boca por los gemidos, y obvio me iba toda llena de leche a la escuela, sin dormir y todavia mi vientre convulsionando, aveces dejaba la banca mojada de semen pero nadie se daba cuenta, o tenia que usar una toalla para que tomara el semen, pero algo paso un poco despues, mi cuerpo lo empezo a beber el maldito se volvio adicto a su semen y yo pues lo ordeñaba como vaca diario diario hasta 30 chorros de leche le sacaba ya que sus bolas las podia tomar con ambas manos cada una , mi papa es una maldita maquina de sexo, primero me tomo de cucharita por la facilidad, luego de misionero y al final como se le daba la gana , incluso me cojia por la boca y el culo y me dejaba llena por todos lados el maldito, llego un punto en el que ya no usaba ropa interior en la noche o una pillama delgada para no perder tiempo y esfuerzo y dormiamos temprano para cojer mas y mas duro, creo mi hermana lo noto y se lo cojio tambien (yo no sabia) entoces iba con una , y luego la otra y asi estuvimos hasta que me di cuenta y estuvimos haciendo trio unos meses hasta que hable con ella y le dije que se consiguiera su macho y me dijo no seas pendeja sonde voy a conseguir algo asi eva no ves a tu papa es un monstruo, no pude caminar la primera vez que lo hice con el y aveces me deja cojeando es una bestia, y no te hagas pendeja que tu tambien lo gozas , entonces nos agarramos a los golpes y cachetadas la golpe y me gano la maldita ya que es mas fuerte que yo, le dije maldita juana y tome un cuchillo y se lo casi entierro y le dije me da igual ahora respeta lo que no es tuyo y cojete a alguien mas me da igual quien sea pero deja a mi papa puta ,y asi fue casi lloro y y casi va de puta con mi mama pero le dije tu dices algo y no amaneces viva maldita, y me dijo pero el tambien me quito lo virgen, y le dije pues mastusbate como el te enseño perra por no lo tocas mas, y asi fue ella no se acerco por lo menos cuando yo estaba con el o en el lugar a el. los meses pasaron y yo me sentia rara , nausesas , un poco de vomito una o 2 veces y mi regla no llegaba en 5 meses yo no sabia que hacer solo salia poquito unas gotas apenas para manchar la toalla ,lo crei normal hasta que un dia salio todo un cuajaro , que se movia, ese dia llore como nunca , era mi bebe y el de papa, era una niña, lo guarde ya que era muy pequeno y tome algo para el dolor y asi salio todo en varios dias pero yo estaba muy palida y pues fuimos al dctor pero no dije nada me mandaron vitaminas y inyecciones y me recupere le dije a papa de el bebe pero nos pusimos solo tristes, no nos importaba el que dirian pero era una vida que se fue , paso un mes o algo asi y papa me consolaba con sus abrazos y cariño, llego navidad y el se fue de viaje, me senti sola ya que no me dejo nada de su leche estaba vacia y asi me sentia sin el, como si no pudiera respirar, hasta que regreso y me dio hasta para llevar el maldito, ahi decubri que no podria vivir sin el , ese dia me grabo y me subio a internet cojiendo con el como un animal salvaje, no lo habia visto asi, parecia un consolador de los de las sexshop por alguna razon el pene le estaba creciendo, a lo ancho y largo lo notaba porque la piel se le partia y se hacia ancho, esa fue la segunda vez que me desvirgo, y asi cada ciertos meses acabo rosada por ese monstruo que ya tiene muchos apodos ,bueno los dejo luego les comentare mas de la vida sexual de papa y la mia. hasta luego Eva.

Autor: eva Categoría: Incesto

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Lo más cercano que he estado del incesto

2021-12-01


Hola. Esta es la experiencia más turbia y cercana al incesto que tuve. Cuando yo me masturbaba tomaba pastillas parecidas al viagra pero no era, no recuerdo el nombre pero era una pastillita roja pequeña, a diferencia del viagra, la pastillita era de venta libre y se vendía también para menores de edad, bueno yo tomaba esa pastilla para masturbarme y que mi pene siempre este parado al jalármela. El año pasado, encontré una pagina porno que tenia buenos videos, me quería masturbar pero mi pene no se paraba pese a que estaba excitado. entonces tome 2 pastillitas de esas, hacen efecto en 3 a 6 minutos, y comencé a jalármela, después de masturbarme mi pene seguía igual de parado pero pensé que se me iba a pasar, paso como media hora y seguía parado y me estaba comenzando a doler mucho y sentía que mi pene palpitaba, cuando empecé a sentir punzadas en los testículos y pene, me asuste y no tuve otra que llamar a mi mamá que estaba cerca, ella entro, se asusto al ver mi pene así y se tapo los ojos, le explique lo que paso y le dije que me llevara al doctor, ahí ella me comenzó a tocar el pene y yo estaba llorando porque me dolía, en ese momento ella estaba vestida normal, un pantalón de jean y una camisa pero salió y cuando volvió a mi cuarto, estaba en calzones y solo un polo, le pregunte que a que hora me iba a llevar al medico pero ella me dijo que mejor ella me iba a ayudar a "bajar esa tensión", se paro en frente de mi y se hizo a un lado el calzón y se agacho como para que yo se la metiera pero me dolía mucho y la empuje y le pedí que me llevara al doctor, ella se acomodo el calzón, ahí aproveche en tomarle un par de fotos porque en el fondo yo sabia que había perdido la oportunidad de coger con un buen culo como el de mi mamá. Me llevo al doctor en su carro y en el hospital me dieron un suero y una inyección, me dejo de doler pero aun seguía parado y el doctor dejo una enfermera conmigo para que me masturbara porque así se me iba a bajar la erección, para algunos eso debe ser algo bueno pero yo estaba muriendo de vergüenza, enfermera se puso un de esos guantes de látex que usan los doctores, pero le dije que mejor no y me metí en el baño para masturbarme yo solo, allí me alivie porque me masturbe y mi pene se puso normal me lo lave y salí del baño, nos quedamos un poco mas en el hospital y ya nos fuimos a casa. Llegamos a casa y mi mamá le conto a mi papá lo que había pasado y él me miro mal, bueno en esa noche yo llame mamá para que viniera a mi cuarto y le pregunte por que hizo eso en la mañana, ósea de querer tener sexo conmigo pero ella no respondió y se fue, desde ese día nunca más tocamos el tema.

Autor: Manuel Categoría: Incesto

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"El Manguera".

2021-11-29


¡Hola!, soy Sebastián, estudio en un colegio de Lo Barnechea, Santiago de Chile, curso segundo medio, he cumplido dieciséis el mes de agosto pasado, toda mi familia es del sector, así que nos visitamos asiduamente. Yo soy el menor de todos, así que todos se han encariñado conmigo, mis padres, tíos y tías, mis abuelos, mis primos, soy el regalón de la familia. Estaba un día en casa de mi prima María José, ella llegó ahí con su amiga Verónica, ambas son mayores que yo, están en cuarto medio, no hice absolutamente nada, pero me di cuenta de que Verónica me observaba y reía comentando cosas sobre mí con María José, no sé que era tan divertido para ellas, pero me tenían un poco enfadado pensando se rieran de mí. Yo soy alto, flaco de cabellos claros al igual que mi madre y mi tía Elsa, como todo adolescente tiendo a ser un poco tímido y estas muchachas mayores que yo no sé que se traían entre manos, el hecho de que yo fuera el motivo de sus risas me tenía un tanto molesto. Verónica se fue y quedamos solo María José y yo. —¿Se puede saber que es lo que encontrabais tan divertido tú y esa … tú amiga? … —¡Pues nada! … —¡Cómo que nada si se estaban riendo de mi ¡… —¡Uy! … ¡Que bobo eres! … ¡Le eres simpático! … ¡Le gustas, chico … le gustas! … Me sentí aliviado, mi autoestima subió a mil, como chico joven necesito a veces que me sucedan estas pequeñas cosas. A la semana había contactado a Verónica e iniciamos un noviazgo entre ella y yo. La Vero era una esplendida muchacha, alta casi tanto como yo, yo mido 1,96, nos pegábamos largas caminatas hasta el mall de La Dehesa y luego regresábamos tomados de la mano como cualquier pareja de jóvenes novios. Verónica era una avezada besadora, siendo mayor que yo tenía más experiencia, yo estaba a mis primeras armas, muchas veces ella terminaba enseñándome cosas, así fue que una otoñal tarde de abril, nos apartamos en un lugar más obscuro y consumamos nuestra promesa de amarnos para siempre, ella me confeso desde un principio de que no era virgen y yo le dije que para mí no era importante, aunque debo decir que me costó un mundo penetrarla, estaba empapada y deseosa de mí, pero mi pene era muy grande para su conchita, al final lo hicimos, pero me dijo que le había dolido más que la vez en que perdió su virginidad, puso su antebrazo cerca de mi verga para hacerme notar de que mi miembro era casi como su extremidad. Bueno yo no tenía ningún parangón, no tenía muchas referencias sobre el tamaño de mi pene. Cierto que en las duchas algunos chicos se mofaban y habían comenzado a llamarme “El manguera”, pero hasta ahora que tuve este encuentro con Verónica, (mi primera relación sexual), nada me había preparado para darme cuenta de las vicisitudes que me acarrearía el ser un super dotado. Mi noviazgo con mi amada Verónica terminó al cabo de algunos meses, ella se quejaba cada vez que nos encontrábamos sexualmente, era muy estrecha y a veces terminaba llorando, cosa que me hacía sentir compungido, me sentía culpable por tener esta verga enorme, ya me había costado el perder a mi primera conquista amorosa. Pero a mi corta edad yo no aducía esta ruptura amorosa al tamaño de mi pene, pensé, que ella había encontrado algún otro y me sentí destruido, engañado, traicionado. Una tarde en casa de María José, mi tía y ella cuchicheaban como usan hacerlo las mujeres, con risas y comentarios que solo ellas entienden, cosas de mujeres, pensé. Pero escuché algo sobre Verónica y yo, lo que me dejó pensativo. La Cote se fue a su cuarto y quedó mi tía en la cocina preparando las Onces, ella continuaba a mirarme y a sonreír, no aguanté más y fui donde ella. —¡Tía! … ¿Podrías decirme que es lo que te resulta tan divertido? … ¿Me parece que se burlan de mí? … —¡Ay! … ¡Querido Sebastián! … No nos reíamos de ti … la Cote me estaba diciendo que tú y la Vero terminaron … ¿es verdad? … —¡Sí! … probablemente encontró a otro huevón … —¡No!, querido … te equivocas … el motivo fue otro … —¡No creo tía! … yo no le di ningún motivo … —¡Tú, no! … pero tú amiguito sí … La tía sonreía y apuntaba a mi entrepierna, al principio me miré sin comprender, hasta que la tía me tocó mis shorts a la altura de mi miembro, instintivamente me hice a un lado para rehuir su toqueteo, pero igualmente ella logró tocarme. —¡Hijo!, la tienes muy grande … —¡Emh! … ¿Yo? … ¡Umh! … ¡No, tía! … ¡Yo, no! … —¡Sí!, mi niño … lastimabas a la Vero y ella no lo disfrutaba … —¡Pero si nunca me dijo eso! … —¡Por qué eso no se dice, cariño! … simplemente la mujer escapa … —¡Ah! … ¡Fue por eso, entonces! … —¡Sí! Sebita … te gastas una herramienta exageradamente grande, mi niño … —¡Uy! Tía … si no me lo dices, jamás me hubiese enterado … —Te debo confesar que yo tuve un novio como tú … su instrumento era muy, pero muy grande … cada vez que lo hacíamos, yo quedaba tan adolorida que me costaba hasta volver a caminar en modo normal … pero así y todo yo lo hecho de menos … —¿Y cómo lo hacías para coger tía? … —¡Pues me aguantaba! … había veces que hasta algunas lágrimas se me escapaban … —¿Por eso lo dejaste tía? … —¡No! … sucedió que el muy cretino comenzó a meterse con otros hombres y eligió ser gay … —¡Ay!, tía … a mi no me va a suceder eso … ¿verdad? … —¡No, no lo creo! … ¿Podrías mostrarme que tan grande la tienes? … —¡Tía! … ¿A ti? … ¿Aquí? … ¿Ahora? … —¡Sí!, Sebita … soy tú tía … quizás luego pueda hablar con tú madre … —¿Con mi mami? … ¡No puedes decirle esto a mi madre! … —¡Está bien, no se lo diré! … ¡Pero muéstrame! … —¡Está bien! … ¿Pero aquí en la cocina? … —¡Tienes razón! … ¡Vamos al baño! … Mi tía caminaba dos pasos delante de mi sonriendo y dando miradas a mi entrepierna, yo estaba confundido y avergonzado, jamás pensé en una situación como esta y no sabía que hacer, lo único que quería era escapar, que toda estos bochornos circunstanciales pasaran pronto e irme a casa, llegamos al baño y mi tía cerró la puerta con pestillo de seguro, luego me tomó el borde de mis pantalones y mordiéndose su labio inferior, comenzó a desbloquear la hebilla de mi cinturón. —¡Veamos que tenemos aquí! … Mi tía me desabotonó mis jeans y luego deslizó mi cierre hacia abajo, luego se sentó en el inodoro y me bajo mis pantalones casi hasta mis rodillas, luego comenzó a bajarme mis boxers. —¡Por caridad, hijo! … ¿Pero que es esto? … ¡Jamás imagine …! … Casi se le salían los ojos de sus cavidades, mi tía estaba atónita, estupefacta, me miraba a mí y volvía a posar sus ojos sobre mi verga que estaba flácida. —¡Con razón a la Vero le salían hasta lágrimas! … ¡Querido sobrino … eres un superdotado! … ¡Me gustaría ver que tan grande es! … ¿Puedo tocarte un rato? … —¡Siempre y cuando no se lo digas a mi madre! … —¡Pierde cuidado que no se lo diré! … Mi tía comenzó a magrear mi pene con sus dos manos, mordía sus labios y los humedecía con su lengua, mi verga comenzó a crecer poco a poco y mi respiración se hizo entrecortada sintiendo las delicadas manos de ella, lo llevó a casi una completa erección, la punta de mi glande estaba centímetros de su boca, yo la veía que habría y cerraba sus labios y sacaba su lengua en forma persistente, a este punto yo quería metérselo en esos labios carnosos y rojos, no pude contenerme y agarre su nuca y la empujé hacía mi polla enardecida, ella abrió toda su boca y mi polla entro esforzando sus labios, ella tiró hacia atrás su cabeza un poco atemorizada. —¡Es muy grande, Seba! … ¡Es demasiado grande! … ¡Casi no me cabe en la boca! … Ella trató un par de veces más, luego desistió y comenzó a lamer los lados de mi polla mientras me masturbaba con sus manos. —¡Seba, es demasiado grande! … ¿Tienes idea de cuanto mide? … —¡No!, tía … nunca lo he medido … serán unos veinte centímetros, creo … —¡Espera que vaya a buscar la huincha para medir! … Me quedé como un cretino con mis pantalones abajo y mi verga erecta que me causaba un cierto grado de excitación, después de los toqueteos de mi tía, en un instante mi tía volvió con una huincha de medir de esas que usan las costureras. —¡Ahorita vamos a ver cuanto mide este pajarraco tuyo! Mi tía al ver que se había puesto un poco flácido procedió a pajearme y a pasar su lengua suave y húmeda por mi miembro, muy pronto mi pene lucía duro y brillante con las insalivaciones de mi tía. —¡Oh mi dios! … ¡Diosito! … ¡Diosito! … ¡Son veintinueve centímetros y poco más! … ¡Dios santo, sobrino mío! … ¡Este si que es grande! … Mi tía me miro a los ojos, sus ojitos brillaban con una luz especial, se dio cuenta de que yo estaba un poco apesadumbrado por toda la situación. —¡Entonces, tía … por esto fue por lo que la Vero me dejó! … ¿Verdad? … ¡Seré el hazmerreír de todos! Mi tía me miró un poco divertida. —¡Mi niño, no te acongojes! … ¡No todas las mujeres somos iguales! … ¡También puede ser que si expande la voz … tendrás una fila de chicas que querrán probar, tú … tú … cosota! … —Pero tía … como puedes decir eso si la Vero me dejó justo por esto¡ … ¿Quién podría quererme así, con esta … cosota, como dices tú? … Mientras ella trataba de consolarme, no dejaba de tocarme el pene, mis sensaciones comenzaron a cambiar, me di cuenta de que el escote de mi tía era bastante amplio y, además, de que ella era tetona, sus senos eran magnificos, su cinturita delgada y ahí sentada en el inodoro, sus caderas se adivinaban muy amplias, dando forma a un culo perfecto, mis pensamientos se estaban poniendo maliciosos y los ojitos de ella que brillaban en un modo especial, me hacia sentir de que a ella le estaba sucediendo algo. —¡Dios mío … Diosito hermoso! … ¡Tienes un pene que casi duplica el de mi ex! … —¿Mi tío lo tenía pequeño? … —¡Como de dieciséis centímetros! … ¡Si tuviera unos años menos, mi niño … de seguro sería tú novia! … —¿Te gusta así grande tía? … Mi tía me miraba mi pene casi subyugada, no podía apartar su vista de él, luego volvió a besarme y ya luego me lo estaba chupando del todo sin ningún recato. —¿Habías visto otros así de grandes tía? … —¡Solo en las video porno había alguno así grande … pero no tan grande, el tuyo los supera a todos ¡… Mi tía me chupaba con más avidez y como hacia días que no eyaculaba, pronto empecé a disparar chorros de esperma en su boca, la tía se aferró de mis glúteos y se trago mi verga todo lo que pudo para no dejar escapar nada de mi lechita. —¡Sobrino… ya no estoy acostumbrada a estas pijas tan grandes … ni tampoco a tanta leche! … Me senté al borde de la bañera y mi tía vino a arrodillarse entre mis piernas y jugaba con mi verga reblandecida. —¿Tía … quieres ver como se siente en tu coño? … —¿En serio? … ¡Ven vamos! … La tía me ayudo a recomponerme un poco y salimos casi de carreras del baño hacia su dormitorio, una vez allí, me desvistió apresuradamente y luego ella también se desnudó, me hizo recostar sobre su cama y se montó sobre mis piernas, mi mirada estaba fija en ese amasijo de vellos que cubría su sexo, procedió a chuparme la polla hasta que esta se puso durísima otra vez. —¡Que rico que tengo un sobrinito cochinito y vergudo, que le gusta tirarse a la tía! … Mi tía me estaba besando con su boca el sabor de mi corrida y mi verga, me tomó mi polla y comenzó a sobajearla en su panochita, luego levantó una pierna y comenzó a tratar de meter mi verga en su conchita, siento la temperatura caliente y empapada de su chocho, mi pene estaba convertido en un tótem férreo y duro, su boquete vaginal trataba de hacerle espacio y dilatarse para aceptar la cabezota de mi verga, por más que ella se sentaba y presionaba con su cuerpo para hacer entrar mi polla en su panocha, la estrechez de su vagina no dejaba entrar a mi miembro. Mi tía tenía una cara dibujada por el placer, el deseo y la lujuria, ella estaba intentando con todas sus fuerzas de hacer que mi miembro penetrara su conchita apretada, sentía ese anillo de rosadas carnes rosadas que cedía poco a poco, sus carnes delicadas comenzaban a envolver mi miembro, le di un golpe de caderas. —¡Despacito, chico! … ¡Tengo que acostumbrarme a tu tamaño! … ¡No te apresures! … ¡Déjame habituar a esta maravilla! … Mi tía poco a poco se va empalando en mi asta de carne, la siento que se inclina un poco y arrodilla la pierna que tenía levantada y plegada, la siento gritar. —¡Ay! … ¡Ay! … ¡Caray! … ¡Chucha! … ¡Uy! … ¡Diosito lindo! … Luego se detiene y comienza a jadear, se mece arriba y abajo lentamente. —¡Uy! … ¡Madrecita mía! … ¡Que hermosa verga que tienes! … Poco a poco comienza a aumentar el ritmo de su vaivén entre grititos y chillidos de lujuria, ahora me besa una y otra vez con mi pene casi por entero dentro de ella. —¡Cógeme, sobrino! … ¡Cógeme más fuerte! … ¡Uy! … ¡Sssiiiii! … ¡Que rico! … ¡Que hermosa cogida, Dos mío! … La tomo por sus caderas mientras intento comerle esas tetonas que se mecen al alcance de mi boca, pero realmente es ella la que lleva el ritmo, es ella la que me está follando con todo su ímpetu de mujer, grita y se estremece. —¡Tía … me voy a correr! … ¡Me voy a correr dentro de ti, tía! … —¡Espera! … ¡No lo hagas … espera! … La tía me desmonta rápidamente y se mete arrodillada en cuatro. —¡Ahora me lo metes y te corres en mi espalda! … ¡No dentro de mí! … ¿Entendiste? … —¡Sí!, tía … esta bien … Me coloco detrás de ella y veo su magnifico culo a forma de corazón, con esos glúteos amplios y firmes, con su ano rugoso y estrecho, con esa cinturita de avispa, raídamente enfilo mi glande entre sus piernas y estrecho entre sus muslos hago subir mi ariete, me retiro un poco hacia atrás y rozo su vientre y clítoris, ella gime y apoya su rostro en la almohada estirando su trasero hacia atrás, por un momento pienso me que está ofreciendo su pequeño orificio, apoyo mi cabezota en su apretado culito y ella da un salto. —¿Pero que haces? … ¡Por ahí no! … —¡Tía … es tan hermoso tu culo! … —¡Está bien! … ¡Pero ni te atrevas! … Bajo mi glande hacia sus hinchados labios vaginales, ella está totalmente mojada, pero su canal vaginal es estrecho, muy ajustado mi pene comienza a adentrarse en sus entrañas acompañado por sus agudos chillidos. —¡Ay! … ¡Ay! … ¡Despacito! … Mi tía gime, se queja y chilla como una niña a su primera vez, centímetro a centímetro mi verga se introduce hasta que mis vellos púbicos tocan sus nalgas. —¡Aaarrrggghhh! … ¡Aaaahhhh! … ¡Ay! … ¡Ssssiiii! … ¡Cógeme, sobrinito lindo! … Comienzo a bombearla de a poco, siento como uno que otro pedo que escapa de su vagina invadida por mi enorme verga, las manos de mi tía tironean las sábanas y alza su cabeza una y otra vez, empuja sus cuartos traseros y mi pene horada sus carnes con un sonido de chapoteo en el charco de su sexo, la embisto furiosamente tomándola de sus caderas, grita y da agudos chillidos, ha arrugado todas las sábanas de su cama, clava sus uñas en la tela gruñendo como una leona en celo y yo no resisto más, saco de una mi verga de su conchita y mis chorros bañan su espalda, veo las marcas de sus vertebras y mi liquido perlado que se expande cubriendo su piel. —¡Aaarrrggghhh! … ¡Tíiiia! … ¡Oooohhhh! … ¡Tíiiia! … Ella se deja caer hacia adelante y mis últimas gotas caen en sus glúteos, con mis dedos espalmo mi semen entre sus nalgas y jugueteo con su orificio anal, mi tía al improviso se gira y se traga mi verga succionando las últimas gotas de semen. —¡Chico! … si no encuentras novia, puedes venir a coger con tu tía todas las veces que quieras … ahora debemos vestirnos porque puede regresar la Cote … en tanto yo iré a la cocina a prepararte un juguito … ¡Vamos! … ¡Apúrate! … Me quedé un minuto con mis manos bajo mi cabeza contemplando el cielo raso, me parecía increíble el haber cogido con mi tía y haberla hecho acabar rico, estaba comenzando a vestirme cuando suena mi celular. —¡Seba! … ¿Esta mi mami por ahí? … —Creo que salió al patio … no sé … iré a verla … —¡No es necesario! … Solo dile que estoy donde el abuelo y que llegaré más tarde … —¡Está bien, Cote! … se lo diré … Sí, cuídate … está bien … chau … Termino de vestirme y voy a la cocina, mi tía agachada al lavavajillas, un espectáculo glamoroso, las formas de culo son impresionantes, me toco la verga mientras me le acerco lentamente por atrás. —¡Uy! … ¿Qué haces, cretino? … ¡Que me asustas! … —Tía, acabo de hablar con la Cote y dice que está donde el abuelo y que regresará más tarde … dijo que se quedaría a cenar … La tía se gira me abraza y me sonríe, la abrazo y le devuelvo el beso efusivamente magreando su maravilloso culo, mi pene presiona su vientre. —¡Seba! … ¡Pero otra vez lo tienes duro, chico! … Y esta cosa no la puedes esconder, ¿Eh? … —Tía … la Cote dijo que no venía hasta la noche, tía … —¿Y que sugieres? … ¿Qué te está pasando por esa cabeza de arriba? … Por qué lo que estás sintiendo con esta de abajo es evidente … —¡Ay! Tía … no sé cómo decírtelo … —Y tú crees que yo no lo sé … ¡Quieres mi culo! … es eso lo que quieres, ¿no? … —Tía eres tan hermosa … sé que te puede doler … pero me encantaría … sí … —A tú tío no le gusta hacerme el culo … así que es muy chiquito … —Pero tía … lo haremos lentamente para que no te duela … no digas que no, por favor … —No he dicho que no … pero necesitaremos un lubricante … mucho lubricante … Vamos … Vamos al dormitorio … Mi tía tomo una botella de aceite de oliva, una bandeja con jugos y nos fuimos a su dormitorio, nos desvestimos y ella me paso la botella de aceite. —¡Méteme un poco en el culo … despacito, por favor! … Me meto un poco en la palma de la mano, mientras con la otra abro un poco sus nalgas. —¡Que culo más bello tienes, tía! … ¡Lo tienes muy apretadito, tía! … —¡Sí!, ¡por qué a tú tío no me gusta el sexo anal y nunca lo hacemos por ahí! … —¿En serio? … ¡Yo te culearía todos los días este hermoso culo, tía! … —¡Uy! … ¿pero con esa cosa? … ¡No sé si sería capaz! … Poco a poco meto cuatro dedos en el culo de mi tía, su culito va cediendo y comienzo a presentar la cabezota de mi glande en su estrecho orificio. —¡Ay! … ¡Ay! … ¡Seba, me estas haciendo daño! … Mi tía se levanta y me aferra la verga mirándola seriamente, con su mano se masajea su culo adolorido. —¡Seba! … ¡Es demasiado grande! … ¿Quieres una buena mamada? … Me guiña un ojo y se inclina a chupármela, pero en mi cabeza esta su estrecho culo, sentí el apriete de su esfínter en mi glande, se sentía exquisito, magnifico y quiero volver a sentirlo, después de unos minutos, vuelvo a insistir para que me dé su culito hermoso. —¡Uy!, tía … ¡Tú culo me vuelve loco! … ¡Tengo tantas ganas … intentémoslo otra vez, por favor! … Me mira a los ojos, su mirada se enternece y me acaricia la mejilla. —¿Sabes que eres un cochinito? … ¡Pero me gusta que así seas! … ¡Me vas a hacer daño! … —¡Tía, por favor! … ¡Hagámoslo! … Mi tía se vuelve a levantar y va a la cocina, vuelve con la mantequillera. —¡No pienses que estoy loca o quizás si lo esté por hacerlo contigo! … ¡Esto lo vi en una película, vamos a ver si resulta! … Comienza a embadurnar mi pene con la mantequilla fría, mi pene resiste enhiesto, luego hace lo mismo con su culo, después me ordena de sentarme al borde de la cama, me da la espalda y empieza a sentar sobre mi verga. ¡Increíble!, pero mi verga entra un par de centímetros, poco a poco se va empalando en mi polla. —¡No vayas a moverte! … La siento que se queja y hace chirriar sus dientes, yo disfruto de la presión que hacen sus músculos anales sobre mi pija, siento sus glúteos apoyarse en mis muslos, se queda inmóvil respirando por la boca, siento como contrae y relaja su culo para acostumbrarse a mi verga, después de unos cinco minutos comienza a hacer subir y bajar su trasero sobre mi polla, lentamente mientras gime y entierra sus uñas en mis muslos, paulatinamente va aumentando su velocidad, grita varias veces sintiendo mi asta que estira y dilata su recto. —¡Que rico que eres sobrinito mío! … ¡Hacia años que no me la metían por el culo! … —¿Te gusta, tía? … —¡Ssssiiii! … ¡Lo echaba de menos! … ¡Uy! … ¡Que rico se siente! … El ritmo ahora se va haciendo cada vez más rápido, se siente el sonido de sus glúteos golpeando mis muslos, se sienten sus chillidos, con una mano aferro sus tetas que se mecen de arriba abajo y con la otra voy a la búsqueda de su clítoris, ella separa un poco sus piernas para dejarme libre acceso y sigue disfrutando mi verga en sus entrañas, con fuerza la levanto y la ensarto una y otra vez en mi ariete. —¡Ay! … ¡Ay! … ¡Seba! … ¡Tonto! … ¡Me haces daño! … ¡Ay! … —¡Dime que te gusta, tía! … ¡Dime que te gusta que te rompa el culo! … ¡Dímelo, tía! … —¿Desde cuando que soñabas con mi culito estrechito? … ¿Te gusta encular a tú tía? … ¡Acaba dentro de mi culo! … ¡Llena de lechita mi trasero! … ¡Culéame fuerte … Culéame fuerte! … No pude resistir más, los gemidos y las palabras de mi tía mientras grita y chilla son demasiado para mí, siento el hormigueo en mis bolas, hundo mi vientre para disparar con más potencia mis chorros de esperma dentro el culo de mi tía, y siento como la lava caliente se desliza por mis conductos interiores y empiezo a llenarla de mi semen caliente. —¡Aaarrrggghhh!, tía … ¡Aaarrrggghhh!, ¡Ssiii! … ¡Tíiiiaaaa! … —¡Seba! … ¡Ssssiiii! … ¡Ssssiiii! … ¡Seba! … ¡Que rico! … ¡Que rriiiicooo! … —¿Te gusto, tía? … —¡Ssssiiii! … Sí, Seba … ¡Que suerte que tengo un sobrinito caliente y cochinito! … ¡Que suerte! … ----- ----- ----- ----- ----- ooo ----- ----- ----- ----- ----- Los comentarios vuestros son un incentivo para seguir contando historias y relatos, vuestra opinión es siempre invaluable, negativa o positiva, es valiosa y relevante, todo nos ayuda a crecer como escritores y narradores de hechos vividos o imaginados, comenten y voten, por favor. 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Autor: Juan Alberto Categoría: Incesto

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Sacando la mierda

2021-11-29


Hola a todos, soy Daniel el hijo mayor de una mujer que me tuvo muy joven, siempre la quise y admire, hasta que empezó esto, y casi la odié, es que ella tuvo novios uno mas mierda que otro, el ultimo maldito duró 3 años y la hizo madre por segunda vez, y nos trataba como estorbos, y a ella mucho peor, pero no lo dejaba y eso me enfurecia, cuando explote ella apenas cumplía 30, la felicite y recuerdo salir con alguien, a medianoche la llamada de mi hermanita me alejo del culo de alguien que me rogó que no la dejara, recuerdo vagamente comerle el coño y dejarla semidesnuda en un rincón de la fiesta, y lo siguiente mi puño en la cara del maldito, lo golpee hasta dejarlo inconsciente, tarea difícil para mis puños adolescentes frente a un tipo musculoso pero mi ira pudo más, lo arrastre a la vereda y llavee la puerta, mis puños sangraban y estaba agotado pero aún furioso, encare a mi madre así y ella empezó a gritarme cosas como salvaje y asesino, controle mi ira y lleve a mi hermanita a la cama, se desmayo de inmediato, volví a la sala y mamá no estaba, fui a su habitación y la encontré a punto de cambiarse, sin la blusa pude ver los hematomas, me volví loco, grite y tire cosas mientras pedía respuestas, ¿porque la mierda esa era tan importante?¿Por qué no lo abandonaba y dejaba de rogar que vuelva? Grite hasta tenerla de frente, pegado a su rostro y lo entendí, le grite mi conclusión, era el sexo, y cuando ella dudó enloquecí aún más, la arrodille y force su boca en mi pija, la obligue a chuparme hasta endurecerme, no escuchaba su súplica y poco me importó su llanto, lloraba todo el tiempo así que no era raro ni me producía pena ya, creo que hasta me exito, la arroje en la cama y cuando mordí sus pezones y meti mis dedos en su coño la sentí legar a un orgasmo, se asustó lo vi en sus ojos pero seguí le arranque lo que quedaba de su brasier y mordí sus pechos, me la monte y la penetre duro aun enojado, y fue con su calidez que me detuve la vi a los ojos y me tranquilice, la bese apenas en los labios, sabía a sangre y a cerveza, la volví a besar y aún más duro la monte sin remordimiento, y cuando gritaba su orgasmo aprovechaba para saciarme de sus tetas, la puse de cuatro, la vi mordiendo las sábanas y solo alli me deje ir y llenarle el coño con mi descarga, me levante, la vi abierta de piernas con semen chorreando de su coño y la llamé sucia, llorando fue a bañarse, pero fui tras ella, me recupere pronto al verla bajo el agua y perfore su culo de inmediato, solo la deje ir cuando grito su orgasmo, la hice lavarme y sentí que haría lo que yo quisiera, la lleve a la cama y la monte de nuevo, su culo era un manjar, me dormí abrazado a ella, cuando desperté ella tenía la cabeza en mi pecho y yo que creí sentir culpa solo sentía extasis, no solo agarre a golpes al maldito también me coji a la mujer que amaba, odiaba y deseaba desde hace mucho, la desperté con mi pija entrando en su coño, ella me miró y lloró así que le di más duro, cuando me corrí a propósito la deje sin su orgasmo, me levante y la estire arriba, debía preparar desayuno y en la cocina se la veía incomoda, podría llorar y fingir pero estaba caliente y quería correrse, mi humor aumentó, le dije que debía dejar al maldito y aceptó sin más, jugué con mi hermanita y luego de verla terminar de lavar la llame a mi habitación, de rodillas y con la puerta abierta por si mi hermanita necesitará algo la hice chuparme a mi ritmo, movía su cabeza a mi antojo y ella cooperaba, trago mi corrida y de rodilllas aun suplico que la penetrara, la hice correrse llenándolo el culo, mi hermanita luego la llamó y seguimos normal. Dos días después la mierda se aparece y ella lo echa de lo más tajante, esa noche la recompense con varios orgasmos, y aceptó que sea su pareja, se volvió muy dedicada a la familia, volvió a trabajar y aunque por fuera ya todos estaban acostumbrados que mi hermanita me llamara papá, nadie sabía que mi madre en la cama me llama papi

Autor: Danielsex Categoría: Incesto

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El Artista.

2021-11-27


Papá decía que era la oveja negra de la familia, el bohemio, el pervertido. Una vez que estaba muy enojado con él, agregó que quizás era hasta maricón. Mio tío Ignacio, con sus cabellos lacios, largos y desordenados, ese bigote mal afeitado, perennemente con una barba de días, fumaba cigarros habanos que decían eran los mejores y los conseguía con una amiga de la embajada de Cuba, una chica que conoció en la Isla cundo fue a estudiar Artes y Letras, sí, mi tío es un artista. No es un desconocido, ya ha hecho algunas exposiciones privadas que han tenido buena acogida por los medios culturales. Por eso no me sorprendió mucho cuando un día me llamo a mi celu y me pidió que lo pasara ver que estaba exhibiendo algunas obras suyas en una sucursal de un renombrado banco. Efectivamente lo encontré ahí rodeado de personas que charlaban con él, algunos estudiantes de la universidad y otras personas que ciertamente se interesaban a sus obras, me acerqué a él y me dio un beso en la mejilla. —¿Querías verme tío? … —¡Oh!, Ámbar … que bueno que viniste … necesitaba verte … —¿Cómo es eso, tío? … ¿De qué se trata? … —¡Hija, necesito tu cuerpo! … —¿Ah? … ¿Cosa? … —¡Sí!, mi niña … eres perfecta … —¡Pero tío … tu conoces tantas otras chicas … quizás ya han modelado para ti … ¿Por qué yo? … —¡Porque tú eres única! … ¡No existe al mundo otra cómo tú! … ¡Y yo necesito exponerte al mundo! … Mis resquemores iniciales comenzaban a trasmutar en una sensación diferente, me sentía halagada y una incipiente humedad se manifestaba en mis bragas, mostrarme desnuda al hermano de mi padre, estar frente a él solo con mi traje de Eva, al natural como Dios me echó al mundo, me excitaba tener esta atención por parte de él, era una excitación diversa, además, era un desafío. —¿Y para cuando quieres que pose para ti, tío? … —Sé que trabajas … ¿Qué te parece este fin de semana? … —¡Está bien! … pero con una condición … —¡Sí! … dime … ¿Qué es lo que quieres? … —¡Que no lo llegue a saber papá! … —¡Oh!, no temas … te entiendo perfectamente … no lo sabrá … pierde cuidado … ¡Ah!, una cosa … —Dime, tío … —¡No te hagas nada! … ¡debes ser natural … no te vayas a rasurar ni depilar nada! … —¡Está bien, tío! … Me fui a casa con mi ego por allá por los cielos, mi autoestima estaba en su máximo nivel, mi tío me quería inmortalizar en una de sus obras, me parecía increíble. Esa noche me desnudé completamente y no pude evitar de masturbarme con figuras en mi mente imaginando poses artísticas, alucinaba con pinceles que se deslizaban por todo mi cuerpo estimulando mis partes íntimas, me metí un dedo en mi culito mientras restregaba mi clítoris, sentía mi sudor que escurría entre mis tetas y pensaba fuese la acuarela de mi tío que se vertía en mi con mil colores, así fue mi orgasmo un baño de estrellas coloridas que volaban en mi cerebro obnubilado por la fantasía sensual del arte impregnando mi piel. El sábado después de almuerzo estaba frente a la puerta de entrada de la casa de mi tío Ignacio, toqué el timbre con un cierto nerviosismo, jamás había posado ni siquiera para una fotografía, lo único que deseaba era estar a la altura. —¿Ámbar? … —¡Sí!, tío … soy yo … Mi tío accionó la cerradura eléctrica y la puerta se desbloqueó dejándome entrar a su propiedad, él salió a mi encuentro y nos saludamos con sendos besos en la mejilla, nos fuimos charlando a su estudio donde ya habían varios atriles con lienzos iniciados en un mundo abstracto y aparte, otro lienzo en blanco como esperando que la inspiración de mi tío se expresara sobre su virginal extensión, sentí cómo mi piel se activaba y se creaba una conexión invisible con la tela, se estaba creando una especial atmosfera en su estudio. Mi tío es una persona solitaria, no socializa con otros pintores por celos de ellos debido al elevado nivel artístico de la obras de mi tío, para mi era un halago y una responsabilidad haber sido elegida por él que conoce quizás cientos de modelos profesionales que podrían desempeñarse mucho mejor que yo. Cuando me dijo que me desvistiera no sentí ningún pudor ni vergüenza, si sentí su escrutadora mirada estudiando todas mis sinuosidades, mis ángulos y redondeces, jamás nadie me había mirado y admirado así tan profundamente, el veía mi yo interior, no veía solo mi cuerpo, se adentraba en mi alma, veía bajo mi piel, no sé si se rendía cuenta de lo excitada que estaba. Cuando su mano tocó mi seno, mi pezón se endureció instantáneamente y mis muslos se juntaron por simpatía, casi se me escapa un gemido de placer, su mano sobre mi piel ardía y me transmitía deseos y lascivia, me dijo que no le tomaría mucho tiempo, ya que le bastaba hacer unos bocetos de carboncillo que luego usaría mientras pintaba el lienzo. Me tuvo de pie un largo rato mientras él giraba a mi alrededor dibujando en una especie de cuaderno, luego me hizo sentar y siguió dibujando, después me acompaño a un diván donde me hizo recostar de lado, me dijo de abrir mis piernas, mientras sus ojos iban y venían recorriendo mi hendedura vaginal, no se si habrá visto la humedad de mis labios hinchados de deseos, nunca me había sentido tan caliente en mi vida, y el no me tocaba, solo me miraba, me recordé que papá había puesto en entredicho la masculinidad de su hermano y también yo me lo empecé a preguntar. Mi tío me tenía recostada con las piernas ligeramente entreabiertas y el estaba arrodillado en una rodilla y me miraba el coño atentamente, estaba absorto observando cada detalle de mi cuerpo, pues luego tendría que recrearme en su lienzo, mi conchita exudaba líquidos a toda fuerza, cómo me hubiese gustado que se inclinara, me abriera mi chochito y saboreara el zuma que mi concha generaba para él. —¡Puedes vestirte, Ámbar! … Me dijo sonriendo con una mirada de haber gozado mi natural desnudez, al parecer la había gozado de verdad, pues una ligera protuberancia se veía en su pantalón, yo no quería vestirme algo me faltaba, debía ser satisfecha, tratando de alargar el tiempo le hice una pregunta. —¿Entonces … mañana comenzaras a pintarme? … —¡Pues sí … probablemente mañana! … —¡Que hermoso! … ¡Me siento honrada y me gusta que me hayas elegido a mí! … —¡Ay! Por Dios … no es tan simple como eso … ¡Jesús! … —¡Perdóname, tío! … pero no soy una erudita en arte, esta es la primera vez que tengo una experiencia sobre el tema … quizás no entienda nada … —¡Niña! … la chica que he dibujado en mis bocetos ya no eres tú … esa chica eras tú, pero ya no lo eres … yo he capturado ese instante fugaz de ti … un presente que ya es tú pasado y que yo llevaré a un futuro … yo pintare lo que eras, algo que jamás volverá … yo lo traeré de regreso inmortalizado en un lienzo y eso será tú futuro … Me pareció recibir una clase de algo, sentí estar ante un genio, alguien que yo no entendería pero que era capaz de expresar cosas que estaban fuera de mi comprensión, ni siquiera pensé mucho al respecto, pero había un dejo de solemnidad en toda esta escena que me sobrecogía y me excitaba el estar ante una genialidad, un ser superior que era capaz de ver más allá de lo simple, no sé en qué momento mi mano tomó la suya y la puse en mi entrepierna. —¡Cógeme, tío! … ¡Cógete a la yo de este presente y llévame a tu futuro! … Sin darme cuenta, lo vi cambiar de expresión y me pareció un inmenso lobo a punto de abalanzarse sobre el tierno y sabroso borrego. Me acarició la mejilla rozando mis pezones y me beso intensamente. El tiempo pareció detenerse, ya no había pasado ni futuro, estábamos en una especie de burbuja de otra dimensión, solos él y yo, estábamos a punto de consumar un pecado incestuoso antiguo y atávico como los tiempos, solo nos mirábamos encantados el uno del otro, no pronunciábamos palabras y por nada al mundo queríamos interrumpir este delicioso momento que nos pertenecía solo a nosotros, porque nosotros lo estábamos creando. Sentí que bajaba sus pantalones, me sentó al borde del diván y me penetró sin preámbulos, mi vagina estaba empapada y pronta, su pene se hundió profundamente en mi causándome un mini orgasmo que no se detuvo más, arañe su pecho y le quité de fuerza su camisa, sus aterciopelados vellos estimularon mis pezones, me aprete a él haciéndole sentir el poderío de mis tetas, él me daba fuertes embistes sin piedad, abrí mis piernas al máximo y oriné su vientre y sus cojones mientras me corría con inaudita fuerza, había algo de crudo, tosco y rudo, pero la sensación era muy intensa, su pene era un ariete que horadaba mis paredes vaginales sin misericordia, había genialidad hasta en su peculiar manera de cogerme, parecía transformar todo en arte. Fueron muchos maravillosos orgasmos, luego lo saco repentinamente y vertió su esencia sobre mi barriga, líneas perladas y blancas como pinceladas de artista. Pero no se había acabado todo, la yo de ese instante presente estaba satisfecha, pero mi otra yo de futuro estaba magreando ese pene todavía duro y que no disminuía su ardor, su verga estaba ahí incólume, como un grueso pincel pronto a dibujar nuevos orgasmos en mi conchita, me hizo girar y después de colocarme en cuatro, volvió a meterme todo su arte amatorio, me llevo al séptimo cielo. Este hombre si es un artista. Nunca había disfrutado tanto en vida mía, estaba tan mojada que me ruboricé al ver sus pantalones empapados en mis líquidos y flujos, rogaba porque este fuera nuestro presente, pasado y futuro, desgraciadamente solo el arte tiene la posibilidad de lograr eso inmortalizando los momentos y llevándolos por siempre a un futuro, sin siquiera darme cuenta comencé a convulsionar en otro exquisito y espasmódico orgasmo, luego él utilizó mi espalda, cómo lienzo donde verter su acuarela de colores albinos. ----- ----- ----- ----- ----- ooo ----- ----- ----- ----- ----- Los comentarios vuestros son un incentivo para seguir contando historias y relatos, vuestra opinión es siempre invaluable, negativa o positiva, es valiosa y relevante, todo nos ayuda a crecer como escritores y narradores de hechos vividos o imaginados, comenten y voten, por favor. [email protected]

Autor: Juan Alberto Categoría: Incesto

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Tener una mamá sexóloga

2021-11-26


Hola a todos. Mi mamá trabaja como sexóloga y ginecóloga, para que entiendan más todo esto, ella prestaba ayuda a parejas sobre su sexualidad y como también era ginecóloga, ella se opero casi todo de la cintura para abajo, se opero las nalgas pero no con implantes de silicona sino que le inyectaron algo de aceite o algo parecido que hacia que sus nalgas se vean más reales, más grandes y paradas pero sin las cicatrices de operación, también se puso algo en las piernas y lo más resaltante es que se opero la vagina para que según ella se vea mejor "estética y medicamente" además que se blanqueo toda esa parte, hasta el ano, y yo pensaba que eso de blanqueamiento era un chiste pero como teníamos confianza de hablar con esos temas, ósea tener una mamá sexóloga tiene ventajas, mostro como había quedado y su vagina y ano eran limpios se veía increíble. Y ella se opero porque como era ginecóloga más especializada en sexo, ella usaba su propia vagina como ejemplo para sus pacientes. Bueno, ella me enseño a masturbarme para que "lo haga bien y no fuerza mi pene" solo una vez ella me masturbo, las otras veces me miraba y me decía como hacerlo, eso si, siempre que me hiciera una paja, tenia que hacerla con un condón para que el semen no se derramara. Lo que contare es una de las mayores vergüenzas que he pasado y necesitaba contarles todo lo anterior para que se ubiquen, yo y mi hermana dormimos en la misma habitación y ya estábamos acostumbrados a vernos desnudos y a masturbarnos, una noche después de la universidad, yo me la estaba jalando y entro mi mamá con un pene de silicona y algo que parecía semen pero era como un semen sintético, lo vendían pero mi mamá lo hacia con lubricante y un polvito blanco esterilizado, bueno mi hermana tenia 20 años y ella ya quería tener relaciones con su novio y mi mamá le estaba dando consejos de como hacerlo, en días anteriores le había enseñado como usar un condón femenino pero del día de que les hablo le iba a enseñar como "botar el semen si su novia eyaculaba dentro". Lleno el pene de silicona con ese semen sintético y primero mi mamá lo hizo, lo hicieron frente a mi porque teníamos confianza con eso, y además me estaba masturbando y se sentía bien ver una vagina mojada frente a ti, bueno aquí va lo que paso, mi mamá boto todo el semen solo pujando y después le dijo a mi hermana que lo hiciera, bueno mi mamá se agacho y mientras se agachaba me miro y vi que me giño el ojo, ahí le tome la foto que ven, y como yo vi que me giño el ojo, apague la luz y no se que pensé pero como ella estaba en 4, yo me puse detrás de ella y se lo metí en la vagina porque creí que eso quería ella, ella grito, se asusto mi hermana, mi mamá se levanto y me dio una cachetada, llamaron a mi papá y le dijeron lo que hice y me dio la golpiza de mi vida. Unos días después mi mamá hablo conmigo y me dijo que no confundiera la confianza con coger. Eso que paso, ella se lo conto a sus compañeros de trabajo de su clínica y parece que por querer hacerme una broma, una de sus compañeras se levanto la falda frente a mi y me dijo que no confundiera las cosas. Pase vergüenza pero al menos cuando se lo metí a mamá puedo decir que sentí las estrellas porque fue la mejor sensación.

Autor: Ann Categoría: Incesto

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Mi hija de 10 pasa un susto por su primera menstruación

2021-11-26


Julio de 2020 estuve toda la pandemía solo con mi hijita de 10 añitos , soy separado y mi ex esposa la llevo a mi hija a mi casa que esta en otra ciudad a que pase unos días con su padre ya que ella quiería estar sola con su nuevo novio , el gobierno puso restricciones y no pudimos salir y menos viajar , al comienzo bien disfrutando de su presencia de mi hijita Sofía , luego extrañaba mi soledad y las calenturas , un día pase por el cuarto de mi hija y la vi cambiandose y obcerve que se estaba haciendo toda una señorita delgadita culito redondito sus pequeños senitos en desarróyo , pelo muy largo piernas delgadas pero formaditas no vi mucho pero lo suficiente de ver que se convertiría en una buena hembra , un día trabajando en mi ordenador escucho que me llama mi SOFI me acerque a ver que pasaba y la veo sentada en la tasa del baño sollozando y preocupada «Que paso mi hijita le dije» Ella: ¡PAPÁ SANGREE EH! YO: a ver Sofi te golpeaste o caite Ella: SIII AYER ME RESBALE BUU BUU YO: déjame revisar Ella: NOOO BUU BUU YO: tengo que revisarte si no para llevarte a Emergencia y no se se te atiendan por este problema Mi hijita entendío y abrío sus piernecitas suaves y blancas Vi una hermosa y re gordita rayita le dije sientate en esa silla del pasadíso , lleve unos paños húmedos para limpiarle , me arrodílle y acomode sus piernitas en la base de la silla y procedí en abrirle sus labios vagináles ,la sorpresa mia fue que vi uno vellitos al costado de su chuquita manchas de sangre y su trucita tambien tenia pequeñas manchas , abrí lentamente y observaba su hímen que mórbo me dio , me puse nervioso y tembloroso sentí esa adrenalina con el pañito limpie su linda cuquita , ella observaba y yo le desia que no se asuste mientras le frotaba con mis dedos toda esa rajita , le veía su anito y con mi indice le tocaba en forma de círculos , ella hacia pequeños espasmos y se reía en forma nerviosa al igual que yo Fui al baño y descargue toda esa emoción acumulada por la noche pensando en lo ocurrido arme una estrategia para volver a verle esa dulce cuquita , al terminar la mañana ya sin trabajo le pregunte si seguia sangrando me dijo que solo una pequeña mancha , le dije vamos a tu cuarto a revisárte y limpiarte lleve los pañitos , y le baje su pantalón y trucita la heché en la cama y se entretenía con el celular yo procedi en abrirle y acerque mi nariz en su panochita ,fue sangrado de un solo día , frote y frote mientras me apretaba la pija estube un buen rato y mi hija me decía «ya papi » Yo: si hijita de mi corazón Ya estaba con la cabeza a mil no veía la hora que llegara el día siguiente YO: «SOFI hijita vamos a limpiarte » Ella: «no papi ya no sangro » Yo: «hasta mañana para estar seguros » Ella: ¡ no papi me da muchas cosquillas ! La lleve a su cuarto le subí su faldita y saque su trucita , la eche jale al filo de la cama sus pies los puse en mis hombros esta vez metí mi lengua suave y delicadamente ya para esto, esos dos días le besaba al acabar Sofi me dice «¡QUE HACES PAPA!» YO: «curandote como lo hacen los animales» Un olorcito a piss y sudor tenia estaba como loco comienfome esa cuquita ella se reía y vei que sentía mucho placer , saque mi polla y me masturbaba trataba de introducir mi dedo indice y sentía un tope ya no aguante mas y puse mi polla en la entrada de su linda vagina y empese a frotar con la cabeza de mi pene ,mi glánde sentía una conchita y me vine en la entrada de su vagina y barriga , ella recíen se dio cuenta de lo que hice. Ella: ¡que haces papá ! Yo: «jugando al papá la mamá» La limpie y le dije Yo: te gusto Ella » si papi mucho se sintio raro pero rico»

Autor: Carlos Sopino Categoría: Incesto

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La niña de papi creció en un casa machista

2021-11-26


Mi abuelo me enseña a ser una mujer de casa y me da mi primera experiencia sexual frotándose conmigo hasta correrse . Hola, soy Hanna actualmente tengo 27 años y la realidad que vivo hoy es completamente diferente a cómo comenzó mi vida. Los primeros recuerdos que tengo son de mi padre llorando sobre la mesa alcoholizado y yo llorando caminado a penas alrededor. Cuando comencé a hacer preguntas sobre mi madre, tendría unos 6 años, la respuesta fue iracunda: fue una zorra y nos abandonó; nunca más volví a preguntarme más sobre el tema. Mi infancia la pase feliz me parece, mi padre, se llama Javier, me hizo estudiar en una buena escuela primaria y casi siempre me quedaba con alguna profesora por la tardes, el me recogía después de trabajar y jugaba conmigo o mirábamos una película pero quería pasar tiempo conmigo, al final solo estábamos los dos. En esa época Javier tuvo dos parejas, nada serias pero que lo mantenían contento, nuestra vida estaba bien hasta que papá tuvo una crisis económica producto de un accidente en su trabajo, esto le trajo un gran estrés ya que nuestra vida cambió, terminó con la chica con la que estaba, me cambio de colegio a uno nacional y le pidió a su padre, mi abuelo, que se mude a la casa ya que no tenía dinero para pagarle a alguien para que me cuide por la tarde. La interacción que yo tenía anteriormente con mi abuelo Juan fue muy poca, algunas vacaciones que íbamos de campamento con él y algunos de mis tíos algunos con familia pero lo único que recordaba de él es que parecía renegón y gritaba mucho. En unos días papá Juan llegó y lo instalamos en una habitación del primer piso. Lo que más me sorprendió es que apenas se llegó me pregunto por la comida, que si estaba hecha, mi papá y yo pedíamos cena de una señora vecina que nos daba pensión, entonces me asusté y le expliqué, el gritó diciendo que como mujer de la casa era mi deber, mi papá intervino diciendo que aún era una niña (tenía 10 años), pero él reprochó y dijo mirándome: yo la voy a hacer una buena mujer. Comenzaron a pasar los días y mi abuelo me recogía del colegio y me llevaba a la casa donde había una señora que me enseñó a hacer el almuerzo, ella era muy callada y solo me daba órdenes, terminaba y se iba, siempre decía que yo solo tenía que obedecer a todo y que las cosas iban a estar bien. Estaba por terminar la primaria, a diferencia de mi anterior colegio, en este era obligatorio usar un uniforme que incluía una falda plisada hasta la rodilla y una camisa blanca, por eso llegaba del colegio y el abuelo me cambiaba el uniforme y me mandaba a la cocina con la señora, solía darme una nalgada cariñosa cuando me decía que vaya hacia algún lugar, así pasaron un par de meses y aprendí a preparar varias cosas y hacer limpieza, un día llegue del colegio y había no estaba la señora, no la vi nunca más. Estaba por cumplir 11 años, mi padre trabajaba más horas y lo veía incluso menos, la rutina era la misma, el abuelo me recogía del colegio me llevaba a la casa, me cambiaba el uniforme y me mandaba a cocinar, aveces el me acompañaba para supervisar en la cocina o aveces miraba televisión en su cuarto. Un día de esos, saliendo del colegio me llevo a casa y solo me quito la blusa y me dijo que la falda no se ensuciaría y que cocine así, no le di importancia y serví él almuerzo, después de eso lo habitual era recoger la mesa y hacer mis tareas pero el me dijo que estaba portándome muy bien y que podía mirar un poco de televisión en su cuarto, yo feliz entre y me senté en la cama, él tenia un sillón para una sola persona a lado de su cama, para esto seguía con la falda del colegio, me dijo que mejor me sentara en sus piernas, me hizo levantar y me cogio de las caderas y me sentó justo encima de él, no sé me hizo raro hasta que después de un rato se comenzó a frotar con fuerza y me separo las piernas, me asusto y le dije: que haces papá Juan? y me dijo nada Hannita ahorita vas a entender y se seguía moviendo y jadeando, me agarraba con mucha fuerza de la cadera y me hacía doler y me puse a llorar pero él seguía, al cabo de unos minutos la sensación cambio y me sentía extraña porque se sentían como cosquillas pero se sentía bien y me comencé a relajar hasta que sentí un grito de mi abuelo y me empujó rápidamente, se paró a limpiarse y yo me quede inmóvil mirando cómo se bajo la truza y saco su verga, me sorprendió mucho pero sentí algo que me agrado… Esa fue la primera experiencia sexual que tuve, poco a poco mi abuelo se encargó de adoctrinarme para el servicio, convenció a mi padre y me hicieron pasar por un sin fin de situaciones de todo tipo hasta que cumplí 24 y salí de mi casa, pero esas historias serán para otra oportunidad.

Autor: Hanna Categoría: Incesto

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Cura para mi disfunción: ¡mi hija!

2021-11-24


Incesto padre-hija | amor | tabú | colegiala Este relato es secuela de "mi papi" https://relatoeroticosintabu.xyz/relato.php?id=3096 ©Stregoika A mi hija le había ido bien, puesto que su casa era mucho mejor de lo que yo habría soñado una para mí. Odiaría pensar que su éxito se debiera aunque fuese en mínima medida a la fama que se ganó a los dieciséis años, cuando rebeló ingenuamente lo que ella y yo veníamos haciendo desde hacía años. Desde que ella tenía catorce, para dar en el clavo. Durante cada día de los diez años que han pasado, he tenido presente en la cabeza como si hubiese sido ayer, el momento en que la policía derrumbó la puerta y entraron todos esos hombres, no solo con armas en ristre sino con cámaras: Su acto ‘heroico’ debería ser muy bien vendido. ¡Y lo fue! Llamaron a nuestra historia “el depredador de Santarem”. De ello hubo prensa durante unos cuatro meses, documentales en TV y al poco, una lacrimógena película. Todos hicieron mucho dinero a expensas de mi hija y un poco menos, a expensas de mí. Pero sobre todo, se hizo mucha política. Salieron viejas histéricas aprovechando el furor de la historia para hacer campaña electoral y obtener la cantidad necesaria de atención  para posicionarse en codiciados puestos de gobierno. Mi hija Yuri y yo les hicimos la feria a más de diez. Los años pasaron, ella soportando a escritores y periodistas, y yo en prisión. Pero aquí estoy de nuevo, en casa de Yuri.     Mi hija es excepcional. La sigo amando más que a nada. Ayer nos encontramos y me brincó el corazón casi hasta la garganta, producto de la emoción. A causa de una natural condición de padre, la seguía viendo como una niña, aunque ella tenía ya veinticinco. Mis ojos vieron a una mujer hecha, elegante y cultivada. Llevaba un delgado suéter escotado en el que un gato daría un par de vidas por dormir, una falda larga con abertura y botas altas. Fue lo que vieron mis ojos. Pero mi corazón vio exclusivamente a la espectacular zurrona de catorce que andaba en faldita de tenis por toda la casa —sobre todo después de la partida de mi esposa— y que me mantenía caliente como si fuera apenas un imberbe que experimenta las primeras erecciones de su vida.     Con él iba su esposo, Cibrán:     —Señor Rodriguês —apretó con sus dos manos la mía— estoy muy feliz de conocerle al fin en persona —agachó ligeramente la cabeza en señal de respeto.     Yuri me había hablado durante años de él, y me asombraba en especial que el hombre fuera admirador mío. La verdad, mi primer sentimiento al respecto era de desconfianza. Además, como entenderá el lector, me quedaba muy difícil aceptar que ahora él era el dueño del culito de mi hija.      Estábamos los tres graciosamente de incógnito. La situación era toda una bomba, como para que otros parásitos más hicieran una película, ganaran premios y se llenaran de fama y dinero: Yuri acababa de publicar un libro en el que relataba nuestros tórridos encuentros sexuales, entre sus catorce y dieciséis años; contaba cómo la prensa y la ley la torturaron por años intentando convencerla de que yo era un horripilante monstruo, de que ella había sido víctima de un atroz y despiadado crimen y de que, tenía algo espantoso ‘qué superar’ en su vida y dizque debía ‘salir adelante’. Empero, todas esas serían posiciones, decía el libro, que buscaban encajar en los cánones de una sociedad miedosa y desvergonzadamente hipócrita. Que, por el contrario, su ‘perpetrador y verdugo’ o sea yo, había sido su más grata experiencia de juventud y un prolongado primer amor. Relata también en él cómo tuvo la enorme fortuna de conocer a Cibrán, que compartió su posición respecto a mí, de quien se enamoró y bla… bla… bla…          —Papá —se quedó viéndome desde donde estaba, con las manos unidas por delante.     Cibrán, presintiendo inteligentemente un momento perentorio entre nosotros, se apartó y se hizo el que miraba a otra parte.     —Mi Yuri…     Recordé aquél momento en el baño, justo antes de hacer el amor por primera vez. La mujer brincó a mis brazos y me abrazó con enorme fuerza. Puso su cara en mi cuello y presionó con energía. Se paró en puntitas para alcanzarme. El olor de su cabello era algo que hacía valer la pena existir, y ni se diga del tacto de sus tetas presionadas contra mi pecho. Le habían crecido muy bien. Ah, y otra cosa: se me paró mientras la abrazaba. Al sentir la inyección de vitalidad desde dentro y cómo se me encañonaba otra vez, abrí los ojos con preocupación y disimulé pena para retirarla un poco.     —No te preocupes, papá, nadie sabe quiénes somos, no me niegues tu abrazo.     Y no se lo pude negar, así que me tocó sacar el culo como un pato para no rozarle mi proyectado miembro en su abdomen. El condenado parecía tener mente propia y acordarse de las glorias que había vivido con semejante banquete de muchachita. No quiero alardear, pero es que de verdad había sido la sardina más bonita del barrio, de su colegio y de mi vida. Y qué bien estaba aún. Sobre todo, nunca dejaría de ser mi hija.     Me pregunté si acaso esa era la causa de la fenomenal erección, a mis 44 años y después de largos tiempos de penuria de disfunción, motivada, según creo, por la presión social y la culpa que tan desesperadamente querían que sintiera.        —vamos, no dejes a tu esposo ahí —dije. —2—     —Qué bonita casa. Yuri, me alegra mucho verte bien —le dije cuando al fin me senté en su sala.     —Gracias papá. Si fuera mi mamá, habría empezado a criticar desde las plantas en la entrada —rió.     Llegó lo que se hubiera convertido en un silencio incómodo, de no ser por la astucia de Yuri:     —¿Quieres ver el libro?     —Claro que quiero —repuse.     Ella hizo un gesto a su esposo que, amablemente se levantó y en un segundo regresó con el libro. Lo puso en mis manos. Era una copia nuevecita, con un moño de brillante cinta roja y una tarjeta que decía a mano con cuidada caligrafía: “Para mi Papi”.  Le regalé una mirada de adoración más. Quité el adorno para ver la carátula, que según sabía yo, había hecho un artista mexicano. Era una imagen que parodiaba un viejo y trillado meme: Un hombre con el cinturón suelto y todavía ajustándose la bragueta, alejándose (en dirección al espectador) de una chica que queda atormentada en un rincón con cara de que le han destrozado la vida. En la carátula del libro de mi hija, la chica tenía en vez de eso, un humeante cigarro entre los dedos, cara de dicha y agitaba la mano despidiéndose de su amante. Además, un globito de diálogo la hacía decir: “Gracias, papi”.  Solté la risa, pero de inmediato me reprimí por la pena que tantos años de esfuerzo social habían logrado inocular en mí.     —Señor Iván, no tiene por qué avergonzarse. En absoluto —declaró Cibrán— yo soy partidario de cada cosa que plantea Yuri ahí. Y de las que no plantea en el libro, también.     Lo miré con incredulidad y a continuación abrí el libro. Raspé el grueso de las hojas con el pulgar y me detuve en el índice. El segundo capítulo, después de un prefacio, decía: Relato erótico - “Mi papá se vino dentro de mí₁”.   ___________ ₁Con ese título fue publicado por primera vez "Mi Papi". ¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯ Dejé que quijada se descolgara de mi cara como ropa mojada de una holgada cuerda.     —¿En serio? —le pregunté.     —Sí, es el relato de nuestra primera vez —sonrió.     Mientras lo dijo, pude ver un nubarrón de corazones rosados salir de detrás de su cabeza y esfumarse después, dejando un dulce aroma a fresas. Cibrán, por lo que yo deduciría luego, entendió que había llegado el momento de irse. Se levantó de su silla casi de un salto, se despidió de mí con cortesía y luego de Yuri. Tomó su mano y ella levantó la carita para recibir el sonoro y tierno beso.     —Tengo cosas qué hacer, los dejo solos —dijo. Yuri y yo leímos el cuento. Aunque tuvimos que hacer varias paradas para que yo tomara aire. Yuri se había sentado a mi lado al principio, pero conforme el cuento avanzaba se me acercaba más. Tenía sus tremendos muslos pegados a mis piernas y sus senos de diosa antigua recargados en mi brazo derecho. Se había colgado a dos manos de mi hombro y recostado su cara para oírme leer. En un punto cerré el libro de golpe y exhalé como un toro.     —¿Qué pasa? ¿Te estás calentando? Quedó bien escrito? Quedó bien escrito ¿no? ¡Estás reviviendo todo! Puso su mano en mi pierna y yo brinqué.     —No me digas que lograron convencerte de que lo que hiciste fue algo malo —me preguntó con preocupación— ¡muy malo! —añadió teatralmente.     —No, bebé…     Ese ‘bebé’ se me salió sin pensarlo. Es como le había dicho toda la vida. Al oírlo, Yuri sonrió tanto que casi se le parte la cara.     —...Es que… si supieras —seguí— que… ¡uff!     —¿Qué pasa papi? Puedes decirme lo que sea.     —Es que… ¡vaya! Tenías que ser tú.     —Tenía que ser yo ¿qué?     Me levanté y me arrodillé ante ella.     —No había tenido una erección en años —confesé.     Ella inspiró una bocanada de aire. Estaba procesando un montón de cosas en su cabecita pero no decía nada, así que yo seguí:     —La terapia de que uno es un monstruo es muy dura…     Pero ella se apresuró a arrastrar la cola para salirse del asiento y sentarse ante mí. Puso su dedo en mi boca para callarme.     —No vuelvas a hablar de eso.     —Está bien —obedecí.     —Deja al mundo con su infinita estupidez allá, donde está. Nosotros estamos aquí.      Otra vez rememoré cosas de cuando ella tenía catorce, o incluso menos: doce. Cuando todavía no le había puesto un dedo encima pero la veía por ahí en las mañanas con sus diminutas camisilla esqueleto y pantaloneta de dormir. Se le asomaban sus nalguitas. Yo me mataba a pajas por mi hija, y después de cada descarga, salía del baño y volvía a verla y me sentía tan enamorado que me daba miedo. “¿Por qué había tenido una hija tan hermosa? ¿Será por que soy el papá que la veo así? No, porque todo mundo lo dice… “Yuri podría ser reina o modelo” ¿Soy un monstruo por verla como mujer?” Me destrozaba la cabeza pensando. Y ahora, más de una década después, volvía a sentir ese nefasto amor. Mi Yuri era la misma, un angelito de bondad y pasión.      —Desde que te abracé en el aeropuerto me emocioné, y... —Agregué a mi confesión.     Ella sonrió con picardía y acercó su rostro al mío.     —Pues te voy a dar una sorpresa, señor Stregoika.     Se me abrió la boca. “¡Mi seudónimo! ¿Habrá leído mis cuentos? Ya debe saber que me obsesionan las colegialas” razoné. Ella se levantó y se fue a su habitación. ¿Qué sorpresa iba a darme? —3— Pasó más de una hora durante la que me pregunté qué demonios hacía.     —¡Papi! —me gritó desde donde diablos estaba.     “¿Por qué sonará tan rara? Hace un ratito estábamos que nos comíamos aquí en la sala y ahora está como si nada. Debe estar bien loca”. Pensé.     —Papi ¡ven!     Y fui. Me asomé con premura al lugar de donde venía su voz. Era su habitación, pero aunque era la primera vez que la veía, no pude detenerme a ver nada más que aquello que había en un rincón. Yuri estaba con la cabeza clavada debajo de un escritorio y la cola en alto, con sus blancas piernas bien estiradas y unidas. Parecía una palmera que en vez de palmas verdes tenía una tela de tejido tartán escocés, color azul rey. O sea, entramado de uniforme de colegio, y es que eso precisamente era: Yuri se había puesto su viejo uniforme. Se le veían las piernas completitas y para que se viera su entrepierna faltaba solo un centímetro, no; menos: Un milímetro. No, menos: ¡Un átomo! Qué sensualidad tan macabra, en el nombre de Dios Padre.     —¡Papi, no encuentro mi cuaderno! Anoche me ayudaste con la tarea de matemáticas y no sé donde lo dejamos ¿tú sabes? ...¡Papi, háblame!     Yo estaba como una estatua, boquiabierto y apenas respirando. ¿Alguien dijo disfunción? ¿Quién? ¿Qué es eso de ‘disfunción’? Lo único que sabía era que tenía que ir a taladrar a mi hija. Yuri traviesa, había encontrado y leído mis viejos cuentos en Internet y sabía que las colegialas me ponían como un tigre.      —¡Papi! Ayúdame a buscar ¿No ves que me agarra el tarde? ¡Tengo que ir al colegio! Papi, papi ¡reacciona!     Yo estaba fuera de forma para jugar, pero por nada del mundo dejaría de complacer a mi amada Yuri, así que hice mi mejor esfuerzo.     —A ver, a ver ¿por qué eres tan desordenada? —entré— ¿Siempre tengo yo qué encontrarte las cosas?     —¡Aich! —se quejó ella.      Pasé a su lado y aspiré fuerte. Olía como debe oler el paraíso. No puedo explicar bien qué era, pero olía a colegiala. No a exitosa arquitecta, con perfumes caros y ropas finas,  sino a jabón de baño y uniforme planchado. Solo mi hija podría ponerme así, por todos los cielos ¡Yuri! Hasta tenía el pelo amarrado a los lados en coletas que parecían pompones y ya no estaba pulcramente maquillada como cuando nos encontramos en el puente aéreo, sino que tenía apenas una pasada de labial rosado y una línea muy discreta bajo los ojos.     Ella se metió bajo otro mueble, esta vez bajo la mesa del TV. Puso la mano en el borde y se hincó otra vez, ofreciéndome su redonda y robusta cola. Además de en su provocativo derrière, reparé en su manita puesta puesta en el mueble: También se había quitado el barniz de uñas. ¡Estaba dispuesta a volverme loco! Sentí muchos deseos de, así como estaba, agachadita, mandarle mi mano a su sexo y tanteárselo, así como sólo había soñado con volver a hacerlo durante más de una década. Cuánto extrañaba ese calor delicioso. Los tiempos de gloria celestial cuando la mandaba al colegio recién lamida, comida y complacida, con ese mismo uniforme… uff... ¡Acababan de regresar!     —Aquí tampoco está ¿Papi, qué hago? —volvió a erguirse y se puso frente a mí.     —Tu cuaderno está escondido —le dije, cínicamente.     —¿Por qué?     —Porque si lo encuentras te vas, y no quiero que te vayas. Tú te vas cuando yo diga —me le acerqué.     —Ay ¡papi! —sonrió y se retorció como gata.     —Síguelo buscando —ordené.     —Sí señor —dijo y empezó a moverse.     —¿Ya buscaste encima de los muebles, en el chiffonier, en la biblioteca..?     —Ya voy —dijo, regañada.     Arrastró una silla y se subió para buscar encima del chiffonier. Se quedó parada en un pie y dobló la otra pierna. Se estiró hasta donde pudo para alcanzar la pared con la mano.     —Aquí tampoco está…     —Sigue mirando. ¡Mira bien!     —Sí señor.     Me tiré de cola a la cama y le miré bien sus exquisitas piernas. Sin ninguna cautela hinqué la cabeza para ver bajo su falda —y me empapé de su aroma—, pero por más que pegué la cara, solo seguía viendo hasta el final de sus piernas, como si por un encantamiento la primer célula de su entrepierna, o la primer molécula de su panty o lo que fuera que llevaba, estuvieran censurados. La vida me decía ‘eso no lo puedes ver’ y yo le contestaba ‘¡Claro que puedo, soy su padre!’ Me froté el pantalón con la mano, puesto que el endurecimiento estaba insoportable y las ganas aún más. Me lo halé por sobre la tela de jean.     —¿Qué haces, papi? —asomó la cabeza.     —¿Qué hago de qué? En vez de estar preguntando, ve a buscar a la biblioteca.     —Sí señor.     A la biblioteca tenía acceso desde la cama, por lo que se sacó los zapatos usando la punta de sus pies para empujar por atrás. Los arrojó y caminó sobre la cama. Pasó su cadera sobre mi cabeza y el ruedo de su falda me rozó la frente. Pero adivinen: No le vi nada. Me pasé las manos por la cara con ira. “¿Cómo hace? ¿Por qué tiene las piernas tan largas?” me pregunté.     —Cálmate papito.     Pero ¿cómo iba a calmarme? Tenía los pantalones más apretados que nunca y me empezaba a fastidiar el charquito de lubricante que se enfriaba al rededor del glande. ¡Qué ganas de dar taladro tan insoportables!     —Yuri, olvídate de ese cuaderno y ven aquí. No te bajes de la cama.     —¿Señor?     —Que vengas aquí te digo.     —Sí señor.     —Párate aquí.     —¿Por qué? —se acercó a mi cara.     —Más cerca. Yuri, esa falda está muy cortica. Ni creas que te voy a dejar a ir al colegio así.     —Pero papi...     —‘Pero nada’. ¿Crees que no sé cómo son los muchachitos, que se paran en las escaleras a verlas ustedes por debajo y tener con qué ir a reventarse a pajas?     —¡Papi! —casi suelta la risa.     —A esa falda puede bajarle el ruedo. Bájaselo, hasta la rodilla.     —Papi —ahora sí rió.     —¿De qué te ríes?     —Esta jardinera no tiene dobladillo qué bajar.     —Ay Yuri Natalia ¡Ese cuento no te lo crees ni tú misma! Le bajas el condenado ruedo o se lo bajo yo.     —Papi, no tiene ruedo qué bajar ¡lo juro por dios!     —No te creo.     —¡Por dios! —se besó la uña del pulgar.     —¡Mentira!     —¡Mira entonces! —se subió la falda. —4— ¡Al fin! Ay qué rico ¡qué rica es la vida! “Mi hija está subiéndose la falda delante de mi cara. Qué rico aroma tiene” pensé. Aspiré fuerte.     —¿Por qué suspiras? —me preguntó. No contesté, porque al fin estaba viendo ese ansiado triangulito de amor que cargaba entre sus piernas. Se había puesto, como si lo demás fuera poco, unas calzas blancas, sencillas, sin encajes, dibujos ni labrados y bien ajustadas. Era una mocosa colegial hasta el tuétano. Me saboreé.     —¿Si ves? no hay nada de ruedo qué bajar.     Me senté en la cama y le ordené     —Ven aquí —señalé mi regazo.     Ella obedeció. Sabía de qué se trataba. Iba a ser castigada. Apoyó su vientre en mis piernas y le subí la falda. Pero qué pedazo de trasero tenía mi Yuri. En medio del jueguito de rol y todo, yo me ahogaba en dicha por tener otra vez a mi Yuri así, ver lo bien que le había ido, lo bien que estaba y —uff, ese culo— cuán conservada estaba su belleza. Esas mismas nalgas que se apoderaban de mi mente cuando ella era una mocosa, todavía ahí, para mí. Hice un esfuerzo descomunal para no acariciarla y para no tocarle, todavía, sus partes privadas. Solo debía darle unas suaves pero sonoras nalgadas. ¡Y salió la primera!     —¿Cómo es que tienes esa falda tan cortica y sin ruedo?     Y salió la segunda     —¿Acaso te gusta ir mostrando los calzones?     La tercera. Ella gemía de gusto, y detecté sin esfuerzo que ya estaba dejando de jugar.     —¿...Tener a tus compañeritos con la pita parada y pajeándose por ti a toda hora? ¿Te gusta eso?     Ella notó en su costado la situación en que estaba yo. Estaba como acostaba encima de la carpa de un circo. Se retorció un poco y metió la mano     —Papi… mira cómo estás —dijo, con su voz mojada.     Yo, ya no podía seguir. Dejé de nalguearla y le acaricié las pompas con mi mano abierta y hambrienta.     —Mi amor —susurré— es por ti, y sólo por ti.     Alzó la mirada desde su incómoda posición y con carita de regañada me suplicó:     —Papi ¿me dejas que te ayude con eso?     —Pero, y ¿qué vas a hacer?     —Lo que tú me digas     —Tienes que darme de esto —toqué sus labios—, y de todo esto —amasé sus nalgas y al final me concentré en medio de ellas.     Se sentía calientita y al presionar con el dedo, se podía sentir su humedad. No hubo más palabras. Ahí estábamos, mi hija yo, el tal ‘Monstruo de Santarem’, haciendo el amor otra vez, después de diez años de separación. Estaba de rodillas,y en uniforme, metida entre mis piernas haciéndome una mamada, de esas que solo ella podía hacerme. La agarré por sus coletas y halé con el fin de llegar más dentro de su boca. Los sonidos ahogados que salían de su garganta me enloquecían. A veces le soltaba las coletas para acariciarle los lados de la cabeza o los hombros. Sin darme cuenta cuando, me había apoyado con un brazo detrás de mi espalda y empezado a perrear sobre su cara.     —Tú siempre supiste como chuparla —dije con voz temblorosa.     Ella desocupó su boca para hablar:     —Siempre me gustó tu pija, papi —dijo, imitando mi tono en la palabra ‘siempre’.     Se puso de pie, usó la palma de la mano para limpiarse la comisura de la boca y dijo:     —Hazme el amor, papi.     Al tiempo de ponerme de pie y deshacerme de mi saco y pantalón, ella asumió que debería hacer lo mismo. Se mandó las manos a un lado de su peto de tartán azul, para alcanzar  la cremallera. Pero la detuve:     —No, bebé, déjatelo…     Haber dicho ‘bebé’, fue más afrodisíaco para ella que todo el previo juego de papito bravo y colegiala despistada, pues se me lanzó encima:     —¡Te amo, papi, te amo! —exclamó sobre mi cara, sin separar los dientes— hazme tuya otra vez, lo quiero todo ¡échamelo todo papi! —prácticamente gruñó.     La apreté y giré con ella. Besé su rostro con pasión y amor, mientras, con una torpeza que a mí me avergonzaba y a ella le parecía tierna, trataba de sacar uno de sus senos. Al fin lo logré, aunque con un poco de ayuda de ella. Su teta de buen tamaño estaba asomada como una joya lisa y blanca en medio de su peto, corrido hacia adentro. Y su blusa, corrida hacia afuera.     —Qué rico ¡mi amor, mi Yuri!     Nadie sabe qué es chupar unas tetas hasta que se las chupa a una de sus hijas. Hagan de cuenta que un buen día, dios mismo abre el cielo con sus manos, se asoma y nos dice a todos que todo aquello que creíamos perverso, no lo es. Que nos hicieron creerlo para negarnos la dicha y humillarnos, pero que ahora seríamos libres. Que todo lo hecho con amor y voluntad es bello.     Después de repetir la sesión con su otro seno, pasé a otro nivel de gloria: gateé hasta su pubis. Qué rico olía mi niña cuando estaba mojada. Ese aroma está diseñado para enloquecer a un hombre, y a mí, la fragancia de los fluidos de amor de mi hija me empañaban la consciencia. ¡Me la empañaban desde que ella tenía catorce! Como era costumbre vieja entre nosotros, nunca le quité la pantaleta, solo la jalé hacia un lado.  La impresión fue grande. Me acordé de sus suaves vellitos, pero ya habían pasado diez años. Tenía delante de mí un chocho recorrido pero igual de rozagante, afeitado y muy bien cuidado. Aún Después de mirar y pensar tonterías por un segundo, miré ese montículo de vulvas brillantes y me antojé. Era el coñito de mi preciosa, claro que sí.     —Me la vas a comer o le vas a rezar —me reclamó.     Y claro, se la comí.     Ni para qué gasto tecla intentando describirles la magnificencia de comerme ese coño. Ustedes deben haber comido muchos coños. Quizá el efecto era psicológico, solo radicaba en mi cabeza: Era el coñito de mi querida hija, el mismo que probé por primera vez cuando ella tenía catorce una vez que estaba escurriendo agua y jabón, en el momento más romántico de mi vida y creo que también de la de ella. Prueba de la especialidad de esa comida de coño y que no era una comida de coño cualquiera, fue que ella misma lo ratificó, sin que nunca lo acordáramos, ni siquiera habláramos de ello —aunque solíamos practicarlo tanto—:      —¡Papi! Nadie me lo come como tú ¡nadie…!     Y, como en el pasado, cerró sus piernas con fuerza casi hidráulica y presionó mi cabeza contra ella. Ondeaba su torso como un pez fuera del agua, todo para ‘darme más’. “¿Será que la puedo hacer venir, como en los viejos tiempos?” me pregunté. Puse toda la energía que me fue posible en los músculos de la base de mi lengua para moverla tan rápido de aquí para allá como fuera preciso, aún más allá del dolor. Quería agitar su encantador clítoris hasta hacerla temblar. ¡No podía fallarle! “¿Ves que no hay nadie como papi?” pensaba mientras lo hacía. Ella, según habría yo de entender cuando terminara de leer su dichoso cuento, luchaba por controlar lo poco que le quedaba de respiración. Todo se le iba en contoneo y gemidos que nacían desde el vientre como bala de cañón. Entre más gemía ella, más ahínco le ponía yo. Creo que ya tenía inflamado el gañote de tanto esforzar la lengua, pero nada importaba más que el placer de mi hija. Y bueno, el mío, pues me ponía a mil verla disfrutando y, a riesgo que crean que soy un fantoche, no solo me proporcionaba placer sino felicidad. Mi hermosa hija, de la que me enamoré a sus doce años, retorciéndose de placer —una vez más— suministrado amorosamente por papi.  “Goza, bebé, goza como loca que aquí está papi” pensaba yo.  Los filósofos antiguos se enmarañaron en definir la felicidad, cuando pudieron decir “Cómele el coño a tu hija bonita y hazla girar de placer”. Y fin.     En efecto, ‘fin’. Ella saltó como un gato con la mano en su vagina y volvió a caer, metiéndose el puño en la boca y respirando como un fiera. Le temblaban los muslos como gelatina. Al verle la cola descubrí que la tenía empapada, aunque no como yo soñaba. Pero la había hecho tener un orgasmo “¡Bien hecho papi!” Me dije. Antes que se relajara, la ladeé, le quité el calzón, me puse detrás de ella y la penetré. El mensaje de sus gemidos era muy claro, como si dijera ‘uhy, papi ¿más? Uff, me vas a deshacer, pero ¡dale!’.     Y ahí estaba yo, estrellando mi pelvis contra sus preciosas nalgas, a mi hija, con su falda de colegio toda enrollada al rededor de su cintura.     —Te vas al colegio pero bien culiada, mi amor —le dije con la respiración a golpes.     —Sí señor —me respondió apretando los ojos.     —Si sientes la colita mojada ¡te acuerdas de papi todo el día!     —Sí, papi.     —¿Quieres pensar en papi todo el día?     —Uhy ¡sí!     —¿Te lleno la colita?     —¡Lléname la colita papi!     Así estuvimos diciendo cosas durante un rato. Me gustaba decir cosas sucias y a ella alcahuetearlas, porque entre más sucio, por irreal que fuera lo que decíamos, yo me emocionaba más y le daba más duro, y a ella  le gustaba.     —¿Te gusta la verga de papi?     —¡Me encanta, metémela toda, no pares papi!     Le estrujé sus perfectas tetas y le mordí un hombro.     —¡Culéame papi! —dijo al poner su mano en mi costado.     —Ya viene tu papá con todo lo que te gusta mi amor —dije con voz casi de infarto— alista ese culo, que llegó papi con su pistolota de amor super-cargada ¡bebé!     Los gemidos de ella se convirtieron en gritos.     —¿Quieres leche de papi?     —SÍ     —¿QUIERES LECHE DE PAPI?     —¡SIII!      —5— Fue suficiente. Así, fue, le ‘llené la colita’. Lo saqué y me derramé sobre su atlética cola de colegiala. Hice una obra de arte en sus redondas nalgas como lienzo, con erráticas chorreaduras de esperma. ¡Qué puta felicidad!     —Qué delicia mi amor —dije, ya sin el tono de gruñido     Caí recostado detrás de ella y la abracé.     —Eres una delicia sin par, bebé —dije y besé su cara.     Ella pronunció un gemido como cunado una niña descubre un pequeño gatito en un callejón. Se contoneó una vez más y se pego a mí. Acarició un lado de mi cara por unos segundos y luego, se restregó la cola con la mano. Luego se llevó un poco de mi semen a su boca y lo probó agarrando pequeñísimas porciones con los labios.     Me agarró el sueño ahí, con la cara metida entre su melena.     —¿Te gustó comerte a tu hija colegiala? —me preguntó.      Entonces recordé lo que me había dicho, que tenía una sorpresa para Stregoika.     —¿Le preguntas a Iván Andrés, tu papá; o a Stregoika, el culiador de colegialas?     Ella, se interesó en ambas respuestas:     —¿Qué dice Stregoika?     —Que eres la mejor colegiala que se ha echado en la vida.     —Y ¿qué dice mi papá?     —Que eres la única colegiala que se ha echado en la vida y, adivina...     —¿Qué?     —...No quiere echarse ninguna otra. Fin más del mismo autor Profe: ¿Se puede embarazar una si hay semen en el agua de ... https://relatoeroticosintabu.xyz/relato.php?id=2290 Ordeñada express por nena de grado 8º https://relatoeroticosintabu.xyz/relato.php?id=2848 Fabiana, polvito de 12 años (grado sexto de colegio) https://relatoeroticosintabu.xyz/relato.php?id=2183 Las tres condiciones para al fin VIOLAR una colegiala https://relatoeroticosintabu.xyz/relato.php?id=2789 Manoseador de colegialas confeso http://relatoeroticosintabu.xyz/relato.php?id=2138 Upskirt apabullante (nena de ±12) https://relatoeroticosintabu.xyz/relato.php?id=2130 Jenny 1995 parte 1 https://relatoeroticosintabu.xyz/relato.php?id=2128 parte 2 https://relatoeroticosintabu.xyz/relato.php?id=2129 Percepción de un mirón reprimido https://relatoeroticosintabu.xyz/relato.php?id=2968 ¡Ay profe, me haces igual que mi papá! https://relatoeroticosintabu.xyz/relato.php?id=2997 De paseo con mi hija Carla https://relatoeroticosintabu.xyz/relato.php?id=3037 La mansión cobo de palma - Burdel preteen clandestino https://relatoeroticosintabu.xyz/relato.php?id=2136 Así recuperé a mi hombre, arrechándolo con nuestra hija https://relatoeroticosintabu.xyz/relato.php?id=3065 Mi papi https://relatoeroticosintabu.xyz/relato.php?id=3096

Autor: Stregoika Categoría: Incesto

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