Relatos Eróticos de Incesto


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Mi esposo y su prima

2019-11-20


Es la primera vez que escribo un relato, comenzaré. Les contaré la experiencia de mi esposo con su prima. Todo lo que contaré es real y me encanta que mi esposo me lo platique, así que ahora lo relataré. Mi esposo se llama Marco y su prima es Grecia. Cuando esto comenzó mi esposo tenía 18 años y Grecia tenía 14. Grecia estaba planeando sus 15 años para lo que invito cómo chambelan a Marco. Marco vivía en Toluca y ella en el DF así que para los ensayos de su vals, él se fue a vivir unos meses a casa de sus tíos los padres de Grecia. En la convivencia diaria comenzaron a ser cada vez más cercanos. Una ocasión Grecia traía puesto un pantalón de licra muy pegado y en un momento se sentó frente a Marco, él noto el bultito que se formaba entre sus piernas. Fue ahí cuando empezó a cambiar la manera en que Marco la veía. Así que comenzó a ser más cercano y cariñoso. Un día estaban jugando y ella le pregunto que si le gustaba alguien de la familia, el no dudo en decirle que ella y ver si eso daba pie a otro tipo de relación, no le contesto de inmediato solo le dijo que si le gustaba alguien de la familia, ella le pregunto quién, el tomo una servilleta y le escribió que le gustaba ella. Ella tomó la servilleta y leyó lo que decía y lo miro de una manera coqueta y se fue a su recámara. Los días siguientes sus juegos eran más cercanos, a ella le gustaba que la cargará y le hiciera cosquillas, hasta que un día cuando la cargaba la acerco a él y la beso, ella accedió, se besaron y el comenzó a tocar sus pequeños pechos, el noto que a ella le gustaba ya que cerraba los ojos y sonreía. Ese día no paso más ya que llegaron sus tíos. Al siguiente día cuando se quedaron solos ella le dijo, que le había gustado lo que había pasado. Desde ese día comenzaron a tener más cercanía, ella lo dejo chupar sus pezones y acariciarla pero nada más... Pasaron los días y poco a poco le permitía tocarla un poco más, lo dejaba acariciar sus piernas y pasar su mano por encima de su ropa, fueron pasando los días y el deseo de él crecía, pero debía calmar ese deseo así que un dia, cuando Grecia salió de bañarse y Marco entro al baño se dio cuenta de que ahí estaba la ropa que su prima se acababa de quitar así que busco su ropa interior y al encontrarla, la olió y se éxito al imaginar que en esa prenda acababa de estar la vagina de su prima y que ese era su olor, de inmediato tuvo una erección y se masturbo acabando en el calzoncito de su prima, después de ese día, siempre buscaba los calzoncitos que se quitaba su prima y se mastubaba pensando en ella. Ellos seguían sus encuentros, aunque no pasaban de besos y caricias. Un día cuando él le estaba chupando los pechos, tomo la mano de Grecia y la puso en su pene y ella comenzó a acariciarlo por encima del pantalón, el le pregunto si quería verlo y ella le dijo que si, así que el se desabrochó el pantalón y dejó salir su pene, ella sin pensarlo se agachó y comenzó a chuparlo, con un poco de torpeza al principio pero a él le encantaba, estaba súper excitado por lo que no tardó en sentir que iba a terminar y se lo hizo saber, ella lo saco de su boca y el término en sus pechos. Los días siguientes buscaban cualquier momento solos para seguir haciéndolo, se besaban, él chupaba sus pechos y ella le hacía sexo oral cada vez lo hacía mejor, en una de esas veces él le pidió que lo dejara terminar en su boca, ella no estaba muy convencida pero accedió, siguió chupando y cuando estaba por acabar lo saco de su boca y le puso solo la punta en labios y empezó a llenar su boca de su semen, al principio ella hizo un gesto de desagrado pero sin pensarlo los trago, y le dijo que le gustaba mucho como sabían, a partir de ahí, siempre que tenían oportunidad lo hacían y ella le pedía que acabará en su boca, o en sus manos y se llevaba sus manos a su boca para saborearlos. Pasaron los días y Marco tenía muchas ganas de ya hacerla suya, pero ella ni siquiera le permitía meter la mano en su vagina. Hasta que llegó el día de festejar sus 15 años, el día transcurrió normal, paso la fiesta y todos en la familia terminaron alcoholizados, por lo que al día siguiente se despertaron tarde y todos se fueron a dormir temprano. Cuando ya todos se habían ido a dormir, Marco se encontraba en su recámara y también se disponía ya a dormir, cuando recibió un mensaje de texto que le envío Grecia, en el mensaje ella le decía que fuera a su recámara. El sin pensarlo se dirigió a la recámara de ella, cuidando que nadie se diera cuenta, cuando llegó se dio cuánta que la puerta estaba entreabierta así que entro y cerró la puerta con seguro. Ella estaba en su recámara sola y lo estaba esperando, traía puesto un camisón largo y le dijo que se acercara, comenzaron a besarse y se tiraron en la cama, el quedó encima de ella y empezó a bajar su mano para acariciarla por debajo de su camisón, fue subiendo por sus piernas hasta llegar a su vagina, comenzó a acariciar por encima de su calzón y noto que ya estaba bastante húmeda, le hizo a un lado el cachetero que traía puesto y por primera vez ella le permitió tocar su vagina sin ninguna prenda de por medio, ella solo gemía despacito y apretaba las cobijas con sus manos, Marco dirigió su cara a su vagina y comenzó a lamer esa vagina que tanto había deseado, ella lo disfrutaba ya que pujaba despacito y con sus manos le apretaba la cabeza hacia ella para que lo siguiera haciendo, luego él se levantó y le quitó el cacheterito que traía puesto y lo llevo a su nariz y boca, ella se sorprendió al ver eso y aun más cuando él le dijo "huele igual", Grecia le pregunto a qué se refería y él dijo que siempre olía su ropa interior y se masturbaba con su olor, ella se éxito al escuchar esto porque mordió sus labios y lo miraba gustosa, Marco se levantó y se desnudó, y ella lo veía con deseo, él le abrió las piernas y comenzó a pasar la punta de su pene por encima de sus labios vaginales, ella cerraba los ojos y pujaba despacito, él comenzó a empujar un poco su verga, ella le dijo que despacio por qué era su primera vez, y así lo hizo pero cuando empujó un poquito más ella le dijo que le dolía y se apartó un poco, así que él se tuvo que aguantar esas ganas que tenía de penetrarla y se comenzó a masturbar frente a ella hasta que acabo justo afuera de su vagina. Eso fue todo lo que pasó ese día. Pasó casi una semana para que pudieran volver a estar solos, esta ocasión, estaban en la recámara de ella y también comenzaron con los besos y caricias, está vez el llevo su mano a la vagina de su prima por debajo de su ropa y comenzó a meter su dedos poquito a poco, ella accedía, así que sin pensarlo ya tanto le bajó el pantalón junto con el calzón y él se saco su pene, se tiraron en la cama quedando el encima de ella, Marco le abrió la piernas a su prima y ella no puso resistencia, así que ya sin tanto pensarlo Marco recargo su verga en la vagina de Grecia y de un solo empujón la penetró, ella pujo y le dijo que le dolía, que lo sacara, pero él ya no desistió, se quedó quieto unos minutos esperando a que ella se acostumbra, pudo notar que ella empezaba a disfrutarlo por que comenzó a hacer ligeros movimientos con su cadera, por fin se estaba cogiendo a su prima, él comenzó a acelerar sus movimientos, ya los dos disfrutaban de ese mete y saca, Marco quiso cambiarla de posición pero ella le dijo que le daba pena, aún así él la levantó y la puso en cuatro, por un momento se quedo disfrutando de esa imagen, su primita por fin le estaba mostrando ese culito en todo su esplendor, Marco la penetró en esa posición y pudo sentir como le clavaba toda su verga, ella respingaba un poco pero lo disfrutaba, él disfruta ver cómo desaparecía su verga al entrar en su primita, al tiempo que se escuchaba como chocaban sus huevos y ella lo disfrutaba ya que pujaba muy rico y le decía que le gustaba mucho, y comenzó a tener espasmos y mover su cuerpo aún más rico, siguieron así un rato hasta que el sintió sus ganas de terminar así que le sacó su verga y termino salpicando su espalda y sus nalgas. Los dos terminaron exhaustos, se recostaron un momento y luego el salio y se fue a su recamara, pensando en que por fin había logrado su cometido, se cogió a su prima y la hizo gozar. A partir de ese día los dos buscaban cualquier oportunidad para quedarse solos y coger, luego Marco regresó a su casa y se veían ya menos, pero nunca desaprovechaban la oportunidad de disfrutar uno del otro. Años después ella se comprometió y antes de casarse le dijo a Marco que le agradecía todo lo que vivieron juntos y le pidió que lo dejarán en un bello recuerdo.

Autor: YidiiMarck Categoría: Incesto

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Conseguí hacerlo con mi padre

2019-11-18


Mi padre se encargaba de despertarnos todas las mañanas, cuando entraba en mi habitación a despertarme me hacia la dormida y empecé dejando que me viera las bragas, pico el anzuelo así no se conformo con verme, fue atreviéndose a mas, llegando a darme palmaditas en el culo y poco a poco fui dejando que me viera desnuda al despertarme consiguiendo follar con él, a pesar de que no lo quería hacer conmigo. Nuestro padre se tenía que encargar de despertarnos a mi hermano y a mí, ya que nuestra madre entraba muy temprano en la empresa que trabajaba en jornada continuada. Siempre con la misma rutina unos golpes en la puerta y una voz fuerte diciendo que nos levantáramos. Yo estaba ya en el primer curso de la Universidad y por entonces pertenecía a mi tío aunque tenía algún que otro amigo. Coincidió que mi hermano empezó a trabajar en una multinacional y lo primero que le hicieron fue trasladarle 2 meses a la empresa matriz en el extranjero para formación, recuerdo que durante la cena en plan de broma, hablamos de que se libraría del tedioso despertar diario que nos daba nuestro padre, tuvo que afectar a mi padre oír ese comentario jocoso, porque ya desde ese día cuando me despertaba cambio su rutina, procediendo a abrir la puerta del dormitorio y a encender la luz para a continuación destaparme corriendo la sabana diciendo “venga despierta ya es la hora” pero ya no con esa voz fuerte. Un día tuve un despertar caliente y me masturbe antes de que viniese mi padre a despertarme, me quede con las manos entre las piernas sobre las bragas, me subí el camisón por encima de las bragas, quería que me viese así. Cuando encendió la luz y me destapo vio que yo estaba de espaldas con el camisón subido por encima de la cintura enseñando parte de las bragas por el culo, me di cuenta estaba mirándome y no hice nada por taparme, lo que si note es que tardo un rato en cerrar la puerta, le gustaría lo que me veía. Supongo que sería una visión morbosa porque mi padre si me veía en bikini o en bragas más de una vez por casa El siguiente día coincidió que me vio igual pero yo me deje puesta una braguita cortita para saber cómo iba a reaccionar, se me acerco y dándome una palmadita en el culo me dijo ya es la hora. Eso me extraño por su atrevimiento, como yo por esa época, ya estaba bien liada con mi tío, me dio que pensar que mi padre también como viejo verde quería algo más de mi. Me decidí a comprobarlo, como yo tenía la hora cogida de despertarme antes de que viniera a mi habitación solía estar despierta, decidí provocarle más para ver hasta donde se atrevía, así la siguiente vez me deje puesto un tanga me destape mas y deje que se viera todo. Cuando mi padre abrió la puerta y encendió la luz vio al quitarme la sabana como estaba más provocadora enseñando el tanga me veía bien el culo, acercándose, comprobó que estaba dormida empezó a acariciarme el culo, como yo me hacia la dormida intento separar tanga desde el culo pero en la postura que estaba era imposible y yo hice movimiento de desperezarme y quitando la mano de mi culo me dijo venga despierta es la hora. No sé porque si por ser mi padre o por el morbo de lo que me hacía, yo sintiendo sus caricias con los ojos cerrados me dio mucho morbo, de hecho terminaba mojándome y me gustaba ese juego. Los siguientes días fueron más o menos así, ya me encontraba mas destapada y además el camisón ya era solo una camiseta que le facilitaba verme mejor. Yo notaba como cada vez se iba atreviendo a más y además adelantaba la hora de venir a despertarme.. Así un día una vez ya junto a mi cama no se conformo con tocarme por encima de las bragas y empezó a bajarlas, me sorprendió y deje que lo hiciera, me las bajaba yo me hacia la dormida aunque lo notaba todo y si no fuese porque le dejaba, sus movimientos un poco nerviosos eran suficientes para despertarme, pero me seguía haciendo la dormida, de siempre en casa me habían dicho que tenía un sueño muy profundo así se lo debía de creer él. Después de unos días llego a bajarme las bragas y dejar mi culo casi completamente a su vista, ya pasaba su mano directamente sobre mi culo yo me excitaba y notaba como me iba mojando, eso me inquietaba por si se daba cuenta. Durante el desayuno alguna vez me preguntaba que tal había dormido supongo que para saber si decía algo pero no hacía mención a sus tocamientos y eso que más de una vez me dejo con la braga mal subida No sé si él se daba cuenta de que le dejaba pero cada vez se atrevía a mas ya no solo se limitaba a bajarme las bragas y acariciarme sino que ese día me beso el culo notaba su boca besándome Como ya estábamos en pleno junio con calor mi camiseta era más cortita y de hecho ya empecé a dormir solo con braguitas y no me tapaba con la sabana. La primera vez que al encender la luz me vio que estaba solo con braguitas tuvo que empalmarse porque enseguida se acerco a la cama y me acaricio la teta que estaba a su vista y se entretuvo sobando mi pezón no tardo mucho en besarlo, me tenia totalmente excitada haciéndolo, sin cortarse me bajo las braga pero no como lo había hecho hasta entonces, poco a poco, si no de un tirón, fue tan imprevisto que no supe reaccionar pero ese movimiento brusco era de los que te despiertan y mas a la hora cercana de despertarme. Me moví hacia el otro lado lo suficiente para que me viera el coño pero se asusto intento subirme las bragas y aunque no lo consiguió del todo me dijo con una voz muy nerviosa que ya era la hora. En cuanto se fue del dormitorio me tuve que masturbar cada vez me gustaba más ese juego tan morboso que tenia conmigo y fantaseaba con imaginar cómo serian sus siguientes movimientos conmigo. El día siguiente decidí que me encontrase boca arriba a ver que se le ocurría hacer, tengo que confesar que estaba predispuesta a todo y de hecho mis horas de sueño se iban acortando por todo lo que pensaba y preparaba para cuando viniese a despertarme. Llegue a cambiarme de braguitas antes de que entrase porque las que tenía se mojaban de todo lo que mi cabeza urdía. Tenía unas braguitas muy sexys cortitas y en cuanto me vio así, fue directo a tocarme por las bragas y a meter su mano dentro iba a tocarme ya el coño, entonces me moví no quería que notase como estaba ya de mojada, con mi movimiento la bragas se bajaron bastante y le fue fácil bajarla del todo y dedicarse a mi culo y a mis tetas Quise saber qué haría si me pillase así otro vez y dos días después deje que me viera boca arriba, llevaba puestas unas braguitas cortitas blancas semitransparente Estuvo mirándome el coño, llevo su mano a acariciarme por encima de la braga marcando la hendidura de mi rajita, si seguía así masturbándome me correría, y enseguida noto como me estaba mojando yo me moví con gestos pero también me delataba ya con ciertos ronroneos y gemidos de gusto suficiente para que notara que lo que me estaba haciendo me gustaba intento seguir tocándome de la misma forma pero mi postura ya no le dejaba y estuvo acariciándome las tetas y besándolas hasta que ya no le quedo más remedio que decirme que ya era la hora de levantarme Por entonces ya me estaba despertando cinco minutos antes de la hora habitual de despertarme pero empezó a venir a mi cuarto diez minutos antes y el primer día que lo hizo casi me pilla cambiándome de bragas Esa vez me encontró tumbada boca abajo le fue fácil bajarme las bragas y por primera vez me acaricio el culo y separándome las nalgas pasar sus dedos y su lengua, estuvo un rato tiempo suficiente para que por mi coño empezara a emanar mis flujos pero no se dio cuenta y cuando me subió las bragas y me dijo que ya era la hora de levantarme, las bragas si me delataron al mojarse muchísimo, pero se fue sin decirme nada. No me podía creer que él no se diese cuenta de que me estaba dejando hacer y además me gustaba. Estaba segura que después de salir de mi habitación él se iba al baño de si dormitorio a masturbarse era demasiada excitación. Entonces empezó a venir a despertarme con más tiempo de antelación y a meterse en mi cama junto a mí, así se arrimaba y me tocaba como quería yo notaba ya su bulto restregándose a mi cuerpo tenía tiempo de acariciarme besarme y tocarme pero ya iba notando cierta predisposición mía y demasiados gemidos y excitación hasta que un día me dijo: “tócame la polla deja de hacerte la dormida”. Abrí los ojos y preguntándole que desde cuando lo sabía, me dijo desde hace mucho pero me gustaba que te comportaras así de zorrita o sea que ya vamos a dejar de jugar. Me bajo las bragas hasta los tobillos y quitándose el slip me dejo su polla dura enorme a la vista diciéndome es toda tuya te toca satisfacerme Se la cogí con la mano y mientras él me abría las piernas tocándome bien el coño empecé a pajearle, estaba tan excitada que ya no tenia en mi mente si era mi tío o mi padre pero quería hacerle de todo y le dije quiero chupártela me gusta como la tienes, mi padre me respondió, chúpamela y trágatelo todo porque me quiero correr en tu boca No tardo demasiado en correrse en mi boca y cuando la retire me la acerco a mi coño y me la paso por mis labios y mi clítoris diciéndome me gusta cómo eres, toda una zorrita y yo sin saberlo Tenía ganas de saber que me haría una vez ya descubierto que lo deseaba tanto como él, y el siguiente día cuando entro en mi habitación estaba con braguitas boca arriba, después de besarme, chuparme y acariciarme mis tetitas, fue hacia las braguitas, me las quito y cogiéndome de las piernas me las separo, se incline dirigiéndose a mi coño y con la boca empezó a chuparlo y lamerlo, estaba totalmente empapado y no paraba de mojarse, y explote de placer no una sino varias veces Después me ordeno que le pajeara y se la volviera a chupar como hice el otro día. Una vez que se la cogí con la mano y empecé a pajearle me dijo métetela en la boca ya quiero correrme estoy a punto me pones a mil, me la introduje en la boca pasándole la lengua por su punta y mis labios presionaron su polla para con mis movimientos de cabeza masturbarle mientras él me tiraba del pelo diciéndome zorrita trágatelo todo es para ti y se corrió en mi boca pero me sujeto la cabeza un buen rato para que me tragase toda la leche casi me dio arcadas Cuando me retire aun con semen por la comisura de mis labios dijo la chupas muchísimo mejor que tu madre lo hacia y eso que hace años que no me lo hace, pero tú me lo compensaras. Para mala suerte mi hermano volvía a casa este domingo y solo nos quedaba ya esa semana para esos juegos y mi padre decidió aprovecharlo venia con más de media hora de antelación a despertarme, bueno a tener sexo conmigo. Empezó practicar conmigo algo que no era realmente sexo anal, yo ya dormía desnuda, mi padre también desnudo me ponía boca abajo en la cama y colocaba su polla entre mis nalgas y me las apretaba hasta que con su movimiento, mientras yo me metía la mano por debajo para tocarme el clítoris, el sentía mi mano tocándome y rozándose con él, eso hacía que aumentara el placer mi padre podía separar y juntar mis nalgas a su polla, sin parar en nuestros movimientos nos corríamos, nos poníamos perdidos y mojados, nos encantaba. El ultimo día, cuando entro en mi habitación y encendió la luz, me vio totalmente desnuda esperándole, según se acerco a mi cama ya me veía despierta y tocándome para él, me dijo lo que estás haciendo es lo mas morboso que había visto de mi zorrita. Era la primera vez que su hija le deleitaba con esa visión, se acostó a mi lado, me fue diciendo como le gustaba lo que estaba haciendo, que era una viciosita, su viciosita. Yo seguía tocándome muy excitada, mi padre me metió un dedo en el culo y no tarde en sentirlo bien encajado y me moví a su ritmo, hasta que empecé a gemir y retorcerme, me estaba corriendo. Cuando se separo cogí la mano con la que me había estado tocando y me la metí en la boca chupándola, y relamiéndola suavemente, le dio mucho más morbo, ya me repetía que era una zorrita viciosita. Estando ya fuera de mi le pedí que me comiese toda, se situé encima mía, me abrió de piernas para que me colocara enfrente suya, mirándome a mi coño dijo esta muy apetitoso, mojado, empezó a chupar mis labios, después mi clítoris, se dedico a excitarlo con caricias con su lengua mientras un dedo lo llevo hacia mi culo acariciándolo y explorando mi ano y así mientras notaba que explotaba de placer con lo que me hacía en mi coño, su dedo iba penetrando mi ano, no tarde en desear que me follara y no solo por el culo, le decía, sigue así mételo mas, me encanta que placer, no pares necesito correrme otra vez así. Estábamos muy excitados y pasábamos del tiempo, le dije, quiero que me folles ahora estoy muy cachonda, pero no quería follarme, ya me lo había dicho otras veces a pesar de que yo se lo pedía siempre que me corría. Como veía que no iba a convencerle decidí hacerlo a mi manera. Fui a cogerle su polla, me la acerque a mi boca tenía un preservativo en la boca, el no se había dado cuenta y pese a su extrañeza termine de ponérselo con mi boca en la polla, tendría que pensar que era una experta pero ya no se negaría a follarme, yo lo deseaba muchísimo. Le dije ya podemos follar, túmbate en la cama, me puse encima suya cogí su polla y la dirigí a mi coño, entro deslizándose hasta dentro de lo mojada que tenía el coño. Estaba cabalgándole me encanta esa postura así me tocan bien las tetas los pezones y yo controlo el movimiento follándole notando su polla por mi interior excitando mi punto débil y sabiendo que soy yo quien lo dirige. Ya en plena excitación nos decíamos de todo, yo le decía que lo deseaba desde que empezó con los juegos que me había tenido que masturbar muchas veces, el también me confesó que se había tenido que masturbar después de jugar conmigo y que follaba a mi madre pensando que me follaba y deseando que fuera la hora de ir a mi cuarto a despertarme, nos corrimos con muchas ganas mientras me apretaba muy fuerte las tetas. Fue un orgasmo de los que no se olvidan. Cuando me separe de él quise demostrarle lo zorra que era su hija, me dirigí directa a su polla diciéndole, me gusta mis flujos, se la chupe con el preservativo puesto, se lo quite diciéndole que se la iba limpiar y estuve chupando su polla. Solo me repetía que era toda una zorrita y que habría tenido algún buen maestro, no entre a responderle. Luego me pregunto si hacía mucho que ponía con esa destreza los preservativos con la boca, a esto si conteste diciéndole que sí. Me confesó que solo se lo habían puesto así una vez y fue una puta, será que tu hija ya es una putita, le contesté. Estuvimos toda la mañana juntos. Lógicamente ese día no fui a la Universidad, de hecho pensaba dejar de ir no me gustaba nada Con la llegada de mi hermano se acabo los momentos que teníamos al despertarme, ya solo nos quedaba que me viese desnuda al despertarme y alguna caricia, pero aunque me pidió hacerlo a otras horas le dije que ya habíamos follado y deberíamos dejarlo así para no complicar nuestras vidas. Alguna vez a pesar de mi negativa termine pajeandole, chupándosela y el tocándome de forma furtiva. ([email protected])

Autor: marylogistic Categoría: Incesto

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Follando con mi hijo

2019-11-18


Todo fue rápido. Tengo mi hijo de 18 años, vivo solo con el y desde los 14 años siempre lo observaba para ver su pene y que gran pene tenia y soñaba ser atravezada por el. Hasta que un dia me hice la borracha dormida con solo calzon y sosten transparente, él me llevo a mi cuarto y note que me observaba y de pronto senti que me tocaba todo mi hermoso cuerpo, luego sentí su vergota en mi boca tratando de ponerla encima, pero no pudo. Después me quito mi ropita y me abrio las piernas, yo estaba recontra arrecha y senti como ponia su enorme pene en mi conchita y empezo a meter despacio y la verdad que me dolió mucho pero sentí rico a la vez, hasta que me la metió todita, por un momento pensé que no podría con semejante vergota pero lo hice y empezo a follar despacio una y otra vez. En ese momento entro su padre que acababa de llegar del trabajo y nos encontro de esta forma quedando sorprendido y al darse cuenta que estaba dormida se acerco y me hizo despertar, mi hijo salio del cuarto y mi esposo empezó a follarme tratándome de una puta, contándome lo que me estaba haciendo mi hijo y que me tenia atravezada y que tenia un pene grueso, y yo haciéndome la borracha le dije que quería ver eso si era cierto, entonces el lo llamo y empezamos de nuevo, solo que esta vez lo tocaba y de verdad era mas gruesa que la de su padre y los dos me empezaron a follar. Fue la primera vez que hice un trió con los dos, luego les conté que todo estaba preparado por mi y que siempre tenia ganas de meterme la verga de mi hijo y ya lo estaba cumpliendo. Mi esposo a su vez dijo que me iba a romper el culo el cual hizo que mi hijo lo hiciera como castigo por portarme como una puta y así fue, toda la vergota de mi hijo fue tragada por mi culito que me hizo ver estrellas, lleno de dolor y placer y sangre recibía la leche de mis dos folladores. Al dia siguiente no podia sentarme de dolor y según ellos en la noche siguiente se iba a repetir el plato, y la verdad no sé si podría de nuevo con los dos, especialmente con esa monstruosidad de verga de mi hijo que ha destrozado mis dos huecos que a decir verdad ha quedado mas abierto porque ya no siento la verga de mi marido, cuando me la mete baila dentro mi vagina lo siento muy delgada y corta. Otro día les contare los tríos que hice pero esta vez con mi compadre y mi hijo, trío mi hijo y su amigo, trío mi hijo con mi hermano y hasta hice un trío con dos negro pollones con la verga mas gruesa que la de mi hijo.

Autor: Anónimo Categoría: Incesto

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Mi cuñada

2019-11-15


Todo sucedió una noche del pasado verano... Todo sucedió una noche del pasado verano, aquella tarde fue muy calurosa, tenía cena en casa de mi novia Laura, con ella, mis suegros y mi cuñada Carla, no era nada fuera de lo común ya que lo solemos hacer bastante, ellos vivían en un ático con una terraza grande y buenas vistas, aprovechamos la caída del sol para cenar fuera y pasar el rato. Aquella cena se alargó más de lo habitual, comimos y bebimos todos en exceso, lo estábamos pasando genial, pero ya se estaba haciendo tarde, eran cerca de las dos de la mañana y tanto Carla como yo decidimos que era hora de marcharnos, mi cuñada carla Carla es una chica de 38 años, estatura media, no es una chica rellenita pero si de caderas anchas, blanca de piel, unas tetas grandes y bien puestas, a pesar de que su color de pelo natural es castaño ella siempre va teñida de rubia, casi blanco, pelo corto y unos ojos azules espectaculares. Yo vivo bastante cerca a penas 5 calles, Carla tenía que desplazarse un poco más 15 minutos caminando. Yo como siempre me despido de mis suegros y mi novia, Carla hace lo mismo y nos metemos en el ascensor, todo eran bromas y risas, los dos íbamos muy contententos debido a la bebida, demasiado diría yo, ella llevaba puesto una camiseta de tirantes negra, con un gran escote para lucir su tetas, una corta falda tejana y sandalias. Al salir del ascensor ella tropezó y acabó cayendo de culo, fue bastante cómico, no se podía levantar del ataque de risa, como pude le ayude a levantarse, mientras me agachaba para ayudarla pude evitar dirigir mi mirada a la entrepierna, no pude distinguir si era braga o tanga solo que era blanco. al final conseguimos salir a la calle. Carla: jajaj que risa Dany jaja por favor esto no se lo cuentes a nadie que verguenza! Yo: no te preocupes jaja esto es entre tu y yo! Carla: Madre mia! jaja estoy medio mareada y todo! a ver cómo llego yo a casa ahora Yo: Quieres que te acompañe? no me importa, total estamos cerca. Carla: si? de verdad? pues muchas gracias Dany eres un sol! Me dio un beso en la mejilla, se agarró de mi brazo y comenzamos a caminar, íbamos hablando de chorradas, supongo que todo efecto del alcohol, me empezó a decir que hacía mucho que no iba así agarrada a un chico y que encima era irónico que fuera yo, que era su cuñado. Al fin llegamos a la puerta de su casa: Yo: Bueno pues ya estamos aqui, a sido un agradable paseo Carla. Carla: Muchas gracias por acompañarme Dany, no hubiese llegado sola. Me dijo mientras me daba un beso y un fuerte abrazo que duró varios, pude sentir su grandes tetas apretadas contra mi, no se si era efectos del alcohol pero yo me empezaba a calentar… Carla: Oye por cierto tengo en casa ropa de Laura que me dejó la semana pasa, te importa si te la doy y se la llevas mañana tu que la veras? Yo: claro sin problemas, te espero aquí y me la bajas?? Carla: Sí hombre! subes conmigo, ademas asi haces la gracia completa y me acompañas hasta dentro de casa! jaja Subimos a su casa, fue entrar y lo primero que hizo fue tirar las sandalias y el bolso sobre el sofá, mientras se iba caminando por el pasillo Carla: quieres algo de beber? coge tu mismo si quieres, tengo de todo en la nevera mientras voy a prepararte la ropa Yo: creo que he bebido bastante por hoy jaja pero muchas gracias. Salió con la bolsa en la mano, se había cambiado de ropa, llevaba puesto una camiseta de tirantes como de deporte y unos shorts muy cortos, que resaltaba ese bonito culo, se había quitado el sujetador se notaba el vaivén de sus tetas al caminar, me dejaba hipnotizado, tras unos segundo aparte la mirada de sus tetas, mi calentura iba a más. Carla: de verdad que no quieres nada de beber? ya que estas aquí nos tomamos la última! venga que te preparo un Gintonic! los se preparar muy bien(dijo mientras entraba a la cocina) Yo: no de verdad ya a sido bastante por hoy Carla: no se acepta un no por respuesta, ya e sacado las copas, ponte cómodo salgo enseguida! Finalmente accedi, me senté en el sofá , era bastante grande hacia forma de L, tardó unos minutos y salió con las copas en la mano. Carla: Toma espero que te guste, a mi me encanta esta ginebra, Yo: si lo has hecho tú seguro que me gusta jaja Ella se sentó en la parte larga del sofá, estirando sus piernas sobre el, puso la tele y estuvimos charlando, mientras ella iba haciendo zapping era muy tarde y a pesar de tener TV de pago, no daban nada interesante, era imposible que mi mirada no se desviara constantemente a sus piernas y sus muslos, se le había subido tanto el pequeño pantalón que podía verle incluso el blanco de su ropa interior.. De repente veo para en un canal, estaban dando una película porno, en la escena salía una chica arrodillada chupando una gran polla, prácticamente no le cabía en la boca, la pajeaba mientras recorría el glande con su lengua. Carla: joder quien pillara una polla así, hace tanto tiempo que no estoy con un chico que seguro que vuelvo a ser virgen! Pude notar cómo sus pezones empezaba a notarse a través de su camiseta, se estaba empezando a poner cachonda. Yo: pero qué dices mujer, ya será menos si tu seguro que te los llevas de calle con ese cuerpo, esos ojos, eres guapisima! Carla: muchas gracias, me has alegrado la noche! pero te aseguro que en está boquita no a entrado una polla desde hace mucho, mírala como disfruta guarra! (refiriendose a la pelicula) Ahora la escena estaba la chica a cuatro patas y se la estaban follando bien duro, entre carla y la pelicula yo tenia la polla durísima, no sabía cómo ponerme para que no se me notara, le di un trago a la copa mientras veía que ella se incorporaba y me miraba sorprendida. Carla: no veas Dany, vaya tienda de campaña tienes en el pantalón, que es por la pelicula o es que mi hermanita no te complace?? Yo: pues la verdad, tener aquí una chica espectacular como tu, hablando de sexo y viendo la porno pues me a puesto a mil. No dijo nada, se puso de pie ante mí, se quitó la camiseta dejando al aire sus grandes tetas, las tenia a la altura de mi cara, eran increíbles, me lancé directamente a chuparle esos pezones rosados, ya los tenia duros como piedras, estaba cachonda, con mi mano derecha empecé a tocar su entrepierna por encima del pantalon, estaba ardiendo, no paraba de saborear esas grandes tetas, metí mi mano debajo del pantalón y noté su coño chorreando, empecé a frotarlo sin parar, cuando estaba bien lubricado le metí un dedo, soltó un pequeño gemido mientras apretaba mi cara contra sus tetas, la empecé a masturbar, sus gemidos iban cada vez a más y más, disfrutaba y jadeaba sin parar, a los pocos minutos llegó a un orgasmo intenso, se dejó caer sobre mi y nos empezamos a besar, me quito la ropa y yo la despoje de su pequeño pantalón y sus braguitas blancas chorreantes de sus flujos, vi su coño completamente rasurado, era precioso, tirados en el sofá empezamos a hacer un 69, yo estaba debajo y ella encima, me chupaba la polla como nunca me lo habían hecho, su lengua recorría mi glande poco a poco, empezó a ritmo lento pero se animó enseguida, se tragaba mi polla entera, hasta el final, era increíble, mientras yo le abría su coño con las dos manos y lo recorría de arriba abajo con mi lengua podía notar cómo cada vez sacaba más y más fluidos, llegamos al orgasmo casi a la vez, se tragó todo mi semen y se encargó de dejarme la polla bien limpita con su lengua, a mi me lleno la boca de flujos, se tumbó a mi lado y nos quedamos varios minutos besandonos y acariciandonos, la levanté y me la lleve de la mano hasta la cama. La hice ponerse a cuatro, empecé a comerle el coño de nuevo, ahora recorriendo su coño hasta llegar hasta su ano, se volvía loca de placer, notaba cómo agarraba fuerte la almohada y su respiración se hacía cada vez más intensa, cuando ya tenía la boca llena de sus fluidos puse la punta de mi polla apuntando a su coño, poco a poco la empecé a introducir a ritmo lento, entraba con mucha facilidad estaba mojadisima, fui aumentando el ritmo, mis embestidas eran cada vez más fuertes, ella jadeaba y gemía como una loca. Carla: sí joder, dame fuerte, follame no pares, hazme tu putita cabron la bombeaba sin parar mientras le daba cachetes en el culo, le encantaba, ella lego a un intenso orgasmo, cambiamos de posición, me tumbe en la cama, ella me la empezo a chupar, esa lengua era prodigiosa, se sentó sobre mi polla con su mano derecha ayudó a metersela poco a poco y empezó a cabalgar sobre mi, yo le agarraba los tetas, le pellizcaba los pezones, se movía increíble, estaba apunto de correrme, me incorpore sin dejar de follar, la tire hacia atrás, al estar al borde de la cama, ella se quedó con la espalda en el suelo prácticamente en el suelo completamente abierta de piernas y moviéndose con mi polla dentro de su coño aún, no podía más, la saqué y me corrí sobre ella, intentando apuntar hacia su boca, su cuerpo chorreaba semen, nos quedamos un rato tumbados exhaustos. Ella se levantó me dio un beso y se dirigió hacia la ducha mientras me daba las buenas noches, yo me vestí, cogí las cosas y me fui a casa. Aquello solo había sido el principio…. o eso esperaba por lo menos.

Autor: ktb Categoría: Incesto

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Yo soy el consuelo de mi padre, por fin

2019-11-13


Sara intenta por todos los medios que su padre sea el primero en poseerla y así perder su virginidad, ella está segura que al final será capaz de conseguirlo. Este relato narra la relación de un padre que no puede tener sexo con su esposa y de cómo su hija, intentando conseguir que encuentre una pareja exclusivamente para mantener relaciones sexuales, acaba ofreciéndose a él y provocándole de todas las formas posibles para ser ella esa pareja y así perder su virginidad. .... Sara fue corriendo a su habitación, quería prepararse para cuando subiera su padre después, pensó en como esperarle, desnuda, con ropa provocativa, en pijama, no lo tenía claro pero no importaba, lo que deseaba es que subiera rápido para estar otra vez con él, ahora ya los dos habían demostrado lo que querían y estaba ansiosa por volver a ofrecerle su cuerpo. Pasado un rato oyó como su padre subía, estaba impaciente y necesitaba que él la tocase -Aun no me ha besado, estoy deseando que lo haga, después haré todo lo que me pida, lo que sea.- pensaba esto cuando vio como su padre pasaba de largo y se iba a su habitación, esperó un rato pero él no volvió, -¿Se habrá enfadado? ¿Quizás he hecho algo mal?- Empezó a preocuparse por si ya no iba a querer nada con ella, así que se levantó y fue a la habitación. Jorge estaba muy preocupado por lo que había ocurrido con Sara, había permitido que su hija le hiciera una mamada y eso estaba mal. Subió a su habitación y decidió no pasar a dar las buenas noches a Sara, sentía mucha vergüenza y no se atrevía a mirarle a la cara. Poco después, cuando estaba en la cama, vio como se abría la puerta y aparecía ella, al verla con su melena suelta, sus pechos redondos y erguidos en los que destacaban las dos pequeñas areolas marrones coronadas por unos grandes pezones erectos, y su sexo tapado exclusivamente por un diminuto tanga negro, todo lo que pensaba pasó a un segundo plano, no podía apartar la vista de ese cuerpo perfecto mientras ella avanzaba hasta sentarse junto a él en el borde de la cama. Sara se sentó y pudo ver como su padre se tapaba con la sábana intentando disimular su erección, sin esperar un segundo metió la mano bajo la sabana y la puso sobre la rodilla de éste. JORGE.- Lo siento mucho Sara, perdóname por lo de antes, no debería haber pasado nunca, está mal lo que hemos hecho. SARA.- No papá, no tengo nada que perdonarte, nunca he disfrutado tanto como lo he hecho hoy contigo. JORGE.- Pero está mal cariño, esto está mal, tenemos que parar ya. Mientras hablaban ella acariciaba la pierna de su padre y subía en dirección a su sexo, enseguida notó como sus dedos acariciaban los testículos de su padre, éste intentaba moverse para evitarlo pero era imposible, los dedos de Sara ya rodeaban el miembro de Jorge y lo acariciaban con suavidad, éste era incapaz de reaccionar y vio como su hija retiraba la sabana mostrando su polla erecta a la que ya había empezado a pajear, la mano subía y bajaba a lo largo del tronco y el prepucio se deslizaba dejando a la vista el glande rojo e hinchado, Jorge no podía dejar de mirar, estaba como hipnotizado viendo la maestría con la que Sara le masturbaba, estaba claro que en eso tenía mucha experiencia, era una de las cosas que ella le había contado en alguna de sus conversaciones padre-hija, nunca había tenido sexo con sus novios pero si les había relajado masturbándoles. Sara miraba a su padre y veía como éste cerraba los ojos y se abandonaba eliminando la tensión que había demostrado al principio, ahora lo tenía donde ella quería, iba a calentarle todo lo posible hasta conseguir que se la follase, deseaba tener esa polla dentro de su sexo más que ninguna otra cosa en el mundo, recordaba cuando la noche anterior había tenido ese glande dentro y se arrepentía de no habérselo clavado hasta el fondo de sus entrañas, pero ya no importaba, ahora iba a conseguirlo y además de la forma que deseaba, ofreciendo su virginidad a su padre para que éste voluntariamente la tomase. Jorge intentó retirar la mano de su hija. JORGE.- No sigas cariño, esto no está bien. SARA.- Shhhhh. Calla Papi, déjame hacer a mí. Ella no hizo caso y continuó pajeándole, esta vez cogió los testículos con una mano y comenzó a acariciarlos al tiempo que inclinaba la cabeza y metía el glande entre sus labios mientras seguía masturbándole sin parar. Jorge cogió con suavidad la cabeza de su hija con ambas manos acompasando los movimientos de ésta en sus continuas subidas y bajadas al tragarse su miembro. En ese instante vio como Sara se levantaba y se ponía a horcajadas sobre él, retiraba el tanga con una mano y con la otra orientaba la polla a la entrada de su vagina. –No puede ser, pensó. Tengo que pararlo- Pero ella ya estaba descendiendo y los labios vaginales se abrían cediendo a la presión que el glande ejercía sobre ellos, notó como penetraba en el sexo húmedo de Sara y como éste se cerraba envolviéndolo y produciéndole una descarga de placer, sentía el calor y la estrechez del sexo de su hija y ésta era una sensación que no recordaba haber sentido antes, ni siquiera con su esposa. SARA.- Así papi, despacito, quiero que seas tú el primero. Sara subía y bajaba despacio intentando conseguir que esa polla penetrase poco a poco dentro de su sexo, pero quería que fuese su padre quien tomase la iniciativa y la penetrase por completo. SARA.- Empuja tu por favor, métemela entera. Jorge empujó con sus caderas y vio como su miembro avanzaba clavándose un poco más adentro, ahora la mitad de su polla estaba alojada en la vagina de su hija. Ésta se encogió un poco pero inmediatamente comenzó a mover circularmente sus caderas lubricando el miembro que estaba ensartándola, sentía dolor pero no importaba, estaba consiguiendo lo que tanto deseaba. SARA.- Ummm. Así Papi, un poco más, métemela entera, quiero sentirla bien adentro. Al oír esto Jorge tuvo un momento de lucidez y apartó a su hija de encima. JORGE.- ¡No puede ser! No podemos hacer esto. SARA.- ¿Por qué? Esto es lo que deseamos los dos, yo quiero que seas tú el primero en tenerme, y mamá ya no puede darte sexo, así que yo lo haré por ella. JORGE.- No cariño, está mal y tenemos que dejarlo aquí. Jorge pidió a su hija que saliera de la habitación, ella se levantó llorando y se fue rápidamente. Los días siguientes fueron un infierno para ambos, Jorge intentaba pasar todo el tiempo posible en el trabajo o en el hospital con su esposa, no quería enfrentarse a su hija. Ésta le esperaba todos los días ansiosa, pero él siempre pasaba frente a la puerta de su habitación sin entrar. Sara finalmente tomo la decisión de hablar con su padre, una noche le esperó en el salón y cuando entró le pidió que se sentara junto a ella. SARA.- Papa, no quiero que nos evitemos ni que perdamos la relación que hemos tenido hasta ahora, si tu no quieres tener sexo conmigo lo entiendo, pero me gustaría que siguieses siendo mi amigo y confidente como lo has sido siempre. Jorge la abrazó y la dijo que se alegraba de que lo entendiera, y que por supuesto seguirían teniendo la misma relación que habían tenido antes. Pasados unos días y cuando ya todo volvía a la rutina, Sara aprovechó que su padre llegaba siempre muy tarde para llevar a su novio Luis a casa, se tomaron unas copas y pusieron una película porno, al ver una escena en que una chica hacia una mamada a su pareja, Sara miró a Luis y le preguntó si quería que se la chupara, éste sorprendido respondió inmediatamente que si, se lo había pedido en reiteradas ocasiones y la respuesta siempre había sido la misma, que ella no hacia eso. Sara sacó la verga del pantalón de su novio, se inclinó y comenzó a chupársela al igual que hacía la protagonista, en una de las ocasiones que levantó la vista para ver la cara de su novio, Sara pudo observar que la puerta del recibidor estaba entreabierta y su padre estaba mirándoles oculto tras ella, inmediatamente volvió a su cabeza todo lo sucedido con él y como había disfrutado cada vez que la tocaba, en ese momento sintió una gran excitación y notó como su sexo se humedecía de forma repentina. –Voy a mostrarle lo que se pierde.- Pensó.- Y comenzó a chupar la polla de Luis poniendo todo su esmero en ello, su lengua subía por el tronco hasta el capullo y luego bajaba hasta los huevos, después recorría el camino inverso y se metía lo polla de golpe en la boca chupándola una y otra vez y tragando ese grueso tronco todo lo que su garganta permitía. SARA.- ¿Te gusta cómo lo hago? LUIS.- ¡Dios! Me encanta, parece mentira que no lo hayas hecho nunca, seguro que has visto muchas películas porno, sigue chupándola no pares por favor. Sara, que tan solo llevaba una camiseta hasta la cintura y unas braguitas blancas, cambio de posición para que su padre pudiera tener una mejor visión desde la puerta, se puso en cuclillas, separó las piernas y retiró la braguita con la mano, ahora podía tocarse al tiempo que seguía chupando la verga de Luis. SARA.- Dime que te gusta como lo hago. LUIS.- Mucho, me encanta como me la chupas. Sara seguía tragándose la polla una y otra vez y de cuando en cuando paraba para mirar la cara de su novio y de reojo comprobar que su padre seguía observando desde la puerta. LUIS.- Ummm. Sigue, lo haces de maravilla. SARA.- Siii, dímelo, me encanta que me lo digas. LUIS.- Siiii, pero no pares, sigue chupándola, me gusta ver cómo te la tragas. Sara continuaba pajeándose sin dejar por ello de tragarse la polla de su novio, solo con pensar que su padre estaba viéndola, su sexo se empapaba y soltaba flujos sin parar. Miró de nuevo a la puerta y su mirada se cruzó con la de su padre, éste había sacado su verga y estaba haciéndose una paja viéndola a ella en acción, Sara separó más las piernas y ahora Jorge, con la puerta prácticamente abierta, contemplaba como su hija se masturbaba sin disimulo ofreciéndole un primer plano de los dedos penetrando su coño una y otra vez. SARA.- Ufff, estoy muy caliente, necesito correrme ya. ¿Cómo me gustaría tener tu polla dentro? Lo que acababa de decir iba dirigido a su padre, pero Luis lo tomó como una invitación y decidió aprovechar la situación, cogió a Sara la puso de rodillas frente al sofá y se colocó detrás, con un movimiento rápido apartó la braga y llevó la verga a la entrada del coño. Casi sin capacidad de reacción, Sara notó como el glande se apretaba contra sus labios separándolos y adentrándose en su sexo poco a poco. SARA.- ¡No por favor! Para, soy virgen, no lo hagas, así no. Luis se quedó parado sin saber cómo reaccionar. LUIS.- ¿Pero no acabas de decirme que quieres que te folle? ¡¡No hay quien te entienda!! Sara miró a la puerta pero su padre la había cerrado de nuevo y ya no estaba allí. SARA.- Lo siento, ha sido un calentón, pero aun no quiero hacerlo, perdóname. LUIS.- ¡Joder! Al final me has dejado a medias. SARA.- No es cierto, aun no hemos acabado, ahora vas a tener tu premio. Sara se inclinó, cogió la polla de Luis y se la metió en la boca, sus labios se cerraron sobre el glande y comenzó a chuparla de nuevo tragándosela una y otra vez. LUIS.- Si, esto está bien, sigue así, chúpamela. La lengua de Sara se movía con rapidez y la polla penetraba su boca de una forma cada vez más profunda. LUIS.- Trágatela entera ¡Venga! Estoy a punto de correrme. Sara miraba a la puerta esperando ver a Jorge, pero él ya no estaba allí, a pesar de todo, la imagen de su padre pajeándose viendo como ella le hacia una mamada a su novio la excitaba y le hacía pensar que aún podría conseguir que él la desvirgase. Quizás todo no estaba perdido. Cerró los ojos y pensó que la polla que estaba chupando ahora era la de su padre, esto hizo que su boca y su lengua actuaran con mayor rapidez. Luis vio que estaba a punto de correrse y sujetó la cabeza de su novia con fuerza, no había podio follársela pero ahora iba a tener que tragarse su corrida, inmediatamente soltó toda la leche inundando la boca de Sara sin que ella pudiera evitarlo. LUIS.- ¡Dios! Ha sido estupendo, no puedo creer que sea tu primera mamada. Sara miraba a la puerta decepcionada al ver que Jorge no estaba allí, deseaba que él hubiese visto como se la chupaba a Luís y como éste se corría en su boca, sentía que no lo hubiera visto pero por otro lado estaba satisfecha por las palabras de su novio. SARA.- ¿De verdad te ha gustado como te la he chupado? LUIS.- Ufff, ha sido estupendo, espero que a partir de ahora lo hagas más a menudo. SARA.- Si, no te preocupes, pero ahora tienes que irte no sea que venga mi padre. Cuando Luis se fue, Sara subió deprisa al piso superior, vio que la puerta del dormitorio de su padre estaba cerrada y se fue a su habitación, se tumbó en la cama y pensó en todo lo que había ocurrido, no podía quitarse de la cabeza la imagen de su padre mirando lo que hacían su novio y ella, sin poder remediarlo cerró los ojos metió la mano bajo el tanga y comenzó a acariciarse el clítoris. – ¡Mi padre se excita viéndome! Me encanta.- No paraba de pensar como había visto a su padre sacudiéndose una y otra vez la verga frente a ella, esto hacia que su dedo se moviera circularmente sobre su clítoris cada vez con más rapidez, sus caderas subían y bajaban sin parar y notó como iba a correrse de inmediato, apretó con fuerza las piernas dejando los dedos en el interior de su coño y comenzó a gemir de forma descontrolada. SARA.- Ummmm ¡¡Dios!! Ha sido estupendo. Mientras estaba tumbada en la cama recuperándose no paraba de pensar en que su padre se había excitado viéndola, así que tenía que volver a repetirlo, quería provocarle otra vez y no tardaría mucho en hacerlo. Durante el resto de la semana cenaron y vieron la televisión juntos todas las noches pero ninguno habló de lo que había sucedido, Jorge prefería creer que su hija no le había visto masturbándose y ella no quería avergonzarle, solo deseaba que volviera a mirarla la próxima vez que fuera con su novio. El viernes siguiente dijo a su padre que iban a venir a casa su novio y una pareja de amigos, Jorge respondió que no había problema, que él se encerraría en su habitación antes de que llegaran y no les molestaría. Por la noche llegó Sara con Luis y sus amigos Fran y Diana, cenaron unas pizzas y decidieron jugar a las cartas, después de unas partidas y con alguna copa de más, Luís propuso jugar al póker pero con la condición de que el que perdiese la partida pagase una prenda, Diana dudó un momento pero al final aceptó jugar siempre que la prenda no fuera excesiva. Comenzaron las prendas haciendo preguntas personales, normalmente de tipo íntimo y bastante indiscretas, pero a medida que avanzaba la noche y especialmente el nivel de alcohol, las prendas fueron desviándose hacia pruebas sexuales, lo que molestó a Diana que decidió dejar de jugar. FRAN.- Vamos Diana, no sea tonta. DIANA.- Lo siento pero yo a esto no juego. FRAN.- Venga, mira como Sara no se echa atrás, sigue jugando tú también. DIANA.- Ya he dicho que no, y si seguís jugando yo me voy. LUIS. -¡Que ñoña! Pues ya puedes marcharte. Al oír esto Diana se levantó y se dirigió hacia la puerta, Sara la siguió pidiendo que no se fuera. SARA.- No te vayas por favor, tampoco pasa nada por jugar un poco. Diana se marchó sin contestar y cerró la puerta de la casa dando un portazo. Sara vio entonces como la puerta de su padre se habría ligeramente para ver qué ocurría, se acercó a verle y le dijo que estuviese tranquilo, que su amiga se había rajado y la había dejado sola con Luis y Fran. Sonriendo le guiñó un ojo diciendo. SARA.- Pero yo puedo con los dos, no hay problema. A continuación regresó al salón comprobando que la puerta del recibidor quedaba entreabierta, estaba dispuesta a seguir jugando con los chicos y quería que su padre lo viera. SARA.- ¿Qué os parece si ponemos música y bajamos un poco la luz? Sin esperar respuesta apagó una de las luces dejando el salón casi en penumbra, después se acercó al equipo de música y puso una canción lenta, a continuación se acercó a los chicos bailando de forma sensual, cogió de la mano a Luis y se apretó fuerte contra él moviendo sus caderas y metiendo una pierna entre las de él, esto hizo que su pene creciera de inmediato. SARA.- Ummm. ¡Que rápido ha crecido tu amiguito! LUIS.- Jajaja, como para no hacerlo, esto se pone bien. Luis cogió a Sara por las caderas y comenzó a bailar besándola en el cuello, ella de reojo miró hacia la puerta y vio en la penumbra como su padre estaba observando lo que pasaba en el salón. Sin perder el tiempo cogió las manos de su novio y las bajó a su culo, ahora Luis estaba sobando a conciencia su trasero mientras la besaba. Al ver lo que ocurría Fran, se levantó con intención de irse. SARA.- ¿Dónde vas? FRAN.- Es que me parece que yo sobró aquí. SARA.- ¿Sobrar? ¡Que va! ¿No quieres unirte a la fiesta? FRAN.- Pero yo… SARA.- Ven baila conmigo. Se separó de Luis y cogió con fuerza a Fran apretando su cuerpo contra el de él para que notara bien sus tetas, después guió sus manos como había hecho con las de Luis apoyándolas en su culo, Fran miró a Luís como pidiendo autorización pero éste no respondió, poco a poco tomó confianza y no dudó en acariciar sin disimulo el culo de Sara sin que ella pusiera objeción, ésta miró a su novio y vio su semblante enfadado, por lo que le dijo. SARA.- ¿Qué haces ahí parado? Únete a nosotros. Luis no lo dudo un segundo y se pegó a Sara por detrás presionando su paquete contra el culo de su novia. Ahora Sara estaba en medio de los dos y movía sus caderas y su pelvis restregándose contra los paquetes de ambos, al hacerlo notaba como las pollas duras de los dos chicos se frotaban contra ella sin disimulo. Volvió a mirar a la puerta y comprobó que su padre seguía allí escondido, esto la excitó terriblemente y decidió calentarle aún más, se separó un poco de Fran y bajó una mano hasta acariciar su polla por encima del pantalón. SARA.- Uffff, veo que tienes un problema bajo el pantalón. Se pegó de nuevo a él y metió una pierna entre las del chico de forma que ahora, con cada movimiento de cadera, se frotaba con fuerza contra la polla cada vez más enhiesta. Mientras, Luís no había perdido tiempo y había metido las manos bajo la camiseta de Sara liberando sus hermosas tetas que ahora apretaba con fuerza. SARA.- Ummm, sigue cariño, tócamelas así, me gusta. Luis tiró de la camiseta hacia arriba sacándola por completo y dejando a la vista de Fran los redondos y turgentes pechos coronados por dos pequeños pezones erectos. Éste no puedo evitarlo y acercó su boca metiendo uno de los rosados pezones entre sus labios succionándolo con fuerza. SARA.- Siiii. ¡¡¡Como me gusta!!! Sin disimulo miró a la puerta y vio que su padre la había abierto un poco más para poder observar la escena con más claridad, al cruzar sus miradas dijo. SARA.- ¿Te gusta? No sabes como desearía ser tuya. Luís, creyendo que se dirigía a él, la cogió de la mano y tiró de ella hacia el sofá. LUIS.- Vamos, ya era hora, no sabes las ganas que tengo de follarte. SARA.- Nooo, no tengas prisa, hay tiempo para todo. Se soltó de la mano de su novio y volvió a bailar con Fran, éste se encogió de hombros mirando a Luis y se pegó a ella posando las manos en sus glúteos y deslizándolas hasta meterlas bajo la falda, con cada movimiento de cadera de ella aprovechaba para subir la falda un poco más, hábilmente había conseguido subirla hasta tenerla ya enrollada en la cadera, con lo que tenía pleno acceso a los glúteos redondos y duros de Sara. Luís, al verlo, no quiso quedarse fuera de juego y se acercó de nuevo por detrás cogiendo las tiras del tanga de su novia y arrastrándolas hacia abajo hasta bajarlas a los tobillos. SARA.- ¡Vaya pillín! Sara levantó primero un pie y luego el otro para que su novio pudiera sacar el tanga por completo. Casi sin darle tiempo la mano de Fran estaba explorando su sexo, al notar los dedos acariciando su vulva pensó que quizás aquello había ido demasiado lejos e hizo un intento de cerrar las piernas e impedir que siguiera, pero el simple roce de los dedos en su clítoris produjo en ella el efecto contrario obligándola a bajar la guardia abriendo las piernas y permitiendo a Fran pleno acceso a su sexo ya húmedo. Fran, con facilidad, separó los pliegues de la vulva y comenzó a introducir los dedos en la estrecha vagina, los flujos que Sara soltaba sin parar le ayudaban a penetrar cada vez más profundamente la rosada y virgen cueva de la novia de su amigo. Luís, entretanto, no paraba de acariciar sus hermosas tetas apretándolas cada vez con más fuerza incentivado por los gemidos de ella. SARA.- Ummmm, siiii, me encanta, sigue por favor. Jorge, desde la puerta, veía asombrado como su hija estaba parada en medio del salón con los ojos cerrados y las piernas separadas, mientras Fran por delante follaba con los dedos su coño con total libertad y Luís desde atrás acariciaba sus tetas retorciendo con fuerza sus pezones. LUIS.- ¿Te gusta así? SARA.- Siiii ¡Me encanta! LUIS.- ¿Te gusta estar con los dos? SARA.- Siiii. Mucho ¡No paréis por favor! LUIS.- Joder, menos mal que siempre has ido de modosita. FRAN.- Ya verás, hoy por fin te follas a esta Zorra, o mejor dicho, nos la follamos los dos. Jajaja. LUIS.- Bueno, me la follaré yo, pero a ti te hará algo que sabe hacer muy bien. Sara permanecía ajena a los comentarios, el placer que estaba sintiendo al ser penetrada por los dedos de su amigo la tenía descontrolada, cada vez que notaba que los dedos entraban en su vagina bajaba las caderas intentando que la penetración fuera más profunda. Casi como en un sueño miró hacia la rendija de la puerta del recibidor y vio a su padre observándola. Si, allí estaba él -¡Como me gustaría que fuera la polla de mi padre la que estuviera penetrándome! -pensaba sin parar- De repente notó que iba a correrse y se agarró con fuerza a Fran. SARA.- ¡Dios! Me corro, me corro. Siiiiiii. LUIS.- Ahora tendrás que devolverle el favor a Fran. ¿No? SARA.- Si, si. Poniendo la mano sobre su cabeza, Luis la empujó hacia abajo para que se pusiera de rodillas. LUIS.- Pues chúpale la polla como me lo hiciste a mí el otro día. Sara obediente cogió la polla de Fran y comenzó a pasarla por sus labios, su lengua jugaba con el prepucio y después lo metía en su boca, lo chupaba un par de veces y después lo sacaba para recorrer el tronco con su lengua para a continuación volver a meterlo en la boca y tragarse una buena parte de la polla. De vez en cuando miraba hacia arriba para ver la cara de Fran. SARA.- ¿Te gusta así? FRAN.- ¡Joder! Lo haces muy bien, pero no pares por favor, sigue chupándola. Mientras Sara seguía mamándosela a su amigo, Luis se había colocado detrás de ella y metía la mano entre sus piernas intentando acariciar su sexo. Sara, al notarlo, las separó facilitándole el acceso, Luis entonces empezó a acariciar el clítoris de ésta con sus dedos. SARA.- Ufff, vas a hacerme daño, lo tengo un poco irritado. LUIS.- Tú sigue chupando y déjame a mí. Con suavidad siguió acariciándolo, pero Sara insistió. SARA.- Es que me molesta ahora. LUIS.- Joder, no puedo follarte, no puedo tocarte. ¡Vaya mierda! FRAN.- Joder Luís, entre los dos me vais a cortar el rollo. ¡Fóllatela por detrás! LUIS.- ¿Me dejas? Sara miró hacia la puerta y vio a su padre escondido, a pesar de la oscuridad creyó verle acariciándose la polla, estaba claro que verla con su novio y su amigo le había puesto cachondo y eso era lo que ella pretendía, ahora iba a darle otro espectáculo para calentarle más, sin dudarlo un segundo tomó la decisión. SARA.- ¡Fóllame el culo! Pero no me hagas daño por favor. LUIS.- Siiiii, no te preocupes tendré cuidado. Fran, túmbate en el suelo para que Sara pueda ponerse en cuatro. Fran se tumbó y Sara se puso al lado, cogió de nuevo la polla y se la introdujo en la boca, quería demostrarle a él y a su padre que era la mejor haciendo mamadas, sus labios succionaban el glande y después se tragaba la polla una y otra vez, su cabeza subía y bajaba a buen ritmo y su boca admitía dentro cada vez una porción mayor de ese falo que a ella le encantaba chupar. Mientras lo hacía, Luis se había colocado detrás de ella e intentaba, sin conseguirlo, penetrarla por detrás, había puesto el glande a la entrada de su ano pero cada vez que empujaba le hacía daño y ella se quejaba, por lo que era imposible culminar la penetración. SARA.- Joder, me haces mucho daño. LUIS.- Así es imposible, déjame que te folle por delante. SARA.- No, ya sabes que soy virgen y aun no quiero hacerlo. FRAN.- Joder, deja de hablar y termina de chupármela ¡Coño! Volvió a girarse y siguió devorando la polla de Fran, éste permanecía con los ojos cerrados y sus manos no paraban de acariciar sus tetas, la encantaba verle así, le tenía en sus manos, veía como disfrutaba con su mamada y eso hacía que se sintiese orgullosa, además, su padre estaba viéndolo todo y eso aumentaba su placer. De repente sintió como Fran apretaba con fuerza su pezón con una mano y con la otra la cogía del pelo y empujaba hacia abajo su cabeza, estaba claro que estaba a punto de correrse. No sabía si a Luis iba a gustarle o no, pero estaba dispuesta a tragarse todo el semen de Fran, deseaba saborear en su boca el líquido espeso y tibio que su amigo iba a soltar de un momento a otro y además quería que su padre lo viera. Instantes después sintió como inundaba su boca la primera ráfaga de leche, casi sin poder tragarla recibió la siguiente descarga. – Siii, ¡Que rica! - Era como lo esperaba, caliente y densa, notaba como una parte de la leche penetraba en su garganta y otra se quedaba en su lengua y labios, pasó la lengua por estos y la recogió toda, no quería perder ni una gota. Fran mientras seguía tirando de su pelo y retorciendo su pezón con fuerza, pero no la causaba dolor, al contrario, ver como lo hacía le producía más placer. FRAN.- ¡Vamos trágatelo todo! ¡Zorra! Al oir estas palabras miró a la puerta y vio como su padre se estaba masturbando, era imposible que sus amigos no le hubieran visto, se había descuidado y había abierto la puerta demasiado. En ese instante sintió como su sexo destilaba con más fuerza, era imposible estar más excitada y más empapada, la forma en que la trataba Fran y comprobar que su padre lo veía la encantaba, ahora era ella quien quería que se la follasen, necesitaba tener una polla dentro ya. SARA.- Vamos Luis, follame ya por Dios, necesito que me la metas enseguida. LUIS.- Joder, pero no puedo, no ves que no entra. FRAN.- ¿Me dejas a mi que te la prepare? Se ve que tu no tienes experiencia. Fran se había incorporado y estaba expectante esperando la respuesta. Sara no dio tiempo a que su novio respondiera. SARA.- Vamos, haz lo que sea pero necesito una polla dentro ya. FRAN.- Ponte de rodillas con la cabeza apoyada en el sofá. Sara se colocó de inmediato y al instante notó como Fran separaba sus glúteos con las manos y pasaba la lengua por su ano, esto la causó una sensación que no podía describir, la encantaba notar como la lengua rozaba su esfínter y después intentaba penetrar en su diminuto agujero. Sin quererlo, su sexo había comenzado nuevamente a segregar flujo y se deslizaba por el interior de sus piernas. – Dios, como me gusta. Pensó - Se giró un momento y vio la cara de Fran metida entre sus glúteos, notaba como su lengua se deslizaba por su ano sin parar y eso la ponía a cien. Fran llevó la mano entre las piernas de Sara e introdujo dos dedos en su coño empapado, los metía y sacaba a modo de penetración y rozaba su clítoris de vez en cuando. En ese instante ella pensó – Uffff ¡Que placer! – Sin darle tiempo sintió como él llevaba los dedos a su ano y los pasaba por su anillo marrón lubricándolo. Sin poder controlarlo notó como su esfínter se abría y cerraba sin parar fruto de la excitación, entonces Fran llevó uno de los dedos al diminuto agujerito y presionó con fuerza. Sara comprobó como el esfínter cedía y el dedo penetraba en su interior, de forma refleja apretó sus glúteos para evitar que entrase, pero Fran la dio un fuerte azotazo en la nalga, lo que la puso más caliente si eso era posible. FRAN.- Joder, no aprietes. SARA.- Lo siento, ha sido si querer. Fran volvió a meter los dedos entre las piernas de ella para recoger el flujo que no paraba de salir de su sexo y lubricarlos, a continuación los llevó nuevamente a su ano. Sara notó de nuevo como primero los pasaba alrededor de su ano lubricándolo para después sentir como uno de ellos presionaba su agujerito y poco a poco conseguía abrirlo penetrándolo con suavidad. SARA.- Ummmmm, siiii. Fran la dio un fuerte azotazo en la nalga dejando su culo enrojecido y Sara sintió como un escalofrío de placer recorrió todo su cuerpo. FRAN.- Ves como te gusta Zorra, así es como tienes que portarte. ¿Entendido? SARA.- Siii, como tu quieras, pero sigue por favor. Fran seguía penetrando el culo de Sara con delicadeza, su dedo se movía circularmente dilatando el estrecho orificio y esto producía en ella un enorme placer. Como ya había hecho anteriormente, Fran sacó el dedo y llevó la mano a la vulva para lubricar los dedos de nuevo, después volvió a ponerlos en el ano y los pasó por el circulo rugoso lubricándolo, introdujo un dedo con facilidad y después presionó con firmeza hasta que rompió la resistencia del esfínter consiguiendo que éste se abriese permitiendo que entrase el segundo. Sara notó como su esfínter cedía y se abría para permitir que penetrasen los dedos y casi estuvo a punto de apretar los glúteos, pero recordó lo ocurrido anteriormente y se contuvo. FRAN.- ¡Así me gusta! Estás sacando la Zorra que llevas dentro. Y golpeo con fuerza la nalga de Sara con una mano al tiempo que introducía los dedos más profundamente en su ano. SARA.- Ummmm. Siiii, me gusta. Al oírla, Fran comenzó a penetrar el culo de Sara con sus dedos, los metía hasta que no podía más y los retiraba sin llegar a sacarlos del todo. FRAN.- ¿Te gusta que te follen el culo? SARA.- Siiii, me encanta, sigue. FRAN.- ¿Quieres que te metan una polla dentro? Sara, con la cabeza apoyada en el sofá, miró a la puerta una vez más y vio allí a su padre, estaba quieto y no paraba de mirarla, le hizo un gesto con la cabeza y respondió. SARA.- Siiiii, por favor, métemela ya, quiero tener tu polla dentro. Jorge no daba crédito a lo que oía y veía, su hija estaba tirada en el sofá y aquellos dos niñatos se la iban a follar delante de él sin que pudiera hacer nada para evitarlo, no paraba de pensar que si se la hubiese follado él cuando se lo pidió ahora no estaría allí sufriendo este castigo. Luis, mientras, no daba crédito a lo que oía, su novia le había pedido a su amigo que se la follase él, no podía ser, llevaba tanto tiempo esperando y ahora la muy zorra se lo pedía a su amigo, le dio un golpe en el hombro a Fran y le dijo que se apartase, éste no quería renunciar a su presa y decidió ponerla a prueba. FRAN.- ¿Quién quieres te folle? Sara, tirada sobre el sofá y con los dedos de Fran follando aún su culo, respondió rápidamente. SARA.- Me da igual pero metédmela ya. ¡Necesito que me folleis ya! LUIS.- A ti ya te la ha chupado, ahora me toca a mí. Fran se apartó a regañadientes y Luís se colocó detrás de ella cogiendo su polla y apuntándola al pequeño círculo marrón que ya estaba ligeramente húmedo y abierto. LUIS.- Ahora te la voy a meter hasta adentro, por Zorra. Al decir esto empujó con sus caderas y vio como su glande presionaba el pequeño esfínter consiguiendo que cediera, volvió a empujar con fuerza y el estrecho anillo se fue abriendo permitiendo que poco a poco su polla entrase en ese orificio que tanto deseaba. Miró hacia abajo y vio a su novia con la cara apoyada contra el sofá y los glúteos abiertos con su polla incrustada entre ellos, se acordó de las palabras de Sara minutos antes y se sintió despechado por haber pedido a su amigo que se la follase en lugar de él, así que de forma inconsciente y con rabia la cogió por las caderas y se echó hacia adelante dejando caer su peso sobre ella y clavándole la polla hasta adentro con un golpe de cadera. SARA.- Agggg. Más despacio por favor, me duele. Jorge sintió una punzada de dolor al ver como se quejaba su hija, por un momento estuvo a punto de irrumpir en el salón y parar aquella locura, pero se contuvo al ver como su hija comenzaba a gemir. SARA.- Asiii, sigue así, me encanta. Luís se había dado cuenta que la estaba haciendo daño y había rectificado iniciando un movimiento más ligero, ahora lo hacía de forma cadenciosa y suave pero incrustando su miembro hasta adentro en cada penetración. Fran se acercó y la dio una fuerte nalgada dejando sus dedos marcados en los glúteos. SARA.- Ummmm. Siiii. FRAN.- ¿Has visto? Le va la marcha. ¡Que suerte has tenido con esta Zorra! Sara giró la cabeza y miró a Fran -¡Como la ponía ese cabrón!- Luis continuó follando el culo de su novia hasta que vio que estaba a punto de correrse, entonces se detuvo apretándose contra ella. LUIS.- Joder, voy a correrme. Sara empezó a mover su culo adelante y atrás al notar que su novio paraba. SARA.- Sigue, sigue, no pares. LUIS.- No puedo, ya me he corrido. ¡Dios que gusto! SARA.- Pero yo no, sigue un poco más por favor, no pares. LUIS.- Lo siento, ya no puedo más. Diciendo esto se tiró en el sofá agotado. SARA.- Joder, me has dejado a medias. FRAN.- No te preocupes, yo te acabo. Sin que Luis tuviera tiempo de evitarlo, Fran se situó detrás de Sara, colocó la punta de la polla en el ano de ésta y empujó sin encontrar resistencia. Sara miró a su novio de reojo pero éste no dijo nada, así que acomodó su cabeza de nuevo en el sofá y se preparó para recibir las embestidas de Fran. SARA.- ¡Vamos, fóllame con ganas! Fran se inclinó hacia adelante, pasó una mano entre las piernas de ella y comenzó a acariciarla el clítoris al tiempo que empezaba a mover sus caderas penetrando el culo una y otra vez. SARA.- Ummm. ¡Como me gusta! Sigue así, me encanta. Fran se incorporó un poco y golpeó con fuerza las nalgas de Sara que ya estaban totalmente enrojecidas, ella giró su cara mirándole y mordiendo sus labios. FRAN.- Te gusta ¿Verdad? SARA.- No sabes como me pones ¡Cabrón! Fran repitió la nalgada ante la presencia de Luis que no sabía cómo actuar, su amigo estaba follándose a su novia y ésta disfrutaba como no lo había hecho con él. SARA.- Ummmm. Siiii, así me gusta. Fran sonriendo aceleró los golpes de cadera y se la folló con más energía espoleado al ver que ella no paraba de gemir. SARA.- Ummm, siiiii. ¡Como me gusta! Sigue follándome cabrón. Fran estaba a punto de correrse, así que la cogió por las caderas y comenzó a golpear reiteradamente el trasero de ella con su pelvis de forma que su miembro penetraba violentamente el ano abierto de Sara. SARA.- ¡Dios! Voy a correrme, sigue, no pares, no pares. ¡¡¡Fóllame con ganas!!! ¡¡Dame fuerte!! Fran la dio una nalgada y empujó sus caderas de forma salvaje enterrando su miembro en el culo de Sara al tiempo que se corría en su interior. SARA.- ¡Dios! Ha sido buenísimo, la noto tan adentro. Ambos se dejaron caer en el sofá ante la mirada incrédula de Luis que no podía creer lo que había ocurrido. FRAN.- Uffffff. Eres una autentica Zorra, estás hecha para follar, cuando quieras que te desvirguen cuenta conmigo, estaré encantado de hacerlo. SARA.- No tardaré mucho, puedes estar seguro. Sara miró hacia la puerta y allí seguía su padre, no se había perdido ni un detalle de lo que había sucedido en el salón, había sido un espectador de lujo viendo como se follaban el culo virgen de su hija. Poco después Luis y Fran se marcharon y Sara se dirigió a su habitación no sin antes comprobar si su padre tenía la luz de la suya encendida, se acercó a la puerta pero estaba cerrada y la luz apagada, así que fue a su habitación, se desnudó y se tumbó en la cama. No paraba de pensar en lo que había ocurrido y había dos cosas que la excitaban, la forma en que la había tratado Fran y ver a su padre mirando como se la follaban, ya no podía esperar, quería perder su virginidad y deseaba que fuese con su padre, pero si no era posible tenía claro que sería con Fran. Cuando se levantó al día siguiente su padre no estaba en casa, no fue a comer ni a cenar. Sara pensó que era momento de darle un empujoncito y decidió esperarle en el salón, se había vestido con un pequeño camisoncito sin sujetador debajo y con una diminuta braguita blanca. Finalmente volvió por la noche cuando ella estaba tumbada en el sofá viendo la televisión. SARA.- ¿Dónde has estado Papi? JORGE.- He pasado el día en el hospital con tu madre. SARA.- ¿Quieres que te prepare algo de cenar? JORGE.- No cariño, no tengo hambre. SARA.- Entonces siéntate conmigo a ver la tele, hace mucho que no vemos una peli juntos. Jorge se sentó en el sofá junto a su hija y ésta se tumbó apoyando la cabeza en sus piernas, entonces Jorge comenzó a pasar la mano por el pelo de Sara, quería acariciarla como cuando era pequeña. Pasado un momento Sara se giró y le miró a los ojos. SARA.- Ayer vi como mirabas mientras estaba con Luis y Fran. Al decir esto Sara cogió la mano de su padre y la puso sobre su pecho por encima del camisón. Jorge se puso nervioso y no supo cómo reaccionar, la noche anterior había visto que ella miraba hacia la puerta en varias ocasiones pero creía que no le había visto, ahora estaba totalmente avergonzado y no sabía cómo disculparse. JORGE.- Lo siento hija yo… SARA.- No Papi, no tienes por qué disculparte, a mi no me importa que mires. ¿Te gustó verme follar con mis dos amigos? Ante esta pregunta Jorge no pudo evitar que su pene reaccionara y tuvo una erección que Sara notó de inmediato. SARA.- A mi si me gustó que mirases. De forma instintiva Jorge empezó a acariciar el pecho de Sara por encima del camisón, sus dedos se deslizaban por el contorno de su pecho y subían hasta el pezón acariciándolo suavemente. SARA.- Te masturbaste al ver como Fran me follaba ¿Verdad? Jorge era incapaz de articular palabra, no sabía que responder a esa pregunta tan directa, entonces oyó como su hija gemía levemente y se dio cuenta que sus dedos, sin ser consciente de ello, estaban pellizcaban los pezones de Sara. SARA.- Ummm, me gusta como me tocas. Sara cogió la mano de su padre y, abriendo ligeramente el camisón, la metió debajo colocándola sobre sus tetas. SARA.- Sigue acariciándome por favor. Jorge obediente comenzó a acariciar las tetas de su hija, su mano pasaba de una a otra amasándolas y apretándolas entre sus dedos, su vista no podía dejar de mirar los pezones erguidos que apuntaban hacia el techo mientras él los pellizcaba. SARA.- Me encanta que me las acaricies, no dejes de hacerlo por favor. Ayer cuando Fran me follaba y pellizcaba mis pezones imaginaba que eras tú quien lo hacía y no sabes lo caliente que me ponía. Al decir esto tiró del camisón hasta subirlo a la cintura dejando a la vista las pequeñas braguitas blancas. SARA.- Ves, solo con que me toques me pongo a cien, mira como se ha mojado mi braguita. Con su mano separó ligeramente la braga mostrando la mancha que sus flujos habían dejado en la telilla que cubría su sexo. Entonces movió su cabeza acomodándola entre las piernas de su padre rozando de forma abierta la polla que se marcaba bajo el pantalón. Jorge al sentirlo apretó con fuerza los pezones logrando un gemido de placer de su hija. SARA.- Ummmm, siiiii, repítelo por favor Papi. Jorge volvió a retorcer los pezones de Sara con sus dedos. SARA.- Siii. Me gusta como lo haces. Entonces le miró a los ojos diciendo. SARA.- Sabes, ayer hice todo por ti. JORGE.- ¿Por mi? SARA.- Siiii, cuando le hice la mamada a Fran pensaba que era a ti a quien se la chupaba, y cuando me follaban el culo me imaginaba que eras tú quien lo hacía, ya te dije que es contigo con quien quiero hacerlo, pero como tú no quieres tendré que hacerlo con otros, estoy pensando que el próximo sábado pediré a Fran que venga, ya va siendo hora de que pierda la virginidad, soy la única de mis amigas que aún no se ha estrenado. JORGE.- No es necesario que lo hagas, debes esperar a encontrar al hombre que realmente quieres. SARA.- Pero ya lo tengo, eres tú, quiero que seas tú quien me tome por primera vez, pero como no es posible, tendrá que ser con Fran. JORGE.- No lo hagas, ese crío no se merece ese premio. SARA.- Ya, pero no quiero esperar más. Jorge sintió rabia y celos, no podía permitir que ese niñato se llevase lo mejor de su hija, pero tampoco podía hacer nada para evitarlo, si ella lo quería era libre de hacerlo, enfadado consigo mismo se levantó y se fue a su habitación. JORGE.- Lo siento cariño, es mejor que lo dejemos así. SARA.- No por favor Papá, no te vayas. Pero él ya había salido del salón. Sara estaba satisfecha con lo que había ocurrido, había detectado los celos en su padre al hablarle de Fran y ahora se sentía capaz de manejarle, para ello debía seguir con su plan el resto de la semana. El lunes cuando iba a clase se encontró con Fran, al verle se acordó de todo lo que había ocurrido el viernes e intentó evitarle cruzando de acera. - ¿Qué pensará de mi después de todo lo que ocurrió? Seguro que cree que soy una golfa y lo hago con cualquiera – Solo con pensarlo noto como sus mejillas enrojecían por la vergüenza. Entonces vio como Fran iba a su encuentro. – No por Dios, que no me hable, no sé qué decirle. – Pensaba en ello cuando Fran se puso delante y la detuvo. FRAN.- No te escapes Sara, solo quiero hablar un segundo contigo, Luis me ha dicho que no vuelva a acercarme a ti y no quiero que nos vea juntos. SARA.- Mira Fran, no sé cómo pasó lo del viernes, sería por el alcohol o yo que sé, pero te ruego que lo olvides y no se lo digas a nadie, tiene que quedar entre Luís, tú y yo, si esto se sabe la gente de clase puede hacerme mucho daño. FRAN.- No te preocupes, por mi parte no lo sabrá nadie, pero también tendrás que pedírselo a Luis y a tu padre. Al oír esto Sara sintió como sus piernas temblaban. FRAN.- Estoy seguro que tú ya lo sabes, pero tu padre disfruto mucho viendo como te follábamos los dos, no había más que ver cómo se pajeaba mirando. SARA.- No te entiendo. ¿A qué te refieres? FRAN.- Disimulas muy mal. ¿Crees que no vi como mirabas hacia la puerta cuando te estaba follando? No apartabas la vista de tu padre cada vez que te daba una nalgada o te la clavaba en el culo. SARA.- Joder Fran, es que…… FRAN.- No, no, si a mí me da igual, si quieres que vaya otra vez y te folle delante de él no tengo problema, pero me da la impresión de que tú lo que quieres es que sea él quien te la clave. SARA.- Joder Fran, no digas burradas, no es lo que tú piensas, es que, no sé cómo explicártelo. Entonces Sara comenzó a contarle el problema de su madre y como ella, alentada por Luis, había intentado excitar a su padre para que buscase sexo con alguna fulana, lo que no le contó fue su deseo de ser ella quien ocupase ese lugar y su ansiedad por follarse a su padre. FRAN.- ¡Joder! Esto es la bomba, una chica que se folla dos tíos delante de su padre para que él se busque una puta. Cuenta conmigo para calentarle cuando quieras, si quieres voy todos los días a follarte ese culito tan estrechito que tienes. SARA.- No tiene gracia Fran. FRAN.- Te lo digo en serio, si necesitas que te ayude a ponerle a cien, solo tienes que pedirlo. Sara pensó en lo que decía su amigo y creyó que no era una mala idea, al fin y al cabo su padre se había puesto celoso por Fran y, además, ella se ponía como una moto solo con verle, al recordar cómo golpeaba su culo y como la trataba mientras se la follaba, notó como su sexo se humedecía empapando su tanga. SARA.- Vale, pero con dos condiciones, Luis no debe saberlo y tú solo harás lo que yo te pida, solo lo que te pida, no intentes nada más o no volveré a hablarte nunca. FRAN.- Joder, lo que tú digas. ¿Cuándo voy? SARA.- Yo te avisaré, pero seguramente mañana. Cada uno se fue por un lado y Sara llegó a clase, en la puerta estaba Luis esperándola, nada más empezar a hablar todo fueron quejas y protestas por lo del viernes. LUIS. -No entiendo cómo pudiste dejar que Fran hiciese eso contigo. ¿Te parece normal? SARA.- Te recuerdo que fuiste tú quien me pidió que se la chupara. LUIS.- Joder si, pero no que te lo follaras. SARA.- Vaya, puedes pedirme que se la chupe a quien tú quieras pero yo no puedo decidir quién tiene que metérmela. ¡Joder Luis! LUIS.- No es lo mismo. SARA.- ¿Cómo que no es lo mismo? O sea, que tu novia puede chupar pollas de otros pero no follar con ellos. Ante las palabras de su novia Luis no podía aportar razones, no sabía que decir. SARA.- ¿A ti te gustó? ¿Lo pasaste bien? LUIS.- Si, claro, muy bien. SARA.- Pues entonces cállate o no se volverá a repetir. Luis prefirió no seguir con la conversación, de hacerlo tenía mucho que perder y nada que ganar. Al acabar la clase Sara le pidió que fuera esa noche a su casa, ella ya había ideado el plan para conseguir a su padre y esa misma tarde lo pondría en práctica. Cuando llegó su novio a casa Sara estaba vestida con un pantalón corto y una camisetita de tirantes, le invitó a pasar al salón y se sentaron a ver la tele, poco después llegó su padre, les saludó y dijo que se iba a su habitación para no molestarles. Sara se levantó dio dos besos a su padre y dejó la puerta del salón sin cerrar del todo, después se sentó junto a Luís y comenzó a besarle. LUIS.- Nos va a ver tu padre. SARA.- No te preocupes, él ya no sale de su habitación. Sara cogió la mano de su novio y la puso sobre una de sus tetas, éste comenzó a acariciarla por encima de la camiseta. SARA.- ¿Te gustan mis tetas? LUIS.- Ya sabes que si, me encantan. SARA.- Pues sácalas y tócamelas bien. Luis tiró de la camiseta hacía arriba liberando los dos hermosos senos de su novia, los pezones ya estaban erguidos y él no podía evitar retorcerlos entre sus dedos. Sara mientras, acariciaba el pene de él por encima del pantalón al tiempo que miraba hacia la puerta para comprobar si su padre estaba viéndoles. Pasado un rato, Luis intentó quitar el pantalón de su novia, pero esta dijo que no. LUIS.- Joder Sara. ¿No me vas a dejar que te toque? Sara seguía mirando a la puerta pero su padre no aparecía en ella. SARA.- No, hoy no me apetece. LUIS.- ¿Y cuándo vas a dejar que te folle el culo como el viernes? SARA.- Ufff, no se, eso no se puede hacer todos los días. LUIS.- Joder Sara. ¿Y entonces que hacemos? Chúpamela al menos. No ver a su padre le había hecho perder el interés, ahora ya no había morbo en lo que hacía. SARA.- No, hoy te hago una paja. LUIS.- ¡¡Joder!! SARA.- ¿Quieres una paja o nada? LUIS.- Venga. Sara sacó el miembro de su novio y, rodeándolo con sus dedos, comenzó a sacudirlo arriba y abajo muy despacio, él se reclinó en el sofá y se dejó hacer mientras masajeaba las tetas de su novia. Jorge no paraba de pensar en lo que podía estar ocurriendo en el salón, por un lado sabía que estaba mal pensar en ello pero por otro deseaba verlo, quería ir a la puerta y mirar por la rendija qué es lo que hacían su hija y el novio. Notaba como su pene crecía dentro del pantalón y tenía un deseo irrefrenable de ir, pero no quería que ella le viese otra vez como había ocurrido el viernes, se tiró en la cama y procuró pensar en otras cosas sin conseguirlo. Mientras, en el salón Sara seguía pajeando a su novio, éste estaba a punto de correrse y apretaba sus tetas con fuerza, casi haciéndole daño. SARA.- ¿Te gusta? LUIS.- Siiiii, sigue, sigue, ya estoy a punto. Sara aceleró el movimiento de su mano sacudiendo la polla con más energía, de repente Luis se corrió y una ráfaga de leche cayó sobre la mano de ella. SARA.- Ahora es mejor que te vayas, mañana nos vemos en clase. Cuando se fue su novio, Sara cogió el semen que aún tenía en su mano y se manchó con él la mejilla y los labios, después fue a la habitación de su padre, llamó a la puerta y éste abrió. SARA.- Papi me voy a la cama. JORGE.- Que descanses hija. Jorge vio las gotas blanquecinas en su rostro, dio media vuelta y se metió en la habitación dolido con su hija. -¿Por qué tiene sexo con ellos? Antes no lo hacía. Joder, es mi niña. – Rabioso por saber lo que había hecho con su novio le dieron ganas de entrar en la habitación de Sara y acabar lo que había dejado a medias la otra noche. -¡Deseaba tanto volver a tenerla! - pero sabía que estaba mal y no podía ceder a ese impulso. El martes Sara llamo a Fran para decirle que fuera a su casa por la noche, pero debía llegar más tarde que su padre, así que ella le avisaría cuando debía ir. Por la tarde fue preparando el terreno, dejó en la mesita del salón algo de picar y una botella de vino, después se duchó y se puso un vestidito corto blanco con un gran escote que a duras penas ocultaba sus redondos pechos, debajo del vestido sólo llevaba una pequeña braguita blanca de encaje. Se ató el pelo en una coleta y se miró en el espejo. – Si hoy no cae será el hombre más tonto de la tierra -. A continuación fue al salón a esperar la llegada de su padre. Cuando Jorge entró en casa y vio a su hija no pudo resistirse a mirar sus hermosas tetas, su considerable tamaño unido al enorme escote del vestido hacían que casi se saliesen de éste, los bordes de las areolas podían verse con claridad y con poco que se moviese, los pezones saltarían quedando a la vista. Sara se acercó le abrazo con fuerza y le dio dos besos. Jorge notó la presión de las tetas de su hija contra su pecho y no pudo evitar resoplar al tiempo que su pene crecía bajo el pantalón. JORGE.- ¡Que guapa te has puesto hoy! ¿Vas a alguna fiesta? SARA.- No Papi, van a venir a buscarme, pero antes de nada mira lo que te he preparado. Jorge miró la mesa y vio todo lo que su hija había organizado. JORGE.- Vaya, parece que la fiesta va a ser en casa. SARA.- No tanto, vamos a cenar algo y después nos iremos al cine, si quieres puedes venirte tu también. JORGE.- No, yo os molestaría, mejor te vas sola con Luis, el lo preferirá. SARA.- No, no voy con Luis, es Fran quién me lleva al cine. JORGE.- ¿Fran? ¿El niñato que vi o el otro día? Sara vio como a su padre se le cambiaba la cara y apretaba con fuerza las mandíbulas, su disgusto era evidente. SARA.- Si, el viernes lo pasé muy bien con él y quiero conocerle mejor, es mi candidato número uno para ofrecerle mi virginidad. JORGE.- Joder Sara, te dije que no tengas prisa, ese chico no es el más indicado. El no se daba cuenta pero su hija estaba percibiendo sus celos y eso la llenaba de orgullo y le hacía ver qué iba por el camino adecuado. En ese momento sonó el timbre de la puerta y Sara se levantó para abrirla, al hacerlo, su padre pudo observar sus bellas piernas y su redondo culo apenas tapado por el cortísimo vestido. SARA.- Mira Papi. ¿Te acuerdas de Fran? Es un amigo de clase. A regañadientes Jorge se levantó y alargó la mano para saludarle. FRAN.- Encantado, Sara me ha hablado mucho de usted, se ve que le quiere mucho. JORGE.- Si, a mi también me ha hablado de ti. Sara hizo que Fran se sentase en el sofá junto a su padre, después se giró hacia la mesa para coger las copas de vino y al hacerlo su vestido se subió dejando a la vista de ambos su braguita blanca. Jorge se removió inquieto en el sofá al ver como Fran miraba con toda tranquilidad el culo de su hija. Éste sonrió al notarlo y a punto estuvo de dar un azote al trasero que se le ofrecía en primer plano, las braguitas se habían metido entre los cachetes del culo dejando una panorámica excepcional de los glúteos redonditos y duros. JORGE.- Siéntate cariño, ya me encargo yo de servir. Al girarse, Sara vio como Fran sonreía y movía la cabeza en señal de aprobación. SARA.- No te preocupes Papi, a mí no me cuesta nada. Al decir esto se sentó en un sillón frente a ellos y les pidió que brindaran. SARA.- Por los dos hombres que más felicidad me dan, bueno, cada uno a su estilo, jajajaja. FRAN.- Que así sea, ya sabes que yo estoy para servirte, jajaja. Jorge volvió a apretar la mandíbula irritado por las palabras de su hija, le hubiese gustado levantarse del sofá y marcharse, pero no quería molestar a su niña, la sola presencia de ese niñato a su lado le indignaba y generaba en él unos celos que era incapaz de controlar, más aún cuando vio como ella separaba las piernas distraídamente dejando a la vista el triangulito de la braga que tapaba su sexo. Por un lado deseaba avisarla para que cerrase las piernas, pero por otro pensó que el chico ya había visto y tocado lo que tapaban esas braguitas, además, le excitaba enormemente contemplar las piernas de su hija abiertas ante él ofreciéndole una perfecta visión de su braguita blanca. Sin quererlo, su mente se fue a la primera noche en que entró en su habitación y la encontró tumbada en la cama, recordó con precisión como pasó la mano por encima de la braguita acariciando la vulva de su hija, como la tocó y notó la humedad de su sexo. – Uffff, no puede ser, aquello no estuvo bien y no debo pensar en ello.- intentaba por todos los medios evitar recordar aquel momento, pero la visión de la braguita bajo el vestido era demasiado para él. - ¡Como le gustaría poder acariciarla de nuevo- En ese instante Sara se acercó a la mesa para coger la copa de vino y al hacerlo separó aún más las piernas, la braguita se metió entre los pliegues de su vulva dejando los labios hinchados y húmedos a la vista y Jorge vio como su pene saltaba como un resorte sin poder contenerse. Pasados unos minutos y cuando habían acabado de tomarse los vinos, Sara dijo que era hora de ir al cine. SARA.- ¿Nos acompañas Papi? Jorge no quería dejar sola a su hija con aquel chico, pensaba que a la menor oportunidad ese golfo intentaría follársela y eso le desquiciaba, la virginidad de su hija era algo importante y debía perderla con alguien a quien de verdad quisiera, tenía que ser un momento especial para ella que pudiese recordar con cariño y no como un mero trámite, pero tampoco quería incordiar y que ella se sintiera a disgusto. JORGE.- No quiero molestaros SARA.- No nos molestas. ¿Verdad Fran? FRAN.- No, vengase con nosotros. Finalmente Jorge decidió acompañarles, su única intención era evitar por todos los medios que su hija hiciese nada con ese chico. Llegaron al cine y Sara sentó entre los dos, como era martes la sala estaba prácticamente vacía, solo algunas parejas al fondo y unos cuantos hombres solos repartidos por toda la sala. Cuando se apagaron las luces, Fran pasó el brazo por encima de los hombros de Sara dejando caer la mano sobre su pecho, Jorge lo vio y se movió inquieto en su asiento, no podía dejar de mirar esa mano porque se temía lo que venía a continuación, poco después se confirmaron sus sospechas y Fran aprovechó un movimiento de Sara para meter la mano por el escote y rodear con sus dedos el contorno del pecho de ésta, Sara, en lugar de apartarlo, se aproximó a Fran un poco más permitiendo que él pudiera acariciarla con facilidad, su mano se movía bajo el vestido masajeando la teta y pellizcando el pezón sin que ella pusiera ninguna objeción, al contrario, animada al ver como su padre se giraba para verles, apoyo la cabeza en el hombro de Fran girándose ligeramente y dándole acceso completo al escote, ahora él movía su mano con toda libertad hasta el punto de que una de las tetas estaba prácticamente fuera del vestido a la vista de todo el mundo. Jorge puso la mano sobre el reposabrazos y tocó con el dedo la pierna de su hija, su intención era decirle que tenía un pecho fuera, pero ella lo interpretó de otro modo y acercó la pierna pegándola a la de su padre, cogió la mano de éste y la puso sobre su muslo. Jorge se quedó parado, tenía la mano encima de la pierna de su hija y no sabía qué hacer, entonces comenzó a acariciarla llevándola hacia la rodilla. Si tenía alguna duda sobre lo que su hija pretendía, ésta se resolvió cuando Sara volvió a tomar su mano y la deslizó por la cara interna de su pierna hasta meterla bajo su falda tapándola con una cazadora. SARA.- Acaríciame papi, porfa. Jorge obediente comenzó a acariciar la pierna de su niña, deslizó la mano por el interior de la falda ascendiendo hasta rozar con su braguita, entonces notó el calor de su sexo e hizo intención de separar la mano, pero Sara, al sentir el contacto de la mano de su padre con su vulva, sujetó su mano para que no la quitara, se deslizó hacia abajo en el asiento y apartó la braguita poniendo su sexo en contacto con los dedos de su padre, éste notó la humedad de los labios vaginales y pasó los dedos por ellos. Sara inmediatamente soltó un gemido de placer y se reclinó en el asiento dejándose hacer, estaba experimentando una sensación incapaz de describir, mientras Fran jugaba con su pezones su padre deslizaba los dedos a lo largo de sus labios vaginales pasando de acariciar el clítoris a presionar sobre su esfínter anal, esto la volvía loca y era incapaz de controlar sus gemidos. SARA.- Ummmm, siiii, tocadme por favor, ummmm, me encanta. Jorge tenía alguna dificultad para acariciarla porque la braguita se ajustaba mucho a su sexo, así que ella le paró un instante. SARA.- Espera un segundo. Levantó las caderas del asiento y arrastró las braguitas por sus piernas hasta sacárselas. SARA.- Ahora, sigue por favor. Volvió a sentarse y al hacerlo observó que un hombre, que antes estaba sentado al fondo, ahora se había puesto justo tras ellos y no dejaba de mirarles. Por un momento estuvo a punto de avisar a Fran y a su padre, pero al notar el dedo de éste nuevamente en contacto con su clítoris cerró los ojos y se reclinó en el asiento abandonándose al placer. SARA.- Ummmm, me gusta, me encanta que me toquéis. Jorge estaba descontrolado y no era consciente de lo que hacía, estaba masturbando a su hija delante de Fran sin pensar en los problemas que eso podría ocasionarles, sus dedos exploraban una y otra vez el coño de ella y ésta movía sus caderas buscándolos sin parar. Sara abrió un instante los ojos y miró hacia atrás, al hacerlo pudo ver como el hombre tenía la mano metida en la bragueta y estaba tocándose viendo la escena, esto, en lugar de reprimir sus actos, la excitó de una forma que nunca hubiese pensado, hasta hacia unos días era una niña recatada y poco activa en el sexo, y ahora estaba desatada y se sentía una verdadera guarra, y lo curioso es que la encantaba esa sensación. Mirando lo que hacia el hombre llevó su mano a la bragueta de Fran y empezó a acariciar su miembro por encima del pantalón, éste al notarlo desabrochó la cremallera y sacó su verga para que ella pudiese tocársela sin dificultad. SARA.- Siiiii. Me encanta tu polla. Jorge oyó lo que decía su hija y pudo ver como pajeaba al chaval, pero no le importó, ahora solo podía pensar en acariciar su sexo, sus dedos recorrían los pliegues de la vagina y paraban en el clítoris para masturbarla, después los bajaba de nuevo entre los labios empapados hasta llegar al ano y acariciarlo con suaves cirulos, recordaba como Fran y Luis habían penetrado ese orificio y tenía la necesidad de hacer lo mismo, sentía un deseo irrefrenable de follar ese culo, sin pensarlo presionó con el dedo el esfínter y éste se abrió permitiendo que la yema del dedo horadase ese pequeño y rugoso circulo y entrase en su interior sin dificultad. Sara la notarlo dio un respingo y elevó sus caderas ofreciendo su culo al dedo invasor. SARA.- Siiiii. ¡Clávalo más adentro! Movió sus caderas rápidamente y el dedo penetró en toda su profundidad. SARA.- Ummmm. ¡Dios! Que bueno. Ahora era ella quien se movía con el dedo incrustado en el culo, su padre se limitaba únicamente a empujar con fuerza como si fuera su polla la que estaba dentro mientras con la otra mano acariciaba el clítoris de su niña. El hombre que estaba detrás se aproximó un poco más para ver lo que hacían y ella pudo comprobar que tenia la verga fuera, por un momento pensó en alargar la mano y tocársela, pero sintió vergüenza y contuvo sus deseos, sin dejar de mirarle siguió moviendo su culo penetrado por el dedo de su padre al tiempo que pajeaba a Fran sin parar. Instantes después Fran se corrió llenando su mano de leche y poco después fue ella quien notó como se aproximaba el orgasmo y cerró los ojos abandonándose al placer que le estaban dando los dos hombres que más deseaba en ese momento. SARA.- Dios, ya, ya, me corro, me corrooo. Una vez que había terminado, y al ver que parte de la gente del cine había escuchado las últimas palabras de Sara y estaban mirándoles, Jorge dijo que tenían que salir de allí rápidamente aprovechando la oscuridad. Ya en la calle se despidieron y Sara y Jorge regresaron a casa. Al entrar por la puerta ésta cogió con fuerza a su padre y le besó en los labios, la primera reacción de su padre fue cerrarlos, pero ante la insistencia de ella los abrió permitiendo que su lengua invadiese su boca al tiempo que sus manos descendieron por las caderas de su hija metiéndose bajo la falda, sus dedos rodeaban los glúteos apretándolos con fuerza y ella se apretaba contra él clavándole las tetas en su pecho. SARA.- ¿Vas a follarme ahora Papi? No sabes cuánto te deseo. JORGE.- No deberíamos hacerlo mi niña, está mal, pero no hay nada que desee mas en este momento. SARA.- Vámonos. Sara cogió a su padre de la mano y le arrastró hasta la habitación sentándole en el borde de la cama, soltó los tirantes de su vestido y lo dejó caer al suelo. Ahora Jorge no podía negarse, tenía ante él el cuerpo maravilloso de su hija, sus pechos redondos y turgentes con sus pequeñas areolas marrones en las que se distinguían los pezones puntiagudos y erectos, su vientre plano y unas caderas redondeadas en las que comenzaban unas piernas estilizadas entre las que, al no llevar braguitas, destacaba un pubis depilado bajo el cual nacían los pliegues de la vulva. Jorge no podía apartar la vista de ese impresionante cuerpo y Sara tomó su cabeza con las manos y la elevó para mirarle directamente a los ojos. SARA.- Ahora no digas nada y vamos a hacer lo que los dos anhelamos, estoy deseando que me folles. JORGE.- Si mi niña, yo también. Jorge cogió su mano e hizo que se tumbase en la cama junto a él, después acarició sus pechos, bajó la mano por la cadera y la metió entre sus piernas, Sara las separó y Jorge metió los dedos entre los pliegues de su sexo, al hacerlo notó como ella estaba totalmente empapada, por su vulva manaban sus flujos y eso le permitía acariciar con facilidad cada punto de su vagina, al tocar el clítoris su niña gimió con fuerza y abrió aún más las piernas. SARA.- ¡¡¡Me encanta Papi!!! Sigue por favor. JORGE.- Tócate tu, yo ahora vuelvo. SARA.- No te vayas porfa. JORGE.- Sigue tocándote tú. Sara se entristeció pensando que una vez más su padre iba a negarse a desvirgarla, pero estaba tan caliente que obedeció. Se reclinó en la cama, cerró los ojos y abrió por completo las piernas llevando la mano a su sexo y comenzando a masturbarse pensando en todo lo que había ocurrido en el cine, el hombre de atrás pajeándose, su padre follándola el culo con el dedo, Fran pellizcándola los pezones ante la mirada de su padre. – Ummmm, q

Autor: Marco Categoría: Incesto

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La escritora (8)

2019-11-13


Bueno mami, no sé que decir, tú me has complacido así que yo tampoco puedo negarme, ¿pero qué te parece si nos salimos del agua? Tengo frío. Relato anterior: AQUÍ Vuelvo a follar con la cornuda protestona y trato de no perderme detalle de lo que hace mi madre junto a ella, agachada en cuclillas. ¡Umm qué rica la pajita que me estoy haciendo, no tardaré mucho en correrme, si quieres córrete tú cuando te plazca. Muy bien mami, yo también estoy disfrutando mucho y me alegro de que disfrutes tú también conmigo, después de todo sin tu ayuda no hubiese podido follarme a esta cabra tozuda. La resistencia del animal se ha convertido en complacencia y ahora se está quieta mientras yo la embisto, y como se está portando tan bien decido hacerlo con suavidad. El orgasmo no tarda mucho en llegar y una idea pasa por mi cabeza, antes de comenzar a correrme saco mi polla de la cabra y me incorporo, comenzando a meneármela delante de los pasmados ojos de mi madre que me mira sin poder creer lo que verá a continuación. Los chorros de semen transparente se proyectan a gran distancia impactando sobre el lomo de la cabrita, aterrizando en su pelo y formando perlas blanquecinas. De reojo miro a mi madre y leo la expresión de asombro y gusto por lo que ve en su cara. Tanto es así que la veo cómo se estremece y las piernas le empiezan a temblar, cierra los ojos y aprieta la mandíbula, comenzando a respirar únicamente por la nariz. Sus manos se deslizan con frenesí bajo su chochito, y comienza a dar pequeños gritos hasta que pierde el equilibrio y se cae de culo. Pero ni en ese momento se altera y continúa gritando y corriéndose aunque ya con menor intensidad. Yo me quedo anonadado ante el espectáculo, aún recuperándome de los espasmos no dejo de mirar a mi madre mientras ella apura también sus últimas contracciones, aminorando el frenesí con que se frotaba el coño. Por fin la zorra esta ha caído, el otro día no pude follarla yo solo —afirmo finalmente. ¡Pero híjo! ¿Qué maneras de hablar son esas? —me recrimina mi madre aún tumbada en el suelo. Lo siento mamá se me ha escapado, es que le tenía ganas a la cabra esta, desde el otro día. Bueno, está bien, pero ya sabes que me gusta que hables bién. ¡Pero bueno, no ayudas a tu mami a levantarse del suelo! ¡Me habré puesto perdida! Al instante la ayudo, tomando su mano y ayudándola a levantarse. Por suerte el suelo estaba lleno de paja y sólo se ha manchado el culo de paja. A ayudo a limpiarse pasando mi mano por sus nalgas, no tándo lo sudorosas que están mientras le ayudo a despegarse las briznas de paja que, debido al sudor, han quedadopegadas a su culo. ¡Bueno hijo ya está bien! Ya termino yo sola —me espeta de repente mostrando cierto enfado. ¿Por qué te enfadas, sólo te ayudaba? —le pregunto yo extrañado. Perdóname Guille, es que me da vergüenza que me veas así, desnuda. No pasa nada mamá, yo también estoy desnudo y ya no siento vergüenza de que me veas. Para mi desconsuelo busca inmediatamente sus bañador poniéndoselo. ¡No te quedes ahí pasmado, vístete que nos vamos a vañar! Con lo que he sudado me apetece mucho un buen baño en la charca. Ya de camino a nuestra charca particular, comienzo una caliente conversación. ¿Me ha gustado mucho hacerlo con la cabra, sabes mami? ¿En serio hijo? Es que debe tener el... bueno el chichi más apretado que la burrita, ¿verdad? Sí, justamente habrá sido por eso, cuando se le ha habierto lo suficiente ha dejado de dolerme la punta y me ha gustado cada vez más, ¡ummm! —le confieso. Ha estado bien, hacía tiempo que no tenía una corrida así. Supongo que me ha excitado verte hacerlo con la cabrita —confiesa mi madre sincerándose como nunca antes lo había hecho en este tipo de temas conmigo. Ya te he visto correrte al final, ¡hasta te has caído! —le comento riéndome, provocando igual risa en ella. ¡Qué vergüenza hijo!, ya sé que tú te has acostumbrado a que te vea desnudo pero para mi es la primera vez que me ves masturbarme y encima corriéndome así. No sientas vergüenza mami, para mi ha sido algo natural el verte. Aunque la verdad es que como aún no he visto a una mujer así desnuda y corriéndose pues admito que me ha impresionado un poco. ¿Sí?, ¡Tierra trágame! ¡Igual te has traumatizado y todo al ver a tu madre como una guarrilla tocándose así el coño! ¡Tampoco exageres mamá! —afirmo yo quitándole hierro al asunto. Ya hemos llegado a nuestra charca, que se muestra tan apacible como todas las tardes, de modo que sin dilación nos metemos en el agua, siempre helada por otra parte, por lo que entramos poquito a poco y dando respingos a cada centímetro que nuestros cuerpos se introducen en el “gélido” elemento. Oye hijo, convendría que te quitases el bañador y te labases bien bajo el agua el pajarito, pues la cabra estaba sucia y puedes coger una infección. Yo también me labaré un poco el culito por si se me ha pegado algo del suelo. Está bien mamá. Como no se donde poner el bañador opto por tirarlo a la orilla a una roca junto al agua, mi madre saca también el suyo tras quitárselo y con el mismo problema que yo opta por idéntica solución y lo lanza sobre el mío. Con algo de pudor ella comienza a frotarse bajo las aguas de la charca y sin querer me quedo observándola, por lo que se gira recriminándome mi “voyerismo”. Por lo que se acaba el espectáculo y opto yo también por girarme mostrándole que yo tampoco soy un exhibicionista aunque ella sea mi madre. Oye, no me mires tanto Guille, que me da vergüenza, y lávate tú. Tras un par de minutos de cuidadoso lavado nos volvemos a girar y nos quedamos sin saber qué decir. Oye mamá, ¿qué te parece me baño desnudo? El agua está muy fresquita y es muy agradable sentirla así íntimamente —le propongo en lo que a mí respecta, sin atreverme a proponerle que se una a mí. Me lanzo nadando y cruzo la charca hasta la orilla cercana sentándome en unas piedras que quedan sumergidas para descansar. ¡Qué diablos! Pues yo también me quedo así, ¿a ti no te importa no Guille? ¡Claro que no mami, te lo llevo diciendo toda la tarde! Además, ¿quién nos va a ver en este sítio tan apartado y protegidos por estos álamos como estamos? Es cierto, pues ala, ¡el sujetador también va fuera! —dice mi madre despojándose de la parte superior del vikini. Se acerca a mi nadando y se sienta a mi lado en otra piedra bajo el agua. De nuevo un silencio se abre entre nosotros y lo aprovechamos para descansar y recordar con gusto los ricos placeres disfrutados momentos antes. Finalmente vuelvo a romper yo el silencio. Oye, mamá, ¿me pregunto si será lo mismo hacerlo con una mujer? Pues bueno hijo, en esencia es lo mismo, aunque si algún día lo haces enamorado de la otra persona descubrirás que es aún más placentero. El amor es muy importante en el sexo, ¿sabes? ¿Si, en serio? Y tú cuando lo hacías con papá enamorada disfrutabas, ¿más que hoy por ejemplo? Bastante más hijo, ya te digo que con amor todo es diferente. ¡Pues vaya, con lo que te ha gustado hoy, con papá debería ser la caña! —exclamo sin cortarme un pelo provocando una honda carcajada en ella. No puedo dejar de observar sus pechos, erizados como siempre al contacto con el agua fresca, redonditos y un poco caídos, sin duda las niñas de mi edad los tienen más subidos pero estos también me parecen muy atractivos, interesantes diría yo por la experiencia que habrán acumulado. Y pensar que yo un día estuve tocándolos y besándolos mientras mamaba de ellos. Tienes unos pechos muy bonitos mamá —afirmo yo girándoselos. ¡Pero hijo, que me vas a poner colorada! —afirma ella tapándoselos. Sólo era un piropo inocente mami, ¿es que no puedo decirle a mi madre que es guapa, o qué? Bueno hijo, está bien, tú también eres muy guapo, eres un sol —afirma acercándose y dándome un beso en la mejilla. Oye mamá, ¿y por qué a los hombres nos gustan tanto los pechos? Yo se los miro a las niñas de mi clase y mis amigos también y nos gustan más los más grandes. ¡Ahh pues supongo que será el recuerdo de que una vez estuvisteis mamando de unos y por eso la naturaleza os hace recordar esos momentos! ¿Tú crees que es por eso? No lo sé, no soy hombre pero es posible. Pues los tuyos son tan bonitos... ¿Es que quieres tocármelos Guille? —me pregunta divertida. ¿Te importaría? ¡Pues claro que sí, me da vergüenza! Pero, ¿por qué me los quieres tocar? No sé, por saber qué tacto tienen unos pechos, no sé, de pequeño los tocaba, ¿verdad? Claro, como todos los niños, hasta te quedabas dormido chupándomelos mientras mamabas. Claro cuando se es pequeño uno no se entera de nada, porque yo no me acuerdo. A ver, ven aquí y dame tu mano. Se ve que el tono de conversación desenfadado le ha hecho gracia y va a complacer mis deseos. Toma mi mano y la posa sobre uno de sus pechos, noto el pezón duro y el pecho también, aunque poco a poco le transmito el calor de mi mano. Ella lo pasea por toda su extensión. ¿También querrás tocar el otro, no? ¡Bu... bueno ya que estamos! Debo de ser buen humorista pues ella no para de reír con cada afirmación mía. ¿Te gusta su tacto? Sí, son muy blanditos y suaves aunque los tienes un poco fríos del agua. Bueno me alegro que te hayan gustado ya sabes como es un pecho femenino. Ahora tienes que concederme tú a mi un deseo, ¿vale? ¿Deseo, qué te puedo dar yo a cambio? Verás Guille, quiero verte el pene de cerca, cuando te veo follar apenas lo puedo apreciar bien con la excitación del momento y me parece tan bonito. ¿Te importa enseñármelo de cerca? Bueno mami, no sé que decir, tú me has complacido así que yo tampoco puedo negarme, ¿pero qué te parece si nos salimos del agua? Tengo frío. Ya fuera del agua buscamos las toallas y las extendemos en el suelo, pero al ir a ponerla donde siempre lo hacemos mi madre me corrige. Hoy no hijo, me da vergüenza que pueda aparecer alguien y vernos así a lo lejos. Vente detrás de estos matorrales —me indica tendiendo su toalla al abrigo de unos arbustos que crecen cerca del tronco de uno de los grandes álamos del lugar. Una vez tumbados, ella observa mi erección mal disimulada. Supongo que el agua fría me ha excitado, mamí. ¿Sólo el agua? —se pregunta ella maliciosamente. Bueno, lo admito es que me ha gustado tocarte los pechos, ¿eso es malo mamá?, ya se que eres mi madre pero no he podido evitarlo. ¡Claro que no hijo! Una teta es una teta, ¿verdad? Bueno así será mejor, justo como quiero verlo, ¿entonces me dejas? Saludos cordiales. ([email protected])

Autor: Zorro Blanco Categoría: Incesto

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Hermana mediana

2019-11-13


¿Qué miraba? ¿Mis pechos moviéndose? ¿La polla de Jorge apareciendo y desapareciendo con mis gemidos? ¿Mi mano entre mis piernas para mostrarle cómo me corría por segunda vez? Estaba segura de que miraba mis pechos moviéndose y mi cara desencajada. Era un día especial, de los que esperas con muchas ganas. Había quedado con Jorge en el parque de abajo de casa, en el banco de siempre. El estaba que se salía, con las manos en mis piernas o muy cerca de las caderas, casi tocándome los pechos. Yo se las quitaba, pero en realidad estaba súper excitada y deseaba que me acariciase. Había quedado con él porque esa mañana teníamos mi casa libre, pero le cité en el parque para tener un calentamiento previo, y también para poder tener la posibilidad de cambiar de opinión. De lo segundo nada de nada, y de lo primero, ya habíamos tenido más que suficiente. Le invité a subir. En el ascensor me metió mano todo lo que pudo y agradecí que el vaquero protegiese mi coño de su arrebato. Cuando se abrió la puerta, me estaba pellizcando un pezón, pues Jorge había conseguido subirme el sujetador por debajo del jersey. Abrir la puerta de casa para encontrarla a media luz y en total silencio tuvo su halo de misterio. Mis padres no estaban ese día y mis hermanos no volvían hasta la hora de comer, si es que no lo hacían hasta la noche, pero aún así temía que por un cambio de planes de última hora hubiese alguien en ella. Me hubiese muerto de vergüenza de haberme encontrado de bruces con alguno de ellos. Pero no, el silencio era absoluto y fuimos directos a mi habitación, como animales furtivos, desnudándonos nada más entrar. Jorge me tiró a la cama y nos besamos con pasión. En la boca, en los pechos... no me los soltó ni cuando bajó a chuparme el coño. Tengo los pechos grandes y los chicos me los tocan siempre que pueden, y era algo a lo que ya estaba acostumbrada. Sus dedos se hundían en ellos y la lengua repasaba cada rincón de mi rajita, haciendo que vibrase y que sintiese cómo me fundía con su boca. Entonces vi la puerta cerrada y empecé a obsesionarme. Si venía alguien antes de tiempo no lo oiría hasta que fuese demasiado tarde. Quise desechar la idea, pero cuando el ruido de la boca de Jorge paraba me parecía escuchar otros ruidos. Sabía que procedían del resto del edificio, pero no estaba cómoda. Me levanté y abrí mi puerta, dejándola completamente abierta. No había nadie en la casa, de eso podía estar segura. También lo estaba de que en ese breve trayecto de ida y vuelta, se me enfrió la entrepierna al airearse la mezcla jugos que la impregnaban. Eso me puso muy cachonda, y con ganas de sentir algo caliente dentro de mí. Jorge estaba sentado al borde de la cama mirando cómo andaba por la habitación, con la polla enorme, así que me acerqué, me puse de rodillas, se la agarré y me la llevé a la boca. Apreté los labios mientras la introducía lentamente, haciendo que él gimiese y se tensase. Al final metí una buena parte conforme la mano iba abriendo camino, y moví la cabeza con ritmo. La polla estaba dura, caliente, preparada para penetrarme. En ese momento me hubiese gustado que otra como esa me estuviese follando a la vez, y comencé a masturbarme. Entonces sujeté fuerte el pene, para lamer la hinchadísima punta. Estaba muy salida y empecé a meter y a sacar el capullo de entre mis labios mojados, mientras lo miraba lasciva. Comprendí en seguida que él sería incapaz de interrumpir en algún momento la felación, y yo también estuve tentada de seguir hasta el final, pues la presencia de líquido preseminal en mi boca también me impedía frenar mis atenciones. Pero yo no había organizado ese día para eso. Me puse a cuatro sobre la cama, mirando hacia la puerta abierta. Jorge se puso detrás, mojó la punta y la vulva, y me penetró de una sola vez, arrancándome un gemido que salió más alto de lo que había previsto. Me preguntó si todo iba bien, a lo que le contesté que sí, en un tono de urgencia. Empezó a follarme lentamente y podía sentir cómo mi coño se iba amoldando a la polla. Me gustaba mucho el sexo con él. A él yo le gustaba de otra forma, pero entonces yo no estaba interesada en otros líos, y ambos sabíamos que nos veíamos con otras personas. Yo tenía el culo en pompa y la cara pegada al colchón. De vez en cuando abría los ojos y miraba hacia la puerta y el pasillo vacío, siempre por la sensación de estar siendo observados y siempre comprobando el silencio sepulcral de la casa, roto por el ruido de nuestros cuerpos chocando. Jorge quiso cambiar de postura, pero no le dejé, "¡ni se te ocurra!", le grité. Le animé a darme más fuerte, por si se estaba aburriendo de verme la espalda. Ese era mi momento y no iba a permitir que parase. Yo me tocaba el clítoris, pero no quise venirme aún, quería reservarme para una idea que me obsesionaba los últimos días. Jorge soltó un "uf" que me indicó que le quedaba poco, y empecé a acariciarme el ano. En seguida me apartó el dedo y su pulgar tomó el relevo, buscando introducirse en él. Tras escupirme, el dedo pudo entrar. Le apreté el dedo todo lo que pude y eso le tuvo que dar la puntilla en la estimulación, porque empezó a gemir "me corro", y le respondí con insistentes "córrete" y hundió los dedos en mi piel, apretándolos fuerte, vaciándose en mí. Le llevé de la mano hacia el cuarto de baño y nos metimos en la ducha. Es lo que yo estaba buscando: el agua caliente y sus caricias resbalando por mi piel. Me enjaboné y me puse delante de él, dándole la espalda. En seguida empezó a tocarme. Mis generosos pechos se escurrían una y otra vez de entre sus manos y pegué el culo a su entrepierna. Le cogí una mano e hice que me masturbara. Mientras me obedecía, pegué mis pechos a la mampara de cristal trasparente y me quedé en éxtasis con el agua cayendo sobre mi cara, mi boca, mi piel. No iba a tardar mucho en correrme después de la follada tan estupenda que me había brindado. Entreabrí los ojos debajo del fino chorro de agua y vi a mi hermano, fuera, en el pasillo. Aquello me sacó al momento del inminente orgasmo. Jorge seguía a su rollo tocándome el clítoris, ignorante de estar siendo observado. Mi hermano pequeño, al que le llevo un año y poco, tenía la polla fuera, masturbándose. Lo había pillado otras veces mirándome las tetas y el culo, a mí y a mis amigas, pero de una forma fugaz y casual. Mientras lo observaba veladamente con la polla en la mano, mi sexo volvió otra vez a reaccionar al masaje de Jorge, pero esta vez respondiendo exponencialmente. Tenía que parar y cerrar la puerta, pero tampoco podía poner fin a ese momento. Y es que me estaba poniendo como una perra aquello y decidí obviar la presencia del mirón. Cerré los ojos y gemí, y eso hizo que Jorge me frotara más rápido, con lo que le acompañé abriendo y cerrando la vulva compulsivamente, hasta que me corrí, doblándoseme las piernas. Cuando pude tomar aire miré a mi hermano, esta vez con los ojos bien abiertos, para que no tuviera alguna duda razonable de si había sido visto o no. Evitó el cruce de miradas y se fue a su cuarto en silencio. Jorge no se dio cuenta de nada. Su polla se había vuelto a poner muy rígida otra vez y me estuvo follando sin salir de la ducha. Yo me agarraba como podía a los azulejos y a la mampara, sin quitar ojo del pasillo y de la puerta cerrada del cuarto de mi hermano. En medio de aquella penetración frenética miraba regularmente hacia aquel rincón, hasta que encontré la puerta ligeramente abierta, sólo una ranura. Estaba segura de que se estaba masturbando, y me preguntaba si sería su segunda vez hoy. ¿Qué miraba? ¿Mis pechos moviéndose? ¿La polla de Jorge apareciendo y desapareciendo con mis gemidos? ¿Mi mano entre mis piernas para mostrarle cómo me corría por segunda vez? Estaba segura de que miraba mis pechos moviéndose y mi cara desencajada. Con el agua y el gel, el pene de Jorge resbalaba en mi coño fácilmente, haciendo que él intentase compensar esa falta de resistencia con una mayor velocidad, haciendo la llegada de mi segundo orgasmo muy fácil. Volví a explotar y la polla de Jorge recibió mis arrebatos, saliéndose por culpa de mis incontrolados movimientos pélvicos. Me la volvió a meter inmediatamente, y empecé a recibir sus idas y venidas más fuerte aún mientras miraba otra vez la puerta entreabierta, lo hacía fijamente, sólo los cerraba cuando la polla me hacía vibrar de forma especial. Veía la sombra de mi hermano mientras aquella polla me follaba en la ducha familiar, la misma que él usaba a diario y en la que quizás se masturbaba también. Jorge se corrió, esta vez sacando la polla y eyaculando en mi espalda, pasando el rabo entre mis glúteos. Con el agua caliente no pude sentir el semen, pero sí su mano extendiéndolo por mis riñones. Al salir del aseo, le dije en el pasillo y con buena voz que estaba convencida de que me la iba a meter por el culo cuando entramos en la ducha, en una clara provocación tanto para Jorge como para mi hermano, que tendría que estar escuchando al otro lado de la puerta. Jorge me dio un manotazo en el culo que resonó en toda la casa y me lo dejó enrojecido buen tiempo después. Despedí a mi amigo y cerré la puerta de casa. Todavía llevaba puesta la toalla, envolviéndome. Lo fácil hubiese sido haberme vestido y haberle acompañado para no quedarme en casa con mi hermano, pero ahora que estaba a solas con él, no sabía qué hacer. La puerta de su cuarto se abrió y doblé el pasillo para encontrarme con él. Este no esperaba verme, seguramente creyó que había salido de la casa con Jorge. Y no esperaba verme porque salió sin pantalones, con la polla rígida en la mano, en dirección al cuarto de baño. Un pañuelo de papel envolviendo el capullo delataba que acababa de correrse. Lanzó un buen taco, incómodo. Intenté tranquilizarlo y para quitar hierro al asunto lo seguí al aseo. Mientras se enjuagaba el pene en el lavabo hablamos intentando mantener un tono distendido. Nos pusimos de acuerdo rápidamente en que no podíamos contarle nada de lo ocurrido a nuestros padres, y afianzamos el propósito de evitar que volviese a ocurrir. Al final de la conversación, me lo tuvo que soltar: "¿Tengo una buena polla?". No pude reprimir reírme, pero admití que poseía un buen tamaño. Yo le pregunté que cómo es que nos espió, y me confesó que al entrar en la casa le extrañó oír la ducha correr y que cuando se asomó quedó prendado al ver mis "tetas" pegadas a la mampara, aplastadas, con la mano del "tío ese" metida entre mis piernas. Como terminó de limpiarse, se fue corriendo, pues todo aquello le había hecho retrasarse una hora en su cita. Así que mis tetas pegadas al cristal... había algo en lo que me dijo que mostraba que aquello no era tan casual. Si yo entro en casa y oigo la ducha porque han dejado la puerta del baño abierta, diría bien alto "¡Hola!" para no asustar a quien esté dentro. Y si no dijo nada fue intencionado... por si era yo, para espiarme. Tendría que estar más atenta con el pequeño sátiro. Volví a lo que me dijo: ¿Qué era eso de las tetas pegadas? Me metí en la ducha y pegué mi cuerpo tal y como había estado con Jorge. El cristal estaba frío, me toqué los pechos y no noté nada especial. Salí y puse un espejo de mano delante, pero era demasiado pequeño aunque intuí qué es lo que miraría el chico. Puse entonces el móvil, grabando un vídeo en modo espejo. Y ahí me vi entera. Al pegarme al cristal, mis pechos se aplastaron circularmente, y los pezones quedaron atrapados en ellos. El cristal estaba helado y volví a abrir el agua caliente. Consciente de que me estaba grabando, empecé a frotar mis pechos con el cristal, lentamente. La fricción empezó a irritarme los pezones y me enjaboné. Metí la mano entre mis piernas, acariciándome y pegué la boca al cristal, como si de un momento a otro fuese a recibir una polla, una boca, un pecho, un pezón, un dedo. Se me pusieron muy pronto las mejillas coloradas. Me miré en el móvil y me pregunté qué sería lo siguiente que haría la zorra que salía en él. Y me acaricié los pechos. En mis pequeñas manos son aún más grandes. Eso les pone burrotes. Tiré de los pezones. Viéndome en la pantalla comprendí por qué ellos me tiraban tanto, porque yo misma me estaba poniendo muy perra tirando más allá de lo que suelo hacer, embobada viéndome en la pantalla. Apreté tanto, que uno de ellos salió disparado resbalando de entre mis dedos. Me puse de espaldas a la cámara, pegando el torso a los azulejos y ofreciendo mi trasero al vídeo. Una mirada atrás para ver si estaba en cuadro me hizo apagar el agua caliente, que empañaba los cristales. Metí la mano entre mis piernas y asomaron por detrás. Puse el culo tan en pompa como pude, para que se viesen los dedos tocando mi vulva. Una vez estabilizada en la posición, con la otra mano jugué con mis pechos, aún sabiendo que no se vería en el vídeo. Me masturbé hasta correrme por tercera vez en esa mañana. Cuando terminé y salí de la ducha, preguntándome si el móvil había recogido todo, me encontré a mi otro hermano, el mayor, junto a la puerta del baño. Como con el chico, tenía la polla en la mano, y a diferencia de él, estaba desnudo y sin ocultarse, a la luz. Comprendí que esta vez me había metido en una buena. Me dirigí al móvil y paré el vídeo. Al verlo, me preguntó sobre eso y no supe darle una explicación. Le dije que seguramente lo borraría. Me lo quitó de las manos y lo vio desde el principio, a pesar de mis protestas. Con una mano lo sostenía, con la otra volvió a la masturbación. Decidí irme, pero justo al moverme empezó a hablarme sin quitar ojo de la pantalla. Se había cruzado con el benjamín en el portal de casa, y con un par de frases que intercambiaron, el chico no pudo mantener la lengua atada. Se lo contó todo. El mayor me dijo que él sabía mantener un secreto, pero que tenía que asegurarse de que yo también lo haría. "Vas a grabar otro vídeo, o mejor lo grabo yo". Me puso de rodillas y me pidió que fuera una buena chica. Me acababa de masturbar y entre todas esas imágenes que me habían pasado por la cabeza, estaba la de mi hermano pequeño metiéndomela bien dentro. Pero eso fue una fantasía inocente muy fugaz. Ahora tenía la polla de mi otro hermano frente a mí, mientras estaba sentada sobre mis tobillos. Sentí el calor de mi coño en mis pies y supe que se la iba a comer. Era demasiado para mí, la follada tan buena de Jorge de primer plato y de postre las dos pollas de mis hermanos duras por mí. El calor me envolvía, me sobraba la toalla, pero no quise desnudarme y mostrarme tan solícita. Con mi móvil en la mano, empezó a grabarme. Pasó el capullo por mis labios, jugando con ellos. Con un dedo me abrió la boca y pasó el fresón por la lengua. Frotaba el capullo en la lengua y yo saboreaba sus pequeños efluvios. Con la otra mano, trajo mi cabeza hacia él, introduciendo el resto. Tirando del pelo y empujando, hizo que le follara con la boca. Decidí cogerle la polla y me soltó. Se la lamí de abajo hacia arriba, le masturbé, le lamí los huevos, me los fui metiendo uno a uno en la boca sin soltar el pollón. Volví a chuparle el capullo. De vez en cuando él se estremecía en espasmos y yo paraba. Poco a poco mi toalla empezó a soltarse, primero bajando unos dedos, luego resbalando imparable hasta que cayó en mis piernas, haciendo que los pezones rebotasen libremente. Me puse el capullo en la boca y lo masturbé fuerte, pensando en lo que haría después con el vídeo. ¿Se lo enseñaría a Jorge, a mis amigas? Mi hermano se estaba poniendo muy colorado, seguramente por aguantar la respiración. Metí la polla hasta el fondo, todo lo que pude, hasta la garganta, en un movimiento rápido y repetitivo. Al sacarla para tomar aire me llegó la primera tanda de la eyaculación, cayendo en mi lengua. Tomé aire y chupé hasta que acabó, acariciándole los mojados huevos a la vez. Una vez que terminó, le enseñé mi boca vacía y apagué el móvil. Mientras me ponía en pie, quiso acariciarme un pecho. Pero aquello me resultó muy sucio y lo aparté. No tenía sentido después de la mamada, pero él tuvo que sentir algo parecido porque no insistió. Lo dejé en el cuarto de baño, limpiándose la polla en el lavabo, igual que había hecho el pequeño. Yo me vestí en mi cuarto, me metí un chicle de menta en la boca y salí a buscar a mis amigas. ([email protected])

Autor: Zupa Categoría: Incesto

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La mano sanadora de mamá

2019-11-13


Las habilidades manuales de mi madre me alivian el dolor que sentía en mis genitales tras haber recibido un balonazo en esa zona. En mi adolescencia siempre me alegraba cuando llegaban los sábados, no sólo porque no había clases en el colegio, sino también porque por las mañanas nos reuníamos algunos chicos del barrio para jugar un partido de fútbol en un campo de tierra de la zona. Era una explanada de albero sin porterías ni líneas trazadas de manera que improvisábamos las porterías colocando en el suelo alguna prenda o cualquier otra cosa que sirviese para delimitar desde dónde hasta dónde iba la imaginaria línea de gol. Los árboles plantados en hilera a derecha e izquierda de la explanada nos valían como las líneas laterales del terreno de juego. Aquella jornada sabatina bajé de casa para encontrarme con los amigos y disputar el tradicional partido. Recuerdo que iba orgulloso ya que estrenaba la nueva y flamante camiseta de mi equipo favorito de fútbol de la primera división española que mi madre me había regalado unos días antes con motivo de mi 18º cumpleaños. Tras saludar a mis amigos y una vez que formamos dos conjuntos, dio comienzo el partido. El encuentro se desarrollaba con total normalidad pero cuando faltaban pocos minutos para que finalizara, un chico del equipo contrario disparó con fuerza a puerta, yo me interpuse en la trayectoria del esférico para intentar despejarlo y tuve la mala fortuna de que el balón golpeó de lleno en mis partes íntimas. Dolorido caí al suelo y me quedé tumbado unos instantes: no podía respirar y notaba un fuerte dolor en mi entrepierna y en el bajo vientre. Un par de minutos más tarde pude al fin ponerme en pie y continuar disputando el partido hasta su término. Al regresar a casa, el dolor había remitido bastante pero no del todo. Las molestias continuaron durante el resto del día pero no le dije nada a mi madre por vergüenza, debido a la zona de mi cuerpo de la que se trataba. A media noche me desperté a causa del intenso dolor que sentía. Me miré mis partes íntimas y aprecié que estaban un tanto inflamadas. Me asusté y no me quedó más remedio que ir a la habitación de mi progenitora, tocar en la puerta e interrumpir su descanso. Ella es médica en un hospital de la ciudad y eso me tranquilizaba mucho, pues seguro que sabría qué hacer y cómo ayudarme. Después de despertarla y de llevarme una buena regañina por no haberla avisado nada más llegar a casa tras el partido, mamá me pidió que me bajase el pantalón del pijama para explorar mi zona íntima. Yo me moría de la vergüenza pero me vi obligado a deslizar el pantalón y dejar al aire mi pene y mis testículos. Lo único que deseaba ya es que mi madre supiera cómo poner fin al dolor que yo tenía. Entonces, mamá, ataviada solamente con un fino y transparente camisón blanco, extendió su brazo derecho y con la mano empezó a palpar suavemente mis genitales. - Ummm....A ver....Tienes una pequeña inflamación en los testículos, por eso notas dolor. Haremos una cosa: te voy a dar un antiinflamatorio y analgésico que tengo y ya verás cómo se te calman las molestias. Si mañana cuando despiertes no han remitido, te llevaré al hospital. Pero no creo que sea necesario, ese antiinflamatorio es muy bueno- me comentó, sin dejar de pasar su mano por mi pene y mis testículos para terminar de examinarlos. En efecto, la medicación tuvo un rápido efecto y logré conciliar pronto el sueño gracias al alivio que sentí. Cuando desperté por la mañana, el dolor había desaparecido. Fui al baño a asearme y, al abandonarlo, mi madre salió de su habitación y me preguntó que cómo me encontraba: - Bien, ya no me duele y he podido descansar- le respondí. - Buena noticia. De todas formas quiero asegurarme de que realmente está todo bien. Sabes que papá está fuera por motivo de viaje de negocios, que yo debo irme dentro de un ratito al hospital porque tengo turno de guardia hoy domingo y que te quedarás solo el resto del día y no me quiero marchar intranquila. Así que bájate el pantalón del pijama para que te revise una última vez la zona afectada por el golpe- me indicó. Mi madre había salido apresurada de su dormitorio en cuanto me sintió abandonar el baño y se encontraba aún a medio vestir. Llevaba puesta una blusa azul y unas medias marrones tipo pantyhose bajo las que aparecía un diminuto tanga blanco en forma de minúsculo triángulo por detrás. En un primer momento me quedé parado, sin bajarme el pantalón pero ante la insistencia de mi progenitora opté finalmente por bajármelo. Mi pene y mis testículos quedaron otra vez al descubierto ante los ojos de mi madre y, de nuevo, me invadió una profunda sensación de vergüenza, mayor que la experimentada en la madrugada, debido a que ya no estaba preocupado por el dolor. Mamá se puso en cuclillas y comenzó a tocar mis bolas. De forma parsimoniosa fue pasando varias veces los dedos por los testículos. Luego apretó levemente. - ¿Te duele?- me preguntó - No, mamá, no me duele nada- respondí. No pude evitar que, a causa de los tocamientos maternos, mi miembro empezara a palpitar y a erguirse poco a poco. Me ruboricé y me puse colorado al ver el tamaño que estaba adquiriendo mi polla, cuya punta se hallaba a escasos centímetros de la cara de mi madre. No sabía qué hacer, si disculparme o callar. - Mamá,......perdón por......- balbuceé. Pssst...No te preocupes, hijo, No pasa nada. Es una reacción natural. Dime, ¿te duele ahora al tenerlo así....duro? - Sigue todo bien, sin dolor- le contesté deseando que acabase de una vez la exploración para poder subirme el pantalón. Pero mi progenitora no estaba por la labor de terminar todavía: - Quiero comprobar que de verdad todo está en orden y que funciona con normalidad. Es una zona muy delicada y el golpe debió de ser muy fuerte. De manera que no está mal asegurarse del todo. Si empieza a dolerte, me avisas y paro, ¿de acuerdo?- me indicó mamá. Acto seguido envolvió con su mano mi pene tieso y comenzó a agitarlo muy despacio, recorriendo toda su extensión. El rojizo glande quedó pronto al descubierto y vi cómo mi madre lo miraba con atención. Después continuó su movimiento manual acelerando cada vez más el ritmo, subiendo y bajando desde la punta hasta la base de mi falo. Comencé a gemir pero no de dolor sino de puro placer. No pude evitar entonces observar la entrepierna de mi madre y ver los finos y pequeños pelitos de su coño a través del pantyhose y del encaje del tanga blanco. Con ello mi excitación aumentó todavía más y cuando la mano izquierda de mi progenitora agarró mis bolas, a la vez que con la otra agitaba velozmente mi pene, dije: - Mamá...como no pares me voy a.... - Lo sé, hijo. Y eso es lo que quiero: deseo comprobar que tus genitales funcionan a la perfección tras el golpe de ayer- apostilló ella. Mi madre dio un par de sacudidas más y varios chorros de semen manaron de la punta de mi verga sin control alguno, impactando uno de ellos sobre el rostro de mi progenitora, otro sobre su blusa azul y el último, algo más débil, sobre los muslos cubiertos por los pantyhose. Me quería morir de vergüenza al ver toda mi corrida en el cuerpo de mamá pero ella se levantó, me dio un abrazo, me besó en la mejilla y me dijo: - Tranquilo, cariño. Todo está en orden. No pasa nada. Me lavo la cara, me cambio de ropa y salgo para el trabajo. Anda, descansa otro rato que todavía es temprano y ayer no te pudiste dormir hasta tarde. Cuando se marchó de casa, me dirigí al cesto de la ropa sucia para resolver una duda que me invadía. Localicé el tanga blanco que mi madre acababa de quitarse y lo inspeccioné: lo empapado y mojado que estaba me dejó bien claro que mi madre se había excitado tanto o más que yo mientras me hacía placentera e inolvidable paja.

Autor: Mojotuchocho Categoría: Incesto

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La escritora (7)

2019-11-13


Ante mis ojos sudorosos ella se incorpora y se quita el bañador... Capítulo Anterior Tras la sesión de sexo me aseo un poco en el corral trasero de la casa, pues como yo esperaba mi madre tarda lo suyo en salir del baño. Finalmente baja muy sonriente y para mi sorpresa con el bañador puesto. ¡Vaya, al final aparte del pis también me he desalojado algo el vientre! —exclama justificando su tardanza—. ¿Oye, qué te parece si nos vamos a bañar, te apetece? Vale, me pongo el bañador y nos vamos —me limito a contestar mientras la miro de arriba a abajo, cómo intentando adivinar sus ocupaciones en el baño. Al llegar a la apacible charca, un suave viento de poniente alivia los calores de esta tórrida tarde de verano. No tardamos ni cinco segundos en estar chapoteando en el agua, y una vez dentro decidimos sentarnos en unas piedras sumergidas cercanas a la orilla. Podemos hablar de lo que hemos hecho, mami, me gustaría saber tu opinión ahora que ya ha pasado y estamos más “relajados”. Pues claro Guille, a mi me ha parecido una experiencia muy excitante, nunca había visto nada igual. ¿Te ha gustado? Me refiero a verme hacerlo con una burrita. Si, mucho. Ahora dime la verdad, cómo yo te la digo siempre a ti. Al baño no has ido ha hacer pis, ¿cierto? —le espeto sin rodeos. Mi madre se limita a sonreír ante mi insolencia y tras unos segundos en los cuales debe de haber sopesado su respuesta, contesta con su amabilidad característica. Pues claro hijo, una no es de piedra, como ya sabes yo me masturbo y con lo excitada que estaba no me ha costado alcanzar el orgasmo. ¿Te has corrido fuerte, porque mi corrida ha sido de las mejores que he tenido? Cuando yo me lo hago no siento tanto. Por todo lo alto Guille, ha sido una paja de lujo la que me has proporcionado. Oye entonces, ¿cuando crees que lo volverás ha hacer? ¡Uf, pues mañana mismo! ¿Tú me prestarás tu ayuda, no? ¡Claro que sí Guille, aparte de ayudarte disfrutaré viéndote hacerlo! El resto de la tarde lo pasamos en la charca, y por la noche tras almorzar y sentarnos un rato a contemplar este cielo tan estrellado, nos vamos a la cama. Hoy, cómo hemos pintado mi cuarto voy a dormir forzosamente con mi madre, ya me estoy excitando de pensarlo. Aunque estaba muy cansado y me quedado frito en unos minutos, a eso de las tres de la mañana me despierto, como si un reloj interno me dijese que es hora de experimentar. Mi madre respira profundamente, mostrando el profundo sueño en que se encuentra inmersa. La observo, su camisón de seda es muy finito y al tocarlo apenas se nota que esté. Ella está recostada de lado, ofreciéndome su espalda y culito, así que pruebo a tocárselo suavemente por encima del camisón. Ella no se inmuta, por lo que aprieto más las manos y palpo la tersura de su carne redondeada. No es suficiente, ni mucho menos. Le subo el camisón y ahora palpo sus bragas y sus muslos, suavemente, apretando un poco su culo justo donde se une al muslo y el pliegue de piel es más carnoso. Junto sus braguitas y las coloco en su raja, entre cachete y cachete como si de un tanga se tratase, y palpo a placer su culo semi-desnudo. Estoy muy excitado, y tengo que dejarlo unos minutos para tranquilizarme, el morbo de que se despierte y me descubra hace que el corazón alcance ciento veinte pulsaciones por minuto como mínimo. Cuando vuelvo al ataque, introduzco un dedo entre sus muslos, justo en el hueco que se forma entre ellos y su culo, donde ella esconde su secreto más íntimo. Palpo su coño y no me puedo creer que lo esté haciendo todavía. Busco el borde de sus braguitas y acaricio los pelillos que por éste se asoman. Noto su surco en relieve bajo la tela, donde ésta se hunde y le da la forma característica. De pronto, cuando voy a destapar su almeja y tocar más íntimamente su secreto, ¡ella parece despertarse! Rápidamente me giro y le ofrezco la espalda, haciéndome el dormido mientras agudizo el oído para ver si se ha despertado realmente. Falsa alarma aunque casi se despierta, al poco vuelve a resoplar profundamente. Aprovecho para contraatacar, ahora ella se ha vuelto boca arriba, por lo que sus pechos quedan a mi alcance. Los aprieto muy suavemente, sintiendo su tersura, su dulce tacto. Según he leído los pezones son la parte más sensible así que me abstengo de tocarlos, pues seguramente la despertaría. Pero me cebo con sus pechos en general, toco ambos y veo como mi mano se queda pequeña para cubrirlos, qué buen par de tetas tiene mi mami, con razón estoy tan bien criado. Bajo la mano y le acaricio el Monte de Venus, pero en dos o tres segundos ella resopla más fuerte, indicándome que se va a despertar. Inmediatamente me doy la vuelta y la escucho bostezar, ahora sí se ha despertado. Así que doy por finalizados mis ejercicios expiatorios nocturnos, que han sido muy provechosos y me han ayudado a conocer mejor el cuerpo femenino y materno más concretamente. A la mañana siguiente concluimos la rutina diaria y volvemos a colocar los muebles en mi habitación. Apenas la mesilla de noche, una cómoda y la cama tenemos que mover así que acabamos pronto. Hoy toca pintar el cuarto de ella, de modo que hacemos la misma operación que el día anterior y terminamos la faena cerca de la hora del almuerzo. Comemos y algo cansados como ayer nos echamos la siesta, aunque hoy, con los cambios de ubicación del mobiliario decidimos echar el colchón de su cama en el suelo del salón y dormimos así más mosquitos. Realmente estoy cansado, anoche me desvelé un poco con mis prácticas nocturnas así que en la siesta me dedico a dormir y relajarme. A eso de las seis de la tarde mi madre me despierta y me pregunta si quiere que nos vayamos a bañar. Yo acepto, por lo que ella se va al cuarto de baño a prepararse mientras yo me desperezo. Cuando estamos saliendo de la casa el sol aún es muy fuerte, entonces me dirijo a ella. ¿Oye, es que hoy no quieres que vaya con mi amiga la burrita? No se Guille, como tú no has dicho nada, he supuesto que no te apetecía. Pues claro que me apetece madre, por supuesto, ¿vamos? Vale, y después nos iremos a bañar. Al entrar en la nave nuestros animalitos parecen estar esperándonos. Curiosamente me fijo en las cabras y me acuerdo del fracaso del día anterior y cambio de opinión, hoy intentaré de nuevo desvirgar a estas tozudas rumiantes. Oye mami, qué te parece si me echas una mano hoy con las cabritas, me gustaría intentarlo con ellas, pues la burrita tiene el chocho muy grande y apenas lo siento, ¿tal vez con las cabras sea mejor, no crees? Hay que ver en lo que piensas, hijo. Por mi vale, también me gustará. Mi madre se sienta en el taburete de ordeñar y yo me despojo de las bermudas. Mi pollita está ya lista y esto parece sorprender a mi progenitora progenitora. ¡Vaya Guille ya la tienes dura y aún no has empezado, qué barbaridad! Si, la verdad es que sólo viendo hacia aquí me he excitado. Bueno mami, perdona si soy grosero pero tendré que escupirle en el chichi para lubricarlo. Si, claro adelante hijo hazlo, no te apures por mi. Escupiéndome en la mano embadurno con la saliva el chichi de la cabra, también me ensalivo mi pilila para que deslice mejor. Mi madre me observa, yo diría que atentamente incluso. Y tras estos necesarios preliminares intento la penetración. El animal se altera en este momento, pero mi madre la tiene cogida por el cuello y la retiene con fuerza intentado tranquilizarla con caricias en el lomo. Tras una serie de intentos, como el otro día, sólo la punta entra. Es inútil mamá, aunque mi pene no es muy grande, no consigo que entre más que la puntita. Eso va a ser problema de lubricación, escúpele un poco más hijo. Es que se me ha secado la boca y no me queda más saliva. Te ayudaré yo —se ofrece amablemente ella. Con algo de pudor mi madre escupe en el chichi de la cabra poniendo sus labios muy cerca del mismo, y con sus propias manos la extiende, incluso la penetra con un dedo comprobando su efectividad. Parece que la cabra sí está lubricada, es extraño. Oye hijo, y tu pollita, convendría también que la lubricases, pero con tu saliva. Obviamente mi madre no está por la labor de ensalivar también mi pene, el pudor es muy fuerte ante esta posibilidad. Yo lo intento pero de la excitación apenas si consigo unas gotas de saliva. Entonces ella se da cuenta de que no ha a ser posible. Bueno a lo mejor se me lubrica con los jugos de la cabra, voy a probar mami sujétala. Un nuevo intento, y aunque la situación ha mejorado algo tampoco consigo el ansiado objetivo de una buena penetración. Nada, no hay manera mami, mejor lo hacemos con la burrita. Vaya hijo, yo creo que tienes la pollita seca, te la lubricaré yo anda. Yo opto por no decir nada ante su ofrecimiento, y ante mi asombro echa una buena cantidad de saliva en su mano y generosamente la extiende por mi pene. Siento un escalofrío recorrerme la espalda en el momento que lo hace y creo que mi polla va estallar. Venga inténtalo de nuevo —me anima dándome una palmadita húmeda en el culo, pues sus mano está mojada con la saliva. Un nuevo intento y esta vez casi entra, aunque ahora es el chichi de la cabra el que parece haberse secado con el calor. ¿Aún no hijo? Espérate un minuto que se me ha ocurrido una idea. La veo salir de la nave de los animales mientras me siento a esperar, en un par de minutos vuelve portando en su mano lo que parece ser aceite de bebé. Este aceite lo uso para la piel y es muy lubricante, verás cómo con esto no hay problema. Se acerca a la cabra y echándose una generosa cantidad de producto embadurna el coño animal. A continuación y sin preguntarme se vuelve a echar aceite en la mano y lo extiende por mi polla, con lo que nuevamente vuelvo a sentir escalofríos que recorren mi cuerpo. Tras la pausa la excitación había bajado pero al instante, con las caricias de mi madre no tardo en ponerme apunto. Como una moto empujo con furia al dichoso animal y esta vez mi polla se clava en el chichi como una estaca provocando un berrido de queja en el animal. “¡Qué se joda, que ya me tiene negro esta maldita cabra!” —pienso. Mi madre está asombrada por el ímpetu de mis acometidas y por lo bien que ha entrado ahora el tema. Yo encima con la excitación de sus caricias siento que hoy no podré aguantar mucho. ¡Tranquilo hijo, no tengas prisa! Hazlo despacio como ayer —me pide ella poniendo su mano en mi vientre y frenándome—. Sácala un poco, te noto impaciente y así no lo disfrutarás, relájate. Casi me obliga a retirarme, entonces mi polla queda en el aire, chorreando aceite y jugos animales, ante su mirada. Está bien mamá, es que estaba ya harto de no poder meterla. Mientras yo recupero el aliento y ella me mira y mira a la cabrita. De repente opta por introducir su dedo en el chichi del animal. Yo atónito me quedo observándola sin comprender su interés, ella parece deducirlo por mi expresión de asombro. ¡Uy cabrita, sí que tienes humedito el chichi! —exclama mientras introduce su dedo una y otra vez, aunque con suavidad—. A mi también me excita el hacérselo a la cabrita, así mientras tu descansas ella no se “aburre”. Oye, mamá y porqué no te masturbas mientras yo follo con la cabrita. Seguro que te gustaría hacerlo, por mi no temas estamos en familia —le ofrezco yo sin pensarlo dos veces. ¡Pero hijo! Entonces me verás... Bueno, ¡tú también me estás viendo el pene a mi y follar con la cabrita y no me avergüenzo! —le digo mostrando mi indignación. En el fondo estoy deseando ver su coño y con esta estrategia tan agresiva igual lo consiga, este es mi planteamiento y por intentarlo no pierdo nada. Está bien Guille, pero no me mires mucho el coño, ¿vale?, que a mami aún le da vergüenza. Ante mis ojos sudorosos ella se incorpora y se quita el bañador, dejándome ver su coñito rubio depilado, aunque no rapado, con la cantidad justa de pelillos en su Monte de Venus para que sea más atractivo y sensual. La veo echarse aceite en la mano, agacharse junto a la cabra y pringarse el chichi mientras cierra los ojos con cara de satisfacción. Vamos Guille, que mami está muy caliente y quiere verte follar a la cabrita mientras ella se masturba. Saludos cordiales. ([email protected])

Autor: Zorro Blanco Categoría: Incesto

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La gran noche del cornudo sumiso (y también la mía)

2019-11-11


Por fin consigo disfrutar de todas las mujeres de la familia, en presencia del cornudo y padre de ellas. Y resulta que casi disfrutó él más que yo. Catalogado como incesto, pero podría ser también infidelidad, orgías, sexo con maduros Quiero invitaros a aquellos que habitualmente me leéis, y a aquellos que lo hacéis por mera casualidad me hagáis llegar vuestras opiniones por email. Es la única forma de saber si gustan o no, y mantenerme en contacto con vuestras opiniones, gustos e incluso sugerencias. Esa semana estaba siendo perfecta. Había hecho dos tríos con las tres mujeres de la familia, y en uno de ellos había desvirgado a una de ellas. Cualquiera diría que no se podía pedir más, pero el sexo y el morbo, es como comer pipas, o como rascarse… una vez que empiezas, cada vez quieres más. Una vez que Adriana y Jessy se fueron, coloqué la compra que se había quedado en las bolsas, preparé algo de cena y me senté a ver en la tele un partido de la NBA. Tenía el teléfono móvil sobre la mesa y sonaron varios SMS, que dejé para cuando terminase de cenar. Al mirarlos, comprobé que había uno de Jessy muy bonito, en el que me agradecía otra vez que la tratase tan bien, y que le estuviese enseñando a disfrutar tanto. Me decía que esperaba que aunque su madre y su hermana seguro que me daban más placer, le siguiese reservando a ella algún rato, porque quería seguir aprendiendo y practicando cosas nuevas conmigo, y que le había encantado cuando la había follado tan duro a cuatro patas, que la había puesto muy cachonda, y que el azote no solo no le había molestado, sino que le había encantado. Le contesté que por supuesto ella tenía un lugar siempre en mi agenda, y que estaba deseando seguirle enseñando más cosas, y verla con el conjunto nuevo. Había también un mensaje de Adriana. Me contaba que nada más llegar le había dado a probar a Gus de su coñito, y que se había puesto como loco de cachondo al saborear mi semen, y que la había echado un polvazo, pero que seguía con ganas de más, que iba a ver cuándo podía organizar algo como el día de la barbacoa para que el cornudo estuviese también presente. Leer la palabra cornudo me ponía realmente cachondo. Definitivamente tenía muchas ganas de explorar esa faceta. Y por último tenía otro mensaje, pero este era de un número desconocido. Lo abrí y decía “ hola Sr. ….., ¿acertó usted con el regalo?” Evidentemente era la dependienta de Victoria’s Secret. Este sí que no me lo esperaba. Inmediatamente le contesté; “Pues sí, parece que ha gustado mucho mi elección. Muchas gracias por el seguimiento de sus ventas. Esto sí que es un buen servicio al cliente… ;-)” A los pocos minutos contestó e iniciamos un intercambio de mensajes Ella – Jajaja. Me alegro Mr. ….. Seguro que se lo habrán agradecido convenientemente Yo – Jajaja. Por favor, llámame Víctor. Y gracias por escribirme. Lo habría hecho yo primero, pero seguro que si te pido el número en la tienda, me habrías dicho que no Ella – Encantada Víctor. Yo soy Shauna. Por supuesto que te habría dicho que no, que una es una señora ;-) El intercambio se extendió unos minutos, y sirvió para averiguar su nombre, y que estaba casada, por lo que me pidió que no le hiciese llamadas. Al final quedamos en seguir en contacto para tomar un café y charlar en persona. Aquella conversación me dejó con la polla morcillona. No habíamos hablado de sexo, pero el hecho de que escribiera y que accediese a quedar, evidenciaba que algo iba a pasar, y Shauna estaba realmente buena. Así que cachondo como estaba, le escribí a Adriana diciéndole que no hicieran planes para el sábado, que les invitaba a los cuatro a cenar en mi casa, y que se asegurase de que las tres venían muy sexys, porque las iba a follar a todas delante del cornudo. Que no le dijese nada a él, solo que venían a cenar a mi casa. Me contestó inmediatamente A – Eres un cabronazo. Ahora sí que me has puesto cachonda. Voy a ver si soy capaz de sacarle otro polvo al cornudo, o me tendré que hacer un dedo a tu salud. Había preparado todo para hacerles una paella para cenar el sábado. No es algo que se suela poner de cena en España, pero no estábamos en España, y además, una buena paella es siempre garantía de éxito, y entre nosotros… la paella me queda de lujo. Así que tenía ya preparado el sofrito y el caldo de pescado, nada más que para ponerlo al fuego y echar el arroz cuando llegase la hora de cenar, y así no tener que perder mucho tiempo en la preparación y poder prestar atención a mis invitadas. Cuando sonó el timbre, fui a abrir y menudo regalo para la vista lo que me esperaba fuera…. Gus encabezaba la expedición familiar. Llevaba puesto un traje negro muy elegante. Al entrar me dio un abrazo y le dije que pasara directo al comedor. A continuación venía Adriana, Llevaba un abrigo largo de piel que solo dejaba ver unos zapatos rojos de tacón altísimo, que la hacían elegantísima y súper sensual. Al ir a entrar, me dedicó una sonrisa especial, se abrió el abrigo y me dejó ver un vestido rojo de una pieza, muy ajustado a su cuerpo. Estaba tremenda. Al entrar se vino directamente a mí, y me plantó un beso en toda la boca, con mucha lengua, que hizo que mi polla se pusiera morcillona instantáneamente. Me guiñó un ojo y continuó para dentro como había hecho Gus. Le siguió Lucía, que también llevaba un vestido ajustado, negro, corto, con medias y sandalias de tacón. Ni siquiera el color negro conseguía disimular el volumen de sus caderas y sus tetas. Estaba explosiva. Al igual que su madre, se pegó a mí y agarrándome del cuello me dio un beso con mucha lengua. Mientras lo hacía, le pasé la mano por la cintura y la pegué contra mí, dejándole notar la erección que entre su madre y ella me habían provocado. Tuve que interrumpir el beso dándole un azote en el culo, porque se empezaba a alargar más de la cuenta, y al fin y al cabo estábamos en la puerta. Me sonrió, me puso morritos y pasó para dentro. Y finalmente era el turno de Jessy. Me miraba con sus ojitos dulces y su sonrisa tímida de siempre. Llevaba una minifalda vaquera y una camiseta de manga larga blanca muy ajustada a su cuerpo. También llevaba un abrigo, pero al igual que habían hecho su madre y su hermana, se lo abrió para dejarme verla bien al tiempo que me sonreía. Se vino hacia la puerta para pasar, y tomándola de la cintura, la atraje a mí y nos dimos uno de esos besos suaves y llenos de dulzura que ya se habían convertido en costumbre con ella. Terminó de ponerme la polla como una piedra, y para mi sorpresa, hizo algo que ni su madre ni su hermana habían hecho… llevó su mano a mi polla y me la sobó por encima del pantalón, mordiéndose el labio y sonriéndome. Al llegar al comedor detrás de ellos, les pedí a todos las prendas de abrigo, y las colgué en un perchero. Ahora ya sin los abrigos, me parecían todavía más atractivas. Y – Madre mía Gus… Vaya tres bombones que tienes en casa. Debes sentirte muy orgulloso. G – Pues claro hermano. ¿Has visto que bellezas? Abrí una botella de vino blanco de Rueda, y les puse una copa a cada uno. Al principio Jessy decía que prefería una coca cola, pero Gus le dijo que lo probara, que seguro que le iba a gustar, y ante la aprobación de su padre, aceptó encantada la copa. Yo estaba encantado, porque el alcohol sin duda les iba a ayudar a todos a desinhibirse y disfrutar más de lo que les esperaba esta noche. Mientras picábamos algo antes de la cena, cayeron dos botellas de vino blanco, y poco a poco ya se iba notando que las risas eran más frecuentes y las actitudes más relajadas. En un momento en los que le pedí a Gus ayuda para abrir una botella, al estar más apartados aproveché para hablar con él Yo – Gus, esta noche ya te habrás imaginado que van a pasar cosas muy divertidas, ¿verdad? Gus – Bueno, claro mi hermano, pero con las niñas aquí… Yo – Gus, las niñas no son niñas, son mujeres, ¿o te crees que se han vestido así por casualidad? Y como te decía van a pasar cosas. Son cosas que te van a excitar mucho, y te van a hacer disfrutar, pero cuando empiecen a pasar, por mucho que te sorprendas, no quiero que hagas o digas nada. Limítate a mirar y obedecer. Si te sientes incómodo, eres libre de irte, pero no se te ocurra decir que no a nada. Si se te dice que hagas algo, ni siquiera lo dudes; hazlo!! Si no lo haces así, pasarán las cosas igualmente, solo que tú no disfrutarás viéndolo porque tendrás que irte ¿OK? Gus – Claro, claro. Lo que tú digas hermano. Ya sabes que todo lo que haces me parece bien. Antes de que llegasen, les había mandado un SMS a las tres, diciéndoles que hasta que yo no les dijese, se comportasen. A partir de que yo les dijese podrían hacer lo que quisieran. Era el momento de dejar que se sintieran libres, así que al volver al comedor con Gus y la tercera botella de vino, les fui sirviendo el vino, y cada vez que les rellenaba la copa, le fui dando un beso en los labios a cada una de ellas. Lucía y Jessy reaccionaron igual; sonrieron y se quedaron calladas, pero al llegar a Adriana, recibió mi beso, y lo prolongó abriendo la boca y ofreciéndome su lengua. No fue muy largo, pero Gus lo había visto todo perfectamente en silencio, y al terminar, Adriana dijo Adriana – mmmmmm, mi amor, como besa este hombre Las chicas se rieron y Gus se limitó a permanecer en silencio. Les dije, que si les parecía bien, iba a ir poniendo a hacerse la paella, y pese a mi insistencia en que continuaran en el comedor tomando el vino y escuchando música, todos me siguieron a la cocina, donde igualmente se escuchaba la música y podíamos seguir charlando y ahora ya jugando. Mientras se iba haciendo la cena, Adriana empezó a acercase a mí por detrás, y me tocaba el culo y me daba algún beso. El vino ya hacía su efecto también en las chicas, y al ver a su madre soltarse, Lucía también se acercaba y desde atrás me rodeaba con su brazos y metía las manos entre los botones de la camisa y me acariciaba el pecho mientras me restregaba sus grandes pechos por la espalda. Jessy pese a todo estaba algo cortada, así que en uno de los momentos que las otras dos lobas me dejaron libre, me acerqué a ella y chocando mi copa con la suya, le di un beso, y me entretuve jugando con mi lengua en su boca. Miré a Gus, y aunque no decía nada, tampoco ponía mala cara. De hecho se le notaba ya una buena erección. Adriana se acercó a él, y agarrándole el paquete le besó y le ayudó a relajarse y a asimilar mejor la situación, si es que no la tenía ya asimilada. El resto de la preparación, y la comida transcurrió igual. Bromas y provocaciones permanentes. Adriana le prestaba atención a Gus para hacerle partícipe en todo momento, pero Lucía y Jessy ya estaban desinhibidas e interactuaban conmigo con descaro y sin prestar atención a su padre. La noche empezaba a pintar muy bien. Terminada la cena, Lucía que estaba con ganas, dijo L – Bueno, y ahora que nos has alimentado el paladar de un modo tan delicioso, supongo que ninguno se enfadará si me empiezo a comer el postre… Y dicho eso, se levantó y se vino hacia mí. Se agachó y me empezó a besar en la boca, y tras subirse el vestido hasta la cintura, pasó una pierna por encima de mi cuerpo y se sentó a horcajas sobre mí. Separé mi silla de la mesa para dejarle más espacio, y la agarré del culo mientras nos besábamos. Tenía un culazo estupendo. Era ancho, como el de su madre, pero duro y con la piel muy suave. Me encantaba apretárselo, y separar los cachetes. Metía mi mano por detrás hasta llegar a su coñito, que acariciaba sobre el tanga, que ya estaba empapado. Ella al notar mis dedos presionar su coñito sobre el tanga, dejó escapar un gemido. Miré al resto de la mesa, y Adriana había empezado a besar a Gus, que le devolvía el beso con pasión, pero sin perder ojo a lo que hacíamos Lucía y yo, y Jessy estaba con esa sonrisilla de deseo, mordiéndose el labio mirando a sus padres y a Lucía y a mí, hasta que le dije Yo – ¿Y tú Jessy? ¿No quieres postre? Se levantó, y se vino hasta mí, pero en vez de besarme, se apoyó como pudo en la espalda de su hermana, que me estaba comiendo el cuello, y metió sus manos por los lados para tocarle las tetas. Le agarró de los bordes del escote, y tiró de ellos, liberando esos dos pedazo de tetas, que saltaron con sus pezones ya duros contra mi pecho. Lucía al notarlo, levantó la cabeza y la giró buscando a su hermana, que en cuanto la tuvo al alcance, la besó, fundiéndose por primera vez en la noche las dos en un beso dulce, al que no pude evitar unirme. Mientras arrimaba mi boca a las suyas, y empezábamos a alternar nuestras lenguas entre los tres, mi mano derecha agarraba el culo de Lucía y jugaba con su tanga mojado, y la izquierda entraba bajo la minifalda de Jessy, y por primera vez comprobaba que llevaba unas medias por el muslo, y tenía también el tanga mojado. Las dos al sentir mis dedos jugar en su sexo, gemían me besaban y se besaban entre ellas con más ansia. Miré a Adriana, y estaba sentada en la silla con su vestido por la cintura y Gus arrodillado en el suelo comiéndole el coñito. Adriana empezaba a estar bastante ruidosa, porque lo que nos quedamos mirándola si bien nuestras manos no paraban. Adriana – Quítate la ropa cornudo, y quédate totalmente desnudo Una vez se desnudó por completo, se iba a arrodillar frente a Adriana otra vez, pero le paré. Yo – Gus, quiero que le quites el vestido a las tres, y que las dejes solo en ropa interior y tacones, que me las voy a follar a las tres delante de ti, y quiero que me las prepares tú. Gus obedeció sin rechistar. Su expresión era de deseo, y su polla estaba dura como una piedra. Sin duda sentirse humillado delante de su mujer y sus hijas le estaba gustando incluso más de lo que él pensaba que fuese posible. Primero se puso Adriana de pie y Gus le sacó el vestido por arriba. Adriana se quedó con un conjunto de ropa interior blanca, con encajes y los taconazos rojos. Estaba espectacular con sus formas generosas y su piel morena. A continuación dudó un poco, pero al mirar a sus hijas, éstas no dudaron un instante, y separándose de mí, se pusieron de pie para que su padre las desnudase. Lo hizo sin dudarlo. De hecho el muy cabrón se entretenía acariciándolas cuando iba descubriendo su piel, lo que hacía que ellas se fuesen excitando, y marcando los pezones sobre el sujetador. Bueno, Lucía de hecho no llevaba sujetador, y tenía los pezones como dos piedras pequeñas. Sus aureolas se habían contraído y estaba todavía más sexy de lo normal. Llevaba también medias por el muslo. Se notaba una buena mancha de humedad en su tanga, pero les prohibí a las tres tocarse de momento. Al llegar a Jessy, lo empezó haciendo con más cuidado que a Lucía. Se notaba que era su niña pequeña, pero eso no le impedía tener una erección palpitante. Habría jurado que estaba a punto de correrse solo. Al desnudarla, me di cuenta que Jessy llevaba el conjunto de ropa interior negro que yo le había regalado. Estaba arrebatadora y súper sensual con el conjunto y subida en los zapatos de tacón a juego. Me sonrió cuando le dije lo bien que le quedaba, y me dijo que se lo había puesto para mí. Yo estaba sentado y pese a estar muy excitado seguía vestido. Me puse de pie, y volví a hablar. Y – Muy bien cornudo. Ahora desnúdame a mí, pero a mí quítamelo todo. - Se quedó desconcertado al principio. Me miraba como pidiendo clemencia – Ok, no tienes por qué hacerlo, pero entonces ya sabes que te tienes que ir. Automáticamente se vino hacia mí, y empezó a desabotonarme la camisa y el pantalón. Me lo sacó todo, incluso los calcetines. Solo quedaba el bóxer. Adriana se había ido junto a sus hijas y se puso en medio de las dos, agarrando por la cintura a una con cada brazo. Estaban las tres a un metro de nosotros. Yo – vamos cornudo, agáchate y quítame también los calzoncillos. Se puso de rodillas y tiró de mi calzoncillo, saltando mi polla como un resorte. Casi le da en la cara. Bajó el calzoncillo, y al terminar se quedó de rodillas mirándome hacia arriba. Entonces miré a las chicas, que al unísono se vinieron y se arrodillaron junto a Gus, y agarrando mi polla, empezaron a chupármela por turnos. Cuando ya había pasado por la boca de las tres, Adriana se la dio a Gus y le dijo. A – Toma cornudito mío. Pruébala, verás que maravilla tener esto en las manos y en la boca. Gus no se decidía, así que Lucía le pasó un brazo por la espalda animándole a hacerlo, mientras Adriana se la dirigía a la boca. Jessy miraba el espectáculo sorprendida y excitada al mismo tiempo, y para su mayor sorpresa, su padre me agarró la polla con sus propias manos, y me la empezó a chupar. El cabrón la chupaba de muerte. Sabía cómo nos gusta a los hombres, y una vez perdida la vergüenza, se estaba esmerando en darme una mamada de campeonato. Tal era así que empecé a gemir para hacerle saber que me estaba gustando. Entonces las chicas se empezaron a sentir celosas de su habilidad, y Adriana le ordenó parar. Cogí a Lucía del pelo, y apartando las cosas de la mesa, la puse de pie doblada sobre la mesa apoyando sus tetazas encima, ofreciéndome todo su culazo con las piernas bien estiradas. Tenía un culo esplendoroso. Y – Adriana, trae el cornudo aquí para que apunte mi polla al coño de su hija Le agarró de la polla y le puso junto a Lucía. Al acercarme, cogió mi polla aún brillante de su saliva y la puso en la entrada del coñito de su hija. La agarré de las caderas y poco a poco se la metí hasta el fondo. Empecé a follarla rítmicamente, pero sin acelerar. No quería correrme pronto. Había muchas mujeres y todas querían probar mi polla, así que tenía que intentar aguantar todo lo posible. Jessy se acercó y me empezó a besar. Solté las caderas de Lucía, que empezó ella sola a acompasarse a mi ritmo y conseguía que mi polla entrase y saliese entera de su coñito con un ritmo muy placentero. Adriana se acercó por debajo y empezó a masturbarle el clítoris a Lucía, con lo que ahora estaba gimiendo de un modo ruidoso. Apenas llevábamos unos minutos así y Lucía estalló en un orgasmo intenso que la dejó tendida sobre la mesa. Adriana enseguida sacó mi polla y se la llevó a la boca, saboreando los flujos de su hija, y me la empezó a chupar con mucho esmero, por lo que la tuve que parar. Gus estaba allí, de rodillas mirando y masturbándose muy despacio. Al darme cuenta, le prohibí tocarse, lo cual obedeció inmediatamente. Me senté en una silla y Jessy se sentó directamente sobre mi polla ensartándosela entera. Era la primera vez que me follaba estando ella arriba. Yo – Adriana, amor, enséñale a tu hija como se cabalga una polla. Adriana le estuvo ayudando al principio poniendo una mano en su vientre y otra en el culo, empujándola adelante y atrás, pero enseguida Jessy entendió la dinámica y empezó a darme una follada de escándalo. Adriana mientras tanto le masturbaba el clítoris. Yo estaba disfrutando una barbaridad con el espectáculo. Jessy follándome y gritando, Adriana haciéndole un dedo a su hija y con la otra mano se hacía uno ella también. Lucía de rodillas en el suelo se hacía otro dedo mirándonos a nosotros y al cornudo de su padre que sin poder tocarse nos miraba mientras su polla palpitaba por la excitación. Entonces Jessy empezó a gritar mucho más y noté como su coñito empezaba con esas contracciones violentas que apretaban mi polla en su interior, y que tanto me gustaban. Afortunadamente su orgasmo terminó a tiempo, porque de haber durado un poco más, me habría llevado a mí también al orgasmo, y aún tenía a Adriana esperando su ración de mi polla. Y – Jessy cariño, deja tu sitio a tu madre, que la pobre está como loca por follarme. Obediente, Jessy se quitó, y Adriana ocupó su lugar sin pensárselo. Se la metió y sin decir nada, empezó a follarme al mismo ritmo frenético de su hija. Afortunadamente su coñito estaba más dilatado que el de Jessy, porque sino no habría podido aguantarle el ritmo, pero pese a su mayor dilatación, sus movimientos eran más expertos, y agarrada a mi cuello, se movía casi con violencia. Me encantaba ver como sus tetas se bamboleaban al ritmo de la follada. Lucía subió a comerle una teta y Jessy la imitó comiéndole la otra. Ahora la escena sí era única, así que le ordené al cornudo que cogiese la cámara de fotos que había sobre el mueble y que no parase de hacer fotos. Aquello le animó y se estuvo moviendo a nuestro alrededor haciendo un montón de fotos, hasta que su mujer empezó a correrse bastante sonoramente. Apoyó la espalda en la mesa que la tenía detrás, y lanzaba unas culadas tremendas mientras se corría y gritaba como una loca y sus hijas le comían las tetas. Al terminar, se quedó inmóvil, recuperando el aliento, y Lucía y Jessy se fundieron en un beso entre mi pecho y el de su madre. Y – Cornudo, prepara la cámara, que esto sí que te va a gustar. Me levanté de la silla, y con la polla aún dura, les dije a las chicas que me corrieran entre las tres. Me empezaron a hacer una mamada compartida. Utilizaban las manos, las bocas, se besaban entre ellas. Unas me la chupaban, otras me comían los huevos. Era un espectáculo precioso. Cuando les avisé que me iba a correr, Adriana tomó las riendas y les dijo a sus hijas que mirasen como se corría a un hombre. Empezó a chupármela al tiempo que acompañaba con la mano, convirtiendo la mamada en perfecta, y cuando empecé a gritar por la intensidad del orgasmo, no paró ni redujo el ritmo, ni dejó que se escapase ni una gota de mi semen. Lo retuvo todo en la boca, y cuando terminé de eyacular, se fue directa a comerle la boca a Gus, que la recibió con ansia y al notar el sabor de mi semen en su boca, se empezó a correr sin ni siquiera tocarse eyaculando en el suelo. Más allá del placer tan intenso, fue un espectáculo visual sin precedentes para mí. Aquello nos había dejado a todos con sed, así que desnudo como estaba, cogí a Jessy y a Lucía de la mano y las llevé conmigo a la cocina. Cogimos una botella de champán y cuatro copas, y nos fuimos a la habitación junto con Adriana y Gus. La noche dio para mucho más como os podéis imaginar. Fue de esas que no quieres que termine nunca, y lo fue para los cinco. Sorprendentemente, al final de la noche, Gus era el más agradecido de todos. Me dio un abrazo y me dijo que gracias a mí, había descubierto el verdadero placer sexual. Debían ser las 5 de la madrugada cuando Gus y Adriana se iban para su casa, dejando a Lucía y a Jessy a dormir conmigo. Esa noche, nos quedamos los tres dormidos abrazados, exhaustos. Especialmente yo…. ([email protected])

Autor: Torcuato Categoría: Incesto

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