Relatos Eróticos de Fetichismo


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Susana y su aparato

2019-08-14


Tenía 18 años cuando nos mudamos al nuevo apartamento. Yo habia visto a esa chica que llevaba siempre un pañuelo anudado alrededor del cuello como cubriéndose algo. Estudiaba también en mi escuela donde yo daba mi último curso de bachillerato, y a pesar de ser un de un curso inferior nunca habiamos cruzado palabra. Me di cuenta entonces de que ella tambien vivía en el mismo edificio, un piso más arriba, asi que al poco de instalarnos la vi bajando la escalera donde coincidimos. - Hola! Hace poco que me he mudado aquí y veo que eres mi vecina. Vas tambien a mi escuela, no? - Sí, es verdad. Ya te recuerdo, tú estas en último año, qué bueno! Intentaba mirarme pero extrañamente giraba todo el cuerpo en lugar de la cabeza. Llevaba un gran pañuelo anudado bajo la barbilla que le tapaba todo el cuello. Tenía el pelo largo y lacio, muy bonito, los ojos azules intensos y la boca grande y de bonitos labios. Su nariz era recta y bien formada. Era algo más baja que yo, pero no mucho; eso sí, delgada, tal vez demasiado, pero tenía unas buenas tetas que se ocultaban bajo su uniforme de polo blanco y falda a cuadros verdes. - Yo me llamo Juan - le dije- y tú? - Susana - me respondió- encantada. Quise darle dos besos pero ella se apartó repentinamente como un bloque. - Vaya disculpa, no quería enojarte - le dije - - No, no te preocupes. Es este maldito aparato que llevo que me hace la vida imposible - lo dijo mientras golpeaba con su puño su vientre que sonó como a plástico. - Y eso? dije ya mirando con curiosidad lo que ocurría - Es un corsé ortopédico que debo llevar porque mi columna no esta recta - me dijo - va desde la cintura hasta la barbilla, y por eso me lo tapo con el pañuelo. Me da vergüenza que me vean con él - me dijo con tristeza - Ah no te preocupes - le mentí - yo tengo una prima mayor que llevaba uno igual - sonreí y la miré a los ojos - Sí? qué bueno! Entonces ya sabrás como es - Pues la verdad es que era muy pequeño cuando lo usaba y... no lo recuerdo bien - Seguro que era como este, mira - levanto el pañuelo y vi una estructura metálica alrededor de su cuello, con un apoyo de plástico blanco bajo el mentón y una barra metálica que le entraba hacia su pecho. Ese contraste entre su belleza y el metal brillante me dejó sin respiración, casi sudando. Me di cuenta de que me gustaba ver ese soporte metálico tan especial alrededor de su esbelto cuello, brillando con destellos de acero. No sabía a donde mirar, si a sus ojos o a su aparato. Ella me sonrió y me dijo: - Y no lo quieres tocar? todo el mundo lo hace... Su caída de ojos hacía notar algo mas que una simple rutina. Me sonrió y se acercó un poquito más a mi. Me puse supernervioso y extrañamente excitado. - No se si... puedo? Le dije con voz medio entrecortada - No te preocupes, no serás el primero que se sorprende y que le gusta tocarlo - sonrió mostrando la mejor de sus sonrisas. - Mira, así - cogió mi mano y la llevó hasta el soporte que rodeaba todo su cuello. - Qué te parece? Yo no sabía cómo comportarme, si debía o no debía, pero no queria ser descortés. Además, tenía un morbo terrible poder tocar ese soporte que la mantenía tiesa como un tronco. Mi erección ya se empezaba a notar bajo el pantalón. Creo que se habia dado cuenta y me sonrió aún mas. Lo noté cálido a pesar de ser metálico y dar la sensación de frialdad. Tenia unos tornillos a los lados y todo el anillo estaba remachado a la barra vertical y al apoyo del mentón. No podía ver más porque su cabellera me lo impedía. -Ese instante pareció una eternidad para mi. Me sentía entre ofuscado y superexcitado, en una sensación que nunca había tenido. Su sonrisa y su mirada hicieron que no fuera un mal momento para mi, al contrario, fue algo placentero y por que no, super sexy. - A ver que hay aquí... Susana tocó con descaro mi paquete y se rió abiertamente. - Sí que te pone verme!! No supe qué decir, seguí mirándola medio sonriendo mientras ella se reponía su pañuelo con habilidad tapando cualquier visión de su corsé. Seguimos caminando hasta llegar a la escuela sin decirnos nada. - A qué hora sales, Juan? Yo a las cinco. - Me miró de arriba a abajo lascivamente, siguiendo sólo la mirada sin mover un músculo - Yo también! - Salía a las seis pero no me iba a perder esa tarde de vuelta a casa con Susana tras la calentura que había tenido en la mañana. - Te veo aqui mismo al salir! Pase todo el dia viéndola en mi imaginación. La clase no tenía ninguna importancia para mi. Sólo soñaba con ese cuello y ese aparato majestuoso que la rodeaba dejándola tiesa, como un bloque compacto. Durante la pausa corrí hasta el baño a masturbarme. Susana me provocó esa eyaculación en un momento, mi semen volando con una fuerza que nunca habia visto antes... Las cinco llegaron tras un larguísimo día. Ella estaba radiante como en la mañana, un poco mas despeinada pero seguia bellísima. Su pañuelo se unía a su melena como en un todo protector de miradas curiosas. Sólo yo había podido ver esa belleza esa mañana y se que sería solamente para mi esa tarde al regresar. Nos miramos sin decir nada. Empezamos a caminar juntos casi hasta tocarnos. Susana cogió mi mano y me miró de soslayo al mismo tiempo que giraba todo el cuerpo para ver mis ojos. Mi corazón se aceleraba por momentos y mi polla estaba empezando a endurecerse de nuevo. La miré sonriendo y así su mano con más fuerza. Susana llevó mi mano hasta su espalda, para hacerme notar asi toda la dimensión de su corsé. Empezaba casi al final de los glúteos y seguían dos barras recorriendo toda su espalda hasta unirse más arriba al anillo del cuello. Con mi mano y mientras caminábamos reseguí esa superficie dura que se balanceaba con su paso. Ya mi mano llego hasta su nuca y pude notar que alli tenía dos soportes como almohadillados para reposo de la cabeza. También note una tuerca que debía ser el cierre pero que no podía ver debajo de su melena. Lo hice todo discretamente, sin que nos vieran. Me puso tan tan duro que hasta me dolía la entrepierna. De repente al girar una esquina Susana me tomó de las dos manos y me llevó hasta la entrada de una casa. Me sorprendió ese movimiento y también, claro, el beso que me dio con dificultad, porque su cabeza no se ladeaba fácilmente. Yo estaba en las nubes soñando y gozando, pero puse de mi parte para acercar mis labios a los suyos mientras me abrazaba. En un momento nos estábamos dando lengua y yo estaba con mi mano en su cuello, sobre su soporte, sintiendo la tibieza del metal duro junto a su respiración agitada acompasada a la mía. - Vamos a un lugar más privado, Susana - le dije mientras separábamos nuestras bocas. Hay un trastero en el párking que es de mis padres y donde todavía no hay casi nada. Alli no nos verán. No respondió. Susana me dio otro beso y me miró con calidez, asintiendo. En dos minutos llegamos hasta el trastero, los dos jadeando y deseando tener algo más que un beso y una mirada. Abrí la puerta y la luz. Habían pocos enseres, pero una mesa y unas sillas nos iban a ir de perlas. Susana se quitó primero el pañuelo, dejando ver su corsé brillante alrededor de su cuello de cisne. Se recogió el cabello en una cola y luego se hizo un moño que me permitió ver todo su corsé alrededor de su nuca: metálico, brillante, erótico y sensual. A continuación se quitó su polo y quedó únicamente con su sujetador. Pude ver el corsé de plástico blanco alrededor de su cintura, con unas correas que rodeaban sus axilas junto a unos apoyos de soporte encuero, todo unido con correas de cuero a las barras traseras. - Verdad que parezco Robocop, Juan? - me sonrió, y le sonreí de vuelta - Estás preciosa Susana, eres muy bonita, me gustas mucho. Y era verdad: ella y su aparato eran una visión sexual tan excitante en ese momento que no tuve duda en desearla de inmediato. Se acercó y me besó, quitándome la camisa mientras tanto. La punta de mi pene asomaba por encima del calzoncillo por la enorme erección que tenía. - Apóyate en la mesa, porfa - me dijo- Lo hice medio sentándome en ella. En un instante me bajó mi pantalón y dejó mi pene liberado, tieso y empalmado como nunca. Susana puso sus manos en el canto y se arrodilló poniendo su boca a la altura de mi pene - Vas a ver como te la chupa una chica con aparato ortopédico, Juan - dijo mientras empezaba a notar sus labios sobre mi prepucio. Empecé a gemir de gusto. Mis manos sujetaron con fuerza las barras posteriores de su aparato y comencé a acompañar su movimiento acompasado. No me miraba porque no podia alzar su cabeza, así que yo la miraba a ella, viéndola desde arriba su boca cálida y húmeda recorriendo mi pene endurecido como hormigón. Casi sin darme cuenta estaba a punto de correrme. Susana seguía aguantándose en la mesa, en equilibrio mientras chupaba sin descanso y con una intensidad increíble. Yo sólo tenía ojos y manos para su aparato, que magníficamente se movía al compás del movimiento de su cuello. Yo estaba gozando como nunca. Susana sudaba por el esfuerzo profusamente dejando su piel brillante. Un estremecimiento llegó a través de todo mi cuerpo. Eyaculé en el preciso instante en que ella separaba su boca de mi pene y acercaba su aparato a la punta de mi polla. Todo mi semen cayó sobre el brillante metal mientras Susana gemía de placer al sentir mi leche. - Quiero que lo lames y que me beses luego, Juan, porfa - Empecé a lamer mi semen de su aparato mientras notaba que Susana se estaba corriendo de placer. -Bésame, bésame ahora Juan!! - Mi boca con mi semen se juntó con sus labios. Un sabor entre dulzón y salado se unió a nuestras lenguas. Mis manos seguían resiguiendo el metal de su aparato con pasión, cada centímetro y cada ángulo de ese acero inoxidable tan brillante. Terminamos extasiados de placer, los dos sentados aun besándonos. Podía sentir las barras duras de su corsé en mi pecho cuando se apoyaba sobre mi. Nos miramos rozando nuestros labios por un rato antes de irnos, satisfechos. Cuando llegué a mi rellano nos sonreímos. Mi último beso fue para su cuello justo bajo su oreja y sobre su soporte. La vi subir, contoneándose rítmicamente mientras notaba como las barras traseras de su corsé se mantenían firmes a lo largo de su columna.

Autor: torybio Categoría: Fetichismo

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Vecina morbosa

2019-08-14


despues de verla regar las flores, no la vi por dias pero una tarde a eso de las doce ella toco a mi puerta la habia soñado en un sinfin de poses y posiciones en las que su cuerpo siempre me daba el humedo presente al final y esperaba que aquela noche no fuera nuestro ultma vez. hola-- dijo ella esforzandose por no temblar vi sus hombros rosados y cabello rojo que caia sobre sus pechos, entonces recorde llevava el mismo conjunto que aquella noche, no podira olvidarlo nunca, aqune no me siento orgulloso me mastrube con esa imagen de ella en cuclillas vaciandose sorbe las rosas, hola respondi igual de asustado que ella, que queria me pregunte pude ver que incluso bajo su leggin llebava la tanga roja que atisve a ver humedeceida y enrollada bajo sus rodillas mientras el chorro brotaba de sus labios rojos, y el vapor humedecia el poco vello rojo de su pubis, nececito...--titubeo ella, quiero--dijo mas decidida, -puedo entrar? dijo finalmente no habia rparado en el echo de que oviamente queria hablar del incidente, dado que estaba perdido en el recuerdo de aquella noche, se sento en mi sala y curzo las piernas note sus labios gruesos y carnosos contornendose en el poco espacio que dejaba el triangulo que formaban sus muslso y la tela de la tango roja brillaba atraves del leggin rojo, -no suelo salir asi a la calle. dijo cortando mi tren de morboso pensamniento que ya la imaginaba en un sinfin de conjuntos mas y mas lacivos. es solo que... desde esa no..che no puedo olvidar como me senti, creo que me... la pausa entre cada palabra se me hizo eterna mas alla del miedo que me porvocaba ser acusado de miron y catalogado como acosador, pero el tener su figura sientada en mi sala tan cerca de mi que podia oler el perfume a vainilla y frutas tropicales, cosa que por cierto me imaginaba con frecuenciia desde aquela noche, me daba un respiro hasta que finalmente me gusto - dijo finalmente me he masturbado mucho desde entonces y es algo vergonzozo pero no lo hacia desde-- note un riubor en sus mejillas mientras hablaba- bueno hace mucho, yo igual. - dije secamente, ella sonrio. yo vi de nuevo en mi mente aquella noche. te gusta que te vean orinar?- pregunte despues que ella seguia mmirandome la cara de rasgos finos y marcados a pesar de su edad me mostro un sinfin de gestos diferentes de verguenza cada uno mas exuisitamente provocador que el anterior. me acerque enconces mas motivando por su reaccion entonces? pregunte casi murmuriando con un tono mas serio solo tu. respondio girando su rosntro de modo que sus ojos color miel y sus labios carnosos quedaron a menos de un pujar de mis labios ansiosos que se pegaron a los suyos tan fuerte que una pequeña lagirma broto de sus ojos. ella bajo sus manos y busco mi polla que estaba mas que dispuesta a recibir sus caricias, ella estaba masageando mi miembro que estaba mas que listo para entrar en ella mientras yo me devoraba su legua y sus labios tratando que su sabor me durara el resto de la vida en la boca, de la nada sus palabras le dieron otra vuelta a mi vida, QUIERO VERTE YO.

Autor: Anteros27 Categoría: Fetichismo

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Cara de puta

2019-08-14


Mi nombre es Perla Blackheart, Tengo 25 años. No estoy exactamente segura de cómo comenzar mi historia. Podría comenzar con la experiencia que me convirtió en lo que soy hoy, pero creo que puede esperar por ahora. Tal vez sería mejor darte una idea de cómo soy. Así que comencemos con lo básico. Soy delgada... muy delgada. Y tampoco soy muy alta. Mi rostro aún conserva su apariencia juvenil. Es lo primero que la gente nota de mí cuando entro en una habitación. Hace algunas semanas estaba caminando junto a un grupo de estudiantes de high school que estaban de excursión y cuando fui a cruzar la calle lejos de ellos, uno de los chaperones me gritó que regresara con el resto de la clase. Fue muy embarazoso. Aunque creo que él estaba tan avergonzado como yo cuando le enseñé mi licencia de conducir. Así que sí, soy una pequeña cosita. Afortunadamente el resto de mi cuerpo está en proporción con mi complexión. Supongo que no hay mucho para mí. Una pequeña cintura y un trasero que la mayoría de los hombres pueden usar como una pequeña pelota de baloncesto. Por otro lado, mis tetas son (y esto puede sonar un poco narcisista) lo mejor, pero esa es solo mi opinión. No son demasiado grandes y ni demasiado pequeñas. Un poco más que un puñado con los pequeños pezones más perversos que hayas visto. Tengo el pelo largo y castaño que me llega casi hasta la cintura y casi siempre lo uso suelto. He descubierto que cuando tienes tanto cabello como yo, consume demasiado tiempo para hacer mucho más con él. Además, si quiero modelarlo, es necesario aplicar una laca que luego tendré que lavarme esa noche. Mucho cabello requiere una gran cantidad de laca para el cabello y una tonelada de champú para darle estilo, así que lo mantengo limpio todos los días. En cuanto a mi cara... bueno, la gente me dice que soy linda. Me han llamado bonita y hermosa antes, pero cuando pareces casi una joven pequeña como yo, la mayoría de las personas se quedan en “linda”. Aunque no me quejo. Mis características son un poco toscas, rudas, no tan finas como yo desearía. Mi rostro tiene la apariencia de rudeza, y más de uno se ha espantado cuando me ven de mal humor. Mis ojos y mi boca son mi cosa favorita de mí. Son mi arma número uno en cualquier momento en que he tenido problemas o necesité una buena noche de diversión de un chico o, a veces, de una chica. Mis ojos son extremadamente oscuros. No negros, pero... creo que smokey sería el mejor término para describirlos. Funcionan muy bien al enviar señales como “hey bitch no me jodas” o “hey baby ven a cogerme”. Y mi boca es grande, con labios carnosos y una sonrisa diabólica que procuro no mostrar nunca o casi nunca. Mi sonrisa es grande, y lo admito, es fea. Quienes la han visto y los más atrevidos me han dicho que tengo cara de puta. No decido aun si tomar eso como un halago o un insulto. Pero mi rostro me ha abierto muchas puertas. Cuando sabes cómo usar tus ojos y tu boca de esa manera, hace la vida mucho más fácil. Supongo que siempre me han considerado una buena chica. Quizás un poco nerd también. El tipo de chica que ves en la escuela o en el trabajo y bromeas con tus amigos sobre que ella es demasiado "poco agradable" para alguien como tú pero luego te masturbas en secreto en la noche pensando en ella. El tipo de chica que nunca tuvo problemas y los chicos "geniales" pensarían que no tenía suficiente carácter para ser interesante en absoluto. Bueno, ahora debería decirles lo que soy y lo que me gusta. Los japoneses tienen una palabra para eso, supongo. Esto me di cuenta después de muchas horas de buscar mi tipo particular de porno. Se llama omorashi, supongo. Básicamente tengo un fetiche de piss. Me encanta ver a la gente mojarse a sí mismos. Paso horas en internet buscando videos de personas en público o en casa desesperadas por orinar. No soy lesbiana, pero en mis horas de búsqueda y observación he encontrado que prefiero ver a mujeres y a parejas orinarse unos a otros. Pueden pensar “bueno, eres una chica. Solo ve a orinar y ahorra tiempo”. Créanme, yo también lo hice, pero entraré en eso más adelante. Algo sobre mirar a las chicas cruzar sus piernas y sostenerse mientras luchan por mantenerlo me excita tanto. O ver como sus hombres las bañan de orines es algo entre humillante y pervertido que me impide dejar de ver la pantalla cuando miro escenas así. Y bueno, creo que todo inicio un día que mi esposo Tommy y yo jugábamos football en el patio de la casa. Habíamos tomado varias cervezas y estábamos luchando en el césped peleando por la pelota, cuando recuerdo que se detuvo, y agarró su entrepierna unas cuantas veces. Finalmente le pregunté si necesitaba entrar y usar el baño. Recuerdo que me dijo muy seguro de sí mismo: -”Los hombres no necesitamos usar inodoros porque podemos hacer piss en cualquier lugar que queramos” -me dijo Tommy con esa sonrisa de cuando trama alguna diablura que tan bien le conozco. -”Ah sí, genio? Entonces dígame usted que hacen. Ilústreme” le dije divertida buscándole pelea. Él tomó mi mano y caminamos hacia el pequeño cuarto de herramientas que tenemos junto a nuestra valla de alambre que divide nuestro patio del de los vecinos. Miró alrededor unas pocas veces y luego se sacó su verga. Me quedé sorprendida por decir lo menos. Somos una pareja bastante activa sexualmente, pero siempre nos reservamos a hacer nuestras cosas dentro de la casa, a 4 paredes, fuera de la vista de las personas. El estar ahí, en el patio, con mi esposo y su verga fuera de los pantalones y a riesgo de que nuestros vecinos pudieran vernos, me excitó a sobremanera. El cuarto de herramientas está rodeado de árboles y arbustos, pero aun así el riesgo de ser descubiertos era muy grande. Luego agarrándose su miembro con los dedos comenzó a orinar en el suelo sonriéndome todo el tiempo. Recuerdo haber dicho “genial” al ver su grueso chorro de piss salir de su verga y caer al suelo haciendo un exagerado ruido. Después de un rato, se detuvo y me preguntó si quería sostener su verga mientras terminaba su piss. -”Quieres sostenerla? Aun me queda bastante” -me dijo mirándome a los ojos. Como dije, somos una pareja bastante liberal en cuestiones sexuales, pero esto era algo nuevo. Por lo menos para mí. Salté ante la oportunidad y agarré su verga quizás un poco demasiado fuerte al principio haciéndolo golpear mi mano y decirme “No tan fuerte”. Soltando un poco mi agarre, lo apunté hacia la cerca y comenzó a orinar de nuevo. Mientras él hacía, sentí un extraño cosquilleo entre mis propias piernas y pensé que tal vez también tenía que ir, pero no era lo mismo. -”Pruébala” -me dijo. Al verme indecisa, volvió a ofrecerme que la probara. Sabia de parejas que comparten el gusto por ese tipo de fetiches pero meter en mi boca su pene aun chorreando de orines no era una idea que me atrajera mucho en ese momento. Aparte, como dije, estábamos en el patio de la casa, a medio día y en fin de semana. El riesgo de que nos miraran los vecinos eran muy alto. -”No puedo hacerlo. Los vecinos pueden vernos y nos meteríamos en problemas amor” -le dije mirando su rostro de decepción. -”Okey baby, pero ni creas que te salvas. Ya te convenceré de hacerlo dentro de la casa” -dijo resignado. Cuando terminó, me dijo que era mi turno. Seguí diciéndole que tenía que sentarme en un inodoro para hacerlo, que los vecinos podían vernos y que no me iba a salir nada por los nervios. Pero él siguió rogándome hasta que finalmente me encontré bajándome los pantalones cortos y las panties. Estaba nerviosa de pie medio desnuda frente a él, pero él seguía diciendo que estaba bien, así que me acuclillé contra el costado del cuarto de herramientas y abrí las piernas. Él movió su rostro muy cerca entonces hasta que pude sentir su aliento contra mis muslos. Finalmente sentí que comenzaba a soltarme. No había necesidad de esforzarme mucho, ya que la gran cantidad de cervezas que habíamos tomado tenían llena mi vejiga. Entonces Tommy puso su mano sobre mi entrepierna y me agarró con fuerza. Vi cómo un poco más de mi orina se deslizaba entre las grietas de sus dedos. Acercando sus dedos a mi cara, me los ofreció a lo cual esta vez no me opuse y los metí hambrienta a mi boca, chupando y probando mi propia orina en sus dedos. El sabor era tremendamente amargo, fuerte. Tommy se excitó al verme chupar sus dedos llenos de mi orina y más los metía dentro de mi boca, provocándome arcadas y pequeñas lagrimas que empezaron a correr por mis mejillas. Un par de veces estuve a punto de vomitar por lo profundo que me penetraba mi boca con sus dedos. Retirando su mano de mi boca, lo miré sonriendo. -”Vas a hacer que vomite si sigues metiendo tus dedos así, amor” -le dije limpiando mis lágrimas y absorbiendo mis mocos provocados por las arcadas, todo esto sin dejar de sonreírle a mi amor. -”No sería la primera vez que te veo vomitar, baby” -respondió divertido ante su diablura. -”Lo sé, y no me importaría hacerlo. Pero no aquí en el patio a la vista de los curiosos” Terminamos de hacer nuestra diablura, y corrimos hacia dentro de la casa. La experiencia nos había dejado prendidos y nos urgía saciar nuestra calentura. Apenas medio entramos a la sala y nos trenzamos en un apasionado beso, jugando con nuestras lenguas dentro de la boca. Compartiéndole yo el sabor de mis orines, a lo cual Tommy más me besaba, me lambia la cara, los labios, queriendo probar más de este que era un nuevo sabor para él. No nos importó tener las cortinas abiertas y estar en medio de la sala, a la posible vista de los vecinos. Levanté mis brazos para que jalara mi blusa por encima de mi cabeza, y mientras me quitaba yo misma el sostén, Tommy hacia lo mismo con su ropa, dejando a mi vista su enorme verga llena de venas y gotas de líquido pre-seminal escapando de la punta de su gorda cabeza. Tomó mi pantalón corto y mis pequeñas panties por el elástico y yo lo ayudé levantando mis caderas suavemente para facilitarle el bajármelas. Tommy admiró mi velluda vagina y vio emocionado como mis jugos chorreaban por entre mis pelos, escurriendo por mis piernas. Bajándose, me abrió con sus dedos y lamió desde mi agujero hasta mi clítoris, lo que me hizo gemir en silencio. Procedió a guiar su erecta verga dentro de mi empapada vagina. Decidió divertirse un poco y jugar con mi clítoris para burlarse de mí. Gemí y fruncí el ceño, simulando enojo y haciendo mi voz como niña pequeña para provocarlo aún más. -”Por favor papacito... por favooor” -le dije fingiendo la voz para excitarlo -”Por favor qué?” -me preguntó, otra vez burlándose de mí y alejando su pene de mi vagina. -”Tommy, sabes lo que quiero decir” -dije, esta vez ya sin fingir la voz. No había necesidad, la calentura me hacía susurrar como una autentica puta. -”Quiero escucharte decirlo”- demandó -”Tommy, por favor... quiero tu verga dentro de mí” -dije mirándolo con mi boca entreabierta. Tommy no me hizo esperar más, y metió su verga dentro de mí de un solo empujón. Grité mientras él continuaba deslizándose dentro de mi panocha. La penetración había sido muy fuerte y muy profunda, que sentí como su verga me abría de forma violenta y llegaba hasta dentro de mí, provocándome una combinación de dolor y placer. Me agarró el cuello mientras él deslizaba sus últimos centímetros de su verga hacia dentro mientras yo seguía gimiendo. El envolvió sus manos alrededor de mi cuello, apretando cada vez más fuerte. Mi respiración se volvió irregular mientras Tommy ejercía más fuerza, asfixiándome. Comenzó furiosamente a salir y empujar hacia adentro, una y otra vez. Con fuerza, con violencia. Como si quisiera llegar hasta mi estómago en cada estocada. -”Más duro... por... favor” -le suplicaba con el poco aliento que me quedaba, con desesperación en mi voz. Sentí que me faltaba la respiración y como las babas empezaban a escurrir de mi abierta boca. Nos encantaba el juego de la rudeza, aunque esta vez la calentura por lo sucedido en el patio tenia a Tommy nublado de placer, apretando mi cuello más fuerte que otras veces anteriores. Tommy presionó más fuerte mi cuello, y empujo aun con más fuerza dentro de mi reventada vagina, tocando su pelvis con mis caderas. Golpeando mi coño más duro que nunca. -”Yeees, ohhhh my goood..." -gritaba Tommy, plantando sus labios sobre los míos en un beso sucio, revolviendo nuestras salivas, enviándonos a ambos a otra dimensión llena de lujuria y pasión. Tommy rompió el beso y tomó mis hombros para empujar aún más fuerte dentro de mi adolorido coño. -”Yeeesss, yeeess! Ooooh my goood” -decía Tommy, soltando un poco mi cuello y dejándome tomar aire, sabiendo que a continuación vendría lo que siempre me sucedía cada vez que jugábamos con el fetiche de asfixiarme. Abrí mi boca hambrienta, tratando de jalar aire al mismo tiempo que se me vino el vómito. Empecé a vomitar exageradamente gran cantidad de líquido, más que nada por la cerveza que había pasado toda la tarde tomando. El vómito siempre era un efecto secundario de nuestros juegos de asfixia y Tommy lo sabía. Y no solamente lo sabía, lo disfrutaba. Y yo lo disfrutaba también, puesto que al tiempo que me daba el ataque de vómito, la primera ola de orgasmos se apoderaba de mí. Todo mi cuerpo se agarrotó y se sacudió mientras chorros de mis jugos resbalaban por mis piernas, para ir a caer al suelo y fundirse con mi sucio vómito, haciendo una sucia sopa de líquidos en el suelo. Tommy continuó empujando dentro de mí. Su erecta verga entraba y salía de mi con furia. Él estaba cerca y ella también de nuevo a otro orgasmo. Echó la cabeza hacia atrás y arqueó la espalda mientras volvía a lanzar su verga en una última estocada. Su miembro palpitó y su orgasmo llegó mientras me tiraba una gruesa corrida de semen dentro de mí, llenando mí .útero de su semilla. Él se empujó por última vez, disparando dos chorros más dentro, mientras yo nuevamente llegaba a otro orgasmo. Quedamos en silencio así abrazados por unos cuantos minutos, recuperando la respiración y las fuerzas. Tommy gruñó abruptamente y se apartó de mí, sacando su pene semierecto y chorreando líquidos, provocándome una especie de pequeño dolor combinado con éxtasis. Después de aproximadamente un minuto de respiración entrecortada, se levantó y acarició mi rostro manchado de vómito, saliva y lágrimas de rímel corridas por mis mejillas... Sus brazos me envolvieron y presioné mi cuerpo contra él. Ambos respirábamos con dificultad, conmigo temblando aun a consecuencia de mis orgasmos. .-”Te amo, Perla" -me susurró. -”Yo también te amo, Tommy" -le dije sin aliento. Pasé el resto de la tarde sola, pues Tommy tuvo que salir a hacer unos pendientes. Yo me dediqué a la parte fea de nuestras sesiones de sexo: la limpieza. El piso de la sala había quedado hecho un asco. Lo bueno es que la casa contaba con piso de mármol y no teníamos alfombra, si no hubiera sido insalvable. Estaba metida a fondo en la limpieza cuando sonó mi celular, varias veces, notificándome de varios textos que entraban. Mi primer pensamiento fue que era Tommy preguntando por algo. Para mi sorpresa, era un número desconocido, y al abrir los mensajes recibidos vi que eran varias fotos de Tommy y yo en nuestra sesión de sexo de la tarde. Parecía que las habían tomado con un cámara con un potente lente, pues se veían nítidas y bastante cerca. Podían apreciarse todos los detalles, incluyendo mi cara de dolor por la asfixia y el consecuente vomito. No pude evitar sentir temor al saber que alguien nos espiaba o que quisiera hacernos algún daño. El último mensaje era un texto que decía, en letras mayúsculas: ME GUSTA TU CARA DE PUTA Me quedé helada sin saber que hacer por un momento. Pensé en llamar a Tommy y decirle pero por alguna razón no lo hice. Igual no llamé al número desconocido. Ya en el pasado Tommy me había jugado algunas bromas, pero esto parecía algo más serio. Decidí que por el momento no haría nada hasta estar segura de lo que estaba pasando. Por el ángulo de las fotos, todo indicaba que habían sido tomadas de la casa vecina. Decidí que tenía que investigar primero antes de decir algo, y si encontraba al culpable, lo iba a castigar a mi manera.

Autor: PerlaBlackheart Categoría: Fetichismo

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Los pies de Elena

2019-08-13


Estábamos en una cena con nuestros vecinos de a lado Elena y Juan en mi casa cuando mi esposa Angie me dijo que metiera al gato. Desde que me levante de la mesa me di cuenta de que sus patas estaban mojadas. Angie levanto la voz para que yo pudiera escucharla en la habitación contigua y grito «Pues entonces, solo chupa sus dedos!» Luego escuche que Elena le preguntó a Angie, «Chupar sus DEDOS?», «Claro, a Omar le encanta chuparme los dedos de mis pies,» Angie respondió. Me quede atónito por un momento. Yo soy totalmente reservado para todo aquello acerca de mi fetichismo, y la ultima cosa que quiero, es que nuestros vecinos tengan una detallada descripción de el. Corrí hacia aquella habitación y pregunte si alguien quería mas vino. Cuando me senté, comenzé a hablar acerca de el caso O.J. Simpson. Eso parecía funcionar, y me dio la oportunidad para darle una mirada sucia a Angie. Nunca mas se volvió a hablar acerca de aquel tema. Mas tarde esa noche, en la cama, regañé a Angie por hablar acerca de como me encanta chupar sus dedos de los pies a nuestros vecinos de a lado. Ella me explico que Elena y Juan básicamente no tienen vida sexual, y que Elena estaba muy triste. Ella creyó que si hablaba de sexualidad y de fetichismo podía lograr que Juan reaccionara. No lo podía creer, Elena es preciosa. Yo ya se lo hubiera hecho en dos segundos. Juan es un perdedor. De todas maneras, yo le dije a Angie que la mayoría de la gente no encuentra sensual chupar los dedos de los pies. Ella me dijo que ella pensaría lo mismo si no me hubiera conocido. Después se deslizo debajo de las sabanas. Después solo recuerdo, que su pie desnudo encontró mi boca, y empece a besarlo como si fuera la cara de Angie. Ella se retorcía con placer. Después de uno o dos minutos de gran intensidad, estábamos a punto de venirnos, cuando salto encima de mi y comenzó a saltar sobre mi verga, adentro y afuera de ella. Nos venimos rápido y reposamos exhaustos en la cama. De pronto Angie dijo, «Creo que Elena hubiera disfrutado esto… Pero no creo que Juan lo hubiera hecho. Esa es la parte triste» Le pregunte que porque era triste y me dijo «Nunca has visto los pies de Elena? Por lo que tu me has dicho, son PERFECTOS! Hasta yo… bueno… no lo tomes a mal… pero yo… yo estaba fantaseando acerca de chupar sus dedos de los pies ahora mismo.» BOING! Mi verga se paro inmediatamente. «Angie realmente te gustaría chupar sus dedos?» yo pregunté tratando de mantener la calma. «Si, Yo… yo lo haría. Solo que no se como seducir a una mujer, mucho menos seducir sus PIES. Es algo en lo que nunca había pensado… hasta que conocí a Elena.» Ella murmuró tímidamente. Solo pensaba en cuan preciosos eran los pies de Elena para que Angie estuviera actuando de tal manera. Ella había tenido amigas bonitas con pies bonitos, pero ella nunca había tenido ninguna atracción. Luego tuve una brillante idea. Se la explique a Angie, y nos pusimos tan calientes que cojimos toda la noche teniendo mas y mas ideas. El día siguiente, las dos damas estaban en la casa de Elena después de los aerobics tomando jugo de zanahoria. Yo estaba en mi casa, escuchandolas vía el mini micrófono que Angie traía. Ella también tenia un audífono para que yo le pudiera dar instrucciones. Revise la primera parte del plan en su oreja, y escuche a ella decir, «Elena, porque haces aerobics?» «Uh… No lo se… Mmm yo creo que porque no quiero estar gorda… Tu porque los haces?» «Sexo» Angie dijo rápidamente. «Sexo?» Escuche a Elena responder. «Quieres decir que obtienes mas sexo? Ja! Eso nunca me ha funcionado. A Juan no parece importarle mi apariencia… por lo menos no desde que me embarace de Elenita.» «Oh… que triste! Odio escuchar eso!» «No es divertido. He tratado todo… y yo… bueno… por lo menos yo se que no estoy completamente sola. Estefania y Ricardo solo hacen el amor uno o dos veces al mes… pero yo PAGARIA para tener tal cantidad de sexo! Juan y yo solo lo hacemos dos veces al AÑO.» Por poco y me muero en ese momento. pero Angie mantuvo la calma. Elena dijo: «Que tan seguido lo hacen tu y Omar?» «Dos veces al día… casi diario… solament e si estoy indispuesta… pero lo hacemos mas los fines de semana.» Escuche la risa de Elena, y luego ella dijo «Estas bromeando! No puedo siquiera imaginarme MASTURBARME tanto asi! Como lo haces… como te mantienes tan caliente?» Angie dijo. «A Omar le encantan los juegos eróticos. A la mayoría de los hombres con los que he estado no les gusta, pero EL lo ha vuelto un arte. El me ha enseñado cosas que toda mujer debería experimentar. El me hace sentir taaaan bien. Como… la primera vez que estuvimos juntos, el me dio ese masaje de PIES que me mando hasta la LUNA.» «Ooooo… Me encanta que me soben los PIES… pero Juan nunca los ha tocado. El piensa que todos los pies son feos.» Hora de la fase 2. Angie lo esta haciendo PERFECTO. Casi no tuve que darle instrucciones. «En SERIO?» Angie dijo sorprendida. «Esta loco? Yo leí un articulo en una revista que decía que 7 de 10 hombres eran atraídos por los pies femeninos! Lo lamento pero, pienso que tu tienes uno de los 3 que no. Que desperdicio!» «Que quieres decir con desperdicio?» Elena pregunto. Escuche un movimiento, y luego escuche la voz de Angie nuevamente «Escucha Elena, si tu esposo no piensa que TUS pies son preciosos. Esta estúpido. Muchísimos hombres se morirían por… bueno… por darte un masaje de pies todos los dias… como YO!» Angie dijo rápidamente, pero yo sabia por el tono de su voz que se estaba comenzando a excitar. Yo me moría por saber si Elena estaba descalza, entonces le pregunte a Angie, y escuche un gemido. Angie dijo «Escucha, dame tu pie.» Escuche un pequeño gemido de Elena y dijo que ella debía estar descalza. «No, no me quites mi tenis… no… Angie, no tienes que…» Escuche al tenis de Elena caer al piso, y luego escuche un quejido de Elena pero de placer. Escuche la voz de Angie «Ahora, que tal se siente esto?» «Mmmmmmmmmmmm, pero me puedo dejar mi calceta puesta» Escuche a Elena rogar. Tuve que apresurarme porque las señoritas podrían perder el nervio si terminaban ahora. Le di a Angie algunas instrucciones rápidas, y le respondió a Elena «Oh, soy yo. Pero, estas calcetas se estan interponiendo en mi camino.» «Ahhh! Mi calceta no!» Elena grito. Seguramente Angie ya le había quitado dicha calceta. Buena chica! Luego Angie dijo con un hermoso tono de voz «No permitas que el recuerdo de tu esposo arruine esto. Ok?» «Ok…» Escuche a Elena rendirse con un suspiro. «Es solo que tengo muchas cosquillas en mis PIES.» «Deberas? Los mios también. Seré cuidadosa. Solo siéntate bien y relájate. Te encantara esto.» Angie dijo con la misma voz. La conversación termino por varios minutos, mientras yo escuchaba a Elena gemir con placer. Yo no quería decir nada porque Elena sonaba tan erótica. Casi me vine, pero no quería arruinarlo, en caso de que esto se pusiera mejor. Después ella dijo suavemente «Esto es tan hermoso de ti. Crees que pudieras hacerle lo mismo a mi otro pie?» Escuche a Angie decir «Claro» y al otro tenis de Elena caer al piso. Luego Elena siguió gimiendo de gran placer de pies. Estaba pensando si Angie iba a perder los nervios y terminar después del masaje. Yo quería que fuera por todo, asi que decidi hacer unos trucos. En lugar de darle mas instrucciones y ponerla nerviosa. Decidi excitarla aun mas. Comience ha hablar acerca de los pies de Elena y cuan preciosos eran… y que tanto Angie le encantaría saborearlos, probarlos… que suaves… y cosquilludos… y curvos eran. No se que le estaba haciendo a Angie, pero me estaba pasando un gran rato. Después de varios minutos, Elena dijo. «No puedo creer que tu recibas este tratamiento todos los dias! No es justo!» «Quieres saber que mas te falta?» «Claro, porque no. Ya estoy celosa… puedes continuar.» Angie dijo «Ahora, yo se que tienes muchas cosquillas en los pies, pero tienes que confiar en mi… ok? Voy a correr mis dedos suavemente a traves de tus pies… y lentamente. Te hará cosquillas. pero confía en mi.. es GRANDIOSO. Solo confía y NO TE MUEVAS. Me lo prometes?» «Ok» Elena respondió con un tono de voz un tanto asustadizo. «Ahora recuerda, no te muevas. Esto es fabuloso.» Durante los siguientes minutos, Escuche a Elena gemir y quejarse con placer y retorcerse. Todos los sonidos eran pe queños, como tratando de no gritar. La tensión causada por los dedos cosquilludos de Angie debía ser muy intensa ya que después escuche a Elena retorcerse mas fuerte y quejarse y gemir de placer. Siguieron los minutos, yo no podía creer que Elena no le rogaba a Angie detenerse. Ella había llegado mucho mas lejos de lo que Angie podía llegar, pero ella parecía estarlo disfrutando muchísimo. Le dije a Angie que se detuviera porque no sabia que estaba pasando con Elena. «Es mejor que me detenga.» Escuche a Angie decir. «Ah… Ah… gracias… Yo creí… que me ibas… a…matar.» Elena dijo. «Oh perdoname, cosita linda. Es mejor si nunca lo hubiera hecho. Hubiera parado cuando tu me lo dijeras.» Angie dijo con una voz muy tierna. «Yo…realmente…no quería…que te detuvieras. No puedo recordar…la ultima vez que…Juan…me hizo sentir de esta manera.» Escuche a Elena decir entre gemidos en el aire. «Oh, dulzura, eso es Increíble!» Escuche un beso mientras Angie hablaba, pero yo no sabia en que parte de el cuerpo de Elena se lo había plantado. Escuche otro beso y otro antes que Elena dijera «No…» Su voz estaba lejos del microfono, entonces ya sabia que Angie no estaba besando su cara. Otro y otro beso. «Angie, por favor, no…» «No puedo creer lo que ese bastardo te ha hecho! Amor, tus pies son tan preciosos. No dejes que nadie te vuelva a decir algo!» Escuche el sonido de Angie besando los pies de Elena una y otra vez apasionadamente mientras Elena gemía y se retorcía apasionadamente. Angie dijo sensualmente «Tienes los dedos mas pequeños y hermosos! … mmmmmm… …si…Quiero comermelos todos… mmmmmmmmmmm!» Era claro que Angie estaba finalmente chupando los dedos de Elena. A traves de los sonidos de Angie de apasionado chupar de dedos y de pies, podía escuchar a Elena casi llegando al climax. Ella se vino realmente despacio y suavemente, yo podía escucharlas desde mi casa sin la ayuda del micrófono. Después me di cuenta de que Angie había sobado el clitoris de Elena con su dedo gordo del pie y además hizo que se viniera mientras le chupaba los pies. Mas tarde, mientras Angie se despedía, Elena le agradeció, y le dio un beso francés en la boca, y dijo «Mmmm. Mis pies saben delicioso!» Las dos se rieron, y luego Elena dijo «Mañana, quiero saber como saben los TUYOS.» Angie vino a casa y toda la noche hicimos el amor salvajemente. Ella estaba tan caliente y yo lo tenia tan parado que lastimaba. Algún día a lo mejor VERÉ los preciosos PIES de ELENA.

Autor: Diosa Categoría: Fetichismo

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Guarradas con mi novia

2019-08-08


Un depravado descubre que su novia es tan guarra como el. Asi que los dos disfrutan de una velada sucia y excitante. Buenas lectores y lectoras. El que escribe es un pervertido. Un depravado obseso fetichista de los traseros, preferentemente los de mujeres. Desde joven siempre soñe con ser el esclavo de alguna chica bien sucia, la cual me usara a su antojo para sus desviaciones. Anhelaba desde ser penetrado por consoladores hasta ser azotado, pasando por mi mayor deseo lamer: un culito sucio. El destino quiso compensar mi mala suerte en distintas facetas de la vida y mi unió sentimentalmente con... una guarra. Para que andarme con rodeos. Una zorrita capaz de enrojecer las mejillas de algún chavalín bien educado. Como yo no lo era, conseguimos poner en práctica todas nuestras fantasías. Lo cual llegó poco a poco, a traves de la comunicación. Una noche cualquiera mientras la comía su coñito bien humedo y sucio, del cual emanaban unos olores que me la ponían bien dura, se me ocurrió levantarle la cadera. Mientras mi lengua jugueteaba con su clitoris, una de mis manos dejo de encharcarse en su coño, para bajar lentamente hacia su culo. Ella al sentir un dedo introducirse por su apretado ano, el cual nunca había tanteado, enseguida saltó: "Que haces? No hagas eso!" "Mi amor, es que tu culo me vuelve loco". Y era cierto, era una chica gordita con un pandero enorme. El cual siempre me gustaba colocar sobre mi polla mientras dormiamos en posicion de 4. Ella se levantó y se sento en la cama. Yo me temi lo peor, que se enfadara y me mandara a paseo. Me dijo: "Vamos a ver, ¿que es lo que te gusta de mi culo?" Fui sincero: "Pues me gustaria tocartelo, lamertelo, penetrartelo..." "¿Lamermelo? Serás guarro. ¿Quieres lamerme el agujero por donde hago caca?" Sonrojado respondí que si. "Que hijo de puta cochino. Seguro que te gustaria que te cagara encima y comerte mi mierda". Sin darme tiempo a responder, con unos movimientos bruscos, me tumbó boca arriba y se sentó en mi pecho, con su coño delante de mi cara. "Si quieres que te haga feliz, me harás feliz tu a mi.... Comemelo cabrón". Y cogiendome de los pelos me acerco a su coño, y se lo comí de lo lindo. Ella se retorcía de gusto. Me apretaba con sus piernas y me tiraba del pelo cada vez más fuerte. Me encantaba, pero quería algo más, asi que con mis manos separe sus orondas nalgas y me dispuse a continuar la tarea de penetrar su culo con mis dedos. Esta vez no me resulto tan apretado. La muy puta, no se si porque se lo estaba comiendo, o porque si, estaba relajando su ano. Le meti otro dedo, y al sentir algo viscoso en el interior de su culo, mi polla se endureció como nunca recuerdo. Saque mis dedos de su culo para pajearme y descargar, pues casi me dolia la polla de lo dura que la tenía. Ella al sentir como les saque los dedos me dijo "Espera, no te muevas". Cogio mi mano delante de mi... pude ver mis dedos llenos de su mierda. Y entonces lo que hizo me sorprendio, me chupo los dedos embadurnados de su caca hasta dejarmelos bien limpios. Y hazto seguido se puso a besarme. Me corri sin tocarme la polla. Pero ésta seguía dura. Me dijo que me quedara acostado. Se dio la vuelta poniendo su culo ante mi, y se puso a comerse todo mi semen. Me estaba poniendo a mil. Aproveche mi oportunidad y empece a lamerle el culo. Olia fatal, no se como su culo olia tan mal. Sera guarra la tia. El caso, es que inexplicablemente eso me excitaba. Introduje mi lengua en su culo saboreando toda la mierda de sus paredes anales y rectales, la introduje tan dentro como podía. Y entonces pasó lo que tenía que pasar. Note que las paredes de su culo se suavizaban mas de lo normal. La oi hacer fuerza y un chorizo bien duro empezo a salir de su culo directo a mi boca. Me dio asco, pero me lo comi, al tiempo que me corria y mi novia se tragaba satisfecha su premio. Al rato, se volvio a ayudarme comer "mi premio". Sonreimos satisfechos de saber lo guarros que eramos y lo que disfrutariamos a partir de entonces.

Autor: Anónimo Categoría: Fetichismo

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