Relatos Eróticos de Fetichismo


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Como conocí a esa guarra (mi futura novia)

2019-10-06


Mi novia es una asquerosa zorra, que ni se ducha ni se depila... Hola, me llamo C y soy muy afortunado de tener la mejor novia del mundo. Ella se llama E y tiene un cuerpazo de 100. No dispone de muchas tetas pero si que es una chica de estatura alta, delgada, con una cadera perfecta y un culo impresionant. A parte de eso, es la chica mas guarra que he podido conocer. Para que os hagais una idea de como llega a ser de guarra, os debo contar que se ducha tal una vez al mes y pocas veces se cambia el tanga. Siempre lleva tanga y no se lo quita ni para follar ya que así se mantiene más sucio. De hecho, siempre que realiza sus necesidades, ya sea mear o cagar, no se lo quita, es más, para mear ni se lo aparta. Además de eso, tiene un coño peludisimo, tanto que dicho pelo le llega hasta casi el ombligo y hasta el ano. Por su poca higiene, tiende a tener ladillas y eso no le importa, de hecho, en su preciosa cabellera tambien tiende a tener bastantes piojos, le gusta ser una cerda marrana. Asimismo, también tiene una buena mata de pelo en las axilas y en sus perfectas piernas. Suelen vestir muy de puta. Nunca lleva sujetador y siempre lleva camisetas bastante trasnparentes. Además, suele llevar siempre mini faldas o pantalones que parecen bragas de lo cortos que son de manera que siempre se le asomen los pelos del coño. Os preguntaréis como conocí esta joya de chica, verdad? Pues fue una noche volviendo de fiesta, yendo a mear a un parking de arena, escuché como una chica gimiendo. Cuando me acerqué, me encontre con esta despanpanate mujer, a cuatro patas, vomitando todo lo que había bebido esa noche mientras se iba haciendo dedos. Llevaba un top blanco semitransparente y una mini mini minifalda. se podia apreciar perfectamente sus pelos asomandose por los lados del tanga. Le pregunté si se encontraba bien y ella se levantó, se acercó, mejor dicho, se me arrimó, me tocó la bragueta y me dijo: "mejor que nunca". Era impresionante como le olía el aliento y se podía intuir alguna caries. Además, el olor de coño se notaba sin ni siquiera agacharme. Y de golpe me preguntó: "y tu guapo, que vienes a hacer aquí", a lo que respondí: "vengo a mear·, entonces ella, me bajo la bragueta, dió un brinco para subirse encima mio, se apartó el tanga y se introdujo mi polla y acto seguido me dijo: "meate ahora". Yo estaba flipando pero el morbo pudo conmigo y le mee dentro del coño. Acto seguido me metió un super morreo hiper morboso lleno de babas y al separar las bocas se tiró un eructo que debió sonar por todo el parking. A continuación, me dijo: "ahora necesito depositar yo" y dicho y hecho, se parto el tanga y empezo a cagar aún subida en mi. Esa noche me enamoré. La acompañé a casa mientras le agarraba por detrás y le metía los dedos en ese culo, por cierto, muy daro de si y pringoso por su mierda y de no lavarlo. Me dijo que se llamaba E y que me pasó su móvil.

Autor: NOVIODECERDA Categoría: Fetichismo

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Juventud travestí

2019-09-21


Les voy a relatar las experiencias travestí que tuve de muy pequeño; ocurrió de una manera casi sin darme cuenta, pasaba mucho tiempo solo en casa después de la primaria, ya iba en 5to grado. Mi primer contacto con porno travestí y gay fue en 6to grado, en una ocasión un amigo de clase llevo varias películas y revistas para adultos, y nos las rolábamos a escondidas, un día te prestaban las de mujeres negras, y otra las de mujeres blancas maduras, y otras las más raras, habían de lesbianas y gay. En fin, había de todo, hasta películas beta y vhs nos tocaron en el préstamo, tenías un día para poderla ver y devolverla al día siguiente. Me llamó la atención ver una revista donde un hombre negro con grandes testículos y gordísima verga, penetraba por el ano a una mujer morena muy menudita, la temática de la revista era la comida, había pepinos en anos de jóvenes hombres morenos, miel en las tetas y bragas de las chicas, chantillí, fresas, y plátanos, era un coctail de sexo y comida. Me dio mucho morbo ver como una mujer se podía meter un pepino o una enorme verga en el ano o la panocha, y me comencé a chaquetear mientras observaba las imágenes llenas de sexo y sudor. No pasó mucho tiempo para que entendiera que yo también podría hacer lo mismo, y que encontraría un nuevo límite en mi sexualidad. La primera vez que me di el valor, lo hice con un pepino; fue muy difícil y extraño para mí, la inexperiencia me cobró caro, me lastimé porque no lubriqué lo suficiente mi ano, sangre un poco, pero después miré en una película como el varón le iba metiendo uno a uno sus dedos dentro del apretado ano de la chica, hasta lograr abrir su enorme culo. Y pues… seguí paso a paso el procedimiento. Al principio me costó mucho trabajo dominar mis nervios, mi esfínter y la posición correcta para que mi canal anal se expandiera y permitiera que el enorme pepino se alojara detrás de mi próstata. ¡Lo logre al fin! Ya en cuclillas coloqué el pepino entre mis talones, rodeando con mis pies el verde espécimen, previamente ya había lubricado mi cavidad con una jeringa grande sin aguja claro, me metí en el ano, unas 4 cargas de una mezcla de gel para el pelo y agua tibia, empecé a meterla poco a poco y en cada descarga intentaba de a poco meterla más profundo en mi fundillo virginal. El 4to jeringazo lo coloqué un poco afuera para empezar a meterme el pepino. Me coloqué un pequeño espejo justo frente a mi pene para poder ver bien que estaba haciendo. Toda esa bomba de nervios y morbo me provocó un escurrimiento en mi pene, temblaban mis piernas, empecé a empujar mi propio peso sobre la punta angosta del pepino sobre mi húmedo ano. Comencé a hacer movimientos rítmicos de entrada y salida conforme mi cuerpo se acoplaba a la anatomía del pepino. Pronto y sin darme cuenta ya me había sentado totalmente en él, me embargo un regocijo mórbido y placentero, empecé a sentir como mi próstata era estimulada con brutalidad por el rico pepino, pero también me daba morbo verme penetrado por el pepino y ser como las chicas de las revistas, penetradas por el ano de la mano de un varón negro y fuerte, entonces comencé a masturbarme y a penetrarme yo mismo. Era la locura, me comenzaron a temblar las piernas y comencé a sudar por todo el cuerpo, mi ano pedía más velocidad, mi próstata, cambio el significado del orgasmo, mi verga se desinfló, pero el placer seguía en aumento cada vez que me ensartaba una y otra, y otra vez, entonces de lo profundo de mi espina bajo un electrizante orgasmo, se me paró de inmediato el pene; sentí la necesidad de sacarme el pepino del culo, pues mi orgasmo se veía interrumpido por la presión del pene vegetal dentro de mí, lo saqué rápido y al instante eyaculé explosivamente, salían chorros de semen con fuerza de mi pene. 8 contracciones me bastaron para esa ocasión, las piernas se me doblaron, caí rendido al ritual pagano, el corazón se me salía del pecho. Después de recuperar las fuerzas, me di cuenta de algo un poco asqueroso, el pepino que tan rico me sabia dentro, estaba lleno de mierda, y el piso de la recámara estaba manchado con semen y mierda. Pero en un abrir y cerrar de ojos noté como una de mis contracciones me permitió ver mi ano totalmente abierto, podía entrar un puño entero en mi cola, ¡Guau! increíble unté un poco de mi semen limpio en mi ano. Obtuve grandes avances en cada una de mis sesiones, aprendí que para no cagar el pepino debía hacerme un enema, y que para descubrir una nueva ruta en la lubricación debía usar lubricantes íntimos, y no gel de pelo, y que si quería repetir el orgasmo prostático debía utilizar condón en los pepinos cada vez ya que aunque me hiciera el enema, mi ano al excitarse liberaba un poco de mierda líquida de vez en cuando; llegué a masturbarme hasta 3 veces seguidas de esta manera un mismo día, es muy adictivo ese tipo de orgasmos. También comencé a descubrir un raro gusto por la semejanza de mis piernas y muslos en las poses de penetración anal con el de las mujeres de las películas y las fotos de las revistas, era muy delgado a esa edad y alto, se veían geniales mis piernas abiertas; clavadas por un pene vegetal. Un día mi madre tiró unas pantimedias a la basura del baño y yo las recuperé, las lavé y me las puse. Fue imposible no imaginarme con las pantimedias negras puestas, en mis piernas ocultando mi verdadero sexo, y sentirme mujer, eché a volar mi imaginación y tomé unas zapatillas negras, y una falda, y me volví loco otra vez, el orgasmo se volvió divino, potente, hermoso y morboso. Poco a poco tomaba más travestismo sobre mí, me enchinaba las pestañas, me ponía collares, me compre una peluca pequeña y corta, me maquillaba, me ponía rellenos en las tetas, usaba faldas, licras, pantaletas, tangas, cada vez me tardaba más en el esmero y composición de mi disfraz, y eso reducía la cantidad de orgasmos logrados, pero eso no me importaba, el placer crecía en cada detalle que a mí me gustaba de la ropa o los zapatos, las pestañas postizas, etcétera. Un día casi me atrapan totalmente vestido en la recámara, por muy poco evité que mi madre me viera maquillado. Con el paso de los años, las responsabilidades y las novias, se me fue perdiendo el gusto por el travestismo; a veces juego con mi mujer y cambio roles con ella, me vuelvo más enigmático y cazador cuando lo hacemos, y obviamente, provoco que se le derrita la panocha como la mantequilla cuando jugamos así, a mí me encanta el encaje negro, y ella lo sabe, en cambio a ella le prende el color beige, que me maquille y me quite todo el vello del cuerpo. Todavía no la convenzo de que me haga peggin, ya compré el arnés especial para ella, será el tema a vencer en vacaciones; nos vamos solos una semana al mar, a ver si ahora se me hace que me ordeñe como hace años no lo he hecho.

Autor: eskirol Categoría: Fetichismo

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Los pies la abogada

2019-09-19


Omitiré nombres por privacidad pero el relato a continuación es completamente real Vivo en México en la Ciudad, hace un tiempo mis padres tuvieron que contactar un abogado para que les auxiliara en un asunto de juicios orales, el confiable abogado familiar, sin embargo al no estar especializado en el tema nos recomendó con una colega suya a quien llamaremos Yadira; quedamos de acuerdo, yo debia llevarle el expediente del caso para que lo revisara y nos quedamos de ver a cierta hora en su despacho Llegué puntualmente y ella se tardó un poco en recibirme, esperé y por fin alguien me saludó - Hola, disculpa la tardanza La recorri de pies a cabeza con la mirada, mujer muy bella de unos 35 años morena, cabello negro largo y muy delgada aunque con una figura muy atractiva, senos regulares y piernas aunque delgadas bien torneadas y atractivas, calzaba unos zapatos de tacón que dejaban ver unos bellos pies morenos con las uñas al natural, igualmente delgados y pequeños pero muy hermosos Quizas fui algo descarado pues no me percaté de que no le respondi por mirarla asi que me insistió - Como estás? - Bien licenciada - No me digas licenciada, me llamo Yadira - Disculpa - Iba a ir a comer, te invito en disculpa porque me tardé - No te preocupes, aqui está el expediente - Si, dejamelo aqui, pero por favor vamos - Ok Salimos y yo simplemente no dejaba de observarla, fue una platica muy amable puesto que resulta que habia estudiado en la misma escuela que yo algunos años antes, yo tengo 23 años y estaba en el ultimo año de la carrera, no de derecho pero si una que se impartia en el mismo colegio, lo notó por una pulsera que llevaba con el logo del colegio, de ahi me hizo la platica y al parecer le cai bien puesto que terminamos intercambiando telefonos Pasaron algunos dias y si bien no hablabamos mucho me aceptó una invitacion a comer, ese dia venia mucho mas casual, con una blusa negra y pantalones muy pegados aprovechando su delgadez y unos zapatos abietos que dejaban ver el dorso de su pie, yo no dejaba de mirarselos de vez en vez y ella al parecer no se percató de aquello asi que intencionalmente le hice la platica sobre el tema - Estan bonitos tus zapatos - Gracias, son muy comodos - Pensé que siempre usabas tacones - Cuando no voy al despacho no - Te pintas las uñas ? - No, casi no, prefiero al natural - A mi siempre me han gustado los pies sin esmalte Inmediatamente cambié la conversación puesto que definitivamente no era "común" que alguien te diga <> Ella se me quedó viendo y simplemente sonrió, pensé que no se habia dado cuenta pero se sacó un zapato y comenzó a juguetear con él colocandolo pendiendo de sus dedos, ahi lo balanceó un rato hasta que finalmente me preguntó - Te gustan los pies? - Tal vez La miré y sonrei timidamente esperando su reacción - Es común ese fetiche, pero deberias manejarlo mas discretamente - Disculpa, no quise incomodarte - No me molesta, se me hace extraño - Oh pues no que es común ? (dije ya entrando en un poco mas de confianza) - Ya lo habia oido antes pero no entiendo que les gusta de los pies - Honestamente yo tampoco Le decia la verdad, nunca he sabido porqué me atraen los pies, pero asi es desde que tengo memoria, y vaya que los de la abogada me gustaban bastante Ella cambió la conversacion y pensé que ya no podria pasar nada, a fin de cuentas ella era mayor que yo y no encontraba atractivo mi fetiche; terminamos de comer y se fue, yo como era viernes ese dia fui por unas cervezas con unos amigos y nos desmedimos un poco en el alcohol por lo que me "di valor" y le mandé un mensaje - Yadira ya que sabes mi fetiche queria ver si cuando ya no uses tus zapatos me los podrias regalar Antes de arrepentirme le di enviar y al dia siguiente por la mañana tenia ya su respuesta - Jajaa te digo que lo manejes discretamente y ve - Jaja pues ya andaba medio ebrio y lo peor que podia pasar es que me dijeras que no Ya no me respondió pero afortunadamente para mi la tenia que ver en su despacho para firmar unos documentos asi que nuevamente estaba ahi en unos dias; al igual que la primera vez se tardó un poco en recibirme pero esta ocasion entré para firmar Como siempre estaba vestida de forma muy elegante, con una blusa blanca y un saco, una pañoleta roja y sus pantalones pegados solo que esta vez llevaba unos botines, muy bonitos pero que tristemente no dejaban ver sus lindos pies, tal como la primera ocasion la observé completamente, cuando terminé de firmar me dijo - Esta vez no tuviste suerte - Por que ? Me dio una leve patadita con su pie y al mirar sus botas me sonrió - Pues no, pero ¿si me regala sus zapatos o de plano me los va a vender? - Jajaja Rio y sacó de su bolso un par de flats un poco desgastados y sencillos extendiendomelos sobre el escritorio - Te puedo dar esos que ya casi no uso - Gracias - Porque te gustan los zapatos? - No pues en realidad me gustan los pies pero ya de perdida estos Se agachó un poco y bajó el cierre de sus botines al tiempo que me preguntaba - ¿Pero porque te gustan los pies? - Te digo que no sé, es un fetiche que tengo desde niño - Pero les gusta masajearlos o como ? Se quitó su calzado y dejó ver sus hermosos pies solo cubiertos por unas medias, de esas que no llegan hasta la pierna si no solo cubren el pie color carne, movio el pie el circulos y yo solo miraba como hipnotizado - Pues yo siempre me he quedado en la imaginacion porque nunca he tenido la oportunidad de masajear un pie. y menos unos piecitos tan hermosos como los tuyos Colocó una silla a un lado del escritorio y se sentó, despúes estiró su pie como invitandome a tocarlo, me arrodillé y cuando me disponia a tomarlo con mis manos me dijo - Ponle seguro a la puerta Despues de respirar profundamente me levanté ya con una considerable erección en mis pantalones misma que "medio acomodé" al momento de voltear a poner el cerrojo, mientras, ella ya se habia quitado sus medias, volví a arrodillarme y por fin tomé su pie intenté masajearlo pero no sabia como, mas allá de tocarlo deseaba besarlo y larmerlo pero no me animaba Despues de un corto tiempo de masajear su pie ella me dijo como un poco decepcioanda - Eso es todo? Yo la miré y entonces me anime a llevarme sus pies a mi cara y los besé desesperadamente, como si no hubiese mañana, no recuedo la cantidad de veces que lo hice pero ni un milimetro de sus pies se quedó sin contacto con mis labios, desde la planta, el talón, el arcó el dorso y sus dedos, mismos que despues me meti a la boca para continuar lamiendo sus plantas como queriendo limpiarlas profundamente, a pesar que sus pies no tenian olor los puse en mi cara y aspiré profundamente Seguramente ella se divertia mirandome besar sus pies como desesperado ya que cuando me los puse en la cara ella me dio golpecitos con su planta y reia mientras me apretaba las mejillas con sus dedos y metia sus pulgares a mi boca abriendomela, pese a que me dolia un poco me encantaba y se notó puesto que mi erección ya palpitaba y me lastimaba el roce con mi pantalon Me coloqué la mano para acomodarme el pene de nuevo y ella se dio cuenta y me pasó el pie por el bulto, yo con mas ansia que habilidad me desabroché el pantalón y como puse bajé mi cierre y me saqué la verga del boxer ya llena de liquido preseminal Me recosté y bajé mi pantalón completamente, estando acostado en el piso ella volvió a colocarme sus pies sobre mi cara mientras yo me masturbaba pero despues con mis manos llevé sus pies hasta mi pene, ella solo atinaba en pasarme sus dedos por los testiculos o pisarme el pene pero yo con mis manos la guié para que me masturbara con los pies, ella subia y bajaba mi prepucio y yo le ayudaba sosteniendole los pies con mis manos, en cuanto agarró el modo ella lo hacia sola de forma estupenda Ya no aguanté mucho pues ella subió el ritmo y me pajeaba mas rapidamente, yo estaba en otro mundo sintiendo delicioso cada movimiento, por fin mi fantasia se estaba cumpliendo, deseaba que no terminara pero al cabo de unos minutos solté dos considerables chorros de semen que cayeron sobre mi pantalón y mi camisa, recuperé la respiración y pasamos cada quien al baño a limpiarnos, cuando volvimos simplente me dijo que los empleados iban a volver de su hora de comida, yo me arreglé y me fui, nos despedimos como si nada hubiera pasado pero me facilitó una bolsa negra para llevarme sus flats que me obsequió; no quiso darme sus medias - Quizas en otra ocasion Me dijo mientras sonreia complice, yo tambien lo hice, quizas en otra ocasion vendria por esas medias y una segunda gran experiencia, todas las noches me pongo un rato sus zapatos en la cara y recuerdo lo que vivimos aquel dia.

Autor: Anónimo Categoría: Fetichismo

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Debajo de la sabana

2019-09-18


No sé si era temprano o tarde, pero el tema era que estaba pensando en ella, sobre las tres de la mad**gada. Mi mente pensaba en ella y mi excitación dudaba si emocionarse del todo o descansar. Fue cuando decidí imaginármela desnuda en una habitación de hotel, estábamos solo los dos y se notaba que ella intentaba dormir, pero o no lo conseguía o no quería, tenía dudas sobre eso. De lo que yo no dudaba, es que estaba desnuda bajo la sabana, la había visto meterse en ropa interior unos minutos antes y hablando con ella antes de apagar la luz, se quitó el sujetador y las bragas sin que le viera nada. No sé si quería provocarme, pero aquel detalle me excitó. Ella intentaba dormir dándome la espalda y se notaba su silueta de mujer, tan sexy tan excitante. Saber que estaba tan cerca y denuda me puso en alerta de que quizás me apetecía intentar algo. La persiana de la ventana no estaba del todo cerrada y era genial que entrara la luz, suficiente para poder ver, gracias ciudad, por alumbrarme donde necesito. Yo estaba destapado, con mis calzoncillos blancos puestos y ya se notaba al incómodo paquete aprisionado. Quise ponerme más cómodo y eso hice, bajarme los calzoncillos, desnudándome para así sentirme libre y preparado. Ya le había avisado a ella que me gustaba dormir denudo y me dijo que no le importaba. Yo no podía dormir, mi polla estaba dura deseando que la mimaran y empecé a tocarme. Si se despertará en ese instante y se girará, vería claramente que me estaba masturbando y se daría cuenta de mis diecisiete centímetros cachondos por ella. Eso de que es por culpa de ella se lo diría yo, aunque ya lo sabría. Pero ella seguía durmiendo aparentemente y yo seguía tocándome. Quería apartar la sabana, pero ella empezó a moverse, era sexy la escena, muy sexy. Se puso boca arriba y se destaparon sus pechos tranquilos, perfectos, apetecibles… Yo estaba nervioso, sus ojos cerrados, su cara mirando hacia mí y yo deseando que se diera cuenta de todo. Quería que me viera, pero que no se enfadará. Pensé en que ojalá se despertará y ella misma se metiera mi polla en su boca, me hubiera encantado, pero no pasó, seguía durmiendo. A continuación, hice de chico malo y tiré un poco de la sabana para despejar las vistas. Poco a poco llegué a ver la zona del principio de sus ingles, se notaba que estaba depilada, además me dijo unos días antes que se había hecho una depilación genital integral. En ese momento deseaba comprobarlo y ver qué forma tenía todo, darle forma a la noche y a mis deseos. Bajé la sabana un poco más y ahí estaba su sexo, otra parte de su encanto, de su cuerpo, lo más deseado por mí. Muy bonito y más apetecible todavía. Mas cachondo estaba yo mojando mis manos que seguían acariciando mi pene. Me puse muy nervioso, tanto como cachondo y decidí volverla a tapar, me sabia mal. A continuación, se dio media vuelta dejando descubierto su culo, que pasada, me encanta ver el coño de una mujer desde atrás, desde su trasero. Es lo que más me gusta visualmente en una mujer. Solo veía su culo y su vagina y me acerque más a ver aquel espectáculo. Quería correrme ya de las ganas, pero me contuve y dejé de tocarme, porque iba por fin a ser malo, o bueno, según como se miré. De imaginarme todo esto a las tres de la mad**gada, estaba tan cachondo, que le envíe un mensaje a mi amiga por si estaba despierta, por si quería saber lo que estaba haciendo, por si quería verme a través del móvil, con unas fotos, quizás con algún vídeo mío tocándome. Que supiera que me estaba pajeando por ella, imaginándomela, sintiéndola. Pero no me contestó, espere unos minutos y nada, estaría durmiendo. O se estaría tocando mientras me pensaba. No creo, seria mucha casualidad. Si me hubiera contestado se lo hubiera dicho, lo estaba deseando, que me viera, que descubriera como es mi polla, como me toco por ella, como disfruto. Seguramente se hubiera sorprendido, pero creo que le hubiera gustado, a mí me gustaría que hicieran eso por mí. Me hice una foto por si algún día salía el tema y le enseñaría lo que ella ocasionó. Como no contestó yo seguí a lo mío. Era excitante pensar que aun podía contestarme por el móvil, pero seguí imaginando para correrme, tenía ganas. Ella en mi mente seguía estando en aquella perfecta posición, enseñándome el culo y algo de su vagina, quería follármela pero no tenía su consentimiento todavía. La idea fue acercarme y empezar a acariciarla, su culo estaba muy suave y poco a poco iba apartando las nalgas para ver mejor su coño. Me encantaba ser alguien nuevo, alguien excitado que pedía cariño de forma sexual, casi sin pedir permiso, aunque mi plan era hacerla gemir para que me diera ella misma luz verde. No pude más y acerqué mi lengua a su culo, mientras iba acercándome a su coño, me encantaba la idea de que ella me deseará y fue cuando empezó a moverse un poco. Se abrió de piernas un poco más sin querer o queriendo, pero mi lengua ya estaba lamiendo su clítoris y su vagina. Estaba limpia, mojada y no podía parar de chuparle el coño. Ella empezó a gemir y a moverse al compás de mi lengua, parecía que iba a llegar al orgasmo, quería penetrarla cuando escuche unas palabras suyas susurrándome… -Fóllame, fóllame... Me acerque a su cuello para besarle y le hable también susurrando. -Si quieres que te folle, te follaré -Sí, fóllame ya. -Mira mi polla, ¿Estás segura? -Joder, si, fóllame, haré ver que sigo dormida. -Me ha encantado verte, tocarte y chupar tu coño, pero aún me queda un rato para follar contigo, relájate que te vas a correr con mi lengua. Bajé por sus tetas besándole los pezones, pero fui rápido y le hice sexo oral hasta que llegó al orgasmo, no aguantó mucho más, estaba muy cachonda, igual, o más que yo. Mi polla seguía dura y gruesa esperándome a mí, a que mi mente decidiera metérsela. Volví a acercarme a su oído… -En quince segundos te voy a follar hasta correrme, me correré fuera, encima de tu culo, te deseo… Cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece, catorce, quince… Se la metí suavemente y me la follé en mi mente unos minutos, hasta se levantó para ponerse en posición perrito. Viéndole el culo y mi polla entrando y saliendo de su coño aguanté poco tiempo y me corrí encima de mi cuerpo, en mi cama, sobre las tres y media de la mad**gada. Ojalá me hubiera visto mi amiga, si ella hubiese querido, le hubiera hecho un directo con el móvil mientras me corría. No sé si pasará, pero hoy es su cumpleaños y le deseo lo mejor. A parte de una vida plena en todo, también le deseo una noche conmigo follando en un hotel, como si no hubiera un mañana, por ejemplo.

Autor: Hotwarro2 Categoría: Fetichismo

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Consiguiendo los tres fluidos

2019-09-16


Mi pervertida aventura para conseguir los tres fluidos con los que rellenar mis botas de agua fetiche. Hoy, un domingo de Abril cualquiera me levanté de la cama y lo primero que hice fue ir directa al baño y me desnudé para posteriormente calzarme mis botas hunter y darme placer a mi misma durante un buen rato, al fin y al cabo vivo sola y puedo permitirme masturbarme en la ducha el tiempo que sea necesario. Tengo 32 años y, en este tiempo he tenido demasiadas experiencias sexuales, por lo que el sexo y la masturbación para mi dejaron de ser un tabú hace mucho. Comencé acariciando lentamente mi sexo durante un rato enfrente del espejo, tras casi un minuto, paré y empecé a acariciar mis piernas, mis pechos (lametones de pezones incluidos) y mis perfectos gluteos, sentía que me estaba poniendo más y más cachonda por momentos, me descalcé de mi katiuskas y las puse bajo mi coño para que mis botas obtuvieran mi preciado fluido del placer, ya que estaba empezando a gotear, y seguí tocándome, segundos después, cuando no me faltaba demasiado para correrme, decidi calzarme de nuevo mi bota y ponerme de pie para intentar tener un squirt, que, según leí en un foro de Internet, para realizarlo correctamente tenía que relajar la uretra antes de llegar al orgasmo. Seguí haciendome un dedo y el placer fue cada vez mayor, hasta que empecé a gemir, relajé la uretra y empecé a gemir en voz alta de placer, me corrí (squirting incluido), pero algo pasó y acabé meándome y parte del pis acabó dentro de mis botas, pero acabé muy relajada, ahora me tocaba ducharme. Tras la ducha estuve pensando en lo que acababa de hacer, y es que calzarme mis katiuskas aumentaba mi confianza, e introducir mi orín y mi corrida en ellas aumentaba mi perversión de forma moderada, aunque le faltaba un ingrediente mágico: la corrida de un hombre. Me dispuse a salir a la calle ataviada con unos pantalones de cuero negros, una camiseta escotada a juego con ellos y unas katiuskas hunter color rojo intenso que previamente habian sido mancilladas y combinaban con el color de mis labios, aunque, de hecho, durante ese mes de abril no llovía demasiado, pero me resultaba indiferente porque esta vestimenta acentuaba mis curvas y me hacía sentirme más sexy, deseada y más pervertida que nunca. Entré al supermercado y al cabo de varios segundos pude observar que dos chicos me miraron con cierto descaro, los ignoré, seguí comprando y ví al primero de ellos en el pasillo de los detergentes, cruzamos miradas y me desvió la suya instantaneamente, no voy a llevar en mis botas el semen de alguien que no es capaz de mantenerme la mirada, seguí comprando, esta vez fuí al pasillo de los preservativos, es importante que mis sucios y fugaces compañeros de cama estén bien protegidos, al llegar, me crucé con el otro de los chicos que ví al entrar al supermercado, pero este me mantuvo la mirada y sonrió de forma muy pícara, sonreí ligeramente, pero eso no era suficiente para que yo me interesara por él, ya que puedo tener a casi cualquier hombre, asi que se lo tendría que currar más, fuí a coger un paquete de 8 unidades de preservativos, los cuales estaban bajo el nivel de la cintura, tuve que agacharme y, antes de coger el paquete miré hacia los lados y observé al chico mirandome, seguramente estaría mirandome las tetas, mis ajustados pantalones o mis botas de agua, no estaba segura, pero este fue el gesto que me llenó de determinación para ir a hablar con él, un hombre no te mira dos veces si no le interesas. Al hablar con él iniciamos una conversación parecida a la siguiente: Yo: Perdona chico, ¿puedes decirme qué preservativos son más comodos? Los normales o los ultrafinos? Él: Diría que los ultrafinos. Por cierto, no he visto demasiadas veces a una chica comprar condones masculinos, debes de tener una vida sexual plena. Yo: Jajaja, que va. Él: Entonces tienes novio? Yo: A veces sí. Él: A veces? Yo: (de forma lasciva) Pero ahora no. Él: (Levantó el entrecejo) Yo: (Al oído) Sabes? Vivo aquí al lado. Él: (Rojo como un tomate) !Ah! !Que bien! Yo: Te veo un poco tímido, mira, según salgas del supermercado, ve a la derecha al primer portal, te espero allí en 10 minutos. Él: (No dijo nada) Fuí a caja a pagar, ver a este chico me hizo recordar mi adolescencia cuando yo era tan tímida con los hombres, antes ellos elegían que querían tener sexo conmigo, ahora yo elijo quien me penetra y cuando. Llegué al portal y ya estaba el chico del supermercado esperandome, debe de estar sediento de sexo. Llegamos a mi piso, se quedó esperando en el salón mientras yo me cambiaba y me ponía mi traje de látex rojo a juego con las katiuskas que llevaba puestas, volví al salón y me lo encontré tumbado en el sofá completamente desnudo y haciendose una paja, al verme, comenzó a acelerar el movimiento. Estaba yo de pie frente al sofá y, sin yo decirselo, se puso a cuatro patas y empezó a tocar y lamer mis botas, le permití regocijarse en ellas un rato, hasta que me cansé y ambos nos tiramos en el sofá, yo me puse encima de él evitando la penetración (todavía le tocaba sufrir un rato más) y rozando con mi coño su polla para ponersela más y más dura, hasta que se corrió y me manchó el coño por fuera, le obligué a lavarmelo en la ducha y también a oler el interior de una de mis botas con orín durante un rato, creo que la situación hizo que se pusiera más cachondo y eso le dejó listo para una segunda sesión. Durante la segunda sesión fuimos a la ducha, tuvimos los condones a mano, nos metimos en la bañera y comenzamos a embadurnarnos con jabón, él, embadurnó mi cuerpo con jabón para dejar brillante mi traje rojo de latex, puso especial énfasis en mis perfectos pechos, yo le acaricié un poco los pectorales y después me centré en su polla, una vez limpia, la enjuagué con agua y comencé a jugar con ella en mi boca mientras acariciaba su pezón, empece a escuchar sus gemidos, que lentamente iban a más, era la hora de sacar un condón, introduje su polla en el interior del condón y él no tardo en empezar a follarme hasta que nos corrimos, mi orgasmo fue tan grande que salpiqué al chico, y de hecho, creo que parte mi corrida acabó en mis botas. Ahora mismo tenía tres ingredientes que aumentaban mi confianza: -Mis botas de agua hunter -Mi orín dentro de ellas -Mi corrida Me faltaba el cuarto, que es el semen de un hombre, y tenía disponible en el condón, le dije al chico que ya habiamos acabado, se vistió y salió por la puerta apenado, es normal, sabe que dificilmente volvera a tener otra experiencia como la que le acabo de proporcionar. Volví al baño con unas tijeras, cogí el condón, lo introduje en mis botas y lo corté a la altura del semen para que goteara dentro de ellas. Había conseguido el cuarto ingrediente.

Autor: Canaan Categoría: Fetichismo

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Cómo me follé a Jesús

2019-09-14


Tras dos años sin verle, descubrí que se había puesto en forma y que compartía mi fetiche, me ponía muy cachonda, él era muy tímido pero con mis armas de mujer y gracias a mi mente pervertida pude acabar llevándomelo a mi dormitorio. Mi nombre es Sandra, tengo 32 años y soy una chica guapisima, de pelo pelirrojo, delgadita (casi 90-60-90) y a la que le encanta el sexo. Al salir de la ducha miré por la ventana, me esperaba a las 19 de la tarde una cita pasada por agua con Jesús, para vestirme me puse un suéter rosa, una faldita negra, unos leggings negros y unas botas de agua hunter brillantes y de color rosa, y empecé a maquillarme. Al llegar al lugar de la cita vi a Jesús, nos dimos dos besos y un abrazo y me llamaron la atención varias cosas acerca de él: 1. Se habia puesto más fuerte por el gimnasio, sentía unas ingentes ganas de acariciar su cuerpo. 2. Antaño tenía poco pelo, pero a dia de hoy habia perdido algo más, ahora estaba rapado al cero, me recordaba al protagonista de la pelicula "Transporter", muy sexy. 3. Llevaba unas botas katiuskas hunter de color negro brillante, me quedé muy rallada, porque nunca habia visto a un chico con unas botas de esas, pero me transmitía personalidad y sobre todo que le importaba tres narices lo que los demás pensasen, ole por él. Al verlo me di cuenta de que me gustaba más que antes, entramos al bar y antes de sentarnos pudimos elegir entre unas mesas con sillas o un sofá, elegí el sofá, que me parecía mejor para una cita. Vino el camarero, yo pedí un té verde, él estaba dubitativo, pero al final acabó pidiendo un té verde también (creo que por copiarme), mejor, puesto que yo soy nutricionista y sé perfectamente que entre las bondades del té verde está el aumento de la libido, su polla va a acabar en mi coño. Tras hablar durante un rato de asuntos banales, me fijé en que cruzó su pierna izquierda, le acaricié su bota izquierda para que sintiera mi mano, pude observar que se puso colorado y rapidamente puso el pie en el suelo de nuevo, asi que aproveché para acercarme a él y rozar nuestras botas mientras le cogía del brazo para ponerle nervioso, se puso como un tomate. Pensé: "vaya, debe de ser muy tímido", y me dispuse a averiguarlo, era hora de sacar la artilleria pesada, le dije que me fijé en él desde que le conocí y que me gustaba mucho, nos besamos y acariciamos durante varios minutos. Al rato dejamos el bar y fuimos directos a mi casa, una vez en el dormitorio, nos desnudamos y pasamos a la acción: En primer lugar me tumbé en la cama de espaldas y le permití calzarse sus botas de agua, ya que seguramente le ponian cachondo y se masturbara con ellas como hacía yo a veces, luego una vez se ganara el derecho, yo me pondría las mías, primero empezó besándome los pies, posteriormente empezó a besarme las piernas y la barriga hasta que llegó a mis tetas y se tiró magreandolas y besandolas un buen rato, recuerdo que según subía hacía mis pechos, las cosquillas de sus besos y su barba de dos días me hacían cosquillas y me acababan cortando la respiración del gustito que daba, luego me tocó a mi acariciarle la espalda, sus definidos pectorales e incluso sus testículos, también aproveché y me calcé mis botas de agua rosas antes de acabar probando el tronco de su polla y lamiendo y acariciando uno de sus tesoros más preciados: su glande, su polla estaba palpitante de lo cachondo que estaba hasta que se acabó corriendo encima de mis botas, incluso sin haber pasado por mi coño, me parecía una ofensa hacia mi persona, asi que le até como a un perrito y le obligué a lamer su propio semen para dejar mis katiuskas impolutas, al rato parece que ya estaba listo para otra sesión. Me senté en el borde de la cama y a él, como buen perrito que era, le ofrecí mis botas, me las quitó, las olió y aprovechó para lamerlas y para pasarlas por su polla, luego me las puso de nuevo; me tumbé en la cama e introdujo un dedo en mi sexo mientras lo lamía con la lengua, empecé a gemir lentamente hasta que los gemidos fueron a más, instantes después se tumbó en la cama de espaldas y señalo su polla erecta, supongo que para montarme encima, resulta que mi inocente perrito tenía capacidad para tomar buenas decisiones, empecé a hacer movimientos con la pelvis hacia los lados, hacia arriba y abajo, hasta que ambos compartimos el mismo orgasmo, al final resulta que Jesús no era tan infantil como esperaba.

Autor: Canaan Categoría: Fetichismo

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Mi vecina en leggins

2019-09-10


Como pase a ser el juguete de mi vecina. Vivo en una zona de chalets donde solemos aparcar en la calle, una mañana cuando salía para ir al trabajo, me encontré con unas de mis vecinas que venía de caminar. Es una mujer alta, sobre los 45 años, rubia, un poco rellenita, pero con buenas curvas, un culo generoso, cintura estrecha y lo quemas me gusta de ella, sus pechos, grandes y caídos que son mi debilidad. Muchas veces me había fijado en ella con disimulo, pues suele ir sin sujetador, y esos pechos generosos moviéndose libres me atraían como un imán, pero esa mañana no pude disimular, mis ojos no pudieron resistirse y me quede mirándola embobado, al venir de caminar en una mañana de mucho calor, estaba muy sudada, se le transparentaba los pechos en la camiseta mojada por su sudor, mis ojos se quedaron clavados en sus pechos, pero al momento baje la mirada hacia su pantalón, unos leggins ajustados, donde se notaba que no llevaba ropa interior por lo marcado de su sexo, marcando su vulva que también se notaba sudada, creo que en mi imaginación podía sentir su olor corporal. De repente oí su voz saludándome y diciendo el calor que hacía, ya se te nota, respondí yo como un tonto, voy a ducharme que mira cómo voy, me dijo, y sin saber porque le conteste, vas preciosa yo te duchaba con mi lengua. Su cara cambio, se puso seria, la mía también, me puse todo rojo, pues soy tímido y nunca se me hubiera ocurrido decirle eso, no sé porque dije eso. Se dio media vuelta y se fue, camino hacia su puerta y cuando la abrió, se dio media vuelta y me dijo, ¿de verdad quieres ducharme con tu lengua?, si, si conteste yo, ¿y tu mujer?, no tiene por qué enterarse conteste, Pasa que vamos a hablar, entre detrás de ella, sin quitar la vista de su culo, que creo que movía adrede para ponerme mas caliente, entramos en su casa, en el recibidor se dio la vuelta y me dijo, si quieres seguir hay una condición, aquí se hace lo que yo mando, y tu solo obedeces, ¿quieres seguir?, y sin quitar mi mirada de sus pechos le conteste que si, ¿seguro, no hay marcha atrás?, si seguro. Se le puso una sonrisa en la cara y me dijo perfecto desnúdate, ¿aquí en el recibidor? conteste yo, obedece o sal por la puerta me dijo, sin pensarlo mas me desnude, ella me miro de arriba abajo, yo desnudo completamente, con mi polla flácida pues esa situación era nueva para mi y me desconcertaba, me agarro la polla y comenzó a caminar tirando de mi hacia su habitación. Desnúdame, me dijo cuando llegamos a su habitación, así lo hice, me acerque a ella y le quite su camiseta, cuando la subía note su olor, fuerte, de sudor, pero al mismo tiempo era como un perfume para mi, tenia esos pechos que tanto había deseado delante de mis ojos, a escasos centímetros y para mi sorpresa vi que no se depilaba, pues tenia sus axilas con una buena mata de pelos, no se porque me puse de rodillas , le quite las zapatillas, cogí sus leggins de la cintura y tire de ellos hacia abajo para quitárselos, allí apareció su entrepierna, a la altura de mi nariz, por supuesto sin depilar, sin avisar cogió mi cabeza y la apretó contra su sexo, límpiame el coño me grito, Y así lo hice, saque mi lengua y me puse a lamer, metía mi lengua todo lo que podía en el notaba su olor fuerte, de sudor y flujo, se notaba que estaba muy caliente, que quería correrse rápido, y así lo hizo a los pocos minutos note mi boca y cara llena de su corrida, lamí y chupe todo lo que podía mientras ella apretaba mi cara contra su coño, cuando se recuperó se tumbó boca arriba en la cama y me dijo, ahora dúchame con tu lengua, límpiame toda desde los pies al cuello, me acerque a ella y empecé por sus pies, los lamia metía sus dedos uno a uno en mi boca, se notaba que le gustaba pues de su boca salían pequeños gemidos, yo nunca lo había echo, pero estaba en la gloria, allí lamiéndola entera, cuando se cansaba de una parte de su cuerpo me decía otra, chupe sus pies, sus ingles, sus tetas, ella se la levantaba y me hacia lamerle debajo de ellas, donde mas sudor había, levanto[T1] sus brazos y mirando sus axilas me dijo limpia perrito, yo no pensaba solo lamia y chupaba, estaba encantado en mi papel de sumiso obediente, mi polla estaba a reventar, esa situación que nunca había tenido ni imaginado era realmente excitante. Para me ordeno, cogió mi polla, la apretó y apretó mis testículos, ¿parece que el perrito lleva los huevos cargados? me dijo sonriendo, pensé que había llegado mi momento, pero no fue asi, se dio la vuelta, se puso a cuatro patas y me dijo, cómeme el culo, yo me quede parado, ella al notarlo me dijo, lame perro te dije que no había marcha atrás, tenia razón, yo había provocado lo que estaba pasándome, me puse detrás le abri las nalgas y me puse a lamer, ella empezó a acariciarse el coño, apretaba su culo en mi cara mientras me decía que metiera mas la lengua, cuanto mas lamia mas fuerte se masturbaba ella, hasta que se corrió en un gran orgasmo y cayo de bruces en la cama mientras yo seguía lamiendo lo que podía de su culito mientras ella ronroneaba. Ufff que corrida, tú has nacido para lamer, me dijo, te voy a dar tu premio perrito, ponte a cuatro patas como un buen perrito en la cama, obedecí, cogió aceite corporal de su mesita y se unto las manos, cogió mi polla por entre mis piernas y empezó a masturbarme, yo estaba en la gloria, me pajeaba con aceite mientras notaba sus grandes tetas en mi espalda o culo, mis esfuerzos habían valido la pena mi vecina esa que tanto había deseado me estaba masturbando, cuando mejor estaba, sin avisar me metió un dedo en el culo, ¿pero que haces le grite? , entonces me soltó una palmada en el culo y me dijo, calla puta, aquí mando yo, y esta vez me metió dos dedos, me dolía el culo, pero al mismo tiempo me estaba haciendo la paja de mi vida, irremediablemente me corrí con sus dedos en mi culo, llene la sabana de semen y ella sin darme cuenta la cogio por la parte manchada y la puso en mi boca, limpia mis sabanas puta, saque la lengua, y con dos dedos metidos en mi culo lamí mi semen de la sabana. Ella se levantó, eres más guarro de lo que pensaba, pero me has dejado satisfecha, vamos a ver si pasas el siguiente nivel, sígueme, fuimos al baño, me hizo ponerme de rodillas en la ducha, abrió su coño y lo puso en mi cara, chupa, me dijo, empecé a lamer con ganas y cuando metía bien la lengua en su adorado coño empezó a mearse, quise retirarme, pero cogió mi cabeza y la apretaba mientras se meaba, me lleno la cara y el pecho de su orina pero seguía apretando mi cabeza, por lo que yo seguí lamiendo hasta que volvió a correrse en mi cara. Has aprobado con nota, me dijo, abrió el agua de la ducha, me hizo enjabonarla y ducharla, luego ella me enjabono a mi metiéndome otra vez sus dedos en el culo, esto tiene que estar bien limpio para mi decía. Nos secamos nos vestimos y me acompaño a su puerta, me dio un morreo que no se me olvidara nunca y dándome una palmada en el culo me dijo, adiós perrito, cuando este sucia igual te llamo. Salí de su casa, con la cabeza hecha un lio,¿ era mi amante?, o ¿mi Ama?, no lo se solo se que quiero que me llame.

Autor: FranktValencia Categoría: Fetichismo

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La despedida de Lola

2019-09-10


Era Febrero, un mes terrible para ir de despedida de soltera. El atuendo, el frío, el ambiente… nada acompañaba para que la fiesta pudiera ser algo divertida. Pero Luisa tenía que acudir, era la fiesta de su cuñada Lola, la mayor de las tres hermanas menores de su marido Luis. Aunque se moría de ganas por ir de fiesta y recordar esas juergas pasadas, esas fiestas con su grupo de amigas. No iba a ser lo mismo, eso estaba claro, sus amigas tenían mucha más clase, o al menos eso pensaban ellas, se creían superiores al resto, siempre con su ropa de marca y bien maquilladas, aunque no dejaban de ser un grupo de despojos de otras pandillas a las que les gustaba maquillarse y vestirse bien con el único propósito de emborracharse y comerse un buen rabo. Como era habitual, las amigas de la novia lo habían organizado todo. Eso incluía la vestimenta, habían de ir de negro para que destacase el broche de color rosa confeccionado para la ocasión. Luisa empezó a prepararse a las 6 de la tarde, por delante, dos horas de ducha, tratamientos faciales, esmalte para las uñas, peinado… todo para lucirse ante las jóvenes amigas de su cuñada, ella tenía que ser la más guapa. A las 19:30 estaba casi lista, solo faltaba la ropa. Salió del baño con un culotte blanco de encaje que se perdía dentro de grandes, carnosas y pálidas nalgas, la goma que rodeaba su cintura presionaba con fuerza sus amplias caderas, y las transparencias de delante, dejaban entre ver la raja de su abultada vagina. Arriba, el sujetador balconette talla 95C comprado esa misma mañana a juego con la parte de abajo, amagaba sus blancos pechos del que solo destacaban unos pequeños rosados pezones. Luis estaba a lo suyo, hacía como que estaba haciendo unas facturas en el ordenador del despacho, aunque en realidad solo se preparaba para una noche de paja archivando vídeos porno de una web para poder disfrutarlos en su noche a solas. Pese a tener una diosa griega en casa, su libido había desaparecido, ya no le atraía su esposa, y el sentimiento era mutuo. El matrimonio estaba muerto desde hacía tiempo. Aunque él siempre alardeaba de su gran capacidad para follar y la caliente vida sexual que no mantenían. Luisa solo le seguía el rollo para complacer a su marido y ser la típica esposa consumida por el aburrimiento. - Te marchas?- dijo Juan observando a su esposa embutida en pantalón negro ajustado - Sí cariño, y no me esperes despierto. Ya sabes que el autobús no llegará hasta las 8 de la mañana - apunto Luisa – espero no aburrirme demasiado. - Tranquila, cariño. Intenta disfrutar – dijo Luis Abrió la puerta y salió disimulando las ganas de marcha y sexo que la inundaban, al fin al cabo ya no sabía salir sin acabar la noche con las piernas abiertas una buena polla empujándole las entrañas, bien fuese de su ahora impotente maridito o cualquier borracho que se le cruzara en su camino a última hora de la noche. Al llegar al restaurante de la cena, se encontró con una jauría de niñatas entusiasmadas por fingir ser las mejores amigas de la novia. La típica actitud de veinteañera pija que aborda sus primeras despedidas de soltera y que acaban durmiendo en el bus aparcado en el parking de la discoteca de moda. Pero ella se sentía superior, a sus 37 años ya había pasado por eso, afrontaba con otra perspectiva estos eventos. Aunque aquellas chiquillas eran todas preciosas y poseían unos cuerpos bien tonificados, sabía que ella tenía lo que un buen macho anhela, una cara bonita, unos pechos un poco maduros pero bien puestos, un culo generoso que atraía muchas miradas, pero sobre todo esa actitud de ser superior ante las mujeres pero de niña inocente e ignorante ante los hombres. Era ese tipo de mujer consciente del poder de una mirada caída y una sonrisa lasciva podía provocar en un hombre. Las amigas de la novia planearon cada minuto de la fiesta. Cogerían un autobús hasta la ciudad, una vez allí cenarían en local repleto de grupos de despedidas. Más tarde acudirían a una discoteca donde les invitarían a unas botellas de cava. Para terminar sobre las 6:00 en el autobús que les traería a casa cansadas e impregnadas por el sudor y las babas de todo aquel que intentara acercarse. Pero Luisa tenía otros planes. Durante la cena todo transcurrió con normalidad. Una cena más bien escasa, acompañada por abundante sangría y piropos desde las mesas de grupos masculinos. Pese haber algún que otro ejemplar digno de un buen polvo, no era el momento ni el lugar. Había demasiada gente conocida, además de la familia de Luis, que aunque les tenía mucha confianza, no para que se enterasen de lo zorra que era su cuñada. Pasada la cena, el ambiente estaba un poco caldeado, los piropos de las mesas contiguas y el alcohol hicieron que Luisa se desinhibirá un poco, que si una miradita alguno por aquí, un roce al pasar por allá,… sin embargo la cosa quedo ahí, aunque la bestia ya había despertado y estaba hambrienta. Se levantaron de la mesa unas cuantas compañeras y gritaron: - Venga chicas!!! Nos vamos a la discoteca!!!! - Bieeennnnn!!! – aclamó la masa deseosa de bachata y reggaetón Subieron al autobús que las condujo hasta una discoteca no demasiado alejada de la ciudad. Era la hora de llevar el plan acabo. Llegaron al parking de la discoteca y todas salieron de él en dirección a la puerta. Al poco rato de entrar, Luisa enfilo el camino al baño para así poder escabullirse de ese antro y poder campar a sus anchas. Aún no había hecho ni tres pasos cuando alguien la cogió del brazo: - A donde vas? – dijo la voz gritando Era su cuñada la menor - Voy al baño – contesto Luisa - No puedes irte. Aguanta un poco. Le hemos preparado un striptease a mi hermana. No te lo puedes perder Los ojos se le pusieron como platos. Por fin algo de provecho en esta reunión de jóvenes marujas. Desfilaron todas juntas hacia una puerta situada junto a la barra. Allí un escenario vacío con una silla en el centro las esperaba. Detrás de ellas un vigilante cerró la puerta y se dirigió al escenario para avisar al artista de la llegada de su público. Seguidamente las luces se cerraron y un grito unánime y entusiasmado se apodero de la sala. Un hombre negro vestido de militar se abrió pasó entre las cortinas al ritmo de la música. El tío mediría 1,90 , tenía una espalda amplia y un torso y brazo musculados, una autentica bestia empotradora. Las chicas nerviosas, aplaudían y reían al tiempo que formaban un circulo alrededor del macho que bailaba y se contoneaba ya abajo del escenario, cual tiburón escudriñando entre un banco de peces en busca de su primera presa. Luisa era consciente de ello y, aunque deseosa de poder palpar este ejemplar de macho, debía ser precavida y evitar ser la primera en dejarse sobar por el negro. No habían pasado ni 30 segundos y el stripper ya había enfilado la primera víctima, una compañera de trabajo de la novia entradita en carnes que, nerviosa, apenas pudo desabrochar la camisa del bailarín. Él bailaba y contoneaba su culo contra la rolliza jovencita. La música seguía su ritmo mientras el macho se paseaba entre el mar de ropas negras, y entonces ella vio su oportunidad, miro al negro a los ojos y lo enfiló, como el torero cuando se planta delante toro que sale rabioso a “Porta gayola”. Él se percató de la predisposición de la hembra y se acercó a ella con decisión. Delante de ella paró en seco su contoneo, quedándose estático a escasos centímetros de su cuerpo. Su pecho untado en aceite brillaba y un enorme paquete se intuía detrás del pantalón. Luisa se relamía reprimida consciente de la comprometida compañía que le rodeaba, pero al mismo tiempo tranquila por el contexto del mismo, sabiendo que podía disfrutar del momento sin que transcendiera en absoluto su deseo por ser usada por un buen macho. - ¿Quieres arrancarme el pantalón? – le susurro - Bueno – balbuceo inocente Acto seguido, el stripper cogió sus manos y las puso en su cintura, para que agarrase la gima del pantalón y tirase de ella con fuerza. Las ganas, los nervios o la confusión, hizo que Luisa agarrara también la goma del tanga que el muchacho llevaba debajo, y al él asentir para que tirase con fuerza, arrancase pantalón y tanga todo de una tacada, dejando al amigo desnudo de cintura para abajo. Una mezcla de vergüenza y calentura la invadió. Por fin tenía delante lo que buscaba y anhelaba. El chaval tenía un pollón descomunal, mediría al menos 22 cm pero lo que realmente destacaba era su grosor. Parecía un potro al que están a punto de emparejar. Luisa sintió como su vagina se abría y mojaba la tela. Su estómago estaba encogido y su boca salivaba, el corazón le latía al mil. Nunca había visto algo tan grande, imaginaba ese dios de ébano empujando sus entrañas con esa verga, como abriría sus carnes a cada embestida, como sería sentir el peso de un macho de ese calibre empujándola contra el colchón, sus brazos rodeando esa espalda forjada a base de horas de gimnasio arqueándose con cada movimiento, pero lo que más loca la volvía era pensar en su impotente maridito viéndola con tremendo semental . Tan solo habían pasado unos segundos que para ella parecieron horas. De repente el hombre tapó sus vergüenzas y esbozó una leve sonrisa mientras la miraba. - Ten un poco de paciencia, que ya me lo quito yo solito – le dijo el moreno - Disculpa ha sido sin querer – espetó mientras las demás chicas se reían. El show continuo como debía, un par de bailes a las asistentes con un baile especial a la novia que solo hizo que taparse la cara avergonzada, nada, todo muy normal y educado. Pero Luis estaba aún en shock no esperaba tal accidente y aún menos topar con una verga de semejante tamaño, los pensamientos la invadían, y el deseo por tener el sexo ya le invadía por completo. El espectáculo terminó y era hora de huir de ese antro y llevar su plan a cabo…

Autor: Pajillerooooo Categoría: Fetichismo

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Imaginando

2019-09-06


No sé si dar marcha atrás y decirle que no puedo quedar hoy. Tengo que quedar con ella, además no me gusta anular nada, pero intuyo que estaré bien y querré irme con ella a su casa. No quiero eso en la primera cita. Ya sé, puedo masturbarme antes de salir y así se me pasa el calentón que llevo imaginándola. Hemos quedado para conocernos y hablar de la vida, así, sin más, y sin conocernos aún en persona. Estoy imaginando que estaremos tomando algo en cualquier terraza de cualquier Bar y hablando del amor, por ejemplo. Será cuando se me irá la mente hacia su cuerpo desnudo, o quizás sus manos. Sus manos tocándome ya sería emocionante. Puede que le cuente algunas fantasías eróticas que quiero realizar. Solo son fantasías ¿Qué podría pasar? ¿Qué se cumplieran hoy? Pues a la mierda las fantasías, ya buscaré otras. Lo pensado, mejor que me corra aquí en la cama antes de salir de casa, estaré más despejado para quedar con ella. Imagino que estoy hablando con ella en el bar y pienso que ella esta imaginando que tiene intriga por verme desnudo, de saber como la tengo. Pensar eso me pone cachondo. Ya la tengo dura. Voy a imaginar ahora que le cuento que llevo días mal por un dolor de cervicales, quizás sepa hacer masajes y se ofrezca voluntaria para ayudarme. Imagino que después de haberme conocido, charlado y haber comido por ahí, me invitará a su casa para tratar mí cuello. No se si podrá llevarme a su casa, pero creo que le diría que sí, sobre todo si me va a ayudar con mi problema. Una vez allí me dirá que me ponga cómodo. Le diré que para mí ponerme cómodo es estar en ropa interior. Seguramente me dirá que como yo más desee, que no le importa. Me gusta esa confianza. Eso es lo que he tenido con ella esta semana mientras chateábamos, confianza. Sigo tocándome mientras la pienso, en mi mente me está tocando las cervicales, fingiendo que sabe lo que hace, pero me está mirando el paquete, la he pillado mirándome. Eso me ha puesto cachondo delante de ella y se me ha puesto muy dura. Ella sigue mirándome y se le ha escapado una sonrisa. Le gusta verme empalmado por causa del momento a su lado. Sigue dándome el masaje, pero sus manos empiezan a tocarme el pecho, y sigue mirando mi paquete intrigada. Yo, aparte de darme cuenta le miro sus pechos que se me acercan, no puedo evitarlo. No lleva sujetador y le he visto hasta los pezones, se ha desabrochado un poco adrede sin yo haberme dado cuenta. Aún se me pone más dura al pensar en querer comerle las tetas, madre mía. Dejaré que ella me haga lo que quiera, si es que quiere. Me sabría mal insinuar algo y que ella no quiera nada, me haré el dormido. No sé qué es peor, simulando que estoy dormido pienso en que quizás se atreva a tocarme el paquete, ¿Lo hará? Claro que sí, se le nota las ganas, ya se está acercando demasiado, me está rozando por la entrepierna. Joder, que morbazo. Ojalá me quité los calzoncillos y me vea completamente desnudo y empalmado, tengo ganas. Que observe mi polla pero que no vaya directa a acariciarme, que continúe y comience para hacerme un masaje por todo el cuerpo. Que me deje con un poco de ganas tocándome todo hasta llegar a donde deseo ya impaciente, eso me encantaría. Le voy a decir que puede hacer conmigo lo que quiera, y que si quiere que me apetece quitarle las bragas que lleva debajo del vestido para acariciarla. Son blancas, me gustan las bragas blancas, las estoy viendo porque esta inclinada tocándome los tobillos. Se que lo ha hecho queriendo. Está deseando que le meta mano. Eso voy a hacer, en tres segundos, recorreré mis manos por sus piernas y cuando le toque suavemente el coño por encima de las bragas, sabrá que tiene permiso para hacer conmigo lo que quiera. Va sí, eso hago. Que pasada, se deja y eso es darme permiso para todo intuyo. Le he empezado a acariciar por debajo del vestido hasta bajarle las bragas, por fin puedo meterle los dedos en el coño y la siento muy mojada, como lo estoy yo ahora. Uff, creo que está más que yo, me encanta. Se esta acercando con su boca donde quiero, que pasada. Si se pusiera encima mío al revés le comería el coño ya. No puedo más. Lo está haciendo, me ha bajado los calzoncillos y me la ha cogido fuerte. Empieza a hacerme una paja y un sueño se ha cumplido, Si quieres métetela en la boca, pero si quieres esperar, sigue pajeándome, que me está gustando mucho, no hay prisa, eso le digo. Creo que me voy a correr ya de las ganas que tengo. No puedo evitar pensar en que ya me la está chupando con cariño, muy suave y ganas. Como estoy disfrutando, pero ella también está disfrutando por partida doble, aparte de hacer conmigo lo que ella quería, está gimiendo con mucho placer con mi lengua en su clítoris. Me encanta que le encante. Quiero no pensar lo que está pasando para no correrme ya, pero es difícil. Le diré que paré, que me gustaría ponerme un condón y metérsela un rato. Pero creo que sería mejor para otro día, así nos dejamos con ganas. Eso hago, no le digo nada. Y llega el momento que ella se corre, eso me excita tanto que no puedo aguantarme más. Le aviso que voy a correrme y me dice ¡Que sí, venga, córrete! Separa su boca de mi polla y empieza a pajearme con rapidez para hacerme gozar hasta mi final, No puedo más y eyaculo sobre sus tetas y parte de su cuerpo. Estoy temblando y ella sigue tocándome, me encanta. Me está vaciando y cuando eso sucede, se la vuelve a poner en la boca para chuparla un poco más. Eso me hace tenerla dura todavía. Mis ganas de follar con ella son ahora más grandes. Quizás, otro día, en un hotel con jacuzzi.

Autor: Hotwarro2 Categoría: Fetichismo

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Se envició con mi leche, ahora pide día y noche.

2019-09-01


Las primeras veces que probó mi semen ponía cara de que tenía un sabor raro, pero ya a la tercera y cuarta vez su expresión era más de placer, como si estuviera degustando un delicioso alfajor bien relleno con manjar y dulce de leche, aunque estamos hablando de mi pija, ella ahora me la sacude hasta con los pies, es fetichista, pero por ahora su vicio más fuerte es mi leche. No puedo negarle nada, no quiero hacerlo porque la muchacha da unas mamadas de calidad, pide de día y de noche, antes de ir a la universidad y antes de dormir, yo también disfruto de chuparle el papo, pero ella me gana y por mucho en cuanto a succión se trata jeje! ↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓ SIGUE BAJANDO HASTA EL FINAL DE LA PÁGINA PARA VER LAS FOTOS ↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓↓

Autor: Anónimo Categoría: Fetichismo

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