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De alumna a maestra (Parte 1): Mi osito

2019-11-22


Para empezar mi historia voy a retroceder en el tiempo, a mi adolescencia. En esos días yo era muy diferente a lo que soy, siempre fui de baja estatura, no llego al metro cincuenta, y en esos días de desarrollo, en que poco a poco pasaba de niña a mujer, yo crecí hacia atrás y hacia adelante, mucho culo, muchas tetas. Lejos de ser una bendición, sentí que mis cambios físicos fueron una tortura, me sentía una enana puro culo y puro tetas, y que cada chico que se cruzaba en mi camino solo quisiera llevarme a la cama se transformó en un problema. A cada sitio que iba, al salir a caminar, o hacer ejercicios, o a cenar, o a bailar, o lo que fuera, todos los hombres volteaban a verme, me odiaba a mi misma por sentirme centro de atención, incluso inconscientemente encorvé mis hombros hacia adentro para tratar de disimular mis prominentes pechos, algo que de por si era imposible. Me traumé mucho, además tenía problema con el sexo opuesto, tímida, retraída y acomplejada, cada vez que un chico me hablaba y me gustaba lo arruinaba todo, no sabía que decir, no podía mirarlo a los ojos, las manos me transpiraban y solo mordisqueaba como una tonta el culo de alguna birome que tuviera a mano. Tal era mi frustración que los veinte años me sorprendieron aun virgen, solo había tenido relaciones con una amiga bisexual, pero había sido todo por curiosidad, por necesidad y por solo probar que se sentía en intimar con otra persona. La recuerdo con cariño, ella había estado largo tiempo tras de mis pasos, y en una noche de borrachera solo dejé que pegara sus labios a los míos, eso sería todo, pero luego bajó a mis pechos y no pude resistirlo, al final se perdió entre mis piernas y bueno, imaginen el final de la historia. Después de esa noche, nuestros caminos se separaron y no supe más de ella. El tema de mi complejo con los hombres realmente se había transformado en un problema, y pasé por varios consultorios de psicólogos para tratarme sin demasiado éxito. Y al no encontrar soluciones me metí de lleno a estudiar la carrera de psicología, como una forma de encontrar mi propia medicina. A los veintitrés aún era virgen, jamás había intimado con ningún chico, y me mordía los labios porque todos los días tenía propuestas para llevar esas tetas y ese culo a la cama, pero solo estaba bloqueada. Fue en esos días cuando conocí a Esteban Pontevedra, unos de mis tantos profesores con el que rápidamente establecí una linda relación, el ya pisaba los cincuenta, un tipo un tanto regordete, no mucho más alto que yo, con una calvicie prematura y unos cabellos encanecidos y largos, también usaba barba de un tono blancuzco brillante. Como verán, no era un sex symbol ni mucho menos, solía mirar a la clase por encima de sus anteojos de grueso marco el cual acomodaba insistentemente con su dedo índice, esto me causaba un tanto de gracia, como yo también usaba lentes de aumento, comprendía esa extraña situación de acomodar el marco por sobre la nariz. El tipo era genial para dar sus clases, un apasionado del tema y el gozaba de una reputación tanto dentro como fuera de la facultad, y fueron esas cosas que me cautivaron poco a poco, su intelecto, su experiencia, su sabiduría, me sentía cómoda a su lado y tenía tanto que aprender que podía quedarme eternos minutos escuchándolo. Y él también se acercó a mí, honestamente, se enamoró de mi culo, de mis pechos, de mi juventud, de mi belleza, pero conforme me fue conociendo también se enamoró de mis pesares y con él tuve la confianza de poder hablar. Nuestros caminos se habían cruzado y solo se dio, fue mi primer hombre, tal vez el más feo, el más impensado, fue el suertudo de llevarse el premio mayor, fue una linda tarde, con mi inexperiencia solo lo dejé que me guiara, y él fue todo lo caballero que debía ser para darme la tranquilidad que necesitaba para pasar un buen momento, recuerdo que después del sexo se quedó dormido y empezó a roncar, se veía tan tierno, me quedé a su lado, acurrucada acariciando los numerosos rulos de bellos que poblaban su amplio pecho. Me recordó a un osito de peluche que tenía en la infancia y desde ese día así lo llamé en la intimidad, mi osito. En poco tiempo me enamoré perdidamente de ese hombre, y él fue totalmente franco conmigo, en su vida yo sería su quinta mujer y él ya tenía seis hijos, de sus antiguas relaciones, casualmente el mayor de mí misma edad, y en su tiempo se había practicado una vasectomía, en sus planes ya no estaba la idea de volver a ser padre, así que no me daría la oportunidad de ser mamá, y prefirió advertirme antes de seguir adelante. Yo no tuve reparos, estaba tan aferrada a el que no me importaba nada con tal de estar su lado, incluso en mi hogar paterno tuve problemas, ellos nunca imaginaron que un viejo de cincuenta años sería mi marido, jamás pudieron tragar la píldora y prácticamente me alejé de mis padres, mi mundo giraba en torno a Esteban Pontevedra. Pasaron diez años de excelente convivencia, donde Esteban fue mucho más que mi pareja, él era mi mentor, mi protector, mi padre, mi consejero, él era todo, siempre admiré su experiencia, su sabiduría, sus pensamientos, su persona. En esos años él fue el apoyo de mi carrera, me recibí y al igual que él, comencé la docencia en psicología a tiempo completo y en forma particular, mientras que él se hizo más y más famoso el ambiente, pasó de dar clases en facultades a dar conferencias en auditorios. Era curioso, esas aulas eran parte de mi vida, y en un abrir y cerrar de ojos pasé de ser la inocente niña de los pupitres, a la apetitosa mujer que día a día se paraba frente a una clase de poco más que adolescentes. Mi esposo se había especializado en sexología y tenía ideas muy revolucionarias al respecto. Entre muchas cosas él decía que el matrimonio no era sinónimo de castidad, que el matrimonio solo ponía tras las rejas el instinto sexual de las personas y que eso estaba mal, las relaciones extra matrimoniales solo debían actuar como un puente para aunar lazos con el ser querido y no como habitualmente pasa en nuestra cultura occidental, sean motivos de divorcios. Me podía pasar horas enteras escuchando sus teorías si cansarme, a veces participaba en sus terapias como ayudante, y muchas veces cuando venían parejas con conflictos él les aconsejaba experimentar por fuera del matrimonio. Esta era mi situación a los treinta años, éramos felices, a pesar de nuestra diferencia de edad, a pesar de mi belleza, era cierto que muchos se preguntaban que hacía una mujer tan bonita al lado de un viejo que se marchitaba poco a poco, pero a mi no me importaba, realmente lo amaba, siempre lo había hecho. Pero en algún punto de nuestro camino, Esteban realmente se estaba poniendo viejo, la palabra sexo para él se conjugaba en pasado, para mí en presente, cada vez me cogía menos, y yo cada vez quería más, me sentía ya una terrible perra caliente, pero él prefería pasar cada vez más tiempo leyendo sus libros y fumando pipa. Era rara la situación, la forma en que habían cambiado las cosas, no supe en qué momento me había transformado en una especie de ninfómana, pero mi esposo no lograba apagar el incendio que me devoraba por dentro, y quién mejor que el para entender de estas cosas. Nunca supe si fue solo por casualidad que se dieron las cosas, o si yo también pasé a ser un conejillo de Indias más en toda su psicología, un eslabón más de la cadena. Todo empezó con un fin de semana fuera de la ciudad, la idea era reencontrarnos un poco, fuera de las locuras diarias, solo poner mentes en blanco lejos de todas las preocupaciones y pensar solo en nosotros. Armamos un par de maletas y partimos hacia una campiña donde habíamos reservado previamente una habitación. Cuando llegamos el lugar lucía mejor que en las fotos, praderas verdes con olor a césped virgen que se perdían en el horizonte, con altos árboles que se levantaban hacia el cielo y eran prisioneros de una fuerte ventisca del este los hacía quejarse una y otra vez, arrancándole las hojas débiles que no lograban aferrarse a los tallos de la incipiente primavera. A un costado, una laguna artificial decoraba el paisaje, el agua tranquila era agitada por la señora pata y sus patitos que la seguían en fila como uno tras otro. La edificación en si era moderna, de líneas rígidas y abundantes vidriados, con paredes en colores llamativos que se divisaban a la distancia. Mi esposo estacionó el coche en el lugar indicado, observé que apenas había un par de vehículos más por lo que adiviné que no habría mucha gente, tomamos las maletas y nos dirigimos a la recepción. Ya en la puerta, descansaba ajeno al mundo un hermoso perro de largos pelos, al extremo que no se le veían los ojos, apenas movió la cola a nuestro paso como bienvenida. Al llegar, tendría mi primer encuentro frente a frente con él, quien nos tomó todos los datos, un guapo de mi edad, alto, demasiado alto para mí, de piel cobriza, delgado, una camisa ajustada al cuerpo dejaba notar sus buenas curvas, su cabello peinado de lado se veía muy cuidado, de ojos negros, con voz ronca y mirada penetrante. Fue algo incómodo en ese momento, sentir una normal atracción hacia alguien muy bonito, además noté que él también me desnudaba con la mirada mientras hablaba con mi esposo, con esas miradas que una intuye el pecado, incluso yo lucía una remera un tanto escotada y mientras escribía en la hoja que estaba sobre el escritorio, su mirada se elevaba discretamente para colarse fijamente en el nacimiento de mis pechos, y lo hacía con tanta insistencia que hasta logró que se marcaran mis pezones bajo la ropa interior. La situación de ese primer encuentro fue tan inesperada como erótica, Raúl, ese era su nombre, nos dijo que no dudáramos en llamarlo para lo que necesitáramos, nos dio las llaves de la habitación y nos indicó el camino hacia las escaleras que nos llevarían al primer piso. Mientras subíamos los escalones al paso cansino de mi esposo, él, que no era tonto y sabía demasiado de situaciones de ese tipo, no dudó en hablarme en complicidad, sobre lo apuesto que era el joven, sobre cómo me había mirado, sobre la tensa situación incluso adivinando lo receptiva que yo había sido. Así era mi hombre, a él jamás se le escapaban los detalles y yo era totalmente transparente y permeable para él, así que solo asentí a sus palabras y me dejé arrastrar en un juego dialéctico en que me sentí cómoda e incluso hasta noté mojarse mis partes íntimas. Después, todo transcurriría con normalidad, eso sí, ese día nos cruzamos por casualidad un par de veces con Raúl, el hacía su trabajo y nosotros disfrutábamos, pero en cada uno de esos cruces inevitablemente nuestras miradas se cruzaban al punto de hacerme bajar la vista al piso sabiendo que él se regocijaba con mis curvas. Era raro de explicar, nunca le sería infiel a Esteban, pero es moreno me erizaba cada bello de mi piel. A la mañana siguiente fuimos a desayunar temprano, no sé porque me había vestido un tanto sexi, adivinando que el joven estaría por ahí, una pollera a media pierna, un escote insinuante, pero él estaba en la recepción y casi ni me vio, así que fue un tanto frustrante, a no ser porque mi marido si reparó en los detalles y me dijo que me veía hermosa, al punto que a media mañana me sugirió subir al cuarto para hacer el amor, que entre paréntesis era el principal motivo por el que estábamos en ese lugar. Así fue como antes del almuerzo tendría mi premio, ya en la habitación le pedí unos minutos a Esteban, es que era un momento especial y quería lucir especial, entonces desembalé unas prendas que había reservado para la ocasión, me depilé por completo y me puse una tanga casi hilo dental, bien sexi, con medias de red blancas ajustadas en los muslos y zapatos de tacos altos, además una corta pollerita tableada que no me cubría más que la mitad de mis generosos glúteos, una remera blanca ajustada y escotada, sin sostén, haciendo que se trasparentaran mis pezones y mis grandes aureolas, y por supuesto, me ajusté mi renegrida cabellera en dos colitas, una a cada lado, y con mis gruesos marcos de lentes de aumento me veía una niña de estudios. Me miré al espejo, nunca supe en qué momento mi esposo había sacado esta puta de mi cuerpo, tan distante a esa chica introvertida que era, estaba caliente, me latía el clítoris y me había mojado toda de solo imaginar, es que siempre habíamos tenido un fetiche muy marcado con ese tema de que él era el profesor y yo una dulce e inocente niña que no sabe nada de la vida. Y así me veía, muy inocente, y muy puta. Fui al encuentro de mi protector quien me esperaba desnudo sobre la cama, así que improvisé un desfile caliente en derredor de la misma, un espectáculo solo para mi osito, hablando como nenita, como caperucita hablaba con el lobo, me acercaba a su lado una y otra vez sin permitir que me agarrase, y él jugaba el juego, sentía que mis pezones estaban filosos bajo el roce de la tela y que mis jugos ya habían vencido la poca resistencia que proponía la minúscula tanga. Y el lobo fue por caperucita, rodamos por el colchón, nos llenamos de besos y sentí sus grandes manos recorrer todo mi cuerpo, tan varoniles, tan pesadas. Todo parecía perfecto, pero había un pequeño inconveniente, su ‘amigo’ estaba muerto, no había erección, solo frustración, se la chupé media hora pero nada, al final, un poco molesto, Esteban se levantó de la cama y dio el tema por cerrado, masticando broncas tomó una a una sus ropas y se cambió nuevamente. A pesar de comprender la situación honestamente estaba furiosa, aunque lo disimulaba y le decía que todo estaba bien, por dentro necesitaba una buena verga que calmara mi calor, y ya no me valía masturbarme, menos delante de él, así que me quedé recostada sobre la cama, semidesnuda, esperando un milagro. Mi osito tomó unos de sus tantos libros y se sentó a leer plácidamente, como acostumbraba a hacer, mientras yo solo lo miraba, con un silencio que decía más que mil palabras, y pronto él recogió el guante, dejó el libro y empezó a hablarme de Raúl, el hermoso moreno de la recepción, que una cosa, que otra, que si me atraía, que si tendría sexo con él, y así, sucesivamente, en un juego sucio de palabras que supongo habitual entre muchas parejas, pero solo hasta ahí, imaginar no te lleva al infierno. También me psicopateó un poco con sus teorías liberales, en cuanto a la independencia entre sexo y amor, y me dijo que me amaba tanto que solo quería verme feliz Palabra va, palabra viene, mi marido se incorporó, tomó el teléfono y lo sentí llamar a recepción, pidió hablar con Raúl, y sin quitarme la mirada de encima solicitó un room service, y le pidió encarecidamente que el en persona lo subiera. Obviamente imaginé sus intenciones, no soy estúpida, pero solo lo deje avanzar para saber hasta dónde llegaría No nos hablamos en los siguientes veinte minutos, tiempo que pasó hasta sentir los nudillos de Raúl golpeando la puerta. Estaba expectante, mi marido lo recibió y lo invitó a pasar, fue un tanto cómica la situación, obviamente el moreno no esperaba verme sobre la cama, casi desnuda, vestida como una puta de cabaret, como una perra caliente, y no me molestó que me viera así, en absoluto. Los ojos del joven se abrieron incrédulos ante el impensado espectáculo, Esteban le puso una de sus manos en el hombro, como gesto de camaradería, y le dijo con voz calma: Amigo... sabes... ya soy un hombre viejo, ya viví lo que tenía que vivir, pero mi esposa es joven, es bonita, y ella necesita un buen amante para que la complazca. Raúl se había quedado boquiabierto, paralizado, no avanzaba, no reculaba, solo su vista estaba clavada en mis curvas, entonces mi marido, como animándolo le dio una palmada más fuerte en la espalda, obligándolo a dar un paso adelante, incitándolo con palabras Vamos Raúl! cuantas veces has tenido esta oportunidad, acaso no te gusta? acaso eres gay? Y como ese apetecible moreno aún se mostraba confundido, me decidí a tomar la iniciativa, fui sobre él, y empecé a besarlo, a acariciarlo, a tocarlo, a morder sus labios y acariciar sus cabellos, hasta sentir que el empezaba a jugar el juego, que poco a poco se relajaba su carácter y se endurecía su sexo. Se lo refregué por encima del pantalón mientras el apretujaba mis glúteos con sus frías manos, pronto me levantó un poco entre sus fuertes brazos, quedé en el aire, lo suficiente para acomodar mis pechos a la altura de su rostro, a pesar de la remera ajustada que aun traía el buscó directamente mordisquear mis pezones, delicadamente a través de la tela, eso fue demasiado sexi, y empezó a arrancarme pequeños gemidos, involuntarios, femeninos. Mi campo visual me dejaba ver a un lado como mi osito se había acomodado plácidamente a ver lo que empezaba a suceder, el mejor espectador, y con eso para mí le dio un plus al momento, jamás había estado con otro hombre, jamás había sido infiel, y en un abrir y cerrar de ojos todo cambiaba, y por si fuera poco, era mi propio amor quien me entregaba a bazos de otro. Las puertas del infierno se habían abierto, mi esposo me entregaba a otro hombre… CONTINUARÁ Si te gustó la historia puedes escribirme con título ‘De alumna a maestra’ a dulces.placeres@live.com.

Autor: dulces.placeres Categoría: Erotismo y Amor

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Morena obsesión

2019-11-02


T: ¡Ah, que rico, así bebe así! L: ¡Eres la mejor nena, uf! T: ¡Que lastima que Lety no quiera estar con nosotros! L: ¡Ella se lo pierde nena, uf! La plática nos ponía más calientes, mi prima Toni y yo seguíamos follando cada que podíamos, ese día habíamos quedado de vernos en un hotel cerca de su casa, con toda la probabilidad que nos vieran, ¡lo único que queríamos era gozar y gozar! Ese minivestido blanco entallado con sus medias color carne y ligueros, prendieron mi animal al verla, les cuento que tenía un par de semanas que Lety me reclamaba porque solo estaba con ella, es verdad que teníamos el arreglo de coger con quien quisiéramos, pero yo de Toni no pasaba, a lo mucho alguna piba de mi trabajo, pero más tiempo con Toni, eso genero celos en Lety quien me decía que me estaba clavando con ella y que ese no era el acuerdo. Dejamos de hacer tríos y Lety se distancio de ella notablemente, ¡pero yo seguía cogiendo con mi primita lejana y es día no sería la excepción! Como siempre empezamos con un rico oral, ella en cuclillas encima mío apoyándose en la pared, se movía para que mi lengua tragara su rica pucha, ellas e movía majestuosamente, tomándola de las nalgas empecé a meterle mi lengua, sus fluidos sabían gloria y aunque sabía que al llegar a casa tendría problemas, ¡solo quería saborear a mi prima! Ella se acodo para chupármela también, un rico 69 era la pose en la que nos encontrábamos disfrutando, sus lamidas me dejaban todo mojado mi pene, ¡con sus tetas me masajeaba y su boca succionaba tan rico que me hacía gemir fuerte! ¡Ella si quedo loca con mi esposa y lamentaba que no estuviese ahí, pero así disfrutaba más mi verga, la tragaba delicioso, mordía mi tronco y mi cabecita era estimulaba tan rico por su lengua, mientras tanto mis manos ya jugaban su clítoris, dos dedos entraban y salían con fuerza de su vagina, mientras que mi lengua ya lamia su delicioso ano! T: ¡Así nene, así! L: ¡Que rica, sabes a gloria! T: ¡Ya me la vas a meter! L: ¡Ya la quieres, que caliente eres! T: ¡Es que me encanta tenerte dentro! Le levanté las piernas poniendo sus rodillas en su frente, mientras el besaba sus pies por encima de sus medias color carne, empecé a penetrarla con fuerza, mi verga entraba y salía rozando fuerte su clítoris, Toni se movía muy rico, ¡el placer de tenerme dentro la hacía darme un rico placer! Se la empujaba mientras nos besábamos y le mordía sus tetas, la acción masoquista le encantaba, la doble más, ella parecía contorsionista en un acto de circo, me levante un poco y así la penetre, ¡mientras el daba de nalgadas y el apretaba las tetas! L: Dios mío, ¡Toni me vuelves loco! T: ¡Bebe eres un dios cogiendo! L: ¡Tú también coges riquísimo, me tienes pendejo! T: ¡Y tú a mí me tienes igual, uf, cógeme amor, cógeme! La puse de pie y la pegue a la pared, ella parecía que era un delincuente y yo el policía que la esposaría, pero en lugar de eso tomándola de su cintura la penetre, la ventaja de tener verga grande es que puedo coger de todas las poses que yo quiera y sin ningún problema, Toni apenas llega al 1.60 cm, pero gracias a mi verga podía darle placer como se me viniera en mente! Me senté en la cama y la cargué para que me cabalgara mientras le daba mamadas en sus tetas, ella me cabalgaba delicioso, dándose pequeños sentones, ¡le agarraba las nalgas para que nos e cayera de la cama y aun así el movimiento era riquísimo! T: ¡Uf, papi, uf! L: ¡Nena muévete, muévete! La puse en cuatro y se el empuje fuerte, tomándola del cabello y dándole de nalgadas, le daba verga con mucha fuerza, ella gemía maravillosamente, el placer que le daba la volvía mi esclava sexual favorita, no me importaba Lety, ¡solo quería tener a Toni en cuatro y darle toda mi verga! La acción tan excitante me hizo terminar llenándola de leche, ella se movía como perreándome para recibir toda mi semilla, mi semen era mucho que le escurría por las piernas, el orgasmo fue maravilloso, ¡pero la acción aun no terminaba! T: Acuéstate amor, ¡te voy a limpiar! L: ¡Jajá ya viene tu venganza jajá! T: ¡Tu semen es mucha proteína y no la debo desperdiciar jajá! L: Uf, si nena, mámamela rico, ¡uf que rico lo haces! T: ¡Ponte duro nuevamente, te quiero en mi ano! L: Uf, bebe, ¿ya te gusto verdad? T: Mucho, ¡cómo no tienes idea! Su oral me estaba poniendo nuevamente duro, como cerraba los ojos y lo devoraba me motivaba mucho, mientras tanto con mis dedos empezaba a dilatar su rico y apretado ano, las lamidas y mordidas y como se atragantaba con mi verga ¡me tenían loco! Por esa razón mi esposa estaba molesta y no es para menos, ¡hace semanas llevaba más tiempo con mi prima que con ella! ¡Una vez dura mi polla, Toni se puso en cuatro y me la pidió con mucha desesperación, yo se la di a desear poniéndola en sus nalgas y en medio de ellas para masajear mi verga! L: ¡Pídemela bebe! T: ¡Dámela, dámela ya! L: ¿Que te doy? T: Tu verga amor, ¡ya empálame por ahí! L: ¡Eres una perra en celo! T: ¡Si amor soy tu perra, cógete a esta perra, métemela por mi culito, es tuyo bebe, destrózalo si quieres! Le abrí sus nalgas y le metí la puntita, lanzo un rico gemido y me empujo con su mano para que la penetrara más y más, mi verga entraba poco a poco, sentía como la estaba desgarrando y Toni gritaba, ¡pero me pedía que no dejara de hacerlo! Ya con la verga bien adentro de su culo, Toni empezó a moverse más y más rico, yo gozaba de su movimiento mientras mis manos jugaban sus pezones, me acercaba a su cuello y se lo mordía, ¡le apretaba los muslos y le acariciaba sus piernas! L: ¡Muévete nena, muévete! T: ¡Así rey, así, uf, agh, me duele, pero me gusta! L: ¡Pídeme más nena, pídemela! T: ¡Dame tu rica verga, hay, dámela ya, uf, que rico, no pares! ¡Su culo era destrozado por mí, al verla toda empinada y mordiendo la almohada me sentí orgulloso y entendí porque Lety estaba celosa ye s que ni Cindy, ni Yesenia inclusive Johanna y Claudina habían despertado lo que ella en mí! Fue entonces que ella comenzó a venirse nuevamente, sus fluidos salina a chorros, era un rico squirt, eso que solo le sacas a una mujer cuando la llevas al máximo. T: ¡Bebe, así, así! L: ¡Si amor, córrete, mójame todo, moja todo! T: ¡Hash, te amo, te amo! L: ¡Que loca, eres muy rica dios! ¡No aguante más y le llene el culo con mi caliente semen, que ella recibía gustosa moviéndome la cola, la seguía penetrando para que mi semen llegara hasta donde se pudiera, quería impregnarla de mi hasta el fondo! Terminamos exhausto y besándonos en la cama, fue entonces que ella me dijo que quería vivir conmigo que dejara a Lety y que nos fuéramos a Pachuca, la verdad en ese momento pensé que sería lo mejor, pero recordé que ella solo era parte de un trato con mi esposa y al final la familia se respeta así que le dije que no, esto la molesto un poco ya que inmediatamente se vistió y se preparó para salir, ¡la lleve a su casa y me despedí de ella sin saber que nunca más volvería verla! Les contare más historias amigos, si quieres intercambiar anécdotas contáctenme a mi o mi esposa a este correo lf065347@gmail.com, hasta la próxima.

Autor: Esposos(LyL) Categoría: Erotismo y Amor

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Vicky, su primer motel

2019-10-25


Un sábado como cualquier otro me encontraba caminando por una de las calles más concurridas de esta ciudad. Iba distraída entre la gente casi todos con cara seria como si estuvieran de mal humor, iba distraída pensando en las tareas que aún tenía que hacer de pronto en la distancia lo vi, un rostro conocido se distinguía entre tantos otros rostros, entre esa multitud de gente. Eras tú… tanto tiempo sin vernos, tantos años desde la última vez y terminamos encontrándonos en medio de una calle abarrotada de desconocidos, en una calle donde comúnmente camino absorta en mis pensamientos. Vas como la mayoría sin mirar a ningún lado con la vista puesta en tu móvil, por alguna extraña razón levantas la vista a unos pocos metros de mí, te sorprendes de verme ahí, veo como tu cara se ilumina, dejas a un lado el móvil y con tu típica sonrisa te diriges hacia donde estoy parada mirándote. Nos fundimos en un abrazo, y, por un momento los años sin verte desaparecen - temo que lo hagas entre tanta gente, no más bien casi deseo que me des ese agarrón de nalga que siempre me dabas al saludar-me siento en casa aun en medio de la calle, tu olor, me recuerda los momentos en tus brazos. Me invitas un café en cuanto nos soltamos, hay varios cerca, caminamos hasta uno que tú escoges, es un lugar bonito en el medio del caos de la ciudad. Yo estaba tan emocionada, y parecía que tú también lo estabas, no somos buenos para disimular… El tiempo pasa deprisa cuando estamos con quien nos alegra el día, rápido los minutos se convierten en algunas horas, platicamos y reímos mientras recordábamos viejas aventuras juntos. Me cuentas emocionado el nuevo proyecto que tienes entre manos. Te miro a través de las palabras, no te detienes, no paras de hablar, yo te escucho, observo el movimiento de tus labios, esos labios que tan buenos recuerdo me traen, el ir y venir de tu mirada de tus manos a mi rostro, no me fijas la mirada como si tuvieras miedo de algo, es raro nunca has sido cobarde, pero parece que hoy tienes miedo delatarte, supongo que es eso. Tus pupilas se dilatan cuando te das cuenta como te miro, la forma en que mis ojos te ven, la forma en que mis dedos juegan involuntariamente con mi pelo, siento como el corazón me palpita mas rápido, y espero que el tuyo este igual al mío, estoy impaciente y emocionada por ver que sigue, a donde nos llevará este café, los cafés pueden ser muy entretenidos si estas con la persona correcta. De pronto dejo de escucharte, mi mente vuela, viaja rápido pensando en que podríamos estar en otro lugar, haciendo otras cosas… Parece que lees mi mente, siempre me ha parecido eso, te das cuenta y sonriendo pides la cuenta, me lo propones, por fin lo haces, por un momento creí que no lo harías. Pasas una mano por mis hombros y es inevitable sentir una descarga eléctrica recorrer mi columna…siempre has provocado eso en mí mi cuerpo se emociona empiezo a humedecer. Nos dirigimos al motel más cercano, entre risas cómplices entramos al lugar, apenas cruzar la puerta las ganas contenidas de ambos salen a flote, siento como me empujas contra la pared, estoy atrapada entre tú y la barda, por detrás siento lo frío de la pintura y por enfrente tu calidez, tus caricias empiezan por mi cara, la tomas entre tus manos y siento como me van reconociendo, acaricias mi cabello, te acercas para besarme, están ya tan cerca que siento tu respiración en mi rostro, provocando que mis entrañas se humedezcan con ese simple movimiento, siempre has sabido cómo hacer que me moje. Cierro los ojos al tiempo que besas mi boca, le siguen los ojos, la nariz, las mejillas, bajas por mi cuello y ahí en ese lugar que siempre ha sido mi debilidad siento que las piernas me fallan, aun no me has tocado mi intimidad y yo ya estoy a punto de explotar, me sigues besando más apasionadamente esa zona, yo me remuevo intranquila contra la pared… tus manos empiezan a desabotonar mi blusa, y, yo como puedo dirijo mis manos a los botones de tu camisa, con todas mis fuerzas jalo y abro tu camisa a la fuerza… eso parece que te excita más y siento tu dureza pegada a mi vientre, me entran unas ganas locas de liberar tu erección, pero tus besos en mis pechos los disfruto tanto que espero un poco más, siento como tus manos van hacia mi falda y la enroscas hasta mi cintura, la deja ahí de adorno, tus manos van a mi trasero, las metes por debajo de las bragas, lo aprietas contra ti, lo nalgueas como antes lo hacías, y gozo, gozo al sentir tus manos sobre mi piel, eres dueño de la situación, dueño de mis deseos, dueño de mis ganas, dueño de mis perversiones desconocidas antes de ti, dueño de mí… Intento abrir tu pantalón, sonríes mientras me miras, tus manos siguen en mi trasero cuando abro y bajo tus pantalones jalo al mismo tiempo tus bóxer y ahí está tu erección por fin frente a mí, brincando por el movimiento del bóxer, lo tomo con mis manos, lo jalo y mi mano sube y bajo por el mientras tu cierras los ojos y te dejas llevar, veo como una gota de un líquido transparente, que tantas veces antes he disfrutado sale de tu pene, mis labios van en su encuentro, ansío tener tu sabor en mi boca, estoy sedienta de ti, con la punta de la lengua lo tomo, es salado, es tuyo, es único, lo saboreo antes de subir a la altura de tus labios y te como a besos, cuando el aire nos falta nos separamos aprovecho ese respiro y logró quitar el resto de tu ropa, siento como tus brazos me levantan y me montas sobre tu cintura, estoy tan mojada que fácilmente entras hasta el fondo de mi en un solo movimiento, no puedo contener un suspiro, ese leve gemido que provocas cada que entras en mí, siento como ese pedazo duro de carne se abre paso en mi interior, como ese trozo de carne caliente saca la puta que llevo dentro, nadie me hace sentir como tú, nadie a logrado que me sienta así como cuando estoy contigo, soy tuya a pesar del tiempo y las distancias sigo siendo tuya, tu puta… —ahh que rico, de verdad que te extrañaba –te digo al oído mientras comienzas a mover mis caderas a tu ritmo. Mmmmm delicioso. Tengo el deseo a flor de piel, estoy tan sensible, y ese vaivén que tienes es delicioso pronto alcanzó mi primer orgasmo, tu dorso desnudo roza mis pezones. —¿me sientes? ¿Sientes mi calor? —si, siento toda tu humedad, siento tu aroma, el aroma del deseo, hoy vuelves a ser mi puta! Sus palabras resuenan en mi cabeza, desatando con ellas solas un nuevo orgasmo, mientras me sigue penetrando, mientras mis uñas se clavan en su espalda. Eso lo prende y aumenta el ritmo. —te gusta? –pregunte. —si, la verdad lo deseaba desde hace tiempo. Su rostro tiene el deseo impreso, su cara siempre se transforma mientras me toma, cada que me hace suya sus facciones cambian, cada que me dice puta sus ojos brillan, eso provoca que se me acelere el pulso, el ritmo cardíaco y me moja, me moja saberme deseada, sentir que le pertenezco. Escuchó su voz vibrar y le tomó del cabello, acarició su cabeza y jalo de su pelo al llegar otro gran orgasmo… Siento como sales de mi, me bajas al suelo de forma delicada, me volteas y comienzas a trenzar mi pelo como en anteriores ocasiones, ya se que sigue lo quiero, me calienta al pensarlo. —ahhh que vas a hacer? No contestas, simplemente me embistes, y me llevas a la cama con una fuerza… contigo dentro… La mitad de mi cuerpo cae en la cama, mis pies están en el piso, acaricias mi espalda, la lames, con la intensidad de la penetración caigo en una cascada de orgasmos, es una delicia, nunca has perdido ese toque, no has olvidado, jalas mi trenza, siento como mi espalda se arquea ante el fuerte jalón, me levantas tocas mi humedad, dices al oído —me gusta como disfrutas perra. Su voz, la forma en que me habla, provocan reacciones en mi cuerpo que ni yo conocía, me miras y vuelves a penetrarme. Me haces gemir… gritar de placer, mi voz sale sin apenas pensarlo —Nalguéame –te grito casi en una suplica Puedo verte sonreír –eso me excita– tomas mis nalgas y las aprietas, tu mano cae con fuerza sobre mi culo, lo escose, siento ese ardor, ese hormigueo que provocan tus golpes –siempre te a gustado ese color en mi piel- cuando el castigo acaba cierras mis piernas, me pones de lado, luego tomas una de mis piernas la besas y después la levantas, te metes en medio, así, con mi vagina en esa posición llegas profundo, muy profundo, me corro de nuevo. —que delicia!!! Te gusta ver mi rostro, la manera como mis mejillas se sonrojan y la manera en que mis músculos faciales cambian al llegar los orgasmos, estas extasiado, lo veo en tu mirada, satisfecho de hacer gozar de esa manera a tu mujer. Siento como te pones más duro, como tus manos se aferran fuerte a mis tobillos, como esos chorros de leche caliente salen de ti e inundan mi interior, siento como esas convulsiones me provocan placer… Sales de mi y te recuestas a mi lado, tomas mi cabeza y firmemente la diriges hacia tu pene, lo lamo, chupo cada gota, cada resto que hay en él, tu miembro vuelve a endurecerse debido a mi lengua, juego con él, lo lamo despacio constante, mis manos van hasta tus bolas, chupo sigo jugando con mi lengua, rodeo el miembro con ella, lo lamo, lo meto en mi boca y succiono, casi puedo sentir como te vas a correr, pero me detengo, me volteo para que tu lengua también juegue en mi, para que hagas lo mismo que yo hago, y asi los dos empezamos el juego de lamer, pata ver quien hace que el otro se corra primero, me ganas fácilmente logras que tu lengua me arranque un nuevo orgasmo, sabes lo que haces, me conoces bien… Sigo chupando hasta que vuelves a estar a punto. —Dame tu leche Abro mi boca y siento como diriges tu miembro a mi rostro, lo pegas en mi mentón y te masturbas en mi cara… Siento como tu semen caliente me cae en mi boca toda tu esencia la dejas ahí, me chorrea un poco y la saboreo, lamo todo. Me tomas y recuestas en tu regazo, acaricias mi espalda con una mano y con la otra, acaricias mi rostro, tu mirada es la de alguien satisfecho, mis piernas me tiemblan, estoy dolorida de tanto placer. Valió la pena la espera.

Autor: Fd Categoría: Erotismo y Amor

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Fantasía en la calle

2019-10-09


Bien, les contaré una anécdota que me acaba de suceder hace poco. Salía del trabajo con rumbo a mi casa, me detuve en un semáforo con la luz roja, en eso se acerca a mi auto una mujer entre los 30 y 35 años más o menos, de complexión media, altura 1.65 aproximadamente, delgada poco busto y pocas nalgas, tez aperlada, la mujer se veía un poco sucia honestamente, en su mano traía un plato con dulces y una botella con agua para limpiar vidrios, cuando estaba junto a mi venta baje el vidrio y me ofreció de los dulces que tenía en venta, le compre varios dulces y se ofreció a limpiar mi parabrisas justo antes de que terminara de limpiarlo el semáforo cambio, no quería irme sin darle una ayuda por limpiar el vidrio, así que pronto le dije: - Señora me parare aquí adelante pasando el semáforo camine hacia haya para darle una ayuda. La mujer me dio las gracias y se acercó a la orilla de la calle para cruzar hacia mí. Mientras yo avanzaba hacia donde me estacionaria para darle la ayuda a la mujer, recordé un video porno que había visto donde un hombre le ofrecía dinero a una desconocida en la calle, así que me empecé a imaginar que me diría la mujer si yo le ofrecía dinero por sexo. Ella se acercó del lado del copiloto esta vez, baje el vidrio del auto, en eso metí mi mano a mi bolsa trasera del pantalón para sacar mi cartera, saque un billete de 50 pesos (mexicanos) ella los recibió y mientras me daba las gracias por la ayuda, en mi mente pensaba hacerla la propuesta de ofrecerle el dinero a cambio de sexo, tenía miedo de la respuesta que obtendría y no pude hacerlo. Así pasaron varios días y yo tomaba la misma ruta para ver si la volvía a encontrar y esta vez sí hacerle la propuesta… pero en el lugar donde la había encontrado la primera vez ya no estaba, un día la volví a encontrar en el mismo cruce ya había olvidado la idea que tenia de ofrecerle dinero a cambio de sexo, estaba un poco larga la fila así que quede unos carros atrás en la fila cuando vi que estaba cerca de mi auto baje el vidrio rápidamente y saque mi mano haciendo seña que se acercara, la mujer vio y se acercó, traía el mismo plato con dulces y su botella con agua. Le dije a la mujer, que cuanto quería por todos los dulces que traía en el plato, esto con el fin de que notara que traía dinero y así poder hacer mi propuesta (en su plato no traía más de 15 dulces diferentes así que no sería mucho dinero el que gastaría) Ella no sabía cuánto pedir por los dulces, así que abrí mi cartera y saque 100 pesos y le dije. -¿Con esto estará bien? -Ella se sorprendió y dijo que estaba bien. En eso el semáforo cambio y le dije lo mismo de la primera vez que me estacionaria más adelante y si podía ir, y así ocurrió esta vez me di valor para proponerle sexo a cambio de dinero, cuando llego a mi auto, le pregunte un poco sobre ella primero, si era casada a lo cual respondió que no, no tenía hijos ni familia, no era de la ciudad, y no tenía a nadie me dijo que estaba viviendo en un refugio para personas en situación de calle, por fin se dio el momento y lance mi propuesta. -¿Oiga disculpe mi atrevimiento, pero quiero proponerle algo, que le parece? -Ella me pregunto qué, que era esa propuesta. -Bien -le digo quiero ofrecerle dinero- si usted hace algo por mí -ella de nuevo pregunto a qué me refería, la invité a subir al auto, y accedió pensé esto ya es un punto a favor. En eso tome mi cartera y saque un billete de 200 pesos y le dije que, si por este dinero me daría sexo oral, la mujer se quedó en silencio un momento, pensé que me diría que no, que era un enfermo y cosas así, pero ella contesto: tomo el dinero de mi mano y con su cabeza acentuó un sí. Yo no lo podía creer, ella guardo el dinero en una mochila que traía con un montón de cosas, pregunto a donde iríamos para que ella lo hiciera, le dije que podía comenzar de una vez y que yo manejaría solamente, así que ella se a cerco a mí y coloco su mano sobre mi verga y empezó a sobarla por encima del pantalón cuando ella sintió que ya se me estaba parando me desbrocho el botón y bajo el cierre del pantalón, bajo un poco mi bóxer y la saco, coloco su lengua en la base de mi verga y fue subiendo lentamente, cuando llego a la punta puso sus labios y comenzó a bajar de poco en poco rosando sus labios en mi verga solamente después de un rato comenzó a usar su lengua mientras se metía toda mi verga en su boca, yo seguía conduciendo como ya era noche me dirigí a un lago que hay en mi ciudad y tiene varias calles oscuras me pare en una de ellas recline el asiento lo más que pude para que ella se acomodara mejor y siguiera mamándomela ya habían pasado unos 25 min y ya no aguantaba más así que sin avisarle me vine en su boca, ella solo cerro los ojos dio un trago y siguió chupando sin dejar nada, yo estaba ya satisfecho después de tan buena mamada, ella se sentó en el asiento y me dijo: si me das 300 pesos más podemos coger, yo no esperaba eso pero era la fantasía completa de estar con una desconocida así que acepte, dejamos pasar unos 10 min y ella volvió a comenzar a mamármela por otros 15 min después la subí a mi levante su falda larga que traía e hice su calzón a un lado y le acerque mi verga a la entrada de su vagina y comencé a metérsela lentamente ella solo hacía gestos, estaba un poco seca aun pero conforme se la metía y sacaba empezó a mojarse, hicimos varias posiciones, después de unos 35 min ya sentía que me vendría ella estaba de perrito, justo antes de venirme dijo que se la metiera por el culo, me detuve un momento y trate de tranquilizarme para evitar venirme, seguía de perrito así que lleve mi verga a su culo y empecé a empujar poco a poco, ella gritaba un poco decía que le dolía así que le di un poco más lento, ya cuando la tenía toda adentro comencé a darle ya un poco más rápido, se sentía genial estaba bien apretada así estuvimos un rato más hasta que ya no pude aguantar más así que me vine en su culo, cuando saque mi verga se escurrió un poco de semen de su culo. Nos vestimos y la deje cerca del refugio donde se quedaba, espero encontrarla de nuevo para repetir esa experiencia.

Autor: ZG Categoría: Erotismo y Amor

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Sexo en la finca

2019-10-01


Alex es jardinero en una casa de unos señores muy selectos. Un día, vio algo que quizás, no debió haber visto... Mi nombre es Alex, trabajo de jardinero en una finca de categoría. Y vosotr@s pensaréis: "Que bueno, al trabajar allí, te pasará de todo...". No exactamente, me paso los días de Sol a Sol, deslomándome quitando malas hierbas, para luego, encima, cobrar una miseria. No es que me apasione mi trabajo, precisamente. Encima, la señora de la casa, parece que me tuviera manía. Siempre mirando con unos aires de grandeza, totalmente imposibles de aguantar. Por no hablar de su marido, que es aún peor. Pero, un día, todo cambió por completo. Recuerdo que Bob, el marido había salido temprano a hacer unos papeles, y, según pude escuchar, le dijo a Melissa, su esposa, que llegaría bastante tarde. Yo estaba a lo mío, aburriéndome como una ostra, cortando unos rosales, cuándo escuché una conversación. -Ven por aquí, cielo, mi marido no llegará hasta tarde. Te lo prometo. -Pero, Meli, si nos pilla, me cortará la pelotas. Y con razón. -Trata de relajarte. Estaba agachado, entre los rosales, cuándo vi entrar a la señora de la casa, con un tipo, que no debía pasar de los veinte años... Le sentó en una tumbona. El llevaba un ridículo bañador de flores, y, Melissa, un bikini negro. -Voy a refrescarme ahí- Dijo ella, señalando una pequeña ducha que había junto a la piscina - ¿Vienes? -Prefiero esperarte aquí. Se dirigió a la ducha, mirando de reojo al joven, que, confuso, miraba alrededor. Normal, yo también estaría atento por si viene el marido despechado. Porque allí olía cuernos que tiraba para atrás. Vaya, parece que, después de todo, hoy iba a ser el primer día en el que pasaría algo interesante. -Ufff - Dijo Meli, tumbándose con el joven - Me he quedado como nueva. Las diminutas gotas recorrían su cuello, hasta bajar por el canalillo. Tenía unas buenas tetas, a pesar de la edad que tenía. -¿Sabes? Esto parece la típica escena de una película porno - Le dijo al chico - Ahora es cuándo los dos nos pondríamos a follar como cosacos en esta tumbona. Dicho esto, entró a trapo. Se quitó la parte de arriba del bikini, dejando al aire sus pechos perfectos. -¿Crees que me tengo que operar del pecho? -¿Eh? Bueno... Creo que... El pobre chico no sabía donde meterse. Y, mi entrepierna tampoco, por lo que se veía. -Le he dicho a Bob que preferiría hacerlo, pero él dice que lo tengo perfecto, ¿qué opinas? Agarró una mano del muchacho, y la llevó a una de sus bien puestas tetas. -La verdad... Están muy bien. -Gracias. Me siento mucho mejor, sabiendo tu opinión. Me voy al agua - Dijo, lanzándole un beso. "Será calientabraguetas..." - Pensé - "Ahora ese tio tiene que tener la polla que se le sale del bañador." Me quedé blanco cuándo, ni corto ni perezoso, se sacó el pene del bañador, y comenzó a masturbarse. Ahí, en una finca que ni siquiera era suya. Miré a Melissa; seguía bañándose, ajena al espectáculo de su invitado. La calientabraguetas y el pervertido; buen titulo para una película porno. Como no me apetecía nada, ver a un tipo masturbándose, seguí a lo mío. Pero poco duró. Cinco minutos más tarde, escuché gritos. -¿¿Pero cómo te atreves?? Esto es una finca de categoría. Se lo pienso decir a mi marido, asqueroso. Levanté la mirada como un resorte. Le había pillado. Normal... A quien se le ocurre... El pene del tipo, seguía al aire, empalmadísimo. -Lo siento, Meli... Me pudo el instinto animal... No se lo digas a tu marido, por favor. Ella lo fulminó con la mirada. Si algo tenía la dueña de aquella finca, es que era muy, muy seria. -Mira... - Dijo, aparentemente calmada - Vamos a hacer una cosa... He visto que tu armamento es bastante aceptable. Si me follas, no le diré nada a Bob. -No... Si yo... -¿Qué? - Dijo, muy seria, mientras se quitaba la parte de arriba del bañador - ¿No te resultan apetecibles? -.... -Ven, toma leche de mamá. Le acercó la boca a uno de sus pezones. El succionó con vergüenza, mientras mi polla amenazaba con salirse del bañador. -Mama de mí, tesoro. Melissa, se llevó una mano debajo de la braguita del bikini, y comenzó a masturbarse... -Vamos, mi niño. Toma leche de mis pezoncitos. Ese vocabulario de Melissa, era impropio de ella. Me estaba excitando muchísimo. -Me encanta - Respondió él, lamiendo los pezones, mientras seguía masturbándose. -Quiero que me folles en esta tumbona. No aguanto más. Melissa se tumbó haciendo a un lado la parte de abajo del bikini. No pude ver como llevaba el coño.... Ojalá que rasurado. Con este pensamiento, me saqué la polla y comencé a masturbarme. -Fóllame, Mike. Dámelo todo. Mike, apuntó su pene y comenzó a embestirla, primero lentamente, para después ir acelerando. "Qué cabrón. Se la está follando como un salvaje". Los gemidos de Melissa, resonaban por todo el patio. Me pregunté si los vecinos podrían oírla, y eso me excitó muchísimo más. -Que linda rajita tienes, Melissa. -Haz que me corra, cabrón - Respondió ella, mientras se tocaba los grandes senos. Si seguían así, el que acabaría corriéndose, sería yo. -Quiero que te corras, Meli. Quiero ver como tus flujos empapan la tumbona. Esta frase, excitó de sobremanera a la señora de la casa. Soltó un gemido que parecía no tener fin. "Qué buena zorra" - Pensé. -Me corro, pon tu boquita. Meli se agachó, y continuando con su masturbación, recibió una buena dosis de semen en su cara. Mi polla también estaba a punto de estallar... Pero un contratiempo, hizo detenerme en seco. -¡¿Qué coño está pasando aquí?! Bob entró como una exhalación en la finca. Todo lo contrario de mi semen, que, en ese momento "regó" las plantas que había debajo de mí. El resto: Gritos, insultos e improperios, para que, al final, el chico acabara siendo echado de la finca a patadas.

Autor: Danonino456 Categoría: Erotismo y Amor

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¡Me enamoro de ella!

2019-09-28


Rosa María, siempre fue una muy buena amante, era manipulable o tal vez lo sigue siendo, me encantaban las nalgas que tiene, ya les he contado un par de relatos de ella y hoy vengo con uno que recuerdo y me encanta contarlo. Después de que ella se quedara con el otro compañero y alejarse un poco, todo comenzó a cambiar, de tal forma que una ocasión me pidió que la acompañara a comprar unas cosas a la ‘Merced’, yo acepte ya que nunca deje de interesarme sexualmente en esa hembra. Ese día vestía muy sexi, una licra color negro súper ajustada que dejaba ver la tanga sobre su ricas y firmes nalgas, una blusa color amarillo pegadísima a su cuerpo ¡uf que par de tetas! Todo el camino disimuladamente iba tocándole todo su rico cuerpo, cada que podía para abrazarla y darle besos en su mejilla y en su cuello, la verdad estaba excitado y ella también, cuando nos dirigíamos a tomar un taxi la tome del brazo y arrincone en una pared. L: ¡Rosita, me gustas un chingo, por favor deja a ese wey y anda conmigo! R: ¡Hay, porque me pides eso, yo no puedo, tu eres joven y yo ya estoy vieja y con un hijo! J: ¡Eso no me importa, además eres hermosa y yo te quiero y la verdad también te deseo como no tienes idea! R: ¡Pero chiquito, no se puede! La abracé y comencé a besarla lentamente, sus labios carnosos y los míos se rozaban y ambos nos fuimos perdiendo sin darnos cuenta que estábamos en la calle, comenzamos a acariciarnos muy sensualmente, entonces ella me miro y me dijo… R: Quisiera hacerlo contigo, pero no está bien, ¡yo aun ando con él! R: ¡Nena hagámoslo, además tu sabes que él ya tiene otra y tú, mejor sete fiel a ti! R: ¡Pero es que no quiero que, por esto, se pierda nuestra amistad! L: Sabes que esto no es amistad, esto es pasión, tú me deseas y yo a ti, ¡además ya lo hemos hecho antes y sabes que tenemos química sexual! R: ¡Bueno, vamos, pero aun lugar donde no nos pueda ver alguien conocido! L: ¡Créeme que a mí no me importaría nena! R: ¿Aunque estés a punto de casarte? L: ¡Mis deseos por ti son muchos, me arriesgo a todo con tal de tenerte conmigo! Tomamos el taxi y llegamos a un hotel que estaba por la zona rosa, estaba bonito, ella estaba un poco nerviosa, la verdad yo también ya que a diferencia de mis otras compañeras a ella si le tenía una estima muy fuerte, ¡pero era tonto ya que me casaría con Lety muy pronto! Comenzamos con besos suaves y ricos, nos empezamos a desvestir mutuamente, nos recostamos en la cama y comencé a besarle todo su cuerpo, hasta que me detuve en su vagina, comencé a hacerle sexo oral, la verdad me supo a gloria, ella se quejaba tan excitantemente que yo solo podía seguir chupando, al mismo tiempo ella llevó su mano a mi verga y comenzó a masturbarme, su manita suave me daba la más deliciosa masturbación de mi vida, me puse de pie y ella sin dudarlo comenzó con un sexo oral muy tierno y rico, lamia cual si fuera paleta y también chupaba, estábamos excitadísimos! L: ¡Nena que rico, uf! R: ¡Nadie la tiene como tú, que Grand y dura, me encanta! L: ¡Bebe, déjame metértela ya! Me acosté encima de ella y comencé a penetrarla suavemente, ella gemía y al mismo tiempo me decía "es la más grande que me ha entrado, despacito por favor”, yo lo hice así, ella apretaba muy bien y se movía lento pero rico, comencé a moverme más rápido mientras nos besábamos pasionalmente, llevé mi lengua a sus pezones erectos y comencé a lamérselos y morderlos suavemente, esto la estremecía mucho y generaba un movimiento delicioso de sus caderas R: ¡Que rico Luis, no pares ah! L: ¡Me encantas, te hare mía! Me acosté y ella se subió, comenzó a cabalgar suave y rápido en mí, era exquisito, ella se movía y yo seguía chupándole las tetas y acariciándole todo su cuerpo, ella se movía cada vez más rápido hasta que se vino, ¡sentí como su juguito mojaba todo! R: ¡Perdón bebe, pero estoy excitadísima! L: ¡No te preocupes nena, ahora yo me hare cargo! La puse en cuatro y comencé con el mete y saca, le apretaba sus ricas nalgas, ella movía el trasero riquísimo, la sensación era maravillosa para mi verga dura, ella gemía y me decía que me quería, que dejaría a su pareja por mí, eso me excitaba y se la dejaba ir más rápido, ¡ella se movía maravilloso! R: ¡Ah, Luis sigue, que rico, que rica verga, dios mío! L: ¡Uf, que culazo eres nena, no sé qué haces con ese cabro! R: ¡Pero tu coges rico, tu si sabes uf! L: ¡Nena que rico, me pones a mil, me vas hacer que me venga! ¡Me pidió que me viniera adentro, yo, aunque dudando lo hice y ambos gritamos de placer, descansamos unos minutos y nos aventamos otro round, esta vez sentados en el sofá que estaba ahí, ella se daba majestuosos sentones, yo le apretaba las tetas fuertes! R: Dios amor, que rico, que rico coges L: ¿Estas gozando Rosita? R: ¡Si…! ¡Qué pregunta es esa! L: ¡Toma!, toma toda nena! ¡Nos movíamos como locos yo jugaba con sus tetas y al mismo tiempo metía mi dedo para estimular su clítoris! ¡Decíamos cosas al oído, nos mordíamos todo, que rico sexo!, todo estaba tan delicioso que ambos llegamos juntos, nuestras venidas se combinaron y batimos todo, salimos apresurados por el tiempo, ese día me dejo en el metro y ella siguió su camino, pero el lunes encontré una carta de ella en mi escritorio que decía: “Sabes, comprendí mi error yo debí de haberme quedado contigo, te quiero, me gustas como hombre y ser humano, ahora también sé que tu dejarías a tus amantes por mí, ya que yo te quisiera solo para mí, pero bueno creo que solo me tendré que quedar con lo del sábado, no olvidare como hicimos el amor y como me penetrabas tan deliciosamente que hasta el día de hoy me masturbo solo de recordarlo, llevo la marca de tu pasión en mi cuerpo, en todo mi ser, cada noche recordare como llevabas a tu boca mi vagina y me estremecías tanto, como mordías mis pezones y como devorabas cada parte de mi ser. Te deseo lo mejor, obviamente no volverá a pasar, pero espero que nunca me olvides porque yo no lo haré, te amo y aunque me duele no estar a tu lado, yo siempre te llevare en mi corazón, cuídate mucho y se feliz” ATTE: Rosa Maria... PDT: TE AMO CHIQUITO... Eso fue lo único que me dijo, una semana después ella se fue a Tamaulipas y hasta el día de hoy no puedo olvidarla.

Autor: Esposos(LyL) Categoría: Erotismo y Amor

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Un martes cualquiera, pensando en sexo en la oficina

2019-09-27


Mi vida es aburrida pero poco a poco me irán conociendo. Otro día más en la oficina sin nada que hacer, suspiro y miro de un lado a otro, distraída, no tengo un cliente asignado por lo que paso las horas en la oficina central sin mucho que hacer, hace un mes que estoy en esta situación, me aburro como una ostra. Sinceramente me siento desmotivada, pero no es el momento de cambiar de trabajo, así que sigo viniendo a cumplir mi horario, y así paso nueve horas sentada en una silla viendo cursos y fantaseando con una vida que no tengo. Miro el reloj cada tanto y los minutos pasan lentos. De pronto veo que llega el CEO de la empresa y le escucho hablar francés, como siempre, me gusta mucho el francés, falta poco para la hora de comer, me saltaré el almuerzo y creo que voy a llamar a Manuel para que venga por mi, quizá después de una hora de sexo salvaje me haga volver más relajada. Manuel es un chico que conocí por Tinder, quedamos para follar hace un par de años, cuando estaba recién llegada a Madrid, me sentía sola, es muy duro emigrar, desde ese entonces frecuentamos, le veo solo cuando uno de los dos tiene ganas. Siempre esta dispuesto para mi y yo procuro estar también para él, el sexo es muy importante en mi vida. Manuel es un chico alto de piel morena y ojos verdes, le gusta hacer ejercicio y comer saludable, se ve muy bien la verdad. Quisiera decir que soy una mujer joven, guapa y exitosa, pero la verdad es que estudie Trabajo Social en mi país y ejercí por muy poco tiempo, al emigrar a Madrid fui teleoperadora por dos años en una empresa de Banca, aprendí muchísimo, pero después de tanto tiempo estaba quemada, no quería ir al trabajo, los horarios eran rotativos y los domingos la pasaba fatal, los clientes siempre estaban enojados y pagaban su estrés con nosotros, hace casi un año deje mi trabajo pedí un préstamo y hice un curso de desarrollo web intensivo, no tenia un plan B así que esperaba que saliera bien, al mes de terminarlo conseguí empleo, buen sueldo, bolsa de formación, no me puedo quejar pero después de tener un Micromanager de jefe y que este pidiera rotación de personal mi vida se ha vuelto insufrible, en resumen, esa ha sido mi vida en los últimos años. Soy una mujer de 26 años que disfruta de las cosas sencillas de la vida, como leer y tomar un café, no suelo ir de fiestas, tengo un cabello largo y rubio que suelo llevar peinado con ondas que caen sobre mis pechos, me gusta arreglarme, tener la manicura hecha, usar maquillaje y perfume. Siempre fui muy delgada pero estando en Madrid aumenté unos cuantos kilos, me sigo viendo bien, y me gusta mi cuerpo, suelo llamar la atención a donde voy, aunque por lo general suelo trasmitir mucha seriedad, quienes no me conocen pueden pensar que soy una mujer fría y distante, pero la verdad es que soy reservada y que esas cosas tienen su espacio. Me decido a llamar a Manuel, me contesta medio dormido, pero como siempre mi fiel amante me dice que vendrá por mi en 30 minutos, estoy lista para la acción. (larareyesblog@gmail.com)

Autor: Lara Reyes Categoría: Erotismo y Amor

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Sueños y fantasías.

2019-09-25


Lo que expreso seguidamente son las cosas que me gustaría realizar. Este relato está dedicado a la que fue mi mujer, relata lo que paso entre nosotros, en el sexo, cuando nos conocimos. Había conocido a mi mujer, a primeros del año 2000, cuando la conocí, ambos teníamos pareja, pero congeniamos muy bien desde el principio, nos hicimos amigos íntimos, tanto ella como yo teníamos plena confianza en el otro, y nos contábamos los problemas que surgían con nuestras parejas. A primeros de agosto de 2001, ella no tenía pareja, y yo tenía problemas con mi pareja, ella me apoyó hasta el final de la relación con mi pareja. Y el mismo día que corté con ella, mi mujer me dijo que, i quería que fuésemos pareja, le dije que sí, era martes, el viernes fui a la ciudad donde vivía, para conocerla, hasta entonces sólo hablado por chat, correo electrónico y teléfono. Pero cuando la conocí el día 31 de agosto de 2001, parecía que nos conocíamos desde mucho tiempo antes, desde ese fin de semana, todos los fines de semana estábamos juntos, un fin de semana iba yo a su ciudad y al siguiente venía ella a mi ciudad, tuvimos sexo desde el día que nos conocimos, y cuando estaba en mi casa, dormíamos en la misma cama. Nos casamos el 27 de septiembre de 2003, todo seguía igual de bien, incluso después de ser madre, hasta que nuestro hijo, no le gustaba que cuando salía a pasear con él, nos diéramos su madre y yo un beso suave en la boca, no pensábamos que eso nos llevó a no estar como antes, todo ocurrió por no tener esa una acción de amor, hasta que ocurrió que a mi mujer le destetaron un cáncer de ovario, eso nos volvió a unir otra vez hasta que tres años y poco después mi mujer falleció en Urgencias, ocurrió una cosa muy autentica, íbamos en el coche hacía el hospital, no sé porque surgió y le dije que para mí, no había otra mujer mejor que ella, porque es la mujer más maravillosa que había conocido. Al día siguiente a las 3 de la madrugada, me fue del tanatorio para a descansar a mi casa, ya que llevaba cerca de 48 horas sin dormir. Cuando me iba camino a casa, me di cuenta de que sólo recordaba los buenos momentos vividos con mi mujer. Llegué a casa, me duché y me metí en la cama, rompí a llorar y estuve llorando entre 30 y 45 minutos. De pronto, me calmé, pensé en ella, y en una cosa que me decía, ella y yo estábamos de acuerdo en darle un hermano a nuestro hijo, estuvimos intentando darle un hermano desde que tenía dos años, en 2017, hasta julio de 2012, porque al mes siguiente le detectaron el cáncer de ovario, desde que supo que no podría tener más hijos, me decía “me voy a quedar, sin poder darle un hermano a nuestro hijo”, cada vez que lo decía a mí me llegaba al alma, y le dije “cariño, mi vida, te he querido mucho, nunca podré olvidarte, siempre estarás en mis pensamientos, me decías “me voy a quedar, sin poder darle un hermano a nuestro hijo”, querría ayudarte a darle hermanos a nuestro hijo, para ello ayúdame a conocer a una mujer que sea alma gemela tuya. Quizás se pregunten, ¿por qué actué así?, porque mi mujer y yo congeniábamos muy bien y si hubiese sido ella quién hubiese estado en mi lugar, y yo en su lugar, hubiese querido que ella me hubiese dicho lo mismo. Además, pienso que ella piensa como yo, si he estado en un apuro, le he pedido ayuda a ella, y siempre he salido adelante. A partir de ahora, voy a contar las cosas que hicimos mi mujer y yo, en el terreno sexual, y cosas que me gustaría hacer con mi pareja. Cuando conocí a mi mujer, en la estación del tren de la ciudad donde vivo, nos fuimos al hotel donde había reservado la habitación 107, nada más llegar nos duchamos juntos, y después tuvimos sexo oral y masajes, hablamos del sexo que habíamos tenido ambos con otros, ella me dijo que no quería hacerlo hasta después de la boda, por temor a quedarse embarazada, pero que podíamos hacer todo lo demás. Acepté, porque estaba de acuerdo con ella, y el tiempo me dio la razón, ella descubrió que toda mi espalda hasta las piernas es muy sensible, si me tocan en toda la espalda con la yema de los dedos siento mucho placer, un placer distinto al placer sexual, que no se puede comparar con nada. Quiero decir que el sexo que tuvimos, durante la etapa de noviazgo, no tiene nada que envidiar del sexo que tuvimos después de casados. Durante esa etapa, teníamos mucha imaginación, para hacer de todo, desde sexo oral, con las manos, masajes, y sobre todo imaginación, hacer que uno no vea lo que le hace el otro, hace que se exciten ambos, o atar a uno las manos y los pies a la cama, … En este relato no voy a poner relatos de sexo, sino cosas que se pueden hacer en el sexo, cosas que he hecho ya o cosas que me gustaría hacer con mi pareja. Hago sexo oral, comienzo besando su boca, luego los lóbulos de la oreja, el cuello, sigo besando bajando para llegar a sus pechos, me detengo en sus pezones, sigo besando por su ombligo, me paso a la espalda, continuó besando por su culo, me detengo en el metiendo la lengua en él moviendo la lengua, continuó besando por la parte trasera de los muslos, sigo besando por la parte trasera de las piernas hasta llegar los pies, dicen que en los pies hay puntos que representan todas las partes del cuerpo, me detengo en cada pie, continuó besando por la parte delantera de la piernas hasta llegar la parte delantera de los muslos, subiendo llegue besando hasta la ingle donde se encuentra la vagina, me iría acercando poco a poco cada vez más a su coño, empezaría rozando a su alrededor, me gustaría oír sus gemidos de placer, seguiría chupando y metiendo mi lengua en su coño, después chuparía su clítoris y metería un dedo en su coño, iría alternando las tres cosas hasta que llegase al orgasmo. Me hace sexo oral, comienza besando mi boca, luego los lóbulos de la oreja, el cuello, sigue besando bajando para llegar a mis pezones, sigue besando por mi ombligo, se pasa a la espalda, continua besando por mi culo, se detiene en el metiendo la lengua, en él moviendo la lengua, continuó besando por la parte trasera de los muslos, sigue besando por la parte trasera de las piernas hasta llegar los pies, dicen que en los pies hay puntos que representan todas las partes del cuerpo, se detiene en cada pie, continua besando por la parte delantera de la piernas hasta llegar la parte delantera de los muslos, subiendo llegue besando hasta la ingle donde se encuentra mi polla, da lamidas largas y suaves por el cuerpo de mi polla que ahora está más grande y dura, gimo y me excito más. Envuelve con su boca alrededor de la cabeza de mi pene, chupa mi polla, le da lamidas largas y suaves. Abre toda su boca para tragarla completa, su garganta se alegra de tenerle de invitada, su saliva me lubrica. Sube y baja mil veces por mi polla y siente como si estuviera penetrándole su coño, baja una de sus manos y se toca el clítoris mientras me pajea con la otra mano y su boca lame la cabeza de mi huevo rosado hermoso que le brinda gotas divinas de líquido pre seminal que le embriaga de mí, y a mí de ella, aún más. Ira alternando todas esas cosas hasta que llegue al orgasmo. Con esta opción, cambiando algo se puede crear, otras distintas opciones, algunas de ellas pueden ser: vendar los ojos a la mujer o al hombre, atar las manos y los pies de la mujer o del hombre, hacer el coito al final, aplicar el sexo oral sólo a unas partes del cuerpo y conjugando con alguna de las opciones anteriores o a usar algún juguete sexual, … las cosas que se pueden hacer en el sexo aumentan muchísimo. En este relato he plasmado lo que querría realizar con mi pareja en el terreno sexual, salvo que haya mutuo acuerdo entre ambos para añadir otras cosas, por propuesta de alguno o de ambos. Lo que expreso seguidamente son las cosas que me gustaría realizar con mi pareja, sólo quiero hacerlo si ella está de acuerdo conmigo. Me gustaría, estar con mi pareja y con otra mujer, para cambiarnos y rotando, dando placer dos al otro, y estar con mi pareja y con otro hombre mujer, para cambiarnos y rotando, dando placer dos al otro, … lógicamente la mujer o el hombre, tienen que gustarnos a los dos. Quizás piensen porque insiste tanto con el mutuo acuerdo, porque no le haría a nadie algo que no quiera hacer como no me querría me hiciesen a mí algo que no quiera hacer. Lógicamente, se podrán añadir cosas por parte de alguno o de ambos, siempre que haya mutuo acuerdo entre ambos en hacerlo. (mesea69@lookmedia.es)

Autor: sumisodemipareja Categoría: Erotismo y Amor

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Amanda elige un lugar especial

2019-09-24


Pasé a recoger a mi novia al gimnasio a pocas cuadras de casa. Entré y me senté en el piso cerca al lugar donde ejercitaban y me dediqué disfrutar de las chicas en sus chicles. Todas estaban re buenas, pero en especial dos chicas espectaculares de nombre Sofía y Maria, Sofía era una amiga de mi novia, Amanda. Las dos chicas hacían sus ejercicios, estirándose, saltando, sentándose y abriendo y cerrando sus piernas, sus traseros se ponían duros y suaves y las entrepiernas mostraban debido al chicle la forma de sus labios, Sofía tenía unos labios vaginales gigantescos, se notaban perfectamente sobre la tela de su malla. Estas visiones me estaban excitando y mi pene no paraba de saltar, tenía mente propia. Amanda caminaba hacia mí, y se dio cuenta donde estaba mi mirada, y la situación de erección que yo presentaba. -parece que disfrutas de la sesión de ejercicios visuales, no? Me abrazó y se sentó a mi costado, me dio un beso y me dijo ‘subamos al cuartito solitario de arriba del gym’. Subimos, yo detrás de ella admirando su fantástico trasero, la boca se me hacía agua. Su chicle no permitía ver ninguna marca de pantis, por lo que deduje o no tenía o tenía una tanga mínima. Llegamos y Amanda se quitó el top y mostrándome sus pequeños senos, me pregunto si me gustaban, los tapo con sus manos y se acercó a besarme. Mientras yo me iba quitando mi ropa, hasta quedar desnudo. Mi verga erecta saludaba a mi novia, ella ya con una mano en un seno y la otra en su entre pierna que ya había perdido el resto del chicle. Se agacho delante de mí y cogió mi verga entre sus manos y de allí a su boca, el contraste del frio cuarto y la tibia lengua de Amanda causaban un contraste de temperaturas en mi pene que me hacían vacilar sobre los talones de mis pies. Me retire, la levante y la senté sobre una vieja mesa, lamí su pezones mientras bajaba por su sudado cuerpo, el olor a sudor, y excitación sensual se mezclaban en una sola y erótica aroma de placer por venir. Baje mi rostro hacia su entre pierna donde los vellos de su pubis, brillaban con gotas de sudor y mi lengua seca estos al mismo tiempo que mis dedos acariciaban sus labios inferiores. Metí mi lengua en su rajita encontrando ese pequeño granito de placer un gallito delicioso, el olor de su coño me emborrachaba y los líquidos de su sexo bañaban mi barbilla, me la comí como si estuviese muerto de hambre, logre que se corriera tan duro como pude, sus piernas temblaban y su vox entrecortada me pedía no parase. Mientras tanto mi verga permanecía dura y entumecida pidiendo alivio, y al mismo tiempo los ruidos del gimnasio en la parte de bajo distraían mi mente a la entrepierna de Sofía. Seguí lamiendo a Amanda, sus suspiros me incitaban a mas, de repente sentí algo húmedo en mi pene, y mirando vi a Sofía quien había subido y nos había encontrado, sin decir nada se agacho y me dio una mamada de perlas, no me dejo venir, se levantó y subiendo a la boca de Amanda la empezó a besar, mientras yo montaba mi verga sobre el pubis de Amanda y la penetraba, empecé él va y viene dentro de Amanda y disfrutaba ver a estas dos chicas besarse y magrearse los senos. Mi mano se metió entra la entrepierna de Sofía, hundiendo mis dedos entre la tela y su coño el cual estaba enjuagado en sudor y líquidos vaginales. Esto me tenía a mil y sabia no demoraría en llenar a Amada de mi preciado líquido, la ola de placer fue subiendo por el tallo de mi verga hasta explotar dentro de Amanda, Mis dedos hacia venir a Sofía y Amanda solo disfrutaba el sentir a dos cuerpos sobre el suyo. Sudados y oloroso terminamos, nos reímos y después de vestirnos bajamos a recoger a María que algo se percató paso por qué me guiño el ojo, y salimos cada uno para su casa. Espero se repita pero con María.

Autor: danynitajo Categoría: Erotismo y Amor

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Mi reencuentro con mi amante

2019-09-21


Comencé el día realizando algunas compras de insumos que me estaban haciendo falta en casa, mientras estoy realizando el pago siento que me llega un mensaje al celular, en cuanto puedo lo leo y era desde un teléfono que no tengo guardado y el mensaje dice: “Hola te puedo ir a visitar a tu casa?”, miro extrañada el mensaje sin darme cuenta de quién puede ser, por otro lado en mi cabeza me daba vueltas si responde o no; la curiosidad fue más fuerte, así que le envié un mensaje de respuesta: “Quién eres?”, al rato llega la respuesta, “Soy Roberto, disculpa seguros tienes mi número antiguo, cambié el número perdón”. Cuando llegué a casa y dejando las bolsas de las compras en la mesada, respondí el mensaje, “Si puedes venir será un placer”; pronto se me vinieron a la memoria los encuentros sexuales que tuvimos, después de tanto tiempo no se cuál podría ser su interés y le pasé la dirección. Mientras tanto me dispuse a guardar la mercadería que había comprado, acomodé algunas cosas, rocié desodorante de ambiente y me puse unas gotas de perfume; en eso sonó el timbre y era él Roberto. Nos saludamos como amigos aunque sabíamos que éramos algo más que eso, lo hice pasar y nos sentamos en el comedor, hablamos de muchas cosas, que habíamos hecho en todo este tiempo, y allí me enteré de la causa por la cual él se distancio de mi, sin que la separación haya sido en común acuerdo; Roberto dejo embarazada a una chica, la cual viven juntos actualmente, entendí perfectamente los motivos y me pareció perfecto; con lo cual en cierta manera no entendía las razones por la cual me venía a ver, algo no entendía del todo. Fui a la cocina y preparé un café, Roberto vino y sin rodeos le dije: “¿Me puedes dar las razones de tu visita?, ya que me parece que no viniste solamente a contarme que estas en pareja con un hijo”. Roberto puso cara de asombro y se quedó un minuto sin decir nada, respiro profundamente y me dijo: ”Andrea eres una mujer muy inteligente, y tienes razón no vine a contarte de mi vida, hacía rato que quería contactarme contigo pero por diferentes razones me fue imposible; y además no sabía cómo hacer para venir después de tanto tiempo”, a lo cual escuchaba y respondía con una leve sonrisa entendiendo su relato. Mientras servía el café él seguía hablando, y lo interrumpí taza de café en mano y mirándolo a los ojos, “Mira Roberto, no tengo nada que reprocharte, al contrario, las veces que tuvimos sexo por mi parte puedo decir que fue maravilloso, y aun a la distancia hay días que te recuerdo, pero bien; tu ahora tienes que cuidar de tu mujer y tu hijo, es lo que es ahora, por otro lado no quiero ser la causante de un problema en tu relación yo estoy tranquila no me falta nada, y sexo bien cuando se da se da, no me falta pero tampoco me sobra, no creas que soy una prostituta tampoco, tal vez intuyo que viniste para acostarte conmigo”. A lo que Roberto después de tomar el café, dejando la taza y acercándose hacia mí, me dijo “si Andrea te extraño muchísimo, pero jamás te tomaría como una prostituta y nunca jamás lo pensé de ti”. Me quedé mirándolo apoyada en la mesada, y él se me acerco devolviéndome la mirada, me toma por la cintura y le digo, “quieres que sea tu amante”, sin responderme, por la cintura me sienta sobre la mesada, lo rodeo con mis brazos por el cuello y nos besamos apasionadamente, Mientras con sus manos, levanta mi vestido acariciando mis piernas, me acaricio mi húmeda vagina por encima de la tanga, la cual corrió e introdujo un dedo dentro de ella, haciéndome jadear y separar más las piernas, le tomo la cabeza y lo llevo para que me la chupe y bese todos mis jugos. Después de un rico oral, lo ayudo a desabrocharse los pantalones, se baja su ropa interior y sacando su verga me la introduce por el costado de mi tanga, bombea salvajemente con ganas, sin sacar su miembro de mi interior me toma por la cintura y me pone de espaldas sobre la mesa de la cocina, bombeando sin parar, haciéndome tener ya el segundo orgasmo, me hace bajar de la mesa y me voltea de frente exponiendo todo mi culo frente a él con los jugos de mi vagina lubrica mi ano, y apoya su glande en la entrada, y empuja su verga introduciéndome su pene dentro mío, que me hace gritar de placer, con una de mis manos masturbo mi clítoris para tener un orgasmo, Roberto susurra en mi oído, me estoy por venir, y le respondo si papito venite ya. Su pene descarga gran cantidad de semen dentro mío y quedo apoyada sobre la mesa, recupero el aire, y voy al baño para arreglarme y lavarme un poco, vuelvo a encontrarme con Roberto, y le comento antes de despedirnos, lo rodeo con mis brazos, y le digo “Escúchame bien lo que te voy a decir, no tengo problemas de ser tu amante, pero eso sí, no descuides ni abandones a tu familia que ahora tienes, porque de lo contrario desaparezco de tu vida para siempre” Y despidiéndonos nos besamos hasta la próxima. Espero les haya gustado, si desean pueden escribir sus comentarios a: Gorgeous.alberto@gmail.com.

Autor: Gorgeous7 Categoría: Erotismo y Amor

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