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Mi esposa con otro hombre

2022-09-20


Somos mi espisa y yo que diempre hemos sido muy activos sexualmente y hemis hecho de todo pero una noche que estabamos cojiendo y viendo porno ella me pidio que queria cojer con otro hombre y que yo los viera y asi fue como empezamos a buscar a alguien con quien hacerlo hasta que encontramos a un amigo de ella que le gusraba a mi espisa pir lo que ella le hablo y le platico lo que queriamos y el estuvo de acuerdo y yo me habia dado cuenta que el se la querua cojer ppor lo que lo invutamis a la casa y llego ese dia mi espisa se habia puesto unas tangas rojas muy bonitas y sexis dejando ver todas sus nalgotas y un brasier rojo tambien con el cual resaltaban sus pechos y como era muy delgada la tela se veian sus pezones bien paraditos pues los tiene siempre como dos mamilitas u encina una bata negra transpatente que le cubria hasta el piso pero abierto de lis lados se veia muy buena por lo que al llegar su amigo lo beso en la boca y asi estuvieron un buen rato mientras el le metia las manos pir la nalgas y luego pir las chichis hasta que la fue poniendo bien cachonda mientras yo lis veia y mi verga se empexo a parar dentro dr mi pantalon se pudo bien dura y ne la sobaba por encima y poco a poco se fue quitando du ropa el amigo quedando von un boxer negro y fue cuanfo vi que se veia un tronco un poco mad grande que el mio entonces mi esposa le bajo el boxer y salto esa enorme verga que tenia la cual estaba bien rasurada como ke gustan a mi esposa acto seguido le fue quitando la bata primero despues el brasier y por ultimo la tanga y quedaron completamente desnudos y bi vomo mi esposa se la empexo a chupar hasta que se le puso completamente parada y mas grsnde y despues de un rato le pidio que se la metiera ya en la panochita tambien bien rasurads que tirne mi esposa y vi entrar esa vergota hadts el fondo y adi se la rmpezo a cojer en todad lad posiciones y yo veia como entraba y salua la vetga y vomi se estaba mojando la panochita y rstuvieton cojiendo como una hors y mientras yo me fui wuitando la ropa y me masturbabs pico a poco la verga pero sin venirme ya estaba bien encuerado pero ellos seguian cojiendo sin inportales que yo estuviera ahi y despues de esa hora mi espisa le pefia sue le diers hadta elfondo que se ls netiera toda y queria sentir su lechita adebtro de su panocha y de pronto el le abre lad piernad y veo que la penetra bien duro y ells dio un grito muy fuerte y fue cuabdo los dos se vinieron y el le daba mas fuerte y mad adentro y vi como le escurtia la leche que le habua dejado adi estuvieron hasta que se salio su verga poco a pico se fue haciendo chiquita hadta que se ssluo dr ka psnochita y fue cuando vi que mi esposa estaba abierts de piernas y le escurria lechita bien edpesa y blanca y fue cuando le dije s su amigo que ahora yo me iba a cojer a mi espisa y como yo estabs con la verga bien oarada me acerco y le empiezo a meter la pubtita y siento la psnochita bien mojsda y llena de lechita csliente y asi ke voy metiendo mi vega que se resbslaba bien rico con tabta lechita que habua adentro por fin estabamos gozando de sentir como yo le metia la verga y ella estaba bien humeda y con una rica leche de otro hombre y asi me ls coji bien duro y mientra ella pedia mad verga y mad leche y adi cojimos como otra hora bien rico hasts que por fin nos venimos bien rico y le deje mas lechita debtro de sh panocha ahora tenia la leche de los dos y le escurria pir todas sus nalgas y de repente se acerca su amigo y veo que nuevamente su verga estsba bien parada y nos dice quiero cojetmela otra vez a lo que yo respondo esta bien pero ahora nis la cojemis lis dos y mi esposa dice si quieto kas dos vergas y le digo esta bien metesrls nuevsmente el se acuesta y mi rsposa se monta en su vergota y se mete hadta el fondo ya que con tanta leche no le costo trabajo y yo veo lad nalgas de mi esposa bien paradas y con el culo bien mojado de lechita que me acerco y ke meto mi verga por el culo de un golpe y siebto wue se resbala bien rico adentro y ella grita tan fuerte por la srnsacion de sentir dos vergss partiendola en dos yo siento como esta la vergota de su amigo denyro y mi verga siente como se frotsn por dentro era maravilloso y adi nos la vojimos hasta que nos venimos dentro el en la panocha y yo en el culo asi nos quedsmos un rato y despues nos acostamos los tres en la cama ella enmedio y asi nos empezamos a masturbar los tres birn rico hadta que nos sacamos mad lache y nos chupamos los tres ls lechita y ahi probamos la verga el la mia y yo ka de el y nos gusto tanto que quedsmis envernos otro dia para cojer bien rico y adi lo hicimos carias veces y cada dia nis gustaba mas ver a mi espisa llena de lechita me exita mucho y ahora quieto que se la cojan varios hombres y le dejen la panocha bien llena de leche para que yo bata toda esa lechita con mi verga y con mi boca espeto que pronto lo hagamos y se los cuento ojala les haya gustado mi relato hadta pronto

Autor: Sexlight Categoría: Erotismo y Amor

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Un aviso especial...

2022-08-26


Tres de la madrugada, una ciudad cualquiera. En la base de ambulancias número 3 sale un aviso, una cría de poco menos de 18 ha sufrido una agresión. En pocos minutos puedo visualizar las destelleantes luces policiales que indican el lugar del incidente. Nada más bajo de la ambulancia la veo, unos delicados ojos verdes bañados de lágrimas se ocultan bajo el sutil caer de los cabellos castaños. Apenas alcanza el metro sesenta y no pesa mas de cuarenta kilos. Al verme, su rostro se ilumina, nuestras miradas conectan, ambos nos quedamos petrificados. Tras unos segundos, me acerco interesándome por su estado, entre leves sollozos me explica como su ex pareja le ha golpeado varias veces en las costillas. Apoyada en mi pecho, la acompaño a la ambulancia, noto su temblor, su miedo. Agarro su mano ayudándola a subir, y cierro la puerta tras su paso. La tranquilizo colocando mi mano encima de la suya, por primera vez sonríe. Necesito ver el estado de sus lesiones, evaluar la situación. Tímidamente levanta su sudadera hasta poco más del ombligo, apenas veo nada. Con mi mano acompaño su sudadera unos centímetros más arriba, su respiración se acelera. Paso mi mano por sus costillas suavemente, su piel se eriza, levanta un poco mas la sudadera dejándo que contemple la parte inferior de su seno, no lleva sujetador. La miro a los ojos, rehuye mi mirada, enpieza a jadear delicadamente. Mi mano no cesa en su recorrido, rozando en ocasiones su seno, suaves gemidos salen por su boca indicándome su disfrute. Sin mediar palabra agarra su sudadera y la retira por completo, sus diminutos senos se mantienen erectos ante mis ojos, algo se mueve dentro de mí. Nuestras miradas vuelven a cruzarse, tras unos segundos agacha su mirada, pongo mi mano en su rostro, lo acaricio y me acerco. Sin saber cómo, nuestros labios se juntan apasionadamente, estamos solos, nada importa. Dos golpes a la puerta de la ambulancia rompen el momento, instintivamente agarro la sudadera y se la tiendo. Rápidamente se viste de nuevo y abro la ambulancia, debemos ir al hospital. En Urgencias sólo hay silencio, mi mano en su hombro hace que no me aleje de su lado en ningún momento. Ella no levanta la vista del suelo. Debo dejarla, un cordial gesto en el hombro será suficiente para indicar que debo irme. Me da las gracias, y me sonríe de nuevo. Tras unas horas me acerco a verla a urgencias, al verme, su rostro se ilumina. Lleva un fino camisón que deja entrever con claridad sus puntiagudos pezones. No pregunto, cierro la cortina y nos fundimos en un nuevo beso, sólo que esta vez, mi mano inconsciente va a su pierna subiendo despacio, ella jadea. Con sus manos agarra mi cara, y abre sus piernas dejando paso a mi mano, que ya roza su ardiente intimidad. Mi otra mano juguetea con uno de sus senos, ella me desabrocha el pantalón sacando mi miembro y moviéndolo sutilmente consiguendo que alcance su máximo esplendor. Levanto su camisón y me dirijo a su entrada dejándome caer delicadamente, tapo su boca con mi mano evitando su gemido. Poco a poco empiezo a moverme, sus piernas ya rodean mis caderas haciendo presión para que entre aún mas dentro de ella. En tan sólo dos minutos consigue alcanzar el clímax. Acelero el ritmo, no dejamos de besarnos, mi mano sostiene su rostro, nuestras miradas se penetran mutuamente, tras unos minutos termino dentro de ella mientras la beso, ahogando sus gemidos. Intento recomponerme rápidamente, coloco mi pantalón y mi camiseta. Me acerco y la beso de nuevo durante unos segundos. Seguramente no volvamos a vernos, pero algo de mí se queda con ella, y algo de ella se queda dentro de mí

Autor: Anónimo Categoría: Erotismo y Amor

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Otra vez con una sexoservidora

2022-08-21


No pense que volviera a buscar una sexoservidora pero sucedio despues de que mi pareja ya no tenia nungun tipo dr contacto vonmigo ya ni en ls cama voincidiamos pued ella dormia y uns hamaca y desdr hace mas de un año no hemos tenido realmentr ninguna rrlavion sexusl ni ha tenifo ls mas minima intrncion de dormir conmigo ni un dolo mimuto y ni tsmpovo hs intentado llamar mi atencion con alguns ropa interiir srcy o de bsñarsr conmigo asi que mr dije buscs slguirn von quien estar por lo menos dr vez en cusndo y envontrr uns mujer dr sprocimadsmente 28 añod es chsparrits como dr 1.60 mts y ed morrna de prlo larho negro y yurne unod pechod dr tsmsño rrgular pero muy ricos y yiene uns piernas hetmossd u uns psnocjhita bien rasurads y muy linda que sr lr ve previosa y muy rica ys yiene vomo 3 meses que voy s verla y cada fis me gusts mas y he motado que a rlla lr va gustanfo cads fis mas ya acrpta wur nos besrmos en la boca y ya me hacr orsl sin condon y le mrto mi verga sin condon adrmad me dejs wur lehags sexo oral y me fice wie rcyrdñs mi verga cuando no mr vr y wue lr gusta mucho que lr haga srco orsl y wur duenyr muy rivo vusnfo pado mi lengus pot sud lsbiod pot du vliyotid y qur se lo hago muy rico y hr notafo vomo yirne varios orgadmod ya sea von lod orsles wue le hago vomo cuando mr la cojo y lr mrte mi vergs de rxits muvho y mr pidr wue no deje de cojerla hasta wue mr moja tods mi vetgs mus huevos y mi esyomago y sr mojs toda birn rivo y he pendafo rm estar von rlls diempre qur purds y pot mucho tirmpo y edpeto fejat a ls pareja con la que vivo para el otto sño y vibir dolo y estar von mi nurva srcosrtvifors por mucho yirmpo y fisftutar von ella dr las maravillas del seco por sirmprr y olbidatme dr ka otea persons pars siemprr y drjarla wue vivs y duetma rn su hsmaca sola y que sea frliz adi como vive hasta ahora din ninguna relacion para nada yo crro que ya no quiere estar con ningun hombtr peto es du drvivion y la mia yo ya se que hare von mi vida fisgtutare von mi nueva srcoservifora y espeto que cada vex ses mejor nustra relavion

Autor: Sexlight Categoría: Erotismo y Amor

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La nena mala de papi

2022-08-19


Me encuentro en casa de mi novio, estamos acurrucaditos en la cama viendo una película muy entretenida da mucha risa, pero yo solo puedo pensar en lo caliente que estoy. No puedo dejar de mover las piernas tratando de darle un poquito de placer a mi pequeño clítoris, y sin ver o tocar con mis manos sé que estoy muy mojada, fue buena idea haber venido en falda esta vez su mano tiene acceso rápido a mi coño, como me gustaría que me lo tocara... Yo tengo la cabeza en su pecho y mis manos bajo mi mejilla y una de mis piernas sobre las piernas de él con una de sus manos encima y con la otra soba mi cabello. + Amor… - cuando alce mi rostro él ya me estaba mirando- que te pasa? Estas distraída, ni estás viendo a la tv + no pasa nada papi –me mordí los labios, me acerqué más a su pierna y pase una de mis manos para terminar abrazándole. + ya sé que tienes- esto lo dice acomodándose un poco sobre mí y besándome intensamente *me encanta como me besa* mete su mano bajo mi falda y sobando mi pierna la lleva de poquito hasta mis bragas y soba mi coño por encima- que mojadita esta mi nena, ayy como me encanta sentirte así. -el pasa su mirada de mis ojos a mi boca y yo paso mi mirada de sus ojos a su mano deseando que me toque debajo de la braga alzo mi cadera un poco a ver si capta lo que quiero- mmm mi bebé quiere que le toque más ese coñito mmm +mmm si papi –le pone mucho que le llame papi.

Autor: Anónimo Categoría: Erotismo y Amor

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6 de agosto

2022-08-17


― ¿No entiendo porque ves eso? Me parece una visión muy alejada de la realidad. Además ― continuo sin apenas tomar aire ―, tratan a las mujeres como simples juguetes. Él levanto la mirada por encima de las gafas progresivas y la miro entre extrañado y curioso. ― ¿Sabes lo que estoy haciendo? Estiro la pregunta para separarse del último comentario. ― ¿Qué? Pues claro. Estas viendo porno. ― Buen porno. ― No hay porno ni bueno ni malo. Es solo una forma de engañar a las chicas que salen y de engañaros vosotros. ¿De verdad crees todo lo que ves? Él dio un suspiro y bajo su tono para no sonar combativo ― También lo hay para mujeres, pero de todas formas eso no es importante. Estoy haciendo un ejercicio. Intentó sonar convincente, porque le estaba gustando lo que veía y quería disimular. Allie y Nicolás llevaban casi un año juntos. Los dos venían de relaciones pasadas y eso les hacía ser más conscientes de la importancia de apurar los buenos momentos. Tenían un ciclo particular con sus hijos, los de cada uno, me refiero. Pasaban juntos dos semanas al mes con ellos, construyendo algo nuevo que no sabían muy bien como llamar, tal vez familia. Las otras dos semanas, aunque seguían en contacto con sus hijos, vivían una segunda juventud muy peterpanista. Con cada cambio se producía una pequeña revolución, volvían a comer a deshoras, salían por la noche y hacían el amor sobre todos los muebles de la casa y, algunos del balcón. Allie es esbelta y de muy buen ver, sobre todo por sus movimientos elegantes y pausados. Nada le describía más que sus pendientes de perlas, redondos y llamativos como sus pechos. Ella es demasiado inteligente y perspicaz para un mediocre como su exmarido. Pero además es generosa y entregada y por eso tardo tanto tiempo en tomar una decisión. Nicolás es singular y optimista. Tiene una vida muy vivida, en positivo, y esa profundidad le da el temple y matices de un buen coñac. Proporcionado y bien parecido, mantiene una buena forma física y una notable resistencia para el sexo. Su encanto natural nace de una mirada entre jovial y festiva que Allie sabía que tenía que evitar, ¿o no? ― ¡Venga! ¿Lo dices en serio? ― ¿Quieres que te lea lo que he escrito o no tienes curiosidad? Con una media sonrisa llena de feminidad, se firmó la tregua. En el fondo era muy fácil de convencer. Sólo necesitaba una poderosa razón y un puntito de sinceridad, de la buena. ― Haber, ¿No estarás intentando liarme? Hace apenas un ratito que se han ido los niños. ― Señora, me sorprenden sus insinuaciones. Nicolás giro ligeramente el ordenador para evitar que pudiera leer el documento que acababa de mostrar. ― Mis intenciones son artísticas pero científicas. Soy como un cirujano, o mejor un cura. O mejor un cura, cirujano que tiene que describir un video de enredos, no sin rubor. ― Que piquito tienes. Allie no pudo contener la risa. ― Sabes que se te han dilatado las pupilas y estás muy sexy. ― ¿Lo leo yo o lo lees tú? Ella empezó a impacientarse con tantos bloqueos de escritor. ― Lo leeré yo, pero ― hizo una pequeña pausa ― no seas demasiado estricta. Nicolás alineo bien el ordenador para que ella pudiera verlo, continúo poniéndola en antecedentes. ― Teníamos que escoger un video porno, el que quisiéramos. Después teníamos que crear una historia paralela a la acción. El objetivo es conseguir romper, acelerar, intensificar o dar un giro al video. ― Ummm. Suena muy bien ¿Y que tono le has dado? ― Relájate y escucha, mientras ves el video de mi ejercicio artístico. Puntualizó esto último. Allie se removió en el sillón para sentarse más cómoda y aliso los pantalones de su pijama, girando ligeramente la cabeza y entornado los ojos. ― ¿Pero al final se casan? ― Idiota. Tardo un rato en dejar de reír. Su risa es musical, contagiosa y suena diferente cuando está nerviosa o cuando esta excitada. No era la primera opción, pensó Nicolás. De norte a sur y de sur a norte. Allie movía las piernas con cadenciosa apatía. ― ¡Oye! ¿Cómo que Allie? Borra eso ahora mismo. ― Se removió en su sitio fingiendo que se había enfadado. Nicolás aguanto un momento, volvió a mirar por encima de sus gafas y espero a que repitiera su representación, removiéndose en el sofá y alisando sus pantalones. Apolonia movía las piernas con cadenciosa apatía. ― Ja ja ja. Apolonia. Ese nombre promete mucho, ja ja ja. ― ¿Sabes que Apolonia es el nombre de una actriz porno española internacional? ― Ja ja ja. Venga, te dejo que la llames Allie, pero simplemente para no morirme de risa. Nuestro escritor espero a que se volviera a crear el clímax para la lectura, sabiendo que nuestra musa ya estaba en modo guerrera. Posiblemente desde unos minutos después que se hubieran ido los niños. Allie movía las piernas con cadenciosa apatía. Tumbada sobre un diván había logrado dejar la mente totalmente en blanco. El aire acondicionado mantenía el verano fuera del salón y sólo se oían las voces lejanas de la piscina del complejo. Una sonrisa anticipo la llegada de Nicolás. Allie se dio media vuelta con la agilidad de un junco. Llevaba una camisa blanca, más bien trasparente, que marcaba una figura de proporciones radiantes. Unas ligeras braguitas eran todo lo que necesitaba para dejarle sin habla, así de contundentes son las razones de la naturaleza. Él se agacho y la beso con dulzura. Después se elevó de nuevo, le acaricio entre los pechos y comenzó a desabrochar su camisa. No se dijeron nada. No hacía falta. Ella elevo sus brazos y contoneó sus caderas insinuantemente. Allie tiene unos pechos generosos y turgentes. Una piel blanca y serena que sabe cómo transformar un cumplido con firmeza. Nicolás fluyo con el momento y beso sus pezones, notando como la excitación creciente había ahuyentado del todo al aburrimiento. Beso el cuello lentamente mientras acariciaba sus nalgas. Volvió a sus pechos y les entrego su atención más delicada. Una botella de aceite puede ser una diferencia pequeña y tenue, pero no en el sexo. El brillo del aceite comenzó a perlar sus pechos y pezones. Ella se estremecía, elevando sus brazos para acentuar su prodigiosa sexualidad. La respiración acelerada, hacía que los pechos subieran y bajaran con musicalidad. Mientras él, tocaba sus pezones en una particular batalla por demostrar quien era más duro. De momento ella ganaba con diferencia. Un beso marco el cambio de tercio. Allie comenzó a buscar la dureza masculina fundamental. Nicolás le quito las braguitas para encontrarse con un pubis húmedo, depilado con estilo, que reclamaba un golpe de calor digital. Los gemidos femeninos hicieron que Nicolás aumentará la velocidad del combate. Ella se movía buscando algo, hasta que encontró una erección amplía y bien definida. Ambos amantes se concentraron en el otro. Allie disfrutaba con el sexo oral. Nicolás lo sabía y se coloco cerca de su boca, para que ella lo succionará con fuerza. Mientras, él subía y bajada entre la suavidad de su pubis y la dureza de sus pechos. El 69 llego por casualidad, con sinceridad y casi automático. Él metía su lengua, mordía y lamía con pasión. Ella succionaba y jugaba entre gemidos. Tercer acto. Nicolás dio la vuelta y sin mediar palabra elevo las piernas de Allie con elegancia y vigor. Los suspiros progresaban hacía gemidos. Los grandes pechos describían círculos de placer mientras el miembro entraba y salía solamente en un tercio. Siempre un tercio al principio, no más. Allie no pudo dejar de acariciar su sexo llevada por la intensidad del momento, sin abrir los ojos, solo sintiendo la electricidad de un primer orgasmo. Último acto. Nicolás continúo entregando algo más de la mitad y después un poco más y otro poco más. De pronto ella, recuperada, se incorporó mostrando un pelo largo que enmarcaba su cara de ángel. Sobraba ropa y faltaba ritmo. Como en un entreacto teatral, se puso a cuatro patas con tal naturalidad que parecía una estudiada coreografía. Por fin nuestra heroína recuperaba el control de la penetración y el ritmo. Sus pechos se movían, contoneaban y chocaban entre sí, mientras su sexo marcaba los pulsos de un segundo orgasmo. Él, siguió entrando y saliendo con energía en una imaginaría vertical, hasta que una ráfaga envolvente preludió también su final. Con flexibilidad, Nicolás troto con su miembro entre los pechos colmados de Allie hasta desbordarse. El sol al sol proclama. Siguieron acariciándose los dos amantes, con el brillo de fondo del aceite, haciendo que la vibración final de sus cuerpos durará todo lo que dura el eco de una campana de catedral. Mientras Nicolás narraba el video, Allie escuchaba atenta a su lado sin perder detalle. Los veinte minutos que había durado el video, había experimentado un nivel de excitación creciente que no ocultaba. Su boca entreabierta, esperaba cualquier invitación para lanzarse. Se deslizaron por una pendiente que ya conocían, mientras sus manos, sus labios y sus cuerpos se atraían por un instinto primario. Los pechos de las dos Allie tenían un gran parecido y ella lo sabía, por eso disfruto aún más cuando Nicolás los estimulo con sus labios, su lengua y toda su alma. Después de regalarte un orgasmo a la suavidad de su pubis, espero a que ella se levantará. Allie le sonrío con complicidad y se colocó como la actriz del video, arqueando la espalda para mostrar todos sus atributos. Los gritos ahogados del final del movimiento, fue el sello con el que nuestro artista finalizo su ejercicio.

Autor: Anónimo Categoría: Erotismo y Amor

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El verlo me calienta

2022-08-15


Ayer fui con Pablo para vernos un rato, aun que siempre esos ratos terminan cachondeos o sexo. Bueno, estábamos en el carro hablando aproximadamente por una hora. "Yo solo de verlo siempre me dan ganas de comérmelo a besos." Pablo es de piel blanca, de cuerpo tiene el abdomen marcado y es alto, tiene unos ojos grandes y marrones, tiene unos labios gruesos "los cuales siempre me dan ganas de besar cada que nos vemos y claro hacer más que solo besos." Me recargue en sus piernas, me alzo un poco para besarme yo también le seguí el rollo y me enderecé para podernos besar bien, luego de unos minutos me comenzó a besar mi cuello hasta llegas a uno de mis pechos. lo comenzó a mamar y lamber en forma de circulo, eso hizo que soltara unos ligeros gemidos y que mi voz cambiara su tono normal. No había muchos carros pasando, ya era algo noche, así que yo con todas las ganas que el me estaba haciendo sentir me le subí a arriba para sentir lo que me encanta que me meta: "su pene." Acomode mi pierna hacia delante para que sintiéramos más. No dudo y aprovecho que estaba arriba de el. Bajo la parte de enfrente de mi vestido y comenzó a chupar y lamberme ambos pechos "literalmente la parte de mis pechos estaban por completo descubiertos." comenzó a moverse más rápido. Sentí tan más rico, que hizo que me comenzara a calentar aun más de lo que ya estaba, lo deseaba desesperadamente que ya lo quisiera dentro de mi, aún que fuera ahí en el carro, aun que nos vieran. "Dejó varias marcas en mis pechos y en mi cuello. A mi me gusta que me haga cosas así: que deje marcas para recordarme de las cosas que me hace sentir." Siguió tocando todo mi cuerpo en eso toco mis pechos con ambas manos de una manera brusca y hasta subir a mi cuello para apretarlo un poco. "sabe que eso me gusta." Yo le agarre una de sus manos para chupar su dedo indice. Seguimos igual por un rato de solo estar cachondeando. No podíamos tener relaciones porque tenía que irme a casa. "El estar arriba de el me hizo que no me importara dormir pocas horas con tal de sentir un rato más todas esas sensaciones que el provoca en mi." Era casi de madrugada y yo tenia que ir a trabajar en unas horas. Se despidió de mi con un beso en la boca. Yo quería que se quedara con un poco más, así que baje a mi cabeza para meterme su pene hasta el fondo de mi garganta por unos segundos se lo chupe, al final nos dimos otros besos y me fui pensando en lo mucho que lo desviaba. Sentía tantas gansas, espero que cuando nos volvamos a ver no tenga compromisos para que nos hagamos de todo y no quedar con esas ganas desesperantes de que me lo haga.

Autor: LaMota89 Categoría: Erotismo y Amor

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Solo para ti

2022-08-13


Recuerdo esa noche, entre y te vi entre la multitud, nuestros ojos se cruzaron en ese gran salón y adore tu mirada al instante, poco a poco nos acercamos, atraídos por algo invisible, nos presentamos y por detrás alguien me saludo, te cogió la mano y me presento, mi alma se partió en mil pedazos cuando descubrí que nada pasaría entre tú y yo, lo nuestro acabo aun antes de empezar, desde ese momento cualquier historia entre nosotros estaba prohibida, pero señores no saben ustedes que basta con prohibir algo, para hacer que pase a ser aún más deseable? Eso me paso a mí, el resto de la noche te observe, te escuche embelesada mirando tus labios al hablar y yo esa chica liberal, la que juraba nadie domaría caía en tus redes sin echarlas siquiera. Esa noche acabo y me dormí pensando en ti, soñé con tus caricias y el problemas no es que estuvieras en mis sueños, el problema es que no podías estar en mi realidad. No volví a verte en semanas, hasta que la vida nos volvió a reunir, un fin de semana por delante y mucha gente más. Para mí solo existías tú, tus conversaciones, tus miradas, tus besos a ELLA. Eso hacía que me doliera el alma y me recordaba de nuevo que lo nuestro estaba prohibido. Estábamos en el campo y me caí, tú me diste la mano para levantarme y note chispas entre nosotros, tus manos rozaron mi piel y estabas tan excitado como yo, el temblor de tus manos te delataron. Tus ojos lanzaban chispas y te apartaste, tú sabias que no podías sentir eso por mí. Escapaste de mi lado tantas veces como pudiste, aunque cada vez nos costaba más, te amaba tanto que adoraba oír tu voz, verte a lo lejos y solo saber que estabas allí ya me llenaba el alma de felicidad. Nunca pedí una vida más fácil, solo pedía ser más fuerte, para ser capaz de decir que no al amor, al deseo de sentir tus caricias, tus besos, el calor de cuerpo desnudo junto al mío. Y oculte durante meses mis sentimientos, tú hacías lo mismo con los tuyos y tan solo disfrutamos el uno del otro a lo lejos. Un día nos encontramos en el centro, jamás olvidare ese día en el que tuve que concentrar todo mi amor por ti. Nos saludamos y me invitaste a un café, nos sentamos en esa mesa redonda y demasiado pequeña, nuestras rodillas se rozaron, y volvieron a saltar las chispas. En ese instante me miraste, cogiste mi mano y me dijiste: -a veces me pegaría, por no ser capaz de tener el valor para ir a buscarte y cometer todas las imprudencias que esto que hay entre nosotros exija, sé que sientes lo mismo –me dices nervioso- -no es posible, no podemos hacerle esto, ella te adora y yo la adoro –te digo con pesar- -yo también pero no puedo evitar esto que siento por ti nena. -podemos como hasta ahora hacer como que no sentimos nada –te aconsejo sin estar demasiado convencida- -quieres que haga como que no siento esta locura por besar tus labios, por desnudar tu lindo cuerpo y besar cada rincón de él mientras te repito mil veces que te amo y que siempre te amaré. Cuando oigo que me amas mi corazón se hincha y mi cuerpo responde excitándose, mis pezones se endurecen bajo mi fina blusa blanca y te das cuentas, miras mis pechos y mis pezones se endurecen aún más bajo tu mirada, sin poderlo evitar, miras hacia los lados y estiras tu mano, la punta de tus dedos rozan mi pezón y yo jadeo. -cómo puedo evitar no desearte, dime que hago para no sentirme así en tu presencia nena -no sé qué decirte, no sé cómo reaccionar, como voy a pedirte que no me desees… si me muero porque me toques. Le gente a nuestro alrededor no imagina el suplicio que vivimos. -ven conmigo nena, solo hoy, te necesito. Por favor Tú te levantaste y tendiste la mano, yo no puedo decir más veces NO. Cogí tu mano y juntos salimos de esa cafetería, nos mezclamos entre la gente que paseaba en esa tarde invernal de un sitio a otro, nos mirábamos mientras tu mano acariciaba la mía, calentándola, haciendo que esa mínima caricia mandara corrientes eléctricas al resto de mi cuerpo. Me senté en tu coche y salimos de la ciudad sin hablar, a veces es mejor no romper el silencio si no eres capaz de mejorarlo. Por el camino paraste y llamaste por teléfono, yo sabía a quién y también sabía que le estabas diciendo, sabía que estabas excusándote, pidiendo un tiempo muerto a tu vida, un tiempo para nosotros, único. Volviste a mi lado y tan solo me sonreíste, cuando llegamos al sitio cogiste de nuevo mi mano y juntos entramos en ese hotel, juntos subimos en el ascensor, yo olía tu perfume que enturbiaba mis sentidos, abriste la puerta y entre, cerraste tras de ti. Me quede de pie en el centro de la habitación y te acercaste, abrazaste mi cintura y bajaste tu boca a la mía, me besaste y en ese momento sentí que ese sería el beso por el que mediría el resto de los besos de mi vida. Pasamos no sé cuánto tiempo besándonos, sin hacer nada más que juntar nuestras bocas, nuestros labios, nuestras lenguas. Allí de pie subiste tus manos por mi espalda y un escalofrió recorrió mi columna vertebral. Desabrochaste uno a uno los botones de mi camisa y la abriste sin quitarla, tu boca beso mi escote, toda la piel que escapaba al sujetador, suspirabas cada vez que notabas mi piel erizarse bajo tu lengua hambrienta. Desabrochaste mi falda que cayó a nuestros pies y sacaste la camisa por mis hombros, mis medias siguieron a mi falda y yo seguía atesorando cada movimiento tuyo para revivirlo mil veces el resto de mi vida. Reuní el valor para desabrochar tu corbata, saque tu camisa del pantalón y empecé a desabrochar los botones, metí mis manos y por primera vez toque tu cuerpo, tu piel estaba caliente bajo mis dedos, aparte la camisa y bese cada milímetro de esa piel, tu suspirabas. Desabroche el pantalón y poniéndome de rodillas lo baje lentamente, dejando solo tu ropa interior, que abarcaba tu sexo henchido, la tela estaba tirante y acerque mi boca, lamí hasta mojarla y note crecer aún más tu sexo, tu jadeabas flojo agarrado a mis hombros desnudos, baje el calzoncillo y tu sexo apareció ante mis ojos, tu polla se me antojo preciosa, respire echando mi aliento sobre ella y tú me levantaste por debajo de los brazos. -ven preciosa Me llevaste a la cama y me sentaste al borde de esta, te arrodillaste ante mí y volviste a besarme, bajaste por mi cuello y de nuevo en mi escote, esta vez no te paro el sujetador, sacaste mis pechos y jadeaste justo antes de besarlos, de mordisquear mis pezones ya duros. Tus dedos y tu boca acariciaron mi vientre, mis muslos, mis piernas y volvió a subir, se detuvo en mis muslos, besándolos, lamiéndolos, mordisqueando la cara interna y subiste a mis inglés, mi sexo palpitaba anhelante, casi me daba vergüenza la humedad que encontrarías, cuando tus dedos buscaron mis braguitas y apretabas en el centro hundiéndolos en mi sexo con solo la braga separándote de mi interior. -levántate preciosa te quiero desnuda Desabrochaste mi sujetador sin dejar de mirarme y bajaste mis bragas, volví a sentarme y me abriste las piernas, llevaste tu boca al centro de mi cuerpo y abriendo los labios de mi vagina posaste tu lengua, lamiste toda mi rajita, me dolía el sexo de tanto deseo, succionaste y hasta mordisqueaste mi vulva. Yo jadeaba mirándote, agarre tu cabeza y te empuje un poco hace mi sexo, metiste tu lengua en el penetrándome hasta que tuve un orgasmo sin dejar de mirarnos. -te deseo tanto que me duele, me da miedo no darte lo que quieres, lo que necesitas, guíame princesa. Dime lo que quieres -te deseo solo a ti, hazme el amor, follame, dámelo todo porque hoy soy enteramente tuya Te levantaste y tirando de mí me sentaste en la mesa que había, abriste mis piernas y te colocaste en medio y tu polla rozo mi coño hambriento, me agarraste los muslos y te hundiste en mí. Me estabas follando y me estabas volviendo loca, entrabas y salías, una y otra vez, dentro y fuera hasta que no pude más y agarrándome a la mesa me corrí, apreté tu polla en mi interior y me miraste -me encanta estar dentro de ti, he soñado tantas veces con follarte Me levantaste de la mesa y me llevaste a un sillón, subiste una pierna mía, y mientras me acariciabas volviste a penetrarme, me tocabas la pierna y empujabas dentro de mí, detrás de mí, mordiéndome un hombro, empujando, empujando moví mis caderas apreté tu polla y note como te corrías jadeando, mordiendo, lamiendo y besando mi hombro. Aun acariciabas mi muslo cuando saliste y note como por mis muslos escurrían tu semen. Nos duchamos juntos y nos tumbamos en la cama, ambos de lado, volvimos a acariciarnos, hablamos de encuentros pasados y me dijiste: Desde que te vi en la fiesta supe que serias mi condena, con el tiempo fuiste mi amor prohibido, esa mujer que por más que intente jamás dejare de amar. Me fundía con tus palabras, con tu mirada, con tus caricias ahora dirigidas de nuevo a mi entrepierna, te colocaste mi pierna sobre tus caderas y frotabas mi coño de nuevo mojado, metías tus dedos dentro penetrándome, haciendo que gimiera de placer, mientras mordías mi boca, ahora no eras tierno, no había delicadeza en tus dientes y yo amaba también eso en ti, con la mano libre estrujabas mi culo y me acercaste a tu polla, sacaste tus dedos y volviste a penetrarme, nos movíamos despacio, sin prisas, esta vez quería que durara. Te echaste de espaldas y me arrastraste encima de ti y cabalgue sobre tu polla ahora existente, tus manos amasaban de nuevo mi trasero, flexionaste las rodillas y la penetración se hizo más profunda, levantabas el culo del colchón y yo movía las caderas, volví a correrme llena de tu polla, mojándote. Me empujaste haciéndome patinar por tu cuerpo, te pusiste de rodillas y me pusiste ante ti de rodillas, apoyaste mis manos en el cabecero y note tu boca en mi espalda tu lengua lamia dejando un camino de saliva siguiendo mi columna, bajaste a mi culo y seguiste lamiendo, abriste con tus manos y note tu lengua lamerlo, mojarlo y un dedo apretaba, intentaba entrar y lo consiguió, note un pequeño dolor. -relájate, quiero poseerte por completo Me decías mientras tu dedo abría mi culito virgen, cuando entro por completo seguías besando, me relaje y empezaste a moverlo dilatándome, hasta que te incorporaste y tu polla mojada de mis fluidos empujo y metiste la cabeza, dolía y tu empujabas, despacio, despacio, dolor, caricias, besos, lamidas, relajación y empecé a sentir que me abrías, me partías en dos y empecé a desear hasta ese dolor, quería más, lo quería todo -sigue, quiero más, lo quiero todo Te agarraste a mis caderas y de un empujón me abriste y yo grite, tú paraste y de nuevo besaste y lamiste hasta que me acostumbre y empezaste a moverte, a follar mi culo y yo empecé a disfrutarlo -qué bueno mi vida, que rico, que estrecho -sigue, no pares -no podría hacerlo por nada del mundo nena Me pellizco el clítoris y empujo, ambos jadeábamos -no puedo más preciosa, voy a llenar tu culito de leche, ahora nena córrete conmigo Empujo y ambos nos corrimos, de nuevo note su semen esta vez en mi culo. -te amo, te amo Nos dijimos antes de quedar dormidos, a media noche desperté y le vi mirándome -no quería perder un minuto de esta noche Me dijiste y de nuevo te desee, baje a tu polla y empecé a besarla, a lamerla, a dejarla resbalar entre mis labios, la metí por completo en mi boca y succione, crecía mas, se endurecía al máximo y yo no dejaba de lamer, de besarla, de masturbarte, baje a tus huevos y los lamí, los bese, los metí en mi boca, mientras te oía jadear, gemías como un loco, y yo seguía cuando tú me acercaste subiste mi pierna y acercaste tu boca a mi coño, lo lamiste y me subiste encima de ti, ambos lamimos, mordimos y besamos a la vez, yo te hacia lo que tú y tu hacías lo que yo hasta que me llenaste la boca de semen y yo me corrí en la tuya, ambos chupamos golosos hasta la última gota. En ese momento pensé que hay momentos en los que miras y no sabes exactamente que paso pero sabes que desde que paso nada volverá a ser lo mismo jamás. Cuando nos relajamos, me miraste y me dijiste: -te amo princesa, como voy a vivir sin ti? -no podemos necesitarnos porque no podemos tenernos Los dos lo sabíamos, jamás seriamos felices haciendo daño a quien más queríamos, y si sacábamos lo nuestro de esa habitación, terminaría muriendo por el dolor que causaríamos. -te propongo algo Me dijiste de repente algo menos triste -cada día veinticinco aquí, una noche, una tarde, una ilusión para poder enfrentarnos al resto de los días sin tenernos. Lo pensé y supe que volvería. Una vez leí que no hay que esperar a que pase la tormenta, es mejor aprender a caminar bajo la lluvia y eso quería hacer No podía seguir ignorando lo que sentía, lo que deseaba, solo podía reducir al mínimo los daños. Además pensé también en que no hay peor nostalgia que añorar lo que no ha existido. Y nosotros existíamos, tampoco éramos culpables de amarnos, yo no lo busque, él no lo busco simplemente sucedió, pensé tras tu beso. Te vestiste y te ibas tras un triste adiós, salte de la cama, te pille ya en la puerta y me abrace a tu cuello, nos besamos durante minutos, te dije mil veces que te amaba, me dijiste mil veces que me amabas, sabiendo ambos que no volveríamos a decírnoslo, ni a besarnos, ni a abrazarnos, hasta el veinticinco. Saliste de la habitación y del hotel y yo mire por la ventana y te vi, te giraste y nuestros ojos se encontraron, me lanzaste un beso que yo devolví como una tonta. Me tumbe en la cama y olí las sabanas que olían a ti, a mi amor, al marido de mi MADRE. Hoy es veinticinco y he recordado todo esto esperándote, oigo la puerta y te veo entrar con una sonrisa, vienes a mi y me abrazas, mientras me dices sobre mis labios.

Autor: Anónimo Categoría: Erotismo y Amor

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Asignatura pendiente

2022-08-10


Hacía un día espléndido, después de una semana fría y lluviosa, el sol por fin volvía a salir. Hoy era un día especial, mi gran amiga Alexandra venía unos días de vacaciones a España e íbamos a encontrarnos. Ella era mi asignatura pendiente.. mi debilidad, cada vez que nos volvíamos a ver y daba igual si habían pasado unas horas o un año, todo mi ser sentía un deseo incontrolable de hacerla mía. Ella siempre se había hecho de rogar, sentía un gran cariño por mi, pero no sentía el mismo deseo que sentía yo por ella. Fui a recogerla al apartamento de sus padres donde tantas otras veces habíamos quedado, mi obsesión con llenar todo el día con actividades me hacía frecuentemente llegar tarde a los sitios y esa no iba a ser una excepción, al fin y al cabo yo llevaba años esperándola sin conseguir nada, así que no veía del todo mal que ella esperara unos minutos mi llegada. Ni ella ni yo eramos amantes de lo habitual por lo que habíamos acordado ir a hacer un picnic a un parque poco concurrido a las afueras de la ciudad. A medida que me acercaba a su apartamento mi corazón se aceleraba, hacía dos años que no la veía, mil preguntas recorrían mi mente, que pensaba deprisa, muy deprisa, ¿seguiría igual? ¿volvería a ponerme nervioso con su mirada profunda?¿llevaría la ropa adecuada? . Todos estos pensamientos que recorrían mi cabeza, se extinguieron alborotados cuando la ví salir del portal, sin duda no había cambiado nada, se dirigía a mi con su sonrisa eterna y su caminar alegre, vestida con unos pantalones cortos que me hacían perderme en sus largas piernas y una camiseta ancha que dejaba entrever uno de sus hombros, entró al coche y nos dimos un largo abrazo, me encantó sentir su voz otra vez cerca de mi. Después de los cumplidos de rigor nos pusimos en marcha, ella desprendía un magnetismo hechizante, ver sus piernas a mi lado era una tentación demasiado grande para mi y de inmediato mi mano comenzó a juguetear con su rodilla, siempre olvidaba lo muy nerviosa que le ponía que le hicieran cosquillas, pero para mi resultaba irremediable, a veces cesaba y dejaba mi mano apoyada a mitad de muslo sin moverme, hasta ahí llegaban las licencias que ella me concedía. En pocos minutos habíamos llegado a nuestro destino, recorrimos el verde parque hasta llegar a la antigua caseta del conserje, hoy en desuso, situada junto al arroyo justo al lado de una pequeña colina que daba inicio a la frondosidad del bosque de hayas, era el sitio perfecto, los dos amábamos las cosas simples que la naturaleza nos brindaba, desplegamos una gran toalla en el césped y nos sentamos en ella. Sorprendeme, ¿qué me has traído? Hoy no voy a sorprenderte... se perfectamente que deseas ¿ah sí? ¿lees pensamientos? No leía pensamientos, pero la devoción de Alexandra por la pizza, solo era comparable por mi devoción hacia ella, así que esa misma mañana había estado preparando una pizza carbonara que haría la delicia de los dos, junto a ella, dos copas y un vino de Oporto que tenía reservado para una ocasión especial, de uno de mis últimos viajes. Oh my god! Pues si lees pensamientos. A veces los leo, y a veces los escribo... Nos encantaba ser místicos y tratar de “arreglar” un mundo que nos parecía en un profundo declive. Bueno, brindemos por nuestro reencuentro. Brindemos!! Pero, brindemos como Dios manda! En uno de mis viajes aprendí que si quieres tener suerte, has de mirar los ojos de la persona con quien brindes, no debes chocar las copas y debes cogerla con la mano izquierda, pues es la que conecta el corazón. Así sea, pues. Sus ojos claros se clavaron sobre los míos, por un instante el tiempo se paró para mi, su copa se aproximó a sus labios y un sorbo de vino los humedeció, en ese instante sentí envidia de no ser mis labios quienes humedecieran los suyos. Comimos, reímos y bebimos.. ninguno de los dos está acostumbrado a beber, por lo que los efectos no tardaron en aparecer, ambos nos aproximamos y comenzamos a ponernos al día, instintivamente comencé a acariciar su brazo, a veces ella cogía mi mano, me encantaba que lo hiciera... me contó que su situación laboral era muy estresante, a lo que le repliqué que se olvidará del estrés, que ahora estaba de vacaciones y que disfrutara del momento. Ambos nos fundimos en un abrazo, sentir su pecho contra el mío aceleró mi corazón. ¡Tengo una idea! Exclamé ¿Idea tú? Miedo me das... Tonta, si sabes que soy un angelito.. Ella me miró con una sonrisa picarona, sabía que lo mismo tenía de ángel que de demonio. Le propuse hacer un último brindis para terminarnos las copas y no manchar la toalla que milagrosamente había sobrevivido al picnic silvestre sin ninguna mancha. El vino de Oporto debía ser bastante fuerte porque enseguida noté un calor que subía por mi garganta. Una vez brindado, le dije que se sentará mirando hacía el río y que cerrara sus ojos y se relajara, ella obedeció sonriendo, le expliqué que debía intentar relajarse y concentrarse en los sonidos que le rodeaban, me puse a su espalda y con las yemas de los dedos, apenas rozando su piel comencé a subir lentamente por sus brazos que permanecían pegados a su tronco, al subir por ellos rocé con disimulo sus pechos, que aunque no eran demasiado voluminosos destacaban sobre su viente plano, ella permanecía en silencio con los ojos cerrados. ¿Te estas relajando? Si, me encanta. Seguí unos minutos recorriendo sus brazos esperando el momento en el que pasaba por el costado de su pecho cada vez con más ganas. Una ráfaga de viento deslizó sus cabellos dejando entrever parte de su cuello, fue una señal, le terminé de retirar el pelo y acaricie suavemente su cuello con mis dedos, inmediatamente un escalofrío recorrió todo su cuerpo, su cuerpo se tensó y una sonrisa se dibujó en sus labios, nunca los había sentido tan cerca, volví a bajar mis dedos por su brazo, observé que con su mano izquierda había empezado a juguetear con su pelo, mi imaginación funcionaba a toda prisa, me aproximé a ella para que notara como algo crecía deseando fundirse con ella... no pude aguantar más, mis labios empezaron a devorar su cuello apasionadamente. Alberto.. musitó ella sshh, tu cierra los ojos y relájate Su silencio fueron las mejores palabras que en ese momento pude escuchar, la abracé fuerte clavandole mi ya abultada polla en su espalda, oír sus pequeños suspiros mientras la besaba me excitaba cada vez más, cogí sus pechos y un jadeo se le escapó mientras besaba su espalda, la imagen de sus labios entreabiertos me estaba poniendo a mil, por un instante imagine esos labios entreabiertos rodeando mi glande y una palpitación recorrió todo mi polla, le giré la cara y comenzamos a besarnos como sino hubiera un mañana, la sensación de rozar sus labios hizo que mi cuerpo temblara, con suavidad y firmeza la cogí de su larga melena y le obligué a inclinar su cabeza hacía atrás, mis labios se dirigieron a su cuello mientras su respiración se agitaba cada vez más, la miré a los ojos y la besé mordisqueando su labio superior y a continuación el inferior, nuestras lenguas empezaron a trabarse armónicamente, mi mano recorría su muslo hasta quedarse cerca de su ingle, ella inconscientemente movía su cadera buscando el roce de mi mano. La cogí fuerte de la mano y le pedí que me acompañara, rodeamos la vieja casa abandonada a espaldas del camino, para mi sorpresa la puerta de la caseta se encontraba entreabierta, tras una breve inspección visual entramos ¡Estas loco! ¡Tu me vuelves loco! Dije mientras la cogía fuerte del culo y la empotraba entre la pared y yo... cuantas veces había deseado tener ese culo entre mis manos, perfectamente redondo como culminación perfecta a sus larguísimas piernas. Cogí sus manos y se las puse entre su espalda y la pared, estar a mi merced la excitaba en sobremedida, sin dejar de besarnos comencé a desabrocharle su pantalón corto, que cayó rápidamente al suelo , por encima de sus braguitas comencé a acariciarla, sus caderas se contoneaban deseosas de mis caricias, con un rápido movimiento deslice su ropa interior de encaje que hizo que mi corazón se acelerara rápidamente, acaricié sus labios y me perdí en su clítoris, nuestros besos solo eran pausados por los jadeos que ya no se esforzaba por controlar. Liberé sus manos para quitarle la camisa y desnudarnos, cogí su mano y la puse sobre mi polla que a esas alturas permanecía erguida en todo su esplendor. Ella deslizó su mano de la punta hasta la base lentamente, rodeándola como tratando de imaginar que le esperaba...Mi polla era larga, unos 18 cm, bastante gruesa, lo suficiente como para dar placer a cualquier mujer, ella empezó a agitarlo fuertemente extasiada en una gran excitación, no quise perder el control de la situación, había esperado tanto tiempo este momento que quería tener todo bajo control, la suspendí en el aire y la transporte hasta una mesa vacía donde la recosté, comencé a besarla por las costillas subiendo lentamente hasta sus pechos, con la otra mano acariciaba su clítoris, sus labios estaban húmedos completamente, subí por su pecho hasta alcanzar sus pezones, jugueteé alrededor de ellos, cuando finalmente los alcancé con mi lengua, los gemidos de Alexandra eran incontrolables, me perdí un buen rato gozando entre sus pechos, besándolos suavemente, rodeando con mi lengua sus pezones, dándoles pequeños mordiscos embriagado en un éxtasis fuera de todo control posible. Finalmente ya no pude aguantar más cogí la punta de mi engrosado pene y la deslice por sus labios inferiores, acariciando con ella su clítoris. ¿Quieres que te la meta? Siiii, suplicó ¡Pues tendrás que esperar! Dije mientras me arrodillaba entre sus piernas y empezaba a besar sus suaves muslo, recorriendo cada cm de su cuerpo hasta llegar a lo más intimo de su anatomía, donde con los dedos separé sus labios para recorrerlos con mi lengua, hasta llegar a su clítoris y juguetear con él, haciendo pequeños círculos..introduje dos dedos en su vagina y un gemido salió de su garganta. Su cuerpo se estremeció en un profundo orgasmo que yo no esperaba tan pronto. Mi hasta entonces pasiva amiga se levantó como un resorte y me besó contra la pared. Cogió mi pene y empezó a agitarlo vivamente mientras besaba mi pecho, finalmente se agachó y arrodillada junto a mi introdujo mi rasurado pene en su boca mientras me miraba con esos ojos claros que me volvían loco, no pude hacer más que morderme los labios y disfrutar de esa escena que se me antojaba un sueño, su lengua se ensañó con mi glande, mordisqueó todo el tronco de mi polla hasta llegar a mis huevos, al sentir como los succionaba creí estar en el cielo. Ahora era ella la que me estaba haciendo sufrir, me estaba haciendo una mamada increíble, sentí varias veces que no iba a poder aguantar por lo que decidí que había llegado el momento, la incorporé y cogí mi polla hasta penetrarla totalmente, sentir su calor y los flujos que liberaba fue muy placentero, ella jadeó, yo también, la cogí fuerte del culo y la empotré contra la pared y empecé a embestirla fuertemente, nuestros cuerpos sudaban y nuestros labios se besaban apasionada y arritmicamente pues mis embestidas a penas permitían mantener el equilibrio. La baje al suelo y le dí la vuelta, su largo pelo en su espalda y ese precioso culo me pusieron más si cabe, la cogí de sus pechos y se la volví a meter, de nuevo comenzamos a jadear, la empalaba con fuerza mientras mis manos amasaban sus pechos totalmente erizados, sentí que el final se acercaba y deslicé mi mano por su ombligo hasta llegar a su clítoris, sin dejar de metersela empecé a masturbarla, su cuerpo se encogió y un espasmo la recorrió de los dedos de los pies a la cabeza, segundos después estallé en un tremendo orgasmo que la llenó por completo de mi leche caliente que había salido en cantidad considerable, se giró y nos besamos. Nunca más volvió a suceder nada, pero esa tarde nos unió más que nunca y cada vez que camino por el parque, un hormigueo recorre mi cuerpo. Finalmente mi asignatura pendiente había pasado a la historia...

Autor: Anónimo Categoría: Erotismo y Amor

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Sabía que la amaba...

2022-07-20


Sabía que la amaba pese a la distancia que los separaba. La conocía desde casi niña desde aquel día en que un amigo común los presentó. Horas despues, cuando ella ya no estaba y el se había quedado solo en su casa, se quedó inquieto, pensativo. Aquella jovencita le inspiraba ternura. Era como tener cerca un pequeño angel… Se sintió incómodo ante aquel pensamiento… Desde aquel ya lejano día habían sucedido muchas cosas… El oleaje del tiempo había golpeado con dureza a ambos. Ella estaba sola despues de mas de una década de compartir sueños y proyecto de vida con un idiota engreido que no la merecía, un tipo de esos que solo está verdaderamente enamorado…. de si mismo. En cuanto a él, había dejado la ciudad donde vivía siguiendo el impulso de su corazón loco que despues, de no llegó a dos años, solo sirvió para asomarle peligrosamente a la quiebra mas absoluta, de la que se libró gracias a ese curioso fenómeno conocido como “burbuja inmobiliaria”… por no mencionar que emocionalmente se sentia hundido. Así pasaron varios años en los que pareció que sería dificil que volviesen a verse. De repente, el tiempo y la vida que se encargó de separarlos, les hizo coincidir en un centro comercial en aquella ciudad donde se habían conocido y él pudo vover a sentir la tremenda emoción de uno de los apoteosicos abrazos de ella. Ya no era la niña que el conoció años atrás, ahora era una mujer, si, una mujer con algún kilo de mas, quizá. (En cuanto a ese tema el “lucía” una barriga a la que aquel amigo que los presentó llamaba el “idolo esférico”) pero en la que pudo percibir la misma mirada dulce a través de esas gafas pequeñas y redondas a lo John Lennon y también, porque no decirlo, la firmeza de su busto en el abrazo lo que le volvió a incomodar porque él tenía con ella una mezcla extraña, y tal vez absurda, de sentimientos. Por un lado la consideraba casi una hermanita pequeña pero por otro siempre que pensaba en ellá, lo cual ocurría mas a menudo de lo que él hubiera deseado, sentía una punzada dentro, un pensamiento recurrente: “lástima que no hubieses tenido diez años mas…. O yo diez menos”, sabía que era un pensamiento inutil pero no podía evitar sentir que, de haber sido otras las circunstancias, quizá se hubiesen ahorrado mutuamente la casi década y media de dolor que ambos habían cosechado. Cuando ellá deshizo el abrazo, él sonrió y la miró y, reprimiendo un suspiro, comenzaron a hablar, a “ponerse al día“ de sus respectivas vidas, de los amigos que ya no estaban alli porque la crisis les había empujado allénde el mar para rehacer sus vidas, de recuerdos divertidos que tenían y que les hacían reir… de repente, cuando el la preguntó: ¿Qué tal va todo?. Ella entornó la mirada con gesto sombrío y comenzó a contarle lo que podría tildarse, parafraseando a Gabo García-Marquez, como la “Cronica de un fracaso anunciado” que, por entonces, aun no se había consumado. Él era la última persona que podía dar ningún consejo y nenos en las cosas del corazón, pero detestaba ver sufrir a “su pelirroja” a “su quinceañera favorita” como él la llamaba, pese a que eran ya bastantes los años que habían pasado desde aquello por lo que la contó su propia historía de fracaso, no para deprimirla ni demostrar nada, sinó para intentar evitarle, en la medida de lo posible, un dolor y una sensación de fracaso mayores de los que ya tenía. Apenas unas semanas despues el “narciso” era ya un recuerdo, reciente y doloroso… pero un recuerdo. Él se alegró, sabía que eso, para los sentimientos que el tenía, no significaba nada pero prefería verla sonreir a verla triste y, también ¿por qué no? Eso le daría alguna ocasión mas de verla, admirarla y disfrutar de su adorada compañía aunque sabía que debía obrar con cautela pues sus sentimientos era un secreto que él debía llevarse a la tumba. Así, encuentro tras encuentro, él la empezó a ver como su “amor platónico”, esa “estrella” inalcanzable a la que sus manos querían tocar, sus brazos rodear y sus labios…. Siquiera rozar sus mejillas de vez en cuando… o tener el premio de una sonrisa de ella o que, como hacía alguna vez, le tomara del brazo y el lo sintiera como una explosión en su interior, como si aquel breve roce con la piel de su “angel” fuese una leve brisa que le hacia estremecer, como una de esas piezas musicales barrocas que tanto le gustaban y que, muchas veces, le ponían lágrimas de emoción en los ojos y le traían su furtivo recuerdo. Ella estaba algo deprimida porque, al igual que él y como tanto otros, estaba sin trabajo y eso le hacía sentirse mal. Él solo podía animarla, sabía el gran esfuerzo que su amiga había hecho para sacarse un título de Enfermería y que estaba buscando empleo con denuedo. Él sabía que lo encontraría tarde o temprano pues ella tenía un talento nato para eso porque era un derroche de ternura y amabilidad. La seguia frecuentemente en Facebook y veía sus entradas. Un día vió una galería de fotos de ella, con una amiga también muy querida por el y el novio de esta última, en una piscina y se quedó completamente noqueado al verla luciendo un bikini rojo ajustado. Sus grandes pechos se asemejaban, a los ojos de él, como dos hermosas colinas de nata que él hubiera dado cualquier cosa por chupar y morder hasta hacer estallar a su angel en un mar de placer y amor. Su sensación era una mezcla de excitación, amor y culpabilidad. Sensación que era, para él, un dilema imposible de resolver, una trampa que se había tendido a si mismo y en la que había caido gustoso y que era la enésima demostración de que el tipo era, pese a su fama de inteligente, solo un estúpido con el corazón de arena. Alguien que. ya bien entrada la cuarentena, no podía evitar sentir que había fracasado en la vida en todo lo que puede ser importante para un ser humano: carecía de estudios, no había logrado el mayor deseo de su vida, formar una familia y que, para redondear el estropicio, llevaba ya varios años en paro y sin ver la menor posibilidad de encontrar con que ganarse la vida, pese al esfuerzo que había hecho por formarse, aunque fuese tardíamente. Él no sabía si ella era consciente de que su afecto era para él muy valioso, cada abrazo, cada roce, cada palabra de ánimo era una bocanada de aire fresco, cuando la veía de nuevo volvía a tener esa sensación tan familiar de querer reprimir un estallido en el corazón, de no querer mirarla a los ojos por si los suyos, torpes ya de por si, le delataban. Temía perderla si le descubría porque se enfadaría, con toda razón, y ese pensamiento le hacía daño. Él era feliz admirándola, ayudándola en lo infinitamente poco que podía, acompañandola a su casa de cuando en cuando, oyéndola hablar de su “bebecito” como ella llamaba a su gato, que dicho sea de paso, estaba ya lejos de ser un bebé y el bromeaba con ella tildando al animalito de “bestia parda” y otras lindezas, ella reia y el se sentia en el paraiso…. Esta historia no se parece a la “la bella y la bestia”, no tiene final feliz, él sabe que no tiene ni siquiera belleza pasajera que ofrecer, que envejecerá sin ella y que un día, nadie sabe cuando, le vería morir. Solo rogaba a Dios porque cuando eso pasara, ella no llorase, que tan solo recordara los buenos momentos que hubiese vivido a su lado y que encontrase un alma que amara a ese angel como él hubiese querido hacerlo, con el cuerpo, con la mente, con el alma. El sabía que, a pesar de todo, la había amado hasta con sus lágrimas. ¿cómo se llamaba aquel ángel? Nadie lo sabe.

Autor: Anónimo Categoría: Erotismo y Amor

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Karla mi primer amor

2022-05-24


Hola mi nombre no es Juan este relato es real y para cuidar la identidad de las personas voy a cambiarles el nombre a todos incluyéndome a mi Actualmente tengo 30 años Soy chaparro, moreno, gordito un poco feo Pero he tenido mucha suerte con las mujeres Esto pasó aproximadamente en el 2006 cuando yo tenía yo tenía 16 años, mi familia es comerciante desde que yo me acuerde, actualmente vivo en Gómez palacio durango México Yo trabajaba en un parque de esta cuidad yo tenía amigos y un día dando la vuelta en el parque con un amigo el se encuentra con su amiga de la secundaria y me avienta con ella, ella al voltear lo ve y lo saluda y le llama por su apellido y ya me la presenta me fleco en el momento que la vi pero no le comenté nada a mi amigo. Con el paso de los días mi amigo me dice voy a visitar a Karla y me dice vente vamos y me fui con el al llegar tocamos y ella salió, todavía tenía su uniforme de la 54 ellos platicaron yo nomás los escuchaba ella me empezó a sacar plática y pues por mi carisma seguimos platicando y con el paso de los días que la visitabamos mi amigo se dió cuenta que me gustaba y yo a ella poco a poco le empecé a llamar la atención un día le digo a mi amigo ¿vamos a ir con karla hoy? Y me dijo que no podía ir que estaba ocupado que fuera yo solo Pues con nervio fui a la casa ella solo y llegando ya nos pusimos a platicar fuera de su casa ahí en la plática le di un beso y ella me correspondió y al paso de los días los besos fueron más intenso Y le agarraba las nalgas Un día fuimos de noche al parque Morelos Y ya con la calentura de los besos la empecé a dedear era virgen aún pero no pasó de eso Porque yo tenía miedo porque yo sentía que era un pito chico Y así fue siempre que nos veníamos la dedeaba le metía mis dos dedos en su panochita rica A ella no le importaba si tenía el pito chico o no ella me amaba Continuará...

Autor: Juan el queriendo Categoría: Erotismo y Amor

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